Full text
Anua io de Es udios A lán icos
ISSN 2386-5571, Las Palmas de G an Cana ia. España (2015), núm. 61: 061-003, pp. 1-19 1
EL TABACO DE LAS INDIAS, LA REAL HACIENDA Y EL MERCADO
INGLÉS EN EL PRIMER TERCIO DEL SIGLO XVII
The SpaniSh colonial Tobacco, The oyal inanceS, and The
engliSh ma keT in The i ST Thi d o The XViiTh cenTu y
José Ignacio Ma ínez Ruiz*
Recibido: 13 de ma zo de 2014
Acep ado: 17 de junio de 2014
Cómo ci a es e a ículo/Ci a ion: Ma ínez Ruiz, J.I. (2015). El abaco de las Indias, las Reales hacienda y el
me cado inglés en el p ime e cio del siglo XVII. anua io de es udios a lán icos, nº 61: 061-003. h p://anua io-
sa lan icos.casadecolon.com/index.php/aea/a icle/ iew/9303
Resumen: Las expec a i as de suma a los impues os que g a aban el abaco p oceden e de las colonias ame ica-
nas los bene icios de i ados de la negociación me can il, lle a on a la eal hacienda, en el año 1620, a es anca el
abaco de las Indias, es o es, a ges iona de o ma di ec a la comp a del p oduc o en o igen, su aslado a España
y su en a en Se illa. La in o mación emi ida po el ac o designado po el ey pa a hace se ca go del es anco,
Diego Pinelo, pe mi e conoce la geog a ía y condiciones de p oducción y come cialización del abaco en es a
echa an emp ana de su cul i o en las Indias, las di icul ades que encon ó en el desempeño de su misión y los
esul ados económicos ob enidos en el p ime año y medio de su in e ención como adminis ado del abaco del
ey. La hoja de mejo calidad se emi ía adicionalmen e a Ingla e a, de mane a que el abaco se con i ió en es os
años, as el ino y jun o con el azúca , en el capí ulo más impo an e de las expo aciones españolas a dicho país.
Palab as cla e: abaco; colonias; hacienda pública; España; Ingla e a; siglo XVII.
Abs ac : The Spanish Royal T easu y, wi h he expec a ion o adding he p o i s coming om i s ade o he
axes imposed on obacco om he Ame ican colonies, es ablished a s a e monopoly on Indian obacco in 1620.
By i ue o his decision, om ha poin onwa ds he obacco p oduced in he colonies would be pu chased, sen
o Spain, and sold in Se ille unde s a e con ol. The in o ma ion p o ided by Diego Pinelo — appoin ed ac o by
he king — o he Council o he Indies, desc ibes in g ea de ail he geog aphy, condi ions o p oduc ion, and ma -
ke ing o obacco a his ea ly s age o i s g ow h in he Spanish Indies, as well as he di icul ies he encoun e ed
when ca ying ou his du ies, and he economic ou come o he monopoly in he i s yea -and-a-hal o i s ope a-
ion. The bes -quali y lea es we e adi ionally sold o England, one o he mos impo an ma ke s o obacco in
Eu ope, so ha du ing hese yea s obacco became, a e wine and suga , he mos impo an single Spanish expo
o ha coun y.
Keywo ds: obacco; colonies; public inances; Spain; England; XVII h cen u y.
En el anscu so de las p ime as décadas del siglo XVII el uso del abaco y, sob e odo, la p oducción,
come cio y iscalidad del abaco ue on obje o de in ensos deba es en Eu opa. Las soluciones adop a-
das po los gobie nos pa a en abiliza el consumo de abaco, es o es, pa a inc emen a los ing esos p o-
ceden es del abaco no ue on, sin emba go, siemp e las mismas ni u ie on los mismos esul ados1. En el
* Á ea de His o ia Económica. Depa amen o de Economía e His o ia Económica. Facul ad de Ciencias Econónimas y
Emp esa iales. Uni e sidad de Se illa. A da. Ramón y Cajal, 1. 41018. Se illa. España. Telé ono: +34 954 557 632.
1 A inales del siglo XVIII, po ejemplo, los ing esos p oceden es del abaco apenas alcanzaban el 4 % del o al de los in-
g esos del Es ado en G an B e aña, mien as que en F ancia ascendían al 6-7 % y en España a más del 20 %, P ice (1995), p. 167.
© 2015 Cabildo de G an Cana ia. Es e es un a ículo de acceso abie o dis ibuido bajo los é minos de la licencia C ea i e Commons Reconocimien o-NoCome cial-SinOb aDe i ada 4.0 In e nacional.
caso del impe io español, la p oducción de abaco como cul i o come cial se había iniciado a inales del
siglo XVI en di e sos pun os de la zona comp endida en e el Ca ibe y el ío O inoco, donde la búsqueda
de un p oduc o que ga an iza a la supe i encia y bienes a de los colonos condujo, una ez desca ada
la opción mine a, a un p oceso de especialización p oduc i a cen ado en el abaco. Pa a la eal hacienda,
po su pa e, la posibilidad de aumen a los ing esos p oceden es del abaco a medida que se ex endía su
p oducción y consumo desembocó en 1620 en una expe iencia apenas conocida de adminis ación di ec a
en égimen de ac o ía de es a impo an e uen e de iqueza de las Indias2. En es os años, asímismo, y
po espacio de casi dos décadas has a su desplazamien o po el de Vi ginia, el abaco p oceden e de los
dominios a lán ico-ame icanos de la Mona quía Hispánica se con i ió, as el ino y jun o con el azúca ,
en el capí ulo más impo an e de las expo aciones españolas a Ingla e a, ci cuns ancia que aconseja
enma ca los cambios ins i ucionales elacionados con la ges ión del abaco de las Indias –p oducción,
come cialización y dis ibución– en su con ex o in e nacional.
En la p ime a pa e del a ículo analizamos los ac o es que condiciona on la decisión de que ue a la
eal hacienda, en luga de los agen es económicos p i ados como había enido ocu iendo has a en on-
ces, la que se enca ga a de lle a a cabo de o ma di ec a la comp a en o igen, su aslado a la península
y la come cialización en Se illa del abaco que se p oducía en Amé ica así como ambién la in o mación
emi ida po el adminis ado designado po el ey pa a hace se ca go de la ac o ía, el capi án Diego
Pinelo. Dicha in o mación nos pe mi e econs ui con odo de alle la geog a ía y las condiciones de
p oducción y come cialización del abaco en los e i o ios de las Indias españolas isi ados po el ac-
o , las di icul ades que encon ó a la ho a de ealiza la a ea que se le había encomendado y los esul a-
dos ob enidos en el p ime año y medio de su in e ención como adminis ado del abaco del ey. Una
ez hecho es o, analizamos los da os disponibles sob e las impo aciones inglesas de abaco español en
el p ime e cio del siglo XVII y abo damos los ac o es que, desde el lado b i ánico, de e mina on la
e olución de es os in e cambios.
* * *
Hacia 1620, las p incipales zonas p oduc o as de abaco de la Amé ica española e an la isla de T ini-
dad («el a o p incipal de es a ie a es abaco»), Cumaná («en su dis i o se siemb a y coge can idad de
abaco, que es a o p incipal de es a ie a»), Guayana («el u o p incipal de es a p o incia es abaco
muy bueno») y Va inas (« an celeb ada po el amoso abaco que se c ía y bene icia en su dis i o, que es
el mejo de las Indias»), si uadas en las ju isdicciones de las audiencias de San o Domingo y San a Fe3.
La consolidación del cul i o en las zonas mencionadas así como en Cuba, La Española, Pue o Rico e
isla Ma ga i a no ue nada ácil pues, con obje o de e i a el con abando que lle aban a cabo ingleses, ho-
landeses y anceses, las au o idades españolas lo habían p ohibido en agos o de 1606, siemp e y cuando
no exis iesen «incon enien es conside ables», en cuyo caso se in o ma ía al ey4. A pesa de la se e idad
de la medida, la p oducción –y, sob e odo, el con abando– no llega on a desapa ece po comple o. En
la p o incia de Ca acas, po ejemplo, donde las expo aciones de abaco habían llegado a alcanza la
ci a de 5.195 a obas en 1606 (es o es, 129.875 lib as a azón de 25 lib as po a oba), las ci as se edu-
je on d ás icamen e a pa i de la p ohibición. En 1611, no obs an e, las ex acciones de abaco se habían
2 La excepción es Chaunu (1956), pp. 575-578. El pe iodo an e io al es ablecimien o del es anco del abaco en Cas illa
apenas ha me ecido la a ención de los in es igado es españoles, cuyo p incipal in e és has a aho a ha sido analiza el papel del
abaco en la his o ia económica de nues o país desde 1636 en adelan e. En e la bibliog a ía ecien e se encuen an los abajos
de González Enciso y To es Sánchez (eds.) (1999), Comín Comín y Ma ín Aceña (1999), Luxán y o os (eds.) (2000),
Rod íguez Go dillo (2002a, 2002b), Alonso Ál a ez, Gál ez Muñoz y Luxán (eds.) (2006), Escobedo Rome o (2007),
Rod íguez Go dillo y Gá a e (di s.) (2007) y González Enciso y o os (eds.) (2008).
3 Vázquez de Espinosa (1630), núms. 132, 146, 154, 330, 972, 714, 1141, 1190 y 1197. El au o menciona ambién
la p oducción de abaco en Ve ac uz, Jamaica, Nica agua y no e del Pe ú. G. Céspedes (1992), p. 36, se ex aña de la al a de
mención a Cuba en la ob a de Vázquez de Espinosa. Los inicios de la p oducción de abaco en Cuba siguen siendo muy mal
conocidos, de mane a que apenas se ha a anzado nada en es e sen ido desde la publicación de Ri e o Muñiz (1964).
4 A chi o Gene al de Indias (AGI), San o Domingo, 869, lib o 5, ols. 61 º-63 º. Es a sal edad ab ía la posibilidad de
es ablece au o izaciones excepcionales como de hecho ocu ió.
JOSÉ IGNACIO MARTÍNEZ RUIZ
Anua io de Es udios A lán icos
ISSN 2386-5571, Las Palmas de G an Cana ia. España (2015), núm. 61: 061-003, pp. 1-19 2
ecupe ado pa cialmen e, alcanzándose la ci a de 1.193 a obas (29.825 lib as). T es años después,
en 1614, as cons a a el acaso de la medida y los pe juicios que ocasionaba an o a los p oduc o es
de abaco como a la p opia eal hacienda, se le an aba la p ohibición5. Su e ec o ue inmedia o. En la
zona de Ca acas las ex acciones alcanza on las 2.261 y 4.161 a obas en 1614 y 1615, espec i amen e
(56.525 y 104.025 lib as)6. En la isla de San o Domingo, po su pa e, ambién u o luga un impo an e
c ecimien o de la p oducción en es os años, pues el abaco emba cado hacia Se illa ascendió a 57.400
lib as en 1617 y a 146.782 en 16207.
El le an amien o de la p ohibición ino p ecedida po una p opues a di igida al ey diez meses an es,
el 21 de eb e o de 1614, po Juan F ancisco Sob anes, quien o eció a la Co ona la en ega de 4.000
ducados anuales si se le enca gaba la ges ión de un nue o impues o sob e la expo ación de abaco de
dos eales po lib a. Según Sob anes, quien se iden i ica a sí mismo como me cade es an e en Mad id,
el es ablecimien o de es a nue a con ibución no pe judica ía en absolu o a los na u ales del eino ya que
quienes sacaban la mayo pa e del abaco del país y, consiguien emen e, paga ían el nue o impues o,
e an ex anje os «y los más o dina ios son yngleses y holandeses»8. El Consejo de Hacienda aco dó que
in o ma an la p opues a de Sob anes la Casa de la Con a ación, Juan de Gamboa (miemb o del Consejo)
y Alonso de Cá camo (adminis ado de los almoja i azgos de Se illa). Las espues as ecibidas ue on
con adic o ias. La Casa dijo que el es ablecimien o de un nue o impues o sob e el abaco end ía más
incon enien es que en ajas pa a la eal hacienda pues, como había sucedido con la g ana y la cochin-
illa, p oduc os some idos a nue as con ibuciones en echas ecien es, la llegada de abaco ue a de eg-
is o aumen a ía y los países consumido es del no e de Eu opa, «en iciados con es a ye ba», acudi ían
di ec amen e po ella a los luga es de p oducción, in oduciendo de paso sus p opias me cancías. Juan
de Gamboa, po el con a io, se mos ó pa ida io de que la expo ación de abaco paga a, además de los
de echos que ya de engaba al almoja i azgo mayo (en e un 3,5 y un 5 % de su alo a e ec os de a o o,
alo que oscilaba en e los 4 eales po lib a del abaco que enía de Tie a Fi me y Cuba y los 2 eales
po lib a del que p ocedía de San o Domingo), o o de un eal po lib a9. Alonso de Cá camo, inalmen e,
conside ando que el abaco «no es me cadu ía capaz de su i » una nue a imposición de dos eales po
lib a, p opuso que el nue o de echo se limi a a a 0,5 eales po lib a10. A la is a de los a gumen os ex-
pues os po los in o mado es, el ey decidió que «no se a e po ago a des e c ecimien o».
1. Del impues o al bene icio De la negociación me can il: la expe iencia Del p ime es anco
Del abaco en el impe io español (1620)
A pesa de lo sucedido, la cues ión siguió discu iéndose du an e dos años más y, como e emos, desem-
bocó inalmen e en el es ablecimien o de un nue o impues o de 1,5 eales po lib a en 1616. Aho a bien, una
cosa e a inc emen a la ibu ación del abaco y o a bien di e en e es anca lo, como de hecho ocu ió. En su
es udio sob e la c eación del es anco del abaco en España, Rod íguez Go dillo se e ie e –siguiendo en es e
pun o a Ga cía de To es (1875)– a la p opues a p esen ada po Dua e Eus açio en 1618 «pa a es ablece
dicho es anco en el eino [p opues a] que, sin emba go, no llegó a implan a se» así como ambién a que,
5 R.C. de 20 de oc ub e de 1614. En e 1612 y 1614 llega on a Se illa p oceden es de La Española 322.757 lib as de a-
baco, aunque es a ci a, po no ecoge los da os co espondien es a la o alidad de las na es que salie on de aquella debe consi-
de a se una ci a «incomple a po de ec o», Gil-Be mejo (1983), pp. 69-73. Chaunu (1956), VI, 2, p. 1.033, po su pa e, señala
la llegada a la capi al hispalense de 993.719 lib as de abaco en e 1609 y 1613. En las expo aciones de abaco llegó a pa icipa
el p opio gobe nado de Venezuela, Ga cía Gi ón, quien pac ó con los ingleses Diego de O alio y Juan Ve na do el suminis o
de 8.000 pesos de abaco al año en 1613, AGI, San o Domingo, lib o 6, ols. 142 º-143 º).
6 A cila Fa ias (1986), pp. 75-83, donde se ec i ican da os o ecidos cua en a años a ás en su Economía colonial de
Venezuela.
7 Gil-Be mejo (1983), pp. 72-73.
8 A chi o Gene al de Simancas (AGS), Consejo y Jun as de Hacienda (CJH), leg. 530.
9 El almoja i azgo mayo suponía, pues, en e 2,5 y 7 ma a edís po lib a en ci as edondas.
10 AGS, CJH, leg. 536. Los in o mes de la Casa, de Juan Gamboa y de Alonso de Cá camo lle an po echa el 13 y el 20
de mayo y el 3 de junio, espec i amen e.
EL TABACO DE LAS INDIAS, LA REAL HACIENDA Y EL MERCADO INGLÉS EN EL PRIMER TERCIO…
Anua io de Es udios A lán icos
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según la his o iog a ía ame icanis a, el abaco se es ancó en las Indias an es que Cas illa11. Rod íguez Go -
dillo no elaciona una cosa y o a, es o es, la p opues a de Eus açio y la si uación en las Indias españolas.
Asímismo, echaza la idea de que en Amé ica llega a a es anca se el abaco an es que en Cas illa, pe o lo
cie o es que esa elación y ese p eceden e exis ie on.
La p opues a de Eus açio se esume, en e ec o, de la o ma siguien e: «VMagd pod á manda que
ninguno ayga a aco de las Yndias sino es VMagd solo y manda en las pa es donde ay bueno jun a lo
y o ce lo […] y en algunas yslas donde lleban los yngleses y holandeses abaco manda quema lo odos
los años»12. No conocemos la espues a del Consejo de Hacienda a la inicia i a de Eus açio pe o sí que,
apenas dos años después, en 1620, la Co ona decidía asumi de mane a di ec a la ges ión del abaco de
las Indias.
1.1. La p oducción de abaco en las Indias españolas: una geog a ía económica y una cuan i icación
de los bene icios espe ados del es anco
Las cla es de medida an insóli a – as los p ime os años de la conquis a, en que la Co ona pa icipó
de o ma ac i a en la negociación indiana, se había dejado en manos de la inicia i a p i ada la p oduc-
ción y dis ibución de los u os de las colonias– las encon amos en una consul a del Consejo de Indias,
de mayo de 1620, en la que se a i ma que el abaco e a la causa de que muchos co sa ios na ega an a
ie as ame icanas. Con obje o, pues, de e i a su p esencia en la zona así como ambién pa a que la eal
hacienda inc emen a a los ing esos p oceden es del abaco:
a pa eçido que con e ná haze es anco dese géne o de me cade ía bene iciándose po quen a
de VM, pa a cuyo e e o se nonb e pe sona que con hazienda de VMd lo conp e de los lab a-
do es y cojedo es de odas las pa es donde se sienb a y eduçido odo a Ca axena se alma-
zene allí y se ayga a la cassa de la con a açión de Se illa donde se en ega á al consejo de
Hazienda y minis os de VMg que a an des o pa a que lo bendan y bene içien con an g ande
ap o echamien o como se iene en endido13.
De lo que se a aba, pues, e a de ob ene nue os ecu sos pa a la Co ona po la ía del bene icio de
la negociación me can il, no del impues o, como había ocu ido has a en onces y como se ea i ma ía
con pos e io idad median e el es ablecimien o de la en a del abaco, p ime o en Cas illa y luego en o os
e i o ios de la Mona quía. Es a decisión suponía de alguna o ma ol e al pasado, es o es, ecupe a
la idea de que la Co ona podía pa icipa de o ma di ec a en la explo ación económica de las Indias; un
plan eamien o que, como es conocido, se había abandonado al poco iempo del inicio de la conquis a
y, sob e odo, as la c eación del Consulado de Me cade es en 1543, que consag ó el p incipio de que
la negociación indiana debía es a en manos p i adas14. Debemos sub aya ambién la ci cuns ancia de
que la inicia i a de es anca el abaco en Amé ica y, asímismo, el con ol de odo el p oceso, pa ie a y
pe manecie a en manos del Consejo de Indias, no del de Hacienda15.
La documen ación del Consejo de Indias iden i ica a F ancisco Maldonado de Saa ed a como «el
au o de es e a bi io», aunque no podemos igno a lo señalado con an e io idad al espec o de Dua e
Eus açio16. A ins ancia de Maldonado, con oda p obabilidad, debió se p opues o ambién quien inal-
men e se ía designado como ac o y adminis ado del abaco de las Indias po cuen a de la eal hacien-
da: el capi án Diego Pinelo17.
11 Rod íguez Go dillo (2002b), pp. 43-44.
12 AGS, CJH, leg. 536.
13 AGI, Indi e en e, 753.
14 Be nal (1999).
15 Esc i o de Miguel de Ipena ie a a Ped o de Ledesma en el que pide in o mación sob e los despachos del Consejo de
Indias ela i os a la ges ión del abaco a in de asmi i la al de Hacienda (Mad id, 11-11-1621), AGI, Indi e en e, 753.
16 Maldonado de Saa ed a ue nomb ado gobe nado y capi án gene al de Da ien el 2 de junio de 1620.
17 La cédula de nomb amien o de Pinelo en AGI, Con a ación, lib o 1, ol. 270.
JOSÉ IGNACIO MARTÍNEZ RUIZ
Anua io de Es udios A lán icos
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Sea como ue e, esul a del mayo in e és conoce las ges iones ealizadas po Maldonado, una ez
que llegó a Se illa, di igidas a ga an iza el éxi o de la ope ación. Lo p ime o que hizo ue euni se con
los ingleses Guille mo Esque y Robe o Pa che, «que son los p inçipales des a naçion que esiden aquí
pa a el a o del a aco». Les in o mó de las in enciones del ey «y como el p incipal in en o he a linpia
las cos as de las Yndias de co sa ios y esca es y que los es ange os lo hallasen a conp a en España
[el abaco] a p eçios mode ados». Pa che, po su pa e, le con i mó «que solo po el a aco pasa an a
las Yndias la mayo pa e de co sa ios» y que sabiendo que lo hab ían de comp a del ey «y no de po -
ugueses ni o os me cade es, bend ían de sus ie as y ae ían el dine o dellas pa a comp a lo po que
no podían pasa sin él»18. Jacobo Pa uçiano, geno és, quien empleaba cada año más de 20.000 ducados
en la comp a de abaco, ue o o de los me cade es que se eunió con Maldonado de Saa ed a, a quien
señaló la con eniencia de que los ex anje os conocie an «el alma des e yn en o»19.
Las ins ucciones en egadas a Diego Pinelo ecogen con odo de alle el p ocedimien o a segui po
el ac o del ey a la ho a de lle a a cabo su misión. En es e sen ido, lo p ime o que ponen de mani ies o
es que en el Consejo de Indias exis ía ya en ese momen o una in o mación muy p ecisa sob e las condi-
ciones en que se lle aba a cabo la p oducción y come cialización del abaco de las colonias. Pa iendo
de la isla de T inidad, a la que se di igi ía en p ime luga , isi a ía después la ciudad de San o Tomé en
el ío O inoco y de allí se desplaza ía a Cumaná, San iago de León, T ujillo, Mé ida y Ca agena. En
dichas localidades negocia ía con los cul i ado es de abaco la comp a y en ega de su p oducción pa a
su pos e io en ío a España. En cuan o al abaco de San o Domingo y de Cuba, se ían el p esiden e de
la audiencia de San o Domingo y el gobe nado de La Habana, espec i amen e, quienes se enca ga ían
de la a ea de ges iona con los ecinos y lab ado es las can idades y condiciones en que debían en ega
su abaco a los o iciales del ey20.
Pinelo se hizo a la ma el día 1 de ma zo de 1621, llegando a la isla de T inidad el 28 de ese mismo
mes. Sus ca as al Consejo de Indias, en las que da cuen a de las ges iones ealizadas cons i uyen una
uen e de alo ex ao dina io pa a conoce y alo a las condiciones en que se lle aba a cabo el cul i o
del abaco en las zonas isi adas po el ac o en es e momen o an emp ano del desa ollo del cul i o
en Amé ica, las di icul ades que encon ó en el desempeño de su misión y los esul ados ob enidos po
el adminis ado del abaco del ey en su in en o de en abiliza –en bene icio de la Co ona y po la ía
de la negociación me can il– el abaco de las Indias, de ahí los de alles que o ecemos a con inuación21.
Cuando llegó a la isla de T inidad, lo p ime o que hizo Pinelo ue solici a que le acili a an medios
de anspo e pa a desplaza se a San o Tomé, dis an e de la misma unos 10 ó 12 días ío O inoco a iba
y donde esidía el gobe nado , pe o como los indios se encon aban en ese momen o ocupados en eco-
ge la cosecha de abaco u o que pe manece en la isla. Allí a e iguó que en T inidad y San o Tomé se
ecogían cada año unas 6.000 y 2.000 a obas de abaco, espec i amen e.
El abaco de San o Tomé –«de lo mejo que se coge en las Yndias»– se cosechaba en diciemb e, es o
es, unos es meses an es que el de T inidad y solía da se a ueque de me cancías a 2-2,5 eales po lib a.
Una ez ecogido, se en iaba a T inidad donde, jun o con el p oducido en la isla, se emi ía a Se illa en
el mes de mayo. Los ecinos de San o Tomé que se desplaza on a la isla pa a en e is a se con Pinelo
dije on a és e que en ega ían has a 2.000 a obas anuales, pe o al p ecio de 4 eales la lib a y co iendo
po cuen a de la eal hacienda los gas os de su en ío a T inidad. Como Pinelo no les o ecía más que 2
eales po lib a, no hubo acue do.
Po lo que se e ie e a T inidad, con ocados los ecinos y lab ado es en cabildo abie o –p ác ica que
se epe i ía en odas las localidades isi adas más adelan e–, Pinelo les comunicó el manda o que aía
y es ableció el p ecio que la eal hacienda paga ía po su abaco en 1,5 eales po lib a. P e iamen e, se
había in o mado de que algunos encomende os de la isla «como gen e descansada lo suelen na ega po
18 La come cialización del abaco en las Indias españolas se encon aba bajo con ol de me cade es po ugueses a
comienzos del siglo XVII, de ahí la e e encia a és os po pa e de Esque y Pa che. Véase, a es e espec o: Chaunu (1956),
S udnicki-Gizbe (2007), y No on y S udnicki-Gizbe (2008).
19 AGI, Indi e en e, 753.
20 Real Biblio eca (Mad id), manusc i os, II/2889, ols. 21 º - 33 º.
21 Las ca as se encuen an, jun o con o os expedien es, en AGI, San a Fe, 67.
EL TABACO DE LAS INDIAS, LA REAL HACIENDA Y EL MERCADO INGLÉS EN EL PRIMER TERCIO…
Anua io de Es udios A lán icos
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su cuen a a España» mien as que quienes op aban po ende lo lo hacían a eal o eal y cua illo po
lib a cuando la ope ación se hacía po dine o y a 2 eales po lib a cuando e a a ueque de me cancías.
Los cul i ado es en egaban el abaco en pol o y e an los comp ado es quienes, a su cos a, lo en ol ían
en hojas y lo lle aban al pue o de Ca acom. Los ecinos de T inidad pidie on a Pinelo 2 eales po lib a
(3 eales po lib a si la en ega se hacía en el pue o de emba que). Ambos p ecios pa ecie on al ac o
excesi os, sob e odo el segundo, pues el cos e de lle a una lib a de abaco a Ca acom e a de medio
eal. Habida cuen a de lo a anzado de la empo ada, Pinelo les o eció que las comp as po cuen a de la
eal hacienda no comenza an has a la cosecha del año siguien e, pe o ni siquie a así log ó con ence les
de que i ma an un acue do. En es as ci cuns ancias, equi ió al gobe nado y a los o iciales eales que
no pe mi ie an que se emba ca a más abaco que el que lo hicie a po cuen a de la eal hacienda. Según
el ac o la ue e oposición que había encon ado en e los p oduc o es de abaco de la isla obedecía a
una maniob a di igida desde España po quienes deseaban que acasa a el asien o del abaco. Dadas las
ci cuns ancias, comunicó al Consejo de Indias su emo de que el gobe nado , una ez que Pinelo hubie-
a abandonado la isla, au o iza a inalmen e el emba que de abaco, que p ime o se lle a ía sin egis o a
Lisboa, donde es imaba se pod ían desca ga unas 2.500 a obas y el es o has a 6.000 se emi i ía des-
pués, en es e caso con egis o, a Se illa. La p ime a e apa del iaje de Pinelo se saldó, po consiguien e,
con un o undo acaso: según las ins ucciones que lle aba desde España debía log a que los cul i a-
do es de abaco de T inidad y San o Tomé se comp ome ie an a ende a la eal hacienda 4.000 a obas
en o al, pe o no había log ado que las negociaciones llega an a buen pue o ni en un si io ni en o o.
El ac o pasó a con inuación a la isla de Ma ga i a donde conoció a su llegada, el 27 de ab il, que en
los úl imos dos años se había inc emen ado conside ablemen e la p oducción de abaco. Los escla os,
que an es se dedicaban al esca e de pe las, aho a se ocupaban en cul i a abaco. Aho a bien, como no
lle aba comisión pa a negocia con los p oduc o es de la isla, se limi ó a p opone al Consejo de Indias
que p ohibie a la p oducción de abaco en la misma. De es a o ma, sus habi an es ol e ían al negocio
de las pe las, ac i idad que conside aba de mayo ap o echamien o.
T as abandona la isla de Ma ga i a, Pinelo se di igió a Cumaná, adonde llegó el 5 de mayo. Allí supo
que cada año salían de Cumaná y Pue o Rico unas 12.000 a obas de abaco y que su p ecio e a de 1,5
eales po lib a cuando la ope ación se hacía po dine o y de 2 eales cuando el abaco se cambiaba po
me cancías. Pa iendo de una o e a inicial de 1,5 eales po lib a, que los ecinos conside a on insu-
icien e, el ac o mejo ó su p opues a an e io subiéndola has a los 60 ma a edíes, ci a que e minó
siendo acep ada po los con ocados, quienes se comp ome ie on a en ega 6.500 a obas. Pinelo in o -
mó al Consejo que, a pesa del acue do, las comp as en Cumaná no alcanza ían la ci a de 5.000 a obas
pues el abaco que se debía pone a disposición de la eal hacienda había de en ega se sin « e oño» ni
«baxe o».
En los casos de San Phelipe y Cumanago o, localidades si uadas a 15 y 12 leguas de Cumaná, espec i-
amen e, las negociaciones se lle a on a cabo de la o ma que explicamos a con inuación. De San Phelipe
ino un apode ado del conjun o de lab ado es de la localidad, con quien aco dó la en ega de 1.500 a obas
al p ecio de 2 eales y un cua illo. Según Pinelo, el abaco de San Phelipe e a mejo que el de Cumaná y,
como además, enían que en ega lo en és a, lo que enía a supone unos 8 ma a edís po lib a en gas os de
anspo e, el p ecio con enido había sido mayo . En cualquie caso, el asien o no en a ía en igo has a la
cosecha siguien e dado que Pinelo no pod ía encon a se en Ca agena a iempo pa a ecibi lo. En cuan o
a Cumanago o, aunque los lab ado es es aban a isados pa a que se desplaza an a Cumaná con obje o de
negocia el asien o, no pudie on hace lo a causa de la hos ilidad de los na i os, que es aban le an ados. Po
ello, an es de pa i , dejó ins ucciones al gobe nado pa a que llega a a un acue do cuando ue a posible.
Aunque en Cumanago o se p oducían unas 3.500 a obas al año, la eal hacienda sólo comp a ía 2.000 a in
de asegu a la calidad del abaco adqui ido, po el que se paga ían 60 ma a edís la lib a pues o en Cumaná.
De Cumaná pasó a la Guai a, el pue o de Ca acas, adonde a ibó el 25 de mayo. De aquí pasó a
San iago de León, cabeza de la gobe nación de Venezuela, dis an e unas cinco leguas. An es de euni se
con los ecinos a e iguó que en San iago de León y en las localidades de San Sebas ián y Valencia,
si uadas a unas 30 leguas, se ecogían cada año unas 8.000 a obas que, en su mayo pa e se emi ían
a España. El es o, quedaba en Ca agena. En cuan o a su p ecio, supo que oscilaba en e 2 eales y un
JOSÉ IGNACIO MARTÍNEZ RUIZ
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cua illo y 2,5 eales po lib a. Po lo que se e ie e a o os aspec os del negocio, ue in o mado de que
e an los comp ado es, es deci , los me cade es, quienes se enca gaban de adqui i las pe acas y lías y
de alquila las mulas en las que se conducía el abaco a la Guai a. El iaje, en el que se empleaban es
días en e la ida y la uel a, cos aba 13 eales po quin al. Con los ep esen an es de los lab ado es de
San iago de León aco dó la comp a de 4.000 a obas de hoja, es o es, de abaco seleccionado sin «baxe o
ni e oño», y con los de San Sebas ián y Valencia o as 1.000 a obas de igual calidad. La eal hacienda
paga ía 2 eales y un cua illo po lib a, ecibiendo el abaco ya en ollado. Aunque la cosecha se lle aba
a cabo hacia inales de ene o, la en ega no se e ec ua ía has a el 1 de ab il, de mane a que las me mas
que su ie a el abaco en es e iempo co e ían po cuen a de los cul i ado es. Jun o a las 5.000 a obas
mencionadas, y en iguales condiciones y p ecio, la eal hacienda comp a ía ambién las 250 a obas
p oceden es del diezmo del abaco «po que de o a mane a no ubie a quien a enda a el dicho diezmo no
pudiéndolo bende ni na ega ».
Pinelo salió del pue o de la Guai a con di ección a la laguna de Ma acaibo el 8 de junio. La na e en la
que iba, sin emba go, chocó con unos a eci es al día siguien e y, aunque sal ó su ida y los documen os
que lle aba, u o que p osegui el iaje po ie a, ci cuns ancia que conlle ó impo an es e asos. La
p ime a localidad a la que llegó ue Co o, donde halló que se p oducían unas 2.000 a obas anuales de un
abaco «que yguala en opinión a el de Va inas que es el que oy iene más alo en España». Jus amen e po
ello, se endía a 7-9 pesos po a oba pues o en el emba cade o de la laguna. Aunque lo ecinos del luga
solici a on conce a se po 3.000 a obas, Pinelo sólo acep ó 2.000 a azón de 7,5 pesos po a oba, que
hab ían de en ega se «en o ma de ollo, empe acado y liado» en la dicha laguna.
El 15 de julio salió pa a Tocuyo, llegando a es a localidad cua o días después. En Tocuyo se ob enían
unas 2.000 a obas de abaco al año. El mejo se endía a 8-9 pesos po a oba. Jun o a és e se p oducía
ambién un abaco muy malo debido a que se semb aba en ie as muy pob es. Con los cul i ado es de
abaco de calidad aco dó la comp a de 900 a obas a 7,5 pesos po a oba. Al es o, y conocedo de que
exis ían al e na i as, como la p oducción de igo, «que es de g ande ympo ancia», les p ohibió el cul i o
de abaco. Es ando allí, hizo llama a los cul i ado es de Balquisime o, a 12 leguas de Tocuyo, quienes
solían conduci unas 2.000 a obas anuales de abaco a Ma acaibo que endían a 8-9 pesos po a oba el
de mejo calidad. Con és os aco dó la en ega de 1.300 a obas al año, «sin baxe o ni e oño», a 7 pesos po
a oba. De acue do con el núme o de indios «y demás jen e que cada ecino iene», asignó a cada uno de
ellos la can idad de abaco que habían de en ega de las 1.300 a obas indicadas.
De Tocuyo pasó a Guanaguana e adonde llegó el 4 de agos o. A e iguó que el año en que la p o-
ducción había sido meno había ascendido a 1.500 a obas y que la hie ba se endía en «oja y manojo»
a 4 pesos po a oba. Los me cade es, po su pa e, «lo hazen en longanisa». El o cido de una a oba
cos aba a los comp ado es medio peso (pa a ob ene una a oba de abaco en ollado se necesi aban 1,5
a obas de hoja). Pe aca, lía y conducción del abaco al emba cade o suponían unos cos es de 1,5 pesos
po a oba. Así pues, el p ecio de la a oba pues a en el pue o de Ma acaibo e a de 8 pesos. Pinelo se
deshace a con inuación en elogios sob e la calidad del abaco de Guanaguana e, del que dice:
Es e luga es el p ime o adonde se comensó a lab a a aco de odas las yndias y es la g anje ía
o dina ia que ienen los ezinos sin sabe acudi a o a y el a aco que se bene icia con cuidado
es an bueno que los lab ado es de Va inas se alen de el pa a cub i el que allí se coje.
Los ecinos de Guanaguana e, «que son as a ein a», se comp ome ie on a en ega una can idad si-
mila a la que enían cogiendo pe o el ac o , a la is a de su pob eza y de lo educido de la población, an
sólo les asignó 800 a obas aunque a 7,5 pesos po a oba pues o en el emba cade o de la laguna.
El 10 de agos o pa ió hacia T ujillo, llegando a es a localidad cinco días después. En T ujillo se e-
cogían cada año más de 2.000 a obas de abaco, u ilizándose pa a ello mano de ob a escla a («que pa a
sola es a g anje ía ay en es a ciudad más de 400 sin ocupa los en o a cosa»). El abaco se endía pues o
en el pue o a 9 pesos po a oba. Pinelo aía ins ucciones pa a conce a la comp a de 5.000 a obas
pe o como la p oducción dis aba mucho de es a ci a, an sólo aco dó con los ecinos la comp a de 2.000
al p ecio de 8 pesos po a oba. Las en egas se e ec ua ían en los pue os de Esquque, Miquia o Bocono.
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De T ujillo se asladó a Mé ida, ciudad a la que llegó el 8 de sep iemb e. Hizo llama a los ecinos
de Va inas, quienes el año an e io habían emba cado en el pue o de Ma acaibo más de 6.000 a obas.
La cosecha de es e año se espe aba que ue a aún mayo po la inco po ación de 150 nue os escla os.
El p ecio más bajo del abaco de Va inas en los es úl imos años había sido de 13 pesos po a oba,
habiéndose alcanzado los 15 en 1621. La demanda del abaco de Va inas e a al que las comp as se ha-
cían po an icipado a los p ecios señalados «po que en España se a endido la lib a po eze y ca o ze
eales». Los ecinos de Va inas o ecie on una enaz esis encia al ac o , po lo que « is a su ebeldía»
Pinelo les no i icó que, de acue do con las ins ucciones que aía, pe de ían odo el abaco que habían
semb ado si no acep aban el asien o. Sólo así log ó que se a inie an a la i ma del mismo, median e el
que se comp ome ie on a la en ega de 9.000 a obas a 13 pesos po a oba. Con los ecinos de Mé ida
aco dó la comp a de 1.200 a obas: 800 a 6,5 pesos y 400 a 7,5 pesos.
En el co egimien o de Mé ida había o os dos luga es más en los que se p oducía abaco: La G i a y
San C is óbal. Su calidad, sin emba go, e a an de icien e que nunca se había lle ado a España. Como los
cul i ado es que se dedicaban a ello e an muy pob es, Pinelo les pe mi ió que siguie an haciéndolo y, a in
de e i a cualquie ansg esión de las ins ucciones que aía, les o denó que si lle aban alguna can idad a
Ca agena lo hicie an as la pa ida de los galeones con el abaco del ey hacia España.
T as ol e a la laguna de Ma acaibo, Pinelo llegó a su des ino inal, Ca agena, el 15 de no iemb e,
es o es, as un pe iplo de sie e meses y medio desde su llegada a la isla de T inidad. A modo de esumen,
sin e izamos en el cuad o 1 la in o mación co espondien e a la p oducción que, según pudo a e igua
el ac o , se ob enía en cada una de las zonas isi adas y a la cuan ía de los comp omisos asumidos po
los cul i ado es pa a su en ega a la eal hacienda.
cuad o 1: p oducción es imada de abaco y asien os conce ados po el ac o diego pinelo en 1621
A B PRECIOS
T inidad 6.000 no hubo acue do
San o Tomé 2.000 no hubo acue do
Cumaná 12.000 6.500 60 m s./lib a (*)
San Phelipe sin da os 1.500 2 s. y 1 cua illo/lib a (*)
Cumanago o 3.500 2.000 60 m s./lib a (*)
San iago de León 8.000 4.000 2 s. y 1 cua illo/lib a (*)
San Sebas ián y Valencia 1.000 2 s. y 1 cua illo/lib a (*)
Co o 2.000 2.000 7,5 pesos/a oba
Tocuyo 2.000 900 7,5 pesos/a oba
Ba quisime o 2.000 1.300 7 pesos/a oba
Guanaguana e 1.500 800 7,5 pesos/a oba
T ujillo 2.000 2.000 8 pesos/a oba
Mé ida sin da os 1.200 800 a 6,5 pesos/a oba
400 a 7,5 pesos/a oba
Va inas 6.000 9.000 13 pesos/a oba
TOTAL 47.000 33.200
(*) Las en egas se e ec ua ían a pa i de la cosecha del año 1622
A. P oducción es imada (a obas); B. En egas aco dadas (a obas).
Así pues, la p oducción es imada de las zonas en cues ión ascendía a unas 47.000 a obas al año
que, jun o con las de San Phelipe y Mé ida, alcanza ían con oda p obabilidad las 50.000, es o es, unas
1.250.000 lib as a azón de 25 lib as po a oba. La eal hacienda, sin emba go, con obje o de asegu a
la calidad del p oduc o, an sólo se comp ome ió a la comp a de 33.200 (sin T inidad y San o Tomé, po
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las azones exp esadas más a iba), es deci , 830.000 lib as. Sob e el abaco que se había de comp a
en Cuba y San o Domingo, ecué dese que la a ea quedó a ca go del gobe nado de La Habana y del
p esiden e de la audiencia de San o Domingo, espec i amen e22.
Con la llegada del ac o a Ca agena e minaba la p ime a ase de su misión. Aho a enía que e ec-
ua los p epa a i os necesa ios pa a ecibi el abaco que se le en ia a desde las zonas donde se habían
i mado esc i u as con los cul i ado es y, en su momen o, pa a emi i lo a España, donde el abaco se
ende ía po cuen a de la eal hacienda. A excepción del abaco p oceden e de T inidad y San o Tomé
que, según Pinelo, debía se lle ado di ec amen e a La Habana en un pa ache de unas 150 oneladas,
odo lo demás se en ia ía p ime o a Ca agena. La hoja p oceden e de Cumaná se ae ía en un galeón
y un pa ache y la que se emba ca a en la laguna de Ma acaibo, donde no podían en a na es de an o
po e, en aga as le adas exp esamen e pa a ello en la p opia Ca agena. Con es e p opósi o, decidió
saca a p egón el le e de las 16.000 a obas que había dejado con a adas en la laguna, o eciendo po
ello 8,5 eales po a oba.
Una ez en Ca agena, el abaco enía que se p ime o almacenado y, luego, dispues o en pipas pa a su
en ío a España. El ac o es imaba que necesi a ía unas 1.200 pipas pe o no pudo euni más que 300 po
lo que solici ó al Consejo que le en iasen en los galeones 10.000 a as de a pille a o lienzo. De no se
así, end ía que adqui i la a pille a pa a en ol e el abaco en la misma Ca agena. Las pipas cos aban
en Ca agena dos pesos cada una (con 8 ó 10 a cos de hie o).
Las cuen as i madas po Pinelo en agos o de 1622 cons i uyen el mejo balance de su año y medio
de abajo al se icio de la eal hacienda y de los cos es y bene icios del p ime año del es anco del aba-
co en ie as ame icanas. En un o al de cinco aga as llega on a Ca agena p oceden es de Ma acaibo
3.762 pe acas de abaco con un peso b u o de 16.330 a obas y ne o de 14.779, una ez bajada la a a de
las pe acas y lías, dis ibuidas de la o ma siguien e (se indica ambién el impo e pagado po cada a oba
de abaco y el p ecio o al en pesos y eales):
a obas y lib as pesos po a oba pesos y eales
Va inas 10.009 - 00 13 130.117
Celo a 1.363 - 14 7,5 10.226 - 4
T ujillo 1.132 - 06 8 9.058
Guanaguana e 787 - 18 7,5 5.907 - 6
Balquisime o 676 - 20 7 4.737 - 5
Mé ida 631 - 12,5 7,5 1.335 - 7
Tocuyo 178 - 03 7,5 4.361 - 2
TOTAL 14.779 - 00 167.774
Los gas os «meno es» ascendie on a 25.690 pesos y 5 eales23. Así pues, el ac o hubo de o dena
pagos en Ca agena po impo e de 193.454 pesos y 5 eales co espondien es al abaco en egado po
los cul i ado es y a los gas os «meno es». Almoja i azgo y a e ía a azón de un eal po lib a es imaba
que ascende ían a 41.565 pesos pues, asumida una me ma del 10 % en el peso del abaco en e su em-
ba que en Ca agena y su desca ga en Se illa, an sólo llega ían a la capi al hispalense 13.301 a obas
o 332.525 lib as. F en e a los 235.019 pesos y 5 eales esul an es de los desembolsos e ec uados po
el ac o en Ca agena y po el pago del almoja i azgo y la a e ía en Se illa, Pinelo conside aba que
22 En el caso de la isla de La Española, hubo una pe ición al Consejo de Indias di igida po el capi án Diego de Mo la
pa a que se le con iase la ges ión del abaco en la misma. Según Mo la, en San o Domingo se p oducían unas 500.000 lib as de
abaco, AGI, Indi e en e, 753. Todo pa ece indica que la ope ación del es anco del abaco en Cuba y San o Domingo nunca se
lle ó a cabo, de mane a que en e a la idea inicial, el es anco se edujo inalmen e a las zonas isi adas po Pinelo.
23 Los gas os meno es más impo an es ue on el le e de 16.330,5 a obas de abaco desde la laguna de Ma acaibo a
azón de 8,5 eales po a oba (17.351 pesos), la comp a de 8.724 a as de c udos a 3,5 eales la a a (3.816 pesos y 6 eales), el
sueldo de un año de Pinelo a azón de 100 ducados al mes (1.650 pesos) y el aslado del abaco de los almacenes del ey a los
galeones pa a su en ío a España (1.040 pesos).
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en a endamien o los impues os que pesaban sob e és e así como ambién la cada ez mayo p opensión
al consumo de un ipo de abaco, el de Va inas, de supe io calidad al b i ánico37.
Po lo que se e ie e, en p ime luga , a la Compañía de Vi ginia, as la desapa ición de sus p i ile-
gios iscales en 1619 su gie on impo an es di e encias con la Co ona sob e la ges ión del negocio del
abaco, di e encias que lle a on incluso a la Compañía al nomb amien o de ac o es y es ablecimien o de
almacenes en Flushing y Middlebu g pa a dis ibui su abaco en Holanda a aiz de la decisión de Jacobo
I de concede el monopolio de impo ación a Si Thomas Rowe en ab il de 1620. En 1621, po ejemplo,
el Bona No a iajó a Middlebu g con 50.000 lib as de abaco que, en o as ci cuns ancias, se hab ían
desemba cado en Ingla e a. Las ci as de 1622, en que apenas se impo a on 61.637 lib as de abaco
de las colonias, se explican ambién po la ca as ó ica si uación que a a esaba Vi ginia en aquellos
momen os, donde unos 400 de sus 1.240 poblado es esul a on mue os ese año debido a un a aque de
los indios. Sea como ue e, las elaciones en e ambas ins i uciones log a on econduci se, de mane a
que la Compañía de Vi ginia, jun o con la de Be mudas, ob u o del ey los de echos exclusi os de im-
po ación pa a Ingla e a e I landa en no iemb e de 1622. El con a o con emplaba, en e o as cosas,
la impo ación bajo con ol de las compañías bene icia ias del acue do, de un o al de 80.000 lib as de
Va inas en dos años. El abaco de Va inas paga ía en concep o de impues os 64 dine os po lib a de peso,
mien as que el abaco p oceden e de las colonias b i ánicas no paga ía más que 16, es o es, cua o eces
menos, de ahí el in e és de la Co ona po que el con a o con las Compañías de Vi ginia y de Be mudas
con empla a la con inuidad de las impo aciones de abaco español. Las disensiones in e nas den o de
la p opia Compañía y la oposición ex e na desemboca on, no obs an e, en la e ocación del acue do
alcanzado. Un año después, el gobie no de la colonia pasaba a depende de la Co ona38.
Desde 1621 y, de mane a pa alela a las negociaciones en e la Co ona y los a endado es de la en a
del abaco, enía discu iéndose ambién la posibilidad de p ohibi la impo ación de abaco ex anje o y
no sólo con obje o de p o ege al de Vi ginia o las Be mudas sino ambién de e i a la salida de me ales
p eciosos del país. Según las ci as expues as en la Cáma a de los Comunes, la impo ación de abaco
español cos aba cada año al país 60.000 lib as es e linas (unos 2,4 millones de eales o 240.000 ducados)
a las que había que suma o as 40.000 más co espondien es a la minus alo ación en un 20 po cien o de
las me cancías inglesas que se emi ían a España pa a se in e cambiadas po abaco39. La cues ión había
sal ado a la opinión pública a a és de opúsculos como el de Edwa d Benne , uno de los miemb os de la
Compañía de Vi ginia. Según és e, los españoles decían de las me cancías que impo aban de Ingla e a
«que odo esso se pagaba con humo» (en español en el o iginal y en cla a alusión al abaco) y que no sólo
el abaco, sino los p oduc os p oceden es de las ie as colonizadas en «Ca acoes, Cumana, Cumanago a,
T inidado, O onoque & now a leas all Ma acaibo», en iquecían al ey de España en más de 50.000 lib as
al año40. Las au o idades b i ánicas emían la eacción de España an e una medida an adical como la p o-
hibición pe o ambién la disminución de los ing esos iscales que p o oca ía, de ahí que du an e un iempo
loga a an pa aliza odas las inicia i as en es e sen ido41.
La cues ión ol ió a plan ea se en los Comunes en mayo de 1624 y con a gumen os simila es, ap o-
bándose una solici ud al ey pa a que se p ohibie a la en ada de abaco ex anje o42. En sep iemb e de
1624 Jacobo I accedía, inalmen e, a dicha solici ud y p ohibía la impo ación de abaco español. Los
da os del cuad o 4 ponen cla amen e de mani ies o la e ec i idad de la medida, aunque sólo con el inicio
de la gue a en e ambos países y con la p ohibición de impo a cualquie a ículo que p ocedie a del
enemigo dejó de en a abaco español, al menos legalmen e, en Ingla e a. De mane a pa alela a es as
medidas y as la disolución de la Compañía de Vi ginia, la Co ona había omado la decisión en julio
37 P ice (1995). Como elón de ondo se encon aba ambién el en en amien o en e la Co ona y el Pa lamen o po la
cues ión de de echo de aquella a es ablece nue os impues os.
38 Ri e (1929).
39 House o Commons, Jou nal, días 13 de ma zo y 17, 18, 23 y 28 de ab il de 1621.
40 Benne (¿1620?).
41 En diciemb e de 1622 co ió el umo de que España había p ohibido las expo aciones de lana en b u o a Ingla e a
como espues a a la p ohibición del abaco español, Calenda o S a e Pape s Rela ing o English A ai es in he A chi es o Venice,
ol. 17, 16-12-1622.
42 House o Commons, Jou nal, día 24 de mayo de 1624.
JOSÉ IGNACIO MARTÍNEZ RUIZ
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de 1624 de que odo el abaco que p ocedie a de las colonias b i ánicas se impo a a po cuen a del ey.
Algo pa ecido, pues, a lo que Felipe III de España había in en ado y, de mane a e íme a y pa cial, log a-
do en 1621-1622. Los agen es enca gados de hace lo negocia ían con los colonos la comp a de 400.000
lib as de abaco de Vi ginia y Be mudas y se enca ga ían di ec amen e de la ges ión del monopsonio,
pagando po el abaco de más calidad 36 dine os po lib a y po el peo 24 dine os. El p oyec o, sin em-
ba go, no salió adelan e al y como había sido concebido. Las comp as se lle a ían a cabo de o ma cen-
alizada sí, pe o no po agen es del ey, sino po un g upo de seis indi iduos que, como con apa ida,
paga ían cada año una suma de dine o a la eal hacienda. La oposición a es e nue o con a o y la mue e
de Jacobo I aslada ían a su hijo la esponsabilidad de es ablece un nue o ma co legal e ins i ucional
pa a el come cio de abaco43.
Pese a la ei e ada p ohibición de impo a abaco español, en oc ub e de 1626 el nue o ey, Ca los I,
au o izó la in oducción, po pa e de un g upo de me cade es londinenses, de 50.000 lib as anuales. El
p ime año del con a o no se alcanza on las ci as p e is as. El segundo, sin emba go, pe mi ió compen-
sa el pob e esul ado del año an e io . En e ec o, en e los días de san Miguel de 1627 y de 1628, Philip
Bu lamachi y sus socios –Hen y Lee, Thomas Bownes y William Ashwell– impo a on 69.358 lib as de
abaco español. Habida cuen a de que ambos países con inuaban en gue a, el abaco ue aído de Flus-
hing, Hambu go y o os pue os de la zona en luga de di ec amen e de España donde los mencionados,
en odo caso, con aban con un agen e llamado Geo ge Hall44.
La in e p e ación de los da os co espondien es al pe iodo 1629-1631 es complicada, pues esul a
imposible dis ingui el «Spanish» abaco p oceden e de España del que enía de B asil45. Po o a pa e,
las ci as de impo ación de los años 1633 y 1634 que igu an en el cuad o 4 son incomple as ya que no
incluyen más que el abaco impo ado po ingleses, no po ex anje os, y sólo po el pue o de Lond es.
Las de 1637 a 1640 son simila es a las an e io es, es o es, se e ie en única y exclusi amen e al pue o
de Lond es, pe o en es e caso incluyen ambién las impo aciones e ec uadas po ex anje os. Sea como
ue e, lo e dade amen e ele an e de los da os co espondien es a la década de 1630 adica en la pé di-
da de impo ancia del abaco español en el me cado b i ánico. Con ci as p óximas a las 500.000 lib as
en 1634 y al millón y medio en 1637 y supe io es a los es millones en 1638, el abaco p oceden e
de las colonias b i ánicas, se había impues o de ini i amen e po en onces46. La combinación de unos
ele ados de echos de en ada, la expansión de la p oducción en las colonias b i ánicas y, p obable-
men e ambién, el descenso de los cos es uni a ios del abaco en Vi ginia habían esul ado le ales pa a
el abaco español47.
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43 Los p incipales a gumen os de la oposición al conocido como «monopolio Di ch ield» se ecogen en el opúsculo
i ulado Conside a ions ouching he new con ac o obacco, as he same ha h beene p opounded by Mais e Di ch ield, and o he
unde ake s (1625).
44 Williams (1957), p. 409.
45 Hanson (1982), no o ece da o alguno sob e la expo ación de abaco b asileño en es os años.
46 Pagan (1979).
47 No exis e ningún es udio sob e la e olución de los cos es de p oducción del abaco en las colonias españolas que
podamos compa a con los de las colonias b i ánicas y que nos si a pa a con i ma o no la hipó esis que, a es e espec o, expo-
nemos en el ex o. Sabemos, en odo caso, que en No eamé ica la caída de los p ecios uni a ios ue muy p onunciada, al y como
ecoge Mena d (1976), pe o que es a caída no comp ome ió lo bene icios de los ag icul o es po que los cos es de p oducción
disminuye on casi an ápido como los p ecios, p. 403. Los cos es de anspo e a Ingla e a ambién debían se meno es a los
del abaco español. El es udio de Ruiz Ti ado (2000) no o ece da os que pe mi an la compa ación.
EL TABACO DE LAS INDIAS, LA REAL HACIENDA Y EL MERCADO INGLÉS EN EL PRIMER TERCIO…
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