La comparación de las tres religiones en "L'Ateismo Trionfato", de Tommaso Campanella y en el "Colloquium Heptaplomeres" de Bodin
Abstract
El objetivo de este artículo es establecer una comparación entre el "Ateísmo trionfato" de Campanella y el "Colloquium heptaplomeres" de Bodin. Campanella fue considerado por la iglesia de su época como un herético o incluso como unateo, aunque hoy su pensamiento nos parece ortodoxo. Bodin es un ecléctico, que hace un estudio comparado de las religiones, sin decantarse por ninguna de ellas. En este sentido, es el contrapunto de Campanella, que se intenta demostrar la superioridad del cristianismo sobre el judaísmo y el mahometanismo. Como fruto de esta confrontación entre Campanella y Bodin, se pone de manifiesto la tensión filosófica, moral, religiosa y política que vive el siglo XVII.
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1 Germana Ernst, L ' Ateismo trionfato. Overo Riconoscimento filosofico della religione universale contro l ' antichristianesmo machiavellesco, di Tommaso Campanella, Scuola Normale Superiore, Pisa 2004. J. Bodin, Colloquium Heptaplomeres de rerum sublimis arcanis abditis. Curavit Ludovicus Noack, Suerini Megaloburgensium, typis F. G. Barensprung, Parisiis, F. Klincksieck, D. Nutt, 1857 (ristampa anastatica, G. Olms, Hildesheim-New York 1970). 2 Colloquium heptaplomeres de abdytis rerum sublimium arcanis. Parece que la obra fue escrita en 1593, dos años antes de la muerte de su autor, como se deriva de la siguiente inscripción de los manuscritos conservados en Francia: «H.E.J. B. A. S. A. AE L XIII», que quiere: decir Haec ego Johannis Bodinus Andagavensis Anno Aetatis LXIII. Dado que nació en 1530, parece que no hay duda sobre la fecha de composición de la obra fu 1593. Sin embargo, otras fuentes señalan el 1588. La tesis central del Colloquium heptaplomeres no era, como señala Berriot (pp. XVIIXLIX), totalmente original, ya que en la corte de Federico II Hohenstauffen ve la luz il Novelino, Le Ciento novelle, Giunte, Firenze, 1572, donde se recoge la leyenda boccacciana de los tres anillos (Decam. I, 3) y se establece la indiscernibilidad de las tres religiones monoteístas, que Campanella critica en el Ateismo Trionfato, p. 216: «Stoltamente dunque il THÉMATA. REVISTA DE FILOSOFÍA. Núm. 36, 2006. LA COMPARACIÓN DE LAS TRES RELIGIONES EN L ' ATEISMO TRIONFATO DE TOMMASO CAMPANELLA Y EN EL COLLOQUIUM HEPTAPLOMERES DE BODIN 1 Marcelino Rodríguez Donís. Universidad de Sevilla Resumen: El objetivo de este artículo es establecer una comparación entre el Ateismo trionfato de Campanella y el Colloquium heptaplomeres de Bodin. Campanella fue considerado por la Iglesia de su época como un herético o incluso como un ateo, aunque hoy su pensamiento nos parece ortodoxo. Bodin es un ecléctico, que hace un estudio comparado de las religiones, sin decantarse por ninguna de ellas. En este sentido, es el contrapunto de Campanella, que se intenta demostrar la superioridad del cristianismo sobre el judaísmo y el mahometanismo. Como futo de esta confrontación entre Campanella y Bodin, se pone de manifiesto la tensión filosófica, moral, religiosa y política que vive el siglo XVII. Abstract: The aim of his article is to make a comparison between the «Ateismo trionfato» by Campanella, and the «Colloquium Heptaplomeres» by Bodin. Campanella was regarded by the Church of Roma (The Roman Catholic Curch) as a heretic, even as an atheist; although we would think of him as being totally orthodoxe today. Bodin is an eclectic (thinker). He makes an comparative study of religions, without siding with any particular one. In this aspect, he is the opposite to Campanella, who tries to prove the superiority of Christianism over Judaism and Mahometanism. As a result of this confrontation between Campanella and Bodin, the philosophical, moral, religious and political tension existing in the XVIIcentury is clearly shown. La comparación entre las tres religiones monoteístas. La lectura atenta del manuscrito italiano, publicado a finales del año pasado, y que sirvió de base para las posteriores ediciones del Atheismus triumphatus, nos permite adentrarnos en los vericuetos del pensamiento de la época y en la singularidad de su hermenéutica de la religión. El objetivo que se propone Campanella en esta obra es doble: por un lado, derrotar el epicureísmo, el maquiavelimo, el aristotelismo, el averroísmo y, en una palabra, el ateísmo, y, por otro, demostrar el carácter natural de la religón y la superioridad de la cristiana sobre las demás. Aunque con muchos matices, ése era también el propósito de la inmensa mayoría de los filósofos de los siglos XVI y XVII: entre otros, Bodino 2 ,
Thémata. Revista de Filosofía. Número 36, 2006 172 Boccaccio fece quella novella delli tre anelli consimilissimi, che lasciò il padre alli tre figliuoli suoi per segno dell ' heredità, e che poi conferendoli insieme non si conoscea l`herede. Onde inferisce che non si può saper qual fede sia vera tra queste tre nationi: imperoché manifestamente gl`anelli di queste leggi non sono simili si no a chi mira di lontano, e non è gioielliere, qui sapia distinguer le pietre false dalle fine, e l ' oro dall`archimia». La tesis de Boccaccio es sostenida, entre otros, por Senamus, en el Colloquium: «Pues los jefes y pontífices de religiones, tienen entre sí tantas discrepancias, nadie puede establecer cuál de todas es la verdadera» (p. 129 de la trad. española). Alano de Lille publica el Contra Judeos, Ramón Lull, El libro del Gentil y de los tres sabios (1271), Nicolás de Cusa, De Pace fidei (1453), Cribratione Alcorani (1461), Aeneas Silvius Piccolomini (papa Pio II), Instructio fidei contra imposturas Alcorani (1480), Jean German, Débat du Crestian et du Sarracin BNP. En Oriente parece que esas discusiones se remontan al siglo IX con los ataques de Ibn Qutaiba contra los adeptos del Calam, que eran coloquios de los Mutecalemines de Bagadad, en los que «se encontraban no solamente musulmanes de todas las sectas...sino también materialistas, ateos y judíos, intentantando cada uno defender su opinión con argumentos sacados de la razón humana», según dice Reinhart Dozy, Journal Asiatique, jul. 1853. Por otro lado, Averroes (Tratado decisivo sobre el acuerdo de la religión y de la filosofía, trad. de Leon Gaultier, Alger, 1942), afirma que «las religiones reveladas, judía cristiana e islámica, no contienen ninguna verdad indemostrable por la razón filosófica, sino sólo símbolos imaginativos de las más altas verdades de la filosofía». Otros tratados sobre el tema, aunque de tono más beligerante y partidista, son la Disputatio Cristiani hominis cum Judeo...Colloquium, de Sebastian Munster, Bâle, 1539, Dialogui XXX in duos libri divisi quorum primus est de Messia, de Bernardino Ochino, Bâle, 1543; Machumetis sarracenorum prinicipis eiusque successorum vitae doctrina et ipse Alcoran. Tengamos en cuenta que la traducción del Alcoran fue realizada bajo la dirección de Pedro el Venerable, en Toledo, en el siglo XII. No sabemos, con exactitud, en qué fuentes bebió Campanella para su crítica de la doctrina de Mahoma, aunque Germana Ernst, p.183, hace referencia al «De perfidia Machometica et fide catholica», in Contra Alcoranum, I, de Dionigi il Certosino, citado también por Bodin, Colloquium. p. 184; Octavio: «El Corán, que así se llama por ser recopilación, o Alfaticano, y del que se cuentan 123 ediciones, no tienene nada de tonterías y conteadicciones, como creyeron Dionisio Catrusiano y el cardenal de San Sixto, que escribieron contra la ley de Mahoma. Ricardo, de la orden de predicadores, formado en la lengua y doctrina arábiga, lo hace con más suavidad, aunque en muchos pasajes simuló falsedades y disimuló verdades». François Berriot, basándose en el manuscrito francés de 1923 de la BNP, presenta y establece el texto bajo el título Colloque entre sept scavans qui sont de differents sentiments des secrets cachez des choses relevées. Librairie Droz, Genève, 1984. La traducción del Colloquium ofrecida en el manuscrito de 1923, fue realizada, según Berriot dice en la p. XLIV de la Intrduccion, poco tiempo después de la muerte de Bodin. En 1998 el Colloquium fue traducido al español por Primitivo Mariño, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales: Coloquio de los siete sabios sobre arcanos relativos a cuestiones últimas. Bodin, que se adhirió al protestantismo, fue considerado por muchos un ateo, cuya doctrina se inspiraba en Pomponazzi. Otros creen que, habiendo sido educado en el judaísmo por su madre (una judía de origen hispano), siempré fue fiel a la Ley de Moisés. El jesuíta español, Martín del Rio, Disquisitiones magicarum libri sex (1598), cuyo segundo libro está traducido al español por Jesús Moya, Hiperión, 1991, acusa de delirios rabínicos algunas de las tesis que defiende en la Démonomanie des sorcieres y en el Theatrum. En 1592 su De republica libri sex fue condenada por el papa, la Demonomanie lo fue en 1594, y la Méthode en 1596, tal como consta en el Index de Clemente VIII. El Colloquium no figura en el Index librorum prohibitorum sanctissimi Domini nostri Gregori XVI Pontificis Maximi, de 1841, porque no se había publicado aún en esa fecha. Conviene señalar que las obras de Campanella no llegaron a estar en el Index, a pesar de sus tribulaciones. G. Naudée, en 1630, lamenta, aunque se le adelantó Senamus en el Colloquium, los intentos de comparar las tres religiones, «como había hecho Pedro de Ailly en De tribus sectis, Cardano en De subtilitate y Bodin, en un grueso volumen, aún no impreso, y que ¡ojalá Dios lo quiera! nunca se publique, De rerum sublimium arcanis, Des secrets des choses d ' en haut» (Advis pour dresser une Bibliothèque...Apologie pour les grandes hommes soupçonnez deMagie). Tampoco aparece recogido en el Index de Antonio Sotomayor, Novissimus librorum prohibitorum index, Madrid, 1641, el Colloquium Heptaplomeres, pero sí las otras obras. Algunos han puesto en duda su conocimiento del hebreo y todos han vinculado su pensamiento religioso con Maquiavelo, en el sentido de que ambos ponen la religión al servicio de la Republica, como dicen Fabio Albergati (La republica regia, 1602, Bologne, 1627), el portugués Pedro Barbosa Homen (Discursos de la jurídica y verdadera razón de estado, Coimbra, 1629) y el español Fray Gerónimo Gracián de la Madre de Dios, (Diez lamentaciones del miserable estado de los Atheistas de nuestros tiempos, Bruselas, 1611). 3 Robert Burton, Anatomy of Melancoly, Oxford, 1621. Hay traducción española: Anatomía de la melancolía, tres vol. 2002, Asociación española de Neuropsiquiatría. 4 Vanini es autor de la Apologia pro Christiana Religione adversus atheos. Su obra principal es De admirandis, 1616, traducida al italiano por Raimondi, bajo el título de I meravigliosi segreti della natura, regina e dea dei mortali,a cura di F. P. Raimondi, Congedo Editore- Galatina, 1991. El Amphitheatrum aeternae providentiae, 1615, trad. Raimondi e L. Crudo, Galatina Congedo Editore, 1981. Burton 3 , Vanini 4 , Gaultier 5 , Garasse 6 , Mersenne 7 , Gassendi 8 . Sólo hay algunas excepciones,
Thémata. Revista de Filosofía. Número 36, 2006 173 5 J. Gaultier, Table Cronogrphique de l ' estat du chistianisme jusques à l ' année 1620, Lyon, 1621. 6 F. Garasse, La doctrine curieuse des beaux sprits de ce temps ou pretendus tels, contenant plusieurs maximes pernicieuses à l ' éstat, à la religion et aux bonnes moeurs combattue et renversée, Paris, 1623. 7 Quaestiones celeberrimae in Genesim cum accurata explicatione. In hoc atei et Deistae impugnantur et expugnantur, Paris, 1623. 8 P. Gassendi, en el Syntagma, defiende, desde una posición ecléctica, los dogmas de la Iglesia católica. Uno des los rasgos característicos de su filosofía es el rechazo del aristotelismo, del escolasticismo, y el intento de conciliar el epicureísmo y el cristianismo. En la Disquisitio methaphysica y en las Animadversiones adversus aristoteleos se opone al innatismo cartesiano y recoge los fundamentos del escepticismo. En el Syntagma philosophiae Epicuri el escepticismo pasa a un segundo plano y el atomismo le parece compatible con las nuevas teoría físicas. 9 Proemio, p.11: «Poi mi accusaro che io habbi fatto libro De tribus impostoribus, e quello fu stampato trenta anni prima che io nascese». 10 Ateismo, p. 168: «Onde si vede che Dio non fecce quella legge per sempre, né per tutte le genti, poichè non a tutti e sempre è utile e rationale». 11 El escepticismo, en los siglos XVI y XVII, no se utilizó necesariamente como un arma contra la religión, sino más bien al contrario, como se compruba en la obra de Montaigne y Charron. 12 Epicuro no es ateo, aunque niega la providencia de los dioses y la inmortalidad del alma. Filodemo es autor de una obra cuya título era Peri theon, donde afirma que los sabios deben destacar por su religiosidad. Aunque la religión es causa de muchos males, si se la entiende como vera pietas, esto es, como la mirada sobre las cosas con el alma en paz, es útil y beneficiosa para el sabio. El mismo Cicerón señala que Epicuro y sus discípulos eran hombres de intachable conducta pública: «sus hechos son mejores que sus discursos». Senamus, en el libro I del Colloquium heptaplomeres, a la afirmación de Toralba de que los dioses se burlan de las cosas divinas, responde: «Hay muchos impíos que no tienen ningún respeto para con los dioses y muchos que sólo se diferencian de los brutos por la forma; sin embargo yo me he encontrado ningún epicúreo, quiero decir que Epicuro, sin esperar ninguna recompensa, fue muy respetuoso con los dioses, vivió sobria y temperantemente, amó la continencia, la justicia, la fe, la fidelidad, la integridad de costumbres y sostuvo, sin embargo, que el alma es mortal y que Dios no se ocupa de los asuntos humanos, que en fin estableció que el soberano bien no consistía en los placeres del cuerpo, sino en el reposo y tranquilidad del alma». Toralba, en cambio, no comparte esta tesis: «Esta opinión de la integridad de Epicuro es imaginaria, toda vez que arrebató a Dios la justicia, esto es, la capacidad de premiar o castigar; no ha compuesto el libro de las religiones (sic) por otra razón que para evitar los suplicios de Diágoras y Protágoras». 13 Theophrastus redivivus, edizione prima e critica a cura di Guido Canziani e Gianni Paganini. Firenze. La como la el De tribus impostoribus 9 , que algunos atribuyeron al mismo Campanella y que él mismo dice, en L ' Ateismo, que se escribió más de treinta años antes de su nacimiento. Sin embargo, la obra clave en pro del ateísmo es el Theophrastus redivivus, manuscrito anónimo de 1659, que cita varios pasajes del Atheismus triumphatus de Campanella. La crítica campanelliana del ateísmo exigía establecer una comparación entre las cuatro grandes religiones (pagana, judía, mahometana y cristiana) para determinar claramente que sólo la religión de Cristo es establecida por Dios para siempre, puesto que, aunque la religión de Moisés también ha sido revelada por Dios, no durará eternamente 10 . Pero, dentro de los cristianos, los reformadores deben ser combatidos sin tregua, ya que sólo la Iglesia católica, apostólica y romana representa la verdadera doctrina cristiana. Aunque los argumentos de que se sirve Campanella no siempre sean originales, el valor de su titánico esfuerzo en pro de la iglesia católica, y su buena fe, son innegables. Para acometer su compromiso con la Iglesia de acuerdo con la filosofía, pone su empeño en refutar las doctrinas, antiguas y modernas, partidarias del ateísmo e incluso del escepticismo 11 . Estas doctrinas no son fáciles de refutar, a no ser que se las deforme, como ocurre con el epicureísmo 12 . ¡Con cuánta razón decía Gassendi que Aristóteles, al sostener la eternidad del mundo y del hombre, era más incompatible con la fe que Epicuro (ya que nada impide, a nivel teórico al menos, afirmar que Dios hubiese podido crear, si así lo hubiese querido, el mundo a partir de los átomos) que afirmaba que el mundo había tenido un comienzo y tendrá un fin! Según el autor del Theofrastus redivivus 13 todos los filósofos son ateos, incluidos Platón
Thémata. Revista de Filosofía. Número 36, 2006 174 Nuova Italia, 1981-1982. 14 Bodin se plantea en el Colloquium la diferencia entre ateísmo y superstición, además de la vinculación entre ateísmo y epicureísmo. Véase lo que dice Curcio: «Y si los antiguos rechazaban con toda claridad a los ateos y epicúreos (Luciano también a los cristianos) para la guarda del templo de Apolo, Diana y Júpiter, para que salieran de sus templos, ¿con cuánta mayor razón hay que hacerlo en el templo de Dios?» (p. 197 de la v. es.). Coroneo: «La superstición, por grande que sea, es más tolerable que cualquier ateísmo; pues quien se ve ligado por una superstición cualquiera, el miedo de la divinidad en cierto modo le mantiene en el deber y en las leyes de la naturaleza; en cambio, es lógico que el ateo que nada teme sino al testigo o al juez se precipite a todo delito» (p. 198). Sin embargo Salomón: «Pero parece que el ateo que abjura completamente de Dios y lo arroja de su alma, peca menos que quien lo une con las cosas creadas en el mismo culto. Más aún pecan más quienes honran al Dios eterno y verdadero con un falso culto que quienes lo apartan de él» (p. 199). Más adelante dirá que aquellos que sostienen que Dios es cuerpo son ateos: «Es preferible negar la existencia de Dios que creer que es corpóreo o que atribuirle con los santos el mismo culto, los mismos ritos,...» En la p. 53, el representante del catolicismo, Coroneo, rechaza la tesis aristotélica que obligó a Dios a un eterno movimiento, y para demostrar la acción de los ángeles y demonios, dice: «Adelante, pues si no os molesto, puesto que en una cosa de tanta importancia nos conviene intentarlo todo, para así refutar a los epicúreos con argumentos eficaces y contundentes». 15 En la p. 149 de la edición de 1631 del Atheismus triumphatus, sostiene que la renovación y la unidad de la iglesia, auspiciada por los santos padres y los profetas, pueden ser confirmadas por la astrología, porque las conjunciones de Júpiter y Saturno se verifican en el trígono de los signos de fuego, como en tiempos del nacimiento de Cristo. 16 A. Festugière, Epicuro y sus dioses, Eudeba, no sólo rechaza la teología astral platónico-aristotélica, sino que afirma que no se puede hablar del ateísmo de Epicuro, que, a su juicio, es el funadador de una nueva religiosidad, en la que se ama a Dios sin esperar nada de él. 17 No sólo son corpóreos los demonios sino las almas, según Toralba (p. 116): «. Y las opiniones hueras de quellos que creen que los ángeles y las almas separadas carecen de cuerpo» En la p. 43, el mismo Toralba, a partir de que sólo Dios es incorpóreo, añade: «Todo lo finito en cualquier parte que exista tiene límites y en ellos acaba, y tiene un espacio en el que se encierra, nada incorpóreo se contiene en aquellos límites y espacios. Luego los ángeles no son incorpóreos, pues se circunscriben a sus sedes y límites. Si no son incorpóreos se sigue que tienen naturaleza corpórea, pues toda sustencia es corpórea o icorpórea...» 18 En otros lugares de la misma obra dice que, a pesar de transitar por lugares oscuros y sombríos, nunca había y Aristóteles. Si introducen los dioses es por miedo a ser perseguidos, como sucedió a Anaxágoras, a Diágoras o al mismo Aristóteles. El ateísmo, según el Theophrastus, es la única filosofía posible 14 . Pomponazzi, Cardano, Machiavelli, Bodin, Vanini y muchos otros fueron, a pesar de que ellos digan explícitamente lo contrario, considerados por los clérigos como los verdaderos destructores de la religión y de la creencia en la inmortalidad del alma. Los representantes del llamado naturalismo paduano (Pomponazzi, Cardano, Bodin, Vanini) concedían, en lo que a la explicación del nacimiento y ocaso de las religiones se refiere, un gran papel a la astrología, disciplina en la que Campanella era un verdadero experto, como se demuestra a partir de su Astrologicorum y del De siderali fato evitando 15 . Los peligros del determinismo astral fueron denunciados por Epicuro, como demuestra Festugière 16 , en la antigüedad, y el mismo Pomponazzi, en De fato, hace lo increíble para demostrar la libertad humana. No sólo la filosofía, sino todas las religiones, a partir de que toman conciencia de la dificultad de explicar el mal a partir de Dios, deben justificar la responsabilidad moral. El mismo Júpiter, según los estoicos, estaba sometido al destino: Semel iuxit... Por eso era difícil dar razón de la libertad humana: el hombre es como un perro atado a un carro: o lo sigue motu proprio o es arrastrado por él. Por otro lado, si Dios es espíritu puro, sin mezcla ni composición, el mundo ha sido ordenado por unas potencias intermedias, los ángeles y los demonios. Esta es la tesis de Bodin, que afirma los demonios son de naturaleza corpórea 17 . El mismo Campanella cree en la existencia de los demonios y, aunque asegura que existen a millones en el aire, dice haber visto sólo uno, por medio de las artes astrológicas aplicadas a un discípulo suyo que fallece en el intento 18 . Pero, sobre todo, dirá que para demostrar la inmortalidad la mejor
Thémata. Revista de Filosofía. Número 36, 2006 175 visto ninguno. Es sabido que los peripatéticos y los epicúreos negaban la existencia de los demonios. 19 Sobre lo que haya de entenderse por demonio no hay acuerdo entre los que afirman su existencia. Bodin reitera una y otra vez que la palabra demonio significa sabio y vincula, como Campanella los demonios y las almas. 20 En el De incantationibus de Pomponazzi, en el De subtilitate de Cardano y en el De admirandis de Vanini encontramos casi los mismos textos astrológicos que en Campanella. La idea central es que «los cuerpos celestes escogen, como dice Vanini, pp. 424ss de la traducción del De admirandis, entre los seres virtuosos uno a quien le confieren el poder de realizar milagros y sobre todo el de curar las enfermedades. Por eso los astros reúnen en un solo individuo todas las virtudes específicas presentes en las plantas, piedras y animales y le convierten en un segundo Dios. Si alguno intenta oponerse al nacimiento de una nueva religión, inmeditamente es aterrorizado por las inteligencias en los sueños y en la vigilia con funestas apariciones. De este modo los cuerpos celestes construyen las religiones para el bien de los mortales. Cuando se vea que el influjo de los cielos disminuye, entonces la religión comenzará a caer en ruina hasta morir del todo...De las grandes conjunciones de los astros estas cosas terrenas obtienen un gran poder y por eso producen obras extraordinarias». La cuestión fundamental es saber si la religión cristiana se somete a la ley de que «todo lo que comienza, acaba». Vanini cree que el cristianismo, a diferencia de la religión basada en la ley de la Naturaleza, es una ficción ilusoria. Cfr. La nota 65 de la p. 402 de la trad. italiana. 21 Ateismo, p. 204: «Dio ogni cosa ha segnato nelle stelle». El papa Urbano VIII, protector hasta cierto punto de Campanella, acude, según algunas fuentes, a él para la composición del De siderali fato y la bula Inescrutablis, que condena la práctica adivinatoria, igual que la Coeli et terrae del papa Pío V, de 1582. Circulaban, en efecto, en aquellos momentos, intensos rumores sobre la próxima muerte de Urbano VIII, a causa de los influjos astrales nefastos. La nueva bula amenazaba a quienes hiciesen predicciones sobre el pontífice o sus parientes hasta el tercer grado, con la confiscación de sus bienes y la pena de muerte. 22 Ateismo, p. 221. 23 J.J. Scaliger, Prolegomena de astrologia veterum Graecorum, a M. Manilii, Astronomicon. Lugduni Batavorum, in officina Plantiniana, 1599. c. B 3v: Audi subtilitatem nostri saeculi. Extitit ante XLIIII annos Cymbalum Genethliacorum, qui Domini nostri Jesu Christi Thema edidit et omnia quae illi acciderunt, ex positu stellarum necessario illi contigisse ratiocinatur. Impiam dicam magis, an iocularem audaciam, quae est dominum stellarum stellis subieceret et natum eo tempore putarit, quod adhuc in lite positum est, ut vanitas cum impietate certaret». 24 ib. p. 205: La cometa di Christo è da Calcidio notata e dalli magi orientali. 25 ib. p. 205. cfr. Art. Proph. Vi, p. 55: «El cielo no se mueve según nuestras medidas siempre hasta ahora burladas y erradas, sino según las medidas de la divina providencia (Non movetur coelum iuxta nostras mensuras semper hucusque delusas et deceptas, sed ad mensuras divinae providentiae). 26 ib. p. 207. prueba está en la existencia de los demonios 19 . Campanella, como los naturalistas 20 , es un entusiata de la astrología 21 , pero la considera un mero instrumento en las manos de Dios. Rechaza la genitura Christi, difundida por Cardano, pero que se remonta a muchos siglos antes. Para Campanella los que pretenden negar la divinidad de Cristo, a partir de su horóscopo, son los «falsi astrologi», peripatéticos y políticos, que aportan mil peticiones de principio, y no causa por causa, para engañar a la plebe, y obscurecer el evangelio 22 . Pero, a mi juicio, el argumento más poderoso contra los defensores del horóscopo de Cristo se deba al platónico Scalígero: no se sabe a ciencia cierta cuándo nació Cristo, luego nada se puede predecir sobre él de acuerdo con las premisas mismas de la astrología, ya que es impío y pueril someter a las estrellas al señor de las estrellas 23 . Campanella hace caso omiso de este argumento y sigue confiando en la «buena astrología» al referirse al cometa de Cristo 24 . Ciertamente rechaza la tesis de los que pretenden negar su divinidad, pues las estrellas —dice— no hacen esto, sino que es Dios quien lo hace, ya que ellas desde antiguo fueron dispuestas por Dios en este orden que ha determinado su providencia, y de acuerdo con los cambios irregulares de los apogeos, excéntricas, solsticios y equinocios, se ve caminan según que Dios quiera acelerarlos o retardarlos 25 . La ley de Cristo se «produjo, según todos confiesan, bajo el trino de Júpiter y del Sol, que es el primero, y significa vida ilustre, pura, inocente, verdadera y piadosa, y profecías veraces» 26 . No desdeña las profecías sobre el anticristo, que, según san Vicente Ferrer, «dovea da Germania comparire, già si è visto Luthero nel quinto sigilo, e Calvino
Thémata. Revista de Filosofía. Número 36, 2006 176 27 ib. pp. 221-222. 28 Convendría recordar las palabras del erasmista español Alfonso de Valdés: «Veo por una parte que Cristo loa la pobreza y nos convida, con perfectísimo ejemplo, a que le sigamos, y por ota veo que de la mayor parte de sus ministros ninguna cosa santa ni profana podemos alcanzar sino por dineros. Al bautismo, dineros; a la confirmación, dineros; al matrimonio, dineros; a las sacras órdenes, dineros; para confesar, dineros; para comulgar, dineros...» (Diálogo de las cosas ocurridas en Roma). Ya en la antigüedad se acusaba a los cristianos de estupro y de incesto en los cultos nocturnos so pretexto de religión, Colloquium, p. 166. En la p. 354 del Colloquium, Salomón dice de los sacerdotes cristianos: «Pero no se abstienen de las meretrices ni del vino, sino que se han acostumbrado a la prostitución y las francachelas, a cambiar y alternar prostitución de ambos sexos, no sin gran desdoro de la Iglesia, para no verse obligados ellos mismos a las leyes matrimoniales con las que a otros obligan». 29 ib. p 166. En la p. 220, Camapanella rechaza de nuevo la tesis del impío Bocacio, que, en el Decam. I, 2, se hace eco de la creencia generalizada de la «malvagità del clero» y cuenta la historia del hebreo aquel que vino a Roma para hacerse cristiano «e vedendo tanta mala vita di clerici più si confirmò, dicendo che non potea esser falsa quella fede, che stando tanto mal trattata da christiani, pure sta salda, e cresce». 30 p. 131 de la traducción española del Colloquium heptaplomeres de Bodin la quinta ampolla di Dio, e tutti accordeno con l ' Alcorano più che col vangelo» 27 . Otro tema muy importante es entender qué papel asigna al clero, tan denigrado por la mayoría, por sus corruptelas y mentiras 28 . Para Campanella, «sin ellos no existiría la religión y sin el temor de la religión los pueblos no obedecerían a los príncipes y se producirían sedicciones, cismas, crueldad y ruina de los estados. De donde se deduce que la religión es cosa divina y no obra de la astucia, como sostienen los maquiavelistas» 29 . Respecto a la fundamentación meramente humana de la religión, es decir, sobre si es sólo obra de la stucia, como afirmaba Maquiavelo, convendría recordar que ya Sexto Empírico, en Adversus Mahematicos, ponía en duda que los reyes fueran sus inventores, pues cómo —se preguntaba— pudieron imponer a sus seguidores la idea (prolepsis) de Dios y, sobre todo, de dónde la sacaron ellos mismos. ¿Existió siempre, es decir es innata, o tuvo comienzo en algún momento? Si suponemos, de acuerdo con la tesis tradicionalmente admitida, que los dioses eran en origen los astros, antes de declarar que el Sol es dios, es preciso tener ya previamente la noción de él. En algún momento, si es cierto que la religión es una invención de un hombre sabio y astuto, como dice Critias, el Sol no fue considerado Dios. Y de poco sirve decir que la idea de la divinidad pasa de unos hombres a otros, pues el problema no consiste en explicar cómo se transmite, sino cómo la obtuvo el primero que, supuestamente, la concibió y habló de ella, como objetará con razón Descartes a Gassendi. Tampoco el evemerismo da razón de la aparición de la noción de Dios. Luego, a juicio de algunos, si no se encuentra pueblo alguno sin religión, esto es, carente de toda noción de la divinidad, la hipótesis de que los reyes la crearon e impusieron a los demás no se sustenta. ¿Cómo podían hacerlo si no conocían sus lenguas? ¿Cómo pudieron reunirlos a todos e imponerles esta idea? Se comprende que algunos, como Campanella o Gassendi, afirmen que Dios mismo sembró en la mente de todos los hombres una imagen de sí. Esto es lo que creen las llamadas religiones reveladas, es decir aquellas que sostienen que han sido inspiradas por Dios mismo. Pero como cada una de las religiones dice ser revelada, ¿con cuál nos quedamos? La dificultad de esta cuestión no pasó desapercibida a uno de los personajes de Bodin, Senamo, que dice: «En tan gran multitud de religiones que vemos que puede ser posible que ninguna de ellas pueda ser verdadera, que no más de una sea verdadera, y que al discrepar los pontífices de todas las religiones entre sí con odio a muerte, sea más seguro admitirlas todas que de muchas optar por una que tal vez puede ser falsa, o querer excluir aquella que es la más verdera de todas» 30 . En el mismo sentido: «Alejandro Severo, hombre muy fuerte y religioso, daba
Thémata. Revista de Filosofía. Número 36, 2006 177 31 ib. p. 134. 32 1512-17. 33 Pomponazzi, o. c. X, 49. 34 Cardano DAI, I, 34. 35 Vanini, p. 475 de la trad.: Philosophi multa dicunt, quibus ipsi fidem non adhiberent. 36 ib. p. 402. 37 Vanini, De admirandis, p. 492, trad. p. 527. culto a Abrahám, a Orfeo, a Hércules, a Cristo en el Lar como a dioses penates y, por cierto de buena fe, pues todos los escritores alabaron su integridad. Al ver que judíos, paganos y cristianos no estaban de acuerdo sobre la religión, prefirió abrazar todas las religiones de todos antes que repudiar y despreciar una para no provocar a nadie al desprecio de su religión, y por esta razón unió uno a uno y a todos en la república con plena armonía de piedad y caridad» 31 . Y más adelante: «En las religiones de todos, tanto aquella natural que abraza Toralba, la de Jupiter y de los dioses paganos, que adoran los indios orientales y los tártaros, la de Moisés, la de Cristo, la de Mahoma, que cada uno sigue en su rito sin disimulo, con integridad de mente, confío se excusen lo errores justos y en que no sean ingratos al Dios eterno, aunque la más grata de todas es aquella que es la mejor. Por ello suelo acercarme con gusto a los templos de todos, santuarios, capillas, dondequiera que estén, para no ser considerado ateo de ejemplo pernicioso, y también para que los demás no se vean aterrorizados por el miedo a la divimidad». Los peripatéticos, por prudencia y temor, dejaban fuera de la consideración general de la religión, al cristianismo, pero con argumentos tan débiles, que en realidad sólo por miedo a la Inquisición no se declaraban abiertamente ateos. De hecho, Pomponazzi, en 1516, en su De immortalitate animae sostenía que el alma humana era naturaliter mortalis et sequndum quid immortalis. Bien es verdad que Agustín Nifo, en 1518, publica una refutación de la tesis de Pomponazzi, Suessani de immotalitate animae libellus adversus Pomponatium, así como el De auguriis libri II, en los que rechaza la interpretación que Pomponazzi había hecho de Aristóteles y su afirmación de que la interpretación de Santo Tomás no reflejaba fiemente su pensamiento. En cuanto a la verdadera posición de Cardano, que en 1545, retoma el tema de la inmortalidad, es difícil ponerse de acuerdo, pues después de dar, en los dos primeros libros del De animorum immortalitate, la razón a Pomponazzi, se descuelga con una curiosa teoría sobre el intelecto agente, que parecería estar de acuerdo con la inmortalidad del alma, tesis claramente defendida sin ningún remilgo en el Theonoston. Esa dicotomía entre razón y fe, a partir del Concilio de Letrán 32 , sufrió un considerable quebranto, pero en realidad los filósofos seguían, aunque públicamente dijesen otra cosa, guiándose de la razón exclusivamente. Pomponazzi mismo lo reconoce respecto de la inmortaliad del alma: «Muchos aun sabiendas de que es una doctrina insostenible la mantien por escrito de cara al exterior porque temen que de su negación se derive el desorden social» 33 . Cardano, por su parte, sostiene que nihil melius esse ad reipublicae institutionem ac morum, immortalitatis animae spe 34 . Vanini afirma haber dicho muchas cosas que no pensaba realmente, es decir, por temor 35 . Y, tras identificar a Dios con la naturaleza, entendida como principium motus 36 , cuando Alejandro le pregunta qué opina sobre la inmortalidad del alma, le dice, en tono burlón, que no contestará a esta cuestión «hasta que no sea viejo, rico y alemán 37 . El anónimo autor del Theophrastus redivivus declara que dios es una mera ficción
Thémata. Revista de Filosofía. Número 36, 2006 178 38 Bodin, Colloquium, p. 30. Toralba demuestra que el mundo no es eterno, como quiere Aristóteles, sino que tiene un nacimiento como afirman Platón («cuando Platón atribuye principio al mundo, entiende que ha de perecer, aunque creyera que era eterno por la bondad de Dios, no por su propia naturaleza») y el epicúreo Lucrecio: «un solo día bastará para la destrucción, y caerá la mole y máquina del mundo por muchos años mantenida». Por otra parte, mientras que Aristóteles afirma que el mundo es perfecto, Epicuro y, tras él, Lucrecio sostienen que siendo tantos los defectos del mundo, Dios no puede ser su causa. Siempre está en el fondo de esta discusión el problema del mal. Si Dios, infinito, crea al mundo a partir de la nada, estaría limitado por el no ser, si lo gnera a partir de sí, ¿cómo explicar su imperfección? Lucrecio, en suma, es mal interpretado por el Theophrastus al afirmar que admitía la eternidad del mundo y la divinidad y etermidad de los astros. 39 Aristóteles, Phys., II, 1, 172 b 12. 40 El verso es de Statius, Theb. III, 661, aunque en Lucrecio se dice algo muy similar en v, 1218-1240. humana, con menos entidad que un ente de razón. A partir de una dudosa etimología del término griego theós, que según Platón significa cursor, afirma que si por dios entendemos los astros, entonces hemos de afirmar que los dioses existen. Así mismo sostiene que si por dios entendemos la naturaleza, entonces también admitiremos su existencia. Ahora bien, según Aristóteles y el autor del Theophrastus, los astros son eternos, como el mundo, en consecuencia, aunque digamos que son dioses, no son providentes. En la negación de la providencia coincide también Epicuro, que sin embargo, como vio claramente Bodin, afirma que el mundo ha tenido un origen y tendrá un fin 38 . La identificación de Dios con la naturaleza, llevada a cabo por Vanini, sirve, en mi opinión, de referente para el autor del Theophrastus. Supone un vaciamiento del concepto de Dios a favor de la naturaleza, que es completamente autónoma. La afirmación de que la naturaleza es principio del movimiento es aristotélica 39 y, en consecuencia, cuando Vanini responde a la pregunta de Alejandro («en qué religión los antiguos filósofos creyeron que Dios era venerado con sincera devoción»): «en la sola ley de la naturaleza. Porque la misma naturaleza, que es Dios (puesto que es principio de movimiento), inscribió tales leyes en las mentes de todos los pueblos. Las otras religiones no eran sino «finzioni ed illusioni». Estas no han sido establecidas por un demonio maligno (ya que su existencia pertenece según los filósofos al mundo de la fábula) sino introducidas por los príncipes para dominar los súbditos y a continuación han sido confirmadas por los sacerdotes sacrificadores, siempre a la caza de honores y de oro, confirmadas no con milagros, sino con la sagrada escritura, cuyo texto original no se encuentra en ningún lugar. Los libros sagrados, por otra parte, narran los milagros realizados y prometen justas recompensas para las buenas acciones y castigos para las malas, no en esta vida, sino en la vida futura a fin de que el fraude pase más desapercibido. ¿Quién —dicen— ha retornado del otro mundo? Así el pueblo ignorante es obligado a obedecer por el temor del Supremo Numen que todo lo ve y compensa toda acción con castigos y premios eternos. Por eso el epicúreo Lucrecio cantó que «el temor introdujo en el mundo los primeros dioses» 40 . Ha de tenerse en cuenta que la religión cristiana es considerada al mismo nivel que las demás religiones, como figmenta et illusiones y que la autenticidad de la Biblia es puesta en duda. De ahí que la posibilidad misma de la Revelación, tal como es entendida por el cristianismo, es declarada ilusoria, como afirma de modo expreso el autor del Theophrastus: ¿cómo sabemos que es dios quien nos habla si no tenemos una noción previa de él?, ¿cómo estamos seguros de que la voz que algunos dicen haber oído no procede de otro hombre? Todos los que dicen haber visto a Dios, según el autor del Theophrastus, están locos o nos engañan. 2.- Importancia del manuscrito italiano de Campanella.
Thémata. Revista de Filosofía. Número 36, 2006 179 41 apud heredes Bartolomei Zanneti. 42 Campanella nos cuenta, lleno de orgullo, el abrazo que le dio Luis XIII. Tenía, por fin, tanta confianza en sí mismo, que se atrevió a enviar un ejemplar de la obra a Enriqueta de Borbón, hermana del rey de Francia, pidiéndole que intercediese ante su marido, a favor de la religión católica, ya que el protestantismo, como había sostenido en el Dialogo politico contro i luterani, era una perniciosa y errónea doctrina que llevaba a la tiranía y presentaba a Dios como un ser injusto, engañoso y caprichoso, que se divertía ordenando cosas imposibles y condenándo al infierno a los hombres, a los que obligaba a a volar sin darle alas. 43 Lettere, p. 232. 44 p.10: «Vide si son io l ' Asino, che in cinquanta prigione fin mo mi trovai serrato e afflito: sette volte fui tormentato, e l ' ultima fu 40 hore con funicelli fino all ' a osssa intranti, apesso a un fune a cavallo sopra un acuti legno, che mi devorò un rortolo di carne, e uscirò piu dui libri di sangue»; p.12: «Sto come Amos afflitto...e como Ieremias nel lago inferiore, senza luce, senz`aria, in puzza e aqua attorno, sempre in notte et inverno continuo, con ferri a piedi, in paura e tribulatione» 45 Campanella, Lettere, p. 354: «Demostré que las proposiciones que me condenaban eran ortodoxas, católicas y contrarias a las herérticas, o no se hallaban en mis libros. Y así fue reconocida por el Santo Oficio la verdad de mi respuesta». 46 Amabile, Castelli, II, p. 170. Firpo, Bibliografia. p. 101. El Ateismo trionfato fue descubierto por Germana Ernst, según ella misma dice, de modo inesperado y casual entre los manuscritos anónimos de la Biblioteca Vaticana, que, al parecer, procedían del secuestro de las obras de Campanella a principios de abril de 1615, cuando estaba encarcelado en la celda de Castel Nuovo. El obispo Deodoto Gentile, nuncio de Milán, el 9 de abril de 1915, dice tener entre sus manos un libro escrito in lingua volgare a mano tutto di mano propia del Campanella, il cui carattere mi è molto ben noto, e ha per titolo l ' Atheismo trionfato, overo Riconoscimento filosofico della religione, composto e uscito dalle mani di detto frate ultimamente, per cuanto mi vien referito. Pero lo más importante es lo afirma a continuación: que por lo que ha leído etá repleto de sus antiguos errores y ateísmos (suoi antichi errori e atheismi), aunque maquillados bajo el título de piedad y religión. Con tal de salir de la cárcel, es capaz de decir cualquier cosa. El papa Pablo V solicita el envío del manuscrito a Roma y recomienda que no se le dé facilidad alguna para escribir o componer (ne eidem Campanella detur aliqua commoditas scribendi aut componendi). Sin embargo, el dominico Giovanni Maria Guanzelli da Brisighella, en 1603, sostiene que no encuentra nada malo en lo que Campanella dice en sus libros (non ei videri aliquid mali in iis contineri). 47 Schoppius, igual que Naudée, plagia descaradamente a Campanella, pero llega a afirmar que está bien en la cácel. Hasta ahora sólo se conocía esta obra de Campanella en la versión latina bajo el título de Atheismus triumphatus, publicada en Roma a finales de 1630 41 . Con posterioridad, Campanella —por fin libre gracias a la mediación del papa Urbano VIII, con quien colabora, según se dice, en la composición del De siderali fato evitando—, dedica al rey de Francia Luis XIII una nueva edición del Atheismus triumphatus, que ve la luz en Paris, en 1636, junto al De gentilismo non retinendo, la Disputatio y el De praedestinatione 42 . Los avatares de la edición latina de esta obra son de sobra conocidos por el público especializado. En una carta fechada el 23 de abril de 1631 y dirigida a Galileo, a quien el dominico defendió valientemente, le manifiesta su deseo de leer el Dialogo, y le comunica que ha obtenido el publicetur para su Ateismo trionfato 43 . El buen fraile, que pasó por más de cincuenta cárceles de la inquisición durante los más de treinta años que duró su privación de libertad en condiciones terribles 44 , hoy nos parece totalmente a favor de la verdadera ortodoxia de la Iglesia católica de Roma, más incluso que quienes, como el cardenal Belarmino, formularon contra él objeciones que rozaban la herejía, como afirmará más tarde desde Paris con cierto orgullo 45 . Germana Ernst acaba de publicar, en el 2004, después de muchos años de estudio en los archivos del Vaticano, el manuscrito autógrafo de Campanella en dos volúmenes. L ' ateismo trionfato, en lengua vulgar, parece estar teminado, aproximadamente, entre 1605 y 1607 46 . La confianza que su autor había depositado en Schoppius 47 para su publicación, con el compromiso añadido de traducirlo al alemán y difundirlo en su país, fue un fracaso, igual que el intento de su discípulo Pietro Giacomo Failla en 1621, bajo Gregorio xv. El cardenal Belarmino, encargado de revisar el Quod reminiscentur, el Atheismus y la Monar-
Thémata. Revista de Filosofía. Número 36, 2006 186 82 Ateismo, p. 180. 83 ib. p. 184. 84 ib. p. 187. 85 ib. pp. 191- 193. 86 ib. pp. 188-190. Apolonio de Tiana y Simón Mago también realizaron milagroa iguales o superiores a los de Cristo, según Bodin (Colloquium, p. 271). Salomón recoge testimonio de los escritos de los apóstoles según los cuales «Cristo tuvo familiaridad con criminales y prostitutas». Celso, según Orígenes, escribe conta los cristianos y Bernabé, discípulo de Cristo, decía de los cristianos en una carta que «Cristo se había atraído discípulos de los más criminales y más malos que la misma malicia» (Colloquium, p. 278). 87 ib. p. 203. 88 Celso afirma que muchos pasajes de la Sagrada Escritura sobre los dolores acerbos de Cristo, la muerte y la crucifisión para salvar al género humano, han sido falsos (Colloquium, p. 251). Octavio: «Los ismaelitas afirman constantement que había sido oído y que por bondad de Dios había sido arrebatado de las manos de los enemigos, de acuerdo con la segunda sura del Corán, un tal Simeón había sido cricificado» (ib.) 89 Ateismo, p. 144. 90 ib. p. 215. 91 ib. p. 218. autoriza a algunos a este oficio, o por la razón natural, o por la astucia, o por el demonio» 82 . Según Campanella Mahoma estaría entre los que fueron engañados por el diablo y obraron con astucia, mientras que Cristo y Moisés fueron enviados por Dios y todos los profetas hebreos 83 . A continuación rechaza la tesis de los maquiavelistas que afirman, en este siglo de confusión, que Dios fingió el milagro de Lázaro, que todo cuanto aprendió sobre la fecha de su muerte y de su adoración se debe a los astrólogos egipcios, que no resucitó y que si lo hubiese hecho lo haría en la plaza en presencia de los fariseos. Cristo es superior a Moisés, que no sufrió martirio, que hizo la guerra, que no fue preanunciado por ningún profeta ni resucitó. 84 . La gran diferencia entre Cristo Moisés y Mahoma es que nunca prometió a sus seguidores bienes temporales, sino sufrimientos, desgracias, cárceles, aflicción y muerte. Ni él ni sus seguidores temían a los que pudieran matar el cuerpo, sino a Dios, que puede condenar al alma a penas eternas (Mt 10, 28, 30) 85 . La divinidad de Cristo se demuestra por la sencillez de su vida, por los milagros que hizo, por el poder que dio a sus discípulos de expulsar los demonios y de curar las enfermedades 86 . Tuvo seguidores también entre la gente culta: Lucas, Barrabás y Pablo; entre príncipes hebreos muy doctos y personajes influyentes, como Gamaliel, Nicodemo, Esteban, Sergio (procónsul), Teófilo, Cornelio (centurión). Los que le siguieron tuvieron que sufrir muchas incomodidades. Campanella afirma que «está convencido filosóficamente de la divinidad de Cristo, porque Moisés lo predijo y con él todos los profetas hebreos, que anuncian la venida de un salvador del mundo. 87 Cristo no fue un Mesias falso, profetizó la destrucción del templo y se cumplió bajo el asedio de Tito, que no dejó piedra sobre piedra. Cristo resucitó y aunque no apareció en la plaza fue visto más de quinientos 88 . Cristo hizo todo lo que estaba escrito del Mesías, murió de acuerdo con las profecías, anunciando que resucitaría. Los judíos no creen en él porque no ha restituido el reino de Israel ni reconstruyó el templo de Jerusalém y no restauró el siglo de oro que los profetas predijeron 89 . Con la llegada de Cristo, los hebreos no sólo perdieron el reino y el sacerdocio, sino todos los dones divinos: profecía, milagros, santidad 90 . Antes de Cristo se iba al Limbo, murió, resucitó y ascendió a los cielos para prepararnos la entrada con hechos, ejemplos y doctrina. Quien viva según la razón, muriendo, resucitando y yendo al cielo, se hará semejante a él 91 . Campanella cree que el cristianismo es un todo coherente en los principal: Cristo nació hijo de Dios, predicó, hizo milagros y discípulos, San Juan fue su precursor; murie-
Thémata. Revista de Filosofía. Número 36, 2006 187 92 Ateismo. p. 199. Sobre el el número de los evangelios y su concordancia, tanto Salomón como Octavio dicrepan de la interpretación de Campanella. En general son rechazados los evangelios por los hebreos y por los ismaelitas. Los autores de los evangelios difieren entre sí y eran tantas las contradicciones de los mismos que, según Octavio, el emperador Juliano decía que dejaba el cristianismo a causa de ello. Para rechazar este reproche decretaron aprobar sólo cuatro, pero de la Orthodoxographia y de la autoridad de Orígenes, Epifanio, Jerónimo y Ambrosio, colegimos quince sagrados evangelios: Marcos, Pablo, Basílides, Mateo, Bartolomé, Lucas, Tomás, Nicodemo, Juan, Matías, Cerinto, Hebreos, egipcios, nazarenos, apóstoles, Hechos de San Andrés. Salvo Cerinto y Basílides todos los demás autores son considerados santos, ¿cómo es que sus escritos se rechazan por fasedad? (Colloquium, p. 241). Salomón, p. 231:»Nadie puede afirmar la calidad o autor del Nuevo Testamento. Más bien vemos en él tantas cosas sustraídas, añadidas, sospechosas y cambiadas, que tiene más trecientas lecturas. No sólo se han añadido o quitado letras, sílabas, expresiones y períodos o capítulos enteros. La prueba está en lo que escribe Epifanio en el evangelio de Marción, discípulo de Juan, que faltaban los dos primeros capítulos de Lucas; en ellos, en cambio, se contiene lo que en ninguna parte fue publicado por otros escritores, a saber, la legación del ángel a María, el parto maravilloso de la Virgen, el viaje de los magos desde tierras lejanas, precediéndoles la estrella hasta aquel lugar de los establos, en los que la virgen había dado a luz. Pero fue Marción, discípulo del evangelista Juan, un hombre muy estudioso de los cristianos, gastó cuatrocientos sextercios en la iglesia cristiana, quien cuenta más acerca de estos comienzos de la república cristiana, menos podía errar en la verdad de lo sucedido. Este, pues, rechazaba todo el evangelio de Lucas por estar completamente corrompido, como escribe Tertuliano». Respecto a las purgas de libros de los ismaelitas, Senamo, p. 242 del Colloquium, nos cuenta cómo un tal Callifa hizo que se reuniesen doscientos teólogos que examinaron los libros que cargaron 200 camellos. Los pareceres concordantes los reunieron en un libro que llamaron zuna, compuesto por seis teólogos. Todos los demás libros fueron arrojados al lago de Damasco. Muchos creen que el autor del Corán de uso fue Merba, hijo de Ita, y que un tal Elagh detrajo ochenta sentencias del Corán verdadero y le añadió otras tantas. El primer sucesor de Omar, recogió y distinguió las suras del Corán, quien por ello se denomnó para distinguirse Alfurcano. Y para que no pareciera creado por el entendimiento humano, no dudaron en poner a Dios como autor primero de la zura, y afirmar que lo había dado Gabriel a Mahoma escrito en verso. Y para que no se detrajera nada de la escritura, prohibieron con toda religiosidad que se imprimiese. En definitiva, a juicio de Senamo y Federico, el Corán no es de Mahoma. 93 Ateismo, p. 127. 94 Principe, VI. 95 Ateismo, p. 155 ss. 96 Salomón, pp. 222-223, después de explicar el significado de Mesias, dice: «Se equivocan pues, quienes piensan que hay o habrá un solo mesías. De todos los errores ninguno es mas grave que el de quellos que creen que aquel mesías que esperamos será Dios; pero me parecen todavía errar más gravamente quienes llaman salvador del género humano al mesías, cualquiera que haya venido o que vendrá, puesto que no esperamos que sea sino un hombre de hombre, un general fuerte de guerra, que vuelva a reunir en Palestina y en los territorios ron ambos de forma violenta; Cristo resucitó y ascendió a los cielos y prometió el espíritu santo. En esto hay acuerdo entre todos. Pero hay opiniones diferentes en muchas cosillas de poca importancia, un endemoniado o dos, el espíritu santo dado por boca de Cristo según Juan, o según Lucas enviado cincuenta días después. La venida de los magos descrita sólo por Mateo, el milagro de Lázaro y el del ciego sólo por Juan, el de la piscina. La anunciación del ángel a María y a Zacarías, la adoración de los pastores, sólo por Lucas. Trata de minimizar estos desacuerdos, pues no hay afán de mentir, como dice San Juan dice: Cristo hizo otras muchas cosas que este libro no recoge 92 . 4. Cristo y Mahoma Campanella acepta que Moisés recibió de Dios la ley judía, aunque afirma que fue inferior a Cristo, que dominó con la cruz, no con las armas 93 . La ley de Moisés es divina y tuvo santos y profetas Fue muy superior a Ciro, contra lo que dice Maquiavelo 94 . Tampoco es cierta la afirmación de Juliano el apóstata, según la cual, Moisés no habló jamás del cielo o del infierno y sólo proponía bienes temporales. 95 Moisés creyó en los ángeles, en el infierno, en el paraíso, en la resurrección. Las discrepancias con los judíos son pocas y quienes afirman que Cristo es un falso Mesías están guiados por el diablo. El error de los judíos está en no aceptar que Cristo es el Mesías 96 . Por lo demás el judaísmo y el cristianis
Thémata. Revista de Filosofía. Número 36, 2006 188 de nuestros mayores a los israelitas dispersos por todas partes y libres del dominio despótico de los otros, Como lo hicieron Moisés, Josué, los macabeos y todos los príncipes concedidos a nuestros antepasados por don de Dios. Ni faltan quienes crean que el Mesías ha de ser ungido por Elías. Y tan lejos está el que vuestro Jesus haya liberado a nuestros mayores de la servidumbre de los romanos, que él mismo también fue entregado al suplicio vil por el presidente de la provincia una vez que conoció su causa». 97 Campanella, es partidario del sacramento del matrimonio, instituido por Cristo, y conforme a la ley natural; sin embargo, se ve obligado a reconocer que la poligamia está reconocida en el Antiguo Textamento como algo permitido por Dios a los profetas y reyes (recuérdese que Salomón tenía, en total, setecientas mujeres). Rechaza, asimismo, el divorcio, también practicado en el judaísmo y defendido por Salomón: «Más grave y peligroso es ser muerto con veneno o fornicar que divorciarse. Pero, ¿quién querrá alquilar su hija joven al que sin causa se divorciase de su esposa honesta? (Colloquium, p. 355). Por otro lado, Salomón dice de los sacerdotes cristianos: «Pero no se abstienen de las meretrices ni del vino, sino que se han acostumbrado a la prostirución y a las francachelas, a cambiar y alternar prostitución de ambos sexos, no sin gran desdoro de toda la iglesia, para no verse obligados ellos mismos a las leyes matrimoniales con las que a otros obligan»(ib. p. 354). 98 Ateismo, p. 121. Cfr. Colloquium, p. 262: «Tienen casi la misma religión sobre los alimentos que la ley divina manda a los judíos, pues ambos se abstienen de comer sangre y carne de cerdo». 99 ib. p. 122. 100 ib. pp. 142- 143. 101 ib. p. 143: Dice che nel paradiso si mangia e beve, e si usa con donne bellisime, e nettissime, e che hanno le mammelle brevissime, e quante vollte l ' huomo vol usar il coito, sempre e più gustoso, e senza gelosia, e mille altre frascherie. 102 en el Colloquium, p. 234, Octavio, tras afirmar que Cristo no fue Dios ni hijo de Dios, sostiene «que los ismaelitas reconocen que Cristo fue muy superior a todos los profetas y a Mahoma». mo tienen muchos puntos en común. Campanella, al referirse a Mahoma, se muestra en exceso intolerante y parcial. Para él la religión mahometana, o sarracena, se levanta mediante las armas, niega la libertad, permite la poligamia 97 , está llena de supersticiones y prohibiciones alimentarias, como el cerdo, al que creen producido a partir del estiércol del hombre y del elefante 98 . La prohibición del vino y la historia de la joven que engaña a los ángeles embriagados y les arranca la palabra clave que le abre las puertes del cielo, le parece una buena medida de los embustes de la religón sarracena, que, por otra parte, no ha generado profetas santos ni milagros. La prohibición de la enseñanza de la filosofía y la astrología, dejando sólo libertad de investigación a los médicos, da testimonio de su carácter tiránico 99 . Aunque Mahoma abandona la idolatría y afirma que hay un solo Dios «tiene opiniones irracionales y mentiras fabulosas imposibles» 100 . Afirma, al hablar del trono en el que los ángeles portan a Dios, que éste es corpóreo, que el mundo fue habitado por ángeles, que Dios castigó a Belcebú por no adorar a los hombres, que los cielos reposan sobre el monte Caf, que las estrellas están atadas con cadenas a la sede de Dios, que el cielo es de esmeraldas, que hay otro de diamantes, otro de luz y que después está el mar, y después otros cielos, y luego otras luces y más allá aún otros mares. Habla como un «spiritatato irretito», como un poseso, y afirma que bajo la tierra está el mar y debajo otras siete tierras, y después mar, y un monte y finanalmente un buey, que se extiende de lavante a poniente, y sostiene el mundo, y después otros montes y mares y des pués un pez y despúés el aire infinito. Dice que en el paraíso se come y se bebe, y se usa de mujeres bellísimas, que tienen pechos muy pequeños, que se puede hacer el coito cuantas veces se quiera, sin celos 101 . Se refiere a la ruptura y posterior unión de los trozos de la luna, a los abusos de Mahoma, que quitaba las mujeres a los que no se sometían y los mataba, que contradecía a todos los demás profetas, que falseaba las escrituras, que negaba la divinidad de Cristo y su muerte en la cruz, que era superior a Cristo y a Moisés 102 . Pero la acusación fundamental reposa en que es una religión que impuso sus mentiras con la espada (con la spata difendendo
Thémata. Revista de Filosofía. Número 36, 2006 189 103 Ateismo, p. 143. 104 ib. p.144: e non dubito che Macometto dia l ' anticristo. 105 Colloquium, pp. 173-174. 106 ib. p. 177. 107 ib. 108 ib. pp. 181-182. questi mendaci) 103 . Mahoma es el anticristo 104 . Bodin, por medio de Octavio, sostiene que «los ismaelitas dan culto con suma veneración al Dios eterno y no a muchos, a Jesús lo llaman Isaías, reconocen que no sólo fue Verbo, sino también Espíritu y mensajero de Dios, fue arrebatado de las manos de los enemigos para que no fuese llevado a suplicio de muerte por los malhechores. No creen que éste sea Dios ni hijo de Dios, y por ello prohíben que se le venere con todas santidad. Profesan guardar la ley de Abrahám y dan culto al mismo Dios que él adoró mientaras vivía. Aborrecen tanto el culto de las estatuas, que no sólo en los templos y santuarios, sino en ningún lugar les es lícito tener imágenes cinceladas o esculpidas, fundidas y pintadas...oran cinco veces al día, etc.» 105 . La religíon mahometana se parece mucho a la judía: el culto de un único Dios eterno, el aborrecimiento total de los ídolos, la circuncisón proviene para ambos de Abrahám; ambos se abstienen del alimento y de la sangre del cerdo 106 . Salomón sostiene que los judíos se distinguen de los ismaelitas, en que éstos no hacen uso de ácimos ni de corderos pascuales, ni del descanso festivo del sábado, ni oran vueltos hacia el ocaso, ni esperan el Mesías, como los judíos, exceptuados los imanitas de la secta de Haly 107 . Los ismaelites, según Octavio, después del ayuno celebran la cena de Elmeide, y se besan las manos unos a otros y se perdonan las ofensas. Quien no asiste a estas reuniones es reprimido con infamia, multas y cárcel. Son más benignos y humanos que los cristianos: «Y se extrañan de que los cristianos puedan tolerar tranquilamente tanta multitud de pobres, tanta desnudez y carencia de los suyos, cuando entre los ismaelitas hay domicilios vacíos para los pobres necesitados y extranjeros». Los chorabitas salen al paso de los caminantes. En cambio, vemos a innumerables cristianos a los que no agrada hacer el bien, sino parecer haberlo hecho, de suerte que parecen dar más a la ambición que a la necesidad. Los cristianos son menos virtuosos que los ismaelitas que no beben ni practican juegos de azar. Los niños ismaelitas antes de la pubertad se saben de memoria los preceptos del Corán. Los ismaelitas son los «musulmanes» de todos los pueblos, es decir, los fieles, no sólo porque la ley de Mahoma es consecuente con la ley de la naturaleza, como escribieron Algazel y Avicena, sino porque los demás tienen apariencia de verdadera religión, ellos, en cambio, la profesan realmente 108 . Federico es el encagado de replicar a Octavio, insistiendo en el uso de la fuerza que hizo Mahoma, en su saqueo de la Meca, en su epilepsia, en su promesa de resurrección y en la descripción de su paraíso: torrentes de vino, leche y miel, mujeres hermosas, pescado y los placeres que durarán setenta mil años. Esta opinión de Federico está basada, según Octavio, en los libros de Elimel Nebi y de Edit el Nebi, que son considerados apócrifos por los demás trólogos ismaelitas. El Corán o Alfaticano cuenta 123 ediciones y no dice las tonterías que le atribuyen Dionisio Cartusiano el cardenal de San Sixto. El dominico Ricardo es más objetivo, aunque también se inventa algunas cosas. Pero lo que muchos calumnian del paraíso y de los sórdidos placeres, se refuta en la Zora 75 y 77: los adúlteros y los perjuros serán consumidos en el fuego eterno de los infiernos. Durante los cultos los
Thémata. Revista de Filosofía. Número 36, 2006 190 109 ib. 185. 110 ib. p. 190. 111 ib. p. 190. hombre no ven a las mujeres, que ni eneñan su rostro en público. Jamás se dice en el Corán que Mahoma resucitará. Inculca la mayor religión para con Dios, la caridad con el prójimo, la benignidad con los débiles, la justicia con todos 109 . En suma, «el legislador de los ismaelitas construyó su paraíso con tantas y tan grandes delicias y con la esperanza de gozar los placeres, que con tales halagos los mantenía en su deber a la fuerza, aunque no quisieran, y a los malvados los apartaba de la vida desenfrenada con la propuesta de tormentos enormes. Pero tan sólo tenemos los ritos y las ceremonias necesarias, ningún espectáculo, ningua pintura ni escultura, que pueda apartar al pueblo del culto o de pensar en las cosas divinas». Concedamos que Mahoma, sí, prometió los placeres corporales después de esta vida a los que guardaban el pudor...y a los adúteros los condenó a los fuegos eternos del infierno. 110 En el fondo e lícito mentir, si el fin es bueno. Pero, según Salomón, Mahoma también mintió al decir que su ley le había sido dada por el ángel Gabriel 111 . * * * Marcelino Rodríguez Donís Departamento de Estética e Historia de la Filosofía Universidad de Sevilla c/ Camilo José Cela, s.n. 41018 Sevilla