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La comparación de las tres religiones en "L'Ateismo Trionfato", de Tommaso Campanella y en el "Colloquium Heptaplomeres" de Bodin

Rodríguez Donís, Marcelino

Abstract

El objetivo de este artículo es establecer una comparación entre el "Ateísmo trionfato" de Campanella y el "Colloquium heptaplomeres" de Bodin. Campanella fue considerado por la iglesia de su época como un herético o incluso como unateo, aunque hoy su pensamiento nos parece ortodoxo. Bodin es un ecléctico, que hace un estudio comparado de las religiones, sin decantarse por ninguna de ellas. En este sentido, es el contrapunto de Campanella, que se intenta demostrar la superioridad del cristianismo sobre el judaísmo y el mahometanismo. Como fruto de esta confrontación entre Campanella y Bodin, se pone de manifiesto la tensión filosófica, moral, religiosa y política que vive el siglo XVII.

Full text

1 Ge mana E ns , L ' A eismo ion a o. O e o Riconoscimen o iloso ico della eligione uni e sale con o l ' an ich is ianesmo machia ellesco, di Tommaso Campanella, Scuola No male Supe io e, Pisa 2004. J. Bodin, Colloquium Hep aplome es de e um sublimis a canis abdi is. Cu a i Ludo icus Noack, Sue ini Megalobu gensium, ypis F. G. Ba ensp ung, Pa isiis, F. Klincksieck, D. Nu , 1857 ( is ampa anas a ica, G. Olms, Hildesheim-New Yo k 1970). 2 Colloquium hep aplome es de abdy is e um sublimium a canis. Pa ece que la ob a ue esc i a en 1593, dos años an es de la mue e de su au o , como se de i a de la siguien e insc ipción de los manusc i os conse ados en F ancia: «H.E.J. B. A. S. A. AE L XIII», que quie e: deci Haec ego Johannis Bodinus Andaga ensis Anno Ae a is LXIII. Dado que nació en 1530, pa ece que no hay duda sob e la echa de composición de la ob a u 1593. Sin emba go, o as uen es señalan el 1588. La esis cen al del Colloquium hep aplome es no e a, como señala Be io (pp. XVII- XLIX), o almen e o iginal, ya que en la co e de Fede ico II Hohens au en e la luz il No elino, Le Cien o no elle, Giun e, Fi enze, 1572, donde se ecoge la leyenda boccacciana de los es anillos (Decam. I, 3) y se es ablece la indisce nibilidad de las es eligiones mono eís as, que Campanella c i ica en el A eismo T ion a o, p. 216: «S ol amen e dunque il THÉMATA. REVISTA DE FILOSOFÍA. Núm. 36, 2006. LA COMPARACIÓN DE LAS TRES RELIGIONES EN L ' ATEISMO TRIONFATO DE TOMMASO CAMPANELLA Y EN EL COLLO- QUIUM HEPTAPLOMERES DE BODIN 1 Ma celino Rod íguez Donís. Uni e sidad de Se illa Resumen: El obje i o de es e a ículo es es ablece una compa ación en e el A eismo ion a o de Campane- lla y el Colloquium hep aplome es de Bodin. Campanella ue conside ado po la Iglesia de su época como un he é ico o incluso como un a eo, aunque hoy su pensamien o nos pa ece o odoxo. Bodin es un ecléc ico, que hace un es udio compa ado de las eligiones, sin decan a se po ninguna de ellas. En es e sen ido, es el con apun o de Campanella, que se in en a demos a la supe io idad del c is ianismo sob e el judaísmo y el mahome anismo. Como u o de es a con on ación en e Campanella y Bodin, se pone de mani ies o la ensión ilosó ica, mo al, eligiosa y polí ica que i e el siglo XVII. Abs ac : The aim o his a icle is o make a compa ison be ween he «A eismo ion a o» by Campanella, and he «Colloquium Hep aplome es» by Bodin. Campanella was ega ded by he Chu ch o Roma (The Roman Ca holic Cu ch) as a he e ic, e en as an a heis ; al hough we would hink o him as being o ally o hodoxe oday. Bodin is an eclec ic ( hinke ). He makes an compa a i e s udy o eligions, wi hou siding wi h any pa icula one. In his aspec , he is he opposi e o Campanella, who ies o p o e he supe io i y o Ch is ianism o e Judaism and Mahome anism. As a esul o his con on a ion be ween Campanella and Bodin, he philosophical, mo al, eligious and poli ical ension exis ing in he XVIIcen u y is clea ly shown. La compa ación en e las es eligiones mono eís as. La lec u a a en a del manusc i o i aliano, publicado a inales del año pasado, y que si ió de base pa a las pos e io es ediciones del A heismus iumpha us, nos pe mi e aden- a nos en los e icue os del pensamien o de la época y en la singula idad de su he menéu- ica de la eligión. El obje i o que se p opone Campanella en es a ob a es doble: po un lado, de o a el epicu eísmo, el maquia elimo, el a is o elismo, el a e oísmo y, en una palab a, el a eísmo, y, po o o, demos a el ca ác e na u al de la eligón y la supe io idad de la c is iana sob e las demás. Aunque con muchos ma ices, ése e a ambién el p opósi o de la inmensa mayo ía de los ilóso os de los siglos XVI y XVII: en e o os, Bodino 2 , Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 172 Boccaccio ece quella no ella delli e anelli consimilissimi, che lasciò il pad e alli e igliuoli suoi pe segno dell ' he edi à, e che poi con e endoli insieme non si conoscea l`he ede. Onde in e isce che non si può sape qual ede sia e a a ques e e na ioni: impe oché mani es amen e gl`anelli di ques e leggi non sono simili si no a chi mi a di lon ano, e non è gioiellie e, qui sapia dis ingue le pie e alse dalle ine, e l ' o o dall`a chimia». La esis de Boccaccio es sos enida, en e o os, po Senamus, en el Colloquium: «Pues los je es y pon í ices de eligiones, ienen en e sí an as disc epancias, nadie puede es ablece cuál de odas es la e dade a» (p. 129 de la ad. española). Alano de Lille publica el Con a Judeos, Ramón Lull, El lib o del Gen il y de los es sabios (1271), Nicolás de Cusa, De Pace idei (1453), C ib a ione Alco ani (1461), Aeneas Sil ius Piccolomini (papa Pio II), Ins uc io idei con a impos u as Alco ani (1480), Jean Ge man, Déba du C es ian e du Sa acin BNP. En O ien e pa ece que esas discusiones se emon an al siglo IX con los a aques de Ibn Qu aiba con a los adep os del Calam, que e an coloquios de los Mu ecalemines de Bagadad, en los que «se encon aban no solamen e musulmanes de odas las sec as...sino ambién ma e ialis as, a eos y judíos, in en an ando cada uno de ende su opinión con a gumen os sacados de la azón humana», según dice Reinha Dozy, Jou nal Asia ique, jul. 1853. Po o o lado, A e oes (T a ado decisi o sob e el acue do de la eligión y de la iloso ía, ad. de Leon Gaul ie , Alge , 1942), a i ma que «las eligiones e eladas, judía c is iana e islámica, no con ienen ninguna e dad indemos able po la azón ilosó ica, sino sólo símbolos imagina i os de las más al as e dades de la iloso ía». O os a ados sob e el ema, aunque de ono más belige an e y pa idis a, son la Dispu a io C is iani hominis cum Judeo...Colloquium, de Sebas ian Muns e , Bâle, 1539, Dialogui XXX in duos lib i di isi quo um p imus es de Messia, de Be na dino Ochino, Bâle, 1543; Machume is sa aceno um p inicipis eiusque successo um i ae doc ina e ipse Alco an. Tengamos en cuen a que la aducción del Alco an ue ealizada bajo la di ección de Ped o el Vene able, en Toledo, en el siglo XII. No sabemos, con exac i ud, en qué uen es bebió Campanella pa a su c í ica de la doc ina de Mahoma, aunque Ge mana E ns , p.183, hace e e encia al «De pe idia Machome ica e ide ca holica», in Con a Alco anum, I, de Dionigi il Ce osino, ci ado ambién po Bodin, Colloquium. p. 184; Oc a io: «El Co án, que así se llama po se ecopilación, o Al a icano, y del que se cuen an 123 ediciones, no ienene nada de on e ías y con eadicciones, como c eye on Dionisio Ca usiano y el ca denal de San Six o, que esc ibie on con a la ley de Mahoma. Rica do, de la o den de p edicado es, o mado en la lengua y doc ina a ábiga, lo hace con más sua idad, aunque en muchos pasajes simuló alsedades y disimuló e dades». F ançois Be io , basándose en el manusc i o ancés de 1923 de la BNP, p esen a y es ablece el ex o bajo el í ulo Colloque en e sep sca ans qui son de di e en s sen imen s des sec e s cachez des choses ele ées. Lib ai ie D oz, Genè e, 1984. La aducción del Colloquium o ecida en el manusc i o de 1923, ue ealizada, según Be io dice en la p. XLIV de la In duccion, poco iempo después de la mue e de Bodin. En 1998 el Colloquium ue aducido al español po P imi i o Ma iño, Cen o de Es udios Polí icos y Cons i ucionales: Coloquio de los sie e sabios sob e a canos ela i os a cues iones úl imas. Bodin, que se adhi ió al p o es an ismo, ue conside ado po muchos un a eo, cuya doc ina se inspi aba en Pomponazzi. O os c een que, habiendo sido educado en el judaísmo po su mad e (una judía de o igen hispano), siemp é ue iel a la Ley de Moisés. El jesuí a español, Ma ín del Rio, Disquisi iones magica um lib i sex (1598), cuyo segundo lib o es á aducido al español po Jesús Moya, Hipe ión, 1991, acusa de deli ios abínicos algunas de las esis que de iende en la Démonomanie des so cie es y en el Thea um. En 1592 su De epublica lib i sex ue condenada po el papa, la Demonomanie lo ue en 1594, y la Mé hode en 1596, al como cons a en el Index de Clemen e VIII. El Colloquium no igu a en el Index lib o um p ohibi o um sanc issimi Domini nos i G ego i XVI Pon i icis Maximi, de 1841, po que no se había publicado aún en esa echa. Con iene señala que las ob as de Campanella no llega on a es a en el Index, a pesa de sus ibulaciones. G. Naudée, en 1630, lamen a, aunque se le adelan ó Senamus en el Colloquium, los in en os de compa a las es eligiones, «como había hecho Ped o de Ailly en De ibus sec is, Ca dano en De sub ili a e y Bodin, en un g ueso olumen, aún no imp eso, y que ¡ojalá Dios lo quie a! nunca se publique, De e um sublimium a canis, Des sec e s des choses d ' en hau » (Ad is pou d esse une Biblio hèque...Apologie pou les g andes hommes soupçonnez deMagie). Tampoco apa ece ecogido en el Index de An onio So omayo , No issimus lib o um p ohibi o um index, Mad id, 1641, el Colloquium Hep aplome es, pe o sí las o as ob as. Algunos han pues o en duda su conocimien o del heb eo y odos han inculado su pensamien o eligioso con Maquia elo, en el sen ido de que ambos ponen la eligión al se icio de la Republica, como dicen Fabio Albe ga i (La epublica egia, 1602, Bologne, 1627), el po ugués Ped o Ba bosa Homen (Discu sos de la ju ídica y e dade a azón de es ado, Coimb a, 1629) y el español F ay Ge ónimo G acián de la Mad e de Dios, (Diez lamen aciones del mise able es ado de los A heis as de nues os iempos, B uselas, 1611). 3 Robe Bu on, Ana omy o Melancoly, Ox o d, 1621. Hay aducción española: Ana omía de la melancolía, es ol. 2002, Asociación española de Neu opsiquia ía. 4 Vanini es au o de la Apologia p o Ch is iana Religione ad e sus a heos. Su ob a p incipal es De admi andis, 1616, aducida al i aliano po Raimondi, bajo el í ulo de I me a igliosi seg e i della na u a, egina e dea dei mo ali,a cu a di F. P. Raimondi, Congedo Edi o e- Gala ina, 1991. El Amphi hea um ae e nae p o iden iae, 1615, ad. Raimondi e L. C udo, Gala ina Congedo Edi o e, 1981. Bu on 3 , Vanini 4 , Gaul ie 5 , Ga asse 6 , Me senne 7 , Gassendi 8 . Sólo hay algunas excepciones, Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 173 5 J. Gaul ie , Table C onog phique de l ' es a du chis ianisme jusques à l ' année 1620, Lyon, 1621. 6 F. Ga asse, La doc ine cu ieuse des beaux sp i s de ce emps ou p e endus els, con enan plusieu s maximes pe nicieuses à l ' és a , à la eligion e aux bonnes moeu s comba ue e en e sée, Pa is, 1623. 7 Quaes iones celebe imae in Genesim cum accu a a explica ione. In hoc a ei e Deis ae impugnan u e expugnan u , Pa is, 1623. 8 P. Gassendi, en el Syn agma, de iende, desde una posición ecléc ica, los dogmas de la Iglesia ca ólica. Uno des los asgos ca ac e ís icos de su iloso ía es el echazo del a is o elismo, del escolas icismo, y el in en o de concilia el epicu eísmo y el c is ianismo. En la Disquisi io me haphysica y en las Animad e siones ad e sus a is o eleos se opone al inna ismo ca esiano y ecoge los undamen os del escep icismo. En el Syn agma philosophiae Epicu i el escep icismo pasa a un segundo plano y el a omismo le pa ece compa ible con las nue as eo ía ísicas. 9 P oemio, p.11: «Poi mi accusa o che io habbi a o lib o De ibus impos o ibus, e quello u s ampa o en a anni p ima che io nascese». 10 A eismo, p. 168: «Onde si ede che Dio non ecce quella legge pe semp e, né pe u e le gen i, poichè non a u i e semp e è u ile e a ionale». 11 El escep icismo, en los siglos XVI y XVII, no se u ilizó necesa iamen e como un a ma con a la eligión, sino más bien al con a io, como se comp uba en la ob a de Mon aigne y Cha on. 12 Epicu o no es a eo, aunque niega la p o idencia de los dioses y la inmo alidad del alma. Filodemo es au o de una ob a cuya í ulo e a Pe i heon, donde a i ma que los sabios deben des aca po su eligiosidad. Aunque la eligión es causa de muchos males, si se la en iende como e a pie as, es o es, como la mi ada sob e las cosas con el alma en paz, es ú il y bene iciosa pa a el sabio. El mismo Cice ón señala que Epicu o y sus discípulos e an homb es de in achable conduc a pública: «sus hechos son mejo es que sus discu sos». Senamus, en el lib o I del Colloquium hep aplome es, a la a i mación de To alba de que los dioses se bu lan de las cosas di inas, esponde: «Hay muchos impíos que no ienen ningún espe o pa a con los dioses y muchos que sólo se di e encian de los b u os po la o ma; sin emba go yo me he encon ado ningún epicú eo, quie o deci que Epicu o, sin espe a ninguna ecompensa, ue muy espe uoso con los dioses, i ió sob ia y empe an emen e, amó la con inencia, la jus icia, la e, la idelidad, la in eg idad de cos umb es y sos u o, sin emba go, que el alma es mo al y que Dios no se ocupa de los asun os humanos, que en in es ableció que el sobe ano bien no consis ía en los place es del cue po, sino en el eposo y anquilidad del alma». To alba, en cambio, no compa e es a esis: «Es a opinión de la in eg idad de Epicu o es imagina ia, oda ez que a eba ó a Dios la jus icia, es o es, la capacidad de p emia o cas iga ; no ha compues o el lib o de las eligiones (sic) po o a azón que pa a e i a los suplicios de Diágo as y P o ágo as». 13 Theoph as us edi i us, edizione p ima e c i ica a cu a di Guido Canziani e Gianni Paganini. Fi enze. La como la el De ibus impos o ibus 9 , que algunos a ibuye on al mismo Campanella y que él mismo dice, en L ' A eismo, que se esc ibió más de ein a años an es de su nacimien o. Sin emba go, la ob a cla e en p o del a eísmo es el Theoph as us edi i us, manusc i o anónimo de 1659, que ci a a ios pasajes del A heismus iumpha us de Campanella. La c í ica campanelliana del a eísmo exigía es ablece una compa ación en e las cua o g andes eligiones (pagana, judía, mahome ana y c is iana) pa a de e mina cla amen e que sólo la eligión de C is o es es ablecida po Dios pa a siemp e, pues o que, aunque la eligión de Moisés ambién ha sido e elada po Dios, no du a á e e namen e 10 . Pe o, den o de los c is ianos, los e o mado es deben se comba idos sin egua, ya que sólo la Iglesia ca ólica, apos ólica y omana ep esen a la e dade a doc ina c is iana. Aunque los a gumen os de que se si e Campanella no siemp e sean o iginales, el alo de su i ánico es ue zo en p o de la iglesia ca ólica, y su buena e, son innegables. Pa a acome e su comp omiso con la Iglesia de acue do con la iloso ía, pone su empeño en e u a las doc inas, an iguas y mode nas, pa ida ias del a eísmo e incluso del escep icis- mo 11 . Es as doc inas no son áciles de e u a , a no se que se las de o me, como ocu e con el epicu eísmo 12 . ¡Con cuán a azón decía Gassendi que A is ó eles, al sos ene la e e nidad del mundo y del homb e, e a más incompa ible con la e que Epicu o (ya que nada impide, a ni el eó ico al menos, a i ma que Dios hubiese podido c ea , si así lo hubiese que ido, el mundo a pa i de los á omos) que a i maba que el mundo había enido un comienzo y end á un in! Según el au o del Theo as us edi i us 13 odos los ilóso os son a eos, incluidos Pla ón Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 174 Nuo a I alia, 1981-1982. 14 Bodin se plan ea en el Colloquium la di e encia en e a eísmo y supe s ición, además de la inculación en e a eísmo y epicu eísmo. Véase lo que dice Cu cio: «Y si los an iguos echazaban con oda cla idad a los a eos y epicú eos (Luciano ambién a los c is ianos) pa a la gua da del emplo de Apolo, Diana y Júpi e , pa a que salie an de sus emplos, ¿con cuán a mayo azón hay que hace lo en el emplo de Dios?» (p. 197 de la . es.). Co oneo: «La supe s ición, po g ande que sea, es más ole able que cualquie a eísmo; pues quien se e ligado po una supe s ición cualquie a, el miedo de la di inidad en cie o modo le man iene en el debe y en las leyes de la na u aleza; en cambio, es lógico que el a eo que nada eme sino al es igo o al juez se p ecipi e a odo deli o» (p. 198). Sin emba go Salomón: «Pe o pa ece que el a eo que abju a comple amen e de Dios y lo a oja de su alma, peca menos que quien lo une con las cosas c eadas en el mismo cul o. Más aún pecan más quienes hon an al Dios e e no y e dade o con un also cul o que quienes lo apa an de él» (p. 199). Más adelan e di á que aquellos que sos ienen que Dios es cue po son a eos: «Es p e e ible nega la exis encia de Dios que c ee que es co pó eo o que a ibui le con los san os el mismo cul o, los mismos i os,...» En la p. 53, el ep esen an e del ca olicismo, Co oneo, echaza la esis a is o élica que obligó a Dios a un e e no mo imien o, y pa a demos a la acción de los ángeles y demonios, dice: «Adelan e, pues si no os moles o, pues o que en una cosa de an a impo ancia nos con iene in en a lo odo, pa a así e u a a los epicú eos con a gumen os e icaces y con unden es». 15 En la p. 149 de la edición de 1631 del A heismus iumpha us, sos iene que la eno ación y la unidad de la iglesia, auspiciada po los san os pad es y los p o e as, pueden se con i madas po la as ología, po que las conjunciones de Júpi e y Sa u no se e i ican en el ígono de los signos de uego, como en iempos del nacimien o de C is o. 16 A. Fes ugiè e, Epicu o y sus dioses, Eudeba, no sólo echaza la eología as al pla ónico-a is o élica, sino que a i ma que no se puede habla del a eísmo de Epicu o, que, a su juicio, es el unadado de una nue a eligiosidad, en la que se ama a Dios sin espe a nada de él. 17 No sólo son co pó eos los demonios sino las almas, según To alba (p. 116): «. Y las opiniones hue as de quellos que c een que los ángeles y las almas sepa adas ca ecen de cue po» En la p. 43, el mismo To alba, a pa i de que sólo Dios es inco pó eo, añade: «Todo lo ini o en cualquie pa e que exis a iene lími es y en ellos acaba, y iene un espacio en el que se encie a, nada inco pó eo se con iene en aquellos lími es y espacios. Luego los ángeles no son inco pó eos, pues se ci cunsc iben a sus sedes y lími es. Si no son inco pó eos se sigue que ienen na u aleza co pó ea, pues oda sus encia es co pó ea o ico pó ea...» 18 En o os luga es de la misma ob a dice que, a pesa de ansi a po luga es oscu os y somb íos, nunca había y A is ó eles. Si in oducen los dioses es po miedo a se pe seguidos, como sucedió a Anaxágo as, a Diágo as o al mismo A is ó eles. El a eísmo, según el Theoph as us, es la única iloso ía posible 14 . Pomponazzi, Ca dano, Machia elli, Bodin, Vanini y muchos o os ue on, a pesa de que ellos digan explíci amen e lo con a io, conside ados po los clé igos como los e dade- os des uc o es de la eligión y de la c eencia en la inmo alidad del alma. Los ep esen- an es del llamado na u alismo paduano (Pomponazzi, Ca dano, Bodin, Vanini) concedían, en lo que a la explicación del nacimien o y ocaso de las eligiones se e ie e, un g an papel a la as ología, disciplina en la que Campanella e a un e dade o expe o, como se de- mues a a pa i de su As ologico um y del De side ali a o e i ando 15 . Los pelig os del de e minismo as al ue on denunciados po Epicu o, como demues a Fes ugiè e 16 , en la an igüedad, y el mismo Pomponazzi, en De a o, hace lo inc eíble pa a demos a la libe ad humana. No sólo la iloso ía, sino odas las eligiones, a pa i de que oman conciencia de la di icul ad de explica el mal a pa i de Dios, deben jus i ica la esponsa- bilidad mo al. El mismo Júpi e , según los es oicos, es aba some ido al des ino: Semel iuxi ... Po eso e a di ícil da azón de la libe ad humana: el homb e es como un pe o a ado a un ca o: o lo sigue mo u p op io o es a as ado po él. Po o o lado, si Dios es espí i u pu o, sin mezcla ni composición, el mundo ha sido o denado po unas po encias in e medias, los ángeles y los demonios. Es a es la esis de Bodin, que a i ma los demonios son de na u aleza co pó ea 17 . El mismo Campanella c ee en la exis encia de los demonios y, aunque asegu a que exis en a millones en el ai e, dice habe is o sólo uno, po medio de las a es as ológicas aplicadas a un discípulo suyo que allece en el in en o 18 . Pe o, sob e odo, di á que pa a demos a la inmo alidad la mejo Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 175 is o ninguno. Es sabido que los pe ipa é icos y los epicú eos negaban la exis encia de los demonios. 19 Sob e lo que haya de en ende se po demonio no hay acue do en e los que a i man su exis encia. Bodin ei e a una y o a ez que la palab a demonio signi ica sabio y incula, como Campanella los demonios y las almas. 20 En el De incan a ionibus de Pomponazzi, en el De sub ili a e de Ca dano y en el De admi andis de Vanini encon amos casi los mismos ex os as ológicos que en Campanella. La idea cen al es que «los cue pos celes es escogen, como dice Vanini, pp. 424ss de la aducción del De admi andis, en e los se es i uosos uno a quien le con ie en el pode de ealiza milag os y sob e odo el de cu a las en e medades. Po eso los as os eúnen en un solo indi iduo odas las i udes especí icas p esen es en las plan as, pied as y animales y le con ie en en un segundo Dios. Si alguno in en a opone se al nacimien o de una nue a eligión, inmedi amen e es a e o izado po las in eligencias en los sueños y en la igilia con unes as apa iciones. De es e modo los cue pos celes es cons uyen las eligiones pa a el bien de los mo ales. Cuando se ea que el in lujo de los cielos disminuye, en onces la eligión comenza á a cae en uina has a mo i del odo...De las g andes conjunciones de los as os es as cosas e enas ob ienen un g an pode y po eso p oducen ob as ex ao dina ias». La cues ión undamen al es sabe si la eligión c is iana se some e a la ley de que « odo lo que comienza, acaba». Vanini c ee que el c is ianismo, a di e encia de la eligión basada en la ley de la Na u aleza, es una icción iluso ia. C . La no a 65 de la p. 402 de la ad. i aliana. 21 A eismo, p. 204: «Dio ogni cosa ha segna o nelle s elle». El papa U bano VIII, p o ec o has a cie o pun o de Campanella, acude, según algunas uen es, a él pa a la composición del De side ali a o y la bula Inesc u ablis, que condena la p ác ica adi ina o ia, igual que la Coeli e e ae del papa Pío V, de 1582. Ci culaban, en e ec o, en aquellos momen os, in ensos umo es sob e la p óxima mue e de U bano VIII, a causa de los in lujos as ales ne as os. La nue a bula amenazaba a quienes hiciesen p edicciones sob e el pon í ice o sus pa ien es has a el e ce g ado, con la con iscación de sus bienes y la pena de mue e. 22 A eismo, p. 221. 23 J.J. Scalige , P olegomena de as ologia e e um G aeco um, a M. Manilii, As onomicon. Lugduni Ba a o um, in o icina Plan iniana, 1599. c. B 3 : Audi sub ili a em nos i saeculi. Ex i i an e XLIIII annos Cymbalum Gene hliaco um, qui Domini nos i Jesu Ch is i Thema edidi e omnia quae illi accide un , ex posi u s ella um necessa io illi con igisse a iocina u . Impiam dicam magis, an iocula em audaciam, quae es dominum s ella um s ellis subiece e e na um eo empo e pu a i , quod adhuc in li e posi um es , u ani as cum impie a e ce a e ». 24 ib. p. 205: La come a di Ch is o è da Calcidio no a a e dalli magi o ien ali. 25 ib. p. 205. c . A . P oph. Vi, p. 55: «El cielo no se mue e según nues as medidas siemp e has a aho a bu ladas y e adas, sino según las medidas de la di ina p o idencia (Non mo e u coelum iux a nos as mensu as sempe hucusque delusas e decep as, sed ad mensu as di inae p o iden iae). 26 ib. p. 207. p ueba es á en la exis encia de los demonios 19 . Campanella, como los na u alis as 20 , es un en usia a de la as ología 21 , pe o la conside- a un me o ins umen o en las manos de Dios. Rechaza la geni u a Ch is i, di undida po Ca dano, pe o que se emon a a muchos siglos an es. Pa a Campanella los que p e enden nega la di inidad de C is o, a pa i de su ho óscopo, son los « alsi as ologi», pe ipa é icos y polí icos, que apo an mil pe iciones de p incipio, y no causa po causa, pa a engaña a la plebe, y obscu ece el e angelio 22 . Pe o, a mi juicio, el a gumen o más pode oso con a los de enso es del ho óscopo de C is o se deba al pla ónico Scalíge o: no se sabe a ciencia cie a cuándo nació C is o, luego nada se puede p edeci sob e él de acue do con las p emisas mismas de la as ología, ya que es impío y pue il some e a las es ellas al seño de las es ellas 23 . Campanella hace caso omiso de es e a gumen o y sigue con iando en la «buena as ología» al e e i se al come a de C is o 24 . Cie amen e echaza la esis de los que p e enden nega su di inidad, pues las es ellas —dice— no hacen es o, sino que es Dios quien lo hace, ya que ellas desde an iguo ue on dispues as po Dios en es e o den que ha de e minado su p o idencia, y de acue do con los cambios i egula es de los apogeos, excén icas, sols icios y equinocios, se e caminan según que Dios quie a acele a los o e a da los 25 . La ley de C is o se «p odujo, según odos con iesan, bajo el ino de Júpi e y del Sol, que es el p ime o, y signi ica ida ilus e, pu a, inocen e, e dade a y piadosa, y p o ecías e aces» 26 . No desdeña las p o ecías sob e el an ic is o, que, según san Vicen e Fe e , «do ea da Ge mania compa i e, già si è is o Lu he o nel quin o sigilo, e Cal ino Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 176 27 ib. pp. 221-222. 28 Con end ía eco da las palab as del e asmis a español Al onso de Valdés: «Veo po una pa e que C is o loa la pob eza y nos con ida, con pe ec ísimo ejemplo, a que le sigamos, y po o a eo que de la mayo pa e de sus minis os ninguna cosa san a ni p o ana podemos alcanza sino po dine os. Al bau ismo, dine os; a la con i mación, dine os; al ma imonio, dine os; a las sac as ó denes, dine os; pa a con esa , dine os; pa a comulga , dine os...» (Diálogo de las cosas ocu idas en Roma). Ya en la an igüedad se acusaba a los c is ianos de es up o y de inces o en los cul os noc u nos so p e ex o de eligión, Colloquium, p. 166. En la p. 354 del Colloquium, Salomón dice de los sace do es c is ianos: «Pe o no se abs ienen de las me e ices ni del ino, sino que se han acos umb ado a la p os i ución y las ancachelas, a cambia y al e na p os i ución de ambos sexos, no sin g an desdo o de la Iglesia, pa a no e se obligados ellos mismos a las leyes ma imoniales con las que a o os obligan». 29 ib. p 166. En la p. 220, Camapanella echaza de nue o la esis del impío Bocacio, que, en el Decam. I, 2, se hace eco de la c eencia gene alizada de la «mal agi à del cle o» y cuen a la his o ia del heb eo aquel que ino a Roma pa a hace se c is iano «e edendo an a mala i a di cle ici più si con i mò, dicendo che non po ea esse alsa quella ede, che s ando an o mal a a a da ch is iani, pu e s a salda, e c esce». 30 p. 131 de la aducción española del Colloquium hep aplome es de Bodin la quin a ampolla di Dio, e u i acco deno con l ' Alco ano più che col angelo» 27 . O o ema muy impo an e es en ende qué papel asigna al cle o, an denig ado po la mayo ía, po sus co up elas y men i as 28 . Pa a Campanella, «sin ellos no exis i ía la eligión y sin el emo de la eligión los pueblos no obedece ían a los p íncipes y se p odu- ci ían sedicciones, cismas, c ueldad y uina de los es ados. De donde se deduce que la eligión es cosa di ina y no ob a de la as ucia, como sos ienen los maquia elis as» 29 . Respec o a la undamen ación me amen e humana de la eligión, es deci , sob e si es sólo ob a de la s ucia, como a i maba Maquia elo, con end ía eco da que ya Sex o Empí ico, en Ad e sus Mahema icos, ponía en duda que los eyes ue an sus in en o es, pues cómo —se p egun aba— pudie on impone a sus seguido es la idea (p olepsis) de Dios y, sob e odo, de dónde la saca on ellos mismos. ¿Exis ió siemp e, es deci es inna a, o u o comienzo en algún momen o? Si suponemos, de acue do con la esis adicional- men e admi ida, que los dioses e an en o igen los as os, an es de decla a que el Sol es dios, es p eciso ene ya p e iamen e la noción de él. En algún momen o, si es cie o que la eligión es una in ención de un homb e sabio y as u o, como dice C i ias, el Sol no ue conside ado Dios. Y de poco si e deci que la idea de la di inidad pasa de unos homb es a o os, pues el p oblema no consis e en explica cómo se ansmi e, sino cómo la ob u o el p ime o que, supues amen e, la concibió y habló de ella, como obje a á con azón Desca es a Gassendi. Tampoco el e eme ismo da azón de la apa ición de la noción de Dios. Luego, a juicio de algunos, si no se encuen a pueblo alguno sin eligión, es o es, ca en e de oda noción de la di inidad, la hipó esis de que los eyes la c ea on e impusie on a los demás no se sus en a. ¿Cómo podían hace lo si no conocían sus lenguas? ¿Cómo pudie on euni los a odos e impone les es a idea? Se comp ende que algunos, como Campanella o Gassendi, a i men que Dios mismo semb ó en la men e de odos los homb es una imagen de sí. Es o es lo que c een las llamadas eligiones e eladas, es deci aquellas que sos ienen que han sido inspi adas po Dios mismo. Pe o como cada una de las eligiones dice se e elada, ¿con cuál nos quedamos? La di icul ad de es a cues ión no pasó desape cibida a uno de los pe sonajes de Bodin, Senamo, que dice: «En an g an mul i ud de eligiones que emos que puede se posible que ninguna de ellas pueda se e dade a, que no más de una sea e dade a, y que al disc epa los pon í ices de odas las eligiones en e sí con odio a mue e, sea más segu o admi i las odas que de muchas op a po una que al ez puede se alsa, o que e exclui aquella que es la más e de a de odas» 30 . En el mismo sen ido: «Alejand o Se e o, homb e muy ue e y eligioso, daba Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 177 31 ib. p. 134. 32 1512-17. 33 Pomponazzi, o. c. X, 49. 34 Ca dano DAI, I, 34. 35 Vanini, p. 475 de la ad.: Philosophi mul a dicun , quibus ipsi idem non adhibe en . 36 ib. p. 402. 37 Vanini, De admi andis, p. 492, ad. p. 527. cul o a Ab ahám, a O eo, a Hé cules, a C is o en el La como a dioses pena es y, po cie o de buena e, pues odos los esc i o es alaba on su in eg idad. Al e que judíos, paganos y c is ianos no es aban de acue do sob e la eligión, p e i ió ab aza odas las eligiones de odos an es que epudia y desp ecia una pa a no p o oca a nadie al desp ecio de su eligión, y po es a azón unió uno a uno y a odos en la epública con plena a monía de piedad y ca idad» 31 . Y más adelan e: «En las eligiones de odos, an o aquella na u al que ab aza To alba, la de Jupi e y de los dioses paganos, que ado an los indios o ien ales y los á a os, la de Moisés, la de C is o, la de Mahoma, que cada uno sigue en su i o sin disimulo, con in eg idad de men e, con ío se excusen lo e o es jus os y en que no sean ing a os al Dios e e no, aunque la más g a a de odas es aquella que es la mejo . Po ello suelo ace ca me con gus o a los emplos de odos, san ua ios, capillas, dondequie a que es én, pa a no se conside ado a eo de ejemplo pe nicioso, y ambién pa a que los demás no se ean a e o izados po el miedo a la di imidad». Los pe ipa é icos, po p udencia y emo , dejaban ue a de la conside ación gene al de la eligión, al c is ianismo, pe o con a gumen os an débiles, que en ealidad sólo po miedo a la Inquisición no se decla aban abie amen e a eos. De hecho, Pomponazzi, en 1516, en su De immo ali a e animae sos enía que el alma humana e a na u ali e mo alis e sequndum quid immo alis. Bien es e dad que Agus ín Ni o, en 1518, publica una e u ación de la esis de Pomponazzi, Suessani de immo ali a e animae libellus ad e sus Pompona ium, así como el De augu iis lib i II, en los que echaza la in e p e ación que Pomponazzi había hecho de A is ó eles y su a i mación de que la in e p e ación de San o Tomás no e lejaba iemen e su pensamien o. En cuan o a la e dade a posición de Ca dano, que en 1545, e oma el ema de la inmo alidad, es di ícil pone se de acue do, pues después de da , en los dos p ime os lib os del De animo um immo ali a e, la azón a Pomponazzi, se descuelga con una cu iosa eo ía sob e el in elec o agen e, que pa ece ía es a de acue do con la inmo alidad del alma, esis cla amen e de endida sin ningún emilgo en el Theonos on. Esa dico omía en e azón y e, a pa i del Concilio de Le án 32 , su ió un conside a- ble queb an o, pe o en ealidad los ilóso os seguían, aunque públicamen e dijesen o a cosa, guiándose de la azón exclusi amen e. Pomponazzi mismo lo econoce espec o de la inmo aliad del alma: «Muchos aun sabiendas de que es una doc ina insos enible la man ien po esc i o de ca a al ex e io po que emen que de su negación se de i e el deso den social» 33 . Ca dano, po su pa e, sos iene que nihil melius esse ad eipublicae ins i u ionem ac mo um, immo ali a is animae spe 34 . Vanini a i ma habe dicho muchas cosas que no pensaba ealmen e, es deci , po emo 35 . Y, as iden i ica a Dios con la na u aleza, en endida como p incipium mo us 36 , cuando Alejand o le p egun a qué opina sob e la inmo alidad del alma, le dice, en ono bu lón, que no con es a á a es a cues ión «has a que no sea iejo, ico y alemán 37 . El anónimo au o del Theoph as us edi i us decla a que dios es una me a icción Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 178 38 Bodin, Colloquium, p. 30. To alba demues a que el mundo no es e e no, como quie e A is ó eles, sino que iene un nacimien o como a i man Pla ón («cuando Pla ón a ibuye p incipio al mundo, en iende que ha de pe ece , aunque c eye a que e a e e no po la bondad de Dios, no po su p opia na u aleza») y el epicú eo Luc ecio: «un solo día bas a á pa a la des ucción, y cae á la mole y máquina del mundo po muchos años man enida». Po o a pa e, mien as que A is ó eles a i ma que el mundo es pe ec o, Epicu o y, as él, Luc ecio sos ienen que siendo an os los de ec os del mundo, Dios no puede se su causa. Siemp e es á en el ondo de es a discusión el p oblema del mal. Si Dios, in ini o, c ea al mundo a pa i de la nada, es a ía limi ado po el no se , si lo gne a a pa i de sí, ¿cómo explica su impe ección? Luc ecio, en suma, es mal in e p e ado po el Theoph as us al a i ma que admi ía la e e nidad del mundo y la di inidad y e e midad de los as os. 39 A is ó eles, Phys., II, 1, 172 b 12. 40 El e so es de S a ius, Theb. III, 661, aunque en Luc ecio se dice algo muy simila en , 1218-1240. humana, con menos en idad que un en e de azón. A pa i de una dudosa e imología del é mino g iego heós, que según Pla ón signi ica cu so , a i ma que si po dios en endemos los as os, en onces hemos de a i ma que los dioses exis en. Así mismo sos iene que si po dios en endemos la na u aleza, en onces ambién admi i emos su exis encia. Aho a bien, según A is ó eles y el au o del Theoph as us, los as os son e e nos, como el mundo, en consecuencia, aunque digamos que son dioses, no son p o iden es. En la negación de la p o idencia coincide ambién Epicu o, que sin emba go, como io cla amen e Bodin, a i ma que el mundo ha enido un o igen y end á un in 38 . La iden i icación de Dios con la na u aleza, lle ada a cabo po Vanini, si e, en mi opinión, de e e en e pa a el au o del Theoph as us. Supone un aciamien o del concep o de Dios a a o de la na u aleza, que es comple amen e au ónoma. La a i mación de que la na u aleza es p incipio del mo i- mien o es a is o élica 39 y, en consecuencia, cuando Vanini esponde a la p egun a de Alejand o («en qué eligión los an iguos ilóso os c eye on que Dios e a ene ado con since a de oción»): «en la sola ley de la na u aleza. Po que la misma na u aleza, que es Dios (pues o que es p incipio de mo imien o), insc ibió ales leyes en las men es de odos los pueblos. Las o as eligiones no e an sino « inzioni ed illusioni». Es as no han sido es ablecidas po un demonio maligno (ya que su exis encia pe enece según los ilóso os al mundo de la ábula) sino in oducidas po los p íncipes pa a domina los súbdi os y a con inuación han sido con i madas po los sace do es sac i icado es, siemp e a la caza de hono es y de o o, con i madas no con milag os, sino con la sag ada esc i u a, cuyo ex o o iginal no se encuen a en ningún luga . Los lib os sag ados, po o a pa e, na an los milag os ealizados y p ome en jus as ecompensas pa a las buenas acciones y cas igos pa a las malas, no en es a ida, sino en la ida u u a a in de que el aude pase más desape ci- bido. ¿Quién —dicen— ha e o nado del o o mundo? Así el pueblo igno an e es obligado a obedece po el emo del Sup emo Numen que odo lo e y compensa oda acción con cas igos y p emios e e nos. Po eso el epicú eo Luc ecio can ó que «el emo in odujo en el mundo los p ime os dioses» 40 . Ha de ene se en cuen a que la eligión c is iana es conside ada al mismo ni el que las demás eligiones, como igmen a e illusiones y que la au en icidad de la Biblia es pues a en duda. De ahí que la posibilidad misma de la Re ela- ción, al como es en endida po el c is ianismo, es decla ada iluso ia, como a i ma de modo exp eso el au o del Theoph as us: ¿cómo sabemos que es dios quien nos habla si no enemos una noción p e ia de él?, ¿cómo es amos segu os de que la oz que algunos dicen habe oído no p ocede de o o homb e? Todos los que dicen habe is o a Dios, según el au o del Theoph as us, es án locos o nos engañan. 2.- Impo ancia del manusc i o i aliano de Campanella. Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 179 41 apud he edes Ba olomei Zanne i. 42 Campanella nos cuen a, lleno de o gullo, el ab azo que le dio Luis XIII. Tenía, po in, an a con ianza en sí mismo, que se a e ió a en ia un ejempla de la ob a a En ique a de Bo bón, he mana del ey de F ancia, pidiéndole que in e cediese an e su ma ido, a a o de la eligión ca ólica, ya que el p o es an ismo, como había sos enido en el Dialogo poli ico con o i lu e ani, e a una pe niciosa y e ónea doc ina que lle aba a la i anía y p esen aba a Dios como un se injus o, engañoso y cap ichoso, que se di e ía o denando cosas imposibles y condenándo al in ie no a los homb es, a los que obligaba a a ola sin da le alas. 43 Le e e, p. 232. 44 p.10: «Vide si son io l ' Asino, che in cinquan a p igione in mo mi o ai se a o e a li o: se e ol e ui o men a o, e l ' ul ima u 40 ho e con unicelli ino all ' a osssa in an i, apesso a un une a ca allo sop a un acu i legno, che mi de o ò un o olo di ca ne, e usci ò piu dui lib i di sangue»; p.12: «S o come Amos a li o...e como Ie emias nel lago in e io e, senza luce, senz`a ia, in puzza e aqua a o no, semp e in no e e in e no con inuo, con e i a piedi, in pau a e ibula ione» 45 Campanella, Le e e, p. 354: «Demos é que las p oposiciones que me condenaban e an o odoxas, ca ólicas y con a ias a las he é icas, o no se hallaban en mis lib os. Y así ue econocida po el San o O icio la e dad de mi espues a». 46 Amabile, Cas elli, II, p. 170. Fi po, Bibliog a ia. p. 101. El A eismo ion a o ue descubie o po Ge mana E ns , según ella misma dice, de modo inespe ado y casual en e los manusc i os anónimos de la Biblio eca Va icana, que, al pa ece , p ocedían del secues o de las ob as de Campanella a p incipios de ab il de 1615, cuando es aba enca celado en la celda de Cas el Nuo o. El obispo Deodo o Gen ile, nuncio de Milán, el 9 de ab il de 1915, dice ene en e sus manos un lib o esc i o in lingua olga e a mano u o di mano p opia del Campanella, il cui ca a e e mi è mol o ben no o, e ha pe i olo l ' A heismo ion a o, o e o Riconoscimen o iloso ico della eligione, compos o e usci o dalle mani di de o a e ul imamen e, pe cuan o mi ien e e i o. Pe o lo más impo an e es lo a i ma a con inuación: que po lo que ha leído e á eple o de sus an iguos e o es y a eísmos (suoi an ichi e o i e a heismi), aunque maquillados bajo el í ulo de piedad y eligión. Con al de sali de la cá cel, es capaz de deci cualquie cosa. El papa Pablo V solici a el en ío del manusc i o a Roma y ecomienda que no se le dé acilidad alguna pa a esc ibi o compone (ne eidem Campanella de u aliqua commodi as sc ibendi au componendi). Sin emba go, el dominico Gio anni Ma ia Guanzelli da B isighella, en 1603, sos iene que no encuen a nada malo en lo que Campanella dice en sus lib os (non ei ide i aliquid mali in iis con ine i). 47 Schoppius, igual que Naudée, plagia desca adamen e a Campanella, pe o llega a a i ma que es á bien en la cácel. Has a aho a sólo se conocía es a ob a de Campanella en la e sión la ina bajo el í ulo de A heismus iumpha us, publicada en Roma a inales de 1630 41 . Con pos e io idad, Campanella —po in lib e g acias a la mediación del papa U bano VIII, con quien colabo a, según se dice, en la composición del De side ali a o e i ando—, dedica al ey de F ancia Luis XIII una nue a edición del A heismus iumpha us, que e la luz en Pa is, en 1636, jun o al De gen ilismo non e inendo, la Dispu a io y el De p aedes ina ione 42 . Los a a a es de la edición la ina de es a ob a son de sob a conocidos po el público especializado. En una ca a echada el 23 de ab il de 1631 y di igida a Galileo, a quien el dominico de endió alien emen e, le mani ies a su deseo de lee el Dialogo, y le comunica que ha ob enido el publice u pa a su A eismo ion a o 43 . El buen aile, que pasó po más de cincuen a cá celes de la inquisición du an e los más de ein a años que du ó su p i ación de libe ad en condiciones e ibles 44 , hoy nos pa ece o almen e a a o de la e dade a o odoxia de la Iglesia ca ólica de Roma, más incluso que quienes, como el ca denal Bela mino, o mula on con a él objeciones que ozaban la he ejía, como a i ma- á más a de desde Pa is con cie o o gullo 45 . Ge mana E ns acaba de publica , en el 2004, después de muchos años de es udio en los a chi os del Va icano, el manusc i o au óg a o de Campanella en dos olúmenes. L ' a eismo ion a o, en lengua ulga , pa ece es a eminado, ap oximadamen e, en e 1605 y 1607 46 . La con ianza que su au o había deposi ado en Schoppius 47 pa a su publicación, con el comp omiso añadido de aduci lo al alemán y di undi lo en su país, ue un acaso, igual que el in en o de su discípulo Pie o Giacomo Failla en 1621, bajo G ego io x . El ca denal Bela mino, enca gado de e isa el Quod eminiscen u , el A heismus y la Mona - Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 186 82 A eismo, p. 180. 83 ib. p. 184. 84 ib. p. 187. 85 ib. pp. 191- 193. 86 ib. pp. 188-190. Apolonio de Tiana y Simón Mago ambién ealiza on milag oa iguales o supe io es a los de C is o, según Bodin (Colloquium, p. 271). Salomón ecoge es imonio de los esc i os de los após oles según los cuales «C is o u o amilia idad con c iminales y p os i u as». Celso, según O ígenes, esc ibe con a los c is ianos y Be nabé, discípulo de C is o, decía de los c is ianos en una ca a que «C is o se había a aído discípulos de los más c iminales y más malos que la misma malicia» (Colloquium, p. 278). 87 ib. p. 203. 88 Celso a i ma que muchos pasajes de la Sag ada Esc i u a sob e los dolo es ace bos de C is o, la mue e y la c uci isión pa a sal a al géne o humano, han sido alsos (Colloquium, p. 251). Oc a io: «Los ismaeli as a i man cons an emen que había sido oído y que po bondad de Dios había sido a eba ado de las manos de los enemigos, de acue do con la segunda su a del Co án, un al Simeón había sido c ici icado» (ib.) 89 A eismo, p. 144. 90 ib. p. 215. 91 ib. p. 218. au o iza a algunos a es e o icio, o po la azón na u al, o po la as ucia, o po el demonio» 82 . Según Campanella Mahoma es a ía en e los que ue on engañados po el diablo y ob a on con as ucia, mien as que C is o y Moisés ue on en iados po Dios y odos los p o e as heb eos 83 . A con inuación echaza la esis de los maquia elis as que a i man, en es e siglo de con usión, que Dios ingió el milag o de Láza o, que odo cuan o ap endió sob e la echa de su mue e y de su ado ación se debe a los as ólogos egipcios, que no esuci ó y que si lo hubiese hecho lo ha ía en la plaza en p esencia de los a iseos. C is o es supe io a Moisés, que no su ió ma i io, que hizo la gue a, que no ue p eanunciado po ningún p o e a ni esuci ó. 84 . La g an di e encia en e C is o Moisés y Mahoma es que nunca p ome ió a sus seguido es bienes empo ales, sino su imien os, desg acias, cá celes, a licción y mue e. Ni él ni sus seguido es emían a los que pudie an ma a el cue po, sino a Dios, que puede condena al alma a penas e e nas (M 10, 28, 30) 85 . La di inidad de C is o se demues a po la sencillez de su ida, po los milag os que hizo, po el pode que dio a sus discípulos de expulsa los demonios y de cu a las en e me- dades 86 . Tu o seguido es ambién en e la gen e cul a: Lucas, Ba abás y Pablo; en e p íncipes heb eos muy doc os y pe sonajes in luyen es, como Gamaliel, Nicodemo, Es eban, Se gio (p ocónsul), Teó ilo, Co nelio (cen u ión). Los que le siguie on u ie on que su i muchas incomodidades. Campanella a i ma que «es á con encido ilosó ica- men e de la di inidad de C is o, po que Moisés lo p edijo y con él odos los p o e as heb eos, que anuncian la enida de un sal ado del mundo. 87 C is o no ue un Mesias also, p o e izó la des ucción del emplo y se cumplió bajo el asedio de Ti o, que no dejó pied a sob e pied a. C is o esuci ó y aunque no apa eció en la plaza ue is o más de quinien os 88 . C is o hizo odo lo que es aba esc i o del Mesías, mu ió de acue do con las p o ecías, anunciando que esuci a ía. Los judíos no c een en él po que no ha es i uido el eino de Is ael ni econs uyó el emplo de Je usalém y no es au ó el siglo de o o que los p o e as p edije on 89 . Con la llegada de C is o, los heb eos no sólo pe die on el eino y el sace docio, sino odos los dones di inos: p o ecía, milag os, san idad 90 . An es de C is o se iba al Limbo, mu ió, esuci ó y ascendió a los cielos pa a p epa a - nos la en ada con hechos, ejemplos y doc ina. Quien i a según la azón, mu iendo, esuci ando y yendo al cielo, se ha á semejan e a él 91 . Campanella c ee que el c is ianismo es un odo cohe en e en los p incipal: C is o nació hijo de Dios, p edicó, hizo milag os y discípulos, San Juan ue su p ecu so ; mu ie- Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 187 92 A eismo. p. 199. Sob e el el núme o de los e angelios y su conco dancia, an o Salomón como Oc a io dic epan de la in e p e ación de Campanella. En gene al son echazados los e angelios po los heb eos y po los ismaeli as. Los au o es de los e angelios di ie en en e sí y e an an as las con adicciones de los mismos que, según Oc a io, el empe ado Juliano decía que dejaba el c is ianismo a causa de ello. Pa a echaza es e ep oche dec e a on ap oba sólo cua o, pe o de la O hodoxog aphia y de la au o idad de O ígenes, Epi anio, Je ónimo y Amb osio, colegimos quince sag ados e angelios: Ma cos, Pablo, Basílides, Ma eo, Ba olomé, Lucas, Tomás, Nicodemo, Juan, Ma ías, Ce in o, Heb eos, egipcios, naza enos, após oles, Hechos de San And és. Sal o Ce in o y Basílides odos los demás au o es son conside ados san os, ¿cómo es que sus esc i os se echazan po asedad? (Colloquium, p. 241). Salomón, p. 231:»Nadie puede a i ma la calidad o au o del Nue o Tes amen o. Más bien emos en él an as cosas sus aídas, añadidas, sospechosas y cambiadas, que iene más ecien as lec u as. No sólo se han añadido o qui ado le as, sílabas, exp esiones y pe íodos o capí ulos en e os. La p ueba es á en lo que esc ibe Epi anio en el e angelio de Ma ción, discípulo de Juan, que al aban los dos p ime os capí ulos de Lucas; en ellos, en cambio, se con iene lo que en ninguna pa e ue publicado po o os esc i o es, a sabe , la legación del ángel a Ma ía, el pa o ma a illoso de la Vi gen, el iaje de los magos desde ie as lejanas, p ecediéndoles la es ella has a aquel luga de los es ablos, en los que la i gen había dado a luz. Pe o ue Ma ción, discípulo del e angelis a Juan, un homb e muy es udioso de los c is ianos, gas ó cua ocien os sex e cios en la iglesia c is iana, quien cuen a más ace ca de es os comienzos de la epública c is iana, menos podía e a en la e dad de lo sucedido. Es e, pues, echazaba odo el e angelio de Lucas po es a comple amen e co ompido, como esc ibe Te uliano». Respec o a las pu gas de lib os de los ismaeli as, Senamo, p. 242 del Colloquium, nos cuen a cómo un al Calli a hizo que se euniesen doscien os eólogos que examina on los lib os que ca ga on 200 camellos. Los pa ece es conco dan es los eunie on en un lib o que llama on zuna, compues o po seis eólogos. Todos los demás lib os ue on a ojados al lago de Damasco. Muchos c een que el au o del Co án de uso ue Me ba, hijo de I a, y que un al Elagh de ajo ochen a sen encias del Co án e dade o y le añadió o as an as. El p ime suceso de Oma , ecogió y dis inguió las su as del Co án, quien po ello se denomnó pa a dis ingui se Al u cano. Y pa a que no pa ecie a c eado po el en endimien o humano, no duda on en pone a Dios como au o p ime o de la zu a, y a i ma que lo había dado Gab iel a Mahoma esc i o en e so. Y pa a que no se de aje a nada de la esc i u a, p ohibie on con oda eligiosidad que se imp imiese. En de ini i a, a juicio de Senamo y Fede ico, el Co án no es de Mahoma. 93 A eismo, p. 127. 94 P incipe, VI. 95 A eismo, p. 155 ss. 96 Salomón, pp. 222-223, después de explica el signi icado de Mesias, dice: «Se equi ocan pues, quienes piensan que hay o hab á un solo mesías. De odos los e o es ninguno es mas g a e que el de quellos que c een que aquel mesías que espe amos se á Dios; pe o me pa ecen oda ía e a más g a amen e quienes llaman sal ado del géne o humano al mesías, cualquie a que haya enido o que end á, pues o que no espe amos que sea sino un homb e de homb e, un gene al ue e de gue a, que uel a a euni en Pales ina y en los e i o ios on ambos de o ma iolen a; C is o esuci ó y ascendió a los cielos y p ome ió el espí i u san o. En es o hay acue do en e odos. Pe o hay opiniones di e en es en muchas cosillas de poca impo ancia, un endemoniado o dos, el espí i u san o dado po boca de C is o según Juan, o según Lucas en iado cincuen a días después. La enida de los magos desc i a sólo po Ma eo, el milag o de Láza o y el del ciego sólo po Juan, el de la piscina. La anunciación del ángel a Ma ía y a Zaca ías, la ado ación de los pas o es, sólo po Lucas. T a a de minimiza es os desacue dos, pues no hay a án de men i , como dice San Juan dice: C is o hizo o as muchas cosas que es e lib o no ecoge 92 . 4. C is o y Mahoma Campanella acep a que Moisés ecibió de Dios la ley judía, aunque a i ma que ue in e io a C is o, que dominó con la c uz, no con las a mas 93 . La ley de Moisés es di ina y u o san os y p o e as Fue muy supe io a Ci o, con a lo que dice Maquia elo 94 . Tampoco es cie a la a i mación de Juliano el após a a, según la cual, Moisés no habló jamás del cielo o del in ie no y sólo p oponía bienes empo ales. 95 Moisés c eyó en los ángeles, en el in ie no, en el pa aíso, en la esu ección. Las disc epancias con los judíos son pocas y quienes a i man que C is o es un also Mesías es án guiados po el diablo. El e o de los judíos es á en no acep a que C is o es el Mesías 96 . Po lo demás el judaísmo y el c is ianis Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 188 de nues os mayo es a los is aeli as dispe sos po odas pa es y lib es del dominio despó ico de los o os, Como lo hicie on Moisés, Josué, los macabeos y odos los p íncipes concedidos a nues os an epasados po don de Dios. Ni al an quienes c ean que el Mesías ha de se ungido po Elías. Y an lejos es á el que ues o Jesus haya libe ado a nues os mayo es de la se idumb e de los omanos, que él mismo ambién ue en egado al suplicio il po el p esiden e de la p o incia una ez que conoció su causa». 97 Campanella, es pa ida io del sac amen o del ma imonio, ins i uido po C is o, y con o me a la ley na u al; sin emba go, se e obligado a econoce que la poligamia es á econocida en el An iguo Tex amen o como algo pe mi ido po Dios a los p o e as y eyes ( ecué dese que Salomón enía, en o al, se ecien as muje es). Rechaza, asimismo, el di o cio, ambién p ac icado en el judaísmo y de endido po Salomón: «Más g a e y pelig oso es se mue o con eneno o o nica que di o cia se. Pe o, ¿quién que á alquila su hija jo en al que sin causa se di o ciase de su esposa hones a? (Colloquium, p. 355). Po o o lado, Salomón dice de los sace do es c is ianos: «Pe o no se abs ienen de las me e ices ni del ino, sino que se han acos umb ado a la p os i ución y a las ancachelas, a cambia y al e na p os i ución de ambos sexos, no sin g an desdo o de oda la iglesia, pa a no e se obligados ellos mismos a las leyes ma imoniales con las que a o os obligan»(ib. p. 354). 98 A eismo, p. 121. C . Colloquium, p. 262: «Tienen casi la misma eligión sob e los alimen os que la ley di ina manda a los judíos, pues ambos se abs ienen de come sang e y ca ne de ce do». 99 ib. p. 122. 100 ib. pp. 142- 143. 101 ib. p. 143: Dice che nel pa adiso si mangia e be e, e si usa con donne bellisime, e ne issime, e che hanno le mammelle b e issime, e quan e oll e l ' huomo ol usa il coi o, semp e e più gus oso, e senza gelosia, e mille al e asche ie. 102 en el Colloquium, p. 234, Oc a io, as a i ma que C is o no ue Dios ni hijo de Dios, sos iene «que los ismaeli as econocen que C is o ue muy supe io a odos los p o e as y a Mahoma». mo ienen muchos pun os en común. Campanella, al e e i se a Mahoma, se mues a en exceso in ole an e y pa cial. Pa a él la eligión mahome ana, o sa acena, se le an a median e las a mas, niega la libe ad, pe mi e la poligamia 97 , es á llena de supe s iciones y p ohibiciones alimen a ias, como el ce do, al que c een p oducido a pa i del es ié col del homb e y del ele an e 98 . La p ohibi- ción del ino y la his o ia de la jo en que engaña a los ángeles emb iagados y les a anca la palab a cla e que le ab e las pue es del cielo, le pa ece una buena medida de los embus es de la eligón sa acena, que, po o a pa e, no ha gene ado p o e as san os ni milag os. La p ohibición de la enseñanza de la iloso ía y la as ología, dejando sólo libe ad de in es igación a los médicos, da es imonio de su ca ác e i ánico 99 . Aunque Mahoma abandona la idola ía y a i ma que hay un solo Dios « iene opinio- nes i acionales y men i as abulosas imposibles» 100 . A i ma, al habla del ono en el que los ángeles po an a Dios, que és e es co pó eo, que el mundo ue habi ado po ángeles, que Dios cas igó a Belcebú po no ado a a los homb es, que los cielos eposan sob e el mon e Ca , que las es ellas es án a adas con cadenas a la sede de Dios, que el cielo es de esme aldas, que hay o o de diaman es, o o de luz y que después es á el ma , y después o os cielos, y luego o as luces y más allá aún o os ma es. Habla como un «spi i a a o i e i o», como un poseso, y a i ma que bajo la ie a es á el ma y debajo o as sie e ie as, y después ma , y un mon e y inanalmen e un buey, que se ex iende de la an e a ponien e, y sos iene el mundo, y después o os mon es y ma es y des pués un pez y despúés el ai e in ini o. Dice que en el pa aíso se come y se bebe, y se usa de muje es bellísimas, que ienen pechos muy pequeños, que se puede hace el coi o cuan as eces se quie a, sin celos 101 . Se e ie e a la up u a y pos e io unión de los ozos de la luna, a los abusos de Mahoma, que qui aba las muje es a los que no se some ían y los ma aba, que con adecía a odos los demás p o e as, que alseaba las esc i u as, que negaba la di inidad de C is o y su mue e en la c uz, que e a supe io a C is o y a Moisés 102 . Pe o la acusación undamen al eposa en que es una eligión que impuso sus men i as con la espada (con la spa a di endendo Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 189 103 A eismo, p. 143. 104 ib. p.144: e non dubi o che Macome o dia l ' an ic is o. 105 Colloquium, pp. 173-174. 106 ib. p. 177. 107 ib. 108 ib. pp. 181-182. ques i mendaci) 103 . Mahoma es el an ic is o 104 . Bodin, po medio de Oc a io, sos iene que «los ismaeli as dan cul o con suma ene a- ción al Dios e e no y no a muchos, a Jesús lo llaman Isaías, econocen que no sólo ue Ve bo, sino ambién Espí i u y mensaje o de Dios, ue a eba ado de las manos de los enemigos pa a que no uese lle ado a suplicio de mue e po los malhecho es. No c een que és e sea Dios ni hijo de Dios, y po ello p ohíben que se le ene e con odas san idad. P o esan gua da la ley de Ab ahám y dan cul o al mismo Dios que él ado ó mien a as i ía. Abo ecen an o el cul o de las es a uas, que no sólo en los emplos y san ua ios, sino en ningún luga les es líci o ene imágenes cinceladas o esculpidas, undidas y pin a- das...o an cinco eces al día, e c.» 105 . La eligíon mahome ana se pa ece mucho a la judía: el cul o de un único Dios e e no, el abo ecimien o o al de los ídolos, la ci cuncisón p o iene pa a ambos de Ab ahám; ambos se abs ienen del alimen o y de la sang e del ce do 106 . Salomón sos iene que los judíos se dis inguen de los ismaeli as, en que és os no hacen uso de ácimos ni de co de os pascuales, ni del descanso es i o del sábado, ni o an uel os hacia el ocaso, ni espe an el Mesías, como los judíos, excep uados los imani as de la sec a de Haly 107 . Los ismaeli es, según Oc a io, después del ayuno celeb an la cena de Elmeide, y se besan las manos unos a o os y se pe donan las o ensas. Quien no asis e a es as euniones es ep imido con in amia, mul as y cá cel. Son más benignos y humanos que los c is ianos: «Y se ex añan de que los c is ianos puedan ole a anquilamen e an a mul i ud de pob es, an a desnudez y ca encia de los suyos, cuando en e los ismaeli as hay domicilios acíos pa a los pob es necesi ados y ex anje os». Los cho abi as salen al paso de los caminan es. En cambio, emos a innume ables c is ianos a los que no ag ada hace el bien, sino pa ece habe lo hecho, de sue e que pa ecen da más a la ambición que a la necesi- dad. Los c is ianos son menos i uosos que los ismaeli as que no beben ni p ac ican juegos de aza . Los niños ismaeli as an es de la pube ad se saben de memo ia los p ecep- os del Co án. Los ismaeli as son los «musulmanes» de odos los pueblos, es deci , los ieles, no sólo po que la ley de Mahoma es consecuen e con la ley de la na u aleza, como esc ibie- on Algazel y A icena, sino po que los demás ienen apa iencia de e dade a eligión, ellos, en cambio, la p o esan ealmen e 108 . Fede ico es el encagado de eplica a Oc a io, insis iendo en el uso de la ue za que hizo Mahoma, en su saqueo de la Meca, en su epilepsia, en su p omesa de esu ección y en la desc ipción de su pa aíso: o en es de ino, leche y miel, muje es he mosas, pescado y los place es que du a án se en a mil años. Es a opinión de Fede ico es á basada, según Oc a io, en los lib os de Elimel Nebi y de Edi el Nebi, que son conside ados apóc i os po los demás ólogos ismaeli as. El Co án o Al a icano cuen a 123 ediciones y no dice las on e ías que le a ibuyen Dionisio Ca usiano el ca denal de San Six o. El dominico Rica do es más obje i o, aunque ambién se in en a algunas cosas. Pe o lo que muchos calumnian del pa aíso y de los só didos place es, se e u a en la Zo a 75 y 77: los adúl e os y los pe ju os se án consumidos en el uego e e no de los in ie nos. Du an e los cul os los Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 190 109 ib. 185. 110 ib. p. 190. 111 ib. p. 190. homb e no en a las muje es, que ni eneñan su os o en público. Jamás se dice en el Co án que Mahoma esuci a á. Inculca la mayo eligión pa a con Dios, la ca idad con el p ójimo, la benignidad con los débiles, la jus icia con odos 109 . En suma, «el legislado de los ismaeli as cons uyó su pa aíso con an as y an g andes delicias y con la espe anza de goza los place es, que con ales halagos los man enía en su debe a la ue za, aunque no quisie an, y a los mal ados los apa aba de la ida desen enada con la p opues a de o men os eno mes. Pe o an sólo enemos los i os y las ce emonias necesa ias, ningún espec áculo, ningua pin u a ni escul u a, que pueda apa a al pueblo del cul o o de pensa en las cosas di inas». Concedamos que Mahoma, sí, p ome ió los place es co po ales después de es a ida a los que gua daban el pudo ...y a los adú e os los condenó a los uegos e e nos del in ie no. 110 En el ondo e líci o men i , si el in es bueno. Pe o, según Salomón, Mahoma ambién min ió al deci que su ley le había sido dada po el ángel Gab iel 111 . * * * Ma celino Rod íguez Donís Depa amen o de Es é ica e His o ia de la Filoso ía Uni e sidad de Se illa c/ Camilo José Cela, s.n. 41018 Se illa