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– 1756 – CAPÍTULO 90 PRAGMÁTICA INTERCULTURAL Y ENSEÑANZA DE LENGUAS EXTRANJERAS: LAS FÓRMULAS DE CORTESÍA EN ESPAÑOL (ELE) Y FRANCÉS (FLE) DRA. ADAMANTÍA ZERVA Universidad de Sevilla, España RESUMEN La mayoría de las lenguas poseen determinados mecanismos a través de los cuales se expresa la cortesía y que los hablantes emplean según el contexto comunicativo. Las diferencias culturales hacen que sea necesario enseñar las normas de cortesía en la clase de una lengua extranjera porque, contrariamente a lo que se solía creer, las fórmulas de cortesía no son universales. El presente estudio nace de nuestra intención de ahondar en la enseñanza de los aspectos sociolingüísticos en la clase de español (ELE)y de francés (FLE) como lenguas extranjeras. En primer lugar, nuestro objetivo es realizar un estudio contrastivo entre las fórmulas de cortesía empleadas en la lengua escrita española y francesa. En segundo lugar, realizaremos una reflexión holística sobre el proceso de enseñar. A nuestro entender, el reto consiste en conseguir transcender la realidad lingüística y afectar lo conceptual, un proceso mental inherente al aprendizaje. Por último, esperamos llegar a unas conclusiones significativas con respecto a la problemática que plantea el uso apropiado de las fórmulas de cortesía en la lengua española y francesa por hablantes no nativos. PALABRAS CLAVE Fórmulas de cortesía, Lengua española, Lengua francesa, Sociolingüística, Pragmática intercultural.
– 1757 – INTRODUCCIÓN La lengua es el código lingüístico que emplean las personas para comunicarse y transmitir mediante las palabras su conceptualización del mundo y de ellas mismas. Si afirmamos que la lengua funciona, en parte, como un sistema, admitimos que está formada por un conjunto de elementos que dependen los unos de los otros. Dichos elementos surgen de las convenciones fijadas por un grupo de personas formado por los hablantes de un idioma. Por consiguiente, se puede afirmar que la lengua se fija por el uso que le dan sus hablantes y está sometida a un cambio continuo. No hay que olvidar que la competencia lingüística de un hablante se expresa en su capacidad de interaccionar de manera adecuada. A nuestro entender, todos los mecanismos que aplica el hablante le capacitan para emitir o interpretar un enunciado cuando ejerce de emisor o destinatario en una situación comunicativa. Consiste en un proceso que el cerebro humano realiza de manera automática en caso de que se trate de la lengua materna. En este factor estriba su importancia principal: la lengua en uso está íntimamente ligada a la idiosincrasia de sus hablantes y refleja las circunstancias sociales y políticas de cada época. 1. OBJETIVOS El presente estudio nace de nuestra intención de ahondar en el aprendizaje de la lengua española y de la lengua francesa como lenguas extranjeras. Puesto que la enseñanza de las lenguas extranjeras tiene múltiples aspectos dignos de ser considerados, dedicaremos una atención especial a las fórmulas de cortesía que se emplean en las cartas formales para dirigirse al destinatario y para despedirse de él. Hemos hallado varios tipos dependiendo de muchos factores que rigen el contexto situacional. En cada caso, nos centramos en los factores aquellos que influyen en el discurso escrito. En este punto nos gustaría señalar que un estudio de estas características transciende en algunas ocasiones el ámbito de la lingüística e incluye aspectos del área de la psicología y sociología. Miller (1979, p. 7) destaca sobre esta característica de la lengua que la comunicación es indiscutiblemente un hecho social. La transmisión de información dentro de un grupo humano es uno de los hechos sociales más
– 1758 – importantes que pueden registrarse. Sin embargo, cuando alguien trata de reunir datos acerca de este hecho tan trascedente debe buscarlos en todos los campos de la ciencia. Por consiguiente, hemos considerado necesario hacer una referencia a otros campos de la investigación sobre la lengua que están más relacionados con las relaciones interpersonales. Como apunta Fuentes (2010, p. 9), la lengua que emplean los miembros de cada sociedad tiene sus rutinas y muchas de ellas dependen de los valores sociales. De modo que los saludos, los agradecimientos, las felicitaciones, los cumplidos y otros actos de habla pertenecen a la denominada cortesía ritual. Según la misma autora existen otros actos que se fijan por la intencionalidad del hablante que pertenecen a la cortesía estratégica (Fuentes, 2010, p. 9). En segundo lugar, cabe afirmar que nuestro objetivo es realizar una reflexión holística sobre el proceso de enseñar. A nuestro entender, el reto consiste en conseguir transcender la realidad lingüística y afectar lo conceptual, un proceso mental inherente al aprendizaje. Llegado a este punto, habrá que estudiar la duración de este cambio y si afecta a las producciones realizadas en la lengua materna. Por lo tanto, queda demostrar en qué medida es factible y si se trata de un cambio permanente. El hecho más relevante estriba en que los contenidos que trataremos no suelen suscitar ningún tipo de problemática entre los aprendices dada la aparente similitud que presentan sus usos en la lengua española y francesa. Puede deducirse que se trata de aspectos morfosintácticos, semánticos y pragmáticos que en la enseñanza de una lengua extranjera no se les presta mucha atención. En nuestra opinión, el elemento más importante es el hecho de que los aprendices no son conscientes de las diferencias y, por consiguiente, desconocen si emplean algunas formas adecuadamente. 2. METODOLOGÍA En nuestra investigación, hemos considerado necesario adoptar una metodología que es el resultado de teorías y métodos de análisis de distinta índole. Hemos de señalar que nuestro enfoque se basa en el Análisis Contrastivo (AC). Las fórmulas de cortesía se emplean como parte de
– 1759 – una rutina conversacional tanto en la lengua oral como escrita. Hemos analizado desde una perspectiva morfosintáctica y pragmática los distintos tipos usados en español y en francés haciendo hincapié en las funciones que son más problemáticas. Desde esta perspectiva, el análisis de errores (AE) ha sido importante puesto que nos ha permitido en nuestra práctica como docente de ELE y FLE seguir el desarrollo del proceso de aprendizaje de los alumnos y detectar el nivel de adquisición de dichos contenidos. No obstante, cabe señalar que no nos hemos basado exclusivamente en dicha teoría porque consideramos que un error funciona como indicio, pero no consiste en un factor decisivo. Frecuentemente, la ausencia de errores se acompaña de un conocimiento insuficiente de algún aspecto que lleva a evitar su uso. De modo que el aprendiz desarrolla las estrategias que le permiten sustituir los elementos más problemáticos con otros más simples cuya estructura y función domina mejor. En este punto, nos gustaría destacar que hemos considerado que la función pragmática de la lengua en un contexto es fundamental para que se adquiera la competencia comunicativa y, por este motivo, hemos estudiado la lengua en las cartas formales. 3. LAS FÓRMULAS DE CORTESÍA EN ESPAÑOL Y EN FRANCÉS Kerbrat-Orecchioni (1996, p. 90) afirma que las reglas que rigen las interacciones y las formas de cortesía presentan importantes divergencias entre las culturas. Sin duda, el tipo de imagen social que queremos proyectar, independencia o afiliación, y el grado de cortesía dependen de varios factores: la distancia social entre los participantes, la imagen que queremos proyectar, las normas fijadas por la sociedad y otros. Se sabe que estos dos parámetros de nuestra imagen social, la independencia y la afiliación, existen en cada cultura, pero generalmente uno de ellos tiende a predominar (Scollon y Scollon, 2001). Al emplear estos códigos de comunicación se enfatiza la imagen de afiliación o la de independencia, y así expresamos distintos grados de cortesía. Cuando aprendemos una lengua extranjera tenemos acceso a una realidad social nueva, regida por normas y convenciones que pueden ser
– 1760 – muy diferentes a las que existen en el grupo social del que formamos parte. Así, el desarrollo del conocimiento comunicativo del alumno puede entenderse como parte de un desarrollo social y personal más amplio. Hay que tener en cuenta que la relación que establecemos con una realidad sociocultural nueva se produce siempre sobre la base de los presupuestos culturales existentes en nuestra propia identidad social, por lo que aprender una nueva lengua no es sólo alcanzar un dominio funcional de un nuevo código lingüístico, sino también ser capaz de interpretar y relacionarse con una realidad sociocultural diferente (García Santa- Cecilia, 1996, p. 15). Sin embargo, dentro de la misma comunidad de habla puede haber diferentes fórmulas de cortesía. Gutiérrez (2001) realiza una reflexión sobre el concepto de la norma lingüística desde la perspectiva de la enseñanza de la lengua, de la Sociolingüística y de la Lingüística de la Comunicación. Afirma al respecto (Gutiérrez, 2001): Esta disciplina (la sociolingüística) nos permite establecer un acercamiento entre el concepto social de norma (norma2) y el concepto prescriptivo (norma1). La noción de lengua estándar se genera como una realidad sociolingüística, que puede y debe convertirse en el punto de referencia de todos los estudios normativos. […] Tal vez no sea demasiado osado reflexionar sobre la norma estándar, sino sobre el estándar de la norma. Pienso que es necesario, sobre todo si pensamos en la enseñanza de la lengua, salir de la frontera de la lingüística tradicional y tratar de reflexionar sobre la existencia de otras normas que aprendemos con el lenguaje, que se enseñan junto con las destrezas de la lengua y que, sin embargo, no constituyen objeto de reflexión en los manuales de reflexión normativa. Por otra parte, Braun (1988, p. 54) señala que la existencia de las formas lingüísticas de cortesía está ligada a factores psicológicos, entre los que se encuentra la intención de los hablantes de mantener una distancia de su interlocutor. Asimismo, el mismo autor destaca (Braun, 1988, p. 679) que es necesario un estudio descriptivo e interlingüístico extenso para descubrir la existencia de principios universales puesto que la diversidad en las lenguas y sus sociedades de habla lo hacen difícil. Bravo señala al respecto:
– 1761 – Lo que proponemos intenta no incurrir en el riesgo de crear ¨conceptos universales¨, por eso los instrumentos evaluativos serán aptos para ´observar´ comportamientos de cortesía en diferentes culturas, ´siempre y cuando´ se acepte que no dejan de ser entes teóricos y que, como tales, no son autoexplicativos. [...] Esta perspectiva consiste en observar la relación entre comportamiento comunicativo y las creencias y la visión del mundo de los hablantes, visión que se supone capaz de proyectarse hacia la comunidad de pertenencia, al mismo tiempo que es influenciada por esa misma comunidad (Bravo, 2004, p. 33). Se trata de una visión que Brown y Levinson (2006, p. 61) confirmaron con su teoría. Los citados autores partieron de un concepto universal, la imagen (face) que está íntimamente relacionada con las relaciones que una persona establece con los demás (Brown & Levinson, 2006, p. 61). Distinguieron la imagen en positiva (positive face) y negativa (negative face) y afirmaron que la cortesía negativa que es la más evidente está ligada al deseo de cada individuo de poder actuar libremente mientras que la cortesía positiva que, según constatan los autores, es la más difícil de determinar, está relacionada con la proyección de la imagen positiva de una persona a los demás y el deseo de ser reconocida. Blas Arroyo (2005, p. 313) relaciona el uso de tú con la cortesía positiva porque representa la solidaridad y la familiaridad mientras que el empleo de usted está ligado a la cortesía negativa puesto que expresa deferencia y distancia social. Los parámetros que intervienen en las relaciones personales e influyen en la cortesía con respecto a la elección de los pronombres de tratamiento se representaron por Brown y Levinson (2006, p. 76) mediante la siguiente ecuación: el grado de la amenaza para la imagen dependerá de la suma de tres variantes: en primer lugar de la distancia entre el emisor y el receptor, en segundo lugar del poder que ejerce el primero al segundo y, por último, del grado de imposición que alcanza el acto comunicativo en dicha cultura. El MCER (Consejo de Europa, 2002, pp. 116) define de la siguiente manera la cortesía:
– 1762 – 5.2.2.2. Las normas de cortesía Las normas de cortesía proporcionan una de las razones más importantes para alejarse de la aplicación literal del «principio de cooperación» (véase la sección 5.2.3.1.). Varían de una cultura a otra y son una fuente habitual de malentendidos interétnicos, sobre todo cuando las normas de cortesía se interpretan literalmente. • Cortesía «positiva»; por ejemplo: o mostrar interés por el bienestar de una persona, etc.; o compartir experiencias y preocupaciones, «charla sobre problemas», etc.; o expresar admiración, afecto, gratitud, etc.; o ofrecer regalos, prometer futuros favores, hospitalidad, etc. • Cortesía «negativa»; por ejemplo: o evitar el comportamiento amenazante (dogmatismo, órdenes directas, etc.); o expresar arrepentimiento, disculparse por comportamiento amenazante (corrección, contradicción, prohibiciones, etc.); o utilizar enunciados evasivos, etc. (por ejemplo: Creo que..., preguntas cortas de confirmación, etc.). • Uso apropiado de por favor, gracias, etc. • Descortesía (incumplimiento deliberado de las normas de cortesía); por ejemplo: Figura 1: La cortesía según el MCER (Consejo de Europa, 2002, p. 116) En este punto, nos gustaría referirnos a los pronombres de tratamiento que reflejan de forma muy clara la expresión de la cortesía. A la hora de redactar una carta, es necesario que el estudiante de una lengua extranjera elija una fórmula de tratamiento según el destinatario. La lengua y cultura desempeñan un papel muy importante dado que existen diferencias en la formalidad que caracteriza cada interacción social. Benveniste (1971, p. 64) afirmaba que ¨la forma lingüística es, pues, no solamente la condición de transmisibilidad sino ante todo la condición de realización del pensamiento¨. Este concepto de la lengua se halla muy próximo a la lingüística pragmática y tiene en cuenta tanto el contexto como la actitud del hablante. En el siguiente capítulo nos referiremos detenidamente a las implicaciones de este fenómeno desde una perspectiva intercultural. No obstante, consideramos que ha quedado patente
– 1763 – que el componente gramatical y el resto de los componentes comunicativos no se pueden disociar. Se trata más bien de analizar su función y de capacitar a los hablantes para comunicar significados sin la necesidad de atenerse a esquemas establecidos. Este análisis debería ayudarnos a elegir, como destaca Littlewood (1994, p. 25) ¨qué grado de control de la gramática es el necesario para sus objetivos comunicativos¨ teniendo en cuenta que ¨una mayor penetración en el sistema gramatical permite a los estudiantes poder tener una gama de opciones de significado más amplia y creativa¨. Alarcos (1999, pp. 92-93) afirma en un capítulo de su gramática: La cortesía y el respeto social hacia el interlocutor han impuesto en el uso de la lengua unidades que sustituyen a los personales de segunda persona. Como en otras lenguas, el español medieval utilizó el plural vos en lugar de tú. Este uso ha persistido en zonas de América central y del Río de la Plata, originando el conocido voseo (que afecta sobre todo a la conjugación verbal). La intención reverencial del hablante lleva a dirigirse indirectamente al interlocutor, designándolo mediante fórmulas con sustantivos femeninos que se refieren a cualidades relevantes. Una de estas fórmulas vuestra merced, desgastada por la frecuencia de empleo, ha dado lugar a las unidades usted de singular y ustedes de plural. Son sustantivos personales como tú y vosotros[…]. La diferencia de uso entre tú/usted, vosotros/ustedes se mantiene en la Península (aunque haya variado la frecuencia social de empleo). Pero en el mediodía (en Andalucía y en Canarias) los plurales vosotros, -as han sido sustituidos por ustedes. La confusión, en América, de tú y vos y la total eliminación de vosotros, ha originado un uso diferente, que sobre todo tiene consecuencias en las formas de la conjugación verbal. Como se puede observar, el autor realiza una aproximación muy general sin ofrecer una descripción detallada de los contextos de uso. Para delimitar su uso, se suele afirmar que la edad y la percepción por parte del emisor de la distancia existente entre él y el receptor marcan la elección entre las formas tú y usted. Matte Bon (1992, p. 244) aborda el tema desde una perspectiva comunicativa y afirma sobre el empleo de tú/usted: 2.2.1.1. En español peninsular, para referirse al destinatario del mensaje se puede escoger entre tú/vosotros y usted/ustedes. Se usa: -tú/vosotros en las relaciones menos formales o de confianza
– 1764 – -usted/ustedes en las relaciones más formales Usted/ustedes se usa más en algunas relaciones profesionales y, sobre todo, al dirigirse a personas desconocidas o mayores, con las que no mantienen relaciones de confianza. También se usa usted/ustedes en relaciones jerarquizadas. 2.2.1.3. La elección entre una u otra de estas posibilidades es altamente subjetiva: depende en gran medida de los hábitos de relación de cada hablante. Pueden, no obstante, hacerse algunas observaciones de tipo general, teniendo en cuenta los comportamientos más frecuentes. El uso de tú/vosotros es más frecuente en el español peninsular que en la mayoría de los idiomas en los que existe esta oposición. Se suele usar tú en las relaciones entre colegas o entre personas de la misma edad. También es normal el uso de tú en el trato profesor-alumno, y relativamente frecuente en las relaciones alumno-profesor, sobre todo en la enseñanza universitaria. Es, asimismo, bastante corriente el uso de tú en las relaciones con personas que trabajan en una serie de servicios públicos- en especial, si son jóvenes: dependientes de las tiendas, camareros de bares y restaurantes, chóferes de taxi, etc. (Matte Bon, 1992, p. 244). De manera que Matte Bon realiza una descripción de los contextos comunicativos en los que se emplea cada pronombre. Por otra parte, Hernández (1984, p. 463) clasifica de la siguiente manera los principales valores de estos pronombres en la actualidad: El tuteo es el tratamiento normal en familia, entre amigos, iguales o compañeros. El usted es, en principio, forma reservada al tratamiento respetuoso o distante. Sin embargo, es éste un campo en el que no se puede admitir la generalización hecha más que como punto de partida(1984, p. 463). Por ende, se puede observar que, el citado autor se reserva ante cualquier generalización, aunque ofrece algunas indicaciones sobre el uso de las dos formas de tratamiento en los distintos contextos. Por otra parte, con respecto al usted, distingue tres principales valores: el respetuoso y cortés, el distanciador y el estereotipado (Hernández, 1984, p. 464). Braun (1988, p. 47) afirma que convendría que los aprendices de español se acostumbrasen a no emplear el usted demasiado puesto que la sociedad española no es tan jerarquizada. De ahí la importancia de determinar un estudio empírico para abordar el tema. Los aprendices de