scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Psoriasis y obesidad

Rodríguez Lara, Marina

Abstract

La psoriasis es una enfermedad crónica que se manifiesta con lesiones cutáneas y que implica células de la piel y del sistema inmune. La etiología de esta patología es bastante compleja implicando factores de riesgo como obesidad, estrés o nutrición. Es una enfermedad inflamatoria de la piel que esta mediada por linfocitos T, siendo los más importantes los linfocitos T helper 1, 17 y 22. Estos linfocitos producen una serie de sustancias que regulan la respuesta inflamatoria e inmunitaria llamadas citoquinas como son el TNF-α o IL-22, formando parte de la patogenia de esta enfermedad. Por otro lado, la obesidad es una enfermedad multifactorial de carácter crónico que se caracteriza por la acumulación excesiva de tejido adiposo. Los factores de riesgos son muy diversos, destacando la nutrición, la genética y la inactividad física. Las células principales del tejido adiposo son los adipocitos, células que almacenan grasa y que son capaces de secretar unas citoquinas a las que se les llama adipoquinas, como por ejemplo leptina, adiponectina u omentina. En ambas enfermedades se encuentran disminuidas las citoquinas y adipoquinas antiinflamatorias, mientras que las proinflamatorias están elevadas, haciendo tanto a la psoriasis como a la obesidad enfermedades de carácter inflamatorias. Varias intervenciones como hacer ejercicio o tener una dieta equilibrada hacen que se invierta la tendencia inflamatoria de ambas enfermedades y aumenten los niveles de citoquinas y adipoquinas antiinflamatoria y disminuyan los de las proinflamatorias. Actualmente el nexo entre la obesidad y psoriasis no está bien definido, de hecho, aún no se conoce si ambas enfermedades son causa una de la otra o si poseen una fisiopatología común, pero lo que sí sabemos es que tienen un carácter inflamatorio, con una alta liberación de citoquinas proinflamatorias en ambas enfermedades y como consecuencia una interacción entre las mismas.

Full text

1 PSORIASIS Y OBESIDAD MARINA RODRÍGUEZ LARA FACULTAD DE FARMACIA UNIVERSIDAD DE SEVILLA 2 PSORIASIS Y OBESIDAD TRABAJO FIN DE GRADO REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA UNIVERSIDAD DE SEVILLA FACULTAD DE FARMACIA GRADO EN FARMACIA SEVILLA, JULIO 2020 DEPARTAMENTO DE FISOLOGÍA TUTOR: MERCEDES CANO RODRÍGUEZ MARINA RODRÍGUEZ LARA 3 RESUMEN: La psoriasis es una enfermedad crónica que se manifiesta con lesiones cutáneas y que implica células de la piel y del sistema inmune. La etiología de esta patología es bastante compleja implicando factores de riesgo como obesidad, estrés o nutrición. Es una enfermedad inflamatoria de la piel que esta mediada por linfocitos T, siendo los más importantes los linfocitos T helper 1, 17 y 22. Estos linfocitos producen una serie de sustancias que regulan la respuesta inflamatoria e inmunitaria llamadas citoquinas como son el TNF-α o IL-22, formando parte de la patogenia de esta enfermedad. Por otro lado, la obesidad es una enfermedad multifactorial de carácter crónico que se caracteriza por la acumulación excesiva de tejido adiposo. Los factores de riesgos son muy diversos, destacando la nutrición, la genética y la inactividad física. Las células principales del tejido adiposo son los adipocitos, células que almacenan grasa y que son capaces de secretar unas citoquinas a las que se les llama adipoquinas, como por ejemplo leptina, adiponectina u omentina. En ambas enfermedades se encuentran disminuidas las citoquinas y adipoquinas antiinflamatorias, mientras que las proinflamatorias están elevadas, haciendo tanto a la psoriasis como a la obesidad enfermedades de carácter inflamatorias. Varias intervenciones como hacer ejercicio o tener una dieta equilibrada hacen que se invierta la tendencia inflamatoria de ambas enfermedades y aumenten los niveles de citoquinas y adipoquinas antiinflamatoria y disminuyan los de las proinflamatorias. Actualmente el nexo entre la obesidad y psoriasis no está bien definido, de hecho, aún no se conoce si ambas enfermedades son causa una de la otra o si poseen una fisiopatología común, pero lo que sí sabemos es que tienen un carácter inflamatorio, con una alta liberación de citoquinas proinflamatorias en ambas enfermedades y como consecuencia una interacción entre las mismas. Palabras clave: psoriasis, obesity, citokines, adipokines, inmunology. 4 ÍNDICE: 1. INTRODUCCIÓN………………………………………………………………...…5 1.1. PSORIASIS…………………………………………………………………….5 Ø DEFINICIÓN………………………………………………………………..5 Ø FACTORES DE RIESGO DE LA PSORIASIS………..…………………...8 1.2. OBESIDAD..........................................................................................................9 Ø DEFINICIÓN………………………………………………………………..9 Ø FACTORES DE RIESGO DE LA OBESIDAD…………………..……….10 Ø TEJIDO ADIPOSO (TA): TIPOS Y COMPONENTES……………...……11 1.3. RELACIÓN PSORIASIS-OBESIDAD……………………………………….16 2. OBJETIVOS………………………………………………………………………..18 3. MATERIALES Y MÉTODOS……………………………………………………..19 4. DISCUSIÓN Y RESULTADOS………………………………………………...…20 4.1. CITOQUINAS Y ADIPOQUINAS EN OBESIDAD Y PSORIASIS………...20 Ø TNF- α……………………………………………………………..……….20 Ø IL-6……………………………………………………………………..…..21 Ø IL-1β……………………………………………………………………..…22 Ø Leptina…………………………………………………………………..….22 Ø Adiponectina…………………………………………………………..……23 Ø Quemerina……………………………………………………………..…...24 Ø Visfatina………………………………………………………………..…..24 Ø Omentina……………………………………………………………..…….25 Ø RBP4…………………………………………………………………..……26 Ø Fetuina-A……………………………………………………………..…...26 Ø Lipocalina-2…………………………………………………………..…….27 4.2. INTERVENCIONES CON POTENCIAL TERAPÉUTICO EN PSORIASIS Y OBESIDAD…………………………………………...……………………….28 5. CONCLUSIÓN…………………………………………………………………….31 6. BIBLIORAFÍA……………………………………………………………………..32 5 1. INTRODUCCIÓN: 1.1. PSORIASIS. Ø DEFINICIÓN: La psoriasis es una enfermedad crónica de carácter autoinmune con predisposición genética que se manifiesta con lesiones cutáneas y que afecta al 2-5% de la población mundial. Posee una etiología compleja que implica células de la piel como los queratinocitos y a varios componentes del sistema inmune como células dendríticas inflamatorias, neutrófilos, mastocitos y linfocitos T. La relación entre estos componentes da lugar a lesiones psoriásicas (figura 1), las cuales se caracterizan por presentar una distribución simétrica a lo largo del cuerpo y tener un borde delimitado, eritematoso y con placas escamosas (Rodríguez-Cerdeira et al., 2019; Wong et al., 2019). Figura 1. Lesión psoriásica común. Las lesiones se encuentran distribuidas preferentemente en los codos, rodillas, región glútea sacra, cuero cabelludo, zona genital y perianal o incluso pueden encontrarse en palmas de manos, plantas de los pies y en las uñas de ambas partes (figura 2). Uno de los sitios más infrecuentes es la zona facial, aunque puede estar afectada cuando la psoriasis es resistente al tratamiento. En ocasiones solo se encuentran en una zona determinada o puede encontrarse en varias obteniéndose una psoriasis generalizada (Wolff et al., 2014). El índice de severidad y del área de psoriasis (PASI) es un elemento importante para la evaluación de la gravedad de la enfermedad, ya que tiene una buena correlación con la gravedad de esta. Se evalúa el grado de eritema, infiltrado y descamación de las lesiones 6 psoriásicas con relación al porcentaje del área comprometida en el individuo, obteniéndose una puntuación de 0 a 72, siendo leve cuando el índice es menor a 20, moderado de 21 a 50 y severo de 51 a 72. Es un índice que aporta una gran ayuda a la hora de tomar una decisión sobre el tratamiento y en controles posteriores (Gutiérrez Ylave, 2003; Gutiérrez et al., 2009). Figura 2. Zonas de afección preferentes en la psoriasis (Wolff et al., 2014). Al observar una histología de la biopsia de una piel sana y una piel psoriásica podemos ver varios cambios significativos (figura 3), como la aparición de un adelgazamiento de la capa granulosa (hipogranulosis), queratinización anormal en la que las células del estrato corneo conservan su núcleo (paraqueratosis), incremento del grosor de la epidermis (acantosis), una notable dilatación de los vasos sanguíneos en la dermis papilar e infiltración de células T, células dendríticas y monocitos (Michalak-Stoma et al., 2011; Panzeri, 2009; Sánchez Yus and Simón, 2002; Urbina et al., 2014). 7 Figura 3. Histología de la biopsia de piel no lesionada y lesionada teñida con hematoxilina y eosina (Lowes et al., 2014). Ciertos estudios clínicos y modelos experimentales respaldan la evidencia del concepto de psoriasis al describirla como una enfermedad inflamatoria de la piel mediada por células T, siendo las más importantes las células T helper (Th1, Th17 y Th22) por tener un papel fundamental en la patogénesis (Kagami et al., 2010). Para que dé comienzo la diferenciación de las células T partiendo de la célula nativa (Th0) se necesita una serie de condiciones inmunes específicas (figura 4). Las células T producen una sustancia llamada citoquinas, las cuales son un grupo de proteínas y glicoproteínas cuya función principal es regular la respuesta inflamatoria e inmunitaria. Así, las Th1 producen el interferón gamma (IFN-γ) e interleucina-2 (IL-2), al igual que las células Th17 producen la IL-17, IL-17A, IL-22, IL-26 y el factor de necrosis tumoral α (TNF-α) o las células Th22 son las encargadas de producir las citoquinas IL-22, IL-26 y IL-13 (Filella et al., 2002; Michalak-Stoma et al., 2011). Figura 4. Principales citoquinas involucradas en la diferenciación de la célula T nativa en Th1, Th17 y Th22 (adaptada de Michalak-Stoma et al., 2011). 8 Todas las citoquinas anteriormente citadas se encuentran elevadas en suero y en la piel lesionada de una persona con psoriasis y, como se muestra en la figura 5, están implicadas en la patogenia de la enfermedad (Michalak-Stoma et al., 2011). Figura 5. Citoquinas que influyen principalmente en la psoriasis (Michalak-Stoma et al., 2011). Ø FACTORES DE RIESGO DE LA PSORIASIS: El factor genético es el determinante de la enfermedad, esta afirmación ha sido documentada en numerosos estudios familiares, donde se ha demostrado que la incidencia de psoriasis es mayor en familiares de pacientes con la enfermedad que en la población general (Chandran, 2010). A pesar de esto, hay factores de riesgo que parece que desencadenan y agravan la enfermedad (Treloar, 2010): • Alcohol: Se realizó un estudio finlandés donde se llegó a la conclusión de que la ingesta de alcohol producía un aumento de la aparición de psoriasis debido a que beber en exceso tiene unos efectos metabólicos e inmunológicos que pueden contribuir al inicio o brotes de psoriasis. Uno de los efectos inmunológicos más característicos de la ingesta de alcohol es el incremento de la concentración del TNF-α a nivel plasmático (Poikolainen et al., 1990). • Tabaco: Se ha constatado que fumar puede aumentar el riesgo de desarrollar psoriasis, al igual que en pacientes diagnosticados disminuye la mejora de la enfermedad (Behnam et al., 2005). 9 • Obesidad: Existe un mayor riesgo de desarrollar psoriasis si la persona es obesa al tener elevados los niveles séricos de distintas sustancias proinflamatorias, favoreciendo la inflamación (Setty et al., 2007). • Estrés: Numerosos estudios han correlacionado la gravedad de los síntomas de la psoriasis con situación de estrés y con niveles de hormonas del estrés altas. De hecho, pacientes con psoriasis que practican ejercicio de relajación presentan mejoría de los síntomas. • Sueño: La privación del sueño hace que aumente la producción de la hormona del estrés y esta a su vez puede alterar los patrones de sueño. Una alteración del sueño provoca la disminución de la barrera cutánea, la función de recuperación de la misma y el aumento de los niveles de TNF-α en plasma sanguíneo. • Nutrición: Hay una gran variabilidad individual en este ámbito, pero se ha comprobado que es más común la aparición de psoriasis en personas con altos niveles de insulina o con resistencia a la misma, por ello las dietas con alto índice glucémico o personas que no tienen dietas equilibradas para mantener los niveles adecuados de glucemia, son más propensas a tener psoriasis o a empeorarla en el caso de que ya la tuvieran. • Ejercicio: Una vida sedentaria afecta negativamente a la psoriasis ya que gracias al ejercicio físico se mejora el sueño y ayuda al control de la insulina y del peso. No es aconsejable practicar ejercicio intenso porque este se traduce en estrés oxidativo y daño celular, por lo que se recomienda una vida activa haciendo deporte con moderación. • Comorbilidades: enfermedades cardiacas, diabetes, síndrome metabólico, depresión, anormalidades lipídicas y trastornos gastrointestinales son las enfermedades comórbidas más comunes asociadas a la psoriasis. 1.2. OBESIDAD. Ø DEFINICIÓN: La obesidad es una enfermedad crónica multifactorial que se caracteriza por la acumulación excesiva de tejido graso. Se produce cuando la ingesta de alimento es 16 Figura 11. Corte histológico de tejido adiposo blanco de ratón sano con una matriz extracelular dispersa (izquierda). Tejido adiposo inflamado con una matriz extracelular densa de un ratón alimentado con una dieta rica en grasas (derecha) (Rutkowski et al., 2015). 1.3. RELACIÓN PSORIASIS-OBESIDAD. Como hemos citado anteriormente, la obesidad causa una inflamación crónica y asintomática del tejido adiposo que produce citoquinas, provocando un estado proinflamatorio sistémico. Esto sugiere que pueden aumentar las tendencias inflamatorias en otros tejidos, como por ejemplo la piel, lo que indica que puede haber una interacción entre las moléculas inflamatorias que se producen en tejido adiposos y la psoriasis, dando lugar a que inflamaciones de distintas causas se agravan entre sí por la liberación de citoquinas (Reich, 2012; Rolla, 2012). Como se ha descrito, la psoriasis está caracterizada por la expresión de linfocitos T helper 1, 17 y 22, dando lugar a la producción de mediadores proinflamatorios como TNF-α, IL- 6, IL-17 y IL-22. Por otro lado, actualmente se conoce que los adipocitos también secretan una amplia variedad de mediadores, entre ellos tenemos también al TNF-α o a la IL-6, lo podría contribuir al estado inflamatorio de la psoriasis. Además, se ha demostrado altos niveles de leptina y resistina (dos adipoquinas potencialmente elevadas en personas obesas) en pacientes psoriásicos, estando ambas correlacionadas con la gravedad de la enfermedad. De hecho, ambas adipoquinas promueven la producción de citoquinas involucradas en la patogenicidad de la psoriasis como es el TNF-α. Por último, se destaca 17 que los niveles de leptina, se encuentran elevados en la piel de los pacientes de psoriasis e inducen la secreción de citoquinas proinflamatorias a los queratinocitos humanos in vitro (Versini et al., 2014). 18 2. OBJETIVOS: El objetivo general del trabajo es hacer una revisión bibliográfica sobre lo que se conoce actualmente de la psoriasis y la influencia de la obesidad sobre la misma. Para ello los objetivos específicos del presente trabajo fueron: - Describir las citoquinas y adipoquinas más influyentes en ambas enfermedades y establecer la relación o influencia entre estas alteraciones y qué determinan la gravedad y la comorbilidad de ambas enfermedades. - Indicar algunas pautas para la mejora de las dos patologías, con el fin de establecer el posible potencial terapéutico de estas intervenciones en la mejora de ambas. 19 3. MATERIALES Y MÉTODOS: Para la búsqueda de información se ha utilizado: Ø PubMed Ø SciELO Ø Dialnet Ø Medline Ø Science Direct Ø Biblioteca de Sevilla online Ø Página web de NIH (National Institutes of Health) Ø Página web de NCBI (National Center for Biotechnology Information) Para la búsqueda de información se introdujeron las siguientes palabras clave: psoriasis, obesity, citokines, adipokines, inmunology, etc. Las búsquedas se realizaron de febrero de 2020 a junio de 2020. 20 4. RESULTADOS Y DISCUSIÓN: La asociación entre obesidad y psoriasis ha sido el objetivo de varios artículos de revisión y es un tema que recibe cada vez más atención. La primera vez que se mencionó esta relación fue en un estudio sueco de unas 159.200 personas que fueron seguidas durante 10 años, en el cual los autores encontraron una relación directa entre psoriasis y obesidad en mujeres (Lindegård, 1986). Más reciente en 2006, los autores de un estudio determinaron que existía una correlación positiva entre el incremento del IMC y el PASI (Neimann et al., 2006) Esta asociación también ha sido confirmada en investigaciones con animales en la cual se indujo una dermatitis psoriásica a ratones obesos y no obesos, y se halló que los obesos tenían unos niveles séricos de indicadores de psoriasis más elevados y presentaban una mayor gravedad de la enfermedad (Kanemaru et al., 2015). En general, estos estudios sugieren que existe una correlación positiva entre el peso corporal y la psoriasis, aunque debemos de tener en cuenta que ambas enfermedades también podrían desarrollarse de forma independiente aunque tengan factores de riesgos compartidos como son la genética o el estilo de vida (Kong et al., 2019). 4.1. CITOQUINAS Y ADIPOQUINAS EN OBESIDAD Y PSORIASIS. A continuación, se describen las citoquinas y adipoquinas más importantes que parecen tener relación entre la obesidad y la psoriasis (figura 12): Ø TNF-α: El factor de necrosis tumoral es una molécula proinflamatoria producida por varias células como monocitos, macrófagos, linfocitos, mastocitos o células natural killer. En la obesidad se ha observado que los macrófagos del estroma perteneciente al TA son los encargados de producir este factor (Carrascosa et al., 2014). Un estudio ha demostrado que la expresión del ARN mensajero (ARNm) del TNF-α extraída de diferentes tejidos de ratones era entre cinco y diez veces mayor en los ratones obesos en comparación con los ratones no obesos control (Hotamisligil et al., 1993). Por otro lado, se ha apreciado un descenso de la expresión del TNF-α de pacientes obesos en proceso de pérdida de peso (Hotamisligil et al., 1995). 21 Otros estudios indican que los receptores de TNF-α están elevados en la obesidad, pero no se han observado niveles altos en plasma sanguíneo, indicando que el efecto proadipogénico que posee esta molécula puede ser el resultado de las acciones autocrinas o paracrinas que ocurren en el propio TA. Así, el TNF-α aumenta su propia producción al igual que incrementa la producción de IL-6, resistina, visfatina y la proteína quimioatrayente de monocitos 1 (MCP-1) y, por el contrario, disminuye los niveles de adiponectina y leptina producidas por los adipocitos (Carrascosa et al., 2014). En la psoriasis el TNF-α es crucial para la proliferación de los linfocitos T y los queratinocitos en las lesiones psoriásicas, además facilita la producción de citoquinas proinflamatorias por parte de los linfocitos T y de los macrófagos. Algunos investigadores han observado un aumento de los niveles de TNF-α en pacientes con psoriasis lo que hace que se pueda correlacionar positivamente con el PASI (Kong et al., 2019). Podemos observar que el TNF-α es un factor común en ambas patologías y que por tanto puede desempeñar un papel fundamental tanto en la obesidad como en la psoriasis. Ø IL-6: la interleucina 6 es uno de los mediadores inflamatorios más importantes con acción proinflamatoria producida por fibroblastos, células endoteliales, monocitos y adipocitos. Aproximadamente el 30% de la IL-6 que se encuentra circulando en nuestro organismo es originaria del estroma del TA, encontrándose muy elevada en personas obesas (Carrascosa et al., 2014). Además, estudios en ratones han reflejado que una dieta rica en ácidos grasos libres induce un aumento de la IL-6 secretada por el TA (Sabio et al., 2008). Por otro lado, en la psoriasis esta molécula se encuentra elevada, posee una relación directa con el PASI y tiene la capacidad de mediar la activación de los linfocitos T y la proliferación de queratinocitos (Kong et al., 2019). En un estudio que se realizó con dos grupos, donde uno de ellos eran individuos con normopeso y psoriasis y el otro obesos con psoriasis, se describió que los niveles de IL-6 estaban significativamente elevados en el grupo de los obesos, mientras que en el grupo de normopeso el incremento de esta citoquina no fue relevante (Kaur et al., 2008). 22 Ø IL-1β: es una de las dos formas en las que se puede sintetizar la IL-1, siendo la más predominante respecto a la IL-1α en el espacio extracelular. Es una molécula producida por un gran número de células nucleadas como monocitos, macrófagos, células endoteliales, linfocitos T, células natural killers…, aunque la principal fuente fisiológica de producción son los macrófagos (Castrillón et al., 2007; Filella et al., 2002). Es una citoquina con acción proinflamatoria que se encuentra aumentada en pacientes obesos por lo que se relaciona con el IMC. En psoriasis también se encuentran elevados sus niveles, promoviendo la enfermedad mediante la activación de los queratinocitos. Se han realizado varios estudios donde se observó como el nivel más alto de IL-1β se encontraba en pacientes con psoriasis en fase activa, mientras que, en pacientes con psoriasis tratada, se halló un descenso de los niveles de esta molécula. Por último, se ha comprobado la correlación entre la IL-1β y el PASI en pacientes con psoriasis antes y después de ser tratados, lo que implica que el IL-1β podría ser un importante mediador del comienzo y del mantenimiento de psoriasis (Kong et al., 2019). Un estudio realizado a personas obesas las cuales se dividían en dos grupos, psoriásicos y no psoriásicos (control), demostró que los niveles de IL-1β en suero estaban considerablemente elevados en el grupo obeso psoriásico comparado con el grupo control (Johnston et al., 2008) Ø Leptina: es la primera adipoquina descubierta en 1994 cuya función principal es provocar saciedad en el individuo haciendo posible la regulación de la ingesta de alimentos y el gasto energético, coordinando con ello el equilibrio energético y el estado nutricional de la persona. Es una sustancia producida principalmente por adipocitos del TAB, siendo los adipocitos de gran tamaño los que producen más. El nivel plasmático de leptina se encuentra elevado tanto en obesos como personas con psoriasis, observándose una correlación positiva con los resultados de IMC y PASI, lo que significa que la leptina puede ser una sustancia vinculada a la psoriasis y a la obesidad. Esta idea es reforzada por un estudio con ratones con déficit de leptina a los que se les indujo psoriasis, observándose que tenían atenuados los signos clínicos de esta enfermedad. Sin embargo, tras la administración farmacológica de leptina se 23 descubrió que los linfocitos T aislados de esos ratones tenían una mayor probabilidad de polarizarse en linfocitos Th1 junto con un aumento de la secreción de varios factores proinflamatorios como IL-6 o TNF-α. y favoreciendo la proliferación de queratinocitos (Xue et al., 2013). Por último, se debe de tener en cuenta varios metaanálisis realizados, donde se han evaluado las concentraciones de adipoquinas relevantes y se han descubierto que las concentraciones de leptina son elevadas en pacientes no obesos con psoriasis, lo que indica que el aumento de los niveles de esta molécula en pacientes psoriásicos podría deberse a los queratinocitos y células endoteliales y no solo a los adipocitos. Por lo tanto, se especula que la leptina puede actuar como un puente entre la psoriasis y la obesidad a través del proceso inflamatorio (Kong et al., 2019; Wong et al., 2019). Ø Adiponectina: es una adipoquina exclusiva de los adipocitos del TAB con acción antinflamatoria y un papel importante en la protección al inhibir la producción de citoquinas proinflamatorias como es el TNF-α, IL-6 o IL-17 y por inducir el aumento de otras sustancias antiinflamatorias como la IL-10. En humanos y animales obesos se encuentra disminuida y están correlacionados negativamente con el IMC (Kong et al., 2019). También se ha evaluado que los niveles de adiponectina están reducidos significativamente en pacientes con psoriasis (Bai et al., 2018). La adiponectina puede estar presente en la circulación en forma de dímero-trímero o como un complejo proteico de gran peso molecular, siendo este último la forma más común en la que podemos encontrarla en nuestro organismo. Particularmente, se ha confirmado que el complejo de adiponectina, es el marcador más sensible en obesidad y psoriasis (Kong et al., 2019; Dominguez Reyes, 2007). El mecanismo que relaciona a la adiponectina con la obesidad y la psoriasis se debe potencialmente a la acción reguladora de la adiponectina en la inflamación de la piel, especialmente centrándose en la IL-17 (Kong et al., 2019). De acuerdo con esta hipótesis, se realizó un estudio con ratones con déficit de adiponectina observándose una psoriasis severa y una inflamación en la piel con una mayor infiltración de IL-17, revelando que la adiponectina podría actuar directamente sobre la supresión de la síntesis de IL-17 (Kong et 24 al., 2019; Shibata et al., 2015). Además, debemos destacar que la adiponectina también inhibe la producción de IL-17 producida por las células T de nuestro organismo, siendo esta una de las claves de la patogenia de la psoriasis (Kong et al., 2019; Wong et al., 2019). En estudios posteriores, se ha descrito que la adiponectina podría inhibir la adipogénesis de los adipocitos, sugiriendo la implicación es esta adipoquina en la relación entre la obesidad y la psoriasis (Kong et al., 2019). Ø Quemerina: molécula proinflamatoria que se descubrió por primera vez en 2007 (Flores-Le Roux et al., 2011). Es una sustancia secretada por adipocitos, células endoteliales y queratinocitos de la piel. Se ha demostrado que los niveles de quemerina en paciente con psoriasis están aumentados, ya que esta sustancia tiene una actividad importante dentro de los queratinocitos provocando la respuesta inflamatoria en la epidermis. Para reforzar esta idea, se realizó un estudio en el que se seleccionaron queratinocitos humanos primarios que fueron tratados con quemerina, observándose que esta citoquina facilitaba la secreción de factores inflamatorios como TNF-α o IL-1β. En la obesidad se ha observado que los niveles de quemerina también se encuentran elevados. De hecho, los estudios han demostrado que, durante la diferenciación celular de los preadipocitos, el nivel de expresión de la quemerina aumenta significativamente y el aumento de esta adipoquina podría a su vez estimular la adipogénesis, dando lugar a los procesos de hiperplasia e hipertrofia de los adipocitos maduros. Este concepto hace que se defina como una adipoquina con un papel crucial en la formación del tejido adiposo tanto en condiciones normales como en patologías como la obesidad (Kong et al., 2019). Como podemos ver en ambas enfermedades se ha observado una correlación positiva entre la quemerina el IMC y PASI. Ø Visfatina: se identificó por primera vez en 2005 descubriendo que era una adipoquina secretada principalmente por los adipocitos que formaban parte de la grasa visceral, estando correlacionados positivamente los niveles plasmáticos de esta molécula con los depósitos de grasa viscerales (Moreno- 25 Aliaga et al., 2008). Su acción es proinflamatoria y también regula la producción de elementos proinflamatorios en monocitos (TNF-α, IL-1β e IL- 6), al igual que aumenta la activación de los linfocitos T (Kong et al., 2019). En un estudio de 40 pacientes psoriásicos se demostró que el nivel plasmático de visfatina era mayor que en los individuos control sanos (Imai et al., 2017). Investigaciones posteriores han hallado que la visfatina podría tener un efecto sobre los queratinocitos y amplificar el estado inflamatorio, provocando con ello un aumento de la gravedad de la psoriasis (Kong et al., 2019). Por otro lado, en la obesidad se han detectado que los preadipocitos secretan vifastina, pero lo que se ha observado notablemente es que este nivel de vifastina es mayor cuando estos se diferencian en adipocitos maduros, lo cual sugiere la posibilidad de que la vifastina tenga una implicación en el desarrollo y diferenciación de adipocitos y por tanto, en el control de la adiposidad (Moreno-Aliaga et al., 2008). Todo ello sugiere que la vifastina tiene una posible correlación positiva con la obesidad abdominal y la psoriasis. Ø Omentina: la omentina es una adipoquina con acción antiinflamatoria ya que disminuye la actividad inflamatoria que ejerce el TNF-α y IL-1β. Es una molécula sintetizada principalmente en las células del estroma que forma parte del tejido adiposo visceral, específicamente el tejido adiposo omental (tejido adiposo blanco que conforma el omento, es el encargado de cubrir y conectar al bazo, estomago, páncreas y colon) (Hernández-Díaz et al., 2016; Kong et al., 2019; Vega-Robledo and Rico-Rosillo, 2019). Existen dos tipos de omentina en la circulación humana, omentina-1 y omentina-2 ambas producidas por el tejido adiposo omental pero no por el tejido adiposo subcutáneo. Debemos destacar que la omentina-1 está positivamente relacionada con la adiponectina e inversamente correlacionada con el IMC, lo que implica que es un modulador en la patogénesis de la obesidad (Kong et al., 2019). Interesantemente, un estudio independiente ha demostrado que los pacientes con psoriasis tienen niveles significativamente más bajo de omentina-1 en suero en comparación con los controles sanos, al igual que se descubrió que existe una correlación negativa con el PASI (Zhang et al., 2015). 32 6. BIBLIOGRAFÍA: - Bai F, Zheng W, Dong Y, Wang J, Garstka MA, Li R, et al. Serum levels of adipokines and cytokines in psoriasis patients: A systematic review and metaanalysis. Oncotarget. 2018; 9(1): 1266–78. - Balato N, Megna M, Palmisano F, Patruno C, Napolitano M, Scalvenzi M, et al. Psoriasis and sport: A new ally?. JEADV. 2015; 29: 515–20. - Baran A, Świderska M, Myśliwiec H, Flisiak I. Effect of psoriasis activity and topical treatment on serum lipocalin-2 levels. J Dermatolog Treat. 2017; 28: 136– 40. - Behnam SM, Behnam SE, Koo JY. Smoking and psoriasis. Skinmed. 2005; 4: 174–6. - Bjørndal B, Burri L, Staalesen V, Skorve J, Berge RK. Different adipose depots: Their role in the development of metabolic syndrome and mitochondrial response to hypolipidemic agents. J Obes. 2011; 2011: ID 490650. - Carrascosa JM, Rocamora V, Fernandez-Torres RM, Jimenez-Puya R, Moreno JC, Coll-Puigserver N, et al. Obesity and Psoriasis: Inflammatory Nature of Obesity, Relationship Between Psoriasis and Obesity, and Therapeutic Implications. Actas Dermosifiliogr. 2014; 105(1): 31–44. - Castrillón Rivera LE, Macín Cabrera SA, Ramos Palma A. Participación de la interleucina 1β (IL-1β) en periodontitis. Rev Odontol Mex. 2007; 11(4): 185–200. - Chandran V. Genetics of psoriasis and psoriatic arthritis. Indian J Dermatol. 2010; 55: 151–6. - Dominguez Reyes CA. Adiponectina: El tejido adiposo más allá de la reserva inerte de energía. Rev Endocrinol y Nutr. 2007; 15(3): 149–55. - Farías MM, Serrano V, De La Cruz C. Psoriasis and Obesity: A Review and Practical Recommendations. Actas Dermosifiliogr. 2011; 102(7): 505-9. - Filella X, Molina R, Ballesta AM. Estructura y función de las citocinas. Med Integral. 2002; 39(2): 63–71. - Flores-Le Roux JA, Benaiges Boix D, Botet Montoya JP. Quemerina: Una nueva adipoquina. Clin Investig Arterioscl. 2011; 23(4): 175–82. - García Milian AJ, Creus García ED. La obesidad como factor de riesgo, sus determinantes y tratamiento. Rev Cubana Med Gen Integr. 2016; 32(3): 1–13. - Genc M, Can M, Guven B, Cinar S, Buyukuysal C, Acikgoz B, et al. Evaluation 33 of Serum Fetuin-A and Osteoprotegerin Levels in Patients with Psoriasis. Ind J Clin Biochem. 2017; 32(1): 90–4. - Gutiérrez Ylave Z. Evaluación del índice de severidad y área de psoriasis (PASI), en 157 pacientes del club de psoriasis del Servicio de Dermatología del Hospital Nacional Daniel Alcides Carrión, año 2001. Dermatol Peru. 2003; 13(3): 185–8. - Gutiérrez Z, Medina J, García S, Betanzos A, Leyva M, Ontón J, et al. Índice de severidad del área de psoriasis (PASI) en pacientes del Hospital Nacional Daniel Alcides Carrión durante el período 1996-2005. Dermatol Peru. 2009; 19(1): 32-5. - Hernández-Díaz A, Arana-Martínez JC, Carbó R, Espinosa-Cervantes R, Sánchez-Muñoz F. Omentina: papel en la resistencia a la insulina, inflamación y protección cardiovascular. Arch Cardiol Mex. 2016; 86(3): 233–43. - Hotamisligil GS, Arner P, Caro JF, Atkinson RL, Spiegelman BM. Increased adipose tissue expression of tumor necrosis factor-α in human obesity and insulin resistance. J Clin Invest. 1995; 95(5): 2409–15. - Hotamisligil GS, Shargill NS, Spiegelman BM. Adipose expression of tumor necrosis factor-α: Direct role in obesity-linked insulin resistance. Science. 1993; 259: 87–91. - Imai A, Satoi K, Fujimoto E, Sato K. Inducing maternal inflammation promotes leptin production in offspring but does not improve allergic symptoms in a mouse model of allergic rhinitis. Heliyon. 2017; 3: e00327. - Jensen P, Zachariae C, Christensen R, Geiker NRW, Schaadt BK, Stender S, et al. Effect of weight loss on the severity of psoriasis: A randomized clinical study. JAMA Dermatol. 2013; 149(7): 795–801. - Johnston A, Arnadottir S, Gudjonsson JE, Aphale A, Sigmarsdottir AA, Gunnarsson SI, et al. Obesity in psoriasis: Leptin and resistin as mediators of cutaneous inflammation. Br J Dermatol. 2008; 159: 342–50. - Kagami S, Rizzo HL, Lee JJ, Koguchi Y, Blauvelt A. Circulating Th17, Th22, and Th1 cells are increased in psoriasis. J Invest Dermatol. 2010; 130(5): 1373– 83. - Kanemaru K, Matsuyuki A, Nakamura Y, Fukami K. Obesity exacerbates imiquimod-induced psoriasis-like epidermal hyperplasia and interleukin-17 and interleukin-22 production in mice. Exp Dermatol. 2015; 24: 436–42. - Kaur S, Zilmer K, Kairane C, Kals M, Zilmer M. Clear differences in adiponectin level and glutathione redox status revealed in obese and normal-weight patients 34 with psoriasis. Br J Dermatol. 2008; 159: 1364–7. - Kong Y, Zhang S, Wu R, Su X, Peng D, Zhao M, et al. New insights into different adipokines in linking the pathophysiology of obesity and psoriasis. Lipids Health Dis. 2019; 18(1): 1–12. - Lecube A, Monereo S, Rubio MA, Martínez-de-Icaya P, Martí A, Salvador J, et al. Prevención, diagnóstico y tratamiento de la obesidad. Posicionamiento de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad de 2016. Endocrinol Nutr. 2016; 64: 15–22. - Lindegård B. Diseases associated with psoriasis in general population of 159,200 middle-aged, urban, native Swedes. Dermatologica. 1986; 172: 298–304. - Lowes MA, Suárez-Fariñas M, Krueger JG. Immunology of Psoriasis. Annu Rev Immunol. 2014; 32: 227–55. - Manzur F, Alvear C, Alayón AN. Adipocitos, obesidad visceral, inflamación y enfermedad cardiovascular. Rev Colomb Cardiol. 2010; 17(5): 207–13. - Michalak-Stoma A, Pietrzak A, Szepietowski JC, Zalewska-Janowska A, Paszkowski T, Chodorowska G. Cytokine network in psoriasis revisited. Eur Cytokine Netw. 2011; 22 (4): 160–8. - Moreno-Aliaga MJ, Lorente-Cebrián S, Pérez-Echarri N, Martinez-Hernández JA. Visfatina, apelina y nuevas moléculas del síndrome metabólico. Rev Esp Obes. 2008; 6(4): 205–14. - Neimann AL, Shin DB, Wang X, Margolis DJ, Troxel AB, Gelfand JM. Prevalence of cardiovascular risk factors in patients with psoriasis. J Am Acad Dermatol. 2006; 55(5): 829–35. - Panzeri RL. Interpretacion del mecanismo fisiopatogenico de la psoriasis. Rev Argent Dermatol. 2009; 90: 118–32. - Poikolainen K, Reunala T, Karvonen J, Lauharanta J, Karkkainen P. Alcohol intake: A risk factor for psoriasis in young and middle aged men?. Br Med J. 1990; 300: 780-3. - Reich K. The concept of psoriasis as a systemic inflammation: Implications for disease management. JEADV. 2012; 26: 3–11. - Rodrigo-Cano S, Soriano Del Castillo JM, Merino-Torres JF. Causas y tratamiento de la obesidad. Nutr Clin Diet Hosp. 2017; 37(4): 87–92. - Rodríguez-Cerdeira C, Cordeiro-Rodríguez M, Carnero-Gregorio M, López- Barcenas A, Martínez-Herrera E, Fabbrocini G, et al. Biomarkers of Inflammation 35 in Obesity-Psoriatic Patients. Mediators Inflamm. 2019; 2019: ID 7353420. - Rodríguez-Rodríguez E, Perea JM, López-Sobaler AM, Ortega RM. Obesidad, resistencia a la insulina y aumento de los niveles de adipoquinas: Importancia de la dieta y el ejercicio físico. Nutr Hosp. 2009; 24(4): 415–21. - Rolla AR. Psoriasis, artritis psoriásica, obesidad y diabetes tipo 2. Rev Argent Reumatol. 2012; 23(3): 46–51. - Romaní J, Caixàs A, Ceperuelo-Mallafré V, Carrascosa JM, Ribera M, Rigla M, et al. Circulating levels of lipocalin-2 and retinol-binding protein-4 are increased in psoriatic patients and correlated with baseline PASI. Arch Dermatol Res. 2013; 305: 105–12. - Rutkowski JM, Stern JH, Scherer PE. The cell biology of fat expansion. J Cell Biol. 2015; 208(5): 501–12. - Sabio G, Das M, Mora A, Zhang Z, Jun JY, Ko HJ, et al. A Stress Signaling Pathway in Adipose Tissue Regulates Hepatic Insulin Resistance. Science. 2008; 322: 1539–43. - Sánchez Yus E, Simón RS. Variaciones cualitativas y cuantitativas de la capa córnea epidérmica: Su utilidad diagnóstica. Actas Dermosifiliogr. 2002; 93(1): 55–61. - Sanz Y, Santacruz A, Dalmau J. Influencia de la microbiota intestinal en la obesidad y las alteraciones del metabolismo. Acta Pediatr Esp. 2009; 67(9): 437– 42. - Setty AR, Curhan G, Choi HK. Obesity, Waist Circumference, Weight Change, and the Risk of Psoriasis in Women: Nurses’ Health Study II. Arch Intern Med. 2007; 167: 1670–5. - Shibata S, Tada Y, Hau CS, Mitsui A, Kamata M, Asano Y, et al. Adiponectin regulates psoriasiform skin inflammation by suppressing IL-17 production from γδ-T cells. Nat Commun. 2015; 6: 1–14. - Suárez-Carmona W, Sánchez-Oliver AJ, González-Jurado JA. Fisiopatologia de la obesidad: Perspectiva actual. Rev Chil Nutr. 2017; 44(3): 226–33. - Treloar V. Integrative dermatology for psoriasis: facts and controversies. Clin Dermatol. 2010; 28: 93–9. - Urbina F, Pérez A, Requena L, Rütten A. Hipoqueratosis circunscrita palmar o plantar. Conocimientos y controversias tras 10 años de su descripción. Actas Dermosifiliogr. 2014; 105(6): 574–82. 36 - Vega-Robledo GB, Rico-Rosillo MG. Tejido adiposo: funcion inmune y alteraciones inducidas por obesidad. Rev Alerg Mex. 2019; 66(3): 340–53. - Versini M, Jeandel PY, Rosenthal E, Shoenfeld Y. Obesity in autoimmune diseases: Not a passive bystander. Autoimmun Rev. 2014; 13: 981–1000. - Wolff K, Johnson RA, Saavedra AP. Fitzpatrick, Atlas de dermatologia Clínica. 7ª ed. España: McGraw-Hill Interamericana de España; 2014. - Wong Y, Nakamizo S, Tan KJ, Kabashima K. An update on the role of adipose tissues in psoriasis. Front Immunol. 2019; 10: 1507. - Xue K, Liu H, Jian Q, Liu B, Zhu D, Zhang M, et al. Leptin induces secretion of pro-inflammatory cytokines by human keratinocytes in vitro - a possible reason for increased severity of psoriasis in patients with a high body mass index. Exp Dermatol. 2013; 22: 406–10. - Zhang C, Zhu KJ, Liu JL, Xu GX, Liu W, Jiang FX, et al. Omentin-1 plasma levels and omentin-1 expression are decreased in psoriatic lesions of psoriasis patients. Arch Dermatol Res. 2015; 307(5): 455–9.