scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

J. González Fernández y J. Bermejo Meléndez (Eds.), Germanicus Caesar, entre la historia y la leyenda [Reseña]

Saquete Chamizo, José Carlos

Full text

241 ISSN: 2340-3047 Revista OnOba 2021, Nº 09, 241-242 J. GONZÁLEZ FERNÁNDEZ y J. BERMEJO MELÉNDEZ (Eds.), Germanicus Caesar, entre la historia y la leyenda, Universidad de Huelva Publicaciones, Huelva, 2020, 331 p. ISBN 9788418280603 José CaRlos saquete Universidad de Sevilla El 10 de octubre del año 19 moría en Siria Germánico César, sobrino e hijo adoptivo del emperador Tiberio, produciéndose una importante conmoción en la sociedad romana. Coincidiendo con el aniversario del bimilenario de su muerte, la Universidad de Huelva ha publicado un volumen que recoge diez contribuciones de alto nivel científico sobre la persona de Germánico, conjugando estudios puramente históricos con otros de carácter jurídico y arqueológico. En este sentido, se puede decir que es un libro completo e interdisciplinar. En el primer trabajo, J. González se centra en los logros militares conseguidos por Germánico frente a las tribus ilíricas, panonias y, sobre todo, germanas. En Germania tuvo que hacer frente al motín de las propias legiones romanas y posteriormente se enfrentó a Ariminio y sus tropas, vengando así el desastre romano acaecido en Teotoburgo tres décadas antes. Germánico consiguió el triunfo y se convirtió en un gran héroe para los romanos, pero al decir de los autores clásicos, sus victorias acrecentaron la envidia y la desconfianza que Tiberio sentía por él. P. Pensabene concentra su interés en el teatro romano de Volterra, que fue financiado por A. Caecina Severus, perteneciente a una familia local, de origen etrusco, pero que desarrolló una importante carrera política y militar, accediendo al consulado en época de Augusto. En dos ocasiones formó parte del entorno de Germánico, primero en las campañas contra los dálmatas (6-9 d.C.) y, más tarde, en la lucha contra los germanos (15-16 d.C.), compartiendo los ornamenta triumphalia con el joven príncipe. Como digno exponente de su tiempo, financió la construcción de un teatro en su ciudad de origen en el que se documentan diversos retratos de la dinastía julio-claudia y el uso de mármoles procedentes de Carrara, así como el trabajo de artesanos tanto locales como itinerantes. Esta construcción supone un acto de adhesión política propio de grandes personajes de esta época. Posteriormente, A. Ruiz aborda la cuestión del viaje que Germánico realizó a Egipto. Más allá del enfado mostrado por Tiberio debido a que no se le habría pedido su consentimiento para entrar en una provincia que era patrimonio del Princeps, la autora indaga sobre el motivo del viaje, la posición jurídica y la actitud de Germánico en Egipto, repasando el itinerario que llevó a cabo por el Nilo hasta Syene, en la primera catarata. Con buen criterio, se conecta este viaje con el periplo general seguido desde su salida de Roma y que le llevó a visitar la costa ilírica, el Helesponto, el Bósforo y la costa jonia, haciendo escala en lugares emblemáticos con Actio, Atenas, Troya o Rodas. Pilar Pavón centra su aportación en el estudio de las mujeres que rodearon la vida de Germánico: sus abuelas Octavia y Livia, su madre Antonia, su suegra Julia, su hermana Livila, sus hijas y, por supuesto, su esposa Agripina ‘la mayor’. Mujeres con una personalidad destacada, conscientes de su posición en la familia imperial por parentesco sanguíneo, de su papel de esposas y madres para procrear a futuros sucesores de Augusto y de su influencia de cara a la sociedad romana. Mujeres que empezaron a tener una cierta visibilidad pública mediante su aparición, sobre todo, en programas iconográficos, pero que no podían participar en política o gestionar asuntos públicos y que debían actuar como matronas, siguiendo como el modelo de virtud tradicional en Roma. Por su parte, J. González, vuelve sobre los honores fúnebres decretados a la muerte de Germánico atendiendo a la documentación literaria y epigráfica disponible, sobre todo Tácito, la ‘tabula Siarensis’ y otra serie de fragmentos de inscripciones en bronce, entre los que destaca la recientemente publicada ‘tabula Perusina’. La reacción del pueblo romano tuvo mucho que ver, sin duda, en la cantidad de iniciativas que se llevaron a cabo con el fin de honrar la memoria de aquél que estaba destinado a suceder a Tiberio en el poder imperial. Los honores 242 Reseña Revista OnOba, 2021, Nº 09 fueron decretados en sucesivas reuniones del Senado y se ordenó su difusión por todas las provincias del imperio. El autor compara la propaganda oficial recogida en los diversos SC con la forma en que Tácito transmite los hechos, donde se pone de manifiesto la actitud ambigua y pausada de Tiberio en este asunto. Los dos estudios siguientes se centran en aspectos jurídicos. A. Terroni revisa un tema de larga tradición historiográfica en relación con los procedimientos electorales de época de Augusto y Tiberio, confrontando la información de Tácito y el texto lo recogido en la ‘tabula Hebana’. Parece claro que en época de Tiberio existió un momento de transición en el que las competencias electorales de los comicios pasaron al Senado, de modo que las centurias eran responsables de la destinatio y el Senado votaba a los cónsules y los pretores (designatio); pero se mantuvo también el anuncio de los cónsules designados ante el pueblo, la renuntiatio. Siempre bajo Tiberio, la destinatio desapareció, manteniéndose los otros dos procedimientos. En cambio, C. Masi Doria analiza varias cuestiones relativas al derecho criminal que se derivan del texto del ‘SC de Cneo Pisón padre’, donde se recoge la versión oficial este crimen de lesa majestad que en realidad escondía una intriga política que podía salpicar al propio emperador Tiberio y Livia, su madre. La autora repasa el procedimiento seguido por el Senado (cognitio extra ordinem) y sus limitaciones a la hora de juzgar a Pisón y sus allegados, así como los castigos impuestos, en los que los descendientes del considerado culpable fueron tratados con benevolencia por el emperador. Posteriormente, J. Bermejo y J. Campos repasan los testimonios epigráficos, numismáticos e iconográficos relativos a Germánico que se han documentado en diversos lugares de la Bética, destacando Arucci, Siarum, Asido, Ipagrum, Corduba o Anticaria. Estos retratos e inscripciones evidencian la lealtad a la domus Augusta de las ciudades de la provincia, que probablemente construyeron o adaptaron algunos de sus espacios públicos para darles cabida. Por otro lado, L. Ungaro y L. Dal Monte realizan una extensa contribución centrada en el estudio arqueológico de los arcos dedicados por el Senado a Germánico y Druso ‘el menor’ y que se erigieron en el foro de Augusto por iniciativa de Tiberio, analizando los restos constructivos y los elementos decorativos llegados hasta hoy. Es un estudio rico en datos y reflexiones sobre estos arcos, coronados ambos con las esculturas de bronce de Germánico y Druso, relacionadas con los ornamenta triumphalia recibidos por ellos y que se conectaban con los summi viri presentes en los laterales de este foro. En el último trabajo, F. Costabile centra su atención en cómo los cambios en el procedimiento de elección de cónsules y magistrados que se realizaron en este período están enmascarados en cierto modo por los acontecimientos luctuosos que Roma vivió en las primeras décadas del s. I, pero que sin embargo confirman el final del papel político del populus y el traslado de todo el poder al Senado y los equites bajo el control del emperador. Tras su muerte, la fortuna de Germánico fue relativa, pues sus estatuas se colocaron en espacios públicos y los calendarios recordaban el día de su nacimiento, de modo que todavía en el s. III pervivía su memoria, como se documenta en el feriale Duranum, en la colonia de Scolacium o en Alejandría, donde su frente fue tallada con una cruz ya a finales del s. IV. Por último, a modo de anexo se presenta el tex- to latino, la traducción y el comentario de los dos principales documentos epigráficos relativos al SC que recogía los honores decretados a Germánico tras su muerte, la conocida ‘tabula Siarensis’ y la ‘tabula Perusina’. Desde el punto de vista formal el libro está muy bien editado. Presenta un cuerpo de letra que se lee muy bien, una maquetación cuidada que juega con dos tintas y unas ilustraciones muy cuidadas, ya sea en blanco y negro o en color. En definitiva, estamos ante una obra cuidada y hay que felicitar a la Universidad de Huelva por su publicación y a sus editores por la iniciativa de recordar a Germánico César dos mil años después de su muerte.