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La Serranía de Villaluenga. Historia, poblamiento y frontera en el occidente del Reino de Granada (siglos XIII-XVI)

Siles Guerrero, Francisco

Abstract

En nuestra tesis tomamos como punto de partida para nuestra investigación, fundamentalmente, la transcripción y estudio en profundidad del repartimiento señorial de los bienes de los mudéjares de la Serranía de Villaluenga tras la rebelión mudéjar de 1501, para adentrarnos en el período inmediatamente anterior y tratar de esclarecer el devenir histórico de la zona más occidental del reino granadino en los últimos siglos de poder nazarí y los albores de la modernidad, partiendo desde la configuración de la zona como frontera, hasta la expulsión definitiva de su población mudéjar y la conformación de la nueva sociedad repobladora. Las tres primeras partes se dedican al contexto histórico, comenzando por un primer apartado en el que desarrollamos el devenir histórico desde la conquista del Valle del Guadalquivir y el control del valle del Guadalete por Fernando III hasta el último tercio del siglo XIV, cuando se establecen paces duraderas entre el reino de Castilla y el de Granada, período en el que se configura y consolida la frontera en las estribaciones de la Serranía de Ronda y, concretamente, a las mismas puertas de la Serranía de Villaluenga. En este período veremos cómo la realidad fronteriza se irá estableciendo paulatinamente en la comarca hasta que se convierta en razón de ser y en un modo de vida para sus vecinos, a quienes esta situación imprimirá un carácter especial y condicionará la distribución del poblamiento, lo que dotará al distrito de una función militar que mediatizará su devenir histórico hasta la desaparición de la frontera. La segunda parte comienza su relato en los albores del siglo XV, en una frontera pacificada, en la que la cotidianeidad se rompe con las frecuentes algaradas e incursiones a uno y otro lado de la misma, sin que realmente se rompan las hostilidades entre castellanos y granadinos. Las noticias relacionadas con la Serranía de Ronda en general y la de Villaluenga en particular son cada vez más abundantes en las crónicas y en la documentación, lo que nos ha permitido desarrollar un estudio completo de esta centuria. La toma de Zahara y otras fortalezas de la frontera por el infante don Fernando en 1407, constituye un primer punto de inflexión en la conquista de la Serranía y una verdadera quiebra del statu quo en la frontera más occidental del reino granadino. El reinado de Juan II, solamente estará jalonado por algunos acontecimientos puntuales, tiras y aflojas en la frontera, debido a las dificultades y conflictos internos en Castilla, que hicieron necesario el establecimiento de una tregua tras otra a lo largo de su dilatado reinado; asimismo, la ascensión al trono de Enrique IV se nos presenta en la frontera como una continuidad del reinado de su padre, aunque sí abundan para este periodo las referencias documentales a las relaciones fronterizas entre la Serranía de Ronda y la de Villaluenga con las villas y ciudades castellanas colindantes. La tercera parte se dedica al inicio del reinado de los Reyes Católicos, cuando, una vez establecidos Isabel y Fernando como reyes de Castilla, se centrarán en su decidida intención de combatir y someter al reino granadino, período que se inicia en la zona con el saco de Villaluenga en 1481 y la reconquista de Zahara en 1483, hechos ambos protagonizados por el marqués de Cádiz, que asentará así cada vez más su poder en la zona. Finalmente, la toma de Ronda en 1485, provocó la capitulación de toda su tierra, incluida la Serranía de Villaluenga. La cuarta parte se dedica a la época mudéjar en la Serranía de Villaluenga, que se inicia con el sometimiento de los musulmanes serranos y el dominio efectivo de la zona por don Rodrigo Ponce de León, que conseguirá finalmente que se le conceda en señorío en 1490. Esta parte termina con el fin del mundo andalusí en la Serranía de Villaluenga tras la revuelta mudéjar de 1500-1501. Con la quinta parte hacemos un amplio inciso en el desarrollo diacrónico de los acontecimientos y lo dedicamos al estudio del territorio de las cinco alquerías serranas de la Serranía de Villaluenga a finales de la Edad Media, utilizando la abundante documentación emanada por los pleitos derivados de los conflictos con las villas y ciudades vecinas por la delimitación de sus términos, así como la abundante y rica toponimia proporcionada por el Repartimiento, que nos ha servido para describir de una manera más precisa el territorio que conformaron las alquerías serranas. Comenzamos con una necesaria introducción geográfica, así como con una delimitación general del territorio de la Serranía de Villaluenga y una discusión en torno a su misma denominación y su constitución como distrito castral y ṭāʽa en el occidente granadino, sin dejar de lado el proceso de concentración y desaparición de algunas alquerías a lo largo del siglo XV; asimismo, se trata la autonomía de facto de la Serranía frente a la ciudad de Ronda. La sexta parte la dedicamos al estudio del repartimiento de las propiedades de los mudéjares serranos expulsados en 1501. En primer lugar detallamos y estudiamos con detenimiento el mismo proceso por el que se repobló la Serrranía, así como sus protagonistas y los mismos vecinos que vinieron a repoblar las villas serranas. Luego pasamos a analizar y detallar los repartimientos de casas, viñas, tierras, huertas y árboles frutales, y un pequeño apunte sobre la ganadería. Por último, no dejamos de lado un amplio estudio sobre la transformación social derivada de la llegada de los nuevos pobladores tras la expulsión de los mudéjares y el gobierno y la administración concejil, bases del nuevo estado señorial implantado en la Serranía de Villaluenga en 1501. Este año supone el momento en que el mundo andalusí es sustituido por el castellano casi de un día para otro; se vacía de población musulmana y se puebla de vecinos cristianos, y se elimica todo resquicio de manifestaciones religiosas, culturales, tradiciones, etc. que pudieran recordar ese mundo; se borraba de un plumazo, en un mínimo lapso de tiempo, una realidad que había pervivido en la Serranía durante varios siglos ininterrumpidamente. En el epílogo a la tesis se detalla el último resquicio de presencia andalusí en la Serranía, los moriscos de Benaocaz, una presencia ya meramente testimonial que nos sirve para cerrar nuestro trabajo. Completamos nuestra tesis con la relación de las abundantes fuentes documentales procedentes de distintos archivos que a lo largo de estos años hemos estudiado e incorporado a nuestra tesis, así como de una amplia bibliografía especializada y un apéndice documental que recoge, fundamentalmente, la documentación del Repartimiento que hemos tomado como base principal de nuestro estudio.

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5 Í N D I C E G E N E R A L INTRODUCCIÓN ..................................................................................................................................... 25 P RIMERA PARTE : CONQUISTA DE LA ANDALUCÍA BÉTICA Y CONFORMACIÓN DE LA FRONTERA (SIGLOS XIII-XIV) I. LA CONQUIST A DE LA DEPRES IÓN DEL GUADALQ UIVIR Y EL CONTROL DEL VALLE DEL GUADALETE EN EL REINADO DE FERNANDO III .................................. 3 7 1. SOMETIMIENTO DE L A ANDALUCÍA BÉTIC A Y EL NACIMIENTO DEL REINO NAZARÍ DE GRANAD A .................................................................................................. 37 2. LA LLEGADA DE L A FRONTERA A L AS ESTRIBACI ONES MÁS SEPTENTRIONALES DE LA SERRANÍ A DE RONDA ( 1240) .................................... 40 3. LA PROGRESIVA EXPA NSIÓN CASTE LLANA POR L A ANDALUCÍA BÉTIC A (1240-1248) ........................................................................................................................ 41 II . EL DOMINIO E FECTIVO DEL VALLE DEL GU ADALETE Y LA CON FORMACIÓN DE LA FRONTERA OC CIDENTAL EN EL REI NADO DE ALF ONSO X ................................ 45 1. NUEVA POLÍTICA CON LOS MUDÉJA RES Y CAMBIOS E N EL STATU QUO E N EL VALLE DEL GUA DALETE .............................................................................................. 45 2. LA REVUELTA MUDÉJ AR Y LA CONQ UISTA EFECTIVA DEL VALLE DEL GUADALETE .................................................................................................................... 48 III . EL PRINCIPIO DE UN SIGLO DE INTER VENCIONES BENI MERINES/BANŪ M ARĪN EN EL TABLERO DE JUEGO PENINSULAR (1275-1374) ........................................................ 5 3 1. LA LLAMADA DE MU Ḥ A MMAD I Y LA DÉBIL ALI ANZA CON L OS GRANADINOS (1275- 1279): LA IMPORT ANCIA DE LA SERRANÍ A DE RONDA COMO BASE DE OPER ACIONES ................................................................................... 53 6 2. LA INTERVENCI ÓN DE ABŪ YŪSUF Y LOS BENIME RINES EN LA GUERR A CIVIL CASTELLANA ( 1282-1284) .................................................................................. 56 3. SANCHO IV Y LA ÚLT IMA EXPE DICIÓN DE AB Ū YUSŪF (1284 -1286): COMIENZO DE LA B ATALLA POR EL ESTRECHO ................................................... 59 4. ABŪ YAʽQŪB. TREG UAS INICIALES Y NUEVA INTE RVENCIÓN EN LA PENÍNSULA ................................ ...................................................................................... 60 5. LA AGRESIVA POL ÍTICA DE SANCHO IV EN EL ESTRECHO. L A CONQUISTA DE TARIFA (1292 ) ............................................................................................................ 60 6. NUEVA ALIANZA CON L OS GRANADIN OS Y CESIÓN DE PL AZAS EN LA SERRANÍA DE RO NDA Y SUS ESTRIBACI ONES A LOS BENIME RINES ............... 61 7. LA MINORÍA DE EDA D E INICIOS DEL REINADO DE FERNA NDO IV. EL CONTROL DEL ES TRECHO PO R MU Ḥ AMMAD I II .............................................. 63 8. LA REACTIVACIÓN DE LA BATALLA POR EL CON TROL DEL ESTREC HO ........ 66 8. 1. E L FRACASO CASTELLANO EN E L CERCO DE A LG ECIRAS Y CONQUIS TA DE G IBRALTAR ............................................................................................................ 66 8. 2. L A CONQUISTA DE T EMPU L (1309): NUEVA APROXIMACIÓN D E LA FRONTERA A LA S ERRANÍA DE V ILLALUENGA ................................................................................. 67 IV . EL AVANCE DE LA FRONTER A CON ALFONSO XI EN EL CONTEXTO DE LA BATALLA DEL ESTREC HO .......................................................................................................... 71 1. MINORÍA DE EDAD DE ALFONSO XI E INTERVENC IÓN DE LOS CASTELLA NOS EN LA GUERRA CI VIL GRANADINA ........................................................................... 71 2. INTERVENCIÓN DE ALF ONSO XI EN L OS BORDES MÁS SEPTE NTRIONALES DE LA SERRANÍA DE R ONDA Y NUEVO A VANCE DE LA FR ONTERA ...................... 73 2. 1. A VANCES EN LA ZONA NOROCCIDEN TAL DE LA FRONTE RA : LA CONQUISTA DE O LVERA /W ABĪRA Y OTRAS P LAZAS (1327) ........................................................... 73 2. 2. N UEVA EXPANSIÓN POR LA S ERRAN ÍA DE R ONDA . L A CAMPAÑA D E 1330 Y LA CONQUISTA DE T EBA /A ṬĪBA .................................................................................. 77 3. DE NUEVO EL ESTREC HO: TREG UA CON LOS GRANA DINOS, PÉRDIDA DE GIBRALTAR Y PACES CON LOS MER INÍES (1331-1336) .......................................... 80 7 4. REANUDACIÓ N DE LA GUERRA. EL FINAL DE LA BAT ALLA DEL ESTREC HO . 82 4. 1. E L ASEDIO DE T ARIFA Y L A BATALLA DE E L S ALADO (1340): PUNTO Y FINA L DE LA BATALLA DEL E STRECHO ....................................................................................... 84 4. 2. C ERCO Y CONQUISTA DE A LGECIRAS POR LOS CAST ELLANOS (1344), SITIO DE G IBRALTAR Y MUERTE DE A L FONSO XI (1350) ...................................................... 85 V. EL FIN DE LA PRESENCIA E INTE RVENCIÓN BENIME RÍN EN LA PENÍNSULA. PAZ Y ESTABILIZA CIÓN DE LA FRONTER A ........................................................................... 87 1. SOBRE EL CONTR OL EFECTIVO DE CIERTAS PLAZ AS EN LA SERR ANÍA DE RONDA Y ALEDAÑ OS POR LOS MERI NÍES ............................................................... 87 2. TREGUAS ENTRE NAZARÍES Y CAST ELLANOS E INTER VENCIÓN DE PEDRO I EN LOS CONFLICT OS INTERNOS GRANADINOS (1354-1362) ................................ 88 3. MU Ḥ AMMA D V Y EL FIN DE LA PRES ENCIA BENIMERÍ N EN LA PEN ÍNSULA . 90 3. 1. G UERRA CIVIL CASTELLANA Y FORT ALECIMIENTO DEL REINO NAZARÍ DE G RANADA .......................................................................................................... 90 3. 2. L AS TREGUAS DE 1370 Y LA PACIFIC ACIÓN DE LA FRO NTERA ................................ 92 S EGUNDA PARTE : LA CONSOLIDACIÓN DE LA FRONTERA MÁS OC CIDENTAL DEL REINO NAZARÍ DURANTE EL SIGLO XV I. LA MINORÍA DE ED AD DE JUAN II . AVANCES CASTELL ANOS EN LA FRONTERA MÁS OCCIDENTAL DEL REINO DE GRANADA ................................................................................ 95 1. LA COTIDIANEI DAD EN LA FRONTERA: AL GARADAS E INCU RSIONES ............ 95 2. LA REANUDACIÓN DE LAS HOSTILIDADES CO NTRA EL REIN O DE GRANADA AL FINAL DEL REI NADO DE ENRIQ UE III (1406) .................................................... 100 3. LA CAMPAÑA DE L INFANTE DON F ERNANDO, REGE NTE DE JUAN II (1407) .. 102 3. 1. P RIMERAS ACCIONES CON TRA LOS GRANADINOS ................................ ................. 103 3. 2. L A CONQUISTA DE LA VILLA Y FORT ALEZA DE P RUNA /A BRŪNA .......................... 103 8 3. 3. C ABALGADA DE LOS CON CEJOS FRONTEROS SEVIL LANOS CONTRA TIE RRAS MALAGUEÑAS ................................................................................................ ....... 1 04 4. ASEDIO Y CON QUISTA DE ZAHARA/ ṢAJRA ‘ABB AD, PUERTA DE LA SERRANÍA ................................................................................................................. 105 5. EL INFRUCTOSO CER CO DE SETE NIL/AL-SITIL/AL- ŠI Ṭ ĪL ..................................... 108 5. 1. O PERACIONES PREVIAS AL ASEDIO CON TRA OTROS CASTILLOS Y ALQUERÍAS FRONTERAS ......................................................................................................... 108 5. 2. E L SITIO DE LA VILLA Y F ORTALEZA DE S ETENIL .................................................. 111 6. BALANCE FINAL DE LA CA MPAÑA DEL INFANT E EN LA SERRAN ÍA DE RONDA ....................................................................................................................... 116 II . ENTRE LA PAZ Y LA GUERRA: LOS ÚLTIMOS A ÑOS DE LA REGENCI A DEL INFANTE DON FERNANDO (1408-1412) Y SU REPERCUSIÓN EN LA SERRANÍA ........... 119 1. ACCIONES AISL ADAS EN EL SECT OR OCCIDENT AL DE LA FRONTER A (1408-1409) ...................................................................................... 119 2. LAS TREGUAS E NTRE 1408 Y 1410 Y SUS INCUMPLIMIENT OS ............................ 121 2. 1. L ANCES FRONTERIZOS ENTRE C ASTELLANOS Y GRA NADINOS : L OS C UATRO J UA NES ........................................................................................... 12 2 2. 2. L A DEFENSA DE LA FRON TERA : LA GUAR DA DE LA VILLA Y FORTA LEZA DE Z AHARA .......................................................................................................... 123 3. EL INFRUCTUOSO INTENTO DE REC ONQUISTA DE ZAH ARA POR LOS GRANADINOS (1410) .................................................................................................... 127 3. 1. R EANUDACIÓN DE LA GU ERRA POR EL INFANT E DON F ERNANDO ......................... 127 3. 2. I NTENTO DE RECUPERACIÓN DE Z AHARA POR LOS MUSULMANES DE LA S ERRANÍA DE R ONDA ................................................................................. 128 3. 3. R EPARACIÓN DE DAÑOS Y REFUERZO DE LA GUARNIC IÓN CRISTIANA EN Z AHARA 132 4. LA CAMPAÑA DE ANTEQUERA Y SU REPERCUSIÓN EN LA SE RRANÍA ........... 134 III . EL REINADO DE JUAN II 1. NUEVAS TREGUAS Y PACIFICACIÓN DE LA FRONTERA ..................................... 139 1. 1. L AS PACES Y SU RENOVACIÓN EN LA MINORÍA DE EDA D DE J UAN II (1410-1419) . 139 9 1. 2. E L PERÍODO DE PACES EN TRE 1419 Y 1426 ........................................................... 140 1. 3. L A BATALLA DEL R ANCH O (1426) ........................................................................ 141 1. 4. L A CONTINUACIÓN DE LAS TR EGUAS (1427-1430) ................................ ............... 143 2. LA REANUDACIÓN DE LAS HOSTILIDADES E NTRE GRANADI NOS Y CASTELLANOS (14 30) .................................................................................................. 145 2. 1. E XPEDICIÓN CONTRA IGUALEJ A , EN LA S ERRANÍA DE R ONDA .............................. 145 2. 2. L A TOMA DE J IMENA /Š I MĪN /Š IMĪNA (1431) .......................................................... 146 2. 3. E NTRADA DE LOS CASTELLANOS EN LA S ERRANÍA D E R ONDA ............................. 147 2. 4. L A TOMA DE T URÓN Y A RDALE S (1433) ............................................................... 149 2. 5. E NFRENTAMIENTOS PUNTUAL ES EN LA FRONTERA OCC IDENTAL ......................... 150 2. 6. L A DESASTROSA INCURSIÓN D EL MAESTRE DE A LCÁNTARA EN LA S ERRANÍA DE V ILLALUENGA (1435) .......................................................................................... 151 2. 7. A VANCES CASTELLANOS EN LA FRO NTERA ORIENTAL Y ESTANCAMIENTO EN LA OCCIDENTAL (1436 -1439) .................................................................................... 155 3. NUEVAS TREGUAS C ON LOS NAZ ARÍES (1439-1445) ............................................. 157 4. RUPTURA DE L AS HOSTILIDADES POR L OS GRANADINOS ( 1446-1450) ............ 158 4. 1. E L LANCE DEL LOMO DE DON P ER O P ONCE ........................................................... 159 4. 2. E XTENSIÓN DE LA GUERR A A LA FRONTERA OCCID ENTAL .................................... 159 4. 3. E L DESASTRE DE LA BAT ALLA DE R ÍO V ERDE Y SU REP ERCUSIÓN EN LA FRONTERA ................................................................................................... 160 5. EL ESTABLECI MIENTO DE LAS TRE GUAS DE 1450 ................................................ 163 5. 1. L AS TREGUAS DE 1450 EN LA S ERRANÍ A .............................................................. 166 6. LA INESTABILI DAD DE LA FRONTER A: TREGUAS E INCIDE NTES FRONTER IZOS ................................................................................................................. 172 6. 1. T OMA DE J IMENA POR PARTE D E LOS GRANADINOS (1451) ................................... 172 6. 2. I NESTABILIDAD POLÍTICA Y LA NCES FRONTERIZOS HASTA EL FIN DEL REINADO DE J UAN II (1452-1454) ....................................................................................... 173 IV . LA CONT INUIDAD DEL REINADO DE EN RIQUE IV (1454- 1474) ...................................... 177 16 7. LOS SUELOS ................................ .................................................................................... 463 8. LA VEGETACIÓN ............................................................................................................ 464 8. 1. E L ENCINAR ................................................................................................ .......... 464 8. 2. E L ALCORNOCAL .................................................................................................. 466 8. 3. L OS QUEJIGALES ................................................................................................... 467 8. 4. E L PINSAPAR ......................................................................................................... 468 8. 5. B OSQUE DE RIBERA .............................................................................................. 469 II . LA SERRANÍA DE VILLALUENGA COMO ENTIDAD GEOGRÁFI CA Y ADMINISTRATIVA ........................................................................................................................ 471 1. HACIA UNA DELIMIT ACIÓN GENERAL DEL TERRITOR IO ................................... 471 2. EN TORNO A LA DE NOMINACIÓN ‘SERRANÍA DE VILL ALUENGA’ ................... 473 3. LA SERRANÍA DE VI LLALUENGA C OMO ENTIDAD TERRITORIAL .................... 475 3. 1. L A S ERRANÍA DE R ONDA ¿ UN D ISTRITO CASTRAL E N ÉPOCA NAZARÍ ? ................. 476 3. 2. L A S ERRANÍA DE V ILLALUENGA . U NA Ṭ Ā ʽ A EN EL OCCIDENTE GRANA DINO ........ 480 3. 3. E N TORNO A LA CONSTITUCIÓN DEL DISTRITO DE LA S ERRANÍA DE V ILLALUENGA ................................................................................................ . 481 4. EL PROCESO DE C ONCENTRACIÓN DE LAS ALQUERÍAS SER RANAS (SIGLO XV ) ................................ ....................................................................................... 485 4. 1. U N PAÍS DE ALQUERÍAS ........................................................................................ 48 5 4. 2. D ESAPARICIÓN DE ALQ UERÍAS HASTA FINALES D EL SIGLO XV .............................. 488 4. 3. N UEVOS CAMBIOS EN LA DISTR IBUCIÓN DE LA POBLAC IÓN DE LA S ERRANÍA A PRINCIPIOS DEL SIG LO XVI: DESAPARICIÓN DE A RCHITE Y S URGIMIENTO DE M ARCHENILLA ..................................................................................................... 490 5. LA RELATIVA DE PENDENCIA DE RONDA: EN TORNO A L A AUTONOMÍA DE LA SER RANÍA DE VILLALUENGA ........................................................................ 4 92 III . LA ALQUERÍA DE GRAZALEMA/ZAGRAZALEMA ( Ṣ AJRAT SALĀMA / ترخصت ملاس ) ..... 499 1. LA ALQUERÍA DE GRAZALEMA/ZAGRAZALEMA ( ṢAJRAT S ALĀMA / ملاس ترخصت ) ................................................................ ..................... 499 2. LA DELIMITACI ÓN DE LOS TÉRMINOS ..................................................................... 502 17 2. 1. L ÍMITES DE TÉRMINOS ENTRE LA ALQUERÍA DE G RAZA LEMA CON LA VILLA DE Z AHARA ................................ ............................................................................... 502 2. 2. L ÍMITES DE TÉRMINOS DE LA ALQUERÍA DE G AIDÓVAR CON LA CIUDAD DE RONDA ................................................................................... 515 3. LAS ANTIGUAS ALQUERÍAS DEL T ÉRMINO DE GRAZALEMA ............................ 522 3.1. L A ALQUERÍA DE G AIDÓVAR ................................................................................. 522 3.2. L A ALQUERÍA DE P EÑALOJA .................................................................................. 526 4. PAGOS Y TOPONIMI A DE GRAZALEMA EN EL R EPA RTIMIEN TO ....................... 530 4. 1. L A S IERRA DE T ABULA ......................................................................................... 530 4. 2. E L A LCORNOCAL DE B OGAS ................................................................................. 53 2 4. 3. E L L OMO DE E NMEDIO ......................................................................................... 536 4. 4. E L T EJAR .............................................................................................................. 537 4. 5. L A H ERMANILLA .................................................................................................. 539 IV . VILLALUENGA, CABEÇERA DE LA SERRANÍA ..................................................................... 5 41 1. LA ALQUERÍA DE VILLALUENGA .............................................................................. 541 2. DELIMITACIÓN DE T ÉRMINOS DE VILLALUENGA CO N RONDA ........................ 544 3. PAGOS Y TOPONI M IA DEL TÉR M INO DE VILL ALUENGA EN EL REPARTIMIENTO .......................................................................................................... 549 3. 1. B ARRIDA .............................................................................................................. 549 3. 2. C AMPO DE B UCHE ................................................................................................ 556 3. 3. L A M ANGA DE V ILLALUENGA .............................................................................. 557 3. 4. C AORRONDA ........................................................................................................ 558 3. 5. O TROS PAGOS MENCIONA DOS EN EL R EPARTIMIENTO ................................ ........... 560 V. LAS ALQUERÍAS DE ARCHITE Y BENAOCAZ 1. LAS ALQUERÍAS D E ARCHITE Y BENAOCAZ .......................................................... 561 1. 1. L A DESAPARICIÓN DE A RCHITE ................................................................ ............ 561 1. 2. L A ALQUERÍA DE B ENAOCAZ ................................................................................ 566 18 2. TOPONIMIA DEL RE PARTIMIENTO DE VIÑAS, HUERT AS Y TIERRAS DE ARCHITE ......................................................................................................................... 568 3. PAGOS DE BENAOCAZ SEGÚN EL REPARTIMIENTO ............................................. 570 3. 1. E L PAGO DE E L H ONDÓN Y SUS ALEDAÑOS .......................................................... 572 3. 2. M ONTEBIR Y G UADALMEDINA ............................................................................. 573 3. 3. O TROS TOPÓNIMOS AL NORTE DE B ENAOCAZ ....................................................... 576 3. 4. A ZNALMARA ........................................................................................................ 578 3. 5. F ARDELA .............................................................................................................. 579 3. 6. E L C AO /C AOQUE .................................................................................................. 579 4. LOS TÉRMINOS DE AZNALMARA .............................................................................. 582 VI . LA ALQUERÍA DE UBRIQUE ..................................................................................................... 59 2 1. EL ANTIGUO S OLA R DE UBRIQUE ............................................................................. 592 2. LÍMITES DE TÉR MINOS EN LA ZONA DE UBRIQ UE CON RONDA/COR TES Y JEREZ ............................................................................................................................... 592 2. 1. L OS LÍMITES ENTRE LA VILLA Y F ORTALEZA DE C ARDELA CON LA CI UDAD DE J EREZ ..................................................................................... 592 2. 2. L A ALQUERÍA DE G ARCIAGO ( ALG EZIRA / AL - Ŷ UZAYRA ) ...................................... 599 2. 3. L ÍMITES ENTRE LA ANTIGUA A LQUERÍA DE G ARCIAGO Y LA CIUDAD DE R ONDA .. 604 3. TOPONIMIA DE UBRIQUE CITADA EN EL REPA RTIMIENTO ................................ 611 3. 1. E L B ERRUECO DE G ARCIAGO ............................................................................... 611 3. 2. B UHEDOS DE G ARCIAGO ...................................................................................... 614 3. 3. G ARGANTA DE M ILLÁN ........................................................................................ 618 3. 4. E L C AMPO DE U BRIQUE ........................................................................................ 621 3. 5. L OMO R ETAMOSO ................................................................................................ 621 3. 6. O TROS TOPÓNIMOS DEL CAMPO DE U BRIQUE ................................ ....................... 622 3. 7. ¿U NA TORRE DE ALQUERÍ A EN EL CAMPO DE U BRIQUE ? L A TORRE DE M UZA ...... 626 4 . LOS REPOBLADORES EN LA TOPONIMIA ................................................................ . 630 19 S EXTA PARTE : EL REPARTIMIENTO DE LAS PROPIEDADES DE LOS MUDÉJARES DE LA SERRANÍA DE VILLALUENGA (1501) I. EL PROCESO DE REP ARTIMIENTO TRAS LA EXPULSI ÓN DE LOS MUDÉJ AR ES SERRANOS ........................................................................................................................................... 633 1. LA DOCUMENTAC IÓN ................................................................ ................................... 633 2. LA ESTRUCTURA DE LOS LIBROS DE REPARTI MIENTO ....................................... 637 3. CRONOLOGÍA DEL PROCESO ...................................................................................... 639 4. LOS PROTAGO NI STAS DEL RE PARTIMIENTO ......................................................... 640 4. 1. E L EJECUTOR DELEGADO POR LA DUQUESA : J UAN DE A YLLÓN ............................ 640 4. 2. L OS ESCRIBANOS .................................................................................................. 645 4. 3. L OS AGRIMENSORES ............................................................................................. 647 5. EL APARATO LEG AL: LAS CONDICIONES DE LA DUQ UESA PARA EL ASENTAMIENTO DE L OS NUEVOS POBLADORES ................................................ 650 6. LA INSTALACI ÓN DE LOS NUEVOS POBLADORES ................................................ 657 7. LOS NUEVOS POBL ADORES ........................................................................................ 659 8. ORIGEN DE LOS AVECINDADOS EN 1501-1502 ........................................................ 660 8. 1. O RIGEN SEGÚN EL LIBRO DE VECI NOS ................................................................... 661 II . EL REPARTIMIENTO DE LAS TIERRAS Y CASAS DE LOS MUDÉJARES SERRANO S 1. LAS MEDIDAS AG RARIAS UTILIZA DAS EN EL REPARTIMIENTO DE LA SERRANÍA DE VILL ALUENGA: LA ADOPCIÓN DEL MARCO DE SEVILLA ...... 677 2. EL REPARTI M IENTO DE CAS AS DE LAS ALQ UERÍAS SERRANAS ...................... 683 2. 1. L A VIVIENDA MUDÉJAR EN LA SERRA NÍA DE VILLALUEN GA : TIPOLOGÍA Y PRECISIONES TERMINOLÓGIC AS ............................................................................ 683 2. 2. L A VIVIENDA ANDALUSÍ Y MUDÉJAR : GE NERALIDADES ........................................ 687 20 2. 3. E L REPARTIMIENTO DE LAS CASA S DE LAS ALQUERÍA DE LA S ERRAN ÍA DE V ILLALUENGA ................................ ...................................................................... 690 2. 3. 1. Archite ......................................................................................... 690 2. 3. 2. Benaocaz ..................................................................................... 692 2. 3. 3. Grazalema ................................................................................... 696 2. 3. 4. Ubrique ....................................................................................... 698 2. 3. 5. Villaluenga ................................................................................... 703 3. EL REPARTI M IENTO DE LAS VIÑAS .......................................................................... 704 3. 1. G ENERALIDADES .................................................................................................. 704 3. 2. D ISTRIBUCIÓN DE LAS VIÑAS ENTRE LOS NUEVOS VECINOS DE G RAZALEMA ....... 706 3. 3. D ISTRIBUCIÓN DE LAS VIÑAS ENTR E LOS NUEVOS VECI NOS DE V ILLALUENGA ..... 709 3. 4. D ISTRIBUCIÓN DE LAS VIÑAS ENTR E LOS NUEVOS VECI NOS DE B ENAOCAZ .......... 712 3. 5. D ISTRIBUCIÓN DE LAS VIÑAS ENTR E LOS NUEVOS VECI NOS DE A RCHITE .............. 716 3. 6. D ISTRIBUCIÓN DE LAS VIÑAS ENTR E LOS NUEVOS VECI NOS DE U BRIQUE ............. 719 4. EL REPARTI M IENTO DE LAS T IERRAS DE LABOR ................................................. 723 4. 1. D ISTRIBUCIÓN DE LAS TIERRAS D E SEMBRADURA ENTRE LOS NU EVOS VECINOS DE G RAZALEMA ........................................................................................................ 723 4. 2. D ISTRIBUCIÓN DE LAS TIERRAS D E SEMBRADURA ENTRE LOS NU EVOS VECINOS DE V ILLALUENGA ................................ ...................................................................... 727 4. 3. D ISTRIBUCIÓN DE LAS TIERRAS D E SEMBRADURA ENTRE LOS NU EVOS VECINOS DE A RCHITE .............................................................................................................. 732 4. 4. D ISTRIBUCIÓN DE LAS TIERRAS D E SEMBRADURA ENTRE LOS NU EVOS VECINOS DE B ENAOCAZ ........................................................................................................... 735 4. 5. D ISTRIBUCIÓN DE LAS TIERRAS D E SEMBRADURA ENTRE LO S NU EVOS VECINOS DE U BRIQUE .............................................................................................................. 740 5. EL REPARTI M IENTO DE HUERT AS Y ARBOLEDA FRUTAL .................................. 742 5. 1. E L REPARTO DE LOS HUERTOS D E B ENAOCAZ ....................................................... 743 5. 2. E L REPARTO DE LOS HUERTOS D E A RCHITE .......................................................... 747 5. 3. E L REPARTO DE LOS HUERTOS E HIGUERAS DE U BRIQUE ...................................... 750 21 5. 4. E L REPARTO DE LAS HIG UERAS , LAS PARRAS Y LA ARBOLEDA FRUTAL DE V ILLALUENGA ................................ ...................................................................... 753 5. 5. E L REPARTO DE LAS HUERTAS D E G RAZALEMA .................................................... 755 5. 6. E L LÉXICO DE LAS HUERTAS EN E L REPARTIMIENTO ............................................. 758 6. LA GANADERÍA E N EL REPARTIMIENTO: LAS C ABEZAS DE GANADO TRAÍDAS P OR LOS REPOBLADORES ......................................................................... 760 III . LAS BASES DEL NU EVO ESTADO SEÑO RIAL: SOCIEDAD, GOBIERNO Y ADMINISTRACIÓN ................................................................................................ ..................... 763 1. LA NUEVA SOCIEDA D REPOBLADORA ................................ .................................... 763 2. EL GOBIERNO DEL SEÑORÍO DE LAS CINCO VILLAS .......................................... 764 2. 1. E L ALCALDE MAYOR DE LA S ERRANÍA ................................................................ . 764 2. 2. L OS ALCAIDES DE LAS FORTALEZAS DE LA S ERRAN ÍA .......................................... 769 2. 2. 1. La villa y fortaleza de Cardela ..................................................... 771 2. 2. 2. La villa y fort aleza de Aznalmara ............................................... 772 2. 2. 3. El alcaide del ca stillo de Grazalema .......................................... 774 3. LA ADMINISTRAC IÓN CONCEJIL CASTELLANA Y SU IMPLANTACIÓN EN LA SERRANÍA DE VILL ALUENGA ................................................................................... 777 3. 1. L OS OFICIALES DEL CONCEJO ................................................................................. 777 3. 1. 1. Alcaldes ordinari os ..................................................................... 779 3. 1. 2. Alguacile s mayo res y menores ..................................................... 780 3. 1. 3. Los regidores ................................................................................ 780 3. 1. 4. El mayordo mo d el concejo ........................................................... 781 3. 2. L AS RENTAS CONCEJILES ...................................................................................... 781 3. 3. LOS CONCEJOS SERRANOS EN EL PRIMER TERCIO DEL SI GLO XVI ........................... 782 4. LAS RENTAS DEL SEÑORÍO E N EL SIGLO XVI ................................ ........................ 786 4. 1. C LASIFICACIÓN DE LAS RENTAS SEÑORIALES ....................................................... 789 5. LA ADMINISTRAC IÓN DE LAS RENTAS .................................................................... 792 5. 1. E L MAYORDOMO DEL DU QUE ................................................................................ 792 22 5. 2. L OS ARRENDADORES DE LAS R ENTAS ................................................................... 794 6. LAS RENTAS T ERRITORIALES .................................................................................... 796 6. 1. E L APROVECHAMIENTO DE LOS MONTES Y DEHESAS ............................................ 796 6. 2. L OS ARRENDAMIENTOS D E LOS MONTES DE BE LLOTA EN EL SIGLO XVI ................ 800 6. 3. L OS MOLINOS DE LA HAC IENDA DEL DUQUE ......................................................... 803 7. LAS RENTAS RE ALES .................................................................................................... 806 7. 1. E L TERCIO DEL DIEZMO ........................................................................................ 806 7. 2. E L TERCIO DIEZMO DE MARAVED ÍS ....................................................................... 812 7. 3. L A VEINTENA ........................................................................................................ 813 8. LAS RENTAS SEÑORIALES ........................................................................................... 816 8. 1. L AS PENAS DE CÁMARA ........................................................................................ 816 8. 2. B IENES MOSTRENCOS Y A B INTESTATOS ................................................................ . 817 E PÍLOGO : LOS ÚLTIMOS ANDALUSÍES EN LA SERRANÍA: LOS MORISCOS DE BENAOCAZ 1. LOS QUE SE QUE DA RON EN L A SERRANÍA ............................................................. 821 2. LA EXCEPCIÓ N: MORISCOS EN BENAOCAZ ............................................................ 822 3. LOS MORISCOS EX PULSADOS TRAS LA REBELIÓN DE 1570 ............................... 824 4. LOS PROPIETARIOS M ORISCOS Y SUS BIENES INMUEBLES ............................... 8 25 4. 1. C ASAS Y SOLARES ............................................................................................................ 829 4. 2. L OS COMPRADORES DE L OS BIENES DE LOS MORISCOS DE B ENAOCA Z ............................. 834 CONCLUSIONES .................................................................................................................................. 835 FUENTES DOCUMENT ALES Y BIBLIOGRAFÍA ............................................................................. 839 ANEXO DOCUMENT AL ................................................................................................ ....................... 883 25 I N T R O D U C C I Ó N Mi interés por la rica historia de la zona denominada otrora Serranía de Villaluenga , hoy renombrada con extraños apelativos, se remon ta a los mismos momentos del cambio de milenio , pocos años después de lic enciarme en Historia Antigu a y Medieval por esta Universidad de Sevilla, cuando, de la mano de dos grandes arqueólo gos, D. Luis Javier Guerrero Misa y D. Luis Cobos Rodríguez, así como de un nutrid o y excelente equipo de pr ofesionales (a rqueólogos, arquitectos, ingenieros, técnicos de turismo, etc.) comencé mi andadura profesional en el apasionante proyecto qu e para nosotro s, noveles y principiantes investig adores, nos iniciábamos en este apasionante mundo de la investigación histórica, una increíble vivencia que despertó aún más si cabe nuestro interés por la historia y la cultura de nuestra tierra: el Proyecto Arqueosierra, dentro de la Ruta Arqueológica de los Pueblos Blancos. Un proy ecto bien planificado y desarrollado en su corta andadura y cuyos objetivos primordiales se vieron condicionados y mediatizados en su ejecución por los intereses de las administraciones implicadas y no, como debiera haber sido, por el buen camino marcado por sus mencionado s promotores : un proyecto global para el estudio y la revalorizació n del rico patrimonio de la comar ca administrativa de la Sierra de Cádiz en su conjunto . Dentro de ese proyecto, mi labor como documentalista me llevó por los pueblo s de la Serranía, explorando y descubriendo sus desconocidos o mal aprovechados archivos, y, concretamente, el de Benaocaz, que atesora un increíble fondo documental que pudimos estudiar con exhaustividad a lo largo de varias semanas, fundamentalmente sus lib ros de actas capitu lares, que se conservan desde finales d el sigl o XVI, así com o la copia de las Ordenanz as de las Cuatro Villas de la S erranía dadas po r el duque de Arcos, ún ico ejemplar existente de las mismas, aunque sabemos que otros las con servaban a principios del siglo XX , caso de Grazale ma. Fu e nuestra 32 discusión en torno a su misma denominación y su constitución como di strito castral y ṭāʽa en el occidente granadino, sin dejar de lado el proceso de concentración y desaparición de algunas alquerías a lo largo del siglo XV. Asimismo, se trata la autonomía de facto de la Serranía frente a la ciudad de Ronda. A partir de ahí, se van describiendo las distintas alquerías y el territo rio que dependía de ellas a travé s de la fundamentalmente de la topo nimia y de todos los testimonios documentales sobre ellas que han llegado hasta nosotros, comenzando siempre por la delimitación de los términos con las villas y ciudades vecinas, e incluyendo las alqu erías que ya habían desaparecido y cuyos términos o áreas de influencia incorp oraron a su territorio. La sexta parte engarza ya con la cuarta y la dedico, al estudio de l repartimiento de las propiedades de los mudéjares serranos expulsados en 1501 . En primer lugar detallo y estud io con detenimiento el mismo proceso por el que se repobló la Serrranía, así como sus prot agonistas y los mismos vecinos que vinieron a repoblar las villas serranas. Luego paso a analizar y detallar detalladamento los repartimientos de casas, viñas, tie rras, hu ertas y árboles frutales, y un peq ueño apunte sobre la ganadería. Por último, no dejam os de lado un amplio estudio sobre la transformación social derivada de la llegada de los nuevos po bladores tras la expulsión de los mudéjares y el go bierno y l a administración concejil, bases del nuevo estado señorial implantado en la Serranía de Villaluenga en 1501. Este año supone el momento en que el mundo andalusí es sustituido por el castellano casi de un día para otro; se vacía de población musulmana y se puebla de vecinos cristianos, con lo que se borra todo resquicio de manifest aciones religiosas, culturales, tradiciones, etc. que pudieran recordar a ese mundo; se eliminaba de un pluma zo, en un mínimo lapso de tiempo, una realidad que había pervivido en la Serranía durante varios siglo s ininterrumpidamente. El siguiente apartado, el epílo go a mi tesis, detalla es el último resquicio, que pese a lo dicho justo más arriba , evidencia la ex istenci a de unos pocos andalusíes, aho ra moriscos, en la Serranía de Villaluenga, concretam ente en la villa de Benaoc az, una presencia merame nte testimonial, silenciosa y simbólica qu e terminó con su defnitiva expulsión del lugar tras la rebelió n morisca de 1570. 33 Finalmente, en el último apartado , expongo las conclusiones, donde he querido resumir las aportaciones de este trabajo, que hemos llevad o a cabo to mando como punto de partida las finalidades u objetivos marcados al inicio de esta investigación. No puedo concluir este trabajo sin expresar mi más profundo reconocimiento a to das aquellas personas que han sido partí cipes de uno u otro modo de este proceso in vestigador y que han ayudado sobremanera a que este haya ll egado a su fin. En primer lugar a aquellos que ha soportado estoicamente estos año s imbuido en la elaboración de esta tesis, mi familia, a quienes he robado muchos momento s y demasiado tiempo en estos años como para ser los principales deu dores de mi más profundo agradecimiento y cariño , si bien han sido también partícipes del entusiasmo, ardu o trabajo y paciencia con la que he abordado este proyecto. A investigadores y amigos que han seguido con interés y me han apoyad o en este proy ecto, no solo anímicamente, sino también facilitándome do cumentación, bibliografía y trabajo personal que ha sido muy valioso para la el aboración y el resultado final de esta t esis, como es el cas o de la Dra. D.ª M aría Antonia Salas Organvídez, a quien agradezco su siempre sincer a colaboración, disposición y amistad demostrada desde mucho antes de acometer en este proyecto y, sobre tod o, lo mucho que ha apo rtado documental y personalmente a esta in vestigación. Por el mismo mot ivo a D. Esteb an López García , compañero do ctorando y gran amigo , quien también ha apo rtado a esta tesis disti nta documentación archivística que amable y desinteresadamente nos ha facilitado, y con el que hemos compartido, en compañía de otr os colegas y amigos, fructíferas conversaciones sobre los temas que nos apasionan y ac erca de nuestras re spectivas tesis, que han transcurrido casi paralelas y que hemo s abordado con el mismo entusiasmo. Asimismo, a otros amigos y compañeros que me han aco mpañado en la investigación y en la vida en gen eral, que también han apoyado este trabajo y todos en los que me he embarcado a lo largo de estoa años, tiempo en el que he podido d isfrutar de su sincera, le al y cariñosa amistad. 34 A mis di rectores de tesis, el Prof. Dr. D. Manuel García Fernánd ez, catedrático de Historia Medieval de esta Universidad, a qu ien agradezco la tutoría y seguimiento de este t rabajo a lo largo de estos años y su disponibilidad y pre steza para resolv er las dificul tades que se nos han presentado en este arduo camino, en unió n y al igual que a nuestro querido y desgraciadamente fallecido Prof. Dr. D. Raf ael Valencia Rodríguez, que no pudo ver terminada esta tesis doctoral, pero a quien quiero recordar en este pu nto por su implicación, aportaciones y ánimos recibidos por el que suscribe, así como por su siempre amable y cariñosa atención hacia nuestra persona; vaya desd e aqu í mi más sentido pesar por no poder haber contado con su presencia en la culminación de esta tesis y sirvan estas palabras como homenaje a su fig ura y su obra. Por último, aunque no por ello mucho menos importante, he de agradecer la guía, el sabio con sejo, el apoyo y el magisterio del Prof. Dr. Virgilio Martínez Enamorado , quien me condujo y me animó a iniciar este largo camino y me ha guiado a lo largo de estos años hasta poder culminar lo de forma exit osa con la presentación de esta tesis doctoral, un apoyo que ha sido extraordinariamente cercano en todos los sentidos, como maestro y , fundamental mente, como amigo, así como de inv estigador a investigador. Ronda, marzo de 2022. 35 P RIMERA PARTE CONQUISTA DE LA ANDALUCÍA BÉTICA Y CONFORMACIÓN DE LA FRONTERA (SIGLOS XIII-XIV) 37 I LA CONQUISTA DE LA DEPRESIÓN DEL GUADALQUIVIR Y EL CONTROL DEL VALLE DEL GUAD ALETE EN EL REI NADO DE FERNANDO III 1. SOMETIMIENTO DE LA ANDALUCÍA BÉTICA Y EL NACIMIENTO DEL REINO NAZARÍ DE GRANADA La llegad a de la frontera, del permanente contacto entre musulmanes y cristiano s a la zona que estud iamos, tuvo lugar tras las fulminan tes conqu istas de Ferna ndo III El Santo en la campiña sevillana. 1 Tras la batalla de las Navas de Tolosa (1212) , donde fue derrotado el califa Mu ḥ ammad al- Nā ṣ ir por las hu estes aliadas de Alfo nso VIII de Castilla, Pedro II de Aragó n y Sanch o VIII de Navarra, el debilitamiento del poder almohade frente a los cristianos se hizo evidente , así como ante sus mismos súbditos, pues aquél se ve contestado en el mismo territo rio que controla ba n en al -Ándalus. Estas cir cunstancias fueron apro vechadas por los castellanos para contrarrestar el poder almohade, po r lo que apo yaron los primeros con atos de rebelión contra el Miramolín, como 1 Estos acontecimientos aquí resumidos son estudiados con más profundi dad en el apartado introductorio sobre el fin del califato almohade en al - Ándalus por MIGUEL ÁNGEL BORREGO SOTO, “L a conquista de Jerez y la Revuelta Mudéjar (1261- 1267)”, Estudios sobre Patrimonio, Cultura y Ciencias Medievales, 18, 2016, pp. 135-152; es de mucho interés, pues encontramos una utilización simultánea de las f uentes cristianas y árabes. También hemos consultado el resumen que hiciera de los hec hos MANUEL GONZÁLEZ JIMÉNEZ, En torno a los orígene s de Andalucía, 2.ª ed., Sevilla, Universidad, 1988, pp. 1 7 -29. Una crónica muy d etallada de los hechos, q ue utiliza el Prof. González Jiménez en su libro es la que publicó el Prof. JULIO GONZÁLEZ, “Las conqui stas de Fernando III en Andalucía”, Hispania, 25, 1946, pp. 515-631. Un estudio más detallado de estos acontecimientos desde el punto de vista andalusí en CRISTÓBAL TORRES DELGADO, El antiguo Reino Nazarí de Granada (1232 -1340), Granada, Ediciones Anel, 1974, p. 62 y ss. 38 la del rey de Baeza ʽAbd Allāh al - Ba y yāsī . Éste acrecentó su poder y extendió notablemente su territorio y Fernando III ocupó las fo rtalezas de Ma rtos y And újar , aunque su desaparició n en 1226 permitió al rey castellano iniciar su ya imparable expansió n por el Valle del Guad alquivir, incorporándose ese mismo año Baeza y otras plazas . Las rebelio nes de Ab ū l- ʽAlā’ en Sevilla (1227), autoproclamado califa , y de Ibn H ū d (1228) aceleraron la descomposición del poder almohade en la Península. La amenaza de Ibn H ū d hizo que el gobernador sevillano buscara la alianza del rey castellano por las llamadas treguas de And újar (122 9). 2 Aprovechando la expansión de Ibn H ū d desde Mu rcia a Sevilla, el rey mand ó un a expedición que recorrió la baja Andalucía y que llegó hasta el mismo río Guadalete, en las proximidades de Jer ez: Et pasaron por Seuilla, et fueron contra Xerez, e tendiéronse las algaras contra Beger et por todas estas partidas, et corrieron et acogieron quanto y fallaron, et tornáronse con todo a su hueste. El Infante don Alfonso et don Áluar Pérez mandaron fincar las tiendas en Guadalete y cabo de Xerez, et fizieron ll egar su presa derredor de sí. 3 Según Borrego Soto , la algazúa de 1231 neutral izaba la construcción de un estado un ificado andalusí por parte de Ibn Hūd y ofrecía a Fernando II I un amplio marg en de manio bra, pues había conseguido debilitar y di vidir aún más a sus adversarios . 4 Asimismo, como apostilla González Jim énez, el hundimiento evide nte del poder almohade, coincidente casi con la muerte de Alfonso IX de León y la unión de este reino con el de Castilla (1230), permitió a los cristianos 2 RACH EL ARIÉ , El Re ino Na ṣ rí de Granada (1232-1492), «Colección Al-Ándalus», Madrid, Editorial Mapfre, 19 92 (trad. de Jesús Cantero del original en francés: L'Espagne musulmane au temps des Nasrides (1232-1492) , Paris, Editions E. de Boccard, 1973), pp. 18-22. 3 Primera Crónica General. Estoria de España que mandó componer Alfonso El Sabio y se continuaba bajo Sancho IV en 1239, Ramón Menéndez Pidal (ed.), Madrid, Baylly -Baillière e Hijos, 1906, núm. 1041, tomo I, p. 725, col. 2. JULIO GONZÁLEZ, “Las conquistas de Fernando III…”, pp. 571 -572. 4 MIGUEL ÁNGEL BORREGO SOTO, “La Revuelta Mudéjar (1264 - 7). Tres años de guerra entre Castilla y Granada”, Alhadra. Revista de la Cultura Andalusí, vol. 2, 2016, p. 156. 39 abandonar su política intervencionista por otra de conquistas sistemáticas : 5 Cazorla (1231), Úbeda (123 3) y Córdob a (123 6) fueron sus principales conquistas hasta la caída de Ibn H ū d. Antes de la muerte de éste en 1237, los gobernado res de Arjona – Ibn al -A ḥ mar – , en 1232, Sevilla – al - Bāŷ ī – y Niebla (Ibn Ma ḥ fū ẓ ), en 1234, abandon aron la obediencia a este caud illo. 6 Tras la caída de Córdoba y su posterior asesinato, to da la Andalucía Oriental cayo en manos de Mu ḥammad b. Yūsūf b. Naṣ r ibn al-A ḥ mar, que se proclamó rey – Mu ḥ ammad I – y estableció su capital en Granada, iniciando un periodo expansivo del incipiente reino nazarí qu e duró hasta 1246, cuand o concertó un a tregua de veinte años con Fern and o III a cambio de declarar se como vasallo del monarca castellano -leonés y entregar Jaén y varias fortalezas, un tributo anual y ayuda militar. Este período de paz y alianza con los cristianos permitió a Mu ḥ ammad I consolidar su poder en los territorios que dominaba y conformar así un reino unifi cado, el único musulmán q ue quedaría en la Península tras la Revu elta Mudéjar de 1264 y la ocupación efectiva de los ú ltimos reductos semiautónomos mud éjares de Niebla y Jerez. 7 En la zona occidental, la cabalgada de 12 31 propició la independencia de facto de los dominios de Ibn Hūd en esta parte, como Sevilla y Jerez ; esta última ya estaba hacia 12 36 -1237 constituida como un reino que dominaba el territorio de la antig ua cora de Sido nia, que se extendía hasta Arcos y Bornos en su s límites más orientales, a cuya cabeza estaba el waz ī r Šarīš Ab ū ʽAmr Ibn Jālid . 8 5 MANUEL GONZÁLEZ JIMÉNEZ, En torno a los orígenes…, p. 20. 6 Sobre el dominio de Ibn H ūd en al -Ándalus: CRISTÓBAL TORRES DELGADO, El antiguo Reino Nazarí…, pp. 75-100. 7 Sobre al-A ḥ mar y la consolidación de l Reino de Granada vid. CRISTÓBAL TORRES DELGADO, El antiguo Reino Nazarí…, cap. V, pp. 115-133; RACHEL ARIÉ, El Reino Na ṣrí…, pp. 22-25. 8 MIGUEL ÁNGEL BORREGO SOTO, “La Revuelta Mudéjar…”, p. 159. 40 2. LA LLEGADA DE LA FRONTERA A LAS ESTR IBACIONES MÁS SEPTENTRION ALES DE LA SERRANÍA DE RONDA (1240) La conquista de Córd oba y, por lo tanto, el dominio del valle medio del río Guadalquivir, facilitó la expansión de los castellan os por la Sierra y las campiñas en años posteriores. Así, en 1240, ocupó mediante “pleitesías” los lu gares de Éçija, Estepa, Almodouar, Sietefilla […] Santaella, Moratiella, Fornachuelos, Mirabel, Fuente Tomiel, Çafra Pardal , Çafra Mogón , Rut, Bella, Montor, Aguylar, Benmexit, Zanbra, Ossuna, Baena, Casçalla, Marchena, Çueros, Cuheret, Luc, porcuna, Cot , Morón , Fornachuel os , et o tros muchos castiellos a que non sabemos los nonbres, que se le dieron a este rey don Fernando et que ganó desa yda. 9 La frontera, pues, llegó casi a las mismas puertas sept entrionales de la Serranía de Rond a en 1240, aunqu e el dominio de la zona no estaba consolidado por aquellos entonces y sólo constitu ía una avanzadilla en cuñ a hasta las sierras colindantes con la de Ronda. La fortaleza más importante, Morón /Mawrūr se sometió, al igual que la inmensa mayoría de las otras, mediante pleitesía, por lo que sus habitantes, ahora mudéjares, mantuvieron sus usos, costumbres, autoridades, formas de vid a trad icional, org anización, sistema jurídi c o y, lo más importante, el mismo régimen fiscal de época al mohade . 10 Se conqu istaron, además, otros lugares más pr óximos 9 Primera Crónica General…, nú m. 1057, p. 740, col. 2, lín. 1-11. La conquista de la serranía y campiña cordobesa e n CRISTÓBAL TORRES DELGADO, El antiguo Reino Nazarí…, pp. 101-104. 10 MANUEL GONZÁLEZ JIMÉNEZ, “La Banda Morisca en el siglo XIII: el nacimiento de una frontera”, en AA. VV., La Banda Morisca durante los siglos XIII, XIV y XV. Actas de las II Jornadas de Temas Moronenses, Manuel García Fernández (dir.), Morón de la Frontera (Sevilla), 17 al 20 de octubre de 1994, Morón de la Frontera -Sevilla, Fundación Fernando Villalón-Universidad de Sevilla, 1996, p. 14. La conquista de Morón la narra el analista moronense ANTONIO BOHORQUES VILLALÓN, Anales de Morón, Joaquín Pascual Barea (ed.), Cádiz, Universidad, 1994, cap. 6, pp. 23-25. 41 a nu estra serranía como el cas tillo de Cote/ ḥ i ṣn Aqūṭ 11 y el lugar de Zaframagón/ Ṣ ajrat Mogon , e l primero en primera línea de frontera y el segund o en las proximidades de Olvera/al - Wabīra. No obstante, el impacto tuvo que ser entonces mínim o respecto a la consolidación de la zona de la Serranía de Villaluenga como frontera, pues la pob lación musulmana se mantuvo en la villa y el avance de las conqu istas castellanas miraba hacia occidente, a la rica c ampiña sevillana y a la misma Sevilla/Išbīliyya , capital del territorio and alusí aún bajo su control efectivo . 3. LA PROGRESIVA EXPANSIÓN CASTELLANA POR LA ANDALUCÍA BÉTICA (1 240- 1248) En los años siguientes la expansión continuó, como hemos dicho, hacia occidente con el objetivo primordial de cercar Sevilla/ Išbīliy ya , a lo que hay que añadir, en la parte oriental, las conquistas de Arjona y Jaen/Ŷayy ān en 1244, cuando se obtuvo también Alcalá de Guadaira. 12 11 MANUEL GARCÍA FERNÁ N DEZ, “La carta p uebl a del castillo de Cot e” , Archivo Hispalense, t omo LXX, n.º 21 4, 1987, pp. 57 y ss.; JOAQUÍN PASCUAL BAREA, “De *Mons Acvtv s al castillo de Cote ( ḥ i ṣn Aqūṭ)”, Archivo Hispalense, 2.ª época, tomo LXXVIII, núm. 239, 1995, pp. 11 -27; MAGDALENA VALOR PIECHOTTA, AHMED TAHIRI, M.ª ANTON IA CARMONA RUIZ, M.ª TERESA HENARES GUERRA, JUAN CARLOS PECERO ESPÍN y JOSÉ RAMÍREZ DEL RÍO, “El proyecto de investigación entorno del Castillo de Cote ”, en AA. VV., Actas de las III Jornadas de Temas Moronense s, Rafael J. López Gallardo (coord.), Morón de la Frontera (Sevilla), Fundación Fernando Villalón, 1998, pp. 15-36. 12 Las fuentes árabes fechan la entrega de Alcalá de Guadaira/Qal’at Ŷābir por parte de Mu ḥ ammad I en 1246-1247, y en 1248, como oper aciones previas al ce rco y conquista de Sevilla, las de Cantillana/Qa ṭ niyāna, Alcol ea del Río/al - Qulay’a, Aznalcázar (ḥ i ṣ n al - Qa ṣ r), así como otra s de difícil identifiación. Además, en 1251 el enemigo se apoderó d e Carmona (Qarmūna), al - Qal’a, a l - Qulay’a, Sanlúcar (Šalūqa), Ga lyāna (Guillena?), Rota (Rūṭ a) y todos los castillos del Río, y Aznalfarache (i ṣn al.Faraŷ) , según ALEJANDRO GARCÍA SANJUÁN, “La conquista cristiana de Andalucía y el destino de la población musulmana (621-22 H/1224-64). La aportación de las fue ntes árabes, en AA. VV., Arcos y el nacimiento de la frontera anzaluza (1264-1330), Manuel González Jiménez y Rafael Sánchez Saus (coord.), Cádiz -Sevilla, Editorial UCA-Editorial Universidad de Sevilla, 2016, p.45. Para la ayuda de al -A ḥ mar a Fernando III en estas conquistas y la de Sevilla, vid. CRISTÓBAL TORRES DELGADO, El antiguo Reino Nazarí…, pp. 146-148. 48 Así pues, en vísperas de la revuelta mudéjar de 1264, 10 no s encontramos la zon a que estudiamos en un momento en el qu e no se ha conformado defin itivamente la frontera, pu es aún persistía la zona del Guadalete poblada por mudéjares, aunqu e controlada po r las guarniciones militares castellanas que ocupaba n sus fortalezas. 2. LA REVUELTA MUD ÉJAR Y LA CONQUIST A EFECTIVA DEL VALLE DEL GUADALETE Según Borrego So to, los inicios de la revuelta tu vieron que ver con la d esconfianza del emir granadino Mu ḥ ammad I respecto a su entonces aliado Alfonso X, del que era vasallo de los monarcas de Castilla desde la firma del pacto de Jaén con su padre en 1246 . El monarca nazarí pidió entonces la ayuda de los benimerines , 11 que enviaron secretamente un ejército, y rompió relaciones con el castellano . 12 El rey granadino llamó ento nces a la rebelión y levantó en armas contra los castellanos a todos lo s mudéjares de al -Ánd alus, desde Jerez a Murcia. En Jerez y sus alrededores tuvo éxito la sublevación y se sometió a sitio el alcázar, que gracias a la ayuda de las fuerzas nazaríes y de los magrebíes, fue conquistado el 8 de agosto de 1264. Tras la con quista de Jerez, cayó toda su zon a de influencia; en la zona que tratamos, en concreto, Arcos fu e despojada 10 CARLOS DE AYALA BERMÚDEZ, “E l levantamiento de 1264: factores explicativos y desarrollo”, en AA. VV., Arcos y el nacimiento de la frontera anzaluza (1264-1330) , Manuel González Jiménez y Rafael Sánchez Saus (coords.), Cádiz-Sevilla, Editorial UCA-Editorial Universidad de Sevilla, 2016, pp. 59-98. 11 Sobre la participación de los Benimerines como aliados de Mu ḥ am mad I en la Revuelta Mudéjar vid. MIGUEL ÁNGEL MANZANO RODRÍGUEZ, La intervención de los Benimerines en la Pe nínsula Ibérica, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1992, pp. 5 -7. La ruptura de entre Mu ḥ ammad I y Alfonso X en CRISTÓBAL TORRES DELGADO, El antiguo Reino Nazarí…, pp. 154-164 ; RACHEL ARIÉ, El Reino Na ṣrí…, pp. 23-24. 12 Las vicisitude s y acontecimientos que llevaron a la rebelión son magistralmente narrados e investigados por MIGUEL ÁNGEL BORREGO SOTO, “La Revuelta Mudéjar…”, pp. 168 -173 (ahora en ídem, La Revuelta Mudéjar y la conquista cristiana de Jerez (1261-1267), Jerez de la Frontera, Peripecias Libros, 2016; también el artículo de ídem, “La conquista de Jerez y la Revue lta Mudéjar (1261 - 1267)”, Estudios sobre Patrimonio, Cult ura y Ciencias Medievales, 18, 2016, pp. 131- 19 4. CRISTÓBAL TORRES DELGADO, El antiguo Reino Nazarí…, pp. 159-164. 49 de su guarnición cristiana. 13 No obstante, Matrera, en poder de lo s freyres cal atravos, resistió el envite gracias a los refuerzos que lleg aron al mando del mismo maestre: Otrosí los moros de Matrera cuydaron prender al freyle don Ali má n que teníe la torre de Matrera sobre segurança et estando con él fablando entendiolos bien lo que quer ían fazer et acogiose con algunos de l os suyos a la torr e. E los m oros touiéronlo çercado grand ti enpo et conbatiér onle la torre et el defendiola bien que gel a non pudieron tomar. E eso mi smo fizie ron los moros de cada vno de los otros lugares a los alcaydes [f. 13v] que estauan por el rey don Alfonso en los castillos señaladamente en el reino de Murçia. E en esta misma manera se perdio el castillo de Arcos , que era estonçe de los ch ristianos. 14 Controlada la situación , los calatravo s se ded icaron a vigilar ese sector fronterizo frente a l os rebelados. 15 La sorp resa para Alfonso X y los castellano s fu e to tal, por lo que se perdió gran parte del territorio; según Miguel Ángel Borrego, la lectura de las diferentes fuentes revela que la conspiración fue mucho más grave y de mayor alcance que lo creído hasta a ho ra, po rque la intención de Mu ḥ ammad I era recuperar en poco tiempo el mayor número po sible de ciudades y enclaves mudéjares sometidos a Castilla . 16 Después de la infructuo sa expedición de socorro hacia la asediada Jerez, dond e estaba el grueso de las tro pas no rteafricanas y nazaríe s, Alfonso X se dirigió a las fortalezas sevi llanas sub levadas, alejadas de dicho s con tingentes musulmanes y donde el apoy o de la Orden de Calatrava permitió recuperar Écija y Osun a antes de qu e terminar a 13 MIGUEL ÁNGEL BORREGO SOTO, “La Revuelta Mudéjar…”, pp. 175 -177. 14 FERNÁN SÁNCHEZ DE VALLADOLID, Crónica de Alfonso X, José Luis Villacañas Berlanga (ed.), Murcia, Biblioteca Saavedra Fajardo de Pensamiento Político Hispano, 2005, p. 24 (cit. por JOSÉ M.ª GUTIÉRREZ LÓPEZ, VIRGILIO MART ÍNEZ ENAMORADO, M.ª CRISTINA REINOSO DEL RÍO y LUIS IGLESIAS GARCÍA, “El castillo de Matrera. Nuevas perspectivas…”, p. 63). 15 MIGUEL ÁNGEL BORREGO SOTO, “La Revuelta Mudéjar…”, pp. 176 -177; JOSÉ M.ª GUTIÉRREZ LÓPEZ, VIRGILIO MART ÍNEZ ENAMORADO, M.ª CRISTINA REINOSO DEL RÍO y LUIS IGLESIAS GARCÍA, “El castillo de Matrera. Nuevas perspectivas…”, p. 63. 16 MIGUEL ÁNGEL BORREGO SOTO, “La Revuelta Mudéjar…”, p. 180. 50 el año 12 64. Como decía mos m ás arriba, desde el bastión de Matrera, que resistía los envites de los sublevados, los calatravos defendieron toda esa franja fronteriza. En esta zon a también fu e recobrada en el otoño de 1264 la ciudad y el alcázar de Arcos, a la que concedió Alfo ns o X el fuero de Sevilla y el mismo alfo z que poseía en tiempo d e moros. 17 No obstante, la zona jerez ana y la fran ja de territorio sub levada hasta el Estrecho , mejor reforzada por granadi nos y meriníes, resistió las vicisitudes de una guerra qu e du ró hasta el pacto de Alcalá de Benzaide (66 5 H/1266 -1267), mediante el qu e Mu ḥ ammad I hu bo de renu nciar a numerosas plazas fronteriz as – entre ellas, según las fuentes árabes, cinco del la zona occid ental: Jerez, Medina Sidonia, Alcalá y Vejer – y obligarse al pago de parias. Sin ayuda de los naz aríes, pero sí de la guarnición meriní que había defendido la ciud ad y sus tierras en los años pr ecedentes, los habitantes de Jerez hubieron de hacer frente a l ataque de las tropas castellan as, que se aprestaban a recuperar l a c iudad y su territorio tras la firma del pacto con el granadino. Alfonso X asedió la ciudad con un cerco que se prolongó tres meses, hasta octu bre de 1267. La Crónica de Alfonso X menciona asimismo que t ras la conquista de Jerez s e sometieron Vejer, Medina Sidonia, Rota, Sanlúcar, Lebrija y Arcos; aunque mencionábamos más arr iba que ésta se conquistó en el otoño de 1264 , esta cita de la crónica y la concesión a la poblaci ón de un nuevo privilegio por el que recibía las franquezas de Sevilla y Toledo, hace supon er a Miguel Ángel Borrego que lo s musulmanes la recuperaran en algú n momento de la gu erra con Granada anterior al pacto de Benzaide , aunque también pudiera ser un error d e la Crónica. 18 Hasta los estudios de Miguel Ángel Borrego, la conquista de Jerez se hab ía establecido en octubre de 1264; no obstante, un riguroso estudio de las fuentes árabes y castella nas en to rno a la revuelta mudéjar de 1264 -1266 han permitido a este estudioso evidenciar que realmente, la conquista de l a ciudad de Jerez para los castellanos tuvo lugar el 3 de octubre de 1266, día de san 17 MIGUEL ÁNGEL BORREGO SOTO, “La Revuelta Mudéjar…”, pp. 181 - 182; ídem, “La conquista de Jerez…”, pp. 166-167. 18 MIGUEL ÁNGEL BORREGO SOTO, “La Revuelta Mudéjar…”, pp. 191 - 193; ídem, “La conquista de Jerez…”, pp. 178-180. CRISTÓBAL TORRES DELGADO, El antiguo Reino Nazarí…, p. 166. 51 Dionisio Aeropagita. 19 No obstante, el debate historiográfico está servido entre lo s partidarios de la datación tradi cional, 1264, principalmente defendida por el profesor Manu el González Jiménez, y criticada po r el hispanista O’Callaghan, que defien de 1266, al igual que Miguel Áng el Borrego, éste a través de la nueva interpretación de las fuentes árabes. 20 Sea como fuere, la definitiva conquista de Jerez y Arcos, así como de sus términ os colocó la avanzada castellana frente a la Serranía de Ronda, que tenía como pu nta de lanza la fortaleza de Matrera al este, así como los cas tillo s de Cote, Xilibar y la villa y fortaleza de Mo rón al no reste y norte. Así, la conquista sólo se refor zó y se hizo definitiv a en el valle del Guad alete con la expulsión de los mudéjares rebelados y la dificultosa r epobl ación cristiana de todo este terr itorio, primero, inmediatamente después de la rebelión mudéjar, el de los núcleos de mayo r importancia est ratégica, como Jerez, A rcos, y Cádiz -El Puerto de Santa María, y ya a finales del reinado de Alfonso X Medina Sid onia, Vejer (1288-12 93) y Alcalá de los Gazules. 21 19 MIG UEL ÁNGEL BORREGO SOTO, Epi grafía andalusí. Inscripciones árabes de Jerez d e la Frontera, Jerez de la Frontera, Peripecias Libros, 2014, p. 46; ídem, “Allāh la restituya. Jerez, ciudad andalusí”, en AA. VV. , 750 aniversario de la incorporac ión de Jerez a la Corona de Castilla: 1264-2014 , Manuel Antonio Barea Rodríguez y Manuel Romero Bejarano (coords.); José Sánchez Herrero y Manuel González Jiménez (dir.), Jerez de la Frontera, Ayuntamiento, 2014, p. 42; íd em, “Nuevas ideas sobre la fecha de la conquista cristiana de Jerez y la redacción de El Libro del Repartimiento ”, Revista de Historia de Jerez, 18, 2015, pp. 13-19. 20 ENRIQUE JOSÉ RUIZ PILARES, “El debate historiográfico sobre la datación de la conquista d efi nitiva del Guadalete”, en AA. VV., Arcos y el nacimiento de la frontera anzaluza (1264 -1330), Manuel González Jiménez y Rafael Sánchez Saus (coord.), Cádiz-Sevilla, Editorial UCA-Editorial Universidad de Sevilla, 2016, pp. 99-106. 21 MANUEL GONZÁLEZ JIMÉNEZ, En torno a los orígenes de Andalucía, 2.ª ed., Sevilla, Universidad, 1988, pp. 44-50. 53 III EL PRINCIPIO DE UN SIGLO DE INTER VENCIONES BENIMERINES /BANŪ MA RĪN EN EL TABLE RO DE JUEGO PENINSULAR (1275 -1374 ) 1. LA LLAMADA DE MU Ḥ AMMAD I Y LA DÉBIL ALIANZA CON LOS GRANADINOS (1275-1279): LA IMPOR TANCIA DE LA SERRANÍA DE RONDA C OMO BASE DE OPERACIONES La tregua entre castellanos y granadinos, llamada “Pa z de Alcalá de Benzaide ”, se estableció a pr imeros de septiembr e de 1265 entre Alfo nso X y Mu ḥ ammad I, aunque hasta la muerte de este último en 1273 las relaciones con Castil la oscilan entre la paz y las alteraciones bélias en las fronteras de ambos reino s . 1 En el juego de intereses de una zona tan estratégica, tanto comerciales como políticos, como el Estrecho de Gibraltar , entraron los benimerines en 1275, que, ante la llamada de auxilio del emir granadino , Mu ḥ ammad II, dese mbarcaron al mando del sultán Abū Yūsu f en Algeciras, aprovechando además que Alfo nso X se ha llaba ausente de Castilla debido a sus aspiraciones imperiales. Los granadinos les cediero n como bases de apoyo para sus incursiones contra lo s castellanos los puertos de Algeciras/ al - Ŷaz ī ra al - Ja ḍrā’, Tarifa/ Ṭ ar ī f y la fortaleza de Ronda/Runda y acometieron un a primera expedición en 1275 contra el valle del Guad alquivir. 2 1 CRISTÓBAL TORRES DELGADO, El antiguo Reino Nazarí…, pp. 167-171. 2 MIGUEL ÁNGEL LADERO QUESADA, “El Reino de Granada y la Corona de Castilla”, en AA. VV., Historia del Reino de Granada, I, De los orígenes a la época mudéjar (hasta 1502), Rafael G. Peinado Santaella (ed.), Granada, Universidad-El Legado Andalusí, 200, pp. 192-193; MIGUEL ÁNGEL MANZANO RODRÍGUEZ , La intervención de los Benimerines … , pp. 15-21. CRISTÓBAL TORRES DELGADO, El antiguo Reino Nazarí…, pp. 187 y ss. 54 En su segu nda expedición (1277 -1278), al pare cer m otu proprio , el sultán desembarcó e n Algeciras y desde allí parti ó hacia Ronda/Rund a, lugar en el q ue se reunió con sus aliados, los Banū Ašqīlūla, Abū Mu ḥammad y Abū Isḥāq y , sin embargo, no con Mu ḥ ammad II, y se dirigió en una primera campaña (2-29 de agosto de 1277) hacia Sevilla, que no había sido atacada des de su con quista. Según una de las fuentes, en el cami no tomaron el castillo de Cote/ ḥ i ṣn Aqūṭ , avanzada en la frontera; una vez llegó a las puertas de Sevilla, atac ó varias for talezas de los alrededores e incluso al final de la expedición a la misma Moró n/Mawr ū r, en las puertas de la Serranía. 3 Según Miguel Ángel Ma nzano, una de las característi cas propias de estas expediciones fue causar el mayor número de daño s en territorio enemigo an tes que gana rlo o conquistarlo . 4 En una segunda campaña (15 de septiembre-30 de octubre de 1277), el sult án benimerín se dirigió desde Algeciras a atacar Jerez/ Šar īš y mandó a su hijo contra los castillos de la desembocadura del Guadalquivir y aledaños; según las fuentes tomó Rota/Rū ṭa, Sanl úcar/Šalūqa, Santa María del Puerto/al - Qanāṭ ir y otra. 5 La última campaña de esta segunda expedición se dirigió a Córdoba principalmente, au nque se atacaro n multitud de fortalezas cordobesas y jienenses. 6 Miguel Ángel Manzano concluye que los benimerines carecían de los medios suficientes para garantizar una ocupación del territorio, y hasta para llevar a cabo un asedio de cierta consistencia […], por lo que se trataba de devastar el mayor número de aldeas, de arrasar los campos, de destrui r semb rados, de causar pánico entre lo s habi tantes y para ello era necesario 3 MIGUEL ÁNGEL MANZANO RODRÍGUEZ, La intervención de los Benimerines …, pp. 37-45 . AMBROSIO HUICI MIRANDA, Al - ḥulal al mawš iyya. Crónica árabe de las dinastías almorávide, almohade y benimerín (traducción española) , «Colección de crónicas árabes de la Reconquista», tomo I, Te tuán, Editora Marroquí, 1952, p. 201: El año 676 ‒1277 - 78‒; pasó de Alcazarseguir a Tarifa, dirigiéndose a la ciudad de Sevilla; marchó haci a ella por el lado de Ronda e iban con él en esta expedición sus dos hijos, los emires Abū Yaʽqūb y Abū Zayān; entraron en las aldeas de Axarafe . 4 MIGUEL ÁNGEL MANZANO RODRÍGUEZ, La intervención de los Benimerines …, p. 43. 5 MIGUEL ÁNGEL MANZANO RODRÍGUEZ, La intervención de los Benimerines …, pp. 46-47. 6 MIGUEL ÁNGEL MANZANO RODRÍGUEZ, La intervención de los Benimerines …, pp. 48-55. RACHEL ARIÉ, El Reino Na ṣrí…, p. 26. 55 atacar el mayor número posible de fortalezas. Asimismo, el papel del sultán granadino Mu ḥ ammad II no deja de ser secundario, en la retaguardia para hacer frente a posibles contraataques castellanos. 7 La expedición llegó a su fin tras esta ble cer los ben imerines una tregu a con Alfo nso X a instancia s, en opinión de dicho autor, de los concejos fronterizos en febre ro de 1278. 8 La tercera expedición meriní (1278 -1279) tiene sus orígenes en el intento del monarc a castellano de pasar a la acci ón y atacar l a base de las incursiones norteafricanas, Algeciras, tras la partida de Abū Yūsuf, bloqueándola po r mar y luego por tierra. La reacción de los benimerines se vería bloqueada asimismo por la po ca disposición de Mu ḥ ammad II a secundarles, sobre todo después de que se hicieran con el control de Málaga, que incluso habría suscrito un pacto con Alfonso X. No tardó el sultán, entretenido en sofocar una rebelión local, en enviar a su hijo al mando de un a flota para levantar el bloqueo, apoyada por los barcos aport ados po r el granadino , que de este modo dejaba en suspenso el pacto con el monarca castellano. Tras la derrota de los cristianos, Abū Yaʽ qūb recaló de nuevo en la Península y of reció la paz y un pacto a los cristia nos contra Mu ḥ ammad II, quien hizo evident e el juego con los poderes castellan o y benimerín, siempre a favor de sus in tereses; no obstante, su padre, el sultán, le desauto rizó en lo referente a la alianza contra el granadino , pues quería ocuparse de él sin la injerencia castellana. Envió a otro de sus hijos, Abū Zayyān, quien estableció la paz con Alfonso X e inmediatamente fue c ontra Marbella y Ronda, lo que, sin embargo, provocó la in vasión del Reino de Granada por lo s castellanos, apoyad os por los Banū Ašq ī lūla. Para empeorar las cosas, a finale s de 1279, cuando el sultán se aprestaba a acudi r de nuevo a la Península, acudió en ayuda de granadinos y castellanos el sult án de Tremecén, lo que hizo concentrar los esfuerzos benimerines en África . 7 MIGUEL ÁNGEL MANZANO RODRÍGUEZ, La intervención de los Benimerines …, p. 53. 8 MIGUEL ÁNGEL MANZANO RODRÍGUEZ, La intervención de los Benimerines …, p. 56. Para esta segunda expedición vid. asimismo CRISTÓBAL TORRES DELGADO, El antiguo Reino Nazarí…, pp. 194-195. 56 Para entonces las posesiones de los no rteafricanos en la Península, con plazas ta n importantes y de gran valo r estratégico como Ron da, incluso Málaga, habían pasado a poder de l os granadinos. 9 2. LA INTERVENCIÓN DE ABŪ YŪSUF Y LOS BENIMERINES EN LA GUERRA CIVI L CASTELLANA (128 2-1284) La sorprendente actitud de Alfo nso X al solicitar la a yuda e intervención en la Península de Abū Yūsuf en 1282 tiene su explicación en la nula respuesta que recibió de los demás monarcas peninsulares para hace r fre nte a la rebelión de su hijos Sancho. El s ultán llegó a Algeciras entre al 9 de julio y el 6 de agosto de dicho año y se dirigió a la fortaleza de Zahara/ Ṣajrat ‘Abbād . La crónica de Alfonso X relata así este aco ntecimiento: 10 “Capítulo nouenta y ocho. De cómmo el rey Abén Y uça f fue en ayuda del rey don Alfonso co ntra los del regno de Casti lla e de lo que fizieron de la primera e ntrada. 9 MIGUEL ÁNGEL MANZANO RODRÍGUEZ, La intervención de los B enimerines …, pp. 58-66. Vid. CRISTÓBAL TORRES DELGADO, El antiguo Re ino Nazarí…, pp. 195-200; RACHEL ARIÉ, El Re ino Na ṣrí…, pp. 26-27; la autora afirma que el marīní Abū Zayyān Mandīl no pudo arreatar Ronda al na ṣ rí . 10 Indudablemente se trata de la actual Za hara de la Sierra, pues, como señala Miguel Ángel Manzano al -Maqqar ī localiza perfectamente este topónimo cuando menciona: wa -laqiya-hu bi- Ṣajrat ‘Abbā d, min a ḥ w ā z Runda ( MIGUEL ÁNGEL MANZANO RODRÍGUEZ, La intervención de los Benimerines …, p. 69) . Asimismo Virgilio Martínez menciona el texto de Ibn al - Ja ṭ ib que narra el hecho: Celebraron ambos una ent revista en los alfoces de Zahara, de la cora de T ā kurunn ā [sic] (bi -a ḥwāz al- Ṣ ajra min kūrat Tākurunnā), como es sabido (VIRGILIO MARTÍNEZ ENAMORADO, Al -Ándalus desde la periferia. La formación de una sociedad musulmana en tierras malagueñas (siglos VIII-X), Málaga, CEDMA, 2003, p. 394). Ambas citas tomadas de dichos autores, ta mbién en FRANCISCO SILES GUERRERO, La historia de Zahara a través de los documentos y la historiografía, Ronda, Editorial La Serranía, 2012, p. 33. AMBROSIO HUICI MIRANDA, Al - ḥulal al mawšiyya… , p. 202: El año 681 ‒1282‒. Empezó entonces la construcción de la muralla de al -Binya, en Algeciras, y se entrevistó en al -Sajra con el señor de Castilla, quien le rogó le ayudase contra el que se le había sublevado de la gente de su reino . CRISTÓBAL TORRES DELGADO, El antiguo Reino Nazarí…, p. 201: Rabīʽ segundo del 681/Hégira (9 julio a 6 agosto 1282) la entrevista entre Alfonso X y el emir Yūsuf fue en Sajrat ʽAbbād/la peña de Zahara/ uno de los distritos militares perteneciente a la guarnición y plaza de Ronda. 57 […] E fallaron sus mandaderos çerca de Zahara e dixiéronle en commo venía el rey don Alfonso. E el rey Abén Yuçaf mandó caualgar a los marines e mandó armar vna tienda muy grande e mu y noble, e n mandó f azer dos estrados de muy ricos pannos de oro e de seda. Et en derre dor de l a tienda mandó poner muchos alfa mares e muy buenos. Et vieron al rey don Alfonso venir quanto a vn quar to de legua. Et mandó el rey Abén Yuç af a los marines, todos los más onrad os dello s, que besasen al rey don Alfonso la rodilla commo es costumbre de los moros. Et enbió el rey Abén Yuçaf por don Alfonso Pérez de Guzmán e por Alfonso Ferrández Çebolilla, que eran sus vasall os e venían de allén la mar con él, et m andóles que quando viesen al rey don Alfonso que ge lo mostrasen a él e a los marines. E quando llegó el tropel de la cauallería çerca de la ti enda donde estaua Abén Yuçaf, salió e l rey don Alf onso delante de todos e fincó el tropel atr ás . E dixieron estos cau alleros al rey Abén Yuçaf. – «Éste es el rey don Alfo nso». Et luego mandó a los marines que le fue sen todos a bes ar el pie. Et mientra los marines f ueron a besar el pie al rey don Alfonso, sienpre estouo el rey Abeyuçaf en pie, la mano en vna cuerda de la tienda. E quando los marines le ouvieron saludado, quiso el rey don Alfonso descaualgar, e mandó el rey Abeyuçaf a Aldalhar el trujumán que le dixiese que non de scaua lgase fasta dentro de la tienda. Et llegaron luego al rey don Alfonso entonçes don Alfonso Pérez de Guzmán e Alfonso Ferrández Çebolilla e Abdalhaque el trujumán, e non desçendió el rey don Alfonso fasta la puerta de la tienda onde estaua el rey Abén Yuçaf parado e pie. E descaualgó el rey don Alfonso e abraçáronse amo s riyendo e alegres, e tomáronse por las manos e fuéronse dentro en la tienda a sentar […]. Et díxole Abén Yuçaf: – «Dame vn adalit que me li eue por l a ti erra onde no te obedesçen, que la destruya, et yo faré que te ob edezcan, porque en la tierra que te obe desçen non faga mal nin danno». Entonçes dio le el rey don Alfonso vn adalit de Carmona que fuese con él, et mandóle que los leuase por do entendiese que más poco danno faría n. Et tornóse el rey don Alfonso para Seuilla a se guisar con su hueste cómmo salie se con Abén Yuçaf a correr la tierra. Et Abén Yuçaf fuese luego e llegó a Vsuna e vio que le non podía enpesçer e pasaron por ella, e fueron a conbatir a Estepa vn día todo e non pudieron fazer nada, antes tomaron 64 Según Miguel Ángel Manzano, sola mente existe un a referencia más tardía, después del fracaso de las tropas musu lmanas para reconquistar Tarifa a Sancho IV, según la cual Mu ḥammad II ha bría conseguido arrebatar Ronda a sus gobernadores, lo s Banū l - Ḥakīm, en 695/1296 . 37 Este hecho ya lo mencionaba Rachel Arié: Convencido de la inutilidad de sus esfuerzos en España, el marīní Abū Yaʽqūb decidió abandonar la lucha. Mu ḥ ammad II se apresuró a extender su autoridad sobre Algeciras, pero hubo de emplear dos años en reducir la revuelta de los Banū al - Ḥakīm, que se habían declarado independientes en Ronda, después del fracaso de Tarifa. Mu ḥ ammad II entró en la ciudad a mediados de ŷumādā II 695/enero de 1296 . 38 Mu ḥ ammad I II, al poco tiempo de acceder al trono, se titulaba ya rey de Málaga, de Almería, de Algezira, de Ronda e de Guadi ex. Con el con trol de Algeciras, el del Estrecho estaba servido si se con solidaba su dominio sobre Ceuta, lo qu e se llevó a efecto en 1306 aprovechando ahora las disension es de los no rteafricanos en su propia casa . Como apostilla Miguel Ángel Manzan o, lo realmente importante es qu e Mu ḥ ammad III controlaba entonces el Estrecho de Gibral tar y […] todo parece indicar que intentó maniobras diplomáticas para consolidar su dominio sobre Ceuta . 39 Así, este dominio suscitó los recelos no sólo de los reinos cristiano s, sino también de los norteafricanos: Efectivamente, si el dominio del Estrecho de Gibraltar por parte de Granada resultaba molesto y amenazador para los intereses del reino benimerín en el Magreb, también las po tencias peninsulares de Castilla y Aragón eran conscientes del peligro y las desventa jes comerciales que entrañaba el 37 MIGUEL ÁNGEL MANZANO RODRÍGUEZ, La intervención de los Benimerines …, p. 152, nota 431, según Aʽmāl al- aʽlām, pp. 291-292 / trad. I. S. Allouche, p. 11 . 38 RACHEL ARIÉ, El Reino Na ṣrí…, pp. 29-30. 39 MIGUEL ÁNGEL MANZANO RODRÍGUEZ, La intervención de los Benimerines …, pp. 173-176. 65 hecho de que Mu ḥ ammad III tuviera en sus manos las plazas de Algeciras, Gibraltar, Málaga, Almería y Ceuta. 40 En 1308 se firma la paz con los meriníes y los granadinos conservan este último puerto, pero se produce el descontento contra el waz ī r granadino Ibn al- Ḥakīm al - Rundī, al que se acusaba de buscar la ruina del reino a causa de su p olítica no rteafricana: El nu evo sultán había perdido la vista y se dejaba gobern ar po r Ab ū ‘Abd Allā h ibn al Ḥakīm, gobernad or de la ci udad de Ronda, que le había s ervido como secretario bajo el reinado del mon arca fallecido. 41 El wazīr al - Ḥakīm fue asesinado y poco después hubo de abdicar Mu ḥ ammad III (14 de marzo de 1309) en su hermano Na ṣ r (1309 -1314). 42 Aunque hay un acuerdo general sobre la pérdida de Matrera hacia finales del siglo XIII o a principios del XIV, hasta 130 0 encontramos documentación referen te a la fortaleza y relacionada con la Orden de Calatrava. 43 Parece ser que antes de estas fechas se habría perd ido Matrera, qu e 40 MIGUEL ÁNGEL MANZANO RODRÍGUEZ, La intervención de los Benimerines …, p. 177. 41 Histoire des Berbères, IV, p, 158 (cit. por JOSÉ ENRIQUE LÓPEZ DE COCA CASTAÑER, “L a batalla del Estrecho…”, p. 327). CRISTÓBAL TORRES DELGADO, El antiguo Reino Nazarí…, p. 220: Granada perdió en los primeros años del s. XIV uno de sus más ilustres hombres de estado, con motivo del destronamiento de Mu ḥ ammad III, en la persona del visir y secr etario del rey, que ya ostentaba di chos cargos en tiempos de Mu ḥammad II, Abū ʽAbd - Allāh Muḥ ammad ibn al- Ḥākim al - Lajmī, contra quien fue dirigido el odio del pueblo y nobles granadinos . El autor describe detallad amente la conspi rac ión, asesinato de ibn al- Ḥ akim y la forzada abdicación de Mu ḥ ammad III [ ibidem, pp. 239-241]. Asimismo, Torres Delgado considera al visir como el artífice del pacto que Mu ḥ ammad III firma con Fernando IV en 1304, el llamado ‘Pacto de Córdoba’, y se refiere a él com o el rondeño, escritor y poet a, Mu ḥ ammad ibn ʽAbd al - Ra ḥmān ibn al - Ḥakim al Lajmī , conocido por el Ḏ i-l- Wizaratayn (“el de los dos ministerios”) [ ibidem , pp . 226-227]; este pacto y las gestiones del visir rondeño se mencionan en la Crónica del rey don Fernando Cuarto , en Crónicas de los Reyes de Castilla, Cayetano Rosell (ed.), Madrid , M. Rivadeneyra Editor, 1875, tomo I, p. 133, col. 1: E un su privado del rey de Granada, que le decían Alfaquí Mahomad, vino a fincar el pleito con el Rey de parte del rey de Granada, e el rey otorgolo e firmolo commo era puesto . 42 RACHEL ARIÉ, El Reino Na ṣrí…, p. 34. 43 JOSÉ M.ª GUTIÉRREZ LÓPEZ et ál. , “El ca stillo de Matrera …”, p. 64. Se citan dos documentos: Carta del rey Fernando IV por la que s e confirma otra de Garci López, maestre de Calatrava, y de dicha Orden, fechada en Almagro el 10 de noviembre de 1299, por la que se daba por entregado del Castillo de Matrera (Val ladolid, 20 de febrero de 1300), en Catálogo de la Colección Salazar y Castro, Rea l Academia de la Historia , I-40, n.º 37159, ff. 392v-394v. 66 aún permanecía en manos de los calatravos en 1282, pues el entonces infante rebelde do n Sanch o otorgó a la bailía d e Matrera un nuevo donadío. 44 8. LA REACTIVACIÓN DE LA BATALLA POR EL CONTROL DEL E STRECHO 8. 1. E L FRACASO CASTELLANO EN EL CERCO DE A LGECIRAS Y CONQUISTA DE G IBRALTAR La posición de fuerza alcanzada por los granadino s provocó la conformación de un a triple alianza para aislar al monarca nazarí. Así, Fernando IV, se alió al aragonés Jaime II y acordaron por el tratado de Alcalá de Henares (1309 ) ocupar , respectivamente, Algeciras y Gibraltar el castellano, y Almería el aragonés; asimismo, pidi eron que se coaligara con ellos el sultán benimerín para atacar de manera contunden te el reino de Granada, dond e Na ṣ r, como ya hemos mencionado, había desplazado a su hermano Mu ḥ ammad III. Fruto del acuerdo , Ceuta volvió inmediatamente a poder meriní y Fernando IV inició el cerco de Algeciras (julio 13 09) y Jaime II el de Almería. De esta manera, Gibraltar fue conquistada el 12 de septiembre de 1309; pero los granadinos volvieron entonces a la negociación para atraerse el apoyo del sultán Abū l -Rab ī ʽ contra los cristianos y les ofrecieron nuevamente el con trol de Algeciras y Ronda. De esta manera, el acuerdo entre los monarcas musulma nes dio al traste con la exitosa alianza entretejida po r los monarcas castellano y arago nés y salvó a los granadinos del desastre . A r esultas de la nueva alianza entre lo s musulmanes, los monarcas cristianos hubieron de abandonar los cercos de Según los datos recabados por RAFAEL SÁNCHEZ SAUS, “Las órdenes militares en la provincia de Cádiz”, en AA. VV., Cádiz en el siglo XIII, Actas de las Jornadas Conmemorativas del VII Centenario de la muerte de Alfonso X E l Sabio, Cádiz, Universidad-Diputación, 1983, p. 53, la pérdida de Matre ra puede situarse entre 1296 y 1300. 44 JOSÉ M.ª GUTIÉRREZ LÓPEZ et ál. , “El castillo de Matrera…”, p. 64. 67 Algeciras y Almería. El nuevo equilibrio de fuerzas beneficiaba a los norteafricanos, nuevamente con un pie en la Península. 45 8. 2. L A CONQUISTA DE T EMPUL (1309) : NUEVA APROXIMACIÓN DE LA FRONTERA A LA S ERRANÍA DE V ILLALUENGA Según la Crónica de Fernando IV , el Infante don Pedro tomó el castillo de Tempul/ Tanbūl en 1309, 46 al tiempo de iniciar el cerco de Algeciras: E fu e luego a cercar un castillo que era de Algecira que ha nombre Tempul, que es muy fuert e lugar . 47 Con esta conquista la frontera cristiana se aproximaba un po co más a la Serranía y ampliaba ostensibl emente l as posesio nes castellanas en esta línea. Su situación estratégica respecto a la defensa de la Serranía y como avanzadilla para las in cursiones musulmanas en tierras de Jerez las expone el cronista Rallón al tiempo del repartimiento de Jerez po r Alfonso X: 45 MIGUEL ÁNGEL MANZANO RODRÍGUEZ, La intervención de los Benimerines …, pp. 176 -187. JOSÉ ENRIQUE LÓPEZ DE COCA CASTAÑER, “La batalla del Estrecho…”, pp. 328 -330. RACHEL ARIÉ, El Reino Na ṣrí…, pp. 34-35. Sobre la conquista y repoblación de Gibraltar véase el trabajo de MANUEL GARCÍA FERNÁNDEZ, “Gibraltar, conquis ta y repoblación (1309- 1310)”, Medievalismo, 19, 2009, pp. 155-169. 46 La Crónica del rey don Fernando Cuarto y el historiador j erezano Esteban Rallón, que la sigue, sitúan el acontecimiento en 1308, aunque los editores de la crónica advierten de que hay que adelantar los ac ontecimientos al año siguiente, lo que se comprueba simplemente p or el contexto del acontecimiento, el cerco de Algeciras. ANTONIO BENAVIDES, Memorias de don Fernando IV de Castilla, Madrid, Imprenta de don José Rodríguez, 1860, tomo I, p. 225. Refiere esta conquista también MIGUEL ÁNGEL MANZANO RODRÍGUEZ, La intervención de los Benimerines …, p. 187 ; CRISTÓBAL TORRES DELGADO, El antiguo Reino Nazarí…, p. 245. 47 Crónica del rey don Fe rnando Cuarto, en Crónicas de los Reyes de Castilla, Cayetano Rosell (ed.), Madrid, M. Rivadeneyra Editor, 1875, tom o I, p. 164. También cita este ac ontecimiento, muy importante para Jerez: ESTEBAN RALLÓN, Historia de Xerez de la Fronte ra, Jerez, Establecimiento Tipográfico de Melchor García Ruiz, 1891, tomo II, p. 204. MIGUEL MANCHEÑO Y OLIVARES, Apuntes para una historia de Arcos de la Frontera, Arcos de la Frontera, El Arcobricense, 1896, p. 89. 68 Tenían a cinco leguas, por frontera de los mo ros, el castillo de Tempul, presidio fuerte donde tenían un buen grueso de infantería y caballería con que salían a robar la tierra, y lo hacían muy a su salvo, porque no tenían más que aquel castillo que guardar y él quedaba seguro con cuatro hombres, con lo cual, sin recelo, se largaban los demás a nuestra ciudad y la acometían por todos lados, poniendo en necesidad a sus habitadores, a que se repartiesen a la defensa. A esto se llegaba la cercanía de Zahara y Ronda, en que muy frecuentemente hacías sus correrías, porque también tenían la comodidad de Tempul, donde se juntaban con los demás moros y amanecían sobre las puertas de nuestra ciudad, donde todos los días se veían muy buenas suertes de guerra y donde nuestros ciudadanos and aban sie mp re con las armas en la mano, saliendo a ello y dej ándolos castigados, si bien alg unas veces muy a c osta de sus vidas . 48 El castillo de Tempul fue donado tras su conquista al poderoso concejo jerezano, como con sta de la confirmación que hicieron la reina doña María y el infante don Pedro, en nombre de Alfonso XI, fechada en Sevilla el 30 de diciembre de 1313 , de la donación qu e hizo su pad re Fernando IV: E ot rosí, por vos hacer bien e mer ced do vos el castillo de Tempul, con sus términos, qu e lo hayades por vuestro tér mino, así como vos lo dio el Rey mío padre [Fernando IV]; 49 la confirmación de 1333 también alude a la donación original: E otrosí porque sopremos por cierto que este dich o castillo , que se lo había dado nuestro padre el rey do n Fernand o, que Dios perdone […]. 50 Como bien concreta Hipólito Sancho de Sopranis, 51 a ésta sucederían nuevas 48 ESTEBAN RALLÓN, Historia de Xerez…, II, pp. 135-136. 49 Archivo del Cabildo Catedral de Cádiz, B. L. 7, n.º 10; AMJF, Libro de Privilegios de Felipe V (1705) (cit. por MANUEL GARCÍA FERNÁNDEZ, “ Regesto documental andaluz de Alfonso XI (1312-1350) ”, Historia, Instituciones, documentos, 15, 1988, p. 4, n.º 6, y tra nscrito en MIGUEL MANCHEÑO Y OLIVARES, Apuntes para una historia…, pp. 116-119, de donde extraemos la cita). 50 BARTOLOMÉ GUTIÉRREZ, Historia y anales … , Libro II, p. 186. 51 HIPÓLITO SANCHO DE SOPRANIS, Historia de Jerez de la Frontera desde su incorporación a los dominios cristianos, Jerez de la Frontera, Editorial Jerez Industrial, 1964, p. 141, nota 3, opina que la concesión definitiva fue precedida por varias que quedaron sin e fecto por l as circunstancias en que se las hizo, qu e o las hicieron letra muerta no tomándose posesión o las anualron por ofrecer un vicio de origen. En mismo Alfonso XI hace alusión a estas concesiones frustradas en la exposición de motivos de su merced . 69 confirmaciones hasta la defin itiva de 1333 , fundamentalmente, 52 qu e establecía que Jerez debí a procurar su defensa y repoblación, o torgándole diversas franquezas . 53 En el sitio de Algeciras, durante unos combates en la Sierra de Gaucín, murió asaeteado Guzmán el Bueno. 54 52 MANUEL GARCÍA FERNÁNDE Z, “ Regesto documental andaluz de Alfonso XI …, p. 48, n.º 214: Alfonso XI confirma al concejo de la villa de Jerez de la Frontera la donación de la aldea y el cat rillo de El Tempul (Sevilla, 30 de diciembre de 1332); n.º 216, p. 48, íde m (Val ladolid, 10 de febr ero de 1333); n.º 218, p. 49, ídem (Valladol id, 20 de febrero de 1333) ; n.º 223, p. 50: Alfonso XI concede al concejo de Jerez de la Frontera la aldea de Abe dín, en té rmino de El Tempul (Sevilla, 20 de septiembre de 1333); 53 ADM, Alcalá de los Gazules, leg. 75, n.º 25 (cit. por íbídem, n.º 227, p. 51: Alfonso XI confirma al concejo de la villa de Jerez d e la Fronte ra la donación de la aldea y del castillo de El Tempul. Asimismo, insta al referido municipio a que organice su defensa y repoblación, para lo cual le concede ciertas franquezas económicas y fiscales, Sevilla, 20 de septiembre de 1333). Aunque esta úl ti ma parece ser la definitiva, aún encontramos una última confirmación en 1349 (Ibídem, n.º 472, Real sobre Gibraltar, 3 de diciembre de 1349) . 54 RACHEL ARIÉ, El Reino Na ṣrí…, p. 35. 71 IV EL AVANCE DE LA FRONTERA CO N ALFONSO XI EN EL CONTEXTO DE LA BATALLA DEL ESTRECHO 1. MINORÍA DE EDAD DE ALFONSO XI E INTERVENCIÓN D E LOS CAST ELLANOS E N LA GUERRA CIVIL GRANA DINA El nuevo sultán Ab ū Sa ʽ ī d envió a su hermano a las plazas de Algeciras y Ronda y demás controladas por ellos en 1311; según Rachel Arié, Algeciras, Ronda y sus dependencias volvían a ser de los marīníes . 1 Al año siguiente, Fernand o IV mandó atacar por mar Algeciras, así como por tierra, con caballeros al mand o del infante don Pedro, que se adentró en sus dominios. 2 La muerte de Fernand o IV en 1312 dio paso a la tu toría del infante don Pedro en nombre de su sobrino Alfonso XI, qu e continuó la alianza con el gr anadino Na ṣ r frente a Ism āʽ ī l, arraez de Málaga, que contaba con el apoyo de los norteafricanos y que finalmente se impondría en 1314, momento en el que comenzó a go bernar el reino granadino con el nombre de Ism āʽ ī l I (131 4- 1325) . Los castellanos no pu dieron hacer efectiva su ayuda y evitar que Na ṣ r fuera destronado debido a la inestabilidad del reino, provocada por la minoría de edad de Alfonso XI. 3 1 RACHEL ARIÉ, El Reino Na ṣrí…, pp. 34-35. 2 MIGUEL ÁNGEL MANZANO RODRÍGUEZ, La intervención de los Benimerines …, p. 193. RACHEL ARIÉ, El Reino Na ṣrí…, pp. 34-35. 3 MANUEL GARCÍA FERNÁNDEZ, Andalucía : Guerra y frontera, 1312-1350, Sevilla, Fondo de Cultura Andaluza, 1990, pp. 30-32. ALEJANDRA RECUERO LISTA, El reinado de Alfonso XI de Castilla (1312 -1350), tesis doctoral , Universidad Autónoma de Madrid, p. 415. Los acontecimientos en los reinados de Na ṣ r e Ism āʽ ī l en CRISTÓBAL TORRES DELGADO, El antiguo Reino Nazarí…, pp. 242-249 ; RACHEL ARIÉ, El Reino Na ṣrí…, pp. 34-37. 72 En 1314 sitúa Bartolo mé Gutiérrez la denomin ada ‘Batalla del Majac eite’, cuando contingentes norteafricanos, unidos a tropas de Abensaha (Abū Sa‘īd), (q ue se intitulaba Rey de Algeciras) y otra gran porción de moros de la Serran ía de Ronda y sus lugares y castillos, penetraron en término de la ciudad de Jerez; a su encuentro salieron los caballeros y peone s jerezanos, que alcanzaron a las tropas musul manas cerca de la villa de Card ela, junto al río Majaceite , donde las derrotaron de manera estrepitosa. 4 No obstante, el regente, infante don Pedro, intervino en la fro ntera en ayu da del depuesto monarca, qu e desde Guadix combatía a Ism āʽ ī l. Éste pu so cerc o a Gibr altar en 1316, aunque tuvo que aband onarlo y solicitar en 13 18 la paz en 1318 . 5 Sin embargo , los castellanos no respetaron las treguas pactadas con los granadinos, instigados por las promesas de ayuda económica del Papa y por los in tereses de las Cortes. Así, la expedición del infante don Pedro sobre la Vega de Granada, que comenzó de manera exito sa, terminó con la estrepitosa derrota de Elv ira, el 25 de junio de 1319, causada por la división de las tropas castellanas y andaluzas al emprender la retirada, en la que perecieron los infantes don Pedr o y don Juan. Ante esta crít ica situación, los castellanos pactaron nuevas tregu as con los granadinos, que culminaron con la firma de la paz de Baena en 13 20, ahora ya con la reina María de Molina como regente , tratado con el que se aleja el peligro de una intervención granadina en la frontera, pero que ini cia un período hasta la mayoría de edad de Alfonso XI de profunda inestabilid ad en el reino y, sobre todo, en And alucía y la frontera con el reino granadino . 6 4 BARTOLOMÉ GUTIÉRREZ, Historia y anal es … , Libro II, Jerez de la Fronter a, Tipografía de Melchor García Ruiz, 1887, pp. 171-172. GONZALO DE PADILLA, Historia de Xe rez de la Fronte ra (siglos XIII -XVI), Juan Abel lá n Pérez (ed.), Sevilla, Agrija Ediciones, 2008, pp. 39-40. 5 MANUEL GARCÍA FERNÁNDEZ, Andalucía: Guerra y frontera …, pp. 34 -36; MIGUEL ÁNGEL MANZANO RODRÍGUEZ, La intervención de los Benimerines …, p. 200. 6 MANUEL GARCÍA FERNÁNDEZ, Andalucía: Guerra y frontera …, pp. 37 -46. JOSÉ ENRIQUE LÓPEZ DE COCA CASTAÑER, “La batalla del Estrecho…”, pp. 332 -334. Los acontecimientos en la frontera hasta la muerte de Ism āʽ ī l (1325) : CRISTÓBAL TORRES DELGADO, El anti guo Reino Nazarí…, pp. 248 -263; RACHEL ARIÉ, El Reino Na ṣrí…, pp. 34-38. 73 2. INTERVENCIÓN DE ALFONSO XI EN LOS BORDES MÁS SEPTENTRI ONALES DE LA SERRANÍA DE RONDA Y NUEVO A VANCE DE LA FRONTERA Aunque ya Ism āʽ ī l I hab ía roto las treguas en 1324 con la conquista de varias fortalezas en la frontera, lo s castellanos no vi eron un momento propicio para intervenir en la misma hasta l a muerte del monarca granadino y la i naugu ración de la minoría de edad de su hijo Mu ḥ ammad IV (1 325 -1333), cuyo reinado se iniciaba con una profunda división del reino nazarí en dos p artidos contrapuestos. La definitiva rupt ura de la paz en la fr ontera tras la con quista de Rute por los granadinos en 1325 llevó a Alfonso XI a reforzar las fortalezas situ adas en vanguardia y a enviar como adelantad o mayor de Andalucía al infante don Juan Manuel . 7 Éste llevó a cabo una razzia por tierras de Teba, Ardales y Turón llegando a tierras antequeranas . 8 2. 1. A VANCES EN LA ZONA NOROCCIDENTAL DE LA FRONTERA : LA CONQUISTA DE O LVERA /W ABĪRA Y OTRAS PLAZAS (1327) Ya al frente de sus ejércitos, Alfo nso XI se trasladó a Sevilla a comienzos de 1327, donde s e dedicó a fortalecer la fronter a y el poder de la monarquía. 9 Llegado el verano, se propuso el monarca emprender la guerra con los granadinos, po r lo que preguntó a los de su consejo por dónde era mejor emprend er la campaña, e t fincó el consejo çertado que se fiziese asy, e t acordaron luego que fuesen a çercar a Oluera, vna villa muy fuerte qu e tenían los moros, por lo que salió el rrey de Seuilla con toda su hueste e t fu e [ a] çercar esta villa , a mediados de ju lio. Así, desque fue 7 MANUEL GARCÍA FERNÁNDEZ, Andalucía: Guerra y frontera …, pp. 48 -49. 8 MANUEL GARCÍA FERNÁNDEZ, Andalucía: Guerra y frontera …, p. 49; ALEJANDRA RECUERO LISTA, El reinado de Alfonso XI… , p. 423; Crónica del Rey don Alfonso el Onceno, en Crónicas de los Reye s de Castilla, Cayetano Rosell (ed.), «Biblioteca de Autores Españoles, tomo LXVI», Madrid, M. Rivadeneyra Editor, 1875, tom o I, cap. 56, p. 207. 9 MANUEL GARCÍA FERNÁNDEZ, Andalucía: Guerra y frontera …, p. 50. 80 3. DE NUEVO EL EST RECHO: TREGUA CON LOS GRANADINOS, PÉRDIDA DE GIBRALTAR Y PACES CON LOS MERINÍES (1 331 -1336) Ante la exito sa campaña llevad a a cabo por el rey castellano, Mu ḥ ammad IV se ve obligado a solicitar una tregua a Alfonso XI a cambio del pago de nuevas parias, un a paz que se ve forzado el rey cristiano a aceptar debido a desaven encias con el in fante don Juan Man uel. La llamada ‘p az de Teba’ se firmó el 19 d e febrero de 1331 por un período de cuatro año s. 33 No obstante, el emir na ṣ rí, al verse aislado, buscó de nuevo la alianza con los benimerines ; conseguido su apoyo, éstos enviaron al emir Abū Mālik con un importante contingente a principios de 1333 para intervenir decididamente de nuev o en la política andalus í. Desde Ceuta, sin op osición castellana y ante los mis mos ojos de éstos, que det entaban las plazas de Tarifa y Gibraltar, lo s benimerines atravesaron el Estrecho y desembarcaron en Algeciras un ejército qu e puso sitio a Gibraltar en febrero de dicho año. El cerco duró cinco me ses en el que los defensores resistieron dificilmente por la falta de au xilio y de abastecimiento, así como, fu ndamentalmente, porque Alfonso XI andaba ocupado con problemas internos y no pudo acudir en su auxilio, mientras los nazarí es aprovechaban para atacar en la frontera. La plaza se sometió a Abū Mālik el 29-30 de junio de 1333. 34 Aunque le llegó la noticia de la pérdida de Gibraltar a manos de los benimerines, el rey continuó el avance de sus tropas hacia allí para ser él esta vez el que pusiera sitio a la fortaleza a principios de julio de 1333. El infru ctuoso sitio se demoró por dos meses y al final Alfonso XI hubo de abandonarlo y concertar un a nueva tregua con Abū Mālik – el benimerín se titulaba ya 33 MANUEL GARCÍA FERNÁNDEZ, Andalucía: Guerra y frontera …, p. 54; . JOSÉ ENRIQUE LÓPEZ DE COCA CASTAÑER, “La batalla del Estrecho…”, p. 336. 34 MANUEL GARCÍA FERNÁNDEZ, Andalucía: Guerra y frontera …, pp. 56 -59; MIGUEL ÁNGEL MANZAN O RODRÍGUEZ, La intervención de los Be nimerines …, pp. 223-227; JOSÉ ENRIQUE LÓPEZ DE COCA CASTAÑER, “La batalla del Estrecho…”, pp. 337 -338; AL EJANDRA RECUERO LISTA, El reinado de Alfonso XI… , pp. 430-437 ; CRISTÓBAL TORRES DELGADO, El antiguo Reino Nazarí…, pp. 282-284. 81 entonces rey de Algeciras y Ron da – 35 y Mu ḥ ammad IV, con condiciones similares a las de la paz de Teba, que fu e firmada el 24 de agosto de 1333 . 36 Aunque el granadino fue asesinado, el 29 de septiembre Alfonso XI volvió a firmar un nuevo acuerdo de paz con su hermano y sucesor Yūsuf I (1333-1354), que estaría vi gente hasta que concluyera el año. 37 Era un período breve al que había de suceder otro período de tregua más duradero , llamado la Paz de Fez, q ue se fir mó el 1 de marzo 1334 con el su ltán benimerín, en la que se incluyó t ambién al granadin o. 38 A pesar de establecer las pa ces, el mon arca no descuidó el reforzamiento de la frontera, como evidencia el envío de tres mil jin etes para ser di stribuidos entre las plazas fronterizas, entre ellas Olvera: E pu so tres mill ommes de cau allo en los castillos fronteros qu e fiziesen la guerra a los moros, e puso sabdillos por quien se gu ardasen. E éstos estauan dello s en Xerez e dello s en Morón, e otros algunos dellos en Oluera, e dellos en Teba […]. 39 En 1333 sabemos qu e el concejo de Arcos denun ció ante el R ey la usurpación de sus términos por el con cejo de Xerez , que con gran poder qu e avedes, porque sodes más e más rricos que no ellos, que los entrastes e tomades e qu eredes entrar e to mar de la parte de Tenpul, vuestro castill o, 35 Así lo cuenta la crónica en el capítulo 241: Abomelique su fi jo de aquel rrey alboaçén desque fue aquende la mar llamose rrey de Algezira e de Ronda e començó a fazer la guerra contra los christianos estando sobre segurança de la tregua que era puesta entre el rrey de casti lla e el rrey Alboaçén, e las gen te s del rrey de Castilla matáronle en vna pelea, segund que la Estoria lo ha contado (BNE, ms. 829, Crónica de Alfonso XI, cap. 241, f. 223r). 36 Sobre el tratado de paz: CRISTÓBAL TORRES DELGADO, El antiguo Reino Nazarí…, pp. 285-286. 37 MANUEL GARCÍA FERNÁNDEZ, Andalucía: Guerra y frontera …, pp. 59 -60; MIGUEL ÁNGEL MANZAN O RODRÍGUEZ, La intervención de los Be nimerines …, pp. 227-230; JOSÉ ENRIQUE LÓPEZ DE COCA CASTAÑER, “La batalla del Estrecho…”, p. 338; ALEJANDRA RECUERO LISTA, El reina do de Alfonso XI… , pp. 438-442. 38 MANUEL GARCÍA FERNÁNDEZ, Andalucía: Guerra y frontera …, p . 60; MIGUEL ÁNGEL MANZANO RODRÍGUEZ, La intervención de los Benimerin es …, p. 231; JOSÉ ENRIQUE LÓPEZ DE COCA CAS TAÑER, “La batalla del Estrecho…”, p. 338 ; CRISTÓBAL TORRES DELGADO, El antiguo Reino Nazarí…, pp. 289-291. 39 BNE, ms. 829, Crónica de Al fonso XI, cap. 127, f. 186r. MIGUEL ÁNGEL MANZANO RODRÍGUEZ, La intervención de los Benimerines …, p. 232. 82 e de las aldeas de Guadalcaçeçín e de Berlanza e de Jédula, e del Torre, e contra la Syerra de Gibalvín . 40 4. REANUDACIÓN DE LA GUERRA. EL FINA L DE LA BATALLA DEL ESTRECHO Así pues, la p az de Fez s e respetó en líneas generales por ambas partes hasta 13 38, cuando cumplía la tregu a pactada de cuatro años, perío do que permitió a Alfonso XI solu cionar sus problemas internos y prepararse adecuadamente para hacer frente a los musulmanes, especialmente a los norteafricanos, en el Estrecho la pr incipal zona de conflicto donde cho cab an los intereses de ambas potencias, nada interesadas en estos momentos en renovar la paz, a pesar del establecimiento de negociaciones; sin embargo, los primeros enfrentamient os tienen lugar en el verano de 1339, tras el continuo rearme de las fu erzas ben imerines en la Península con el desembarco de nuevos con tingentes de tropas. 41 Así, desde Se villa, el Rey d irigió una tala de los panes e las viñas de aquella villa de Rond a e de Archid ona e de Antequera e de los otros lugars que son y çerca, porque en la villa de Ronda auía mun chos caualleros, mun chos buenos e muncho onrrados moro s de lo s que pasaron de allende el mar que fazían guerra e dapñ o en la tierra de lo s christiano s, por lo que mandó la razzia porque aquello s caualleros ni los de aq uellos lugares no n ouiesen allí mantenimiento . Talaron Antequera, Moró n, Archid ona. Posteriormente partieron y acamparon de nu evo en unas fuentes que dizen de Huexbar, e otro día llegó a Ronda y diariamente, durante cuatro jornadas, mandó talar los panes e las viñas e las hu ertas que eran en derredo r de aquella villa . Para que 40 AMAF, Documentos reales y de Señorío, leg. 12, exp. 5, Sevilla, 20 de septiembre, año de la era de 1371 (1333). Transcrita también en MIGUEL MANCHEÑO Y OLIVARES, Apuntes para una historia…, pp. 110-113. 41 MIGUEL ÁNGEL MANZANO RODRÍGUEZ, La intervención de los Benimerines …, pp. 237-243; MANUEL GARCÍA FERNÁNDEZ, Andalucía: Guerra y frontera …, pp. 64 -65; ALEJANDRA RECUERO LISTA, El reinado de Alfonso XI… , pp. 442-443. La batalla del Estrecho en RACHEL ARIÉ, El Reino Na ṣrí…, pp. 40-42. 83 los caballeros musulmanes establecidos en Ronda no atacaran a los castellanos qu e se enc argaban de talar los campos, el rey mandó tropas para cubrirles en su retirada, e lo s que allí yuan de cada dí a au ía pelea con los moro s en vn logar que di zen El Mercadillo . Cuando escasearon los frutos que saqueaba n, la hueste tuvo que partir de los alrededores de Ronda, aunque los musulmanes les siguieron los pasos y a una legua les atacaron, si bien se tuvieron que refugiar en las montañas próximas: E porque çerca de aquel logar do era la pelea estaua vna syerra muy alta, acogiéronse los mo ros a esta syerra, la mayor parte de las gentes de pie que auían salido de Ronda e aun munchos de cauallo subieron allí cuydando escapar. E esta syerra era muy alta e muy fuerte e lo más della era peña tajada, e en el logar do estauan los moros ençima de la syerra era un apartamiento que no auía syno vna entrada, e lo otro era peña tajada en el logar do estauan los mor os . E los christianos subieron allí a ellos de cauallo e de pié e entráronles aquella fortaleza e mataron y munchos moros e fueron derribados munchos dellos de la peña ayuso po r aquel logar do ella ara m ás alta e más fuerte, e estos que se cayeron muriero n todos. 42 Acabada la refriega, el ejército siguió de nuevo hasta asentarse en la fuente de Huexbar, desde donde f ue a Teba por t alar los panes de Turón e de Hardales, que estau an y çerca . En Teba ha lló la villa y fortaleza desgua rnecida y mal abastecida, por lo que quitó la alcaidía a Fernando González de Aguilar y se la dio a otro alcaide. Desde allí volvió a Sevilla , do nde reorg anizó la frontera y nombró adelantado d e la frontera al maestre de la Orden de Alcántara . 43 La respuesta a estos ataqu es en la frontera llegaron po r parte del infante Abū Mā lik con el inicio de una nueva of ensiva contra los castellanos in ternándose en zonas costeras gad itanas y 42 BNE, ms. 829, Crónica de Alfonso XI, cap. 197, f. 210r -v; Crónica del Rey don Alfonso…, cap. 195, pp. 296-297. Cita con detalle esta acción: MIGUEL ÁNGEL MANZANO RODRÍGUEZ, La intervención de los Benimerines …, p. 242 ; CRISTÓBAL TORRES DELGADO, El antiguo Reino Nazarí…, pp. 298-299. 43 BNE, ms. 829, Crónica de Alfonso XI, cap. 197, f. 210v; Crónica del Rey don Alfonso…, cap. 195, p. 297 ; CRISTÓBAL TORRES DELGADO, El antiguo Reino Nazarí…, p. 299. 84 Guadalete: Medina Sidonia, Jerez y Lebrija, desde do nde pensaba atacar Sevilla a través de las marismas del Guadalquivir. Las tropas del benimerín fueron derrotadas definitivamente y muerto el mismo Abū Mālik hacia finales de octubre de 1339. 44 4. 1. E L ASEDIO DE T ARIFA Y LA BATALL A DE E L S ALADO (1340) : PUNTO Y FINAL DE LA BATALLA DEL E STRECHO El dominio del Estrecho po r parte del sultán benimerín Abū l - Ḥ asan y el consiguiente trasvase de tr opas a la Pení nsula hizo que el 23 de septiembre de 13 40 se iniciara el asedio de Tarifa por parte de los benimerines. Alf onso XI no pudo acudir en auxilio de la villa y fortaleza hasta me diad os de octubre y, po r su lado, Yūsu f I acudió en auxilio del sultán. Aunque el ejército cristiano pretendía presentar batalla a los musulmanes en la laguna de La Janda, éstos permanecieron con sus tropas en Tarif a y sólo se movieron en sus posiciones cuan do las tropas castellano-portuguesas siguieron avanzando hacia ellos. La batalla final tuvo lugar en el río Salado, donde las tropas de Alfonso XI y sus aliados derrotaron estrepitosamente al sultán y al emir nazarí, que cruzó de nuevo el Estrecho. Esta importante victoria para el rey castellano significó el fin de las razzias de los benimerines y la retirada de su ejército a África, al tiempo qu e era, en palabras del profesor García F ernández, el fin de la batalla del Estrecho . 45 44 MIGUEL ÁNGEL MANZANO RODRÍGUEZ, La intervención de los Benimerines …, pp. 243-249; MANUEL GARCÍA FERNÁNDEZ, Andalucía: Guerra y fro ntera …, pp. 65 -66 ; CRISTÓBAL TORRES DELGADO, El antig uo Reino Nazarí…, pp. 300-301 ; ALEJANDRA RECUERO LISTA, El reinado de Alfonso XI… , pp. 445-447. 45 MIGUEL ÁNGEL MANZANO RODRÍGUEZ, La intervención de los Benimerines …, pp. 249-263; MANUEL GARCÍA FERNÁNDEZ, Andalucía: Guerra y fro ntera …, pp. 68 -74 ; CRISTÓBAL TORRES DELGADO, El antig uo Reino Nazarí…, pp. 302-303 ; ALEJANDRA RECUERO LISTA, El reinado de Alfonso XI… , pp. 447-469. 85 4. 2. C ERCO Y CONQUISTA DE A LGECIRAS POR LOS CASTELLANOS (1344), SITIO DE G IBRALTAR Y MUERTE DE A LFONSO XI (1350) Las hostilid ades con los granadinos en la front era se reanudaron en el verano de 1341, donde se produj eron important es av ances en la zona cordobesa y jienense con la conquista de Alcalá la Real y las poblaciones colindantes. Sin embargo, la próx ima campaña de Alfonso XI la dirigiría de nuevo hacia el Estrecho , donde puso cerc o a Algeciras a principios de agosto de 1342. El sitio se prolongó hasta que los refuerzos norteafricanos que desembarcaron en Estepona y las tropas granadinas fueron derrotadas en el río Palmones, lo que imposibilitó el levantamiento del cerco de Algeciras y el inicio de negociacion es po r parte de Yūsu f I, a instancias del sultán benimerín, con Alfonso XI para entregar la ciudad y establecer nuevas treguas. Finalmente, los castellano s tomaron posesión efectiva de la vi lla y fortaleza el 27 de marzo de 13 44, al tiempo que se firmó la nueva paz por diez años , por las que los granadin os habían de pagar las consabidas parias. 46 Durante el s itio de Algeciras se prod ujeron nu merosas operaciones de distracción del enemigo, como la que se llevó a c abo por Yūsuf I y la guarnición ben imerín rond eña, que en noviembre de 1342 se dirigieron contra las tierras de Écija y Palma del Río : Llegaron nueuas a este noble rrey don Alonso quel rrey de Granada con los caualleros de allende del marque estaua en Ronda e fueron a correr tierra de Éçija e que quebrantaron los arrauales e lleuaron los ganados que y fallaron. E porque no podieron entrar en la villa que fueron dende a Palma e entraron en el logar por fuerça e que mataron todos los christianos que y podier on au er e que leuaron ende ganados e rropas e bestias e todo lo qu e y fallaron en aquel logar. Por quanto en la 46 MIGUEL ÁNGEL MANZANO RODRÍGUEZ, La intervención de los Benimerines …, pp. 266-280; MANUEL GARCÍA FERNÁNDEZ, Andalucía: Guerra y frontera …, pp. 74 -83; ALEJANDRA RECUERO LISTA, El reinado de Alfonso XI… , pp. 470-480. 86 tierra de Córdoua e de Seuilla e del Andaluzía se apelli daua toda contra e llos, que no osaron y fincar e que salieron de la ti erra en el acabamiento deste mes de nouienbre. 47 El hecho es que desp ués de la toma de Algeciras, quedaro n paralizadas inmedi atamente las operaciones del sultán norteafricano en la Penín sula, dirigiendo su mirada hacia Ifrīq iya. 48 Sin embargo, las cortes de 1348 y 1349 se hacían eco de los deseos de Alfonso XI de concluir su obra en el Estrecho con la toma de Gibraltar . Su obstinación por la conquista de esta plaza, conquistada po r su pad re Fernando IV en 1309, se debía a qu e había pasado a manos de los benimerines durante su reinad o y aún no había sido recuperada. Finalmente, el mon arca castellano puso sitio a la estratégica plaza en la primavera de 1349, aprovechando las disensiones in ternas y las dificultades po r las que atravesaban los benimerines. No ob stante, la epidem ia de peste neg ra que empezó a solar Eu ropa en 1348 llegó al campamento castellano y afectó al mismo R ey, que murió a causa de dicha enfermedad el 27 de marzo de 1350 . Por ello, el sitio de Gibraltar tuvo que ser levan tado y la fortuna, que no la cap acidad de reacción, lib raba a los benimerines de perder su único puerto a ndalusí en el Estrecho . 49 47 BNE, ms. 829, Crónica de Alfonso XI, cap. 279, f. 245r. Cita esta algarada MIGUEL ÁNGEL MANZANO RODRÍGUEZ, La intervención de los Benimerines …, p. 273. 48 MIGUEL ÁNGEL MANZANO RODRÍGUEZ, La intervención de los Benimerines …, p. 293. 49 MIGUEL ÁNGEL MANZANO RODRÍGUEZ, La interven ci ón de los Benimerines …, p. 296. Los acontecimientos se relatan también detalladamenteen: MANU EL GARCÍA FERNÁNDEZ, Andalucía: Guerr a y frontera …, pp. 84 - 86 87 V EL FIN DE LA PRESENCI A E INTERVENCIÓ N BENIMERÍN EN LA PENÍNSULA. PAZ Y ESTAB ILIZACIÓN DE LA FRONTERA 1. SOBRE EL CONTROL EFECTIVO DE CIE RTAS PLAZAS EN LA SERRANÍA DE RONDA Y ALEDAÑOS POR LOS ME RINÍES Muerto también el sultán benimerín Abū l - Ḥasan, su hijo Abū ‘Inān vo lvería definitivamente sus ojos haci a África mient ras la Península, en cambio, ya no iba a ser ob jeto de ni ng una intervención militar ben imerín, porque ni los medios con que se contaba, ni los problemas internos, permitirían el renacimiento de la cuestión andalusí. 1 Las ún icas plazas que con seguridad estaban en poder de los norteafricanos a la muerte de Abū l - Ḥ asan eran Marbella/ Marballa, Ronda/ Rund a y Gibraltar/ Ŷ abal Ṭāriq; se mencionan algunas más en la Crónica de Alfonso XI , 2 como Estepona/ I ṣtibūna , Castellar, Zahara/ Ṣ ajrat ‘Abbād y Jimena/ Šamīna , si bien, como bien aduce Mig uel Áng el Manzano, habría que ser cautelosos al afirmar esto. Este mismo autor advierte que Zahara/ Ṣajrat ‘Abbād es la única que posee referencias qu e evidencian que posiblemente estuvo en manos de los benimerimes. Así, la Historia de la Casa Real de Granada , que la cita en época d e Mu ḥ ammad V: Abiéndose ido Mahomad Lagu s a Ro nda, y de allí a a Zaara, se entretu bo en estos dos lugares y en otros q uel 1 MIGUEL ÁNGEL MANZANO RODRÍGUEZ, La intervención de los Benimerines …, p. 299. 2 Et era grand división entre los moros, como quier que el dicho rey Albohacén tenía muchas gentes suyas aquende la mar e los sus logares, los quales eran Ronda e t Hazara et Gibraltar et Ximena et Marbella et Este pona et castellar, et otros castiellos e logares ( Crónica del Rey don Alfonso…, cap. 338, f. 390). 88 rey de Marruecos tenía en Granada . 3 Asimismo, en el Musnad de Ibn Marzūq, que relata un viaje que hizo éste a la Península en épo ca d el sultán Abū l - Ḥ asan encontramos la sigu iente cita: A mi s alida de Granada de Granada me dirigí a insp eccionar las tie rras de al - Ándalus, registrando por escrito todo lo qu e se me había ordenado. Me acompañaban los secretarios de Gibraltar y de Ronda, ma ravillándonos de t odo lo que [esta tierra] obtiene [de Abū l - Ḥ as an] anualmente. L legué a Zahara (al- Ṣ ajra) y la fortaleza ( ḥ isn) de Olvera y el territ orio vecino, deteniéndome en la fro ntera entre musulmanes y cristiano s . 4 No obstante, Mig uel Ángel Manzano muestra cautela en la in terpretación de estas fu entes y concluye que pa rece más apropiado determinar una posible área de in fluencia benimerín en la Península en los años que comprendier on el sultanato de Abū l - Ḥ asa n . 5 2. TREGUAS ENTRE NAZARÍES Y CASTELLANOS E INTERVENCIÓN DE PEDRO I EN LOS CONFLICTOS INTERNOS G RANADINOS ( 1354 -1362) Tras la muerte de Alfonso XI, el monarca na ṣ rí Mu ḥ ammad V (1354 -1359/1362 -1391) pactó treguas con el heredero castellano , Pe dro I (1350-1369 ), del que se declaró su vasallo y se comprometió a pag ar las correspondientes parias. 6 Dep uesto el granadino por su hermano Ismā‘īl (II) y su cuñado apodado ‘El Bermejo’ – reinó como Mu ḥ ammad VI – , buscó refugio primero en 3 JUAN DE MATA CARRIAZO Y ARROQUIA, “La ‘Historia de la casa Real de Granada’, anónimo castellano de mediados del siglo XVI”, Miscelánea de estudios árabes y hebraicos. Sección Árabe -Islam, 6, 1957, p. 29 (ahora en JUAN DE MATA CARRIAZO, En la frontera de Granada , Granada, Universidad, 2002, p. 167). 4 Citado por MIGUEL ÁNGEL MANZANO RODRÍGUEZ, La intervención de los Benimerines …, p. 301. 5 Ibídem. 6 PEDRO LÓPEZ DE AYALA, Crónica del rey don Pedro, en Cr ónicas de los Reyes de Castilla, Cayetano Rosell (ed.), Madrid, M. Rivadeneyra Editor, 1875, tomo I, año primero, cap. 10, p. 408. 89 Guadix y luego en la corte del sultán del sult án de Fez Abū Salīm. 7 Aunque al principio no acudió en auxilio de su vasallo granad ino, en 1361 el Rey dix o a todos los suyos qu e él avía de ayudar al rey Mahomad de Granada, que era su vasallo e le daba parias, e qu e el ot ro que se lla maba el Rey Bermejo, le avía echado de su regn o . Al comenzar la guerr a con el usurpador granadino el rey Mahomad, a quien el rey Bermejo echara de Granada, estaba en Ronda, logar del Rey de Benamarín . 8 No obstante, según las fuentes musulmanas, la iniciativa partió de Mu ḥ ammad V que, amparado por el benimerín, parte a la muerte del sult án e instala su corte en Ron da, dond e gobierna con el apoyo de A bū l - Ḥasān ‘Alī ibn Kumāsa, en calidad de visir, el poeta Ibn Zamrak como secreta rio y ‘Utmān ibn Ya ḥ yà ibn Ra ḥḥ ū como cau dillo militar . 9 Sabemos que el granadino obtuvo la plaza de Ronda en 1361 por la mediación que llevó a cabo entre el sultán y Pedro I para que éste permitiera el paso del Estrecho a un nieto de Abū l - Ḥ asan. 10 Iniciadas las hostilidades, a principios de 1362 el rey don Pedro entra por segunda vez en tierras granadi nas y conquista El Burgo e Hardales, e Cañete e Turón , e Las Cuevas e otros castill os . 11 Alguno s de estas plazas que aquí se mencionan ya fueron conquistadas en las campañas de su padre Al fonso XI aunque fueron ocu padas efímeramente y po steriormente se perdieron. Mu ḥ ammad V ocup ó Málaga y, viéndose perdido El Bermejo huyó a la corte castellana, donde murió a manos del mismo monarca castellano. A mediados de 1362, M u ḥ ammad V ya estaba de nuevo al frente del rein o nazarí. 12 7 Seguimos los acontecimientos según JOSÉ ENRIQUE LÓPEZ DE COCA CASTAÑER, “El Reino de Granada 1354 - 1501”, en AA. VV., Historia de Andal ucía, tomo III, Andalucía del Medievo a la Modernidad (1350-1504), Manuel González Jiménez y José Enri que López de Coca Castañer (dirs.), Madrid-Barcelona, CUPSA Editorial -Editorial Planeta, 1981, pp. 318-323. 8 PEDRO LÓPEZ DE AYALA, Crónica del rey don Pedro… , año 1361, cap. 5, p. 513. 9 JOSÉ ENRIQUE LÓPEZ DE COCA CASTAÑER, “El Reino de Granada 1354 - 1501…”, p. 322. 10 MIGUEL ÁNGEL MANZANO RODRÍGUEZ, La intervención de los Benimerines …, p. 303. 11 PEDRO LÓPEZ DE AYALA, Crónica del rey don Pedro… , año 1362, cap. 3, p. 517. 12 JOSÉ ENRIQUE LÓPEZ DE COCA CASTAÑER, “El Reino de Granada 1354 - 1501…”, pp. 322 -323. 96 Así, ya el 7 de junio de 1402 moros de Ro nda o de su tierra penetraron en término de Morón , y asaltaron a unos vecinos de Morón en la Nava de la Fig uera, matando a uno de ellos; con ocida la noticia, salieron contra ellos varios caballeros y peones de Morón, qu e diguieron su rastro fasta en término de Zahara : En este dicho día miércoles, moros de Ronda o de su tierra saltearon en término de Morón, en la Nava que dizen de la Figuera, a Pablo Maryn e a Iohán Díaz e a Martín Sánchez de Madrid e a Pero Ruyz, e mataron al dicho Pedro Ruyz, e leváronle una ballesta e un a capa e una alkaba e un çynto e un terçiado e un sahueso e otras cosas que podían valer dies doblas de oro, e fueron en seguimiento deste rastro mu chos onbres vesinos de Morón, de pie e de cavallo, entre los quales fueron Gonçalo Alfonso e Bartolomé Gonçález e ferrand Martín, fijo de Marcos Pérez, e Alfonso Delgado e Andrés Martínez, escriv ano público de Morón, e seguiero n este rastro fasta en término de Zah ar a . 3 Ya finalizando el año se produjo un nuevo acto de pillaje, esta vez por parte de los moros d e Zahara en el llamado Saltillo de Cote, donde asaltaron y mataron al alcaide de este último castillo: En este dicho día, moros de Zaha ra entraron a tierra de cristianos en término de Morón, donde dizen el Saltillo de Cote, e saltearon a Diego Rodríguez de Ortiz, alcayde que era de Cote, e matáronlo e robáronle quanto leuaua, en lo qual le robaron toda su ropa e sus armas e gallynas, que podía valer lo que le robaron veynte doblas de oro. 4 El primero de ma yo de 14 03 los moros de Ronda realizaron un a nueva incursión nocturna en el Campo de la Fig uera, donde robaron cierto ganado, a lo s qu e se le siguió el rastro hasta término de Pruna: 3 MANUEL GONZÁLEZ JIMÉNEZ y MANUEL GARCÍA FERNÁNDEZ, Actas Capitulares de Morón de la Frontera (1402-1426), Sevilla, Diputación Provincial, 1992, pp. 3-4 (n.º 2, f. 1v). 4 MANUEL GONZÁLEZ JIMÉNEZ y MANUEL GARCÍA FERNÁNDEZ, Actas Capitulares…, p. 4: L A CONSOLID ACIÓN DE LA FRO NTERA EN LA S ERRANÍA DE V ILLALUENGA 97 En este dicho día, en la noche, moros de tierra de Ronda entraron a tierra de cristianos a término de aquí de Morón, en el canpo que disen de la Fyguera, e saltearon un fato de ovejas de vesinos de aquí de Morón, e levaron robados nueve bestias asnares, e levaron capas e lanças e calderos e todas la otra ropa que en el dicho fato estava. Los quales asn os e ropa e todo lo que asy levaron podía valer fasta çinquenta doblas. Et siguieron este rastro Garçía Alfonso e Ferrand Martínez, escrivano, e Alfonso Delgado e Per o Gonçález e Iohán Sánchez e otros vesino s e moradores de la dicha villa . 5 Las incursiones siguieron y pocos días después, el 13 de mayo, un grupo de veinte peones, moros de tierra de Ronda, entraron en el campo de Benamequís, término de Morón y robaron un hato de vacas tras matar a su rabadán; 6 los vecinos de Morón salieron a s u encuentro y sigu ieron su rastro hasta Pruna: En este dicho día, en la noche, moros de tierra de Ronda, fasta veynte peones, entraron a tierra de Morón en el canpo que disen de benamequís, e saltearon un fato de vacas de vesinos de aquí de Morón, et mat aron a Pero Al fonso, vaqueriso, rabadán de las dichas vacas, e robaron el dicho fato e todo lo qu el di cho Pero Alfonso te nía . Et f ue seguido este rastro fasta tér mino de Pruna. Et fueron en seguillo Ferrand Gutiérrez e Ferrand Martínez e Iohán fernández e Matheos Ferrández e Alfonso Delgado e Alfonso Martínez Cariso e Ferrand Martín, escrivano, e Andrés Martínez, e otros vesinos e moradores de la dich a villa de Morón . 7 Otra entrada de los granadinos, procedente esta vez de Zahara, tu vo lugar el 6 de ju nio de dicho año en el campo de Terrona y robaron todo el ganado y cereal que hallaron en las eras : 5 Ibídem, p. 7 (n.º 11, f. 4v). 6 Rigurosamente es lo mismo que mayoral, que preside y gobierna a todos los hatos de ganado de una cabaña; pero comunmente se entiende por el que, con subordinación al m ayoral, gobierna un hato de ganado, y manda sobre el zagal y el pastor ( Diccionario de Autoridades) . . 7 MANUEL GONZÁLEZ JIMÉNEZ y MANUEL GARCÍA FERNÁNDEZ, Actas Capitulares…, pp. 7-8: 98 En este dicho día, moros de Z ahara entraro n a tierra de cristi an os a té rmino de Moró n, al canpo que disen de Terrona, e leuaron dies yeguas de Martín Sánchez de Guadalfajara, que traya en sus vacas e mataron çinco puercos, e leuaron todo quanto fallaron en las eras de Martín Ferrández, jurado. Et fue seguid o este rastro fast a término de Zahara. 8 No será hasta finales del año siguiente de 1404 cuando encon tremos nuevos relatos sobre las incursiones de los musulmanes se rranos en tierras de Mo rón en las actas capitulares. De est a manera, el 3 de diciembre de 1404, se produjo una nueva entrada en término de la villa, esta vez de mayor envergadur a, pues particip aron en ella sesenta p eones moros y fueron contra el castillo de Cote; la acción terminó con la muerte de do s vecinos de Morón : En este día entraron moros de tierra de Ronda, fasta LX peones, escontra el castillo de Cote, e saltearon a Miguel Ferrández del Corr al e a Martín Sánchez de Madri d e a Garçía Pé rez e a M ar cos, fijo de Andrés Ferrández, e tomaron al dicho Miguel Ferrández e al dicho Marcos, e despojáronlos e matáronlos. E fue seg uydo este rastro faste en térmi no de Z ahara de omes de pie e de cav allo, vezinos de aquí de Morón, e de otros. Entre los quales fueron Ferrand Martín de Rota e Garçía Alfonso, alcaldes, e Álv ar Rodríguez d’Abrio e Iohán Alfonso, su criado, e Ferr and Gutiérrez e Pero Gonçález e Gonçalo de Fozes, e otros mu chs, en presençia de mí, Martín Ferrández, escrivano público de la dicha villa . 9 En este mes s e sucedieron varias incursiones más; de este modo, el día 17 moros de tierra de Ronda, en número de veinte a treinta peo nes, penetraron en el término po r Las Vereda s d e Montegil y robaron un hato de vacas del comendado r mayor; el rastro de los asaltantes se siguió hasta Zahara: 8 Ibídem, p. 8 (f. 5r). 9 Ibídem, p. 14 (f. 11r). L A CONSOLID ACIÓN DE LA FRO NTERA EN LA S ERRANÍA DE V ILLALUENGA 99 En este dicho día entraron moros de tierra de Ronda a término de Morón, a donde dizen Las Veredas de Montegil, fasta veynte o treynta peones, e robaron el fato de las vacas del com endador mayor, e levaron fasta çiento e çinquenta vacas del dicho fasta [sic] . E fue seguydo el rastro fasta en término de Zahara por el dich comendador e po r el comendador de Lares e por Ferrand d’Arias e por Garçía Alfonso e Ferrand Martínez de Rota e Ferrand Martín, escrivano, e Miguel Pérez e Pero Gascón e Alfonso Martínez, alguazil, e otros muchos, en presençia de mí, Martín Ferrández, escrivano público de Morón . 10 Nuevamente tentaro n los moros de Za hara el término moronense, en el Ca mpo de La Gironda, donde robaron nuevamente ganado y mataron a dos vecinos; pero la hueste que salió en su persecución desde Morón, comandada por el comendador mayor, les alcanzó en el r ío Guadalete y les combatió, abatiendo entre ochenta y noventa guerreros musulman es : En este día entraron moros de Zahara, de pie e de cauallo, a término de Morón, e corrieron el canpo de la Gironda e robaron los bueyes e vacas que fallaron, e ma taron vn onbre e vn mochacho, e traxieron el mandado a Morón. E salió el comendador mayor e Ferrand d’Arias e el comendador de Lares e el conçejo con ellos. Et tomaron delantera en Guadalete, e tomaron con los moros que leuauan la presa, e tiraron gela, e pelearon con ellos ençyma del puerto d’Orillo, e mataron fasta ochenta e nouenta moros, e mataron ahí a Pero Gonçález, ahageme (sic), vezino de Mor ón, e firieron a otros. 11 Asimismo, el con cejo de Sevilla también participaba en la defensa de la tierra, como demuestran ciertos albalaes que expidieron los mayordomos en 1405. Así, el 8 de septiembre de dicho año, donde se informa de un almocadén de las gu ardas puestas contra tierras de moro s fuese con sus hombres hasta Za hara, para averigu ar si en dicho lug ar se ju ntaba al guna gente 10 Ibídem, p. 14 (f. 11r). 11 Ibídem, p. 15 (f. 11v). 100 de a caballo de aquéllo s . 12 En este año también se recibió una carta del concejo de Arcos de la Frontera en la que se informaba de qu e sopieron que se ayuntan gente de cavallo en Zahara, lugar del rrey de Granada . 13 2. LA REANUDACIÓN DE LAS HOSTILIDADES CONTRA EL REINO DE GRANADA AL FINAL DEL REINADO DE ENRIQUE III (1406) Este período de paz y relación de cierta igualdad en las relaciones castellano-nazaríes, sólo interrumpido en nu estra zona por las algaradas de los musul manes serranos contra lo s términ os vecinos, finalizará poco ant es de la muerte de Enrique III y el comienzo de la regen cia del Infante don Fernando sobre su sobrino, el fu turo Juan II en 1406. La reanudación de las a ctividades bélicas en la fro ntera tuvo su principio en la toma del castillo de Ay amonte por parte de los granadinos, sobre los qu e reinaba ento nces Mu ḥ ammad VII (1392-1408) : La guerra de los moros vino por esta causa: los moro s, en tiempo de treguas, hurtaron un c astillo de don Álva r Pérez de Guzmán, señor de Olvera, qu e di cen Ayamo nte […]. 14 Como menci ona Emilio Mitre, no puede considerarse […] este acontecimiento como un grav e descalabro cristiano , aunque pudo, en última instancia, envalentonar a Muh ammed VII, a fin d e no obtener que negociar con En rique III en pi e de demasiada desigualdad . 15 Poco después de la 12 A(rchivo) M(unicipal de) S(evill a), Sec ci ón XV, Mayordomazgo, año 1405, n.º 12 3, 8 de septiembre de 1405: Sobre rrazón de un almocadén con ommes, de los que están en guarda, que vaya fasta Zahara a tomar l engua sy sse ayu ntan en el dicho lugar de Zahara alguna gente de cavallo de moros . 13 AMS, Sección XV, Mayordomazgo, año 1405, n.º 124, 8 de septiembre de 1405. 14 FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN, Generaciones, semblanzas e obras de los excelentes reyes de España don Enrique el tercero e don Juan el segundo y de los venerables perlados y notables caballeros que en los tiempos destos reyes fueron, en Crónicas de los Reyes de Castilla, Cay et ano Rosell (ed.), Madrid, M. Ri vadeneyra Editor, 1877, tomo II, p. 699. 15 EMILIO MITRE FERNÁNDEZ , “De la toma de Algeciras a la ca mpa ña de Antequera. Un ca pítulo de los contactos diplomáticos y militares entre Castilla y Granada”, Hispania, 32, 1972, p. 117. L A CONSOLID ACIÓN DE LA FRO NTERA EN LA S ERRANÍA DE V ILLALUENGA 101 pérdida de esta fortaleza s e negoció y se firmó el 6 de octubre de 14 06 un tratado de paz entre los reinos de Castilla y Granada qu e contemplaba entre sus cláusulas que las paces duraría n dos años, desde el 1 de octubre de 1406 hasta el 30 de septiembre de 14 08 . En palabras del mismo autor, la devolución del castillo de Ayamonte era piedra de to que fundamental para demostrar la buena fe con la que se había suscrito el tratado, asunto que debían resolver los jueces de frontera; no obstante, el ataque a Quesada y la sub siguiente batalla en sus proximidades provocó la ruptura de las hostili dades, pues y a el 10 de noviembre se e xpidieron cartas a las ciudades castellanas para que se prepararan para una guerra general . 16 En las Cort es de Toledo , estando ya Enrique III muy enfermo, se habló en los términos que recoge l a crónica de Juan II : Estando este rey don Enrique en Madrid, ve yendo quel rey de Gran ada no le tenía lo que le avía prometido de le tornar el su c astillo de Ayamonte, e ge lo no dar al tiem po que ge lo prometió de dar , e veyendo qu e no quería venir a fazer buena tregua con él, magüer que él condesçendía a mu chas cosas por venir a la tregua, por se aperçebir para fazer la gu erra, porque él toviese todos los pertrechos e cosas que le fazían men ester para la dicha guerra en espeçio de la tregua, porque después él podiese continuar la dicha gu erra con los moros, veyendo que con él no podía asosegar cosa alguna, e que no le mantenía la verdad, por ende ordenó de le fazer guerra. E como tenía sus fronteros en las fronterías, enbióles a dezir que estovie sen quedos, que él quería yr es te año a fazer guerra m uy poderosamente al rey d e Gran ada . 17 Según Juan Torres Fo ntes la decisión de Enrique III de llevar a cabo la guerra contra Granad a no tiene otro fundamento esencial en sus comienzos qu e el de llevar a efecto una acción de castigo 16 Ibídem, pp. 120-121. 17 ÁLVAR GARCÍA DE SANTA MARÍA, Crónica de Juan II… , p. 5. 102 para la osadía musulmana, poner de manifiesto la superioridad castellana, obligando a Granada a seguir prestando vasallaje a Ca stilla y el de revancha y rec uperación de A yamonte . 18 Durante las mismas sesio nes de Cortes, su hermano el infante don Fernando presidió las sesiones por la enfermedad de su hermano , consiguió que sus procuradores aprobaran los subsidios extraordinarios soli citados para la guerra que se avecinaba con los gr anadinos, así como fue auto rizado a aumentar libremente el sub sidio conseguido para la gu erra de Granad a si las necesidades as í lo exigían y sin tener que reunirlos nuevamente para ello . El rey Enrique III falleció el día de Navidad de 1406 y don Fernando fue aupado como regente, ju nto con doña Catalina, la reina madre, para la mino ría de edad de su sobrin o Juan II. 19 3. LA CAMPAÑA DEL INFANTE D ON FERNANDO , REGENTE DE JU AN II (1407) En abril de 1407 el Infante partió hac ia l a front era para ponerse al frente de la guerra contra los granadinos y su emir Mu ḥ ammad VII, acompañado del maestre de Calatrava, el obispo de Palencia, don Ruy López Dávalos, condestable de Castilla, y Pedro Afán de Ri bera, adelant ado mayor de Andalucía. 20 Comenzaba l a pr imera campaña, que terminaría con las importantes conquistas en los bordes d e la Serranía de Ronda: Pruna y, sobre todo , Zahara. 21 18 JUAN TORRE S FONTES, “La regencia de don Fernando el de Antequera y las relaciones castellano -granadina s (1407 -1416). La frontera c astellano- granadina”, Miscelánea de estudios árabes y hebraicos. Sección Arabe-Islam, 14- 15, 1965-1966, p. 141. 19 JUAN TORRES FONTES, “La regencia de don Fernando de Ant eque ra”, Anuario de Estudios Medievales, 1, 1964, p. 375 y 380. 20 ÁLVAR GARCÍA DE SANTA MARÍA, Crónica de Juan II… , pp. 93-94. 21 MIGUEL ÁNGEL LADERO QUESADA, “El reino de Granada y la corona de Castilla en la Baja Edad Media”, Historia del Reino de Gr anada , I, De los orígenes a la época mudéjar (hacia 1502), R afa el G . Pein ado Santaella (ed.), Granada, Universidad-El Legado Andalusí , p. 205. JUAN TORRES FONTES, “La regencia de don Fernando el de Antequera y las relaciones castellano-gra nadinas (1407- 1416). Concl usión”, Miscelánea de Estudios Árabes y hebraicos. Sección Árabe-Islam, 16-17, 1967-1968, p. 99 y ss. L A CONSOLID ACIÓN DE LA FRO NTERA EN LA S ERRANÍA DE V ILLALUENGA 103 3. 1. P RIMERAS ACCIONES CONTRA LOS GRANADINOS Es entonces cuando se lleva a cabo un a cabalgada conjunta de una tropa compuesta por cuarenta y dos caballeros y veintiocho peones procedentes de Carmon a, Marchena y Olvera, que salieron de esta última fortaleza el dos de mayo y fueron contra Torre Alháquime y Ayamonte, así como a Montecor to. Se dirigían así hacia la Serranía, contra la misma Grazalema, cua ndo fueron descubiertos y salieron prestos a combatirles un os doscientos cuar enta caballeros musulmanes de Ron da y Setenil. El éxito en la batalla fue para los cristianos, a pesar de la superioridad de los granadinos, que huyeron y fueron perseguidos hasta Torre A lháquime; en el enfrentamiento murieron el hermano de la cabeçera de Ronda y el mismo alguacil de la ciudad. Los cristianos regresaron a Olvera con los prisioneros y el fruto de l a cabalgad a: caballos, armas e incluso les tomaro n los pendones que están en la iglesia de Olvera, el uno blanco y el otro colorado . 22 3. 2. L A CONQUISTA DE LA VILLA Y FORTALEZA DE P RUNA /A BRŪNA Asimismo, entretanto llegaba el In fante a And alucía, se produjo la toma de la villa y fortaleza de Pruna el 4 de junio de dicho año. Según la Crón ica de Juan II, un moro del lugar que se qu ería convertir le proporcionó el ardid para tomarlo. El comendado r mayor de Alcántara salió con su hueste de Morón hacia la villa de Olvera, muy próxima a Pruna, y allí el converso les mostró por dónde po dían escalar y conquistarla. Así se apoderaro n de la vi lla y las torres y solicitaron y recibieron refuerzos de l os maestres de Alcántar a y Santiago , el primero desde Écij a con 22 ÁLVAR GARCÍA DE SANTA MARÍA, Crónica de Juan II de Castilla, Juan de Mata Carriazo y Arroquia (ed.), Madrid, Real Academia de la Historia, 1982, pp. 98 - 99. JUAN TORRES FONTES, “La regencia de don Fernando… La frontera…”, pp. 165 -166. 104 doscientos lanceros, dejando bien defendida a la fortaleza conquistada. La conquista de esta villa y fortaleza dejaba mejor guarnecida la fron tera por este sector, espe cialmente para proteger a la misma villa de Olvera, po r ese flanco , pero también a las de Cazalla y Marchena. También se aliviaba la presión de lo s granadinos en esta zona al quitarles este impo rtante punt o de apoyo, pues de allí sal ían los moros almogáva res que fazían mal e daño en esta t ierra de los cristianos, que salteaban, e como t enían la yda çerca, torná vanse luego al castill o de Pruna . El Infante, al saber de la caída de Pruna en manos de los castellanos, apresuró su marcha y avisó a los concejos de Sevilla y Córd oba para que se aprestasen a la def ensa de la fortaleza por si el emir se lanzaba con toda la fuerza de sus trop as para recuperar la plaza que les había sido arrebatada. 23 3. 3. C ABALGADA DE LOS CONCEJOS FRONTEROS SEVILLANOS CONTRA TIERRAS MALAGUEÑAS La Crónica nos in forma de una cabalgada de caballero s de Car mona, Écija, Osuna y Teba, con un contingente de un os doscientos jinetes y más de tresciento s cincuenta peo nes, que entrar on en tierra de moros po r el puerto de Casarabonela, localidad en la que se enfrent aron a un importante contingen te de unos seiscientos gr anadinos que les obligaron a abandonar el puerto y tomar la ruta más corta ha cia Teba por El Burgo, donde les atacaron los del lugar con truen os , por lo que se desv iaron hacia l a sierra y se refugiaron de nu evo en Teba par a descansar . Un destacamento de granadinos de más de seisciento s caballeros y unos cuatrocientos peo nes, procedentes de Málaga, Valle de Cártama y Ronda seguían los pasos de la cabalgada y esperaban en celada en el camino de Teba a Osuna para atacar a las distin tas huestes en su regreso a sus lugares de origen. Esperando en vano el paso de lo s cristianos, se vo lvieron sobre sus pasos y al pasar por el Almargen de Tevar, fue advertida su pr esencia. En las proximidades, lo s do s 23 ÁLVAR GARCÍA DE SANTA MARÍA, Crónica de Juan II… , pp. 100- 101. JUAN TORRES FONTES, “La regencia de don Fernando… La frontera…”, p. 166. L A CONSOLID ACIÓN DE LA FRO NTERA EN LA S ERRANÍA DE V ILLALUENGA 105 contingentes se enfren taron y finalmente vencieron los castellanos , gracias a la estrate gi a de estos últimos, en inferiorid ad numérica. 24 En este sector de la frontera se sucedieron otros acontecimientos como el abastecimiento de Teba por parte del comendador mayor de León, de la Orden de Santiago, que me tió su recua en dicha fortaleza y desde allí, con el señor del Carpio fue a correr a Antequera . 25 4. ASEDIO Y CONQUISTA DE ZAHARA/ Ṣ AJRAT ‘ABBĀ D, PUERTA DE LA SERRANÍA 26 Tras llegar el Infante a Sevilla celebró un con sejo de guerra en Carmona, en el que se decidió acometer el reino de Granada por la zona de Ronda, sobre todo porque se aproximaba el invierno y había poco tiempo para lo s preparativos. 27 El ejército que había de ir contra los musulmanes de 24 ÁLVAR GARCÍA DE SANTA MARÍA, Crónica de Juan II… , pp. 120-123. 25 ÁLVAR GARCÍA DE SANTA MARÍA, Crónica de Juan II… , pp. 124-125. 26 BARTOLOMÉ GUTIÉRREZ, Histori a y anales…, II, p. 254, sólo hace referencia a la participación de los jerezanos y a Alonso Fernández Melgarejo; ESTEBAN RALLÓN, Historia de Xerez…, III, pp. 13-15; JUAN DE MATA CARRIAZO Y ARROQUIA, “La ‘Historia de la casa Real de Granada’, anónimo caste llano de mediados del siglo XVI”, Miscelánea de estudios árabes y hebraicos. Sección Árabe -Islam , 6, 1957, p. 35 (ahora en JUAN DE MATA CARRIAZO, En la frontera de Granada, Granada, Universidad, 2002, p. 172): Por vengar estas cosas, fue el rey don Henrrique a Toledo, donde murió, día de Navidad, comie nço del año 1407, quedando por tutor del rey don Juan el Segundo su tío el infante don Fernando, prosiguió la guerra contra Mahomad, que se abía luego confederado con los reyes de Túnez y Tremezén, y le tomó a Zahara y el castillo de Audita, y sitió a Septenil. Durante este cerco tomó el Infate a Ayamonte, Priego, Cañete, Las Cuebas y Ortexica . En el Dīwān Ibn Furkūn , M. ibn Šarifa (ed.), p. 345 (vé ase asimismo Charouiti Hasnaoui, 1997, p.114) se relata cómo el “tirano de Aragón”, apodado el Infante (ṭāgya Ragūn al-mulaqqab bi-l-Ifanti), es decir, Fernando de An te quera, en ṣ afar del año 819/abril de 1416 […] fue el qu e conquist ó “el refugio de Antequera, Zahara de la Sierra y otros castillos de la al -Garbiyya [d e Granada] ” (ma‘qil Antaqīra, Ṣajrat [‘Abbād] wa -gayri -hima min ḥ u ṣūn al -Garbiyya) (cit. por VIRGILIO MARTÍNEZ ENAMORADO, “Cuando Antikaria pasó a ser Antaqīra . En torno a la historiografía y a la arqueología de una ciudad andalusí y de su alfoz”, en AA. VV., Antequera 1410-2010. Reencuentro de culturas, catálogo de la exposición celebrada en el Centro Cultural de Santa Clara de Antequera, 15 de septiembre de 2010-7 de enero de 2011, Antequera, 2010, p. 45). 27 JUAN TORRES FONTES, “L a regencia de don Fernand o… Conclusión…”, p. 101: Tras de deliberar y oír las distintas opiniones de los asistentes, don Fe rnando determinó de por sí ent rar en dirección a Ronda . En este artículo se relatan los acontecimientos de la toma de Zahara por el Infante (pp. 101 -103). También narramos y aportamos la documentación anexa en nuestro trabajo: FRANCISCO SILES GUERRERO, La historia de Zahara a través de los documentos y la historiografía, Ronda, Editorial La Serranía, 2012, pp. 38-41, 55-60, 72-76, 112 La villa de Setenil es muy fuerte a maravilla, la qual está ase ntada entre dos v alles, en una pe ña fecha como manera de trévedes, e está toda çiega, sino los pr etiles e las almenas, qu e están en çima de l a peña. E c orre alrededor della un arroyo de agua, e está toda en peña tajada, tanto que lo menos alto della son de altura de dos lanças de armas, e más. Tiene una puerta al cabo de la villa, en e l comienço del castillo, con una albacara, que es ç erca de una fermosa torre bien grande, que es la torre del omenaje. E tras esta alvacara tiene otra como manera de alcáçar, que ay dos puertas d esta alvacara al alcáçar; e es, otrosí, fecha ençima de una peña más alta que la villa. E del castillo ay otras dos puert as f asta entrar en la t or re grande. E e n ella no ay combate sino es a do est á l a primera puerta, en la primera alvacara. E está entre el muro e el albacara, do es lo más llano deste conbate, una casa fecha en una pe ña tajada . 51 Según la crónica, muy prolija en detalles sobre este asedio , cuando se hizo efectivo el cerco el 5 de octubre, un real s e p uso sobre un valle de viñas situado encima de l a villa, frente al camin o que se dirig ía a Teba, y otr o en la otra parte del valle, en el c amino de Ronda, sobre el ho nsario o cementerio de los moros, en derecho de la puerta de la villa, por l o que ésta quedó cercada por todas partes. Una lombarda (Gijó n) la mandó colocar frente al albacara del alcáçar del castillo . Las otras dos las colo có en la parte contraria de la villa, dond e se ubicó el otro real. Realizaron tantos disparos que agotaron las piedras y tuvieron que ir a buscar donde obtenerlas; aunque le informaron que çerca de Mon tecorto avía una buena pedrera , estaba muy lejos del real y las buscaron y encon traron en un valle cercano. Si bien quebró una lombarda (Gijó n), fue sustituid a por otra más poderosa (La Vanda) cuyos disparos dieron en la torre del a lcáçar que está ençima de la puerta, e magüer que hera çiega desmochó e fiz o gran daño en ella . Desde la otra parte del real tiraron y dieron con una piedra en la torre mayor, ençima del ancho postrimero, al can tón, çerca de las almenas, que echó u na piedra en la primera bóveda. 52 51 ALVAR GA RCÍA DE SANTA MARÍA, Cró nic a de Juan II … , cap. 63, p. 151 -152. FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN, Crónica del Serenísimo…, cap. 41, p. 294. 52 ALVAR GA RCÍA DE SANTA MARÍA, Cró nic a de Juan II … , cap. 63, p. 152 -153. FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN, Crónica del Serenísimo…, cap. 41, pp. 294-295. L A CONSOLID ACIÓN DE LA FRO NTERA EN LA S ERRANÍA DE V ILLALUENGA 113 Resuelto el abasteci miento de piedras para las lomba rdas, tiraban todo el día y parte de la noche sobre la fo rtaleza, que derrocaron una parte del adarve de petril, con las almenas, que estavan ençima de la peña de la villa . Por la otra parte derrocaron las almenas e esquina de u na to rre que es enfrente de la torre mayor, dentro de la cual lanzaron piedras que las traspasaron, si bien los moros cegaron la torre de piedras y tierra para evitar que las lombardas le hiciesen dañ o. 53 No obstante, la villa y fortaleza de Setenil resistía y no se rendía, por lo que mandó traer de Zahara la gran lo mbarda, que cargaba una piedra que pesa seis quintales , la cual llegó al real el doce de octubre. 54 El cerco se mant uvo y los defensores de S etenil se env alentonaron y comenzaro n a hacer salidas contra los castellanos. 55 El 12 de octubre se informó al Infante de qu e el emir de Granada había pasado a la ofensiv a en la frontera oriental y cercado con un p oderoso ejército Jaén, por lo que se vio oblig ado a enviar a la ciudad unas seiscientas lanzas . 56 Dos días despu és mandó el Infante entrar en tierr a de Ron da c on dos mil lanzas, con caballeros y unos cuatro mil peones, qu e pa sasen el puerto de allende de R onda y qu e corriesen las aldeas e la tierra que es allende del puerto . Pusieron el real a una legua equidistante del real de Setenil y de Ronda, pero se retrasaron en pasar el puerto y los moros se les adel antaron, por lo que tuvieron que desistir en la em presa. 57 Por la parte de la Serranía de Villaluenga, los musulmanes serranos de Agraçalema e de Montecorto, asaltaban la recua que se dirig ía desd e Zahara apara abastecer el real, por lo qu e el Infante env ió para protegerlo un contingente al mando del prim ogénito de Per Afán de Ribera; 53 ALVAR GA RCÍA DE SANTA MARÍA, Cró nic a de Juan II … , cap. 65, p. 156 -157. FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN, Crónica del Serenísimo…, cap. 43, p. 295. 54 ALVAR GARCÍA DE SANTA MARÍA, Crónica de Juan II… , cap. 68, p. 159. FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN, Crónica del Serenísimo…, cap. 45, p. 296. 55 ALVAR GARCÍA DE SANTA MARÍA, Crónica de Juan II… , cap. 73, p. 166; cap. 74, pp. 168 -169; cap. 76, pp. 171-172. FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN, Crónica del Serenísimo…, caps. 47/50, pp. 297-298. 56 ALVAR GARCÍA DE SANTA MARÍA, Crónica de Juan II… , cap. 69, p. 160. FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN, Crónica del Serenísimo…, cap. 45, p. 296. 57 ALVAR GARCÍA DE SANTA MARÍA, Crónica de Juan II… , cap. 71, pp. 162 -163. FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN, Crónica del Serenísimo…, cap. 46, p. 297. 114 una vez más los serranos asaltaron la recua y al salir a su encuentro y tras ellos por la Sierra, resultó muerto el hijo del adelantado. 58 El día 23 de octubre el In fante preparó un ataqu e con la bastida o torre de madera móvil 59 y escalas por ocho puntos distintos; pero fracasó al inut ilizarse la bas tida , lo que hizo imposible la acción de los caballeros con las escalas. 60 Así, aunque se combatió la villa y fortaleza, todo s los esfuerzos fueron van os, por lo que reunido el consejo con el Infante, le recomendaron que había de abandonarse el sitio , pues a todas luces era impo sible tomar Setenil , pues e staba bien fortificado, defen di do y abastecido para resistir el cerco, sin contar con que se acercaba el invierno. Así, se decidió abandonar el sitio el día 25 de octubre, ma nd ó los pertrechos o armamento a Zahara y ordenó a parte de sus tropas que fuesen a Audita y la derrocasen to da e pusiesen por el suelo , para evitar que cayera de nuevo en manos de los gr anadinos . Antes de replegarse del rea l se prendió fuego a la bastida, a las mantas y a las tiendas y cho zas construidas. Una vez que parti ó el Infante del real, le fue informado de que hab ían llegado hasta tres mil cabal leros moros a Ronda, con la intención de ir contra los pertrechos que se habían env iado a Zahara, aunque finalmente lleg aron salvos a su destino. 61 Este ejército lo mandó el emir granadino a requerimiento de los musulmanes asediados en Setenil, que informaron al monarca na zarí de cómo estavan çercados e el I nfante los fazía combatir con lonbard as y temían que si los non enb iasen acorrer e enbiase aco rro, que ellos se 58 ALVAR GARCÍA DE SANTA MARÍA, Crónica de Juan II… , cap. 77, p. 172. FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN, Crónica del Serenísimo…, cap. 50, p. 298. 59 Máchina militar de que se usaba antiguamente para expugnar las Ciudades y Plazas fuertes: la qual era una torre o castillo pequeño formado de madera sobr e unos exes con sus rue das, y a competente altura llevaban unos cobe rtizos de maderos fuertes, debaxo de los quale s iban seguros de ser ofendidos los so ldados que la ocupaban, y arrimándola a los muros, a quienes supeditaba, arrojaban des de ella flechas, balas y otras armas, con que desalojaban al ene mígo, y con un puen te levadizo que llevaban pass aban desde ella al muro, y le ocupaban. Covarr. dice se ll amó assi, por ser hecha de madéra basta, y sin pulir […] ( Diccionario de Autoridades). 60 ALVAR GARCÍA DE SANTA MARÍA, Crónica de Juan II… , cap. 78, pp. 173-180. JUAN TORRES FONTES, “La regencia de don Fernando… Conclusión…”, p. 112. 61 ALVAR GARCÍA DE SANTA MARÍA, Crónica de Juan II… , caps. 78-79, pp. 173 -183. FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN, Crónica del Serenísimo…, caps. 51-52, pp. 298-299. L A CONSOLID ACIÓN DE LA FRO NTERA EN LA S ERRANÍA DE V ILLALUENGA 115 temían que la villa les entra rían por fuerça, y, en última instancia, viend o las vidas de sus familias en peligro se verían obligados a dexar la villa al Infante e salir ellos a pl eitesía . Este ejército no pudo actuar, pues, como sabemos, el cerco de S etenil fue levantado justo a su llegada, p or lo que sólo pudieron llevar a cabo algun as razzias por la comarca. 62 Al pasar por Torre Alháquime, el 26 de octu bre, el Infante dejó abastecida la villa, nombró alcaide y destinó allí como guarnició n hasta veinte peones. Posteriormente, en su retirada de la zona, pasó por Moró n, desde donde se dirigió a Marc hena y Carmona. En Morón dejó ordenado el abastecimiento de los castillos conquistados en la frontera, es to es, Cañete, Priego y La s Cuevas; pero en Marchena, el 1 de no viembre, recibió al caballero a quien dejó encomendada su defensa, el cual le informó de que sólo conservaba ya Cañete, donde había dejado a sus hombres y era la única qu e se podía con servar bien defendida y abastecida. El Infante resolvió dar la tenencia de la fortaleza a Fernán Arias de Saavedra. Estand o ya el Infante en Carmona recibió noticia de que los granadinos estavan sobre Cañ ete; aun que hizo las gestiones para mandar tropas a levan tar el sitio de dicha fortaleza, si bien sopo luego otro día cómo los moros eran ydos d e sobre Cañ ete, que paresçe que eran los tres mill de cavallo que vinieron a Ronda el día que el Infante partió de sobre Setenil . Aunque se presentaron ante los muros de Cañete, también fueron a Priego y Las Cuevas, que hallaron abandonados, e entonçes los m oros qu emaron a Priego e a Las Cuevas, e duéronse dende . 63 Asimismo, un conting ente de dos mil caballeros de este ejérc ito emprendieron una expedición d e saqueo contra las tierras de Arcos y Jerez; llegaron a acampar a las puertas de Arcos y regresaron a tierras granadin as con un botín de unas d os mil vacas. 64 62 ALVAR GARCÍA DE SANTA MARÍA, Crónica de Juan II… , cap. 85, pp. 195-196. 63 ALVAR GARCÍA DE SANTA MARÍA, Crónica de Juan II… , caps. 81-82, pp. 185 -189. FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN, Crónica del Serenísimo…, caps. 53-54, pp. 300-301. 64 ALVAR GARCÍA DE SANTA MARÍA, Crónica de Juan II… , cap. 85, p. 195. 116 6. BALANCE FINAL DE LA CAMPAÑA DEL INFANTE E N LA SERRANÍ A DE RONDA Un balance de esta campaña lo realizó el mismo Infante ante los oficiales del concejo sevillano 65 con estas palabras recogidas en la Crónica : Quanto más aviendo tomado e furtado el castillo de Ayamonte, qu e era de mi señor el Rey e mi hermano; e aviendo puesto con él de ge lo tornar, nunca lo quisieron fazer […]. E a mí bien me pluguiera aver entrado en tierra de moros antes, si ser pudiera […]. E porque su merced e piedad quiso darnos l o que ende se t omó, ca se tomaron como ave des oydo Zahara e Audita e A yamonte, e a Ortexícar; e por el tiempo del ynbierno fue forçado de me partir de Setenil e salir de tierra de moros . 66 Terminaba aqu í la primer a campaña del in fante don Fernando contra los granadino s, localizada ésta en la frontera más occidental del reino granadino, donde, a pesar del fracaso ant e Setenil, hubo avances significativo s que permitieron reforzar la posición ca stellana en la zona. En primer lu gar, la toma de la villa y fortaleza de Zahara permitió un control más efectivo de la zon a; por otro lado, la defensa de Olvera y su tierra se vio favorecida por la toma de las fortalezas de Pruna, Ayamonte y To rre Alháqui me al norte de la Serranía, y al este la conquista de Cañet e reforzó la presencia castellana en esta zona y la defensa de la zon a de Teba, a pesar de la pérdida de las recién tomadas fortalezas de Prieg o, Las Cuevas y Ortegícar. 65 El 15 de diciembre de 1407 se manda al mayordomo de Sevilla qu e pagara quinientos maravedís al prior y frailes de San Agustín de dicha ciudad, por el rresçibimiento que ffizieron al pendón de Seuilla quando veno de la guerra de los moros, después que se ganó la villa de Zahara, que es en tierra d e moros (AMS, secc. 15. Mayordomazgo, año 1407, 25 de diciembre, núm. 108). Curiosamente, también se anotan posteriormente g astos por las fiestas q ue se hicieron a la llegada del Infante a Sevilla y tras el fin de la campaña de 1407: Los doze toros que Seuilla mandó lidiar onde el di cho sennor Infante veno a la dicha çibdat de Seuilla la primera ve z de Castilla; et eso mismo la segunda vez quel dicho sennor Infante veno de la guerra de los moros e ganó la villa de Zahara. Los quales dichos doze toros se lidiaron en la plaça de Sant Françisco los seys toros, et los otros seys en la laguna desta dicha çibdat […] (AMS, secc. 15. Mayordomazgo, año 1407, 12 de agosto de 1410, núm. 214). 66 ALVAR GARCÍA DE SANTA MARÍA, Crónica de Juan II… , cap. 84, p. 192. FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN, Crónica del Serenísi mo…, cap. 56, p. 301. L A CONSOLID ACIÓN DE LA FRO NTERA EN LA S ERRANÍA DE V ILLALUENGA 117 Esta fa se ter minaría con la solicitud de tregua por parte de los granadi nos, que habría de estar vigente desde el 15 de abril hasta el 15 de novi embre de 14 08; no obstante, la muerte de Mu ḥammad VII (11 de mayo de 1408) llevó a que su sucesor Yūsuf III (1408 -1417) solicit ase una prór roga, qu e se hi zo efectiva hasta el primero de abril de 1409, aunque se reno vó sucesivamente hasta agost o de 1409 y abril de 1 410 , como veremos enseguida. 67 Poco después, el alcaide de Zahara, Alon so Fernández Melgarejo, mandó a cincuent a caballeros y ochenta peones para apoderarse de cierto ganado que estaba en Grazalema ; llegados al lu gar prepararon una celada: mandó un grupo más pequeño de veinte caballeros, que fueron descubiertos por cinco caballeros musul manes que se di rigía a fazer daño a tierra de cristianos, e venía po r su almoçadén dello s Alí Aven -Moçad . Viendo que eran pocos los caballeros, acordaron hacérselo saber a estas aldeas de aquí çerca , en las que reun ieron hasta veinticuatro caballeros y ochenta peones. Una vez salieron en su persecución , cayeron en la celada qu e les habían preparado; el combate fue favorable para los hombres del al caide, que volvieron a Zahara con quince cautivos y un botín que fue vendido en cuarenta mil maravedí s. 68 67 CRISTÓBAL TORRES DELGADO, “El reino nazarí de Granad a”, en AA . VV., La incorporación de Gr anada a la corona de Castilla, Ac tas d el symposium commemorativo del quinto centenario, Granada, 2 al 5 de diciembre de 1991, Miguel Ángel Ladero Quesada (ed.), Granada, Diputación Provin cial, 1993, p. 759. 68 ALVAR GARCÍA DE SANTA MARÍA, Crónica de Juan II… , cap. 101, pp. 225-226. FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN, Crónica del Serenísimo…, cap. 8, p. 307. JUAN TORRES FONTES, “La regencia de don Fernando… Conclusión…”, p. 128. 119 II ENTRE LA PAZ Y LA GU ERRA: LOS ÚLTIMOS AÑOS D E LA REGENCIA DEL INFANTE DON FERNANDO ( 1408-1412) Y SU R EPERCUSIÓN EN LA SERRANÍA 1. ACCIONES AISLADAS EN EL SECT OR OCCIDENTAL DE LA FRONTERA (1408-1409 ) Aunque la actividad bélica principal desp ués de la campaña del Infante se concentró en la zona oriental de la frontera, en el sector occidental seguían produciéndo se enfrentamientos a menor escala, aunque de manera in cesante. Garci Fern ández Manrique, capitán mayor de la frontera del sector occidental del reino de Granada, tuvo noticia de que se organizaba una exp edición de las f uerzas del emir contra Medina Sidonia, por lo que concentró en esta última fortaleza un importante contingente que hizo desistir a los granadinos, una vez alertados, de la acción que pr eparaban. El 25 de febrero, los concejos de Jerez, Medina y otros de la comarca, así como el frontero García Fernández, pasaron a la ofensiva e hicieron una cabalgada hacia Estepo na, casares y llegaron hasta tierra de Marb ella, donde cogieron un g ran botín. 1 1 ALVAR GARCÍA DE SANTA MARÍA, Crónica de Juan II… , cap. 101, p. 225. FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN, Crónica del Serenísimo…, cap. 7, p. 307. JUAN TORRES FO NTES, “La regencia de don Fernando… Conclusión…”, p. 127. 120 Al tiempo, el alcaide de Cañete, Fernán Arias de Saavedra, llevó a cabo una cabalgad a sobre Ronda el 15 de marzo, con veintinueve ho mbres de armas y trein ta y siete jin etes. Una vez llegados a la zona de El Mercadillo , los jinetes se ded icaron a saquear los alrededores de la ciudad, reuniendo un gran botín ; no obstante, cuando regresaban al castillo de Cañete se apercibieron de que les seguían unos doscientos musul manes rond íes al mando del alcaide de la ciudad. Perseguidos por los mu sulmanes, cerca de Setenil , a los que se les un ieron caballeros de di cha villa y fortaleza, se vieron forzados a presentarles batalla en un canpo que se faze entre Seten il e Las Cuevas , en la que resultaro n victoriosos , tras lo que regresaron a Cañete pací ficamente. 2 Los lances entre castellanos y granadino s continuaron en la frontera ; así, en este con texto, se produjo una segunda cabalgada de Garci Fernández Manrique , frontero, en la zona xericense de la frontera. En el curso de ésta los gr anadinos entraron por la zona de Arcos y saqueaban la comarca, po r lo que los de Jerez les persiguieron hasta el puerto de Gáliz: e e n que los moros vieron que se non podían escusar la pe lea, d exaron la cavalga da que llevavan e començaron a fuyr, e subiéronse a la sierra . Po steriormente, inclus o intentó hacerse con la fortaleza de Castellar y, ante su fracaso en la empresa, decidió qu e corriesen la tierra de los moros ; 3 no obstante, estando en esto fablando, llega ron nuevas a García Fernández, e cartas del Rey, qu e heran treguas con el Rey de Granad a, e que le mandava que le g uardasen . 4 2 ALVAR GARCÍA DE SANTA MARÍA, Crónica de Juan II… , cap. 102, pp. 226-229. FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN, Crónica del Serenísimo…, cap. 9, pp. 307 - 308. JUAN TORRES FONTES, “La regencia de don Fernando… Conclusión…”, pp. 128 -129. 3 ALVAR GARCÍA DE SANTA MARÍA, Crónica de Juan II… , cap. 107, pp. 238-241. FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN, Crónica del Serenísimo…, cap. 11, p. 308. JUAN TORRES FONTES, “La regencia de don Fernando… Conclusión…”, pp. 130 -131. 4 ALVAR GARCÍA DE SANTA MARÍA, Crónica de Juan II… , cap. 108, p. 241. FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN, Crónica del Serenísimo…, cap. 11, p. 309. JUAN TORRES FONTES, “La regencia de don Fernando… Conclusión…”, p. 131. L A CONSOLID ACIÓN DE LA FRO NTERA EN LA S ERRANÍA DE V ILLALUENGA 121 2. LAS TREGUAS ENTRE 1 408 Y 1410 Y SUS INCUMPLIMIENTOS Así, en abril de 1408 se firmaron treguas entre Castilla y Granada, propiciadas, según Torres Fontes, por los acuerdos de ambos regentes de no llevar a cabo campaña alguna en el año 1408 , así como po r los deseos de paz de Mu ḥ ammad VII, debido a sus fracasos militar es en la fro ntera y a los cuantiosos daños que le prov ocaban la actividad de los fronteros and aluces, muy superiores a las pa rias qu e tu viera qu e entrega r al firmarse la tregua . Únicamente sabemos que la treg ua había de durar siete meses, desde el 1 5 de abril al 15 de noviembre de 1 408. 5 No obstante, el 11 de mayo de 1408 murió en Granada el emir Mu ḥ ammad VII, al qu e sucedió Yūsuf III, rescatado de su pr isión de Salobreña por el alcaide de Ronda, Mofarrach. La tradición establecía que con el fallecimiento de cualquiera de los mon arcas sign atarios de la tregua daba fi n instantáneamente a los tratados y acuerdos firmados ; no obstante, aquél qu e estaba más interesado en el mantenimiento de la suspensión de hostilid ades, buscaba formas para una ratificación del acuerdo anterior . 6 Así, el nuevo em ir granadino Yūsuf III mandó a su embajador ante los regentes para que solicitaran el mantenimient o de la tregua firmada por su hermano, a lo que accedieron ratificando el plazo de siete meses esta blecido e incluso ampliánd olo cuatro meses y medio más, hasta el 1 d e abril de 1409. 7 Sin embargo, un incidente en la zona occidental de la frontera provocó el incumplimiento de las tregu as aco rdadas. El Infante mandó a Alonso de las Casas co mo alcaide con la misión de poblar Priego, el cual cayó enfermo en Sevilla y mandó en su nombre a Juan López de Orbaneja, que no cumplió a tiempo su cometido. No obstante, enterado el emir de que se pretend ía po blar la villa fronteriza, mandó marchar con tra la fortaleza un poderoso ejército con el que la pu so sitio ; los defensores capitularon y fueron puestos a salvo en Cañete, tras lo que los granadinos destruyeron de nuevo Priego. Ante la protesta del regen te porque el ataque se había llevado acabo 5 JUAN TORRES FONTES, “La regencia de don Fernando… Conclusión…”, pp . 131 -132. 6 JUAN TORRES FONTES, “La regencia de don Fernando… Conclusión…”, p. 135. 7 JUAN TORRES FONTES, “La regencia de don Fernando… Conclusión…”, p . 136. 128 Según el cronista Bartolomé Gutiérrez, l os preparativos contin uaron durante todo el mes: En 20 del mismo mes tuvo Xerez otra carta para que se aprontase s u gente; y otra del Infante don Fernando citándolos a Córdoba donde los aguardaba. En 24 del dicho se recibió otra del condestable de castilla para que toda la gente de a pié y de a c aballo se dispusiesen a ir a Zahara con el In fante, y en el mismo día se tuvo otra de Alonso Fernández de Melgarejo, alcaide de zahara, pidiendo a Xerez s u tierra, 250 de a ca ballo y 450 de a pié, y que debían de estar allá en todo el mes, y sí se hizo. 33 3. 2. I NTENT O DE RECUPERACIÓN DE Z AHARA POR LOS MUSULMANES DE LA S ERRANÍA DE R ONDA Como bien dice Juan Abellán, los granadinos, al igual que lo s concejos de la frontera occidental, presuponían que las actividades bélicas de esta nu eva campaña se iban a desarrollar en este sector, pues, era fa ma quel rey de Granada au ía mandado a sus moro s qu e de cab allo e de pie poderosamente entrasen a esta tierra e a los l ugares de las comarcas della a fazer todo el mal e da pño que pudiesen . No obstante, no se produjeros hechos sign ificativos que puedan hacernos pensar que se cumplier on a la letra la orden de Yusūf III. 34 Antonio Peláez piensa que detrás de est a acción no estuvo el monarca nazarí, sino los mismos habitantes de la comar ca organizados desde Ronda y ayu dados por un escudero de la guarnició n zahareña. 35 Sin embargo, todas las pr ecauciones tomadas en la fronte ra, en gen eral, y para la defensa de la villa y fortaleza de Zahara, en particular, no pudieron impedir que un asalto de los granadin os, apoyados por un a serie ‘ traidores ’ , 36 se hiciera con el contro l de la villa, obligando al alcaide 33 BARTOLOMÉ GUTIÉRREZ, Historia y anales…, II, p. 260. 34 AMJF, 1410, Actas Capitulares, f. 37v (cit. por J UAN ABELLÁN PÉREZ, “Jer ez y la frontera occidental…”, p. 4 5). 35 ANTONIO PELÁEZ ROVIRA, El emirato nazarí…, p. 194. 36 BARTOLOMÉ GUTIÉRREZ, Historia y anales…, II, p. 260: habla de que, aunque se reforzó la villa y fortaleza unos cristianos de la guarnición vendieron la villa […]. El adelantado, en su carta, también informa de que ç ie rtamente L A CONSOLID ACIÓN DE LA FRO NTERA EN LA S ERRANÍA DE V ILLALUENGA 129 Alfonso Fernánd ez de Melgarejo a atrincherarse en el castillo c on un reducido nú mero de defensores. Así lo comunicaba al concejo de Jerez el 8 de abril de 1410, el de Arcos, que a su vez había sido avisado por el escribano de Bornos , Pedro Fernández de Mesa : 37 Sabed que veno aquí vn mensajero de Iohán Rrodríguez de Foyos, e dixo geme en cómmo vos enbía rrogar e mandar de parte de nuestro sennor el Rey que vades, de cauallo e de pie, todos quantos supierdes armas tomar, al Puerto de Orillo, e que ay vos atenderá para que vades a vujar al castillo de Zahara, que están alçados en él ocho cuerpos de ommes, que sabed por çierto que la villa qu e es ganada e toda la gente c atiua [ … ]. 38 Leídas las cartas, los miembros del concejo jerezano mandaron nuevas cartas con la notica a las villas de Sanlúcar de Barrameda, Rota, El Pu erto de Santa María, Medina Sidonia y Lebrija, así como para Pedro de Estúñiga, frontero de esta úl tima villa, en las quales cartas les enbiaron dezir que por seruiçio del dicho sennor Rey partan luego todos los de cauallo e de pie con sus armas para yr en socorro d e la dicha villa de Zahara . 39 Al día sigu iente, se leyó en el concejo de Jerez otra carta del adelantado mayor de la frontera, Per Afán de Ribera, en la que dab a una información más detall ada de la situ ación: Sabed que aquí son venidas cartas que oy martes a ora de bísperas llegaron aquí a Seuilla cartas çiertas del alcayde de Zahara e de otros puntos, por las quales enbía dezir çiertamente que malos christianos venderon la villa de Zahara a los moros et que mataron algunos christianos y fallaron saluo al alcayde e fasta doze ommes que están con él e n el castillo [ … ]. 40 que malos christianos vendieron la villa de Zahara a los moros (AMJF, Actas Capitulares, 1410, 8 de abril, Cerco de Zahara, f. 64r). 37 FRANCISCO SILES GUERRERO, La historia de Zahara…, pp. 42- 44; JUAN ABELLÁN PÉREZ, “Jerez y la frontera occidental…”, pp. 45 -46. 38 AMJF, 1410, Actas Capitulares, Abril 8, Cerco d e Zahara, f. 63. 39 AMJF, 1410, Actas Capitulares, Abril 8, Cerco d e Zahara, f. 63v. 40 Ibídem . 130 Llegada la noticia a Sevilla, también enviaron cartas a todos los lugares de su tierra: Por alualá del dicho Alfón Ló pe z, fecha IX de ab ril del dicho año, a otros troteros qu e leuaron cartas de Seuilla a los logares de la canpiña e Axarafe e Ribera , e a la Sierra, pa ra que viniese gente para acorrer a Zahara, que la auí an entrado los moros . 41 Enseguida salieron los caballeros sevillanos con el pendón para abortar el intento de lo s musulmanes por hacerse con Zahara y pedía que los de Jerez – para yr en acorrimiento de la dicha villa de Zahara – qu e les siguieran. Estos hechos demuestran qu e aún no se había con solidado la conquista y que los granadinos albergaban todavía esperanzas de r econquistar la fortalez a, pues habían tomado su pérdida como algo coyuntural y en absoluto definitiva. Sin embargo, la situación debió ser favorable para los defensores, pues , gracias al rápido auxilio de las huestes sevillanas, jerezanas y de los demás pu eblos comarcanos, la villa y fortaleza de Zahara no cambió de manos. 42 Las crónicas de Juan II de Pérez de Guzmán hace un relato pormenorizado de los acontecimientos que corresponde en esencia a lo que evidencian los documentos. El Infante fu e informado a su llegada a Córd oba, en su camino hacia la frontera para in iciar la campañ a, el sábado 5 de abril de 14 10, de qu e Zahara hab ía sido escalada y la villa tomada, e cómo habían muerto en la villa ciento e catorce hombres, e llevad o presas sesenta y una mugeres, e ciento e veinte e dos niños, y habían robado la villa y quemado las p uertas . No obstante la aparentement e victoriosa incursión, la fo rtaleza hab ía si do bien defendida po r Fernán Rodríguez de Vallecillo, que entonces estaba por alcaide en nombre de Alfonso Fernánd ez de Melgarejo, junto con veinte hombres, po r lo qu e evitó qu e lo s asaltantes granadinos penetraran en el castillo. Ante la llegada de numerosas fuerzas castellanas, los musulmanes desistieron del cerco y lo abandonaron. Además de las fuerzas de los concejos de la comarca, el Infante envió al gobernador de Alcántara y el adelantado Per Afán de Ribera fue desde Sevilla. Una vez asegurada la villa de nuevo en 41 AMS, secc. 15. Mayordomazgo, año 1409, n.º 117-XVI, 9 de abril de 1410. 42 FRANCISCO SILES GUERRERO, La historia de Zahara…, p. 44; JUAN ABELLÁN PÉREZ, “Jerez y la frontera occ idental…”, p. 46. L A CONSOLID ACIÓN DE LA FRO NTERA EN LA S ERRANÍA DE V ILLALUENGA 131 poder de los cristianos, pusieron en ob ra de reparar todos los muros, e hicieron puertas nuevas a la villa y enterraron los muertos chri stianos que ende había . El In fante, encolerizado por la posibilidad de que la fortaleza hubiera podido ser tomada po r los granadino s, prendió a su alcaide, Alonso Fernández de Melgarejo, que estaba ento nces en Córdoba, que fue preso hasta que se su po que todo fue debido por traició n que hizo un mal escudero suyo, que se llamaba Antón Hernández de Beteta, que la había vendi do a los m oros . Una vez comprobada la traición, el Infante repuso a Alonso Fernández de Melgarejo como alcaide, aunque en el entretanto dio el cargo a su hermano García. 43 El intento de conquistar la fortaleza por parte de los musu lmanes de Ron da debió de ser serio, pues aparece también reflejado en las fuentes árabes: Y cuando los musulmanes de Ronda entraron en Sajrat Abbad – to rnénosla Dios – y aniquila ron a los qu e encontraron en ella entre muertos y presos, excepto algunos de ellos qu e se re fugiaron en su alcaza ba, y vino la buena noticia, dije felicitando a su alteza, un poema de los impro visados, el miér coles de du -l-hiyya, año 812 . 44 Como apostilla el profesor Abellán, la rápida movilización de los castellanos en la frontera se justifica por la situación geográfica de la fortaleza, por su condición de plaza avanzada que, junto a otras ocupa das en 1407, Torre Alh áquime, Ortegícar, Aud ita, Cuev as del Becerro, etc., establecían un freno a la expansión nazarí en el sector noroeste . 45 Antonio Peláez se reafirma en su idea de qu e Y ū suf III no puso excesivo interés en conservar la fortaleza debido fundamentalmente a la carencia de efectivo s militares con los que defenderla. 46 43 FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN, Crónica del Serenísimo…, 1410, cap. I, pp. 315-316; ESTEBAN RALLÓN, Historia de Xerez…, pp. 33 - 35. Sigue los relato s de los cronistas JUAN TORRES FONTES, “La segunda campaña, Antequera 1410”, Miscelánea de estudios árabes y hebraicos. Sección Árabe-Islam, 21, 1972, pp. 38-40. 44 MILOUIDA CHAROUITI HASNAOUI, “Conflictos en la frontera granadin o.castellana poetizados por Al -Basti e Ibn Furkun (s. I Xh- XV)”, en AA. VV., Actas d el Congreso ‘La frontera oriental nazarí como sujeto histórico (s. XIII - XVI)’, Pedro Segura Artero (coord.), Lorca-Vera, 22-24 de noviembre de 1994, Almería, Instituto de Es tudios Almerienses, 1997, p. 114. 45 JUAN ABELLÁN PÉREZ, “Jerez y la frontera occidental…”, p. 54. 46 ANTONIO PELÁEZ ROVIRA, El emirato nazarí…, p. 194. 132 3. 3. R EPARACIÓN DE DAÑOS Y REFUERZO DE LA GUARNICIÓN CRISTIANA EN Z AHARA En los meses posteriores a la intentona granadina se contin uó con el abastecimiento y el reforzamiento de la villa y fortaleza de Zahara para evitar nue vas ofensivas de los granadinos en esta zona de la frontera. Así, en junio del mismo año, las Actas Cap itulares de Jerez registran datos relacionados con la lleva de pan a Zahara y a su alcaide, Alfonso Fernández Melgarejo. 47 Hemos visto cómo la fortaleza de Zahar a sufrió numerosos desperfectos du rante el asedio que sufrió cuando fue conqu istada en 1407. Posterior mente, tras el intento de conquista de la villa el 8 de abril de 1410, el 15 de dicho mes se registra un mandamiento p ara que el mayordomo del concejo sevillano diese cuatro mil maravedís para que un a serie de hombres fuesen a Zahara a hacer algunas reparacion es y labores necesarias, y tomar las medi das de las pu ertas de la villa, por mandato del Rey: Por petiçión del Rey enbió Seuilla a la villa de Zahara vn maestro de fer rero, e tres obr eros con él, y dos carpenteros e vn afador, e dos maestros albañíes; e otrosí vn carpentero que va agora a tomar la medida de las puertas de la dicha villa para las fazer, los quales dichos maestros carpenteros e alba ñíes e afador e ferreros e obreros que van con él e nbío a Seuilla el gouerrnador de la Orden de Alcántara a dezir que enbiase a la dicha villa para fa çer adobar algunas cosas que era muy neçesario e cunplidero de perfeçion ar [ … ]. 48 Asimismo, en 1412 se registra el envío a Zahara, por or den del Rey, de cierto número de maestros albañiles y peones: 47 AMJF, 1410, 23 de junio, Conducción de víveres a Zahara, f. 97 (cit. por FRANCISCO SILES GUERRERO, La h istoria de Zahara…, pp. 44 y 87-88). 48 AMS, secc. 15. Mayordomazgo, año 1409, n.º 99, 15 de abril de 1410. L A CONSOLID ACIÓN DE LA FRO NTERA EN LA S ERRANÍA DE V ILLALUENGA 133 Fazemos vos saber que Nuestro Sennor el Rrey nos enbió vna su carta por la qual nos enbió mandar que enbiásemos a la su villa de Zahara quatro maestros albanníes et veynte ommes peones para fazer las obras que la Su Merçed mandó fazer en la dicha villa. Et gelos d iésemos a Ferrand Rrodríguez de Vallecill o, obrero que es de las dichas obra s […]. 49 Después del intento de capturar Zahara por parte de los granadinos, sigu ieron los sevillanos reforzando esta villa y fortaleza con el envío de hombres par a su defensa y ví veres para su mantenimiento. Así, en 9 de mayo de 1411 se info rmaba del pago a los troteros que llevaro n cartas a las villas de la tierra de Sevilla, concre tamente a la s villas y lugares de las sierr as de Aro che y Constantina. 50 En 21 de enero de 1411 se informó de los lanceros que a cada barrio de Sevilla habían correspondido de los sesenta que nuestro sennor el rey envió mandar que Seuilla e su tierra diese para qu e estouiesen en la villa de Zahara con Alonso Ferrández Melga rejo, su alcayde, en tanto qu e se puebla ; a cada barrio le correspondía un lancero, qu e había de permanecer en ella durante dos meses hasta qu e el concejo de Sevilla les mandase que volvieran; el mismo día se expedía un mandamiento similar a otros concejos de la tierra de Se villa. 51 El 4 de mayo se mandaba a los jurados de las colaciones que enviasen a los lanceros qu e les hab ían correspo ndido a Zahara, lo que no habían llevado a efecto. 52 El 30 de mayo el Rey mandaba a Sevilla y su tierra que enviasen a dicha villa y fortaleza trein ta ballesteros y otros tantos lanceros, hasta un total de sesenta ho mbres, por tiempo de cuatro meses, que debían relevar a l os hombres que estaban allí. 53 El 3 de julio de 1411 se ordenaba los concejos de determinadas villas qu e pagaran los lancer os que habían tenid o que sustituir a los que debían haber enviado , a quienes mand aba prender y 49 AMS, secc. 15. Mayordomazgo, año 1412, núm. 47, 30 de agosto de 1412. 50 AMS, secc. 15. Mayordomazgo, año 1410, n.º 84-XIV, 9 de mayo de 1410. 51 AMS , secc. 15. Mayordomazgo, año 1410, núms. 120-121, 21 de enero de 1411. 52 AMS, secc. 15. Mayordomazgo, año 1410, núm. 123, 4 de mayo de 1411. El mismo mandamiento se hace a los concejos de otras villas de la tierra de Sevilla (ibídem, n.º 167, 4 de mayo de 1411). 53 AMS, secc. 15. Mayordomazgo, año 1410, n.º 168, 30 de ma yo de 1411. El concejo mandó a los jurados de los barrios y colaciones, así como a los concejos de las villas y lugares de su tierra que se repartieran dichos la nceros y ballesteros entre ellas (ibídem, núms. 194-195, 27 de julio de 1411). 134 encarcelar en Sevilla, así co mo que se les embargase de sus bienes 376 mrs. a cada uno de sueldo por los cuatro meses que el alcaide h abía pagado a su s sustitutos. 54 El 17 de octubre de 1412 se dio carta de comisión al alcalde m ayor de Sevilla para que investigase acerca de los peones, ballesteros y lanceros que fueron reparti dos tanto a lo s barrios y colacion es como a las villas y lu gares de su tierra para ir a Zahar a, pu es much os de ellos no se presentaron al servicio que se les hab ía requerido ni se pag ó el importe de sus su eldos a l alcai de Alfonso Fernández de Melgarejo. 55 Nuevamente, se ex pidió otra orden para que los con cejos de las villas y lugares de la tierra de Sevi lla repartiesen entre sus vecinos las cantidades necesarias para pagar al alcaide los sueldos de los hombres de armas qu e habían sustituido a los que tenían la oblig ación. 56 Los últimos dato s acerca del env ío de hombres para atender a la defensa de la villa y fortaleza de Zahara aparecen en l as cuentas de lo s maravedís que recaudaron para pagar el sueldo de los sesenta ho mbres, ballestero s y lanceros por mita d, que fueron a la villa y fortalez a de Zahara, cuyos libramientos estaban fechado s entre el 8 de enero de 1411 al 20 de agosto de 1416. 57 4. LA CAMPAÑA DE AN TEQUERA Y SU REPERCUSIÓ N EN LA SERR ANÍA No no s vamos a deten er en el desarrollo de esta campaña, como sí lo hicimos con la precedente, pues no es el objeto de nuestro estud io, aunque sí veremos los acontecimientos de 54 AMS, secc. 15. Mayordomazgo, año 1410, núm. 122, 3 de julio de 1411. La cuenta de la deuda fue presentada por Alfonso Fernández d e Melgarejo en abril d e 1411 y montaba 39.480 mrs ( ibídem, n. º 165, abril d e 1411). El mandamiento a los jurados de los bar rios para realizar el embargo y venta de los bienes de los susodichos tiene fecha de 3 de julio (ibídem, año 1411, n.º 20, 3 de ju li o de 1411). 55 AMS, secc. 15. Mayordomazgo, año 1412, n.º 107, 17 de octubre de 1412. 56 AMS, secc. 15. Mayordomazgo, año 1412, n.º 129 y 137 , 9 de diciembre de 1412. 57 AMS, secc. 15. Mayordomazgo, año 1412, n.º 189-XIX. L A CONSOLID ACIÓN DE LA FRO NTERA EN LA S ERRANÍA DE V ILLALUENGA 135 modo general para ver su repercusión en la zon a más occidental de la frontera granadina. 58 Así, el Infante, una vez llegado a Córdo ba, celebró un consejo de guerra para escoger el lugar más a propósito par a entrar en el reino granadino; fi nalmente, el lugar escogido fu e Antequera, pues allí se podía transportar con más facilidad la artillería. Situó el real frente a Antequera el 2 6 de abril de 14 10 y se in iciaron las hostilidades . Así, el 5 de mayo tuvo lugar una escaramuza en la Boca del Asna, a una legua de Antequ era, donde murió el cabecera de Ronda . 59 Asimismo, en el transcurso de las ho stilidades, tuvo lugar una cabalgada de F ernando d e Saavedra, alcaide de Cañete, con treinta caballeros hacia los alrededores de Setenil; apercibidos los musulmanes de Setenil y Ron da, con unas fuerzas muy superiores, pusieron dos celadas para cercar a los castellanos, qu e terminaron muertos o cautivos a manos de los gr anadinos, entre ellos el dicho Ferna nd o de Saavedra . Ocupado en el cerco de Antequera, su padre Fernán Arias acudió a Cañete a ref orzar la guarnición por el temor de un ata qu e por parte de los musulmanes s erranos. Asimismo, como operación de castigo , el mismo dirigió una incursión por los campos de Ronda, que llegó a los mismos muros de la ciudad y terminó de manera exitosa para los castellanos, que mataron a treciento s ene migos, tomaron vein tiséis pris ioneros y un millar de cabezas de ganado vacuno. 60 El cerco se prolongaba y Yūsuf III planteó la paz al Infante, pen sando que así se levantaría el sitio, aun que fuera a costa del pago de nu evas parias ; no obstante, don Fernando no aceptó las 58 Véase un relato de la campaña en JUAN TORR ES FONTES, “La segunda campaña, Antequera 1410”, Miscelánea de estudios árab es y hebraicos. S ec ción Arabe-Islám , 21, 1972, pp. 37-84; ANTONIO PELÁEZ ROVIRA, El emir ato nazarí…, pp. 110-121. ÁLVAR GARCÍA DE SANTA MARÍA, Crónica de Juan II… , ca ps. 137-190, pp. 293-401; FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN, Crónica del Serenísimo…, año 1410, caps. 1-41, pp. 315-332. JUAN DE MAT A CARRIAZO Y ARROQUIA, “La Historia de la casa Real…”, p. 36. ANTONIO PAREJO BARRANCO, Historia de Antequera, Antequera, Obra Cultural Caja de Ahorros de Antequera, 1986, pp. 43-46. Sobre el urbanismo en época nazarí y castellana: JOSÉ JUAN COBOS RODRÍGUEZ, “Antequera (Málaga): De Madīna de Al-Ándalus a villa cristiana”, Edad Media. Revista de Historia, 17, 2016, pp. 197-224. 59 ANTONIO PELÁEZ ROVIRA, El emirato nazarí…, p. 195, cita la muerte del arraez/ra’īs o cabecera de Ronda en dicha esta campaña y se interroga sobre su papel en la misma: si respondía a un pa ct o con el emir o, sin embargo, si el papel que desempeña se restringe simplemente a su función de representan te del monarca nazarí en la zona. 60 JUAN TORRES FONTES, “La segunda campaña…”, pp. 59 -60. 136 paces. 61 Al contrario , el Infante puso más empeño en el sitio e incluso levantó un a cerca de ma der alrededor de la población para aislarla completamente. Tras diversas dificultades e intentos infructuosos, el asalto definitivo se produjo el 16 de septiembre, consigu iendo penetrar y hacerse con la villa y ob ligando a refug iarse a los defensores en el alcázar, donde resistieron y pidieron negociar la rendición; el Infante sólo les ofrecía la rend ición incondicional , pero deb ido a lo avanzado del tiempo y el riesgo de prolongar pelig rosamente el cerco, se acordó finalmente que se respetaría la vi da y la libertad de los asediados, a l os qu e se permitió refugiarse en la vecina Archidona. La villa y fo rtaleza antequerana se ocupó finalmente el 24 de septiembre de 14 10. 62 Para afi anzar la seguridad de la conquista, se proce dió a la toma de pequeñ os castillos en los alrededores de Antequera que defendían y ase gu raban el acceso a Antequera, como el de Aznalmara, Cauche y Jébar. 63 Tras la exito sa campaña el Infante salió de Antequera el 3 de octubre y en el río Yeguas le salió al encuen tro el embajador nazarí para soli citarle una tregua entre Castilla y Granada en nombre de su sob erano. El Infante, debido a que las circunstancias le eran favorables y lo s asuntos de Aragón le acuciaban, decidió conceder la paz al gr anadino, por lo que la tregu a había de iniciarse el 6 de noviembre de 14 10 , por diecisiete meses que habían de cumplir dicho día del mes de abril de 1412. 64 Como novedad en estas paces, se establecieron las “parias” de cau tivos que se habían de lib erar trescientos cautiv os cristianos en tres plazos; la entrega de las dos primeras 61 JUAN TORRES FONTES, “La segunda campaña…”, pp. 64 -67. 62 JUAN TORRES FONTES, “La segunda campaña…”, pp. 70 -77. 63 JUAN TORRES FONTES, “La segunda campaña…”, pp. 78 -79. 64 JUAN TORRES FONTES, “La segunda campaña…”, pp. 79 -81. ÁLVAR GARCÍA DE SANTA MARÍA, Crónica de Juan II… , pp. 402-407: en el relato de la crónica se dice que las treguas comenzaron el 10 de noviembre d e 1410. JUAN DE MATA CARRIAZO Y ARROQUIA, “La Historia de la casa Real…”, p. 36. FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN, Crónica del Serenísimo…, cap. 44, p. 333. L A CONSOLID ACIÓN DE LA FRO NTERA EN LA S ERRANÍA DE V ILLALUENGA 137 remesas de c ien cautivos cautivos cada una nos las notifica el cronista Pérez de Guzmán y se llevaron a cabo el 10 de octubre de 14 10 y el 5 de enero de 1411. 65 65 JOSÉ ENRIQUE LÓPEZ DE COCA CASTAÑER, “Acerca de las relaciones diplomáticas castellano -gra nadinas en la pri mera mitad del siglo XV”, Revista del Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino, 12, 1998, p. 17. FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN, Crónica del Sere nísimo…, cap. 47, p. 334. ADRIÁN ELÍAS NEGRO CORTÉS, “Las parias abonadas por el reino de Granada (1246 -1464 ). Aproximación a su estudio”, Roda da fortuna. Revista electrônica sobre Antiguidade e Medievo, 2013, vol. 2, n.º 1-1 (número especial), p. 385. 144 (1427-1429) y el gobierno de facto a Ri ḍwān Bannigaš, que procede a r elevar a los alcaides fronteros por otro s de su confianza. 15 Tras el acces o del nuevo monarca naz arí al trono se solicitaron sin dilación nuevas treguas por parte de los granadinos, pues las establecidas con el anterior monarca qu edaron automáticamente anuladas; Juan II concedió un nuevo período de paz que comenza ría el 16 de febrero de 1427, estableciéndose para los in tercambios comerciales puertos secos como el de Zahara, en la parte occidental d e la frontera . 16 Las treguas finalizaban el 16 de febrero de 1429 y el embajador de Mu ḥ ammad VIII ya había solicitado la pr órroga de las paces, aunque por lo pronto sólo le aseguró el mon arca que en el entretanto que decidía al respecto se mantendría el cese de las hostilidades; mientras lo s granadinos pretendían renovas las tregu as por un perído más extenso , de cuatro o cinco años, Juan II sólo le prometió entre seis meses y un año y a cambi o de todos los cautiv os cristiano s existentes en el reino de Granada, lo que indicaba la intención del monarca de hacer el acuerdo imposible y reanudar la guerra. No obstante, debido a la hostilidad de Aragón y de los Infa ntes hizo que Juan II concediera fin almente nuevas treguas a Mu ḥ ammad VIII pocos días antes de que acabara la anterior. 17 Por otro lado , en diciembre de 1428, en el Reino de Granada, los Abencerrajes solicitan el apoyo castellano para la vuelta al poder de Mu ḥ ammad IX, que vuelve al trono por segunda vez (1430-1431) a finales de 142 9: 18 E estando en este real, Gibraltar e Málaga e Ronda, e todos l os lugares del reino de Granada le envia ron ob edescer e rescibir po r Rey , e al R ey Pequeño non quedaba ya sino el A lhambra . 19 Como asevera Seco de Lucena, durante los años 1427 a 1430 , l a 15 JOSÉ ENRIQUE LÓPEZ DE COCA CASTAÑER, “El Reino de Grana da 1354 - 1501…”, p. 339; CRISTÓBAL TORRES DELGADO, “El reino nazarí de Granada (s. XIII - XV)…”, p. 761. 16 JUAN TORRES FONTES, “L as relaciones castellano -granadinas, 1427- 1430…”, p. 90. Los acontecimientos en la frontera en 1427: ibídem, pp. 90-92. 17 JUAN TORRES FONTES, “Las relaciones castellano -granadinas, 1427- 1430…”, pp. 97 -98. 18 JOSÉ ENRIQUE LÓPEZ DE CO CA CASTAÑER, “El Reino de Granada 1354 - 1501…”, p. 339; CRISTÓBAL TORRES DELGADO, “El reino nazarí de Granada (s. XIII - XV),…”, pp. 761 -762. Estos acontecimientos también en: JUAN TORRES FONTES, “Las relaciones castellano -granadinas, 1427- 1430…”, pp. 99 -102. 19 ÁLVAR GARCÍA DE SANTA MARÍA, Crónica de don Juan II, CODOIN n.º 99…, p. 31. L A CONSOLID ACIÓN DE LA FRO NTERA EN LA S ERRANÍA DE V ILLALUENGA 145 diplomacia castellana jugó un importante papel en la política interna de los na ṣ r ī es, favoreciendo alternativamente a uno u ot ro de lo s mon arcas rivales, atizando el fuego de la discordia y fomentando motines y sublevaciones co n propósito de debilitar el p oderío granadino. 20 2. LA REANUDACIÓN DE LAS HOSTILIDADES E NTRE GRANADINOS Y CASTELLANOS (1430) No obstante, la vuelta al tro no de El izquierdo no mantendrá por mucho tiempo la paz en la frontera. En 1430 se solicitaron treguas por parte del granadino, aunque el Rey, qu eriendo hacer la guerra a lo s musul manes, sólo se las prometía po r el plazo de un año . Las negociacion es no avanzaban y el embajador enviado a Granada no conseguía la aprobación de Mu ḥ ammad IX acerca de las prop uestas de Juan II para establecer las tregu as. Reunido el Consejo, el rey decidió tornar a la guerra de lo s moro s, una vez que había alcanzado ya la paz con los aragoneses, si bien ya se hallaban en el mes de agosto y les era i mposible ir personalmente y movilizar el ejército hacia la frontera, por lo que envió su s fronteros a Andalucía a hacer la g uerra. 21 2. 1. E XPEDICIÓN CONTRA IGUALEJA , EN LA S ERRANÍA DE R ONDA Así, Fernán Álvarez de Toledo, capitán en Écija, el comendado r mayor de Calatrava y el alcaide de An tequera prepararon una expedición a la tierra de Ron da. Planearon penetrar en el la los dos últimos e fuesen robar un lugar que dicen Egualeja, e saliesen de nd e a Ro nda, donde se reunirían con el primero. Así, se dirigieron a Igualeja y, mientras las avanzadillas comenzaba n a saquear el lugar, sus habitantes, prevenido s y reforzados por musulmanes de tod os los lugares 20 LUIS SECO DE LUCENA PAREDES, “Panorama político del islam granadino durante el siglo XV”, p. 16. 21 ÁLVAR GARCÍA DE SANTA MARÍA, Crónica de don Juan II, CODOIN n.º 99…, pp. 205 - 207 y 220-222. 146 vecinos, les atacaron, por lo que cuand o l legó el comendador mayor con el resto del ejército , debido a qu e los moros los afin caban muy recio e porque la tierra era mucho fragosa, e los mor os todavía venían más, decidió la retirada del lugar e tovo ojo de pasar con los suyos una sierra, teniendo camino para Ro nda . Perseguidos po r los musulmanes, cada vez en mayor número, qu e iban tomando los puertos, avanzaban al encuentro del capitán de Écija luchando cada vez con mayor nú mero de musulmanes, que le causaron grandes bajas hasta que Fernán Álvarez l e salió al encuentro, extrañado po r su tardanza, y desde la sierra vo lvieron juntos en cabalgada. En esta cabalgada, según se decía, fueron muertos e presos de los cristianos fa sta ciento, e de los moros murieron muchos . El desa stre acaecid o en esta cabalg ada fue debido a la cobdicia de robar qu e hobieron los corredores, pues, como sent encia la Cr ónica, no n es de bu enos guerreros an tes de ser vencidos los enemigos entremeterse en robar . 22 2. 2. L A TOMA DE J IMENA / Š IMĪNA (1431) Las hostilidades conti núan en otros lugares de la front era, pero el acontecimiento más importante que ocurre antes de la venida de Juan II ocurre con la toma de Jimena / Šim ī na . 23 Al 22 ÁLVAR GARCÍA DE SANTA MARÍA, Crónica de don Juan II, CODOIN n.º 99…, pp. 213 -214; FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN, Crónica del Serenísimo…, año 1430, cap. 28, p. 489: Fue ron a correr tierra de Ronda e fueron robar a un lugar que se llama Igualeja . 23 ÁLVAR GARCÍA DE SANTA MARÍA, Crónica de don Juan II, CODOIN n.º 99…, pp. 270 -273; FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN, Crónica del Serenísimo…, año 1431, cap. 11, pp. 493-494. BARTOLOMÉ GUTIÉRREZ, Historia y anales…, II, pp. 288-294; ESTEBAN RALLÓN, Historia de Xer e z…, tomo III, pp. 79-83; GONZALO DE PADILLA, Historia de Xerez de la Frontera…, caps. 23-24, pp. 69-73. MIGUEL MANCHEÑO Y OLIVARES, Historia de Arcos…, p. 172. RAFAEL SÁNCHEZ SAUS, “Jimena (1431 - 1431): Avanzada de Castilla en la Frontera”, Estudios de Historia y de Arqueología Medievales, 2, 1982, pp. 19-29. Un estudio específico y completo de la conquista de Jimena y su sostenimiento por el concejo de Jerez: MARÍA JOSÉ VALVERDE, “La pre matura conquista de la fortaleza de Jimena en 1431 y su vinculación al cabildo de Jerez”, Estudios de Historia y de Arqueol ogía Medievales, XI, 199 6, pp. 217- 242; RAFAEL SÁNCHEZ SAUS, “Jimena (1431 - 1451): Avanzada de Castilla en la Frontera”, Estudios de Historia y de Arqueología Medievales, 2, 1982, pp. 19-28. L A CONSOLID ACIÓN DE LA FRO NTERA EN LA S ERRANÍA DE V ILLALUENGA 147 cabildo jerez a no llegaron noticias el 26 de febrero de 1431 de que se estaban concentrando tropas en Ron da para penetrar en tierras castellanas hacia Utrera y El Coroni l, por lo que se ped ía la instalación de las guardas aco stumbradas que habrán de apostarse en la Sierra ; pronto se aprestaron las tro pas necesarias para sal ir de Jerez hacia la frontera y se alertab a a los concejos vecinos. El 1 de marzo ya estaban los contingentes musulmanes en las estribaciones de la Sierra de Ronda, adentránd ose de forma peligrosa por el límite sur de los do minios castella nos . Para hacer frente a esta amenaza salió el mariscal Pedro García de Herrera, frontero de Jerez con un contingente hacia la sierra del Aljibe. 24 En este contexto, se tomó sorpresivamente por escala la fortaleza el día 12 de marzo de 1431 , aunque al par ecer du raron los combates para la fortaleza fasta el martes siguiente que se entró por fuerza en la dicha villa , 25 quedando esta importante fortaleza como avanzada de la frontera en este sector y a cargo, fu ndamentalment e, del concejo jerezano. 2. 3. E NTRADA DE LOS CASTELLANOS EN LA S ERRANÍA DE R ONDA Según el relato del cronista Esteban Rallón, que se basa en las Actas Capitu lares, Juan II, desde Córdoba, mandó a do n Alonso Pérez de Guzmán para realizar una maniob ra de distracción en la zona más occidental de la frontera, en la Serranía de Ronda. Dirig iéndose a la zona para realizar la entrada en territ orio granadino, recaló en Utrera y de sde allí solicitó la ayuda de lo s concejos de la comarca, entre ellos el de Jerez, si bien las tro pas xericenses estab an ocupadas en la defensa y conservación de Jimen a; asimismo, por si no fuera bastante, el Rey les pidió que mandaran cie nto cincuenta jinetes a la vega de Granada. Los caballeros de Jerez habían de estar en Zahara en la fecha convenid a de julio; reunida la tropa, do n Alonso entró junto a Ronda y 24 MARÍA JOSÉ VALVERDE, “La prematura conquista…”, pp. 219 -224. 25 BARTOLOMÉ GUTIÉRREZ, Historia y anales…, II, p. 290. 148 Setenil , qu emó lo s panes y robó los campos, volviendo de la tala ya a mediado s de mes, pu es el 18 de julio se presentaba al cabild o jerezano un informe de la misma. 26 El 1 de julio había tenido lugar en la Vega de Granada la batalla d e La Higueruela dond e las tropas granadinas de Mu ḥ ammad IX es derrotado estrepitosamente con la ayuda del pretendiente al trono na ṣrí Yūsuf, alzado como tal por el band o legitimista tras la ejecución de Mu ḥ ammad El Pequeño y su hermano en marzo de este mismo año . Ante la derrota en la batalla y las disension es internas, El Zurdo huye a finales de 1431 y se entro niza a Yūsuf IV (1432), si bi en sólo reinaría un par de meses. L as excesivas pari as impuestas al g ranadino, en moneda y cautivos, gen eraron un profundo descontento , a lo qu e se añadió que el depuesto monarca Mu ḥ amm ad IX se hiciera fuerte en Mál aga con el objetivo de desalojar del tro no al nuevo monarca, lo que hará efectivo en febrero de 1432, in iciando su tercer reinado (1432 -1445). 27 Decidido a atajar de una vez las disensiones internas, Mu ḥ ammad IX inaugura su tercer reinado con una serie de medidas tendentes a favorecer su posición frente a sus súbditos y solic ita de nu evo a l os castellanos el establecimiento de nuevas tregu as, que son rechazadas por éstos. No obstante, a pesar de la ruptura de las hostilidades, tampoco Castil la pueden emprender en esto s momentos acciones decisivas y de mayor envergadura, aunque sí se producen impor tantes entradas en territorio g ranadino. 28 Sí se refuerzan los castillos fronteros con ho mbres y víveres, pues h abían de estar en tiempo de la guerra que se avecinaba bien poblados, pertrechados y abastecidos. Así el concejo sevillano 26 ESTEBAN RALLÓN, Historia de Xerez…, tomo III, pp. 91-93 y 97-98. 27 JOSÉ ENRIQUE LÓPEZ DE COCA CASTAÑER, “El Reino de Granada 1354 - 1501…”, pp. 340-343; CRISTÓBAL TORRES DELGADO, “El reino nazarí de Granada (s. XIII - XV),…”, p. 763. 28 JOSÉ ENRIQUE LÓPEZ DE COCA CASTAÑER, “El Reino de Grana da 1354 - 1501…”, p. 343; CRISTÓBAL TORRES DELGADO, “E l reino nazarí de Granada (s. XIII - XV),…”, pp. 763 -764. Este período lo estudió también JUAN TORRES FONTES, Relaciones castellano-granadinas (1432-1454), Cádiz, Patrimonio, Cultura y Ciencias Medievales, 2010. L A CONSOLID ACIÓN DE LA FRO NTERA EN LA S ERRANÍA DE V ILLALUENGA 149 libra al alcaide del castillo de Matrera doce mil maravedís y sesenta cahíces de trigo el 8 de julio de 1432, según se ab ona la tenen cia en tiempo de gu erra, para tal fin. 29 Los mismos se libran en 1435 para la tenencia del castillo . 30 2. 4. L A TOMA DE T URÓN Y A RDALES (1433) Rota la tregua tras apoderarse el granadino de Cambil y Alcántara , comenzaron las hostilidades. En el sector occidental de la fro ntera, correspondiente al arzobispado de Sevilla, estaba al mando Diego Gómez de Ribera, adelantado mayo r de Andalucía, tomó en 1433 por escala la vi lla de Tu rón y ocupó el castillo de Ardales, dos puntos front erizos importantes en este sector de la frontera: 31 E escaló e hobo para el Rey la villa de turón […]. E otro día que esta villa hobo, combatió un castillo muy bueno que decían Hardales, que está a vista de Turón. E luego al primer combate ficieron pleitesía con él los moros que en él estaban que l os dejase salir seguros, e que le dejarían el castillo, e así lo cobró por el Rey . 32 Como castillos en vangu ardia de la frontera, nos podemos hacer una idea de las frecuentes acometidas de los granadinos a las fo rtalezas de Tu rón y Ardales por la petición del maestre de Alcántara, Gut ierre de Sot omayor, para que el concejo repartiese en la ciuda d y su tierra setenta 29 AMS, Sección XV, Papeles del Mayordomazgo, 1432-1433, caja 3 7, n.º 46, f. 101r-v (cit . por DEBORAH KIRSCHBERG SCHENCK, Catálogo de los papel es del Mayordomaz go del siglo X V. III 1432 -1442, Marcos Fernández Gómez (coord.), Sevilla, Ayuntamiento -Instituto de la Cultura y las Artes, 2011, p. 63, n.º 28, 8 de julio de 1432). 30 AMS, Sección XV, Papeles del Mayordomazgo, 1435-1436, caja 3 6, n.º 258, f. 73r-v (cit. por DEBORAH KIRSCHBERG SCHENCK, Catá logo de los papeles del Mayordomazgo… , p. 121, n.º 258 , 9 de noviembre de 143 5). 31 JUAN TORRES FONTES, Relaciones castellano-granadinas (1432- 1454)…, pp. 24-25. 32 ÁLVAR GARCÍA DE SANTA MARÍA, Crónica de don Juan II, CODOIN n.º 99…, p. 384. 150 y cuatro peones, ballesteros jóvenes que puedan trabajar bien, que hab ían de enviar a Écija para llevarlos a las villas y castillo s de Turón y Arda les a releva r las guarniciones, pues están agotados por su constan te lucha con los moro s . 33 2. 5. E NFRENTAMIENTOS PUNTUALES EN LA FRONTERA OCCIDENTAL En nu estra Serranía, los castillos fronteros de Matrera y Zahara amojonaban en 1433 sus términos, como consta de las cantidades reclamadas por el con cejo de Utrera po r los gastos que hicieron en esta operación Juan Barba, ve inticuatro de Sevilla, así como el notario Sancho Gómez y los caballe ros y peones qu e les acompañaro n. 34 Al parecer, había diferencias entre ambas fortalezas por la delimitación de sus términos, como consta a fin ale s de julio de 1432, cuando se manda al veinticuatro Diego Fernández de Mendoza para que hag a las pertinentes averiguaciones. 35 Poco después también, en el se ctor m ás occid ental, el alcaide de Jimena, Juan de Saavedr a, y las milicias del concejo jerezano , informado de qu e la fortaleza vecina d e Castellar tenía pocos hombres que la defen dieran y mal abastecida , la sitió; enterado el adelantado ma yor de la fro ntera se di rigió allí con sus tropas y se unió a los que cercaban el castillo . Viendo los de Castellar que les era imposible defenderse ante la imponen te fuerza que se había desplegad o ante sus muros, diéronse a pleitesía e entregaron la villa al Adelan tado e a Juan de Sayavedra para el Rey . 36 La 33 AMS, Actas Capitulares, 1435, f. 30 (citado por MARÍA JOSEFA SANZ FUENTES y MARÍA ISABEL SIMO RODRÍGUEZ, Catálogo de documentos contenidos en los libros del cabildo del concejo de Sevilla , Sevilla, Universidad, 1993, n.º 16, p. 11). 34 AMS, Sección XV, Papeles del Mayord omazgo, 1432-1433, caja 3 7, n.º 83, f. 127r-v ( ci t. por DEBORAH KIRSCHBERG SCHENCK, Catálogo de los papeles del Mayordomazgo… , p. 95, n.º 169, 22 de marzo de 1433). 35 Ibídem, n.º 43, f. 90r (cit. por DEBORAH KIRSCHBERG SCHENCK, Catálogo de los papeles del Mayordomazgo… , p. 64, n.º 31, 30 de julio de 1432). 36 ÁLVAR GARCÍA DE SANTA MARÍA, Crónica de don Juan II, CODOIN n.º 99…, p. 385. L A CONSOLID ACIÓN DE LA FRO NTERA EN LA S ERRANÍA DE V ILLALUENGA 151 crónica de Bartolomé Gutiérrez, que da todo el protagonismo a los jerezanos, nos dice que la fecha exacta de la conqu ista fue el 28 de marzo de 1434. 37 Dentro del ámbito más local, también en este contexto de guerra de fro ntera entre castellanos y granadinos cuando parece ser qu e estuvo a pu nto de caer en manos de los granadino s una fortaleza tan importante para el concejo de Jerez como el castillo d e Tempul. En 143 4 había sido nombrado alcaide de la fortaleza Juan Suarez, que tuvo que ausentarse de ella y, aunque la dejó bien guarnecida, debido a la traición de uno de lo s soldados, cayó momentáne amente en man os de los granadinos, si bien acudieron los ad alides y corredores que lo guardaban, que pudieron entrar en la fortaleza y expulsar sin dificultad a los invasores. Al parecer, el concejo informaba al rey de que el traidor habia sido guarda de él el añ o antecedente y qu e siendo muy familia r de el alcaide, se hizo moro, y vino acompañado de ellos y entró en el castillo como solía y prendió a el alcaide e hizo ahumadas para llamar más moros de los que le acompa ñaban y él tenía escondidos, a cuya algarada acu dieron los cristian os y le quitaron la presa, porque huyeron y se llevaron cautivo a el alcaide. 38 2. 6. L A DESASTROSA INCURSIÓN DEL MAESTRE DE A LCÁNTARA EN LA S ERRANÍA DE V ILLALUENGA (1435) En 1435, dentro de las in cursiones que realizaban los catellanos en territo rio granadino, se produjo en esta zona de la frontera un gran descalabro del maestre de Alcántara, don Gutierre de Sotomayor – capitán general de este sector a la muerte de Per Afán de Ribera – cuando penetró en la Serranía d e Villaluenga para combatir Archite y Ubr ique. Se había informado de que ambos lugares los podría ligeramente barajar e traer ende gran presa, e acordó de irlos a tomar, con 37 BARTOLOMÉ GUTIÉRREZ, Historia y anales…, II, pp. 297-298; ESTEBAN RALLÓN, Historia de Xerez…, tomo III, pp. 115-116. 38 ESTEBAN RALLÓN, Historia de Xerez…, tomo III, pp. 121-122. 152 ochocientos caballeros y cuatro cientos peones; no obstante, la tierra era tan estrecha por donde encontró, e los caminos tan malos, que incluso a los pe ones les costaba de avanzar. En su camino fueron descub iertos por las atalayas de los musulmanes y le prepararon una emboscada por su conocimiento de una tierra tan difícil de transitar, en u na angostura po r el que habían de pasar. El ataque de lo s gr anadinos fue in discriminado , y con unos quinientos peones, b allesteros y honderos, como tenían lo alto de la sierra , mataron a casi toda la hueste con las ballestas y piedr as que lanzaban a los castellano s; sólo escaparon de la muerte el cautiverio unos cien hombres y entre los muertos se contaban varios caballeros prin cipales, como el hi jo del adelantado mayor Per Afán de Ribera, el comendador may or de Alcántara, así como varios comendadores de la Orden. Sin embargo, el maestre Gutierr e de Sotomayor logró escapar, porque plugo a dios que se halló co n un hombre natural de la tierra, au nque no era adalid, qu e lo sacó en salvo con alguno s de los que le siguieron. 39 El cronista moronense Bohórqu ez Villalón relata la desastrosa incursión del maestre en su manuscrito: El maestre don Gutierre tuvo aviso que las villas de Archite, Ubrique y Benaocas estaban sin prevención y trató de irlas a ganar, para lo qual Morón le imbió veinte caballeros a su costa a la ciudad de Écija, donde estaba el maestre, y previno para quando pasase con su gente por esta villa perdizes, pan y palmitos. Y embió a avisar a la de olvera, donde hay tradición, que se correspondían estas dos vill as con un perro, que havía y llevaba las cartas, mensagero a propósito por su ligerez a y por el peligro de los moros. Y haviendo pasado el ma estre y su gente por Morón fue a sestear a Guadapolcún, río de Olvera. Y allí vino el alcaide de aquella villa y persuadió a el maestre se volviera, porque la tierra a donde iba ya havía sucedido en ella grande desgracia a los christianos. Y el maestre, sin embargo, prosiguió su camino. Y porque los adalides que llevaban no sabían la tierra bien, entraron por unos montes por donde con dificultad pasaban los peones y para los ginetes no havía paso, y así fue menester pasar por una senda uno a uno, en que se detuvieron mucho y fueron sentidos 39 PÉREZ DE GUZMÁN, Crónica del Serenísimo…, año 1435, cap. 11, pp. 519-520. L A CONSOLID ACIÓN DE LA FRO NTERA EN LA S ERRANÍA DE V ILLALUENGA 153 de los moros. Y juntó gran número de ellos, tomaron la delantera por pasos que sabían y ocuparon un estrecho por donde ha vían de pasar los christianos. Y haviendo subido otros moros a la s sierras, hizieron en los christianos tal estrago con piedras, que sin poder pelear murieron casi todos, pues sólo escaparon ciento, y entre ellos el M aestre, que un soldado lo sigui ó por una senda. 40 Las actas capitulares de Jerez de la Frontera se hicieron eco de un acontecimiento tan importante en la frontera, no sin cierto laconismo: En vierrnes diez e ocho días del mes de março, año del nasçimiento de Nuestro Saluador Ihesu Christo de mill e quatroçientos e treynta e çinco annos fue desbaratado el maestre de Alcántara, capitán mayor de la ffrontera en tierra de moros en un lugar que ll aman Benaoç az e quedaron dentro çiertos comendadores e el comendador ma yor de […] e muncha gente de armas e gynetes e munchos cauallos e munchas ar mas. El Señor Di os quiera que se vengue, etc. bre uemente, etc. 41 Los cronistas jerezanos se hacen eco d e la desconfianza que la empresa del maestre de Alcántara suscitó entre los miembros del concejo cuando llegaron cartas pidiendo gente y bastimentos que habían de estar en Morón pa ra la entrada que aseguraba felices suc esos ; decidieron enviar doscientos caballeros. 42 La noticia del desastre tuvo una gran repercusión en la épo ca hasta el punto que de esta historia nació un romance front erizo: 43 40 BNE, ms. 1747, ANTONIO BOHÓRQUEZ VILLALÓN, Annales de Morón. Historia de su fundación y armas de sus famosos moradores, por D. A ntoni o Bohorques Vi llalón, año 1 638, s. l., 1771. Copia el romance que men ci onamos infra en el folio 80r-v. ALONSO DE TORRES Y TAPIA, Crónica de la Orden de Alcántara, Madrid, Imprenta de d on Gabriel Ramírez, 1763, tomo II, pp. 302-306. 41 AMJF, ACTAS CAPITULARES, 1435, f. 113r. Transcripción nuestra del original; ya la incluía en su trabajo MARÍA JOSÉ VALVERDE, “La prematura conquista de la fortaleza de Jimena en 1431 y su vinculación al cabildo de Jerez”, Estudios de Historia y de Arqueología Medievales, 11, 1996, p. 236. 42 ESTEBAN RALLÓN, Historia de Xerez…, tomo III, pp. 125-128. 43 MANUEL ROJAS GABRIEL, La frontera entre los reinos de Sevilla y Granada en el siglo X V (1390-1481), Cád iz , Universidad, 1995, p. 69. FELICIAN O NOVOA PORTELA, “Órdenes militares y batallas perdidas”, Norba. Revista 256 2. 4. F IN DEL CERCO DE A LHAMA E INCIDENCIA EN LA FRONTERA El profesor Abellán habla en su trabajo de que el rey de Granada llegó a ofrecer al marqué s de Cádiz varias plazas de la Serr anía de Ronda ocupadas por los granadinos en los años inmediatamente anteriores a cambio de que aband onara Alhama: E davan al Marqués el rey de Granada porque dexase el vaso de la çibdad a Zahara e a Cardela e a un castillo que se lla ma Monte Corto e otras cosa s fartas, de donde se ded uce el extraordinario valor estratégico de la pérdida para los nazaríes, y a que se ally se proveya de trigo Granada e todos los otros lugares . 66 Finalmente, e l cerco de Alhama fue levantado tras la llegada el 19 de marzo de 1482 de las tropas castellanas al mand o del duqu e de Medina Sidonia, don A lonso de Aguilar, el conde de Cabra y el maestre de Calatrava, entre otros caballeros pr incipales. 67 La alarma en la frontera no cesó tras la toma de Alhama y se hu bo de reforzar la guarda de la misma. Las actas capitulares de Jerez de la Frontera registran algu nas alarmas en este período y lances en la frontera: Mandaron que fuese escripto al rrey e a la rreyna nu estro señores la nueua de las vacas lleuadas a los d’E storga e que commo se dize que las guardas se lleuaron,e asymismo commo los de Arc os e Alcalá herraron de ser perdidos po rque los moros echaron çelada e plogo a Dios que non fiziesen daño nin saliesen con su mala e peruersa orden e commo non fue a mengua de las guardas porque veynte de cauallo vinieron a la vereda de los ladrones aparta do de las guardas por donde no podían venir caualleros. 68 66 JUAN ABELLÁN PÉR EZ, Cronicón de Benito de Cárdenas… , p. 101 (JUAN ABELLÁN PÉREZ, “La toma de Alhama…”, p. 14). De aquí toma la noticia JOSEPH ÁNGELO DÁVILA, Historia de Xerez …, p. 148 ; ESTEBAN RALLÓN, Historia de Xerez…, IV, p. 65. 67 JUAN ABELLÁN PÉREZ, “La toma de Alhama…”, p. 16. 68 AMJF, Actas Capitulares, 1482, f. 104v, cabildo de 7 de junio. L A G UERRA DE G RANADA Y LA CONQ UISTA DEFINITIVA DE LA S ERRANÍA DE R ONDA 257 Así, en el cabildo de 21 de juni o, se habló de que se fazían al menaras en lo d’Espera e Arcos e Torre de Sera, e qu e las gua rdas del Mulad ar acudi eron a ellas qu e se deuía saber de la guar da del Muladar commo auía pasado este caso . La guarda del dicho Muladar declaró qu él e su conpañero vieron vn fuego la vía d’Espera e estouier on quedos a ver qué rrespondería Arcos, y luego Arcos hizo almenara e atrás della la Torre de Sera, et luego ellos rrespon dieron e fizieron almenaras a Arcos e ellos rrespondieron, e duró esto media ora, e que agora no fazen almenaras . Finalmente parece ser que esta entrada n o se llevó a cabo y se quedó en una simple alarma. 69 2. 5. R EBELIÓN DE B OABDIL Y REFUGIO DE SU PADRE EN M ÁLAGA : DOMINIO SOBRE LA S ERRANÍA DE R ONDA DE A BŪ L - Ḥ ASAN El 14 de julio los castellan os fueron derrotados estrepitosamente en Loja por los nazaríes al mando de ʽAlī al - ʽA ṭṭ ār. Al tiempo, Boabdil, hi jo del emir Abū l - Ḥ asan, se rebeló contra su padre con el apoyo de los Abencerrajes/Banū l - Sarrāŷ , obligándole salir de la Alhambra y se refugió en Málaga con su hermano, Mu ḥ ammad ibn Saʽd al - Zagal. Boabdi l (Abū ʽAbd Allāh), que reinaría con el no mbre de Mu ḥ ammad XI, sólo gobernaba en estos momentos sobre Granada y Almería, mientras que su padre dominaba no sólo Málaga y su tierra, donde se había refug iado, y su dominio se extendió a la zona más occidental del reino granadino, Ronda. 70 Rachel Arié, basándose en las fu entes musulmanas, advierte de que el motivo de la sublevaci ón contra Abū l - 69 AMJF, Actas Capitulares, 1482, f. 114r ( JUAN ABELLÁN PÉREZ, “Ordenanzas jerezanas…”, p. 9). 70 JUAN DE MATA CARRIAZO Y ARROQUIA, “Historia d e la Guerra de Granada…”, pp. 463 -468; MIGUEL ÁNGEL LADERO QUESADA, Castilla y la conquista… , pp. 43-44; JOSÉ ENRIQUE LÓPEZ DE COCA CASTAÑER, “E l Reino de Granada 1354 - 1501…”, p. 417; RACHEL ARIÉ, El reino na ṣrí de Granada… , p. 83; FRANCISCO VIDAL CASTRO, “Historia política…”, pp. 195-196. Historia de los hechos…, pp. 208-214; MOSÉN DIEGO DE VALERA, Crónica de los Reyes Católicos …, pp. 147-156; ANDRÉS BERNÁLDEZ, Historia de los Reyes Católicos… , tomo III, pp. 60 8, ca p. 58; FERNANDO DEL PULGAR, Crónica de los Reyes Católicos …, pp. 22- 32 ; ALONSO DE PALENCIA, Guerra de Granada…, pp. 41, 44-51. 258 Ḥ asan fue fundamentalm ente la imposición de nuevos tribut os para costear las campañas contra los castellanos y los efectos de las in cursiones de éstos en territorio granadino. 71 En el cabildo de 24 de julio el corregidor informó a los capitulares de que en Rond a son venidos seysçyentas la nças e créese para correr esta tierra, que ge lo fazya saber porqu esta çibdad se aperçibiese . 72 Quizás esta noticia aislada est aba más relacionada con la situación interna del reino nazarí que con la preparación de una algarada contra los territorios cristiano s; probablemente fuera un reflejo de cómo lo s partidarios de Abū l - Ḥ asan se hacían con el control o aseguraban la guarnició n de la fortaleza de Ro nda y su tierra. De hecho, no aparece posteriormente rastro de la incursión en las actas capitulares, por lo que debió de ser un a falsa alarma. Un nu evo rrebato de al menaras se comunicó en cabildo del jueves primero de ago sto, cuand o se fizieron en Arcos muchas almenaras esta noche fasta oy de día, quel rrebato pa resçya quera a la parte de Arcos, po r lo que se deb ía sacar el pendó n e ir a lugar çyerto a esperar mandadero. Los capitulares decidieron que el pendón salier a fa sta la pu ente de Salado, donde esperarían hasta saber con certeza el motivo y verosimilitud de la alarma. 73 2. 6. T OMA DE C AÑETE POR LOS GRANADINOS DE A BŪ L - Ḥ ASAN Y RECUPERACIÓN POR EL MARQUÉS DE C ÁDIZ Los granadinos, al igual que los castellanos, no dejaban de hostig ar la f rontera más occidental; así, en octubre, un a algarada de lo s musulmanes de Ab ū l - Ḥ asan sobre Cañete terminó 71 JUAN DE MATA CAR RIAZO Y ARROQUIA, “Historia de la Guerra de Granada…”, p. 469 -473; RACHEL ARIÉ, El reino na ṣrí de Granada… , pp. 83-84. 72 AMJF, Actas Capitulares, 1482, f. 133v, cabildo de 24 de julio. 73 AMJF, Actas Capitulares, 1483, f. 137r, ca bildo del jueves 1 de agosto (JUAN ABELLÁN PÉREZ, “Ordenanzas jerezanas…”, p. 9). L A G UERRA DE G RANADA Y LA CONQ UISTA DEFINITIVA DE LA S ERRANÍA DE R ONDA 259 con la quema de la villa y fortaleza fronteriza y el cau tiverio de todo s sus pobladores . El relato más completo de estos acontecimi entos es e l que nos apo rta el cronista Fernando d el Pulgar: 74 Acaesçió vn día que los e scuderos e otro s moradores que estauan en la villa de C añ ete eran ydos a entrar en tierra de moros; e los moros aquel día entraron en tierra de cristianos e pasaron por aquella villa de Cañete, la guarda de la qual tenía en cargo don Pero Enrríquez, adelantado del Andalucía. E como los moros sopieron que los q ue guardavan aquella villa eran idos, e quedauan pocos en ella para la defender, conbatiéronla e entráronla por fuerça, e llevaron catiuas todas las mugeres e viejos e niños que en ella hallaron, e quemaron la villa. E como esto supo el adelantado que la tenía en cargo, vino a la villa con la gente de su casa, e propuso de no salir della fasta reparar los muros e torres que avían destruydo los moros; e puso en ella mo radores de nuevo que la defendiesen, porque estaua en lugar dis pu esto para haz er guerra a los moros, e guardar la tierra de los cristianos . 75 En el testimonio de Alonso de Palencia se evidencia cómo Abū l - Ḥ asan intentó tomar a esca la Teba y Ardales, si bien sab edor de que la villa de Cañete estaba desguarnecida, cayó sobre los restantes defe nsores, incapaces de resistirle, arrasó el alcázar, dem olió las ob ras de […] y entró coronado de gloria en Málaga con todos los cautivos cogidos de la población . 76 Auxiliado por el 74 JUAN DE MATA CARRIAZO Y ARROQUIA, “Historia de la Guerra de Granada…”, pp. 481 -482; MIGUEL ÁNGEL LADERO QUESADA, Castilla y la co nquista… , p. 46; RACHEL ARIÉ, El reino na ṣrí de Granada… , p. 84 ; JOSÉ ENRIQUE LÓPEZ DE COCA CASTAÑER, “El Reino de Granada 1354 - 1501…”, p. 418 . Ladero Quesada ( ibidem, p. 46) sitúa este ac ontecimiento cronológicamente en octubre basándose en una carta de socorro enviada al concejo d e Sevilla: RAMÓN CARAND E Y THOVAR y JUAN DE MATA CARRIAZO Y ARROQUIA, El tumbo de los Reyes Católicos …, III , p. 290, doc. II -186 , ff. 198v-199r, fe chado el 8 de noviembre de 1482: Ya auéys sabido quel adelantado del Andalusía ha poblado e fortaleçido la vi lla e fortalesa de Cañete la Real, que los moros aho ra nuevamente quemaron e robar on […] (citado y transcrito en JUAN DE MATA CARRIAZO Y ARROQUIA, “Historia de la Guerra de Granada…”, pp. 481 -482). 75 FERNANDO D EL PULGAR, Crónica de los Reyes Católicos …, p. 38 (transcrito en JUAN DE MATA CARRIAZO Y ARROQUIA, “Historia de la Guerra de Granada…”, pp. 481 -482). ESTEBAN RALLÓN, Historia de Xerez…, IV, p. 70: [los moros] entrando por Cañete, robaron lo que pudieron y demolieron el lugar y cautivaron cuanta gente en él había ; 76 ALONSO DE PALENCIA, Guerra de Granada…, pp. 60-61. 260 Marqués de Cádiz y lo s concejos sevillan o, jerezano y ecijano, llegó a la villa , fortificó el castillo, le dotó de guarnición y reedificó más firmemente las derruidas torres y mura llas ; 77 así lo refleja la documentación con cejil de Sevilla, donde mediante carta los Reyes mandan que enb íen gen te de pie en socorro d e la villa de Cannete, para la guarda de la d icha villa e fortaleza, a los que el Adelantado había de pagar el sueld o. 78 El prot agonismo de las huestes moronenses en la recuperación de Cañet e no s la pone de relieve Antonio Bohórqu ez Villalón en sus Anales de Morón : Y después Diego de Figueredo [alcaide de Moró n] y la gente de Morón cobraron la villa de Cañete, de suerte que ya estaba en poder de los christia nos quando llegó el Adelantad o don Pedro Enriques, como c onsta de la executoria que tiene Cañete sobre los campos, do nd e, habi endo alegado el duqu e de Alcalá, señor de aquella villa, cómo la ganó su antecesor y los vecinos provaron lo contrario . 79 2. 7. I NTENTO DE ASALTO A ESCALA DE S ETENIL POR EL MARQUÉS DE C ÁDIZ A finales de diciembre de 1482, el Marqu és de Cádiz intentó asaltar la villa y fortaleza de Setenil, según la Historia de los hechos del Marqués de Cád iz ; en ella se relata cómo se dirigieron al Marqués dos adalides que habían tenta do dicha villa y veían la posibilidad de tomarla exitosamente, lo que fue también comprobad o po r dos criados del Marqués que sab ían bien la tierra . Con una hu este de no vecientos caballeros y cuatro mil peones partió a intentar to mar la fortaleza y acampó a do s leguas, en el valle de Guadamanil. Desd e allí envió al escalador y la gente necesaria para apoyar el asa lto ; no obstante, cuando subió por la escala se le desprendió un 77 Ibidem, p. 61. 78 RAMÓN CARANDE Y THO VAR y JUAN DE MATA CARRIAZO Y ARROQUIA, El tumbo de los Reyes Católicos …, III, p. 290, doc. II -186, ff. 198v -199r. JUAN DE MATA CARRIAZO Y ARROQUIA, “Historia de la Guerra de Granada…”, pp. 481 -482. 79 BNE, ms. 1747, ANTONIO BOHÓRQUEZ VILLALÓN, Annales de Morón… , ff.109v-110r. L A G UERRA DE G RANADA Y LA CONQ UISTA DEFINITIVA DE LA S ERRANÍA DE R ONDA 261 capacete que llevaba consigo y con el estruendo alertó a las velas musul manas, que a su vez dieron la voz de alarma, po r lo que lo s asaltantes hu bieron de huir precipitadamente. Informado el Marqués, mandó correr el canpo fasta las puertas de la villa , e fizo talar todas las huertas e las vinnas . Luego se dirigió a la torre de Las Salinas, que era muy fu erte e asentada en vn çerro muy alto, en la qual estauan diez moros, to rre que era guarda e atalaya de toda aquella tierra . No tardaron los hombres del Marqués en tomarla a escala vista, cautivand o a sus defensores y apoderándose de to do lo que había dentro. Fin almente, don Rodrigo mandó derribar la torre a as de suelo, en lo qual los moros resçibier on grand danno, e fue comienço para se aver de perder más presto aquella tierra . 80 80 Para el relato de los hechos: Historia de los hechos… , pp. 215-21 6; JUAN DE MATA CARRIAZO Y ARROQU IA, “Historia de la Guerra de Granada…”, pp. 482 -483. Mencionan la acción de Setenil: MIGUEL ÁNGEL LADER O QUESADA, Castilla y la conquista… , p. 47 ; RACHEL ARIÉ, El reino na ṣrí de Granada… , p. 8 5. JUAN ABELLÁN PÉREZ, Cronicón de Benito de Cárdenas… , pp. 107-109, cuenta la acción como participante en ella. Uno de los testigos en el pleito por Zahara, Bartolomé Sánchez relata el intento de escala como participante en él: Dize que se rrefiere commo asymismo porque vido quel duque de Cádiz, puede aver veynte e dos o veynte y tres años, poco más o menos, que fu e a escalar a Setenil, que tenían los moros. E fue este testigo con él e vido que adonde llevavan el ardid de e char el escala los sintió la vela estando çerca del muro, e quando vieron queran sentidos de la vela ninguno osó pasar adelante e vido que todos se rretruxeron patrás e se fueron (AHNOB, OSUNA, C. 211, D. 1 [f. 207r]) . Sobre la torre de Las Salinas, la relaciona JUAN DE MATA CARRIAZO Y ARROQUIA, Los relieves de la Guerra de Granada en el coro de Toledo, Grana da, Universidad, 1985, p. 66 (ahora en En la frontera de Granada, ed. Facsímil y estudio preliminar de Manuel González Jiménez, Granada, Universidad, 2002, p. 342), con el relieve del tablero n.º 26 de la sillería. En el repartimiento de Setenil, que se llevó a cabo pocos años después de destruida la torre, se menciona dicha torre de Las Salinas: Bernal Franzés, halláronsele por la medida treze cavallerías; las diez y media dende la suerte de Elches hasta el padrón de Ronda, e dos cavallerías e media desta otra parte del río de Peña Serrada hasta la torre de Las Sali nas; ali ndan con el dicho padrón de Ronda […] (MANUEL ACIÉN ALMANSA, Ronda y su Serranía…, tomo III, p. 558). Identificamos el lugar con el ce rro Salinas, donde se localiza un vértice geodésico a 954 m s. n. m. por cuyas proximidades pasaba el camino de Ronda a Setenil y el camino de Grazalema a Cañete la Real (MTN50, hoja 1051, 1916). Se trata de un punto de control privilegiado cuya visual se extiende desde Ronda a la Serranía de Villaluenga, siendo visible Grazalema, la mesa d e Ronda la Vieja, hasta incluso Olvera y Torr e A lhá quime (vid. el excelente reportaje fotográfico de la ruta al cerro de Las Salinas, en http://pavostrotones.blogspot.com/2018/05/setenil- las -limosnas-cerro- las -salinas.html. 262 2. 8. N UEVOS ENFRENTAMIENTOS EN LA FRONTERA (1483) Ya iniciado el año 1483, con tinuaban las incursiones a lo largo de toda la frontera. Así, el maestre de Santiago y el duque de Nájara, así como el duque de Medina Sidonia e el marqués de Cález, y el adelantado del Anda lucía, e Juan de Benauides e don Jua n Chacón, ad elantado de Murcia, cada vno por su parte, facían entradas e talas e destruyan la tierra de los moros. Pero también los moros asymismo entrauan en tierra de los cristian os e llevauan ganados e prisioneros . 81 Un escudero de Diego López de Ayala, Juan de Corral, conoçida la volunta d que los moros tenían de recobra r Alhama , con propósito de los burlar, pro curó segu ro del rey de Granada para yr a fablar con él y negociar por su cuenta el trueque de Alhama por Zahara. Consegu ido su propósito, le hizo creer que se le restituiría Alhama a cambio de çierto número de dobl as e catiuos, a lo qu e con satisfacción añadieron el sultán y los cabeceras devolve r Zahara y liberar a to dos los cautivos del reino de Granada, así como treinta mil doblas a los reyes, aparte del otorgamiento de nue vas treguas por cierta cantidad de doblas a modo de parias anualmente . No obstante, al regresar, Juan de Corr al sólo les comunicó a los Reyes que el granadino les restituiría Zahara y les daría ot ros castillos y villas fronteras, así como les of recía la li beración de los cristia nos cautivos del reino y cierta cantidad de doblas si les restituía Alha ma. Los Reyes accedieron al acuerdo y le dieron carta de poder al escudero, si bien éste aprovechó para que el gr anadino le diera cierta cantidad de doblas y cautiv os; no ob stante, el monarca se dio cuenta del engaño y se quejó a los Reyes, qu e mandaron prender al escudero y lo mantuv ieron preso en Antequera , en poder al alcayde, fasta q ue enteramente restituyó todo lo qu e avía avido de los moros . 82 Los cronistas jerezanos no dejan de registrar pequeñ os lances fronterizos, como la entrada que hicieron el alcaide de Osun a y Morón en enero de 1483 a tierra de moros, a Ronda, e salieron 81 FERNANDO DEL PULGAR, Crónica de los Reyes Católicos …, p. 57, cap. CXLIV. 82 FERNANDO DEL PULGAR, Crónica de los Reyes Católic os …, pp. 58 -59. JUAN DE MATA CARRIAZO Y ARROQUIA, “Historia de la Guerra de Granada…”, p. 489. L A G UERRA DE G RANADA Y LA CONQ UISTA DEFINITIVA DE LA S ERRANÍA DE R ONDA 263 los moros, y estavan en reguarda de los cristianos, e fueron tras ellos, e fueye ron los cavalleros a Ro nda e alcançaron a los peones e mataron mun chos dellos, çerca de och enta dellos moros, e volviéronse a sus tierras . 83 2. 9. L A ROTA DE LA A XARQUÍA / AL - Š ARQIYYA Una de las acciones fronterizas, alejada de nuestra Serranía, aunque no la podemos obviar, a nivel general, es la estrepito sa derrota que cosecharon los cristiano s en la Axar quía/al - Š arqiyya, fruto un a imprudente incursión que hicieron el marq ués de Cádiz y el maestre de Santiago , con sus huestes y numerosas tr opas d e los con cejos fronterizos, mal aconsejado s por un tornadizo de Osuna que prometía un cuantioso botín. El hecho fue que se fueron poco a poco internando en lugares tan ásperos y tan f ragosos qu e no avía onbre del mundo que dellos pudi ese salir, y los musulmanes les fueron hostigando continuamente en su recorrido. 84 Según las fuentes árabes, l a batalla decisiva tuvo lugar entre el 20 -21 de marzo, la dispersión fu e general y los enemigo s fueron completamente derrot ados en aquellas alqu erías, barrancos y asper ezas, pasos peligrosos […] , y a ella acudió en auxilio de lo s suyos desde Málaga el hermano del sultán Abū l - Ḥasān, ‘Alī Muḥammad ibn Saʽd (al -Zagal); mientras las fuentes cristianas cifran las bajas entre 150 0 - 1800, mientras que las musul manas las elevan a dos mil y pico . 85 83 JUAN ABELLÁN PÉREZ, Cronicón de Benito de Cárdenas… , p. 110; JOSEPH ÁNGELO DÁVILA, Historia de Xerez…, pp. 156-157 (cit. por idem) ; BARTOLOMÉ GUTIÉRREZ, Historia y anales…, III, p. 147: Luis de Pernía alcaide de Osuna, Juan de Pe rea, alcaide de Morón, caballeros xerezanos se concertaron en juntar alguna gente y corrieron la tierra de Ronda, e s ali eron los moros y pelearon con ellos, matándoles muchos peones, y haciendo retirar a los de a caballo a Ronda. Esto fue entrando el mes de enero de este año. 84 Historia de los hechos…, pp. 217-222; por supuesto, aquí se presenta al Marqués com o receloso de emprender la acción e intenta hacer recaer la culpa de la acción sobre maestr e de Santiago y otros como el alcaide de Antequera. 85 RACHEL ARIÉ, El reino na ṣrí de Granada… , pp. 85-86; la fuente árabe citada por la autora es la Nub ḏ at al- ʽA ṣ r ; le sigue JOSÉ ENRIQUE LÓPEZ DE COCA CASTAÑER, “El Reino de Granada 1354 - 1501…”, p. 418. JUAN DE MATA CARRIAZO Y ARROQUIA, “Historia de la Guerra de Granada…”, pp. 489 -498; FRANCISCO VIDAL CASTRO, “Historia política…”, p. 196. En las crónicas: MOSÉN DIEGO DE VALERA, Crónica de los Reyes 264 2. 10. C ABALLERESCO ENCUENTRO A LAS PUERTAS DE A ZNALMARA Y VENGANZA MUSULMANA Poco después de la estrepitosa derro ta de la Axarquía/al- Šarqiyya, el cronista arcense Miguel Mancheño cita un a leyenda que narra un caballeresco encuentro al pie del cas tillo de Hortales (sic po r Aznalmara), de tres caballeros arcense s, Juan de Armario, Antón Romero y Fernando Tardío, con otros tres caballeros musulmanes, hijos del alcaide de Ronda, que tuvo como desenlace la muerte de est os últimos. Como ve nganza, el alcaide d e Ronda llevó a cabo una razzia del término de Arcos, durante la cual incendiaron la hacienda del alcaide de esta ciudad, Antón de Medin a, en la que murieron sus dos hijos. Debid o a este suceso hubo en Arcos un enfrentamiento entre el alcaide de Arcos, padre de la s dos víctimas, y los ven cedores del lanc e con los musulmanes, pues les culpaba de la muerte de sus hijos. A rcos se dividió en dos bandos hasta que el Marqués de Cádiz intervino y quedaron afirmad as [l as paces] mediante el casa miento de Ferna ndo Tardío, uno de los campeones del desa fío, con Leonor de Ayllón Medina, hermana de los dos jóvenes asesinados por el a lcaide de Ronda . 86 Católicos …, pp. 161 -165; ANDRÉS BERNÁL DEZ, Historia de los Reyes Católicos… , tomo III, pp. 609-6 10; FERNANDO DEL PULGAR, Crónica de los Reyes Católicos …, pp. 61 -69; ALONSO DE PALENCIA, Guerra de Granada…, pp. 62-69. JUAN ABELLÁN PÉREZ, Cronicón de Benito de Cárdenas… , pp. 112-119; el edi tor de esta crónica, el profesor Juan Abellán aporta la documentación del cabildo je rezano refere nte a la participación de las huestes de Jerez y a las nuevas sobre la derrota (notas n.º 113 y 115); BARTOLOMÉ GUTIÉRREZ, Historia y anales…, III, pp. 147-150; ESTEBAN RALLÓN, Historia de Xerez…, IV, p. 71-73; MIGUEL MANCHEÑO Y OLIVARES, H istoria de Arcos…, pp. 210-211; BNE, ms. 1747, ANTONIO BOHÓRQUEZ VILLALÓN, Annales de Morón… , f. 110 r. En el pleito ent re Ponces y Saavedras, Diego de Mora, vecino de Carmona, refiere cómo este testigo bivió con el dicho Pedro Vázquez de Saavedr a çi erto tyenpo fasta que se perdió en las lomas de la Xerquía, e de allí este testigo asentó con el duque de Cádiz (AHNOB, OSUNA, C. 211, D. 1, ff. 40r-v). 86 MIGUEL MANCHEÑO Y OLIVARES, Historia de Arcos…, pp. 211-212; ídem, Galería de arco brice nses ilustre s , Arcos de la Frontera, Imprenta de El Arcobricense, 1892, pp. 51 -58, presneta el relato completo de este romance fronterizo. JOSÉ DE LAS CUEVAS, Arcos de la Frontera, Cádiz, Instituto de Estudios Gaditanos, 1979, p. 62. L A G UERRA DE G RANADA Y LA CONQ UISTA DEFINITIVA DE LA S ERRANÍA DE R ONDA 265 2. 11. L A DERROTA EN L UCENA DE LOS GRANADINOS Y SUS CONSECUENCIAS : EL TRATADO DE C ÓRDOBA ( AGOSTO DE 1483) En abril, quizás envalentonado por la est repitosa derrota de los castellanos en la Axarquía/al - Šarqiyya, Boabdil/ Abū ʽAbd Allāh, que reinaba en Granada como Mu ḥ ammad XI, y buscando la gloria militar , como bien apo stilla Rachel Arié, 87 dirigió un ataque contra la que presumían desguarnecida vi lla y fortaleza de Lu cena, señorío de Diego Fernández de Córd oba, in cursión que es rechazada po r lo s castellano s, que ya estaban sobreaviso y termin aron no solo rechazando el asalto, sino que desbarataron a l ejército musulmán en campo abierto y capturaron no sólo a Boabdil, sino qu e allí pereció su suegro, el alcaide de Loja, ʽAlī al - ʽA ṭṭ ār, y otros miembros de la aristocracia na ṣ rí. Las consecuencias fueron trascendentales para los castellanos, pues se nego ció la lib eración del monarca granadino a cambio de convertise en vasallo de los Reyes Católicos , un tributo de doce mil do blas anuales y el fin del cautiverio para sesenta cristiano s al año, durante cinco año s, qu e fueron las condiciones que se estableci eron en el denominado acuerdo de Córd oba en agosto de 1483; para seguridad del cumplimient o del acuerdo hubieron de qu edar como rehenes de los Reyes Católicos el príncipe heredero A ḥ mad, su hermano y los hijos de ot ros notables granadinos. Capturado su hij o, Abū l - Ḥ asan recup era el trono granadino, si bien Boabdil, una vez lib erado, se asient a en la parte or iental del reino, en Guadix , a mediados de octubre; sin embargo, no consigu e ser reconocido como rey por los gr anadinos, pues su padre Abū l - Ḥ asan solicita una fatwà a los principales alfaquíes granadinos, con sentencia favo rable por parte de éstos al condenar la sublevación contra su padre y su posterior entronización, así como el pacto con los monarcas cristianos para su li beración y vuelta a tierras granad inas . 88 87 RACHEL ARIÉ, El reino na ṣ rí de Gran ada… , p. 8 6. 88 JUAN DE MATA CARRIAZO Y ARROQUIA, “Historia de la Guerra de Granada…”, pp. 499 -516; MIGUEL ÁNGEL LADERO QUESADA, Castilla y la conquista… , pp. 48-53; JOSÉ ENRIQUE LÓPEZ DE COCA CASTAÑER, “El Reino de Granada 1354 - 1501…”, pp. 419 -421; RACHEL ARIÉ, El reino na ṣrí de Granada… , pp. 86- 89; FRANCISCO VIDAL CASTRO, “Historia política…”, pp. 196 -197. MOSÉN DIEGO DE VALERA, Crónica de los Reyes Católicos …, pp . 16 6 -172; ANDRÉS BERNÁLDEZ, Historia de los Reyes Ca tól icos… , tomo III, pp. 610- 272 Portocarrero, señor de Palma, e con él Juan de Almaraz con la gente de su capitanía, e se juntaron con él. 103 Uno de los testigo s, para apuntalar la versión de lo s Ponce de León en el pleito con los Saavedra, atestiguó que Luis Portocarrero, señor de Palma, e Juan de Almaraz, e otros algunos que allí fueron, que no eran suyos del duque ni sus vasallos, que sa be que fueron por su plazer e no n porqu e ellos entendiesen nin se pusiesen al pelig ro dello , salvo sus vasallos e criados del duque . 104 Portocarrero y Almaraz se le unieron posteriormente, como dice uno de los testigos que acompañaron al Marqués: E fueron a tener día en unos soros cabo Guadalete e Guadaçerrazín. E allí estava Pu ertocarrero, seño r de Pa lma, con alguna gente suya, e Juan de Almaraz con él e algu nos cavalleros de la çibd ad de Éçija que benían con el duque, e otros por amistad, que los llamó e partió de allí sobre tarde con la d icha gente . 105 Ya anochecido llegaron tras de un çerro que está delante de las Eras Viejas que se dizen de Zahara, donde todos se pusieron tras de aquel çerro, e otra gente suya enbió el duque con escalas a ponerse de noche tras de unas peñas que est án bien çercana s del muro de la villa de Zahara e delante de la pu erta de l a villa, la ví a de la tierra moros que e ntonçes era. 106 Según el plan que tenía el duq ue, c oncertaron que fuesen 103 AHNOB, OSUNA, C. 211, D. 1 [f. 228r]. Participaron también gentes de Utrera [229r] . 104 AHNOB, OSUNA, C. 211, D. 1 [230v], tercer interrogatorio, 13.º te stigo. Añade que primero quel duque partiose donde la villa de Marchena, vido quel duque, que este testigo vio al dicho Puertocarrero faziéndole saber cómmo él yva a un caso de honrra, non le escrivió para que si se quería hallar en ello, que se viniese a juntar con él, e que non curase de traer consigo sy non quatro o çinco. E vido que a esta causa el dicho Puertocarrero vino e se juntó con el duque e traxo consigo a Alfond de Almaraz. El testigo n.º 15 dijo que sabe quel dicho Portocarrero commo amigo e pariente del duque e que le segura fue llamado por el duque, porque en aquel tienpo tenía fiesta el duque de su fija doña María, que desposava e cas ava con Rodrigo Mexía, e estavan munchos juntos en Marchena e n la dicha fiesta. E de allí partieron a fazer lo de la villa de Zahara. E el dicho Puertocarrero traya consy go a Juan de Almaraz, e era muncho su amigo e le seguía muncho, e tenía su capi tanía en la çibdad de Éçija, donde tiene su asiento el dicho Portocarrero. E el dicho Puertocarrero e Juan de Almaraz no sabían a lo quel dic ho duque yva fasta que se lo d ix o en el camino [ibídem, f. 232r]. Este testigo testigo era del consejo d el duque e andava con é l en las gue rras, e estava e se halló presente a todas estas cosas. 105 AHNOB, OSUNA, C. 211, D. 1 [f. 231v], tercer interrogatorio, 15.º testigo. 106 Ibídem. L A G UERRA DE G RANADA Y LA CONQ UISTA DEFINITIVA DE LA S ERRANÍA DE R ONDA 273 diez o doze cavalleros qu e solían correr otras vezes por la puerta de Zahara, e sobre de setenta o ochenta moros qu e estav an en la dicha vi lla e fortaleza se descolgaba n a pie por la cuesta abaxo tras ellos, tirándoles con piedras e ballestas e dardos. E que commo viesen l os que estavan tr as las peñas que los dichos moros saliesen, ellos arremetiesen al adarve e arrimasen al adarve las escalas e subiesen antes que los moros se bolviesen a entrar en la vil la para les defende r el adarve. 107 El duque encargó a uno de los testigos meter çiento e çin quenta criados e vasallos del du que, entre los quales yva Pedro de Padilla, alcayde de Arcos, e don Alonso de León, primo del duque, criado suyo, a la peña qu e se dize de Audita, cabe la villa y a él lo pu so este testig o por atalaya para fazer señas a lo s escalad ores quando fu ese en tienpo de ynponer el escala para escalar la dicha villa, al tienpo que convino , porque éste sabía la tierra e la villa e la di sposiçión della, porque avía bivido en ella en tienpo del comendador mayor Gonçalo de Saiavedra, e después avía estado en ella munchas vezes. 108 Siguiendo el plan establecido, entre las nueve e las diez del día, que, salidos los moros, arrimadas las escalas, los christianos, e subieron en el adarve, e quando los moros se rretraxeron e subieron al adarve, la puerta no tenía torre ninguna en que poderse est ar los m oros para l a defender de l os c hristianos, que estavan sobidos en el dicho adarve. E commo arrimaron las escalas, los christianos hizieron la seña que estava ordenada al atalaya que estava en el çerro donde estava toda la gente. E caval gó luego el duque e los que con él estavan, e este testigo con él, que serían más de seteçientos de cavallo syn la gente de pie, porque estavan todos acunados e los cavallos ensillados e enfrenados e la rryenda suelta, aguijaron fasta la villa de Zahara. E el duque se apeó luego e subió por el escala, e los otros entraron por la 107 Ibídem. 108 AHNOB, OSUNA, C. 211, D. 1 [ff. 230v-231r], tercer interrogatorio, 13.º testigo. 274 puerta que ya la tenían los christianos abierta, e los moros yvan fuyendo por e l andamio del adarve, rrecogiédose a la fo rtaleza, a los quales si guieron fasta los ençerrar en ell a. 109 Uno de los testigos refiere qu e entra dos, vinieron a la puerta de la dicha villa, e lo s moros estavan sob re la puerta della, que la defen dían, quando vieron que la gente del du que avía entrado por escala po r la otra parte de la villa , desanpararon e se fueron a la fortaleza. E la dicha gente abrió la puerta, e entró toda la gen te con el dicho duqu e fasta ençerrallos en la fortaleza. 110 La gen te de Portocarrero y Almaraz entraron po r la puerta de Zahara, que la hallaron abierta, que los del duque la avían abierto, commo entraron otros munchos del duque, dexándolos que entra ran po r las escalas a la escalar e tomar ; una vez en el interior se fueron fasta la iglesia e al lí se apearon, la qual iglesia era mezquita ; e apeados, se sub ieron, porque era áspera la sobyda hazia la fortaleza, e se llegaron çerca de la fo rtaleza, de trás de unas peñas, donde se asentaron. 111 Asimismo, el duque se apeó con su gente e se puso junto con la fortaleza contía de medio tiro de piedra de mano. E fizo poner un mandilete junto cabe la fortaleza, e los moros que se cogieron qu e abrieran las puer tas de la fortaleza, e luego fizo poner e arrimar al adarve çiertos vancos pinjados, e çierta gente suya debaxo dellos, que començaron con ferramientas a cavar el adarve; detrás del mandilete e peñas, munchos espingarderos e vallesteros ti rando a las almenas de la fortaleza, porque los moros non se a somasen a ellas a defender el dicho muro e non pudiesen fazer daño a los que cavavan e n él. 112 109 AHNOB, OSUNA, C. 211, D. 1 [f. 231v], tercer interrogatorio, 15.º testigo. 110 AHNOB, OSUNA, C. 211, D. 1 [f. 232v], tercer interrogatorio, 16.º testigo. 111 AHNOB, OSUNA, C. 211, D. 1 [f. 232r], tercer interrogatorio, 15.º test igo. 112 AHNOB, OSUNA, C. 211, D. 1 [f . 231v], tercer interrogatorio, 15.º testigo. Mandilete: Portezuela que cierra la tronera de una batería para proteger las piezas mientras no se hace fuego (DRAE). Banco Pinjado: Cierta machina militar hecha de maderos bien trabados, y cubierta de alguna materia difícil de quemarse, L A G UERRA DE G RANADA Y LA CONQ UISTA DEFINITIVA DE LA S ERRANÍA DE R ONDA 275 Los hombres del Marqu és e don Luis Ponçe de León, su yerno, con ella estavan ya adelante, junto con la fortaleza, e tenían ya puesto el mandilete e los vancos pinjados arrimados al adarve . […] . E allí estovo el dicho don Luis con la gente del duque, tras el dicho mandilete, peleando con los de la fortaleza e conbati éndola fasta que le dieron un cantazo e lo derribaron. E aún este testigo lo tomó en braços e lo sacó fuera, fasta que lo entregó a la otra gente qu e estava fuera, donde no avía peligro. 113 Hechos dueños de la villa y sitiada la fortaleza, aún resistieron los musulmanes dos días encastillados en la fortaleza de Zahara, hasta que finalmente se dieron a pleites ía a cambio de respetar sus vidas, al tiemp o que dejó la v illa y fortaleza abastecida y fuertemente guarnecida : E asy estovo sobre l a fortaleza dos días e do s noches çercada la fortaleza, e te niendo rreal en el canpo aderre dor de la dicha fortaleza. E otro día se le dieron los moros a pleyt esía, e entró e tomó la dicha fortaleza e se apoderó della, e puso recabdo en ella e en la villa de gente e bastimentos, e se bolvió a Marchena. A lo qual este testigo se ha lló presente con el duque, e aún a este testigo le entregó el duque los moros qu e salieron de la fortaleza para q ue los pusiese e n cobro e en salv o. 114 La nueva de la reconquista d e Zahara llegó a Sevilla y se pagó a lo s mensajeros que trajeron la noticia a la ciudad. 115 debaxo de la qual se llevaba una viga gruessa, o el ariete con que se batían en lo antiguo las murallas, para abrir brecha, y poder dar el assalto ( Diccionario de Autoridades ) . 113 AHNOB, OSUNA, C. 211, D. 1 [f. 232r], tercer interrogatorio, 15.º test igo. 114 AHNOB, OSUNA, C. 211, D. 1 [ff. 231v-232r], tercer interrogatorio, 15.º testigo. 115 AMS, Sección XV, Papeles del Mayordomazgo, 1483 -1484, ca ja 73, n.º 2 3, f. 37r-v ( cit. y com entado por DÉBORAH KIRSCHBERG SCHENCK, Catálogo de los Papeles del Mayordomazgo del siglo XV, VI (1475- 1488)… , p. 225, n.º 6140, 5 de noviembre de 1483 ). 276 El duque envió un mensajero a los Rey es Católi cos para co municarle la recon quista de tan preciada villa y fo rtaleza, qu ienes, según Juan de Siles, que sería su mayord omo y escribano de Zahara, re spondieron a su misiva agrad eçiéndole lo que avía fecho en tomar la villa e fortaleza e que le man daron e enbiaron a m andar qu e pusiese muy grand rrecabdo y además que toviese la dicha villa e fortaleza por sus altezas e como su alcayde e que le fazían merçed e dieron su carta de merçed de la dicha fortaleza de la tenençia della por su vida . Don Rodrigo non quiso poner en ella alcayde fasta quel di cho mensajero vyno , que dezía qu e traxo la dicha merçed e tenençia, e entonçes vido que puso alcayde en la dicha fo rtaleza e vezinos en la dicha villa . 116 Los Reyes agradecieron ta mbién al concejo de Jerez el syngular serviçio la grand diligençia e buena orden que distes en el so corro de la villa de Zahara . 117 3. 3. M ERCEDES A LOS PARTICIPANTES EN LA RECONQUISTA DE Z AHARA El Marqués de Zahara recompensó a aqu ellos que le ayudaron a escalar la villa de Zahara, como Martín de Auñón, vecino de Morón, 118 a Pedro de Morales, vecino de Morón, a Gonzalo, 116 AHNOB, OSUNA, C. 211, D. 1 [ff. 234r-v], tercer interrogatorio, 7.º testigo. 117 JUAN ABELLÁN PÉREZ, Documentos de los Reyes Católicos…, n.º 33, p. 108 (AMJF, Actas Capitulares, 1484, 28 de diciembre de 1483 , f. 178v). El documento e s transcrito literalmente por BARTOLOMÉ GU TIÉRREZ, Historia y anales…, II I, pp. 172-173. 118 AHNOB, OSUNA, C. 211, D. 1 [ff. 238v -239r], tercer interrogatorio, 3.º testigo: Dize que oyó dezir entonçes e después acá munchas vezes a Martín de Auñón e a Gonçalo, fijo de Andrés García de Méndez Pérez, que se llama Martín de Morón, hermano deste testigo, ve zino de Arcos, que fue uno de los escaladores e de los que die ron la yndustria para tomar la villa e fortaleza de Zahara al duque […]; le s dio a ellos porque fueron con él e se la ayudaron a escalar e tomar porque se pusieron a grand peligro e trabajaron muncho en ello, cada uno del los çiertos milll maravedíes de juro e que más dio el duque a su cuñado deste testigo e a los o tros escaladores que fueron con él porque dieron la horden e el a vi so cómo se avía de escalar e tomar a cada uno dellos un donadío de ti erras en términos de la çibdad de Arcos, e que les dio más […] a dos un hato de vacas e más que los hizo mayordomo del canpo e por su v ida en Arcos . L A G UERRA DE G RANADA Y LA CONQ UISTA DEFINITIVA DE LA S ERRANÍA DE R ONDA 277 hijo de And rés García, vecino de Morón que se avezindó entonçes en Zahara ; 119 Uno de los testigos del pleito aporta una nómina muy completa de aquellos que recibieron mercedes del Marqués por haber tenido un destacado protagonismo en la acción al escalar junt o a don Rodrigo la increíble peña hasta tomar la villa: Diz que sabe e vido que demás de lo quel duque ga stó en tomar la vill a de Zaha ra que dio a Ju an de Ayllón, vezino de Arcos, e Andrés Garçía, e a Juan de Almario, e Antón Martínez d’Espinosa, e a Tardío, e a Juan Delgado, e a Alonso Martí n de las C ab eças, e a Christóv al de Marchena, vezinos d e Arcos, e a M artín de Auñón, e a Pedro Hernández de M or illas, e a Gonzalo Moreno, vezino de M orón e a este testigo e a otro que se llamava Palomeque [vecino de Écija] , criado del dicho duque e a Ortega de Prado, escalador criado del rrey, 120 y a otro Martín de Morón, e a otro que non ha memoria de su nonbre, vezinos de Arcos, quera carpintero e fizo las escalas porque fueron con el duque e porque le ayudaron a escalar e tomar e porque se pusieron a grand peligro e trabajaron mun cho en ello, çiert as mill maravedís de juro situados en la çibdad de Arcos e e n la vill a de Marchena a unos a tres mill maravedís de juro e a otros a quatro e a otros a seys mill maravedís, que serían diez y siete a los que dieron el dicho juro, porqueste testigo fue uno de los que da van a tres mill maravedís, e le dio luego el duque por ellos veynte mill maravedís porque los quiso má s este testigo quel dicho juro, que sabe que dio más al dicho Martín de Morón e al otro que agora no se acu erda, qu e se llamava Alfaro [sic por García de Haro] , por que dieron la orden e el aviso c ommo se avía de tomar dio a ca da uno dellos un donadío de tierras e más un ha to de vacas en que dezían que avía dozientas vacas e a amos a dos l a mayordomía del campo de l a çibdad de Arcos, p orqueste testi go vido dar las merçedes 119 AH NOB, OSUNA, C. 211, D. 1 [f. 239r] , tercer interrogatorio, 4.º test igo: e a otro s que fueron con él e le a yudaron a escalar e tomar, porque se pusieron a grand peligro e trabajaron muncho dello, a cada uno dellos a dos e a tres mill maravedís de juro a los que entraron por el escala, e que dio más a un escalador e a otro que anduvo con él a mirar commo se avía de escalar e tomar çiertas cavallerías de tierras en término de Arcos en las vegas de Elvira e más les dio un hato de vacas . El testigo 12.º menciona a Gonzalo Esteban y a Andrés García como vecinos de Arcos; dice que el marqués dio los maravedís de juro a los de Morón en Marchena e los de Arcos en Arcos [f. 240r]. 120 A Ortega de Prado le conceden l os Reyes Ca tól icos le conceden como nuestro escalador por los servicios prestados en la guerra de Granada, especialmente en la çibdad de Halama [sic] e la villa de Zahara, que vos la escalastes e en la çibdad de Halama fuystes el primero del escala, quince ca híces de pan durante diez años de los bienes de Diego González Delgadillo, regidor de Carmona condenado por hereje (AG S, RGS, leg. 148312, doc. 7). 278 dello e de todo lo otro oyó dezir que el dicho duque dio a Gutierr e de Prado, escalador, entonçes, porque asentó el escala diez mill marabedís de juro, lo qual entonçes oyó dezir este testigo al d ic iho Gutierre de Prado. 121 Uno de los testigos declaró qu e dio en total un os setenta mil maravedís de juro situado s en las rentas de Arcos y Marchen a. 122 Conservamos la do cumentación de muchas de esas mercede s que dio el Marq ués de Cádiz . Así, el 4 de noviembre de 1483 Antó n Martín de Espino sa recibió tres mil maravedís de juro de heredad situados sobre las rentas del almojarifazgo de la ciud ad de Arcos de la Fro ntera, porque vos falla stes en la toma de la villa de Zaha ra, que agora yo tomé de los moros enemigos de nuestra santa fe et fuestes uno de lo s que subieron por el escala porque se to mó la dicha villa a escala vista . 123 El mismo día otorga otra me rced a Fernando Tardío de do s mil mar avedís de juro de heredad situados asimismo en la renta del almojarifazgo de la ciudad de Arcos, por hallarse en la toma de la villa de Zahara, que agora yo tomé de los moros enemigos de nuestra santa fe y fue uno de los que sub ieron por el escalla por qu e se tomó la di cha villa ha escala vista . 124 En dicha fecha s e otorgan otros dos mil maravedís a García Tardío por los mismos méritos , 125 así como a Juan de Arm ario, vecino de Arcos, otros dos mil marave dís. 126 El 20 de diciembre de 1483, don Rodrigo da como merced a su pariente Fernando de Padilla, alcayde y alcalde mayor de mi çibd ad de Arcos, que también se h alló en la toma de Zahara, por su especial protagonismo en la acción, diez mil maravedí s anu ales de juro de reheredat, para syenpre jamás sytuados en las rrentas del almoxarifa lgo de la dicha çibdad de Arcos . 127 Asimismo, el cronista moronense 121 AHNOB, OSUNA, C. 211, D. 1 [f. 239r], tercer interrogatorio, 7 .º testigo. 122 AHNOB, OSUNA, C. 211, D. 1 [f. 240r], tercer interrogatorio, 14.º test igo. 123 AHNOB, OSUNA, C. 118, D. 57. 124 AHNOB, OSUNA, C. 118, D. 59. 125 AHNOB, OSUNA, C. 118, D. 152. 126 Carta de confirmación en AHNOB, OSUNA, CP. 66, D. 2, circa 1516. 127 AHNOB, OSUNA, C. 118, D. 149. La cesión de este juro a su hijo Lorenso d e Padilla en ibídem, C. 143 , D. 9 (4 de septiembre de 1497). L A G UERRA DE G RANADA Y LA CONQ UISTA DEFINITIVA DE LA S ERRANÍA DE R ONDA 279 Bohórquez Villalón aseveraba que en la conqu ista de Zaha ra, Martín Fernández de Au ñón con los suyos fueron los primer os que subieron al muro por una escala, todo lo qual consta de unos papeles que tiene Francisco Fernánd ez de Au ñón, personaje que quizás correspond a con el tal Martín de Morón qu e se ha mencionado más arriba. 128 El hecho es que con posterioridad, los descendientes de do n Rodrigo intentaron recuperar mediante compra a sus herederos los maravedís de juro que había otorgado el marqués a perpetuidad con motivo de la conquista de Zahara, pues eran una carga para la haciend a ducal. 129 3. 4. R EPOBLACIÓN DE LA VILLA DE Z AHARA POR EL MARQUÉS DE C ÁDIZ Una vez que le fue dad a la tenencia vitalicia de la villa y fortaleza, don Rod rigo, po rque la villa se poblase e estoviese bien guardad a, po rque aún entonçes Ronda e toda la comarca vido quera de moros, fizo ga stos gra ndes ; así, cuenta Juan de Siles, su mayordomo, que a cada caballero que vi niese a poblar la villa daría mil maravedís y a cada peón quin ientos; asimismo, a pagaría anu almente dos mil maravedís a l caballero más dos cahíces y medio de trigo y cuatro de cebada, mi entras qu e al peón daría mil quinientos maravedís en dinero y dos cahíces y medio de trigo: E asy vido que lo pagó a ochenta de cavallo e quarenta peo nes qu e viniero n allí luego a 128 BNE, ms. 1747, ANTONIO BOHÓRQUEZ VILLALÓN, Annales de Morón… , ff. 113v-114r. 129 Así, los herederos de García de Haro, vec ino de Arcos, venden los maravedís tres mil maravedís del juro en 1508 (AHNOB, OSUNA, C. 120, D. 17, 17 de ma yo de 1505; AHNOB, OSUNA, C. 120, D. 18, 12 de ene ro de 1508); Martín de Morón , vecino de Arcos (ahora de Villamartín), permuta el juro de tres mi l maravedís p or una casa en A rcos (AHNOB, OSNA, C. 120, D. 24, 14 de octubre de 1510); Martín de Espinosa el viejo, vecino de Arcos, vende los dos mil maravedís, en 1522 (AHNOB, OSUNA, C. 121, D. 2, 1 de mayo de 1522); los herederos de Juan de Armario, vecino de Arcos, en 1528 (AHNOB, OSUNA, C. 128, D. 151, 28 de ene ro de 1528); los herederos de Fernando Tardío, vecino de Arcos, dos mil maravedís, en 1528 (AHNOB, OSUNA, C. 121, D. 25, 28 de enero de 1528); los dos mil de Gonzalo Esteban, vecino de Arco s, en 1530 (AHNOB, OSUNA, C. 121, D. 28, 16 de febrero de 1530); los diez mil de Fernando de Padilla, en 1529 (AHNOB, OSUNA, C. 121, D. 26-27, 14 de febrero de 1528 y 12 marzo 1529); Juan García Márquez, vecino de Arcos, dos mil maravedís, en 1534 (AHNOB, OSUNA, C. 121, D. 32, 3 de feb rero de 1534); los h erederos de Antón Martín de Espinosa, tres mil maravedís de juro, en 1537 (AH NOB, OSUNA, C. 122, D. 4-5, 27 de diciembre de 1537). 280 poblar, porque este testigo fue uno dellos. Este gasto, munchas con tías de maravedís, trigo e çevada, lo mantuvo todo el tienpo que duró la guerra, fasta que la çibd ad de Ronda e toda la tierra de moros se ga nó e fue de christiano s. 130 Incluso después de la to ma de Ronda pagó el trigo y mil quinientos maravedís a treinta caballeros, pues algunos de los vecinos de Zahara se querían yr e se fueron a bivir a la çibdad de Ronda, que rrogó a treynta de cavallo de la villa que quedasen en ella e les dio a cada uno dellos treynta fanega s de trigo e mill e quinient os maravedís po r aquel año . 131 Otro testigo vido que todos quantos venían a la villa a la poblar e bivir en ella, que fuesen onbres buenos conosçidos e de la fro ntera . 132 El cronista xericense Esteban Rallón nos hace una breve relación de algunos caballeros jerezanos qu e se avecind aron en Zahara tras la conq uista de dicha villa y fortaleza por don Rodrigo: Heredó el Marqués muchos caballeros de su casa y de Xerez y Morón y Ar cos y M archena, e n ta villa de Sahara, y los que teugo noticias son Juancho de Orozco, padre de Sebastian de Orozco, que como consta por un testimonio hecho ante Antón Berrugo, año de 1535, fue después alcaide de la misma villa; Juan de Siles, caballero de Xerez, y de la misma ciudad Juan Márquez, Antón Suar ez, Fulano de Hinojosa, todos caballeros de esta ciudad; Garci González Nieto, caballero de Morón; Miguel Sánchez Maldonado, caballero de Arcos; Fulano de Hinojosa, de Setenil, y Juan de Toro, de Morón; Ascensión de los Santos, de Arcos; Melchor de Luna, de Morón, y otro s muchos caballeros de otras partes. 133 Una vez reci bida la tenencia de la villa y fortaleza po r merced de los Reyes Catól icos, puso el Marqués de Cádiz dio a Juan de Ayllón, vecino de Arcos, la dicha alcaydía e fo rtaleza, y le 130 AHNOB, OSUNA, C. 211, D. 1 [f. 241r-v], tercer interrogatorio, 7.º testigo. E este testigo [Juan de Siles] se quedó por vezino d ella e fue luego escrivano de ll a e mayordomo de la iglesia, e después mayordomo de la villa por el duque . 131 AHNOB, OSUNA, C. 211, D. 1 [f. 242r], tercer interrogatorio, 10.º testigo. 132 AHNOB, OSUNA, C. 211, D. 1 [f. 242r], tercer interrogatorio, 15.º test igo. 133 ESTEBAN RALLÓN, Historia de Xerez…, IV, p. 85. L A G UERRA DE G RANADA Y LA CONQ UISTA DEFINITIVA DE LA S ERRANÍA DE R ONDA 281 daba anualmen te çiento e treynta mill maravedís en dinero, e çiento e treynta cafizes de trigo e seysçientas arrovas de vino, puesto todo en la dicha villa, e la meatad [sic] del qu into de las cavalgadas que gana sen de tierra de moros . 134 Parece ser que antes detentó el cargo Fernando de Padilla entretanto recibió la tenencia de la v illa. 135 Ya hemos relatado cómo lo s musulman es defensores de la fortaleza se dieron a pl eitesía a cambio de sus vidas; según Valera, el Marqués los llevó con sigo a Marchena e les fi zo mu cha honrra , 136 y en la Historia de los hecho s del marqués de Cádiz se afirma que el ma rqués mandó fazer mucha honrra a los moros que consigo lleuó , porque le pareçió ser cosa muy conplidera para las cosas que den de adelante se avían de segu ir . 137 El Marqués había acordad o con los defensores que todos los di chos moros que dentro estauan fuesen libres e se pu diesen yr al reyno de Granad a o dond e quisyesen por bi en touiesen e qu e commo personas lib res pudiesen hazer de sy todo lo que quisyesen ; así, el Marqués envió a Juan de León, Martín de Marchena, Rodrigo de León, Alfonso de León , Pedro de León, Pedro Marchena, Rodrigo de León, Alfonso de León y a Rodrigo de León, los quales a la sazón fue que la dic ha villa e fort aleza se tomó eran moros e se fallaron en ella e se tornar on christianos, si bien temían ser tomado s por cautivos, por lo que pedían carta de libertad e ahorramiento , que les fue concedida por los Reyes, que declaró a Juan de León, y por ende a los demás conversos, forro e libre e esento e pueda estar en los dic hos mis rregnos e señoríos . 138 134 AHNOB, OSUNA, C. 211, D. 1 [f. 243v], tercer interrogatorio, 7.º test igo. 135 AHNOB, OSUNA, C. 211, D. 1 [f. 244v], tercer interrogatorio, 13.º testigo. 136 MOSÉN DIEGO DE VALERA, Crónica de los Reyes Católicos …, p. 177. 137 Historia de los hechos…, p. 228. 138 AGS, RGS, leg. 148312, doc. 13. 288 vecinos, de los prinçipales, qu e avían algunos dellos s alid o en almogauería e otros ydos a Ronda e a Granada. 154 Con el Rey llegó la artillería, cuyo transporte había sido extremada mente dificulto so po r las difíciles características del terreno; así, Fernando del Pulgar dice que numerosos peones con picos y palas de hierro tuvieron que ir delante de ella para acond icionar el terreno y pudieran pasar los carros que transportaban la artillería. 155 Una vez llegada a Setenil, ovo muy gra nd trab ajo en la asentar, po r la villa estar en una hoya, po r lo que hasta el día 13 de septiembr e no se pudi eron asentar las lonbardas en t res estanças, donde hera lo más flaco de la villa . 156 5. 2. E L PAPEL DECISIVO DE LA ARTILLERÍA EN EL DESARROLLO DEL SITIO Y LA RENDICIÓN DE LA VILLA Y FORTALEZA Los musulman es de Setenil, ya cercados, hicieron algunas salidas a escaramuçar con la gente que estaua en la guarda , aunque desistieron de ello por el dañ o que les hacían los tiros de pólv ora; entonces se encastillaron, çerraron todas la s puertas de la villa e tapiáro nlas por de dentro e acordaron de defender el muro e las torres . El real estaba muy abastecido con las provisiones y personal enviado por la Reina, que también mandó seis tiend as que a ctuaban como espital de la Reyna, para los dolientes e ferido s . 157 La artillería hizo estragos en las defen sas de la villa ; las lo nbardas gru esas combatieron durante tres días dos to rres de una de las puertas de la villa hasta q ue las derribaron con vn gran pedaço del muro ; mientras, los tiros de la artillería menor, cerbatanas e pasabolantes e 154 MOSÉN DIEGO DE VALERA, Crónica de los Reyes Católicos …, p. 183; FERNANDO DEL PULGAR, Crónica de los Reyes Católicos …, p. 127. 155 FERNANDO DEL PULGAR, Crónica de los Reyes Católicos …, p. 127. 156 MOSÉN DIEGO DE VALERA, Crónica de los Reyes Católicos …, p . 183. 157 FERNANDO DEL PULGAR, Crónica de los Reyes Católicos …, p. 127. L A G UERRA DE G RANADA Y LA CONQ UISTA DEFINITIVA DE LA S ERRANÍA DE R ONDA 289 ribadoquines, hacia las casas, mata uan los onb res e mugeres e niños e derrribauan la s casas . 158 El protagonismo de este arma, pues, fue to tal en la toma de la villa y fortaleza de Setenil, como veremos, pu es, como bien afirma Ekaitz Etxeberría, fue a parti r de este año cuando se dio el verdadero salto cualitativo en la utilización de la artill ería e n la Guerra de Granada, gracias, fundamentalmente, a la agrupación de las piezas gruesas ‒bombardas‒ en ba terías y el uso combinado y complementario de artillería pesada , ligera y de tiro curvo . 159 Efectivamente, co mo nos describe Fern ando del Pulgar, se si tuaron tres baterías principales para tirar y derrocar los muros de la villa, mientras que la artillería ligera, ribadoquines y otros tiros medianos y menores, fueron empleados como armas antipersona, disparando sobre los granadinos que pretendían reparar los destrozos causados por las bombardas . 160 El cron ista hace referencia, dentro de esta última categoría, como hemos mencion ado supra , a cerbatanas, 161 pasavolantes 162 y ribadoquines. 163 158 FERNANDO DEL PULGAR, Crónica de los Reyes Católicos …, p. 127. 159 EKAITZ ETXEBERRÍA GALLASTEGUI, ““Por la fuerça de las lonbardas”. Artillería pirobalística y guerra de asedio en la Castilla del siglo XV ”, en AA. VV., El triunfo de la pólvora. Artillería y fortificaciones a finales de la Edad Media, Juan Luis Carriazo Rubio (ed.), Huelva, Universidad, 2020, p. 110. 160 EKAITZ ETXEBERRÍA GALLASTEGUI, “Por la fuerça de las lonbardas…”, p. 112. 161 JULIO GONZÁLEZ ALCALDE, “Bombardeta, cerbatana, ribadoquín, falconete y cañón de mano. Cinco piezas multifuncionales de la artille ría antigua”, Militaria. Revista de Cultura Militar, vol. 17, 2003, p. 100: Las cerbatanas o zebratanas fueron precursoras de las culebrinas. Se construían también con el mismo sistema que las bombardas. Disparaban por regla general, dados de hierro emplomados, llamados bodoques y a veces bolaños . Eran piezas con un diámetro de entre 20-40 cm y una longitud de menos de do ce calibres según J. VIGÓN, El ejército de los Reyes Católicos, Madrid, 1968, p. 227 (citado por ALFONSO FRANCO SILVA y ÁLVARO SOLER DEL CAMPO, “Los arsenales de dos fortalezas castellanas: inve ntarios de Torr emormojón (1506) y Pedraza de la Sierra (1512)”, Historia. Instit uciones. Documentos , 21, 1994, p. 325). Vid. MIGUEL GUAL CAMARENA, Vocabulario del comercio medieval [en línea], <http://www.um.es/lexico-comercio-medieval> [Consulta: 05/08/2021]. 162 ALFONSO FRANCO SILVA, “Armas y pertrechos militares de seis fortalezas señoria les al término de la Edad Media: Oropesa , Jarandilla de la Vera, Cabañas, Vill alba, Mejorada y Castilnovo”, En la España Medieval, vol. 32, 2009, p. 199: Especie de culebrina de poco calibre (vid. DRAE) . 163 JULIO GONZÁLEZ ALCALDE, “Bombardeta, cerbatana, ribadoquín…”, p. 101: Los ribadoquines tie nen una forma parecida a la de las cerbatanas, pero de m enor calibre y longitud […]. Su longitud era d e 20 a 30 calibres, es decir, intermedia entre la bombardeta y la cerbatana, pero con un diámetro menor. E l armamento consistí a en una pelota, dado de hierro emplomado de entre una y tres libras . La estructura y el funcionamiento se estas armas se nos explica de forma precisa en ibidem , pp. 101-102. 290 5. 3. L A CAPITULACIÓN DE LOS MUSULMANES DE S ETENIL Y SU EXPULSIÓN Los cronistas insisten en qu e el uso y la efectividad de la artiller ía pesada y ligera fue el detonante de la rendición de la villa, pu es, como nos asegura Fernand o del Pulgar, tan gran temor pusieron los tiros de póluora e tanto daño e estrago facían los moros, que no lo pud ieron sufrir , ni touieron vigor para pelear, ni para se defender . 164 Valera da más protagonismo al marqués de Cádiz, que se hizo cargo de la in stalación de la batería situada junto a la puerta de la villa, bajo una peña, y los moro s, viendo que tanto les apretava aqu el estança y el daño que recibían de los tiros de pólvora, conosçiendo su permimiento, el sábado 18 de septiembre, a medianoche, hablaron con un converso del marqués para que comunicara a éste su intención de rendir se y darle la villa y fortaleza a cambio de segurar sus personas e mug eres e fijos e todo lo que tenía n . 165 Dos caballeros de Arcos vinieron a Jerez a informar a los capitulares del concejo de Jerez d e que los musulmanes de Setenil habían solicitado su rendición, en los términos que expresa el cronista Valera: Vynieron dos cavaller os de la çibdad de Arcos e dieron que el sábado a la noche los moros de Setenil dieron fabla al señor Marqués en el rreal del Rey nuestro señor sobre Setenil, que se quieren dar a su alteza; e que se asentó con ellos que le diesen las vidas e fuesen t odos los m or os e sus bienes a pleytesía. E quel domingo de mañana fue as y asentado, e que los moros enbiaron un cavallero a […] sy los que rían rreçebir en Ronda e sy non que se ha n de venir al rreyno de Castilla. De que tod a la çibdad ovo gran pl azer e mandaron r re pi car e fazer ple garia en todas las y glesias desta çibdad. Et mandaron asymismo que sean dados de albriçias a los sobredichos por la buena nueva que troxeron, quatro mill maravedís, de donde eommo e de qualquier ma ravedís rrentas quel dicho alcalde mayor viere que se deven d ar e luego dé la […]. 164 FERNANDO DEL PULGAR, Crónica de los Reyes Católicos …, pp. 127 -128. 165 MOSÉN DIEGO DE VALERA, Crónica de los Reyes Católicos …, p. 183. L A G UERRA DE G RANADA Y LA CONQ UISTA DEFINITIVA DE LA S ERRANÍA DE R ONDA 291 Y eso mismo mandaron que para mañ ana martes, día de s an Mat heo faga n solenne proçesyón en esta çibdad para dar graçias a Nuestro Señor a [… ] por el bien e vençimiento que quiso dar al dicho señor Rey en se ganar la dicha villa de Setenil de poder de l os moros enemigos. E asymismo que la proçesyón se faga lo más solepne e con pedricaçión y […] pueda e que vengan a ella todos los ofiçi ales e personas dest a çibdad. 166 Según el mismo cron ista, sabid o el deseo de rendirse de los musul manes de Setenil, encomendó al Marqués, al adelantad o y al comendador mayor de León que negociaran la rendición de la villa y fortaleza para el doming o siguiente . Los defensores musulmanes de Setenil estuvieron de acuerdo a cambio de que les repeta se su vida y haciend as, así com o qu e les dieran tiempo a env iar un mensajero con una su carta al alguazil de Ronda, para saber dél si qu ería acoger a él e a los otros m oros de aquella villa pidiéndole al Rey que si las autorid ades de Ronda no se lo p ermitían, que su alteza los mandase seguramente passar allend e o en Castilla para s er modéjares . El Rey aceptó las condiciones y el alcaide de Setenil envió al mensajero el domingo 19 y dejó al M arqués cuatro rehenes d e entre los principales ve cinos de la villa como garantía de que se iba a cumplir lo concertado; el martes 21 volvió el mensajero y la villa y fortaleza s e entregó a don Fernando, que, conforme a lo pactado, dejó salir a los musul man es con todas las pertenencias qu e pudieron llevar consigo. Fueron liberado s veintidós cristianos que se encontraban allí cautivos. El Rey nombró por alcaide a Francisco Enríquez, hijo del almirante, que había de mantener una guarnición de do scientas lanzas y ciento cincuenta peo nes. 167 Los antiguos vecinos musulmanes de Setenil fueron custodiados por doscientas lanz as hasta los poner a salvo en la çibdad de Ronda . 168 Según Valera, en Setenil había hasta doziento s vezinos y era villa muy fuerte, e tiene tierra muy fértil e muy provechosa pa ra los christianos, de que los moros recibieron muy grand daño . 166 AMJF, Actas Capitulares, 1484, f. 41r, cabildo de lunes 20 de septiembre. 167 MOSÉN DIEGO DE VALERA, Crónica de los Reyes Católicos …, pp. 183 -184. 168 FERNANDO DEL PULGAR, Crónica de los Reyes Católicos …, p. 128. 292 La noticia de la toma de Setenil llegó al concejo de Jerez el jueves 23 de septiembre mediant e una carta firmada por el r ey don Fernand o en el real de Setenil a 21 d e septiembre de 1483, en la que se hab la de algu nos detalles del breve sitio de la misma, pue s se r efiere cómo la artillería comenzó a tirar contra la vi lla el jueves 16 de sept iembre y confirma que la petición para rendirse fue comunicada al rey a median oche del sábado 18: Conçejo, corregidor, alcalldes, alguazyl, veynte e quatro cavaller os, jurados, escuderos, ofiçiales e omes buenos de la çibdad de Xerez de la Frontera. Porque ayáys pla zer dello, vos çertefyco como después qu e a este çerco de Setenil vine , se a puesto tal rrecabdo en guardar qu e ninguna presona ha entrado ni salido en la villa e se ha dado de tal pryesa asentar la artylleria e tirar con ella que de jueves a me diodía que començó a tirar, se derribó tanto de las torres e çerco que anoche sábado el alcayde e los otros moros que en l a dicha villa estavan, vi éndose perdidos e sy n esperança de socorro ni rremedio alguno, me enbiaron a dezir que se me querian dar , porque les asegurase las vidas e comoquier que contynuando de tirar el artilleria se podiera derribar toda la çerca, esta la peña enrriscada que no se pudiera entrar syn muerte de algunos cavalleros y por escusarlos de poner a tal peligro fu e contento de tomarlos s alvándoles las vidas, e asy oy se me ha entreg ado la villa e los moros se son ydos a Ronda, e acordado de vos l o fazer saber para que deys graçias a Dios Nuestro Señor por ello. Del rreal de Setenil a xxj de s etienbre de lxxx iiij años. Yo el Rey. Por Mandado del rey […]. 169 El 4 de octubre se habló sobre la demanda de la gente que fue a Setenil , que pedían la cuantía de cuatro días qu e se le debían, aparte de los veinte que ya se les habían abonado; el con sejo deliberó y calculó que sólo se le debían de pagar 23 días, pu es partyda la gente doming o a mediodía e vino martes a las d iez . 170 169 JUAN ABELLÁN PÉREZ, Documentos de los Reyes Católicos…, n.º 80, p. 195-196 (AMJF, Actas Capitulares, 1484, cabildo de jueves 23 de septiembre, f. 42v). 170 AMJF, Actas Capitulares, 1484, f. 46r, cabildo de lunes 4 de octu bre . L A G UERRA DE G RANADA Y LA CONQ UISTA DEFINITIVA DE LA S ERRANÍA DE R ONDA 293 En la actas de Jer ez se incluye también una escritura de la contía de maravedís que pagó el continuo de de la casa de l os Reyes, Fernando de Rivadeneyra, correspond iente al sueldo de la gente de çiertos carreteros et bueyes qu e fezieron serviçio a su alteza en el rreal de Setenil, que su rreal magestad ganó de poder de los moros enemigo s de nu estra santa fe cathólica este año en que estamos . En ella se refleja un gasto to tal de 163. 580 maravedís, total que montaban l os gastos ocasionados por el servicio de los buey es y los hombres que estaban a su cargo . 171 Por último, tenemos no ticia a este respecto de la or den de los reyes para que se pagara el sueldo de los caballeros y peones qu e había intervenido en la to ma de Setenil. 172 5. 4. T ALA DE LOS CAMPOS DE R ONDA E INCURSIÓN EN E L H AVARAL Justo dos días después de la toma de Setenil, ap oderado de esta estratégica fortaleza, el Rey mandó talar los campos de Ron da durante dos días e allí ovo algunas escaramuça s en que los christianos llevaron lo mejor, espeçial a la parte de la Sierra. Cuenta Valera deta lladamente una acción en El Havaral de Ron da: E de allí de una t ierra que se llama El Abaral, salieron fasta dos mil peones, e venían a se meter en Ronda creyendo que se le pornía sitio como a Setenil. Y estavan en la guarda juntos con la sierra fasta dos mill peones de Jerez e dozientas lanças. E los moros acometieron a los christianos, los quales yvan dexando el canpo; e los moros yvan feriendo en ellos. E a este tienpo el rey estava en un cerro que lo veía bien, y estavan con él fasta çien cavalleros, honbres de fación. Y el rey mandó a los cavalleros que allí estavan que fuese n a so correr a los christianos, e fí zose en tal manera, aunque con grand peligr o; dieron tanto esfuerço a los peones c hristianos, que los detovieron y los fizieron bolver contra los mor os , los quales bo lvieron las espaldas e l a sierra arriba fueron huyendo. 171 AMJF, Actas Capitulares, 1484, f. 10r-v. 172 JUAN ABELLÁN PÉREZ, Document os de los Reyes Católicos…, n.º 94, pp. 227-231 (AMJF, Act as Capitulares, 1485, f. 159r-v). 294 E los cavalleros alcançaron a los moros e les desvarataron, e mataron dellos fasta veynte, e no se pudo más fazer por la tierra ser muy fragosa. E de los cavalleros christi anos ninguno fue muerto, e perdieron all í los christianos fasta quinze cavaller os. Y en tanto que esto se hazí a, el rey quedó con quatro o çindo de a c avallo en el cerro, e ovo grand plazer de lo que se hiz o. 173 Alonso de Palencia mencion a acciones de los granadino s tras la con quista de esta vi lla y fortaleza, aunque con su fracaso se evid enció la fortaleza que hab ía adqui rido la frontera más occidental tras la conquista de la misma y la recon quista de Zahara . E l cron ista menciona qu e la guarnición de Seten il y su alcaide Francisco Enríquez, hacían mucho daño con sus frecuentes algaradas a los de Ronda, distantes seis millas, todo ello por la extraordinaria superioridad estratégica que le proporcionaba el dominio de dicha fortaleza, pues pro porcionaba a nuestra caballería comodidad para poner al ememigo cela das de que ella podía librarse, puesto que se hallaba franca la descubi erta, cuando a los de Ronda se la impedían las sierras próximas . 174 De ello se evid encia que la iniciativa de la guerra la llevaban en este momento los castellanos, pues en la Serranía, los granadi nos estaban más bien en una posición defensiva. 5. 5. P REPARATIVOS PARA LA CAMPAÑA DE 1485 Durante el in vierno de 1484-1485 no ces aron los preparativ os para continuar en primavera l a guerra con tra el reino granadino. La artillería se hallaba con centrada en Écija, como nos evidencia el profesor Carriazo, 175 un arma qu e se estaba convirtiendo en la protagonista de las acciones bélicas, como se había constatado en los diferentes sitios que se habían llevad o a cabo en 1484, especialmente en Setenil. Alonso de Palencia afirmaba que el rey pasó el invierno en Sev illa y 173 MOSÉN DIEGO DE VALERA, Crónica de los Reyes Católicos …, pp. 184 -185. 174 ALONSO DE PALENCIA, Guerra de Granada…, pp. 158-159. 175 JUAN DE MATA CARRIAZO Y ARROQUIA, “Historia de la Guerra de Grana da…” , p. 567. L A G UERRA DE G RANADA Y LA CONQ UISTA DEFINITIVA DE LA S ERRANÍA DE R ONDA 295 que pr estó especial atención a la preparación de poderosa artillería y máq uinas de sitio, porque sabía por experiencia cuánto aterrorizaban a los moros¸ por ello aumentó el número y el tamaño de las lombardas , para que batieran de manera más eficaz las murallas y quedasen al descubierto los defensores, y evitar así prolongados sitios, que corrían a favor de los defensores por la posibilidad de que pudieran ser auxiliados desd e las ciudades y villas cercanas. 176 6. LA CONQUISTA DE R ONDA Y SU SERRANÍA (1485) 6. 1. P REPARATIVOS Y ACCIONES PREVIAS A LA CAMPAÑA DE 1485 Debido a una enfermedad , Abū l - Ḥ asan tuvo qu e dejar de facto el poder a s u hermano Mu ḥ ammad al-Zagal y, por tanto, la defensa del reino nazarí ante la brutal embestida de los castellanos durante 14 84 y la más que previsible ofensiva que se desarrollaría en la primav era siguiente. El letargo invernal de las tropas cristianas sería aprovechado por al-Zagal para reforz ar su posición y sus recursos disponibles sometiendo Almería, partidaria de Boabdil, que conseguirá huir y refug iarse en Córdoba, aunque no correrá la misma suerte su hermano Yūsuf que fue ejecutado junto a todos los rebeldes. 177 En enero parece ser que el Rey dirigió una infructosa acción contra Loja. 178 Ya en las actas jerezanas apa recen referen cias a los preparativos para entrar en tierra de moro s, por lo que se manda que las milicias jerezanas, toda la gente de cavallo e de pie que en esa çibdad oviere a punto de guerra, parti esen a Utrer a a reunirse con el duque de Medina Sid onia y otros 176 ALONSO DE PALENCIA, Guerra de Granada…, p. 164. 177 JOSÉ ENRIQUE LÓPEZ DE COCA CASTAÑER, “El Reino de Granada 1354 - 1501…” , p. 423; FRANCISCO VIDAL CAS TRO, “Historia política…”, p. 90; FRANCISCO VIDAL CAS TRO, “Historia polític a…”, p. 198 . Vid. el relato de FERNANDO DEL PULGAR, Crónica de los Reyes Católicos …, pp. 135 -136. 178 ALONSO DE P ALENCIA, Guerra de Granada…, pp. 166 -169. JUAN DE MATA CARRIAZO Y ARROQUIA, “Historia de la Guerra de Granada…”, pp. 569 -570. 296 contingentes locales, para i r contra la dicha tierra de moros, e fagades lo que vo s dixere . 179 El 8 de febrero los Reyes mandan repartir un total de mil doscientos ho mbres en prosecuçió n de la guerra que hazemos al rey e moro s de Granada, que habían de reunirse en Córd oba para el 15 de marzo: doscientos caballeros y mil peones, los çinquenta espyngarderos e los quiniento s e treynta lançeros e los dozientos ba llesteros e los çiento e treynta cavadores con sus açadones e los veynte pedreros con sus picos e lo setenta cada un o con un a pala e una espuerta, peones que debían ir armados con una lanza o ballesta, y estos ballesteros sean vallester os conosçid os que sepan bien tyrar con sus vallestas, e traygan sus aljaba s forrneçidas de saeta s . 180 La petición de bueyes y carretas para la artillería se hace evid ente también en el cabildo del 2 de marzo, cuand o se habla de los que había de aportar Jerez al contingente real, porque sy las carretas qu e ay fechas en esa dicha çibdad non son […] ni tan fu ertes qu e puedan bien sufrir los cargos de la dicha nuestra artillería, las fagá ys luego rreparar e adereçar po r manera qu estén muy çiertas e enter as ; asimismo, mandan que los trezientos par es de bueyes sean todos bueyes carretero s, lo s que oviere en esta dicha çibdad , o, en su ausencia , los que fueren los mejore s bueyes o m ás rrezios . C on cada par de b ueyes debían de ir sus dueño s para que supieran tratarlo s adecuadamente para q ue por su culpa e migligençia on se pi erdan ni n mueran los dichos bueyes commo en las entrada s pasadas algunas vezes se han fecho . Habían de llevar los aparejo s y bu eyes duplicados po rque los bueyes qu e se murieren en nuestro serviçio después qu e cargaren la dicha nuestra artillería e la torrnar a volver a la dicha cibdad de Éçija, éstos mandaremos pa gar a sus dueño s . 181 El 7 de marzo los reyes escribiero n a la ciudad sobre el repartimiento, viendo la dificultad de Jerez para propor cionar las bestias y espin garderos requerido s, que éstos fueran sustituidos por ballesteros o lanceros y que se les eximí a de enviar la s bestias. Asimismo, m andaban los Reyes 179 JUAN ABELLÁN PÉREZ, Documentos de los Reyes Católicos…, n.º 104, p. 246 (AMJF , Actas Capitulares, 1485, f. 166r-v). 180 JUAN ABELLÁN PÉREZ, Documentos de los Reyes Católicos…, n.º 111, p. 26 0 (AMJF, Actas Capitulares, 1485, f. 174v). 181 AMJF, Actas Capitulares, 1485, f. 176v. L A G UERRA DE G RANADA Y LA CONQ UISTA DEFINITIVA DE LA S ERRANÍA DE R ONDA 297 en su carta que la gente de cavallo e de pie esté toda aperçebida para en f in deste mes de março, por manera qu e quando veayes otra nuestra carta pueda lu ego partir de ay pa ra la dicha guerra . 182 Ya el 26 de marzo, los Reyes mandan que el contingente de dozientas lanças e mil peones que había de aportar Jerez estuviese en la çibdad de Éçija para di es dí as del mes de abril, pues don Fernando pensaba partir desta çibdad de Córdova para entrar en el reyno de Granad a el día 11 de dicho mes, adv irtiéndole que trayg an todos sus talegas p or veynte días . 183 6. 2. P ARTIDA DEL EJÉRCITO REAL HACIA M ÁLAGA , ARDID PARA SITIAR R ONDA Pero la gran campaña cont ra el reino granadino se produjo en primavera, concretamente en abril de 1485, cuando salió de Córd oba a mediados de dicho mes con un gran imponente ejército . En el con sejo real se decidió que la campaña se habría de desarrollar sobre Málag a, la ciud ad más importante del occidente nazarí, si bi en se vio necesario que, antes de cercar dicha ciudad po r tierra y po r mar, había que sitiar y conquistar las villas de Casarabonela, Cártam a y Coín e todos los otros castillos e lugares qu e estauan en el valle qu e dizen de Sa nta María y en el valle de Cártama, que, si no eran neutralizadas, podían impedir el adecuado abastecimiento de los sitiadores. 184 La expedición se desplazó hasta el río de Las Yeguas, donde el ejército se dividió en tres contingentes qu e fueron a poner sitio simultáneamente a Cártama, Coí n y Benamaquís , que fue destruida. Los musulmanes de la Serranía de Ron da y de todo el entorno, cuando se apercibieron del cerco al que se sometía a dichas villas y fortalezas, se reunieron en Monda. Entre 182 Se establece dicha fecha en sendas cartas de los Reyes fechadas el 6 de marzo: JUAN ABELLÁN PÉREZ , Documentos de los Reyes Católicos…, n.º 115-117, pp. 268-271 (AMJF, Actas Capitulares, 1485, ff. 180v-181v, cabildo de 11 de marzo). 183 JUAN ABELLÁN PÉREZ, Documentos de los Reyes Católicos…, n.º 119, pp. 272-273 (AMJF , Actas Capitulares, 1485, f. 128v, cabildo de 1 de abril ). En dicho cabildo se manda que acompañen a las tropas uinientas cabeças de ganado ovejuno corderos e carrneros e ovejas para el proveymiento della ( ibidem, f. 130r). 184 FERNANDO DEL PULGAR, Crónica de los Reyes Católicos …, pp. 1 48-149. JUAN DE MATA CARRIAZO Y ARROQUIA, “Historia de la Guerra de Granada…”, pp. 575 -577. 304 en el sitio de Ron da, y, como innovación artillera , el uso de los cuartag os . 205 Los cuartagos son el rigen de los morteros y ped reros, piezas de escasa longitu d, en las que “la relación entre longitud y calibre llega al mínimo”, siendo su recámara de mucho menor calibre que la caña. 206 Gil Sanjuán y Toledo Navarro afirman que éste es la primera referencia conocida de la caída de una ciudad amurallada por el uso contin uado y más o menos sistemáti cos de ar mas de fuego de tiro curvo […] cuyo objetivo principal es el bomba rdeo de los edificios situados dentro de recinto amurallado y no el disparo directo hacia las muralla s. 207 Según Ekaitz Etxeberría, los cuartag os termi na ron por desplazar a la artillería de contrap eso y tomaron el relevo en la labor de ho stigar la posición asediada con su tiro pa rabólico . 208 Una de las innovaciones que se producen en este sitio es el uso de proyectiles ígneos, en palabras de Ekaitz Etxeverría, 209 una pella grand e de fuego […] la qual venía por el ayre e echando de sy tan gra ndes llamas que no sólo atemorizaba a los defensores, sino que hi zo estragos en las techumbres de madera de los edificios de la ciudad. 210 Esto s pr oyectiles eran unas pellas grandes de filo de cáñamo e pez e alcrevite e pólvora, con façionadas con otros materiales , las cuales, al pr enderles fuego echavan de sy por todas partes çentellas e llamas espantosas, e quemavan todoquanto alcançavan, cuyo fuego durava por gra nde espaçio y era ta n riguroso que ninguno osava matarlo ; junto a esto, fabricaron pelotas redo ndas grand es e pequeñas de fierro en molde, que hacían gran daño allí adonde alcanzaban. 211 205 EKAITZ ETXEBERRÍA GALLASTEGUI, “Por la fuerça de las lonbardas…”, p. 108. 206 JOAQUÍN GIL SANJUÁN y JUAN JOSÉ TOLEDO NAVARRO, “Importancia de la artillería en la conqui sta de las poblaciones malagueñas (1485- 1487)”, Baetica, 30, 2008, p. 316. 207 JOAQUÍN GIL SANJUÁN y JUAN JOSÉ TOLEDO NAVARRO, “Importancia de la artillería… ”, p. 315. 208 EKAITZ ETXEBERRÍA GALLASTEGUI, “Por la fuerça de las lonbardas…”, p. 110. 209 EKAITZ ETXEBERRÍA GALLAST EGUI, “Por la fuerça de las lonbardas…”, p. 110. 210 FERNANDO DEL PULGAR, Crónica de los Reyes Católicos …, p. 190. 211 JOAQUÍN GIL SANJ UÁN y JUAN JOSÉ TOLEDO NAVARRO, “Importanci a d e la artillería…”, p. 315 . ANDRÉS BERNÁLDEZ, Historia de los Reyes Católicos… , tomo III, p. 619, habla de estos proyectiles como fuego de alquitrán que les echaban con los cuartagos . L A G UERRA DE G RANADA Y LA CONQ UISTA DEFINITIVA DE LA S ERRANÍA DE R ONDA 305 6. 5. L A CAPITULACIÓN DE LOS MUSULMANES RONDÍES Y SU EXPULSIÓN La combin ación del in tenso y certero fuego artillero y la falta de agua para abastecer a la ciudad una vez tomada la mina, hicieron que el alguacil Alhaq uín/al - Ḥ akim, que era el principal della y cuatro notables de la ciudad , según Valera, o el alguaçil mayor e los otros viejos e cavalleros m oros, como dice Fernando del Pulgar, buscaran negociar con el Rey la entrega de la ciudad a cambio de que se les respetase la vida y haciend as y se les permities e partir haia Allende, a Granada o a cualquier otr o lugar del reino de Granada. Es teban Rallón me ncio na que los moros principales de la ciudad eran entonces Alb raín Alháquime, Mahomad , su herman o, y el cabeza Hamete Cordí, y Albugo y Alh áquime, y Jusaf Aloiarca . Valera menciona expesamente que e l alguacil pidió que se le acogiera en un lugar de moros en tierra llana, en sus reynos, en que él y sus parientes pudiesen bivir y él fuese el prinçipal del luga r , pues él e algunos parientes suyos no podían yr al reino de Granada, so riesgo de que se p udieran tomar represalias contra ello s por la entrega de la ciudad. Todo lo cual fue aceptado por el Rey y, tras tomar posesión de la torre del alcázar y eva cuada la ciud ad por sus habitamtes musulmanes, el día 22 de mayo de 1485, pasqua de Sancti Spiritus, entró en ella con toda su hu este. 212 El Cura de Los Palacios menciona que tanto el algu acil de Ronda y su familia, co mo el que fuera alcaide de Setenil , el Cordí/al - Kurdī, qu e eran los cabezeras, con más de cien casas, se fueron a vivir a Alcalá del Río, junto a Sevi lla. 213 Andrés Berná ldez no s afina más la cronología y dice que los arrabales se dieron el jueves [19 de mayo] y a lo s tres días, la ciudad, que era domingo [22 de mayo] Pascua de Espíritu Santo, tras 212 MOSÉN DIEGO DE VALERA, Crónica de los Reyes Católicos …, p. 191; FERNANDO DEL PULGAR, Crónica de los Reyes Católicos …, pp. 172 -173. Este último dice que al- Ḥ akim y sus parientes se asenta ron en la ciudad de Sevilla y en Alcalá de Guadaira, donde los Reyes mandaron que los reçibiesen […] e los tratasen bien e onorablemente, y les dieron franquezas, casas y mantenimientos. Otros habitantes de la ciudad se fueron a morar a la serranía de Ronda, a ser mu déx ares, con los otros que moravan en aquella t ierra ; otros pasaron a Allende. ESTEBAN RALLÓN , Historia de Xerez…, IV, p. 98. 213 ANDRÉS BERNÁLDEZ, Historia de los Reyes Católicos… , tomo III, p. 619. 306 lo qu e el Rey dio un plazo de qu ince días a los musulmanes pa ra q ue abandonaran la ciud ad con sus pertenencias. 214 El viernes 20 de mayo llegó una carta del liçençiado alcayde de la casa e corte del rrey e de la rreyna, nuestro señores, en la que se traía nueva de sobre la çibdad de Ronda, e s decir, no ticias sobre el cerco de la misma, qu e los capitulares mandaron pregonar y repicar las campanas y dar las albriçias . 215 En el cabild o de 24 de mayo, se presentó Pedro de Cueto (?), que decía ser el primero que avía traydo la nueva de la toma de la çib dad de Ronda y, mientras ven ía a tr aer la noticia a Jerez, avía perd ido un cavallo, e que en Zahara tomó otro po r venir más presto, po r lo que solicitaba se le diesen las albricias. Los oficiales del concejo decidieron darle seis mil maravedís, y también a Guiraldo de Virnes (?), que troxo esta misma nueva e trabajo, que diz que le costó doss doblas un cavallo para traer la nueva desde Za hara, otros tres mil; y a Pedro Díaz Carpintero y un criado de Sebastián García, que trajo la carta del licenciado de la misma nueva, así como a un vecino de Arcos qu e llegó primero con las novedades y no trajo carta, mil maravedís a cada uno. 216 El con cejo jerezano mandó celebrar la toma de Ronda, por lo que se debían fa zer grandes alegrías e lidia r toros, po r tan grand bein commo nuestro Señor dio a esta çibdad en nuestros tienpos de se ga nar la çibdad de Ronda de los granadinos, pues era noto rio que en todos los tienpos pasados rrobavan a esta çibdad e so cuyo favor los moros de la Syerra cativavan lo s vezinos desta çibdad e otros gra ndes males qu e della se le rrecresçí an. Por ello, su conquista por don Fernando deparaba ta ntos e tan grandes bienes e largueza de términos, que era cosa de muy grand rriqueza desta çibdad e de su s vezinos . 217 No tardaron en llegar cartas del Rey a Jerez pidiendo diversos profesionales para repara r los graves daños prov ocados por la artillería cas tellana en las murallas de Ronda: Ya sabeyes cómmo, 214 ANDRÉS BERNÁLDEZ, Historia de los Reyes Católicos… , tomo III, p. 619. 215 AMJF, Actas Capitulares, 1485, f. 109r, cabildo de 20 de mayo. 216 AMJF, Actas Capitulares, 1485, f. 110r, cabildo de 24 de mayo. 217 AMJF, Actas Capitulares, 1485, f. 110v, cabildo de 24 de mayo. L A G UERRA DE G RANADA Y LA CONQ UISTA DEFINITIVA DE LA S ERRANÍA DE R ONDA 307 graçias sean dadas a Nuestro Señor, la çibdad de Ronda se me entregó, e po rque para rreparar e adereçar los muro s e torres e otras cosas que las bonbardas derrocaronson meneste r mucho s albañíes e maestros . Con cretamente pedía que le env iaran con un jurado de la ciudad trein ta albañiles, diez pedreros, diez carpinteros y cincuenta peones pr ovistos de palas y azadas, que debían estar en dicha ciudad para el veintiocho de mayo, sin dilación , pues quanto ellos se detenieren, tan más se deternán aquí la gente desa çibd ad . Ordenaba don Fernando, bajo graves amenazas, que mandaran rápidamente los hombres solicitados, e no se de en esto la floxedad e negligençia que se a puesto en las cosas que a esa çibdad h e enviado mandar . 218 Curiosamente, el cabildo jerezano acordó que, para que se recordara siempre qu e Jerez hab ía sido una de las que había tenido un protagonismo crucial en la conquista de Ronda, se es culpieran en piedra las armas desta çibdad y se pusyesen en la ob ra questa çibdad agora faze en la dicha çibdad de Ronda, de la que las bonbardas derriba ron, junto con la de los Reyes Católicos y las de Juan de Robles, que en esta çibdad tiene el alcaydía e corregimiento, dispuestas la s de lo s Reyes enmedio, las de Jere z a la derecha y las del corregid or a la izquierda. 219 Fueron liberados los prisioneros cristiano s, mil según Valera y 417 según Andrés Bernáldez, entre los que nos dice este último que había hombres de gra ndes rescates, como el sobrino del Marqués o un hijo del alcaide de Espera, Pedr o Mateos, entre otros muchos, bastant es de los cuales e staban all í en rehe nes po r sus padres e por otras person as qu e se habían perdido en el Axarquía ; el Cura de Los Palacios relata cómo el R ey envió a Córdob a a los cautivos cristianos a reverenciar y besar las man os de la Reina. 220 218 JUAN ABELLÁN PÉREZ, Documentos de los Reyes Católicos…, n.º 131, pp. 291-292 (AMJF , Actas Capitulares, 1485, f. 111r-v, cabildo de 26 de mayo). La carta está firmada en la ciudad de Ronda,a 23 de mayo de 1485. Finalmente, partieron los çient maestros e peones en xxxj de mayo (AMJF, Actas Capitulares, 1485, f. 115r. 219 AMJF, Actas Capitulares, 1485, f. 98r, cabildo de 3 de junio . 220 MOSÉN DIEGO DE VALERA, Crónica de los Re yes Católicos …, p. 191; ANDRÉS BERNÁLDEZ, Historia de los Reyes Católicos… , tomo III, p. 619. 308 A este respe cto, por carta fechada en el real de Ronda el 1 de junio, el Rey mandó lib erar al un cautivo rondeñ o que estaba en la ciudad de Jerez de la Frontera, llamado Mahom a Abendoxude. Se presentó con el do cumento en el cabild o de 6 de junio, a ora de bísperas, su hermano Alí Benxay, que, según ordenaba el monarca, debía pagar los gastos que había ocasionado en su cautiverio a su dueño, García de Lara, al que se le había dado para redimir a un escudero suyo, por lo que los capitulares decidieron que se escribiera al Rey para in formarle de las circunstancias del caso. 221 La Reina man dó fundar nume rosas iglesias en otras tantas mezquitas: bendecida la mezquita mayor, se le dio la advocación de Santa María d e la Encarnación ; a otra la de Sancti S piritus, e n conmemoriación al día de la entreg a de la ciudad; otras do s como Santiago Apóstol y San Juan Evangelista; y a la del arrabal se dio la advocación de San Sebastián. 222 6. 6. C ONQUISTA DE LAS FORTALEZAS DE A UDITA Y M ONTECORTO Como refiere Acién Almansa, los únicos lugares que ha cen frente a las tropas c astellanas en 1485 son Au dita y Montecorto, precisamente dos castillos del alfoz rondeño. 223 Fue entonces, tras la conquista de Ronda, cuando el marqués cavalgó con ochoçientas la nças e mill peones e fue sobre Montecorto, que lo tenía çercado con alguna de su gente, e lo tomó po r fuerça de armas. 224 Así, según el cron ista Valera, estando en el cerco de Rond a, don Rodrigo 221 JUAN ABELLÁN PÉREZ, Documentos de los Reyes Catól icos…, n.º 137, p. 29 6 (AMJF, Actas Capitulares, 1485, f. 77v, cabildo de 6 de junio). 222 FERNANDO DEL PULGAR, Crónica de los Reyes Católicos …, p. 119. 223 MANUEL ACIÉN ALMANSA, Ronda y su serranía…, p. 148. 224 Historia de los hechos…, p. 242. L A G UERRA DE G RANADA Y LA CONQ UISTA DEFINITIVA DE LA S ERRANÍA DE R ONDA 309 enbió mandar al alcayde de Zahara que con la gente de aquella vi lla e otra al guna viniese a cercar el castillo de Montecorto, lo qual así se hizo, e hasta el viernes a hora de bísperas lo tovieron çercado. Y el sábado siguiente los moros enbiaron a llamar al Marqués para le entregar la fortaleza, de lo qual el rey ovo plazer, e le man dó que luego la fuese a tomar; y él lo fizo así , e lue go que ende llegó se lo entregó. 225 El mismo rey don Fernando informaba al concejo burgalés de la to ma de la fortaleza de Montecorto, no ocu ltando lo formidable de su defensa: E estas vill as e fortalezas son tales que, si cada una dellas pudiera tomar un rey de los pa sados en un berano, lo oviria por buena jornada, e son las siguientes: Cardela, Az [n] almara (S ierra de Villaluenga), Audita, Montejaque, Benaoján, Grazalema, Montecorto . 226 Como acertadamente mencion a Acién, no podemos llegar a saber los vecinos que habría en otros lugares fuera de los muros, tales como […] las alquerías dependientes de Ronda, como Audita o Montecorto, cuyos pobladores musulmanes seguirían la misma suerte de los rondeños, pero que permanecerían sin repoblar, pasando a convert irse después de la conquis ta en donadíos de la ciudad. 227 Parece in cluso que el concejo jerezano pidió al rey que se incorporaran a su término los términos de Cardela, Montecorto y Audita, con pa rte de lo s que son de Ronda, por los servicios prestados po r Jerez en el sitio de la ciud ad y la ayuda material y humana que env ió para la reconstrucción de la ciudad. 228 Las ansia s expansionistas de la activa ur be jerezana cho caría con 225 MOSÉN DIEGO DE VALERA, Crónica de los Reyes Católicos … , p. 191. 226 TEÓFILO LÓPEZ MATA, La ciudad y casti llo de Burgos, Burgos, Ayuntamiento, 1949, p. 118. Cita como fuente el Archivo Municipal de Burgos, Libro de actas de 1485. 227 MANUEL ACIÉN ALMANSA, Ronda y su serranía… , tomo I, p. 65. 228 BARTOLOMÉ GUTIÉRREZ, Historia y anales…, p. 177. También ESTEBAN RALLÓN, Historia de Xerez…, IV, p. 99 -100 : En este cabildo se acordó que se escribiese a don Pedro Camacho de Villavicencio, que estaba por mandadero, que pida al Rey por esta ciudad que le haga merçed de darle por sus serviçios los términos de la villa de 310 los intereses del nuevo concejo de Ronda, que lucharía po r mantener su alfoz y términos como los poseían en tiempos de los reyes de Granada; prueba de ello son los nu merosos pleitos que Ronda tiene que entablar co n las villas vecinas y la ciudad de Jerez al ver sus términos usurpados tras la reciente conquista. 229 El hecho es que la fortaleza de Montecorto, al igual que la de Audita – también la misma Ronda, Setenil y El Burgo – , fue despob lada, pues sus tierras pasaron a manos de los repobladores rondeños, al contrario que la pob lación musulmana del Havaral. La fortaleza de Montecorto , junto con Audita, pasó a formar parte también del sistema defensivo rondeño; aunque en un principio se pensó en derribar amb as fortalezas, la presencia en sus proximidades de zonas to talmente p obladas por mudéjares, esto es, la Serraní a de Villaluenga, reveló su función de control frente a estos nu evos vasallos de los Reyes Católi cos. 230 En este sentido, el cronista Hernand o del Pulgar dice que las fortalezas de las villas de Benauxán e de Montecorto e Audita mandolas el Rey derribar . 231 6. 7. C APITULACIÓN DE LOS MUSULMANES DE LA S ERRANÍA DE R ONDA Los musul manes serranos que estaban hostigand o continuamente a las guardas del cerco de Ronda, cuando vieron que la ciudad hab ía sido to mada, aquella multitud de moros questavan en Cardela, Montecorto, Audita y buena parte de los de Ronda . La diplomática respuesta del Rey cata fechada en el real el 30 de mayo‒ evidencia que éste no se quería comprometer por el momento: y que en cuanto a lo que se dice de los términos no se puede por ahora ent ender en ello, más que puede la ciudad estar segura que acuando alguna cosa se hubiere de hacer en ello, se lo mandará hacer saber para que se le den las partes de que son merecedores sus leales servicios . 229 Véase al respecto la tesis doctoral de MARÍA ANTONIA SALAS ORGANVÍDEZ, La transición de Ronda a la Modernidad. La región de Ronda y su relación co n los municipios de su entorno de spués de la anexión a la corona de Castilla, Ronda, Editorial La Serranía, 2004. 230 MANUEL ACIÉN ALMANSA, Ronda y su serranía…, p. 286. 231 FERNANDO DEL PULGAR , Crónica d e los Reyes Católicos, vol. II, Guerra de Granada, Madrid, Espasa-Calpe, 1943, p. 175, líneas 26-27. L A G UERRA DE G RANADA Y LA CONQ UISTA DEFINITIVA DE LA S ERRANÍA DE R ONDA 311 las montaña s se dispers aron y los peones del re al subieron aquellas sierra s en po s dellos, pensando de pelear con ellos e los matar o cativar , sin po derlos retener sus capitanes; no obstante, el conocimiento del terreno jugó a favor de los musulmanes qu e hu ían que se pu sieron en las villas çercanas e en las muchas torres que ay e n aquella serranía de Ronda, do se pudieron salvar . 232 Hemos visto cómo Fernando del Pulgar nos relataba que muchos de los habitantes de Ronda se refugiaron en las alquerías serranas vecinas, si bien también nos menciona más adela nte que los moraderos de aquellos valles e serranías de Rond a despoblavan la tierra e se yvan a otras partes, po r ser muertos e cativos, por lo que el Rey les dio seguridad de que no iban a ser perseguidos ni apresados, e incluso castigó severamente a algunos que, saltándose sus órd enes, habían cautivado a alguno s de los musulmanes serranos. 233 De este mod o, tras la caída de Ronda, atemorizados los musulmanes de la tierra de Ronda ante la posibilidad de ser cercados y sometidos a la fuerza, y viendo qu e el Rey respetaba lo s pactos, mand aron mensageros de la s villas que eran de la comarca de la çibdat de Rond a, a suplicarle que les tomase por vasallos y pr ometiéndole que darían sus tributos en la manera que acodían a los reyes moros ; a cambio, pedían a don Fernando que les diera segu ridad para que pudiesen bi vir en su l ey d e Mahoma, e para que sus person as e de sus mugeres e fijo s fuesen seguros e podiesen poseer sus bienes e casas e heredamientos . El Rey le prometió respetar todas las condiciones que le expusieron para su sometimiento , a cambio de que les entregasen las fortaalezas de cada una dellas, e de todas las torres e qu alquier fuerças que en ellas oviese . Estos primeros mus ulmanes serra nos qu e entregaron sus fortalezas fueron lo s de El Burgo, Yunquera, Monda, Tolox, Gaucín y Casar es, así como los de Montejaque y Benoján , según el relato de Fernando del Pulgar. 234 Es primeros mudéjares serrano s, pues, se sometieron al rey castellano estableciend o unas capitulaciones po r las que se les hab ía de respetar sus vidas y propiedades, su fiscalidad, esto es, 232 FERNANDO DEL PULGAR, Crónica de los Reyes Católicos …, p. 173. 233 FERNANDO DEL PULGAR, Crónica de los Reyes Católicos …, p. 174. 234 FERNANDO DEL PULGAR, Crónica de los Reyes Católicos …, pp. 174 -175. 312 el pago de los mis mos impuestos que durante el domi nio nazarí, así como su religión, por lo que todos los moradores destas villas e luga res queda ron por syervos mudéjates del Rey e de la Reyna. De l a misma manera, se menciona a los alfaquí es y ancian os de estos lugares co mo los signatarios del pacto, que juraron por la unida t de Dios, qu e sabe los público e lo secreto, el que es criador bivo, e dio la ley a Mahomad, su mensag ero ‒el mismo cronista transcribe las palabras textuales del juramento‒ , ser buenos e leales súbditos y vasa llos del Rey e de la Reyna, e de conplir sus cartas y mandamiento s, e facer guerra e pa z por su mandado, e de les acodir con todos los tributo s e pechos e derechos que en aquellas tierras se a costunbraron dar a los reyes moros . El Rey se comprometía a respetar que los mudéjares fueran juzgados se gú n su ley de Jaraçuna po r su juez, alfaquí y a consejo de alcayde, protegerlos de cualquier exceso qu e pudieran cometer lo s cristianos y que pudieran conservar sus bienes y haciendas en cualquier lugar de sus reinos, a condiçión que no f uesen a ning una de las fo rtalezas de los cristino s que son en señorío frontero de moros, pa ra estar en ellas una ora antes que se pusiese el so l . 235 Bajo las mismas condiciones dice Fernando del Pu lgar que se sometieron di ecinueve vi llas de la serranía que se dize El Arrabal [sic por Havaral], así com o los de otras diecisiete d e l a Serranía de Gaucín y doce de la Ser ranía de Vill aluenga; po r otro lado, intimó a los de Casarabonela para que sometieran, pu es no habían enviado mensajeros, amenazándoles co n ir contra dicha villa y fortaleza y destruirla; los musulmanes de Casarabonela respondieron con una carta qu e transcrib e literal mente Fernando del Pulgar y se sometieron a los Reyes bajo las mismas condiciones que los mudéjares de las demás comarcas. 236 La Historia de los hecho s del Marqués de Cádiz da especial protagonismo en el convencimiento de los musulmanes serranos y sus autoridades a don Rodrig o Ponce de León, a quien, según esta versió n, se dirigieron antes que al Rey, e así quedó e está la tierra e serranías desde Ronda a Gibralt ar por el rey don Fernando a su serviçio . 237 235 FERNANDO DEL PULGAR, Crónica de los Reyes Católicos …, p. 176. 236 FERNANDO DEL PULGAR, Crónica de los Reyes Católicos …, pp. 176 -177. 237 Historia de los hechos…, p. 242. L A G UERRA DE G RANADA Y LA CONQ UISTA DEFINITIVA DE LA S ERRANÍA DE R ONDA 313 Una vez sometidas, los hombres manda dos por el Rey tomaron posesión de las villas y fortalezas, qu edando por alcaides los siguientes caballeros según Fernando del Pulgar: Pedro de Barrionuevo en El Burgo; Diego de Barrasa en Yun quera; Hurtado de Luna en Monda, Sancho de Angulo en Tolox, Pedro del Castillo en Gaucín, Sancho de Saravia en Casares, Alonso de Barrionuevo en Mo ntejaque; las fortlaezas de Benaoján, Montecorto y Audita las mandó el Rey derribar. 238 6. 8. EL SOMETIMIENTO DE LA SERRANÍA DE VILLALU ENGA La crónica de Valera nos re lata cómo, después de ser t omada la ciudad d e Ronda, el rey don Fernando mandó in mediatamente al marqués de Cádiz que fuese a someter pa cíficamente a los moros de la Serranía de Villaluenga, e yendo por su camino pasó por Au dita, e requirió al alcayde e gente que en ella estav an que luego entrega sen la fortaleza al rey ; así lo hicieron los musulmanes que guardaban la fortaleza y, por petición del Marqués al Rey, éste accedió a que se fuesen a Ronda y se pudieran acoger a las mismas condicion es establecidas en la capitulación d e los musulmanes rondeños. 239 Sometidas la s fortalezas de Audita y Montecorto , que habían quedado prácticamente cercadas por lo s cristianos y, por tanto, no hab ía posibilidad de resistencia algu na, el Marq ués fue a someter primeramente a las fortalezas y, por ende, a las alquerías de l a Serranía de Villaluenga, una zona qu e don Rod rigo había combatido desde los mismos comienzos de la G uerra de Granada y po r la que ansiaba extender sus dominios. Así seg uía el mandato del Rey, que le orden ó qu e fuese a la sierra de Villaluenga , por conçer tar a su serviçio los moros de aquella sierra . Después de Audita, se dirigió a los castillos de Cardela y Aznalmara y los sometió, algunos por fu erça de 238 FERNANDO DEL PULGAR, Crónica de los Reyes Católicos …, p. 175. 239 MOSÉN DIEGO DE VALERA, Crónica de los Reyes Católicos …, p. 192. 320 intereses en la zon a, y es pecialmente el Marqués de Cádiz. He aquí la contestación de do n Fernando a la embajada de Jerez: Conçejo, corregidor, justiçia mayor, veynte e quatro cavalleros, jurados de la leal çibdad de Xerez de la Frontera. Reçebí una carta et oy a Pedro Camacho, vuestro mensajero, en quanto a lo que dezís de los términos por agora non se pu ede entender en ellos, mas podéys estar seguros que quando alguna cosa se oviere de fazer sobrello, vos lo mandará fazer saber. Fecho antel rreal de Ronda a treynta de may o de ochenta e çi nco años. Yo el Rey. Por mandado del Rey, Luis Gonçález. 7 Pero los capitulares de Jerez habían mandado también al jurado Fern ando de Ferrera a Córdoba sobre rrazón de los términos de Cardela, e G arçiago e Az [n] almara e otros lugares que lindaban con Jerez, que, ya de vuelta de la misión que se le había e ncomendad o, en el cabildo de refirió al concejo que la Reyna nuestra señora lo rreçibió muy bien en la dicha enbaxa da et plogo mucho a a esta çibdad aver pedid o lo susodicho, y que le había entregado un a cédula firmada en dicha ciudad el día 1 de junio: La Reyna. Conçejo, corregido r, alguazil, veynte e quatro cavalleros, jurados, escuderos, ofiçiales e omes buenos de la mu y noble e muy leal çibdad de Xerez de la Fronter a. Vi vuestra letra que a mí el jurado Ferrando de ferrera enbiastes e oy todo lo que de vuestra parte me fabló e porque çerca dello yo le rrespondí lo quél vos dirá de mi parte a quello dad fe y creençia de la çibdad de Córdova a primero día jun io de ochenta e çinco años. Yo la Reyna. Por mandado de la Reyna, Ferrand Álvarez. 8 7 JUAN ABELLÁN PÉREZ, Documentos de los Reyes Católicos…, n.º 135, p. 295 (AMJF, Actas Capitulares, 1485, f. 117v, cabildo de 3 de junio). FEDERICO DEVÍS MÁRQUEZ, Mayorazgo y cambio político…, p. 229. 8 JUAN ABELLÁN PÉREZ, Documentos de los Reyes Católicos…, n.º 136, pp. 295-296 (AMJF, Actas Capitulares, 1485, f. 76v, cabildo de 6 de junio). Ya comentado en FEDERICO DEVÍS MÁRQUEZ, Mayorazgo y cambio político…, p. 229. 321 Una vez leíd a la c arta, F ernando de Herrera, dijo a lo s reunidos que la reina le había respondido que pues el Rey nuestro señor avía ga nado toda l a tierra e castillos destos moro s qu e la çibdad agora demandava, que non era rrazón averlo de proveer syn que su alteza el rrey nu estro señor estuvie se presente, por lo que les man dava que qu ando sus al tezas estén juntos, esta çibdad les enbíe sus mensajeros sobrel caso e todo lo que por la çibdad se pudiera fazer se fará . 9 En el cabildo de 25 de junio se habló de nuevo de la cuestión que había pl anteado el concejo a lo s Reyes sobre el caso de los tér minos questa çibdad pedía a sus altezas de Car dela e Garçiago e Az [n] almara e otras que confinan términos con lo s términos desta çibdad, y, como do ña Isabel les había pedido que se le volv iera a presentar el c aso un a vez estuviera reunid a con su esposo, agora que sus altezas estavan juntos, se devía torrnar súplica sobrel caso, por el gra nd bien que dello esta çibdad rreçibiría, pues se rumoreaba que el Rey nu estro señor da va a Card ela al señor Marqués de Cádiz, caso en el que Jere z sería muy perjudicada. Los capitular es debatieron los ynconvinientes gra ndes que se po dían rrecreçer sy l a dicha villa se diese al señor marqués, y decidieron que el alcalde mayor env iara un o o varios comisionados con el ju rado Nuñ o (?) de Villalobos a presentar nuevamente su s olicitud a los Reyes. 10 Ese mismo día, el concejo mandó buscar los seis toros qu e se iban a lid iar el miércoles dí a de San Pedro, por alegrías de la vitoria qu e Dios nuestro señor e su gloriosa madre han d ado al Rey nuestro señor en se tomar la çibdad de Ronda e Marvella e Val (?) e serranías de Villaluenga . 11 Al tiempo, J erez no perdía el tiempo y mandó escribir a los alcaydes de l a çibdad de la dicha çibdad de Ronda e Marvella e otros lugares de la Serranía sob re declaraçión de los términos desta çibd ad, y que se estableciese con dichos alcaides e con los moros que queda ron en los logares de la dicha Serran ía que si algún esclavo o esclavos huyese de Jerez a cua lquiera de esas 9 AMJF, Actas Capitulares, 1485, f. 76v, cabildo de 6 de junio . 10 AMJF, Actas Capitulares, 1485, f. 86v, cabildo de 25 de junio . 11 AMJF, Actas Capitulares, 1485, f. 86v, cabildo de 25 de junio . 322 ciudades, villas o lugares d e la Serranía, que se lo comuniquen, porque di z qu e mcuchos esclavos se van e non paresçen en la dicha Sierra . 12 De hecho , en el cabildo de 25 de junio se acordó asimismo que se en viasen cartas a los concejos de l as villas comarcanas para que respetasen los términos de la ciudad, pu es de otro modo serían castigados todo s aquellas personas o sus ganados que se encon trasen dentro de lo s límites de la ciudad. 13 En el cabild o de 19 de j ulio se informó de que los de Cardela entraron en los términos desta çibdad e echaron los ganados de la çibdad dellos e les prendaron , por lo qu e se propuso que se mandasen alg unos caballeros a Tempul para castigar estos desmanes. 14 Dos días después tambi én se hizo relación de que cinco caballeros de Arcos echaron del echo de La Jardilla el hato de vacas de Francisco Suárez, amen azando a los vaqueros y maltratando a los animales. En ese mismo cabildo se aco rdó enviar un comision ado ante el Marqués para notificarlo lo fecho por el alcayde de Cardela e gente que allí está . 15 La embajada no tuvo éxito y en el cabildo de 23 de julio los mensajeros expusieron la hostilidad con que les recibió el Marqués y qu e no había habido entendimiento con él, por lo que se acordó escribir al respecto a los Reyes, así como auto rizar la captura y entrega a la justicia de la ciudad de aquellos que entraron en los términos della a quebrantar sus términos e correrles los ganados dellos . 16 A finales del mes de julio se informó de la entrada qu e hab ía hecho el alcayde de Gaucín en los términos de Jerez, con cavalleros ch ristianos e m oros e a pie, y que se apropió de un hato de vacas del veinticuatro Diego Gómez y otras cincu enta de García de Lara. El c oncejo acordó que ambos fueran como mensajeros al alcaide de Gaucín para que les devolviesen las vacas, ya qu e 12 AMJF, Actas Capitulares, 1485, f. 87r, cabildo de 25 de junio . 13 AMJF, Actas Capitulares, 1485, f. 87v, cabildo de 25 de junio . 14 AMJF, Actas Capitulares, 1485, f. 25r, cabildo de 19 de juli o. 15 AMJF, Actas Capitulares, 1485, f. 25v, cabildo de 21 de julio. 16 AMJF, Actas Capitulares, 1485, f. 28r, cabildo de 23 de julio. 323 se encontraban en término de Jerez, así c omo qu e se esc rib iera al Rey sobre lo sucedido. 17 El 8 de agosto, los mensajeros di eron exp licaciones de su misión ante el alcaide de Gaucín, qu e se negó a devolver las vacas, aunque finalmente se fu eron con él a Ronda a ver el caso ante Antonio de Fonseca. 18 Acerca de este asunto los Reyes, el 20 de ago sto, escribieron a Pedro del Castillo, alcaide de Gaucín, al que info rmaban de que les hab ía escrito el concejo de jer ez di ziendo qu e teniendo vos la dicha fortaleza vos e çiertos moro s que con vos fueron, tomastes e levas tes çinquenta e ocho vacas del pue rto de Gález e del Marrufo, términos de dicha ciudad, amparándo se en que habían penetrado en término de Gau cin, y no se las había querid o devolver. 19 Así pues, con el fin del dominio musulmán en la Serranía de Ronda, sobre todo en la parte de la Serranía de Villaluenga, se produjeron numerosos desencuentros y conflictos de términos, como los que se expresan en la carta expedida po r los Reyes el 2 de agosto, mediante la que querían poner paz entre la ciudad de Jerez y los señoríos del Marqués de Cádiz, espe cialmente la ciudad de Arcos. En ella refieren las protestas del concejo jerezano por la incursión de caballeros de Arcos en su término, expulsando a sus gan aderos, por lo que temían que agora que es ganada la çibdad de Ronda e la s Serraní [as], los vecinos de Arcos y otras villas que confinan e parten términos con la dicha çibdad de Xerez qu errían entrarse e al argarse en los términos de ella; la parte del Marqués también se quejó a los Reyes de ciertas vi olencias que habían perpetrado los jerezanos en términos de A rcos. 20 A este respec to, el 9 de agosto llegó a la ciudad de parte de los Reyes Juan de Flores, con cartas de los Reyes en las que requerían al concejo de jerez qu e guardasen la tr egua establecida por ellos entre la ciudad y el Marqués. Acatando la orden real, los capitulares otorgaro n la dicha 17 AMJF, Actas Capitulares, 1485, ff. 32v-33r, cabildo de 29 de julio. 18 AMJF, Actas Capitulares, 1485, f. 38r, cabildo de 8 de agosto. 19 JUAN ABELLÁN PÉREZ, Documentos de los Re yes Católicos…, n.º 148, pp. 321-322 (AMJF, Actas Capitulares, 1485, f. 51v). 20 JUAN ABELLÁN PÉREZ, Documentos de los Re yes Católicos…, n.º 146, pp. 316-319 (AMJF, Actas Capitulares, 1485, f. 5r-v, cabildo de 6 de junio). 324 tregua el dicho señor Marqués y a sus lugares Asimis mo, comisionaron a Ped ro de Fuentes para seguir los negoçios e casos de los términos desta çibdad que con […] con Cardela e de los otros que confinan con la tierra que fue de l os moros , p ara que compareciera ante Juan de Flores, jue z comisario enviado por los Reyes, para qu e informara de los límites de los términos de la ciudad, presentase documentación, y to do tipo de autos que fuesen necesarios sob re el c aso. 21 El 16 de septiembre los Reyes escribían a Juan de Flores, contin o de nu estra casa, sobre el enfrentamiento que tenían los vecinos de Jerez con las villas vecinas, sobre todo con las del señorío del Marqués de Cádiz, ampliand o el plazo dado a dicho j uez para su pesquisa po r otros treinta días, a petición de la ciudad d e Arcos y villas de Rota y Cardela. 22 Los rozes entre las autoridades jerezanas y las de los concejos vecinos por el aprovechamiento de la hierba de los términos en disputa para sus ganados se multiplicaron en los meses sucesivos, situación que fue propiciada también po r dilatarse la sentencia de Juan de Flo res, que se dio el 22 de febrero de 1486 y que era favo rable a Jerez. En ella se aprobab a la mojo nera defendida por dicha ciudad, aunque los roces en la zon a en disputa continuaron en los años sucesivos. 23 Por ot ro lado, en el cabildo del martes 31 de mayo se hab ló también de la necesi dad de dar orden en lo s echos de la ciudad, pues plogo a Dios de alargar la tierra e qu e lo s moro s fuesen apartados della e los grandes daños que esta çibdad cad a un año dellos rreçibía . 24 El día 3 de junio decidieron los capitu lares que se deb ían echar a suertes los echo s para los hatos de ganado de todos los vecinos de la ciudad de Jerez y a quien cupiere una de las suertes pudiera apro vecharla desde el dí a de san Juan durante tres años. Ello era posibl e po rqu e plog o a Dios nuestro señor que 21 AMJF, Actas Capitulares, 1485, f. 40r-v, cabildo de 9 de agosto. 22 JUAN ABELLÁN PÉREZ, Documentos de los Re yes Católicos…, n.º 154, pp. 333 -334 (AGS, RGS, leg. 148509, doc. 149). 23 FEDERICO DEVÍS MÁRQUEZ, Mayorazgo y cambio político…, pp. 231-232. 24 AMJF, Actas Capitulares, 1485, f. 114v, cabildo de 31 de mayo. 325 la tierra se alargase e de s u mano nos avía dado rey tan próspero e tan san to, que con la bu ena ventura de su alteza de dela Reyna nuestra señora se ganasen tantas çibdades e villas e lugares del rreyno de Granada, de lo que derivó que llegara la segu ridad para los ganaderos que tenían sus gan ados en el término de la ciudad, como quier que algunas vezes se comían, era con gran temor e con açaz daño po r cabsa de los enemigos, así que ahora se podían comer syn rreçelo de los moros, pues han rreçebido grand es daños fasta aquí de los di chos moros, asy de muertes commo de prisyones e grandes rre sgates . 25 2. DE LA TENENCIA A LA MERCED REAL: LA INCORP ORACIÓN DE LA SERRANÍA DE VILLALUENGA A LA CASA DE ARCOS (148 5-1490) 2. 1. L A TENENCIA DE LA S ERRANÍA POR DON R ODRIGO P ONCE DE L EÓN (1485- 1490) El marqués d e Cádiz ejerció la tenencia de desde el mismo moment o de la conquista, como se evidencia de una carta de poder fechado el 7 de agosto de 1485 por la qu e autorizaba a Fernán Márquez par a que le repr esentara en el pleito entablado por Jerez sobre la del imitación de sus términos con Cardela, donde se dice que do n Rod rigo tenía a carg o po r el rey e la reyna nuestros señores la tenencia de las villas de Card ela e Asnalmara con los loga res de Villaluenga i Garçiago e los otros de su tierra e sus términos , e sto es, no sólo de las fortalezas, sino tamb ién de las alquerías serranas. Dicho criado del Marqués reconocía q ue éste tenía por el rey i por la reyna, nuestros señores, de la dicha villa de Cardela y de la villa de Azna lmara con los dichos logares de la dicha sierra e sus términos . 26 Como hemos visto, a las autoridades jerezanas no eran 25 AMJF, Actas Capitulares, 1485, f. 98v, cabildo de 3 de junio . 26 AMJF, Archivo Históric o Reservado, C. 11, n.º 28 -831 (cit. por FEDERICO DEVÍS MÁRQUEZ, Mayorazgo y cambio político…, pp. 225-226. [Document text truncated for crawler view.]