Educación y medios de comunicación en México: una perspectiva histórica
Abstract
El presente artículo, esbozo de una investigación más amplia, pretende analizar la transmisión y contenidos de los medios de comunicación y estudiar cómo se asumen éstos por parte de los receptores y observar también si los valores educacionales tradicionales son transmitidos o reforzados (o simplemente no lo son) por dichos medios de comunicación en su papel de educadores sociales. El periodo a estudiar se ha delimitado entre los años 1968 y 1981/82.
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ÁMBITOS.ÁMBITOS. ÁMBITOS.ÁMBITOS. ÁMBITOS. Nº 13-14 - Año 2005 (pp. 287-307) Educación y medios de comunicación en México: Una perspectiva histórica Education and media in Mexico: A historical perspective Dra. Sara Núñez de Prado y Clavell Mtro. Miguel Zaldivar Dávalos Dep.. de Comunicación y Humanidades, DACS Tecnológico de Monterrey, Campus Guadalajara, Jalisco, México RESUMEN El presente artículo, esbozo de una investigación más amplia, pretende analizar la transmisión y contenidos de los medios de comunicación y estudiar cómo se asumen éstos por parte de los receptores y observar también si los valores educacionales tradicionales son transmitidos o reforzados (o simplemente no lo son) por dichos medios de comunicación en su papel de educadores sociales. El periodo a estudiar se ha delimitado entre los años 1968 y 1981/ 82. ABSTRACT The present article, an outline of a deeper research project, intends to analyze media transmission and their contents, to study how they are assumed by receivers, and to observe if traditional educational values are transmitted or reinforced (or not) by media in their role as social educators. Our study period was delimited between 1968 and 1981/82. Palabras claves: Mensajes/Receptores/Educación/Funcionalidad y disfuncionalidad del mensaje. Key words: Messages/receivers/education/message functionality and disfunctionality CONTEXTO HISTÓRICO EDUCATIVO MEXICANO (1968 A 1985) El sistema educativo contemporáneo tiene sus raíces en los inicios del siglo XX. Concretamente es la Constitución de 1917 la que diseña una estructura centralizada, en contra de lo existente con anterioridad, en la que la competencia educativa de los estados es muy pobre o incluso casi inexistente. El reflejo más claro de ello es la creación, en 1921, de la Secretaría de Educación Pública, con competencias federales y que paulatinamente fue anulando la capacidad de decisión de los estados.
288 Educación y medios de comunicación en México: Una perspectiva histórica Esta nueva política hizo que el crecimiento de la infraestructura educativa en México fuese evolucionado desde esos años 20 con una inusitada fuerza, abandonando además, al menos en la teoría, el peso de la religión en beneficio de una educación secularizada y crítica con el entorno. Todo ello no era más que herencia de la Revolución Mexicana, como expresa Enrique Semo, cuando al hablar de ésta dice que “produjo una ideología y una cultura nacionalista que conocemos como nacionalismo revolucionario. El mestizo fue erigido en prototipo del mexicano y, por primera vez, la reforma agraria y la educación rural integraron a los campesinos como parte activa de la nación”1. Bajo el mandato de Jaime Torres Bonet, Secretario de Educación Pública, se dio el gran salto en la extensión de la educación primaria, alcanzando ésta, por primera vez, cifras que abarcaban todo el territorio nacional. Son los años en los que se pone en marcha el proyecto denominado la escuela de unidad nacional, que supone un giro importante en la política anterior ya que se abandona la tendencia socialista que había primado hasta entonces. Así, entre 1944 y 1946, se consiguió reducir al 50% los índices de analfabetismo entre los adultos, además de otros logros en diversos ámbitos de la educación2. A este crecimiento contribuyó en gran medida la creación del Instituto Federal de Capacitación del Magisterio (IFCM), institución que fue pionera en México en lo referente a la educación a distancia y que tuvo un papel predominante en la formación de profesores en una época en la que el país estaba muy necesitado de maestros, ya que se había iniciado con fuerza la educación popular, sobre todo para las zonas rurales y era necesario reclutar a un número importante de nuevos enseñantes que se comprometieran con la labor que el Estado estaba intentando poner en marcha. El IFCM realizó importantes aportaciones a la pedagogía mexicana, como por ejemplo su modelo educativo que “con una interesante apertura y flexibilidad integró una diversidad de modalidades educativas presenciales y a distancia para crear un modelo educativo a la medida de las necesidades y condiciones de vida y trabajo de los profesores mexicanos, en especial de los del medio rural que tenían menos oportunidades de formación”3. Pero este avance espectacular, no puede ocultar que seguían existiendo profundas desigualdades, tanto entre los propios estados, como entre los distintos sectores de población. Es más, tampoco tiempo después, el llamado Plan de Once años (1959-1970), que abarcaba toda la década de los sesenta y se configuraba como un ambicioso proyecto para la extensión de la enseñanza primaria, alcanzó 1 Semo, E., “El nacionalismo mexicano hoy”, Proceso, n°1403, 21 septiembre 2003. 2 Prawda, J., Logros, inequidades y retos del futuro del sistema educativo mexicano, Grijalbo, Mexico, 1989 3 Moreno Castañeda, M. “Victor Gallo Martinez, pionero de la educación a distancia y la formación de profesores en México” en La Tarea. Revista de Educación y Cultura de la Sección 47 del SNTE, n° 11, agosto 1999 (revista electrónica) www.latarea.com.mx
289Sara Núñez de Prado y Clavell sus objetivos. Este Plan se centraba en dos objetivos: construir escuelas y formar maestros. En el primer caso, el compromiso era el de construir 23.284 nuevas aulas y en el segundo, convocar 51.090 nuevas plazas de profesor. Además, este ambicioso Plan se complementaba con la creación de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos, institución que todavía hoy sigue en funcionamiento4. Si bien, era la primera vez que el estado planificaba a medio plazo las necesidades educativas nacionales y que el presupuesto de educación podía calificarse incluso de generoso, el objetivo último de generalizar la enseñanza primaria no se cumplió. Paralelamente, la filosofía educativa también intentaba modernizarse. En estos años se quiso poner en marcha una educación combinada con las necesidades de la población. Es decir, se pretendía pasar de la relación maestro/alumno como simples entes enseñantes y absorbentes de la enseñanza, a un aprendizaje más activo, en el que se mezclase esta actividad con el sentido de la producción. Es decir, había que ir a una formación que capacitase al alumno, sobre todo a los de los niveles más bajos de la población, para realizar una actividad que resultase productiva, no solo para él, si no también para la sociedad. Se iniciaba el camino de lo que en la actualidad denominaríamos una enseñanza aplicada. Tampoco en este aspecto los resultados fueron excesivamente espectaculares. Llegamos así a la década de los años sesenta. Entonces, el abogado Gustavo Díaz Ordaz, electo presidente de México en julio de 1964, recibe el mando del ejecutivo en un país aún estable pero que empieza a sentir el peso de 30 años de un mismo sistema en el poder. Durante el gobierno de su antecesor, Adolfo López Mateos, pese a que no ocurrieron enfrentamientos serios, sí se cometieron atropellos que influyeron en la opinión pública nacional, moviendo a los partidos políticosyalasociedad en general al debate sobre la necesidad de un cambio. Tal es el caso del asesinato del líder agrario Rubén Jaramillo y su esposa y el encarcelamiento del pintor David Alfaro Siqueiros. En palabras de Fuentes Mares, “cuando López Mateos entrega el gobierno a su sucesor, el licenciado Díaz Ordaz, el sistema estaba en picada”5. A pesar de esta difícil situación, el sexenio que inaugura el presidente Díaz Ordás en relación a la materia que tratamos, viene marcado por lo que podríamos denominar “el triunfalismo educativo”. Tanto este gobierno, como el de sus dos sucesores, aparentan tener una fe ciega en que la educación será la herramienta que permitirá salir adelante y levantar un México triunfante en el futuro cercano. Pero, en la práctica, esta fe se traduce en un inmovilismo real, teñido de buenas intenciones y propósitos, pero escasos resultados prácticos. Como veremos, será 4 Para saber más de este tema consultar la obra de Josefina Vázquez Nacionalismo y Educación en México, editada por el Colegio de México en 1979. 5 Fuentes Marés, José M (texto). Historia Ilustrada de México, desde los orígenes hasta Ernesto Zedillo. Editorial Océano, México, 1998. p.431–483.
290 Educación y medios de comunicación en México: Una perspectiva histórica más adelante, prácticamente ya en la década de los 80, cuando se pongan en funcionamiento verdaderos programas de educación compensatorios, aunque tampoco tendrán una larga vida. Pero, al menos, demostrarán una clara sensibilidad de los gobiernos ante estos temas. No hay que olvidar que durante los 60´s México seguía transformando su industria y las ciudades crecían de forma desmedida, pero en el ámbito de la educación continuaba el déficit de alfabetización y aumentaba el número de universitarios que no conseguían empleos acordes con sus aspiraciones. Los contrastes seguían generando resentimientos en amplios grupos de la clase media que vivía un sistema político prácticamente monopartidista que no prometía tintes de cambio. Debido a todas las deficiencias detectadasyaladificultad de cumplir los objetivos del “Plan de los Once Años”, se ensayó la puesta en práctica, por primera vez, de un sistema de enseñanzas alternativo que viniese a suplir las carencias del oficial. Entraban en escena los medios de comunicación como vehículos para la extensión de la educación y como la forma más accesible de llegar a todos los sectores de la población. En este ámbito, fueron muy importantes, aunque de éxito mediocre, dentro del mundo de la televisión, la emisión, en 1965, de los programas Un paso más yYo puedo hacerlo. Estos programas fueron la piedra angular de un proyecto de alfabetización y de educación primaria a través de la televisión. Igualmente, tuvo gran trascendencia, aunque de momento se iniciaba en fase experimental, la emisión de Telesecundaria, que pretendía acercar la enseñanza secundaria a los jóvenes a través de este medio de comunicación. Así la televisión, una vez que ha entrado en la gran mayoría de los hogares, independientemente de la clase social de sus moradores, se convierte en una red educativa inmensa, sin barreras temporales o geográficas, capaz de cambiar, desde los valores, hasta las conductas de los telespectadores, por lo que el estado, a través de este medio, podía alcanzar a todos aquellos sectores de población que quedaban fuera del sistema general de enseñanza La utilización de la comunicación como vía de transmisión de conocimiento y de educación es un fenómeno tan antiguo como la propia historia de la comunicación. Ahora bien, el uso de paredes para representar figuras, el manejo de los papiros para la escritura o la invención de la imprenta para la edición de escritos, carecían de un elemento fundamental que les negaba la calificación de medios de educación. No tenían un uso generalizado entre la sociedad, por lo que no es hasta la aparición de los medios de comunicación masivos, cuando podemos empezar a hablar de la utilización de éstos como herramientas de culturización de la sociedad6. No olvidemos que “los años sesenta fueron llamados, por razones que ahora 6 Hay autores en prefieren utilizar el término enculturización para referirse a la utilización de herramientas comunicativas que dotan a la sociedad de interpretaciones sobre su entorno. Pero el término, como tal, a pesar de ser muy gráfico, no está incluido en el diccionario de la Real Academia Española, por lo que hemos preferido referirnos a procesos de culturización.
291Sara Núñez de Prado y Clavell resultan obvias, la era de las crecientes expectativas (the era of rising expectations), donde estudiosos e investigadores de la comunicación, científicos sociales de diversas disciplinas y oficiales de alta jerarquía tanto de gobiernos locales como de organizaciones internacionales, compartían un gran entusiasmo y optimismo con respecto al, según ellos, gran potencial de los medios masivos en promover el cambio social en áreas del orbe donde dicho cambio era, y sigue siendo hasta ahora, una urgente necesidad”7. Estos años sesenta, casi al final de a década, son también testigos de la aparición de la televisión pública en México. Si bien es verdad que el fenómeno de la televisión ya llevaba casi una década de existencia, ésta se había alineado claramente con el modelo norteamericano, que prima la presencia de las cadenas privadas y, por lo tanto, los intereses comerciales por encima de los de la comunidad. Más o menos al mismo tiempo que la televisión privada, también habían comenzado a emitir los canales universitarios, que pretendían, desde este ámbito, dar mensajes diferentes y diferenciados de los de la televisión comercial, que respondiesen a las necesidades culturales de un sector concreto de población. Las primeras de estas emisiones se realizaron en 1955, cuando la Universidad Autónoma de México (UNAM) puso en el aire la primera serie de programas educativos y culturales a través de Telesistema Mexicano. O también, en 1959, el Instituto Politécnico Nacional una serie de programas educativos a través del Canal 11 XEIPN. También en estas fechas, concretamente en 1964, la Secretaría de Educación Pública (SEP) crea la llamada Dirección de Educación Audiovisual con la intención de combatir la ausencia de escolarización y el abandono de los estudios. Práctica que en estos años estaba muy extendida sobre en las zonas rurales y las capas sociales urbanas más desprotegidas. Dos años después se pondrá en marcha como ya apuntábamos mas arriba, de forma experimental el proyecto denominado Telesecundaria, con el fin de acercar a la población sistemas alternativos de educación. Y para 1968 esta idea entra a formar parte del Sistema Educativo Nacional, lo que es un paso fundamental, ya que lo ello quiere decir es que los estudios realizados por este sistema tendrían validez oficial. Ahora bien, no hay que olvidar que todavía en esta década es éste un proyecto que tiene un alcance limitado ya que solo cubre la zona capitalina y poco más. La expansión del sistema no comenzará a desarrollarse hasta la década siguiente. 7 NOSNIK, A., “Algunas reflexiones sobre los aspectos educativos de los medios masivos de comunicación y su posible análisis” DIDAC,Boletín del Centro de Didáctica de la Universidad Iberoamericana, México D.F., 1983, pag. 202 y 203.
292 Educación y medios de comunicación en México: Una perspectiva histórica Los objetivos que Telesecundaria ha querido cumplir desde entonces y que todavía mantiene en la actualidad, ya que es un sistema que está en plena vigencia y con presencia en todos los estados de la República, en palabras de uno se sus supervisores son: - “ofrecer a la población demandante un servicio educativo con apoyo de los medios electrónicos de comunicación social - atender la demanda de educación media básica en zonas rurales, en las que, por razones geográficas y económicas, no es posible el establecimiento de escuelas secundarias generales o técnicas - coadyuvar a la atención de la demanda de educación secundaria es zonas semiurbanas - vincular la escuela telesecundaria con la comunidad, a través de actividades productivas, socioculturales, deportivas y de desarrollo comunitario - proporcionar apoyos didácticos modernos a profesores de otras modalidades educativas del nivel, que deseen beneficiarse de ellos - favorecer la cultura”8. Pero, todavía el final de estos años sesenta traerán sorpresas y no precisamente positivas, como es el caso del choque que cimbra al país y pone en peligro la figura de la presidencia de la república en 1968. Similar a la influencia que se presentó en América Latina a finales del siglo XVIII, con el movimiento revolucionario francés y el independentista norteamericano, la rebeldía juvenil del mayo parisino del ´68 mueve a los universitarios mexicanos. Los líderes y sus seguidores pasan de la discusión de los problemas de y en las aulas, a los grandes mítines respecto de los males generales que aquejan al país. Poco a poco sindicatos, grupos de campesinos y partidos de oposición se sumaban a los reclamos buscando sentar las bases de cambios trascendentes en el país. El 2 de octubre, a días de las Olimpiadas que se celebrarían en el país, la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco se convierte en el escenario de una masacre en su mayoría de estudiantes, “que no elevaban aún el tono y la magnitud de sus reclamaciones, ni clausuraban las posibilidades de entendimiento”9. Los muertos y desaparecidos en aquel mitin al que habían convocado los líderes estudiantiles nunca fueron suficientemente esclarecidos. Las consecuencias sociales para el sistema fueron devastadoras. Respecto de aquella matanza Di Tella comenta: 8 González Zárate, R, “Telesecundaria, una modalidad educativa exitosa” en en La Tarea. Revista de Educación y Cultura de la Sección 47 del SNTE, n° 11, agosto 1999 (revista electrónica) www.latarea.com.mx. 9 Fuentes, 1998, ob. cit. Pags. 431-483
293Sara Núñez de Prado y Clavell “quedó grabada a fuego en la memoria colectiva del país”10. Pero la caída del partido tardará todavía más de 30 años después, quizás por la represión que el gobierno inicia precisamente a consecuencia de aquellos hechos o tal vez porque el país hacía oídos sordos a los movimientos guerrilleros que ya empezaban a fraguarse en recónditas regiones de México. Claudia Kiejmann corresponsal de “Le Monde” que vivió los acontecimientos en la Plaza de las Tres Culturas refleja con claridad y dramatismo el silencio que siguió al 2 de octubre del ’68. En una entrevista publicada en la revista Proceso menciona: “Yo sabía que había decenas y decenas de muertos, digamos 300, para retomar la cifra que se maneja desde entonces. Y no había entierros. Eso me parecía insoportable. Tanta gente acribillada que ni siquiera tenía derecho a un entierro digno, que debía ser enterrada a escondidas, sin hablar de los cuerpos que nunca se entregaron a las familias (...). Se decía que algunas familias ni siquiera se atrevían a reclamar los cuerpos de sus parientes por temor a las represalias (...). Y lo más horrible de todo fue que mientras centenares de mexicanos vivían aterrados por la represión, se inauguró la gran fiesta mundial de la Olimpiada”.11. En ese ambiente desgastado y deprimido, terminó el gobierno de Díaz Ordaz en diciembre del ´69 cuando entregó el poder a Luis Echeverría Álvarez quien aún con la liberación de presos políticos y el discurso de la apertura y flexibilidad del nuevo gobierno no pudo hacer olvidar al pueblo su participación y complicidad en Tlatelolco cuando trabajaba como secretario de Gobernación. El gobierno de Echeverría se caracterizó por su intención de rodearse de jóvenes intelectuales como una cuestión de imagen pública de apertura a las nuevas ideas. Por lo que respecta a los trabajadores organizados en el movimiento obrero oficial (que siguió al movimiento estudiantil del ´68) se vieron temporalmente favorecidos por una política laboral con mejoras salariales y de prestaciones: “se crearon un sinnúmero de instituciones orientadas en su mayoría a proteger o ampliar los ingresos de los trabajadores”12. Estas reformas económicas se convirtieron en un dispendio insostenible que no tardó en mostrar sus consecuencias; Durante se mandato fueron comunes la inflación, el crecimiento del desempleo y posteriormente la disminución de la capacidad económica de la población en general. 10 Di Tella, Torcuato S. Historia de los partidos políticos en América Latina, siglo XX. Editorial Fondo de Cultura Económica, Argentina, 1993. p. 207–209, 285–286. 11 Kiejmann, Claudia. Testimonios de Tlatelolco. Revista Proceso edición especial, 1ro. de octubre de 1998. p. 12 Delgado de Cantú, Gloria. Historia de México 2, Estado moderno y crisis en el México del siglo XX. Editorial Addison Wesley Longman, tercera edición , México, 1996. p. 360-363.
294 Educación y medios de comunicación en México: Una perspectiva histórica Por otro lado, haciendo eco de las preocupaciones de la comunidad internacional promovió un programa de planeación familiar para reducir el aumento de la población. “Para los años 1960-68 el número de seres humanos crecía a un ritmo superior al millón por semana (...). Era evidente que estaban operando los principios maltusianos: los hombres se multiplicaban más aprisa que su capacidad de producir alimentos. (...) La cooperación internacional era indispensable”13. En la política internacional se enredaba es discursos y hechos fáciles de alabar desde una postura idealista pero que llevaron a la diplomacia mexicana a ciertas tensiones con las cúpulas del poder mundial. Criticando la política de Francisco Franco de una manera “ridícula, arbitraria y contraproducente” (Fuentes, 1998) al calificarlo como “racista” en lugar de “antisemita” hizo que se volcaran en su contra los judíos del mundo y “vetaran” a él, a su gobierno y al país. Con poco tacto considerando la situación geográfica de México y el entorno de la Guerra Fría iniciaba relaciones diplomáticas con China y mostraba su apoyo y solidaridad a los pueblos Latinoamericanos. En este sentido y por su trascendencia internacional, es importante mencionar el apoyo que el gobierno mexicano dio a través de Echeverría a cientos de refugiados chilenos perseguidos después del golpe de Estado que se perpetró en contra del gobierno de Salvador Allende en manos de Pinochet (y su cómplice Estados Unidos a través de la CIA). Echeverría envió un avión a la ciudad de Santiago para recoger a quienes se habían refugiado en la embajada mexicana, “entre ellos la viuda del presidente Allende, Hortensia Bussi, a otros familiares del derrocado gobernante y altos funcionarios del gobierno de la Unidad Popular” afirma el actual mandatario chileno Ricardo Lagos entrevistado el uno de septiembre del 2003 a unos días del 30 aniversario del golpe de Estado. La política educativa de estos años vendrá marcada por los logros del pasado, que aunque no habían sido los previstos, sí habían colocado unas bases relativamente firmes para el desarrollo posterior. En 1973 se aprueba la Ley Federal de Educación que pretende ser la herramienta que delimite las competencias en este terreno entre la federación, los estados y los gobiernos locales. Además, organiza el sistema educativo nacional tanto horizontal, como verticalmente. En el primer caso hace una distribución en niveles y en el segundo, distingue entre la educación escolar y la extraescolar o lo que es lo mismo, entre la educación formal y la no formal. 13 Thomson, David. Historia Mundial de 1914 a 1968. Editorial Fondo de Cultura Económica, 6ta. reimpresión de la 2da. edición en español, México, 1988. p. 218-220.
295Sara Núñez de Prado y Clavell Esta década viene asimismo marcada por una tendencia que no es exclusivamente mexicana, si no más bien de ámbito mundial y heredera de los movimientos estudiantiles de finales de los 60. Nos referimos al fenómeno de la aparición de las radios libres y de las televisiones independientes. Aunque la iniciativa de estos movimientos estuvo capitalizada por los ciudadanos en la mayoría de los casos, acabaron convirtiéndose en voceros de los partidos políticos o de grupos sociales con marcados intereses partidistas o de clase. A pesar de ello, sirvieron para introducir nuevos aires al espectro radiotelevisivo y, sobre todo, empujar a los medios consolidados a iniciar una política de cambios en sus contenidos. Finalmente en el ´76 Echevarría aprovecha su último informe presidencial para anunciar la devaluación del peso en un 50 por ciento y entrega la presidencia a José López Portillo, quien fungía como su secretario de Hacienda. Iniciaba un sexenio y aparentemente los sindicatos se encontraban del lado del gobierno pues habían estado ganando sus luchas en la mesa de negociaciones. Poco a poco se terminaban los mítines. Sin embargo, el problema económico existía y la población en general estaba en crisis, en palabras del propio López Portillo había que sacar al país del bache en que se encontraba. Iniciaba un segundo régimen de conciliación, pero ahora con el sector empresarial para lograr su apoyo financiero y salir de la crisis. Al proyecto de conciliación iniciado por el gobierno federal se denominó “Alianza para la producción” la cual además de reducir y controlar el gasto público, se basaba en “exenciones y reducciones de impuestos a la exportación, y en el aumento de los precios de los productos básicos, planteamientos que recibieron el apoyo unánime de los empresarios”14. En materia de educación se presentó a finales de 1977 el Plan Nacional de Educación, que era un nuevo esfuerzo para planificar una actividad tan vital para todos, gobiernos y ciudadanía. En la práctica, el Plan más que una planificación de futuro era un análisis de situación y un repaso teórico general a los distintos aspectos educativos. Dicho Plan se refería a todos los niveles de educación, a la ecuación abierta o no formal, a la ecuación en las zonas más marginales, etc… pero no contemplaba ni soluciones, ni tampoco se marcaba objetivos a cumplir. El resultado fue la no implantación del mismo y su sustitución, a partir de 1979 y hasta 1982 de planes sectoriales, más concretos y menos ambiciosos, que fueron conocidos como “Programas Meta” y que consiguieron que, por fin, en 1982 se alcance el logro durante tanto tiempo anhelado de que el 100% de los niños mexicanos tuviesen acceso al primer grado de la escuela primaria. Pero, no hay que llamarse a engaño, ya que ello se alcanzó, precisamente, poniendo en marcha soluciones alternativas de educación que no comprendían exclusivamente la asis- 14 Delgado, 1996, ob.cit. pag. 263
302 Educación y medios de comunicación en México: Una perspectiva histórica conclusiones definitivas, pero sí hay una serie de percepciones generales que nos gustaría poner de manifiesto ya que nos parecen muy ilustrativas de la relación medios de comunicación/persona, incluso considerados de manera aislada. Por lo que se refiere a las encuestas contestadas por las mujeres, en primer lugar, se pone de manifiesto una primera diferencia importante entre la teoría y la práctica. La mayoría de nuestras encuestadas, concretamente 57, o lo que es lo mismo, casi el 75% de ellas, cuando les preguntábamos si consideraban que la enseñanza a través de los medios de comunicación era valiosa, contestaba afirmativamente e incluso añadían en bastantes casos que debía haber más programas educativos. Pero, cuando respondían en relación a su percepción personal y si habían aprendido algo de los mismos, el porcentaje de respuestas negativas aumentaba, bajando al 54% (41 de ellas) el porcentaje de mujeres que reconocían haber aprendido de los medios, mientras que 34 (44%) admitieron que los medios no les habían enseñado nada. En el caso de esas 41 mujeres que sí contestaron positivamente, sus respuestas hacían alusión sobre todo a temas de salud, como vacunación o campañas de natalidad, por ejemplo. Concretamente en este caso, 13 de ellas (el 2,9% del 54% anterior) nombraban las campañas de natalidad específicamente. También recordaban las dedicadas a la higiene. Nos ha llamado la atención una respuesta de una señora nacida en 1959 que dice que las campañas sobre sexualidad en su época “eran muy fuertes”, pero es la única que las recuerda, con lo que deducimos que es más una evocación personal que una realidad, ya que el resto de las encuestadas de los mismo años no hace referencia a ellas. Salvo quizás otra señora, nacida un año después que marginalmente se refiere a que “la TV me permitió conocer temas que hasta entonces eran tabú”, pero no específica en cuales exactamente está pensando. Excepcionalmente, algunas encuestadas mencionan la existencia de programas en la radio que enseñaban a leer, pero es una referencia marginal, ya que sólo son cinco de ellas las que los nombran. Algunas recuerdan la existencia de este tipo de programas aunque también suelen añadir que o no los escuchaban o veían, o tenían poco éxito y duraban poco. Muy curiosa la respuesta de una señora que dice que los programas educativos eran muy importantes porque “mucha gente aprendió a leer y otras a terminar su secundaria porque a veces se escuchaban comentarios o anuncios en la misma TV”. Es decir, deducimos que la respuesta de esta señora, más que por su percepción personal está influida por la publicidad que de este tipo de programas se hacía en la televisión, lo que no deja de ser una respuesta que indirectamente le da un valor importante a la propia televisión como medio de comunicación. En relación a esto, existe la idea general (sobre todo entre las personas nacidas en la década de los cincuenta) de que los medios de comunicación ahora se ocupan mas de los temas de educación que cuando ellos eran jóvenes. Y al hilo de lo mismo, la percepción también es mucho más positiva en relación a la televisión que a la radio, aunque 40 mujeres (el 51,9%) contestaron que escuchaban en radio programas especiales para mujeres,
303Sara Núñez de Prado y Clavell sobre 30 (el 38,9%) que dijeron que no y 6 (el 7,7%) que ni siquiera contestaron. Sí ha sido llamativa, en cambio, la importancia que muchas de ellas dan a la parroquia (prácticamente el 50%) como un lugar a partir del cual tenían acceso a determinadas publicaciones y medios en general, a la vez que también ponen de manifiesto que fue en ese lugar donde recibieron una formación complementaria a la de la escuela. Finalmente para cerrar este tema es interesante señalar que 5 mujeres (en torno al 6%), simplemente, no contestaron a alguna o a ninguna de las preguntas de este apartado del cuestionario. En relación a las publicaciones escritas la mayoría de las mujeres, es decir el 58,4% tenía acceso, al menos, a una de ellas, ya que 45 contestaron que habitualmente sí leían publicaciones periódicas, aunque no todas las compraba, si no que accedían a ellas por préstamo, o a través de la parroquia, etc… y prácticamente el 100% de las encuestadas que contestaron afirmativamente a esta respuesta leían revistas típicamente femeninas, dedicadas a temas de belleza, cocina, salud, etc… Es decir, las revistas femeninas, en su esencia, siguen teniendo los mismos contenidos que las actuales. Un número considerable de las mismas, exactamente 25 (32,4% del total), nombra por ejemplo a Vanidades, revista que sigue teniendo gran aceptación, como una publicación habitual en su entorno. En general, los datos quedan así: 15 leían revistas de belleza (19,4%), 8 lo que llamaron “revistas de chismes” (10,3%), 19 sobre temas de moda (24,6%), 1 sobre artesanía en general (1,2%), 11 sobre salud (14,2%) y 3 (3,8%) leían revistas de cocina. Y algunas de ellas, como segunda opción nombraban también la revista Kena. Como contraste a lo anterior, es llamativo el hecho de que el periódico es el gran desconocido entre las mujeres encuestadas, ya que son muy pocas las que dicen que lo leían habitualmente. Concretamente, sólo 15 de ellas, o lo que es lo mismo, el 19,4% reconoce que leía con cierta regularidad un diario. A pesar de lo anterior, es importante señalar que la cifra va variando a lo largo del estudio, ya que este medio escrito va adquiriendo una mayor presencia según va disminuyendo la edad de las mujeres entrevistadas. Es decir, a partir de los años sesenta es cuando nuestras mujeres comienzan a nombrar con cierta regularidad al periódico como un medio de lectura habitual. También nos llamó la atención un número significativo de respuestas que consideramos muy estereotipadas y por lo tanto no estrictamente personales, sino dictadas por parámetros sociales generales. Afirmaciones como que “los medios mueven a las masas” o “que influyen demasiado, por lo que deberían estar más controlados”, representan mas un sentir social general que un análisis personal de la relación entre uno mismo y el medio de comunicación. No puede dejar de señalarse tampoco que cuando las mujeres fueron cuestionadas acerca de su recuerdo sobre programas de radio especialmente diseñados para el sexo femenino, el 51,9% (40 de las 77 encuestadas) sí los recordaron,
304 Educación y medios de comunicación en México: Una perspectiva histórica frente al 40,2% (31 de ellas) que dijeron que no y 1 que no contestó (el 1,2%). De todas las respuestas afirmativas, el 46,7% (36 mujeres) recordaban emisiones encaminadas a promover la alfabetización, 34 de ellas, que representan el 44,1%, se refirieron a programas de belleza y moda, mientras que solo el 14,2% (11 del total) citaban programas de salud y ya en cantidades mucho menos significativas aluden a temas como artes, cocina o similares. Como puede observarse en esta pregunta la respuesta ofrecida tenía más de una alternativa. Por lo que se refiere a las contestaciones de los hombres entrevistados, destacan ciertas diferencias en cuanto a las respuestas dadas por las mujeres. En general, puede decirse que leían más periódicos diarios que las mujeres y que son más escépticos que éstas en cuanto al papel que los medios de comunicación han tenido en su vida. Un grupo considerable de ellos, 31 de 39 (el 79,4% de dichos 39, que a su vez representan el 52% del total), no considera que los medios les haya enseñando algo. Y los otros 8 (el 20,6% de los 39) dicen que excepcionalmente con las revistas especializadas o similares sí aprendieron. Y los que consideran que sí han aprendido se refieren muy vagamente a cuestiones de cultura general y es bastante habitual que añadan comentarios del estilo de “siempre se aprende algo”, “todo es interesante” o respuestas parecidas. Concretamente, un individuo comentó que “los medios de comunicación son un sistema más para educar el país. Hoy se debate, se juzga, se opina, se informa, se motiva, se entretiene. Es muy importante fomentar la ecuación en nuestro país y utilizar todos los recursos para ello”. Y en la otra cara de la moneda, hubo un señor que si bien reconoció que “en cierta manera el medio ayuda al reforzamiento de los valores humanos”, también puso de manifiesto que era necesario recordar que, a la vez, perjudicaba a “aquellos que carecen del conocimiento de esos valores, logrando modificar su pensamiento”. Otra diferencia con el sexo femenino en nuestra encuesta, es que la mayoría de los hombres no recuerda la existencia de campañas específicas sobre educación. Y los pocos que rememoran dicho recuerdo centran éste en las de alfabetización y muy marginalmente en las de vacunación. Concretamente cuando se refirieron a la radio, 46 hombres (el 61,35%) contestaron que no recordaban ningún tipo de programa que tuviera relación con temas de educación, frente a los 12 (el 16%) que sí conservaban algún recuerdo de este tipo y 17 que simplemente no contestaron (el 22,6%). Por lo que se refiere a los programas de educación específicamente hablando, 37 hombres, que representan el 49,3% del total, se acordaban de diversas emisiones, tanto de radio como de TV, sobre estos temas. Y es muy significativo tener en cuenta que tanto hombres como mujeres cuando se les preguntaba por un programa específico hacían referencia, siempre en primer lugar (aquellos que efectivamente tenían memoria) a Telesecundaria, con lo que este programa es el más recordado por todos ellos, alcanzando a prácticamente el 90% de los encues-
305Sara Núñez de Prado y Clavell tados. Aunque, no podemos olvidar que esta respuesta se producía cuando había una pregunta específica que “obligaba” a recordar algún programa específicamente. A continuación, y volviendo a los porcentajes masculinos, contabilizamos 18 respuestas que se refieren a programas de salud (el 24%), sin recordar ninguno en especial nadie. Si igual que hemos hecho con el punto anterior, sumamos aquí las respuestas de las mujeres que recordaban programas dedicados a temas de salud, tenemos que el 19% del total de los encuestados recuerda este tipo de programas. Y, en tercer lugar, solo 13 hombres recuerdan campañas de natalidad (17,3%). Recordando que en este caso, por parte de las mujeres, no hubo respuestas significativas que aludieran a campañas de natalidad, si no simples referencias muy aisladas, con lo que el porcentaje se mantiene prácticamente igual de bajo. CONCLUSIONES En primer lugar, con intención de facilitar la percepción de todo lo leído hasta aquí, se ofrece una comparativa gráfica entre hombres y mujeres con los datos más relevantes que se ponen de manifiesto a lo largo de la investigación: Las encuestas nos reflejan percepciones de los entrevistados pero no podemos decir que signifiquen una muestra de un universo determinado específico, es sencillamente un sondeo de un grupo de la población en general que anda arriba de los 30 años, de ambos géneros y primordialmente de clase media. Las respuestas de los encuestados nos hablan de una percepción positiva del medio como capaz de educar PERO siempre y cuando nos centremos particularmente en las campañas generadas por los gobiernos federales distintas décadas. Las respuestas no reflejan con claridad un impacto importante que para ellos en
306 Educación y medios de comunicación en México: Una perspectiva histórica particular hubiera tenido un programa, canal, revista o estación de radio específico en su educación. Importante mencionar que nos encontramos con diversas y reiteradas respuestas de sentir social o estereotipadas, que también responden a un modelo psicosocial. Es decir, el impacto que el mensaje ha tenido en el individuo ha respondido más a la aceptación social del mismo que a argumentos reales. Como aquel que indica que “los medios mueven masas” o “deberían estar más controlados”. O incluso el mencionado caso de las Telesecundarias de las que el 90% hace referencia pero nadie las utilizó. Por otro lado también es importante mencionar que coincidiendo con los importantes cambios políticos y sociales que vive nuestro país en los 60´s, no es de extrañarse que haya sido una época en la que, se percibe, las mujeres aumentaron su lectura de diarios. No podemos dejar de lado en nuestras conclusiones la importancia del contexto social y político del país que efectivamente nos lleva a comprender que los medios más que estar presionados por un gobierno que buscara en ellos un apoyo para la educación, buscaba un aliado para la distracción, el entretenimiento, al pueblo pan y circo. Sin dejar de lado las importantes campañas (vacunación, higiene, etc..) que se presentaban como la búsqueda de una necesidad inminente de las épocas (e. la sobrepoblación mundial = la campaña de natalidad). Si volvemos también a nuestro concepto de educación y el papel de los medios al respecto. Nos encontramos que al menos en la percepción de los encuestados los medios no están trabajando en este sentido. La carencia casi total de comentarios entorno a programas de t.v. y radio específicos para la educación, nos hablan que el hablar de medios y educación únicamente nos circunscribe a campañas gubernamentales en espacios que los medios están obligados a proveer. Parece claro que las campañas de vacunación, higiene, natalidad e incluso alfabetización tuvieron un importante impacto en la población por su mención, pero hasta ahí. En otras palabras efectivamente hablamos de un medio que NO tiene como parte de sus metas el crecimiento personal, social e intelectual de la persona y por consiguiente no podemos decir que educa. Son organismos gubernamentales quienes con ese objetivo en mente preparan dichas campañas. Finalmente, poner de manifiesto una vez más que todo lo presentado anteriormente no son más que los primeros datos, por lo tanto un avance, significativo, por supuesto, de una investigación más amplia. En un segundo momento, nos adentraremos en el universo de los profesionales que trabajaban en estos medios específicamente educativos, así como en los maestros que los utilizaban como medios alternativos a sus enseñanzas. Lo mismo que en este primer momento hemos contrastado la teoría con la práctica, ahora queremos saber cuál es la percepción de los que estaban “del otro lado”, cómo creían que eran ellos vistos, como se percibían a sí mismos a través de la gente, qué tanto estaban comprome-
307Sara Núñez de Prado y Clavell tidos y convencidos del valor de su trabajo. La idea es nuevamente confrontar estos resultados con los del público con el fin de saber hasta qué punto la percepción de ambos colectivos coincidía con lo que los otros pensaban de ellos. Y una tercera fase y última de la investigación intentará hacer una comparativa internacional, como al principio del artículo se ponía de manifiesto entre dos países con lazos históricos y herencias comunes, a la vez que grandes diferencias y desencuentros como son España y México. (Recibido el 12-12-04, aceptado el 14-2-05)