Federico segundo en Glatz ó La humanidad : drama heroyco em tres actos
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I FEDERICO SEGUNDO EN GLATZ. ÓLA HUMANIDAD, DRA.MA HEROYCO EM TRES ACTOS: POR DON LUCIANO RR AOÍCISCO COMELLA, Que se ha de representar por la Compahía de Manuel Martínez en la Has<^ua del Espíritu Santo de este año de lyon* PERSONAS. PcíieUo II,* Rey ie Prusiay Sr. An- ^ tonio Roblss. Casimiro Tkesen ,labrador ,Esposo de Amalia ,Sr Josef Huerta. Amalia ,Sra. María del Rosario. Barón de Greinfemberg ,Sr. Vicente García. El Comandante deGlatz.Sr. Vicente Sánchez. Guillermo Huver ,hombre malvado,, ^ Sr, Isidoro Mayque. ^ Dorotea, viuda rica,SrA. Josefa Luna. ^ Quintus ,cofiJideHte del Rey ,Sr» Manuel Martínez. Sarht ,Alcayde de la Cárcel ,Sr, Francisco Garcilaso. JJn Ayudante. Sr. Francisco Ramos, Un Escribano. Sr. Vicente Romero. Luisa ,Niña. Sra. Catalina Fabiani, Otros tres ñiños que no hablan. Una labradora. Sra. Manuela Montéis. Un J\lolinero. Sr. Felipe Ferrer. Presos ,presas ,peones ,carceleros ysoldados. La Escena es en Glatz ,Capital de aquel Condado, 'ACTO PRIMERO. Patio óZaguan de una Cárcel con entrada transitable, que figurará ser un ca laoozo en que se recogen los presos por la noche, cuya puerta aparecerá cerraaa. Sale el Joven Barht con dos Carceleros que traerán varias Llaves, Barht aque las pintadas aves con sus armoniosos ecos del alma del mundo anuncian los Juminosos reflexos ; abrid áesos infelices para que logren en medio de su penoso infortunio con su venida consuelo: .. Salen varios presos ,yCasimiro Thesen. ¡Quintóme quebranta el alma el sonido de los hierros ! Ava-
vamos >salid ágozar del nuevo sol con que el Cielo benéfico cada dia vuelve áinfundir nuevo aliento álo criado ;ydespués que deis ásu Autor supremo gracias por el beneficio, >-• dirigios álos puestos señalados ,donde todos con industrioso desvelo adquirís con el trabado el necesario alimento de vuestras familias. Hijos, porque en el mísero seno del horror ,no os acongoje el espantoso recuerdo de su indigencia ,he tomado el arbitrio de traeros - .los instrumentos precisos para ocuparos. Mi empleo / no me consiente hacer mas por vosotros ;pero creo que en breve vuestros afanes tengan alivio. Amis ruegos el Barón de Greinfemberg, Magistrado de este Pueblo, ha representado al Bey la total falta de medios " .que tiene esta cárcel ,para poder mantener los presos; yel Rey ya ha pedido informe para ver sobre qué efectos puede librar los caudales necesarios al intento con que asi ,no hay que afligitse que aunque se hacen á los reos los trabajos de este sitio insoportables, yo espero que los auxilios que os busco los han de hacer llevaderos: ysupuesto que mis dias esotro dia celebro, una abundante comida para todos he dispuesto. Unos fres. Viva nuestro Alcayde. Otros. Viva; Barht. Ynuestro Monarca excelso el gran Federico. Todos. Viva. Barht. Llevadlos al patio luego donde tienen sus labores. TJn fres. Vuestra humanidad el CIí^q recompense. Barht. Id con Dios. jLa compasión con los presos quán útil es !Los culpados quando, prueban sus efectos se sujetan al castigo con el semblante sereno, ylos inocentes sufren la calumnia sin despecho. jPero Thesen, per qué causa no vas con tus compañeros i jque te aflige ? Casim. La tortura de mis tristes pensamientos. Quarro años ha que inocente gimo en este sitio horrendo _ sin tener en mi desgracia ‘ otro alivio ,que el consuelo que me ofrece un Juez benigno yun piadoso carcelero. Esta funesta memoria, yel doloroso recuerdo de verme sin esperanzas de poder volver al seno de mi familia ágozar de aquellos alhagos tiernos que g_ozaba con mis hijos ymi Esposa en otro tiempo, me tienen enagenado entre dolores envuelto; ¡ay qué tiempo aquel! jdiscortíí qué otra vez volveré áverlo? jque la dulce libertad volveré ágozar ícomprehen o que la perdí para siempre en tu medroso silencio. Sin el consuelo que al hombre en sus males da consuelo, sin la esperanza que alivia en los mayores tormentos al mas infeliz ,amigo, ^ ¿qué he de hacer? ¡tro basto, que todo mi patrimonio me usurpase con un pleyto
¡ajusto el triste Dessti, jiao que fuese instrumento je mi eterna desventura í por acudir ásus ecos jolorosos ,indiciado je asesino aquí me encuentro} ipero debía ser sordo ¿sus ayes lastimeros? ¡debía negarme ádarle auxilio en trance tan fiero? •qüé hubieran dicho los hombres habiéndole visto lleno je penetrantes heridas, atado áun tronco ,cubierto de sangre ,con tristes voces pidiendo favor al Cielo, si yo le negase el mió? hubieran dicho ,el perverso, el inique Casimiro vengó sus resentimientos en Desau ,desconocido ála piedad. Pero presto por mi auxilio la desgracia me dió el merecido premio; pues los Húsares que tienea ásu cuidado el sosiego del Araval ,me encontraron con el cadáver ,átiempo que acababa entre congojas de dar el ultimo aliento asu Criador ;,y aunque quise persuadirles que era reo de aquel atentado un hombre que hizo fuga ,yque de lejos me parecía serHuver, ála cárcel me truxeron, donde porque Huver probó que se hallaba en aquel tiempo en su casa ,las sospechas de la muerte recayeron soore mí ,porque acababa l^esau de ganarme un pleyto. En este caso debía abandonarle en el riesgo: debía::- hacer lo que hice, la humanidad cumpliendo. ^asi de mi desventura ^sufrir estoy resuelto con safen 3faz los tiros, creído que sus efectos son penas que Dios me envía para exámirvir mi esfuerzo. jBízrlit. De mejor suerte eran dítonos tus virtuosos pensamientos. Casim. Solo en tanta desventura se hace insoportable al pecho el v^r mi triste familia hecha víctima del ceño de ia pobreza ;atenida árecibir el sustento de la desdichada mano de un infeliz que está preso; casi los mas de las dias de pan está careciendo: bien lo sabes, yáno ser ' que el Juez que tengo es tan bueno que me permite en las casas que está Federico haciendo para aquellos oficiales que en la guerra le sirvieron con honor ,ganar ácosta de mi afán el estipendio que se da áun tr!>te peón, hubieran sido trofeo de la cruel necesidad. Esto ,amigo ,es lo que siento mas que todo :mi consorte, aquellos quatro renuevos hechos álas conveniencias que disfruté en otro tiempo, no podrán de la indigencia resistir el triste efecto. Barht. Quanta compasión me deben tus horrorosos recuerdosí pero, Casimiro, vete, vete átu trabajo luego, no pierdas hoy el jornal. Casim. Yo, Barht, bien iría, per* como mi muger no viene::- ni mis hijos::- no, no quiero disfrutar de tu favor; quiero que estén ellos presos por mí ,mientras yo Ies gano con mi sudor el sustento, para obligarme ámí mismo ácumplir conforme debo A-a con
con volverme álas prisiones» De las aves toma exemplo, que abandonan el regalo con que las sirve su dueño en la prisión ,por buscar entre las mieses con riesgo de su propia vida ,el grano que el labrador guarda atento. Earht. ¡Supremo Dios! quién creyera que en el miserable seno del delito ,la virtud con tan brillantes reflexos lucir podiai Casim, Ko sé por que has de estrañar que en estos sitios gima la virtud, , quando la malicia vemos que confunde al inocente tantas veces con el reo. Sarht. Vaya vete. Casim. No lo esperes. Sarht. Hazme ese gusto. So-le Amalla con q^uatro niños. Casim. ¡Qué veo ! ¡Amalia!, ¡Esposa querida!., hijos míos! qué es aquesto, que boy has ^rdado en venir dolos'). mas de lo que sueles? creo que alguna buena noticia vienes átraerme ;¡Cielos!., tú estás mas alegre, ¿qué hay? dilo. ~ Amal. Sí he de dar asenso al corazón, con el alba ha amanecido el contento para nosotros. Tu causa por los dudosos sucesos que la ofuscan ,como sabes, sobre su fallo, hace tiempo que tiene indeciso al Juez, yconsultarla ha resuelto para caminar con tino con el tribunal supremo de la nación ;pero dice, tu inocencia conociendo, ;^ que hagamos áEedericó .> nuestro estado manifiesto: ^. quien sabe::- mira ,álos Reyes los iluminan los Cielos para juzgar. Son piadosos, benignos yjusticieros. ;Quieres, adorado esposo, que me eche ásus pies excelsos» jNo lo apruebas? Pues no iré yel haber tardado siento. Casim. ¡Qué conformidad! Amalh es verdad que tiene el genio Federico compasivo, pero mira como el peso mas grande de su corona el de la justicia ,ycreo que no hay cosa que enfurezca mas su magnánimo pecho que un asesinato ,yyo por asesino estoy preso. Amal. Es verdad ,pero te abona la inocencia, Casim. jPero puedo con el Rey acreditarla? es mejor dar tiempo al tiempo ytolerar. Amal. La desgracia provoque .mi sufrimiento, si es de tu gusto ,yperdona si en indagar que era cierto que ayer noche vino el Rey me he detenido algún tiempo. Por si acaso convenia hice empeño de saberlo, ypues no conviene, vete, que yo en la cárcel me quedo con mis hijos en rehenes, ytoma este pan jes negro? ^ ¿no es verdad? bien sabe Dio* que se me quebranta el pecho al contemplar que con él pasarás el dia entero; ^ pero tu triste jornal es tan corto::- sabe el Cielo que quisiera que llevaras manjares de mas sustento. Del otro pan que nos queda para los cinco, un cantero puedes llevar, tórnalo; tu has menester mas sustento que nosotros ;tu trabajas.
-hilando aquí me quedo. ''Tu conformidad ,Amajia, Ca-^‘ *. a-r>laora mis tormcni-Oa. .‘í^ amor conyugal, que esposa en el mundo dio un exemplo tan esquisito: ;qué esposa, vuelvo ádecir ,en el centro ¿e una cárcel gemiría por un esposo ? íío creo que en virtud jo te aventaje. •Porque qué, padre en obsequio ¿e su familia ha atendido üsu preciso sustento desde una cárcel í Amalia, por lo mismo que dió el Cielo ánuestras almas el don ^ de competirse en afectos, son desdichadas ;la suerte, sin desesperado ceño, no puede ver tal constancia, yapura su rigor fiero en hacernos infelices. J5arftí. Es fuerza ,consortes tiernos, que dexeis vuestros coloquios: de ir al trabajo ya es tiempo, Casimiro. Casim. Dame el pan. Amal. No te llevas el cantero? i Casim. Dexame ,querida Amalia, que me traspasas el pecho: áDios esposa :áDios hijos. Amal. Dios te dé valor yesfuerzo para sufrir::- Casim. Quien se ha visto en el miserable extremo de dexar presos sus bijos por buscarles el sustento? vase. Sarta. Amalia ,bien sabe Dios que quisiera que mi empleo me dexase despreciar vuestros rehenes ;mas no puedo. El Juez me tiene mandado que sin que precedan e&tos no le envje ásu trabajo, yeso escoltado. . '' Amal. Los Cielos recompeesen la piedad que exercitais con los reos. JRarat. Son mis hermanos. Amal. iQué pocos. Señor Barht ,en estos puestos como áhermanos tratarán álos desdichados presos! Barht. Sí los tratan ;que no todos son sordos ásus lamentos. - Vaya, venid ámi quarto, que daros de almozar quiero» Ajtial. Casimiro almuerza pan, yyo pan almozar debo. Barht. Yo le enviaré ála obra parte del almuerzo. Amal. Siendo de ese modo, acepto el don piadoso que m.e habéis hecho. ' Barht. Venid conmigo. Amal. De dones os colme ,Señor ,el Cielo. Barht. Nada cuesta el hacer bien al hombre que quiere hacerlo. Amal. Vamos, inocentes, quándo sobre estos quatro renuevos, yesta madre ,la desgracia suspenderá el rigor fiero? Vanse, Salón largo con hvfete ySillas., Sale el Ayudante erner con tinos jp/tígos en la mano. Ayud. Aun no. ha salido el Monarca de su gavinete ,quiero dexarle sobre la mesa, como ha mandado ,los pliegos que este amanecer llegaron de Potzdam ;de su desvelo es extraño que::- mas Quintus. .Señor Coronel::- Sal. Qidnt. Protesto Muy enfadado. no volver áver al Rey: me ha herido en lo mas interno de mi corazón. Decirme que yo expió sus secretos, yluego áJosef segundo se los hago manifiestos í No mas privanza. El despacho de Coronel le devuelvo, Sa~
Saca utt ^apit de una cartera ,jh dexa enere Los demas pLee^oSm Yme voy áViena :de una vez la Píusia abandonemos^ yaunque en otras ocasiones he determinado hacerlo^ esta va de veras. aá^ííd. No me direls::- Quint. Xa lo he resuelto, ^yud. Por qué causa::- ^ Quint. Nada sé. ^vud. Tarda el Rey::- Q_iiint. De nada entiendo. aíyud. En s^lir mas que otros dias? Quint. Este es el mejor remedio. el sombrero yel heóton que estard encima de una silla ^yvase. aáyud. Quintus yel Rey han tenido algún enfado de aquellos que solo sirven de dar ása amistad mas fomento. Pero Federico::- Sale -Fed. Werner, ^ha llegado ya el correo de Potzdamt \Ayud. Si ,Gran Señor, yestqs^que veis son los pliegos que ha traido. Fed. ¿El Comandante donde está ? ^yud. En su aposento. Fed. ¿Durmiendo? .Aytid. No sé. Señor. íVíf.; Anda al instante ásaberlo; Fase el Ayudante, yo no gusto de poltrones. ¡Quintos me escriben! No puedo Viendo Los pliegos qué están en elhufete. con tapto ;será forzoso que me niegue áresponderlos, memolestan demasiado, para nada, tengo tiempo. jPero no soy Rey? jNo pusos. sobre mis hombros el Cielo el peso de una corona? . Si el Cielo le puso debo sostenerlo ,ysi me pesa que me pese ;un grande emple„ siempre de grandes cuidados*^ ^ va acompañado. Veremos que me escriben :de mi herm es la letra de este pliego. Tomo estotro porque aquel solo encierra cumpli¿Tiientosatendamos al vasallo que en un Rey es lo primero. Este es de una viuda ,madre de veinte ytres hijos ¡bueno! su marido fue un soldado que me sirvió con aumento en la guerra ,yen la paz dió ála población esfuerzo; fue buen vasallo ,en la viuda pagar sus servicios quiero. Vere estotro pliego,¡ola! es una patente ;ycreo que es la de Quintus jeste hoabrt que intentará? qué habrá hecho? ¿si me habrá dexado acaso? ¿si se habrá ido? mi genio, mi carácter ,que sé yo::- Aluchas veces le exaspero demasiado. Siendo''amigo debe tener sufrimiento para tolerarlo. Werner? SaleelAijti búscame áQuintus corriendo, no té detengus^ despacha. fPero para que le quiero? dexalo estar ;no le traes? yiyud. Voy Señor áobedeceros, vas!. Fed. Es Alemán ,ysufrirle hace dias que no puedo; no me sirve bien, veamos el contenido del pliego de mi hermano. ¡Qué alegría! cada letra infunde al pecho. Me dice que mi sobrino es sumamente travieso. , No le quitaráAlemania, si prosigue con su genio, fácilmente en su feynado la Silesia j.Qué tenemos? Sale el jívudante yQuin-tuS’ ¿Quién es ese hombre? Ayud. Quintus.
7 ...naiéne^Q-ntusíYameacuerio. ^iQ-aué, Quinrusme..cxa^t.,. -, -r-nte entre ios phtgos. t“ r‘ , Psiponoeme. n-l'it. YoSeñor: :- PjHas renunciado tu empleo; me acomoda, yun gran gusto he recibido por ello. Perono te disimulo Hfalta de desatento, ordené que te llamaran Irin de darte el postrero áDios, ypues te le he dado, sal ai punto de jni Reyno. Quint. Gran Señor::- Fed. El chocolate. •Qué fastidioso 1¡qué necio se ha hecho Quintus ¡pero ya he salido de él ,yespero * tranquilamente desde hoy tener por mió aquel tiempo que me dexa para el ocio la obligación de mi empleo, venga, pues, el chocolate. Saca un criado dos xicaras de chocola~ te, da una al Rey ,yse Lleva la otra vuelvete állevar adentro el que viene para Quintus: me ha enfadado con extremo, su desayre ,yle he proscrito para siempre de mis Reynos. Abusó de mi amistad, ydel amor que le tengo::- Del que le tenia ,digo. Vuelve dsalir el criado. Quint. jEs este. Señor, el premio que os merecen mis servicios? Fed. ¿Aun estás aqui? ¿qué es esto? ¿De este modo se obedecen de un Monarca los decretos ?- Quint. ¿Quién, Señor ,para afligirme os ha dictado estos medios? Aunque me echeis, no me voy. Fed. ;y por qué? Quint. Porque no puedo dexaros. Fed. Tú nada pides, yo Le doy nada ,luego quieres estar ámi lado para quitarme el sosiepo- Quint. Quiero vuestra compañía porque de veras os quiero. Ted. Chocolate para Quintus. Vase el criado. Quint. ¿Con que ya se acabó el ceño? Fed. Toma el mió. Quint. Reparad que me honráis mas que merezco. Fed- Tú mereces mucho mas. Como amigo te confieso .que áno ser el desahogo que con estas burlas tengo, se me baria insoportable el cuidado del gobierno; pero pues lo sientes tanto enmendarme te pi'ometo. Quint. Si en esto ,Señor ,os sirvo, me honrareis ,Señor ,en esto. Fed. Sé tu buena ley. ¿Discurres que yo he venido áeste pueblo áver las obras? no ,amigo; he tomado este pretexto para averiguar con maña \el contenido de un pliego anónimo que áBeríin desde Glatz me dirigieron. Sale el criado con la otra xlcara, venga acá ,¿te se acabaron los vizcochos? ya voy viendo que tu amistad me ha de hacer contraer nuevos empeños. Eres muy tragón ,Amigo; pero toma. Fe da vizcochos» Quint. Si os molesto dexadme ir. Fed. ¿Ko me has dicho que te honras con estos fuegos? Quint. También vos os obligasteis, áno volver átenerlos. Fed. Tienes razón ;que me sufras estas flaquezas te ruego. Quiñi. Vos me avergonzáis. Fed. No pienses que el poderío del cetro es capaz de alucinarme hasta el miserable extremo de
8de creer que mis caprichos los autoriza el respeto; sé que debo agradecerte como Rey el sufrimiento que opones álas flaquezas que como hombre áveces tengo. Sa!¿ el í/d.E\3^von de Greifemberg, yel Comandante del pueblo, para besaros la mano esperan vuestros preceptos. Fed. Diles que entren. Entretanto que con sus discursos necios me fastidian, los motivos de mi venida leyendo ve en este papel. Quint. Señor, V. iquinto honor sin merecerlo me dispensáis! Por la gracia::-» Fed. jTambién gastas cumplimientos? lee, ycalla. Salen el Barón, de Grelnftmíierg yel Comandante de la Plaza. I.OS dos'. A. vuestras plantas:::- Fed. Está bien: alzad del suelo. Ya sabéis por experiencia, que la etiqueta aborrezco, fuera de esto, en el estudio de la edad me enseñó el tiempo, que el vasallo que hace mas es aquel que ofrece menos. Bar. En ser fieles enserviros, discurro que lo tenemos, mejor que con las palabras, acreditado en los hechos. Fed. Creo que ambos me servis, en los respectivos puestos que teneis, con la lealfad correspondiente áun sugeto, de vuestra clase. jParece que dadas de su contexto? .Aparte á(¿uintus. ^«íflí.Si Señor, que el hombre honrada no se vale de estos medios para hacer presente áun Rey la verdad. Fed. No te ib niego, pero yo saco partido, de todb;:;- De este secreto cuenta que áJosef segundo desparte, que reñiremos. * Quint. Vos me matais. Fed. Para nada has de tener sufrimiento* como soy fisonomista en vuestros semblantes leo la sorpresa que ha causado mi venida en vuestros pechos Entre vosotros decís quando sin pomposo estruendo de carrozas ycaballos vino Federico al pueblo, alguu asunto muy grave le ha dado motivo áello, yno os engañáis ;áun buen Rey ,que el principal objeto de sus cuidados le funda en la dicha de sus pueblos, le importa dé esta manera, venir amenudo áverlos; estos sagrados deberes que en el alma reverencio, registrar las fortalezas, ylas casas que sé han hecho, de orden mia, ydestinarlas después áaquellos sugetos, que en la guerra de siete años, se hicieron dignos del premio, son de mi venida, amigos, el principal fundamento. Bar. Siento, Señor, que penséis, que somos de aquellos necios, que vanamente pretenden adivinar los secretos de los Reyes; enseñados árespetar el misterio, que en todo gastáis ,deseamos rolo ver rasgado el velo que le cubre ,para dar ála admiración inciensos, porque llevan vuestras obras asegurado el acierto. Fed.'^Q parece que me adulan, Quintus. Algo lisonjero, sois ,Barón ,y~la lisonja aborrezco en todo tiempo» Bar, Señor:::- . I
9 r3Si áun Sey se le alaba, 7preponiera el acierto á/masiado ,puede creer que no es capaz ae los ye.TOS. CTUsto que en mi presencia, se n°e alabe, solo quiero que detrás de mí merezcan alabanzas mis decretos. Ccm. Solo ,Señor ,deseamos, en un todo complaceros. liJ. jHabrá reparo en que yo pueda ver las obras luego? Com. jQuIén, Señor ,podrá estorvarloí Fed. Que sé yo. Puede haber riesgo, es menester que preceda el aviso al arquitecto, yotros reparos con que se acostumbra ganartiempo, para encubrir de la vista de los dueños los defectos de las obras. Id delante, mientras voy por el sombrero yel bastón. Sar. El Rey encierra ocultos resentimientos que no entiendo. T¿J. ¿Qué os detiene? Com. Ya, Señor, obedecemos. Fed. Esperad ,señor Barón. En acabando, tenemos que hablar los dos ,no ,no es cosa de entidad ,yo os voy siguiendo. Bar. Con esto ha acabado el Rey de llenarme de rezelos Vanse. Bíd. Vamos Quintus. ¿Qué discurres del contenido del pliego? Qtdnt. Lo dicho, dicho. B'^d. ¿En querer examinarlo que arriesgo? Juo cumplo de esta manera con la Obligación que tengo? íío hay tiempo mejor gastado, en un Monarca, que el tiempo que emplea en hacer justicia; la justicia es el objeto úque ha de fijar las miras un buen Principe :el sombrero yel bastón ;tú nunca apoyas loque yo digo, no entiendo áQuintus, está empeñado en contradecirme: en esto, tengo razón, ya lo ves, jni respuesta te merezco? jni contradecirme quieres-? Ya tolerarte no puedo; jte afliges? vámonos, Quintus, me dirás que soy molesto, ya lo sé ;pero que sufras mis desazones te ruego, Qziint. ¿Quién ávuestros beneficios corresponderá grosero? Vanse. Salón corto ,suena marcha álo lexos con caxa yinstrumentos marcialessale Guillermo, GuilL Ya no hay género de duda en que vino el Rey ,los ecos marciales, que de alegría pueblan las almas yel viento lo comprueban ;si el recurso anónimo que ámis ruegos Dorotea envió al Rey producirá estos efectos? Bien puede ser, si asi fuese, con su mano en breve espero de mi amor ymi codicia, satisfacer los deseos; pero ella viene. Sale Dor. Es verdad que ayer llegó el Rey al pueblo? GuilL. Como quiere por sí mismo examinar los procesos intrincados ,Federico vendrá con otro pretexto áexaminar el de Thesen, como con otros lo ha hecho, Dor. Con todo ,de Casimiro el destino compadezco. GuilL íío merecen compasión sus atentados horrendos. ¿Te se olvida que añadió al homicidio el exceso de achacarme ámí el delito? Aun gemiría en el seno de una cárcel ,si no fuera que su dicho desmintieron quatro testigos, que estaban Bcon»
yjusticia sus dominios, para hacerla respectablc han ho-nrado ásus Ministros. Este recuerdo amistoso, este paternal aviso espero que dexari tu descuido corregido. Asolas ,como tú ves, te le ha dado mi cariño, porque pierde el Magistrado en público reprehendido la autoridad con el vulgo; yfaltando ésta ,el delito aun ála vista del Juez se atreve áexercer sus tiros. En adelante ,en las causas procederás mas activo ymenos piadoso ;pues si daña áun Juez lo remiso en castigar ,no le daña menos el ser compasivo con exceso ;Sí, Barón, el castigo que al delito no sucede ,quita fuerza al escarmiento ,yel vicio que se castiga al instante dexa el vicio corregido. IQué es esto Jte reconoces? ya eres de mi gracia digno. Bar. Con una que vos me hagals colmareis de beneficios áun vasallo que discurre haberos. Señor, servido exáctamente ,yque solo algún corazón maligno su conducta acreditada culpar con vos ha podido. Fed. ¿Y qual es? JSar. Sobre dos puntos se me culpa en el escrito que me denigra ;el primero es ,Señor ,que yo permito que vayan libres los presos. Fed, Ya sabes que yo lo he visto, Sar. No lo niego; pero pronto sabréis, mi Rey, el motivo: el segundo es ,que procedo piadoso con Casimiro, pues después de quatro años sentenciarle no he querido: sobre el primero, supuesto que vos gustáis por vos mismo verlo todo ,solamente digo para persuadiros de mi honradez, que paséis ásaber de positivo el método que en la cárcel con los presos he prescrito. Sobre el segundo ,los autos si teneis ábien oirlos, indemne me dexarán de la calumnia de omiso. Fed. Me ha gustado tu defensa, ypor lo tanto la admito. Mas quiero desnudo un hecho, que un discurso bien vestido. Por tí, por mí ypor el reo, ála cárcel determino pasar, ysi no me engañas te admitiré por mi amigo. Bar. Vos vereis:::- Fed. Para ver voy. Bar. Como soy::- Fed. Llámame áQuintas. Bar. Ya os obedezco. El Monarca que gobierna por principios, aun reprendiendo al vasallo, le colma de beneficios. Van, Fed. El Barón parece honrado, pero Indagar es preciso la verdad. Si yo tomara los pareceres de Qulntus,^a/í Qultíat mal estaba. Qíiint. jPor qué causa? Fed. Porque en nada tienes tino, tu dixistes que el desprecio desechar debió el escrito ^ anónimo. Quint. Yotra vez, gran Señor ,os lo repito. Fed. De nada sabes, yte tienes por hombre muy entendido, sno eres para el trono ;vamos, vamos ála cárcel, Qiiintus. Quint. jA la cárcel? Fed. Sí ,ála cárcel, ^
;buena gana asi cumplo con mi oficio. No tenéis sugstos fieles:::- íVi. Quiero verla Dor mí mismo; ¿a'jé nie cuesta: ¿mis vasallos, quando yo lo necesito de sus personas ybienes^ no hacen por mí sacrificio? quiero ,ya que soy su padre, que sepan que son mis hijos: pan mí no hay mayor gusto que quando por ellos miro. Aunque te enseño áreynar, áreynar no has aprendido. Qsirtt! qué. Señor, me sirviera? ;Qué no aspiras al domimo del trono? Qtiht. Su regia pompa de ningún modo codicio. Ted. yhaces bien. De trocaría yo contigo. Quint. ílsa noble humilTácIon de obtenerlo os hace digno. Fti, Vambs ,yotra vez no vuelvas áadularme ,que me irrito. Van'^e. Calle ,salen Guillermo •V Dorotea, Dor. En casa del Comandante, se ha alojado Federico? Caill. Sí ,ydebes allí esperarle para darle, como digo, el rnemorial ;si indulgente estás con el asesino pueden sospecliar:::- Hor. Tu amor Ule hace arrostrar los peligros mas inminentes. ¿Acaso nos perjudica el castigo eagresor? al contrario, fnaga nuestro cariño, ^menos que arrepentida ^no estes de haberme querido. '"j uiilermo ,de la piedad mis temores son nacidos Gtó/ pero el pueblo;::- '•Cana ,yhaz lo que te digo- ^uonimo el efecto yo deseaba hiao. i^ey ha venido áGlatr áindagar su contenido; porque de no ,no tratara con rigor áCasimiro; no abandones el proyecto que el amor me ha sugerido, si quieres ver ,Dorotea, nuestros deseos cumplidos. Dor. Esa esperanza, Guillermo, me hace seguir tus designios. Guíll. Ko tardes. Dor. ADios, mi bien. Vase GuiJl. ADios,adorado hechizo; con todo que mis ideas apresuran el castigo de Casimiro ,el puñal que tiene mi nombi-e escrito, el qual perdi con la fuga yque hasta hoy no há parecido, tiene entre dudas envuelto mi corazón de cantlnuo; pero como Dorotea insistí con todo ahinco con el Rey:::- Sale la Nlíia. Señor, por Dios que me deis limosna os pido. GitilL Marcha átrabajar, * Isláa. Mirad ' que no la pido por vicio. Mi madre.;:- GuilL Aimportunarme, ^ no vengas con artificios. Vas€, Niña, Ko trataba asi álos pobres mi padre ,quando era rico: ^Ay madre! Salen Federico '^ Quintus, Fed. POr esta calle atajaremos camino. Fina, fistos dos hoihbres que vienen me parecen mas benignos. ¿Señores ,me dan por Dios una limosna? la pido con mucha necesidad. Fed. Dale medio Federico, ¿Tienes padres? Fiita. Sí Señor. Fed. ¿Y en qué están entretenidos? Fiña.. Mi padre está en una cárcel, mi madre con el conflicto le ha dado ahora un accidente, ?Cdel
i8 del quaí no ha vuelto ,yyo he ido por un médico; mas como se escusa de darle auxilio, porque no tengo dinero para pagarle ,he salido ápedir limosna. Fed. ¡CielosI que consintáis tal iniquo! Yo soy médico ,ysi quieres la visitaré. WtiJia, Conmigo venid ,vamos no tardéis. Ze agarra, yle lleva hácia Ici casa, Fed. Yo me siento enternecido. Fiña,^ Mirad, alli está mi madre, acudid ádarla alivio. Fed. Ya voy., Fifia. 'EA señor también será médico, seguidnos. Fed. Este es mi pasante ;pero es muy rudo. Fifia. jAbuelito, por qué no se aplica usted? Fed. Estos encuentros los libros son en que estudian los Reyes que gobiernan por sí mismos. Vanse. Casa pobre .y Aparece Amalia desmayada ,sentada ¡unto ti una mesa en la qual habrá un tintero de barro ypapely los tres niños la tendrán abraizadas las rodillas llorando ,ydespués de algunos instantes de pausa ydice con voz muy débil, Amal-íDios. miol::;- para unamadre::;- para una esposa;;:- jhii'os miosi Carlos, Enrique ,Soíia;::- jdonde está Luisa? ;Se ha ido? jValgame Dios! Salen Federico ,Q_iiintus yla Fiña, Fina. Madre, madre, ya viene quien os dé alivio; traií>o un Médico. Si vierais jqu2 señor tan compasivo es! me ha dado esta moneda. Amal. Dios os. pague el beneficio. Fed. jQué miseria! ;que no llegúen nunca áconocer los ricos, que defraudan álos pobres lo qué consumen en vicios! jQué teneis? jDe qué proviene vuestro mal? Amal. Tuve un deliquio, del cual ya estoy mejorada. Fed. jPero de qué ha provenido» Amal. Dé mi desgracia. Señor, puesto que ya siento alivio, yque con la humanidad, habéis del todo cumplido, dexadme sola; yo tengo que escribir áFederico un memorial que me importa, mas que pensáis escribirlo. Fed. Yqué teneis que decirle? ¿pedir por vuestro marido? Amal. Sí ,Señor ,todo mi mal, dimana de su destino. Fed. ¿Por qué está preso? Amal. Señor, ya que me habéis socorrido, con importunas preguntas no borréis el beneficio. Ya estoy mejorada ,yme urge entregar ,como os he dicho, un memorial al Monarca, Vme es fuerza concluirlo. Fed. Si de vuestra pretensión me dieseis algún indicio, yo os proporcionara influxos para hablar áFederico. Amal. Parael Reyno hay mas influxO; que el de la justicia. Idos, dexadme hacer lo que importa si os doléis de niiá martirios. Fed. Resolución favorable, si no teneis un padrino, no espereis del Rey. El Rey con sus cosas distraído, al capricho dejps Grandes tiene esclavo el alvedrio. Amal. Da esa moneda áese hofflbrfj que es uno de ios iniquos que se atreven áj^nfamar ánuestro Monarca invicto, al bienhechor de sus pueblos^ al augusto Federico. Aquel heroe-que su vida
h, expuesto átantos peligros ®sus vasallos, que toda fu pouipu Vtren exquisito le funda en los monumentos flueila piedad ha erigido, que apetece ser Monarca, solo por tener arbitrios de hacer al género humano cada día beneficios. fá. Vos no conocéis al Rey? J,nal. Aunque en mi vida le he visto, ¡¿ que prodiga la dicha conforme el Cielo el rocío. Tíd. Vos, de esa dicha ,sin duda, participante habréis sido. Amaí. En general ,si Señor. Fed, Yen particular lo mismo? AmaLEn particular, la causa hisido de mi deliquio. Fid. ;Y con todo le abonáis? Amal. Es mi Rey. Féd. De ello no es digno. Amal. Mirad como habíais;::- Venid áesa otra piezas hijos míos, ydexemos áese hombre, que se empeña en afligirnos. Tcd. Esperad. Amal. Por Dios os ruego, me dexeis en mis martirios. f^d. Antes de iros un cordial recetaros determino, por si el accidente os vuelve. Anml. Señor ,no lo necesito. Estoy mejor. ^^d. Sin embargo, nada os cuesta el admitirlo. viuiat. No lo despreciéis ,señora,, qne este médico concibo, que para vuestras dolencias mano el alivio. •Guardo el memorial ,aunque no está del todo concluido. Dios madama, ahí queda Am dicho. Vanse. Se me figura que e-n Giatz •tiédicos no he vistoj <Uniforme: uda tendrán destino en el exercito. El uno es opuesto áFederico sumamente ,yes estraño por estar en su servicio; pero ai fin de todos modos un socorro le he debido. El Cielo se lo compense conforme se lo suplico: con esto por unos dias consolaré en sus conflictos ámi esposo ,si el consuelo es susceptible del sitio donde ginie;el desdichado de los hierros oprimido, traspasado del recuerdo doloroso de sus hijos, cercado de confusiones, ydel horror del delito que no ha hecho, con querellas lastimosas ,con gemidos ^amargos ,ácompasión moverá los negros riscos de aquella estancia ;los ecos de los dolientes suspiros qUe exála, se me figura que retumban en mi oido. jAy quañ féliz era quando partía su afán conmigo! "Niña. No os aflijáis ,madre mia, que el Cielo nos dará alivio: concluid el memorial. uímaL Dices bien; jpero qué miro! no parece, yla receta solo en su lugar distingo; el médico le ha rasgado; escribir otro es preciso; ve, Luisa, por el cordial entretanto que le escribo, toma la receta; jCielos! si acaso sueño ódeliro, la firma dice :Yo el Rey; jsi el médico és Federico? absorta estoy; voy áver del papel el contenido. t»EI Comandante de Giatz, en virtud de este recibo, “«entregará cien escudos «quede regalo consigno, _- Ca
2.0 •nal dador de este. Yo el Rey. El Reyes el que ha venido: hijos ,aquí ha estado el Rey, yempezó ásernos propicio; nos ha dado cien escudos, yes un evidente indicio de que nuestros infortunios ácompasión le han movido^ jQue no estuviese acabado el memorial !El principia me parece que decia el reciproco cariño de Dorotea yGuillermo, yeste es bastante motivo, para que el Rey se ha^a cargo, que recaen los indicios en Guillermo ,mucho mas. que en el triste Casimiio; si yo le hubiese apoyado quanto habfó contra sí mismo,, ípobre de mí 1pero como nació conmigo el cariño hacia ehRey ,aunque mis malesfueron dtl Rey provenidos, me hizo el amor que le tengo con resignación, sufrirlos.. Donde vi^^€ el Comandante ^ juzgo que está Eederico, x, yde camino que cobro los escudos del recihó, haré por hablarle. El Cielo ya empieza ásernos benigno, pues para nuestra fortuna el Rey al pueblo ha traído;^ otra vez ávuestro padre con cándidos regocijos: besareis ;sin las cadenas le vereis en este sitio, con inocentes placereS:,. con los quatro entretenido, ¡Ay qué dia aquel! mas qué hagoque no busco áFedericoí mientras voy ,paca que atienda mi súplica compasivo, vuestros inocentei? ruegos dirigid áDios sumisos. Jiey magnánimo, si escuchas con benignidad los gritos de la inocencia, los Cielos los votos que les dirijo cumplan eif tí, tu Reynado sea eterno entre los siglossea el valor de tu brazo * en todo el orbe temido; la fama estienda en los climas mas apartados los brillos de tu gloria; en todas partes sepan que hay un Federico que por sus muchos aciertos de todos ha merecido, que le den del Salomón del l^orte el titulo digno. Patio de ia ccfrcel con herjas de jro en el fondo ,que las dividirán^ columnas que formarán tres separa/ nes ála d%-- la derecha se verán decentes ,tinos e-scrvhiendo yctroshof dando. A. la del medio ,gente ordina. ria ,unos haciendo pleyta otros u siendo cintas yotros haciendo cordones T&: La de la izquierda mugeres,ks unas hilando ,ylas otras cesknk con Sufarol ála entrada, Qoro de presos. Del que protege la humanidad, pasará su nombre de edad ,en edad: viva la piedad 4el que protege la humanldai JBarht. ¿Con queel Rey viene ála careé JBar. Yyo ,Barht, se lo he pedido; contra los dos la calumnia ha ensangrentado sus filos; con ,8*5 Rey quiere culparnos de indolentes yde omisos. JBarht. Viendo nuestro proceder, quedará el Rey persuadido de la verdad ;su talento, yeficacia en, descubrirlo son grandes ,yesta confianza ^debg tenernos tranquilos. ^ Sar. ;Eero'qué,anuncÍ3nlas cax^- JBarht. que llega el Rey áeste sitio- Presos. En aplauso del Monarca digamos todos unidos. Ctr-
,-peí que protege, &c. ^,1 Qulntus yFederico levendo un *" papel. Enredado está el asunto, píos Barón. Sar. Fey invicto, prontamente::;- ra. Me parece ,, que en la causa que te he dieho. hay otro cómplice. par. Es cierto. fíJ. Supongo que detenido estará aquí. Bar. No Señor: Desbarató el leve Indicio^ con la quartada. Bed. Con todcK hazle prender ahora mismo. Bar. Voy ádarla orden. Vase^ Fcd. ;OIa¡ nos han engañado ,Quintus,. ¿Esta es fábrica óes carcell Barht. Cárcel ,, Señor, Fei. Buen principio en favor del magistrado me presenta lo que be visto. Sale el Bar. Ya al Escribano le he dado la orden que habéis prescrito. Sed. En informarme de todo me diréis qqe-soy- prolijo. En estas cosas soy raro^ yasi no hay mas que sufrirlo, ¿Quién dispuso que los presos, esten aqui entretenidos, lograndocon este medio alimentarse ásí mismos,, yásus familias? Sar. Señor, suAIcayde con mi permiso. ^d. Me gusta, parece honrado. arht. Señor ,propuse este arbitrio- *1 Juez ,al ver que la cárcel carece de los precisos mantener los presos, con esto he conseguido . de la indigencia, ...n' cdespecho redimirlos, yocupar con el trabajo áunos hombres aburridos, que en su lengua parecían >moradores del abismo. Fed. Esto es bueno ,Quintus. Pero (qae soy prolixo ya he dicho en informarme )quisiera saber por qué divididos tienes bos presos! Sarht. Señor, también os diré el motivo. En esa primera estancia están los de los delitos reves ;porque un ciudadano honrado ,que le ha traido su flaqueza aquí ,no es justo que esté con los asesinos ni malhechores. Fcd. Lo apruebo, no tendrías tanto tino tú :yquién ocupa la estancia del medio ? IBarht. Los mas iniquos, los que no pueden dexar .de sufrir- un cruel castigo. Fed. Esto va bien. Las mugeres ocupan estotro sitio: todo está muy bien dispuesto, ycelebro haberlo visto: me gustas, hombre ,ymereces que t§ -admita por mi amigo. Sale Bserib. Señor, Guillermo Desau ya ála cárcel han traído, puescasualmente en la plaza le hallaron con un amigo. Fcd. Señor Barón ,ydos presos que andan como Casimiro por las calles Jme parece que en esto habéis delinquido. 3dar. Casimiro yotros muchos que en las obras habéis visto, para ganar su sustento no tenkn otro auxilio que el de trabajar en ellas, en donde ,yen el camino estaban de unos soldados custodiados. Otro arbitrio se tomaba :al escucharlo que os conmováis es preciso:
Casimiro mieritras iba ásu panoso exercicio dexaba. Señor, en rehenes ásu miiger yásus hi’os. Jvi. Vámonos jQuintos sde aquí que me siento enternecido: < áDios. Aesos miserables, una vez que aquí he venido, quiero que se les perdone una parte de castigo, excepto álos que estén presos por traydores úasesinos. Pris. Viva nuestro Padre, vivá. Fed. Desde hoy de nii bolsillo os doy para manteneros, mas con el bien entendido, que en cesando vuestro afañ* cesará lo que os consigno. ADiosBa^on. Far. No queréis ver los áütosi':- Fed. Bien has dicho, ^ me)Oí seíá qúe ámi vista sé hágá un examen prolixó con los reos ;tú dirás , que quiero exercer tu bdcioí ydirás biéh si sé atiende* ála Opinión qué yO sigo de que un Rey es él primer Magistrado éh sus dominiosj vamos ;pero inexorable no Soy para los delitos, pues mas bien qué ácastigarlos áprevenirlos aspiroi Vanséé, Cárcel salé Cásímiro éticadenado-, Casini. Desde él tenebroso centro donde sepultado vivo, aunque cota mucho trabajo torpemente he percibido unas voces dimanadas de un extraño regoeiio. Si el Rey sé habrá despojado de los regios atavíos, yel señó de la cóñgoia áexaminar ha venido para dar al desdichado que én él gime algún alivioj IOh si ála piedad pluguiese que áimpulso de estos desi^nioa aquí viniese! joh si el Cielo le conJuxese áeste sitio áconocer de mi causal jpero qué es esto !;qué ruido estrepitoso se escucha álo lejos iyo me agito todo ;‘Cielos! también veo una luz por el resquicio de la puerta: ¿quién vendrá? mas ya han abierto :jqué miro! el Rey viene con el Juez, al verlos me he confundido. • jSanta inocencia, desciende desde el alcazar divino áiluminar con tus rayos el pecho de Federico! Habrán salido Federico ,^uintus ^ti Barón de Greinfemherg: Barht^ el ;Escrihano ydos carceleros qué traen una mesa con escribanía ylucés\ Bl BscrU baño tendrá los 'autos én la mam. Fed: Sentaos ,yen mi presencia exécütad lo que he dicho. Quinlüsj iQ_tiint. iSenbrí Fed'. Me parece que no te gusta este sitio. Xluint. Para que pueda gustarme tiene pocos atráctivos. Bar. Casimiro? Qúé 'ñiañdais? Bar. Llegaos acá. Casim. ¡Qué martirio I Bar. Pocos reos háñ logrado lo que vos :vuestro delito quiere por sus propios ojos exámiñar Federico. Casitn. Federico Imita áDios en éso yen ser benigno. Bar. Pata que se entere el Rey afondo,dé los principios de la causa, es necesario las preguntas repetiros / qué os tengo hechas ;yáque vos habéis siempre respondido. Es cierto quecos encontraron los Húsares junto ai rio.
23 ;-7r.rr:uí- ¿e Marzo del ano de setentaydos? ^•« Es muy fixo. ?¿o es también que os encontraron en sangre todo teñido •vinto el cadáver de Cárlos Pesauí C^ia. Pe nuevo repito floe del modo que decís hallaron en aquel sitio. par. rQué hacíais allí ? Casim. Fui ádarle en su desventura auxilio. Til ¿Quién lo asegura ? Císlm. Mi suerte, Gran Señor ,ha permitido que del favor que le di el Cielo fuese testigo solamente. Jar. Con Desau no teníais un litigio? Casim. Si Señor ,yle perdí porque sobornó testigos, yfalsificó escrituras. Ted‘ Luego en mi Reynado hahabido injusticias iadelante que este es mucho laberinto. Bar. Es cierto que de resultas de haber el pleyto perdido erais de Cárlos Desau el mas sangriento enemigo i Casim, Nunca fui enemigo suyo aunque Cárlos lo fue mió. Bar. Si vos no le asesinasteis decid, quién fue su asesino? Casim. Como tengo declarado otras muchas veces ,digo, que ápoco después de óir . desde la viña los gritos que dió Cárlos, quando al Ciclo yálos hombres pidió auxilio, ''í un hombre que atribulado se dirigía al camino ;que me pareció Guillermo. Pero era él mismo? Casim. Digo que me pareció que era él. Fed. Traedlo áeste sitio. .A Sarkt que estaba retirado. Casim. Guillermo preso, ya empiezo árespirar mas tranquilo, Fed. Señor Guillermo, acercaos, SaU responded áCasimiro. (Gulllerm. Casimiro en mi presencia yen la del Barón ha dicho que quando Cárlos Desau estaba de muerte herido, le parece que os vió huyendo receloso hacia el camino, jQué decís? Guill. Que es inipostura, yque con quatro testigos, probé que én aquella hora estaba con tpis amigos en m.i casa, / Sar. De los autos resulta quanto os ha dicho: .por lo qual no resultando contra Guillermo otro indicio, le di por cárcel el pueblo eon las fianzas que “íes estilo. Fed. Me parece bien ,no estraño que estuvieseis tan^remiso en esta causa ,mirando que está apoyado el delito en indicios solamente, pero yo tengo entendido que vos antes de casarse tuvisteis algún cariño ála viuda del difunto. Gnill. Ya penetro sus designios, ap, Quando pequeños es cierto que alguna amistad tuvimos, pero fue solo amistad. Fed. Está bien ,ya lo entendido, aqui no hay nada que hacer. Esto está muy malo ,Quintus. Guill. ypodré ,Señor ,volverme libre ámi casa? Fed. No amigo: Señor Barón, por un rato el proceso necesito, no io sintáis ,que ya sé que
-4 que 'jUsto habéis procedido. Guil!. Señor, mlrai:- Fei, Poco tiempo estaréis en este sitio, llevadlo. Guilí. Entre los temores 'de mi delito vacilo, Vanse.. Cüsim. Ya que por Juez áun jMLonarca tan magnánimo he tenido, que hermanéis con la iustlcia la compasión ,os suplico. Fed. Discurres que soy de aquellos que elevan su poderlo sobre las miseras basas , de la aflicción ,yel martirio - de los hombres? mi grandeza no descansa en los vestigios de su desgracia? esto baste* áDios ,infeliz. íttse, Casirn. jAy hi’)Os! Iay Esposa Ivuestro, afán siento mucho mas que el mío. Sarht Quitad la mesa. Se la llevan, Casim, Piadoso Barht ,una vez que habéis sido para mí el Argel de pas en' nfls mayores conflictos; os ruego que me digáis como está Amalia. ¿Ha venida ásaber de mí? Quédic-ei piensa hablar áFederico? calíais? de vuestro silencio nuevos males vaticino. Yo la veré, yla diré lo que para vuestro alivio debe hacer. ___ Casim. Si viera el Rey::- si le llevara mis hi}Os::- le dixera mi inocencía::- el Rey es tan compasivo^ tan sensible álas miserias de los hombres;;- Barht ,.amigo, la situación lamentable en que estoy ,no es el cuchillo que mas me hiere ;mi Esposa, ^ mis hijos ,mientras que gimo en esta mansión horrible qué comerán? es preciso que despojos de la hambre vengan á'ser. Este impío recuerdo me despedaza el corazón. Farht. Casimiro, mientras vos gimáis aquí, yo me encargo de asistirlos. Avuestros pies:-:- con los hierros no puedo mostrar sumiso mi agradecimiento ;Barht, con que Ies daréis alivio? jqué humanidad i Barht. Con los reos manda tenerla mi oficio: quedad con Dios. Vast, Casim. El os guarde para alivio de afligidos. Vasi. Salón ñiagnijíco ,sale JOorOtea, jDor. En retirarse áPalacio mucho tarda Federico, pero aunque tarde algo mas esperarle determino. Parece que viene gente, la muger4e Casimiro habla con el Comandante, ycon él viene áeste sitio; mucho siento que me encuentre. Sale el Comandante yAmalia. Com. Quando al Rey habéis debido .la compasión que demuestran los escudos del recibo que os he pagado ,del Rey debeis esperar alivio. Amal. Yo no tengo para hablarle el valor que necesito. De tanto sentir ,no siento, pues extenuado el brio, me niega para alentar basta el rd-iento preciso. Com. Esforzaos. Amal. jAy Señor! Viendo dJOarette> que en vano áhablarle he venido» porque la parte contraria que acrimina áCasimiro, ápedir justicia viene quando yo clemencia pido. I>cr. Dios sabe que vuestros males compadezco; peco insisto ^
parte contra rrn maU'iOj '""!!ue dconsorte ie culpen los Intqt-J. los sabéis bien que _ paseo debo al miO, imi deber taltara, !; contra su parr-cidio justicia del Monarca jj excitase en su castigo. ^ '«j/. Eu cumplir con la apariencia mundo, que beneíicio ^resulcará?Ninguno; •datéis con aqueste arbritrio vida ávuestro esposo? no, jolo vereis al conflicto yal dolor recomendada una familia. Dios mió, ^le/i Federico yel Barón ,yse detienen áoír áJLmalia, moved su pecho. Señora, doleos de mis martirios, temed el remordimiento que os han de causar los gritos de una madre ,quando vaya áimportunar con sus, hijos las puertas del poderoso: jpodreis ver sin afligiros esta escena? ¿podréis ver expuestos sus cuerpecitos, con la desnudez al hielo? ¿podréis verlos ateridos de frió con los efectos • de la miseria esculpidos en su rostro? si no os mueven estos recuerdos impios, en el caucaso diré que os engendraron los riscos* Fed. ¡Que hacer felices átodos no dependa de mi arbitrio! Amal. ¿íío me respondéis? supuesto que estáis sorda ámis gemidos, yque insistis en pedir justicia ,yo me retiro; yde una vez la desgracia en sangriente en mí sus filos. Fed. Teneos;;:- 'd.i irse .Amalia la detiene el Rey, los bienes Ainal. Señor:;;- JDor. El Rey! Fed. Madamas, ¿con qué njotivo me esperáis? ÜO'*. Yo ápedir vengo justicia. Fed. ¿Y vos lo mismo? Am.aL Y"o, Señor ,gracia. Fed. Hablad vos. Amal. Nada aguardo ya propicio. Dor. Yo soy la infelice viuda Se arrodilla ,yv-iielve áUwintae, del anciano que en el rio, quatro años ha asesinado hallaron por un iniquo vuestros Húsares. Fed. Madama, pedid conforme es debido. Dor. Señor:;;- Fed. IQué pedis? Dor. Justicia contra el infame asesino, que sin respeto álas leyes, ni ála edad, embotó el filo de la venganza en un pecho en que el candor ha vivido. ' Los deberes de consorte, la gratitud yel cariño, me precisan contra él reo áimportunar el castigo. Anegada en mis congojas, • gran Señor, os lo suplico, no obstante laresistencia de mi corazón benigno. Fed. Alzad. ¿Qué gracia pedis? jímal. Que indultéis áCasimiro. Fed. Vos me pedis su perdón, vos imploráis su castigo, ysiendo cosas contrarias, yo no sé como serviros. A?nal. Mirad, Señor, que mi esposo no es autor del homicidio. Fed. Si no lo ha hecno ,contra él resultan muchos indicios. Amal. Pero no hay. Señor, alguno, que compruebe su delito. Fed. Levantad ,yproseguid; Madama íne ha conmovido Dm
Ymas si de la hermosura suelen ir acompañados. Quint. Nunca en esto he sido mozo como vos. Guia a?alacio. ATiud. Quién no amará áFederico, viendo sus heroycos rasgos. Quhit. Señora ,si vos gustáis en mí podéis apoyaros. Amal. Ya que para sostenerme me habéis vuestro apoyo dado, que me apoyéis con el Rey en mis desdichas aguareo. Q_uint. Solo atiende ála justicia el IMonarca en estos casos. Amal. Yo sé que si vos tomáis mis males ávuestro cargo eximirá áCasimiro dé la nota de culpado. Quint. Vuelvo ádeciros ,Señora, que con el Rey nada valgo en materias de justicia. Amal. Teneis corazón de marmol quando::- pero perdonad si al respeto os he faltado, que sé muy bien que teneis el corazón muy humano, ysegún se ha puesto el mundo perjudica el serlo ávarios. Si mi esposo no lo fuera fuera menos desdichado. Quint. Vamos ,yal Cielo, Señora, ofreced vuestros quebrantos. Vans^- Salón cofto dol Palacio del Comandante ,salen el Jiaron de Greinfemberg yel Escribano. Sar. Salios vos allá fuera en tanto que al Rey. aguardo. Escrih. Por si acaso quiere verlos aqui os dexaré los autos. Vase. Ear. aquel Juez que de la vida de un hombre debe ajustado disponer ,con quánto pulso ha de menester mirarlo! infeliz de él si inocente sacrifica áun ciudadano ála omisión ,al descuido, 6ála ligereza !en vano pensará acallar los gritos que su sangre estará dando ante el divino poder. De la congoja cercado yel horror ,ni un corto instante vivirá sin sobresalto: pero el Rey viene. Se!e Fed. Barón, qué tenemos ?declararon los infelices ? Ear. Guillermo sufrió el rigor inhumano de la tortura, yen ella solo ayes se le escucharon, Fed. YCasimiro? Bar. Asu vista declaró el asesinato. Pero juzgo:- Fed. De las leyes no debemos separarnos. Mirad si se ratifica ycastigad su atentado. Bar. Sobre su declaración quiero. Señor, consultaros un particular ;en ella confiesa el asesinato, pero calla el instrumento con que le hizo. Fed. Es muy raro que no conozcáis su ardid: el infeliz ha tomado ese efugio para ver si dilatar puede el fallo de su castigo ;la vida es amable ,yno es extraño. Id áhacer lo que os he dicho; la muger de ese cuitado quiere verle ,yno debemos ser con los reos tiranos, concedámosla este alivio; después de ratificado, dexaila entrar ,yen seguida de estar con él algún rato, la haréis llevar ásu casa, en la qual queda ámi cargo consolarla ,tiene hijos yes fuerza darlos amparo. .Pero Quintus viene ;ybien>
33 Salí üuintüS. ,,IMadama has dexado. ^"^íl^nde enternece las penas f'o, Sel desinterés ^ ¿«Sheridas q»e tengo ;:,Waat en loe campos pueden con vos::- vh. Kada pueden; es un asunto muy arduo por el que te empeñas. OtiinU Siento haber, Señor, molestado vuestra atención una vez. el primer honor ycargo es este que os he pedido, ypues que tan poco valgo con vos ,de vuestra amistad rompamos ,Señor ,los lazos. fii. Con qué me quieres injusto? Quiñi. No quiero tal, pero trato;:- Fei. De que yo falte álas leyes. Haced lo que os he mandado. Bar. jQuánto trabajo me cuesta cumplir con estos encargos! ^Vase, Ftd. Con que ya no eres mi amigo? ^ Quint. Que sé yo. Fed. Dexa el enfado, ün Rey no lo puede todo aunque todo está en su manof su propio interés ,su gloria, su piedad ,si es j^ecesario, ála justicia lo debe sacrificar :hazte cargo de mi obligación ,-y luego verás si procedo ingrato contigo. En estotra pieza no habrá ningún Secretario, yaqui tenia unos pliegos yquisiera despacharlos; siéntate :¿Qué tal escribes ? Qawt. No lo habéis ,Señor ,notado? . Mucho te dura el enojo. Es que siento disgustaros. ‘•AUViuda de los veinte ytres hijos ,yámi hermano quiero responder, nMadama, upara templar el quebranto líde la muerte de tu Eíposo, runa pensión te señalo rde quatrocientos escudos, ren atención álos años rque me ha servido :asimismo rte doy otra de otros tantos rpor tu gran fecundidad. Qtiittt. Notad, Señor, mas despacio. Fed. t>Y otra de mil porque puedas rponer en un seminario rá tus hijos; Pero mira rque seriamente te encargo, rque hagas que caminen sobre rías huellas de sus pasados. Quítate la firmaré ; Qué es esto? Qué garrapatos has hecho? De nada sirves; alcabo de tantos años de escritor ,será preciso enviarte como áun muchacho ála escuela ;no te aflijas, que aunque alguna vez te enfado te recompensa el enojo la amistad del Soberano. Quint. Por mucho que os lo agradezca me quedo. Señor, escaso. Fed. Quítate ,que áresponder voy de, mi puño ámi hermano. Sale yí'ijud. Señor, ápedir audiencia viene la viuda de Cárlos. Fed. Que querrá ?dila que estoy en escribir ocupado: hazla entrar ,que asi lo exige el respeto sacrosanto, que tengo ála obligación que él Cielo puso ámi cargo. Sale Dorotea. ybien ,que queréis Madama? Dor. Como el corazón humano. Señor, prescindir no puede del rigor desenfrenado de las pasiones las veces que quiere ,sin el amparo de un grande auxilio ,confieso que me cegó en tanto grado Ela
la de la venganza fiera, que por cebar en su extrago jnis eno]Os ^susceptible del mas bárbaro atentado - se hizo el pecho. Xa venganza’ del atroz asesinato de mi Esposo ,despechada me ha tenido, hasta que al cabo los gritos de la piedad mis oidos penetraron. I>e la querella que puse por su muerte, me separo, reconociendo que el Cielc::- Fed. Tarde lo habéis acordado; debe ya hacer su deber la justicia en este caso, X?e/’. Scóot::- Fed. Ko puedo serviros. T?<7r. Mirad que yo;;- Je^. Quintus, vamos; ADios. J)or. Siempre del amor los frutos fueron amargos. Cárcel. .Avcirecen Bctrht yCcisltntro» Farht. Consolaos, que aunque vos os habéis ratificado en vuestro dicho por miedo, como decis, del quebranto de la tortura ,el Rey mira la sangre de sus vasallos con mucho respeto; en fin, ' siempre con el desdichado es compasivo, yen prueba que en vos quiere demostrarlo, en medio de vuestros males un consuelo quiere daros. Casim. ¿Consuelo ámí? Farht. Avos consuelo. Por uri instante esperaos. Vase. Casim. Para un misero que se halla de! -modo que yo me hallo, qué consuelo puede haber? Sa'e Bíirht. Aqui le teneis, miradlo. Sale yímalia apoyada en dos miigefes. cubierto el rostro con unrpafutelo'i ^ Casim. ¡Qué miro! yo me confundo.- ¿Es AaTália? ¡Cielos santosl - JLmal. ¡Esposq mioi Casim. ¿A qué vienes? ¿á dar incremento al llanto? áafligirte yafligirme? bastante ,Amalia, lo estamos vuelvete ;¿pero ymis hijos? aquellos tiernos' pedazos del corazón, ¿lloran mucho por su padre? ^mal. Esposo amado, Casimiror.:- con tu vista, el valor voy recobrando; idos, primas. Casimiro, acógeme entré tus brazos; ¿pero cómo has de acogerme, quando del afan tirano de los males, que te afligen, estas tan desfigurado, tan abatid/o que apenas le conozco ,en tal quebranto, el uno al otro de apoyo será bien que nos sirvamos, JBarht. Dexemos áestos esposos que desfoguen con el llanto . su dolor; en esa pieza las dbs té están esperando.; Vamt, .Amal. Ya parece que se han ido, aquel brió recojamos, \' 'que la cautela en el pecho ha tenido recatado. Casim. ¿Qué es esto? que de repente tu cuerpo se ha-reaniraadoÍ Amdl. El espíritu yno él cuerpe - es el que ahora en mi está obrandot con un mentido pretexto, permiso del Soberano he obtenido para verte, yyaque verté he logrado, -y anim até^,, qée ásalvarte -' vengo resuelta, ''' Casim. Es en vahó *'' tu proyecto, Ko conoces que es difícil yarriesgado? Dexa quimeras ,yáDios nuestros males ofrezcamos. AmaV. Tú sin duda te persuades, que yo no lo hemeditado todo ;antes de resolverme áun hecho tan temerario ,
al inconveniente *¡ ‘I"® ^nvagal lai holocaustos aebiios ,¿estas creído han de aventajarme acaso f^Canimas,ni las Paulinas? •las dos eternizaron ius nombres ,con el venena una ,yderranrando ^ íu sangre por sus esposos, no por eso tos salvaron. Yyo ásalvarte he venido, por medio de aquel engaño dichoso con que una Sancha y'uoa Nilhisdale, sacaron ana en León yotra en Londres, can sus ropas disfrazados asus amantes esposos de las manos del quebranto. ;Ay! como el amor te engaña. [mal. No gastes el tiempo en vano, vamos átrocar de ropas, ydespués de haber trocado, tu saldrás como yo vine reclinado entre los brazos de mis primas ,con el rostro cubierto: con este engaño, el respeto de las leyes vulnerado no dexamos, pues estas solo sus iras estienden contra el culpado; nada rezeles ,que el Cielo nos ha de prestar su amparo. Pero como::- Ven ádentro, )abandona los reparos, ¿Con que por salvarme ámí, quieres quedarte áser blanco el rigor? Que verificas intentos supongamos; Onde iré que el dolor nae vaya acompañando? congojoso recuerdo en los brazos ^orror ,¿podrá haber muerte equivalga ásu quebranto? hijos? ¿tus hijitos. qué han de hacer, obandonados? i¿quién cuidará de ellos ,quien? Vece ;ysi está decretado el término de mis id as, humilde sufriré el fallo, que ya el menor de los males es la muerte en tal estado. ^ímal. jamás ef temor produxo efectos afortunados. ¿Qué es peor ,el abandono que tu fuga ha de causarnos, óel deshonor que tu muerte nos dexará vinculado? respóndeme ,¿te confundes? lo piensas? Caslm. Adentro vamos. Ainal. Salve yo ámi esposo, yluego dispongan de mí los hados. SaU el Barón do Greiafimherg yel Bscribano. Bar. Entremos ¡con qué dolor vengo áconsumar un acto tan lamentable l Anial. Parece - que en la puerta escucho pasos; ay que es el Juez ,yel intento que tenia me ha frustradol jCielosl _iüivi ' Caslm. Pues que ellos lo quieren es preciso conformarnos.. ,.. Bar. Puesto que con vuestro.esposo ^ habéis, Amalia, tratado los asuntos que expusisteis al Monarca ,retiraos, AmaL Aun del todo no acabé; permitidmeque otro rato::- dexadnos solos, señor, breves seremos ,dexadnos. ~Bar. No puede ser , ymi empleo me manda de aqui sacaros ámi pesar. Amal. himeneo el indisoluble lazo , inseparables nos hizo, hasta la muerte, yen tanto, que esta no se verifique no es posible separarnos. Bar Ved ,señora., que es preciso >*Ea' cue
3^ que a^ndoneis este espacio. ^mat. Ñingun esfuerzo es capaa de apartarme de su lado; vos ignoráis que el despecho presta valor ámi brazo? que el furor su ardiente eno}Q va en mis miembros propagando? que con tósigo la ira el pecho me ha emponzoñado? Señor ,para separarme de los amorosos lazos de mi marido, es precio que el rigor con sus extragos divida de su consorte los miembros mil pedazos. Casim. Vete, Amalia, yobedece dé un Juez los justos mandatos. Bar. Venid, que el dolores tiene fuera de vos. .Amal. Es en vano. Ño te apartes, Casimiro, no he de abandonar tus brazosí no me dexañ ,dueño mió, ;ó que trance tan amargol Casim. 'A Dios Amalia. Amal. ¿Que el Cielo dé valor áestos tiranos? — áDios ,dulce esposo. Vase. Casim. ADios. Bar. Contener no puedo el llanto, es preciso, Casimiro, que áDios resignéis:;:- en vano me animo;::- vuestra constancia:::- el Rey:::- Casim. Lo sé ,ha decretado mi muerte. Bar. Sí 3Casimiro, yla sentencia;:- Casim. El quebranto de leermela escusad. Bar. Ño he podido perdonaros ni el Rey tampoco ;es muy grande vuestro crimen, preparaos para morir como un hombre que del etérno descanso quiere hacerse digno ;el Cielo en tal lance os dé su amparo; mirad si en vuestra desdicha me dexais algo encargado. Casim. Ñada ,Señor. Solo quieto que digáis al Soberano, _ que al patíbulo inocente voy ádirigir mis pasos, que el temor de la tortura mi vida ha sacrificado álas leyes ,yque el dia que Dios descubra el arcano de esta muerte, compasivo proscriba de sus estados un suplicio ,ála inocencia de los hombres tan contrario. Ahora llevadme ámorir quando gustéis. Bar. Secretario, seguidme. Vos, Casimiro, áDios un rato entregaos. Dad libertad áGuillermo, yenviadle ásu casa, en tanto que al malhechor que truxeroa ayer noche unos soldados, en el quartel voy áver, no os detengáis. Vmt, Casim. Ya ha llegado ásu colmo la desdicha; pero en tan funesto estado mas que mi quebranto siento, de mi consorte el quebranto. Salón de Palacio. Sale el Rey con i¡t Pliego en la mano ,yel Comiinian> te ,cada nno por su lado. Com. ¿Qué me querrá Federico? si de su piedad guiado querrá indultar::;- pero él viene, ytrae un pliego en lamano, si fuese el perdón. Ted. Ybien ¿esas gentes que be mandado llamar vinieron? Com. Aun no. Bed. Es necesario esperarlos: el Rey que castiga el vicio, desempeña de su encargo solo una parte ,es forzoso que premie álos ciudadanos virtuosos, si la otra parte desempeñar quiere exácto
¿e Casimiro. (¿ít Quinta ScnoFj ^ jestos inocentes traigo como ordenasteis» ftl Muy bien. les has dicho que yo mando que se estén por unos dias con su madre en el palacio áfl Comandante? átu madre dale este pliego cerrado. ¿Es la vida de mi padre? íSeñor, es su indulto acaso? sois tan bueno.-;: - fci. De estos niños. Comandante ,haceos cargo. Vamos ,Quintus. Sale &l Ayudante yAmalia, Ayud, Sí, Señora, el Monarca lo ha mancado. Amal, ¿Qué rae quiere? Kiía, Madre mia, este Pliego el Rey rae ha dado para vos. Amal. Es el perdón de mi esposo? íid. Quintus, vamos. Ámal. ¿Qué es esto? Vuestro consuelo, de vuestra virtud el pago; pata un corazón sensible estos lances son amargos. Van que es mi consue ^Casimiro ha indultado, heedlo que yo no puedo, pues con el continuo llanto;:- uo os detengáis ,referidme *u contenido. Escuchadlo. ”Atendiendo Federico que habéis mostrado Su persona ,al honor hecho al sacrosanto >,>1^ y^vuestra virtud, ‘a Venido en declararos - ^pensión ““i escudos al año nos ha asignado, queriendo, Tique corran de su cuidado nía educación de tus hi)os;;- Amal. De nada de eso hago caso; ved que dice de mi Esposo, ’Ayud. No le nombra. Amal. Pues en vano con honores pasageros piensa acallar mis quebrantos. No quiero dones ni honores; quiero ámi esposo adorado, quiero su vida ;ysupuesto que esta gracia me ha negado, decidle ,que de otro alivio. 37 otro consuelo ,otro amparo no necesitan mis males, que el de la muerte ;yaguardo que sus rigores en breve me pongan entre sus brazos. Vamos ,hijos ,ámorir. Com. Venid ,Señora, ámi quarto, no os aflijáis. Amal. Mas qué ruido es'él que estoy escuchando? qué caxas son estas, Cielos! Com. No es nada ,Señora ,vamos. Amal. Este ruido de zozobra el corazón me ha llenado. Vanse, Ayud. Quántode esta infeliz madre me lastima el triste estado! Sale Quint. Jja. gritería ,el tumulto, el tropel confuso yvago de gentes que vá al suplicio, el pecho del Soberano ha conmovido, de suerte, que en su aposento encerrado manifiesta entre suspiros lo doloroso yamargo que es para su corazón quitar la vida áun vasallo. Aytid. El perdón de ese Infeliz no tiene el Rey en su mano? Quhit. Es asi ,mas la justicia le prescribe ’o contrario. Pero que miro iel Barón se acerca aquí apresurado. Qué es esto? Dónde está el Rey? dón-
dónde está mi Soberano? En su aposento. Sar. Señor, salvemos áun desdichado. Fsd. Quién me llama? Bar. Casimiro es inocente;:- el cansancio;;- perdonad::- Ted. Qué es lo que dices? Bar. Qué no está ,Señor ,culpado. F^d. Quemo está culpado ?Cielos! Pero un ruido extraordinario se oye en la calle. Qué es esto ? Featro voces. Que lástima! Otros. Qué quebranto! Bcr. jAy infeiice de mí í que el aviso retardaron, yva el fiero executor ha cumplido el cruel mandato; Asuspender el castigo ^ en Vano fne el-Secretarío. Fed. Corre, Quintas, ysi el Cielo su desventura ha estorbado, hazlo traer. Vass Qtuntus. Bar. Vos, llamad áDorotea entretanto, Vas& jL'j¡ud^ Fed. Tranquilizate. Bar. Señor, del tormento ha dimanado todo el error. Fed, Del tormento? Bar. Sí ,gran Señor ,escuchadlo. El malhechor que prendieran ha declarado el arcano: este fue un Husar de aquellos que áCasimiro encontraron con el cadáver ,yhabiendo con el puñal desertado, con que Guillermo le hirió, hizo dudosos los autos; , pero como entre las armas el puñal se le ha encontrado, yéste nombre yapellido tiene de Guillermo ,en brazos de la prisa ,áconvencerle fui del cruel asesinato; quien mirando sú delito en el puñal comprobado. declaró ,que por lograr de Dorotea la mano mató ásu marido ,éhiz® muchos instrumentos falsos, para que ganase el pleytp contra Casimiro Carlos: que después porque la Viuda, hasta ver verificado el castigo ,por la nota, rehusaba darle la mano, la induxp áque os^escribier* un anónimo: mirando descubierta la verdad, dexé áGuillermo arrestado; yen alas de la piedad vine ,Señor ,áenteraros de un hecho ,que da un exemplo átodos los Soberanos de Europa ,para que un uso proscriban tan inhumano, que reduce al inocente áconfesarse culpado. Fed. Solo Dios penetrar puede de los hombres los arcanos. De este suceso te iuro, que itodo el género humano resultará beneficios: desde hoy en mis Estados el uso de la tortura se prohíba. Quintus ,vamos. Sale Quintus. se ha.salvado ese inocente? Quint. Sí ,Señor^, el Secretarlo llegó átiempo. Fed. jQuántas gracias al autor de lo criado rindo por tal beneficio! Dónde se encuentra? Sale Casimiro apo^jado en Barht, Quint. Miradlo. Fed. Acércate. Escucha ,Quintus* Casim. Que mandáis ,mi Soberano; Quint. Está bien. Fed. Alza del suelo, en premio de tus trabajos recibe de tu Monarca la amistad. Barlit. Dame los brazos. Cas-
35 í'isioiil*®* f.j pigno de ellos han hecho tus nobles rasgos. ¡Je Amalin ,Qaíntus ylos niÁOS, Jmal. llama? iint. El Bey ,Señora j3,a!. No es Casimiro? ñi. Abrazadlo, Se abra^^f^ con la mayor ternura. que bastante pena os cuesta. Enrique íLuisa! pedazos ¿d corazón !Perdonad, gran Señor ,si me propaso, jov padre::- Tei. Vuestro marido es Inocente, estimadlo. Amal. Señor ,si yo no admití vuestros dones::- ftd. Abora añado otro áCasimiro ;amigo, ya eres noble ,yte señalo para mantener tu lustre, dos mil escudos al año. yBarht ,por sus nobles prendas he determinado honrarlo con otro empleo. Barht. Señor, ávuestros pies humillado os suplico me dexeis con el que disfruto, Fíd, Extraño la pretensión, Barht. Con él logro hacer bien ámis hermanos. que me basta. Fed. Avos os nombro de mi Consejo de Estado. Unos. Tanta bondad::- Otros. Tanto honor;;- Fed. Haced publicar un bando, en que derogo la ley de la tortura ,yen tanto::- SaleDorotea co?i el Ayudante. Madama ,venid acá. Aun tengo mas con que honraros. Renunciad luego los bienes áCasimiro usurpados; yporque tenga castigo el homicidio de Cárlos, Guillermo.Huver ,vuestro amante. Irá ámorir áun cadahalso. T>orot. Piedad: Fed. Yporque otra vez, con anónimos villanos, no provoquéis álos Reyes, os destino por dos años áun Colegio ,lo entendéis? Prevénganse los caballos, que ya no queda que hacer. Quintus, Ayudante ,vamos, áDios felices consortes. X,os dos. Permitan los Cielos santos;:- Fed. ADios. En esto se prueba que sobre los Soberanos vela Dios, yque conserva su corazón en sus manos. Todos, Por tal don ásu piedad tributemos holocaustos. FIN.
.oi-. * \ --:-5. . '' ‘•: , ... * •V-'‘,,. i.ÍS. .!;, A •r--tV'.f --4.. a-'¿í. 'iV' -'í>v- ,ft : i--— -A'í-Í, :v- /t- ’,> .J- J ií*'Cíí -, ', V' - I1 . '- -r^ -:\ U:' Sí Ji fglsiírfs /í- ..-í rv-p - .ZO íi.rf :5:t;, ,- v/. í V7. £'. i : ,r í>f :ÍJ -i' í'-i rr. (!.>.-. -.') ’i _: ,- -í^r-: K ,£Cí¿r.>. '0-- - ‘J •., /-S ’,^í.#?;%<= --- •-í --íí -j..- v-,í,^. Í-J »rJr; 1 •'• í r^ iú. •'! . r.;í...r- -..i:.;: • 1^-f- »..• ,fi_-í ' '. "Stíí^ i' CÍ .=ioi;í,ñ.f^'r J