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Las revistas iberoamericanas de Ciencias Sociales en el nuevo marco del open access y las licencias Creative Commons

Baena Sánchez, Francisco

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38 Las revistas iberoamericanas de Ciencias Sociales en el nuevo marco del open access y las licencias Creative Commons Francisco Baena, Universidad de Sevilla - [email protected] 1. Introducción En la última década, el movimiento copyleft ha traspasado las fronteras del software informático hasta el punto de que se ha aplicado también a la distribución de la literatura científica, potenciando la libre distribución del conocimiento y resquebrajando un modelo que históricamente ha estado bajo el monopolio de las grandes editoriales y que actualmente se muestra insostenible económicamente. Como consecuencia de este monopolio editorial, el acceso a la producción científica ha estado presidido por una flagrante paradoja: los científicos, que pertenecen a instituciones financiadas en la mayoría de los casos con fondos públicos, no pueden acceder a sus propios trabajos, siendo ellos precisamente los que producen y ofrecen gratuitamente la materia prima con la que se lucran las principales revistas. El principal objetivo de esta investigación es mostrar cómo la penetración del copyleft en el conocimiento científico ha transformado –y sigue transformando– el mundo de las publicaciones académicas. Básicamente se trata de poner a disposición de todo el mundo, en Internet, un tipo específico de contenido: los artículos publicados en revistas científicas que realizan revisión externa por parte de expertos. Dicha transformación se ha desarrollado a partir de la emergencia de dos fenómenos complementarios: el open access o acceso abierto, que es la iniciativa que ha cobrado mayor relevancia al constituirse como una alternativa real frente al monopolio de las grandes editoriales, y las licencias Creative Commons, considerada la vertiente o la manifestación jurídica del copyleft. Una buena muestra de esta transformación es el Directory of Open Access Journals (DOAJ), que ha sido la principal fuente de información 39 empleada en la investigación, puesto que permite trazar la progresiva incorporación de las revistas científicas al acceso abierto y a esta nueva concepción de los derechos de autor, por ejemplo, en España o en el ámbito de las Ciencias Sociales. El DOAJ, que aspira a mejorar la visibilidad y el acceso de la literatura científica, se ha erigido en el directorio más amplio de revistas de acceso abierto que existe actualmente en la red. En ese intento de proceder deductivamente, desde lo más general a lo más particular, la investigación concluye con la exposición de un caso paradigmático. Se trata de IC: Revista de Información y Comunicación, una publicación científica editada por el departamento de Periodismo 1 de la Universidad de Sevilla, registrada en el DOAJ, de acceso abierto y con licencia Creative Commons. 2. El movimiento copyleft: del software informático a la literatura científica Una letra C invertida. Ese es el icono, sin reconocimiento legal, que suele asociarse al copyleft. Se trata de la antítesis visual del archiconocido icono del copyright y simboliza, en una sola imagen, el espíritu de esta nueva concepción del derecho de autor. El copyleft consiste en permitir la libre distribución de copias y versiones modificadas de una obra u otro tipo de trabajo, pero exigiendo simultáneamente que esos mismos derechos de autor sean preservados en las versiones modificadas. Es decir, le ofrece al autor la posibilidad de liberar una obra protegida, escogiendo una licencia libre que permita su utilización, copia, modificación y redistribución, al mismo tiempo que garantiza que las copias u obras derivadas gocen de estas mismas libertades mediante una licencia similar o compatible. En consecuencia, el copyleft no sólo permite reutilizar o reproducir una obra dentro de unos límites, sino que también reconoce los derechos morales de paternidad e integridad del autor original. Sin embargo, en ningún caso pretende abolir el derecho de autor ni que los autores renuncien a sus propios derechos. El movimiento copyleft hunde sus raíces en el desarrollo, por entonces incipiente, que la industria informática experimentó en la década de los años setenta del siglo XX. El primer uso documentado del término copyleft data de 1976, cuando en el código fuente del programa Tiny Basic, una versión de Basic distribuida libremente y escrita por Li-Chen Wang, se 40 incluía la frase “copyleft - todos los errores reservados”, una contraposición irónica a la habitual frase “copyright - todos los derechos reservados”. Sin embargo, no es Li-Chen Wang sino el programador informático Richard Stallman a quien se considera el padre de este movimiento. Conocido fundamentalmente por haber establecido un marco de referencia moral, política y legal para el movimiento del software libre en los años ochenta, Stallman fue el primero en concebir el copyleft como un método alternativo al software no libre o privativo. En ese sentido desarrolló el proyecto GNU y creó, dentro del marco legal existente, su propia licencia de derechos de autor, la Licencia Pública General (GPL), que permitía licenciar software de tal forma que su uso, distribución y modificación permaneciesen siempre libres y quedasen en la comunidad. Según el proyecto GNU: La forma más simple de hacer que un programa sea libre es ponerlo en el dominio público, sin derechos reservados. Esto le permite compartir el programa y sus mejoras a la gente, si así lo desean. Pero le permite a gente no cooperativa convertir el programa en software privativo. Ellos pueden hacer cambios, muchos o pocos, y distribuir el resultado como un producto privativo. Las personas que reciben el programa con esas modificaciones no tienen la libertad que el autor original les dio; el intermediario se las ha quitado. En el proyecto GNU, nuestro objetivo es el dar a todo usuario la libertad de redistribuir y cambiar software GNU. Si los intermediarios pudieran quitar esa libertad, nosotros tendríamos muchos usuarios, pero esos usuarios no tendrían libertad. Así en vez de poner software GNU en el dominio público, nosotros lo protegemos con Copyleft. Copyleft dice que cualquiera que redistribuye el software, con o sin cambios, debe dar la libertad de copiarlo y modificarlo más. Copyleft garantiza que cada usuario tiene libertad (Stallman, 1999: 54). Hoy, el concepto copyleft ha traspasado las fronteras del software informático y se aplica a una amplia variedad de campos como el arte y la música, con experiencias tan significativas como la Licencia Arte Libre (LAL) [11] o los sellos discográficos open-source. En el ámbito de la 11 La Licencia Arte Libre (LAL) es una licencia copyleft, sometida al derecho francés, que permite copiar, distribuir y modificar libremente la obra artística o literaria que protege, respetando los derechos morales de su autor. 41 producción y de la distribución del conocimiento científico, por ejemplo, el movimiento copyleft se ha desarrollado a partir de las versiones más moderadas del open access y de las licencias Creative Commons, tal y como veremos a continuación. 3. Open Access: una alternativa real frente al monopolio de las grandes editoriales Según Marandola (2005), el movimiento open access –restringido al ámbito científico y académico– es el que ha cobrado mayor importancia dentro del fenómeno global del copyleft. En su caso, no se trata de socavar ni de cuestionar el derecho de autor, sino de poner a disposición de todo el mundo, en Internet, un tipo específico de contenido: los artículos publicados en revistas científicas que realizan revisión externa por parte de expertos. Según Suber (2004), lo que diferencia la literatura científica de la música o del cine y, por tanto, lo que la exime de polémica, es que, en la mayoría de los campos del conocimiento, las revistas no pagan a los autores, quienes pueden autorizar el acceso abierto a sus artículos sin que ello repercuta en sus ingresos. Se trata de la misma idea que sostiene Harnard y Brody (2004), para quien los artículos publicados en revistas científicas son “donaciones” del autor, obras escritas únicamente con el objetivo de darse a conocer y de obtener la mayor difusión, utilización y repercusión posibles, y no para obtener ingresos ni porcentajes sobre las ventas. Según Harnard y Brody, el copyleft o las licencias Creative Commons no son necesarias en el ámbito de la literatura científica, y afirmar que sí lo son es erróneo y retrasa el progreso del open access. Para “donar” sus obras, los autores sólo tienen que facilitar el acceso gratuito a sus artículos en Internet publicándolos en revistas de acceso abierto o depositándolos en archivos abiertos (citado en Marandola, 2005: 37). De acuerdo con la definición de la Budapest Open Access Iniciative (BOAI), de diciembre de 2001, por “acceso abierto” a la literatura científica se entiende que los usuarios pueden leer, descargar, copiar, distribuir, imprimir, buscar o enlazar los textos completos de los artículos científicos, permitiendo su indización o la transmisión de sus datos, sin otras barreras financieras, legales o técnicas más que las que suponga Internet en sí misma, es decir, sin coste alguno. Sin embargo, el open access, o acceso abierto a la reproducción y distribución de artículos científicos, se encuentra con una limitación, que salvaguarda el papel del copyright en 42 este ámbito, y que otorga a los autores el control sobre la integridad de su trabajo y el derecho a ser adecuadamente reconocidos y citados (citado en Marandola, 2005: 45). Otra definición más exhaustiva del acceso abierto a la literatura científica la encontramos en la Declaración de Berlín, de octubre de 2003. Según este manifiesto, titulado “Acceso Abierto al Conocimiento en Ciencias y Humanidades”, sólo si se dan dos condiciones indispensables y complementarias puede hablarse de publicaciones open access: Primera condición. El autor y depositario de la propiedad intelectual de tales contribuciones debe garantizar, a todos los usuarios por igual, el derecho gratuito, irrevocable y mundial de acceder a un trabajo erudito, lo mismo que licencia para copiarlo, usarlo, distribuirlo, transmitirlo y exhibirlo públicamente, y para hacer y distribuir trabajos derivativos, en cualquier medio digital para cualquier propósito responsable, todo sujeto al reconocimiento apropiado de autoría, lo mismo que el derecho de efectuar copias impresas en pequeño número para su uso personal. Segunda condición. Una versión completa del trabajo y de todos sus materiales complementarios, que incluya una copia del permiso del que se habla arriba, en un conveniente formato electrónico estándar, debe depositarse (y así es publicado) en por lo menos un repositorio online, que utilice estándares técnicos aceptables, y que sea apoyado y mantenido por una institución académica, una sociedad erudita, una agencia gubernamental o una organización que busque implementar el acceso abierto, la distribución irrestricta, la interoperabilidad y la capacidad archivística a largo plazo (citado en Marandola, 2005: 47). El movimiento open access ha surgido no sólo como una reacción ideológica sino también como una alternativa real y factible frente al monopolio que las grandes editoriales han ejercido tradicionalmente sobre la distribución de la literatura científica. Precisamente como consecuencia de este monopolio, las suscripciones a las revistas científicas se han ido encareciendo en los últimos años, hasta el punto de que muchas 43 instituciones científicas y universitarias no han podido seguir pagándolas [12]. Y ahí es donde emerge la contradicción: los científicos que pertenecen a estas instituciones, en la mayoría de los casos financiadas con fondos públicos, no pueden acceder a sus propios trabajos, siendo ellos precisamente los que producen y ofrecen gratuitamente la materia prima de la que se nutren las revistas. No es la única explicación profunda y bien documentada de esta paradoja en torno a la distribución monopolística de la literatura científica. Según Lafuente (2004), el valor medio de la suscripción a una revista ronda los 1.500 euros. Actualmente se publican unas 24.000 revistas que sacan a la luz unos dos millones y medio de artículos al año. En definitiva, hablamos de un negocio de unos 10.000 millones de euros al año, con un margen de beneficio cercano al 30 por ciento. Ante esta situación, hasta las organizaciones ricas como el caso de la Universidad de California, que paga en suscripciones 30 millones de euros, tiene problemas para seguir afrontando estos costes. Además de cruzar cifras y estadísticas, Lafuente reflexiona al final de su artículo sobre la dimensión ética del problema en que se ha convertido la distribución de la literatura científica: Negar el acceso a la información científica a los ciudadanos, ya sea por su condición de supuestos iletrados, ya sea porque su familia, institución o país no dispone de recursos suficientes, es una opción por completo inaceptable que retrasa el avance de la ciencia y cuestiona los fundamentos mismos de la democracia. (Lafuente 2004: 8) En ese mismo sentido se expresa la Declaración de Messina, un documento de adhesión a la Declaración de Budapest que, en noviembre de 2004, firmaron varios rectores de las universidades italianas. El documento, que manifiesta sin tapujos su defensa del acceso abierto a la literatura científica, también incide en la insostenibilidad económica del modelo hasta entonces vigente. Las universidades financian los proyectos de investigación, pagan a los académicos que los llevan a cabo y, finalmente, a través de las bibliotecas, compran las publicaciones científicas a 12 Según Peter Suber, en su artículo “Open Access Overview”, el precio de las revistas científicas ha aumentado cuatro veces más rápido que la inflación desde mediados de los años ochenta. 44 precios cada vez más altos […] Cada año se publican aproximadamente dos millones de artículos en veinte mil revistas, los cuales permanecen “prisioneros” de estas publicaciones científicas de pago. (citado en Marandola, 2005: 61) En este contexto nace el movimiento open access, un movimiento que cuenta con el apoyo, el compromiso y la participación de importantes personalidades y organizaciones del ámbito científico y universitario. De todas las iniciativas open access la que más nos interesa es el Directory of Open Access Journals (DOAJ), fundado por el Open Society Institute de Budapest. Constituye, de hecho, el directorio más amplio de revistas de acceso abierto que existe actualmente en Internet. El DOAJ reside en las bibliotecas de la Universidad de Lund y está financiado por la coalición europea SPARC (The Scholarly Publishing and Academic Resources Coalition) [13]. Su principal objetivo es contribuir a mejorar la visibilidad, el acceso y el impacto de la literatura científica. Esta iniciativa se define a sí misma como un modelo en el que el acceso a la producción científica de las revistas integradas en el Directorio es gratuito tanto para los usuarios como para sus organizaciones. Aquellas publicaciones científicas que desean integrarse en el DOAJ, y reforzar así su condición de revista open access, deben cumplir una serie de criterios o requisitos básicos en relación con su cobertura, su acceso, su calidad o su periodicidad. Por ejemplo, el directorio está abierto a revistas científicas de cualquier disciplina académica, que publiquen trabajos de investigación o artículos con una periodicidad regular, accesibles a texto completo y de forma gratuita, cuyo público objetivo sea mayoritariamente el sector de los investigadores y que cuenten con un control de calidad a través de un editor, un comité editorial o una revisión por pares. Según los datos facilitados en la web del DOAJ, la producción científica en España ocupa una posición de referencia y de liderazgo dentro del movimiento open access, puesto que es el cuarto país en la clasificación del Directorio en número de revistas, sólo por detrás de Estados Unidos, 13 SPARC Europa y DOAJ han llegado a un acuerdo sobre la introducción de un sistema de certificación para las revistas de acceso abierto. Para recibir este “sello”, la revista tiene que elegir la licencia CC-BY de Creative Commons y proporcionar a DOAJ los artículos en texto completo, así como los metadatos (título, autor, resumen, palabras clave, etc.). Actualmente, existen en el DOAJ 753 revistas open access que han recibido el sello SPARC Europa. Puede consultarse en http://www.doaj.org/doaj?func=sealedJournals&uiLanguage=en. 45 Brasil y Reino Unido, pero por delante de países con una larga tradición académica como Alemania, Italia o Francia. Brasil y España encabezan el movimiento open access en el ámbito iberoamericano, a bastante distancia del resto de países. En la clasificación del DOAJ, Colombia aparece en la tercera posición tras haber experimentado un crecimiento extraordinario en los últimos cinco años, lo que le ha permitido sobrepasar a Chile, México y Venezuela [14]. 14 Todos los datos citados de la web del DOAJ han sido actualizados a fecha de 19 de julio de 2011. 46 En el campo científico de las Ciencias Sociales, el DOAJ está integrado actualmente por 1.383 revistas de acceso abierto repartidas por todo el mundo, lo que supone el 20 por ciento del total y lo convierte en el campo más numeroso, aunque también es el más heterogéneo. Otros campos importantes, por el número total de revistas registradas en el DOAJ, son Tecnología e Ingeniería (739), Ciencias Médicas y de la Salud (737) o Biología y Ciencias de la Vida (637). Dentro del campo científico de Ciencias Sociales, la disciplina Medios y Comunicación está integrada por 96 revistas, lo que sólo representa el 7 por ciento del total. De hecho, es la quinta disciplina con menos revistas open access, sólo por delante de Antropología, Ciencias del Deporte, Estudios de género y Etnología, y a mucha distancia del primero, Educación, que representa el 33 por ciento. No obstante, hay que tener en cuenta que el desarrollo de los estudios científicos en torno a la comunicación no se inicia hasta bien entrado el siglo XX. 53  Reconocimiento - No Comercial - Sin obra derivada (by-nc-nd). No se permite un uso comercial de la obra original ni la generación de obras derivadas. Se es libre de: copiar, distribuir y comunicar públicamente la obra. Bajo las condiciones siguientes: reconocimiento y cita del autor original; no se puede utilizar la obra para fines comerciales; sin obras derivadas; no se puede alterar, transformar o generar una obra derivada a partir de la original.  Reconocimiento - Compartir Igual (by-sa). Se permite el uso comercial de la obra y de las posibles obras derivadas, la distribución de las cuales se debe hacer con una licencia igual a la que regula la obra original. Se es libre de: copiar, distribuir y comunicar públicamente la obra; hacer obras derivadas; hacer un uso comercial. Bajo las condiciones siguientes: reconocimiento y cita del autor original; compartir bajo la misma licencia; si se altera o transforma la obra, o se genera otra obra derivada, ésta sólo puede distribuirse bajo una licencia idéntica.  Reconocimiento - Sin obra derivada (by-nd). Se permite el uso comercial de la obra pero no la generación de obras derivadas. Se es libre de: copiar, distribuir y comunicar públicamente la obra; hacer un uso comercial. Bajo las condiciones siguientes: reconocimiento y cita del autor original; sin obras derivadas; no se puede alterar, transformar o generar una obra derivada a partir de la original. Dentro del área Medios y Comunicación del DOAJ, sólo aparecen registradas 18 de las 96 revistas open access con algún tipo de licencia Creative Commons, entre las que sobresale el Reconocimiento (by) con 8 y el Reconocimiento - No Comercial - Sin obra derivada (by-nc-nd) con 6. Esta circunstancia resulta cuanto menos curiosa, puesto que, dentro del abanico de licencias que ofrece Creative Commons, los editores de revistas 54 de Comunicación se decantan mayoritariamente o bien por la posición más abierta (by) o bien por la posición más restrictiva (by-nc-nd), mientras que sólo una minoría ha optado por las posiciones intermedias. Asimismo, según el DOAJ, sólo cinco revistas españolas de Comunicación han adoptado alguna de las licencias Creative Commons. Son las siguientes: Fonseca: Journal of Communication; IC: Revista Científica de Información y Comunicación; Revista Mediterránea de Comunicación; UOC Papers: Revista sobre la Societat del Coneixement y Revista Latina de Comunicación Social. No obstante, este dato es más significativo de lo que parece, puesto que España es el país que más ha apostado por las licencias Creative Commons dentro del aérea Medios y Comunicación, seguido por Brasil y Estados Unidos (3 revistas cada uno), Australia (2) y Canadá, Austria, Holanda, Dinamarca y Suiza (1).  Reconocimiento (by): 8 revistas (2 revistas de España: Revista Mediterránea de Comunicación y Revista Latina de Comunicación Social, con el sello SPARC Europa; 1 revista de Brasil: Galáxia).  Reconocimiento - No Comercial (by-nc): 1 revista.  Reconocimiento - No Comercial - Compartir Igual (by-nc-sa): 2 revistas.  Reconocimiento - No Comercial - Sin obra derivada (by-nc-nd): 6 revistas.  Reconocimiento - Compartir Igual (by-sa): 1 revista.  Reconocimiento - Sin obra derivada (by-nd): ninguna. 5. La revista IC, una apuesta por Open Access y Creative Commons IC, Revista Científica de Información y Comunicación es una publicación electrónica y en papel que aborda temáticas derivadas de la información, la comunicación y la cultura desde aproximaciones inter y transdisciplinares, heterogéneas, heterodoxas y fundamentalmente críticas, ya que tanto su consejo editorial como su equipo de redacción están activamente comprometidos con el cambio social, la emancipación de la ciudadanía, la protección del medio ambiente y la cultura de paz. 55 Vinculada al Departamento de Periodismo 1 de la Universidad de Sevilla, IC se constituye como foro mundial para el debate de los resultados derivados de la investigación y de la reflexión realizada por académicos y pensadores de reconocido prestigio, junto a la producción de nuevas perspectivas por parte de investigadores que comienzan o prosiguen su andadura en los estudios de información, comunicación y cultura, y plantean inquietudes epistemológicas y teóricas más allá de la mera percepción tecnicista o profesional del mundo comunicativo. En el marco que hemos descrito más arriba, la revista IC se presenta como una apuesta clara por el acceso gratuito y la libre circulación de la producción científica, puesto que, desde 2011, forma parte del Directory of Open Access Journals (DOAJ) y los contenidos que publica se encuentran bajo la licencia “CC BY-NC-ND 3.0” de Creative Commons. Con la fórmula de Open Access, la revista IC permite a los autores obtener el máximo de exposición y de difusión pública de su trabajo a través de Internet, ya sea directamente a través de la web de la publicación (www.ic-journal.org) ya sea a través de otros sitios como el DOAJ. De esta manera, estos artículos de acceso libre y gratuito son más leídos, más citados y tienen más impacto que si sólo estuvieran disponibles mediante suscripción o compra. Complementariamente, en relación con la licencia “CC BY-NC-ND 3.0” de Creative Commons adoptada por la revista, IC ha optado por una opción restrictiva o moderada, la cual no permite, como consta más arriba, el uso comercial de lo obra original ni la generación de obras derivadas. Sujetos a este tipo de licencias, sólo se le permitiría al usuario enlazar o difundir la obra siempre y cuando no se modifique el original y conste el nombre del autor. Editada por el Departamento de Periodismo 1 y el Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla, IC es un anuario abierto a la aportación de múltiples campos de conocimiento que converjan en el interés por la comunicación desde posiciones filosóficas, antropológicas, sociológicas, éticas, políticas, históricas, o tomando un “catálogo” más flexible, desde la ópticas de los estudios culturales y poscoloniales, la economía política, los estudios de género, las ciencias cognitivas o los estudios visuales, por citar algunas configuraciones transdisciplinares más recientes, que no ceden en el rigor de la obtención de resultados de investigación respecto a las disciplinas más convencionales y positivistas. El contenido de la revista IC se estructura en tres secciones, claramente diferenciadas: 56  “Claves”. Sección dedicada al análisis de temas o líneas de investigación estratégicas del campo de la información y la comunicación con vocación innovadora y transversal, abordando teórica y epistemológicamente las claves fundamentales de la investigación en comunicación. Los artículos presentados en “Claves” suelen ser seleccionados por el comité editorial de la revista; siendo, de esta forma, la única excepción del sistema de evaluación de IC.  “Selecta”. Incluye aquellos trabajos que dan cuenta de los estudios y avances científicos especializados, dirigidos por expertos en las diversas áreas de investigación en comunicación. Esta sección está pensada también para el descubrimiento de nuevos valores y, en ocasiones, alberga monográficos dedicados a temas de especial interés.  “Bibliográfica”. Sección dedicada al comentario y la discusión de fuentes de interés para la investigación en comunicación. No es, por lo tanto, una sección dedicada exclusivamente al comentario crítico de novedades editoriales, sino también a la “recuperación” de un clásico o la puesta en valor de otras fuentes como revistas académicas, bases de datos, museos, portales de Internet, etc. La revista IC aparece en los siguientes índices y bases de datos:  DICE (Difusión y Calidad Editorial de las Revistas Españolas de Humanidades y Ciencias Sociales y Jurídicas).  DOAJ (Directory of Open Access Journals).  IN-RECS (Índice de impacto de las Revistas Españolas de Ciencias Sociales).  LATINDEX (Sistema Regional de Información en Línea para Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal).  DIALNET (Universidad de la Rioja).  DULCINEA (Derechos de copyright y las condiciones de auto-archivo de revistas científicas españolas). 57 Sin que las siguientes líneas supongan la exclusión de propuestas diversas para los autores interesados en colaborar en la revista, IC ha privilegiado, desde su puesta en marcha en 2003, ciertas aproximaciones a la información, la comunicación y la cultura:  Epistemología de la comunicación.  Teorías de la información y la comunicación orientadas al cambio social  Historia social de la comunicación.  Reflexión en torno a la “cultura popular mediática” y análisis del discurso asociado.  Cultura de los Medios Digitales. 5. Conclusiones El movimiento copyleft, fundamentalmente a través del fenómeno open access y de su vertiente jurídica, las licencias Creative Commons, ha permitido socavar en la última década el monopolio que las grandes editoriales habían ejercido tradicionalmente sobre la distribución de la literatura científica, restringiendo en consecuencia la circulación del conocimiento. En la línea de la Declaración de Messina (2004), ya es hora de que esos millones de artículos que cada año se publican en miles de revistas dejen de estar “prisioneros” en las principales publicaciones científicas de pago y circulen libremente. En ese sentido, la consolidación del DOAJ indica que el movimiento open access no es una tendencia o una moda pasajera y que, a medio plazo, será muy difícil justificar la paradoja que describíamos más arriba, esto es, el hecho de que el conocimiento, pagado, producido y validado con recursos públicos, sea monopolio de las grandes editoriales, las cuales no sólo niegan el acceso a los ciudadanos, sino a los mismos científicos. Del cruce de datos y estadísticas que ofrece el DOAJ hemos obtenido algunas conclusiones relevantes e interesantes que enumeramos a continuación: 58  España ocupa una posición de referencia y de liderazgo dentro del movimiento open access, puesto que es el cuarto país en la clasificación del DOAJ, sólo por detrás de Estados Unidos, Brasil y Reino Unido, pero por delante de países con una larga tradición académica como Alemania, Italia o Francia.  Consecuentemente, en el ámbito iberoamericano, Brasil y España encabezan el movimiento open access, a bastante distancia del resto de países. En la clasificación del DOAJ, Colombia aparece en la tercera posición tras haber experimentado un crecimiento extraordinario en los últimos cinco años, lo que le ha permitido sobrepasar a Chile, Argentina, México y Venezuela.  Una de cada cinco revistas registradas en el DOAJ se encuadra dentro de las Ciencias Sociales, el campo científico más numeroso, pero también el más heterogéneo, puesto que abarca disciplinas muy diferentes entre sí. Otros campos científicos importantes son Tecnología e Ingeniería, Ciencias Médicas y de la Salud o Biología y Ciencias de la Vida.  Dentro del campo científico de Ciencias Sociales, la disciplina Medios y Comunicación ocupa una modesta sexta posición, sólo por delante de Antropología, Ciencias del Deporte, Estudios de género y Etnología, y a mucha distancia del primero, Educación.  Y, finalmente, dentro del área de conocimiento Medios y Comunicación, 37 de las 96 revistas registradas en el DOAJ se publican en el ámbito iberoamericano, es decir, cerca del 40 por ciento. Si bien es cierto que la inmensa mayoría, cerca del 80 por ciento, se publican en Brasil o en España Las licencias Creative Commons están desempeñando un papel fundamental en el movimiento open access, al aumentar exponencialmente la accesibilidad y la disponibilidad de la investigación en revistas científicas con soporte electrónico. Hoy en día, el 10 por ciento de toda la producción mundial de revistas científicas se hace bajo este tipo de licencias. Cuando el editor de una revista o el autor de un artículo deciden 59 proteger sus obras con alguna licencia Creative Commons lo que están decidiendo es en qué condiciones quieren dar a conocer y “compartir” sus obras en la red, o lo que es lo mismo, con qué restricciones desean permitir la copia, la distribución y la comunicación pública de sus obras. Dentro del área de conocimiento Medios y Comunicación, sin embargo, la utilización de este tipo de licencias por las revistas científicas open access está aún poco extendida y queda mucho camino por recorrer. Sólo 18 de las 96 revistas registradas en el DOAJ presentan algún tipo de licencia Creative Commons. Dentro de este grupo de pioneros, sin embargo, destaca llamativamente la presencia mayoritaria de publicaciones españolas (5) y brasileñas (3), lo que demuestra la progresiva integración de esta nueva concepción de los derechos de autor en el ámbito iberoamericano. En definitiva, consideramos que open access o Creative Commons no son más que una forma, como tantas otras, de intentar llegar a un reparto más justo de lo común. Estamos en una etapa en que lo “común” (el medio ambiente, la política, la ciudad) se va privatizando a marchas forzadas y eso incluye el conocimiento (la Universidad, los contenidos...). Entrar en la batalla de las revistas privadas norteamericanas, con sus propias reglas, es una estupidez doble: por un lado, es una batalla perdida de antemano (es imposible competir así con lo que tenemos) y, por otro, simplemente está en contra de cualquier espíritu sensato de Universidad pública. Intentemos mantener nuestra estupidez en niveles dignos. 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