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Auge, decadencia y revitalización: la evolución de la comunidad china en Cuba, 1920-2005

Xue, Qixin

Abstract

En orden cronológico, este trabajo revisa la evolución de la comunidad china en Cuba, con énfasis en La Habana, bajo el entrelazamiento de los impactos de factores externos y las transformaciones internas desde 1920 hasta 2005. Este periodo se divide en tres etapas que corresponden a las tres fases respectivas de auge, decadencia y revitalización de dicha comunidad en su historia: de la década de 1920 a la víspera de la Revolución Cubana; del triunfo de la Revolución del 1959 a los finales de la década de 1980; de la década de 1990 al principios del siglo XXI. Teniendo en cuenta la propia evolución política y económica de Cuba y situándola en el contexto internacional, el trabajo analiza y compara los cambios que viene experimentando la comunidad china en los ámbitos demográfico, económico y sociocultural a lo largo del tiempo de estudio. A la vez, presta atención especial a las asociaciones chinas establecidas en la capital cubana, enfocando un análisis sobre la evolución de la membresía, la situación financiera, las funciones que vienen desempeñando en los tres períodos arriba mencionados. La investigación se basa en las fuentes recopiladas en los archivos y bibliotecas cubanas y chinas, así como las visitas in situ al Barrio Chino habanero y entrevistas con los miembros de las asociaciones. El trabajo tiene como objetivo fundamental explicar cómo tuvieron lugar las transformaciones comunitarias bajo la influencia superpuesta de los factores macroscópicos, tales como las modificaciones de las políticas migratorias cubanas, los cambios en el sistema político cubano, las alteraciones de los vínculos bilaterales entre el país de acogida, Cuba, y el de origen de los inmigrantes, China.

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AUGE, DECADENCIA Y REVIT ALIZACIÓ N: LA EV O LUCIÓN DE L A CO MUNIDAD CHINA EN CUBA, 1920 -2005 XUE QIXIN TESIS DOCT O RAL Dirigida por el Dr . Antonio Ac o sta Rodríguez Doctora do en Historia de Amé rica Universida d de Sevilla 2022 Agradec imi entos Ha sido un viaj e l ar go y extra ordinario. Cua ndo m e em ocionaba innume rables vec es por aque l los que me die ron la fuerz a a lo largo de la realización del pr esente traba jo, pensaba que en algún mome n to de b ería dedic arle s a todos mis agradecimientos má s since ros. Ahora, después de t ant os día s y noc hes, por fin estoy empe z ando a escri bir estas líneas que nac en d esde el fondo de mi corazón. A mi director d e l a tesis, e l D r . Antonio Acost a, grac ias por sus enorme s conoc imient os, su dedi ca c ión desintere s ad a y todo su apoyo. L o que me ha e nseñado con s u sabiduría será te soros inval uables para el resto de mi vida tanto profesional como personal . A todos los docente s que me han inspirado, gra cia s p or su s esfuerzos que me han perm itido pensar inde pend ie nte, desea r siem pr e s u perarme y seguir explorando lo desconoc ido de este m undo. A todos los amigos cubanos que conocí en mi pri mer trabajo, gracias por su am abilida d, su since ridad y todo e l cariño y confi anz a qu e me mostraron como su int érprete y am iga. Gracias por enam orarme de Cu ba, y por desperta r mi int erés en conoc er más sobre este pa ís. A todas la s instit u cione s cub anas que me re cibiero n durante mi esta nc ia en L a Habana, grac ias por toda s l as facilida d es que me o freci eron p ara la recopilación de recursos. A todos los profe s ores y ami gos que me ayudaron tanto dentro co mo fuera del Barri o Chino, por toda la va liosa i nfor mac ión que m e proporciona ron. T odo eso me ha fortal e cido la dete r minación pa r a persisti r en com p letar esta investi g aci ón. A mis padres, gr acias por s u sacri f ici o, a mor y apoy o incondiciona l. G racias por ani marme siempre y c re er que pue do lograr tod as las met as que me propongo. A mi esposo, graci as por tu amor y co mprensión, y p or darme la mo tivación par a seguir a delante aún cua ndo estoy d ecaída y deprimida. A mi que rido hij o, gra cias por tus bril lan tes ojos cuando me m iran con c ariño y tu herm oso corazón que me ama. A unque solo tiene s tr es años, me ha ben eficiado mucho tu filosofía de vi da. G raci as por rec ordarm e una y otra vez con tu dulc e voz: “ m amá, ti enes que ama r te a ti mis ma y sie mpre sonreír . ” Por últim o, a mi abuelo, muchas gra cia s por hab er s i do el m e jor ejemplo p ara m í a lo lar go de su vida. Cada vez que trabaj o hasta la m a drugada cua ndo todo mi alre d edor está durmiendo, nunca me siento sola porqu e sé que s u alm a está conmigo. Espero que ta mbién esté or gu lloso de mí en ot ro mundo. i Índ ice INTRO DUCCI ÓN ....................................................................................................... 1 P AR TE I ...................................................................................................................... 25 CAPÍTU LO 1 LA INMIGRACIÓN CHINA HACIA CU BA EN LA PRIMERA MIT A D DEL S IGLO XX ....................................................................... 26 1.1 Las políticas migratoria s cubanas en relac ión c on la llega da de chinos ............................ 28 1.2 Los fa ctores push y pull de las últim as dos olea da s mi gr ator ias d e c hinos ha cia Cuba ..... 41 1.3 Una a proxim ac ión a la población de l a c omunidad c hina e n distintos periodos ................ 53 CAPÍTU LO 2 LA SITUACIÓN ECONÓMICA DE LA COMUNIDAD CHINA ENTRE LAS DÉCADAS 1920-1950 ................................ .......................... 66 2.1 La e volución g ene ral de las ac tividades económic as en la comunidad .............................. 67 2.2 Los negoc ios repres entativos en la comunidad china en La H abana ................................. 87 2.3 La situac ión del envío de r e mesa s hacia China ................................ .................................. 95 2.4 La suc ursal del Banco d e China y su re l a c ión c on l a comuni dad .................................... 101 CAPÍTU LO 3 LA V ID A SO CIOCUL TU RAL DE LA COMUNID AD CHINA ANTES D E LA R EVO LU CIÓN ............................................................... 109 3.1 La e du ca ción de la comunidad china ............................................................................... 109 3.2 La pr ensa es cr ita y programas d e radio en idioma chino ................................................. 129 3.3 Las a ctividades cultural es de cará cter recreativo ............................................................. 142 CAPÍTU LO 4 LAS ASOCIACIONES CHINAS EN LA CUBA REPUBLIC ANA ................................................................ ...................................... 150 4.1 Las ge neralidades de las asociaciones chin as e n el p aís ca ribe ño .................................... 150 4.2 Las soc ied ade s chin as de mayo r re pres e ntatividad e n l a década d e 1950 ........................ 163 4.3 Las instituciones vinculada s a las asoci ac iones chinas .................................................... 185 ANEX OS ................................................................................................ ................... 195 1. Ley Provisional de Naciona liz a c ión del T ra b ajo ................................................................ 195 2. Reglamento de la Quinta Benéfi c a Kow Kong de 1934 .................................................... 197 ii P AR TE II ................................................................................................ .................. 201 CAPÍTU LO 5 EL TRI UN FO DE LA RE VOLUCIÓ N Y SU S INFL UENC IAS E N LA CO MUNI DAD CH INA .................................................. 202 5.1 Las r eacciones iniciales d e la c omunidad ante e l triunf o de la Revolución Cubana ........ 203 5.2 Las r eformas revolucionarias y sus efectos sobr e la c om unida d china ............................ 217 5.3 El nuevo ré gimen del Estado sobre e l giro de remesas envia das a China ........................ 239 CAPÍTU LO 6 LA EVO LU CIÓN DE LAS RELA CIONES S IN O-CUB ANAS Y S US I MP A CTO S E N LA C OMUNIDAD ENTRE 1959 Y 1989 ................................................................................................ 252 6.1 Las r el ac iones entre Cuba y China du ra nte los prime r os años del Gobie rno Revolucionar io, 1959-1965 ................................................................ .................................... 257 6.2 El periodo de l enfriamiento de l as re l a c iones chino-c u bana s, 1966-1986 ....................... 268 6.3 El ca mbio de posición de la prens a de la comunidad c hina bajo las a lteracion es en las r elaciones bilat e ra l es ................................................................ .................................... 280 CAPÍTU LO 7 LA SI T UACIÓN D E LA COMUNI D AD C HI NA DE LAS TR ES DÉCADAS DESPUÉS D E LA R E VOLUCIÓN ......................... 286 7.1 La r educción poblacional de l a c omunidad c hina ............................................................ 287 7.2 La situac ión de vida y de tr a ba jo de la comunidad c hi na ................................ ................. 303 7.3 Los ca mbios sociocultural es de la comunidad c hina ....................................................... 315 CAPÍTU LO 8 LOS CAMBIOS D E LAS AS OC I ACIONES CHINAS DE LA HABA NA ENT RE 1959 Y 1989 ................................................................. 331 8.1 La tra nsición d e pode r central en la comunidad c hin a ................................ ..................... 332 8.2 Los ca mbios generales de las a so c iac ion e s china s h a b ane ras .......................................... 345 8.3 El aná lisi s del movimi ento de me mbresía de t re s aso ciac iones ................................ ....... 351 CAP ÍTULO 9 LA P AR T ICI P ACI ÓN D E LOS CH I NOS Y SU S DESC ENDIENTE S EN LA S ACTIVIDADES REV OLUCI ONARIA S ENTRE LA S DÉCADAS 1950 Y 1980 ................................ ................................... 370 9.1 Los chinos en la luch a c ontr a la dictadura d e Batista: tres ge n e ra l e s de br ig a da de or igen chino ....................................................................................................................... 371 9.2 La milicia re volucionaria china : la Brigad a José W ong ................................................... 379 9.3 La inc orporación d e c hinos y des ce ndie nt e s en otras activi dade s re volu c ionarias .......... 385 iii P AR TE III ................................................................................................ ................. 402 CAPÍTU LO 10 LOS CONTEXT OS DE C UBA Y SUS EFECTO S EN LA COMUNID AD CHINA DESDE FINES DE LA D ÉCA DA DE 1980 .................. 403 10.1 La situac ión intern ac ional e inter na de Cuba ................................ ................................. 404 10.2 La me jora de las rela ciones bilaterales e ntre Cuba y l a China popula r .......................... 41 1 10.3 Los intentos ini cia les de r evitalizar la comunidad chi na ................................................ 416 CAPÍTU LO 11 LA REVITAL IZACIÓN INTEG RAL D EL BARRIO CHINO DE LA HABANA ....................................................................................... 429 11.1 La c oyuntura de 1993 p ar a activar el pro ce so d e la re vitaliz a c ión ................................ 430 11.2 La r eactivación del Barrio Chi no e n e l ámbito socioc ultural ................................ ......... 442 11.3 La dive rsificación de vías de financiamiento ................................................................. 453 CAPÍTU LO 12 LA CAMBIOS RECIENTES E I NCER TIDUMBRES DE LA C OMUNIDAD CHINA HABAN E R A ................................ ....................... 467 12.1 El ca mbio en la direc ción de l proyecto de la revitaliz ac ión del Barrio C hino ............... 467 12.2 Los ca mbios de las asociaciones chinas en las últimas dos déc adas .............................. 479 12.3 Las incertidumbres pa ra e l futu r o de la comunidad china ............................................. 488 CONCLU SIONES .................................................................................................... 494 FUENTES ................................................................ ................................................. 515 1 Intr oducci ón El presen te trabajo estudia la comun idad china en C uba del periodo en tre 1920 y 2005. El s ur gimie nto y el desarrol lo de dich a comu nidad en el país car ibeño tuvo su orige n en sucesivos proce s os migra torios. Como es sabido, la historia de l a presenc ia chi na en la isla d ata del inicio de l s iglo XIX, cu ando arribaron, en una ca n tida d insigni ficante , los “chinos manilas” pro cede n tes de Fili p inas p ara labora r en la servidum bre d e los españoles. 1 Sin emb ar go, s e con s idera que la pri mera olea d a d e inm igración ch ina hacia Cuba com enzó con l a cont r ata c ión de los cu líe s en 1847. Se esti ma que duran te los años de l a llamada “ trata am aril la”, 1847 -1874, ent raron en el paí s 150.000 trabajadores c on trata dos de or igen c h in o. 2 Hubo una segunda ola migratoria hacia Cuba d e co lonos chi nos proce d ente s de Cal ifornia. En el per íodo de 1865 -1875 s e calcula que ll egaron al país alre d edor de 5.000 personas denomi nadas co mo “ ch inos ca liforni anos”. 3 Éstos, a difere n cia d e los cul íes , conta b an con ca p ital para inver tir en l a is la, y a llí cre aron los pr imeros esta blecimient os comerciale s de propietarios chinos, así como las asoci aciones chinas de distintos ti pos. A par tir de ese momento, se fue formando gradualmente una com unidad china en la isla. Y a en el siglo XX, influencia do por E stados U nido s y por una política de cor te nac ionalista, el Gobi erno cuba no aplicó po líticas restri ct ivas en relación con l a inm igración ch ina duran te e l periodo repub licano. N o obs tant e, la llegada d e los chinos cont inuó y se produjo una terc er a ole ad a inmigra toria de chi nos cua ndo s e relajó te mporalmente e l control de en trada de l a inm igr ac ión asiá ti ca ant e la gran fa lta de 1 Kathleen M. López, M igrants betw een Empir es and N ations: the Chines e in C uba , 1874-1959, tesis doctoral inédita, University of Michigan, 2005, p. 29. 2 Julio Le Riverend, His toria económica de Cuba , 4ª edición , La Habana: E ditorial Pueblo y Educación, 1974, p.346. 3 Jos é Baltar Rodríguez, Los chinos de Cuba. Apuntes etnográ ficos , La Habana: Fundación Fernando Ortiz, 1997, p. 37. E l término “c hinos califor nianos ” fue primero usado po r Jua n Pérez de l a Riva, demógrafo e historiador cubano, para referir a la población china que e migró de Californi a a C uba. 2 ma no de obra d ebido a la prosperidad azucarera c ubana durant e la P ri mera Guerr a Mundial . Posteriorm ente, los ch inos que partieron de su pa ís de origen en l as déca d as de 1940 y 1950 formaron la últim a ole ada hac ia Cuba . En este caso, e l motivo principal fue huir de la s ituaci ón b élica impera n te en China, primero por la Guerra contra la inva sión japon esa y luego por la Guerra C ivil ent r e el P arti do Comuni st a y e l P artido Naci onalista Chino (Kuomintang). Fina lme n te, el flujo inmigratorio de chinos con desti no a la isla se d etuvo c on e l triunfo de la Revolu ción Cuba na en 1959. Esta s ucesión d e proce s os i n migra torios y la se rie de c ircunsta n c ias que los rodearon fueron confor mando con perfiles dive rsos, con circ uns tancias v aria das y h asta cont radictorias, a vece s , la comunida d c hina en Cuba. A lo la r go de l as década s de 1920 a 1950, esta viviera un periodo d e auge , en el s entido de que había logrado un desarrol lo en térmi nos ec onó mic os y soci ocul turales, si bien c on desi gualda des internas. T ras la Revol ución de 1959 e n la isla y la difí cil histori a de l paí s, puede hablarse de un dec live de la comunidad que duró hasta fines de la déca d a de 1980 . P osteriorm ente, ba jo la infl uencia de los constantes cambios en la situación in ternaciona l y en e l ent orno interno, la s relaciones bilate rales entre Cuba y China co menza ron a mejora r a p arti r de la déc ada de 1990, lo c ua l daría lugar al proce s o de r evitali zaci ón de l a comunida d. El problema de cono cimient o que aborda e sta tesis es el estudio de este proce s o históri co de l a c omunidad chi n a en Cuba , consideran do sus diversas ma nifestaciones y expresi ones en el con texto a dec u ado en qu e se han i d o producie ndo . Ell o im pl ic a, e n l a me dida de lo posib le, su dim ensión y evol uc ión dem ográfi ca, la d iversida d de su com posici ón social y económica in terna, sus formas de or ganización y l os mecanismos de c omun ic ación, los complejos conte x tos políticos en que se fue d esen volvi endo, etc. En rel ac ión con t odo ello, será preciso en al gunos m oment os apreciar que la definición y el perfil de l a ll a mada c o munida d china varió con los años. Esto t uvo que ver c on los procesos de inmi gr aci ón y tam b ién de emigración, p ero igualmente con e l proce so de lo que se puede de no mina r “criollizaci ón ” de la c o munida d. E s decir , muchos chinos 3 origi narios s e casaron con mu jere s cub anas dando lugar a l a sucesión de gen eraciones nac idas en Cuba lo cua l fue modificando el ob jet o d e estudio. A esto s e regr esará más ade lante e n la t esis. A raíz de lo expuesto, l a investi g aci ón s e plan tea y busca diluc idar las siguientes cue stione s. En primer lug ar , fac ilita ca p tar , se gún el orden cronol óg ico, las transform aciones generales de la comunidad china en Cuba en términos pobla cional, ec onómico y socia l. En segundo lug ar , contr ibu ye a seguir hilo a l proceso de “c riollizaci ón” de l a población ch ina, a consec ue ncia del crecimient o nú mero de ma trimonios mi x tos entre v arones chinos y mujeres cubana s y la s uc esión d e gene raciones nac idas en Cub a. En t ercer luga r , ayuda a comprender có mo l a ca mbi an te situa ci ón internacional e interna de un país vie n e afectando a una determinada com unidad inmigrante inser tada en él. En último lug ar , hace pos ib le observar có mo la com unidad china logró resistir el destino d e s u exti nción a p esar de l as condiciones li mitada s en qu e se enc on traba . Para a bordar el prob lema pla nt eado es preciso comenzar re visando e l esta do de la cue stión, es dec ir , e l estado del conocimient o q ue act ua lmente e xist e sobre la inm igración y la evolución de l a comunidad china en Cuba en t odas s us dimensione s y expresi ones. Los prim eros trabajos rela cionados con el t ema d e estudio fu eron publi cados en el s iglo XIX cua ndo algunos autor es cubanos, se hicieron eco d e inqui etudes s ociales sobre ciertas costu mbres h igiénicas de la pobla ción chi na que podría n tener pern iciosos e f ect os sanitarios en la socie dad loc a l. Por otra parte, otros aut ores e scr ibie ron mostrando ciertos signos de d i s crim ina ción en rel aci ón con la pobla ción inmigrante. S obre est a base, se e laboraron fol letos qu e contribuyeron a cr ear una especie de l eyenda n egra de los chinos que con tam in arían con sus costum bres a l puebl o cubano l a soc iedad cubana. 4 Sin embar go, au tores como Gonza lo de Quesad a 4 Ejemplos de e ste tipo son: Federico Ordax, Los c hino s fuer a de China y el antagonis mo de raz a s , La Habana : A. M iranda y C a., 1893; R a món de Perse verancia, Los chinos y s u char ada , La Haba n a : Impr enta La Prim era de Be lasc o a in, 1894. Citado s en Y anet Jim énez Rojas, “Aproximacione s al estudio 4 y Arós tegui , a migo y cola bor ador c erca no d e J osé M artí , elogiaron la participación de los chinos en las guerr as inde pendentistas. Concreta ment e, G. de Quesad a s e ll egó a expresa r así: “no hubo un chino c ub ano desert or , no hubo un chino cuba no trai dor ”. 5 En el mi smo per iodo, por part e ch ina, el Gobiern o Q ing envió una comi sión enc abezada por Chen Lanbi n a investigar e l estado de tr abajadores ch inos en Cub a, Perú y Esta dos Unidos. 6 A parti r de ent revistas con l os culíe s chinos en Cuba, e n 1875 Chen Lanbi n elaboró un informe e n que reve laba de t all es del proc eso de recl ut amiento, la s condicione s laborales, así co mo otras inform aci on es relac ionadas con e l régimen de la cont r atación de trabajadores ch inos. 7 Otro t rabajo de la m isma época proc edió de l cónsul general chino en Cuba dura nte 1893-1896, T a n Q ianc hu, qui en hizo un resum en conc iso ac er ca de los reglament os sobre el c ontrol de la in mi gración de los co lonos chi nos, ademá s de apor tar cifras estadísticas de la po blaci ón ch ina en Cuba en base de los regi stros del Consulado General Chino. 8 Respec to a los estudios sobre la comunida d china en Cuba que vieron la luz a parti r de inicios del siglo X X, se pueden relacionar por orden cronológi co sigu iendo, a grandes rasgos, la división en tres partes que hemos hecho de este trabaj o, co mo ha queda do reflejado e n el Índice del mi s mo. El primer periodo cubre la historia republ icana desde inici os de l siglo ha s t a 1958. Autores cubanos empezaron a mostrar interés en l a corriente inmigratoria china y apa recieron publicaciones basadas en inve st igaci ones ac adémicas, observaciones cot idianas o regi stros de testimonios de l os propios miem bros de la c o munida d. 9 de la inmigr ación c hina en C uba: c ont e xtos, te nd e ncias y espacios baldíos” , Revista de la Red d e Inter ce der ás de Historia de Amé r ica Latina Contemporáne a , no. 12, Córdoba, 2020, p. 107. 5 Gonzalo de Quesa d a , “Los c hinos y la indepe ndencia de Cuba”, Mi primer a ofr enda , Nueva Y ork: Impr enta El Por ve nir , 1892, p. 136. 6 Javie r C antalapie dra, La primera embajada china e n Eur opa y Amér ica: Che n Lanbin y Li Shuc hang en España (1874-1879) , t esis doctoral inédita, Universitat Pompeu Fabra, 2015, p.276. 7 Lanbin C hen, A Surv ey of Chines e Labor in Cuba , Shanghai: Shanghai B ookstore Publishing House , 2014. Dicho documento oficial fue elaborado en 1875, pero f ue donado a la Unive rsidad de Columbia e l 3 de noviembre de 1901 y no se había publi cado has t a 2014. 8 Qianchu T an, “A nal e s misceláneos sobre Cuba”, C hine se T r avellers Befor e 191 1 , C h angsha : Edito rial de Y ue lu, 2016, pp. 75-1 13. 9 Ejemplos son: Antonio V alverde, La trata de c hinos de la is la d e Cuba , La Habana: A visador Come rcial, 1918; Antonio Chuffat Latour , A puntes his tó r icos de los chinos e n Cuba , La Habana: M olina, 1927; J uan Luis M artín, De dónde v inier on lo s chinos de C uba , La Habana: Editorial Atalaya, 1939; Guillermo 11 que nos perm it e conoc er las historia s personales de l os últi mos inmigrant es chinos que ll egaron a Cuba an tes de la Revo lución, así como la s transforma ci ones de la soc ieda d cuba na y sus influe n cia s en la c omunidad. 34 La s publicacione s específicas sobre la inm igración chi na en Cuba por parte de inve stiga dor es chinos han sido esc asas. Y uan Y an re al iz ó un estudi o de la histori a de los chi nos en Cuba d esde 1847 hasta los pri meros año s del Gobi erno Revo luc ion ari o. 35 Con base en eso, public ó varios art íc ulos que tra tab an de tem as relaciona dos con las asoci aciones china s y las act ivid ades económic as de la comunidad china en la prim era mi tad del s iglo XX. 36 Otro investiga dor , Y ang Xin xin, publicó un artíc u lo en que me ncionaba en rasgos gen eral es el proyec to de revitalizaci ón del Barri o Chino haba nero bajo l a dirección de la Ofici na de l Historiador de L a Habana y l os ca mbi os de la comun idad chin a en Cuba a p arti r d e 1959 (este as unto se estudiará en el Cap ítu lo 12 de la tesis). 37 Except o el los dos, pocos investi ga dores de aquel la nacionalidad mostra ron el mismo interés en el t ema men cionado. A unque haya publicaci on es rela t ivas a la com unidad china en Cuba, no han proporcionado informaciones novedosas ni t ratado el tem a con suficiente profund i dad. T om ando en cuen ta lo come n tado anteriormente, conviene h ace r las siguientes conc lusione s sobre el estado de cue s t ión. En cuan to a los tema s tra t ados, la gran ma yoría de la s investigaciones existentes se han concentra do en la presen cia ch in a en Cuba desde 1847 h asta 1959, sobre t odo, en l a h istoria de los culíes , l a p articipa c ión de 34 Jingxuan Lei, Hombr es en un callejón sin salida , H ong Kong: Oxford University Press, 2017. 35 Y an Y ua n, Integration and Alienation: the Chinese in Cuba 1 847 -1970 . Guangzhou: E ditorial de l a Universidad de J inan, 2013. 36 Y an Y uan y Xinyu Zhang, “ Res eña de la s a sociaciones c hinas e n Cuba de la primera mitad de l siglo XX”. En Overseas Chinese Jour nal of Bagui , no.1, 2013, pp. 2 8-34; Y an Y uan, “L as trans formacione s y característica s de l a e conomía de la inmigración china en C u ba de la primera mitad del s iglo XX”, Periódico de la Universidad de C ien c ia y T e cnología de Sur oeste , no. 2, 2014. 37 Xinxin Y ang, “ Overseas C hinese Organization s in a Social ist State: The His tor ic al a nd Present Situation of C uban Chin ese A ss ociation s a fter the Cuba n Re volution”, Jour nal of History and Anthr opology , vol. 18, no. 1, Hong K ong, abril de 2020, pp. 1 15-150. E ste a rtículo estab a basado en una investigación de ca mpo en que incluía entrevi s tas con algunos miembros de la comunidad china en C uba. Sin embargo, el autor s e limitó a ofrecer infor maciones muy ge nerals , sin haber d e tallado la situación d e ninguna asoc ia c ión específica. No se h an utilizado fuente s esc ritas de primera ma no, como los documentos del ANC y de las asociaciones chinas . Además , que dó f ue ra de su alcance el uso de la prensa de la comunidad china . 12 los chinos en las guerras ind ependentista s, l as asocia c iones chinas, l as actividades cul turales y ec onó mic as de la comunidad de la primera mitad del s ig lo XX. Si s e observa en las fechas e n que s e publ icaron los tr abajos de for ma con cent r ada y frecuente, no es de extrañar que coinci d iera n con l os periodos en que l as relacione s bil aterales ent re Cuba y China est aban en rápido de sarrollo. Al contrario, cuando los dos paí ses se distanci aron en las década s 1970 y 1980, los estudios de la com unidad chi na en Cub a fueron escasamente atendidos. No ob s tant e, las repercusiones política s en el cambo aca d émico bási camente no se han me n ciona do en la gran mayoría de l as inve stigacione s existe n tes. Las po cas que s í a ludía n a l a a usenci a de estudi os de c iertos peri odos, lo hic ieron de una form a superfic i al, sin profundiz ar e l análi sis de la s causas. Ahora bien, por un lado, es ci erto que desde la década de 1990 vienen aparec iend o en mayor c anti d ad publ icaciones sobre la inmigraci ón chi na en Cuba. Pero, por o tro la do, pocos investigadores se han a dent r ado en estu dios de la comunidad después del tri unfo de l a Revolución. A unque los investigadores cubanos, Miria m Herr era Jerez y Mario Castil lo S antana, y la china , Y uan Y an, anteriorm ente citados, proporcionan informa c iones escueta s de la historia de d icha comunidad poster ior a 1959, detiene n sus estudios en los prim eros años de l a década de 19 60. Otros que recoge n t estimonios orale s de los mi embros de la co munida d y aport an i nformaci on es de las dé ca das m ás reci en tes, lo hac en de form a dispersa y con énf asis e n los aspectos s ocioculturales. S e nota la tendencia de que los autores evitan men cionar las consecuencias causada s por los fac tores políticos, fueran positivos o negat ivos. Respec to al origen de l os investigadores, l os chinos n o ha n pr esta do la ate n ción a l mi smo nivel que los cubanos o los est adounidenses a dicha cuesti ón. Se d ebe probable m ente al difícil acceso a la s fuente s y a la menor infl uencia de este grupo mi gratorio, refiriéndose a su pobla ción, pos ici ón e conómica y soci a l, s i s e compa ra c on la de inmigrantes del mismo ori g en en e l sureste de Asia y/o e n América del Norte. Resta mencionar , a partir de la lín ea principal d e l a presente investigación, que es la evo luci ón de la co munida d china en Cuba, es n ece sario prestar ate n ción a otros 13 aspec tos ext eriore s d e la com un idad que tenían i mp act os fundamentales y dir ect os en la inm igrac ión y presen cia asiática en e l país caribe ñ o: las transformaciones polí ticas, la histori a ec onó mica de la socieda d cubana y la s rel aciones bilaterales ent re Cuba y China . Para ello, también tomamos r eferencias bibliográ f ica s con respecto a lo me ncionado y se pueden dividi r en dos grupos. El prim er grupo corresponde a la producci ón sobre la evolu ción polí tica y económic a de Cuba. 38 El otro grupo está rela c ionado con el estudio de las relacione s bi lat er ales entre China y Cub a, incluyendo traba jos de los antiguos diplom á ticos, los cubanos acredita dos e n China y vi ceversa, y de l os investi g adores de e stud ios inte rna cionales. 39 A parti r de este est ado del cono cimiento ex istente sobre la población de origen chi no en Cub a podemos af irm ar que e l estudio que a quí se presen ta vi ene a cubrir un espac io qu e no h a sido tratado aún suficientement e por l a historiografía y por e llo ma ntenemos nuestro plan de tra b ajo que y a adelanta mos arri ba. El estudio sobre la evolución de la comun idad ch ina en Cub a duran te los años 1920-2005 parte de la h ipóte s is d e que l as transformacione s de d icha comunidad fueron fuerte m ente m arca d as por los i mpa ctos de fac tor e s tanto externos c omo internos. Concret a mente, nuestra hipótesis principal fu e que la ar ticulac ión d e los 38 Ejemplos son: Julio Le R iverend, Hi s toria e c onómica de Cuba , La Habana : Edi torial Pueblo y Educación, 4ª ed. 1974; Julio Le Riverend, Br e ve his toria de C uba . La Habana: Editorial C ien c ia s Sociales, 1981; José Cantón Navarro y A rnaldo Silva León, H istor ia de C uba, 1959-1999, liberación nacional y s ocialismo , La Habana: Edito rial de Pueblo y Educación, 2009; C armelo Mesa -Lago, “Efectos económicos en Cuba d el derr umbe del s o cialismo en la Unión Soviética y Europa Oriental”, Estudios Internacionales , U niversidad de Chile, vol. 26, no. 103, julio -septiembre, 1993, pp. 341 -414. C onsue lo Naranjo y T omás Ma llo (eds.), Cuba, la Perla de las Antil las , M adrid-Aranjuez: CSIC-Ediciones Doce Calles , 1994; Antonio Santamaría García, “Cuba , evolución socio -económica y formación na cional”, Revista de Indias , no. 207, Ma drid, 1996, pp. 505 -539; A nto nio Santamaría G arcía, “El c recimiento económico de Cuba republicana (1902-1959). Una r evisión y nuevas e s timaciones en pers pe ctiva comparada (población, inmigración golondrina, ing reso no azucarero y producto nacional bruto)”, Revista de Ind ias , no. 218, M adrid, 2000, pp. 505-545; J ac qu e line L aguardia Martínez, “Notas s obr e economía e n la Cuba contemporánea” , (P os t)colonialismo a pr ueba. Cuba, Puerto Rico y las Filipin as desde una perspectiva comparada , C iudad de México: Editor ia l Gedisa, 202 1, pp. 1 1 1-138. 39 Mauro García T riana, El nexo de dos na ciones y lo s chinos en Cuba , La Habana: Sociedad Cuba n a , 2003; Rongxian Zhao y Xijun Y ang, La era de Fidel Castr o , Beijing: Editorial de Lenguas Extr anjeras, 2018; Y inghong Cheng, “ ¿Por qué C hina y Cuba se alej aron hace 50 años ?”, Cole cción de es crito s dirigentes, no. 19, 2015, pp. 80 -83; Xianglin M ao, “Pasado y futuro de las relaciones China -Cuba” , Estudios de Améric a Latina , no. 2, Beijing, 1997, pp. 35-64. 14 ac ontecimient os in ternacionales y de los que tu vieron lugar durante el p eriodo estudi ado en l a propi a isl a cond ici onaron no s olo el f lujo d e l a in mig ra ción, sino ta mbién l a v ida d e la com unidad ch ina en Cub a. De rivada d e est e supuesto principal, una primera hipó tesis secund aria se c entró en l as re la cione s in ternacionales con el foco puesto en el continente asi ático, con la bisagra de 19 49, esto es, ant es y después de la fundaci ón de l a República Popular Chin a y el s ur gi mient o de T aiwán. Y en ese m ismo pla no, una segunda hipótesis secunda ria nos movi ó a ate nder las re lacione s de l a Unión Soviét ica con Chin a. Y es que en tendíamos que este asunto debió af e ct ar no s olo a las rela c iones ex teri or es del Estado cubano -in cluyendo e l co mercio-, s ino también y co mo consec uencia a la v ida de la comunidad china en la isla. Por último, una tercera hipótesis secunda ria que obvi ame n te era la m ás verosímil de t odas part ió del supuesto de que la histori a de la República de Cuba a lo lar go del per iodo de este estudio debió influir profundame nt e en muc hos y varia dos aspect os de la vida de la comunidad. Sobre e stos ej es de hi pó tesis se ha de s envuelto el trabajo que aqu í se p resenta. Este trab ajo se b asa en dos perspectiva s te óricas. La prime ra es la qu e explica el despla zamie n to de mano d e obra china a pa íses ame ricanos en el s ig lo XIX como un a de las consecuencias del cre cimiento del ca pitalismo en durante la Revolu ción Ind ustria l duran te aquel s ig lo. Aquel f lujo no solo se dirigi ó a una d e las potencias ec onómicas que se industrializa ban, Estados Unidos, tam bié n tuvo como destinos paí ses neocol onizados por el c api tal industri al y financ ie ro, que se espe ciali zaban en e l model o pri mario agroexporta do r , como Perú y Cuba , por ejem p lo. Una derivada de e s te hor izonte tiene que ve r con l a po tencia cu ltural de la pobla ción china despl aza da a Cub a inicialmente en el siglo XIX. En distintos mo ment os del s iglo XX nuevas cantidade s d e i n migrantes ch ino s hi ci eron cre cer l a b ase in icial d e pobla ción asiática y la socie d ad cub ana s e ha enriqueci do con aquel co mponente cul tural que, lógicame n te ha ido in tegrándose y me z clá ndos e con la cu ltura au tóct on a, conserva ndo en todo caso rasgos distint ivos origina l es. La s egunda perspectiva t iene que v er con la pol arización internacional ocurrida e n 15 el siglo XX a part ir de suc esivos proce sos que se han i do encabal g ando con e l transc urrir del tiempo, desde fines del s iglo XIX hasta e l s iglo XX I. Breve men te hay que considerar l a expansión i mper ialista, e s dec ir , m ovida por los i n tere ses industriales y financi eros, de Estados U nidos y Europa Occide ntal s obre Am éric a Latina que tuvo en la conquista de Cuba en 1898 un hito destacad o. A continuaci ón, l a Revol uc ión soviét ica que, tras la S egunda Guerra M undial hizo de la URS S una potenc ia int ernacional. Pos teriormente , la Revolución china de 1949 que lentame n te ha conve rtido al pa ís en un actor destaca do en la escena m undia l. P or otro lado, los intent os de sec tor es sociales de diversos pa íses la tinoame ricanos por c ambiar las rel aci on es ec onómicas y soc iales exist ente s d esde e l siglo XIX expli can l a Revolución cuban a de 1959. Y finalmente hay que considerar el ac cide ntado proceso de la Cub a revoluc ion aria en el m arc o de l as te ns iones internac ional es existentes, desta cando sin duda l a asfi x ia i n ternaciona l a la qu e sigue sometida por los Estados Unidos. En este con text o, la pobl aci ón qu e cabe califi c ar co mo cubana - china h a vivi do y vive los a v ata r es deriv ados del ma rco int erno y exter no de la Re públ ica de Cuba , com o part e integrante de la soc iedad de l a isl a. En est e sentido, esta te sis se cent ra no solo en el mov imiento del último grupo de inm igrantes de Ch ina a Cuba, sino ta mbién en có mo esos inmi gran tes y sus descendientes de asce nd enci a china v iven y s e han ido adaptando com o grupo minorita r io en la evol ución de la historia de Cuba. Para impl ementa r l a inve stigación, se utiliz a primero la te oría clásica de los fact ores push y pul l d esde la p erspecti v a migratoria p ara explicar l os antecedentes y l as razone s de las dos olea das de inmi gra ción china ha cia la isla o curridas en el siglo XX . Al seguir aplicando este mismo modelo para analizar la dism inuci ón de los efectos de at racción del p aís de acog ida después de la Revolució n, conoce r l as ra zones por las que sucedi eron gradu almente a part ir de 1959 la suspen s ión del proceso inmi gr atori o d e China hacia l a isla, la emigración del p aís caribeño h acia o tros destinos y el r etorno al paí s de orige n. Con objetivo a profund iza r la com prensión d e la s transformacione s d e la 16 com unidad china a lo l ar go del p eriodo estudiado, se aplica el método compa rativo en vari os aspec tos. En orden cronológico, s e compa r an l os e ntornos políticos, económicos y s ocia le s de Cuba a que enfr enta di cha comun idad, incl uyendo l as ca racterí st ica s del desarrol lo de las rel a ci ones bilaterales Cuba -China e n las t res etapas analiz adas. Lue go, s e co mpara n los aspe ctos de mográfic os , económicos, socio cult ur ale s de l a com unidad co mpuesta por l os chi nos nativos y s us de scendie nt es e n el país caribeño en la s tres eta pas, s iem pr e tenie ndo en cu enta los facto res externos arriba mencionados, resal tando los cambios en la estructura s ocial int er na de la com unidad que tuvi eron luga r gradualmente a lo la r go d el pe r iodo ana lizado. Para compre nd er de m anera más perceptiva la evolución poblacional de la com unidad chin a en Cuba, s e aplica el método de aná lisis cua n titati vo par a proc esar los dat os toma dos d e los reg istros de membresía de cuatro asociaciones repre sen tativas, el Casino Chung W ah, la institución rec tora de la comun idad, y otras tres correspondie ntes a los tre s tipos distint os , l a A lia nza Socialista Chi na de Cuba de índole política , la socie dad p atronímica (ver l a Nota de l a In troducción) W ong Kong Ja T ong y l a regiona l ista Kow K ong. S e anal iz a y compara el año de ingreso, la o cupa ción, la nac ionalida d de los socios a ocupa ción, et c. de los soci os que habí an dado de a lta en las asoci aciones corre spondientes, así como la fecha y l os motivos de ba j a. Añadido a eso, el presente e s tudio aplica el méto do de anál isis bibliográfico com binado c on un proyecto de historia oral, que ya s e me ncionó anteriormente . Con la premi s a d e respetar la vo lunta d de los entre v istados , salvo al gunos qu e no qu erían present arse ante ningún tipo de me d ios de grabación o desea ban perma ne cer en el anoni mato, se graba n todas la s entrevistas por víd eo o audio según lo que convenga . La s fuentes ut iliza d as para l a realiz a ción del presen te estudio se di viden en c uat ro ca tegorías: col ecciones de arch ivos y bibli o tecas, prensa, te stim on ios orale s de informa nt es y fuen tes bib liográficas. Los arch ivos q u e pos ibilita n nuestra investigación aba rcan el Archivo N a cional de Cuba, la C asa de A rtes y T radic ion es Chinas d e L a Habana y los archi vos de las asociac iones china s de la comuni dad en La Haban a. Los 17 docum entos que h emos re copila do inc luyen las actas de r eunion es, las cu enta s de ingresos y gastos de cada asocia ci ón, los registros d e movimient o de membresía , los ál bumes fotogr áfic os, in cluso pintur as y otras fo rmas artí st ica s cr eada s por los mi embros de l a c omunidad, los escri tos iné d itos de personajes de las asociacione s , e tc. Las biblioteca s que hemos visitado en Cuba, Es paña y China faci li tan la recopi l ación de ar tículos y libros publicados por inve s tigadores de d istintas nac ionalida d es s obre la comunidad estudia d a. Cabe menc ion ar , la Bib lioteca Nac iona l de China (en Beijing) que conserva dos periódi cos e n idiom a chino que c ircula b an en Cuba en las déc adas 1940 y 1960: W ah Man Sion Po y Hoi Men Kong Po . En la Bibl ioteca N acional Jos é Martí (en La H abana ) ex ist en los números del diario Kwong W ah Po public ados ent re 1989 y 2001. En l a bibliotec a de l a Casa de Artes y T radiciones China s de La Hab ana se encuentran los números de l a revista Frate r nidad , órga no d el Grupo Promotor del Barri o Ch ino, publicados ent re 2002 y 2005. La s col ecciones de l a prensa de la comunidad china de distintas etapas históricas son una fuent e de gran valor par a conoce r la historia de dich a com unid ad desde su propio punto de v ista. L as noticias publ ica das en eso s referidos periódicos registraban im portantes asuntos ocurridos en los p eriodos co rrespondient es. Los artícul os de com entarios s e apunta b an al ent orno inte rn aci on al e interno d e Cuba, cuyos aut ores eran e n s u m ayoría líde r es de opini ón d e los chinos. Los anunci os y av isos publica dos , a su vez, revela b an las ac tivi d ades comerci a les y socioculturales cele br adas dentro de la c o munida d. Quizá s por la barrer a de idioma, e stas inform a ciones s on r ara v ez uti lizada s en los estudios exi s t ente s . Lam en tablemente, la s cole c ciones arriba menc ion a das no están com pleta s. Del Hoi Men Kong Po , qu e circulaba en tre 1922 -1976, s o lo se conserva un a parte publ ica d a de 1939 a 1963 en la Biblioteca Nacional de China , y de los que hay tam bién fal t an basta nte s núm eros. El Kwong W ah P o , funda do e n 19 28 como un medio c landestino de los comuni s tas chi nos en Cuba, em pezó s u circ ulación formal en l a isla a par tir de 1960. Sin embar go, los números publicados en los año s 1960 y 1988 básic amente han 18 desapa recido. Los que están disponib les corr espondi ente s al peri odo entre 1989 y 2001 ta mpoco están com p let os y pr esent an deterioros físic os que afec t an la l ect ura. La ma yoría d e los núm eros del W ah Man Sion Po public ados e n 1941-1961 s e h an conserva do, pero t ambién existen faltas de ej emplares de algunos meses. En realidad, hubo otro periódic o de l a comunidad, que er a el ór gano de la de legación del Kuomint ang e n Cuba, el Man Se n Y a t Po . Pero no hay ningún e jem pl ar disponib le p ara consult as ni se sabe dónd e se conserva . Ademá s de la prensa de la comunida d, los periódic os y revistas cuba nas com o Diario de la Marina , Revolución , H oy , G ranm a , Bohemi a , Cubadebate , etc., nos proporciona n informacione s s obre los acont ecimientos que influía n en la evolución de la soci edad cub ana d e los per iodos analizados en e l presente traba jo. Por otra parte , la prensa china durante el Gobi erno de la R epública de China tambié n informaba la situa ci ón de la co munidad chin a en Cuba en la s déca das 1910 -1940. Más tarde , los peri ódicos y revistas de l G obierno ch ino comunist a, Diario del Puebl o , ó r gano de l Parti do Comunista Ch ino, D iario de Xi nhua , Ch ina D aily , China Hoy , ent re otros, igua lmente nos p ermiten per cibi r d etalle s de las re la cione s bilaterale s en tre Cub a y la China popular a partir de l a d éc ada de 1960. La t esis tambié n se basa en las fuentes or ale s. Co n miras a com p lementa r las in formaciones ofrec idas por los do cume ntos anterio rmente mencionados, realizamos un proyec to d e histor ia ora l mediante entrevi st as a 2 inve stigadores cuba nos qu e han traba j ado sobre el tema an alizado y 48 miembros de la c omunidad. De éstos últimos, 8 son chinos nativos y 40 son desc endientes nacidos e n Cuba. Entre ellos, hay líd eres de la s asociaci on es, fundadore s d el Grupo Promo tor d el Barr io Chino, directore s d e l as insti tuciones académicas y c ul turale s de l a comunida d, y t odos son te stigos y pa rtici p es de la evolución de la co munidad. A demá s de sus testimonios oral es, me d iant e las fotos fami l iares, los docume n tos de identific ación de los c hinos de generac iones ante riores, los recorte s de noticias de periódicos antiguos, las car tas envia das entre los inmigra n tes y sus fam il i as e n China, l os com probantes de las re mesas…, hem os podido recopilar 19 má s detalles ta nto de la his toria colectiva como de la indi v idual de cada familia, qu e nos ayudan a conformar un pla no más completo. Los conte n idos de l a presen te tesis se div iden en tre s pa rte s, correspondi ente s a los tres periodos, el auge, la d ecadencia y la rev italización, de la historia de l a comunidad chi na según el orden cronológico. En términos generale s , el pr imer capítul o de cada part e tr ata d e los contextos co n qu e s e enfren taba la co munida d e n cad a periodo ana lizado. Los ca p ítul os post eriores exponen respectivamente los aspe ctos fundame nt ales como la pobla ción, l a s itua c ió n económi c a, las actividades socioc ult ur ale s, l as asocia c iones de dicha comunidad en los años correspondientes. La primera parte, del Capítulo 1 a l Capítulo 4, estudia la com un idad ch ina en Cub a desde l a dé cada de 1920 hasta fi n ale s de la de 1950. En el Ca pítu lo 1, prim ero se da un recorri do a cerca de las mod ificaci on es en l as polí ticas migrat orias cub anas vin culada s con la inmigración chi na desde e l siglo X IX hasta los medi ados del siglo X X. Luego, me diante el modelo push y pu ll , se analizan l as razones por las que se produjeron las dos ole adas m igratorias y a m encionada al principio. Por úl tim o, con ba se en los censos cuba nos, así como los da tos del Consulado General C hino en La Habana en la s déca d as 1920-1950, se ana lizan las características demográf ica s de la co munida d de aquella époc a. En el Capítulo 2, se estudi a la evolu ción de las a cti vid ades económicas de la col onia china en Cub a a lo l ar go de l a pr imera m itad del siglo XX hast a l a víspera de l a Revol ución de 1959, h acie ndo h incapié en e l cas o de la vida ec onó mica de la com unidad ch ina de La H abana y prestando at ención especi al a dos s ect ores en que gran porci ón de inmigrantes chi nos est aban laborando, la la v andería y la bodeg a. En el Capítulo 3, se exp lora l a v ida s ociocultural de la comuni d ad ch ina dur ante los años 1920-1958, partie ndo de los aspectos edu cativo, informativo y recreativo. Se int enta dar a conoce r la existencia de las instit u ciones de cará cter cultural que hubo en el Ba rr io Chino habanero antes de la Revolución Cubana, como las escu ela s, la s 20 age ncias de periód icos en idioma chino, los teatros c hinos, entre o tras, con e l obj etivo de asentar bases para real i zar comparaciones con la situac ión ac ae c ida después de 1959. En el Capítulo 4, c ome nzando con un repaso breve de l as pri mera s asociaci ones chi nas que se establecieron en Cuba en la segunda mit ad del siglo XIX, se centra en conoc er las establecida s después de la llegada de los ch inos en la tercera oleada mi gratoria, así c omo las que s e m ante n ían activas ha s ta la dé cada d e 1950. espec ificando la s informaci on es como la ca n tidad, la diversida d de t ipología, la or ganización a d ministrativa, las funciones, la s inst ituciones adsc rip ta s, etc. La segunda pa rt e, de l Capítul o 5 al Capít u lo 9, enfoca la comunidad de sde el 1 de ene ro de 1959 a f inales de la dé cada de 1980. En el C apítul o 5, basado en los p eriódicos en idi om a chino que c ircul aban en l a isla , s e inten ta descubrir las reacciones de la com unidad china a cerca de los ca mb ios sociopolíticos bruscos que tuvie ron lugar en los prim eros años desde el triunfo de la R evolución. En lo sigui ente , se realiza un estudi o gene r al s obre las reforma s revo luci on aria s que más afe cta b an la comuni d ad chi na. Y al final, se profundiz a en el a n áli sis de las influencias del control de div isas por parte de l Gobierno cuba no en el g iro de remesas haci a Ch ina. El Ca p ítul o 6, además de r esumir breve ment e l os v ín culos históricos en tre el país em isor y el re ceptor d e la inmigración china desde e l s iglo XIX hasta las víspera s del tri unfo de la R evolución Cubana , detalla e l estableci m iento, desarrollo y dista nciamiento de l as relacione s bi la terales en tre C uba y la República Popul ar China en las década s de 1960 -1980, destacando l as infl uencias del t erreno diplomático en la com unidad. En el Cap ítul o 7, s e ana liz an los cambios sucedidos en la comunidad china durante el periodo compre ndido en tre 1959 y 1989. En pri me r lugar , se estudia la r educción pobla cional d espués de 1959, enfo cándose en tres causa s: l a emi gración hacia o tros paí ses, el retorno a Ch ina y la s uspensión de nuevas olas migrat orias china s hacia la isla . En lo sigui en te , s e exp lora la s ituación d e la com unid ad china después de l a nac ionalizaci ón d e la s prop iedades privadas, con o bjet ivo d e exp licar la dec ad enc ia 27 Guangdong y Fuji an. 3 Los dos gobiernos intenta b an a cordar la i mp lantación d e c iertas reforma s que garan tiz ar an el negocio d e re clutamien to de los culíes después d e hab er ocurrido violenta s insurre cci on es y frecuentes inc endios de buqu es tratante s . Final me n te, en febrero de 1853 quedó reanudada la contrataci ón de trabajadore s chi nos. 4 En febrero de 1860, el gobern ador de Cuba dec laró q ue s e proh ibiría l a en trada de chi nos desde el 1 de e nero de 1861 porque la s aut orida des e spañola s te m ía n que “los at ropellos sucedidos en la contratación de los cul íes ” pudieran deriv ar en un conflicto int ernacional par a Españ a. Sin emba r go, en jul i o del mismo año, s e autor izó nueva mente la inm igrac ión de trabajadores chinos en la isla, ya que la trata era un negoc io rentable. 5 Después de la par ticipac ión de los chinos en l as tropas ma mbi sas duran te las cont iendas indepe ndentista, l as autori dades colo nial es emp eza ron a gest ar la posibil ida d de prohibir la inmigración china hacia la i sla para elimina r e l flujo const ant e de comba t ientes a siáticos hacia las fi las insurrectas cubana. D e acue rdo con Pérez de la Riva , los efec tivos chinos en las col umna s del e jérc i to libe rtador estarían ent re los 2.000 a 5.000 hombres. 6 T a l fue el empuj e de los chinos en las conti endas bélicas que las aut oridades española s llega ron a considerar la suspensión del tráfico de chinos, así com o la expulsión de l a isl a de todos los antiguos culíe s qu e habían t erminado sus cont ratos. Pero esta propuesta no se convirtió en nin guna polí t ica al respecto. Si bien en la segund a m ita d d el s ig lo XIX existieron intentos de proh ibir la en trada de los cul íes ch inos a Cuba por part e del Gobierno español , como los casos arriba me ncionados, no hubo restric ci ones migrat or ias en cont ra a los inmi grant es li bres de 3 Des pués de la der rota en la Primera Gue rra del O pio en 1942, el Gobierno Qing se vio obl igado a a brir cinco puertos en G uangzhou, Xiamen, Fuj ian, Ningbo y Shang ha i. 4 Imil cy B alboa Nava rro, “B razo s para el a zúcar , Cuba 1820 -18 86”, Azúcar y es clavitud en el final de l trabajo forzado, M adrid, Fondo d e Cultura Económica, 2002, p.58; Juan Jiméne z Pas trana, Lo s chino s en la historia de Cuba, 1847 -1930 , L a Haba n a : Edi ciones Políticas, 1983, pp.45 -46. 5 Juan Jiméne z Pas trana, Los chinos en la historia de Cuba, 184 7-1930 , La Haba na: Ediciones Políticas, 1983, pp. 46, 47, 140. 6 Miriam Ca stro Caso, Barrio chino, La Habana: inédito, s.f. p. 131 . 28 orige n chino, siempre que no fueran tr abajadores contratados. D e hecho, en tre 1860 a 1875 ingresaron aprox ima d ame n te 5.000 chinos proc edent es de California . 7 Aparte de eso, a l abolir la contratación de c ulíes , los chi nos , com erc iantes o trabajadores libres, siguie ron llegando al te rr itori o cubano. 1.1 Las polític as migratorias cuban as en r elaci ón con la ll egada d e chi nos 1.1.1 Los cambios en las r estri cciones contra la i n migraci ón china Al finaliza r la guerra de independencia en Cuba con l a derrota de l ejé rc ito colonial español a finales del siglo XIX, en 1898 come n zó la ocupaci ón milita r norteamericana que duraría durante cu atro años. El gobe rnador L eo nard W ood dictó la O rden Mil itar no. 155 el 15 de mayo de 1902, cinc o días antes del tra spaso de poder al prim er preside nte de la R epública d e Cuba, T omás Estra da P alma . Siguiendo las líneas trazada s en E stados Unidos, las secc iones VII y VIII de la dic ha orden prohi bían la inmi gr aci ón chi na a la isl a, quedando exe ntos l os funcionarios dip lomátic os del G obi erno chino, l os com erciantes, las personas que viajasen por pla cer , los trabajadores de d ica dos a l servic io de los diplomáticos y las p ersonas que había n residido en Cub a antes de l 14 d e abri l d e 1899. Se advertía a los ca p ita n es de b arcos que, si inte n taba n desembarcar a al gún chino, podrí an ser multados en 500 pesos o pri s ión de un a ño. El text o de las dos secc ione s es e l siguie n te: Secc ión VII Ninguno de los pár rafos que antec eden s erá aplic abl e a los chinos, cuya inmigraci ón está pr ohib ida; m ientras dur e dic ha prohi bici ón no será legal que ningún trabajador chino venga a Cuba pr ocede nte de ningún puerto o lugar ex tranje r o. El capi tán del bar co que a s abiendas traiga a Cuba en dicho bar co y desembar que o trate de d esembar car , o permita qu e desembar que cualquier obr er o chi no, sea o no especi alment e amaestrado en cual quier pr ofesión, será culpabl e de una trans gr esión y convicto que s ea, s e le impondr á una multa no mayor d e quinientos pesos por cada obr er o chino que así se traiga a Cuba y también puede s er encar cel ado por un pla z o que no ex ce da de un año. Cualqui er ind ividuo chino qu e ilegalmente se encuentr e den tr o de los lí mite s d e la isla d e Cuba, será ob ligado a ree mb ar carse para el país d e pr ocedenc ia a costa del tesor o de esta isla, despué s de haberle hecho 7 Jos é Baltar Rodríguez, Los chinos de C uba, apunte s etnográfi c os , La Habana: Fundación Fernando Ortiz, 1997, p. 37. 29 compar ecer ante una autoridad judic ia l o tribunal de Cuba y de compr obar se que no t enía de rec ho para estar o permanece r en Cu ba, y en di chos casos la persona que trajo o cont ribuyó a traer a Cuba a di cho i ndiv iduo, re s ponderá al Gobie rno de Cuba de los gastos necesarios que ir r ogue la averiguac ión y el r eembar que, y Cuba abonará todas las costas y c ostos de m anutención y r egr eso de c uale squi era indi viduos chinos que teng an ce rtificado dispuesto por la ley que pus o a tales chinos en aptitud de v enir a Cuba y a quienes no se perm iti ó desembar car por razón de cualquie r a d e las disposici ones que ante ceden. Secc ión VIII La pr ohibici ón de intr oducir chinos alc anzará a todos los súbditos de China y a todos los chinos, per o no alcanzar á a los fu ncionarios diplomát icos del Gobierno chi no, o de otr o Gobierno, que vi ajen at endiendo a l os asuntos de su Gobierno, cuyas cr edenc iales s e tendrán como equiparadas a l ce rtificado que s e exigirá a l os comer ciantes u otras pers onas que v iaj en por plac er o por negoc ios y expon iendo estos hec hos, a sí como la naturale za y val or estimati vo de los negocios y la f il iación del me ncionado c om er ci ant e o la pe rsona que fuer e. Los s ecr et arios, la serv idumbr e personal de la casa de los funcionarios dipl omátic os de l Gobierno chino o de o tr o Gobierno , que viajen atendiendo a los asuntos de su Gobierno y los trabajador es c hin os y comer ciant es que s e hall aban en Cuba e l día 14 de abr i l de 1899 y d esde e ntonces han continuado ave cindados en Cuba; los qu e actualmente r esidan e n Cuba o fuera d e la isla y puedan compr obar su ident idad, están ex en tos de l as dispos ici ones que s on apli cables a los demás indivi duo s ch inos. 8 En cuan to a l a in tención de emitir dicha orden, el embaja dor chi no en Cuba d el peri odo 1929-1935, Ling Bing planteó lo siguiente: Estados U nidos fi r mó un tratado compleme n tario c on el Gobierno de Qing en 1880, pr ohibiendo por c om plet o la entrad a d e los chinos. P ese a que se había logrado evit ar la inmigraci ón china pr oc edente dire ctamente del país asiát ic o, c ontinuó de vez en cuando la entrada de trabajador es chi nos en Est ados U nidos ví a otr os países como Cuba, Canadá, Méxic o, et c. Es pr obable que, con el objetivo de eliminar todas las p osibles ví as de entrada, el G obierno norteamericano hubi era autorizado al G eneral W ood a emiti r la Or den no. 155. 9 Es lógic a la hipó tesis de Ling Bing. De hecho, los inm igrant es asiátic os ingresaba n al país nort eamerica no vía M éxico y Cuba pa r a evi tar las restriccione s i mpuestas por la Le y de Exclusión de Chinos de 1882 emitida por Es tados Unidos. De acuerdo con un informe del Minist erio del T esoro de este país, Cuba era un nodo importa nte para una em presa r adic ad a en San Franc isco l lamada The S ix Com panies qu e or gan izaba l a 8 Merce de s C respo V illate, Los chinos e n La Habana , La Ha bana: Editorial Ge nte Nueva , 2016, pp. 193 - 194. 9 Bing Ling, “Re laciones diplomáticas entre Chin a y Cuba” , B oletín mens ual de aconte cimiento s actuales , vol. 5, Nanjing, 1931, pp.189-190. T .A. 30 inm igración clande st ina de los nacionales de origen chino hacia Estados U nidos. 10 En la misma l íne a de la Orden de 1902 de Leonard W ood, el 1 1 de a gosto de 1904, el G obierno d e T omá s Estr ada Pal ma d ispuso el Decreto P reside n cial no. 237 con ca rácter de regl am entaci ón de la Ley de Inm igraci ón, espec ifi cando las restriccione s en rela c ión con la entr ada de los inmigrantes de origen c hino. Dic ho d ec reto s e caracterizó por los siguientes cinc o aspectos. Pri mero, s e prohi bía la entra d a de los tra ba jadores chi nos, pero los comerciantes o turistas del mis mo origen quedaban exonerados . Segundo, s e requería abonar un a fianza de m il pesos cuba nos al entrar en el te rritorio cuba no, que g arant iza r ía la s olvencia de los come r ciantes ch inos que vin iera n a Cuba . T e rcero, si se dete ctara que los com ercia n tes no se de dica ran a los negoc ios después de su entra da, serí an deportados a s u paí s d e orige n d e inmediato. C uar to, s e deb ía ped ir un permi so de regreso antes de que los come rc iantes salie ran de l a isla t emporalmente y tuvi eran l a inte n ción de volv er . Q uinto, s e esta b l ecí a que La Habana era el úni co puert o por donde entrasen los chinos qu iene s qu edaban fuera de la proh ibición. 11 Hubo modi ficaci on es del D ecreto no. 237 en 1904 y 190 5, pero la esen cia de proh ibir la ent rada de trabajadore s ch inos se mantení a. En agosto de 1906, comenz ó la s egunda ocupación estadounide ns e en Cuba, que te rminaría en enero d e 1909. Durant e aquel per i odo, se aliviaron las restr icciones s obre la inmigración chi na a l país en respuesta a las negoci a ciones realizadas e ntre el Gobierno cubano y el embajador chino en el país . El 2 de febre ro de 1907, el gob ernador Charl es E. M agoon aprobó una s olicitud subid a por la L egación ch ina, permitie ndo l a ent rada de cu alquier ch ino que lle g ara a Cuba, s iem pr e que el e mbajador ch ino emitiera un certi f ica do par a indicar que no fu era trabajador . En el c aso de que no pudi era consegui r l a i dentificaci ón de di cha L egación, se a c eptaría el ava l de un come rc iante chi no estableci do en L a Habana pero no se requería una fianz a en ef ectivo. 12 A través 10 Y an Y uan, Integration and Alienation: the Chinese in C uba , Guangzhou: Editorial de la Universidad de Jina n, 2013, p. 40. T .A. 11 Zhanmin Jiang, “La historia diplomática entre China y Cuba y su relación con la inmigr a ción china y las medidas futuras”, Revi s ta Mensual del Extranjer o , no. 24, 1 934, p. 49. 12 Miriam Herrera Jerez y M ario Cas tillo Santana, De la memor ia a la vida pública: identidades, 31 de las dispos ici ones arriba mencionada s , el Gobiern o cubano cedi ó parte del control sobre la entrada de in migra n tes chinos a la L egación china. Esto le di o a la institución dipl omática china cierto mar g en para deci d ir qui én e s de los chinos pod ían ingr esar al paí s cari b eño. Muy probable por la considerable entrada i legal de los ch inos que no eran verdade ros comerciantes bajo el respa ldo de la Legación c h ina, en 1912 cu ando Mario Garcí a Menocal asumió la presiden cia de Cub a, restringió el con trol ante el t ema de la inm igración ch ina. E l 1 1 de noviembre de 1915, M ario G . Menoca l firmó el Decr eto Presidenc ial no. 1522, anul ando e l Dec r eto no. 237 de 1904 a la vez de prohibir la ent rada d e los chinos ex cept uando los diplo máticos, la s personas de servicio de los prim eros, los co merciantes, la s personas que v inieran por pla cer , y los que hab ían residi do e n Cuba dur ante el 14 de abr il de 1899 y el 15 de mayo de 1902 y s e enc ontraban te mpor al mente fue r a del paí s. A demás, se espec ifi có l a cate gor ía de “c omercia n tes chinos”, requir iendo realizar un a veri f i cac ión estricta d e l a ide n tificación de l os inmi gr ante s ch inos por parte del Departament o de Inmigración cubano. 13 La s restricciones m igrat or ias dirigidas a chinos , sobre todo, a los trabajadore s, s e anula ron cu ando estalló la Pri mera G uerra M und ial. A conse cuencia de ésta, la producci ón d el a zúcar de remolacha en Europa se vi o s uspendida , y el sum inistro del az úcar c ayó brus camente , de las 8.300.000 toneladas en 1914 a las 4.400.000 toneladas en 1918. El pr eci o del azúcar subió de for ma a ce l erada, ascendiendo de 2,05 ce ntavos la l ibra en 1914 a 22 centavos l a li bra en mayo d e 1920. E l valor de la producc ión az ucarera cubana subió de 455 millones de dólares en 1919 a 1.000 mil lones de dó lare s en 1920. 14 F ue un peri odo en que Cuba disfru tó del despegue económ ico, t ambi én conoc ido como el p eriodo de “la danza de los millon es” . 15 espac ios y je rar quías de los ch inos en La Habana r epublica na, 1902 -1968 , La Ha bana: C entro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana J u a n Marinell o, 2003, p. 20. 13 Y an Y uan, Integration and Alienation: the Chinese in C uba , Guangzhou: Editorial de la Universidad de Jina n, 2013, p. 42. 14 Louis A. Pérez, On B ecoming Cuban: I dentity , Nationality a nd Cultur e , Chapel Hill: U niversity of North Carolina Pr ess , 1999, p. 280. 15 Baldomero Á lvaro Ríos , L os chinos en la C uba colonia l. El B ar rio Chino de La Habana, La Haba na: 32 La prosperida d d e la economía a zuca r era cuban a aceleró la rotur ación d e m ás tierra que se ded ica r ía al cultivo d e c aña y produjo una demanda de m ano de obra sin prece den tes. En 1912, los propie tarios e mpezaron a r ecl ut ar a trabajadores estacionales y durant e el tiempo d e guerr a incrementaron la cant idad de contratación, qu e durar ía hasta l a década de 1920. La demanda de mano de obra nece s ita d a para c ortar la c aña aum entó de 30.000 d e personas en 1900 a 315.000 en 1925. Por fin, la ur g encia de recl ut amiento de tra b aja dor es az uca reros para las zonas recié n desarrolladas, Cam agüey y Oriente , romp ió la polí tica mi gr atoria the White s O nly impl ementada durante l a ocupación militar est adounidense. 16 Baj o di cha circunstancia, apareció la L ey del 3 de ag osto de 1917, refrendada por el presidente Mario García Menocal y reglamenta d a por el Decret o no. 1707, de 29 de oct ubre de 1917. E n dicha ley , e n su prime r artículo, q uedaba au torizada, hast a dos años después de haberse t erminado el estado de gu erra, toda inmigración de bra ceros o traba j adores, siempre que fuera g arantiza do por a lguie n qu e el inmigrante no se conve rtiría en car g a pública ni en ame naza para l a s anida d nac ional. A de más de la int roducción de inmigrantes traba j adores te mpor al es desde Haití y Jamaica , Cuba pla nificaba reclutar a braceros chinos ta mb ién. Cub a Cane Corpor ation , la e mpresa norte americana que oper aba en Cuba, int entaba introducir unos 2.000 trabaja dores chi nos contratados desde Hong Kong y el c ontrato sería previ sto de 5 años. S e suponía que cada jornalero c hino trabajara 10 horas di aria s , 7 día s a la s ema na con un salari o me nsual de 50 dó lares. 17 Al fina l, el proye cto de introducir tra b aja dor es chinos falló, pero el giro de la le gislación sobre la in migra c ión f acilitó la entrada co ns idera ble de trabajadore s chinos ent re el peri odo comprendido 1917 -1924. Esto fue la te rcera ola migratoria china , después de la s dos prim e ras ocurrida s en el siglo XIX . S egún el embaj ador chino en Publicigr af, 1995, p. 44. 16 Leslie B ethell, Historia de América Lat ina, vol. 4 , B eijing: Editor ial Académica de C iencias Sociales, 1991, p. 218. 17 Cesar J. A yala , “Social and economic aspects of s ugar production i n Cuba, 1880-1930”, L atin American Rese ar c h Revie w , vol. 30, no. 1, 1995, p. 1 16. 33 Cuba de aquella época , la población ch ina en el país aument ó en 20.000. 18 A los siguient es años desde que te rminó la guerra , s e come nzó a producir la depresi ón económica. L a partici pación de Cuba e n la oferta mund ial de a zúca r redu jo del 22,2% en 1920 al 17,9% en 1927. 19 Eso creó el pr oblem a de la ca íd a del precio de l az úcar en el mercado, pasando d e 22,5 cen tavos la l ib ra en 1920 a 2,5 cen tavos en 1927, ll egando al punto cr ítico más baj o en 1932 cu ando solo val ía 0,5 c enta vos la li bra. 20 Esto provoc ó qui ebra de banc os y la industria azucar era fue s ensib lemente daña da. No int eresaban más in migrantes, por l o que e l preside n te A lfredo Zaya s Alfonso, de rogó la Ley de 3 de agosto de 1917 y r estableció l a vigen cia de la O rden no. 155 de 1902 y el Decre to no. 1522 de 1915, que h abía n sido de clarad os sus penso s en 1917. S e volvi ó a prohibi r la inmigración chi na, pero no pudo detener la introduc ción il egal de chi nos. Dado eso, el pr eside nte Z ayas firmó el Decr e to no. 5 59, de 8 de mayo de 1924, por el cua l qued aba sus pendida provisionalmente la vis a consular d e los pasapor tes de ci udadanos chinos que no fueran func ionarios o empleados diplomáticos y consula res del Gobierno chino. 21 Después, en abril de 1926 el pr esidente G erardo Ma chado reforzó la prohib ición cont ra inmigrantes chi nos al prom ulgar e l Decreto no. 570 y el Dec reto no. 573 . Según el primero, los cert if icados d e residen cia expedi dos a ciudadanos chinos por el Depart amento de Inmigración te ndrí an validez por no má s de dos años, a part ir de l a fecha de l de creto, considerándolos caducados a la e xpiraci ón d e est e período. Incluso por el no. 573 se creó en la S ecretarí a de Estado u n Regist ro de V isado Cons ular a ciuda danos ch inos. 22 El 13 de enero d e 1939, e l Decreto no. 55 sus tit uyó al no. 570 promulgado en 1926 18 Bing Ling, “R elaciones diplomáticas entre C hina y Cub a”, B oletín m ensual de aconte cimiento s actuales , vol. 5. 1931, p. 193. T .A. 19 Antonio Santamaría García, “La crisis financiera de 1920 -1 921 y el ajus te al alz a de la indus tria azucar era cuban a”, Revista de Hi stor ia Industrial , no. 5, 1994, p. 130. 20 Baldomero Á lvaro Ríos , L os chinos en la C uba colonia l. El B ar rio Chino de La Habana, La Haba na: Publicigr af, 1995, p. 45. 21 Juan Jiménez Pa strana, Los chinos en las luchas po r la liber ación cubana, 1847 -1930 , L a Hab a na: Instituto de Historia, 1963, p. 1 13. 22 Ibídem. 34 por el G obi erno de Gerardo Ma chado. El nuevo pon ía énfasis en el control estricto d e la in migración china y encar g aba al Ministe r io de Hacie nda y e l Min isterio del T raba jo que identifica r an estrictamente a los com erciante s y a los turista s chinos, ya qu e habí a ca sos en que los tra b aja dores ingresa ban a Cuba bajo el pr etexto como comerciante , turi sta, e incluso est udi ant e. Los ch inos que p odían entrar al territorio cubano b ajo el Decre to de 1939 e ran los s iguie n tes: a) los funcion arios di plomá ti cos; b) los s ecre tar ios o sirvie nte s de los dipl omá ticos; c) l os come r cia ntes; d) los turi stas; e) los pert enecie n tes a las cat egorías ante riores con desti n o a otros paí ses y de tránsit o en Cuba; f) los ar tistas y t r ibunos con c ontra tos previos a s u v iaje a Cuba. 23 Eran ca tegorías pare c ida s a las que ya se habían seleccion ado en oc asiones anteri or es. T e óricame nte, se per mitía l a entrada de comerciantes chinos a Cuba , pero en real id ad era co mplicado e l proceso de sol icitar l a entrada. Ch en Kuangmin, qu ien traba j aba en e l Cons ulado chino en La Hab ana en la dé cada de 1940, comentaba a l respec to: El Gobierno cubano desde siempr e ha vi s to a los chinos como compet idor es por su laboriosidad. Por eso, de las s o licitudes del certific ado de entrada pr esentadas por parte de los comer c iantes chinos s e les r echaza la m itad, ind ependientemente de qu e cumplan con los r equisitos o no. En caso de que logr en la autorización de l Ministerio de H acie nda y del T raba jo, debe rán esperar m eses e incluso un año par a r eci b ir el c erti ficado por la demora en en viar las cartas of ici a les y otr os t rámites por arr eglar . Con form e con la ley , los comer ciant es chinos pos een de l der echo de entrar a Cuba, per o le s dificult an bastan te para conseguir el certificado. 24 Resumi endo, en l as pri me ras décadas del siglo X X, l a política cubana in migratoria de chinos era un tobogá n d ependiente de los in tere s es de l os Estados U nidos y d e las oscil aciones del m erca do del azú car . El G obierno cu bano, durant e todos los mandatos, habí a dic tado restr icci on es en contra de la inm igraci ón chi na, exceptua ndo el c am b io en 1917 por l a ur genci a de int roducción de ma no de obra. Hubo cie rta s modifi cacione s por la protesta m anifestada por la s aut or idade s diplom áticas china s y los re present ante s 23 “El embajador Mei urg e a l Gobierno cuban o en establecer lo s reglame ntos para la entrada y salid a de los chinos a Cuba, II ” , W ah Man Sion P o , 3 de octubre de 1947. T .A. 24 Kuangmin Che n, The Chine se in Amer ica , New Y ork: Overs e as C hines e Cultural Publishing Company , 1950, p. 628. T .A. 35 de las asoci a ciones chinas en el país, como el caso de 1907, pero las li mit aciones de ent rada de los chinos a Cuba eran generalmente rigur os as a lo lar go de la prime ra m ita d del siglo X X . En cua nto a las ca usas por las que s ur gie ron las restricciones inmigrat orias me ncionad as , convie n e tener en cu enta dos perspec tiva s . Por una parte , las políticas mi gratorias de sarrolladas por las a utoridades estado unide nses en Cuba en 1902 y sus sucesores, los presidentes cubanos con tra la inm igraci ón china estaban d irigi d as a evitar que los chinos eve ntualme n te ll egara n a Est ados Unidos medi ante Cub a. P or otra parte, los chinos no eran b ienve n idos porque se los cons idera ba como “com petidores pel igrosos” para los trabajadores y comerciantes cub anos, s obre todo, los de pequeños y me dianos ne go cios. 25 1.1.2 Las acci ones tomad as p or la comunidad chi na para pos ibili tar la lle gad a d e nuevos inmigrantes en las décadas 1940 y 1950 Según la esta d ística del Depart amento de Inm igración de Cuba, durante 1930-1940 sólo se registraron 5 inm igrantes chinos, lo cual parecía indi c ar que, al menos ofic ialme n te y debido a la s restri cciones m igratoria s , los chi nos que llega ron a la isla en aquel la época por vía leg al fueron un en núm ero í nfimo. 26 Ante esta situación, los chi nos ya estab lec idos en el país tom aron a cciones dive rs as para que nuevos inm igrantes, en s u m ayoría paisanos de aque l lo s , pudieran ent r ar , ya que los com erciantes nece si taba n ayudantes par a sus negocios y prefer ían qu e fuera n de su mi smo orige n. La co munida d china s e esforzaba por pro mover l a fi rma de tratados ent r e su país de origen y de ac ogida, con esperanza de resolver l os inc onvenient es c ausados por la prohibi ción de la inm igración de trabajadores chin os . En un banquet e de bienveni da ofreci da por la com unidad china a una d elegación d e la Re púb lic a de Ch ina en 1947, el preside nte de la Federación Profesion al Ch ina en Cuba, Li K unyu, destacó los esfuerz os real i zados por los dip lomá ticos chinos par a posibilitar la firma de un acuerdo entre los 25 Ibídem, p. 1 14. 26 Y an Y uan, Integration and Alienation: the Chinese in C uba , Guangzhou: Editorial de la Universidad de Jina n, 2013, p. 48. 36 dos gobiernos y se expresaba d e la siguiente forma: Desde la indepe ndenc ia de Cuba y la fundación de la Repúbli ca de China, los inmigrantes chinos soli cit amos en varias ocasiones para que el Gobierno c hino e stablecie ra tratados comer ciales con Cuba. El e mbajador Ling Bi ng, m uy dedi cado al asunto, hi z o negoci ac iones con l os r epr esentante s del Gobierno cubano. No obstante, p or el naci onalismo y el ex clusivismo, no logró el objeti vo a pesar de los grande s esfu erzos que había hec ho. Mi entras China estaba en m edio de la Gue r ra contra la Invasión Japone sa, Cuba de claró la guerr a a los integrantes del e je Be rlín - Roma- T okio, pocos días después del ataque por Ja pón a la bas e naval estadouni dense en Pearl Harbor el 1 1 de dicie mbr e de 1941. De esta forma, los Estados U nidos y Cuba s e convirti er on en los ali ados de China. Cuando el país norteamericano sus pendi ó los tratados desfav or ables con China, el embajador chino en Cuba d e aque l m omento, D r . Li Jundi, apr o vec hó las condi ciones y logró que China y Cuba firmar on el T ratado de Amistad en 1942. 27 Este últ imo tra ta do referido en el te x to arriba citado había s ido fi rma do el 12 de novie mbre de 1942, y en é l estipul aban dos aspec tos fundamentale s sobre el tema de la inm igración expresados en los siguie n tes art ículos : Quinto. El pu eblo de los dos Estados firmante s pu ede entrar y sal ir li br emente de l territorio del otr o en las mismas condic iones que los de otr os países. Sex to. La pobl a ción de los dos E stados firmantes t ien e der echo a vi a jar , r esidir , trabajar y ejer cer negoc ios en los lugar es d onde los de otr os países ti enen los mism os der echos, siempr e y cuando cumpl an las leye s del pa ís en que se encue ntra...R especto a la pr esen te clausura, las le yes y r egulaciones de l os Estados firmantes no deben discriminar al pu eblo de l otr o. 28 El mis mo día d e l a firm a de l tratado, e l e mbaj ador chino y e l c ancill er cuba no acorda ron que e l Gobierno cub ano comp letara los re glam en tos concretos con respect o al quinto punto del T rata do de Am istad men ciona do en la cita a nterior de ntro de l menor ti empo posi b le. 29 Al parec er , en 1942 se habría resuelto la prohibición de la entrada de los chinos a Cuba, pero en reali dad, la parte cubana no elaboró ni ng ún reglam ento corr espondiente a lo est ablecido en e l qu into punto arrib a citado. El entonces emb aja dor chi no en Cuba, Mei J ingzhou, se entrevi s tó con e l ministro de Relac iones Exteriores de Cuba el 15 de 27 “Disc urso del pres ident e de la Fede r ación Prof esional, Li Kunyu, en el banquete de bienve nida a l a delegac ión de la República de C hina”, W ah Man Sion P o , 16 de diciembre de 1947. T .A. 28 Y an Y uan, Integration and Alienation: the Chinese in C uba , Guangzhou: Editorial de la Universidad de Jina n, 2013, p. 49. 29 Ibídem. 43 de l as inve rsiones en e l de sarro llo i ndustr ial , el Gobierno de G uangdong tam bi én tomó una s erie d e me d idas para prosperar la ec ono mía rural, como la promoción de las buenas vari edades de arroz , la c ons trucc i ón de proyectos hid ráuli cos, la creaci ón de más de 10 zona s pesqueras y má s de 20.000 de hectáreas de gra njas de agua po co profunda. 42 Imagen 1-1 Ubicaci ón de la pr ovincia de Guan gdong en C hina Fuente: http://www .globaltoynews.c om/2017/02/index.html . C onsultada el 16 de junio de 2017. Citado en Qixin Xue, Supe rviv en cia, adaptación y compr omiso en la integr ación: los inmigrant e s chino s e n Cuba, 1847-1898 , T es is Fin de Máster de la Univer sidad de Sev illa, 2017, p. 17. Después de que estal ló la guerra e n 1937, c entrándos e en G uangzhou, la capit a l de Guangdong, la s vía s ferroca rriles Y ue-H an, Guang -Jiu se convirti eron en el canal princ ipal par a el tr ansporte de la logística . 43 Por el pap el que jugab a G uangdong, d esde el pri n cipi o, los ejércitos japonese s conside rab an la provin cia com o una amenaz a pote ncial. A lo lar go de los ocho años, un terci o de los puebl os y ciudade s se vieron obli gados a convertirse en zonas de guerra. L as fábrica s e industrias, ubic adas en la 42 Juyan Huang, “Aná lisis d e las pérdida s ec onómicas de Gu angdong durante la Guerra contra la Invasión Ja pone sa” , Historia de Guangdong , 1998, p. 17. T .A. 43 La vía ferrocarril Y ue-Han conecta ba la c apital de Guangdong, Gua ngzhou, y la ca pital de la provincia de Hubei, W uha n; la Guang -Jiu conec t aba Guangzhou y Jiulon g, un distrito de Hong Kong. 44 ci udad c apital y otras a ldea s costera s, fueron destru idas por bombard eos constantes. Los equipos de aquel las fábrica s fueron robados y transportados a Japón. Conforme a un informe , la ca nt idad de las f ábricas bombardead as, ocupadas por fu erza , rob adas al canzó hasta 2.000, y las pérdidas de las indust rias de propie dad provincial super aban 100.000.000 de yuane s . 44 La s ti endas com erciale s tambié n sufrieron gra ndes pérdidas. E l distri to X infeng, por eje mplo, perdió m ás de 244 tiendas y 218.800 yuanes en un solo año entre 1938 y 1939. Pero la que era más afectada fu e la c apital Guangzhou. De acuerdo con las esta dísticas muni c ipa les de postguerra , las pérdid as de propieda des privad as alcanz aron hasta 193.000.000 de yuanes y la mayoría fue ron d el c ampo come r cial. En las zonas rurale s , a consecuencia de los robos y s aqueos ejecutados por l as trop as j aponesas, l a ma no de obra rural s e redu jo en un 15%, además de perder aproximadamente 415.000 hec táreas de t ie rras de cul t ivos destinados pa ra la al i ment a ción com o para el come rc io. La sede ría, l a industria de la sal , l a pesquerí a y otras ram as a gríc ola s expe r ime n taron duros golpes. 45 La agresión impe r ialista japonesa en Guangdong fue una cat ástrofe para la ec onomía cantone sa. La buen a base económ ic a estableci d a en Guangdong durant e la déc ada d e 1930 fue destruida y desap areció casi por c omplet o, d ete n iendo así el i mpulso en el desarrollo económico, in terrum p iendo e l proces o de industria liz a ción y retrasando y posponiendo c onsidera blemente el desarrollo social y ec onómico de dicha provin cia . Por lo tan to, no es de extrañar que, al ter mina r la gu erra, e l volu men d e l a e migración de l os c antone ses se mul tiplicó si gn ificati v ame n te, c omo se pued e a pr eciar en la T abla 1-1. De la s 1.087 personas con desti no a América, 1 0 se diri g iría n a Cub a y eran todos hombres y co merciantes según un inform e pres enta do por el D epa rt am ento de Inmi gración de Guangdong de la República d e China en 1946. 46 44 Juyan Huang, “Aná lisis d e las pérdida s ec onómicas de Gu angdong durante la Guerra contra la Invasión Ja pone sa” , Historia de Guangdong , 1998, p. 21. T .A. 45 Ibídem. 46 Archivo Provincial de Guangdong (comp.), Recopilación s electiva de los doc umentos sobr e lo s asuntos m igratorios de Guangdong , tomo I , Guangzhou: Editorial del Pueblo de G uangdong, 1991, p. 45 T abla 1-1 Poblac ión de la e m igración hacia distintos destinos en los años 1942 -1946 (unidad : persona) Años Destino 1942 1943 1944 1945 1946 Asia 84 2255 108 5236 24155 Améri ca - - 8 4 1087 Eur op a - - - 22 87 Oc eanía - - - - 53 Áfric a - - - - 43 Fuente: Archivo Provincial de Gu angdong (comp.), Recopilaci ón se lectiva de los docume nto s s obr e los asuntos migratorios de Guangdong , tomo I , Guangzhou: Edito rial de l Pueblo de Guangdong, 1991, pp. 148-149. Al siguie nte año de la victoria d e la Guerra cont ra la Invasión Japonesa, China no se dedic ar ía inme d iat amente a l desarrollo s ocioeconó mic o, sino qu e estab a s ometida en otra gue rra, l a Guerra Ci vil, qu e duraba desde j un io de 1946 ha sta sept iembre de 1949. En juli o de 1947, el Ejército Popular de Liberación pasó de la defensa estrat égi ca a la ofensiva estratégica, s eguida de s uc esivas ba tallas qu e básicame n te eliminaron la fuerza princ ipal del ej ército de l Kuomintang. En abril de 1949, el Ej ército P opular d e Li beración cruzó el r ío Y angt ze y libe ró Nanjing , la ent onces ca p ital china, así anunc iando el colapso del régimen de Chia ng K ai Shek . El 1 de octubre de 1949, se procla mó la fundac ión d e la Repúblic a P opul ar Chi na en Beijing m ie n tras e l E jército Popular de L iberación segu ía m archando por zona s q ue todav ía no h abían s ido l iberadas . En j unio d e 1950, las trop as restantes del K uomint ang en los c ampos de batalla de disti nta s par tes de Chi n a fueron a niquiladas y una pe queña porc ión huyó a T aiwán. 47 De esta forma, alrededor de 1949, dad as la s fac ilidade s proporcionadas por la resoluc ión favora b le pa ra la ent r ada de la esposa e hijos de los chinos na turaliza dos , se em pezaron a gesti on ar solicit ud es en la comuni dad china en Cuba , cuya ma yor parte esta ba vinculada a l K uomingt ang, para que sus familia r es resident es en la reg ión de 157. T .A. 47 “El inicio de la Guerra de la L iberación, el 6 de junio de 1946”, Diario d el Pueblo , 1 de ago s to d e 2003. T .A. 46 Guangdong pudiera n venir a la isla y que no tuvieran que vivir bajo el Gobierno d irigi do por el Pa rt ido Com un ista Chi no. De est a forma , llega ron a Cuba personas huyendo del com unismo, qu e eran de div ersos orígenes soc iales, desde l a clase bur guesa h asta la má s modesta que había n consegui do los m edios de h uir de la R evolución China . Entre todos los que sal i eron del país, hubo sacerdotes ca tól icos y ofi c iales del e jér cit o derrota do d el K uom inta ng . 48 Sin embar go, debido a la escasez de información, no disponem os de l as cifra s exa ctas de los chinos que a rribaron a Cub a después de 1949 por ta l causa. Otro fact or qu e podría consider arse com o una fuer za de push fue el gran d eseo que te nían los in migra n tes de reunirse co n s us fa miliares establecidos en Cuba. Es pre ci so señal ar que la c o munida d china se cara cterizaba por la alta tasa de mascul inidad. En la déc ada de 1930, las migrantes femenina s ocupaba n u n 33,82% de la inm igración chi na tot al en M alasia ( en 1931), un 39,1 % en Indon esia ( en 1933), un 34,3% en M yanma r (en 1936), un 36,1% en Suráfrica ( en 1936), un 20 % en Est ados Unidos ( en 1930), mi entras que el por cent aje del caso en Cuba era un 0,82% en 1931. 49 Por eso, eran fre cuente s los casos en qu e los inmigrantes chi nos, qui enes quer ían ca sarse con m uje res del mi smo orige n y te ní an medi os económ icos, optaron por regresar a China para bus c ar cónyug e y r etorna ron a Cuba solo s d espués de h aberse ca sado, de jando a la esposa y los hijos (si hubiera) e n s u paí s de ori gen. En otros casos, los hombres casados decidieron em igrar a Cuba e ll os mismos, y m antendrían l a familia con l as reme s as que envi ar ían. En esta si tuac ión, las muje res se queda ban, por un l ado, para cuida r a otros familiares que el mari do t enía en C hina. P or otr o lado, ant es de 1948, la s restricciones migr atorias de Cuba todavía no había n autorizado la entr ada d e e sposas e hi jos de l os ch inos naturalizados. 50 Cuando por fin s e perm it ió l a inmigración de los familiare s inmediatos de los 48 Mauro García T riana, Los c hino s de Cuba y lo s nexos entr e l as dos naciones , La Haba na: Socied a d Cubana , 2003, p. 17 49 Ruolan Fan, Inmigración, se xo y co munidad china: e studios de mujer es chinas en Malasia, 1929 - 1941 , Beijing: Edito rial de Chinos en U ltramar de China, 2005, p. 7. T .A. 50 Jingxuan Lei, Hombr es en un callejón sin salida , H ong Kong: Oxford University Press, 2017. 47 chi nos con ciudadanía cubana en 1948, esposas e h ijo s s ali eron d e su pa ís de or igen con la esperanza de reunirse con sus m aridos y/o padr es, como los casos de l a familia de l as herm anas W ong Lui y de Alberto Kuok Loo, que se menc ionarán a continuación. Los padre s de Cari dad W ong Lui y A dela id a W ong L ui se ca saron en la década de 1930 cuando el s eñor W ong re alizó un viaje d e regr eso a su pueblo nata l desde Cub a . Después de casarse, W ong volvió solo a Cuba, pero visitó la familia en tre s o cuatro oca siones, en las cuales dejó embarazada la espos a y así nac ie ron sus tres hija s . El padre de las h ermanas W ong L ui siempre quer ía tra er a l as cuatro ( la e s posa y las tre s h ija s ) a Cuba. No obstante , como los trá mi tes era n costoso s , no había reunido el suficie n te dine ro para s olicita r los docu ment os que permitirían la entrada de s u fam ilia al territorio cuba no hast a 1950. Al fi na l, e n ese año lle g aron, l a e s posa, la h ija m ayor de 15 años , la me diana, Cari dad, de 2 a ños y la m enor , Adelai da, de menos de 1 a ño, compa rtiendo e l mi smo pasaporte en que l as informa c iones personales eran reales. Según Adelaida W ong Lui, su padre le sol icit ó la nacionalidad cubana porque él ja más pensó en regresar a Chi na por la desconfianza en el nuevo Gobierno de l Parti do Comunista Chino. 51 Otro c aso e s el de los padre s d e Albert o, Guo Ji are n y Luo Xuefang , quie n es s e ca saron en 1932 en Guangzhou. Al año siguiente G uo emigró a Cuba junto con s u padre para gana rse la v ida . De est a forma, Guo tra ba jaba en Cuba y enviaba r emesas c ada ci erto tiempo p ara man tene r a la espos a, s u ma dre y tres herma nos que queda ban en China . Guo quería traer a su espos a pero los trám ites eran extrem ad amente com p licados y costosos. Mientra s reunía el din ero requerido par a el proceso inm igrat orio, estalló la Segunda G uerra M undial y e l tra ns port e internacio nal s e vio sus pendido. F ue hasta 1952, de spués de 20 años ca s ados, cuando L uo pud o ll egar a Cuba y por fin reunirse con su ma rido. 52 51 T e stimonios de Caridad W ong Lui y Adelaida W ong L ui. Ent revistas realiz a das por la autora e l 15 d e enero y el 3 de marzo de 2020 res pecti vamente en La Habana. 52 T e stimonio de Alberto Kuok, descendiente nacido e n Cuba de padre y madre chinos . Entr evista re a lizada por la autora el 20 de ene ro de 2020 e n La Habana. 48 1.2.2 Los factor es pull En general , e l ambiente pol ítico, económ ico y social de Cuba en la década de l 40 y 50 del siglo XX no favorec ía a la inmigración de ori gen chino. L os factores pull , que habí an cont ribuido a las o tras tre s o las m igrat or ias chinas hacia el p aís ca r ibeño, como la prosperidad de l a e conomía azucarera y l a nec esid ad de m ano de obr a bara ta, y a no exi stía n. En v ez d e analizar los factores d e atracción, más bi en en est e ap arta do se estudi an las causas por la s que ven ían disminuyeron los efec tos pul l . En prime r luga r , las re s tricciones mi gr atorias con re lación a los chi nos eran rigurosas, exc ept o el caso ya e xp licado en que e l con trol se a liv ió temporalmente ent re 1917 y 1926. Sin emba rgo, a par tir de ese ú ltimo año, las le gislaciones migratorias cuba nas s e volvie ron restrictas. P or un lado, en 1926 fue dict ado el D ecreto no. 570 que esti pula b a que el D epart a mento de Inmigr aci ón era l a única autori d ad para expedir los ce rtifica dos d e ent r ada a los c hinos. Desde aquel ento nces, la s aut oridades dip lomátic as chi nas rad ic adas en Cuba p erdieron su con trol mi g ratori o f acultado por las orden es preside nciale s an teri ores. Por otro l ado, en 1939, con la dictación del Decreto no. 55 d e carácter aún má s restri ctivo con respecto a l a inm igrac ión china, la pr ohibic ión d e entra d a se ext endí a a las categorí as que ante s s e qu edaban exonera d as, como los estud ia ntes. Al mi s mo ti empo, el M iniste rio de H acienda y el del T rabajo s e enca rga ban de ejecutar una veri ficaci ón detallada de los document os presentado s por los supuestos com ercia ntes y/o turistas de origen ch ino al intentar ingresa r al país, hasta t al punto que los inm igrantes chi nos deja r ían de utilizar los pret ext os e mple ados en e l pa sado para pasar la frontera cuba na. En segundo lugar , s e observó un declive econó mic o y el s ur gi mient o del nac ionalismo en l a soci edad cuba na a r aíz de la gr an depresión internaci on al. D uran te el periodo 1925-1933, el producto interno bruto de Cuba disminuyó a un a ta s a anual aproxi mada al 7,5% a causa b ásic amente de l a pérd ida de mercados p ara el azúcar y proble mas po líticos in ternos. T an to l as exportacione s com o l as importaci on es de b ienes 49 dismi nuyeron m ás del 85%, lo que d eterminó una re ducci ón de l superávit co mercial a 42.000.000 de dóla res en 1933. 53 Con e l colapso del Gobierno de G erardo M a chado en 1933 y después d el golpe diri gido por Batista contr a el Gobierno de Césped es, ll egó al pode r Ra món Grau S an Martí n. Este nuevo Gobi erno convir tió e l nacionalis mo a nti n migra n te en una po lítica fundame nt al, y dictó el D ecreto del 8 de novie mbre d e 1933 de la Naci onalización de l T rabaj o, conoc ido t ambién c omo la Le y del 50% de T rabajo Nat ivo, estipulando que l a mi tad de los em p leos fuera n desempeñados por los n aci dos en Cuba. 54 Un periodi sta ven ezolano, Enrique Lumen, testigo de los días del mand a to del Gobierno de Grau, hizo una r efle x ión sobre la ley menci onad a, comentando que: Grau decr etó la apl icación de l 50% d e nat ivos en l os empleos, no de ci udadanos cubanos. El G obierno compr endía que a l decr et ar la apl icación del 50% de cubanos no podr ían trabajar m ill ares de nativos menor es de edad o que conservaban la c iudadanía española d e s us padr es, mient ras que establ eciendo e l 50% de nativos, los nacidos en el pa í s, de padr es ext ranjer os, podrían trabajar cualquie ra que fuese su edad [… ] Grau expl icó que pr etendí an f avor ecer a la famil ia cubana c ontra los extranjer os naci onalizados y sin arraigo familiar en e l pa ís. La ley se pr om ulgó de forma tal que los español es fuer on los menos afe ctados, ya que casi todos e llos estaban un idos a cubanas y t ienen h ij os naci dos en Cuba. Esta le y a qui en más afectaba era a los chinos, a los negr os anti llanos y a los judíos polacos que habían inv adido el pequeño comer cio en l os últi mos años . 55 ¿Por qué los chinos quedaba n gravemente afectados ? P orque éstos, que operaban resta urantes, la vanderías, bode gas, e ntre otros esta b l eci m ientos com erciale s de m edia y pequeña enver gadur a, s olía n ser dueños y traba ja d ores al mismo tiempo. Cuando les falt ab an ayudantes, preferían con tratar a los paisanos , ya que éstos requería n m enos sala rio c on respe ct o a los trab aja dor es cubanos. Si la ley se implementa r a con tot al rigurosida d, aumenta r ía la tasa d e desem p leo d e los chi nos . Al mismo tiempo, 53 Jes ú s M . Ga rcía Molina, La ec onomía cubana desde el s iglo XV I al XX: de l colonialismo al s ocialismo con Mer cado , CEP AL, 2005, p. 19. 54 Miriam Herrera Jerez y M ario Cas tillo Santana, De la memor ia a la v ida pública: ide ntidades, espac ios y je rar quías de los chinos en La Habana r epublica na, 1902 -1968 , La Ha bana: Ce ntro de Investigación y D es arrollo de l a Cultura Cubana Juan M arinel lo, 2003, p. 1 11. El te xto de la Ley: ve r Anexo 1. 55 Ibídem. 50 inc rementarían l os gastos de los dueños al pagar más salari o a los cubanos nativos. 56 Por un lado, ante ta l situación, los repr esent antes de l a Cámara d e Com erci o China em pezaron a negociar con e l Gobierno cub ano pidiendo que s e retrasara la aplicación de dicha ley . P or otro lado, con los frecu ent es c ambios del poder polí tic o , no se p ersistía ta nto en la L ey del 50% d e T rabajo N ativo co mo dur ante e l mandato de Grau. D e esta forma , en la prime r a década después de la promulgación de la le y , los chi nos sobreviví an a la s quie br as y al desempleo. No obstante, cuando G rau San Martín fu e reel e cto c o mo pre sidente en 1944, empez ó un a serie de a cci ones caóticas de carácte r ant i-chino movid as por el llamado F rente P opular , como acosos dirigidos a los resta urantes de propiet ari os chi nos, ac usándo les por e l inc umplimiento con la L ey de la Naci onalización de T rabaj o y obligándole s a contrata r de inmediato a los cubanos nat ivos. Hubo tam bién aglomeraciones de prot esta n t es con consigna s a la puerta de las fondas, bodega s, lava nd ería s de chinos. 57 Estos movimientos ocurridos en los prim eros años de la década de 1940 de jaba n preocupa da a la comunidad china. En 1949, u n propi etari o ch ino de la lavande r ía hi zo una lla mada a sus cole gas del m ismo s ect or para q ue se preparara n ant e los posibles movi mientos pert urb adores diri g idos a ellos, recordando lo que oc urrió en 1944: Al r ecor darnos de la r evuelta movida por el Fre nte Popul ar hace unos años, s obr e todo, de los acosos haci a los r estaurantes y fondas de pr opietarios ch inos, todaví a sentimos m iedo y preoc upación…Y a empezó la r ecesión e conómica, y l a situación comer ci a l se empeoró. Con el incr emento de los desocupados, las r e vuelt as s ociales serán in evitables. En la actua lidad, después de lo ocurrido en 1944 los restaurante s ch i nos han contratado más cubanos nativos par a cumplir con la ley . En caso de que haya otr o movimie nto pe rturbador , s e dirigi r á a las lavande ría s chinas ya que de unos die z trabajador es s ólo hay dos o tr es nati vos. 58 Desde la imp lem en tación de l a ley mencionada en 1 933, cada vez más ch inos se queda ban s in trabajo. Como consecuencia, el i n cremento del d esempleo, junto c on el 56 Kuangmin Che n, The Chine se in Amer ica , New Y ork: Overs e as C hines e Cultural Publishing Company , 1950, pp. 645-646. 57 Y an Y uan, Integration and Alienation: the Chinese in C uba , Guangzhou: Editorial de la Universidad de Jina n, 2013, p 58 Jinliu, Zhao, “La revue lta por la Ley de l 50% bajo la recesión económica : un c omunicado dirigido a los chinos perteneci entes al c omercio de lavandería”, W ah Man Sion P o , 26 de mayo de 1949. T .A. 51 dec live ec onó mica y el n aci onalismo qu e exi s t ía e n l a socie dad cubana, tenía impactos nega tivos e n el proceso migra torio procedente de Ch ina. El único factor que se podría conside r ar com o pull ser ía un giro de actitud temporal por parte de la soc ieda d cubana con la comuni d ad c hina durante los años de la Guerra cont ra la Invasión J aponesa, que estalló en China a medi ados de 1937. A part ir de ese año surgi ó e n la sociedad cubana un s enti miento simpatizante hac ia China. El 7 de j ulio de 1938, al gunas orga n izacione s cubana s celebraron un act o de apoyo al pue b lo chi no. Al acto asistieron la s personalidades de l campo r evoluc ion ario de la época: Juan Marine ll o, pr esidente d el Part ido Unión Revolucionaria; Ménde z Peñat e, pr esidente del Parti do Revol u ciona r io Cubano, e n tre otros. 59 En el ver ano de 1941, s e cr eó una asociaci ón filial e n la isla d e la Fed eración de Apoyo a China de los Estados Unidos, situa da en el mi s mo local de la Cámara de Come rcio Chin a y se destina ba a acumular donaciones para apoyar la defensa china cont ra el ejército j aponés. S e celebró un movi m ien to conoc ido como “Una taza de arroz” , a l a cu al asistie ron más d e 40.000 p ersonas, incluyendo el v ice pr esidente cuba no y su esposa. En aque lla oca sión, se r eca udó un tot al de 30 .000 dól ares. 60 S egún se esti ma , dur ante 1941-1946, la comuni d ad chi n a en Cuba reca udó 243 .000 dólar es, y la ma yor par te de la s don acione s se derivó de los cub anos que s e s impatizaban con e l puebl o chino. 61 Ademá s del s entimie n to d e cohesión y unidad gener ado en la sociedad cubana, la cl ase com ercial china en Cuba se esforza ba por mejorar las rela c ione s con las clases al tas d el pa ís , y su labor tuvo efecto. U n momento d e reconocimiento importante para la c omunidad chin a fue cuando s e la invit ó a qu e cont ribuye se a los festejos del 59 Miriam Herrera Jerez y M ario Cas tillo Santana, De la memor ia a la v ida pública: identidades , espac ios y je rar quías de los chinos en La Habana r epublica na, 1902 -1968 , La Ha bana: Ce ntro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana J u a n Marinell o, 2003 p. 119. 60 “Se ce lebró el movimiento “U na taza de arroz” en C uba”, Sh un Pao , 13 de oc tubre de 1941. T .A. El periódico Shun P ao creado el 30 de abril de 1872 por el comerciante inglés Ernest Major y clausurado el 27 de mayo de 1949 de spués de la ocup ación de Shanghai por parte del Ejér cito de Liberación Popu lar de China. Fue e l segundo diar io más influyente en la C hina mo derna. 61 Kuangmin Che n, The Chine se in Amer ica , New Y ork: Overs e as C hines e Cultural Publishing Company , 1950, p. 648. 52 Carnava l h abanero. 62 Para añadir , otro compone n te que s e contri bu ía a fort ale cer las relaciones entre l a cl ase a lta cubana y l a m inoría do minante de la comunidad china en Cuba fu e e l nac ionalismo anticomuni s t a, a l empezar e l conflicto mili tar entre el Gobierno d el Kuomint ang y el comuni s t a en 1945. Fue bajo estas circ unstancias sociales y polí tic as que firma ron entr e Cuba y Chi na el T ra tado de A mista d e n 1946, ya comentado ant eriormente, y la in augurac ión tard ía d el M onum ent o a la memoria de los ch inos ca ídos por e l combate por l a inde p endencia d e Cu ba en e l mismo año, el cua l fu e construi do en 1931. 63 Hasta a quí, se pu ede observar que, a partir de la déca da de 1930 ha s t a la de 1940, la s restricci on es mi gr atorias, la ine s t abilidad soc iop olít ica, la d eca d encia e conómica, la s condi cione s desfavorables a l co mercio de la co m unidad ch ina, entre otros, no s ólo difi cultaba n l a vida y e l come r cio de los ch inos ya esta ble cidos en Cuba, sino que ta mbién gene rab an inc ert idumbres para la ll egada d e nuevos inmigrantes del mi s mo orige n. Bajo t al circunstancia, l a resolución favor abl e sobre la entrada de la f amilia de los chi nos nac iona lizados en 1948, que h emos analizado an teriormente, podría conside rarse c omo uno de los pocos fa ctores qu e t odavía atraían nu eva inmigración chi na, com pu esta m ayor itariamente por l os familia r es, reale s o falsos, de los inm igrantes chi nos na turaliza dos. Cuando relacionamos l os factores pus h y pul l , pod em os ver que, a diferencia d e la otra ole ada que ocurr ió en l a década de 1920 a traída por las oportunida d es de empleo, esta oc urrió a fin es de la década de 1940 porque el e mpuje fue mayor que l a at r acción. Es cie rto que los chinos, concretamente en nu estro caso, los cant oneses sí est ab an em igrando, pero Cuba no e ra su principal destino. U n detalle en la T ab la 1-1 analizada 62 Miriam Herrera Jerez y M ario Ca stillo Santana, De la mem oria a la vida pública: identidades , espac ios y je rar quías de los chinos en La Habana r epublica na, 1902 -1968 , La Ha bana: Ce ntro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana J u a n Marinell o, 2003, p. 133. 63 Mitzi Espinos a Luis y V ioleta Luis Q uintan a , “Hong M en M i n Chih T ang, historia y pre s ente de un a socie dad ce nt ena ria”, Huellas d e China e n es t e lado del Atlántico , La Habana : Editor ial J os é M artí, 2016, p. 38. 59 El número de las mujeres chin as reside n tes en Cub a se tr iplicó de 81 en 1947 a 250 e n 1958. A un a sí, solo ocupaba un 1,6% de l a poblaci ón de la c omuni d ad e n e se últ imo a ño. De hecho, d esde la l leg ada de los prim ero s c hinos en el s iglo X IX, entraron muy poca s mujere s , fundam entalme n te por que no eran consideradas como brac eras ade cuadas para los tipos de trabajo que se dedicarían. 77 Por el núme ro extr ema da mente reduci do de las chinas nativas en la comun idad, los chi nos solía n establece r fa milias con cubanas. Eso daría lugar al s ur gim ient o d el mestizaj e den tro de la comuni d ad china . T abla 1-9 Inmigraci ón china en Cu ba por pr ovincias en 1958 Pr ovincia Registrados No Registrados Pinar de l Río 140 50 La Habana 6.000 (aprox.) 3.300 (aprox.) Mata nza s 580 (aprox.) 80 La s V illas 1.170 (aprox.) 300 Cam agüey 1.160 (aprox.) 300 Orient e 1.870 (aprox.) 450 (aprox.) T ot al 10.920 (aprox.) 4.480 Fuente: “Estadísticas de la población tot al de los inmigrantes ch inos en C ub a ”, W ah Man Sion Po , 31 de diciembre de 1958. T .A. Al compa rar e l número to tal de chinos en Cuba en d istint os años mostrado en l as T a blas 1-8 y 1-9, podem os encont rar que l a pobl ació n china e n esos años nunca superó los 30.000. Esto c on trasta fu ertemente con el nú mero de lo s c h inos que habían lle gado a Cuba solo durante e l peri odo d e la “trata amarilla”, que e ran alrededor de 150.000. Cabe s eñalar que estas 150.000 personas era n el nú m ero de ch inos que l legaron a Cub a desde 1847 hast a 1874, no la pobla ción china total en el pa ís de un período det ermi n ado. Por eje mplo, en 1860, el número total de chinos en Cuba era de unos 34 .000. 78 77 Fengbin W u, Histor ia de los c ulíes chinos , Na n c hang: Editor ial del Pueblo de Jiangxi, 1988, p. 244. T .A. 78 Gregor Be nton, Chinese Migrants and Inter nationalis m: For gotten Histories , 1917 -1945 , London y New Y ork, Routledge, 2007, p. 37. 60 En reali d ad, en todas las informaciones basada s en fuente s esta dísticas ofic iales (como l os censos cubanos o e l result ado publ ica do p or el Consula do chi no) que hemos consult ado, a lo lar go de la primera mitad del s iglo XX la poblac ión total de chinos en la i s la no habí a s uperado los 60.000. Incl us o en la d écada de 1950, esa cifra era de unos 15.000 (ver la T ab la 1-9). Obviam ente, desde el siglo X IX hubo chi no s qu e h abían entra do en Cub a no se queda ron perma n ente mente e n e l país, sino que se fueron a ot ros destinos. Pero la mentablemente, no hay inve s t igaciones hasta l a fecha que estudien espe cíficamente la s ali da de los chinos de s de Cuba hacia otros d estinos. T am po co hay dat os que perm itan ca l cul ar cuánto por cie n to de los chinos que llega ro n a Cuba se quedaban perm anentemente, ni qué porc entaje de los que s e irían a otros dest inos después. Aunque no ten emos form a de s oluci on ar est e pro blem a, creemos que es necesario pla ntear este aspect o. 1.3.2 Las entradas legal es e ilegal es de chinos en l a década 1950 Ent re los inm igrantes que lle garon con la últ ima corrient e migrat or ia, hubo fami l ias de los chinos n atura l izados que ingresaron a Cuba con document os le g ale s. De ac uerdo con los testimonios de las he rmanas Carid ad W ong Lui y Adela ida W ong Lu i, ll egaron a Cuba con su ma dre y su herm ana mayor en 1949. La s cua tro utiliza ron el mi smo pasaporte exp edi do en Cuba donde s e espe cificaban inform aci on es real es acerca de l as cuatro en el mi smo documento. 79 A partir de ahí, se s upone que el pasaporte debió s er solici t ado por el padre chino natura l izado, pr esenta ndo informacione s personal es de s us fam iliares que dese aban veni r a Cuba. Una vez expedido e l pasaporte , el doc ument o debía ser enviado a China para que l as personas pudieran viaja r f inalmente. 79 T e stimonio de Ca ridad W ong Lui y Adelaid a W ong Lui de las entrevistas realizad as por la autora el 15 de enero y el 3 de marzo de 2020 en La H a bana. 61 Imagen 1-2 El pasaporte que compartían la madr e y las tres hijas de la famil ia W ong Lui Fuente: Fotos proporcionadas por Caridad W ong Lui. En reali d ad, los trámites legales de s olic i tar el per mis o de entrada para familiares no inm ed ia tos eran engorrosos . Y en caso de que alcanzara n a conseguirlo, el envío de 62 los docume ntos a Chin a solía durar un tiempo prolo ngado. P or eso, hubo personas , no en menor can tida d , que se aprove chaba n d e l a resolu ción de 1948 e ingresaron al país ca ribeño con informacione s f alsificadas, como el caso de Ramón W ong M an K en, quien ll egó a Cuba en 1949, fingiendo que er a el hijo d e u n paisano de su abu elo qu e habí a residido e n Cuba. 80 Otro ca so es el de Ch en Songda, quien llegó a Cub a en 1947 a los 17 a ños. baj o la ident idad de Chen Mant ang, fingi e ndo que era el segundo hijo de su tí o de paren tesco lejano que había consegu ido l a c iu dadaní a cubana. Diferente al caso de la fam ilia W ong Lui, el p asaporte que usaba C hen S ongda fue expedi do por el Gobierno de la Re pública d e China. 81 Se s upone que l a adquisición del pasaport e falso era m ed iante la c o mprave n ta ilegal me n ciona d a en e l aparta do 1.1.2. Imagen 1-3 Pasaporte que usab a Chen Songda con nombr e falso Fuente: J ingxuan Lei, Registr o de entr ev istas de los inmigr antes chinos en Cuba , Hong Kong: O xford University Press, 2017. p. 110. De toda la información que hemos consultado, no hay datos sobre la canti d ad exa cta de los qu e ent r aron baj o identidade s f alsas . Y debido al c arácter ilícito, son 80 T e stimonio de Ramón W ong W u, hijo de Ramón W ong Man Ken de la entrevista realizada por la autora el 16 de ene ro de 2020 en La Hab ana. 81 Jingxuan Lei, Registr o de entr ev ista s de los inmig r antes chino s en C uba , Hong Kong: Oxford University Press, 2017. pp. 107 -1 14. 63 difí ciles de est imar . Con base en las en trevistas realizadas por el investi g ador , Le i Jingxuan, de los 30 entrevi stados 10 confesaron que ent raron a la isla con docume n tos falsos y otros 14 no revel aron el de t alle pertinente (v er la T ab la 1-10). T abla 1-10 Informaciones r elacionadas con la entrada a Cu ba de los chinos natu rale s entr evistados por Lei Jingxuan Nombre Sexo Año de llega da T ra nsporte Edad a l llegar Persona c ono cida en Cuba Docume nto legal o f also Zhao Zha osh ang H 1952 A vión 19 Padre Falso Jiang Zulian H 1950 A vión 16 Tío pater no mayor No se sa be W u Y ingchua ng H 1953 No se sa be 13 Abuelo No se sa be W u G unmin H 1953 A vión 24 Tío pater no menor No se sa be Ma Chiwang H 1948 Barc o 28 (o 30) Padre No se sa be Zheng Shirong H 1954 A vión 20 Padre No se sa be Kuang Jingyun H 1949 A vión/T re n /A vión 18 Abuelo No se sa be Guan Zhishe ng H 1949 No se sa be 23 Tío materno Falso Y e Ze tang H 1954 A vión 12 Tío pater no mayor Falso Chen Xiangcai H 1949 Barc o 22 Tío pater no menor Lega l Lin W enxie H 1953 No se sa be 12 Padre Falso Chen Songda H 1948 Barc o 17 Tío abue lo Falso T an Shushu H 1953 No se sa be 10 Abuelo y pa dre No se sa be W u Me icha n M 1950 A vión 26 Marido Falso T an Liz h a ng H 1950 A vión 25 Padre No se sa be Chen Y a nfa ng M 1951 A vión 23 Marido Lega l Chen Xijiu H 1954 A vión 8 Tío pater no mayor Falso Zhou Botu H 1951 A vión 20 Tío pater no menor Lega l Shen Jielin H 1949/50 A vión 18/19 Tío materno No se sa be He Y ikun H 1955 A vión 15 Tío pater no mayor Falso T ang Zhongxi M 1975 A vión 20 Marido Lega l Huang Jinnian M 1950 Barc o 1 Padre Lega l Huang Jinfa ng M 1950 Barc o 2 Padre Lega l Y u Jingnuan H 1950 No se sa be 20 Padre No se sa be Y ang Zhe nna n H 1954 A vión 19 Tío abue lo No se sa be Cao Chenjin H 1955 A vión 20 Padre No se sa be W u X inggui M 1948 Barc o 19 Marido No se sa be Pan Songni an H 1949 A vión 20 Tío pater no mayor Falso Feng Y ixin H 1953 A vión 10 Tío pater no menor No se sa be Chen Hua you H 1949 Barc o 18 Her mano m a yor Falso Fuente: Jingxuan Lei, Informe de la histor ia oral de los inm igrante s chinos en C uba , Hong Kong: Instituto de Estudios de Cienc ia s Humanas de Hong Kong ads cri to a la Unive rsidad de Hong Kong, 2014, p. 9. T abla original en chino. T .A. 64 Aunque una muestra d e 30 personas no s ea s uficiente para c alcular la proporción de los inmigrantes con do cume n tos falsos, por lo menos nos da una idea de qu e no era n pocos y muy prob ableme nte predo minaba n sobre l os que llegaron con documentos le gales. En cuanto al pre cio que costaba un p asaporte f alsifi c ado, tampoco he mos enc ontrado un valor en espe cífico. Según el testim onio de G uill erm o Chiu (nombr e chi no: Zhao Zhaoshang), s u padre co mpró un documento falso por 800 pesos cubanos y se lo envió a China para qu e él v iniera a Cuba. El no mbre que aparecía en el p asaport e correspondí a al de una persona fa llecida , de ap ellido W ong. Z hao arri bó a l a isla con un docum ento bajo identidad falsa y 9 años de spués pud o recupera r su nombre real. 82 Para resum ir , desde principios del siglo XX Cuba mantení a un a actitud restrictiva ant e el ingr eso de inm igrantes chinos pese a alguna s modi ficaci on es de las le gislacione s que permitían la entr ada de los asiáticos por falta de mano de obra durante los años de la P rime ra Guerra M undi al. El a mbi ente desfavor able a l a inmigración ch ina fue result ado de dos fac tores, uno, la influencia norteamericana, y el otro, la situación polí tica y e conómica cambiante de la propi a Cuba. T odo eso se traduc iría en l a dismi nuci ón d e los ef ect os de pu ll par a un pa ís de a cogida , que es Cuba en este c aso. En este sen tido, fue más bi en por los fa ctore s d e push , com o he mos analiza do ant eriormente, que se con tribuyó prin cipalme n te a l a aparición de la cu arta corriente mi gratoria de los chinos hacia e l país caribeño. Aunque se desta ca el inc remento sin pre c edentes de la cant id ad de muj eres inm igrantes, la ú ltima c orr iente fue m enos nume rosa en com paración con las otras tres ant eriores. Lam entablemente, por la escase z de fue ntes, no disponemos de las cifras exa ctas de la pobla ción de los nuevos inmigra nt es chinos. Se espera que a travé s de los dat os que veni mos recogi endo, so bre todo, l os resultados de los censos lle vados a cabo por el Consulado Gene ral Chino en Cuba y publicados en uno de los periódic os en 82 Jingxuan L e i, Inform e de la historia or al de los inmigr antes ch inos en Cuba , Hong Kong: Instituto de Estudios de Cie ncia s Humanas de Hong Kong a d s crito a la Uni versidad de Hong Kong, 2014, p. 7 . 65 idi oma ch ino de ma yor i nfluencia , se pudiera percib ir la di sminuc ión de mográfica de la inm igración chin a en Cuba en los a ños 40 y 50 d el siglo pasado, l o cua l consistiría en una señal de la decadencia de otros aspe ctos d e la comunidad estudiada en las déc adas poste r iores. 66 Capítu lo 2 La situaci ón económica de l a com unidad c hina en tre las décadas 1920-1950 Con la ll egada e in tegración de los nuevos inmigra ntes chinos libre s en la prim era mi tad de l s iglo XX , se de sarroll ó pa ulat in amente la economía de la c omunidad c hina en Cuba . No obs tante, dado el a mbie n te sociopolítico hostil para la inm igración china, el desenvolv im i ent o e conómico de di cha colectivida d se vio obstaculiza do por d istintos fact ores. En el presente capítulo, par tiendo d e los datos de los c ensos cubanos y los antiguos informe s present ados por el Consulado G eneral Chin o en Cuba, se estudia la evo luci ón de las ac t ividades e conó micas de dicho grupo migratorio a lo la rgo d e l a pri mera mita d del siglo X X hasta la v íspera d e l a Revo luci ón de 19 59, enfocándose en el caso de La Habana ya que a partir de l a década de 1930 se había converti do en la provi n cia en la que se c once n traban más de l a mitad de la población asiát i ca del país. Ademá s, el capít u lo se adentra en dos d e los sectores en que gran porc ión de inm igrantes chinos estab an la borando, la lavand ería y la bodega, par a cono cer espec íficamente el proc eso de desarroll o de los dos sect ores de propietari os chinos en la Ciudad de La Hab ana. T a mbié n se busca conoc er en det alle la s re mesas q ue enviaban los in migrantes chi nos desde Cuba a s us pueblos na tales en China . Esto se investi g ará m edia n te los datos e infor mes publicados en los periód icos y re vistas oficiale s d e la époc a de la Repúbl ica de Chi n a. Y , por último, s e realiza un a presentación de la s enti dade s finan cie r as que brinda ban servicios a l a comuni d ad china en Cuba, d esde las primera s hasta l a S ucursal del Ban co de China acre d ita d a en La Habana, ina ugurada en 1944 y clausurada al fina lizar las rela ciones diplomáticas entre Cuba y T ai wán en 1960. 67 2.1 La evol ución gener a l de las acti v idades económicas e n la comunidad 2.1.1 Las actividades económicas de la comuni dad china en las primer as t r es décadas del siglo XX De acuerdo con el C enso Cubano de 1907, hubo en tot al 1 1.217 chinos en toda Cuba, presentando una r educción de unas 3.000 pe rs onas de l mismo or igen co mpara do con los 14.863 chinos censados en 1899. En 1907, La Habana, Mat anz as y Las V il las seguía n siendo las tres prov incias donde se con centraba m ás del 80% de todos los inm igrantes chinos, de los cu ales 3.558 est aban en Las V illas, 3.221 en Matanzas y 2.940 en L a Habana. 1 Los censos de 1899 y de 1907, fueron los pr ime ros en conta b ilizar a los chinos por separa do y categorizaron a la inmi gr aci ón china se gún sus ofici os. Como se puede aprec i ar , el 90% de los c hinos e conóm icamente activ os t rabaja ban en l abores agrí co las, en servici o do méstico y en actividades mercantile s. En aquel mom ento, h abía 4.729 jornal eros, 2.059 co merc i antes, 1.644 cr iados do mésticos, c uya c anti d ad t o tal llegó a ser 8.432, ocupando un porcentaje de má s de la s tr es cuart as p arte s d e la pobla ci ón chi na en Cuba. Ademá s, vendedores, carbone ros , lav anderos y bara tilleros eran tam b ién otras de las ocupa ciones a que s e dedica b an los chinos con gran masivida d (ver T abla 2-1). Si s e obs ervan los datos de las dos col umna s correspondie ntes a 1899 y 1907 , se puede observar la tendencia a la reduc ción d e los trab aja dores a gríco las y al increment o de comerc iantes. Los jornal eros di sminuyeron de 8.033 en 1899 a 4.729 e n 1907; los cri ados, de 2.154 a 1.644; los tabaqueros, de 361 a 87. A l contr ario, se incr em ent aron los carboneros, jardineros, come r cia n tes, vendedor es y lava nderos, s obre todo, l a s últ imas tres c ate gorías . Se compr ende que eso s e rela cionaba c on los fl u jos migratorios en el interior de l país desde las zonas rurale s haci a las urban as, como hemos me ncionado en Ca p ítul o 1. 1 Miriam Herrera Jerez y M ario Castillo Santana, De la memoria a la vida pública: identidades, es pacio s y jer ar quías de los chinos e n La Habana r e pub licana, 1902-19 68 , La H abana: Centro de Investigación y Des arrollo de la Cultura Cuba na Juan Marinello, 2003, p. 37. 68 T abla 2-1 Estructura ocupacional de l a p oblación chi na en e l país (1899 -1907) Oc upaciones 1899 1907 Jornale ros 8033 4729 Carboneros 99 287 Cria dos domésticos 2154 1644 Barberos 61 45 T a baqueros 361 87 Jardine ros 71 120 Come rciante s 1973 2059 Panade ros 48 15 V endedores 471 987 Za pateros 29 18 Barat i lleros 290 232 Sastres 27 16 La vanderos 196 282 Pintore s 23 18 Albañi le s 121 78 Hojal ateros 23 11 Carpi nteros 104 84 Dueños de hote le s y fondas 17 19 Fuente: C ensos de la R epública, 1899 y 1907. Citado en Miriam Herr e ra J erez y M ario C as tillo Santana, De la m emoria a la vida pública: identidades , espac io s y jerar quías de los chinos en La Habana r e publicana, 1902-1968 , La Habana: Centro de I nvestigación y Des arrollo de la Cultura C ubana J ua n Marinello, 2003, p. 38. De modo pa rti cul ar , en la provincia habane ra, en tre 1899 y 1919 hubo una dismi nuci ón d e la pob lación asiá tica (ve r T abla 1-5), pero s e mantenía la con centración de los comerc i antes-i mporta dor es y de una buena parte de los trabajadores chinos ac tivos en e l pa ís. Según el estud io rea lizado por He rrera J erez y C astillo Santana, de todos l os la vande ros asiátic os, el 78% est aban en es ta provincia; así c o mo e l 51% de los taba queros, e l 46% de los vende dores, e l 34% de los criados y el 20% de los com erciantes y jornal eros. En gen eral, repr esentaban el 25,4% de todo s los chinos la boralmente acti vos en el país. Estos datos corresponden al año 1899; y a pesar de la dismi nuci ón poblacional que s e aprecia en 1907, to davía el 24,7% de los chinos con ocupa ción s e encontraban con cent r ados en la provinc ia de La H abana. D e el los, e l 74% 75 depresi ón comercial e industrial de Cuba. Los chinos llega ron a Colón alr ededor de l a década d e 1870. La pobl ación asiática al canzó m ás de 2.000 en e l per iodo pico, p ero se iba d isminuye ndo gr adualmente, hasta al rededor de 160 en 1931. En ese año había 25 bo degas, 4 la vandería s, 4 fondas, 1 dulc ería, 3 huertas de hort alizas de prop iet arios chinos . 60-70 chinos se encon traba n desocupa dos. En S anta Clara l a pobl ación de la inmigración chi na e ra alre dedor de 300. Había 10 bodega s, 1 t ienda d e produc tos impor tados, 7 -8 fondas, unas 10 lavanderías, 6 - 7 posadas, 20-30 puestos de fruta s , 3-4 vendedores am bulante s y 20-30 desocup ados. Sanct i Spir itus era la ci udad que acogía 40 -50 chinos , 10 bodegas, 2 fondas, 4 la vanderías, 4 huerta s de hortalizas, 4 vend edores ambulantes, a ntiguamente unos 50 traba j adores a zucare ros. Desde que de cayó bruscame nte e l precio de azúc ar , m ás de 30 personas queda ban sin empleo, de los cua les l a ma yoría s e hab ía ido a o tros lugares para busc arse m ed ios de subsistenc i a. La historia de la c omunidad c hin a en C iego de Ávila data de l a Guerra de Independe nc ia Cubana, pero hubo poca pobla ción al pri ncipio. L as a sociacione s chi n as em pezaron a crearse a p artir de 1912. En 1931 había la del eg ación fi lial del Partido Naci onalista, que cont aba con má s de 100 mie mbros . La fili al de Chee K un T ong con má s de 400 miembros. A demás exi st ían Lia n Y i T ong , Sue Y ue T ong, la fi lial de Cha ng W eng Chung T ong. 9 La pobla ción ch ina se aprox imaba a 1.400. De el los, más de 100 eran com erciante s . Hab ía 30 bodegas, 40 lavande r ías , 3 a lmace n es de l ence r ías fin as, 3 ti endas de produ ctos universales, 1 barbería, 14 h uerta s de hortalizas, 2 fondas, 4 posadas desti nad as a cliente s o cci d entales. Las propiedades con mayor inversión t ení an un capital más d e 10.000 p esos . Cuando emp ezó la za fra, h abía ca si 600 tr abajadores az ucareros de origen c hino, pero sin una or ganizació n s indic al. Respec to a l as pe rs onas desocupa das exi st ía n m ás de 500. 9 T oda s estas as oci aciones tien e n su s ede principal en La Ha b a na. Son de distinto carác t er , político, patronímico, etc . E n el C apítulo 4 s e mencionará en detalle la situación de las a s ociac ione s china s en Cuba. 76 En Florida hab ía cer ca de 300 c hinos, de los cuales 130 ha bían ingr esado a disti nta s asociacione s . H ab ía 23 bodegas, 8 fondas, 2 almace n es de lencerías f inas, 1 1 la vanderías, 13 huertas de hortalizas, 2 barbe rí as. De l os vari ados s ectores donde exi st ían propi edades c hinas, el sector de bode ga e ra el único que luc raba. L os restantes sólo mante n ían los gastos con los ingresos, sin gana ncia s . Florida no e ra el único que sufr ía de esta situación, lo cual era resulta do d e la economía c ub ana decaí da. Cam agüey er a donde residí an má s de 1.000 chinos . En esta ciudad, había esta blecimient os comerciales de propiedad ch ina, que incl uían 3 almace n es de lenc er ías fina s, 6 lavande r ías, 2 fondas, 30 hue rtas de hort ali z a s. Además, había 400 tr abajadores az ucareros. La pob lación dese mpleada o cupa ba u n porcentaje más d el 50% de la tot alidad. Unos 120 chinos vivían en Bayam o. H abía 1 tienda de productos im portados, 25 bodega s, 7 lavande rías, 3 fondas, 4 huerta s de hortal iza s, 10 vende dores ambula n tes. Los come rci os chinos predom inaban en varios s ect or es , s obre todo, en bodega, en que la s propiedades ch inas ocupa ba n el pri mer lugar en el me rc ado loc al, a pesar de la com petencia de l os españoles. La co munidad ch ina apa re ció h ace más de 60 años en Santiago de Cuba, l a cua l e ra la s egunda ciudad má s conce n trada de dic h a inm igrac ión, sigui endo a La H abana . En 1931, cont ab a con una pob lación chi n a de 2.00 0, de los cuales, el 60 -70% er an traba j adores y el otro 30 -40%, co merciante s. H abía 50-60 vend edores a mbulantes y otras 700 personas d esocupa das. Los comercios sólo podían mant en er las cond ici on es ac tuales porque e ra d ifícil progre sar . Los trabajadores chinos cobraba n un sala r io ent re 25 y 30 pesos me nsuale s y trabaj a ba n 14 horas diaria s. T odaví a no se había cre ado ninguna or gani zación sindical. A la c ontinuaci ón, se enum era la sit uación comercial de dicha ciud ad en una ta bla con ba se en el result ado del informe aquí citado. 77 La situación come r c ial de l a comunidad china en S antiago de Cu ba en 1931 Categorí as Cantidad Capital (en peso) T ransacci ón comer ci a l (en peso) Bodega 150-160 1.000-10.000 Dece nas a 100 diarios T ienda de produc tos im portados 6 3.000-5.000 > 100 dia rios Puesto de frut as 150 100-300 10-30 diari os La vandería 100 100-300 50-100 semana l es Resta urante (occi den tal) 10 1.000-2.000 25-30 * Fonda (orie ntal) 2 500-1.000 25-30 * Barberí a 1 > 1.000 30-40 * Panade ría 4 > 4.000 Contrat an trabaja dor es occ identales cuyo s ala rio me nsual osci l a entr e 20-50 pesos. T ienda de mobi lia r io de m adera 3 3.000-7.000 Contrat an trabaja dor es occ identales cuyo s ala rio me nsual osci l a entr e 30-70 pesos. Obs erva ción: los ingresos m a rca dos c on * no se e spe c ifican si son d ia r ios o semanales en el te xto origina l. T . A. En Guantá na mo Ha bía 140 chinos, 19 lavanderías, 17 -18 bodegas, 1 tie nd a de productos import ados, 7 fondas, 23 huertas de horta liza s, 2 barbería s, 30 vendedores am bulantes en 1931. 70- 80 personas se encontraban s in emple o, p ero cuando emp eza r a la zafra quiz ás t endrían posibili d ad de t r abaj o. Ha bí a 150 chinos en la base militar estadounidense , de los cua les unos 50 era n traba j adores contratados a l ar go plazo y el resto a corto plaz o. En vi st a de l a l legada de la s naves estadouni denses a la base, s e contrat an te mporalmente más trab aja dor es de orige n ch ino par a satisfacer l a de manda d e mano de obra. Ha bía 3 fondas, 1 ba rber ía, 2 la vanderías, 1 puesto de fru tas de propi e dad ch ina y todos lucraban. Al principi o, los chi nos que l aboraba n como co cineros er an muy po cos . Después con la autorización de l Gobierno norte a mericano, vinieron má s . El informe de invest igación llevada a cabo por el C ons ulado chino no aba r caba toda s las ciudades, pero nos permite t ener una visió n sobre la s itua ción económica de la co muni dad chin a ba jo la depr esión e conómica mu ndial . Par tie ndo de los contenidos 78 del infor me, los comercios chinos fueron afectados e n diferentes grados. La r ece sión de la economía cubana en general y la s condiciones come rc iales desfavorable s de los negoc ios en espec íf ico se tra duje ron al desempleo ent re los inm igr antes chi nos. En ci udades c omo Ca magüe y , más de l a m itad d e l a pobl aci ón oriental est aba d esocupada . En el mismo 1931, el Cons ul ado chino en L a Habana rea lizó ot ra inv estigación, trat ando de cono cer la s i tuación de desempleo y brindar asiste ncia a la co munida d ch ina, y al final rec ibió aproximadamente 500 encuesta s des de distint as ciudades cubana s . Los result ados principales fueron lo s siguientes: De los chinos desocup ados encue s tados, 350 perso nas llevaban m ás de 10 años vivi endo en Cub a. 95 personas tenían 50 años o más . En cuanto al t iempo s in e mpleo, 166 personas estaba n d esocupados durant e un año o menos. Los que llevaban m ás de un a ño sin emple o er an 136 personas. Los que habían s ido desempleados por más de dos o tres años eran 93 y 74 personas respecti vam en te. De todos los encuetados, ante s del desem pl eo había 205 lava nd eros, 62 azuc areros, 42 hortela nos , 39 coci n eros, 38 bodegue ros, 28 frute ros , 24 ayudante s en fondas . Ot ros 80 chinos se laboraban como li mpiadores, vende dores ambulantes, barberos y otros. D e los encue stados, 215 personas se ma nte n ían a sociadas a las socieda d es chinas. 10 En la encu esta, se les sol icitaba indi car e l mínimo c os to mensua l necesitado para cubri r los gastos de la vid a coti d iana . 130 personas m ostraban que necesitarían 10 pesos y más. O tras 200 pe rsonas i ndicaba n que 5 -10 pesos s erí an suficientes, mientras que 42 personas esperaba n contar con solo 2 -5 pesos . H a bía 102 personas que no podían cal cu lar la cifra y /o no aportaban tal i nfor mación. 11 Cuando s e le s pregun taba si quería n volver a China , e xcepto 21 chinos encuestado s que no que rían re tornar a Chi na, todos l os restantes mostraron gra n deseo de regresar a su paí s de orige n. 12 Lam en tablemente, no hemos e ncontra do ningun a información 10 “Investigación de los inm igrantes chinos des ocupados llevada a c abo por el Consula do Ge neral e n La Habana , C uba”, Recopilación de documentos histór ico s sobr e la inmigración china en el ex t r anjer o, tomo 1 , Guangzhou: Editorial del Pueblo de Guangdong, 1991, p. 881. T .A. 11 Ibídem. 12 Ibídem. 79 rela t iva a los trámites y costos del vi aje de vue lta a Ch ina. T ampoco es sabido el número de l os chinos que l ogr aron regresa r . En febre ro de 1936, la Cám ara de Co merc io Chin a ( se estudi ará en el Capí tulo 4) en vió a dos espec ialistas Chen Jiabia o y Zh ao Jianqin que real i zasen una i nv estigación ac erca de los nego cios de chinos en d istintas partes de Cuba, para después servir de refere nc ia en cuan to a firm ar conv enios en tre dos gobiernos. 13 El resultado de la inve stigación (ver la T ab la 2-4) fu e publicado en 19 37 por prime ra vez, y en 1945 por segunda ve z por su im por tancia. 14 T abla 2-4 Resultado d e la i n vestigaci ón comer ci al de la com un idad china r ealiz ad a por la Cámara de Comer cio China en 1936 Categorí a Cantidad Categorí a Cantidad Bodega de víveres 1.808 Puesto de ve rduras 13 Puesto de frut as y vegetales 799 Puesto de pe scado 49 Resta urante occident al 312 Fábric as de sal sa china 3 La vandería 656 T e atro 3 Alma ce n es de lencería s fin as 17 Za patería 16 Carni cería 29 Gale ría fo tográfica 3 Fábric a de taba co 5 Florerí a 1 Alma ce n es de mi scelánea s ch inas 44 Carpi ntería 3 Dulce ría 23 T osta dero de c af é 2 Barberí a 21 Ferret ería 1 Cafet er ía 23 Polle ría 17 Esta blecimient o d e ci garrillo 5 T ienda de ropa import ada 8 Agenci a de p eriódi co 3 Rel ojería 7 Farma cia chi n a 3 T ienda de asados 2 Panade ría 4 Fábric a de escoba 2 V enta de huevos 5 T otal 3.889 Papel ería 2 Fuente: “La s ituación económica de la comunidad china en Cuba”, Inmigrantes Pioner os , vol. 7, no. 4- 6, 1945, pp. 66-67. T .A. 13 Kong Ling, “ En busc a de be neficios par a la mayoría. Con motivo de la a mplificación de miembr os de la Cámara de Comercio C hina (2)”, W ah Man Sion P o , 9 de abril de 1957. T .A. 14 “La situac ión e conómica de l a comunidad c hin a en C ub a ”, I nm i gr antes Pioner os , vol. 7, no. 4 -6, 1945, pp. 66-68. T .A. 80 Según el resu ltado, en 1936 hubo en Cuba 3.889 es tabl ecimientos comerciale s chi nos, con una inv ersión total de 3,9 millones de dó la res. De las 3.889 tiendas, 1.808 eran bodegas de víve res, representando un 46% de l a tota l idad; s eguidos por pue s tos de frutas, que habí a 799 correspondiente al 20%; 656 lavandería s con un a porción d el 17% de todos los comercios ch inos; 312 restaurantes, c on un porce ntaje de l 8%. L a suma de los números de estos cua tro sectore s corresponde a un 92% del total de los comercios de la c omunid ad ch ina e n Cuba, lo cu al i mplica la alta conce n tración de la s a ct ividades com erciales de los inmigrant es chinos en el país . Aparte de l a situación de l os establecimie n tos co merc i ales de la c omunidad asiá tica en Cub a, encon tram os una t abla que muestra el nivel de d epósitos banc arios de los col onos chinos (ver T abla 2-5) en 1936. T abla 2-5 Depósitos b ancarios de inmigrantes chinos en Cuba en 1936 Nombr e del banco Importe total (en dólar es) Banc o Real de Ca n adá 431.537,41 Banc o de Boston 235.000,00 Banc o City 193.992,95 Banc o de Nueva Escoci a 100.000,00 Banc o Chase 21.993,82 T otal 972.524,18 Fuente: “La s ituación económica de la comunidad china en Cuba”, Inmigrantes Pioner os , vol. 7, no. 4- 6, 1945, pp. 67. El artícul o subrayó que la cifr a del Ban co Chase no era confi able porque según se sabía , e l depósito de un in migra n te c hino solo h abía superado la cantidad arri b a señal ada . Asimismo, el importe to ta l de cada ba nco tendr ía la si tuación similar . Suponiendo que las cifras fuesen pre cisas, un m illón de dóla r es no podría representar los biene s d e los inmigrante s chinos en Cuba. Cierta c anti dad de chinos, por no conoc er bie n el idioma español y no esta r acostum br ados a d epositar e l din ero en b ancos para evi tar los procesos co mplicados de sa carlo una ve z fallecidos, pref erían guardar s us ahorros en c asa o e sconderlos en algún lugar secreto. 81 He aquí dos casos public ados en el art í culo citado pa ra comproba r lo mencionado arri ba: Hace dos años , después del fa llecimie n to de un d ueño de una lav and ería, su famil ia en contró en una caja d e hie rr o más de 3.000 pesos en efe ctivo. En 1943, un chi no de dicado al cultivo d e hortal izas vi no al C onsulado G eneral solici tando el cambio de moneda de 600 dólar es estadounidens es ya no cir culantes que habí a guar dado hacia 20 años . Además, los chi nos s uelen ser r obados por los cubanos, y es fr ecue nt e que los ladr on es se lleven c ons igo bu ena cantidad de efectiv os . 15 2.1.3 La ec onomía de la comunidad en la década d e 1950 T om ando referencia al estud io rea lizado por Song Xiren, empleado d e l Consulado Genera l Chino en Cub a en los años 1950, se p ued e c onocer la s i tuac ión económica d e la comunidad e stud iada en aquella década (v er la T abla 2-6). T abla 2-6 La ec onomía de la comunidad china en Cu ba en los 50 del siglo XX Sector es Cantidad Capital (en dólar) Estimaci ón de ganancia Bodegas 1.667 5.000-50.000 5%-10% Puestos de frutas y ver duras 720 500-5.000 10%-30% Lavanderías 591 500-20.000 --- Fondas 281 5.000-50.000 10%-25% Gr anjas agrícol as 20 10.000-50.000 10%-33% Fuente: Xir en Song, La histor ia d e los inmigrantes chinos en C uba , T a ipéi: E ditorial de Col e cción d e Libr os de Ultramar , 1957, p p. 17-18. T .A. Según la T abla 2 -6, e n l a dé cada d e 1950 d el si glo XX, hubo en Cuba prop ieda des chi nas en los negoci os de bodegas, puestos de frutas y verduras, lavanderías, fondas y granja s agrícolas, s umando un tot a l de 3.279. De éstas , 1.667 eran d el s e ctor de bodegas, ocupa ndo má s d e la mi tad. A demá s de los nego c ios arri ba enume r ados, exi stían 241 ti endas de o tros s ect ores re laci on ados con los of icios com o mé di cos, abogados, chófere s , azucareros, carpinteros, alba ñi les, barberos , traba jadores del c ine, florist as, sastres, zapat eros, et c. De ac uerdo con la estimac ió n del autor Song, las propieda des com erciales y agríc olas alcanzaron los 10 millones d e dóla res estadounidenses. 16 15 “La situac ión e conómica de l a comunidad c hin a en C ub a ”, I nm i gr antes Pioner os , vol. 7, no. 4 -6, 1945, p. 68. T .A. 16 Xiren Song, La his toria de los inmig r antes c hinos en Cuba , T aipéi: Editorial de Colec ción de Libr os 82 Los come rci ante s ch inos pertenecie n tes al sec tor de b odegas eran todos det allistas, cuyos capitale s oscilaban entre 5.000 y 50.000 p esos , y aproxim adamente el 50% se enc ontraban en La Hab ana, m ient r as el resto en otras partes de l país. La s bodeg as china s vendí an principalmente product os alime n ticios y bebidas, como arroz, h arina, a ceite, sal, azúcar , p escado s eco, leche e n la ta, jamón en l at a, l ic or , c ig arrillo, café, ja bón, et c., con una t asa de g anancia de entre el 5% y el 10%. Los bodegueros chinos importaban productos c on los al mac enist as español es, obte niendo gananc ias mediante ahorros y la r go t iempo laboral . Un propietario chino de bodega, sea cuánt o sea e l capi t al, cobraba un sala rio mensual de 60 pesos, o hasta 90 p esos como m áximo. El 99% de los dueños de bodegas viví an en la tra s t ienda d el m ismo local donde efectuaba n el negoc io. N o salí an de viaje n i te n ían n ingún ti po de entreteni m i ento, s ino que tra b aja ban en todo mom ento sin d ías feriados. En o tras palabras, sacrific aban su tiempo de descanso y oc io para prol ongar el tiempo laboral y d e esta for ma a u m enta ban las ganancias. 17 En cuanto al sector de fondas, except o 6 o 7 fondas de dueños chinos en La Habana que ofrec ían platos chinos, en l as restantes sólo se servía com id a cuba na o norte americana. E l capital de inve rsión era de ent re 5.000 y 50.000 pesos , con una t asa de gana ncia de l 10%-25%. Debido a la implementaci ón de la ley de l 50%, la gran ma yoría de la s fondas se encontraban en una situación difícil de suste ntarse. 18 Respec to a las l avande r ías chinas, er an establecimientos pequeños qu e realizaban el lavado manualmente y no podían limpiar en s eco los te ji dos de lana. P or la fa lt a de má quinas d e la v ar , los lavanderos te n ían que tra b ajar hasta 16 horas di arias. En este senti do, los dueños chi nos de lava nd ería s eran al mismo tiempo trabajadores. En la década d e 1950, h abía 20 gr anjas agrícolas ch inas en Cub a. En l a m ayoría se cul t ivaba n hortalizas tanto chinas como o tros cu lti vos t ípic os cubanos. En pocas granja s se criaban po llos y n inguna cul tiva ba l a c aña de azúcar que er a e l produc to de Ultramar , 1957, p. 18. T .A. 17 Ibídem. 18 Xiren Song, La his toria de los inmigrantes chinos en C uba , T aipéi: Editor ial de Colecc ión de Libros de Ultramar , 1957, p. 19. 83 agrí cola princ ipal de Cuba . El c ap ital solía se r de entre 10.000 y 50.000 pesos, con una ta sa de ganancia en tre 10% -33%. Las granja s no se habían industrializado, sino que depe ndían de animales de tiro para ara r y desyerba r; y de humanos para culti var y cosec har . De los 1.000 chinos dedicados a la ag ricult ur a, al r ededor de 300 er an traba j adores contratados por occidentale s. 19 Los puestos de fruta s y verduras eran pequeños negoci os, cuyo capi ta l de inversión oscil aba n entre 500 y 5.000 pesos, con una gana nci a del 10% -30%. Los propiet arios chi nos sumini straban prin cipalmente a los vec inos pa ra satisfac er l as de ma ndas diarias, por lo t anto, no importaban e n gran ca ntidad y los ingresos diari os eran limitados. 20 En rasgos generales, en la pr imera mitad d el s ig lo X X, los inmi grantes ch inos en Cuba, o e ran com er ciantes, o eran trabajadores. A pesar de las infl uen cias externas, com o la crisis económica mundial, la inestabilidad política cubana , l as limi t aciones de la inmigración china, entre otras, las ac tivid ades e conómi c as de los chinos habían aum entado consider ablemente en ese pe riodo. Nu méricame n te, e n 1913, según el informe comercial del cónsul Li n Xiangbin, las localidade s comerciale s de ch inos no superaban los 1.000 por toda Cuba, mie n tras que dicha ci fra habí a incrementado hasta 4.000 en 1936, de ac uerdo con el resul tado de la investigación llevada a cabo por la Cám ara de Come r cio Chi na. Este nivel se mantenía en la dé cada 50 del mismo siglo. El incr eme n to de co mercios de c hinos est aba estrech ame nte v incu lado con la s dos ole adas m igrat orias oc urridas en l a prim era mitad del s iglo XX , que ayuda ban a ma ntener la pobl aci ón de la col onia asi áti c a en el país en un nivel considerable. L a pobla ción de in migrantes chinos alc anzó alre dedor de 60.000 en 1922. 21 A pesar de que disminuyó después, debido a la reanudación de las polít i cas m igrat or ias restrictivas, la pobla c ión de chinos e n Cuba se mantuvo alre dedor de 30.000 antes de ent rar en la 19 Ibídem, p. 20. 20 Ibídem. 21 Gregor B enton, Chines e Migrants and inter nationalism: For go tten His tories , 1917 -1945 , London a nd New Y ork: Routledge, 2007, p. 41. 84 déc ada 1940. U na buena base poblacional era fu ndame ntal p ara la operaci ón de negoc ios de los chinos, cond ici onad a por l as caracte r ístic as de l re clut a miento de mano de obra, e l s uministro de mercancía y la s alida d e los productos de los establec imientos com erciales. La historia dor a estadouni dense K athleen Lóp ez resumió el proc eso migratorio de los chinos a Cuba en una frase one brings anothe r , hi jos o s obrinos s iguie ndo el paso de pa dres o tíos, he rmanos y pri mos me nores siguie n do a los ma yores. Después de que ll egaron, los nuevos inmigrante s ensegu ida fueron coloca dos en puest os de trabajo estre chamente vinculados con los negocios que te nían s us fam il iare s, m ediante los cua les pudieron ingre sar al pa ís. Al acumula r tant o experi en cia como capital inicial durante v arios años co mo ayudante, aque llos que qu isiesen mon tar s u prop io negoc io en el mismo s ect or , serían finan cia dos por sus anti guos dueños y éstos, se convert iría n en sumi nistra dor es, asegurando l a salida de sus productos. 22 De esta for ma, a medi d a de la in migra ción “uno trae a o tro”, los capitales ch inos se conc ent r aban aún más en ciertos sectores que eran tradicionalmente ventaj osos para la comuni dad ch ina, como bodegas de víve res, pue stos de frutas y verduras, fondas, huert as de hortalizas, lava nder ías, etc. La a lta con centraci ón en estos terre nos también te nía que ve r con la competencia en el m ercado c ome rcial de Cuba de a quel periodo. En real idad, er a difícil para los come rc iantes chinos ubicarse en otros sect ores porque la e conomía cub ana esta ba bajo el control de los capitales estadounidenses, ing leses y español es. D ad o es o, los chinos pref erirí an involu crarse en los se cto re s que requerían me nos inversión y s uponían m enos rie sgo. Con respec to a lo me ncionado, un artículo publi cado en 1945 comenta b a l a situación econó mica de la comunidad chi na en Cuba de l a siguiente for ma: En e l ámbit o económico de Cuba, las industrias como la pr oducción azucar era, la elaboraci ón de li cor , las comunicaci on e s del transporte públic o están e n manos de los nor teameri canos y brit ánicos. Por eso, éstos s e 22 Ka thleen López, “ ‘One Brings Anothe r ’: The Formation of Early-T wentieth- C entury C hinese Migrant Communities in Cuba ,” in Andrew R. W ilson, ed., The Chinese in the Car ibbean , Prin ceton: Markus W iener Publishers, 2004, p. 98. 91 chi nas en Cuba d ependían princ ipalmente del lavado a ma no. En 1933, ant e la crisis económica y la impleme n tación de l a Ley d el 50% d e T rabaj o Nativo en Cuba, en tre los inm igrant es ch inos dedic ados a la lava nd ería en Cub a se creó l a U nión d e T intoreros y Lavanderos. U n ar tí cul o publ ica do en W ah Man S ion Po con motivo de l 24 aniversari o de d icha unión nos perm it e conoc er la sit u aci ón de aque lla époc a y en tende r por qué se cre ó l a instituci ón menci on ada, qu e se expresaba en el siguiente text o : En el o toño de 1933, estal ló una r evol u ción en Cuba en contra e l Gobierno de Gerar do Machado. D isti ntos par tidos s e levant ar on para compet ir por c onseguir e l poder , de jando la isla de Cuba inestabl e en todo ámbito. Los el ementos del ictivos se apr ovec har on del de sor den social y perturbar on las industrias y come r cios. La indu stria lavandera de los inmigrante s chinos fue dañada en distin tos grados . Algunos establ ecimientos de lavado se v ier on obl igados a s uspender la o peración. O tr os fue r o n r obados . Los pr opietari os y trabajador es de este giro, sin m edios a acudir a la ayuda, s e pr e cipitar on al Casino Chung W ah para escapars e del caos. Ante tal cir cunstan cia, pr opusier on que era nec esario r eunir las fuerzas entr e todos para r esisti r a la violenci a y hosti li dad. Asimi sm o, se fundó la Unión de T int or er os y Lavander os el 15 de sep tie m br e d e 1 933 y el 4 de f ebr er o de l año s iguie nte s e cele br ó la inauguración. Más de 300 lavanderí as y m ás d e 2.000 personas s e ingr esar on a la Unión. 38 De ahí, se refleja que la U nión de T in toreros y Lavanderos fue c reada par a que los com erciantes y trabajadore s de d icho gi ro se enfrent as en con l a sit u aci ón prob lemática de aquella época ca ra cte r iza d a por e l c aos político y la re cesión económica d e Cuba. Después de la funda ción, la U nión se enc ar g aba d e arre glar asuntos de c ada tipo par a sus asocia dos, como se descri b ía en un artíc u lo pub lic ado en Hoi Men Kong Po con mot ivo del 21 ani v ersario de la funda ción de dicha u nión: En c aso de que eran interr ogados por acusac iones r elaci onadas con vi olaciones de der e chos de trabajador es, temas hi giéni cos, exceso tiempo laboral, etc., la Unión enviaban personas para defe nder a los lav ander os chi nos acusados. Incl uso cuando ocurrier on r obos , pesquisas, acu s acione s cal umniosas, s ean de d ía o de noche, tambié n enviaban al personal para mediar . La cant idad de casos c omo éstos lle gó a e ntr e 100 y 200 anualmente. Si no arr eglar on todos, un 80% o hasta un 90% fuer on r esue ltos satisfac toriamente bajo l a inte rv ención d e la Unión. 39 38 Shiping Li, “C on motivo del 24 a niversario de la funda c ión d e la Unión d e T intoreros y Lavand e ros, I”, W ah Man Sion Po , 28 de febrero de 1959. T .A. 39 Shiping L i, “C on motivo del 21 aniversario de la funda ción de la Unión de T intoreros y Lavand e ros”, Hoi Men Kong Po , 23 de febrero de 1955. T .A. 92 2.2.2 La bodega El Dir ectorio Com er cial de l Muni cipio d e La H ab ana publi có un a est adística sobre la presencia de propi etarios c hinos e n 1954 (ver la T abla 2-8), l a cual nos perm ite te ner una id ea aproximada de las dim ensiones de la ec onomía china en la capital cub ana. Para adentra rnos en m ás det alles, conviene com p arar la evolución de los propie t arios chi nos en ocho gi ros e conómicos de La H abana entre 1927 y 1954 (ver la T abl a 2-9). T abla 2-8 Pr esencia de p r op ietar ios chinos de La Habana e n 1954 Renglón Cub anos y otras nacional idades Chinos % T renes de l avado a mano 26 130 83,3 T intore ría s 496 91 15,5 T ienda s de product os de As ia 33 20 37,7 T ienda s de víve res finos 44 20 31,2 Bodega s 1.663 277 14,3 Resta urantes 76 17 18,2 Puestos de fruta s y vianda s 122 173 58,6 Carni cería 731 10 1,3 Combusti ble s y a cce sorios de autos 479 63 6,1 T ienda s de pesca do fresco y mariscos 13 24 64,8 Puestos de frit uras y helados sin mesa 2 108 98,2 Puestos de fruta s y fritura s 8 70 89,7 T a lle r es de za pa tería a mano 131 9 6,4 T ienda s de sederí as y quin callas 466 4 0,8 Cafés y c antinas 40 5 1 1,1 Alma ce n es de porce lana, loza y cristal 13 1 7,1 T ienda s de tejido c on tal ler 1 18 2 1,6 Fuente: Dir ec torio Comer cial del Municipio de La Habana , 1 954. Citado en Miriam Herrer a Jerez y Mario Ca stillo Santana, De la me mo ria a la v ida pública: identid ades , es pa cios y j e rar quías d e los chino s en La Habana r epublicana, 1902 -1968 , La Ha bana: C entro de Investigación y De sarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello, 2003, p. 151. Es pal pable el crecimiento del sect or d el sec tor de bod egas , junt o con la estabilidad que mant enían l as tie ndas de productos de As ia. En ciert o s entido, se puede de cir que la déc ada de 1950 ser ía l a etapa de predo mini o d e l os deta ll istas (dueños de bodeg as) en e l conj unto de las insti tu ciones de l a co munida d c hina de L a Haba na. Su proce so de fortal e cimiento d espués del f in de la Segunda G ue rra Mundial tenía que v er con la 93 dec linaci ón d e l a inf luenc ia de la élite importadora china en Cub a como grupo domi nante en la com un idad. T abla 2-9 Evoluci ón de los p r opietari os ch inos en ocho gir os económic os de La Habana entr e 1927 y 1954 Gi r o 1927 1954 Evoluci ón La vanderías 293 130 -163 Puestos de frutas y via ndas 535 173 -362 Bodega s 63 277 +214 T ienda s de product os de As ia 22 20 -2 Resta urantes 4 17 +13 Carni cerías 3 10 +7 Cafés y c antinas 2 5 +3 T ienda s de pesca do y m ariscos 4 24 +20 Fuente: Dir ector io de Cuba , Ed. Schneer , S.A., 1927; Dir ector io Comer c ial del Municipio de La Habana , 1954. Citado en Miriam Herrera J erez y M ario Ca stillo Santana, De la me moria a la vida pública : identidades, espacios y jerar quías de lo s chinos en La Habana r epublicana, 1902 -1968 , La Ha bana: Centro de Investigac ión y De sarrollo de la Cultura Cubana Juan M arinello, 2003, p. 152. Según los investi gadores M. Herrera Jerez y M . Castillo Santa na, l a nueva rea lida d polí tica d e Chin a que llegó con el triunfo d el Par tido Comunista Chino s ign ific ó, para los im portadores-al macenista s asiáticos, “una abrup ta dislocación de las cone xion es con su pa ís de or igen qu e te nía n l ar gamente estable cida s por m últiple s vías ”. Eso fue así por los impor tadore s, un a cantidad considera b le de los cuales se alineaban al Kuomint ang, s e basaban buena part e de su acti vidad empresarial en Cuba , país que no habí a r econocido e l G obierno c omunista n i había establecido vín culos co mercial es con él . As í que el modo d e operación de negocios y la fu ente de s u poder en l a comunidad queda ban afect ados. Y así s e abri rí a el espacio que o cuparí an los detallistas . 40 A pesar del fortal e cimiento del peso de l os deta ll istas chinos, el sec tor de bodega s sufriría un descenso en la segunda mi tad d e la d éca da de 1950 . Por un lado, d espués de la Segunda Guerra Mundia l, E st ados Unidos se destac aron por el ascenso c o mo 40 Miriam Herrera Jerez y M ario Cas tillo Santana , De la me moria a la vida pública: identidades , espac ios y je rar quías de los chinos en La Habana r epublica na, 1902 -1968 , La Ha bana: Ce ntro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana J u a n Marinell o, 2003, p. 154. 94 pote ncia heg em ónica qu e tenía un impact o fuerte en múltiples esferas d e Cuba. El ca pital nor teamericano pen etró e n casi tod as la s ra mas c la ves d e l a e conomía cub ana. 41 El que af ectaba en mayor grado a los bodegueros chinos fue el sur gimiento de las nueva s ca denas de super mercados. Aunque no estaba n diseñados para los s ect ores socia le s en los que a ctuaban los comerciantes c hinos, estos centros come r ciales gene raron “un a fuerza absorción d e los ni chos de m erca dos haban eros ”, conc entra ndo en su funciona mi ento s ervicios de frute ría, carnicería, ti endas de víveres finos, et c. Ademá s, establecie ron el prin cipi o de “v enta al contado”, es dec ir , que los superme rcados no fiaban como lo s olían hacer los dueños de bodegas. D e esta forma, este proceso de con cent r aci ón de la propi edad en el com ercio interior dej ó dur ame n te afec t ados a los det allistas chinos, los má s numero so dent ro de la comunida d en l a déc ada 1950. 42 T abla 2-10 Pr oceso de conc entraci ón de la pr opi edad en el sector de bod egas d e La Habana, entr e 1954 y 1956 1954 1956 Evoluci ón Pr op ietarios quebrados (%) Chinos 277 135 -142 51,2% Otr os 1.663 1.359 -304 18,2% T ot al de prop ietarios de bode gas en qui ebra entre 1954-1956 446 Porcent aje que repre s en tan l os propi eta r ios Chinos en e l t o tal d e quebrados 31,8% Fuente: Dir ec torio Com er cial del Municipio de La Habana , 1 954; Directorio Gran Guía Industrial y Comer c ial de Cuba , La Habana: M ercurio, 1956. C itado en M iriam Herrer a Je rez y Ma rio Castillo Santana, De la mem oria a la v ida pública: identidades, e spac ios y jerar quías de los chinos en La Habana r e publicana, 1902-1968 , La Habana: Centro de I nvestigación y Des arrollo de la Cultura Cubana J ua n Marinello, 2003, p. 155. Por otro lado, el descenso num érico de la inmi gr aci ó n e n l as década s 1940 y 1950, com parada con la que ocurrió e n fine s de l a dé cada de 1910 e ini cios de 1920, co mo hem os expli c ado en el Capí tulo 1, t rajo otr as di ficulta des para que los de tallistas chinos 41 Carmen Arocha Mariño, “La economí a y la salud públic a en Cuba en la d éc ada de 1950”, R evi sta Cubana Salud Pública , 2002, no. 24(2) , p. 136. 42 Miriam Herrera Jerez y M ario Cas tillo Santana, De la memor ia a la vida pública: identidades, espac ios y je rar quías de los chinos en La Habana r epub lica na, 1902 -1968 , La Ha bana: C entro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana J u a n Marinell o, 2003, p. 15 5. 95 ma ntuviesen su negoci o, entre las cuales, la falta de mano de obra b arat a. 2.3 La situación del envío de r em esas hacia China Los inm igrantes chi nos en Cuba e nv iaba n remesas, p rincipalme n te pa ra mantener a sus famil ias que se quedaba n en China y no pod ían re unirse con ellos e n l a isla. A ntes de ade ntrarnos en estudi os detallados de la s r e mesas, es oportuno repasar las ca racterística s de l a com posición de sexo de la comun idad china en Cuba, para ente nder la existencia de la s f amilia s en ul tramar de los inmigrant es chinos y la ne cesidad de envi ar remesas a l os familiares que permanecían en China . 2.3.1 Las famili as en ultramar de los chinos en Cu ba En t érminos generales, la com unidad de inmigrantes chinos e n Cuba estaba com puesta predom inant emente por indivi duos mas culinos, sean en l a épo ca d e los cul íes d el sig lo XIX o l a de i nmigrantes l ibr es del s ig lo XX . D e acuerdo c on los censos de Cuba aba jo ci tados, la pobla ci ón de in migra n tes femeni nos de orig en c hino nunc a superó el 5% (ver la T abl a 2-1 1). T abla 2- 11 Compos ici ón de sexos d e la c omu nidad china en Cu ba en s iglos X I X y XX Año Poblac ión Hombr es % Mujer es % 1861 34.828 34.771 99,83 57 0,17 1877 40.327 40.261 99,84 66 0,16 1887 28.752 28.694 99,80 58 0,20 1899 14.863 14.814 99,67 49 0,33 1907 1 1.217 1 1.166 99,55 51 0,45 1919 10.300 10.016 97,20 284 2,76 1931 24.647 24.445 99,18 202 0,82 1943 15.822 15.657 98,96 165 1,04 1953 1 1.834 1 1.350 95,91 484 4,09 1970 5.892 5.710 96,91 182 3,09 Fuente: J osé B altar R odríguez, Los chinos en Cuba. Apuntes e tnográficos , La Ha bana: Fundación Fernando Ortiz, 1997, p. 90. En el s iglo XIX , la pobl aci ón tota l de inm igrantes chi nas no al canzó los 100, de 96 la s cuales una par te ínf ima eran trabajadoras contr atada s y la otra parte, fa miliare s feme ninos de l os chi nos calif ornianos . E n 1907, l a p oblac ión fe meni n a de origen ch ino seguía siendo pe queña , hab ía 51 muje r es en tot al. En 1919, la c ifra aum entó hasta 284, producto de la cancelación de restri cci ones migr atori as te mporal es grac ias a la prosperida d e conómica cubana durante la P rimera G uerra M undial. En las d éca d as 30 y 40 de l siglo X X, la población de inm igrantes chi nas de cayó en cie r ta m edida , posible me n te por el retorno al país d e orig en d e los in migra n tes ba jo l a cr isis socioe conómica y la sus pensión de ingresos de nuev os inmigrantes debido a la G uerra cont ra l a Invasión Japonesa. En 1953, hubo 484 inmigrante s chinas, nivel máx imo de la población femeni na chi na que no se había visto antes ni después, producto de la resoluc ión favorable acerca d el ingreso de esposas e hijos men or es de 21 años a Cuba de los chinos que se hic ieron ciudadanos cubanos. Cuando lle gó 1970, la cifra dismi nuyó a 182, posiblemente por el re torno a Ch in a o l a emi gr aci ón s e cunda ria hacia Esta dos Unidos, Cana dá u otros paíse s u otras re giones después del tr iunfo de la Revol ución Cubana. Dadas la s es tadísticas d e la Oficina d e In migra c ión d e Cuba, en 1947 se reg istraron 28.748 hom bres de origen chino y 81 muj er es, lle ga ndo a l a proporción por sexos de 355:1. En cua nto al esta do c ivil, de t odos los 28.829 chin os regi strados, hubo 12.253 solte ros, 16.400 casados, 12 divorci ados y 164 viu dos. 43 A part ir de los datos, son sufici enteme n te c laros dos aspe ctos: pr imero, la alta proporción de solteros; segundo, la poca ca ntidad de inmigrante s fem enina s . Est o nos permite deduci r que los inm igrantes m asculinos ca sados d e orig en chino o se ca saron con muj eres cub anas, o sus espos as se quedaba n en China. Respec to a l a población de in migrantes chinos quie n e s se casaron con cubanas, no se han publica do en ni ngún lugar da tos precisos. Xu Rongnuan, representa nte de la col onia ch ina en Cub a, mencionó en l a II Asamb lea de la Repúbl ica d e China que l os que se casa ron con muje res cubanas ocupaba n una p roporción entre el 20% y 30% de 43 “Estadística s de la población china e n Cuba” , W ah Man Sion P o , 17 de dic iembre de 1947. T .A. 97 toda la pobla ción inmigrante en e l país. 44 Muchos de ell os lo hici eron porque no podían regresar a China en busca d e cónyug es debido a la sus pensión del transporte por la Segunda Guerra Mundial . En 1961, el Casino Chun g W ah realizó un reg istro d e sus mi embros por toda Cuba para cono cer la pobl ación, la distri buci ón geogr áfica, la ocupa ción, et c. En l a encuesta del reg istro s e requ ería qu e s eñalaran si establecían fami l ias en Cuba para calcular cu ánto porcentaje ocupaban los que s e casaron con muj eres lo cales. 45 Según el resultado, d e los 9.002 chi nos reg istrados, hubo 954 ca sados con cuba nas, produci éndose una tasa de ma trimonio mixt o de l 10% aproxi madame n te. 46 Sin embar go, e l text o or iginal s ubrayó que las cifras no eran preci s as porque muchos i n migra n tes pre ferían no ap ortar ta l información. Por e so, es lógi co d educi r que la ta sa d ebería s er más a lta que el 10%, y coincidía probablemente con e l 20-30% mencionado en el informe de Xu Rongnuan a rriba citado. Durante lar go ti empo, er an poco visto en que los inmigrantes chi nos se reuní an con su fami lia en Cuba. A unque después de 1948 la s polí ti cas migratoria s de l paí s ca ribeño perm itían la entr ada de esposas e hij os menore s de 21 años de los chinos natura l izados, la situ aci ón de s ep aración familiar no cambió mu cho. Según un a esti mación, en 1954, de los 30.000 i nmi grantes chi no s e n la i sla, hubo al rededor de 600 y 700 personas que había n r ecibido sus fami liares en el país de acogida. 47 Descontando los que se casaron con cuba nas y los que se reunían con su fami lia en Cuba, la gran ma yoría esta ban sep arados de sus familiares. Por lo tant o, a pesar de l incremento pobla cional de inmi gr ante s fe meninas después de 19 50, la cantidad de fa milias chin as de m atrimoni o no mestizo en Cuba era ínfima. 44 “Infor me del representante de la c omunidad china en C uba, Xu Rongnua n, en la Segunda As amblea de la Re pública de China, II I”, W ah Man Sion P o , 25 de febrero de 1948. T .A. 45 Xiaotian Feng, “ Alguna s e spe cifica c iones sobre el registro de los inmigrantes c hin os , II I”, Hoi Men Kong Po , 1 1 de a bril de 1961. T .A. 46 “Infor me anual de los as untos de inmigración del C asino C hung W a h”, Hoi Men K ong Po , 22 de ene ro de 1962. T .A. 47 Y ingzhang Li, “M is opiniones s obre los com entarios del s eñor Liu s obre la e ducac ión”, Wa h Man Sion Po , 23 de a bril de 1954. T .A. 98 2.3.2 Las r emesas en cifra Para los inmi grant es chi nos , sobre t odo, l os que estaban solos en Cuba, visit ar a fami l iares en Ch ina er a el deseo m ás anhelado y la f orma más dir ecta de mante n er los vínc ulos sentimentale s con su pueb lo nat al y sus allegados. S in embar go, r estringidos por varios factores, er a poca la probabilidad realiza r via je s a su país d e origen. P or un la do, los pasajes eran difícile s de costear . Un vuelo ent re La Habana y Hong Kong de la aerolínea c anadiense Pacífico costa ba 678 peso s de ida y 1.232 pesos de ida y vuel ta. 48 T e niendo en cuenta e l sal ario mensual de un i nmi grante norm al, qu e er a d e 20 o 30 pesos, tendrí an que v ivir frugalme nte para alcan zar el importe señal ado. Por otro lado, la s restricci on es mi gr atorias que i mponía el Gobierno cubano difi cultaba n l a s ali da y en trada de in migra n tes chinos . Éstos, antes de salir del t erritorio cuba no, teóricamente podí an s olic itar un permi so de r egreso si deseaba n volver después. Pero en realidad, er a engorroso el proceso de s ol icitud . Además, el per miso te n ía un lí mite de vencimie n to. Incluso “ los que habían obten ido el p ermi so de r egreso, cua ndo ll egaron a Cuba nu evamente desde Hong Kong o Macao, fueron interrogados por la Ofici na de Inmigración” 49 . Por el t emor d e no poder ent rar nu evam en te a Cuba, los inm igrantes ch inos solí an redu cir la frecue n cia de re gresar a China al mí n imo. Dadas la s circunstancias anteriorme n te mencionadas, en viar car tas y re mesas s e hab ía conve rtido en la forma más fa cti b le par a ma n tener las comunicaci ones entre los inm igrantes y sus familiare s. A pesar de que l a c omunidad chi na e n Cub a no era p oblac ionalmente num erosa ni ec onómicamente fu erte , la s r eme s as enviadas d esde la isla ha cia China ocupaban un luga r funda mental d e tod as l as recibidas en e l p aís asiá t ic o, sobre todo, en los años posteri ores a l a Segunda G uerra Mundi al. Desde una pe rspect iva cuantitativa, en 1941, los inm igrantes chi nos en Cuba envi aron en tot al 6 .290.771,93 yuanes, y 3.389.996 48 Y an Y uan, Integration and Alienation: the Chinese in C uba , Guangzhou: Editorial de la Universidad de Jina n, 2013, p. 142. 49 “Apuntes de l encue ntro entre representantes de com e rciantes chinos y el ministro del I nte rior , I I”, Hoi Men Kong Po , 16 de febrero de 1954. T .A. 99 dóla res de Hong Kong. 50 En j ulio de 1946, el Ba nco d e China recibi ó 721 mill ones de yuane s y 1000 libra s este rli n as. De los cuales, 500 m illones de yu anes era n proveni entes de E stados Unidos, 4 mi llone s de Cal cu ta, 100 mi llones de Cuba, 12 mill on es del S ureste de A sia, 105 mill on es de Hanói. 51 A partir de los datos sola ment e, las reme s as desde Cuba ocupaban el tercer lugar . En julio d e 1947, d e todo el importe de l as remesas que e l Ban co de China re cibi ó, un 17,1% provení an de Cuba. 52 En febrero de 1948, el Ban co de China reci bió re mesas en su t o talidad d e 30.091.232.760,01 yuanes, con un 1,4% proven iente de La Hab ana. En abr il de 1948, e l porcentaje que o cupaban las rem esas proveni ente s de L a Haba n a aum entó en un 1,8%. 53 Con base en l as rem esas procesadas por el Ban co de China d urant e en ero y a gosto de 1946, de los importe s recibid os en China, las enviadas desde Nueva Y ork ocuparon el prime r lugar , repr esent ando un 80% de la tot a lid ad, seguida s por las de Londres, Cuba, A ustralia, l as F ili p inas, India, Bi rmania, Sing a pur , Kual a L u mpur , Pulau Pin ang, Hanói, etc. P ese a que l a pobl aci ón d e inm igrantes c hinos en Cuba no fuese nu merosa con respecto a l a de l Sureste d e A sia, l as remesas enviadas desde la isla sola mente e ran superada s por l as de Nueva Y ork y Londres, ubi cánd os e en e l t e rcer l ugar . 54 De hecho, el esta bl ecimiento de una s ucursal d el Banco d e China en La Haban a, que se me ncionará ade lante, fue una mue s tra d e que e l banco presta ba muc ha at ención a las reme s as de la inmigraci ón china en la isla mayor de las Antil l as. Exi stie ron varias formas d e env iar re mesas desde Cuba ha cia China. La más adopt ada por los in migra n tes era mediante agenc ias de Hong Kong. L as ti enda s 50 “La situac ión e conómica de l a comunidad c hin a en C ub a ”, I nm i gr antes Pioner os , vol. 7, no. 4 -6, 1945, p. 67. 51 “Las reme s as aumentaron e n julio”, Recopilación se lectiva de documentos s obr e lo s asuntos migratorios de Guangdong, tomo I , Guang zhou: Editor ial de l Pueblo de Gua ngdong, 1991, p. 217. T .A. 52 “Estadística s de las remesas del B anco de C hina en julio del p r es ente a ño”, Semanar io de Bancos , vol . 31, no. 37, 1947, p. 38. T .A. 53 Y an Y uan, Integration and Alienation: the Chinese in C uba , Guangzhou: Editorial de la Universidad de Jina n, 2013, p. 143. 54 Y an Y uan, Integration and Alienation: the Chinese in C uba , Guangzhou: Editorial de la U niversidad de Jina n, 2013, p. 143. 100 im portadoras de productos ch inos en Cuba, por s us conexione s com erciale s con H ong Kong, se enca r gaban de brind ar servicios de enví o de rem esas para los inmigrantes chi nos en l a isl a. Estos est ablecimie ntos comerciales cobraban una com isión del 3% de l im porte envia do. Sol ían tardar una semana en llegar a las cue n tas de Hong Kong. 55 Según H unag Zhuocai, hijo de un in migrante chino r esidido en Sagua la Grande, la s remesas de su padre fueron envia d as a una cue nta pri vada en Hong Kong, m ediante un ba nco comercial . Después, los agent es hongkoneses envia ban a personas para que transport aran el dinero a los puebl os de los in migra nt es y entre g árselo a los desti natarios. 56 La s personas encar g adas de la d istrib ución eran de a lta cred ibilidad y solía n cobrar cie r to porcentaj e del importe entregado como comisión . 57 En cuant o a la frecu encia y la c anti d ad de ca d a enví o de reme sas, pare ce que l as restri cciones legislati v as no eran estrictas antes de l a Revoluci ón. P or ej empl o, el padre d e H uang, arriba mencionado, env ió a s u fam il i a en China 300 dólar es de H ong Kong a princ ip ios de m arzo d e 1952 y otros 550 dól ares de Hong Kong al m es sigui ente. 58 En di ciembre de 1957, la familia recibió 600 dól ar es de Hong K ong transferi dos desde Cuba. El hijo comentó que no recorda ba con qué frecuenc ia y en qué canti dad reci b ía la ayud a económica por part e de s u padre. T a mpoco s abía s i la ausencia de rem esas de los años ent re 1952 y 1957 se de bía a la suspensión d e la c orresponden cia desde la i s l a a China o simp lement e porque la familia habí a perdid o las cartas enviadas durant e aquel peri odo. 59 En base a un art ícul o pub licado en e l W ah Man Sion Po , s uponemos que el sa lto de los años es muy prob able por l a s uspensión de l envío, y a que después de que el Parti do Comun ista Ch ino to mó e l poder de la Ch ina contine n tal , los servi cios de l giro 55 Jingxuan L e i, Inform e de la historia or al de los inmigr antes ch inos en Cuba , Hong Kong: I nstituto de Estudios de Cie ncia s Humanas de Hong Kong a d s crito a la Uni versidad de Hong Kong, 2014, p. 8 3. 56 Zhuocai Huang, Father and Son : the Memoir of a C hinese in Cuba and the T r ajectory of His Family Letters , Guangz hou: Edi torial de la Universidad d e Jinan, 201 1, p. 1. T .A. 57 Boda Li, C artas y r emesa s de inmig r antes chinos en Cuba , Guangzhou: Editorial de la Univers ida d de Jina n, 2015, p. 10. T .A. 58 Zhuocai Huang, Father and Son : the Memoir of a C hinese in Cuba and the T r ajectory of His Family Letters , Guangz hou: Edi torial de la Universidad d e Jinan, 201 1, p . 3. T .A. 59 Ibídem, p. 17. 107 com unicarse con l os c lie ntes chinos sin ningún obstáculo. 80 En lo referen te a los préstamos, l a s ucursal habanera del Banco d e China ofre cía dos tipos de préstamos, el h ipotecario y el cred iticio. Respect o al pr ime ro, se u tilizaba me rcancías u ot ros artículos valiosos como ga ran tía, y e n cu anto al s egundo, se adopt aba la investigación de antecede nt es del pres tatario c ombinada con la garantía de una terce r a persona. Dicha inst itución financiera pr e s taba especial a tenc ión al s ervicio de préstamos con los pe queños c omerciantes ch inos, dado que é stos repre sen taba n la ma yoría d e la clase comercial de toda la comunidad. 81 En general, siempre que el propósito com ercial d el prestatario fuese a de cua do, los pro cedimie n tos de ende udamient o era n muy s implificados, lo que no e staba disponibl e para los cl ientes chi nos en otros banc os en Cub a en ese m o ment o. 82 La sucursal d el B anco d e Chin a en La H ab ana no tenía c aja fu erte al ini cio de su ape rtura, y algunos chinos la a lquilaron a otros bancos. Desde que s e mudó a la plant a baj a de la nueva sede del Ca sino Chung W ah en agos to de 1954, ta mbién c omenzó a ofrece r el arre ndamient o d e cajas fuertes para los c hinos. 83 En cuanto al giro de las reme s as, después de que term inó la Guerra contra la Invasión Japonesa, el tráfi co int erno de China se vio obstrui do y hubo dific ultade s en el envío de remesas. Pero el Banc o de Chin a tod avía a yudó a los chinos de Cuba a enviar dinero a sus familia s en China , y la m ayoría pudo l legar a los dest inos. Desde que el P arti do Co munista Ch ino tom ó el poder de la Ch ina continental , las remesa s s e s uspendieron tempor almente debi do a l as s anci ones econó micas que el Gobi erno de T ai w án i mpuso a la Repúb lica Popular Chi na. 84 Al mismo tiem po que brind aba facili d ades a los chinos en los servic ios ant es 80 Cifu Jiang, “ El B anco de C hina y su relación con la c omunid ad c hina”, W ah Man Sion Po , 5 de octubre de 1954. T .A. 81 “Breve prese nta c ión de los servicios brindados por e l Ban c o de China a los chinos en Cub a ”, W ah Man Sion P o , 5 de octubre de 1954. T .A. 82 Cifu Jiang, “ El B anco de C hina y su relación con la com unid ad china”, W ah Man Sion Po , 5 de octubre de 1954. T .A. 83 Ibídem. 84 “Breve prese nta c ión de los servicios brindados por e l Ban c o de China a los chinos en Cub a ”, W ah Man Sion P o , 5 de octubre de 1954. T .A. 108 me ncionados, el Banco de China t ambién participa b a en varia s acti v idade s de bi enestar públi co de la co munidad china en Cuba. Por ejempl o, donó 1.000 pesos cubanos para la construcción del nuevo loca l d el Casino Chung W ah, y otros 1.000 pesos para su ina uguración. Ademá s, fue generoso al fina nciar el As ilo Chi no de Ancianos y e n otras donac iones. 85 Ademá s de beneficia rse de los servic ios fin anci eros y de la s donac iones para el bie nesta r comunitari o ofrecidas por e l Banco de Ch i na, los c hinos tam b ién sentían que el estatus social de toda la comunidad ch ina en el paí s de acogi d a s e h abía ele v ado por dic ha inst ituc ión b ancaria. Cifu J iang, presid ente d el Casino Chung W ah en la d éca da de 1950 se e xpresaba al respe cto: Solo hay s eis bancos ext r anjer os en Cuba, tr es de E stados Unidos, dos de Canadá y el r estante es el Banco de China. En el pas ado, los extranje r os no nos conocían y se r e ían de nos otr os por no est ar or ganizados . Ahora te nemos varias asociaci on es chinas, y también un b anco que s e mantiene al día con las inst ituciones financieras de las gr andes potenci as. Su impr esi ón de nos otr os habría cambiado por compl eto. Ésta es n uestra pr eci os a cose cha y v ale la pena r ecor darla. 86 85 Chen, “El B anco de China y nosotros los c hino s en Cuba”, W ah Man Sion Po , 5 de o c tubre de 1954. (Chen es el seudónimo del autor , c uyo nombre de s conocemos.) T .A. 86 Cifu Jiang, “ El B anco de C hina y su relación con la comunid a d china” , W ah Man Sion Po , 5 de oc tubre de 1954. T .A. 109 Capítu lo 3 La vida sociocultural de la comunidad chi na ant es de l a Revolución En l a prim era mitad del siglo XX, la comuni dad china en La H abana se com ponía princ ipalme n te de i nmi gr ante s de pr imera generación, o sea, los chi nos na turales. P or eso, las acti v idade s s ocioculturale s ce lebra d as dentro de la comunidad eran fuertemente infl uidas por las tradiciones de su país de or igen. En el aspe ct o educativo, crearon ac ademia s china s d estinadas a enseñar a lee r y a e s cribi r a los p aisanos c arentes de instruc ción y educ ar a los descendie nt es naci dos en Cuba. En el ámbi to infor mativo, fundaron cuatro periódicos en id ioma chi no y dos r evistas bi lingüe s p ara informa r y fome ntar el s enti do nacionalista, estre char el víncu l o entre los in migrantes y el p aís nat al, a la vez de promov er la influ encia de la co munidad china en la socie dad lo cal . E n lo recreativo, in troduje ron l as actividades de entretenimiento a l a isla , in cluyendo el te atro chino, el ci ne, el juego de mahjong 1 , et c. En el presen te capítulo s e estudia n los tres aspect os ar riba men ciona dos, cen tr ando el foco en l a comun idad china durante la primera m itad d el s iglo XX , con el obje tivo de dar a cono cer la v ida s oc iocultural d e los inmigrantes ante s d e la Revo luci ón Cubana, para rea lizar poster iorme n te co mparacione s con la situaci ón acaecida después de 1959. 3.1 La educaci ón d e la c omu nidad china Una de las vías para c onservar e l víncu lo cultural co n la ti erra natal es e l idio ma oral y escrit o, motivo del cual l a comunidad chin a t uvo inte r és de cr ear escuelas para ma ntener vivo e l idi o ma y la cultura de su país de origen en tre los descendi ente s e inc luso en aque l los chinos que era n anal fab etos. Se impa rt ían clases de chi no y d e español , un bil ingüismo n ec esario por la nec esidad d e int egración den tro d e l a s ociedad cuba na. A l a vez, esto i mplicaba un a forma d e fortal e cimiento d e los la zos de solida rida d étnica de n tro de l a comunidad. 1 Es un juego de mes a de o rigen chino. En Cub a s e le llama el d omino chino. 110 3.1.1 La Academia Chino-Occi d ental de Cub a a los finales del sigl o X IX La histor ia de la educación d e l a comun ida d china en Cuba s e puede dat ar a f inales del siglo XIX . En el Barrio Chino de La H abana en 1 883, la Soc ieda d T on Y at Jue Kuen (La Carida d) i mpartía clases gratuitas de conta dur ía y de idi oma españo l para los chinos nat urales y el cantonés para los desc endientes. En 188 6, otra socie dad, la Ckon G ua Qui In Joz (Nuestra Señora del Carm en) en el Barri o Ch i no esta bleció una sala d e le ctura y una bi blioteca, que tenía como objeti vo ampliar el aprendizaje del chi no y d el es paño l. El 20 de dic ie mbre de ese propio año, surgi ó la Aca demi a Chino -Occ idental de Cuba. El Gobierno de la dinastía Qing desde 1880, come n zó a ejerce r sus infl uen cias s obre la s com unid ades chinas de u ltramar , especialmente las que estaban esta bl ecidas en Cuba, E stados Unidos y Perú. 2 Era un proye cto p ara qu e l as escuelas chi no -o cc id entale s asumi eran los s istemas educ acionales norte americanos y ch inos c on el o bjeti vo de apr ender l os idi omas, ta mbién ci en ci a y tecnol og ía. E st as enti d ades fueron establecid as consec u tivamente en La Habana, San Fran cisco y Lima. Zhang Y inhuan, en su e jercici o del car go com o mi nistro chino en Estados U nidos, J apón y P erú entre 1886 y 1889, pro movió en gran me dida e l desarrollo educativo de l a inmigración china en Cuba y contri buyó a fund ar la academia a rriba mencionada. 3 Esos ce ntros t am bién proponía n el e studio d e l ch ino clá s ico y posteriormente se inc luiría el idioma franc és. El cont enido para los estudiante s esta b a dividido en cua tro cl ases: ar mamentos, arsenales modernos, matemát icas y leyes. Est as temáticas eran para el uso de la d efensas de Chin a, especialmente en la s zonas coste ras . E l idioma francé s se utilizaría p ara enfrenta r a los paí s es eur opeos que ase diaban a Ch ina. S e exi gía como requisi to esencial para entr ar en estas instit u cione s qu e los estudia n tes fueran hijos de come rciantes chinos, ya que el G obierno Q ing deseaba la ayuda de sus em igrantes, espe cialmente aquellos que pod ían tener poder e conómico p ara ayudar al 2 Miriam Cas tro Ca so, Barrio Chino , La Ha b a na: inédita, s.f., p. 85. 3 Ibídem. 111 desarrol lo del paí s. La escue l a ubic ad a en la capital cubana fue l a primera en establecerse y devino mode lo p ara la s restantes ciudades, y en ell a se impleme n taron activida des en 1889, para re alizar los exámene s gub ernamentales en Ch ina. La cr eación de esos c ent ros educ acionales fue idea de Zhang Y inhua n, que se lo pr opus o al M inist erio de R ela c iones Ext eriores de China en 1885. En e sa nota informa ba: Aquí les informo de los talent os os y selec cionados jóv enes de las ci udades en Estados Unidos, Cuba y Perú que se rán educados en estas acade mias que se establ ec erán. Estarán baj o l os princi pios y pr oyect os educ acionales de Zeng Guofan y Li Hongzhang. Al co mpletarse s u educaci ón estos jóve nes serán coloc ados en posic iones estratégicas en puertos y zonas coste ras de China. 4 El ministro Zha ng prestó atención especial a la educa ción de los descend ientes de inm igrantes c hinos en Cuba por dos raz on es. En pri m er l ug ar , se preo cupaba qu e los niños de origen chino naci dos en Cuba se quedaría n occide n taliza dos y s e olvida ría n de sus raíce s si no les enseña s en los conoc im ient os clásicos chinos. En s egundo luga r , espera ba for mar a talentos que s e familiarizas en tan to con Ch ina como con Occidente para que éstos sirviera n al país de origen en e l futuro. Basándose en estas dos conside raciones, Zhang estableció los siguie nt es reglament os par a la Acad emia Cubana de E studios Chinos y Occi d entales de L a Hab ana: I. En la localidad d e la A cademia, se pon e una pl aca “Escuela G ratuita de la D inastía Qing” escrita en chino. Establ eci da en La H abana, la Ac ademia se dedica a educar a los descendi en tes de inmigrantes chinos. El Consulado Chino m ás c er cano se encar ga de supervisar t odos los asuntos de la Acade m ia. II. Se cont r atan dos maestr os , cada uno encar gado d e impartir estudi os chi nos y occidentales r espectiv amen te. R especto a la enseñanza de los estudi os chinos, deb en cumplir con Reglamentos de Reali z ar Estudios e n el Ex tranjer o de 1872 de la dinastía Q ing, basándos e en los li br os clásicos. Los días F ang, X u, Mao, Xing 5 , se pr edic an l os Edi ct os I mperiales; con motiv o de los tr es días festiv os más importantes, la Fiesta de Primavera, el festiv a l del Bote de l D ragón y la Fi esta del Medio Otoño, el Cónsul General Chino en La Habana dirige a los alumnos a hacer r eve r enci a mi rando hacia el Pal acio Celestial , con e l obj etivo de enseñarles las cortesías tradi cionales chi nas y formarles el sentido de r espeto a los ancestr os. 4 Merce de s Cres po V illate, Los c hinos en La Habana , La H a ban a: Editor ial Ge nte Nueva , 2016, p. 53. 5 Fang, Xu, M ao, Xing son s ignos para referirse a c iertos días cor res pondientes a la s conste l ac iones d e la as tronomí a tradicional china. 112 III. Respec to a los estudios oc cide n tale s , s e abarc an pr eparativ os par a la defensa nacional, conocimie n to s de manufact ur ac i ón, matemáti cas y l eyes. Baj o la supervisión del Cónsul General , el m aestr o occ ident a l divide a los alumnos en difer ent es grupos par a r eci bir educación corr espondient e s egún su pr opio tale n to. En caso de que uno tenga habilidade s en varia s asignaturas, podrá as istir a c uantas como quie ra. IV . L a enseñanza de conoc imi entos occidentale s em pieza por ex pl icar los esquemas o planos afi nes. Una vez dominad os, los alumnos s erán distribui dos a las fábricas manufac tur eras, baterías, buques de guer r a par a corr obor ar lo apr endido en clase con la práct ica, esperando que aquellos puedan asumir car gos r eales. V . L os gas tos de la Ac ademia, tale s como la r epar ación, la r enta, los li br os , s erán encar gados po r el Consulado General en La H abana, el Consulado en Matanzas y las dona ciones co lectiv as de los comer c iantes de cada ciudad. Se estab lec e un fondo especi a l par a garantizar el func ionamie n to permanente de la Ac ademia. En caso de poder incr ementarse en e l futur o, s e conv ocarán otras donaciones. VI. Se s ele cci onan descend ientes de quince años apr oximados con tal ento para f ormar un grupo de vei n te pe rsonas . Si la f or mación del primer grupo ti ene éxitos, aumentará gradualmente la plan til la. Los padr es deben inscribi r a los alumnos selec cionados, r eportando el año, el nombr e y apel lido, el pueblo natal de éstos a la Academia y firm ando un acuer do que pr ohíbe la s uspensión d e los estudios una ve z comenzados . Una vez graduados, si no hay puesto de trabajo adecuado, s e perm iti r á que uno se busque su sus tent o por cuenta pr opia. VII. Se ce lebra una prueba anual y s e pr emian a los s obr esalient es. Después de tr es años, se r eali z a otr o examen de mayor nivel . E l Cónsul General anota las informacione s de talladas de los qu e te ngan buen r esul tado, y éstos serán p r emiados y apr obado s en distint as un idades de trabajo como estí mulo. 6 En 1889, de los die cisé is ca ndidat os de la Academi a, ocho aprobaron ta nto los conoc imient os clásicos ch inos com o el idioma es pañol, cuatro aprobaron solo los conoc imient os clá s i cos chinos y cu a tro aprobaron solo el español , cuyas edades oscil aba n entre ocho y quinc e años y con un promedi o de diez años. 7 Según e l cónsul gene ra l chi no e n La Haba na, Li ang T inglan, los prime ros li bros de textos llegaron a S an F ran cisco en o ctubre de 1889, posterio r ment e fueron distri buidos ent r e la Habana y Lima. D ebido a la mal a situación económica de los col egios por la fa lta de fondos que se agudizó en abr il de 1890, imposibilitó traer más ma estros de Chi na y el cónsul a ct uar a como maestro sus tit uto. Se intent ó traducir l os 6 Lianying W ang, “Zhang Y inhuan y la educación de d esc endi entes de i nmigrantes chino s en Cuba”, Mundo Lant ai , no. 21, 201 1, p. 31. T .A. 7 Kathleen M aria López, Migrants b e tween empir es and nations: The Chines e in C uba, 1874 -1959 . T es i s doctoral inédita: Universidad de M ichigan, 2005, p. 205. 113 cl ásic os o impartir sim p lemente el id ioma chino. El diplomático de talló que los alum nos esta ban a costumbrados al español y no conocían sufi cie nte can tonés para ent ender los cont enidos. 8 La Academia radic ad a en Cuba, confrontó desde el in icio probl e mas de esca sez de fondos, ya que debía de s er apoy ada económicamente por socieda d es chi nas locales. Ante la poca asiste ncia d e a lumnos y la pr esencia de hi jos de f amilia s pobr es, los cu ale s debí an trab aja r desde tempra n a e dad, así como de o tros que n o residía n en l a c apital, unido a l h ec ho de que e l idioma español y la s cos tumbres cuba n as eran asimilados fáci l mente por los niños, el cónsul g eneral Liang, determinó e l cierre de di cha academia en Cuba el 16 de juni o d e 1896. 3.1.2 El Cole gio Chino en la Iglesia Pr esb iteriana y el Cole gio Ch ung W ah Después del c ierre de la Academia Chi no -O ccidental de Cuba, l a educación públi ca dent ro de la co munida d chin a se d ilató po r lar go tiempo. T al s ituaci ón no ca mbió solo h asta el establecimie n to de la Ig lesia Pr esbite ri ana Chin a en 1921. Allí s e predic ó el evangelio p ara los feligreses chi nos en id ioma cant on és, apoyá ndos e en el consistori o integrado por G en aro Mack, Rafa el Chan g, Chichi L iao y M anue l Gan, así com o en los princi pa le s líde r es W arre n Y ee y S hou Mo Chong. L a enseña nza ini cial del idi oma chino fu e i mparti d a en la Ig lesia por Genaro Mack. En 1932 se creó un aula ane xa al te mplo con entrada por la ca lle Le altad donde se impa rtí an las cla s es en el horario nocturno, a la cu al asistía n jóve n es de scendiente s y , a la vez, se enseñaba el español a l os ch inos inmi gr ante s carentes de instrucción. 9 A medi ados de la década 1930, an te e l creci mie nto pob lacional d e los desce ndie n tes chinos naci dos en Cuba, er a indispe nsable crear una escu ela públ ica ofic ial para los hi jos de in migrantes ch inos, con e l obje tivo de enseñ arles el id ioma chi no y mantene r v iva l a herencia y vínculo cultural. 8 Merce de s Cres po V illate, Los chinos e n La Habana , La H a ban a: Editor ial Ge nte Nueva , 2016, p. 54. 9 María de l Carmen Kouw , Primera Iglesia Pr e sbiter iana de La Habana , La Habana : inédita, 2008. La autora, descendie nte d e padre chino, e s inves tigadora de la C a sa de Artes y T radiciones C h inas de La Habana . 114 Un chino lla mado Huang D ingzhi pronunció un discurso en la inaugurac ión de la nueva Iglesi a P resbiteria n a China de Cuba, en que me ncionaba en el s iguiente t exto cóm o los chinos en Cuba pro curaron rec audar fond os para la cre aci ón de un colegio dent ro de la iglesia: El t ema más ur gente en aquel entonces era mant e ner los gas tos de l col egio. Además de las donac iones, se acor da ba de solicitar ayuda ec onómica al Comi té de A suntos de Chinos de Ultramar del Gobierno Naci onalist a d e Nanji ng. 10 Por inic iativa del ministro ch ino en Cuba, Chang W ei jung, la escuela bilingüe ubic ada en la Igl esia Presbite r iana fue ced ida al Ca sino Chung W ah, para que luego forma ra p arte del Col egio Chung W ah. En 1935, éste s e fundó of icialmente , cuya s ede se ubicaba en la Calle Manrique no. 91 -93 (hoy no. 513) entre Zanja y D ragones, con el aport e de 25 .000 p esos c ubanos patrocinados por el Gobierno chino pa ra ina ugurar y ma ntener en funcionamient o de la escu ela. El Col egio Chung W ah er a una escuela pr ima r ia, d e dos plantas con dormi torios para los pupil os del i nte r ior . El a lumna do est aba co nstitui do por los desce ndientes de la s fam il ias ch inas. E l Colegio contaba con varios profesores chinos y una mae str a cuba na qu e impartía el español. El se manario Cho ng Mei Chao Po , editada en los Esta dos U nidos, era utili zado por el profesor W ang pa ra la práctica de la caligrafía ch ina a s us alum nos . S egún testimonios de Pedro Eng Her rera, se enseñaba e l can tonés, que era el dialecto de los chinos en Cuba por la maña n a y por la t arde s e impartía el español. Por la noche s e i mpartía e l chino mandarín, pero y a para ado lesce n tes de má s de 15 años y adult os . Según coment a ba Pedro Eng H err era, esta combinación de vari os idi omas e r a difícil p ara los niños asimila r tanta informaci ón. 11 Ademá s de im partir clases de idi oma s, e l Cole gio Ch ung W ah también or gan izó a sus alum nos a par ticipar en l as actividades de c arácter s ociocultural pa r a e str echa r la com unidad chi n a con l a soci edad cubana. El 28 d e enero de 1937, los al u mnos y 10 Dingzhi Huang, “Dis curso e n la inauguración de la nueva Igle s ia Presbiteriana China de Cuba” , W ah Man Sion P o , 22 de febrero de 1957. T .A. 11 T e stimonio de Pedro Eng He rrer a, a ntiguo alumno de l Colegio Chung W a h. Entrevista realizada por la autora el 8 de febrero de 2020 en La Habana. 11 5 ma estros del Col egio Chino d esfila ron por l a avenid a del paseo del Prado, con mot ivo de l a conm emoración del nat alicio de Jos é Mart í. La prensa dia ria E l Paí s , h izo eco de aque l acontecimient o. E l siguie n te texto c ubr ía el act o: El pueblo de Cuba, al menos gran parte de él, tuvier on la opor tunidad de contemplar el d esfi l e de los alumnos y m aestr os del Colegio Chung W ah, el pas ado día 28 de en er o, con m otivo de la conmem or ación del nata licio del que f ue fundador y educador de l a Repúbl ica, Martí. Or gullosos deben sentirse los dir e ctor es de dic ho ce n tr o c ultural, por la admirada discipli na intr odu cida en sus di scípul os , quienes desfilar on mar cial m ente ante el m onumento d el g lorioso apóstol ante la e xpectación de una inmensa muc hedumbr e s ituada por toda la av enida del pas eo del Prado. La pr ensa diaria se hizo eco d e este gra ndioso a contecimie nto, y en s u r eseña r efer ente a los colegios que tomar on par ticipación en el d esfile escolar , tuvo frases de el ogio para el Colegio chino, dic iendo entr e otras cosas que el públi co l e había tributado muchos y b ien m er eci dos aplausos (El P aís, edi ción del mismo día). La escuel a es la fragua donde s e forjará e l alma del niño par a que mañana hombr e pueda ser útil a su pa tria. Los maestr os tie nen una alt a misión que cumplir en la pr eparación inte l ectual del alumno, en s u obra educ adora, pone a contribu ción todo su saber y su inte rés por qu e la enseñanza surta su efec to, cumpliendo as í con s u r esponsabili dad de educ ador . E l Co legio Chung W ah mar có un día de g loria en el natal ici o de Martí. L os alumnos que allí curs an sus primer os est udios, hijos de frate rnal matrimonio de chinos y cubanas deben también se ntirse or gullosos de s us maestr os que s aben conduci r les admirablement e, equiparándolos en su or ganización a los de pri mera cate gor ía y r enombr e. 12 La revista Carte les publi có, en 1948, un ampli o reportaje s obre el B arrio Chino en home naje al centenario de la presencia china en Cuba , en el cual inc luyó un c omentario sobre el colegio c h ino que e xpresab a lo siguiente : La col onia china de La Habana cuent a con un pl antel de enseñanza que ll eva por nombr e el del Cas ino que lo fundara y sost iene, el Chung W ah, en cuy o ed if icio está instalado. En e l col eg io imparte n enseñanza en chino y español m aestr os chi nos y cubanos d e origen chino y en las filas del alumnado se encuent r an, as imismo, tanto niños de p ur a s angr e china, como de mezcl a chi no-cubana. En el or den cívico, el c oleg io Chung W ah colabora ef icazmente en el cul t iv o de la de voci ón a Sun Y a t Sen y José Mar t í, após tole s de l a libertad y l a d emocracia de s us r espectivas patr ias y del m undo . 13 Le andro P érez A sión, su nombre en chino es Zhao Zhongpeng, ya nonagenari o, aun se mostraba orgulloso y emocionado por haber s ido el prime r al umno d el colegio chi no Chung W ah en recibir una me d alla de oro. En una entrevista con la au tora, s e 12 Leonardo Lelyen, “ Notas del Director”, Frater nidad, Ó r gano Oficial de la Asociación de Dependientes y Comer ci ante s Chinos d el Gir o de Víver e s , no. 27, L a H abana: febrero de 1937, pp. 1 -2. 13 Miriam Cas tro Ca so, Barrio chino , La Haba n a : inédito, s.f. p. 92. 116 ac ordó de esta exp eriencia, dic iendo: “yo era muy p equeño, pero habl aba muy b ien el chi no, por eso el embajador de Chin a e n Cuba me condecoró con e sa presea.” 14 El Colegio Chung W ah se mudó de la calle Manr iqu e a la calle Dragones esquin a a San N icolás porque e l lo cal de la e scuela fue c ed id o a la soci edad Min Chih T ang. En 1948 el cole gio chino s e mudó nuevamente para la call e Barcelona entr e Gali ano y Águila . Al lí dos mae s tr as cubana s im part ían la edu cac ión pri maria en español, en la sesión de la mañana , y en la tarde daban cla s es de c antoné s el director de la escuel a y otro profesor chi no . 15 A pesar de los éxi tos docentes y los e cos que hacía en l a socie dad lo ca l, el Coleg io Chung W ah s e vio obl igado a cerrar en 1949 por d i ficultades fin anci eras. De hecho, desde su fundación, esta b a en cond ici on es difícil es de mante n erse. En 1942, l a Em bajada China en Cuba, el Cons ulado General Chino en La H abana , e l Casino Chung W ah, publi caron com unicados diri gidos a toda l a c omunidad china en Cuba para reca udar fondos al Colegi o Chung W ah. 16 Ademá s de con tar con las dona cione s, l a colon ia asiá ti ca expr esaba en varias oca siones con esperanza de conseguir el apoyo del Gobierno nacionalista d e Nanjing. El represent ante de inm igrantes chinos en Cuba, Xu Rongnuan, menci onó en la Segunda A samblea de la República de Ch ina: La educaci ón de la comunidad china en Cuba estaba r odeada de dif icultade s y se espera que el Gobierno brind e apoyo para m antene r la. Sería de gran ayuda si se pudi era asignar cierto mon te de subvención para foment ar la educ a ción de los chinos en l a isla. 17 Zha ng Pei zi, repr esenta n te de los in migra n tes chi nos en Cuba re iteró s obre el te ma de l a educación en un artícul o dond e comenta b a lo siguiente : La educac ión de los inmigrantes chi nos exi s te sólo de nombr e. Sería oportuno s i el Gobierno chino env iase a espe cialist as a visit ar la isla, par a 14 T e stimonio de Leandro Pérez A sión. Entr evista realizada por la autora e l 28 de ene ro de 2020 en la Cas a de Abuelos de L ong Kung, La Habana. 15 T e stimonio de Georgina W ong, antigua alumna del Colegio C hung W a h. Entr e vista realizada por la autora el 2 de marzo de 2020 en La Haba n a . 16 “Comunicado de l Con sulado Ge neral C hino en La Habana”, W ah Man Sion P o, 14 de a bril de 1942. 17 “Infor me del representante de la c omunidad china en C uba, Xu Rongnua n, en la Segunda As amblea de la Re pública de China, I”, W ah Man Sion P o , 19 de febrero de 1948. T .A. 123 En cuanto a la magn itud d el alum n ado, en el p rimer curso 1955 -1956, se inscri bie ron en total 38 alumnos de ciclo infan til y d e prima r ia, entr e 4 y 12 años. Los que s ólo asistían a las cla ses a fin es de se mana eran d e 20 personas aprox imadamente. 28 En e l segundo c urso 1956 -1957, el a lumn ado aum en t ó hasta 53 personas, de l os cual es la ma yorí a te ní an 4 o 5 años y los mayore s te nían 1 2 años. 29 Más ta rde, cuando G ao Shiying asumi ó el ca r go de direct or , la ca ntidad del alumna do l legó a superar 200 personas. 30 Después del triunfo d e la R evolución Cubana, la escu ela cat ó lica fue na cionaliz ada en 1961 y se desinte gró. P ero un pequeño grupo de alum nos conti nuó estudiando e l idi oma ch ino por la noche con el m aestro Liu e n una ca sa c erc ana al Merca do Único hasta que él se ma rchó a España. En 1957, el Coleg io Chung W ah, cerrado en 194 9 y retomado por l a Igl esia Presbite ria n a Chin a, s e vo lvió a organizar cursos de id ioma ch ino en la Iglesia Presbite ria n a de l a Cal le Salud, con la idea d e s al var el cen tro docente. Ese progr ama dio resultado, incrementando la ma tríc u la con 55 alumnos en el curso 1957 -58 y en el de 1960-61 lle gó a 78. 31 El past or Gena ro Mac k, que ta mbién e ra profesor de chino, viví a en la pri mera pl anta de un edificio que quedaba frente a la Igl esia P resbite r iana . Ent re el pl antel de profesores en el Col egi o Chung W ah de la Iglesia Presbit eria na se enc ontraba Ros a Jo Ch ang, gradu ada y ti tula d a en pedagogía en China , espos a de Rufino A lay y ma dre de los hermanos A la y J o. Ell a im partía cla s es de chino cantonés a los niños desde 1956 hasta que se naci onalizó la es cuela en 1961. T am b ién dir igía e l coro de ni ños de la iglesia. 32 Desde una pe rspe cti v a ge n eral , la educ ación de la comunidad china e n C ub a no 28 “Presente y futuro de l C olegio Chino Cubano Ca tólico, I”, Hoi Men Kong Po , 21 de julio de 1956. T .A. 29 “Situación rea l de l segundo curso de l C olegio Chino Cubano Católico, I”, W ah Man Sion Po , 13 de julio de 1957. T .A. 30 Xiren Song, La his toria de los inmig r antes chinos e n C uba , T aipéi: Editorial de Colec ción de Libr os de Ultramar , 1957, p. 21. T .A. 31 Miriam Cas tro Ca so, Barrio Chino , La Ha b a na: inédito, s.f. p. 93. 32 T e stimonios de J org e Alay J o, Carlos A lay Jo y A mérica Alay J o, hijos de R osa Jo C hang. Entrevista colectiva realiza da el 27 de enero de 2020 e n La H aba na. 124 era avanzada. 33 La mayor dific u lta d que se en frenta ba l a educa ción de los desce ndie n tes de inm igrantes chinos consistía en la escase z d e sal ida. Un miembro de la co munida d una v ez co mentó al respec to en el W ah M an Sion Po que, s i no se resolvi ese el prob lema de sa lida de los graduados, la educa c ión de la comunidad china en Cuba no se podrí a progresar . 34 Ademá s, él op inaba que el f actor económico er a la ca usa princi p al que se tradu cía al nivel atrasado de l a educación de los hijos de chinos. 35 Otros pensaban que eran las mala s condicione s de i nfraestruct ur a de la escuela y los resulta dos no s ati s factorios de la enseñ anza que limita b an el av ance de la educ aci ón , que se e xpresaba n de la siguiente forma: En primer lugar , cuando enviaban a los alumnos a partici par en las act ividades para at raer donaci ones, hablaban en es pañol en vez del c hino, lo cual dejaba a los inmigrante s desesperados y e n s ospecha de los e fe ctos de la enseñanza. En segundo lugar , los m aestr os de chino pr ovenían de disti ntas r eg ione s de G uangdong y te n ían ac en tos fuerte s. Dife r en tes maestr os pr onunciaban el mismo carácter en v arias form as, l o cual obstacul izaba a los alumnos a apr ender . 36 Song Xiren, ant iguo funciona rio del Cons ula do G eneral Chino en La H abana enum eraba cua tro aspec tos que m erec í an tomar e n c ons idera ción para ana lizar e l sistem a y el nivel educati vos de la com un idad c h ina: En prime r lug ar , durante l ar go ti empo, como Cub a prohibía la entra da d e chi nas, una alta porción de los inmigrant es masculinos de o rigen chino se ca só con cuban as. Los desce ndie nte s eran i nfluenciados por la pa rte mat erna, y solía n senti rse má s ape gados ta n to a las costumbre s idiomáticas como culturales. En s egundo lugar , por consecuencia de la Ley de l 50% del T rabajo Nativo y los te mas relacionados con la le gitimidad residencial, los descendi en tes de inmigrantes chi nos nac idos en Cuba pr eferían no declararse chin os. Los padres, p ara qu e s us hi jos 33 Kuangmin Che n, The Chine se in Amer ica , New Y ork: Overs e as C hines e Cultural Publishing Company , 1950, p. 649. 34 Y iguang C hen, “Problemas de la edu cación de inmigrantes ch inos e n Cuba , I”, W ah Man Sion Po , 4 de marzo de 1957. 35 Y iguang Che n, “Problemas de la e ducac ión de inmigrantes chi nos en C uba, II”, W ah Man Sion Po , 5 de marzo de 1957. 36 Dewen L iu , “ Otro comentario s obre la e ducación de inmigrante s chinos en Cuba”, W ah Man Sion Po , 13 de mayo de 1954. El autor de este a rtículo es profesor de c hi no del C olegio Chino Ca tólico. T .A. 125 se inte grasen m ejor a la socie d ad local, tendían a s ome terles al sistema educativo cuba no. En t erce r lugar , el sist ema de la escuela ch ina seguía los requisit os propuestos por el Minist erio d e Educación de l G obierno N aci onalist a Chino, y era oblig atori o prestar at ención a formar l as capacidade s del id ioma chi n o de los alumnos y fomenta r les conoc imient os de h istoria y geograf ía re lacionad os de China. D e este modo, en com paración con los de la s escuelas cuban as, los ni ños que asistía n a l colegio ch ino te nían menos instruc ci ón y prác ti ca del español y de otras as ignatura s establecida s ac ordes con el sistem a cubano. Una vez graduados de la escuela primaria, si querí an seguir los estudi os secunda rios, no estar ía n cuali f icados aca dém icamente. Además, si no dominaban b ien e l español, no serí an capac es de a yudar a s us padres en los com ercios, ni hablar , ni sustentarse por sí mi smos. En últim o lugar , la escu ela ch ina sufría de una crisis fi nanci era y cuando se le cortó el envío de fondos , no sería posible qu e se m a ntuvie se. Sumando lo an alizado ant eriormente, la cualificación del profesorado, la introducción de materia s que se usaban, e tc ., consistía n en otra s dificultades que se enfrentaba la e s cuela. 37 A pesar de que l a escuela chin a para los desc endiente s de chi nos no se mantuviese, la co munida d no d ejó de pr estar atención a la edu caci ón y tenían muy en claro l a im portancia de la instrucción intelectual. P or un l ado, se estable c ían escuelas noct urnas para foment ar la educación de adul tos. Por otro, enviaban a los d e s cendi en tes a recibir educ ación en las escuel as locales. La comun idad c hina en Cuba se c omponí a de inmi gr ante s ca r ente s d e instrucción. La m ayoría eran campesinos ante s d e l legar a Cuba y más de la mitad ab andonaron e l estudi o a edad es tempranas . 38 T om aron var ias formas para mejorar la s ituaci ón, un a de la s cuales era establece r escuelas nocturnas que ens eñaba n e l chino y e l español a los 37 Xiren Song, La his toria de los inmigrantes chinos en C uba , T aipéi: Editorial de Colec ción de Libr os de Ultramar , 1957, pp. 22-24. 38 “Cómo promover la le ngua n a cional, l a se xta ca rta pública di rigida a la c omunidad china en Cuba”, Man Sen Y at Po , 26 de noviembre de 1941. 126 inm igrantes i nc apa ces de leer y escri bir e n los dos idiomas. La Cámara de Come r cio China dio a crear una asociación d e estudios de l i dioma chino; la filial general d el Parti do Nacionalista Chino en Cuba e st ableció una escuela nocturna para los inm igrantes; la As ocia c ión Juveni l China de A yu da Mutua también or ganizó una escue la noc turna, facilitando a los i nmigr ante s ma yor e s de edad aprende r tan to el chino com o el español. 39 Al mismo tie mpo, los periódico s en chino y los do s ci nes que proyect ab an pel í culas chin as podrían s ervir como escuel as populares para que los inm igrantes aprendan a c onoc er y l eer en el idioma n ata l. Im agen 3-5 Pági na interi o r d el Método para apr end er esp añol -chino Fuente: Fototeca de la Casa de Arte s y T radicione s C hina s de L a Habana . Ademá s, había mae stros chinos que imp artían clases del español p ara los que no sabía n e l id ioma habl ado en la socieda d loc al. En 1918 y 1924, fueron pub licados 39 Ibídem. 127 respec tivame n te dos manuales, escritos por un pr ofesor c hino José Rosar io W on, Método para apr ender español-chi no 40 y El primer paso del caste llano para el uso de los comer ci antes chinos 41 . En los m anuales, se enseñ aba los a lfabe tos, la pronun ciación, los núme ros, la construcc ión de frases, en tre otros. El vocabu lari o y las frases que apa recían en las p áginas se caracte r iza ban por e l uso práctico vin culado con l a com praventa, el g iro de remesa, etc. En un a nun cio publica do en W ah Man Sion Po , se expresa ba: Desde que Zhuozhang (el maestr o) empezó a ense ñar el español, en menos de siete meses, más de veint e alumnos suyos ya son capac es de vender pr oductos en las bodegas, al macene s, puestos de frut as, utili z ando las frases del habla hispana. Les ense ña, de forma más acc esible, las conv ersacione s cot idianas, los té rminos r elac ionados con los comerc ios, as í como las leyes cubanas. 42 Mient ras algunos desce ndientes de inmigrantes chinos asistían a la escuela chin a dent ro del Ba rrio Chino de La Habana , otros prefería n las escuel as cubanas locale s por difere nt es ra zones. Según testimonios de las herma n a s de l a familia W ong Lu i, Carid ad y Adela ida, no s e inscribieron en el Co legi o Chino po rque vivían l ejos d el B arrio Ch ino y s u padre l es pagaba para una escuela pri vad a ce r cana a su casa y er a de m ejor calida d aunque er a más costosa qu e e l Col egio Ch ino. 43 En otro caso, M aría de l Carmen Kouw expresa ba que su padre , c hino natural, no permitía que los hijo s apre ndiese n el ch ino porque pensa ba que no era necesari o par a s u futuro y preferí a que se integrasen en ma yor grado posible a la socie dad cubana. 44 En 1958, W ah Man Sion Po pub licó un a not icia par a informar a la co munidad de los éxitos que habí an logrado las al umnas c hinas e n una escuela cubana, en que 40 Jos é Ros a rio W on, Método para apr ende r español-chino , La Habana: Impr enta d e W ah Man Sion Po , 1918. 41 Jos é Rosario W on, El primer paso del ca stellano para e l u s o d e los com er ciantes chinos , La H a bana: Impr enta de Hoi Men K ong Po , 1924. 42 “Convoc atoria para e l C ur so del Esp añol de l m aes tro W u Z huozhang”, W ah M an Sion P o , 26 d e mayo de 1949. T .A. 43 T e stimonios de C aridad W ong Lui y Adelaida W ong Lui, naci da s e n C hina p ero llegaron a C uba a lo s dos años y oc ho mes e s respec tivam ente. Entrevistas rea lizadas el 15 de e nero y 2 de marzo de 202 0 en La Habana. 44 T e stimonio de María d el Carmen Kouw , hija de padr e chino y madre cuba na. E ntrevista realiza da por la autora el 12 de ene ro de 2020 en La Hab a na. 128 descri bía lo siguie n te: En la Escuela Colón d e Mar ianao, se impar ten cl ases bil ingüe s, en español e ing lés. La cantidad de los graduados de or igen chino de dicha escue la ha sido consid erable en los r ecien tes años. D e los cua les, se cue ntan el hijo d el pr esid ente d e la Cámara de Com er cio Chin a y el hi jo de l ex -cónsu l Y uan Daofeng. El segundo, por su ex cele n cia, fu e otor gado una bec a par a estudi ar en una universidad nor teameric ana. En cua nto a las alumnas ch inas de la Escuela Colón, su comportamient o ha sido l lamativo. L as hij as de Guanying Cui , Mingqi an Guan y Daofeng Y uan han oc upado por años consec utivos el primer lugar en c ada grupo a que pertenec en. Las autoridade s de la escuel a y los otr os alumnos m uest r an s orpr esa y admiración a l o talentoso y l aborioso de los jóve n es chinos. 45 No sólo en la ca pit al, si no tambié n en otras provinci as destac aron casos simil ares. Por eje mp lo, en Sagu a l a Grande en l a década del 40 del s ig lo pasado, un periód ico loc al publicó e l a cto de otor g amiento de un prem io a la a lumna de ori gen chi no Bl anca El ena Chang Li. La mini s tr a de educación, señora Zoil a Mulet; los rec tores de la Escue la Prima r ia Super ior de Sagua l a G rande, doc tores Raúl y V e lasco Guz mán; el preside nte de l Colegio de L a H abana , Re né García M endoza y e l secretari o de l Colegio Médic o Naci on al, Félix V ar g as Garcí a estaban prese ntes en el act o. 46 Imagen 3-6 El ac to de otorgación del Pr emi o Médico a Blanca Elena Chan g Li Fuente: Colecc ión de Blanca Elena C h a ng Li. Aparte de la educaci ón básica, los d escendi entes de inmigrantes chinos em pezaban 45 “Alumnas c hina s sobresalientes en l a Escuela Colón”, W ah M an Sion Po , 3 de julio de 1958. T .A. 46 T e stimonio de Blanca E lena C h a ng Li. Entrevista realizada por la autora el 14 de ene ro de 2020 e n La Habana . 129 a real izar estud ios superiores. Leandro Pére z As ión, hijo de chino, n aci do en 1920, s e li cenció e n contabilidad e n los años 30 y 40 del siglo pasado. Com ent ó que en los años 50 habí a má s d escendientes d e inmigrantes chinos q ue accedían a las un iversida des en Cuba, i ncluso e n o tros países, com o los Estados Uni dos. 47 Sin embar go, da d as las informaci ones obten idas, los descendi en tes que recibía n l a educ ación superior e n la prim era mitad de l siglo XX s olía n pertenecer a la s familia s de inm igrantes chi nos de cl ase a l ta. De ahí , podría mos suponer que m ie ntras m ej or situa ci ón ec onó mic a tuviese la familia, mejor educación re cibi r ían los d escendiente s. Es lógico porque los hijos de fami lias de menore s ingresos ec onómicos tendrían que ayuda r en l a manu tención familiar y no t enía n condi cion es de rea lizar estudios ava nzados. 3.2 La pr ens a escri ta y pr ogramas de radio en idi oma chino Aunque el autor D avid Kenley en su artículo “C onstruyendo una com unida d im aginada en América L atina: F raternida d /Lianhe de La Hab ana, 1938 -1944” 48 mostraba un l ist ado de l os 15 d iari os chinos que se p ublica b an en Cuba (v er l a T abla 3 - 1), no es preci sa la cantidad tot al porque algunos aparece n dos vec es en el l istado por los nombres usados para e l mi s mo peri ód ico, pero en disti ntos momentos históric os , com o Gongnong H usheng ( La V oz de Obr er os y Campe s inos ) y G uanghua Bao ( Kwong W ah Po ). O tros como Shengbaol uo Shiba o son esca same nte mencionados por inve stiga dor es de tema s rel aci onados con la co munidad china en Cuba. P uede n ser los que se l eían ent r e los chi nos en Cuba, pero no fueron crea dos en el país. En reali dad, en la c omunida d ch ina de Cuba e xistía n cua t ro peri ódicos im pr esos bie n conocidos en la prim era m ita d de l s iglo XX . T res se edi taba n en el Barr io Chino de La Habana, W ah Man Sion Po , Hoi Men Kong Po , Man Sen Y at Po y uno en San tia go 47 T e stimonio de Leandro Pérez As ión. Entrevista realizada por la autora e l 29 de ene ro de 2020 en La Habana . 48 David Kenley , “Cons truyendo una c omunidad imaginad a en América Latina: Fraternidad/Lianhe de La Habana, 1938 -1944”, Estudios s obr e C hina desde La tinoamér ica: Geopolítica, Religión e Inmigración , Cos ta Rica: E ditorial de la Universidad de Costa R ica, 2013, p. 195. 130 de Cuba, el Kwong W ah Po . A demá s , circ ula ban d os revista s, amba s en La H abana , Frate rnidad y Revista Mensual de la Cámara de Co mer cio China . T abla 3-1 Pe riódicos de Cu ba en lenguaje chino Gongnong Hus heng Guanghua Bao Guba Zhonghua Z ongshanghui Y uekan Ji uguo Zhoubao Kaiming Gongbao Minsheng B ao Minsheng R ibao Nanmei Qiaoy ou Nanmei W enyi Shengbaol uo Shibao T ongsheng Bao Frate rnidad Fuente: David Ke nley , “C onstruyendo una comunidad imaginad a en América Latina: Fraternidad/Lianhe de La H abana, 1938 -1944”, Estudios sobr e China desde Latin oamér ica: Ge opolítica, Religión e Inmigración , Cos ta Rica: E ditorial de la Universidad de Costa Rica, 2013, p. 195. En un estudio sobre la historia d e los p eriódic os en el Barr io Chino h abane ro, la aut ora Y ane t Jimé n ez Ro jas señaló que la mayor ía de l as publicaciones periódicas, diri gidas a infor mar y orien tar a la comuni d ad, surgieron en la primera m ita d de l siglo XX, mie ntras otras estuvieron dirig idas por las asociacione s polí ticas y corporati vas. 49 La mayor ía d e los órga nos d e prensa ch inos que c ircularon en la isla, fu eron editados ínt egramente en e se idi om a. E n este apartado, s e hace una pre sentación de l a prensa de la comunidad, qu e inc luía tres per iódic os , W ah Man Sion Po , H oi Men Kong Po , Man Sen Y at Po y una revi sta, Frate r nidad , todos edit ados en el Barrio Chino habanero, ade más del o tro periódico del m ismo idi o ma pero q ue se edit ab a prim ero en Santia go de Cuba y d espués se tr asladó par a la capital cub an a, el Kwong W ah Po . T a mbién se me ncionan los programas de radio que s e transmitía n por la i sla en idioma chino. 49 Y anet J iménez Rojas, “Periódicos en el barrio chino habanero, el W ah Man Sion Po ”, Las sociedades chinas, pas ado y pr es ente , La H abana: C asa de Altos Estudi os don Fernando Ortiz, material inédito digital, 2007, p. 1. 131 3.2.1 Los periódicos de la c omu nidad china en La Habana Según referenc ias hi stóric as, el pri mer rota tivo ch ino que surgi ó e n La Habana fue el W ah Man Si on Po , cuyo nombre in icial fue W ah M an Y at Po . F undado el 29 de enero de 1914, e ra un dia r io de c om erciantes chinos, cuya imprenta estaba s ituada en la calle Ma nri que no. 555 entre D ragones y Sal ud. Edi ta do en idiom a ch ino, este diar io ci rculaba en t oda la isl a. A los pri meros años de s u f undaci ón, s e vend ían entre 500 y 600 ej emplares diariamente porque la gran mayoría de los inm igr antes chinos carecían de e ducación y eran pocos a que les in tere s aba leer el p eriódi co. M ás ta rd e, la com unidad china empezó a prestar atenci ón a los mé todos que pudi esen enriquecer conoc imient os y mantenerse actualizados de los acont ecimientos nacionales e int ernacionales. La ven ta de l W ah Man Sion Po se in creme n taba gradu almente . En los años alre d edor de 1955, circ u laba n más d e 2 mi l e jemplare s d iari os por tod a l a isl a. A vec es, incluso lle gó a 3.500 y 3.600 ej emplares al día. 50 El W ah Man Sion Po ofrecía informaciones mercantiles y crónicas de las socie dade s chinas. Era muy popul ar entr e los come rcia ntes chinos, ya qu e publi caba noti cias de Ch ina y de la s ituación com er cial en La H abana, e inc luía noti cia s d e com pañías de transport e lo cales, precios de m ercancía s y muchos anuncios de los negoc ios chi nos. Era el port avoz de la él i te comerci a l y financi era del Barrio Chi no. El peri odista Rog elio Caparrós de la rev ista cubana Bohe m ia hizo un re cuent o de las ca racterística s del W ah Man Sion Po : Según los datos en nuestr o pod er , el de m a yor cir culación (de los periódi cos en idioma chino) es el W ah Man Sion Po, d edic ado prin cipal men te a ofr ece r inf ormacion es m er cantiles y cuy o éx ito po ne de manife stó que la col onia chi na en Cuba se pr eocupa mucho más por l a baja de un punto e n el mer cado de un pr oducto agrícola que por la d e fección de un general naci onalist a (part idario de Chi ang Ka i Shek ). 51 Le seguía en difusión el H oi M en Kong Po d e perf il l i beral, fundado en 1922 co mo 50 Kuangmin Che n, The Chine se in Amer ica , New Y ork: Overs e as C hines e Cultural Publishing Company , 1950, p. 651. 51 Baldomero Álvarez R ío s , La inmigración china en la Cuba c o lonial. El B arr io Chino de La Habana , La Habana: Publicigraf, 1995, p. 82 132 ór gano de la Chee K un T ong (P arti do Republicano chino). El prim er núm ero de l Hoi Men Kong Po vio la luz e l 3 de mayo de 1922 gracia s al apoyo de la Chee Kung T ong de J ama ica. Su prime r director fue Li Ming J ing y el redact or Li M an F an. Ángel Hun Jan era el j efe de r eda c ci ón del d iari o y locut or d e n oticieros de radio en la dé cada d el 1950 y se distinguió informa ndo y come nt ando por radio y en s u periódi co sobre la guerra chino- japonesa. El H oi Men Kong Po t enía s u s ede en Manr ique no. 513 ent re Za nja y Dragones. Aunque la sociedad Che e Kun T on g que posteriormente s e denominó Min Chih T ang en 1948, este p eriódico s iguió s i end o su ór gano informati vo y ofr ecía una extensa cob ertura d e not icias de Ch ina. El Ho i Men Kong Po se acogió a la franquic i a postal y se inscri bió como correspondenci a de S egunda Clase en la Admini stración de Correos de La H abana , e l 13 de m ayo de 1922, por un valor d e 4.295 pesos. 52 Imagen 3-7 El pri mer n úme r o d e Hoi Men Kong Po Fuente: Foto tom ada por la autora el 26 de febrero de 2020 en el local de Min Chih T ang en La H abana. 52 Archivo de la A soc iación M in C hih T ang, Escritura 4580, Disolución de s ocieda d, 23 de novie mbre de 1959, Notario Dr . Bruno G. Gavica y González. 139 em pleados trab aja b an en condi cione s d esagra dables, ya qu e e l p eriódi co fue “confe c cionado a mano, m ime ograf iado en un c u arto oscuro, en medi o de gran p eli gro, difi cultade s y sin contar con re cursos ec onómi c os ”. 64 D espués de que algunos estudi antes bec arios chinos en Franci a c onocieron de l program a de la Al ianza de Salva ci ón Nacional h icieron una colecta y compraro n un equipo de impresión para el dia rio Kwong W ah Po . 65 Como consecue n cia dire cta d e una polí tic a a nticomunista, en 1950 fue clausurado en Cuba el p eriódico Hoy , órga no de l P arti do Socialista Popular , desde agosto d el 1950 hasta igual m es del 1951. Igual suerte corrió el Kwo ng W ah Po , en S anti ago de Cub a, cuyo loca l fu e asaltado por l a po licía nacional y fue ro n enc arcela dos trece chinos, en tre el los su direc tor el co munista Juan Mok. Sufrieron c ondenas de ci nco meses de pri sión y la destrucción de la imprenta enviada desde Francia. A los 13 ch inos dete n i dos se les ac usaba de ser “espí as comun istas”, y éstos fue ron apresados y permane ci eron det enidos e n la cárcel de Boniato durante 30 días y p os teri ormen te pue s tos en libertad. Sin embar go, l a delegaci ón d el Kuomin tang de Sant iago de Cuba ordenó nu evame n te su det enc ión, esta v ez durante 122 días, fichados como comuni s t as por el Cuerpo Represi vo del Buró de Represión de Activi d ades Comunistas (BRA C). El hecho fue publi cado por la r evista Bohe m ia con el siguie n te t i tula r: “Prime ros chi nos detenidos por espía s comunistas”. 66 T ras la destrucción de la impre n ta en aque l la ciudad o rient a l, el periódico con tinuó edi tándose cl andesti namente en el poblado ultrama rino habanero de R egla, baj o la direc c ión de Juli o Su Leng, E nrique Le ón y Ma nuel L uis. N o fue sino ha sta la Revol ución de 1959 qu e el dia r io se d istri buyó públic ame nt e de mane r a le g al. El Kwong W ah Po fue uno de los pocos periódi cos que trasce n dían la brecha 1959 y conti nuaron 64 Julio Gerardo Hun C alzadilla, “ K wong W ah Po ”, Pensar en el Barrio Chino, crón icas de una prese n c ia, La Habana : Ediciones Extramuros, 2017, pp. 42 -43. Y tes timo nio del propio a utor . En trevista realizada por la autora el 4 de febrero de 2020 en La Habana. (41 -44) 65 Miriam Cas tro Ca so, Barrio Chino , La Ha b a na: inédito, s.f. p. 83. 66 M auro García T riana y Pedro Eng H errera, The Chine se in C uba, 1847 -now , Lanham: Lexington Books , 2009, p. 33. 140 hasta bien entrado el s iglo X XI. 67 En cuanto a la evolu ción del d icho per iódic o d espués de s u traslado a La Habana , se dedica r á un aparta do especí fico en la segunda parte de l present e trabaj o corr espondie nte al periodo compren dido ent re 1959 y 1989. Imagen 3-9 Los tr ece c h inos d etenidos acus ados como espías comunistas Fuente: Colec ción de Pedro Eng Herr e ra. Autor de The Chines e i n Cuba, 1847-now . 3.2.4 Los pr ogramas de radio en idioma c hino 68 En la r adio cub ana, dur ante la t ercera déc ada d el sigl o XX s e podía oír la músi ca chi na en programa s pagados por los come rci antes de esa nac ional id ad. P osteri ormente la s s iguie n tes tres estaciones de r adio empezaron a o frecer progra mación en el idioma asiá tico: Por la e misora CMBC, fi n anciada por la publi citaria Sabat és, anun cia ndo el j abón Llav e, salía el program a “La H ora Comercial China”, con el locutor chino G uillermo W ong, que representaba los intereses del Kuomi n tang. 67 David Kenley , “ Esferas públic a s d e La H abana e id e ntidad ch ina e n ultramar”, Huellas de China en este lado del Atlántico , La Habana: Editorial Jo sé Ma rtí, 2016, p. 140. 68 Los contenidos de este apartado se basa n en: M erced es C re s p o V illate, Los c hinos en La H abana , La Habana : Edi torial Gente Nueva, 2016, pp. 79 -80. 141 Por su parte, el noticiero chino de l a esta ción de ra dio COCO , patroc inado por Crusell as, anunciando el j abón Candado, te nía de locutor a Á ngel H un Ján, afiliado a la Chee Kun T ong. Cabe señalar que este programa in formaba sobre las activida d es del Barri o Chino de La Haba na y la colonia china de tod a la isl a cubana. En la emisora Mil Di ez, la cual p erte n ecía a l Partid o Socia li sta Popul ar , ex isti ó ta mbién un espaci o que ini ciaba la transmisión con la enton ces March a de los V oluntarios, canci ón co mpuesta en 1933, que despu és fue procla mad a el prim ero de oct ubre d e 1949, com o Himno Naci on al d e la República P opular Ch ina. Este er a un programa que s e pronunc iaba con tra l a invasión j aponesa y la po lítica d el Kuom inta ng. Imagen 3-10 El pr ograma de radio CO CO Fuente: Fototeca de la Casa de Arte s y T radicione s C hina s de L a Ha bana . Se transmitía t ambi én l as ave n turas de l d ete c tive c hin o Chan Li Po, creado por Féli x B. Caignet, escritor y guionista del filme. Se dice qu e este programa radi a l fu e uno de l os más oídos en Cuba . La tr ansmi sión en idi oma ch ino c esó en 1959, pero hay qu e m encionar que en 142 1960, salió un progr ama en ch ino y esp añol por la e misora Cad ena Orien tal de Rad io, pat rocinado por l a c ervecería La po lar , d enominado “La Colonia China O riental” , y conduc ido en el idioma natal por Manuel Chiong Lee y en e spaño l por Alfredo Chi. E l programa , aunque surgi ó por s ugerenc i a del P art ido Social ista Popular , solo tuvo una duraci ón de cuatro meses. 3.3 Las activi dades culturales de c ará cter r ecr eati vo En The Chine se in America , el autor Chen mencionó que el único recreo de los inm igrantes ch inos en Cuba era v er el teatro y las pelí cu las chinas. 69 En el pr esente apa rtado, se to ma la evolución de l os t eat ros y cines chinos como e l h ilo principal para ac ercarse a la s ac tiv idade s cul turales de ca rá cte r re c reat ivo de la co munidad ch ina en La Habana en la primera mitad del siglo XX . 3.3.1 La intr odu cc ión del teatr o cantonés a Cu ba Según A. Chuf fat L atour , el prim er teatro chino del Barrio Chino de La H ab ana fue fundado en marzo d e 1873, ubicado en la calle Za nja y S an Nicolás. Fue pa troci n ado por los chinos Carlos Chang, Li W eng, W ong Y o t Sen y La y F u, quie nes llega ron a la isla de San Francisco de C ali forn ia, con un cap ital de 15.000 pesos cubanos para la construc ción. Designaron a l chino escul tor Choy Men para que construyera los muñe cos, t íteres de ma der a, que e ran m anejados por los c hinos que t uv ies en bu ena vo z para e l canto. A . Chuf fat Lat our describía e st e ti po d e te atro de la siguiente forma: El esce nario era caprichoso y r ar o por que no se veían a los m úsicos. Era una espec ie de t ablado todo c errado, en forma de un r educt o octagonal, desde donde se exhi bían los muñecos que r epr esentaban a l os grandes señor es de la anti gua ley enda china. 70 En enero de 1875, se abr ió otro t eatro S un Y en ubi ca do en l a calle Lealtad no. 124 y 126 esquina a Reina, con actores proce d ente s de San Francisco, a los que se l es cl asificó c o mo c ó mic os chi nos. Ellos introdujeron e l tipo de óp era de G uangdong en 69 Kuangmin Che n, The Chine se in Amer ica , New Y ork: Overs e as C hines e Cultural Publishing Company , 1950, p. 649. 70 Antonio Chuffat L a tour , Apuntes his tóricos de los chinos en Cuba , La Habana: M olina, p. 49. 143 Cuba, que se convirti ó en e l más apreciado por la i nmigración china porque la gran ma yoría de los inmigrantes era n de dic h a provinc ia. El teatro Sun Y en, aportado ec onómicamente por Mo Ga Si y Pan Chu F i, ofrecía func iones diarias que s e inici aban de sei s y medi a de la tarde ha s t a la s diez d e la noche y los domingos una úni ca funci ón de una a cua tro y media de la tarde. 71 Dada la magnit ud de la ofert a, se s upone que l a dema nda d e este tipo de e s pe ctácul o er a a lta. En el propio año 1875, que int egró el primer teatro c h i no en La Hab ana, convertido ya en una compa ñ ía, empe zó a re aliza r g iras por e l interior de l pa ís. En abr il, l lega ron a Ci enfuegos. Inaugura ron el te atro recién c ons truido y allí rea lizaron repre s entacione s Chik Y an Kue y , que duraba en escen a quince días, y Shi Kong 72 , que duraba doce d ías. La orquesta tí pica ch ina co menzaba a las seis y media de la t arde y t erminaba a l as diez de la noc he. V inieron ch inos de los mun ici p ios y pue blos c erc anos. 73 Al año s iguiente, otro teatro se a brió e n S agua la Grande por e l m ismo obje tivo, que e ra p ara ce le br ar l as represent a ciones de los ac tores de óper a cantonesa proveni entes de L a H abana . El espec táculo e ra tan exitoso que “los chinos aba ndona ron el ca mpo o t alleres, corriendo hac ia el teatro par a disfruta r la ópera de s u lugar de orige n ” 74 . En 1878, el otro te atro chi no en La Haban a, Sun Y en, también realizó un recorrido por las provincias de Mata nza s y Sant a Cla r a. Además del pri mer t eat ro chino ubicado en la c alle Zanja y el S un Y en, existió otro en la capital cubana, el teatro S hanghai . No s e dispon e de datos escritos sobre su origen, pero s egún r eferencias ora les, este teatro, por difi cultades ec onó micas, pasó a m anos de em presarios c ubanos en 1923, a dquirie ndo a partir de esa é poca una dudosa re puta ción ya que durante la semana se ofrecían sei s funciones de c orte erótico. Esto duró h asta 71 Merce de s Cres po V illate, Los chinos e n La Habana , La H a ban a: Editor ial Ge nte Nueva , 2016, p. 73. 72 Chik Y an Kuey y Shi Kong son nombres de la s represen tac iones. Por la a similación fonética espa ñolizada de lo s nombres originalmente e n c a ntonés y la fa lta de presentación de contenidos , ahora es difícil conocer el s ignificado de lo s dos nombres. 73 Antonio Chuffat L a tour , Apuntes his tóricos de los chinos en Cuba , La Habana: M olina, p. 57. 74 M auro García T riana y Pedro Eng He rrera, The Chine se in C uba, 1847 -now , Lanham: Lexington Books , 2009, p. 1 15. 144 fina les de la década de 1940-1950. 75 De ac uerdo con el cónsul chino en Cub a durant e 1889 -1893, T an Qianc hu, en aque l ent onces, ya empezaron a formar a a ct or es loc a les. 76 Sin e mba r go, par a garantizar la ca lidad de los espectáculos, antes de la década de 194 0, los teat ros ch inos en L a Habana invi taban a compañías de óper as a presentarse. Al gunas procedía n dir ectame n te de Hong Kong. Ésta s, ll ega b an a la A mérica con tratad as para actua r en San Francisco y Nueva Y ork, y luego venían a l a capita l de l a isla por solicitud de los empresari os chinos. Otras eran de las creadas dentro de los propios ase ntamientos chinos en los Estados Unidos. P or otra p arte , hubo empre s ar ios de algunos de estos teatros en La H abana , que cont rataban a ciertos actores ch inos radicados en los Estados Unidos, Hong Kong, o la China continental y que v inie ron a trabajar por un tie mpo con e sas compañías. 77 En el siglo X X, el teatro ch ino en Cuba y especialm ente en la capital alcanzó un desarrol lo considerable, sobre todo en la s prim eras tres déc adas, fenóm eno que coi ncid ía con l a ole ad a migratoria d e chi nos libre s ha cia la isla, ocurri d a ent re los años 1917-1924. N o obs tant e, a lre d edor de l os años de la Segunda Guerra M undial, l a óper a ca ntonesa decayó en Cuba. Por la preoc up aci ón de las consec ue n cia s bélicas, las com pañías y los ac tores contr ata dos a representar en Cuba volvieron a Chin a, Est ados Unidos u otros países o regi ones, y con ellos se marcharon una pa rt e de los inte gr ante s de los teatros chinos. Ante la crisis causada por la p é rdida de a ctore s, los mae stros de l Club Cultural d e Mús ica China 78 deci d ieron crea r una nueva comp añía de óper a, denom inada co mo Ópera Chung W ah . P osteriorment e, por div er gencias in terna s, al gunos mae s tros salieron del Club y fund aron otras tres compañías, Kuang T ih L ock , Kuoc Seng y Kuoc Kong . Cada compa ñía tenía su luga r para ensayos que a veces coi ncidía con el edificio de l a s ociedad qu e la auspiciaba y r epresentaron sus obras en 75 Jos é B altar R odríguez, Los chino s en C uba. Apuntes etnográficos , La Ha bana : Fundación Fernando Ortiz, 1997, p. 152. 76 Qianc hu T an, “Apuntes misceláneos sobr e C uba” , Chine se T r avellers Befor e 191 1 , C hangs ha: Edito rial de Y uelu, 2016, p. 92. T .A. 77 Jos é B altar R odríguez, Los chino s en C uba. Apuntes etnográficos , La Ha bana: Fundación Fernando Ortiz, 1997, p. 153. 78 Una as ociación de la comunidad chin a en Cuba , fundad a en 1 936. 14 5 los te at ros Nue vo Continental y Águila de Or o . 79 Esta s compañías r ecl u taba n a desc e ndien tes de chi nos y una porc ión ínf ima de cuba nos ni ch inos ni hi jos de ch inos. En e l estud io r eal izado por B altar Rodríguez, e l al umnado p ara aprender la óper a era f eme n ino, entre los 8 y 20 años de edad. S e dec idía según el tono de la voz quienes podían re present ar los papele s ma sculinos y los feme ninos. D e acuerdo con e l t estim on io de una de l as act r ice s, las obras eran lar g as y te nían que aprender d e memori a la pronunciación porque no hablaban chino. El profesor chi no d ecía la pronunc iación de la palab ra y ella s r epetían h asta memorizarla. 80 Chen Kuangmin, tam b ién mencionó en s u li bro The Chinese in Ameri ca sobre la forma ción de actric es cubanas para el teatro cantoné s : Las actric es nacidas en Cuba nunca habían pisado e n el territorio chino. En la escena, can taban las obr as en can tonés , per o fue ra de las r epr esentaci on es no sabían hablar el id ioma chi n o. A los pr o fesor es que enseñaban tant o la pr onunciación como e l s entido de las palabras a las muchachas le s costaba mucho trabajo. 81 Graci as a la creación de las nuevas comp añía s de ópera y la for mación de las ac trices loca les, la ópera de estil o Guangdong volvió a prosperar un tiem po en La Habana en la d éca da d e 1940. En los periód icos en ch ino s e public aban frecuente mente anunc ios de la s obras repre s enta d as por l as c ompa ñías ante riormente menci on adas. A part ir de la ca nt idad y la fre cuencia que a p arecían l os anuncios, se perm it e deducir que habí a r epresent aciones casi d iariame nt e. Además, r ealiza b an giras en las ciudades fuera de la capital, donde se concentraban ch inos en canti d ad considera bl e, como Matanzas, Santa Cla r a, Santiago de Cuba , etc. 3.3.2 El surgimi ento de películas en idioma c hino en el Barrio Chino hab aner o A finale s de la d écada 1940 -1950, las compañías Ópera Chung W ah y Kuang T ih Lock se cerra ron. Kuoc Seng d ejó de ex istir en 1951. Kuoc Kong se mantuvo hasta los 79 M auro García T riana y Pedro Eng He rrera, The Chine se in C uba, 1847 -now , Lanham: Lexington Books , 2009, p. 1 15. 80 T e stimonio de Georgina W ong, de s cend ie nt e de p a dre chino y madre cubana. Una de las tr e s diva s que todavía es tán a ctiva s en el Barrio C hino. Entr e vista realizada por la autora el 1 de marzo en L a Habana . 81 Kuangmin Che n, The Chine se in Amer ica , New Y ork: Overs e as C hines e Cultural Publishing Company , 1950, p. 650. 146 fina les d e la década d el 50 del siglo pasado. La diso luci ón s uc esiva de las com pañías de la ópera china a estilo Guangdong mostró la decade nci a de aque l ti po ar t ístico en Cuba. En cuanto a las causas que obs tac ul izaron la con tinuación de la ópera ch ina, la inve stiga dor a chi na Y uan Y an c reí a que eso te n ía que ve r con l as ca r act erísticas int rínsecas de este tipo del ar te. En pri mer lugar , se r equerí a gran inv ersió n de tiempo, ene r gía y din ero para preparar una obr a, desde el ent renam iento a la s actrices h asta los ensayos una y otra vez. En s egundo lugar , l a represe ntaci ón repetida de cie r tas obras y el rit mo lent o de l desarrol lo d e las tramas condujeron al públi co perd er la pa ciencia. Sobre todo, cuando tenían o tras alternativa s de en tretenimient o m ás novedosas, como el cine y la televi s ión. En 1950, Cuba se c onvirtió e n el pri mer país lati no ame ricano en proyect ar progr ama s de televisión. En 1952, hubo 4 00.000 te lev isores e n Cuba , cuya ci fra per cá pita s e ubicaba en el s egundo lug ar a niv el mundial , solo por d ebaj o de la d e los Esta dos Unidos. 82 Esta mos de acue rdo con la opinión de Y uan en sentido de que la decade nci a de la ópera china estaba vincu la da con la in troducc ión de pelíc u las en idioma chino en Cuba. El periódico Man Sen Y a t Po , el 22 d e julio de 19 39 public ó un anunc io del te atro Naci onal d e la Co mpañía Aiqun sobre la proye cción de l a pe lícula, El r ey d el Barrio Chino , protagon iza da por una act r iz china y ba sada en el Ch inatown d e N ueva Y ork. De ahí, s e ve que en 1939 el cine s e había convertid o en una de l as formas recr eativas dent ro de la comunidad c hin a e n La Habana. A partir de en tonces, los teatros chinos en L a H abana foment aron la in troducción de las p e lí cu la s, lo cu al consis tió en un a gran competencia par a la ópera tradicional . Según el gerent e general Jiang W ei sheng del cine Nuev o Conti nental que las obras represent ad as por los actore s procede ntes de San Franc isco, Nueva Y ork, Canadá y Hong Kong era n l as m ás popul ares entre los mi embros de l a comunida d. En 1956, el 82 Y an Y uan, Integration and Alienation: the Chinese in C uba , Guangzhou: Editorial de la Universidad de Jina n, 2013, p. 136. 14 7 gerent e Jiang ya t en ía pla nificado pone r una pa usa a l a ópera y proyecta r má s pelícu las int roducidas desde Hong Kong y otros países ameri canos, con esperanza de ” ofrec er al go novedoso para el público”. 83 En ese mom ento, l as compa ñ ías chin as de La H abana asignab an personal ac reditado en Hong Kong para selecciona r películas que pud iesen gu star a los inm igrantes de los p aíses de Amé ri ca. Un a rtículo p ublica do en W ah Man Sion Po en 1956 revel ó m ás detalles al respect o : Las nuevas pelí cul as, adquiridas en H ong Kong, s e envían primer o a San Franci sco; lue go se d istribuían a H onolu lu, Canadá; y por últi mo, a Cuba. Respecto al pre cio act ua l, cada p elícula nu e va cuesta más de cinco mil o seis m il dólar es de HK. A partir de 1955 hast a la actualidad, hemos comprado más de ci en películas. 84 De a hí, s e percibe l a conexión estr echa e ntre los c ines y teatros chi nos de Cuba, sobre todo, de la capital con los de Hong K ong y de Esta dos Unidos. Aunque las cuat ro co mpañías dedicadas a la óp era c hina s e había n d isuelto, en la déc ada d e 1950, toda ví a se ofre cían funcione s d e la ópera a esti lo can tonés de v ez e n cua ndo, pero con una frecuencia ya muy baj a. S egún los anunc ios publ icados en los peri ódicos W ah Man Sion Po y H oi Men Kong Po , re present aron una obra para celebrar el Octa vo Aniv ersario del Cine N uevo Continental en enero de 1956 y ot ra con moti vo de la Segunda Asamb lea de los Inmigrantes en Cuba orga nizado por el Casino Chung W ah en el m ismo año. En 1957, escasearon aún más la s obras de la ópera. En 1958, la col umna “Noticias de Entretenimiento ” del W ah Ma n Sion Po sólo pub licaba a nun cios rela c ionados con la proyección del cine . Conforme a un a perspectiva propu esta por J osé Ba ltar Rodrí guez , la óper a chin a a esti lo Guangdong s ur gió en Cuba no simp lemente p ara enriquecer el mundo espiritual de l a com unid ad, sino qu e consistió en un negocio más de los comerciant es chino - ca lifornianos. Los ac tores fueron sometidos a un rég imen d e tra bajo parecido al resto de los pai s anos que tra bajaban como dependientes en la s casas com erciales y 83 “Octavo a niversario del Nu e vo Continental”, W ah Man Sion P o , 8 de noviembre de 1956. T .A. 84 “Futuro br illante del Nuevo Continental”, W ah Man Sion Po , 9 de noviembr e de 1956. T .A. 148 esta blecimient os de prop ietarios chi nos ad inera dos, y recibían un sala r io ínfimo. 85 Sin em bar go, independientemente de su m anipulaci ón por una mi nor ía vin cula d a al com ercio, que también s e ocupó de “venderlo” en el i nterior de l país, el teatro de óperas tradi c ionales, por sus ca rac terí s t ica s y re presentati vidad, constituyó un a vía de esparc imient o par a la colonia ch ina que la mantenía en con tact o con su cultura origi naria. Mere ce la p ena cita r tex tualmente l as palabras del propio B altar Rodrígu ez para re s umir el papel que de s e mpeña b a la óp era e n l a comuni d ad chi n a: Si bien el teatr o de óperas r epr esentó un negoci o lucrati vo para det erminados s ect or es comer c iale s d e la comuni dad china en Cuba, y partic ularmente en la capital, esto se debió al arraig o de esta manifestac ión como una nece sidad cult ur al cr eada en el pr opio desarr ollo históric o del puebl o chino, la cual r epr esent ó para estos inmigra ntes as entados en Cuba, una posibili dad d e acer camient o con su nac ión de origen. L as óperas tradic ionales con sus peculiaridades simbolizan l a s esencias y sint eti z an gran parte del ac ervo cultural y artístico de China. Eso las con virtió en el mejor vehículo para pr eservar y m antener e n contact o c on el inmigrant e, los val or es m ás r epr esentat ivos de su cultura originaria. 86 Ademá s de las óper as y pe lículas, l eer libros en su l engua na tal formab a parte de la s activi dades recreativas para los inm igrantes chin os en Cuba. El 21 de oct ubr e de 1953, s e inauguró la l ibr ería Z hit ian, dedicada a pro mover la c ult ur a chin a, en e l Barrio Chino habane ro. A parte de eso, varias asoci acio nes estable c ían salas de l ect ura. T om ando el e j emplo d e l a S ocie d ad Kow Kong, en 1 954, l a sala de lectura con taba con 1.121 li bros, incl uyendo 28 ca tegorías: pe r iodismo, educac ión, ley , política, ec onom ía, observac ión s ocial, mor alid ad, higi ene y medici na, art e, t eat ro, d eporte , b ellas arte s , dic cionario, nove la m od erna, nove la popular , novela traduci d a, art es ma rciale s, ficción det ective sc a, educación del s exo, mujer y familia, not ici a de r efere nc ia, l ibros apli c ados, idi omas e xtranjeros, astrología, c art as, li bros clási cos, libros infa nti les y m odel os ca ligráfic os. 87 El crecimie n to y desarrollo del Barrio Chino de La H abana , desde los finale s del 85 Jos é B altar R odríguez, Los chino s en C uba. Apuntes etnográficos , La Ha bana: Funda c ión Fernando Ortiz, 1997, p. 150. 86 Ibídem, pp. 164-165. 87 Ximing Liang, “Preparación y esperanza de la Sala d e Lectur a de la Socieda d Kow Kong, I”, W a h Man Sion Po , 17 de mayo de 1954. T .A. Y tes timonio de Da l ia Cuan, se cretaria de la Sociedad Kow Kong. Entr evista realiza da por la autora el 24 de febrero de 202 0 en La Haba na. 2 51 envi adas de Huang Baoshi desde Cuba ha cia China en la d éca d a d e 1970, p ero con ci ertas modi ficaciones en los cri t erios. En 1970, el señor Huang Baoshi descri b ía en una de sus carta s sobre los cambios: Este año (1970), a los padr es y esposas, pueden envi ar hasta 150 pe s o s ; mient ras al r esto de los familiar es, 130 pes os o 100 pesos. 119 En 1973, en otr a carta , e l señor Huang exp licaba el cam bio exper ime n tado en e l giro de re m esas: Este año (1973) se perm it e env iar 20 pesos más , alcanzando 170 peso s para los famili ar es inmediatos. 120 En 1974, e l señor Huang describía ot ros c ambi os re l ati vos al envío de remesas: La polít ica de r emesas al ex te rior de este año (1974) s e ha modific ado espec ial men te. El pago es d ife r ent e al anterior y ca da chino está limit ado a env iar 270 pesos en to tal, indepe ndientemente de l g ra do de par entesco. Los chi nos falleci dos y los r e tornados al país de or ig en no ti ene n der echo a enviar r emesas . 121 Según testi mon ios de los infor mantes Caridad W ong Lui, Albert o Dasio Kuok Luo y Ram ón W ong W u, entr evista dos por la aut ora entre enero y mar zo de 2020 en L a Habana , a part ir d e 1961 tení an d erecho a l envío de re mesas a la China con tine n tal tanto los chinos naturales co mo los descendientes ma yo res de 18 años cumplidos y que estuvi esen inscr iptos como s oc ios del C asino Chun W ah. D ado que esta inst itución no adm itía e l ingr eso de los desc endie n tes mestizos en l as década s 1960 y 1970, éstos no te nían ese dere cho aunque y a tuvieran mayorí a de e dad. En 1995, e l Banco d e Cuba y la Embaja d a de la República Popular Chin a en Cu ba res pectivamente informaron al Casino de la s uspensión del envío de rem esas. 122 Eso era probable m ente porque los que te nían el derecho de ma ndar dinero al pa ís asiát ico bási camente ya no estaban ec onómicamente d ispuestos para ha c erlo. 119 Zhuocai Huang, Fat her and Son: The Memoir of a Chines e in Cuba and the T r ajectory of His Family Letters , Guangz hou: Edi torial de Universidad de Jinan, 2011, p. 241. 120 Ibídem , p. 300. 121 Ibídem , p. 333. 122 T e stimonios de C aridad W ong L ui, Alberto Dasio Kuok L uo y Ramón W ong W u. E ntrevistas realizadas por la a utora e ntre e nero y marzo de 2020 en La Haba na. No obs tante, Jorg e Cha o Chiu afirm aba e n una e ntrevista con el inves tigador Lei Jingxuan en 2 013 que fu e 2005 el último año del envío de remesa s. 252 Capítu lo 6 La evolución de l as relaci one s si no -cubanas y sus i mpactos en la comunidad ent re 1959 y 1989 Ademá s de la s diversas reform as me nci onadas en el c apí tulo ante rior , una me dida tom ada por el Gobi erno Revolu ciona r io en el t erreno diplom á tico d espués de su ll ega da al poder tam bi én tuvo un impa ct o en la comuni d ad ch ina. Para especi fic ar , Cuba rompi ó rela c iones dipl o mática s con T aiwán en 1960 y de in medi ato estableció rel aci on es con la República P opular Chin a. En este c apítulo, partien do de este punto ana l iz aremos en det alle el proceso de de s arro llo de las relaci on es diplomáticas ent r e los dos paíse s. Prime ro se da un repaso de la historia de las relaci o nes bil aterales entre Cuba y China desde el siglo XIX hasta las v ísperas del triunfo de la R evolución Cubana. Más ade lante, se revisan los esfuerzos hechos por amb as partes para fomen tar los víncu los polí ticos, come r ciales, culturales e ideológicos un a vez estableci d a la s re laciones dipl omáticas ent re Cuba y la Repúb lica P opula r Ch ina , con objetivo de ac lara r hast a qué ni vel alcanzaba la amista d entre dos pa íses que se ll a maban “herma nos ”. En lo sigu iente, en base a las s eñ ale s d e distanciamien to iniciado por l a diver genc ia ide ológica entre el Parti do Comun ista Cub ano y el Pa rtido Comun ista Chino, se ana liza la s causas por la s qu e se produjo la suspensión de inte rc ambi o de todo ámbito y el enfria m iento de relaci on es bilat erales entre los dos países que duraría más de una déc ada. En el últ imo apartado, en base de dos periódic os de la comuni dad china que ci rculaban en Cuba, W ah Man Si on P o y H oi Men Kong P o se espera reflejar el periodo de t ransición de l as re la ciones bilaterales chi n a -cub anas. Añadido a eso, también s e busca enterar de la si tuación de la comunidad china durant e esos años c ompre nd idos ent re 1959 y 1989, tom ando co mo ref erencia testimoni os de algunos mi embros ent revistados por la a u tora e n 2020. 253 Antecedentes Los c onta c tos e ntre Cub a y China empezaron desde 1864 cua ndo la isla tod avía esta ba ba jo la col on ización español a. La met rópoli y e l G obierno de l a dinastía Qing firm aron un ac uerdo com er cial de am istad en ese año . P osteriorm ente, sus cribieron dos conve nios respectivamente e n 1873 y 1877, pa ra t ra t ar de los asuntos vincul ados c on la cont ratación de trabaja dores chinos, cono cidos tam b ién como cu líes . Cuba, como una de las colonia s españolas, estaba dentro de la cobert ura de los convenios firma dos . N o obstant e, las relacione s oficiales no s e esta bl ecieron hasta 1902. 1 El 15 de m ayo de 1902, el gob ernador estadounidense en Cuba, el gen eral Leonard W ood a cin co días del traspaso de poder a l primer presidente cubano T omás Estrad a Palm a, d ict ó la O rden milita r n o. 155 (ver el C apít u l o 1) en que se prohibía l a llega d a de trabajadore s chi nos que v inie r an a Cuba proc e dentes de n ingún puer to o lug ar ext ranjero. D icha restricción mi gra toria produjo el descont ento del Gobierno de la dina stía Qing en ese mome n to. No obs tante , no se han enc ontrado do cumentos que dem uestren que se hayan c elebra do nego ciacio nes entre el G obierno militar esta dounide nse en Cuba y el Gobierno c hino acerca del a s unto mencionado. En 1902, te rminó l a ocupación mi litar estadounidense y empez ó e l periodo republi c ano en Cuba bajo la presión de la Enm ie nd a P lat t. 2 Con el objet ivo de prot eger a los inmi gr ante s de or igen ch ino, así co mo fortalece r las relaciones bilaterale s, Ch ina ma ndó a l señor Zhou Z iqi como el pr ime r encar gado de negocios en Cub a, subordinado al e mba jador ch ino en los Est ados Unidos. En 192 2, el Gobi erno chino co me nzó a ma ndar e mbajadores a la isla en vez de l os enca r g ado s de negoci os . No obst ante , desde que Cuba s e indep endiz ó h asta l a década del 1930, los diplom áticos ch inos en C uba ca mbiaron má s d e diez veces y las relaciones bilaterales se encont r aban en un a situación com plicada y torna di za. 3 El tema ce ntral de las negocia c iones entre las dos partes 1 Kuangmin Che n, The C hinese in America , New Y ork: Overs e as C hines e Cultural Publishing Company , 1950, p. 626. 2 Lars Schoultz, Beneath the United States . A History of U.A. P olicy towar d Latin America , Cambridge, Mass-London, Engl and: Harvard University Pr ess , 1998, p. 133. 3 Bing Lin g, “Las r elaciones diplomáticas entre China y C uba”, Revista Mensual de Acontecimientos 254 siem pre s e tr ata b a de l a entra d a y la residencia l egal d e los inmi gr ante s ch ino s en la isla. Durante distintos mandatos a lo la r go de la primera mitad del siglo XX, el Gobi erno cuba no dictó v arios decretos y órdenes migratorias di rigidas a los chi nos. Aunque hubo peque ños cambi os en esta s políticas en diferent es perí odos , en genera l e l Gobierno cuba no mantenía un a ac titud relati v ame n te estri cta hacia l a entra d a de chinos, espec ialme n te de los traba jadores de ese origen. 4 El 12 de nov iembre de 1942, Cuba y Ch ina f irma ron un acuerdo d e a mistad, con int ención de facilitar la entra da de nu evos in migrantes a l pa ís car ibeño, así co mo prote ger los derec hos legítimos de chinos ya esta b lecidos de salir y entra r libre m ent e en el terr itori o cubano s in pad ecer de n inguna po lítica d iscriminatoria. No obs t ante , hasta la década de 1950, la parte cub ana no había estable c ido ninguna normativa conc reta que fac i lita s e la a bolición de la s pol íticas restri ctivas contra l a i n migración de chi nos. 5 A pesar de las rel aci on es mantenida s entre Cub a y China en estas dé cada s en cua nto al t em a d e inm igración, l as pol ít ica s mi gr atori as de Cuba bási camente no favorec i eron la llegada de los ciudadanos chinos a la isla . Quizás la úni ca exc epción, desde que la anti gua co lonia español a se inde pendi zó hasta l a víspera de la Revolución Cubana , ocurrió en 1948 cu ando fue a probad a la e ntrada de esposas e hijos de los inm igrantes chi nos ya establecidos y habían adquirido la nac iona lidad en Cub a. No obstant e, de acue rdo con t estim on ios de los infor m ante s entrevistados por la au tora, después de e sa fe cha, tam b ién lle g aron fam i l iares como s obrinos, pri mos, ni et os... de los chi nos naturaliza dos . Algunos de e llos ingresaron al país bajo do cume n tos falsi ficados, fingié ndose como si fue ran hijos de sus paisanos. 6 En la esfera comercial , no t enía n fuerte s v ínculos entre Cuba y Chin a ant es de Actuales , p. 191. T .A. 4 Véas e el apartado 1.1 del C apítulo 1 para informarse de lo s decretos r elacionados con la entrada d e inmigr antes chinos a Cub a. 5 Kuangmin Che n, The C hinese in America , New Y ork: Overs e as C hines e Cultural Publishing Company , 1950, p. 628. 6 V er el apartado 1.3.2 del C apítulo 1. 25 5 1959. L o que Cuba ne cesitaba era m aquinaria, prod uctos industriales y arroz, pe ro el paí s asiático no tenía la capacidad de au tosati sfa cer ni mucho menos de aba stecer a Cuba. E l azúca r era un producto que China necesitab a importar , pero el azúca r de Java era m ás ba rato que e l c ubano y su transporte era más c onvenie n te. P or eso, el com ercio ent re Chin a y Cuba s e m antenía a un n ivel ínfim o. D e acuerdo con la est imación de Chen Kuangm in, lo qu e i mporta b a Cuba desde Ch in a fue pr inc ipalmente productos d e la vida coti d iana qu e nec esitaban los inmigrantes chi nos. 7 T abla 6-1 Comer cio bil at eral entr e Cub a y la Repúb lic a d e China en 1945 -1947 (en pesos cub anos) Año Importación Exportaci ón 1945 15.202 1.100 1946 12.610 156.128 1947 164.146 190.592 Fuente: K uangmin Ch en, The Chinese in A mer ica , Ne w Y ork : Ove rseas C hines e Cultural Publishing Company , 1950, p. 631. Respec to a l as relacione s consulares, en la m isma d é cada d el 1950 Cuba env ió su represent a ción dip lomática a T ai wán, donde radicaba el Gobi erno de la R epública de China , que seguía s osteniendo que era e l único repr esenta nte le gítimo de toda China con el apoyo de los Est ados U nidos. T am bién en Ho ng Kong fue abie rto el Consul ado Genera l de Cuba por la im portancia que tenía la co l onia britá n ica por s u cercanía con Guangdong, provincia nat al de los inm igrantes chino s en Cuba. Hong Kong no s olo era un nodo fundame nt al par a que los ch inos en Cuba import ar an productos chinos de al imentos y d e uso co tidiano, sino qu e también s ervía com o un a estación de transfere nc ia para que se envi ar an c arta s y r emesas desde la isla cari b eña ha cia los puebl os de Guangdong. En el mismo peri odo en L a H abana se ma nt enía l a E mbajada de China desde su esta blecimient o a principios del siglo XX, así como el Consulado, abiert o en e l sigl o 7 Kuangmin Che n, The C hinese in America , New Y ork: Overs e as C hines e Cultural Publishing Company , 1950, p. 631. 256 XIX. La Emba jada de T aiwán en La H abana despué s de 1949 se mostraba intolerante ant e cu alquier pos ible con tacto o relación d e Cuba u o tros países de Am érica Latina con el Gobierno comunista chino, incl uso en la esfera cu ltural . En 1956, hi zo gestiones de ca ncille r ía par a que no se o tor gara v isa a un a dele ga ción de o chenta personas com puesta s por arti stas te atrales, acróba tas y titi rit er os “a uspici ada por los comuni s tas de Pekín” , qui enes realiza r ían visi tas por la s prin c ipale s c iudades de C entro y S ur Améri ca . La Embajada taiwanesa ar gu mentaba qu e la visi ta de los artistas e ra un a de la s tácticas de penetra ción de l com un ismo in ter naci ona l. 8 Al mism o tiempo la Em bajada taiwanesa en L a H abana estaba muy acti va en la divulg aci ón de la polí tica del G obierno de Chia ng Ka i S hek como “único r epresenta n te le g ítimo de China”. Incluso en 1957, extendió un a invitación p ara qu e u na de legación de buena v olunt ad cuba na visitara la c apital T aipéi . Imagen 6-1 Fol leto de ag enda d e la vi s ita a la República de Ch ina de la Embajada Es peci al de Buena V oluntad d e la Repúblic a de Cub a en 19 57 Fuente: Folleto de agenda de la visita a la República de China de la E mbajada Especial de Buena V oluntad de la República de Cuba , T aipei, 1957. Doc umento co ns ervado en la B iblioteca Nac ional J osé Martí de Cuba . 8 Mauro García T riana, Lo s chinos de Cuba y los n exos e ntr e l as dos na ciones , La H abana : Socied ad Cubana , 2003, p. 16. 257 En fin, a pesar de l mantenimiento d e las r elacione s ofic ia les, no hab ían existi do vínc ulos estr echos entre Cuba y C hina desde f inales del siglo XIX hasta la déc ada d el 1950. Lo que influí a a la comunidad china en la etapa colonial y la republicana fueron má s bien las po lítica s adoptadas por e l Gobierno cubano que l as propia s r elaciones ent re la s dos partes. 6.1 Las r elaci ones entr e Cub a y Ch ina durante l os primer os añ os d el Gobier n o Revoluci onario, 1959-1965 Desde que se fundó l a República P opular Chin a en 1949, e l Partido Comunista Chino (en adel ante P CCh) empez ó a desarrolla r re laciones amistosas con otros part idos del mismo perf il pol ític o en el mundo. Los vín c ulos entre e l PCCh y el P artido Socia li st a Popular (en ade lante PSP ) de Cub a ( posteriorm en te ser ía el Partido Comuni sta de Cub a, en ad ela n te P CC) se in iciaron ya durante e l G obierno de F u lgenc io Bat ista . Simultáneamente, e l Gobierno cuba no s eguía manteniendo re l aciones ofi ci ale s con el de la Repúbl ica de Chi n a de T aiwán. Por eso , la comuni d ad c hina en Cuba no fue afe ct ada, por el mom ento, por los cam b ios sociopolí t icos ocurridos en l a China cont inental a par tir d e 1949 y s egu ía ba jo l a inf luencia de l Partido Nacionalista Chino (Kuomint ang). T a l sit uación cambió c u ando tri unfó la Re vo luci ón C ubana e l 1 de enero de 1959, y más ta rde en 1960, cuando el Gobierno de Cuba lidera do por Fid el Castro d eci d ió rompe r las r elaci ones ofi cia les con el Gobierno d e Chiang Kai Shek refugiado en T a iwán y establece r l as rela c iones diplomáticas co n el G obie rno popular chino en Bei jing. En Cuba, en té r minos sociales, esto tu vo lugar me d iante un discurso pronuncia do conoc ido com o l a Dec laración d e La Ha bana de l 2 de sep tiembre d e 1960. 9 A partir de allí , llegó la nueva etapa de las rela cion es bilat era les entre Cuba y la China cont inental . Al mismo ti empo, s e inició un a nueva págin a en la histor ia d e los inm igrantes chi nos resid ente s en Cuba. 9 Fidel C as tro R uz, “Di s curso ante la Asamble a General Nacional del Pueblo de C uba”, Obra Revolucionaria , La Haba na: Imprenta Nacional de Cuba, 1960, pp. 15-39. 258 6.1.1 El ac er camie n to ini cial entr e Cub a y la República P opular C hina La Repúbl ic a P opular China se fundó el 1 de octubre de 1949. Al terce r día del nac imient o de l nuevo país, hubo asociacione s civiles cubanas que mand aron feli c itaciones al presid ente M ao Z edong y s u Gobierno, mostrando que reque rir ían a l Gobierno cubano que rompie s e las relaciones con T ai wán y estable c iese las relaciones ofic iales con l a Repúb lic a Popular Chin a. 10 No obsta nte, el Gobierno del d ictador Fulgenc io B atista ma ntuvo las r elacione s diplo má t icas con T a iwán, l o que i mpedí a e l desarrol lo de rela c ione s entre La Habana y Beijing. En la e tapa d e l as relacione s cubano -taiwanesas, el Partido Socialista Popul ar ya ma ntenía su vin culación con el Part ido Com un ista de China. En la d écada de 1950, vari os dirigentes del Partido Soci ali s t a Popular vi aja ron a la China Popular . Las oportuni dades de via je o currían cuando as istía n a reuni on es de los p arti dos o confere nc ias de or ganizac iones inte rn aci onales como la Fe deración Sindical M undial , la Unión Inte rn aci on al de Estudi antes, la Federación Internacional de Juventudes Democ rática s, l a Federación Internaci on al d e Mujeres Democ ráticas. T a mbié n tuvieron cont actos cuando por algún motivo, iban a la U nión Soviética o a otros países de Europa. En a quell os años, los comuni s t as cubanos e ditaron y distri buyeron l os trabajos de Mao Ze dong o libros sobre China de temas variados , escrit os por autores chinos o ext ranjeros. 11 Cuando triunfó la Revo luci ón c ubana en 1959, C hina reconoció a l Gobie rno Revol ucionario de inmediato. E l pueblo chino, po r su parte , tam bié n mostró gran simpa tía y apoyo por la Revolución Cubana. El 21 de enero de 1959, durante l a ent revista con el expr esidente mexicano Lá zaro Cárdenas del Río, e l entonce s preside nte ch ino Mao dijo: “ lo que pasó en Cuba es de suma importa n cia , y los asiáticos debe mos a poyar le s en s us lucha s cont ra Esta dos Unidos” 12 . E l 25 d el m ismo me s , se 10 Sha Ding, Br eve historia de las r elaciones entr e China y América Latina , Luoyang: Editorial de l Pueblo de Henan, 1986, p. 277. T .A. 11 Mauro García T riana, Los c hino s de Cuba y lo s nexos entr e l as dos naciones , La Haba na: Socied a d Cubana , 2003, pp. 24-25. 12 Jianz hang Pei, Inves tigación sobr e e l pen s amiento diplomátic o de Mao Zedong , Beijing: Editorial de 259 ce lebró la Reuni ón Antiimperialista en Beijing y el Com ité de D ef ensa de la P az Mundial de l Pueblo Chino d eclaró un c omunicado d e apoyo a l pueb lo cub ano en contra del in tervencionismo nor teamericano. E n a br il de 1959, e l d irector del peri ód ico Ch ina Daily , Y ao Q in, dirigió una delegación compuesta p or periodi stas chinos y realizó un a visit a a Cub a. D e r egreso, tr ansmitió un mensa je d e Raúl Castro que éste deseab a que China enviara a un fun ciona r io de i mportancia co mo representante no of icial de la Repúbl ica Popular China y s e encar g ara de establec er co municaci ones en tre el Gobierno de la Chi na popular y e l Gobie rno cuba no. Bajo l as instrucci on es de Mao, en ma rzo de 1960, se creó l a filial de la Agen cia Xinhu a en La Habana y Zeng T ao fue e l prim er director , quien se hiz o amigo de los lídere s cubanos y cumpl ió la mi sión de com unicador entre los dos Gobiernos. 13 Mient ras dele g aci on es de Cuba y de la Repúb lica Popular China se re laci on aban, grandes indicios mostr aban a todas lu ces que las r e laci on es con T a iwán c are cían d e futuro. Lo pr inci p al era la tendenci a de Cuba al soc i alismo. De hecho, en todo el año 1959, el G obi erno chino r eci b ió s uficientes señales del Gobierno de Cuba d e que se orie ntaba ha cia e l re conocimient o d e la Re púb lic a P opular China. L a má s im po rt ante fue la d ecl aración de l j efe d e la Re volución a f avor d el ingreso d e la R epública Popul ar China en la O NU. E n Cuba, la prensa publicaba notic ias de la Repúbl ica Popula r Chin a y las coloc ab a en páginas princi p ale s. De todas for mas, las relaci ones s e m antuvieron discre tamente hasta qu e el 2 de septiembre de 1960 F idel Castro pronunció en la Plaza Cívi ca, posteriormente la Pla z a de la Revolución, la s iguie nte d eclarac ión : La Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba r atif ic a su política de amistad con todos los pueblos de l mundo, r e afirma su pr opós ito de establ ecer r elaci on es diplomáticas t am bién con todos l os países sociali stas y desde este instante, en uso d e s u s oberanía y l ibr e volun tad, expr esa al Gobierno de la R epúb lica P opular China, que ac uerda establecer r e laci ones dipl omátic as entr e ambos países y que, por tan to, quedan r escindidas las r elaci ones que hasta hoy Cuba había sosteni do con el régimen títe r e que sostiene n en F ormos a los bar cos de la Séptima Flot a yanqui. 14 Conocimientos M undiales, 1994, p. 297. T .A. 13 Ibídem. 14 Fidel C as tro R u z , “Discurso ante la A s amblea G ene ral Nacional de l Pueblo de Cuba ”, Ob r a Revolucionaria , La Haba na: Imprenta Nacional de Cuba, 1960, pp. 15-39. 260 Al día siguiente el emba jador de l a República de Ch in a en Cuba, Liu Y uwan, env ió al c ancille r cubano, Raúl Roa, un a not a sobre el ro mpimie n to ofi cial de T ai p éi con L a Habana en l os sigui ente s t érmi nos : T engo el honor d e dirigirme a V uestra E xcelencia par a comunic arle bajo instrucc iones r ecibidas de T aipé i que el G obier no de la R epública de China ha r esuelto r om per sus r elaci on es diplomática s con el Gobi erno de la Re pública de Cuba. El texto base c on las condi ciones de la decisión era: 1. La Repúbl ic a de China r om pe sus r elac iones diplomáti cas con Cuba, y r eti r a su Misión dip lomátic a an te e l Gobi erno de C uba. 2. Nos tomarán una s emana los pr eparativos para salir del pa ís. En dic ho intervalo sol icitamos del Gobierno Cubano que se conti nú e r espetando el santuario de l a Embajada y se pr otej a la vida y pr opiedad de l personal de la Mi sión y de otr os m iembr os de nuestr o Gobiern o que se encue ntr en en Cuba, así como algunos miembr os de la Com unidad China que se enumerarán. 3. Los bienes de la Embajada se entr egarán al G obierno Cubano r elaci onándos e s u inventario par a su custodia tem poral durante el ti empo que dur e la suspensión de nuestras r elac iones diplom átic as con Cuba. Queda ent endido qu e dichos bienes serán devueltos si s e reanudan en el porv enir dic has r elaciones. 4. Nos r etirar emos de Cuba po r vía de H aití y de los Estados Unidos, y solic it amos la cooperaci ón d el G obierno cubano en facilitar nuestra r eti r ada. Para los f ines de la r eti rada n ece sitamos l levarnos lo s automóvile s, tant o los de la Embajada como los pertenecientes a su perso nal y otr os m iembr os de nuestr o Gobierno. 5. Solicitamos que nos acompañen en la r etirada l os miembr os de nuestr o G obierno que no perten ece n a l pers onal de la M isión, as í como algunos indiv iduos de la Colonia China cuya seguridad personal podr ía pel igrar s i permaneci esen aqu í después de nue stra re ti rada. 6. En cuanto al Banco de China, se hace constar que dicho Banc o establ eció s u s ucursal en L a H abana en el año 1944 de acuer do con las leye s cubanas, y que bajo la lic encia corr espondi ente de l Banco Nacional. Dicha sucursal en La Habana del Banco de China ha venido ope rando como banco comer cial desde su inauguración. En v ista de las pr esentes ci r cunstancias la Admini stración Ce ntral del Banc o de Chi na en T aip é i, T aiwán, Re públ ica de China, r esuelv e que las operac iones bancarias de la Sucursal de La Habana se den por te rminadas simultáneame nte con la r etirada de nuestra Misión. Los empleados nombr ados po r la Admini stración Central que están trabajando en la Su curs al de La Habana del Ban co de Ch ina y que poseen pasaportes ofici al es de la Re púb lic a d e China, jun to con s us famili as , s erán r etirados del país tan pr onto como se l iquiden los as untos de la Sucursal de La Habana. 7. Aquellas personas que debe rán a compañar nos en la r eti rada per o qu e por motivos fí sicos o de or den económico no puede n hacerlo e n el momento, debe rán ser autorizadas para permanecer en Cuba dur ante el periodo d e permanenci a obli gada d isfrutarán de los m ismos pr ivi legios y facilidades que 267 Imagen 6-3 Cartel de la Exposici ón In dus trial China cele brad a en marzo de 1961 Fuente: W ah Man Sion P o , 15 de ma rzo de 1961. En palabras resum idas, duran te los pri meros c inco años de l est ableci miento de l as rela c iones dip lomáticas entre Cuba y l a Repúb lica P opular Chin a, l as cooper aci on es e int ercambios en los terrenos pol ítico, comercial, milit ar , educ a ti vo y cultural, entre otros, expe rimenta ron un buen desenvolvimiento. Al mismo tiempo, l as asociac iones represent ad as por la Ali anza de Nueva Dem ocr acia C hina se m antenían ci er to grado d e ac tividad. La comun idad, como un conjun to, también s e benefi ciaba de algunas me didas favor ables a los chinos. P or ej emplo, s e le s facilitó la adqui sición de me rcancías d e 500.000 p esos cuba nos anuales li bre d e ci ertos tr ámites ad mini str ati vos , el giro de remesa s, l a rea lización de visitas turísticas a China , etc. 268 6.2 El per iodo del e nfr iamie n to de las rel ac iones c hino-cuban as, 1966 -1986 Si conte x tualiza mos el d esarroll o d e las r elaci ones b ilaterales Cuba -China dentro de la ar ena i n ternacional a partir de la década de 19 60, es ine vitable mencionarse l as infl uencias de los dos polos po líticos invo lucra dos e n la G uerr a Fría. Cuando Cub a se ali neó a l ca mpo soc iali s ta, Est ados Unidos fortaleci ó el bloqueo económico y el ai slamient o po lítico con tra su vecino caribeño, c on e l obj etivo de subvertir al Gobie rno revoluc ion ario cubano. El G obi erno de la República Popular China, a s u v ez, también estaba ba jo la s a menazas norte a mericanas por e l apoy o económ i co y militar que Est ados Unidos brindaba al r égim en de Ch iang Ka i Shek en T aiwán par a que éste d irigiese ac tividade s y mov imientos anticomunistas contr a l a China continental. Ade más, la inva sión estadoun idense en V iet n am s uponía un peli gro e in certidumbre p ara la segurida d naci on al de China. En este s enti do, Cuba y China s e unían para hacer fren te junt os contra el imperiali smo y el he ge monismo norteame r ica no. Respec to a las relaci ones con la Unión So viética , p or un la do, a mediados de la déc ada de 1950, l as contradicciones entre los p arti do s comunista s chino y sovié tic o ya eran agudas. Poco después de que ambos partidos mantuvieran un debat e ab iert o, la rela c ión ent r e e llos se dista n ció. Por otro la do , la Crisis de O ctubre de 1962 provoc ó ci ertas tensiones entre e l PCC y el P artido Comunista de la Unión Sovi ética ( en adela n te PCUS ). Dado todo ello, el P CCh necesitaba el a poy o del PCC a escala inte rn aci on al durante este perí odo, luchando por un frente ú nico antisovié t ico en todo el mundo, oponié ndose a cierta s lí ne as de p ensamiento d el P CUS y , al m ismo t iem po, al im periali smo estadouni d ense que i n tensifi caba su inf luenc i a en Am éric a Latina. 32 Por eso, la R epública Popul ar Chin a aceleró e l desarrol lo y f ort aleció el ma ntenimiento de relaciones no sólo de part idos sino tam bién en todo ám bito con Cuba. Y ésta, por su parte , s e enc ontr aba en una época crítica para la construcción interna, e n la que nece s itaba tanto e l apoyo del PCCh como el del P CUS. A pesar de las inf luencia s 32 Y ao Xu, A Study of the R elationship between the Communi s t Party of C hina and the C om munist Part y of Cuba in the 1960s , tesis de máste r inédita, Be ijing: Renmin University of China, 2018, p. 42. T .A. 269 de l a cont rov ersia chino-s oviética sobre las r elaciones Cuba -China, el desarrollo d e rela c iones bil a terales de estos dos paí s es era a rmónico por los inte reses comune s que com partían. Incluso, Cuba fun cionaba en v aria s ocasiones como in t ermediador , espera ndo rec on ciliar las d iferencias entr e los parti dos comuni stas chino y sovi ético. Uno de los intent os fue la visi ta de Ern esto G uevara a China en febrero de 1965, l a cual no logró el objet ivo a l final . 33 Aunque los inte ntos de medi a ción entr e China y la URSS fraca s aron, las rel aciones Cuba-China no se vi eron afectadas s ustanci al mente durante la pri mera mitad de la d écada de 1960. Sin embar go , cua ndo l a re lac ión entre los dos part idos de Chi na y la U nión Soviét i ca diver gió en mayor grado, las relaciones ent re e l PCCh y l os part idos c omuni st as de otros paí ses ta mbién sufrie ron cambi os, incluidas la s con el PCC. 34 6.2.1 La rup tura d e la r elac ión entr e el Par tido Comu nista de Cu ba y e l Partido Comun ista de China El desarrollo de r elacione s en tre la Repúblic a P opular Chi na y otros países socia li st as esta b a restr ingido por su relaci ón con la Unión S oviét i ca. A me d ida qu e la cont roversia chi no-sovié tica se fue agudizando grad ualme n te, fue difícil para el PCC ma ntener su posición imp arci al. D ebido al med io ambiente y las necesidades de s u propia s upervive nc ia y desarrollo, Cuba fin almen te optó por apoyar a la Unión Soviét ica. Después de que el PCC de cla ró su a lineamiento a favor del P CUS , empezó a dem ostrar pública m ent e la ac titud de descon tent o con el PCCh en vari as ocasiones. En un discurso de F idel Castro, pronunciado en marzo de 1965 en el acto honrando a los má rtires en el asalt o al Palaci o P resid enci a l, el líder cubano dem os tró su insa tisfacción por la discrepa ncia en el campo s oci ali st a y l a distri b ución de mat er iales de propaga nda por parte del PCCh en Cuba, aunque de forma impl ícitamente sin menc ion ar 33 Y inghong Che ng, “¿Por qué C hina y Cuba se a lejaron hace 50 años?”, Col e cción de escritos dirigentes , no. 19, 2015, pp. 80-83. T .A. 34 Y uemei Xu, Investigaciones teórica s de la diplomacia del Partido Comunista Chino después de la fundación de la República P opular China , Be ijing: E ditorial de C iencias Social e s, 2003, p. 51. T .A. 270 direc t amente a China, que se expresaba el siguiente texto: ¡Es conve nie nte que s e s epa que aquí la pr opaganda la hace nuestr o Parti do!, ¡que aquí las orien taci on es las traz a nuestr o Partido!, ¡ que aquí eso es una cuesti ón que atañ e a nuestra jurisdic c ión ! Y que s i no quer emos que venga aquí la manz ana de la discor dia, por que n o nos da l a gana, ¡ nadie nos puede t raer de cont rabando la manz ana de la dis cor dia! ¡Y que nuestr os ene migos, nuestr os ene migos, nuestr os únic os ene migos, s on los imperial istas yanki s!; ¡ nuestra única con tradic ción insuperable es con el imperial ismo yanki!; ¡ el único adversario contra el que estamos dispuestos a quebrar todas las lanzas es el i mperiali smo! 35 Imagen 6-4 Fi del Castr o en la conmemo rac ión del 13 de marz o de 1965 Fuente: Hoy , 13 de marzo de 1965. En febrero de 1966, el ór gano oficial del Comité Central de l PCC, G ranm a , publi có un art ícul o de Fidel Castro bajo el tí tulo “El Gobierno ch ino h a tr aicionado la buena fe del pueblo cuba no ”, en que criticaba, es ta vez de forma directa , qu e el Gobierno chino hab ía incrementado e l envío y la d istribuci ón masiva d e ma teriale s de propaganda . 36 35 Fidel Ca stro Ruz , Discurso pronunciado el 13 de marzo de 1965. Disponible en: http://www .cuba.cu/gobierno/discursos /1965/esp/f130365e.htm l . 36 “Re spuesta de Fidel a las decl a raciones de l Gobi erno chino”, Gr anma , 6 de febrero de 1966. 271 Imagen 6-5 Por tada del eje mpla r d el 6 de fe b rer o de 1966 de Gran ma Fuente: Granma , 6 de febrero de 1966. Por la part e china s e entendía que la propaganda política y l a exportación de l ma rxismo y e l pensamie n to de M ao Zedong eran necesarias y b enefi c iosas par a corregir el posible error de lin eamient o de l PCC. 37 Allí fue donde radic aba el conflicto dire cto ent re el PCC y el PCCh. En enero de 1966, se celebró la Prime r a Conferencia de S olida rid ad de los Pueb los de A sia, Áfri ca y A mérica L at ina (Tricont inental ) en La Haba na. E l PCCh no envió sus represent an tes para participar . El PCUS no asistió d e forma directa a la conferencia, 37 Y ao Xu, A Study of the R elationship between the Comm uni s t Party of C hina and the C om munist Part y of Cuba in the 1960s , tesis de máster inédita, Beijing: Renmin University of China, 2018, p. 53. T .A. 272 pero ut ilizó estrate g ias para contrarrestar la influenci a del PCCh en la T ri conti n ental. 38 En dicha conferencia, F idel Castro condenó al P CCh e incluso señaló que las discusione s cont inuas d el PCCh contra la U RSS eran destructivas par a el movimient o com unista mundial. 39 Fue esta confere n cia l a que hizo al PCCh confir mar que e l PCC se al ineó a favor del PCU S. Y de ahí, las rel aci on es en tre e l PCC y el P CCh e mpeora ron. Si bien el conflict o en tr e Chin a y Cub a en ese momento s e limitaba a l d e los dos part idos, las rel aci on es entre dos gobi ernos e n d isti ntos te rrenos habían s ufrido a lgunos ca mbios sutiles en comparación con el ini cio de l est able c imiento de aquella s m isma s. Por supuesto, esto hiz o qu e el am b iente s ocial cub a no en que v ivía la comunidad se volví a com p licado para los chinos residentes en ese pa ís. A part ir de 1966, e l Gobierno cuba no, aunque seguía autorizando el envío de remesas de los chinos haci a l a China cont inental , for taleció las medi das r egulatoria s que a ntes eran r elativamente rel aja d as. Ademá s, a los primeros años desde el establecimiento de la s relaciones bilatera les, Cuba faci l itó el regreso de los c hinos a su país de ori gen para hace r t urismo, pero estas visita s fueron ca nce lada s gradu almente d esde la s egund a mitad de l a década de 1960. 40 6.2.2 El c onflic to comer cial entr e Cub a y Ch ina en 1966 Obviam ente, l as diferencias entre el P CC y el PCCh eran solo una consecuencia deri vada de la c on troversia chino -soviética , teniendo cuent a de la alta dep endencia por la part e cub ana de l as ayud as e conóm ica s y mi litares de la U RSS e n l a dé cada d e 1960. Así, la contracción en la coope ra ción e conómica y comercial entre las dos partes en ese mom ento, sin duda, s e convi rtió en un d etona dor p ara la int errupci ón d e la relación ent re el PCC y el PCCh y posteri or mente para e l enfr iam iento entre los dos países. El intercambio e conómico y com erci al era uno de los aspectos de mayor im portancia de la c oopera c ión en tre Cub a y Chi na d espués del esta bl ecimiento de las 38 Cole Bla sier , The Soviet Union in Latin Amer ica , Pittsburgh: University of Pitts burgh Pr ess , 1983, p. 80. 39 Y ao Xu, A Study of the R elationship between the Communi s t Party of C hina and the C om munist Part y of Cuba in the 1960s , Beijing: Renmin University of China, 2018, p. 56. T .A. 40 Zhuocai Huang, Father and Son: The Memoir of a Chines e in Cuba and the T r ajectory of His Family Letters , Guangz hou: Edi torial de Universidad de Jinan, 2011, p. 199. T .A. 273 rela c iones diplomáticas. Como hemos anal izado con ante rior idad, los dos países firm aron una serie d e ac u erdos come r ciales, espec ialment e con la visita de la delegación li derada por Guevara a China en 1960, y los víncul os se estaba n forta lec i endo en la prim era mitad de la déc ada de 1960. Sin embar go, a finales de 1965 en l as ne gociaci ones c omerciales c el ebrada s anua lmente en tre l as dos partes, surgi eron desacuerd os s obre el volumen de comercio correspondi ente a 1966. Com o s e puede ver en la T ab la 6 -2, de 1962 a 1965 e l volume n com ercial tot a l entre China y Cuba había mostrad o una tendencia de cr ecimie n to. Espec ialme n te en 1965, el vo lume n to tal d e las export aci ones de China a Cuba aumentó en un 33,5% en com paración con e l de 1964. En m a rcad o contr aste d e eso, a p artir de los resultados de la s negoci aciones inic iales, el com erci o bilateral entre Cuba y China dismi nuiría significativamente en 1966. T abla 6-2 V olumen de exportaci on es e importaci on es entre Ch ina y Cuba de 1961 a 1966 (unidad : mill ones de pesos cubanos) Año Exportaci ones de Ch ina a Cub a Exportaci ones de Cu ba a Ch ina V olumen total 1961 108,00 98,00 206,00 1962 62,00 80,00 142,00 1963 77,61 70,77 148,38 1964 95,1 1 81,1 1 176,22 1965 127,00 97,00 224,00 1966 (84,50) (84,00) (168,50) Obse rvación: las cifras del a ño 1966 c orrespond en a la s canti dades en pr oces o d e negociac ión. No se dispone de las realmente enviada s . Fuente: Ministerio de Comercio Exterior de la República Pop ular China , Comunicados del Estado de Cons ejo de la República Popul ar C hina , vol. 1, B eijing, 1966, pp. 16-17. T .A . De acuerdo c on el Min isterio de Comercio Ex terior de Cuba, la po lítica comercial cuba na con Chin a se orienta b a para 1966 a con ti nuar el aumento del vo lumen de int ercambio, s iguiendo la tende n cia de los últimos años . Las exportacione s p lanificadas para 1966 ascendían a 1 10 millones de p esos cub anos, y las importaci on es a 140 mi llones de pesos cubanos. Estas canti dades, comparada s con los años ante riores, 27 4 preveí an ma yores en tregas d e a zúcar por la parte cu bana y mayor es ent reg as de arro z por la parte chi n a. 41 Con base en est e pla n teamie n to, a m ediados de no viem bre d e 1965 l legó a la ca pital c hina una delegación cub ana p ara discutir e l protocolo come r cia l par a 1966, presidi da por el j efe de la D ir ección de P a íses Soci alistas de As ia d el Min isterio Come rcio Exterior , Is mae l B ello, cuyas propuesta s fu eron rechazadas después de var ias conve rsaci on es con las au toridades chinas. Éstas plantearon que l as cantidades sumini strada s de arroz a Cuba en el año 1965 ascendent es a 250 mi l toneladas consti tuye ron un a excepci ón. Eso se debió a la solicitud formula d a al embajador c h ino por el prime r mini stro Fidel Castro. En con cret o, dicha solicitud se partía de l hecho de que a fines de 1964 el consumo per cápita de arroz era muy alt o en la Repúbli c a Popular China , m ient r as que e l de azú car er a muy bajo. Al m ismo ti em po, allí, al revés qu e en Cuba, el azúc ar ten ía un precio cua tro o cinc o veces mayor que el arroz. Sobre esta base, el Gobierno de Cuba p ropus o en tregar dos ton ela d a s de azúca r por cad a tonelada d e arroz que enviase Chi na, esper ando que e s te c ambio come rcial t uv iera vigencia a lar go pla zo, a parti r d e 1965. 42 No obstante , la parte china consideraba que las can tidades del com erci o bi lateral de 1965 eran ex cepciona les, y planificaba qu e el volumen d e intercambio de 1966 al canzarí a el nive l aproximado al de l año 1964, ya qu e s ería un c om ercio b alanceado. 43 Respec to a e llo, la p arte cub ana manifestó que lo qu e se lleva r a a nivel de 19 64 s ería n la s exporta c ione s cubana s solamente, pero el va lor de s us importa ci ones ca ería a un nive l por debajo de cu alquiera de los años de in terca mbio desde 1961 y 1965. 44 Estos desac uerdos se hi cie ron públicos desde Cuba, lo cual condujo a l descont ento d e la par te chi na, porqu e ésta creía qu e l a par te cubana no debería hab er revelado los detalles de 41 Fidel Cas tro R uz, “C ualquier movimiento revolucionario e n el mundo puede c ontar c on la ayuda incondicional de Cuba ”, Bohemia , 7 de e nero de 1966, p. 46. 42 Fidel Cas tro Ruz, di s curso pronunciado en la celebración del V II Anive rsario de la Revolución, 2 de enero de 1965. 43 Ibídem. 44 Ibídem. 275 la s negoc iac iones comerciales d e alto niv el qu e segu ían en pro ceso. Además , según l a part e china, la realidad no era co mo ar gumentaba e l Gobierno cubano. El 10 de enero de 1966, se pub lic ó un artículo t itulado “R espuestas del responsable de l M inisterio d e Come rcio Ex teri or sobre las realidades de los asuntos relac ionados con el co merc io ent re China y Cuba” en el órga no del PCCh, Diario del Pueblo , en el que s e espec ificaba n varios puntos con respecto a la propue sta cuba na. 45 En primer lugar , l as negoc iaciones comerciale s ent re los dos paíse s s e encon traba n toda vía en pro ceso para la fecha del 9 de enero de 1966 y no hab ían alca n zado a los ac uerdos final es. Según los resulta dos de las conversac iones ya realizada s , el volumen de intercambi o comercial chino -cubano baj aría con respect o al de 1965, pero s ería superior al de 1962 y 1963, manteniendo aproximadamente el m ismo nive l que 1964. Eso no coinci día con lo que revel ó el G obierno Revo luciona r io: que las importaci on es cuba nas con Chin a caerían por debajo de cualquiera d e los a ños desde 1961 hast a 1965. Ademá s, era normal que e l vol umen de in terca mbio come r cial entre dos países ca mbiara en dist intos periodos, porque cada país deb ía establecer s us propias polí ticas com erciales en base a las s itua c iones económicas par tic ulares. En segundo lugar , las ayudas mutua s en el ámbito comerc ia l ent re los países socia li st as se basaban en las nec esidade s rea les y las p osibili dades prácticas. Er a común que una p arte no s atisfacía totalmente las demandas de l a otr a. En est e caso, la parte cuba na exi gí a que Chin a in crementa ra el sumin istr o de arroz a un n ivel de 285.400 tone ladas para el año 1966, que suponía e l do ble de la cantidad s umi n istrada ant eriormente os cilando entre 120.000 t on ela d as y 135.000 t onel adas. A p esar de hab er te nido una buena c osecha e n 1965, la producción de arroz de Chi na no al canz arí a las nec esida d es de consumo interno, de présta mo de a yuda a otros países, etc. A l haber expresa do las dificultades con que se enfrentaba la parte ch ina, ésta se ofreció a sumini strar 135.000 t on ela d as de arroz a Cuba, equivalie ndo el ni v el de 1964. 45 “Re spuestas d e l responsable de l Minis t e rio de Come rcio Exterio r s obre las realidade s de los as unto s relacionados c on el com ercio entre China y Cuba”, Diar io del Pueblo , 10 de e nero de 1966. T .A. 276 En tercer luga r , en cu anto a la en trega de dos tone l ad as de azúca r cuba no por c ada tone lada de arroz ch ino, el r esponsable chino d el Ministe rio de Com ercio Ext erior espec ificaba que la propuest a que hizo el pri mer ministro cuba no a l e mbajador chi no en Cuba el 1 de oc tubre de 1964 er a intercambiar co n 370.000 tonelada s de azúcar por 250.000 t onela das de arroz, con una tasa de 1,5 t on ela da de a zúcar por 1 t onelada de arroz. En aqu el en tonce s, e l Gobierno chi no s e ac ordó de suministra r a Cuba la cantidad solic itada de arroz en el año 1965, p ero no prometi ó que ese intercambio co mercial fuese a lar go p laz o, s ino sol ame n te pa ra el año 1965. En respuesta a las decla raciones del r esponsable del Ministe r io de Comercio Ext erior chino, Granm a publicó el 6 d e febr ero de 1966 un artículo ex tenso bajo el tí tulo “Respuesta de Fid el a l as decl ar aciones del Gobierno chi no”. 46 A nte los tres puntos pla nteados por la pa r te c h ina, Cuba sólo r espondió de form a fron tal un aspecto, justi ficando que el va lor de sus import ac iones s í ca erí a a un nivel por debajo de cua lquiera de los años de int ercambi o en tre 1961 y 1965 y utilizando otros da tos difere nt es a los adoptados por el Mini sterio de Come rcio Exterior c h ino. T abla 6-3 V olumen de las importac iones cubanas pr ocedentes de Chin a enviadas Año V alor (en millones de pesos cubanos ) 1961 98,6 1962 89,8 1963 90,8 1964 109,3 1965 128,9 1966 (85,0) Fuente: Granma , 6 de febrero de 1966. En el t exto, se come n taba qu e el Min isteri o d e Com e rcio Ext erior de Ch ina u tilizó los datos proveni ente s d e l as list as d e los pro tocol os, que según la parte cuban a “v aría n conside radamente en el curso de su e jec ución”, mient ras que el Ministe r io de Co merci o 46 “Re spuesta de Fidel a las decl a raciones de l Gobi erno chino” , Granma , 6 de febrero de 1966. 28 3 Luego de que la Asamblea Popul ar Na cional de Cuba apr obara el establ ecimient o de r e lacione s dip lomáticas con la R epúblic a Popu lar China en la tar de del día 2 de este m es (s epti embr e de 196 0), dur ante los dos días de de scanso del sábado y domingo, muchos patriot a s patrullaban fr ent e a l a puerta del Banco de China en L a Habana. El lunes por la mañana, tan pr onto como abrió el banco, hubo lar gas f ilas de chinos que se apr esurar on a r etirar dine r o. 61 Ademá s, corría n ru mores dent ro de la c o munida d : En los últimos días, ha habido rumor es de que un bar co de nuestra patria pr onto z arpará hacia Cuba para llev arse a casa a todos los chinos anti comunistas de ultramar y los c astigarán seve ramente. 62 En diciembre d e 1960, el p eriódico estadounidense New Y ork T imes notó que por el acercami en to entr e Cuba y la Repúb lica Popular China, los que apoyaba n a T ai p ei sentí an más ince rt idumbre por el fu turo. 63 El ca mbi o transcendental en la pol ítica ext erior de l G obie rno revolucionario cub ano provoc ó tant o pánico en tre los chi nos en Cuba que llamó la atención d el prop io F idel Castro . Cuando éste fue a com er en el resta urante de prop iedad china, El Pací f ico, instó a l a comun idad ch ina a m antener la ca lma. Así lo ref lej ó en W ah Man Sion Po e l 6 de sep tiem br e de 1960: Fi del Castr o insta a los ch inos a mant ener la cal ma y e l G obierno Re volucionario les pr ote gerá con t odo esfuerzo El entrevistador s e encont ró con el m inist r o cub ano Fidel Castr o ante anoche en e l r estau rante El Pa cífico en el Bar rio Chino y éste estaba ce nando con algunos adjuntos. El entr evistador y Fidel Castr o se conoci er on hace m ucho ti empo por qu e ést e fre cuen ta a comer en e l Pac í fico. T ienen una amistad pr ofunda, ya que el ministr o cubano dej a al en tr evistador que le saque fotos cada vez que le sol ici ta. A n teanoc h e , Fide l Cas tr o di jo al ent r evis tador que, a pesar de los cambios en las r elac ion es dipl om átic as ent r e Cuba y China, no habría que encont r ars e en p ánico, que trans mitie r a su m ensaje a toda l a comunidad ch ina para que se mantuvie ran calmados y se comportaran bien y el G obierno Rev o luci onar io l es pr otege r ían con todo esfue rzo. La actit ud de l pr imer ministr o fu e sincera y le pidió a l entr evi stador que mandar a saludos en su nombr e a los chinos en Cuba de todos los sect or es. 64 Posteriorm ente, e l W ah Man Sion Po adoptó un le ng uaje muy brev e y de di có muy poco e spaci o para informar que los diplom á ticos rele vante s del Gobie rno de T ai wán se 61 Qianying, “Una c orrid a en el B an co de C hina ” , W ah Man Sion Po , 12 de septiembre de 1960. T .A. 62 Qianying, “No crean los rumores, I”, W ah Man Sion P o , 29 de septiembre de 1960. T .A. 63 “Chines e in Cub a gripped by fear: C a stro´s links to Peiping make futur e un c ertain for T aipei supporters”, N ew Y ork T ime s , 5 de septiembre de 1960. 64 “Fidel Ca stro insta a los chinos a manten er la c alma y el Gobier no Re volucionario les protegerá con todo esfuerzo”, W ah Man Sion P o , 6 de s eptiembre de 1960. T .A. 284 habí an ido de Cub a y se habí a reor g anizado el a n tiguo Banco de China. 65 El ex cónsul gene ral d e la República de China en La Habana, Y uan D aofeng, cuyos ar tículos de com entario sobre la s ituación política y económica de Cuba frec uentemente vistos en el W ah Man Sion Po , pub lic ó s u ú ltimo artículo so bre la estr icta regl a cambia r ia de Cuba e l 7 de octubre de 1960 66 y nunca volvió a pub licar má s porque a poco se fue de Cuba a Esta dos Unidos. Desde otra p erspectiva, el W ah Man Sion Po , que s iem pre había ut ilizado el ca lendario na c iona l de l a Repúbl ica de China 67 para enume rar los años, com enz ó a adopt ar la cronol og ía d.C. a p arti r de l 31 de octubre de 1960. A estas alturas, no se han visto más report aje s n i pa labras r elaciona d as con la República de Ch ina en los peri ódicos d e la comunidad ch ina. Se puede d ecir q ue la époc a en que la s fu erzas de l Kuomint ang dominaba n la c o munida d china en Cuba había terminado por c ompleto. De hecho, desde septiembre de 1960, las not icias sobre el establecimiento de rela c iones diplomáticas entr e Cuba y l a República Popular China se pueden ver su ce s ivam en te en los periódicos de la comuni dad ch i na. En los primeros años después de la década de 1960, los periódicos no solo rastrea ron e inform aron s obre los int ercambios entre los dos paí ses en cam pos de comerc io y cult ura, sino que t am b ién regist raron el i n tercambi o de visi tas de delegac ion e s de alt o nivel y o tras activi d ades que forta le cie ron l a ami st ad ent re los dos países. 68 Ademá s, se deja saber m ediante las noti cias que bajo la disposic ión del Casino Chu ng W ah los inmigrantes chi nos regresaron a l pa ís de orige n p ara hacer t ur ismo ca d a cie rto p eriodo. 69 65 “El exemba jador Liu Y uwan se ma rchó de Cuba des pués de que el gobie rno revolucionario cubano rompió relaciones diplomáticas con el Gobierno de la R epúbli c a de China ” , W ah Man Sion Po , 13 de septiembre de 1960. “Se ordenó que el antiguo B anco de China s e r eorganiz ara”, W ah Man Sion Po , 1 7 de febrero de 1961. T .A. 66 Daofeng Y ua n, “Cuba impone e scrito control cambiario”, W ah Man Sion Po , 7 de octubre de 1960. 67 El ca lendario naciona l de la Re pública de China e stuvo e standarizado y promulgado por el gobierno de la República de C hina. C u a ndo s e registr aba, se l e llamaba e l año xx de la R epública de China . Este tipo de c ronología s e bas a en el es t ablecimiento de la Repúblic a de China en 1912 d.C. c omo el primer año. 68 “China y Cuba negocian sobre e l establecimiento de la di plomacia ”, W ah Man Sion Po , 9 de septiembre de 1960. “L a delegación de nu es tro país l legó a Cub a aye r , recibida por el pre sidente cub ano en el ae ropuerto”, W ah M an Sion Po , 13 de diciembre de 1960. T .A. 69 “Los inmigr antes c hinos realizan visitas de turismo en Shanghai”, W ah Man Sion Po , 9 de junio de 1961. “ El Cas ino C hung W ah or ga niza una fie sta pa ra des p edir a los chinos que realizarán una visita a 28 5 En la actuali d ad, los ejemplares del W ah Man Sion Po y el H oi Men Kong Po e s tán conserva dos en la Biblioteca Nac ional de Ch ina, pero las col ecciones no están com pletas. El pr ime ro se mant uvo h asta octubre de 1 961 y dejó de publicarse debido a la inte rv enci ón por parte del Gobierno cub ano. Aunqu e el s egundo siguió en circulación hasta que se fus ionó con el Kwong W ah Po en 1976, solo s e conservan las cole cc iones hasta febrero de 1963 en la B ibli o tec a Nacional de C hina. E l Kwong W ah Po , a su ve z, pasó de ser una publicaci ón c lande st ina a l órga no de la A lia n za de N ueva De mocracia Ch ina en 1960, pero curiosamente no se encuentran lo s números emiti dos dur ante 1960 - 1988. 70 Debido a la ausencia de recursos, no he mos podido estudia r cómo los peri ódicos de l a comuni d ad china informa b an sobre e l dista nci amiento de l as relaciones ent re Chin a y Cuba a p artir de 1966. T am poco tenemos forma de cono cer la actitud y reac c ión de la co munidad ante dicho suc eso. Quizá s el enfri ami ento d e l as re lac iones ent re los dos países justame nte fue una de las raz on es que hici eron que los periódic os de l a comunidad china dura n te e st e perí odo no estuvieran disponibles. Para c oncluir , a juzgar por los informe s per iodísticos, toda l a comunidad china en Cuba pa recía h abe r aceptado con ca lma el giro en la política exterior d el G obi erno cuba no y empezó a adapt arse al trabajo y la v ida b ajo las nuevas relaci on es diplomáticas bil aterales y bajo la nueva ide ología que reina b a en d icha c o munida d. P ero en r ealidad, la transformación d e este grupo no fu e tan pa cífica c omo lo que s e p ercibe a tr avés de la prensa de l a comun idad ch ina. Los próximos dos ca pítulos discuti r án en det alle los ca mbios y difi cultades que exper ime n tó la comuni dad chi n a en Cuba en el per íodo 1959-1989, en té rm inos de población, ec o no mí a, cultura y asociacione s chinas. China”, Hoi Men Kong Po , 22 de se ptiembre d e 1962. T .A. 70 Hubo muy poc os números e sporádicos de Kw ong W ah Po c o ns ervados en la Biblioteca Nac ional de China disponibles para l a cons ulta ha ce años, pero ya no es t án abiertos al público en la actualidad. 286 Capítu lo 7 La situaci ón de l a com unidad china de l a s t res décadas después de la Revolución Después de la vic toria de l a Re vo luci ón Cubana y a me dida de la im p lementación inm ediata de las r eforma s r evolucionarias, tuvieron l ugar grandes transformacione s en el país c aribe ño . Bajo esta s cir cunstancias, la comun idad chin a, componente insertado en la socieda d cubana, también exp eriment ó cambio s tra nscende ntales. En el presente ca pítulo, part ie ndo de l a disminu ción de la pobla c ión china y l a dec adencia de la ec onomía comun ita r ia, s e an alizan los c ambios suced idos en la vid a de los chinos y s us desce ndientes durante el peri odo comprendido e n tre 1959 y 1989, c ent rando el foco en la comunidad c h ina de La Habana. En primer lugar , s e intenta dar a conocer la reducción poblac ion al de la co munidad después de 1959, enfocándose en tres aspec tos: la em igración ha c ia otros países, princ ipalme n te ha cia Estados Unidos, el r etorno al país de origen y la ausencia d e nueva s olas mi gr atorias china s hacia Cub a . T a mbié n s e dedica un apar tado par a explora r la s condicione s de vida y de trabajo de los chinos q ue s e quedaron, sobre todo, para escl arecer los trám it es de la legaliza c ión de la resid encia y la sit uación e conóm ica de los chinos después de la n acionalización de la s prop iedade s privadas, con obje ti vo de expl icar la dec adencia económica d e la comunidad. En úl timo luga r, se enfoc a en el ám bito s ocioc ul tural, prestando especial ate nc ión a lo s cam bios ocurridos a l as escuelas chi nas, la prensa en idioma chino y l as activida d es sociocul tura les del B arrio Chino haba nero. Cada aspe cto an alizado se com bina c on una brev e i ntro ducci ón de l os contextos gene rales ocurri dos en Cuba con pos te riorida d a 1959, aba rcá ndose los tema s rela c ionados con las acti v idade s migratoria s de los cuba nos haci a Estados Unidos, las regula c iones de l a entrada y sal ida del te rr itori o cubano, la reforma educacional y la 287 reor ganizaci ón d e la pr ensa cuba na, entre otros. 7.1 La r educción poblaci onal de la comunidad china Después del t riunfo de la Revoluc ión Cubana se not a una obvia di sminuc ión de la pobla ción d e la co munidad ch ina en Cub a que, en nuestra h ipót esis, se debían a tr es ca usas principalmente: l a e migración de los ch ino s residente s en Cuba h acia otros desti nos, el r etorno a l país de orig en y e l cese de la l legada de nu evos inmigrantes chi nos. En este apartado, s e estudian los tres aspect os menc io nados, combinados con an áli sis respec tivos a partir de los datos del movi mie n to de la membre sí a del Casino Chung W ah entre 1968 y 1971. Convie ne r ecordar que el ingreso a tal inst itución, ór gano máximo de los inm igrantes de orige n chino en la isl a, no se d if e rencia b a el sexo, el ape l lido, l a ocupa ción la bor al, la r egión d e residencia , el pueblo nat a l, etc., pud iendo “ser s ocios del Casino Chung W ah todos l os súbditos chinos insc ritos en el Reg istro del Consulado Genera l de China en Cuba, y previamente inscr itos en este C asino” 1 . P or eso, aunque la estad ística de los asociados del C asino no ab arca la to talidad de la pob lación ch ina en Cuba, los datos d e dicha instituci ón pu eden reflejar , en cierto s en tido, l as ca racterística s generales de toda la comunidad. 7.1.1 El proc eso migratorio de los chi nos en C ub a hacia otros países En este apartado, convi ene conocer prime ro en rasgos general es el mov imiento em igratorio d esde Cuba hacia Esta dos Unidos tr as el tr iunfo de la Revolución, p ara lue go e ntender espec íficamen te e l caso de los ch i nos. A part ir de enero d e 1959, com enzaron las oleadas de cubanos huyendo de la isla. Los primeros que salie ron d el paí s fueron la s p ersonas estre cham en te relacionada s con la di ctadura de Fulgencio Bat ista . Est os huyeron r ápidame nte del pa ís debi d o a que tenían respons abilidades direc t as en los asesin atos y torturas cometidas durant e los años pasados y su s alida del 1 Nuev o Reglamento G e ner al de la Soc iedad de Inst rucc ión, Recr eo y Benefice ncia, Casino Chung W ah , Archivo Naciona l de Cuba, Registro de Asociacion e s, lega jo. 6 24, e xpediente, 17152. 288 paí s tuvo por ob jetivo escap ar de la justi c ia r evolucionaria. 2 Su destino era E stados Unidos donde fueron a dmitidos de i n mediato a pesar de no tene r do cume n tac ión legal. Posteriorm ente, como parte de l flujo migratorio qu e se produjo, com enzaron a em igrar miembros de la alta bur guesía nacional , afe ctados por l as prim eras l eyes nac ionalizadoras, así como otras personas que, a unque no es taban directamente vinc uladas a la po lítica del ante rior régimen, n o s impa ti zaron con el proc eso revoluc ion ario y optaron por ab andonar el país. D e i gual manera , durante los pr imeros años de la década de l 1960, emi gr aron personas r ela c ionadas con las empresas de ca pital nort eamericano ra di ca das en Cuba y que com o parte del proceso de nac ionalizaci ón comenzaron a ser administradas estatal m ent e. De hec ho, desde los pri meros momentos Estado s Unidos asumió posiciones hostil es hacia la Revolución Cubana. Las actividades migra torias de Cuba al país norte americano fueron utilizadas com o un f act or p ar a frustrar l a propia Revolu ción. La polí tica inmigratoria que s e estableció era con cede r l a cate g or ía de “r efugiado pol ít ico” a todo cubano que llega s e a terr itori o est adounide ns e, de ahí que se les apl icó el l lama do Programa de Refug iados Cubanos. En diciembre de 1960 se creó e l Centro d e Em er gen cia para Refugi ados Cubanos e n Mia m i. A todos l os cuba n os s e les adjudicaba el status de refugi ado sin e x istir ba ses legales rea les para otor gar esa cond ic ión a todos aque llos qu e e migraban. Su ob jetivo prin cipal era dañar a toda costa la imagen de la Revol ución que se construía. 3 En Estados U nidos s e aprobaron varias leye s par a garantizar las “f acili dades” de la emigración de los cuba nos . S e les otor gó derechos de facil it ar visas W aive rs 4 a personas cubanas aunqu e juríd icamente di chas visas no estaban pensadas par a el los y este proc eso duró desde finales de 1960 hasta 1965. Ademá s, como parte de la po lítica 2 Nivia M arina B rismat, “La política migrator ia cubana: gé ne sis , evolución y efectos en el proceso migrator io insular”, Cuba hoy :¿Perspec tivas de cambio? , 2011, p. 153. 3 Miriam R odríguez, El pr oces o migratorio cubano hacia Esta dos Unidos: ante cedentes, actualidad y pers pectivas ant e posibles escenarios , La Ha bana: Ce ntro de Estudios de Migraciones Internacion ales de La Universidad de La Haba na, 2004, p. 3. 4 V isa especial que s e otor ga a un extranjero pa ra poder entrar a Estados Unidos , en oc as ione s ut ilizadas para cas o s de c aráct er humanitario 289 esta blecida , el Gobierno norteameric ano ba jo la ad ministración de John F . Kenne dy firm ó la Ley Públi ca 87 -510 el 28 de junio de 1962, conoci da co mo Ley de A sistencia a la M igrac ión y a los Refugia dos del Hem isferi o Occ ide n tal . Est a estuvo dirigida de ma nera especia l a b eneficiar los cub anos que d eseaban e migra r a Esta dos U nidos. Durante toda la d éca d a del 60 esta le y p ermitió l a asi gnación de fondos financieros que garant i zaron cubri r los gastos de los p rogramas especial es que existían p ara los cubanos que l legaban a terri torio norteamericano. 5 El 2 de noviembre del año 1966 el Congreso Est a dos Unidos aprobó una ley espec ial para los cubanos den tro de la Ley de Inm ig ración. A esta l ey se le l lamó Ley para Ajust ar el Stat us de los Refugia dos Cubanos a la de Residente s P erma n ente s Le gales de Estados Unidos, y para otros fines, que fue firma da por el presid ente L yndon B. Johnson, conocida también como la Ley de A just e Cuba no. Esta ley ajustó el status de toda persona nacida o natur aliza da cuba n a, a s us cónyuges e h ijos menores, aunque no fuesen cubanos, inspeccionados y ad mitidos “bajo palabra”. Así s e les aut or iza b a a ser reside nt es en Est ados Unidos pasados un a ño y un día de su admisión e inde pendientemente de h aber re alizado o no l os trámites pertinent es p ara emi gr ar en su paí s de orige n y conta r con la ace ptación del país rec eptor . 6 De ac uerdo con la estimac ión d e Cli f ford L. S taten, desde 1959 hasta octubr e de 1960, al rededor de 250.000 cub anos 7 se marc h aron d e la isla, la ma yor ía de los cuales eran de la cl ase soc ial media y alta, vinc u lada a los propieta r ios por em pleo, v ida s ocial y otros factores, y sobre todo obedeciendo un terror al s ocia lismo. 8 Según la estimaci ón de Pere ra Pinta do, entre 1959 y 1970 emigra ron ha cia Estados Unidos alrede dor de 536.965 cubanos. 9 En el estudio de M arina Brismat, se estima que entre 1960 y 1976, 5 Miriam R odríguez, El pr oces o migratorio cubano hacia Esta dos Unidos: ante cedentes, actualidad y pers pectivas ant e posibles escen a r ios , La H abana: Ce ntro de Estudios de M igraciones Internacion a le s de La Universidad de La Haba na, 2004, pp. 3 -4. 6 Lour des de Urrutia Barr os o, “Aproximación a un a nálisis del proces o migrator io c ub a no”, Papers: rev ista de sociología, no. 52, 1997, p. 52. (pp: 049-56.) 7 Cliffor d L. Staten, The Histor y of Cuba , New Y ork: Palgr ave M acmillan, 2005, p. 100. 8 Manue l R. Gómez, “La emigr ación cuba na en Estados Unidos y s us retos ”, T aller Interna cional de la Cas a de las A mé ricas , noviembre de 2020. 9 Ana Celia Perera Pintado, “Olea da s migratorias, religión e identidad c ubana” , C on v er gencia Revi sta 290 se admitió en el país nort eamericano un volu men ap roximado d e 750.000 cub anos en ca lidad de refugiados. 10 Fue baj o ta l c ircunst ancia, una par te de los chinos reside nte s en Cuba t ambién opta ron por salir de l p aís. A pesar de las razones i ndividuale s de la parti d a, la situación sociopol ítica ca mbia n te fu e un cont exto común qu e les empujó a to mar la d ecisi ón de irse. Según nuestra opi nión, l os factores d e mayo r inc id encia, que ser án tr atados ade lante, consiste n en la e conomía desfavorabl e de Cuba para realizar negoc ios priva dos, el ba jo nive l de v ida c ausado por la insufic iencia d e suministros de productos de primera necesidad y la preoc upación de los chi nos pro -T ai wán por el estable c imiento de la s rela ci on es diplom áticas entre Cuba y la República P opular China. Y dad a la ce rcanía geografía y las “facilidades” ofrecidas por el pa ís norteamericano, Esta dos Unidos era e l de st ino principal de los chinos que emigraron de Cuba. Antes de 1959, la economía cuba na se ca r acteriz aba por el do minio d e un sec tor export ador apoyado e n el az úcar y estrechame n te l igado a l a economía esta dounidense. A mediados de los 50 de l siglo XX , los capital es nort eam er icanos controlaban un 40% de la producc ión a zuca rer a, un 50% de los ferroc arriles, un 90% d e l a e lectricidad, un 69% de los minerales de hierro y un 100% de los min eral es de níqu el. Los ba n cos y la s fina nzas de Cub a se enc ontraban también bajo el control de E st ados Unidos. 11 Baj o el cont rol nor teamericano, la economía cub ana se estanc ab a durante un l ar go peri odo. Entre 1948 y 1958, el PIB per cápi ta creció a una tasa del 1%, mientras era el 2% como promedio d e A mérica Latina. 12 En 1957, el desemple o ocup aba un 17% de ma nos de obra , el subemple o ocupaba un 13%, adem ás había gr an c anti dad de desem ple os en cubi ertos. E n la déc ada de 1950, u n te rcio d e l a población er a de indi gentes. En 1953 e l s alario mensual de l 62% de la poblac ión económicame n te a ctiva de Cienc ias Sociales , no. 32, 2003, p.86. 10 Nivia Ma rina Brismat, “La política migratoria cubana : gén e sis, e volución y efe ctos e n el proce so migrator io insu lar”, Cuba hoy :¿Perspec tivas de cambio? , 2011, p. 153. 11 Louis A. Perez Jr ., Cuba and the United States : T ies of Singul ar Intimacy , Athens: University of Georgia Press, 1990, pp. 219 -221. 12 Cels o Fur tado, El des arr ollo económic o latinoamer icano: de la co nquista española a la r e volución cubana , versión en c hino, Shanghai: Edito rial de T raduccione s de Shanghai, 1981, p. 267. 291 no al canzaba 75 dó lares. 13 La depre s ión económica cuban a afectó en distint os nive le s a los negoci os de los com erciantes chinos y a l a vi d a la bor al de los trabaja dores del mi s mo origen. En 1954, Y uan Daofeng publicó un art ículo titulado “Unas p alabr as dirigidas a los chinos de Cuba” , en que come n taba : Re ciente men te se ha escuchado a menudo que los comer ciant es chinos y cubanos se quejan d e la indi fer encia en los n ego cios. Es normal que los comer ciant es ch inos r eduzcan sus ingr esos operat ivos mensual es en una cuarta parte, o incl us o r eduzcan al 34%. S i solo r ed ucen un 10%, se pu ede dec ir que tiene n suert e. 14 La contracci ón e conómica durante la dé cada de 1950 tam bié n fu e ac ompañada de la s ubida d e los prec ios de los al i mentos y l as necesidade s diarias. En 1957, e l pr ecio de los alimentos y ot ros artíc u los de primera ne cesidad en La H abana subió fuerteme n te, ent re ell os , el pr eci o de la papa subió un 37%, el de l os frijoles negros s ubió un 31% y el del arroz, un 28%. Un año después, s obre la base de 1957, el precio de la papa aum entó en un 52%, el de los frijoles negros en un 88 % y el del arroz en un 30%. 15 Los cuba nos enfrent aban un de c live en los nive les de vida. T ras la victori a de la Revo lución Cubana , l as me d idas de refor ma d el G o bi erno Rev oluci onar io cub ano afectaron los int ereses de Estados Unidos, provoca ndo e l det erioro de las rel aci on es ent re Estados Unidos y Cuba. A parti r de 1961, por los efectos del bloqueo económico impuesto por Est ados Unidos, la activida d económica se fr enó, tan to por la escase z de herr ami en tas ma quinarias que minó la capacida d product iva, como por la falta d e disponib ili d ad de ma terias pri mas. Esta limitación de la of erta inte rn a , frent e a una demanda cre ciente, ca si imposible de cubrir con importac ion es, obligó a instaurar un pau lati no y creciente sistem a de r aci on ami ento de la mayoría de los artículos . 16 13 Xianglin Mao, Sobr e el s ocialismo en Cuba , B eijing: China In tercontinental Press, 2017, p. 158. T .A. 14 Daofeng Y uan, “Una s palabras dirigidas a los chinos de Cuba ”, W ah Man Sion Po , 20 de marzo de 1954. T .A. 15 Y an Y uan, Integration and Alienation: the Chinese in C uba , G uangzhou: Editor ial de la Universidad de Jina n, 2013, p. 196. 16 Olga Este r T orres R., “ El desarrollo de la economía c ubana a p artir de 1959”, Comer cio Exterior , vol. 31, no. 3, Méxic o, 1981, p. 287. 292 Como lo me n ciona do e n el Capí tulo 4, por ra zones h i stórica s , la comunidad c h ina en Cuba estaba estr ec hamente vinculada con e l Partido N aci ona lista Chino, el Kuomint ang. Inc luso después de que Chi ang Kai She k huyera a T aiwán, el K uom inta ng siguió desemp eñando un papel i mporta n te en la co munida d china en Cuba. Ante el im pacto del establecimiento de rel aci on es diplomá tica s en tre Cub a y l a Repúb lica Popular China, los chinos pro -Kuominta ng en Cuba estaba n m ás preoc upados por el futuro. En s epti embr e de 1960, después de la ruptura de rela c iones diplomáticas ent re Cuba y T aiwán y la i nte rv enci ón de la O ficina de l B anco de China en La H ab ana, los dipl omáticos de l a Re pública de China acreditados en Cuba y el pe rs onal del Banc o d e China se marc haron de la isla. El acon tecimiento dejó sorprendida a la comunida d ch ina en Cuba y algunos c hinos, s obre todo, los que ten ían re cursos personales y económ icos ta mbién optaron por abandonar el paí s c aribe ño. Genera lmente hab lando, los chinos residentes en Cuba que emigra ron er an los má s jóve nes y te nían f amilia res o conocidos en otros destinos, como en Estados Unidos, Cana dá u otros pa íses o reg iones l ati no ame r ica n as. D e éstos, e l pa ís norteamericano era el preferido entre los chi nos de Cuba. Sin embar go, a unque el G obierno nor tea m ericano le otor gó la condición de refugiados a la emigraci ón cubana que lle g aba a su territorio, para l os ch inos de Cuba, incluso los que se h a bían he cho ciuda d anos cubanos, emigrar al país norteameric ano no fue nada fácil. El 12 de oc tubre de 1959, Y uan Daofeng publicó u n artíc u lo s obre la s i tuación ti tulado “L a cue s t ión de i r a Estados Unidos por parte de los chi nos naci onal izados” en el W ah M an Sion Po . En él s e describía n las dificultade s con que s e encont raban los chi nos en Cuba para emigrar , inc luso los chinos que s e habían hecho ciudadanos cuba nos. Concretame n te hab lando, si los chi nos naci onali zados, c on pasaporte cubano, querí an v iajar a los EEUU, podrían s olicitarlo; pe ro s i quer ía n a senta rse, era ca si im posible d e lograr . Y uan, el a u tor , escribía: ¿Pue den los ch inos que tienen un pas aporte cubano i r a Estados U nidos para r esidir al l í con estatus migratorio? En otras palabras, ¿pueden ir a Estados U nidos y conve r tirse en r esidente s norteameri canos? L os cubanos 299 Conforme a la Tabla 7 -1, a partir de 1969, la c anti d a d de las personas repatri ada s em pezó a ser me nor qu e la d e emigrados, lo que cons tit uye una señ al de qu e el r etorno a China era m ás dific u ltoso que emigrar hacia otros destinos. Esto fue especialmente así cuando las rel aci on es entre l a China popular y Cu ba se dista nciaron después de 1966 y queda ron gradual m ente suspendidos todos l os inte r cam bios ent r e los dos países en l a déc ada de 1970. T abla 7-1 Bajas por motivo de “r epatriado” del Casino Chu ng W ah desde julio de 1968 hasta marzo de 1974 Moti vo de Baja 1968 (ene- dic) 1969 (ene- dic) 1970 (ene- dic) 1971 (ene- dic) 1972 (ene- dic) 1973 (ene- sep) 1974 (ene- mar) Fal lecimiento 263 338 322 327 277 183 73 Repatriado 105 38 38 0 31 6 0 Aban donó el p aís 54 63 142 149 53 18 2 T otal 422 439 502 476 361 207 75 Observaci ón: los da tos de los años 1973 y 1974 no aba rca n todos los meses por la falt a d e documentos accesibl es. Fuente: Archivo Nacional d e Cuba, R egi s tro de Asociación, Legajo. 624, Expediente. 17152; Legajo. 658, Expediente. 17592, 17593. Elabor ación propia. De he cho, desde septiem br e de 1970 hasta ma rzo d e 1974, las oport unidades de retorna r a China eran extr ema d ame n te escasas y si la s había , fueron muy ocasiona les: por ej e mplo, 10 en o ctubre de 1970, 22 en marzo d e 1972, 5 en ju lio de 1972, 4 en septi em br e de 1972, 1 en febrero d e 1973, 1 en julio de 1973, 4 en agosto de 1973. El resto de los meses entre septiembre de 1970 y marzo de 19 74, no se regi stró ningún ca so de retorno al pa ís de origen. 37 7.1.3 El e nvejecimie nto de la comunidad china y el ce se de la llegada de nuevos inmigr antes chinos Según la s estad ísti c as aportada s por la certi f icación del movi m iento de asocia dos , “a ltas y bajas” ocurridas en e l Casino Chung W ah d e s de ene ro de 1968 hasta marz o d e 1974, de las 2.488 p ersonas que s e d ieron de b aja , 1.783 fu eron por el fac tor 37 Archivo Nacional de C uba, Regis tro de A s ociac ión, Legajo. 6 24, Expediente. 17152; Legajo. 658, Expediente. 17592, 17593. 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