Antropología y política: estrategias republicanas (Reflexiones desde Maquiavelo sobre nuestra crisis de civilización)
Abstract
Este artículo recoge algunas enseñanzas de Maquiavelo –del mismo modo en que él lo hizo con Tito Livio y la antigua Roma– a fin de analizar nuestra crisis de civilización. El autor italiano no es un profeta ni un guía moral para nosotros, pero sí ofrece observaciones políticas muy útiles desde una perspectiva republicana: sobre todo, la defensa de la autonomía de la política frente a la teología y la economía, dado que la libertad sólo es posible con fuertes instituciones políticas que la sustenten. Y eso significa pensar en la reciprocidad de otros asuntos como el bien común, la igualdad, la participación directa del ciudadano en la administración pública, la inteligencia colectiva y la virtud cívica.
Full text
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 18, nº 35. P ime semes e de 2016.
Pp. 21-39. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2016.i35.02
An opología y polí ica: es a egias epublicanas.
Re lexiones desde Maquia elo sob e nues a
c isis de ci ilización
An h opology and Poli ics: Republican
S a egies Re lec ions om Machia elli on
ou C isis o Ci iliza ion
Luciano Espinosa Rubio1
Uni e sidad de Salamanca (España)
Recibido: 14-09-15
Ap obado: 12-01-16
Resumen
Es e a ículo ecoge algunas enseñanzas de Maquia elo –del mismo modo en
que él lo hizo con Ti o Li io y la an igua Roma– a in de analiza nues a c isis de
ci ilización. El au o i aliano no es un p o e a ni un guía mo al pa a noso os, pe o
sí o ece obse aciones polí icas muy ú iles desde una pe spec i a epublicana:
sob e odo, la de ensa de la au onomía de la polí ica en e a la eología y la
economía, dado que la libe ad sólo es posible con ue es ins i uciones polí icas
que la sus en en. Y eso signi ica pensa en la ecip ocidad de o os asun os
como el bien común, la igualdad, la pa icipación di ec a del ciudadano en la
adminis ación pública, la in eligencia colec i a y la i ud cí ica.
Palab as-cla e: c isis de ci ilización, polí ica, libe ad, epublicanismo,
bien común, i ud
Abs ac
This pape conside s some eachings om Machia elli –in he same
way ha he did wi h Li y and he Ancien Rome– in o de o analyse ou
c isis o ci iliza ion. The I alian au ho is no a p ophe o a mo al guide o
us, bu o e s e y use ul ema ks on poli ics om a epublican pe spec i e:
1 ([email p o ec ed]) P o eso Ti ula de la Uni e sidad de Salamanca (Facul ad de Filoso ía). Algunas
de sus publicaciones de los úl imos años son: “Po qué He ácli o hoy y siemp e. No as pa a una cosmo-
an opología” en Cuade nos salman inos de iloso ía, ISSN 0210-4857, Nº Ex a 42, 1 (Ilumina lo ísico),
2015, pp. 167-185; “La polí ica como ísica del pode en Spinoza” en Res Publica: e is a de his o ia de
las ideas polí icas, ISSN-e 1989-6115, Vol. 17, Nº. 1, 2014, pp. 33-57 y “Va iaciones biopolí icas sob e
na u aleza y ida” en A bo : Ciencia, pensamien o y cul u a, ISSN 0210-1963, Nº 762, 2013.
22 Luciano Espinosa Rubio
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 18, nº 35. P ime semes e de 2016.
Pp. 21-39. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2016.i35.02
abo e all, he de ence o he au onomy o poli ics agains heology and
economy, because libe y is only possible wi h s ong poli ical ins i u ions
ha suppo i . And ha means o hink abou he ecip oci y among o he
ma e s like he common good, he equali y, di ec ci izen pa icipa ion in
public adminis a ion, he collec i e in elligence and he ci ic i ue.
Key-wo ds: c isis o ci iliza ion, poli ics, libe y, epublicanism, common
good, i ue
The ime is ou o join
(Hamle )
1. La hipó esis de abajo
Es conocido que los clásicos del pensamien o son aquellos que ayudan
a en ende el p esen e que nos ha ocado, lo cual, po cie o, es lo que ellos
in en a on hace con el suyo. También es ob io que debe ene se cuidado con
las ansposiciones his ó icas y econoce las di e encias, pues de o o modo
se cae en la uc onía y en la exage ación. En nues o caso, Maquia elo esul a
inspi ado y sus enseñanzas aliosas an o po ía posi i a como nega i a, de
mane a que puede apo a algo al examen de la ac ual c isis de ci ilización:
c isis polí ica y de gobe nanza global, económica y de p eca iedad, ecológica
y climá ica, de injus icia y desigualdades galopan es… (Espinosa, 2011).
Lo que buscamos son he amien as de análisis y no dic ados –como él hizo
con Ti o Li io y la an igua Roma–; e incluso algunos “mi os” mo ilizado es
de la olun ad polí ica colec i a, según G amsci ad e ía sob e El P íncipe
(Cuade nos de la cá cel, 8, XXVIII), pe o adap ados al siglo XXI. Po adelan a
dos no as de con as e, hay que bosqueja una pos u a ajena an o a los halcones
como a las palomas, es deci , la p opia de unos ealis as que desean inno a ,
pe o no a cualquie p ecio; y pa i de una an opología polí ica que e i e el
na u alismo a empo al lo mismo que el his o icismo.
Las simili udes en e su época y la ac ual son muy escasas, pe o ale la
pena des aca alguna: la ex endida conciencia en onces y aho a de ago amien o
gene al y de i i un cambio de ciclo his ó ico, como si las ins i uciones
igen es no pudie an da mucho más de sí e hicie a al a una p o unda
eno ación ( eno a io). La I alia de los siglos XV y XVI poco iene que e con
el mundo globalizado, pe o lo a en el ambien e un ai e común de co upciones
y decadencia mayo que de o dina io. Rechazamos la exal ación apocalíp ica
y p o é ica que se i ía en el Renacimien o – ecupe ada hoy po algunos pa a
manipula mejo –, pe o sí e o na la sensación de es a en g a e pelig o y
23
An opología y polí ica: es a egias epublicanas.
Re lexiones desde Maquia elo sob e nues a c isis de ci ilización
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 18, nº 35. P ime semes e de 2016.
Pp. 21-39. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2016.i35.02
po an o la necesidad de acome e p o undas e o mas polí icas. Maquia elo
cumple en es os casos un papel e ulsi o y sin duda oni ican e.
Ese p oceso egene ado no se log a con me o olun a ismo, sino que
exige es a egias que combinen la ue za y la p udencia (como aconseja El
P íncipe, XII), aunque con o os ma ices; y ello sin espe a que los signos
celes es –hoy di íamos, po ejemplo, climá icos– guíen los acon ecimien os
(Discu sos, III, 1), ni que hagan al a mayo es ca aclismos geopolí icos que
los ya incoados pa a pone se en ma cha. De ahí la necesidad, en e o as cosas,
de o alece los modelos sociales que enen el de e io o de la con i encia,
algo que pasa necesa iamen e po con apesa el (neo)libe alismo impe an e en
las democ acias bu guesas con un p oyec o epublicano mucho más audaz, sin
desca a ías no ensayadas an es. Las si uaciones de especial di icul ad, como
p oclamó el lo en ino, equie en cambios alien es e incluso a iesgados.
Po o o lado, es ilus a i o no a que bas an es a ículos de opinión
esc i os con mo i o del pasado quin o cen ena io de El P íncipe u ilizaban
al au o pa a comen a asun os ce canos. Pond é dos ejemplos signi ica i os:
Fe nando Vallespín e omaba el desca nado ca ác e consecuencialis a de la
polí ica y sub ayaba cómo el a án de sali de la c isis económica a oda cos a
(“ in hipos asiado”) se ía de jus i icación pa a los “ eco es” que des ozan los
acue dos sociales y la é ica pública; o, en o o aspec o, cómo la as u a a ención
a lo peculia de cada iempo (la quali à de´ empi, según El P íncipe XXV)
pe mi e con e i los a aques aé eos median e d ones en más asumibles pa a
la opinión pública que la gue a con encional, el enca celamien o inde inido o
la o u a2. Pob e i aliano, condenado casi siemp e a se ci ado exclusi amen e
espec o a los manejos deplo ables…, pe o quede pa a luego la e lexión sob e
la economía y la gue a, así como sob e las dis opías ecnológicas que las
odean.
El segundo ejemplo p o iene de Ul ich Beck, quien denominó “Me kia elo”
(de Me kel y Maquia elo, aunque hubie a podido añadi Me cado) al eje de
la polí ica alemana o ien ada a busca consensos casi socialdemóc a as hacia
den o y a p edica un neolibe alismo b u al hacia ue a, una ez con e ida la
ine cia de las ins i uciones de la Unión Eu opea en una “ ác ica domes icado a”
pa a eje ce el con ol económico del Viejo Con inen e3. Es deci , nue a alusión
a la doble ca a que enseñaba el lo en ino y a los u os sempi e nos que p oduce
en el uso del pode . Sin emba go, hay que i más allá de es os en oques, ú iles
pe o pa ciales bo ones de mues a de la igencia del au o , y esca a o as
apo aciones suyas al ma gen de los ópicos usuales.
Lo que impo a no es una lec u a maquia eliana de casos conc e os ni
insis i en la consabida suciedad de la polí ica ( ealis a), sino el hecho de
2 C . El País, 3-3-2013. El a ículo se i ula “Maquia elo, nues o con empo áneo”.
3 C . El País, 24-1-2013. El í ulo es “Me kia elo”.
24 Luciano Espinosa Rubio
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 18, nº 35. P ime semes e de 2016.
Pp. 21-39. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2016.i35.02
que el i aliano la ei indica como el ins umen o esencial pa a o ganiza la
ida colec i a (aunque en El p íncipe –ob a de u gencia y de comba e– no se
mencione al ocablo). Aho a que la polí ica claudica an e la economía, debe ía
eco da se que él abogaba po un modelo au ónomo y laico pa a libe a lo de
cualesquie a u elas, no sólo de la eligiosa. Y en esa misma línea emancipado a
p opuso acue dos que equilib a an el peso espec i o de la nobleza y del pueblo
llano, lo que ecue da –sal ando las dis ancias– a los consensos alcanzados
po las sociedades occiden ales en la pos gue a mundial, pe o aho a o os en
bene icio de las éli es. Algo que encaja además den o de lo que cabe llama la
ana quía de los pode osos y que el enacen is a nunca hubie a ole ado, pues
al concen ación de ue zas y ecu sos mina al Es ado e impide el gobie no.
Ahí pa ece que adica la mayo amenaza pa a la libe ad alcanzada, sea al
modo “libe al” o “ epublicano”, pues ales g upos de p esión se si en an o del
miedo como del ecnoc a ismo pa a des ia la a ención del la ocinio einan e.
Has a el pun o de a i ma que los ciudadanos deben asumi que su ida se á
“p eca ia” inde inidamen e, es o es, ines able y sumisa, po ineluc ables
impe a i os económicos, cual nue a o ma del des ino que sólo cabe aca a .
Di íase que ya ni siquie a se moles an en o ece segu idad a cambio de libe ad,
sal o en el ema del e o ismo y po o os mo i os. Ob iamen e, el desc édi o
de la polí ica es iba en la co upción y en la conni encia es uc u al con los
pode es económicos, pe o más aún en la aición a su p opia na u aleza cuando
enuncia a la libe ad de mo imien os y, en su caso, a cualquie ans o mación
de calado.
A lo que se añaden o os dos hechos amenazado es pa a an limi ada
au onomía: judicializa su quehace , sob e odo cuando se pie de en los
pa lamen os, y mo aliza en also el deba e, según el maniqueísmo adicional.
Huelga deci que son ác icas ambas que ienen a e o za a los nacionalismos
y los populismos en boga. Amén de que el sis ema cede la oma de cie as
decisiones a o ganismos llamados “independien es”, ales como bancos
cen ales, comisiones egulado as y de expe os... Es indudable la necesidad de
esca a a la sociedad ci il de la llamada pa i oc acia, pe o ¿ ale eso pa a log a
alguna neu alidad o simplemen e desplaza el pode e ec i o hacia agen es
sin supe isión democ á ica? Y aun si se acep an ¿hay adecuados mé odos de
selección y plu alidad en los miemb os de ales ó ganos a bi ales? Y lo que es
más impo an e ¿po qué no c ea comisiones ciudadanas bien aseso adas pa a
a a algunas cues iones?
Maquia elo p e iene po ía nega i a con a la hipe o ia men i osa
de la polí ica, pe o ambién po ía posi i a con a el debili amien o y la
suplan ación de sus unciones a manos de suje os i esponsables an e la cosa
pública. Es e iden e, po lo demás, que los an agonismos son ine i ables,
según enseñó, y que en el eje cicio del pode se dan ci a muchos elemen os (las
25
An opología y polí ica: es a egias epublicanas.
Re lexiones desde Maquia elo sob e nues a c isis de ci ilización
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 18, nº 35. P ime semes e de 2016.
Pp. 21-39. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2016.i35.02
pasiones, la a qui ec u a ins i ucional, el engaño, el alen o de los gobe nan es,
las leyes, el sec e o…), luego nunca debe ía abandona se la lucha con a la
pe enne simpli icación demagógica. Po que si algo mues a el sagaz eó ico es
la complejidad de los negocios humanos, lo ágil del bienes a y la amenaza
cons an e de los con lic os (He mosa, 2015). Has a el pun o de que ni siquie a
pa a el más ue e es posible o acep able odo, aunque sólo sea po azones
p agmá icas, y siemp e con iene ol e a e lexiona sob e los lími es.
2. El sen ido social y an opológico de la polí ica
2.1 Pasemos a e algunos asgos esenciales de la polí ica según el i aliano,
con cuidado de adap a los a es e iempo his ó ico. Y lo p ime o es echaza
la coba día an e las eme gencias: lejos de se p oc as inado a, la “poli ica
e e uale” debe eje ce se con apidez y decisión, a on a los p oblemas
sin emo y combina la ue za, la habilidad, los a gumen os y la mi ología
(digamos el imagina io colec i o) que hagan al a pa a mo iliza y conduci
a la sociedad. Pe o no pa ece que puedan p edica se esas no as de muchos
di igen es, a menudo pe plejos, asus ados y/o incapaces de asumi los cos es de
enca a los ingen es p oblemas que acechan al mundo. Ahí es án los acasos
de las sucesi as cumb es climá icas in e nacionales y las insu iciencias de la
úl ima en Pa ís (2015), o las e ibles asime ías No e-Su y las injus icias en
el come cio mundial, o el decli e de la an año dinámica Unión Eu opea, he ida
po las di isiones in e nas. Quede al menos la llamada del lo en ino a ac ua ,
de o ma que la complejidad de los asun os y la p udencia eque ida no sean
excusa pa a eludi emas acucian es.
En segundo luga , es obligado discu i sob e dos pila es ha o conocidos
de su pensamien o: po un lado, que la azón de es ado exige deja a ás –gus e
más o menos– los esc úpulos mo ales (P íncipe, XV y XVIII) y, po o o, que
las c eencias eligiosas cumplen la unción social de da cohesión y mode a
a la plebe, aunque sean pu a simulación en muchos casos (Discu sos, I, 12 y
14). Si bien debe añadi se que Maquia elo nunca p esume de la inmo alidad
u ilizada, no ela i iza el bien y el mal, ni menosp ecia los ideales since os y la
educación de las pasiones. Pe o la lógica del pode es implacable y la eligión
es un ins umen um egni de p ime o den po que apo a un suplemen o de
legi imidad al gobe nan e y de con icción al pueblo, de modo que el polí ico
sabio siemp e la ha u ilizado pa a o dena pací icamen e la sociedad, no sólo
pa a impone se (Discu sos, I, 11 y 12). Los imp escindibles in en os po ce a
la b echa en e é ica y es a egia polí ica son a duos, cla o es á, y el ema no
admi e una lige a opinión al paso, como ampoco puede uno consola se con
u opías.
26 Luciano Espinosa Rubio
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 18, nº 35. P ime semes e de 2016.
Pp. 21-39. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2016.i35.02
Vale la pena p egun a se qué hace en una época secula izada (aunque
mi ológica en o os aspec os) y cuál es la calidad, la e icacia y el a aigo
de los ideales que debe ían guia hoy la acción pública. De momen o, hay
muchos que eclaman una uel a a las eligiones adicionales pa a con ene
los excesos del se humano, como si ecu i a plan eamien os p emode nos
y p ec í icos ue a oda ía de ecibo. Mien as que o os sub ayamos que, a
pesa de la dispa idad axiológica y que los buenos p opósi os con ecuencia se
diluyen, ins umen alizados po los in e eses en juego e incluso po la sociedad
del espec áculo, la guía de los De echos Humanos es la mejo opción. F en e
al ubicuo cinismo, lo cie o es que se ab en paso con a ances signi ica i os,
como la exis encia de ibunales in e nacionales que elan po su de ensa.
Pod án discu i se muchas cosas, pe o no hay al e na i a –aun siendo len a e
impe ec a– pa a uni ica las conciencias en é minos é ico-ci iles secula es.
Vayamos aho a con la idea de que el in jus i ica los medios y que ale
echa mano de odos los ecu sos disponibles pa a log a los obje i os capi ales:
el p íncipe “a menudo se e obligado, pa a conse a su Es ado, a ac ua con a
la e, con a la ca idad, con a la humanidad, con a la eligión. Po eso necesi a
ene un ánimo dispues o a mo e se según le exigen los ien os y las a iaciones
de la o una y, como ya dije an e io men e, a no aleja se del bien, si puede,
pe o a sabe en a en el mal si se e obligado (…) Además, en las acciones de
odos los homb es y especialmen e de los p íncipes (…) se a iende al in. T a e,
pues, un p íncipe de ence y conse a su Es ado, y los medios siemp e se án
juzgados hon osos y ensalzados po odos” (P íncipe, XVIII: 92). He aquí el
mo i o cen al de ep oche a es e discu so, aunque no hay en él egodeo en
ales mé odos, sino el econocimien o anco de unas p ác icas ecuen es y
la c udeza de si uaciones que no se esuel en con buenas palab as. Cosas que
con enía ai ea en onces y aho a, al menos pa a comba i la hipoc esía, cuando
muchos gobie nos siguen haciendo lo mismo con desca o y sólo edulco an las
iejas ác icas.
El Es ado no puede cumpli ya la unción del “au óma a” o a e ac o
ins i ucional en lucha pe pe ua po es abiliza los ciclos na u ales de ascenso y
decadencia, según lo concibió el i aliano, pues su e una c isis inédi a den o
del mundo globalizado, pe o es innegable que se a e a a la acionalidad de
la supe i encia a oda cos a. Y es que al a mucho pa a da el sal o hacia
la gobe nanza global y el bien común, sal o en la e ó ica biempensan e de
los que nunca conc e an nada. E i a la mo alidad o gánica e his ó ica de los
es ados y p ese a o ganizada median e ins i uciones una po ción del pode
ci culan e (den o de esa especie de ley uni e sal de la conse ación del pode
que sos iene Maquia elo, ya que se ans o ma pe o nunca desapa ece), exige
do a se de un o den polí ico bien eng asado y de una ac i ud lexible pa a
amolda se al de eni .
27
An opología y polí ica: es a egias epublicanas.
Re lexiones desde Maquia elo sob e nues a c isis de ci ilización
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 18, nº 35. P ime semes e de 2016.
Pp. 21-39. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2016.i35.02
La cues ión de ondo, po supues o, consis e en op a en e el modelo
polí ico ins umen al y p agmá ico, a menudo despiadado, y o o según el cual
son los medios los que jus i ican los ines, como p oponía Camus en palab as
memo ables (El homb e ebelde, 3). Pe o an es que nada hay que hace el
es ue zo de pone se e dade amen e en si uación, dados los ine i ables
dilemas del pode . Lo más p obable es que incluso la p axis más espe anzado a
incluya ambas ías, según ha impues o siemp e la expe iencia a la que apela
Maquia elo, pues “los homb es no son buenos” y las an inomias abundan. Su ge
en onces o a duda: si la me a, é ica y ealis a a la ez, consis e en asumi lo que
pod ía llama se la eo ía del mal meno , luchando siemp e a a o de aquella
segunda opción ¿dónde pone los lími es y sepa a el mal acep able del que no
lo es? Me emo que no hay espues a sa is ac o ia y que la apo ía se impone.
Lo ecomendable en odo caso es mejo a las he amien as democ á icas de
au o egulación y oma de decisiones, hoy an anquilosadas.
Los p oblemas es án asegu ados y los dilemas mo ales ambién, así que
nega los los hace aún más enconados y di íciles de abo da . Es comp ensible
que a muchos les epugne incluso es e ipo ma izado de ealismo polí ico y
que se alejen del comp omiso con la cosa pública, pe o la desmo ilización
ciudadana siemp e es ap o echada po las clases dominan es pa a impone sus
deseos. Tan malo pa ece jus i ica lo odo como e ugia se en el buenismo de la
pu a en elequia, ya que las dos cosas anulan el deba e sob e las azones y los
in e eses en liza. Ra ael del Águila ha mos ado con b ío que la con i encia
es po de inición un o denamien o en o no al pode , lo que implica siemp e
alguna o ma de coacción y dominio, y que son habi uales las an inomias en e
p incipios (jus icia, segu idad, bien común, libe ad…), odo lo cual puede
desemboca en dos soluciones pelig osas: la implacable que no epa a en los
lími es mo ales y busca la coa ada de la e icacia, y la impecable que ampoco
se limi a po que dice jus i ica se en alo es conside ados supe io es (Del
Águila, 2000: 33ss). La polí ica es ambi alen e, sí, y no debe ía educi se a la
pu a p agmá ica de los esul ados ni a la é ica pa a escapa de esa condición,
dado que esponde a un p oyec o social que une ambas cosas y a la pa las
ebasa, mien as lidia con incon ables di icul ades.
Una ez sen ado que no hay a monía ascenden e o p ees ablecida y que el
su imien o y la iolencia son ine i ables en uno u o o g ado, la cues ión es iba
en palia los y do a les de un sen ido polí ico que amino e la b u al con ingencia
del de eni his ó ico, es deci , de lo que Maquia elo denomina o una. Se a a
de e i a siquie a la sobe bia o el ana ismo, cuando el hecho es que no hay
ce eza ni con ol pleno sob e las consecuencias de la p axis in e subje i a. Lo
que suele p ima es el choque de ac o es c uzados y la con usión, sin que haya
espues as uni e sales que algan pa a odo, aunque siemp e quie an sal a nos
de noso os mismos: “la e dad penal sus i uye a la esponsabilidad polí ica, las
28 Luciano Espinosa Rubio
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 18, nº 35. P ime semes e de 2016.
Pp. 21-39. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2016.i35.02
ins i uciones ju ídicas a las pa icipa i as, los ibunales a los deba es públicos o
a los pa lamen os, la ciencia a la delibe ación plu al, el espec áculo en los medios
a la e lexión y el juicio, la écnica adminis a i a a la polí ica” (Del Águila,
2000: 40). En con a de los dic ámenes pa a anquiliza las conciencias, no hay
au oma ismos y la é ica, el de echo, la ciencia, la comunicación o la ecnoc acia
pueden ayuda , pe o nunca esol e las pe plejidades de los gobe nan es y los
ciudadanos esponsables. Maquia elo lo sabía bien cuando dijo que, apa e
de e en uales milag os y p odigios es ela es, Dios quie e que los humanos
eje zan su olun ad y luchen po la glo ia polí ica (P íncipe, XXVI), es deci ,
que se a iesguen a la acción, ya que no caben designios segu os ni ampoco
escapa o ias. Tal es, en in, el desa ío de la libe ad.
2.2 Y llegamos al ámbi o de la an opología pa a busca alguna luz,
igualmen e ealis a e inno ado a, an e semejan es cues iones. El en oque
adicional dic a que sólo hay libe ad pe sonal y colec i a cuando se dominan
o sua izan las pasiones (que se ían una exp esión de la necesidad en é minos
psicobiológicos) y se hace ale sob e ellas el conocimien o ( eal o in en ado)
de la azón, de la eligión y la mo al, de los ideales y mi os nacionales, e c.
Sin emba go, el enacen is a ambién halla en la pe manencia de la na u aleza
pasional de los humanos una uen e de ene gía y una aliada en e a lo imp e is o
de los cambios, ya que sus eacciones básicas se p esumen egula es.
Lo decisi o aquí es que la i ud ( i us) que libe a de las pasiones y de la
o una iene que se o zada median e disposi i os sociales, pues se basa en la
pa adójica imposición de o a clase de necesidad o ue za que encauce aquella
p ime a pe niciosa:
“es necesa io que quien dispone una epública y o dena sus leyes p esuponga
que odos los homb es son malos, y que pond án en p ác ica sus pe e sas ideas
siemp e que se les p esen e la ocasión de hace lo lib emen e (…) los homb es
sólo ob an bien po necesidad” (Discu sos, I, 3: 37s).
Una necesidad polí ica an es que mo al, según la cual las endencias
humanas (gene almen e malé olas) quedan some idas al o den común del
Es ado. Las cons an es pasionales ienen que se aho madas y explo adas
en unción de su u ilidad pública, lo que ein e p e a iejos dualismos como
na u aleza-his o ia o necesidad-libe ad pa a in eg a los en una acción polí ica
cuya maes ía debe mezcla y combina esos elemen os, oda ez que las
pasiones pasan a con e i se en aliosas he amien as de la gobe nación y en
con apesos del aza (Espinosa, 2015).
Puede deci se además que libe ad, i ud y pode son ace as co ela i as
y e eb ado as de la na u aleza humana, y las únicas que pe mi en egula
y di igi las pasiones p opias o ajenas. Sólo el homb e ue e y lúcido que
i e en una sociedad bien o ganizada es á en condiciones de log a lo, como
29
An opología y polí ica: es a egias epublicanas.
Re lexiones desde Maquia elo sob e nues a c isis de ci ilización
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 18, nº 35. P ime semes e de 2016.
Pp. 21-39. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2016.i35.02
con i ma á después Spinoza, mien as que el pusilánime se á a as ado hacia la
impo encia. Es cie o que ahí e o na la imp on a es a égica del au o , decidido
como es á a log a obediencia y segu idad como ue e, median e el consabido
uso de la as ucia y la c ueldad (P íncipe, VII y XVII), una ez sen ado que a
la mayo ía impo an po encima de odo los esul ados (Discu sos, III, 35).
No hay que nega los e ec os ep esi os inhe en es a esa búsqueda de o den
y sujeción, pe o ampoco pe de de is a que son en endidos como úl imos
ecu sos y medios al se icio del pa io ismo epublicano que debe ía guia al
pode oso.
Manda a ios esponsables e in eligen es, según demues a el ejemplo
de la dinas ía de los An oninos en la an igua Roma, que comp endan que la
epu ación du ade a se unda en la ole ancia, el bienes a , la libe ad de opinión,
la segu idad y la cul u a gene ales; en luga de con e i se “en i anos, no
pe ca ándose, al oma es e pa ido, de cuán a glo ia, hono , segu idad, quie ud
y sa is acción del alma dejan de lado, y cuán a in amia, i upe io, ep oches,
pelig os e inquie ud echan sob e sí” (Discu sos, I, 10: 60). De modo que, apa e
de la i ud, ambién la anquilidad y el a án de es imación del líde ayudan a
p omo e la mode ación y el bien común, an o po azones u ili a ias como de
ama pe sonal. Y es que Maquia elo siemp e suma mo i os de di e sa índole,
ideales y p ác icos.
La solución polí ico-an opológica consis e en iden i ica la na u aleza
humana al como es (P íncipe, XXV y Discu sos, III, 9) y así gobe na la con
des eza, un poco a la mane a en que habla á Bacon después de aca a pa a
luego domina la na u aleza. Uno de los hallazgos del pensamien o mode no es
que sólo hay pode sólido de cualquie ipo allí donde se econoce y asimila lo
na u al (sin cae en idealizaciones espi i uales, p o idencialis as o eleológicas),
es deci , a eniéndose a las ue zas in empo ales que en es e caso son las pasiones
y sus espec i os e ec os (Discu sos, III, 43). No si e enega de los impulsos
espon áneos sino conduci los, en el bien en endido de que el deba e queda ue a
del e eno eligioso y del inexis en e pecado o iginal, ya que las pasiones
deben se pulidas y u ilizadas en bene icio del Es ado. A la cabeza de ellas se
encuen a la ambición, causa de en en amien o po los bienes escasos, a lo que
se suma el emo del que iene posesiones y el odio del desposeído, jun o a o as
an ex endidas como la olubilidad, la mendacidad y la ing a i ud (P íncipe,
XVII y Discu sos, I, 37), amén de la pe eza y la coba día. No hace al a se
maquia élico pa a susc ibi ales p opensiones a ec i as, más aún en épocas de
g a es p oblemas. Lo decisi o, empe o, es secula iza el deba e sob e el mal
y en ende lo en cla e polí ica, de o ma que el buen gobe nan e ap o eche los
con lic os en bene icio del in e és común y no sólo de sí mismo.
El deseo humano, no obs an e, es complejo, a a ez es á sa is echo y
nunca al an los incon enien es y disgus os que ae la o una, sin que sepa o
36 Luciano Espinosa Rubio
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 18, nº 35. P ime semes e de 2016.
Pp. 21-39. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2016.i35.02
I, 58: 169). Nada más lejos del au o , po an o, que el epudio de la masa (y
no sólo po que sea aliada iel del P íncipe en e a las acciones pode osas,
que ambién), sin que pida una alsa unanimidad ni caiga en el halago de la
plebe o en ideales populis as. No hay desp ecio hacia el homb e común y ya se
dijo que echaza el con o mismo. En es e pun o, mili a ía en con a de la esis
de Rousseau sob e la maldad de la ci ilización, po da un ejemplo, máxime
cuando el gineb ino desemboca pa a co egi la co upción en una abs ac a
y o ali a ia “ olun ad gene al” que niega el de echo a disen i (El con a o
social, II, 3). Su comen a io sob e las pasiones es demasiado p agmá ico como
pa a se eacciona io e incluso la oma de medidas ex ao dina ias supone ya
un acaso de la polí ica no mal.
3.3 En de ini i a, es inacep able un pensamien o polí ico que oscila en e
la ep esión eje cida po los i anos de an año y el despo ismo ilus ado de
los expe os de hogaño, el que busca jus i icaciones puni i as en la na u aleza
humana o coa adas en el deso den público… Es ob io que es as pos u as
cab ían en el eje cicio maquia élico del pode en endido como pu a a imaña,
pe o no en su explicación o dina ia de las cosas ni en las me as sociales que
p opone. Lo que dice es que pa a hace en e a la co upción gene alizada sólo
si e la dic adu a p o isional que pe mi a c ea un Es ado de nue a plan a. Le
c i icamos en ocasiones, pe o hab á que econoce que no es hipóc i a como las
bendecidas mona quías absolu as, aquellas que ep imi án a sus súbdi os con
buena conciencia mo al y g acias a la jus i icación de comba i le.
Lo ú il hoy, pa a e i a esos p oblemas, al ez se ía ecupe a una pa e del
pode cedido po los ciudadanos a sus ep esen an es, negándose a la iolencia
pe o no a la p esión, exigiendo a los gobie nos que den ejemplo de la i ud
cí ica imp escindible pa a escapa a la lucha de odos con a odos que e o na.
An e los nume osos ac o es disg egado es y causan es de anomia apa ecidos en
las úl imas décadas –denunciados po es udiosos como D. Mille o S. Gine , M.
Sandel o F. O eje o–, u ge o alece el comp omiso ciudadano con el conjun o
de la sociedad, aunque los medios y los lími es de al emp esa sean obje o de
discusión aun den o del epublicanismo (O eje o, Ma í y Ga ga ella, 2004).
Lo que no puede acep a se es la indi e encia y la complicidad po acción u
omisión con el desmo onamien o social en ma cha.
Tan lejos como el i aliano de la ingenuidad, lo cie o es que la democ acia
o ece mecanismos in e nos de cambio que deben se ap o echados. Es
necesa io depu a los p ocedimien os habi uales y ab i los a la ciudadanía,
es imula con cie os hono es la apa ición de o ganizaciones ci iles y homb es
de es ado e o mis as, segui explo ando las nue as ecnologías pa a maximiza
la coo dinación de las edes polí icas de base en odos los ámbi os, asumi la
p opia esponsabilidad de cada uno y los lími es eco-sociales de lo sos enible,
p opone bene icios iscales pa a los negocios que edunden en el bien común
37
An opología y polí ica: es a egias epublicanas.
Re lexiones desde Maquia elo sob e nues a c isis de ci ilización
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 18, nº 35. P ime semes e de 2016.
Pp. 21-39. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2016.i35.02
y penaliza los noci os, e c. Aunque no odo gus e lo mismo, hay que suma
ue zas y adiciones democ á icas en ez de es a las, de modo que se limen
las ensiones en e lo público y lo p i ado, la i ud cí ica y la independencia
pe sonal... Pe o, quizá más que o a cosa, hay que ins i ucionaliza con oles
ciudadanos sob e cie as decisiones de sus ep esen an es, es deci , aden a se
con cau ela en la senda de algún ipo de gobie no mix o compa ible con la
clásica sepa ación de pode es, de modo que se con apese el pode excesi o de
los pa idos polí icos y de los g upos de p esión. Se ían comisiones ciudadanas
supe iso as pa a algunas cues iones ela i as a la sanidad, la educación, las
ob as públicas, la anspa encia ins i ucional, e c., pe o el ema equie e un
comen a io ex enso que aho a no es posible.
Se a a de diseña un mejo epa o del pode , desde la cons a ación
ob ia de que ya no i imos en pequeñas ciudades-es ado ni en sociedades
homogéneas, pe o con la con icción de que pod ía combina se el sis ema
ep esen a i o con el eje cicio de alguna democ acia di ec a bien eglada,
ayudada quizá po las nue as ecnologías (Subi a s, 2011: cap. IV). Es e iden e
que la mul i ud no iene ninguna capacidad segu a pa a ace a ( ampoco los
ecnóc a as) y que esul a muy ulne able a la demagogia, has a deja se lle a
po múl iples abe aciones, pe o ampoco puede queda apa ada de la oma
de decisiones conc e as ni educida su pa icipación al o o elec o al. Hay
mo i os e ins umen os pa a p opicia un modelo in e medio, cual híb ido
epublicano-libe al que o ezca más ga an ías democ á icas. Hace al a, en
in, con a con la in eligencia colec i a y una nue a edis ibución de los
con apesos polí icos, pues “las ciudades donde gobie na el pueblo hacen en
b e e iempo ex ao dina ios p og esos, mucho mayo es que los de aquellas
que han i ido siemp e bajo un p íncipe” (Discu sos, I, 58: 170). No es á mal
eco da lo, iniendo de un ealis a desengañado, cosa que nada iene que e
con el populismo.
4. Epílogo
Maquia elo enseña, sea en posi i o o en nega i o, que nada es posible sin
la conjunción de conocimien o, olun ad y pode , y que és os nunca debe ían
delega se en o os po comple o. Su ealismo pe mi e disc imina en e di e sos
medios y ines, es ablece g ados en las es a egias, dis ingue alo es y me as,
sin cae en el e o de mezcla lo odo o de se maniqueo y maximalis a. Aunque
sabemos bien que no odo ale, su discu so si e pa a alen a la mejo a del
quehace polí ico, en e o as azones po que ayuda a comba i el nihilismo
y la indi e encia, elemen os en alza que sí pod ían conduci a u u os es ados
de excepción. Bas a con asoma se a los ecien es escena ios geopolí icos y
38 Luciano Espinosa Rubio
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 18, nº 35. P ime semes e de 2016.
Pp. 21-39. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2016.i35.02
sus amenazas de gue a, sea po mo i os climá icos (Welze , 2010), po la
escasez y ca es ía de bienes básicos, po mig aciones masi as o luchas de “baja
in ensidad” p opias de los es ados allidos, po los a aques cibe né icos que
inu ilizan las in aes uc u as sin des ui las, e c. Todo lo cual bien pod ía lle a
al caos global que incluso los más du os emen (Kaplan, 2000: 17ss, 34ss).
En sen ido con a io, hay que empeña se en c ea p oyec os polí icos
inno ado es y no co oplacis as, olcados en la digni icación de las pe sonas
po di íciles que sean los esul ados y en abo da la complejidad sis émica del
mundo ac ual, con emplando –po ejemplo– los bene icios económicos de las
g andes e o mas, incluidas las opo unidades asadas de negocio pa a educi
el cambio climá ico (Giddens, 2010: 87ss, 182ss). No es amos en condiciones
de desca a ninguna he amien a mo ilizado a y hacen al a g andes sine gias
pa a ans o ma los es ilos de ida, de p oducción y consumo, e c., en o no
a nue os consensos, siemp e desde la coacción democ á ica de la ley y una
opinión pública a en a que p esione. Pe o, además de ue za y as ucia, a a hace
al a mucha polí ica pa a uni las es uc u as ciudadanas con una ep esen ación
que a la pos e debe á se plane a ia.
Vis o de modo maquia eliano, se án p oyec os de u gencia que acaso
combinen el emo con el amo (P íncipe, XVII), pues nacen de la conciencia
de los g a es pelig os que amenazan a la humanidad y de la al a de iempo, a
la ez que de la espe anza solida ia. Y ambién hab á que educa en la o aleza
en e a la esignación y la queja (Discu sos, II, 2), dado que se oma án
medidas di íciles, espe emos que con la condición de que sean equi a i as.
Lejos del pu o sac i icio o de inmola al indi iduo en el al a del g upo, es
necesa ia una pe spec i a en e dad co esponsable y lúcida. Sin ol ida que la
sob iedad bien en endida como es ilo de ida, no la impues a po unos pocos
pa a explo a a muchos, esul a g a i ican e y libe ado a (Riechmann, 2010). Lo
que no cabe es segui con es e suicidio colec i o a cáma a len a…
Maquia elo, en in, empuja a ebela se con a la indolencia y cualquie
des ino ineluc able, pues sólo asumiendo iesgos con in eligencia y sen ido de
la opo unidad hab á espues as iables. Lo único cla o es que es amos inme sos
en una c isis de ci ilización que amenaza la paz y aun la supe i encia, de modo
que u ge adap a se a los iempos que nos han ocado y de ende el bien común
–ecológico, social, con de echos cí icos no laminados–, desde la con icción de
que la plu alidad y la lexibilidad de las epúblicas lib es lo consigue mucho
mejo que o os egímenes (Discu sos, III, 9). Cla o que odo eso demanda
mucha y buena polí ica, desde luego más hones a y alien e de la que emos…
39
An opología y polí ica: es a egias epublicanas.
Re lexiones desde Maquia elo sob e nues a c isis de ci ilización
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 18, nº 35. P ime semes e de 2016.
Pp. 21-39. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2016.i35.02
Re e encias bibliog á icas:
R. del Águila, La senda del mal. Polí ica y azón de es ado, Mad id, Tau us,
2000.
E. Díaz, É ica con a polí ica. Los in elec uales y el pode , Mad id, Cen o de
Es udios Cons i ucionales, 1990.
L. Espinosa Rubio, “La na u aleza bio-cul u al del se humano. El cen au o
on ológico”, en J. R. Coca (coo d): Va ia biologica. Filoso ía, ciencia y
ecnología, Con ex os 17, Uni e sidad de León, 2007, pp.129-162.
- “Na u aleza e his o ia hoy: la c isis ecológica”, Azalea. Re is a de
Filoso ía 13, 2011, pp.109-129.
- “Po una eco-an opología de lo común”, dilema a.ne , mayo, 2013,
pp.171-197.
- “Maquia elo: pasión po la polí ica, polí ica de las pasiones”, Re is a de
la Sociedad Española de I alianis as ol. 9, 2015 (nº co espondien e a
2013), pp. 43-52.
A. Giddens, La polí ica del cambio climá ico, Mad id, Alianza, 2010.
A. He mosa Andúja , “Dos (nue os) ensayos sob e El P íncipe de Maquia elo”,
F agmen os de iloso ía nº 12 (2015) pp. 141-161.
R. D. Kaplan, La ana quía que iene, Ba celona, Ediciones B, 2000.
N. Maquia elo, El p íncipe, ad. M. A. G anada, Mad id, Alianza, 1992.
- Discu sos sob e la p ime a década de Ti o Li io, ad. A. Ma ínez
A ancón, Mad id, Alianza, 1987.
F. O eje o e al., Nue as ideas epublicanas. Au ogobie no y libe ad,
Ba celona, Paidós, 2004.
J.G.A. Pocock, El momen o maquia élico. El pensamien o polí ico lo en ino y
la adición epublicana, Mad id, Tecnos, 2002.
J. Riechmann, La habi ación de Pascal, Mad id, Lib os de la Ca a a a, 2010.
P. Rosan allon, La sociedad de los iguales, Ba celona, RBA, 2012.
J. Subi a s, O a sociedad ¿o a polí ica?, Ba celona, Ica ia, 2011.
Mª. J. Villa e de Rico, La ilusión epublicana. Mi os e ideales, Mad id, Tecnos,
2008.
H. Welze , Gue as climá icas. Po qué ma amos y nos ma a án en el siglo
XXI, Mad id, Ka z, 2010.
R. Wilkinson, y K. Picke , Desigualdad. Un análisis de la (in) elicidad
colec i a, Mad id, Tu ne , 2009.