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La metáfora de la intuición categorial

Astigarraga, María del Carmen

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LA METAFORA DE LA INTUICION CATEGORIAL María del Carmen Astigarraga (Mondragon Unibertsitatea) Subiré a las cumbres Dormiré en las selvas En el desierto se fosilizará mi posada Si desembarco... A Julián Astigarraga iti viemorimn ¿De qué hablamos cuando decimos "intuición categorial" o "reconocimiento"? Cuando hacemos filosofía hacemos presente una nueva forma de presentificación, porque la filosofía no inaugura nuestra toma de conciencia de lo que se presenta; antes de que nosotros hagamos filosofía las cosas están realizadas en nuestra expe riencia natural de las cosas, en nuestras predicaciones o en nuestras actividades lin güísticas, en nuestra apreciación de alguna pintura, en nuestros recuerdos, etc. La fi losofía describe y clasifica esto que está hecho antes que ella pero sin entrar en la escena de ese acto; ahora bien, esto que la fi losofía describe y clasifica no es sólo un segmento del mundo, como lo sería ima especie animal. Los modelos de presencias y ausencias son esto que nos establece en cuanto agentes que pueden comprender esta situación e inaugurar sus cambios, unos modelos que nos establecen como dadores de la manifestación y permiten, por tanto, la emergencia de la condición humana. Las apariciones no son ilusiones o fantasmas, lo que es verdadero y real parece ser verdadero y real. Nos inclinamos a ver todo como simples puntos de vista subj'etivos o ilusiones, y nos olvidamos de que las cosas y las características verdaderas aparecen también como cosas y características verdaderas, y que es así como aparecen. Si hace falta llamar filosofía a la clasificación y la descripción de presencias, enton ces lo que hacemos debería llamarse filosofía primera, el estudio no por géneros o presencias sino de las presencias en tanto que presencias o del ser en tanto que ser. Husserl desarrolla esta cuestión en su teoría de la reducción fenomenológica, en lo que denomina "meditación fenomenológica fundamental" en Ideas I, y en la "fenomenología de la fenomenología" tal y como es desarrollada en el segundo volumen de su Filosofía PrÍ77iera. 193 María del Carmen Astigarraga Para desmembrar la metáfora de la intuición catcgorinl analizaremos el tema delaintuidónyposteriormenteeldelnoema utilizando el mismt> ejemplo que emplea Husserl. Junto cenia evidenciada intuición es un concepto fundamental en la fenomenolo gía de Husserl. Casi todas sus obras refleja la preocupación por dar al lector un sentido claro de este término. Para entrar en materia hemos de establecer primero una diferenciación clara entre dos conceptos como son el de intención signitiva e intuición, conceptos implicados en nuestro acto de conocimiento, pero que es preciso distinguir. Ambos son actos mediante los cuales la conciencia mienta algiin objeto. Así, la d i ferencia entre la mera intención y la intuición radica en la ausencia o presencia del objeto. La mera intención es im mentar vacío, mientras que la intuición conlleva la presencia del objeto, es decir, posee un contenido intuitivo que se llena con el contenido que proviene de la presencia del objeto. Hablamos de intención signitiva cuando significamos intencionalmente un objeto sin tenerlo presente, es decir, cuando tendemos sólo a la significación del objeto sin tener en cuenta su presencia. T^to la intención signitiva como la intuitiva son actos mediante los cuales la conciencia mienta algún objeto. La diferencia entre ambas es la ausencia o presencia e o jeto, mientras la intención es un mentar vacío que se llena con el contenido que proviene de la presencia del objeto, la intuición conlleva la presencia del objeto, es decn, posee contenido intuitivo. La mtuición está definida por la presencia de la realidad del objeto en cuanto conocí o, o sea, por la adecuación existente entre el objeto y su conocimiento meraentonces la noción de verdad, que es para Husserl la dequ ^^^^^^®^^orielobjeto.Además,noexiste formalmente la posibilidad abs^d^-^ ^ ecuación sea imposible, pues, como sucede en el caso de intenciones a ellas no ^ cuadradoéstas no se realizan porque el objeto correspondiente Tviot-ifoi La adecuación opera en la aprehensión y así, la verdad es funda- ?or otT ° concien ' hablar también de la intuición como la síntesis entre la de esta s'^f ^ Proviene la mera intención, y el objeto; siendo el lazo de unión unificad ^cumplimiento. Así, en la intuición tenemos una multiplicidad la conrie^ " ^^^^^f^^^uiente, la evidencia es la conciencia de esta unidad, o sea, la nrese ^ ^ últuición; o lo que es lo mismo, la claridad que se origina por rnnrnrd^^^^* ^ ^°^°^^^ucia entre lo que está presente en sí mismo y la idea de esta también^^fou^l ^ lo que puede comprenderse que la evidencia es T J como una conciencia inmediata de la verdad. d i Husserl diferentes modalidades a partir de la diversidad e ^ os a os que se refiere, y en relación a los cuales se encuentra especificada, a m icion es amada originaria cuando tiene un carácter fundamental. En ella e o je o se presenta en persona' en sí mismo, inmediatamente, es decir, en esta mtuicion la presencia del objeto se da en sí mismo, inmediatamente, es decir, en esta intuición la presencia del objeto se da en su sentido estricto en una presentación. Este tipo de intuición sobreviene cuando nos referimos a una experiencia en sentido 194 Li metáfora de ¡a intuición categorial estricto, es decir, cuando la cosa sensible está presente en este momento. Nos referimos a una intuición en la que la presencia del objeto no es plenamente originaria al no poseer un carácter absolutamente inmediato. Ahora la presencia no se da por medio de una presentación, sino que la presencia es inferior y se llama representación o presencialización. Husserl, al utilizar el término de presencialización, nos quiere indicar la repetición de una presencia en modo indirecto, diferenciándola del sentido que ordinariamente se usa para designar la imagen representativa. Posteriormente Husserl emplea el término de Apprcisetüation como equivalente a Vergegetizoartigtmg, ya que con el primero se pasa de la mera repetición de la presencia -indicada en el concepto de representación- a un término más amplio de presencia indirecta. Así, si a la presentación le corresponde la percepción, a la apresentación le equivale la apercepción. La presencialización aprehende indirectamente el objeto a través de otro que de algún modo lo sugiere o apresenta. En este caso, la intuición se refiere al objeto indirectamente, es decir, a través de su imagen. Como la intuición se define por la presencia del objeto al que se refiere, hemos de distinguir tres clases distintas de objetos y, por consiguiente, tres clases de intuición: los objetos sensibles, los objetos categoriales y los objetos universales. Ahora bien, hemos de llamar la atención sobre el hecho de que Husserl se muestra atento contra la tentación de considerar como inmediatos, esto es, como "algo en sí", y como existentes antes de la intuición, a los "datos de la sensibilidad"; por este motivo previene sobre el deber de evitar disponer de los datos de la sensibilidad que se suponen inmediatos, como si fuesen efectivamente lo que caracteriza inmediatamente la donación puramente intuitiva de los objetos del mundo. Hemos de tener presente que lo primero real es la intuición meramente subjetivorelativa de la vida pre-científica del mundo, es decir, la intuición es la primera realidad, esto de lo que se parte respecto a lo cual todo lo demás es posterior a la intuición misma. Así, en la intuición se constituyen los datos de la sensibilidad de un modo meramente subjetivo-relativo, y nuestras intuiciones, por tener esta característica, están dispuestas a controlar y verificar para satisfacer la exigericia impuesta por los proyectos prácticos de la vida. Deben, por tanto, contribuir a desarrollar la vida y deben ser útiles. Por esta razón es un error tratar de resolver la intuición sensible como mera síntesis de sensaciones cognitivas, pues esto induce a interpretar la objetividad como la universalidad determinada en donde se sitúa la confusión entre el plano psicológico y el trascendental. No obstante, toda intuición concreta es una especie de concreta intencionalidad que objetiviza el objeto y lo pone frente a sí mismo. Y este momento de objetividad de la intuición sensible constituye el momento de conexión y reacción entre el yo y la cosa por el que ambos se garantizan recíprocamente en no mera recíproca oposición. Vamos a definir las tres clases de objetos a los que se refiere la in^icion. 1) Los objetos sensibles -opuestos a los universalesincluyen los objetos simp e mente empíricos. En este caso, la intuición se denomina sensible porque tiene en su base una percepción, imaginación o recuerdo. Podemos decir que la mtuicion sensible muestra que el momento intuitivo no está constituido de forma estática, sino que está en continuo movimiento. 195 María del Carmen Astígarraga 2) Los objetos categoriales, aquellos de los cuales se afirma algo mediante una proposición. Por ejemplo, en la afirmación el árbol esta froudoso, el árbol y las hojas son objetos sensibles, pero e\\\ec\\o de estar frondoso el árbol -que es lo que se afirmaes el objeto categorial. En realidad, no es un hecho, sino que lo que afirma es la frondosidad del árbol, la forma categorial. Este hecho que hemos descrito indica ima cualidad, un estado del objeto que es el sujeto y que es ccíntenido del juicio. La intuición categorial es, así, la evidencia de un estado de objetos, y es llamada así por Husserl para referirse a las formas u objetos categoriales. Ahora bien, el término categorial no deriva de las categorías kantianas, sino que proviene del sentido del verbo griego que significa: afirmar, expresar. La intuición categorial implica siempre la intuición de los elementos sensibles que componen el juicio, aunque, claro está, una intuición de este tipt> conlleva una verdadera percepción porque el hecho se presenta directamente, esto es, de un modo originario. Podemos hablar de intuición categorial cuando se da una percepción suprasensible, por consiguiente, ideal o, lo que es lo mismo, no aprehensible por los sentidos. De hecho, el término categorial implica ya una actividad peculiar del sujeto que une los elementos de la expresión y, por tanto, no es un mero recibir, pues siempre que aparece como objeto un aspecto idea 1 se supera el ca rácter pre-dado del objeto en una síntesis elaborada por el sujeto cognoscente. Esta operación es ordenadora de los elementos constitutivos y, en consecuencia, sintáctica. Por este motivo emplea a veces Husserl la expresión de "objetos sintácticos" para hablar de los objetos categoriales: objetos -los primerosque derivan de otros a través de formas sintácticas. Lo que nos interesa destacar de la intuición categorial es que ésta nos ayuda a superar el empirismo, cuyo error es restringir la intuición de los objetos sensibles, y ahora, al no identificarse la exigencia de ir a las cosas mismas con la exigencia de fundamentar el conocimiento por medio de la experiencia sensible, las cosas, la realidad, no se confunden ya con la naturaleza. 3) Los objetos universales -también llamados esencias o eidosson los que Husserl utiliza para designar aquellos objetos en los que se considera todo excepto la indivi dualidad. Estos objetos universales se refieren a los conceptos universales o formas capaces de verificarse invariablemente en distintos sujetos. Así, a estos objetos le corresponde un tipo de intuición llamada eidética o ideación donde es interesante señalar que las esencias no son reales sino ideales, aunque esta consideración trae no pocas dificultades de aceptación. Si más arriba señalábamos que para que haya intuición basta con que el objeto sea una imagen, ahora con más razón podemos decirlo, pues al contrario de lo que sucede en la intuición categorial en la que las intuiciones sensibles que la fundan son elementos intrínsecos de la misma, en la intuición eidética el hecho individual que se intuye es un fundamento meramente extrínseco, ya que la esencia como tal es absoluta, esto es, prescinde del hecho. Por este motivo, para Husserl, la intuición eidética no se da propiamente a través de im hecho, sino que se refiere directamente a la umversalidad en sí misma, por tanto, continúa siendo, a pesar de todo, originaria. De este modo la esencia puede estar fundada en ima singularidad sensible o categorial. En el primer caso tenemos esencias materiales (casa, árbol), objetos de una intuición 196 La metáfora de la intuición categorial también llamada sensible. En el segundo caso aparecen esencias formales o categoriales (objeto, número), que son objetos de una intuición categorial. La intuición sensible se refiere a objetos singulares, la categorial al estado de cosas, es decir, con tiene elementos que no hallan cumplimiento en la percepción sensible. Así, la intuición categorial aprehende el objeto sensible revestido de un determinado modo de ser que se encuentra formalizado materialmente. Consecuentemente, la intuición en su forma racional es un organismo complejo que aparece en formas diferentes de sentido y que acompaña el proceso de nuestro conocer, pero teniendo en cuenta que todo conocer concreto está siempre relacionado conmigo, como sujeto, y con el mundo. Más concretamente, nuestro conocer es necesariamente intuitivo y todo nuestro conocimiento del mundo es un conjunto intuitivo complejo que la razón tiende no a superar sino a ordenar. Consecuentemente, podemos afirmar que, para Husserl, los datos materiales o sensibles son los que nos determinan el objeto y constituyen el "núcleo noemático" [iioeniatischer Keni] o "senúáo ob]e\ívo' [GegeiistatidUdier SUiu], encontrándose el objeto en ellos significado en su calidad de objeto consciente, pues para él, todo objeto, en cuanto significado en el noema, es un sentido o significación^ Pero, ¿qué es el núcleo noemático? Podemos contestar diciendo que es el sentido objetivo, un sentido que puede variar sin que por ello la significación hacia el mismo objeto pierda sentido, pues a pesar de que cada noema tenga su núcleo determinado, todos se unifican en una identidad en donde lo determinable de cada núcleo noemá tico es idéntico para todos*. Como en cuanto meramente presentes, las cosas aparecen como objetos presuntos cuya posición puede ser puesta en cuestión en el curso posterior de la experiencia, se entiende que a partir de esta situación originaria, el empeño de conocimiento del yo intenta obtener certeza de la posición del objeto presente, a pesar del carácter presuntivo del objeto. Por este motivo afirmaremos que el objeto no es sino el producto de nuestra actividad cognoscitiva^ Consecuente mente, mientras que la constitución pasiva supone el valor de una mera pre-constitu- ción [Vor-Koustitutiou], el objeto aparece como el producto de la actividad operante del yo que culmina en mía operación de juicio a nivel predicativo. Por consiguiente, la distinción entre vida pasiva y vida activa revela que la con ciencia originaria no es la conciencia objetivante ni la que opera a nivel predicativo fijando en el juicio lo que la experiencia ofrece en concreto. En este nivel posterior, que presupone el plano de la mera manifestación del dato, la conciencia científica aparece como más relevante que la conciencia predicativa a la conciencia científica. ^ Cf. Husserl, E., Ideen zu einer reinen Phdnomenologie und phánomcnoJogischen Philosophie, Martinus Nijhoff, Den Haag 1976 (Hua III). Trad.: Ideas relativas a una fenomenología puray una filosofía fenomenológica (tradu. de J. Gaos), F.C.E., Madrid, 1985. En adelante citaremos como Ideen l para la edición alemana e Ideas l para la edición española, seguido del parágrafo y página correspondientes a la edición. Ideen l § 124, p. 304 (p. 296). ^ Cf. Ibíd., § 131, p. 321 (p. 311). ^ Cf. E. Husserl, Erfahritng und Urteil. Untersuchungen zur Genealogie der Logik. Rdg. und hrsg. von Ludwig Landgrebe. 2. Aufl., Hamburg, Félix Meiner, 1985 (trad.: Experiencia y Juicio. Investigaciones acerca de la Genealogía de la Lógica. Redacción y edición de L. Landgrebe. Trad. Jas Reuter. Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1980). En adelante citaremos como E.U. seguido de parágrafo y página. E.ü. §8,p. 33 (p. 39). 197 María del Carmen Astígarraga pues la primera no se limita a dar expresión al dato que aparece sino que crea juidos y formuladones definitivas que se obtienen a través de idea lizaciones de lo intuida Esta diversificación denivelesdelaactividad se muestra como fundamentodd Vcilor originario de la conciencia como pura pasividad. La conciencia activa pierde entonces su autentiddad y se convierte en conciencia alienada, fuente de errores y de esendales equivocaciones que funda en la pasividad originaria su carácterde condencia fundada. Así pues, la idea de un mundo exacto, objetivamente determinable, del que se sirve la ciencia, pierde su valor metodológico y se transforma en la convicdón absurda de la existencia de una realidad absoluta, trascendente a la vida de la conciencia. En este nivel de actividad de la conciencia se manifiesta el carácter proyectivo y problemático de la vida de la conciencia, así como la dialéctica entre proyectoy cumplimiento en el ámbito de la síntesis pasiva que sitúa la realidad entre la teoría del conocimiento y la teoría de la apercepción. La afirmación del carácter aperceptivo de la conciencia se convierte en el presupuesto para la comprensión y desarrollo e la fenomenología genética que, según Husserl, debe integrar la sistematización pur^ente estática de los significados constitutivos y de las operaciones constitutivas segunsu ti pología. Por tanto, se establece la necesidad de desarrollar la fenomenología como análisis genético, ya que la fenomenología de la génesis tiene la función de realizar concretamente el idealismo husserliano, en donde todo significado se resuelN'e ^ operaciones constitutivas que lo han producido"*. Ahora bien, si se entiende por objeto puro aquel que pertenece a una determinada categoría de ser, aquel que es real y que tiene un ser verdadero, podemos decir que, esde el punto de vista racional, todo lo que de él se enuncie o piense, debe poder "/ "visto" directamente o aprehendido por medio de una por principio debe existir en la esfera lógica una correlación ¿ ^ ®®^ycrdadero" o "real" y "ser legitimable racionalmente", válida para todas r^smo alidades lógicas de ser o de posición. Ahora bien, sin que esta legitimación lonal de la realidad deba entenderse como una posibilidad empírica, sino como "^pPosibUidad ideal, esencial^ ero el objeto, intendonalmente mirado a través del sentido noemático, ¿es simple- ^^en e mirado, o es algo real? Si bien, la noción de realidad aparecía hasta ahora ^ im carácter de ser correlativo al de creencia cierta en donde los caracteres téticos del la realidad de las determinaciones que se contienen en el sentido aestebf Inatento de aclarar el significado de la legitimación racional nos lleva la D ' ^tinción entre una vivencia posicional y otra no posicional, en donde mientra^^^ '^^termina porque en ella lo que percibe se da de forma originaria, la perce^ ®®gtmda la originalidad no se da, pues sus actos no son los de T7 •' M H'f ^ respecto los cinálisis de Husserl en Meditaciones Cartesianas. E. Husserl, Cartesianische Hrsg. St. Strasser, 1963, 2° ed. (Hua I), Martinus Nijhoff, Den Haag, H F'i ^ (i\ ^ Cartesianas, prólogo y traducción de José Gaos (Colección de Textos clásicos e oso ). México, El Colegio. F.C.E., 1942. Citaremos en adelante como C.M., seguido de parágrafo y de pagina correspondientes a la edición. C.M., §§ 36-39, pp. 129-138 (pp. 107-114). Cf. E. Husserl, E., Ideen I, § 136, p. 333 (p. 325). 198 La metáfora de ¡a intuición categoríal Una conciencia perceptiva es, por tanto, una conciencia que ve; por el contrario, una conciencia de recuerdo no da de manera originaria, y su objeto no se percibe como si lo viésemos. Esta oposición abarca a toda clase de vivencias posicionales; así, el juicio 2+1=1+2 puede estar formado según el modo de la evidencia, es decir, el estado de las cosas, la objetividad sintética correspondiente a la síntesis del juicio es, en este caso, un dato originario que es captado originariamente. Por consiguiente, el objeto de la percepción se aprehende de forma perceptiva con sus colores, formas, etc.,.., esto es, aparece bajo el modo de su presencia corporal [leib/inft], de esta forma, el modo intuitivo de la vivencia puede ser analizado tanto en su lado noemático como en su lado noético, pues la correlación se produce de tal forma que a todo carácter del noema de estar dado "en persona" -originariamente-le corresponde el carácter de la posicitSn de la noesis, esto es, del carácter del ser^ Aliora bien, sólo cuando el carácter posicional se fundamenta en un sentido pleno, es decir, sobre un sentido donador originario, puede unirse al carácter posicional, por esencia, un carácter racional específico^. De este modo, por ejemplo, cuando una cosa aparece corpóreamente, se dice que su posición pertenece al aparecer; y esa posición es moti vada por el aparecer, no de cualquier modo, sino racionalmente. Así, la posición del objeto encuentra en el dato originario su fundamento original de validez. Lo que no significa que, en otros modos de donación, falte el fundamento de esa validez, sino que, más bien, lo que falta es el fimdamento originad. Lo que ocurre en la intui ción perceptiva de una cosa es válido para la posición de esencia o estado de la cosa [Sac/werhalt] eidético, por ende, lo que es dado de manera originaria en la intuición eidética pertenece al sentido en su modo de donación. Esto sigmfica que la certeza de la creencia es una posición originariamente motivada ya que posee el carácter específico de la evidencia, y la evidencia es la unidad que forma una posición radonal con lo que, por esencia, la motiva pudiendo ser entendida en términos noeticonoemáticos. Además, también hemos de tener en cuenta que el objeto está dotado de un estímulo independiente de su consideración fisicalista, lo que significa que todo sujeto se dirige a un objeto que reclama su atención, siendo observado y precisado por el sujeto según su valor de uso, o según ima propiedad que no corres ponde a su propiedad natural (extensión, color...) sino a su cualidad expenenaa . Por tanto, este proceso que estamos considerando no es reductible a termmos psicofísicos, sino que se trata de una relación de orden intencional. Y como proceso de orden intencional implica que yo me mueva o responda según un interés, lo que implica que sea necesario un paso de la conciencia meramente intencional a una conciencia racional que se sustenta en la presencia en carne y hueso del objeto en contraposición con la mera mención vacía de éste. Así, con la introducción de la problemática de la motivación se amplía el camj^ de las modalidades intencionales, y, correlativamente, el campo de la objetivida , tanto que al noema perceptivo originario le corresponden los estratos noematicos que suscita la acción práctica. Por ello Husserl habla de relaciones intencionales que Cf. Ibíd., § 136, pp. 314-315 (p. 326). Ibíd., § 136, p. 315 (p. 326). Ibíd., p. 327. 199 María del Carmen Astigarraga I son intencionales en sentido nuevo, así cabe decir que la intencionalidad en sentido nuevo es el paso de la consideración de una cosa cualquiera a la consideración del valor propio de la cosa. Pero la novedad de esta intencionalidad no lo es tanto, pues si bien en la concienda perceptiva y en la reflexión puramente teórica, el sujeto asume un comportamiento al enfrentarse con el objeto que no está ausente de una afección que le motiva, en la condenda intendonal la cosa está ya constituida a partir de la específica modalidad en que se da, o sea está ya implícita una actuación que está motivada por el resultado que el sujeto perceptivo espera de la cosa. Es decir, el sujeto alberga un interés que mira tendendalmente hacia la satisfacdón completa, por ejemplo, hacia la constitudón adecuada de la cosa intencionada. Según esto, en la consideración de la relación intendonal en cuanto tal, el momento de la motivación por el que la cosa se configura según el valor cualitativo esperado, no se tematiza inmediatamente, sino que queda en el trasfondo, ya que la reladón intendonal el específico "ocuparse de", el "dirigirse hacia" constituyente aparece en primer plano sin que el sujeto deba pensar sobre el valor específico de la cosa intencionada quequeda como una mera cosa cualquiera. Por consiguiente, la reladón causal-motivacional que acompaña la acción intencional en sentido nuevo exige un tratamiento específico del momento motivacional. Por este motivo tendremos presente que: 1) El sujeto que actúa y que vive en la "motivación" está caracterizado como un sujeto pasivo que sufre estímulos y afecciones, por un lado, y por otro, como sujeto activo que reacdona ante los estímulos y afecdones, actuando de modo circunstancial ^osas y ante la vida. 2) La coexistencia en el sujeto de estas dos actuaciones -pasiva y activa-, que da como resultado que el sujeto actúe siguiendo una motivación, se caracteriza, en cons^enda, porque da como resultado una causalidad en sentido de la afección relativa propia coiporalidad del sujeto, considerada como cosa material. 1 a Epilación del horizonte intencional adquiere nuevos y más complejos no ^ °^^^°®"^^ttcos, esto es, estratos de objetividad. Podemos decir que el sujeto enere sólo a un mimdo circundante constituido por objetos naturales, según Perceptivo hacia consideraciones de la naturaleza material, sino que, en o mas amplio, el mundo circundante del sujeto personal incluye la objetividad a va a los actos de volición, de deseo, etc.; en una palabra, a las operaciones del suje o personal enteramente desplegado. '^^^rientemente, Husserl caracteriza los actos de conocimiento como un con- J o e operaciones orientadas teleológicamente a fin de alcanzar una objetividad e seno de la conciencia. Pero,; dónde se localizan estas operaciones? Sin duda alguna, en el espacio. El espacio es el núcleo de la pasividad, y esta pasividad del espacio posibilita ^a posibilidad, la de la voluntaria repetición. Así, bajo la evidencia de la on ad en una cadena de repeticiones, se podrá constatar que la producción artística se muestra como originariamente evidente en cuanto es el cumplimiento de una intención renovada, lo nuevo recordado, ya que ninguna adquisición es permanente. Ahora bien, este espacio representado, que varía con distintas perspectivas y construc ciones de artiñcio, es aquel en donde se desarrolla el poema, en donde el espacio 200 L¡ metáfora de la intuición categorial se conftgura. Así aparece la creación del espacio espiritual, un umbral que no es sólo descripción, sino espacio que se corporeiza de nuevo y de alguna manera se con\ierte en espíritu en donde todo cuerpo se torma por una materia que abarca un espacio y que ocupa un tiempo. Precisamente ahí se desea el objeto, lo representado que deter mina la infinita posibilidad de variación en la que crear objetos a partir de otros objetos, es decir, obras. Pero el espacio no es sólo el objeto de, sino que a la vez es categoría de la manifes tación, esto es, el modo de expresión, que tanto extema como intemamente limitan el punto de partida pero no el punto de llegada. Por tanto, el problema del espacio plantea el hilo de la oposición entre lo lleno y lo vacío, vacío vivo que es silencio. Aquí se inserta la poesía contemporánea como aquella que reconsidera el valor y significado del silencio, aquella en donde la experiencia del poeta pertenece al mundo de la mediación entre el silencio y la palabra, entre lo vacío y lo lleno, y en donde se identifican el vacío indecible y el lenguaje determinado por sus contenidos. La evidencia pasa y cae de nue\ o en la pasividad como lo que ha sido y ha pasado, pero que contrariamente a lo que pudiera pensarse, no desemboca en la nada, pues determina un camino que suscita de nuevo su renovación. De este modo, la objetivi dad de una figura ideal no se constituye por la transmisión actual de lo originario, sino que uno y otro se reproducen originariamente, y no tienen un ser para siempre. La objetividad de esta figura determina el valor de la estética, que no reside en la condición real del objeto, sino en la condición de éste de ser fenómeno, por ello la tarea de la estética es investigar los objetos estéticos en busca de su condición de fenó menos. Así, en su aspecto fenoménico, el objeto estético no es uiia apariencia ilusoria, por el contrario, en el caso de lo estético, el símbolo poético no se concibe como realidad, como cosa real que más tarde termina siendo irreal, sino como una imagen representada, de tal modo que la oposición entre la realidad dada y la realidad efecbva es abandonada en el terreno de lo fenomenológico. Por tanto, la estética fenomenológica tratará de la estructura de los objetos estéticos y artísticos y de los valores que los determinan como tales. Este método no extrae sus marcas o leyes partiendo de un principio supremo, ni tampoco por medio de la acumulación de cosas individuales, sino que aprehende en lo individual la esencia general. El método fenomenológico se fija en los fenómenos, en su investigación, pero sin pretender aprehenderlos en su condición accidental o individual, sino en sus momentos esenciales, aprehendidos, eso sí, por intuición. Pero, ¿cómo y dónde se produce la experiencia creadora? La experiencia creadora se determina en un espacio que se abre a la poesía como el despertar de la pasividad, como la orientación necesaria para la actividad del hombre como hablante. Espaao que se transforma en escritura al modo de fi gura geométrica enunciada que reactiva de nuevo la evidencia. Hablamos de la salvación de la apariencia, en donde el contem piador o el lector descubren en la verdad que ya tenían dentro de sí el deseo e conseguir la unidad. El umbral de lo visible y lo invisible. El poema es espacio de silencio, es conciencia que emerge paralela a la constmcaon del poema, donde la obra es el espacio del vacío. Y el poder de la conciencia es e de hacer su camino al andar porque ella deviene continuamente como pensamiento en el fl ujo del pensar, esto es, en un espacio en constante transformación. Este espacio 201