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Las relaciones entre España y Estados Unidos durante la Guerra Fría

Vargas Niza, Jesús

Abstract

Los Pactos de Madrid firmados en el año 1953 fueron un hito para la historia de la España franquista, que lograba romper con años de aislamiento internacional. Este trabajo trata de realizar un análisis de lo que realmente supusieron estos tratados, no solo para España, sino para Estados Unidos, y las controversias que generarían en ambos países. Para complementar dicho análisis, nos hemos apoyado en cuatro publicaciones periodísticas de ese mismo año: Acción, Sevilla, El Socialista y Mundo Obrero. Las observaciones se realizaron dividiendo los periódicos de corte franquista y aquellos de oposición, teniéndolas en cuenta a la hora de elaborar las conclusiones. Así mismo, tratamos de realizar una pequeña visión de las renegociaciones llevadas a cabo por Fernando María Castiella en 1963.

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LAS RELACIONES ENTRE ESPAÑA Y ESTADOS UNIDOS DURANTE LA GUERRA FRÍA Mundo Obrero, 15 de septiembre de 1953 Vargas Niza, Jesús Grado de Historia Trabajo de Fin de Grado Tutora: Concepción Langa Nuño Índice______________________________________________________________________ 1. Resumen y palabras claves 2. Justificación, objetivos y metodología………………………………………………….1 3. Estado de la cuestión……………………………………………………………………3 4. Los tratados de 1953 y las negociaciones de 1963……………………………………24 4.1. Los Pactos de Madrid……………………………………………………………..27 4.1.1. Reacciones y consecuencias para España……………………………….32 4.1.2. Reacciones y consecuencias para Estados Unidos………………………38 4.2. Las negociaciones de 1963. La importancia de Fernando María Castiella………..41 5. Análisis de artículos periodísticos sobre de los Pactos de Madrid……………………..46 6. Conclusiones………………………………………………………………………….54 7. Fuentes y bibliografía…………………………………………………………………57 Fuentes hemerográficas……………………………………………………….57 Fuentes bibliográficas…………………………………………………………59 8. Anexo…………………………………………………………………………………61 Transcripción del periódico Acción, 30 de septiembre de 1953………………..61 Transcripción del periódico Sevilla, 26 y 29 de septiembre de 1953…………..62 ABC de Madrid, 27 de septiembre de 1953, p. 31……………………………...69 ABC de Madrid, 27 de septiembre de 19523, p. 32…………………….............70 ABC de Sevilla, 27 de septiembre de 1953, p. 1………………………………..71 Mundo Obrero, 15 de septiembre de 1953, p. 1………………………………..72 Mundo Obrero, 15 de septiembre de 1953, p. 2………………………………..73 El Socialista, 1 de octubre de 1953, p. 1……………………………………….74 El Socialista, 1 de octubre de 1953, p. 2……………………………………….75 1. Resumen y palabras claves___________________________________________________ Resumen Los Pactos de Madrid firmados en el año 1953 fueron un hito para la historia de la España franquista, que lograba romper con años de aislamiento internacional. Este trabajo trata de realizar un análisis de lo que realmente supusieron estos tratados, no solo para España, sino para Estados Unidos, y las controversias que generarían en ambos países. Para complementar dicho análisis, nos hemos apoyado en cuatro publicaciones periodísticas de ese mismo año: Acción, Sevilla, El Socialista y Mundo Obrero. Las observaciones se realizaron dividiendo los periódicos de corte franquista y aquellos de oposición, teniéndolas en cuenta a la hora de elaborar las conclusiones. Así mismo, tratamos de realizar una pequeña visión de las renegociaciones llevadas a cabo por Fernando María Castiella en 1963. Palabras claves 1953, Estados Unidos, España, Franquismo, Pactos de Madrid, 1963, Castiella Abstract Pacts of Madrid, signed in 1953, became a milestone in the history of Francoist Spain, which gained to break years of international isolation. In this work we attempt to analyze the true meaning of these deals, not only for Spain, but for United States, and controversy they would generate in both countries. To supplement what has already been said, we will support in four press publications from that year: Acción, Sevilla, El socialista and Mundo obrero. Analysis has been made facing francoist press and those from opposition. In the same way, we try to make a little view for renegotiations performed by Fernando María Castiella in 1963. Key words 1953, United States, Spain, Francoist, Pacts of Madrid, 1963, Castiella 1 2. Justificación, objetivos y metodología__________________________________________ 1953 fue sin duda un año de vital importancia para el régimen franquista, posiblemente el de mayores éxitos hasta la fecha. Era el año en el que conseguía dos respaldos importantísimos para romper con más de una década de aislamiento internacional: el del Vaticano, y el de Estados Unidos, la mayor potencia occidental y líder en la lucha anticomunista. A esto habría que sumar incluso el fallecimiento de Stalin el 5 de marzo de 1953, que suponía para Franco la eliminación de uno de sus mayores rivales. Sin embargo, los tratados entre Estados Unidos y España que los medios de comunicación franquistas venderían como una gran victoria, años después sería visto entre ciertas autoridades del régimen como un abuso de poder por parte del gigante norteamericano, que contaba con varias bases militares en territorio español y otras ventajas a cambio de unas contraprestaciones consideradas escasas. Para conseguir un trato de mayor equidad entre estos países, resulta fundamental la figura del que fuera Ministro de Asuntos Exteriores entre 1957 y 1969, Fernando María Castiella, quien quería una renegociación de los Pactos de Madrid, aunque solo consiguió un aplazamiento no renovado. El motivo por el que elegí este trabajo fue porque consideré que las relaciones internacionales de la España franquista no habían sido tan estudiadas como otros muchos aspectos de la dictadura, tales como la represión, aspectos económicos, cambios sociales, las familias del régimen, el papel de la Iglesia o de Falange… De este modo, de entre todas las tareas diplomáticas que llevó a cabo España durante la dictadura, tales como el acercamiento a Latinoamérica o a algunos países árabes, opté por estudiar las relaciones con Estados Unidos. El motivo de esta elección se debe a que considero que fueron éstas las que determinaron de un modo más decisivo el futuro de nuestro país. Para estudiar con mayor profundidad el alcance de los Pactos de Madrid, hemos optado por hacer un breve análisis de algunos periódicos locales de la prensa del régimen y otros de oposición, a saber: Acción, Sevilla, El Socialista y Mundo Obrero, siendo los dos primeros de carácter local y franquista. El uso de la prensa como fuente histórica, no obstante, conlleva una serie de dificultades a tener en cuenta. En primer lugar, hay que localizar el material que hay, realizar una crítica a la fuente 2 para comprobar su veracidad, ver la capacidad del periódico 1 … En segundo lugar, si se trata de un reportaje o información hecho por el periodista en el lugar de los hechos o si por el contrario se trata de una información elaborada (o editada) sobre otras fuentes, en cuyo caso habría que pensar en el periodismo como una fuente secundaria 2 . En nuestro caso, siendo dos de nuestros periódicos pertenecientes a la prensa del régimen, hay una serie de peculiaridades que deben ser tenidas en cuenta, y es que se trataría de un tipo de prensa realizada bajo un sistema autoritario, cuyas características principales es que la prensa está al servicio del régimen respectivo, por lo que a través de ella es imposible conocer la opinión pública, sino lo que los responsables de la propaganda del franquismo en cada momento quieren transmitir 3 . Respecto a los periódicos antifranquistas, es difícil encuadrarlos en una categoría concreta. Partiendo de los encuadramientos clásicos que enumera Celso Almuiña en su trabajo, El Socialista y sobre todo Mundo Obrero podrían entrar en la definición de periódicos del sistema soviético-comunista. Dentro de este sistema la prensa se convierte en un instrumento del Partido, cuya finalidad es perseguir la propaganda y agitación, cuya censura en los mismos tiene una misión positiva, la de trazar líneas, estimular, establecer consignas… 4 . Sin embargo, debemos tener en cuenta la situación de estos periódicos escritos desde el exilio y si responden verdaderamente a este seguimiento de las directrices del Partido-Gobierno, o si por el contrario tiene una línea editorial autónoma. Estos detalles serán respondidos con mayor profundidad en el apartado correspondiente al análisis periodístico. La elección de estos periódicos, en cualquier caso, no es casual. Dado que la prensa del régimen apenas presenta diferencias entre sí, he seleccionado dos periódicos de carácter local con intención de valorar los pequeños matices y contrastes que puedan presentarse entre ellos. Respecto a los antifranquistas, también merece la pena comprobar qué disimilitudes puede presentar un periódico comunista respecto a uno socialista en la crítica a la firma de los Pactos. Además de este pequeño análisis de la prensa franquista y de oposición, he realizado en primer lugar un estudio de los principales autores y obras que han tratado sobre este tema, con el fin 1 ALMUIÑA FERNÁNDEZ, C. J. (1989) “Prensa y opinión pública. La prensa como fuente histórica para el estudio de la masonería”, Masonería, política y sociedad, vol. 1, pp. 247-250 2 GONZÁLEZ GARCÍA, Y. y PÉREZ YGLESIAS M. (1990) “Fuentes periodísticas y discurso histórico”. Ciencias Sociales, nº47, p. 21 3 ALMUIÑA FERNÁNDEZ, op. cit. p. 252 4 Íbidem pp. 253-254 3 de obtener un estado de la cuestión que partiera desde las primeras publicaciones que se hicieron eco sobre las relaciones entre España y Estados Unidos hasta las últimas publicadas en nuestros días. Este apartado ha sido sin duda una de las piedras angulares de este TFG, puesto que es la que me ha dado a conocer la bibliografía referente a nuestro objeto de estudio. Explicadas las motivaciones de este trabajo y la metodología empleada, hay una serie de cuestiones las cuales han sido nuestro objetivo responder: 1. ¿Ha cambiado el estado de la cuestión sobre las relaciones entre España y Estados Unidos durante la Guerra Fría en estos últimos años? 2. ¿Cuáles fueron las principales consecuencias para España? 3. ¿Y para Estados Unidos? 4. ¿Cuál fue la importancia de Castiella en la renegociación de los Pactos? 5. ¿Qué elementos tuvo en contra Castiella? 6. ¿Se correspondió la opinión pública a lo mostrado en la prensa? 7. ¿Qué diferencias pueden apreciarse en la prensa franquista a la hora de hablar sobre los Pactos? 8. ¿Y en la de oposición? 9. ¿Se puede considerar a Estados Unidos responsable de la perduración del franquismo? Las respuestas a estas preguntas han sido las conclusiones a las que hemos llegado, expuestas en su apartado correspondiente. El modo en el que hemos llegado a dichas conclusiones se expone a continuación. 3. Estado de la cuestión________________________________________________________ La Historia de las Relaciones Internacionales en España es una disciplina científica, en opinión del doctor Juan Carlos Pereira, joven, siendo en 1991 cuando este mismo autor, junto a un grupo de historiadores, decide crear una asociación que reuniera a especialistas e interesados españoles en Historia de las Relaciones Internacionales, surgiendo de aquí la Comisión Española de Historia de las Relaciones Internacionales (CEHRI) 5 . La Historia de las Relaciones Internacionales es definida precisamente por el doctor Pereira como “el estudio científico y global de las relaciones históricas que se han desarrollado entre los hombres, los estados y las 5 PEREIRA CASTAÑARES, J.C. (2001) “Presentación”. Ayer, nº42, pp. 11-12 4 colectividades supranacionales en el seno de la sociedad internacional” 6 . Sin embargo, los estudios internacionales han sufrido numerosos cambios en los últimos años, lo que ha hecho muy difícil establecer una definición consensuada para esta especialidad historiográfica, mostrando de este modo la creciente diversidad que caracteriza a estos estudios históricos 7 . Uno de los autores más destacados en este campo de las Relaciones Internacionales en España fue José María Jover, quien introdujo y divulgó esta corriente historiográfica entre estudiantes e investigadores 8 . Es considerado el punto de partida renovador de la Historia de las Relaciones Internaciones, acercándose a esta especialidad con una perspectiva más moderna que la de algunos de sus coetáneos europeos o norteamericanos. Su obra principal, España en la política internacional: siglos XVIII-XX, muestra una constante preocupación por explicar los procesos de larga duración relacionando aspectos estratégicos con otros de orden social o ideológico 9 . A consecuencia de ello, es un libro que ha sido reeditado varias veces y cuyas tesis son tomadas como referencia 10 . La Historia de las Relaciones Internacionales (HRI), según Antonio Moreno, ha sido una cuestión difícil de tratar en nuestro país, donde las cuestiones internacionales no siempre han estado en primer plano y ha cobrado mayor importancia la historia económico-social entre los historiadores. Por ello, se ha presentado un panorama, en un primer momento, de escasez de obras generales, desequilibrio entre periodos históricos analizados y un limitado debate teórico. 11 La HRI se implanta de forma definitiva con la llegada de la democracia y la plena integración de nuestro país en Europa. Sin embargo, el interés público por los asuntos internacionales no avanzó demasiado entre los años ochenta y noventa, más allá del interés por definir la posición internacional de España o formular una política europea tras la incorporación a la Comunidad Europea. Así pues, este tipo de historia ha tenido en España un desarrollo tardío y limitado a causa de una serie de factores, entre los que destacan dificultades en el desarrollo de los estudios 6 PEREIRA CASTAÑARES, J.C (1996) “Introducción. La historia de las relaciones internacionales en España. Respuestas, propuestas y conclusiones”, La Historia de las Relaciones Internacionales: una visión desde España, Madrid: CEHRI, p.5 7 RODRIGO LUELMO, F.J y SÁNCHEZ PADILLA A. (2015) “La Historia de las Relaciones Internacionales: nuevos actores, nuevas fronteras geográficas y cronológicas”, Relaciones en conflicto. Nuevas perspectivas sobre relaciones internacionales desde la historia. Asociación de Historia Contemporánea, Universitat de València, p.7 8 PEREIRA CASTAÑARES, “Presentación”, op. cit., p. 14 9 JOVER ZAMORA, J. M. (1999) España en la política internacional: siglos XVIII-XX, Madrid: Marcial Pons 10 PORTERO RODRÍGUEZ, F. (2001) “Un siglo de política exterior”, Ayer, nº42, p. 254 11 MORENO JUSTE, A.(2001) “La Historia de las Relaciones Internacionales y de la política exterior española”, Ayer, nº42, p. 71 11 En segundo lugar, entraríamos en los años 1947 y 1953, cuando el sentimiento anticomunista y la nueva estrategia llevada a cabo por Estados Unidos rompan poco a poco con el aislamiento al franquismo hasta llegar a los convenios firmados en 1953 para la integración española en el sistema de seguridad occidental. Los libros anticomunistas continuarán a la orden del día, como el de Epifanio González 32 , mientras habrá otros que se ocuparán de analizar la situación internacional con mayor profundidad, como el de Carlos Ibáñez de Ibero 33 , en cuya obra considera los años comprendidos entre 1945 y 1950 como la primera fase de un enfrentamiento entre Este y Oeste como preludio a una III Guerra Mundial. El siguiente periodo que marcará para el doctor Pereira un cambio en el modo de estudiar el papel de España durante la Guerra Fría y sus relaciones con Estados Unidos será el de los años comprendidos entre 1953 y 1962, momento en el que España será apoyada por Estados Unidos en su política exterior y se integrará poco a poco en la sociedad internacional. Es aquí cuando los trabajos sobre la situación internacional pasarán a un primer plano, en detrimento de otros de carácter meramente anticomunista, como el de Carlavilla 34 . La Guerra Fría cobrará un interés especial en esta etapa, en el que se hablarán de temas muy diversos sobre la misma, tales como el desarrollo tecnológico militar, la tensión espiritual entre Oriente y Occidente, los cambios producidos en las sociedades internacionales… Varias obras destacarán en este periodo entre 1953 y 1962, como la del militar Jorge Vigón 35 , o la del ministro Manuel Fraga 36 , que destaca por la diversidad de temas que toca. En penúltimo lugar, entraríamos en la etapa final del franquismo, entendiendo dicha etapa como la comprendida entre los años 1962 y 1975, con la muerte del dictador. Aunque es un periodo que comienza con un importante desarrollo económico y una cierta consolidación del papel de España en la sociedad internacional, los últimos años serán de crisis, tanto en política interior como exterior, crisis que comienza en 1973. En cualquier caso, el análisis español de la Guerra Fría seguirá el mismo desarrollo que en la etapa comentada anteriormente, destacando Juan Carlos Pereira tres trabajos principales: Las Relaciones Internacionales en la Era de la Guerra Fría 37 , una obra colectiva completa en cuanto a análisis de este conflicto, la obra de García 32 GONZÁLEZ, E. (1948) Prólogo de un libro. Por la cruzada anticomunista. Madrid: Afrodisio Aguado 33 IBÁÑEZ DE IBERO, C. (1950) La Guerra Fría. Barcelona 34 CARLAVILLA DEL BARRIO, M. (1959) Antiespaña. 1959. Madrid: Nos 35 VIGÓN, J. (1956) Años de indecisión. Madrid: Rialp 36 FRAGA IRIBARNE, M. (1960) Guerra y diplomacia en el sistema actual de las relaciones internacionales. Madrid: Europa 37 FRAGA IRIBARNE, M. et al. (1962) Las relaciones internacionales en la era de la Guerra Fría, Madrid: Instituto de Estudios Políticos 12 Arias 38 y el trabajo colectivo ONU año XX, 1946-1966 39 , un estudio profundo de la organización internacional. La quinta y última etapa correspondería a los años transcurridos tras la muerte del general Franco, cuando se produce un cambio de gran importancia en el estudio internacional de la Guerra Fría gracias a la apertura de los archivos españoles, procediendo a un revisionismo en el estudio de las relaciones exteriores y su integración en la sociedad internacional, destacando también el ingreso de España en la OTAN, la UEO y la Comunidad Europea. De nuevo, Pereira destaca varias obras referentes del cambio producido a partir de 1975, tales como la obra de Ángel Viñas publicada en 1981, Los pactos secretos de Franco con Estados Unidos 40 o España en la política de seguridad occidental, 1939-1986, de Antonio Marquina 41 y publicada también ese mismo año, La obra de Marquina Barrio es una investigación profunda y rigurosa de la política exterior española durante la Guerra Fría. Uno de los aspectos de mayor interés de esta obra es que pone de manifiesto la orientación del planteamiento negociador español durante las primeras negociaciones con Estados Unidos. Si no había una cláusula de seguridad en los acuerdos, la contraprestación debía de consistir en una mejora de las condiciones económicas y militares españolas para poder defender el territorio. Estados Unidos, viendo que esta política de contrapartidas económicas no podía ser continuada por su alto coste, buscó dar otro tipo de apoyos al régimen, un apoyo de tipo político. Estos planteamientos son desarrollados de una forma más actualizada en otro de los trabajos de Marquina Barrio 42 , en el cual realiza una crítica del papel al que ha quedado relegada la OTAN, definiéndola como una organización de servicios y coaliciones voluntarias cuya fuerza de despliegue para la lucha antiterrorista es incapaz de hacer frente a los escenarios de actuación que sobrepasan la periferia europea, si bien aquí hay que tener en cuenta que dicho trabajo es del año 2003. Respecto a la obra de Viñas, pone de manifiesto el contenido real de los pactos, la “letra pequeña”, oculta a la población española y vendida como uno de los grandes logros del régimen. 38 GARCÍA ARIAS, L. (1962) La política de “coexistencia pacífica” de la Unión Soviética, Madrid 39 DÍEZ DE VELASCO, M. et al (1966) ONU año XX. 1946-1966, Madrid: TECNOS 40 VIÑAS MARTÍN, A. (1981) Los pactos secretos de Franco con Estados Unidos. Bases, ayuda económica, recortes de soberanía, Barcelona: Grijalbo 41 MARQUINA BARRIO, A. (1986) España en la política de seguridad occidental, 1939-1986, Madrid: Servicio de Publicaciones del EME 42 MARQUINA BARRIO, A. (2003) “Las negociaciones entre España y los Estados Unidos (1953-1982): algunas cuestiones centrales en retrospectiva”, UNISCI Discussion Papers 13 Esa “letra pequeña”, es decir, los acuerdos ocultos, determinó la puesta a disposición de los norteamericanos de España entera. La ronda de acuerdos de 1952-53 desembocó en unos textos públicos y otros no públicos que se complementaron más tarde con una amplia serie de acuerdos de procedimiento, de los cuales muchos de ellos tampoco fueron revelados. Como muestra el autor, el contenido de los pactos era bien distinto a esa imagen triunfal que se pretendía dar, mostrando el grado de subordinación que Franco tuvo que aceptar respecto a EE.UU., consciente de que, sin su apoyo, la continuidad del dictador podría peligrar. Ángel Viñas nos muestra así mismo en esta obra las reacciones y opiniones de ciertas personalidades ante los acuerdos que se sucedieron, siendo especialmente interesantes los de 1953. En dicho año se levantaron voces de personajes como el ex embajador en Washington José María de Areilza, así como el almirante Ángel Liberal Lucini, que clamó contra aquellos acuerdos tildándolos de “pactos secretos”. Este historiador ha realizado varias obras de ampliación, artículos y ensayos de esta cuestión de los pactos hispano-norteamericanos, suponiendo, al igual que Marquina Barrio, una actualización de los planteamientos expuestos en la obra analizada, de los que podemos citar La negociación y renegociación de los acuerdos hispano-norteamericanos 43 o La política franquista de seguridad y defensa 44 . El primer artículo mencionado trata de identificar los caracteres estructurales de las diferentes rondas negociadoras entre España y Estados Unidos, prestando especial atención a la ronda de acuerdos de 1952-1953. Una cuestión interesante que nos presenta Ángel Viñas es que la negociación, en contra de lo que se ha pensado durante mucho tiempo, se realizó con rapidez, en menos de un año y medio. Así mismo, nos muestra la inexperiencia de los negociadores españoles, incapaces de obtener mayores contrapartidas y prestaciones a cambio del cheque en blanco que los norteamericanos pedían. Estas últimas publicaciones de Marquina Barrio y Ángel Viñas forman parte de un amplio elenco de obras y trabajos dedicados enteramente a nuestro objeto de estudio, las relaciones entre Estados Unidos y España durante la Guerra Fría. Bien sean referidos a los diferentes pactos, su contenido público y oculto, las dificultades para llegar a los acuerdos, las consecuencias para ambos países, etc., todos ellos suponen el cuerpo central de nuestro trabajo y un pilar fundamental para alcanzar nuestras conclusiones. 43 VIÑAS MARTÍN, A. (2003) “La negociación y renegociación de los acuerdos hispano-norteamericanos, 1953- 1988: una visión estructural”, Cuadernos de Historia Contemporánea, nº25, pp. 83-108 44 VIÑAS MARTÍN, A. (2005) “La política franquista de seguridad y defensa”, Historia Contemporánea, nº30, pp. 79-113 14 Una de las obras más útiles para este TFG ha sido la de Fernando Termis Soto, Renunciando a todo 45 . Este libro comienza con los acuerdos bilaterales de 1953, retrocediendo a los años inmediatamente posteriores al fin de la Segunda Guerra Mundial, y termina con la llegada de la administración Kennedy y la renovación de los acuerdos ejecutivos diez años más tarde. El autor entiende la firma de los acuerdos de 1953 como hito principal, en cuanto que supone, al menos parcialmente, que la España franquista pudiera superar las sanciones internacionales impuestas 46 . Este libro me ha resultado de inestimable valor para comenzar a estudiar sobre el tema aquí tratado, no solo por lo útil de la obra en sí, sino por el conjunto de referencias bibliográficas, que nos permite realizar una ampliación necesaria de aspectos concretos de las relaciones bilaterales entre España y Estados Unidos, así como las repercusiones de los acuerdos. Es interesante también el análisis del impacto de los acuerdos de 1953 que hace Termis Soto, obviando en cierto modo el aspecto de las relaciones exteriores para enfocarlo hacia la evolución política y económica de España. Así pues, el autor va más allá de las consecuencias directas y evidentes como es el retorno de España a la sociedad internacional, sino también cuestiones como el papel de la administración Eisenhower en la crisis económica española de 1957, la adopción del Plan de Estabilización, cuestión a la que el historiador dedica buena parte del cuarto capítulo, o la unión establecida entre la cooperación militar con Estados Unidos y su modelo de desarrollo económico. Uno de los aspectos más interesantes de esta obra es que nos da un por qué a las bajas prestaciones que obtuvo España pese a ser un acuerdo tan beneficioso para Estados Unidos, por lo menos el de 1953. El autor tiene en cuenta las escasas posibilidades que la situación internacional le permitían a España durante estos años, encarando una política de negociaciones en la que debía cargar con el lastre de la debilidad política, tanto así que estos acuerdos eran vistos como una posibilidad de alcanzar una serie de objetivos en la política interna. Termis Soto es consciente de la falta de objetivos claros y delimitados en los acuerdos, vistos por el propio Franco como un recurso ante el gobierno español para obtener una serie de ventajas no del todo definidas 47 . 45 TERMIS SOTO, F. (2005) Renunciando a todo. El régimen franquista y los Estados Unidos desde 1945 hasta 1963, Madrid: Biblioteca Nueva 46 Íbidem, p.11 47 Íbidem, pp.50-52 15 A la hora de analizar y extraer conclusiones del libro de Fernando Termis, una de las cuestiones más importantes ha sido el estudio que realiza sobre el papel de Estados Unidos en este proceso, su responsabilidad o no en la futura superación de la dictadura, o en afianzarla, analizado principalmente en el capítulo dedicado a la administración Kennedy. El autor llega a una serie de conclusiones a través del análisis de los documentos de política básica hacia España del Consejo Nacional de Seguridad, en los que se exhortaba a evitar el fortalecimiento del régimen franquista y cualquier identificación de Estados Unidos con el mismo. Sin embargo, que ocurriera esto era inevitable, y ni la administración Eissenhower ni la Kennedy lograron evitar ambas cosas, ni la identificación con el régimen de Franco, ni el fortalecimiento externo e interno del mismo. La principal lectura que nos muestra el profesor de la UNED del papel de los Estados Unidos en este proceso es que actuó meramente en beneficio de sus intereses, de la seguridad nacional del país norteamericano, y no en principios morales ni con la idea de traer la democracia a España. Si en algún momento se estudió esta posibilidad, fue desechada en beneficio de conservar las bases a su disposición y tener garantizada su acceso a las mismas, y esto pasaba por contentar, aunque fuera en términos mínimos, al régimen franquista 48 . Una publicación sin duda de obligada consulta para elaborar nuestro trabajo ha sido la obra del brillante historiador Ángel Viñas, En las garras del águila 49 . Publicado en el año 2003, en el cincuenta aniversario de los “Pactos de Madrid”, parte, como indica el autor, de dos hipótesis principales: la primera es la escasa relevancia internacional de España, incapaz de controlar su propio destino; la segunda gira en torno a la contraposición entre imagen y realidad, apropiado en opinión del autor para alumbrar las transacciones entre la política exterior y de seguridad del régimen franquista 50 . Esta obra dispone de una amplísima gama de pruebas documentales, documentos burocráticos, tanto nacionales como norteamericanos, memorias y testimonios, algo que se puede comprobar fácilmente en cada capítulo, pues está repleto de textos y fuentes insertas para apoyar las tesis del doctor Viñas, tesis que giran en torno a aspectos de todo tipo: políticos, económicos, sociales, militares… Ángel Viñas muestra una responsabilidad más grande por parte de los norteamericanos en el afianzamiento de Franco que la que evidencia en su obra Termis Soto, afirmando que, si Hitler contribuyó al aupamiento de Franco, fue Estados Unidos quien le 48 Íbidem, p. 228 49 VIÑAS MARTÍN, A. (2003) En las garras del águila. Los pactos con Estados Unidos, de Francisco Franco a Felipe González (1945-1995), Barcelona: Crítica 50 Íbidem, pp. 16-17 16 consolidó en su firme pedestal 51 . Esto se debía a la importancia de la posición geoestratégica española en la nueva Guerra Fría, pero no por ello España resultó ser una pieza vital para las estrategias estadounidenses. Uno de los aspectos de mayor relevancia en los que esta obra nos ha ayudado ha sido en el análisis de los pactos de 1953, considerados por el autor como los de mayores repercusiones en la historia de la España contemporánea, analizados tanto en el ámbito interno como en el externo. También dedica buena parte del libro al plan de estabilización y liberalización, una operación emprendida pese a Carrero Blanco y el general Franco al no haber otra alternativa. Aun con todo esto, Viñas aclara que esto no equivale a afirmar que sin el apoyo norteamericano la dictadura se habría hundido, pues la evolución del régimen se había visto afectada por muchísimos factores, no solo el estadounidense 52 . De todas las obras consultadas, esta me parece sin duda la más completa, tanto en cuanto a volumen y calidad de fuentes manejadas, como a aspectos tratados. Hay un problema a tener en cuenta, y es que los títulos de dichos capítulos a veces resultan un tanto crípticos, tratando en ellos cuestiones muy diferentes unas de otras, aunque nunca pierde el hilo cronológico de los acontecimientos. En cualquier caso, este es uno de los libros del que mayor volumen, variedad y calidad de información he podido extraer. Otro libro clave al que debemos hacer referencia es España y Estados Unidos en el siglo XX 53 , un trabajo del CSIC que trata de ofrecer una panorámica de conjunto de las relaciones entre España y Estados Unidos durante este siglo. Dicho trabajo trata de analizar la evolución de dichas relaciones en diversos campos, sus repercusiones, no solo la cuestión de la instalación de las bases, sino temas como los conocimientos generados en el campo técnico, científico, cuestiones culturales, económicas, sociológicas, el cambio de mentalidad… Así pues, es una obra que se aleja en cierto modo del análisis político para adentrarse en otros temas de notable interés para comprender hasta qué punto la influencia estadounidense se dejó notar en nuestro país, más allá de los pactos de 1953. Además de contar con varios investigadores e historiadores de gran talento, cuenta con numerosas fuentes bibliográficas, así como una interesante selección de imágenes representativas de las relaciones entre España y Estados Unidos durante el siglo XX, incluyendo viñetas satíricas. 51 Íbidem, p. 512 52 Íbidem, p.516 53 DELGADO GÓMEZ-ESCALONILLA, L. y ELIZALDE PÉREZ-GRUESO, M.D. (2005) España y Estados Unidos en el siglo XX, Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas 17 Siendo un trabajo con un contenido tan diverso, no todas las secciones nos han resultado de utilidad, pero sí algunas de ellas, quizás las más destacadas “El régimen franquista y Estados Unidos, de enemigos a aliados”, de Florentino Portero; el artículo de Núria Puig, “La ayuda económica de Estados Unidos y la “americanización” de los empresarios españoles”; y el trabajo de uno de los editores de la obra, Lorenzo Delgado, “Cooperación cultural y científica en clave política: “Crear un clima de opinión favorable para las bases U.S.A. en España”. El trabajo de Florentino Portero trata de hacer en primer lugar un breve recorrido de las relaciones entre estos dos países, partiendo desde la Guerra de Independencia americana y el enfriamiento de las relaciones bilaterales a raíz de la pérdida de las últimas posesiones ultramarinas españolas. Una idea muy interesante que ofrece el historiador en este artículo es la perspectiva estadounidense frente a la española. Para la primera, Franco fue un mal menor que había que soportar frente al miedo de que una caída del régimen dictatorial provocara una inestabilidad que fuera aprovechada por los comunistas. En el caso español, la relación con Estados Unidos produjo en la clase política franquista un sentimiento contradictorio de gratitud, al ser una salvaguarda del régimen, pero también valorando las escasas contrapartidas que obtenía España en los acuerdos 54 . El siguiente apartado, de Núria Puig, describe y analiza las vías a través de las cuales las agencias oficiales y los inversores norteamericanos influyeron en los empresarios más notables del país. Ese interés oficial y privado de Estados Unidos por España, sumado a las oportunidades de la década de los cincuenta y sesenta, dio pie a la formación o consolidación de círculos empresariales pro-americanos en regiones como Madrid, Cataluña o País Vasco. Así pues, la autora realiza en primer lugar un análisis del alcance de la “americanización” de la economía española, y, en segundo lugar, examina aquellas instituciones empresariales creadas o apoyadas por el programa de ayuda técnica norteamericana, como la Asociación para el Progreso de la Dirección. Las principales conclusiones que podemos extraer del trabajo de Puig son, en primer término, que los programas de ayuda estadounidense sirvieron como catalizador del movimiento modernizador que acompañó a la liberalización progresiva de la economía española entre los años sesenta y setenta. En segundo lugar, que la mayor parte de las iniciativas estadounidenses empezaron a funcionar cuando se evidenció de plano el fracaso de la política económica 54 PORTERO RODRÍGUEZ, F. (2005) “El régimen franquista y Estados Unidos, de enemigos a aliados”, España y Estados Unidos en el siglo XX, Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, pp. 145-155 18 autárquica de la dictadura y el sistema social empezaba a resquebrajarse, dado que la población ya no se resignaba a vivir peor que el resto de sus vecinos europeos 55 . En último lugar, el artículo de Delgado Gómez-Escalonilla aporta un brillante análisis de las repercusiones de los tratados con Estados Unidos y las relaciones de España con dicho país en el terreno cultural y científico, destacando programas de formación técnica como el “Technical Exchange Program”, que pretendía cooperar en la modernización de una serie de sectores como la producción agrícola o la industria eléctrica. Así mismo, en el plano cultural, el autor nos pone al tanto de canales más ligados a objetivos políticos como el “International Educational Exchange Program”, programa del cual se debían establecer unos vínculos que sirvieran como soporte para los acuerdos políticos, económicos y militares entre ambos países, así como ampliar contactos personales entre sus líderes 56 . Este trabajo del historiador Lorenzo Delgado ha permitido aportar al nuestro cuáles eran los objetivos de estos programas de formación e intercambio cultural y científico, que no eran otros que mantener contactos firmes con el gobierno franquista, atendiendo a las prioridades militares del gobierno estadounidense. Así pues, el autor afirma que se trató de crear un clima de opinión favorable al mantenimiento de las bases militares en España, motivo por el que buena parte de sus iniciativas se orientaban a los grupos dirigentes del país. Además de estas obras de gran nivel, hay una serie de pequeños trabajos y artículos que también nos han sido de gran ayuda. Uno de ellos lo mencionamos al principio de este apartado, el artículo de Rosa María Pardo perteneciente al número 49 de la revista Ayer. Dicho artículo hace un breve recorrido de la historia de las relaciones entre Estados Unidos y España, remontándose a la Guerra de Independencia americana y pasando por la guerra hispano-norteamericana, la dictadura de Primo de Rivera, la Guerra Civil… Para el asunto que nos interesa, el artículo de Rosa Pardo nos ofrece una serie de ideas de gran utilidad, contraponiendo los intereses estadounidenses y los españoles. Por parte de los primeros, el acercamiento con la España de Franco se buscó que fuera mínimo, tratando de disponer del territorio español para fines militares sin dañar la cohesión con el resto de aliados europeos. En contra, para el régimen supuso una vía de salvación, de rehabilitación 55 PUIG, N. (2005) “La ayuda económica de Estados Unidos y la “americanización” de los empresarios españoles”, España y Estados Unidos en el siglo XX, Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, pp. 204-205 56 DELGADO GÓMEZ-ESCALONILLA, L (2005) “Cooperación cultural y científica en clave política: “Crear un clima de opinión favorable para las bases U.S.A. en España”. España y Estados Unidos en el siglo XX, Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, pp. 208-220 19 internacional, sin necesidad de concesiones políticas. Así mismo, también pone de manifiesto lo humillante de los acuerdos de 1953, en los que centra gran parte del artículo, además de las ayudas mínimas que Estados Unidos prestó, tanto en el plano económico como el militar. La historiadora también nos muestra el sentimiento antiamericanista que se alimentó a partir de los acuerdos de 1953, y cómo el régimen franquista hizo por enterrar dicho sentimiento hostil presentando el estilo de vida americano y la amistad con Estados Unidos como otro de los triunfos de Franco 57 . Un trabajo en cierto modo similar al de la historiadora Rosa María Pardo es el del no menos conocido historiador Stanley G. Payne, Los Estados Unidos y España 58 . El trabajo del hispanista Payne supone un repaso general de las relaciones hispano-estadounidenses, además de ofrecernos la visión que desde Estados Unidos se tenía de España, apoyadas en sus propias vivencias. Dichas vivencias nos hacen percatarnos de que el gobierno español era el primer interesado en vender una imagen de España “de pandereta”, algo que resultaba útil para estimular el turismo y presentar una imagen exótica. Así mismo, este artículo nos ofrece dos fechas claves para entender el cambio de la postura hostil estadounidense hacia España, marcando como punto de inflexión el año 1947, al comenzar la Guerra Fría, y el comienzo de la guerra de Corea, que, si bien nunca eliminó la animadversión hacia el franquismo, sí la disipó en gran medida, al ser visto el régimen como un mal menor frente a la amenaza comunista 59 . De la misma revista Historia Contemporánea, otro artículo sin lugar a dudas de gran interés y utilidad es el de Antonio Niño 60 , el cual resume valoraciones de sectores atlantistas y europeístas de las relaciones hispano-estadounidenses, hechas a consecuencia de la posición que adoptó España durante la crisis de Irak en el año 2003. Planteando estas dos visiones, el historiador de la Complutense nos ofrece una cuestión de difícil respuesta: si para acabar con los regímenes dictatoriales resulta más efectivo la política de sanción y aislamiento o la de infiltración y promoción del desarrollo. Lamentablemente, este artículo no resulta de plena utilidad para nuestro trabajo, puesto que remite en numerosas ocasiones a la cuestión de la crisis iraquí, lo que nos aleja de nuestro objeto de estudio. Sin embargo, hay que señalar una serie de cuestiones pendientes de gran interés que el historiador plantea en torno a lo que supusieron los pactos de 1953, tales como si se defendían los intereses del régimen de Franco o de la nación, 57 PARDO SANZ, “La política norteamericana”, op. cit., pp. 30-43 58 PAYNE, S. G. (2003) “Los Estados Unidos y España: Percepciones, imágenes e intereses”, Cuadernos de Historia Contemporánea, nº25, pp. 155-167 59 Íbidem, pp. 158-165 60 NIÑO RODRÍGUEZ, A. (2003) “50 años de relaciones entre España y Estados Unidos”, Cuadernos de Historia Contemporánea, nº25, pp. 9-33 20 hasta qué punto se dejó notar la influencia estadounidense en el plano económico, social o cultural… Adentrándonos en obras algo más concretas, pero de la misma temática, sin duda hay que señalar la obra dedicada al diplomático y político español durante la dictadura franquista, Fernando María Castiella 61 , de la que dos capítulos principalmente nos sirven a nuestro fin, “Las negociaciones con Estados Unidos” y “La política norteamericana de Castiella”. El primero de ellos es obra de Marcelino Oreja y Antonio de Oyarzábal. Estos autores nos muestran los grandes esfuerzos que dedicó Castiella a equilibrar la situación dispar que existía en las relaciones entre España y Estados Unidos desde la firma de los acuerdos de 1953, esfuerzos que no consiguieron lo que se buscaba. Así mismo, este artículo nos ilustra sobre los intentos de los embajadores estadounidenses, especialmente Robert Hill, para convencer a Franco de la necesidad de prescindir de Castiella, con el objetivo de poner fin a sus duras negociaciones. El artículo, dividido en tres partes, -la visita de Eissenhower, la renovación de los acuerdos en 1963 y la renegociación en 1968- supone un trabajo de gran importancia, pues nos revela los recelos de una figura de gran envergadura en la diplomacia española sobre los acuerdos con Estados Unido, poniendo de manifiesto la falta de resultados que España obtuvo de las renegociaciones de los acuerdos tras la salida de Castiella y su sustitución por el Ministro de Exteriores Gregorio López Bravo, quien resultó mucho más acomodaticio para los intereses norteamericanos 62 . El segundo capítulo al que nos referimos previamente es el de la historiadora Rosa María Pardo, mucho más extenso que el anterior y aún más relevante para nuestro objeto de estudio. Este capítulo comienza con los últimos años de la administración Eissenhower, desde 1957 a 1960, hasta los primeros meses de la administración Nixon. Pardo Sanz muestra el descontento que se produjo por los acuerdos tres años y medio después de los mismos, dado que España apenas recibió una baja ayuda militar y económica y un apoyo político al régimen mínimo. Así pues, la autora muestra los esfuerzos de Castiella por tratar de equilibrar la balanza, especialmente en el aspecto económico, reflejándonos su fracaso en 1963 debido a las injerencias obstruccionistas de los militares y desde Presidencia, así como los motivos que propiciaron a su destitución. Aunque marcó una línea de negociación ante Estados Unidos que sería 61 OREJA AGUIRRE, M. y SÁNCHEZ MANTERO, R. (2007) Entre la historia y la memoria: Fernando María Castiella y la política exterior de España (1957-1969), Madrid: Real Academia de Ciencias Morales y Políticas 62 OREJA AGUIRRE y OYARZÁBAL MARCHESI, “Las negociaciones con Estados Unidos”, op. cit., pp. 293- 305 27 Mientras estas negociaciones tenían lugar, se celebraban elecciones presidenciales en Estados Unidos, seguidas con mucha atención por las autoridades españolas, que deseaban la victoria del militar y republicano Eisenhower, previendo que la administración republicana pondría menos trabas a pactar con la España franquista que los que había puesto la administración Truman 81 . Los resultados de las elecciones resultarían favorables a los deseos de Franco, y, a la postre, facilitarían los ansiados recuerdos por parte del dictador entre España y Estados Unidos. 4.1. Los pactos de Madrid La nueva administración Eisenhower estaba decidida a concluir las negociaciones con el régimen franquista. No obstante, quedaban detalles importantes por cerrar: la cantidad de dinero que se prestaría para el requipamiento de las Fuerzas Armadas españolas, el mecanismo de uso de los bases y la duración de los acuerdos 82 . Así pues, desde la victoria electoral de Eisenhower a finales de 1952 hasta la firma de los acuerdos en septiembre de 1953, los equipos negociadores de ambos países estuvieron resolviendo en la medida de lo posible los problemas mencionados anteriormente que impedían la firma final de los acuerdos. A principios de junio de 1953, las discusiones apuntaban a que el acuerdo de las bases proveería los términos bajo los cuales el gobierno español permitiría a Estados Unidos el derecho a usar 10 bases aéreas, una aeronaval y otras instalaciones navales. Así mismo, los equipos negociadores se habían puesto de acuerdo en el modo de operar en caso de ataque, acordando que, en caso de ofensiva comunista, los americanos tendrían completo uso de las bases para realizar un contraataque 83 . El entonces ministro de Asuntos Exteriores, Martín Artajo, en ese mismo mes, afirmó ante el embajador Pawley, que España estaba dispuesta a entrenar a millón y medio de hombres, de los que una parte razonable quedarían en España para la defensa territorial y el resto, acordado el mando, preferiblemente con el general Eisenhower al frente, lucharían en defensa de Europa 81 JARQUE ÍÑIGUEZ op. cit., p. 355 82 MARQUINA BARRIO, ”Las negociaciones entre España y los Estados Unidos (1953-1982): algunas cuestiones centrales en retrospectiva”, op. cit., p.3 83 JARQUE ÍÑIGUEZ op. cit., p. 340 28 occidental. Así mismo, Franco afirmaría en julio que ayudaría a los países de la OTAN en caso de ser atacados, aunque dependiendo de los acuerdos que se tuvieran 84 . La posición española consistió en permitir la utilización de las bases españolas en tiempos de paz y guerra, pero no transferir bases a Estados Unidos, sino que debían ser conjuntas. Durante la negociación, el punto central de interés español estuvo en equipar y modernizar las Fuerzas Armadas españolas para la defensa de España e incluso para actuar más allá en caso de agresión comunista. La modernización incluía los regimientos de artillería, obuses, cañones y munición, tractores y caminos, material antitanque, material para dos divisiones acorazadas, material de transporte, jeeps y material antiaéreo, tratando de modernizar al menos 22 divisiones agrupadas en 10 cuerpos de ejército, aunque no según los estándares estadounidenses 85 . En el campo naval, los requerimientos de la marina española consistieron en la modernización de un crucero, 15 destructores, 8 cañoneras, 9 lanchas torpederas y 18 dragaminas. En el aéreo, se habló en un principio de 822 aviones a reacción del tipo F-84 y F-94, 322 aviones de prácticas, equipo de apoyo, artillería antiaérea y un programa de entrenamiento 86 . Todos estos requerimientos eran excesivos, pero por parte estadounidense siempre se tomaron como un inventario, nunca como una obligación. Es importante señalar que hasta poco antes de la firma final de los acuerdos, el gobierno español no tuvo conocimiento exacto de las asignaciones que recibiría por parte de Estados Unidos, siendo el 24 de septiembre, dos días antes de la firma, cuando el embajador del país norteamericano informaba sobre los 465 millones de dólares que su gobierno hacía decidido proporcionar en ayuda económica, técnica y militar por un periodo de cuatro años 87 . Aunque para las autoridades españolas quedaban algunos aspectos que no estaban totalmente resueltos 88 , las negociaciones de los acuerdos finalizaron en septiembre de 1953, siendo su validez vigente hasta 1963. Estados Unidos y España llegaban a un acuerdo por el que se establecerían bases militares americanas en sueño español y se concedería ayuda económica y militar al gobierno franquista. 84 Íbidem, pp. 343-344 85 MARQUINA BARRIO, “Las negociaciones entre España y los Estados Unidos (1953-1982): algunas cuestiones centrales en retrospectiva”, op. cit., p. 3 86 Íbidem p. 4 87 TERMIS SOTO op. cit., p. 48 88 JARQUE ÍÑIGUEZ op. cit., p. 345 29 De los acuerdos entre los dos países, podemos destacar algunos puntos de notable interés. La introducción, por ejemplo, comienza así: “Los gobiernos de España y de Estados Unidos concluyeron el 26 de septiembre tres acuerdos bilaterales con la intención de fortalecer las capacidades de occidente para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales. Los tres acuerdos incluyen la construcción y uso de instalaciones militares en España por Estados Unidos, ayuda económica, y ayuda de material militar. Las áreas militares a ser usadas de manera conjunta permanecerán bajo la soberanía y mando españoles” Este último punto que señalamos cumplía con una de las exigencias de Franco, pero era complicado determinar si esto llegaría a cumplirse. Además, hay que destacar que en los acuerdos públicos no se determinaba qué instalaciones militares iban a utilizarse exactamente 89 . Los primeros artículos también merecen especial atención. El artículo I comprometía al gobierno de Estados Unidos a ayudar a España militarmente, pero dicha ayuda estaría sujeta a la situación internacional y las asignaciones del Congreso, así que había varios supuestos internos y externos estadounidenses que podían modificar el apoyo militar. Se reconocía de forma explícita que estos condicionamientos estaban sujetos a otras naciones amigas, es decir, en el supuesto de conflicto armado, habría países cuyas necesidades serían atendidas con mayor prioridad que las españolas. Además de esto, no se indicaba de forma clara a qué fines se destinarían los fondos, ni el periodo exacto durante el que se prestaría dicha contribución 90 . El convenio defensivo era bastante ambiguo, reducido y poco explícito en relación a los medios identificados para conseguir los objetivos, los cuales era: defensa anta la amenaza que pesaba sobre el mundo occidental, mantenimiento de la paz, y de la seguridad internacionales y cooperar con otras naciones. Esta “amenaza que pesaba sobre el mundo occidental” podía ser interpretado por cada parte de una forma interesada. Esto daría lugar a que el diplomático español Juan José Rovira se preguntara si los Estados Unidos considerarían, a efectos de aplicación de los acuerdos, una amenaza instalada en Marruecos o en Argelia 91 . Respecto al artículo II: “…se le autoriza al gobierno de Estados Unidos a estacionar y alojar el personal militar y civil necesario…” Esto nos indica que no quedó fijado ningún techo en cuanto al número de fuerzas norteamericanas que se pudieran instalar en España. La cifra barajada, en 89 JARQUE ÍÑIGUEZ op. cit., p. 354 90 VIÑAS MARTÍN, En las garras del águila. Los pactos con Estados Unidos, de Francisco Franco a Felipe González (1945-1995), op. cit., p. 214 91 Íbidem, p. 215 30 principio, no excedía de 10.000 hombres, pero con la activación de las bases llegaría a unos 20.000 92 . Además de esto, la presencia de personal militar y civil estadounidenses en suelo español provocó una serie de problemas jurisdiccionales que no se trataron convenientemente. El régimen aceptó un estatuto jurisdiccional para los norteamericanos que constituía una derogación del sistema jurídico español. Es decir, un ciudadano español que tuviera problemas jurídicos con estadounidenses no sólo se vería desamparado por la ley, sino que, además, desconocería el motivo, puesto que el texto de los acuerdos en materia jurisdiccional fue secreto 93 . Quizás el más importante es el artículo III, que hace mención a la soberanía española. La ambigüedad de este acuerdo es palpable en el tema del modo de utilizar las bases en situaciones de emergencia. Este artículo contenía una cláusula secreta aneja que fijaba la forma y utilización bélica en caso de evidente agresión comunista, y en casos de emergencia, amenaza y agresión contra la seguridad de occidente, pero no fijaba con precisión los supuestos y zonas de utilización 94 . Esta nota secreta sancionaba la prerrogativa en el uso de las bases y otras instalaciones militares que se contemplaban en los acuerdos pertenecientes a Estados Unidos. Las bases estarían bajo mando y pabellón españoles, pero realmente la utilización de las bases se podía llevar a cabo de forma unilateral, dentro de una planificación global establecida por el Pentágono. 95 La discusión de las modalidades de activación de las bases en casos de guerra o emergencia fue un tema que permeabilizó toda la negociación, intentando la Junta de Defensa Nacional reducir la generalidad y automatismo del convenio defensivo. Este intento resultó en fracaso, ante lo que el régimen optó por ceder a las pretensiones estadounidenses en un documento secreto 96 . 92 MARQUINA BARRIO, “Las negociaciones entre España y los Estados Unidos (1953-1982): algunas cuestiones centrales en retrospectiva”, op. cit., p. 5 93 VIÑAS MARTÍN, En las garras del águila. Los pactos con Estados Unidos, de Francisco Franco a Felipe González (1945-1995), op. cit., pp. 224-231, pp. 264-268 94 MARQUINA BARRIO, “Las negociaciones entre España y los Estados Unidos (1953-1982): algunas cuestiones centrales en retrospectiva”, op. cit., pp. 5-6 95 VIÑAS MARTÍN, En las garras del águila. Los pactos con Estados Unidos, de Francisco Franco a Felipe González (1945-1995), op. cit., pp. 219 96 Íbidem, p.223 31 El asunto más espinoso de los Pactos de Madrid lo pone la “nota adicional al párrafo segundo del artículo III del convenio defensivo entre los gobiernos de España y de los Estados Unidos”, nota que distinguía dos supuestos 97 : 1. “De evidente agresión comunista que amenace la seguridad de Occidente”, pudiendo en tal caso las fuerzas estadounidenses hacer uso de las bases a condición de que ambos países se comunicaran con la máxima urgencia. 2. No se especificaban más casos, pero siempre eran “de emergencia” o “de amenaza de agresión” contra la seguridad occidental, en el que el momento y modo de utilización de las bases serían también objeto de consulta urgente entre ambos gobiernos. Esta nota no precisaba con exactitud quién era el agredido, al referirse a “la seguridad de occidente”, lo cual era una vaguedad que produciría que se produjera un “casus belli” en cualquier lugar. De este modo, se había creado una situación peligrosa para España y con nula reciprocidad. Una agresión que se produjera en cualquier país del mundo libre podría afectar potencialmente a España, mientras que ninguno de ellos se vería afectado por ninguna agresión contra España si no se reconocía el carácter de “agresión contra la seguridad de occidente”. Esto es precisamente lo que deseaban los norteamericanos, prevenidos de la ya mencionada posible amenaza para la España franquista de Argelia y Marruecos. Así pues, la cláusula de activación bélica de las bases no dejaba al gobierno español muchas oportunidades de decidir en caso de emergencia externa que pudiese implicar un ataque contra el territorio de España o que el país se viera arrastrado a una guerra internacional 98 . Al poco tiempo de firmados los acuerdos, surgirán varios problemas y asuntos de diversa índole, dada la falta absoluta de equilibrio en los pactos, los cuales estudiaremos con mayor detalle en el siguiente apartado. En cualquier caso, es necesario recordar que las condiciones de aislamiento en las que se encontraba España implicaban una serie de costes que lastraron las negociaciones españolas de tal modo que, a pesar de su vital posición geoestratégica, apenas podía realizar ningún tipo de exigencia. Aun así, Franco consideró los pactos de 1953 tan importantes desde el punto de vista de sus propios intereses que, con independencia de cuáles fueran las condiciones marcadas, había que aceptarlas con el fin de garantizar su conclusión 99 . 97 JARQUE ÍÑIGUEZ op. cit., pp. 355-356 98 VIÑAS MARTÍN, En las garras del águila. Los pactos con Estados Unidos, de Francisco Franco a Felipe González (1945-1995), op. cit., pp. 217-223 99 TERMIS SOTO op. cit., pp. 53-57 32 Así mismo, hay otra serie problemas y cuestiones que fueron surgiendo, en cierto modo menores, que también quedaron pendientes de revisión, entre los que destacamos los siguientes 100 : 1. El descenso general de la ayuda militar en el exterior, a consecuencia del creciente déficit norteamericano. 2. El impacto inflacionario de la construcción de las bases. 3. La falta de una absorción adecuada de los suministros militares por los Ejércitos españoles, sobre todo en el caso del Ejército de Tierra que siguió la política de almacenar y no utilizar buena parte de los suministros, haciéndose así obsoletos en el almacén. 4. Desde el punto de vista geoestratégico España quedó incorporada al sistema de defensa occidental, pero sin acceder a la toma de decisiones, al ser vetado su acceso a la OTAN. 5. La asignación de un papel a las fuerzas armadas españolas en el dispositivo de defensa europeo por parte de Estados Unidos. 6. El cambio de estrategia norteamericana, quedando progresivamente obsoletas las bases de bombarderos atómicos de medio alcance. Todos estos problemas pendientes de resolución llevarían a que la renovación de los acuerdos en los años sesenta adquiriera un tono bien distinto a las mantenidas para llegar a buen puerto en los Pactos de Madrid, especialmente tras la llegada al Ministerio de Exteriores de Fernando María Castiella, como analizaremos en el apartado dedicado a su figura y a la revisión de los tratados. 4.1.1. Reacciones y consecuencias para España No cabe duda de que la firma de los acuerdos supuso para el régimen de Franco la mayor victoria desde el fin de la Guerra Civil española, siendo la conexión con Estados Unidos la más importante que tuvo la dictadura española y la que configuró de forma más determinante la evolución del régimen 101 . 100 MARQUINA BARRIO, “Las negociaciones entre España y los Estados Unidos (1953-1982): algunas cuestiones centrales en retrospectiva”, op. cit., pp. 5-6 101 VIÑAS MARTÍN, En las garras del águila. Los pactos con Estados Unidos, de Francisco Franco a Felipe González (1945-1995), op. cit. pp. 512-513 33 Las autoridades franquistas habían conseguido establecer una relación económica y militar con Estados Unidos sin necesidad de cambiar el modelo de Estado. Pero, sobre todo, los Pactos de Madrid significaban la rehabilitación política internacional de España. La conexión con la gran potencia occidental era vista como la vía de reinserción exterior en la vía que el franquismo se sentía más cómodo, el anticomunismo. Esto permitía seguir prescindiendo de Europa, que se veía como fuente de aversiones ideológicas 102 . Sin embargo, el régimen de Franco seguiría siendo visto por las naciones democráticas como un país dictatorial de segundo orden, atrasada en lo social y lo político, además de económicamente 103 . Estas consideraciones poco o nada importarían a la España franquista, que consideraba el año 1953 como el más importante para el régimen, al haber recibido los respaldos más importantes que España podía esperar: el de la mayor potencia occidental, y el de la máxima autoridad católica, al conseguir la firma del Concordato con el Vaticano. Además del respaldo internacional que ponía fuera de peligro la existencia del régimen, España entraba en una nueva situación geopolítica, al quedar integrada al firmar los pactos en la línea defensivo-ofensiva mundial de Estados Unidos. Dicha línea, conocida como la Línea Radford, incluía una serie de bases militares circundantes al perímetro soviético. De este modo, España pasaba a ser parte activa de una serie de bases militares que se implicaban en una situación defensivo-ofensiva hacia la Unión Soviética 104 . Los Pactos de Madrid no solo tendrían impacto sobre la política exterior y de seguridad española, sino que en el ámbito interior producirá una serie de efectos de los que podemos destacar al menos cuatro grandes impactos 105 , algunos de los cuales desarrollaremos con más detenimiento en este apartado: 1. Los convenios fortalecieron el sentimiento de seguridad de la dictadura, accediendo además a un volumen de recursos externos importantes para trasvasarlos al sector militar, civil y económico 2. Supusieron una pieza esencial para el “modelo de disuasión” del franquismo, no tanto de cara al exterior, sino para contener al enemigo interno. 102 PARDO SANZ, “La política norteamericana", op. cit., p. 36 103 JARQUE ÍÑIGUEZ, op. cit., p. 358 104 Íbidem, p. 359 105 VIÑAS MARTÍN, “La negociación y renegociación de los acuerdos hispano-norteamericanos, 1953-1988: una visión estructural”, op. cit. p. 85 34 3. Ampliaron la aplicación de planteamientos modernos de gestión económica, que permitieron llevar adelante el Plan de Estabilización y Liberalización de 1959. 4. Los Pactos de Madrid proporcionaron un halo de respetabilidad el régimen franquista, realzado por las visitas presidenciales de Eisenhower, Nixon o Ford. Esto traerá sin embargo una desmoralización importante a la oposición antifranquista, tanto en el interior del país como en el exterior. Así mismo, trajo consigo un profundo sentimiento anti-norteamericano, no solo en la izquierda española, sino incluso en círculos de la derecha. Esto se analizará con mayor detenimiento más adelante. Aceptando una relación subordinada, encubierta con cláusulas secretas y varios efectos adversos, el régimen obtenía amplios beneficios político-diplomáticos y, de algún modo, militares y económicos, aunque no hay que perder de vista la “letra pequeña” de los Pactos y lo que supusieron para buena parte de los españoles, no solo para las familias del régimen (y ni siquiera todas ellas). Hay que partir de la base de que los acuerdos protocolarizaron desde el minuto uno varias desigualdades de trato que implicaban la unilateralidad a favor de los estadounidenses. Posiblemente el peor aspecto de los pactos es que no se obtuvo ninguna garantía de seguridad, es decir, un ataque sobre territorio español no equivaldría a un ataque contra territorio norteamericano, y, por ende, no obligaba a Estados Unidos a intervenir. Este desequilibrio tan grande no fue posible subsanarlo hasta los años ochenta, a finales de la Transición 106 . Entre algunos de los beneficios que obtuvo el régimen, el primero al que podemos aludir es al aspecto militar. Con los Pactos de Madrid, España quebraba por segunda vez la tradicional neutralidad española (habiendo hecho esto anteriormente en Hendaya), quedando integrado dentro del sistema defensivo occidental, aunque fuera de la OTAN. Estados Unidos podría atacar a la Unión Soviética desde las bases sin previo consentimiento español y, por ende, almacenar armas nucleares. Esto, sin embargo, hacía de España un posible objetivo en caso de conflicto nuclear, como ya indicaría Kruschev en 1963: “…los acuerdos españoles, al facilitar territorio nacional para las bases estadounidenses, crean un tremendo peligro para España en caso de guerra termonuclear” 107 . Aunque el tema de las armas nucleares no fue relevante en la negociación, fue un fallo imperdonable consentir la instalación de bases tan cerca de núcleos urbanos como Sevilla, 106 Íbidem, p.87 107 CHAMORRO y FONTES, op. cit., p. 91 35 Zaragoza o Madrid que, llegado el momento, podrían ser objeto de ataques nucleares, más aún cuando en el momento de la firma de los Pactos de Madrid, la Unión Soviética ya poseía la bomba atómica y había hecho explotar la primera de hidrógeno 108 . La ayuda que recibía España a cambio era bastante limitada, dedicada en principio a la construcción de bases, oleoductos e infraestructuras necesarias para su activación. Además, y la asistencia no era suficiente para poner al día a las Fuerzas Armadas españolas. Si bien nunca se pretendió que Estados Unidos proporcionara a España una cobertura territorial similar a la norteamericana, sí se deseó que, siendo los riesgos compartidos los mismos, la protección relativa contra ellos no tuviera disparidades insalvables. Además de esto, tampoco se aseguró un nivel de suministros que pusiera al gobierno español en condiciones de atender a la defensa del territorio 109 . Sin embargo, la ayuda norteamericana sí permitió su modernización, aunque no al nivel que deseaban las autoridades españolas. De este modo. España llegó a adquirir material militar más avanzando y aprender conceptos y métodos estratégicos occidentales de seguridad colectiva 110 . Además, durante los primeros años de vigencia del acuerdo hubo sumas importantes de ayuda militar. En el caso del Ejército de Tierra, el material suministrado llegó a significar el equipamiento de tres divisiones pentómicas 111 . En el plano económico, las contrapartidas de ayuda poco tenían que ver con el Plan Marshall, aunque a la larga tendrían un importante impacto positivo. Aun representando menos del 1% del PIB, la mayor parte de la historiografía económica señala cómo retrasó el colapso del régimen al facilitar importaciones de alimentos, materias primas, bienes intermedios y de equipo, dado que la falta de divisas era una de las causas del estancamiento económico. Al reforzar la credibilidad política y la estabilidad del régimen, mejoró las expectativas empresariales y estimuló la inversión privada interna. Así mismo, espoleó al capital internacional, además de proporcionar un trato mejor por parte de las organizaciones económicas multilaterales y de ayudar a la reconducción de la política económica 112 . 108 VIÑAS MARTÍN, En las garras del águila. Los pactos con Estados Unidos, de Francisco Franco a Felipe González (1945-1995), op. cit., p. 233 109 Íbidem, p. 211-217 110 PARDO SANZ, “La política norteamericana”, op. cit., p. 37 111 MARQUINA BARRIO, Las negociaciones entre España y los Estados Unidos (1953-1982): algunas cuestiones centrales en retrospectiva, op. cit., p. 5 112 FANJUL, E. (1981) “El papel de la ayuda americana en la economía española”, 1951-1957, Información comercial española: ICE, nº 577, pp. 159-195 36 De este modo, los estadounidenses apoyarían los planteamientos más aperturistas de una pequeña élite administrativa que empujó la entrada de España en los organismos económicos internacionales, primero en los de Bretton Woods y después en la OECE. Sin esta premisa, no se habría podido realizar el Plan de Estabilización, llevado a cabo muy a pesar de Franco y Carrero Blanco 113 . También resultaron de importancia los acuerdos para anudar la relación económica bilateral, especialmente tras el ya mencionado Plan de Estabilización, facilitando la adaptación española a formas empresariales y de trabajo del capitalismo occidental más moderno. A esto habría que añadir las consecuencias positivas de la cooperación técnica y educativa, como fue la formación de varios miles de técnicos, funcionarios, empresarios e investigadores en campos como la aeronáutica y la energía nuclear. A partir de las becas del programa “Fullbright”, Estados Unidos se convertiría en el primer destino de profesores y estudiantes españoles en el extranjero 114 . En lo político, los Pactos de Madrid permitieron incorporar a la España franquista a organismos internacionales y sus relaciones con países occidentales, aunque esto no evitó que se aplicara una política exterior antieuropea, de cuyo principal exponente es la política árabe desarrollada hasta 1957 115 . A partir de 1957-1958, se producirá un giro prooccidental, y Franco apenas contrariaría las posiciones diplomáticas estadounidenses, excepto en temas como Cuba o Israel. Quizás como otra consecuencia más que trajeron los Pactos de Madrid, podemos hablar del nuevo sentimiento antinorteamericano que despertó, generando oposiciones incluso dentro de las familias del régimen. A los nueve meses de la firma, la embajada estadounidense señalaba una serie de observaciones sobre lo que había supuesto en ciertos sectores sociales la firma de los pactos 116 . Dichas observaciones, por supuesto, nunca fueron recogidas por la prensa del régimen, no así en el caso de la prensa antifranquista. La primera de ellas hace referencia a una clara mejora del clima oficial y en las relaciones entre Estados Unidos y España, especialmente entre los sectores que más se beneficiaron de los acuerdos, fuerzas armadas y ciertos círculos económicos. Por el contrario, era patente que había 113 VIÑAS MARTÍN, En las garras del águila. Los pactos con Estados Unidos, de Francisco Franco a Felipe González (1945-1995), op. cit., p. 285 114 DELGADO GÓMEZ-ESCALONILLA, op. cit., pp. 220-228 115 ALGORA WEBER, M. D. (1995) Las relaciones hispano-árabes durante el régimen de Franco. La ruptura del aislamiento internacional (1946-1950). Madrid: Ministerio de Asuntos Exteriores 116 VIÑAS MARTÍN, En las garras del águila. Los pactos con Estados Unidos, de Francisco Franco a Felipe González (1945-1995), op. cit., p. 235 43 de Castiella. Entre dichas propuestas destacaban el incremento de materias primas industriales para la venta de excedentes o alcanzar el rango de alianza militar para los acuerdos entre otras. También estuvo presente desde muy pronto la insinuación para que Estados Unidos planteara la integración de España en la OTAN 135 . Los primeros resultados de estas demandas se recogieron pocos meses después, concediéndose en marzo que el 90% de la contrapartida fuera para la economía civil. También se obtuvieron 15 millones del fondo presidencial para emergencias, resultando el balance fiscal de ese año en 170 millones. El saldo en lo militar sería mínimo. El gobierno norteamericano sólo seguía dispuesto a patrocinar la modernización de unidades que podían contribuir a los planes defensivos occidentales, las aprovisionadas con equipo norteamericano. Para Estados Unidos, la situación era ideal, dado que la política exterior española discurría según lo deseado por el país norteamericano: acercamiento de Castiella, con éxito, a los países de Europa occidental, y algunos avances en liberalización económica y multilateralización de pagos, además del ingreso en el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Sin embargo, España seguía son obtener las contraprestaciones deseadas, las cuales las más importantes eran que Estados Unidos presionara en el tema OTAN y que se implicara a fondo para forzar a Marruecos 136 . Mientras estos esfuerzos de Fernando María Castiella tomaban lugar, no debemos olvidar los acontecimientos que tenían lugar en nuestro país. El primero al que debemos hacer referencia es a la simbólica visita del presidente Eisenhower. La importancia de esta visita se debía a que nunca antes un presidente de Estados Unidos había visitado España. De hecho, ambos países habían mantenido hasta mediados de siglo XX un distanciamiento político social importante desde el desastre del 98. Esta visita fue realizada en un ambiente de mejora de la popularidad de Estados Unidos en España, planteada para afianzar lazos con países aliados y mejorar la imagen de Estados Unidos en el mundo libre. Castiella, una vez analizados los pros y los contras de lanzar oficialmente una invitación formal, aprovecha un viaje del presidente estadounidense a Londres con motivo de una “cumbre” atlántica para desplazarse a la capital británica y entregar en persona la carta del Jefe del Estado proponiendo la escala en Madrid 137 . 135 Íbidem, p. 326 136 Íbidem, p. 330 137 OREJA AGUIRRE y OYARZÁBAL MARCHESI, “Las negociaciones con Estados Unidos”, op. cit., p. 282 44 La famosa foto del abrazo entre Eisenhower y Franco en diciembre de 1959 sería altamente provechosa para el segundo, dado que se interpretó internacionalmente como un gesto de solidaridad para el régimen franquista. Las relaciones entre estos países pasarían por uno de sus mejores momentos, viajando Castiella en 1960 a Estado Unidos para anunciar un futuro estatuto para garantizar la tolerancia a las minorías religiosas. Además de esto, el ministro de Asuntos Exteriores se quejó de los recortes en los envíos de ayuda militar y se interesó por la política en América Latina, donde Estados Unidos estaba mostrando apoyo a los regímenes reformistas como Colombia o Panamá 138 . Desde 1960 Castiella vigiló con celo el uso que los norteamericanos hacían de las bases para impedir la utilización indirecta de territorio español que hacían otros miembros de la OTAN amparándose en los Pactos de Madrid y en la dejadez de los militares españoles, mientras el veto político a la España de Franco seguía intacto. A raíz de esto, se denegó en febrero de 1960 el uso de Rota a aviones y barcos holandeses 139 . Las relaciones entre España y Estados Unidos iban a sufrir, aparentemente, un cambio tras los resultados presidenciales de 1960 que dieron la victoria a John Kennedy, un presidente de marcado carácter liberal y que volvía a poner al frente de la Administración al Partido Demócrata. Realmente, nada sustancial cambió en las relaciones recogidas por los Pactos de Madrid. Las bases continuaron recibiendo la ayuda y créditos acordados y el diálogo entre ambos gobiernos mantuvo un aspecto de normalidad, si bien es cierto que se vislumbraba la determinación americana de limitar al mínimo posible los compromisos con el régimen 140 Ante esta nueva situación, Castiella adoptó una serie de disposiciones para adaptarse a las circunstancias que se presentaban, mandando como embajador a Antonio Garrigues Díaz- Cabañate, quien se introdujo en los círculos de la Casa Blanca a fin de neutralizar en la medida de lo posible las tentaciones presidenciales, políticos y parlamentarios de Washington para distanciarse de la España franquista. En este ambiente comenzaron los acuerdos para renovar los tratados de 1953, con las primeras frustraciones y negativas a cambiar los vínculos entre ambos países, sumado a una absoluta falta de coordinación entre militares y diplomáticos y peticiones iniciales exageradas y fuera de 138 PARDO SANZ, “La política norteamericana de Castiella”, op. cit. 332 139 VI. AC 864-4; “Memo on Support for Polaris Submarines, 18-11-60” en NARA RG59 LF 5. Citado por PARDO SANZ op. cit., pp. 334 140 OREJA AGUIRRE y OYARZÁBAL MARCHESI, “Las negociaciones con Estados Unidos”, op. cit., p. 286 45 la realidad. Aun así, Fernando Castiella confiaba en la capacidad de transformación del régimen, asociada a la que tenía Franco, y en las muestras de lealtad y generosidad de las que había hecho gala España para la defensa común del mundo occidental 141 . Estas ilusiones del ministro de Asuntos Exteriores desaparecerían rápidamente, ya por el silencio, ya desde la negativa tajante a encontrar un punto de encuentro. A esto se sumaban nuevas grietas en las relaciones, la principal, además de Gibraltar, la negativa española a sumarse a las presiones americanas contra la Cuba castrista. Aunque, por supuesto, Franco era totalmente contrario a los planteamientos comunistas de Fidel Castro, no podía permitirse ir contra los intereses importantes que tenía España en Cuba 142 . La diplomacia española, con Castiella al mando, se planteó, hacia febrero de 1963, la necesidad de realizar un esfuerzo por conseguir una renegociación en profundidad de los acuerdos de 1953. El punto fundamental que se trataría de conseguir era “una alianza militar” que pusiera fin al hecho de que Estados Unidos pudiera hacer un uso prácticamente libre de las bases sin que un ataque a territorio español significara apoyo inmediato ni efectivo de los norteamericanos. Dicho de otro modo, la meta era poner fin a la cláusula secreta de la Nota Adicional al párrafo 2º del artículo III, de modo que se obtuviera, en caso de ataque a territorio español, un mínimo compromiso defensivo norteamericano 143 . El equipo de Castiella redobló esfuerzos para que Franco tomara conciencia de la necesidad de preparar la renovación de 1963. Desde julio de 1960 había estado alertando al Jefe de Estado de la escasa garantía militar que suponían las bases y la necesidad de controlar la actividad norteamericana en las mismas. También le hizo llegar las sugerencias de Martín Artajo para plantear una renovación profunda en 1963, con la oferta de una base en Sahara como alternativa a Torrejón y a las bases marroquíes 144 En septiembre de 1963 se mejoraron los Acuerdos en la medida de lo posible. La prórroga se recortó de diez a cinco años, y sin llegar a una garantía de seguridad, al menos se acercó al lenguaje de textos firmados a otros acuerdos suscritos por Estados Unidos con países aliados. Estos textos significaron un exitoso ejercicio de maquillaje político. Se consiguió un compromiso teórico de cooperación bilateral en todos los ámbitos, incluido el político o el 141 Íbidem, p. 286 142 Íbidem, p. 287 143 Íbidem, p. 288 144 PARDO SANZ, “La política norteamericana de Castiella”, op. cit. 335 46 económico, y no sólo en el militar. Así mismo, se revalorizaban los Acuerdos al ser acreditados por parte de los Tratados Defensivos occidentales del Atlántico y del Mediterráneo, lo que les aproximaba, aunque fuera semánticamente, a la OTAN 145 . En apariencia, la parte española quedó satisfecha con esto, pero la estadounidense consideró los términos del acuerdo tremendamente ventajosos, puesto que se había renovado a un coste mínimo y a cambio de unas concesiones políticas irrisorias. La naturaleza de los acuerdos no se había cambiado, el desequilibrio presente desde 1953 seguiría presente, no se había firmado un tratado de defensa mutua ni se eliminó la cláusula secreta de activación de las bases 146 . Fue complicado para Castiella presionar en Washington cuando desde España la cúpula militar del régimen, por razones militares y políticas, no quiso poner en riesgo la relación con Estados Unidos, algo que dicho país sabía 147 , de ahí que no se lograra un frente negociador unido que coordinara a diplomáticos y militares. Sin embargo, la actitud del equipo negociador de Castiella hizo que la parte norteamericana fuera, en adelante, más cuidadosa con el Ministerio de Asuntos Exteriores, siendo cada vez más complicado eludir información a la diplomacia española usando el canal militar con la vía de “consultas previas” sobre nuevas instalaciones 148 . 5. Análisis de artículos periodísticos sobre de los Pactos de Madrid____________________ En este apartado hemos tratado de hacer un análisis de algunas portadas y artículos de periódicos españoles dedicados a la trascendental firma de los Pactos de Madrid. Aunque somos conscientes de que la prensa controlada por el régimen posiblemente no difiera mucho una de otra ni nos de grandes detalles, creemos que es interesante analizar los posibles matices que pueda haber entre dos diarios locales, como ha sido el caso de Acción y el periódico local falangista Sevilla. Así mismo, hemos introducido dos periódicos antifranquistas, a fin de ver la visión que ofrecieron de los tratados con Estados Unidos que, como ya hemos aludido a lo largo de nuestro trabajo, supuso un golpe importante para la oposición al régimen. 145 OREJA AGUIRRE y OYARZÁBAL MARCHESI, “Las negociaciones con Estados Unidos”, op. cit., p. 289 146 PARDO SANZ, “La política norteamericana de Castiella”, op. cit. 338 147 OREJA AGUIRRE y OYARZÁBAL MARCHESI, “Las negociaciones con Estados Unidos”, op. cit., p. 288 148 PARDO SANZ, “La política norteamericana de Castiella”, op. cit. 338 47 Sin embargo, antes de adentrarnos en dicho análisis, es necesario que hagamos una muy breve síntesis del contexto histórico de la prensa en España durante los años que tratamos en nuestro Trabajo de Fin de Grado. El periodismo durante el franquismo destaca como una actividad con capacidad de interactuar con la estructura estatal, haciendo de los periódicos, además de instrumentos de legitimación del poder político, agentes socio-económicos. La actitud del franquismo frente a la prensa mostraba la contradicción de pretender su control al tiempo que comprendía su potencial educador y transmisor de valores 149 . También es necesario aclarar que la prensa en España estaba por entonces regulada por la restrictiva Ley de prensa de 22 de abril de 1938, obra de Serrano Suñer y promulgada durante la Guerra Civil, con una serie de mecanismos de control efectivo muy rigurosos, tales como: la censura previa, que en forma de consignas fue un sistema habitual para la emisión de instrucciones dirigidas a todos los diarios del país; que el director de los diarios fuera nombrado por el Ministerio del Interior; la sanción a las “faltas de desobediencia” o la inserción obligatoria de informaciones, comentarios y demás que se estimaran oportunos y el Registro Oficial de Periodistas 150 . ____________ooooooo____________ El primer artículo que estudiaremos es el diario local de Sevilla, Acción 151 . Este periódico perteneciente al Órgano de la Delegación Provincial de Sindicatos de Sevilla tuvo como director a Manuel Benítez Salvatierra, quien suscribía con el pseudónimo de César del Arco entre los años 1953-1970. Fundado en 1950, su periodicidad fue irregular 152 . 149 OLIVER LEÓN, B. (2001) “Poder político, prensa y opinión pública en el régimen franquista”, Anales de la Cátedra Francisco Suárez, nº35, pp.333-334 150 DELGADO IDARRETA, J. M. (2004) “Prensa y propaganda bajo el franquismo”, Centros y periferias: prensa, impresos y territorios en el mundo hispánico contemporáneo: homenaje a Jacqueline Covo-Maurice, pp. 221-226 151 “Tres convenios firmó nuestro país con Norteamérica. Queda plenamente garantizada la soberanía nacional”, Acción, 30, septiembre, 1953 152 BRAOJOS GARRIDO, A. y TORIBIO MATÍAS, M. (1990) Guía de la Hemeroteca Municipal, Sevilla: Ayuntamiento, Delegación de Cultura, vol. 1, p. 10 48 Este artículo aporta nula información sobre el contenido de los pactos, algo que, aunque omitiendo información contraria a los intereses del régimen, no harán ABC de Madrid ni Sevilla, si bien es cierto que ambos artículos son mucho más extensos que el que estamos analizando. Lo máximo que nos expone es que el acuerdo consta de tres convenios, el primero de uso y construcción de bases, otro de ayuda económica y otro de organización defensiva y alianza con los Estados Unidos, lo cual, como ya hemos expuesto en nuestro trabajo, resultó del todo falso, dado que los norteamericanos no tenían obligación de responder en caso de agresión a territorio español. Básicamente, es un canto de alabanza al buen hacer del Caudillo, en el que se destaca su laboriosidad por conseguir unos acuerdos que supondrían uno de los mayores triunfos internacionales para España. Este acuerdo con Estados Unidos es expuesto junto con el Concordato con la Santa Sede como una muestra del reconocimiento internacional que estaba alcanzando nuestro país, tras casi una década de aislamiento tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. El punto en el que más debemos centrarnos es al final, cuando menciona que los méritos de la victoria conseguida por el Caudillo habían sido “sin detrimento de la soberanía española y sin perder un ápice de orgullo español” 153 . En el primer aspecto, tenemos claro que esto no fue así. España entera había sido puesta a disposición de los norteamericanos, a cambio principalmente de conseguir un reconocimiento y apoyo internacional que, junto con el Concordato con la Santa Sede, pusiera a salvo al régimen franquista 154 . Sin embargo, creo necesario estudiar con mayor detenimiento la mención que hace el artículo a que no se había perdido “un ápice de orgullo de español”. En mi opinión, esto puede ser entendido como lo que el régimen consideraría un gran triunfo: haber conseguido llegar a un acuerdo con la superpotencia occidental sin haber tomado medidas liberalizadoras de ningún tipo, apenas en lo económico, y nada en lo político. El carácter dictatorial y ultracatólico del régimen franquista se mantuvo sin que las relaciones con un país donde la libertad religiosa y el liberalismo se valoraban tanto perturbaran esto un ápice. El segundo artículo que hemos considerado interesante analizar ha sido el perteneciente al periódico falangista Sevilla 155 . También hemos añadido un pequeño fragmento de un artículo 153 Acción, 30 de septiembre de 1953, p.2 154 VIÑAS MARTÍN, “La negociación y renegociación de los acuerdos hispano-norteamericanos, 1953-1988: una visión estructural”, op. cit., pp. 91-92 155 “Hoy se firmó el acuerdo hispano-norteamericano”, Sevilla, 26, septiembre, 1953 49 publicado días después referente a las reacciones internacionales a la firma de los Pactos de Madrid 156 . Su principal diferencia con el anterior artículo analizado es que no se deshace en elogios hacia el Caudillo, sino que expone los hechos y trata de explicar el contenido de cada uno de los convenios. El primer número de este periódico salió en marzo de 1942 con carácter vespertino, siendo propiedad de FET y de las JONS. Ocupó el lugar del diario falangista F.E. en 1946, siendo el 26 de junio de 1976 la fecha en la que dejó de publicarse este periódico. Entre las personalidades presentes en el susodicho, podemos nombrar al director Ignacio Arroyo y Martín de Eugenio, periodista que llegó a Sevilla de otras publicaciones de la Prensa del Movimiento, a su subdirector Celestino Fernández Ortiz, quien fuera vicepresidente de la Asociación de la Prensa de Sevilla, y colaboradores tales como Julián Calero Escobar, exdelegado provincial de sindicatos 157 En primer lugar, señalar que este artículo resulta en cierto modo sorprendente porque, tratándose de prensa del régimen, aporta bastante información y da cifras muy exactas de ciertos aspectos, especialmente en el plano de la ayuda económica. Claro está que no conoce toda la “letra pequeña” de los acuerdos, pero lo cierto es que no es un mal resumen de los convenios defensivos, los de mutua defensa y los económicos, aunque, por supuesto, los datos que aporta deben ser contrastados. Esto puede indicarnos dos aspectos, y es que, o bien este diario contaba con bastante información sobre los tratados, o bien se estaba limitando a publicar una serie de consignas dictadas desde el régimen. Al principio del artículo podemos apreciar lo que sería la primera muestra de desigualdad en los tratados, y es el hecho de que fuera firmado, por parte española, por el Ministro de Asuntos Exteriores, Martín Artajo, mientras que Estados Unidos delegó esta cuestión en su embajador en España, James Dunn. Esto muestra la nula reciprocidad de partida con la que contaban los acuerdos desde el mismo momento de la firma, aunque fuera en un asunto meramente protocolario. Un aspecto curioso que deja entrever el artículo es el desconocimiento sobre la localización de las bases e instalaciones militares. Esto posiblemente fuera ocultado a fin de que la opinión 156 “La firma de los acuerdos hispano-yanquis, reconocimiento mundial”, Sevilla, 29, septiembre, 1953 157 CHECA GODOY, F. (2009), “Prensa y radio en la Sevilla del tardofranquismo (1951-1975)”, Un siglo de información en Sevilla: prensa, radio y televisión, 1909-2009, Sevilla: Universidad de Sevilla, p. 186 50 pública, por lo menos la de las familias del régimen, no se escandalizara cuando conociera que se iban a situar en zonas cercanas a Madrid, Sevilla o Zaragoza. Este artículo realmente no realiza ningún tipo de análisis de lo que iban a suponer los pactos. Básicamente, hace una especie de transcripción casi literal de los textos de cada artículo de los acuerdos (tanto así que incluso se indica el número de palabras de cada documento), dando incluso la sensación de utilizar un lenguaje técnico y laborioso para que el lector no supiera con claridad lo que iban a suponer los Pactos de Madrid para España. Como cabría esperar, no hay ninguna mención al recorte de soberanía que supuso esto, e incurre en afirmar falsedades tales como que las instalaciones militares estarían bajo soberanía y mando español, cuando realmente podían ser utilizadas unilateralmente por Estados Unidos. Se mencionan muchos los apartados más teóricos o políticos como las declaraciones de apoyo a la defensa de Occidente, los fines de la paz y seguridad internacionales, pero lo cierto es que no se presta la debida atención a aspectos que resultaban de muchísima mayor trascendencia, como la legislación sobre la que se regiría el personal militar y civil estadounidense. Sí es curioso que, frente a la afirmación que realizaba el artículo del periódico Acción acerca de que el acuerdo establecía la ayuda mutua, lo cual era falso, este periódico falangista opta por no aclarar nada a este respecto. En su lugar, menciona que el acuerdo de ayuda para la mutua defensa entre España y Estados Unidos estaba unido a una serie de condiciones de les leyes americanas de ayuda para la defensa mutua de 1949 y de 1951. De esta forma, evitaría reconocer que un ataque sobre territorio español no equivaldría a que se hiciera sobre territorio norteamericano, con lo que ello implicaba a efectos de seguridad para España. En cualquier caso, es muy significativo de este número que no introduzca ningún tipo de artículo de opinión alabando la firma de los acuerdos o el buen hacer del dictador. Esto, posiblemente esté ligado al hecho de que varios sectores de Falange, los más tradicionalistas, como ya vimos en su correspondiente apartado, no estaban conformes con la firma de los Pactos de Madrid. El número del 29 de septiembre de este mismo periódico sí tiene un carácter más laudatorio, pues recoge los comentarios de prensa de varios países, por supuesto todos ellos favorables al régimen. Realmente, es cierto que algunos de ellos contienen valoraciones positivas hacia la firma de los tratados, como el caso de la prensa brasileña, pero los “elogiosos comentarios de 51 la Prensa de numerosos países” 158 a los que se hace referencia no son más que, en el caso de Trípoli o Asunción, portadas o menciones a los tratados de Madrid, pero no muestra valoraciones de ningún tipo. Llama la atención que no muestre ninguna opinión estadounidense. Esto seguramente se debiera a que ninguno de los principales periódicos norteamericanos, como el Washington Post o The New York Times, hicieran unas valoraciones favorables al régimen. Como ya indicamos en el subapartado referente a las reacciones a los Pactos de Madrid en Estados Unidos, la mayor parte de la opinión pública los vivió, como máximo, con aceptación, pero nunca con entusiasmo ni pleno convencimiento 159 . Es necesario aclarar que ABC de Madrid y ABC de Sevilla han sido consultados, pero no hemos incluido su análisis en este trabajo, en primer lugar, por limitaciones de espacio, y en segundo lugar porque realmente su análisis no supone un cambio trascendental para llegar a nuestras conclusiones, puesto que las diferencias entre la prensa del régimen son mínimas. ABC de Sevilla comenzó en sus orígenes hasta el final de la Guerra Civil dentro de la misma senda que ABC de Madrid, manteniendo las mismas características ambos rotativos, variando únicamente en la sección local o los datos de tirada. Durante la guerra, el periódico sevillano se vio reforzado por el protagonismo de Sevilla en el conflicto, pasando a ser el diario de más tirada de la ciudad y uno de los más prestigiosos en la España sublevada. Con la Ley de Prensa de 1938, su director, que hasta entonces había sido Juan Carretero, pasaría a manos de Luis Martínez de Galisonga 160 Si podemos mencionar algunos rasgos particulares son la cantidad de páginas que se le dedican a los Pactos de Madrid, presentando en ABC de Madrid hasta ocho páginas incluyendo la portada. También podemos añadir que el artículo dedicado a los pactos tiene un carácter que no llega a ser tan meramente laudatorio como el caso de Acción, pero tampoco tan técnico como en el periódico falangista sevillano, pues promulga una serie de consignas tales como presentar la firma de los convenios con admiración en el extranjero, la falta de temor ante la posible inflación, o que resultaba de vital importancia para la defensa contra el comunismo. También 158 Sevilla, 29 de septiembre de 1953, p. 1 159 JARQUE ÍÑIGUEZ, op. cit., p. 362 160 LANGA NUÑO, C. (2001) “Notas para una historia de ABC de Sevilla desde sus inicios al final de la Guerra Civil (1929-1939)”, Comunicación, Historia y Sociedad. Homenaje a Alfonso Braojos, Sevilla: Universidad de Sevilla y Ayuntamiento de Sevilla, pp. 489-493 52 presenta algunas declaraciones de personalidades importantes para el tratado, casi todas ellas españolas. Respecto a ABC de Sevilla, podríamos decir que éste se asemeja algo más a Sevilla, en cuanto a que sí da unos detalles más precisos del contenido de los artículos, aunque, a diferencia del diario falangista, sí presenta homenajes y alabanzas hacia el Caudillo y el régimen. Por lo demás, presenta los contenidos en un orden diferente a su homónimo capitalino, pero en esencia son los mismos. En cualquier caso, como dijimos anteriormente, consideramos que no presenta unos rasgos característicos como es el caso de Sevilla. Aunque merece la pena consultar ABC, no consideramos imprescindible su análisis, puesto que la prensa del régimen, como ya explicamos al principio de este apartado, era prácticamente igual en todos sus periódicos, y ABC no fue menos en este aspecto, presentando la información casi del mismo modo que podían hacerlo otros diarios como La Vanguardia Española o Pueblo. En tercer lugar, vamos a centrarnos en el análisis de dos artículos contenidos en el mismo número del periódico El Socialista 161 , publicado cinco días después de firmados los Pactos de Madrid. El Socialista fue el órgano de expresión del PSOE desde que se fundó en 1886, cuya una de las primeras bases aprobadas fue defender las doctrinas consignadas en el programa del PSO, apoyar los movimientos de “resistencia” e impulsar la creación de una Asociación Nacional. La dirección de su publicación pasó en 1932 a Julián Zugazagoitia y durante el franquismo se editará de forma intermitente en Francia y clandestinamente en España 162 El primero de ellos supone una crítica no solo para el régimen franquista, sino para Estados Unidos. En primer lugar, el artículo menciona lo que no hacían los ejemplos vistos en Acción o Sevilla, y es el hecho de que no se citara convenientemente la ubicación de las bases aéreas y navales. También hace mención a los créditos que recibiría el régimen franquista, a fin de que la economía española no se hundiera y siguiera en la ruina que llevaba desde el final de la Guerra Civil. 161 “El otro concordato. Ya lo han firmado”, El Socialista, 1, octubre, 1953 “Jobaga”, “Comentario de comentarios”, El Socialista, 1, octubre, 1953 162 ARBELOA MURU, V. M. (2014) “El Socialista versus El Debate (Enero-Septiembre 1933)”, Hispania sacra, vol. 66, nº133, pp. 287-335 59 Fuentes bibliográficas ALGORA WEBER, M. D. 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Los tres convenios de que consta el acuerdo, que se refieren, respectivamente a la construcción y uso conjunto de ciertas bases o instalaciones militares, a la ayuda económica y a la organización defensiva de España y por ende alianza con los EE.UU., constituyen la más amplia base de entendimiento entre dos países y suponen el pleno reconocimiento, por parte de una potencia de la importancia máxima de los Estados Unidos, del valor estratégico de España para la defensa del mundo occidental, contra la amenaza permanente del comunismo internacional. En poco tiempo. España ha suscrito dos convenios de importancia suma para su futuro ante el mundo. Y en pocos meses, el Caudillo está recogiendo para nuestra Patria la cosecha de su política clarividente y tenaz en el campo de lo internacional, sacando a nuestra Patria de ese ostracismo que ha durado más de un siglo, durante elcual (sic.) se ha ignorado a España en el terreno internacional, negándonos el mundo el valor de potencia mediterránea y atlántica. Es amplia nuestra victoria, y por ello hemos de saborear con meditación las mieles de este triunfo que Franco nos sirve con su callada y tenaz laboriosidad. Día tras día, abriéndose paso con la verdad como bandera, el Caudillo ha ido deshaciendo la conjura contra España y consiguiendo que la opinión sana del mundo supiera cual era nuestra verdad y cuál la paz laboriosa y feliz de nuestra Patria. Esta labor ha cristalizado en el Concordato firmado con la Santa Sede primero, y con el acuerdo con Norteamérica después, evidenciándose la postura que nuestro país tiene en el concierto de las naciones libres y su tenza (sic.) oposición al comunismo, espíritu que no puede estar ausente de la defensa de Occidente, ni por valor moral, ni por valor estratégico y geográfico de nuestra península. El sábado 26 de septiembre de 1953, figurará en nuestra Historia como una de las fechas que marcan la victoria de España bajo la providencia de Franco, y a la vez suponen la reivindicación de nuestros valores morales y espirituales en el mundo, relegados a planos inferiores por la insidia y la traición de quienes nos odian porque saben el papel de nuestra Patria en la defensa de la civilización. Ahora España es aliada del país más potente y fuerte de la tierra, y está en la 63 vanguardia de la civilización, garantizando al mundo su libertad, a pesar de cuanto desde 1946 se hizo por condenarla al aislacionismo más rotundo. Este es el mérito de nuestra victoria, conseguida bajo el mando del Caudillo, y todo ello sin detrimento de nuestra soberanía, o mejor, más claro, sin perder ni un ápice de nuestra dignidad de pueblo, de nuestro orgullo español.” Acción, 30 de septiembre de 1953, pp. 1 y 2 Transcripción del periódico Sevilla, 26 y 29 de septiembre de 1953 Hoy se firmó el acuerdo hispano-norteamericano “España recibirá ayuda económica, técnica y militar. Estados Unidos podrá construir determinados aeródromos y bases navales. España recibirá, hasta el 30 de junio próximo, como primera anualidad, doscientos veinticinco millones de dólares. El acuerdo, cuyas negociaciones comenzaron en abril de 1952, comprende convenios defensivos, de mutua defensa y de ayuda económica Madrid, 26. – (Urgente) El acuerdo hispano-norteamericano ha sido firmado esta tarde a las cuatro y diez en Madrid. En el Palacio de Santa Cruz, firmaron por parte española el Ministro de Asuntos Exterior, señor Martín Artajo, y por parte norteamericana el embajador en España, Mr. Dunn. La Oficina de Información Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores ha hecho pública la siguiente nota: “Los gobiernos de España y los Estados Unidos de América han concluido hoy tres acuerdos con el fin de reforzar la preparación del Occidente para el mantenimiento de la paz y de la seguridad internacional. El primero de ellos se refiere a la construcción y uso conjunto por España y Estados Unidos, deciertas (sic.) instalaciones militares; el segundo a la ayuda económica, y el tercero a la ayuda para la organización defensiva de España. Los acuerdos han sido firmados en Madrid por el ministro español de Asuntos Exteriores, don Alberto Martín Artajo, y el embajador de los Estados Unidos en España, honorable James Clement Dunn. Según los términos de estos acuerdos, España recibirá ayuda económica, técnica y militar por parte de los Estados Unidos, con arreglo al programa de “seguridad mutua” y los Estados 64 Unidos quedan autorizados para construir y utilizar, conjuntamente con las fuerzas españolas, determinados aeródromos y bases navales en España. La ayuda económica a España, ajustada a los términos de la ley de seguridad mutua, asciende como primera anualidad a doscientos veintiséis millones de dólares para el año fiscal en curso, que termina el 30 de junio de 1954, incluidos los ciento veinticinco millones asignados a España en 1951 y 1952. De dicha suma, ciento cuarenta y un millones serán empleados en gastos militares y los ochenta y cinco restantes serán destinados a fortalecer la base económica del programa de cooperación militar. El Gobierno de España, por su parte, contribuirá a la aplicación y sostenimiento de las zonas militares de utilización conjunta, dedicando una parte de la contrapartida en estas pesetas de la ayuda que perciba de los Estados Unidos para fines de defensa, a sufragar aquella parte del coste de las obras y construcciones que sean pagaderas en moneda española. Las instalaciones militares permanecerán, en todo caso, bajo la soberanía y mando español. Para facilitar el cumplimiento de los acuerdos, funcionarán en España dos Comisiones norteamericanas: una para la asistencia económica y técnica y otra para coordinar con las autoridades españolas el programa de asistencia militar. La firma de estos acuerdos marca el feliz término de las negociaciones iniciadas en abril de 1952, que han sido concluidas por el embajador Dunn con la colaboración de una Comisión militar que preside el mayor general A.W. Kissner, y da una Comisión económica presidida por el honorable George F. Traian, del lado americano, y de parte española por el Ministerio de Asuntos Exteriores asesorado por el Alto Estado Mayor y los ministerios militares y por el Ministro de Comercio. Convenio defensivo entre los Gobiernos de España y los Estados Unidos Madrid 26. – El “Convenio defensivo” es el de más contenido político entre los firmados entre España los Estados Unidos. Contiene declaraciones muy explícitas sobre la finalidad que se persigue y a través de su articulado queda plenamente garantizada la soberanía nacional. Es un documento de unas 1.200 palabras, que consta de un preámbulo y cinco artículos. En el preámbulo se declara que frente al peligro que amenaza al mundo occidental, los Gobiernos de los Estados Unidos y de España desean contribuir al mantenimiento de la paz y de la seguridad internacional con medidas de previsión que aumenten su capacidad y la de las demás naciones que persiguen los mismos altos fines. De ahí que ya en el artículo primero se declara que “las 65 eventualidades con que ambos países pudieran verse enfrentados aconsejan que sus relaciones se desenvuelvan sobre la base de una amistad estable en apoyo de la política que refuerza la defensa de Occidente”. Los Estados Unidos se obligan por este acuerdo a conceder asistencia a España en forma de suministro de material de guerra y a través de un periodo de varios años para contribuir con la cooperación del Gobierno español a la eficaz defensa aérea de España y para mejorar el material de sus fuerzas militares y navales. El Gobierno español autoriza al de los Estados Unidos a utilizar para fines militares, “conjuntamente con el Gobierno de España”, las zonas e instalaciones que se determinen en territorios “bajo jurisdicción española”. No se precisa cual es la localización de estas zonas e instalaciones, que quedarán determinadas por acuerdo posterior. Pero los Estados Unidos se obligan ya a mantener las “necesidades mínimas del material requerido para la defensa del territorio español, con el fin de que si llegara el momento en que se hiciese necesaria la utilización bélica de las zonas e instalaciones, se hallen cubiertas las necesidades previstas en orden a la defensa aérea del territorio y a la dotación de sus unidades navales y lo más adelantado posible el armamento y dotación de las unidades de su Ejército. El artículo tercero puntualiza terminantemente que las zonas que en virtud de este Convenio se preparan para su utilización conjunta de España y Norteamérica “quedarán siempre bajo pabellón y mando español y España asumirá la obligación de adoptar las medidas necesarias para su seguridad exterior”. El Gobierno español autoriza a los Estados Unidos a preparar y mejorar estas zonas, realizando las construcciones necesarias para talfin (sic), así como para alojar el personal civil y militar imprescindible para las mismas, atendiendo a la seguridad, disciplina y bienestar. El Gobierno español adquirirá, libres de carga y servidumbre la propiedad de los terrenos en que se establezcan estas construcciones y al término del Convenio la de las obras militares, de carácter permanentemente que en ellas se habiliten. Puede el Gobierno norteamericano, cuando sea cancelado el acuerdo, retirar aquellas instalaciones que no sean inmueble, pero también en este caso podrán ser adquiridas por el Gobierno español, previa tasación, cuando no se trate de instalaciones de índole reservada. El Convenio entrará en vigor al ser firmado y su duración es de diez años, prorrogable automática por dos periodos sucesivos de cinco años cada uno. Al término de los diez años iniciales o de cualquiera de sus prórrogas puede ser denunciado por uno de ambos Gobiernos, 66 iniciándose un periodo de consultas, de seis meses; si pasado éste no recae conformidad sobre la prórroga, el Convenio se considerará caducado al concluir el periodo de consultas. Convenio de ayuda para la mutua defensa entre España y los Estados Unidos de América Madrid, 26.- El acuerdo de ayuda para la mutua defensa entre España y los Estados Unidos de América se establece dentro de los términos, condiciones y supuestos de las leyes americanas de ayuda para la defensa mutua de 1949 y de seguridad mutua de 1951 y todas las demás aclaratorias, complementarias y presupuestarias consiguientes. Consta de siete artículos y una declaración previa constituyendo un total de mil setecientas cincuenta palabras. En la declaración previa ambos Gobiernos manifiestan la finalidad de este acuerdo, inspirado en el deseo de estimular la paz y seguridad internacional y promover la compensación y la buena voluntad para mantener la paz del mundo, teniendo en cuenta que el Congreso de los Estados Unidos ha promulgado una legislación que permite a aquel país prestar ayuda militar, económica y técnica a España. En virtud de este acuerdo cada uno de los Gobiernos pone a disposición del otro el equipo, materiales, servicios y asistencias, que sean necesarios a tenor de acuerdos especiales que se legalizarán para precisar el detalle de la ejecución. Esta asistencia se utilizará exclusivamente a los fines de la paz y de la seguridad internacionales. Los títulos o derechos de posesión de los equipos, material, propiedad, información o servicios recibidos, no podrán ser transferidos por ambos Gobiernos a personas ajenas a ellos o a ninguna otra nación. Serán también objeto de otros acuerdos los problemas de cesión de derechos de patentes e informaciones técnicas para la defensa, de modo que se facilite el intercambio, se protejan los intereses privados y se mantengan las necesarias garantías de seguridad. España se compromete a poner a disposición de los Estados Unidos aquellas sumas en pesetas que sean necesarias para los gastos administrativos y los derivados de las operaciones que para los Estados Unidos acarrea el programa de ayuda exterior. El material importado gozará de la oportuna franquicia y se acuerda la exención de tributos sobre productos, propiedad, material y equipos importados a España como consecuencia de este convenio y el personal de los Estados Unidos que venga a España para cumplir las obligaciones dimanantes de este acuerdo se considerará como parte de la Embajada de los Estados Unidos en Madrid, bajo dirección y control del jefe de la Misión diplomática, gozando del estatuto correspondiente tanto para los funcionarios como para los familiares. 67 En el artículo quinto se consignan asimismo algunas declaraciones que tienen interés político. El Gobierno de cada uno de ambos países se compromete a asociarse a toda gestión para la afirmación de la inteligencia y buena voluntad internacionales y para el mantenimiento de la paz mundial, a tomar las medidas que se acuerden mutuamente para la eliminación de las causas de la tensión internacional y a cumplir sus obligaciones militares a que se han comprometido. El Gobierno de España, por su parte, se compromete a prestar, de acuerdo con su estabilidad política y económica, la contribución que le permita su potencial y recursos para el desarrollo y mantenimiento tanto de su propia fuerza defensiva y las que sean necesarias para asegurar la eficaz utilización de la asistencia militar suministrada por los Estados Unidos. Ambo Gobiernos están dispuestos a cooperar en los esfuerzos internacionales que se realicen para llegar a convenios sobre la reglamentación universal y reducción de armamento, con las garantías adecuadas contra toda tentativa de eludirlos y violarlos. España manifiesta asimismo que cooperará con los Estados Unidos en la adopción de medidas para controlar el comercio con las naciones que amenacen el mantenimiento de la paz mundial. El convenio entrará en vigor en la fecha de su firma y continuará vigente hasta después de un año de que sea denunciado por cualquiera de las partes, obligándose ambos Gobiernos a la consulta a requerimiento de cualquiera de ellos, sobre los asuntos relacionados con la aplicación o modificación del convenio. Convenio de ayuda económica entre España y los Estados Unidos Madrid 26.- Por su extensión, es el más amplio de los acuerdos firmados entre España y Norteamérica. Es un documento de unas cinco mil quinientas palabras, aproximadamente, distribuidas en diez artículos y varios anejos y notas interpretativas, como el acuerdo de asistencia para la mutua defensa hace mención, al señalar que la finalidad propuesta, de la ley norteamericana de Seguridad Mutua de 1951, y a sus enmiendas sucesivas. El Gobierno de los Estados Unidos se compromete a facilitar al Gobierno español, o a persona, agencia y organización en que ésta delegue, la asistencia técnica y económica que solicite en los términos, condiciones y cláusulas de caducidad que determinen las leyes vigentes de los Estados Unidos. El Gobierno de España depositará, segregará o protegerá los fondos asignados o que deriven de un programa de ayuda de los Estados Unidos a fin de que dichos fondos no puedan quedar sujetos a embargo, confiscación, decomiso u otro proceso legal análogo. Señaladas estas bases, a lo largo del acuerdo se puntualizan las medidas técnicas económicas fundamentales que abarcan diversos aspectos, como son las obligaciones generales que contrae 68 España para asegurar el empleo práctico y eficaz de sus propios recursos y de la asistencia norteamericana, las garantías respectiva (sic), las normas de acceso a determinados productos españoles, la cuenta especial de moneda que se abra. Se anuncia el propósito de concertar lo antes posible un acuerdo entre España y los Estados Unidos en el que se reglamenta, para nacionales y compañías norteamericanas, un sistema de pagos y transferencias internacionales que paulatinamente permita la conversión de los saldos acumulados en pesetas. Se obligan ambos Gobiernos a un intercambio de consultas e informaciones y a dar publicidad a los objetivo y progresos de la ayuda que se presta de conformidad con este acuerdo. Una misión económica especial norteamericana residirá en España como parte integrante de la ayuda que se presta de conformidad con este acuerdo. Una misión económica especial norteamericana residirá en España como parte integrante de la Embajada de los Estados Unidos. Y respecto de la duración del convenio se establece que entrará en vigor el día de su firma, manteniéndose en vigor hasta el día 30 de junio de 1955, y en caso de que sea denunciado por una de las partes contratantes, expirará su vigencia a los seis meses de la denuncia.” Sevilla, 26 de septiembre de 1953, pp. 1 y 5 La firma de los acuerdos hispano-yanquis, reconocimiento mundial “Elogiosos comentarios de la Prensa de numerosos países Demuestra – dice la Prensa de la China Nacionalista – el sentido de responsabilidad de Franco Taipeh, 29.- Como un acontecimiento trascendental para la defensa de Europa y como un éxito diplomático y de los dirigentes de España y Norteamérica es presentado por la Prensa de la China nacional el pacto hispano-norteamericano. De la colaboración de ambos países, dice dicha Prensa, se seguirán inagotables beneficios. Esa colaboración -se añadedemuestra el profundo sentido de responsabilidad y colaboración del General Franco ante la difícil situación mundial. – EFE EN LA ASUNCIÓN La Asunción, 29. – Los más grandes titulares y la primera plana de todos los periódicos de la capital han sido dedicados a la firma en Madrid de los acuerdos entre España y los Estados Unidos. - EFE 75 El Socialista, 1 de octubre de 1953, p. 1 76 El Socialista, 1 de octubre de 1953, p. 2