Treinta textos de Antonio Fernández Alba para treinta años de Astrágalo
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141 ASTRÁGALO. Cultura de la Arquitectura y de la Ciudad, 36 (2024). ISSNe: 2469-0503 Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Review https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2024.i36.12 TREINTA TEXTOS DE ANTONIO FERNÁNDEZ ALBA PARA TREINTA AÑOS DE ASTRÁGALO Carlos Tapia Quince artículos, tres introducciones al monográfico correspondiente y doce reseñas comprenden las treinta contribuciones de Antonio Fernández Alba, siendo la mayoría para la primera etapa de la revista Astrágalo, entre 1994 y 2001, cuando el consejo de dirección lo componía él junto a Roberto Fernández y Eduardo Subirats. Leerlas supone trazar las paralelas zigzagueantes desde las que se lanzan consonancias entre su vida y obra, su magisterio, su coherencia y evolución, su tiempo y los que la revista marcó en ese periodo. Pero se entreteje en ese interior con otras paralelas que son los diagnósticos de época, que son las firmas más agudas que sobre arquitectura y ciudad se encontraron en las mismas páginas y, fuera de ellas, también con ellas. Releerlas es apercibirse de que la agilidad mental es ahora peso histórico, y que el terreno crítico es en adelante sobrevuelo y lucidez. Los tiempos cambian lo que sus textos produjeron, frase que, como enredo entre paralelismos, multiplica las dimensiones de lo posible. Se explica porque un texto que se cambia a sí mismo sin mover una letra en los tiempos de sus lecturas, no es sino la vida de los textos. Más que ellos mismos, por tanto, como la definición de arquitectura que asimismo vive en ellos, por ellos y sin necesidad de ellos. Textos y arquitecturas en treinta escrituras y treinta años de Astrágalo, discontinuados, pero no interrumpidos, puesto que las lecturas no cesan, aunque cesen autores y revistas. Es una continuidad que añorará no seguir lanzando retos agudos a sus paralelos, pero que sus análogos podrán arrojar de vuelta si la memoria no se pone mohína y se deja abrir, como unas manos que se despliegan con gesto generoso de manos llenas. Si uno lee (y oye, la voz de) la vida en esos 30 textos, la vida de su autor con su tiempo y de lo que se deja atrapar ese tiempo con el arquitecto que le propone formas, entiende que ambas cosas se indiferencian: hacer arquitectura no tiene un tiempo, los tiene y demanda todos, por encima de limitaciones que imponen las cláusulas epocales. Se escapan así de su destino quien hace arquitectura y su producción misma e inciden en los designios de los posibles otros destinos que pugnan por su paralelo. Esa lucha es una cuestión de grosor, delineada con la escritura gráfica, la que admite precisión en lo informe y ensoñación en el tiralíneas. Con 67 años, AFA funda la revista Astrágalo en 1994 y, en su primer artículo, Locus universitas: la ciudad como espacio que edifica la cultura, aborda la compleja problemática de la ciudad contemporánea, su deterioro arquitectónico y urbano, y la desconexión entre su construcción y las necesidades humanas. El sofisticado diagnóstico inicial remite a Platón, sugiriendo que la ciudad está en crisis porque no se la desarrolla con dignidad. Se critica la incompatibilidad entre los procesos económicos y políticos que guían la urbanización y la necesidad de concebir la ciudad como un servicio social, lo que ha generado modelos urbanos fragmentados y deshumanizados, desde constelaciones suburbanas hasta metrópolis desordenadas. La especulación inmobiliaria domina, relegando los valores históricos y culturales a favor del lucro. La planificación urbana se
TREINTA TEXTOS DE ANTONIO FERNÁNDEZ ALBA PARA TREINTA AÑOS DE ASTRÁGALO 142 ASTRAGALO Nº 36 | Diciembre / December / Dezembro 2024 | Article | ISSN 2469-0503 orienta hacia la funcionalidad comercial, creando ciudades fragmentarias que ignoran el entorno humano. Se denuncia cómo las técnicas arquitectónicas se subordinan al consumo, provocando una crisis que despersonaliza la relación entre las personas y el espacio urbano. La ciudad, que en siglos pasados se concebía como una expresión de lo sublime y un espacio autosuficiente para la existencia humana, se ha transformado en un ámbito dominado por el mercantilismo y la tecnología, eliminando su conexión emocional y simbólica con sus habitantes. No sé si es un texto catalogablemente antiguo, pero desde luego el problema que evidencia sí que lo es, con la actualidad de que aún sigue latiendo. El texto propone una respuesta desde la imaginación creativa, reclamando que las universidades desempeñen un papel clave. Sentirse un universitario tiene algo de arrojo y más cuando se confía en que estas instituciones, por su capacidad de integrar saberes, deben involucrarse en el proyecto urbano, superando las limitaciones del pensamiento moderno y promoviendo un modelo de ciudad culturalmente significativo. Esto implica recuperar espacios urbanos abandonados, adaptarlos a nuevas funciones, y combinar elementos tradicionales con tecnologías contemporáneas. Se insiste en que la universidad, como un sistema descentralizado y flexible, puede liderar esta transformación, promoviendo una planificación que integre conocimiento técnico, artístico y social. Finalmente, se subraya la necesidad de una teoría y un proyecto para la ciudad moderna que supere el formalismo técnico e histórico mediante un enfoque multidisciplinar que transforme la ciudad en un espacio operativamente positivo y creador, donde la arquitectura y el urbanismo no estén al servicio exclusivo del mercado, sino de la sociedad. La ciudad, entendida como locus universitas, debe ser edificada por una cultura inteligente y visionaria, rescatando su esencia como lugar de convivencia humana y civilización. Hay un empecinamiento acorde a la tozudez de la ciudad tóxica, herrumbrosa, en el siguiente diagnóstico, que requirió un número entero, titulado “Territorios y Signos de la Metrópolis”, en cuya introducción Metrópolis de oasis oxidados, Antonio sigue presupuestos y disgustos similares al artículo hecho para el número inicial, y donde los dibujos del caricaturista Schuiten ponen la rúbrica a las angustias del habitante arrojado del Edén “entre colinas de arcilla roja y menhires de transparente celofán”. Para el número A3, de 1995, Monumento y Proyecto Moderno, AFA preparó Los anales diáfanos del viento. Pero, conmovido por la pérdida de su colega Juan Daniel Fullaondo, escribió su despedida recordando la fundación de otra revista, “Nueva Forma” (1966-1975), que se encadena por tanto a Astrágalo saltando de esa paralela a ésta por cuanto en 1970 Antonio fue su portada. Aquél retrato de fondo plano verde oliva recibía la superposición de los dos lados de la cara de Antonio en negros, en eje de simetría vertical, uno en positivo y otro en negativo, sumados con correlación. De aquel retrato dual hemos querido sacar la portada de este A36, dejando el blanco de la página como fondo que espera seguir recibiendo consonancias de nuevos lectores. Nueva Forma fue objeto de atención más detallada con su artículo Nueva forma o la lucidez de la agonía, en el A5 de 1996, dedicado a, nada menos que un clarividente Espacio y género: itinerarios al paraíso. También en 1995 la claridad con que al tiempo se detectaban las fisuras y se proponían las costuras para un cuerpo renovado, aún marca la lectura que se puede hacer desde el presente. Fernández Alba se da cuenta de que después de la Segunda Guerra Mundial, el desarrollo industrial provocó transformaciones urbanas significativas que redefinieron la relación entre arquitectura y ciudad. Tres capas principales emergieron en las urbes: los centros históricos consolidados, las zonas de transición y los cinturones masivos generados por la industrialización. La intervención
Carlos Tapia https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2024.i36.12 143 arquitectónica se enfocó en estos espacios, buscando preservar el patrimonio histórico-arqui- tectónico mientras se enfrentaba la degradación de periferias urbanas. Sin embargo, los métodos tradicionales, que imitaban formas y estilos arcaicos, produjeron resultados estilísticos pobres, simbólicamente irrelevantes y desconectados de las necesidades contemporáneas. Este contexto reveló un problema central: la composición arquitectónica como modelo rígido resultaba incapaz de adaptarse a los complejos requerimientos urbanos modernos. La práctica de proyectar a partir de modelos cerrados o de utopías totalizadoras no ofrecía soluciones viables ni inclusivas, dando lugar a “arquitecturas de la paradoja”, que se caracterizan por su desconexión con la historia, el entorno y las necesidades sociales. Por ello, la arquitectura contemporánea comenzó a reorientarse hacia un enfoque interdisciplinario y flexible, donde las intervenciones son parciales, continuas y respetuosas con la microhistoria de cada espacio. Que la composición no fuera entonces un factor determinante en la proyectación, dicho así, debió ser objeto de críticas serias. No hace falta investigarlo retrospectivamente si cualquier intento de clausurar las Áreas de Composición Arquitectónica en las Escuelas de Arquitectura de España hoy resulta ser una pelea contra molinos de viento. En este replanteamiento, sigue AFA, el proyecto arquitectónico se concibe como un proceso abierto, alejado de la rigidez geométrica o las reproducciones miméticas. Se trata de un itinerario que combina historia, tecnología, funcionalidad y simbolismo. Los edificios y monumentos no solo son estructuras físicas, sino también portadores de valores culturales y paisajísticos, cuya preservación y adaptación requieren soluciones innovadoras. Este enfoque reconoce que la composición arquitectónica debe superar las convenciones formales para abordar los desafíos actuales, como la sostenibilidad y la integración social. La reflexión sobre la composición arquitectónica, tal como se menciona en el texto, subraya la necesidad de un cambio de orientación: de una visión formalista a una conceptual. La arquitectura debe abandonar la obsesión por las formas como fin en sí mismas y centrarse en la relación dinámica entre el pasado, el presente y el futuro. Esto incluye integrar nuevos valores de uso, tecnologías y códigos simbólicos, así como respetar los límites históricos y paisajísticos de cada intervención. O, dicho de otra manera, un pensamiento arquitectónico de alto nivel, que demanda una formación universitaria corresponsable. En última instancia, el proyecto arquitectónico del futuro debe ser una síntesis entre lo construido y lo imaginado, donde la lógica de la materia dialoga con la creatividad del diseño. Este enfoque no solo redefine la práctica arquitectónica, sino que también transforma la manera en que concebimos nuestras ciudades y entornos. Así, el espacio del futuro no será una mera réplica de lo existente, sino un lugar que combina herencia, innovación y sostenibilidad, reflejando un compromiso ético con la comunidad y el paisaje urbano. Tras dejar caer la planta de la Residence Lewis, un proyecto residencial no construido para Peter B. Lewis en Lyndhurst, Ohio, que evolucionó durante seis años de 1989 a 1995 y cuyo devenir alteró fundamentalmente la práctica arquitectónica de Gehry en una colaboración con el godfather Philip Johnson y otros artistas, el artículo que hizo AFA para el A6 (1997) es de título ya anticipador en el número como Geometrías de lo artificial: arquitectura y proyecto, y rematador en el de su texto, Las pasiones furtivas de la arquitectura de hoy. Inmisericorde, sin dudar un instante, escribe que el “manierismo simbolista” convierte la arquitectura en mercancía simbólica, reflejando la mercantilización integral de las ciudades contemporáneas. Este estilo prioriza la espectacularidad del objeto arquitectónico sobre el entorno, reduciendo el espacio urbano a un “showroom” de iconos en competencia. La obsesión por la originalidad desplaza la función social de la arquitectura, transformándola en un negocio lucrativo que ignora la relación ética con el entorno y las necesidades
TREINTA TEXTOS DE ANTONIO FERNÁNDEZ ALBA PARA TREINTA AÑOS DE ASTRÁGALO 144 ASTRAGALO Nº 36 | Diciembre / December / Dezembro 2024 | Article | ISSN 2469-0503 reales de las personas. Este modelo, como predijo Adorno y Antonio cita, persiste mientras sea rentable, aunque esté desconectado de su esencia vital. La arquitectura moderna enfrenta el reto de abandonar la superficialidad, reducir su protagonismo elitista y reorientarse hacia una espacialidad racional, inclusiva y moralmente comprometida. Uno sigue teniendo la planta de Gehry en mente mientras lee y se ofrece una alternativa: frente a la actual subordinación al capital, se propone recuperar una práctica arquitectónica que priorice las urgencias sociales, las técnicas contemporáneas y el vínculo ético entre forma, funcionalidad y comunidad. Este enfoque implica una ruptura con las construcciones convencionales y un retorno a la reflexión crítica y ética, resistiendo la instrumentalización del espacio urbano. En este contexto, la demanda conlleva una sociedad más preparada, donde ciudadanos conscientes y responsables deben prepararse para reivindicar una arquitectura más equitativa y socialmente justa, una tarea urgente en la era de la civilización mercantilista que exige una resistencia moral activa. No sé si les apetece que siga desgranando el presente que hace época cuando lanzo mis atavíos en paralelos con los demás textos de AFA, pero yo les recomiendo que empiecen a preparar los suyos y echarlos a ese interior de manos llenas, porque Astrágalo empezó en 1994 y solo con lo dicho he llegado meramente a 1997. Ahora la tarea que recae en quienes tenemos la responsabilidad de recibir su impulso, el de Antonio Fernández Alba, pero que no olvida el de su amigo y colega Roberto Fernández, actuar director de Astrágalo, que es mantener resonante lo que la arquitectura pueda llegar a ser, por ser hecha, de palabra y obra. Aquí pueden encontrar los treinta textos, que esperan a sus lectores. Categoría Título Cant. Año Págs. Artículo Locus universitas: la ciudad como espacio que edifica la cultura 1 1994 3-8 Reseña El prestigio del epígono: (la Arquitectura en Europa) 1 1994 87-90 Reseña Recuperando los perdidos horizontes del pensar la arquitectura 1 1994 99-100 Introducción al número Metrópolis de oasis oxidados 2 1995 3-8 Reseña Juan Daniel Fullaondo 1936-1994 2 1995 93-94 Artículo Los anales diáfanos del viento 2 1995 95-96 Artículo Patrimonio arquitectónico y proyecto de arquitectura 3 1995 37-46 Reseña Arquitectura en grises de penumbra 4 1996 77-81 Artículo Nueva forma o la lucidez de la agonía: relatos de lo ya visto 5 1996 114-122 Artículo Las pasiones furtivas de la arquitectura de hoy 6 1997 9-16 Artículo Madrid: la transfiguración de la aldea 7 1997 99-106 Artículo Ciudad 8 1998 4
Carlos Tapia https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2024.i36.12 145 Categoría Título Cant. Año Págs. Reseña Mariposa en cenizas desatada. El espacio de museo en la ciudad contemporánea 8 1998 93-97 Introducción al número. Metápolis. La ciudad virtual 9 1998 5-8 Artículo Tríptico velado: Alvar Aalto, 1898-1976 9 1998 97-98 Reseña Materia y memoria. Recordando a Carlos Fernández Casado 10 1998 77-78 Reseña Cantos wrightianos 11 1999 97-100 Introducción al número. El final de una ilusión. Ciudad, arquitectura e ingeniería ante el próximo milenio 13 1999 5-8 Artículo Relato metropolitano 13 1999 9-14 Artículo Bauhaus. Geometrías del recuerdo 13 1999 134-136 Artículo Eduardo Torroja. Un siglo (1899-1962) 13 1999 141-144 Artículo Habitando las raíces bebedoras: la Casa de la Cascada 15 2000 97-102 Reseña Madrid, metrópoli emergente del siglo XXI 15 2000 116-121 Artículo Al norte del futuro 16 2000 131-140 Reseña La balada de las musas inquietas - Berlín-Potsdamer Platz 18 2001 157-160 Artículo Arquitectura y ciudad en la obra de Antonio Palacios 19 2001 127-132 Artículo La quimera del fetiche fenicio. Arquitecturas de lo colosal y extravagante 20 2015 21-26 Reseña Pliegos por la región del aire: epístola breve al escritor Luis Fernández–Galiano, autor de la Cantata Profana 21 2016 169- 171 Reseña Exorcismos de la arquitectura para un mundo sin gobierno (1993-2006) 25 2018 119-122 Reseña La impecable modernidad de Tomás Maldonado 25 2018 123-124