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Las cuentas de los sueños. La presencia extranjera en México a través de las estadísticas nacionales, 1880-1914. Salazar, D.; México, Secretaría de Gobernación, Instituto Nacional de Migración, Centro de Estudios Migratorios, Instituto Nacional de Antropología e Historia, DGE Ediciones, 210, 462 pp. [Reseña]

Gil Lázaro, Alicia

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Revista de Indias, 2013, vol. LXXIII, n.º 257, 267-322, ISSN: 0034-8341 306 RESEÑAS Salazar, Delia, Las cuentas de los sueños. La presencia extranjera en México a través de las estadísticas nacionales, 1880-1914, México, Secretaría de Gobernación, Instituto Nacional de Migración, Centro de Estudios Migratorios, Instituto Nacional de Antropología e Historia, DGE Ediciones, 210, 462 pp. En Las cuentas de los sueños se analiza el impacto cuantitativo y cualitativo de las migraciones transoceánicas e intracontinentales en México en el período de 1880 y 1914. Su autora, Delia Salazar, destaca la presencia de los grupos nacionales extranjeros más representativos, tanto por su peso numérico como por su importancia socioeconómica, a saber: españoles, italianos, franceses, británicos, alemanes, rusos, chinos, libaneses, palestinos y japoneses —desde el punto de vista transoceánico— y estadounidenses, guatemaltecos, beliceños y cubanos —si atendemos a su procedencia americana. Se trata, sin duda, de la obra más completa y minuciosa publicada hasta el momento sobre la presencia extranjera en México a través de las estadísticas nacionales. Sin embargo, más allá del exhaustivo recuento emanado de los Censos Nacionales de Población que se aborda estas páginas, la autora hace gala, además, de un conocimiento profundo de la literatura producida en dicho país sobre la población foránea, tanto la contemporánea al período en cuestión (memorias oficiales, geografías económicas, descripciones de viajeros, publicaciones dirigidas a estimular la inversión extranjera en México y directorios comerciales e industriales, entre otros), como la historiografía que se ha ocupado de estos temas en las últimas décadas desde diversos puntos de vista. Una vez más, pues, se demuestra de forma palpable a través de este libro la intensa atracción que dicha presencia extranjera —numéricamente exigua a lo largo de la historia frente al conjunto de la población mexicana— ha generado y sigue generando en México y en sus ámbitos académicos. La cronología elegida en esta obra justifica, en palabras de la autora, «los límites temporales del movimiento migratorio transoceánico en México» (p. 32), el momento de mayor auge y libertad migratoria para los extranjeros «que escogieron México como patria adoptiva» (p. 77) ya fuera temporal o definitivamente, a lo que contribuyó la política de corte liberal del porfiriato (1876-1911) que abrió las puertas no sólo a los inmigrantes sino también a los capitales externos que propiciaron una época de fuerte desarrollo económico basado sobre todo en las actividades agroexportadoras. Dicha temporalización comporta, asimismo, un reto metodológico importante, en tanto se trata de un período estadísticamente endeble «casi considerado preestadístico», que se ha tendido, por tanto, a dejar en el olvido y que Salazar rescata a partir de una reconstrucción crítica desde los materiales disponibles. Frente a las fuentes tradicionales de estimación de los desplazamientos internacionales de población en el período de la oleada migratoria masiva (ca. 1880-1930) —nos referimos, por supuesto, al registro de entradas y salidas de pasajeros—, las estadísticas censales nacionales han permitido incluir a los pasajeros que ingresaron al país por vía terrestre desde otras latitudes del continente americano, cuya nacionalidad no había sido registrada en un largo período en otro tipo de fuentes. De este modo, a pesar de sus variaciones, las series obtenidas de la estadística anual ofrecen un primer acercamiento a las tenden- Revista de Indias-Num 257-Goyo.indd 306 04/04/2013 10:43:04 Revista de Indias, 2013, vol. LXXIII, n.º 257, 267-322, ISSN: 0034-8341 RESEÑAS 307 cias generales seguidas por los flujos más significativos de inmigrantes tales como el volumen, ritmo y duración de las entradas. Los censos periódicos, por su parte, no sólo ofrecen importantes referencias sobre el número, sexo, lugar de nacimiento, nacionalidad y distribución de los extranjeros en sus cifras generales, sino que han resultado particularmente útiles, además, para conocer la preferencia regional de las comunidades foráneas residentes en México, y, lo más importante, han permitido a la autora confeccionar un conjunto de cuarenta y cinco mapas ubicados en un apéndice final —tal vez su aportación metodológica más original y meritoria— que vinculan los datos censales con la división territorial del país, muestran la distribución de cada grupo y ofrecen, en definitiva, una suerte de atlas de la presencia extranjera en México en el tránsito del siglo XIX al XX (pp. 370-415). El hecho de que los datos censales se contrasten de manera constante con otro tipo de fuentes de carácter cualitativo le da juego a Salazar para analizar la actividad económica desarrollada por los distintos grupos extranjeros; así, por ejemplo, encontramos diversas reconstrucciones detalladas por sectores económicos gracias a los apellidos de empresarios y profesionales, las firmas de casas comerciales, bancarias y de servicios, transportes, industrias, sociedades agrícolas y extractivas de las demarcaciones territoriales que mostraron mayor concentración de extranjeros en los censos de 1895 a 1910. La importancia que adquiere la variable geográfica se refleja, sin duda, en la estructura de la obra. Después de tres capítulos de carácter general, en los cuáles Salazar contextualiza detalladamente el fenómeno de la inmigración transoceánica e intracontinental en el marco de la historia mundial, latinoamericana y mexicana, así como su forma y comportamiento en las distintas regiones de origen y destino (y que suponen, esencialmente, un repaso de lo ya sabido sobre la historia de las migraciones en esa época a partir de algunas lecturas ya clásicas), los siguientes siete apartados que conforman el libro (donde se expande verdaderamente la investigación histórica realizada por la autora), se dividen en función de las distintas áreas geográficas de origen de los inmigrantes, desde aquellos de más larga tradición en México, los españoles, y culminando con los trasvases de origen americano más novedosos y significativos regionalmente en el período estudiado. Tal vez el enfoque más interesante desde el cual se aborda la primera parte del libro descansa en la recurrencia con la que Salazar se cuestiona el papel de México en cuanto a la atracción de inmigrantes en el contexto de las naciones receptoras de América Latina, así como su fracaso relativo frente a otras experiencias continentales y frente a los empeños gubernamentales y la implantación de políticas públicas de atracción de población foránea. Cada uno de los siete capítulos centrales, por otra parte, persigue mostrar la diversidad de flujos y comportamientos de los inmigrantes, clasificados por su nación de origen y procedencia regional, siguiendo en gran medida los indicadores estadísticos publicados por la Dirección General de Estadística de México y, como dijimos, las aportaciones de diversos estudiosos. Además, se enfatizan los rasgos más distintivos de cada grupo y subgrupo en el país y su distribución interna a largo plazo. Ninguno de estos datos ha sido sometido, y así lo aclara la autora desde un Revista de Indias-Num 257-Goyo.indd 307 04/04/2013 10:43:04 Revista de Indias, 2013, vol. LXXIII, n.º 257, 267-322, ISSN: 0034-8341 308 RESEÑAS principio, a procedimientos de corrección, usuales en demografía, o contrastación a través de indicadores obtenidos del comportamiento de otras poblaciones susceptibles de comparación estadística, todo ello en aras de una mayor sencillez y claridad expositiva. La principal aportación de la obra, pues, su mayor originalidad, deriva, por tanto, de su afán de concentración y su sistematicidad a la hora de presentar la información más relevante sobre la presencia extranjera en México en su conjunto, así como la combinación ciertamente equilibrada de datos provenientes de fuentes de muy diversa naturaleza, datos fragmentarios muchos de ellos, con los cuales reelaborar armónicamente el mapa de la inmigración foránea en el tiempo de mayor afluencia de la misma en México. Alicia Gil Lázaro Universidad de Sevilla Sánchez Andrés, Agustín y Herrera León, Fabián, «Contra todo y contra todos». La diplomacia mexicana y la cuestión española en la Sociedad de naciones, 1936-1939, Tenerife, Idea, 2011, 420 pp. Las relaciones entre España y México reproducen las complejidades propias de la separación entre dos países unidos durante varios siglos por profundos vínculos, cuya existencia se ha prolongado en muchos casos más allá de la desaparición de los lazos coloniales. No resulta sorprendente que la historia de las relaciones entre España y el México independiente haya despertado el interés de los historiadores de ambas orillas del Atlántico, dando lugar a una copiosa bibliografía sobre este tema. Dentro de este campo, la historia del exilio y de la política mexicana hacia la Guerra Civil española ha suscitado un interés especial, lo que ha dado lugar, durante la última década, a un debate historiográfico especialmente intenso, en el que el libro de Agustín Sánchez Andrés y Fabián Herrera León constituye la última aportación a este debate. La obra analiza la posición adoptada por México en la Sociedad de Naciones hacia la Guerra Civil Española y estudia los factores que llevaron al gobierno de Lázaro Cárdenas a alinearse con el gobierno republicano, en el marco de la política interna y externa del cardenismo. Para ello, los autores inciden tanto en las problemáticas domésticas y exteriores del régimen cardenista, como en la propia evolución de las relaciones hispano-mexicanas a partir de la proclamación de la Segunda República. En el primer capítulo se analiza la compleja relación del México revolucionario con la Sociedad de Naciones, desde la exclusión de este país en 1919 hasta su tardío ingreso en 1931, con la ayuda de la diplomacia española. En esta línea, se demuestra como la estrecha alianza diplomática establecida a partir de este momento por ambos gobiernos en el organismo ginebrino obedeció a una estrategia encaminada a tratar de instrumentalizar a la Sociedad de Naciones para alcanzar algunos de los objetivos de la política exterior de los dos países. En el caso de México, su objetivo primordial fue mediatizar las relaciones del México revolucionario con las grandes potencias, Revista de Indias-Num 257-Goyo.indd 308 04/04/2013 10:43:04