scieee Open visual document viewer

El universalismo trágico de Isaiah Berlin

Panea Márquez, José Manuel

Full text

Laguna, núme o ex ao dina io (1999), pp. 147-157 EL UNIVERSALISMO TRÁGICO DE ISAIAH BERLIN José Manuel Panea Má quez Sin duda alguna, el p oblema del uni e salismo a a iesa g an pa e de la p oducción ilosó ica de Isaiah Be lin. Como es bien sabido, Isaiah Be lin ue un un pensado p o unda- men e in e esado po el desa ollo de las ideas mo ales y polí icas en el seno de su p opia his o ia. Así pues, no hay cues ión ocada po Be lin en la que no encon emos un in e locu o di ec o con el que en able una discusión o un diálogo. Es lo que hace con Maquia elo, Vico, He de o Ma x, po ci a sólo algunos de los nomb es más des acados de en e los muchos que na egan po sus lúcidos esc i os. Pe o a pesa de la cla idad exposi i a que le ca ac e iza, el p oblema del uni e salismo en Be lin demanda de noso os un es ue zo de es uc u ación y sín esis, pues aun cuando a a iesa, como apun ábamos, g an pa e de su p oducción ilosó i- ca, no es, po así deci lo, un capí ulo ácilmen e localizable den o de la misma, sino que dicha p oblemá ica i á omando cue po y o ma al hilo de cues iones como el nacionalismo, la búsqueda del ideal, el oman icismo, la Ilus ación, el plu alismo, el ela i ismo 1 , la libe - 1 Resul a esencial dis ingui , pa a Be lin el plu alismo del me o ela i ismo. Quizás algunos ex os se i án de acla ación pa a an impo an e dis inción: «A es a doc ina se la llama plu alismo. Hay muchos ines, muchos alo es úl imos, obje i os, algunos incompa ibles con o os, que pe siguen di e en es sociedades en di e en es épocas, (...). Es os ines pueden se incompa ibles, pe o su a iedad no puede se ilimi ada, pues la na u aleza de los homb es, aunque di e sa y suje a al cambio, debe posee cie o ca ác e gené ico pa a que pueda llamá sele humana. Es o jus i ica, a o io i, di e encias en e cul u as en e as. Hay un lími e pasado el cual ya no podemos en ende qué pe sigue una c ia u a de e minada; qué clase de eglas sigue en su compo amien o; qué signi ican sus ges os. En ales si uaciones, cuando se ompe la posibilidad de comunicación, hablamos de as o no, de humanidad incomple a. Pe o den o de los lími es de la humanidad la a iedad de ines, aunque sea ini a, puede se amplia. (...) El ela i ismo es una cosa di e en e: es, en mi opinión, una doc ina según la cual el juicio de un homb e o un g upo, dado que es a i mación o exp esión de un gus o, o una ac i ud emo i a o un pun o de is a, es sólo lo que es, sin ninguna co espondencia obje i a que de e mine su e acidad o alsedad. A mí me gus a una mon aña, a i no; a mí me encan a la his o ia, a él le pa ece un camelo: odo depende del pun o de is a de cada uno». I. Be lin, «El supues o ela i ismo del pensamien o eu opeo del siglo XVIII», El us e o cido de la humanidad. Ba celona, Península, 1992, pp. 92-93. Po eso mismo el ela i ismo no es la única al e na i a posible al uni o mi a ismo. C . ibid., p. 100. En o o luga 12.pmd 25/02/2013, 11:31147 JOSÉ MANUEL PANEA MÁRQUEZ148 ad2, el ca ác e ágico de oda decisión mo al y polí ica, cues iones odas que an a cons i ui los pila es eó icos sob e los que se i á edi icando su pensamien o. Pe o si u ié amos que des aca alguno de sus abajos, como aquel donde la cues ión del uni e salismo apa ece más explíci amen e abo dada, al ez pudie a se - i nos «La unidad eu opea y sus icisi udes»3, en el que emos la p oblemá ica pe - ec amen e cen ada y dispues a pa a ul e io es desa ollos. Las palab as con las que Be lin ab e dicho abajo nos pa ecen muy escla ecedo as pa a comp ende la p eocupación undamen al que alien a sus in e eses eó icos: «A es as al u as es un melancólico luga común que ningún siglo ha is o una ma anza an con inuada y despiadada de unos se es humanos po o os como el nues o. Compa adas con ella, has a las gue as de eligión y las campañas napoleónicas pa ecen locales y humani a- ias»4. Como e emos, de ás del empeño eó ico be liniano anida la p eocupación de ad e i nos los luga es po donde ansi an el ana ismo, la gue a y oda o a uen e de su imien o humano. Según I. Be lin, la segunda mi ad del siglo XVIII ma ca una echa en o no a la cual podemos habla de un an es y de un después bien di e enciados en lo e e en e a nues as ideas sob e los ines de la ida. En el an es hab ía que hace hincapié en la isión del mundo como un odo único e in eligible, así como en la idea de una na u a- leza humana común a iculada en o no al concep o de azón. Pe o es es a conciencia la que en a en c isis a pa i de la segunda mi ad del siglo XVIII, y cuyos ecos inun- dan el siglo XX, en el que «(...) ya no se da po supues a es a p e ensión de uni e sa- lidad, ni de la azón, ni de ningún o o p incipio(...)»5. Un cla o ejemplo de ello es, pa a Be lin, el ascismo y el nacionalsocialismo, que no espe an la comp ensión de sus obje i os sencillamen e po que quien no pe enezca a la aza no puede nunca, aquejado de c ónica e ine i able in e io idad, aspi a a comp ende los6. El ascismo es la exp esión ex ema de odo nacionalismo, pa a quien la nación iene una misión única, a la ez que pa e del con encimien o de que mis dioses, mis alo es es án en en ados con los de los o os y no hay más salida al con lic o que la gue a, en e ejempli ica así qué es el ela i ismo: «El ela i ismo man iene: ‘los nazis c een en los campos de concen ación, y noso os no’, y no hay más que habla ». I. Be lin, Isaiah Be lin en diálogo con Ramin Jahanbegloo, Mad id, Anaya & Ma io Muchnik, 1993, p. 142. 2 Tema que, como es bien sabido, e eb a odo su pensamien o, y que, po su ampli ud, me ece un es udio apa e. C . I. Be lin, Cua o ensayos sob e la libe ad, Mad id, Alianza, 1988. Pa a una discusión del ema, c . P. Badillo O´Fa ell, ¿Qué libe ad? En o no al concep o de libe ad en la ac ual iloso ía polí ica b i ánica. Mad id, Tecnos, 1991. 3 C . I. Be lin, «La unidad eu opea y sus icisi udes» (1959), El us e o cido de la humanidad, ci ., pp. 167-194. 4 Ibid., p. 167. 5 Ibid., p. 168. 6 C . Ibid.. 12.pmd 25/02/2013, 11:31148 EL UNIVERSALISMO TRÁGICO DE ISAIAH BERLIN 149 naciones o en e indi iduos7. Al ma gen de los ac o es que dan o igen a la conciencia nacionalis a, y que iene pa a Be lin su génesis en la expe iencia de la humillación, del o gullo p opio he ido, lo que in e esa des aca aho a es que la di isión de la humani- dad en e los p opiamen e homb es y o a clase de se es, de azas y cul u as in e io es, «(...) es algo nue o en la his o ia humana. Es un echazo de la humanidad común, una p emisa sob e la que se había apoyado odo el humanismo p e io, eligioso y secula . Es a nue a ac i ud pe mi e a los homb es conside a a muchos millones de semejan es suyos no del odo humanos, ma a les sin ningún emo dimien o de conciencia, sin ninguna necesidad de in en a sal a les o ad e i les»8. Pe o si el deseo ehemen e de ma ca di e encias, de le an a mu os in e humanos ha gene ado desas es, no po ello el p esupues o uni e salis a de una na u aleza humana común me ece odo ipo de bendiciones, sin media ma ización alguna. El p opio Be lin ha á explíci o que la conciencia que en la segunda mi ad del XVIII en a en c isis, a sabe , la idea de que los p oblemas ela i os a cómo debemos i i son suscep ibles de una solución, y sólo de una, pues la e dad eó ica y p ác ica sólo puede se una, es a conciencia, nos di á Be lin, no es á lib e de e ibles es agos. En e ec o, pa a es e modo de e las cosas, si un p oblema es á bien o mulado iene que pode encon a se la solución al mismo. Algunos han pensado que es a espues a es á en Dios, o os en la me a ísica acional, o os en la adopción del mé odo cien í ico. Pues bien, sea cual sea el modo de esol- e lo, pa a es a men alidad lo de ini i o es que odo p oblema sólo admi e una solu- ción e dade a. De mane a que es a con icción p o unda en la exis encia de la e dad y en las posibilidades pa a da le alcance, an o en la eo ía como en la p ác ica, am- bién dejó la pue a abie a al ana ismo y al en en amien o. En palab as de Be lin, «Se lib aban gue as de ex e minio po soluciones i ales que se p e endían au én icas a es os p oblemas decisi os. Lo que es aba en juego e a, después de odo, la solución de las cues iones más p o undas y más impo an es que podía plan ea se un se huma- no, la e dade a o ma de i i ; (...) pues halla la e dad y i i de acue do con ella e a sin duda el obje i o undamen al de cualquie a capaz de pe segui lo. És a e a la e de los pla ónicos y de los es oicos, de los c is ianos y de los judíos, los musulmanes y los deís as y los acionalis as a eos»9. Así pues, el pun o de is a an iguo, que llega has a la Ilus ación, descansaba, pa a Be lin, en es supues os básicos. P ime o, que odos los p oblemas de alo se pueden esol e obje i amen e; segundo, que las e dades uni e sales son accesibles a los se es humanos; e ce o, que los alo es e dade os no pueden choca en e sí. En sín esis, se a aba, como ya hemos dicho, de la ce idumb e de que pa a cada p oblema hay una solu- ción y solo una. Po an o, la concepción ágica de la acción es algo que no cuen a pa a es a pe spec i a: «Una de las consecuencias de es os supues os básicos(...) es que con lic o 7 C . ibid., pp. 168-169. 8 Ibid., p. 171. 9 Ibid., p. 173. 12.pmd 25/02/2013, 11:31149 JOSÉ MANUEL PANEA MÁRQUEZ150 y agedia no son in ínsecos a la ida humana. La agedia (a di e encia del me o desas e) consis e en con lic os en e acciones humanas, o pe sonajes, o alo es. Si se puede da solución a odos los p oblemas, po p incipio, y odas las soluciones son compa ibles, ales con lic os son po p incipio e i ables siemp e» 10 . El p oblema, pa a Be lin, de es e plan ea- mien o, es que ald ía más pa a san os y ángeles que pa a homb es 11 . Pues bien, lo que in e esa des aca es que es a conciencia es la que empieza a esqueb aja se en la segunda mi ad del siglo XVIII. Y en es e p oceso de descomposi- ción del mi o de la solución inal ienen mucho que deci las iloso ías de Vico y He de . Pe o no es es e el momen o de en a en el análisis de es a cues ión 12 . In e esa aho a des aca que es e esqueb ajamien o del pun o de is a adicional alcanza un momen o de desa ollo decisi o en o no a 1820. Poe as y ilóso os, sob e odo en Alemania, u den los hilos de la conciencia omán ica: ya no impo a la e dad o alsedad de un ideal, sino la p opia y iel adsc ipción a él 13 . Se impone una isión de la ida como ob a de a e, que se ex iende a la mo al y a la polí ica: los alo es no se descub en, se c ean, se in en an, y en e al sabio p o esional eme ge la igu a del hé oe omán ico, iel a su ideal p opio. Es e pun o de is a lo encon amos en Fich e, Schlegel, By on, Schille , y llega á has a Nie zsche. El homb e es aho a un demiu go, un c eado sin lími es. El iejo ideal de una ida común se hace añicos; la agedia, el con lic o de alo es es insupe able, y no hay ajus e acional posible: sólo cabe el duelo 14 . Po ello, en un len- guaje que nos de uel e a la p oblemá ica ac ual esc ibe Be lin: «Todos los ines son iguales; los ines son lo que son, los homb es pe siguen lo que pe siguen, y no hay modo de es ablece je a quías obje i as álidas pa a odos los homb es y odas las cul- u as. El único p incipio que debe se sac osan amen e obse ado es el de que cada homb e iene que se iel a sus p opios obje i os, aun a cos a de des ucción, desas e, mue e. És e es el ideal omán ico en su o ma más plena, más aná ica» 15 . 10Ibid., p. 176. 11 Pa a Be lin, la búsqueda de la pe ección es una ece a pe ec a pa a de ama sang e. Pe o no hay soluciones pe ec as, ni en la p ác ica, ni en la eo ía. Aho a bien, no sólo se a a de una idea pelig osa, sino concep ualmen e inin eligible. Po eso le gus a an o a Be lin ci a el céleb e ex o de Kan , según el cual, de una made a an e o cida como es el homb e, no es posible que salga nada comple amen e ec o. C . I. Be lin, «La pe secución del ideal», El us e o cido de la humanidad, ci ., pp. 32-33 y 37. 12 Pa a un amplio y minucioso desa ollo de es as cues iones, c . los abajos de J.B. Díaz U mene a, Indi iduo y acionalidad mode na. Una lec u a de Isaiah Be lin, Se illa, Sec e a iado de Publicaciones de la Uni e sidad de Se illa, 1994, caps. IX, X; y J.M. Se illa Fe nández,, «La Vía Vico como p e ex o en Isaiah Be lin: con aco ien e, an imonismo y plu alismo», Cuade nos sob e Vico, 5/6, 1995-1996, pp. 261-282. 13 C . I. Be lin, El us e o cido de la humanidad, ci ., p. 177. 14 C . ibid., p. 181. 15 Ibid., pp. 181-182. 12.pmd 25/02/2013, 11:31150 EL UNIVERSALISMO TRÁGICO DE ISAIAH BERLIN 151 De mane a que, pod íamos deci noso os, si el ideal an iguo, que culmina en la Ilus ación, iene sus luces y sus somb as, el ideal omán ico ambién p esen a, al mismo iempo, una doble az, luminosa y somb ía. En el plano polí ico, el aspec o más somb ío según Be lin del oman icismo de i a de la conside ación de la polí ica como a e, en donde el demiu go polí ico impone su olun ad a su ma e ia p ima, es deci , a se es humanos sin alen o, que desconocen sus posibilidades16. Pe o pa a Be lin, es a conciencia omán ica, de la que se alimen a el nacionalismo, que en su ca ác e más ex emo es a á a un paso del ascismo, es la que ha á imposible la unidad eu o- pea: «Eso es la gue a de odos con a odos —esc ibe— y el inal de la unidad eu o- pea. Las ue zas i acionales se si úan así po encima de las acionales, pues lo que no puede c i ica se y en e a lo que no hay apelación posible es más con incen e que lo que puede analiza la azón (...)»17. En e ec o, como ya se hab á ap eciado, Be lin se ha pues o en gua dia con a el uni e salismo sin ma ices que culmina en la Ilus a- ción, con a el mi o de la solución ideal o alizado a, que empezó a esqueb aja se en la segunda mi ad del siglo XVIII, pe o igualmen e se ha pues o en gua dia con a los aspec os más somb íos, po encialmen e más des uc i os, de la conciencia omán ica. Aho a bien, en su denuncia de esa gue a de odos con a odos, a la que nos conduce la conciencia omán ica desbocada, la e el deseo de un uni e salismo capaz, y es o nos pa ece undamen al, de se i de ma co pa a una concepción plu alis a de los ines de la ida, sin pe de de is a el ca ác e eminen emen e ágico que oda deci- sión mo al y polí ica compo a. Po ello, no podemos e a Be lin como a un me o pensado libe al que de iende el plu alismo, sin más18. Su plu alismo iene que se ubicado en su doble c í ica, an o al uni e salismo ap oblemá ico de la adición occi- den al, como en e al ideal indi idualis a desbocado del oman icismo. No obs an e, el oman icismo ambién nos b inda un ma e ial ap o echable pa a con igu a ese, pod íamos llama lo así, uni e salismo ágico que a odas luces se hace necesa io de ende según Be lin, a menos que no que amos ex ae ninguna lección de nues o e ible pasado y p esen e his ó ico. La in uición básica del oman icismo, según la 16 «Es o es lo que jus i ica ac os que de acue do con una mo al an e io pod ían cali ica se de in omisión b u al, impe ialismo, aplas amien o y mu ilación de se es humanos indi iduales po la glo ia de un conquis ado , o un Es ado, o una ideología, del genio de la aza», ibid., p. 183. 17 Ibid., p. 184. 18C eemos que el plu alismo agonis a de Be lin, como lo ha llamado John G ay en su excelen e lib o, (Isaiah Be lin, Valencia, No a o es, 1996), aun siendo la e dad más p o unda del pensamien o de Be lin (c . p. 213), esul a incomple o, no se en iende bien sino en el con ex o de lo que noso os hemos llamado uni e salismo ágico, pues sólo den o de es e con ex o se hace in eligible, en el esquema be liniano, el plu alismo como al e na i a al ela i ismo. Po ello no nos ex aña que en el excelen e es udio de G ay, el «ho izon e humano común» al que se e ie e Be lin sea a ado de un modo un an o ago y se a i me, con a iamen e a lo que pensamos noso os, que es un p oblema no esuel o en Be lin (c . ibid. p. 208). 12.pmd 25/02/2013, 11:31151 JOSÉ MANUEL PANEA MÁRQUEZ152 cual el homb e es á po encima de odo ideal abs ac o, y no puede se sac i icado a él, o dicho de o o modo, la esis kan iana del homb e como in en sí mismo se á pa a Be lin el cen o de g a edad pa a ese ma co uni e sal que la ci ilización ha de es uc- u a al obje o de posibili a el desa ollo y con i encia de dis in as cul u as. Be lin sabe que la a ea no es ácil, pe o que las al e na i as a dicha a ea son o la me a imposición de una cul u a sob e el es o, es deci , una sue e de colonización cul u al, o bien la gue a de odos con a odos. Con ealismo y sin au oengaño esc ibe: «El uni e so no es un ompecabezas, cuyos agmen os p e endemos o dena , con enci- dos de que exis e un o den, y solo uno, de acue do con el cual deben encaja odos. Nos encon amos con alo es en con lic o; el dogma de que deben concilia se de al- gún modo, en algún luga , es una me a espe anza piadosa; la expe iencia demues a que es also. Tenemos que elegi y al elegi una cosa pe demos o a, al ez i emisi- blemen e»19. Be lin sub aya la di icul ad de nues o e o, pe o c ee que la esponsabi- lidad del in elec ual es iba en sub aya los p oblemas que ci cundan al desa ío, p o- blemas que no po ello lo con ie en en una me a inalcanzable e inú il. Y no solo ello: se a a de un desa ío inexcusable. Be lin insis e sob e la necesidad de oma concien- cia del ca ác e ágico de oda decisión mo al, así como de la necesidad de alcanza un equilib io, po p eca io que sea20, que haga en e al su imien o21. En e ec o, po 19 I.Be lin, El us e o cido de la humanidad, ci ., p. 190. 20 Pa iendo de la con icción de que la idea de un mundo ideal, en el que las soluciones es án a monizadas, es imposible concep ualmen e hablando, concluye Be lin, «(...) en onces, quizá lo mejo que uno puede hace es in en a omen a algún ipo de equilib io, necesa iamen e ines able, en e las di e en es aspi aciones de di e en es g upos de se es humanos(...) y omen a en e ellos el máximo g ado posible de comp ensión y en endimien o, que p obablemen e no llega án nunca a se comple os». («La decadencia de las ideas u ópicas en Occiden e», El us e o cido de la humanidad, ci ., p. 63). 21 La esis del equilib io p eca io o ines able nos pa ece esencial den o de su isión del plu alismo y del ca ác e ágico de oda decisión mo al y polí ica. No hay, pues, o a o ma de abo da el inexcusable con lic o de alo es, siemp e con la mi a pues a en la e i abilidad del su imien o: «¿Cómo elegi en e posibilidades? ¿Qué y cuán o ha de sac i ica se a qué? Yo c eo que no hay una espues a cla a. Pe o las colisiones, aunque no pueden e i a se, se pueden sua iza . Las p e ensiones pueden equilib a se, se puede llega a comp omisos(...) Deben es ablece se p io idades, nunca de ini i as y absolu as. La p ime a obligación pública es e i a el su imien o ex emo. (...) Tenemos que es a dispues os, po an o, a hace eso que llaman concesiones mu uas(...) Las soluciones u ili a ias son e óneas a eces, pe o yo sospecho que son bene iciosas con mayo ecuencia. Lo p e e ible es, como no ma gene al, man ene un equilib io p eca io que impida la apa ición de si uaciones desespe adas, de al e na i as insopo ables. Ésa es la p ime a condición pa a una sociedad decen e(...). («La pe secución del ideal», ci ., pp. 35-36. C . ambién, I. Be lin, Isaiah Be lin en diálogo con Ramin Jahanbegloo, ci ., p. 189). 12.pmd 25/02/2013, 11:31152 EL UNIVERSALISMO TRÁGICO DE ISAIAH BERLIN 153 insípida que pueda se , como apun a Be lin22, no hay o a al e na i a posible pa a el con lic o que alcanza es e equilib io p eca io, que siemp e demanda á de noso os nues o empeño po man ene lo y cuyos e e en es son la e i ación del su imien o y el omen o de la solida idad en e a él23. La expe iencia del ho o en nues o siglo p esen e, y es o que emos sub aya lo, ha impulsado la conciencia de la necesidad de ea i ma la azón. Pe o no se a a de un e o no a un ideal iejo: nada uel e a su pun o de pa ida, nos dice Be lin. La his o ia siemp e nos da alguna lección de la que ap endemos algo po muy o pes que que amos se . De mane a que se p egun a Be lin: «¿Qué ha b o ado de los holocaus os ecien es? Algo que se ap oxima a un nue o econocimien o en Occiden e de lo que son alo es uni e sales i mes que pueden conside a se cons i u i os de los se es humanos en cuan o ales»24. Pues bien, nos pa ece que el econocimien o be liniano de la necesidad de acep a unos alo es uni- e sales cons i u i os de los se es humanos, apoyado en la expe iencia his ó ica del su imien o y de su echazo, es, a nues o juicio, un aspec o esencial de su pensamien- o que co e el iesgo de ol ida se o eclipsa se cuando se insis e en su plu alismo. Pe o 22 «No hay salida: debemos decidi cuando decidimos; no se puede e i a a eces co e iesgos mo ales. (...) Pe o, en úl imo é mino, no es algo que dependa de un juicio pu amen e subje i o(...). Hay, si no alo es uni e sales, sí al menos un mínimo sin el que las sociedades di ícilmen e pod ían sob e i i . Pocos que ían de ende hoy la escla i ud o el asesina o i ual o las cáma as de gas nazis o la o u a de se es humanos po gus o o po p o echo o incluso po el bien polí ico; (...) Hab á choques sociales y polí icos, cla o, (...). Pe o pueden, c eo, educi se al mínimo p omo iendo y man eniendo un inquie o equilib io, cons an emen e amenazado y que hay que es au a cons an emen e...; sólo eso, insis o, cons i uye la condición p e ia pa a unas sociedades decen es y un compo amien o mo al acep able, de o o modo nos ex a ia emos sin emedio. ¿Un poco insípido como solución, di éis? ¿No es de ese ma e ial del que es án hechas las llamadas a la acción de los di igen es inspi ados? Sin emba go, si hay algo de e dad en es e pun o de is a, quizás eso bas e». («La pe secución del ideal», ci .,pp. 36-37). 23 Es amos an e un aspec o muy in e esan e del pensamien o de Be lin, an p eocupado po delimi a , al menos en sen ido nega i o, los lími es de ese ho izon e que es la humanidad común. Y en es e eje cicio de delimi ación, la e i ación del su imien o, y el omen o de la solida idad juegan un papel esencial: «Pe o si es cie o que no odos los ines humanos úl imos son necesa iamen e compa ibles, quizá solo puede habe opciones no egidas po un p incipio decisi o, algunas de ellas dolo osas, an o pa a el agen e como pa a o os. De es o se segui ía que la c eación de una es uc u a social que e i ase, como mínimo, al e na i as mo almen e inadmisibles y omen ase, como máximo, la solida idad ac i a en la pe secución de obje i os comunes, al ez uese lo mejo que pudiesen p e ende alcanza los se es humanos, si no se ep imen así demasiados obje i os humanos igualmen e álidos». («La apo eosis de la olun ad omán ica: la ebelión con a el mi o de un mundo ideal», El us e o cido de la humanidad, p. 220). 24 I. Be lin, «La unidad eu opea y sus icisi udes», ci ., p. 191. 12.pmd 25/02/2013, 11:31153 JOSÉ MANUEL PANEA MÁRQUEZ154 lo que que emos deja bien cla o es que plu alismo y uni e salismo —en el sen ido ma izado al que nos es amos e i iendo— son un pa indesligables en el esquema ilosó ico de Be lin. La conmoción que ha p oducido la expe iencia del ho o habla, pues, de una humanidad común, de un uni e so de alo es compa idos más allá de oda di e encia cul u al. Es a es, en sín esis, su más p o unda con icción: «¿Qué alo- es son és os? ¿Cuál es su condición y po qué debe íamos acep a los? ¿Es posible que, como han sos enido algunos exis encialis as y nihilis as adicales, no exis an a- lo es humanos y aún menos, alo es eu opeos? Los homb es se en egan y se comp o- me en sin más, sin ningún mo i o. Yo me consag o a se poe a, y ú a se e dugo: ésa es mi elección y és a es la uya, y no hay no mas obje i as de acue do con las cuales puedan g adua se es as elecciones, po las que mi mo al sea supe io o in e io a la uya. Elegimos como elegimos, eso es lo único que puede deci se; y si es o lle a a choque y des ucción, es una ealidad del mundo que hay que acep a lo mismo que se acep a la ley de la g a edad, algo que es inhe en e a las di e sas na u alezas de cul u- as o naciones u homb es di e sos. Que es o no es un diagnós ico álido lo ha demos- ado cla amen e sin i más lejos la sensación de ho o inmensa y gene alizada que han p o ocado los excesos del o ali a ismo. El hecho de esa conmoción mues a que exis e una escala de alo es de acue do con la cual i e de hecho la mayo ía de la humanidad (y en pa icula de los eu opeos occiden ales), i e no me amen e de o - ma mecánica o po hábi o sino como pa e de lo que en sus momen os de au oconciencia cons i uye la na u aleza esencial del homb e»25. Pe o que emos apun a que Be lin no aza unas líneas de ini o ias, en sen ido posi i o, de qué es humano. Be lin huye de la en ación iden i icado a que pod ía monopoliza la de inición de nues a humanidad común. Sin emba go, no enuncia a ad e i que hay unas on e as más allá de las cuales ya no podemos econoce una acción como humana: hab íamos aspasado los lími es, más allá de los cuales, nues a humanidad se es uma y sólo puede habla se de b u alidad, a bi a iedad, bes ialismo. Pa a Be lin es á muy cla o, pues, que hay una na u aleza ísica común iden i icable en odo homb e, con independencia de su aza o cul u a. «Pe o —añade— hay además cie as p opiedades mo ales que ambién o - man pa e p o unda de lo que concebimos como na u aleza humana»26. En e ec o, la expe iencia y la condena his ó ica del su imien o así lo a alan. En es e momen o, Be lin nos apo a su e lexión más in e esan e en cla e humanis a. Su esis puede esumi se así: hay una plu alidad de ines y de alo es, y es os, además, son incon- mensu ables. Aho a bien, es a a iedad y plu alidad de ines y alo es es án suje os a una condición: no pueden aspasa los lími es de lo que conside amos humano. Lo humano no es de inido, no es asumido bajo un de e minado modelo. Pe o sí es consi- de ado como lími e nega i o, como ho izon e c í ico. No puedo ence a en una de i- nición, da con enido ijo a qué en iendo po humano, pe o sí puedo señala lo que 25 Ibid.. 26 Ibid., p. 192. 12.pmd 25/02/2013, 11:31154 EL UNIVERSALISMO TRÁGICO DE ISAIAH BERLIN 155 desde luego es inhumano, y es o no es poco. Fomen a la c ueldad, la a bi a iedad, el su imien o, au oexpulsa a esa o ma de ida de su conside ación como humana, y en es e sen ido la o na mo almen e ilegí ima. Es e azonamien o es el que hace compa i- ble en Be lin una concepción plu alis a de los ines y del bien, con una concepción de los alo es como obje i os y uni e sales. Pe o dejemos que sea el p opio Be lin quien lo exp ese: «Si encon amos indi iduos que simplemen e disc epen de los o os es- pec o a los ines de la ida, que p e ie en la elicidad a la abnegación, o el conoci- mien o a la amis ad, les acep amos como se es humanos semejan es a noso os, po - que su concepción de lo que es un in, los a gumen os que esg imen pa a de ende sus ines, y su compo amien o gene al, en an den o de los lími es de lo que conside a- mos humano. Pe o si encon amos a alguien que no pueda en ende po qué (po u ili- za un ejemplo amoso) no debe ía des ui el mundo pa a ali ia un dolo en su dedo meñique, o alguien que no e ealmen e que haya nada de malo en condena al inocen- e o aiciona a amigos o o u a a niños, nos encon amos con que no podemos discu i con gen e así, no an o po que nos ho o ice como po que pasamos a conside- a los en cie o modo inhumanos: los llamamos idio as mo ales. A eces los ence a- mos en manicomios. Es án ue a de las on e as de la humanidad en el mismo g ado en que lo es án las c ia u as que ca ecen de alguna de las ca ac e ís icas ísicas míni- mas que con o man a los se es humanos»27. Po o a pa e, Be lin econoce que cuan- do p e endemos señala esas on e as de lo humano, no con amos con o o ibunal que el de la expe iencia his ó ica, pues his ó icamen e somos es igos de las condenas que el su imien o ha cosechado. Po ello, esc ibe, «(...) no conocemos ningún ibu- nal, ninguna au o idad, que pudiese, a a és de algún p ocedimien o econocido, pe - mi i a los homb es p es a also es imonio, o o u a lib emen e, o asesina a o os homb es po place ; no podemos concebi que se modi iquen o se echacen es as no mas o p incipios uni e sales; dicho de o o modo, no los conside amos algo que lib emen e hubiésemos decidido acep a noso os, o hubiesen decidido acep a nues- os an epasados, sino más bien como p esupues os del se humano, de i i en un mundo común con o os, de econoce les, y de que nos econozcan, como pe sonas»28. Admi e Be lin que odo es o implica e o na a la idea an igua del de echo na u al, pe o no ya po azones me a ísicas o eológicas. Se a a an sólo de pe ca a se de que si nues os alo es pueden goza de un since o econocimien o han de pode se econocibles como humanos, o, dicho de o o modo, no pueden cae den o de la ca ego ía his ó ica de lo inhumano: «Po an o —añade Be lin—, habla de nues os alo es como obje i os y uni e sales no equi ale a deci que exis a algún código obje- i o, que se nos haya impues o desde ue a, que no podamos queb an a po que no lo hicimos noso os; equi ale a deci que no podemos e i a acep a esos p incipios bá- sicos po que somos humanos, lo mismo que no podemos e i a (si somos no males) 27 Ibid. 28 Ibid. 12.pmd 25/02/2013, 11:31155