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Religiosidad en tiempos de cambio en el sur de la Península Ibérica (siglos III a.n.e.-III d.n.e)

García Carmona, Rubén

Abstract

Se quiere aquí explorar y arrojar luz sobre los rasgos fenicio-púnicos presentes en la religiosidad romana desarrollada en territorios que conformaron parte de la Hispania Ulterior y con posterioridad la Provincia Hispania Ulterior Bética. Nos referimos a aspectos religiosos de origen semita que estaban ya presentes en la península ibérica con anterioridad a la Segunda Guerra Púnica. Estamos ante un problema de investigación que tan solo desde hace poco tiempo se está abordando adecuadamente, y que además ha estado teñido de bastantes controversias dentro de la historiografía. Todo ello por condicionantes culturales muy arraigados, así como por el aparentemente escaso conocimiento y disponibilidad de las fuentes arqueológicas y literarias. Concretamente, partimos como hipótesis de partida con la base de que la progresiva implantación de Roma en territorios de la Ulterior no frenó ni impidió la continuidad de cultos anteriores, junto con elementos de nuevo cuño que al menos en los siglos II-III d.n.e. se nutren de otros ya presentes. Para ello, recabamos e interpretamos datos relacionados a fin de delimitar el alcance y desarrollo a escala macrorregional. De este modo, contribuimos a realizar una aproximación más adecuada desde el punto de vista histórico y arqueológico a lo que fue la integración del sur peninsular en mundo romano, prestando atención a la esfera social y concretamente el ámbito religioso. Por otra parte, se emplea un amplio repertorio de fuentes relacionadas con prácticas religiosas, tanto de carácter arqueológico como escritas. Todo lo anterior queda agrupado y estudiado en un catálogo de emplazamientos y materiales analizados, con la atención debida al contexto cultural y espacio-temporal, tanto en la introducción previa como en las fichas de cada uno de los lugares. Para precisar, detallamos que dentro de las fuentes arqueológicas se incluyen elementos rituales y votivos, lugares de culto divino y funerario y también representaciones divinas, unas de carácter icónico y otras anicónicas. Como fuentes escritas se incluyen las referencias literarias de autores romanos, al igual que elementos epigráficos con cronología entre los siglos I a.n.e.-III d.n.e. Los resultados obtenidos derivan tanto de nuestro estado de la cuestión como del estudio y análisis del catálogo señalado, a lo que tenemos que añadir un abundante conjunto gráfico y elementos estadísticos. Ha sido necesario delimitar una serie de ámbitos o "planos", como apoyo a una serie de conclusiones finales: 1) el ámbito religioso, con atención a las interrelaciones documentadas entre un amplio conjunto de divinidades fenicio-púnicas y romanas, en el área de estudio, a lo que también unimos una clasificación y contextualización de las diferentes prácticas religiosas documentadas; 2) el ámbito social y territorial, para lo cual hemos elaborado un perfil de los devotos y cómo se desarrollan los cultos en el territorio; 3) periodización del desarrollo de las pervivencias y continuidades documentadas, desde fines de la II Guerra Púnica y toda la época romano-republicana, pasando César y el Principado de Augusto, hasta el Alto Imperio y el siglo III d.n.e. inclusive. Nuestro análisis permite concluir que se dieron fenómenos de pervivencia, interpraetatio y sincretismo en bastantes casos, durante los siglos III a.n.e. – III d.n.e., en el contexto de una acusada semitización en los lugares estudiados, la cual tiene su correlato en la implantación fenicia para momentos bastante anteriores, así como en la influencia cartaginesa durante el IV a.n.e. y el desarrollo de la II Guerra Púnica. Vemos que el cuadrante sur de la Hispania Ulterior muestra claras analogías con otros territorios en los que se documentan también ritos y cultos púnicos, como Levante. Estamos ante un fenómeno que se constata en la religiosidad oficial de grupos de población locales y socioeconómicamente modestos, lo que no quita que esto tenga igualmente lugar en las élites.

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RELIGIOSIDAD EN TIEMPOS DE CAMBIO EN EL SUR DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (SIGLOS III A.N.E. - III D.N.E.) Rubén García Carmona PAIDI HUM-650 Sevilla, 2023 RELIGIOSIDAD EN TIEMPOS DE CAMBIO EN EL SUR DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (SIGLOS III A.N.E. – III D.N.E.) RUBÉN GARCÍA CARMONA (GRUPO PAIDI HUM-650 RELIGIO ANTIQUA. HISTORIA Y ARQUEOLOGÍA DE LAS RELIGIONES ANTIGUAS DEL SUR DE LA PENÍNSULA IBÉRICA) TESIS DOCTORAL (PROGRAMA DE DOCTORADO EN HISTORIA, R.D. 99/2011) DIRECTORAS: DRA. MERCEDES ORIA SEGURA Y DRA. MARÍA BELÉN DEAMOS UNIVERSIDAD DE SEVILLA, 2023 Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 1 Imagen de portada: exvoto leontocéfalo procedente de Torreparedones (Baena, Córdoba). Fotografía cedida por la profesora María Cruz Marín Ceballos Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 2 CAPÍTULO 1. INTRODUCCIÓN ..................................................................................... 5 1.1 ESTADO DE LA CUESTIÓN.................................................................. 5 1.1.1 Semitización y romanización.............................................................................. 5 1.1.2 El conocimiento actual de la esfera religiosa: un rompecabezas con pocas piezas 9 1.2. OBJETIVOS ............................................................................. 13 1.3. METODOLOGÍA ......................................................................... 15 CAPÍTULO 2. LA RELIGIOSIDAD ROMANA ENTRE LOS SIGLOS III A.N.E. – III D.N.E. Y SU INTERRELACIÓN CON CULTOS SEMITAS .................................................................... 19 2.1. LA IMPRONTA CULTURAL SEMITA. EL CONTACTO CON ROMA ............................. 19 2.2. CATÁLOGO DE MATERIALES RELATIVOS A PRÁCTICAS RELIGIOSAS ......................... 28 1. Aibora / Ebora (Cortijo de Ébora, Sanlúcar de Barrameda, Cádiz) ................................ 31 2. Alhonoz (Écija, Sevilla) ................................................................................................... 38 3. Asido > Municipium Caesarinum > Colonia Caesarina Augusta Asido (Medina Sidonia, Cádiz) ................................................................................................................................. 43 4. Bailo / Baelo > Municipium Claudium Baelo (Silla del Papa y Bolonia, Tarifa, Cádiz) ... 48 5. Baria (Villaricos, Cuevas del Almanzora, Almería) ........................................................ 64 6. Bora – Torreparedones (Baena - Castro del Río, Córdoba) ........................................... 73 7. Carisa > Carissa Aurelia (Cortijo de Carija, Espera, Cádiz) .......................................... 111 8. Carmo – Carmona (Sevilla) .......................................................................................... 115 9. Castulo Caesarii Iuvenales (Cástulo, Linares, Jaén) ..................................................... 145 10. Caura – Coria del Río (Sevilla) ................................................................................... 155 11. Gadir - Gades > Augustani Vrbs Iulia Gaditana – Cádiz ............................................ 157 12. Gorham’s Cave (Peñón de Gibraltar, Gibraltar [Reino Unido]) ................................. 214 13. Lascuta (Mesa de Ortega, Alcalá de los Gazules, Cádiz) ........................................... 218 14. Malaca > Municipium Malacitanum – Málaga ......................................................... 223 15. Nabrissa Veneria – Lebrija (Sevilla) ........................................................................... 240 16. Negra, Cortijo de la (Puerto de Santa María, Cádiz) ................................................. 243 17. Onoba Aestuaria-Huelva ........................................................................................... 245 18. Orippo (Torre de los Herberos, Dos Hermanas, Sevilla) ............................................ 247 19. Regina Turdulorum (Casas de Reina, Badajoz) .......................................................... 249 20. Selambina (Salobreña, Granada) ............................................................................... 258 21.Rinconcillo, El (Algeciras, Cádiz) ................................................................................. 268 22.Casco urbano de Mijas (Málaga) ................................................................................ 270 23.Terrón, El (Lepe, Huelva) ............................................................................................ 272 24. Torreón, El (Estepona, Málaga) ................................................................................. 275 2.3 ANEXOS AL CAPÍTULO 2 ................................................................ 276 CAPÍTULO 3. ANÁLISIS E INTERPRETACIÓN ............................................................... 285 3.1 EL PLANO RELIGIOSO ............................................................... 285 3.1.1 Las divinidades ....................................................................................................... 286 3.1.1.1 Astarté – Juno- Venus - Minerva ...................................................................... 286 3.1.1.2 Baal Addir - Mercurio ....................................................................................... 289 3.1.1.3. Baal Hammon - Saturno .................................................................................. 292 3.1.1.4 Melqart – Hércules Gaditano .......................................................................... 293 3.1.1.5 Tinnit – Dea Caelestis ....................................................................................... 294 3.1.2 Los rituales y prácticas religiosas ........................................................................ 298 Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 3 3.1.2.1 Sacrificios ......................................................................................................... 298 3.1.2.2 Ofrendas y exvotos........................................................................................... 301 3.1.2.3 Oráculos ........................................................................................................... 309 3.1.2.4 Ceremonias concretas ...................................................................................... 311 3.1.2.5 Prácticas funerarias .......................................................................................... 314 3.2 GENTES Y LUGARES ................................................................. 319 3.2.1 Los devotos............................................................................................................. 319 3.2.2 Lugares ................................................................................................................ 321 3.2.3 Áreas de dispersión ............................................................................................ 323 3.3 PERIODIZACIÓN ..................................................................... 327 3.3.1 Etapa republicana ............................................................................................... 327 3.3.2 César y Augusto ................................................................................................... 331 3.3.3 Alto Imperio (siglos I – II d.n.e.). El siglo III ......................................................... 334 CAPÍTULO 4. CONCLUSIONES ....................................................................... 340 4.1 RETROSPECTIVAS DE IDA Y VUELTA ............................................ 340 4.2 PARA CERRAR… ¿ROMPECABEZAS RESUELTO? ........................................... 346 CAPÍTULO 5. BIBLIOGRAFÍA ..................................................................................... 349 5.1 EDICIONES DE FUENTES LITERARIAS ....................................... 349 5.2 CATÁLOGOS ..................................................................... 350 5.3 BIBLIOGRAFÍA GENERAL ...................................................... 352 5.4 PÁGINAS WEB ..................................................................... 391 ÍNDICE DE FIGURAS ................................................................................................. 393 ÍNDICE DE TABLAS ................................................................................................... 408 Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 4 “Don Manuel tenía que contener a mi hermano en su celo […]. Y como supiese que éste andaba predicando contra ciertas supersticiones populares, hubo de decirle: ¡Déjalos! ¡Es tan difícil hacerles comprender dónde acaba la creencia ortodoxa y dónde empieza la superstición! Y más para nosotros. Déjalos, pues, mientras se consuelen. Vale más que lo crean todo, aun cosas contradictorias entre sí, a que no crean nada.” Miguel de Unamuno, San Manuel Bueno, Mártir (1931) “A fin de cuentas, valorar la cultura por su grado de utilidad, quizás sea -tal y como se están poniendo las cosasla única manera de salvarla.” Joan Fuster, Juicios Finales (1960) “Nacer y nacer y luego crecer y no saber para qué, no saber por qué. Mejor será saber esperar con fe. El hombre, amor y sueño de paz; la Luna, flor de ilusión por el cielo. El hombre, risa y llanto a la vez; pero tiene las flores y los luceros.” Lole y Manuel, “Taranto del hombre” (LP “Pasaje del Agua”, 1976) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 5 1.1 ESTADO DE LA CUESTIÓN 1.1.1 SEMITIZACIÓN Y ROMANIZACIÓN En esta tesis doctoral se quiere explorar y arrojar luz sobre los rasgos feniciopúnicos presentes en la religiosidad romana desarrollada en territorios que inicialmente conformaron parte de la Hispania Vlterior y con posterioridad la Provincia Hispania Vlterior Baetica, fundamentalmente la denominada Turdetania (Str., Geo: 2, 1-15). Me quiero referir concretamente a aspectos religiosos de origen semita que estaban ya presentes en la península ibérica con anterioridad a la Segunda Guerra Púnica, mediante fenómenos de interpraetatio, coexistencia o sincretismo. Tengo que indicar que es un tema del que existen numerosos estudios, si bien rara vez sistemáticos, difusos –en muchos casos pura especulación- y supeditados por lo general a un enfoque “romanocentrista”. Estamos ante un problema de investigación que tan solo desde hace aproximadamente algo más de dos décadas se está abordando adecuadamente 1 . Dicha problemática forma parte de otra que recibe el nombre de “fenómeno neopúnico” por algunos investigadores (López Castro, 1995; Bendala Galán, 2012: 15-33; Mora Serrano y Cruz Andreotti, 2012; Machuca Prieto, 2019). Esto último se define como la continuidad con transformaciones de las culturas fenicia y púnica en momentos para los que la presencia romana está totalmente consolidada. Estamos ante un fenómeno cultural que abarca un periodo bastante 1 Es de destacar el trabajo “Religión en tiempos de transición: de Iberia a Hispania. Poder, autocontrol y autoafirmación”, de Héctor Uroz (2008: 465-492). En él se da unas pinceladas sobre la problemática de las transformaciones político-religiosas en el mundo ibérico durante la República romana, sin dejar de dar unas ligeras alusiones sobre la pervivencia y transformaciones cultuales en áreas de influencia púnica. Otra referencia obligada es el artículo de Mercedes Oria “Elementos fenicio-púnicos en la religión romana de Hispania: una cuestión a debate” (2012: 165-191). Constituye un primer acercamiento de alcance amplio y más preciso sobre la problemática que aquí nos trae. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 6 dilatado que se extiende desde época republicana hasta imperial e incluso la Antigüedad Tardía, al menos en el caso de Africa. Este término se acuñó en el XIX vinculado a la Filología Semítica, si bien de forma gradual y sobre todo a partir de finales de los sesenta empezó a aplicarse en las ciencias históricas. Un ejemplo paradigmático es el trabajo de Marcel Le Glay dedicado a Saturno en el norte de África (Le Glay, 1966). Hay que indicar que la aplicación del término “neopúnico” encontró múltiples e importantes reticencias. Para ser exactos, no eran más que prejuicios relacionados con debates sobre la importancia de los semitas en la historia europea, y también una concepción imaginaria de lo fenicio y cartaginés como bárbaro y carente de personalidad (Bendala Galán, 2012:16; Bonnet y Xella, 1995: 320-321; Bonnet, 2004: 21-22). Todo ello se opondría a un supuesto modelo grecorromano de civilización, del cual serían testimonio las fuentes clásicas. En el caso de España cabe hablar también de cierto desdén ya existente en la historiografía del Antiguo Régimen y decimonónica, al considerarse el elemento semita invasor y ajeno a lo esencialmente hispano (Ferrer Albelda, 1996: 29-35, 37-49, 69-82; García-Fernández y Fernández-Götz, 2010: 55, 57, 65). Según algunos investigadores como López Castro, este se mantuvo por motivos políticos tras la Guerra Civil y durante la dictadura de Franco (López Castro, 1995: 9-21), si bien es cierto que en la década de los cuarenta y cincuenta ya se emprendieron investigaciones arqueológicas más o menos sistemáticas en Ibiza, Marruecos y la actual Comunidad Valenciana, a la vez que se publicó por Antonio García y Bellido la primera obra científica sobre la presencia fenicia y púnica en la península ibérica: Fenicios y carthagineses en occidente (1942) 2 . Eduardo Ferrer considera que esta tendencia de la historiografía a minusvalorar el papel de los fenicios y Cartago se remonta a la Plena Edad Media, al menos en el caso de la corona de Castilla, debido a la aceptación acrítica de los testimonios de autores helenos y romanos, así como a la escasísima atención prestada al mundo antiguo. En consecuencia, no estaríamos ante una visión que obedeciera a motivos políticos (Ferrer Albelda, 1996: 109-110). No obstante, más bien considero evidente que estamos ante actitudes enraizadas en un profundo antijudaísmo, que ha caracterizado tradicionalmente a buena 2 Bendala Galán también indica como en la Historia de España de Ramón Menéndez-Pidal, por ejemplo, se contraponen claramente lo romano frente lo cartaginés o africano al tiempo que se pone en relación con el mundo ibérico (1981: 18). Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 7 parte de la sociedad en Europa. Este rechazo a la religión judía y sus manifestaciones culturales se ha dado en determinadas épocas con considerable intensidad, caso de la Edad Media o la Edad Contemporánea, entreverado con disputas de orden religioso, socio-económico y político. Ello ha dado lugar a una serie de prejuicios que se han transmitido, diríamos, de generación en generación. A su vez estas apreciaciones negativas se hicieron extensibles para todo el ámbito cultural semita, reforzadas por la aceptación acrítica del enfoque heleno y romanocéntrico de buena parte de los autores clásicos. Por el contrario, el “romanocentrismo” no fue objeto de suspicacias hasta mediados de los setenta y ochenta, en el contexto del surgimiento de la Arqueología de la identidad y al ser paradigmático el concepto de romanización. Este concepto es abiertamente cuestionado en lo que respecta a la península ibérica por Oswaldo Arteaga, Manuel Bendala, Francisco José García Fernández y Alicia Jiménez Díez, entre otros. Arteaga cuestiona abiertamente la falta de continuidad cultural y poblacional en la costa mediterránea del sur peninsular para los siglos III – I a.n.e., aplicando el materialismo histórico a las relaciones sociales productivas, las cuales perduran sin grandes cambios. Para ello critica la compartimentación entre periodos y horizontes en la investigación arqueológica. También emplea conclusiones resultado de una serie de campañas arqueológicas realizadas en el yacimiento malagueño de Cerro del Mar, donde se registran niveles de ocupación fenicios, “neopúnicos” y romano-imperiales. Los niveles de época republicana son análogos a los niveles más antiguos, de carácter fenicio y luego cartaginés. Sin embargo, habla de una asimilación paulatina a pautas culturales romanas, la cual pasó a ser absoluta a partir del Principado de Augusto a tenor del registro material (Arteaga Matute, 1981: 117-159). Por parte de Manuel Bendala se subraya que el concepto de romanización es insuficiente y de por sí poco adecuado para aproximarse a la realidad histórica del momento, por simplista. En consecuencia, critica la idea de una rápida aculturación e integración, dentro de las pautas culturales romanas en este caso, de la población del valle y estuario del Baetis; como justificación menciona vagamente la existencia de pervivencias artísticas y religiosas, al mismo tiempo que señala el peso de los grandes núcleos prerromanos en la organización del territorio tras la conquista romana (Bendala Galán, 1981: 35; 46, nn. 3 y 43). Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 14 Nuestro propósito es realizar una sistematización y contextualización, lo más precisa posible, al fenómeno de las pervivencias religiosas en nuestra área de estudio. Concretamente, queremos averiguar hasta qué grado estas se desarrollaron en el área de estudio, desde época republicana hasta momentos avanzados del Imperio. En particular, queremos determinar qué cultos de origen fenicio-púnico evolucionaron hacia formas romanas, hasta qué punto se mantienen los mismos lugares de culto, estos se trasladan o hay cambios en su configuración; comprobar si el material religioso obedece más a prácticas semitas o romanas, con posibles hibridaciones; apreciar probables rasgos distintivos en la iconografía representada en algunos de estos materiales (exvotos, imágenes de culto y ciertos tipos monetales), así como apreciar la existencia de diferencias por zonas y/o enclaves. Para ello, recabamos e interpretamos datos relacionados a fin de delimitar de forma diacrónica y aproximada el alcance y desarrollo de cada continuidad cultual, a escala macro-regional. En el apartado siguiente ofrecemos pautas metodológicas. De este modo, contribuimos a realizar una aproximación más adecuada desde el punto de vista histórico y arqueológico a lo que fue la integración del sur peninsular en mundo romano, prestando atención a la esfera social y concretamente el ámbito religioso; más si tenemos en cuenta la gran relevancia y su carácter de piedra angular en la conformación de las sociedades antiguas. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 15 1.3. METODOLOGÍA Nuestra hipótesis de partida considera que se desarrollaron importantes continuidades de carácter fenicio-púnico en la religiosidad romana del sur de la Hispania Vlterior, territorio que a partir de Augusto corresponde en buena parte con la provincia Bética. Se trata de una propuesta que sigue muy de cerca de cerca posicionamientos y argumentos de investigadores como Bendala Galán (1976; 1991b: 569-593), García Moreno (1992: 119-127) y López Castro (1995). Estos defienden la continuidad de pautas culturales semitas en el sur peninsular hasta momentos avanzados de la presencia del poder romano, resultado de una profunda impronta de las implantaciones fenicia y cartaginesa y la constante interacción con las poblaciones autóctonas. Ello tendría lugar no solo desde el punto de vista religioso, sino igualmente político (asambleas ciudadanas o jefaturas monárquicas comparables al área norteafricana para la etapa cartaginesa, al menos esto último a inicios de la presencia romana), social y socio-económico (organización agraria y existencia de abundante onomástica fenicio-púnica en algunos enclaves). En esta investigación se emplea un amplio repertorio de fuentes relacionadas con prácticas religiosas, tanto de carácter arqueológico como escritas. Dentro de las arqueológicas se incluyen elementos rituales y votivos, lugares de culto divino y funerario y también representaciones divinas, unas de carácter icónico y otras anicónicas. Dentro de las primeras se incluyen motivos presentes en acuñaciones de época romano-republicana, al igual que elementos de carácter figurativo tales como exvotos y elementos arquitectónicos; mientras que dentro de las segundas, representaciones anicónicas, entran betilos y elementos betiliformes. Quedan naturalmente bajo la denominación de fuente escrita las referencias literarias de autores romanos, al igual que elementos epigráficos con cronología entre los siglos I a.n.e.-III d.n.e., límite último del periodo a analizar en este trabajo. Ha sido necesario tratar de forma detallada y diacrónica los diferentes cultos documentados, sus aspectos simbólicos y sus variadas evidencias arqueológicas tanto de carácter cultual, funerarias o de representación, en relación con los contextos culturales existentes. Debido a su contexto, mayor número y variedad destacan las fuentes arqueológicas, para documentar de forma fehaciente los casos de pervivencias religiosas estudiados. Sin embargo, estas se acompañan de aquellas escritas (si Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 16 bien son escasas) a fin de complementar e incidir en una mayor información sobre los cultos documentados, especialmente en lugares para los que no disponemos de un volumen de información arqueológica satisfactorio. Para trabajar con todo el repertorio de fuentes arriba mencionado, ha sido necesario seleccionarlas prestando especial atención al contexto histórico y arqueológico de los enclaves a los que se encuentran asociados. Concretamente, nos hemos centrado en sitios para los que se documenta presencia o influencia fenicia desde momentos anteriores a la II Guerra Púnica, al menos desde época orientalizante, ya que ofrecen una mayor probabilidad a la hora de detectar las continuidades y pervivencias que queremos dilucidar. Para lo anterior prestamos atención a una serie de contextos relevantes, como pueden ser el conocimiento directo e indirecto de lugares de culto a través de las fuentes mencionadas. Además, se busca establecer las relaciones que existen entre dichos enclaves sagrados y los materiales documentados en el entorno. También, siendo algo obligado, nos hemos centrado en contrastar las circunstancias de hallazgo. Los materiales van por lo tanto agrupados inicialmente según lugares, y posteriormente por tipo. De esta forma, evitamos hacer una recopilación indiscriminada y basada en apriorismos a los que ya nos hemos referido al inicio de este capítulo. También es algo que nos sirve para detectar los diferentes cultos que pueden documentarse en cada enclave, y establecer posibles relaciones entre diversos lugares y sus correspondientes prácticas religiosas. A su vez, hemos llevado a cabo estudios comparativos entre los diferentes tipos de piezas, contexto cultural de los sitios a los que pertenecen y la relación entre los cultos documentados, a fin de determinar el alcance de nuestros argumentos. Por todo ello, no se perderán de vista aspectos relacionados con la implantación gradual de cultos y ritos romanos, fijándose como límite inicial las postrimerías del siglo III a.n.e., momento de implantación definitiva de Roma en la península ibérica, frente a Cartago. El límite final se fija en el III d.n.e., momento para el cual se registran aún testimonios, pero en escaso número. Ello viene en parte debido al empuje de los cultos mistéricos y las elaboraciones teológicas de corte helenístico, así como por muy notables cambios políticos y culturales en el Imperio. De esta forma se rastrea en esta tesis la evolución de las pervivencias y asimilaciones, tanto de cultos semitas de los que hay mayor documentación y de aquellos poco conocidos o aún no estudiados. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 17 El ámbito geográfico de estudio es grosso modo el territorio de la Provincia Baetica, a menudo considerada a priori como intensamente romanizada. Sin embargo, se tiene en cuenta la evolución administrativa a lo largo del periodo estudiado (Rodríguez Gutiérrez, 2011: 132-138), motivo por el que se incluyen alusiones para cada sitio a su adscripción a la Provincia Hispania Vlterior para época republicana, al igual que a su correspondiente convento jurídico para época imperial. Hay que precisar que estamos ante un territorio étnicamente diverso, con implantación semita muy antigua en áreas costeras y determinados enclaves del valle del Guadalquivir, la cual se sigue documentando para momentos de la implantación romana como se ha comentado en párrafos anteriores. Para terminar, es preciso señalar que todo lo anterior se traduce claramente en la organización y estructura de esta tesis doctoral, la cual incluye: 1. Un estado de la cuestión, referido al desarrollo historiográficoarqueológico de la investigación y su estado actual. 2. A modo de cuerpo de la tesis un amplio capítulo, con el cual primero se introduce la problemática de las improntas religiosa, política y lingüística de origen semita en nuestro territorio de estudio, durante la presencia cartaginesa. De igual forma se hace referencia a los cambios y acontecimientos desarrollados tras la victoria de la República Romana y los inicios de la romanización, que pudieron afectar a los elementos referidos. Esto va seguido de un catálogo de materiales relativos a prácticas religiosas. Precediendo a las conclusiones se han elaborado apartados sobre las pervivencias, asimilaciones o interpraetationes documentadas o detectadas, y también sobre como determinados cultos reflejan usos identitarios y políticos. En el caso de las imágenes de divinidades, se incluyen aquí tanto las rastreables en amonedaciones locales de la República e inicios del Principado, mediante elementos antropomorfos y/o atributos, así como imágenes de culto en forma de estatuas o betilos. En el caso de las acuñaciones, es preciso advertir que también se refieren a los usos identitarios de la población asociada a la ceca correspondiente. 3. Se presentan los resultados finales no solo bajo la forma de un capítulo de conclusiones, sino también como gráficos relativos a los materiales y Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 18 manifestaciones documentadas, al igual que también mapas contextualizados e ilustrativos de la distribución de los lugares analizados, elaborados con el programa QGIS. Todo lo anterior incluye aquellos datos relevantes para el análisis y posterior interpretación del catálogo. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 19 2.1. LA IMPRONTA CULTURAL SEMITA. EL CONTACTO CON ROMA Como ya se ha indicado en la introducción a este trabajo, el cuadrante sur de la península ibérica ya recibió influencias culturales semitas desde momentos muy anteriores a la Segunda Guerra Púnica. Para ello hay que remontarse al asentamiento de importantes contingentes de población próximo oriental, ya desde finales de la Edad del Bronce. Desde fechas recientes se considera que este aporte demográfico tuvo lugar en el marco de un acusado despoblamiento del área, con un consiguiente vacío demográfico provocado por un cambio climático drástico. Tal fenómeno llegaría a desencadenar el colapso e hipotética migración de las sociedades calcolíticas previamente establecidas hacia el sureste (Lillios et al., 2016: 148-149; Escacena Carrasco, 2018a: 81-84, 87). Ello viene a matizar, en buen grado, posturas que hablan de unos primeros contactos e intercambios con la población local producidos en X–IX a.n.e., seguida de una progresiva implantación posterior con carácter “colonial” entre IX-VII a.n.e. (Ruiz Mata, 1991: 45; Wagner, 2007: 45, 50-65). De esta forma, se produce una ocupación con alta densidad y carácter permanente ya desde el X-IX a.n.e., al menos en las zonas costeras (Escacena Carrasco, 2018b: 319-322). A la llegada progresiva de estos contingentes semitas hay que añadir, para el cuadrante oeste del área de estudio, el de grupos adscritos al Bronce Atlántico y la paulatina consolidación de la cultura ibérica en la mitad oriental y central, produciéndose fenómenos de coexistencia y cierta hibridación. De ello son ilustrativos los casos de Carmo y Castulo, junto con otros sobre los cuales nos extenderemos más adelante. Con la presencia semita se produce la creación y consolidación de asentamientos urbanos y periurbanos, como lugares de explotación de recursos, puntos neurálgicos de control del territorio o santuarios, mediante los cuales se Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 20 articulaban territorios dependientes en algunos casos de cierta extensión y complejidad (Celestino Pérez, 2008). Bajo el probable control político de jefaturas urbanas, la economía estaba muy en particular volcada hacia la extracción de plata, la cual se comercializaba en Egipto y Próximo Oriente. De este periodo existe un amplio registro arqueológico de prácticas o roles de carácter religioso y político. Esto se refleja en el culto a divinidades fenicias y la adopción de una ritualística funeraria netamente cananea. Destacamos la existencia de lugares de culto empóricos y en algunos casos urbanos. Tal es el caso de los sitios de Cerro de San Juan (Coria del Río, Sevilla), cascos urbanos de Carmona y Málaga, La Algaida (Sanlúcar de Barrameda, Cádiz), Gorham’s Cave (Gibraltar); Gadir-Gades, con el Herakleion o templo de Hércules Gaditano probablemente ubicado en el islote de Sancti Petri, Cástulo (Linares, Jaén), La Rebanadilla (Málaga) y Baria-Villaricos (Cuevas del Almanzora, Almería). En el cerro de San Juan y aledaños, emplazamiento de Caura, Coria del Río, estaba en funcionamiento entre los siglos VIII y VI a.n.e. un santuario fenicio de entrada, en torno al cual se estableció el núcleo de población. El sitio fue excavado en 1997-1998 y fue sometido a cinco reconstrucciones; consta de bancos de ofrendas, un vasar y una capilla con altar en forma de piel de toro, al igual que en el caso de El Carambolo (Baglioni, Bouzas Abad y Escacena Carrasco, 2018: 202-203; Escacena Carrasco e Izquierdo de Montes, 2001; Escacena Carrasco, 2002). Igualmente se emplazan zonas de necrópolis con tradición fenicia (Gómez Peña, 2018: 185-191). El entorno de Carmona -Carmo en época romanamuestra, desde al menos el VII a.n.e., abundante documentación arqueológica sobre la implantación de elementos próximo-orientales y su existencia conjunta con elementos poblacionales adscritos al Bronce Atlántico. Destaca un complejo cultual con cronología fijada en VII – V a.n.e., excavado a principios de la década de 1990 en el casco urbano y consistente en una estancia con cerámica y cucharas de marfil de uso ritual. Concretamente, entre las cerámicas halladas se documentaron cuencos y vasos cerrados con decoración rojiza o bien en forma de cáliz, al igual que píthoi con motivos geométricos y figurativos alusivos al ciclo de nacimiento, madurez y muerte. Las cucharas presentan forma de cuartos traseros de buey, ya desollado como víctima sacrificial (Belén Deamos y Escacena Carrasco, 1997: 103-109; Belén Deamos et al., 1997). Igualmente son de obligada referencia los hallazgos en otros sitios del entorno como El Acebuchal, donde se constata Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 21 hábitat y pautas funerarias orientales (Ladrón de Guevara Sánchez et al., 2000: 1816-1818). En el caso del oppidum iberorromano de Cástulo y su área, en la Oretania, destaca la presencia de elementos cultuales e influjos semitas entre los siglos VIII a.n.e. y I a.n.e., en hibridación con el sustrato local ibérico (García Carmona, 2020). Tenemos como elementos indicadores la existencia de un santuario empórico en La Muela en fechas tempranas de la implantación fenicia, arquitectura y prácticas funerarias, la iconografía monetal, así como la existencia probable de cultos betílicos. El santuario de La Muela se emplaza en un lugar estratégico, a orillas del río Guadalimar y tenía una estrecha relación con el embarque y distribución de mineral procedente de la zona. La impronta semita se manifiesta en la estructura del lugar de culto, el material ritual hallado, consistente en mazas sacrificiales, material cerámico, un exvoto en forma de bóvido y muy probables elementos betílicos. A todo lo anterior tenemos que añadir el uso de mosaicos de guijarros, con paralelos fijados en Siria, Chipre y Fenicia (Blázquez y Valiente Malla, 1981: 66-207; Blázquez Martínez, 1986: 70; ídem, 2011: 43-47; García Carmona, 2020). También muestran paralelos próximo-orientales, aunque con hibridación con elementos ibéricos, una serie de tumbas monumentales de incineración en cista ubicadas en las necrópolis de Estacar de Robarinas, Higuerones y Baños de la Muela (Blázquez Martínez y Remesal, 1979; Sánchez Meseguer, 1979; Blázquez Martínez y Valiente, 1981: 198; 1982: 416-418; Blázquez Martínez, 2011: 49-50). A esto último hay que unir la existencia de una serie de elementos arquitectónicos, aunque fuera de contexto: parte de una fachada monumental y un capitel ibérico exento, ambos con motivos decorativos púnicos y también próximo-orientales (Blázquez Martínez y Contreras, 1984: 275-276; Ruano Ruiz y Lucas Pellicer, 1990; Moneo Rodríguez, 2003: 92-93). Algunos investigadores ven en los tipos monetales muestras de sincretismo e interpretación entre divinidades ibéricas, Eshmún y Astarté-Europa (Blázquez Martínez, 1986: 177; López Monteagudo y San Nicolás Pedraz, 1996: 451-470; Alfaro Asins et al., 1997). De igual forma destacamos el hipotético betilismo presente en el enclave, concretamente en el santuario de La Muela, necrópolis de los Higuerones, recinto urbano de Cástulo y necrópolis de la Puerta Norte (García Carmona, 2020). En la costa mediterránea, concretamente en la desembocadura del Guadalhorce, se emplazó entre IX-VIII a.n.e. un asentamiento fenicio de carácter urbano y comercial: La Rebanadilla, con su correspondiente necrópolis en el cortijo de San Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 22 Isidro. El establecimiento es preludio de una ocupación mucho más intensa, con la fundación posterior en la actual costa malagueña de los enclaves de Toscanos, Cerro del Villar y mlk’ – Malaca. Excavado en 2008-2009, La Rebanadilla consta de dos santuarios que tienen como características destacadas la existencia de habitaciones rectangulares, con zócalos y bancos corridos, altar, pavimentos de conchas análogos a los documentados en El Carambolo, así como el hallazgo de un quemaperfumes y un betilo in situ. También consta de una necrópolis, sobre la que se llega a afirmar la probable coexistencia de elementos fenicios e indígenas (Sánchez Sánchez-Moreno, 2012: 68-69, 75-83). Debemos destacar el papel de Gadir-Gades, como vertebrador desde su fundación de la implantación fenicia en buena parte de la península ibérica. Igual de importantes son los registros locales relacionados con el culto a Melqart- Hércules Gaditano -dios tutelar-, Astarté y probablemente Baal Hammón, que se tratan en este trabajo. Hay que precisar que esta última divinidad, probablemente interpretada y sincretizada con Cronos desde momentos iniciales de la presencia semita, recibía hipotéticamente culto en el actual islote de San Sebastián hasta los siglos II-III d.n.e. De dicho lugar procede un capitel protoeólico del VI a.n.e., puesto en relación con un edificio cultual y con paralelos sirio-palestinos. Sondeos realizados en 2013 dan conocer ciertos indicios de actividad cultual en el enclave, aunque el registro arqueológico conocido hasta hoy es escaso y muy fragmentario (Marín Ceballos y Jiménez- Flores, 2011: 213-218; eaedem, 2011a: 221, 234-235; Maya Torcelly et al., 2013: 430, 445-446). Los siglos VI-IV a.n.e. asisten en nuestra área de estudio a una mayor presencia comercial y política de Cartago, así como al fin del comercio de plata con Próximo Oriente, debido a la toma de Tiro por el Imperio Babilónico. Al mismo tiempo, tienen lugar grandes transformaciones económicas, culturales y sociales a lo largo del VI a.n.e. Estas se traducen en una economía de los centros más volcada a la explotación e intercambio con enclaves del entorno y un mayor crecimiento poblacional (Fernández Canto et al. 2000: 1782-1784). Para las zonas costeras se detecta una creciente complejización, lo que lleva a la definitiva adopción de estructuras ciudadadanas y estatales, con un poder aristocrático que detentaba el poder político y religioso, pero en el que tiene cabida una asamblea ciudadana (Martín Ruiz, 2007: 73-78). Como ya hicimos mención en el capítulo anterior, esta organización socio-política perdura, al menos, tras la conquista romana y época republicana. De esto último son testimonio las leyendas Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 23 monetales de algunos enclaves, entre otros Gadir o Malaca, al igual que la preeminencia de determinadas gentes oligárquicas locales. En cambio, para zonas interiores como el Bajo Guadalquivir se produce un empobrecimiento generalizado de las jefaturas urbanas y de las oligarquías comerciales relacionadas. A esto último remite el abandono momentáneo y destrucción, en algunos casos, de enclaves ya mencionados como Caura o El Carambolo (Escacena Carrasco, 2017: 55-57). La preeminencia de Cartago a partir del IV a.n.e. no implicó en ningún momento una anexión territorial, algo constatado recientemente (Ferrer Albelda, García- Fernández y Pliego, 2017: 339-352). En todo caso sería necesario hablar de un conjunto de alianzas entre Cartago y ciudades-Estado de la península ibérica, en las que esta tendría el control económico y ejercería una mayor o menor influencia política (López Castro, 1991: 78-80). Esto último supone la incorporación de elementos púnicos a las manifestaciones culturales y religiosas de estas comunidades étnicas: introducción de los cultos a Baal Hammón y Tinnit, así como paso del rito funerario de incineración al de inhumación. Todo ello ocurrió sin perjuicio de la continuidad de las comunidades urbanas de origen fenicio situadas en la costa, las cuales pasan a tener una mayor entidad poblacional y son actores clave en una ordenación del territorio, con el objetivo de control de lugares estratégicos (Bendala Galán, 1991: 143-144). El panorama pasa a ser mucho más complejo con el desarrollo y posterior desenlace de la Segunda Guerra Púnica. Se trata de un conflicto que fue provocado y potenciado por una creciente inestabilidad geopolítica en el Mediterráneo: Roma pasa a expandirse cada vez más en detrimento de Cartago, mientras que en una posición intermedia se encuentran los establecimientos helenos en Córcega y Magna Grecia. Parte de nuestra área de estudio, concretamente el actual valle del Guadalquivir, fue pronto controlada por Cartago de la mano de Amílcar Barca y Aníbal, dándose relaciones de fidelidad y alianzas con líderes turdetanos y oretanos. Ello se produjo tras el desembarco de tropas cartaginesas en Gadir el 237 a.n.e., con el objetivo de asegurar la hegemonía frente a la República romana mediante el control de recursos (Lozano Velilla, 1991: 388-389). Entre 218 a.n.e. y 206 a.n.e. va siendo cada vez mayor la intervención militar romana de Publio Cornelio Escipión, con el establecimiento de acuartelamientos en Vrso, Cástulo y batallas victoriosas libradas en Baecula e Ilipa. Cabe destacar el Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 30 Los datos se presentan en primer lugar como un catálogo de materiales agrupados por lugares de procedencia, que se presentan por orden alfabético. Se ha empleado bibliografía reciente al uso para la correspondencia entre emplazamientos. En los casos de topónimos correspondientes a oppida, se señala en primer lugar con el término latino recogido para época republicana, para luego incluir aquel empleado a partir de César y el Principado en los casos que así se recoja. A continuación, se hace alusión al encuadramiento territorial y administrativo de dichos emplazamientos. En los casos de topónimos relativos a yacimientos no vinculables actualmente a los oppida enumerados en el libro tercero de la Historia Natural de Plinio, simplemente basta con el nombre del enclave, municipio y provincia. En cuanto a la estructura de las fichas se ha buscado que sea lo más sucinta posible. Dentro de cada entrada y por orden alfabético, se incluyen los tipos de materiales asociados y a continuación los ítems específicos. Cada ficha recoge los siguientes campos: características, contexto e historiografía, cronología, otros datos e imagen (salvo las fuentes literarias). Por último, se presenta una tabla a modo de síntesis de todo el material y emplazamientos. Esta incluye: 1. Número de orden 2. Lugar o yacimiento 3. Emplazamiento antiguo 4. Indicios o prácticas religiosas asociadas 5. Cronología 6. Bibliografía básica También incluimos sendos mapas de la zona de estudio, con los asentamientos analizados y su situación en las épocas republicana e imperial. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 31 1. AIBORA / EBORA (CORTIJO DE ÉBORA, SANLÚCAR DE BARRAMEDA, CÁDIZ) Pp. 31-37 Contexto histórico-arqueológico Se trata de un asentamiento con andadura en el Orientalizante y que continúa hasta época andalusí. Para época romana es mencionada por Estrabón, Ptolomeo y Mela, con énfasis en su proximidad al santuario de Lux Dubia y su ubicación muy cerca de la costa y el Baetis 7 . Adscrita al convento jurídico gaditano, como ciudad estipendiaria (Hernández-Guerra, 2006: 48). 1.1 Santuario de La Algaida 1.1.1 Lugar de culto Contexto e historiografía: enclave situado en el paraje de Monte Algaida y próximo al asentamiento de Ebora. Fue excavado parcialmente entre 1978 y 1984 por Ramón Corzo (Blanco Freijeiro y Corzo Sánchez, 1983: 122-128). Monte Algaida forma una península alargada que se adentra en las actuales marismas del Guadalquivir. Características: probablemente se trata de un espacio abierto y sin ningún pavimento, que albergaba tres construcciones de reducidas dimensiones. La primera de ellas presenta planta de forma rectangular, pavimento de guijarros e incluye en su interior dos dependencias. La segunda construcción albergaba en su interior abundante material votivo de origen etrusco, mientras que la tercera muestra abundante ceniza, huesos y ánforas así como tres dependencias (Pérez, 1998). Es preciso señalar que en las cercanías fue excavada una fosa cubierta por una estructura, la cual albergaba un fuste de columna con capitel dórico, posible elemento votivo o betilo estiliforme (Corzo Sánchez, 1991: 402; Seco, 2010: 398- 400; Marín Ceballos, 2011b: 492). Se han delimitado hasta la fecha tres fases de actividad: una inicial en el VII-VI a.n.e., una fase de plenitud entre IV y III a.n.e., coincidiendo con la influencia de Cartago en el territorio peninsular y una fase final entre el III a.n.e. y durante II a.n.e., al menos. Es de destacar un considerable registro de material arqueológico de carácter votivo -cerámicas, terracotas, pebeteros en forma de cabeza femenina, fíbulas, anillos y ofrendas 7 Las correspondientes referencias se incluyen en la presente ficha. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 32 de moluscos y pescado (Blanco Freijeiro y Corzo Sánchez, 1983: 124-125; Corzo Sánchez, 1991c: 399-412; Corzo Sánchez, 2000b: 147-184; Corzo Sánchez, 2007: 195-217; Vargas Girón, 2020: 241-248). Cronología: VII – ca. II a.n.e. Otros datos: puesto en relación con testimonios de Estrabón y Pomponio Mela - aquí incluidosasí como con los asentamientos cercanos de Ebora y Nabrissa Veneria (Belén Deamos, 2011: 436-438). Hipotéticamente se piensa que estaba consagrado a Venus-Astarté, como divinidad protectora de la navegación y maternidad, tratándose tal vez de un santuario con un marcado carácter local (Blanco Freijeiro y Corzo Sánchez, 1983: 123; Marín Ceballos, 2011b: 505, n.38). Figura 1. Planta del santuario de La Algaida, según Ramón Corzo Sánchez (2007: 198) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 33 Figura 2. Imagen actual del yacimiento (https://es.wikipedia.org/wiki/Tesorillo_de_la_Algaida. Acceso el 28 de septiembre de 2019). Fotografía de Antonio M. Romero Dorado Figura 3. Pebetero en forma de cabeza femenina procedente del santuario de La Algaida, expuesto en el Museo de Cádiz. Imagen cedida por el profesor Ramón Corzo Sánchez Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 34 Figura 4. Material votivo del santuario de La Algaida. Imágenes cedidas por el profesor Ramón Corzo Sánchez 1.1.2 Referencias literarias y epigráficas sobre el santuario de La Algaida 1.1.2.1 AVIENO 1. Avien. Ora., 304-307 (trad. Villalba i Varneda, 1994 [1ª ed.]: 96): “Como hemos dicho más arriba, el mar de en medio separa la / ciudadela de Geronte y el cabo de un templo, y, entre / rocas escarpadas, se forma una bahía. Junto al segundo / cabo, desemboca un ancho río.” Cronología: IV d.n.e. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 35 1.1.2.2 MELA 2. Mel. Cho. 2, 1.4 (trad. propia): “Cerca de la bahía donde está el puerto de Gades y el bosque sagrado que llaman Oleastro, después de la fortaleza de Ébora que se halla en la costa y la colonia de Hasta, lejos de aquella, está al exterior el ara y templo de Juno. En el mismo mar el monumento a Cepión está ubicado en una roca que más bien parece una isla.” Cronología: I d.n.e. 1.1.2.3 ESTRABÓN 1. Str. Geo. 3, 9 (trad. Meana, 1988 [1ª ed.]: 120): “Luego, inmediatamente, está la desembocadura del Betis, dividida en dos; la isla configurada por las bocas define un litoral de cien, o según algunos, de más estadios. Por allí se encuentra también el oráculo de Menesteo y se alza la torre de Cepión, sobre una roca ceñida por el batir del oleaje, admirablemente dispuesta, como el Faro, para auxilio de los navegantes; pues el aluvión arrastrado por el río produce bajíos, y la zona de salida está tan plagada de escollos que hace falta alguna señal bien visible. Partiendo de allí encontramos la corriente del Betis, la ciudad de Ébura, y el santuario de la diosa Fósforo, a la que llaman Luz Incierta.” Cronología: I a.n.e. – I d.n.e. 1.1.2.4 BRONCE DE BONANZA Contexto e historiografía: se trata de un epígrafe con carácter jurídico, relativo a la transmisión de un fundus. Se incluye en este trabajo al hacer alusión a un Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 36 ager Veneriensis, puesto en relación con el santuario (Padilla Monge, 2006: 571). Fue hallado en 1868 cerca de la población de Bonanza, en Sanlúcar de Barrameda. Ampliamente estudiado (CIL II, 5042 = 5406; D’Ors, 1953: 431-437; González Fernández, 1982: 268-270), actualmente se conserva en el Museo Arqueológico Nacional (Nº de inventario 18633). Características: lámina de bronce. Inscripción en letras capitales. Dimensiones: 19 cm de altura, 30 cm de anchura, 6 mm de grosor. Texto: Dama, L(uci) Titi ser(vus) fundum Baianum, qui est in agro qui Veneriensis vocatur, pago Olbensi, uti optimus maxumusq(ue) esset HS (sestertio) n(ummo) I(uno) et hominem Midam HS(sestertio) n(ummo) I(uno) fidi fiduciae causa mancipio accepit ab L(ucio) Baiano libripend<e> antest(ato). Ad fines <f>undo dixit L(ucius) Baianus L(ucium) Titium et C(aium) Seium et populum et siquos dicere oportet. Pactum comventum factum est inter Damam L(uci) Titi ser(vum) et L(ucium) Baianum: quam pecuniam L(ucius) [Titius L(ucio)] Baian<i>o dedit dederit, credidit crediderit, expensumve tulit tulerit, sive quid pro eo promisit promiserit, spopondit [spondiderit], fideve quid sua esse iussit iusserit, usque eo is fundus eaque mancipia fiducia essent, donec ea omnis pecunia fidesve persoluta L(uci) Titi solute liberatque esset. Si pecunia sua quaque die L(ucio) Titio h(eredi)ve eius data solute non esset, tum uti eum fundum eaque mancipia sive quae mancipia ex is vellet L(ucius) Titius, h(eresve) eius vellet, ubi et quodie vellet pecunia preasenti venderet, mancipio pluris HS(sestertio) n(ummo) I(uno) invitus ne daret neve satis secundum mancipium daret neve ut in ea verba, quae in verba satis s(ecundum) m(ancipium) dari solet, repromitteret neve simplam neve [duplam]. Traducción: “Dama, esclavo de Lucio Tito, recibe en pleno dominio de Lucio Baianio la finca Baiana, que se encuentra en el campo que se llama Veneriense, en el pago Olbense, libre de servidumbres, por un sestercio, y al esclavo Midas, también por un sestercio, como garantía y aval, con la presencia de un pesador como testigo. En relación con los límites de la finca, Lucio Baianio manifestó que eran Lucio Titio, Cayo Seyo, el camino vecinal y algunos que es necesario citar. Un pacto ha sido convenido y realizado entre Dama, esclavo de Lucio Titio y Lucio Baianio, en el sentido de que el dinero que Lucio Titio ha dado y habrá dado, ha concedido y habrá concedido o ha contratado o habrá contratado con Lucio Baianio, o lo que en su garantía ha ordenado o habrá ordenado, ha prometido o habrá prometido, o lo que con su aval ha garantizado o habrá garantizado, hasta Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 37 que todo ese dinero no haya sido pagado o la garantía que tiene Lucio Titio haya sido disuelta y liberada, la finca y las transimisiones de dominio serían una cesión fiduciaria. Si el dinero no le hubiese sido entregado o la garantía liberada a Lucio Titio o su heredero a su vencimiento, entonces se permite que Lucio Tito o su heredero vendiesen la finca y las garantías o de éstas la que quisieran, donde y el día que quisieran en dinero contante, que no vendan a la fuerza por más de un sestercio, ni den la caución de garantía por evicción, ni hagan promesa recíproca con las palabras, que suelen emplearse en la garantía por evicción, simple ni doble.” (González Fernández, 1982: 270). Cronología: I a.n.e. Figura 5. Bronce de Bonanza. Fotografía de Ángel Martínez Levas (MAN) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 38 2. ALHONOZ (ÉCIJA, SEVILLA) Pp. 38-42 Contexto histórico y arqueológico Se trata de un oppidum cuya ocupación empieza en el IX a.n.e. y termina en el II a.n.e. Se trata de periodos que, como ya hemos referencia, coinciden con los primeros aportes e intercambios comerciales con poblaciones próximo-orientales y los inicios de la implantación romana. A lo largo de dicha etapa, estamos ante un asentamiento que se dota de notable entidad y estructuras defensivas, controlando parte del curso bajo del Genil. Fue documentado mediante prospección y una serie de campañas arqueológicas en las décadas de 1970-1980 (Muñoz Gambero, 1975: 809-818; López Palomo, 1979; ídem, 1980, 1981a y 1981b), a las que siguió un conjunto de revisiones posteriores (Escacena Carrasco, 1987: 273-298; ídem, 1992: 118-119; López Palomo, 1999; ídem, 2002; Serrano Martín, 2018: 10-29). 2.1. Depósito 2.1.1 Lámina oculada de plata Contexto e historiografía: pieza hallada en el transcurso de trabajos arqueológicos realizados en el yacimiento de Alhonoz, en 1973-1982. Fue hallada dentro de una urna cerámica, con un denario republicano en su interior y dentro de una favissa, con una ingente cantidad de material cerámico e hipotético material litúrgico, concretamente dos mazas sacrificiales en piedra (López- Palomo, 1981a: 45, 47, 55-56, 90). Características: lámina delgada y con forma de antifaz, en la que se representan dos ojos con iris. En la parte central se representa un creciente lunar con un punto interpretado como representación del planeta Venus. En uno de los lados se muestra un apéndice con un pequeño orificio (López-Palomo, 1981a: 250-253). Dimensiones: 3,30 cm de altura, 10,70 cm de anchura, 0,20 cm de grosor. Peso: 7.40 gr. Cronología: II a.n.e. (probable reutilización). Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 39 Otros datos: se trata probablemente de una representación votiva alusiva a una divinidad femenina celeste y ctónica, de impronta semita y probablemente interpretada o sincretizada como Minerva (Belén Deamos, 2012: 339-346). Otros investigadores consideran, en cambio, que se trata de un ornamento de imagen de culto (Horn, 2005: 104). Figura 6. Vista delantera del exvoto oculado de Alhonoz (Junta de Andalucía, Consejería de Cultura: https://www.museosdeandalucia.es/web/museoarqueologic odesevilla/acceso-a-fondos. Acceso el 1 de enero de 2019) Figura 7. Vista trasera del exvoto oculado de Alhonoz (Junta de Andalucía, Consejería de Cultura: https://www.museosdeandalucia.es/web/museoarqueologic odesevilla/acceso-a-fondos. Acceso el 1 de enero de 2019) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 46 Figura 13. Unidad de Asido , serie II (https://www.acsearch.info/search.html?term= Asido &cat egory=1&lot=&images=1&en=1&de=1&fr=1&it=1&es=1&ot=1&c urrency=usd&order=0. Acceso el 21 de julio de 2018) 3.1.3 Serie III III a (semises) ANVERSO: Busto masculino orientado a izquierda, correspondiente a Melqart- Hércules Gaditano. En la parte izquierda del exergo clava, epígrafe latino ASIDO y gráfila de puntos. REVERSO: Cornucopia sobre haz de rayos y corona de laurel. Figura 14. Mitad de Asido , serie III (Elaboración propia a partir del catálogo Ceres del MAN: http://ceres.mcu.es/pages/Main. Acceso el 21 de julio de 2018) Cronología: II – I a.n.e. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 47 Otros datos: destacamos aquí la existencia de monedas Asidonienses con rostro de frente de Melqart-Hércules Gaditano en anverso, rodeado de leonté a modo de corona de rayos. El reverso es muy similar a las acuñaciones gaditanas y presenta leyenda neopúnica. Los motivos alusivos a esta divinidad son muy probablemente reflejo de la influencia de Gadir-Gades en el territorio y la misma Asido. Figura 15. Semis de Asido , con busto radiado de Hércules (Wikimoneda.com: http://www.wikimoneda.com/catalog ue.php?epoque=Ib%C3%A9rica&pays= ASIDO %20%20Turdetanos%20(Hispani a)%3Cbr%3E. Acceso el 30 de enero de 2021) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 48 4. BAILO / BAELO > MUNICIPIUM CLAUDIUM BAELO (SILLA DEL PAPA Y BOLONIA, TARIFA, CÁDIZ) Pp. 48-63 Contexto histórico-arqueológico Inicia su andadura en el II a.n.e., con un asentamiento anterior fortificado en altura y planta urbana, dentro del paraje de la Silla del Papa. El oppidum fue abandonado durante el cambio de era y con reubicación de la población en la costa, en la ensenada de Bolonia (Moret et al.: 2014: 145-147, 152). Acuñó moneda con leyendas en neopúnico, con series incluidas en este catálogo. A partir de Augusto fue incluida en el conventus gaditanus (Plin. Nat. 3, 7.5). Con Claudio pasó a ser municipio y tuvo una actividad marítima muy destacada hasta el siglo IV d.n.e., momento en el que deja de ser habitado (Padilla Monge, 2006: 125). Se conservan edificios en torno al foro y sobre terrazas, como el denominado capitolio, un iseo, restos de una basílica, un teatro, termas y algunas domus; a ello hay que añadir varias necrópolis, incluidas en este catálogo. El yacimiento se comenzó a estudiar de forma sistemática en la primera mitad del siglo XX, por Pierre Paris y George Bonsor (Bonsor, 1918: 141-148; Paris y Bonsor, 1923a; Paris y Bonsor, 1923b). Desde 1966, buena parte de los trabajos arqueológicos han sido realizados por la Casa de Velázquez, junto con investigadores españoles. 4.1 Amonedaciones Características (Alfaro, 1997: 109-110; García-Bellido García de Diego, 1993, 106-108): 4.1.1 Serie I I a (semis o mitad púnica. Peso medio: 4,42 gr) ANVERSO: Toro orientado a la izquierda y parado sobre línea. En la parte superior del exergo creciente con las puntas hacia abajo, astro y estrella. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 49 García-Bellido ve paralelos iconográficos en téseras de Palmira, considerándolo relacionado con Baʿal Hammon, al igual que otros investigadores como Irene Seco (García-Bellido García de Diego, 1990: 379; Seco, 2010: 379). En cambio, Chaves y Marín lo consideran símbolo de riqueza y fecundidad (Chaves Tristán y Marín Ceballos, 1982: 665-667). Siguiendo a estas investigadoras los motivos astrales son marcas de emisión. REVERSO: Espiga orientada a la izquierda. En la parte superior del campo leyenda toponímica neopúnica bʿl / bʿln. En la parte inferior leyenda toponímica latina BAILO y gráfila lineal. Figura 16. As de Baelo . Serie I A (https://monedaiberica.org/v2/type/17374. acceso el 8 de noviembre de 2022) I b (as. Peso medio: 9,62 gr) ANVERSO: Análogo a I a. REVERSO: Análogo a I a pero sin leyenda neopúnica. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 50 Figura 17. As de Baelo . Serie I (https://monedaiberica.org/v2/type/925. acceso el 8 de noviembre de 2022) 4.1.2 Serie II II b (as. Peso medio: 6,48 gr) ANVERSO: Análogo a I a-b. REVERSO: Espiga orientada a la izquierda. En la parte superior del campo leyenda ciudadana latina FALT / AID. L. APO. Figura 18. As de Baelo , serie I B (https://monedaiberica.org/v2/type/925. acceso el 8 de noviembre de 2022). Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 51 4.1.3 Serie III III a (semis o mitad púnica. Peso medio: 3,76 gr) ANVERSO: Caballo orientado a derecha, al trote. Emblema de Qart- Hadashat-Cartago según García-Bellido (García-Bellido García de Diego, 1993: 108). REVERSO: Atún orientado a izquierda. En la parte superior del campo leyenda latina BAILO y en la inferior creciente hacia abajo, así como astro. Figura 19. Mitad de Baelo . Serie III A (https://monedaiberica.org/v2/type/926. acceso el 8 de noviembre de 2022) 4.1.4 Serie IV IV a (as. Peso medio: 11,52 gr) ANVERSO: Busto de Melqart-Hércules orientado a izquierda, con leonté sobre la que se sitúa una espiga. García-Bellido sostiene que este tipo se refiere a un aspecto “ctónico” de Melqart, con base en paralelos muy anteriores en Africa y Sicilia (eadem: 126). REVERSO: Toro orientado a izquierda y parado sobre línea. En la parte superior del exergo leyenda toponímica latina BAILO y en la inferior Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 52 leyenda de magistrados monetales Q. MANL. P. CORN. Para las interpretaciones del tipo ver dentro de este apartado el anverso de “I a”. Cronología: I a.n.e. Figura 20. As de Baelo (serie IV A), con anverso de Melqart-Hércules (elaboración propia a partir del catálogo Ceres del MAN: http://ceres.mcu.es/pages/Main. Acceso el 16 de enero de 2022) 4.2. Necrópolis Contexto e historiografía: en 1870 y 1907 se documentó mediante excavaciones por primera vez el yacimiento de Baelo, incluyendo dos necrópolis situadas al O y al SE, denominadas necrópolis occidental y oriental, respectivamente. No obstante, los primeros trabajos de naturaleza arqueológica se realizaron en 1914- 1921 por Pierre Paris y George Bonsor (Bonsor, 1918: 141-148, Paris y Bonsor, 1923b). A Paris le siguieron García del Soto en los años cincuenta, Arianne Bourgeois y Mariano del Amo en 1969, Remesal en 1973-1974 y Fernando Prados en 2012-2019, este último dentro de varias campañas de excavación y el Proyecto General de investigación “Muerte y Ritual Funerario en Baelo Claudia”, de la Universidad de Alicante (García-Soto, 1953: 229; Bourgeois y del Amo, 1970: 439- 456; Remesal Rodríguez, 1979; Prados Martínez y Jiménez Vialás, 2015). En la década de 2000 y 2010 Alicia Jiménez e Irene Seco estudiaron las manifestaciones funerarias del yacimiento y su relación con el sustrato semita e hibridaciones posteriores (Jiménez-Díez, 2008: 163-237; Seco, 2010: 381-383). Características: las dos necrópolis documentadas muestran paralelos muy cercanos con otras de Mauretania Tingitana, Numidia y África Proconsular. La occidental está escasamente documentada a diferencia de la oriental. Sin Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 53 embargo, ambas muestran las mismas características al constatarse prácticas de inhumación e incineración y mausoleos turriformes con estelas piramidales, al igual que en las necrópolis de Gadir-Gades y Baria (Jiménez-Díez, 2008: 163- 169). En la necrópolis oriental está ampliamente documentado el uso ritual de betilos o cipos funerarios, informalmente denominados “muñecos”, con una cronología entre el I y II d.n.e. Estos elementos betiliformes presentan formas diversas -antropomorfos, anicónicos, estiliformes, rectangulares y ovoides- o con rasgos intermedios. Aquellos que presentan un aspecto ligeramente antropomorfo tienen definidos la cabeza, cuello y tronco. Los rectangulares son los más numerosos, si bien están documentados algunos en forma de columna sobre basa cuadrada (eadem, 2008: 212-237). Cronología: I a.n.e. – IV d.n.e. Otros datos: la necrópolis en su conjunto manifiesta un fuerte carácter identitario, por parte de la población local. El uso de betilos o elementos betiliformes se documenta también en Gadir-Gades; para Alicia Jiménez e Irene Seco esto refleja un sustrato fenicio-púnico muy arraigado y vinculado a clases populares (Jiménez Díez, 2008: 228; Seco, 2010: 375-379). Jiménez sostiene que las funciones de estos betilos -una elaboración cultural híbridason señalizar las tumbas y representar al difunto como antepasado divinizado (ibidem). Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 54 Figura 21. Vista de la necrópolis oriental de Baelo Claudia (http://www.museosdeandalucia.es/web/conjuntoarqueologico Baelo claudia/espaciossingul ares?p_p_id=101_INSTANCE_GRnu6ntjtLfp&p_p_lifecycle=0&p_p_state=normal&p_p_mode=vie w&p_p_col_id=column2&p_p_col_count=1&_101_INSTANCE_GRnu6ntjtLfp_delta=10&_101_INSTA NCE. Acceso el 24 de abril de 2020) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 55 Figura 22. Betilos funerarios de Baelo , expuestos en el Centro de Interpretación del Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia. Elaboración propia Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 62 Figura 29. Imagen de culto sedente (Juno), hallado en el templo C. Capitolio de Baelo (Paris et al., 1923a: 86, f. 25) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 63 Figura 30. Estatua de togado, hallada en la cella del templo B. Capitolio de Baelo (Paris et al., 1923a: 89, fig. 28) Figura 31. Exvoto. Templo C. Capitolio de Baelo (Paris et al., 1923a: 88, fig 27) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 64 5. BARIA (VILLARICOS, CUEVAS DEL ALMANZORA, ALMERÍA) Pp. 64-72 Contexto histórico-arqueológico Asentamiento de origen y configuración urbana fenicia, emplazado en la costa y próximo a la desembocadura del río Almanzora. Participante del bando cartaginés durante la Segunda Guerra Púnica, fue sometida por Publio Cornelio Escipión como ciudad estipendiaria, siendo abandonado el núcleo fenicio tras la conquista y estableciéndose un núcleo urbano romano en las cercanías (López Castro et al., 2007: 158). En las Guerras Civiles formó parte del bando pompeyano. Durante el Principado pasó a la Bética, y posteriomente ya con los Flavios recibió el estatus jurídico de municipium civium Latinorum (López Castro y Carrilero, 2006: 136-137). Los primeros trabajos en el yacimiento fueron llevados a cabo a finales del XIX y principios del siglo XX, por Louis Siret (1908). Posteriormente se realizaron intervenciones desde mediados y finales del XX hasta la época actual, de las cuales se hace referencia a continuación. 5.1. Amonedaciones Características: las acuñaciones conocidas fueron halladas en el entorno del yacimiento y consisten en duplos con un peso medio de 20,00 gr. así como mitades o cuartos de 5,50 gr. (Alfaro, 1997: 84-85). 5.1.1 Duplos ANVERSO: busto femenino orientado a la derecha con estética egiptizante (cuernos, disco solar, pendientes y tirabuzones). REVERSO: palmera con frutos. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 65 Figura 32. Moneda de Baria con valor duplo. Elaboración propia a partir de fotografías del MAN 5.1.2 Mitad/Cuarto ANVERSO: uraeus. REVERSO: ídem. Figura 33. Moneda de Baria con valor mitad. Elaboración propia a partir de fotografías del MAN Cronología: III a.n.e. Otros datos: para Alfaro la iconografía es netamente neopúnica (ibídem). López Castro sostiene que los motivos hacen referencia a una Astarté local con un fuerte carácter políado (López Castro, 2005: 18-21). Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 66 5.2. Santuario rural Contexto e historiografía: lugar estudiado por López Castro en 1990, como parte de una prospección sistemática realizada en el yacimiento. Se identifica el lugar de culto como próximo a una fosa ritual emplazada a las afueras del asentamiento urbano y con abundantes terracotas, las cuales fueron documentadas por el estudioso belga Louis Siret y posteriormente por Almagro Gorbea y Fréderique Horn (López Castro, 2004: 77). Características: recinto excavado en la roca con una cueva artificial aneja, situada al pie del cerro principal de Villaricos (cerro Montroy) y próxima al estuario del río Almanzora, así como la necrópolis de Baria. Muy cerca del lugar está documentada una fosa con las paredes enyesadas, de reducidas dimensiones (ibidem: 77-80; Horn, 2007: 258). Cronología: IV – II a.n.e. Otros datos: López Castro considera que se trata de un lugar de culto feniciopúnico, probablemente consagrado a Tinnit o Astarté y con abundantes paralelos en Fenicia y Cartago (ibidem: 84-86). 5.2.1 Materiales votivos Pebeteros de terracota en forma de cabeza femenina, considerados alusivos a Tinnit. Decenas de fragmentos y veinte ejemplares completos, documentados primero por Louis Siret en 1932 y estudiados posteriormente por María José Almagro y Fréderique Horn, con unas dimensiones en torno a 8 cm de base y 16,70 cm de altura. El contexto arqueológico remite a prácticas cultuales de carácter votivo y relacionadas con el santuario. El material documentado se halló en el recinto frente a la cueva artificial, agrupado en su mayor parte, mientras que los ejemplares fragmentados se distribuían por el área. Muchos ejemplares muestran paralelos con otros procedentes de Cerdeña y Africa (Almagro Gorbea, 1983: 291-307; Horn, 2007: 258, 260-283). Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 67 Figura 34. Pebeteros en forma de cabeza femenina, hallados en Baria . Conservados en el Museo Arqueológico Nacional. Elaboración propia a partir de fotografías de Ángel Martínez (MAN) 5.3. Santuario urbano Contexto e historiografía: en 1890 Siret realizó trabajos en el área más elevada del yacimiento de Villaricos, documentando una acrópolis con restos de edificaciones y al menos una cisterna ritual, con abundante material. El emplazamiento fue parcialmente destruido en 1970 (López Castro, 2005: 10). No obstante, López Castro realizó en las décadas de 1980-2010 trabajos de campo y una revisión posterior de los materiales documentados (López Castro, 2000: 27- 38; López Castro et al., 2011). Características: el emplazamiento es un lugar elevado con una destacada altitud dentro del yacimiento (36,00 m) y domina el área. Presenta un foso excavado durante la Segunda Guerra Púnica (López Castro, 2005: 10). Siret documentó una cisterna y edificaciones de planta rectangular. La cisterna es de forma elíptica, de mampostería y construida en una fosa, con múltiples paralelos en la cultura fenicio-púnica y una gran cantidad de objetos probablemente vinculados a la actividad cultual (ibidem: 11). López Castro documentó otra cisterna ritual, con abundante material cerámico y un fragmento de fuste de mármol blanco de 15,00 cm de diámetro, así como fragmentos de tela carbonizada, madera y una Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 68 “mordaza” de bronce. Dicho investigador considera que el lugar se corresponde con un santuario a Astarté, mencionado por fuentes literarias (ibidem: 16-18). Cronología: III a.n.e. Otros datos: López Castro considera que el fuste de mármol es un elemento arquitectónico o decorativo, si bien destaca sus reducidas dimensiones y el uso poco frecuente del mármol en el mundo fenicio-púnico (ibidem: 16-17). En cambio, pensamos que el fragmento de fuste probablemente corresponde a un elemento betílico, a juzgar por el contexto de hallazgo y deposición del fragmento; esto es: los materiales asociados, el contexto ritual de las cisternas y las características ya indicadas. Figura 35. Cisterna del santuario urbano de Baria (López Castro 2005: 16) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 69 Figura 36. Fragmento de fuste de mármol hallado en el santuario urbano de Villaricos (López Castro 2005: 17) 5.3.1 Referencias literarias 5.3.1.1 VALERIO MÁXIMO 1. Max., Mem. III, 7, 1 (trad. Martín Acera, 1988: 218): “De esta confianza en sí mismo dio muestras en la misma España, porque, mientras sitiaba la ciudad de Badía, a todos los que se acercaban a su tribunal les ordenó que comparecieran al día siguiente en un templo que se hallaba dentro de los muros de la ciudad enemiga. Tomó inmediatamente la ciudad, y a la hora y en el lugar que había predicho, levantó su tribunal y les hizo justicia.” Cronología: I d.n.e. 5.3.1.2 PLUTARCO 2. Plu. Apoth. Scip. Mai., 3 (trad. López Salvá, 1987: 156): “Mientras asediaba la ciudad de Bacia, cuyo templo de Afrodita todo lo dominaba, ordenó que se garantizara allí la seguridad para escuchar a los litigantes durante dos días en el templo de Afrodita. Y esto los hizo, como previamente había dicho, cuando hubo tomado la ciudad.” Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 70 Cronología: I – II d.n.e. 5.4 Necrópolis Contexto e historiografía: excavada inicialmente por Louis Siret a finales del siglo XIX (Siret, 1906). Posteriormente, en la década de los cincuenta, la investigadora Miriam Astruc prosiguió con los trabajos anteriores y elaboró una clasificación tipólogica y alfabética de los enterramientos constatados hasta la fecha (Astruc, 1951). Diversos avances y revisiones posteriores profundizaron en aspectos como la cronología del conjunto o el uso de determinadas pautas funerarias (Almagro Gorbea, 1985; Belén Deamos, 1994). Características: necrópolis de incineración e inhumación que abarca aproximadamente 2000 enterramientos. Las incineraciones se depositaban en hoyos con recipientes cerámicos y ajuar. En lo que respecta a las inhumaciones, se realizaban en fosas rectangulares, de pozo o bien hipogeas. Hay que destacar la profusión de altares, estelas y elementos betiliformes hallados, con paralelos en el N de África y Próximo Oriente (Belén Deamos, 1994: 259-266; Seco Serra, 2010: 405-406). Con un dilatado uso en época púnica, a partir del Principado deja de estar en uso por cambios en los patrones de asentamiento en el oppidum de Baria (Almagro Gorbea, 1985: 637). Cronología: IV a.n.e.- I d.n.e. Otros datos: el asentamiento y su necrópolis mantienen claramente su impronta semita durante un periodo bastante prolongado –ver cronología-, al igual que otros enclaves funerarios del área de estudio. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 71 Figura 37. Vista de la necrópolis de Baria -Villaricos (Cazalla 2008) Figura 38. Estela betílica con imagen antropoide, del siglo VI a.n.e. (Belén Deamos 1994, lám. 2) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 78 Otros datos: José Antonio Morena considera que el motivo hace referencia al acceso al templo B y es probablemente parte de un elemento constructivo (Morena, 2010a: 75-76). Figura 44. Relieve con escena ritual de Torreparedones (Fundación Centro de Documentación Juan Alfonso de Baena:http://www.juanalfonsodebaena.org/baena/torrepare dones. Acceso el 16 de julio de 2019) 6.2.2 Betilo Contexto e historiografía: hallado adosado en la pared norte de la cella del templo B, durante la campaña de excavaciones de 1988. Únicamente se conservó fijada en el suelo la basa, mientras que los cuatro tambores que conformaban el fuste y el capitel se localizaron derribados (Cunliffe y Fernández Castro, 1999: 336-337; Fernández Castro y Cunliffe, 2002: 73-79). Recientemente se realizó Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 79 una anastilosis y una recreación ideal del betilo y su contexto cultual, que se puede ver en el conjunto arqueológico de Torreparedones. Características: se trata de una columna labrada en caliza de 2,80 m de altura, fuste liso con un enlucido fino de cal y forma estilizada, reduciéndose el diámetro paulatinamente desde la base. El capitel está decorado con motivos vegetales, concretamente ocho hojas esculpidas en forma almendrada y nervaduras marcadas, entre las que se ven los extremos de otras cuatro del mismo tipo. Se sigue de esta forma una morfología muy similar al orden corintio; sin embargo, no es más que un tipo local que sigue modelos ibéricos pero muy romanizados. Además, hay que señalar que en el capitel y fuste figuran dos cordones esculpidos en forma de soga. El primero figura bajo las hojas del capitel, mientas que el segundo a 27 cm del primer anillo y a 2 m y 27 cm de la basa. Para la investigadora Irene Seco estos elementos representan a elementos análogos a bandas y cintas, que vestirían este tipo de betilos (Seco Serra, 1999: 140-142; eadem, 2010: 293). Cronología: I – II d.n.e. Otros datos: los motivos empleados en el betilo constan de una fuerte carga simbólica. De este modo se podría identificarlo frente a otros y enfatizar los significados simbólicos de axis mundi. Ello denota su función de eje imaginario entre el mundo divino y terrenal y define a su vez este último; también denotaba para los devotos fecundidad y fertilidad (Seco Serra, 1999: 142; Eliade, 1999: 30- 31). Desde mi punto de vista es necesario indicar que ambas atribuciones simbólicas pudieron confluir, debido a su carácter generador de referencias de tipo identitario y cultual. La divinidad a la que estaba asociado este betilo era Dea Caelestis, a lo que alude el epígrafe latino que presenta uno de los múltiples exvotos hallados, situado cronológicamente en los siglos I a.n.e. – I d.n.e (Seco Serra, 1999: 142-144; 149- 150). Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 80 Figura 45. Betilo del santuario de Torreparedones, musealizado en el Museo de Baena (Morena López, 2017a: 94, fig. 59) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 81 Figura 46. Capitel del betilo. (Cunliffe y Fernández, 2002: 56, lám 36) Figura 47. Reconstrucción físicamente construida en el yacimiento del betilo de Torreparedones (izquierda, al fondo) y su contexto cultual (Morena López y Abril Hernández 2013: 317, lám. 3) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 82 6.2.3 Altares quemaperfumes Contexto e historiografía: documentados y estudiados en el trascurso de los trabajos realizados en 1988-2007. Materiales pertenecientes a los templos A y B, hallados contextualizados dentro de la cella del templo B, en fosa ritual o asociados al templo A. Características: se incluyen para este trabajo las siguientes piezas (Morena López, 2017A: 227-239). 1. Altar en forma de columna, con fuste estriado, collarino en forma de soga y capitel dórico vaciado a modo de receptáculo. Dimensiones: 42,50 cm de altura. 2. Altar labrado a partir de un bloque de calcarenita, con decoración de motivos geométricos, vegetales, zoomorfos y cordón sogueado. Dimensiones: cuerpo de 26 cm de altura, base de 16 de anchura y 11 cm de altura y parte superior de 15 de anchura por 10,50 cm de altura. Cronología: II a.n.e.-II d.n.e. Otros datos: características formales y decorativas a elementos análogos púnicos e ibéricos. Muchos de estos motivos son alusivos igualmente al culto de la divinidad tutelar del santuario, tales como el cordón sogeado o la rosa de la pieza 2, aquí incluida. Figura 48. Altar quemaperfumes de Torreparedones [1]. (Morena López, 2017a: 227, lám. 122) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 83 Figura 49. Altar quemaperfumes de Torreparedones [2]. (Morena López, 2017a: 228, lám. 123) 6.2.4 Ara anepígrafa Contexto e historiografía: la pieza en 2012 se halló en el marco de la realización de trabajos arqueológicos en el yacimiento de Torreparedones, interpretándose el contexto de hallazgo como perteneciente a la curia del oppidum. Concretamente este elemento cultual fue hallado tumbado y formando parte de una tapia de época flavia que cegaba una de las estancias, probablemente destinada a custodiar elementos de valor. Según los investigadores José Antonio Morena López y Ángel Ventura esta ara fue reemplazada por otra de mármol, ya en época julio-claudia (Albert, 2012: 1; Diario Córdoba, 2012: 1; Borrego de la Paz y Felipe Colodrero, 2014: 108). Características: elaborada en piedra caliza, forma prismática rectangular, anepígrafa y adosado en origen a una pared (una de las caras está desbastada, mientras que las restantes están trabajadas). Fracturado en la parte inferior. Anepígrafa. Dimensiones: cuerpo central de 53 cm de alto y lados de 29 por 24 cm, coronamiento de 30 por 38 cm, dividido en dos franjas. La franja inferior está decorada con molduras escalonadas, mientras que en la superior se sitúa el focus, de 22 cm de diámetro. Las esquinas son rematadas por acróteras, las cuales están decoradas con volutas en la cara frontal y una media palmeta en la lateral. Presenta marcas de fuego, lo que indica que estuvo en uso (Borrego de la Paz y Felipe Colodrero, 2014: 108). Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 84 Cronología: I a.n.e.-II d.n.e. Otros datos: consideramos muy probable que presente una estética híbrida, entre formas romanas y púnicas. A destacar el uso de palmeta como motivo y la total ausencia de pulvini, tan característico del resto de aras. Muy probablemente aluda a la divinidad tutelar del santuario. Figura 50. Caras frontal y lateral del ara (http://cordopolis.es/2012/11/13/unaltar-romano-nuevo-tesoro-del yacimiento-de-Torreparedones. Acceso el 19 de mayo de 2017) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 85 Figura 51. Vistas del ara anepígrafa de la curia de Torreparedones (Borrego de la Paz y Felipe Colodrero, 2014: 108) Figura 52. Contexto de hallazgo de la pieza (http://cordopolis.es/2012/11/13/un-altar-romano-nuevo-tesoro-del- yacimiento-de-torreparedones. Acceso el 19 de mayo de 2017) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 86 6.2.5 Bancos y mesas Contexto e historiografía: elementos documentados en sendas campañas en 1988 y 2006-2007 (Morena López, 2017a: 112-115). Características: a los templos A y B corresponden bancos de mampostería a partir de piedras irregulares y lajas, trabadas con tierra y de escasa altura. Se pudo constatar, en torno a estos bancos, la presencia de manchas de cenizas, restos óseos de animales, exvotos, platos, vasos caliciformes y lucernas. Con el templo B se relaciona un banco emplazado en el interior del santuario, revestido de opus signinum y planta rectangular. Delante de dicho banco se documentó un agujero destinado a un poste o fuste de columna. Dimensiones: 4,90 m de largo, 1,40 m de ancho y 0,34 m de altura (ibidem). Cronología: II a.n.e. – II d.n.e. Otros datos: las estructuras del templo A están relacionadas con la realización de ofrendas y sacrificios cruentos. Uno de los bancos o mesas del templo B muestra una función igualmente relacionada con estos ritos sacrificiales (ibidem). Figura 53. Banco ritual del templo B (Morena López, 2017a: 114, lám. 68) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 87 Figura 54. Estructura del templo B de Torreparedones, relacionada con ritos sacrificiales (Morena López, 2017a: 115, lám. 69) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 94 Figura 61. Exvoto de Torreparedones. 23 (Morena López, 2017b: 24, fig. 24) 4. Piedra caliza. Imagen femenina, en actitud orante y de pie, apoyada sobre una peana y adosada a una pared. Rasgos faciales muy marcados. Ataviada con una túnica y probablemente con una mitra, sobre la cual cuelga un tocado o velo. Se resalta especialmente el ombligo y el sexo. Dimensiones: 30,50 cm de altura, 12,50 de anchura y 15,60 de grosor. Figura 62. Exvoto de Torreparedones. 24 (Morena López, 2017b: 82, fig. 82) 5. Mismo material. Idéntica naturaleza. Figura representada con una túnica larga que, sin embargo, deja ver los pies. Parece llevar un velo que cuelga de la parte de atrás de la cabeza, quizás de un moño que no se ve. La parte posterior y la base son planas. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 95 Dimensiones: 34 cm de altura, 14 de anchura y 17 de grosor. Figura 63. Exvoto de Torreparedones. 25 (Morena López, 2017b: 143, fig. 143) 6. Mismo material. Idéntica naturaleza. Figura de bulto redondo, con la cabeza bien diferenciada y rasgos esquemáticos. Vestida con túnica y tocada con mitra. Pechos marcados. La parte posterior y la base son planas. Dimensiones: 16,30 cm de altura, 7 de anchura y 7,5 de grosor. Figura 64. Exvoto de Torreparedones. 26 (Morena López, 2017b: 191, fig. 191) 7. Mujer entronizada. Sin cabeza ni parte inferior derecha. Aparece representado el asiento de apoyo. Porta un collar entorchado. Parte posterior y base planas. Dimensiones: 10,80 cm de altura; 7,40 de anchura y 7,50 de grosor. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 96 Figura 65. Exvoto de Torreparedones. 19 (Morena López, 2017b: 53, fig. 53) 8. Forma de fuste de columna y sección circular, si bien apoya sobre una peana a modo de basa trapezoidal. Sexo indeterminado. Solo se representan las extremidades superiores. Con la mano izquierda porta una antorcha. Basa y parte posterior planas. Dimensiones: 19,00 cm de altura; 12,90 de anchura y 11,50 de grosor. Figura 66. Exvoto de Torreparedones. 20 (Morena López, 2017b: 56, fig. 56) 9. Mujer oferente entronizada. Tocada con una mitra baja, porta sendos pendientes circulares. Sujeta un objeto difícil de distinguir, a la altura del vientre. El trono o sillón aparece bien definido. Dimensiones: 20 cm. de altura, 11,50 de anchura y 8,5 de grosor. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 97 Figura 67. Exvoto de Torreparedones. 21 (Morena López. 21, 2017b: 156, fig. 156) 10. Mismo material y contexto. Mujer representada de pie y con collar entorchado. Base y parte trasera planas. No se conserva la cabeza. Dimensiones: 12,20 cm de altura; 8,2 de anchura y 6,8 de grosor. Figura 68. Exvoto de Torreparedones. 7 (Morena López, 2017b: 147, fig. 147) Cronología: I a.n.e. – II d.n.e. Otros datos: ídem. 6.2.7.2.1.2 Oferentes 1. Mujer en actitud oferente y de pie. Vestida con túnica, cubierta por un manto. Tocada con una mitra baja, sobre la cual se aplica un velo corto. Base plana. Sujeta una ofrenda difícil de identificar, tal vez una pequeña vasija. Dimensiones. 20,70 cm de altura, 7,8 de anchura y 5,2 de grosor. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 98 Figura 69. Exvoto de Torreparedones. 8 (Morena López, 2017b: 140, fig. 140) 2. Mujer oferente y de pie, a juzgar por el tocado y la vestimenta larga. Porta objeto tapado con una de las manos y viste túnica. Base plana. Dimensiones 22,30 cm. de altura; 7,80 de anchura y 6,60 de grosor. Figura 70. Exvoto de Torreparedones. 12 (Morena López, 2017b: 86, fig. 86) 3. Mujer oferente, de pie. Vestida con túnica; tocada con velo y diadema. Parte posterior y base planas. Porta objeto no identificado. Dimensiones: 23,20 cm de altura, 7,00 de ancho y 7,4 de grosor. Fue hallada en una favissa, junto con otras piezas y dos altares aquí mencionados. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 99 Figura 71. Exvoto de Torreparedones. 13 (Morena López, 2017b: 29, fig. 29) 4. Misma naturaleza que la pieza anterior. Viste túnica con escote en forma de uve, con manto sobre ella. Sujeta un vaso caliciforme. Dimensiones: 15,30 cm de altura; 9,7 de ancho y 7,5 de grosor. Figura 72. Exvoto de Torreparedones. 14 (Morena López, 2017b: 57, fig. 57) 5. Misma naturaleza que la pieza anterior. Viste túnica; lleva pendiente y vaso. Dimensiones: 31,60 cm de altura; 12,00 de anchura y 9,5 de grosor. Figura 73. Exvoto de Torreparedones. 15 (Morena López, 2017b: 46, fig. 46) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 100 6. Misma naturaleza que la pieza anterior. Figura muy deteriorada. Dimensiones: 25,50 cm de altura; 11,30 de anchura y 13 de grosor. Figura 74. Exvoto de Torreparedones. 16 (Morena López, 2017b: 78, fig. 78) 7. Misma naturaleza que la pieza anterior. Falta la cabeza. Dimensiones: 17,40 cm de altura; 9,5 de anchura y 9,5 de grosor. Figura 75. Exvoto de Torreparedones. 17 (Morena López, 2017b: 204, fig. 204) 8. Mujer en actitud oferente, de pie. Vestida con túnica y manto; tocada con velo y diadema. Sujeta una ofrenda difícil de identificar. Imagen sobre un escabel de 3,00 cm y base plana. Dimensiones: 23,90, 7,70 y 6,30 cm. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 101 Figura 76. Exvoto antropomorfo de Torreparedones. 9 (Morena López, 2017b: 130, fig. 130) Cronología: I a.n.e. – II d.n.e. Otros datos: muestran una estética híbrida, a caballo entre características figurativas púnicas e ibéricas. Concretamente hay multiples paralelos con piezas contemporáneas procedentes del Mediterráneo central, las cuales evocan a estelas antropomorfas o betiliformes. Pero a estos rasgos neopúnicos hay que añadirle un claro esquematismo ibérico, comparable al existente en exvotos del entorno, así como del Levante peninsular (Morena López, 2017a: 128-129). Es de destacar que muchas tienen los pechos resaltados, el vientre más o menos abultado y se llevan las manos hacia allí. Probablemente ello aluda a la situación de embarazada, conseguida o que se pide a la divinidad. 6.2.7.2.1.3 Simples orantes Contexto e historiografía: ídem. Características: se incluyen para este trabajo la siguiente pieza. La mayor parte de ellas están elaboradas en piedra y presenta los rasgos faciales muy acentuados. 1. Mujer en actitud orante y posición estante. Vestida con túnica y cinturón sogueado. Base y parte trasera planas. Imagen sobre peana de 1,50 cm. Dimensiones: 24 cm de altura; 6,40 de alchura y 5,70 de grosor. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 102 Figura 77. Exvoto antropomorfo de Torreparedones. 1 (Morena López, 2017b: 14, fig, 14) 2. Misma naturaleza y posición. Vestida con túnica, porta collar. La imagen se apoya en un resalte en la parte posterior, de 1,5 cm. Dimensiones: 17,70 cm de altura; 8,10 cm de anchura y 7,60 de grosor. Figura 78. Exvoto antropomorfo de Torreparedones. 2 (Morena López, 2017b: 42, fig. 42) 3. Misma naturaleza y posición. Misma vestimenta y atavíos. Imagen cilíndrica; solo están representadas la cabeza y extremidades superiores. Base y parte trasera planas. Dimensiones: 21,80 cm de altura; 6,20 de anchura y 6,20 de grosor. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 103 Figura 79. Exvoto antropomorfo de Torreparedones. 3 (Morena López, 2017b: 48, fig. 48) 4. Misma naturaleza y con collar liso. La parte inferior es cilíndrica. Parte trasera y base aplanadas. Dimensiones: 18,00 cm de altura; 7,2 de anchura y 6,3 de grosor. Figura 80. Exvoto antropomorfo de Torreparedones. 5 (Morena López, 2017b: 75, fig. 75) 5. Misma naturaleza y de pie. Vestida con túnica y ataviada con collar entorchado. Parte posterior y base planas. No se conserva la cabeza. Dimensiones: 14,50 cm de altura; 6,3 de anchura y 4,4 de grosor. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 110 Figura 91. Exvoto de Torreparedones. 18 (Morena López, 2017b: 18) 9. Exvotos de pierna izquierda (2017b: 19, 37, 74, 77, 109, 150, 158, 171, 193). Figura 92. Exvoto de Torreparedones. 19 (Morena López, 2017b: 19) 10. Exvotos de pierna derecha (2017b: 92, 97, 127, 168, 169, 183). Figura 93. Exvoto de Torreparedones. 92 (Morena López, 2017b: 92) Cronología: I a.n.e. – II d.n.e. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 111 7. CARISA > CARISSA AURELIA (CORTIJO DE CARIJA, ESPERA, CÁDIZ) Pp. 111-114 Contexto histórico-arqueológico Se trata de un asentamiento provisto de acrópolis, no excavada aún, y sendas necrópolis (Padilla Monge, 2006: 209-210). Es mencionado por vez primera por Plinio (Nat. 3, 15), como Municipium civium Latinorum dentro del conventus Gaditanus, así como por Ptolomeo (Geogr. 2, 4, 10). 7.1 Amonedaciones Características: Leyenda latina. Tres emisiones (Chaves, 1997: 288-289): 7.1.1 I.A (valor desconocido. Peso medio: 6,50 – 7,00 gr.) ANVERSO: busto masculino laureado y orientado a la derecha. REVERSO: jinete orientado a la izquierda o derecha, con escudo redondo, lanza y casco cónico. Leyenda CARIS. Figura 94. Acuñación de Carisa . Primera emisión (https://www.acsearch.info/search.html?term=&company=58&auction=65 88. Acceso el 28 de julio de 2018) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 112 7.1.2 II.A (valor desconocido. Peso medio: 5,00 gr.) ANVERSO: busto galeado orientado a la izquierda. REVERSO: ídem. Figura 95. Acuñación de Carisa . Segunda emisión (https://www.acsearch.info/search.html?term=&company=58&auctio n=6588. Acceso el 28 de julio de 2018) 7.1.3 III.A (valor desconocido. Peso medio: 2,50 – 3,00 gr.) ANVERSO: busto de Hércules con leonté y maza. REVERSO: ídem. Figura 96. Acuñación de Carisa . Tercera emisión, con busto de Hércules (https://www.acsearch.info/search.html?term= Carissa &category=1&lot= &images=1&en=1&de=1&fr=1&it=1&es=1&ot=1¤cy=usd&order=0. Acceso el 28 de julio de 2018) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 113 Cronología: II – I a.n.e. Otros datos: No asociables a ninguna de estas emisiones o series son algunas piezas con un busto masculino indefinido (Chaves Tristán y Marín Ceballos, 2004: 357). El motivo del jinete se considera en este caso de origen númida por investigadores como García-Bellido (García-Bellido García de Diego y Blázquez Martínez, 2001: 83-84). 7.2 Necrópolis Contexto e historiografía: en 1985-1991 se realizaron sucesivas campañas de urgencia en el yacimiento de Carija, donde se emplaza el oppidum de Carissa Aurelia. Posteriormente, en 1998, se realizaron labores de consolidación patrimonial. Se delimitaron estructuras urbanas aún no excavadas y se excavaron dos necrópolis, una al norte de cremación e inhumación datada entre I – II d.n.e. y otra al sur únicamente de cremación (Perdigones Moreno, Baliña y Alonso, 1987; Perdigones Moreno, Molina Carrión y Rojo Corrales, 1987; Lavado Florido, 1990; Perdigones Moreno, Jiménez y Aguilera, 1993). Muestran semejanzas con los complejos funerarios de Carmo, según Desiderio Vaquerizo (Perdigones Moreno, Jiménez Pérez y Aguilera Rodríguez, 1993: 63; Vaquerizo Gil, 2006: 325). Características: la necrópolis norte comprende tumbas de fosa en roca y columbarios, siendo de cremación e inhumación. La necrópolis sur incluye hipogeos familiares o colectivos excavados en roca arenisca y tumbas de doble fosa. Todo este último conjunto es necrópolis de cremación. Las tumbas muestran tipología variada, aunque para nuestro caso cabe destacar sepulturas de doble fosa sobre plataforma excavada en la roca, con altar de grandes sillares y un muro frontal de acceso (Perdigones Moreno, Baliña Díaz y Alonso de la Sierra, 1987: 81-83; Perdigones Moreno, Molina Carrión y Rojo Corrales, 1987: 67-68, 70- 71, 74; Lavado Florido et al., 1990: 117, 125). Cronología: I a.n.e. – III d.n.e. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 114 Otros datos: se considera que el conjunto de la necrópolis sur muestra una impronta púnica acusada, extendiéndose hasta el este y oeste del yacimiento (Lozano Ramírez, 1998: 95). Figura 97. Hipogeos de la necrópolis Sur de Carisa (Morón, 1993) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 115 8. CARMO – CARMONA (SEVILLA) Pp. 115-144 Contexto histórico-arqueológico El oppidum inicia su andadura como enclave urbano durante el Orientalizante (Escacena Carrasco y Padilla Monge 2006: 210-211). De ello tenemos suficiente documentación arqueológica, de la que nos hemos referido en la introducción a este capítulo. Es de destacar su posición estratégica durante toda la Antigüedad y el destacado papel en la Segunda Guerra Púnica, siendo bastión cartaginés y posterior foco insurreccional contra Roma (App. Ib. 25; Liv. Ab Vrb. 33, 21, 8). En la Guerras Civiles participó de las luchas de César contra Pompeyo (Caes. Bell. Alex. 57, 3 y 64, 2). Fue adscrita con Augusto al convento jurídico hispalense y recibió el estatus jurídico de municipio romano. 8.1. Amonedaciones Contexto e historiografía: la investigadora Francisca Chaves estudió las emisiones a finales de los años noventa, si bien ya fueron catalogadas anteriormente por los también numísmatas Antonio Delgado, Antonio Vives y Leandre Villaronga. Se sigue en este trabajo la sistematización elaborada por la autora (Chaves Tristán, 1997: 266-267 y eadem, 2001b: 339-362). Características: entre los siglos II y I a.n.e. emitió moneda con la leyenda toponímica latina CARMO o KARMO. Se emitieron cuatro series que comparten un mismo reverso casi en su totalidad: dos espigas en horizontal y el nombre del oppidum delimitado en el centro de la cartela. 8.1.1.1 I.1.A (As) ANVERSO: busto tocado con casco empenachado sin visera, el cual deja visible la oreja completa, orientado a la derecha y con gráfila de corona vegetal. REVERSO: dos espigas orientadas a la derecha, con leyenda enmarcada –CARMO- y gráfila de puntos gruesos. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 116 figura 98. As de Carmo . I.1 (https://www.acsearch.info/search.html?term= Carmo &cat egory=1&lot=&images=1&en=1&de=1&fr=1&it=1&es=1&ot=1&cu rrency=usd&order=0. Acceso el 29 de junio de 2018) 8.1.1.2 I.2.A (As) ANVERSO: busto alargado y estrecho, tocado con casco empenachado que deja visible la oreja, sin visera y orientado a la derecha. Gráfila de corona vegetal. REVERSO: ídem. Figura 99. As de Carmo . I.2.A (https://monedaiberica.org/v2/type/2383. acceso el 15 de diciembre de 2022) 8.1.1.3 I.2.B (Cuadrantes) ANVERSO: busto galeado, sin visera, con oreja visible y orientado a la derecha, con gráfila de puntos. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 117 REVERSO: espiga en orientación vertical y probable unidad de valor –tres puntos que se hallan dispuestos en triángulo. Figura 100. Cuadrante de Carmo . I.2 B (https://monedaiberica.org/v2/type/2385. Acceso el 29 de junio de 2022) 8.1.2.1 II.1 (As) ANVERSO: busto femenino orientado a la derecha, tocado de casco alado del que sobresale cabello, así como gráfila vegetal. Para Chaves el tipo evoca indirectamente a Dea Roma, por su parecido con emisiones oficiales de denarios durante la República (Chaves, 2001: 359). García-Bellido considera que se trata en cambio de una representación de Tinnit sincretizada con Belona, lo que establece paralelismos con monedas de Turirecina. Por otro lado, el investigador Jaime Alvar sostiene la hipótesis de que se trata de una alegoría de Carmo (Alvar, 2001: 481-482, n.1; García-Bellido García de Diego, 1990: 376). REVERSO: dos espigas orientadas a la derecha, con leyenda enmarcada –CARMO- y gráfila de puntos gruesos. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 118 FIgura 101. As de Carmo , con busto femenino (https://www.acsearch.info/search.html?term= Carmo &categor y=1&lot=&images=1&en=1&de=1&fr=1&it=1&es=1&ot=1¤cy=u sd&order=0. Acceso el 29 de junio de 2018) 8.1.2.2 II.2 (As) ANVERSO: busto femenino orientado a la derecha y tocado con un casco alto, terminado hacia adelante a modo de un pileus y del que sobresale el cabello. Para el investigador Rodríguez Mérida se trata de una representación de Cibeles (Rodríguez-Mérida, 1992: 41). Gráfila de corona vegetal. REVERSO: ídem. Figura 102. As de Carmo II.2 (https://monedaiberica.org/v2/type/2386. acceso el 29 de junio de 2018) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 119 8.1.2.3 II.3. A (As) ANVERSO: busto masculino vestido, tocado con pétaso de Hermes y Mercurio. Caduceo en la parte derecha del campo y gráfila de puntos. REVERSO: ídem. Figura 103. As de Carmo . II.1. (https://www.acsearch.info/search.html?term= Carmo &categor y=1&lot=&images=1&en=1&de=1&fr=1&it=1&es=1&ot=1¤cy=u sd&order=0. Acceso el 29 de junio de 2018) 8.1.2.4 II.3. B (Cuadrante) ANVERSO: busto masculino vestido, tocado con pétaso propio de Hermes y Mercurio. Caduceo en la parte derecha del campo y gráfila de puntos. Para la investigadora Isabel Rodríguez Casanova (1999: 333-340) se trata de la interpraetatio romana del fenicio-púnico Baʿal Addir. REVERSO: caduceo tocado por ínfulas, en orientación vertical y acompañado de marcas de valor: tres puntos en vertical y/o creciente lunar. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 126 Figura 111. Restitución infográfica del santuario hipogeo de Carmona. Fase 1 (Ídem; fig.3, p. 109). Imagen cedida por la Profra. María Belén Deamos Figura 112. Planta del santuario hipogeo de Carmona. fase 2 (Ídem, fig. 2; p. 107). Imagen cedida por la Profra. María Belén Deamos Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 127 Figura 113. Reconstrucción infográfica del santuario hipogeo de Carmona. Fase 2 (Ídem; fig.3, p. 109). Imagen cedida por la profra. María Belén Deamos Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 128 8.2.1. Exvoto de terracota con representación de Mercurio Contexto e historiografía: encontrada en el estrato más reciente (UE 55) del recinto descrito, el cual se inclinaba hacia el interior del lugar de culto. Probablemente fue depositada de forma intencionada antes de su colmatación y clausura (Belén Deamos, Román y Vázquez-Paz, 2014a: 90; 2014b: 125-128). Características: figura de terracota y pasta ocre oscura probablemente del lugar, modelada en bulto redondo a mano, alisada y sin restos de pigmentación. Se representa a un personaje desnudo con pechos resaltados, ombligo, extremidades desproporcionadas, acompañado por un carnero y sentado sobre una roca, el cual se considera una representación popular de Mercurio. La imagen mira y se inclina a la derecha a la vez que adelanta la pierna izquierda. Muestra los pies descalzos y con el brazo izquierdo tiene en sus manos una bolsa que apoya sobre el muslo, no conservándose apenas el brazo derecho. La cabeza quedaba sujeta por un cuello ancho y presenta incisiones para representar el cabello, dos protuberancias en la parte superior de la cual probablemente arrancaban las alas, orejas con lóbulos muy marcados, sendas incisiones curvas suaves a modo de cejas, cavidades orbitales marcadas, ojos entrabiertos y nariz perfilada (ídem, 2014b: 89). El carnero es de tamaño reducido y se caracteriza por tener dos líneas curvas a los dos lados de la cabeza a modo de cuernos, mostrar cola larga y caída e incisiones que buscan representar la lana. Se encontró separado del resto de la figura. La roca sobre la que se sienta es baja en altura desde la parte posterior a la delantera y está ligeramente rebajada por detrás, para sostenerla. Por delante consta de una pequeña plataforma en la que se apoyan ambos elementos. La pieza tiene una altura total de 24,8 cm, mientras que las dimensiones del personaje son 24 cm de altura por 5,2 cm de ancho, las del carnero 6,6 cm de longitud y 5,5 – 3,5 cm de altura y las de la roca 9,8 cm de altura por 8,54 cm de ancho (ibidem, 89-90). Cronología: II d.n.e. Otros datos: se ha interpretado como imagen votiva que remite a representaciones clásicas y populares de Mercurio, pero con una estética claramente fenicio-púnica y análoga a la de terracotas de Ebushim-Ibiza, en lo que concierne al tratamiento del rostro. Un elemento importante para su Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 129 vinculación con el mundo púnico son los orificios nasales para el nezem. El contexto arqueológico del santuario, el carnero como animal atributo y algunos tipos monetales de Carmo han permitido sugerir que se trata de una representación de la interpraetatio romana del dios africano Baʿal Addir (Belén Deamos, Román y Vázquez-Paz, 2014b: 131; ibidem: 92-94). Figura 114. Vista de perfil, frontal y trasera del exvoto a Mercurio, de Carmo . Belén Deamos, Román y Vázquez (2014b, 96, fig. 2) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 130 8.3 Pozo ritual en calle Pozo Nuevo 5 Contexto e historiografía: en el transcurso de la excavación de un complejo termal realizada en 1996 por un equipo dirigido por la profesora de la Universidad de Sevilla María Belén Deamos, se halló un pozo excavado en la roca (Belén Deamos, Conlin Hayes y Anglada Curado, 2001: 141-164). Este tenía una clara funcionalidad ritual, probablemente relacionada con el culto sirio a Adonis tal y como indicaban los elementos cultuales hallados. Características: profundidad media de 2,50 m., 1,04-1,14 m. de diámetro en la boca y 1,54-1,80 m. en la base. Carente de revoco. Los excavadores distinguieron hasta ocho unidades estratigráficas, todas ellas con presencia de material constructivo, piedra basta, así como piezas y fragmentos cerámicos de campaniense, barniz negro, cerámica gris, terra sigillata itálica, lucernas, cerámica pintada de tipo turdetano, ungüentarios, cerámica común, ánfora gaditana, pesas de telar y discos recortados de fragmentos cerámicos –muy probablemente cuencos o macetas, en relación con los ritos adoniacos. Otros elementos hallados son un as de bronce de la serie I de Carmo, una pesa de plomo cuya forma es similar a un ánfora pequeña, un elemento betiliforme ovoide y dos betilos. Cronología: I a.n.e. – I d.n.e. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 131 Figura 115. Boca del pozo ritual. Cortesía de la Profra. María Belén Deamos 1 Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 132 2 Figura 116. (1-2) Discos recortados a partir de fondos de cuencos. Cortesía de la Profra. María Belén Deamos 8.3.1 Betilos. Calle Pozo Nuevo 5 Contexto e historiografía: en 1996 se excavó y estudió el depósito de un pozo ritual emplazado en el centro del actual casco urbano de Carmona. El equipo de investigación, dirigido por María Belén Deamos, halló entre otros elementos un par de betilos relacionados con el culto sirio a Adonis (ibidem). Características: ▪ 1) Betilo con forma de fuste de columna o tronco de árbol, tallado en calcarenita o roca de alcor y con 75 centímetros de altura, 23,52 centímetros de anchura en la parte inferior, 16,36 centímetros en la parte central y 15 centímetros en la parte superior. No presenta huellas de posible estuco. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 133 ▪ 2) Betilo de forma triangular, tallado en calcarenita o roca de alcor y con 22 centímetros de alto, 15 centímetros de ancho y 5 centímetros de grosor. Muestra un saliente y huellas de la acción del fuego en la base, a la vez que también se puede mantener en pie. Probablemente pudo estar situada sobre una basa. Cronología: I a.n.e.-I d.n.e. Otros datos: en cuanto a la divinidad representada en el betilo 1, los excavadores ven bastante difícil pronunciarse, aunque se decantan por considerarlo la representación anicónica de una diosa, debido a la forma. Sin embargo, la investigadora Irene Seco sostiene que evoca muy probablemente a Adonis y presenta forma fálica (2010: 320). Mercedes Oria (2017: 116) pone además el posible culto en relación con el de Attis. La divinidad representada en el betilo 2 podría ser Venus según la investigadora Irene Seco (2010: 320) lo que se relacionaría con la forma triangular del betilo. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 134 Figura 117. Betilo estiliforme de calle Pozo Nuevo 5. Cortesía de la Profra. María Belén Deamos Figura 118. Betilo triangular de calle Pozo Nuevo 5. Cortesía de la Profra. María Belén Deamos Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 135 8.3.2 Elemento votivo ovoide Contexto e historiografía: fue hallado en el transcurso de unas investigaciones arqueológicas realizadas en la calle Pozo Nuevo 5, en las que se documentaron unos depósitos de agua pertenciente a unas termas y un pozo ritual relacionado con cultos sirios a Adonis. Dichas intervenciones se realizaron en 1996 por un equipo dirigido por la profesora de la Universidad de Sevilla María Belén Deamos (Belén Deamos, Conlin Hayes y Anglada Curado, 2001: 141-161). Características: huevo de piedra negra con la superficie punteada, recordando según los investigadores a un meteorito. Dimensiones: 5.30 cm de altura y 3.10 de ancho. Se considera que muestra un carácter simbólico bastante evidente, en relación con los conceptos de resurrección y retorno cíclico a la vida (Grison, 1986: 581-586; Simoons, 1994: 156), por lo que se ajustaría probablemente al trasfondo ritual de las Adonías. Cronología: I a.n.e – I d.n.e. Otros datos: se advierten mediante paralelos en la iconografía funeraria egipcia, helena (Grison, 1986: 583) y según Mircea Eliade (1954: 392) en el carácter del huevo como ofrenda a divinidades ctónicas y difuntos. También está constatado este uso en la Antigüedad dentro del culto heleno a los Dioscuros, los romanos Liber, Venus y Ceres, al igual que en el cristianismo copto (Simoons, 1994: 156; Kitat, 2014: 34-37). Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 142 Figura 123. Elefante de la necrópolis de Carmona (Junta de Andalucía. Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico, 2018. Acceso el 29 de septiembre de 2018) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 143 8.4.1.1 Betilo Contexto e historiografía: estudiado primeramente por el investigador Manuel Bendala y más recientemente por Irene Seco. No se conoce su contexto. Hipotéticamente fue hallado durante la excavación de la Tumba del Elefante a finales del siglo XIX, en el fondo de un pozo ritual situado en el mismo lugar, siendo depositado junto a la boca al no despertar interés por entonces (Bendala Galán, 1976: 58-59; ídem, 1986: 387-389; Seco, 2010: 314-316). Características: betilo de forma ovoide situado actualmente en el interior de la denominada “Tumba del Elefante” de la necrópolis de Carmona, recolocado a un lado del pozo, en una zona exterior al complejo hipogeo. Este elemento anicónico mide 63 cm de altura, 41,6 cm de ancho en la parte central y 23 cm en la parte superior. Labrado en calcarenita o roca de alcor, presenta la parte inferior rebajada como base, la cara trasera aplanada y acanaladuras en la cara delantera (Seco, 2010: 314-316). Cronología: I d.n.e. Otros datos: Irene Seco y Manuel Bendala sostienen que se trata de una representación anicónica de Cibeles sincretizada con una divinidad feniciopúnica preexistente. Ello se relaciona pues con las acanaladuras que presenta – para sujetar vestidos o tocadosasí como con el rebaje y aplanado, con el fin de albergar este elemento de culto en el sancta sanctorum -una cámara hipogea de reducidas dimensiones, orientada al N, recóndita y hallada inicialmente tapiada con piedra. Seco sugiere además que no sería un elemento procesional y se situaría sobre algún mueble como soporte (Seco, 2010: 314-316). Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 144 Figura 124. Betilo en su emplazamiento actual(http://www.museosdeandalucia.es/web/ conjuntoarqueologicode Carmo na/elementosmuebles. Acceso el 30 de junio de 2018) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 145 9. CASTULO CAESARII IUVENALES (CÁSTULO, LINARES, JAÉN) Pp. 145-154 Contexto histórico-arqueológico Punto neurálgico de la Oretania, se trata de un oppidum emplazado en una meseta aledaña al Guadalimar, afluente del Guadalquivir y navegable en la Protohistoria y Antigüedad. Con un primer poblamiento pre y protohistórico, es a partir del Bronce Final cuando el yacimiento empieza a tomar una notable entidad urbana. Ello vino dado, sin duda alguna, por la abundante existencia en su territorio de cobre y plomo y el asentamiento de contingentes de población próximo-oriental en el entorno (García-Gelabert Pérez y Blázquez Martínez 1993: 92-93; idem 1994: 331, 337, 338; idem 2000: 199-200). Aunque ya hayamos hecho alusión en la introducción a este capítulo, es necesario resaltar que existen indicadores de una patente semitización que continúa en época ibérica e inicios de la implantación romana (García Carmona, 2020). Durante la Segunda Guerra Púnica, Cástulo mostró firme adhesión a Cartago. De ello fue muestra la unión de Aníbal con Hímilce, mujer destacada (Liv., Ab Vrb. 24.41). La conquista romana se produjo en el 206 a.n.e. por Escipión. Pronto el oppidum fue adscrito a la provincia Hispania Vlterior, acuñó moneda en bronce con leyenda latina y fue promovido a municipio de derecho latino, con la titulatura Castulo Caesarii Iuvenales (Blázquez Martínez y García-Gelabert Pérez 1992: 394; Alvar y López Castro 2006: 235-236). Con la reforma provincial de Augusto pasó a integrarse en la Hispania Citerior Tarraconense. El yacimiento fue estudiado en 1970-1982 por una serie de equipos de excavación, todos ellos dirigidos por José María Blázquez (Blázquez Martínez, 1975; ídem, 1979; Blázquez Martínez y Valiente, 1981; Blázquez Martínez, Contreras y Urruela Quesada, 1984; Blázquez Martínez, García-Gelabert Pérez y López Pardo, 1985). Actualmente el lugar sigue siendo investigado por parte de la Junta de Andalucía y la Universidad de Jaén, como Conjunto Arqueológico. Sin embargo, las investigaciones más recientes se centran fundamentalemente en las fases imperial y tardoantigua, de las que no se documentan testimonios relacionados con el objeto de esta investigación. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 146 9.1 Fragmentos de fachada monumental Contexto e historiografía: elementos documentados fuera de contexto y expuestos en el Museo Arqueológico de Linares – Monográfico de Cástulo. Fueron estudiados de forma pormenorizada en la década de 1980 y 1990 (Blázquez Martínez y García-Gelabert Pérez, 1987: 51, fig. 7; ídem, 2000: 551-560). Características: dos fragmentos esculpidos en roca plutónica (sienita) y con tonalidad rojiza. Catalogados como número 181 (fragmento 1) y 183 (fragmento 2) [Ruano Ruiz y Lucas Pellicer, 1990: 44-46, 47]: - Fragmento 1 (nº 181): bloque esculpido en forma de L. El costado lateral izquierdo está rematado en arista. En el anverso la superficie es alisada y muestra decoración en ángulo recto. Esta última consiste en un relieve dispuesto en forma de banda, de 20 cm de ancho, con decoración repetitiva a base de roleos, palmetas y capullos. El reverso constituye una especie de chaflán. Dimensiones: 1,18 m de anchura horizontal, 1,05 m de anchura vertical y grosor de 26 cm. - Fragmento 2 (nº 183): esquina que forma un lateral derecho. Mismos esquemas decorativos y reverso que el fragmento 1. Dimensiones: 85 cm de anchura horizontal, 45 cm de altura máxima y grosor de 23 cm. Cronología: IV – III a.n.e. Otros datos: estilísticamente en relación con motivos decorativos púnicos y próximo-orientales. Se sugiere como funcionalidad arquitectónica que fuese parte de una fachada exterior de estructura funeraria, o bien de un lugar de culto, aún no determinado (Ruano Ruiz y Lucas Pellicer, 1990: 50, 54-58). Es de destacar la recurrente hibridación entre formas ibéricas y fenicio-púnicas en la cultura material de Cástulo, especialmente en el ámbito funerario (García Carmona, 2020). Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 147 Figura 125. Elemento arquitectónico perteneciente a probable recinto cultual o funerario en Cástulo [fragmento 1, nº 181] (Ruano Ruiz y Lucas Pellicer, 1990: 45, fig. 1) Figura 126. Elemento arquitectónico perteneciente a probable recinto cultual o funerario en Cástulo [fragmento 2, nº 183] (Ruano Ruiz y Lucas Pellicer, 1990: 45, fig. 2) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 148 9.2 Capitel ibérico Contexto e historiografía: pieza descontextualizada y actualmente expuesta en el Museo Monografico de Cástulo, en Linares. Características: capitel exento con decoración de motivos vegetales, bajo forma de ovas, palmetas y rosetas, que evocan el árbol de la vida. Se pone en relación con otra pieza hallada en Torreparedones, en 1979, con características análogas. Hipotéticamente se afirma es parte de un betilo estiliforme o de un monumento funerario, esto último con paralelos en Baelo y Vrso (Blázquez Martínez y Contreras, 1984: 275-276; Ceprián del Castillo, 2007: 157-159; León-Castro Alonso, 1979: 195-204). Cronología: IV – II a.n.e. Figura 127. Capitel de Cástulo (Ceprián del Castillo, s.f.) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 149 9.3 Necrópolis de la Puerta Norte Contexto e historiografía: recinto funerario excavado en 1970-72 (Blázquez Martínez, 1975: 237-304), aledaño a uno de los accesos amurallados a Cástulo (Puerta Norte). Los resultados finales fueron posteriormente revisados por Alicia Canto y de Gregorio (1979: 9-87) y Alicia Jiménez Díez (2008: 87-161). Características: necrópolis de incineración e inhumación, con 38 enterramientos orientados al SE dispuestos dentro de un recinto murado, dividido a su vez en otros sectores. Muestra multiples indicadores de hibridación entre formas ibéricas, romanas y semitas. Esto último es patente por la existencia de paralelos formales con las necrópolis de Baelo y Carmo y también en el uso hipotético de elementos betiliformes como señalizadores funerarios (Canto y de Gregorio, 1979: 45; Jiménez Díez, 2008: 87-99, 161; García Carmona, 2020). Cronología: I d.n.e. Figura 128. Vista de la necrópolis de Puerta Norte (Cástulo). Campaña de 1971 (Canto y Urruela Quesada, 1979: lám. 1.1) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 150 Figura 129. Detalle del conjunto de depósitos funerarios de la necrópolis de Puerta Norte (Cástulo) (Canto y de Gregorio y Urruela Quesada, 1979: lám. 2.1) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 151 9.4 Necrópolis de Cerrillo de los Gordos Contexto e historiografía: emplazada al este de la necrópolis de la Puerta Norte y próxima a la muralla. Documentada en 1971 y excavada parcialmente en la década de 1940, con hallazgos casuales de una cámara funeraria y doscientos vasos cerámicos. Los resultados finales fueron publicados por Alicia Canto y de Gregorio y Jesús Urruela Quesada (1979: 322-346), siendo posteriormente revisados por Alicia Jiménez Díez (2008: 100-110). Características: destaca una cámara sepulcral, construida con sillares de arenisca local y a la que se accede a través de una escalera con cinco peldaños y un dintel de acceso. El segundo peldaño es un fuste de columna reutilizado. Frente al dintel de acceso existe un agujero rectangular, el cual se considera un posible conducto para libaciones. Todo se halla cubierto con una pequeña bóveda de opus caementicium, derrumbada ya en la Antigüedad. Al noroeste de la cámara fue hallada una máscara de terracota funeraria, con estética helenística y atribuida cronológicamente en torno al I d.n.e. o momentos anteriores. No fueron hallados otros elementos relacionados o de ajuar. Al lado de la sepultura de la cámara se encontraron también ocho tumbas, una de inhumación y siete de incineración: tumba uno, conformada por dos fosas separadas por un tabique de ladrillo y que pudieron albergar dos inhumaciones. Ausencia de ajuar. Fosas selladas por tres estelas funerarias reutilizadas, con inscripciones latinas y cronología fijada en el I d.n.e. Las tumbas de incineración se hallaron emplazadas al lado de la entrada escalonada y al sur de la tumba de cámara. La tumba 3 presenta una estructura cuadrangular de sillares y piedras de menor tamaño, las cuales circundaban un gran cofre de piedra cubierto por una losa de granito con dos argollas de hierro, una de ellas con forma de roseta. En el interior se situaba con urna cineraria de forma cilíndrica decorada, tapada con un cuenco troncocónico y un vasito globular. Las sepulturas restantes (tumbas 2, 4, 5, 6 y 7) presentan una estructura muy similar a la anteriormente mencionada tumba tres, así como ajuares análogos en escasez y su naturaleza a los de Puerta Norte. También se hallaron tres artesas de barro, rodeando los límites de la tumba de cámara. Hipotéticamente se sostiene su función como urnas cinerarias, receptáculos para ofrendas o bien elementos para la preparación o manipulación Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 254 Figura 200. Vista de foro de Regina Turdulorum , con el complejo templario en el centro. Fotografía obtenida por Google Earth. 19 de marzo de 2022 19.2.2 Elementos muebles relacionados 19.2.2.1. Estatua de Juno Contexto e historiografía: escultura hallada en la cabecera de uno de los edificios del foro, durante la campaña arqueológica de 2010. Se pone en relación con otro fragmento, que representa probablemente la parte inferior y fue amortizada en el XVII como soporte para un escudo nobiliario, con dimensiones de 86 por 67 por 39 cm. Ambos elementos se conservan en el Museo Arqueológico Provincial de Badajoz, donde fueron estudiados (Silva Cordero, 2011: 191-211). Características: parte superior de estatua sedente femenina, atribuida por su iconografía a Juno. Tallada sobre un bloque de mármol rectangular, de dimensiones 0,74 por 1,04 m y grosor de 32 cm. La parte posterior está lisa, a fin de ser apoyada sobre un soporte vertical. La representación iconográfica Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 255 empleada es su atribución como reina de los dioses y el cielo: diademada, con peinado probablemente recogido, busto cubierto con manto sobre la cabeza y que cae sobre los hombros. Presenta una mirada solemne. Cronología: II d.n.e. Figura 201. Estatua de Juno procedente de Regina Turdulorum. Parte superior (Silva Cordero, 2011: lám. 2) Figura 202. Estatua de Juno procedente de Regina Turdulorum . Parte inferior (Silva Cordero, 2011: lám. 1) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 256 19.2.2.2 Pedestal dedicado a Juno Contexto e historiografía: probable emplazamiento original en el foro, si bien se halló como material de acarreo en la ermita de San Pedro de Villacorza, construida en el emplazamiento del teatro de Regina (Álvarez Martínez, 2018: 66-67). Características: Base marmórea para estatua de plata. Encima de la cornisa se observan las ranuras destinadas a la fijación de la correspondiente imagen. Letras capitales cuadradas, con interpunción triangular. Dimensiones: 80 cm de alto por 55 cm de anchura máxima y 43 cm de grosor (Madruga Flores, 2022). Texto: “Iunoni sa/crum / Terentia Pue/lla testamento / poni iussit ex / argenti libris / L” (CIL II, 1036). Traducción: “Consagrado a Juno. Terencia Puella ordenó ponerla en su testamento, de cincuenta libras de plata” (traducción propia). Cronología: I – II d.n.e. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 257 Figura 203. Pedestal de estatua de Juno, procedente de Regina Turdulorum (Centro CIL II. Universidad de Alcalá) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 258 20. SELAMBINA (SALOBREÑA, GRANADA) Pp. 258-267 Contexto histórico-arqueológico Mencionada por Plinio y Ptolomeo. Este último la adscribe a los bástulo- / libiofenicios (Plin. Nat. 3, 8 y Ptol. 2, 4.7). Se considera continuación de una colonia fenicia del VIII a.n.e. (Padilla Monge, 2006: 851). 20.1 Santuario costero Contexto e historiografía: en agosto de 1992 un equipo encabezado por Oswaldo Arteaga llevó a cabo un estudio paisajístico y una campaña de urgencia, ante el creciente expolio que venía llevándose a cabo en el Peñón de Salobreña. Se documentaron ocupaciones desde el Neolítico hasta época califal, siendo más intensa en la Antigüedad (Arteaga Matute et al., 1992: 356-362; Arteaga Matute, Blech y Roos, 2007: 219-256). Características: isla costera de roca caliza actualmente unida al continente por aportes aluviales. Estratigrafía alterada por remociones resultado de expolio. Se documentó un edificio de planta rectangular, interpretado como un templo, y también abundante material cerámico (campaniense, imitaciones púnicas, kalathoi, unguentarios, quemaperfumes) y elementos votivos (ver apartados siguientes). El nivel siguiente, del siglo I d.n.e., remite a la construcción en el lugar de una instalación de salazones y salsas saladas de pescado, con la consecuente desaparición del santuario. Cronología: II a.n.e – I d.n.e. Otros datos: se afirma por los excavadores la existencia de un santuario costero en funcionamiento desde etapas anteriores a la conquista romana. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 259 Figura 204. Vista actual del Peñón de Salobreña y su entorno (Landsat/Copernicus, 2017) Figura 205. Levantamiento topográfico y cortes practicados en el Peñón de Salobreña (campaña de 1992) (Arteaga Matute et al. , 1992: 359) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 260 20.1.1 Materiales asociados 20.1.1.1 Fragmento de estatua votiva femenina Contexto e historiografía: v. supra. Características: cabeza de terracota sobre cuello estilizado. Forma ovalada. Dimensiones: 7,3 cm de alto. (Arteaga Matute, Blech y Roos, 2007: 243). Cronología: II a.n.e. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 261 Figura 206. Cabeza y cuello en terracota de exvoto femenino del Peñón de Salobreña (Arteaga Matute, Blech y Roos, 2007: 248, lám. 4) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 262 20.1.1.2 Fragmento de estatua votiva femenina Contexto e historiografía: v.supra. Características: cabeza y cuello de terracota con moño prominente. Altura de 4,2 cm (Arteaga Matute, Blech y Roos, 2007: 244). Cronología: II a.n.e. Figura 207. Cabeza de exvoto del Peñón de Salobreña (Arteaga Matute, Blech y Roos, 2007: 244, lám. 5) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 263 20.1.1.3 Fragmento de estatua votiva femenina Contexto e historiografía: v.supra. Características: terracota. Corresponde a un torso. Dimensiones: 16,40 por 10,60 cm (Arteaga Matute, Blech y Roos, 2007: 245). Cronología: II a.n.e. Figura 208. Torso de exvoto femenino del Peñón de Salobreña. (Arteaga Matute, Blech y Roos, 2007: 247, lám.7) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 270 22. CASCO URBANO DE MIJAS (MÁLAGA) Pp. 270-271 Contexto histórico-arqueológico (ver apartado siguiente) 22.1 Santuario periurbano Contexto e historiografía: documentado en excavaciones y prospecciones llevadas a cabo en 2012 – 2015 en el entorno de la denominada “villa antigua” de Mijas, actual casco histórico y sito en el interior, a los pies de la Sierra de Mijas. En dicho lugar se llevaron a cabo unos ocho sondeos (cortes 3, 4, y 5) y se recogió material mediante limpieza superficial y prospección (Simón Vallejo et al., 2020: 240-241). Características: fueron documentados en los diferentes cortes las siguientes estructuras: hoyos excavados en la roca y una estructura rectangular recubierta de cal (corte 3), pavimientos de losas cuadrangulares y cal (corte 4), así como una estructura de combustión y suelos de cal (corte 5). En el corte 3 se detectaron hasta nueve depósitos de restos óseos de bovino y ovicáprido en su mayor parte, así como de caprino, ovino, ciervo, conejo, gallina e incluso cerdo. Es de destacar que dichos restos corresponden a la cabeza y extremidades, algo propio de la ritualidad semita (ibidem, 2020: 242). También se han documentado grafitos cerámicos alusivos tal vez al epíteto “gad” o “fortuna”, relacionado con Tinnit, material votivo consistente en dos placas oculadas, de plata y latón, dobladas, así como también treinta y cuatro terracotas. Estas últimas son en su mayoría antropomorfas, seguidas de otras zoomorfas. Muestran un probable revestimiento de yeso y restos de policromía. Los exvotos antropomorfos se conservan en buena parte fragmentados, de entre los cuales destacan los femeninos, con una representación de embarazada, con las formas resaltadas y una ligera túnica, una cabeza femenina velada y otra con tocado triangular. Aquellos zoomorfos lo conforman representaciones de un gallo, bóvidos, jinetes y una cabeza de leona. Todo ello con connotaciones funerarias en el caso del gallo, sacrificiales para los bóvidos, relacionadas con el Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 271 ámbito ibérico en el caso de los jinetes y probablemente con el culto a Tinnit en lo que respecta a la cabeza de leona (Simón-Vallejo et al., 2020: 242-248). Esto último también se documenta en el santuario de Torreparedones (Marín Ceballos y Belén Deamos, 2003-2004: 177-194). Cronología: II – I a.n.e. Otros datos: se pone en relación este lugar con cultos a Tinnit y salutíferos, a juzgar por el registro material y la existencia de abundantes cursos de agua como manantiales y el río Fuengirola, teniendo un carácter seguramente preeminente dentro del territorio del oppidum y municipium en época imperial de Suel, emplazado en el actual castillo de Fuengirola (ibidem, 2020: 248-250). Figura 214. Placas y terracotras femeninas de Mijas (Simón Vallejo et al. , 2020: 244, fig. 4) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 272 23. TERRÓN, EL (LEPE, HUELVA) Pp. 272-273 Contexto histórico-arqueológico Paraje próximo a la desembocadura del río Piedras. Este lugar se caracteriza por ser una elevación con abundante material arqueológico en superficie, aunque no se conoce claramente el contexto arqueológico (Bobillo Lobato y García Morillo, 2007: 139-149). 23.1 Pebetero en forma de cabeza femenina Contexto e historiografía: documentado por hallazgo casual cerca del estuario del río Piedras, en una ligera elevación que constituye El Terrón (cabezo de La Bella) y sobre la cual se emplaza actualmente una ermita. La desembocadura actual está prácticamente en la población de El Rompido (Cartaya), al crecer progresivamente la flecha de arena. Es probable que, en la Antigüedad, la desembocadura quedara más cerca del lugar. La pieza fue estudiada en 2003 por Ana Rut Bobillo y María del Carmen García, miembros del grupo de investigación Religio Antiqua de la Universidad de Sevilla. Características: pebetero en forma de cabeza femenina, realizado en dos moldes, de pasta anaranjada, con engobe castaño claro y desgrasante de arena fina. Laterales con salientes, cara trasera lisa mientras que la delantera presenta un rostro femenino tocado con un kalathos. Muestra dos aves afrontadas respecto a tres elementos de forma circular. Dimensiones de 13,00 cm. de altura, 5 cm. de diámetro en la base y 5,6 en la parte superior. Cronología: IV – II a.n.e. Otros datos: las estudiosas de la pieza fijan paralelos con otras de Baria y Cerdeña. Se apunta también a un hipotético contexto ritual, teniéndose en cuenta las características geográficas del lugar de hallazgo. Concretamente se trata de una zona elevada, en un entorno inundable antiguamente costero y próximo a asentamientos con una actividad fundamentalmente pesquera. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 273 Además, el área se encuadraba en la Antigüedad dentro del área de influencia de Gadir-Gades. Figura 215. Dibujo en perspectiva del pebetero de El Terrón (Bobillo Lobato y García Morillo, 2007: 142) Figura 216. Pebetero hallado en el paraje de El Terrón. Fotografía cedida por la profra. María Belén Deamos Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 274 Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 275 24. TORREÓN, EL (ESTEPONA, MÁLAGA) Pp. 274 Contexto histórico-arqueológico Se trata de un yacimiento próximo a la costa, emplazado en una zona elevada. En él se sitúa un asentamiento, del que se documenta una probable construcción religiosa y abundante material cerámico, de entre IV-III a.n.e (Mora y Arancibia, 2014: 42). 24.1 Pebetero en forma de cabeza femenina Contexto e historiografía: pieza hallada en el transcurso de una intervención arqueológica de urgencia, en 1996. Otros materiales recuperados son restos constructivos relevantes y abundante material cerámico, sobre todo ánforas. Es de destacar que el área excavada constituye la parte más alta del yacimiento, lo que refuerza la hipótesis de su sacralidad. Características: fragmento. Solo se distingue parte de la ceja izquierda y cabello. Cronología: IV-III a.n.e. Figura 217. Fragmento de pebetero de El Terrón (Estepona, Málaga) (Mora y Arancibia, 2014: 47) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 276 2.3 ANEXOS AL CAPÍTULO 2 Tabla 1. Datos fundamentales relacionados con los lugares y materiales estudiados. Elaboración propia NÚMERO IDENTIFICATIVO LUGAR / YACIMIENTO EMPLAZAMIENTO ANTIGUO MATERIALES, INDICIOS Y PRÁCTICAS RELIGIOSAS ASOCIADAS CRONOLOGÍA BIBLIOGRAFÍA 1 Cortijo de Ébora - La Algaida (Sanlúcar de Barrameda, CÁDIZ) Aibora Santuario local próximo a la costa (La Algaida), consagrado a Lux Dubia (Venus-Astarté) y citado por Avieno, Estrabón y Mela. Amplia continuidad, reflejada en abundante material votivo relacionado con la maternidad y la navegación. Documentado probable elemento betílico. VII - I d.n.e. Blanco Freijero y Corzo Sánchez, 1983; Meana, 1988; Pérez López, 1989; Corzo Sánchez, 1991; Villalba i Varneda, 1994; Alfaro, 1997; Chaves Tristán, 1997; Corzo Sánchez, 2000; Ferrer Albelda, 2002; Corzo Sánchez, 2007; Hernández-Guerra, 2006; Padilla Monge, 2006; Sáez Bolaño y Blanco Villero, 2006; Seco Serra, 2010; Belén Deamos, 2011; Marín Ceballos, 2011b. 2 Alhonoz (Écija, SEVILLA) ? Materiales votivos y litúrgicos hallados en fosa ritual: cerámica con motivos alusivos a Astarté, figura de Minerva en bronce, lámina oculada de plata. II a.n.e. López Palomo, 1981a; López Palomo, 1981b; Blech, 1982; Escacena Carrasco, 1992; Belén Deamos, 2011; Belén Deamos, 2012. 3 Medina Sidonia (CÁDIZ) Asido > Municipium Caesarinum > Colonia Caesarina Augusta Asido Ceca neopúnica y latina, con acuñaciones probablemente alusivas a Hércules Gaditano. II - I a.n.e. Chaves Tristán y Marín Ceballos, 1982; García-Bellido García de Diego, 1990; García-Bellido García de Diego, 1993; Alfaro, 1997; Padilla Monge, 2006. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 277 4 Silla del Papa-Bolonia (Tarifa, CÁDIZ) Bailo / Baelo > Municipium Claudium Baelo Necrópolis con hibridación entre formas púnicas y romanas. Ceca neopúnica en etapa repubicana. Complejo templario con paralelos muy notables con Subeitila y Lambaesis (Africa). I a.n.e. - IV d.n.e. Bonsor, 1918; Paris y Bonsor, 1923a; Paris y Bonsor, 1923b; García-Soto, 1953; Bourgeois y Amo y de la Hera, del, 1970; Remesal Rodríguez, 1979; Chaves Tristán y Marín Ceballos, 1982; García-Bellido, 1990; García- Bellido García de Diego, 1993; Alfaro, 1997; Padilla Monge, 2006; Jiménez Díez, 2008; Seco Serra, 2010; Prados Martínez y Jiménez Vialás, 2015. 5 Villaricos (Cuevas del Almanzora, ALMERÍA) Baria Asentamiento fenicio-púnico con un santuario urbano, santuario rural y necrópolis. Santuario urbano consagrado a Astarté local, interpretada como Venus por fuentes clásicas, con abundante material cultual y emplazamiento claramente destacado. Santuario rural rupestre consagrado probablemente a Tinnit, relacionado con múltiples pebeteros en forma de cabeza femenina documentados en la zona. Necrópolis de inhumación e incineración, con destacado auge en etapa púnica. Ceca neopúnica con tipos alusivos a la divinidad local. IV a.n.e. - I d.n.e. Siret, 1906; Astruc, 1951; Almagro Gorbea, 1983; Almagro Gorbea, 1985; López Salvá, 1987; Martín, 1988; Belén Deamos, 1994; Alfaro Asins, 1997; López Castro, 2000; López Castro, 2004; López Castro, 2005; López Castro y Carrilero, 2006; Horn, 2007; Seco, 2010; López Castro y Belmonte, 2011. 6 Torreparedones (Baena – Castro CÓRDOBA) Bora Enclave ibérico con anterior influjo orientalizante y alto desarrollo urbano. Santuario urbano y extramuros de carácter betílico, consagrado a Dea Caelestis en sincretismo con divinidad ibérica, con dos fases. Incendio y abandono en el II d.n.e. Alta concentración de material votivo y ritual en contexto: altares, quemaperfumes, mesas de sacrificio, exvotos figurativos. II a.n.e. - II d.n.e. Cunliffe et al., 1999; Cunliffe y Fernández Castro, 1999; Seco, 1999; Fernández Castro y Cunliffe, 2002; Padilla Monge, 2006; Morena López, 2000; Marín Ceballos y Belén Deamos, 2003-2004; Canto, 1997; Morena López, 2010; Morena López, 2010a; Albert, 2012; Diario Córdoba, 2012; Belén Deamos y Marín Ceballos, 2012; Morena López y Abril Hernández, 2013; Borrego de la Paz y Felipe Colodrero, 2014; Morena López, 2017; Ventura Villanueva et al. 2021; Morena López y Moreno, 2022. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 278 7 Cortijo de Carija (Espera, CÁDIZ) Carisa Acuñaciones locales latinas con busto de Hércules Gaditano-Melqart. Culto funerario con impronta púnica: necrópolis (S) de cremación, con hipogeos en roca y tumbas de doble fosa. II a.n.e. - III d.n.e. Perdigones Moreno, Baliña Díaz y Alonso de la Sierra, 1987; Perdigones Moreno, Molina Carrión y Rojo Corrales, 1987; Lavado Florido, 1990; Perdigones Moreno, Jiménez Pérez y Aguilera Rodríguez, 1993; Chaves Tristán, 1997; Lozano Ramírez, 1998; García-Bellido García de Diego y Blázquez Martínez, 2001; Chaves Tristán y Marín Ceballos, 2004; Padilla Monge, 2006; Vaquerizo Gil, 2006. 8 Carmona (SEVILLA) Carmo Acuñaciones locales latinas con busto recurrente de Hércules y / o Melqart, así como de Mercurio. Lugares de culto periurbanos: santuario hipogeo dedicado a Mercurio, con indicios de ofrendas votivas y sacrificio animal de cánidos; hipotético complejo metróaco en la tumba del Elefante, con betilo. Culto funerario híbrido: incineración, inhumación, tumbas de pozo, quemaderos, fosas crematorias y fosas monumentales. Coexistencia e interrelación cultural entre elementos próximo-orientales y romanos. II a.n.e. -V d.n.e. Bendala Galán, 1976 y 1986; Belén Deamos, 1982 y 1983; Belén Deamos et al., 1985; Belén Deamos, Lineros y Puya, 1987; García-Bellido García de Diego, 1990; Rodríguez-Mérida, 1992; Chaves Tristán, 1997; Rodríguez Casanova, 1999; Alfoldy, 2001; Belén Deamos, 2001; Chaves Tristán, 2001 y 2001b; Escacena Carrasco y Padilla Monge, 2006; Jiménez Díez, 2008; Jiménez y Carrasco, 2012; Rodríguez et al., 2012; Belén Deamos, Román y Vázquez Paz, 2014 y 2014b; Seco, 2010; Oria Segura, 2012 y 2017. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 279 9 Conjunto Arqueológico de Cástulo (Linares, JAÉN) Castulo Oppidum iberorromano con notorio influjo orientalizante, cuya impronta se deja sentir hasta el cambio de era mediante fenómenos de hibridación, paralelos a otros enclaves oretanos: uso probable de elementos betiliformes en enterramientos, junto con pautas funerarias iberorromanas y paralelos en Baelo y Carmo (Necrópolis de Puerta Norte y Cerrillo de los Gordos). En época orientalizante e ibérica existencia de santuario empórico de morfología fenicia y culto betílico (La Muela), así como de otros e hipotéticos enclaves cultuales similares. VIII a.n.e. - I d.n.e. Blázquez Martínez, 1975; Canto y de Gregorio, 1979; Canto y de Gregorio y Urruela Quesada,1979; Jiménez, 2008; García Carmona, 2020. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 286 3.1.1 Las divinidades Es necesario indicar que se ha encontrado que, efectivamente, hay determinados cultos que evolucionan hacia formas más o menos sincréticas. Así, tenemos referencias al culto de las siguientes divinidades del panteón fenicio-púnico: Astarté, Baal Addir, Baal Hammon, Melqart y Tinnit. Todas estas deidades son identificadas, interpretadas y asociadas en mayor o menor medida con sus equivalentes clásicos: Juno, Venus, Minerva, Mercurio, Saturno, Heracles-Hércules y Dea Caelestis. Ahora nos detendremos en detalle en cada uno de estos casos. 3.1.1.1 Astarté – Juno- Venus - Minerva El teónimo Astarté englobaba una serie de manifestaciones locales, las cuales tenían en Próximo Oriente a partir del Bronce Tardío y el primer milenio a.n.e. atribuciones de fecundidad, bélicas, eróticas, prosperidad y protectoras de diversas ciudades- Estado y colonias. A menudo es vinculada como paredra a un dios tutelar y cada advocación al correspondiente topónimo del enclave donde recibía culto (Baurain, 1992: 194; Bonnet, 1996: 135-150; Ribichini, 1997: 161-162). Si bien Astarté estaba inicialmente asociada con la realeza, con posterioridad prevalece su faceta de potenciadora de la fecundidad, el amor, protectora de la navegación y divinidad oracular. Es una divinidad sujeta a múltiples interpretaciones y sincretismos a lo largo de la Protohistoria y Antigüedad, debido a la complejidad de sus atribuciones maternales, astrales, marinas y nutricias. Por este motivo, las fuentes clásicas identifican por lo general a Astarté con Hera-Juno, Afrodita-Venus y Selene-Luna (Marín Ceballos, 2010: 502-505; eadem, 2011: 216-218). Por ello, no es de extrañar que en el siglo II d.n.e. Plutarco interprete a la Astarté venerada en Baria como Afrodita (Plu. Apoth. Scip. Mai., 3). Nótese que Juno presenta también atribuciones guerreras (Iuno Sospita), políticas (Iuno Regina) y maternales (Iuno Lucina). Venus, en origen diosa de la fecundidad vegetal, pasó a partir del II a.n.e. a ser asimilada con la helena Afrodita y asumió sus atribuciones de divinidad tutelar del amor y la fecundidad femenina (Rodríguez Cortés, Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 287 1991: 31-32, 91; Oria Segura, 2013: 226-230). En muchos territorios romanos esta divinidad sincretizó con otras locales, asumiendo los roles y atribuciones de aquellas. A partir de nuestro catálogo de materiales y apartado anterior observamos que se documenta el culto, bajo forma sincrética, a esta divinidad en Baria, Alhonoz, La Algaida y Gadir-Gades. Para momentos de la conquista romana, tenemos constancia de un santuario en la acrópolis o ciudadela bariense. Este fue lugar de negociación durante el asedio de Escipión y estaba consagrado a Astarté, divinidad cuya interpretación helena como Afrodita está ampliamente documentada en el Mediterráneo (Bonnet, 1996: 147-150). Se constatan en el lugar, de culto urbano, prácticas votivas que consideramos aquí relacionadas con la clausura del santuario: un foso excavado durante la Segunda Guerra Púnica, el depósito en pozos rituales o favissae de vajillas, un posible elemento betílico, ropaje calcinado y lo que consideramos restos de muebles u otros elementos litúrgicos, en relación con el hallazgo de madera y un bocado de caballo en bronce (López Castro, 1995: 16-18). Al carácter de divinidad tutelar de Astarté para momentos de la conquista romana parecen remitir sus acuñaciones, como se recoge en el catálogo. Hay que señalar que esta divinidad aparece relacionada con la navegación y con la fundación de establecimientos fenicios arcaicos, algo reflejado en este caso. Dependiente de Ebora y emplazado en un lugar claramente estratégico, el complejo de La Algaida se encontraba para época republicana en una fase final de actividad. No obstante parece haber seguido teniendo por entonces un carácter destacado, como indica la referencia a un ager Veneriensis, la intensa actividad cultual, relacionada con cultos a la maternidad, pesca y navegación, algo que se indica en el capítulo anterior, y por último las referencias de autores clásicos a la divinidad venerada. Esta última, con el epíteto de Phosphoros o Lux Dubia hace mención a Astarté, interpretada como Venus y Juno. Dicho término enlaza con atribuciones relacionadas con la navegación y celestes, algo que encaja a la perfección con el rol de Astarté en toda la cuenca mediterránea y Próximo Oriente. La interpraetatio como Juno pudo, probablemente, venir dada por la asociación entre esta divinidad y la estrella Lucifer, la cual es denominada, igualmente, Phosphoros en fuentes clásicas (Blanco y Corzo Sánchez, 1983: 123; Pérez López, 1998). No obstante, es probable que a partir del siglo IV a.n.e. se desarrollara también un proceso de sincretismo con Tinnit (Marín Ceballos, 1987: 58; Ferrer Albelda, 2002: 196). Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 288 Para Alhonoz se puede precisar menos, al no existir referencia actual y conocida sobre el lugar de culto, más allá de la fosa en la que se hallaron los materiales votivos. Pero las características del lugar (un enclave fortificado de carácter urbano y con control notable del territorio) dan a entender que estamos ante un culto urbano, con un probable santuario fenicio abandonado partir del II a.n.e. Tenemos que mencionar aquí el material religioso hallado, el cual, al igual que el yacimiento, es muestra de una impronta fenicio-púnica muy evidente para esta etapa, con unos primeros indicios de hibridación y sincretismo. Aunque ya lo indicamos en el capítulo anterior, a tenor del material de culto hallado, se puede decir que estamos ante la única divinidad documentada y con carácter principal, muy probablemente sincretizada con Minerva. Es de señalar que se constata en Larnaka (Chipre), para el IV a.n.e., el sincretismo entre Atenea y Anat como diosas guerreras y asociadas a la victoria, lo que habla de la hibridación entre elementos helenos y fenicios. Anat es una divinidad documentada a lo largo del II milenio a.n.e. en Próximo Oriente, con connotaciones bélicas y protectora de la soberanía real, de la cual Astarté asume sus atribuciones a partir del milenio siguiente equiparándose a Atenea (Bonnet, 1996: 75; Ribichini, 1997: 162). También se constata, tal vez en las griegas Corinto y Cítera, representaciones de Afrodita con el mismo aspecto guerrero referidas por Pausanias (Blech, 1982: 143, n. 59). Sin embargo, se llega a descartar posibles relaciones sincréticas entre Astarté y en este caso, Afrodita, en dichos lugares, los cuales por otro lado conocen contactos comerciales con los fenicios desde épocas tempranas (Bonnet, 1996: 90-91, 92-95). Consideramos probable que la imagen votiva de Alhonoz fuese, efectivamente, una imagen de importación romana de Minerva interpretada o sincretizada con la divinidad políada del lugar, una Astarté. Ello puede guardar relación con la implantación progresiva de colonos agrícolas del sur de Italia en determinadas áreas del territorio, a lo largo de época republicana, y casos de sincretismo escasamente documentados aún (Marín Ceballos et al., 1988: 316-318). Para el caso gaditano ya indicamos que las referencias arqueológicas y literarias son escasas, pero no por ello desdeñables. Concretamente, tenemos mención a un santuario con cueva y oracular, de ubicación actualmente algo imprecisa, al igual que los materiales hallados en el entorno. Sin embargo, estos hablan de un funcionamiento desde momentos iniciales de la implantación fenicia. Destaca el uso del epíteto de Venus Marina como probable interpraetatio, si bien se llega a señalar que no necesariamente hay una correlación unidireccional entre divinidades (Bonnet, 1994: 151). Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 289 Observamos que en nuestra zona de estudio el culto romano-itálico a Juno, Venus y Minerva se halla bien documentado, a través de múltiples inscripciones votivas y representaciones figurativas tanto para culto doméstico y público. Estamos ante divinidades ampliamente veneradas tanto en el ámbito cívico como popular (Marín Ceballos et al., 1988: 315-318; Rodríguez Cortés, 1991: 31-38, 91-97; Sánchez de la Torre, 2015: 23-52; Prete Mainer, 2017: 101-126). Además, se hallaban asociadas estrechamente al Estado romano: en el caso de Juno y Minerva al formar parte de la Tríada Capitolina y el de Venus al ser una deidad fomentada tanto durante la República romana como en época imperial, con un papel propiciatorio para personajes como Sila, Pompeyo o César, dinástico y cívico. Todo ello quedó reflejado en el uso de los epítetos Felix, Victrix, Genetrix y Augusta, referidos a esta última diosa, de la cual se documentan en nuestra zona abundantes testimonios a partir del I d.n.e., con este último epíteto (Schilling, 1982: 272-345; Zanker, 1992: 233-239; Mikocki, 1995: 112- 115; Wallensten, 2010: 270; Oria Segura, 2013: 234). Por otra parte, tenemos que hacer un inciso en los denominados “capitolios” de Baelo y Regina. En ellos se advierte claros paralelos con complejos templarios africanos, algo que ya hemos comentado. En ellos aparece la diosa Juno, probablemente asociada a elementos de culto imperial. Consideramos probable que remitan a asimilaciones, avanzadas ya, de divinidades fenicio-púnicas como Tinnit o Astarté. 3.1.1.2 Baal Addir - Mercurio Se trata de una divinidad relacionada con la fertilidad de los cultivos y al mismo tiempo psicopompa. Documentada inicialmente en Fenicia, tuvo especial arraigo en el entorno norteafricano, donde fue interpretada y sincretizada como Plutón, Silvano, Marte y especialmente Mercurio. Por ello asumió atributos de este último, concretamente el caduceo y el carnero, el perro de Silvano, y otros ya presentes anteriormente como el escorpión. Es de destacar que en zonas costeras africanas aparece con un aspecto más clásico y vinculado al comercio, al igual que el romano Mercurio (Ribichini, 1985: 133- 142; Cadotte, 2007: 112-164; Belén Deamos et al., 2014: 92-94). De esta forma, el dios africano asume rasgos del dios romano con el que se sincretiza. Solo tenemos actualmente registrado el culto sincrético a esta divinidad en Carmo, en un santuario hipogeo extramuros al que ya hemos hecho mención en el capítulo anterior, para los siglos I a.n.e. y II d.n.e. Es un culto eminentemente popular y Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 290 asociado probablemente a puntos de encrucijada, de límite y comerciales, según los excavadores (Belén Deamos et al., 2014: 94). Aunque ya se ha señalado anteriormente, llama la atención la impronta claramente fenicio-púnica del lugar, en cuanto a las características del lugar de culto, así como las ofrendas cruentas y votivas realizadas. Además se representa a Mercurio en acuñaciones republicanas del lugar, bien con su busto y algunos de sus atributos (caduceo, clámide y pétasos) o solo el caduceo, lo que viene a corroborar probables interacciones locales entre el culto fenicio-púnico y el romano, algo que ya fue señalado (Rodríguez Casanova, 1999: 335-338; Belén Deamos, Román y Vázquez-Paz, 2014b: 131; Belén Deamos, Román Rodríguez y Vázquez Paz, 2014a: 92-94). Por otro lado, en el área de estudio se documentan varios testimonios sobre el Mercurio romano, todos ellos del Alto Imperio. Estamos ante una deidad asociada estrechamente con el comercio, los viajeros y el culto imperial, en relación con el bienestar económico (Rodríguez Cortés, 1991: 81; Baratta, 2001: 84-85, 107-112). Concretamente tenemos inscripciones procedentes de Itálica, Munigua (Mulva, Sevilla), Basilippo (El Arahal, Sevilla), Cerro del Bollo (Utrera, Sevilla), Basti (Baza, Granada), Orippo, Urgavo (Arjona, Jaén) (Baratta, 2001: 60-68, nº 2-7); al igual que esculturas procedentes de Astigi, tal vez Vrso, el Peralejo (Jaén), Pinos Puente (Granada), Villanueva del Trabuco (Málaga), Sexi e Itálica (Oria Segura y Escobar, 1994: 446, 451; Baratta, 2001: 122, n. 411; 124-125, nn. 440-441, 444). Aparece igualmente representado en lucernas de Itálica y Vrso, con sus atributos (Rodríguez Cortés, 1991: 83; Sánchez de la Torre, 2015: 1147; nº 510, 512). También hay constancia de su culto público en Munigua, para ser exactos en un edículo en la entrada del foro y con estatua, el cual sigue modelos itálicos de época flavia (Hauschild, 1991: 142, Sánchez de la Torre, 2015: 1154, n.º 529). En cuanto a las dedicatorias de Munigua, con la primera (CIL II, 2103) se ofrece a Mercurio una pátera y una base o soporte de plata, por un miembro del orden ecuestre y seguramente en agradecimiento por su situación económica (Sánchez de la Torre, 2015: 341-342). La segunda forma parte de un pedestal de estatua consagrado por un flamen augustal de probable origen sirio (Rodríguez Cortés, 1991: 82, nº2; Sánchez de la Torre, 2015: 342- 343). En cuanto a la tercera, se halla fragmentada y el dedicante ostenta el mismo cargo que en la anteriormente mencionada (Collantes de Terán y Delorme y Fernández- Chicarro y de Dios, 1972-1974: 346-347, n.º D-5; CILA II, 1061). De Basti tenemos un ara con relieve de Mercurio grabado y dedicada por un comerciante (CILA IV, 147; Sánchez de la Torre, 2015: 1459, nº 256). De la zona de Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 291 Basilippo se conserva un ara con relieve de caduceo y palma, consagrada por un sevir augustal (CILA II, 3, 906). En Cerro del Bollo fue hallado un fragmento de pedestal, dedicado por otro sevir. Procedente de Itálica es un pedestal dedicado por un flamen augustal (CILA II, 4, 347). De Orippo procede otra inscripción, dedicada por un individuo con el mismo cargo anterior o bien flamen, en I d.n.e. (CILA II, 3, 601; Sánchez de la Torre, 2015: 1459, n.º 257). Tenemos que destacar que las dedicatorias son casi todas a Mercurio Augusto, salvo la de Urgavo, dedicada a Fortuna y Mercurio por un ecuestre y flamen augustal (CILA III, 3, 556). Las esculturas documentadas hasta la fecha se relacionan en su mayoría con el culto doméstico. Tal es el caso de tres figurillas en bronce, muy seguramente parte de lararios, procedentes de las cercanías de Astigi y Vrso (Oria Segura y Escobar Pérez, 1994: 446, 451) así como las de El Peralejo y Sexi. En la pieza astigitana y las dos últimas aparece Mercurio reclinado y sujetando un marsupio (Sánchez de la Torre, 2015: 1142, 1145, 1154; n.º 504, 506, 529), mientras que en la atribuida a Vrso se muestra con pétasos y clámide. En cambio, en la de Villanueva del Trabuco se acompaña con un carnero y se pone en relación con cultos rurales (Sánchez de la Torre, 2015: 1145, n.º 507). Por otra parte, tenemos una escultura de gran tamaño procedente de Itálica y que sigue muy de cerca modelos helenísticos, en la que se representa acompañado de Baco niño y con algunos de sus atributos (lira, sandalias aladas y clámide). Hallada en el entorno del teatro, su contexto corresponde a un gran espacio porticado en la parte superior de la cávea. Muy probablemente se trate de un complejo sacro de época adrianea, provisto de otras esculturas: Venus Anadyomene, Diana Cazadora, una dama con túnica y manto y una cabeza de diosa, esta última documentada en 2008 (León-Castro Alonso, 1994: 102-106; León-Castro Alonso, 1995: 104-107; Baratta, 2001: 122; Rodríguez Hidalgo y Jiménez Sancho, 2021: 426-428; Sánchez de la Torre, 2015: 1137, n.º 497). No consideramos que los testimonios arriba mencionados tengan relación con el culto fenicio-púnico que se documenta en Carmo. Los contextos cultuales difieren claramente. De esta forma, vemos que los dedicantes de las inscripciones son encargados del culto imperial o bien individuos destacados de la élite social. Además, la gran mayoría de las inscripciones están dedicadas a Mercurio Augusto, advocación plenamente relacionada con el poder romano. También es preciso tener en cuenta que las figuras de culto doméstico y rural muestran una iconografía popular, al igual que el Mercurio de Carmo, pero con una estética netamente clásica. Por otro lado, el edículo de Munigua es de planta, arquitectura y culto itálicos, al igual que el probable complejo adrianeo adyacente al teatro de Itálica. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 292 3.1.1.3. Baal Hammon - Saturno Estamos ante una divinidad fenicio-púnica de la que los testimonios son de por sí escasos. Mostraba un papel muy destacado en Cartago como dios estatal, supremo y protector de la familia, descendencia y paternidad. Su culto fue sincretizado e interpretado en época romana con el de Saturno, bien de forma aislada o en relación con los Dioscuros, Sol y Luna, asumiendo un carácter agrícola y siendo muy recurrente en África. Su interpretación como Cronos vino dándose en el mundo heleno desde época clásica, algo tal vez en relación con los sacrificios humanos que le eran ocasionalmente llevados a cabo. Además los navegantes púnicos dieron su nombre a numerosos enclaves costeros, que de esta forma eran consagrados a una de las divinidades tutelares de Cartago (Marín Ceballos, 1999: 72; Marín Ceballos, 2011a: 219; Cadotte, 2007: 25-26). Tenemos un testimonio de pervivencia en el Kronion de Gadir-Gades, al que probablemente corresponden las ya tratadas estructuras sondeadas en el Castillo de San Sebastián, el capitel hallado y las poco concretas referencias literarias existentes. Hipotéticamente se considera un lugar de culto erigido por los Bárcidas, aunque los datos son muy poco concluyentes (Marín Ceballos y Jiménez Flores, 2013: 224-230). También tenemos probables testimonios de su devoción en Gades, mediante la onomástica latina de algunos difuntos de la necrópolis gaditana. Las acuñaciones malacitanas de busto doble, las cuales tradicionalmente son atribuidas a representaciones de los cónsules Cayo Mario y Lucio (Campo y Mora, 1995: 100-105), hacen referencia a esta deidad. Concretamente, estamos ante idéntica iconografía con la que se representa asimilado, de forma conjunta, con los Dioscuros en África: vestidos con un manto o desnudos y acompañados por una brida (Cadotte, 2007: 41). Consideramos que esto último puede ser, directamente, una simplificación iconográfica, ya que son los Dioscuros quienes sujetan por las bridas a sus caballos (Albert, 1969: 253-254). Actualmente no se constata ningún indicio del culto latino a Saturno, dentro del territorio estudiado. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 293 3.1.1.4 Melqart – Hércules Gaditano Como se ha indicado anteriormente, Melqart era la divinidad dinástica y ciudadana de la fenicia Tiro. Se trata de un dios del que hay datos a partir del I milenio a.n.e., cuando se le asignaron los atributos de fundador, protector de las colonias tirias y símbolo de lo fenicio. Pronto su culto se expandió por buena parte de la cuenca mediterránea y se asimiló en mayor o menor medida al de Heracles a partir del V a.n.e., algo debido al compartir ambos dioses aspectos parecidos, y también por contactos e influencias helenas. Es de destacar el papel de Chipre como lugar central de esta asimilación, algo de lo que habla la existencia de algunas de las imágenes más arcaicas de Melqart, con aspecto helenizado. Estas corresponden a los múltiples lugares de culto allí atestiguados y consagrados a dicha deidad, en torno a las ciudades de Kitión, Salamina y Lapethos (Bonnet, 1988: 97-114; 400-415; Oria Segura, 2002: 223- 227). En Gadir-Gades el culto parece estar relacionado con el de un dios ciudadano, que protege las actividades más características de sus habitantes (navegación y comercio), justamente las propias de una colonia fenicia y a lo que ya hemos hecho mención en el capítulo anterior (Oria Segura, 1996: 35-37; Marín Ceballos, 2011a: 214; Marín Ceballos, 2011d: 47-53). Además tiene una vertiente oracular, con un carácter político muy importante: como ya hemos tratado anteriormente, las noticias sobre él hablan de dirigentes que lo consultan y también, ya en época severiana, de consultas acerca del emperador. Tenemos bastantes testimonios recogidos sobre su culto, concentrado para nuestro ámbito en torno a su santuario gaditano y a los que hemos hecho referencia. Un aspecto importante es la ubicación del enclave cultual, del que actualmente hay diversas opiniones ya citadas aquí, como las de Monterroso Checa o Sáez Romero, si bien consideramos necesario ser bastante cautos al respecto teniendo en cuenta la geografía del entorno. Al ser una divinidad que muere y resucita, al igual que en Tiro se guardaban sus reliquias y su tumba (Phillostr., Apoll. 5, 4-5). Es probable que a ello Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 294 aludan los primeros tipos monetales de Lascuta (García-Bellido García de Diego, 1984: 516-518). Se trata de una divinidad bien distinta del Hércules romano-itálico, implantado progresivamente en Hispania, especialmente en zonas urbanas y en estrecha relación con el poder estatal romano, como indica el uso de los epítetos Invicto, Augusto o Primigenio (Oria Segura, 1996: 141-144; 2012: 175-178). Respecto al Hércules romano, se constata su culto fundamentalmente a través de la epigrafía y escasos objetos de uso litúrgico. Las inscripciones en nuestra área hacen referencia a templos y sacerdotes, siendo venerado el dios romano por militares, colonos, funcionarios y élites municipales (Oria Segura, 1996: 110-112). Nos encontramos ante una devoción a Melqart-Hércules Gaditano que es atendida por variados grupos sociales, desde la plebe gaditana hasta emperadores como Trajano, Adriano, Antonino o Marco Aurelio. Se trata de un fenómeno que se manifiesta tanto a través de la onomástica de la población gaditana y también en la moneda, primero a un nivel local y posteriormente en las acuñaciones imperiales. En ambos tipos monetales se incluye a Hércules con sus atributos clásicos, en lo que se considera una asimilación con fines de legitimación del poder imperial (Bonnet, 1988: 229-230, 310; Chaves Tristán, 1993b: 106-107; Oria Segura, 1996: 37-39; Marco Simón, 2018: 197- 218) Esto último vino impulsado por la denominada “emulación de Hércules”. Corresponde a una constante ideológica presente inicialmente en el mundo helenístico y posteriormente en el mundo romano, con fines de legitimación y propaganda. Está presente en la trayectoria de personajes romanos muy vinculados a Hispania y ciudades fenicias, como Pompeyo y César, mediante sus clientelas personales. Así mismo, hay que señalar que la identificación entre Hércules y la figura del emperador pudo ser reforzada al haber sido César devoto de Hércules Gaditano, asimilándolo como patronus o benefactor de Gades (Bonnet, 1988: 309-311; López Castro, 1995: 264-265). 3.1.1.5 Tinnit – Dea Caelestis Tinnit fue una divinidad con atribuciones políadas, propiciadoras de la fertilidad y funerarias, que tuvo una enorme popularidad en Cartago y el mundo púnico. Se ha fijado su origen en una síntesis de elementos próximo-orientales y bereberes, aunque está documentada su presencia inicial en Fenicia (Benabou, 1976, ed. 2006: 364; Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 295 Lancelotti, 2010: 21-33). De ello son testimonios elocuentes una inscripción en marfil del VII a.n.e. hallado en Sarepta y procedente de un santuario, en el que era adorada junto con Astarté, al igual que otros elementos epigráficos procedentes de Deir al-Kala –próximo a Beirut, que se refieren a Tinnit como hermana joven de Astarté (Pritchard, 1978: 11-148; Bonnet, 1991: 82-84; Baurain, 1992: 195). Es preciso señalar que para épocas tempranas no se conoce con exactitud cuáles eran sus atribuciones; sin embargo, la documentación epigráfica se refiere a esta divinidad como “madre”, “señora” y “rostro” o “manifestación” de Baal e intercesora ante sus devotos (Ribichini, 1997: 162). Con la conquista romana de Cartago, Tinnit pasa a ser interpretada con el teónimo Caelestis. Enseguida se produjeron fenómenos de sincretismo con otras divinidades como Cibeles, Venus -en su faceta de diosa protectora de la castidad- y las itálicas Ops y Nutrix, diosas de la abundancia y fecundidad agrarias. El culto se extendió pronto a Italia, Hispania o Dacia, donde siguió asociándose a otras divinidades romanas, helenas o indígenas (vid. Cordischi, 1990: 161-200; vid. Piso, 1993:223-226; Kursell, 2018: 334- 335). En el caso hispano, el culto a Tinnit tenía una presencia consolidada desde inicios de la implantación cartaginesa, si bien en la mayoría de los casos revestía un carácter a todas luces sincrético con otras divinidades tanto locales como posteriormente romanas (Marín Ceballos, 1987: 61-68). Para dicho momento tenemos bastantes ejemplos, especialmente en el área levantina, donde sincretiza desde muy pronto con cultos ibéricos. Así, tenemos como muestra los santuarios de La Escuera (Alicante) y Sant Miquel de Lliria (Valencia). Ambos son lugares de culto en los que se observa cierta hibridación, si bien predominan pautas cultuales púnicas. Esto se observa mediante la distribución del espacio sagrado, el material votivo y el culto betílico documentado (Nordström, 1967; Seco, 2010: 212- 285, 225-227; Berenguer González, 2013: 885-889). También es necesario mencionar el complejo de La Luz (Murcia), donde para época republicana se documenta un santuario con planta helena e itálica con material que evoca al culto de Démeter-Koré, en este caso sobre un lugar de culto ibérico (Lillo Carpio, 1993-1994: 159-174). El culto a estas dos divinidades se difundió pronto en ambientes púnicos, sincretizando con el de Tinnit y entrando en estrecho contacto con la religiosidad ibérica. Dentro de los lugares estudiados en este trabajo, recogemos numerosos enclaves cultuales en los que el culto a esta divinidad estaba ya fuertemente implantado para momentos de la conquista romana. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 302 6 II a.n.e. 2.1 Alhonoz (Écija, SEVILLA) Conjunto en pozo votivo. Formado por cerámica decorada con motivos astrales y zoomorfos; urna con lámina de plata oculada, denario y mazas sacrificiales; timiaterio y figura en bronce de Minerva. Astarté = Minerva López-Palomo, 1981a; Blech, 1982; Escacena Carrasco, 1992; Belén Deamos, 2012. 7 IV a.n.e. - I a.n.e.; II d.n.e. 14.2 - 14.3 Málaga (MÁLAGA) 1) Pebeteros en forma de cabeza femenina en enclaves cultuales costeros, para época republicana. Exvotos de embarazada en Cerro de la Tortuga. 2) Inscripción a Luna Augusta ( = Dea Caelestis) en probable lugar de culto para época imperial. Tinnit Rodríguez Oliva, 1972; Muñoz Gambero, 2009; Mora y Arancibia, 2014. 8 II a.n.e. - I a.n.e. 22.1 Casco antiguo de Mijas (Mijas, MÁLAGA) Treinta y cuatro terracotas antropomorfas y zoomorfas (embarazadas, gallo, bóvidos, jinete y cabeza de leona). Dos placas oculadas de plata y latón, respectivamente. Tinnit Simón Vallejo et al., 2020. 9 I a.n.e. 16.1 Cortijo de la Negra (Puerto de Santa María, CÁDIZ) Pebetero en forma de cabeza femenina, con inscripción neopúnica dedicada a Tinnit. Tinnit Marín Ceballos, 2004; Pena Gimeno, 2007; López Rosendo y Niveau de Villedary y Mariñas, 2014; Zamora, 2014. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 303 10 II a.n.e – I d.n.e. 21.1 Rinconcillo, El (Algeciras, CÁDIZ) Exvotos en forma de embarazada, hallados en alfar. Dea Caelestis = Tinnit (?) Bernal Casasola, 1993. 11 II a.n.e. - I d.n.e. 20.1.1 Peñón de Salobreña (Salobreña, GRANADA) Estatuas de terracota con impronta clásica y pebetero en forma de cabeza femenina, alóctono. Tinnit Arteaga, Blech y Roos, 2007. 12 IX a.n.e. - II d.n.e. 12.1 Gorham's Cave (GIBRALTAR) Santuario cosmopolita y costero, con prolongada actividad desde etapas anteriores. Para época romana: ungüentarios fusiformes, jarritas, lucernas y cerámica decorada a la barbotina. (?) Belén Deamos, 2011b; Zamora et al., 2013. 13 III a.n.e. - II d.n.e. 10.1 Coria del Río (SEVILLA) Estatuilla fragmentada de embarazada, desnuda y sobre peana con roseta. Se pone en relación con cultos femeninos a Dea Caelestis. Dea Caelestis = Tinnit Oria Segura y Escacena Carrasco, 2016. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 304 14 I a.n.e. - II d.n.e. 6.2.3; 6.2.4, 6.2.7 Torreparedones (Baena – Castro del Río, CÓRDOBA) Cabeza femenina con epígrafe alusivo a Dea Caelestis. Exvoto leontocéfalo y figura en forma de signo de Tinnit, alusivos a la misma divinidad. Exvotos con representacion de orantes u oferentes. Exvotos anatómicos. Todos con estética híbrida, entre formas púnicas e ibéricas. Espacio pavimentado en la base de la imagen de culto (betilo) y delimitado con lajas, interpretado como receptáculo. Elementos cultuales como altares, quemaperfumes y braserillos. Dea Caelestis = Tinnit Fernández Castro y Cunliffe, 2002; Marín Ceballos y Belén Deamos, 2003- 2004; Morena López, 2017a; Morena López, 2017b. 15 II d.n.e. 8.3; 8.3.1 Carmona (SEVILLA) Exvoto con iconografía de Mercurio. Entalle con representación de Cupido. Material relacionado con labores de tejido y empleado por mujeres. Cerámica local, sigillatas hispánica y sudgálica, lucerna con cornucopia y caduceo (atributos relacionados con Mercurio). Restos vegetales de combustión de Mercurio = Baal Addir Belén Deamos, Román Rodríguez y Vázquez-Paz, 2014a. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 305 gualda (planta aromática y alucinógena relacionada con el culto) en dos hogares. Terracotas: 1. Representación neopúnica de Mercurio, 2. Representación de busto femenino (fig. 7, ilus. 14). 16 I - III d.n.e. 11.1.2.6.1; 11.1.2.8.2; 11.1.2.13.1 Cádiz (CÁDIZ) Heracleion: 1) Figura en bronce, con apliques de otros materiales, dedicada a Hércules Gaditano. Se representa a Hércules portando las manzanas del Jardín de las Hespérides. 2) Referencias literarias a riquezas del templo, así como al derecho a recibir donaciones. Kronion: 1) Material cerámico: campaniense y terra sigillata, vidrios. Alta concentración de cenizas en la última fase. Hércules Gaditano = Melqart 1) Oria Segura, 1996; Corzo Sánchez, 2004; Marín Ceballos y Jiménez, 2011; León-Castro Alonso, 2014. 2) Mel., Cho. 3, 6, 46.; Philostr., Apoll. 5, 4-5; Ulp. Frag. 22, 6. 3; Maya Torcelly et al., 2013. En primer lugar, es de destacar la amplia variedad de ofrendas documentadas. Vemos como los exvotos y otras ofrendas van mucho más relacionadas con las atribuciones o el carácter intrínseco de cada una de las divinidades documentadas. De esta forma, podemos agrupar las ofrendas y exvotos realizados en: 1. Pebeteros en forma de cabeza femenina Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 306 Documentados ampliamente tanto en el territorio objeto de este trabajo y en áreas del Mediterráneo central, concretamente en lugares costeros. Se vinculan estrechamente al influjo cultural púnico y al culto a divinidades femeninas, como Tinnit (Pena Gimeno, 2007: 23-26, 29-31; Chérif, 2007: 54-59; Ferrer Albelda y Prados Martínez, 2007: 135-138). Tenemos documentados estos materiales en Baria-Villaricos y los siguientes enclaves, todos ellos próximos a la costa: Peñón de Salobreña, El Torreón, el área o territorio circundante a Malaca; el actual paraje de Cortijo de La Negra, emplazado en el entorno de Gades, lugar en el que también los documentamos, y El Terrón. Se asocian a una devoción claramente relacionada con grupos populares, aunque el registro arqueológico tiende a ser en conjunto parco. No obstante, en los casos en los que son reconocibles en mayor o menor medida los contextos, están asociados a lugares de culto periurbanos y próximos a la costa. Además es de destacar que su carácter votivo viene resaltado por hallarse, a menudo, depositados en pozos rituales, como resultado de su amortización en dichos lugares. Ejemplos de lo anterior, ya detallados en el capítulo dedicado a compilar las prácticas religiosas documentadas, encontramos en el santuario rural emplazado en el yacimiento de Villaricos, el enclave cultual que constituyó hasta el cambio de era el Peñón de Salobreña y los santuarios periurbanos situados en el área de influencia de Malaca. Hay que señalar que el uso de estas piezas no va más allá del I a.n.e., finales de época republicana, que es cuando cesa la actividad cultual en los sitios señalados. 2. Estatuillas: embarazadas, oferentes, zoomorfos, desnudos masculinos, partes del cuerpo, representaciones de divinidades. Las encontramos en casi todos los lugares recogidos en la tabla de arriba. Se asocian a varias divinidades y se relacionan con la respuesta del devoto por un favor que le ha sido concedido. En este caso, se documentan en el culto a Astarté, Tinnit – Dea Caelestis, Mercurio y Hércules Gaditano. Suelen referirse a ámbitos o grupos populares, concretamente en cultos relacionados con la maternidad, fertilidad o sanación en el caso de Tinnit-Dea Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 307 Caelestis, o bien ctonios en el caso del Mercurio de Carmo. Además, son un buen indicador de etnicidad: los exvotos del santuario de Torreparedones tienen una estética hibrida entre formas púnicas e ibéricas, mientras que los de Mijas y el Mercurio de Carmo revisten formas más cercanas a entornos norteafricanos. En el caso de la fosa ritual de Alhonoz tenemos un amplio registro de material votivo y litúrgico que es muestra de una impronta fenicio-púnica muy evidente para esta etapa, con indicios de hibridación y sincretismo. Esto último vendría reflejado en la estatuilla votiva en bronce de Minerva, como ya se ha precisado, tal vez sincretizada con Astarté. El hecho de que la pieza esté fragmentada de forma limpia es un indicio claro de desacralización, como señalaron los excavadores (López-Palomo, 1981a: 250-253). En otras palabras, consideramos nosotros que con la rotura o daño a la pieza en cuestión se contrarrestaría la impronta o mejor “epifanía” asociada, aquí con la diosa tutelar del conjunto. Por último, esta figurilla de Minerva-Astarté se complementa claramente con el resto de simbolismo astral y de regeneración que aparece en la vajilla cultual. En cuanto a la lámina oculada de plata, consideramos que se trata de una ofrenda votiva en este caso, más que parte del ajuar de una imagen de culto. Hay paralelos protohistóricos en Siria, en el yacimiento de Tell Brak, tratándose de un tipo de exvoto que sigue testimoniándose al menos en el cambio de era en nuestra área, concretamente en la necrópolis gaditana y el santuario tardopúnico de Mijas, los cuales ya han sido tratados con anterioridad en este trabajo. La estatuilla de Hércules Gaditano parece obedecer, en cambio, más a prácticas cultuales llevadas a cabo por las élites, a juzgar nosotros por la riqueza de los materiales empleados; la estética, que sigue modelos helenísticos y la iconografía. Estos dos últimos rasgos obedecen probablemente a pautas religiosas impulsadas por el Alto Imperio, como ya se ha tratado y citado en la correspondiente ficha. 3. Inscripciones Un dato que tenemos que destacar es la casi total ausencia de epigrafía. Creemos que esto pudo venir dado, nuevamente, por el carácter predominantemente arraigado en grupos populares de los cultos documentados. Tan solo tenemos Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 308 cinco: cuatro de ellas en imágenes votivas y una en un elemento arquitectónico procedente de Malaca, posiblemente parte de un edículo a Luna Augusta. Destaca el uso del latín en ellas, a excepción de la del pebetero de La Negra y unos grafitos presentes en material del santuario de Mijas, que están en neopúnico. Las divinidades aludidas en las piezas documentadas son Tinnit, tanto en su atribución como “rostro de Baal”, con el epíteto “gad” o “fortuna” y su interpraetatio romana Dea Caelestis, así como Hércules Gaditano. Hay que señalar posibles paralelos entre los grafitos de Mijas y dedicatorias a Tinnit en el santuario ibicenco de Es Culleram (Simón Vallejo et al., 2020: 247-248). La dedicatoria malacitana a Luna Augusta se asocia con una asimilación de Tinnit (Rodríguez Oliva, 1972: 49-54), dato que consideramos bastante probable si tenemos en cuenta el registro cultual previo documentado hasta la fecha. Consideramos que estos epígrafes guardan estrecha relación con el soporte iconográfico en el que se encuentran. Dicho de otra forma, evocan a la divinidad tanto en la dedicatoria como en la imagen representada en estos exvotos. Según Mercedes Oria (1996: 141), el hecho que las inscripciones sobre las piezas aparezcan en sitios muy visibles, en mitad de las figuras, interrumpiéndolas de algún modo aunque efectivamente completen el mensaje, es un indicio bastante claro de que no son piezas de carácter romano. Concretamente, un romano colocaría la inscripción en un lugar separado de la figura, por ejemplo en su pedestal, o haría una placa, estela o similar con un espacio para la imagen y otro para el texto. 4. Donaciones dinerarias y riquezas Solo encontramos, al respecto, referencias literarias sobre el Heracleion gaditano (Mel., Cho. 3, 6, 46.; Philostr., Apoll. 5, 4-5; Ulp. Frag. 22, 6. 3). Tenemos que destacar el importante papel económico que pudo tener el santuario, desde época fenicia arcaica y ello en relación con el gobierno oligárquico de la ciudad, sucediendo lo mismo con otros enclaves mediterráneos (Marín Ceballos, 2011e: 56-61). Para época romana vemos como este carácter perdura, pero ya con control directo del Estado romano (Ulp. Frag. 22, 6. 3). Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 309 3.1.2.3 Oráculos Tabla 4. Datos relacionados con prácticas oraculares documentadas. Elaboración propia Nº CRONOLOGÍA REFERENCIA DEL CATÁLOGO ENCLAVE CONTEXTO DIVINIDAD BIBLIOGRAFÍ A 1 I a.n.e. - II d.n.e. 6.2.6 Torreparedon es (Baena – Castro del Río, CÓRDOBA) Urna o cista de piedra, para consultas oraculares. Dea Caelestis = Tinnit Cunliffe y Fernández, 1999; Seco: 1999: 148; Fernández y Cunliffe: 2002; Morena López, 2017a: 317. 2 II d.n.e. (referencia a hechos del I a.n.e.) 11.1.2.3; 11.1.2.12 Cádiz (CÁDIZ) Oráculo de César en el Heracleion, en contexto de la Guerras Civiles. Oniromancia. Hércules Gaditano = Melqart Cas. Dio., Hist. 37, 52, 1-2; Sue., Caes., 7. 3 III d.n.e. (referencia a hechos del I a.n.e.) 11.1.2.9.1 Cádiz (CÁDIZ) Sueño durante asedio de Gades, en el transcurso de las Guerras Civiles. Oniromancia. Hércules Gaditano = Melqart Porph., De Abst., 1, 25. 4 III d.n.e. 11.1.2.3.2 Cádiz (CÁDIZ) Condena a muerte del procónsul de la Bética por Caracalla, al haber consultado el oráculo del Heracleion. Hércules Gaditano = Melqart Cas. Dio., Hist., 77: 20, 4. 5 IV d.n.e. 11.2.2.1.1 Cádiz (CÁDIZ) Referencias de Avieno al santuario de Venus Marina y un oráculo. Venus Marina = Astarté Avien. Ora., 310-316. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 310 Los testimonios arriba incluidos hablan en casi todos los casos (a excepción de Torreparedones y probablemente el del santuario gaditano de Venus Marina) de oráculos estrechamente relacionados con el poder político. Al respecto, destacamos el que supuestamente recibió César en el Heracleion gaditano, si bien no se puede descartar su carácter propagandístico (Marín Ceballos y Jiménez Flores, 2011c: 99). Es preciso, también, poner en relación el papel de los santuarios oraculares como herramienta de control al servicio del emperador. A ello pudo obedecer la orden de asesinar a Cecilio Emiliano, procónsul de la Bética, por el emperador Caracalla (Cas. Dio., Hist., 77: 20, 4; Marín Ceballos y Jiménez Flores, 2011c: 100). También habría que poner en relación el carácter oracular del Heracleion con el culto a Melqart-Hércules Gaditano y su papel como divinidad tutelar de Gades. De ello habla el supuesto sueño y posterior prodigium durante un asedio a la ciudad durante las Guerras Civiles, en la que un sacerdote ve satisfecha su inmediata necesidad de sacrificar al dios (Porph., De Abst., 1, 25). Por todo ello, hay que destacar el importante papel que tuvo el Heracleion como enclave oracular y de su sacerdocio, estando documentada hasta la fecha tan solo la adivinación a través del sueño u oniromancia (Marín Ceballos y Jiménez Flores, 2011c: 104). Por otra parte tenemos una cista de piedra con compartimentación interna, material que habla de prácticas oraculares relacionadas con los cultos salutíferos que en Torreparedones se le rendía a Dea Caelestis y con paralelos en otros santuarios consagrados a esta divinidad, como el existente en Cartago ya época romana (Seco, 2010: 304-306). Estamos ante un caso que tal vez puedan relacionarse con grupos populares, ya que se trata de ritos seguramente llevados de forma masiva (algo que creemos advertir por la gran cantidad y variedad de exvotos hallados) y que conllevarían incluso peregrinaciones. Para terminar este comentario, podemos añadir la referencia de Avieno sobre el santuario de Venus Marina-Astarté y el hallazgo de una imagen oracular, hallada en la necrópolis gaditana y que se pone en relación (Marín Ceballos y Corzo Sánchez, 1991: 1038). Nosotros consideramos, sin embargo, que el contexto original no es del todo conocido. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 311 3.1.2.4 Ceremonias concretas Tabla 5. Datos relacionados con ceremonias documentadas. Elaboración propia Nº CRONOLOGÍA REFERENCIA DEL CATÁLOGO ENCLAVE CONTEXTO DIVINIDAD BIBLIOGRAFÍA 1 I a.n.e. - I d.n.e. 11.1.2.7.1 Cádiz (CÁDIZ) Probable referencia a la fiesta de la Egersis en Gades Hércules Gaditano = Melqart Paus. Descr., 10. 2 I d.n.e. 11.1.2.6.1 Cádiz (CÁDIZ) Custodia de reliquias en el Heracleion: "cenizas de Hércules", "cinturón de Teucro", "olivo de oro de Pigmalión". Hércules Gaditano = Melqart Mel. Cho., 3, 6, 46. 3 I-II d.n.e. 6.2.2 Torreparedones (Baena – Castro del Río, CÓRDOBA) Veneración a imagen de culto (betilo estiliforme): orientación en relación con los solsticios, libaciones de agua. Dea Caelestis = Tinnit Cunliffe y Fernández Castro, 1999 y 2002; Seco, 1999 y 2010; Morena López y Abril Hernández, 2013. 4 I d.n.e - II d.n.e. 11.1.2.10.1 Cádiz (CÁDIZ) Referencias a hipotético culto betílico en el Heracleion gaditano Hércules Gaditano = Melqart Sil. Ita., Pun., 3, 1, 17- 20; Philostr., Apoll. 5, 4-5. 5 II d.n.e. 11.1.2.8.2 Cádiz (CÁDIZ) Probable referencia a la fiesta de la égersis en Gades: "himnos a la Muerte". Hércules Gaditano = Melqart Apoll. 5, 4-5. 6 IV d.n.e. 11.1.2.2.2 Cádiz (CÁDIZ) Culto a Hércules Gaditano Hércules Gaditano = Melqart Avien. Ora., 267- 274. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 318 Deamos, 1994: 259-266). Es de destacar que en ambos tipos las piezas van revestidas de una capa de yeso blanco, color que en el mundo próximo oriental presenta connotaciones funerarias (Ribichini, 1997: 174; Gómez Peña et al. 2011: 161). Para la necrópolis gaditana también se documenta un repertorio de señalizadores funerarios análogos, los cuales sin embargo no tienen en su mayoría contexto arqueológico y su número es reducido. Su uso abarca desde al menos el V a.n.e. hasta época romana. En el caso de Baelo tenemos el uso de “muñecos”, con funciones tanto señalizadoras como de representación del difunto (Jiménez Díez, 2008: 212-237). Por otro lado, en la necrópolis de la puerta norte de Cástulo es altamente probable el uso de elementos betiliformes como señalizadores, en un contexto de acusada hibridación para el I d.n.e. (Canto y de Gregorio, 1979: 45). 4. Se observa el uso de un amplio repertorio de ajuares y prácticas rituales funerarias. En determinados lugares como Baelo, Gades u Onoba Aestuaria (y tal vez Cástulo) vemos que algunas de estas prácticas funerarias forman parte de mecanismos de afirmación identitaria neopúnica, concretamente: el uso de betilos antropomorfos en Baelo, la ritualidad sacrificial practicada en la necrópolis gaditana y empleo de moneda local con representación de Melqart-Hércules Gaditano, y también la falta de uso de terra sigillata o imitaciones en el caso onubense o bien en Cástulo (Jiménez Díez, 2008: 94-95 [n. 23], 228, Seco, 2010: 375-379, Arévalo, 2010b: 22- 34, Gómez Toscano et al., 2003: 660-663). Además, en el caso de Orippo tenemos una incineración con tan solo ajuar de espejo y un pendiente con el signo de Tinnit. Consideramos que probablemente es un caso de continuidad cultural, si tenemos en cuenta que el lugar de enterramiento excavado parece guardar similitudes notables con los documentados en Carmo (Martín y Martínez, 1995: 692-694; Vaquerizo, 2012: 175-176). Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 319 3.2 GENTES Y LUGARES 3.2.1 Los devotos Un dato muy importante es el hecho de que estamos ante prácticas religiosas más bien relacionadas con grupos de población de nivel socioeconómico más o menos modesto, gran parte de ellas llevadas a cabo en santuarios oficiales. Tenemos muestra de ello en la calidad y naturaleza del material relacionado, los contextos de aparición, así como las divinidades objeto de veneración. En relación con lo arriba expuesto, vemos que la calidad de los exvotos varía dependiendo del enclave. Muchos de ellos son de factura tosca, lo que implicaría naturalmente un menor poder adquisitivo. Tal es el caso, por ejemplo, de las piezas procedentes del santuario de Torreparedones; el pebetero de Cortijo de La Negra, en el ager gaditanus, o la figura de Mercurio documentada en Carmo. Además, es importante destacar que muestran una estética a caballo entre formas púnicas y romanas, lo que puede constituir un rasgo definitorio de identidad cultural. Pero esto no excluye la existencia de piezas e incluso materiales con una mayor calidad y estética próxima a modelos clásicos, al contrario que los elementos anteriores. De hecho, se trata de elementos que remiten probablemente a un carácter más oficial o bien a un culto por individuos foráneos. Un buen ejemplo lo podemos tener, tal vez, en la figura dedicada a Hércules Gaditano, hallada en el caño de Sancti Petri (Corzo Sánchez, 2004: 45- 47; Marín Ceballos y Jiménez, 2011c: 101-102; León-Castro Alonso, 2014: 475-477); al igual que en las estatuas de terracota procedentes del santuario del Peñón de Salobreña, donde se documentó nuevamente otro pebetero en forma de cabeza femenina con una estética probablemente ibérica (Arteaga, Blech y Roos, 2007: 251). Donde sí se observa claramente culto foráneo es también en Gorham’s Cave. Concretamente, desde momentos iniciales de la implantación fenicia este santuario costero da muestras de actividad por parte de navegantes, en relación con el tráfico marítimo. No obstante, tenemos que recalcar que para el periodo que aquí estudiamos el material es más bien pobre: cerámica consistente en ungüentarios, jarritas y vasos fusiformes y cerámica a la barbotina (Belén Deamos, 2011b: 425-430). Los contextos en los que se documenta el material incluido también ratifica lo ya expuesto arriba. Buena parte de aquellos han sido hallados bien en santuarios, dentro de pozos Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 320 votivos (lo que habla de una frecuente asiduidad en el culto por parte los devotos), así como en talleres probablemente dedicados a la manufactura de elementos religiosos y enterramientos. Ejemplo de lo primero tenemos en Villaricos, concretamente en el santuario emplazado a las afueras de Baria y consagrado a Tinnit, el santuario periférico “tardopúnico” de Mijas, Torreparedones y La Algaida, todos ellos casos descritos en el capítulo anterior. Lugares de manufactura de exvotos tenemos incluidos en Gades y, aunque no de forma exclusiva, en el paraje algecireño de El Rinconcillo, concretamente alfares (Álvarez Rojas y Corzo Sánchez, 1993-1994: 67-82; Belén Deamos, 2011: 196; Bernal Casasola, 1993: 147-161; Bernal, Ramos Sáinz y Gómez de Avellaneda Sabio, 2000: 71-78). En algunas necrópolis se constatan como parte del ajuar elementos que hablan bien del género y devoción concreta del fallecido. Tal vez este es el caso de la cista de la necrópolis documentada en torno a Orippo (un espejo y un pendiente de oro con el signo de Tinnit, lo que consideramos que puede remitir nuevamente a una mujer) o enterramientos de la necrópolis gaditana, al igual que sucede con señalizadores funerarios como estelas o lápidas. No obstante, estamos ante tumbas bastante empobrecidas al igual que buena parte de la población gaditana, a diferencia de las oligarquías (López Castro, 1995: 198). La onomástica nos ofrece datos sobre la posible devoción a divinidades sincretizadas, algo que se ve al menos claramente en Gades. En el primer caso hemos visto claramente que se constata la devoción a Hércules Gaditano, Venus Marina y Baal Hammon a través de los cognomina Heraclida, Herculanus, Veneria o Saturninus. Estamos ante individuos de un nivel socioeconómico modesto, como por ejemplo indica la referencia a oficios o carácter servil (Jiménez, 1962: 301, n. 30; González, 1982: 231, nº 438; Jiménez, 1962: 303, n. 34; González, 1982: 233, nº 433; CIL II, 1743; Romero de Torres, 1934: 134; González, 1982: 91, nº 139). Todo ello habla más a favor de la fuerte pervivencia de manifestaciones culturales de origen fenicio-púnico, entre ellas lingüísticas (López Castro y Belmonte Marín, 2012: 144-145, 157). Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 321 3.2.2 Lugares Un importante dato a destacar es el hecho que estamos ante cultos que se llevaban a cabo tanto en ambientes rurales como periurbanos y costeros, fundamentalmente. Tan solo en el caso gaditano se puede llegar a afirmar el desarrollo más o menos dilatado en ambiente urbano, si bien el estado actual de conocimientos limita bastante la cuestión. Se pueden documentar otros casos urbanos en Baria y Alhonoz, si bien su perduración es mucho más corta, cesando la actividad a lo largo de la conquista romana y época republicana, respectivamente. Se advierte claramente que estamos ante enclaves en los que la devoción estaba dirigida, muy probablemente, a cultos de tipo salutífero y otros relacionados con la navegación, la pesca o la fertilidad agrarias. En cambio, los cultos urbanos revisten un claro carácter cívico, relacionado con deidades relacionadas con la protección y afirmación propia de la comunidad. Tabla 7. Emplazamientos con lugares de culto documentados, según naturaleza. Elaboración propia LUGARES CON CULTOS PERIURBANOS, RURALES O COSTEROS LUGARES CON CULTO URBANO 1. La Algaida 2. Baria 3. Torreparedones 4. Carmo 5. Gorham’s Cave 6. Malaca 7. Gades 8. Selambina 9. Mijas 10. El Terrón 11. El Torreón (?) 1. Alhonoz 2. Baria 3. Baelo (?) 4. Gades 5. Regina Turdulorum (?) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 322 Esto tiene su reflejo en algunas de las divinidades veneradas en los correspondientes santuarios, en los casos en los que el contexto sí permite conocerlo. Concretamente destacan en el primer tipo de lugares el culto a Tinnit-Dea Caelestis y/o Astarté: La Algaida, Baria, Torreparedones, entorno de Malaca, Gades (cortijo de La Negra), Selambina y Mijas. También tenemos un probable culto sincrético a Mercurio de raigambre feniciopúnica en Carmo, como ya hemos comentado anteriormente, relacionado tal vez con las encrucijadas y con carácter ctónico. Tan solo no podemos pronunciarnos con seguridad, en lo que respecta a la deidad venerada, en los lugares costeros de El Terrón y El Torreón, debido al escaso material hallado. Los cultos urbanos se dirigen, en cambio, más bien a deidades relacionadas con la protección y afirmación propia de la comunidad cívica. Tal papel lo desempeñan naturalmente Melqart-Hércules Gaditano y Astarté en Gades (bajo la forma de Venus Marina), Baria y Alhonoz. En los casos de Baelo y Regina consideramos probable que tal papel lo desempeñen asimilaciones muy avanzadas y bajo aspecto romano, aunque los datos al respecto sean menos sólidos hasta la fecha. Por todo ello, vemos que en los ambientes rurales y periurbanos los ritos realizados son llevados a cabo por elementos populares, lo que queda patente con el tipo de material cultual empleado, su naturaleza e incluso la escasa monumentalidad de los lugares de culto. Tenemos que destacar la importante participación de mujeres, quienes solicitaban en muchos casos favores divinos relacionados con la maternidad. Es algo que se puede observar en abundantes exvotos en los que se representan desnudos y embarazadas, de los que ya hemos hablado, tanto de Torreparedones y otros enclaves como Cerro de la Tortuga o Caura. Sobre los escasos cultos cívicos que hemos podido documentar, ya hemos visto como se aprecia su interrelación con el desempeño del poder por parte de las élites, tanto sacerdotales, municipales o ligadas al Estado romano. Además, se manifiestan presumiblemente con una mayor riqueza tanto en los materiales como lugares de culto, aunque el conocimiento actual no permite una mayor profundidad, a excepción del caso de Hércules Gaditano. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 323 3.2.3 Áreas de dispersión En este apartado incluimos una serie de mapas del área objeto del presente estudio, en los que aparecen reflejados los lugares de desarrollo de los cultos y prácticas funerarias ya tratados. Una atenta observación y lectura permite observar, claramente, que los lugares señalados coinciden a grandes rasgos con áreas con presencia fenicia “antigua”, desde el IX-VIII a.n.e. Entre ellos están los en origen establecimientos coloniales de Gadir-Gades y Malaca, al igual que otros núcleos como Carmo, Baria, Onoba o Ebora. Se advierte la existencia de dos focos importantes y en los que hay una mayor concentración de testimonios, nuevamente Gades y Malaca, con sus respectivos aledaños. Especialmente llamativo resulta en el territorio malacitano la perduración de buena parte de los elementos documentados, en momentos álgidos de la influencia de Cartago. Aunque ello se ha considerado comúnmente un indicio del asentamiento de nuevos contingentes de población púnica en el área costera mediterránea (los llamados libiofenicios), arqueológica y documentalmente no es algo constatado. Más bien cabría hablar de grupos o núcleos de origen fenicio-púnico asentados desde el primer momento, que evolucionan hacia una mayor complejidad (Ferrer Albelda, 2000: 427, 430). Se trata de algo a lo que nos hemos referido ampliamente al principio del capítulo anterior (ver “2.1: La impronta semita y sus precedentes. El impacto de Roma”). En cuanto a la dispersión de los cultos, en líneas generales no vemos grandes diferencias entre la costa y el interior. Esto nos permite hablar de la muy probable presencia de grupos poblacionales fenicio-púnicos en todo el territorio, con más o menor densidad. De hecho, se constata una zona de influencia económica de Gades, en las que muchos núcleos próximos acuñan moneda con efigie de Melqart-Hércules Gaditano (Chaves Tristán y García Vargas, 1991: 150-151; 161-164; Chaves Tristán, 2000: 119-120), al igual que áreas de cultura ibérica donde el sustrato fenicio-púnico es persistente y llega a hibridar como en Torreparedones y Cástulo (Morena López, 2017a: 88-93; García Carmona, 2020). Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 324 FIgura 220. Área de estudio con los enclaves analizados, según divinidades (1). Elaboración propia con mapas base del Servicio de Cartografía de la UAM. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 325 Figura 221. Área de estudio con los enclaves analizados, según divinidades (2). Elaboración propia con mapas base del Servicio de Cart ografía de la UAM. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 326 Figura 222. Área de estudio con los enclaves analizados (prácticas funerarias). Elaboración propia con mapas base del Servicio de Cartografía de la UAM Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 327 3.3 PERIODIZACIÓN 3.3.1 Etapa republicana Hay que destacar que tras la conquista y creación de la provincia Hispania Vlterior, se conoce bastante poco de las características de muchos de los enclaves tratados, algo a lo que aludimos en el estado de la cuestión (capítulo I). Sin embargo, se puede observar una continuidad en las prácticas cultuales para momentos iniciales, dentro de los lugares aquí incluidos y en un contexto de semitización de los mismos. Prueba de ello la tenemos en que la mayor parte de los enclaves estudiados ya estaban en funcionamiento, con carácter urbano, desde los siglos VIII-VI a.n.e. Para dicha etapa se documentan estos influjos incluso en coexistencia con otros sustratos culturales, en este caso el ibérico, en los yacimientos de Cástulo y Torreparedones. Sobre el primer lugar ya lo enumeramos en la contextualización histórica del capítulo II, si bien para época romana solo tenemos enterramientos que siguen esquemas híbridos entre formas ibéricas, feniciopúnicas y romanas, con un probable uso de estelas betiliformes (García Carmona, 2020). En lo que respecta al último, se documenta arqueológicamente la existencia de un templo anterior al actualmente visible y reconstruido: un templo A al que se superpone a partir de I a.n.e. un templo B, con una casi segura continuidad en el culto a una divinidad ibérica altamente sincretizada con Tinnit-Dea Caelestis, todo visto ya. De la actividad de los cultos de raigambre fenicio-púnica habla la constatación de abundante material votivo, el cual se asocia directa e indirectamente a lugares de culto, muchos de ellos periurbanos y rurales. Como ya nos hemos referido, estamos ante elementos y prácticas que se pueden asociar igualmente a una religiosidad oficial, al igual que los casos de cultos urbanos. Algunos de los primeros son de tipo salutífero y otros están relacionados con la navegación, la pesca o la fertilidad agrarias. Los cultos urbanos revisten un claro carácter cívico, en cambio. Casos de religiosidad en ambientes periurbanos, rurales y costeros, tenemos recogidos para esta etapa en Baria (concretamente el santuario rural, ya que la ciudadela fue abandonada tras su conquista por Escipión), el santuario rural de Cerro de la Tortuga al igual que en el enclave de El Torreón, la Algaida y el santuario costero del Peñón de Salobreña. Para los aledaños de Gadir, en La Negra, tenemos documentado un pebetero de factura tosca e inscripción votiva a Tinnit en un entorno que reúne características análogas al santuario Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 334 Figura 226. Ara dedicada a Caelestis , procedente de Ilici (Corell i Vicent, 2012: 34) 3.3.3 Alto Imperio (siglos I – II d.n.e.). El siglo III Durante el Principado y hasta inicios de la Antigüedad Tardía seguimos viendo aún casos de pervivencias religiosas. Estas siguen registrándose en diversos puntos del área estudiada, si bien en un contexto de una mayor complejidad política y religiosa, entendida esta última por una patente confluencia con concepciones religiosas romanas y probablemente con cultos mistéricos. A esto hay que unir la desaparición de algunos lugares de culto, como en Bora-Torreparedones o Peñón de Salobreña, y la promoción administrativa de algunos oppida por parte del poder imperial. Respecto a esto último, vemos que algunos de los asentamientos incluidos cambian su ubicación, como el caso de Baelo o Regina. En ambos sitios son lugares en los que se constata en momentos iniciales de la conquista romana una acusada impronta púnica, a través de sus acuñaciones neopúnicas en época republicana, algo ya indicado. Reiteramos que los denominados “capitolios” de Baelo y Regina aluden, a nuestro juicio, a materiales y elementos religiosos que parecen mostrar una notoria asimilación entre divinidades fenicio-púnicas y romanas para momentos avanzados del Imperio. Hemos visto la destacada importancia que tenía el santuario de Hércules Gaditano en etapas anteriores. Esta sigue manteniéndose para momentos posteriores, siendo un caso paradigmático de ese fenómeno “neopúnico”, al que nos hemos referido en la introducción a este trabajo. Ello viene casi en su totalidad motivado por ser Gades una de las fundaciones fenicias más antiguas de la península ibérica, y en consecuencia la enorme acción receptora-emisora de influencias próximo-orientales y púnicas, en buena parte del entorno estudiado. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 335 Los datos que lo corroboran son muy abundantes, destacando por la notoria continuidad, diríamos ininterrumpida, de prácticas religiosas fenopúnicas hasta inicios de la Antigüedad Tardía. De esto último tenemos evidencia en la prolongada actividad, prestigio e influencia del culto a Hércules Gaditano, sobre todo en la zona del Estrecho y el área africana noroccidental (Marín Ceballos, 2011a: 216). En relación con lo anterior, se pueden considerar como menciones a festividades en honor a Hércules Gaditano las refer encias literarias de Mela, Filóstrato y Pausanias (Marín Ceballos, 2011a: 214, Frazer, 2015: 122) incluidas en el apartado anterior, sobre prácticas religiosas documentadas en festividades. Se documenta también un servicio litúrgico que reviste claros tintes orientales, algo a lo que hemos hecho también mención. Figura 227. Emisiones monetales de Adriano, con reverso de Hércules Gaditano (RIC 555, 573 y 575) También hay que prestar atención a su fama de centro oracular directamente relacionado con el poder romano y su destacado papel económico como beneficiario de herencias, hasta Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 336 el siglo III d.n.e. inclusive. Ambas cosas han sido detalladas ya en este capítulo, dentro del apartado dedicado a rituales y prácticas religiosas documentadas. También es importante destacar la asimilación del dios gaditano con el Hércules clásico en lo referido a la propaganda legitimadora de los emperadores Trajano y Adriano. Este último dios aparece a ojos de la élite como símbolo de inmortalidad, vencedor y modelo de apoteosis imperial (Bonnet, 1988: 229-230, 310; Chaves Tristán, 1993b: 106-107; Marco Simón, 2018: 197- 218). Hasta la fecha es casi imposible ir más allá de los datos disponibles sobre el culto a Hércules Gaditano ya tratados, aunque advertimos de otros testimonios (para nosotros dudosos, a falta de un contexto claro y relacionable con esta divinidad). Concretamente de trata de materiales votivos: un torso con coraza en bronce, una escultura de emperador y una figurilla de Atis (García y Bellido, 1963: 88-93). Es excepción la figura votiva con rasgos completamente clásicos de Hércules con las manzanas del jardín de las Hespérides, datable en época altoimperial como se ha señalado. En resumen, casi nada podemos precisar sobre otras repercusiones en el culto. Otros datos que hablan de la perduración de la religiosidad semita en Gades son la probable actividad del Kronion (interpretación griega de Baal Hammon, una de las principales figuras del panteón de Cartago) hasta momentos de época imperial. Para entonces se aprecia una probable clausura y amortización del espacio, concretamente con estructuras reformadas en época republicana y el relleno ritual del espacio. A lo anterior tenemos que unir la arraigada religiosidad funeraria. Como ya hemos analizado, esta mantiene de forma muy prolongada los rituales fenicio-púnicos y muestra a divinidades del panteón gadirita formando parte de la antroponimia local. Para época romana republicana e imperial se practican la incineración y la inhumación de forma paralela y existen ámbitos diferenciados, unos con tumbas y los otros con pozos de carácter ritual. Todo ello se emplaza dentro de las mismas necrópolis en el caso gaditano. Remitimos al subapartado correspondiente a prácticas funerarias, dentro de este capítulo, para más detalle. Carmo muestra también abundante contexto y material que habla de la coexistencia e interrelación con elementos culturales romanos y próximo-orientales. Así, está documentado un santuario hipogeo de carácter periurbano, consagrado probablemente a Mercurio Africano y con última actividad en época flavia. Dicha divinidad es la Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 337 interpretación romana de Baal Addir, divinidad de carácter agrícola en Africa (Cadotte, 2007: 186) y a la que creemos que aluden algunos ases y cuadrantes de la segunda serie de moneda en Carmo. Es necesario señalar que este dios muestra también un claro carácter ctónico, algo que se advierte con el sacrificio de perros en la ceremonia de clausura del lugar. Esta modalidad de sacrificio cruento está constatada en Gadir-Gades, concretamente en pozos rituales de la necrópolis, si bien para época republicana. Constituyen igualmente elementos reseñables un pozo ritual y los materiales documentados, concretamente un par de betilos, un elemento betiliforme y material cerámico. Aunque estamos ante ritos relacionados probablemente con los misterios de Adonis, el contexto remite sin duda alguna a usos de raigambre fenicio-púnica para el cambio de era. Un argumento a nuestro favor es que encontramos cierto paralelo con las ceremonias realizadas en la necrópolis gaditana, en torno a los pozos rituales, pues hemos mencionado cómo se consagran también elementos betílicos en aquel enclave. Dichos elementos eran depositados junto con ofrendas incruentas y cruentas, y con ajuar cerámico de uso recurrente (Niveau de Villedary y Mariñas, 2005: 1173). La Tumba del Elefante, emplazada en la necrópolis Carmonense y probable santuario consagrado a Cibeles como indicamos anteriormente, muestra bastantes similitudes con otros lugares de culto metróacos africanos. Se sostiene, de forma directa o indirecta, relación con el sustrato fenicio-púnico (Bendala Galán, 1986: 389). Esto se habría desarrollado mediante una coexistencia y sincretismo temprano entre una supuesta “diosa madre” local y otras divinidades del panteón, dando lugar a un culto temprano (Oria Segura, 2012: 170). Nosotros estamos de acuerdo con esto último, al tener algunos cultos mistéricos orientales y los fenicio-púnicos puntos comunes, si bien es cierto que no se debe olvidar que los primeros tienen su propia vía de entrada y desarrollo diferenciado. Por otra parte, es necesario recordar que el yacimiento de Torreparedones sigue con actividad cultual en su segunda fase hasta mediados del siglo II d.n.e. Las características y materiales del lugar de culto ya han sido tratados en el capítulo anterior. No obstante, estamos ante un enclave que también es exponente del “fenómeno neopúnico” al que nos referimos en la primera parte de este trabajo. De ello ilustra claramente tanto la estructura del santuario y el culto betílico desarrollado como los ritos allí desarrollados. Todo ello con un simbolismo relacionado con Dea Caelestis, la divinidad tutelar del santuario y mostrando unos rasgos culturales que combinan elementos semitas, con otros ibéricos y romanos. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 338 Hay que señalar que el enclave cultual fue destruido en el siglo II d.n.e. por un incendio, cuyas circunstancias no son hasta el momento conocidas por las fuentes. Pensamos que hay ponerlo en relación con profundos cambios en la civitas, reflejados en la fisonomía del oppidum (Ventura Villanueva, 2017: 447-459, 468-471). Se trata de transformaciones que empiezan a desarrollarse en el Imperio Romano de forma generalizada, antesala de las producidas en la Antigüedad Tardía. Estas consisten en la apropiación paulatina de espacios públicos como calles, la reutilización de elementos arquitectónicos y el abandono de buena parte de los edificios públicos, entre ellos edificios religiosos, los cuales se reutilizan en algunos casos bajo la forma de viviendas u otros usos (Diarte Blasco, 2009: 73-81). Finalmente, es necesario hablar de otros lugares en los que se han hallado materiales relacionados con prácticas religiosas, pero en los que estos se hallan fuera de contexto. Un ejemplo claro es el exvoto casi con total seguridad dedicado a Dea Caelestis procedente de Caura, el cual muestra paralelos con otros ejemplares propios de sitios púnicos. Consideramos bastante acertada y plausible la interpretación dada (Oria Segura y Escacena Carrasco, 2016: 111), ya que entra de lleno en relación con el contexto históricoarqueológico del yacimiento: un núcleo de poblamiento fenicio arcaico estratégico, como fue el actual Cerro de San Juan, con un bien documentado conjunto cultual. No obstante hay que ser algo cautos, al ser nuestro conocimiento del oppidum en época romana aún fragmentario (Buzón Alarcón, 2010: 206; Beltrán Fortes, 2015: 129-150; Escacena Carrasco, Henares Guerra y Ventura Martínez, 2015: 213-236; Chaves Tristán, 2018: 313-321). Por último volvemos de nuevo a Levante, donde seguimos teniendo paralelos bastante claros: En el entorno de Lucentum se halló, a principios del XVIII, una inscripción conmemorativa referente a la restauración de un templo a Juno, dedicada por parte de dos duunviros y que se data en II d.n.e. (CIL II, 3557; Abad y Abascal, 1991: 101; Poveda Navarro, 1995: 336-367; Vázquez Hoys, 1999: 106). Todo lo anterior puede hablar de cultos cívicos de raigambre iberopúnica y sincretismo, para época imperial. Para las Islas Baleares tenemos como punto neurálgico de la presencia y cultura feniciopúnica la isla de Ibiza, lugar con colonización fenicia desde el VIII-VII a.n.e. De ello es claramente ilustrativo, concretamente para nuestro tema, el santuario rupestre de Es Culleram (Sant Joan de Labritja, Ibiza). Se trata de una cueva emplazada cerca de la costa noreste de la isla y un torrente, siendo un lugar de importante visibilidad dentro del territorio, consagrada a Tinnit y con actividad entre el IV a.n.e. – III d.n.e. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 339 Descubierta a nicios de la década de 1900, excavada hasta 1981, consta en su interior de una serie de áreas cultuales en las que se halló abundante material, alusivo a prácticas votivas y sacrificiales (Marín Ceballos Ceballos et al., 2022): cerámica vascular, terracotas en forma de figura femenina acampanada y figuras leoninas alusivas a la divinidad tutelar, piezas de orfebrería empleadas como adorno personal; argollas, aros y cuchillos de bronce empleados como útiles para sacrificios cruentos, materiales relacionados con la pesca (anzuelos, escandallo, pesos de red y lanzaderas) y relacionados probablemente con la participación de pescadores en el culto, al igual que moneda local del III a.n.e. – III d.n.e. También hay que incluir el hallazgo no contextualizado de betilos, un fragmento de altar y una placa en bronce reutilizada con sendas inscripciones en púnico, alusivas estas a la consagración del lugar en IV y II a.n.e, respectivamente, probablemente por miembros de la elite sacerdotal cartaginesa. Asimismo, en otros lugares del archipiélago se aprecian influjos púnicos y romanos en la cultura talayótica hasta momentos finales de la República romana, producto de intercambios y el reclutamiento de mercenarios en el transcurso de la II Guerra Púnica. Tal es el caso de la Cova dels Jurats (Cales Coves, Menorca), cueva rupestre en la que registra una intensa actividad cultual entre III a.n.e.– III d.n.e., documentada por un amplio registro cerámico local y de importación que se puede poner en relación con ritos de comensalidad, ofrendas y libaciones; al igual que abundante epigrafía votiva para momentos romanosimperiales. Se pone en relación las características de dicho lugar con las de otros santuarios rupestres de marcado carácter fenicio-púnico, como Es Culleram o Gorham’s Cave (Orfila Pons et al., 2015: 226-228). Figura 228. Vista de la cueva-santuario de Es Culleram (Marín, Belén Deamos y Jiménez, 2022: 11) Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 340 4.1 RETROSPECTIVAS DE IDA Y VUELTA A la hora de comenzar este trabajo, hemos partido de la hipótesis del desarrollo de continuidades religiosas y culturales fenicio-púnicas en parte del área meridional del sur peninsular, durante al menos un periodo de seis siglos. Concretamente, en territorios que conformaron tanto la Hispania Ulterior en la Roma republicana como la provincia Bética ya a partir del Principado de Augusto. Se trata esta de una idea que ha sido habitualmente relegada, si no directamente descartada, por la historiografía hasta fechas relativamente recientes. Las razones ya han sido ampliamente descritas, entre ellas la excesiva dependencia de las fuentes clásicas y la escasez de contextos arqueológicos documentados. El periodo estudiado abarca desde los últimos momentos de la II Guerra Púnica hasta todo el siglo III. Todo ello en un periodo que buena parte de la investigación ha venido considerando como de aculturación, a todos los niveles, a pautas establecidas por el Estado romano. Y en el que al mismo tiempo se produjeron grandes cambios políticos, culturales y religiosos, algo que ya hemos comentado aquí. Nuestro análisis permite concluir que se dieron fenómenos de pervivencia, interpraetatio y sincretismo en bastantes casos, durante los siglos III a.n.e. – III d.n.e., en el contexto de una acusada semitización en los lugares estudiados, la cual tiene su correlato en la implantación fenicia para momentos bastante anteriores, así como la influencia cartaginesa durante el IV a.n.e. y el desarrollo de la II Guerra Púnica. Parece ser cada vez más probable que la presencia fenicia en el área estudiada se remonta en sus inicios, por lo menos, a finales de la Edad del Bronce. Esta se desarrolló con una mayor amplitud en el territorio y con creciente complejidad, bajo la forma de jefaturas urbanas, con importantes cambios en el VI a.n.e. La creciente hegemonía de Cartago supone un “refuerzo” a ese componente cultural fenicio, el cual pasa a recibir los cultos y ritos propios de la ciudad- Estado africana. Para los periodos posteriores a la Segunda Guerra Púnica y el desarrollo de la República romana en Hispania se documenta ampliamente el desarrollo de prácticas religiosas Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 341 púnicas, para otras áreas de Hispania. En algunos casos están se llevan a cabo de una forma más cercana a las de metrópoli, Cartago, y para otros con sincretismos e interacción con otros ámbitos culturales como el ibérico o el itálico. Hemos distinguido por esta razón otros focos, aparte del sur de la Hispania Ulterior: el sureste y este peninsular, junto con las islas Baleares. En el sureste y este destaca especialmente el influjo cartaginés sobre la cultura ibérica local. Ello se manifiesta desde momentos anteriores a la conquista romana, donde se constatan lugares de culto con características constructivas netamente púnicas. Teniendo en cuenta los materiales y emplazamientos estudiados, al igual que los paralelos ya indicados con otras áreas donde se documenta influjo fenicio-púnico en el marco espacio-temporal tratado, vemos que la Bética no parece ser un caso distinto al resto de territorios hispanos. De esta forma, se puede advertir la latencia del sustrato cultural y (en lo que nos concierne) religioso anterior. A nuestro parecer, no se vislumbra una peculiar, propia o distinguida y especial aculturación a pautas romanas o romanización, que haga a dicho territorio algo único dentro del mundo romano. Un aspecto muy importante es que estamos ante pervivencias que se desarrollan y perduran de forma desigual, al menos en la esfera pública. Así, vemos que el cuadrante sur de la Hispania Ulterior muestra bastantes y claras analogías con otros territorios hispanos en los que se documentan ritos y cultos púnicos. En dichos lugares se documentan tanto cultos de carácter cívico, con más o menos asimilación o interpraetatio, así como otros desarrollados de forma separada. Todo ello también dentro del mismo eje cronológico (III a.n.e. – III d.n.e.), lo que viene a señalar el gran impacto cultural motivado, en primer lugar, por la implantación e influencia fenicia y cartaginesa tanto en el sur peninsular como en Levante. De esta forma, tenemos documentados testimonios referentes a todas las divinidades fenicio-púnicas aquí estudiadas para época romana. Como sendos ejemplos, el culto a Melqart-Hércules Gaditano está más bien circunscrito al área de Gades, siendo un claro caso de integración como culto ciudadano, algo que se ha reiterado. En cambio, los testimonios a la púnica Tinnit son mucho más frecuentes y extendidos, mostrando para momentos del cambio de era tanto un desarrollo local y separado de los cultos impulsados por el Estado romano (Torreparedones, Peñón de Salobreña, La Algaida, santuario rural de Villaricos, Es Culleram) como una posible integración con divinidades y cultos cívicos romanos (Ilici, Baelo (?), Regina Turdulorum (?)). Si prestamos detenidamente atención, vemos que en época republicana y luego en la provincia Bética estas continuidades religiosas se concentran en torno al bajo Valle del Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 342 Guadalquivir, el entorno de la Bahía y Campiña gaditanas y puntos específicos del litoral mediterráneo. Se trata de lugares o áreas con una profunda impronta púnica, como ya hemos visto a lo largo de este trabajo, y que se extienden a lo largo del territorio. No obstante, en estos lugares parece que estos fenómenos coexistieron con un fuerte influjo religioso romano-itálico, asociado a la política estatal. Además, es necesario tener en cuenta el aún escaso conocimiento, en extensión y profundidad, de muchos de los enclaves y el territorio para el periodo que aquí tratamos. Pero ello no resta importancia al hecho de que se aprecie, en general, indicios de influencias fenicias y púnicas junto con casos de hibridación desde momentos bastante anteriores en otros ámbitos territoriales, como es el caso de Oretania. Un ejemplo adecuado podemos advertirlo en las prácticas funerarias llevadas a cabo en Cástulo. Nos reiteramos en que las prácticas rituales documentadas son llevadas a cabo comúnmente por grupos económicamente modestos o humildes, que empezaron a acceder a la ciudadanía primero latina y finalmente ya romana de forma desigual y tardía. No obstante, observamos cómo en Gades participan también personajes destacados ligados al poder político, en relación con el culto a Hércules Gaditano. Hemos constatado actividades religiosas bajo la forma de sacrificios cruentos e incruentos, ofrendas y exvotos, oráculos y ceremonias concretas, a lo largo de todo el periodo. Todas ellas guardan relación con cada uno de los cultos de raigambre fenicio-púnica documentados en el capítulo anterior, los cuales se desarrollan de forma oficial. Destaca la especial relevancia del culto al panteón gaditano, tanto por su carácter dilatado en el tiempo como por su impacto en la política del Estado romano. En otros cultos como el de Tinnit-Dea Caelestis vemos que estos parecen tener un carácter eminentemente local, con desarrollos aislados entre sí espacial y temporalmente. Por otra parte, hay unas cuantas observaciones dignas de atención sobre el contexto o “ambiente” común: 1. Muchos de los lugares estudiados entran dentro del área de influencia de Gadir- Gades, concretamente aquellos emplazados en su área de influencia económica desde los inicios de la implantación fenicia (Chaves Tristán y García Vargas, 1991: 150-151; 161-164; Chaves Tristán, 2000: 119-120). Destacamos aquellos que acuñaron moneda en época republicana con efigie de Melqart-Hércules Gaditano: Asido, Baelo, Carissa Aurelia, Carmo, Lascuta y Nabrissa. Además, hay que señalar que estamos ante áreas en las que se documenta una intensa actividad económica, fundamentada en actividades extractivas como la pesca o minería, agrícolas y amplios intercambios comerciales con otras zonas. Se trata de algo que se desarrolló Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 343 en el territorio más o menos sin interrupción durante el periodo analizado, y para lo cual tenemos que remontarnos a la temprana implantación fenicia, primero, y después a la influencia de Cartago y el posterior control y vertebración del territorio por el Estado romano. 2. Por otro lado, en lo tocante al estatus jurídico de los oppida incluidos en este trabajo (hasta la Constitutio Antonina del año 212, momento en que desaparecen las diferencias de ciudadanía), vemos la promoción de determinados enclaves federados, inmunes o peregrinos hacia colonia romana o municipio flavio. En cambio, una gran parte mantiene el régimen estipendiario, al que estaban sujetos tras la conquista romana. Probablemente, aunque ello sea correlato de dicha promoción y de una mayor integración de sectores destacados de cada uno de estos emplazamientos, siguen manteniéndose hasta momentos avanzados buena parte de la organización política previa; ello, siempre que no entrase en conflicto con la potestad y autoridad del Estado romano. Todo lo anterior parece no afectar al mantenimiento inicial del urbanismo y otras pautas culturales fenicio-púnicas (Ortiz de Urbina, 2012: 191-199; 214, n.97), así como la evolución de los cultos documentados. Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 350 PLINIO SEGUNDO, C. (1995, 1ª ed.): Historia Natural. Libros I-II (eds. Fontán, A. y Moure Casas, A. M.). Madrid: Gredos. PLUTARCO (1987, 1ª ed.): Obras morales y de costumbres (Moralia). Libro 3. (ed. López Salvá, M.). Madrid: Gredos. PORFIRIO (1984, 1ª ed.): Sobre la abstinencia (ed. Periago Lorente, M.). Madrid: Gredos. 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Primera emisión (https://www.acsearch.info/search.html?term=&company=58&auction=6588. Acceso el 28 de julio de 2018) 111 Figura 95. Acuñación de Carisa. Segunda emisión (https://www.acsearch.info/search.html?term=&company=58&auction=6588. Acceso el 28 de julio de 2018) 112 Figura 96. Acuñación de Carisa. Tercera emisión, con busto de Hércules (https://www.acsearch.info/search.html?term=Carissa&category=1&lot=&images=1&en=1&de=1&f r=1&it=1&es=1&ot=1¤cy=usd&order=0. Acceso el 28 de julio de 2018) 112 Figura 97. Hipogeos de la necrópolis Sur de Carisa (Morón, 1993) 114 figura 98. As de Carmo. I.1 (https://www.acsearch.info/search.html?term=Carmo&category=1&lot=&images=1&en=1&de=1&f r=1&it=1&es=1&ot=1¤cy=usd&order=0. Acceso el 29 de junio de 2018) 116 Figura 99. As de Carmo. I.2.A (https://monedaiberica.org/v2/type/2383. acceso el 15 de diciembre de 2022) 116 Figura 100. Cuadrante de Carmo. I.2 B (https://monedaiberica.org/v2/type/2385. Acceso el 29 de junio de 2022) 117 FIgura 101. As de Carmo, con busto femenino (https://www.acsearch.info/search.html?term=Carmo&category=1&lot=&images=1&en=1&de=1&f r=1&it=1&es=1&ot=1¤cy=usd&order=0. Acceso el 29 de junio de 2018) 118 Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 399 Figura 102. As de Carmo II.2 (https://monedaiberica.org/v2/type/2386. acceso el 29 de junio de 2018) 118 Figura 103. As de Carmo. II.1. (https://www.acsearch.info/search.html?term=Carmo&category=1&lot=&images=1&en=1&de=1&f r=1&it=1&es=1&ot=1¤cy=usd&order=0. Acceso el 29 de junio de 2018) 119 Figura 104. Cuadrante de Carmo. II.3.B. (https://www.acsearch.info/search.html?term=Carmo&category=1&lot=&images=1&en=1&de=1&f r=1&it=1&es=1&ot=1¤cy=usd&order=0. Acceso el 29 de junio de 2018) 120 Figura 105. As de Carmo. III.1. https://www.acsearch.info/search.html?term=Carmo&category=1&lot=&images=1&en=1&de=1&fr =1&it=1&es=1&ot=1¤cy=usd&order=0. Acceso el 29 de junio de 2018) 121 Figura 106. As de Carmo. III.2. (https://www.acsearch.info/search.html?term=Carmo&category=1&lot=&images=1&en=1&de=1&f r=1&it=1&es=1&ot=1¤cy=usd&order=0. Acceso el 29 de junio de 2018) 121 Figura 107. As de Carmo. IV.1 (https://monedaiberica.org/v2/type/2402. Acceso el 29 de junio de 2018) 122 Figura 108. As de Carmo. IV.2 (https://monedaiberica.org/v2/type/2405. Acceso el 29 de junio de 2018) 123 Figura 109. As de Carmo con busto de Hércules-Melqart con clava. MIB 198/18. (https://monedaiberica.org/v2/type/2394. Acceso el 15 de diciembre de 2022) 124 Figura 110. Planta del santuario hipogeo de Carmona. Fase 1 (Belén Deamos, Román Rodríguez y Vázquez Paz, 2014a: fig. 2; p. 107). Imagen cedida por la Profra. María Belén Deamos 125 Figura 111. Restitución infográfica del santuario hipogeo de Carmona. Fase 1 (Ídem; fig.3, p. 109). Imagen cedida por la Profra. María Belén Deamos 126 Figura 112. Planta del santuario hipogeo de Carmona. fase 2 (Ídem, fig. 2; p. 107). Imagen cedida por la Profra. María Belén Deamos 126 Figura 113. Reconstrucción infográfica del santuario hipogeo de Carmona. Fase 2 (Ídem; fig.3, p. 109). Imagen cedida por la profra. María Belén Deamos8.2.1. Exvoto de terracota con representación de Mercurio 127 Figura 114. Vista de perfil, frontal y trasera del exvoto a Mercurio, de Carmo. Belén Deamos, Román Rodríguez y Vázquez Paz (2014b, 96, fig. 2) 129 Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 400 Figura 115. Boca del pozo ritual. Cortesía de la Profra. María Belén Deamos 131 Figura 116. (1-2) Discos recortados a partir de fondos de cuencos. Cortesía de la Profra. María Belén Deamos 132 Figura 117. Betilo estiliforme de calle Pozo Nuevo 5. Cortesía de la Profra. María Belén Deamos 134 Figura 118. Betilo triangular de calle Pozo Nuevo 5. Cortesía de la Profra. María Belén Deamos 134 Figura 119. Elemento votivo ovoide hallado en pozo ritual de la calle Pozonuevo. Cortesia de la Profra. María Belén Deamos 136 Figura 120. Vista actual de la Necrópolis oeste de Carmo (Junta de Andalucía. Conjunto Arqueológico de Carmona, 2020) 138 Figura 121. Planta de la “Tumba del Elefante”. Bendala Galán (1986, 382. Abb. 5a) 141 Figura 122. Perspectiva horizontal de la “Tumba del Elefante”. Bendala Galán (1986, 383. Abb. 5b) 141 Figura 123. Elefante de la necrópolis de Carmona (Junta de Andalucía. Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico, 2018. Acceso el 29 de septiembre de 2018) 142 Figura 124. Betilo en su emplazamiento actual(http://www.museosdeandalucia.es/web/conjuntoarqueologicodeCarmona/elementosmuebles. Acceso el 30 de junio de 2018) 144 Figura 125. Elemento arquitectónico perteneciente a probable recinto cultual o funerario en Cástulo [fragmento 1, nº 181] (Ruano Ruiz y Lucas Pellicer, 1990: 45, fig. 1) 147 Figura 126. Elemento arquitectónico perteneciente a probable recinto cultual o funerario en Cástulo [fragmento 2, nº 183] (Ruano Ruiz y Lucas Pellicer, 1990: 45, fig. 2) 147 Figura 127. Capitel de Cástulo (Ceprián del Castillo, s.f.) 148 Figura 128. Vista de la necrópolis de Puerta Norte (Cástulo). Campaña de 1971 (Canto y de Gregorio y Urruela Quesada, 1979: lám. 1.1) 149 Figura 129. Detalle del conjunto de depósitos funerarios de la necrópolis de Puerta Norte (Cástulo) (Canto y Urruela Quesada, 1979: lám. 2.1) 150 Figura 130. Vista de la necrópolis de Cerrillo de los Gordos. Campaña de 1971 (Cástulo) (Canto y de Gregorio y Urruela Quesada, 1979: lám 33.1) 153 Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 401 Figura 131. Vista de la tumba 3 y artesa de barro en el exterior. Necrópolis de Cerrillo de los Gordos (Cástulo) (Canto y de Gregorio y Urruela Quesada, 1979: lám. 34.3) 153 Figura 132. Detalle de cierre, con argollas y motivo de roseta. Necrópolis de Cerrillo de los Gordos. Campaña de 1971 (Cástulo) (Canto y de Gregorio y Urruela Quesada, 1979: lám. 34.1) 154 Figura 133. Vista de frente de la probable imagen votiva (Oria y Escacena Carrasco, 2016: 101, fig. 2) 156 Figura 134. Figura de Hércules Gaditano (Junta de Andalucía. Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico, 2018. Acceso el 14 de julio de 2019) 161 Figura 135. Inscripción funeraria de Gayo Arrio Heraclida. Necrópolis gaditana. Museo de Cádiz (edabea.es/helper/img_wrapper.php?copy=©+Junta+de+Andalucía+&img=615.jpg). Acceso el 13 de abril de 2022 174 Figura 136. Inscripción funeraria de Valeria Calma y Herculano. Necrópolis gaditana. Museo de Cádiz 175 Figura 137. Monedas de la cuarta serie de Gadir-Gades. Elaboración propia a partir de fotografías del MAN 177 Figura 138. Monedas de la quinta serie de Gadir-Gades. Elaboración propia a partir de fotografías del MAN 177 Figura 139. Monedas de la sexta serie de Gadir-Gades. Elaboración propia a partir de fotografías del MAN 178 Figura 140. Sestercio de Gades. VII.a (https://ibercoin.bidinside.com/es/lot/16164/gades-cjdiz- sestercio-ae-/ Acceso el 17 de noviembre de 2018) 180 Figura 141. Sestercio de Gades con motivo de fulmen en reverso. VII.b. Elaboración a partir de fotografías del MAN 181 Figura 142. Sestercio de Gades con motivo de acrostolio en reverso. VII.c (http://www.wikimoneda.com/fiche.php?&langue=es&id=8710. Acceso el 17 de noviembre de 2018) 181 Figura 143. Dupondio de Gades con motivo de símpulo en reverso. VII d.(https://ibercoin.bidinside.com/es/lot/23674/gades-cadiz-dupondio-ae-1478g-31mm-/. Acceso el 16 de diciembre de 2022) 182 Figura 144. Imagen oracular entronizada, procedente de la necrópolis gaditana (Marín y Corzo Sánchez, 1991: 1038) 185 Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 402 Figura 145. Inscripción funeraria de Domitia, procedente de la necrópolis gaditana. (Jiménez, 1962: fig. 30) 186 Figura 146. Inscripción funeraria de Maria, procedente de la necrópolis gaditana. (Jiménez, 1962: fig. 34) 187 Figura 147. Epígrafe de Veneria, depositado en el MASE. Necrópolis gaditana (González Fernández, 1982: 359, lám. 76) 189 Figura 148. Epígrafe de Veneria. Necrópolis gaditana (González Fernández, 1982: 379, lám. 115). Fotografía de J. A. Rosa) 190 Figura 149. Ubicación hipotética del Kronion de Gadir-Gades. Elaboración propia, a partir de Google Earth 192 Figura 150. Planta de los sondeos realizados en el Castillo de San Sebastián (Cádiz), representados por los periodos analizados (Maya Torcelly et al. 2013, 440, fig. 2) 193 Figura 151. Capitel protoeólico hallado en Cádiz (Catálogo CERES) 195 Figura 152. Epígrafe de Quinto Valerio Saturnino. Necrópolis gaditana. Fotografía de J.A. Rosa (González, 1982: 359, lám. 75) 196 Figura 153. Epígrafe de Lucio Gavio Saturnino. Necrópolis gaditana. Fotografía de J.A. Rosa (González, 1982: 376, lám. 109) 198 Figura 154. Epígrafe de Quinto Junio Saturnino. Necrópolis gaditana. Fotografía de J.A. Rosa (González, 1982: 393, lám. 144) 199 Figura 155. Epígrafe de Valeria Saturnina. Necrópolis gaditana. Fotografía de María Dolores Pérez de la Orden (López de la Orden y Ruiz Castellanos, 1995: 70-71, nº 161) 200 Figura 156. Epígrafe de Julio Saturnino. Necrópolis gaditana. Fotografía de María Dolores Pérez de la Orden (López de la Orden y Ruiz Castellanos, 1995: 87, nº217) 201 Figura 157. Epígrafe de Saturnina. Necrópolis gaditana (López de la Orden, 2001: 148, Nº 35) 203 Figura 158. Terracotas de Puerta Tierra, Cádiz (Abad Casal y Corzo Sánchez, 2017:96) 205 Figura 159. Betilos funerarios procedentes de la necrópolis de Gadir-Gades (Niveau de Villedary y Mariñas, 2009b: 169) 206 Figura 160. Interior de pozo ritual y cánidos sacrificados (Niveau de Villedary y Mariñas, 2008: 104, f. 14) 207 Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 403 Figura 161. Tumbas con estela piramidal (Quintero Atauri, 1932: 331; lám. 3, nº1) 207 Figura 162. Pebetero (1). Necrópolis gaditana (Niveau de Villedary y Mariñas, 2009: 44) 211 Figura 163. Pebetero (2). Necrópolis gaditana (Niveau de Villedary y Mariñas, 2009: 48) 211 Figura 164. Pebetero (3). Necrópolis gaditana (Niveau de Villedary y Mariñas, 2009: 48) 212 Figura 165. Imagen curótrofa (4). Necrópolis gaditana (Niveau de Villedary y Mariñas, 2009: 48) 213 Figura 166. Planta de Gorham’s Cave (Gutiérrez López et al., 2020: 1287) 215 Figura 167. Unguentarios fusiformes de Gorham's Cave, siglo II a.n.e. (Belén Deamos y Pérez, 2011: 484) 216 Figura 168. As de Lascuta. Primera serie (https://www.numismaticodigital.com/noticia/10088/subastas-nacionales/se-vendieron-muchas- ineditas-en-la-subasta-de-jose-a.-herrero.html. Acceso el 4 de abril de 2020) 219 Figura 169. Semis de Lascuta. Primera serie (https://www.acsearch.info/image.html?id=3042893. Acceso el 15 de agosto de 2018) 219 Figura 170. As de Lascuta con cabeza galeada. Segunda serie (https://www.todocoleccion.net/monedas-ibericas/iberico-as-lascuta-ab- 1666~x45118764#sobre_el_lote. Acceso el 5 de abril de 2021) 220 Figura 171. Semis de Lascuta. Segunda serie. II a (https://www.acsearch.info/image.html?id=3042893. Acceso el 15 de agosto de 2018) 221 Figura 172. Semis de Lascuta. Segunda serie II b (https://monedaiberica.org/v1/type/947. Acceso el 17 de diciembre de 2022) 221 Figura 173. As de Lascuta. Tercera serie (https://www.acsearch.info/search.html?term=lascuta&category=1&en=1&de=1&fr=1&it=1&es=1& ot=1&images=1. Acceso el 15 de agosto de 2018) 222 Figura 174. Semis de Malaca. Periodo segundo - Cuarta serie de Campo y Mora (Elaboración propia a partir de: http://ceres.mcu.es/pages/Viewer?accion=4&AMuseo=MAN&Museo=MAN&Ninv=1973/24/5017. Acceso el 14 de mayo de 2020) 224 Figura 175. Semis de Malaca. Periodo tercero-quinta serie de Campo y Mora (Elaboración propia a partir de: Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 404 http://ceres.mcu.es/pages/Viewer?accion=4&AMuseo=MAN&Museo=MAN&Ninv=1973/24/5028. Acceso el 14 de mayo de 2020) 225 Figura 176. Cuadrante de Malaca. Periodo tercero - Quinta serie de Campo y Mora (Elaboración propia a partir de: http://ceres.mcu.es/pages/Viewer?accion=4&AMuseo=MAN&Museo=MAN&Ninv=1973/24/5034. Acceso el 14 de mayo de 2020) 225 Figura 177. Cuadrante de Malaca. (https://www.soleryllach.com/es/lote/1107-1081-1081/2122- 352519-monedas-hispanicas-cuadrante-malaca-creciente-y-punto-de. Acceso el 14 de mayo de 2020) 226 Figura 178. Semis de Malaca con busto doble, representación de Baal Hammon asociado a los Dioscuros (Campo y Mora, 1995: 340, ilus., 314) 226 Figura 179. Pebetero en forma de cabeza femenina de Malaca. Cerro de la Tortuga (Mora y Arancibia, 2014: 47, fig. b) 228 Figura 180. Planta del santuario de Cerro de la Tortuga (Martín Ruiz, 2018: 5, fig. 2) 229 Figura 181. Betilos y exvoto fálico hallados en Cerro de la Tortuga (Martín Ruiz, 2018: 25, fig. 8) 230 Figura 182. Exvoto de embarazada de Cerro de la Tortuga (Muñoz Gambero, 2009: 263, ilus. 53) 230 Figura 183. Pebetero de cabeza femenina de Malaca. Cerro de la Tortuga. Cerro de la Tosca (Mora y Arancibia, 2014: 39, d) 231 Figura 184. Pebetero en forma de cabeza femenina de Malaca. Museo Picasso-Málaga. Referencia MP/C3UE127/n.18.Fotografía cedida por Bartolomé Mora 232 Figura 185. Pebetero en forma de cabeza femenina de Malaca. San Julían. Fotografía cedida por Bartolomé Mora 233 Figura 186. Pebetero en forma de cabeza femenina de Malaca. Teatro romano. Ref. TRM/CLI 109. Fotografía cedida por Bartolomé Mora 235 Figura 187. Pebetero en forma de cabeza femenina de Malaca. Teatro romano. Museo de Málaga. Nº Inv. A/CE4019. Fotografía cedida por Bartolomé Mora 236 Figura 188. Pebetero en forma de cabeza femenina de Malaca. Teatro romano. Museo de Málaga. Nº INV. A/CE4156 (Mora y Arancibia, 2014: 45) 237 Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 405 Figura 189. Pebetero en forma de cabeza femenina de Malaca. Teatro romano. Fundación Arrese. Fig. 6a. Fotografía cedida por Bartolomé Mora 238 Figura 190. Fotografía de elemento arquitectónico alusivo a Luna. (Rodríguez Oliva 1978: 49, fig. 1) 239 Figura 191. Semis de Nabrissa. Primera serie (https://www.acsearch.info/search.html?term=NABRISSA&category=1&lot=&images=1&en=1&de=1 &fr=1&it=1&es=1&ot=1¤cy=usd&order=0. Acceso el 1 de septiembre de 2018) 241 Figura 192. Cuadrante de Nabrissa. Segunda serie (https://www.acsearch.info/search.html?term=NABRISSA&category=1&lot=&images=1&en=1&de=1 &fr=1&it=1&es=1&ot=1¤cy=usd&order=0. Acceso el 1 de septiembre de 2018) 241 Figura 193. Cuadrante de Nabrissa. Tercera serie (https://www.acsearch.info/search.html?term=NABRISSA&category=1&lot=&images=1&en=1&de=1 &fr=1&it=1&es=1&ot=1¤cy=usd&order=0. Acceso el 1 de septiembre de 2018) 242 Figura 194. Pebetero de Cortijo de la Negra (López Rosendo y Niveau de Villedary y Mariñas 2014: 183, fig. 4) 244 Figura 195. Monumento funerario de Onoba Aestuaria (Fernández Sutilo y Campos Carrasco, 2017: 70-71, fig. 1) 246 Figura 196. Colgante con signo de Tinnit procedente de Orippo (Ferrer Albelda, 2015: 172, fig.. 7) 248 Figura 197. As de Turirecina. Primera serie (https://www.acsearch.info/search.html?term=turiricina&category=1&lot=&images=1&en=1&de=1 &fr=1&it=1&es=1&ot=1¤cy=usd&order=0. Acceso el 06 de noviembre de 2018) 250 Figura 198. As de Turirecina. Segunda serie (https://www.acsearch.info/search.html?term=turiricina&category=1&lot=&images=1&en=1&de=1 &fr=1&it=1&es=1&ot=1¤cy=usd&order=0. Acceso el 08 de noviembre de 2018) 251 Figura 199. Cuadrante de Turirecina (Villaronga i Garriga y Benages 2011, 163, fig. 961) 252 Figura 200. Vista de foro de Regina Turdulorum, con el complejo templario en el centro. Fotografía obtenida por Google Earth. 19 de marzo de 2022 254 Figura 201. Estatua de Juno procedente de Regina Turdulorum. Parte superior (Silva Cordero, 2011: lám. 2) 255 Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 406 Figura 202. Estatua de Juno procedente de Regina Turdulorum. Parte inferior (Silva Cordero, 2011: lám. 1) 255 Figura 203. Pedestal de estatua de Juno, procedente de Regina Turdulorum (Centro CIL II. Universidad de Alcalá) 257 Figura 204. Vista actual del Peñón de Salobreña y su entorno (Landsat/Copernicus, 2017) 259 Figura 205. Levantamiento topográfico y cortes practicados en el Peñón de Salobreña (campaña de 1992) (Arteaga et al., 1992: 359) 259 Figura 206. Cabeza y cuello en terracota de exvoto femenino del Peñón de Salobreña (Arteaga, Blech y Roos, 2007: 248, lám. 4) 261 Figura 207. Cabeza de exvoto del Peñón de Salobreña (Arteaga, Blech y Roos, 2007: 244, lám. 5) 262 Figura 208. Torso de exvoto femenino del Peñón de Salobreña. (Arteaga, Blech y Roos, 2007: 247, lám.7) 263 Figura 209. Torso de exvoto femenino del Peñón de Salobreña. (Arteaga, Blech y Roos, 2007: 247, lám. 8) 264 Figura 210. Cuerpo de figura femenina vestida del Peñón de Salobreña. (Arteaga, Blech y Roos, 2007: 249, lám. 8) 265 Figura 211. Fragmento de pebetero del Peñón de Salobreña (Arteaga, Blech y Roos, 2007: 251, lám. 9) 266 Figura 212. Fragmento de pebetero del Peñón de Salobreña (Arteaga, Blech y Roos, 2007: 251, lám. 10) 267 Figura 213. Terracota femenina procedente de El Rinconcillo (Algeciras) (Bernal Casasola, 1993: 153) 269 Figura 214. Placas y terracotras femeninas de Mijas (Simón Vallejo et al., 2020: 244, fig. 4) 271 Figura 215. Dibujo en perspectiva del pebetero de El Terrón (Bobillo Lobato y García Morillo, 2007: 142) 273 Figura 216. Pebetero hallado en el paraje de El Terrón. Fotografía cedida por la profra. María Belén Deamos 273 Figura 217. Fragmento de pebetero de El Terrón (Estepona, Málaga) (Mora y Arancibia, 2014: 47) 275 Rubén García Carmona| Religiosidad en tiempos de cambio en el sur… 407 Figura 218. Emplazamientos analizados, según su estatus jurídico en época republicana: CORTIJO DE ÉBORA – LA ALGAIDA (1); ALHONOZ (2); MEDINA SIDONIA (3); SILLA DEL PAPA-BOLONIA (4); VILLARICOS (5), PEÑÓN DE GIBRALTAR (6), CORTIJO DE CARIJA (7); CARMONA (8), CÁSTULO (9), CORIA DEL RÍO (10); CÁDIZ (11, 11,1 Y 11.2), TORREPAREDONES (12), MESA DE ORTEGA (13), MÁLAGA (14), LEBRIJA (15), HUELVA (16), PEÑÓN DE SALOBREÑA (17), REGINA TURDULORUM (18), EL TERRÓN (19), EL TORREÓN (20), ORIPPO (21). Elaboración propia con mapas base del Servicio de Cartografía de la UAM. 283 Figura 219. Emplazamientos analizados, según su estatus jurídico en época imperial: CORTIJO DE ÉBORA – LA ALGAIDA (1); MEDINA SIDONIA (2); SILLA DEL PAPA-BOLONIA (3); VILLARICOS (4), CORTIJO DE CARIJA (5); CARMONA (6), CÁSTULO (7), CORIA DEL RÍO (8); CÁDIZ (9), TORREPAREDONES (10), MESA DE ORTEGA (11), MÁLAGA (12), LEBRIJA (13), HUELVA (14), PEÑÓN DE SALOBREÑA (15), REGINA TURDULORUM (16), ORIPPO (17). Elaboración propia con mapas base del Servicio de Cartografía de la UAM. 284 FIgura 220. Área de estudio con los enclaves analizados, según divinidades (1). Elaboración propia con mapas base del Servicio de Cartografía de la UAM. 324 Figura 221. Área de estudio con los enclaves analizados, según divinidades (2). Elaboración propia con mapas base del Servicio de Cartografía de la UAM. 325 Figura 222. Área de estudio con los enclaves analizados (prácticas funerarias). Elaboración propia con mapas base del Servicio de Cartografía de la UAM 326 Figura 223. Vista actual de la Illeta dels Banyets (Campello,.Alicante) (Google Earth, 2023) 329 Figura 224. Semis de Ilici, del Principado de Augusto. Reverso con templo (https://ibercoin.bidinside.com/es/lot/16173/ilici-elche-alicante-semis-ae-/. Acceso el 21 de junio de 2023) 332 Figura 225. Templo romano en Ilici, excavado en 1993 (ramos fernández, 1995: 353) 333 Figura 226. Ara dedicada a Caelestis, procedente de Ilici (Corell i Vicent, 2012: 34) 334 Figura 227. Emisiones monetales de Adriano, con reverso de Hércules Gaditano (RIC 555, 573 y 575) 335 Figura 228. Vista de la cueva-santuario de Es Culleram (Marín Ceballos, Belén Deamos y Jiménez, 2022: 11) 339 Figura 229. Estatus jurídico inicial de los oppida incluidos. Elaboración propia 344 Figura 230. Estatus jurídico final de los oppida incluidos. Elaboración propia 345 [Document text truncated for crawler view.]