scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Las traducciones cuatrocentistas de la Primera Guerra Púnica de Polibio en italiano y en castellano: edición crítica bilingüe y estudio filológico.

González Gómez, Jaime

Abstract

Esta tesis doctoral presenta, por un lado, los resultados de una investigación de corte filológico y lingüístico comparado de las versiones italiana y castellana de un texto historiográfico de Polibio que se realizaron en el siglo XV; por otro, ofrece la edición crítica bilingüe de estas dos versiones dispuestas en paralelo, elaborada con unos criterios filológicos homogéneos que garantizan la comparabilidad de ambos textos. La investigación se divide en tres partes principales: En la primera parte se encuentra un estudio contextual del ambiente cultural en el que estas dos traducciones se llevaron a cabo, esto es, el de la llegada del humanismo italiano de la primera mitad del Cuatrocientos a la Castilla de mediados de la centuria. A continuación se desarrolla un estudio de la historia del texto desde el siglo II a.C. hasta el siglo XV, pasando por cuatro lenguas (griego, latín, italiano y castellano), en la que se hace hincapié en las transformaciones que este ha sufrido. Finalmente, se lleva a cabo un pormenorizado análisis ecdótico para establecer la relación entre los manuscritos conservados de las versiones italiana y castellana. En la segunda parte de la tesis, se realiza un estudio lingüístico comparativo entre los dos textos que pretende caracterizar la metodología traductora en el paso de la versión italiana a la castellana y, al mismo tiempo, en el marco de la lingüística variacionista alemana, discernir de qué manera los recursos de creación de distancia comunicativa se trasponen de un texto a otro, contribuyendo así a esclarecer qué papel han jugado las traducciones en los procesos históricos de elaboración lingüística de las lenguas románicas. Por último, en la tercera parte se encuentra la edición crítica bilingüe italiano/castellano anotada, precedida de varias páginas dedicadas a especificar los criterios de edición seguidos y con dos glosarios de nombres al final.

Full text

J aime González Gómez LAS TRADUCCIONES CU A TR OCENTIST AS DE LA PRIMERA GUERRA PÚNICA DE POLIBIO EN IT ALIANO Y EN CASTELLANO: EDICIÓN CRÍTICA BILINGÜE Y ESTUDIO FILOLÓGICO Tesis doctoral Volumen 1 Directora: Lola Pons Rodríguez UNIVERSIDAD DE SEVILLA Departamento de Lengua Española, Lingüística y Teoría de la Literatura 2017 J AIME G ONZÁLEZ G ÓMEZ L AS T RADUCCIONES CUAT ROCENTIS TAS DE LA P RIMERA G UER RA P ÚNICA DE P OLI BIO EN ITALIANO Y EN CAS TELLANO : E DICIÓN CRÍ TICA BI LIN GÜE Y ESTUDIO FILOLÓGICO Tesis doc tora l Volume n 1 Dire ct ora : Lol a P ons Rod ríg uez U NIVERSI DAD DE S EVILLA Depart amento de Le ngua E spañol a, Lingüística y T eoría de la Literatura 2017 2 3 A la memoria de mi abuela, M.ª T eresa , que tanto se ocupó de mi trayectoria académica y me enseñó a cantar en francés . Y a la de toda s las primeras muj eres universitarias que, con su empeño en pertenecer a ella, hicieron de la Universidad un lugar mejor. A papá, a mamá, a María y a naná, el sitio al que volver. 4 5 A GRADECIMIENTOS La redacción de una tesis doctoral es un camino que se ha de recorrer en soledad, pero yo no podría haber llegado hasta el final sin todas las personas que, desde sus orillas, me han ofrecido consejo, apoyo, ánimo, comprensión y amor. A todos ellos debo no solo haber llegado al final de esta senda, que solo es una nueva bifurcación antes de empezar el siguiente camino, sino también que recorrerlo haya sido un proceso de crecimiento personal tan enriquecedor. La primera de esas personas ha sido mi directora, Lola Pons, que no ha cej ado en su apoyo desde el primer empujón, cuando me acogió como becario de investigación del proyecto "La escritura historiográfica en español de la Baja Edad Media al siglo XVI : variantes y variación" ( FFI 2013-45222), hasta el esprint final. No sabíamos qu e se convertiría en un proyecto de tesis doctoral cuando, un día de principios de 2015 en que yo llegué a una Sevilla en la que ya empezaba a despuntar la pr imavera desde una Madrid todavía aterida, en su despacho, me habló de un textito castellano traducido del italiano de la Biblioteca Nacional en el que a v e r s i yo, que era romanista, encontraba algún italianismo. Desde entonces su entrega, paciencia y generosidad han sido absolutas, sabiendo combinar la disciplina con la flexibilidad y el rigor científi co con el más absoluto respeto a mi autonomía y creatividad como solo los grandes maestros saben. También han ejercido un papel central en el desarrollo de este proceso Álvaro Octavio de Toledo y Florencio del Barrio, mis tutores en sendas estancias de investigación en Múnich y en Venecia, a los que tengo que agradecer tanto su implicación personal en mi investigación como el haberme permitido participar en la vida académica de sus universidades durante dos períodos de gran trascendencia para mi proceso formativo de los que guardaré siempre un más que grato recuerdo. Sin haber sido nunca destino de una estancia formal de investigación, el despacho de M .ª Jesús Torrens en el CSIC ha mantenido para mí su puerta siempre abierta y allí nunca he dejado de sentirme como en casa. A ella le debo no solo mi amor por la historia de la lengua y la edición de textos sino gran parte de los conocimientos que me han permitido llevar esta tesis doctoral a término, por lo que le estaré siempre agradecido. Aunque sería inabarcable hacer referencia a todos aquellos profesores y maestros que, a lo largo de mi vida, han dejado una huella trascendente en mi formación como filólogo, no puedo dejar de agradecer a Cristina Martínez- Blay , doña Cristina, la impronta que dejó en mí a una edad temprana cuando, lejos de limitarse a enseñarme latín y griego, logró operar en mí y en mi forma de aprehender el mundo el giro lingüístico que me ha traído hasta aquí. El recuerdo de su empeño en que averiguara lo que realmente dicen los textos me ha acompañado todo este tiempo y espero que lo siga haciendo en el futuro. A Marta López Izquierdo y a Andreas Dufter, por su celeridad y generosidad al elaborar sendos informes para que esta tesis optara a la mención de doctorado 6 internacional en el apremiante contexto de su finalización, les debo un especial agradecimiento, que hago extensivo a los miembros del tribunal que leerán y evaluará n este trabajo, cuyas correcciones y comentarios estoy seguro de que enrique cerán enormemente mi investigación. También han sido de valiosa ayuda los comentarios y sugerencias, en distintos momentos, de los profesores Inés Fernández-Ordóñez, Consuelo Villacorta y Massimo Zaggia. Mi lle gada a Sevilla y mi vida en esta ciudad habrían sido mucho más difíciles sin el afecto, la confianza y las facilidades que he recibido de mis compañeros de l Departamento de Lengua Española, Lingüística y Teoría de la Literatura de la Universidad de Sevilla, encabezados por José Javier Rodríguez Toro y Celia Flores Jiménez, que desde el primer día me hicieron sentir como si hubiera pertenecido a esta Universidad desde siempre, y especialmente de mis compañeros del proyecto Historia 15 ; un agradecimiento singularmente profundo, en lo académico y en lo personal, debo a Blanca Garrido y a Ana Romera, compañeras de incontables horas, las mejores y las peores, durante estos años y, espero, muchos más. Mi día a día tampoco habría sido lo mismo sin mis compañeros, becarios y ya no tan becarios, Yago, Marina, Elena, Cristóbal, Carolina, Marta, Víctor, Diego, María, Natalia y Soledad. A todos ellos debo que la soledad de la tesis no haya sido tan solitaria. Leyre Martín Aizpuru, compañera en todos los ámbitos imaginables, ha sido ejemplo a seguir, apoyo incondicional y querida amiga desde mucho antes de comenzar esta tesis doctoral, pero muy especialmente durante estos últimos años. Confío en que nuestras vidas paralelas seguirán discurriendo de la mano largos años. Junto a ella, Esther Velázquez y Rocío Andana he tenido el privilegio de entrar en un laberinto tan desafiante como enriquecedor del que no sé si habría podido salir bien parado sin su sabiduría y acompañamiento. A ellas tres dedico un agradecimiento especialmente sentido. A pesar de la distancia que nos ha separado estos últimos años, que el AVE no siempre ha logrado paliar, Álvaro, Eduardo, Jesús, José, Pedro y Víctor han seguido siendo un sólido pilar de mi a menudo tambaleante vida y, desde el centro, en la Villa y Corte, han sabido devolverme a mí a mi propio centro en no pocas ocasiones. A ellos, así como a Aurora, Cristina, Íngrid y Lucía, arabistas, y a Andreea, Beatriz, Elena, Mar y Yolanda, romanistas, cuy o apoyo, aliento y cariño he seguido recibiendo años después de haber dejado la Complutense que nos vio nacer como filólogos, les reservo un lugar destacado en estos agradecimientos y en mi vida. Por último, y por ello más importante, a mi familia, a la que dedico esta tesis, a su paciencia, comprensión e infinito apoyo, debo no solo haber llegado al final d e este camino sino, sobre todo, haberlo hecho sabiendo lo que es el amor incondicional y desinteresado. 7 ÍNDICE V OLUMEN 1 A GRADECIMIENTOS 5 Í NDICE 7 INTRODUCCIÓN GENERAL 13 1. O BJETIVOS Y METODOLOG ÍA 16 2. E STRUCTU RA DEL TRABA J O 18 3. T ÍTULO DE LA O BRA 20 4. M ANUSCRITOS Y EDICION ES CONSULTADOS 21 5. P RECISIONE S TERMINOLÓ GICA S Y S ISTEMA DE R EFERENCIA 22 INTRODUCTION GÉNÉRALE 1. O BJECTIFS ET MÉTHODOL OGIE 26 2. S TRUCTURE DE L ’ ÉTUDE 28 3. T ITRE D E L ’ OUVRAGE 30 4. M ANUSCRITS ET ÉDITION S CONSULTÉES 31 5. C LARIFICATIONS TERMINOLOGIQUES ET S YSTÈME DE RÉF ÉRENCE 32 PARTE I 35 1. I NTRODUCCIÓN 37 8 2. H UMANISMO , H I S T O R I A Y T R A D U C C I ÓN : T R A D I C I Ó N E I N T E R C A MBIO CULTURAL ENTRE I TALI A Y C ASTI LLA EN EL C UATROCIENTOS 39 2.1. Humanismo y Filología: en busca del tiempo histórico 41 2.2. El Humanismo entre Italia y Castilla: creación y traducción 48 3. D E P OLIB IO AL ANÓNIMO CA STELLAN O : L A D I F U S I Ó N D E L T E X TO DESDE EL SIGLO II I A . C. HA STA E L SIG LO X V 54 3.1. Polibio y la Historia Universal 55 3.1.1. Vida de Polibio 56 3.1.2. Concepción de las Historiæ 57 3.1.3. Difusión temprana y fortuna postrera 60 3.2. Leonardo Bruni y su proyecto historiográfico humanístico 62 3.2.1. Vida y obra de Leonardo Bruni 63 3.2.2. El redescubrimiento de Polibio y la confección de los Commentarii tres de Primo Bello Punico 64 3.3. La versión de Pier Candido Decembrio del texto bruniano 71 3.3.1. Vida y obra de Pier Candido Decembrio 71 3.3.2. La vulgarización de los Commentarii brunianos 73 3.4. A modo de conclusión: mudanzas del texto de la PGP 76 4. T EXTOS Y TESTIMONIOS 78 4.1. Ecdótica de la traducción 80 4.2. El texto de Decembrio y sus testimonios 83 4.2.1. Ms. 2840 de la Biblioteca Universitaria di Bologna ( B ) 86 4.2.2. Mss/10301 de la Biblioteca Nacional de España ( S ) 88 4.3. La traducción castellana y sus testimonios 94 4.3.1. Mss/8822 de la Biblioteca Nacional de España ( M ) 98 9 4.3.2. M-460 de la Biblioteca de la Universidad de Oviedo ( O ) 104 4.4. Filiación intertestimonial y edición paralela: recensio y constitutio textuum 107 4.4.1. Filiación entre B y S 108 4.4.1.1. Posible convivencia material de B y S : argumentos para una hipótesis 110 4.4.2. Filiación entre S y MO 120 4.4.3. Filiación entre M y O 124 4.4.4. Estema propuesto 128 4.4.5. Constitutio textuum 130 PARTE II 133 1. I NTRODUCCIÓN 135 2. L A TRADUCCIÓN Y LA ELABORACIÓN DISCURSIVA : U N I V E R S A L E S D E L A T RADUCCIÓN Y DISTANCI A COMUNICATIVA 140 3. L A LABOR DEL TRADUCTOR : P R Á C T I C A T R A D U C T O R A Y P R O C E D I M I E N T O S D E EXPLICITACIÓN 146 3.1. La traducción y el universal de la explicitación 147 3.2. Agrupaciones paratácticas (dobletes y tripletes) 152 3.3. Adiciones 160 3.4. Reformulaciones explicativas con a saber 164 3.5. Sustitución 169 4. R ECURSOS DE CREACIÓN DE DISTANCIA COMUNIC ATIVA : L A E L A B O R A C I Ó N LING ÜÍSTICA 170 4.1. Cambios de arriba abajo: el latinismo sintáctico 172 4.1.1. Posición del adjetivo 174 4.1.2. Superlativos sintéticos en - í ssimo 183 4.1.3. Posposición verbal 188 10 4.1.4. Subjuntivo en subordinadas sustantivas interrogativas 192 4.1.5. Imitación del Accusativus cum Infinitivo 199 4.1.6. Construcciones absolutas de participio y gerundio 206 4.1.7. Participio de presente con valor verbal 210 4.1.8. < Como + imperfecto de subjuntivo> causal y temporal 214 4.1.9. Otros latinismos sintácticos: coordinación correlativa y subordinadas relativas con antecedente adjunto 217 4.2. Cambios de abajo arriba: construcciones vernáculas arcaizantes como recurso de creación de distancia comunicativa 224 4.2.1. Estructura <Artículo + posesivo> 225 4.2.2. Forma verbal en - ra con valor indicativo 229 5. R ECAPITULACIÓN Y CONC LUSIONES PARCIALES 231 CONCLUSIONES GENERALES Y PERSPECTIVAS 237 CONCLUSIONS GÉNÉRALES ET PERSPECTIVES 247 R EFERENCIAS BIBLIOGRÁ FICAS 255 V OLUMEN 2 PARTE III I II 1. I NTRODUCCIÓN V 2. C RITERIOS DE EDICI ÓN Y PR ESEN TAC IÓN VI 3. A PARATO CRÍTICO XV II La prima guerra facta da li romani contra li cartaginesi / La p rimera guerra fecha de los romanos contra los cartagineses Prólogo 1 Tabla de capítulos 3 Libro I 12 11 Libro II 57 Libro III 92 4. G LOSARIOS Y TRANSMISI ÓN ONOMÁS TICA XX I 4.1. Personas y pueblos XX III 4.2. Lugares LI II Í NDICE DE L SEGUNDO VO LUM EN LX XI 12 I NTRODUCCIÓN G ENERAL E poi che la sua mano alla mia pose con lieto volto, ond’io mi confortai, mi mise dentro alle segrete cose Dante Alighieri, Commedia 14 15 En su origen, este tra bajo nació con pretensiones y dimensi ones mucho más escuetas de las que implica una tesis doctoral: lo que comenzó siendo un estudio puntual de uno de los cuatro códices cuatrocentistas de los que finalmente me he ocupado, fue desarrollándose en fases sucesivas, marcadas c a s i s i e m p r e p o r l a aparición en mi horizonte investigador de un nuevo testimonio man uscrito, hasta alca nzar su estado actual; en paralelo a este progresivo engrosamiento de los objetos físicos de estudio, también se h an ampliado los objetivos in vestigadores, enriqueciendo el espíritu inicial del trabajo con nuevas y más am biciosas aspiraciones. Tiene much o de satis factorio compro ba r cómo la evolución de este trabajo hasta alcanzar el estadio en el que ahora se encuentr a recorre en buena medida el mismo camino que ha tran sitado mi propi a formación como filólogo: así, mi licenciatura en Filología Románica, mi especialización de postgrado en Historia del Español y la experiencia adquirida en la transcripción y edición de t extos medievales gracias a mi participación predoctoral en varios p r o y e c t o s d e investigación – el último de los cuales, Histori a 15, codirigido por Eva Bravo García y Lo l a Po n s R o d rí g u ez , se c e nt r a e n l o s p r o ce s os d e traducción y c ontacto de lenguas en l a B aja Edad Media c a s t e l l a n a – , encuentran perfecto acomodo en una tesis doctoral que, teniendo como núcle o la edición crítica bilingüe e n italiano y en castellano de un texto cu atrocentista traduc ido, se interroga por cuestiones del castellano de la época desde una perspect iva románica. Aunque en cada una de las partes en l as q ue s e di vid e es ta t es is d oct ora l he incluido respectivas s ecciones introductorias en las que explico los objetivos, estructuración y metodología particulares de cada una de ellas, abordo en estas primeras páginas u na visión de conjunto inicial que permita al lector partir de un cierto conocimiento global del trabajo y de sus objetivos principales y realizo algunas precisiones concernientes a la totalidad del texto. 16 1. O BJETIVOS Y METODOLOG ÍA Antes de detallar los objeti vos específico s que persigu e esta investigación, conviene destacar que esta se fundamenta en dos ejes temáticos en los que diversos aspectos de la Filología, entendida en su aspecto más abarcador, com o son la historia de la lengua, la tr aductología y la ecdótica, se entrecr uzan: en primer lugar, la vinculación indisociable entre e dición de textos e h i s t o r i a d e l a lengua; en segundo lug ar, las relaciones entre lingüís tica y traducción 1 . Entre estas dos confluencias se sitúan l o s t r e s o b j e t i v o s fund ament ales de esta tesis doctoral: 1. Ll evar a cabo un estudio de la difusión de las versiones cuatrocen tistas italiana y castellana del texto de la Primera Guerra Púnica de Polibio y de su transmisión manuscrita, así como est ablecer el estema de esta tradición. 2. Efectuar un estudio lingüístic o articulado en torno a los proced imientos traductológicos y a los recursos de elaboración lingüística u t i l i z a d o s p o r e l autor desde una perspectiva com parada. 3. Realizar u n a e d i c i ó n c r í t i c a p a r a l e l a d e l t e x t o e n a m b a s l e n g u a s y presentarla con unos criterios fiables que permitan su aprovechamien to como fuente de datos para est udios lingüísticos. El p r i m e r o d e e s t o s o b j e t i v o s se enmarca en la corriente neolachmanniana de la crítica textual que, t ratando de superar la crítica be dierista – que negaba la relevancia del proceso de transmisión p ara centrarse en la com prensión de la recepción d e los testimonios concretos – al método tradicional de Lachmann – centrado en la reconstrucción del texto original, obviando todos aquellos testim onios irrelevantes para esa labor – , persigue integrar las perspectivas orientadas al autor y al receptor, destacando para ello la idoneidad metodológica de la ecdótica de los textos traducidos, que imbrican procesos de transmisión, recepción y reelaboració n part icularmente interesantes para esta perspectiva combinada. 1 F r e n t e a l a t e n d e n c i a a t o m i z a d o r a d e l a d i s c i p l i n a q u e s e h a e x p e r i m e n t a d o d e s d e l a s ú l t i m a s décadas del siglo pasado, apuesto aquí abiertamente por una reintegr ación de ramas filológica s que ya ha sido reivindi cada recientemente: sobre la necesidad de re stablecer los puentes entre la histor ia de la lengua y la edición de textos han escrito, entre otros , Pons Rodríguez (200 6b) y Garr id o M art í n et al. ( 2 0 1 7 ) ; a c e r c a d e l a n e c e s i d a d d e r e i n t e g r a r l a p e r s p e c t i v a t r a d u c t o l ó g i c a en los estudios li ngüísticos, vi d. Del Re y Ques ada ( 20 15) . 17 El segundo de estos objetivos principale s se inscribe con decisión en una concepción variacionista de la lengua y del cambio lingüístico desde una perspectiva románica, y parte de dos premisa s in i ciales, a saber: que 1) los textos traducidos son v ehículos idóneos p ara la difusión de los c ambios introducid os en la lengua desde arriba, por elaboración y no por expresividad; y 2) los procesos de elaboración, entendidos como el alemán Ausbau , po se en mayoritariamen te una dimensión románica, y concretamente en el caso del Cuatrocientos castellano, período de acumulación de procesos de elaboración entroncados con el latín, la comparación con procesos paralelos en otras lenguas románicas arroja informa ción imprescindible para su correcta comprensión. Partiendo de estas premisas, pretendo, específicamente, arrojar luz sobre l a m a n e r a e n q u e e l traductor castellano per cibe los mecanismos de creación de distancia comunicativa del texto original italiano y los mantiene, elimina, modula o transforma para adaptarlos a su traducción. E s t e s e g u n d o o b j e t i v o s e e n m a r c a dentro de los intereses específicos de los dos proyectos nacionales de investigación sucesivos en cuyo seno se ha desarrollado la invest igación de esta tes is doctoral, «La escritura historiográfica en español de la Baja Edad Media al siglo XVI : variantes y variación» (FFI2013 - 45222) y su continuación «La escritura elaborada en español de la Baja Edad M edia al siglo XVI : traducc ión y contacto de lengu as» (FFI2016 - 74828 - P), abreviados como Historia 15. Ambos objetivos confluyen en el llamado «paradigma variacionist a» en el que se encuentra inmersa desde hace unas década s las investigación filológica, que supone una reintegración y revalorización del concepto de variante t a n t o e n los estudio s de corte ecdótic o com o en los de lingüística histórica, retroa limentándose ambas perspectivas, como ha h e c ho n o t a r O c t a v io d e T o l e d o (2006: 196 n. 2) y a cuyo desarrollo Garrido Martín (2016: 29 - 105) se ha dedicado p or extenso. El tercer objetivo, por su parte, encuentra s u justificación en el h echo de que se trata de dos textos cuatrocentistas inéditos, tant o el italiano como el castellano, que recupero y pongo a disposición de la comunidad investigadora cuidando al detalle la presentación final para garanti zar el máximo de recuperabilidad de datos. Para ello empleo, adaptándolos mínimamen te, los criterios de presentación de la Red Internacional CH ARTA , que han alcanzado en los últimos años un alto grado de aceptación y u s o e n e l á m b i t o d e l h i s p a n i s m o por su eficiente relación entre el pulido de cuestiones materiales irrelevantes para el estudio lingüístico y la recuperabilidad de todos aqu ellos elementos qu e puedan tener consecuencia s para la historia de la len gua. 18 En l o q u e r e s p e c t a a l a m e t o d o l o g í a s e g u i d a , a u n q u e me detendré a explicar en detalle los particulares de los procedimientos empleados e n c a d a u n o de los niveles de análisis y de operación de cada una de las partes de esta tesis doctoral en sus respectivas introducciones, considero oportuno explicitar aquí que la metodología que subyace al conjunto de mi investigación entronca esencial me nte con la que, d esde su na cimiento, ha definido el qu ehacer de la Filología Románica , esto es: la que recorre el camino del análisis de los datos en su nivel más concreto a la síntesis abstract a, y no a la inversa. Ya argüía Vidos (1956 [1963]: 161) que, como había sucedido en el pasado, e n e l futur o de la disciplina «deberí a abrigarse el amor a los detalles y a la materia y la admiración y el deseo de llegar a lo general, a la síntesis», en una correlación entre la inducción y la deducción en la que, aun q ue ambas operan, la segunda recibe su razón de ser de la primera; se define , por tanto, como «la intuición basada en los hechos» (Vidos 1956 [1963]: 162) 2 . He tratado, en consecuencia, de operar en todo mom ento en función de las e xigencias particulares que l a m a t e r i a c o n c r e t a con la que trabajo m e h a i m p u e s t o , tanto en lo t o c a n t e a l a e d i c i ó n c r í t i c a c o m o en lo que incu mbe a los dif erente s niveles de estudio, relegando los diversos acercamientos teóricos que he manejado a una posición subsidiaria que me per mita explicar los hechos concretos y extraer abstracciones solo con posterioridad a su análisis detallado . 2. E STRUCT URA DEL TRABAJ O Para cumplir con los tres objetivos f u n d a m e n t a l e s a n t e r i o r m e n t e e x p u e s t o s , e l trabajo se divide en otras tantas secciones principales que se ocupan de cada uno de ellos , además de la p resente introducción general y de los apartados de conclusiones : La parte i n i c i a l , Génesis, difusión, reconstrucc ión , aborda en primera i nstancia una descripción d e l contexto cultural en el que tuvieron lugar los hito s de la tradición manuscrita que me interesan directamente en este estudio, es decir, e l movimiento inte lectual de los humanistas itali anos y la implantaci ón de sus ideas en la Ca stilla cuatrocentista. E n e se s entido, expl ico el encaje que este texto encuentra en el corresp ondiente sistema ideológico y en el abanico de intereses que ocuparon a los intelectuales de esta época (§ I .2). A continuació n, describo 2 Una pos tur a met odol óg ic a muy seme ja nte ha sido rei vi ndi ca da con gran aci er to para la Filol ogía Románica contemporáne a en fecha mucho más reci ente por Kabatek (2012 y 201 4). 19 detalladamente cada uno de los pasos a través de los cuales el tex to del que me ocupo se fraguó y fue difundido desde su primera versión, en el siglo II a. C. hasta la Castilla d el XV , así como las diferentes transformacion es que sufrió mediante las sucesivas intervenciones de los respectivos protagonistas de estas etapas (§ I .3). Finalmente , abordo e l e s t u d i o e c d ó t i c o d e l o s d o s t e x t o s y l o s c u a t r o t e s t i m o n i o s que integran la tradición manusc rita que me interes a: abordo en primer lugar una descripción somera de la lengua del texto italiano junto con una descripción pormenorizada de cada uno de los dos testimonios que lo conservan, B y S , y de su historia; hago lo mismo, después, con el te xto castellano que traduce el primero y sus respecti vos testimonios M y O . A continu ación, em prendo un pormenorizado estudio ecdótico de las relaciones entre los dos textos y los cuatro testimonios, establec iendo los argum entos que sos tienen mi propuesta estemática (§ I .4) . En l a segun da parte d e l a t e s i s d o c t o r a l , Lingüística histórica y traducción , me ocupo de realizar un estudio li ngüístico que trata de resolver diversas cuestiones en torno al segundo o bjetivo que mencionaba antes , basándome en los datos del texto que ed ito y en su es pecial adecuación para un estudio com parativo de este tipo, ya que el texto castellano que trans mite n los testimonios M y O s e t r a d u j o fielmente a p artir del testim onio S . Para ello elaboro primero un marco teórico que aborda la realidad de los textos medievales traducidos combinando, principalmente, las perspectivas teóricas de la lingüística variacionista de la romanística alemana, haciend o hi n capié en los procesos de elaboración de los textos y en los recursos lingüísticos de creación de distancia comun icativa, y la teoría de los universales de la traducción, desarro llada fundamentalm ente en el seno de la traductología británica, que da cuenta de una serie de rasgos que presentan una alta f recuencia de aparición en texto traducidos (§ II .2) . A continuación, llevo a cabo un estudio de los procesos de traducción presentes en el texto que ed ito centrándome en la actitud del trad uctor hacia la lengua del modelo y en la aplicación del universal de la explicitación (§ II .3); por último, analizo los datos del textos relativos a los recursos de creación de dista ncia comunicativa y profundiz o en las tra nsformaciones que estos sufren en el paso de una lengua a otra (§ II .4) . La tercera parte , finalmente, contiene la edición crítica bilingüe de los textos italia no y castellan o en paralelo, acompañada de un aparato crítico que recoge las v ariantes de c ada u no de ellos. La edición viene precedida por una detallada explicación de los criterios de edición empleados (§ III .2) y del 20 funcionamiento del aparato crítico (§ III .3), y aporto, al final, dos glosarios onomásticos que p retenden facilitar la lectura del t exto (§ III .4). Cuando lo he considerado necesario, he creado sub apartados de recapitulación y conclusiones parciales en algunos epígrafes para evitar una acumulación excesiva de datos aislados en la lectura del trabajo, sin perjuicio de reunir todas estas c o n c l u s i o n e s p a r c i a l e s e n e l a p a r t a d o f i n a l d e c o n c l u s i o n e s generales, que viene precedido por un apartado final, independiente de las tres partes antes descrit as, en el que me ocupo de los rasgos que me permiten formular ciertas hipótesis acerca de la id entidad del an ónimo traductor castellano. Las tres partes principale s del trabajo no son en absoluto secuenciales , aunque aparecen dispuestas en un orden específico que responde a cuestiones más práctica s que metodológi cas , ya que conser van un alto grado de autonomía. La prelación sucesiva de las tres partes no implica entre ellas u na relación encadenada de causa - consecuencia, ya q u e l a s t r e s s e h a n i n t e r r e l a c i o n a d o entre sí de manera simultánea y constante a lo largo del proceso que me ha llevado hasta el punto en el que se encuentra el trabajo. Es precisamente la terc era parte, la edición del tex to, la que ha actuado como eje en torno a l c ual se han movido las otras dos , en un mov imiento permanente de retroalimentación en ambas direcciones que concibo sem ejan te a una curva lemniscata en cuyo centro, atravesado a cada vuelta , está la edició n, y en cuyos extremos están el estudio de la difusión y de la lengua de los tex tos, como re presento e n l a Figura 1 . Así, la edición ( III ) e s , a la vez, producto y fundam ento de los dos niveles de análisis , el ecdótico ( I ) y el lingüístico ( II ), q u e l a s o s t i e n e n y , a l m i s m o t i e m p o , e x t r a e n s u s datos mediatizados por ella. I III II Figura 1. Re pres entac ión gráfi ca d e l a re laci ón ent re las part es p rinc ipale s 3. T ÍTULO DE LA OB RA Se impone, antes de dar paso al cuerpo principal de la tesis doctoral, dedicar unas líneas a just ificar la elección del título y las siglas con las que me referiré a lo largo de todo el trabajo al texto que edito y estu dio. Su deno minaci ón no es un 21 problema menor y está íntimamente ligada a la compleja cuestión de cuál es el grado de identidad entre las sucesivas fases de traducción y, por tanto, a quién asigno, en última instancia, la autoría de este texto – problemática que analizo por e xtenso en § I .3 -4– , ya que a lo largo de su historia ha recibido denominaciones diferentes. En beneficio de la claridad y la practicidad, me referiré al texto qu e me ocupa de manera global como La Primera Guerra Púnica , que abrevio mediante las siglas PG P , p o r s e r e s t a l a d e n o m i n a c i ó n m á s g e n é r i c a y el mínimo co mún denominad or en todas las fases de su transm isión . No pretendo obviar con ello, sin embargo, que, bajo el paraguas de este título, hago referencia a realidades textuales muy diversas – inicialmente n i s i q u i e r a f u e u n a o b r a autónoma, sino una porción de una obra más extensa – n i m i n i m i z a r e l i m p a c t o de las transformaciones que ha sufrido en sus sucesivas traducciones, pero parto de la base de que, por debajo de estas mudanzas textuales persiste un ent ramado textual aceptab lemente recon ocible y, sobre todo, de que no dejan de resonar en ninguna de sus fases las voces de los transformadores anteriores, lo que traza una línea ininterrumpida que las vincula todas. Esta denominación genérica alternará, cuan do el estudio exija tal especificación, con los títulos individuales que el texto portó e n cada una de sus etapas. Esta decisión, que es consecuencia directa de mi percepción de la autoría de este texto com o una realidad coral y móvil, no es óbice para que , en la edición crítica que ocupa la tercera parte de esta tesis, haya conservado el título que aparece en los cuatro testimonios conservados en italiano y castellano, esto es, La prima guerra facta da li romani contra li cartaginesi / La primera guerra fecha de los romanos contra los cartagineses , lo q ue considero justificado y pertinente por estar editando únicamente esta etapa final del devenir del texto, con autonomía de las fases anteriores. 4. M ANUSCRITOS Y EDICION ES CONSULTADOS Aunque más adelante (§ I .4) describiré en detalle los cuatro manuscritos que estudio, dos italianos ( B y S ) y d o s c a s t e l l a n o s ( M y O ) , que c o n s t i t u y e n l a r a m a textual bilingüe que edito y que hasta ahora permanec ía i n édita , a lo largo de mi investigación h e manejado con relativa frecuencia códices y ediciones de fases del texto distintas de la que me interesa de m anera más específica para arro jar luz sobre procesos de convergencia y divergencia a lo largo de la tradición manuscrita m á s a m p l i a q u e s o n d e i n t erés para com prender aspectos del texto que edito: 22 1. Siempre que he necesitado consultar el texto griego de Polibio he manejado los tres primero s volúmenes de la edición crít ica biling üe griego - español de Díaz Tejera (1972 , 1982 y 1986). 2. Para el texto latin o de Leonardo Bruni, que carece de una edición crítica y se conserva en más de un centenar de testimonios , manusc ritos e imp resos, que aún no han sido clasificados, he tenido delante en todo momento el manuscrito que porta l a signat ura Mss/4328 d e la Biblioteca Nacional de España, un códice cuatrocentista que contiene únicamente los Commentarii tres de primo bello punico . La razón de haber escogido este testimonio y no otro responde únicamente a la comodidad que supone el hecho de que, como tantos otro s códices medievales conservados en esta institución, está digitalizado en régimen de libre descarga, y su estado de conservación es óptimo. Ignoro el lugar que ocupa dentro de la tradición manuscrita del texto bruniano y no sugiero nun ca que esté relacion ado genéticamente con la traducción de Decembrio, pero no consider o imprescindible tal nivel de detalle cuando lo empleo únicamente como guía para reconstruir puntualmente algunas de las lecciones en latín que Decembrio pudo tener delante. 3. En el caso de la traducción catalana que F rancesc Alegre llevó a cabo en 1472 a partir de una vulgarización italiana distinta de la de Decembrio, consulto en ciertos casos la edición crítica de Bescós (2010), a pesar de estar desvinculada de la rama qu e me ocupa. 5. P REC ISION ES T ERM IN OL Ó GICAS Y SIS TEMA DE R EFERENCIA Para finalizar las cuestiones previas de esta tesis doctoral, quiero hacer algunas aclaraciones con respecto a los glotónimos que empleo a lo largo de ella, máxime en un trabajo como este que se inscribe en una pers pectiva variacionista y románica de los fenómen os lingüísticos. Ya de sde el título hablo de italiano y castellano e n e l C u a t r o c i e n t o s , terminología que, aunque incurre en varias im precisiones, cons idero la más adecuada a la realidad de los textos con los que trabajo , partiendo de la base de que, en un contexto en el que inevitablemente se entrecruzan abstracciones lingüísticas de alcance más o menos nacional con denominaciones que pretenden definir los haces de rasgos particulares de regiones dentro de sistemas lingüísticos 23 más amplios, cual qui er convención terminológica está a b o c a d a a l a i n e x a c t i t u d : así, en primer lugar, cuando me refiero a la lengua en la que es tán codificados los testimonios B y S como italiano lo h ag o d e s de el c on ve n ci mi e n to de q ue , aunque el texto v iene d e ma no d e un escritor milan és, e l s i s t e m a l i n g ü í s t i c o a l q u e m á s s e aproxima es la lengua de base mayoritariamente toscana que, de m anera muy incipiente en el Cuatrocientos pero con más fuerza a partir de la centuria siguiente, acabaría convirtiéndose en el modelo lingüístico de prestigio para la mayoría de los individuo s cultos de la Penínsul a itálica, muy específicamen te de los literatos. Como argum ento en § I .4.2, la indudable presenc ia de determinados rasgos lingüísticos septentrionales, explicables o no desde las potenciales transformaciones que haya podido su frir el texto en los procesos de copia, no justifica, a m i en tender, el uso d e los térm inos lom bardo o milanés a p l i c a d o s a l a realidad de este texto y de sus testimonios; tampoc o considero apropiado hablar de toscano tratándose de un cód igo que no oculta la p rocedencia lombarda de su a utor. Así, aunque soy plenamente consciente del anacronismo en el que incurro al hablar de italiano p a r a f e c h a s t a n t e m p r a n a s , por operatividad, y porq ue los respectivos términ os dialectales a los que podría optar m e resultan ins uficientes, he decidido ado ptar la nomenclatura de italian o en calidad de macroglotónimo aglutinador de diferentes variedades lingüísticas, despojado de sus connotaciones territoriales o nacionale s , en el «senso lato» al que se refiere Sanga (1995: 83). Por otra parte, justifico el empleo d e castellano p a r a l a l e n g u a d e l t e x t o q u e t r a n s m i t e n los testimonio s M y O por considerar evidente la adscripción a un paradigma más centro - occidental de la mayoría de sus rasgos en el marco de las lenguas iberorrománicas, a p e s a r d e q u e , co mo advierto en § I .4.3, existe una clara tendencia a la inclusión de fenómenos bastante marcados asociados a las variedades i b é r i c a s m á s o r i e n t a l e s , n o t o d o s e x p l i c a b l e s d e s d e l a i n t e r a c c i ó n c o n el italiano, que no permiten por sí solos, sin em bargo, c aracterizar el conjunto como algo que no sea la variedad culta de la lengua de Casti lla , aunque incurra este uso en una cierta simplific ación . Conviene tamb ién aclarar determin adas cuestione s convenciona les que aplicaré a lo largo de toda la tesis doctoral : s i e m p r e q u e m e r e f i e r o a f o r m a s o pasajes del propio texto editado en la tercera parte de e sta tesis, lo hago mediante la f ó r m u l a : LIBRO , C A P Í T U L O , versículo ( II , V I I I , 4 ). Cuando me refiero al texto contenido en el prólogo, que no se divide en capítulos , sustituyo el libro y e l capítulo por la mención « Pról. », seguida del versículo ( Pról. , 6) y cuando en lugar de a un versículo m e refiero a la rúbrica de un determinado capítulo lo hago indicando « rúbr. » en lugar de la cifra del versíc ulo ( II , V I I I , rúbr. ). Por su parte, las 24 reenvíos a epígrafes diferentes de ntro de esta misma tesis doctoral , que y a h e aplicado en los párrafos anteriores, l o s m a r c o m e d i a n t e e l s í m b o l o d e p á r r a f o § seguido por la m ención a la parte en la que se encuentra en números romanos ( I , II o III ) y el número de epígrafe y su bepígrafe en número s arábigos ( § II .4.2) . 25 Les prétentions et dimensions de ce tr avail étaient, à l´or igine, beaucoup plus modestes que celles commandées par une thèse de doctorat. Ce qui commença comme une é tude spécifique d e l’un des qu atre codex du quinzième siècle que j’ai fini p ar traiter, se d éveloppa en quelques phases successives, marq uées quasiment à chaque fois par l’apparitio n dans mon horizon de recherche d’un nouvel témoignage manuscrit, jusqu’à atteindre son état actuel. Para llèlement à cette accumulation progressive des matériaux physiques d’étude, les objectifs de recherche o nt égalemen t été élargis, enrichis sant l’esp rit initial de celle - ci par des aspirations nouvelles et plus ambitieuses. Il est très satisfaisant de réaliser que l’évolution de c e travail jusqu’à atteindre le stade actuel reproduit, en grande mesure, le mêm e chem in que j’ai parcouru dans ma formation de philologue. Ainsi, ma licence en Philologie romane, ma spécialisation d e master en Histoire de la langue espagnole ainsi que l’expérience acquise dans la transcription et l’édition d e textes m édiévaux grâce à ma participati on prédoctorale à plusieurs projets de recherche – dont le der nier, Historia 15, codirigé par Eva Bravo G arcía et Lola Pons Rodriguez, se focalise sur les processus d e traduction et contacte l i n g u i s t i q u e d e l a f i n d u M o y e n A g e – , trouvent tout leur sens dans une thèse de docto rat qui, prenant comme base l’édition critique bilin gue en italien et en castillan d ’un texte du qu inzième siècle en traduction, s’interrogent sur la langue castillane de l’époq ue sous une perspective romane. Bien que je consacre, dans chacune des sections qui composent cette thèse, des sections d’introduction respectives dans lesquelles j’explique les objectifs, la structure et la méthodologie de chaque partie, je trace dans les pages qui suivent un aperçu initial qui permettra au lecteur d’entamer la lecture à partir d’une certaine connaissance globale du travail et de ses principaux ob jectifs tout en profitant pour faire quelques précisions concernan t l’ensemble du texte. 26 1. O BJECTIFS ET MÉTHOD OL OGIE Avant de détaille r les ob jectifs spécifiques poursuivis dans cet te recherc he, il convient de noter que celle - ci repose sur deux axes th ématiques dans lesquels différents aspects de la philologie dans son aspect le plus englobant, tels que l’histoire de la langue, la traductologie et l’ecdotique, croisent chemin: premièrement, par les liens indissociables entre l’éditio n de textes et l’his to ire de la langue; deuxièmemen t, par les relations entre linguistique et tra duction 3 . Les trois objectifs fondamentaux de cette thèse de doctorat se trouvent entre ces deux confluences : 1. Mener une étude autour de la diffusion des versions ital ienne et cas tillane du texte de la première guer re punique de Polybe et de sa transmission manuscrite, ainsi que sur l'étab lissement du stemme de cette trad ition. 2. Mener une étude linguistique centrée sur les procédure s traductolo giques et les ressources d’élaboration linguistique da ns une perspective comparative. 3. Préparer une édition critique parallèle du texte dans les deux langues et la présenter avec des critères fiables qui permettent son exploitation en tant que source de données util e aux études linguistiques. L e p remier de c es objectifs s'inscrit dans le courant neolachmanien de la critique textuelle qui, cherchan t à dépasser la critique bédieriste – qui n iait la pertinen ce du processus de transmission pour se concentrer sur la compréhension de la réception des témoignag es conc rets à la méthode traditionnelle d e Lach mann (centrée sur la recons truction du texte origina l, omettant pour ce faire tous les témoignages no n pertinents à cette tâche ), cherche à intégrer les perspectives orientées vers l’auteur et le réce pteur en soulignant l’adéquation méthodologique de l’ecdotique des textes traduits, qui imbriquent des processus de transmission, réception et réélaboration particulièrement intéressants pour cette p erspective combinée. 3 Face à la tendance atomisa nte que cette discipli ne t raverse depuis les dernières décen nies d u précédent siècl e, je parie ouvertement sur la réintégr ation des branches philologi ques récemm ent reven diquée. On t éc rit au sujet d e la nécessite de rétablir les ponts entre l’histoire de la langu e et l’édition des tex tes P ons R odrigu ez (2006 b) et G arrid o Ma rtin et al. ( 2 0 1 7 ) , e n t r e autres. S ur la nécessite de réinté grer la perspective traductologique dans les études li nguistiques, vid . Del R ey Q uesa da (20 15).] 27 Le deuxième de ces objectifs principaux s’inscr it de manière décisive dans une conception variationnelle de la langue et du changement li nguistique dans une perspective romane, et part de deux prémisses init iales, à savoir : 1) les textes traduits sont des vé h i c u l e s p a r f a i t s p o u r l a d i f f u s i o n d e t r a n s f o r m a t i o n s s u b i e s p a r la langue venues d’en haut, par élabo ration et non par expressivité ; et 2) les processus d’élaboration, dans le sens de l’allemand Ausbau , possèdent majorita irement une dimension romane, et plus précisément dans le cas du quinzième siècle castillan, période d’accumulation de processus d’élaboration procédant du latin, la comparaison avec des processus parallèles dans d’autres langues romanes révèle des inform ations essentielles à sa correc te compréh ension. Sur la base de ce qui précède, j’entends notamment éclairer la manière dont le traducteur ca stillan perço it les mécanismes communic atifs de création de distanc e du texte italien origine l en les maintenant, éliminant, modulant ou transform ant pour les adapter à sa traduction. Ce de uxième objectif s’inscrit dans l es intérêts spécifiques des deux projets de recherche nationaux successifs au sein desquels s’est développée la recherche de cette thèse de doctorat , «La escritura historiográfica en español de la Baja Edad Media al siglo XVI : variantes y variación» (FFI2013 - 45222) et sa continuation «La escritura elaborada en español de la Baja Edad Med ia al siglo XVI : traducc ión y co ntacto de len guas» (FFI2016 - 74828 - P), écourtés comme Historia 15. Ces deu x objectifs convergent dans le «paradigme variationnel» dans lequel la rec herche philologique est immerse depuis quelq ues décennies. Cela implique une r éinté gration et une r e valorisation du concept de variante à l a f o i s dans les études en ecdotique et en lin guistique historique, comme l’a noté Octavio de Toledo (2006: 196 n. 2) et dont le développement s’a occupé Garrido Martín (2016: 29 - 105) . Le troisième objectif, quant à lui, trouve sa justification dans le fait qu’il s’agisse de deux textes du q uinzième siècle inédits, tant l’italien comme le castillan, que je récupère et mets à disposition de la communauté de chercheurs avec une présentation finale soignée afin de garantir un e récupération de données maximale. Pour ce faire, j’emploie, en adapta nt au minimum, les critères de présentation du Rése au International CHARTA, qui ont atteint ces dernières années un haut degré d’acceptation et usage dans le domaine de l’hispanisme en raison de leur relation efficac e entre polissage des qu estions matériel les non pertinentes à l’étude linguistique et recouvrabilité de tous les éléments pouvant porter des conséquences sur l’histoire de la langue. 28 En ce qui concerne la méthodologie suivie, bien que je prenne l e temps d’expliquer en détail les caractéristique s des procédures suivies dans chacun des niveaux d’analyse et de fonctionnement de chacune des parties de cett e thèse de doctorat dans leurs introductions respectives, je considère approprié souligner ici que la méthodologie sur laquelle repose l’ense mble de ma recherche est essentiellement liée à celle qu i a, depuis son origin e, définit le trav ail de la philologie romane, c’est -à- dire, celle qui parcourt le chemin de l’analyse de données dans son niveau le plus concret de synthèse abstraite, et non l’inver se. Vidos soutenait déjà (1956 [1963] : 161) que, comme cela était arrivé dans le passé, dans l'avenir de la discipline «debería abrigarse el amor a los detalles y a la materia y la admiración y el deseo de llegar a lo general, a la síntesis», dans une cor rélation entre l’in duction et la déduction dans laqu elle, bien q ue toutes deux opèrent, la seconde reçoit sa raison d’entre de la première, se définissant ainsi comme «la intuici ón basada en los hechos» (Vidos 1956 [1963]: 162) 4 . J’ai donc essayé d’opérer à tout moment selon les exigences particulières que la matière précise avec laquelle je travaille m’a imposé, à la fois en ce qui touche à l’édition critique et en ce qui concerne les différents niveaux d’étude, en reléguant les diverses approches théoriqu es que j’ai emp loyées à une pos ition subsid iaire me permettant d’expliquer les faits concrets et d’extraire des abstractions seulement après son analyse détaillée. 2. S TRUCTURE DE L ’ ÉTUDE Afin de remplir les troi s obj ectifs fondamentaux exposés ci - dessus , l’étude est divisée en autant de sections principales traitant de chacune d’entre elles, en plus de la présente introduction g énérale et des conclusions : La partie initiale, Génesis, difusión, reconst rucción , aborde en première instan ce une description du contexte culturel dans lequel se sont déroulés les jalons de la tradition m anuscrite qu i intéressent directement dans cette étude, c’ est -à- dire, le mouvement intellectuel des humanistes italiens et l’implantation de leurs idées dans la Castille du XIV s iècle. En ce sens, j'explique l'adéquation que ce texte trouve dans le sys tème idéologique correspon dant et dans l'éven tail des intérêts qui occupaient les intellectuels de cette période (§ I.2). Ensuite, je décris en détail chacune des étapes à travers le squelles le texte dont je m'occupe a été forgé et 4 Une posi ti on mé th odol ogiqu e simi la ir e a ét é trè s jus te me nt reve ndi qu ée par la phi lo lo gi e roman e contem poraine à un e date beauco up plus récen te par Kabatek (2012 et 2014 ).] 29 s'est répandu depuis sa première ve rsion, au IIe siècle av. C. jusqu'à la Castille du XV siècle, a insi que le s différ entes tra nsformatio ns subies à t ravers le s interventions successives des protagonistes re spectifs de ces étapes (§ I.3). Enfin, j'aborde l'étude ecdotique des deux textes et des quatre témoignages qui composent la tradition manuscrite qui m’intéresse : j' effectue premièrement une brève description de la langue du texte italien avec une descrip tion détaillée de chacun des deux témoignages qui le conservent, B et S, et leur histoire. Je fais de même, ensuite, avec le tex te castillan qui traduit le premier et ses témoignages respectifs M et O. J'entreprends ensuite une étude ecdotique rigoureuse des relations entre les deux textes et les quatre témoignages, en établissant les arguments qui soutiennent ma proposition stemmatique (§ I.4). Dans la deuxième part ie de cette thè se de doctorat, Linguist ique historique et traduction , je traite de l'étude linguistique qui tente de réso udre diverses questions autour du second objectif précédemment mentionné, à partir des données du texte que j’édite et de sa pertinence pour une étude com parative de ce type, puisque le texte castillan qui transmettent les tém oignages M et O est une traduction fidèle du témoignage S. Dans ce but, j'ai premièrement élaboré un cadre théorique qui aborde la ré alité des textes médiévaux traduits, en combinant principalement les perspectives théoriques de la linguistique variationne lle de la romanistique allemande, qui insiste sur les proc essus d'élaboration des textes et les ressources linguistiques de création de distan ce com municative, et la théorie des universaux de la traduction, développée fondamentalement au sein de la traduct ologie britannique, ce qui explique une série de caractéristiques ayant une fréquence d’apparition élevée dans des textes trad uits (§ II.2). Je réalise ensu ite une étude des pr ocessus de tr aduction présents dans le texte que j'édite, me concentrant sur l'a ttitude du traducteu r vis -à- vis de la langue du modèle et sur l'application de l'u niversel de l'explicitation (§ II.3). P our finir, j'analyse les données du texte relatives aux ressources de création de distance communicative et j’ap profondis les transform ations que celles - ci subissent dans le passage d'une langue à l'autre (§ II.4). La troisième p art ie, enfin, con t enant en parallèle l'édition critique bilingue des textes italien et castillan, est dotée d'un appareil critique qui recueille les variantes de chacun d'e ux. L’édition est précédée d’une explication détaillée des critères d’édition utilisés (§ III.2) et du fonctionn ement de l’appareil critique (§ III.3). Je pourvois également deux glossaires onomastiques visant à faciliter la lecture du texte (§ I II.4). 30 Lorsque je l'ai jugé nécessaire, j'ai créé des sous - sections de récapitulation et des conclusions partielles dans certaines sections po ur éviter une accumulation excessive de données isolées dans la lecture de l'étude, ne manquant toutefois pas de r assembler toutes ces conclusions partielles dans la section finale des conclusions générales précédée par une dernière section, indépendante des trois parties décrites ci - dessus, dans laquelle je traite des caractéristiques qui me permettent de formuler de s hypothèses sur l'identité du traducteur castillan anonyme. Les trois principales parti es du travail, bien que disposées dans un ordre spécifique qui répond à des questions plus pratiques que méthodologiques puisqu'elles conservent un degré élevé d'aut ono mie, ne sont pas pour autant séquentielles, à savoir, elles n’entretiennent pas une relation de causalité, mais elles ont interagi de manière simultan ée et constante tout au long du p rocessus qui a amené le travail au stade actuel. C’est en effet la troisi ème partie, l’édition du texte, qui a fonctionné comme un axe autour duquel se sont déplacées les deux autr es, dans un m ouvement de rétroaction permanente dans les deux directions conçu comme une courbe de lemniscate au cent re de l aquelle, et traversée à c haque tour, se trouve l’édition, et dont les extrémités sont les études de la diffusion et de la langue des textes, comm e représenté dans Figure 1 . Ainsi, l'édition (III) est, en m ême temps, le prod uit et la base des d eux niveaux d'analyse, ecdotique (I) e t linguistique (II), qui la so utiennent et, en même temps, puisent des données m édiatisées par celle - ci. I III II Figure 1. Représ entat ion graph ique de l a re lat ion e ntre le s pr inci pales part ies 3. T ÍTULO DE LA OB RA Il est n écessaire, avant de passer au corps principal de la thèse de doctorat, de dédier quelques lignes à expli quer le choix du titre et l'acronyme avec lequel je ferai référence au texte que j’édite et étudie tou t au long de l'ouvrage. Sa dénomination n' est pas des moindres problèmes et elle est étroitement liée à la question complexe du degré d'identité entre les phases successives de la traduction et, par conséquent, à qui j'attribue, finalement, la paternité de ce texte 31 – problème que j'analyse amplemen t en § I .3 -4– , p uisqu’il a été différemment nommé au long de son histoire. Par souci de clarté et de praticité, je me référerai au texte qui m’occupe globalement sous le nom de La Primera Guerra Púnica , abrégé par l'acronyme PGP, car il s'agit de la dénomi nation la plus génér ique et le dénominateur comm un à travers toutes les pha ses de sa transmissio n. Je n'entends pas ignorer, cependant, que sous un même titre, je fais référence à des réalités textuelles très différentes – initialement ce n'était pas un ouv rage autonome, mais faisait partie d'un travail plus large – ni minimiser l'impact des transformations subies dan s ses traductions s uccessives, mais je p ars de l’idée que, sous cet ensemble de changements textuel s persiste un cadre textuel reconnaissable et , surtout, que les v oix des transformateurs précédents ne cessent pas de résonner dans aucune de ses phases, ce qui dessine une ligne ininterrompue les reliant tous. Cette dénomination générique sera remplacée, lorsque l'étude demande un e telle spécific ati on, par les titres individuels que le texte a portés pendant c hacune de ses pha ses. Cette décision , conséquen ce directe de m a perception d e la p aternité de ce texte en tant que réalité chorale et mobile, n’empêche pas le fait que, dans l'édition critique q ui occupe la troisième partie de cette th èse, j'aie retenu le titre qui figure sur les quatre témoignages conservés en ital ien et en castillan, c'est -à- dire La prima guerra facta da li romani contra li cartaginesi / L a p r i m e r a g u e r r a f e c h a d e l o s romanos contra los cartagineses , que je considère juste et pertinente à l’édition de la dernière étape de l'évolution du texte, en autonomie par rapport aux phases précédentes. 4. M ANUSCRITS ET ÉDITI ON S CONSULT ÉES Bien que , com me on le verra plus tard (§ I .4) je décris en détail les quatre manuscrits que j'étudie, deux italiens (B et S) et deux castillan s (M et O), qui constituent la bra nche textuelle bilingue que j’édite et qui était restée inédite jusqu’à présent, j’ai, t out au long de ma recherche, manipulé avec une certaine fréquence des c odex et des éditions de phases du texte différentes à celle qui m'intére sse plus particuliè rement pour éclairer les processus de convergence et de divergence dans la tradition manuscrit e plu s large qui revêtent de l’intérêt dans la compréhension de certa ins aspects du texte que j’édite : 32 1. À chaque fois que j'ai eu beso in de consulter l e texte grec de Polybe, j'ai employé les trois premiers volumes de l'édition critique bilingue grec - esp agnol de Díaz Tejera (1972, 1982 et 1986). 2. En ce qui concerne le texte lat in de Léonard Bruni, ne comptant avec aucune édition critique et conservé dans plus d'une centaine de témoignages, manuscrits et imprimés à ce jour pas enc ore classés, j'ai eu en tou t moment devan t moi le manuscrit po rtant la cote Mss. 43 28 de la Bibliothèque Nationale d'Espagne, un codex du XIVe siècle ne contenant que les Commentarii tres de primo bello punico . La raison du choix de ce témoignage en faveur d’un autre répond uniqueme nt à des raisons pratiques (comme tant d'autres codex médiévaux conservé s dans cette institution, celui - ci est digitalise et disponible en téléchar gement gratuit) , son état de conservation étant par ail leurs optimal. J'ignore la place qu'il occupe dans la traditio n manuscrite du texte brunéien et je ne suggère pa s qu'il soit gé nétiquement lié à l a traduct ion de Decembrio, mais je ne considère pas un tel niveau de détail essentiel étant donne que je l'utilise seulement comme un guide m’aidant à reconstruire ponctuellement certaines leçons en latin qu e Decembrio pourrait avo ir eu devant lui. 3. Dans le cas de la traduction cata lane que Francesc Alegre a réa lisée en 1472 à partir d'une vulgarisation italienne différente de celle de Decembrio, je consult e dans cert ains cas l'édit ion critique de Bescós (2010), bien qu’elle n’ait pas de contact avec la branc he qui m’occupe. 5. C LARIFICATIONS TERMIN OLOGIQUES E T S YSTÈME DE RÉ FÉR EN CE Pour clore les questions préalables de cette thèse de doctorat, je voudrais effectuer quelques clarifications sur les glotonymes que j'utilise, importantes dans un travail inscrit, comme celui - ci, dans une perspective variationnelle et romane des phénomènes linguistiques. Je parle déjà dans le titre d’ italien e t d e castillan d a n s l e quinziè me siècle, terminol ogie qui, bien que comportant plusieurs inexactitudes, je considère comme la plu s appropriée à la réalité des textes avec lesqu els je travaille. Partan t du constat que, dans u n contexte où inév itablement des abstractions linguistiques de port ée pl us o u m oi ns n at io na le s’ en tr el ac en t av ec de s dénominations qui tentent de définir les faisceaux de caractéristiques particulières de régions se trouvant au sein de systèmes linguistiques plus larges, toute convention terminol ogique est vouée à l' inexactitude. De cette man ière, 33 premièrement, lorsque je parle de la langue dans laquelle les témoignages B et S sont codifiés en italien, je le fais avec la convict ion que, bien que le texte provienne de la main d’un écrivain milanais, le système linguist ique auquel il se rapproche le plus est la langue de base majoritairement tos cane qu i, de manière naissante dans le quinzième siè cle, mais gagnant en for ce a partir du siècle suivant, finirait par devenir le modèle linguistique de prestige pour la plupart des individus cultives de la péninsule italiq ue, plus spécifiquemen t des hommes de lettres. En argument au point § I . 4.2, la présence indubitable de certaines caractéristiques linguistiques septentrionaux, explicables ou non par les transformations potenti elles que le texte a pu subir dans les copies , ne justifie pas, à m on av is, l'utilisation des termes lom bard o u milanais appliqués à la réalité de ce texte et de ses témoignages, bien que je sois pleinement conscien t de l'anachronisme dont je m’engage en p arlant d’ italie n – utilisé, en tout cas, dans le «senso l ato» de Sanga (1995: 83) – pour des dates aussi précoces. D'autre part, l'utilisation de castillan pour la langue du texte transmis par les témoignages M et O se justifi e en considérant évidente l' adhé sion à un paradigme plus central - occidental de la plupart de ses caractéristiques dans le cadre des langues ibéro - romanes, malgré le fait que, comme je l'ai remarqué au § I.4.3, il existe une nette tendance à inclure des phénomènes assez marqués associés a ux variétés ibériques les p lus orientales, qui ne sont pas tous explicables par l'interaction av ec l'ita lien, mais qui ne permetten t pas d’eux - mêmes de c aractériser l’ensemble co mme autre chose que la variété cultivée de la langue de Castille, bien que cet te utilisation comporte une certaine sim plification. Il est également nécessaire de c larifier certaines questions conventionnelles que j'appliquerai tout au long de cette thèse : chaque fois que je fais référence à des formes ou passages du texte édités dans la troisième partie de cette thèse, j'utilise la f ormule suivante: LIVRE , C H A P I T R E , V E R S E T ( II , V I I I , 4). Lorsque je parle du texte contenu dans le prologue, qui n'est pas divisé en chapitres, je remplace le livre et le chapitre par le mot « Pról. », suivi du verset ( Pról ., 6) et quand au lieu d'un verset j e parle de la rubrique d'un certain chapitre, je le fais en indiquant « rúbr. » au lieu du numéro de verset ( II , V I I I , rúbr .). D 'autre part, les références à différentes épigraphes dans cette même thèse de doctorat, que j'ai déjà appliquées dans les paragraphes précédents, sont encadrés par le symbole § suivi de la mention de la partie dans laquelle il se trouve en chiffres romains ( I , I I ou III ) et le numéro d'épigra phe et sous - ép igraphe en chiffres arabes (§ II .4.2). 34 Parte I G ÉNESIS , DIFUSI ÓN , RECONSTRUCCIÓN E com Camar dels catius se partia, legia l’Eneidos de Virgili, lo qual ella e n l e n g u a m a t e r n a tenia, ben g lo sat e moralizat, car son pare lo havia haüt del rey, e molts altres libres en que la donzella passava temps. Anónimo, Curial e Güelfa 36 37 1. I NTRODUCCIÓN Quiso el azar que, en 1886, cuando la Biblioteca Nacional adquirió los fondos bibliográficos de la casa ducal de Osuna e Infantado, que inc luía la antigu a biblioteca del M arqués de Santillana (Sc hi ff 1905: XI - XII ; Martín Abad 1995: 32), el manuscrito italiano que ho y lleva la signatura Mss/1030 1, que h a b í a l l e g a d o a las m a n o s d e l m a r q u é s p r o b a b l e m e n t e e n 1 4 4 0 y q u e contiene la versión decembriana del texto de la PGP , se encontrara en Madrid con otro manus crito, el que hoy lleva la signatura Mss/8822. Este segundo códice, que había llegado a la Nacional e n algún momento a partir de los primeros añ os del siglo XVIII , después de haber circul ado por la zona n a v a r r o - riojana, e n a l g u n a d e l a s numerosas comp ras de f o n d o s m e d iante las cuales la bibliotec a había ido forjando su entonces todavía no tan vasta colecció n de m anuscrit os, c o n t e n í a l a traducción c astellana qu e, todavía en el siglo XV , se hab ía realizado a partir del primero. E ra im probable este encuentro, ya que en la actualidad solo se encuentran en España dos testimonios de la mencionad a traducción castellana y uno del texto italiano, pero el hecho de que acaba ra t e n i e n d o l u g a r n o s h a b l a d e la maraña de hilo s en qu e se co nvierten, las más de las veces, las andanzas del patrimonio medieval textual – inmaterial – y l i b r a r i o – material – , que nos vemos obligados a desenredar s i q u e r e m o s a r r i b a r a l a c o r r e c ta in terpretación de su génesis y de su difu sión. Esta primera parte de la presente tesis doctoral persigue varios objetivos que se pueden resumir en dos t ern as de térm inos clav e, comple mentarias pero no intercambiables: por un lado , b usco aclarar para la t ra di ci ón te xt ua l d e l a PGP l o s conceptos de contexto , texto y testimonios ; entreverada mente, pretendo traz a r l a s líneas generales de su génesis y de su difu sió n , así como sentar unas bases ecdótic as para su reconstrucción e n l a tercera p a r t e d e l a t e s i s d o c t o r a l . La causa d e q u e n o puedan solaparse en est e caso el estudio del contexto, el texto y sus testimonio s con el de su géne sis y su transmisión viene dada p o r e l q u e p r o b a b l e m e n t e s e a 38 uno de los rasgos más defini torios de este trabajo, a saber: q u e , e n e l s e n o d e u n a tradición m ultilingüe – transmitida, sucesivamente, en griego, latín, italiano y castellano – e n l a q u e , a d e m á s d e l a m e r a c o p i a d e t e s t i m o n i o s , e n c o n t r a m o s sucesivos momentos de traducción que se arrogan diferentes grados de autoría sobre el texto resultante sin perderse nunca la conexión con el autor primero, mi interés editorial mira a la últim a de sus etapas, manifestada en unos testimonios concretos, después de haber pasado por sucesivas génesis y procesos de difusión . No busco llevar a cabo la reconstrucción del texto original en mi e d i c i ó n b i l i n g ü e , sino que pretendo m ostrar el punto preciso d e l a t r a d i c i ó n e n q u e , a m e d i a d o s d e l siglo XV , d e u n t e s t i m o n i o de la versión italiana de Decembrio de la PGP que había viajado a Castilla se realizó una traducción a n ó n i m a a l c a s t e l l a n o . C r e o que, por ello, este trabajo encaja de manera especial mente adecuada con la búsqueda que la f ilología de finales de l siglo X X y principios del X XI está llevand o a cabo de un método editorial de bas e neolachmanniana que, aceptad o y a q u e «la filología no puede quedarse en la recepción del texto, por interesante que e sta sea para la historia de la cultura, sino que ha de poner el acento en el proceso intelectual por el que la obra nació» (Sánchez - Prieto 200 2: 98), sea capaz de superar el cisma e n t r e « a q u e l l o s q u e p r o m u e v e n l a s e d i c i o n e s o r i e n t a d a s a l a u t o r (o propietar io ) y aqu ellos que defienden las ediciones orientadas al manuscrito (o a los usuarios más destacados)» (Fernán dez - Ordóñez 2014: 68), integrando así en la medida de lo posible la inform ación que retrotrae a la gestación del texto y la que los testimonios no s dan sobre su transmisión y recepción : lo que, en términos de Contini, aspira a ser una «edición en el tiempo» para un «texto en el tiempo» (Contini 1986 : 9- 10; cfr. también Orduna 2000: 63 -65 ) . Todo ello, por supuesto, he tratado de construirlo sobre los cimien tos de una nítida distinción entr e texto s y test imonios ( cfr. Sán chez - Prieto 1998: 19 - 21 y , a h o r a , e l m i n u c i o s o t r a b a j o d e Rodríguez Molina y Octavio de Toledo 2017 ) , máxime tratándose de u n a tradición textual d e l a r g o r e c o r r i d o t e m p o r a l , m ultilingü e y poligenética com o la que nos ocupa, en la que el concepto de original q u e d a d i f u m i n a d o a t r a v é s d e sucesivos procesos en los que los concepto s de re elaboración y traducción (Folena 1973; D’ Agostino 2010) se combinan en proporciones desigual es cada vez . Así, en primer a instancia (§ I . 2) trato de dibujar un panorama lo más completo posible del contexto cultu ral en el que se produjo la l lega da a la Pení nsula ibérica del manuscrito a partir del cual se llevó a cabo la trad ucción al castellano: los frutos de la f r e n é t i c a l a b o r d e l o s h u m a n i s t a s i t a l i a n o s q u e , d e s d e f i n a l e s d e l siglo XIV , se habían afanado en recuperar y hacer accesible s obras de autor es griegos y latinos, m u y e s p e c i a l m e n t e l a s d e c o n t e n i d o h i s t ó r i c o , h a b í a n 39 comenzado a llegar a Castilla en la primera mitad del siglo XV g r a c i a s a u n a creciente circulación de manuscritos e n t r e l a s d o s p e n í n s u l a s . A continuación (§ I . 3), m e remonto a l a s p r i m e r a s e t a p a s d e l a h i s t o r i a d e l texto para indagar en las transformaciones que ha s ufrido a t r a v é s d e s u s v e r s i o n e s p o l i b i a n a , b r u n i a n a y decembriana, así como observar las con diciones en las que se ha producido cada una de sus sucesivas génesis t e x t u a l es. Por último (§ I . 4), describo e n d e t a l l e l o s cuatro testimonios q u e c o m p o n e n e l escalón de est a tradición textual que nos interesa aquí , dos italianos y d os castellanos, y las particularidades de la difusión particular de cada uno de ellos , y llev o a término el estudio ec dótico que me permite proceder a la re construcción : la e di ció n b ili ng üe q ue ocu pa la s eg und a p art e de esta tesis doctoral. 2. H UMANISMO , H IS TOR IA Y T R A D U C C I Ó N : T R A D I C I Ó N E I N T E R C A MBIO CULTURAL ENT RE I TALIA Y C ASTILLA EN E L C UATROCIENTOS Una imagen extraña e m e r g e e n l a s u p e r p o s i c i ó n d e d o s lúcidos ensayos que modulan en diferentes términos la identif icación entre el fin de la Edad Media y el sueño: El sueño del humanismo , de Francisco Rico ( 1993 ) y Dieci modi di sognare il medioevo , de Um berto Eco ( 1985 [ 2012 ] : 84 - 96 ). El primero, brillante panorama del movimiento intelectual promovido por los primeros humanistas italianos hasta su actualización en la figura de Erasmo de Rotterdam, lo dibuja como un sueño que comienza con Petrarca confesando que «de niño, a la edad en que los muchachos acostumbran a boste zar sobre los libros de escuela, a él sólo le deleitaban las elegantes cláusulas de Cicerón» (Rico 1993 : 34) y se prolonga hasta media dos del siglo XV , cuando, en torno a 1457, fecha de la muerte de Lorenzo Valla, en el momento en que el humanismo «tiene todas la apariencias de un triunfo» (Rico 1 99 3: 73), los sucesores de los primeros humanistas se retiran de la línea de empujes del cam bio social a las torres de cristal de la erudición y, ya en el crepúsculo del siglo, «[c ]on la aseps ia filológica de los Miscellanea , Poliziano, el supremo humanista, certifica la desmembración del ideal humanístico del saber» (Rico 199 3: 89) ; el segundo, mirada retrospe ctiva a las maner as en que se ha representado la realidad medieval a posteriori, desde que, una mañana, « la humanidad jovial se desp ierta cantando “ ¡qué alivio, qué a livio! ¡Se aca bó la Edad Media!” » (Eco 1985 [2012]: 84), construye una imag en en la que quienes sueñan son los que, de sde l o s p o e t a s r e n a c e n t i s t a s d e l a s e g u n d a m i t a d d e l s i g l o XV – Pulci, Boiardo, Ariosto – h a s t a n u e s t r o s d í a s r e c r e a n e n v a r i a d o s f o r m a t o s e l 40 período medieval en un sueño lúcido y diurno – puesto que la Edad Media es tradicionalmente n octurna. Nos interesa profundizar en estas imágenes por lo que ti enen de reveladoras sobre la percepción de un período que, como pocos en la historia de la humanidad, ha venido analizado y descrito posterior mente como una conmutación entre dos estados de naturaleza a n t a g ó n i c a : l a n o c h e y e l d í a , l a oscuridad y la luz, la barbarie y la civilización… 5 E l s ueño y la vigilia no es uno de los pares de imágenes que más habitualmente se asocian a este cambio de estado histórico, pero sin duda estos dos autores lo modulan de manera particular: e s poco p r o b a b l e q u e n i n g u n o d e l o s d o s concibiera, en su momento, una interpretación tan literal de estas imágenes que emplean com o leitmotiv para conceptos mucho más elabora dos. P ero sabiendo que todos los textos destinados a permane cer son literales e n v i r t u d d e l a v o l u n t a d d e s u e m i s o r d e cu idar la técnica de cifrado , y sabien do también que, justamente por poseer la cualidad de se r literal, un mensaje de estas características es susceptible de ser reconsiderado, sin dejar de ser lit eral ninguna de sus relecturas (Lázaro C arreter 1980: 164 - 166) , nos encontramos q u e , mientras que para el primero los humanistas sueñan un sueño del que despiertan en la segunda mitad del Cuatrocientos, para el segundo es justamen te en esos años c uando comienza el sueño diurno de la Edad Media , del q u e E u r o p a y a h a b í a d e s p e r t a d o . ¿Soñaban l o s h u m a n i s t a s , pues, despiertos, cuando aún no habían despertado? Se denominan usualmente hipnopómpicas – del griego ὑ πνο ς ‘sueño’ y πέμπειν ‘enviar, conducir, expulsar’ – las alucinaciones que algun os durmientes experimentan en una breve fracción de tiem po inmediata mente an tes de despertar, cuando diferentes funciones cerebrales se debaten entre la vigilia y el sueño ( DTM : s. v. alucinación ). Se trata de experiencias fugaces , pero es conocida l a fuerte impro nta que dejan sob re el subsiguiente perío do de vigilia, en nada comparable al efímero e impreciso recuerdo que dejan los sueños, incluso los más vívidos . Si n uestros prim eros humanistas , heredero s de Pe trarca, cuy a obra fue , para ellos mismos, « l ’ aurora del nuovo giorno spuntato dalla barbarie e dalla tenebra medievale» (Garin 1947 [1965]: 25), soñaban después de haber 5 No es mi prop ósit o aquí plant earme en profund idad l a adec uación de est as metá fora s pola res a un cambio cultural en una época histórica, cualquiera que este sea, pero sí puedo afirmar que, con todas las salvedades que, cada vez m ás, permiten ver las continuidades entre la E dad M edia y el R enacimiento, la concentración de novedades científicas en apenas tres generaciones y, sobre todo, el co nsider able éxito que s us paradigmas fundamentales encontraro n en capas much o más ampl ia s que la s élit e s in te l ec tu al es , más al lá de su pro pi a con ci en ci a de gru po rupturista con e l pa sado, hacen que, en este caso, no m e sienta espec ialmente incómo do con las imág enes polariza das de l camb io de estad o, por lo qu e en lo que sigu e las emp learé co n cautelosa fr ecuencia. 41 despertado de la noche de la Edad Media pero ant es de la vigilia y el consiguient e sue ño lúcido del ocaso del Cuatrocientos, ¿pudo ser e l h u m a n i s m o i t a l i a n o , acaso, más que un sueño, la alucinación d e u n os individuos q u e , e n e l t r ance de despertar de un n o c h e d e m a s i a d o l a r g a , e n t r e v i e r o n e l p r o y e c t o a l u c i n a d o d e u n edificio para el que aún no existían los cimientos ? Simone Martini, uno de los grandes pintores del Trescientos italiano, tan tardogótico como prerrenacentista, dependiendo de la fuente, co n oció en A v i ñ ó n a Petrarca , nuestro primer alucinado, en torno a 1336 , cuando el p rim ero rondaría la cincuentena larga y el segun do la treintena corta, y pintó para él el famoso retrato de su amada Laura que Francesco rememora en los sonetos LXXVII y LXXVIII d e s u Canzionere . Pero ya unos 20 años antes el de Siena h abía ejecutado una i nm ej orable y an ti c ip a toria escena hipnopómpica en El sueño de San Martín , dentro de la serie de frescos que realizó en la capilla de Sa n Martín de la Basílica de San Francisco de Asís: Martín de Tours aparece en el l e c h o , l o s o j o s cerrados, la mano en la parte alta del esternón que par ece anticipar que el despertar se precipita, y Jesu cristo y una corte de ángeles en pie a su alrededor . Umberto Eco concluye su ensayo con una invitación: «Soñemos la Edad Media, pero pregu n témonos siempre cuál » (1985 [2012]: 96). A plicando su invitación al período que aquí nos interesa, esta es la i m a g e n, p u es , c on l a q u e yo elijo soñar este primer humanismo, tan marcadamen te italiano : l a d e l d u r m i e n t e que, aturdido por un sueño demasiado pesado, parcialmente consciente ya del inminente despertar, se deja su mergir en una alucinada visión que, c uando despierte, será, a un tiempo, huella indeleble sobre su vigilia , la M odernidad, y fuente d e inagotable frustración, pues la tarea es mayor de la prevista y las fuerzas menos de las imaginadas. Pero puesto que cualquier sueño sobre el pasado es válido «con tal de que no sea un sueño de la razón» (Eco 1985 [2012]: 96), trataré en las páginas qu e siguen de establecer algunas d e las líneas fundamentales por las que es te discurre, esto es, el contexto cultural en el que el texto griego de la PGP fue descubierto en Italia, traducido y transmitido a Castilla. 2.1. Humanismo y Filología : en busca del tiempo histórico De l os dos t é r m i n o s que encabezan este epígrafe , humanismo y filología , ambos extraordinariamente polivalentes, podemos aislar n umerosos significados, pero es en el s e n t i d o m á s e s t r e c h o d e l o s d o s en el que convergen de manera bastante 42 cercana en el concepto de studia humanitatis que manejaban los intelectuales italianos que posteriormente fueron denominados humanistas 6 : la etiqueta de humanismo , nacida en el XIX y aplicada retrospectivamente al movimiento cultural cua trocentista en el que se identificaron rasgos en los q ue estos hombres del Ochocientos q u er ía n ve r se reflejados, es, aunque reciente , ampli am ente aceptado ya para designar a la línea de intelectuales que va desde Petrarca hasta Valla, estrechamente relacionada con los cen tros de poder político de la Italia de los Comuni y firmemente involucrada en la vida civil de sus ciudades ( Batkin 1978 [1990]: 17 - 23; Petronio 1990: 167 -1 68; Rico 1993: 9 - 11). E n e s e s e n t i d o , e n e l que «no fue en buena medida sino el proceso de transmisión, desarrollo y revisión del legado de Petrarca, al que ya sus contemporáneos y las generaciones sucesivas de humanistas reconocieron como maestro y guía» (Morrás 2000: 1 4), el humanismo es difí cilmente segmenta ble de l a práctica filológica ; el concepto de filología , a su vez, aunque ob viamente más antiguo y rico en acepcion es, adquirió justamente en estas décadas un valor que, aun que ya estaba presente en a lgunos autores griegos, romanos y bizantinos, no resulta sencillo d e d o c u m e n t a r e n e l Occidente escolásti co medieval ( Cu rtius 1948 [1955]: 349 - 315; Romo Feito 2008: 90 y ss.; Kelley 2010: 233 - 234), y q u e s e h a c o n v e r t i d o e n u n o d e l o s m á s caracterizadores h o y de la discipli na stricto sensu , esto es, su identifi cación con la práctica de la crítica textual. Aunque no f ue hasta época romántica que esta actividad fue do tada de una sistematización científic a, es innegable que los principios de su práctica tal y c o m o h o y t o d a v í a l a c o n o c e m o s f u e r o n « i l p rincipale acquisto mentale dell’ umanesimo» (Contini 1986: 6 ; para las distintas direcciones de la Filología desde el siglo XIX , cfr. Cano 2000: 16 y ss. ) . Es t e terreno común de los studia humanitatis e n e l q u e humanismo y filología alcanzan un alto grado de identidad pivota en torno al desarrollo de una nueva percepción del pasado que, ubicando la lengua e n el centro del análisis histórico y concediendo a los testimonios manuscritos la consideración de productos y testigos de un tiempo específico, distinto del originario de e sc ri tu ra , permitió a los humanistas profundi zar en una percepción cronológica como sucesión de momentos q u e p u e d e n y d e b e n s e r caracterizados individualmente para comprender tanto el sentido original de un texto como los avatares a los que han estado sometidos sus testimonios . Puesto que «[i]nclu so u na m enuda operación 6 D e l a i n g e n t e b i b l i o g r a f í a e x i s t e n t e s o b r e e l h u m a n i s m o i t a l i a n o e n d i f e r e n t e s l e n g u a s , s o n especialmente clarificadores y panorám icos los trabajos mo nográficos de G arin (1947 [196 5]), Batki n (1978 [1990]) , Rico (1993) y Cappel li (2007), así como los capí tulos ded icados a e ste período de Petronio (1990: 167 - 227), C ardini y Vasoli (1996) y Viti (1996a y b). Rizzo (1973) proporciona un valioso compendio de la práct ica fil ológica de l os humanistas. 43 de crítica textual supone cobrar conciencia del flui r de la historia» (Rico 1993: 43), y a q u e o b l i g a a c o m p r e n d e r c a d a t e s t i m o nio y cada estadio del texto dentro de sus propias coordenadas históricas antes de poder in terpretar el error y establecer su jerarquía – esto es, la compren sión de la diacro nía textual, la noció n de que existen «sincronie intermedie che si oppongono alla s incronia originaria come limite di un processo diacronico» (Conti ni 1986: 45) –, esta práctica favoreció sin duda que l o s h u m a n i s t a s p u d i e r a n d e s e c h a r d e f i n i t i v a m e n t e l o s abundantes vestigios que restaban de l a percepción cíclica del t iempo propia de todos los niveles de la sociedad medieval, la cual , aunque dominada y a por la concepción escatológica cristiana del p rincipio y el fin de la Creación , situaba esto s momentos fuera del decurso histórico, completando este con una percepción de «ondulación c íclica que explica el retorno periódico de los acontecimien tos» (Eli ade 1951 [1972]: 132). Esta se simboli zab a en el imaginario medieval mediante l a o m n i p r e s e n t e R u e d a d e l a F o r t u n a , q u e j u s t i f i c a b a q u e l o s hechos históricos fueran mayoritariamente leídos no como eventos en sí mismos , autónomos y ex p l i c a bl e s a t r a v é s d e l a c o mp r e n s i ó n d e s u s c on t e x t o s pa r t i c u l a r e s , sino como reverberaciones de otros pasados o prefiguraciones de los futuros 7 . En este contexto cobra una relevancia capital l a r e c u p e r a c i ó n d e l o s grandes historiadores de la Antigüedad, el acceso de primera m ano a los testimonios y la labor crítica d e individuación de los errores de copia: e l gesto fundacional en este sentido fue la edición crítica avant la lettre del Ab urbe c o n d i t a d e Tito Livio que pudo llevar a t é r m i n o P e t r a r c a entre 1326 y 1329, para la que reunió las tres primeras décadas – la primera, la tercera y la cuarta; la segunda estaba desaparecida – , dispersas en diferent es manuscritos, y reconstruyó lecturas erróneas 8 . Más allá de la medi da decisiva en que este hito condicionó la manera 7 E s t a p e r c e p c i ó n d e l o s h e c h o s p a s a d o s c o m o p r e f i g u r a c i ó n d e l futu ro – el presente de qu ienes los recup eran – e s l a d o m i n a n t e e n l a Ge ner al Estor ia , donde, por ejem plo, a través de una lectura evemerista y una tras latio pote statis de los dioses gentil es, Alfonso X revi ste al propio Júpi ter de una serie de característ icas qu e an ticipan las q ue él m ism o se arrog a (Ric o 19 72: 9 7 y ss .; Salvo Garc ía 2012 : 34 - 35). Considero más cabal esta inter pretaci ón de l as di vergencias entr e la percepción del ti empo pasado antes y después de los humanistas, e n la línea a ntropológi ca de Elia de (1951 [ 1972]) , como una tensió n pr olon gada en Europ a e ntr e u na v isi ón cíclic a d el paso del tiempo, típicamente pagana y mayoritaria mente dom inante en el M edievo, y otra lineal más propia de la tradición judeocrist iana que se abre paso con decisión a partir del T rescientos italiano – aunq ue los ingredientes de estas dos perspectivas nunca están tan ecuánimem ente repartidos (Mom igliano 196 6) – , frente a la d e historia dore s com o Bu rke (1 969 [2 016 ]) que, basándose en los cr iter ios definitorios de la hist o riografía moderna – el sentido del anacronismo, la nec esida d de c ontr aste d e las fu ente s y el in terés por la s cau sas – , ach aca s u aus encia en la histor iogr afía medieval al «c andor his tóri co y [. ..] fal ta de curiosidad» (Burke 1969 [2016 ]: 16) de los hombres del Medievo. 8 P a r a l a v i d a y o b r a d e F r a n c e s c o P e t r a r c a h a n d e c o n s u l t a r s e , a d e m á s d e l a s r e f e r e n c i a s generales sobre humanismo i taliano que he referido m ás arri ba, los text os introductorios a sus 44 en que, principalmente a través de Giovann i Boccaccio y Lorenzo Valla (Billanovich 1981: 97 - 122; Marchesi 2004), la obra de Livio fue tr ansmitid a en la Europa occidental renacenti sta , esta puesta en prác tica de un a mirada c rítica a l pasado de los textos favoreció el triu nfo de una renova da actitud hacia los clásicos que se convirtió en piedra angular del humanismo 9 : [L]os autores antiguo s no eran para los humanistas las auctor itates s i n r o s t r o n i t i e m p o d e l a escolástica, sino hom bres co n un a biografía y una historia, con pasiones, opiniones y vivencias rigurosamente p ersonales, y como a tales querían leerlos y explic arlos [...] . Exhumar un bu en manuscri to o dar la lect ura correcta d e un verso era dejar q ue un escritor se expresara por sí mism o, con sus pro pias palab ras, con su perso nalidad ú nica, y se ntirse aguijoneado a hacer otro tanto ( Rico 1993: 41). Livio fue el primero, pero poco después le siguieron , mediante nuev os descubrim ientos de códices , revisio nes de los textos transmitidos e i n c l u s o enmiendas de falsas atrib uciones (Burke 2012: 263 - 264) , una abundante nómina de autores latinos m ás o menos conocidos durante los siglos anteriores; l a siguiente etapa de este itinerario hu manístico de recup eración de los clási cos pasaba por el aprendizaje del griego que les permit iera accede r a los manuscritos en lengua original que llegaban, sobre todo, de Bizancio, del notable núcleo de clásicos helenos que, en primera instancia, habían s ido transmitidos principalmente a través de t raducciones indirectas a las lenguas europeas a través del árabe 10 , y de otro s nuevos – de entre ellos, como veremos más abajo, Polibio solo había sido transmitido con anterioridad al descubrimiento de Bruni de ma nera indirecta y fragmentaria – , que vin ieron a nutrir e l f a m é l i c o canon humanístico de histori adores clásicos 11 . obras de Rico et al. ( 1 9 7 8 : XV - LXXIX ) y Rico y M arcozzi (2 015) . Tambié n Pe tro nio (1990: 118 - 137) proporciona un buen resumen de su trayect oria. Sobre su actividad fil ológica e intelect ual es imprescindible el clásico de Nolhac (1907) y, más específ icamente, para su labor como editor de Livio, llevó a cabo un admi rable – en sus propias palabras – « c e ri mo n i a l e r i g o ro s o di c o n t r ol l i e di precisazioni» Billanovich (1981: 57 - 122) . 9 No pretendo, por supuesto, estab lecer el momento de e sta ed ición c omo del naci miento de u na práctic a ecdóti ca y una re visión críti ca de los c l á s i c o s ex nihil o ( G ó m e z M o r e n o 2 0 0 0 ) , p e r o s í e s el de su consagración definitiva y m ás exitosa en cuan to a la profundidad de sus implicaciones futuras . De m ane ra gene ral, asum o q ue el ferv or clasic ista de los hum anista s italiano s es hereder o en muchos sentidos de los su cesivos re nacimiento s que cada vez con m ás firmez a se documentan a lo largo del M edievo (González Rolán et al. 2002: 19 - 23), si bien la singulari dad del momento que aquí n os ocupa radica m ás que en la m era recuperación de los clásicos, en l a perspect iva histori cista con la que er an observados. Para un interesa nte acercamiento a la cuestión de l a percepción del pasado en Petrar ca y en Dante, vid . Eisne r (201 4). 10 Cfr . de manera gener al al respe cto de la transm isión de auto res griegos a trav és de los traduc tores a ndalu síes el clá sico de Ver net (197 4 [20 06]). 11 L a s p a r t i c u l a r i d a d e s d e l a l u v i ó n d e m a n u s c r i t o s g r i e g o s l l e g a d o s d e s d e B i z a n c i o h a s t a I t a l i a desde final es del Trescie ntos están explicadas en Reynolds y Wilson (1968 [2013]: 163 y ss.) y , 45 Fueron muchas las revelaciones que este deslu mbramiento t r a j o a l o s humanistas italianos, pero seguramente fue la que aquí trato de sintetizar, la del acercamiento crítico al devenir h i s t ó r i c o , u n a d e l a s m á s f r u c t í f e r a s . F u e , s i n duda, la que guiaba la mano de Leonardo Bruni cuando encontró el manuscrito griego de Polibio y emprendió su t r a d u c c i ó n , y t a m b i é n l a q u e l o l l e v ó a consignar en su De inte rpretatione recta los principios de lo qu e él considera ba que había de ser la nueva manera de traducir: conoc er la len gua de partida e n s u contexto original y respe ta r e l e st i l o del autor y su tiempo ( cf r . § II .2 ), en la certeza de que «[i] “barbari” non furono tali per avere ignorato i classici, ma per non averli compresi nella verità della loro situazione storica» (Garin 1947 [1965] : 21) 12 . A la pregunta autoformulada de si se forjó Europa en la Edad Media, Jacques Le Goff se ve obligado a dar resp uestas múltiples, entre las cuales una de las más adecuadas aquí me parece ser que «[n]o hay ningún terreno donde la creatividad de los europeos se haya traducid o tanto en un gran progreso en la Edad Media como en el del tiempo» (Le Goff 2003: 176). Considero más que oportuno recuperar el c o n o c i d o f r a g m e n t o d e d i á l o g o d e l t e r c e r l i b r o d e I libri della famiglia (1433 - 1440) de Leon Battista Albert i , uno de los últim os representantes mayores, junto con Lorenzo Valla, del humanismo italian o, al respecto de esta cuestión que ya Batkin (1978 [1990]: 76 - 77) y Le G off (2003: 176) emplean para analizar la percepción del tiempo de los humanistas ; en él Giannozzo revela a Lionardo – todos los participantes en el diálog o son miem bros de la familia Alberti – cuáles son las tres cosas que, a diferencia lo que se posee, que en realidad pertenece a la Fortuna, «uomo può chiamare sue proprie» (Grayson 1960: 168) : el cuerpo, el alma y el tiempo. De este último, el más inalienable de ellos, «co sa pr eziosiss ima» , aclara inmediatamente después, ante la incredulidad d e Lionardo de que pueda pertenecerle algo que no puede transferir a otros, que solo quien lo emplea en a p r e n d e r , p e n s a r y ejercitar «cose lodevole» más ta rde , en Wils on (19 92 [201 6]) ; Hank ins ( 200 2 y 200 7b) hace un caba l ret ra to del erudi to bizanti no Manuel Crisolora s, eminente profesor de griego de buena parte de los hum anistas, de su relación con Bruni, u no de sus más notables d iscípulos, y de l os estudios griegos de los humanistas en general. Más recient emente, Allés T orrent (2011: 19 - 28) ofrece una buena síntesis actualizada de los avatares de la recup eración hum anística de los estudios griego s. 12 E s t á p o r e s t u d i a r , h a s t a d o n d e y o s é , e l p a r a l e lis mo en tre esta exp losió n de sentid o crítico orientado al pasado históri co de los humanistas itali anos y la mucho más avanzada pero en ciertos aspectos coincidente obra del contemporáneo tunecino Ibn Jaldún (1332 - 1406), en cuya Muq add im a (1 377 ) d esarro lla , entre otr as mu chas vis iones pio nera s, u na teor ía d e la H istor ia funda men tada e n la com pren sión d e la distan cia cultur al entre el p asado y el prese nte y la revisión crítica d e los textos históricos. U n cotejo de poten ciales fuentes co mun es pod ría resultar ilum inado r. 46 lo hace suyo; aquel que, por el contrario , lo deja transcurrir ociosamente sin practicar ningún «onesto esercizio», lo pierde: la metáfora por la que el tiempo es dinero – que se gana cuando se emplea en produci r y se pierde cuando no – acaba de entrar en funcionamiento; t a m b i é n n o s r e c u e r d a B a t k i n q u e , tal y como lo retrata Vespasiano da Bisticci (1421 - 1498 ) e n Le Vite , el humanista florentino Giannozzo Manetti (1396 - 1459 ) «aveva l'abitudine di dire che alla fine della vita dobbiamo render conto di come abbiamo impiegato il tempo concessoci da Dio, e che il Signore onnipotente si co mporta come un merc ante» (Batkin 1978 [1990]: 74). A l b e r t i y Manetti ya está n enteramente despierto s , los ojos d el tod o abiertos, y ta n pronto como los humanistas han recupera do el sentido histórico del tiempo, e l r e l o j d e a r e n a , q u e , a c a d a v u e l t a , v o l v í a a e s t a r l l e n o , s e h a r o t o , y la arena s e h a e m p e z a d o a e s c a p a r d e e n t r e s u s d e d o s : e l h u m a n i s m o , c o m o sabemos, también sentó las bases ideológicas d el capitalismo 13 . Entre las múltiples características individuales del humanismo no hay ninguna que, «se isolata e ridot ta a un luogo comune, non potr ebbe manifestarse anche in India o in Asia centrale» (Batkin 1978 [1990]: 201), y probablem ente tampoco hay ninguna que no s e pueda enc ontrar ya intuida o íntegramente expresada en la cultura europea de los siglos anteriores , pero s olo los humanistas se vieron en una encrucijada de nuevas perspectivas en múltiples direcciones tal – y encontraron para ello un terreno cultural suficientemente abonado – q u e l e s permitiera desarrollar una nueva visión global de la humanidad y de su lugar en el mundo, sintetizada en los studia humanitatis 14 . A sí, por un lado, la centralidad del lenguaje como testigo priv ilegiado de la dimensión histórica del hombre; la revisión crítica de los clásicos, a los que se trata de comprender en sus particulares c o o r d e n a d a s h i s t ó r i c a s ; y l a f i r m e n o c i ó n d e l p a s o d e l t i empo como sucesión periodizable de acontecimientos, entre otras muchas líneas de pensamiento, convergieron en uno de los mayores logros intelectuales de los humanistas que marcaría fuerte mente lo s siglos venideros de Occidente, a saber, 13 B a t k i n ( 1 9 7 8 [ 1 9 9 0 ] : 7 3 - 79) dedica un i nteres ante capít ulo a e stable cer una di ferenci a de fondo entre el «tem po dei m ercan ti», que es a l q ue prin cipa lmen te hace r eferen cia Le G off, y el «tempo degli u manisti». En cualquier caso, ambos com par ten la sus ceptib ilidad de p articip ar en la me táfora del tie mp o com o d inero . 14 C o n r e s p e c t o a l a s p r o p o r c i o n e s e n l a s q u e l a c o n t i n u i d a d d e e l e m e n t o s t r a d i c i o n a l e s medi eval es y la rupt ur a más rad i cal se int eg ra ro n par a dar luga r, pri mer o, al Human is mo itali ano y, luego, al Renacim iento, me parece especialmente acertado el apéndice de Kristeller (1964 [ 201 6]), en el que, ne gán dose a ace ptar la rea ccion aria hip ótesis d e q ue «tod o lo que es de algún valor en el Renacim iento es básicamente m edieval», argumenta q ue, mientras que la ruptura es ca si total con la trad ición filosófica y teo lógica escolástica, el H um anism o enlaza mej or c on otr as trad ic io ne s medi eva l es , conc re ta men te c on l a ret ór ic a prá ct ic a del ars dictaminis italiana , la trad ición poétic a fran cesa y l a fam iliari dad con los autores griegos de Bizancio, sin limita r, con todo , la esen cia d el H um anism o it aliano a la c onju nció n de e stas in fluen cias. 47 la cimentación y di fusió n de la idea del progreso en el tiempo – progreso cultural, lingüístico, artístico, económico... – de la humanidad : si todo tiempo pasado es singular e irrepetible, comprensible en el marco de sus propias coordenadas, también lo ha de ser cada p otencial f u t u r o , y a u n q u e l a R u e d a d e l a F o r t u n a sigue girando, los humanistas despiertan convencidos po r vez primera de poder vencerla, ya que a h o r a l a g l o r i a y l a i n f a m i a n o s e t u r n a n d e m a n e r a c í c l i c a , s i n o que dependen de la capacidad del hombre para optimizar s u t i e m p o y e j e r c i t a r su virtud. «Il tempo è il campo d’azione del la virtù» (Batkin 1978 [1990]: 75) e n la línea del progreso . Es difícil ponderar en q u é m e d i d a la rev isión crítica de los h istoriadores clásicos influyó en el desarrollo de la nueva percepc ión del tiempo histórico, y viceversa, de qué forma esta manera de concebir el pasa do condicionó la mira da crítica de los humanistas hacia los textos antiguos; lo que sí parece claro es que en la junción de ambas tendencias germinó una de las líneas conduc toras de la historiografía moderna: cuando el pasado deja de ser una prefiguración mítica del futuro y los hombres se convencen de que el ejercicio de su virtud en el tiempo histórico es más dec isivo que los avatares de la Fortu na, entonces los hombres de tiempo s pretéritos y sus actos, cabalmente comprendidos en sus contextos particulares, pasan a ser ejemplos que pueden ser emulados o evitados, y no solo patrones fatalmente destinados a repetirse. La H istoria pasa a formar parte, así, del progreso de la humanidad, en tanto que maestra de lecciones que quienes nos precedieron ya aprendieron. Esto ya lo sabía Polibio, tradicionalmente considerado como el padre de la His toria pragm ática: la anaciclosis que domina su obra no es sino una tendencia de las socied ades de la que se puede escapar por medio de la virt ud y del aprendizaj e del pasado , como veremos más adelante (§ I .3.1.2). P or encima de todos los avances y logros de los humanistas, ninguno de los cuales es entendible por sí mismo sin formar parte del e ntramado cultural que el Medievo había legado, el gran éxito de estos intelectuales fue su capacidad para, a través de su estrecha relación con las estructuras de poder de la época, difundir sus ideales, aunque fuera en la forma de un humanismo aligerado d e milit ancia filológica (Rico 1993: 75 - 76) . Primero en la s ociedad italiana que había visto crecer el movimiento, pero muy poco después e n el resto de la Europa occidental, este «humanismo de mínim os» ya era moneda corrient e en casi todos los territ orios hacia el final de la primera m itad d e l s i g l o XV , y las resis tencias y fisuras que a su llegada encontró en los distintos sistemas ideológicos y culturales 48 constituyen un campo de investigación tan rico y complejo como el de su propio origen italiano. 2.2 . El Humanismo entre Italia y Castilla: creación y traducción 15 Cuando los italianos han des pertado p or com pleto y ya se h an pues to manos a la obra en su c a r r e r a c o n t r a e l t i e m p o , e l r e s t o d e E u r o p a , cuyo despertar ha sido menos turbulent o, apenas está dejando que los vestigios que van llegando de sde Italia lo s contagien de l a a l u c i n a c i ó n h u m a n i s t a . «E l fervor que va entibiándose en Italia se aviva a menu do fuera de la Península» (R ico 1993: 79), pero nunca podrá animar, claro, el mism o fervor a quienes han experimentado la alucinación humanista que a aq uellos a los que e l Human ismo ha llegado de la boc a de los primeros. Unos han tenido delante de sí la visión de una civilización que aún no existe pero q ue poseyó a s u s o j o s , p or u n br ev e l aps o de tiempo, materia y forma; otros han recibido la narración con mayor o menor detalle p e ro , po r muy 15 L a b i b l i o g r a f í a s o b r e e l H u m a n i s m o e n l a P e n í n s u l a i b é r i c a , l a s r e l a c i o n e s e n t r e I t a l i a y Cast illa – y el re sto de reinos ibéricos – e n e l C u a t r o c i e n t o s y , s o b r e t o d o , l a i n a b a r c a b l e n ó m i n a de traducci ones peninsular es reali zadas en esta centuria, algunas más enmarcadas que otra s dentro del campo del H umanismo, que antaño era escasa, se ha multiplic ado exponencia lm ente sobre to do en las últimas dé cadas del pasad o siglo. A p esar de que parece que en el siglo XXI la producción cientí fica, aunque constante, se ha moderado, la abundancia de materiales precedente s complica la labor de consulta y cotejo de todo lo que s e ha dicho al respecto. Por ello, a lo largo de este ep ígrafe iré desgranan do las referencias específicas de las q ue m e he servido, sin perjuicio de reunir aquí aquellos trabajos mono gráficos esenciales para una comprensión cabal del fenómeno, al menos en lo toca nte a Ca stilla. En torno a la cuest ión de la relación entre los humanistas italianos y Castilla y a la existencia o no de un h uma nismo castellano, un pionero libro, que inauguró una renovación del interés por el H umanismo italiano e n Castilla , e s el d e D i C a m i l l o ( 1 9 7 6 [ vid . al respe cto la reseñ a d el pano ram a crítico posteri or de Conde 2010]), aunque antes que él ya se habían ll evado a cabo ensayos de caracterizaci ón de este período, com o el de Lida (1950 [1984]). A estos trabajos fundacionales les h an seguido, con dif erentes enfoques, en algunos aspectos opuest os, Rico ( 1 978), Gil Fernández (1981) – aunque este comienza su estudio en 1500 – , K ohu t (198 2), G óm ez Mo reno (1994 ) e Y ndu ráin (1 994 ). A e stas o bras mo nog ráfica s ha y qu e sum ar u na s erie de traba jos má s específicos de Russell (197 8), Law rance (1979, 19 85 y 1989 ), Cátedra (1983), Saquero y Gonzá lez Rol án (19 91), Morr ás ( 1995 y 2 002b ), Fe rná nde z Gal lard o (1 999) y Go nzá le z Rol án et al. (200 2). Di C am illo (2010 ) ha realiza do un a síntes is de los avan ce s llevados a cabo en esta cuestión desde su primera publicación de 1976 d e lo m ás iluminadora aunque inclinada, com o no podía ser de otra m anera, hacia su propia interpre taci ón del fenómeno; en cuanto a la cuestión de las traducciones de m anuscritos llegad os de Italia realizadas en Castilla en este ambiente cuatrocentista y su papel en la implantación del H umanismo italiano son útiles, en difere ntes sentidos que iré desgranando, los trabajos de Russell (1985), Alvar (1990 y su reelaboración 2010: 331 - 353), Seco (1990), Recio (1991 - 1992 y 2001), Faulhaber (1997), Serés (1997 ), Gon zález Rolán et al. ( 2 0 0 0 ) , R u i z C a s a n o v a ( 2 0 0 0 : 9 0 - 130), Conde (2005 y 2007), Cart agena (20 09) , Sant oyo (20 09: 319 - 399), Avenoza (2010) y Borsari (2012); C onde (2006) presta una vali osa bibliografí a sobre toda la traducción en la Castill a cuatrocenti sta y A lvar y Lucía M egías (2009) propo rcio nan un r eper tori o de tradu ctore s de la cent uria . De amba s problemátic as, la cultural y la traduct ológica, ofrece un estado de la cuestión actuali zado Jiménez S an Cristóba l (2010: 106 - 116). 49 atractiva que esta l e s r e s u l t e , n o h a n p a d e c i d o e n s u s p r o p i a s c a r n e s e l e p i s o d i o alucinatorio: «el humanismo italiano fue ajeno a Europa en su estímulo i nicial como, irremediablemente, había de se rlo también en algunas de sus consecuencias» (Gómez Moreno 1994: 20). Si bien no hay duda de que, por obv ias razones geopolíticas, e l primer y más profundo conta cto de este humani smo italiano fue con Aragón 16 , no parece que el retraso de Castilla con respecto a Aragón sea mayor a l de las demás regiones ( G ó m e z M o r e n o 1 9 9 4 : 4 0 n . 9 ) . Con anterioridad al siglo XV , las relaciones entre Castilla e Italia son es casas: en primer lugar, debido a la indiscutible hegemonía cultural que ostenta Fran cia; después, porque, a pesar de la ingente producción literaria italian a, sobre todo florentina, ya en el XIV , el mantenimie nto del pa pado en Aviñón, y no en Roma, sigue limitando los contactos entre castellanos e italianos (Alvar 1990: 23 - 26) . El primer contacto atestiguado de considerable calado entre un humanista italiano y un intelectual castellano contemporáneo fue la suc esión de interacciones escritas que intercambiaron entre 1436 y 1439 A l f o n s o d e Cartagena y Leonardo Bruni , en la que se vieron involucrados también Pier Candido D ecembrio y, en calid ad de árbitro, Franc esco Pizolpa s so 17 . La llam ada Controversia Alphonsiana 18 consistió en varios textos de diversa naturaleza e n lo s qu e los contendientes intercambiaban alusiones d i r e c t a s : e l desencu entro in icial tiene su raíz en el prólogo de Bruni a su tra ducción del griego al la tín de la Etica aristotélica, en el que emprende una feroz crítica del la anterior traducción y , d e paso, de la metodología de traducción que la escolástica llevaba siglos empleando. Este encendido ataque provocó la respuesta de Cartagena en la forma de un librito monográfico que reseñ aba la traducción b runiana y en el que 16 E s c o n o c i d a l a c o r r e s p o n d e n c i a e n t r e C o l u c c i o S a l u t a t i y J u a n F e r n á n d e z d e H e r e d i a e n fecha tan tem pran a c omo 1 390 (Gó mez M oren o 1994: 74), aun que inc luso antes en el siglo XIV se h an creído ver ind icios de un in c i pi en t e « hum an is me cat al à», muy di sc uti do, en l os t er ri to ri os de habla catala na (Badia 1980; Ri co 2002: 147 - 178). 17 D e l a s f i g u r a s d e L e o n a r d o B r u n i y P i e r C a n d i d o D e c e m b r i o , q u e y a h a n a p a r e c i d o brevemente ant es, nos ocupamos por ext enso en § I .3.2 y § I .3 .3, respectivam ente; A lfonso de Cart age na (h. 1385 - 1456), h ijo de una notable famili a de judíos recie ntemente converti dos, fue obispo de Burgos desde 1439 – cargo en el qu e sucedía a su padre – y y a d e s d e a ñ o s a n t e s h a b í a desempeñado importantes labores d i p l o m á t i c a s p a r a J u a n II , e n c uya co rte o sten tó sie mp re un lugar n otable . Alvar y Lucía Meg ías (200 9: 55 - 67) proporci onan una exhaustiva bi ografí a, haciendo hincapié en su faceta de traducto r; sobre su controvert ido papel en la relaci ón entre el Human is m o y Castilla hablaré más adela nte. El boloñés Francesco Pizolpasso (1375 - 1443), por su parte, ejerció como arzobispo de M ilán desde 1435 hasta su muerte y fue, también, un renom brado hu man ista (Somaini 20 15). 18 S o n i m p r e s c i n d i b l e s l o s t r a b a j o s s o b r e e s t a s e r i e d e e s c r i t o s d e G o n z á l e z R o l á n et al. (2000) – quienes, además de pr oporcionar un complet o estudio introduct orio, editan y traducen los textos e n cue stión – , as í com o M orr ás (20 02b ). 50 el obispo burgalés se posic ionaba abiertamente en defensa del traductor m edieval y denostaba la traducción br uniana; el debate cont inuó a través de carta s dirigidas personalmente o mediadas por terceras personas, de las que algunas se c onservan y de otras solo se tienen referencias indirectas, pero se ha podido reconstruir posteriormente c on una precisión más que aceptab le . De las enormes cons ecuencias que estos escrit os tuvieron para la teoría de la traducción y, concretamente, de cómo afectan los nuevos principios aquí manifesta dos a nuestra s sucesivas traduccione s de la PGP m e ocupo a lo largo de la tercera parte de esta t esis, pero sí me interesa destacar aquí que, en virtud de esta controversia, tenida c o m o e l m o m e n t o f u n d a c i o n a l d e l a s u b s i g u i e n t e relación entre los humanistas italianos y los intelectuales de Castilla (González Rolán et al. 2000: 15) , l a figura de Cartag ena se ha convertido en centro del debate sobre si existió o no un humanismo castellano desde q u e a l a p u b l i c a c i ó n de Di Camillo ( 1976), q u e , oponiéndo se a visiones anteriores (Round 1962), l o consideraba el principal representante de un auténtico H umanism o castellano con todas sus implicaci ones, siguiera la de R ico (1978), r e fr e n d a d a e n su neg at iva percepción de l a implantación del h u m a n i s m o e n C a s t i l l a p o r los trabajo s d e Russell (1978) y G i l F e r n á n d e z ( 1 9 8 1 ) , q u ien c a r a c t e r i z a b a a l b u r g a l é s c o m o e l epítome de la oposición escolástica a las novedades de lo s studia hu manitatis , actitud que no fue enmendada h asta Nebrija. D esde en tonces, las opiniones sobre la presencia del H um anismo en Castilla h a n e s t a d o constantemen te v i n c u l a d a s a la considerac ión sobre la figura d e Cartagena como bisagra entre la defen sa de lo viejo y la aceptación de lo nuevo . Parece ampliamente aceptado y a que cualquier intento de h acer coincidir el pensamiento del burgalés con el Humanis mo italia no de los studia hum anitatis e s t á a b ocado al f racaso. Sin embargo, numerosos autores ya han comprobado que, cuando las coordenadas bajo las que se entiende el acceso a los studia humanitatis s o n m o d i f i cadas, esto es, cuando se trata de comprender los inter eses humanísticos de Cartagena en s u propio contexto cultural, el de un hombre de iglesia castellano, la negación de la existencia del humanismo en Casti lla no puede ser ta n rotunda ( Cátedra 1983; Morrás 1995; Fernández Gallardo 1999 y 2016; G onzález Rolán et al. 2000) . Si hubo o no un H umanismo castellano – que es el que aquí nos interesa, pero igual se aplica al aragonés, al francés, a l in glé s, e tc . – me parece una cuestión cuya respuesta más persigue la gloria o desprestigio de sentimientos n acionales concretos que una verdadera comprensión de la cultura cuatrocentista de turno. Es innegable que el Humanismo llegó a Castilla, como llegó a casi la totalidad de la Europa occidental: el poder irradia dor de los hu manist as italianos así lo 51 permitió . Lo s consiguientes ace ptación, rechazo, interpretación y crítica que de sus obras e ideas se hizo en cada territ orio, y por parte de cada intelect ual o literato individual, me parece un terreno mucho más fértil para la investigación filológica que las rot undas afirmación o negación de la existencia de un movimiento intelectual autóctono p a r a l e l o a l i t a l i a n o o h e r e d e r o d e e s t e e n c a d a territorio particular. En paralelo al caso de Alfonso de Cartagena, la mayoría de los acercamientos que se han hecho al grueso de la producción cultural castellana del Cuatrocientos anterior a la obra de Nebrija han estado claramente marcados por una búsqueda de encaje del período en etiquetas en las que los términos humanismo – el italiano – o renacimiento – el castellano, que ha bría de llegar con Nebrija – , se salpim entan con pr efij os co mo pre - o proto - y cal ific ati vos co mo primer , vernáculo o clasicista . «El siglo XV s e c o n f i g u r a , p u e s , e n e l t e r r e n o d e l a historiografía cultural y polít ica como una época de transición hacia el XVI » ( Pons Rodríguez 2008a : 23), definido siemp re por defecto tanto en lo que atañe a su propio porvenir como en lo que atañe a la comparación con l a Italia contemporánea 19 . Especialmente marcado por estas etiquetas ha estado el período correspondiente a l r einado en C a s t i l l a d e J u a n II (1406 - 1454) 20 , grandemente tutelado por Álva ro de Luna (h. 139 0 - 1453) 21 , b ajo quien se desarrolló, más allá de comparaciones con corrientes intelectuale s foráneas contemporáneas y autóctonas futuras, un movimiento cultural unitario y de calado , c aracterizado por un elevado interés por la Antigüedad clásica, un intenso contacto con la intelectualidad hu manista italiana y un amplio recurso a las traducciones directas e indirectas a l c a s t e l l a n o , c u y o n ú m e r o s e m u l t i p l i c a e n e s t os años. Se han reconocido generalmente tres generaciones de autores que «efec t úan el tránsito al Renacimiento» ( Pons Rodríguez 2008a : 29 - 32) 22 : Alfonso de Cartagena sería el más tardío representante de la heterogénea primera generac ión, precedido po r 19 E s t e c a r á c t e r f r o n t e r i z o del C uatroci entos castellano, definido siempre por contras te con lo anterior, lo posteri or y lo f oráneo, más que por l o intrínseco, se exti ende también, como veremos más adelant e , a la des cripción li ngüística (Pons Rodríguez 2006a, 2015a y 2017a). 20 A n a liza n e l desa rrollo cultura l y literario de C astilla bajo e l rein ado de Ju an II , entre otro s, Gonzá le z Rol án y Sa que ro S uár ez - Somonte (1999) 21 En t r e ot r as muc ha s r ef er en ci as bi bl io gr áf ic as , l a f i gu r a de Ál va ro de Lu na y s u i nf lu jo so br e e l reinado d e Ju an II son e xplicados por R ound (19 86). Para el entorn o cultural y literario de este personaje, vid. la intro ducc ión de P ons R odr íguez (2 008a: 11 - 35) a sus Virt uosas e cl aras mugere s . Para el desprestig io y poster ior r ehabil itaci ón de su fi gura, vid. M oya (2 01 5). 22 C o n r e s p e c t o a l a t r a d u c c i ó n e n l a C a s t i l l a c u a t r o c e n t i s t a , A l v a r ( 2 0 1 0 : 2 5 9 ) e s t a b l e c e u n a periodiz ación en tres etapas que puede encontrar acomodo con las tres que m enciono aquí. Así, destaca una primera fase hasta el comienzo de los contactos esta blecidos a raíz del Concilio de Basil ea (1431 - 1437), una segunda que llegar ía hasta la llegada de la imprenta a Castill a (1475) y una terc era que coincidiría, grosso modo , co n el rein ado d e los R eyes C atólicos . 52 autor es como Francisco Imperial, Pero López de Ayala y Enrique de Villena; pero aquí me refiero específicamente a la segunda generación, que se ha dado en denominar grupo de Salamanca , conformado paradigmátic am ente por el entorno cercano a Í ñ i g o L ó p e z d e M e n d o z a (1398 - 1458), m arqués de Santillana d e s d e 1445 23 : Alfonso Fernández de M adrigal «el Tostado» (1410 - 1455), Juan de Mena (1411 - 1454), Gómez Manrique (1412 - 1490) y Fernando de la Torre ( h. 1416 - h. 1475) s o n s u s p r i n c i p a l e s r e p r e s e n t a n t e s 24 . En tanto que generación «postcontroversial», si se me permite aludir así al hecho de que la producción del grupo conoce un pico en tre l o s a ñ o s 4 0 - 50, después del debate mante nido entre Cartagena y los humanista s i t a l i a n o s , s e trata de una generación mucho m á s unitaria en cuanto a inquietudes intelectuales y, sobre todo, en cuant o a su expresión l i n g ü í s t i c a : «mayoritariamente emplean cultismos deslumbrantes, alteran la sintaxis con hipérbatos y participios latinos; modifican también, cuando hacen poesía, l o s esquemas acentuale s o silábicos de las palabras para adaptar mejor la poética del art e mayor...» (Po ns Rodríguez 2008a : 31). Pero, sobre todo, e stos hombres q u e , c o n t o d a p rob abilidad, se han formado ya a l calor de las in cipientes bibliotecas familiares d e l a n o b l e z a castellana, c o m o l a s d e E n r i q u e d e V i l l e n a , P e r o L ó p e z d e A y a l a o e l p r o p i o marqués, nutridas por un buen número de traducciones (Lawrance 1984 y 1985; Beceiro Pita 1991) , se caracterizan por concebir la traducción como vehíc ulo id óneo , más de formas que de fondo s, entre la admirada cultura italiana y Castilla. A sí, a estos notables autores – sin olvidar que M e n a y « e l T o s t a d o » también fueron re conocid os traductores – se une una legión de traductores cohesionada por el marqués en torno a su b ib lioteca de Guad alajara : Ju an Alfonso de Zamo ra (h. 1370 - post. 1423), Fernán Pérez de Guzmán (h. 1376 - h. 1460), Alfonso Martínez de Toledo (h. 1398 - h 1468), Nuño de Guzmán (h. 1410 - 1467/1493), Pedro D í a z d e T o l e d o ( h . 1 4 1 5 - 1466), e l p r o p i o h i j o d e l m a r q u é s , Pedro González de Men doza ( 1428 - 1495 ), Alfonso de Liñán (... post. a 1437...) y Martín de Ávila (...1449...), e n t r e o t r o s d e q u i e n e s s e d i s p o n e d e m e n o s d a t o s (Gómez Sánchez 1994: XXXII - XL ; Rubio Tovar 1995; Santoyo 2009: 377 - 391; Alvar y Lucía Megías 2009 para sus biografías particulares ) , llevaron a c abo una 23 S e t r a t a d e u n a d e l a s f i g u r a s m á s r e l e v a n t es del p anorama p olítico y cultural castellano de la primera mitad del Cuatrocientos, autor de una producción literar ia con relevancia autónoma y, sobre todo, cruce de camino s cu ltural para gra n p arte d el resto de intelectuales en to rno a la bibliot eca de su palacio de Gu adalajara, pequeñ a Alejandría en la Castilla de la época. Bu enos panoramas generales sobre su biograf ía, su obra, sus relaci ones y su bibliot eca los ofrecen Schiff (1905 [1970] : XXII I - XCI ) y, más res um idam ente , Pérez Prieg o (20 09). 24 P a r a l a fortuna de algunos de ellos a la hora de en trar en el canon literario y li ngüístico de la tradició n hisp ánica , cfr . Pons Rod rígue z (20 06b ). 53 titánica la bor de traducción direc ta e in dir ect a d el griego – en este caso siempre se trata de traducciones indirectas – , el latín , el italiano, el francés, el provenzal, el catalán y e l a r a g o n é s ( Faulhaber 1997; Alvar 2010: 241 - 255) . Esta frenética actividad creadora y traductora , que «no tiene parangó n en el resto de Euro pa» (Valero Moreno 2017: 10), estuvo, con todo, muy limi tada socialmente al ámbito de una élite intelectual cercana al monarca y a l m a r q u é s : el siglo XV «[e]s el momento en el que nace una in telectualidad laic a vinculad a a las familias poderosas de Castilla » (Alvar 2010: 277 ) , y so n las demand as de este nuevo segmento de la población, muy reducido pero también muy influyente, las q ue alime ntan la maquinaria traductor a. A la aseveración de Margherita M orreale de que «[l ]a historia de las antiguas bibliotecas castellanas corre paralela con la de las traducciones hechas al amparo de nobles y seleccionadas con miras a complacerlos y ad o ctrinarlos» (Morreale 1959: 6) añadiría que, en un plano más general, resulta di fícil des ligar la histo ria del H umanismo en Castilla de la f ortu na de estas traducciones. Gómez Mor eno (199 4) demos tró ampl iamente que, más allá del gusto superficial por el tema c l á s i c o y l a a p o s t i l l a l a t i n i z a n t e , d e s d e l o s a ñ o s 4 0 d e l Cuatrocien tos se suceden en Castilla los cam bios c ulturales. Estos cam bios n o pueden entenderse solo como un efecto de la implantación en la Península de los studia hum anitatis ni tampoco pueden explicarse dejando de lado la fascinación que estos hombres sintieron por Italia y todo lo que de allí llegaba. La intelectualidad castellana tomó de los humanistas lo que quiso y pudo, transformándo lo necesariamente. El prurito gramatical y filológico d e los italianos y su espíritu cívico y expansivo no cuajaron aún en Castilla 25 , pero estimuló el gusto por las historias de los anti guos y puso en funci onamiento una labor traduct ora sin parangón en la época. Es en esta vorágine de traducciones donde se enm arca el último paso de la historia de la PGP y n u e s t r o a n ó n i m o t r a d u c t o r c a s t e l l a n o encarna a la perfecció n la dob le naturaleza d e la integració n de los studia humanitatis e n e l s i s t e m a c u l t u r a l c a s t e l l a n o : p o r u n l a d o , t r a d u c e e l t e x t o « a l a moderna», sig uiendo los preceptos brunianos y en contra de los postulados de Cartagena ( cf r . § II .2 ) . Sin embargo , d e m u e s t r a u n a c l a r a c a r e n c i a d e s e n s i b i l i d a d filológica y familiaridad co n la práctica de la crítica textual e n l a m a n e r a e n q u e percibe y reacciona a l a s n o t a s e c d ó t i c a s q u e e n c o n t r ó e n e l m a n u s c r i t o i t a l i a n o que traducía ( cf r . a continuación § I .4 . 4.1 ). 25 « S a n t i l l a n a r e p r e s e n t a l a p r i m e r a o l e a d a d e i t a l i a n i s m o e n E s p a ñ a , p e r o c o n s e r v a a l a v e z e l concepto medieval d e los auctores : tod os son ig ualm en te buen os, todo s intem pora les y ahistóricos» (Curtius 1948 [1955]: 3 76 - 377). 54 E n solo 5 t r á g i c o s a ñ o s , e n t r e 1 4 5 4 y 1 4 5 8 , c o i n c i d i e n d o c o n l a m u e r t e d e Lorenzo Valla en Roma (1457), después del ajusticiamiento de Álvaro de Lu na (1453) , m u r i e r o n , s u c e s i v a m e n t e , J u a n I I ( 1 4 5 4 ) , J u a n d e M e n a ( 1 4 5 4 ) , A l f o n s o de Madrigal « e l T o s t a d o » ( 1 4 5 5 ) , A l f o n s o d e C a r t a g e n a ( 1 4 5 6 ) y el M arqués de Santillana (1458). De ellos, a Mena, Cartagena y Santillana los llamaría poco después Lucena en su De vita beat a «estos petrarchas» (Miguel 2014: 4 ) . El contacto con el Humanismo italiano ya había producido valiosos frutos en Castilla y, tal y como sucedió en toda Europa occidental, había marcado definitivamente el devenir de la cultura. Pa ra estas fechas ya habían tenido lugar todos los pasos de la d ifusión del texto de la PGP que aquí nos ocupan y que cuentan, de manera distinta, el mismo proceso: la recuperación de un autor griego casi olvidado por parte de un humanista florentino, la pre paración de una versión latina y su sucesiva traducción al italiano, el traslado de uno de sus testimonios a Castilla por parte d e u n n o b l e v i a j e r o y , u n a v e z a l l í , e n m a n o s d e l culto marqués, su traducción al castellano. En los detalles de este itinerario , tan elocuentes con respecto a la realid ad de su época, me centraré a co ntinuación. 3. D E P OLIB IO AL ANÓNIMO CA STELL ANO : L A DIF U SIÓN DEL T EXTO D E S D E E L SIGLO III A . C. HAST A E L SIG LO XV Como veremos en los epígrafes que siguen , el texto de la PGP y su difusión han recibido una decreciente atención por parte de los especialistas en cada una de sus fases s u c e s i v a s , d esinterés que, lógicamente, va de la m ano con la cada vez menor relevancia histórica de estas traducciones una vez que el acceso al original griego polibiano o a sus traducciones modernas fue general . F rente a la relativa abundancia de estudios que se ocupan de la obra en griego de Polibio , de s u génesis y de su transmisión manuscrita, la última fase de esta tradición , la que aquí editamos, que a media dos del siglo XV vio vertida la versión decembriana del italiano al castellano, apenas había sido puesta en pie por la crítica de ma ne ra íntegra . Aunque el objetivo fundamental aquí es establece r los particulares de la tradición ma nuscrita que atañ e directam ente al texto que edito, esto es, los cu atro códices de los que me ocupo pormenorizadamente en § I .4, la comprens ión de esta etapa del tex to no puede s e r s i n o p a r c i a l s i n a d e n t r a r n o s a n t e s , aunque sea superficialmente, en los deta lles de su difus ión en las etapas anteriores. Se impone en primer lugar aclarar que empleo el término difusión de manera deliberadamente diferenciada del de transmisión , siguiendo a Sánchez - 55 Prieto Borja (2007), como dos modelos de la historia del texto, siendo el primero más a mplio que el segundo y englobándolo: la tran smisión es, así, un aspecto de la difusión , concretamente el que atañe al proceso m anual de copia, mien tras que difusión hace referencia a un marco más amplio que incluye el conocimiento general del texto en determinado ámbito, tanto previo como posterior a su transmi sión manuscrita. Esta distin ción de conceptos, que ha sido muy rentable en el caso de tradi ciones manuscritas que entran en los ciclos de la imprenta, se vuelve especialmente útil en nuestro caso para diferenci ar la doble naturaleza de los ca mbios que ha ido sufriendo este texto a lo larg o de su historia: por un lado, cada una de las etapas/traducciones de la PGP tiene su propia transmisión manuscrita , fundamenta da en una serie de códices que la conti enen; de esta tradición man uscrita particula r de cada una de las versiones del texto, uno de ellos enlaza con la siguiente fase, sirv iendo de modelo para la subsiguiente traducción. Por otro lado , el conocimiento previo de la obra y las razones que motivaron las sucesivas decisiones de redactarla, recuperarla y tra ducirla forman también parte de su difu sión , desde que, a mediados d el siglo II a. C. Po libio pus o por escrito los acontecimientos de la Primera Guerra Púnica, que había tenido lugar un siglo atrás, hasta que, en la Castilla de mediados del siglo XV , un marqués encargaba una traducción al castellano de esta narración. 3.1. P olibio y la Historia Universal Polibio 26 contempló personalmente la destrucción final de la Cartago púnica tras la Tercera Guerra, en 146 27 , cuando contaba unos 50 o 60 años, y 26 P a r a c o n o c e r e n p r o f u n d i d a d c u e s t i o n e s s o b r e e l t i e m p o , l a v i d a y l a o b r a d e P o l i b i o e s imp rescin dible cons ultar mon ogra fías y a clá sicas com o l as de Roveri (1964), Pédech (1964) y Wal ba nk (19 72 ). En esp añ ol cont a mos , como vi si o ne s de co nj un to , con el cl á si c o de Rome ro (1952 [2009]: 113 - 127) y con los textos introductor ios a las dos principales ediciones de las His to ri æ , uno m uy ex hau stivo a c argo d e D í a z T e j e r a ( 1 9 7 2 : IX - CLXXIII ) y otro más b reve de Canda u Morón (200 8: 9 - 38); de ellos principal mente me he valido para contar la biografía y los detall es básicos de la obra de Polibio. Algunos artículos m ás específi cos de especia l relevancia para la c omprensión del context o y la m etodologí a de Polibio son los de Walbank (1974), Canda u Morón (1985b y 2003) y Cla rke (2003) . A modo de intr odu cci ón a una re copi la ci ón de trabajo s a nterior es, Wa lbank (20 02: 1 - 27) ha recogido bajo el títul o de «Polybian studi es, c. 1975 - 2000» un utilísi mo panorama de las principal es líneas de la investigaci ón polibiana en el último cuarto del si glo XX . Su lengua y su estil o han sido estudiados en deta lle por Foucault (1972 ). A lgun as de las r evisio nes má s re ciente s y ú tiles s ob re diferentes a spectos d e este a utor se encuentran en los trabajos de Champion (2011), Dillery (2011), Miltsios (2013) y Battisti n (2016). 27 En e st e ep íg ra fe ded ic ado a l a e ta pa d e g es ta ci ón de l te xt o de la PGP , sin qu e esto se apliqu e al resto del trabajo , dejaré de ind icar qu e las fec has so n a. C., y a que todas lo son. 56 verosímilmente poco antes de modificar su plan origina l de redacción de sus Histori æ , que ya se remontaba n a los ant ecedentes de la Primera Guerra Púnica, más de cien años atrás, y alcanzab an hasta 1 6 8 , a ñ o e n q u e l a v i c t o r i a d e P i d n a había consolidado la hegemonía romana y, en el plano personal, había supuesto la d e p o r t a c i ó n d e l p r o p i o P o l i b i o . A hor a ampliaría ese proyecto inicial para incluir lo s acon tecimientos sucedidos desde entonces hasta aquel mis mo añ o de l a caída de Cartago 28 . Lo s escritos d e P o l i b i o s o n la fuente escrita m ás importante pa ra el conocimiento de las Guerra s Púnicas (Champion 2011: 95), y prácticamente la única en el caso de la primera. S in embargo, en la c oncepción de su obra este largo episodio histórico de 23 años de la Primera G uerra Púnica formaba parte de la introducción , e s t o e s , s e i n t e g r a b a n e n l o s d o s p r i m e ros libros dedicados a establecer los antecedentes históricos de la narración que verdaderamente le interesaba contar, la q u e c o m e n z a b a inmediatam ente antes de la Segunda Guerra Púnica. Así, la narración de la PGP adquiere y a d e s d e s u g e s t a c i ó n u n carácter claramente subsidiario del interés much o mayor que en todas las épocas despertó el segundo enfrentamiento entre Roma y Cartago, caract erística que arrastrará en todas las etapas de su difusión. 3.1.1. Vida de Polibio Polibio nació en M e g a l ó p o l i s , e n l a r e g i ó n d e A r c a d i a , e n e l s e n o d e u n a f a m i l i a perteneciente a la oligarquía p o l í t i c a d e l a c i u d a d y d e l a r e g i ó n 29 : su padre , Licortas de Megalópolis, había ejercido en dos ocasiones el cargo anual de «estratego» – máxima autoridad militar – de l a L i g a A q u ea , en l a qu e Me ga l óp o l is había ingresado en 235. La formación de Polibio estuvo, en consecuencia, eminentemente encaminada al d esempeño de la función pública, lo que h abía de incluir una amplia cultura general helenística pero no necesaria mente una especial pro fundida d te órica en su ap rendizaje, esp ecialmente en lo concernien te a su formación filosófica, en la que h an querido identificarse sin mucho éxito los rasgos de las principales escuelas teóricas de la épo ca (Díaz Tejera 1972: XXIII - 28 E l e p i s o d i o d e l a c a í d a d e C a r t a g o e s n a r r a d o e n u n o d e s u s ú l t i m o s l i b r o s , e l XXXVIII , d e l que, como de toda la parte final de la obra, no se conservan m ás que fragmentos y refere nci as indire ctas. No pare ce haber nin gun a duda , en to do caso, con re specto a la vera cidad d el h ech o de que Pol ibio estuvo allí y a sí l o puso por escr ito. 29 La fe cha de na cimi ento d e Pol ibi o osci la, en función d el es peciali sta que se consu lte , ent re 210 y 200, e incl uso más ta rde ( cfr . Díaz Teje ra 19 72: XVII - XXIII ). 57 X XIX ). L a c o r t a c a r r e r a p o l í t i c a d e u n j o v e n P o l i b i o s e v i o t r u n c a d a e n 1 6 7 , cuando fue deportado a Rom a acusado, ju nto con varios cientos de compatriotas , de excesiva tibieza a la hora de defender los intereses de Roma frente a los de Macedonia en la Ter cera Guer ra Macedón ica que lo s romanos acababan de ganar. Allí permaneció durante 17 años en calidad de detenido a la espera de una investigación s obre su actuación qu e nunca llegó a tener lugar, pero gracias a un a relativa libertad de movimientos y, sobre tod o, a la amistad que trabó con Máximo Emiliano y Escipión Emilia no, hijos mayores de Lucio Paulo Emilio, principal ejecutor de la vict oria contra Macedonia, aquello s años de exi lio forzoso dieron valiosos frutos para el arcadi o: bajo la protección de Escipión Emiliano – al que se guramente habría conocido en Grecia un año antes de la deportaci ón, cuando este acompañaba a su padre – , unos 15 años más joven que P o l i b i o , y para quien fue al mismo tiempo maestro y amigo durante el resto de sus vidas, y de la poderosa familia de los Escipiones, de marcado filohelenismo, Polibio pudo, una vez terminado el período de arresto romano, acompañar a su amigo en diferentes campañas m ilitares por África e His pania, as í co mo pasar distintos períodos en Grecia y en Rom a hasta el fin de su longeva vida, mucho después del asesinato en Roma de Escipión Emiliano, cuando seguramen te contaba más de 80 años . Durante su vida fue testigo no solo de la pér dida de relevancia d e s u ciudad natal y l a L i g a A q u e a y d e s u p r o p i a d e p o r t a c i ó n c o m o p r i s i o n e r o a Roma, sino también del auge de Roma hasta dominar polít icamente la prácti ca totalidad del mundo conoc ido , y este hecho fue el que dominó la perspec tiva de sus H istoriæ , convertidas en el primer ensayo de una historia universal, esto es, una historia que explicara comprensivamente la manera en que todo el mundo conocido había llegado a formar par te de una sola realidad política . 3.1.2 . Concepción de las Histori æ Se acepta generalmente que Polibio comenzó la redacción de sus Historiæ «antes de l 150, cuando era aún un deportado» (Candau Morón 2008: 17), y que se empeñó en esta tarea, seguramente de man era intermitente, la práctica totalidad de su vida. Del total de 40 libros que componen el diseño final de la obra, el plan original, como ya he mencionado, abarcaba solo hasta el libro XXIX , en el que se narra l a bata lla de Pidna que, en 168, decidió en buena medida el destino tanto 58 de Roma como de Polibio. Los libros XXX al X L , concebidos más tarde, amplían la narración hasta la caída de C artago y de Corinto en 146. Los libros I y I I constituyen una in troducción que el a utor consid era necesaria y en ellos explica los antecedentes históricos del co nflicto con el que, en torno a 2 2 0 , empiezan el libro III y la narración propiamente dicha: la Segun da Guerra Púnica. Rompiendo en tres ocasiones el relato lineal, Polibio dedica los libros VI , XII y XXXIV a cuestiones particulares de historia, política y geografía de manera monográfi ca. Es importante destacar , por tanto, que Polibi o, exceptuando estos dos libros introduc torios, escribe una his toria contemporá nea – que comienza poco antes de su propia fecha de nacimiento – , en consonancia con su convicción de que el historiador debe, en la mayor medida posible, ser un hombre de acción que contemple los acontecimientos histór icos. De esta amplísima obra, precariamente conservada en su mayor parte, lo que nos interesa aquí de manera directa son precisamente estos dos libros I y I I , los únicos q ue narran un pasado relativamente lejano al tiempo del autor d e l q u e n o t i e n e n i n g ú n conocimiento directo, e n l o s q u e s e i n c l u y e n los antecedentes y el desarrollo de la Prim era Guerra Púnica entre Roma y Car tago, las cons iguiente s guerras int ernas en las dos naciones, la de los Mercenarios en Cartago y la de la Galia Cisalpina en Roma, los primeros movimientos de los cartagineses en la Península ibérica y el origen y primeros acontecimientos de la Liga Aquea en Grecia, pero no podemos perder de vista que, a ojos de Polibio, la narración de estos aconteci mientos se ha bía de limitar a lo míni mo imprescindi ble. La centralidad de Roma en la ordenación de los hechos histórico s de la obra polibiana no debe confundirse con falta de imparcialidad en el análisis, bien al contrario, el hecho de par tir de la hegemonía ro mana no responde a la voluntad d e contar la historia d esde la pers pectiva de los venced ores sino a la constatación personal de que, en las últimas décadas, el devenir de las diferentes historias particulares se había entrelazado irremediablemente en torno a Roma, por lo que narrar la his toria del dominio romano sobre el M editerráneo, que no la historia de Rom a 30 , equivalía a narrar la historia de la ecúmene, de la totalidad del mundo conocido, esto es, l a historia universal . Su voluntad explicativa, al m ismo tiempo, define su método en una de las principales rupturas con la historiografía de su tiempo: frente los abundantes 30 E n e st e p un t o c on s id er o u n er ro r qu e al gu na s e di ci on e s d e l as Hist or i æ de Polibio, al menos en español, co mo la de Alianza Editorial, hayan sido tituladas Hist or ia de Rom a , ob vian do que justam ente uno de los principales logros de la ob ra polibiana es el h echo de ser una historia universal . 59 relatos históricos que comenzaban con los orígenes míticos de ciudades o estados y entreveraban hechos documenta dos con leyendas, Polibio se jact a de ceñirse, además de a lo que ha sucedido en su propio tiempo, a lo que ha conocido de primera mano, convirtiéndose así el historiador en documento histórico vivo que valida como testigo el relato. Esto se man ifiesta en las frecuen tes apariciones del propio Polibio como per sonaje de la narración que habla en primera persona y está estrechamente relacionado con el espíritu pedagógico que recorre toda la obra: Polibio no olvida en ningún momento que el principal objetivo de la historia es el de servir como modelo de aprendizaj e, y para q ue esto sea pos ible debe ser una hi storia útil , orien tada a su utilid ad como m odelo y perfectam ente verificable en los hechos sucedidos. Así, tres son los apelativos que dominan en la crítica con respecto a las Historiæ de Polibio: se trata de u na historia contemporánea, universal y pragmáti ca (Candau Morón 2008: 20 - 26) . Con toda probabilid ad, e l l i b r o VI de las H istoriæ es el que ha conocido mayor difusión y estudio en todos los campos: en él Polibio se embarca en un estudio monográfico del sistema político romano como jus tificación del éxito d e sus campañas expansionistas. Sobre este libro domina la idea de la anaciclosi s, teoría que plan tea que en las sociedad es humana s se suceden de man era cíclica y constante seis tipos de organización política, tres de los cuales son la degeneración del anterior y dan paso al siguiente modelo. Así, la corrupción del sistema monárquico da lugar la tiranía. Esta da paso a la arist ocracia, que acaba degenerando en oligarquía, y finalmente llega la democracia, que se pervierte en oclocracia, para desembo car, de nuevo, en una monarquía; los sistemas políticos se suceden generalmente a través de crisis violentas que sacuden la sociedad antes de encontrar un nuevo orden. Sin embargo, cuando Polibio aplica este entramado teóric o, claramente forjado al calo r de la turb ulenta historia de las ciudades - estado griegas, se da cuenta de que «cada etapa d e l d e s a r r o l l o p o l í t i c o de Roma ha de jado como herencia a la sub sigui ente un sedimen to que no ha sido desaprovechado, de modo que el sistema institucional se ha formado por aglutinación» (Romero (1952 [2009]: 125), dando lugar por tanto a una constitución m i x t a , e n l a q u e t a n t o e l p o d e r m o n á r q u i c o – representado por los cónsules – c o m o e l a r i s t o c r á t i c o – encarnado en el senado – c o m o e l d e l p u e b l o – representado en las asambleas – c o m p a r t í a n c u o t a s d e p o d e r : e s t e e r a , a s u parecer, el secreto del éxito político y militar sin precedentes de Ro ma. Parece percibirse en Polibio una tensión permanen te entre una percepción fatalista de la historia, que le hace llegar a afirmar que, en u n momento d ado, ni siquiera Roma podrá escapar del ciclo de degradación de los sist emas políticos, y 60 otra «humanística», si se me permite el anacronismo, que, demostrado que la virtud de los romanos y, sobre todo, el aprendizaje de las etapas anteriores, les permitió sobresalir hasta dominar la ecúmene, le permite visualizar la figura de l gobernante ideal que, diligente aprendiz de la historia pragmática, sea capaz de emplear su virtud para romper la anaciclosis. Así, P olibio nos cuenta, inmediatamente después de la narración d e la destrucción de Cartago, que, en el momento del triunfo, s u discípulo y amigo, el heroico vencedor de la batalla Emiliano Escipión, se volvió hacia él y le confesó el miedo que lo poseía: el temo r de que lo que en ese instante estaba contemplando en Cartago pudiera suceder le también a R o m a . P o l i b i o a f i r m a , c o n o r gull o de maestro, que las palabras de su pupilo son las de un gran estadista: Emiliano Escipión ha asimilado sus enseñanzas y puede leer el presente y el pasado como modelo s d e a p r e n d i z a j e para anticipar e l f u t u r o y , l l e g a d o e l c a s o , e v i t a r l o . L a p r e f i g u r a ción de la caída de Roma que constituye la de Cartago no se perfila necesariamente com o un suceso fatal a los ojos de quien está en disposición de evitar que eso ocurra, al contrario, ofrece la posibilidad de ser leída como lección. Es en esta perspectiva, presente en Polibio pero no siempre dominante a lo largo de su extensa obra, en la que su pensamiento coincide con el de los humanistas q ue, cientos de años después, recuperaron su obra y la convirtieron en uno de los pilares de la historiografía moderna. 3.1.3. Difusión temprana y fortuna postrera Si en algo parece estar de acuerdo la may oría de la crítica polibiana es en que, desde su época hasta la nuestra, Polibio ha sido generalmente percibido como un mal escritor, puesto q u e , a d i f e r e n c i a d e s u s d o s g r a n d e s p r e d e c e s o r e s , H e r ó d o t o y Tucídides, cuidó muy poco la forma literaria de su texto 31 . Las acusaciones de ser un escritor de difícil lectura completa van acompañadas de una enorme fragmentación de su obra que, en efecto , impidió po der hacerlo duran te muchos siglos , y que también ha d ificultado estudiar la estru ctura general de la obra, lo que, sin duda, habría contribuido a revalorizarla : en la actualidad solo se conservan íntegros los libros I a V , el VI se conserva relat ivamente completo a través de diversos fragmentos y de los demás solo han llegado citas sueltas o resúmenes realizados por terc eros. 31 F o u c au l t ( 19 7 2 : 2 0 1 - 203) hace una revisión de las crí ticas que se han vertido sobre el estilo de la obr a de Polib io. 61 La historia de la transmisión manuscrit a y de la reaparición de la obra de Polibio en Europa occidental la narran Moore (19 65) y Momigliano (1974). Su principal característica es que la difusión de sus libros se ha producido de manera compartimentada, exis tiendo un a tradición manuscrita específic a para los libros I - V íntegros y numerosas vías separadas por las que se ha llegado a c onocer el resto de libros 32 . Con respecto a los códices que contienen lo s c inco primeros libros, Moore (1965: 10 y ss.) nos informa de q u e t o d o s d e s c i e n d e n e n ú l t i m a i n s t a n c i a d e u n único ejemplar , del que derivan d os ramas principales, una denomin ad a ‘italiana’ y otra ‘bizantina’. E s en la primera , la italiana, en la que se centra nuestro interés: el manuscrito den ominado A ( Vaticanus ), copiado en el siglo X en Biza ncio es el manuscrito polibiano más antig uo que se conse rva y e s , a s u v e z , el modelo d e l testimonio denominado B ( Londinensis ), copiado ya en el siglo XV – estab a terminado en 1416 – en Constantinopla; ambos manuscritos viajaron a Italia, llegando prim ero B – en 1437 estaba en el monasterio benedictino de Florencia conocido como la B a d ìa Fiorentina – y, m ás tarde, A – en 1455 ya se encontraba con toda probabilidad en la biblioteca del Vaticano – . De B , que nos interesará especialme nte en el siguiente epígra fe, puesto q u e f u e e l q u e m á s p r o b a b i l i d a d e s tuv o Bruni de conocer, se hicieron después en Italia una serie de copias que completan esta familia ital iana. A pesar de la escasez de manuscritos verdaderamente antiguos conservados, Polibio fue considerablemente conocido en la Antigüedad: aunque Dionisio de Halicarnaso deploró su obra y Quint iliano d irectamente lo ignoró, sí fue notado y respetado por Catón el Viejo, Sempronio, Varrón, Nepote , Cicerón y Livio (Momigliano 1974: 347). En cualquier caso, parece claro que nunca pasó a fo rmar parte de la primera línea del ca non hist oriográfico bizantino ni m ucho menos del occident al, y aunque Pe trarca lo m enciona , para él ya parece ser un mero integra nte de una lista de nombres (Momigliano 1974: 349) . Su redescubrimiento por parte de Leonardo Bruni en la Floren cia de p rincipios del 32 L a s p r i n c i p a l e s d e e s t a s v í a s s o n l o s ex tractos o excerpta r e c o g i d o s e n u n s i n n ú m e r o d e manu sc ri to s que tran smi te n pasaj es su el t os de t odo s los lib ros , in cl ui dos l os cin co prime r os. La s dos principale s familias de extractos son los llamados Excerpta Anti qua , por un la do, y los qu e proceden d e los Excerpt a Const anti nia na , p or otro. D ifieren b ásicam ente e n que lo s prim eros, qu e abarcan los l ibros I - XVII I , fueron e labora dos a p artir de a lgún m anusc rito de la mism a familia de los que c ontien en los libro s I - V ín tegros, mientr as q ue los segu ndo s se i n t e g r a n e n l a g r a n o b r a histór ica encargada por Constanti no VII P o r f ir o gé ne t a e n e l s i gl o X , c om pu es t a p o r ex t ra c t os d e todos los historiador es clásicos que tuvo a su a lcance; a unque se con servan de m anera m uy precaria , parec e clar o que proc eden de una f amilia textual di stinta de l a del res to de manuscritos y de los Excerpt a Ant iqua (Moore 1963 ). 62 XV cambiaría esta situación y volvería a s ituar a Polibio en la vanguardia de la naciente Historiografía moderna. 3.2. Leonardo Brun i y su proyecto historiográfico Es importante destacar que lo que aquí denomino bajo las sigl as de PGP , esto es, el texto qu e no s ocupa d i r e c t a m e n t e , n u n c a e x i s t i ó d e m a n e r a a u t ó n o m a e n l a obra de Polibio. Fue, como vemos a continuación, Leonardo Bruni 33 quien, siglos después de la redacción de las Historiæ , recuperó al arcadio y s egmentó partes de sus primeros libros para traducirlos y de limitar el marco temático de n uestro texto de la PGP . Este no fue para Brun i en absoluto un trabajo menor ; la r e l e v a n c i a q u e este texto tuvo para Bruni y pa ra los hombres de su tiempo no es proporcio nal al interés que esta o bra ha desp ertado en lo s est udios modernos sobre este autor, y lo que para el humanista y para sus contemporáneos parece haber sido un trabajo de considerable empaque ( M o m i g l i a n o 1 9 8 3 : 354 ) que alcanzó una popularidad y u n a d i f u s i ó n e x t r a o r d i n a r i a s , de m anera general en la bibliografía especializada ha sido tratado como una creación men or y subsidiaria con respecto a l resto de la producción histo riográfic a bruniana 34 . El mérito de la versión bruniana n o r a di c a ú n ic amente en el hecho de que supusiera la recuperación de Polibio en Europa occidental después de haber sido totalmente desconocido durante toda la Edad Media – salvo por puntuales referencias indirectas – , aunque esta fue sin duda una de sus principales aportaciones, sino también en que constit uyó un ensayo de la técnica historiográfica de Bruni, indudablemente marcada por su conocimiento de Polibio, que ha sido considerado el padre de la historiografía moderna, y 33 L a b i o g r a f í a m á s c o m p l e t a d e L e o n a r d o B r u n i e s a ú n h o y l a d e V a s o l i ( 1 9 7 2 ) , c u y o s d a t o s pueden contr astars e con l os de Baron (1977) y Viti (1996a). Los trabaj o s mon ográficos de Hank in s (20 02 , 2006 y 2007 a) arro ja n luz sobr e dis ti ntos aspe ct os de la obra del are ti no. Par a comprender la práctica historiográf ica de Bruni se pueden con sultar los trabajos de Ianziti (1998 y 2006; ambos están reunidos con otros trabaj os del mismo autor en Ianziti 2012) y Bescós (2015 ). La pre senc ia de Bru ni en la P enín sula ibé rica no ha recib ido m uch a atenc ión h asta fechas recientes, per o actualm ente las tesis doctorales de Jiméne z San Cristó bal (2010 y su subsiguiente artículo de 2 011 ), pa ra la r ecep ción de Br uni e n C astilla, y la d e Bes cós (2 010 ) para el caso catalán com pensan esa carencia. Tam bién Borsari (201 1) se ha ocu pado de u na traduc ción a nónim a ca stellana d e la Vida de Pet ra rca de Bruni. 34 A p e s ar de l a i ng en te bi bl io gr af ía ex istente s obre Bru ni y su prod ucció n lite raria, con respec to a los Comment ari i tre s de Pri mo Bell o Punic o apenas Reyn olds (1954), M omigliano (1977) y Ianziti (2006 ) se ha n oc upa do de ellos d e ma nera mo nogr áfica y toda vía n o exist e ni un a edic ión c rítica ni un e studio sist emático de los abundantes manuscrit os lat inos en que s e encuent ran. 63 generalizó el interés por las historias de cartagineses entre los italianos de su época. 3.2.1. Vida y obra de Leo nardo Bruni Bruni parecí a tener ya claro que el recuerdo de su legado político y cultural perduraría cuando, en torno a 1440, «editó» su propio epistolario, discriminando sus cartas personales de contenido político, religioso o cultural y dividiéndolas en ocho libros q u e , a p e s a r d e s u c o m p l e j a t r a n s m i s i ó n m a n u s c r i t a 35 , constituyen hoy l a p r i n c i p a l f u e n t e p a r a c o n o c e r s u b i o g r a f í a . Nació en Arezzo en torno a 1370 36 y m u r i ó e n 1 4 4 4 e n F l o r e n c i a . A p e s a r d e p o r t ar siempre el so bre nombre de ‘aretino’, se sintió fundam entalmente florentino desde su llegada a la capital toscana en algún mom ento de su juventu d, poco después de 1384 (Vasoli 1972) o más cerca de 1395 (Jiménez San Cristóbal 2010: 49). En Florencia tuvo lugar la parte más relevante de su formación intelectual, literaria y política , de la mano de Giovanni Malpaghini, que había pertenecido a la órbita más próxima a Petrarca, y, s obre todo, d el ya entonces canc iller de la República florentin a Coluccio Salutati, que se con virtió en el gran valedor del aretino . Fue también un notable discípulo de Manuel Crisoloras, que había llegado a Florencia por invitación de Salutati para reactivar en la ciudad los estudios griegos. No se dispone de muchos detalles de los años de cambio de siglo, en los que Bruni rondaría la treintena y d e b i ó d e e m p r e n d e r s u s p r i m e r a s traducciones y algunos trabajos originales , entre los que destac an los Dialoghi ad Petrum Histrum , donde escenifica un debate ambientado en la Florencia de 1401 entre el propio Bruni, Salutat i, Niccolò Niccoli y Roberto de Rossi, y la Laudatio florent ine urbis , defensa apasionada en clave republicana de las instituciones, cultura y v ida ciudadana de Florencia que constituye el germen de sus posteriores H istoriæ Florentini populi . S í se conoce bien , e n c a m b i o , el perío do entre 1405 y 1415, en el que se sabe que ejerció el puesto de secretario de la Curia papal y con ella recorrió d iversas ciudad es italianas. Con la deposición del papa Juan XXIII y l a disolución de su curia, en mayo de 1415, Bruni regresó finalme nte a Florencia, pasada ya la cuarentena, decidido a quedarse y a «convertirse en el historiador 35 L o s e s t u d i o s m á s d e t a l l a d o s s o b r e e s t e e p i s t o l a r i o y s u t r a n s m i s i ó n m a n u s c r i t a s o n l o s d e Gual do Ros a (1993 y 200 4) . 36 L a f e c h a d e n a c i m i e n t o d e B r u n i h a s i d o a m p l i a m e n t e dis cutida, y hoy la críti ca se divide entre quienes consideran el año de 1 370 co mo la fecha más v erosímil y quienes ofrecen 1374 como término ante quam (Jimé nez Sa n Cris tóbal 2 010: 4 7). 64 oficial de la República» (Jiménez San Cristóbal 2010: 53), t a r e a a l a q u e s e entregó ese mismo año, cuando comenzó la redacción de la que sería su obra histori ográfica cumbre, la s Histori æ F l o r e n t i n i p o p u l i , que lo ocuparía gran parte del resto de su vida. El cu lmen de su integración en la vida pública florentina, después de la obtención de la ciudadanía en 1416, llegó 1427 con su designación como canciller de l a República, cargo que h abía ocupado su maestro Salutati y que desempeñó hasta el final de su considerablemente l arga vida. El regreso de Br uni a Florencia en 1415, que permitió la afortunada conjunción de su madurez personal con una mayor disponibilidad de su tiempo, marcó el inici o de su etapa más pro ductiva. En ella , además de emp render la elaboración de la s Historiæ f lorentini populi , compuso, entre otras ob r a s o r i gi na l e s, el importante tr atado De militia ( ca. 1420). Es en esta época también cuando la práctica y la teoría de la traducción pasan a ocupar un a posición muy relevante en la obra de Bruni, llevando a cabo la t r a d u c c i ó n d e l a É tica a r i s t o t é l i c a c u y o incendiario prólogo desató la p olémica con Alonso de Cartagena en aquellos años – entre 1416 y 1417 deb ió de prepararla, pero no la presentó h asta 1419 ( González Rolán et al. 2000: 73) – y l a d e l a Política del mismo autor, además de numerosas versiones de Platón y otros clásicos griegos. E n s u t r a t a d o De interpretatione recta ( ca. 1420) consignó y consagró su v isión renovadora de la traducción que abo rdaré con detalle en § II .3 . En este contexto emprende, entre 1418 y 1419, la elaboración de sus Commentarii tres de primo bello p unico c o m o p a r t e fundamental de su program a historiográfico y traductológico . 3.2.2. El redescubrimiento de Polibio y l a confección de l o s Commentarii tres de primo bello p unico El contexto cultural en el que Leonardo Bruni halló un manuscrito griego de Polibio y emprendió su traducción en 1418 es el mismo que aquel en el que Poggio Bracciolini, solo un año antes, había encontrado un códice mucho más decisivo para la cultura occid ental, el que contenía el De rerum natura de Lucrecio 37 . Los dos casos se enmarcan en la «fiebre del códice» que invadió a muchos humanistas y que supuso una de las claves de su importanci a para la cultura renacentista eur opea. 37 E p i s o d i o q u e n a r r a n , e n t r e o t r o s , J o h n s o n ( 2 0 0 0 ) y , e n u n t o n o m á s l iterario , Green blatt (2012). 65 Desconocemos en qué momento y de qué manera localiz ó el manuscrit o de Polibio que contenía los libros I al V 38 . N o s a b e m o s , p o r t a n t o , c u á n t o t i e m p o hacía que Leonardo conocía los escritos de Polibio antes de 1418, cuando, cerca ya de los 50 años, emprendió una traducción del libro I y p a r t e d e l o s l i b r o s II y III , delimitando el conteni do fundamental del texto de la PGP y bautizándola Commentarii tres de primo bello p unico . Lejos ya su etapa formativa en Florencia con Salutati y Crisoloras, el aretino era un hombre maduro que había t rabajado para la c uria papal, entre otros méritos, h a b í a l l e v a d o a t é r m i n o n u m e r o s a s traducciones del griego, y a había comenz a do su monumental proyecto de la Historia f l o r e n t i n i p o p u l i y t e n í a m u y c l a r a l a línea argumental q ue había de tomar su producción. Ya el otro insigne aretino, Petrarca, había puesto la primera p i e d r a e n l a tarea de vincular la narración de las guerras púnicas con el sentim iento naciona l italiano que perseguían muchos hu manistas a través de su po ema heroico Af rica , equiparando las ha zañas y victorias de Publio Cornelio Escipión , vencedor de los cartagineses, c o n e l m o d e l o m í t i c o d e l h é r o e f u n d a d o r n a c i o n a l . E n e s a m i s m a línea, en la que entroncaba ideológicamente con sus Historiæ florentini populi – el patrón de identifi cación entre la a n t i g u a R o m a y l a m o d e r n a F l o r e n c i a , c o m o s u heredera, es omnipresente en la obra del aretino – , Bruni se interesó por la narración de la Segunda Guerra Púnica y sus antecedentes, para los que se había perdido el texto correspondiente, la década segunda, d e Livio, su historiad or «de cabecera». En un sentido distinto, la parte final del texto de la PGP , que concluye con la triunfal toma de Milán por parte de Roma tras las guerras contra los galos cisalpinos, constituía un objetivo en sí mismo en un momento d e serias tens iones políticas entre Florencia y el M ilán de los Visconti. La producción historiográfica bruniana, mayoritariament e elaborada a su regreso a Florencia en 1415 y , sobre todo, en la parte final de su vida, está dominada por el concepto de «una veritas univ ersal qu e prete nia co nvertir la ciutat en la seu de la nova Romanitas » (Bescós 2015: 330) , puesta al serv icio de su proyecto ideológico para Florenci a en detrimento de los relatos que el resto de grandes potencias p o l í t i c a s i t a l i a n a s t r a t a b a n d e pon er en pie simultáneamente. Sometido s a esta veritas concebía Bruni los dos géneros historiográficos que cultivó, la historia y el commentariu s , pero fue este segundo, de tradición y uso 38 L a c r í t i c a l o h a i d e n t i f i c a d o c o n e l q u e h o y s e d e n o m i n a Londiniensi s 11728 – que he menc io nad o a nte s como B y que dio lugar a buena parte de la rama italiana de la tr adición manu sc ri ta poli bian a – q u e p o r e s a s f e c h a s d e b í a d e estar en Florencia (M oore 1965: 1 1 - 12; Momi gli ano 19 74: 3 52 ), y no ha y ni ngun a pr ueb a de qu e f ue ra su mae str o Cr iso lo ras qui en lo llevara desde B izancio junto c on otro s much os que sí se sabe que via jaron co n él. 66 ambiguos, ya que él mismo lo llegó a emplear de modos diversos (B escós 2015: 335), el que constituyó el punto más débil de su edifi cio ideológico debido, principalmente, a que en él se producía «a mixture of uncritical repetition of ancient sources and of very critical awareness that the ancient authorities themselves w ere conditioned by their own sources» (Momigliano 19 74: 357) que, si bien se entiende hoy como el comienzo de la historiografía moderna, se aproximaba peligrosamente al ámbito de la mera traducción. F ue a s í c o m o u na parte de sus obras , entre ellos los Comm entarii que nos ocupan, fueron recibidos desde fecha relativamente tem prana . Bruni nunca había reconocido estar elaborando una traducción de Polibio, bien al contrario había dejado claro ya desde el prólogo que se había basado en «lectione Polybii cæterorumque græcorum» 39 y q u e , e n l a e l a b o r a c i ó n de los Commentarii , «non ab uno sum erem ut interpres sed a multis sumpta meo arbitratu referrem » , senten ciando, además, que solo había recurrido a estos otros autores debido a la pérdida del m aterial corresp ondiente de Tito Livio, «cuius libri si extarent nihil opus erat nouo labore» . Pero el hecho, más allá de las afirmaciones de su prólogo, es que el texto bruniano se solapa de ma nera evidente con el de Polibio , a pesar de ciertas transformaciones deliberad as que llevó a cabo sobre el texto griego a la hora de selec cionar los m ateriales que compondrían los tres libros de sus Commentarii tres de primo bello p unico . Sintetiz o por libros tales transformac iones en lo que sigue 40 : • D el libro I e l i m i n ó e l p r ó l o g o d e P o l i b i o ( I .1 - 5) 41 , el rec orrido in icial que realiza por la historia antigua de Grecia, Italia y Sicilia ( I .6) y la justificación de los dos primeros libros ( I .13 - 15) p a r a c o n t a r d i r e c t a m e n t e desde la ocupación de Mesi na por parte de l os mam ertinos y el inic io de la Primera Guerra Púnica , en 264 a. C. ( I .7 - 12) y su desarrollo ha st a l a ba ta ll a de Adís, en 255 a. C. ( I .16 - 31 ), cuando se intentó un fallido trat ado de paz entre Roma y Cartago. A unque la narración del libro I de Polibio 39 T o m o d i r e c t a m e n t e d e l m a n u s c r i t o M s s . 4 3 2 8 d e l a B i b l i o t e c a N a c i o n a l d e E s p a ñ a l a s c i t a s del pról ogo de la ve rsión l ati na de Bruni . 40 P a ra l a c om p ar a c i ón en tr e e l ma te r i a l p o l i bi a no y e l b r un i a no y l as a di ci on es de ot r os a ut or es que llevo a cabo a continuación, m e he basado en el detal lado trabaj o d e i d e n t i f i c a c i ó n d e fuente s y erro res de R eyn olds (19 54) y en el cotejo de ve rsione s que y o m ismo h e realiz ado. 41 En es ta s uc es ió n d e eq ui va l en ci as en tr e e l c on te ni do de la s His tori æ po l ib i an as y l os Commentari i de Bruni citaré los fragmentos correspondi entes a la obra de Polibio mediante la referencia al libro y los pas ajes que es conven cion al en toda s las edicion es mo dern as de las His tori æ . No incluy o aqu í la refer encia a los cap ítulos de la ver sión fin al de n uestra PGP p o r q u e B r u n i n o capituló, solo di vidió en tres libros. En t od o caso, al final de esta sección, en § 3.4, ofrezco una tabla de equiv alencia s que c larificará el proce so. 67 cont inúa, Bruni decide concluir aquí su prim er libro de los Commentarii añadiendo la descripción de los antiguos trat ados que, antes de la Primera Guerra Púnica, habían firmado Roma y Cartago, que Polibio ubica en el libro III de sus Historiæ , a la sazón de la Segunda G uerra Púnica ( III .22 - 25). • El segundo libro de los Commentarii de Bruni retoma la narración del libro I de Polibio con la elección de Jantipo como general de los cartagineses hasta el desen lace de la Primera G uerra , en 2 4 1 a . C . ( I . 32 - 64) , con lo que concluye su segundo libro. • Para su tercer libro , Bruni reserva lo restante del libro I de Polibio, que narra la Guerra de los Mercenarios en Cartago ( I .65 - 88); inserta un brevísimo resumen de apenas una líneas de las guerras de Roma con tra Iliria, que son el inicio del libro II de Polibio ( II .2- 12); o m i t e l o s d a t o s relativos a la presenc ia de los cartagineses en Hispania ( II .1 y II .13) , que sin duda considera pertenecientes a la narración de los antecedentes de la Segunda Guerra Púnica, y por tanto no directamente relacionado con el tema de sus Commentarii , y emprende directamente la narración de las guerras de R oma contra los galos cisalpinos, resumiendo enormemente la parte introductoria de este conflicto de Polibio ( II .14 - 25) y manteniéndose más fiel a la narración p rincipal hasta la caída de Milán ( II .26 - 35), con la que concluye sus Commentarii . Así, Bruni manipula c o n c i e r t a l i b e r t a d e l o r d e n d e l o s c o n t e n i d o s d e l a o b r a polibiana y la extensión de algunos fragmentos, con el objetivo d e l l e v a r a cabo dos operaciones principales . La prim era cons istía en dividir la narración de la Primera Guerra Púnica en dos libros, partiéndola en el momento en el que fracasó un prim er intento de paz e insertando ahí material del libro III de Polibio. La segunda implicaba r e c o lo ca r l a G ue rr a de lo s Me rc en a ri os , de l p ri m er li b ro , y la de Galia C isalpina, d el segundo , en su tercer l ibro, buscando la coherencia de que, u n a v e z c o n c l u i d a l a P r i m e r a G u e r r a , se narrasen c o n s e c u t i v a m e n t e l o s conflicto s i n t e r n o s que azotaron a c a d a u n o d e l o s c o n t e n d i e n t e s , a m b o s e n buena medida consecuencia de l a guerra común anterior. En cuanto a estos otros autores griegos , cæte rorumque græcorum , a l o s q u e s e refiere, Reynolds (1954 ) ha identificad o una serie de historiadores , de quienes, sin 68 especificarlos, B r u n i t o m a f r a s e s o f r a g m e n t o s q u e l e p e r m i t e n efectuar determinadas adiciones con respe cto al texto polibiano 42 : • L a primera de estas adi ciones está en el primer libro cuando, después de los primeros enfrentamientos en territorio siciliano , Bruni in cluye una larga descripción de la isla de Sicilia y de la historia de sus habitantes originarios que , expandiendo unas po cas afirmaciones de Polib io, t o m a principalmente d e l i n i c i o d e l l i b r o s e x t o d e l a Historia de Tucídides , entreverados con algu nas frases y dato s de Estrabón 43 (Reynolds 1 954: 112 - 113) . • Para la segunda adición d e enjundia q ue lleva a cabo Bruni, se valió d e Plutarco, algunas de cuyas Vidas ya había traducido él mismo. Concretam ente, utiliz a el texto plutarquia no dedicado a Marco Claudio Marcelo para complementar la narración de la guerra contra los galos cisalpinos, en la que este se enfrentó en batalla singular con Viridómaro, líder galo. Algunos frag mentos y e l d e c i d i d o t o n o h e r o ico de este com bate, por tanto, se debe n a Plutarco y no a Polibio. • Además, Reynolds (1954: 112) atribuye a Zonaras o a alguna otra fuente que lo sigue , l a r e c u p e r a c i ó n d e u n a s e r i e d e b r e v e s a n é c d o t a s , esbozadas en una o dos frases, a u s e n t e s e n l a o b r a d e P o l i b i o , q u e t a n e s c r u p u loso es en lo tocante a eliminar cualquier vestigio de mito o leyen da de sus Historiæ . La p rimera, d e a p e n a s u n p a r d e f r a s e s , e s t á h a c i a e l f i n a l d e l p r i m e r l i b r o – al com ienzo de I , X L V I , 2 en nuestra ed ición– e in troduce escu etamente una leyenda , ausente d e l a o b r a d e P o l i b i o , s o b r e u n a s e r p i e n t e d e u n descomunal t a m a ñ o q u e c a z ó Marco Atilio Régulo, va liéndos e de maquinari a de asedio, cuando comandaba el sitio de la ciudad de Aspis, y cuya enorme piel llevó de vuelta a Roma. Esta leyenda ya se encuentra e n las Historiæ adversus paganos de Orosio (4.8.10) explicada con mucha más profusión de detalles que en el breve fragmento de Bruni, por lo que, sin invalidar la posible atribución a Zonaras , me parece verosímil pensar que gozaba de una considerab le difusi ón . R e s u l t a a l t a m e n t e s o s p e c h o s o , c o n todo, el hecho de que esta leyenda de una serpiente gigante que hubo de ser muerta con maquinaria de asedio haya surgido en torno al episodio de la toma de la ciudad de Aspis, vo z latina para serpiente, por lo que 42 E n e l c a s o d e l o s a l e j a m i e n t o s d e l o r i g i n a l p o l i b i a n o m á s b r e v e s y a n e c d ó t i c o s , j u n t o c o n e l recurso a fuentes externas, tam bién contem plo la posibilidad de que se trate de m era amplificatio retórica por parte de Bru ni, diferencia siemp re difícil de estab lecer (A lm eida 2 013 ). 43 En n uestro texto d e la PGP c orresp ond e a I , XX - XXIII . 69 cons idero fundada la sospecha de que esta leyenda naciera a partir de una mala traducció n en algún momento de la transmisión del episodio 44 . También procedería n, según Re ynolds, de la misma fue nte, los breves detalles del suplicio de Marco Atilio Régulo y la venganza de los romanos sobre los prisioneros cartagineses – II , X – y «some additional material on Teuta» (Reynolds 1954: 12), aunque, en este último caso – III , X I V , 5 – , no considero que exista tal adición c on respecto a Polibio s i n o , a l c o n t r a r i o , una decidida reducción de l material . • Finalmente , Reynolds (1954: 12) atribuye a Floro la breve anécdota que describe los honores concedi dos al cónsul Gayo Duilio tras la primera victoria naval de Roma – I , XXX I I e n e s t a e di ci ón – . Al cotejar, sin embargo, el tex to de Bru ni con la vulgarización de Decembrio, como veremos más adelante, comprobamos que el lombardo ya recon oció esta anécdota como ajena a Polibio y la asignó al Cato Maior de Senectute de Cicerón , po r lo que parece más verosímil esta asi gnación que la del menos autorizado Floro. Además de estos fragmentos añadidos p o r B r u n i , R e y n o l d s ( 1 9 5 4 ) d e s t a c a algunos errores de transmisión en nombres y en cifras y una amplia licencia creativa en la narración de la batalla naval de Heraclia Minoa – nuestro capítulo I , XL – , en la qu e Bruni se recrea en detalles escabrosos que ch ocan con la asepsia narrativa de Polibio y crea uno de los puntos más trepidantes del conjunto de la PGP . Licencias est ilísticas como esta , unidas a las m odificaciones mencionadas antes, f ue r o n si n duda las que hicieron a Momigliano afirmar que el De p rimo bello punico de Bruni era un Polibio «livianizado»: «Bruni paraphrased and freely supplemented his Polybius to make him look like Livy» (Momigliano 1977: 354), afirmación que ha s ido matizad a por I a n z i t i ( 2 0 0 6 ), qu e arguye que, más especí ficamente, se trata de un Polibio «roman izado » 45 q u e b u s c a , s í , i n s e r t a r l a 44 E n e s t a m i s m a l í n e a , h e l o c a l i z a d o u n c a s o a i s l a d o d e u n a m a l a t r a d u c c i ó n d e l g r i e g o cometida por Bruni qu e dio lugar a una involuntaria divergencia en la narración, de manera similar a lo que sospec ho que suc edió en el caso del sitio de A spis y la serpiente gigante: en el pasaje III , V , 4 aparece p or prim era vez la ciudad de Gefira – que encontramos escrita de vari as mane ras di fer ente s, cfr . s u entrad a en el glosa rio de luga res – e n e l c o n t e x t o d e u n a b a t a l l a q u e tiene lug ar en to rno a e lla dura nte las p ágina s siguien tes. E l c otejo co n Po libio rev ela qu e, sorprenden temente, esta batalla no tiene lugar en torn o a ninguna ciudad, sino a un pu ente, γέφυρα en gr iego . El pue nte t ambi én est á pres ente e n la nar ració n de Bru ni, dentr o de la ciudad de Gefira, por l o que la úni ca opci ón en la que puedo pensar para explicar el error de Bruni es que el manuscrito griego con el que estaba trabajando tuviera anotada ya la traducción de γέφυρα ‘p uente’, y el areti no, viendo las dos voces, identi ficó la primera con un topónimo. 45 O b s e r v a , d e h e c h o , q u e « m a n y a s p e c t s o f t h e De primo bell o puni co fail to res pect to L ivian principl es» (Ianzit i 2006: 177). 70 obra en la línea ideológica partidaria de Roma de Livio sin tratar de hacerl o pasar por él. Con todo, l os avatares e xplicados en el paso de las Historiæ polibianas a los Commentarii de Bruni no deben llevarnos a engaño: salvando las excepciones notadas , el texto de l aretino sigue de manera co nsiderablemente fiel el original griego , h a s t a e l p u n t o d e q u e p u e den seguirse de manera bastante paralela nuestro texto de la PGP , q ue implica dos traducciones m ás, y una traducción moderna de Polibio. A pesar de que Bruni «did not intend his work as a simple translation [...] of Polybius» (Momigliano 19 74 : 354) , su con trovertida concepción del commentarius c o m o g é n e r o h i s t ó r i c o e n e l q u e e n t r e v e r a b a l a traducción directa de una fuente antigua con ciertas licencias estructurales y de estilo y añadidos puntuales , todo ello empapado de una clara noción crítica de que los h istoriadores antiguos escribían condicionados por sus propios contextos históricos y, por tanto, eran susceptibles de contradecirse y de errar, abrió uno de los flancos débiles en su producción que más aprovecharon sus detractores y que provocó que, más pr onto que tarde, sus Commentarii pasaran a ser percibidos como una mera traducción del arcadio, cuya popularidad creció enormemente gracias, justamente, al commentarius d e B r u n i q u e p a r a é l n u n c a d e j ó d e s e r u n a obra autónoma . Los Commentarii tres de Primo B ello Pu nico «m urieron de éxito» , siendo una de las principales causas de la pérdida de noción de autoría de Bruni la gran popularidad inicial que alcanzó la obra 46 . Bescós (2010: 60) alude a dos motivos pr incipales que explican e s te proceso: en primer lugar, la popularidad que alcanzó Polibio gracias a l propio B r u n i , que i n c e n t i v ó q u e a n t e s d e 1 4 5 5 s e encargara una auténtica traducción latina a Niccolò Perotti que sí seguía fielmente el texto griego y que abarcaba los cin co primero s libros ; en segund o lugar, la enorme difusión que conocieron las copias de una traducción italiana que se había llevado a cabo en Florencia en 1434 47 . Ambos factores convergieron en una confusión de autorías que acabó res olviéndose con la eliminación de la figura de Bruni de los prólogos de algunas de las copias de la traducción italiana. La popularidad de esta vulgarización florentina, a su vez, se constata con su llegada a Barcelona, donde e n 1 4 7 2 F r a n c e s c A l e g r e em prendió una traducción al catalán, conse rvada hoy en tres test imonios manuscritos, que estu dió e n 46 S o l o d e l a v e r s i ó n l a t i n a d e l a o b r a d e B r u n i s e c o n s e r v a n h o y 1 4 6 m a n u s c r i t o s ( H a n k i n s 1997). 47 N o s e c o n o c e c o n c e r t e z a l a i d e n t i d a d d e l t r a d u c t o r , p e r o e l c a n d i d a t o m á s v e r o s í m i l p a r e c e ser Carlo di Nicola di V eri de’Medici, amigo d e Bruni (Bescós 2010 : 66 - 67). 71 profundidad Bescós (2010) y que se mantiene ajena a la tradición manuscrita en castellano procedente de la vulgarización de Pier Candido Decembrio. Independientemente de la consideración q ue tuvier a el aretino sobre su propia obra y de cómo han percibido la autoría del De p rimo bello punico lectores y críticos de los siglos posteriores, en el marco de este estudio, que, en última instancia, se interesa por la fase textual d erivada de esta, la o b r a d e B r u n i e s , d e manera m a y o r i t a r i a , u n a v e r s i ó n d e P o l i b i o y , s o b r e t o d o , n o s i m p o r t a a q u í especialmente que fue así, como traducción polibiana, como fue retraducida por Pier Candido Decembrio años más tarde. 3.3 . La versión de Pier Candido Decembri o del texto bruniano De manera paralela a la vulgarización florentin a y a la rama en catalán que de ella deriva, surge a partir de la obra bruniana o tra rama textual cuyo nudo in icial es la vulgarización que, en 1438, lleva a cabo Pier Candido Decembrio 48 (Zaggia 1993 a : 332). En el prólogo , en el que Decembrio dedica la obra a Jacobo d’Abiate, camarero ducal milanés – al que encontra re mos, a ñ o s m á s t a r d e , mencionado como Giaccomo d’Abbia te, en tanto que «accusatore del Banco degli Stipendiati» de Milán entre los años 1450 y 1459 49 – , el humanista lombardo ya deja claro que, a sus ojos , los C o m m e n t a r i i t r e s d e P r i m o B e l l o P u n i c o son una traducción latina de Polibio realizada por Bruni, que él tr aslada de nuevo a lengua vulgar; a partir de esta, pocos años d espués, se realiz aría la traducción anónima al castellano, que aún menciona a Polibio, Bruni y Decembrio, que constituye el interés fundam ental de este trabajo. Llegados a este punto, la narración de la fortuna de la PG P se solapa necesariamente con la his toria de los testimonios conserv ados del tex to decembriano y de su traducción castellana, que describo en detalle y de manera individualizada en el siguiente epígrafe. Aquí, antes de llegar a la historia 48 L o s p ri nc i p a l e s da to s s o br e l a v i da y l a o b ra de Pi er Ca nd i d o De c em b ri o l os pr op or ci o n a V it i (1987 y 1996b). Para su obra, Za ccar ia (19 52 y 1 956 ) se ha o cup ado , resp ectiva me nte, del epistolario y de la producción literaria de D ecembrio. Su labo r com o traductor del griego al latín la estudia Zaggia (1993b y 1993c) y, com o vulga rizad or del latín al italiano , Ponzù (2012 - 2013 y 2014) y Schadee (2015) . D e al gunos a spectos de su labor f ilológ ica se ocupa Ferrari (1984 ) y d e su obra histo riográ fica Ia nziti (2015). La presencia de las obras de Decembrio en España la est udia ron Bravo García (1977), Cátedra (198 3b), Saquero Suáre z - Somonte y Gonzá le z Rol án ( 19 88) , Mol l ( 199 2) y S er és ( 19 97) , y más rec ie nt eme nte Mate rn i (2 012 ). 49 S e g ú n l a i n f o r m a c i ó n p r o p o r cionada por Santoro (1948: 102) que he podido co nsultar a través de la base de datos de la págin a w eb d el M aga zzeno Sto rico V erb anese : http: //associ azio ne.ver banensi a.org / [Fec ha de consul ta: enero de 2 017]. 72 particular de los manuscritos conservados, me ocupo únicamente de dar algunos datos sobre la génesis d e esta etapa de la historia textu al. 3.3.1. Vida y obra de Pier Candido Decembrio Pier Candido Decembrio nació en Pavía en 1399 . Era hijo de Uberto Decembrio, que ent onces trabajaba al lado del obispo Piet ro Filargo, conocido como Pietro de Candia – futuro Alejandro V , el tercer antipapa desde el Cisma de Occidente – , en hon or a quien eligió el nombre de Pier Candido, y hermano mayor de Angelo, que esta ría más vinculad o al am biente humanístico ferrarés. Cuando, en 1402, Uberto abandonó el servicio de Filargo para pasar al de la corte viscontea, o poco tiempo después, toda la familia Decembrio se trasladó a Milán, donde Pier Candido se formó a la som bra del selecto amb ient e en el qu e se movía su padre, que incluía figuras como la de Manuel Crisoloras, que, después de la etapa florentina en la que había formado en estudios griegos a la generación de hum anistas de Bruni, circuló por los centros culturales lombardos entre 1400 y 1403 (Cappelli 2007: 85 - 86). Precisamente en colaboración con Uberto, quien se encargaría de revisar el estilo en latín, Crisoloras emprendió la pionera traducción al latín de la República de Platón, con el pomposo título de Celestis Politia , que año s m ás tarde continuó y revisó su h ij o Pi e r C an d id o ( Bottoni 1984; Zaggia 1993c) . Cuando en 1411 el padre f ue encarce lado por una intriga entre e l duque Giovanni Maria Visconti y su hermano Filippo Maria, el resto de los Decembrio tuvo que exiliarse en Génova , dond e probablemente vivieron hasta 1419, a pesar de que ya en 1412, muerto Giovanni Maria y proclamado duque su hermano, Uberto había vuelto a trabajar en la cancillería. Siguiendo los pasos de su padre, en 1419 el joven Pier Candido comenzó a trabajar t ambién en la cancillería de Filippo Maria como secretario del duque, puesto que mantuvo hasta la mue rte del Visconti en 1447. Durante el subsiguiente período de la República ambrosiana Decembrio se declaró fiel al nuevo régimen, lo que le valió la enemista d de Francesco Sforza cuando est e tomó Milán en 1450. A partir de entonces, un Pier Candido entrad o en los 50 qu e ya había perdido a buena parte de su familia s e d e d i c ó c a s i e l r e s t o d e s u v i d a a r e c o r r e r d i s t i n t a s c o r t e s i t a l i a n a s , y solo pudo regresar a Milán unos pocos años, parcialmente reconciliado con el Sforza, hasta su muerte en 1477. 73 El epitafio grabado sobre su sarcófa go en San Ambrosio, en Milán, especifica, después de enumerar algunos de sus cargos, que dejó escritos más de 127 libros en vulgar (Viti 1987). La impresion ante cifra se mantien e muy lejos de las obras que se conocen y más aún de l as que se conservan (Zaccaria 1956) : de entre las obras o riginales más relevantes de su produc ción d estaca sobremanera la Vita Philippi Mariae Vicecomitis , de 1447 , relato biográfico orientado más a la gloria de Milán que a la del propio duque, «a masterpiece of R enaissance historiography that ultimately stands as a worthy Milanese counterpoint to Leonardo Bruni's History of the Florentine People » (Ianziti 20 15: 170) 50 ; en cuanto a su actividad traductora, vertió tanto al latín como a la lengua vulgar, entre otros, a Homero, P l a t ó n , A r i s t ó t e l e s , J e n o f o n t e , P l u t a r c o , Q u i n t o C u r c i o , A p i a n o y César, a los que podem os sumar, al menos siguiendo sus propias afirmacio nes , a Polibio . 3.3.2. Vulgariza ción de l os Commenta rii brunianos No conocemos con certeza las razones que , hacia 14 38, l o l l e v a ro n a crear una nueva vulgarización de la obra de su colega florentino solo cuatro años después de la aparición de la primera vulgarización florentina, pero parece plausible pensar que no h ubiera llegado aún en esa fecha ningún ejemp lar de la p rimera a Milán y , p o r t a n t o , f u e s e d e s c o n o c i da para D e c e m b r i o : é l m i s m o a d m i t e e n s u prólogo – dedicado, como hemos dicho, a Jacobo d'Abiat e, cargo de la corte ducal, y q u e r e a l i z a d e n u e v a p l a n t a , s i n t r a d u c i r e l d e B r u n i – que emprende la tarea de v ulgarizar la PGP porque está tan descuidada esta obra que nadie de «la vulgar gente» la aprecia debidamente ( Pról. 1). Sabemos que hubo de terminar esta vulgarización en algún momento antes de septiembre de 1438, momento en que escribe al arzobispo Francesco Pizolpasso y le comunica que, en tre otros trabajos concluidos «Polibii De bello Punico a me in maternum sermon em redactum esse» (Zaggia 1993a: 332 - 333). E n aquellas fechas Pier Candido aún t rabajaba co mo secretario de la c ancillería de Filippo Maria Visconti y compaginaba sus frecuentes viajes diplomáticos c o n l a s tareas intelectuales que de él demandaba el duque , principalmente tradu cciones. En aqu el mismo año había terminado , además del De primo bello punico , l a Historia Alexandri Magni de Quinto Curcio y el Cor pus Caesarianum , como parte de un 50 Y a a ñ o s a n t e s h a b í a c o m p u e s t o s u De l aud ib us M ediolanensium urbis panegyricus ( ca. 1436) en «respuesta» a la Laudat io Flore ntina e ur bis de Bruni. 74 proyecto conjunto de traducción de historiadores clásicos e n c a r g a d o p o r e l propio duque (Ponzù 2012 - 2013: 97) y, aunque aún no había emprendido la traducción de algunos libros de la Ilíada (1440 y 1442), ya estaba inmerso en la labor de revisión y mejora de la traducción de su padre y Crisoloras de la República (1437 - 1440) (Zaggia 1993c: 7). También por estas fechas estaba ya muy avanzada la controversia alphonsiana (1436 - 1439): preci samente la relaci ón de Decembrio con los otros dos principa les contendientes había cambiado notablemente, enfriándose su amistad con Bruni al menos desde abril de 1438 – debido a su rivalidad por complace r al duque de G loucester, al que Pier Candido había dedicado el primer libro de su traducción de la República – ( Z a c c a r i a 1 9 6 7 ) , mientras que el inicialme nte brusco contacto que había t enido con Alfonso de Cartagena, a qu ien h abía d edicado un encendido ataque en de fensa de Brun i, había dado lugar a una cariñosa correspondencia que se prolongaría durante años ( vid . el epistolario entre ambos en Go nzález Rolán et al. 2000: 352 - 453). La identificación de Bruni como mediador en su traducción de la PGP tiene lugar en el prólogo y en los encabezamien tos de cada uno de los tres libros, reconociendo su p apel como traductor al latín . E n primer lugar, en el pró logo inicial, en cuya rúbrica so lo se menciona a Polibio – li comentarii di Polibio, autore greco ( Pról ., rúbr. )– , no es hasta sus últimas líneas cuando por primera vez menciona al aretino, lo que ha provocado que, con frecuenc ia la obra haya sido estudiada y catalogada como traducc ión directa de Polibio: «di latina in materna lingua da me serà tradu cta, sì come da l’Aretino di greca imprima latina fa cta fue» ( Pról ., 8); en l os encabezami entos del segun do y tercer lib ros vuelve a mencionar a Bruni: «la guerra d’Affrica scripta da Polibio , istorico greco, et traducta in latino da l’Aretino » ( II , I , rúbr. ); «Incominça el terço , agionto da Leonardo Aretino, oratore excellente » ( III , I , rúbr. ). La intervención del lombardo s obre el texto de la PGP e n s u v u l g a r i z a c i ó n es m ucho más discreta q ue la que Bruni había llevado a cabo en la etapa anterior, en consonancia con su voluntad de ún icamente llevar a cabo una traducción, sin pretender crear u na obra histo riográfica nueva . Sin e m b a r g o , é l también se permite algunas licenc ias creativas: además del prólogo 51 y los encabezamientos de cada u no de los tres libros , que, por supuesto , redacta ex novo , 51 E n é l , a d e m á s d e l l e v a r a c a b o l a m e n c i o n a d a d e d i c a t o r i a y c u m p l i r c o n a l g u n o s d e l o s tópico s característic os de estos espac ios en la tradición de los pró lo gos mediev ales, co mo la falta de cult ura de l a época y la importancia de los mecenas (Alvar 2010: 35 - 36; Conde 2012), Dece mbr io expl ic a su visi ón pragmá ti ca d e la Hi s tor ia como maest ra d e lo s hombres del presente , cuando af irma que el conocimiento de la hi stori a «né tanto l e pre sente opre ent ender a nui lice, ma le passate inante a li ochi riponendo, per noticia di m olti et illust ri exempli, quello etiandio ch’è a venire ne fa vedere » ( Pról. , 10). 75 introduce, respetando la estructura en tres libros, u na capitu lación q ue no estaba en la obra de Bruni 52 , con sus respectivas rúbricas que resumen el contenido de cada capítulo. Es llamativo el hecho de que, en una de estas rúbricas, la de I , XXXII , D ecembrio añada información sobre una de las fuentes no po libianas de Bruni: se trata de la breve ampliación que ya hemos mencionado que Bruni introdujo acerc a de los fastos en ho nor de Gayo D uilio despu és de su victoria naval. Decembrio, que, por lo demás, no parece sospechar que Bruni no estaba haciendo una traducción directa de Polibio, introduce en esta rúbrica un «di che Tulio fa mentione nel Catone Maiore» con el que pone de manifiesto que ha reconocido la fuente de Bruni ajena a Polibio: el Cato maior e o D e s enectute de Cicerón . Más allá de es to, la vulgarización decembriana resta fiel al texto de Bruni. Varios factores inciden, por tanto, en las posibi lidades que tenemos de conocer la intención de Decembrio y, sobre todo, si era consciente de estar t omando por traducción lo que había pretendido ser una obra original: partiendo de la base de que la traducción de la PG P fue un encargo del duque Filippo Maria Visconti, junt o con otra s trad ucciones de histor iadores c lásicos 53 , y sabiendo q u e , en los veinte años que mediaron entre las dos v ersiones, la PGP de Bruni se había difundido bastante y Polibio había ganado en popularidad, podemos imaginar que el mencionado encargo ducal hacía referenci a a Polibio, y no al commentarius de un florentino. Sin embargo, el acceso al arcadio estaba necesariamente mediatiza do por Bruni, ya que no tenemos constancia de la presencia del segundo manuscrito griego que llegó a Italia hasta 1455, cuando Perotti llevó a cabo su traducción en Roma. E l f o r m a t o b r u n i a n o d e l Commentar ius e r a e n s í mismo equívoco y su puesta en práctica en el caso del De primo bello punico dejaba desde luego mucho que desear como obra original por el altísimo porcentaje de texto directamente traducido únic amente de Polibio. Por otro lado, Bruni especifi caba en su prólogo, que Pier Candido sin duda leyó, que se había basado tanto en el arcadio como en otros autores, y el p ropio Decem brio identificó y explicitó que un fragmento procedía de Cicerón y no de Polibio , a pesar d e no tener a su disposición un ma nuscrito griego . Ya unos años an tes, entre 1435 y 52 A e s t e r e s p e c t o , h a y q u e d e s t a c a r q u e y a A l f o n s o d e C a r t agena, en una misiva fechada en el mis mo año de 143 8 en que Dece mbrio fi na li zaba su tr aducc ió n de la PGP , lo instab a a traba jar en la tan escolástica ordinatio y capitul ación de su traducción de la R e p ú b l i c a de Aristóteles para ganar en claridad (González Rolán et al. 2000: 389). Parece que en ese sent ido el lombardo siguió los consejos del burga lés. 53 En la menciona da carta al arzobis po de Milán, Francesc o Pizolp asso , que ha edita do Fubini (1966: 361 - 362), datada en septiembre de 1438, D ecembrio justifi cab a la falta de trabajos de mayo r t al la int elec tu al por est ar ocu pad o in ve rtendis la tinis libris in mate rnam lingua , man dato P rincipis mei . Entre ellos, m en cion a Polibi i De b el l o p uni co a me in matern um s ermonem redactu m esse . 76 1436, el lombardo se había valido de un modelo bruniano, el que le brindaba la Laudatio urbis florentinae , para componer su propio De laudibus Medio lanensium ur bis panegyricus , y parece claro que, en vista del lugar secundario que concede a Bruni en su prólogo, la traducción de Decembrio de la PGP respondió más a un intento de aprovechar el pico de popularidad que Bruni había creado en torno a Polibio , cumpliendo además con el encargo de su duque, que al de homenajear al aretino, cuya amistad estaba ya en manifiesto declive y solo empeoraría a partir de entonces ( Z a c c a r i a 1 9 6 7 : 527). Concl uyo de toda esta informaci ón, por tanto, que, si bien probablemente Pier Candido tuvo una cierta consapevolez za de estar v ulnerando la intención autorial de Bruni al componer su De primo bello punico , no consideró conveniente otorgarle mayor crédito al aretino. Seguramente por esas fechas ya se había difundido el texto bruniano como traducción de Polibio y, si el interés del duque se centraba en el arcadio, Decembrio había de pre sentar su obra como una traducción suya, aunq ue fu era m ediada; seguramente , de hab er tenido acceso a un manuscrito habría traduc ido directamente del griego. A diferencia de la vulgarización florentina, y m u y v e r o s í m i l m e n t e a c a u s a de la popularidad de esta, la versión decembriana conoció un éxito muy limitado: son escasísimas las noticias de su existencia y sol o dos testimonios han sobrevivido. De ellos, el que viajó a Castilla y el que se quedó en Ital ia, y de los dos que conservan la traducción castellana anónima que se realizó a partir de uno de ellos, me ocupo en § I .4. 3.4 . A modo de conclusión: m udanzas del texto de la PGP No puede c o n c lu i r es t e e p í gr a fe s o br e la h i st o r ia d el t ex t o de l a PGP sin r e cuperar y sintetizar las principales transformaciones que ha sufrido l a o b r a a l o l a r g o d e sus sucesivas copias y traducciones . E n la Tabla 1 i n d i v i d u a l i z o y e n u m e r o l o s elementos constitutivos del texto en su diacronía, siguiendo el orden de capítulos que presentan en la versión de Decembrio y en su traducción castellana, e indico en qué etapas de la obra aparecen o n o estas sec uencias , marcan do además con un asterisco volado aquellas fases en las que el episodio presenta irregularidades en su distribución o pres encia en los diferentes testimonios . N.º Conte nido Capít ulos Polibi o Bruni Dece mbri o Anónimo castellano 1 Prólogo Prólogo — — √ √ * 77 2 Ante cede nte s de la guerra I , I - XIX √ √ √ √ 3 Desc ri pc ió n d e la i s la de Sici lia y los pueblos que la habitar on I , XX - XXIII — √ √ √ 4 Primera Guer ra Púnic a (1.ª pa rte) I , XXIV - XLVII √ √ √ √ 5 Hono re s co nce di do s a Gayo Dui l io I , XXX II — √ √ * √ * 6 Caza de la serpient e I , XLVI , 2 — √ √ √ 7 Trat ados de pa z e ntr e Roma y Ca rt ago previos al e stall ido de la guerra I , XLVI II - LI √ √ * √ * √ * 8 Primera Guer ra Púnic a (2.ª pa rte) II , I - XXXI √ √ √ √ 9 Guer ra d e lo s Mer ce na r i os III , I - XIII √ √ √ √ 10 Presenci a de Amíl car Barca en Hispani a — √ — — — 11 Guer ra I lí r ic a III , XIV √ √ * √ * √ * 12 Ante cede nte s de la g uerra de Roma contra los ga los cisa lpinos III , XV - XV III √ √ * √ * √ * 13 Guer ra d e Roma contra los gal os cisalpinos III , XIX - XXIII √ √ * √ * √ * Tabl a 1 . Compa rat iv a del c ont en ido d e la PGP en sus etapas sucesivas Así, e n l o q u e r e s p e c t a a l p r i m e r l i b r o d e l a PGP , e l p r ó l o g o ( 1 ) , no aparece ni en Polibio ni en Bruni por ser el nuestro un prólogo original de Decem brio, aunque, por supuesto, ambos t ienen sus propios prólogos respectivos. El asterisco e n l a última fase castellana indica que, como veremos más adelante, este prólogo decembriano traducido solo se conserva en uno de los dos testimonios castellanos, M ; (2) y (4) narran la primera mitad d e la Primera Guerra Púnica de manera casi paralela desde Polibio hasta la traducción castellana, pero (3) es la adición que, como mencioné más arriba, Bruni inse rtó procedente , principalmente, d e Tucídides; (5) es la adición bruniana q u e D e c e m b r i o identifica c o m o p r o c e d e n t e 78 del Cato Maior de Senectute ciceroniano – lo que explica el asterisco en la columna de Decembrio – y ( 6 ) e s el ya mencionado episodio de la ley enda de la serpiente gigante que Bruni inserta procedente de otra fuente. Por su parte, (7), que aparece marcado con un asterisco , es el fragmento polibiano originalmente del libro tercero de las Historiæ q u e B r u n i d e s p l a z ó a l f i n a l d e s u p r i m e r l i b r o d e l o s Commentarii . El seg undo libro de la PGP transc urre con la segunda part e de la Primera Guerra Púnica (8 ) de manera prácticamente lineal desde el original griego; el tercer libro, por su parte, com prende la Guerra de los M ercenarios (9), ve (10 ) suprimido ya por Bruni, que lo consideraba un acontecimiento más relacionado con la Segunda Guerra Púnica , y (11) enormemente resum ido a unas pocas líneas también por parte de Bruni , de donde la indicación con un asterisco. También están marcados ( 1 2 ) , fragmento en el que Bruni combina el resumen de la fuente polibiana con algunos datos de Plutarco, y (13) , q ue también in corpora fragmentos plutarquianos . En resumen, las principales t ransformaciones del texto se producen, como es es perable, en la fase brunian a, en la que el texto se reorganiza y se refunde con fragmentos de o tros autores sin p erder la li nealidad del relato. Decembrio se limita a operar transformaciones paratextuales como el prólogo y la capitulac ión respetando el texto de Bru ni; afirma pensar estar ante una traducción directa de Polibio, aunque encuentra y hace notar que Bruni y a había in sertado una anécdota procedente de Cicerón. Por su parte, el traductor castellano, como vamos a ver a continuación, en el polo opuesto a Bruni, se mantiene extremadamente fiel al tex to de Decembrio hasta el punto de traducir el prólogo del lombardo y perma neciendo siempre en el anonimato. 4. T EXTOS Y TESTI MONIOS Tal y como están listados en la T abla 2 , dos son los manuscritos cuatrocentistas conservados que contienen el romanceamiento de la PG P de Decembrio, B y S , y otros tantos los que nos han transmitido su traducción castellana, M y O , a cuya descripción procedo a continuación. 79 L a PGP en ro ma nce Ubic aci ón Signatura Sigla Bibl iote ca Uni vers ita ria di Bolog na Ms. 28 40 B Italiano Bibl iote ca Nac ional de España Mss/10301 S Bibl iote ca Nac ional de España Mss /8 82 2 M Cast el lan o Bibl iote ca d e l a Univ ersi dad de Ovi edo M - 460 O Tabl a 2 . Rela ci ón de manu scr it os de l a PGP de interés p ara este estud io Qu iero d e s t a c a r a q u í q u e , a u n q u e l a e x i s t e n c i a d e e s t o s c u a t r o m a n u s c r i t o s n o era completamente descon ocida ni en Italia ni en España con an terioridad a la realización de est e estudio , na die antes, hasta donde conozco , había es tablecido la relación entre los cua tro testimo nios de manera global, sin o que se había dado noticia de cada uno de ellos de manera independiente o de relac iones parciales entre ellos: n o se hace ninguna referenci a a esta tradición textual ni al mismo hecho de que Decembrio tradujera esta ob ra al italiano, entre otras obras generales , en el r epertorio d e traductores y traducc iones de Alvar y Lucía Megías (2009) ni en el catálogo de traducciones an ónimas de Borsari (2016) ; tampoco figura, en el ámbito italiano, en el Corpus DiVo de vulgariz aci ones. N o encontramos tampoco ninguna alusión en trabajos m ás específicos como los de Alvar (1990), Seco (1990) y Lucía Megías ( 1997 y 1998 ). En cuanto a los códices individuales, veremos más en detalle el grado de conocimiento previo de cada uno de ellos en sus epígrafes respectivos, pero las re laciones entre ellos solo estaban parcialmente trazadas: entre los autores italianos solo Zaggia (199 3a) había trazado la relación entre B y S , m i e n t r a s q u e , a u n q u e e l c a t á l o g o d e l a Biblioteca Nacional (1995: 112 - 113) ya marca la relación de S con M , O ha permanecido ausente de la mayoría de r e f e r e n c i a s y s o l o s e h a b l a d e é l d e manera indirecta a través de comunicacion es p ersonales de Pedro Cátedra ( Gómez Moreno 1988: n. 20 ; Moll 1992 : 470). Materni (2012 : n. 1 4 ) e s l a primera, hasta donde sé, en mencionar la tradición completa en la Península ibérica con las signaturas exactas de todos los manuscritos e incluyendo la rama catalana, aunque queda fuera de su interés el vínculo con Italia a través de B . S olo M , y no O , f i g u r a e n l a b a s e d e d a t o s d i g i t a l d e t e x t o s i b é r i c o s d e PhiloBiblon <http://bancroft.berkeley. edu/philobiblon/> (cód. BETA manid 3096) y Jiménez San Cristóbal (2011), en el repertorio q ue aporta de los manuscritos relacionados con la obra de Bruni que circularon por Castilla y Aragón, tan solo 80 incluye una traducción en castellano, que supongo, aunque no da su ubicación, que es M . Se trata, manifiestamente , de una tradición m anuscrita poco conoc ida y descrita solo de manera parcial que , esbozada ya en González Gómez (2017), reconstituyo en esta investigación , y de la que m e p r o p o n g o a c o n t i n u a c i ó n esclarecer sus vías de transmisión y r e l a c i o nes interna s, comenzando con una reflexión sobre las particularidades de la labor ecdótica en el trabajo con traducciones mediev ales. 4.1. Ecdótica de la traducción Como ya he indic ado an teriormente, uno de los principales objetivos de esta tesis doctoral es editar y estudiar el texto correspondiente a la Primera Guerra Púnica, la consiguiente rebelión de pueblos n orteafricanos contra Cartago y l a s posteriores guerras entre Roma y l o s g a l o s c i s a l p i n o s t a l y c o m o n o s h a l l e g a d o despué s del largo devenir textual que lo condujo hasta la vulgarización de Pier Candido Decembr io y su trad ucción al caste llano. C omo h emos v isto, el número de autores/traductores implicados en este proceso se eleva, al menos, a cuatro, y el nú mero de copis tas e s, aunque reducido en la última secu encia, incalculable para las etapas an teriores . Todo ello nos ubica en un es cenario en el que la identificación del texto co mo presupuesto teórico y de su autoría resultan difíciles ; más que const ituir un caso excepciona l, creo que el complejo proceso de t ransmisión textual que he descrito en las páginas anteriores ilustra la realidad más habitual de la transmisión de los textos medievales de manera si cabe más cristalina que buena parte de las obras del mismo período, cu ya autoría menos problemática puede en un momento dado camuflar tales vicisitudes. Dado el interés específico de esta investigac ión por el momento concreto en que la traducción cuatrocentista del italiano al castellano tu vo lugar dentro de la más amplia t radición textual de la obra, que ya había experimentado notables avatares, me veo abocado aquí a reflexionar sobre la entidad e identid ad de este texto y sob re su autoría en los tér minos que proponen autores como Leonardi (2014) , ya que no deseo remontarme al texto idealizado del autor , co mo haría la filología lachmann iana tradici onal. Sin embargo, tampoco me basta con ceñirme al análisis de la recepción del te xto un momento singular – cristalizado en el estud io autónom o de cada testimonio – s i n t o m a r e n consideración su historia, ya que este proceder , especialmente en u n estud io con trastivo e n t r e u n t e x t o 81 traducido y su modelo c o m o e l q u e p r e t e n d o l l e v a r a t é r m i n o a q u í, e x i g e l a correcta individuación de las lecciones más próximas al original. Así, coincido con Sánchez - Prieto cuando afirma que «La constatación de [la] insuficiencia del modelo de la “transmisi ón” para entender la histor ia textua l de no pocas obras de antaño no es una excusa para prescindi r del examen detall ado de los testimonios y para ob viar las relaci ones entre ellos , y menos aún m erma la validez del método reconstr uctivo del texto del autor. Pero sí obliga al editor a preguntarse dónde pondrá el foco par a llevar a cabo su tarea y cuál será el alcance y lí mite de est a» (Sánc hez - Prieto 20 07: 224) . En la línea de trazar ese alcance y esos límites, es importante señalar aquí qu e en esta investigación parto de la base de que trabajo con una obra historiográfica escrita por Polibio que h a sufrido notab les mu taciones a lo largo de una compleja transmisión. La en tidad del texto, por un lado, n o nos permite hablar de obras y autores diferentes en cada uno de los trasvases de lengua ni en ninguno de ellos en particular – pese a que, como hemos visto más arriba, la intención original de Bruni fue la factu ra de una obra ind ependiente de la de Polib io– , pero resulta evidente que difícilmente po demos seguir considerando a Polibio au tor de la obra despué s de la versión latina bruniana y s us fases sucesivas. Prefiero considerar, por tanto, que nos encontr amos ante una autoría coral y m óvil cuyo peso principal se va desplazando hacia un nuevo actor en cada nueva traducción, pero que n o borra la huella de los anteriores 54 . Trasladado a los términos de la teoría de la enunciación, trabajo con un enunciado dist into e n c a d a n u e v a f a s e – la griega, la latina, la italiana y la castellana – e n e l q u e , c a d a v e z , a d e m á s d e l a v o z de su locut or, resuenan las voces de los emis ores precedentes. Así las cosas, comparto con Inés Fernández - Ordóñez la afirmación de que «la val oración del carácter “abierto” del texto en la Edad Media suele acompañarse actualmente del reconocimiento de que copistas y refundidores se comportan como “coautores” de los textos» (Ferná ndez - Ordóñez 2014: 49), añado a e s t a l i s t a d e “ c o a u t o r e s ” a l o s v u l garizador es y traductores, y creo , de hecho, que la ecdótica de las traducciones medievales constituye el campo idóneo para aplicar en teoría y en práctica una filología de corte neolachmanniano que supere la «falsa disyuntiva» (Fernández - Ordóñez 2014: 45) entre la 54 En este sentido, ya ha si do planteado para las traducciones medieval es por D'agostino (2001) y Oct avi o de Tol edo (2 017 a) el buen aprov ec hami ento que ofre ce el cruc e entr e dos pare s de correlaciones: por un lado, el que opone traducción vertical (latí n > v ulgar) y traducc ión horizont al (griego > latí n o romance > romance), de Folena (1973); por otr o, el que distingu e una tradici ón manuscrita quiescent e de una activa, de Varvaro (1970). En general, las traduc ciones ve rticales se com porta n en su trasm isión co mo trad ic iones qui esce ntes , mient ras que las traducci on es hori zontales se transmite n de manera más activa. 82 reconstrucción del texto autorial y la comprens ión de su recepción materializada en cada testimonio individual , a l v e r s e p u e s t o e n d u d a m á s q u e e n n i n g ú n o t r o caso el concepto de autor ; precisamente, como indica C astillo (2003: 51), «de la representación que se tiene del autor d epende en buena medida el concepto de original, el cual es el determinante del método de edición adoptado», autor sobre el que los editores actuales proy ectan «u na imagen que no se ajusta a la realidad literaria de la época». De hecho, en palabras de Alvar ( 2010: 27 ) , «los límites entre traductor ( translator en latín medieval) y autor ( poeta ) se van difuminando, pues, al fin y al cabo, el trabajo de ambos es muy s im ilar en la con cepción med ieval», afirmación que com parto y a la q ue añado q u e , d e s d e u n p u n t o d e vista lingüístico, todo cambio de código ha de implicar necesariamente una reelaboración lingüística y textual que, incluso en la traducción más fiel, sitúa al traductor en una posición más elevada de una imagina ria escala en la que se midiera como propiedad cuantifica ble la autoría de un texto. En el mismo sentido, Morrás (2002: 208) considera el ámbito de la traducción en la Edad Media «la piedra angular sob re la que s e forjab a el estilo y las formas para la creación literaria, de manera que los modos de traducción y los de creación convivían sin solución de continuidad», incidiendo en el relevante papel que tiene la reelaboración lingüístic a que es requisito para la traducción en este vaivén entre el autor y el copista que experimenta la figura del traductor. Un concepto de autoría borroso, en consecuencia, implica una reconsideración en cadena de otros conceptos, principalmente los de «arquetipo» y « texto or igin al», que abordaré más adelante. Desde un punto de vista ecdótico, probableme nte el rasgo más característico d e l a e d ic i ó n q u e aq u í em p re n d o s e a el h e ch o de q u e c uento c o n l o que crítica ha venido denominando, aplicado a las traducciones medievales, el modelo subyacente 55 . Consid er o que supone una di ferencia cualitativa con resp ecto a la mayoría de ediciones y estudios de este e l disponer , sin mediar reconstru cción alguna, del códice subyacente a la traducción castellana – cuya autenticidad justifico e n § I .4.4.2 – , lo que ubica este trabajo en la línea enu nciada por Sánchez - Prieto para las traducciones medievales cuando afirma que «[l]a 55 R o m e r o C a m b r ó n ( 2 0 1 1 : 1 0 5 ) h a d e d i c a d o u n t r a b a j o a l a p r o b l e m á t i c a d e l a e c d ó t i c a aplicada a la traducción en el que define el concepto de mo delo su byacente com o el ma nuscrito y el texto en el contenido que sirvieron de base a la traducción. An tes que ella, numerosos autores han destacado la relevancia de manejar este concepto en la edición de traducciones medi eval es y en su estu dio (Sá nchez - Pri eto 1989; M orrás 2002a; Enrique - Ari as 2004; Fradeja s 2010). A lmeida (2004: XIX ), que c ons agra buen a p arte d e su tesis doct oral a la rec ons trucc ión del modelo subyacente de la traducción de la Quinta Parte de la Gener al Est oria , consid era «irrenunciable» la ide nt ifi cación «del texto l atino concr eto d el q ue dispusi eron l os traduct ores». 83 metodologí a neolachman niana combina da con el recurso al modelo subyace nte en el caso de traducciones d a unos resultados óptimos» (2006: 154) . 4.2 . El texto de Decembrio y sus testim onios El texto que transmiten los tes timonios B y S f u e terminado , como ya se ha d icho, por Pier Candido Decembrio a mediados de 143 8 y t raduc e el De primo bello punico de Leonardo Bruni, unos 20 años anterior , por encargo del du que Filippo Maria Visconti . La traducción fue efectuada, sin ninguna duda, en Milán, lugar de trabajo de Decembrio por esas fechas, y fue dedicada a Giaccomo d'Abbiate, dignatario de la corte viscontea. Como ya anuncié en la introducción general de esta tesis, no es en absoluto tarea sencilla determinar el glotónimo a em plear a la hora de caracterizar de la manera más cercerta posible la lengua en la que está escrita esta vulgarización, más allá del genér ico volgare . He decidido emplear siempre la voz italiano , siendo consciente de sus inconvenientes, conve ncido, como argumento a continuación, de que cualquier otra opción falsearía más la realidad lingüística de este texto. La compleja cue stión de la identificación de las variedades romances escritas en territorio italiano en fechas anteriores al siglo XVI , en el que y a s e acepta que existe en casi todo el territorio italiano un a «cons apevolezza che ormai c’è una lingua lette raria comune valida per tuta l’Italia» (M igliorini (1960: 337), no está aún com pletamente resu e lta y , más allá de enumerar cierto s rasgos dialectales que emergen en la escritura, resulta complicado en no pocos casos determinar la lengua en la que están e sc ritos los textos m á s l i t e r a r i o s . E n un espacio v a r i a c i o n a l c o m o e l i t a l o r r o m a n c e , e n e l q u e l a n o r m a l i n g ü í s t i c a d e l a escritura no latina emanó desde el Trescientos de la obra literaria de los llamados Tre Corone , Dante, Petrarc a y Boccacio ( M i g l i o r i n i 1 9 60: 210 - 214) , a diferencia del espacio ibérico, donde la norma lingüística emana desde muy temprano de las diferentes cancillerías lo cales – la redacción de documentos en romance en las cancillerías italianas es bastante más tard ía; en Milán, p or ejemplo, s e data en 1426 la introducción del romance en la c anci lle r ía visco ntea (Vitale 1953: 16) – , el modelo lingüístico toscano tutela en todo momento la configur ación de las normas re gionales, tanto en la lengua administrativa como en la lit eraria. A s í , m ás allá de textos privados o de escribientes de baja formación, que muestran sin ambages rasgos de diatopías claramente divergentes de la toscana, el estud io de 84 los textos literarios r o m a n c e s n o t o s c a n o s e n t r e l o s s i g l o s XVI y X V ha consistido generalmente en la valoraci ón del peso r elativo de los ele mentos tosca nizantes frente a los más localistas. En este sentido, las posiciones basculan entre las opiniones clásicas de Kristeller (1950), que ve «un incremento notevole della prosa volgare nei vari dialetti locali» – y, en e l caso del Milán visconteo, ejemplifica esta pro sa d i a l e c t a l c o n l a s v u l g a r i z a c i o n e s d e D e c e m b r i o – y l a d e Migliorini (1960: 270), que afirma que buena parte de los prosistas no toscanos, concretamente los septentrionales, «si adeguano ai modelli riconosciuti» , esto es, de base toscana 56 . Para el caso concreto del Milán del Cuatrocientos, el trabajo también clásico de Vitale (1953 : 87 - 98 ) documenta , al m enos en lo tocante a la lengua cancilleresca, un decidido avance de fenómenos toscanizant es conjugados con otros tantos que marcan un distanciamento con este m odelo, aunque no parece resolver de manera definitiva la duda de «se essi intendevano semplicemente adoperare i loro dialetti local i o se te ntarono, e fino che punto, di modificare tali dialetti sotto l’influsso del modelo toscano» que ya se había planteado Kristeller (1950: 1 51). Estud ios más recientes confirman esta tensión entre la emergencia de fenómenos autóctonos manteniendo una base lingüística toscana p ara la lengua cancilleresca (Domokos 2014), tensión que también ha encontrado Brown (2012, 2013 y 2015) en varios estudios sobre la lengua de mercaderes milaneses del Trescientos y Cuatrocientos en sus ca rtas comerciales. De especial interés para este trabajo es el estudio de la leng ua de una serie de escritos autógrafos d e l propio Pier Candido Decembrio que ha llevado a término Ponzù (2014), el únic o al que he tenido acceso que se in teresa por el lombardo desde una perspectiva lingüística: concluye que D ecembrio de hecho creó « ex novo una lingua letter aria, fondata su una base lingui stica locale ma allo stesso tempo debitrice del modelo apicale, tutto toscano, delle “Tre Corone”» (Ponzù 2014: 273), en línea con los usos cancillerescos del Milán de su tie mpo, lo que no resulta so rprendente teniendo en cuenta que buena parte de la documentación emitida en esta institución sería facturada de su puño y letra. En línea con estos trabajos y sin pretender realizar aquí una descripción detallada del grado de toscanización de la lengua d e la versión decembriana de la PGP , consta to sin demasiada dificultad cóm o en los fen ómenos fonéticos m ás 56 Esto s dos autores también dis entí an en su percepci ón de la situaci ón genera l de la prosa roman ce dura nte el siglo XV , q ue tie ne p ara Kristelle r (19 50) solució n d e co ntinu idad co n el desarrol lo experimentado en el Trescientos , mientras que supone para M iglior ini (1960) una profunda cr isis debido a la prelaci ón de l a esc ritura en l atín. 85 salientes que han señal ado los autores antes citados de esta pugna entre l o vernáculo y lo toscaniza nte ambas tendencias se muestran con desigual peso : • El diptongo de tipo toscano ( ĕ > ei y ŏ > uo ) prácticamente ausente de la documentación autógrafa de Decembrio, aparece en los testimonios italianos de la PGP con bastante fre cuencia, siempre alternando con su ausencia: así, tenemos inseme (70 c a s o s ) p e r o piede (32)/ pede ( 1 ) ; loco (65) , fora (5) y po (4) , pero puote (3) , suoi (80) y fuor/fu ri/fuora (16) . • La alternancia entre - ar - (lombardo) y - er - (toscano) en las form as del condicional y del futuro de los verbos en - are nos da solo dos ejemplos opues tos : cessarò ( Pról ., 1) frente a bisognerebe ( II , XX X , 10). • La a p a r i c i ó n d e l a anafonía – anafonesi – toscana e s m e n o s h a b i t u a l q u e s u ausencia, pero aparece representada con cierta frecuencia: conseglio (20) , sin anafonía , pero consiglio (5) ; megliore (3), pero migliore (2); agionti (22) , pero agiunti (1). Solo encontramos longo (1 1) , sin anafonía . • No he encontrado ningún caso de met afonía del tip o de quisto , quillo o misi , uno de los rasgos asociados a la variedad lombarda (Vitale 1953: 371). • Sí e s septentrional , e n c a m b i o , el sufijo - aro en granaro (2) en lugar d el toscano granaio . • También es sept entrional la raíz ser - e n l a s f o r m a s v e r b a l e s d e f u t u r o y condicional de essere : encon tramos serà ( 7 ) , serano ( 3 ) y serebe ( 4 ) e n l u g a r d e las formas tosca nas sarà , saranno y sarebbe , que no figuran en la PGP . Evidentemente, no paso por alto el hecho de que todos estos rasgos fonéticos y morfológi cos son altamente sensible s a la transformación en los procesos de copia, por lo que no doy más que un valor rel ativo a esta pequeña muestra, pero considero justificada , después del cotejo de los estud ios previos con mi propia observación del texto de la PGP , m i d e c i s i ó n d e n o h ab l ar d e lombardo ni de toscano para definir la lengua en la que está escrito el texto qu e transmiten B y S . A p e s a r del anacronismo que constituye hablar para estas fechas de italiano – y dando por hecho que esta variedad está lej os de identificarse con la lengua que, progresivamente, a partir del Quinientos se afianzará como lengua literaria común a todas las regiones – , considero que este término acerca más la lengua de BS a la realida d sincrética y supradialectal que verdaderamente representa. 86 4.2.1. Ms. 2840 de la Biblioteca Universitaria di Bologna ( B ) Este testimonio, que denomino B por encontrarse en la Biblioteca de la Universida d de Bolonia, es un códice en pe rgamino en fo rmat o de octavo (15 x 11 cm), lo que lo d i f e r e n c i a d e l o s o t r o s t r e s t e s t i m o n i o s , q u e t i e n e n f o r m a t o d e cuar to. El texto está esc rito en u n a littera textualis con rasgos de la escritura humanística introducidos ya por Salutati ( cfr. Torrens Álvarez 1995 y De Robertis 2003) con las rúbricas de los capítulos en tinta roja y las letras capitales de inicio de cada uno de l os tres libros profusamente decoradas. La primera y única referencia mo d e r na que tenemos de e s t e ma n u s c r i t o s e la debemos a Zaggia (1993a : 336 y s s . ), y a él debemos también su identificación como testimonio de la vulgarizaci ón decembriana, ya que la caóti ca encuadernación del códice había escondido la referencia a Decembrio 57 y h a b í a provocado que fuera catalogado con un simple «Polibio. Della p rima guerra Punica» (Frati 1909 - 1923: s.n. 1531 (2840)) . Imagen 1. Hoja de guarda y h 1r de B 57 Aunque el có dic e est á co mple to y en excel en te es ta do de co nser vac ión , el orde n de lo s cuadern illos ha sido fuerte men te alterad o, c om enz and o e l có dice co n la rú brica d el p rim er libro ( Imagen 1 ) en luga r de com en zar con el p rólo go y la tabla de capít ulos, que se encu entra n a pa rtir de la h 37r . E n la rú brica del prim er lib ro no s e h ace referenc ia e x plícit a a Decembrio ni a Bruni, ya que es to se expli ca en el pról ogo, l o que pro vocó que f uera catal ogado como una traduc ción a nón ima d e Polib io. 87 En la hoja de guarda ( Imagen 1 ) contiene una nota manuscrita de propiedad 58 que lo identifica como perteneciente a Gio vanni Grisostomo Trombelli (16 97 - 1784), canónigo, bibliotecario y precoz paleógrafo boloñés 59 . Debió de donarlo a su muerte a la iglesia del Salvador de Bolonia, ya que, después, l a fecha más antigua en la que hay noticia de este códice es 1796 , momen to en que el bibliotec ario Andrea Caronti lo incluyó en su Catalogo dei codici del convento di S. Salvatore bajo e l título Polibi o Dela P.ª Guerra Punica , numerado como 284 ( Imagen 2 ). Es te antiguo catálogo está escrito e n u n m a n u s c r i t o q u e s e c o n s e r v a e n l a p r o p i a B i b l i o t e c a Universitaria di Bologna bajo la signatura Ms. 4122 , y su importancia radica en que fue el que, en 1796, utilizaron los comisarios napoleónicos que requisaron y enviaron a París bienes culturales de diversas instituciones boloñesas 60 p a ra l l e v ar el registro de los códices que enviab an a la Bibliothèque Natio nale de París y los que dejaban en Bolonia (Bacchi y Miani 1998: 398 y ss.) ; l a cruz que se ve en el margen derec ho de la hoja indica que este lib ro estuvo entre los que viajaron a París, lo que explica también el sello rojo de esta biblioteca que se ve en la h 1r del códice ( Imagen 1 ). La m ayoría de estos libros regresó a Bo l o n i a t r a s l a c a íd a d e Napole ón en 1815, y ent re ellos volvió B ya a la ins titución universitaria. Imagen 2. Regis tro del ms. 2840 e n el catálogo de 1796 del ms.412 2 58 El t exto de la nota es emit senis iuliis quadraginta d. Joannes Chrysostom us Trombelli. 59 P u b l i c ó e n 1 7 5 6 s u Arte d i c onosce re l’e tà d e’ codi ci lati ni e i tali ani , manu al och ocentis ta de paleograf ía y codi cología. 60 E n u n a h o j a a n e j a a e s t e m a n u s c r i t o r e d a c t a n u n c e r t i f i c a d o d e h a b e r c u m p l i d o c o n s u l a b o r identific ándo se c omo Nous Commiss aire s du Gouver nement fran çais à la recherche des obje ts des sciences et arts dans l es pays conquis par les armes de l a Republique . 88 E n la h 36r e l explicit y c o l o f ó n 61 e x p l i c a q u e s u e l a b o r a c i ó n h a e s t a d o a c a r g o d e Bartolomeus Blanchini, copista milanés identificado también por Zaggia (1995: 40), y que la obra fue concluida en noviembre de 1438 en Milán. «Resta il dubio se il novembre 1438 indichi la data di composizio ne dell’opera oppure quel la della trascrizione » (Zaggia 1993 a : 336 n. 24 6), pero parece más verosím il pen sar que se trata de la fecha de la copia, ya que el propio Decembrio daba por terminada su traducción en septiembre de aquel año en la mencionada carta a l arzobispo Franceso Pizolpasso (Zaggia 1993 a : 332). Llama la atención el sello de gran form ato con una a que ocupa el margen inferior de la h 1r ( Im agen 1 ): a todas luces parece ser la m arca personal del destinatario del códice, para quien el pequeño formato del libro, la riqueza de las iniciales miniadas y el cuidado de la encuadern ación ya invitab an a Zaggia (1993 a : 337) a pensar en «una destinazione privata d’impo rtanza». S e p u e d e hipotetizar que esta enorme a e n u n l i b r o d e c a r a c t e r í s t i c a s t a n l u j o sas podría estar por Abbiate y ser por tanto este el ejemplar elaborado para el dedicatario de la traducción. Sin embargo , r esulta t a m b i é n t e n t a d o r p e n s a r e n Ávalos e ide ntificar, por tanto, a Íñigo Dával os 62 – de quien daremos más detalles e n el epígrafe si guiente – , que sí sabemos que fue el propietario de S . Si, como sostiene Soler ( 2017 : 151 ) y veremos a continuación, S fu e un re gal o a su homónimo Íñigo López de Mendoza, futuro m arqués de Santillana, por parte de Dá valos e n 1 4 4 0 debido a que, c o m o m e h a s u g e r i d o e l p r o p i o a u t o r d e e s e e s t u d i o , e s t e y a s e encontraba en p oses ió n de u n ejemplar de ma yor val or, B podría ser el testimonio más lujoso e s p e c i a l m e n t e c o n f e c c i o n a d o p a r a é l q u e m a n t u v o e n s u p o d e r . Esta hipótesis s e v e r e f o r z a d a p o r l a m uy plausible convivencia material de ambos códices que analizo en profundidad en § I .4.4.1.1 , pero pierde solidez al comprobar que, en otros códices de la época e l a b o r a d o s p a r a e l m i s m o D á valos, su sello personal es bien distinto (Zaggia 1995: 18) . En la h 36v ( Imagen 3 ) , en cuyo recto finaliza el colofón, s e encuentra es crito en letra diferente de la del cuerpo del texto, pero qu e puede datarse todavía en el siglo XV el siguiente poemita en latín: 61 El texto exacto es Al nome de dio dinis seno li tre libri de Polibi o hist óri co grec o de la prima guerra daffri ca, traducti de lingua grecha in latina da Leonardo A rretino, e poi de latina trans cripti in m aterna lingua fidelissima m en te. da. P. Can dido. MCCCC º XXXVIII de Nouem bre i n ante la luce. a. M ilano. / Deo laus & gloria p er i n finita sec u l or a. / Bart holomeus Bla nchi nj scrip sit. 62 La segment ació n d e e s t e ap e l l i d o e s a mb i gu a y s u s p o s i b li d a de s o rt o g r á f i c as s o n m ú l t i pl e s . En español ho y se h a consolidado Dáva lo s o de Dávalos , p ero en italia no se sigue pa rtiend o com o d’Avalos . 89 Sic tua cesareos sup ere t fortun a n epote s / E qua phillippeo sit tua fama duci / Deprecor ausonios summas redemitus honores / Astr iferos q ue pe tat s erior umbra pollos . Zaggia (1993 a : 339) lo ha identificado como una com posición del propio Decembrio que recogió v e i n t e a ñ o s m á s t a r d e e n u n a c o l e c c i ó n d e p o emas dedicados a Filippo Maria Visconti , mejorado con algunas correccion es 63 . Este autor interpreta que se trata de unos versos laud atorios para el duque en el contexto de la paz entre Milán y Florencia , conseguida en la primavera de 1438, que era especialm ente ventajosa para el duc ado y suponía uno de los momentos cumbre e n l a a m b i c i ó n h e g e m ónica d e l V i s c o n t i . Identifica para ello a César como el Philipeus dux que menciona Decembrio en tanto que vencedor moral de la Batalla de Filipos, aunque ad mite que la fórmula no está atestiguada (Zaggia 1993a : n. 260), y sugiere también la pos ibilidad de que se refiera a Alejandro Magno, hijo de Filipo II de Macedonia ; v olveré sobre esta cuestión y s o b r e o t r a posible interpretación del poemita, que, en línea con la refl exión anterior, propongo que podría estar dedi cado a Dávalos, en el siguiente e pígrafe . Imagen 3. Poem a en h 36v 4.2 .2. Mss/10301 de la Biblioteca N acional de España ( S ) El testimonio que he denominado S llegó a su ubicación actual en 1886, cuando la Biblioteca Nacional adquirió los fondos de Osuna e Infantado, entre los que llegaron los volúmenes de la antigua biblioteca del Ma rqués de Santillana (Schiff 1970: 37; Martín Abad 1995: 32), motivo por el que he escogid o esta sigla. Se trata de un códice d e 27 x 20 cm compuesto por ochenta y ocho bifolios de pergamino, encuadernados en once cuaterniones, el primero de los 63 Cor regirá philipeo por phill ipeo , redimitus po r redemitu s y polos por pol los . 90 cuales contiene el prólogo y el índice de los capítulos; este índice ha de haber sido elaborado con posterioridad al m omento de escritura d e l r e s t o d e l c ó d i c e , d e bi d o a razones ecdóticas ( cfr. § I.4.4.1) y a que entre el final de este índice y el comienzo de la obra quedan tres páginas en blanco. Casi todos los cuadernos tienen, en el ángulo inferior derecho del vuelto de su última página, un reclamo de la primera palabra del siguiente, escrito en vertical y en tinta roja. En el centro del margen superior de cada página aparece escrito, en núm eros romanos y tinta roja, el libro ( I , I I o III ) al que pertenece. Algunas hojas tienen un registro d e foliación en el ángulo superior derecho de su recto co n núm eros arábigos y tinta roja. El texto, escrito en got ica textualis humanística , está dispuesto a una columna y en torno a veintiséis líneas por página; las cajas de escritura están pautadas. Se emplea tinta roja en las rúbricas y las letras capitulares están decoradas con tinta azul y roja; las capitulares iniciales de cada uno de los tres libros, de mayor cuerpo que las demás, incorpo ran dorado al relleno d e la letra. Imagen 4 . H oja de g uarda y h 1r de S 91 En la hoja de guarda inicial ( Imagen 4 ) leemos con claridad 64 q u e e l c ó d i c e perteneció a Íñigo Dá valos ( 1 4 1 4 - 1484) , de quien se impone ahora hacer algunas precisiones biográficas 65 dado su papel protagonista en la llegada de la PGP a Castilla: n ació probablemente e n Toledo, en el seno del i m p o r t a n t e l i n a j e d e l o s Dávalos, de posible origen navarro , y e r a h i j o d e Ruy López Dávalos , condestable de Castilla desde 1400 . Su padre cayó en desgracia en 1422 por su cercanía al infante Enrique de Aragón , y fue sustuido en el cargo de condestable por Álvaro de Luna , tras lo que se vio obligado a marcharse a Valencia amparado por Alfonso V de Aragón, en cuya corte creció a par tir de entonces el joven Íñigo. En 1432, muerto ya el p adre, acompañó al mon arca a la c onquista de Nápoles; f ue hecho prisionero junto a su rey en 1435 tras la derrota sufrida por el aragonés frente a la isla de Ponza y entregado al duque milanés Filippo M aria Visconti, bajo cuya custo dia debió permanecer hasta 1440, fecha en la que regresó al servicio del rey aragonés y, aunque siguió en contacto con la corte milanesa y emprendió numerosos viajes, vivió el resto de su vida asentado principalmente en Nápole s, en la corte que Alfonso estableció después de su entrada triunfal de 1443 , donde ejerció como gran cam arlengo del rein o de Nápoles desde 1449 y reunió una nutrida biblioteca ( Sabbadini 1967: 195) . E l período que nos interesa aquí, los cinco años ( 1 4 3 5 -1 440) q u e pasó e n Milán como rehén, n o s r e c u e r d a a l c a u t i v e r i o d e P o l i b i o e n R o m a p o r l o provechoso que resultó para el propio cautivo: Íñigo, con la v enia del rey Alfonso, pasó al servicio del Visconti como camarero ducal y llegó a convertirse en una figur a m u y r e l e v a n t e e n e l a m b i e n t e c u l t u r a l d e l M i l á n v i s c o n t e o , hecho que registra Vespasiano da Bisticci, que le dedica una entrada como Conte camarlingo en sus Vite (Mai 1859: 397 - 398). Entre sus mejor documentadas amistades con hum anistas durante el perí odo milanés está la que lo unió a Pier Candido Decembrio, que se prolongó 64 El tex to exacto de la no ta es Iste liber est P o lib i us aut o r grec o s & est mei domini Yn ic i de Davalos . 65 Se trata de una figura todavía mal documentada que ha recibido una atención por parte de la crítica moderna inversamente proporcional a la rel evancia del papel q ue desem peñó en la trasm isión del h uman ismo italia no de la primera m itad de l C uatrocie ntos entre lo s p rincipales focos irradiado res italiano s y A ragón y Castilla. E ntre q uienes s e han ocupad o de s u figura, lo ha hecho de m aner a monográfi ca, centrándose en su etapa napolitana, Colapietra (1988), y, com o parte de estudi os sobre la cultura cuatrocentist a, C roce (1917: 35 y ss. ), Zaggia (1993a: 180 - 182; 1993c: 14; 1995: 19 - 20), Di Camillo (2010: 31 - 32), Pon zù ( 2012 - 2013), Schadee (2015) y Sol er (2017: 148 - 154). S u f i g u r a h a s i d o n o t o r i a m e n t e r e c u p e r a d a m u y r e c i e n t e m e n t e e n E s p a ñ a p o r haber sido firmemente propuesto por Soler ( 2017) como la identidad detrás del anónimo aut or de Cur ial y Güel fa , obra cu mbre d e las letras mediev ales en c atalán. 92 después de que Íñigo ya estuviera instalado en Nápoles 66 . De Dávalos afirmó el lombardo en su Vita di Filippo Maria Visconti q u e , c u a n d o l l e g ó a M i l á n p o r primera vez, era un joven qu e «faceva spicco per qualità morali e talento non comune» (Bartolini 1983: 118) y l o a g a s a j ó c o n d i v e r s o s h o n o r e s e n s u s o b r a s : e n 1438 le dedicó la segunda parte – la primer a había estado dedicada al propio duque – de su vulgarización del Corpus Caesarianum ; además, se sabe que pro veyó a Dávalos con , al men os, sendas copias personalizadas de su vulgarización de la Historia Alexandri Mag ni de Qui nto Cu rcio y de su versión de la República de Platón, prebenda esta última que lo situaba al nivel de figuras como el duque de Gloucester y Alfons o de Carta gena (Zaggia 1993 c : 13) 67 . Retomando la línea argumenta l sobre el poemita de Decembrio que encontrábamos en B , nos interesan aquí especial mente dos de los tres prólogos que i ntercaló entre las obras vulgarizadas del Corpus Caesarianum , cuya segunda parte había dedicado a D á v a l o s 68 : tras el primer prólogo , d i r i g i d o y d e d i c a d o a l duque, en el segundo , en el q ue ya se dirige a Íñ igo, el lombardo e m p r e n d e u n a reflexión historiográfica en la que trata de argumentar que «l’unica via attraverso cui l’uomo può contrastare l’azione di quella forza oscura e inesorabile che è la fortuna è rappresentata dalla conoscenza storica» (Ponzù 2012 - 2013: 109), re cuperando el ideal polibiano de la historia pragmática. Esta reflexión le sirve como clave interpretativa del tercer prólogo, en el que también se dirige a Íñ igo y pone en marcha un elaborado ejercicio retórico de equiparación entre César y Ruy López Dával os, el padre del dedicatario, cuya historia personal solo pudo conocer en tal nivel de detalle a través del relato del propio Íñigo (Ponzù 1012 - 2013: 111 - 115). L a d a t a c i ó n d e l p r i m e r p rólogo , dirigido al du que, unid a a l a vulgarización d e la primera parte del Corpus caesarianum , es indudablemen te 1438; para los otros dos, dedicados a Dávalos, y las respectivas partes del Corpus que encabezan, Schadee (2015 ) ha propu esto 1440 como término ante quem para el segundo prólogo – Ponzù (2012 - 2013: 115), en este caso, se resistía a sobrepasar el 66 L o s v i a j e s d e D á v a l o s a M i l á n f u e r o n f r e c u e n t e s d e s p u é s d e e s t a r a s e n t a d o e n N á p o l e s y s e sabe que también D ecembrio residió allí durante tres años inmed iatamente d espués de l período en que trabajó en la corte papal de Roma. 67 E n e l c ó d i c e d e D á v a l o s d e l a vulgarizaci ón de Curcio (V aria 131 de la Biblio teca Reale di Tori no) s e h a l l a l a d e d i c a t o r i a INN IGO SUVEN AVUS , que per mite a Zaggia (199 5) r elaciona rlo con el man uscri to Vaticano Latino 10699 , que contiene una lujosa copia de la Repúbl ica de Dece mbrio, y e n e l q u e t a m b i é n a p a r e c e l a f ó r m u l a SUVE NAVUS , su giriendo que es te último podría ser el códice perteneci ente a Dávalos y no al duque de Gloucester, com o se había pensado ant eriormente. Este SUVENAVU S , transcr ipción fonétic a del fr ancés sou vent a vous , podría ser una dedicatoria personali zada de Decembrio a Íñigo, explicable por la com pli cidad que los unió y la abundanci a de material que le dedicó. 68 Estos dos pr ólog os, qu e per manecía n iné dit os, h an si do reci entemente tr anscrit os por Schadee (2015). 93 mismo 1438 – y 1452 , cuan do Dávalos ya v ivía en Nápoles, c o m o t é r m i n o post quem para el tercero , bas ándose en distintas informaciones q ue da el propio Decembrio: el tercer prólogo sería, así, una versión actualizad a del segund o e n l a que hace más explí cita la identificación entre las hazañas de Ruy López Dávalos y las de César, que ya había i nsinuado, años antes, en el t exto previo . E n e l segundo prólogo , después de afirmar que «niuno studio agli exc ellenti homeni delistoria piu utile e digno mapare, laquale le passate operatione anteponendo alintellecto nostro, si come un spechio agliochi corporali, cio che di cura e diligentia amester ne fa vedere» (Schadee 2015: 296), De c e mb r i o d e c í a a Dáv a l o s a propósito de su padre que «continuo e xemplo será a te et ala casa tua da non degenerare dasi si ngulare splendore e probitate sua » (Schadee 2015: 298), y concluía diciéndole que «[l]egerai adoncha queste nostre traductione, Igni go prestantissimo, si come un spechio a te preposto in cui adorni el tuo ingeni o acio che ala m emoria ela paterna fama el nomo tuo si coniunga» (Schadee 2015: 299); aunque, efectivamente, pasara al m enos una década antes de la redacción del tercer prólogo, en e l qu e e l h u m a n is t a ya e l a bo r a u n c o m p l et o p an e g í ri c o de R u y López Dávalos parangonando sus gestas a las de César, el concepto ya estaba nítidamente esbozado en el prólogo anterior, redactado cuando Íñigo aún vivía en Milán y probablemente en el mismo 1438. A la luz de esta información y en este contexto – recordemos que la factura del testi monio B data también d e 1 4 3 8 – , podemos recuperar el poema escrito en la h 36v de B ( Imagen 3 ) pa ra sugerir una nueva lectura: co n cesareos nepotes Decembrio se refi ere claramen te a los suceso res de César, notab lemente Octavio y Marco Antonio, y con Philippeus d u x se podría referir, en lugar de al propio C ésar – en cuyo nomb re se c ombatió en la batalla de Filipos pero que ya había sido asesinado entonces – a l v e r d a d e r o héroe de Filipos, Marco Antonio . Siguiendo, por tanto, el juego metafórico establec ido en los prólogos davalian os de l Corpus Caesarianum , s e g ú n e l c u a l Ruy Ló pez Dávalos es asimilable a Cés ar, Decembrio estarí a e stableci endo un par angón entre Íñigo y Mar co A n t o n i o , deseando que superase la fortuna de los suce sores de César y que, concretamente, igualase la fama de Marco Antonio, su heredero , como digno descendiente de su padre , idea también ex presada en el s egundo pró logo. Esta interpretación del destinatar io del poemita de B como D á v a l o s s u s t e n t a r í a l a h i p ó t e s i s d e q u e B e r a el códice m ás lujoso que Íñigo poseía y con el que colacionó S ( cfr. a continuación § I .4.4.1.1) antes de regalárselo a su pariente Íñigo López de Mendoza 69 . 69 S o y c o n s c i e n t e d e q u e r e s t a e l p r o b l e m a d e l s e l l o c o n l a a , que , en princ ipio, n o p uede atribuirse automáticamente a Dávalos, por lo que esta no dej a de ser una propuesta arriesgada 94 En caso de que esta hipótesis fuera ciert a y volvie ndo al o bjeto prin cipal de este epígrafe , si B era el códice especialmente facturado para Íñigo, entonces S , el ejemplar menos lujoso, podría haber sido una copia independiente encargada específicamente para ser llevada a Cas tilla y servir como ejemplar u tilitario destinado principalmente a ser tr aducido, lo que explicaría que, antes de viajar a Iberia, fuera colacionado con B y anotado profusamente, cuest ión que analizo en § I .4.4.1.1, de manera que ofr eciera la s mejores le cc iones posibles a quien después lo traduciría. Lo que sí sabemos con certeza a t ra v és de l p r op io De ce m br io es qu e , antes de que Íñigo dejara definitivamente Milán, «il 16 maggio 1440 Filippo Maria rilascia salvacondotto in ampia e onorevole forma a favore d’Inico, suo camerario, con venti persone, per sei mesi, per il suo ritorno in Spagna» (Bartolini 1983). Parece claro ya a p a r t i r d e l o s e s t u d i o s m á s r e c i e n t e s q u e f u e a Dávalos – y no a Nuño de Guzmán, como quiso inicia lmente Schiff (1905 [1970] ) y cuya id entidad ya había sido puesta en duda (Cátedra 1983: 28) – , a quien Santillana se refería cuando aludía a un pariente e amigo mio que le trajo ciertos libros desde Italia (Di Camillo 2010: 31 - 32). F ue, aparentemente, en este v iaje en el qu e S pasó a manos de l que unos añ os más tarde sería el marqués de Santilla na (Soler 2017: 150 - 151) , quien no debió de tardar en encargar una traducción al castellano a uno de sus muchos alle gados traductores. 4.3. La traducción castellana y sus testimonios El texto que transmiten los testimonios M y O f u e e l a b o r a d o e n l a P e n í n s u l a ibérica en algún momento posterior, aunque siempre dentro del siglo XV , a l a llegada en 1440 de S d e m a n o d e Í ñ i g o D á valos . Su autor, an ónimo, traduce del italiano al castellano el texto de Decem brio a partir de S , como tendrem os oportunidad de argumentar a continuación. Aunque Di Camillo (2010: 32 ) menciona , s i n entrar en d e t a l l e s , que Íñigo Dá valos contaba con t raductores propios en Italia, entre ellos su propio secretario, descarto la posibilidad de que la traducción ca stellana se llev ara a cabo en territorio italiano, ya que, de ha ber sido así, Dá valos no ha brí a reg alad o al marq ués, que no sa bía ita lian o, e l te sti moni o S ; ún icamente habría viajado a Castilla el texto ya traducido. cuya comprobación requerirá un cotejo mucho m ás det allado de la excesivamente d i s p e r s a antigua bibli oteca de Dávalos. 95 Parece verosímil pensar que, sin demasiada demora con respecto al momento en que recibió el manuscrito , Íñigo L ópez de Mendoza encargó l a traducción al castellano de la PG P , ya que los dos códices que la conservan son perfectamente datables en la segunda mitad del siglo XV . Estudio en detalle en § II .3 la metodología empleada por el anónimo traductor que la llevó a cabo y p rop ondré en la parte final de est a tesis doctoral algu na s hipótesis sobre su identidad, pero previamente p u e d o h a c e r a q u í , antes de proceder al estudio individualizado de los manuscr i tos, algunas afirmaciones prelim inares sobre las características de la lengua de su traducción en la medida en que me es dado c onocerla a través de los dos testimo nios que la conservan: se trata de un ca stellano culto bastante libre de rasgos caracterizables como dialectales, plagado en cambio de latinism os e italianismos – de estos constituyentes foráneos me ocuparé a lo largo de § II , en tanto que elementos d irectamente relacion ados con el proceso de traducción – y considerablemente permeable a estr ucturas sintácticas orientales – aragonesismos o catalanismos – , d e las que ofrezco una somera revisión a continuación . En un trabajo ya clásico, Ridruej o (1984) citaba tres catalanismos y aragonesismo s s i n t á c t i c o s i n t r o d u c i d o s e n e l c a s t e l l a n o d e l s i g l o XV presentes en una traducción de Los doze trabajos de Hércules de Villena . E l p rimero de ellos, el empleo del participio de presente con valor verbal y no adjetival, tiene una presencia testimonial en el texto de la PGP que analizo en § II .4.1.7 por pertenecer este fenóm eno también a la nóm ina de posibles latinismos sintácticos ; los otros dos, el empleo de la construcción y a sea que con valor concesivo y el u so d e d o s verbos en tiempo futuro para la expresión de eventos simultáneos, encuentran una representación algo más elevada , aunque d iscreta: de la locución c onjuntiva ya sea que , cuya historia y proceso de gramaticalización ha estudiado el mismo autor en un trabajo posterior (Ridruejo 2007), en contramos en la traducción castellana de la PGP cinco casos que siempre traducen la conjunción concesiva italiana benché ( 1 a ) . S i n e m b a r g o , no es la única posibilidad del traductor, que en otras cinco ocasiones traduce la conjunción benché med iante la solución bien que (1b), q u e s e h a i n t e r p r e t a d o c o m o a r a g o n e s i s m o o c a t a l a n i s m o o c o m o c a l c o d e l italiano 70 , en dos casos con non embargante que ( 1c) , opción m ás habitual en castellano (Pérez Saldanya y Salvador 2014: 3799), y en uno con non obstante que 70 E l u s o d e bien que como conjunción concesiva se docum enta por primera vez en la traducción de Tucídides del aragonés Fernández de H eredia (Rivarol a 1976: 98 - 99) y continúa siendo esporádico en el XV ( Pérez Saldanya y Salvador 2014: 3782). Si bien es ciert o que el modelo aquí favorece la opción de considerarlo un italianis mo, parece claro que su uso en las lenguas del ori ente peninsular favorecería s u adopción por part e del tra ductor. 96 (1d) , que también se asocia al ámbito aragonés o catalán (Rivarola 1976: 112 - 113). Por su parte, la aparición de dos o más verbos en futuro expresa ndo acciones simultáneas está concentrada en tres capítul os ciertamente especiale s ( I , XLVII I - L ) en los que se interrumpe el relato para des cribir los tres tratados de p az que habían firmado Roma y Cartago décadas antes del estallido de la Primera Guerra 71 , por lo que la narración da lugar a una sucesión de estructuras condicionales (2a y b) en las que ya el propio texto italiano emplea de manera alternativa el futuro, el condicional y el subjuntivo; el traductor castellano no distribuye los tiempos de maner a exactamente paralela – y, además, en un caso , uno de los testimonios prefiere un condicional a uno de estos futuros – pero la construcción parece lo suficientemente motivada por el modelo como para considerarla un orientali smo crudo. (1) a. Benché n iuna c osa di ciò pres enti sse no > ya sea que non so pies en cos a al guna d’ est o ( I , XLVI , 12 ). b. Benché i n t e n d e s s e l a c o n s u e t u d i n e e s s e r m u t a t a > bien que entendiese la co stumbre ser mudad a ( II , II , 4 ). c. Benché v e r g o n g n a g l ’ a p p a r e s s e > non embargante que l e s p ar e c i es e s er ve rg üe ña ( II , XIII , 1) . d. E benché s a p e s s e n o g r a n c o p i a d i f r u m e n t o i n q u e l a e s s e r r i p o s t a > E n o n o b s t a n t e que supies en en aqu ella ser p uesta gran d co pia de trigo ( I , XI I , 5). ( 2) a. Se per cagione di m ercantia verrà i v i s i a e x e m p t o , e x c e p t o i l s c r i v a n o e · l t r o m b e t t a , d’ogni cosa che presenti questi in Affrica o in Sardigna serà vend uta , a loro pub lica fede s i a d a t a ; se alcun o r om ano verrà i n S i c i l i a , d o v e i l p o p u l o c a r t a g i n e s e h a b i a imp erio, og ni co sa sia eq uale > E si por oc asión de merc adería allí viniese , qu e fuese esento, excepto el escribano e el trombeta, e que de toda cosa traerán a vender en África o en Cerdeña les será dada [M : sería dad o] p ú b l i c a f e e n s u v e n d i c i ó n , e q u e s i a l g u n d roman o verná e n S e c i l i a a do el pueblo cart aginese avia imperio, toda cosa sea igual ( I , XLVIII , 6-7 ). b. Se alcuni de li conducti de li rom ani seran o prisi , si debian o la ssare ; il simile fa çano li roman i in queli loc hi dove li cartaginesi hab iano im perio; se aqua e victualia alcuna da li roman i serà l e v a t a , n i u n o g l ’ o f f e n d a > e si algunos d e los traídos de los roma nos serán presos , se d evan d exar , e por sem eja nte faga n lo s r om ano s en a que llos logare s d ond e lo s cartagineses han imperio; si agua o vitualla alguna de los romanos será l le v a d a, ni n gu n o non le faga por ell o ofensa al guna ( I , X L IX , 6 ). También es oriental y minoritario el uso de derrera y de rera . Aparece en el texto castellano en cinco ocasiones con dos usos bien diferenciados, por lo que, aunque e n ambos manuscrito s es difíci l en muchos casos deter minar la unión o 71 R e c o r d e m o s q u e e s t o s s on los capí tulos que, si endo polibianos, Bruni había tomado de una parte mucho más avanzada de la obra que aquella de la que tomó el material de la Primera Guer ra P úni ca. 97 separación g r á f i c a s d e l a s f o r m a s derrera y de rrera , he editad o com o derrera e l ú n i c o caso en el que tiene valor d e adverbio de ubicación prefijado ( 3 a ) y c o m o de rera los cuatro restantes, con valor de adverbio de orientación y siempre acompañando al sustantivo parte (3b -e) 72 . (3) a. L’ex erci to di Hanone che veniva a d i e t r o > el ex ercito de Hano ne que derrera v e n í a ( I , XVI , 3 ). b. A queli da cavall o commis se che gl’ inimic i di dietro a s s a l i s s e n o > a l o s s u y o s d e c a v a l l o con grand dil igencia m andó e amonestó que acom etiese n a l os enemigos po r la parte de rera ( II , V , 1 ). c. Ate rbal e sopra la sin istra de q ueli pass ato inalt o e t c o n t r a e l c o n s u l o per dricto [Alias: direct o] allocato la prova de la sua nave cont ra gl ' inimici rivolt ò e > Ater bale so bre l a siniestra de aque l p assado en alto contra el cón sul por la parte de rera pu es t o l a p ro a d e la su n ave co ntra lo s enem igos rebolv ió ( II , XXII , 1 9 ). d. Dav ant e qu el i ch e da Gefe ra veni vano a l ui occ orsen o; de dietro qu eli da Uti ca > E por la pa rte d e dela nte o currier on a quello s que de Grafera venían, e por la parte de rera s e acercavan aquellos que sobre Útica es tavan ( II I , V , 13 ). e. Li romani per lo con trario denan ti resis tere, de dietr o assalire la schiera de gl ' in imic i disponevano > lo s ro man os p or e l con trario, es a sab er re sistir d elante e a esco mete r en la parte de rera ( I II , X XI , 16 ). En todos los casos el original italiano ofrece la forma dietro salvo en ( 3c ) , donde forzosamente tenemos que entender un error del traductor q ue lee dietro donde el original le ofrece dricto . No documenta ninguna forma semejante en su amplísimo corpus de textos castellanos Octavio de Toledo (2016) , y CORDE s o l o d e v u e l v e ocurrencias en textos aragoneses de Juan F ernández de Heredia y en dos documentos de la cancillería de Enrique III de 1401 que, como ya señaló Gómez Redondo (2011: 283 - 284), son errores de lectura por cera – en ambos casos aparece en el sintagma e l sello de rera –. F r a d e j a s L e b r e r o ( 2 0 1 2 ) d o c u m e n t ó c o m o hápax la f orma rera en el De vita be ata de Lucena , como satírico eu femismo de las nalgas , en su última investigación lexicográfica y la relacionó con la estancia en Italia de Lucena y el am biente ara gonés de Nápoles , y Gómez Redondo (2011), en un sentido homenaje, apuntaló su procedencia catalana o ara gonesa. De hecho, su uso en castellano ha de ser necesari amente un orienta lismo , ya que en esta lengua d e s d e e l l a t í n t a r d í o s e h a b í a p r o d u c i d o « u n o d e l o s c a m b i o s e n cadena más sorprendentes en la historia del latín y su paso al romance» (Espinosa 2010: 87), mediante el cual e l a d v e r b i o TRANS h a b í a t o m a d o e l s i g nificado de 72 P a r a l a d i s t i n c i ó n e n t r e a d v e r b i o s d e u b i c a c i ó n y d i r e c c i o n a l e s o d e o r i e n t a c i ó n , c fr. NGLE (§ 30.5). Aunque la front era no es nítida en todos los cas os y la denominación no es unánimemente aceptada, de manera general los pri meros, como detrás , alterna n en ciertos con textos con preposici on es – {tras/detrás de} la corti na – , y su elen llevar t é r m i n o o c o m p l e m e n t o , e x p l í c i t o o sobreentend ido; los segundos, com o atrás , en cam bio, n o suelen pod er altern ar con prepo sicion es – {tras/*atr ás de} l a cortina – y n o suele n aceptar término. 98 posterioridad de RETRO , o r i g e n d e l darrere c a t a l á n ( DE + R E T R O ), que a su vez había ocupado el espacio semántico de CIRCA – por lo que se explica el significado circundante de los derivados castellanos de RETRO , como alrededor – . Los cinco casos en los que encontramos esta forma en la PGP a p a r e c e n e n contextos bélicos y siempre haciendo referencia a la parte posterior de una tropa o escuadra naval, por lo que su uso parece lo bastante especializado como para poder interpretarlo más como un préstamo puntual, tal vez por identificarlo el traductor con un lenguaje militar especia lizado, que como una variante de uso en su idiolecto. No encontramos, en cambio, uno de los aragonesismos sintácticos más representativos desde que Colón (198 2) lo encontró en la obra de don Juan Manuel, la determina ción de un adjetivo mediant e un adverbio en - mente n i aparece ningún caso de apócope vocálica en ningún contexto 73 . Aunque profundizaré en el intento de caracterización lingüística de la traducción m ás adelante, creo, por tanto, que en este punto se puede decir que la lengua del traductor, a partir de lo que n os muestran los tes timonios, es un castellano culto sin rasgos dialectales especialmente marcados con cierta tendencia a rec urrir a aragones ismos y ca talanis mos sintácticos que, aunque esporádicos, no pueden ser ignorados. E s t o u n i d o a l b u e n c o n o c i m i e n t o d e l italiano del traductor y a la evidente facilidad q ue demuestra a la hora de incorporar italianismos léxicos y morfosintáctico s (§ II .3.2), sugiere la posi bilidad de que se trate de alguien que haya conocido el ambiente cortesano del Nápoles de Alfonso V . 4.3.1 . Mss/8822 de la Biblioteca Naci onal de España ( M ) Este códice, de 30 x 22 cm, también se encuentra en la actualidad , como S , e n l a Biblioteca Nacional de España. Emplea cuarenta y siete bifolios de pergamino dispuestos en ocho cuadernos; siete de ellos son seniones, pero el cuarto solo tiene cinco bifolios 74 . El sexto cuaderno , que comprend e las páginas 58 - 69, presenta un 73 Otr os ras go s mor fo si nt ác t io s que en oca si on es han si do cat eg or i zados como orientales, como el uso de estructuras del tipo ser estado o l a s c o n s t r u c c i o n e s d e a r t í c u l o c o n p o s e s i v o – esta última tamb ién caracteriza ble como occidenta l – l a s e s t ud io e n § II .4.2 por disponer de un m odelo en el texto ita liano q ue p erm ite just ific arlos com o ca lcos d e es ta len gua sin rec urrir a la in fluen cia catalana o aragonesa, aunque qu eda claro a través de estos ejemplos que ambos influjos podrían ser mutuam ente coad yuvantes en nu meroso s casos. 74 El bifolio central parece haber desaparecido en un m omen to anterior al de la escritura, ya que esta no presenta cortes. Podría haberse t ratado de un bifolio defectuoso. 99 proble ma de encuaderna ción: aunque los dos bifoli os externos están en el orden correcto, los cuatro int eriores están en orde n invertido, por lo que el orden correcto de lectura del sexto cuaderno, siguiendo la foliación interna del manuscrito, resulta el siguien te: C6: h 58 - h 59 - h 63 - h 62 - h 61 - h 60 - h 67 - h 66 - h 65 - h 64 - h 68 - h 69 El códice contiene reclamos en todos sus cuadernos en el cent ro del margen inferior del último vuelto y presenta un registro de foliación en números arábigos en el á n g u l o s u p e r i o r d e r e c h o d e l r e c t o d e c a d a h o j a , e v i d e n t e m e n t e p o s t e r i o r a l momento de encuadernaci ón, ya que, como hemos mencionado, registra incorrectamente la foliación del cuaderno mal encuadernado. También tiene signaturas en números romanos en el áng ulo inferior izquierdo del vuelto de algunas hojas 75 . Imagen 5 . h 2 v y h 3r de M 75 A p a r e c e n i n c l u s o e n l a s d e l c u a d e r n o m a l e n c u a d e r n a d o y r e s p e t a n e l o r d e n c o r r e c t o de los bifoli os, lo que hace pensar que en algún momento pudo estar bien encuadernado y fue en una reencuad ernación po sterior cuando estos bifolios se desordenaro n. 100 Su escritura, en una gótica pausada de tipo redondo – de la clase que Ruiz García (2003: 153) identifica como una versión castellana de la littera textualis hum anística con rasgos de la littera antiqua ensayada por Salutati ( cfr. De Robertis 2010) – , se estructura a una columna y en unas 29 líneas, co n la caja de esc ritura pautada, por página. Emplea tinta roja para las rúbricas y los espacios correspondiente s a las letras capitales han p ermanecido en blanco . Las notas marginales, escasas, se li mitan a enmiendas y adiciones de segmentos de texto omitidos por error en el cuerpo del texto, y unas pocas anotaciones toponímicas procedentes del texto italiano. Gómez Moreno (1988 : n . 2 0 ) a s e g u r a h a b e r l o d e s c u b i e r t o en t r e l o s f o n d o s de la Biblioteca Nacional, pero desconocemos el paradero anteri or d e l c ó d i c e , que debió de entrar en el fondo de la Biblioteca Nacional e n a l g ú n m o m e n t o a partir de los primeros años del sig lo XVII I , en alguna de las muchas adquisiciones de fondos privados que se realizaron en aquellas décadas (Martín Abad 1995). Imagen 6. Nota de propiedad en hoja de guarda de M Solo sabemos por la nota man uscrita y tachada que se encuentra en la hoja de guarda inicial ( Imagen 6 ) que fue comprado en 1578 por un tal Miguel de Izu y de Mendigaña en Alfar o 76 . Izu es un a localidad navarra d i s t a n t e 1 3 k m . d e Pamplo na, donde este personaje probablemente residiera por aquellos años, y a que encontramos una refer encia en Las leyes del Reyno de Nauarra publicadas en 1612 a un Miguel de Izu, vecino de Pamplona, que tiene un desencuentro con un alguacil en 1576, dos años antes de la adquisición del libro que nos ocupa (De 76 E l t e x t o e s e l q u e s i g u e : Este libr o es de Miguel de Yçu y de M endi gañ a, apot ecario . C omp rólo en Alfaro de un librer o en el año de 1578 [...] . 101 Sada 1614) 77 . Estos datos u b i c a n e l c ó d i c e e n t o r n o a l a z o n a r i o j a n a y n a varra que represento en la Imagen 7 h a cia finales del siglo XVI . Imagen 7. M apa de la región navarro - riojana por la q ue circuló M En la hoja de guar da ini cial, además de la mencionada nota de propiedad, encontramos lo que parece ser una anotación doméstica sobre una compra de lanas y, en la hoja de gu arda final, una receta de cocina , ambas notas escritas en una letra cursiva de cali grafía poco cuidada 78 . Aunque la variación morfosint áctica entre este manuscrito y el último que veremos, O , no es en general especialmente reveladora, quiero determ e aquí en una cuestión específica que ayuda a fija r la procedencia geo gráfica del copista de este códice : a través de numerosos casos, que he recogido en la Tabla 3 , podemos comprobar que el copista de M tiene un sistema pronominal referencia l en el que se manifiestan varios casos de loísmo y leísmo de objeto contable mas culino: 77 T r a n s c r i b o u n f r a g m e n t o d e l p a s a j e e n e l q u e e s m e n c i o n a d o : « p a r e c e q u e u n A l g u a c i l d e l Campo lla mado Bustil l o, ayer à oc ho de Junio prendi ò à M igu el de I zu, vecin o de esta Ciuda d, no siendo Soldado, ni hombre de Guerra: no podiendo el dicho Alguacil del R eino, y con expresso mandato à ningu n Natural de Navarra. Lo qual ha sido en grande, y m uy notorio agravio de este Reino [...]. Suplicàmos à vuestra Magestad, que en rem edio del dicho agravio mand e an te todas cosas, p one r en libe rtad al d icho M igu el de Iz u» (D e Sad a 161 4: 73 5). 78 Par te del t ext o f in al de l a r ec et a, de d if ic il l ect ur a, di ce c omo s ig ue: Sobr e el agua poco mas de vn / quartillo de m iel & q ue [...] al fuego asta / q ue ag a e s p u m a & e s p r i mar lo con vna cucha ra / d e palo & tom ar seis mg de canela & de clauos [...]. 102 N.º Ref. S M O 1 I , XVI Rúbr. Come Hanone v enne a d asalire l'exerci to romano ponendo li logia menti a quel propi nquo. Cómo Ha none vi no a saltear el exército roman o poniend o los sus alojamientos a aquel propincos Cómo Ha none vi no a saltear el exército roman o poniénd o les sus alojamientos a aquel propincos 2 I , X , 6 fureno confirm ate p er quele medesme ragione che li consul i s' erano mot i, per ch e l a mag io r parte de la guerra gl' appareva l evar via. fueron confirm ada s por aquellas mismas razones que los cónsules se eran movi dos, porque l a mayo r pa rt e de la g ue rr a los pa recía q uitar fueron confirm ada s por aquellas mismas razones que los cónsules se eran movi do s, por qu e la mayo r pa rt e de la g ue rr a les pa recía q uitar 3 I , XVI , 1 d eliberòe Han one in ciò che le vict ualie i n tuto t olless e a l oro li logiam ent i più p resso a queli ponere deliber ó Hanone trabaja rse de lo s empacha r las vit uallas poniéndoles el alojamiento de sus gentes mar c er ca . deliber ó Hanone trabaja rse de le s empacha r las vit uallas poniéndoles el alojamiento de sus gentes más c er ca. 4 XLVII , I , Rúbr. De li d ann i da ti a l i cartagin esi per Marco Ati li o Re gul o, don de constrecti queli gl'ambassatori a richiedere la pace da lui mand ar eno Del d año f ech o a lo s cartagineses por Marco Ati li o Ré gul o do nde costreñidos aquel los, sus embaxado res embiaron a los req uerir d e paz Del d año f ech o a lo s cartagineses por Marco Ati li o Ré gul o do nde costreñidos aquel los, sus embaxado res embiaron a le requ erir de paz 5 II , II , 3 Perche pos sendo molt o de caval li e t el ephanti, per ta l cagi one molto li lochi a spe ri et declivi schifava, et solamen te per canpagne andare gli mons tr av a Porque veyé ndose much o pod er os o de cavallo e de elefantes , por est a ocasi ón esquivava los logares ásperos e deval laderos, e solamente lo s mo strava andar por los campos. Porque veyé ndose much o pod er os o de cavallos e de elefante s, por est a ocasi ón esquivava los log ares ásperos e deval laderos, e solamente le s mo strava andar por los campos. 6 II , I II , 4 tute le ba ndere militare , non ne la f ronte ma tr a il meço fe ce d imo ra re todas la s vand eras mil i ta re s no n en l a fruente mas e ntr’el medi o los fizo estar todas la s vand eras mil i ta re s no n en l a fruente mas e ntr’el medi o les fizo esta r 7 II , V II , 1 a li suoi comandareno che circha la Sicili a et l i lochi d i me ço dimorando, l 'armata de li rom ani att ender e, et quela dal tr ansito dovesseno i mpedire mand ar on a los suyo s que cerca de l a Secil ia e de los otros logare s de e n medi o s e de te ni en do, el armada de los romanos atendiesen por los empacha r la pasada. mand ar on a l os s uy os que cerca de l a Secil ia e de los otros logare s de e n medi o s e de te ni en do, el armada de los rom an os atendiesen por les empacha r la pasada. 8 II , XVI , Simelmente da gl ’altre gente d’arme Alexo f ece E por semejante de las otras gentes de armas E por se mejant e de l as otras gentes de armas 103 11 andare et gran prem ii imp ose ch e imp rome tesse a q ueli, per li quali p remii et promissione le gent e d’ arme vinte mutateno el proposit o fizo Ale xo ir con él, e díxole que lo s prometiese muchos e altos dones e gualardones señalados, por las qua les promesas l a gente de armas non mudó punto de su pr opósito fizo Ale xo ir con él, e díxole que les prometiese muchos e altos dones e gualardones señalados, por las qua les promesas l a gente de armas non mudó punto de su pr opósito 9 I , XL , 22 Li c onsuli si melmente erano tali che ciascaduno quantunque vile a le opre di forteç a haveri ano potut o inan imare Los c ónsule s por semejante eran tales que cada uno quanto quier que fues se vil a la obra, de fort aleza le po dían animar Los c ónsule s por semej ante eran tales que a cada uno quanto quier que fue vil a la obra , de fortaleza lo pod ían animar. 10 II , XIX , 11 El r odio, de la veloci tade de quela che ·l seguiva mol to mar avi gl at o, dopoi che da li romani esser prisa intese, desperat a la f uga per força a c omb atter fu constrecto. el bergantín, de la ligerez a de aq uella n ave que le siguía mar avi ll ado , e se nti en do que los romanos lo a vían toma do, des esperad o d e la foída a com batir fue costreñido el bergantín, de la ligerez a de aq uella n ave que lo siguía mar avi ll ado , e se nti do que los romanos lo a vían toma do, des esperad o de la foída a com batir fue costreñido 11 III , XII , Rúbr. prese Hanibal e et quelo in cro ce pos e e prendió Aníbal e le puso en cr uz e prendió Aníbal e lo puso en cr uz 12 II , XXVI , Rúbr. Come el sen ato roma no col populo molto fur eno smarriri per la perduta del'ar mata et qua si dubitare no de proseg uir l'impr esa co ntra li cartaginesi, se la pericia del consul e non gl 'ave sse confortati con l'impresa facta ad Heric e Cómo e l sena do romano con el pueblo f ueron muy tr aba ja dos p or la pérdida del armada e quassi dubdaron de proseguir la empres a contra los car tagineses, si por ventur a la s abieza del cónsul non les oviese confortado con la pr esa fecha d e He rize Cómo e l sena d o romano con el pueblo f ueron muy tr aba ja dos p or la pérdida del armada e quassi dubdaron de proseguir la empres a contra los car tagineses, si por ventur a la s abieza del cónsul non los oviese confortado con la pr esa fecha d e He rize 13 I , V , 9 per molte littere e m essi richiedavan o che venisse por muchas l etras e mens aj er os re que rí an que vini ese por muchas l etras e mens aj er os le requerían que vini ese 14 III , XVI , 5 et vincetore queli a l’ ultima de struit ione desfece de los quales seyendo vencedor en f inal destroi ción desf izo de los quales seyendo vencedor en f inal destroi ción los desfizo Tabl a 3. Le ísmo y lo ísmo en M 104 Mientras que el caso de 1 e s u n f a l s o e j e m p l o , y a q u e l a l e c c i ó n d e M no es un pronombre los sino el artículo del p osesivo ( cfr. § II .4.2.1), los casos 2 -8 muestran con nitidez un a tendencia al loísmo para o b j e t o s p l u r a l e s e n M , mientras que O respeta el reparto etimológico; por su parte, los ejemplos 9 - 12 muestran que, además, el copista de M es leíst a para objetos contables m a s c u l i n o s , t a n t o e n singular (9 - 11) como en plural (12) , c asos en los que O t a m b i é n s e d e c a n t a p o r e l reparto etim ológico . Adic ionalmente, l os ejemplos 13 y 14, en los que M om ite un pronombre objeto que O sí manifiesta, podrían i nterpretarse como casos de pronombre nulo, aunque dado que en el original italiano tampoco hay pronombre podría tratarse, más bien, de un refuerzo pronominal introducido por el copista de O ; me parece por tanto arriesgado asignar a M u n a t e n d e n c i a a l prono mbre nulo en base a estos dos ejemplos, aunque, en todo caso, apuntalan el paradigma etimológico de O . La interpretación de estos ejemplos apunta a dos áreas dialectal es posibles como originarias del copista de M , según la caracterización sincrónica y diacrónica que del f enómeno han llevado a cabo, entre otros autores, Fernández - Ordóñez (1994, 1999 y 2001) y Matute Martínez (2004): por un lado, puede identificarse con el sistema referencial que F ernández - Ordóñez ( 1999: 1360) denomina B , asignado a la zona occidental de Toledo, la mitad oriental de Cáceres, la fro ntera de Salam anca con la provinci a de Áv ila y esta misma provincia; por otro lado, también co i ncide con el reparto de pronombres que Matute (2004: 2 18 y s s.) localiza en La Rioja occidental, donde esta autora documenta tanto los para OI c o m o les para OD , aunque este segundo en una medida muy reducida. En este segundo caso, esta asignación geográfica coincidiría con la región por la que, en torno a un siglo después de confeccionarse, circulaba el códice. 4.3.2. M- 460 de la Biblioteca de la Universidad de Oviedo ( O ) Se trata de un códice manuscrito elabor ado en pergam ino, de 27 x 20 cm , cuyos márgenes han sido re cortados en algún momento de su historia, como revelan las notas cortadas en los márgenes ( Imagen 8 ) y l o s t r a z o s i n t e r r u m p i d o s d e l a decoración de algunas de las letras capitulares. Está escrito en una gótica cursiva que podemos datar, al igual que la de M , a f i n a l e s d e l X V ; e m p l e a t i n ta roja para los títulos y decora profusamente las letras capitulares con tinta roja y azul. Sabemos a través de los reclamos que aparecen en la parte central del margen 105 inferior del último vuelto de cada cuaderno y la s ignatura de c uaderno que encontramos e n e l p r i m e r r e c t o d e c a d a u n o d e e l l o s , e n c ó d i g o a l f a b é t i c o d e l a a a la f , que está compuesto por seis seniones y una hoja suelta al final, más dos hojas de guarda, al principio y al final. Podemos destacar también, por un lado, la ausencia del prólogo , presente en M , y, por otro, que el texto que contenía el cuaderno mal encuadernado de M en este caso está perfectamente o rdenado. Imagen 8 . h 1 r y h 38 r de O Incorpora asimismo algunas notas marginales que no aparecen en M , todas ellas referentes al con tenido de la obra y elaboradas por la misma mano, que enum ero en la Tabla 4 79 . N.º Ref. Texto 1 I , V , 7 Nota : Al méride no be ra<.. .>ci do 2 II , XVII , 2 Nota : pero segund el T itus L ib<ius> y otros actores, no fu<e> este An ibal fijo de Am <u l> car por esta r azón: <es> ciert o que quando Amulcar muri ó, <A>ni bal no avía má<s> de nueve o diez año<s>, segund la II ª décad<a>. La o tra razón es que de spués que Am ul<ca r> mu rió y Ani bal f<ue> en España so gover<na>ci ón de Asdru bal <su> cuñado el que 79 A c e r c a d e l a i m p o r t a n c i a d e l o s margina lia e n e l c o r r e c t o e s t a b l e c i m i e n t o d e a l g u n a s tradicio nes tex tuales, vid ., en tre otro s, Ab eledo (2010 ). 106 mat ó <.. . > de l cav allero a que el < ...> sobre ma r, así que <...>eva qu e este Ani ba l no < es> e l grand fijo de Ani <bal> 3 II , XXII , 7 Nota : de Atarbal el qual At<arbal> creo que fue aquel el qual f<ue> condestable o ma estro de lo<s> cavalleros de Aniba<l>, fijo de Am u lcar y <...> 4 II , XXV II , 2 Nota : el nombre de <...> 5 II , XXXI , 5 Nota : sapiencia de A mu lca r 6 II , XXXI , 6 Nota : esta deve ser la s apiencia del capitán 7 III , VIII , 1 Nota : la um anida d de Am ulc ar fizo m uch o en los co razo nes de sus contrarios 8 III , XIII , 2 Nota : Amu lcar con Han ón en las cosa s de la cib dad era n con trario s y de diversos vandos 9 III , XIV , rúb r. De los <.. .> ri cos y < d>e ot ras ba ta<ll>as de los <roma>no s 10 III , XV , 5 Nota : do se di rivan los Alpe s Tabl a 4 . Mar gi na l i a con contenido textual en O De estas notas exclusivas de O , l o s e j e m p l o s 5- 10 s o n apuntes organizativo s del texto, probablemente para facilitar la lectura o a fin de encontrar pasajes especialmente queridos por el ano tador. Sin em bargo, las no tas 1 -4 s o n d e contenido erudito e incluyen información nueva extraída de otra fuent e: sabem os que ya circulaba por Castilla desde 14 01 la trad ucción de las Décadas de Tito Livio, a la q u e l a n o t a 2 h a c e r e f e r e n c i a , q u e h a b í a r e a l i z a d o P e r o L ó p e z d e Ayala a partir de l a francesa de Pierre Bersuire (Alvar 2010: 34). Tal y com o nos dice Beceiro Pita (2001: 120) a propósito de la difusión de las traducciones de historia clásica en la Castilla del XV , tenemo s aqu í un bu en ejem plo de có mo «el receptor no es un elemento pasiv o», y de cómo notas de este tipo establecen una relación de ida y v uelta entre testimonio y receptor. E s m a n i f i e s t o q u e e s t e anotador tenía un especial interés por la figura de Amílcar Barca y su hijo Aníbal, por lo que podemos imaginar que leyó la PG P por su calidad de «precuela» de la Segunda Guerra Púnica narrada por Livio. De este tercer manuscrit o poca noticia se había tenido hasta ahora 80 : se encuentra en la Biblioteca de la Un iversidad d e Oviedo desde 1939, fecha en la que se incorporó a su fondo como parte del legado del IX c o n d e d e T o r e n o , 80 H e m o s e n c o n t r a d o l a p r i m e r a r e f e r e n cia a él en Góm ez M oreno (1983: n. 20), que agradece al profesor Pedro Cátedra la información facilitada; más tarde, se hace eco de este agradecimiento Ángela Moll ( 1992: 470). 107 Álvaro Queipo de Llano y Fernández de Córdoba 81 , en testamento de 1927; aunque no aparece en los in ventarios de los fondos del conde publicados por Abol - Brasón (1992), él mismo informa de que muchos volúmene s no fueron recogidos en estas dos relaciones; sí aparece, en efecto, en el Índice General de la Biblioteca del Excelentísimo Señor Conde de T oreno , manuscrito del siglo XIX , que se conserva en el mismo fondo de la Biblioteca de la Universidad de Oviedo con signatura M - 087. Cómo llegó a m anos del conde es un misterio, pero es bien conocido su interés por la Historia Antigua y los autores clásicos 82 . 4 .4. Filiación intertestimonial y edi ción paralela: recensio y constitutio textuum Dado que uno de los objetiv os que pers igo e n e s t e t r a b a j o e s l a f i j a c i ó n y e d i c i ó n crítica en paralelo de un mismo contenido de partida e n d o s l e ng u a s , l a d e or i ge n y la de d e s t i n o , que ates tigüe d e l a m a n e r a m á s f i e l p o s i b l e e l p r o c e s o d e tra ducción, los criterios que he seguido para seleccionar el manuscrito base en uno y otro caso han tenido como meta acercar los textos r esultantes de la labor editorial al punto exacto de es t a t ra ns mi si ó n e n e l q ue e l tr as va se d e un a l en gu a a otra tuvo lugar, por delante de la persecución del ideal filológico de lograr la mayor cercanía posible con el texto del autor y por delante también de estudiar los m anuscritos de manera individualiza da desde la pe rspectiva única de su recepción, sin aspirar a ascender en el árbo l textual. Esta peculia ridad me h a conducido a determinadas reflexiones y decisi ones editoriales que abordaré a l final de esta sección, despu és de haber justificado las diferen tes relaciones que he establecido entre los cuatro testimonios con los qu e he trabajado. Para la prelación de los errores en la que he basado el estudio ecdótico que sigue, me he basado principalmente en los principios postulados por Fernández - Ordóñez (200 2), priorizando siempre los errores textuales y los de copia, por ese orden, frente a los fenómenos de varia ción lingüística. E n cualquier caso, en una tradición manuscrita tan exigua como la nuestra, n o con sidero que puedan excluirse por completo las divergencias de naturaleza lingüística, por lo que en algunos casos las emplearé para afianzar algunos argumentos. 81 A b o g a d o y p o l í t i c o ( M a d r i d , 1 8 6 4 - Madr id, 19 38) , fue di put ado y s enad or por l a p r o v i n c i a d e Ovi edo . A su mue rt e, leg ó su inmen sa bibl iot ec a fa mil iar a la Bib liot eca de la Uni ver sida d de Ovi edo , cuyos fon dos habí an s ido di ezma dos en un i ncendi o ac aeci do en 1 934 . 82 P r u e b a d e e l l o s o n a l g u n o s d e l o s v o l ú m e n e s q u e s í e n c o n t r a m o s e n l o s d o s i n v e n t a r i o s referidos, con autores co mo C ésar y Tito Livio. 108 4.4 .1. Filiación entre B y S Los manuscritos S y B son, ind udablemen te, copias independ ientes, pertenecientes a dos ramas distintas, de la vulgarizac ión realizada por P i e r Candido Decembrio en 1438. C omo veremos a continuación, S c o n t i e n e v a r i o s errores de copia que lo inhabilitan como potencial original y que, adicionalmente, al no estar presentes en B lo privan de una posición prelativa con respecto a este otro testimonio. B , por su parte, además d e disponer de un colofón que identifica al copista ( vid. § I.4.2.1 ), contiene aún más errores que S no h a transmitido , tal y como recojo, respectivamente, en la Tabla 5 y la Tabla 6 . Tenemos, por tanto, dos únicos testimonios ub icados en dos ramas divergen tes de esta tradición textual. N.º Ref. B S 1 I , XXIX , 4 acioché la facultate de fugire t o l l e s s e n o a gl'i nimici acioché la facultade tollesseno a gl'inimici 2 I , XLII , 6 Niun a nave pie na de l i roma ni da li cartaginesi fu prisa, ma de le sue li roman i ne priseno sexanta qu atro Niun a nave pie na de li roma ni da li carta gines i fu p risa, m a d e le sue li romani ne preseno quaranta quatro 3 III , VI , 5 Spendio confortava che con alcuna gente ad Ham ilcare dovesse obviare, fin a tanto che lui gl'ipponesi per forcia dom ati reduxesse in sua poten tia Spendio confortava che con alcuna gente gl'ipponesi per forcia domati ri ducesse in sua potenti a Tabl a 5 . Errores d isjuntivos en S En primer lugar, en la Tabla 5 he dispuesto algunos errores de S que forzosamente tendrían qu e haberse transmitido de hab er tenido una posición prelativa en el estema y que es tán ausentes en B : • El ejemplo 1 es un error de omisión que afecta al senti do y que, curiosamente, el traductor castellano solventa añadiendo la facultad de la ligereza , recuperando el sen tido m encionado un par de líneas antes, cuando definía las naves cartagine sas como prest e e veloce . 109 • En el caso de 2, sabemos que la lect ura de S es incorrecta, ya que tan to Bescós (2010: 155), que en su edición de la rama catalana del texto nos da la lección sexanta - quatre , como el manusc rito latino Mss/4328 de la BN E, que he consultado para cotejar algunas lecturas con el texto de Bruni – cfr. al respecto del cotejo con este códice § 0.4 – y q u e t r a n s m i t e l a l e c c i ó n LXIIII , coinciden en la cantidad con B . Puede tratarse, por co nsiguiente, tanto de lo que Blecua (20 01: 26) define como un error d e «sus titución por atracción de una palabra igual en la misma pericopa» – en este caso estaría sustituyendo sexanta p o r quaranta p o r a t r a c c i ó n d e quatro – , como d e un error de lectu ra de la cifra en números rom anos, ya que basta cambiar L y X de orden para obtener las dos c antidades. • Por último, el ejemplo de 3 es, con toda seguridad un error de om isión por homoioteleuton . N.º Ref. B S 1 I , X , 1 secondo ch'erano seguite per le terre d el con sulo n un tiate a R om a segondo ch 'erano seguite per lette re del consul o nunti ate a Roma 2 I , XXII , 12 le gent e che li med i da Sa mo e da l'altra Io nia fig ura ne in Sic ilia le gente che li m edi da S am o e da l'altra Io nia fu giva ve nne in Sicilia 3 I , XL , 23 dove era magiore peri culo loro proprii si potevano dove era magiori periculi loro proprii si ponevano 4 I , XXIII , 6 Ques te cit ad e de l i fi n al temp o de la guerra peloponese durareno in Sicilia Ques te ci ta de de li greci f i n a l t e m p o de la guerra peloponese durareno in Sicilia 5 II , XV , 6 Agri gent o e Pan ormo, co n gl i ete nes i et mame r ti n i Agri gent o et Panor mo, con gl' ete nes i et tindarita ni 6 II , XVIII , rúbr. Come Hamil ca re Come Hamil co ne 7 II , XXV , rúbr. Come Himil c one Come Cart alo ne Tabl a 6 . Errores dis juntivos en B De similar manera, he listado en la Tabla 6 algunos de los errores disjuntivos que hemos localizado en B , más abundantes porque, aunque la muestra no sea proporcional, son mucho más numerosos estos e rrores en B que en S : 110 • Los ejemplos 1 - 3 contienen err ores paleográficos para los que S da, sin duda, una mejor lección. • El caso de 4 es un error de om isión. • Los de 5 - 7, por su parte, son errore s de sustitución, explicables todos el los por la cercanía o abundancia de esos m ismos nombres, pero en los que la lectura correcta es la de S – en el caso de 5, en el que no es tan fácilmente deducible por el contexto como en los de 6 y 7, la edición de Bescós (2010: 177) y el Mss/4328 también coinciden con S . En cuanto a la posibilidad de que exista un testimonio intermedio perdido entre el original 83 y l os dos testimonios conservados del q ue estos últimos deriven, resulta imposible afirmar que su exi stencia quede probada tras la colació n de S y B , ya que n o h e e n c o n t r a d o n ingún error común significativo. P ara detectar errores no evidentes tendría que contar o bien con otra rama de testimonios o bien con el modelo subyacente que empleó Decembrio en su vulgarización o , e n su defecto, efectuar una collatio minuciosa con el texto de Bruni. Por ello, me decanto por no tomar en consideración la posibilidad de un arquetipo común para S y B y , como veremos más abajo, en el estema que propon go hago descender ambos testimonios dire ctamente de un original per dido. 4.4.1.1. Posible convivencia mater ial de B y S : a r g u m e n t o s p a r a u n a hipótesis Establecido así que, independientemente de la distancia que pudiera separarlos en la tradición textual de la vulgarización decem briana, ni S procede de B ni B procede de S , h e d e llam ar la atención ahora sobre el hecho d e que, con toda probabilidad, am bos códices estuvieron en algún momento de su histor ia en manos de un mismo individuo de manera simultánea, sin duda antes de que S viajara de la Península itálica a la ibérica para s e r v i r d e m o d e l o a l a t r a d u c c i ó n castellana; me lleva a realizar esta afirmación el h echo de haber encontrado en ambos códices, aunque sobre todo en S , una abundantísima notació n que solo 83 O r i g i n al qu e c or r e s po n de r í a en es t e c as o, cl a r o , a l a v u l ga ri z a c i ó n d e De ce mb r i o d e 1 43 8 , no a ninguna de las etapas an teriores del texto en otras lenguas. Aunque este modelo comú n, arqueti po, portador de err ores monogenét icos pue da coinci dir con el primer momento de puesta por escri to del texto, considero que, ideal mente, el original está libr e de errores. Para la relación entre los con ceptos de original y arqu etipo, vid. Blecua (2001 : 61 -6 2), Castillo (2003) y Trova to (2005 ); para los proble m as asoci ados al establ ecimie nto del erro r conjun tiv o, vid. Fernández - Ordó ñez ( 2002 ). 111 puedo d e f i n i r c o m o filológica por indicar en todos los casos las lecturas divergentes que presentan uno y otro manuscrito, así como numerosas enmiendas, aplicadas a través de tachaduras, que corrigen las lecturas erróneas de un testimonio con las lect uras correctas del otro, en una modalidad de contaminación 84 que desgra no a continuación. En primer lugar, dentro de est a notación filológica, la categoría más abundante y llamativa es la d e la notación q ue he denominado de tipo alias , por ser esta la marca empleada en todas las notas , para diferenc iarla de las otras tipologías de notación filológica que veremos m ás abajo . Se trata de un sistem a regular de marcación de variantes intertestimoniales que, sin cancelar la lectura original, anota al margen la alternativa que ofrece el testimonio colacionado de una palabra, en la mayoría de los casos, o de un sintagma en unos pocos. Todas las notas están elaboradas mediante el mismo procedimiento: una llamada en la palabra o sintagma en cuestión, que nunca aparece tachada ni cancelada en manera alguna, y un signo corre spondie nte a la ll amada en el margen más cercano al que siguen la marca alias – abreviada como al + vírgula, fórmula corriente para esta voz (Capelli 1912: 12) – y la lectura alternativa, como podemos observar en la Imagen 9 y en la Imagen 10 . Imagen 9. Notación filoló gica del tipo alias en S Imagen 10. N otación filológica del tipo alias en B Estas notas s on muy abundantes en S (35 c asos) y testimoniales en B (4 ejemp los , uno de ellos sin la marca alias ), pero en toda s las ocurrencias , y esto es lo que más nos interesa, la lectura alt ernativa de las notas en S coincide con la de B y viceversa, lo que, aunque no garantiza de m anera unívoca que hayan sido precisamente estos dos manuscritos los colacionados, supone un grado de 84 E n t e n d i e n d o p o r contaminación no la subsanación de errores de un m odel o mediante la consulta de otro testimonio de una rama difer ente (Blecua 2001: 91), sino el resultado de una colación entre códices previa a la copia o traducción de uno de los testimonios, en la línea en que Segre (1976: 118) define la «cont amination of exemplars». 112 coincidencia lo s u f i c i e n t e m e n t e e l e v a d o c o m o p a r a p o s t u l a r e s t a h i p ó t e s i s . Conviene notar que el cotejo al que asistim os no pu ede en nin gún caso ser en realidad una revisión de la traducción a partir del original latino, ya que encontramos notas de tipo alias t a m b i é n e n algunas rúbricas de capítulos, las cuales, como ya hemos visto en § I .3.3.2, son material origin al de la vulgarizació n decembriana y no existen en la fuente latina . Resultan de especial valor estas notas porque tuvieron que hacerse en algún mom ento en tre l a redacción de las copias S y B y e l t r a s l a d o d e S a Cas tilla, esto es, entre el año 38 y el 40 , por lo que constituyen un testimonio más de la temprana y nítida conciencia filológica de que disponían los primeros h umanistas italianos q u e , l e j o s d e l i m i t a r se a buscar el error d e c o p i a y e n m e n d a r l o , o t o r g a valor a las lecturas divergentes de los diferentes testimonios y busca, mediante la metodologí a de la colación, ascender genealógicamente proponiendo aquellas variantes de uno u ot ro testimonio que coincid en con el original 85 . Para proceder a su análisis, e n la T abla 7 he recopilado los 35 casos de notación de tipo alias que se encuentran en S y los he puesto en parale lo con: • P rimero, la lec tura de B , lo que nos permite comprob ar que en todos los casos, sin excepción, la lectura alternativa propuesta en la nota coincide con el texto de B . • También he p u e s t o e n p a r a l e l o e l t e x t o d e l a t r a d u c c i ó n c a s t e l l a n a representada por MO , ya que, aunque no es objeto de este epígrafe establecer la relación entre S y la traducción castellana, puede observarse cómo en un número muy elevado de casos el texto e n castellano tiene en cuenta la variante alias por encima del texto propio de S , en muy escasas ocasiones toma solo la variante de S y en otras toma ambos y crea un doblete sinonímico o una estructura paratáctica del tipo de las que analizaré m á s a d e l a n t e , e n § I I .3. A este respecto, he incorporado un código de colores que identifica la actitud del traductor frente a la anotación y que aprovecharé a la hora de vincular S con MO . • Por último, he añ ad id o a l a Tabla 7 u na cu ar ta c ol um na co r re sp on di e nt e a las lecturas d el t exto latino del m a n u s c r i t o m a d r i l e ñ o 4328 86 a modo de cotejo orientat ivo con el texto latino; en modo alguno intento, y así 85 S o b r e e l e s p í r i t u f i l o l ó g i c o y l o s orígenes de la metodo logía de la crítica textual en tre los humanistas ital ianos, además de las ref erenci as que proporcioné e n § I .2.1, vid. Rico (1993: 85 - 99); Bent ivogli y Vecchi (2002: 9 - 16) y Bagl io (2004) . 86 Co mo ya he i n di cad o an t er ior men t e ( cfr. § 0.4), transcribo aquí estas lecturas directa mente del manu scr i to . 113 pretendo reflejarlo mediante una línea separatoria más gruesa, una relación genética con el resto de manuscritos. Lógicamente, las no tas que aparecen en las rúbricas de los capítulos no tienen correspondiente en el texto latino y nos interesa ver cómo, de man era mayoritaria, la variante anotada en S procedente de B se halla más próxima al texto latino. N.º Ref. B S MO BN Mss/4328 1 Pról. , 4 gente scioca gente grossa [ Ali as: scioca ] gente gruesa e loca om. 2 I , XVI , 10 la pest e incontr ava facilme nte la pest e incom incia va [ Ali as : incontr ava ] facilme nte la pest ilencia travava fácilme nte incub ation e <...> euenire constabat 3 I , XLIV , 1 drictamente a Cart agi ne dovesseno venire drictamente a Cart agi ne dovesseno arivare [ Ali as : venire ] deviesen venir a Cart ago recto itinere cartaginem ipsam insestis s ignis petit uros 4 I , XLIX , 5 inde li p orti del populo r omano non si possi ano condure neli port i de li romani [ Alias : del po pulo romano ] n on si possiano condure non los puedan traer a lo s puer tos del pue blo romano in po rtus po puli roman i non adducito 5 I , L , 2 le sim ile cos e che di sopr a si comprend evano le sim ile cos e che di sopra si conteneno [ Alias : comprend evano ] las sem ejan tes cosas que arri ba se contienen se comprehe ndían In eo foedere eadem comprehenduntur 6 II , III , rúbr. Come l’ exe rci to f u ordinato da Xant ip po Come l’ exe rci to f u conducto [ Alias : ordinato ] da Xant ip po Cómo e l ex érc it o fue ordenado de Xant ip o om. 7 II , XIV , 9 con la scaramutia gl’inimici sustennero con la scaramutia le gen te [ Alias : gl’inimici ] sustennero con la escaramuça la gen te sos tuvo pugna hostem disti nuere 8 II , XIV , 15 né ta nto f ructo recevete de la presente victoria né ta nto f ructo recevete de la dicta [ Al ia s : presente ] victoria e non recibió tanto fru to de la presente victoria Nec ta nt um e x presenti uict oria fructum su scepit 9 II , XV , 8 in li loch i di m eço edificareno molte castelle fra [ Alias : in ] li lochi d i me ço edificareno molte castelle en el loga r de medi o mu cho s castill os edifi caron per media loca castella excitarant 114 10 II , XVIII , 9 Ogni pa rt e d e f oco et de collisi one de ferro et d e crido r de voce Ogni pa rt e d e f oco et de collisi one d’arme [ Ali as : de ferro ] et de crid or de voce Toda part e er a llena d e fuego e de fi erro e poder de armas e de gritos e de bozes Cunct a i gne & ferro p ercussio ne telorum uocifer ationibus ac clamantium 11 II , XXVI , 8 con longa et grave intrata da ogni part e con longa et grande [ Alia s : grave ] intrata da ogni part e con luenga e grave entrad a de todas p artes longis simo ac difficilim o undique adi tu 12 II , XX VIII , 11 propinqui a gl’inim ici sovente con queli prendeva bat tagla propinqui a gl’inim ici spesso [ Ali as : sovente ] con queli prendeva battagl a muy ce rca de l os enemigos a men udo con aquellos emprendía batalla creba praeli a committere non dubitaui t 13 II , XXIX , 1 in gra n timo r tenen do li rom ani fortem ente comm oti in gra n timo r tenen do li rom ani fortem ente teme ndo [ Alias : comm oti ] puestas en grand temo r, los roman os fuertem ente comovidos terrore inuo lueret, commo ti mai ore m i n modu m r omani 14 II , XXIX , 2 contribuivano la spesa necessaria conferivano [ Ali as : contribuivano ] la spesa de le cose necessa rie contribuían en las m isione s de guerra ad eam necessa rios contribuebant 15 II , XXXI , 6 el tempo di vincere et de dar loco s aper b en intend ere el tempo di vincere et de dar loco saper ben cognoscere [ Ali as : intender e ] el tiempo entender de vencer e s aber conocer qu anto se deve dar logar a las cosas Opti me nempe ducis existimandum est uincendi tempora cedendique perspice re 16 III , I , 17 Ma co me è d’usança da una dura servitute Ma co me è d’usança da una cruda [ Alias : dura ] servitute mas co mo e s usança de una crúa servitu d sed ut fit ex dura seruitute 17 III , II , rúbr. de tant e diffi cultate oppresi de tant e adversitate [ Ali as : diffi cultate ] oppresi de tant a dificul tad apremiados om. 18 III , IV , 6 la cura de qu ela guerra a l ui fu conceduta la cura de qu ela guerra a l ui fu comanda ta [ Ali as : conceduta ] la cura de aq uella guerra le fue otorgada cura eius bel li Hami lca ri mand atu r 19 III , lauda ndo la mo rte lauda ndo la mo rte loand o la m uerte lauda ntes 115 VIII , 16 de li prexoni comproba sseno de li prexoni confirmasseno [ Ali as : comproba sseno ] de los presi oneros aprovavan e confirmavan mort e oru m probarent 20 III , XI , 6 et quasi dovesse venire i n breve de temp o, con tale sperancia de socorso et quasi dovesse venire i n breve de temp o, per [ Alia s : con ] tale speranç a de socors o e como si en breve deviese venir, con tal esper ança d e subsidio Et q uasi ad prope diem fut urum esset, hac auxilii spe milites solabatur 21 III , XXII , 1 Dopoi li predicti fureno creati consuli Dopoi queli [ Ali as : li predi cti ] fureno creati consuli Desp ués de los suso dichos , fueron criad os cónsules Post hunc creat i consules Quintus Fuluius et Tit us Man li u s 22 III , XXII , 10 acioché né a se né a gl’inim ici si potesseno congiongere acioché né a se né a gl’inim ici si potesseno condure [ Alias : congiongere ] que los enemigos non se podies en ayuntar ut nec sibi nec hosti se coniungere possent 23 I , XX , 11 che dicemo esser locato vers o la Libi a che dicono [ Al ias : dicemo ] esser locato vers o la Libi a que dezimos ser asentado fazia la Libi a quod ad Libi am expositum diximus 24 II , XXII , 19 passato inalt o et contra el consul o per dir ecto allocato l a proda de la sua nave contra gl’i nimici fe voltare passato inalt o et contra el consul o per dri cto [ Ali as : directo ] allocato la pro va de la sua nave cont ra gl’inimici rivoltòe passado en alto contra el cónsul por la parte de rera pues to la proa de la su nave contra los enemigos rebolvió in altum progressus contra consulem a pellego consti tit, nauisque suae proram in hos tes uertit 25 I , XXII , 13 El n ome a Mesana lo con dito re imp ose da la sua a n tiqua p atria El n ome a Mesana la condicione [ Ali as : lo conditore ] imp ose da la sua a n tiqua p atria e el nombre a Mes sa na im pu so el fundador de aquella por respecto de la sua antigua patri a Mes sa na m ue r o ab antiqua patri a sua conditor appellauit 26 I , XXVIII , 3 fra le mane degl’i nimici c on pochi de li s uoi se ne fug ite fra le nave [ Alia s : mane ] degl’inimici con pochi de li suoi se ne fugite d’entre las mano s de los enemigos con pocos de los suy os fuyó hostiu m inter manu s de la psu s, tande m cu m paucis s uorum euasit 27 I , XXXI , 1 perché i n fact i de mar e di queli si teneva no p iù experti perché i n fact i d’arme [ Ali as : de mar e ] di queli si teneva no p iù experti porque en el f echo de la mar se tenían por tan to aventajosos quod mar it uma rum rerum exp erientia se longe prestare 116 28 I , XXXV , 4 fra le mane de gl’inimici uscito fugitte fra le nave [ Alia s : mane ] de gl’inimici uscito fugitte entre las nave s de los enemigos salió e se fuyó inter h ostium manu s del a psu s euasit 29 I , XL , 14 mol ti e ti an di o a li scuti apogiando si erraveno per lo mar e mol ti e ti an di o a li scuti apogiando si erano [ Alia s : erraveno ] per lo mar e much os as si mi smo a los es cudos se abraçavan, e assí ocupavan el m ar per undas effuderant <...> mul ti s et ia m scutis ipsis annittentes 30 I , XLII , 6 li rom ani n e preseno sexanta quatro li rom ani n e preseno qua ranta [ Ali as : sexanta ] quatro los rom an os LXIIII tomaro n Ipsorum uero quatuor e t sexaginta rom ani prenas coe pere. 31 II , IX , 5 le nav e che da la fortun a erano avançate con tuta l’arm ata quele nave che da la fortu na er ano avançate contra [ Ali as : tuta ] l’arm ata las na ves q ue del naufrag io er an quedadas toda el armada quae naufr agio superfuerant nauibus tota 32 II , XXVIII , 9 et solamente a la guerra de terr a attendeva et solamente a la guardia [ Alia s : guerra ] de terra attendeva e solamente a la guerra e a la guarda de la tierra en tendía n terra ue ro incub uera t 33 III , XIX , 5 di numero de gente e de ferocia di numero de ge n te et forçe [ Al ias : e de ferocia ] de número de gente, e de fuerça numeroque e t ferotia 34 III , XX , 7 voltato el camino et verso la rivera andando ritornavano in Gal li a voltato el camino et verso li roma ni [ Ali as : la rivera ] andando ritornavano in Gal li a bolviendo el camino faza la ribera and ando se tornavan en Gal ia converso tandem itinere iu xta ipsum littus uadentes Galliam repetebant 35 III , XXIII , 6 ch’era de l i colligati del populo di Roma ch’era de l i gallic i [ Ali as : coll igati ] del popul o di Roma que era de los aliados del pueblo de Roma oppidum sociorum populi roman i Tabl a 7 . Notac ión filológica d el tipo alias en S Aunque he dispuesto todos los casos en una sola tabla, la h e dividido internamente de manera que los ejemplos queden agrupados en tres conjuntos separados por líneas horizontales más gruesas en fu nción de la naturaleza que he atribuido a la variación que anotan: 117 1. Variación entre términos sinonímicos o de significación próxima (ejemplos 1- 22): he incluido en este grupo aquellos par es de lecturas en los que no parece hallarse error alguno, sino que r eflejan una elección léxica diversa que no afecta al sentido – como en el ejemplo 3: drictamente a Cartagine dovesseno arivare [Alias: venire ] – o q u e , i n c l u s o m o d i f i c a n d o l i g e r a m e n t e la interpretación del pasaje, dan lug ar a s ecuencias pertinentes – como en el ejemplo 22: acioché né a se né a gl’inimici si potesseno condure [ A l i a s : congiongere ] – . Son, como puede verse, los más numerosos, y prueban que el anotador no pretende corregir los errores del m anuscrito, puesto que las opciones propias de S no son nece sariamente incorrectas , sin o que pretende dejar constancia de una variante más próxima al original. Dado que, como ya hemos visto, no puede estar cotejando con un texto lati no, ya que est os no disponen de las mismas rúbricas que la vulgarización de Decembrio, y sin embargo la mayoría de las variantes propuestas en las notas se aproximan más al texto lati no, solo podemos deducir que el cotejo entre S y B se ha hecho teniendo en frente un terc er tes timonio, tal v ez el original o, al menos, un manuscrito s i t u a d o m á s a r r i b a e n e l e s t e m a q u e S y que B . 2. Variación de forma en la misma voz (ejemplos 23 y 24): en estos dos casos, de menor interés para nosotros, el anotador deja constancia de alternancia de formas en la conjugación – dicono [Alias: dicemo ] – o e n l a mor fo lo gí a – dricto [Alias: directo ] – de una misma voz . 3. Variación debida a errores paleográficos o trivializaciones (ejemplos 25 - 35): estos diez casos sí podrían haber dado lugar a una auténtica corrección, ya que en todos ellos puede verse que la varian te de S con respecto a la de B procede de una mala lectura, un error de copia o una lectio facilior acaecida en algún punto de la transm isión del texto y que empeora su inteligib ilidad – es paradigmático de un caso de lectio facilior en S el ejemplo 29: molti etiandio a li scuti apogiandosi erano [Alias: erraveno ] per lo mare – . Sin embargo, el hecho de respet ar el mismo formato que las notas alias de l as tipol ogías 1 y 2 invita a p e n s a r q u e , n i s i q u i e r a e n e s t o s casos, la intención era corregir el text o p ara mejorarlo, sino, un a vez m ás, dejar constancia de la vari ante más cercana al original. Como ya he indicado, este tipo de anotaci ón n o se da únic amente en la dirección B > S , aunque en el sentido inverso la anotació n es sustancialmente más escasa, como vem os e n la Tabla 8 . La coincidencia de únicamente cuatro casos no podría 118 por sí sola permitirnos afirmar que el cotejo se ha realizado ent re estos dos códices en concreto, pero sumada a la de los 35 casos en el sentido inverso se convierte, en mi o p i n i ó n , en u n consi derable a r g u m e n t o . P r e s c i n d o a q u í d e l paralelo con la lectura de MO ya que, como argumento e n el sigu iente epígrafe, tengo la certeza de que fue S , y no B , la base de la traduc ción. N.º Ref. B S 1 I , V , 1 di si mile t radimento inquinati doves se dar soccorso [ Alia s : subsidio ] di si mile t radimento inquinati dovesse dar subsidio 2 I , XLVI , 15 lassata la prim a p ugn a acc orrev ano contra [ Ali as : verso ] i l consule lassata la prim a p ugn a accorrevano verso il consu le 3 III , V , 16 contra queli si voltareno [ trovareno ] che veniveno dietro contra queli si trovareno che venivano diet ro 4 III , XIII , 3 li cartag inesi obtenero [ Ali as : ott er ero ] la victo ria li cartag inesi ottennero la victori a Tabl a 8 . Notación filológica del tipo alias en B No es esta anotación de tipo alias la ú n i c a i n t e r f er e n c ia e n t r e lo s t e st i m o ni o s S y B , aunque sí resulte la más vistosa: numerosas tachaduras y correcciones a lo largo de ambos manuscritos acercan los textos de uno y otro testimonio en ambas direcciones : • En II , V I , 3 encontramos un caso en el que S lee originalmente a l'apparechiare de la sua armata , sobre lo que tacha y corrige a la cura d'apparechiare la sua armata , q ue coincide con el texto de B . • Lo mismo ocurre en la dirección opuesta en III , V I I I 11 , donde B corrige viltade , opción coincidente con S , donde antes había escrito utilita te . Asimismo, determinadas marcas como letras voladas a y b , c omillas y otra s de más difíc il identificació n i n d i ca n d if e r e nt e s al t e r ac i o ne s e n a m b o s t e x to s q u e, u n a vez más, los hacen coin cidir entre sí. • E n II , X X V I I I , 10 u n a s l e t r a s b y a anotadas en B indican q ue en S el sintagma in mare andare tiene el orden inv erso ( Imagen 11 ), mientras que en II , X X I X , 8 encontramos esa marca con el mismo uso en S , sobre el sintagma apparechiata opportuna que, en B , está invertido. 119 • L a misma función tienen las comillas en S en III , V , 5 s o b r e e l s i n t a g m a per li monti in Africa , que en B aparece como in Africa per li monti ( Imagen 12 ); e n III , I V , 4 sobre el sintagma intrato essere ; así como en Pról. , 6 sobre el par unico et vero , que en B figura como vero et unico . Tanto de las letras voladas a y b como de las comillas , am bas marcas usadas para indic ar una inversión de orden de constituyentes, cuento u n a d ecena de casos e n t r e a m b o s manuscrito s. • Solo he encontrado una marca, en cambio, del tipo de la que v emos e n S en III , V , 12 ( Imagen 13 ) que, a diferencia de las anteriores, indica que el segmento comprendido, el fiume con , está elidido en B . Imagen 11 . Letras v oladas co mo m arca de o rden inv erso del sin tagma en B Imagen 12 . Com illas com o mar ca de ord en invers o del sintag ma en S Imagen 13 . M arca en S de segmento elidi do en B Cabe destacar que estas marc as d e or den y e lisión están muy concen tradas entre el final del segundo libro y e l prin cipio del tercero aun que su peque ño formato y la levedad del trazo me i m pi d e n ha c e r a fi r maciones más rotundas. Ignoro s i es ta s marcas están vinculadas a la misma actividad que dio lugar a las notas tipo alias , aunque poca duda me c a be d e q u e t a m b i én a p un t an e n la d ir e c c i ón d e un c ot e j o 120 sistemático entre S y B antes de que S viajara definitivamente a Castilla para convertirse en el model o de la traducción castellana. A la luz de to da esta info rmación, me pare ce convenient e recupera r la teoría que expuse más arriba según la cual, apoy ándome sobre todo en el breve poema de la hoja de guarda, B podría haber sido un códice l u j o s o p r e p a r a d o específicamente para Íñigo Dávalos mientras qu e S podría haber sido una copia utilitaria independi ente, confeccion ada también para Dávalos pero destinada a ser llevada a Castilla. Antes de ese viaje, alguien, el propio Íñigo o, más verosímilmente, alguna persona a su servicio, habría cotejado los dos códices con un tercero para, principalmente, enriquecer S , que sería regalado y traduc ido, con una suerte de aparato crítico que lo mejorara. Incluso aunque no aceptemos la hipótesis de que B fuese el códice personal de Dávalos, bien podría haber pertencido a otra persona y haber sido prestado para ser, jus tamente, el tercer códice con el que se cote jaran S y el de Íñigo, que se habría perdido. 4.4 .2. Filiación entre S y MO Como ya he a v a n z a d o a n t e r i o r m e n t e , este estudio cuenta con una ventaja : l a certeza de disponer del códice que constituyó el modelo subyacente de l a traducción castellana, vale decir S . El manuscrito conservado en la Biblioteca Nacional llegó a la Península ibérica muy verosímilmente con este fin, y varios y de diferente natur aleza son los indicio s que nos garantizan este hecho. En primer lugar encontramos en S dos anotaciones marginales en castellano: una de ellas, e n II , V I I , 1 ( Imagen 14 ), anota es la pasada al términ o transito del texto italiano y, además, podemos comprobar cómo es precisamente esta la traducción que ofrece el texto castellano ( por les empachar la pasada ); la otra, que e ncontramo s en II , XXI X , 5: [Nota: qué cosa e s olvidar las cosas de la guerra] ( Imagen 15 ) es un a nota explicativa q ue, aunque no tiene reclamo en el texto , reformula con toda probabilidad la secuencia a la cura de la guerra maritima erano facti alquanto negligenti del texto italiano. 121 Imágenes 14 y 15 . N otas en ca stellano en S (h 39r y h 55v) Aunque estas dos notas en castellano podrían haber sido obra de cualquier propietario del códice ya en territorio ibérico y no necesariamente del anónimo traductor, in teresa recuperar ahora los d atos de la T abla 7 d e a n o t a c i ó n d e t i p o alias en S p ara mostrar que solo este testimonio portando ya estas notas pudo servir como modelo para la traducción: como establecí supra , s i bien mi taxonomía d e las notas se basa en l a n a turalez a de la variación que in dican , podemos establecer diferentes ca teg orías en función de la actitud que el traducto r adopta frente al texto original – que recordemos que no está tachado ni cancelado – y l a n o t a d e t i p o alias , y es esa información la que he recogido mediante un código de colores , como desp ojo en la Tabla 9 y e xplico a continuación : Tipol ogía Colo r Actit ud fr ente a nota alias Ejemplos a Amari llo Incorpora ción 3, 4, 6, 8 , 9, 11 , 13, 14 , 17, 18 , 20, 2 1, 22, 23, 25, 26, 27, 30, 31, 34 y 35 b Verd e Recha zo 7, 16, 28 y 33 c Azul Indeterm inado 2, 12, 24 y 29 d Rosa Combin aci ón 1, 5, 10, 15, 19 y 32 Tabl a 9 . Tipo logías de ac titud del trad uctor frente a notación de tipo alias en S 122 a. E l traductor incorpora ún icamente la variante de la nota alias . P arece apercibirse de que, de manera general, las lecturas alternativas de alias son mejores que las del original , por lo que en la mayoría de las ocasiones prefiere esa lectura como base d e s u t r a d u c c i ó n . E s t o o c u r r e e n 2 1 c a s o s , marcados en la Tabla 7 en amarillo. b. El traductor toma ú n i c a m e n t e l a v a r i a n t e o r i g i n a l d e S , ignorando la nota alias . Puesto que esta tipología es escasa con respecto a l a anterior, no puedo afirmar con seguridad si se trata de una auténtica preferencia por la variante original de S o, simplemente, q u e l a n o t a alias pasó desapercibida en estos casos. Es t o su c e de e n 4 o c a si o ne s , ma r c ad a s en l a Tab la 7 en co l or verde. c. La traducción no permite la asociación directa con una u otra variant e . Dentro de esta tipología, en los ejemplos 2, 12 y 2 9 l a t r a d u c c i ó n e l e g i d a podría procede r de cualquiera de los dos términos, ya que no emplea voces relacionadas etimológicamente. Sin embargo, en el ejemplo 24 solo se puede e x p l i c a r l a t r a d u c c i ó n por la parte de rera si asumimos un error de lectura d el traduc tor sobre dricto como dietro . E s t o s c u a t r o c a s o s e s t á n marcados e n azul. d. El traduct or toma ambos términos y l os combina. En estos casos, en los que siempre el contexto lo permite , el traductor acepte las dos varian tes, la de S y la de la nota, como buenas y las combina f o r m a n d o d o b l e t e s , práctica habitual en él ( cfr. infra § II .3.1 .1) . Solo en dos ocasiones, aunque mantiene una estructura paratáctica, altera sus constituyentes: en el ejemplo de 5 reformula la o ració n al no percibir la sinonimia entre conteneno y contenevano ; al igual que en el de 15, donde también reformula el segmento por una evidente incomprensión del sentido. Como sea, son estos casos , marcados en rosa, los que prueban de manera más irrefutable qu e fue S el mo d e l o d e la t r a du c c i ó n c a st e l l a na , p u e s to q u e d e n in g ú n o t r o códice podría haber sacado el traductor castellano las dos variantes, la original y la anotada, simult áneamente. Vemos claramente, por tanto, que la actitud del traductor hacia estas variantes anotadas no es uniforme, aun que en ningún caso es equivalente a la que, sin ninguna duda, tenía quien hizo las anotaciones: pese a que la actitu d del traductor castellano es crítica y discriminatoria, y juzga c ada caso de man era individualizada para encontrar la mejor traducci ón, deja muy cla ro q ue no percibe nunca e s t a s a n o t a c i o n e s c o m o l o q u e s o n , c o m o v a r i a n t e s a n o t a d a s q u e 123 permiten a scender en el árbol ecdótico h acia el original; nuestro traductor solo puede interpretarlas s ea como correcciones, cas o del tipo a , sea c omo adiciones, caso de d , en la más pura tradició n traductológica medieval. Ya M o r r e a l e ( 1 9 8 7 : 208), afirmaba e n s u e s t u d i o d e l r o m a n c e a m i e n t o c u a t r o c e n t i s t a d e E s c . I . 1 . 4 que, con respecto a la adaptación del lé xico latino nada había en el texto romance «que haga prever la sensibilidad humanista»; efectivamente, co mpruebo aquí c ó m o p a r a e l t r a d u c t o r c a s t e l l a n o , a p e s a r d e n o t e n e r u n a a c t i d u d extremadamente servil hacia el mo delo, el valor filológi co de estas not as resulta opaco e n u n a C a s t i l l a q u e d a b a s u s p r i m e r o s p a s o s e n e l c o n o c i m i e n t o d e l hu manismo italian o. No hall o aquí por tanto la sensibilidad filológica y la conciencia de tradici ón text ual que Morrás (1997) s í e n c u e n t r a e n A l f o n s o de Cartagena, aunque c oincido con ella en considerar desproporcionada la afirmación que hace Russell (1985: 10) de que «[e]n general, nuestros traductores [los hispánicos ] parecen aceptar sin más cualquier texto a mano del o riginal que intentan traducir», p u e s t o q u e n u e s t r o t r a ductor, a pesar de todo, no actúa de manera totalmente acrítica. Desde un punto de vista ecdótico, por tanto, estas notas alias , que entiendo como una contaminación mutua entre B y S , y su recepción por parte del traductor castellano, que integra algunas d e las variantes procedentes de B y anotadas en S e n s u t r a d u c c i ó n , p l a n t e a n l a necesidad de reflejar en mi e s t e m a e l hecho de que el modelo utilizado para esta t raducción es un manuscrito enriquecido con variantes procedent es de otro, como veremos en § I .4 .4.4. Además de todo lo dicho, existen determinados errores y enmiendas que se han transmitido a MO y que solo pued en proced er de S , c o m o e n II , X I I , rúbr. ( Imagen 16 ), donde S corrige su lectura genuina a li romani de l’anno seguente , sin d uda por influencia de B , que lee a l'armata romana l'anno seguente , añadiendo en interlineado la armata de y cancelando el siguiente de , ya que n o puede corregir romana sobre su li romani sin enfarragar en exceso la hoja . El resultado de esta enmien da es una lectura diferente de la original de S pero también de la de B a partir de la cual está enmendando, y que se transmite, claro, a MO c o m o al armada de los roman os en el año seguiente ; una vez m ás, se trata d e una lectura que so lo ha podido obtener en S , fruto de la mencionada enmienda. Imagen 16 . Corre cción sobr e S transm itida a MO en h 41r [Document text truncated for crawler view.]