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Supervivencia de estructuras familiares coloniales en México

Figueras, Estrella

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©Uni e si a de Ba celona Supe i encia de es uc u as amilia es coloniales en México Como se puede desp ende del i ulo que encabeza es as líneas, el p esen e abajo a a, de o ma muy esquemá ica, de elaciona aquellas o mas y es uc u as ami- lia es exis en es en la sociedad p ehispánica mexicana, con aqué- llas que se die on en la colonia, a la cual denomina on los españoles Nue a España. Una de las que pod íamos llama es uc u a amilia , y ema o azón de es as páginas, es el del concu- bina o que desde el p incipio de la colonia se dio, y que con el iempo, al igual que la amilia con encio- nal, se ha ido eajus ando y o - mando pa e de la p opia es uc u- a social. Debido, no obs an e, a es e educido y p elimina es udio, se ha c eí do con enien e cen a lo p imo dialmen e du an e el p ime pe iodo de la conquis a y coloniza- ción, y en pa icula en el enóme- no capi alino de México -Tenoch í- lan. Asimismo, debido a la in luencia de la cul u a eu opea que conquis- ó y colonizó Amé ica, se die on eajus es y asimilaciones singula- es, nue as en muchos aspec os, que a aban de compagina las an- e io es o mulaciones con la ideo- logía dominan e. Además, las in- • Licenciada en His o ia de Amé ica. 43 E s ella F igue as* luencias ue on impues as e in e- g adas en el pueblo con una p e- endida apidez, lo cual deso ien ó, sino auma izó a la población de Nue a España, la cual en endía a du as penas la eligión y sociedad que se les a aba de impone . Así pues, co no espe o se des- p enda de es e ensayo, el modelo que los conquis ado es in oduje- on, espec o al ma imonio, am ilia y elaciones sociales en gene al, ue una a ea di ícil de ealiza . Tan sólo el iempo ha log ado palia los g andes con as es cul u ales, pe - i iendo, no obs an e, elaciones amilia es que hacen eco da con- duc as de iempos pasados. Ma imonio y amilia en el momen o de la conquis a Pa a ene un conocimien o lo más amplio y ap oximado posible de lo que ue, an es de la llegada de los españoles, la es uc u a y complejidad de la a nllia mexica, nos hab íamos de e e i a los c o- nis as que en su día ano a on aquello que eían y a aban de comp ende , ace ca de la sociedad con la que se encon a on, e incul- ca con más e icacia la eligión y cos umb es occiden ales. Po ci a ©Uni e si a de Ba celona algunos: Be na dino de Sahagún, José de Acos a, Alonso de Zo i a, Be nal D az del Cas illo, Ped o Má i de Angle ía. Además de algunos esc i o es indígenas y mes izos del siglo XVI, como po ejemplo, Fe nando Al a ado Tezo- zómoc, Juan Bau is a Poma , Fe - nando Al a lx lixóchi l. Además disponemos de los lla- mados Códices o lib os de pin u- as, de o igen p ehispánico o ela- bo ados con igual mé odo en los años inmedia amen e pos e io es a la conquis a, po ejemplo el Códice Bo bónico, La Ti a de la Pe eg ina- ción, La Ma ícula de T ibu os, que son de p ocedencia az eca. Los que ya p o ienen del siglo XVI, son po ejemplo, El Mendocino, El Me- xicanus, El Telle iano Remensis, e c. O as uen es de in o mación son los ex os en lengua náhual esc i- os ya con el al abe o la ino, sob e odo en el siglo XVI, a eces copias de códices ex a iados, po ejem- plo el Códice Ma i ense y el Códi- ce Flo en ino. De es os documen os se pueden ex ae los conocimien os de cómo la sociedad mexica se o ganizaba an es de la llegada de los españo- les y aspec os de su es uc u a, o- les y conduc as amilia es. No obs an e, y debido al conc e- o p opósi o de es e abajo, se ía de in e és hace hincapié en el ema, no solamen e del ma imo- nio, sino de las es uc u as ami- lia es que se ue on de i ando, de unas ya exis en es, a las que u- ie on luga po la econ e sión que debió e ec ua se en la amilia mexicana, a causa de la in asión o conquis a española y la implan- ación de las leyes y eligión occi- den ales. Cuando los c onis as u ie on que desc ibi a la amilia mexica, debido p obablemen e a la comple- ja y amplia o ganización de la mis- ma, la denomina on «pa en ela» o con el é mino más ambiguo aun de «los de la casa» 1• Ello se ela- cionaba con el hecho mismo de la p opia o ganización amilia , que implicaba en sí misma un g upo de p oducción y ambién de consumo, compa iendo una esidencia co- mún. El p opio ocabula io nahua ilus a es e sis ema: cencalli, signi- ica «casa en e a»; cencal in, «los de la misma casa»; cemi hual in, «pe sonas de la misma casa, de un mismo pa io», y cuyos esiden es, cada uno con su p opia i ienda, es aban inculados po pa en esco o a inidad, además que man enían es echa colabo ación económica; echan laca, «casa colec i a» y ambién cihualli o «casa de muje- es», que e a un luga de eunión emenino, donde es aba la cocina y el al a domés ico. El c onis a F ancisco He nández (p o omédico de Felipe 11) nos aci- li a una b e e desc ipción, que Ilus- a además la Incomp ensión po pa e de los conquis ado es de los modelos amilia es con los que se encon a on: 1. Debido a que a ias i iendas se encon aban inculadas po un pa io en común, ocupadas po a ias amilias. Fo maban asl g upos endogámlco, s, según su es a us econó- mico y soclal. 44 ©Uni e si a de Ba celona «Vi en muchos en una sola casa, o po que sea necesa io que habi en íun os los he ma- nos y los sob inos, pues o que no se di ide la o una pa e na, o po lo nume oso de los hom- b es y lo es echo de la ciu- dad»2. No obs an e, la amilia p opia- men e dicha se undaba cuando una pa eja se unía median e el i o nupcial. La sociedad mexica obse - aba en su seno dos clases socia- les di e enciadas, es deci los pipil- in o pipil zin que cons i uían la cla- se al a, dominan e, de la nobleza, que explo aba y ecibía ibu os de la clase subal e na denominada macehual in o los macehual. El ma imonio en e los pipil in e a gene almen e o ganizado en e los pad es, a in de es ablece unas buenas elaciones de pa en esco con inculaciones sociales. Pa a al in los pad es del no io, cuando ap oximadamen e és e enía unos ein e años de edad, en iaban a una anciana casamen e a, llamada «cihua lanque», a solíci a , a los pad es, en ma imonio a la mucha- cha escogida. Si consen ían los pad es de ella, és a e a lle ada a casa del p e endien e, donde, as una se ie de ce emonias, y anuda la man a del no io y el huipilli de la muchacha, se hacía una ies a. Es- aban en onces legalmen e casa- dos. El sis ema ma imonial e a pues exogámico, debido al es a us eco- nómicamen e ue e, ma cado po un sis ema de noble linaje que sólo los pipil in dis u aban. En es a cla- se social amb én se conside aba la polígínia, a pesa de que el ma- imonio solamen e se es ablecía con una muje .. Las demás e an conside adas como unas «segun- das esposas», «esposas secunda- ias» o «coesposas», y podían se escogidas, ya en es e caso, en e la clase macehual in. En e los macehual las uniones se es ablecían den o del calpulli3 -unidad social compues a po a- milias de ibu a ios empa en a- dos o unidos po ínculos de a ini- dad. Según de inición del ex o de Sahagún: «Case ío» Ins i ución social simila al clan. En ella se ag upaban amilias, po pa en es- co, po o icio, o po o ma de cul- o-, y cuyos miemb os pe ene- cían a la clase macehual in o de su misma e nia, se le pod ía así asigna un sis ema endogámico. El i o nupcial no e a an elabo a- do como en e los pipll in, y se su- pone egían más los lazos a ec i- 2. HERNÁNDEZ, F ancisco, An igüedades de la Nue a España, His o ia 16, Mad id, 1986, p. 70. 3. La aducción del nahua l: «casa g ande». Pa a una amp la in o mación sob e el sis e- ma económico y social del calpulli en MONZÓN, A u o, «El calpulli» en LEÓN PORTILLA, Migue!, Lec u as Uni e si a ias: De Teo ihuacan a los az ecas.Fuen es e in e p e aciones his- ó icas, Uni e sidad Au ónoma de México, México D.F., 1983, y a ob a del mismo au o , El calpu/11 en la o ganización social de los enochcas, Ins i u o de In es igaciones His ó icas, 1949. La e e encia que se ci a co esponde al ocabula io que se ano a en SAHAGÚN, Ba - na dino de, His o ia Gene al de las Cosas de Nue a España, Edi o íal Po úa, S.A., México, 1989, p. 921 . Como uen e p ima ia podemos e e encla a ZORITA, Alonso de, Relación de los seño es de la Nue a España, His o ia 16, Mad id, 1992, pp. 69 a 74. 45 ©Uni e si a de Ba celona os en e los Jó enes que la polí i- ca ma imonial. También los macehual in, ade- más de pedi el ma imonio, podían solici a los pad es del no io a la mad e de la muchacha a és a como «manceba» ( laca cahuilli), no obs an e, gene almen e cuando enían un hijo se hacían las ce e- monias de casamien o y ies a, pe o en es e caso según las posibi- lidades económicas de la amilia. En ambos casos, la amilia mexi- ca e a esencialmen e pa ia cal y pa ilocal, pues la muje al casa se abandonaba su g upo amilia pa a pe enece al del ma ido. Es a se ía a g andes asgos la es uc u a amilia que se encon- a ían los eu opeos al llega a Nue a España. No obs an e, se hab ía ambien de apun a , y al como a gumen an algunos his o ia- do es, po ejemplo Be na d y G uzinski4, en que los c onis as se in e esa on más po la éli e, que po desc ibi y es udia el compo - amien o de las gen es humildes, en es e caso de los macehual in o de l os p opios mayeques (sie os). Deses uc u ación de la amilia méxica e imposición de los esquemas occiden ales Uno de los e ec os inmedia os de la conquis a y una de las p incipa· les p eocupaciones de la Co ona, se o ien ó a la e angelización, y po consiguien e la a ea p ime a de los clé igos designados a es a ocupación ue la de «casa » c is ia- namen e a la población ame icana. Así pues, se asplan a on a In- dias las leyes igen es en la penín- sula: Las Sie e Pa idas {1265), O - denamien o de Alcalá ( 1386), O - denanzas de Cas illa (1484) y Leyes de To o (1505). La ley de las Pa idas5 ya con emplaba la p ohi- bición del ma imonio polígamo6 y en cuan o al de echo canónico, en su Co pus lu is Canonici (de 1500) y su e o mulación con el Concilio de T en o en 1563, se añadie on no mas es ic i as a los ma imo- nios conside ados inces uosos, es deci con ínculos de consanguini- dad. Pe o se hizo hincapié, de o ma especial en el de echo indiano, en el ema de la poligamia. Si bien es cie o que el ma imonio con a ias muje es lo p ac icaba undamen al- men e la éli e mexicana, o les e a pe mi ido a aquellos homb es del pueblo que se dis inguían en la gue a, és e ue un ema de p eo- cupación de la Iglesia, que se obs- inó en e adica , casando «debida- men e» y con una sola muje a aquellos homb es que ení an a- ias. Ello dio luga a si uaciones ambiguas, es deci que los seño es 4. BERNARD, Ca men; GRUZINSKI, Se ge, «Los hijos del apocalipsis: la amilia en Mesoamé lca y en los Andes» en BURGUIERE e al., His o ia de la Familia, Alianza Edi o· ial, Mad id, 1988, p. 165. 5. Las Pa idas e an leyes compiladas po Al onso X El Sabio, di ididas en sie e pa - es. La p ime a se e ie e al es ado eclesiás ico; la segunda sob e los empe ado es y e- yes; la e ce a sob e la Jus icia; la cua a sob e el ma imonio, la quin a sob e los con a os; la sex a sob e los es amen os y la sép ima sob e el de echo penal. Se comenzó su eco- pilación en 1256 y se e minó la misma ap oximadamen e en 1265. 6. Pa ida IV. 2. 1. 46 ©Uni e si a de Ba celona indígenas siguie on conse ando a sus an e io es esposas, haciéndo- las pasa po si ien as o escla as, y se casaban con una po el i o ca- ólico. Pasa on pues es as muje es de se coesposas a mancebas o concubinas. La imposición, an o ju ídica como eligiosa de leyes e ideolo- gías ue, jun o con las de i adas po la p opia gue a, lo que auma- izó, e incluso descompuso la es- uc u a amilia mexicana. Pa a e adica la an pe seguida poligamia, se oma on medidas desde el p incipio de la colonia, pe o, no obs an e, ue du an e el Concilio de T en o ( 1545-1563) y de los Concilios P o inciales cele- b ados en México7, cuando se es- ableció un ígido eglamen o a al «ano malidad». En la e o ma en- ina, se pod ía añadi ambién, que se es igma izó al p oduc o de es as uniones, es deci los hijos, que pa- sa on a cons i ui se en bas a dos. Rep esen ó el an es y el después de una e apa no ma i a, en que la apa ición de nue as es uc u as sociales o za on a dic amina con igo al es amen o eligioso y uni- e salis a del c is ianismo, ep e- sen ado en la Iglesia ca ólica. Al queda i memen e a i icado en T en o que el ma imonio cons i uía un sac amen o, a ianzó aun más el echazo a los que lo ansg edían, conside ando que los concubina- íos y los bígamos desp eciaban su cumplimien o, y po es a azón de- bían se excomulgados y pe segui- dos. Ya en la P ime a Jun a Apos óli- ca, celeb ada en México en 1555, en el apa ado «Ma imonio»8 se lee: «Ace ca de los Ma imonios ocu ie on mayo es di icul ades sob e si e an álidos en e los Indios los con ahídos en su gen ilidad, y qual de ellos lo e a, po que enían muchas mu- ga es y no se esol ió cosa cie a espe ando la de inición de la SIiia Apos ólica» Más adelan e se apun a: « ... sin sabe se qual e a la p incipal, ó Seño a y las demás concubinas». Y es que se eían an e un p o- blema que es aba ue a de los pa- áme os mo ales conocidos, cla o que den o de la occiden al cul u a c is iana. La incomp ensión, y la in ansigencia, al ompe el meca- nismo del sis ema de edes de pa- en esco, con undió, no sólo ideo- 7. La P ima a Jun a Apos ólica o Concilio P o incial I se celeb ó en a ciudad de Méxi- co en 1555 y el II en 1565. El 111 Concilio P o incial Mexicano, u o luga en 1585 y ue con i mado en Roma po el Papa Six o V en 1589. Ve las ediciones en la ln-español pa a el I y II Concilio en CONCILIOS PROVINCIALES PRIMERO Y SEGUNDO. Imp en a del Supe io Gobie no, México, 1769 . En cuan o al Concílio 111 , ambién en edición bilingüe la ln·aspañol, CONCILIO III PROVINCIAL MEXICANO, Imp en a de Manuel Mi ó y D. Ma - sá, Ba celona, 1870 . En 1524 ya se dio, no obs an e, el P ime Sínodo en Nue a España, pa a a a del «ma imonio y o os casos», p esidiando ay Ma ín de Valencia, como ica- io del Papa, e en ALVA IXTLIXOCHITL, Fe nando de, «Relación de la enida de los españoles y p incipio de la Ley E angélica.,, en SAHAGÚN, Be na dlno, His o ia Gene al de las Cosas de Nue a España. Ed. Po óa, S.A., México, 1989 , p. 862 . 8. Pág. 5 del ci ado olumen. 47 ©Uni e si a de Ba celona lógicamen e, sino ambién econó- micamen e a una sociedad que es- aba pe ec amen e es uc u ada. A modo de ejemplo se pod ía ci a el comen a io que a espec o de la poligamia esc ibió F ancisco López de Góma a: «Cua o causas dan pa a e- ne an as muje es: la p ime a es el icio de la ca ne, en la que mucho se delei an; la segunda es po ene muchos hijos; la e ce a po epu ación y se i- cio, la cua a po g anje ía»9 Que si bien elacionaba o as causas, apa e del « icio de la ca - ne», no analizaba el po que del ma imonio múl iple, en azón de los mo i os socio-económicos que ello conlle aba. Po o a pa e, y abundando en es a combinación económico- ami- lia , la disolución de la casa colec i- a se sumó a las disposiciones ne- ga i as pa a el pueblo mexicano, es ingiendo sus elaciones endo- gámicas y de coope ación. Un po- sible mo i o de sepa a las ami- lias, ue el de e i a una cie a «in- mo alidad» en las cos umb es, que los e angelizado es in uían podían da se, siemp e obsesionados con su lucha con a la poligamia (po si aun seguían conse ando sus an- e io es esposas) y las uniones in- ces uosas. Pe o, ambién, se ha- b ía de conside a que el hecho de educi el g upo amilia , pe mi ía un mayo con ol del cob o del i- bu o indígena. Se p i a izó y se ce ó el núcleo a- milia , pe o ambién se ab ió un oscu- o abismo pa a muchas muje es, que al se epudiadas legalmen e po sus has a en onces ma idos, se con i ie- on en escla as o si ien as, y cie a- men e p i adas de una amilia a la que pe enecían po de echo p opio, con un es a us especí ico y con una de e minada unción social. Tal ez como esumen de la deso- ien ación que se p odujo en e los na u ales po la imposición de nue- as o mas de ida y concep os mo- ales y sociales, se pod ía ano a lo que nos esc ibe Alonso de Zo i a: «P egun ando a un indio p incipal de México qué e a la causa po que aho a se habían dado an o los indios a plei os y andaban an iciosos, dijo. 'Po que ni oso os nos en en- déis, ni noso os os en ende- mos ni sabemos que que éis. Habéisnos qui ado nues a buena o den y mane a de go- bie no; y la que nos habéis pues o no la en endemos, e ansl anda odo con uso y sin o - den y concie o» 10 Además y apa e de la no ma i a ju ídica y eligiosa, se unió el he- cho de la a luencia de homb es eu- opeos a Nue a España, en el que el análisis de los mo i os que u ie- on en emba ca al Nue o Mundo escapan al ema de es e abajo, pe o que sí pod ían en algún con- cep o coincidi , y de mane a signi i- ca i a, con el p esen e es udio, y 9. LÓPEZ DE GOMARA, F ancisco, His o ia Gene al de .las Indias , Edi o ial Ibe ia, S.A., Ba celona, 1966. Tomo 11, p. 401. 10. ZORITA, Alonso. op. ci ., p. 87 48 ©Uni e si a de Ba celona es po que pa ían en busca, no sólo de o una, sino pa a muchos de ellos de libe ad, ue a del con- ol inmedia o de una amilia y de una igidez mo al y puni i a. Concubina o. Rep esión y es a egias Pod íamos en es e pun o abo da el ema del concubina o o amance- bamien o. No obs an e se hab ía de da un b e e epaso a la bigamia que se dio ambién y en g an can i- dad en la colonia, y que u o una es- echa elación con es e ema. Así pues, uno de los p oblemas que u o que a on a la sociedad no ohispana, a a és de los penin- sula es ecien emen e es ablecidos en la colonia, ue debido al hecho de la bigamia, que se dio en un núme o lo su icien emen e ele ado como pa a ala ma a la mo al mode na 11 • Los colonizado es; conquis ado- es y a en u e os que llega on a In· dias, en un p incipio sólo ue on homb es, muchos de los cuales ha- bían dejado en la península a la a- milia y una esposa. Así pues, es os homb es incluso llega on a con a- e un nue o ma imonio en Amé i- ca, ampa ados po el anonima o y la al a de con ol, a o ecidos am- bos po la lejanía con la me ópoli. Ala mada la Co ona de las no i· cias que le llegaban de las Indias espec o a la abundancia de ales compo amien os, es ableció, apo- yada po la Iglesia, un Juzgado especial pa a el p oblema, mo i- ando y p omulgando disposicio- nes pa a que las esposas pudie· an acompaña a sus ma idos. Po ejemplo, el decidi no da empleos públicos a españoles que no ase- gu a an lle a a su esposa a In- dias. La Casa de Con a ación de Se illa ambién ue la enca gada de a e igua si el homb e que soli- ci aba iaja al Nue o Mundo e a sol e o o bien si había allecido su esposa e indaga si e a e dad, pues si dejaba una esposa en Es· paña, debía ga an iza bajo ianza que no es a ía ausen e más de dos años, a un me cade se le concedía un año más'2• No obs an e, la bigamia, a pesa de las medidas omadas po la Co- ona, y de se pe seguida po la Iglesia a a és del T ibunal del San o O icio, esul aba una o ma ela i amen e sencilla pa a da le- 11 . Pa a más In o mación sob e bigamia en Nue a España.en Tesis de Licencia u a de ENCISO ROJAS, Dolo es, El deli o de biga mi a y el T ibunal del Sa n o O icio de Is Inqui- sic ión en Nue a España, Siglo XVIII, UNAM, México, 1983, y de a misma au o a, «Ma i- monio y bigamia en la capi al del i eina o. Dos al e na i as que a o ecían la in eg ación del Indi iduo a la ida ami li a social», en GONZALBO AIZPUAU, Pi la , Coo d., Fam/1/ss No oh/spanas, siglos XVI al XIX, Semina io de His o ia de la Familia, El Colegio de Méxi- co, México D.F., 1991, pp. 123-133. 12. Sob e empleos públioos e KONETZKE, 111.1. doc. 226, ci ado po MARGADANT, Guille mo F., «La amilia en el de echo no ohispano», en GONZALBO AIZPURU, PIia , Coo d. op. ci ., p. 44. Sob e la Casa de Con a ación , se e ie e a la Ley XXVI, í . XXVI del lib o IX de la Recopilación de Leyes de Indias de 1680. Ley del 21 de Sep iemb e de 1546 «Que e P esiden e y Jueces de la Casa de Con a ación a e iguasen si los que p e endían pasa a Indias e an casados y elados», en OTS Y CAPDEQUI, J.M ., Bosquejo His ó ico de los de echos de la muje casada en la legislación de lndias,Ed. Reus, Mad id, 1920. 49 ©Uni e si a de Ba celona galidad a una unión, aunque sólo ue a de o ma apa en e. Según los au o es Be na d y G uzinski13, la bigamia ep esen ó un deli o especí icamen e ame ica- no y colonial, po el mismo hecho ísico de la inmensa colonla, que p opo cionaba el e ugio de los que que ían ol ida o o ma imon: o. Po o a pa e, pa a in en a ana- liza la he e ogénea sociedad me- xicana y en ende buena pa e de sus compo amien os, es necesa- io hace lo a su ez de aquella que impuso sus cos umb es y eligión, es deci , la españo.la, e in en a e- laciona lo, si cabe con lo que se denominó la ba aganía. Como W. Bo ah y S. Cook 14 am- bién indican, exis ía ya en la penín- sula una ley, que la cos umb e san- cionaba, de uniones sexuales no o malizadas, que p o enía del de- echo omano medie al y se a i i- caba en las Sie e Pa idas. Es a e- glamen ación ue es ablecida pa a impedi que homb es casados y sace do es u ie an concubinas; así pues podían los sol e os man- ene un ipo de elación llamado «ba aganía», que pe mi ía una con i encia sin a adu as, no o - malizada po la Iglesia, y en la que el homb e e a de clase supe io a la muje . A los hijos de ales unio- nes se les denominaba «na u a- les», y pasaban a se legí imos en cuan o la pa eja se casaba. Has a inales de la Edad Media, ambién se die on elaciones de es e ipo en sace do es y homb es casados, pe o al queda p ohibido, especialmen e po los Reyes Ca ó- licos, se llegó a cas iga al in ac o y a la ba agana du amen e, si ello e a descubie o. Como sea que es as uniones e an bas an e comunes en Espa- ña, bien hubie an podido se ans- plan adas al Nue o Mundo. No obs an e, la Nue a España, al que- da some ida a las leyes del Conci- lio de T en e, ep imió la ba aga- nía, que ue conside ada pecado. A pesa de no pasa po el T ibunal del San o O icio, sí que e a pe se- guida en Nue a España po el i- bunal eclesiás ico. A pa i pues de la adición es- pañola, a pesa de las p ohibicio- nes en las Indias y de la poligamia no e adicada en Nue a España, ue muy ácíl desa olla un concu- bina o con ca ac e ís icas de am- bas cul u as y con los elemen os ad icionales de la emig acíón y complejidad social. Siguiendo en el hilo conduc o de la emig ación al Nue o Mundo, como se ha dícho más a iba, llega- on a las Indias, en un p incipio y en g an núme o, homb es solos, que se encon a on con as os e- i o ios, posiblidad de en iquece - se, mano de ob a abundan e que abaja a pa a ellos, y un g an nú- me o de muje es, que incluso les e an o ecidas como egalo o ibu- o (ello se p ohibió exp esamen e en las Leyes Nue as de 1542 y po 13. BERNARD, Ca men y GRUZINSKI, Se ge, op. ci ., p. 203. 14. BORAH, Wood ow y COOK, She bu ne P., «Ma iage and Leg i imicy in Mexican Cul u e, Mexico and Cali o nia», Cali o nia Law Re iew 54:2 (mayo 1966, pp . 949-952), ci ado po KUZNESOF, Elizabe h Anne, «Raza, clase y ma imonio en la Nue a España: es ado ac ual del deba e», en Familias No ohispanas siglos XVI al XIX, op. ci ., p. 376. 50 ©Uni e si a de Ba celona Real Cédula de Ca los 1). Hab ía- mos de eco da , y al como ci a Solange Albe o15, que He nán Co és ue el p ime amancebado, así como algunos de sus capi anes y soldados, a los que algunos caci- ques habían o ecido sus hijas como egalo o ibu o, lo que a los españoles, y sob e odo a los clé i- gos les pa eció una mons uosi- dad. No obs an e, exis ía una azón pa a al p ocede , y es que al «ca- sa » a las muje es de su amilia, inculaban, a su en ende , al con- quis ado con la misma, y en de ini- i a con su p opia sociedad, pues los hijos conse a ían así el linaje de la mad e y eliminaban con ello a un posible enemigo. Pe o el esul- ado de ales uniones, que en oca- siones esul ó ambién múl iple, e- co dando la polígamia az eca, ue un mes izaje ápido y abundan e, que debido a los escasos ma imo- nios o males y c is ianos que se die on en e indias y españoles, se elacionó enseguida con ilegimi i- dad, y consiguien e menosp ecio 16• Muy dis in o al p opósi o indígena, que en endían que el p oduc o de ales uniones end ía las ca ac e- ís icas de pac o más que de un ul- aje a la muje y su p ole. Muchas de es as uniones am- bién, se ue on haciendo más es a- bles, o po lo menos du ade as, y die on luga al llamado amanceba- mien o. Según indica Solange Al· be o 17 la bigamia y el amanceba- mien o, se pueden a ibui en un p oceso de indi iduos desa aiga- dos. Pe o ¿po qué no ambién de muje es que pe die on o no consi- guie on alcanza un luga es able en su p opia sociedad? Va ías son las azones que po- d ían a ibui se al hecho de que una muje llega a a una unión no legí imada, no obs an e pa a pode analiza al enómeno, se hab ía de di e encia a las elaciones en e los p opios indígenas, a la muje in- dia unida con eu opeo, y ambién a la pa icula si uación de la pob la- ción a icana llegada a Indias, y con conno aciones de escla i ud. Debido a que cada uno de es os g upos me ece una pa icula a en·· clón, que escapa al p esen e abajo, se pod ía conside a y hace el aná·· lisis gené ico de es a si uación de amancebamien o, y en el que odos los au o es es án de acue do, en que las muje es e an en su mayo ía de clase ba j a, mes izas o indias, que accedían al concubina o pa a pode sob e i i económicamen e, y uni- das a un homb e de clase o «cali· dad» supe io , (en endiéndose al cali ica i o como se u ilizaba pa a in - dica el aspec o acial de una de e - minada pe sona), con el que podían ascende en su es a us social. A pe- 15. ALBERRO, Solange, ,,La sexualidad manipulada en Nue a España: Modalidades de ecupe ación y de adap ación en e a los ibunales eclesiás icos», en Familia y sexua- lidad en Nue a España, FCE, México, 1982, p. 24 2. 16. Pa a un amplio es udio sob e el ema del mes izaje, lo podemos encon a en ES- TEVA FABREGAT, Claudio, El mes izaje en /be iamé ica,Edi o ial Alhamb a, Mad id, 1988. MÓRNER, Magnus, La mezcla de azas en Is his o ia de Amé ica La ina, Paidos, Buenos Ai es, 1969. Y un es udio más ecien e de OLAECHEA, Juan Bau is a, El mes izaje como ges a, Edi o ial Map e, S.A., Mad id, 1992. 17, ALBEARO, Solange, «La sexualidad ... », op. ci ., p. 242. 51 ©Uni e si a de Ba celona pues o an e io men e, la legislación an o ci il como eclesiás ica, o dena- ba y sancionaba, pe o el pueblo pe - sis ía en p ác icas y cos umb es, que obligaban a e o mula nue os edic os, que inducen a pensa en que las des iaciones a la ígida no - ma e an ecuen emen e ansg edi- das, y po an o de di ícil isibilidad en los ecuen os es adís icos A ello se pod ía añadi que, en cuan o a los g upos indígenas se sabe poco, po no pe enece a la ju isdicción del San o O icio, sino a los ibunales o dina ios, que han dejado menos documen ación pa a es ablece es udios, po ejemplo de econs ucción de amilias. Así pues el camino a segui , y una p opues a de abajo pod ía se el esca a es udios de caso. Al queda es as amilias en una legali- dad in isible, el alo a es adís ica- men e ales uniones, puede esul- a , no sólo di ícil, sino engañoso. A pa i de plei os eclesiás icos so- b e amancebamien os y lib os bau- ismales pa a alo a la ilegi imi- dad, és os pod ían se dos cami- nos pa a log a alguna in o mación cuali a i a, y al ez cuan i a i a de es e enómeno. A pesa de que la amilia se aco- pla a los cambios sociales, p odu- ciendo a su ez nue as es a egias de adap ación, las pe i encias en el iempo y su análisis nos ayudan a comp ende iempos pasados, y más aun cuando son pocas las uen es de que disponemos. Si en un momen o, se in en ó e- laciona las es uc u as amilia es an e io es a la colonia, pa a en en- de mejo la sociedad colonial eme gen e, se ía asimismo líci o e ec ua un es udio compa a i o, omando como e e en e si uacio- nes amilia es de nues a época. Pa a ello, el campo de la in es i- gación an opológica, o si iéndonos asimismo de la li e a u a, se ían de aliosa ayuda pa a elaciona el pa- sado con el p esen e. Como po ejemplo pod íamos ci a la ob a de los años 50, i(ya de nues a época) de Osea Lewis, An opología de la pob eza, en la que el abajo de campo e ec uado po el au o en la amilia Sánchez, nos o ece ca ac e- ís icas de casa colec i a y concubi- na o, en las que se obse a una in- incada ed de solida idades, que escapan a la amilia con encional. Tal ez sea po esas es a egias de supe i encia, la causa de su pe - manencia en ,el iempo. La amilia se ep oduce, no sólo biológicamen e, a a és de la pa e- ja, sino ambién cul u almen e, no es pues ex año, que an iguos meca- nismos sigan igen es, si és os si - en y aun son ú iles pa a los miem- b os que componen es a amilia. 58 Po consiguien e, se hab ía de conside a que es e g upo amilia , nacido del concubina o, es una es- uc u a en sí misma, pe o con de- e minadas ca ac e ís icas, y po- d íamos suge i la hípó esis, de que co espondie a a la e o mula- ción p oducida po la usión de dos sociedades pe ec amen e es uc- u adas y di e en es.