scieee Open visual document viewer

Ante todo, lo moderno

Laborda Yneva, José

Full text

92 ANTE TODO, LO MODERNO José Labo da Yne a El conocimien o de la a qui ec u a de épocas p e é i as -y aun de la nues a- ha de ene como base ine i able la compa ación his ó ica basada en el epaso de una casuís ica plena de ma ices al e ados po c isis sucesi as, en las que se suceden hi os de e e encia que se con- ie en en a gumen os empo ales pa a la de i- nición de la e olución de los es ilos. Po que es Una in es igación abie a siemp e hacia la no edad, obsesionada po acoge se a la an- gua dia, pa a log a luego es abilidades momen áneas que se suponen a sí mismas uni- e sales en su iempo, pe o que p on o se án eemplazadas po o as en una cadencia ina- go able hacia la u opía de la supe ación. Algo que, e iden emen e, nos mues a caminos que p ecisamen e la e olución lo que de ine el muchas eces se pie den en el e o , pe o que concep o de a qui ec u a: el sucesi o en endí- no po eso dejan de supone expe iencias que mien o de las a iables o males que condu- cen a la di e gencia y señalan los momen os excelsos en los que se ma e ializan los mode- los p oducidos po los maes os que luego o - ma án los cauces que o os segui án median e ans o maciones ci cuns anciales, has a que una nue a p opues a log e asumi sus p ece- den es y señale nue os caminos. Se a a de la p og esión combinada en e el genio, la obse ación de Jos an eceden es y la ob ención de esul ados que en modo alguno deben supone se casuales, po que ninguno de ellos pod ía en ende se sin sus p eceden es. Es la compa ación lo que causa el p og eso de los concep os en odos los ámbi os; y la a qui- ec u a no sólo no es una excepción, sino que con iene en su esencia de cada momen o cuan as o mas log a on p ecede la. necesa iamen e hab án de conoce se pa a a anza sob e ellas. Y ese conocimien o necesi a an e odo un mé odo o denado, como nos mues a es e lib o, que paso a paso analiza escien os años de a qui ec u a a pa i de la up u a con lo medie al. Un epaso comple o del clasicismo a a és de la pe cepción de sus ma ices suce- si os, desde B unelleschi a Mansa , sucesión de p opues as que desean es ablece un o den supe io que las esca e de la con usión que las asedia. Un ex o que quie e explicamos que la his o ia de la a qui ec u a no debe con- sis i únicamen e en la comp ensión de sus hi os singula es, como ampoco la his o ia puede es ablece se an sólo a a és del ela o de los ac os de los pode osos. Ha de se la co espondencia en e unos y o os momen os -XCII- ASTRAGALO, 03 (1995) A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA Re iew ISSN 1134-3672 h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.1995.i03.10 Doc o a qui ec o, c í ico de a qui ec u a y colabo ado de la Ins i ución Fe nando el Ca ólico del CSIC de esplendo , y sob e odo el análisis de los acíos que ellos dejan en e sí, lo que eal- men e puede o ece una comp ensión azona- da de la a qui ec u a. Po que esos acíos se hallan eple os de ac os que suponen mucho más que simple medioc idad en e dos solu- ciones geniales. Se a a del análisis que p o- po ciona su iden idad au én ica a las épocas, sin cae en la simpli icación de conside a lo edi icado como el único símbolo excelso de la a qui ec u a, y alo ando, en cambio, la exis- encia ci cuns ancial de los en o nos, sin lo que lo a qui ec ónico ca ece ía po comple o de sen ido. Y eso al ez nos obliga á a econ- side a ese o o concep o, iluso io, lejano, casi inde e minado, que supone pa a noso os el clasicismo. Es e a a se el a gumen o esencial del ela o que Cas ex inicia con el lo ecimien o de la «manie a mode na», esa obsesión po la no e- dad que condujo a B unelleschi a cons ui una cúpula «capaz de cub i con su somb a odos los pueblos de Toscana», como di á Albe i. Fue el desa ío del deba e sob e la o ma, que el p opio Albe i se ocupa á de ija a a és de su excelsa eo ía, uen e ina- go able de la supe io idad in elec ual del eje - cicio de la a qui ec u a. Algo que la c isis manie is a comenza á a e isa me ced al con- cep o elás ico del espacio p ac icado po Miguel Angel y la apa ición de las nue as ipologías a qui ec ónicas en l alia: ue on los palacios omanos del XVI, las « illas>> de Palladio, las eno adas o mas de los azados de Roma desde Julio Il a Six o V. Ine i ablemen e esa e olución a a desembo- ca en el nue o concep o de la supe posición del espacio a a és de sus planos de e e en- cia. Y así la he encia del Renacimien o se á asumida po el Ba oco, donde la in e cone- xión en e lo edi icado y su ámbi o ci cundan- e o ece ma ices an es insospechados. Nue os azados, nue as o mas de elaciona la a qui ec u a con el ai e que la en uel e. In e io es sa u ados de suge encias ex e io es que engend an ámbi os u banos. El esplendo del Ba oco. Tal ez la úl ima c isis del clasi- cismo, que abandona á el aciocinio pa a sume gi se en la eleidad. En ese momen o se cie a la e olución de la a qui ec u a mode na y ambién el ela o de es e lib o que no desea a anza en la ince idumb e que a a se he e- de a de la úl ima c isis de lo mode no. • JEAN CASTEX: Renacimien o, Bmmco y Clasicismo. Ed. Akal A qui ec u a, Mad id, 1994. 389 págs. • -XCIII - 93