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Política exterior y periodismo durante la transición: prudencia...y connivencia. [Reseña de] Periodistas y diplomáticos en la transición española

Moya López, Daniel

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Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº10, año 2018, PP. 310-313 310 Periodistas y diplomáticos en la transición española Juan Manuel Fernández Fernández-Cuesta Editorial Fragua, Madrid, 2018 246 páginas Reseña por Daniel Moya López http://dx.doi.org/10.12795/RiHC.2018.i10.16 POLÍTICA EXTERIOR Y PERIODISMO DURANTE LA TRANSICIÓN: PRUDENCIA… Y CONNIVENCIA La gran expresión popular que supuso el movimiento 15-M en 2011 puso de relieve un periodo histórico que había quedado empolvado como un mito que sacar sólo en caso de urgencia para salvación nacional. La crisis estructural del sistema en la última década – cuyo detonante fue la crisis económica de 2008 – echó las miradas hacia la Transición española como cuna y origen de todo el sistema establecido. Por primera Periodistas y diplomáticos en la transición española, de Juan Manuel Fernández Fernández-Cuesta Revista Internacional de Historiadores de la Comunicación, Nº10, año 2018, pp. 310-313 311 vez, la expresión popular levantó el polvo del mito y se cuestionó el modélico trasvase del franquismo a la democracia liberal. Hoy, la Transición Española es el segundo momento de la historia contemporánea de España que más estudios genera sólo por detrás de la Guerra Civil. La obra Periodistas y diplomáticos en la Transición española, del periodista y doctor en Comunicación Juan Manuel Fernández Fernández-Cuesta, se sumerge, de lleno, en este periodo determinante en la reciente historia española. La primera consideración es el acotamiento temporal que hace el autor, que amplía los extremos convencionalmente establecidos (1975-1982) para situarlos entre 1973-1986. Una decisión acertada fijándose, sobre todo, en la temática principal abordada por su trabajo. Con especial dedicación a la política exterior, es imposible desentenderse de la incorporación definitiva de España a la OTAN y la Comunidad Económica Europea en 1986, así como ver los movimientos a finales del franquismo ante el inminente cambio político a expensas de la muerte de Franco. Es de alabar, agradecer y admirar la enorme bibliografía usada por Fernández Fernández-Cuesta. Fruto de un trabajo extensísimo, a buen seguro, en lecturas y duración, el autor ha reunido obras de muchos autores, tanto generales como más especializados, y, sobre todo, ha hecho gala de una incorporación riquísima como son entrevistas personales a varios de los protagonistas del periodismo y la diplomacia española de la época. Nadie puede dudar de la vertiente periodística de Juan Manuel Fernández Fernández-Cuesta, que vivió in situ aquellos acontecimientos desde su puesto en RTVE. Su investigación se sumerge en las relaciones entre diplomáticos y periodistas en la determinante Transición española. Política y comunicación se relacionaron entre sí en un proceso complejo, no exento de numerosas dificultades y matices que, con el tiempo, parecen difuminarse en las lagunas de la propia Transición. Aunque el autor reconoce estas convergencias entre periodismo y la dirección política del país, se echa en falta un enfoque estructural que permita una visión más crítica de estas interacciones. Fernández Fernández-Cuesta refleja con varios ejemplos algunos casos en los que la prensa española actuó en connivencia con las autoridades políticas para no poner en riesgo el proceso de Transición. Por poner dos de los más flagrantes: en la cobertura del viaje del rey a Guinea Ecuatorial se ocultó la presencia de buques españoles en las costas del país a petición del Juan Carlos I, así como también se pasa de puntillas por las cuantiosas subvenciones que el Gobierno otorgaba a los medios de comunicación y que el propio investigador reconoce suscita muchas preguntas acerca de la independencia de los mismos. En este sentido, la visión propuesta parece hechizada por la idea del benevolente consenso en que se sumieron las élites políticas del país y a la que contribuyeron los principales medios de comunicación en España. El papel del periodismo español Daniel Moya López Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº10, año 2018, pp. 310-313 312 durante aquellos años fue notablemente relevante y, según algunos autores, decisivos. Desde luego, su aportación más pacífica que la continua batalla mediática vivida durante la II República impidió la desestabilización de un momento histórico en el que el terrorismo de ETA, el GRAPO y la ultraderecha lo pusieron en continua tensión. Esa prudencia, desde alguna perspectiva, positiva, colinda también con relaciones quizás demasiado estrechas entre la élite política, económica y mediática. Son muchos los políticos y empresarios que tenían vinculación directa con las empresas periodísticas en la Transición, lo que da lugar al cuestionamiento del papel de contrapoder que pudo jugar el periodismo español en el trasvase de la dictadura a la democracia liberal y posterior consolidación de ésta. Esa carencia crítica es, probablemente, el mayor empaño que se le pueda poner a la sesuda investigación de Fernández Fernández- Cuesta. Bien es cierto que estas observaciones no han de desviar que el principal propósito de la obra es dar luz al influjo de los medios de comunicación en la política exterior española entre 1973 y 1986. El autor se aleja de la corriente positivista y no presenta una narración cronológica y enfrascada en la fecha puntual. Es en la introducción donde resume, siempre con unas referencias bibliográficas intachables, la Transición española e incluso se hace eco de aquellas visiones más críticas con la misma, permanecidas en el olvido hasta la llegada de aquel 15 de mayo de 2011. La exposición de la participación de los medios de comunicación, el funcionamiento de la política exterior española y cómo ésta se adapta también a las necesidades comunicativas de un país avanzado son de enorme valor. La obra de Fernández Fernández-Cuesta será una referencia en este apartado. En el primer capítulo, el autor relata cómo la Transición abre un nuevo escenario para diplomáticos y periodistas. Un escenario en el que comienzan a conocerse mejor dado que trabajan juntos. La diplomacia busca en los medios una visión favorable y los medios influir en la diplomacia. Batalla, por lo general, que ganó la vertiente gubernamental. Esa relación de influencias es el contenido del segundo capítulo. El tercero describe la política exterior española en la Transición, de enorme carácter presidencialista y con notorios vaivenes, sobre todo en la época de UCD. España se movió entre el bloque occidental y el movimiento de los No Alineados en busca del mayor beneficio posible. Y en todo ello, el ingreso a la OTAN y la Comunidad Económica Europea en el horizonte. En el cuarto capítulo Fernández Fernández-Cuesta presenta a los medios de comunicación en el cambio político, en el cual anota la singularidad del papel de la prensa española en comparación a la de otros países que también vivieron un proceso de transición. Los órganos oficiales de información diplomática copan el quinto de los capítulos. He aquí unas páginas de enorme riqueza pues el autor nos revela con detalle el funcionamiento de los mecanismos comunicativos de los que se sirvió el poder Periodistas y diplomáticos en la transición española, de Juan Manuel Fernández Fernández-Cuesta Revista Internacional de Historiadores de la Comunicación, Nº10, año 2018, pp. 310-313 313 gubernamental de cara al desarrollo de su política exterior. La entrada del PSOE les da el impulso definitivo a estos organismos, mientras que la UCD sentó algunas bases, pero no logró consolidarlas. En este capítulo brilla el epígrafe sobre el funcionamiento en comunicación de la Casa del Rey y cómo el monarca, gracias a su carácter cercano, logró la impunidad de la crítica mediática. En el sexto la figura del corresponsal diplomático emerge en la Transición como puesto especializado que, hasta el momento, estaba por completo ausente. Fernández Fernández-Cuesta hace un repaso por los antecedentes de este tipo de periodista hasta llegar a la situación española. Ya en el último, el autor repasa el funcionamiento de los viajes oficiales de presidencia del Gobierno y el rey. De nuevo es el PSOE quien termina de profesionalizar la actividad comunicativa de la política exterior. Finalmente, se narra el viaje de los reyes a Estados Unidos en 1976, el más simbólico durante toda la Transición, con un peso determinante en los acontecimientos posteriores. En definitiva, la obra aquí reseñada es de un destacado valor académico, referencia obligada para aquellos estudios que analicen la política exterior española en la segunda mitad de siglo XX o la comunicación institucional por parte de los distintos gobiernos en el mismo periodo. Obviamente, casi todo el texto se centra en la Transición, pero también expone pinceladas de la dictadura y, en bastante menor medida, de la política comunicativa llevada por los gobiernos más allá de 1986. Por último, es una obra interesante para entender mejor el papel de los medios durante aquellos años de transición.