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Estudio de la homosexualidad en Japón desde un punto de vista histórico

Simón Serrano, Inés María

Abstract

La homosexualidad masculina, o nanshoku en Japón, tiene una larga tradición que se remonta al Japón pre-Tokugawa y tiene su momento de expansión en el Periodo Tokugawa. Con el desarrollo de la cultura del “mundo flotante” en este periodo, se extendió la tradición del nanshoku a todos los ámbitos culturales al relacionarse intrínsecamente con este mundo. Este trabajo de investigación analiza el nanshoku desde sus orígenes, abarcando su proceso evolutivo hasta su punto de mayor apogeo junto con todos los ámbitos culturales con los que está relacionado.

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ESTUDIO DE LA HOMOSEXUALIDAD EN JAPÓN DESDE UN PUNTO DE VISTA HISTÓRICO Inés María Simón Serrano Facultad de Filosofía, Universidad de Sevilla Grado en Estudios de Asia Oriental, 4o curso Tutor: Rafael Abad de los Santos 02/09/2022 Resumen La homosexualidad masculina, o nanshoku en Japón, tiene una larga tradición que se remonta al Japón pre-Tokugawa y tiene su momento de expansión en el Periodo Tokugawa. Con el desarrollo de la cultura del “mundo flotante” en este periodo, se extendió la tradición del nanshoku a todos los ámbitos culturales al relacionarse intrínsecamente con este mundo. Este trabajo de investigación analiza el nanshoku desde sus orígenes, abarcando su proceso evolutivo hasta su punto de mayor apogeo junto con todos los ámbitos culturales con los que está relacionado. Palabras claves Homosexualidad, Periodo Tokugawa, Nanshoku, Shudō, Prostitución Abstract Male homosexuality, or nanshoku in Japan, has a long tradition that dates back to pre-Tokugawa Japan and has its moment of expansion in the Tokugawa Period. With the development of the "floating world" culture in this period, the tradition of nanshoku extended to all cultural spheres as it became intrinsically related to this world. This research paper analyses nanshoku from its origins, covering its evolutionary process up to its peak along with all the cultural fields to which it is related. Key words Homosexuality, Tokugawa Period, Nanshoku, Shudō, Prostitution 1 ÍNDICE 1. INTRODUCCIÓN ................................................................................................................3 1.1 OBJETIVOS ......................................................................................................................3 1.2 METODOLOGÍA ..............................................................................................................4 2. ANTECEDENTES: HOMOSEXUALIDAD PRE-TOKUGAWA .........................................5 2.1 HOMOSEXUALIDAD MONÁSTICA .............................................................................7 2.2 HOMOSEXUALIDAD EN LA CLASE MILITAR ..........................................................11 2.3 HOMOSEXUALIDAD EN LAS ARTES ESCÉNICAS PRE-TOKUGAWA ..................15 3. PERIODO TOKUGAWA ....................................................................................................15 3.1 CONTEXTO HISTÓRICO ................................................................................................15 3.2 POLÍTICAS Y LEYES ......................................................................................................17 3.3 DEMOGRAFÍA Y ORDEN SOCIAL ...............................................................................18 3.4 CORRIENTES DE PENSAMIENTO ...............................................................................19 3.5 ECONOMÍA ......................................................................................................................20 4. HOMOSEXUALIDAD EN EL PERIODO TOKUGAWA ......................................................21 4.1 EL TEATRO KABUKI Y LA PROSTITUCIÓN .............................................................. 26 4.2 EL UKIYO-E Y EL NANSHOKU ....................................................................................34 4.3 TRADICIÓN LITERARIA ..........................................................................................40 5. CONCLUSIÓN ..............................................................................................................................44 6. BIBLIOGRAFÍA ...........................................................................................................................46 ANEXO DE FIGURAS 48 2 1. INTRODUCCIÓN 1.1 Objetivos El objetivo principal de este escrito es estudiar la evolución de la homosexualidad en el archipiélago japonés y su desarrollo en el Periodo Tokugawa. Para ello, se ha establecido diferentes objetivos secundarios y se ha analizado diferentes ámbitos relacionados con la homosexualidad en Japón. Con ello, se pretende que, al agrupar la aclaración de los diferentes objetivos secundarios, pueda entenderse la evolución y el desarrollo que ha tenido la homosexualidad en susodicho periodo. Dejando especificado el objetivo principal, a continuación se expondrá una enumeración donde se aclararán los diferentes objetivos secundarios abordados en este TFG: ●Esclarecer las raíces de la homosexualidad en Japón ●Analizar y comprender cómo de extendida estaba esta práctica antes de la Era Tokugawa ●Estudiar las evidencias tradicionales relacionadas con la homosexualidad japonesa y su carácter jerárquico desde sus inicios hasta la Era Tokugawa ●Comprender cómo el panorama político-social del Periodo Tokugawa modificó la homosexualidad japonesa ●Analizar como se relacionó la homosexualidad del archipiélago con el teatro kabuki y el ukiyo-e ●Estudiar la influencia que tuvo la homosexualidad en la literatura y poesía del Periodo Tokugawa 3 1.2 Metodología Para alcanzar los objetivos comentados en el apartado anterior, se ha realizado una búsqueda exhaustiva de recursos para poder acercar todos los ámbitos relacionados con la homosexualidad del Periodo Tokugawa al lector. Para ello, se han realizado lecturas de revistas académicas que tratan diferentes marcos de la homosexualidad japonesa para poder abordar cada uno de los ámbitos tratados en el trabajo y para poder esclarecer cada uno de los objetivos tratados con anterioridad. Estas revistas académicas eran: de carácter histórico, de investigación, de estudios de género, religiosos y dedicados a artes escénicas; todos tanto previos como del propio Periodo Tokugawa. De esta forma, se ha podido esclarecer tanto los antecedentes de esta práctica al Periodo Tokugawa y la situación que tenía en el propio periodo. También se han utilizado, como método para enriquecer la información, la lectura y análisis de libros que tratan la homosexualidad japonesa, tanto a nivel histórico como a nivel social; Trabajos de Fin de Máster, tesis y artículos divulgativos que tratan de informar a los interesados sobre este tema. Asimismo, se han utilizado las herramientas online disponibles para poder enriquecer este Trabajo de Fin de Grado con terminología e imágenes. Para ello, se ha utilizado diccionarios de japonés para entender y recoger la terminología tanto en romaji (con abecedario latino) como con Kanji, y el uso de una galería online que dispusiese de imágenes relacionadas con el tema a tratar. El uso de todos estos recursos digitales han sido en pos de alcanzar y responder, como ya se comentó anteriormente, tanto el objetivo principal como cada uno de los objetivos secundarios de este trabajo. 4 2. ANTECEDENTES: HOMOSEXUALIDAD PRE-TOKUGAWA A pesar de la actual situación con respecto al colectivo LGTBI+ en Japón, el colectivo no está provisto de tantos derechos en lo que en materia de igualdad se refiere, como en otros países de la esfera occidental. Sin embargo, esto no era así en el Japón pre-Meiji. Cabe destacar que en este escrito, cuando se hable de homosexualidad, no se está haciendo referencia a personas, varones o mujeres, que sientan atracción sexual hacia personas de su mismo género, sino que, como indica Leupp (1997), en su mayoría los hombres no tenían un estilo de vida exclusivamente homosexual, sino bisexual. Por ello es necesario aclarar que “homosexualidad” se utilizará como sinónimo de “conducta homosexual” o “comportamiento homosexual” dada la clara tendencia bisexual que había en el Japón previo a la Restauración Meiji en 1868. Continuando con cuestiones terminológicas, debemos diferenciar entre las diversas palabras existentes en el idioma japonés para referirse a la homosexualidad. Actualmente, la palabra utilizada es dōseiai (同性愛), si bien se traduce como homosexualidad o amor homosexual («Dōseiai [同性愛]», s. f.), no es un término aplicable al marco de estudio de este escrito, ya que es un término que empezó a usarse a partir de los avances científicos de la Restauración Meiji. Así como sucede con dōseiai , existe el anglicismo gei (ゲイ), del inglés gay, el cual tampoco es aplicable al contexto de estudio del escrito. El término adecuado para referirse a la homosexualidad premoderna es nanshoku (男色), término que designa específicamente la homosexualidad masculina y también traducible como “sodomía” («Nanshoku [男色]», s. f.). Los kanjis empleados en este término son el kanji de “hombre” (男) y el kanji de “color” (色). Según Leupp (1997), el uso de este término se refiere a la homosexualidad del Japón premoderno, además de ser el término más usado para designar la homosexualidad masculina en el periodo Tokugawa (1603-1867). El término nanshoku engloba diversos tipos de homosexualidad masculina que a su vez conllevan una serie de conceptos propios (Furukawa & Lockyer, 1994) que serán expuestos en sus correspondientes apartados. El nanshoku era considerado un pasatiempo placentero, además no poseía implicaciones morales negativas y era aceptado socialmente (Birk, 2006). El nanshoku pre-Tokugawa era practicado con regularidad en comunidades monásticas (Birk, 2006), donde comenzó como algo regularizado (Furukawa & Lockyer 1994), y en la clase militar (Birk, 2006) que se desarrollaría durante el “medievo” japonés. 5 Una de las características del nanshoku existente previamente al periodo Tokugawa es su carácter jerarquizado, reflejo de la sociedad feudal japonesa. Tal y como explica Leupp (1997), esta jerarquización de las relaciones homosexuales entre hombres son definidas en base a la edad y en base al género. Respecto a la edad, implica que la relación estaba compuesta por un adulto, que toma el rol activo, y un joven, que tomará el rol pasivo; en cuanto al género, implica que se establecen unos roles dentro de la propia relación (Leupp, 1997). En todos los ámbitos que abarcaba el nanshoku esta jerarquía estaba presente, de modo que, expone Leupp (1997), un hombre en una posición de poder sentían atracción por jóvenes de la base de la jerarquía de la institución en la que se diese. Esta jerarquización, aclara Leupp (1997), se acentuó con la tradición neo-confuciana. Además, añade que aunque el adulto de la relación fuese de una posición social inferior al joven, se esperaba que el de mayor edad asumiese el rol activo; aunque existe evidencia en la literatura de casos en los que ambos eran de edad o estatus social similares (Leupp, 1997). Dentro de esta jerarquización interna, Leupp (1997) comenta que existían unas expectativas sociales desiguales para los participantes del nanshoku . Leupp (1997) prosigue explicando que, mientras que al adulto de la relación no se le asignaba un rol social, se esperaba que el joven de la relación adoptase una apariencia femenina o andrógina a raíz de la ausencia de mujeres en los entornos donde se desarrollaban estas relaciones homosexuales; llegando a existir cierta evidencia de que se asociaba estereotípicamente el nanshoku con el afeminamiento. El ritual que marcaba la diferencia entre el joven y el adulto se denominaba genpuku (元 服). Este data sus orígenes en el siglo VII d.C e implicaba que el joven llegaba a su mayoría de edad y se realizaba normalmente entre las edades de 13 y 17 años determinado por los padres o el señor a cargo del menor (Leupp, 1997). En este ritual, el joven debía cambiar su forma de vestir, recibiendo sus primeros ropajes de adulto, y su peinado, afeitaban su maegami (前髪) o flequillo para adoptar el peinado adulto (Leupp, 1997). El paso por el genpuku implicaba, según un poema de 1693, el cambio de rol en las relaciones homosexuales (Leupp, 1997); pues el joven pasaba a ser adulto. 6 2.1 Homosexualidad Monástica El primer ámbito pre-Tokugawa a tratar es el nanshoku en los monasterios budistas de Japón. Para establecer un contexto sobre el budismo voy a tomar de referencia a Prats (2005). El budismo es considerada la religión más extendida en Asia, abarcando una gran cantidad de países, entre ellos la India, China, Corea y Japón. De acuerdo a los datos proporcionados en 2005, cuenta con una cifra de entre 250 y 300 millones de feligreses a nivel mundial, comprendiendo múltiples corrientes o variedades dentro. Este llegó a formar parte de la investigación europea a finales del siglo XIX y la corriente del budismo zen japonés es la que más ha llamado la atención de los países de Occidente. Prats (2005) explica que la comunidad budista comenzó a segmentarse un siglo y medio tras el fallecimiento de Buddha, aunque fue en el año 244 a.C cuando se escindieron las dos escuelas que más adelante formarían la rama hinayana y otras muchas subdivisiones. El budismo se expandió a través de tres grandes medios: hinayana (medio pequeño), mahayana (medio grande) y vajrayana (medio adamantino). El mahayana es la más extendida de las corrientes budistas, siendo Japón, China y Corea algunos de los países donde más se practica; en el caso de Japón y China se practica en menor medida el vajrayana. Según Prats (2005), la corriente mahayana amplía la doctrina del hinayana, incorporando elementos que establecen a esta rama un carácter metafísico. Esto es así dado que el núcleo de la doctrina mahayana es el llamado “espíritu de iluminación” presente en todo ser vivo. Esto dota a la corriente además de un matiz universalista, pues antepone “la realización espiritual de todos los seres (y no solo del género humano) a la propia.” (p.24), impulsado esto por el sentimiento de compasión. Este sentimiento se ve representado en la figura del bodhisattva, el individuo que pospone su iluminación definitiva con el fin de seguir ayudando a los demás a llegar a la iluminación guiados por su compasión. El segundo elemento que complementa la compasión es la “sabiduría suprema”, uno de los puntos culmines del trayecto de un bodhisattva. Este trayecto requiere a su vez de 10 “perfecciones”: “generosidad, disciplina, tolerancia, perseverancia, introspección meditativa, sabiduría suprema, dominio de los medios adecuados para la realización espiritual, fortaleza, aspiraciones elevadas y gnosis primordial” (p.25). Además, el concepto de vacuidad presente en todo lo que conforma el mundo es el punto clave del conocimiento sublimado. En el caso de Japón, explica Prats (2005), fue en el año 552 cuando recibió de parte del soberano del Reino de Baeke de Corea una estatua de oro del Buddha Shakyamuni, objetos de 7 carácter ritual y sutras con el fin de obtener apoyo ante la posible invasión del reino. Este hecho muestra la llegada del budismo al archipiélago japonés y está registrado en el Nihonshoki. Esta religión fue recibida por la corte imperial como “un garante de la prosperidad del país y como signo de modernidad, siguiendo el modelo sociopolítico chino” (p.52), mientras que para la población solo se reflejó en peticiones por salud y bienes. El caso japonés de asimilación del budismo conllevó un sincretismo particular con la religión autóctona: el shintoismo. Se incorporaron elementos como el culto a los kami (神) o divinidades de la naturaleza, además de darse casos curiosos como establecer al kami Hachiman como un bodhisattva protector del templo budista de Todai o la existencia de una leyenda que relata que Amaterasu, diosa primordial del shintoismo, era una manifestación de Buddha. Gracias a este sincretismo que se fue desarrollando durante el siglo IX, se desarrolló la escuela Shingon, siendo esta “la mayor expresión del sincretismo entre sintoísmo y budismo” (p.53). El nanshoku en las comunidades monásticas budistas poseía una jerarquización específica y asimétrica, la cual se extendió al resto de variaciones posteriores del nanshoku. Esto era así debido a que el mayor de la relación, llamado nenja (念者) era un monje o sacerdote superior y el menor de la relación era un joven acólito o chigo (稚児) (Porath, 2015). En el Japón medieval1, explica Porath (2015), los monjes tenian una posicion social superior a los acólitos y los roles dentro de las relaciones sexuales de los monasterios se veían marcados por una jerarquización basándose en la edad. El chigo normalmente tenía entre diez y quince años y era quien debía tomar el rol pasivo en las relaciones sexuales anales, pues se encontraba en la base de la jerarquía monastica. Leupp (1997) expone que el candidato a chigo se mandaba al templo a la edad de cinco años y no es hasta su adolescencia cuando empieza a tener una relación con el nenja. Según MacDuff (1992), los nobles enviaban a sus hijos de entre siete y catorce años a los monasterios a que recibiesen una educación y era conocimiento general de que los sacerdotes podrían enamorarse de sus acólitos. El chigo debía cumplir y obedecer reglas estrictas impuestas por sus maestros, debían además de servir la comida tanto a ellos como a sus invitados y formaban parte de procesiones. A nivel sexual, el chigo debía garantizar los deseos pasionales del nenja sin recibir a cambio ningún favor más allá de que esto podría garantizar su salvación (Porath, 1El término “Japón medieval” es erróneo y no aplicable a la historia de Japón, siendo más adecuado usar el término “Japón premoderno”. Este término erróneo es utilizado por el autor Porath (2015) para referirse a la historia previa al Periodo Tokugawa y, para mantener más fielmente la intención del autor, se seguirá usando el término “Japón medieval”. 8 2.3 Homosexualidad en las Artes Escénicas Pre-Tokugawa Otros ámbitos del Japón medieval donde el nanshoku se encontraría reflejado y, con la llegada del Periodo Tokugawa, evolucionarán y adquirirán una gran importancia son las artes escénicas, especialmente en los siglos XIV y XV. En ocasiones se ofrecían espectáculos en gran medida eróticos en los que se mostraban tanto chicos jóvenes como chicas jóvenes (MacDuff, 1992). Previamente, se ha expuesto el ejemplo de la obra de teatro nō“Atsumori” pero, de acuerdo a MacDuff (1992), hay otras obras como “Taniko”, cuya estructura narrativa recuerda a los chigo monogatari debido a los sentimientos que el sacerdote muestra por su acólito; o “Tsunemasa”, donde la separación de un acólito y su mentor es romantizada junto a la promesa de parte del chigo: “Nunca dejaré de desear el quedarme aquí a tu lado”. Estas obras, en las que aparecen los chigo ejemplares como un personaje recurrente, pretendían satisfacer los gustos de la audiencia por el homoeroticismo. Este deseo homoerótico era entendido en el Japón medieval como una fuerza sagrada y física y, a su vez, un medio de revelación espiritual y que implicaba que los amantes estarían unidos por la eternidad. Los actores de nō, comenta Leupp (1997), podían haber sido catamitos de sus mecenas al igual que otros artistas ambulantes como los hōka (-) o los kōwakamai (幸若舞). También ocurría algo similar con el dengaku (田楽), una combinación de música y baile, existiendo descripciones de actuaciones en las que había sacerdotes jóvenes hermosos con sus dientes ennegrecidos y sus rostros pintados; o con los actores de sarugaku (猿楽), que se asociaban con la prostitución masculina y que frecuentemente vendían servicios sexuales para complementar sus ingresos (MacDuff, 1992). Leupp (1997), explica que el shogunato patrocinaba generosamente el teatro nōy que Ashikaga Tsuneyoshi se había enamorado de Zeami y su arte. 3. PERIODO TOKUGAWA 3.1 Contexto Histórico Previamente al Periodo Tokugawa, Japón había pasado por siglos llenos de conflictos y rebeliones (Birk, 2006). Las guerras entre regiones, facciones o daimyō eran constantes; añadiendo a esto las revueltas campesinas contra los daimyō en momentos de crisis (Birk, 15 2006). Tras un periodo de unificación de todo el país iniciado por Oda Nobunaga (1534-1582), Toyotomi Hideyoshi (1537-1598), un daimyō que estuvo bajo las órdenes de Nobunaga cuando estuvo en vida y que había quedado en un comité de cuatro guardianes para el sucesor de Nobunaga, se hizo con el poder (Seco Serra, 2013). Hideyoshi, que estaba ejerciendo el cargo de regente, en 1591 cede el cargo a su sobrino mientras él seguía al mando como taikō(太閤)o regente retirado (Seco Serra, 2013). Poco antes de fallecer, creó dos consejos de gobierno: el consejo de administración y el consejo de regentes, estando en este último Tokugawa Ieyasu (1543-1616) (Seco Serra, 2013). La concubina de Hideyoshi dio a luz a un hijo, Toyotomi Hideyori, que reemplazó a su sobrino como heredero; tras la muerte de Hideyoshi el consejo de regentes se dividió en dos bandos: uno liderado por Tokugawa Ieyasu y otro por Ishida Mitsunari, estando el último a favor de los intereses de Hideyoshi (Seco Serra, 2013). Seco Serra (2013) comenta que estos dos bandos se enfrentaron en el año 1600 en la batalla de Sekigahara. Esta batalla transcurre en la llanura de Sekigahara, una llanura rodeada de los montes Nangu, Matsuo y Sasao, en los cuales se mantenía oculto el ejército de Mitsunari rodeando a los aproximados 70.000 hombres bajo el mando de Tokugawa, que se encontraban desplegados en la ruta Nakasendō. La batalla duró un tiempo aproximado de 6 horas, con la balanza inclinándose a favor del bando de Mitsunari y con los refuerzos de Tokugawa aún por llegar. Esta situación dio un vuelco cuando el general Kobayakawa Hideaki, quien comandaba 16.000 hombres en el bando de Mitsunari, se pasó al bando de Tokugawa junto a otros generales como Wakisaka,Yasuharu, Ajaza Naoyasu, Kutsuki Mototsuna y Ogawa Suketada; dándoles la victoria. El bando de Mitsunari huyó a Kyoto, donde posteriormente fueron apresados y ejecutados. Es en el año 1603 cuando Tokugawa Ieyasy es proclamado shōgun y dio comienzo el último shogunato de la historia de Japón (Seco Serra, 2013), un periodo con una hegemonía y sistema estable que duró unos 250 años aproximadamente y que estableció una época de paz duradera por todo el territorio (Birk, 2006). El nuevo estado tendrá como capital la ciudad de Edo y el nuevo gobierno se denominaría bakuhan (幕藩), debido a que buscaba un equilibrio entre el bakufu (幕府) o gobierno central, quien poseía autoridad nacional, y los daimyō, que mantenían autoridad en sus tierras (Seco Serra, 2013). La toma de decisiones está reservada al bakufu, compuesto por dos consejos de fudai (譜代), antiguos daimyō que apoyaron a Ieyasu antes de Sekigahara, que aconsejaban al shōgun (Seco Serra, 2013). 16 Según Seco Serra (2013) en 1605, Ieyasu pasará el cargo de shōgun a su tercer hijo, Hidetada, mientras él gobierna. Es en el año 1614 cuando asedió el castillo de Ōsaka, donde se encontraba Toyotomi Hideyori (quien se suicidó al día siguiente), acabando con toda la resistencia en 1615. Tras eliminar de forma definitiva la casa Toyotomi, Tokugwa Ieyasu falleció en 1616. 3.2 Políticas y Leyes A partir de esta fecha, Japón comenzó a aplicar la política del sakoku (鎖国) o aislamiento que permitió al país alcanzar una cohesión social y un gran nivel de desarrollo (Seco Serra, 2013). Esta política implicó un control estatal del comercio, limitándose inicialmente al comercio con chinos y europeos para posteriormente expulsar a los comerciantes europeos del país (Seco Serra, 2013). En 1635 se prohibió la salida del país e inició una campaña de censura de los libros occidentales (levantándose en 1720) y persecución a los europeos (C. Bejarano, comunicación personal, 14 de mayo de 2020). Esta política, a pesar de haber permitido un gran crecimiento del país, también estancó a Japón en un orden feudal y limitó su potencial crecimiento ante el extranjero. Seco Serra (2013) explica que la centralización establecida por el gobierno fue efectiva debido a la nueva medida para controlar a los daimyō: el sankin kōtai (参勤交代) o sistema de residencia alterna. En este sistema, los daimyō eran obligados por el shōgun a tener una residencia en Edo, en la cual su familia viviría permanentemente mientras que el daimyō tendría que vivir allí un año de cada dos, lo cual permitió un desarrollo de la red de viajes del país así como de la capital. Además, para evitar que los daimyō se enriqueciesen, eran obligados a pagar impuestos leves para la construcción y mantenimiento de castillos (C. Bejarano, comunicación personal, 14 de mayo de 2020). También se encontraban limitados, pues no tenían el poder de acuñar monedas, del transporte o de las relaciones internacionales y poseían un solo castillo con un número concreto de hombres armados al servicio del Estado (C. Bejarano, comunicación personal, 14 de mayo de 2020). Ieyasu también creó una serie de códigos con el fin de reestructurar los aspectos legales del país: el Buke Shohatto, que regulaba la conducta de la clase militar; el Shoshu Jiin Shohatto, que regulaba las instituciones budistas; y el Shosha Negi Kannushi Hatto, que regulaba las instituciones shintoistas (Seco Serra, 2013). También, añade Seco Serra (2013), se “nombró 17 un representante directo en Kyoto, el Shoshidai, y promulgó un reglamento específico para la Casa Imperial, el Kinchu narabi ni kuge shohatto.” (p.139). Por parte de Hidetada, una de sus primeras leyes fue la imposición a sus vasallos de la renuncia a la religión extranjera, llegando a desterrar inclusive a uno de sus daimyō a las Filipinas (Seco Serra, 2013). Otras reformas del shogunato Tokugawa son: las reformas Kyōhō, impulsada por Tokugawa Yoshimune al inicio del siglo XVIII; las reformas Kansei, llevada a cabo por el consejero de Tokugawa Ienari, Matsudaira Sadanobu; o la reforma Tempo, llevadas a cabo por Tokugawa Ieyoshi (Seco Serra, 2013). 3.3 Demografía y Orden Social En el periodo Tokugawa hubo un gran crecimiento demográfico, aumentando la densidad de población y la urbanización en las ciudades más importantes del país, debido en parte al sankin kōtai (Birk, 2006). Además, había una brecha de género en la población de las ciudades en expansión, pues había más cantidad de hombres que mujeres; siendo el caso de Edo de una mujer por cada dos hombres al inicio del siglo XVIII (Birk, 2006). Según Birk (2006), con anterioridad al Periodo Tokugawa, apenas pocas ciudades superaban los 50.000 habitantes; y al llegar el 1700, la propia ciudad de Edo tenía más de 1.000.000 de habitantes, Ōsaka y Kyōto tenían en torno a 400.000 habitantes y muchas otras ciudades tenían entre 50.000 y 100.000 habitantes. En lo que orden social se refiere, los estamentos estaban fijados por nacimiento (C. Bejarano, comunicación personal, 14 de mayo de 2020); donde la cúspide de la sociedad la ocupaban los samuráis, quienes tenían más libertades y privilegios a cambio de prestar servicio al Estado (Seco Serra, 2013). Estos no abandonan la formación militar, pero al no poder sostenerse de la guerra, su actividad económica principal pasa a ser sus tierras y proteger y guiar a la población, dando ejemplo como clase aristócrata, usando para ello el bushidō(武士道) o código samurai como código de conducta (Seco Serra, 2013). El segundo estamento son los nōmin (農民) o campesinos, que conformaban la mayoría de la población. Su economía se basaba en la agricultura y, además de estar atados a la servidumbre, tenían obligaciones fiscales y prestaciones sociales (C. Bejarano, comunicación personal, 14 de mayo de 2020). 18 Por debajo de los nōmin se encuentran los shokunin (職人) o artesanos y los chōnin (町人) o comerciantes, siendo estos últimos una nueva clase emergente en el Periodo Tokugawa que desarrollaría su propia cultura (C. Bejarano, comunicación personal, 14 de mayo de 2020). Estos dos se encuentran por debajo debido a la jerarquía confuciana que considera que la artesanía y el comercio son actividades que no generan riqueza (C. Bejarano, comunicación personal, 14 de mayo de 2020). En la base de la pirámide estamental se encontraban los eta (穢多), que trabajaban en trabajos “repugnantes” como los verdugos, curtidores o carniceros (C. Bejarano, comunicación personal, 14 de mayo de 2020); y los hinin (非人), considerados no humanos entre los que entraban los criminales (Seco Serra, 2013) 3.4 Corrientes de Pensamiento El nuevo régimen del Periodo Tokugawa, explica Seco Serra (2013), dejó de apoyarse en el budismo y tomó como referencia el modelo de la filosofía de Confucio, basada en la razón y la lealtad marcial. Esto fue influenciado por China y por las necesidades de una nueva sociedad necesitada de una justificación para su existencia (C. Bejarano, comunicación personal, 14 de mayo de 2020). En el año 1630 se fundó la escuela confuciana oficial Shoheiko (C. Bejarano, comunicación personal, 14 de mayo de 2020). Seco Serra (2013) expone que esto no supuso un abandono del budismo, sino que se dio un nuevo rol a los templos budistas. Los templos se convirtieron en lugares de registro civil, además de ser la religión oficial del Estado (C. Bejarano, comunicación personal, 14 de mayo de 2020). Por parte del shintoismo, “siguió siendo la piedra angular de la legitimidad imperial y el sustrato espiritual del país como conjunto, y el emperador continuó actuando como sumo pontífice.” (Seco Serra, 2013, p. 140). En cuanto a la situación del cristianismo, este había sido expulsado definitivamente por Hidetada y los pocos civiles que no renunciaron a la religión, se tuvieron que ocultar (Seco Serra, 2013). A lo largo del shogunato también aparece Kokugaku (国学) o Escuela de Aprendizaje Nacional, que buscaba el origen de la identidad japonesa y que paulatinamente se fue 19 alimentando del nacionalismo con la llegada de los occidentales al país (C. Bejarano, comunicación personal, 14 de mayo de 2020). 3.5 Economía Con respecto a la situación económica de la agricultura, dado que es la base de la economía al pertenecer la mayoría de la población a los nōmin, esta continuó siendo próspera hasta el año 1730, donde se dividiría por uso entre autoconsumo e industrial (C. Bejarano, comunicación personal, 14 de mayo de 2020). Los nōmin que conseguían prosperar podían comprar tierras y diversificar su actividad; sin embargo, los que se endeudaban debían venderlas y se convertían en jornaleros (C. Bejarano, comunicación personal, 14 de mayo de 2020). Además, ocurrieron numerosas crisis agrícolas que agravaron el descontento de las poblaciones rurales (C. Bejarano, comunicación personal, 14 de mayo de 2020). En el caso de la artesanía y el comercio, los productos como vestidos, armas, muebles o papel estaban destinados para las élites; las cuales se endeudaban por vivir en las ciudades y consumir manufacturas. Estas élites ejercían más presión fiscal a los campesinos, cuyas deudas tuvieron que ser perdonadas por el Estado (C. Bejarano, comunicación personal, 14 de mayo de 2020). El comercio exterior era escaso debido a la política del sakoku iniciada en el año 1616, limitándose el comercio marítimo internacional a los puertos de Nagasaki y Hirado, donde se comerciaba con holandeses y chinos (Seco Serra, 2013). Seco Serra (2013), explica que, para el año 1639, los españoles y portugueses ya habían sido expulsados del país y que los daimyō tenían prohibido el comercio con el extranjero. En cuanto al comercio interior, estaba poco desarrollado y se fomentó solo con productos de subsistencia, aunque en el siglo XVIII el país entró en una fase de economía comercial centrada en Edo y Ōsaka, teniendo como consecuencia un éxodo rural (C. Bejarano, comunicación personal, 14 de mayo de 2020). En este periodo se desarrolla el transporte terrestre debido a la gran urbanización del país, el correo y el sistema monetario, una de las grandes innovaciones del shogunato Tokugawa (Seco Serra, 2013). El gobierno Tokugawa, declara Seco Serra (2013), centralizó la moneda mediante un proceso de 35 años para eliminar las monedas chinas y las copias de los daimyō. A cambio, introdujo un nuevo sistema monetario de tres metales: oro, plata y bronce, siendo este último metal el que tenía más piezas en circulación. 20 4. HOMOSEXUALIDAD EN PERIODO TOKUGAWA Habiendo establecido un contexto general sobre el Periodo Tokugawa, junto con los cambios más importantes que trajo consigo el nuevo régimen en el apartado anterior, se va a hacer mención aquellos que han influido directamente en la cultura del nanshoku, que se establece durante este periodo. Primeramente, el factor demográfico fue determinante a la hora de que se desarrollasen los gustos de la población. En las nuevas ciudades emergentes, explica Birk (2006), había muchos más hombres que mujeres, llegando en casos extremos a haber dos hombres por cada dos mujeres en la ciudad de Edo al inicio del siglo XVIII. Edwards (2018) secunda este argumento diciendo que en las ciudades-castillo del Periodo Tokugawa había, entre urbanitas comunes, 340.277 hombres frente a 196.103 mujeres. El desequilibrio demográfico puede haber animado a los hombres a buscar placer sexual en el mismo género (Leupp, 1997). Estas ciudades-castillos fueron los núcleos económicos que hicieron que se desarrollase la clase media. Este desarrollo fue posible gracias a las políticas de Oda Nobunaga, Toyotomi Hideyoshi y Tokugawa Ieyasu para controlar a la clase militar y desvincularla un poco del campesinado (Leupp, 1997). A esto debe añadirse la política del sankin kōtai, que permitió a la clase comerciante desarrollarse al tener como cliente objetivo la clase samurái en las ciudades. La clase media, shokunin ychōnin, se enriqueció al punto de desarrollar elementos culturales que luego han sido el reflejo cultural del Periodo Tokugawa: el haiku (俳句), el teatro kabuki (歌舞伎) o el ukiyo-e (浮世絵) (Leupp, 1997). Además, debido a la convivencia urbana de ambas clases sociales, samurái y chōnin, estos últimos desarrollarían un nuevo tipo de nanshoku basado en el shudō; la clase media aceptaría y se involucraría en el “pasatiempo de los samuráis” (Leupp, 1997). A diferencia del nanshoku premoderno, el nuevo nanshoku burgués se centraba en el mercado sexual emergente en el Periodo Tokugawa. Este mercado sexual era manejado por la clase media que producía sus propios objetos de deseo cuyos servicios podían ser comprados (Leupp, 1997). El gobierno, aun con sus regulaciones, permitía que ambos tipos de prostitución, masculina y femenina, se ejerciesen y la nueva clase enriquecida, que tenía interés en tener relaciones con chicos, no tenía por qué ser discreta en lo que al contacto homosexual se refiere, ya que era considerado otra forma de pasar el tiempo libre (Leupp, 1997). 21 En lo que respecta a las características de este nanshoku burgués, al enmarcado en el contexto de la prostitución, no poseía apenas esos característicos “vínculos de hermandad” que tenía el shudō ni por parte de la clase media ni por la de los samurais (Leupp, 1997). Esto se explica por la gran y rápida expansión del mercado sexual que permitía comprar los servicios sexuales de hombres y mujeres sin la necesidad de preocuparse por los vínculos o los compromisos (Leupp, 1997). Este mercado empezó para satisfacer la demanda de los samuráis, pero, como ya se ha explicado, los miembros de la clase media se unieron a ellos para mostrar su nuevo estatus económico (Leupp, 1997). En cuanto a preferencia, recoge Leupp (1997), el objeto de deseo pasó de ser el joven guerrero en el shudō a los chicos jóvenes en general, actores o prostitutos que fuesen jóvenes y criados jóvenes. La edad ideal para el cliente que solicitaba la prostitución era entre los 15 y los 18 años, aunque existe un trabajo llamado “Shiratama no soshi” de inicios del siglo XVII que explica que el compañero sexual homosexual más indicado debía tener entre los 7 a los 25, en el periodo en el que pasaría de niño (kodomo,子供) a hombre (yarō,野郎) (Leupp, 1997). La jerarquización seguía siendo igual a nivel general, esto queda claro dado el interés general que había por tener a un compañero sexual que fuese joven y de características andróginas . Respecto a los términos utilizados para referirse a los hombres con inclinaciones hacia el nanshoku son: wakashu-zuki (若衆好き), shudō-zuki (衆道) o nanshoku-zuki (男色); los cuales eran intercambiables (Leupp, 1997). Los términos para las partes de la relación también cambian, pasando a ser el mayor anibun (兄分) o “hermano mayor” y el menor otōtobun (弟分) o “hermano menor” (Leupp, 1997). Las relaciones homosexuales también podían darse entre jóvenes de un estatus o edad similar, cuyas relaciones perduraban hasta la adultez, pasando el ritual del genpuku, y se asemejaban más a los lazos o vínculos de hermandad que se encontraban en el shudō (Leupp, 1997). Aun existiendo este tipo de relaciones, explica Leupp (1997), la división entre anibun yotōtobun dentro de la relación seguía existiendo; inclusive en las relaciones cuyas partes eran de estratos sociales diferentes, cabía la posibilidad de que el anibun fuese el de rango social inferior, pues no existía un estigma al rol pasivo del hombre; aunque lo normal era asignar el rol pasivo en torno a la edad. Estas relaciones no eran lo común entre los hombres que se involucraban en el nanshoku, pues no buscaban relaciones estables e igualitarias; de hecho, muchos prostitutos que cuando mantenían relaciones homosexuales tenían el rol pasivo disfrutaban tomar el rol 22 activo con las mujeres, pues la bisexualidad era algo que prevalecía en este periodo (Leupp, 1997). Respecto a prácticas sexuales, al igual que en el Japón pre-Tokugawa, la penetración anal era lo preferido en las relaciones homosexuales, existiendo apenas otras referencias a otro tipo de actos homosexuales en el arte y la literatura de la época (Leupp, 1997). En el arte también se encuentra evidencia de otros actos sexuales como el sexo intercrural, aunque no se sepa cómo de común era esta práctica (Leupp, 1997). La masturbación mutua también era considerada aceptable; sin embargo, Leupp (1997) comenta que no ha encontrado evidencia del Periodo Tokugawa sobre el sexo oral y que había una reticencia a representar este tipo de relación sexual. También se escribieron manuales sobre intimidad homosexual y se abrieron tiendas eróticas en barrios donde se ejercía la prostitución masculina, donde se vendían todo tipo de productos para la preparación o la práctica del nanshoku: lubricantes, ungüentos o anos artificiales hechos de cuero (Leupp, 1997). Respecto a la aceptación de estas prácticas, explica Leupp (1997), debido a que existían tradiciones homosexuales previas, el nanshoku era algo visto con naturalidad y las relaciones homosexuales eran atractivas para el hombre común. El shudō practicado por los samuráis era considerado legítimo e inclusive admirable, dado que la clase samurái debía dar ejemplo a la población. Por parte de los padres, aconsejaban a los hijos que evitasen involucrarse en relaciones homosexuales potencialmente desastrosas, pero no esperaba que se abstuviesen de cualquier contacto homosexual. Dentro del nicho de hombres jóvenes, la atracción hacia los wakashu estaba bien vista, sin embargo, que hombres mayores o incluso hombres ya cerca de los 30 años sintieran atracción por chicos jóvenes era visto como menos aceptable (Leupp, 1997). Por otra parte, el nanshoku burgués también era criticado y causaba sus preocupaciones. Entre ellas, los efectos del nanshoku en el matrimonio heterosexual, la procreación, las finanzas, la salud física y mental y el mantenimiento del sistema de los estratos sociales (Leupp, 1997). Por el carácter de estas preocupaciones puede deducirse que venían en base al modelo de pensamiento confuciano. Había cierta preocupación con respecto a la flexibilidad de género y roles que ofrecía el nanshoku burgués, casos como las relaciones en las que se alternaban los roles de pasivo y activo desafiarían las normas de jerarquización confucianas (Leupp, 1997). También se criticaba que las relaciones homosexuales menospreciaban el valor de la mujer (Leupp, 1997), cuya situación ya era bastante desfavorecida en base a los 23 valores confucianos. Otras críticas, aunque no en gran medida, atacaban el nanshoku en cuanto a la salud se refería, argumentando que las relaciones homosexuales podían causar daños al otōtobun, como hemorroides, o al anibun, al poder contraer enfermedades al entrar en contacto con las heces (Leupp, 1997). Existió un erudito llamado Nishimura Sadao, que en su obra “Shikido kinpisho” (色道禁秘抄) desmentía estos riesgos de salud (Leupp, 1997). Por otro lado, existían algunas opiniones que tachaban de antinatural la homosexualidad. Algunas de estas venían de parte de académicos de corte nativista5, que consideraban que las relaciones heterosexuales eran un deber religioso y que aquellos que practicasen el nanshoku harían que su mujer diese a luz a mala descendencia (Leupp, 1997). Algunos nativistas también condenaban el enviar a los jóvenes a los monasterios, pues no les permitirían utilizar el “uso natural” de sus penes (1997). Otro argumento con respecto a la “naturalidad” de la homosexualidad exponía que los hombres que se inclinasen al nanshoku podrían negarse a casarse con las mujeres, lo cual era considerado una falta a los valores de la piedad filial confucianos (Leupp, 1997). Por último, los que criticaban estas prácticas porque podía incitar a los hombres a despilfarrar la fortuna familiar para perseguir estas relaciones con chicos jóvenes (Leupp, 1997). El nanshoku se convirtió en algo tan común y natural que el régimen Tokugawa lo utilizaba como método para complacer a los ciudadanos y evitar posibles actos de rebelión; al contrario de otras sociedades que alcanzaron el absolutismo, como la Europa moderna o la China de las dinastías Ming y Qing, que reprimía la homosexualidad (Leupp, 1997). Esta práctica estaba tan extendida, que como adelantaba en el apartado sobre el shudō, numerosos daimyō yshōgun también formaban parte de esta. Los propios shōgun de la dinastía Tokugawa tenían a algunos de sus pajes o koshō(小姓) como amantes. El mismo Ieyasu tuvo de amante a Ii Manchiyo y fue descrito por el académico de Ōsaka Nakai Shuan como alguien que no podía controlar su vida sexual (Leupp, 1997). Hidetada tuvo a Niwa Nagashige y a Koyama Nagamon, mientras que en la biografía de Tsunayoshi se registró que había mantenido relaciones con más de 100 jóvenes apuestos, cuyos favoritos se alojaban en un dormitorio especial en el palacio de Tsunayoshi (Leupp, 1997). Por último, el caso Iemitsu, el cual es llamativo por el hecho de que él tomaba el rol de otōtobun con Mizuno Narisada, uno de sus pajes, y Sakabe Gozaemon, un asistente personal y amigo de la infancia de Iemitsu; siendo ambos mayores que el shōgun (Leupp, 1997). 5Nativista: persona que sigue una ideología política que privilegia al nativo frente al inmigrante. 24 burdeles también ofrecían las llamadas kagema-onna, cortesanas bailarinas que imitaban los modales y aspecto de vestir de los hombres (llegando a llevar los flequillos afeitados) (Leupp, 1997). Los dueños de los teatros veían la prostitución de sus actores como un método para conseguir el apoyo de mecenas poderosos y ricos, ya que el servicio de los prostitutos era a veces pagado en propinas y regalos (Birk, 2006), llegando algunos a ser contratados como sirvientes personales de sus clientes (Leupp. 1997). Birk (2006) comenta que existen numerosas anécdotas de monjes vendiendo reliquias de sus templos y samuráis, despilfarrando su fortuna y vendiendo sus espadas familiares para comprar los servicios de los actores-prostitutos (Birk, 2006). Leupp (1997) expone que las experiencias de estos actores-prostitutos eran duras, muchos entraban en la profesión debido a los actos desesperados de sus empobrecidos padres, que los ofrecían a los propietarios de las casas del té en torno a los 8 años de edad. Desde su llegada el chico debía empezar a acostumbrarse a la nueva profesión, para ello se dilataba su recto mediante la inserción de instrumentos de madera de diversos tamaños varias veces al día durante un mes o más (lo cual causaba daños físicos y psicológicos) y, además, se le instruía en algunas habilidades para el espectáculo. Leupp (1997) continúa comentando que la mayor esperanza que tenían era que un mecenas que le estableciera como artista independiente o le sacase de allí en circunstancias mutuamente aceptables. Para profundizar en la prostitución masculina, se van a ampliar las bases establecidas en el anterior punto con respecto al tema. Primeramente, la prostitución había estado regularizada desde los comienzos del Periodo Muromachi (1336-1573) (Birk, 2006), aunque la prostitución y la prostitución masculina a gran escala, organizada y autorizada data del siglo XVI, bajo el mandato de Hideyoshi o un poco antes (Leupp, 1997). La prostitución infantil, aunque estaba muy extendida, nunca fue legitimada de forma específica bajo un sistema de licencias (Leupp, 1997). Es bajo el mandato de Hideyoshi cuando se restringen los burdeles a zonas específicas a las afueras de la ciudad o incluso fuera de la misma (Birk, 2006). Bajo la lógica del gobierno, la separación de los prostíbulos del resto de zonas reforzaría la separación de clases y mientras, la prostitución fuera financiada por las clases adecuadas, era tolerada por el bakufu (Birk, 2006). En el año 1648 el bakufu prohibió la prostitución homosexual y las prácticas homosexuales de los bailarines o actores, aunque estas normativas fueron ignoradas de forma general (Birk, 2006). Algo similar ocurrió con las reformas que hizo Mizuno Tadakuni, que no fueron muy efectivas ni afectaron directamente al nanshoku, 31 pero que forzaron a los prostitutos a tener que ofrecer sus servicios de forma más discreta (usando apariencia de sastres o vendedores de incienso) (Leupp, 1997). En lo referente a donde se ejercía la prostitución, Birk (2006) explica que las casas de té y otro tipo de establecimientos de entretenimiento se extendieron alrededor de los teatros, siendo los primeros puntos de citas o reuniones para los actores y sus clientes, ya que a veces se reunían en zonas reservadas para beber alcohol, entretener y tener relaciones. En otras ciudades, (aparte de Edo, Ōsaka y Kyōto) como Nagoya, Sendai, Hiroshima o Wakamatsu, los actores también se reunían en las casas de té con los clientes y se ofrecían los servicios de los prostitutos (Leupp, 1997). Los teatros y las casas de té estaban localizadas en los mismos barrios normalmente y, en ocasiones, las casas de té estaban directamente conectadas a los teatros mediante pasadizos (Leupp, 1997). Existían muchos distritos de prostitución masculina que albergaban a cientos de prostitutos (Leupp, 1997). En la Tabla 1 se puede observar algunos datos que se recogen en “San no Asa” de Hiraga Gennai sobre la cantidad de iroko que había en cada barrio, teniéndose en cuenta que esto era una pequeña muestra. Tabla 1 Número de prostitutos en distintos barrios de placer de Edo Distrito/Barrio Número de prostitutos Yoshicho 67 Sakai-cho and Fukiya-cho 49 Yushima Tenjin 42 Shiba Shinmei-cho 26 Kojimachi Tenjin-mae 19 Hatchobori Daichi 11 Eimachi 10 Kobiki-cho 7 Ichigatani Hachiman-mae 7 Leupp (1997) comenta que para finales del siglo XVII, los prostíbulos masculinos se podían encontrar no solo en las ciudades, sino también en pueblos grandes, estaciones de 32 correo y pequeñas ciudades-templo7. Otros sitios donde se podían encontrar burdeles masculinos era cerca de los santuarios shintoistas o en los recintos pertenecientes a los sacerdotes (Leupp, 1997). Algunas de las casas de té eran frecuentadas principalmente por monjes budistas y, según Leupp (1997), se decía que “lo único en lo que las Ocho Sectas Budistas estaban de acuerdo son los burdeles masculinos”; también aclara que, aunque el nanshoku que se practicaba en los barrios de placer y era más accesible para todas las clases, no era el tipo de relación idealizada que los monjes o samuráis tenían en mente dadas las tradiciones previas del nanshoku. Existían también otro tipo de términos para nombrar a los prostitutos, entre ellos el llamar a las casas de té kodomo-ya (子供) o tiendas de niños, siendo recurrente el sufijo ko (子) o niño en diversos tipos de prostitutos: iroko,butaiko (舞台子) o niño de escenario, kage-ko (陰子) o niño travesti, tsutome-ko (努め子) o niño trabajador (Leupp, 1997). También se utilizaba el término okama (お釜) para referirse a los prostitutos, que literalmente significa “olla” pero se refería a las nalgas (Leupp, 1997); este término se ha mantenido hasta la actualidad y es usado para referirse a los hombres gay y los travestis. Algunos prostitutos también eran llamados subori/subori wakashu (窄り/窄り若衆) “agujeros estrechos” o nyake (若気) “prostituto o chico coqueto” (Leupp, 1997). Los chicos que no estaban registrados por las autoridades como actores (como los kagema o los iroko) y que solo se prostituían eran denominados seigaiko (制外子) o niños sin regular (Leupp, 1997). Cabe destacar algunos términos de la jerga del nanshoku:uiana (うい穴) y arakawa (荒皮), siendo ambos referidos a los chicos que aún no habían tenido relaciones sexuales anales; y uramon tsūkō (裏門通行) “pasar por la puerta trasera”, frase que era un sinónimo de sexo homosexual (Leupp, 1997). Otros tipos de trabajos como los empleados de las casas de baño contratados para lavar las espaldas de los clientes, artistas itinerantes, limpiadores privados o vendedores ambulantes de perfumes o abanicos; podrían haber ofrecido servicios sexuales (Leupp, 1997). También existían los otoko no geisha (男の芸者), que junto a los hōkan (幇間) y los taikomochi (太鼓 持ち), solían hacer bailes obscenos o “striptease” en los burdeles de cortesanas (Leupp, 1997). Los burdeles ofrecían muchos tipos de prostitutos, algunos estaban especializados en chicos travestidos dada la fascinación con la androginia, otros en wakashu con ropas normales; existían también las llamadas wakashu jorō (若衆女郎), cortesanas que imitaban la apariencia de los wakashu para apelar a los nanshoku-zuki, junto con otro tipo de prostitutas 7Ciudades-templo: eran ciudades que estaban dirigidas por la familia principal de clan sacerdotal 33 que eran instruidas para vestirse y actuar como chicos para dar servicio tanto a hombres como a mujeres (Leupp, 1997). 4.2 El Ukiyo-e y el Nanshoku Tal y como se introdujo en un apartado anterior, el ukiyo-e forma parte del “mundo flotante”, la cultura desarrollada por la clase media del Periodo Tokugawa. Ukiyo-e es la forma en la que se denominaban a las estampas japonesas de madera que usaban la xilografía. Las raíces del ukiyo-e son variadas, aunque, según Seco Serra (2013), “su precedente más directo se encuentra en la pintura de género o fuzoku ga, que se desarrolló desde finales del siglo XVI” (p. 151). En su origen la técnica con la que se hacían estas estampas era utilizada para reproducir pergaminos tradicionales, posteriormente se adaptó para producir impresiones en masa (Sienra, 2020). De acuerdo a Sierra (2020), el método preferido para los artistas que trabajaban el ukiyo-e era la impresión con bloques de madera. También explica que, para elaborar estas estampas, debía dibujarse primero el diseño sobre washi8(和紙), luego se pegaba este a un bloque de madera, se tallaba siguiendo el diseño guía y al aplicar tinta sobre el relieve tallado se transfería el dibujo al papel con la ayuda de una herramienta llamada baren (馬連). Un género muy popular de ukiyo-e durante el Periodo Tokugawa es el shunga (春画) o estampas eróticas. La producción de estampas de contenido erótico era una parte vital del entrenamiento de los artistas del ukiyo-e, llegando insinuarse que una quinta parte de la obra de un artista era shunga (Leupp, 1997). El shunga era algo consumido por gente de todas las clases sociales y disfrutado por gente de todas las edades y géneros (Hayakawa & Gerstle, 2013). Una de las características de las estampas de shunga es la gran cantidad de producción de las mismas que había, tanto en formato libro como en formato de estampas, cosa que resulta llamativa dado las prohibiciones que el gobierno hizo a los libros eróticos en 1722 (Hayakawa & Gerstle, 2013). Las estampas per sé no fueron objeto de la censura del gobierno, lo que sugiere que la preocupación se hallaba en el impacto que podía llegar a tener en la población (Hayakawa & Gerstle, 2013). La gran expansión de los libros y las estampas es debida a la difusión de las técnicas de impresión (Edwards, 2018). Las estampas de shunga en su formato pequeño eran intercambiadas a menudo durante el Año Nuevo; mientras que, en su formato de set de 12 estampas, era incluido en el ajuar de 8Washi: el washi es un tipo de papel tradicional japonés resistente y hecho a partir del arroz. 34 boda de la novia en las bodas de las clases altas y de las familias adineradas (Hayakawa & Gerstle, 2013). Además, estas estampas eran consideradas talismanes para fomentar buenas relaciones matrimoniales, buenos nacimientos de los niños y el éxito del hogar; así como era usado para proteger del fuego los almacenes de las casas, o incluso era usado para proteger a los samuráis en el campo de batalla aquellos shunga que mostraban una sexualidad vigorosa (llegando a tener armaduras personalizadas para poder guardar el rollo de shunga) (Hayakawa & Gerstle, 2013). También los shunpon9(春本) eran utilizados como una herramienta de educación sexual y de seducción (Hayakawa & Gerstle, 2013), de ahí en parte que se regalase en los ajuares de boda; y se prestaban comúnmente entre amigos (Hayakawa & Gerstle, 2013). La importancia de los shunpon hizo que se crease un sistema desarrollado de préstamo de libros, especialmente en las ciudades, pero con redes por todo el país (Hayakawa & Gerstle, 2013). Junto a este sistema apareció la figura del comerciante ambulante que traía los libros directamente al domicilio para ofrecer préstamos, figura cuyo auge se dio con la prohibición de la venta de libros del Periodo Tokugawa, ya que no fue objeto de la censura (Hayakawa & Gerstle, 2013). Gracias a estos prestadores de libros, los shunpon se podían disfrutar a lo largo del país, no solo ciudades, sino zonas más remotas; y llegaban incluso a las mujeres de la clase samurái, que no podían abandonar la residencia, quienes hacían sus pedidos a los comerciantes (Hayakawa & Gerstle, 2013). Las pinturas eróticas en otros estilos tradicionales, como el estilo Tosa, solían encargarse a los artistas por parte de las clases altas, mientras el shunga fue producido en su mayoría en forma de estampa por artistas de ukiyo-e de menor estrato social (Hayakawa & Gerstle, 2013). Una de las razones por las que los artistas de la escuela Kanō pintaban shunga, según Hayakawa & Gerstle (2013), es por la tradición de las clases samurai de regalar shunga como regalo de bodas; además, hay evidencias de samurais con un alto nivel educativo que disfurtaban del shunga simplemente como arte erótico y literatura. Los artistas de Kanō trabajaban en las residencias de los daimyo y pintar estas obras podía considerarse como uno de sus deberes. En lo que al shunga y el nanshoku respecta, este era un tema abundante, mostrado tanto de forma sutil como de forma explícita (Leupp, 1997). Normalmente, las obras que tratan el nanshoku muestran escenas en casas de té en las que samuráis, plebeyos o monjes tienen sexo con prostitutos (Leupp, 1997). En la Figura 1 se muestra una estampa de Utagawa Kuniyoshi en la que un monje budista tiene sexo con un kagema; mientras que en la Figura 2 se muestra 9Shunpon: libro erótico 35 en una estampa erótica de Utamaro Kitagawa en la que un cliente lubrica analmente a un prostituto mientras lo que parece ser una joven observa la escena. Figura 1 Monje budista teniendo relaciones con un kagema Nota: Adaptado de Old Buddhist, de Utagawa Kuniyushi, Wikimedia Commons, anterior a 1861(Dominio Público). Figura 2 Ukiyo-e erótico de un cliente lubricando un prostituto por Utamaro 36 Nota: Adaptado de Client lubricating a prostitute, de Kitagawa Utamaro, Wikimedia Commons, inicios del siglo XVIII (Dominio Público). En su mayoría, ambos participantes están parcialmente vestidos y el pasivo de la relación normalmente lleva puesto un kimono y usa un peinado femenino, casi pudiendo ser tomado por una mujer de no ser por sus genitales; aunque en otras ocasiones el pasivo está vestido y peinado como un wakashu (Leupp, 1997), como se muestra en la Figura 3. Figura 3 Joven actor de Kabuki teniendo relaciones con un amante mayor Nota: Adaptado de A young wakashu kabuki actor and older male lover, de Utagawa Kuniyushi, serie de Chinpen shinkei bai, 1838 (copyright 2017 shungagallery.com). Los actos más representados eran las relaciones anales entre un hombre adulto y un wakashu, niño o actor, siendo una de las pocas excepciones la representación de dos adultos teniendo relaciones en un tono humorístico; aunque se sabe que la norma era que el rol pasivo lo tomase el más joven de la relación, se sabe que había excepciones gracias a una estampa del siglo XIX en la que un actor de papeles masculinos toma el rol activo con su cliente (siendo aún más llamativo el caso al estar representado un onnagata maquillándose junto a la escena) (Leupp, 1997). Mientras unas representaciones enfatizaban la violencia del activo, otras mostraban una atmósfera de ternura y reciprocidad (Leupp, 1997). Sin embargo, Edwards (2018) afirma que las representaciones de las felaciones u otros actos orales, a 37 excepción de los besos, eran mostrados también de manera humorística. Leupp (1997) explica que quizás los artistas del Periodo Tokugawa evitaban el sexo oral entre hombres por razones técnicas del dibujo, dado que las estampas shunga tienden a mostrar genitales grandes y a los wakashu con facciones más femeninas, esto podía ser un obstáculo a la hora de dibujar. Otra posible explicación es que se consideraba que, en el acto del sexo oral, la jerarquización dicotómica presente en el nanshoku era difícil de determinar y era un acto considerado demasiado ambiguo para los hombres cuya sexualidad se ha formado para encajar en esa dicotomía (Leupp, 1997). Cabe destacar lo llamativo de la situación, pues existen numerosos shunga en los que se muestra sexo oral tanto de mujer a hombre, como de hombre a mujer e incluso entre dos mujeres (Leupp, 1997). El tabú de la felación era tal, que este acto era considerado una especialidad femenina y ni siquiera los prostitutos travestis, que asumían una identidad femenina, ofrecían ese servicio a sus clientes (Leupp, 1997). En cuanto a los besos entre hombres y los besos en general, eran considerados un acto muy íntimo en el este asiático (Leupp, 1997). Estos, aun así, eran notorios en la literatura y en el arte, y Leupp (1997) anota que en el shunga los hombres se besan antes y durante las relaciones sexuales, como se puede observar a continuación. En la Figura 4 se muestra una estampa de Nishikawa Sukenobu en la que un cliente está besando a un prostituto mientras el acto se ve reflejado en un espejo cercano y, en la Figura 5, se observa a un wakashu y un adulto besándose mientras mantienen relaciones sexuales anales. Figura 4 Cliente besando a un prostituto 38 Nota: Adaptado de Customer kissing a male prostitute, de Nishikawa Sukenobu, de Male Colors : The Construction of Homosexuality in Tokugawa Japan, 1730 (p. 128). Figura 5 Shunga de una pareja homosexual Nota: Adaptado de Shunga, de Suzuki Harunobu, Wikimedia Commons, mediados del siglo XVIII (Dominio Público). Otras escenas comunes incluyen la presencia de mujeres interviniendo en los actos sexuales de dos hombres, dando una atmosfera bisexual a la pieza (Leupp, 1997). Edwards (2018) pone de ejemplo rollos donde se muestran a un hombre y a una mujer dando placer a otro hombre o a un hombre, una mujer y un wakashu; que normalmente era un prostituto o un paje, dándose placer entre los tres. Un ejemplo de trío sexual se puede ver en la Figura 6, en el que un sacerdote y un joven tienen relaciones sexuales con una chica. 39 Figura 6 Trío de un monje, un joven y una mujer Nota: Adaptado de Ménage à trois, Anónimo, de Male Colors : The Construction of Homosexuality in Tokugawa Japan, (s.f.), (p. 88). Por último, cabe destacar el hecho de que existían muchas representaciones de actores en el shunga, las cuales eran normalmente dispuestas en los sets de 12 estampas (Matsuba & Clark, 2013). Las estampas de actores se publicaban normalmente en Edo y eran creadas por artistas de ukiyo-e de diversas escuelas. No es hasta la mitad del siglo XVIII cuando se empieza a mostrar los rasgos faciales reconocibles o nigao (似顔) de los actores en el ukiyo-e (Matsuba & Clark, 2013). El material referente a los actores alcanzó mucha popularidad, dado el auge del kabuki, y las estampas que mostraban el nigao de los actores eran muy cotizadas bajo el nombre de Edo-e (江戸絵) (Matsuba & Clark, 2013). Con el paso del tiempo, los actores de kabuki formaron parte de los shunpon y, en estos, se mostraba el entusiasmo del público por los actores (aunque los actores eran presentados manteniendo relaciones con mujeres) (Matsuba & Clark, 2013). 4.3 Tradición literaria La literatura que se desarrolla en el Periodo Tokugawa incorporó a su tradición el nanshoku dada la amplia aceptación que este tenía a nivel social. Los textos eróticos también tendrían un auge junto a los prostíbulos, pero ya no estarían restringidos a círculos de lectores 40 Prats, R. N. (2005). El buddhismo: Religión y pensamiento buddhista en Asia Oriental. En M. Crespín Perales, R. N. Prats, A. P. i Monclús, & A. J. Doménech Del Río (Eds.), Pensamiento y religión en Asia Oriental (pp. 1–66). Editorial UOC. Nota: El número de páginas corresponde a ese capítulo concreto debido a que la numeración se reinicia en cada capítulo. Robertson, J. (1992). The Politics of Androgyny in Japan: Sexuality and Subversion in the Theater and Beyond. American Ethnologist,19(3), 419–442. https://www.jstor.org/stable/645194 Schalow, P. G. (1993). The Invention of a Literary Tradition of Male Love. Kitamura Kigin’s Iwatsutsuji. Monumenta Nipponica,48(1), 1–31. https://doi.org/10.2307/2385464 Seco Serra, I. (2013). Historia Breve de Japón. Sílex. https://www.amazon.es/Historia-breve-Jap%C3%B3n-Serie/dp/8477374120 Sienra, R. (2020, 3 octubre). La singular historia y exquisita estética de las etéreas estampas japonesas. My Modern Met en Español. Recuperado 12 de junio de 2022, de https://mymodernmet.com/es/ukiyo-e-estampas-japonesas/ University of Southern California. (2019, 21 febrero). «Chigo no sōshi»: A Homoerotic Handscroll of Five Buddhist Acolytes from 14th-Century Japan > Event Details > USC Center for Japanese Religions and Culture. USCDornsife. Recuperado 4 de mayo de 2022, de https://dornsife.usc.edu/events/site/192/1361099/ Wakashu [若衆]. (s. f.). En Jisho. Recuperado 13 de mayo de 2022, de https://jisho.org/word/%E8%8B%A5%E8%A1%86 47 ANEXO DE FIGURAS Ménage à trois. (s. f.). [Imagen]. Male Colors : The Construction of Homosexuality in Tokugawa Japan. https://www.academia.edu/1011158/Male_Colors_The_Construction_of_ Homosexuality_in_Tokugawa_Japan_Book_Review_ Nishikawa, S. (1730). Customer kissing a male prostitute [Imagen]. Male Colors : The Construction of Homosexuality in Tokugawa Japan. https://www.academia.edu/1011158/Male _Colors_The_Construction_of_Homosexuality_in_Tokugawa_Japan_Book_Review_ Kitagawa, U. (s. XVIII). Client lubricating a prostitute [Imagen]. Wikimedia. https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Andr52.jpg Utagawa, K. (1838). A young wakashu kabuki actor and older male lover [Imagen]. Shunga Gallery. https://shungagallery.com/wakashu-kabuki/ Utagawa, K. (1861). Old Buddhist [Imagen]. Wikimedia. https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Kuniyoshi_Old-Buddhist.jpg Suzuki, H. (1750). Shunga [Imagen]. Wikimedia.https://commons.wikimedia.org/ wiki/Category:Shunga_by_Suzuki_Harunobu#/media/File:Suzuki_Harunobu,_%22Shunga% 22,_series_of_24_erotic_prints_Mid-_eighteenth_century_c._1750_V&A_Museum,_London. jpg 48