scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: una mirada global

Abstract

A la hora de plantear los vínculos entre movimientos sociales y tecnología corremos el riesgo de abordar la cuestión desde el determinismo tecnológico y relegar el análisis de su verdadero potencial transformador tanto del pensamiento subjetivo como social, es decir, de las formas y posibilidades de vida. Los movimientos sociales interrogan los modos de ver y hacer, la naturaleza del poder y las estructuras de la organización colectiva que, precisamente por ello, se entienden como subversivos y amenazantes. De la misma forma, la capacidad transformadora de las tecnologías se encuentra en las posibilidades que brinda de otras maneras de comunicación, de organización y de opciones de vida que no están en su propia naturaleza sino en las formas de hacer y ser de lo humano y colectivo. Por ello, aquí proponemos una mirada a los hechos y cambios que la acción local y colectiva acompañada del uso tecnológico muestra sobre la doble dimensión política de ambas realidades que, cuando operan de manera conjunta, intensifican las transformaciones y el horizonte de posibilidades resultantes.

Full text

José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 2 Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 3 Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 4 Dirección José Luis Terrón, Universitat Autònoma de Barcelona Comité académico Carmen Echazarreta, Universitat de Girona Mònika Giménez, Universitat Pompeu Fabra Jordi Farré, Universitat Rovira i Virgili Gustavo Cardoso, OberCom Rita Espanha, OberCom Nelson Zagalo, Universidade do Minho José Carlos Lozano, Texas A&M International University Tanis Karan, Universidad Autónoma Ciudad de México Laura Regil, Universidad Pedagógica Nacional Angel Badillo, Universidad de Salamanca Marta Martín, Universidad de Alicante José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) (2016): Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global. InCom-UAB Publicacions, 12. Bellaterra : Institut de la Comunicació, Universitat Autònoma de Barcelona. ISBN 978-84-944171-8-4 © Institut de la Comunicació (InCom-UAB) Universitat Autònoma de Barcelona Campus UAB - Edifici N, planta 1. E- 08193 Bellaterra (Cerdanyola del Vallès) Barcelona. Espanya http://incom.uab.cat ISBN: 978-84-944171-8-4 Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 5 ÍNDICE 1 2 3 4 5 6 7 8 INTRODUCCIÓN: MOVIMIENTOS SOCIALES, TECNOLOGÍA Y DEMOCRACIA. UNA RELACIÓN CONFLICTIVA Jośe Candón Mena. Universidad de Sevilla (España) Lucía Benítez-Eyzaguirre. Universidad de Cádiz (España) PARTE 1. TECNOLOGÍA, CIUDADANÍA Y MOVIMIENTOS SOCIALES Gritos de rebeldía. Movimientos sociales (globales) en el siglo XXI Ángel Calle Collado. Universidad de Córdoba (España) - Comunaria.net Del levantamiento zapatista al escándalo NSA: Lecciones aprendidas, debates actuales y futuros desafíos de la resistencia digital Emiliano Treré. Research Fellow | Department of Interdisciplinary Studies | Media Studies Program | Lakehead University | Canada Cibercultura, ciudad y nuevos movimientos urbanos Francisco Sierra Caballero. Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (CIESPAL)(Ecuador) PARTE 2. MOVIMIENTOS Y TIC: ESTUDIOS DE CASOS Capítulo 4. Un medio y un fin: La trascendencia de internet para el movimiento 15M Jośe Candón Mena. Universidad de Sevilla (España) “Yo soy mi revolución personal”: Web 2.0, subjetividad y activismo en Il Movimiento Viola en Italia Emanuele Toscano. University of Rome G. Marconi (Italia) Traducción: Francesco Maniglio Movimientos cívicos contra la austeridad en Portugal: La configuración de la agenda en los medios sociales Patrícia Dias. Research Center in Communication and Culture of Portugal José Gabriel Andrade. Catholic University of Portugal El Movimiento 20 de Febrero en Marruecos Lucía Benítez-Eyzaguirre. Universidad de Cádiz (España) “La revolución no será televisada sino tweeteada”: Gezi y sus reflejos en internet Asli Öcal. École des hautes études en sciences sociales. France 7 15 40 60 98 110 146 176 199 José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 6 9 10 11 #YoSoy132: La emergencia en México de un movimiento social estético. Apuntes sobre su emergencia y configuración Jesús Galindo Cáceres. CECOP-ICGDE-BUAP, Centro de Estudios en Comunicación Política, Instituto de Ciencias de Gobierno y Desarrollo Estratégico, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. (México) José Ignacio González Acosta. Goldsmiths, University of London / Global Talent University Occupy: Un movimiento social “estético” José Ignacio González Acosta. Goldsmiths, University of London / Global Talent University La constitución del trabajo metropolitano en Brasil. Junio-octubre de 2013: La persistencia del acontecimiento Bruno Cava. Blgogueiro. Rede Universidade Nômade. Brasil Giuseppe Cocco. Profesor de la Universidad Federal de Rio de Janeiro, Brasil Marcela Canavarro. Periodista y doctoranda en la Universidad do Porto. Portugal 216 237 254 Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 7 Introducción: Movimientos sociales, tecnología y democracia. Una relación conflictiva José Candón Mena. Universidad de Sevilla Lucía Benítez-Eyzaguirre. Universidad de Cádiz A la hora de plantear los vínculos entre movimientos sociales y tecnología corremos el riesgo de abordar la cuestión desde el determinismo tecnológico y relegar el análisis de su verdadero potencial transformador tanto del pensamiento subjetivo como social, es decir, de las formas y posibilidades de vida. Los movimientos sociales interrogan los modos de ver y hacer, la naturaleza del poder y las estructuras de la organización colectiva que, precisamente por ello, se entienden como subversivos y amenazantes. De la misma forma, la capacidad transformadora de las tecnologías se encuentra en las posibilidades que brinda de otras maneras de comunicación, de organización y de opciones de vida que no están en su propia naturaleza sino en las formas de hacer y ser de lo humano y colectivo. Por ello, aquí proponemos una mirada a los hechos y cambios que la acción local y colectiva acompañada del uso tecnológico muestra sobre la doble dimensión política de ambas realidades que, cuando operan de manera conjunta, intensifican las transformaciones y el horizonte de posibilidades resultantes. El desentendimiento social hacia las trayectorias que los tecnólogos y científicos marcan sobre el futuro y las necesidades humanas resulta paradójico cuando se viene presentando como responsable de la construcción colectiva, en el olvido de que el uso y la voluntad de establecer vínculos permanentes y sólidos entre las estructuras tecnológicas son los que marcan definitivamente su naturaleza política y la organización colectiva. De la misma forma, la paradoja reside en que en paralelo al desapego sobre el desarrollo tecnológico y del conocimiento se registra también la concentración y apropiación de las grandes corporaciones, con estrategias comerciales y económicas que condicionan nuestro cotidiano, mientras las posibilidades que ha abierto el uso de las TIC reestructuran lo social con nuevos modos de entendimiento y organización de gran alcance y velocidad hasta lograr contestar por otras vías y otros modos, descentralizados, distribuidos y con una cultura de redes, la lógica monopolística del poder económico y político. Todo ello es una muestra de que la voluntad colectiva tiene capacidad de contestación a la apuesta determinista diseñada por los José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 8 grandes sectores mercantiles cuando la creación, la colaboración, la socialización de los bienes y la expresión pública y colectiva dibujan un escenario al alcance y la medida de lo social. Con este abordaje, tratamos de enriquecer el simplismo analítico que, bajo la fascinación por la capacidad de la tecnología, entiende como determinante su papel en los logros de la acción colectiva, ocultando que estas opciones de lo técnico no son neutrales ni deterministas sino que son, como en cualquier faceta de lo humano, parte de las elecciones singulares y colectivas sobre los modos de mediación e interacción, sobre las posibilidades de comprensión y de organización social. El impresionante desarrollo de la tecnología humana no hubiera sido posible sin la cooperación social a través del lenguaje (primero hablado, luego escrito, más tarde impreso). El hombre es un ser social incluso antes de disponer del lenguaje y la tecnología, incluso antes de ser hombre (ya que evoluciona a partir de homínidos sociales). Resulta pues lógico que el lenguaje sea una institución social. La propia tecnología es también fruto de la cooperación social, trasmitida de generación en generación a través del aprendizaje y la socialización. Fruto del trabajo humano socialmente coordinado. Pero la tecnología, producto social del hombre, modifica también las bases sociales en las que surge. Tiene consecuencias, a veces inesperadas, en la propia organización social en que se concibe. La producción de alimentos, con la agricultura y el pastoreo, generó excedentes que mejoraban la capacidad de supervivencia, pero también permitió la acumulación y la estratificación social y de género, organizaciones políticas fuertemente jerarquizadas, imperios. La industrialización, tras una fase inicial de utopismo progresista, abrió el debate sobre la "cuestión social", la alienación y la pauperización de las masas proletarias. La paradoja del desarrollo tecnológico es que invenciones que en teoría mejorarían sustancialmente la vida humana pueden acabar, en la práctica, sometiendo a la mayoría de la gente a condiciones de vida más duras que las precedentes. Sabemos por los antropólogos que en las sociedades agrícolas la mayoría de personas trabajan más horas y con mayor fatiga que en las sociedades forrajeras de cazadores y recolectores y, en ellas, se forzó a que la mujer asumiera un estatus de mayor sometimiento. Que la irrigación de los campos está relacionada con la jerarquización social y la creación de estructuras políticas imperiales. Que el liderazgo débil y meramente consultivo de las sociedades forrajeras, basado en las capacidades especiales, el trabajo y la generosidad de los "grandes hombres", se transforma en liderazgos ejecutivos, basados en la explotación, de reyes por derechos de sangre o divino en las sociedades agricultoras. Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 9 La tecnología nace de un contexto social e influye en la misma sociedad en la que surge. Si esto es cierto en general, resulta aún más evidente para las tecnologías comunicativas, ya que el lenguaje y la comunicación son la base de la sociedad humana y, por tanto, no sólo transforman el campo de lo social sino que están en la esencia de la creación nuevos derechos de la comunicación y políticos. La comunicación, como primera y esencial tecnología, así como el resto de sus desarrollos -entre los que se encuentran las TIC- prescribe modelos de organización social, así como escenarios políticos y derechos ciudadanos, pero nunca determina su desarrollo futuro. La escritura no solo permitió la trasmisión de conocimientos acumulados a través de las generaciones sino que también, apropiada por las elites políticas surgidas de la revolución agrícola, sirvió para la organización burocrática de los grandes imperios y al dominio simbólico de la religión. La difusión y el modo de producción de la imprenta derivaron en el derecho a la libertad de expresión como elemento esencial de la participación política en la modernidad a través de la aparición de la esfera pública, de la circulación de opiniones. La radio y la televisión estimularon el individualismo y la democracia de masas, pero también la apropiación informativa y la mercantilización de la información. En paralelo, surge el derecho a la información como el acceso plural, igualitario y efectivo a los espacios de información, debate y comunicación, así como el ejercicio del control sobre sus restricciones hasta el logro del derecho de acceso a la información pública y a la transparencia. El contexto tecnológico avanza así hacia la reivindicación de una comunicación más flexible y plural, hacia una organización social más horizontal y participativa. Cada medio de comunicación prescribe en parte un modelo de organización social, pero nunca lo determina porque es la sociedad la que decide y son los usos los que construyen el escenario de interacción y las posibilidades de futuro en un complejo proceso de lucha y negociación entre las tendencias de apropiación y de colaboración entre diferentes sectores e intereses. Frente a la falacia de una democracia basada en el consenso, es necesario recuperar el aspecto conflictivo de la política y el papel de la democracia como forma de dirimir y transformar esos conflictos por vías pacíficas. Si los mismos gobiernos que censuran la red, privatizan la tecnología, vigilan a los ciudadanos y se ensañan con aquellos que liberan la información que les compromete - como ha ocurrido en los casos de Assange o Snowdense presentan como ejemplos de transparencia, gobierno abierto o de pluralidad en el acceso a las TIC, debemos sospechar que ante una propuesta de "democracia digital", se esconde realmente la de una "democracia virtual", esto es, cada vez más ficticia y, desde luego, más autoritaria. José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 16 El reciente auge y la conexión global de formas de movilización social tiene su explicación en la propuesta de nuevas gramáticas de protagonismo social que, de una u otra manera, están ligadas a una demanda general de radicalización de la democracia (Smith, 2008; DellaPorta, 2009; Calle, 2005 y 2013). Están ligadas, pero no supeditadas. Entre otras cosas porque el protagonismo social, como analizaré más adelante, puede tomar distintas expresiones: algunas más comunitaristas y entendibles desde una óptica que entreteje fuertemente territorios y política, propias de movimientos indígenas o campesinos; otras más clásicas e inclinadas a una reforma radical de las instituciones liberales para alcanzar un bienestar, incluso un “buenvivir”, desde expresiones de democracia participativa; y, finalmente, algunas más en consonancia con “jóvenes iracundos”, al decir del antropólogo brasileño Darcy Ribeiro 2 , que se buscan en los nuevos movimientos globales a través del desafío de la agenda neoliberal, las luchas en el terreno laboral, el cuestionamiento de la productividad insustentable y la impugnación del patriarcado, principalmente. También subrayaré que las variables de oportunidad política y las matrices culturales son el terreno definitivo en el que la protesta toma su forma particular. Así, el 15M como espacio político surgido de las acampadas iniciadas en la madrileña Puerta del Sol (mayo de 2011) no puede entenderse sin su contexto político. Entre las ventanas de “oportunidad política” destacan las elecciones municipales que iban a celebrarse una semana después; así como el reguero de campañas que lo antecedieron (como malestar.org, V de Vivienda o movilizaciones frente al control de internet, la llamada Ley Sinde), incluida la plataforma Democracia Real Ya que convocó las manifestaciones el 15 de mayo de 2011, las cuales explosionarían en los días siguientes en acampadas autónomas por todo el país. Pero tampoco sin su contexto cultural, lo que hace que sea difícilmente practicable o exportable tal cual a países del entorno europeo, incluso si son mediterráneos, como Francia o Italia, menos aún Alemania. Las tradiciones localistas del Estado español, como son el anarquismo y sus actualizaciones libertarias, los nacionalismos periféricos (opuestos al nacionalismo español) y el hacer local propio de una península atravesada por una diversidad cultural muy significativa, que llega a otorgar lenguas y tradiciones diferenciadas a cada una de sus comarcas o barrios de grandes ciudades, son el caldo de cultivo de insurrecciones de carácter asambleario, por lo general renuentes a subirse a procesos de organización que impliquen una centralización. Los sucesos revolucionarios desarrollados por movimientos o juntas locales frente a la ocupación napoleónica de la península ibérica llamaron ya la atención de Marx y Engels (1990: 31) por su énfasis en el hacer local y su escasa coordinación. Acuden estos autores a una cita de un noble español para destacar que “en España no hay nada que se parezca a lo que en Europa se llama dirección social”, lo que explicaría las “dificultades para la creación de un centro revolucionario”. Algo que, guardando una gran analogía con la gran capacidad 2 Expresión acuñada por el antropólogo brasileño Darcy Ribeiro para los “antisistema” de los años 70 en su libro Los dilemas de América Latina. Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 17 puntual de movilización de las redes “antiglobalización”, a juicio de Marx y Engels (1990: 29) ofrecía también sus ventajas: “los franceses se desconcertaron por completo al descubrir que el centro de la resistencia española estaba en todas partes y en ninguna” 3 . Francia o Italia, como digo, se encuentran permeadas por otras lógicas más institucionales y de conquista del Estado a través de organizaciones o revoluciones políticas, fruto de su propia historia, del triunfo de revoluciones burguesas y de resistencias frente a otros pueblos, respectivamente. Y a escala global, hace que aun manteniendo rasgos comunes y hermanamientos mediáticos y de repertorios de acción (convocatorias sin organizaciones visibles, toma de calles, ágoras en plazas), las protestas que dan vida a los nuevos movimientos globales también se encuentren mediatizadas por el contexto cultural y político. El proceder del 15M está muy alejado, así mismo, de la constante propensión brasileña a la articulación en forma de procesos muy amplios y diversos que tratan de salvaguardar la autonomía y la horizontalidad a base de propuestas pedagógicas (bien ilustradas por Paulo Freire) que permitan construir procesos de movilización tan amplios, y a la vez enraizados en distintos contextos, como son las luchas protagonizadas por los sintierra o en la actualidad el Movimento Passe Livre. 2. Los nuevos movimientos globales Sin embargo, sí podemos rastrear algunos elementos que nos permiten pensar conjuntamente, sin caer en la tentación de suponerlos con una identidad o una praxis homogeneizadas, una multitud importante de procesos de movilización del siglo XXI. Es por ello que me permito hablar de la emergencia de un nuevo ciclo de movilizaciones, los nuevos movimientos globales, cuya globalidad residiría en: 1. Su pensar planetario: ambientalmente, en términos de repertorios y redes de protesta; 2. En su conexión de demandas: necesidades básicas que se enredan fácilmente; 3. Y en su pretensión de transformación global utilizando el argumento y la práctica de la radicalización de la democracia. 3 En Marx, Karl y Engels, Friedrich (1990): España Revolucionaria, Madrid, Ediciones Vanguardia Obrera José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 18 Los años que van del 2011 al 2014 confirmaron el aldabonazo popular y mediático de protestas globales tanto en los países del centro como en los llamados periféricos. Más adelante habrá tiempo de visitar las raíces de rebeldía de estos “jóvenes iracundos”, los cuales, ahora como en los años 70, no sólo se dirigen a cambiar el orden social, sino también la propia cultura política de contestación que representa la izquierda clásica. Brasil continúa siendo un buen ejemplo de este ciclo de movilizaciones que, al igual que antes, se conecta con lo “nuevo” (las protestas internacionales), pero también con lo “viejo” (las revueltas populares frente al neoliberalismo que anunciara el “caracazo” de 1989 en Venezuela). Brasil es un país que a comienzos de este siglo, ascendía al trono de las potencias internacionales en el campo económico, a la par que los gobernantes del Partido de los Trabajadores (PT) se apresuraban a exhibir sus galardones competitivos envueltos en olimpiada y copa mundial de fútbol. Pero estos “éxitos” eran contestados por quienes no veían el maná caer en las ciudades sino, por el contrario, la subida de tarifas de transporte o la menor atención prestada a asuntos como la educación o la salud. El “patrón FIFA” de grandes inversiones para acoger el mundial de fútbol se exigía en las calles para la calidad de vida y los servicios que pretendería gozar el pueblo brasileño. De igual modo, el bipartidismo en torno a la agenda neoliberal como fórmula de gobierno recibía una fuerte sacudida en las calles, de la mano de los “jóvenes iracundos” del 15M en el Estado español, a partir de 2011. Fenómeno similar al protagonizado por las asambleas ciudadanas en Islandia, surgidas a partir de las protestas de 2008 tras el estallido de la burbuja financiera, aunque en 2013 llegaran de nuevo al poder los “viejos partidos” y quedaran como más pasajeras las experiencias de partidosciudadanía, de fuerte crítica a las organizaciones establecidas, como el Mejor Partido. En México, donde la contienda parecía reducirse a un enfrentamiento entre élites políticas y rebeldes de distinto color territorial (Chiapas, Oaxaca, Atenco, entre otros), surgía como crítica al proceso electoral en curso y al candidato del PRI, Peña Nieto, un movimiento social entre jóvenes universitarios dispuestos a reproducirse desde los campus universitarios bajo el código #YoSoy132. Tomaba forma aquí, entre jóvenes desencantandos, bien formados educativamente y con un manejo resuelto de las nuevas tecnologías informáticas, el “lo llaman democracia y no lo es” característico de las plazas españolas. Sería otra plaza, esta vez en Turquía, en Gezi, la que atraería a multitud de rebeldes ante la constatación de la voracidad de las élites por sustituir espacios públicos por escenarios de negocio: afectados por la especulación urbanística, mujeres en pie de lucha por sus derechos, jóvenes universitarios buscando libertades, grupos contrarios al gobierno central turco (kurdos, socialdemócratas, sindicalistas opuestos a la agenda neoliberal, entre otros), etc. Asistimos a movilizaciones que responden, en gran parte, a expresiones culturales “de ida y vuelta”, dinámica característica de procesos contemporáneos de protesta (Tarrow y otros, 2004). En la Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 19 atracción de descontentos en torno a Gezi, dispuestos a aunar esfuerzos de rechazo al bloque neoliberal-conservador en el poder, resuenan los ecos de las latitudes chiapanecas, con su lema “los rebeldes se buscan”. ¿Cuáles serían las claves de esas idas y venidas, de estas influencias mutuas que parecen resonar globalmente? Como desgranaré más tarde, algunas son obvias, como la galaxia internet que sustituye a la verticalidad de la televisión, la radio o la imprenta. O una élite neoliberal que necesita gobiernos y agendas políticas que asuman la necesidad de vaciar la democracia (si es que se dio en aquel territorio en su forma institucional) y que han decidido proceder con más ahínco a depredar territorios y derechos sociales (dependiendo de los niveles conquistados por el país, derivados en gran parte de su situación como centro o periferia económica de otros países). Pero otros factores, que se irán exponiendo a lo largo del texto, tienen que ver más con una remodelación de las viejas lógicas de funcionamiento de la llamada izquierda o de los movimientos considerados “emancipatorios” en el pasado siglo, hablemos de movilizaciones indígenas, redes feministas o de la izquierda institucional con orientación a la conquista de las urnas. En general, la idea de diversidad, inherente a un protagonismo social, aparece contenida en las nuevas formas de movilización y también en sus demandas, más abiertas a incorporar la idea de proceso en espiral (circular, plural y aglutinante) como horizonte en el que ir resolviendo contradicciones o dicotomías (reforma/revolución, política/economía, transformación hacia fuera o desde el mismo proceso insurreccional, etc.) y que, nuevamente, los y las zapatistas tan bien lo ilustraran simbólicamente en sus proclamas: “detrás de nosotros estamos ustedes”, “caminamos preguntando”, hacia “un mundo en el que quepan muchos mundos”. Aparecen aquí, implícitamente, ecos de otros postulados o reflexiones teorizadas sobre política y cambio social como: la creciente necesidad de practicar democracias de alta intensidad (Sousa Santos), de de-colonizar idearios capitalistas, ilustrados y de representación estatal propios de la izquierda más clásica (Escobar) o de conectar nuestras economías con la vida (Shiva, Mellor). Como segunda gran aproximación, entiendo que los movimientos sociales, desde su hacer como laboratorios políticos, son esferas de reflexión y puesta en práctica de dialécticas y debates en torno a derechos, territorios y gramáticas de democracia, como profundizaré más adelante 4 . 3. Una “globalización” conflictiva Existen, por otro lado, procesos sociales y tecnológicos que facilitan la intersección global de los repertorios de protesta. Son “porques” compartidos, fruto de una mundialización que se refugia en 4 Ver Smith (2009), Calle (2005) y Porto Gonçalves (2002). José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 20 expresiones benignas y utópicas (“globalización”), pero que aporta razones e instrumentos que facilitan la confluencia de movilizaciones. Destaco tres elementos comunes en esa conflictividad mundial-global: 1. El ascenso de formas autoritarias de gobierno, sea por parte de Estados, instituciones internacionales o grupos multinacionales para los que “no hay alternativa”, que dijera Thatcher, a la agenda neoliberal marcada además por un fuerte extractivismo y sacrificio de la biodiversidad tanto en el llamado Sur (minería, energía fósil, agrocombustibles, patentes sobre semillas, etc.) como en el Norte (minería, fracking, patentes). Este autoritarismo refuerza opciones de control y represión sobre emergencias o innovaciones sociales. A la par que supedita las formas de producción y de relaciones laborales a los intereses de corporaciones transnacionales y, en último caso, supeditando las economías reales a las economías financieras. En ese contexto, el Estado, allá donde desempeñara una labor de igualación social desde derechos o servicios, deja de ser una ventanilla a la que pueden acudir la ciudadanía o grupos afectados o marginados. Se posiciona abiertamente a favor del mundo financiero y de acumulación material de una élite global. Además, la tecnología sirve para, con excepciones en el tema de la comunicación e información, desarrollar “sistemas expertos” que se imponen a los individuos, que ven mediadas sus relaciones por un saber o un instrumental del que desconocen su funcionamiento, que les quita autonomía para decidir sobre ellas y les imposibilita para construir lazos sociales “por abajo”. El consumismo (vía publicidad y educación “práctica” en los centros comerciales), la complejización financiera de la economía (que se separa de la economía real, sentida por las personas y de relaciones con el medioambiente) o las sofisticadas herramientas informáticas son aplicaciones de esta colonización por arriba de la vida humana en este planeta. 2. Las lagunas de este control y la percepción de conflictos compartidos son elementos aprovechados por las redes de protesta y las redes de construcción de un saber crítico para intercambiar acelerada y localizadamente muchas formas de resistencia. Algunos ejemplos: las llamadas cumbres “antiglobalización”, la creación de observatorios sobre cuestiones sociales (desde la llamada sociedad civil), las convocatorias a manifestaciones en las redes de diálogo en internet, la difusión de herramientas o repertorios de protesta de marcado acento en el protagonismo social (ágoras virtuales, plazas como lugar de convergencias, consultas sobre minería o sobre endeudamientos), la desobediencia civil para la recuperación de espacios de encuentro (reclaim the streets o reclama las calles desde los años 90, ocupaciones o intentos de rodear espacios de reunión de las élites). Los rebeldes se buscan gracias a la “oportunidad” que ofrece la llamada globalización para compartir agendas de contestación y responsables a los que acusar del descontento, así como a las formas de cooperación que surgen ante el vacío que crean las instituciones representativas (neo)liberales. Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 21 3. Finalmente, la combinación de la galaxia internet con la emergencia de formas de contestación ancladas en una radicalización de la democracia permite construir paraguas comunes. Por ejemplo, frente a la imposición del neoliberalismo surge el grito “lo llaman democracia y no lo es” a finales de los 90, que retomaría con fuerza el 15M español, y que se hermana con el “caminamos preguntando” zapatista y con las prácticas de celebración de consultas frente a la imposición de políticas extractivistas o de privatización de recursos como el agua en América Latina. Las nuevas tecnologías han acelerado esos viajes de ida y vuelta, en lo que a herramientas se refiere. Y, a pesar del creciente control del mundo comunicativo por pautas de mercantilización o de espionaje, las democracias virtuales 2.0 (prácticas de deliberación haciendo uso de las nuevas tecnologías) son expresión de esa formación de experiencias más liberales o libertarias o de creación de comunidades on-line que facilitan y dan legitimidad a todo lo que huela a democratización radical (Subirats, 2009; Candón, 2013). Así, el repertorio de contestación y los procesos sociales que se ofrecen como respuesta llevan a la interpretación de estas luchas como formas de recuperación de soberanía: energética, territorial, comunitaria, alimentaria, de internet... y por supuesto, en la política desde el ejercicio de formas de democracia fuertes (Barber, 2005) caracterizadas por la información, la deliberación y la vinculación desde sociedades inclusivas. 4. Tres gritos que recorren globalmente las movilizaciones Desde estas mimbres, las calles y los caminos se están llenando de demandas y protestas compartidas. Son nuevas visibilizaciones de, en algunos casos, viejos descontentos. Ahora la diversidad, el protagonismo social y la radicalización de la democracia ayudan a difundir estos gritos así como repertorios de acción y organización social. Las tres verbalizaciones a las que me refiero son: queremos decidir, queremos dignidad y queremos territorios habitables. Cada una enuncia, como expondré brevemente, una forma de entender la democracia. Entendimiento ligado al creciente auge de democracias autoritarias, también siguiendo pautas que atienden a su contexto, al papel que las élites y la historia ejercen como sombras que ayudan a tejer poderes y contra-poderes. La Unión Europea es hoy claro ejemplo de formas de dominación en ascenso 5 . Una nueva institucionalidad económica se levanta para asegurar que la agenda neoliberal sea la política real de los Estados: control sancionable de déficits, fiscalización de presupuestos, seguimiento obligatorio de planes de privatización y desposesión de derechos sociales, desregulación de las relaciones laborales para construir un mercado “humano”, etc. Mientras, América Latina se debate entre neoliberalismos más populares y formas de 5 Ver para la Unión Europea el texto de Álvarez y otros (2013); para un análisis de la crisis global, desde un punto de vista civilizatorio consultar Fernández-Durán (2011). José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 22 abrir la democracia a otros sujetos, a otras dinámicas de protagonismo social, sean los ejemplos de autogobierno comunitario en Venezuela, el plurinacionalismo formulado en Bolivia (con sus más y sus menos para una reinvención de los estados monoculturales) o las innovaciones en materia de protagonismo social que se dan en ámbitos muy concretos en Colombia (territorios indígenas), Brasil (agroecología), Cuba (cooperativismo económico) o Argentina (medios de comunicación) 6 . Estos tres gritos son autónomos, pero se refuerzan entre sí. Los podremos situar nítidamente como provenientes de determinadas culturas políticas, algunas muy recientes. Tal es el caso de los nuevos movimientos globales y la radicalización de la democracia, el queremos decidir. Sus ejemplos más recientes son las matrices juveniles de los ciclos de protesta despertados en Europa, Brasil o Turquía, junto con espacios que gritan Ya Basta! Y’en Marre, en Senegal, o bajo la fórmula de #YoSoy132, en México. No hay programa que se ofrezca como alternativa cerrada, o no es un programa específico, aunque sí hay un detonante de la protesta bien concreto, un descontento que galvaniza al resto de descontentos hacia las calles. Se repiten las prácticas asamblearias desde sujetos que no se ven representados en organizaciones formales. Hay aires libertarios en el caso de Europa detrás de estas movilizaciones. Perspectivas más comunitarias en América Latina, donde también el queremos dignidad es un elemento importante como rechazo de la agenda neoliberal, práctica bien asentada en los últimos años. Diría que la democracia radical es expresión organizativa a la vez que reclamación aglutinante de estas protestas. Hablamos aquí de sujetos más difusos, sujetos que se empeñan en que otros sujetos se movilicen bajo paraguas autónomos. Es decir, se trata más de espacios de movilización, productores de bienes y herramientas para la protesta (discursos, organizaciones, formas de hacer). Son conjuntos de acción (Villasante, 2006) antes que movimientos “clásicos” buscando aglutinar en su interior todo el descontento y proponer una identidad cerrada bajo una organización visiblemente muy estructurada. Se enfatiza el cómo, y la reproducción de esos cómos para la rebeldía, antes que un fin determinado. Contaríamos también entre estos mensajes que alientan sinergias entre movilizaciones (marcos maestro) con el queremos dignidad. Es una demanda más tradicional, de raíces materialistas, en el sentido en que sí trata de operativizarse por una propuesta de cambio que sea experimentable y que pueda representar un modelo social. Las luchas contra las agendas neoliberales, por ejemplo, contra la deuda externa y por el derecho al trabajo en Argentina se equiparan aquí a las mareas de protesta contra el desmantelamiento de servicios públicos y las redes por una auditoría ciudadana de la deuda 6 Para una crítica del desarrollismo extractivista ver Más allá del desarrollo. Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo, Fundación Rosa Luxemburg/Abya Yala, 2012. El libro plantea la tesis que desde el desarrollismo neoliberal en la América Latina de los 90 se ha pasado a un desarrollismo popular (extractivismo e inserción en la globalización con apoyos sociales), pero no a explorar formas de desarrollo endógeno. Sobre el papel de Brasil en la potenciación del marco desarrollista inserto en la “globalización” y sus demandas de materia y energía, ver el texto de Zibechi, Brasil potencia. Entre la integración regional y un nuevo imperialismo, Primera Edición, Bogotá, Ediciones desde abajo. Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 23 externa en Europa, y más concretamente en el caso español. Reinventar las instituciones está en la agenda, con propuestas concretas. Algunas se sitúan en la exigencia de volver a reglamentar la vida social desde las opciones que supuso el Estado del bienestar para los países del centro, como en Portugal, Grecia o España (derechos alcanzados, instituciones, presupuestos asignados). En otras surgen o se renuevan reclamaciones, como es el “derecho a la ciudad” en sentido amplio en las movilizaciones en torno al Movimiento Passe Livre en Brasil. Finalmente, dignidad supone también en los mundos andinos o en las sierras mexicanas la idea de descolonizarse de un Estado y de una noción de “desarrollo” que se enmarca en un proceso directo de inclusión subordinada de un país, y sobre todo de poblaciones consideradas marginales por las élites globales, dentro del actual proceso de “globalización”. Aquí las expresiones de democracia participativa (abrir las actuales instituciones al protagonismo social) ofrecen planteamientos más radicales (como reformas constitucionales) o propuestas concretas en la (auto)gestión y recuperación de servicios que garanticen derechos sociales. Por lo general la movilización arranca ya de sujetos “fuertes”, construcciones sociocomunitarias, ancestrales o tradicionales, de partida y no de destino: comunidades indígenas, campesinos, luchas sociales que disputan territorios, barrios y favelas, sectores de trabajadoras y trabajadores golpeados por la crisis o por la agenda neoliberal, grupos excluidos en la ciudad o en el campo que se reconocen fácilmente en un “nosotros” frente a unas élites que organizan sus territorios sin compartir decisiones y beneficios, sólo impactos sociales y ambientales. Sin ser una tercera opción, pues como reflexionaré más abajo marca decididamente la agenda de los movimientos del siglo XXI, se torna cada día más visible y relevante el queremos (nuestro) territorio. Este grito entiende el territorio como un triple haz: 1. Ecosistémico: “nivel” o dimensión donde se desarrollan luchas por la preservación de recursos naturales y bienes comunes; 2. Como infraestructura de acceso (común) a dichos bienes: espacio donde se disputa la propiedad o el manejo de la tierra, el control y tipo de tecnología, la circulación por la ciudad, la autogestión de medios básicos de socialización (dónde verse o encontrarse) o la soberanía y la autogestión de semillas o de biodiversidad, etc. 3. Y finalmente, es reclamación de un territorio social (o relacional): fuente de vínculos culturales (identidades, afectividades, lazos espirituales) donde se critica ampliamente las bases estructurales y la idea de “desarrollo” que subyace al paradigma neoliberal: cosificación del territorio y creación constante de mercancías (físicas, simbólicas, humanas o de trabajo) que sirvan para sostener procesos de acumulación y legitimación de las élites globales. José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 24 Es un haz entrelazado y ello está facilitando la conexión de descontentos y la articulación subsiguiente de (nuevos) movimientos sociales. Las luchas desatadas desde la infraestructura (apoyándome en el antropólogo Marvin Harris) serían manifestaciones colectivas de poblaciones afectadas por los cambios o mutaciones, cada vez más perceptibles, de nuestros ecosistemas, sea por la acción local de transnacionales o por su acción globalizadora que amplía el vuelco climático y reduce la biodiversidad en el planeta (Tanuro, 2011). El ecofeminismo nos recuerda que no hay supervivencia si no hay una reproducción de ecosistemas y de las economías de los cuidados 7 . Ambas perspectivas encontrarían que el bienestar personal y colectivo se encuentra entrelazado (o supeditado) con el desarrollo de una “conciencia de especie”. La economía política, entonces, cobraría sentido como foco de estudio macrosocial de los conflictos en torno al capitalismo o al autoritarismo de matrices patriarcales, si dicho foco mira también, de forma sinérgica, “hacia abajo”, hacia el espacio que se asienta a su vez en un territorio: hacia las bases socioambientales que nos dan la vida y hacia las resistencias y formas de cooperación que se dan en torno al sostenimiento de dichas bases. Las luchas en los territorios irrumpen en magnitud y extensión en función, pues, de los conflictos cada vez más visibles y visibilizados que amenazan nuestra supervivencia; de las oportunidades políticas que permiten que otros saberes se reconozcan y desafíen el paradigma universal de “desarrollo” o “globalización”; y la tradición histórica de defensa de un territorio dado. Analíticamente, el “queremos territorio” ha sido abordado desde enfoques muy diversos. Por citar algunas referencias contamos con el ecologismo de los pobres (en autores como Alier), la crítica feminista de la economía (las feministas Graham-Gibson), la economía moral frente a los cercamientos de las élites (el antropólogo James Scott) y las perspectivas que conceden a la ordenación (física y simbólica) del espacio una fuente primordial para la reproducción del poder (Lefebre o Bourdieu), en particular de los procesos de acumulación y desposesión capitalistas (el geógrafo marxista Harvey), así como del desplazamiento de la reproducción vital como eje vertebrador del sentido de las prácticas en el territorio (las ecofeministas Mies y Shiva). Territorio, conocimiento, formas de vida y desafíos colectivos están imbricados. En tanto que saberes en marcha, los movimientos sociales garantizan y enfatizan la reproducción del conocimiento como experiencia arraigada, un estar que premite e induce un mirar específico atendiendo a las características del lugar (Escobar, 2000). El territorio sería el espacio, desatendido hasta finales del siglo XX por tradiciones europeas y anglosajonas en la literatura de los movimientos sociales, más tendentes a ver el poder como disputándose “por arriba” o en lo simbólico “por abajo”. En el siglo 7 Siguiendo a perspectivas tanto esencialistas (Shiva, Mies) como constructivistas (Mellor, Puleo); ver Ecofeminismo. Para otro mundo posible, por Alicia Puleo (Cátedra, 2011). Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 25 XXI comienzan a producirse textos donde el lugar cobra sentido como productor de cultura y como fuente de articulación y movilización social. Hecho más destacable aún en comunidades arraigadas, donde su supervivencia material y afectiva se liga directamente a las luchas por “su” espacio, sean campesinos reclamando tierra, indígenas hablando desde el lenguaje del territorio o pequeños extractivistas intentando sobrevivir bajo su forma de vida en una selva (Martínez Torres y Rosset, 2013). Por todo lo anterior, entiendo que el territorio es un lugar privilegiado, hoy particularmente, para visibilizar los desencuentros y disputas entre los “de arriba” y los “de abajo” (Zibechi, 2011): entre quienes producen innovaciones y quienes promueven paquetes tecnológicos para el gobierno de un imperio económico, especialmente ilustrado en la imposición de regímenes agroalimentarios (Ploeg, 2011) y en las expoliaciones agroextractivistas (Svampa, 2011); entre quienes pretenden hablar de cooperación para la inclusión (economías sociales, de cuidados) y quienes obligan a una cooperación con los de arriba, con los “globalizadores”, no con otros o con los que se tiene al lado o trabajando para el mismo fin (Coraggio, 2011; Herrero y otros (coord.), 2011; Marañón-Pimentel (coord.), 2012). La dinámica (des)arrolladora del capitalismo busca reorganizar espacios y desplazar (invisibilizar, dominar, mutar) a quienes quieren preservar otro sentido de vida y de reproducción del territorio (Porto Gonçalves, 2002). Se enfrentan, en esta dialéctica del poder sobre usos y entendimientos del territorio, habitus singulares (promovidos por movimientos sociales, nuevos rebeldes, economías endógenas) frente a las reclamaciones de materia, energía y circulación de mercancías de ciertas élites locales en connivencia con élites globales (Sassen, 2008; Harvey, 2007). Los movimientos sociales nos proponen “cambios de lugar”, que son cambios de mentalidad y cambios de prácticas para recrear o recuperar sentidos de vida no contemplados por estas élites (globales). Las nuevas situaciones sociales producen nuevas experiencias de vida en lo cotidiano. A partir de ahí, sobre la base de conversaciones, roces y vivencias, se marca todo un nuevo saber, una nueva mirada (Heller, 1991). Se otorga un nuevo sentido a las prácticas de estar en el mundo, de entender cómo saciar el hambre, el amor, la libertad o las relaciones con la naturaleza 8 . Es decir, los movimientos sociales, al construir protestas y nuevos usos del espacio, modifican las relaciones espaciales, produciendo por tanto otros lugares cuyo destino hoy, al enfrentarse a prácticas depredadoras, se vincula fuertemente a la construcción de territorios sustentables, ambiental y socialmente hablando. Las re-localizaciones implícitas en propuestas del “buen vivir”, del decrecimiento o de un desarrollo endógeno sustentable muestran hoy como el territorio vuelve a 8 Satisfactores, lugares y saberes para atender nuestras necesidades humanas estarían íntimamente relacionados. Aquí la democracia consistiría en un dispositivo de atención de necesidades sociales encaminado al auto-gobierno por el cual pugnan los movimientos sociales (Calle y Gallar, 2011). José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 32 la guerra y la construcción de foros alternativos irán trabajando los gritos de democracia y dignidad. A ellos se sumaría o los pondría en otro escenario, las voces provenientes del llamado Sur. En efecto, los movimientos indígenas de América Latina (1992 contestando la celebración de los 500 años del “descubrimiento”) y la red internacional de La Via Campesina (a partir de 1993, y su discurso de soberanía alimentaria desde 1996) constituirán piezas claves del puzzle que teje articulaciones frente a la globalización. “El mundo no es una mercancía” se proclama. Mundo-territorio, planeta herido, donde el sistema-mundo capitalista es a la vez depredador social, vía mercantilización de espacios, deseos y relaciones: “no somos una mercancía en manos de políticos y banqueros” es el lema con el que el 15M contestará la falta de democracia y las consecuencias sociales de la agenda neoliberal. El auge de las nuevas tecnologías como ágoras virtuales, herramientas de acción y confrontación o que facilitan la articulación de descontentos reside, a su vez, en el despegue de la política del y. Denomino la política del y a aquella cultura de organización de la protesta que enfatiza la agregación, la diversidad y la horizontalidad, permitiendo procesos a la vez que “dificultando” sedimentaciones. Desde el fortalecimiento de expresiones comunitarias hasta la agregación puntual a campañas de protesta o ejercicios de desobediencia civil, esta cultura política se enmarca simbólicamente en el lema zapatista de “los rebeldes se buscan”. Es expresión a su vez, de una disconformidad con patrones cerrados, de abajo hacia arriba y donde el proyecto colectivo ahoga la diversidad. De alguna manera, intenta desmarcarse de la política del o. La política del o es más propicia o característica de la diferencia, de la identificación con un tema o siglas de actuación, más propia del movimiento obrero pero también presente en las corrientes de protesta surgidas en los 60 y los 70 que enfatizaron fuertes perfiles identitarios en las luchas sociales. Como señalo, no se trata de una cultura “mejor” o “peor” para construir una estrategia de emancipación, aunque ciertamente sitúo la política del o más cerca de vicios eurocéntricos y patriarcales en la definición de una verdad en forma de progreso universal, materialista y con ansias de homogeneización. La política del y marca nuevos tiempos de rebeldía frente a dinámicas autoritarias y satisfactores que no pueden sostenerse sin niveles cada vez más altos de violencia a favor de una minoría. Nuevos tiempos que, a su vez, ofrecen nuevos retos políticos y derivados de la transición socioambiental. Lo “y” es también limitante para la emergencia de escenarios alternativos. En lo político, la agregación es favorecedora de culturas “líquidas” e individualizadoras (Bauman, 2005), limitando procesos de cooperación estables (Sennet, 2012). Se obstaculiza así la construcción de estructuras o procesos que puedan ser referencia para “mayorías”: ¿cómo pasar de necesidades (diversamente) sentidas a necesidades generales? ¿cómo construir articulaciones estables más allá de temáticas e identidades Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 33 siempre provisionales? ¿cómo contemplar, a su vez, la confluencia entre lo viejo y lo nuevo, entre proyectos que buscan radicalizar la democracia y estrategias de emancipación asentadas en derechos e instituciones públicas que han emanado de los Estados que dan la mano hoy a las democracias autoritarias? La política del y, de la misma manera que la galaxia internet, arroja sombras sobre el paso de lo político y más vivencial-próximo (Rendueles, 2013), a la política, que se asienta en la vivencia y construcción de la sociedad que va más allá de mi cotidianeidad y de las relaciones puntuales que establezco en un ágora, en un barrio o en una acampada de protesta. La visibilización y el trabajo sobre estas contradicciones emanarán, a buen seguro, de las propias dificultades que afronten los movimientos sociales para seguir caminando, mientras se preguntan por nuevos horizontes. No olvidemos que los movimientos sociales son laboratorios, política prefigurativa, agentes de cambio, constructores de otras gramáticas sociales de emancipación. Y en lo ambiental, las formas de movilización más “líquidas” se enfrentan también al dilema de los tiempos y de las magnitudes de los cambios necesarios ante escenarios como el cambio climático, las luchas contra la pérdida de biodiversidad y las transiciones hacia nuevos sistemas productivos y energéticos (Heinberg, 2006). Los tiempos hablarían de urgencia, y la radicalización de la democracia requiere asentar procesos, cambiar conciencias, desarrollar otras memorias para la emancipación. La magnitud de transformaciones para una recuperación de la conciencia de especie, para un metabolismo que nos permita seguir habitando con dignidad el planeta, requiere incorporar la sustentabilidad extensa (social y ambiental) en todos nuestros procesos económicos frente a un consumismo creciente y una intensificación de mercados globales fuertemente depredadores. Internet, por tanto, se presenta como aliado de la política del y en la medida en que se haga eco “virtualmente” de transformaciones y encuentros “reales”. La construcción de sociedad, de sociabilidad, requiere esfuerzos, confianzas, conflictos, actitudes, espacios, hábitos, valores, etc. E internet pudiera ser, no un aliado, sino un dinamitador de estas rutas donde las otredades se hacen relaciones. Ya sea por el fenómeno “pecera mercantil” (estructuras que lo mercantilizan, Sádaba y otros, 2013; Ippolita, 2012); o por la creación de una virtualización de lo social, donde individuos ávidos y necesitados de lazos buscan consumir relaciones pero no construirlas vivencialmente (Rendueles, 2013). Es necesario, sin embargo, clarificar en este corto texto las relaciones entre socialización y las nuevas tecnologías. En primer lugar, toda sociedad, como reveló el nacimiento de la escritura o la evolución de la agricultura, es en parte hija de su tecnología; también de sus fracasos cuando, por ejemplo, los sistemas de riego que salinizaron las tierras de Mesopotamia hicieron naufragar todo un Estado José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 34 arcaico: las tecnologías pueden alentar la creación de civilizaciones ecocidas 12 . Nada nuevo pues, con las comunicaciones, aunque la intensidad de la esfera virtual es de tal microcapilaridad que genera transformaciones macrosociales en un breve lapso de tiempo: desde las protestas globales hasta el “re-descubrimiento” del uso de nuestro dedo pulgar en las aplicaciones de teléfonos móviles. En segundo lugar, las relaciones entre internet (I), tomada como referencia de las nuevas tecnologías comunicativas-informativas, el desarrollo de una protesta (P) y la sociedad (S) son diversas. Tenemos ejemplos de la combinación P-I-S: Media Ninja para las protestas en Brasil (Narrativas Independientes, Periodismo -Jornalismo en portugués- y Acción) se crea en 2011 y es parte del éxito de la difusión de las protestas de 2013 con motivo de la Copa FIFA Confederaciones, de la misma manera que Indymedia (Independent Media) lo sería para el carrusel de protestas “antiglobalización” a partir de 1999. Otra posibilidad es S-I-P: grupos sociales se organizan, utilizan la red y después generan una protesta: ésta es la relación de los grupos creados por DRY (Democracia Real Ya) que dieron lugar a las acampadas 15M. También tenemos P-I-P: el 15M se extendió y auto-organizó merced a la replicación de modelos, patrones y posibilidad de engrosar la participación y deliberación desde nuevos cauces abiertos en internet para tal fin: twits como #15M o #acampadasol galvanizaron las acampadas en dos días; espacios como n-1.cc sirvieron para la organización (al margen de Facebook) de comisiones y asambleas; webs y videos en internet dinamizaron los espacios locales del 15M partiendo de direcciones propias como tomalaplaza.net. El verdadero limitante en internet es cuando la comunicación insiste en un I-I: las noticias, quejas y demandas virales que se mueven en la red virtual sin que supongan un esfuerzo para una sociabilidad real, aunque sí crean el caldo de cultivo al dar credibilidad a diagnósticos que, en ocasiones, podrán saltar a la calle en forma de presión ciudadana. Por todo ello, me parece pertinente abordar la movilización como parte de una transición más amplia, que llamo la transición de los rebeldes. Son estas nuevas rebeldías, estos nuevos jóvenes iracundos, pero también mayores y nuevos “sin” (sin derechos, sin trabajo, sin territorio, sin palabra), embarcados en los gritos de queremos decidir y queremos dignidad, los que retroalimentarán el sentido y la base social de estas protestas. 6. La transición de los rebeldes: Más allá de la protesta Los nuevos o renovados gritos de movilización, por tanto, no nacen de las novedades tecnológicas. Utilizan la tecnología para reclamar otros satisfactores, políticos y expresivos, pero también de otras necesidades humanas. Pueden verse como un collage, pero insisto en asociarlos a un proceso de 12 Civilizaciones que insistieron en reproducirse desde tecnologías que imposibilitaron su reproducción ecosistémica, ver Franz Broswimmer, Ecocidio. Breve historia de la extinción en masa de las especies, Pamplona, Editorial Laetoli, 2005. Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 35 transiciones inaplazables (Calle, 2013: cap. VI): fin de ciclos políticos en clave global como consecuencia de la primacía de la agenda neoliberal; entrada en una era post-fósil y profundización de un vuelco climático que alterará las bases estructurales del capitalismo, introduciendo relocalizaciones y deslegitimando propuestas económicas “globalizadoras” (por ejemplo, tratados de libre comercio a favor de multinacionales); y revisión de culturas de emancipación a través de nuevas dinámicas de movilización. Es la transición de los rebeldes que apuestan por transiciones humanas. No sólo la protesta nos da la medida de las nuevas rebeldías en la calle. Es una de las patas, pero hay otras tres conformando esta mesa en la que los rebeldes y las rebeldes se están buscando. La mirada desde una sociología de la protesta, y de la acción colectiva en general, debe acompañarse de una mirada de otras formas de acción disruptiva que plantean o dibujan otras sociedades, y que a grandes rasgos consisten en: 1. La emergencia de iniciativas de economías sociales, específicamente de economías para los bienes comunes, donde lo común son elementos naturales (agua, tierra, semillas, etc.), así como espacios y tecnologías que facilitan compartir el conocimiento y desarrollar cooperación social para la satisfacción inclusiva de necesidades; 2. La contestación de las formas de actuación y de organización del sindicalismo clásico, mayoritario por lo general en cuanto a afiliados se refiere, que encuentra su crítica a partir de un renovado sindicalismo desarrollado desde una mayor auto-organización y más allá del lugar del trabajo; 3. La construcción de alternativas políticas bajo la forma partidos-asamblea o partidos-ciudadanía, los cuales incorporan el protagonismo social como referente de acción (partidos abiertos continuamente a la participación ciudadana); o se consolidan como actores dispuestos a intervenir en las instituciones locales (municipalismo democrático). Pretenden construir una agenda política (bloques críticos) que, conectándose a movilizaciones en las calles, constituya un freno a las agendas neoliberales, a las prácticas depredadoras extractivistas, proponiendo el derecho a tener derechos sociales o la gestión más autónoma (co-gestión o autogestión) por parte de la ciudadanía de satisfactores clave para nuestras necesidades en torno a la salud, la educación, el conocimiento o la alimentación. Son también una amalgama de contestaciones que, si bien presentan patrones muy específicos (por territorio, oportunidades políticas o cultura política que lo anima), no podemos dejar de leerlas, al igual que los ciclos de protesta internacionales, en claves compartidas de: protagonismo social, contestación de la agenda neoliberal y articulaciones desde una política del y. En gran medida, los nuevos movimientos globales y los ciclos de protesta internacionales desarrollados al calor de él (las cumbres “antiglobalización” desde mediados de los 90, contra la guerra de Irak a principios del 2000, José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 36 más recientemente la convocatoria Occupy en 2011), han servido para llevar mensajes y formas de organización social frente a conflictos cada vez percibidos como más compartidos, más “globalizados”. Y eso hace que, en la actualidad, las cuatro dimensiones de la rebeldía estén conectadas entre sí, y también se conecten internacionalmente, dando lugar a manifestaciones económicas, políticas o sindicalistas que viajan entre países, a la par que las propias convocatorias de protesta. Los acontecimientos dirán si estos nuevos rebeldes pueden ofrecer una alternativa a la transición dolorosa, aquella que aumenta la exclusión, para convertirla en transiciones humanas, sustentables en el sentido social y ambiental. Pero esta duda pertenece al mañana, aunque no por mucho tiempo, ni tampoco parece un escenario favorable a las élites tras la irrupción de estos nuevos movimientos globales. Referencias ÁLVAREZ PERALTA, I.; LUENGO ESCALONILLA, F. y UXÓ, J. (2013). Fracturas y crisis en Europa. Madrid: Clave Intelectual. BARBER, B. (2004). Democracia Fuerte. Madrid: Almuzara. BAUMAN, Z. (2005). Modernidad líquida. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica. BORON, A. (2003). Estado, capitalismo y democracia en América Latina. Buenos Aires: CLACSO. CALLE COLLADO, A. (2007). “El estudio del impacto de los movimientos sociales. Una perspectiva global”, en Reis. Revista Española de Investigaciones Sociológicas, Nº 120. (2009). “Democracia en movimiento”, en Relaciones Internacionales,Nº 12, octubre. [Disponible en www.relacionesinternacionales.info/revista/revista/N12/pdf/artcalle12.pdf] (2013). La transición inaplazable. Los nuevos sujetos políticos para salir de la crisis. Barcelona: Icaria. CANDÓN MENA, J. (2013). Toma la calle, toma las redes: El movimiento 15M en internet. Sevilla: Editorial Atrapasueños. CORAGGIO, J. L. (2011). Economía Social y Solidaria: El trabajo antes que el capital. Quito: Abya Yala, FLACSO y Fundación Rosa Luxemburg. Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 37 CÚNEO, M. y GASCÓ, E. (2013). Cŕonicas del Estallido. Un viaje a los movimientos que cambiaron América Latina. Barcelona: Icaria. DAVIS, M. (2001). Control urbano: la ecología del miedo. Barcelona: Virus. DELLA PORTA, D. and TARROW, S. (eds.) (2005). Transnational Protest and Global Activism. New York: Rowman and Littlefield. DELLA PORTA, D. (ed.) (2009): Democracy in Social Movements. London: Palgrave. ESCOBAR, A. (2000). “El lugar de la naturaleza y la naturaleza del lugar: ¿globalización o postdesarrollo?”, en LANDER, E. (comp.). La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas Latinoamericanas. Buenos Aires: CLACSO. ESTEVA, G. (2006). “Los ámbitos sociales y la democracia radical”, Conferencia Internacional sobre Ciudadanía y Comunes, Ciudad de México, 7-9 de diciembre. FERNÁNDEZ DURÁN, R. (2011). La Quiebra del Capitalismo Global: 2000-2030. Preparándonos para el comienzo del colapso de la Civilización Industrial. Barcelona: Virus, Ecologistas en Acción y Baladre. GOHN, M. G. ; BRINGEL, B. M. (orgs.) (2012). Movimentos sociais na era global. Petrópolis, Rio de Janeiro: Editora Vozes. HARVEY, D. (2007). Espacios del capital. Hacia una geografía crítica. Madrid: Akal. HEINBERG, Richard (2006): Se acabó la fiesta. Guerra y colapso económico en el umbral del fin de la era del petróleo, Huesca, Barrabes. HELLER, A. (1988). “Los movimientos culturales como vehículos de cambio social”, Nueva Sociedad, Nº 96. (1991): Sociología de la vida cotidiana. Barcelona: Península. HERRERO, Y.; CEMBRANOS, F. y PASCUAL, M. (2011). Cambiar las gafas para mirar el mundo. Una nueva cultura de la sostenibilidad. Madrid: Libros en Acción. IPPOLITA (2012). En el acuario de Facebook. El irresistible ascenso del anarco-capitalismo. Madrid: Enclave. LACLAU, E. y MOUFFE, C. (1987). Hegemonía y estrategia socialista. Hacia una radicalización de la democracia. Madrid: Siglo XXI. MARAÑÓN-PIMENTEL, B. (coord.) (2012). Solidaridad económica y potencialidades de transformación. José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 38 Buenos Aires: CLACSO. MARTÍNEZ TORRES, E. y ROSSET, P. (2013). "Del conflicto de modelos para el mundo rural, emerge La Vía Campesina como movimiento social transnacional", El Otro Derecho: Luchas agrarias en América Latina , t/v 44, Colombia. PATEMAN, C. (1970). Participation and Democratic Theory. Cambridge: Cambridge University Press. PLOEG, J. (2011). Los nuevos campesinos. Barcelona: Icaria. PORTO GONÇALVES, C. W. (2003). Geo-grafías: Movimientos sociales, nuevas territorialidades y sustentabilidad. Buenos Aires: Siglo XXI. RENDUELES, C. (2013). Sociofobia. Madrid: Capitán Swing. SÁDABA, I.; DOMÍNGUEZ, M.; ROWAN, J.; MARTÍNEZ, R. y ZEMOS98 (2013). La tragedia del copyright. Bien común, propiedad intelectual y crisis de la industria cultural. Barcelona: Virus. SASSEN, S. (2008). Una sociología de la globalización. Buenos Aires: Katz. SENNETT, R. (2012). Juntos. Rituales, placeres y políticas de cooperación. Barcelona: Anagrama. SMITH, J. (2008). Social Movements for Global Democracy. Baltimore: Johns Hopkins University Press. SOUSA SANTOS, B. (2003). La caída del Angelus Novas. Ensayos para una teoría social y nueva práctica política. Bogotá: ILSA. (2011). Una epistemología del Sur. La reinvención del conocimiento y la emancipación social. México: CLACSO y Siglo XXI. SUBIRATS, J. (2012). Otra sociedad, ¿otra política? Del “no nos representan” a la democracia de lo común. Barcelona: Icaria. SVAMPA, M. (2011). “Extractivismo neodesarrollista y movimientos sociales. ¿Un giro ecoterritorial hacia nuevas alternativas?”, en Más allá del Desarrollo, coord. por Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo, Fundación Rosa Luxemburg. SVAMPA, M. y STEFANONI, P. (2007). Bolivia: memoria, insurgencia y movimientos sociales. El Colectivo y CLACSO. Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 39 TAPIA, L. (2009). “Lo político y lo democrático en los movimientos sociales”, en TAPIA, L. (coord.) Democracia y teoría política en movimiento. La Paz: Muela del Diablo y CIMSA. TANURO, D. (2011). El imposible capitalismo verde. Del vuelco climático capitalista a la alternativa socialista. Torrejón de Ardoz (Madrid): Viento Sur y La Oveja Roja. VILLASANTE, T. (2006). Desbordes creativos. Estilos y estrategias para la transformación social. Madrid: La Catarata. ZEGADA, M. T.; ARCE, C.; CANEDO, G.; QUISPE, A. (2011). La democracia desde los márgenes: transformaciones en el campo político boliviano. La Paz: Muela del Diablo y CLACSO. José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 40 Del levantamiento zapatista al escándalo NSA: Lecciones aprendidas, debates actuales y futuros desafíos de la resistencia digital Emiliano Treré Universidad Autónoma de Querétaro, México 1. Introducción El año en el que escribo estas líneas, el 2014, se cumple el vigésimo aniversario del levantamiento zapatista, una de las más celebradas e imitadas rebeliones contemporáneas, a menudo citada como ejemplo de uso efectivo y contrahegemónico de todas las posibilidades brindadas por la red de las redes 13 . Además, en los últimos cinco años el incremento de las insurrecciones globales se ha visto acompañado de un florecimiento impresionante de estudios y reflexiones sobre movimientos sociales, activismo digital y tecnologías de la comunicación. Nunca hasta ahora habíamos asistido a la publicación de tantos libros, artículos, ensayos, reflexiones, blogs, y a la celebración de seminarios, reuniones y talleres que se dedicaran a explorar el papel que los medios digitales han jugado en los movimientos surgidos en España, Estados Unidos, Italia, Chile, México, Turquía, Brasil, en varios países del Magreb y Oriente Medio y en muchos otros lugares del mundo. En particular, la atención se ha centrado en los últimos cinco años sobre el uso que los movimientos sociales hacen de los social media, las así llamadas redes sociales o medios sociales como Facebook, Twitter, YouTube, Flickr y Google+ (solo por mencionar algunos ejemplos de este amplísimo abanico de plataformas sociales en continua evolución). Desafortunadamente, buena parte de esta sobredosis de material sobre movimientos y tecnologías carece a menudo de profundidad empírica y teórica, además de que se limita muchas veces a describir el uso de alguna tecnología y permanece en el ámbito de lo anecdótico. Es más, a menudo el papel de los medios digitales es poco profundo, concebido como revolucionario, celebrado como emancipador y asumido como automáticamente libertador. En particular, las redes sociales son descritas por muchos estudios académicos y artículos de prensa tecno-evangelizadora como instrumentos casi mágicos de redención, y las tecnologías de la web 2.0 son consideradas como sinónimo automático de empoderamiento (Treré y Barranquero, 2013). 13 Este ensayo fue realizado gracias al apoyo del Fondo UAQ-FOFI número DPI/474/2012 de la Universidad Autónoma de Querétaro, México. Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 41 Dentro de los rasgos comunes que han sido atribuidos a este nuevo ciclo de protestas mundiales – nuevo repertorio de acción, base social compuesta por jóvenes del precariado y del ámbito urbano, fuerte exigencia de resignificar la democracia (Mateos, 2013)-, el uso y las múltiples apropiaciones de las tecnologías digitales de la comunicación ha sido también un eje central. A pesar del hecho de que su eficacia y su efectiva contribución para el cambio social son temas controvertidos y actualmente disputados, resulta incontestable reconocer la relevancia que las plataformas digitales y en particular los medios sociales han ido adquiriendo para la organización y la coordinación de las movilizaciones, la difusión de contenidos alternativos y el fortalecimiento de procesos de identificación colectiva entre activistas y actores sociales. Después de veinte años de activismo digital, ya podemos analizar estas protestas en perspectiva, evaluando el papel que los nuevos medios han tenido dentro y alrededor de ellas, pero también podemos atrevernos a realizar unas consideraciones acerca de cómo ha ido evolucionando y qué hemos aprendido en relación con el estudio de las mismas. Este breve ensayo destacará unas temáticas y líneas de investigación relevantes que han marcado estos veinte años de estudios sobre el papel de la tecnología en las protestas interconectadas. En escenario académico tan amplio y complejo lo que busco no es claramente la exhaustividad, sino apreciar cómo ha ido evolucionando este ámbito de estudios, evaluando tanto las continuidades como las rupturas, los logros, las carencias y las problemáticas. 2. Dos olas de estudios sobre activismo digital Es posible trazar una línea ideal entre los estudios sobre activismo digital realizados antes y después de la emergencia de los social media. Podríamos decir que en una primera fase desde el levantamiento zapatista de 1994 hasta la primera mitad de 2000 la academia se enfocó sobre todo en estudiar dinámicas de ciberactivismo o ciberprotesta en el movimiento Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el movimiento para una justicia global surgido en Seattle en 1999 donde se creó también la plataforma alternativa Indymedia, centrándose en particular en el uso de correos electrónicos, fórums y sitios/portales web. A partir de la segunda mitad del 2000, con la emergencia de las web 2.0, de los blogs y luego de las plataformas sociales, el enfoque cambió totalmente, debido en particular a la masiva apropiación de los social media por parte de activistas de varios países que derivó en que los académicos empezasen a centrarse en las nuevas formas de acción colectiva mediadas por estas nuevas tecnologías. Es interesante notar cómo las discusiones y los estudios acerca del activismo digital reflejan los temas generados en los debates teóricos sobre las relaciones de la tecnología con la sociedad. Por ejemplo, durante la primera fase de los estudios sobre activismo digital una preocupación constante era la virtualización de las protestas, la pérdida de la centralidad José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 48 del Sol en Madrid, el movimiento Occupy con el Parque Zuccotti, la insurrección egipcia con Plaza Tahrir, etc. En todas mis investigaciones, desde la exploración de las prácticas comunicativas del movimiento estudiantil italiano surgido en 2008 denominado “Ola Anómala”, hasta el análisis de las apropiaciones de medios digitales por parte del movimiento mexicano nacido en 2012 llamado #YoSoy132, he podido constatar la centralidad de las relaciones humanas, de los espacios asamblearios y del contacto físico que se desarrollan entre activistas y grupos de activistas. Estas relaciones offline sustentan el mismo funcionamiento de los movimientos y siguen representando en esta era digital uno de los ejes centrales para la construcción y el mantenimiento de las identidades colectivas de los movimientos. La supuesta virtualización del activismo entonces se revela como un falso dilema o un problema mal planteado: lo que hace falta reconocer no es tanto la inexorable desaparición del cuerpo, cuanto la progresiva ampliación de los repertorios de acción de los movimientos (Sádaba, 2012) que pueden contar con formas de protesta realizadas únicamente en la esfera digital 15 . Estas modificaciones en las gramáticas de la protesta tienen que ser analizadas en una lógica de ampliación del repertorio y no en una dinámica de sustitución de lo físico por lo virtual. 6. Ambivalencias tecnológicas: Utopía y distopia en la era de la vigilancia masiva Como alertan los historiadores de la comunicación, cuando emerge una nueva tecnología, las visiones que se producen a su alrededor tienden a situarse en los dos polos opuestos de la utopía y de la distopía. En pocas palabras, tenemos la tendencia a medir su relación con la sociedad o celebrándola como un vehículo de cambio social casi revolucionario, o criticándola como instrumento de alienación y productora de aislamiento. Estas caracterizaciones extremas resultan opuestas solo a un nivel más superficial de análisis, porque comparten en realidad una visión de la tecnología como agente autónomo (Winner, 2008), separada y aislada de las relaciones sociales, cuyo camino hacia el cambio o la barbarie resulta inevitable e imparable. Son varios los riesgos relacionados con encapsular las tecnologías emergentes en esquemas binarios de aceptación o rechazo, viéndolas bajo una lente optimista y celebradora de cambio social o rechazándolas en toto como instrumentos de manipulación y control. Los enfoques binarios otorgan poca importancia a las maneras en que las personas se apropian de las tecnologías en diferentes contextos sociales y culturales, integrándolas en sus actividades diarias y llenándolas de sentidos con sus múltiples prácticas. En el ámbito de las 15 Como por ejemplo los ataques de denegación del servicio y otras tácticas cuya existencia es posible únicamente gracias a las tecnologías online como el email bombing o el Google bombing. Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 49 reflexiones sobre cambio social y nuevas tecnologías, el discurso académico se ha vuelto a polarizar alrededor de dos posturas. Por un lado, algunos otorgan a los medios sociales la capacidad de reducir las barreras a la participación, facilitar la participación de individuos con limitada experiencia política previa a través de redes de amigos, ayudar en la organización de los aspectos prácticos de las acciones de protesta y crear una “conciencia compartida” (Shirky, 2011), en la que a través de la comprensión de la acción, y al percibir que también muchos se suman a las protestas, los activistas adquieren estímulos para seguir con la lucha. Por otro lado, Gladwell (2010) argumenta que la comunicación en línea sólo es capaz de construir lazos débiles entre los participantes en la acción, que no son suficientes para motivar a los partidarios a salir a las calles. Morozov (2011) propone un amplio y riguroso análisis del modo en que los medios digitales se han incorporado al ámbito político y a las luchas contra el totalitarismo. El autor subraya que la idea de que internet favorece siempre a los oprimidos y no a los opresores es un mito del ciberutopismo, en cuanto las mismas herramientas tecnológicas que permiten a los activistas organizarse, difundir sus mensajes y coordinarse, facilitan también su localización, vigilancia y monitoreo por parte de los gobiernos. El reciente escándalo relacionado con la National Security Agency (NSA), la agencia de seguridad norteamericana, desatado el 6 de junio 2013 gracias a un artículo de The Guardian 16 , parece confirmar los análisis de tinte oscuro de Morozov. Gracias a las revelaciones de Edward Snowden, un ingeniero que trabajó en subcontratas de la NSA y de diversos organismos de inteligencia de los Estados Unidos, sabemos que la NSA recolectaba metadatos de millones de llamadas telefónicas realizadas desde dispositivos móviles e ingentes cantidades de datos sobre nuestras comunicaciones en internet. Según las revelaciones de Snowden, grandes corporaciones como Microsoft están implicadas en facilitar el acceso a estos datos, por ejemplo en monitorizar, descifrar y registrar las comunicaciones cifradas en la plataforma Outlook.com y SkyDrive. El mayor programa de espionaje, PRISM, no se limitaba a Estados Unidos, donde esta vigilancia masiva alcanzó niveles estratosféricos 17 con el 75% de las comunicaciones online cubiertas, sino que se extendía a Europa y a otros continentes. Si bien el potencial de las plataformas sociales para la movilización es actualmente un tema controvertido, hay que investigar la naturaleza compleja de los medios sociales, y superar los enfoques binarios reconociendo que el potencial de estas redes tiene que ser investigado en varios contextos y en relación con procesos sociales, económicos y políticos. Por otro lado, sería ingenuo asumir que los medios sociales son únicamente instrumentos de control por parte de gobiernos o solamente 16 http://www.theguardian.com/world/2013/jun/06/nsa-phone-records-verizon-court-order 17 http://online.wsj.com/news/articles/SB10001424127887324108204579022874091732470?mod=e2tw&mg=reno64- wsj&url=http%3A%2F%2Fonline.wsj.com%2Farticle%2FSB10001424127887324108204579022874091732470.html%3Fm od%3De2tw José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 50 plataformas de empoderamiento en las manos de los activistas. La paradoja de los medios sociales es exactamente que estas tecnologías representan las dos cosas a la vez, una peligrosa danza entre control y libertad, donde paralelamente a unas renovadas y potenciadas posibilidades de expresión, representación, conexión y viralización horizontal de contenidos críticos, se multiplican las ocasiones para el rastreo sistemático de informaciones personales, la censura de formas de resistencia y movilización junto a la vigilancia de activistas comprometidos con el cambio social. La economía política de la comunicación resulta fundamental a la hora de abordar la complejidad de la naturaleza corporativa y los riesgos de muchas de las plataformas tecnológicas usadas en el activismo contemporáneo. A través de varios trabajos (Andrejevic 2011; Fuchs, 2013; McChesney, 2013, solo por citar algunos autores de una bibliografía en constante aumento), sabemos que el principal objetivo de las redes corporativas como Facebook reside en explotar los contenidos de los usuarios para monetarizarlos dentro de una lógica mercantil neoliberal. Pero estos enfoques tienen que ser integrados por otras perspectivas que reconozcan y exploren las prácticas comunicativas de los actores desde abajo, reconociendo que las redes digitales se ven atravesadas por procesos de negociación, adaptación, apropiación y resistencia. Es decir, si bien es cierto que los medios digitales proporcionan espacios complejos de posibilidades, es en la interacción entre los procesos de apropiación e imaginación social por parte de los actores y las múltiples características de los espacios digitales donde hay que buscar el sentido de las nuevas formas de construcción de la acción social. Por lo tanto, en diferentes contextos sociales se dan diferentes negociaciones e interacciones entre actores y plataformas. El “movimiento de las carretillas” surgió tras el terremoto en la ciudad de L’Aquila en Italia. El terremoto destrozó el centro histórico de la localidad, desplazando a miles de personas a otras zonas de la costa italiana y obligando a otras a vivir en campamentos durante meses. El gobierno de Berlusconi prometió una reconstrucción rápida y eficiente, pero las promesas no se realizaron, aunque a través de cadena de televisión (que, en un conflicto evidente de intereses, pertenecen en buena parte al mismo magnate millonario Silvio Berlusconi) el gobierno siguiera promocionándose como realizador de un “milagro” de eficacia reconstructiva (Farinosi y Treré, 2010; Farinosi y Treré, 2014). Los habitantes de L’Aquila se apropiaron de las tecnologías digitales para proporcionar visiones de la realidad alternativas a las de los medios tradicionales y para reconstruir el tejido social que el terremoto había dañado, pero para ellos, en este contexto de emergencia, los problemas de vigilancia, de privacidad o de explotación de las redes sociales corporativas nunca fueron un argumento de debate ni supusieron un problema. En cambio, en los dos movimientos estudiantiles que estudié en Italia (Ola Anómala) y en México (#YoSoy132) los medios digitales pasaron a través de procesos de apropiación crítica. El movimiento “Ola Anómala” usó las redes sociales de forma Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 51 unidireccional y evitó publicar informaciones relevantes que se distribuyeron, en cambio, a través de listas de correos electrónico hospedadas en servidores alternativos (por el grupo de hacktivistas A/I, Autistici Inventati), mientras que en el caso de #YoSoy132 los activistas desarrollaron una verdadera “paranoia de redes sociales” y tuvieron que generar códigos propios para intercambiar informaciones. Además, está comprobado que el gobierno de México usó el software espía FinFisher para monitorear las actividades online de varios activistas 18 . Hay que evitar entonces la identificación que mucha literatura superficial hace de las plataformas digitales en toto con los medios alternativos, sobre todo porque si bien los activistas han colonizado y usado de forma alternativa las plataformas corporativas, siguen a la vez en la construcción de espacios contra-hegemónicos y plataformas independientes, autónomas, fuera de concepciones mercantiles y apostando para las reapropiaciones de códigos libres y respetuosos con los derechos de los activistas. Finalmente, cabe destacar que una gran parte de los activistas del mundo, sobre todo en las regiones más pobres, siguen desconectados o mal conectados, y no pueden aprovechar las oportunidades brindadas por medios digitales. Como advierte Tilly (2005) realizando una revisión histórica de la introducción de nuevas tecnologías en el activismo, cada nuevo medio permite a la vez la inclusión de actores más conectados y la exclusión de una parte de la población que se ve descartada de estas nuevas oportunidades. 7. Crítica razonada del clickactivismo Una de las críticas más fuertes que han recibido las nuevas formas de activismo en redes sociales es que en estos entornos se desarrollan primariamente formas de clickactivismo, o activismo rápido, es decir una forma de activismo superficial, no realmente comprometido, donde los actores se limitan a fugaces “likes” en Facebook, o email masivos enviados en cadena, o a peticiones en línea en portales como Moveon.org o Change.org. Una crítica contundente al concepto de clickactivismo y a las concepciones apocalípticas sobre el impacto de las nuevas tecnologías en el ámbito activista provienen de autores como Kparf (2010) y desde el emergente paradigma de la tecnopolítica (Toret et al., 2012). Kparf, en su crítica de un texto fundamental para entender el clickactivismo (Shulman, 2009) cuestiona el clickactivismo bajo dos puntos fundamentales: primero, el autor subraya cómo las formas de clickactivismo representan el equivalente de las peticiones fotocopiadas y enviadas por fax, siendo entonces no tanto una diferencia en el tipo de activismo, sino en su grado de difusión. Segundo, Kparf destaca cómo estos tipos de prácticas representan solamente unas de las múltiples tácticas en el amplio repertorio de los movimientos y de las organizaciones para el cambio social, así que las 18 http://www.jornada.unam.mx/2013/09/05/politica/005n2pol (Consultado el 4 de febrero 2014). José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 52 preocupaciones que despiertan se reducen considerablemente. El punto es que los críticos como White (2010), Gladwell (2010) y Morozov (2011) tienen la tendencia a aislar estos fenómenos y luego a analizarlos como si fueran las únicas tácticas usadas por los activistas. Hemos visto en las secciones anteriores de este ensayo cómo enfoques holísticos y ecológicos pueden ayudar a superar estas limitaciones analíticas, moviéndose hacia evaluaciones más acertadas y matizadas del cambio sociotecnológico. En esta línea se inserta también el estimulante trabajo colectivo sobre el movimiento 15M coordinado por Javier Toret (2013) en el que se critican tanto las limitaciones del ciberactivismo, omnipresente en la primera ola de estudios activistas y reactualizado por Tascón y Quintana (2012), como la ingenuidad del clickactivismo. Toret y los autores de la obra proponen en cambio el concepto de tecnopolítica, un término que alude a la capacidad organizativa de las multitudes conectadas a través de la red. Las prácticas tecnopolíticas no pertenecen exclusivamente a la red, sino que se alimentan en la interfaz entre red y espacios urbanos de protesta, formando una red mutante, multicapa e híbrida. Resulta interesante notar cómo también el paradigma tecnopolítico puede considerarse un enfoque holístico, que intenta dar cuenta de la retroalimentación entre la dimensión online y offline, superando la miopía de enfoques reduccionistas centrados en la pura dimensión virtual o en prácticas clickactivistas y reconociendo la multitud como un nuevo, poderoso, sujeto político contemporáneo. 8. Grandes datos, grandes desafíos: La renovación de la cultura crítica digital En este breve ensayo, he revisado algunas de las temáticas claves de casi 20 años de estudios sobre activismo digital, a partir del levantamiento zapatista del 1994 hasta las revelaciones sobre la vigilancia masiva operada por la Agencia de Seguridad de Estados Unidos. Empecé dividiendo la historia del activismo digital en una era pre y post redes sociales. Soy consciente de las limitaciones de las separaciones rígidas e impuestas desde el ojo del investigador, pero también considero que tanto las formas, las prácticas y los desafíos, como los debates y las discusiones generadas en ámbito académico han ido modificándose e intensificándose desde la emergencia de los procesos sociales y tecnológicos relacionados con la web 2.0. Podemos entonces preguntarnos: ¿Qué hemos aprendido en estas dos décadas de reflexiones sobre resistencia digital? Como he subrayado a lo largo del ensayo, podemos reconocer la Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 53 emergencia de nuevos enfoques críticos dentro de la academia 19 que intentan alejarse de los enfoques más simplistas y tecnodeterministas que celebran el poder revolucionario de las tecnologías para el cambio social. Estos enfoques superficiales están informados a menudo por la retórica mercantil de lo nuevo a toda costa, y por concepciones preocupadas por la progresiva virtualización y pérdida de importancia de la dimensión corporal en las protestas contemporáneas. Esta cultura crítica digital está surgiendo gracias a la confluencia de diferentes factores. En primer lugar, el caso Wikileaks y el escándalo NSA han mostrado claramente a la opinión pública mundial la actualidad y la urgencia de tomar medidas para contrarrestar el inmenso poder del ojo vigilante de gobiernos e instituciones. Segundo, a nivel académico se están multiplicando concepciones holísticas que exploran el activismo digital en toda su complejidad, poniendo el acento en las hibridaciones entre plazas y redes sociales y en los más amplios procesos sociales, políticos y culturales donde estas tecnologías se insertan. En este ensayo hemos revisado varios aportes holísticos: desde los enfoques basados en el análisis de prácticas comunicativas y mediaciones, hasta los enfoques ecológicos y el paradigma tecnopolítico. Los primeros otorgan relevancia a los procesos de mediación y a la exploración de las prácticas de los activistas, subrayando tanto las posibilidades y las limitantes estructurales del sistema político y económico, cuanto la agencia y las capacidades de remediación y remix por parte de los actores sociales. Estos análisis son informados por un lado por la teoría de las prácticas comunicativas y la exploración de los procesos de mediación, que están viviendo su auge en los últimos diez años gracias a teorizaciones más generales (Couldry, 2004, 2012) y otras aplicadas en específico al ámbito activista (Barassi y Treré, 2012; Cammaerts et al, 2013). Para acabar con concepciones mediocéntricas en las investigaciones de las dinámicas tecnológicas en los movimientos sociales, estos investigadores han empezado a “caminar por la ruta de las mediaciones” trazada por autores como Martín-Barbero en América Latina y Silverstone (2007) en Inglaterra. Estos nuevos estudios nos muestran la importancia que la exploración de los procesos de mediación y el análisis de las prácticas comunicativas pueden tener en una amplia variedad de 19 De ninguna manera pretendo afirmar que esta nueva cultura crítica sea algo completamente nuevo en el ámbito de las nuevas tecnologías o del activismo. Por razones de espacio, no me es posible en este ensayo profundizar las raíces de los enfoques críticos a la resistencia digital. Por lo tanto, muchos autores (Geert Lovink, Jodi Dean, Tiziana Terranova entre otros) y sus fundamentales aportaciones han tenido que quedar fuera del análisis que propongo. Para una amplia reseña crítica histórica refiero a otro texto que proporciona un análisis diacrónico de los grandes mitos del activismo digital (Treré Y Barranquero, 2013). José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 54 ámbitos que van más allá de los estudios de la recepción. El horizonte de la mediación en la perspectiva de Martín-Barbero, con sus matices y sus múltiples articulaciones, puede representar una ruta prometedora para superar los determinismos de la literatura y restituir importancia a los sujetos activistas y a sus prácticas de adaptación, apropiación, rechazo, paranoia, olvido y resistencia en relación con las tecnologías digitales. El enfoque ecológico destaca también la riqueza de contaminaciones entre lo nuevo y lo viejo, señalando un cambio de paradigma hacia una lógica de “acción conectiva” (Bennett y Segerberg, 2013), basada en marcos de acción personalizados facilitados por las posibilidades proporcionados por los medios digitales, más que dependiente de tradicionales marcos de acción colectiva. El paradigma de la tecnopolítica (Toret, 2013) se aleja de conceptos reduccionistas como ciberactivismo y clickactivismo, para plantear la emergencia de una nueva conciencia política, donde las multitudes conectadas se apropian de los medios digitales y al mismo tiempo se adaptan a la lógica de las redes para empoderarse y llevar a cabo nuevas acciones políticas. Frente a una política tradicional cada vez más vertical y sorda a las demandas populares, las multitudes han encontrado en las nuevas redes digitales una forma de organización política y, paralelamente, una nueva manera de pensar y redefinir el horizonte de lo político. Como nos enseña el mismo Martín-Barbero (1987), este horizonte no es neutro y, en una época de explotación mercantil, vigilancia y control neoliberal, una exploración de los procesos de mediación significa por lo tanto un continuo cuestionamiento y una deconstrucción de las narrativas mercantiles que enmarcan el activismo contemporáneo dentro de los jardines cerrados de las plataformas corporativas. Por esta razón, otra corriente que ha contribuido a la emergencia de esta cultura crítica digital es seguramente la economía política de la comunicación 20 . A través del análisis de los procesos contemporáneos de explotación, control y vigilancia y a través de la deconstrucción de los mecanismos de poder del sistema neoliberal, la economía política de la comunicación ha incrementado y ha otorgado solidez al escepticismo sobre las potencialidades del cambio social mediado por las nuevas tecnologías, proporcionando análisis sólidos y fundados que destacan peligrosas continuidades más que cambios revolucionarios. 20 A través de los trabajos de Christian Fuchs, Robert McChesney, Cesar Bolaño y Francisco Sierra Caballero entre otros. Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 55 Las concepciones holísticas, ecológicas, tecnopolíticas y las reflexiones surgidas desde la economía política de la comunicación han contribuido a complejizar el estudio del activismo digital, otorgando a las tecnologías de la comunicación un papel generativo y constitutivo y no meramente instrumental. Estos enfoques representan formas de escapar de las limitaciones de las lentes interpretativas utópicas y distópicas que, como hemos visto a lo largo del capítulo, han vuelto a dominar el escenario de las discusiones académicas sobre activismo digital, polarizando y radicalizando el debate. El punto crucial es que hay unas cuantas verdades en cada polo de la contienda, tanto en los que subrayan los peligros de las redes, como en los que aprecian sus alcances. Una de las tareas más urgentes en este ámbito de estudios consiste precisamente en la deconstrucción de las narrativas emancipadoras acerca del potencial de los medios digitales y el cambio social. De ninguna manera esta crítica y este proceso de deconstrucción de narrativas significan demonizar en toto las plataformas sociales corporativas. Esta forma de rechazo significaría situarnos en el polo tecno-pesimista de los críticos a toda costa, del neo-ludismo tecnológico. La crítica emerge en cambio desde las mismas prácticas activistas, se sitúa al centro de sus negociaciones con las redes sociales y vertebra las múltiples formas innovadoras y alternativas de resistencia al explotador neoliberalismo financiero a lo largo de diferentes contextos, culturas políticas y escenarios sociales. Es nuestra tarea como investigadores de la comunicación el comprender cuándo y bajo qué condiciones las prácticas comunicativas que colonizan estos medios sociales logran un verdadero empoderamiento de los sujetos, y cuándo, en cambio, los activistas quedan atrapados y subsumidos en vacías lógicas de participación e interacción funcionales a la reproducción de las dinámicas del sistema neoliberal. Pero la deconstrucción crítica es necesaria pero no suficiente: hace falta analizar cómo estos discursos e imaginarios se trasladan al ámbito político, cómo se traducen en y otorgan legitimidad a prácticas populistas, autoritarias y verticales. Dicho de otra forma: el análisis de la retórica tecnológica en el ámbito del cambio social es central porque estas narrativas son utilizadas a menudo para legitimar prácticas de control social que no tienen nada de horizontal, democrático ni emancipador. Referencias José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 56 ANDREJEVIC, M. (2011). “Social Network Exploitation” en PAPACHARISSI, Z. (ed.), A Networked Self: Identity, Community, and Culture on Social Network Sites (pp. 82-101). London and New York: Routledge. BARASSI, V. y TRERÉ, E. (2012) “Does Web 3.0 come after Web 2.0? Deconstructing theoretical assumptions through practice”, New Media & Society. 14(8): 1269-1285. BENNETT, W. L. & SEGERBERG, A. (2013). The logic of connective action: Digital media and the personalization of contentious politics. Cambridge University Press. CAMMAERTS, B., MATTONI, A. y MCCURDY, P. (eds) (2013). Mediation and protest movement. Bristol: Intellect. CANDÓN MENA, J. (2013). “Movimientos sociales y procesos de innovación. Una mirada crítica de las redes sociales y tecnologícas”, en SIERRA CABALLERO, F. (Ed.), Ciudadania, Tecnología y Cultura. Nodos conceptuales para pensar la nueva mediación digital (pp. 233-257). Barcelona, ES: Gedisa Editorial. CASTELLS, M. (2007). “Communication, power and counter-power in the network society”, in International Journal of Communication, 1(1), 238–266. CHADWICK, A. (2013). The Hybrid Media System: Politics and Power, Oxford University Press. COOPMAN, T. (2009). “Toward a pervasive communication environment perspective”, in First Monday, 14, Number 1 - 5 January 2009. Disponible en http://firstmonday.org/ojs/index.php/fm/article/view/2277/2069. COULDRY, N. (2004). “Theorizing media as practice”, in Social Semiotics, 14(2). 115- 132. (2012). Media, Society, World: Social Theory and Digital Media Practice. Cambridge, Polity. DUNBAR-HESTER, C. (2009). “'Free the spectrum!' Activist encounters with old and new media technology”. New Media & Society, 11(1-2), 221-240. doi: 10.1177/1461444808100160. FARINOSI, M. & TRERÉ, E. (2010). “Inside the "People of the Wheelbarrows: participation between online and offline dimension in the post-quake social movement”, in The Journal of Community Informatics, 6 (3). Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 57 (2014). “Challenging mainstream media, documenting real life and sharing with the community: An analysis of the motivations for producing citizen journalism in a post-disaster city”, in Global Media and Communication, published online before print on January 20, 2014. doi: 10.1177/1742766513513192 FUCHS, Ch. (2013). “Social media and capitalism”, in OLSON, T. (ed.). Producing the Internet. Critical perspectives of social media. Göteborg: Nordicom. 25-44. FUNKE, P. N., & WOLFSON, T. (2013). “Class In-Formation: The Intersection of Old and New Media in Contemporary Urban Social Movements”, in Social Movement Studies. doi: 10.1080/14742837.2013.831755. GERBAUDO, P. (2012). Tweets and the streets. Social media and contemporary activism. London: Pluto Press. GITELMAN, L. (2006). Always already new: Media, history and the data of culture. Cambridge, MA: MIT. GLADWELL, M. (2010). “Small Change: Why the revolution will not be tweeted”. New Yorker. Disponible en http://www.newyorker.com/reporting/2010/10/04/101004fa_fact_ gladwell?currentPage=all KARPF, D. (2010) “Online Political Mobilization from the Advocacy Group’s Perspective: Looking Beyond Clicktivism”, in Policy & Internet: Vol. 2: Iss. 4, Article 2. MARTÍN-BARBERO, J. (1987). De los medios a las mediaciones. Comunicación, cultura y hegemonía. Barcelona: Gili. MATEOS, O. (2013). “¿Una red global de movimientos sociales? Una aproximación al ciclo de protestas 2011-2013”, in Educación Social. Revista de Intervención Socioeducativa, 55, p.11-32 MCCAUGHEY, M., & AYERS, M. (2003). Cyberactivism, Online activism in theory and practice. New York, Routledge. MCCHESNEY, R. (2013). Digital Disconnect. How Capitalism is Turning the Internet Against Democracy. New York: The New Press. MERCEA, D. (2012). “Digital prefigurative participation: The entwinement of online communication and offline participation in protest events”, in New Media & Society, 14, 153–169. José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 64 dependiente de la función de valorización del capital y de las necesidades de desarrollo y acumulación que el marco desreglamentado y competitivo de la economía internacional impone sobre los territorios y culturas autóctonas. Pues, parafraseando al profesor George Yúdice, obedece a una racionalidad instrumental que piensa la cultura solo como recurso para esta necesidad de modernización y desarrollo económico y social de las ciudades y culturas locales. 3. La actual lógica del Capitalismo Cognitivo descentraliza, por ello, a la vez que desterritorializa, la cultura y dinámicas de reproducción social. En las últimas décadas, especialmente a partir de los años ochenta del pasado siglo XX, se observa, a nivel político de forma más evidente, una tendencia notoria hacia la descentralización, que privilegia el ámbito local como eje estratégico de las transformaciones y cambios necesarios ante el complejo mundo interconectado de la sociedad global de la información y del conocimiento. Paralelamente, junto a este proceso, ha tenido lugar una intensiva dinámica de descentramiento informacional, en esencia contradictorio y problemático, porque justamente los procesos de descentralización han venido asociados a procesos de desregulación y privatización de los servicios públicos, por ejemplo en el sector de la comunicación y la cultura. Analícese por ejemplo el caso de Inglaterra. Cuando se inician los procesos de descentralización cultural, dando amplia autonomía a los municipios y culturas locales, que podría ser entendida como una apuesta claramente democratizadora, los servicios culturales, algunos estratégicos como la educación, son sometidos a una privatización encubierta al transferir la responsabilidad de la financiación y mantenimiento a las familias y entidades municipales, mientras se privilegia la transferencia de recursos del sistema público al privado disminuyendo la inversión del Estado en la enseñanza básica y secundaria y el sector público de la industria cultural. En otros términos, la descentralización política y económica de nuestras sociedades forma parte de un proceso contradictorio del capitalismo, por el que la creciente autonomía de lo local tiene lugar en una lógica de reorganización de las economías de escala que obliga a los actores sociales a un intensivo proceso de desterritorialización y reterritorialización de sus espacios, instituciones y comunidades, a tenor de la tendencia general de los procesos de valorización que tienen lugar con la construcción de la Sociedad de la Información. Así, “las metrópolis expresan e individualizan el consolidarse de la jerarquía global, en sus puntos más articulados, en un complejo de formas y ejercicio de comando. Las diferencias de clase y la programación genérica en la división del trabajo ya no se hacen más entre naciones sino entre centro y periferia, en la metrópolis” (Negri, 2006: 241) siendo plenamente funcionales a los fines últimos del proceso de acumulación. Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 65 4. Por último, tendríamos que destacar la existencia de un principio de traducción hacia la que apunta la creciente necesidad de convergencia, de equiparación e intercambio entre medios, culturas, sistemas y economías de la comunicación y la cultura, en parte debido a la política de articulación que las multitudes despliegan con la apropiación de las nuevas tecnologías electrónicas. Hablamos lógicamente de una lógica de integración del capital, que hoy convierte en intercambiable cualquier forma o expresión simbólica, cualquier manifestación cultural; y, desde luego, todo mensaje y política de la representación. Esta dinámica, como en el caso de la descentralización territorial, es una exigencia que resuelve la problemática creatividad social y la multiplicidad de expresiones de lo local, homologando para su intercambio los universos referenciales disponibles ante la exigencia de rotación del capital. Si la heterogeneidad, si la diferencia y la diversidad, reconocida en un sentido radical, es un problema para el capitalismo, a la vez que, paradójicamente, su condición de ampliación de mercados, vía consumo, para la realización del valor, es comprensible por tanto que tengamos un problema de hermenéutica diatópica en nuestro tiempo. En otras palabras, y siguiendo aquí a Boaventura de Sousa Santos, una condición para el desarrollo del capitalismo es el despliegue de sistemas de traducción cultural y de intercambio de diferentes referentes y formas culturales en la aldea global, capaces de equiparar y subsumir mediante políticas de representación, los marcos, fuentes y modelos de expresión de las culturas locales o periféricas. En definitiva, considerando los principios y lógicas antes expuestos, podríamos definir la Sociedad de la Información como una sociedad descentrada. No es casual que muchos teóricos contemporáneos comparen ésta con la época medieval, por la multiplicación de poderes, la descentralización y/o insularidad derivadas del creciente aislamiento social y la proliferación de jerarquías territoriales, con la que, irremediablemente, entra en crisis la forma-Estado, impelida por los procesos de globalización y descentralización que impulsa el propio capitalismo. Nos encontramos, como señala Ulrich Beck, ante un nuevo entorno que poco tiene que ver con el espíritu positivo de la ilustración y sus modelos de previsión social, entre otras razones porque la naturaleza del cambio es complejo y difícilmente manejable, una sociedad de riesgo, pero también de oportunidades que, no casualmente, por utilizar el paralelismo con el medioevo, tiende por lo general a producir lecturas muy pesimistas sobre la posibilidad de construcción de alternativas colectivas de progreso. Quizás resultado de la problemática asunción de la singularidad por el pensamiento y la teoría emancipadora o, más allá aún, como resultado lógico de una confusa articulación de la crisis o proceso de transición que experimenta el nuevo espíritu neobarroco del capitalismo. José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 66 Ciertamente, la confusión propia de la explosión de la diversidad creativa y de aceleración del movimiento que altera radicalmente nuestros parámetros de percepción y adaptación al cambio moderno es sintomático de la emergencia de una nueva cultura nómada, que hay que pensar ahondando en las nuevas expresiones de la cultura popular, no como formas o manifestaciones ancladas de experiencia, sino como formas dinámicas y fugaces de representación que tradicionalmente la teoría marxista había asociado a la superestructura y que hoy constituyen, en cambio, formas materiales transformadoras del proceso histórico; esto es, la base material de definición del capitalismo maduro o, como convendría definir más precisamente, postfordista y/o cognitivo. Así, la ciudad digital bascula en una contradicción o paradoja compleja. En una cultura en la que todo habitar es provisorio, un puro efecto de flujo, “la ciudadanía se obtiene por trasmigración, por recorrido y conversión. No se pertenece a una comunidad u otra por origen o estancia, se tiene la marca instantánea del circular, del encuentro fortuito” (Brea, 2007: 109). No hay fronteras, no hay límites a los flujos. Los actores sociales transitan y mudan sus acciones e intercambios, su cultura es una cultura nómada, construida en muchos casos en tierra de nadie, en la nutopía. Resueltamente, cada vez es más difícil territorializar. Y, sin embargo, es necesario anclar la experiencia, fijar los límites, no de lo físico, sino de lo enunciable. Nos enfrentamos, sin duda, a un nuevo modo de ciudadanía, ante un espacio de comunidad sin sedes ni territorios. Una suerte de nutopía que vincula a sus gentes por las memorias que comparten y dicen en común, construyendo espacios de encuentros, ágoras o plazas públicas en el ciberespacio, con una temporalidad y lógica de la mediación alterativa. Resulta así, como consecuencia, que la metrópoli es hoy la república de la multitud, un espacio problemático, complejo y, como no, conflictivo. “Hoy el problema se presenta de manera diversa porque las varias secciones de la fuerza de trabajo se presentan en el híbrido metropolitano como relación interna e inmediatamente como multitud: un conjunto de singularidades, una multiplicidad de grupos y de subjetividades que ponen en forma (antagonista) el espacio metropolitano” (Negri, 2006: 239). En este escenario, debe analizarse la microfísica de potentes procesos productivos de subjetividad que surcan este nuevo entorno urbano. El problema es cómo se teorizan tales cambios. Mientras que cierto posmodernismo “conservador” insiste sobremanera en la necesidad de olvidar las vanguardias estéticas, teóricas y el pensamiento totalizador, otros planteamientos que, sin duda, son los más pertinentes para construir una ciudadanía en la comunicación compleja que vivimos, ponen el acento no tanto en la crisis y la vanguardia como en las relaciones transversales de la economía de signos y espacios, en tanto que expresión de la creciente reificación y alineación características del capitalismo tardío por la que el conjunto social y el territorio conforman una mercancía global. Desde este punto de vista, la imagen de la ciudad es la Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 67 condición del inconsciente ideológico que hace posible la captura y subsunción de la cultura local en los procesos contradictorios de mediación de la nueva economía de la cultura de la era Internet. En el siguiente epígrafe, proponemos analizar la lógica de la comunicación y el marketing urbano del Capitalismo Cognitivo en la constitución y emergencia de una nueva subjetividad política como problema de definición de la ciudadanía cultural que, en principio, cuestiona la propia teoría y la política democrática de la comunicación ante la emergencia de los nuevos movimientos urbanos. 3. Critica teórica y praxis cultural Frente a las concepciones neoconservadoras y posmodernistas de la arquitectura y la ciudad, frente a la fragmentación y dispersión promulgada por los modelos de distopía urbana, prototípicos del individualismo posesivo, a la hora de planear los modelos de ciudad, David Harvey advierte que tenemos otras alternativas posibles y necesarias que, desde una perspectiva crítica, han de ser fijadas como estrategia o alternativa teórica a la hora de pensar la ciudadanía, la comunicación y la cultura urbana en el escenario descrito anteriormente (Harvey, 2013). En esta línea, pensar la cibercultura y la ciudad tiene implicaciones desde el punto de vista de la economía política que exige integrar aspectos del desarrollo urbano que van más allá de los que fijaba la visión de lo público en la modernidad, al concernir aspectos como el imaginario o la educación y el buen gobierno, según puede observarse en algunas experiencias emblemáticas de reestructuración urbana como la ciudad de Londres que analizara Jameson. Desde esta perspectiva, la teoría crítica plantea la necesidad, frente a los modelos populistas que hablan de la imposibilidad de construir un modelo global de interpretación, la pertinencia de construir una alternativa teórica crítica al capitalismo flexible como condición necesaria para desarrollar los antagonismos, contradicciones y modelos de planeación del desarrollo local en la era red, de forma más equilibrada y democrática. Ello exigiría, en principio, abordar tres aspectos problemáticos en la nueva cultura urbana. A saber: 1. El pancomunicacionismo. Los modelos de ciudad-red o ciudades digitales reeditan hoy, por mor de lo que Yúdice denomina el recurso a la cultura, el común error de pensar la realidad del territorio desde visiones comunicocéntricas o más exactamente desde el pancomunicacionismo. Se afirma así la falsa idea de que es en el ámbito exclusivo de la comunicación donde las ciudades, y en general los territorios, resolverán sus contradicciones, falencias y retos para el desarrollo endógeno y, desde luego, para la definición de una nueva ciudadanía en los albores del nuevo orden social. Y es que, como sabemos, la ciudad digital es una ciudad de frecuencia modulada. Si modular es imponer una ruptura, una discontinuidad, separar y dividir la unión cooperativa espontánea, gestionar y gobernar José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 68 las formas de vida urbana, la era de la ciudad informacional depende, en efecto, hoy más que nunca de la comunicación, de la capacidad expresiva de sujetos sociales creativos que ponen en común su capital simbólico. Del malestar de la cultura y del malestar de las ciudades, se pasa así a la tonificante idea de la garantía de capitalización sociocultural que procuraría el recurso a la comunicación y la cultura como espacio de representación, de religación de las identidades fracturadas por las licuaciones y disolución de las ataduras simbólicas, físicas y sociales que la rotación acelerada del capital genera. Hemos pasado así en los organismos y foros internacionales de hablar de desarrollo endógeno a pensar políticas de comunicación para el empoderamiento, la confiabilidad y buena gobernanza de la administración local, cuando lo público, y lo común, tiende, justamente, a ser cercado y objeto de un proceso de privatización. En este sentido, parece lógico advertir de los peligros del pancomunicacionismo, apuntando cómo la construcción de estos modelos de ciudadanía tiene lugar según las necesidades de la creciente mercantilización del mundo social, cómo las formas contemporáneas de experiencia del sujeto social son mediatizadas por las lógicas mercantiles basadas en la privatización del espacio público y la espectacularización del propio territorio en virtud de un modelo de desarrollo y de identificación cultural orientado, básicamente, al consumo. Por ello, como sugiere Jameson, es necesario vincular lo simbólico con el desarrollo del capitalismo, es decir, no podemos entender la arquitectura posmoderna, el inconsciente ideológico del nuevo urbanismo, sin su trama material que lo gobierna. Hoy, sin embargo, los estudios culturales flotan en el aire como si lo simbólico fuera algo completamente ajeno a las relaciones de producción, a las formas de explotación, al desarrollo del capitalismo, al proceso, en suma, de acumulación flexible. Como si lo simbólico determinara el proceso de valorización y nunca al revés, evitando en todo momento vincular esta relación dialéctica y compleja, entre lo simbólico y lo material. En otras palabras, no entender, como señala Lash, que la economía de signos está sujeta a esta dinámica de circulación, no entender que lo simbólico forma parte ya de nuestra estructura económica y que está sujeta por tanto, a las leyes de desarrollo del capitalismo, parece un contrasentido en un discurso que, paradójicamente, pone el énfasis en la maximización del beneficio. 2. La emergencia de nuevos espacios. La crítica fundada al fetichismo mercantil de las nuevas formas de pancomunicacionismo y de populismo cultural en la era de las megalópolis posmodernas no puede, no obstante, ignorar que, en los últimos tiempos, asistimos a la configuración y desarrollo de nuevos espacios públicos, de nuevas espacialidades y formas de urbanidad, que, como consecuencia, han alterado los modelos y, sobre todo, las experiencias subjetivas de ciudadanía afectando, en consecuencia, la cultura y lógicas de representación y conocimiento social. Las plazas comerciales, las ciudades dispersas y los nuevos espacios de aglomeración urbana dan cuenta, a este respecto, de un nuevo marco lógico en el que pensar la política de comunicación municipal y más allá aún, las Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 69 fórmulas teóricas y críticas de negación del modelo privativo de adaptación o comodificación de lo urbano, en términos de política cultural, reconociendo, por poner un ejemplo, contra Habermas, que el espacio no es único, unitario, estático ni uniforme, sino más bien abierto y hackeable. 3. La ciudad total, el pensamiento global. La constatación de la hipótesis de Scott Lash sobre el dominio de jerarquías territoriales entre zonas vivas y ciudades muertas, en virtud del acceso y participación en los flujos de capital, mercancías y conocimiento, constata, según hemos avanzado en el comienzo de este artículo, el dominio de unas condiciones materiales de reproducción de las asimetrías interurbanas en las que la comunicación juega la función ideológica de reproducción y legitimación de las formas idealistas de pensamiento de la cultura posmoderna, en tanto que proyección virtual de la segregación de la ciudad, y de la ciudadanía, según las exigencias de la división internacional del trabajo o, para ser más exactos, de la especialización y segregación productiva que marca las necesidades de reproducción y ampliación de la escala y acumulación del capital. Ello es así, inexorablemente, mal que pese a los ingenuos urbanistas de las ciudades soñadas. Esta misma recurrente fe idealista ha llevado a los estudios en la materia a una concepción insular y fragmentaria de las transformaciones territoriales que, incesantemente, se producen y amplían en el nuevo Capitalismo Cognitivo, cuando más necesario es, a nuestro juicio, un enfoque integrador. A un tiempo y espacio concretos, a unas lógicas específicas de reproducción del territorio, de las culturas e identidades locales, en economías de escala, debiera corresponder, sin lugar a dudas, una visión unitaria, totalizante, de la Teoría de la Comunicación y de la Ciudad, pensando los nuevos modelos o cartografías urbanas, y las formas concretas y plurales de ciudadanía desde una visión global del conjunto de transformaciones sociales que estamos experimentando a nivel local. Bien es cierto que ya no son los tiempos del panóptico ni del modelo diagramado de la ciudad moderna, no es la era de la clásica sociedad industrial que Benjamín tan magistralmente describió en sus reflexiones sobre los pasajes de París. Más bien al contrario, podemos describir nuestro tiempo como el propio de una cultura marcada por la lógica de la dispersión, y por ende de la poliarquía, la era del Imperio, del zócalo y del laberinto, una era neobarroca de la ciudad-red y de los modelos de urbanismo líquido que aparentemente invalidan miradas integradoras. Pero en los tiempos fugaces de la Sociedad de la Información, en la panoplia pública del nuevo urbanismo de la “destrucción creativa”, las matrices del cambio deben ser enfocadas fuera del marco de la patrimonialización del capital social y urbano que tiene lugar con la subsunción de la sociedad entera por el Capital, si es que queremos comprender la singularidad de estos procesos y producir una teoría del cambio social potente, reflexiva y totalizadora, capaz de arrojar luz sobre los procesos en curso que estamos experimentando. Los trabajos, por ejemplo, de Mattelart sobre la arqueología y genealogía de la comunicación moderna, demuestran, en este punto, cómo la génesis del campo de la comunicación establece una cierta relación entre las formas de poder José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 70 y control con las formas de conocimiento, teorización y representación cognitiva de este espacio de la mediación comunicacional, paralelamente, por cierto, a la extensión de las ferias y luces de la gran ciudad, a los grandes proyectos de urbanización y de extensión de lo público y de lo social. En esta línea, es posible repensar el derecho a la ciudad en función de una lectura geopolítica del cambio urbano, capaz de articular el análisis de la comunicación y el desarrollo social a partir de las formas emergentes de acción colectiva y las demandas de la ciudadanía. 4. Tecnologías de la información y deconstrucción del marketing urbano Hasta aquí hemos tratado de fijar el marco teórico y las claves político-culturales de desarrollo del nuevo entorno urbano con relación a la comunicación y la cultura en la era Internet. Ahora, ¿cómo y qué está sucediendo en el Capitalismo Cognitivo desde el punto de vista de la política de desterritorialización y representación de nuestras ciudades?, ¿en qué consiste tales políticas?, ¿qué tendencias podemos observar en el diseño de las campañas y colonización de los imaginarios urbanos que promueve hoy el capitalismo global?. En definitiva, antes de plantear una agenda de investigación sobre movimientos urbanos y cibercultura es el momento de precisar, en lo concreto, el proceso de transformaciones que la ciudad y la ciudadanía están experimentando en el nuevo modelo de urbanidad antes de ilustrar el sentido de las prácticas liberadoras con las TIC de los nuevos movimientos sociales. Hemos apuntado, indirectamente, que el elevado nivel de competencia y las exigencias de valorización del capital ha llegado a tal grado que las ciudades, en su conjunto, se han convertido en objeto de la subsunción social general, obligadas ya no sólo a atraer capitales para su desarrollo mediante medidas de rebaja fiscal o, en términos de dotación de infraestructuras, a partir de condiciones adecuadas de transporte y comunicaciones fluidas por todos los medios; más allá aún, hoy el conjunto urbano se ha transmutado en una mercancía total, que debe ofrecer valores agregados, básicamente inmateriales, y por tanto vinculados a la industria del ocio, la cultura y el entretenimiento. De ahí que gran parte de las estrategias de renovación y desarrollo local estén asociadas a la comunicación como ámbito de valorización. Al punto que en muchos casos la comunicación y el desarrollo local es concebido como marketing urbano, esto es, como básicamente el diseño de una campaña de imagen que distinga la marca de una ciudad en el mapamundi del sistema de mercado integrado, de tal manera que en el posicionamiento estratégico el proyecto de ciudad sea fácilmente reconocido en virtud de la diferencia atribuible a la cultura, tradiciones o festividades autóctonas, esto es, en el plano simbólico. Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 71 Obviamente, la comunicación tiene aquí una función básicamente reguladora, y auxiliar en los procesos de planeación del territorio. Esto es, el modelo de marketing urbano utiliza la comunicación desde una lógica instrumental y accesoria, por razones de eficiencia y economía de señales, según criterios metodológicos, y de filosofía social, característicos de un pensamiento funcional coherente con los principios de la teoría de difusión de innovaciones que criticábamos hace décadas en los trabajos impulsados por investigadores norteamericanos que asesoraban a la UNESCO en sus proyectos de transferencia de tecnología de la información a los países periféricos, con la promesa de una modernidad finalmente frustrada. La lógica que inspira estas propuestas es pues la misma que encontramos en proyectos de extensión tecnológica de Internet sin variaciones significativas. Ciertamente, el entorno ha cambiado, y ya no hablamos de teoría de difusión de innovaciones, sino de marketing urbano, de capital social y de industrias creativas y de talento o capital cultural de una ciudad, pero la lógica, en lo esencial, sigue siendo la misma. En la mayoría de las experiencias conocidas de planeación de la política de la comunicación para el desarrollo urbano, las mediaciones simbólicas son pensadas como un dispositivo técnico de reconstrucción de la imagen interna, a fin de tratar de crear identidad colectiva como ciudad, orgullo cívico y, desde luego, atraer nuevas inversiones y personal cualificado reduciendo, a cambio, la capacidad de autodeterminación de los actores locales. Ahora, ¿quién está produciendo esos modelos de desarrollo globales que determinan la posibilidad de desarrollo urbano local y qué papel tienen las identidades culturales en ese espacio?, ¿qué posibilidad de construcción de autonomía y proyección permiten los procesos de innovación tecnológica?, ¿qué objetivos y modelos de urbanidad son de interés público?; éstas y otras cuestiones significativas, que dan cuenta de la pertinencia o no, del sentido final que justifica los modelos de ciudad y, por ende, de ciudadanía, son aspectos que, habitualmente, quedan al margen de la metodología y praxis del marketing urbano. Los planes generales de reordenación urbana, como mucho, testan las formas de privatización del espacio público, basadas en una férrea división del trabajo entre quienes diseñan y proyectan los imaginarios y el conjunto de la ciudadanía, convertida en figurante y consumidor del espectáculo creativo de la nueva ciudad. Conviene por ello comenzar a pensar la lógica de la comunicación, la ciudad y la ciudadanía desde otros parámetros distintos al paradigma o enfoque del marketing urbano, definiendo una agenda y líneas de desarrollo de investigación e intervención social basadas en el lenguaje de los vínculos y en la reivindicación de lo procomún. José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 72 Al tratar de concebir y repensar las complejas relaciones entre la comunicación y el desarrollo social, hay, a nuestro entender, cuatro ejes prioritarios a considerar para plantear un enfoque crítico alternativo en la era del Capitalismo Cognitivo. Obviamente, partimos de la idea de que no podemos pensar la comunicación y la ciudadanía sin plantear críticamente un abordaje integral de las formas de representación y democracia, esto es, sin abordar el reto de la participación ciudadana en la planeación urbana, porque es precisamente desde este punto desde donde se pueden comprender y esbozar las bases conceptuales, y especialmente metodológicas, de transformación del entorno urbano, ahora que asistimos a una recurrente apelación a las políticas culturales para el desarrollo local, tanto en el ámbito del Estado-nación en crisis y retirada de funciones nucleares de centralización, como en organismos internacionales. En este sentido, cabe apuntar, sin ánimo, como es lógico, de cerrar la discusión, dada la brevedad y limitaciones del presente trabajo, algunas directrices prioritarias con las que pensar la deconstrucción del neodifusionismo implícito en el discurso modernizador de las ciudades creativas y la cultura para el desarrollo. A saber: 1. Crítica de la distopía urbana. La ciudad es hoy hipermediatizada, un espacio otro. Nos encontramos ante “un laberinto irreductible de topologías rinconeras, esquinadas, minoría enjambrada de los lugares cualquiera, átopos e innombrados. Nada sino una micrología estallada en constelaciones heterótopas, sin lugares densos, sin puntos inflexivos o caracterizados. Y sin embargo, y esto no debemos negarlo, tampoco hay aquí falta de apuesta, o la laxitud pluralista de un todo vale, o todo equivale” (Brea, 2007: 121). Más allá de las experiencias de Second Life, del cine manga o de la literatura ciberpunk, el pensamiento comunicológico, desde una óptica crítica, tiene como primera tarea deconstruir y cuestionar el discurso público hegemónico de la distopía urbana, de los modelos –a decir de David Harvey– tipo Blade Runner. De ahí la reivindicación de, en palabras de Adorno, la totalidad perdida, un pensamiento y una visión de conjunto del espacio simbólico de la ciudad, reinventando, en términos de Jameson, las lógicas de valorización urbana que el capitalismo-ficción, que el capital financiero alimenta y prefigura públicamente a través de la comunicación en sus estrategias de valorización y especulación del territorio. Se trataría pues de descifrar, descodificar y representar la nueva vida urbana, las nuevas formas de ciudadanía desde una antropología materialista de la comunicación y la cultura que piense el cambio urbano, y el imaginario popular fragmentario de los nuevos pasajes de la ciudad, desde una Comunicología resueltamente materialista a partir de la radical historicidad. 2. Análisis de la geopolítica de la comunicación. En esta línea, es urgente abordar el estudio de las nuevas formas de reorganización urbana en torno a las industrias culturales que tienen lugar en el ámbito local, en el proceso de convergencia de las nuevas tecnologías de la información y las telecomunicaciones, el sistema científico-tecnológico, el turismo y el comercio local. “La metrópoli, Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 73 con su concentración de capital y trabajo vivo, explicita al nivel más alto todas las contradicciones del sistema portfordista, las reproduce en su seno, en la vida que la habita, en todo el sistema de relaciones que la atraviesa” (Di Maio/Tiddi, 2004: 118). Llama en este sentido la atención que cuanto más determinante es la geopolítica de la comunicación y la cultura para definir posiciones, y transformar la vida, incluso en sus cartografías domésticas más elementales, menos se aborda la dimensión productiva de lo inmaterial. Por tanto, más allá del debate nominalista sobre las llamadas industrias creativas, la crítica económico-política de la geopolítica de la estructura de la comunicación en los nuevos modelos de ciudad es una tarea estratégica. De ello dependen las posibilidades de autonomía y, en un plano científico, la capacidad de comprender los fracasos y desarrollos positivos del nuevo Capitalismo Cognitivo en las megalópolis posmodernas. 3. Patrimonio, matrimonio, memoria. Un tercer aspecto a considerar en la agenda de la reflexión que nos ocupa tiene que ver con la memoria cultural, esto es, con la dimensión subjetiva o fenomenológica de la cultura. Uno de los rasgos característicos de nuestra posmodernidad es la anulación del potencial emancipatorio y vital, del recuerdo, lo que, sin duda, condiciona nuestra capacidad de anticipación histórica y de proyección a futuro. Un problema teórico central de nuestro tiempo es, desde este punto de vista de la experiencia del sujeto, pensar el problema de la memoria en la era digital, una labor crucial que apunta directamente sobre la política de archivo o, más concretamente, sobre el problema de la gestión y organización del conocimiento local. El modo de registro y clasificación de nuestro legado –desde las artes a las culturas populares y las tradiciones– el modo de representar quiénes y cómo somos, más allá de los modelos faraónicos de modernización urbana, o más allá de la instrumentalización de esa gestión y organización de conocimiento local con fines de acumulación y valorización de capital que plantean los proyectos de Economía Creativa, es sin duda un problema de actualidad, pues apunta sobre lo procomún, o más exactamente, pone en evidencia cómo el proceso de subsunción de la sociedad entera, de la ciudad en su conjunto como mercancía, tiende a expropiar a las culturas locales de su expresión y su lenguaje, de su ser y su presencia, para su registro como objeto de consumo homologado. En este proceso, hay que pensar las políticas de representación, la política de archivo, y por ende los canales y mediaciones, pero también los espacios comunes, los puntos de conexión y condensación, las formas de socialidad como punto de partida para comprender los nuevos conflictos urbanos, la cibercultura y el espacio de lucha por el derecho a la ciudad en nuestro tiempo. “El proyecto no es el de colectivizar sino el de reconocer y organizar el común. Un común hecho de un patrimonio riquísimo de estilos de vida, de posibilidades colectivas de comunicación y reproducción de la vida y, sobre todo, del exceso de la expresión común de la vida en el espacio metropolitano” (Negri, 2006:240). Si sabemos, desde la Escuela de Chicago, que la ciudad son espacios comunes transindividuales, espacios de localización de dinámicas sociales, de José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 80 siempre presentes y afectan al estilo y personalidad del grupo. Con su ideología, porque las justificaciones que vienen del super-yo meten los ancestrales históricos locales en cantidad de ritos y mitos fundantes de tales pretendidas racionalizaciones” (Rodríguez Villasante, 1994b: 39). Todo grupo que interviene en el campo de las relaciones sociales intenta por lo mismo promover activamente sus representaciones distintivas. Máxime en un contexto de cambio acelerado y de desintegración social, como el que actualmente domina en los sistemas sociales basados en la información y el conocimiento que, en coherencia, requiere de planteamientos culturalmente orientados por la praxis, esto es, una concepción materializada de la mediación social. Los procesos de hibridación cultural y de reorganización del universo simbólico, producto de un mercado en imparable progresión globalizadora, han generado, por necesidad, nuevos modos de asentamiento de las identidades culturales, fragmentando los discursos grupales en la intersección entre lo masivo, lo culto y lo popular desde el dominio de los nuevos medios de interacción y comunicación social. “El tema de la identidad sociocultural cobra cada vez más relevancia a medida que se desarrolla la sociedad industrial capitalista, pues su dinámica de mercantilización de cada vez más esferas de la existencia humana, la expansión de la racionalidad instrumental y la colonización del mundo vital corre los vínculos sociales y las identidades socioculturales tradicionales” (Riechmann y Fernández Buey, 1994: 66). De aquí la necesidad de comprender el sentido de ese espacio o mundo de vida en el que los nuevos movimientos sociales perciben que hay que intervenir frente a las formas de control social producto de una racionalización tecnológica exacerbada, considerando sobre todo que la identidad cultural es un factor primordial de comprensión y dominio cognitivo del entorno hoy determinado por el acceso y uso de las tecnologías digitales. De acuerdo con Giddens, “la política moderna de emancipación está siendo complementada y modificada por la emergencia de una política-de-la-vida, que tiende a centrarse en problemas que fluyen de la realización personal pero afectan a las estrategias globales y que nos lleva a reapropiarnos de cuestiones existenciales y morales básicas” (Giddens, 1993: 143). En función de su importancia reguladora de la acción, esta política de la subjetividad es estratégica en la valorización del problema de las mediaciones culturales que conforman la estructura fragmentada e inestable de la lógica cultural posmoderna. La valoración de los espacios y mundos de vida ha traído en esta línea como Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 81 consecuencia la politización de la vida doméstica como lugar para la convergencia (fusión), como espacio no tópico para lo imaginario (u-tópico), para la autodeterminación. Las teorías sobre los movimientos sociales como promotores de la acción colectiva y la identidad cultural acentúan por ello la importancia de la atribución de sentido en el proceso de “liberación cognitiva” que se genera a través de la transformación de la conciencia de los actores sociales implicados , al interpretar el paso de una actitud pasiva a una actitud netamente reivindicativa y de participación social, centrándose en las interacciones que nuclean la solidez del grupo y el alcance de su acción pública. Estos elementos deben ser considerados en su justa y debida importancia tomando en cuenta especialmente contextos como el actual, en el que se ha experimentado un desarrollo ilimitado de la dimensión simbólica que favorece la apropiación simbólica de los contenidos de los medios expandidos de representación y reconocimiento. En las sociedades tardocapitalistas regidas como vimos por una alta densidad y distribución de información, la producción simbólica ocupa un lugar privilegiado en la construcción de los mundos de vida. Ya que, según Melucci, en los sistemas en que la producción material se transforma en la producción de signos y relaciones sociales, el área central de conflicto se sitúa en torno a la habilidad de los grupos e individuos para controlar las condiciones de formación de su acción. El sentido que atribuyen los nuevos movimientos sociales a la acción social sitúa epistémicamente la comunicación, a este respecto, como un potencial eje transformador que puede vertebrar localmente las posibilidades de éxito de los proyectos sociales emancipadores. En otras palabras, la comunicación se constituye en el principal medio de intervención y transformación social, pues a partir de las construcciones simbólicas los sujetos pueden apropiarse de la logosfera, y del territorio, en su participación a través de los movimientos sociales, frente al excesivo volumen de información dispersa, logrando reconocerse y reconocer socialmente a “los otros” gracias a la potencia liberadora de los medios de representación e intercambio apropiables en la nueva economía distribuida que hace posible la revolución digital. La vinculación con los otros, el diálogo para la acción transformadora, son hoy por lo mismo decisivos e imprevisibles, resultando los aspectos comunicacionales factores estructurantes en todo movimiento social. Como bien indica Marcelo Pakman, toda organización social se construye a través de diferentes tipos de historias: 1. Los relatos, leyendas, narraciones, fantasías y documentos en las que lo central son los aspectos representacionales del intercambio verbal. 2. Las historias de las que somos parte. José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 82 3. Y las historias encerradas que somos y habitamos como “precipitados formales biológicos, tanto filogenéticos (como la estructura de especie de nuestra corporalidad que nos hace, por ejemplo, tener brazos y no alas) como ontogenéticos (como las cicatrices que nos marcan) y culturales (desde los modos de caminar de nuestra tradición cultural-social hasta las estructuras arquitectónicas que habitamos y los medios tecnológicos que utilizamos, ambas extensiones pero también organizadores de nuestra experiencia cotidiana... )” (Pakman, 1995: 300). Parafraseando a Revilla, podemos concluir por tanto que la faceta principal de los nuevos movimientos urbanos es precisamente la interconexión de los individuos involucrados en el proceso de identificación en su trabajo autoorganizativo de producción del mapa cognoscitivo que la caracteriza como código distinto a otros códigos culturales y ello en el ciberespacio, de forma creativa y en tiempo real. La interconexión aquí de la red Internet se entiende como un factor clave de la emancipación de los sujetos en su esfuerzo por dialogar e interpelarse al interior de sí mismos y con los otros. Este, a nuestro modo de ver, es el núcleo central de toda propuesta que procure problematizar la definición metodológica de los nuevos movimientos urbanos en línea. Pues en el nivel de captación y medida de las alternativas o márgenes aceptables de intervención social en red es donde se cifra las posibilidades de reconstrucción de la identidad cultural. 6. Movimientos urbanos, acción colectiva y cibercomunidad La conceptualización de los nuevos movimientos urbanos como acción participativa distribuida en red lleva a valorizar la acción social de estas organizaciones como una suerte de alternativa cultural creada desde relaciones sociales autónomas y creativas según principios de identidad y solidaridad colectivas. En otras palabras, los nuevos movimientos y conflictos sociales por el derecho a la ciudad han de ser definidos aquí como una apuesta por la autoorganización de la ciudadanía, favorecedores del proceso de construcción dialógica del sentido y las identidades culturales que estructuran nuestro comportamiento en común. Las premisas fundamentales de partida para una mirada distinta sobre la problemática que esboza la pedagogía de la comunicación como campo experimental de autonomía y protesta de las nuevas formas emergentes de ciudadanía son básicamente dos a tomar en cuenta: 1. La autonomía del campo de la comunicación constituye un área privilegiada de intervención cultural, pues es en este proceso en el que se formulan los perfiles y tendencias del espacio Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 83 público, donde se puede anclar la experiencia y apropiarse del territorio y los recursos de vida en común. 2. La articulación como problema de comunicabilidad o mediación de las diferencias de identidad en el seno de las multitudes conectadas en los nuevos movimientos urbanos exige la extensión de redes y “conjuntos de acción”, favorecedores de dialécticas culturales y comunicativas, en las que se descubran sentidos y necesidades latentes que hay que hacer aflorar en común, práctica y analíticamente. Así, si la comunicación alternativa se define históricamente en relación a la propiedad y uso de los medios convencionales, siendo su perspectiva subordinante y contrahegemónica, más que de comunicación alternativa, en sentido restrictivo, hoy convendría hablar, desde este punto de vista, de mediaciones alternativas. Esta sería “la expresión sistemática, coherente, creativa, complementaria, abierta y horizontal, que un grupo u organización logra ir desarrollando como arma de lucha ideológica que expresa e inter-comunica su nivel de conciencia, su avance organizativo y sus luchas” (Núñez, 1985: 133). Desde esta perspectiva, el proceso de democratización de las comunicaciones buscaría, parafraseando a Alfaro, asumir el compromiso de un nuevo modelo de articulación que se sustente en la capacidad de diálogo, negociación e intercambio, creando y legitimando espacios públicos de interés social y comunitario compartidos, en la ampliación y discusión de nuevos horizontes de desarrollo local. Si bien la consecución de mayor potencia organizativa no va a generar de manera directa o inmediata desarrollo autónomo, ni tampoco transformaciones sociales significativas hacia un mayor equilibrio territorial en los procesos de cambio urbano, la experiencia y análisis de las experiencias en trabajo de campo analizados demuestran que la ampliación creativa de las posibilidades de autoorganización en red de los movimientos sociales, la construcción de instituciones abiertas al tejido comunitario y la implementación, por último, de la comunicación y la cultura al servicio de la promoción y el desarrollo local que hoy posibilitan las nuevas tecnologías dan cuenta de nuevas condiciones para la autonomía política, económica y cultural a este nivel. El desarrollo y consolidación de nuevos movimientos urbanos como el 15M representa, en este sentido, la emergencia de nuevas formas instituyentes de lo social que trasciende la delegación de objetivos y funciones en favor de una apropiación participativa de los espacios públicos desde lo vivido a lo concebido, sin supeditar un nivel a otro, mediante la integración dialéctica en un mayor José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 84 nivel de conciencia y responsabilidad social de las actividades de uso común que ejercen en el ámbito de la comunidad las instituciones locales. El rechazo a las jerarquías rígidas y la defensa de la democracia directa en el seno de grupos pequeños y descentralizados constituye de hecho la esencia y peculiaridad de los movimientos sociales como redes sumergidas en la vida cotidiana. La característica definitoria del funcionamiento de estos nuevos movimientos sociales es justamente su articulación reticular, ya que como consecuencia de las relaciones cruzadas a todos los niveles, las actividades de cada uno de los grupos y de los diversos colectivos se desarrollan de manera conjunta compartiendo similares objetivos, dada la exigencia tardocapitalista de transversalidad. A este respecto, los movimientos sociales pueden ser considerados como una "reticulación de redes". Algo así como un objeto muelle con múltiples fronteras fluidas o poco delimitadas, abierto al cambio y la participación personal de los sujetos, en la definición del saber para la acción y el funcionamiento colectivo con otros grupos sociales. En cierto modo, todo movimiento social es una malla o red interna no formal de investigación-acción participativa apoyada en la cultura del grupo y la promoción social de sus miembros como actores protagonistas del cambio social. Por ello, los movimientos sociales fomentan la toma de conciencia como aprendizaje colectivo de sus propias posibilidades y recursos, así como de los medios y estrategias con que cuentan para la movilización colectiva , tal y como propone históricamente la metodología de Investigación-Acción Participativa (IAP). La idea, ciertamente, no es nueva. Desde el movimiento obrero, a las luchas populares en América Latina, han sido numerosas las experiencias comunitarias que han demostrado la potencia de una metodología que reorienta el uso y acceso a los nuevos medios, en función de estrategias constructivistas de análisis colectivo de lo social. Ahora bien, hoy la tradición de la IAP, y las metodologías creativas de innovación grupal, tiene un problema. Los grupos y colectivos implicados en la lucha social pueden intercambiar experiencias, contrastar sus discursos y objetos de acción, pero quizás nunca lleguen a transferir experiencias y conocimientos colectivos entre sí en un entorno complejo y denso en su trama como el de la cibercultura. El célebre problema de la incomunicabilidad de la experiencia de las luchas. Como advierten Negri y Hardt, “en nuestra celebrada era de las comunicaciones, las luchas se han vuelto casi incomunicables. Esta paradoja de incomunicabilidad vuelve extremadamente difícil comprender y expresar el nuevo poder derivado de las luchas emergentes” (Negri y Hardt, 2000: 34).Por otro lado, la política de la diferenciación simbólica anula y dispersa la potencia emancipadora de la multitud. En el horizonte posmoderno de la sociedad global, parece que la hibridez y ambivalencia cultural de las identidades autocentradas desafían la lógica binaria del Yo y del Otro, Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 85 desplazando los discursos sexistas, xenófobos y racistas a los márgenes del sistema. Las políticas de la diferencia son, sin embargo, estrategias de segmentación y jerarquización que, incorporando las voces y valores culturales minoritarios de los grupos oprimidos y marginales, ordenan y extienden las formas de biopoder global. “Las estructuras y lógicas de poder en el mundo contemporáneo son absolutamente inmunes a las armas liberadoras de las políticas de diferencias posmodernistas. De hecho, también el Imperio está decidido a eliminar aquellas formas modernas de soberanía y poner a las diferencias en juego por encima de las fronteras. Por ello, pese a sus buenas intenciones, las políticas posmodernistas de las diferencias no sólo son ineficaces contra el mundo imperial, sino que incluso apoyan y coinciden con sus funciones y prácticas” (Negri y Hardt, 2000: 84). Tal énfasis de los estudios culturales en comunicación anglosajones en la diferencia, la multiplicidad y el simulacro no es, en este sentido, sino la afirmación funcional de las ideas estratégicas del capital. La afirmación de la diferencia y la hibridación es, sin embargo, al mismo tiempo una afirmación de comunidad, una defensa de la vida, en el mundo inhóspito, en favor de las redes de desarrollo solidario. Ahora, ¿desde qué bases y perspectivas puede activar el poder de la crítica sus dispositivos emancipadores?, ¿qué alternativas tenemos para la acción transformadora?, ¿cómo pueden ser reorientados los medios y tecnologías de la información en un sentido democrático?, ¿qué líneas y ámbitos de actuación son prioritarios para el diseño alternativo de una Sociedad de la Información, en verdad, para todos?. Responder a estas y otras cuestiones fundamentales exige sin duda un esfuerzo de reflexión teórica que no es viable plantear más que, como decimos, exploratoriamente en el presente capítulo. Vamos a procurar apuntar, al menos tentativamente, algunas cuestiones cruciales de intervención estratégicas a modo de cierre y conclusión de nuestro ensayo reflexivo. La primera de ellas es la reivindicación de la noción de ciudadanía universal. Las nuevas redes telemáticas, el ciberespacio, las nuevas autopistas de la información plantean hoy un problema ideológico fundamental de legitimación y fundamentación del nuevo pacto social. Sobre las formas convencionales del lazo social, sobre las prácticas y representaciones simbólicas modernas, el ciberespacio introduce nuevos hábitos y relaciones sociales que, especialmente en conflictos y ciclos de protestas como los que vivimos, evidencia un nuevo estatuto para el sujeto político. Como señala Echeverría, los problemas técnicos de acceso, circulación o transmisión rápida y segura de la información a través de Internet son importantes, pero resulta mucho más urgente reflexionar sobre la conformación de la red como nuevo espacio ciudadano. La ruptura de los límites internos y externos de la ciudad y de los territorios, la integración y confusión de los ámbitos públicos y privados, tradicionalmente escindidos en el discurso y la comunicación política moderna, no sólo apuntan nuevas pautas culturales de organización y sociabilidad humanas, sino también, a través de las diversas formas electrónicas de interacción e intercambio de información, la constitución de un José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 86 nuevo espacio de identidad y participación política. Más allá de la radical desarticulación espacial y de estructuración de los parámetros del universo social, la cibercultura y las luchas urbanas justifican la pertinencia de un nuevo enfoque de la ciudadanía, una nueva cultura de apropiación e integración doméstica del espacio en el que, por necesidad, no podemos hablar propiamente de distinción entre lo interno y lo externo a la manera que lo hace Habermas en su reconstrucción histórica de la esfera pública burguesa. En efecto, los límites, formas y dimensiones culturales de la revolución digital abren una dimensión biopolítica fundamental sobre el viejo debate en torno al sujeto, ahora convertido en terminal de la red telemática. La cultura digital vislumbra la emergencia de un nuevo sujeto, un sujeto heterogéneo complejo y contradictorio que, en conexión con el entorno múltiple de la tecnología electrónica, muestra un yo escaso, móvil, disperso y molecular. El cyborg es hoy el único modelo que nos permite teorizar la subjetividad. Cuando –como escribe Negri– el capital ha absorbido completamente a la sociedad, cuando la historia parece o se afirma que ha terminado, la subjetividad, motor de la transformación del mundo por el trabajo e indicador metafísico de los poderes del ser, nos anuncia que la historia no ha terminado. Antes bien, emerge con toda su fuerza y potencia liberadora. Un síntoma de esta nueva situación es el fenómeno de la migración y las redes de consumo de los medios comunitarios. La fuerte e imparable movilidad de la fuerza de trabajo, la lógica difusa e imprevisible de los desplazamientos de amplios contingentes de la población constituyen hoy una poderosa forma de impugnación y desequilibrio para el Imperio. La migración y comunicación intercultural representa por ello una fuente dinámica de activación de la lucha de clases en las sociedades posmodernas. “El deseo desterritorializador de la multitud es el motor que empuja todo el proceso de desarrollo capitalista y el capital debe intentar constantemente contenerlo” (Negri y Hardt, 2000: 75). La comunicación global nos sitúa en este sentido ante el reto y la experiencia de la ciudadanía global. La movilidad de la fuerza de trabajo es, a este respecto, un factor de ruptura del sistema. “La resistencia de la multitud a la servidumbre –la lucha contra la esclavitud de pertenecer a una nación, una identidad y un pueblo, y por ello la deserción de la soberanía y de los límites que le impone a la subjetividad es absolutamente positiva. El nomadismo y la mezcla de razas aparecen aquí como figuras virtuosas, como las primeras prácticas éticas en el terreno del Imperio. Desde esta perspectiva, el espacio objetivo de la globalización capitalista se quiebra. Sólo un espacio animado por la circulación subjetiva y sólo un espacio definido por los movimientos irreprimibles (legales o clandestinos) de los individuos y los grupos sociales es real” (Negri y Hardt, 2000: 189). Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 87 Coincidimos en este punto con Negri, que en el seno de la sociedad hipermediatizada y de comando flexible la migración y la comunicación intercultural abren la puerta a la esperanza del comunismo tanto o más que el propio comunismo digital. Si bien las contradicciones fundamentales de este nuevo orden imperial pueden parecer imperceptibles por el control totalitario del mando informacional, mostrándose ilocalizables, invisibles y elusivos los puntos de articulación y transformación liberadoras, las alternativas de cambio y movilización colectiva proliferan y se multiplican en los pliegues del sistema. Así, las formas reticulares de lo espectacular integrado no sólo organizan los procesos de reproducción ampliada del capital, sino también las formas de cooperación y comunicación social dentro y fuera del sistema. Las redes cívicas, los telecentros comunitarios o las plataformas públicas antiglobalización están generando formas innovadoras de apropiación y uso de las nuevas tecnologías digitales, revitalizando los procesos creativos de organización y desarrollo social. Esta capacidad innovadora deriva de la compleja capacidad de conocimiento, del elevado nivel de conciencia, al estar expuesta, a diferencia de las formas tradicionales de comunicación, a los requerimientos y cambios del entorno, lo que exige una amplia capacidad reflexiva para evaluar las situaciones y dar respuesta en cada momento a las transformaciones del medio. Las comunidades son, en otras palabras, comunidades inteligentes, organizadas en, por y para la acción. Por primera vez, en otras palabras, la comunicación se ve expuesta a convertirse en un saber para el cambio. Y este es, a nuestro modo de ver, la principal aportación de la cibercultura a los procesos de lucha liberadora de los nuevos movimientos urbanos. Pensar la comunicación vinculada a la acción, al desarrollo y necesidades radicales de los sujetos y conjuntos humanos, constituye en este sentido un problema central en la práctica teórica. Ahora bien, para ello, la comunidad académica de la comunicación, además de hacer frente a las insuficiencias teórico-conceptuales y metodológicas de la investigación en la era del Imperio, debe tratar de articular nuevas formas de organización que faciliten la autonomía social y la construcción del conocimiento complejo, vinculando física, material y socialmente los nodos de la red que nos produce. De la asunción de una cultura común reflexiva y críticamente vinculada a las redes sociales depende, en verdad, el futuro de la Sociedad Global de la Información para Todos. Si tales métodos se utilizan radicalmente en la obtención de un resultado distinto al del reforzamiento de la división del trabajo entre intelectuales y productores, el reto de la nueva perspectiva organizacional nos exige una praxis basada en la identidad creativa y la imaginación horizontal y una metodología abierta al cambio, al azar y al poder transformador de lo molecularmente microsociológico de la acción colectiva en el ámbito local. José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 88 Las nuevas redes telemáticas abren un escenario potencial de múltiples sinergias productivas de cooperación, organización y autonomía comunitaria que debe ser explorado y conocido para un mejor desarrollo de la comunicación local en las redes globales de la nueva Sociedad de la Información. Ahora bien, si asumimos como reto prioritario pensar la comunicación en el mundo como un compromiso comunitario emancipador, como un ejercicio de reflexividad colectiva y liberación de las potencialidades y singularidades humanas debemos redefinir los modelos conceptuales desde las necesidades y deseos de la multitud, desde la pluralidad informativa, la justicia social y la defensa de la multiplicidad de voces y culturas que actualizan el principio del derecho a la ciudad. En este empeño, la fundación de un pensamiento para el cambio social es, sin duda, el primer paso para transitar de la concepción formal y sobredeterminada de la comunicación multimedia global a la realización material de la concepción democrática de las redes de interacción simbólica en la lucha por lo procomún. Pero existen diversos límites y obstáculos epistemológicos. El principal es probablemente de carácter comunicativo, la ausencia de un lenguaje común que pueda traducir en forma de proyecto colectivo el antagonismo a partir de la comunicación de las singularidades. Tenemos, bien es cierto, capital cognitivo y experiencias históricas que apuntan lecciones para el trabajo de reconstrucción de un nuevo pensamiento para el cambio social. Uno de los aportes más relevantes es el de la Pedagogía Social Italiana (Sierra, 1997). En nuestra tesis doctoral sobre Comunicación y Desarrollo Local, apuntamos en su momento algunas ideas para una lectura actualizada de la intervención desde la perspectiva de los movimientos sociales que hoy se nos antojan válidos y pertinentes a tenor de las transformaciones experimentadas desde entonces. Así por ejemplo, en la amplia región toscana, la experiencia de la pedagogía social alumbró el nacimiento de los Bancos Intermunicipales del Audiovisual, creados bajo la idea de centralización y de funcionalidad estratégica de los audiovisuales en los circuitos de comunicación conectados directamente a la vida de las comunidades locales en sus diferentes expresiones civiles y culturales. Esta experiencia, que en algunos casos sirvió como analizador histórico de más amplias movilizaciones sociales en reivindicación de la cultura, la democracia y la autogestión local, es una de las diversas experiencias basadas en la conceptualización de la ciudad educativa como ciudad educadora y democráticamente comunicante menos conocida. Pese a que constituye un ejemplo innovador de gran capacidad movilizadora en la organización y desarrollo de las fuerzas sociales a nivel municipal pues en su momento consiguió instrumentar los recursos comunicativos como núcleo de las actividades en el campo de la comunicación y la cultura a partir de la expresión cultural de las identidades diferenciadas y de la apropiación simbólica del espacio en las actividades y organización de las propias entidades e institucionalidad municipal. Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 89 A partir de los fundamentos metodológicos de la Pedagogía Social Italiana y experiencias antecedentes, podemos hoy colegir que el objetivo básico de la comunicación alterativa hoy por hoy debe ser estrechar los vínculos de los investigadores de la comunicación, las organizaciones y movimientos sociales, el sector educativo, la industria cultural y el poder político local del municipio, favoreciendo un compromiso democrático para el desarrollo en torno a las políticas culturales, a partir de estrategias de comunicación liberadoras que emergen de la construcción de lo común en las redes sociales. De modo que, a través de la planificación democrática con el concurso de los medios y las nuevas tecnologías de la información, se pueda metodológicamente animar vivencias autónomas y la maduración de encuentros solidarios. Los valores de la libertad, de la creatividad y el diálogo deberían ser vectores con los que el tiempo de cada uno y de cada grupo se vayan fraguando en la articulación de alternativas locales. En otras palabras, la autogestión y la solidaridad remiten aquí al propósito de que la comunidad construya su propia vida en común, y defina, en coherencia, las propias estrategias de desarrollo local de forma autónoma a partir de la voluntad de compartir el lenguaje de los vínculos. 7. Conclusiones En el contexto de la comunicación global como dominio, el rearme de la red comunitaria que estructura el tejido social es la condición imprescindible para la construcción de un nuevo territorio, de una nueva urbanidad. Más aún, la conexión es un principio necesario para el aprendizaje autogestionario de los recursos que dispone cada grupo y la comunidad en su conjunto. Por eso, la metodología emancipadora opera de modo diacrónico en la estructuración de redes sociales con base en la comunicación, superando las distancias entre la función de emisión y recepción de cada grupo, con el fin de conjugar los mensajes divergentes de todos los actores y movimientos sociales, a la hora de enfrentar de manera conjunta la realidad del desarrollo comunitario, y vertebrar el proyecto de desarrollo local de forma plural y dialéctica a partir de lo real concreto. La creación de políticas culturales desde el ámbito de lo local significa promover un proceso político en el que los múltiples objetivos, intereses y contradicciones se confronten públicamente en la delimitación del horizonte comunitario para la planificación del desarrollo local. La posibilidad de diagnosticar comunitariamente las necesidades y objetivos de la comunicación local depende en este sentido de la posibilidad de usar la información de los medios con efectividad a los fines propios del desarrollo y la autoconfianza colectiva. En este empeño, la función del investigador no puede ser la misma en la era del Capitalismo Cognitivo. Es necesario asumir radicalmente la idea del intelectual, del investigador, con relación a los procesos de mediación del interés social inmerso en las redes, y recuperar la relación que la dialéctica José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 96 PARTE 2 MOVIMIENTOS Y TIC: ESTUDIOS DE CASOS Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 97 José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 98 Un medio y un fin: La trascendencia de internet para el movimiento 15M José Candón Mena Universidad de Sevilla 1. Introducción Internet y las TIC recorren transversalmente al movimiento 15M. Más allá del uso de las herramientas tecnológicas por parte del movimiento, asuntos relacionados con las TIC se encuentran desde las causas del descontento hasta las propuestas políticas del movimiento. A los diferentes niveles de uso de las TIC para la difusión de la convocatoria del 15 de mayo y de las protestas posteriores, para la organización del movimiento en el plano virtual y como complemento a la organización física en las acampadas y asambleas de barrio, para el debate y toma de decisiones o para la protesta virtual en forma de ciberactivismo, hay que añadir la influencia de las TIC en la configuración de los marcos simbólicos y la identidad colectiva del movimiento, las aportaciones del 15M a la innovación tecnológica, la identificación cultural de los activistas con el medio o las propuestas políticas inspiradas en la red y las posibles aplicaciones de las TIC para llevarlas a cabo. Postulamos por tanto que internet no es solo una herramienta para el 15M, así como que en el plano instrumental su uso desborda el ámbito comunicativo para abarcar también el plano organizativo o incluso el de la acción colectiva en sí misma. El 15M reclama “Democracia Real Ya” y, como afirma una activista, “internet es la democracia”. La red está en el corazón de un movimiento que no solo la usa; la aprecia, la defiende, la mejora, se identifica con ella y se inspira en la misma para sus propuestas políticas e ideológicas. En resumen, postulamos que existe una relación entre el movimiento y la tecnología no solo instrumental, sino también cultural. En las siguientes líneas trataremos de analizar la relación entre el 15M y las TIC en ambos planos, tratando de perfilar e ilustrar con ejemplos concretos la complejidad de estas relaciones. Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 99 2. Internet como causa de la indignación No cabe duda de que la situación económica, política y social –la crisis, el paro, la precariedad, la vivienda o la corrupción– fueron, grosso modo, las causas que motivaron el sentimiento de indignación que provocaría el surgimiento del movimiento 21 . El lema de la convocatoria, “¡Democracia Real Ya! No somos mercancías en manos de políticos y banqueros”, apunta directamente a la crisis política y económica como causantes de la situación. Sin embargo, otros temas concretos como la Ley Sinde y las luchas por la libertad en internet son también causantes del descontento. Aunque menos relevantes para el grueso de los activistas, buena parte del grupo más activo percibe la libertad y neutralidad de la Red como un asunto de primer orden. Que la campaña #nolesvotes contra la Ley Sinde fuera uno de los antecedentes del 15M y la red de activistas y blogueros creada en torno a ella una de las promotoras agrupadas en la Plataforma convocante es buena prueba de ello. La Ley Sinde o las revelaciones de Wikileaks acrecientan la indignación de los sectores que posteriormente se movilizarán en el 15M. Sin ser causas principales del descontento, estos asuntos sí que resultan relevantes y son incluso ejemplarizantes de un descontento más amplio. Así, la lucha contra la Ley Sinde dará lugar a la campaña #nolesvotes, uno de los antecedentes destacados del 15M. Un movimiento por la libertad de información en la Red terminará politizándose respecto a temas más generales, de forma que, si al principio el lema #nolesvotes mostrará el rechazo a los partidos que aprobaron la Ley Sinde, finalmente acabará refiriéndose a los partidos mayoritarios y sus socios habituales mostrando un rechazo más general que incluye su gestión de la crisis o los casos de corrupción. Políticamente la aprobación final de la Ley Sinde pondrá en evidencia la connivencia de los dos grandes partidos para acabar pactando entre ellos medidas con un amplio rechazo social. Tras un amplio movimiento de protesta en internet que consigue éxitos concretos y, finalmente, la paralización de la ley gracias a la presión sobre los diputados que, el 22 de diciembre de 2010, dejan al PSOE en solitario y sin la mayoría necesaria para su aprobación, en febrero de 2011 el PSOE logra el apoyo del PP y CIU para su aprobación. La frustración por la votación final de la ley tras su primera paralización, así como el apoyo final de PP y CIU tras las anteriores críticas al PSOE, evidenciarán el cierre de los grandes partidos y las instituciones ante las reclamaciones ciudadanas, una idea que expresará ampliamente el 15M. Así lo expresa uno de los activistas entrevistados: 21 En otra publicación (Candón, 2013) he resumido con algunos datos el contexto que propició el surgimiento de las protestas, páginas 11-20. José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 100 Ley Sinde y el #nolesvotes han jugado un papel muy, muy importante en lo que era la constitución del 15M en los primeros días, pues se vio en esa ley que PP, PSOE, CIU y no sé si PNV pero bueno, que partidos políticos se unían para hacer una ley que la mayoría de la ciudadanía no quería. Y que viene de lejos todo esto. Un asunto relacionado con internet será por tanto uno de los detonantes inmediatos del movimiento. Pero más allá de la inclusión de este asunto entre las causas del descontento, la lucha contra la Ley Sinde creará algunas de las primeras redes de movilización que confluirán el 15 de mayo. También será importante la experiencia del activismo digital en la lucha contra la ley y, más ampliamente, de las luchas de los últimos años contra la SGAE y las entidades de gestión de derechos de autor que promueven leyes restrictivas sobre la libertad de información en internet (Padilla, 2012). El éxito, aunque fuera fugaz, de la paralización de la Ley mostrará la eficacia del ciberactivismo incorporando estas experiencias al repertorio de protesta del 15M. 3. Marcos simbólicos e identidades colectivas construidas en la interacción digital Para que surja la movilización es preciso que, previamente, el movimiento comparta una definición social de la situación, que construya socialmente la realidad (Berger y Luckmann, 1986). Que genere unos marcos simbólicos compartidos para definir el problema y a los adversarios (marco de diagnóstico o de injusticia) y la estrategia para solucionarlo (marco de acción o de pronóstico) a través de la acción colectiva (Gamson, 1988; Hirschman, 1991; Snow y Benford, 1988; Klandermans, 1988). Por último, el movimiento debe compartir una identidad colectiva que refuerce su sentimiento de pertenencia y solidaridad (Melucci, 1999). La injusticia por sí misma no genera la movilización. A las condiciones objetivas deben unirse unas condiciones subjetivas que impulsen a la acción. Hay que pasar, en términos marxistas, de la condición de clase (Marx) a la conciencia de clase (Gramsci) y la movilización (Lenin). La injusticia debe ser percibida en una primera fase de “formación del consenso” previa a la acción que se daría en una etapa posterior de “movilización del consenso” (Klandermans, 1988). De esta forma el movimiento pasa del estado “latente” al estado de “actividad” (Melucci, 1999). Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 101 La construcción colectiva de los marcos simbólicos y la identidad colectiva del movimiento requiere del diálogo y la negociación de los códigos culturales (construccionismo social) en el seno del grupo, en las “redes sumergidas” del movimiento (Melucci, 1999). En este proceso de diálogo y negociación las redes digitales adquieren un papel protagonista que desborda al jugado por los medios tradicionales. Mientras que en éstos la recepción de los mensajes es básicamente pasiva, la interactividad de la red permite no solo la difusión de las causas de indignación antes descritas, sino la negociación de una interpretación común sobre las mismas y posteriormente de una propuesta de acción conjunta para solucionar los problemas planteados. Las ideas y propuestas son debatidas y socialmente construidas en el seno de las “comunidades virtuales” (Rheingold, 1996) donde los actores se socializan, construyen un discurso común e interpretan la realidad. En esta etapa de “formación del consenso” y de construcción de “marcos interpretativos” comunes juegan un papel destacado las Redes Sociales en Internet (RSI), los foros o los agregadores de noticias. En ellos podemos identificar auténticas “comunidades virtuales” con cierta estabilidad y marcos comunes de significados, así como una cierta identidad colectiva. En estos espacios virtuales se establecen “agendas periféricas” (Sampedro, 2005) construidas socialmente en contraste con la noción de agenda-setting de los medios tradicionales (McCombs, 2006), por lo que contribuyen a la formación del consenso y la indignación. Una agenda mediática más permeable por tanto a la agenda ciudadana en la que se manifiesta la interpretación socialmente construida de las informaciones mediáticas preconizada por la Escuela de Chicago (Park y Burgess, 1921; Blumer, 1969), se observa la influencia de nuevos “líderes de opinión” (Lazarsfeld, Berelson y Gaudet, 1944) que actúan como mediadores intermedios entre los medios y el público, las mediaciones del receptor y el papel activo de la audiencia estudiadas por los Cultural Studies (Williams, 1958; Thompson, 1963; Martín-Barbero, 1987; García Canclini, 1990) o el papel de los medios alternativos desde la perspectiva de la Comunicación Popular (Freire, 1973; Pasquali, 1972). Por tanto, en internet se refuerza el sentimiento de indignación, pero sobre todo se construyen estos marcos simbólicos que impulsan a la acción. El movimiento 15M señala a los “políticos y banqueros” como responsables de la crisis (marco de injusticia), llama a la movilización con el lema “toma la calle” (marco de acción) y, por último, se define a sí mismo como “los indignados” (marco de identidad) adquiriendo por tanto una identidad colectiva como grupo. José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 102 Respecto al papel de internet en este sentido podemos señalar, en primer lugar, su contribución al ecosistema mediático como canal de difusión de informaciones causantes del descontento, pero, sobre todo, su papel para la negociación de las interpretaciones comunes sobre la información recibida que generarán marcos simbólicos e identidades compartidas que, en último término, configurarán al movimiento y lo impulsarán a la acción. Respecto al primer punto, es preciso matizar que la percepción de la situación calificada como injusta (paro, precariedad, desahucios, corrupción, etc.) no depende ni mucho menos de internet como medio particular. Los medios tradicionales difunden ampliamente información relacionada con estos temas y además las personas los viven de forma cotidiana. La red no es sino un medio más en un ecosistema mediático complejo que junto a la realidad vivida de la ciudadanía configura el relato de la crisis política, económica y social que perciben los ciudadanos. Así que en este ámbito solo podemos señalar la contribución particular de las redes digitales. El papel de la red se basa en que muchos de los temas causantes de la indignación alcanzan una mayor relevancia en la misma e incluso es a través de ella que llegan a publicarse en los medios tradicionales. El caso más destacado serían los escándalos destapados por Wikileaks. Es a través de las redes digitales que se conocen algunas actuaciones censurables de la clase política que luego son recogidas por los medios tradicionales. A través de Wikileaks se conocerá por ejemplo la presión del gobierno estadounidense sobre el sistema político y judicial español, entre otras cosas respecto a la aprobación de la Ley Sinde antes citada, que por el desvelado papel del embajador norteamericano Joe Biden, pasará a ser denominada Ley Biden-Sinde por los activistas contrarios a la misma. Las filtraciones de un medio digital como Wikileaks reforzarán por tanto la indignación de los activistas sobre un tema también relacionado con el mundo digital como la Ley Sinde. Pero también revelarán otros asuntos que motivarán el descontento social, como la injerencia política en la justicia en el caso Couso o incluso el papel de los medios tradicionales a los que Wikileaks arrebata el protagonismo en su supuesta labor de cuarto poder que desvela al público las intrigas inconfesables del poder político. Aparte de Wilkileaks, las redes digitales en general desvelarán otras causas de descontento. Un ejemplo sería la votación en el Europarlamento en contra de que los eurodiputados volaran en clase turista. Esta información es desvelada a través de las redes y mediante ellas la crítica a los eurodiputados que vuelan en primera clase salta a la agenda de los medios tradicionales 22 . Podemos 22 El periódico el País titula “Los eurodiputados quieren seguir volando en primera” y subtitula “La medida causa indignación en la red y el PSOE rectifica su voto”. En el texto de la noticia se puede leer que “la noticia ha corrido como la pólvora por internet, y la indignación de los usuarios de la red social Twitter contra unos políticos que no se quieren apretar Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 103 afirmar, por tanto, que aunque los motivos de descontento son difundidos por todo el ecosistema mediático, la red aporta su granito de arena difundiendo asuntos obviados por los medios tradicionales pero percibidos como importantes por buena parte de la ciudadanía. No obstante, respecto al segundo punto apuntado arriba, la contribución más evidente de las redes digitales estará en las posibilidades para interpretar y debatir colectivamente el conjunto de informaciones difundidas por los medios, incluídos los convencionales. Un ejemplo interesante sería el del agregador de noticias meneame.net. Como indicamos anteriormente esta web constituye una auténtica “comunidad virtual” en la que los usuarios habituales establecen verdaderas relaciones sociales. Aunque no comparten el mismo espacio físico, sí que comparten un espacio virtual o ciberespacio. Según Rheingold (1996) las comunidades virtuales emergen cuando un número suficiente de personas entablan discusiones públicas durante un tiempo lo suficientemente largo, con suficiente sentimiento humano para formar redes de relaciones personales en el ciberespacio. En este sentido, Colle (2000) distingue dos tipos de comunidades virtuales: la pseudocomunidad formada por todas las personas que usan con cierta frecuencia un mismo canal, comparable con la comunidad de los suscriptores de una revista en su nivel mínimo de interacción; y la comunidad digital formal con muchos de los componentes que caracterizan una verdadera comunidad social; objetivos, valores, lenguaje y experiencias comunes, así como un cierto espacio, aunque éste es la red y no un espacio físico limitado. Este tipo de comunidades formales cumpliría la necesidad de que la interrelación sea mantenida y genere la confianza y empatía propias de los espacios realmente comunitarios. Algunos autores (Wellman, 2001) prefieren el concepto de “ciberlugar” para subrayar la corporeidad y la continuidad entre espacios físicos y virtuales. El ciberlugar, como el ciberespacio, estaría definido por la interacción, pero una interacción explícitamente corpórea y percibida como tal en el espacio y en el tiempo. Una interacción que no se limita al uso compartido de un mismo medio sino a una verdadera relación mantenida entre un cierto grupo de personas que se comunican asiduamente. El ciberespacio o ciberlugar, con las posibilidades de interacción, la horizontalidad o la bidireccionalidad de las TIC, se configura como un verdadero espacio de comunidad, una “comunidad sin proximidad” según Webber (1963), en contraste con los medios masivos el cinturón ha convertido en Trending Topic en España (es decir, el tema más comentado) la etiqueta #eurodiputadoscaraduras”. José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 104 tradicionales en los que la unidireccionalidad establece relaciones mediadas y no directas entre los individuos que conforman un público atomizado y masivo 23 . En definitiva, el “espacio de los flujos” de internet no sustituye al “espacio de los lugares” (Castells, 2005) sino que el ciberespacio y los lugares físicos de encuentro constituyen hoy un ámbito complementario para la generación de comunidades y solidaridades compartidas que pueden impulsar la acción colectiva. La existencia de una verdadera comunidad de usuarios en meneame.net se manifiesta tanto en el uso de un lenguaje propio (como por ejemplo el término “karmawhore” que designa a los usuarios ansiosos por mejorar su “karma” 24 , así como frases hechas utilizadas en los comentarios como “disfruten lo votado” o “es su cultura y hay que respetarla”) como en los diálogos entre participantes que se conocen por su historial en la página. Mediante los votos (meneos) a las noticias enviadas a la web, un gatekeeper (Lewin, 1935) colectivo construye una agenda alternativa o “periférica” (Sampedro, 2005), seleccionando noticias publicadas tanto en los medios convencionales digitales como en blogs y medios alternativos. Más importante aún son los comentarios a las noticias en las que los “líderes de opinión” con un elevado “karma” reinterpretan la información, a veces desmintiendo o modificando sustancialmente el sentido de la información publicada. En el caso del 15M, meneame.net fue una de las comunidades de internet más activas en la promoción de las protestas hasta el punto de que los administradores del sitio crearon una nueva etiqueta, #15m, para categorizar las noticias del movimiento. Pero es destacable especialmente el papel de esta comunidad antes de las movilizaciones como espacio de debate, filtrado y reinterpretación de la información mediática que alimentará el sentimiento de indignación en la etapa de formación del consenso previa a la protesta del 15 de mayo. Un proceso similar al de menéame u otros agregadores de noticias se da en las RSI como Fecebook o Twitter. En la primera, la agenda de informaciones que compone la actividad de la página viene definida por lo que publican y comparten los contactos, por tanto la información es filtrada por el contexto social de los usuarios. La segunda sería más abierta al debate especialmente mediante el uso de etiquetas (hashtag) que enmarcan conversaciones colectivas sobre determinados temas. Así, mientras que el twitteo es visible para todos los usuarios, la información en Facebook está circunscrita a los contactos personales y por tanto mucho más fragmentada en relación a las redes de 23 Sobre la importancia de estos nuevos espacios de socialización tras la crisis de los espacios tradicionales (la fábrica, el barrio) derivada del postfordismo, ver el artículo Díaz y Candón (2014). 24 Karma es el sistema de puntuación del prestigio social obtenido en meneame.net Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 105 contactos de cada usuario. Por otra parte en Facebook la interacción se sitúa en un bajo nivel de coste y compromiso, como es la simple adhesión. Algunos autores (Putnam, 2002) advierten de la posible “balcanización” de la opinión pública, debido a la creación de guetos informativos en los que las personas solo escuchan lo que quieren oír, lo que podría reforzar las opiniones propias y crear un fuerte antagonismo hacia el exterior. No hay que olvidar sin embargo que los usuarios actúan en un ecosistema mediático complejo en el que, además de la información filtrada que reciben en las redes sociales, consumen información de los medios tradicionales. Además en éstos también se da un proceso de reforzamiento de opiniones propias debido a que, en general, la gente elige los medios que concuerdan con sus opiniones previas, a la vez que el consumo de éstos refuerza dichas opiniones. Es más, en la red es posible una mayor permeabilidad a informaciones no buscadas debido a la amplia disposición de fuentes así como a las posibilidades de interacción. En la red se genera así tanto capital social inclusivo como exclusivo (Putnam, 2002), pero dejando al margen el debate sobre las posibles consecuencias negativas podemos afirmar que la esfera pública periférica formada por las TIC como internet y la telefonía móvil, resulta más plural, menos jerárquica y multidireccional. En ella se daría una “deliberación popular directa” en la que el público se expresa sin la mediación o al margen de los comunicadores profesionales. Una “deliberación de enclave” (Sunstein, 2003) que constituiría el “núcleo duro” capaz de romper la “espiral del silencio” (Noelle-Neumann, 2003). Esta esfera pública periférica ha mostrado ya su capacidad de imponerse a la esfera pública central, especialmente en momentos de crisis en los que los medios han fracasado en su misión de guardianes de la agenda pública, por ejemplo en el 13M (Sampedro, 2005). El descontento disperso es compartido, debatido e interpretado colectivamente en el entorno digital. Frente al aislamiento experimentado en la recepción de los medios tradicionales, la interactividad de los nuevos medios permite la construcción de experiencias comunes que animan a la acción, a superar el “umbral de rebeldía” (Watts, 2006) cuando un grupo suficiente de personas sienten que no están solas y que por ello se reducirán los costes de la acción colectiva. Como resume un activista: Este movimiento sucede porque varias personas aisladas pensando que están locas en sus casas porque ya no están conformes con nada, de repente gracias a la Red se dan cuenta de que no están solas. 4. La preparación y difusión de la convocatoria a la acción José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 112 políticos nos mienten, los sindicatos nos venden, los medios nos engañan" decía una de las pancartas de Sol. Esta actitud crítica la reflejan los activistas que en general consideran a los medios como parte y soporte del sistema político y económico dominante. La tensión entre movimientos y medios es expuesta también por numerosos teóricos de la movilización social. Para Sidney Tarrow “los movimientos que desean llegar a un público más amplio tienen que recurrir a los medios de comunicación para hacerlo […] y éstos no son neutrales en lo que se refiere a los símbolos que reciben y transmiten” (1997). La atención de los medios depende de los intereses corporativos de estos como empresas con ánimo de lucro de forma que “los modos en que los medios cubren los movimientos y estos son percibidos por el público se ven afectados por la estructura de la industria de la comunicación”. Algunos ejemplos de la cobertura de la primera manifestación del 15 de mayo ilustran estas afirmaciones. En el telediario de TVE, la masiva movilización del 15 de mayo fue la última noticia política y ni siquiera fue anunciada en los titulares. La televisión pública se hizo eco de las marchas en el minuto 34:50 del informativo, después de otras 12 piezas informativas, ocupando el 15M solo 32 segundos en un total de 1 hora, 3 minutos y 46 segundos de programa. En cuanto a la prensa escrita del 16 de mayo, teniendo en cuenta siete de los principales diarios (El País, El Mundo, ABC, La Razon, Público, La Gaceta y la Vanguardia), solo tres de ellos (El País, El Mundo y Público) llevaron la manifestación a portada y ninguno como la noticia principal. La cobertura de TVE y otros medios fue de hecho denunciada en las redes sociales como insuficiente. En Twitter etiquetas como #noesnoticia, #silenciomediatico o #periodismorealya hacen referencia precisamente a ello. Internet es el espacio privilegiado para contrastar y combatir la información de los medios convencionales y en la red se expresa también la crítica a la cobertura mediática del 15M. De nuevo las redes sociales fueron determinantes para la difusión, esta vez para relatar y subrayar lo acontecido en lugar de para difundir una convocatoria futura. En este momento toma protagonismo la red social Twitter, determinante para difundir el movimiento especialmente a nivel internacional, presionando así a los medios nacionales a prestar mayor atención al mismo. Ya durante toda la tarde del domingo, el hashtag #15mani era uno de los temas más relevantes en España y a las 20:00 horas se convertiría en el tercer tema de conversación más importante del mundo. Al día siguiente, lunes 16, las etiquetas #acampadasol y #spanishrevolution fueron trending topic mundiales. Esta difusión mundial fue posible gracias a que en ese momento no era ya obra de un reducido grupo promotor como la Plataforma, sino que el grueso del movimiento se encontraba activo, aunque Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 113 insistimos en que al menos parte del mismo comenzó su actividad antes de hacerse públicamente visible en el espacio urbano. No obstante, el punto de inflexión que daría continuidad a la protesta resulta ya de una combinación “híbrida” entre la acción colectiva en el espacio físico y su difusión masiva en el espacio virtual, que a su vez reforzaría a la primera. Nos referimos al intento de un reducido número de activistas de acampar en la Puerta del Sol de Madrid 29 . Una iniciativa que ya no provenía de las redes digitales pero que fue documentada a través de vídeos, masivamente difundida y posteriormente apoyada y seguida por el movimiento, no solo en Madrid sino en las plazas principales de prácticamente todas las ciudades del país. Tras la permisividad inicial de las autoridades, el reducido grupo de acampados en Sol es brutalmente desalojado y el vídeo del desalojo se difunde masivamente por internet. El resultado es una ola de solidaridad que acabará tomando la plaza y extendiendo la iniciativa a todo el país. De hecho la etiqueta en Twitter #acampadasol acabaría siendo la más difundida por el movimiento 30 . La iniciativa pasó por tanto del espacio digital al espacio urbano, pero su éxito se debió al apoyo y difusión de la misma en las redes digitales. Las acampadas terminarían por ser el núcleo organizativo del movimiento, aunque en un primer momento hubiera una cierta bicefalia e incluso algunos desencuentros entre las asambleas físicas en las plazas y la Plataforma DRY que había iniciado el movimiento. No obstante, la organización primordial en el espacio físico no provocó que se abandonara el espacio digital como infraestructura organizativa, no ya para el reducido grupo promotor sino para la red de asambleas locales de todo el país. Más bien lo que se hizo fue replicar las asambleas presenciales en nodos virtuales, como muestra la multitud de plataformas web o cuentas en RSI creadas a raíz de las acampadas y que hacen referencia a lugares físicos concretos. La nueva estructura organizativa digital va adquiriendo una clara dimensión geográfica, como el portal tomalaplaza.net y sus páginas asociadas como madrid.tomalaplaza.net, el portal tomalosbarrios.net, sus webs subalternas como lavapies.tomalosbarrios.net y páginas como madrid.tomalosbarrios.net o como spanishrevolution.net o takethesquare.net que pretenden la expansión internacional del movimiento. También se crean nuevos perfiles en redes sociales como @acampadasol y @takethesquare en Twitter, páginas en Facebook como facebook.com/acampadasol o facebook.com/SpanishRevolution o grupos en la red social alternativa N-1 (n- 29 Ver artículo y vídeo “Los primeros 40 de Sol” http://periodismohumano.com/temas-destacados/los-primeros-40-de- sol.html 30 Según un estudio de Chamaleon Tools desde el 15 hasta el 19 de mayo se twiteó 342 mil veces. Según otro estudio (BIFI) de la Universidad de Zaragoza, tuvo 1.892.511 menciones entre el 1 y el 23 de mayo. José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 114 1.cc/pg/groups/129071/acampadasol) e incluso redes propias del movimiento creadas had hoc como network.takethesquare.net. Aunque el grupo promotor de la protesta, Democracia Real Ya, también crea un nuevo espacio de organización tras el 15 de mayo, en concreto la red propia red.democraciarealya.es y grupos locales en N-1, la mayoría de los espacios de organización en la red creados tras la primera manifestación hacen referencia a la toma del espacio físico y sirven para completar la organización surgida en esos espacios. Las preferencias organizativas de los nuevos movimientos –derivadas del propio contexto histórico en el que actúan– y la estructura y propiedades técnicas de la red –derivadas no sólo de factores técnicos sino también de la propia influencia de los valores de los movimientos en su desarrollo– coinciden en aspectos clave, de forma que internet es particularmente adecuada para la organización de movimientos sociales como el 15M, sin una estructura formal previa y con un claro rechazo a las formas jerárquicas y verticales de organización. El 15M se organiza de forma horizontal y fomenta la participación activa en colectivos informales como las acampadas y las asambleas barriales de cada ciudad que se coordinan en forma de red. Internet es un medio horizontal de muchos a muchos, interactivo, descentralizado y global. De ahí que la red se convierta en la infraestructura organizativa de muchos de los nuevos movimientos sociales. La red es utilizada para la gestión de tareas o el debate de ideas y propuestas, adquiriendo mayor relevancia cuando existen dificultades para reunirse físicamente. Incluso cuando existen reuniones físicas el trabajo en internet facilita su convocatoria, agiliza las asambleas y amplia la participación permitiendo el debate de ideas propuestas y debatidas previamente en internet y haciendo las reuniones más operativas. Debido al escaso tiempo disponible para los activistas en movimientos sin una estructura formalizada con personal dedicado a estas tareas y en los que la actitud activa de los participantes les lleva a involucrarse directamente en la organización y el diseño estratégico de la acción colectiva, la comunicación asincrónica en la red y la mayor eficacia de las reuniones presenciales tiene una importancia clave. Las reuniones presenciales pueden dedicarse al debate sobre temas importantes y la toma de decisiones, librando a las asambleas de las gestiones puramente administrativas. En el ámbito organizativo internet resulta crucial ya que se adapta a las formas de organización de los nuevos movimientos. Unas formas organizativas que se definen por preferencias previas de contenido político e ideológico, pero que encuentran en la red una infraestructura acorde con tales valores y prioridades. Como resume una activista: Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 115 Antes los movimientos tenían ideales pero no las herramientas adecuadas para llevarlos a cabo, ahora contamos con Internet y otras herramientas para llevar a la práctica nuestras ideas de horizontalidad, asamblearismo, participación... 6. El movimiento 15M como actor de innovación tecnológica Podemos decir que hasta ahora hemos visto qué es lo que ha hecho internet por el 15M, pero no qué ha hecho el 15M por internet. Los nuevos movimientos como el quicemayista no se limitan a un uso instrumental de la red, la valoran y se identifican con ella y además asumen el papel de defenderla y toman un rol activo en su propio desarrollo. No podemos limitarnos a una mera influencia de la tecnología sobre la sociedad sin ver la otra cara de la moneda, el crucial papel de los actores sociales en el propio desarrollo tecnológico. En el mundo del software y en internet, por la moldeabilidad de los nuevos medios (Manovich, 2005), esta influencia social sobre el desarrollo tecnológico se hace especialmente evidente y puede rastrearse desde los mismos orígenes de la red. Según Castells (2001) “la gente, las instituciones, las empresas y la gente en general transforman la tecnología, cualquier tecnología, apropiándosela, modificándola y experimentando con ella –lo cual ocurre especialmente en el caso de internet, al ser ésta una tecnología de la comunicación–”. La apropiación de las TIC por parte de los movimientos sociales se ha producido por dos vías complementarias; el uso disruptivo de tecnologías ajenas, es decir la reconfiguración e influencia sobre el desarrollo de tecnologías externas mediante el uso social de las mismas, y la creación de proyectos propios de innovación tecnológica, es decir por la vía autónoma de la creación de proyectos de innovación libres e independientes. En cuanto a la primera estrategia, el 15M se convoca y organiza inicialmente a través de las redes comerciales, principalmente Facebook. Comienza por tanto con un uso disruptivo de un servicio ajeno a los movimientos, pero la protesta inicial se desborda y desemboca en un potente movimiento social con crecientes necesidades de organización y coordinación para las que Facebook resulta insuficiente. El modelo de Facebook no es el trabajo colectivo, la organización y el debate, necesidades primarias de los movimientos sociales, por lo cual el movimiento comienza a migrar a la plataforma independiente Lorea/N-1. Como resume Spideralex, activista de Lorea/N-1, “dentro de Facebook la lógica es individualista, los intercambios y herramientas están centrados en el individuo”, en Lorea y N-1 en cambio “también se parte de la subjetividad individual, pero ésta es tan importante José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 116 como lo son los grupos” (Grasso, 2011). El movimiento 15M encontró así una alternativa en las redes creadas por y para los movimientos sociales. Además del impulso al proyecto de Lorea/N-1, el 15M ha emprendido otros proyectos de innovación. Hacksol 31 , el colectivo hacktivista surgido en la acampada madrileña ha sido uno de los núcleos principales de donde han surgido iniciativas para desarrollar herramientas especificas para el 15M. Entre ellas podemos enumerar Propongo, “aplicación basada en el software Question2Answer, que pretende ser un buzón de propuestas en la red en el contexto del movimiento 15M”. La herramienta permite que los usuarios voten las propuestas para sondear el apoyo de cada una. También podemos mencionar el proyecto Bookcamping 32 , una web que sirve de repositorio para libros relacionados con el movimiento. “Una biblioteca donde poder reseñar, enlazar y descargar contenidos en diversos formatos (textos, audio, vídeos). Es una biblioteca abierta y colaborativa que nace a la luz del 15M cuyo objetivo es socializar la lectura e incentivar la cultura del compartir”. El proyecto 15M.cc 33 recabará también la memoria del movimiento con el objetivo de “facilitar el mayor número posible de narraciones en torno al 15M: que todo el mundo pueda contar su 15M”. Todo el material se produce colaborativamente por parte de cualquier usuario que quiera aportar algo y siempre con licencia copyleft y se compone de un documental, un wikilibro, una enciclopedia on-line llamada 15Mpedia, un banco de almacenamiento de materiales (textos, fotos, audio y vídeos) y un archivo de trabajos académicos. Además dos periodistas que vivían en la Puerta del Sol y poseían una productora crearon el canal en internet SolTV 34 con una cámara retransmitiendo continuamente lo que ocurría en la plaza y han proliferado los medios de comunicación independientes y producidos colectivamente, tanto digitales como analógicos, que pretenden dar voz al movimiento bajo la iniciativa general “Toma los medios”, con páginas como globalrevolution.tv 35 , Toma la Tele 36 , Ágora Sol radio 37 o el periódico Madrid15M 38 entre otras iniciativas 39 . También podemos mencionar la plataforma Oiga.me, una utilidad para recoger apoyos a campañas y lanzar peticiones desarrollada por varios colectivos y personas a título individual. Una iniciativa que si bien es anterior al 15M es llevada a cabo 31 http://hacksol.tomalaplaza.net 32 http://bookcamping.cc 33 http://www.15m.cc 34 http://www.soltv.tv 35 http://globalrevolution.tv 36 http://www.tomalatele.tv/web 37 http://agorasolradio.blogspot.com.es 38 http://madrid15m.org 39 http://www.livestream.com/spanishrevolutionsol http://bambuser.com/channel/Audiovisol https://www.youtube.com/user/spanishrevolutionsol https://peoplewitness.wordpress.com http://www.livestream.com/peoplewitness Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 117 por colectivos y personas afines al movimiento y que participarán también en proyectos comunes surgidos a raíz de la movilización quincemayista. Este interés por desarrollar nuevas herramientas y poner la tecnología al servicio del movimiento se materializa también en la creación de grupos específicos, como 15Hack 40 , que pretende coordinar las tareas informáticas del movimiento. Este se define como el “Grupo Estatal de Informática del 15M” y según sus propios textos “Nos dedicamos a desarrollar herramientas de revolución digital, plataformas de comunicación y atender a las peticiones de los profanos para colaborar en la plaza de la Aldea Global Digital, y a que las personas puedan participar en las plazas, aunque no puedan estar físicamente en ellas”. Entre los proyectos que llevan a cabo, además de gestionar páginas, alojamiento, listas de correo y subdominios dentro de la estructura del portal tomalaplaza.net, podemos mencionar la Asamblea Virtual en VirtualPol, una plataforma que combina chats, foros, mensajes, autentificación DNIe, votaciones, elecciones automáticas, etc. 41 , la radio 15M, servicios como voIP, un sistema de telefonía IP para el movimiento 42 , etc. En resumen, el propio movimiento surgido de las redes se convierte en un polo de innovación tecnológica. Más allá de subvertir los usos dominantes de las herramientas disponibles, el movimiento desarrolla sus propios servicios, adaptados a sus necesidades concretas. Se alcanza por tanto el máximo nivel de apropiación tecnológica. 7. Propuestas e identidades Como apuntamos al inicio, más allá del uso instrumental, el propio movimiento 15M se identifica con la red y sus propuestas y aspiraciones políticas se inspiran en la misma como objeto simbólico. Por ello en el 15M surgen símbolos culturales e identidades definidas por su relación con internet o las nuevas TIC, como los hackers y hacktivistas. Caretas de Anonymous, pancartas que copian el lenguaje informático (“Error 404: Democracy not found”...), manifiestos “de código abierto”, lemas en formato hashtag, referencias al trabajo en red y a la inteligencia colectiva, a hackear la democracia o las instituciones, a formas de trabajo inspiradas en las comunidades de desarrollo de software libre, guiños a la cultura friki (“La Caixa es Mordor”), estéticas inspiradas en la cultura ciberpunk o en películas como Matrix, etc. Las culturas alternativas ligadas a la red y también la reapropiación de la cultura de masas sirven al movimiento para enmarcar su acción política. 40 https://n-1.cc/pg/groups/233499/15hack/ 41 https://n-1.cc/mod/threaded_forums/topicposts.php?topic=772409&group_guid=233499 42 https://dev.tomalaplaza.net/projects/voip José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 118 En internet se experimentan también prácticas alternativas que, además de su finalidad concreta, representan un desafío simbólico a las prácticas dominantes. Sus propiedades técnicas encarnan algunos de los valores de los nuevos movimientos como la horizontalidad, la autonomía, la descentralización, la apertura, etc. Pero sobre todo internet es un medio y una fuente de inspiración para los nuevos modelos de democracia propuestos por el 15M. La red llega a inspirar nuevas concepciones políticas, ilustrar discursos o simbolizar prácticas de construcción de nuevos bienes comunes. Gracias a las TIC, una juventud que se siente poco representada por las organizaciones tradicionales fue capaz de autoconvocarse y las nuevas tecnologías entroncan con las aspiraciones participativas, activas y democráticas del 15M. Se convierten en la herramienta predilecta para la movilización sobre la cual se construye incluso un imaginario y se genera un sentimiento de identificación y pertenencia. #internetestuyo decía una de las etiquetas más populares en Twitter en los días previos al 15M. La red conecta con el discurso de la democracia como marco general del 15M, de forma que podemos establecer un paralelismo entre, por una parte, un modelo dominante de democracia representativa y autoritaria asociado a los medios convencionales de comunicación de masas y, por otra, el nuevo paradigma de democracia radical de los nuevos movimientos sociales asociado al modelo horizontal, descentralizado e interactivo de internet. La democracia formal imperante reduce los derechos ciudadanos al voto cada cuatro años, pero movimientos como el 15M reivindican el perfeccionamiento de la democracia en sus múltiples facetas, que no solo se limitan al modelo representativo, sino también a las posibilidades de participación directa, de debate y deliberación o de formas de democracia radical para la construcción de bienes comunes, políticos y materiales. En cuanto al modelo de democracia representativa el movimiento propone medidas de transparencia y contra la corrupción encaminadas a regenerar la clase política y paralelamente experimenta con herramientas como el Corruptodromo 43 en el que se señalan los múltiples casos de corrupción. Las peticiones también pueden encuadrarse en el modelo de democracia representativa y plataformas como Oiga.me 44 hacen posible la recopilación masiva e instantánea de apoyos a peticiones y propuestas. 43 http://wiki.nolesvotes.org/wiki/Corrupt%C3%B3dromo 44 https://oiga.me Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 119 Respecto al modelo de democracia directa, la iniciativa Democracia 4.0 promovida por la red DRY 45 busca un equilibrio entre la legítima participación directa y la necesaria labor de representación y propone que cada ciudadano pueda intervenir, cuando lo desee, en las votaciones del Parlamento ejerciendo su voto directamente a través de internet, de forma que se restaría a los diputados la cuota de representatividad de los votantes activos. Una propuesta que ilustra a la perfección las posibilidades abiertas por las nuevas tecnologías para replantear el modelo de democracia imperante. Evidencia la interrelación entre el marco y el discurso democrático del movimiento y las posibilidades tecnológicas de internet que impregnan ese mismo imaginario. La democracia deliberativa está directamente relacionada con internet como medio de comunicación, ya que el diálogo y la confrontación de ideas, informaciones y argumentos es el núcleo de este modelo de democracia y en grandes comunidades este diálogo es necesariamente mediado. Los manifiestos de DRY y las acampadas exigen medidas relacionadas con la libertad de prensa, el acceso a los medios, los derechos de emisión y las políticas antimonopolio, así como la atención a la deontología profesional del periodismo. En cuanto a internet, el rechazo explícito a la ley Sinde y al control de la red y el respeto por la neutralidad originaria está presente en varios textos reivindicativos. Éstas y otras medidas se inspiran en el efecto Wikileaks, las luchas contra la ley Sinde o el ejemplo Islandés como antecedentes del movimiento 15M. Medidas que posteriormente podemos encontrar en otros movimientos, como #yosoy132 en México. Por último, el modelo de democracia radical es quizás el más favorecido por la irrupción de las nuevas tecnologías. Aparte de las formas de organización y coordinación flexible, horizontal y descentralizada a través de internet ya comentadas, encontramos la construcción de bienes comunes como una de las ideas fuerza de los nuevos movimientos revitalizada en internet, que es ella misma un ejemplo de construcción colectiva de un bien común. El desarrollo del software libre servirá así para ilustrar las posibilidades de la cooperación frente a la competencia. Materializa la idea del control social de los medios de producción e impregnará también el discurso político. Estos ejemplos ilustran el papel que juega internet como sostén del marco de la democracia que haría posible mejorarla en sus diversos modelos y como ejemplo de democratización de las comunicaciones, del desarrollo técnico y la innovación, de los saberes y bienes comunes y de prácticas asamblearias, horizontales, descentralizadas y participativas características de la democracia radical. 45 http://demo4punto0.net/es/home José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 120 Algunas activistas expresan esta identificación entre el medio digital y el movimiento: El salto cualitativo del 15M ha sido el uso de internet y la asunción de los valores que le son propios de la Red. Y este cambio ya no tiene marcha atrás. 15M es un movimiento nativo digital. Entiende lo que es la descentralización, la meritocracia, como organizarse on-line como formarse, formar, informar y auto-informarse. En definitiva, la “democracia real ya” que reclama el 15M es ya experimentada por el movimiento en internet. El reto del 15M es exportar esa experiencia de la red a la calle para “reiniciar el sistema” y “hackear la democracia”. La red es un espacio de experimentación de utopías, pero un espacio real y vivido, cuyas normas y valores quisieran exportarse al sistema político y social. Las ideas y valores del movimiento, sus formas de organización y de acción colectiva, responden sin duda a una complejidad de factores políticos, económicos, ideológicos y a la propia historia y evolución de los movimientos sociales. Internet y los medios digitales no son ni mucho menos causantes de unas formas de movilización que ya apuntaban los nuevos movimientos, quizás desde mayo del 68. De una forma u otra, parece inevitable que en el contexto de crisis económica y política actual hubiera surgido una u otra forma de movilización, aún sin la presencia y expansión de las nuevas tecnologías en la sociedad. Lo que sí podemos afirmar es que el 15M como tal, en ese momento, con ese discurso, organizado de tal modo, etc., no hubiera existido sin internet. Como reconoce un activista “Internet ha sido fundamental, sin internet no sería posible todo esto”. Referencias BERGER, P. y LUCKMANN, T. (1986). La construcción social de la realidad. Buenos Aires: Amorrortu. BLUMER, H. (1969, 1982). El Interaccionismo simbólico, perspectiva y método. Barcelona: Editorial Hora. Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 121 CALLE COLLADO, A. (2005). Nuevos Movimientos Globales. Hacia la Radicalidad Democrática. Madrid: Popular. CANDÓN MENA, J. (2009). “Smart mobs y mensajes en cadena. Aproximación teórica a las convocatorias «espontáneas» de movilización social mediante redes telemáticas”. Revista de Estudios para el Desarrollo Social de la Comunicación (Redes.com), Nº 5. Universidad de Sevilla. Págs.: 255-281. (2011a). "¡Indignaos! Stéphane Hessel. Prólogo de José Luis Sampedro (Editorial Destino, Barcelona, 2011)”. Anduli. Revista Andaluza de Ciencias Sociales. Nº 10. Págs.: 130-133. (2011b). “La dimensión híbrida del movimiento del 15M: Entre lo físico y lo virtual”, en Actas del V Congreso Online del Observatorio para la Cibersociedad “Hybrid Days”, celebrado del 15 de octubre al 31 de noviembre de 2011. (2013). Toma la calle, toma las redes: El movimiento 15M en internet. Sevilla: Atrapasueños. CASTELLS, M. (2005). La Era de la Información. La Sociedad Red (vol. 1). Madrid: Alianza. COLLE, R. (2000). Las comunidades digitales. TDC. Disponible en http://www.recinet.org/colle/publicaciones/comvir/comvir1.htm FREIRE, P. (1973). ¿Extensión o Comunicación?. México: Siglo XXI. GAMSON, W. (1988). “Political Discourse and Collective Action”, en KLANDERMANS, B.; KRIESI, H. y SIDNEY T. (compiladores) International Social Movement Research: From Structure to Action. Greenwhich, Connecticut: JAI Press. GARCÍA CANCLINI, N. (1990). Culturas Híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad. México: Grijalbo. GRASSO, D (2011). "N-1: Una red social no mercantilizada es posible", en Diagonal, 154, Págs. 22 y 23. HIRSCHMAN, A. (1991). Retóricas de la intransigencia. México: Fondo de Cultura Económica. JHONSON, S. (2008). Sistemas emergentes. Madrid: Turner. José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 128 A estos diferentes aspectos de la crisis de la representación política se añade otro elemento, particularmente notable en Italia y que solo en las últimas elecciones políticas de 2013 se ha ligeramente redimensionado: la edad media de la clase directiva y política 48 es muy alta, a menudo incapaz de comprender el dinamismo de los cambios que atraviesan el país, demostrando ser inadecuada para hacerles frente. Desde un punto de vista metodológico, el artículo aquí presentado se basa en un análisis de datos estadísticos relativos a distintas páginas de Facebook utilizadas por Il Movimiento Viola, además de la observación participante en la organización de la manifestación de Il No Berlusconi Day y de numerosos entrevistas formales e informales a participantes y organizadores. Las páginas Facebook que se analizan son esencialmente dos: la primera, ha sido utilizada hasta el 5 de diciembre para coordinar y recoger adhesiones a la manifestación de Il No Berlusconi Day, la segunda 49 , creada el día siguiente a la manifestación que ha alcanzado 456.000 adhesiones. El período de observación y relevación de los datos estadísticos relativos a las dos páginas Facebook está comprendido entre el 9 de octubre de 2009 y el 6 de diciembre de 2009, para la primera ("Una manifestación nacional para pedir la dimisión de Berlusconi"), y del 7 de diciembre de 2009 al 27 de febrero de 2010, para la segunda (Il Popolo Viola). Se ha escogido ésta fecha porque precisamente el 27 de febrero Il Movimiento Viola ha organizado otra gran manifestación nacional en Roma, con la participación de más de ochenta mil personas. En fin, también a causa de la naturaleza peculiar de Il Movimiento Viola, se han utilizado métodos y técnicas de observación propios de las “culturas online” 50 operando después como una netnography. Con este término, Kozinets (2010: 8) define un abordaje de investigación online que examina las interacciones individuales en la red o la comunicación a través de sistemas computer-mediated; abordaje basado en la adaptación de la observación participante de la etnografía clásica (Kozintes, 2006: 135). En el caso específico de esta búsqueda se ha utilizado una modalidad blended, de esta forma se ha combinado la observación y entrevistas basadas en la interacción cara a cara con formas de observación de las comunidades virtuales animadas por Il Movimiento Viola: Facebook en primer lugar, pero también foros, canales de YouTube, blog, listas de correo, etc. Se ha operado buscando integrar dos campos de investigación, el virtual y el real: de esta forma se ha considerado la 48 La edad media de los parlamentarios de la XVI legislatura es de 53,3 años, y la de los presidentes del consejo de los últimos quince años es de 62 años. Sobre un total de 630 diputados solo uno tenia menos de treinta años y solo cuarenta y siete menos de cuarenta (el 8 % del total). La edad minima para ser elegidos para el senado es de 40 años, lo que significa que en las dos cámaras los menores de 40 años, o sea el 46 % de la población italiana, estaban representados antes de las últimas elecciones por de bajo del 5 %. (Rosina, Balduzzi 2008). 49 https://www.facebook.com/popviola 50 La literatura de las ciencias sociales que debaten las definiciones y las interpretaciones del concepto de online culture o cyberculture es muy amplia, y por lo tanto imposible de indicar aquí. Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 129 netnography, como el estudio y la elaboración de los datos cualitativos y cuantitativos online, sólo como una parte, aunque importante, de la investigación. En efecto, se ha considerado Il Movimiento Viola también como una comunidad virtual, según la definición de Rheingold (1993: 3), o sea, como una agregación social que emerge de la red y que implica un número suficientemente elevado de individuos con un número adecuado de correlaciones estables en el ciberespacio. 2. ¡Berlusconi dimisión! Il Movimiento Viola en Italia, por las líneas peculiares que lo caracterizan, es un caso inédito en el panorama de las movilizaciones sociales 51 , políticas y culturales: La organización a través de Internet y, en particular, de la plataforma de red social de Facebook; La ausencia de estructuras colectivas organizadas (asociaciones, partidos, sindicatos) en la convocatoria y gestión de la manifestación, que fueron substituidas por simples ciudadanos movidos por la oposición y resistencia individual a un dominio identificado con las políticas del gobierno Berlusconi y con la figura del presidente del consejo; La insistencia en la dimensión cultural de la acción, representada por la reivindicación de mayores derechos y la defensa de aquellos adquiridos, y la propuesta de un modelo político, social y cultural centrado en la libertad, la solidaridad, el reconocimiento del otro, la dimensión ética del respeto y de la afectividad. Las intervenciones que se han sucedido, totalmente organizadas por los mismos manifestantes, son reducibles a cinco temáticas principales, que representan los aspectos mayormente más discutidos por el modelo cultural "berlusconiano": la legalidad y la injusticia, la información, las políticas laborales, los derechos de los ciudadanos, la educación y la investigación; Una presencia masiva de jóvenes debido sobre todo al instrumento utilizado: la red. Estas líneas peculiares se presentarán también en las movilizaciones de los países del Maghreb (Túnez y Egipto) y en las de los indignados españoles que -con las debidas diferenciasse han caracterizadas por la presencia de muchos jóvenes, de una organización a través de las redes sociales (Facebook, Twitter, blog, radio online), por la reivindicación de mayor democracia y por la ausencia, por lo menos en un primer momento, de estructuras organizadas clásicas como partidos, asociaciones y sindicatos. La historia de Il Movimiento Viola empieza el 9 de octubre de 2009, día en que la corte constitucional suspende –declarado anticonstitucional– el laudo Alfano, la ley 124/2008 ("Disposiciones en materia de suspensión del procedimiento penal respecto a los altos cargos del 51 Algunos casos esporádicos de manifestaciones organizadas a través las redes sociales se han verificado. Por ejemplo en Colombia, en el 2008, centenares de miles de personas se manifestaron contra las FARC organizandose a través de la página Facebook One Million Voices Against FARC. José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 130 Estado"). La ley que preveía la suspensión de cualquiera disposición penal respecto a los cuatro cargos más altos del Estado 52 , fue juzgada en contraste con el artículo 3 (principio de igualdad de todos los ciudadanos frente a la ley) y el 138 (procedimiento para la revisión de la constitución y para la aprobación de leyes constitucionales) de la Constitución italiana. Ese mismo día un usuario anónimo, escondido detrás del pseudónimo de Santo Precario 53 , crea una página Facebook en que lanza una "manifestación nacional para pedir la dimisión de Berlusconi" 54 . El crecimiento de las adhesiones virtuales fue exponencial y en pocas semanas la página alcanzó más de 350.000 inscritos, como se puede ver en la figura 3 55 . Figura 3. Inscripciones de la página “Una manifestación nacional para pedir las dimisiones de Berlusconi”. Fuente: Facebook Insight, elaboración propia. 52 El presidente de la República, el presidente del Senado, el presidente de la Cámara y el presidente del Consejos. 53 San Precario es un icono colectivo que aparece por primera vez en el 2004 en el curso del MayDay de Milán, la manifestación que desde hace años cada primero de mayo desfila para las calles de varias ciudades europeas para reivindicar los derechos de los trabajadores precarios. El colectivo que anima este icono es muy arraigado en los circuitos de los centros sociales y del movimiento altermundista italiano y europeo, y fue protagonista en el curso de los años de numerosas acciones contra el precariedad (Farro y Toscano, 2006). También declaránndose al margen de la organización de la manifestación, el colectivo no se ha opuesto a la utilización del icono de San Precario por parte de este anónimo usuario, porque lo juzgó en sintonía con el espíritu del icono colectivo. 54 Ver: https://www.facebook.com/no.berlusconi.day 55 La línea azul de la figura 3 corresponde al número de inscripciones de usuarios a la página Facebook, mientras la amarilla, a las cancelaciones. Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 131 La página Facebook se transforma en un "ágora digital", en la que muchísimas personas discuten respecto a cómo organizar la manifestación: el trabajo cooperativo crea en poco tiempo un logotipo identificativo, panfletos o carteles. Se forman grupos locales en muchas ciudades, tanto en Italia como en el exterior 56 , que organizan mesas informativas, distribuyen panfletos e informan sobre las nuevas modalidades de la manifestación. Se organizan flash-mob 57 , se recogen adhesiones para alquilar y llenar autobuses con rumbo a Roma (serán más de 300). Sólo en Roma, en un mes, se organizaron una veintena de fanzines informativos y se han impreso y distribuido más de 30.000 panfletos 58 a través de las redes de contactos de cada participante. La fuerza y la difusión de esta participación popular sobre todo el territorio nacional se pone de manifestó en el siguiente testimonio de un activista algún día antes de la manifestación: Estábamos distribuyendo unos panfletos en Frascati [pequeña ciudad cerca de Roma] cuando una turista me ha dicho que el mismo panfleto se lo habían dado algún día antes, cuando se hallaba de visita en Trento [a más de 600 km de distancia]. Así me he dado cuenta que estamos organizando algo muy importante. El hecho de que personas desconocidas entre ellas hayan distribuido en lugares así de distantes del país el mismo panfleto creado colectivamente, descargado de la página Facebook, demuestra la novedad de las prácticas de Il Movimiento Viola, caracterizada por una velocidad y una inmediatez comunicativa que reside en la iniciativa difusa. Es posible relacionar estas prácticas con el concepto de “inteligencia colectiva” del antropólogo Pierre Levy (1996: 34-38). Esta última se define como una inteligencia distribuida por todas partes y que por eso no se detiene en un utópico centro de poder omnisciente, continuamente valorizada y coordenada en tiempo real a través de las tecnologías de la información y de la comunicación y que es la puerta a una efectiva movilización de las competencias, reconocidas y valoradas en sus diversidades y especificidades. El desarrollo de la jornada del 5 de diciembre y el despertar participativo de la sociedad civil alrededor del respeto y de la defensa de los principios de la democracia, de la libertad, de la igualdad y de la solidaridad ha sido 56 Se constituyen más de cien grupos locales en Italia y 38 grupos en el exterior: ciudadanos italianos emigrados organizan manifestaciones en París, Nueva York, Londres, San Francisco o Barcelona con una participación, como en el caso de Londres y Paris, de más de mil personas. 57 El flash-mob es una acción rápida e imprevista, organizada de través la red, que reúne un número de personas en un lugar preestablecido para desarrollar individualmente una acción frecuentemente insólita coordinada y reiterada entre los participantes. 58 Sin contar el número impreciso de panfletos impresos en casas particulares y distribuidos en los buzones del propio edificio o en el vecindario. José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 132 posible a través de la valoración de los saberes y de las competencias individuales de los que se adherían al movimiento. Esto ha permitido, precisamente como sostiene Levy (1996), la activación de esta inteligencia colectiva que envuelve lo subjetivo, está a su vez basada en el reconocimiento y el enriquecimiento de los individuos particulares, más que en la reivindicación de un culto comunitario fetichizado en la sola oposición a Berlusconi. 3. Il Movimiento Viola y las razones de su génesis El análisis de los datos que Facebook pone a disposición para las páginas creadas sobre la plataforma restituye una fotografía de Il Movimiento Viola compuesto esencialmente por jóvenes debajo de los trentaycinco años (que, como veremos, son también la parte de población que mayormente utiliza las redes sociales en Italia). La figura 4 y la figura 5 demuestran como tanto la página "Una manifestación nacional para pedir la dimisión de Berlusconi" como la de “Il Popolo Viola" son frecuentadas casi por el 70% por jóvenes, hombres y mujeres proporcionalmente distribuidos, por debajo de 35 años. Figura 4. Distribución por edad y género de los inscritos a la página "Una manifestación nacional para pedir la dimisión de Berlusconi". Fuente: Facebook Insight, elaboración propia Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 133 Figura 5. Distribución por edad y género de los inscritos a la página “Il Popolo Viola”. Fuente: Facebook Insight, elaboración propia Las personas que mayoritariamente han participado en Il Movimiento Viola, los jóvenes por debajo de los trentaycinco años, son aquellos que perciben en mayor medida el dominio del modelo político y cultural berlusconiano que se ha impuesto por más de dieciséis años. La alternativa de voto, para los de treinta años, siempre ha estado entre Berlusconi por una parte y una formación en la oposición. El escenario político para los de veinte años, en cambio, ha sido dominado por la figura del presidente del Consejo desde la adolescencia. Las críticas a Berlusconi, que han empujado a muchos jóvenes a manifestarse y comprometerse en primera persona en Il Movimiento Viola, se refieren al modelo en un tejido social y cultural especifico, hecho por aproximación, de mediocridad, pillería, desprecio por el otro, que él mismo ha contribuido a alimentar a través de la acción de gobierno y sus decisiones políticas y personales. Se reconoce a Berlusconi por haber sido en interprete del sentimiento de la tardomodernidad, en la que la dimensión individual ha dominado plenamente sobre los sistemas colectivos, conduciendo a un individualismo desenfrenado en el que, según el modelo propuesto por Dubet (1994), las lógicas estratégicas de autoafirmación se adelantan a las sujetivizantes. Un individualismo exasperado en que triunfa el conformismo que se basa a su vez en un tipo de progreso que nada produce ya que se basa en la nada (Bauman, 2006). Berlusconi es acusado por los jóvenes activistas de Il Movimiento Viola de haber calado con profundidad en el ánimo y en las entrañas del pueblo italiano, haciendo emerger los aspectos más profundos y tacaños, José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 134 sacándolos a la luz y cabalgando el éxito de esta operación. Es una especie de liberación al revés: donde triunfaba la idea del rescate social, de una sociedad más justa, del respeto y del reconocimiento del otro, en la Italia berlusconiana reina ahora casi incontrastable la tacañería del palimpsesto de sus televisiones, usadas como arma de distracción masiva mientras el estado social se está desmantelando, se contraría la afirmación de los derechos individuales, se anula la expresión de la disensión o se reprime duramente y se desprecia la dialéctica política. Todos estos aspectos señalados con anterioridad también se encuentran en la apelación lanzada por los organizadores en la manifestación de Il No Berlusconi Day: A nosotros no nos interesa que cosa suceda si dimite Berlusconi y pensamos que el `Fair Play' de mentira de algunos sectores de la oposición, constituye un acto de omisión de socorro a nuestra democracia del cual responderán, eventualmente, delante de los electores. Lo que sabemos es que Berlusconi constituye una grave anomalía en el cuadro de las democracias occidentales –como remarca estos días la prensa exterior que define la nuestra como una dictadura– y que no debería estar ahí, al contrario ni hubiera tenido que llegar: cosa que por otra parte sabe muy bien también él y en efecto fuerza las leyes y la constitución como en el caso del ex laudo Alfano y se apronta a cumplir otro apretón autoritario como demuestran sus últimas proclamas en Benevento. No podemos permanecer inertes frente a las iniciativas de un hombre que tiene al país rehén por más de 15 años y cuya concepción propietaria del Estado lo vuelve hostil hacia cada forma de libre expresión como testimonian los ataques salvajes a la prensa libre, a la sátira y la Red de los últimos meses. No podemos más permanecer inertes frente a la despreocupación de un hombre sobre el que grava las sombras pesadas de un pasado asociado a la ferocidad mafiosa, de sus relaciones con mafiosos como Vittorio Mangano 59 o con condenados para concurso exterior en asociación mafiosa como Marcello de los Utri 60 . Tiene que dimitir y defenderse, como cada ciudadano, delante a los tribunales de la república de las acusaciones que le imputan. 59 Vittorio Mangano, trabaja cuidando los caballos en la villa de Berlusconi en Arcore. Fue un criminal pluriomicida considerado por el juez Salvatore Borsellino (asesinado por la mafia en 1992) como la cabeza de puente entre la mafia siciliana en el Norte de Italia. 60 Senador de la República y estrecho colaborador de Silvio Berlusconi desde los años setenta. Co-fundador con Berlusconi del partido Forza Italia, fue condenado por el tribunal de Palermo para concurso exterior en asociación mafiosa. Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 135 La Italia berlusconiana es percibida por los activistas de Il Movimiento Viola como un país detenido en una eternidad presente (Toscano, 2010), en un aquí y ahora en el que ha cristalizado la figura de Berlusconi y su modelo político y cultural como la única alternativa posible, como un poeta/dueño que todo resuelve, que vela sobre los italianos y que de esta forma cuidaría de los intereses colectivos así como hace con los suyos. Las recetas propuestas/impuestas satisfacen las expectativas sociales de las clases populares, las políticas de la clase post-burguesa conservadora y aquellas economías de los grandes grupos financieros. A esto se añade la crítica a Berlusconi y a la imposición de la idea de un eterno presente encarnado en su propio culto narcisista, construido sobre la negación del envejecimiento, sobre el modelo de la eterna juventud. Lasch, en su célebre texto de 1979, en el que anticipa el análisis de los fenómenos que hoy en día se viven en Italia, define al narcisista como quien se refugia en su propio culto, manipulando las emociones de los otros como instrumentos de gratificación personal y al mismo tiempo constantemente necesitado de la aprobación y adoración de los demás. 4. El nacimiento de una opinión pública 2.0 Il Movimiento Viola ha sido expresión de una opinión pública 2.0, capaz de encontrar en la web y a través de los instrumentos del social networking un espacio público de confrontación y debate para aumentar su potencial y transferirlo al mundo real. La fuerza de Il Movimiento Viola en la web ha sido superar el peligro del perfect filtering (Sunstein, 2002) o sea de la autoseleción de la red por afinidad, excluyendo las voces discordantes. Éste indiscutible punto de fuerza (varias personas que han declarado abiertamente en los animados debates, que cada día se articulaban en la red, haber apoyado a Berlusconi al principio de su carrera política aunque luego se habían desilusionado) pero en el tiempo se ha transformado en un punto de debilidad. El encuentro, en la oposición a Berlusconi, entre tradiciones políticas distantes y frecuentemente contrapuestas, entre una izquierda históricamente garantista, una de componente liberal traicionada por las promesas del Cavaliere y una de componente más justicialista (emergida en Italia en los años noventa, después de los escándalos de Mani Pulite 61 ) han llevado a pedir conjuntamente la dimisión del primer ministro Berlusconi. La gran pluralidad interna y, por contra, la ausencia de fuertes orientaciones culturales, sociales y políticas comunes y compartidas dentro de Il Movimiento Viola han sancionado su breve duración como movimiento social en Italia. 61 Con Mani Pulite se entiende la temporada en que las investigaciones judiciales han llevado a la luz la red de corrupción que caracterizaba la política italiana de los años ochenta. Uno de los protagonistas de esta temporada es el juez Antonio di Pietro que, años después, empezó la carrera política fundando el partido Italia dei Valori. José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 136 A pesar de esta corta duración en términos temporales, Il Movimiento Viola ha representado un caso interesante para el papel de la red en la construcción de la acción colectiva, en su difusión y amplificación. Respecto a este punto, es posible separar dos ejes de acción de Il Movimiento Viola con referencia a la utilización de la web. El primer eje se inscribe en la tendencia a la popularización de la política, a la utilización de códigos culturales e imaginarios populares para enviar mensajes políticos, como la idea del politainment, o bien la inserción de estos temas en productos de la cultura pop (Van Zoonen, 2005; Mazzoleni y Sfardini, 2009). Como ejemplos, se puede apuntar varios videos producidos por los activistas y distribuidos a través de YouTube, que invitan a participar en la manifestación del 5 de diciembre, utilizando el imaginario de "V de Vendetta" 62 , o bien las numerosas parodias musicales hechas por un precario siciliano emigrado al norte, que ha abierto un canal de YouTube de mucho éxito (más de 3.800.000 visualizaciones) 63 . El segundo eje se refiere a la utilización de los nuevos instrumentos de comunicación web y de las nuevas tecnologías de la información, que permiten actuar directamente sobre el mensaje enviado y sobre la audiencia alcanzable, reduciendo fuertemente las interferencias y las manipulaciones de los medios tradicionales. Más que la audiencia, en realidad la web 2.0 (y los social network sites en particular) habilitan procesos de desintermediación tales que nos permiten hablar de parlances, para subrayar la función activa en la construcción de sentido que los actores sociales tienen en la red (Maistrello, 2007). Todo ello se demuestra por el número y el tipo de interacciones que se han desarrollado, por ejemplo, en la página Facebook de Il Popolo Viola, como se puede ver en la tabla 1. Cada post incluido en la página, en el período observado (7 diciembre 2009-27 febrero 2010) ha registrado un promedio de 1.198 interacciones al día (entre apreciaciones, comentarios y vizualizaciones), y la media de usuarios han publicado sobre el muro de la página 692 mensajes al día, hasta un total de 57.456 mensajes en el período de observación. Tabla 1. Interacciones en la página de Facebook “Il Popolo Viola”. 62 La novela gráfica del diseñador inglés Alan Moore, devenida famosa en una pelicula del 2005, re-escribe en clave moderna (está ambientada en un Londres futurísta gobernado de forma autoritaria y opresiva) las aventuras de Guy Fawkes y el asalto fallido al parlamento inglés de 1605, recordado como la conjura de las polvoras. El video, inspirado en el protagonista de la película se pude visitar en el siguente enlace: http://youtu.be/2TRXuIttX0g 63 Ver: http://www.youtube.com/user/tonytroja?blend=1&ob=5 Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 137 Total Promedio Min. Max. Comentarios 51494 620 122 3102 Apreciaciones ("like") 470730 5671 1421 20437 Messages sur le bord 57456 692 0 5100 Interacciones totales 579680 6984 1682 25362 Fuente: Facebook Insight, elaboración propia En términos más específicos esto ha sido posible también gracias a las modificaciones aportadas por los desarrolladores de la red social de Facebook para la gestión de las páginas, que desde marzo del 2009 son más dinámicas. Esto significa que ha cambiado radicalmente la estructura, antes semejante a una página web (con contenidos unidireccionales top-down, en que cada usuario para obtener informaciones estaba obligado a unirse a la página), ahora más parecida a un mailing-list, en que las modificaciones y las noticias posteadas por los gestores de la página llegan directamente en los muros de los usuarios inscritos. Esto aumenta enormemente el dinamismo de las comunicaciones y de las interacciones entre la página y los usuarios y entre los usuarios mismos. Esta modificación de carácter técnico por parte de los desarrolladores de Facebook ha permitido, con el tiempo, la creación de numerosas alianzas y hasta de redacciones online, con líneas editoriales específicas que funcionan como agregados y multiplicadores de noticias. Manuel Castells (2009) sostiene que las recientes innovaciones en la web denominadas web 2.0 y web 3.0 que, gracias a los dispositivos y aplicaciones, han favorecido la ampliación de espacios sociales sobre la red Internet, están en la base de la transformación radical propia de la sociedad en red (Castells, 1996) de los mecanismos de comunicación. Internet ha permitido la afirmación de lo que el mismo Castells (2009: 60) define en términos de mass self-communication: una comunicación que tiene las potencialidades de alcanzar una platea global, y por eso de masa, pero al mismo tiempo una auto-comunicación en cuanto auto-engendrada, cuyos destinatarios son auto-individuados, con una auto-selección de los contenidos. Haciendo propia esta nueva forma de comunicación, los usuarios de la red Internet construyen sistemas personales de comunicación de masas que se basan en blog, en páginas web, en flujos informativos audio y vídeo, en espacios sociales o wikis, elaborando contenidos basados en la propia orientación individual y al mismo tiempo interviniendo en una comunicación many-to-many. Estos nuevos instrumentos de mass self-communication fortalecen a los movimientos sociales y culturales del tercer milenio con formas de organización y comunicación extremamente eficaz y decisiva, marcando una ruptura definitiva con las formas organizativas José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 144 RHEINGOLD, H. (1993). The virtual community: homesteading on the electronic frontiers. Reading: Addison- Wesley. SUNSTEIN, C. (2002). Republic.com. Princeton: Princeton University Press. TOSCANO, E. (2010). Berlusconi’s politics of an eternal present. Disponible en http://www.opendemocracy.net/emanuele-toscano/berlusconi’s-politics-of-eternal-present-0 TOURAINE, A. (2005). Une nouveau paradigme. Pour comprendre le monde d’aujourd’hui. Fayard: Paris. VAN ZOONEN, L. (2005). Entertaining the Citizen: When Politics and Popular Culture Converge. Lanham: Rowman & Littlefield. WELLMAN, B. (1979). “The community question: the intimate networks of east yorkers”, in American Journal of Sociology, n.84, pp.1201-1231. WIEVIORKA, M. (2007). “La crisi della rappresentanza politica”, in Quaderni di rassegna sindacale. Lavori, n.2, Roma, Ediesse, pp. 129-140. Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 145 Movimientos cívicos contra la austeridad en Portugal: La configuración de la agenda en los medios sociales Patrícia Dias Research Center in Communication and Culture José Gabriel Andrade Catholic University of Portugal1. Introducción 1. Introducción Este trabajo explora de qué manera los movimientos cívicos están utilizando las redes sociales para presentar sus causas y movilizar a los seguidores teniendo como marco las teorías de la agendasetting. Nuestra investigación plantea la articulación de los medios de comunicación tradicionales y de los medios sociales que están surgiendo en estas nuevas prácticas de comunicación, así como la negociación de los nuevos equilibrios de poder entre el público, los medios de comunicación y los programas políticos. Este artículo explora empíricamente, a través del uso de métodos cualitativos, los recientes movimientos cívicos contra la austeridad en Portugal que culminaron en las manifestaciones como "Geração à Rasca" [Generación precaria] (12 de marzo de 2011), "15M" (15 de mayo de 2011) y "Que se lixe a Troika: queremos as nossas vidas" [Que se joda la Troika! Queremos nuestras vidas] (15 de septiembre de 2012), discutiendo el papel desempeñado por cada uno de estos tipos de medios de comunicación y de los diferentes agentes, como activistas, periodistas, políticos y ciudadanos, en la difusión y en la movilización de la repercusión social de estos movimientos. Cada vez que un nuevo medio de comunicación es introducido y alcanza una generalización relativa, crea nuevos equilibrios y articulaciones entre los medios de comunicación existentes y reconfigura todo el paisaje mediático y comunicacional. En la sociedad contemporánea, dos tipos de soporte con características y lógicas de funcionamiento totalmente diferentes conviven, se articulan y convergen entre sí mismos –los medios de comunicación de masas y los medios sociales– resultando en una nueva forma de comunicación que ha empoderado a los ciudadanos para presentar sus causas y movilizar a los demás. José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 146 Además, las redes sociales propician la pérdida de control sobre el mensaje que ha sido hasta ahora una prerrogativa de los medios de comunicación tradicionales y otras organizaciones, cuestionando las teorías tradicionales de la agenda-setting. De hecho, los medios sociales están relacionados con la aparición de nuevos equilibrios de poder entre los programas que no son necesariamente simétricos o igualitarios. Nuestro trabajo toma los movimientos cívicos contra la austeridad en Portugal como un estudio de caso para explorar el equilibrio de poder que se establece entre las agendas y los agentes, las funciones desempeñadas por los diferentes agentes y su grado de influencia, la credibilidad de los mensajes y los medios de comunicación y la forma en que se perciben. “A través del boca-a-boca, en los medios sociales, verdades que no se pueden encontrar en los periódicos se escuchan”. Boss A.C., Viernes (Buen trabajo ahora) (2011) [nuestra traducción] El uso generalizado, frecuente e intenso de tecnologías como el ordenador, el teléfono móvil (o dispositivos móviles) e Internet están relacionados con varias transformaciones en todos los ámbitos sociales, justificando el argumento de Manuel Castells (2005) de que estamos asistiendo a un cambio paradigmático del modelo social en una sociedad en red. Datos de octubre 2011 muestran que la tasa de penetración de Internet en Portugal se ha multiplicado diez veces en quince años (Marktest, 2011). Según las estadísticas más recientes, la tasa de penetración en Portugal es de 55% para Internet y 100% para el teléfono móvil (ANACOM, 2013a y 2013b). Además, los usuarios de teléfonos inteligentes han crecido un 4,8% en el primer semestre de 2013, alcanzando el 35% de los usuarios de telefonía móvil (ANACOM, 2013b). Las redes sociales se han destacado, durante la profunda crisis económica y social que Portugal enfrenta, como el lugar para el debate de cuestiones de opinión y movilización pública y de contestación social. Estadísticas de 2011 registran que sólo el 35,8% de los portugueses tienen perfiles en redes sociales, entre los cuales 95% son en una cuenta de Facebook (Marktest, 2012). De este modo, Facebook es sin duda la red social más expresiva y relevante en Portugal. Los medios sociales, debido a sus características horizontales y colaborativas, facilitan la comunicación y la interactividad, promueven la sociabilidad y permiten la difusión de contenidos y opiniones a una amplia audiencia. También permiten el establecimiento de una agenda colaborativa de las cuestiones diarias que representa una alternativa a la ofrecida por los medios de comunicación de masas. Mientras tanto, existe una articulación de los medios sociales y los medios de comunicación de masas, ya que se utilizan de forma complementaria por los políticos, periodistas y formadores de Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 147 opinión. Los movimientos cívicos han estado utilizando los medios sociales no sólo como una herramienta de divulgación y movilización para sus causas, sino también como una manera de conseguir la atención de los medios de comunicación de masas, colocando así a las cuestiones que se proponen en la agenda de los medios tradicionales. Este trabajo explora nuevas formas de establecimiento de la agenda que surgen de la articulación entre los medios de comunicación de masas y los medios sociales, centrándose en los movimientos cívicos contra la austeridad en Portugal "Geração à Rasca" y "Que se Lixe una troika". 2. Marco teórico El marco teórico de este trabajo combina aportes de la teoría de los medios de comunicación, la teoría de la organización y la sociología para explorar la articulación de los medios de comunicación de masas y de los medios sociales en la creación, divulgación, cobertura periodística e impacto social del activismo cívico, a través de la exploración de la configuración de las diferentes agendas, estudiando en particular los movimientos de ciudadanos contra la austeridad en Portugal "Geração à Rasca" y "Que se Lixe una troika". Estos movimientos son abordados como estudios de caso y se exploran en el ámbito de un marco teórico que combina la teoría de los medios de comunicación, el concepto de “remedación” de Bolter y Grusin (2001), el concepto de “autocomunicación de masas” de Castells (2009) y las teorías de la agenda-setting (incluyendo la formulación original por McCombs y Shaw y los desarrollos más recientes). Dentro de la teoría organizacional, las contribuciones de varios autores que abogan por un cambio paradigmático desde modelos asimétricos a modelos simétricos de comunicación organizacional, en particular en las relaciones públicas (por ejemplo Kunsh, 2001; Cornelissen, 2011; Breakenridge, 2012) y, dentro de la sociología, el pensamiento de Castells (2012) sobre el impacto social de los movimientos cívicos, que el autor sostiene que se potencia por los medios sociales. 2.1. Medios de masas y medios sociales: Diferencias, similitudes y articulaciones Los conceptos sugeridos para describir la comunicación de las tecnologías digitales que se integran actualmente en nuestra vida diaria son varios, por ejemplo, la web 2.0, los nuevos medios y las redes sociales. Cada uno de estos conceptos enfatiza características diferentes y se asocia al espacio concreto, los contextos temporales, geográficos y culturales, así como a las tecnologías específicas. Sin embargo, tienen en común la transición de lo analógico a las tecnologías digitales y el cambio de la lógica de difusión masificada a una lógica personalizada, horizontal y dialógica. José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 148 La designación de medios sociales enfatiza la promoción de la sociabilidad como la característica principal de estos medios. En un sentido estricto, se entiende como sinónimo de redes sociales, las aplicaciones cuyo objetivo es promover la comunicación, la sociabilidad y el trabajo en red (creación y gestión de conexiones y relaciones), por lo que es más sencillo crear, mantener y, finalmente, intensificar las relaciones interpersonales y sociales. En un sentido amplio, algunos autores incluyen también las aplicaciones de medios sociales cuyo contenido es generado por el usuario (por ejemplo, blogs, wikis, YouTube o marcadores sociales), lo que subraya el contraste entre la estructura horizontal y de colaboración de este tipo de medios y los medios de comunicación de masas, también conocidos como viejos medios o tradicionales (por ejemplo, medios impresos, radio, televisión), cuyo contenido se determina unilateralmente por los productores y es transmitido al mismo tiempo a una audiencia relativamente pasiva. Postman (2011) define a los medios de comunicación social haciendo referencia tanto a la sociabilidad como a la creación de contenidos: “¿Qué son los medios sociales? Se trata de la participación del usuario final en la creación de contenidos online, y la facilidad y la variedad de formas en que el usuario puede crear contenidos, comentar, añadir, compartir y crear relaciones con otras personas que están haciendo lo mismo”.(Postman, 2011, en una conferencia) [nuestra traducción] Kaplan y Haenlein (2010) sugieren otra definición que presenta la Web 2.0 como una infraestructura tecnológica que soporta y permite la existencia de aplicaciones de colaboración que promueven la sociabilidad y el intercambio de contenidos: “Los medios sociales son un grupo de aplicaciones basadas en Internet que se desarrollan en los fundamentos ideológicos y tecnológicos de la Web 2.0 y que permiten la creación y el intercambio de contenido generado por el usuario”. (Kaplan y Haenlein, 2010: 61) [nuestra traducción]. La creciente proliferación de medios sociales es descrito por Li y Bernoff (2008) a través de su concepto de la ‘groundswell’, que se refiere a la creciente utilización de las herramientas digitales de comunicación peer-to-peer que permiten a los usuarios obtener todo lo que necesitan de los otros usuarios, en colaboración. Se trata, por tanto, de un fenómeno social generalizado, con impacto en todas las dimensiones de la sociedad, que consiste en la expansión, intensificación o "swelling" de la Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 149 comunicación entre las personas y entre las personas y las organizaciones en los espacios virtuales, donde los usuarios son más activos y participativos. Levinson (2009) critica la designación “social media”, argumentando que no describe la naturaleza de este nuevo tipo de medios, ya que todos los medios de comunicación son sociales y promueven, en cierta medida, la sociabilidad. Sin embargo, su preferencia por la denominación “nuevos medios” también puede ser criticada con el mismo argumento. Además, la idea de que, en la actualidad, existen tecnologías con un carácter mucho más interactivo y de colaboración que la pasada World Wide Web (el autor señala Twitter como un ejemplo), y que son, por lo tanto, “nuevos nuevos medios”, es poco práctica y tiene poco significado. Manovich (2002), Livingstone (2002) y Flew (2008) consideran que la forma digital es la característica principal que distingue los medios sociales de los medios de comunicación de masas. Sin embargo, los autores también mencionan la articulación y convergencia de estos dos tipos de medios de comunicación, en referencia la presencia online de los periódicos y canales de televisión, por ejemplo. Los autores coinciden en que las características tecnológicas del medio digital modelan el formato y el contenido de medios de comunicación de masas con que se articulan. Bolter y Grusin (2001) añaden el concepto de “remedación” que también apoya esta afirmación. Sin embargo, Livingstone (2002) sugiere que el estudio de las redes sociales debe centrarse más en su uso y su impacto social que en sus características tecnológicas: “Muchas características aparentemente nuevas de los nuevos medios han sido descritas, incluyendo la hiperrealidad, la virtualidad, el anonimato, la interactividad, etc. Sin embargo, creemos que los nuevos medios se pueden caracterizar de forma más útil según, en primer lugar, las formas particulares que son a la vez el instrumento y el producto de la configuración social, y segundo, según sus consecuencias sociales. [...] Nuevos medios tecnológicos modelan y son modelados por sus contextos sociales, económicos y culturales”. (Livingstone, 2002: 7,8) [nuestra traducción]. Para Jenkins (2006), la convergencia de medios también va más allá de la dimensión tecnológica, siendo por lo tanto una convergencia cultural impulsada por los usuarios y no por las características tecnológicas. José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 150 “Por convergencia, me remito al flujo de contenidos entre múltiples plataformas de medios, la cooperación entre múltiples industrias de medios, el comportamiento migratorio de las audiencias de los medios, que se van no importa donde en busca de las experiencias de entretenimiento que desean. Convergencia es una palabra que describe cambios tecnológicos, industriales, culturales y sociales […] Yo argumento contra la idea de que convergencia debe ser entendida como un proceso tecnológico que reúne diferentes funciones de los medios en el mismo dispositivo. Al contrario, convergencia representa un cambio cultural, en el que los consumidores son alentados a buscar nuevas informaciones y a hacer conexiones entre los contenidos dispersos por los medios”. (Jenkins, 2006: 2-3) [nuestra traducción]. Los cambios en el papel de los receptores, del público o de los consumidores, fueron identificados por Toffler (1980). El autor propone el término "prosumer", que combina el productor y el consumidor, precisamente para describir el hecho de que los consumidores de medios son cada vez más, debido a las tecnologías digitales, capaces de producir y difundir contenidos. Este término ha sido adoptado por otros autores como Castells (2004) y Tapscott (2008). En alternativa, Bruns (2008) sugiere “produser”: “Los usuarios de sitios web de noticias, que se dedican a tales sitios indistintamente en los modos de consumo y de producción (y, a menudo, en los dos prácticamente al mismo tiempo)” (Bruns, 2005: 23). Pero más importante que distinguir medios de comunicación de masas y medios sociales es la comprensión de cómo estos coexisten y se articulan. Cardoso (2006) muestra, al aplicar el concepto de Castells (2005) de la sociedad en red para el estudio de los medios en Portugal, que los usuarios tienden a articular diferentes medios de comunicación –tanto de masas como medios sociales– en lugar de elegir solo de un tipo o del otro. El autor explica que la digitalización contribuye a la síntesis de la comunicación, tanto en su dimensión tecnológica (la reducción de los diferentes tipos de señal al código binario) como en el contenido (hay una tendencia a reducir y simplificar los mensajes digitales, por ejemplo, SMS, mensajería instantánea, microblogging). Además, el autor señala que los usuarios articulan los medios digitales y de masas en función de sus objetivos, necesidades y preferencias. Sobre la base de estos argumentos, sugiere que estamos asistiendo a la emergencia de un nuevo modelo comunicacional que él designa como “comunicación sintética en red”: “El modelo comunicacional generado en las sociedades de la información, donde el modelo de organización social que prevalece es la red, es la comunicación sintética en red, un modelo comunicacional que no sustituye Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 151 los modelos anteriores, sino que los articula, produciendo nuevas formas de comunicación”. (Cardoso, 2006: 212) [nuestra traducción] Castells (2009) también sostiene que la articulación de los medios de comunicación de masas y los medios sociales lleva a un nuevo tipo de comunicación, la “autocomunicación de masas”. El autor observa que internet permite que dos tipos distintos de comunicación –interpersonal y de masas– ocurran simultáneamente y se mezclen, dando origen a un nuevo tipo de comunicación: “Yo llamo a esta históricamente nueva forma de comunicación ‘autocomunicación de masas’. Es comunicación de masa porque tiene potencial para alcanzar una audiencia global […]. Al mismo tiempo, es comunicación individual porque la producción del mensaje es auto-generada, porque la definición de los potenciales receptores es auto-dirigida, y porque la recuperación de mensajes o contenidos específicos de World Wide Web y de otras redes de comunicación es auto-seleccionada. Estas tres formas de comunicación (interpersonal, de masa e individual de masa) coexisten, se influencian y se complementan en vez de sustituirse. Lo que es nuevo desde un punto de vista histórico, con consecuencias considerables para los cambios culturales, es la articulación de todas las formas de comunicación en un compuesto interactivo y digital hipertexto que incluye, mezcla y recombina en toda su diversidad las varias expresiones culturales de la interacción humana”. (Castells, 2009: 55) [nuestra traducción] Esta comunicación explora precisamente la articulación entre los medios de comunicación de masas y medios sociales en la difusión de los movimientos cívicos y en la movilización de las manifestaciones, así como en su cobertura mediática. Esta articulación se analiza en relación con la agenda-setting, explorando la influencia de los procesos de articulación de medios en el intercambio de influencias entre los medios, la agenda política y pública. La teoría de la agenda-setting es un clásico de la teoría de los efectos de los medios formulada inicialmente por Max McCombs y Donald Shaw (McCombs y Shaw, 1972), que se basó en anteriores escritos de Walter Lippmann (1922) y Bernard Cohen (1963). El concepto de la agenda-setting afirma que los medios de comunicación, seleccionando qué temas son de interés periodístico, influencian a la opinión pública por lo menos a considerar esas cuestiones como importantes. La evolución posterior José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 152 de la teoría, tanto por sus autores originales (McCombs y Shaw, 1993) como por otros investigadores, ha encontrado influencias interdependientes entre tres tipos de programas: los medios, la opinión pública y la política. Además, el público no sólo es influenciado por la selección de los temas, sino también por la relevancia dada a ellos por los medios de comunicación y también por el encuadre dado a cada noticia. Aportes más recientes han enfatizado, por un lado, la profundidad de los efectos de los medios, alegando que el estabelecimiento de una agenda por parte de los medios de comunicación no sólo influye al público, en relación a cómo perciben las cuestiones importantes y les dan atención, sino también influencian su opinión sobre ellas, basada en la formulación proporcionada por los medios de comunicación, y en algunos casos el consiguiente efecto “priming” (Holbrook y Hills, 2005; McCombs, 2005; Scheufele y Tewksbury, 2007). Por otro lado, otras contribuciones señalan la interactividad del proceso de la agenda-setting. Por ejemplo, el concepto de “agenda-building” (construcción de agenda) describe la capacidad de los activistas, legisladores y grupos de interés de introducir cuestiones en las agendas públicas, políticas y mediáticas (Dearing y Rogers, 1988; Berkowitz, 1992). La idea de los efectos en la audiencia también destaca que el proceso de agendasetting interactúa con las características individuales y de grupo de la audiencia, tales como la personalidad, las experiencias anteriores, la cultura, los valores y los símbolos. Estas características interactúan con los mensajes propuestos por los medios de comunicación de masas, lo que resulta en percepciones y entendimientos negociados individualmente (Cobb y Elder, 1971; Zucker, 1978; Erbring, Goldenberg y Miller, 1980). Las características más influyentes son la relevancia de una determinada cuestión y el grado de incertidumbre sobre el mismo tema (McCombs y Shaw, 1993; Weaver, 2007). Investigadores también han aplicado el concepto de agenda-setting al consumo de noticias en Internet. La mayoría de los resultados apuntan a una mayor capacidad de los usuarios de Internet para seleccionar, investigar, confirmar y controlar la agenda propuesta por los medios de comunicación de masas online, causando una agenda-setting inversa (Lee, Lancendorfer y Lee, 2005; Kim y Lee, 2006). Otro concepto sugerido para describir lo que sucede online es el de “agenda-melding” (mezcla de agendas), que destaca el papel de las comunidades en el proceso de agenda-setting. Según Ragas y Roberts (2009), los usuarios tienden a mezclar sus agendas personales con otras personas que comparten los mismos intereses y opiniones, formando comunidades. Además, cada usuario tiene el poder de construir su propia agenda en busca de información que refuerza sus creencias y opiniones anteriores y buscar a otras personas que compartan esas mismas creencias y opiniones, con quién puedan colaborar para dar mayor visibilidad a estas cuestiones, colocándolos en las agendas de los demás. Partiendo de la terminología de Castells, este proceso podría ser descrito como una “auto Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 153 agenda-setting”, ya que los individuos desempeñan un papel más activo en el establecimiento de su propia agenda y en la influencia sobre la agenda de los demás. Una compleja interacción entre las diferentes agendas se puede observar en el caso de los movimientos cívicos. Diferentes agentes –periodistas, políticos, activistas y ciudadanos– articulan diferentes medios de comunicación – medios de comunicación tradicionales y los medios sociales– de acuerdo con sus necesidades y objetivos. Los activistas recurren a medios sociales para dar a conocer su causa y para movilizar a seguidores. Además, ser capaz de crear buzz en los medios sociales es una forma de dar relevancia a la causa, conquistando así la atención de los medios de comunicación tradicionales. Los medios sociales son, pues, los vehículos para establecer tanto la agenda pública como la agenda mediática. Cuando la causa llega a la agenda de los medios, es percibida como relevante por los políticos y otros stakeholders. Además, tanto periodistas como políticos tratan el tema en los medios de comunicación de masas y los medios sociales, dando lugar a un complejo intercambio de influencias entre todas las agendas. Este artículo explora la relación entre la articulación de los medios y los procesos de agenda-setting en las perspectivas de los diferentes agentes implicados; activistas, periodistas, políticos y ciudadanos. 2.2. Teoría organizacional: Un cambio paradigmático desde la comunicación asimétrica a la comunicación simétrica Los medios sociales, que eran inicialmente un espacio de sociabilidad dentro de las relaciones personales, son cada vez más poblados por las organizaciones lo que los convierte así en un lugar para interacciones profesionales y comerciales. Tal como las teorías sociológicas más amplias que relacionan las tecnologías digitales con los cambios sociales –como Castells (2005) con la teoría de la sociedad en red– varios autores dentro de la teoría de la organización argumentan que el creciente uso de los medios sociales como herramienta de comunicación de las organizaciones está asociado con un cambio de paradigma en la comunicación organizacional, que va desde la lógica asimétrica a la lógica simétrica (por ejemplo Kunsch, 2003; Solís y Breakenridge, 2009; Scott, 2010; Macnamara y Zerfass, 2012). Se han sugerido dos enfoques diferentes para el impacto social de los medios sociales en la comunicación organizacional: por un lado, los medios sociales se consideran nuevas herramientas disponibles para los profesionales de la comunicación que, debido a sus características tecnológicas, están cambiando las prácticas profesionales; y, por otro lado, los medios sociales han sido José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 256 capitalismo brasileño. No nos interesa que Brasil enseñe al mundo, junto a China, una nueva-vieja forma de capitalismo autoritario basado en el acuerdo entre Estados y grandes corporaciones” 110 . En un tercer nivel hay una proximidad principal entre todos esos movimientos: la base social de esa producción de subjetividad es el nuevo tipo de trabajo que caracteriza al capitalismo cognitivo. Las redes que protestan y se constituyen en las calles de Madrid, Lisboa, Roma, Atenas, Estambul, Nueva York y ahora en todas las ciudades brasileñas son formadas por el trabajo inmaterial: estudiantes, universitarios, jóvenes precarios, inmigrantes, pobres, indios... o sea la composición heterogénea del trabajo metropolitano. No es casualidad, por un lado, que una de sus formas principales de lucha fue la “acampada” o “occupy” y, por el otro, el levantamiento turco y el brasileño tuvieron como lema la defensa de las formas de vida de la multitud del trabajo metropolitano: la defensa del parque contra la especulación inmobiliaria (la construcción de un shopping), en Estambul, y la lucha contra el aumento del coste de los transportes, en el caso de Brasil. Delante de esas aproximaciones, las diferencias son más bien menores, aunque son hasta obvias. Podemos aprender esas diferencias desde el punto de vista de las condiciones objetivas de cada país y desde el punto de vista de cómo cada uno de esos movimientos fue transformado (o no) una fase destituyente en momento constituyente. Así, el 15M español se presenta como una experiencia duradera a pesar de no conseguir revertir las políticas económicas. Las revoluciones árabes se normalizaron con las victorias electorales conservadoras, pero los levantamientos se tornaron endémicos. En Turquía y aún más en Brasil no sabemos –literalmente– lo que va a acontecer. Y en el plano de las condiciones objetivas encontramos la mayor diferencia; en España, y en general en el Mediterráneo, las revoluciones se señalan por los procesos de “desclasificación” de las clases medias. En Brasil es exactamente lo contrario: todo eso acontece en el ámbito y en el momento de la emergencia de algo que es definido como una “nueva clase media”, trabajo metropolitano, luchando por los parques o por los transportes públicos: ascendiendo socialmente, los pobres brasileños se tornan lo que las clases medias europeas se tornan descendiendo: la nueva composición técnica del trabajo inmaterial de las metrópolis. 110 Cit. Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 257 2. ¿Fue por los 20 centavos? La efectividad de la crisis de representación Si pensamos bien, esa pregunta encuentra su respuesta en una simple reformulación: “¿por qué en las ciudades y metrópolis brasileñas no hay más luchas y más levantamientos por el sin-número de motivos que lo justificarían?” ¡En Brasil, no faltan razones! Una vez que se planteó la interrogante solo hay que escoger, la lista es infinita. Voy a considerar solo un ejemplo a partir de una anécdota: un día asistí a un Fórum de la UPP Social (UPP-Social ya no existe, ni siquiera en forma de proyecto), en dos barrios de chabolas de la zona norte, bien precarias. Toda la parafernalia del gobierno estatual y municipal se había movilizada con sus coches oficiales para dar sentido a la pacificación. Los pocos habitantes que hablaron indicaron dos problemas esenciales: primero, dijeron, vivimos en el medio del agotamiento; segundo, los policías actúan de manera violenta y arbitraria. Las decenas de secretarios y otros servidores presentes –llenos de asesores y coches oficiales– no consiguieron decir nada sobre cómo sería resuelto ese problema básico de saneamiento. A cinco minutos de coche: una obra gigantesca, faraónica: ¡el Maracaná en preparación para la Copa! La pregunta anterior tiene una respuesta similar a la que introducía Keynes en 1919: “no siempre las personas aceptan morir en silencio”. Había en Río de Janeiro y en Brasil (continúa habiendo) un sin-número de movimientos de protesta y resistencia contra los efectos de los mega-eventos y, hoy esos movimientos se juntarán, confluyendo con la multitud en nueva composición del trabajo metropolitano: en Río de Janeiro, los manifestantes siempre se juntan para dirigir invectivas pesadas al gobernador Sergio Cabral y al alcalde Eduardo Paes. ¡Con todo, el movimiento fue el mismo que el de los 20 centavos! Sólo que ese fue “poco” y en realidad “mucho”. ¿Por qué? Porque la cuestión de los transportes es, en general, estratégica para el trabajo metropolitano. Los operarios fordistas luchaban por salarios y horarios. Los trabajadores inmateriales tienen como fábrica a la metrópolis y luchan por la calidad de vida de la cual dependerá la inserción de ellos en un trabajo que no es empleo, es más una “empleabilidad”. Los operarios fordistas luchaban para reducir la parte del horario ya incluida como lucro en coches que producían; los trabajadores inmateriales en las metrópolis desvían los eslóganes publicitarios de una montadora (“Ven Para la Calle”) para replantear las asociaciones productivas que se diseñan en la circulación. Los operarios fordistas luchaban contra el trabajo. Los trabajadores inmateriales luchan en el terreno de la producción de subjetividad. Es en la circulación que la subjetividad se produce y produce valor y renta. José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 258 Una de las dimensiones constitutivas de la Revolución 2.0 es la crisis de la representación y esa es una cuestión central. Hay que recordar que la anticipación de la revolución 2.0 como crítica radical de la representación es sudamericana. El “Que se vayan todos” argentino anticipó en 10 años al “No nos representan” español. Sólo que las dimensiones de esa crisis son dirigidas por el discurso oficial –es decir partidario– de manera invertida. Y esa inversión no es por casualidad. Empero, las agresiones contra los partidos de izquierda en las manifestaciones del 20 de junio muestran muy bien cómo funciona esa inversión. Los partidos (sobre todo aquellos que están en el gobierno) dicen que esos movimientos son limitados o hasta peligrosos porque rechazan los partidos, no son “orgánicos”, porque tienen una “ideología” que los rechaza y, por tanto, son potencialmente anti-democráticos. Obviamente, es verdad que el movimiento de junio no tiene organicidad, líderes y objetivos. Sólo que los “grupos” que abogan por una crítica fundamentalista de la representación tienen poca consistencia social y ninguna capacidad de determinar, incluso influir en movimientos de ese tamaño. ¡Es preciso ver que los partidos atribuyen la crisis de la representación a un proceso y a una crítica que venía de afuera, cuando en realidad los mayores responsables de esa situación son ellos! Y la responsabilidad está en la indiferenciación del clivaje derecha/izquierda, es decir, en el hecho de que los gobiernos cambian y continúan haciendo cosas, inclusive con el reciclaje de las mismas figuras políticas. Así, el PSOE español atribuyó al 15M su derrota electoral, cuando en realidad el 15M es apenas la consecuencia de la política practicada por el PSOE que es la misma que la derecha. Y es exactamente lo que acabó aconteciendo en el Brasil de Lula y, sobre todo, de Dilma. El movimiento que nació de la lucha contra el aumento de los pasajes rechaza las dimensiones autoritarias y arrogantes de las coaliciones y de esos consensos que reúnen derecha e izquierda en la reproducción de los intereses de siempre. Y Haddad debía representar lo nuevo y se presenta junto con Alckimin para, juntos, decir la misma cosa: que la reducción de la tarifa tendrá un costo (¡sic!). Es la coalición conservadora que gobierna el Estado y es la Alcaldía de Río donde el PT planea y ejecuta la remoción de pobres, no respetando la propia LOM –la constitución del municipio– 111 . Son las alianzas espurias con los ruralistas de un ministro de izquierda. Es la conducción autoritaria de las mega-obras y de los mega-eventos. Es la entrega de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara a un fundamentalista que, exactamente, al día siguiente de la gran manifestación del lunes hace votar el Proyecto de Ley que define a la homosexualidad como una enfermedad. Es, en fin, la 111 La situación irónica que se creó en julio y agosto fue del alcalde Eduardo Paes, anunciando la no remoción de los barrios de chabolas (llamados favelas en Brasil) como Estradinha y Vilha Autódromo pasó a condenar los grafitis y métodos usados hasta por la SMH responsabilizando el regazo de la gestión “petista” de la pasta. Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 259 historiadora de la filosofía, Marilena Chauí, que –en una conferencia en la Academia de Policía de Río de Janeiro– define a los jóvenes que se manifiestan enmascarados como fascistas 112 . La extrema izquierda o la izquierda radical se equivocan también cuando piensan que están “salvados” de esta situación. Los partidos de izquierda son incapaces de entender que ese movimiento se forma en el rechazo –confuso, fluctuante, ambiguo y hasta peligroso– del partido, de la organización separada, de la bandera. Esto porque el rechazo es general, no hace distinciones y funciona como rechazo de cualquier plataforma ideológica preparada y determinada por lógicas de aparatos separados: en esto hay una percepción que uno de los problemas de la política es la construcción de aparatos separados: que tienden –antes que nada– a reproducirse a sí mismos. El apoyo genérico de los jóvenes a la ¡palabra de orden “sin partidos”! no tiene ninguna significación lineal y menos aún “fascista”. En forma paradójica, el rechazo de los partidos, inclusive de los “radicales” y de sus banderas es una demanda para una “verdadera izquierda”. Esa demanda no es idealista y no puede ser bloqueada con lenguajes y símbolos obsoletos (las banderas rojas, por ejemplo). Para reconstruir las banderas rojas, ¡es preciso dejarlas en casa por un buen momento! La bandera roja precisa abandonar su dimensión ideal y transcendente (o sea, vacía) y volver a ser interna (inmanente) a los lenguajes de lucha como ellos son. En ese terreno es posible y necesario construir una-otra representación y sobre todo reforzar la democracia e inventar nuevos colores tal vez los del arco-iris. 3. La constitución salvaje de la multitud en el trabajo metropolitano 113 Ese movimiento, cualquiera que sea su defecto, es el movimiento de la multitud del trabajo metropolitano, el más puro producto de los 10 años de gobierno del PT. Vamos a profundizar y aclarar esa afirmación en dos momentos. En un primer momento, esa afirmación es una valoración positiva de los gobiernos de Lula-Dilma 114 . Una evaluación positiva no porque esos gobiernos hayan sido o sean de izquierdas o socialistas, sino porque ellos se dejaron atravesar –tal vez sin querer– por 112 “'Black blocs' agem com inspiração fascista, diz filósofa a PMs do Rio”, Folha de São Paulo, 27 de agosto de 2013, disponible en http://www1.folha.uol.com.br/fsp/poder/126068-black-blocs-agem-com-inspiracao-fascista-diz-filosofa-a- pms-do-rio.shtml 113 En este párrafo estamos usando también parte del artículo de Bruno Cava e Giuseppe Cocco, Vogliamo tutto! Le giornate di giugno: la costituzione selvaggia della moltitudine del lavoro metropolitano, agosto de 2013, publicado en el blog http://europassignano2013.wordpress.com/2013/08/21/vogliamo-tutto-le-giornate-di-giugno-in-brasile-la-costituzione- selvaggia-della-moltitudine-del-lavoro-metropolitano-giuseppe-cocco-e-bruno-cava/ 114 Luis Inácio “Lula” da Silva fue presidente de Brasil entre el año 2003 y el 2010, su sucesora fue Dilma Rousseff del 2010 al 2014, ese año fue reelegida. Ambos pertenecen al Partido de los Trabajadores de Brasil. José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 260 una serie de líneas de cambios: políticas de acceso, cuotas de color, políticas sociales, creación de empleo, valorización del salario mínimo, expansión del crédito. La izquierda radical juzgaba esas políticas exactamente como ahora juzga la cuestión de las “banderas”: idealmente. “¿Lula está implementando otro modelo, una sociedad socialista?”, esta era la pregunta que se hacía para intentar avalar el gobierno del PT. Ahora, ninguno implementa, de hecho, un modelo alternativo a partir de estar en el gobierno, menos en un gobierno que depende de una victoria electoral que es imposible alcanzar sin haber cambiado una variable interna en las relaciones de poder más tradicionales y más conservadoras. Lo máximo puede ser la sensibilidad de aprender las dinámicas reales que, en la sociedad, pueden amplificarse y producir algo nuevo. Los gobiernos Lula-Dilma asociaron su getión a la interdependencia en la globalización con la producción, tímida pero real, de una nueva generación de derechos e inclusión productiva. Estadísticamente, eso se traduce en la movilidad ascendente de los niveles de rendimiento de decenas de millones de brasileños y por la entrada de nuevas generaciones en las escuelas técnicas y en las universidades (privadas y públicas). Veamos la relación de esto con la dinámica de las redes, donde los movimientos sociales ya formados, como el movimiento del Pase Libre (Passe Livre), articularán a la nueva y la vieja clase media para tomar las calles en junio. Lula, aún en su primer gobierno, se alineó a la política global, planteada por la ONU, de la Sociedad de la Información. Mucho se debate hoy sobre la influencia de las tecnologías digitales en los levantamientos globales y es innegable que, si siempre hubo revolución sin la presencia de estas tecnologías, el ciclo de lucha actual ganó una forma propia en la Era Digital. Lo que se plantea aquí es que la Sociedad de la Información es un proyecto del Capital. Ya en la introducción de su trilogía sobre la Sociedad Red, Manuel Castells hace una especie de línea histórica en que dicha convergencia digital es más que una sucesión de innovaciones, de pequeño o gran tamaño, producidas por la irrumpida sinergia entre diferentes sectores industriales: la informática (hardware y software), la microelectrónica (chips con alta capacidad de procesamiento), las telecomunicaciones y radiodifusión (cuyas infraestructuras de red están cada vez más mixturadas, causando toda suerte de dificultad regulatoria) y la ingeniería genética (culminando, en el estado de la ciencia actual, en la noción de hombre pos-orgánico). Hacer que este nuevo amplio sector productivo despegue, tapando los agujeros que la economía fordista de bienes de consumo que ya bostezaba con sucesivas crisis, era el principal objeto de la Sociedad de la Información. Una de las medidas de impacto en el gobierno de Lula fue el programa “Ordenador Para Todos” (bautizado, inicialmente, “PC Conectado”), lanzado a finales de 2005 115 . A medida que se buscaba 115 Detalles sobre la configuración del ordenador y las condiciones del programa en http://www4.serpro.gov.br/noticiasantigas/noticias-2005-1/20050922_01 Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 261 incluir digitalmente un amplio porcentaje de la población brasileña, en tanto conocida como la “nueva clase media”, el programa reducía sustancialmente el valor mínimo de un ordenador básico, con conexión a Internet, y tenía presupuesto del Fondo de Apoyo al Trabajador para la oferta de líneas especiales de crédito ofrecidas por el Banco de Brasil y la Caja Económica Federal. Además de la carrera de los consumidores menos pudientes a las tiendas, el programa ha generado revuelo en la industria, que también fue a ofrecer miles de ordenadores con la configuración establecida por el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Los minoristas también libraron una feroz lucha para ganar su parte en la gestión de la inclusión digital. Datos de PNAD (por sus siglas en portugués) –Investigación Nacional por la Muestra de Domicilios-, del IBGE muestran que, después de años de crecimiento más o menos constante, la base de ordenadores en los domicilios brasileños dio un salto tres veces mayor, en 2006, primer año de efectiva ejecución del Programa Ordenador para Todos. La encuesta del IBGE también mostró que el mayor incremento se registró en los hogares de menores ingresos (aunque también ha habido un aumento general de las ventas de PC), precisamente el público objetivo del programa de Lula. Lula no quiso saber de banderas y hasta declaró que él “nunca había sido socialista”. Quedó dentro de la sociedad colocándolos detrás de los lenguajes, de los símbolos y de las políticas que ella entendía. En el cambio de la década de 2010, ese proceso se consolidó en dos fenómenos mayores: el primero es electoral y tiene el nombre de “lulismo”, o sea la capacidad que Lula tiene de ganar y sobre todo de hacer ganar elecciones mayoritarias comenzando por la presidencia de Dilma y llegando al Alcalde Haddad; y segundo es el régimen discursivo de emergencia de una “nueva clase media”. Esos dos fenómenos se juntan y entrecruzan en términos paradójicos. Esa paradoja es aquella que definimos como “la centralidad paradójica de los pobres” y que los abordajes economicistas o electorales llaman “lulismo”. De una parte, el movimiento fructificó a partir de la movilización productiva que esos gobiernos promovieron; de otra el gobierno y el PT interpretarán la movilización solamente desde el punto de vista electoral y economicista, avalándola de manera objetiva. Se mostraron, de esta forma, totalmente incapaces de comprenderla en su dimensión subjetiva. No consiguen comprenderla como resultado de una movilización productiva, que viene generando continuamente otros sujetos sociales, nuevas cualidades y nuevas capacidades. Cerrándose completamente en la extraña hibridación entre el neo-desarrollismo (reindustrialización, megaobras y megaeventos) y el neoliberalismo (la emergencia de una “nueva clase media”, considerada solamente como franja de renta y consumo), el gobierno de Dilma mostraba todos los síntomas del agotamiento de la ambivalencia del período de Lula. Pero, a pesar de que era posible percibir y observar las inflexiones y estrechamientos, hasta junio la paradoja continuaba vigorosa y José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 262 soberana. En tanto, cuando nadie lo esperaba, la tierra tembló. Certezas, cálculos y previsiones se desmantelaron y saltaron por los aires, como personajes de dibujos animados que pasan al borde del precipicio pero demoran un tiempo en percibirlo... y en saltar por los aires. Después de los sucesos electorales del PT en las elecciones municipales, especialmente en São Paulo y de su coalición en Río de Janeiro, la presidenta Dilma ya se preparaba anticipadamente para una reelección triunfal. Los dirigentes del PT admitían como única variable que pudiese amenazar la altísima popularidad y la reelección de Dilma a algún eventual capricho del ciclo económico. Nuevamente, el abordaje se mantenía en el plano objetivo, inadecuado para comprender las transformaciones latentes en el nivel de la producción de subjetividad, un proceso capilar y diseminado que el propio lulismo aceleró. Enero de 2013, cerca de cinco meses de la explosión popular en las calles brasileñas, un grupo de asistentes y dirigentes del PT convocan a Lula para sugerir que el partido y el gobierno gestionen profesionalmente su actuación en las redes sociales. Algunas cosas ya se venían haciendo en ese sentido, desde la elección presidencial de 2010 en que el debate en las redes se acaloró con la polarización Dilma vs Serra 116 . Cerca de un año después de la carrera presidencial, en octubre de 2011, una resolución interna del PT solicitaba a las Secretarías Nacionales de Comunicación y a los Movimientos Populares un proyecto de “Militancia Petista en Ambientes Virtuales” 117 . El resultado de estas medidas puntuales no fue tan estruendoso como el del Programa Ordenador para Todos. Para Lula (y en modo cierto, por buena parte de los dirigentes petistas) “eso no resuelve nada. Lo que importa es la TV”. Es lo que dijo el ex presidente a los asesores que pedían presupuesto para la profesionalización de la actuación en las redes sociales. En la ocasión, fue presentado a Lula una gráfica social (visualización gráfica de la red en Internet) en que la única presencia relevante del PT, ni siquiera era el PT: se trataba del perfil humorístico Dilma Bolada 118 , creado por un internauta sin ninguna relación con el gobierno o el partido. En este punto, la última PNAD (de 2012, con datos de 2011) indicaba que el 40,29 por ciento de los domicilios en Brasil poseían ordenador conectado a Internet. Esto significa un total de 42,21 por ciento de los residentes en domicilios particulares, siendo que el 32,45 por ciento de los ciudadanos cuya renta era inferior a 10 salarios mínimos tenían conexión a Internet en su casa. Ciertamente, la 116 José Serra fue el candidato a la presidencia por el Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), al que pertenece, también, Fernando Henrique Cardozo, antecesor de Lula en la presidencia. Serra fue el rival de Dilma Roussef en las elecciones de 2003. 117 Disponible en: http://www.pt.org.br/arquivos/Resolu%C3%A7%C3%A3o_sobre_implanta%C3%A7%C3%A3o_de_n%C3%BAcleos_d e_militantes_virtuais.pdf 118 Disponible en: https://www.facebook.com/DilmaBolada?fref=ts Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 263 PNAD de 2013 (con datos de 2012), con previsión de lanzamiento en septiembre de 2014, va a indicar un porcentaje aún mayor. Hay que resaltar que este número daría un salto grande si considerásemos el acceso a Internet en telecentros, escuelas u otras asociaciones, que eran importantes locales también para el acceso a las redes de las manifestaciones populares. En 2007 (con datos de 2006), apenas el 12,05 por ciento de la población con renta inferior a 10 salarios mínimos tenía Internet en casa (contra el 20,22 por ciento de la población total), luego del salto promovido por el Programa Ordenador para Todos 119 . Al contrario del programa de venta de ordenadores, Lula, Dilma y el PT no veían en las redes sociales un camino digno de atención. Ellas no formaban parte de su proyecto de la Sociedad de la Información pues, para el gobierno petista, este es un proyecto meramente economicista y desarrollista. Como sabemos, el primer choque se concentró en São Paulo y no por casualidad estremeció la posición del gobernador tucano y del recién creado alcalde del PT. No tardó el joven alcalde “de izquierda” en juntarse con el gobernador tradicional de la derecha para defender la corrección de los cálculos que justificarían el aumento de las tarifas del transporte colectivo. Sin embargo, la magnitud de los sismos no paró de incrementarse y, trás la cortina de humo de gas lacrimógeno, las rodillas de la representación comenzaron a doblarse. A pesar del disgusto estampado en el rostro, los gobernadores y alcaldes de las dos mayores ciudades se vieron obligados a aparecer en la televisión para anunciar oficialmente la congelación de las tarifas. Tardó demasiado y a esas alturas las ondas de choque ya eran incontrolables. El decreto sobre los pasajes de autobús sería sólo el primero de una larga serie, forzando sucesivos recursos y tergiversaciones por parte de los poderes constituidos. Después del terremoto, llegó el tsunami: cuanto alcaldes y gobernadores procuraban desesperadamente (en una inversión cómica de papeles) “elegir” algunos representantes del nuevo movimiento para intentar cooptar, las manifestaciones continuaron masificándose, cada vez más autónomas, con objetivos cada vez más amplios y generalizados, Río de Janeiro se tornó a gran velocidad en el epicentro del movimiento. En ese período, protestas masivas acontecieron en más de 400 ciudades y, en un grado nunca visto, también en las periferias de las metrópolis. Un punto fuerte de esta primera fase fueron las manifestaciones de tres o cuatro millones de personas en Río de Janeiro, el 17 y el 20 de junio, y aquella se produjo durante la final de la Copa de las Confederaciones. El 17 de junio, en esa ciudad, las manifestaciones culminarán en una ofensiva de millares de jóvenes en la Asamblea Legislativa del Estado de Río de Janeiro. 119 Dados extraídos en http://www.sidra.ibge.gov.br/bda/tabela/listabl.asp?z=pnad&o=3&i=P&c=2387 José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 264 La multitud se invitó a la mesa de discusión, la tierra tembló y cuando la oleada anómala quebró la cabeza del PT y de la izquierda en general, sus dirigentes y sus intelectuales eran los únicos en no percibir la situación. ¿Por qué? Porque la onda se estrelló de lleno en la paradoja lulista. La oleada que quebró el propio modo de ser que el PT y el gobierno encarnaron en los últimos años. Delante de eso, la intelligentsia petista vacila entre: 1) la criminalización de las manifestaciones, rotuladas como golpistas, de derecha y/o de la vieja clase media –siempre temiendo que las principales “víctimas” de las protestas serían los gobiernos del PT; 2) una vaga simpatía delante de las movilizaciones populares, en un tono cuasi cívico, pero sin captar y mucho menos acoger su fuerza constituyente, que podría ser transformadora de la manera de gobernar del PT y de la izquierda en los gobiernos. La única operación política del PT –comandada por Lula en primera persona– se reducía a nombrar como representante del movimiento una red de branding y marketing de la juventud, en el padrón new generation. Las calles cogieron a todos por sorpresa y era evidente que ese movimiento de las redes requería ser apropiado por el proyecto electoral de 2014, también. En septiembre, Dilma llamó a Jéferson Monteiro, el creador de la persona Dilma Bolada, para una discusión informal, lleno de flashes y fotos, en el Palacio de Planalto. En octubre, Lula envío, por correo electrónico, un comunicado a cerca de 500 mil militantes petistas, en que llamaba a su base a “ocupar Internet”. Decía ella, entonces, “quiero llamar su atención sobre la importancia de los medios sociales (...) Nosotros tenemos que estar presentes también en ese espacio, explicando nuestro proyecto, mostrando los resultados concretos que alcanzamos y oyendo lo que las personas tienen que decir” 120 . Y Lula llamaba a las bases a crear su espacio en la multitud conectada: “Creen sus canales de comunicación, escriban, graben vídeos y debatan en las redes sociales (....) Junten a sus amigos, su familia, sus compañeros de partido y participen discutiendo en las redes”. Es el PT buscando cooptar el trabajo metropolitano de la multitud en las redes. Meses después de los levantamientos en las calles, la TV continúa importando (tanto que permanece como la mayor locación del discurso publicitario del Gobierno Federal), pero la militancia petista ya organiza eventos en que, más allá de los espectáculos de cantores populares, se incluyen “oficinas que van desde la creación de blogs hasta encuentros para cambiar claves criptográficas”. En la presidencia de la República, fue creado un gabinete digital dentro de la Secretaría de Comunicación Social (SECOM), que reúne datos y gráficos sociales producidos por laboratorios de investigación en universidades y asociaciones civiles. El esfuerzo se revirtió con algunas medidas puntuales, poco 120 Disponible en http://www.pt.org.br/noticias/view/lula_conclama_militancia_a_ocupar_a_internet Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 265 democráticas y bastante enfocadas en la represión: algunos eventos convocados por manifestantes fueron delatados y administradores de páginas Black Bloc fueron detenidos arbitrariamente. Las distintas páginas de Anonymous son también algunos de los grupos más monitoreados por el gobierno petista en las redes. Ellos aparecen en diversos gráficos sociales como un nodo importante de la movilización en las calles. En el gráfico de abajo (figura 1), se nota que los principales nodos de movilización el día 13 de junio (punto de inflexión del movimiento por la reducción de los pasajes de autobús, cuando Río y São Paulo reunirán millares de personas en las calles, generando represión policial y manifestaciones mucho mayores los días 17 y 20 de junio) fueron: 1) AnonymousBR; 2) AnonymousRío; 3) Pase Libre São Paulo; 4) Quiero el Fin de la Corrupción; 5) Anonymous Brasil. En los días 17 y 18, permanece la prevalencia de los diversos grupos Anonymous en la red de las manifestaciones. Es posible que el Black Bloc Río no aparezca aún en ese gráfico porque fomentó su articulación en la ciudad, en especial, después de la gran represión del 20 de junio. Como sabemos, integrantes del Black Bloc Río fueron detenidos, en septiembre, de forma tan arbitraria que luego fueron liberados por la justicia. Figura 1: Liderando las redes de movilización en las protestas de 13 de junio de 2013. Fuente: Revista Fórum 121 . 121 Disponible en: www.revistaforum.com.br/blogdorovai/2013/06/19/o-movimento-passe-livre-e-a-politica-na-era- informacional/ José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 272 Figura 4: La red de medios independientes de Río de Janeiro consta de siete comunidades altamente interconectadas (cada color representa un clúster y cada círculo, un nodo). Fuente: De los autores, desde la v1.0 Netvizz (recopilación de datos de Facebook, el 21/03/2014) y Gephi v0.8.2 (pantalla gráfica). Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 273 Esta densa red está formada a partir de las interacciones en torno a un núcleo central (un nivel de profundidad) formado por 26 páginas de cobertura alternativa al discurso único de los viejos medios. Estas páginas se autoclasifican en Facebook como pertenecientes a las siguientes categorías (de acuerdo a la figura 5): community (rosa, referente a Río en la calle, Colectivo Mariachi, Medios Informales, Ocupa Cámara Río, Colectivo Vinhetando, Educación Municipal y Estadual en huelga, Ocupa Alemán, Voz de las calles, Central de Videoactivismo, BeijAto, Favela no se calla y RJenlascalles), medios/news/publishing (azul turquesa, referido al Periódico Nueva Democracia, Colectivo Ceño, Medio Ninja, Virus Planetario, Periódico Zona de Conflicto, Línea de Frente Audiovisual, Medio Independiente Colectivo-MIC y Periódico Voz de la Comunidad), biotechnology (verde más oscuro, relativo a las Líneas de Fuga, posiblemente esta clasificación fue un equívoco de los administradores de la página), non profit organizations (amarillo, referente al Ibase), news/media website (rojo referente al Mirar Independiente), political organization (verde más claro referente al Pase Libre RJ), periódicos (amarillo, referente a Revista Fórum) y journalist (azul oscuro referente a Medio Negro). Figura 5: Proporción de diferentes categorías de las páginas del ecosistema de nuevos medios en Río de Janeiro. Fuente: Netvizz y Gephi. José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 274 En la figura 6, el área predominante en azul representa todos los nodos de la red que están altamente conectados entre sí. Hay que hacer notar también que, asimismo fuera de ese centro denso, hay nodos con mucho peso en red: Revista Fórum y Periódico La Nueva Democracia. Se trata de una típica red de topología descentralizada, poco jerarquizada y altamente conectada. Figura 6: Núcleo central de la red de nuevo ecosistema de medios en Río de Janeiro está formada por nodos altamente conectados entre sí. Fuente: de los autores a partir de Netvizz y1.0 (recogida de datos de Facebook el 21/marzo/2014) y Gephi v0.8.2 (visualización de gráfico). No faltan ejemplos de choques discursivos entre este ecosistema del nuevo medio y la empresa corporativa, en que la articulación en red venció el discurso único de los mayores conglomerados de medios del país: 1) en el mes de junio, uno de los principales articulistas de medios corporativos se vio obligado a pedir perdón, en la editorial de uno de los principales telediarios del país, por afirmar que el movimiento por la reducción de pasajes fue fruto de “una clase media que no valía ni 20 centavos”; 2) en la gran manifestación durante la visita del Papa a Río de Janeiro, la línea editorial de este mismo informativo de televisión tuvo que desistir del tono acusatorio al joven Bruno Ferreira Teles, de 25 años, que fue acusado de haber colocado una bomba molotov en la barrera policial. En Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 275 cuanto el medio corporativo aceptaba la versión oficial de la Policía Civil y Militar, un movimiento en red, coordinado por diversos colectivos de medios independientes, hacía un collage de imágenes enviadas por sus seguidores. Las imágenes demostraban que era físicamente imposible que Bruno fuese el responsable por el molotov en cuestión. La movilización llamó la atención de un periodista del New York Times, que publicó la narración de las redes en su blog. El mismo día, el telediario brasileño pasó a presentar pruebas de la inocencia de Bruno, utilizando no solamente imágenes recogidas en las redes, sino también imágenes de su propio cinegrafista que no habían sido difundidas hasta entonces; 3) la histórica huelga de los basureros, en el carnaval de 2014, que culminó con la atención de prácticamente todas las pautas reivindicadas (incremento salarial, adicional por insalubridad, mejoría de los cupones de alimentos y cancelación de dimisiones anunciadas por la alcaldía a los huelguistas) fue una de las disputas narrativas más icónicas de Brasil pos-junio. En primer lugar, una clase altamente fragilizada, la de los basureros, lideró la onda de levantamientos populares. Parece que las jornadas de junio inaugurarán un período de valentía en las luchas sociales en Brasil, fomentando el movimiento a partir de una movilización específica. En segundo lugar, la criminalización del movimiento huelguista, encabezada por el alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, que designó la huelga como un “motín hecho por criminales, entre ellos, algunos basureros”, fue reforzada por la versión del medio corporativo, que destacaba en sus capas, con amplias fotos de la suciedad en las calles, que la huelga se había convertido en un “caso de policía”. Después de cerrar la negociación y la victoria avasalladora del movimiento huelguista, el mismo diario publicó en la portada sólo una pequeña columna anunciando el desenlace de la huelga. En medios independientes, se destacaba el carácter histórico de, posiblemente, la huelga más importante de Brasil pos-88. A lo largo de una semana de huelga, este choque entre el discurso del medio corporativo y del medio independiente era constante. El apoyo masivo de la población carioca a la causa de los basureros es una buena indicación de quien ganó esa guerra de información. La misma multipolaridad identifica en las menciones de Dilma en las redes, reproduce cada hecho político que moviliza a las masas. Y la política tradicional no tiene la menor idea de cómo lidiar con ese movimiento fluido e inapropiable por los viejos modos de hacer política. Las figuras 3, 4 y 6 ayudan a relativizar la visibilidad nacional generada por el branding incorporado en la práctica por el Medio Ninja, una red que se dice independiente y, en realidad, está controlada por una ONG (o red de ONGs) que sin testimonios definen como una secta rígidamente verticalizada. La visibilidad de los Ninjas y el impacto que provoca en los viejos medios es emblemática de las dinámicas de reorganización del control que el poder está ensayando. Por un lado, Medio Ninja y su “padre” Fuera de Hecho –basado en la disponibilidad de recursos visibilizados por partidos de gobierno–buscan fagocitar otros movimientos autónomos y espontáneos y reducir la José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 276 multitud de medios que el movimiento produce a “un” medio de multitud (lo que es una contradicción de términos). Simultáneamente, el representante único y oficial de Fuera de Hecho se deja –de manera bien oportunistanombrar por el PT y por Lula como “el” representante de “junio”, o sea como la representación (farsesca) de un movimiento... irrepresentable. Por otra parte, la desconfianza casi infantil de los periodistas acomodados (en especial de aquellos acostumbrados con los viejos procesos de producción de la “realidad” noticiosa) en relación al medio independiente tiene casi siempre al Medio Ninja y sus modus operandi como principal objetivo. La crítica que sólo ve al Medio Ninja como único representante de este movimiento avasallador de apropiación de las tecnologías de la información y la comunicación como herramientas de contrapoder procede de forma predominante del medio corporativo. Y es también, curiosamente, un importante combustible de tal modus operandi, pues niega todo un ecosistema pujante, diversificado y creativo del medio independiente en la formación y lo reduce a un único medio de multitud –es precisamente la legitimidad del proyecto de poder de Fuera de Hecho y sus Ninjas... En la red de este nuevo ecosistema de medios en Río de Janeiro, se puede identificar una variación en el peso de cada nodo de la red, conforme se cambian los parámetros llevados a la práctica en la visualización de los datos (figuras 7, 8 y 9). Esto significa que los nodos se destacan como relevantes a partir de dinámicas y valores diferentes, en cada caso. Posiblemente, esta alternancia de atributos principales ayuda a crear una topología descentralizada y no jerarquizada, con múltiples voces y multitudes conectadas, al revés de dispersas y segregadas, como acontece en el modelo centralizador de los medios tradicionales. Es también esa distribución de valores alrededor de la red que blinda este ecosistema de tentativas de apropiación (“fagocitándose”) de las iniciativas autónomas por un único grupo. Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 277 Figura 7: Los nodos (páginas) con mayor número de seguidores son Medio Ninja (251.230), Revista Fórum (219.049) y Diario la Nueva Democracia (114.781). Ese parámetro proporciona datos sobre el valor del nodo del punto de vista del grado de conexión. Fuente: de los autores, a partir de Netvizz v1.0 (recogida de datos de Facebook el 21 de marzo de 2014) y Gephi v0.8.2 (visualización del gráfico). José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 278 Figura 8: Las páginas que generan mayor número de nuevas historias, con compartimentos, comentarios y menciones son Diario La Nueva Democracia (55.250 registros), Revista Fórum (43.201) y Colectivo Carranca (39.731). Esta métrica es un indicativo de la capacidad de envolver/ influenciar la red y viralizar contenidos. Fuente: de los autores, a partir de Netvizz v1.0 (recogida de datos de Facebook el 21 de marzo de 2014) y Gephi v0.8.2 (visualización del gráfico). El segundo eje paradojal es la traducción electoral del primero, y aparece en la figura del impasse a partir de 2005. Esto es, después de la crisis política, vinculada al “escándalo” de la compra de votos parlamentarios de pequeños partidos, para constituir la mayoría parlamentaria del PT. En esa ocasión, la crítica al gobierno de Lula corría inmediatamente el riesgo de ser capturada por la oposición a la derecha. El lulismo es propiamente el nombre de este callejón sin salida para las luchas y la crítica al gobierno Lula-Dilma, chocándose con la captura por la oposición a la derecha. Por un lado, desde la reelección en el 2006, gracias a las políticas sociales, Lula (y el Partido de los Trabajadores siguió a Lula, nunca lo contrario) transformó su relación con las bases electorales. El electorado cambió de los Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 279 sectores más organizados (clases medias, trabajadores) de las ciudades más desarrolladas del Sur y el Sudeste, hacia las masas más pobres (marginales por eso mayoritarias) de las periferias urbanas y zonas menos desarrolladas (en particular el Nordeste). Figura 9: La capacidad de cada página de retener al usuario después de varios cliques durante su navegación es mayor en Río En la Calle (aproximadamente 0,068) y Medio Informal (aproximadamente 0,06) y Medio Informal (aproximadamente 0,058). Esta métrica indica credibilidad, valor esencial a la actividad de la empresa. Fuente: de los autores, a partir de Netvizz v1.0 (recogida de datos de Facebook el 21 de marzo de 2014) y Gephi v0.8.2 (visualización de gráfico). La crisis política de 2005, que parecía poder provocar la destitución precoz de Lula, preparó en vez de eso la cama para su afirmación estruendosa, como un fenómeno más fuerte (al menos en la superficie) tanto que la captura por la derecha reaccionaria, en cuanto a la lógica del propio PT (y de los pequeños partidos que lo complementan). Eso permitió a Lula entrometerse sobre la oposición de derecha y sectores diferentes del PT (definiendo, por ejemplo, a su candidata a la sucesión, Dilma Rousseff). Por otro lado, todas las críticas o luchas contra el lulismo y sus límites eran descalificadas como “juego de la derecha” o, simplemente, condenadas a la impotencia política. José Candón Mena y Lucía Benítez Eyzaguirre (Eds.) 280 Entonces, la insurrección de junio comenzó forzando algunas pequeñas brechas abiertas en el callejón sin salida, con la revuelta contra los precios del transporte colectivo. La multitud del trabajo metropolitano ocupó y alargó la brecha, estirando la paradoja y destituyéndolo. El poder destituyente detonó, cualquiera fuera la sensación de legitimidad de que gozaban los gobiernos y representantes, bien con los acordes y negocios de la cúpula que determinan las políticas públicas siempre a los márgenes de cualquier proceso democrático. En la medida en que el Movimiento por el Pase Libre (MPL) promueve una lucha por la reducción de las tarifas (el objetivo final es la gratuidad), obtiene como resultado una reducción de los márgenes de lucro del gran negocio del transporte colectivo. Esa reducción golpea de lleno en los acordes del gabinete, comprometiendo las condiciones de gobernabilidad, con efecto político inmediato. El alcalde (PT) de São Paulo declaraba que era “matemáticamente” imposible bajar el precio del transporte. Pocos días después, la fuerza de las protestas mostró que el problema no era económico ni aritmético. El precio justo, al final de las cuentas, no es ningún “justo natural”, sino aquello que la multitud consigue trasladar al poder constituyente. El precio es una relación de fuerza y es inmediatamente político. Es eso que el economicismo socialista o keynesiano del Partido de los Trabajadores (y de Dilma) no entiende y hoy no quiere entender: la relación entre el crecimiento de los impuestos y la inflación de precios pasa, antes de cualquier otra consideración, por la violencia de la moneda. De junio hasta finales de septiembre la multitud había avanzado en democratizar parte de la circulación monetaria, creando una nueva y verdadera moneda, aquella común de las luchas. El primer decreto de la multitud brasileña, en junio, fue la destitución de la alternativa falsa que bloqueaba la generalización metropolitana de las luchas menores, que se daba crónicamente con el chantaje del retorno electoral de la derecha, esto es, de la peor elite neoliberal y autoritaria. Ese bloqueo chantajista simplemente ya no funciona. Tal vez no en forma inmediata, pero la ruptura de la paradoja lulista por el tumulto multitudinario en Brasil tendrá seguramente consecuencias también en nuestros países sudamericanos, donde el binarismo chavismo vs antichavismo, kirchnerismo vs antikircherismo, continúa como bloqueo de las luchas. Este bloque de luchas no es paradojal solo porque causado por la polarización (frecuentemente más superficial de lo que es real) entre los “nuevos” gobiernos y la derecha, que no para de gesticular amenazadoramente a través de los medios. La paradoja consiste en el hecho de que este mecanismo termina por pacificar la sociedad e impide que los “nuevos” gobiernos reúnan condiciones para guiñar a la izquierda, aun cuando –como es el caso hoy– una movilización podría permitirlo. En el agotamiento de esa paradoja del lulismo, cuya cara es tal vez aquella insensible de la Presidenta Dilma, Activismo digital y nuevos modos de ciudadanía: Una mirada global 281 sólo sobran negocios y negociadas, con relación a los cuales el “escándalo” de la mensualidad (mensalão) 124 está “fresco”. La dinámica electoral del “lulismo” tenía (y no se está diciendo que esté definitivamente destruida) como base material a las transformaciones sociales determinadas por una serie convergente de factores. Podemos ordenar los factores en orden creciente, desde el punto de vista de las causas subjetivas; y en orden decreciente desde el punto de vista de las determinaciones materiales. La integración creciente de la economía y de la sociedad brasileña dentro del capitalismo cognitivo es el primer y principal factor material. El segundo factor fueron las políticas de distribución de la renta (políticas sociales, valorización del salario mínimo real, creación de puestos de trabajo), de manera que los efectos de la modernización (tercerización de la economía) y de la globalización (exportación de commodities) fuesen usados –por primera vez– para la reducción de la desigualdad. El tercer factor está en las políticas transversales del crecimiento y reducción de la desigualdad. Son políticas de cuotas raciales, democratización del acceso a la educación superior, difusión de escuelas técnicas, expansión y democratización del crédito. En fin, no olvidamos, la dinámica material del lulismo fue su homologación por la elite y el hecho de que el PT y Lula hubieran pasado –pragmático y oportunista– a “manipular” los recursos financieros del mismo hecho que la tradición de negocios y compadreo hacía. Desde de junio, el gobierno y el PT, se preguntaban: ¿por qué tanta insatisfacción en un escenario de relativa inclusión social de millones de brasileños? ¿Por qué tantas manifestaciones en un momento en que la crisis del capitalismo no sólo siguió a lo largo de la economía brasileña, sino también configuró una oportunidad para su afirmación nacionalista en el mercado mundial? Aunque sinceras, esas preguntas parten de la premisa de que los tumultos acontecen solamente en los períodos de recesión o penuria. Es una especie de síndrome de la Bastilla, que sólo consigue ver el vigor revolucionario en la imagen de las masas hambrientas armadas de rifles y guadañas. Pero, en junio, no fue solamente la población afectada por los grandes eventos o por la higienización urbana la que se reveló. Sucedió un efecto de escala, recogiendo apoyos en un gigantesco espectro social. Varios analistas de izquierda no consiguen percibir el kairós de la multitud brasileña porque son prisioneros de la lógica del ¡cuanto peor, mejor! Las manifestaciones demuestran lo contrario, que ¡cuanto mejor, mejor! En el otoño brasileño, sentimos el eco del otoño caliente italiano de 1969: ¡QUEREMOS 124 El escándalo de las llamadas mensualidades, nombre dado a la crisis política sufrida por el gobierno brasileño, encabezado por Lula da Silva en 2005. “Mensalão”, es el término popularizado por el diputado Roberto Jefferson en la entrevista que dio resonancia al escándalo, es el aumentativo de la palabra en portugués para “mensualidad”, utilizada para referirse a un supuesto soborno pagado a varios diputados para que votaran a favor de los proyectos propiciados por el Poder Ejecutivo. [Document text truncated for crawler view.]