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Carta al abate Esperti en Roma (1726) [Traducción]

Vico, Giambattista

Abstract

Traducción española a cargo de José M. Sevilla Fernández del texto italiano de Giambattista Vico (1729): carta al abate Giuseppe Luigi Esperti. Traducción de la edición a cargo de Andrea Battistini –incluida en Opere de G. Vico, a su cargo (Milán, 1990)–.

Full text

Carta al abate Esperti en Roma (1729) – Letter to abbé Esperti in Rome (1729)– Lettera all’abate Esperti in Roma – G. Vico D.O.I. http://dx.doi.org/10.12795/Vico.2021.i35.12 CARTA AL ABATE ESPERTI EN ROMA Giambattista Vico (1726) Traducción al español por José Manuel Sevilla Fernández RESUMEN: Traducción española a cargo de José M. Sevilla Fernández del texto italiano de Giambattista Vico (1729): carta al abate Giuseppe Luigi Esperti. Traducción de la edición a cargo de Andrea Battistini –– incluida en Opere de G. Vico, a su cargo (Milán, 1990). PALABRAS CLAVE: G. Vico, G.L. Esperti, A. Battistini, J.M. Sevilla, correspondencia, Ciencia Nueva. ABSTRACT: Spanish translation by José M. Sevilla Fernández of the Italian text by G. Vico: letter to abbé Giuseppe Luigi Esperti. Translate from the italian works edited by Andrea Battistini ––Vico, Opere (Milan, 1990)––. KEYWORDS: G. Vico, G.L. Esperti, A. Battistini, J.M. Sevilla, letters, New Science. Texto original e inédito en español, propuesto para su publicación por el traductor y superados los criterios de valoración y del proceso de aceptación requeridos, incluida la revisión y valoración por especialistas, dentro del programa llevado a cabo desde 1991 por Cuadernos sobre Vico de edición de textos de Vico traducidos en español. © Cuadernos sobre Vico 35 (2021) Sevilla (España, UE). ISSN 1130-7498 e-ISSN: 2697-0732 D.O.I. http://dx.doi.org/10.12795/Vico.2021.i35.12 © de la traducción José Manuel Sevilla Fernández, 2021 [221] Giambattista Vico Cuadernos sobre Vico 35 (2021) 222 NOTA DEL TRADUCTOR Esta interesante carta de Vico, de principios de 1726, da cuenta de la escasa recepción que ha tenido su Scienza nuova (1725) y a propósito de lo cual Vico realiza una sintética exposición del decadente estado de la cultura de su tiempo y de los espurios intereses de los estudios con que, relativizados por las modas, le ha tocado competir en su época. La carta, según indica Andrea Battistini (vid. op. cit. infra vol. II, p. 1.427), fue «publicada en un opúsculo del mismo destinatario en torno a 1787 por Francesco Saverio Esperti». Giuseppe Ferrari indica la fecha de 1792 en que el abogado napolitano pariente de Monseñor Esperti publicó el texto (vid. nota 2 infra, a continuación). La carta de Esperti que precede a esta de Vico se ha perdido. Para la presente traducción hemos utilizado el texto de la edición de las Opere de Vico a cargo de Andrea Battistini, Milán, A. Mondadori Ed., 1990, 2 vols: “Lettere” X, en vol. I, pp. 322- 325; y hemos considerado las notas del propio Battistini, en vol. II, pp. 1.305 y 1.427-1.429. Se han utilizado igualmente dos ediciones clásicas anteriores: la de Giuseppe Ferrari, y la de Croce- Nicolini. Cfr. texto de la carta en Parte I. Scritti scientifici. “Lettera all’Abbate Giuseppe Luigi Esperti. Prelato domestico alla Corte di Roma. Napoli, 1726.”, en Opuscoli di Giambattista Vico, por Giuseppe Ferrari, Milán, Società Tipografica de’ Classici Italiani, (1836) 1852, 2ª ed., pp. 3-6; y en GIAMBATTISTA VICO, L’Autobiografia, il carteggio e le poesie varie, a cargo de B. Croce y F. Nicolini, Gius. Laterza & Figli, Bari, 1929 (seconda edizione riveduta e aumentata): “Carteggio”, XLII: “All’Abate Esperti in Roma. Intorno alle cagioni del poco incontro della Scienza nuova e alle condizioni della cultura e degli studi del tempo.”, pp. 201-203. José M. Sevilla CARTA AL ABATE ESPERTI1EN ROMA. [Acerca de las razones sobre la escasa recepción de la Scienza nuova y sobre las condiciones de la cultura y de los estudios en su tiempo.]2 Giambattista Vico (Nápoles, a principios de 1726) Rindo a Vuestra Ilustrísima Señoría los acumulados felices augurios que gustosamente tomo de su singular benevolencia hacia mí, y, a la vez que se los entrego, le quedo infinitamente agradecido. Así como infinitos agradecimientos le profeso también del servicio pasado con el señor Cardenal3en torno a la honesta utilidad que yo creía me había ofreci- Carta al abate Esperti en Roma (1726) Cuadernos sobre Vico 35 (2021) 223 1. «Giuseppe Luigi Esperti: abogado de escaso éxito, emprendió una carrera eclesiástica que culminó, gracias a la petulancia y al emprendimiento descritos por sus contemporáneos, con cargo de monseñor en la curia romana. [...]. Vico le confió las copias de la Scienza nuova del ‘25 para distribuirlas en Roma (una de ellas para el cardenal Corsini) y en Venecia, destacadamente a Porcìa, a Antonio Conti y a Carlo Lodoli, los tres intelectuales vénetos que ayudaron en diversa medida a la publicación del texto [...].»[A. BATTISTINI, II, p. 1.305]. De ellos, el más vinculado intelectualmente a Vico sería el paduano Antonio Conti (1677-1749), el «abate libre pensador», según lo definió Nicola Badaloni en su conocida monografía de 1968. El filósofo y “«teólogo de la Serenísima república de Venecia», Carlo F. Lodoli (1690-1761), y el conde friuliano Giovanartico di Porcìa (1682-1743, hermano del abad de Montecassino, nombrado cardenal en 1728, Leandro di Porcia), estuvieron muy relacionados con la realización y posterior publicación de la Vita de Vico, así como con el proyecto de la edición y reedición de la Scienza nuova. Cfr. “Aggiunta” (1731) a la Vita de Vico (ed. Battistini en Opere de Vico cit., I, pp. 68 y ss.). En una anterior carta, de 18 de octubre de 1725, dirigida al padre Celestino Galiani, profesor en Roma, Vico le informa de que envía a Esperti «una cajita con ejemplares de una obra mía dedicada a Su Eminencia Corsini, uno de los cuales va dirigido a Vuestra Reverendísima Paternidad» (cfr. L’Autobiografia, il carteggio..., a cargo de Croce y Nicolini, cit., p. 186). [N. del T.] 2. «Con los nuevos principios de la Scienza Nuova Vico había asignado la antigüedad de cuatro mil años a la soberanía de las Casas de Austria y de Francia (Primera Scienza Nuova, lib. III, Cap. XXX); creía que este sueño le procuraría una honesta utilidad, pero Esperti lo desengañó al respecto, haciéndole entender que la obra no era aplaudida. En esta carta, Vico se resigna a su suerte y explica que los tiempos de Gassendi, de Descartes y de Locke no pueden ser los de la Scienza Nuova. –– Fue en 1792 que el abogado Francesco Saverio Esperti sacó a la luz estos pensamientos di Vico, que sesenta y seis años antes habrían sido compadecidos por el Prelado romano, a quien iban dirigidos.»(Nota de G. FERRARI, op. cit., p. 3). 3. Cardenal Lorenzo Corsini Strozzi (1652-1740), más tarde papa Clemente XII (1730). Al ya reciente pontífice dedicará Vico su segunda edición de la Scienza nuova, 1730 (o Scienza nuova seconda). La Scienza nuova prima (1725) estaba también dedicada al entonces Cardenal, en la confianza de que este financiaría la edición de la obra, aunque finalmente Vico hubo de pagarse la edición con la venta del anillo de diamante familiar, dedicando la obra en portada «all’ eminentiss. principe Lorenzo Corsini amplissimo cardinale dedicati», a la vez que en frontispicio interior, en p. 5, “somete” su obra «A las Academias de Europa»: «Alle Accademie dell’ Europa / le quali / in questa età illuminata [...]». [N. del T.] do la fortuna por el descubrimiento de los orígenes heroicos de las dos casas de Francia y de Austria: mas, aunque no parece convenirle a Su Eminencia, yo debo estimar tanto. Pero perdóneme aquí el cariño que Vuestra Ilustrísima Señoría tiene por mis ventajas, si por ello no escucho su consejo. Porque desearía merecer, si no el reproche, al menos alguna aprobación de los señores cardenales Cienfuegos4y Polignac5 si les enviase los ejemplares de la obra6tan tarde y por correo ordinario, ya que finalmente se ha estampado solo una docena; y presentarlos sin otra fianza que la de su fama, que, como el mismo señor cardenal Corsini decía con ellos, no habría encontrado el aplauso de algunos, que deben ser los más, por cuyas razones Usted, por favorecerme, lo agregó, y el señor cardenal con su generosidad habitual se dignó recibirlas, y por estas otras [razones] que ahora le mostraré. El libro ha salido en una época en la que, según expresión de Tácito en la que reflexiona sobre sus tiempos tan semejantes a estos nuestros, “corrumpere et corrumpi saeculum vocatur”;7y por ello, como libro que disgusta o incomoda a muchos, no puedo conseguir el aplauso universal. Porque el libro está elaborado sobre la idea de la Providencia, trabaja por la justicia del género humano y llama a las naciones a la severidad. Mas hoy el mundo fluctúa y se balancea entre las tormentas que mueven las costumbres humanas por el “Caso” de Epicuro, o se clava y se fija en la “Necesidad” de Descartes; y así, o abandonándose a la ciega fortuna o dejándose arrastrar por la sorda necesidad, poco si no casi nada se cuida mediante los invictos esfuerzos de una elección razonable8de regular la una o de esquivar, y, donde no se pueda, al menos de templar la otra. Por ello no gustan los libros más que aquellos que, como los vestidos, se elaboran por moda; mas este explica al hombre sociable sobre sus eternas propiedades. Los escritores que mientras viven aman el oír gritar sus nombres y con una tempestiva gloria combinan utilidad y provecho de los libros, dirigen sus plumas al gusto del siglo, para que vuelen más rápido según la época. Y en verdad que sería Giambattista Vico Cuadernos sobre Vico 35 (2021) 224 4. Álvarez Cienfuegos (1657-1739), jesuita español y embajador del Emperador en Roma. «Ya que Vico esperaba obtener los reconocimientos tangibles, por su descubrimiento, de las dos casas que había favorecido, Esperti lo aconsejó, en una carta perdida, dirigirse a quien en Roma desempeñaba el trabajo de embajadores de Austria y de Francia.»[A. BATTISTINI, II, p. 1.427]. 5. «Melchor de Polignac (1661-1742) era el embajador de Francia en la Santa Sede.»[A. BATTISTINI, idem]. 6. Se refiere a la primera Scienza nuova (1725): «A finales del año 1725 vio la luz en Nápoles, en la imprenta de Felice Mosca, un libro en dozavo de no más de doce folios en caracteres de glosilla con el título: Principios de una Ciencia nueva sobre la naturaleza de las naciones, por los cuales se encuentran otros principios del derecho natural de gentes, y con un elogio lo dedica a las Universidades de Europa.» (Vita, en Opere ed. de A. Battistitni, cit., I, p. 54; trad. de M. González García & J. Martínez Bisbal (eds.), Autobiografía de Giambattista Vico, Siglo Veintiuno de España Eds., Madrid, 1998, p. 149). 7. «Se llama moda al corromper y al dejarse corromper»(Tácito, Germ. 19). 8. «“elezion ragionevole”: en la intención de Vico, la Scienza nuova no era solamente un tratado útil para comprender la dinámica de la historia, sino también una suma de enseñanzas prácticas con las que evitar la regresión del “ricorso”.»[A. BATTISTINI, II, p. 1.427]. una materia digna de toda la aplicación de los ingenios bien informados de los asuntos en la república de las letras el escribir “sobre las causas ocultas o ajenas de la fortuna de los libros. Gassendi halló el mundo marchito en amores de novela y languidecido en brazos de una muy complaciente moral,9y escuchó en vida cómo todos celebraban su nombre como restaurador de la buena filosofía, mediante un sistema que hace criterio de verdad el sentido, del que a cada uno le complace el suyo propio, y pone en el placer del cuerpo a la humana felicidad, porque para Epicuro no hay más que vanidad y cuerpo. Por odio a la probabilidad se endurece en Francia la moral cristiana, y desde el cercano Septentrión y gran parte de la Alemania el espíritu interno de cada uno se erige en regla divina de las cosas que deben creerse. Ve Descartes el tiempo de hacer uso de sus maravillosos talentos y de sus extensos y profundos estudios, y elabora una metafísica conforme a la necesidad y establece como regla de verdad la idea que nos viene de Dios, sin jamás definirla; de donde que entre los mismos cartesianos a menudo suceda que una misma idea será para uno clara y distinta y para otro será oscura y confusa. Y si él logró en vida fama de célebre filósofo en este siglo delicado y vistoso, en el cual la mayoría con poco estudio y únicamente talentos naturales quieren parecer sabios y hacen de sus habilidades la regla de los libros, donde se estiman buenos solo los explicados y fáciles, de los que por pasatiempo se puede razonar con las damas; por el contrario, aquellos que requieren del lector mucha y variada erudición y les obligan al tormento de tener que reflexionar y combinar mucho, son condenados con solo decir que “no se entienden”. Inglaterra, incierta en religiones y en un siglo tan severo en dictar máximas como disoluto en practicarlas, a sus tiempos propios da externalidad Locke, que estudia establecer la metafísica de la moda y quiere maridar Epicuro con la [metafísica] platónica.10 Entre los literatos, la mayor parte en este sentido de que no aman fijarse en libros que exigen meditación, como Usted dijo sobre el mío con el señor cardenal, y por tanto filólogos que no se deleitan más que con diccionarios y repertorios,11 ¡a cuántos pocos debe complacer esta obra, cuya materia, como dice el señor abate Odazi12 por Carta al abate Esperti en Roma (1726) Cuadernos sobre Vico 35 (2021) 225 9. Según perspicaz observación de Battistini, esta dura expresión de Vico, «mondo tutto marcio in amori di romanzi», es usada para destacar «los tiempos de la “barbarie de la reflexión”, Cfr. SNP [Scienza nuova ‘prima’], § 280 [...]». Cfr. A. BATTISTINI, I, p. 1.428. 10. Al igual que hace en su “Autobiografía” (Vita), Vico conecta a Epicuro y Locke en cuanto negadores de la Providencia. No obstante, en un Apéndice a la Scienza nuova segunda se detiene en la «Riprensione delle metafisiche di Renato Delle Carte, di Benedetto Spinosa e di Giovanni Locke»(cfr. trad. en español en Cuadernos sobre Vico, ns. 5/6, 1995-1996, pp. 449-450). Por otro lado, respecto de la expresión «“metafisica della moda”: es la misma fórmula con que Vico define el cartesianismo, confirmando, con su impaciencia, la difusión del pensamiento lockeano en Italia» (A. BATTISTINI, idem). 11. Libros compilaciones, resúmenes, enciclopédicos, de moda ilustrada y fácil consulta. 12. «No se conoce nada del abate Odazi, que en Roma había elogiado la Scienza nuova. Quizás era ascendente del economista Troiano Odazi da Atri (1741-1794) [...]» (Nota de F. Nicolini en G. VICO, L’Autobiografia, il carteggio e le poesie varie, ed. cit., p. 286). favorecerme, es un extenso examen de las cosas, y la demostración [la pruova] es un pensar fuerte para profundizar en ellas y comprenderlas! Mas me consuelo de mis largos y amargos esfuerzos sufridos en medio de las tempestades de la contraria fortuna y entre las sequías de mi pobre numerosa familia, con tal de que la obra le haya complacido al sabio señor cardenal Corsini y que quede amparada bajo su poderosa protección. Por tanto, estoy muy agradecido al señor abate Odazi por el interés demostrado, como a tantos muchos hombres sabios a los que él ha respondido que escucharan bien al respecto. Acerca de los ejemplares que Ud. me aconseja que debo enviar a los cardenales Davia y Pico,13 dudo en mandarlos ya tarde y por correo ordinario; pero si Usted lo ordena así, de inmediato seguiré su indicación. Me alegro de que el conde de Porcìa quede contento de la biografía literaria del señor Cirillo.14 Para aquella del señor Doria,15 dedicará eficazmente su esfuerzo el señor D. Marcelo Filomarino,16 el cual devota y humildemente rinde sus respetos a Su Eminencia Corsini, a quien con reverencia le responde que le disgusta en grado sumo aplazar su venida pendiente, por lo que está intentando todos los medios que sean necesarios para ello, a fin de obsequiar a Su Eminencia presencialmente, como es debido. Y yo, rogándole el honor de sus recomendaciones, me declaro, etc.17 (Nápoles, a principios de 1726) [Trad. del italiano por José M. Sevilla] Giambattista Vico Cuadernos sobre Vico 35 (2021) 226 13. Antonio Davia Bargellini (1660-1740), político boloñés y nuncio apostólico. Cardenal Ludovico Pico della Mirandola (1669-1743), prefecto de los Palacios Apostólicos y de la Congregación de las indulgencias (cfr. A. BATTISTINI, cit., II, p. 1.428). En sus “Notizie”, Fausto Nicolini se refiere a él con el nombre de “Luigi Pico della Mirandola” (en la edición de L’Autobiografia..., cit., p. 286). 14. Nicola Cirillo (1671-1734), profesor de medicina en la Universidad de Nápoles. No llegó a escribir la anunciada biografía literaria de Porcìa (cfr. A. BATTISTINI, ibidem). 15. Paolo Mattia Doria (1662-1746), «ferviente cartesiano, si bien posteriormente, tal vez debido a la influencia de Vico, se orientó hacia el platonismo, entendido de acuerdo a los intérpretes renacentistas.» (Nota a pie de página de M. González García & J. Martínez Bisbal, en su edición cit., p. 114). 16. A Marcello Filomarino le había dedicado Vico su II Oración Inaugural (1708). Cardenal arzobispo de Nápoles (cfr. nota en el poema de Vico “Giunone in danza” (1721), v. 339; vid. la edición cit. de L’Autobiografia..., ed. Croce y Nicolini, cit., p. 327). 17. Fórmula abreviada en los cierres epistolares: me declaro siempre su devoto servidor, etc.