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Reglas para distinguir los traidores á la patria de los afrancesados, egoistas, y filósosos de nuevo cuño : Carta de un letrado extremeño á un amigo suyo

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S' REGLAS para distinguir los traidores ála patria de los afrancesados,egoístas ,yfilósosos de nuevo cuño. CARTA DE UN LETRADO EXTREMEÑO áun amigo suyo. Mi apreciable amigo ydueño :en grande apuro Xhace vm. entrar, proponiéndome sus dudas, en ™,,nádistinguir los traidores de los egoísta ,pi- ,ír \nma reglas para conocerlos. Yo debo suponer -«m instruido del tit 2? de la partida 7?. ydel 2«ilh'ro S° de la recopilación, no pudiendo ignorar ’V el delito de traición, es aquel que se comete qUntra el Rey, dla Patria, lo que puede venfiear- CHe varios modos ,que especifican nuestras 'eyes Se trias con cuya doctrina, debiera vm. daisc por p‘éle de sus dudas; mas teniendo presente que satisfecho de sus Qu ,crímenes que cafte f nacoraZon humano, debemos también obb6 var la mayor circunspección para calificarlo; pues servar la myr )h‘odia sunt restringendatraidores en d°s’ ersonadel Rey , ócontra mente obran coiu r„,persona ,ya auxi* ¡; ri’J » liando alos enem gasnirando solamente asu y°- ra iar in?lres manifiestan insensibles álas desnracias de su madre patria ,dedicándose áaconservación de sus puestos yempleos en medio de la Aorrasca* De estos perversos egoístas gradúo será la qü-S3 tion ,pues respecto álos otros no debe vm. tener dui^a en que son reos de dicho vilísimo crimen ,y aunque vm. no me los indica en su consulta ,debo yo persuadirme que sus dudas se limitan álos de esta ultima clase. „^un en estos caben muchas qüestiones subalternas antes de titularlos traidores con perjuicio del honor, }reato de sus familias. Principio es muy sabido el atender tiempos, sugetos, ylugares para concordar os cerechos. Llamar átodos traidores (por exemplo,) porque no emigraron ,seria gravísimo error ;porque miodos podían verificarlo, ni caber en la pequeña parte de la España libre de enemigos. Verdaderos pa- 10 as han sido los que quedándose en sus hogares at]sostenido con sus caudales ,subministro de noíidas, yaun con riesgo de sus cuellos, la insurrección contra los franceses, fomentando partidas que ce todas paites llamaban su atención. ¡Con quánta animosidad han expuesto sus propias vidas ála de- * , úde otros hombres ,de quienes aquellos héroes t lan servido para confidentes yespías, si por forc*na n0se hubiese verificado que los muchos que í0!1en manos de los franceses, se hubiesen tra- O,'. 3m , uerte >antes que delatar ásus mandantes! .os de estos mismos héroes de superior carácter os Pueblos, han sido por una razón de estado cargados de algún „otro puesto, redundando en ali- J0 de sus hermanos cautivos! Quántos por mera erem°nia han concurrido álos bailes yconvites, Pa‘aobservarlos! Quántos han repartido á, sus pue- ,°squantiosas sumas ,extrayéndolas para las partí - as >que hacían álos enemigos la mas cruda guerra! 'muchísimos los exemplares de estas verdades: de que se infiere ,que sería error gravísimo insultar á estos verdaderos patriotas con el vil epíteto de traidores. Otros hay que en las apreturas de la invasión y aun después, por las circunstancias, no tuvieron valor para abandonar sus caudales, comercios, yesra*- blecimientos ,exponiendo sus personas yfamilias áser víctimas, teniendo por mas peligrosa la medicina, que la enfermedad. Tampoco son estos los delinqüentes de que hablan las leyes; pues no pudiendo ellos por impedimento influir en la libertad de la patria ,se han ceñido ála obligación primaria de su propia conservación. En suma todos Jos que no son hombres de armas, ni tienen buena disposición para resistir al enemigo, son dignos de elogio, por haber adoptado el medio prudente de conservarse en medio del fuego ,sin perder el amor puro de la patria, no embargante el juramento, que la fuerza de las bayonetas les prescribiese, con la mas conocida nulidad. Hemos visto muchos de los empleados civiles, algunos prelados eclesiásticos ,yaun cabildos yotros cuerpos, que han declamado con aparente entusiasmo' contra los exércitos franceses al gobierno español Vno puedo aprobar que estos sufran la nota vulgar de infidentes, mientras no se examinen las circunstancias que áello les obligaron. , 'Basta amigo mío ,para hacer entender avm. que las dudas que me propone no frenen una solución absoluta; es necesario quesea respectiva alos asuntos del dia •por ser tan críticos yarduos, que las substancias se complican con los accidentes ylas m.smas quejas ave darían las juntas emigrando asus subditos, *ijw ..'midieran estas formar de que porque ñolas siguieron, punieran J aquellas rápidamente los desampara Sin embargo de lo expuesto, deseando contentar la curiosidad de vm. yáfin de que pueda drstrngurr Ips traidores, délos meros egoístas, yde los contagiados del francesismo le voy adar unas breves regias, según mis alcances, que aunque suejtas avarias 'excepciones, bastarán para aquietar su espíritu alo menos por ahora. Regla i? todo aquel que directa oindirectamente preceda contra la persona del Rey ,ocontra la patria axíliando álos enemigos con armas ayuda ásus exdiciones, consejo, espionage &c. es verdadero traidor. 2.Todo sujeto que de las pasadas aflicciones hubiese engrosado su caudal, óadquirido puestos. brillantes ,es sospechoso de egoísmo. ,3- Todo el que en materias de religión, ode gobierno, político ,hable con entusiasmo, dando la preferencia alos iniquos que nos sujetaron, es igualmente infiel ,como aquellos. 4* Todos los que sahieren ni estado eclesiástico á los regulares, al Santo Oficio, ycritican los actos de piedad, en que hemos nacido, ysido educados, es un pseudo filósofo vitando. Siga vm pues amigo mío por ahora estas reglas, dispensándome que no sea mas extenso ,ycrea que soy yseré siempre su cordial ,amigo que SMB. F0, EN SEVILLA: En la Imprenta de D. Manuel Mu ñoz Alvarez, Calle de la Mar.