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Perspectivas para una discusión de la cuestión de género en el pensamiento arquitectónico

Ricon Baldessarini, Sonia

Abstract

Dentro de la amplia producción teórica contemporánea en el ámbito de la arquitectura y del urbanismo son escasos los estudios que traten sobre las relaciones de género. Los escritos de Ann Bergren, filóloga y critica de arquitectura, se destacan de los demás por presentar una reflexión sobre la relación entre género, espacio y pensamiento como construcción simbólica articulada por las disciplinas de la filosofía y la arquitectura, tal y como lo plantea la autora en un artículo titulado “Arquitectura , género y filosofía” (Architecture Gender Philosophy). La presente ponencia tiene como objetivo realizar un análisis introductorio del concepto de género, como lo propone Bergren, en cuanto fundamento de relaciones que considero interespaciales. Para ello enfocaré puntualmente cómo la misma autora aplica su concepto, tanto en el contexto del discurso platónico y de los espacios de la polis griega clásica, como en el de los discursos posmodernos de clave deconstructiva y sus propuestas de intervención en el espacio urbano contemporáneo. Paralelamente abordaré la contribución de la reflexión de Bergren para el desarrollo de mi propio trabajo de investigación.

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PERSPECTIVAS PARA UNA DISCUSIÓN DE LA CUESTIÓN DE GÉNERO EN EL PENSAMIENTO ARQUITECTÓNICO Ricon Baldessarini, Sonia baldessar[email protected] Resumen Dentro de la amplia producción teórica contemporánea en el ámbito de la arquitectura y del urbanismo son escasos los estudios que traten sobre las relaciones de género. Los escritos de Ann Bergren, filóloga y critica de arquitectura, se destacan de los demás por presentar una reflexión sobre la relación entre género, espacio y pensamiento como construcción simbólica articulada por las disciplinas de la filosofía y la arquitectura, tal y como lo plantea la autora en un artículo titulado “Arquitectura , género y filosofía” (Architecture Gender Philosophy). La presente ponencia tiene como objetivo realizar un análisis introductorio del concepto de género, como lo propone Bergren, en cuanto fundamento de relaciones que considero interespaciales. Para ello enfocaré puntualmente cómo la misma autora aplica su concepto, tanto en el contexto del discurso platónico y de los espacios de la polis griega clásica, como en el de los discursos posmodernos de clave deconstructiva y sus propuestas de intervención en el espacio urbano contemporáneo. Paralelamente abordaré la contribución de la reflexión de Bergren para el desarrollo de mi propio trabajo de investigación. Palabras clave: Género, Arquitectura, Filosofía, Espacio, Arquitectas, Mujer 1095 Arquitectura y género: algunas consideraciones Si lanzamos una mirada a la bibliografía publicada en los tres últimos decenios encontramos obras relacionadas con la arquitectura y el urbanismo que, sobretodo impulsadas por las diferentes tendencias feministas, involucran en su titulo referencias al género, la sexualidad, la diferencia. Se trata en su mayor parte de libros constituidos por textos de autores con diferentes miradas y campos de interés. Esta fragmentación, o mejor polisemia, no resta valor a esos trabajos, que sin duda amplían el conocimiento sobre la diversidad y la complejidad temática asociada al campo de investigación de la arquitectura y del espacio urbano, pero que todavía no modifican, no desestabilizan sus cánones ni su orden de producción. Entiendo, en el sentido de Linda Nochlin (Nochlin 1987), que el hecho de llenar los vacíos históricos, causados por la ausencia del colectivo femenino, que abarcan todo el proceso de producción arquitectónico, en todos sus aspectos teóricos, prácticos y políticos, o la introducción de miradas de otras disciplinas sobre la arquitectura, aportan a esta disciplina valiosos argumentos críticos aunque no sustituyen la necesidad de un esfuerzo epistemológico de elaboración de metodologías y recursos teóricos que permitan cambios en los propios paradigmas. A la par de intervenciones puntuales en el plano teórico, dentro del ámbito de la practica arquitectónico-urbanística, la perspectiva de género casi siempre se aplica dentro de un marco estrictamente funcional - a través de propuestas de adecuaciones mínimas de los espacios al uso del colectivo femenino -, lo que hasta ahora no ha producido un cambio en el modelo secular de los constructos ideológicos arquitectónicos, lo que paradójicamente torna la perspectiva de género todavía más ajena a arquitectos y arquitectas, profesores, estudiantes. Este panorama, naturalmente, se muestra diversificado por regiones y sociedades, teniendo la cultura anglosajona una posición avanzada, disponiendo también del mayor numero de publicaciones, lo que muestra el fenómeno de academización del movimiento feminista también en esta área. En algunos países europeos se ha llegado a experiencias concretas, como el proyecto Emscher Park (IBA Emscher Park 1991) elaborado a partir de una directriz orientada según una perspectiva de género, por citar el caso alemán, y la tentativa de introducción de los temas de género en la organización de los programas ha dado lugar al surgimiento de cursos de posgrado. Hace falta todavía una profundización crítica, la elaboración de un discurso que pueda transcender la academización y la instrumentalización de la perspectiva de género - una especie de domesticación de la categoría de género que no provoca ninguna alteración en las relaciones de poder o en las políticas espaciales, que determinan no solo el qué construir, sino el cómo, el dónde, el cuándo y para quién construir. Esa instrumentalización se podrá cambiar con una reflexión teórica amplía. Las señales de 1096 esta carencia y demanda interna de las disciplinas de la arquitectura y del urbanismo son cada vez más frecuentes si consideramos el número de publicaciones que, impulsados por la perspectiva de la interdisplinaridad, aportan a la arquitectura y a la planificación de las ciudades un material reflexivo producido por la sociología, la historia, la geografía, la filosofía, etc.. Quiero aprovechar para hacer constar que este estado de cosas denuncia, no solo la carencia reflexiva desde un punto de vista feminista, sino también la tendencia general de demanda de una discusión interna de la arquitectura y del urbanismo. Dentro de la perspectiva de una revisión teórica amplia del pensamiento arquitectónico pretendo tratar el tema especifico de la ponencia: la perspectiva de género propuesta por Ann Bergren, cuya obra se inserta en este vacío reflexivo situado en la base misma de la tradición del pensamiento arquitectónico – considerado, sin excepción, como androcentrico-, repensando las cuestiones de género desde las orígenes de este pensamiento. Los escritos de Ann Bergren, filóloga y critica de arquitectura, profesora del Departamento de Arquitectura de la UCLA, se destacan de los demás por presentar una reflexión sobre la relación entre género, espacio y pensamiento como construcción simbólica articulada por las disciplinas de la Filosofía y la Arquitectura, tal como lo plantea la autora en un artículo titulado “ Arquitectura , género y Filosofía”1 (Architecture Gender Philosophy). 1Bergren, A.: “Architecture Gender Philosophy” en Whiteman, J., Kipnis, J. y Burdett, R. (eds.): Strategies in Architectural Thinking, Chicago IAU / The MIT Press, Cambridge (Mass.) / Londres, 1992. 1097 Uno, dos, tres – dos pesos, una medida: la polarización del género en la construcción antropológica clásica “The ancient Greek language records a culture dominated by the male.”2 El lenguaje griego clásico recuerda una cultura dominada por lo masculino. Con esta frase Ann Bergren introduce sus claves para un análisis del trabajo arquitectónico -filosófico Chora L Works3, elaborado por Peter Eisenman y Jacques Derrida. ¿Por qué razón Bergren se refiere a la cultura clásica? La motivación de Ann Bergren para escribir su artículo se remonta a la postura de Eisenman con respecto al comportamiento del filósofo y la dinámica de poder que ello, con ocasión del proyecto de ambos para un jardín en el “Parc de la Villette" en Paris, hizo transparente. Eisenman y Derrida reconocen en sus actitudes durante el proyecto un sentido “dialógico” (Bajtin) en la medida en que tienen en cuenta que mantienen una visión crítica con respecto a las tradiciones de conocimiento que evoca cada una de sus actividades: la del arquitecto y la del filósofo. Ambos coinciden en que esa doble tradición se basa en un fundamental principio: el de adoptar la figura humana como referencia central, lo que caracteriza la perspectiva antropocéntrica que se instituye como parámetro absoluto a partir del Renacimiento. Contra este habitus antropocéntrico común a las dos disciplinas se posiciona, por diversas vías, un movimiento intelectual, a finales del siglo XX, que las aproxima de forma particular: la deconstrucción. Es exactamente para acceder al oikos de este pensamiento por lo que Bergren retoma el término anthrôpos. La autora examina el termino desde su raíz filológica, tratándolo, no a la luz de una teoría posterior, sino aceptando las dicotomías que el término lleva consigo, la supervivencia y presencia del mito a través de la permanente lógica de lo ambiguo, como dice Jean-Pierre Vernant. Como aclara la autora americana, el termino anthrôpos, en lenguaje griego antiguo, era indeterminado, correspondiendo tanto a la designación del ser humano en sentido amplio, sin sexo determinado, como a la de varón y también, añadiendo el artículo, a la designación de mujer (ver esquemas interpretativos en las páginas siguientes)4. Ese 2Bergren, p. 13. 3Para una descripción más detallada del proyecto v. EISENMAN. PETER & JACQUES DERRIDA. ( 1997) Chora L Works. Jacques Derrida and Peter Eisenman. New York. 4Bergren, p. 13. 1098 anthrôpos, sin embargo, en el ámbito del conocimiento, representación y discurso, tendrá solamente la voz masculina. El pasaje del mito al logos implica una reducción del anthrôpos “femenino” a los dos primeros significados – resultado del desplazamiento de de la mujer respecto a los dominios del conocimiento, el discurso y las artes gráficas. El mito prescribe también el lugar social del arquitecto, añade la filóloga, y para ello utiliza una semejante estrategia de “des-plazamiento social” – social (dis)placement5. En la sociedad griega arcaica la proximidad entre lenguaje y praxis social se presenta como resultado de un conocimiento más cercano a lo cotidiano de la vida y de la mentalidad, en el seno de la vecindad original pre-filosófica / “para-filosófica”, en la que podemos encontrar el fundamento que permitirá la dramática de género en la construcción filosófica platónica, sobretodo bajo los aspectos ético-antropológicos que atañen directamente al colectivo femenino, como lo expone claramente, por ejemplo, la cuestión de la creación del género femenino en el Timeo (TIM 98). Bergren sugiere que la narrativa épica relaciona la condición femenina, representada por la Musas, con el posterior objeto del deseo filosófico – el conocimiento transcendental que posibilita el discurso y la imitación de la verdad, osea, entre el conocimiento – materia del poeta clásico6 – y la representación, interfiere el poder decisorio de quien conoce la verdad in presentia y puede reconocer la diferencia entre lo verdadero y la representación - o presentar lo falso como verdadero. ¿Cómo explicar, pese a la densa ambigüedad de su estatus, la autoridad de las musas en la cuestión de la verdad? En el mito griego la autoridad para manipular la verdad y la imitación proviene de la tradición en la que es la mujer quien detenta la capacidad de reconocer, en primera y última instancia, la legitimidad o ilegitimidad de los hijos, factor crucial en sociedades patriarcales y patrilineales. Así Reha, mujer de Cronos, cuenta Hesiodo (Teogonía 453-506) , después de que todos sus hijos fueran devorados por el padre, temeroso de que le usurparan el poder, para salvar su linaje, presenta a este, en lugar del niño, una piedra envuelta en pañales – el objeto sustitutorio es descrito con el término mêtis7 en el texto clásico. Cronos literalmente engulle al supuesto hijo. Más tarde él será forzado a vomitar la piedra, junto con los hijoss devorados anteriormente. Entre ellos está el propio Zeus, que efectivamente terminará usurpandole el poder. Bergren reconoce en ese pasaje mítico, que se refiere a mêtis en el sentido de una imitación morfológica: una piedra envuelta en pañales, en lugar de un recién nacido, un prototipo de la inteligencia transformadora que será relacionada con el hacer de los artesanos y de los arquitectos. Sobre ese pasaje en el cual Ann Begren introduce el concepto mêtis deseo hacer una breve aclaración. A esta altura de su texto y para obtener elementos que le permitan operar con los discursos en cuestión, deconstruyendolos, la autora dirige su mirada hacia las instancias instauradoras del lenguaje como elemento que registra los 5Ibid. 6 The Muses are called upon to impart their truth to the male poet (Iliada 2 484-486). Ibid. 7 Utilizaré aquí la misma grafia, mêtis, usada por Ann Bergren en su texto para designar el término griego arcaico. 1099 significados más arcaicos de los términos en una dinámica discursiva y las relaciones de poder a ella impuestas. Este pasaje del texto de Bergren carece de una precisa aclaración, a ella voy dedicarme en una fase posterior de la investigación. Por ahora pretendo llamar la atención sobre algunos puntos imprescindibles para un primer acercamiento a la discusión propuesta por Ann Bergren. Antes de abordar el texto de Derrida8, que constituye la base de su argumentación en el artículo analizado en el presente trabajo, la autora hace referencia a un pasaje de la Teogonía de Hesíodo para captar una instancia instauradora de la ambivalencia de sentidos, tal como la refleja el mito, entre la sabiduria y el engaño. La identificación de la ambivalencia entre perspectivas que el pensamiento lógico considera opuestas permite a la autora analizar críticamente la arquitectura de la construcción cósmica platónica propuesta en el Timeo9. Confrontando el significado de las palabras griegas mêtis– truco, imitación - y Mêtis, la entidad divina, la autora advierte el sentido de ambivalencia implícito en las mismas. Como sugiere la autora, primeramente: “Mêtis means the power and the product of “transformative intelligence” - the mental and material process common to every techné, to the work of every artisan.”10 Mêtis tiene también otro significado: como apunta Bergren, más adelante: “for in early Greek mêtis is not just a word”. Mêtis es también una Diosa, a quien Zeus toma como primera esposa. Ese matrimonio reproduce simbólicamente, en un efecto anacrónico. la lucha por la preservación del poder. Para impedir que el embarazo de Mêtis produzca hijos varones que amenazarán el absoluto poder patriarcal, Zeus traga a Mêtis, incorporándose a sí mismo el poder necesario para generar, dando entonces nacimiento a la Diosa Atenea, que sale de su propia cabeza. En este matrimonio entre Mêtis, la Diosa, y Zeus, y en la competencia en ello implicada, reconoce Bergren una serie de operaciones simbólicas en torno del poder de desplazamiento (power of place) que la autora considera como determinado por cuestiones de género, añadiendo que al género femenino le son impuestas determinadas condiciones de desplazamiento, que tienen en el ritual del matrimonio - con el cambio de hogar - su forma más clara: ...”in order for men to communicate with one another in systems of kinship and symbolic thought , they must prohibit incest, that is, they must move women from one oikos to another“ ( para garantizar la comunicación masculina 8Derrida, Jacques: Chöra /Jacques Derrida. Aus d. Franz. von Hans-DieterGondek. Wien, 1990. 9Platon, Timaios (gr.-dt.) Übersetzt und hg. von H. G. Zekl. Hamburg: Meiner 1992. 10 Bergren, p. 14. 1100 en un sistema basado en la institución de la familia y del pensamiento simbólico, se hace necesario prohibir el incesto, osea, es necesario cambiar la mujer de un oikos a otro).11 El significado de mêtis El significado del término y sus orígenes míticos son fundamentales para entender la lectura bergreniana del uso que hace Platon del principio de la inteligencia tansformadora - mêtis - y de su papel en la dinámica de la construcción discursiva del Timeo – que es a su vez objeto de la hermeneutica derridariana. En la narrativa mítica, Atenea es hija de Zeus y Mêtis, la diosa, es decir: es un producto del deseo de Zeus de poseer mêtis, que simbólicamente también significa el poder de transformación. Para engendrar a Atenea, Zeus usa de artificios que conducen, no solo al íntercambio sexual, sino también a la incorporación de mêtis a su propia entidad, engulléndola y encargándose él mismo de darla a luz desde su propio cuerpo, extrayéndola de su cerebro. Esos sucesos manifiestan, de acuerdo con la filóloga americana, clara afinidad con el proceso creador arquitectural, que tiene dos largas fases. En primero lugar: la gestación de ideas previa a su ideal representación. En segundo lugar: la ejecución del proyecto gráfico, que representa el futuro, el producto transformacional, a partir de la materia. Ese proceso se reproduce, según Bergren, analógicamente en las figuras del legislador en Las Leyes y del demiurgo en el Timeo. El análisis de Bergren sigue considerando el sistema de ambigüedades que cercan la figura del arquitecto y la figura femenina. El planteamiento de la autora se apoya en la prescripción del lugar político social destinado a estas dos figuras en el plan de la organización social de la polis. Un ejemplo de estructura ideal de esta polis nos la da Platón a través de la ciudad de Magnesia descrita en su diálogo Leyes.12 El mismo principio de funcionalidad es imitado por Platón para construir y movilizar la estructura narrativa de su texto cosmológico, el Timeo. El aspecto simbólico de mêtis Dentro del ámbito pre-filosófico, en el plano de la plena ambigüedad de la razón, Bergren identifica otros dos factores determinantes del posicionamiento social: movilidad y territorialidad. En este punto de la narración, se expone claramente la construcción de género respecto 11 Bergren, p. 15. 12 Bergren, p. 20. 1101 a la mujer y al arquitecto. La mujer y el artesano se encuentran fuera de la esfera política – dominio masculino de ciudadanos, pero de su arte y su capacidad laboral necesita la ciudad para funcionar. A la par de garantizar la circunscripción territorial y sanguínea, la mujer-metis tejedora de palabras y tejedora silenciosa de paños – todo llama al oiko, a la ocultación - ejerce el poder de crear competencia en la supremacía del clan, mientras el arquitecto desafía la competencia política por demostrar la habilidad. La técnica de tejer está asociada, para algunos autores, al propio origen de la arquitectura13. Mêtis y la feminización del arquitecto Para fundamentar la idea de la “feminización” del estatus del arquitecto en la sociedad griega clasica, Bergren recurre al ejemplo de las parejas de arquitectos Trophonius/ Agamedes y Amphion/ Zethus.14 En los relatos míticos, la existencia de “dos arquitectos” revela la ambigüedad de valores como factor de fragilidad del modelo antropomórfico. En su origen, la inteligibilidad transformadora necesaria está basada en un dato de supervivencia – en el caso de la mujer-mêtis la supervivencia de su prole, en el del hombre-mêtis la supervivencia de su arte. Un testigo de la jerarquización de la transmisión de este conocimiento es el relato mítico en el que Atenea transmite su conocimiento: el arte de montar carros, a los hombres; el arte de tejer, a las mujeres. Donde hay ambigüedad, el terreno se convierte en dominio femenino; donde se tiene claridad de objetivos, al contrario, empieza a desaparecer la figura de la mujer. Así que mêtis - inteligencia transformadora y creadora - es la clave de análisis de Bergren para acercar estos dos elementos: el arquitecto en el período épico y clásico y la figura de la mujer. Ambos son fundadores del oikos garantizado por el varón ciudadano. Para mantener el orden de la polis ambos deben tener su lugar determinado en la estructura social. El mito en cuanto narrativa dejará visible esta condición de exclusión femenina – de la mujer y del varón ajeno al poder. Los esquemas siguientes muestran una posible interpretación de esta estructura en el plano simbólico y político-social. 13 Cf. Gottfried Semper, Die Vier Elemente der Baukunst, Braunschweig, 1851 14 Bergren, p. 20. 1102 1. Esquema interpretativo de los niveles simbólicos de representación en la sociedad griega clásica Plano divino Plano mortal Polis ciudadana Polis artesana 1103 Referencias bibliográficas AGREST, D., Conway, P. y Wisman, L. K. (1996): The sex of architecture. ALCOFF, L. y E. Potter (eds.) (1993), Feminist Epistemologies, Nueva York: Routledge. BERGREN, A. (1992): "Architecture Gender Philosophy" en Whiteman, J., Kipnis, J. y Burdett, R. (eds.): Strategies in Architectural Thinking, Chicago IAU / The MIT Press, Cambridge (Mass.) / Londres,. BERGREN, A. ( 1983) Language and the Female in Early Greek Thought, Arethusa, 16, 69-95. 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