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La Revolución de los Claveles en la prensa franquista

García de Benito, Guillermo

Abstract

La Revolución de los Claveles, en la que el ejército y la sociedad portuguesa se levantaron en contra del régimen salazarista e iniciaron el camino hacia la democracia, coincidió en España con la última etapa del régimen de Franco. En este contexto, analizaremos como los diarios Arriba y Pueblo, afines al franquismo, abordaron la información que llegaba sobre Portugal en las fechas claves del conflicto, sin olvidar que en aquel momento no existía aún libertad de prensa plena en España.

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1 LA REVOLUCIÓN DE LOS CLAVELES EN LA PRENSA FRANQUISTA GUILLERMO GARCÍA DE BENITO Grado en Periodismo Universidad de Sevilla Curso 2021/2022 Tutor: Miguel Vázquez Liñán 2 “La curiosidad es una de las virtudes más grandes que se pueden transmitir a una persona”. Para mis padres, abuelos, amigos y hermano. Gracias por transmitirme la pasión por descubrir el mundo. 3 RESUMEN: La Revolución de los Claveles, en la que el ejército y la sociedad portuguesa se levantaron en contra del régimen salazarista e iniciaron el camino hacia la democracia, coincidió en España con la última etapa del régimen de Franco. En este contexto, analizaremos como los diarios Arriba y Pueblo, afines al franquismo, abordaron la información que llegaba sobre Portugal en las fechas claves del conflicto, sin olvidar que en aquel momento no existía aún libertad de prensa plena en España. PALABRAS CLAVE: Revolución de los Claveles, Franquismo, Censura, Pueblo, Arriba. ABSTRACT: The Carnation Revolution, in which the Portuguese army and society rose up against the Salazarist regime and began the path towards democracy, coincided in Spain with the last stage of the Franco’s regime. In this context, we will analyse how the pro-Franco newspapers Arriba and Pueblo, will deal with the information that arrived about Portugal at the key dates of the conflict, without forgetting that at that time there was still no full press freedom in Spain. KEY WORDS: Carnation Revolution, Francoism, Censorship, Pueblo, Arriba. 4 ÍNDICE: 1. INTRODUCCIÓN 1.1 Descripción e interés del tema 1.2 Estado de la cuestión 1.3 Objetivos, justificación y metodología 2. MARCO TEÓRICO 2.1 Censura, propaganda y medios de comunicación en los regímenes autoritarios del Siglo XX 2.2 El caso de España: la censura franquista (conceptos fundamentales para entender la propaganda y la censura del "tardofranquismo") 3. MARCO HISTÓRICO 3.1 Medios de comunicación en la España de los años 70 3.2 La Revolución de los Claveles en los medios españoles 4. ANÁLISIS 4.1 25 de abril de 1974: el estadillo de la Revolución 4.2 1 de mayo de 1974: el referéndum popular 4.3 11 de marzo de 1975: los vaivenes en el poder 4.4 25 de abril de 1975: las primeras elecciones democráticas en 50 años 5. CONCLUSIONES 6. REFERENCIAS 5 1. INTRODUCCIÓN 1.1 Descripción e interés del tema El 25 de abril de 1974, al sonido de Grândola, Vila Morena, las Fuerzas Armadas portuguesas llevaban a cabo un levantamiento militar con el propósito de acabar con el gobierno de Marcelo Caetano, quien había cogido el testigo de Salazar a los mandos del Estado Novo para continuar con la política del dictador. Sin embargo, el primer ministro portugués entre 1968 y 1974 no pudo evitar la descomposición de un régimen que no dejaba de perder popularidad y apoyos a consecuencia de la guerra colonial, la política represiva del régimen y el mal estado de la economía nacional. De esta forma, se inauguraba en Portugal el proceso revolucionario que, no sin dificultades, acabaría derivando en el final de la dictadura más larga de Europa Occidental y en la implantación de un sistema democrático. En este contexto, el régimen de Franco no podía evitar mirar con preocupación a lo que estaba ocurriendo en el país vecino. Durante los años 70, la dictadura franquista se encontraba en una etapa de decadencia y de pérdida de apoyo, consecuencia de la aparición de una nueva opinión pública y de un periodismo que vio en la Ley de Prensa de 1966 la oportunidad de reivindicar la llegada de la democracia en nuestro país. Consciente el régimen de la dificultad de mantener el sistema dictatorial si los españoles reparaban en lo que estaba sucediendo en Portugal, Franco trató de distorsionar el proceso revolucionario portugués a través de los medios afines al régimen, como eran los periódicos enmarcados en la Cadena de Prensa del Movimiento y la televisión pública española (TVE), desacreditando los avances que la sociedad portuguesa alcanzaba y subrayando los momentos de hesitación y de dificultad que el proceso portugués vivió. 1.2 Estado de la cuestión Es por ello que nos disponemos a analizar cómo fue la cobertura de la Revolución de los Claveles desde la prensa afín al franquismo. Pese a que hay diversos estudios que analizan la repercusión de la Revolución de los Claveles en la sociedad y la política españolas, no ocurre lo mismo con los trabajos sobre esta influencia en el sistema mediático español, ya que son pocas las investigaciones que hemos encontrado sobre esta cuestión. 6 De las existentes, aparecen por un lado las que se centran en periódicos y medios de comunicación afines al régimen, como el análisis de la cobertura de la revista de ideología franquista Fuerza Nueva (Sáez, 2013) o del periódico regional onubense El Odiel (Santos Caña, 1997). Por otro lado, destacamos también el trabajo de investigación acerca de la revista progresista Cambio 16, (Martín, 2016). Es de gran valor además el análisis que realiza Virginie Philippe sobre el tratamiento del conflicto desde varios programas de reportajes de Televisión Española (Philippe, 2017). Por último, hay que reseñar los análisis de diversos diarios regionales que también han arrojado luz a la cuestión de la influencia de la Revolución de los Claveles en la prensa española. Entre ellos aparecen los estudios de las cabeceras andaluzas El Correo de Andalucía y ABC de Sevilla (Cordero Olivero, 2010) y de los periódicos asturianos La Voz de Asturias y La Nueva España (Suárez, 2014). Todos estos trabajos ayudan a crear una idea global de cómo fue la cobertura del proceso revolucionario portugués, dependiendo del alcance del medio y de su mayor o menor afinidad al régimen. 1.3 Objetivos, justificación y metodología Lo que trataremos de analizar en este trabajo será principalmente el contenido de la prensa ligada al franquismo durante la Revolución de los Claveles, a través del repaso de los contenidos de Pueblo y Arriba durante los períodos en los que acontecen los momentos más importantes del proceso revolucionario, desde el comienzo de la Revolución de los Claveles el 25 de abril de 1974, pasando por la masiva manifestación del 1 de mayo de 1974, el intento de golpe de Estado perpetrado por un sector del Ejército el 11 de marzo de 1975, culminando en la celebración de las elecciones democráticas el 25 de abril de 1975, fecha en la que se inaugura el período democrático en Portugal. Estos dos diarios estaban vinculados con las élites políticas del régimen, de manera que trataremos de verificar lo que se deduce del análisis llevado a cabo sobre otros medios: la cobertura del proceso revolucionario portugués comenzado en 1974 variaba en su enfoque según la vinculación del medio con el régimen dictatorial. Este estudio comenzará con un recorrido por los orígenes y las características de la censura y la propaganda en regímenes autoritarios, principalmente en el siglo XX, para anlizar posteriormente la estrategia comunicativa del régimen franquista en el período conocido como “tardofranquismo”, además de la estructura y los protagonistas del sistema mediático español de los años 70. Asimismo, nos detendremos también en los análisis realizados previamente sobre la influencia que tuvo la Revolución de los Claveles 7 en la prensa española de aquella época. Todo esto nos ayudará a entender las características de la cobertura que el diario Pueblo y el diario Arriba llevarán a cabo durante este período. Para llevar a cabo esta investigación, acudiremos primero a la bibliografía existente para obtener un marco teórico y un marco histórico que sostenga nuestro trabajo, para posteriormente acudir a la hemeroteca de los diarios Pueblo y Arriba, centrándonos en las fechas que hemos mencionado previamente, lo que nos permitirá analizar la cobertura que llevaron a cabo durante el conflicto luso. De lo que observemos en esa cobertura estableceremos conclusiones acerca de si estos periódicos trataron de ocultar y tergiversar lo ocurrido en Portugal o si difundieron lo ocurrido de forma veraz y objetiva. 8 2. MARCO TEÓRICO 2.1. Censura, propaganda y medios de comunicación en los regímenes autoritarios del siglo XX. El panorama económico y social, derivado de las consecuencias de la Primera Guerra Mundial y del dominio progresivo del sector burgués en los Estados, sumado a las características de la sociedad de la primera mitad del siglo XX, supusieron el caldo de cultivo idóneo para la aparición de nuevas formas políticas que legitimaron sus políticas autoritarias en el caos social y económico en el que esos países estaban inmersos. Así, el ascenso de Hitler en Alemania, de Mussolini en Italia y del movimiento bolchevique en la Unión Soviética, no hubiera sido posible sin esa “masa general bastante compacta con un bajo nivel cultural o de estudios en comparación con la época actual, lo que facilitaba a los grupos políticos la idea de emitir un mensaje general que satisfaga la demanda popular” (Vega, 2018). Esa masa común y heterogénea permitió a estos líderes alcanzar el poder en sus respectivos países, y les dieron su consentimiento para poder controlar todos los aspectos de la vida social en estos países. Pero no solo la aparición de nuevas formas de control político fue lo que marcó este siglo, sino también la importancia en estos regímenes de la comunicación y los niveles de sofisticación que alcanzaron las distintas formas de censura y de propaganda. Tanto en Alemania como en Italia y la URSS, la propaganda política fue la herramienta esencial para el establecimiento de sus regímenes totalitarios, independientemente de su trasfondo ideológico, y todos ellos dispusieron de organizaciones encargadas de llevar a cabo esa labor propagandística, tanto dentro como fuera del país (Pizarroso Quintero, 1993: 254- 353). Dos de los países que también sufrieron las consecuencias de la deriva autoritaria que caracterizó al siglo XX fueron Portugal y España, que estuvieron bajo el yugo de una dictadura hasta los años 1974 y 1975, respectivamente. Sin embargo, la prolongada duración de estos regímenes no se entiende sin poner el foco en los métodos de censura y de propaganda que fueron llevados a cabo, y que comparten numerosas similitudes. Tanto para el franquismo como para el salazarismo, los medios de comunicación eran esenciales para aplicar la censura sobre las conciencias de los ciudadanos, y esta censura fue utilizada para legitimar sus regímenes en la Península Ibérica (Rodríguez, 2012: 564). 9 Es por ello que en este apartado vamos a analizar las principales características de los métodos de control y de propaganda que en todos estos regímenes se llevaron a cabo para ascender al poder, y una vez ahí, legitimar su gobierno y sus políticas autoritarias. Para abordar esta cuestión, es primero necesario entender la estructura de los sistemas mediáticos en el siglo XX, basándonos principalmente en el modelo mediterráneo de sistema mediático formulado por Hallin et al., (2008). Estos autores nos aportan un panorama bastante clarificador sobre las características de los medios de comunicación del siglo XX, basándose en el estudio hecho años antes, “Cuatro Teorías de la Prensa” (Siebert et al., 1956), aunque incluyendo varios matices y revisiones en sus postulados. Sobre este modelo mediterráneo que proponen estos autores, existen ciertos aspectos que son fundamentales para entender el funcionamiento del aspecto comunicativo en los regímenes autoritarios. En relación a este modelo, que engloba a países como Italia, Portugal o España, se caracteriza por la influencia de las dictaduras en el desarrollo de los medios de comunicación. Si por algo se han caracterizado la gran mayoría de sistemas de comunicación de este modelo es por el escaso desarrollo de los medios de comunicación privados, de forma que los medios existentes se caracterizan por una fuerte dependencia de los poderes del Estado, de la Iglesia o de los partidos políticos (Hallin et al., 2008: 83-84). En España, por ejemplo, la Iglesia ha tenido siempre una notable presencia tanto en radiotelevisión como en la prensa, y mayormente acentuado durante los años de dictadura. (Hallin et al., 2008: 89). Además de esto, en los países mediterráneos, fue bastante tardía la aparición de la prensa de gran tirada, debido al poco desarrollo de la economía de mercado, y en países como España o Portugal el desarrollo de la prensa fue interrumpido por la llegada de las dictaduras en la década de los 20 o los 30 (Hallin et al., 2008: 83-84). Este alto en el camino que provoca la llegada de las dictaduras en el desarrollo de la prensa pluralista en estos países supone que en el ámbito de la prensa popular, el panorama esté dominado por la prensa deportiva y del corazón, y que se aleja bastante de la denuncia social o política (Hallin et al., 2008: 90). Sobre esta cuestión de la autonomía periodística, en regímenes autoritarios no se da una situación deseable, puesto que los medios de comunicación sirven a los fines políticos y culturales de las élites autoritarias, con una gran vinculación, de nuevo, a partidos políticos o a la Iglesia. De esta forma, el papel de vigilancia que se le presume a los 16 Ley Fraga, de corte más liberal, a través de la cual el régimen buscaba orientar los contenidos y preservar la unidad ideológica, y en definitiva controlar la información de una manera más sutil (Ruiz Romero, 2003: 508). De forma paralela, el objetivo de esta ley era también dar voz y espacio a otros segmentos del régimen, más que a todo unos pensamientos más progresistas o aperturistas (Garcia Galindo et al., 2002: 497). Sin embargo, que la Ley de Prensa de 1966 suponga una evidente evolución con respecto a la rígida Ley de Prensa de 1938, no quiere decir que los medios de comunicación no siguieran siendo un aparato de propaganda y de control de la opinión pública (Ruiz Romero, 2003: 510). Como bien señala del Barrio, C.B. (2002), “La Ley de Prensa e Imprenta significó, para los periódicos, una ampliación de las posibilidades de expresar sus puntos de vista … pero no eran, ni pretendían serlo, formaciones políticas”. Podemos decir que el modelo de control de la prensa pasa de la censura a la consigna, de forma que los directores y periodistas estaban obligados a seguir las instrucciones del Ministerio de Información y Turismo, y estaba controlada desde el Estado la aparición de una nueva opinión pública alejada de los preceptos del régimen (Ruiz Romero, 2003: 509-510). Entre las novedades que traía esta nueva ley estaban la supresión de censura previa, la libertad para crear nuevas publicaciones, y la facultad del consejo de administración de un medio informativo para nombrar a su director (Fuentes y Fernandez, 1997: 296-299). Pero, aunque era suprimida la censura previa, existían otros artículos que limitaban esas nuevas libertades, como la Ley de principios del Movimiento Nacional o la Ley de Secretos Oficiales de 1968. Una de las cuestiones que más se destaca de esta nueva Ley Fraga es su carácter ambiguo a la hora de establecer los límites entre lo permitido y lo prohibido, dejando la mayoría de cuestiones a la arbitrariedad gubernamental. Uno de los mecanismos para ir “ganando terreno” en el ámbito de la libertad de prensa fue llevando al límite a las autoridades, de forma que cuando estas publicaciones fueran sancionadas dejaran en evidencia el carácter censor del régimen, en una especie de táctica de “guerrilla” (del Barrio, 2002: 413-425). Por otra parte, varios artículos de la Ley de Prensa de 1966 dan cuenta de que esa limitación de la libertad de prensa seguía existiendo: “Así, en virtud de art. 64 (de la Ley de Prensa), la administración podía con carácter previo a las medidas judiciales (…), ordenar el secuestro, a disposición de la autoridad judicial, del impreso o publicación delictivos. El art. 66 facultaba además a los órganos competentes – Dirección General de 17 Prensa, Ministerio de Información o Consejo de Ministros, según la gravedad del caso, a adoptar sanciones administrativas con independencia de que la presunta infracción fuera o no fuera constitutiva de delito.” (Fuentes y Fernandez, 1997: 297) En ese sentido, varios fueron los periódicos que no se libraron de recibir sanciones e incluso la suspensión. Fue este el caso, por ejemplo, del periódico Madrid, que fue suspendido por un período de cuatro meses y sancionado con una multa de 250.000 pesetas, por críticas al régimen o por hacerse eco de informaciones sobre protestas universitarias (Garcia Galindo et al., 2002: 502). De hecho, en relación a aquellos contenidos que más preocupaban al régimen y que más represión y sanciones sufrieron encontramos los conflictos estudiantiles, las reivindicaciones obreras o la cuestión regional, entre otros (del Barrio, 2002: 418-422) 4 . Ley de Secretos Oficiales, aprobada en 1968 resultó también un obstáculo para la libertad de prensa, ya que permitía que las autoridades competentes declarasen “clasificadas” aquellas materias que juzgaban que no debían ser conocidas públicamente, que iba orientada principalmente a evitar la difusión de sucesos referidos a delitos de propaganda, asociación o manifestación ilícita (del Barrio, 2002: 415-416). Uno de los aspectos que más nos interesa en relación a las noticias que llegaron a España y que fueron publicadas en torno a la Revolución de los Claveles, es la circunstancia de que, en nuestro país, la información de carácter internacional estaba sometida a la tutela de la agencia Efe, ya que disponía de la exclusiva de la distribución de la información proveniente del extranjero, según lo dispuesto en la Ley de Prensa (Soria, 1978, 309-358). Si los medios querían disponer de información extranjera, tenían que mandar corresponsales o conseguirla por otros medios. Acerca de la cuestión de la propiedad, que también es importante para entender de qué manera se ponía en práctica la propaganda en el franquismo, ahondaremos en ello en el siguiente apartado, explicando el papel y la estructura de la Cadena de Prensa del Movimiento, institución vinculada franquismo que controlaba una gran parte de los periódicos existentes. 4 Para encontrar una serie de ejemplos de en qué consistía la persecución de esta serie de contenidos en mayor profundidad acudir a: (Ruiz Romero, 2003). 18 No podemos cerrar este capítulo sin hacer mención a la llegada de Pío Cabanillas al frente del ministerio de Información y Turismo en 1974, mismo año en el que estalla la Revolución de los Claveles, y que resulta importante puesto que su llegada supone un intento de aperturismo y de liberalización informativa, lo que le costaría la destitución por el propio Francisco Franco tan solo 10 meses después de hacerse con el cargo. 19 3. MARCO HISTÓRICO 3.1. Medios de comunicación en la España de los años 70. Entender el sistema de medios de la España del “tardofranquismo” resulta esencial para hacernos una idea de cómo el Estado tenía el poder de ejercer una gran influencia sobre las informaciones que les convenía difundir. Para empezar, una de las principales cuestiones que es necesario resaltar es que, aunque la prensa diaria fue un medio fundamental para el franquismo. Si bien medios como la radio o la televisión fueron adquiriendo importancia durante el régimen, la estructura de la prensa no vivió apenas un proceso de crecimiento 5 . De hecho, durante esa época España se caracterizaba por tener tasas inferiores en cuanto a la tirada de periódicos 6 . Sumado a esto, el interés de la población por los periódicos de titularidad estatal era notablemente menor que por los de titularidad privada, fruto de esa desconfianza hacia unos medios de comunicación convertidos en aparatos ideológicos del Estado (Sevillano Calero, 1998: 92) 7 . En consecuencia, y debido a las bajas tiradas que caracterizaba a la prensa española hasta la llegada de la transición, fueron medios como la radio o la televisión los que tuvieron mayor influencia en la sociedad, sobre todo en los últimos años de la dictadura, con importantes empresas como RNE, la Red de Emisoras del Movimiento, o la televisión española, gestionada en régimen de monopolio por el Estado (Sevillano Calero, 1998: 95- 112). En este clima de apertura informativa, el panorama de la prensa española es distinto al de las décadas anteriores. Por un lado, encontramos los periódicos enmarcados en la Cadena de Prensa del Movimiento. Para entender lo que significa este grupo de medios 5 Recogen sobre esta cuestión (Sánchez Aranda y Barrera, 1992) una tabla sobre el número de diarios de información general a lo largo de los años del régimen. La variación es mínima, ya que se pasa de 115 diarios en 1944 a 118 diarios en 1975. 6 En relación a esta cuestión, es interesante acudir a los datos que expone (Sevillano Calero, 1998: 91): “En líneas generales, puede afirmarse que durante todo el período considerado la tasa de periódicos por mil habitantes no superó los 100 ejemplares en España, cifra que en 1961 era considerada por la UNESCO como la mínima para considerar que un país estaba suficientemente informado, al tiempo que España se mantuvo con tasas muy inferiores a las de otros países de su entorno.” Si acudimos a los datos de estos países, podemos ver que, en 1970, España tenía un porcentaje de 104% ejemplares diarios por mil habitantes, por los 144% de Italia o los 238% de Francia. 7 Los datos sobre la diferencia de tirada entre los periódicos de titularidad estatal y aquellos de titularidad privada se pueden consultar en (Fuentes y Fernandez, 1997). El más significativo en este sentido, los 811.207 ejemplares diarios que editaba la prensa oficial, y que representaba el 26,0% de todos los ejemplares diarios, frente a los 2.304.619 ejemplares diarios que editaba la prensa privada, y que representaban el 74%. Los diarios La Vanguardia Y ABC eran los que más ejemplares diarios editaban en 1970, con 221.000 y 204.000 ejemplares diarios, respectivamente (Nieto, 1973). 20 informativos, hay que explicar que, tras la victoria del bando sublevado, un gran número de cabeceras fueron prohibidas: las del bando republicano y otros periódicos como El Debate o La Nación (Ruiz Acosta y Nogales Bocio, 2018: 173-177). Resultado de las incautaciones a publicaciones, rotativas e imprentas, esta Cadena de Prensa del Movimiento llegaría a contar con 40 diarios y 15 revistas, principalmente editados por la Falange Española (Ruiz Acosta y Nogales Bocio, 2018: 174). Esta prensa, de titularidad estatal, contaba por lo general con una buena situación en términos de autonomía y de trato por parte del régimen, ya que era el principal instrumento de propaganda del Gobierno franquista, y su ámbito de influencia era grande al contar con publicaciones en la mayoría de las provincias españolas (Ruiz Acosta y Nogales Bocio, 2018: 174-175). Entre las cabeceras a destacar aparecen el diario Arriba, portavoz de Falange Española y de las JONS y máximo representante de las ideas del régimen, o el diario Pueblo, que disfrutaba de una cierta independencia la a la hora de elaborar sus contenidos al no ser un periódico propiamente del Movimiento, sino que pertenecía a la Organización Sindical. Este último gozaba de una mayor relevancia a nivel popular, con grandes números de tiradas, principalmente por la línea introducida por Emilio Romero en su llegada al periódico en 1952, a través de una fórmula basada en la combinación de popularismo e información (Sánchez Aranda y Barrera, 1992: 469). No obstante, era también portavoz del régimen y contrario a la oposición, llegando incluso a enfrentarse a periódicos como ABC o Diario Madrid (Sánchez Aranda y Barrera, 1992: 470). Además de esto, podemos señalar algunos periódicos regionales ligados a la Cadena de Prensa del Movimiento, como La Voz de España, de San Sebastián, o el diario Alerta, de Santander, entre otros. Como ya hemos comentado, este segmento de prensa comenzó a sufrir una importante caída en cuanto a notoriedad e influencia en los años setenta 8 , debido principalmente a tres factores (Sanchez Aranda y Barrera, 1992): primero, desde un punto de vista político, la sociedad empieza a asumir ideas más progresistas y a rechazar los preceptos falangistas, por lo que la línea editorial de estos periódicos empieza a perder peso entre los españoles. Desde un punto de vista empresarial, la Cadena de Prensa del Movimiento no sabe adaptarse al nuevo contexto de competencia informativa, de manera que la 8 Volvemos a hacer uso de los datos elaborados por (Fuentes y Fernandez, 1997) para justificar este aspecto, y es que la prensa oficial estatal representaba un 41’2% de los ejemplares diarios publicados en el país, por el 26% que representaba en 1970. 21 gestión de estos periódicos no es la adecuada 9 . Por último, estos periódicos sufren una importante caída en términos de difusión, de forma que, en 1975, entre todos los periódicos de la prensa de movimiento apenas alcanzaban el 15% de la cifra del conjunto de la prensa española (Torrego, 2005: 136). En este escenario, resulta obvio concluir que la influencia de esta cadena informativa en la opinión pública española era mucho menor que en años anteriores. Como resultado de esta nueva apertura informativa y de la creciente necesidad de información libre y crítica por parte de una sociedad española demandaba el camino hacia la democracia, una serie de periódicos saben aprovechar esta nueva situación y la prensa de carácter privado se va haciendo hueco en el panorama mediático nacional. La Ley de Prensa de 1966, que permitía la aparición de nuevas publicaciones, supuso que esta prensa privada ganase un mayor peso, y la difusión estos periódicos de titularidad privada crece notablemente (Torrego, 2005: 131-147). Este sector de la prensa, en los que encontramos la Editorial Católica, Prensa Española, y el grupo de periódicos de la familia Godó, destacará por tratar de superar la censura que seguía llevando a cabo del régimen franquista, además de por conseguir introducir una cierto pluralismo ideológico e informativo en la sociedad (Sánchez Aranda y Barrera, 1992: 465). Destacamos entre este segmento de prensa privada destacamos: ABC, periódico de tendencia monárquica conservadora y uno de los más longevos de la historia de la prensa española, que gozaba de una notable popularidad durante la época franquista por poner en práctica una línea más independiente y por una literatura cuidada, aunque tuvo ciertos encontronazos con el régimen por su apoyo a don Juan de Borbón (Sánchez Aranda y Barrera, 1992: 472-474). La Vanguardia 10 , periódico catalán que funcionaba más como un diario regional, ya que estaba centrado en el público catalán, pero que tenía una difusión propia de un diario nacional (unos 200.000 ejemplares entre 1966 y 1975), tuvo que aceptar durante el régimen la imposición de un director, Luis de Galinsoga, aunque en 1963 y con la llegada de Manuel Aznar recuperó su carácter liberal-moderado, con ciertas ideas catalanistas (Sánchez Aranda y Barrera, 1992: 474). El diario Ya, cabecera propiedad de Editorial Católica, que, a partir de los años 70, coincidiendo con la época 9 Sobre esto, señalan (Sanchez Aranda y Barrera, 1992: 467): “A la altura de 1975, la prensa del Movimiento perdí en su conjunto anualmente unos 1.500 millones de pesetas.” 10 La Vanguardia es uno de los periódicos que destacan en cuanto a su tratamiento de la información internacional, consecuencia del gran elenco de corresponsales que trabajan para el periódico: “Andrés Garrigo en Bruselas, Ricardo Estarriol en Viena, Luis Foix, en Londres, y Alberto Míguez, en Marruecos y Lisboa, donde se encargó de informar, con notable éxito, de la Revolución de los Claveles” (Sánchez Aranda y Barrera, 1992: 474). 22 más aperturista y con Aquilino Morcillo en su dirección, se convierte en el diario de mayor difusión de Madrid, y se caracteriza por cristiano y moderado, que durante los últimos años del régimen defendió posiciones más aperturistas (Sánchez Aranda y Barrera, 1992: 471). Estos tres periódicos, junto a Pueblo, serán los diarios de mayor difusión durante los años setenta, asumiendo hasta el 30% de toda la difusión de la prensa española (Castelló, 1973). Además de estos medios, cabe señalar otras cabeceras que también tuvieron una notable influencia durante los años 70: el diario Madrid, que representará durante los años 70 una línea aperturista y democrática y asumirá un periodismo crítico que le supondrá varios choques con el Gobierno, el diario El Alcazar, que vivirá una montaña rusa que va desde el gran éxito a partir de 1963, con José Luis Cebrián a los mandos, hasta ser intervenido en 1967 y asumir posiciones inmovilistas, y por último, el diario Informaciones, que también vive una época de esplendor desde 1968 hasta 1976, convirtiéndose en un referente en el aspecto de información cultural, económica y periodismo de investigación. Otros periódicos privados de carácter regional también vivieron una época de éxito durante el régimen franquista, como es el ABC de Sevilla o La Gaceta del Norte, de Bilbao. Sin embargo, es curioso observar como el número de cabeceras no varió apenas durante el franquismo, pasando de 115 publicaciones en 1944 a 118 en 1996, lo que da ciertas pistas de lo complicado que era ejercer el periodismo en la época, a pesar de la pequeña mejora durante la época aperturista. Cabe destacar que la década de los 70 tiene dos períodos bien diferencias a partir de un suceso clave: la muerte en noviembre de 1975 de Francisco Franco. Tras ese suceso, los periódicos comenzaron a gozar de una libertad y de un poder en la opinión pública mucho mayor, llegando a acuñarse incluso la expresión “Parlamento de Papel”, para definir una época en la que la libertad y el papel de la prensa era mucho mayor que el de las instituciones políticas, y este período acabará desembocando en la ampliación de la libertad de expresión en 1977 y, por fin, la promulgación de la Constitución española en 1978, con la aparición de importantes periódicos como El País y Diario 16, y la desaparición de la Cadena de Prensa del Movimiento. No podemos olvidarnos de nombrar a otros medios de comunicación que protagonizaron un importante papel en el sistema mediático español de los años 70. Las revistas fueron un importante medio en la última etapa del franquismo, sobre todo relativo a la 23 información política y cultural (Ruiz Acosta y Nogales Bocio, 2018: 182-183). Destacamos de ese período la revista Triunfo, nacida en 1946 y centrada en la información teatral y cinematográfica en sus inicios, más adelante se presentaría como una publicación enfocada a temas políticos, sociales y económicos, con una clara tendencia en oposición al régimen, la revista Cuadernos para el diálogo, nacida en 1963 y que destacó por sus postulados democráticos y progresistas y su constante oposición a la dictadura, y la revista Cambio 16 11 , que aparece en 1971 y centra su contenido en información económica y social marinada en una sutil crítica al gobierno. También existieron revistas afines al régimen franquista, como es el caso de Fuerza Nueva, nacida en 1967 y firme defensora de la corriente inmovilista del régimen. No podemos olvidar en este análisis señalar y explicar la situación de medios tan poderosos a nivel propagandístico y de entretenimiento como la radiodifusión o la televisión. En cuanto a la radio, el bando sublevado asumió como un aspecto de vital importancia el control de este medio de comunicación, de forma que tras acabar la Guerra Civil, las limitaciones a este mercado fueron amplias, basadas en la intervención, la depuración y la censura (Ruiz Acosta y Nogales Bocio, 2018: 183). En este contexto, la radiodifusión española estaba organizada en Emisoras propiedad del Estado, es decir, Radio Nacional de España y las que este medio gestionaba, y que era un importante medio propagandístico del régimen, las Emisoras del Movimiento y dependientes de instituciones vinculadas al Estado, que eran aquellas localizadas por lo general en capitales de provincia y dependientes de diversas organizaciones como de la Secretaría General del Movimiento o del Frente de Juventudes, las emisoras locales privadas, de entre las que destaca la Sociedad Española de Radiodifusión 12 , y las Emisoras de la Comisión Episcopal, que da lugar a lo que se conoce como la Cadena de Ondas Populares Españolas (COPE), orientada a aglutinar la labor radiofónica de la Iglesia (Ruiz Acosta y Nogales Bocio, 2018: 184-186). 11 La apuesta de Cambio 16 por abordar se da sobre todo a partir de la llegada de Pío Cabanillas y del nuevo Gobierno en 1974, de manera que pasa de ser una revista de información económica y social, a convertirse en un semanario de información general, y hace uso de cuestiones políticas de índole nacional e internacional para criticar aspectos del régimen. Un ejemplo de ello será la cobertura de la Revolución de los Claveles, a la cual envían un gran número de corresponsales para cubrirla (Martín, 2016). 12 En relación al tratamiento de la información de la SER, cabe destacar la aparición de dos programas que reflejan la tímida apertura del régimen en cuanto a libertad de expresión, como son Matinal Ser y Hora 25, en 1964 y 1972, respectivamente, que ofrecían ciertas críticas y comentarios sobre cuestiones de actualidad (Ruiz Acosta y Nogales Bocio,2018: 186). Para conocer más sobre cómo estos programas conseguían escapar de la censura: (Legorburu Hortelano y Martín Pérez, 2018). 24 Por otro lado, la televisión también tendrá una especial relevancia desde el inicio del régimen. Heredera de la labor propagandística del NO-DO, en octubre 1956 se inaugura oficialmente Televisión Española, nacida como una televisión gubernamental con el propósito de dar imagen a los preceptos ideológicos del régimen. Estaba sometida al control del Ministerio de Información y Turismo, por lo que la censura previa y el aislamiento rigieron el contenido de esta cadena hasta 1966. A partir de los 70 se empieza a convertir en un fenómeno de masas, con el acceso de un número de españoles a los receptores, aunque esto no cambiará el control del régimen sobre este medio de comunicación 13 (Ruiz Acosta y Nogales Bocio, 2018: 187-190). No queremos olvidarnos en este estudio del papel de las agencias de información durante la etapa franquista. Para completar su estructura informativa al servicio del Estado, el régimen de Franco intervino también en otro medio de comunicación de gran importancia, como son las agencias de comunicación. En el ámbito nacional, la agencia más relevante es la Agencia EFE, nacida en 1939 y que en sus comienzos distribuía información desde distintas denominaciones, EFE para la internacional, AFIL para deportes, FIEL para la información laboral, CIFRA información nacional, etc (Sánchez Aranda y Barrera, 1992: 428-429). En los años 70, el Estado llegaría a disponer de hasta un 67% de sus acciones, y dependía estrechamente de los ministros. Tras la aprobación de la Ley de Prensa de 1966, la Agencia EFE viviría una época de mayor profesionalización y seriedad informativa, aunque seguía dependiendo de las directrices del Estado. Esta Ley Fraga permitió también la libre creación de agencias informativas y la consolidación de las que ya existían, lo que permitió un mayor crecimiento de agencias privadas como Europa Press, rival de EFE desde su nacimiento en 1957, aunque esta última contaba con el beneficio de tener a partir de 1966 el monopolio de la información extranjera (Ruiz Acosta y Nogales Bocio, 2018: 194). Este beneficio del que disponía la Agencia Efe suponía que para los periódicos fuese algo más complicado acceder a la información internacional. De hecho, en estos últimos años del franquismo, la Agencia Efe amplio su cobertura, suscribiéndose a los servicios 13 Un buen ejemplo de cómo Televisión Española filtraba la información extranjera se puede extraer del análisis de la cobertura de la Revolución de los Claveles en esta cadena (Philippe, 2017). A parte de la información que aparecía en los telediarios, en TVE tan solo existía un programa dedicado a la información internacional, como era Los Reporteros. A pesar de la promesa de libertad informativa del director de Programas Especiales Informativos, Miguel Pérez Calderón, se demostrará en la cobertura de la Revolución de los Claveles que “la Televisión Española era una herramienta propagandística del franquismo a mediados de los 70” (Philippe, 2017: 405). 25 internacionales de UPI, AP, Reuters y AFP, además de intercambiar información con agencias nacionales de quince países (Ruiz Acosta y Nogales Bocio, 2018: 194) En este panorama, la forma en la que los periódicos podían acceder o valorar la información internacional a través de corresponsales o enviados especiales del periódico, que sí que transmitían la información tal como la vivían, o se hacían eco de lo expresado por los periódicos locales, o a través de artículos de opinión, véase editoriales o columnas, en los que el redactor podía expresar libremente lo que pensaban sobre esa información que les llegaba desde el extranjero 14 . 3.2 La Revolución de los Claveles en los medios españoles En la opinión pública española, ha sido una constante despreciar la información procedente del país vecino y que no tuviera especial relevancia en el día a día de los españoles (Cordero Olivero, 2010). Sin embargo, es imposible no reparar en que la historia de ambos países ha estado inevitablemente unida: Las posesiones y las posteriores pérdidas coloniales, las reacciones autoritarias ante una inestable situación democrática a mediados de siglo XX, la búsqueda de la democracia en los últimos años de esas dictaduras, etcétera. La revolución de los claveles es un perfecto ejemplo, y quizás el más clarificador, de este paralelismo histórico entre estas dos naciones integradas en la Península Ibérica. Y esta oposición a la dictadura que comenzaba a hacerse hueco en la opinión pública española encontró una importante vía de inspiración en el proceso revolucionario portugués. Como ya hemos visto en el apartado sobre el “tardofranquismo”, pese a la imagen de aperturismo que se intentó dar con la aprobación de la Ley de Prensa de 1966 y al carácter más aperturista del Ministro de Información y Turismo en 1974, Pío Cabanillas, la censura seguía presente en España, aunque con métodos más sutiles. Esto es realmente importante para entender las posibilidades que tenía la prensa española para acceder a información sobre aquello que estaba ocurriendo fuera de nuestras fronteras, como es el caso de la Revolución de los Claveles en Portugal, que iba encaminada al establecimiento de la democracia en la nación lusa. 14 En nuestro análisis de Pueblo y Arriba podremos comprobar esta cuestión, ya que la información que se publicaba procedente de la Agencia Efe, o de aquellas con las que tenían acuerdo, como Reuters o ANI, no disponían de una valoración o comentario sobre lo informado. La otra cara de la moneda era la información que llegaba de los corresponsales y enviados especiales, principalmente a través de crónicas que sí que solían interpretar aquello de lo que informaban. 32 La selección de las fechas que se analizan también está justificada en la importancia de estas dentro del conflicto portugués. Así, analizamos el período que corresponde desde el 25 de abril de 1974, fecha en el que el general Spinola da el golpe de Estado y se inaugura la revolución, y los 5 días posteriores (hasta el 30 de abril de 1974). El segundo período analizado es el que transcurre desde el 1 de mayo de 1974, fecha en la que se celebra la manifestación por el Día de los Trabajadores, y que representa una suerte de referéndum popular al golpe de Estado, y los 6 días posteriores (hasta el 7 de mayo de 1974). El tercer período se centra en el intento de golpe de Estado llevado a cabo por el General Spinola y otros oficiales el 11 de marzo de 1975, el día previo y los cuatro días posteriores (desde el 10 de marzo de 1975 hasta el 15 de marzo de 1975). Por último, abordaremos la fecha que representa la llegada de la democracia a Portugal, el 25 de abril de 1975, momento en el que se celebran elecciones democráticas, y los cinco días posteriores (hasta el 30 de abril de 1975) (Sanchez Cervello, 1997: 44-61). El trabajo realizado en este apartado ha consistido en el análisis detallado de todas las noticias, entrevistas, crónicas, informaciones de agencia y un largo etcétera, relativas al proceso revolucionario portugués, que aparecían en las ediciones de los diarios Pueblo y Arriba durante las fechas escogidas. El archivo digital con el que cuenta la Sala de Prensa de la Biblioteca Nacional de España ha permitido que esta labor no haya supuesto una gran dificultad, ya que se podía acceder a todas las publicaciones de estos diarios durante las fechas escogidas. Una vez recopiladas todas las informaciones publicadas, se ha analizado al detalle cada uno de los textos, poniendo especial énfasis en su formato, discurso, valoraciones y opiniones allí vertidas, longitud, titulares y otros muchos aspectos que nos aportan una imagen de cómo fue el tratamiento informativo de la Revolución de los Claveles en estos dos diarios españoles. 4.1- 25 de abril de 1974: el estallido de la Revolución. Desde el comienzo de la Revolución, la cobertura del conflicto será amplia. El mismo día del golpe de Estado, el diario Pueblo abrirá con información sobre Portugal en su portada: “Golpe de Estado en Portugal”. La información sobre el golpe en esta fecha es todavía algo confusa, como es comprensible, aunque la cantidad de información y de noticias es amplia. Concretamente, la información procede en su mayoría de agencias de noticias, entre las que apreciamos la Agencia EFE, a través de la cual procedía la información 33 internacional de otras agencias, como Reuter, UPI o la Agencia ANI 31 portuguesa. Es por ello que la información no tiene demasiada carga interpretativa. Los temas que se abordan son varios, como el papel de las Fuerzas Armadas en el golpe, la localización de Marcelo Caetano y Américo Thomas 32 , la situación en Lisboa, que definen como tranquila pero confusa, e incluso va apareciendo ya el nombre del general Spinola. 33 En el diario Arriba, sin embargo, apenas aparecen noticias sobre Portugal el 25 de abril. Tan solo encontramos una noticia, y es en referencia a la situación de Portugal antes del golpe, titulada: “Guerra de calumnias y terrorismo” 34 , en la que aborda, con una importante carga de opinión, el fallido intento de golpe de Estado en Caldas de Rainha, en la que alaba al régimen salazarista, y expone la amenaza para Portugal del “capitalismo internacional y del marxismo internacional”. El 26 de abril se presenta como uno de los días en los que más información sobre Portugal se publica tanto en el diario Pueblo (20 noticias) como en Arriba (37 noticias). Por un lado, la información de Pueblo es muy completa, detallada y puramente objetiva, sin apenas opinión en las informaciones. De nuevo, Portugal ocupa la portada del periódico, “Spinola manda”, además de resumir en ella los planes de las fuerzas armadas, el destierro 31 La Agência de Noticias e Informação (ANI), fundada en 1947 como una sociedad de responsabilidad limitada, es considerada la primera agencia de noticias portuguesa. Durante los años 60 fue adquiriendo una posición dominante en el panorama informativo portugués. El proceso revolucionario que se vivió en el país supuso que fuese perdiendo relevancia en el marco informativo portugués, pese a ser adquirida por el Estado el 8 de noviembre de 1974. El Gobierno acabaría disolviéndola el 24 de septiembre de 1975 debido a la importante vinculación psicológica al régimen salazarista (Pereira, 2002: 12-17) 32 A lo largo de toda esta semana, tanto Pueblo como Arriba informan acerca del paradero del Primer ministro de Portugal en aquel momento, Marcelo Caetano, y el Presidente de la República Portuguesa desde la detención de ambas personalidades en Lisboa hasta su destierro a Funchal (Madeira). 33 Portada y artículo en el diario Pueblo, pertenecientes al 25 de abril de 1974. 34 Crónica escrita por José Luis Gómez Tello. 34 de los líderes previos y la libertad para los presos políticos. También en esta ocasión la gran mayoría de la información procede de la Agencia Ani y de EFE, aunque Pueblo ya envía un corresponsal a Lisboa en esa fecha 35 . Lo que destaca también de la cobertura el 26 de abril es que ya empieza a ser bastante favorable al golpe: un retrato de la trayectoria del general Spinola, elogiando su carrera y destacando su participación en la Guerra Civil española, una crónica de Vicente Talón que recoge el apoyo popular al golpe, o el hecho de no esconder las pretensiones de democracia y de elecciones del pueblo portugués 36 . Este apoyo, sobre todo al general Spinola y al papel de las fuerzas armadas, puede deberse a la buena imagen de la importancia del Ejercito en España en aquella época 37 . Además de todo esto, se recoge el impacto de la noticia en otros países, gracias a la información enviada por corresponsales como José María Carrascal, en EEUU o Raul del Pozo, en Londres. 38 De la misma forma, el tratamiento de Arriba también es muy completo. La información sobre la revolución ya ocupa la portada: “Spinola en el poder”, aunque la cobertura no es tan optimista como la de Pueblo, ya que entre los temas que aparecen en esta primera semana del conflicto se destaca la situación confusa de Portugal, la información sobre fallecidos y heridos o la aparición de algunos disturbios. No obstante, un editorial 39 35 Vicente Talón será el periodista enviado por Pueblo para cubrir los primeros días de la Revolución, e irá apareciendo regularmente en el periódico cubriendo el conflicto. De hecho, el periodista ha publicado el libro Portugal, ¿golpe o revolución?, en el que narra detalladamente su experiencia cubriendo los primeros momentos de la Revolución de los Claveles en Lisboa. 36 Una de las noticias de esa fecha está titulada de la siguiente manera: “Garantías de libertad y democracia”. 37 En un editorial del 26 de abril, titulado “El papel de las Fuerzas Armadas”, se destaca la importancia de los ejércitos en la sociedad, y de hecho aplaude el papel de las Fuerzas Armadas y sus últimas acciones tanto en Portugal como en España. 38 Artículos en el diario Pueblo, pertenecientes al 26 de abril de 1974. 39 Publicado en el diario Arriba el 26 de abril de 1974. 35 expresa lo siguiente: “…que el proceso de crisis, que, al parecer, llega ahora a su culminación, sea un firme paso hacia adelante en la construcción de la gran sociedad que todos los portugueses y sus Gobiernos han pretendido con voluntad heroica” o “las noticias son alentadoras, pues no se ha advertido ningún derramamiento civil, del que siempre habrían de seguirse los peores males”. Tampoco se esconde la voluntad de la Junta de Salvación Nacional de convocar elecciones generales. 40 Como ya hemos comentado, la cobertura es completísima, ya que se informa sobre las reacciones en ultramar, la situación de la prensa y de la radio, la localización de Marcelo Caetano y Américo Thomas, etc. Como sucede en Pueblo, el diario Arriba recibe desde esta fecha la información de su corresponsal, en este caso José Reis, desde Lisboa, y José Rey, enviado especial a Oporto, cuyas crónicas aportan una información muy completa, además de recibir la información sobre el impacto de la noticia en EEUU (Félix Ortega, corresponsal), y en Francia (José Cavero). De la misma forma, la cobertura los siguientes días sigue siendo bastante amplia. El 27 de abril, la información de Pueblo vuelve a ir orientada al apoyo al golpe de Estado y a 40 Portada y editorial pertenecientes al 26 de abril de 1974, en el diario Arriba. 36 reflejar el apoyo popular a las Fuerzas Armadas 41 . Varios periodistas dejan su impronta en el periódico en esta fecha. Un editorial de Pedro Rodríguez expone la deriva portuguesa como una lección para el aperturismo español. Alfonso Zaldivar, por su parte, interpreta las causas del golpe de Estado, señalando a Caetano, su negativa a modernizar el régimen y las evidentes restricciones de libertad a las que estaban sometidos los portugueses. Además, una amplia crónica de Vicente Talón vuelve a hacer hincapié en el “júbilo popular”, y cubre una gran variedad de aristas de la jornada anterior, como el fin de la censura en Portugal o la llegada de periodistas y exiliados. También expresa, desde este día, la importancia que tendrá el 1 de mayo en el devenir de la revolución. Sin embargo, no se olvida de hacer referencia a la aparición de fuerzas “comunistas, marxistas, leninistas y trotskistas” que se han echado a la calle. A través de la Agencia ANI se expone el programa de gobierno de la Junta Nacional de Salvación, entre las que aparecen medidas inexistentes en España como la abolición de la censura o la posibilidad de formar partidos políticos. Por su parte, Arriba vuelve a presentar una gran cantidad de información en este 27 de abril sobre Portugal, destacando además por el uso habitual de fotografías, sobre todo en las primeras páginas. De nuevo, el grueso de esta información proviene de los enviados especiales y de corresponsales, en concreto Francisco Caparrós y José Reis, en Lisboa, y José Rey en Oporto, cuyas crónicas son bastante completas y detalladas, sin posicionarse abiertamente ni con el Ejército ni con el régimen anterior. En la crónica de Caparrós, se vuelve a culpar de los disturbios ocurridos a los comunistas. El resto de la información proviene de agencias, por lo que es mucho menos detallada e interpretativa que aquella proveniente de los corresponsales, y aborda cuestiones como la situación en las fronteras con España o la reacción en las colonias de ultramar. 41 La portada de esta fecha también hace referencia a la información sobre Portugal: “Júbilo popular”, además de una columna, también en portada, firmado por el periodista Luciano G. Egido, que expone los errores de Marcelo Caetano al frente de Portugal y que le sitúa como causante de la Revolución. 37 42 La información sobre Portugal irá disminuyendo a medida que pasan los días 43 , aunque seguirán siendo habituales las crónicas de los corresponsales y enviados especiales. En Pueblo, la información de estos últimos días se centra en la vuelta del exiliado Mário Soares, líder del Partido Socialista de Portugal, en reflejar la paz y el júbilo popular por el fin del régimen, además de poner el foco en la reacción de los políticos y del pueblo portugués contra el extremismo 44 . Durante estos días se refleja también la importancia del 1 de mayo como referéndum popular a la revolución. En Arriba, durante estos días la información proviene casi toda de los corresponsales y enviados especiales, de manera que es una información algo más interpretativa que en días anteriores. La manifestación del 1 de mayo y la mayor presencia de los comunistas 45 suele ser uno de los temas principales, y tanto en las crónicas de José Rey como de Francisco Caparrós se subraya esta cuestión de la preocupación por la deriva comunista 46 . Cabe destacar de la cobertura de estos días un editorial que lleva la firma de Jesús 42 Portada y primera página de los diarios Pueblo y Arriba, respectivamente, correspondiente al 27 de abril de 1974. 43 Los dos últimos días analizados corresponden, en el caso de Pueblo, al 29 y 30 de abril de 1974, ya que los domingos (28 de abril de 1974), el periódico no se publicaba. Lo mismo ocurre con el diario Arriba los lunes, por lo que hemos analizado los días 28 y 30 de abril de 1974. 44 La portada del día 30 de abril abre con el titular: “Revolución en paz, las fuerzas políticas, incluso marxistas, condenan los extremismos”. 45 El 28 de abril, José Rey, por ejemplo, titula su crónica: “Los comunistas decididos a hacerse con el poder”. En Lisboa, en la publicación del 28 de abril, Francisco Caparrós expresa: “Manifestación con banderas rojas”, o “abundan carteles rojos”. En la del 30 de abril, Caparrós señala que “socialistas y grupos de izquierda hacen imposible la convivencia.” 38 Suevos 47 , y que exculpa al gobierno de Caetano de la mala situación portuguesa previa al golpe, señalando que los nuevos gobernantes se enfrentarán a este mismo problema. Durante todo el período, se recalcan en ambos periódicos las buenas relaciones entre España y Portugal, usando como fuente a las embajadas de ambos países, al Ministerio de Asuntos Exteriores español y a las declaraciones de los revolucionarios portugueses. 25 de abril de 1974 26 de abril de 1974 27 de abril de 1974 28 de abril de 1974 29 de abril de 1974 30 de abril de 1974 TOTAL Portada Sí Sí Sí - No Sí Noticia de agencia 9 6 3 - 0 4 22 Crónica 1 4 4 - 2 2 13 Entrevista 0 0 1 - 0 0 1 Noticia 4 5 1 - 1 1 12 Reportaje 0 1 1 - 1 1 4 Artículo de opinión 0 2 2 - 0 1 5 Breve biografía 0 2 1 - 1 0 4 Total 14 20 13 - 5 9 61 Cuadro de informaciones 1ª semana diario Pueblo 47 Jesús Suevos fue un periodista español que colaboró en varias ocasiones con el diario Arriba y, de hecho, durante el régimen de Franco fue agregado de prensa de la Embajada de Lisboa. El artículo de opinión que pública va en consonancia con las ideas inmovilistas que un sector del franquismo promovía en aquella última época del régimen. 39 25 de abril de 1974 26 de abril de 1974 27 de abril de 1974 28 de abril de 1974 29 de abril de 1974 30 de abril de 1974 TOTAL Portada No Sí Sí Mención - Mención Noticia de agencia 0 13 9 2 - 6 30 Crónica 0 16 8 4 - 3 31 Entrevista 0 1 0 0 - 0 1 Noticia 0 4 1 0 - 3 8 Reportaje 1 0 0 0 - 0 1 Artículo de opinión 0 0 1 1 - 2 4 Breve biografía 0 3 0 0 - 0 3 Total 1 37 19 7 - 14 78 Cuadro de informaciones 1ª semana diario Arriba 4.2- 1 de mayo de 1974: el referéndum popular El comienzo de esta semana enlaza con lo analizado durante el apartado anterior, por lo que la información será hasta cierto punto parecida. Sin embargo, lo que destaca de este período es que la cantidad de información sobre Portugal es bastante menor, como se puede comprobar en la tabla a continuación, en parte por la celebración de elecciones en Francia el 5 de mayo de ese año, lo que ocupa gran parte de la información internacional en estos periódicos. Portugal apenas aparece en la portada de los periódicos de estas fechas, y la mayoría de la información se dan los días 1, 2 y 3 de mayo, en relación a la manifestación del primero de mayo. En ese primero de mayo, la información sobre la manifestación aún no había llegado, por lo que se hace referencia a su importancia y a la posibilidad de revueltas de grupos extremistas 48 pero no se tiene aún información sobre lo ocurrido. De esta manera, la 48 En este sentido, en el editorial de Pueblo en relación a la información internacional del día 1 de mayo, expresa: “Los partidos políticos y las organizaciones sindicales lo han entendido bien (importancia de un 1 de mayo pacífico) y están dispuestas a colaborar; pero la incógnita, la pesadilla, la protagonizan los grupos de extrema izquierda”. Vicente Talón, en su crónica, refleja el miedo a los comunistas de muchos portugueses, y lo propio hace Francisco Caparrós en su 40 información versa principalmente sobre el regreso del líder del PCP, Álvaro Cunhal, a Portugal, y de la situación de los partidos políticos portugueses. Ya el 2 de mayo, aunque sigue sin estar en portada, aparece bastante información sobre la manifestación del día anterior, en la que se destaca la ejemplaridad del pueblo portugués durante toda la jornada, sin apenas incidentes, y de la poca presencia comunista 49 . Durante los días posteriores, la presencia de información es cada vez menor, y se centra en la vuelta a la normalidad del pueblo portugués y en la poca claridad en relación a la posición de la Junta de Salvación Nacional y las diferencias sobre la gestión de este asunto con los partidos políticos 50 . 51 crónica en Arriba, aunque anunciando posibles agitaciones “desde ambos extremos”, quien también aplaude las acciones de los partidos políticos en esa labor de querer reinstaurar libertades democráticas. 49 Los corresponsales de Arriba y de Pueblo coinciden en cuanto al tratamiento de la manifestación del 1 de mayo. Francisco Caparros señala que “el 1 de mayo fue una fiesta nacional en la capital”, y de igual manera, Vicente Talón expresa que se trataba de “un día histórico”. 50 Cabe destacar de estos días un artículo de opinión de Jesús Suevos, titulado “La primavera de Lisboa”, que no duda en criticar a ambos sectores de la sociedad española, llamando a unos “ex fascistas” y criticando su hipocresía a la hora de apoyar a la Revolución, cuando no existe democracia en España, y al señalando también el pragmatismo del sector republicano español. En este artículo, Suevos también expresa que Salazar contaba con el apoyo de la mayor parte del país, y que fue la difícil solución que tenía la guerra colonial la que le hizo caer. 51 Informaciones sobre la manifestación del 1 de mayo de 1974 en los diarios Arriba y Pueblo, en sus ediciones del día 2 de mayo de 1974. 41 1 de mayo de 1974 2 de mayo de 1974 3 de mayo de 1974 4 de mayo de 1974 5 de mayo de 1974 6 de mayo de 1974 7 de mayo de 1974 TOTAL Portada No No Mención No - No No Noticia de agencia 2 0 1 0 - 2 0 5 Crónica 2 4 3 0 - 2 1 12 Entrevista 0 0 0 0 - 0 0 Noticia 8 4 2 0 - 2 0 16 Reportaje 0 0 2 0 - 0 0 2 Artículo de opinión 0 0 1 0 - 1 0 2 Breve biografía 0 0 0 0 - 0 0 0 Total 12 8 9 0 - 7 1 37 Cuadro de informaciones 2ª semana diario Pueblo 1 de mayo de 1974 2 de mayo de 1974 3 de mayo de 1974 4 de mayo de 1974 5 de mayo de 1974 6 de mayo de 1974 7 de mayo de 1974 TOTAL Portada Mención No No Mención No - No Noticia de agencia 1 3 7 6 3 - 1 21 Crónica 1 1 0 0 1 - 1 4 Entrevista 0 0 0 0 0 - 0 0 Noticia 0 0 2 3 2 - 2 9 Reportaje 0 0 0 0 0 - 0 0 Artículo de opinión 1 0 0 0 1 - 0 2 Breve biografía 0 0 0 0 0 - 0 0 Total 3 3 9 9 7 - 4 35 Cuadro de informaciones 2ª semana diario Arriba 48 65 Los últimos días analizados recogen el devenir del panorama político portugués tras las elecciones, aunque la información no es tan amplia como los primeros días. Si bien el 27 de abril la información es todavía algo más detallada 66 , sobre todo porque es el día en el que se confirman los resultados, y en ambas portadas aparece información sobre ello, además de un análisis de las consecuencias de los resultados y las nuevas informaciones sobre la formación de Gobierno en las páginas interiores del periódico. Destacamos, para terminar, dos noticias de este período por encima de otras. Por un lado, en el diario Pueblo, un artículo de opinión de Pilar Nervión del 28 de abril señala lo siguiente: “La democracia es así de fácil, parece decirnos Portugal”. Encontramos aquí prácticamente el único destello de comparación entre lo que está ocurriendo en Portugal y lo que podría ocurrir en España. En contraposición, un editorial del diario Arriba en portada el día 29 de abril aprovecha los sucesos de Portugal para criticar abiertamente a la Segunda República española y expone que todos los avances en la sociedad española de los últimos años fueron gracias al régimen franquista, además de señalar que: “Nunca se nos podría ocurrir hacer comparaciones entre Portugal y España, porque esto políticamente e históricamente sería una intolerable inexactitud. 65 Tanto Pueblo como Arriba recogen en la portada de sus ediciones del 26 de abril de 1975 el éxito de la jornada electoral en Portugal. 66 Comparamos la información de esta fecha del diario Arriba con la del día 28 de abril del diario Pueblo, ya que este último no se publique los domingos. 49 25 de abril de 1975 26 de abril de 1975 27 de abril de 1975 28 de abril de 1975 29 de abril de 1975 30 de abril de 1975 TOTAL Portada Sí Sí - Mención Mención No Noticia de agencia 3 3 - 1 3 3 13 Crónica 5 5 - 3 2 1 16 Entrevista 0 0 - 0 0 0 0 Noticia 2 1 - 1 2 3 9 Reportaje 0 1 - 0 0 0 1 Artículo de opinión 0 0 - 2 1 0 3 Breve biografía 0 1 - 0 0 0 1 Total 10 11 - 7 8 7 43 Cuadro de informaciones 4ª semana diario Pueblo 25 de abril de 1975 26 de abril de 1975 27 de abril de 1975 28 de abril de 1975 29 de abril de 1975 30 de abril de 1977 TOTAL Portada Mención Sí Sí - Mención No Noticia de agencia 4 5 2 - 2 2 15 Crónica 5 6 4 - 4 3 22 Entrevista 0 0 0 - 0 0 0 Noticia 1 4 0 - 0 3 8 Reportaje 0 0 0 - 0 0 0 Artículo de opinión 0 0 0 - 1 0 1 Breve biografía 0 0 0 - 0 0 0 Total 10 15 6 7 8 46 Cuadro de informaciones 4ª semana diario Arriba 50 5. CONCLUSIONES Una vez hemos analizado la cobertura de ambos periódicos durante estas fechas imprescindibles en el recorrido de la Revolución de los Claveles, podemos llegar a varias conclusiones. Por un lado, sería tremendamente erróneo señalar que los diarios Arriba y Pueblo intentaron enmascarar u ocultar el camino de Portugal hacia la democracia. Solo el hecho de contabilizar el número de noticias y la amplitud de la información nos da cuenta del interés de ambas cabeceras por el proceso revolucionario. De hecho, desde las primeras fechas, y pese a la confusión e inexactitud de algunas informaciones, los dos periódicos ocupan sus portadas y su apartado de información internacional con la actualidad lusa, además de enviar a varios corresponsales y enviados especiales a Portugal. A través del análisis detenido de las informaciones publicadas en ambos diarios, llegamos a la conclusión de que la información sobre lo ocurrido fue objetiva, completa y detallada, y no parece haber interés en ocultar los hechos, ni aunque pudiesen suscitar cierta polémica en nuestra nación, como podría ser todo aquello relacionado con la libertad, la democracia, la presencia de partidos políticos o la celebración de elecciones, a pesar de que fueran términos poco presentes en el día a día de España. En comparación con la cobertura hecha por otros medios, como pudieran ser Fuerza Nueva, o Cambio 16, estos periódicos no parecen posicionarse claramente a favor de ninguna de las posturas, sino que la interpretación corre a cuenta de los ojos del corresponsal o enviado especial que elaboraba la información. No obstante, encontramos gran cantidad de noticias de agencia, las cuales no daban pie o no estaban acompañadas de interpretación o valoración alguna. Lo que sí se puede interpretar de la cobertura de estas cabeceras es que va en línea con el discurso oficial del régimen, lo que podría ser de esperar teniendo en cuenta su vinculación con él y la idiosincrasia de estos periódicos. Esto podemos justificarlo a través del apoyo o buena imagen que se tiene continuamente del Ejército portugués, dado la relevancia que tenían en su momento las Fuerzas Armadas en nuestro país, o la presencia habitual de informaciones que reflejaban una notable preocupación por la deriva comunista y por el ascenso de estas fuerzas en el país. Lo que sí queda claro es que, al contrario que otros medios progresistas que también cubren la Revolución de los 51 Claveles, no se observa apenas una voluntad de querer trasladar los avances democráticos que se estaban dando en Portugal a nuestro país. 52 6. REFERENCIAS CASTELLÓ, Fernando (1973): “Periodistas y periódicos en España”, en Cuadernos para el Dialogo, número 115, abril de 1973, 21-24. Cordero Olivero, I. 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