scieee Open visual document viewer

Dejar habitar / hacer arrasar

Aísa Fernández, María Isabel

Full text

DEJAR HABITAR / HACER ARRASAR∗ Isabel Aísa Uni e sidad de Se illa, España [email p o ec ed] “Se en unidad es di ino y bueno; ¿de dónde en onces el a án en e los homb es de que an sólo uno y una cosa an sólo sea?”. (Hölde lin) Resumen El iloso a puede pensa la unidad; en la unidad es án las di e encias, pe o comunicadas. La unidad acoge las di e encias sin nega las: no las niega, pe o las comunica en e sí. La cul u a es la na u aleza que cons uye el homb e pa a pode exis i en el mundo. Las cul u as son di e sas, pe o pensadas desde la unidad es án comunicadas y cuidadas en su di e sidad. Tal pensa ab e la posibilidad de un lib e hace esa unidad-di e sa. Abs ac Philosophy can hink uni y; di e ences a e included in i , bu communica ed. Uni y ecei es di e ences, no denying hem: hey a e no denied, bu communi- ca ed wi h each o he . Cul u e is a na u e ha man builds, in o de o be able o exis in he wo ld. Cul u es a e a ied, bu when hey a e conside ed om he poin o iew o uni y, hey a e bo h communica ed and p ese ed in hei di e si y. Such a way o hinking makes a ee making o his di e se-uni y possible. 1. El ema: “In e cul u alidad y con lic o” susci a en mí, an es que nada, el ecue do de un núme o cómico, ep esen ado en ele isión hace bas an- es años, que me impac ó y no he ol idado, a pesa del iempo anscu ido y de mi escasa a ición a esa clase de espec áculos. Si ecue do bien, el ac- o e a un cómico inglés y el núme o al que me e ie o consis ía en lo si- guien e: sob e la cadena de una áb ica, se eían bus os de homb es idén i- cos en e sí, los cuales e an anspo ados sob e el mecanismo a i mo e- gula y cansino. De p on o, en e ellos apa ecía o o con los asgos del có- ∗ Ponencia p esen ada en el VII Cong eso In e nacional de Fenomenología, “In e cul u- alidad y Con lic o”, o ganizado po la Sociedad Española de Fenomenología, en la Uni e si- dad de Salamanca (España), los días 28-30 de ab il de 2004. In es igaciones enomenológicas 7 190 mico en con as e iolen o, debido al esal e en el conjun o de su pelo la go y ubio y, más aún, de los azulísimos y muy sal ones ojos. La ala ma sona- ba a onado a y un b azo mecánico eliminaba al in uso, sacándolo de la hile a, que ol ía a se uni o me y a discu i egula men e. 2. “In e cul u alidad y con lic o” admi e muy dis in os en oques; po ejemplo, social, his ó ico o polí ico. Además, es un ema de canden e ac ua- lidad. Aho a bien, ¿cómo a a lo ilosó icamen e? Más aún, ¿se ía el a a- mien o ilosó ico “de canden e ac ualidad”? Reconocemos los aspec os sociales, his ó icos y polí icos sin di icul ad, p ác icamen e. ¿Y los ilosó icos? Pod íamos empeza po conside a que la Sociología y la Filoso ía se sin e izan en la Filoso ía social, que la His o ia y la Filoso ía ambién lo hacen en la Filoso ía de la His o ia, y la Polí ica en la Filoso ía polí ica. Sin emba go, es e a anque conciliado en ealidad no ayuda mucho. Po que, ¿qué se ía lo “ ilosó ico” de lo ilosó ico-social, de lo ilosó ico-his ó ico, de lo ilosó ico-polí ico? 3. Heidegge , ce cano en el iempo y esencialmen e iel a la Fenomeno- logía, desma ca a la Filoso ía de oda Teología, Ciencia y Técnica, sin i ubeo alguno, si bien la ace ca —aunque sin con usión— a la Poesía1. A i ma que Filoso ía es iloso a , lo cual no pa ece ayuda ampoco mucho a de e mina lo p opiamen e ilosó ico, a di e encia de lo que no lo es. Heidegge , en ea- lidad, nos deja solos: solos en el iloso a . Como si al di igi nos a él pa a o ien a nos, nos emi ie a a esa misma nada en la que sume ge el emple de la angus ia, cuando en ella los en es e oceden y nos encon amos, sin aside os ón icos, con nues a p opia y desnuda posibilidad. La Filoso ía no es ón ica sino on ológica, y lo on ológico no se deja ence a en con enido obje i o alguno. Las o mas e bales y los é minos y exp esiones del ipo: 1 En lo que sigue, oma é como e e encias los siguien es ex os de Ma in Heidegge , incluidos en Con e encias y a ículos, Ba celona, ed. del Se bal, 1994, ad. de E. Ba jau: “Cons ui , habi a , pensa ”, pp. 127-142; “...Poé icamen e habi a el homb e...”, pp. 163- 178; “¿Qué quie e deci pensa ?, pp. 113-125. Asimismo, oma é como e e encia, ambién de Ma in Heidegge , In oducción a la iloso ía, Mad id, Cá ed a, 1999, ad. de M. Jiménez Redondo. Isabel Aísa: Deja habi a / Deja a asa 191 “nada”, “ acío que acoge”, “se hacia la mue e”, “cla o”, e c., si en a Hei- degge pa a desc ibi sin aiciona el “qué” ilosó ico. An es que un esul a- do, suscep ible de eci ación y ece a, la Filoso ía es algo eje cido. 4. Si oda ía insis imos y p egun amos qué hacemos cuando iloso a- mos, Heidegge esponde á que “pensa ”. La espues a pa ece no es a a la al u a de nues o iempo e, incluso, no es a lo desde la Mode nidad. ¿No sus i uye on los mode nos el pensamien o po la acción? ¿Acaso no insis ió en ello Ma x cuando a i mó que el mundo debía ans o ma se en luga de pensa se? Heidegge es, sin emba go, o undo: el homb e hab ía ac uado demasiado y pensado demasiado poco du an e siglos y has a el p esen e. No se a a sólo de ac uaciones p ecipi adas po al a de sen ido común, e lexión o azón, sino de ac uaciones des ondadas, es deci , sin conside a- ción al undamen o. Fundamen o pensable es el se ; hemos ac uado dema- siado po que hemos pensado poco el se y especulado excesi amen e sob e los en es. La Filoso ía hab ía caído en los dominios ón icos, ol idando su a ea. La consecuencia se ía un des ondamien o en el i i co idiano y mun- danal, po que el se pe enece a los en es como su base o aíz. 5. ¿Qué iene que e odo lo an e io con el asun o: “In e cul u alidad y con lic o”? ¿Cómo pensa dicho asun o?, ¿cómo abo da su se ? Si nos de enemos en el pensa , al y como Heidegge lo conside a, uel e a suce- de nos como con el iloso a : no sacamos “nada en limpio”. Bas a con a en- de al ex o “¿Qué quie e deci pensa ?”. Busca espues as en él esul a inú il; jus amen e, Heidegge concluye con la p egun a del í ulo: “¿Qué quie e deci pensa ?”. Sob e el pensa no hay espues as; hay únicamen e el p egun a po él y el eje ce lo: “Llega emos a aquello que quie e deci pensa si noso os, po nues a pa e, pensamos”, comienza po deci Hei- degge , el cual no p e ende da nos espues a alguna, sino lanza a cada exis en e a la a en u a del pensa . Pensa —no lo pensado— es el sen ido del ci ado ex o. Sin emba go, lo p ime o que noso os espe ábamos de él e a una espues a. ¿Hay espues as ilosó icas al p oblema: “in e cul u ali- dad y con lic o”? In es igaciones enomenológicas 7 192 6. La cul u a iene que e con los humanos, y ambién los con lic os que ocasionan las di e encias cul u ales. Luego es p eciso p egun a aho a en qué adica lo humano. Heidegge a i ma: “Se homb e signi ica: es a en la ie a como mo al, signi ica: habi a ”. Con ese “habi a ”, ¿no ol e emos al mismo desampa o en el que Heidegge nos dejaba espec o del iloso a y del pensa ? Pe o hay más, pues a i ma ambién: “Los dos modos del cons- ui —cons ui como cuida , en la ín colle e, cul u a; y cons ui como le- an a edi icios, aedi ica e— es án incluidos en el p opio cons ui , habi a ”. Cons a amos que “cul u a” es un modo del cons ui , que cons ui es habi- a , y que habi a es lo que signi ica se homb e. Lo in e cul u al con lic i o nos emi ió al habi a al comienzo de es e apa ado; aho a, el habi a nos emi e a la cul u a. ¿No hemos a e izado en un cí culo sin salida? 7. La cul u a —cul i o, cuidado— es sólo un modo del cons ui —el o o es edi ica —; además, cons ui signi icaba habi a “o igina iamen e”, es deci , sólo el “sen ido p opio del cons ui ” es habi a , y con ese sen ido acon ece que “cae en el ol ido”, ocul o de ás de las muchas y esal an es ealizaciones obje i as del cons ui . Pe didos en la mul iplicidad sin in y sin ondo, y, po an o, desa aigados, no hay habi a , ni pensa , ni iloso a . Así las cosas, el cí culo no signi ica necesa iamen e cá cel, sino pue o: siemp e que insis amos en la p egun a po el au én ico cons ui , el cons- ui que es el mismo habi a . 8. Heidegge pone como ejemplo de cons ucción un puen e. Lo p opio del puen e es euni , comunica : o illas, ío, cielo, homb es, ciudades, ca- minos...El puen e acoge las di e encias sin elimina las. Cons ui es ambién cuida : cuida la ie a, los cielos, lo humano y lo di ino. El cuida es cuá- d uple; es cuidado de la “Cua e nidad”, como dice Heidegge . El puen e acoge la Cua e nidad y el cuidado es múl iple sin con usión. Es a mul iplici- dad es la que el edi ica eúne cuando es habi a . Homb es son los que habi an. Habi a es un cuidado múl iple y, a un iempo, uni a io; es edi ica dando luga a ese cuidado. Isabel Aísa: Deja habi a / Deja a asa 193 9. La cul u a a la que pe enecemos o ma pa e de nues o habi a . Las di e encias cul u ales pueden sal a se, sin anulación, en el “habi a ” que cuida y comunica. Pa a ello es p eciso cons ui desde ese habi a y pensa pa a ese habi a . Heidegge apun a hacia un ámbi o anscenden al, en el cual las di e encias es án como ales y, sin emba go, comunicadas. Ese ám- bi o es “la cosa misma”, el “se ” que es á p esen e, dejándolo noso os se en el habi a . Cuida , cons ui , son, en de ini i a, “deja habi a ”. El cons- ui cien í ico- écnico y el pensa ilosó ico pod ían concilia la di e sidad ón ica y la unidad anscenden al si dialoga an en el eje cicio de sus espec- i as a eas. ¿Podemos escla ece oda ía es a cues ión? 10. Homb es son los que habi an. Sin emba go, habi a es una posibili- dad, un ene que habi a . En él los homb es se juegan su se . De ahí que Heidegge a i me, po ejemplo: “(...) la au én ica penu ia del habi a no consis e en p ime luga en la al a de i iendas. La au én ica penu ia de i iendas es más an igua aún que las gue as mundiales y las des uccio- nes”. Son palab as de un ilóso o, no de un polí ico, po ejemplo; pa a com- p ende su sen ido y su calado, hay que emi i las al luga desde el que se p onuncian. Cie amen e, la penu ia del habi a es ambién la al a de i- iendas, pe o és a no es la “au én ica” o adical. Penu ias son ambién las des ucciones y las gue as, pe o ellas ampoco lo son “en p ime luga ”. La au én ica penu ia es que el homb e iene que ap ehende “p ime o” a habi- a ; es, en de ini i a, la penu ia del “mo a ”. A és a hab ía que emi i odas las demás y hab ía que a ende an es que nada, si que emos deja se el habi a ; es deci , deja se nues o se homb es. Pa a conclui : El iloso a en Heidegge iene como é mino el se . Zu- bi i, en cambio, en iende que el ema del iloso a es, an es que el se , la ealidad. Las di e encias en ambas pos u as son menos ele an es, en nues- a opinión, que su coincidencia. Tan o el se como la ealidad son ans- cenden ales y, po consiguien e, capaces de comunica las di e encias sin nega las. Aho a bien, esa comunicación no bas a. In es igaciones enomenológicas 7 194 Según Zubi i, la ealidad es el anscenden al po excelencia; además, odo lo eal inexo ablemen e “es”. Po consiguien e, las di e encias ali a i- as es án siemp e ya comunicadas en la ealidad y el se . Es a unidad co- munica i a y anscenden al decimos que es insu icien e; acaso pod íamos exp esa lo con es as palab as: es p ime a pe o no es úl ima. Los homb es hemos de con igu a inexo ablemen e esa ealidad y ese se . En es e sen i- do, no bas a la unidad “p ime a”, sino que nos compe e o a posible, que es quehace nues o: una comunidad “úl ima”. No bas a con descub i la uni- dad en el ámbi o anscenden al, donde la misma ya es á siemp e; además, enemos que ae la, po medio de nues o p opio cons ui , has a el ámbi o donde ella espe a siemp e se log ada. Pa a log a esa comunidad úl ima, el anscenden al po excelencia ya no se ía la ealidad ni el se , sino el bonum o bien. Sólo el bien puede e- mon a las di e encias, incluso en el o den de la e dad y la belleza, que son ambién anscenden ales. Si la ealidad es el p ime o y po sí mismo anscenden al, como sos iene Zubi i, el bien se ía la culminación de la anscenden alidad como a ea esencialmen e humana. Heidegge esqui a las conside aciones é icas a a o de las on ológicas, pe o en su “habi a ”, en su “deja habi a ”, se escucha el la ido de lo mo al. Te mina é con o o ecue do. Un c í ico musical, al que hace iempo es- cuchaba semanalmen e, acos umb aba a inaliza su p og ama en la adio con la siguien e ase: “Buscad la belleza, que es lo único que me ece la pena en es e asque oso mundo”. Quizás mejo debe íamos deci : “Busque- mos el bien, como culminación de nues o se en el mundo”.