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Las cartas sevillanas del joven Sigmund Freud

Pérez Varas, Feliciano

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L AS CARTAS SEVILLANAS DEL JOVEN S IGMUND F REUD Feliciano P ÉREZ V ARAS Uni e sidad de Salamanca Un lib o esc i o en colabo ación po el his o iado y ge manis a aus iaco Fe dinand Opll y nues o amigo y compañe o, el ambién his o iado y ge manis a Ka l Rudol , me puso sob e la pis a del ema que oy a expone seguidamen e. El lib o, i ulado Spanien und Ös e eich, p esen a una isión pano ámica de las elaciones his ó icas y cul u ales man enidas en e España y Aus ia desde la Edad Media has a nues os días. 1 Al hilo de las elaciones desa olladas en el siglo XIX, Opll y Rudol eseñan un hecho pa a mí desconocido y que exci ó i esis iblemen e mi cu iosidad. Hacia 1870 Sigmund F eud, el que se ía luego amoso undado del psicoanálisis, se dedica al es udio au odidac a de la legua española y du an e muchos años man iene co espon- dencia en español con Edua d Silbe s ein, un amigo y compañe o del Leopolds äd e Comunal- Real- und Obe gymnasium, si uado en un ípico ba io judío de Viena, en el que F eud ing esó en o oño de 1865 y pe maneció cu sando la Segunda Enseñanza has a 1873. La co espondencia, de la que hay cons ancia du an e diez años, se inicia me- diado el bachille a o (la p ime a ca a es de 1871, cuando F eud iene 15 años), se man iene a lo la go de los es udios de Medicina y con inúa has a el doc o ado de F eud en 1881. La úl ima ca a es del 24 de ene o de 1881, poco an es de la g adua- ción. Es a colección epis ola , que no es, lamen ablemen e, un in e cambio po que solamen e con iene las ca as de F eud a Silbe s ein (que és e conse ó cuidadosa- men e), pe o no las de Silbe s ein a F eud, ue edi ada con el í ulo Sigmund F eud. Jugendb ie e an Edua d Silbe s ein, 1871-1881 po Wal e Boehlich con un in e e- san e epílogo del edi o y una no a biog á ica de Rosi a B auns ein Viey a, nie a de Edua d Silbe s ein. 2 De ese epílogo p ocede la in o mación ela i a a Silbe s ein con enida en las líneas siguien es. 1. Edua d Silbe s ein, el des ina a io De Silbe s ein se sabe muy poco, pe o lo más in e esan e a nues os e ec os es á e- cogido en el epílogo de Boehlich, que nos si e de uen e. Judío, como F eud, nacido 1 Págs. 167-169. Vid. Bibliog a ía 2 Vid. Bibliog a ía. F ELICIANO P ÉREZ V ARAS 142 en Rumanía, la unión a e na en e ambos debió su gi en el Gymnasium, en el que F eud hizo unos es udios b illan es que le alie on la je a u a de su cu so du an e sie e años y le con i ie on una cie a au o idad sob e los compañe os. Es posible, ambién, que la amis ad, que se ex endía a las amilias, nacie a o se in ensi ica a en el balnea io de Roznau, ce cano a F eibe g (P ibo en checo) la ciudad na al de F eud, balnea io al que las mad es de ambos acudían egula men e acompañadas de sus hijos. De cualquie modo, la unión pe du ó as los años del Gymnasium aunque en la Uni e sidad F eud y Silbe s ein siguie on caminos di e en es. F eud, que espe- culó algún iempo con la idea de es udia De echo, se decidió a úl ima ho a po la Medicina, mien as Silbe s ein cu só De echo, p ime o du an e dos semes es en la Uni e sidad de Leipzig, y luego, desde el semes e de in ie no de 1875, en la de Viena, en la que F eud cu saba ya Medicina, sin demasiado en usiasmo. No obs an e, el con ac o debió man ene se, en e o as cosas po que ambos acudían a las clases que impa ía en la Uni e sidad de Viena el ilóso o F anz B en ano Edua d Silbe s ein se doc o ó en De echo en 1877 y eg esó a B aila, la ciudad de Mo a ia donde esidía su amilia, y allí i ió, has a su mue e en 1925, sin eje ce como ju is a y dis u ando de al a conside ación social. Du an e los es o cua o años que an desde que Silbe s ein abandona Viena has a 1881, en que cesa la co espon- dencia en español en e ambos, los encuen os debie on se escasos, pe o la co es- pondencia se man iene. Mo i ado an o po la sepa ación ísica como po los dis in- os caminos que uno y o o seguían a esas al u as (según con iesa el p opio F eud en una ca a que menciona é luego), hacia 1881 se inició en la has a en onces unión a e nal un en iamien o, pe cep ible no sólo en el cese de la co espondencia, sino ambién en el es imonio de una ca a de F eud a Ma ha Be nays, a la que conoce en 1882, de la que se enamo a apasionadamen e y con la que se casa en 1886. En esa ca a se habla de un paula ino dis anciamien o, pe o en e ambos subsis ió una ela- ción, a es iguada po el siguien e is e suceso y po un pa de ca as mucho más a - días. Edua d Silbe s ein se había casado con una muchacha quince años más jo en que él, que en e mó de melancolía dep esi a, po lo que, a mediados de mayo de 1891, Edua d la en ió desde B aila a Viena pa a que ue a a ada po Sigmund F eud, que enía ya un conside able p es igio p o esional y una ac edi ada clínica p i ada. La jo en esposa de Edua d Silbe s ein llegó a la pue a de la clínica acom- pañada de una si ien a, a la que o denó espe a la allí, y en ó en la casa, pe o no ue a la clínica, sino que desde el e ce piso se a ojó a la calle y mu ió en el ac o sin habe is o a F eud. De esas dos ca as a días a que acabo de e e i me, la p ime a, de F eud a Sil- be s ein y esc i a en alemán, es de ab il de 1910 y deja e que la comunicación en e ambos no es ecuen e, al menos po pa e de F eud, que se disculpa po no habe con es ado una ca a de Silbe s ein (Boehlich 1989: 213). De odas mane as, asluce una nos álgica co dialidad, pide a Silbe s ein no icias de alladas de su ida y le cuen a incidencias de la p opia. La o a, muy pos e io , pues o que es de ab il de 1928, cuando F eud iene ya se- en a y dos años, es á di igida al p esiden e de la logia B’nai B’ i h de la ciudad de L AS CARTAS SEVILLANAS DEL JOVEN S IGMUND F REUD 143 B aila, que, según se deduce de la no a biog á ica de Rosi a B auns ein Viey a, la nie a, e a una logia judeo-masónica (Boehlich 1989: 214). La asociación B’nai B’ i h, cuyo í ulo heb eo signi ica “Hijos de la Alianza”, había sido undada en Nue a Yo k en 1843, es aba ese ada a judíos, enía inalidad ilan ópica y su i ual no enía ninguna elación con el de la masone ía La ca a de F eud (Boehlich 214) es á mo i ada po el homenaje que la logia había dedicado a Edua d Silbe s ein, mue o en 1925. Aunque F eud no lo especi ica, el homenaje –según se desp ende ambién de la no a biog á ica de la nie a– había consis ido en da a la logia de B aila el nomb e de Silbe s ein jun o al de o o he - mano ancmasón. Pues o que la ca a no sólo descub e has a qué pun o seguía i o el a ec o a Silbe s ein, sino que o ece algún da o sob e la elación en e ambos as el eg eso de és e a B aila, me ece la pena ecoge la. F eud, que e a miemb o de la ama ienesa de la misma logia, esc ibe al p esiden e es a ca a: Hochgee e He P esiden und Liebe B ude , es ha mich ie e g i en zu hö en, welche Eh e Ih e Loge dem Andenken meines e s o benen Jugend eundes, D . Edua d Silbe s ein e wiesen ha . Ich habe meh- e e Jah e meine Knaben– und Jünglingszei in in ime F eundscha , ja in b üde - liche Gemeinscha mi ihm e leb . Wi haben, ohne Leh e , spanisch mi einande gele n , Ce an es gelesen, un e sch ieben unse e B ie e aneinande mi den Namen de beiden Pe os en el Hospi al de Se illa: Scipione und Be ganza.– Teil en wohl auch e ns e e In e essen. Spä e enn e uns das Leben und die äumliche En e - nung, abe ühe F eundscha kann nie e gessen we den. – Auch sah ich ihn on Zei zu Zei , wenn e nach Wien kam, muß e mich einmal um seine e s e F au be- kümme n.– Sie haben ech , ihn als ausgezeichne en Menschen zu eie n.– E wa g undgü ig, und es wa ein milde Humo in ihm, de es ihm gewiß leich e gemach ha , die Schwe e des Lebens zu e agen. Ich emp ehle mich, heu e ein k änkliche Mann on 72 Jah en, Ihnen und allen B üde n de Loge in Wohlwollen, B ude liebe und Ein ach . Ih F eud La ó mula de despedida “con a ec o, amo a e no y conco dia” e a el lema de la logia B’nai B’ i h. 2. La conexión con la lengua española El hecho sus ancial es á explíci amen e decla ado en la ca a an e io , en la que F eud, hablando de los años de su adolescencia y su ju en ud i idos con Silbe s ein, esc ibe: “Ap endíamos jun os español sin p o eso , leíamos a Ce an es, i mábamos nues as ca as del uno al o o con los nomb es de los dos pe os del Hospi al de Se- illa: Escipión y Be ganza.–.” El agmen o, como hab á podido obse a se, con iene dos e o es. Uno es pe - manen e y F eud no lo co ige nunca: es el que hace a Cipión y Be ganza pe os del F ELICIANO P ÉREZ V ARAS 144 Hospi al de Se illa, cuando en la no ela ce an ina lo son del Hospi al de Valladolid. Wal e Boehlich da una explicación e osímil pa a es e e o con umaz: F eud y su amigo no debie on lee la ob a de Ce an es comple a, sino sólo un agmen o en alguna an ología, y p esumiblemen e el amplio agmen o inicial en que Be ganza cuen a su ida en su Se illa na al has a llega al Hospi al de la Resu ección de Va- lladolid. El o o e o , el de llama “Escipión” a “Cipión”, es achacable al la go iempo anscu ido desde que F eud y su amigo Silbe s ein i maban sus ca as con los nomb es de los pe os ce an inos. Pe o, si se me pe mi e una i onía bené ola, di é que al homb e que incluyó el inconscien e en su e apia psicoanalí ica, su incons- cien e le ha jugado una mala pasada. Me explica é. Po los años en que los dos ami- gos empiezan a comunica se epis ola men e en español y a i ma sus misi as con los nomb es de Cipión y Be ganza, F eud (y Silbe s ein, po supues o, ambién) ienen sin iendo ya la p esión hos il del an isemi ismo. F eud lo con iesa en su au obiog a- ía, en la que hay agmen os emocionan es, como el que sigue: Aníbal … ue el hé oe p e e ido de mis años de escola . Como an os o os en esa edad, con espec o a las gue as púnicas yo no había dedicado mis simpa ías a los omanos, sino a los ca agineses. Cuando, en los cu sos supe io es, su gió en mí la p ime a noción de las consecuencias de p ocede de una aza ex aña al país en que habi aba, al iempo que los sen imien os an isemí icos de mis compañe os me indu- cían a oma una ac i ud p opia, la igu a del gene al semi a se alzó a mis ojos con al u a aún mayo . Aníbal y Roma simbolizaban pa a aquel muchacho el en en a- mien o en e la enacidad del judaísmo y la o ganización de la Iglesia Ca ólica. 3 Hay que econoce la i onía yacen e en el hecho de que, cuando po e ec o del iempo anscu ido y desca iado po la simili ud o mal y oné ica, F eud equi oca el nomb e del pe o ce an ino, le dé el nomb e del amoso linaje omano, cuyo ás- ago más ilus e, Escipión el A icano, ue p ecisamen e el encedo de su ídolo, Aníbal. La i onía es aún más aguda si se iene en cuen a que el nomb e del pe o que él llama Escipión e a el pseudónimo elegido po el p opio F eud. La idea de se i se de una lengua ex anje a, desconocida pa a el en o no, como medio de comunicación en e los dos amigos pudo nace les del mismo sen imien o de claus o obia y de acoso que les susci aba el an isemi ismo de su medio ambien e, aunque con iene no ol ida que és a es una inclinación ecuen e en la adolescencia, que p e ende hace su mundo exclusi amen e suyo ocul ándolo a los demás de ás de un sis ema de cla es. Po qué la lengua elegida ue el español es cues ión que no pa ece posible acla- a . Opll y Rudol suponen que Silbe s ein, p oceden e de Rumanía, pudie a se de 3 F eud, S., Gesammel e We ke. F ank u am Main: S. Fische Ve lag, 1968, ol. II-III, p. 220. Es e agmen o es á ecogido, en aducción española de An onio de Zubiau e, en el ca álogo de la exposición documen al o ganizada po el Goe he Ins i u Sigmund F eud, 1856-1939, que eco ió países de a ios con inen es, y que el en onces denominado Depa amen o de Ge manís ica de la Uni e sidad de Salamanca p esen ó en el Colegio Mayo A zobispo Fonseca del 31 de ene o al 13 de eb e o de 1977. L AS CARTAS SEVILLANAS DEL JOVEN S IGMUND F REUD 145 o igen se a dí, suposición que p esen a indicios a a o y en con a. Po un lado, su p ocedencia umana hace más p esumible su adsc ipción al g upo asquenazí, es deci , el de los judíos de Eu opa Cen al y O ien al, y en esa di ección apun a ambién un ecue do ecogido po su nie a en la eseña biog á ica incluida po Wal e Boelich en la edición de las ca as de ju en ud de F eud: Su nie a cuen a: “He liked he Yiddish language.” (Boehlich 1989: 219). Es e ca iño de Silbe s ein po el “Yiddish”, la len- gua de los judíos askenazíes, pa ece si ua lo en esa ó bi a. Sin emba go, o o e- cue do ecogido líneas adelan e, apun a al g upo de los judíos se a di as, los p oce- den es de España, cuando dice la nie a: “I imembe his lo e o me, he cha ming di ies he composed o me in Spanish, and he s o ies he used o ell me.” (Boehlich, ibidem). Esas encan ado as cancioncillas que Silbe s ein componía en español pa a su nie a, podían, e ec i amen e, se compues as po él pa a la niña, o podían se las canciones, las na aciones y los omances que los judíos se a di as se lle a on con- sigo de España y han conse ado amo osamen e has a nues os días. La p esunción de que el con ac o o la amilia idad con la lengua se a di a haya podido se i de inci ación pa a la dedicación de F eud al es udio del español am- poco se e o alecida po el agmen o de una ca a de agos o de 1873, sino más bien al con a io. En esa ca a (Boehlich 1989: 37), esc i a con un léxico y en un ono de i espe uosa pe ulancia ju enil, hay un agmen o (que po su despa pajo no me e- sis o a copia li e almen e) en el que F eud le cuen a a Silbe s ein lo siguien e: Mi einem Comp oi -Esel habe ich gesp ochen (ich habe gesp ochen, e ha ge-ia- ), de sowohl in seinem Cas ilianisch als im Spagnuolischen zu sch eien e s eh . Di g oßem Sp ach o sche eile ich ge n einige Resul a e meine Un e suchungen mi . Ans a pa a qué sagen sie pa a lo que, ü ap ende geb auchen sie “embesa ” (“einküssen” wö lich übe se z ), ein Pe ek kennen sie nich , sonde n sp echen meis ens im P ä e i um “Yo no u e nada”. Das “e” am Ende sp echen sie übe dies wie i aus. El agmen o o ece ma e ia pa a un comen a io la go, empezando po los e o- es que con iene. Po ejemplo, en el pa icipio del e bo “iahen” al a la “h”. Y “em- besa ” no quie e deci , li e almen e aducido, “besa ” o “besuquea ”, como él in e - p e a, sino “ap ende ” y “enseña ”, po que se de i a de “in i ia e” y no de “basia e”. Pe o lo que nos in e esa del pasaje, undamen almen e, es el es imonio que implica: si el judeoespañol, la lengua se a dí, le esul a ex aña, cu iosa, es e iden e que no es aban –ni él ni Edua d Silbe s ein– amilia izados con ella, que no e a la lengua de sus cí culos amilia es ni la p opia de su ascendien es. La au én ica azón de su dedicación al español es, hoy po hoy, una incógni a, pe o caben p esunciones como la de que F eud y Silbe s ein habían idealizado a Es- paña con i iéndola en una ieja pa ia idílica de los judíos. A esa p esunción inci a un pasaje de una ca a (Boehlich 1989: 205) que ol e é a menciona luego y en la que puede lee se: “….e a mi in ención deja me cae en esa disciplina, [se e ie e a la Fa macología] de mane a que no la es udiaba sino en el día an es del ejamen (E eb, F ELICIANO P ÉREZ V ARAS 146 como dicen los an iguos Cas ellaños)…” 4 “E eb” es una palab a heb ea que signi ica “ íspe a”. Y si los an iguos cas ellanos hablan heb eo, pues… la deducción pa ece ob ia. En una ca a esc i a muchos años más a de, da ada conc e amen e en Viena el 7 de mayo de 1923, y di igida al aduc o de su ob a al español, Luis López-Balles e- os y de To es, dice Sigmund F eud: “Siendo yo un jo en es udian e, el deseo de lee el inmo al “Don Quijo e” en el o iginal ce an ino me lle ó a ap ende , sin maes os, la bella lengua cas ellana.” 5 Hay que concede c édi o a la decla ación de F eud, no obs an e, es de igo esboza un pa de obse aciones. Po una pa e, e- sul a so p enden e que a an emp ana edad (F eud enía 15 años cuando comienza el in e cambio epis ola con Silbe s ein y el es udio de la lengua española había comen- zado an es) hubie a madu ado ya como obje i o pa a el es udio del cas ellano el p o- pósi o de lee el Quijo e en su lengua o iginal. Po o a pa e, en e las alusiones a la li e a u a española ni p edominan ni abundan las ela i as a la inmo al no ela ce - an ina. Hay, sí, la pe manen e alusión, explíci a o implíci a, al Coloquio de los pe- os, de los que los dos amigos oman los nomb es como pseudónimo académico. Y hay –de acue do con la aguda in e p e ación de Boehlich– una e e encia implíci a a Los a os de A gel, como se e á páginas adelan e. Pe o (sal o dis acción po mi pa e) de Don Quijo e no hay más que una mención, que es, sin emba go, explíci a y con iene una doble decla ación: la de posee un ejempla del Quijo e y la de habe lo leído. Es á en una ca a alemana da ada en Viena el 30 de ene o de 1875 (Boehlich 1989: 101), en la que después de con a le a Silbe s ein (que po en onces es udia en Leipzig) su plan de ida, se queja, al inal, de que el iempo no le llega pa a lee más allá de una pizca de Lessíng o de Goe he, apa e de las ob as de Lich enbe g, y e- ma a la misi a del siguien e modo: Von emde Li e a u en emde ich mich imme meh , nu unlängs las ich ein Ka- pi el im Don Quixo e und e leb e eine kleine Idylle. Das wa um sechs Uh , ich allein in meinem Zimme o einem k ä igen Schüssel, die ich mi Heißhunge e - zeh e, und las die schöne Szene, wie de edle Doc o Ped o Rescio (sic) de Ti ea- ue a, was im Spanischen e was Fü ch e liches bedeu en muß, dem a men Sancho die Bissen o dem Mund weg agen läß . […] Leb wohl und sei he zlich geg üß on Deinem Sigmund Ich schicke Di hie mi den Don Quixo e, das bekann e Exempla , aus dem ich gele- sen habe, das mi deshalb besonde s we is und on dem ich ho e, daß Du es an- de s emp angen wi s , als wenn es ein neue , um ein gleichgil iges Geldop e e - kau wä e. 6 4 En odos los casos, de aquí en adelan e, se man iene la li e alidad de los ex os españoles de Sigmund F eud al como los ep oduce W. Boehlich, espe ando no sólo la o og a ía, sino ambién la g a ía y los signos de pun uación. 5 F eud, S., Ob as comple as, Tomo III, p. 2821. 6 Pe mí aseme la obse ación de que gleichgil ig no es una e a a, sino una a ian e aus iaca de gleichgül ig . L AS CARTAS SEVILLANAS DEL JOVEN S IGMUND F REUD 147 En cualquie caso, España y lo español le me ecían po aquella época una a en- ción conside able, y en las ca as esc i as a Silbe s ein en alemán pueden encon a se alusiones como és a, en una ca a del 22 de agos o de 1874 (Boehlich 1989: 66), en la que se glo ía de la o ganización e impo ancia de su Academia Española y esc ibe: “Zu eine Zei , da alles die Spanische Republik ane kenn , schein die Spanische Akademie, an O ganisa ion und Bedeu ung ein une eich es Mus e bild ü ih en mü e lichen O ganismos […].” No es posible sabe a qué alude F eud en su juicio, como ampoco es posible sabe a qué se e ie e (aunque es de p esumi que comen a alguna no icia con enida en la ca a an e io de Silbe s ein) cuando en o a ca a del 1 ene o de 1875, ambién en alemán, as el comen a io sob e la eunión amilia de Noche ieja (Boehlich 1989: 95), esc ibe de p on o en español: “¡Pob e España!” Y añade seguidamen e un e so del Wilhelm Tell de Schille : “Wann wi d de Re e kommen diesem Land?” España e a, cie amen e, una obsesión y un e ugio ideal en sus an asías ju e- niles. En una la ga ca a alemana del 7 de ma zo de 1875 (Boehlich 1989: 112), en la que comen a enamo amien os ju eniles de Silbe s ein y cues iones de ac ualidad cul u al y polí ica, añade un la go apéndice en español, al que pone el í ulo Pa e o icial.Cosas de la Academia Española o Cas ellana, y en el que en e o as cosas dice: O o pun o es, que p opone D. Cipion la in oducción de siguien os e minos en el es ilo o icial de la A. E., cuales é minos no son nue os, pe o iejos y bien conoci- dos y me ecen se sacados en limpio pa a el uso de los miemb os de la A. E. Lla- manse los miemb os d. l. A. E. “pe os”, que es su mayo i ulo, que ienen ni en- d án, llamese “Se illa” el mundo, en que es án y el hospi al de Se illa el pais en que i en, es deci la Alemania. Llamese en in el pa ade o, en que es án, la “ce a” (ó si o a palab a es, que quie e deci “Dicke” y que el amoso Ce an es en el luga que V. conoce, ha usado, sea esa o a palab a). Así l. m. d. l. A. E. jamás digan de alguien “ha mue o”, sino ha salido de Se illa, jamas digan ha dejado la Alemania sino ha qui ado el hospi al de Se illa y jamas digan ha iajado en Alemania, de Viena a Be lin, sino digan, ha mudado de ce a. Viena llamese con o o nomb e y asi ambién Be lin, pe o los nomb es no quie o p opone , sino dejo a Vm. de p opo- ne los, que i a mil y doscien os años y sea dos mil años man enido como desea Su D. Cipion La ase incomp ensible “Llamese en in el pa ade o en que es án la ‘ce a’ (ó si o a palab a es, que quie e deci ‘Dicke’ y que el amoso Ce an es en el luga que V. conoce, ha usado sea esa o a palab a” la explica con agudeza el edi o de las ca - as, Wal e Boehlich: En la comedia de Ce an es Los a os de A gel dos cau i os c is ianos hablan del camino pa a su uga, en el que se ele a una mon aña “que se llama el Ce o Go do”. F eud, que esc ibe basándose en el ecue do de la lec u a de la ob a ce an ina, no sólo ha cambiado el géne o g ama ical con i iendo “ce o”· en “ce a”, sino que con unde el signi icado de las dos palab as, “ce o” y “go do”. Alguna ez más hispaniza F eud la geog a ía aus oalemana. En ca a echada en Viena el 13 de ma zo de 1875 (Boehlich 1989: 114) esc ibe: F ELICIANO P ÉREZ V ARAS 148 ¡Que ido Be ganza! Ich bin noch e s aun , daß Du den Au en hal in Cadiz einem Besuch in Mad id o gezogen has . Du siehs , ich nehme deine Te mini an und wünsche Di Glück zu ingeniösen Ve besse ung meines Vo schlags.– Soll ich ielleich schließen, daß es Deinem p incipio zulieb geschehen? Ode has Du die Absich , nach Mad id zu s ie- eln, bloß au geschoben? Is le z e es de Fall und gelangs Du wi klich nach de capi al de España, ie a p ome ida de la A. E., so schicke mi on do einen “Ca - el des hospi al”, einen Lek ionska alog zu Deu sch, ein, dami ich e sehen kann, was ü Genüsse unse e do ha en . Boehlich in e p e a, con azón sin duda alguna, que el nomb e de Mad id sus i- uye al de Be lín y que Cádiz es la denominación escogida pa a la ciudad de B aila. Pe o como puede obse a se, la in ención co esponde a Silbe s ein, que ha acep ado la in i ación o mulada po F eud en la ca a an e io . Las le as “A. E.” son, como siemp e, las iniciales de “Academia Española”. Después de es a hispanización de su ámbi o i al, no puede ex aña nos que F eud se pe mi a la humo ada de da a de ez en cuando en Se illa ca as que esc ibe en Viena, una humo ada que epi e has a cua o eces y de la que más adelan e me ocupa é con de enimien o. 3. El español de F eud No sabemos cuándo comienzan los dos jó enes el es udio del español. Cuando se inicia la co espondencia egula , en 1871, F eud iene ya del cas ellano un conoci- mien o, aunque cie amen e p eca io. Pe o po en onces ya es á cons i uida la Aca- demia Española o Academia Cas ellana que han undado y que no iene más que dos miemb os, ellos dos, pe o que iene unos es a u os que p esc iben. “hace uso y uso ecuen e de la Noble Lengua Cas ellana” (según esc ibe el p opio F eud en una de las ca as), y que iene incluso su p opio sello, que han cons uido los dos académi- cos a esanalmen e, con an poca pe icia que no han ad e ido al g aba lo que en la imp esión se in ie e el dibujo, y así el sello, en luga de mos a las iniciales AE, mues a las iniciales EA. Y, como oda Academia que se p ecie, los académicos eli- gen en és a, ambién, un pseudónimo, que piden p es ado a los dos pe os del Colo- quio de Ce an es: F eud i ma como Cipión, y Silbe s ein se esconde as el nomb e de Be ganza. Al comienzo de la co espondencia F eud no pa ece ene oda ía muy asimilada su pe sonalidad académica, y en una de las p ime as pos ales (19, ene o, 1872, Boeh- lich 5) se equi oca doblemen e al i ma . P ime o po que quie e i ma como “Be - ganza”, que e a el nomb e co espondien e a Silbe s ein, y luego po que no esc ibe “Be ganza”, sino “B aganza”, es o es, el nomb e de la úl ima casa eal po uguesa y de la bella ciudad capi al del dis i o de B aganza. Cla o que, años más a de, Edua d Silbe s ein come e á el mismo e o y i ma á una misi a con el nomb e de Cipion, lo que mo i a á un comen a io desen adado de F eud, que o ece a su amigo la posibili- dad de in e cambia los apodos. L AS CARTAS SEVILLANAS DEL JOVEN S IGMUND F REUD 149 Tampoco el sis ema de ap endizaje nos es conocido, sal o lo que F eud con iesa en la ca a di igida en 1928 al p esiden e de la logia B’nai B’ i h, cuando, eco dando los años de ju en ud i idos en amis ad a e na con Silbe s ein, esc ibe: “Ap endía- mos jun os español sin p o eso ”. Aho a bien, esa a i mación no jus i ica, a mi juicio, el ase o de Wal e Boehlich en su epílogo cuando dice que los dos amigos lle a on a cabo su es udio de la lengua española “ohne Leh e , ohne G amma ik, ohne Lexikon, geg ünde au die Lek ü e eines Lesebuches, das ich nich habe e mi eln können.” (Boehlich 1989: 231). Es sencillamen e inadmisible, po g andes que ue an las do es lingüís icas de los dos muchachos, la hipó esis de que han ex aído simplemen e de sus lec u as de li e a u a española sus conocimien os de la lengua cas ellana. Resul a po o a pa e in e osímil que dos muchachos que han es udiado du an e años una lengua no hayan adqui ido alguna ez un dicciona io. Han manejado, sin duda al- guna, una g amá ica, al ez an icuada, y un dicciona io ( al ez an an iguo como la g amá ica), que, con las limi aciones lógicas de su mé odo au odidac a, les ha dado un conocimien o udimen a io de la sin axis, de la mo ología y de la o og a ía y del léxico, en el que F eud come e con ecuencia ye os ípicos del uso es udian il del dicciona io. De odas mane as, la elación de F eud con el dicciona io español es ex aña. Dos eces, al menos, se excusa po no esc ibi en español debido a que no iene un dicciona io a mano. Una ez en una cu iosa ca a, echada en Viena el 13 de agos o de 1874, esc i a p edominan emen e en alemán, pe o con agmen os en español e incluso en g iego y en la ín, en la que dice al comienzo (Boehlich 1989: 58): “Ich wü de Di ge n spanisch sch eiben, wenn ich je z ein Wö e buch besäße; abe ohne ein solches mich au spanischen G und und Boden zu begeben, wag` ich nich ech , ohne einen Rückhal zu haben ü alle Fälle, da mi e was passie en soll e.” De don- de cabe deduci que o as eces ha dispues o del auxilio de un dicciona io. Y un año después, en ca a echada en Viena el 9 de sep iemb e de 1875 al eg eso de su iaje a Manches e (Boehlich 1989: 142), uel e a esc ibi : Vo allem, daß ich nich Spanisch sch eibe, da an is ein gu e Vo sa z schuld. Weil ich mich he zlich schäme kein Dicciona io zu besi zen, habe ich beschlossen, mi eins zu kau en. Wenn ich eins einmal habe we de, wi d mi das sch eiben seh e leich e sein, ich we de ö e spanisch sch eiben, wozu also schon heu e spanisch sch eiben, wo ich das Wö e buch noch nich besi ze? Du siehs , das is ko ek e Faulenze logik. Pa a alo a debidamen e es e comen a io es p eciso ene en cuen a que a esas al u as, en e pos ales y ca as o almen e españolas y ca as alemanas con incisos en español, ha esc i o ya más de ein e misi as. ¿Sin dicciona io? Pe o hay, además, indicios consis en es de que no ha sido así. Po que, po ejem- plo, ¿de qué an ología puede habe sacado Sigmund F eud la exp esión con que inicia una de sus p ime as pos ales (19,1,72), que dice: “Asgo con mucho gus o la oca- sión…” El p esen e de indica i o del e bo “asi ” es en español de uso escasísimo, po no deci nulo, y esul a poco menos que imposible encon a lo en li e a u a, sal o en uso i ónico o bu lesco al modo de Ped o Muñoz Seca en La enganza de Don Mendo. Más e osímil pa ece la hipó esis de que F eud haya buscado en el dicciona- F ELICIANO P ÉREZ V ARAS 156 Con odas las saludaciones posibles u iél y muy a eccionado Cipion no impe ado omano, mas pe o en el hospi al de Se illa God besse ’s. Amen. He aquí, que me ocu e o a cosa de esc ibi e!. ¿Ha Ve ónicas a B aila, con las cuales puedes danza ? En oda pa e he dicho de i, que e es danzado u ioso, así que los machos hacen la c uz sob e de u nomb e y las hemb as se mue en de deseo, de e e. Espe o que no e he emba azado con esa acha, po que mucho me ei ía. Cipion el mismo p. e. l. H. d. S. que ui La ca a no o ece apenas pasajes oscu os, pe o apa e de la cons ucción “bu e- la ”, que ya he comen ado, me ece mención algún de alle más. Po ejemplo, la i ma “no impe ado omano, mas pe o…” pa ece un juego de palab as, aho a conscien e, en e Cipión y “Escipión”. Sólo que ningún Escipión ue empe ado omano. “God besse ’s”, es una ó mula Yiddisch equi alen e a “Dios lo a egle”. Y con “Ve óni- cas”, en opinión de Boehlich, F eud pa ece aludi a muchachas áciles. En la i ma hay una pequeña dis acción, pues o que en las iniciales de la ase “el mismo p. e. l. H. d. S. que ui”, y que quie en signi ica pe o en el Hospi al de Se illa, en el a í- culo ha esc i o la “l” en luga de la “·e” inicial. La siguien e ca a da ada en Se illa (Boehlich 1989: 181-82), la ga y de ec uosa, es casi un año pos e io y dice: Se illa, 13 de Ag. 1876.- Que ido Be ganza ¿Así os habeis uel o ma i o? ¿Acaso que éis se canonizado después de esa ida, lo que no se ía cosa muy di ícil, consi- de ando, que an canonizando hoy días al g an C is o o o Colon, el que no hizo o a cosa sino descub i o a ie a , mas he mosa y mas dichosa, en la cual se acabó con el Papa y la Iglesia? Y oso os, quien inmoló su salud en el al a del de echo canónigo, pa a sabe y hace público al mundo, el como es ían los obispos y con cuales azones podían deshace se de sus “sob inas” usadas, no end íais oso os más espe anza de Colon? Pe o soy lleno de espe anza que engáis oda ía lejos de se suje o al e án: De mo uis nil nisi bene – y po esa azón uel o a deci os co- mo dice muchas ezes an es, que habeis es udiado muy a on as y locas y que me- eceis algún cas igo y que sea g a e bas an e, pa a se sen ido y eco dado. Así e a con de echo, que la sue e os dio que copia mil ezes “Cons an inquelle”, que es maes o de escuela muy cue do. Pe o quedese V. aquí con sus cas igos, que hemos de habla de o a cosa. En p ime luga no [hay a ias palab as bo adas] mue o Fe nan Caballe o, o Ceci- lia Böhl de Fabe , que e a muje nues o au o e hija de un me cade o aleman, pa- saba los p ime os doce años de su niñez en Alemania [in e umpido] G an dicha que iene esa le illa, [bo ado] de es dias soy esc ibiendola sin pode [ al a el es o de la línea]. En esos dias han llegado mi mad e y he manas [ al a el es o de la línea] han e e- ido ma a illas de V… L AS CARTAS SEVILLANAS DEL JOVEN S IGMUND F REUD 157 o a in e upción; en ese momen o acabo de echa medio aso de agua sob e esa po- b e ca a. Quizás pa a co ona la ob a no llega á, y en onces c ee á V. que yo he ol- idado su exis encia y mis debe es de amis ad. Puede se que ya lo c ee aho a, po - que yo no he en iado a co de geigolina, como V. pedía en su ca a. Ha de sabe V. que en ese momen o es á delan e de mis ojos el maldi o ins umen o de o u a y que mañana po cie o V. lo end á, pe o le uego de usa le con mode ación alguna, conside ando su salud endeble y ambién de mi pa e hay un espe o po que cada ez que V. suena el geigolino, a mi me suena la o eja izquie da. Vease o a maldicha [desdicha] en ese momen o, que ha de igu a un klecks o al, pun ado, cosa que al me desconcie a, que oy á acaba , p ome iéndole o a ca a mas acional en los p ójimos dias, lo que no quie e deci que su espues a no ha de se cuan mas p on a. Con mil espe os su Cipion, el cual no i á a T ies Respe os a su mad e y ía. Su he mana ya goza de la posesión de los lib os. La ca a, an acciden ada como el mismo F eud cuen a, me ece un ápido co- men a io. E ec i amen e, el a zobispo de Bu deos, Fe dinand Donne , había solici- ado en 1873 la canonización de C is óbal Colón, que ue echazada cua o años más a de po la Cong egación de Ri os (Boehlich 1989: 181 y ss). La i onía sob e las “sob inas” usadas de los obispos se comen a sola. La incidencia de copia mil eces “Cons an inquellle” debe e e i se a alguna anécdo a de su ida escola . La mue e de Fe nán Caballe o no e a más que un also umo , pues o que Cecilia Böhl de Fabe mu ió en ealidad casi un año después de esc i a es a ca a. Las peculia idades lin- güís icas han sido ya comen adas. La e ce a ca a da ada en Se illa (Boehlich 1989: 205) es cua o años pos e io , más co a, he aludido an es a ella, y iene el siguien e eno : Se illa, Julio 24 1880. ¡Que ido mio. Be ganza! Po eso e annuncio que he pasado bien mi segundo ejamen eo é ico con unas pe- nas y ap esiones muy g andes, po que no alcanzaba el iempo pa a la a macología y e a mi in ención deja me cae en esa disciplina, de mane a que no la es udiaba sino en el dia an es del ejamen (E eb, como dicen los an iguos Cas ellaños). Pe o me a o ecia la dicha y ahí soy sano y sal o y quie o i me mañana sob e el Sem- me ing con dos osas (una mi he mana y la o a he mana de Seño i a Fanny) y es- a me con mis doñas allí dos dias ó mas ó menos, has a que habiamos gas ado nues- os escasos dine os. Vuel o e esc ibi é mas y aho a e uego, que me espondías, así que halle ca as de i en casa cuando uel o. No e a a da mi espues o, espe- ando yo e i i después de an o abajo, que en odos miemb os sien o. Po aho a bas a eso; que i é á e Be elheim en el hospi al y no engo mucho iempo ambien soy muy cansado. Le uego ae mis espe os a su mad e y he mana y le saludo. quedando como siemp e e a su iel Cipion p. e. e. h. d. S. y m. d. l. A. E. Las imp opiedades y e o es de lenguaje, en gene al, son in eligibles. Tal ez con enga acla a que la ase inicial “Po eso” quie e deci “Po es a [ca a]”, y que F ELICIANO P ÉREZ V ARAS 158 la exp esión “ahí soy sano y sal o” equi ale a “aquí es oy sano y sal o”. Acaso, am- bién, p ocede llama la a ención sob e cómo ha asladado al español el gi o alemán “mich allen lassen” en la o ma “deja me cae ”, equi alen e a “deja me suspende ”. O p ecisa que cuando esc ibe “me a o ecía la dicha” quie e deci “me a o eció la sue e”. En cualquie caso, el p og eso es e iden e, aunque más en el allegamien o de léxico que en el dominio de la g amá ica. La i ma iene aquí las iniciales co ec as, y la segunda pa e de la cole illa “y m. d. l. A. E.” quie e deci , lógicamen e, “y miem- b o de la Academia Española”. Y la úl ima ca a con da a de Se illa (Boehlich 1989: 208) que es ambién la úl- ima ca a de es a co espondencia, es de seis meses después, y dice: Co espondencia de la Academia Española 1881 Se illa 24 Janua 1881 ¡Que ido Be ganza! Te hago sabe dos nue as, una de ce cano y penible, la o a de muy lejos y mas aleg e. Es pa a comenza con lo is e que hoy ambién no se han encon ado dos caballe os gallan es, que conmigo a en u en ensaya la dicha asi que una semana de mas pie do, y cuando mas sea a o ecido po la o una no pod é llama me doc- o an es de medio del p ójimo mes. Me mue do las uñas y me digo: “Tu l’as oulu Geo ges Dandin”. Sigue la no ela mas gozosa. Es que mi sob ina Ana de Odesa, la cual u conoces, se ha desposado a un ingenie o de un camino de hie o uso y juz- gan odos de allí se un pa ido muy bueno. Así que sabes odo lo que sé yo de nue- o y es as ogado llega a e me una de esas a des, que siemp e es a é en casa. Saludo e y quedo u iel Cipion p. e. e. h. d. S. m. d. l. A. E. e c La ca a esul a in eligible con pocas explicaciones: la exp esión “una de ce - cano y punible” quie e deci , na u almen e, “una ce cana y lamen able”. La mención de los dos “caballe os gallan es” plan ea mayo di icul ad, po que no se puede sabe si ese é mino in en ado, –“gallan es”– es á mon ado sob e el,sus an i o,”gallo” po la idea de pelea (que pa ece lo más p obable), o es una esc i u a e ónea de “galan- es”. En cualquie caso, se a a de los dos con adic o es que debían ac ua en su ibunal de doc o ado. La exp esión “ensaya la dicha” quie e ep oduci la exp esión cas ellana “p oba o una”. Y la ci a ancesa “Tu l’as oulu Geo ges Dandin” co- esponde a la ob a de Molie e Geo ges Dandin (Boehlich 1989: 209). “La no ela mas gozosa”, en las úl imas líneas, equi ale a “La no edad más gozosa”, un e o ex año debido a una dis acción al ez, po que líneas a iba ha esc i o co ec a- men e “nue as” pa a “no icias”. Y aquí acaban no sólo las ca as da adas en Se illa y las ca as españolas, sino ambién las ca as alemanas a Edua d Silbe s ein. La co espondencia se in e umpe con una b usquedad ex aña, al menos po pa e de F eud. Al año siguien e, 1882, F eud conoce a Ma ha Be nays, se enamo a apasionadamen e de ella, y pa ece que L AS CARTAS SEVILLANAS DEL JOVEN S IGMUND F REUD 159 Ma ha, su abajo y sus in es igaciones elegan po en e o al ol ido la amis ad con el amigo de la in ancia. Hay o a ca a de F eud a Silbe s ein esc i a en alemán, echada en Viena 29 años más a de, el 28 de ab il de1910, en la que F eud se disculpa po no habe con- es ado una elici ación de Silbe s ein. Es di ícil desca a la sospecha de que Silbe - s ein siguió esc ibiéndole a F eud sin ob ene espues a de és e. De odo lo expues o se deduce ácilmen e que es mucho más lo que se pod ía deci de es e capí ulo poco conocido de la ida de Sigmund F eud. He in en ado deci odo lo que cabe en el ma co empo al de una ponencia. No sé si lo he log ado. B IBLIOGRAFÍA B OEHLICH , W. (ed.), Sigmund F eud. Jugendb ie e an Edua d Silbe s ein, 1871-1881. F ank- u am Main: S. Fische , 1989. F REUD , S., Gesammel e We ke. F ank u am Main: S. Fische Ve lag, 1968, ol. II-III, p.220. F REUD , S., Ob as Comple as en es omos. T aducción española de Luis López-Balles e os y de To es. Mad id: Biblio eca Nue a, 1981, 4ª ed. L EUPOLD -L OWENTHAL , H.(ed.), Sigmund F eud, 1856-1939, Ca álogo de la exposición docu- men al o ganizada po el Goe he-Ins i u . Wien: Goe he-Ins i u , 1976. O PPL , F./ R UDOLF , K., Spanien und Ös e eich. Wien: Jugend und Volk, 1991.