Reseña al libro de Mª del Carmen Mena García: "El oro del Darién. Entradas y cabalgadas en la conquista de Tierra Firme. 1509-1526"
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106 Mena García, Mª del Carmen, El oro del Darién. Entradas y cabalgadas en la conquista de Tierra Firme, 1509-1526. Sevilla: Centro de Estudios AndalucesConsejo Superior de Investigaciones Científicas, 2011; 640 páginas. Alfredo Figueroa Navarro Universidad de Panamá Impresa en España, en julio de 2011, la obra El oro del Darién: entradas y cabalgadas en la conquista de Tierra Firme, 1509-1526, de 640 páginas, debida al empeño de la egregia historiadora sevillana María del Carmen Mena García, constituye, a no dudarlo, su trabajo más ambicioso producido en el siglo veintiuno. Luego de enriquecer nuestra historiografía a partir de 1984, cuando se publicara su tesis doctoral, titulada La Sociedad de Panamá en el siglo XVI, Mena García continuó esclareciendo aspectos ignorados de nuestro ayer a través de una serie de libros meritísimos como, por ejemplo, La ciudad en un cruce de caminos. Panamá y sus orígenes urbanos, 1992, Pedrarias Dávila o la Ira de Dios, 1992, Temas de historia Panameña, 1996, Sevilla y las flotas de Indias. La Gran Armada de Castilla del Oro, 1998 y Un linaje de conversos en tierras americanas: los testamentos de Pedrarias Dávila, gobernador de Castilla del Oro y Nicaragua, 2004. Paralelamente, Mena García ha compuesto múltiples y responsables artículos sobre nuestro pretérito difundidos en revistas especializadas en Europa y América. En momentos en que experimentan los estudios históricos graves quebrantos en Panamá donde su enseñanza misma languidece a escala universitaria y en la educación media, nos sorprende la llegada de un macizo libro que aspira a dilucidar los años aurorales del Panamá del siglo XVI a través de unas páginas eruditas prometidas desde las postrimerías del segundo milenio. Ha tenido la dicha nuestra laboriosa historiadora de nacer y agitarse profesionalmente en la ciudad andaluza de Sevilla, sede del Archivo General de Indias,
107 que custodia toda nuestra historia colonial desde sus albores. Por obra de su tesón y compromiso con el cultivo de la temprana historia panameña colonial, presta invaluable servicio al escrutinio de nuestro brumoso pasado María del Carmen Mena García en este libro ejemplar y merced a todos sus escritos precedentes. En esta oportunidad, nuestra inquieta historiadora se concentra en la conquista hispana del Darién como experimento que inspirara ulteriores conquistas de vastos territorios de Centroamérica y Sudamérica. Asimismo, se explaya sobre el mito de El Dorado que contempló al Darién como un espacio aurífero inagotable, según la versión calenturienta de Vasco Núñez de Balboa. El libro consta de cuatro capítulos, a saber Geohistoria del Darién, Santa María de la Antigua, principio y fin –en cuyas páginas se refiere, entre otros temas, aparte de la génesis de la efímera urbe, a las entradas en el Darién y el descubrimiento del Océano Pacífico-, La hueste conquistadora y Las finanzas de la Conquista. Es evidente que todos sus capítulos resultan bien originales e iluminantes. Sin embargo, en los dos últimos se discuten temas claves, asaz desconocidos aquí, como la naturaleza de la hueste indiana y sus orígenes medievales, la hueste real de Pedrarias y las instituciones de la frontera: cabalgadas, entradas y guazabaras en el Darién. Por otra parte, el último capítulo, dedicado a las finanzas de la conquista, examina detalladamente las cajas reales de la conquista, la minería de oro de aluvión, el primer ciclo del oro, las casas de la fundición del oro, además de las entradas y cabalgadas en Castilla del Oro de 1514 a 1524. A principios del siglo XVI, España consideró a Panamá como una especie de potencia minera tanto a escala del Darién como más tarde por lo que respecta a los célebres placeres auríferos veragüenses. He aquí la etapa que apasiona a la autora quien busca comprender los mecanismos de la conquista de una región panameña antes de la fundación de la Ciudad de Panamá y de la expansión española hacia Natá. Recuérdese que, muy pronto, descubierto el Perú, Panamá se convertirá ante todo en una suerte de país de tránsito al surgir el eje Panamá-Nombre de Dios en el istmo central y consagrarse dicho espacio al tráfago de los metales preciosos peruanos y bolivianos, a más de plurales materias primas, hacia la metrópoli hispánica y de los productos ibéricos y europeos remitidos a los mercados centro y sudamericanos.
108 Sobre dicho lapso -realmente virginalde nuestros orígenes históricos, poco se ha escrito aquí, salvo excepción. Pareciera como si todo se alumbrara a raíz de la fundación de la Ciudad de Panamá hacia 1519 y su vecina Nombre de Dios. A los años anteriores lo cubriría un velo muy oscuro. Precisamente dicha etapa hace las delicias del nuevo libro de nuestra abnegada historiadora, quien se ha especializado en el descifre de los remotos anales de nuestro país. Hace poco se lanzó la tesis doctoral, sustentada en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima, Perú, hacia 1949, por el maestro panameño de historiadores, Carlos Manuel Gasteazoro, titulada Vida, pasión y muerte de Santa María la Antigua del Darién, uno de los escasos asedios panameños a los primeros años de la conquista y colonización hispana. Paradójicamente, existe mayor interés por esa malograda ciudad en Colombia y, sobre todo, en Antioquia, cuna del fenecido antropólogo Graciliano Arcila Vélez, autor de varios trabajos muy puntuales sobre Santa María la Antigua del Darién, cuyos fastos siguen desvelando a unos jóvenes arqueólogos, etnólogos e historiadores de la Universidad de Antioquia, departamento colombiano bastante próximo al sitio donde se desenvolviera esa trágica urbe casi borrada del mapa. Entre algunas originalidades de esta ambiciosa aproximación de Mena García convendría destacar su examen del concepto de frontera y su aplicación al Darién como una nueva frontera continental que importaba dominar luego de la avanzada ibérica por las Antillas sometidas. Como advertimos, la conquista del Darién fue un modelo para aplicar, más tarde, a otras regiones centro y sudamericanas. No olvida la autora aludir a la masacre y hecatombe de las poblaciones amerindias vulneradas por los conquistadores peninsulares. Antes de referirse al genocidio mencionado, Mena García traza un completo panorama de la tierra y de los habitantes aborígenes darsenitas en prosa amena y sabia cuando evoca la geohistoria del Darién. Brinda, además, vívida semblanza de Santa María La Antigua del Darién a la luz de inédita información.
109 Ya habíamos apuntado que los capítulos sobre la hueste indiana y las finanzas de la conquista encarnan originalísima exégesis de temas harto ignorados por nuestros estudiosos locales. Por una parte, la autora analiza detalladamente la vida y milagros de numerosos conquistadores fallecidos en el Darién, tras su retorno a España o en diversos rincones de Centroamérica y Sudamérica. A algunos tocó avecindarse en la Ciudad de Panamá y alrededores o ir a poblar a Natá. Otro primor de la obra constituye la inclusión de la información financiera de la conquista a la luz de las cajas reales de Santa María la Antigua del Darién donde yacen las cifras verídicas de los tributos relativos a los tesoros descubiertos y a los quintos de oro, de perlas y otros impuestos referentes a los primeros años de la conquista y de la colonización. Nada de aquello ventilaba nuestra historiografía tradicional. Por consiguiente, sus páginas innovan de verdad y arrojan luces –precisas y cuantitativasen torno a nuestro pretérito más lejano. Aludimos a lo cuantitativo porque el cuarto capítulo de El oro del Darién revela un enfoque auténticamente matemático y serial de las finanzas coetáneas y aporta ricos materiales para la historia económica del Panamá del siglo XVI, anterior y levemente posterior a la fundación de la Ciudad de Panamá. Comoquiera que grosso modo todo aquello se ignoraba hasta 2011, esta nueva aproximación de Mena García se transforma en un generoso regalo a la historia del Panamá coevo. Antes de terminar, cumple aplaudir, por una parte, la densidad del libro de nuestra historiadora sevillana, una genuina Biblia por lo que respecta al tema que desbroza y, de otra, destacar la belleza de su estilo cuando aborda el examen minucioso del Darién y de Panamá a través de una prosa elegante, cristalina y profunda que da fe de la madurez de su formación y de las excelencias de su maestrazgo. De Sevilla nos llega esta soberbia reconstrucción de nuestros anales cuando en Panamá se intenta borrar y menospreciar la huella de nuestro pasado, visto como una especie de obstáculo al desarrollo nacional, según la polémica opinión del influyente periodista André Oppenheimer.