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Discurso de clausura

Roca Roca, Eduardo

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DISCURSO DE CLAUSURA Por EDUARDO RO CA ROCA Excmo s. e llmos. Sra s. Sres.: Debo agradecer en primer ténnino al Excmo. Sr. D. Rogelio Reyes Cano, Director de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, la hospitalidad que nos presta hoy para celebrar el Día del In stituto de las Academias de Andalucía en esta señorial sede Académica de rancia estirpe, a la vez que felicitar a esta R ea l Academia que en este año cumple el CCL Aniversario de su fundación, siendo una de las Reales Academias más antigua de España, y cuya importante labor es sobradamente conocida por su acrisolado prestigio y una larga trayectoria cultural que honra a quienes la integran, así como a este Instituto del que fo1ma parte. Entre los acuerdos tomados por el In stituto, se decidió la celebración anual del Día del Instituto, que es lo mi smo que decir el Día de todas las Academias de Andalucía, en una reunión de amplia convivencia que tiene lugar en las proximidades del día 23 de ab1il , aniversario del fallecimiento de Don Miguel de Cervantes, y en el que se conmemoran las Letras españolas, y que en el año 1 996 fue adoptado por la UNESCO con caráct er mundial. Esta fecha ti ene una si gnificación muy especial porque es un punto de referencia cultmal, así como de encuentro de las Academias Andaluzas, y foro público en el que se pone de manifiesto la imp011ante labor que vienen realizando todas ellas, en el doble sentido al que me vengo refüiendo reiteradamente, pues las Academias realizan una callada labor, un trabajo serio y riguroso que, en ocasiones, no trasciende al EDUARDO ROCA ROC A exterior de fonna pública, sino en manifestaciones concretas de carácter científico, artístico, literario, etc., y en todo momento contribuyendo al enriquecimiento del acervo cultural de Andalucía, resultado de la silenciosa y diaria labor de investigación de nuestros académicos, que trabajan incansablemente sobre las esencias y raíces de nuestra cultura para transmitirla y proyectarla hacia el futuro, contribuyendo a configurar la identidad y la forma de ser de Andalucía y de Espafi.a . Es un trabajo a veces desconocido pero que ha de destacarse en la publicidad de este momento, como homenaje a todas las Academias que componen el Instituto y para que sea conocido por la sociedad en la que nos integramos, y cuyo trabajo y entusiasmo no disminuye a pesar de las endémicas carencias y dificultades económicas y de infraestructuras, que no han constituido obstáculo para la consolidación de las relaciones de l Instituto y sus Academias con la Administración andaluza, así como con el Instituto de España y numerosas Academias espafi.olas y extranjeras y de fonna especial hispanomnericanas. En la iniciación del nuevo milenio siguen teniendo las Academias un papel básico como catalizadoras de la ciencia y la cu ltura y su labor es definitiva para la valoración de ideas fundamentales sin las cuales no se puede comprender el camino reconido y la nueva senda que se emprende al iniciarse otro milenio, de tal forma que habrán de ser objeto de nuestra consideración las preocupaciones de la sociedad española con los problemas que plantea la globalización, orientando todos los trabajos académicos en función de la nueva andadura. En este sentido deseo destacar las palabras que S.M. el Rey pronunciaba en la inauguración del Curso Académico 2000-2 001 , en la Real Academia de Madrid el pa sado día 11 de octubre de 2000, y en la s que destacaba lo s valores humanísticos de las Academias de forma qu e la ciencia "va siempre aco rd e con los principios y valores, insoslayables e irrenunciables, inherentes a las personas y a su desaffollo", teniendo en cuenta que nuestro humanismo tiene hoy día un acento fund am entalmente social, pues "se dirige sobre todo a facilitar las relaciones entre los hombres y la de éstos con la realidad", siendo el humanismo el hilo conductor que aúna las actividades de todas las Reales Academias "en cuanto Centros de Saber que acogen a los mejores dentro del ámbito que a cada uno corresponde, para trabajar a favor de la ciencia, del conocimiento y de su difusión", pues la aportación de los Académicos, decía S.M., es ahora má s trascendente que nunca: "es imprescindible DISCURSO DE CLAUSURA 255 -- -- -- ------- - -- ----- - - ------ que puesto que las Reales Academias realizan un considerable esfuerzo por prestar un servicio a la sociedad, ésta sea consciente de su valía. De modo que sus estudios y recomendaciones no terminen en el ámbito propiamente Académico sino que nos empeñen en la mejora del mundo en que nos desenvolvemos", y concluía diciendo que: "a todos nos incumbe conocer mejor u cooperar en una labor tan importante". El Día del Instituto de las Academias de Andalucía tiene un significado especial pues hace años ya se estableció las costumbre de homenajear en esta fecha, de forma pública, el buen hacer, la trayectoria científica y vital de uno de nuestros Académicos, lo que hemos hecho en estos momentos en la figura entrañable del Excmo. Sr. D. Faustino Gutié1Tez -Alviz y Armario, Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad de Sevilla, prestigioso Letrado y cabeza de una prestigiosa Escuela Jurídica que constituye un ejemplo que hemos de seguir todos, a la vez que agradecer su maestria, su categoria humana y su calidad social y profesional. También quiero agradecer al Excmo. Sr. D. Francisco Morales Padrón, Miembro Preeminente de esta Real Academia, la erudita Lección que ha pronunciado y el interesante y meticuloso recorrido a lo largo y ancho de la figura de Don Manuel Blasco Garzón. También debo destacar que a través de este intenso y extenso Acto Académico, el Excmo. Sr. D. Joaquín Criado Costa ha presentado una importante publicación del Instituto en la que ve la luz la Lección que en su momento pronunció Don José Montañés sobre "El Doctor Cervi, Presidente Perpetuo de la Regia Sociedad de Medicina de Sevilla". Por último debo de dejar constancia de nuestro agradecimiento para todas las personas que han hecho posible este acto, así como a los señores asistentes y reiterar la felicitación institucional a la Real Academia Sevillana de Buenas Letras que en fechas fechas próximas recibirá la Medalla de la Ciudad de Sevilla, que le ha sido concedida por el Excmo. Ayuntamiento de esta Ciudad. En estos días, por la vera del río y por las callejas de Sevilla corre todavía un intenso aroma de azahar, que nos acompaña y nos renueva en estos primeros días de la primavera. Disfrutemos de esta renovación que de f01ma especial nos rejuvenece a todos en Sevilla. Sevilla, 21 de Abril de 2001