Peinetas moradas. Un reportaje sobre el feminismo andaluz
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TRABAJO FINAL DE GRADO P E I N E T A S M O R A D A S Un reportaje sobre el feminismo andaluz Realizado por: Aitana Domínguez Quirós Tutora: Rosalba Mancinas Chávez Grado en Periodismo Facultad de Comunicación
"La prensa es amable en persona, pensó Bill, pero te mata sobre el papel" Honrarás a tu padre, Gay Talese
Í NDICE Í NDICE I. MEMORIA 1.1 Introducción 1 1.2 Objetivos 2 1.3 Hipótesis 2 1.4 Metodología 3 1.4.1 Fuentes Documentales 3 1.4.2 Fuentes Orales 4 1.4.3 Elaboración del trabajo 6 1.5 Conclusiones 8 1.6 Referencias 9 II. REPORTAJE 11 ..................................................................... .......................................................................... ........................................................................... .................................................................... .................................................... .............................................................. ................................................... ................................................................... ....................................................................... ............................................................. III. ANEXO.................................................................... 25
I. MEMORIA 1.1 INTRODUCCIÓN Actualmente nos encontramos ante una creciente influencia del feminismo. En 2019, el 49% de los jóvenes entre 15 y 29 años se consideraba feminista, frente al 34’8% de los jóvenes que lo aseguraban en 2017. Este crecimiento se ha vivido también en Andalucía, donde cada vez más son los jóvenes que salen a las calles el 8 de marzo para reivindicar las premisas que están grabadas en los pilares del feminismo. Sin embargo, una nueva corriente se lleva gestando en la comunidad andaluza en los últimos años. Mujeres feministas andaluzas como Mar Gallego, Ana Burgos o Carmela Borrego comienzan a plantear un contexto del movimiento en Andalucía en el que sea el territorio la base de las reivindicaciones. Con el surgimiento del feminismo andaluz se pretende repensar el feminismo aquí en Andalucía, rompiendo con la idea de la historia única que desarrolla Chimamanda Adichie. Es así como las feministas de nuestro territorio andaluz se plantean la cuestión de: ¿el feminismo que se desarrolla actualmente en España soluciona los problemas que puedo tener yo como mujer andaluza? De esta forma, resulta necesario romper con la historia única, donde prima un discurso hegemónico frente a la contextualización del devenir personal o de un territorio. Podemos ver que resulta imprescindible encontrar un feminismo que hable desde la territorialidad y las problemáticas que surgen en el territorio andaluz y que vertebran a las mujeres. Se pretende colocar a Andalucía en el eje central del desarrollo de nuestro feminismo, entendiendo a su vez a esta comunidad por las problemáticas que sufren las mujeres andaluzas. Siendo necesario rescatar las referentes que han sido silenciadas o que sus prácticas no han sido reconocidas como feministas pero que, desde nuestro folclore, han supuesto un punto de inflexión para las mujeres andaluzas. Como pueden ser la lucha de las jornaleras Las Cabras Montesas de Gilena, la lucha obrera de las cigarreras gaditanas e incluso el propio feminismo que las mujeres obreras de a pie sacan a relucir cuando les dicen a sus vecinas que contasen con ellas ‘pa lo que hiciera farta’. 1
1.2 OBJETIVOS El objetivo general de este reportaje es analizar el movimiento feminista que se articula en Andalucía en base a las problemáticas que atraviesan al territoro y condicionan a las mujeres andaluzas a la hora de reivindicarse. Los objetivos específicos que se plantean son: - Explicar el feminismo andaluz desde un enfoque del territorio. - Demostrar cómo las condiciones que envuelven a Andalucía atraviesan a las mujeres andaluzas a la hora de participar en el feminismo. - Evidenciar la triple opresión que ejerce el estado español sobre las mujeres en Andalucía por ser mujeres, de clase trabajadora y andaluzas. 1.3 HIPÓTESIS En Andalucía se desarrolla un feminismo propio. Articulado en base al territorio y las condiciones socio-económicas, políticas, históricas y culturales que atraviesan a las mujeres andaluzas a la hora de elaborar los discursos del feminismo andaluz. De esta forma, las diferencias Norte-Sur que se encuentran en el territorio español condicionan a las mujeres de las comunidades autónomas del Sur. Estas mujeres sufren una triple opresión por parte del estado español al reconocerse como mujeres, andaluzas y de clase trabajadora. 2
1.4 METODOLOGÍA Dentro de este apartado se va a analizar el proceso de elaboración del reportaje. Para ello, es conveniente destacar las fuentes con las que se ha contado para obtener los datos necesarios. Como trabajo periodístico, consta de fuentes orales con las que se ha contactado para realizar las entrevistas, y fuentes documentales, dentro de las que se encuentran informes, artículos académicos o noticias. A su vez se encontrará redactado la evolución del proceso de creación del reportaje, con las fases que se han ido siguiendo para poder dar forma al reportaje presentado para este trabajo. 1.4.1 Fuentes documentales Dentro del reportaje aparecen nombradas las siguientes fuentes: - Borrego, C. (2020). Salmorejho Majhao #2. Issuu. https://issuu.com/editorialavenate/docs/salmorejho_majhao__1_con_avenate - European Anti-Poverty Network (EAPN). (2020, octubre). EL ESTADO DE LA POBREZA. Seguimiento del indicador de pobreza y exclusión social en España 2008–2019 (N.o10). EAPN. https://www.eapn.es/estadodepobreza/ARCHIVO/documentos/Informe_AROPE_2020 _ANDALUCIA_w5m98C.pdf - Gallego, M. (2019, 10 enero). ¡Feministas andaluzas! Hagamos como si no existieran. www.elsaltodiario.com. https://www.elsaltodiario.com/feminismos/feministas-andaluzas-hagamos-como-si-no -existieran-vox - Gallego, M. (2021). Como vaya yo y lo encuentre (2.aed.). Libros.com. - Gallego, M. (2021b, agosto 6). Perder el norte. Feminismo y ¿andaluzofobia? pikara magazine.https://www.pikaramagazine.com/2016/10/feminismo-y-andaluzofobia/ - Labio Asesino. (2021, 28 febrero). Feminismo andaluz. Un monográfico de Labio Asesino. Issuu. - Lorca, F. G. (2013). Yerma. Createspace Independent Publishing Platform. - Pulpillo, A. (2019, 13 abril). Feminismo andaluz: nombrar(nos) desde el territorio. Amanece Metrópolis. https://amanecemetropolis.net/feminismo-andaluz-nombrarnos-desde-el-territorio/ - Ruiz, N. (2019). La mirada política del flamenco: rebeldía y voluntad transformadora. Centro de Documentación Musical de Andalucía. http://www.centrodedocumentacionmusicaldeandalucia.es/opencms/documentacion/ revistas/articulos-mos/la-mirada-politica-del-flamenco--rebeldia-y-noluntad-transform adora.html 3
- Zambrano, M. (2014). El exilio como patria (1aed., 1aimp. ed.). Anthropos 1.4.2 Fuentes orales Recoger los testimonios de diferentes activistas dentro del feminismo andaluz ha resultado ser un gran apoyo para aportar nuevas ideas sobre el tema desarrollado. Al ser el feminismo andaluz una corriente que se encuentra en auge y no se recogen sus planteamientos en documentos académicos, el contar con las voces de las andaluzas que actualmente están conformando este feminismo resulta de vital importancia. Para ello, he establecido contacto con personas como Mar Gallego, Olalla Castro o Carmela Borrego, importantes feministas dentro de Andalucía, que han aportado al trabajo ya sea a través de las entrevistas o con sus escritos, una información crucial para poder desarrollar el reportaje. Como estrategia de contacto he recogido todas las formas de contacto posibles que he encontrado en internet de cada fuente. Para obtener una visión amplia del tema elaborado he entrado en contacto con numerosas fuentes. Finalmente, por falta de respuesta o de tiempo de las contactadas, he terminado realizando las entrevistas a Carmela Borrego y Araceli Pulpillo. Fuentes contactadas Nombre Relevancia de la fuente Método de contacto Mar Gallego Periodista y activista feminista, es una de las primeras andaluzas en desarrollar el concepto de feminismo andaluz, escritora del libro ‘Como vaya yo y lo encuentre. Feminismo andaluz y otras prendas que tú no veías’, es fundadora del blog digital feminismoandaluz.com Contacto: f[email protected] mar.galleg[email protected] El 4 de mayo envío un primer mensaje al correo personal de Mar Gallego, al no obtener respuesta envío el 7 de mayo al correo de feminismoandaluz un nuevo mensaje. El 8 de mayo Mar Gallego me comunica que por falta de tiempo no puede atender la entrevista. Carmela Borrego Activista andaluza, realizó un máster de igualdad de género y feminismo en la Universidad de Barcelona, bailaora, fundadora de Peineta Revuelta (portal feminista dedicado al flamenco), ha escrito varios fanzine sobre el feminismo andaluz bajo el nombre de Salmorejho Majhao, ha escrito para medios como El Salto Andalucía,Portal de Andalucía o Pikara Magazine Contacto: Instagram: @carmelalacandela Número de teléfono: 620621074 Me pongo en contacto a través de Instagram el 7 de mayo, desde un primero momento recibo una respuesta positiva a realizar la entrevista 4
Teresa Rodríguez Política andaluza, ha trabajado como diputada del Parlamento Europeo y el Parlamento de Andalucía como portavoz del Grupo Podemos, actualmente es presidenta del Grupo Adelante Andalucía Contacto: Instagram: @teresarodri_ El 10 de mayo escribo un mensaje a su cuenta de Instagram, no hay respuesta Araceli Pulpillo Activista y psicóloga, coordinadora del fanzine feminista ‘Labio Asesino’, coordinadora del monográfico Feminismo Andaluz, ha escrito para medios como eldiario.es,Pikara Magazine yAmanece Metrópolis. Contacto: Twitter: @aracelirus Número de teléfono: 627940653 Contacto a través de Twitter el 13 de mayo, recibiendo su número personal acordamos una fecha para la entrevista Olalla Castro Licenciada en periodismo y Teoría de la Literatura, poeta granadina que ha escrito numerosos poemarios, es columnista en El Salto Diario y es activista del feminismo andaluz Contacto: [email protected] Establezco un contacto a través del correo electrónico el 12 de mayo, el 14 obtengo una respuesta para enviarle las preguntas por mensaje. Sin respuesta Lina Gálvez Catedrática de Historia e Instituciones Económicas en la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla), primer presidenta del Observatorio de Género de Economía, Políticas y Desarrollo, miembro del Parlamento Europeo del PSOE, es miembro titular de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género (FEMM) Contacto: Twitter: @linagalvezmunoz [email protected] Me pongo en contacto a través de su cuenta de Twitter el 10 de mayo. Al no contestar envío un nuevo mensaje a su correo electrónico el 11 de mayo. No llego a obtener una respuesta. Fuentes entrevistadas Nombre Contacto Araceli Pulpillo Después de recibir su número personal y acordar una cita para la entrevista, se realiza el 18 de mayo vía online. Trascripción de la entrevista en el anexo Carmela Borrego Al facilitarme su número de teléfono personal acordamos una fecha. La entrevista se llevó a cabo de manera presencial el 18 de mayo. Trascripción de las preguntas y respuestas en el anexo 5
1.4.3 Elaboración del trabajo Para la elaboración de este TFG tenía en mente desde un principio que quería enfocarlo a poner en práctica el periodismo de investigación. Más allá de realizar un trabajo académico, mi intención era trasladar lo aprendido en estos cuatro años a mi TFG, para desarrollar un producto periodístico como es el reportaje. No solo llevar a cabo una investigación sobre un tema en concreto, sino que a su vez reflejar los detalles de la profesión periodística. Pensar en el lenguaje adecuado para llegar al público, contar con una diversidad de fuentes, elaborar un material audiovisual y trasladarlo a una maquetación propia de una revista o periódico. La primera fase de este proyecto fue la elección del tema que abordaría en mi trabajo. Una vez acordado con mi tutora la estructura que seguiría mi TFG, necesitaba un tema que encajase con las exigencias que requiere un reportaje. Para ello, sabía que quería trabajar sobre alguna cuestión social. Abordar un tema con el que pudiese proyectar una visión sobre alguna cuestión que se encontrara dentro de las revoluciones que están provocando el avance de nuestra sociedad. Llevar al público una nueva idea con la que aportar mi granito de arena al pensamiento colectivo. Con este primer esbozo, llegué a cercar el tema en torno al feminismo. La decisión de tratar el tema del feminismo me llevó a cuestionarme varias preguntas. Si quería seguir adelante con esta idea de proyecto tenía que encontrar una forma de tratar el feminismo que no siguiera el camino tan repetido del discurso feminista. Encontrar una nueva fuente de la que nutrir el reportaje y de la que no se hubiera tratado con mucha frecuencia anteriormente. Pretendía alejarme de los numerosos artículos, noticias, etc. que analizan las ideas básicas del feminismo. De esta forma, me topé con el planteamiento de la territorialidad. Tratar la historia del feminismo desde el territorio de Andalucía. Quería proyectar la historia de las mujeres andaluzas y sus involucraciones con el feminismo. La decisión de centrarme en Andalucía para hablar del feminismo la tomé por la situación de esta comunidad dentro del Estado español. A pesar de ser un territorio con gran riqueza cultural y de materias primas, Andalucía ha sido siempre una región olvidada y maltratada por España. Esta situación la podemos ver reflejada desde la discriminación que sufren sus ciudadanos por el acento, hasta en la pobreza que caracteriza a Andalucía. Esta situación me llevó a querer mostrar cómo las andaluzas a lo largo de la historia han llevado a cabo prácticas feministas. Una historia silenciada de las que se tiene poco conocimiento. Quería demostrar cómo las mujeres en Andalucía han llevado adelante el pensamiento feminista, al igual que otras mujeres como las sufragistas que están reconocidas mundialmente. Una vez concretado el tema del TFG, con la llegada del segundo cuatrimestre comenzaba la fase de investigación. Estableciendo el mes de abril como fecha para recabar la información. Lo primero con lo que me encontré al empezar a indagar en el tema del feminismo en Andalucía fue el libro escrito por Mar Gallego (Como vaya yo y lo encuentre). Con la lectura de este libro se me planteó una nueva forma de enfocar el reportaje. De esta manera la cuestión que había planteado del feminismo en Andalucía evolucionó para comenzar a hablar del feminismo andaluz. Con este descubrimiento tuve que reestructurar la forma en la que había planteado en un primer momento el reportaje. Es así como pasaría de hablar de la historia del feminismo en 6
El feminismo andaluz no se conforma dentro de los feminismos decoloniales con más repercusión, como el movimiento de las mujeres latinoamericanas y afroamericanas. Sin embargo, en Andalucía se comparte la necesidad de repensar el movimiento desde lo local. Entender a las mujeres andaluzas desde su integración en el contexto de clase y de pueblo. Otras voces como las de Araceli establecen que el construir una definición muy detallada del feminismo andaluz no es lo que persigue actualmente el movimiento. Se pretende reivindicar una realidad en la que “aunque nunca se ha definido como feminismo andaluz, siempre ha habido una genealogía de luchas desde lo más cotidiano a lo más revolucionario”. En el monográfico que coordina, Pulpillo recoge las voces de mujeres dentro de Andalucía a las que atraviesa el territorio, nombrando “las diferentes perspectivas y los diferentes proyectos que se están enunciando desde ahí”. Teniendo en cuenta estos aspectos, con el feminismo andaluz no se pretende establecer una definición detallada que encasille al movimiento o a las mujeres que permanezcan activas dentro de éste. Se busca identificar cuáles son esos ejes que vertebran a las mujeres que se identifican con esta forma de actuar. Los problemas que atraviesan a Andalucía son los que moldean el surgimiento de una conciencia común entre todas las andaluzas. Las ideas de estas activistas van dando forma a una nueva realidad feminista, definiendo con sus proyectos un contexto en el que se encuentran las mujeres. “Los debates que nosotras estábamos teniendo no eran solo nuestros, sino que se estaban dando en Andalucía por parte de compañeras que no nos conocíamos, pero que nos estaban atravesando a todas de forma muy similar”. La semilla de un futuro movimiento que nace de las experiencias de las andaluzas que comienzan a pensar desde el territorio. Las mujeres en Andalucía se encuentran actualmente con una nueva “herramienta para analizar las cosas que ocurren aquí, en un territorio concreto y que pueda permitir analizar otros territorios” definía Carmela Borrego. Esta autora reconoce al feminismo andaluz como una nueva forma de ver el mundo, entender el folclore y las tradiciones que durante generaciones de madres y abuelas han ido nutriendo la cultura andaluza. Aunque considera necesario a su vez no idealizar estas prácticas tradicionales sin llevar a cabo un acto de resistencia cotidiana, lo que define como crear una “teoría vacía”. El feminismo andaluz reivindica la presencia de las voces de la calle, el folclore y las referentes andaluzas dentro de la academia para solidificar las bases. La historia de cómo se vive el feminismo en Andalucía necesita de la unión de un sentir, pensar y actuar, para que no descanse únicamente en las páginas escritas recogidas en la academia. Con la tarea de elaborar una teoría del feminismo andaluz, se dan a conocer las desigualdades que a día de hoy siguen sufriendo las mujeres andaluzas dentro de las élites culturales en la academia. Carmela Borrego cuenta cómo vivió en primera persona ese rechazo de las instituciones al presentar un trabajo de investigación en la Universidad de Barcelona. En él, desarrollaba las ideas del feminismo andaluz. Una defensa que relata como una experiencia muy dura. “Se me colocó en una situación de víctima que no esperaba porque se supone que el feminismo es un 13
sitio de liberación”. El tribunal negó la importancia de las referentes andaluzas, desechando la posibilidad de que Andalucía pronunciase su propio feminismo. Una violencia institucional que silenció la opresión que el eje norte-sur ejerce sobre estos territorios. Como consecuencia, se rechaza la opresión que han vivido durante mucho tiempo las mujeres andaluzas. Éstas se ven obligadas a construirse a través de prejuicios. Condicionando su forma de existir en el territorio. Mar Gallego define en su libro esta situación como “una apariencia de igualdad tirana en la que éramos iguales solo porque no hacíamos referencia a nuestros orígenes”. Con este primer acercamiento al feminismo andaluz se destaca una idea fundamental. La importancia de partir del territorio para comprender las problemáticas que atraviesan a las andaluzas. La relevancia de subrayar esta territorialidad va ligada a comprender la situación de la población en Andalucía. Se nos plantean cuestiones como de qué manera y por qué las oportunidades que se ofrecen a las mujeres son distintas que en otras regiones, las diferencias a la hora de encontrar un trabajo, etc. Si nos referimos a Andalucía, nos encontramos con una doble discriminación hacia sus ciudadanas. Son mujeres y andaluzas. Carmela Borrego establece como punto de partida, para hablar desde el territorio, el momento en el que España entra dentro de la Unión Europea. Desde la firma del Tratado de Adhesión en 1985, Andalucía cambia completamente su paradigma y comienza a mirarse desde Europa. Aun habiéndose declarado como parte de la UE, sigue perteneciendo a una dinámica del Sur. Enmarcando una doble frontera. Aunque políticamente se encuentre integrada en el Norte que engloba Europa. Borrego lo liga a su vez a una dependencia histórica, marcada por la expropiación de la tierra andaluza. Con esta situación se genera una dependencia en el territorio andaluz al establecerse como una región productora de materias primas, trabajadora del campo, en la que “se necesitan cuerpos que sean mucho más vulnerables que un ciudadano europeo”. Esta situación afecta a todos los andaluces, pero siempre resulta de vital importancia insistir en analizar la situación de las mujeres andaluzas. Mar Gallego recoge en su libro esta práctica de discriminación silenciada y normalizada hacia las andaluzas. “Nosotras – andaluzas de clase pobre – hemos practicado el arte de saber qué hablar y qué callar; dónde y cuándo hacerlo. Hemos heredado a base de gestos, codazos y silencios una identidad hecha de adentros y afueras que guarda un abismo cultural entre sí”. Esta discriminación oprime una identidad andaluza que irónicamente va ligada a la creación de un símbolo nacional. Los rasgos más propios del sur se convierten en un distintivo de España. Esta apropiación nacional de la tradición andaluza trae como consecuencia el silencio que ejerce el Estado sobre la historia ligada a esas tradiciones. Se construye la simbología española sobre unos cimientos de paro, discriminación y precariedad andaluza. Una situación que se refleja en datos como los aportados por el Instituto Nacional de Estadística, en el que Andalucía se establece como una de las regiones con mayor riesgo de pobreza y exclusión social. “Todavía hoy ser andaluza es una pesada marca que va más allá de las estadísticas” escribía Mar. 14
DESPIECE: La pobreza en España tiene nombre de mujer andaluza Las estadísticas publicadas en el último informe de la European Anti-Poverty Network (EAPN), encargada de realizar un seguimiento del indicador de pobreza y exclusión social en España, señalaba que en Andalucía en 2019 el 37’7% de la población se encontraba en riesgo de pobreza o exclusión social. Con alrededor de 3 millones de andaluces en estas condiciones, los datos nos reflejan una situación de pobreza en Andalucía muy superior a la media nacional, siendo una de las primeras regiones en esta ordenación. Siguiendo los diferentes datos que presenta el informe, Andalucía se mantiene en prácticamente todos los casos muy por encima de la media nacional. La tasa de pobreza de Andalucía, situada en el 31’3% de la población, constituye un resultado superior al de la media nacional, doblando el porcentaje. En categorías más preocupantes, Andalucía cuenta con un 14’7% de personas que viven en hogares con un ingreso máximo de 500€, situándolas en una posición de pobreza severa. El informe muestra un territorio víctima de las desigualdades. Lejos de mejorar cada año, Andalucía se aleja de las cifras del resto de comunidades. Pero además, con estos porcentajes se genera una frontera en España que diferencia a los territorios del norte con las comunidades del sur, las más afectadas en cuanto al riesgo de pobreza y exclusión social. Una coyuntura que provoca un exponencial crecimiento de las desigualdades de estos territorios al sur. Analizando la diferencia de las cifras según el sexo de las personas, esta situación afecta en todos los parámetros en mayores cifras a las mujeres. Una pobreza feminizada que condiciona a las andaluzas a la hora de reivindica una desigualdad y discriminación. Entre los porcentajes más relevantes se observa que en Andalucía, el 20’8% de mujeres se encuentran dentro de la población BITH (población con baja intensidad de trabajo por hogar). Frente al 15’3% de los hombres. Una situación que afecta mayoritariamente a mujeres jóvenes con hijos, el rostro de la pobreza en España. Desde el feminismo hegemónico se ha pretendido poner en el centro del debate la precariedad de numerosas mujeres alrededor del mundo, relacionándolo directamente con la opresión ejercida desde el heteropatriarcado. Sin embargo, el feminismo andaluz da un paso más para analizar esta situación. El foco de la acción apunta a las mujeres andaluzas, afectadas por la situación del Sur en el Estado español. Olalla Castro, periodista y poeta andaluza, define la articulación de las mujeres andaluzas dentro del Estado español como una situación de triple opresión. España ejerce hacia las mujeres de Andalucía una triple violencia al establecerse como mujeres, andaluzas y de clase empobrecida. La periodista reclama la falta de acción del feminismo de izquierda. Afirma que se debe a una carencia de interés por el discurso soberanista de los movimientos feministas en Andalucía, y al hecho de no contar con una conciencia de pueblo clara. “Como pueblo andaluz existe cierta vergüenza propia, un constante auto odio con un fuerte complejo de inferioridad que lleva a la renuncia de nuestras señas de identidad y de nuestra cultura” declaraba en el libro ‘Como vaya yo y lo encuentre’. 15
Esta situación de deslegitimación de la cultura, historia y ciudadanos de Andalucía por parte de otros territorios de España, e incluso dentro de la propia comunidad, lleva a que pensadoras feministas den con la idea de la “andaluzofobia”. En concreto, es Ana Burgos, antropóloga y periodista, la primera en ponerle nombre a esta discriminación que sufre la identidad andaluza. Considera que Andalucía se encuentra ante un “desempoderamiento histórico y desposesión de autoestima”. Con este término la antropóloga pretende dar voz a las discriminaciones Norte-Sur que sufren los andaluces, llevándolos en muchas ocasiones, a renunciar a su acento fuera del territorio. Sumado a una andaluzofobia interiorizada alejada de esa idea de ‘ole mi tierra’. Esta exclusión provocada por la forma del lenguaje y los acentos andaluces responde a una de las facetas de la segregación del Estado español sobre Andalucía. Una situación que viene originada por un desprecio de la cultura andaluza ligada a las dinámicas excluyentes de clase Norte-Sur. Ana Burgos establece que esta realidad da lugar a que los territorios fuera de Andalucía no legitimen los discursos reivindicativos que se forman desde el territorio andaluz. Resulta necesario romper con la imagen establecida de las andaluzas para hablar de feminismo andaluz. Una situación que se refleja en las experiencias de las andaluzas emigradas a otras comunidades en busca de un mejor porvenir. Olalla Castro, desde su experiencia viviendo en Barcelona durante siete años, explica para PikaraMagazine: “allí sufrí en muchos contextos un rechazo claro por ser andaluza. Fui consciente de los estereotipos negativos sobre mi pueblo y la proximidad a la izquierda independentista me sirvió de ejemplo y de espejo para entender que la lucha por la soberanía de mi tierra es un elemento transformador y revolucionario imprescindible”. Olvidada tierra andaluza Siguiendo el planteamiento anteriormente presentado, muchas voces dentro de Andalucía han identificado esta invisibilización que sufren los ciudadanos de esta tierra. La propuesta que pone en marcha el feminismo andaluz pretende concienciar sobre esta realidad que rodea a los andaluces. Denunciar las tasas de pobreza, de paro, de éxodo juvenil, el rechazo a las referentes andaluzas y el menosprecio y exotización de la cultura de Andalucía. Esta situación de desprestigio de la comunidad andaluza va ligada a la localización del territorio dentro de una periferia. Como bien mencionaba Carmela Borrego, a pesar de encontrarse Andalucía dentro de los territorios occidentales (ya sea por localizarse dentro de España o en la Unión Europea), la situación que vive el territorio sigue manteniendo las características propias de una región de periferia. La realidad política que atraviesa al territorio es una situación de invisibilización, negación y expropiación. Mar Gallego señala la necesidad de reconocer cómo a Andalucía se le ha arrebatado su riqueza. Es necesario dejar de ocultar las prácticas abusivas que se han llevado a cabo en esta comunidad. Poner fin a una situación en la que la historia andaluza apoyaba sus bases únicamente en los grandes momentos históricos. La andaluza plantea una pregunta desde la que vertebrar una nueva reflexión, ¿tiene Andalucía que haber sido rica para sentirse legítima? 16
La situación económica en la que se encuentra Andalucía sitúa la agricultura como una de las principales actividades. A pesar de que se encuentre en declive, cada año esta región es generadora de una gran cantidad de recursos agrícolas y materias primas, generando importantes beneficios económicos. Sin embargo, estos beneficios han dejado de repercutir directamente en sus ciudadanos, pasando a servir a las grandes finanzas a nivel mundial. Esta situación se refleja en casos como los del aceite de oliva. Andalucía se establece como principal productor a nivel mundial de este aceite, pero los andaluces solo pueden permitirse otros productos de precio más bajo. Exportado de otros países. Esta situación se enlaza con las tasas de pobreza que se encuentran en el territorio. Unos bajos ingresos y una alta tasa de paro que lleva a los jóvenes a emigrar de la comunidad. Una emigración en busca de un mejor porvenir simultánea al retiro a las costas andaluzas de los jubilados de países europeos con mayores ingresos. Una realidad ligada a otro de los apoyos que sustenta la economía de Andalucía, el turismo. Un turismo cada vez más masivo y agresivo, que precariza la vida de los andaluces y los obliga a abandonar las ciudades que los vieron nacer para trasladarse a las periferias. Los andaluces responden a esta precariedad con la emigración a otros territorios españoles. Vivir Andalucía como una tierra de tránsito, en la que sus habitantes no se quedan en el territorio, provoca que no se puedan generar unos discursos que permanezcan en el tiempo. La antropóloga Ana Burgos relaciona esta situación con las acciones que proyecta el feminismo andaluz. Un constante movimiento que problematiza la generación de ese discurso político en el que las mujeres pretenden reivindicar su feminismo desde Andalucía, pero siendo un territorio del que tienen que emigrar. Mar Gallego escribía “Andalucía rara vez se ha construido exitosamente desde dentro”. Continuando con las violencias que se ejercen sobre Andalucía vemos cómo se ha descontextualizado el patrimonio de esta tierra para convertirla en el epicentro cultural del estado español. Pese a consagrarse como una comunidad autónoma con una gran riqueza natural, histórica y cultural, se sigue negando la relevancia de Andalucía. Una forma de vida que históricamente ha hecho prosperar a esta región pero que el sistema capitalista ha convertido en una fuente de ingresos. Para mantener en el tiempo este sistema, se ha avivado el fuego de prejuicios y estereotipos, acabando con el amor propio de los andaluces. Virginia Piña Cruz escribía para El Salto: “el ideal del vago andaluz, de la buscavidas andaluza, de los catetos y las catetas del pueblo, nos hacen creer que la andaluza no es merecedora de la riqueza de su propia tierra. ¿Para qué queremos las andaluzas la tierra si no la trabajaríamos? ¿Para qué queremos ser soberanas de nuestra propia riqueza cultural, si nunca la entenderíamos?” La historia colectiva española niega el reconocimiento completo del territorio andaluz. Toda mujer que nace en un territorio con altas cifras de pobreza ya se encuentra condicionada. “Todavía hoy ser andaluza es una pesada marca que va más allá de las estadísticas” aseguraba Mar Gallego. El feminismo andaluz entra dentro de estas desigualdades para conseguir explicar por qué sucede todo esto. Explicar con las problemáticas que vive el territorio cómo las 17
mujeres se ven afectadas y condicionadas por los prejuicios que envuelve el nacer en Andalucía. Dentro de todas estas violencias que se ejercen sobre el territorio andaluz se destaca la discriminación del acento. Han sido muchas las mujeres que, para conseguir escapar del peso que conlleva ser reconocidas como andaluzas, han tenido que rechazar sus orígenes y ocultar el acento. Mujeres de lo cotidiano que han renegado de su forma de hablar para conseguir un trabajo. Araceli Pulpillo cuenta su experiencia laboral sufriendo esta discriminación. “Esto llega a afectar en tu ámbito laboral, hasta el punto en el que al no tener un acento que entienden como neutro te limita. Ya no partes de la misma condición simplemente por el hecho de que tú seas de origen andaluz”. Miles de mujeres sufren esta exclusión en su ámbito laboral. El resto de España ha asumido estos roles de discriminación Norte-Sur hasta tal punto que personajes públicos han recibido numerosas críticas únicamente por tener un acento andaluz. En el pasado 2020, la portavoz del gobierno María Jesús Montero recibió numerosas críticas por expresarse en andaluz. Unos ataques que definió como “racismo lingüístico”. Esto provocó que la Asociación Andaluza de la Lengua sacase adelante un ‘Manifiesto en defensa del andaluz’, en el que defendían la “necesidad de dotarnos de un andaluz que prospere y sea respetado en los medios de comunicación, instituciones, sistema educativo y todo espacio que se pueda considerar público de una u otra forma”. El manifiesto fue firmado por numerosas personalidades andaluzas. Este escrito reclama el derecho de todos los andaluces a “desarrollar nuestras vidas sin que se nos cuestionen nuestras cualidades, capacidades o profesionalidad por nuestra manera de expresarnos”. La existencia de estos estereotipos y prejuicios responden ante la construcción negativa de la imagen de Andalucía. Una imagen que no hace justicia a la realidad andaluza, sino que muestra unas partes y esconde otras. Mar Gallego hace ver que el ejercer esta violencia sobre las mujeres andaluzas ha llevado a que se haya deslegitimado la herramienta con la que reivindicar las ideas del feminismo andaluz: el discurso. Sin duda, la experiencia de este pueblo ha ido ligada a las consecuencias que conllevan prácticas como el nacionalismo español. Un nacionalismo que con la finalidad de exponer un discurso de legítima unidad, se niegan las desigualdades que sufren territorios dentro de la península como Andalucía. Este desprestigio de Andalucía recae directamente en sus habitantes. Actualmente nos encontramos con que las mujeres andaluzas se han visto obligadas a rechazar sus orígenes con el fin de poder (re)construirse en base a una identidad que encaje dentro del panorama nacional. Como consecuencia, todas las referentes andaluzas han sido silenciadas. Encontrándonos poquísimas referentes. Con el feminismo andaluz se rescatan a las mujeres pioneras que buscaban esa igualdad, la emancipación de las mujeres de clase trabajadora. Sacarlas de los cajones más profundos de la memoria autoimpuesta por el Estado, poniendo en valor la riqueza cultural, social y política que precede en Andalucía. 18
Folklóricas, grandes mujeres de mi tierra «Regreso, sí, a la sangre. Pero regresar a la sangre para un andaluz no es volver a algo primitivo, sino todo lo contrario: es regresar a un mundo, a una cultura y hasta a un modo de paisaje». (María Zambrano, «El exilio como patria»). Con el feminismo andaluz, muchas autoras han comenzado a reivindicar la importancia de las voces anónimas de Andalucía. Las mujeres que habitan en esta tierra. Y es que este feminismo existía ya con las prácticas vecinales que tanto han caracterizado a la región. Pero la historia que hemos reconocido como única ha silenciado la sabiduría de estas mujeres. Una discriminación ejercida sobre las trabajadoras andaluzas con pocos recursos al no ser reconocidas como entes politizados. Es esta sabiduría popular, de madres y abuelas, las que empieza a defender esta corriente. Mar Gallego sostiene esta decisión queriendo romper con la única visión que tiene el resto del territorio español de los andaluces. Acabar con el concepto de historia única que definió Chimamanda Adichie. Una idea que nos explica que el “no contextualizar el devenir personal o de un territorio ha causado que sólo estén presentes un número reducido de culturas y formas de entender el mundo que imperan sobre otras”. El no contextualizar ha llevado a negar la riqueza cultural de numerosos pueblos. Unos pueblos que por ser pobres no son vistos como necesarios de recordar. Sin embargo, “los pueblos pobres históricamente siempre han cultivado un gran legado cultural” escribía Mar. Araceli Pulpillo relataba para Amanece Metrópolis: “nosotras tenemos que ser quienes creemos nuestro propio relato sobre lo que nos ensarta, sobre nuestra memoria y debemos hacer frente al relato que han creado desde los discursos hegemónicos y centralistas que no nos representan”. Centran el objetivo en recuperar a la mujer andaluza como sujeto doblemente silenciado por la historia. En su libro Como vaya yo y lo encuentre, Mar Gallego nombraba el concepto de otredad de Simone de Beauvoir. Esta idea, ligada a otras corrientes de pensamiento feminista, nos hace ver cómo la mujer se define en base a la existencia del hombre, <<el otro>>. El desarrollo de este planteamiento lleva a analizar el proceso de renuncias corporales que realizan las mujeres para definir las categorías de género y las identidades. En el caso de Andalucía, este reduccionismo afecta directamente a la autoestima de los andaluces. Se crea un proceso de renuncias en el que “el hecho de reducir manifestaciones populares políticas al concepto de <<fiesta>>, despojándose de todo carácter reivindicativo, ha generado una imagen concreta de pueblo andaluz como un pueblo alejado de toda lucha”. Uno de los principales ejemplos de este caso es la despolitización del flamenco. DESPIECE: La rebeldía del flamenco Pese a consagrarse como un gran reclamo turístico universal, existe hoy en día el debate de si el flamenco se establece como una herramienta de reivindicación política. El filósofo y doctor por la Universidad de Sevilla, Nolo Ruiz, elaboraba un trabajo en el que se cuestiona este carácter reivindicativo del flamenco y que tanto se ha despolitizado. El mismo Antonio Machado defendía la carga política que tenían los cantes flamencos, que desde sus letras 19
mostraban la cotidianeidad de un pueblo oprimido. Hablar de la historia, la sociedad, la justicia, desde diferentes formas y estilos con los que abordar de forma más directa o más poética las realidades. “Coplas hay que expresan lo que cien discursos no consiguen” escribía Machado. Letras que apelan a los altos cargos públicos, aunque no sea su intención explícita. De esta manera, el flamenco ejerce una reivindicación política invisible, pero con influencia palpable. Esta forma de actuar va ligada a un espíritu rebelde. Con la música, el baile, las palmas o los jaleos se lleva a cabo una interpretación artística de este modo de romper con lo canónico. Se manifiesta entre líneas una insumisión contra lo políticamente establecido, la norma. Sin embargo, la apropiación de símbolos, como el flamenco, para convertirlos en una imagen nacional, ha provocado que estos intentos de reivindicación y denuncia hayan acabado en una atracción turística más. El sistema capitalista ha borrado y silenciado las denuncias de los pueblos pobres de Andalucía, vendiéndolos como un atractivo más. Otra forma de violencia sobre el territorio andaluz, la apropiación cultural. Carmela Borrego añadía a esta forma de despolitizar el flamenco: “ante esta desmemoria que el capitalismo neoliberal, machista y racista quiere imponernos, nosotras sabemos que lo que nos queda es resistir con nuestro recuerdo encarnado en el flamenco que bebe de una forma de hacer feminismo cotidiano”. Con el feminismo andaluz se denuncia la violencia ejercida sobre pueblos gitanos y andaluces para crear la marca España. La creciente homogeneización que provoca el capitalismo neoliberal, se niegan las vivencias de estos pueblos que se refugiaron en el flamenco para mantener viva su memoria. Para Borrego, el no considerar este arte como una forma de hacer feminismo perpetúa la mirada eurocéntrica que borra a las verdaderas protagonistas de la creación del flamenco. El feminismo andaluz quiere reivindicar un feminismo flamenco que consiga destacar y valorar las experiencias de mujeres de los pueblos andaluces. Poniendo la vista en el pasado, han sido muchas las mujeres andaluzas que libraron luchas colectivas. “Una tierra que ha aportado tanta visión artística y cultural, tanta creatividad política e histórica, no iba a ser menos con las mujeres que la habitan” reclamaba Mar. Las andaluzas necesitan rescatar a las mujeres referentes para demostrar que Andalucía está por encima de los estereotipos. Visibilizar cómo esas mujeres andaluzas resistieron a la opresión que sufre el territorio. Al igual que en la historia universal, en la historia de las mujeres andaluzas vemos cómo se habla de ellas sin contar con su propia voz. Sin duda el comienzo lo configura una de las mujeres andaluzas más icónicas, la Dama de Baza. Encontrada en Granada en los años 70, fue la precursora de un linaje de mujeres con poderío en Andalucía. Datada en el siglo IV a.C., es una de las esculturas más simbólicas de la cultura ibérica. A pesar de ser una de las figuras más emblemáticas de Andalucía, ha sido silenciada e invisibilizada durante muchos años. Este silencio ante la cultura andaluza se personifica en el lugar donde actualmente se encuentra este icono, Madrid. 20
Avanzando varios siglos nos encontramos con uno de los principales hechos históricos de Andalucía. En el 711 comenzaba la historia de al-Andalus, que duraría hasta el 1492. Olalla Castro hace eco de esta situación en la que se silencian 789 años de un territorio. Una formación social de siete siglos que no puede acabar con un proceso conocido como <<Reconquista>>. Con esa idea de romper con el relato predominantemente masculino de al-Andalus la revista Andalucía en la Historia dedica su número 70 a las mujeres del reino nazarí. La directora de la revista, Alicia Almárcegui, explica que "en el caso de las mujeres que vivieron en al-Andalus, el manto de fantasía histórica y literaria es tan sólo uno de los problemas en los que se ha visto envuelto su relato histórico". Dentro de esta etapa encontramos a mujeres como Aïsha bin Muhammad ibn al-Ahmar. Conocida en tierras cristianas como Aixa. Esta noble granadina esposa del monarca Muley Hacén defendió su derecho al trono de Granada. Tuvo que aguantar la infidelidad de su marido y ver cómo perdía su posición como reina. Esto la llevó a enfrentarse contra su cónyuge, desatando una guerra civil en Granada con la que consiguió proclamar a uno de sus hijos como nuevo rey. Otra de las mujeres de la época perdida en el tiempo fue Lubna, la mujer que dio nombre a la Gran Biblioteca de Córdoba. Pese a tener pocos datos de esta bibliotecaria, fue una mujer dedicada a la lectura y la filosofía. Es así como el califa Alhakén II la nombró guardiana de su Gran Biblioteca. Gracias a su tenacidad, la Gran Biblioteca llegó a albergar más de 400.000 libros. Si saltamos al siglo XVIII nos encontramos con Beatriz Cienfuegos. Una gaditana que fundó La Pensadora Gaditana. Un periódico surgido como respuesta a El Pensador de Clavijo y Fajardo, una publicación que atacaba directamente a las mujeres. Cienfuegos tenía clara su postura, llegó a afirmar que “las mujeres debían instruirse para poder formar parte de la vida política y económica”. La revista, de periodicidad semanal, fue la primera de España en analizar la situación social de las mujeres en el siglo XVIII. Beatriz, criticando la sociedad machista de la época nos dejó palabras como: “Pues que hombres han de mandar, han de reñir, han de gobernar y corregir. No, señores míos, hoy quiero, disponiendo el encogimiento propio de mi sexo, dar leyes, corregir abusos, reprender ridiculeces y pensar como vuestras mercedes piensan”. A pesar de su cierre en 1764, esta revista puso la primera piedra para promover un periodismo feminista en la España de la época. Con mujeres andaluzas como Beatriz Cienfuegos el feminismo andaluz busca reclamar sus orígenes, sus raíces, y frenar la construcción que hace el capitalismo del feminismo. Ya con la entrada del siglo XIX y el levantamiento liberal en Andalucía contra el absolutismo de Fernando VII aparece la figura de Mariana Pineda. Esta granadina pasaría a la historia por su lucha en la causa liberal, que ejercía en la clandestinidad. Ante el inminente levantamiento liberal, Mariana fue apresada en 1831. En su juicio se la pudo acusar únicamente de llevar una bandera que la relacionaba con los revolucionarios liberales de Granada. Pese a los intentos de sus compañeros de rescatarla, terminó siendo ejecutada el 26 de mayo de 1831. Sin duda, el 21
asesinato de Mariana Pineda se convirtió en un emblema y símbolo contra el absolutismo. Una leyenda de la lucha por las libertades de los pueblos que sigue perviviendo a día de hoy en Granada. La lucha por la defensa de la libertad y la justicia pasa por los surgimientos de los movimientos obreros en el siglo XIX. La llegada del sistema capitalista provocó que las mujeres se incorporaran masivamente al trabajo en las fábricas. Estableciéndose como una mano de obra más barata y sumisa, la diferencia entre los sexos creció abismalmente. Estos oficios que ocuparon las mujeres quedaron olvidados en la memoria colectiva. Es el caso del movimiento de las cigarreras de Cádiz y Sevilla. Estas mujeres iniciaron una lucha en la Fábrica de Tabacos de Cádiz y Sevilla, además de en otros sitios de España. Al crear las primeras Hermandades de Socorro Mutuo, las trabajadoras inauguraron el movimiento obrero femenino en España. Las cigarreras llegaron a organizar revueltas y motines entre 1830 y 1842. Con estas revoluciones consiguieron las primeras guarderías, salas de lactancia y escuelas dentro de las fábricas. Unos logros que beneficiaron a estas mujeres obreras que sufrían un sometimiento más duro que el sufrido por las mujeres burguesas. Las cigarreras respondían a la opresión de la época con bravura, enfrentándose a policías, la Iglesia y los poderes. Estas revolucionarias fueron de las primeras en afiliarse a clubes republicanos y librepensadores de mujeres. Una historia de luchadoras que no debe de caer en el olvido. Una mujer de su época que rompió con el destino de convertirse en ama de casa fue Carmen de Burgos. Esta almeriense nació en 1867. Casada a los 16 años sufrió un matrimonio de abusos y maltrato. Terminó abandonando a su marido y huyó a Madrid con la única hija que quedaba viva. Allí empleó el conocimiento sobre prensa aprendido de su marido y escribió para El Globo. Su carrera como periodista profesional la llevó a tratar en sus columnas temas como el sufragio femenino y el divorcio. Era la primera vez que una mujer era reconocida como periodista profesional. Carmen de Burgos ha supuesto un hito en el feminismo español al escribir su ensayo La mujer moderna y sus derechos. Escrito en 1927, es considerado como la biblia del feminismo español e incluso el antecedente de El segundo sexo, de Simone de Beauvoir. Esta andaluza se consagró como una de las mujeres de la generación del 98. Adelantada a su época, luchando por la mejora de las condiciones de las mujeres. Un referente feminista que vivió de su trabajo como periodista. Los escritos feministas de Carmen de Burgos, censurados por la dictadura franquista, nos afirman la importancia de rescatar a esta periodista como una referente andaluza. Con la llegada del siglo XX, los conflictos de la época hicieron surgir a nuevas mujeres andaluzas revolucionarias. Entre ellas nos encontramos con María Silva Cruz, más conocida como La Libertaria. Esta gaditana protagonizó la lucha anarcosindicalista de Casas Viejas. Los vecinos de esta localidad tomaron entre el 10 y el 12 de enero de 1933 el pueblo por las armas, proclamando un comunismo libertario. Con el fallido golpe y el asesinato de una gran cantidad de ciudadanos, La Libertaria es apresada con únicamente 16 años. Después de ser arrestada y liberada varias veces consigue salir de la cárcel de Cádiz con la ayuda del anarquista Miguel Pérez Cordón. Con el Golpe de Estado franquista, vuelve a ser apresada en Paterna, Cádiz. Con 22
andaluz. Yo puedo escribir del feminismo andaluz en un periódico, eso está bien y es necesario, pero necesitamos un espacio de encuentro en el que ponernos cara y en el que, de forma que vayamos nosotras entendiendo, juntarnos para reivindicar las medidas que no se toman mirando desde el feminismo andaluz. Es un paso que se tiene que dar. Esto va a hacer que tengamos más capacidad de conseguir que en un momento determinado podamos parar cualquier historia, porque al final lo que hace que se generen cambios no es escribir artículos, pero eso no articula, eso te dota de herramientas intelectuales, herramientas de críticas mentales, pero hay que tener un accional. Muchas compañeras estamos metidas en organizaciones políticas, creo que es necesario estar encuadrada en organizaciones que puedan transformar y que puedan generar herramientas para hacer frente al capitalismo, en los puestos de trabajo. Se nos escucha, se nos lee, se nos reconoce cada vez más, pero tendríamos que pensarnos en un espacio en el que podamos hacer frente la organización desde donde realmente se generan los cambios, que es en la calle, en el contacto, en el hacer un plan de actuación sobre las medidas que puedan impedir el avance. Necesitamos un corpus para que accionemos, y para que cuando haya un problema estemos ahí, en redes sociales, pero no solo ahí, sino en la calle, y que estemos organizadas. Sé que es complicado, porque es complicado porque no somos todas las que nos gustarían, cada vez vamos a ser más y esto funciona así. Vamos poco a poco, para mí sería muy bonito, muy importante, un punto de inflexión el tener esa plataforma que pudiésemos organizar. P: ¿Somos las andaluzas realmente conscientes de que necesitamos un feminismo que se trabaje teniendo en consideración la importancia de nuestro territorio? R: Tenemos que estar ahí. Creo que en Andalucía el feminismo andaluz es conocido en sectores politizados, en sectores menos politizados a lo mejor hay cosas que se conocen menos pero no como nos gustaría, incluso dentro de sectores politizados incluso ni si quiera se conocen realmente todos los proyectos que se han hecho del feminismo andaluz. Dentro del feminismo andaluz se pueden conocer a las más visibles porque son voces, sus voces son mucho más visibles, pero también hay otras voces que no somos tan visibles. Para ser visible necesitas estar o en los medios de comunicación, La Poderío está cogiendo fuerza y tiene más visibilidad que hace tres años, pero poco a poco va creciendo, es el trabajo de hormiga, las cosas no son de hoy a mañana. Entonces dentro de la misma gente politizada no ves lo que hay debajo. Al capitalismo le sirve todo, y al final lo que hace es vaciar de contenido la lucha que se está haciendo en la calle para llevarlo a todas las casas y que se queden con lo superfluo pero no con lo que se está generando en Andalucía. Al feminismo andaluz no le falta una base crítica fuerte, el feminismo andaluz tiene una potencialidad que es la riqueza de las voces que existen, la riqueza del feminismo andaluz es que entre todas nos estamos complementando y estamos generando algo con una riqueza que toca muchos frentes. Qué grande es tener compañeras que estén aquí. Eso me hace a mí pensar que dentro de los propios movimientos politizados no han visto la riqueza que hay en el feminismo andaluz, se han quedado con una parte, pero no con todo lo que se ha creado. P: Habéis presentado este monográfico por otras zonas fuera de Andalucía, ¿cómo se ha acogido esta idea del feminismo desde el territorio andaluz? 29
R: Fuera de Andalucía he presentado el monográfico en Murcia, Alicante y en Móstoles. Murcia es muy curioso, porque a nivel histórico comparte mucho de lo que ha vivido Andalucía, comparte mucho con Andalucía. Murcia fue como que miraron lo que se está haciendo en Andalucía como un accional que les puede servir a ellas para organizarse en torno a esto, buscar genealogía, mirar los ejes de opresión que tocan a las mujeres murcianas, rescatar el folklore de Murcia. Si la gente que está insertada en el territorio no se preocupa de la propia historia del territorio, se pierden tradiciones, costumbres, lenguas, la perspectiva de por qué está la región como está. Se pierde una herramienta potente que es la herramienta de la historia, la herramienta política que nos habla de qué somos ahora, porque lo que somos ahora es producto de lo que hemos sido durante todo este tiempo. En Murcia les sirvió el feminismo andaluz para hablar de esto mismo, de cómo se podían articular, cómo pensar un feminismo murciano. Aprendemos cuando todas las voces son escuchadas, en Murcia de repente empezaron a plantear cómo articular ese accional. Cuando lo presenté en Alicante era otra cosa. A mí me gusta que a la gente se le quede en la cabeza que la situación socio económica y política en Andalucía es producto de una historia, y nos articulamos para poner nombre. En Murcia se reconoce lo que pasa en Andalucía y se articula desde esa idea, pero en Alicante se queda únicamente en la idea de cómo articular el movimiento, pero no se entabla un debate sobre por qué la realidad de Andalucía es la que es. En Móstoles me pareció muy curioso porque se quedaron con lo anecdótico. En Andalucía todas las presentaciones que hemos hecho la apropiación cultural es como un tema muy necesario que se ponga nombre a eso, la desposesión que se hace de la propia cultura importado al capitalismo. Hay que ponerle voz, hay que ponerle nombre pero nuestro problema va más allá, nosotros lo que estamos mirando es vamos a salir de esta pobreza, esta sumisión, el no reconocer a un pueblo que ha luchado con una riqueza cultural muy fuerte, vamos a fijarnos en la riqueza que tenemos a día de hoy. Cuando vas a otros sitios se quedan con la guindilla, y ahí a mí me desarticulan. Con la potencia de lo que te estoy diciendo te quedas con lo anecdótico, eso me parece curioso, que hay territorios que creo que es mucho más complejo a la hora de presentarlo porque tiene dinámicas sobre todo, yo entiendo que Madrid tiene un centralismo bastante grande, y hay sitios en los que ese centralismo a no ser que estés en ciertos sectores que pueden hacer una crítica más potente. Tienes otros territorios que tiene sus opresiones. La verdadera potencialidad está en presentarlo en pueblos de Andalucía, llega a nuestras madres si hacemos un trabajo de estar llevando esto de lo que estamos hablando ahí, porque tu madre, tu abuela, no se va a leer un artículo en internet, pero pueden venir a estas reuniones. Ir pueblo por pueblo hablando sobre cómo organizarnos, hacer propaganda pueblo por pueblo. No ser doctrinarias, y yo veo ahí una riqueza del feminismo andaluz muy potente. Es una creación de saber acumulativo y desde lo colectivo estamos generando algo y es muy potente ¿Estamos escuchando? ¿Estamos haciendo un trabajo desde la base? ¿Por qué hay gente que está encuadrada en partidos políticos que no conoce el feminismo andaluz? Por qué cuando se habla de feminismo andaluz con representantes como Teresa Rodríguez, ¿se conoce lo que se está formando desde el feminismo andaluz? Si una gran parte 30
que está encuadrada en tu organización no lo conoce, está muy guay desde el nivel político usar al feminismo andaluz. Pero queremos utilizar a nivel político el feminismo andaluz para tener más votos en la urna o como herramienta transformadora en la que generemos un corpus entre todas. Cuando no conocen eso es porque les interesa otro tipo de estrategia política. Para mí el feminismo andaluz de las compañeras que han enunciado el feminismo andaluz son compañeras que políticamente en su mayoría son muy activas, con una conciencia anti capitalista, anti patriarcal muy marcada y desde la transformación de la base. Todas las que hemos empezado a reconocernos en el feminismo andaluz estamos encuadradas dentro de este movimiento. Ahora es muy bonito que venga un partido político y te diga feminismo andaluz, pero vamos a hacer la genealogía de la gente que estamos construyendo el feminismo andaluz. Desde la academia también se tienen que hacer trabajos e investigaciones, poner palabras. No considero una praxis sin tocar los problemas que hay en el territorio, porque no es real y la potencialidad que tiene el feminismo andaluz es precisamente eso. La potencia que da para que otros territorios puedan organizarse es muy potente. Lo importante es que el feminismo andaluz puede generar un debate que puede servir a los demás territorios para organizarse desde ahí. El hecho de revertir la mirada y repensar el feminismo, como el feminismo decolonial, bebemos de ahí. Puedes saber mucho de Inglaterra, Francia y Estados Unidos porque dicen que esas son las que originaron el feminismo pero de repente te encuentras con muchas preguntas, qué es el feminismo a día de hoy, ¿es el feminismo de hoy lo mismo que era en los años 20? Si el feminismo a finales del siglo XIX se estaba dando en Inglaterra o EEUU y por qué no en España, o a lo mejor si se estaba dando pero con otra denominación que no era feminismo. El hecho de mirarte desde el territorio, los otros no tratan lo material, que es donde tú vives, donde tú estás. Cuando haces una investigación también mola el poder dar herramientas para comprender tu pueblo, tu provincia, lo que tienes más cerca, eso es el feminismo andaluz, mirar lo que tenemos más cerca. Hemos leído a Rosa Luxemburgo, a Virginia Woolf, porque es en lo primero en lo que te metes. Pero de repente dices y en España por qué no había feminismo, te planteas una serie de cuestiones que de repente miras al territorio y te das cuenta de que pasaban cosas que tienen una potencialidad y que nos articulan y nos dotan de herramientas en nuestro presente súper potente y súper desconocida. El franquismo generó una represión tan grande que tuvimos que escondernos todas. El feminismo andaluz te dota de muchas herramientas para poder ver, y para poder investigar y escarbar. Eso tiene que darse en otros territorios, no desde el victimismo, porque eso nos da potencia, tenemos nosotras que generar nuestro discurso. Yo cuando entré en el feminismo miraba mucho hacia afuera. A mi tu feminismo de la igualdad en un modelo que está abocado a la destrucción absoluta del planeta no me vale, y encima que está sangrando el territorio en el que vivo. El sistema capitalista va en contra de lo que nosotras queremos, una soberanía libertaria de un consumo desde lo cercano y que tenga unas prácticas dentro de nuestros territorios. No me sirve de nada cuando tú estás luchando por entrar en los puestos de representación. El síndrome de la salvadora, yo digo lo que vosotras 31
queréis ser y este es el camino. Yo me reconozco en esos feminismos que ponen una balanza, y yo me reconozco desde mi territorio, tenemos que desde aquí teorizar. Muchos puños enunciados desde muchos sitios golpeando al enemigo que nos está destrozando. - Entrevista a Carmela Borrego, creadora del fanzine Salmorejho Majhao Pregunta: En primer lugar, para establecer un contexto, aquí en Andalucía estamos hablando de ¿feminismo en Andalucía o feminismo andaluz? Respuesta: Hay que decir feminismo andaluz porque es como un espejo donde la gente se mira y dice hostia feminismo y andaluz que raro. Es verdad que si solo construimos feminismo andaluz podemos dejar de lado muchas diversidades, de identidades y de formas de estar en el mundo. A mí me gustaría decir feminismos andaluces en realidad, pero lo importante es que el feminismo andaluz no se construya mirando a Despeñaperros hacia arriba, con la agenda de Despeñaperros hacia arriba. Eso no es feminismo andaluz, eso es feminismo desde Andalucía. Si vas a repetir las mismas dinámicas, lo burocratizado, estás haciendo el mismo feminismo pero aquí. Ahora, si tu agenda política, si tu forma de hacer feminismo, si tu discurso nace y parte desde otros lugares, yo creo que sí, es una forma de hacer feminismo interseccional, teniendo en cuenta una diversidad. Lo que no puedes hacer es decir feminismo andaluz, orgullo crítico, en Andalucía hacemos lo mismo, no. En Andalucía necesitamos hacer otras cosas. P: Desde tu perspectiva y experiencia ¿Qué entiendes por feminismo andaluz? R: Yo creo que el feminismo andaluz puede ser una herramienta para analizar las cosas que ocurren aquí, en un territorio concreto y que pueda permitir analizar otros territorios. Es como la teoría, hacerla práctica y la práctica hacerla teoría. No puedes coger y decir que el feminismo andaluz es esto, esto y esto, porque creo que el feminismo andaluz son muchas cosas y ninguna a la vez. Si volvemos a caer en las categorías cerradas de lo norte y el pensamiento hegemónico, en el feminismo andaluz qué es. Para mí no puede haber un feminismo andaluz sin tener en cuenta qué está ocurriendo en los campos de Andalucía. Y muchas veces parece que el feminismo andaluz es ponerse una peineta, y qué hacemos con las mujeres temporeras que forman parte de nuestro imaginario ahora mismo, que es que yo creo que el feminismo andaluz no está haciendo una respuesta a eso a día de hoy. Si hacemos un folclore del feminismo andaluz, creo que es una forma de mirar el mundo. Que en realidad tampoco es nada nuevo, esto ya se ha hecho en otros territorios y en otros lugares que son fronteras. Yo creo que es una herramienta para la teoría, bajarla a la práctica y la práctica cotidiana hacerla teoría, y poner en valor las cosas que hacemos de forma cotidiana. Tampoco vale hacer un feminismo andaluz sin después hacer una práctica andaluza. Tampoco hay que idealizar. Idealizar lo que hacen nuestras madres sin que nosotras hagamos esa resistencia eso al final es crear teoría vacía, sin práctica. Yo creo que es una herramienta de análisis, una forma de estar en el mundo, una forma de mirar las cosas. 32
Haciendo mi TFM sobre el feminismo andaluz, en la Universidad de Barcelona, sufrí mucha discriminación y creo que es súper importante hacer teoría del feminismo andaluz porque también la gente de la calle tenemos derecho a estar en la academia, pero también creo que hay que hacer otra forma de academia. Entonces, no creo que sea solo un sentimiento, es un sentir, pensar, actuar. Es un conjunto, no es escribir y ya está. P: ¿Cómo surge la idea de este feminismo andaluz? O ¿cómo llegas a conocerlo? R: No me dije a mí misma feminista, sí que leía feminismo, pero siempre había algo que me chirriaba muchísimo, hasta que no empecé a buscar otras formas de hacer. También es verdad que yo había migrado, yo no sabía lo que estaba pasando aquí, yo estaba fuera en Barcelona. Yo sentía siempre como que algo a mí no me cuadraba, hasta que no descubrí que mis formas de estar en el mundo eran feministas, no me sentí tan guay con el feminismo. Y por ejemplo te digo de estar en una asamblea y por ser andaluza sea cuestionada porque tú no estás hablando de la misma forma que habla todo el mundo, no solamente con el mismo acento, sino por moverte en una dinámica diferente. Siempre he tenido un conflicto, yo cuando empecé a pensar en el feminismo desde otro lugar creo que fue cuando empecé a investigar sobre mi madre. Entonces escribí un ensayo que se llamaba las mujeres enlorquecidas que hablaba de por qué mi madre y mi abuela necesitábamos otro marco teórico, aunque me decían que eran blancas y europeas me decían que tenían que usar otro marco teórico que no era el que yo tenía que usar. En esa locura escribí feminismo en Andalucía, fue en ese momento cuando Mar estaba sacando también su libro y dije buah no estoy loca. Pensar en mi madre y en mi abuela, pensar en mí como sujeto político, en una persona con autonomía, que tiene también otras cosas que son válidas y aporta y saber que hay otra gente que está hablando lo mismo que yo o pensando solo sobre el mismo tema. P: ¿Por qué crees que es importante enfocar nuestro feminismo desde el punto de vista del territorio andaluz? R: Cuando Andalucía entró en Europa, las cosmovisiones empezaron a cambiar muchísimo y Andalucía que no estaba mirándose desde Europa, cambió de repente su paradigma y empezó a verse desde Europa. Hay una confrontación de un montón de cosas. Tú quieres ser Europa pero tú eres el sur de Europa, tú estás en una frontera donde estás en la frontera de lo que ahora es el norte, o lo que siempre ha sido el norte pero ahora es más norte, porque tú formas parte de Europa. Entonces qué pasa, se generan un montón de mezclas ahí, en las fronteras siempre ocurren un montón de dinámicas que son necesarias de poner en el centro. Por ejemplo, para mí que Andalucía forme parte de Europa y se genere un orden tan marcado, y Andalucía sea quien lava los trapos sucios de Europa. Nosotros hemos entrado en Europa por rebote, porque Andalucía siempre ha sido el sitio exótico, que es lo que ahora hacemos nosotros con otros sitios. Es por eso que el feminismo andaluz es una forma de pensar y de repensarte a ti en el mundo. Yo creo que hay una cuestión de dependencia histórica que es lo que yo hablaba en mi TFM, que no gustó mucho, dependencia histórica debido a la expropiación de la tierra andaluza, que hubo una dicotomía entre territorio que produce y territorio que vende. En el norte están las 33
fábricas, en el sur está la materia prima. Lo que está pasando ahora con las freseras es una cuestión de que claro, aquí en Andalucía se genera dependencia porque se genera la materia prima, ahora nosotros no queremos trabajar ahí, cosa que no es cierto porque mucha de las personas andaluzas trabaja en el campo. Pero como las dinámicas de globalización son así, pues necesitan cuerpos que sean muchos más vulnerables que un ciudadano europeo. P: ¿En qué medida este sistema capitalista en el que vivimos puede afectar a la mujer trabajadora andaluza y al feminismo andaluz? R: A las mujeres andaluzas y a todas las mujeres que habitan territorios empobrecidos. Yo creo que las dinámicas son las mismas. Lo único que yo creo que el feminismo andaluz pone sobre la mesa que Andalucía como territorio de frontera afecta a los cuerpos precarizados, no solamente a las mujeres, ni a las mujeres andaluzas. Es lo mismo que ocurre en el norte de México, son dinámicas de fronteras, los cuerpos más precarizados atraviesan. Qué pasa, no solamente el capitalismo, sino el neoliberalismo. Las mujeres andaluzas han sufrido toda la vida, mi madre trabaja en una fábrica de mantecados, no te puedo decir las dinámicas del señoritismo que hay en la fábrica y en las aceitunas. Que a todas las mujeres les afecta de la misma forma lo que pasa que en el sur local ha sido necesario nombrarlo porque parecía como que aquí no nos pasaba nada, o que las mujeres éramos pobres porque queríamos. Yo creo que eso es una forma de poner en el centro la visión de feminismo andaluz, que es como, vamos a ver, la gente que es académica puede decir que las personas están empobrecidas por cualquier dinámica, pero tú que estás diciendo que la gente pobre tiene la culpa de ser pobres. Yo creo que el feminismo andaluz lo que ha hecho es decir vamos a ver, que la gente andaluza no es que seamos flojos es que no tenemos para comer, y las tías andaluzas no es que seamos flojas, es que trabajamos lo que podemos. Yo creo que esa es la dinámica que hay P: Estamos acostumbradas a ver un feminismo basado en la figura de la mujer blanca con una posición económica estable en la mayoría de los casos, ¿crees que la mujer trabajadora andaluza se ve representada en este feminismo? R: El 8M pues vamos a hacer las mismas cosas que nos han dicho que tenemos que hacer en el 8M, en el 25N tenemos una agenda colectiva, que yo no digo que haya que dividir nada, yo en esa dinámica no voy a entrar pero yo creo que hay poca gente que estamos pensando en un feminismo. Porque el feminismo andaluz ahora es ponerte una camiseta de Lola Flores, que también, pero es que yo creo que el capitalismo y el neoliberalismo absorbe todas las ideologías. Tiene sentido que tú te pongas tu peineta, y que tu reivindiques tus referentes, pero con otras cosas detrás, que pasa, que eso no es guay, el capitalismo siempre va a coger la identidad pero no va a coger los cambios profundos que quiere un movimiento político. Que pasa, pues que ahora hay un montón de marcas vendiendo camisetas, pero no creo que estamos creando lugares donde el feminismo andaluz se esté creando de verdad, y no sé si la gente está pensando en feminismo andaluz y si luego estamos mirando de manera reflexiva nuestra vida. Yo eso no lo sé, yo lo que sé es que me da igual que sea feminismo andaluz, feminismo de barrio, o de lo que sea pero lo que necesitamos es un feminismo que salga ya del identitarismo, 34
es más, yo me estoy leyendo un libro que se llama ‘De los márgenes al centro’ y ella dice que ya está bien de decir que somos feministas como si fuera una etiqueta más, lo que tenemos que decir es que defendemos el feminismo, verás como a la gente no le gusta tanto. Defender el feminismo es defender la igualdad pero defenderla, pero no ponerte una camiseta con una etiqueta. Yo creo que no es solo una cuestión del feminismo andaluz, yo creo que muchas veces el feminismo de fechas claves del 8M y el 25N, pero luego las cosas cotidianas muchas veces nos arrollan. P: Hablando con Araceli, me comentó la necesidad de formar una plataforma de accional político para que la lucha feminista andaluza fuese más allá de días puntuales y se introdujera en el día a día. R: Lo primero que tendríamos que hacer es sentarnos y definir lo que es el feminismo andaluz, no definirlo, sino marcar unos objetivos concretos y a ver qué es para cada quién. Porque yo ahora mismo también mi objetivo más principal, porque a mí me interpela porque es mi tierra, el tema de las temporeras antes de reivindicar nada. O sea, ahora mismo ya tenemos un movimiento de feminismo andaluz, vale, cuál es el objetivo de cada una, para mí creo que en la agenda política del feminismo debería de entrar lo que está pasando con las freseras de Huelva o de Almería. Mi pregunta es dónde estamos las feministas, yo entiendo que todas tenemos un montón de movidas pero es que ahora mismo en Palos ha habido tres incendios de asentamientos de gente que está trabajando y yo no veo al movimiento feminista haciendo nada. Esos conflictos sí que los tengo con el feminismo andaluz. Sí, una plataforma está guay pero para reivindicar qué. Yo ya me he cansado también de hablarle al norte, yo soy andaluza y también se, vale. Yo estoy en un punto que me da igual lo que pienses de mí, que es verdad que tenemos que dialogar con otros lugares. Es más, la situación de las freseras de Huelva no es únicamente una situación de Andalucía, entra dentro de la conciencia colectiva de todo el movimiento feminista, pero están hoy manifestándose en contra de la Ley Trans. Yo no entiendo cómo puedes perder tu tiempo en ese tipo de manifestaciones cuando ahora mismo hay mujeres precarizadas. Es que no creo que sea una cuestión del feminismo andaluz, el feminismo ha perdido lo sures. Puedo entender el debate, pero tú tienes que hacer una manifestación de tu tiempo, energía y no estás en la lucha de las mujeres, que son cosas más básicas, gente de abajo. Es como que en el feminismo andaluz vamos a entrar en conflicto, el feminismo andaluz debería de estar ajeno a todo eso, porque en la calle de Andalucía hay putas, hay gente que está recogiendo fresas y el debate ese es un debate tuyo con tu amiga. Para mí no es una cuestión del feminismo andaluz si nos representa o no, o si eso está dentro de la política o no. Es una cuestión de mirar al mundo, a mi madre le dices que hay una ley para proteger a esa persona que va todos los días al lado suya y que va a decir mi madre, no, porque tú no eres mujer, pues es más mujer que tú que lo estás explotando. Ahora podemos entrar en el debate político patriarcal de decir cuáles son las metas para seguir en un caso o en otro y hacer debates internos, pero una manifestación, yo es que no le veo el sentido. 35
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