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Los Banu-Z-Zubaydi de Sevilla

Valencia Rodríguez, Rafael

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LOS I3ANU-Z-ZUBAYDi DE SEVILLA Rafael VALENCIA Universidad de Sevilla La sociedad de al-Andalus adoptó, en términos generales, una estructura de formación tributada, montada sobre un esquema tribal árabe y una actividad económica que arrancaba de la explotación agrícola del territorio. Las faenas agrícolas producían, tras intercambios y consumos locales, unos excedentes que permitían el comercio de las ciudades, Éstas, sede del poder político, añadían además una producción artesanal de relieve. La Sevilla árabe y el territorio que la rodeaba respondía a este sistema de funcionamiento. Un número muy determinado de familias, que iban cambiando con el paso del tiempo pero situándose dentro de un reducido número de troncos tribales, ostentaban tanto la propiedad de la tierra como el poder político en la ciudad y las estancias superiores o la dirigencia intelectual’. Contamos, alrededor de este tema y dentro de las fuentes árabes con un buen número de datos acerca del área hispalense. El entorno reducido permite contrastar las informaciones e incluso delimitar los errores deslizados en las fuentes. Se trata, en términos generales, de personajes o estirpes con presencia en la vida intelectual y política de la región y que dejaron su huella tanto en la toponimia de la zona como en la topografía urbana de Sevilla. Dentro de estas familias se encontraban los Banñ-z-Zubaydi, a los que vamos a dedicar las páginas que siguen. Los personajes de este linaje de los que nos han transmitido alguna noticia las fuentes árabes son los siguientes: * ‘Abd Alláh b. Madhi5t b. Muhammad b. ‘Abd AIIAh b. Ba~¶r b. Ab? Damra b. RabPa b. Ivladhi5’ az-Zubaydi. Se trata de un defensor de la legitimidad omeya durante los sucesos de la primera fitna que tuvieron lugar en Sevilla en tiempos del emir ‘Abd Alláh2. El dajil en al-Andalus sería Ba~tr b. Ab? Uamra. Entre éste y el personaje del que ahora nos ocupamos existen tres generaciones intermedias. El número, respecto a los respectivos epónimos andalusíes, resulta a medio camino entre el de cuatro de sus contemporáneos AM Hán? Kurayb b. Jaldíin y su hermano Abil ‘Utmán Jálid3 y el de dos de sus también contemporáneos ‘Abd ‘R. Valencia: ‘Los dirigentes de la Sevilla árabe en torno a ¡248”, en Andalucía entre Oriente y Occidente (1236-1492), Córdoba 1988, 32. 2lbn 1-Iayyán: Muqiabis, r. 111, cd. M. Anauña, Paris 1937. En el texto figura como az-Zubayrí, que creemos poder coYtegiT. Una edición posterior de la obra, la de IsmS’i1 al-’ATabi, Casablanca 1990, pg. 92, reseña az-Zubayr (sic>, que no correspondería a denominación familiar de persona ni a una nisba tribal, pero que corregimos ya que el personaje resulta fácilmente identificable. It. Valencia: Sevilla n,usuhnana hasta la calda del Califato: contribución a su estudio, Universidad Complutense, Madrid 1988, pgs. 716 ss. Anaquel de Estudios Arabes /2-200/ 760 Rafael Valencia Allah e Ibrah?m b. Ha5’9~5’4. Hemos de suponer entonces que la entrada de los Banñ-z-Zubaydí en la zona se produjo durante el primer emirato. * AbLi-l-Qásim Rasan 6. ‘AM Alláh, hijo del anterior y padre del .~avj AbO Bakr Muhammad, al que más tarde nos referiremos, como personaje central del linaje. Rasan az-Zubaydt fue un famoso maestro de la Sevilla de comienzos del siglo X. Tras realizar estudios en su ciudad natal y en Córdoba, como era usual en la época, los completó durante la normal rihlafftalbi-l- ‘l/ra en la Meca. A su vuelta se instaló en Sevilla donde alcanzó fama como maestro. Según su discípulo AM Muhammad al-BA~? murió en Ramadán del 318/ 27.9 al 26.10.931’. Su biógrafo, lbn al-Farad?, nos indica como no llegó a dar clases a su hijo por la corta edad de este. * AM Muhammad ‘Abd AllOh b. Hammod b. ‘Abd Allah b. Madhi9 az-ZubaydT. lbn aI-AbbAr6 nos habla de este sevillano, compañero del linguista Aba ‘Al? al - QAIr, que vive en la Córdoba de an-NAsir y comienzos de la de al-Hakam 11. Más tarde emprende viaje a Oriente, de donde no vuelve, muriendo en Bagdad en el 372/ 26.6.982 a 15.6.983. Se trataría de un sobrino del anterior, si hemos de hacer caso a las genealogías conservadas’. Las fechas de ambos personajes y las del que ahora mencionaremos así permiten suponerlo. Quizás pueda tratarse de una rama colateral de la familia surgida del hecho de la menor edad de Hammñd b. ‘Abd Allñh respecto al personaje citado en el párrafo anterior. Este az-Zubaydi fue un gramático, linguista y poeta, ferviente admirador de al-Yáhiz, cuyos libros decía admitir como recompensa suficiente en el Paraíso. Un autor lo sitúa al final de su vida regresando a al-Andalus y muriendo en un naufragio dos días antes de atracar en las costas andaluzas5. * AM Bak-r Muhammad b. Rasan, m. 6.9.989, podría ser el personaje central de la familia y una de las primeras figuras intelectuales del período de esplendor del Califato omeya. A él dedicaremos la parte final de este trabajo. * ‘Abd Alioli b. Rasan, hermano del anterior, nos aparece citado de forma 9 secundaria en la biografía de un sobrino suyo * AbO-l-Qásim Ahmad 6. Muhammad b. Rasan, debió ser su hijo mayor y como Ib., pgs. 692 as; 1. Carabaza: “La ¡amiba deJos llano Ha5yá9 fsigios JJ-lI/VIIJ-XIJI)”, LOBA V, 42. lbn al-Faradí: Ta’rij, BAH VII-VIII, Madrid 1891-2, nl 338: Cairo 1966, nl 340. Ta*n,ila, BAH V-VI, Madrid 1888-89, u” ¡260. L. Molina: “Familias andalusíes: los datos del ta’r4 ‘alama’ al-A ada/as de Iba al-Faradí”, rOBA IV, Granada 1900, 13-14. As-Suyt¡ti: Bugya, Cairo 1979, n” ¡380, 1. II, pg. 41. Iba aI-Faradi: Ob. cii., u” ¡755. Los Banñ-z-Zubaydf de Sevilla 761 tal le correspondió dirigir los rezos en el sepelio de su padre, según nos ha conservado lbn al-Faradi’6. Mantuvo relación con el visir lbn Uazm, padre de ‘AH, el polígrafo. Otro autor nos indica como desempeñó el cargo de qadf de Sevilla tras su padre”. El puesto, aparte de su relevancia social, tuvo en tiempo de los omeyas y épocas posteriores un gran significado político y un interés económico notable. No hemos de olvidar que administraba todo el complejo sistema de awqáf secundarios que permitieron mantener unidas las grandes propiedades agrícolas del área sevillana. El padre del personaje del que ahora nos ocupamos lo recibió como premio asu labor como preceptor del príncipe heredero. Almanzor también lo desempeñó, antes de Muhammad az-Zubayd?, a partir del 968. Los abbadíes basarán su poder en el siglo XI a partir del ejercicio del cargo por parte del juez Muhammad b. Ismá’?l. * Su hermano Abñ-l-Walid Muhammad b. Muhammad, m. d. 440/16.6.1048 a 4.6.1049 interviene precisamente en los sucesos que dan lugar a la aparición de la taifa sevillana’2. Alzado junto al qddílbn ‘Abbád y Muhammad b. Yarim al - Alháni, el 2.11.1023’~, acabará por ser desplazado por el primero de éstos- El suceso le hace tomar el camino del destierro hacia Qayrawán. Más tarde volverá a al-Andalus, para asentarse en Almería, donde según al-HumaydV4, al que transmitió el compendio del tratado de Jalil escrito por su padre, desempeña también el cargo de juez’5. Según sus biógrafos murió con cerca de ochenta años’6. El enfrentamiento con los abbadíes debió de dejar en situación no muy cómoda a los Baníi-z-Zubaydi en Sevilla: la salida de la ciudad del personaje al que nos estamos refiriendo es buena prueba de ello. La salida concuerda con la casi total ausencia de zubaydíes en el resto de la historia de la ciudad. * Abo Bakr Muhammad b. ‘Umar b. Qatar?, m. 501/ 22.8.1107 a 10.8.1 1138, es el último zubaydí sevillano del que tenemos noticia’7. Discípulo de Abii-l-WalTd al- Ob. cii., pg. 383. Ad-Oabbi: Bagya. BAH III, Madrid 1884, n” 333. ¡2 Ibn al-Farad¡: Ob. cii., nL t755; aparece también citado en La biografía de su padre, con el que sabemos que estudió, en ad-Dabbi: Ib, pg. 57. AI-tJ4rí: TarsP al-ajbñr, Madrid ¡965, pg. 106; trad. (R. Valencia: “La cora de Sevilla en el Tan?’ a¡-ajbñr de Abmad 1~. ‘Umar al- Udri”, Mil, Granada, 4-5 (1983-86>, 137; Ibo al-Aun Al - Kamd, Beirut 1965, t. JX, pg. 275; lbn Bassám, Qajíra, Beirut ¡968, t. II, pg. 19, en cuyos índices aparece confundido con su padre; tbn ‘Idári: Boyan, Paris 1930, t. III, pg. 202 y Apéndice, pg. 314; R. Do¿y: Historia de los musulmanes de España, Madrid ¡982. t. IV, pg. 27, Los tres personajes de la revuelta constan, creemos que con errores, en Mi. Viguera: “Historia política”, en Historia de España Menéndez Pidal, t. 8->, Los reinos de taifas. Al-Anda/as en el siglo XI, Madrid >994. pg. 108. ‘~ It. Dory: Scr¿prnrant Arabum Lcd de AbbadidLs, Leiden 1846, u 1, pgs. 233-4 y nota 49. Ad-Dabbí: Oh ci,>, n” 4, ~ Cita al personaje al-Humaydí, en la biografía de su padre: Yadwat al-muqabis, Cairo 1966, n” 34. Ibn al-Abbár: Oh ci,., n” 508; Ibn Ha~kuwñl: Silo, BAH 1-II. Madrid >883, n” 1130. 762 Rafael Valencia Báj? y de al- ‘Udri realiza un viaje de estudios a la Meca, terminando sus días como profesor de lengua árabe en Ceuta. El entronque con los personajes antes citados no nos ha sido posible establecerlo por el momento. Si nos guiamos por las referencias encontradas hemos que deducir que el linaje de los Banñ-z-Zubayd? se radica en Sevilla durante tiempos de los omeyas, quizás provenientes de Siria’t, y que hubieron de salir de la ciudad durante el siglo XI por su enfrentamiento con los abbadíes en el momento de la instauración de éstos como gobernantes. Sin embargo queda testimonio de su denominación en la topografía de la ciudad a finales del siglo XII y en una denominación de lugar datado en fecha posterior a la conquista castellana de 1248-49. Al contrario de lo que sucede con otros linajes ilustres de la Sevilla árabe no existen en el siglo XIII personajes de la estirpe aunque su recuerdo se conserva en la toponimia. El caso más común es el de personajes de los últimos tiempos que aparecen también en las denominaciones de la ciudad ysu entorno. En cuanto a esta familia conocemos la existencia de una Mezquita de az - ZubaydT en la Sevilla del siglo XII, de la que no resulta posible precisar su localización exacta. En ella ejerció como irn&m el asceta Abo Yahyh as-Sinh5~I’9. La mención al linaje del que nos ocupamos creemos que resulta clara, aunque no poseemos detalles de su fundación. Tal vez correspondería a un waqf familiar, al igual que en el caso de otros oratorios secundarios de la ciudad, como la mezquita de ar-Ru’aynT20. Si sabemos que la denominación correspondiente a la familia o personaje fundadores suele mantenerse en el tiempo, aunque incluso, como en esta ocasión, haya desaparecido en la práctica de la ciudad. El texto del Repartimiento de Sevilla nos ha conservado la existencia de un Machar Azubeidi entre los heredamientos asignados a la ciudad2’. El documento original de concesión es un diploma de Alfonso X de 21.3.1253 con la correspondiente donación al Concejo de Sevilla22. La relación con el linaje al que nos referimos ha sido puesta de relieve por algunos autores23. La existencia de este topónimo creemos que muestra la condición de propietarios de tierras de los Banti-z-Zubaydt, como sucede con otras familias dirigentes de la Sevilla árabe. Como hemos indicado anteriormente el personaje central de la familia As-Safadí: AI-wáff, LI!, cd. Suen Dedering, Wiesbaden t974. 20 cd., nl 8t3. ‘~ lbn ‘Arabt: R/sa/a/ a¡-quds, cd. y trad. M. Asín, Madrid 1936, pg. ¡9 y trad, (Vida de santones andaluces), Madrid 1981, pg. 7’?, respectivamente. 20 Pm al-Faradí: Ob. tít., n” LOIS. 21 Edic. J. González. Madrid L95L, t. II, pgs. 116.118 y 233. El lugar aparece también citado como Machar Azubcydí/ Auzubeidil Acure vde/Ahaibeis¿s. Como en otros casos, las últimas denominaciones pueden deberse tanto a corrupciones del texto castellano desdc los siglos XIII al XV como a la intervención de los autores materiales de reparto de bienes: moros sabidores dc tbera de Sevilla o notarios que desconocían la lengua. 22 M. González (Ed.): Diplomota ría andaluz de A/jbnso X, El Monte, Sevilla 199L, n” 42, pg. 39. 23 It. Oozy: Supp/énsenr ata dicriannaires arabes. Leiden 1881, t. II pg. 186; i. Oliver Asín: “Mallar (cortijo), Orígenes y nomenclatura árabe del cortijo sevillano”, o/-Ando/us 10 (1945), 115. Los Banñ-z-Zubaydr de Sevilla 763 creemos que es Abú Bakr Muhammad b. Basan24. Nacido en Sevilla en el 316/ 928 debió realizar sus primeros estudios en su ciudad natal para trasladarse luego a la Córdoba de an-Nasir. Allí estudió con Qásim b. Asbag y el lingilista iraquí Abú ‘ALT al-Qálí. Tras su etapa de formación, que no incluyó viaje a Oriente, lo que nos muestra un nacionalismo andalusí, debió instalarse de nuevo en Sevilla. Allí fue llamado a la capital califal por al-Hakam II para ocuparse de la formación del príncipe heredero Hi~ám, el 17.8.97325. Posteriormente, en reconocimiento asu labor, le será otorgado el cargo de qñdf de la provincia de Sevilla y, más tarde, el puesto de Sdhib a=-.*urta. Muerto la noche del 6.9.989, fue enterrado tras la oración del mediodía. Su entierro debió ser una manifestación multitudinaria en Sevilla. Le rezó el responso su hijo mayor Ahmad. Sus biógrafos lo consideran el primero de su tiempo en gramática26• Como autor, Abil Bah Muhammad az-Zubaydf, nos ha dejado un buen número de obras, entre las que destacamos: * El Wñdih27, un compendio de gramática que debió constituir en la época un manual de éxito y que Ibn azm considera como ‘lo mínimo que había que saber de gramática árabe’28. El texto debió ser usado con amplitud durante toda la historia de al-Andalus, directamente o en recensiones realizadas con posterioridad por diferentes autores, como la que hay datada de Ibn JAtima para la época -29 nazarí * El Mujiasar al- ‘ayn, compendio sobre el famoso texto de Jalíl que realizó con fines pedagógicos. Según lbn Jaldtin30 ‘se trataba de un resumen en el que, respetando el sentido original del texto, suprimió palabras en desuso y eliminó ejemplos con palabras muy utilizadas, lo que lo convirtió en un compendio fácil para aprender de memoria”. * Unas Tabaqat an-nahwfyyfn wa-l-lugawfyyfn31. Se trata de un libro de 24 Las referencias sobre el autor, en fuentes árabes y estudios modernos, han sido recogidas por 3. Pérez Lázaro: “Una obra de Iba ~ubayd sobre Lahn al-Anima ea al-Andalus”, al-Qaniaral (1986>. 253-4. Añadir, apane de algunas de las referencias citadas más abajo: Iba Hazm: Vanihara, ed. ‘Abd as-Salám Muhammad Hárún, Cairo ¡977, 40 ed., pg. 58 , trad. E. Terés: “Linajes árabes en a] - Andalus”, al -A nda/as 22 (1957), 347; AM al-’Aztz Matar: “Ar-radd ‘alá az-Zubaydí fi]ahn al-’ámma”, RUdA, Cairo, 12,2 (1966), 21-¡09. 25 Iba I4ayyán: Muqíabis, cd. Beirut 1965, pg. 133, y trad. E. García Gómez (Anales pa/atinas), Madrid t967, pg. tóS; It. Dozy: Historia, t. IV, pg. 25. 26 Ibn al-Faradí: Ob. cí/.. a” 1355, pg. 383, cd. Madrid, n” 1357. cd. Cairo. 27 Ed. ‘Abd al-Karins Jalifa, OrnAn 1962. 28 lbn 1-Iazm: Marúrib al-u) Ñvn, en Rosoli!, cd. Ibsán ‘Abb&s, Beirut 1983, 1. IV, pg. 66. 29 ~‘ Giben: “Iba ./átirna”, El, u 1fl, pg. 861. 30Muqaddñna, Túnez 1993, pg. 715; trad. y. Monteil,Discours suríHistol re universel/e, Sindbad, Paris 1978, pg. 1252. Ed. parcial F. Krenkow, RSO. 8(1920), 107-156; cd.Muharnmad Abc Fadí lbráhim, Cairo 1954. 764 Rafael Valencia generaciones de gramáticos y lingilistas que debió conocer una gran difusión desde el mismo momento en que fue compuesto, ya que es citado por autores inmediatamente posteriores32. En su prólogo, el autor realiza unas consideraciones acerca del origen de la lengua y de los diferentes idiomas que 33 maneja la sociedad humana * Un Lalin al- ‘aww&n34, también conocido como Lahn al- ‘ánima y del que quizás existieron dos redacciones35. En él se recogen los defectos al hablar no sólo del pueblo llano sino también de la gente culta como poetas y escritores: según la leyenda el motivo de escribir la obra fue un error que el hñ9íb ‘i’a’far al - Mushafi deslizó en una carta dirigida al auto?6. * AI-abn (ya, tratado de gramática a partir de la obra de Sibawayhi De Abá Bakr Muhammad az-Zubaydi nos han conservado los textos árabes algunos versos. Aunque no podemos considerarlo estrictamente como poeta, en sus composiciones creemos que se refleja el personaje de forma exacta. Es, por ejemplo, el caso de su vocación como maestro, patente en un poema dirigido a Abíl Muslim b. Fahd: Aba Muslim, el joven debe ser juzgado por su inteligencia y su palabra, no por cabalgaduras y ropajes Los vestidos de una persona no lo enriquecen lo más mínimo cuando es poco lo que alberga el alcázar del espíritu Abíl Muslim, no sirven para la ciencia para el entendimiento y el ingenio 3., las prolongadas sesiones de sillón Esta vocación del autor por el conocimiento queda recogida también en otra 32 tbn Hayyán: Muqtabis, t. lii, pg. 13. H. Loucel: “Lorigine du l’angagge daprés les grammariens arabes”, Arabica 11(1964), 206-7. ~ Eds. ‘Abd ar-Rahmán AM at-Tawwáb, Cairo 1964, y ‘AM al-Aziz Qatar, Kuwait L968. ~ .1. Pérez Lázaro: “Una obra~..”, 254. 36 MA. Makki: Ensayo sobre /as aportaciones orientales en la España musulmana, Madrid 1968, pg. 256. ~‘ SI/¡awil. Ad-Dabbi: Bagya, pg. 56; al-Huniaydi: Padwa, pg. 46; as-SuyOti: Bagya, t. ¡ pg. 84, con sólo los dos últimos versos; al-Maqqari: Nafl¡ at-tib, Beirut 1968, 1. IV. pg. 7y u VII, pg. 40: en esta segunda cita existe una variante en la última palabra del primer hemistiquio, “corazón” par ¡a que hemos traducido por “inteligencia”; existe una traducción al castellano de E Pons: Ensayo Ho - bibliogrdflco sabre los historiadores y geógrafos arábigo-españoles, Madrid 1898, pg. 91. Hemos publicado la traducción del poema en otro lugar: It. Valencia: “Abu Bakr Muhammad al-Zubaydi”, Vivir Seví//a, noS (1986), 27. Los Banñ-z-Zuhaydf de Sevilla 765 composición de la que han llegado hasta nosotros dos versos: No pido a las ciencias más que el no dejar de cultivarlas y ejercerlas Sin ellas no tiene mi corazón felicidad y quedan mis ojos 35 como enfermos Una de las composiciones más conocidas y divulgadas de az-Zubayd? nos ofrece una visión abierta de la cultura que le tocó vivir en el al-Andalus del siglo X: La pobreza conviene a nuestro país en extranjero y la riqueza al lugar de destierro en nuestra patria Pues la tierra entera, en su diversidad, es algo único y todos sus habitantes hermanos y vecinos39. Más cercano a las preocupaciones de cualquier ser humano es el poema, dirigido a una esclava según el testimonio de las fuentes árabes, en el que az-Zubaydi nos refleja el disgusto por no haber obtenido del califa al-I-Iakam II el correspondiente permiso para poder trasladarse a Sevilla: No te apenes Salmá pues para resistir la separación es necesario ser fuerte Y no creas que yo la aguanto sino con la resignación del moribundo en la agonía No creó Dios una tortura mayor que el momento de la despedida Entre ella y la muerte no hay más diferencia que el musitar adiós o los cantos fúnebres Pronto tuvimos que separamos con dolor poco después de habemos encontrado Pero todo encuentro acaba en la separación como la rama ‘~ Ád.r/jajlf AI-Maqqasi: ¡VaJh, t. IJI, pg. 475. ‘~ Anulsar?’. AI-Maqqaii: Nafl~. t. II, pg. 74. Existe también traducción de F. Pons: Ensayo, pg. 92; de H. Pérés, del segundo verso: Esp/endordeal-Andalus, Madrid >983, pg. 34; de R. Valencia: “Abu Eakr,..”. 27. 766 Rafael Valencia se va alejando del tronco y todo acercamiento en despedida pues a la unión sigue la separación’~& En la misma línea de poesía personal podemos localizar estos versos: Protege tu corazón con la armadura de la desesperanza pues esta gente no son seres humanos El oro que los recubría ha desaparecido y ahora muestran que son de cobre Como los samaritanos dicen todos a la vez: “No me toquéis”4’. El mismo toque de cierta desconfianza hacia el género humano que vemos en los versos citados aparece en otra composición: Si no existe infierno ni Paraíso el género humano no tiene más horizontes que la tumba Por eso los sermones que reprendan y prohíban a quién escuche y vea42 U otros que creemos que sobresalen por reflejar una situación en la que cualquier persona puede encontrarse: Como la deuda antigua que pagas de forma completa a una madre, existe curación para el dolor de un corazón enfermo y al final brilla la felicidad ~ Á’i/majla’ al-basa. Ad-Dabbi: Bugya, pg. 57; as-Safadí: A/-waff. E II, pg. 351; al-Humaydi: Padwa, pg. 48; ISa Sald: Mugrih, cd. Sawqi Dayt Cairo >964, red., t. 1 pg. 256, can sólo cinco versos, de los siete de la composición en la versión más amplia que conservamos; al-Maqqart: Na.tb, 1. IV, pgs. 7-8 yt. VLI, pg. 40, con una variante en la partícula con la que comienza el segundo hemistiquio del cuarto verso; trad. E Pons: Ensayo, pg. 91. ~‘ Ás4/ranial. AI-Maqqarí: IVafl¡, t. III. pgs. 475-6; H. Pérts: Esp/endor, pg. 448. La referencia del último verso alude al episodio de Moisés y el Becerro de Oro recogido en el Corán 20,97. 42 Ru/sar?’. AI-Maqqasi: Najh, u IV, pg. 342. Los Bana-z-Zuhaydf de Sevilla 767 en medio de las oscuras tinieblas de la noche43. Un último grupo de los poemas que hemos seleccionado de este autor refleja un profundo y sincero sentimiento religioso. El primero de ellos nos muestra a una persona saliendo de las dificultades de la vida gracias asu esfuerzo intelectual y a la misericordia divina: Se excedió conmigo en los mares de un pensamiento y estuve a punto de morir por ello Me hizo prenderme de ellos de la forma más oculta y oscura y maldije con ello cualquier opinión No paré de dedicarme a hundirme en lo más hondo como si estuviera descubriendo las tinieblas Estoy cerca de la noche total y voy más lejos creyendo ver cuando estoy en realidad ciego Hasta que vino de nuevo la luz y se elevó el sol en la mañana y acabó todo A Dios debo la lógica y un refugio por encima de todo poder y todo entendimiento Por Dios alcanzaste la palabra por Él accediste al buen juicio Si has dicho una palabra humana y juiciosa, guarda por Dios el conocimiento Dios es mi Señor el dueño de mi alma en cualquier desgracia y cualquier felicidad”. Otra breve composición de dos versos deja ver al autor entregado solamente a la acción de Dios: Abandona las penas cuando vengan a ti de noche Ini 1/ronzal. AI-Maqqari: Na.//z. t. VII, pg. 39. Ma/bato. AI-Maqqari: Naflz. t. VII, ng. 39.