La primera mujer propuesta para ingresar en nuestra Academia
Full text
LA
PRIMERA
MUJER
PROPUESTA
PARA
INGRESAR
EN
NUESTRA
ACADEMIA*
po
FRANCISCO AGU!LAR
PIÑAL
La
pa icipación emenina en las ins i uciones cul u ales nace
en
España, muy ímidamen e, en
la
segunda mi ad del siglo XVIII, si-
guiendo
la
co ien e gene al del eminismo eu opeo. Supe ando
los
secula es obs áculos de la educación adicional, en es a época de
li-
be ades sociales, la muje e udi a es á deseosa de igu a al lado del
homb e
en
salones, e ulias, sociedades o academias. En
España
des acan nobles damas, como la ma quesa de Sa ia,
la
duquesa
de
A cos,
la
ma quesa de
San a
C uz, y sob e
odo
la condesa
de
Mon ijo, abuela de la empe a iz Eugenia1•
Es os y o os ilus es nomb es de muje , en e los que no puede
al a el de la a agonesa Jose a de Ama y Bo bón, abande ada del
eminismo li e a io, o ma on pa e muy ac i a de las Sociedades
Económicas, en especial de la Ma i ense, a pa i de 1786,
año
en que
la Sociedad ab ió sus pue as a una jo en p odigio, Ma ía Isid a
Quin ina de Guzmán y
La
Ce da,
hija
del conde de Oña e2• Es o
ocu ía, con el a o de Jo ellanos y la oposición de Caba ús, el 25
de eb e o, cuando la jo en con aba apenas dieciocho años3• Pe o lo
* Di
se
ación leida
en
la sesión del 21-VI-1991.
L Paula DEMERSON, Ma
ía
F ancisca de Sales Po oca e o, Condesa del Mon ijo, una
igu a
de
Ja
Tlus ación. Mad id, Ed. Nacional, l 975.
2. Paula DEMERSON, «Ca álogo de las socias de hono y mé i o de la Jun a
de
Damas
Ma i ense (1787-1811)», en Anales del Ins i u o de Es udios Mad ileños, VII,
1971
, pp. 269-274.
3. Lucienne DOMERGUE, «Jo ellanos e l'admission des emmes a
la
Ma i ense», cap. IX
de
su
ob a Jo ellanos a
Ja
Socié e Economíque des Amis du Pays de Mad id ( 1778-1795). Toulouse,
1971. El ema había sido ya a ado
en
177
5 po la Sociedad, con el apoyo de Campomanes.
66
FRANCISCO AGUILAR PIÑAL
cie o es que, pa a en onces, es aba ya doc o ada en Filoso ía y Le as
po la Uni e sidad de Alcalá de Hena es (Facul ad de A es),
e a
miemb o de la Real Sociedad Vascongada
de
Amigos del País (29
de
julio de 1785) y
de
la Real Academia Española, en la que había leido
su discu so de ing eso el
28
de diciemb e de 1784, hecho que ue
ampliamen e di ulgado
po
la
p ensa de la
época
como un
g an
acon ecimien o4•
Al
pa ece , la jo en Ma ía Isid a Quin ina e a conside ada
po
odos como
un
pozo de ciencia, ya que a
su
edad, y solo con la ayuda
de
un
p ecep o , había ap endido la ín y g iego, i aliano y ancés.
Es as indudables do es in elec uales
se
ie on a o ecida
s,
de ca a a su
econocimien o social, po una excelen e campaña de p omoción, o -
ganizada po
su
noble p ogeni o , con e ido en magní ico «aseso de
imagen», como di íamos hoy.
En
e ec o, bas a elee
la
desc ipción de allada de su pomposo
doc o ado en Alcalá, según la publica un pe iódico mad ileño, pa a
ap ecia el ono de in e esado di i ambo con que se habla de an in-
eligen e y bella jo enci a, una « a a a is» del géne o emenino,
al
deci que «el nume oso concu so que asis ió y gene al egocijo con
que la oye on, hacen es e suceso an pa icula , que no habiendo ha-
bido
un
ejempla semejan e, cons i uyen a es a excelen ísima seño a en
la clase de he oinas de las Le as
no
só
lo
de es e iempo, sino de odos
los siglos, de odas las uni e sidades y de odas las naciones».
Nada menos que
el
ey Ca los III es u o in e esado en que
el
ac o
se celeb a a con la mayo b illan ez. Y pa ece que se consiguió, a
eno de
la
eseña conse ada. A su llegada a la ieja ciudad com-
plu ense, la doc o anda, sus pad es y he manos ue on ecibidos po el
Cabildo municipal
en
pleno, que los acompaña on
ha
s a el Palacio
A zobispal, donde ecibie on alojamien o. A
la
ho a señalada pa la
colación del g ado,
la
comi i a uni e si a ia se asladó en lujosas
ca ozas a la igles
ia
de
la
Uni e sidad, luga escogido po se más
espacioso que
la
sala o dina ia de g ados, insu icien e -como asegu a
el pe iódico- pa a acoge a
<<muchísimas
gen es que habían concu ido
de ue a pa a ene
el
gus o de p esencia es e ac o». Con inúa la e-
lación pun ualizando que «apenas en a on empezó un a moniosa o -
ques a, compues a de muchos ins umen os, que du ó has a que subió
a la cá ed a, en donde hizo su lección a es ilo académico, a p esencia
de odos los doc o es y maes os del claus o pleno, sus ilus es pad es
4. F ancisco AGUILAR PIÑAL, Bibliog a a de au o es espa io/es del siglo XVlll. Mad id,
CSIC, 1986, IV, 2823-2830.
LA
PRIMERA MUJER
PROP
U
ESTA
67
y un concu so nume oso y lucido de
una
s seiscien as pe sonas»5•
In es ida c
on
el
bone e y
la
bo la de Doc o a, Ma ía Isid a Quin ina
ue nomb ada, en el mismo ac o, «ca ed á ica hono a ia de Filoso ía
mode na
...
y
Ja
Uni e sidad p esen ó a sus Excelencias a ias medallas
de pla a que había mandado undi pa a pe pe ua memo ia y mues a
de egocijo de an eliz suceso». En los días siguien es, la acha
da
de
Ja
Uni e sidad pe maneció iluminada po las
noche
s,
obsequiando los
pad es
de
la jo en, desposada con la sabidu ía, con deliciosos e es-
cos a las au o idades municipales y uni e si a ias, pa a solemniza el
his ó ico acon ecimien o.
Así es, e ec o. Es a ágil dami a de dieciocho ab iles pasó a
la
hi
s o ia como la p ime a muje que se doc o ó y ocupó una cá ed a de
iloso ía en
Ja
uni e sidad española. Pe o no sólo es o, sino ambién
como la p ime a que ing esó en una Real Academia y en una Socie-
dad Económica. Algo ealmen e no able en una sociedad dominada po
homb es en el ámbi o cul u al, an o como en el mili a y polí ico.
Pe o los iempos e an p opicios pa a el cambio, aunque no de una
o ma adical y p o unda. Es e mismo ejemplo, más anecdó ico que
ealmen e signi ica i o,
es
una buena mues a
de
que
el
acceso de
la
muje a los pues os de esponsabilidad y decisión e a oda ía una
concesión masculina an es que un de echo econocido.
Reco demos que odo lo an e io ocu ía en
17
85. Pe o la muje
hacía más de ein a años que ecibía hono es académicos. La pione a
ue
Ja
Real Academia de Bellas A es de San Femando, que admi ió
como académicas de mé i o o supe nume a ias a a ias muje es, po
su condición de a is as, como Bá ba a Ma ía Hue a (1752), Ana
Meléndez (1759), Magdalena Oli ie (1759), Ca alina Che ubini
(1761), Ma ía Jose a Ca on (1761), Faus ina y Manuela Mos
i
(1772),
Ge udis Be oni (1772), Ma ía Luisa Ca anque (1773) y Ma ía
Azcona (1781 ). Aunque ambién admi ió a nobles damas, como
la
duquesa
de
Huésca (1766) y la ma quesa de Es epa (1775). En el año
1774 una muje llama po p ime a ez a las pue as de la Real Aca-
demia Se illana de Buenas Le as. El in e media io y aseso es,
en
es a
ocasión,
un
académico se illano, don Alonso Ma ía de Ace edo y
Ra o, abogado man eís a, dipu ado de
la
Uni e sidad e o mada y
p omo o de una sonada polémica nacional sob e
la
abolición de
Ja
o u a en los p ocesos penales, cuya biog a ía acabo de edac a 6.
5. Memo ial Li e a io, junio de 1785.
6. En
p
ensa, en A chi o Hispalense.
68
FRANCISCO AGUILAR
PIÑAL
Ace edo, después de g adua se
en
Se illa,
se
aslada a Mad id y
ocupa una plaza de biblio eca io en los Reales Es udios de
San
Isi
d o
.
Ing esa en la Real Academia de la His o ia y publica en 1770 su
po-
lémico esc i o De eo um absolu ione, que
le
supone el econoci-
mien o de los cí culos ilus ados de la co e. Al poco iempo,
es
nomb ado po el duque de A cos, jun o con el alenciano F ancisco
Ce dá y Rico, su ep esen an e en la comisión que ha de in es iga
en
los a chi os gallegos pa a documen a sus p e ensiones
en
el
plei o
que sos enía sob e el o o de San iago.
En
ie as gallegas, Ace edo
e á anscu i los úl imos cua o años de su co a ida, elacionán-
dose con las pe sonalidades más des acadas del mundo de
las
le as,
p incipalmen e
en
San iago de Compos ela.
Es en es a ciudad donde conoce y a a a doña Ma ía F ancisca
de
Isla y Losada, a la sazón dama
de
cua en a años, casada con don
Ni-
colás de Ayala, adminis ado en Galicia de la en a de abaco
s.
E a
doña Ma ía F ancisca he mana de pad e del celebé imo jesui a
José
F ancisco de Isla, cuyo F ay Ge undio de Campazas, p ohibido po
la
Inquisición, e a lec u a obligada de oda pe sona cul a de la época.
Ambos he manos man u ie on
una
cons an e y conse ada co es-
pondencia, an es y después del des ie o de
la
Compañía de Jesús,
en
la que el sa í ico jesui a le mani ies a un p o undo ca iño,
e
spe a sus
opiniones li e a ias y le comen a, paso a paso, los po meno es de su
agi ada biog a ía. In a iablemen e, i ma sus ca as como «
u
aman e
he mano y pad ino», a ándola ca iñosamen e de «Ma iqui a mía»,
«m
i bella Ma iqui a», «mi sul ana a o i a», «mi amada ma iposa»,
«
mi
cañona», «mi moza
»,
«gi ani a mía» y o as lindezas po el es i-
lo
7.
Des e ado en I alia, José F ancisco la nomb a he ede a de sus
esc i os, que ella
se
ocupa de publica , as
la
mue e de aquel,
en
Bolonia, el 2 de no iemb e de 1781.
Viuda ya po en onces, Ma ía F ancisca de Isla i ió
un
cua o de
sig
lo
más, en San iago de Compos ela, has a su mue e en el año 1808.
Fue una poe isa conocida, an o en gallego como en cas ellano8, pe o
«S
U uidosa ama li e a ia, dice
un
his o iado , se debe a la co es-
pondencia que sos u o con p óce es
de
la época, y en la que alcanzó
7.
Ca as amilia es y escogidas del Pad e José F ancisco de Isla esc i as a su he mana
Doña Ma ía F ancisca de Is
la
y
losada
y a su cuñado Don Nicolás de Aya/a, desde 1775 a 1781.
Ban:clona, Biblio eca Clásica Española,
18
84. Vé
ase
ambién
el
a ículo del P. Cons ancio Egu a,
«La p edil
ec
a he mana del P. Isla y
sus
ca as inédi as»,
en
Humanidades, Uni e .¡idad Pon i icia
de Comillas,
Vil,
1955, pp. 255-268.
8. José Luis PEREZ DE CASTRO, «R
ec
ue dos y ca as de
Doña
Ma ía F ancis
ca
de Isla
en
su sola de As u ias»,
en
Cuade nos de Es udios Gallegos, núm. 45, XV, 1960, pp. 239-247.
LA PRIMERA MUJER PROPUESTA
69
an a nomb adía po la calidad de su es ilo como po la acilidad con
que dic aba de ocho a doce ca as simul áneamen e»9•
En e ec o, en diciemb e de 1773 apa eció en
el
Me cu io mad i-
leño una no a que decía: «En el Me cu io del
mes
de oc ub e p óxi-
mo pasado hab á is o el público que
doña
Ma ía F ancisca de Isla y
Losada, dama que eside en San iago de Compos ela, posee
el
pa i-
cula alen o de dic a a un iempo ocho ca as sob e ocho di e sos
asun os. Aho a añadíos, pa a que c ezca la admi ación que debe cau-
sa es e a o es ue zo de
Ja
e en i a y del ingenio, que
po
ce i ica-
ción au o izada
de
un
alcalde,
un
esc ibano y once es igos, cons a que
dicha seño a ha dic ado a
un
mismo iempo doce ca as a o os an os
suje os». Es e hecho singula y su habilidad pa a esc ibi poesías po-
pula es le alie on los cali ica i os de «
la
pe la gallega» y «la musa
compos elana», aunque e a una muje absolu amen e au odidac a
10
•
Dos de dichos es igos, a
la
ez que amanuenses seleccionados
pa a la ocasión, ue on, p ecisamen e, Ce dá y Ace edo. Los demás
e an o iciales y pe sonas elacionadas con
la
en a del abaco, como
cons a del ac a no a ial en iada
po
Ace edo al iscal Campomanes,
el 26 de ene o del
año
siguien e
11
• El ac o
en
cues ión u o luga
en
el
domicilio de Ma ía F ancisca,
en
p esencia del alcalde de la ciudad,
Domingo An onio del Río, y una docena de pe sonas. El no a io ce -
i ica que «ha is o que Doña Ma ía F ancisca de Isla y Losada
ha
dic ado y con es ado a un iempo, y en un mismo ac o, a doce ca as
que pa a ello enía en la mano de a ios suje os, cuyas espues as se
esc ibie on en es mesas pues as en una sala ... con solo epe i le cada
uno la úl ima dicción, sin deja po ello
de
con es a a lo que, ue a
de dichos asun os, pa icula men e se o eció, dis ayéndose como cosa
de dos minu os de iempo pa a cumplimen a a Pe sonas de dis inción
que en a on en dicha sala en el in e medio que dic ó dichas con es-
aciones». El ac a no a ial es á echada
el
mismo día, 23 de ene o de
1774, en San iago de Compos ela.
9. Ca los MARTINEZ BARBEITO, «Doña Ma ía F ancisca de Isla y su omance en gallego
al cu a
de
F uimc»,
en
Cuad
e
n
o.~
Hispanoame icanos.
núm
. 130, 1960,
pp
. 84-98.
10. En la Biblio eca Nacional de Mad id (Ms. 22058)
se
conse a de ella un Camo he oico.
Despedida de Lida y A mido, echado en 1770.
11.
Se
conse a
en
la
Funda
ción Uni e si a ia Española de Mad id, en e los
pape
l
es
de
Campomanes (37-
17
).
Los o os amanuenses ue on: F ancisco Ramí ez Po ocane o, Adminis ado
Gene al
de
la Ren a
de
l Tabaco
de
Galicia; Luis Ma cclino Pe ci a,
ca
led á ico de ma emá icas en
la U u c sidad de San iago y u u o edi o del pe iódico
El
Censo ;
José F anci
sc
o Mcndoza, o icial
de la Con aduña d
el
Tabaco; José Losada, o icial de la mis
ma
Con aduña;
And és
Gue a, esc ibano;
Banolomé Mon e o, An onio Fandiño, José Rod íguez. Manuel José Gu ié cz y Ped o de la Peña.
esc ibano. Todos ellos i ma on el ac a.
70
FRANCISCO AGUILAR PIÑAL
Embobadi os debie on queda los p esen es an e amaña
p oeza
li e a ia. En pa icula nues o paisano y académico Alonso Ma ía
de
Ace edo, quien sólo es días después en ió a su amigo Campomanes
copia del ac a, acompañada de una ca a en la que exp esa su
admi-
ación po
Ja
habilidad de la dama gallega, « ecomendable ambién -
dice- po su a ición a oda clase de bella li e a u a, de que posee
se-
lec a lib e ía
».
Solici a que se conse e es e es imonio
en
el a chi o
de la Academia de
la
His o ia «Como una de las más pa icula es
memo ias de nues a his o ia li e a ia
».
No le debió pa ece bas an e, sin emba go, y es días más a de
esc ibe de nue o, es a ez al sec e a io de la Real A
ca
demia Se illa-
na de Buenas Le as, adjun ando el ac a
en
cues ión y solici ando
que
sea admi ida en ella an ilus e gallega
12
. He aquí el ex o de la ca a,
que se conse a en
el
a chi o de nues a Academia:
«M
ui seño mio: En el Me cu io de oc ub e del año pasado ha á
V.S. leido
el
jus o elogio que se hace
de
la singula habilidad de mi
seño a Doña Ma ía F ancisca de Isla y Losada:
ahon1
lo
ha mani es-
ado mucho más como V.S. econoce á po el adjun o es imonio
que
se se i
á
V.S. p esen a a nues a Real Academia, que espe o
le
me ece á su ap ecio po se una memo ia au én ica, y an pa icula ,
y
de
mucha glo ia pa a
la
Nación. Ella
mi
sma me pa ece
lo
debe
se
pa a que se admi a a es a Seño a
en
ese Real Cue po, como
aun
sin
an a p ueba de su alen o se dignó admi i la Academia de Opo o.
Sí ase V.S. hace lo odo p esen e en
mi
nomb e, como ambién
mi
e dade a obediencia que igualmen e o ezco a la disposición
de
V.S.».
Es a es la única e e encia que enemos del ing eso de
Ma ía
F ancisca de Isla en
la
amosa Academia Po opoli ana, undada
en
Opo o el año 1749, pa a
la
eno ación expe imen al de la medicina,
a
Ja
que pe enecie on o os académicos españoles13• En odo caso,
se
a a de una Academia ex anje a.
La
p opues a de Ace edo pod ía
habe se ma e ializado
en
el
p ime ing eso de una muje en nues a
Academia si la Se illana de Buenas Le as la hubiese omado
en
12
. Aunque de pad e as u iano, Ma ía F ancisca había nacido en San iago
de
Compos ela y
ba
u
izada en la iglesia
de
San Félix el 5 de oc ub e
de
1734. La ca a se conse a en el p ime legajo
de
«Co espondencia».
13.
Juan Luis de la ROCHE, Compendio
de
los es a u os, in y obje o
de
la
Re
al Academia
Po opoli ana y de los sublimes Académicos Españoles (Ilus es, E udi os, Colec o es y
Expe
im
en ales) que con ibuyen con sus esc i os a el mayo esplendo y glo ia
de
la
Academia
(1755).
LA PRIMERA MUJER PROPUESTA
71
conside ación, pe o ni siquie a quedó cons ancia
en
el
lib o
de
ac as.
Fue
un
in en o us ado, pe o in en o al in, anécdo a pa a la his o ia
del mo imien o académico del siglo XVIII.
Sólo me es a la úl ima pincelada
pa a
ema a el esbozo de
es a
si
ngula gallega. Es el mismo pad e Is
la
quien nos lo cuen a, desde
su
e i o de Bolonia, en ca a a su he mana d
el
10
de junio de 1770.
Un
compañe o de eligión, el pad e Vicen e Gu ié ez, escul o po a i-
ción, había enido p esen e las acciones de Ma ía F ancisca c
uando
esculpía pa a la iglesia pa oquial del ce cano pueblo de C espelano,
a es leguas de Bolonia, una imagen
de
la Vi gen de los Dolo es.
Dice el pad e Isla: «El e a o uyo le
sacó
al
na u al Vicen e Gu ié-
ez en una es a ua o imagen de la Vi gen de los Dolo es que ab i-
có
de bello es uco y queda ya colocada en la pa oquia
».
Y inaliza,
con a eba o omán ico: «En él se apacien an mis ojos y mi co azón,
has a que nos eamos en la e dade a pa ia nues a, sin pelig o
de
sepa amos jamás»14•
14. Luis FERNANDEZ, «Ma
ía
F ancisca de Isla y Losada, de enso a a ul anza de F ay
Ge undio». en Liceo
F a11cisca110,
núm. 82-84,
197
5,
pp.
263
-269.