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Las colecciones universitarias de Historia Natural: un recurso docente de permanente actualidad

Aragón Albillos, Santiago

Abstract

El empleo de colecciones de Historia Natural siempre ha sido un recurso pedagógico fundamental en la enseñanza de las ciencias en el ámbito universitario. Los objetos que las integran permiten ilustrar, a partir de la realidad material de las cosas, las nociones explicadas en el aula. Su utilidad es apreciada tanto por los alumnos como por los profesores. Consideradas en su conjunto, esas colecciones constituyen un patrimonio educativo, científico y cultural de enorme valor que permite educar en la pretendida transversalidad del conocimiento. Además de en sus respectivas materias tradicionales, ya sea Zoología, Botánica, Mineralogía o cualquier otra, esos conjuntos sirven como recursos docentes para instruir de forma práctica en otras áreas de conocimiento más recientes como la museología, la cultura científica, la comunicación o la gestión del patrimonio. Un estudio de caso, centrado en la colección de Zoología de la Universidad Pierre et Marie Curie de París, permite ilustrar esa nueva vocación en una colección de marcado valor histórico.

Full text

Nue os es ánda es en la inno ación docen e en His o ia Na u al. Ac as del I Cong eso In e nacional de Inno ación Docen e Uni e si a ia en His o ia Na u al Las colecciones uni e si a ias de His o ia Na u al: un ecu so docen e de pe manen e ac ualidad San iago A agón Albillos Uni e sidad Pie e e Ma ie Cu ie, Pa ís (F ancia) [email p o ec ed] RESUMEN El empleo de colecciones de His o ia Na u al siemp e ha sido un ecu so pedagógico undamen al en la enseñanza de las ciencias en el ámbi o uni e si a io. Los obje os que las in eg an pe mi en ilus a , a pa i de la ealidad ma e ial de las cosas, las nociones explicadas en el aula. Su u ilidad es ap eciada an o po los alumnos como po los p o eso es. Conside adas en su conjun o, esas colecciones cons i uyen un pa imonio educa i o, cien í ico y cul u al de eno me alo que pe mi e educa en la p e endida ans e salidad del conocimien o. Además de en sus espec i as ma e ias adicionales, ya sea Zoología, Bo ánica, Mine alogía o cualquie o a, esos conjun os si en como ecu sos docen es pa a ins ui de o ma p ác ica en o as á eas de conocimien o más ecien es como la museología, la cul u a cien í ica, la comunicación o la ges ión del pa imonio. Un es udio de caso, cen ado en la colección de Zoología de la Uni e sidad Pie e e Ma ie Cu ie de Pa ís, pe mi e ilus a esa nue a ocación en una colección de ma cado alo his ó ico. Palab as cla e: Colecciones de His o ia Na u al; Docencia uni e si a ia; Zoología; T ans e salidad del conocimien o SUMMARY Uni e si y collec ions o Na u al His o y: a cu en ly ongoing eaching esou ce The use o Na u al His o y collec ions has always been a undamen al eaching esou ce in science educa ion a uni e si y le el. The ma e ial eali y o hese objec s le us show he concep s explained in class. Bo h s uden s and eache s app ecia e hei use ulness. Conside ed globally hese collec ions a e a he i age o g ea educa ional, scien i ic and cul u al alue which allows eaching wi hin he alleged mains eaming o knowledge. Apa om belonging o adi ional subjec s such as Zoology, Bo any o Mine alogy, hese collec ions se e as p ac ical eaching esou ces in o he mode n a eas o knowledge, o example museum s udies, scien i ic cul u e, communica ion and he i age 373 Las colecciones uni e si a ias de His o ia Na u al: un ecu so docen e de pe manen e ac ualidad managemen . A case s udy, ocused on he collec ion o Zoology a he Uni e si y Pie e e Ma ie Cu ie in Pa is shows his new oca ion in a collec ion o s anding his o ical alue. Keywo ds:Na u al His o y Collec ions, Uni e si y eaching; Zoology; Mains eaming o knowledge INTRODUCCION « Il es des momen s où je me demande si nous ne se ons pas les de nie s aman s du éel, les de nie s à nous se i passionnémen de nos yeux pou end e jus ice aux ée ies du isible » (Hay momen os en los que me p egun o si no se emos los úl imos aman es de lo eal, los úl imos en se i nos apasionadamen e de nues os ojos pa a endi jus icia a las ma a illas de lo isible). Jean Ros and (1894-1977). El biólogo pasa, la ana pe manece es una céleb e ase que Jean Ros and, biólogo ancés e his o iado de la ciencia, especialis a en gené ica y emb iología de an ibios, incluyó en su ob a “Inquie udes de un biólogo” (Ros and, 1967). Una lección de humildad aída a colación pa a eco da que, en la in es igación biológica, es la exis encia eal de los se es i os la que nu e la e lexión de los cien í icos de odas las épocas. T a a de en ende el po qué y el cómo de la ida ha implicado que mul i ud de se es i os hayan sido ex i pados del medio na u al, es udiados en los labo a o ios y, inalmen e, ans o mados en obje os, en ealidades ísicas inspi ado as de mul i ud de hipó esis e in e p e aciones. Algo simila pod ía deci se de los ozos de mine ales y ocas que han pe mi ido desci a la es uc u a y composición de es e y de o os plane as. Con el paso del iempo, los e e idos obje os han ido adqui iendo un po encial semán ico a iado e indiscu ible y se han con e ido en uen e pa a la his o iog a ía, en ma e ial de e e encia sis emá ica, en p ác icos sopo es pedagógicos o en un sus a o idóneo pa a la expe imen ación de nue as ecnologías. Esos eposi o ios de Na u aleza es á ica, o mados po mul i ud de piezas de muy dis in as ipologías, cons i uyen lo que se conoce como colecciones de his o ia na u al y es án p esen es en mul i ud de ins i uciones de ciencia y educación. Los museos nacionales o locales de ciencias na u ales al ez sean las más conocidas, pe o no hay que ol ida que o as, como los cen os de in es igación, las uni e sidades, los ins i u os de enseñanza secunda ia y los colegios, an o de ca ác e público como p i ado, ambién cus odian un impo an ísimo pa imonio de semejan e na u aleza. Además, los conjun os de índole pe sonal, p opiedad de p es igiosos na u alis as o de me iculosos a icionados, ambién se deben ene en cuen a. Buena pa e de esas colecciones gozan de un me ecido y econocido p es igio. Hoy en día, pocos son los u is as que isi an Lond es, Pa ís o Nue a Yo k sin dedica le al menos media jo nada a 374 S. A agón sus espec i os museos de His o ia Na u al. Sin emba go, la g an mayo ía de ellas, de amaño conside ablemen e más modes o y mucho más di íciles de localiza en el complejo en amado de las ciudades, aún no han ecibido la a ención que me ecen y siguen siendo desconocidas incluso pa a aquellos que a dia io pod ían se i se de ellas. Todas ep esen an agmen os de Na u aleza o denada al alcance de la mano. Si a endemos a su dimensión pedagógica, cada obje o e oca y acili a la comp ensión de uno o a ios concep os. Son au én icos ec o es de comunicación que ehiculan ideas. De hecho, y de ahí el in e és de su es udio en el ma co de es e p ime Cong eso In e nacional de Inno ación Docen e Uni e si a ia en His o ia Na u al, se si úan en la misma base de la p ác ica cien í ica, pues la in es igación como eje cicio in elec ual y p o esional se inicia po la o mación de los u u os p o esionales. Desde niños hemos ap endido el signi icado de mul i ud de palab as a pa i de la ma e ialidad de las cosas. Pica se con una espina es la mejo o ma de no ol ida jamás que los osales es án comple amen e cubie os de ellas. En el p ime amo de la educación obliga o ia, ese emp ano ace camien o a nues o en o no inmedia o se llama, signi ica i amen e, Conocimien o del Medio. De poco se i ía a a de explica le a un alumno la especi icidad de las plan as e des a pa i del complejo mecanismo de la o osín esis, si él p e iamen e no hubie a in eg ado po sus p opios medios y su expe iencia el concep o de lo que es una hoja. En ende qué luga ocupan los o ganismos con clo oplas os en el conjun o de la biodi e sidad empieza pues po algo an sencillo como un p ime paseo lúdico po un pa que ce cano a casa. Lógicamen e, con el iempo, los desa íos in elec uales se an ol iendo cada ez más abs ac os pe o, sin duda alguna, la buena comp ensión e in e p e ación de ese en o no inmedia o nos pe mi i á enca a el descub imien o de o os mucho más lejanos, ya sea en la dis ancia, en el iempo o en la magni ud, que puede de i a hacia lo diminu o o lo inconmensu able. Aunque el abanico de emá icas que se p esen an en es a sesión dedicada al empleo de las colecciones en la enseñanza de las ciencias na u ales es mucho más amplio, en es a con e encia in oduc o ia me oy a cen a en un ámbi o, el uni e si a io (Fe io y Lou enço, 2004), y una disciplina, la Zoología. Sob a deci que semejan e elección se jus i ica en mi ac i idad docen e co idiana. Mi in ención es la de expone y compa i mi p opia expe iencia como usua io y ges o de una colección que se ajus a como anillo al dedo al í ulo de la sesión. Po eso, más que en la e e encia indi ec a, mi apo ación es a á basada en la p opia i encia. Ap ende Zoología a pa i de la expe iencia pe sonal El es udio de los animales se undamen a, en g an medida, en la obse ación y la desc ipción como ecu sos me odológicos undamen ales. T adicionalmen e, la Zoología ha sido una disciplina cen al en la o mación de los es udian es de Biología, independien emen e de las especialidades que es os pudie an elegi al inal de sus ca e as. Sin emba go, en los úl imos decenios, la ma e ia ha a on ado se ias di icul ades y a du as penas ha log ado igu a como asigna u a, 375 Las colecciones uni e si a ias de His o ia Na u al: un ecu so docen e de pe manen e ac ualidad aunque ue a opcional, en nume osas uni e sidades eu opeas. O as ciencias, como la Biología Molecula o la Biología Celula , han sido a o ecidas en de imen o de la, digámoslo así, Zoología « clásica » (d’Hond , 2006). La docencia y, en consecuencia, el conocimien o de la Zoología languidecen. Su p og esi a desapa ición de los p og amas de es udio uni e si a ios pod ía pone en cues ión el u u o de las colecciones de ma e ial zoológico que, adicionalmen e, se han empleado como un ecu so pedagógico indispensable e insus i uible (Me iman, 2002). Sin emba go, sin un buen conocimien o del o ganismo la mayo pa e de los conocimien os adqui idos a a és del es udio molecula ca ecen de signi icación eal. La base de la e lexión se debe cons ui , pa a acili a su asimilación, a pa i de ejemplos mo ológicos ácilmen e desmenuzables po los sen idos, po la is a o po el ac o, ins umen os p ime os del ap endizaje. Sólo después se pod á pasa sin di icul ad a nociones más abs ac as, in isibles o in angibles. De igual o ma que es imposible en ende qué es la o osín esis sin sabe qué es una hoja, la au én ica comp ensión de lo que es en ealidad un animal pasa, en p ime luga , po la obse ación y el es udio del o ganismo o de alguna de sus pa es. Únicamen e a pa i de ahí se pod á elabo a un discu so azonado sob e su uncionamien o como se i o o sob e sus elaciones de pa en esco con o as unidades axonómicas. Sin emba go, cada ez más, en e los es udian es uni e si a ios se cons a a un conside able dis anciamien o espec o a un medio na u al que incluye a los p opios animales. O igina ios en buena medida de sociedades eminen emen e u banas, la mayo pa e de los chicos y chicas que llenan las aulas posee un conocimien o muy limi ado de los se es i os. Ese des ase a menudo se aduce en un in e és a i icial y desmesu ado po lo excepcional o po lo inhabi ual, en una admi ación po lo « sublime » que es u o de una educación ele isi a cen ada en la espec acula idad. Du an e las clases p ác icas, en las que odos ienen ocasión de manipula lib emen e los ejempla es pues os a su alcance, g an pa e de mis alumnos caen endidos an e especies como el cang ejo de los coco e os (Bi gus la o) (Fig. 1). la lamp ea (Pe omyzon ma inus) o las enias (Taenia solium, T. sagina a). El hecho de pode epa a lo la go del onco de las palme as a la búsqueda de cocos, de posee una boca mons uosa, desp o is a de mandíbulas pe o bien eple a de dien ecillos có neos pa a oe la ca ne de sus desg aciadas íc imas o de lle a una ida soli a ia en el in e io del in es ino de algún mamí e o, y en pa icula del homb e, cons i uyen unos a gumen os más que con incen es pa a que esos se es acapa en su a ención. Mien as an o se ol idan de muchos o os que, pese a su modes ia, ambién ienen mucho que con a . En esa eeducación del in e és cabal a a és de los sen idos, ajena al es ella o de unos pocos, las colecciones uni e si a ias cons i uyen e dade os eso os pedagógicos, pues los especímenes que las in eg an ep esen an la ealidad al y como se mani ies a en el ámbi o de la his o ia na u al (Lou enço, 2004). El uso de esas colecciones cons i uye en consecuencia una es a egia pedagógica de p ime o den al pe mi i la obse ación di ec a y la manipulación del animal, la oca o la plan a, median e una expe iencia senso ial p opia y ac i a que no puede sus i ui se po la con emplación pasi a de una o og a ía, de un ídeo o de una elabo ada simulación i ual. Con odo, ese in e és de los obje os a la ho a de enseña no es nada nue o. La llamada « Lección de las cosas », 376 S. A agón su gida en G an B e aña y en Es ados Unidos a lo la go del siglo XIX, se insc ibe de mane a na u al en la enseñanza de las ciencias na u ales (Cambe o , 2001). Figu a 1. Ejempla de cang ejo de los coco e os (Bi gus la o), una de las especies p e e idas po los alumnos de Zoología según se desp ende del análisis del cues iona io que se dis ibuyó en e ellos. Esa supues a lección impa ida de o ma muda po los p opios obje os enseña a lee , en el mundo isible que nos odea, la e idencia de las elaciones que ligan en e sí a los obje os y los enómenos. El esul ado es la acumulación de una se ie de obse aciones pe inen es en la memo ia del es udian e que, pos e io men e, an a ac ua como da os a la ho a de nu i y guia el in elec o. En F ancia, po ejemplo, el llamado « museo escola », ecomendado en los ex os o iciales de la Te ce a República, e a una especie de gabine e de cu iosidades en el que el maes o del pueblo, emulando a los e udi os de la Ilus ación, eunía una impo an e can idad de obje os dignos de a ención y es udio a pa i de los que plan eaba su es a egia educa i a (Hulin, 2002). Un es udio de caso: la colección de Zoología de la Uni e sidad Pie e e Ma ie Cu ie de Pa ís P ecisamen e en esa adición se ue con o mando p og esi amen e la colección de Zoología de la Uni e sidad Pie e e Ma ie Cu ie (UPMC) de Pa ís, he ede a de la an igua colección his ó ica de la So bona. El conjun o inicial, de indudable alo pa imonial, se ue en iqueciendo en el anscu so del iempo con las inco po aciones p oceden es de los di e en es labo a o ios de in es igación, las comp as mo i adas po necesidades docen es y los legados ealizados po los p o eso es de la ins i ución y los p opios es udian es (A agón y cols., 2007). Los miles de especímenes que la in eg an son muy a iados e incluyen ejempla es na u alizados, mon ajes os eológicos, animales conse ados en luido, co es 377 Las colecciones uni e si a ias de His o ia Na u al: un ecu so docen e de pe manen e ac ualidad his ológicos, moldes ana ómicos o cajas en omológicas en e o as muchas ipologías de obje os (Fig. 2). Sin duda alguna, la colección pe mi e hoy ilus a gene osamen e cualquie ema que se pueda plan ea en la ma e ia conce nida. Figu a 2. De alle de una de las i inas de la colección de Zoología de la Uni e sidad Pie e e Ma ie Cu ie de Pa ís. Un c áneo de ibu ón ángel (géne o Squa ina) se in e p e a g acias a un dibujo explica i o ealizado en los años se en a del pasado siglo. A inales del pasado siglo, la colección, como la disciplina, languidecía. Poco a poco, a aíz de la p io idad que se o o gó en F ancia a la in es igación biológica molecula as la ob ención del p emio Nobel de Medicina po Jacob y Monod, en 1965, po sus abajos sob e el con ol gené ico de las enzimas, la Zoología, una ma e ia cen ada en el o ganismo, ue pe diendo ho as de p esencia en el cu ículo de los alumnos. Esa meno isibilidad puso en pelig o la colección. Algunos esponsables uni e si a ios la conside aban innecesa ia y apelaban a la ce canía del Museo Nacional de His o ia Na u al, ecino de la uni e sidad, pa a cub i esa necesidad de es udio a pa i de la obse ación. Los 170 me os cuad ados que ocupan sus salas se pe cibie on en onces como una en ado a supe icie pa a la ins alación de nue as aulas o labo a o ios en una uni e sidad sumida en un p o undo p oceso de eno ación de sus espacios, mo i ado po la p esencia de ib a de amian o en la es uc u a ín ima de la cons ucción. El ico legado, que poco a poco había omado o ma de un ins uc i o y en añable museo pedagógico, co ía se io pelig o de e mina almacenado en algún só ano, condenado a un p og esi o ol ido que, i emediablemen e, conduci ía a su desapa ición. Los p opios p o eso es se habían acos umb ado a emplea esas salas como un simple almacén de ma e iales, de los que únicamen e una mínima pa e se ía pa a ilus a las clases 378 S. A agón de mane a u ina ia. La p ác ica o alidad de la colección pe manecía desconocida pa a odos. El abandono y el ol ido se hicie on pa en es an e la amenaza. Había llegado el momen o de eacciona y de epensa el luga y la u ilidad de la colección en el seno de una uni e sidad que, como el es o de las ins i uciones, a aba de ap o echa el cambio de siglo pa a hace e ec i as p o undas ans o maciones. ¿Qué había pasado? ¿Cómo se debía plan ea el u u o inmedia o? Lo p ime o que se hizo ue comp oba si la colección oda ía enía su azón de se a a és de una encues a plan eada en e sus usua ios po enciales. Una población de 85 es udian es de segundo y e ce cu so de ca e a y de 26 p o eso es de la disciplina espondie on a unos cues iona ios elabo ados pa a al in. Los esul ados ob enidos as el análisis de las espues as mos a on en p ime luga que, e ec i amen e, la colección e a una g an desconocida en el seno de la UPMC. Un 51,8% de los es udian es no había isi ado nunca las salas en las que se exponían buena pa e de los ejempla es. La mi ad de los que sí lo habían hecho la cali icaban como un « mini museo », mien as que únicamen e el 35’3% econocía en ella el in e és pedagógico. Cuando se les p egun ó sob e las azones po las que no isi aban la colección, los es udian es apela on a la al a de iempo lib e, a la di icul ad del acceso (pa a en a en las salas hay que solici a las lla es al se icio écnico de la disciplina) y a la ausencia de algún p o eso ce cano que pudie a acla a les las dudas que ue an su giendo a lo la go de la isi a. Sin emba go, al a a del abajo en el aula y analiza el in e és de la manipulación de obje os du an e las clases p ác icas, la inmensa mayo ía de los es udian es la conside ó pe inen e. Es más, un 79% lamen aba no dispone de más ma e ial du an e las dos ho as que du an esas sesiones. Los esul ados pusie on en e idencia el g an mal de la colección. Aunque el in e és de su con enido e a indiscu ible y ap eciado po los alumnos, la colección en sí adolecía de un p oblema de isibilidad. Los obje os en el aula cumplían sob adamen e su unción mien as que la colección, en su conjun o, no lo log aba. Había una cla a al a de ap opiación in elec ual y ísica de la misma po pa e de la comunidad uni e si a ia, especialmen e po pa e de los p opios p o eso es que, p ecisamen e, é amos los enca gados de pone la al alcance de nues os alumnos. Aunque odos conocíamos su exis encia, las espues as e ela on que, ealmen e, pocos poseíamos un conocimien o p o undo de la misma y nos sen íamos capaces de guia una isi a. La colección no uncionaba como un ins umen o pedagógico sis ema izado sino como una simple y en ado a caja de so p esas. Pese a odo, el 59% de los p o eso es econoció emplea ma e iales de es udio en odas sus clases y únicamen e un 22% admi ió hace lo solo ocasionalmen e. El núme o de ejempla es p esen ados en cada p ác ica a iaba en e 15 y 30, es deci , una ín ima pa e de la ingen e can idad de ma e ial disponible. En sus espues as, odos los docen es econocie on sin ambages que la u ilización de especímenes pe mi ía una o mación de mejo calidad, mucho más dinámica y ealis a a la ho a de abo da cues iones eó icas, ya que la con emplación de los ejempla es acili a desde el descub imien o de mínimos de alles mo ológicos has a algo an sencillo como la a ibución de unas dimensiones que, con ecuencia, no coinciden con las imaginadas p e iamen e po los alumnos. 379 Las colecciones uni e si a ias de His o ia Na u al: un ecu so docen e de pe manen e ac ualidad El desconocimien o del con enido de la colección po una buena pa e del equipo docen e e a mo i ado, en g an medida, po la ausencia de un in en a io de allado. Y ese ue el p ime p oblema que se a ó de a aja . Como la necesidad e a ap emian e se comple ó una sencilla base de da os in o ma izada, un ins umen o que se mejo a á en un u u o inmedia o y que ac ualmen e cons a de más de diez mil en adas. Lo que se p e ende, además de acili a un mayo con ol y una mejo ges ión de los ondos, es que los p o eso es dispongan de un ecu so de ácil empleo que les pe mi a di e si ica los ejempla es empleados en sus clases y apo a así una sensación de iqueza que, sin duda, po encia la opinión posi i a en o no a la colección. El núme o de especímenes a ados en cada sesión ha aumen ado, aunque no odos se analizan en de alle sino que buena pa e se mues an como complemen o de in o mación. La p opia colección se ha con e ido en obje o de es udio y su isi a guiada si e de p ác ica de in oducción a la asigna u a. Acompañados po un p o eso , los g upos de alumnos eco en sucesi amen e las salas y descub en una eno me di e sidad de se es desconocidos. Esa p ime a imp esión global les pe mi e hace se una idea de los dis in os g upos que es udia án a lo la go del cu so con el obje i o de in oduci , po así deci lo, un cie o o den en esa con usión de o mas. Po o a pa e, esa p ime a isi a nos pe mi e in o ma les de la ubicación y dis ibución de las salas así como de los p ocedimien os que deben segui y espe a a la ho a de accede a ellas po su p opia inicia i a. 380 Figu a 3. Vi ina explica i a de la me odología empleada en los es udios de sis emá ica zoológica, elabo ada pa a la Semana de la Ciencia del año 2007 a pa i de ejempla es de la colección de Zoología e ins umen os cedidos po di e en es labo a o ios de in es igación de la Uni e sidad Pie e e Ma ie Cu ie. S. A agón Además de dinamiza y apun ala el in e és pedagógico de la colección de Zoología, o o en e de acción ha sido el de aumen a su p esencia en el imagina io de la UPMC a a és de una se ie de acciones coo dinadas con la Di ección de la Cul u a del cen o. La mejo o ma de p o ege odo ese ma e ial consis e en da lo a conoce p og esi amen e pa a que la mayo can idad posible de usua ios sepa de su exis encia. Po eso, la colección ha pasado a o ma pa e de la o e a cul u al que desde la Uni e sidad emana hacia la ciudad de Pa ís. En e en os cul u ales como las Jo nadas Eu opeas del Pa imonio o la Semana de la Ciencia, la colección de Zoología ha sido una de las más isi adas po el g an público (Figs. 3 y 4). Algunos ejempla es de sus ondos ya han ilus ado calenda ios o pos e s publici a ios y poco a poco se an con i iendo en imagen de ma ca. En una uni e sidad mode na, asen ada en un campus que da a de los años se en a del pasado siglo, colecciones como la de Zoología son el mejo puen e con el ico pasado his ó ico de la ins i ución, ya que como las del es o de Pa ís, la UPMC es he ede a de la an igua So bona, la p ime a uni e sidad en la his o ia de la Humanidad jun o con la de Bolonia. Como ya ha sido dicho, el núcleo undacional de la colección da a de mediados del siglo XIX y se cons i uyó en los an iguos depa amen os de Zoología y Ana omía Compa ada. Más allá del alo pa imonial his ó ico, los animales de la colección gene an un alo pa imonial a ec i o que se ex iende en e el colec i o de es udian es de la asigna u a. Los que llegan empiezan a conoce la exis encia de la colección po boca de los compañe os que los p ecedie on. An es de hace lo en el ma co de Figu a 4. Talle didác ico sob e el egumen o de los animales o ecido al g an público du an e la Semana de la Ciencia del año 2008 e ilus ado g acias al empleo de nume osos ejempla es de la colección de Zoología. 381