Poética de don Francisco Martínez de la Rosa
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io. ERA A A h NS POETICA DE DON FRANCISCO MARTINEZ DE LA ROSA. yo SoY a Ln cs Qry) mm E SEVILLA E Sp A 7 PALMA: imerenTa be GUASP. resreno 1831.
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(y ¿0 ADVERTENGCIA.:0 19 00071 . +» 4uan de la Cueva escribió en verso (con poco método, redundancia, desaliño: y no segura Crítica) una compilacion «de preceptos relativos al arte de componer en poesía: Los Franceses tienen en su lengua la excelente Poética de Boi leau; nos falta en España un POC semejante; y mientras no aparece, solo la leccion poética. uede suplirle *.” Asi se expresa D. Leandro ernandez de Moratin en la última edicion de sus Obras; y esta fálta, sumamente reparable en Una literatura tan rica como la española, indica al mismo tiempo el motivo y el fin de esta Obra, aunque no la vana pretension de haber Menado cumplidamente su objeto. Mas por defectuosa que sea, acarreará la ventaja de allanar á otros el camino para empresa tan difícil; siendo ademas muy el á los jóvenes aplicados encontrar reunidos en una sola Obra los preceptos esparcidos en muchas, y fre- . Cuentemente sin método ni órden. Hasta el ha- Y e Alude á la excelente Sátira, premiada por la Real Academia Española,
(4) lMarlos en su, idioma nativo aumentará la facilidad de comprenderlos, y el estar en verso la de grabarlos en el ánimo y retenerlos en la me- - moria. Me he ceñido á no emplear en el Poema sino ejemplos tomados de autores griegos y latinos ó de poetas castellanos, para despertar en los jóvenes la aficion á la literatura clásica de los antiguos y á la de su propia nacion; medio el mas á propósito, en mi dictámen, de ir formando su gusto, al paso que se vayan enriqueciendo con las voces y frases de un: e pus ro y correcto.
POÉTICA. CANTO 1. DE LAS REGLAS GENERALES DE COMPOSICION. Si el noble anhelo de la eterna fama Que nuestros patrios vates merecieron uestros fogosos ánimos inflama, O os arrojeis, ó jóvenes hispanos, Con temerario afan á la ardua empresa; Ni oseis con torpe paso Hollar á ciegas la escabrosa via Que á la cumbre conduce del Parnaso. emed antes, temblad: una es la senda, Los precipicios mil; quien en sí propio, Del arte los preceptos desdeñando, Vanamente confia,
(6) Gual Ícaro tal véz remonta el vuelo; Mas deshethas las alas mal seguras; Despéñase con mengua al hondo suelo. Si su suerte temeis, consultad antes Cien veces y Otras cien las propias fuerzas, Y ved si grato el cielo , Os otorgó la ardiente fantasía, El ingenío creador, digno tan solo Del sacro lauro del divino Apolo. Con:tan sublime don favorecidos, No dudeis aspirar en vuestros cantos Al digno galardon: natura bella Os mostrará las gracias, los encantos A los ciegos profanos escondidos; Y alzando el sacro velo, Ofrecerá benigna á vuestros ojos El propio, el solo, el único modelo. Su fiel ¿mitacion continuo sea Vuestrosestudio y 'plater, sin:que del arte El duro anhelo ni el afan se vea: Desdeñando sacar una vil copia Con baja esclavitud, libre campea El ingenio creador; compara, elige, Forma de mil objetos una idea; no Y ornando á su placer su propia hechura, Emulo de natura La iguala, la corrige, la hermosea. Asi diestro pintor no copia á Silvia, La hija "mas; bella de su patrio suelo, Al retratar la hermosa Citerea;
(7) De ina y otra beldad forma en su mente De la alma diosa el ¿deal modelo, Al lienzo lo traslada, le da vida; Y á su ingenio divino, No á Jowe.ni á las Gracias, debe Vénus Su airoso talle y rostro peregrino. Mas si su osado arrojo No modera la ardiente fantasía; Si del buen gusto con desden desprecia El cauto aviso y la prudente guia, No os admireis si su arrogancia necia De la segura senda os extravia. Asi el bridon lozano, Indócil, impaciente, Si el yugo rompe de la diestra mano, Corre el monte y el llano, Salva el torrente, el muro, el hondo rio; Mas en oculta sima despeñado, Sepúltanlo su orgullo y ciego brio. No menos orgullosa, menos ciega, Piérdese la arrogante fantasía, Si al libre impulso de su ardor se entrega: Sus partos prodigiosos Su fecunda invencion muestran en vano; Informes, monstruosos, la razon insultan, cual nacidos En la embriaguez ó en el delirio insano. Siempre el buen gusto vuestro ingento enfrene; Cual hábil arquitecto, elija, ordene El sitio, el plan, los propios materiales; .
TETAS EA MA > Ñ Do | Y sus obras continuo vigilando, EA Sin imponerle un yugo embarazoso, Deje al fecundo ingenio | Alzar el edificio suntuoso. Mas no con breve afan livianamente Buen gusto adquirireis; que ni lo prestan Los áridos preceptos, Ni el sutil raciocinio de la mente: Con modelos bellísimos nutrido Fórmase lentamente, Cual con música acorde el fino oido; Menos juzga que siente; Natural nos parece, no adquirido; Y á la grata beldad acostumbrado, Por instinto condena cuanto advierte l Que disgusto le causa, en vez de agrado. * No lo vicieis, ó jóvenes hispanos, Y su voto seguid cual cierta guia: Estudiad noche y dia Los modelos de Griegos y Romanos; Y no aparteis jamas de la memoria Que asi lograron tan sublime gloria Nuestros ilustres vates castellanos. Parece que á los Griegos venturosos Mostró naturaleza Su nativa belleza; Y ellos sencilla, pura, ¿Sin arte ni atavíos, Cual ciegos amadores Presentaron desnuda su hermosura. |
5) Viéronla los Romanos, se prendaron;” Y depuesto el orgullo de señores, A sus mismos vencidos envidiaron: Siguiendo entonces con ardor su huella, Tal vez mas rica, noble y ostentosa, Tal vez menos sencilla y menos bella, A natura en sus Obras imitaron. Mas no se satisfizo Con tanta gloria: su ambicioso anhelo; Y con adorno frívolo y postizo Engalanar queriendo su modelo, Sus gracias afearon, Y á las armas del Vándalo y del Godo La ruina del buen: gusto prepararon. Tornó, empero, á brillar su clara aurora Tras largos siglos de tiniebla umbría; Y la Ftalia feliz levantó el grito Al columbrar su luz encantadora: Con noble aliento y con tenaz porfía Busca entre ruinas los preciosos libros Que el tiempo respetó; ve de natura Grabada en ellos la divina imágen; asómbrase y recrea Al contemplar cual dura Igual, intacta, eterna su hermosura, Como en la bella Vénus Medicea. Entre el hórrido estruendo y alaridos De bélicas naciones, Absorta escucha Ttalia | Del Dante y del Petrarca las canciones;
(16) Las obras mas perfectas desfigura. Con solo el noble manto una matrona De su beldad blasona; Mas la Maya de aldea Con cintas, diges, flores, Mientras mas se engalana, mas se afea. Ostente en hora huena sus primores Del pérfido Boabdil el regio alcázar, De sus ricas techumbres las labores, Los muros entallados, De nácar, oro y da adornados: Tal vez alli encantada Recordará la ardiente fantasía La union afortunada ) | De amor, nobleza, ingenio y bizarría; Mas si movemos luego nuestra planta Del Quinto Cárlos al palacio augusto, Su sencillez magnífica, sublime, El ánimo engrandece, Y en el rotundo circo nos parece Que vemos gladiadores en la arena, Y que el eco de Roma alli resuena. Tanto puede enlas artes el buen gusto: Elegidle, por juez; y haciendo gratas La invencion del ¿ngenío y su riqueza, Dé á vuestras obras unidad, enlace, Proporcion, órden, sencillez, belleza,
CANTO MH. _———- DE LA LOCUCION POÉTICA. Ya el cuadro diestramente diseñado En vuestra mente está : buscad colores Jue dando á los objetos cuerpo y vida, Nos muestren sus bellezas y primores. O que claro concíbese en la mente Se pinta fácilmente; natura presenta ya escogido “1 contorno, la sombra, el colorido. Las de un yate la oscura fantasía Aborta mil engendros monstruosos, luego los envuelve y atavía On términos confusos y pomposos: al 'vez parto sublime, sobrehumano, O aclama sorprendido el vulgo necio; las la. razon se acerca, y con desprecio e el bulto informe entre el ropage vano. a expresion que no es clara hunca es bella: el vate que presuma ser sublime levando la frase hinchada, oscura, cual hueca fantasma que de noche emeda de un gigante la estatura. B
(18) Asi 4 la luz burlados Vense tantos ingenios, cual portentos En el siglo de Góngora admirados; Miéntras la gloria crece Del modesto Leon, y cada día Mas grande,'mas divino nos parece. La noble sencillez solo es sublime. 4 Zeuxis pintó desnuda á la belleza; Mas un mal escultor con hueco manto Pretende á sus estatuas dar nobleza. No, empero, por temor de extraviaros Si remontais el vuelo, Con frase humilde y baja Os arrastreis cobardes por el suelo: - Jugar suelen acaso Con túnica sencilla y canto fácil Las venturosas hijas del Parnaso; Mas nunca el almo coro Consiente que con frase torpe ó baja Su pudor se amancille Ó su decoro. La expresion mas sencilla noble sea: Y aunque propia parezca en vuestras Obras, La voz plebéyi que condene el uso Proscrita de sus términos se vea. ¿Pues qué, el uso es el juez? y árbitro y dueño Despótico, absoluto de las lenguas; Y aunque del fallo la razon reclame, Declara á una voz noble y á otra infame. Admiranos Homero cuando pinta Del Olimpo las puertas,
(19) Por las Horas abiertas; ¿Mas quién os tolerara Que pintaseis la Aurora refulgente Abriendo las ventanas del Oriente? Como suele tal vez humilde vaso, Hallado entre las ruinas de Pompeya, . Con respeto mirarse; y si se hallara Sirviendo en pobre aldea, Cual barro vil y tosco se arrojara: Asi voz familiar de comun uso Piebeya mos parece; Y en antiguo lenguaje disfrazada A. nuestros mismos ojos se ennoblece. Mas no aspireis á ennoblecer el canto Con inmportunas voces anticuadas; l imiteis la ridícula manía el que solo probara ilustre estirpe. lostrando una antiquísima armería. Mas que el mentido trage, el noble porte Y honrada compañía ecoro dan al que de humilde cuna Ogró elevarse en la opulenta corte: asi tal voz, que vil pareceria Su mísera suerte abandonada, ebe 4 un feliz enlace A Oportuno sitio verse honrada. al pudo audaz el célebre Rioja, retratar de Hálica el estrago, ire las nobles ruinas de los circos Intar el amarillo jaramago.
(20) Tanto puede la union artificiosa, Una sombra, un matiz: correcta y pura Muestre la humilde prosa De un modesto grabado la hermosura; Mas el habla poética requiere La riqueza, el realce, el dulce encanto Que ostenta una bellísima pintura. Su grato colorido Es mas vivo, mas fuerte; mas osadas Sus libres pinceladas: Ya un mismo objeto nos reirata diestra - Bajo un aspecio y otro diferente; Ya con mano maestra Los perfiles desdeña, y con un rasgo Rápido, audaz, lo pinta en nuestra mente. A esa magia llegad, y sois poetas: Mas si el compas llevais embarazo Al lado del pincel, buscad aplausos : De un severo gramático enfadoso; El público, cual yo, pide á las Musas Sentir, gozar, ver vivos los objetos; No asistir á la triste anatomía De desnudos y secos esqueletos. Dejad á metafísicos sutiles La nímia exactitud: llena la mente Del único deseo De pintar con vehemencia lo que siente, La voz propia desdeña y otra usurpa; Busca un sagaz rodeo; Tal vez un nombre olvida,
(21) Y por la estirpe ó patria ó claros hechos os Dioses y los héroes apellida; Tal vez no le contenta Voz del habla nativa, y otra extraña Cual moneda corriente nos presenta: Con audaz osadía La antigua voz por siglos sepultada Saca á la luz del dia; Y la que ve reinar mas respetada Alarga, acorta, enlaza á otra oportuna, Buscando la expresion ó la armonía. Al propio fin atenta, aunque importuna La rígida sintaxis le reclame De las voces la varia gerarquía, Con grata variedad á cada una Señala su lugar; y despreciando os títulos de fuero y de nobleza, as coloca á su arbitrio, y solo aspira A unir la claridad con la belleza. Asi el habla poética hace alarde e libertad, de gala, de grandeza; á la prosa humillando, el sobrenombre lereció de divina, cual si fuese pea del cielo al débil hombre. ¿La libertad, empero, no es licencia; 1 es lo mismo sentir el sacro imflujo ue el lenguage imitar de la demencia. las vate habrá que tema envilecerse 1 4 expresar un objeto se allanara On voz sencilla y clara;
(22) La mas propia por fácil la condena, Y afínase buscando otra distante, Que viene cual forzado en la cadena. Ni será leve dicha que la encuentre Sin salvar el vedado Pirineo Y al mismo Sena mendigarla acaso; ue tal vez no se sacie su deseo Si con habla genízara no insulta Los manes de Leon y Garcilaso. No asi esolro poeta que se niega A admitir una voz, si por diez siglos No desciende de estirpe solariega; Y en desusado trage revestidas, - Cual momias desentierra añejas voces Del polvo y de los años carcomidas. Tal entre dos opuestos precipicios Corre la estrecha senda del buen gusto, Cual la de la virtud entre dos vicios: Quien sin cauta templanza el uno evite, No estrañie que-su fuga impeluosa En abismo mayor le precipite. No. hay partícula ociosa Que un vate humilde suprimir consienta; Y cual versos al público presenta Líneas iguales de rimada prosa: Mas esotro insolente no respeta Del lenguaje las leyes mas sagradas, Y su yugo sacude cual vil freno Que su furor fatídico sujeta. En su delirio insano
(23) Desdichada la voz que larga Ó breve l duro metro se resiste en vano: a atormenta, la hiende y descoyunta; Y á otra opuesta la junta, Ya sin piedad en trozos dividida La ajusta á su medida; Cual refiere la fama de un tirano, Que á su bárbaro lecho de tormento Igualaba por fuerza el cuerpo humano. En sus oscuros versos El mas sutil ingenio confundido Busca en vano el sentido: Ya mira divorciadas Dos voces que debieran ayuntarse; Ya enemigas mortales enlazadas e su union violentísima quejarse. Merecer un lugar es un delito ara nunca obtenerlo; cual si fuese Desdoro del ingenio que su canto Sin sudor y congoja se entendiese. Mas no se cura tanto e buscar en las voces, cual debia, úl grato son y plácida armonía: a mas áspera voz, oscura y bronca, e duras consonantes empedrada, alla en sus versos favorable asilo; contempla tranquilo , Una vocal con otra mal ligada, in Sospechar que faltará el aliento ara el ingrato acento.
(24) No asi Boscan y el tierno Garcilaso Del habla suavizaron la aspereza, Ni le dieron asi tanta belleza Otros ilustres hijos del Parnaso: Escuchadla en sus labios cuan suave Canta el néctar de Baco, los amores, Los campos y pastores; Cuan magestosa y grave De su estirpe descubre la grandeza, Y de su“augusta madre en noble canto La pompa imita, el número y riqueza; Si es que tal vez no aspira su osadía A remedar del griego y del hebreo La libre valentía, Y hasta el sublime cielo De Herrera sigue el atrevido vuelo. "Pal es el habla hermosa que las Musas A nuestros patrios vales 10Spiraron; Y ellos á costa de incansable anhelo En sagrado depósito os dejaron: Como llama vestal, ilesa y pura Guardadla siempre, ó jóvenes hispanos; Y no atenteis profanos A oscurecer su brillo y su hermosura.
A A A DE LA VERSIFICACION. Cual con mármol precioso ó duro bronce, to con plebeyo barro ó blanda cera, A la bella natura 'Ímita el escultor, dándole gloria - ¿Los obstáculos mismos que supera; ' Tal con habla elevada, rica y pura, 'Imitala el poeta, | ¿X las voces indóciles sujeta Del riguroso verso á la mensura: ¿De do nace la música sonora ¿Del habla de las Musas soberana, - X la interna dulzura encantadora ¿Ue colma de deleite á los mortales escuchar sus ecos celestiales. las el único juez es el oido: óscucha, falla, ordena; Suelve grato ó rígido condena, Cual árbitro supremo á quien tan solo, o el uso feliz alicionado, 08 Versos mensurar concedió Apolo. (¿M quien tan necio os lamará poetas, 1 1 A Ñ q
(62) Nazca, bríndese afable A dar gracia y vigor al pensamiento. A esclava complaciente, Que modesta descubre dulce agrado, Solazar á su dueño se consiente; No empero á la que indócil y orgullosa Muestra el tenaz empeño De oprimir á su dueño. Asi la rima halaga y lisonjea Fácil, grata, obediente; No si pretende altiva, El sentido á su yugo encadenando, Ostentarse tirana, no cautiva, Luzca el arte en buen hora Del metro, la cadencia y la armonía La música sonora, Y hasta la rima añada Su dulcísima fuerza encantadora; Mas siempre en vuestras obras respetada La severa razon, muéstrense en ellas Todos esclavos, la razon señora.
-CANTO IV. DE LA ÍNDOLE PROPIA DE VARIAS COMPOSICIONES. Invencion, habla hermosa, dulces versos l par en vuestras obras resplandecen; ¿Por qué suerte fatal, apenas nacen, Olvidadas del público perecen? Orque no basta á yates y pintores “2 feliz invención, el fiel diseño, 11 hermanar diestramente los colores; án menester el arte, el don precioso, € tan raros ingenios poseido, De dar á cada asunto, á cada cuadro La propia forma, el propio colorido. “Oronada de flores tura placentera ano concediera as Gracias retratar y los Amores: par sencillo y grato :0n su fácil pincel el gran Velazquez el hombre nos ofrece el fiel retrato; as el pasmo divino Presentar del Thabor tan solo es dado
(34) Al audaz genio del pintor de Urbino. En concierto feliz el arte ostente Composicion, diseño, colorido Propio de cada cuadro y conveniente; Y en asuntos diversos Al par de ellos varíe | Pensamientos, diccion, estilo, versos. Que no asienta el ornato, el fausto y brillo Al asunto sencillo; Al grave la altivez ó la llaneza, Ni al noble y elevado Cuanto amengiie su lustre y su grandeza. Con varia voz y acento Enseña la razon altas verdades, Luce el festivo ingenio su agudeza, Pinta la fantasía, Y expresa el corazon su sentimiento; Mas quien los varios tonos Mezcla al acaso y sin cesar varía, ¿Qué pretende con torpe disonancia Sino mostrar su orgullo y su ignorancia... ? Nacida entre la paz y la dulzura De la dorada edad, la £Egloga amable Su inocencia celebra y su ventura: Sus blandos sentimientos, Sus sencillos acentos Fáciles nacen en su pecho y labio; Ni muestra ingenio ni agradar procura; Y simple, candorosa, Pinta y celebra porque admira y goza.
(35) A par condena el fausto y el esmero e rica cortesana, el tono vil y el hábito grosero e rústica villana: Con arte no aprendido Cual el canto del ave Suena Su voz suave; Con las flores del prado se engalana; en su inocencia pura Con la vecina fuente Sus adornos consulta y su hermosura. Pero natura misma e inspira amor, y canta sus amores; No conoce mas ansias ni mas duelos A el desden y los zelos, Miro bien sino el huerto y el ganado, 1 mas reinos y mares Que el monte y rio, la laguna y prado. Mas su tono sencillo O €s menos variado Que dulce y sazonado; , SU Canto suave, igwiendo el eco de apacible avena, ual manso arroyo entre las flores suena. De campestres guirnaldas mas Ornado, Y de artificio y pompa al par ageno, Muéstrase el tierno Idilio afectuoso, e nativa bondad y gracia lleno: a con fácil pincel en breves cuadros campo pinte y el amor dichoso;
(38) A. cuanto en torno inanimado mira Con fuego celestial vida reparte; Y los grillos al Genio desatando, Con arrojo feliz supera al arte. Menos libre y audaz, pero al par noble, Si la santa virtud al vate inspira, Dulces himnos cantando en su alabanza, Con grave magestad pulsa la lira: Asi Horacio y Leon cantan suaves La blanda libertad y paz serena De la inocente vida, De ambicion libre y de temor agena; .. Mas si la horrenda faz aborrecida Les muesira el vicio y su furor provoca, Inflámase su mente, Su voz airada truena, Y al crímen insolente A eterno oprobio y confusion condena, ¡Con que diverso tono De Anacreon la lira Placeres solo canta, Tan solo amor respira! Ya el néctar de Liéo Celebra en son festivo, " sigue nuestra planta Su canto alegre y vivo; Ya expresa con dulzura De amor los falsos bienes, Su gozo y su ventura, Sus ansias y desdenes,
(39) Mas rápida y sencilla a amorosa Letrilla Parece el leve juego el niño alado y ciego: mita su donaire, Su planta fugitiva; eslízase ligera, raciosa nos cautiva. No tan leve y fugaz el Amor misme 1ó al modesto Romance e Vénus la belleza, e Apolo la soltura y gentileza: o plácido y suave el tierno sentimiento l tono y blando acento on su flexible voz imitar sabe! a alégrase inocente; a dulce se querella; a lángido retrata “ld tierno amor de Angélica la bella. u sencillez admira y dulce encanto l alma embebecida, hientras al fácil canto Su fluidez y cadencia nos convida. las antes que sencillo apareciese n trage pastoril cogiendo flores, morisco alquicel vistió por gala, cantó de Jimena los amores: e los siglos de gloria nos recuerda s dulces galanteos,
(40) Las lides y combates, Cañas y fiestas, justas y torneos. Asi las trovadores algun dia En la plaza, en la lid dieron lecciones De amor y valentía: Los niños, las doncellas, los ancianos Sus fáciles tonadas repitieron; Los jóvenes ufanos En sed de amor y gloria se encendieron. Si en mas altas Canciones, Del son acompañado de la lira, El dulce vate á.remedar aspira El ímpetu y ardor de las pasiones, Sus imágenes vivas y animadas, Su voz, su canto, el número, el acento, Del corazon reciban El tono, la expresion, el movimiento.. Mas al festivo ingenio deba solo El sutil Epígrama su agudeza: Un leve pensamiento, Una voz, un equívoco le basta Para lucir su gracia y su viveza; Y cual rápida abeja, vuela, hiere, Clava el fino aguijon, y al punto muere. Sin aguda saeta venenosa, El ala leve y ricos los colores, Cual linda mariposa Que revuela fugaz entre las flores, El tierno Madrigal ostenta ufano En su rápido giro mil primores;
(41) Mas si al ver su: beldad tocarle intenta * Spera y ruda mano, Onviértese al instante en polvo vano. El rígido Soneto, varo en voces, pródigo en sentido, ncierra en breve espacio un gran conceto: a festivo, ya tierno, ya sublime, lempre exacto, bellísimo, ingenioso, “Strecha un pensamiento, no lo oprime; las sin darle ni tregua ni reposo, € ve nacer, Crecer, apresurarse, espirar en el término forzoso. No en tan estrechos límites cercado, Breve, sencillo, cándido, inocente, e graciosas ficciones adornado ul Apólogo instruye dulcemente: ual si solo aspirase al leve agrado, e la razon oculta el tono grave; l bruto, al pez, al ave, l ser inanimado es presta nuestra voz, nuestras pasiones, al hombre da, sin lastimar su orgullo, e la razon las útiles lecciones. Para encubrir su cándido artificio, Finge una accion sencilla, interesante; On breye narracion, propia y amena, nta el lugar, la escena; etrata con vivísimos colores | genio y situacion de los actores; en un drama pueril, fácil y grato,
(42) Nos ofrece sagaz nuestro retrato. Ási nos muestra Fedro-á la inocencia En figura del tímido cordero, Víctima débil de la atroz violencia Retratada en el lobo carnicero: De uno y otro carácter la pintura Al natural copiada, fiel y viva, Nuestra atencion cautiva; Y con'crédulo afan oir nos parece Del simple corderillo el triste acento, Y el ronco aullar de su opresor sangriento. Desdeñando valerse de artificio La Sátira, maligna en la apariencia, Sana de corazon, persigue al vicio Por vengar la virtud y la inocencia: Ya su enérgico tono, grave, austero, Muestra un censor severo; Ya su rápido curso, su vehemencia, El fuego que respira, Su indócil impaciencia El ímpetu descubren de la ira; Ya, en fin, sagaz su cólera ocultando, Las finas armas del ingenio emplea; Y al vicio vil la máscara arrancando, Burlándose festiva se recrea. Así el adusto Persio Conciso , vigoroso, Insta, reprende, arguye; Juvenal acre, ardiente, Arrójase á su presa impetuoso,
) | (63) La hiere, la destruye; ) Mientras Horacio, plácido y festivo, Asesta al vil, al necio, al codicioso, Las leves flechas de su ingenio vivo. Mas ora en fácil juego Gracia, donaire y libertad ostente; ¡Ora grave corrija; ora indignada el corazon anuncie el noble fuego; ¡De puro celo armada | Muestre siempre la Sátira modesta Su pecho generoso, 'Y al vicio acuse, pero no al vicioso. Con tono mas pacífico y templado La Musa del saber al hombre enseña, darle su doctrina no desdeña on voz sonora y celestial agrado: Ni envuelve la verdad en ficcion leve, Cual el sencillo Apólogo, ni osada l torpe vicio á perseguir se atreve; tranquila, grave, augusta, nseña sosegada as ciencias y las artes bienhechoras; temiendo mostrar su faz adusta, dórnala con gracias seducioras. Asi en acorde y plácida armonía Jrdena la razon el plan sencillo, nlazando los útiles conceptos; a amena fantasía Con delicadas sombras y colores Da vida á los objelos,
(50) Su propia: senda allane; Y veloz, impaciente, Por llegar á su término se afane. De uno en otro incidente Lleve, arrebate al ánimo suspenso; Los riesgos, los obstáculos, la lucha, El contraste presente Cubran el porvenir de un velo denso; Y de escena en escena Crezca el terror, la agitacion, la pena. Con oculto artificio preparada La funesta catástrofe sorprenda, Rápida, singular, inesperada: La accion, el nudo mismo Que el ánimo agitado tuvo incierto Entre el vago temor y la esperanza, Súbito atraiga la fatal mudanza, Y déjele en un punto De grave. angustia y de terror cubierto. Víctima infausta del fatal destino Busca Edipo, cercado de su pueblo, De su postrer monarca al asesino: Cada vez con mas ansia, con mas pena, Duda el espectador, teme, conoce Que él propio por su labio se condena; Y en el terrible instante El fatídico nudo desatando, Descubre el infeliz su horrenda suerte, Y ni aun halla el descanso de la muerte. La inexorable ley del hado injusto,
(51) Los males en que al hombre precipitan: Sus flaquezas y míseras pasiones, Nuestro terror, nuestra piedad excitan: Manchado con incesto y parricidio Aun compadece Edipo; y si indignados Condenamos de Fedra el torpe intento , En lágrimas bañados | Compartimos su angustia y su tormento. Asi el arte procura Que el héroe principal la atencion robe Y del público excite la ternura: Mas sin susto ni pena el hombre mira . El fin funesto del atroz malvado; Y menos afligido que asombrado, Del divino Caton la muerte admira. Con sus propios matices y colores Los varios caractéres pinte el drama, Y nunca en sus retratos contradiga La fábula, la historia Ó comun fama: Si imita por ventura De la triste HMgenia el fin funesto, Píntenos su inocencia y su ternura, Al fiero Aquiles impaciente, altivo, Terrible en su dolor á Clitemnestra, A Agamenon soberbio y vengativo. Por único modelo y por maestra A la varia natura el arte elija; Y ya retrate fiel, ya osado invente, A cada actor del drama dé un carácter Propio, bello, distinto y consecuente.
(52) Su índole y situacion, su edad y patria, Sus costumbres, afectos y pasiones Parezcan inspirarle el propio acento, Sus designios mover y sus acciones: No hablen lo mismo el padre y el esposo, El fiero rey y el débil cortesano, El Númida feroz y el culto Griego, El audaz jóven y el prudente anciano. Aun en el hombre mismo Muestra cada pasion su voz y acento: El humilde dolor clama, suspira; Ruge feroz la ira; Abre su incauto pecho la esperanza; Y en pérfido silencio Se esconde mas tremenda la venganza. Cual las templadas cuerdas de la lira Al pulsarlas sagaz la diestra mano, Cuando escucha la voz de las pasiones Fácil responde el corazon humano: El que á arrancarnos lágrimas aspira Antes debe llorar; ver en su mente A la mísera Dido ya postrada Apenas despedir la voz doliente, Y con ansia mortal y desconsuelo Los tristes ojos levantar al cielo. Su mismo corazon dictará entonces La expresion propia y fiel, tierna y sencilla Sin humilde Haneza, Fácil sin desaliño, digna y noble Sin afectar orgullo ni grandeza.
- _—_——_— — A ps (53) Mas si en pomposo estilo y frase hinchada Hécuba lora entre el incendio y ruina La sangre de sus hijos derramada, Lamenta en vano su infelice suerte; El público tranquilo El necio afan y el artificio advierte. Al par de la pasion, eleve, abaje La tragedia su voz: pinte su lucha, Su desórden violento, Su furor y delirio, Su débil postracion y desaliento. Enérgica y sensible, hermane diestra El vigor, la nobleza y la ternura; No cual inmoble estatua inanimada Su proporcion oslente y hermosura. Las fogosas pasiones ; No discurren, no cesan; arden, instan, El ornato desdeñan y el reposo, Y al corazon arrastran En su rápido curso impetuoso. Terrible en su furor, pronta y vehemente, Tierna en su angustia y mísero quebranto, La sensible Melpómene no aspira Al vano son y artificioso canto: Brama, amenaza, quéjase, suspira, Interrumpe su voz con dulce llanto, Y hasta su mismo acento Nos pinta su furor ó desaliento. No asi su dulce Hermana, Que alegre siempre y viva,
(54) j Su'fiel espejo ofrece á nuestros ojos | Y con donosas burlas nos cauliva. Otro cuadro, otra accion, otros actores Ocupan ya la escena: al fiero Atreo, Al triste” Idomeneo Suceden el hipócrita, el avaro; El ridículo vicio al negro crímen; Y al lúgubre terror y sentimiento La pérfida sonrisa y el contento. Venid todos, llegad, ninguno tema; Y con maligno anhelo Mirando en derredor, cada cual busque De la copia el ridículo modelo. ¿Mas quién le podrá hallar? No es Delio 6 Fabio Quien va á mostrarse en la graciosa escena; Es la imágen de un viejo codicioso, Expúésta 'al natural con alma y vida A la burla del pueblo malicioso. ¡Con qué vivos colores Nos manifiesta él mismo sus sospechas, Sus ansias y temores! No hay accion, no hay palabra, no hay acento Que no descubra su pasion mezquina, A pesar de su astuto fingimiento; Y si alarga la mano codiciosa Mostrando compasion, saber ya ansiamos El precio de la usura vergonzosa. Mas ved la situacion en que le pinta La Comedia sagaz: su mala estrella Condenó al infeliz á: enamorarse
(55) De una jóven amable, franca y bella; Es forzoso gastar ó ver con ceño Al adorado dueño; Y el amor, la vejez, la vil codicia ¡Que contraste tan vivo y tan gracioso Para un drama ingenioso! Con bellas y oportunas situaciones Del corazon humano Descubre las recónditas pasiones; Cada vez mas incierto y mas lejano Muestra sagaz el término dudoso; Y con astucia grata Burlando nuestro afan, cual fácil juego, Forma, estrecha su nudo y lo desata. Al par nos maravilla : Su enredo singular y artificioso, Su exposicion sencilla, Su desenlace fácil é ingenioso; Y que hermanando el arte riguroso Con la libre y fecunda fantasía, Su feliz invencion ciña y reduzca A una accion, á un lugar, á un solo dia. No es una mera imágen ni un retrato; Es un cuadro animado, propio, vivo De la vida civil y comun trato; Y á la misma verdad tan fiel remeda, Que en secreto decimos: «asi pasa En una y otra casa.» A tanta perfeccion el drama aspire: Arte no muestre ni ficcion ni actores;
(56) El mismo espectador escuche y mire Al amante, al esposo, al hijo, al siervo; Y en sus propias acciones, En sus fieles discursos busque y halle Su carácter, costumbres y pasiones. Una ligera sombra, un lunar leve Basta á la diestra mano Para alterar de un rostro las facciones: Ya es un padre indulgente, Ya es un severo juez, ya es un tirano; Mas siempre percibimos Su semblante y su gesto; y la fiel copia Con su bello modelo confundimos. -— Complácese Natura En ostentarse rica, varia, amena; Y el arte imitador al par procura Mostrarse grato en la ingeniosa escena: Elige, observa, estudia sus modelos; Combina sus colores, los varía; Y la fiel semejanza no encadena De su pincel la libre valentía. Ya nos retrata á un jóven veleidoso, Pródigo, altivo, indócil, impaciente; Ya un templado varon, grave y juicioso; Ya un viejo adusto, avaro, impertinente. Mas á par de la edad, diestro matiza La indole peculiar, el sexo, el grado, El siglo, la nacion; y á un mismo tiempo Nos copia, nos instruye y nos hechiza. No busqueis en sus cuadros la grandeza,
(57) Las imágenes ricas y el ornato; En su verdad, su gracia y su viveza Se admira de Teniers el pincel grato: Cualquiera al contemplarlos fácil crea Imitar su expresion fiel y sencilla; Y si lo intenta osado, Su necio orgullo confundido vea. La modesta Comedia solo admite Estilo natural, leve y urbano, Tan propio en su expresion, tan libre y fácil Que afan no muestre ni artificio vano: Si la viva pasion su pecho enciende, Elevando su voz la imita diestra; Y sin negar su condicion humilde, Su tierno pecho y corazon nos muestra. Mas nunca audaz pretende Elevarse á la trágica grandeza; Ni con plebeya burla Ó vil torpeza Su culto estilo y su pudor ofende: Cortés al par que viva, Sin mostrarse procaz ni desenvuelta, Su donaire descúbrenos festiva; Si es que tal vez no finge, seria y grave, Ocultarnos su sátira ingeniosa, con sonrisa plácida y Suave Celebramos su astucia maliciosa. Sin afectar doctrina ni agudeza, Del habla familiar rápida y fácil Imita la soltura y ligereza: Deslízanse veloces
(58) Sus versos y sus voces; Crúzanse, tornan, huyen, Rápidos corren, vuelan; Y al leve pensamiento En su curso fugaz seguir anhelan. ¡Cuán vivo y sazonado El español ingenio lució un dia Su fecunda invención, su dulce agrado! Los versos, el diálogo, el estilo, La sal, la locucion, la sutil trama Le dan eterna fama; Y la razon severa, AI mirar tantas dotes peregrinas, ” El grave fallo en su favor modera.
CANTO VI. DE LA EPOPEYA... CONCLUSION. Con noble magestad la Epica Musa Canta una accion heróica, extraordinaria, Simple en el plan, en sus adornos varia: Asi Homero divino A la atónita Grecia narró un dia De la gran Troya el mísero destino; De cien reyes y pueblos belicosos En sus cantos fundó la eterna gloria, Y del mayor imperio que vió el Asia Solo dura en sus versos la memoria. Mas no osó temerario De diez años de asedio y de combates Pretender abarcar el curso vario; En tan inmenso campo á un solo punto Ciñió modesto el tímido deseo, Y á su canto inmortal dió noble asunto La cólera del hijo de Peleo. Ni con prolijo afan subió molesto Hasta el remoto amor del jóven Páris, Al anunciar de Troya el fin funesto; Ni menos siguió luego Por tierra y mar, en lides y en trabajos, La lenta hueste del airado Griego: Casi ya por dos lustros amagaba
(66) Demándale piedad, instale, ruega; El recuerdo de un padre tierno invoca; Y la mano cruel que hirió á sus hijos, La mano con su sangre salpicada, Trémulo estrecha y con sus labios toca. Calla el héroe inmortal; mas ya en sus ojos Lágrimas de ternura brotar veo; Clávase en su honda mente La memoria de un padre, anciano, ausente; Y antes que mueva el labio, el dulce triunfo De la santa piedad fácil preveo. 0 Parece que las Gracias conducian El divino pincel del sacro Homero; Afables cual en dia placentero El ceñidor á Vénus ofrecian: En sus inmensos cuadros Fácil el plan el ánimo concibe, Y en cien y cien figuras agrupadas La accion, el rostro, la expresion percibe, Aquel anciano grave Que en el alto congreso de monarcas Sus iras templa en ademan suave, Es Néstor el prudente: Con fingida modestia artificioso Los ánimos rebeldes cautivando, Oigo la voz de Ulises valeroso, Cauto en el riesgo, en plática elocuente: Intrépido, animoso Combatir y triunfar solo aconseja Diomedes impaciente;
(67) Si combate en el campo, es un torrente. Alli unidos su hueste acaudillando A entrambos Ayax veo: Agil, veloz, fogoso, Distingo al hijo del insigne Oileo, Lanzándose á. la lid cual leon furioso; Mientras firme y tenaz alzarse miro De "Pelamonio el cuerpo giganteo, - Las enemigas haces contrastando; Cual con inmóvil planta inmensa roca Del mar resiste al ímpetu impotente, Y con la altiva frente Al Aquilon y al Ábrego provoca. En medio de tan ínclitos guerreros Con noble magestad descuella Aquiles; Como brilla del sol á la vislumbre, Alzada sobre un monte y.otro monte, De los nevados Alpes la ardua cumbre. El rostro, el ademan, el fiero porte Del héroe muestran la divina estirpe: Parece Apolo en la veloz carrera; Y en la batalla fiera Blandir la lanza del feroz Mavorte. Ricos despojos y gloriosa palma speran los caudillos valerosos Gozar un dia en apacible calma, Al tornar á sus lares venturosos; Mas el divino Aquiles Para siempre la paz, el patrio suelo, e un trono las delicias,
(68). El tierno amor de un padre, De un hijo idolatrado las caricias, Intrépido abandona; Y aun roja con su sangre Ceñir anhela la inmortal corona: . Que sabedor de su enemiga suerte, El decreto arrostrando del destino, Combate y triunfa y torna á la pelea Y al frente de lion busca la muerte. Pendiente está de él solo De numerosa hueste la esperanza, La salud ó la ruina de un imperio, El baldon de la patria ó su venganza; Y do quiera que atónitos volvamos La vista en derredor, grande, sublime, Siempre al divino Aquiles divisamos. Su airada voz resuena, Y la enemiga hueste triunfadora Su libre curso enfrena; Tímido y mal seguro Héctor, de mil laureles coronado, Huye á su vista ante el troyano muro; Y si durante la tremenda ira Del Caudillo inmortal, su brazo mega A la fatal refriega, Al ver la inmensa hueste debelada Y ya ardiendo la armada, El clamor de los Griegos escuchamos; Y con inquieto afan y mudo asombro Aun mas grande en su ausencia le admiramos.
(69) Mas no bastaba á Homero De la humana natura Desplegar la magnífica pintura: Lleno de un Dios el inspirado pecho, Deja la humilde tierra En sus inmensos límites estrecho; Y ya con vuelo osado se sublima Del Olimpo á la cima, Ya rápido desciende Donde el profundo Abismo Sus negras sombras pavoroso tiende. De magestad ornado Al poderoso Júpiter nos muestra, De las altas Deidades acatado Y ardiendo el rayo en su invencible diestra. Sobre el tendido espacio Del undísono mar reina Neptuno: En su profundo seno Brilla argentado el nítido palacio; Y cual Céfiro leve Que la espalda del mar apenas riza, El carro de oro y nácar Sobre las mansas olas se desliza. Mas de hierro las puertas rechinando Sobre el quicial eterno, Lanzándose del trono Al Dios descubren del profundo Averno; Cuando temió que en su tremendo encono Clavando el fiero Hermano su tridente, Por el seno entreabierto de la tierra
. » (72) De la divina Musa solo suena Noble dicción, riquísima, sonora; Y elevando“su voz encantadora, De grata admiracion el orbe llena. Mas no.á tan ardua empresa Oseis alzar, ó jóvenes hispanos, Los ánimos lozanos;. Que no dió Apolo á esfuerzos juveniles Cargar en flacos hombros La iniensa gloria del divino Aquiles. Con rubio hozo el tierno Garcilaso De guerrerós laureles se cubria; - Y apenas se atrevia “A cantar en sus versos los amores Y el dulée lamentar delos pastores: De pámpanos y rosas coronada | Villegas ensayó la blanda lira, Por el 'Amor templada; - Y enel Pórmes tranquilo, * La Paloma de Filis envidiando, La misma Vénus inspiró á Batilo. ¡Dichóso' aquel á quien las sacras Musas La cuna remecierón, Y lauro peregrino Para ceñir su frente apercibieron! Sd Ya empero que á mi anhelo generoso Ingratas niegan su favor G1vmo, Al pie del Helicon, la estrecha via Oue por su cumbre guia' De la Gloria inmortal al sacro templo Mostraré con mi voz, no con mi ejemplo. be 5 YT
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