George Grote y los hilotas
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En su edición número 39, el GIREA ha decidido abordar la cuestión de la historiografía de la esclavitud por varias razones. La paulatina generalización del relativismo cultural en los paradigmas interpretativos de las Humanidades y las Ciencias Sociales, la eliminación del concepto de clase entre los historiadores post-sociales, la generalización del pensamiento neoliberal y neoconservador, y el excesivo entusiasmo por la autonomía del individuo que prometen las nociones de democracia participativa y de sociedad civil han terminado por mermar la importancia que tiene la ideología de control inherente en cualquier sistema de valores colectivo, constantemente reproducido por la compleja arquitectura que constituyen las relaciones interpersonales, la familia y las instituciones. Los conceptos de “muerte social”, “despersonalización” o “coerción” han caído en desuso cuando se trata de la cuestión de la esclavitud. El análisis historiográfico de las relaciones de dependencia se ha vuelto especialmente necesario en un contexto en el que la esclavitud, la trata de personas y el trabajo forzado siguen teniendo una fuerte presencia: el crecimiento de la pobreza, el engaño, las falsas promesas de trabajo remunerado o de educación, la corrupción de las instituciones o el uso retórico del término “crisis” han generado unos modelos de empleo frágiles, una brecha salarial que no para de crecer y situaciones de precariedad e incertidumbre insostenibles. Anejos de la Revista de Historiografía nº10 Historiografía de la esclavitud Antón Alvar Nuño (Ed.) Antón Alvar Nuño es Profesor Ayudante Doctor en la Universidad de Málaga. Ha sido investigador postdoctoral en l’Université de Franche-Comté, Francia, y en la Universidad Carlos III de Madrid. Ha publicado más de 30 artículos y capítulos de libro, y dos monografías, Envidia y Fascinación. El mal de ojo en el occidente romano, Madrid, Dykinson, 2012 y Cadenas invisibles. Los usos de la magia entre los esclavos en el Imperio romano, Besançon, Presses Universitaires de Franche-Comté, 2017. 10 Antón Alvar Nuño (Ed.) Historiografía de la esclavitud Últimos anejos de Revista de Historiografía Anejo 8. Francisco Gómez Martos, La creación de una historia nacional. Juan de Mariana y el papel de la Antigüedad en la Edad Moderna Con una presentación clara y elegante, este libro analiza los usos de la Antigüedad en la historiografía española moderna en relación con el proyecto político de creación de una historia nacional. Particularmente se estudia la obra del famoso jesuita Juan de Mariana (1536-1624), el historiador español más influyente entre los siglos XVII y XIX. Francisco Gómez Martos parte del estudio de los primeros libros de su Historia general de España, aquellos que tratan sobre la historia antigua peninsular, para determinar el uso que Mariana hace de las fuentes escritas y materiales y el tipo de construcción historiográfica que elabora. Para conocer a los predecesores de Mariana, se estudian tanto los textos clásicos que ofrecen información sobre la Península Ibérica como las obras modernas que estudian la historia antigua peninsular, principalmente las de los cronistas reales Florián de Ocampo, Ambrosio de Morales y Esteban de Garibay. El libro resulta así una interesante introspección entre dos amplios períodos históricos, y su autor contrasta y compara la historiografía grecorromana con la de la edad moderna de forma sugestiva. Apoyada en una amplia documentación manuscrita y bibliográfica, esta investigación aporta además nuevas interpretaciones sobre la vida y obra de Mariana y su repercusión en el mundo moderno. Anejos de la Revista de Historiografía nº8 Juan de Mariana y el papel de la Antigüedad en la Edad Moderna La creación de una historia nacional Instituto de Historiografía Julio Caro Baroja Portada. “El padre Juan de Mariana”, de Matías Moreno González ©Archivo fotográfico Museo Nacional del Prado. Francisco Gómez Martos Francisco Gómez Martos es doctor en Historia por la Universidad Carlos III de Madrid y doctorando en Filología Hispánica en la Johns Hopkins University, donde también da clases de lengua, cultura y literatura hispanas. Ha publicado artículos sobre teoría e historia de la historiografía en diversas revistas y es autor de la monografía Historiografía del Postmodernismo, publicada también en Anejos de la Revista de Historiografía (nº2). En la actualidad lleva a cabo una investigación sobre el mecenazgo literario y la representación teatral del poder en Europa occidental durante la edad moderna. 8 Francisco Gómez Martos La creación de una historia nacional Anejo 6. Mª Jesús Fuente, Violante de Aragón. Reina de Castilla Violante de Aragón, reina de Castilla por su matrimonio con Alfonso X el Sabio, es una de las figuras femeninas más interesantes, y más desconocidas, de la Edad Media hispana. Hija de Jaime I de Aragón y de Violante de Hungría, y madre de Sancho IV de Castilla, su papel fue crucial en momentos claves de la política del reino. Mientras que de Alfonso X se han escrito varias biografías, de Violante no se ha escrito ninguna. Esta es la primera biografía dedicada a ella. Basada en fuentes documentales en buena parte inéditas, se analiza su figura siguiendo el paradigma de “los dos cuerpos del rey”, y se contempla su intervención política a través de los medios considerados propios de las reinas: intercesión y mediación, y patrocinio cultural y religioso. Anejos de la Revista de Historiografía nº6 Reina de Castilla Violante de Aragón Instituto de Historiografía Julio Caro Baroja Portada. Cabeza de Reina, siglo XIII. Museo Tesoro Catedral de Cuenca. María Jesús Fuente Pérez María Jesús Fuente es profesora de Historia Medieval de la Universidad Carlos III de Madrid. Sus dos líneas de trabajo, la historia de las ciudades medievales y la historia de las mujeres en la Edad Media, están reflejadas en sus libros, entre ellos F inanzas y ciudades: el tránsito del siglo XV al XVI (Serie Roja del Banco de España, 1992), El lenguaje de la ciudad en el tiempo. Diccionario de historia urbana y urbanismo (Editorial del BOE, 1999), Reinas medievales en los reinos hispánicos (La esfera de los libros, 2003), Velos y desvelos. Cristianas, musulmanas y judías en la España Medieval (La esfera de los libros, 2006), Identidad y convivencia. Musulmanas y judías en la Es - paña Medieval (Polifemo, 2010), El Estudio General de Palencia. La primera universidad hispana (Cálamo, 2012). 6 María Jesús Fuente Violante de Aragón, reina de Castilla Anejo 7. Montserrat Huguet, Iconos del futuro. A propósito de lo moderno en el Mundo Contemporáneo - - - A propósito de lo moderno en el Mundo Contemporáneo Iconos del futuro Portada. Una armadura “moderna” para un soldado, en la Primera Guerra Mundial. Fotografía tomada por M. Huguet, de una copia expuesta en dependencias municipales de Ravena, Italia (junio 2014), procedente del archivo Mary Evans. Montserrat Huguet MONTSERRAT HUGUET es profesora del área de Historia Contemporánea UC3M, Catedrática acreditada. Desarrolla su actividad docente e investigadora de temas de Historia Internacional, Teoría de la Historia y Estudios Culturales y de Género. Autora de numerosos textos publicados – monografías, ensayos, artículos académicos y de prensa– en la actualidad es Directora del Instituto de Estudios Internacionales y Europeos Francisco de Vitoria de la UC3M y durante el año 2014-2015 ha cursado una estancia de investigación en la London School of Economics and Politic Sciences (LSE), UK. Entre sus últimos libros publicados: Londres, el año de la amapola (Incipit, 2016), Estados Unidos en Secesión. De la comunidad de americanos a la sociedad estadounidense (Biblioteca Franklin, 2016), Historia de la Guerra Civil de los Estados Unidos (Nowtilus, 2015), Historias Rebeldes de Mujeres Burguesas (Biblioteca Nueva, 2010). 7 Montserrat Huguet Iconos del futuro Anejo 9. María Jesús Fuente Pérez Rosario Ruiz Franco (Eds.), Mujeres peligrosas apunta un momento crucial - - - - Mujeres peligrosas María Jesús Fuente Pérez Rosario Ruiz Franco (Editoras) María Jesús Fuente Pérez es Catedrática de Historia Medieval de la Universidad Carlos III de Madrid. Una de sus líneas de investigación es la historia de las mujeres en la Edad Media, sobre las que ha publicado varios trabajos, entre ellos Velos y desvelos. Cristianas, musulmanas y judías en la España Medieval (La Esfera de los Libros, 2006), y Violante de Aragón. Reina de Castilla (Anejos de la Revista de Historiografía-Dykinson, 2017). Rosario Ruiz Franco es Profesora Titular de Historia Contemporánea de la Universidad Carlos III de Madrid. Su línea de investigación principal se centra en la historia de las mujeres y las relaciones de género en la España contemporánea, de forma particular desde 1931 a 1978. Entre sus publicaciones cabe destacar ¿Eternas menores? Las mujeres en el franquismo (Biblioteca Nueva, 2007) y Mercedes Formica (1916-) (Ediciones del Orto, 1997). 9 M.J. Fuente Pérez, R.Ruiz Franco (Eds) mujeres peligrosas Portada. Ministerio de Cultura y Deporte. Archivo General de la Administración (MCD, AGA): Fondo Medios de Comunicación Social del Estado, IDD (03)084.000, signatura F-00695-03-013. Mujeres recogen firmas en favor del Estatuto de Nuria el día de su referéndum en la actual plaza de Sant Jaume, el 2 de agosto de 1931. Autor: Josep Gaspar Portada. Fotografía de niño esclavo en Zanzíbar. 1890. El texto adjunto a la imagen procedente del National Maritime Museum, Greenwich, London, Historic Photographs (ID: ZBA2618) indica: “An Arab master’s punishment for a slight offence. The log weighed 32 pounds, and the boy could only move by carrying it on his head. An actual photograph taken by one of our missionaries”. ISBN: 978-84-1324-459-4.pdf ISBN: A9RE41B.tmp ISBN: A9RE41B.tmp ISBN: A9RE41B.tmp LOMO: 26 mm. - 109830_CUB_AnejosDeLaRevistaDeHistoriografiaN?10.pd
Introducción......................................................................................................................... 11 Antón Alvar I. Historiografía de la esclavitud y pensamiento político 1. Objets, matérialités et organicités de la condition servile: la conscience esclavagiste dans le discours historiographique...............................................................................................................21 Anastasia D. Serghidou 2. La antigüedad esclavista: ideología y política en la construcción de un discurso histórico (ss. XVIII-XIX)........................................................................47 Bernat Montoya 3. La esclavitud en los Estados Unidos y el activismo de la memoria.............................................................................................75 Montserrat Huguet 4. Jefferson y la esclavitud en el Mundo Clásico...........................................................107 Clelia Martínez Índice
5. La historiografía de la dependencia antigua en el ambiente de la explotación contemporánea.........................................................119 Domingo Plácido 6. Esclavage(s) et comparaison(s). Remarques historiographiques.......................................................................................141 Jacques Annequin 7. Historia de las clases trabajadoras: El Esclavo (Fernando Garrido).......................................................................................161 Alberto Prieto 8. La esclavitud como tema: de la pintura a la historiografía y la cultura política a fines del siglo XIX en España....................................................175 Antonio Duplá II. Historiografía de la esclavitud en Oriente y Grecia 9. La esclavitud en la Antigua Mesopotamia según la Asiriología soviética. La propuesta de Vasili V. Struve................................195 Jordi Vidal 10. Los persas como esclavos en la historiografía........................................................207 Borja Antela - Clàudia Zaragozà 11. George Grote y los hilotas.........................................................................................221 César Fornis
12. Historiografía de los thetes........................................................................................235 Miriam Valdés 13. El retorno de la diosa Penia. La historiografía sobre la pobreza en la antigua Grecia.............................................................................261 Aida Fernández III. Historiografía de la esclavitud en la Península Ibérica y Roma 14. Storiografia greca e latina sulle guerre servili della tarda repubblica...........................................................................................291 Paolo Desideri 15. Pline le Jeune sociologue des pratiques esclavagistes de son temps?............................................................................................301 Antonio Gonzales 16. El enemigo «atípico» en las fuentes literarias antiguas relativas a los conflictos de finales de la República romana. Itálicos, esclavos y «fuera de la ley».............................................325 Isaías Arrayás - Carlos Heredia 17. Ciccotti e il problema della schiavitù......................................................................349 Elena Caliri 18. Notas sobre la cuestión de la esclavitud en la obra de Gaetano de Sanctis...................................................................................363 Jordi Cortadella - César Sierra
19. Las revueltas serviles como modelo democrático: la Weltanschauung de Masaoki Doi en Japón durante la Guerra Fría.....................................................................................................375 Antón Alvar 20. Esclavitud y dependencia en la historiografía española sobre la Península Ibérica: aproximación a una controversia continua............................................................................................395 María J. Hidalgo 21. Historiografía de la esclavitud en el ámbito ibérico...............................................421 Teodoro Crespo - Jaime Alvar 22. El mundo rural en el sistema provincial romano: una reflexión historiográfica para el Noroeste hispano...............................................449 Inés Sastre - Antonio Rodríguez - Brais X. Currás 23. El trabajo en las minas antiguas. Visiones historiográficas..................................477 Elena Zubiaurre - Alejandro Beltrán
221 RevHisto - Anejos GEORGE GROTE Y LOS HILOTAS1 César Fornis Universidad de Sevilla En el primero de los artículos de la serie Les assassins de la mémoire, concebida para denunciar el silencio y el negacionismo del genocidio judío por los nazis, Pierre Vidal-Naquet recordaba a tal propósito el pasaje de Tucídides (4.80.2-4) en el que relata cómo, en el momento más delicado para Esparta de la guerra del Peloponeso, los espartiatas seleccionaron a dos mil hilotas con el pretexto de su liberación, les coronaron y les hicieron recorrer los santuarios, para poco después hacerles desaparecer sin que se supiera de qué manera, en la creencia de que los más audaces y fuertes serían también los más dispuestos a rebelarse. El estudioso francés subrayaba que las palabras «muerte», «eliminación» o «destrucción» no son pronunciadas, aunque 1. Este artículo se inscribe en el marco del proyecto de investigación HAR2015-63549-P.
222 RevHisto - Anejos obviamente están implicadas: los hilotas simplemente desaparecen sin dejar rastro y solo un tenue hilo de memoria llegó hasta Tucídides2. La supresión del recuerdo de la masacre de los hilotas ha acompañado en este caso a la masacre en sí, pero otro tanto podría decirse de la existencia misma del hilotismo, conspicuamente ausente de la historiografía moderna –y en general del pensamiento y la cultura occidentales– hasta fechas relativamente recientes. Ello no solo se justifica por el secreto que envolvía todo lo concerniente al Estado lacedemonio (como se queja el hijo de Oloro en 5.68.2), sino también porque, al ser los hómoioi o ciudadanos espartanos de pleno derecho un modelo de virtudes, de libertad y de patriotismo para esa tradición occidental –lo que se conoce como mirage espartiate desde la feliz acuñación de François Ollier3–, los hilotas eran invisibles, pese a que era su trabajo forzado el que liberaba a sus dueños de las labores manuales para entregarse por entero a la comunidad política. Cuando desde la primera mitad del siglo XIX el paradigma espartano comience a dar síntomas de agotamiento y se vaya abriendo paso el ateniense, siendo determinante en el proceso la obra de George Grote, la situación no experimentará apenas variaciones dada la indiferencia de la corriente historiográfica positivista hacia las clases dependientes. George Grote es sin lugar a dudas el exponente más visible, el escaparate podríamos decir, de la «revolución» en la historiografía británica e incluso europea sobre la antigua Grecia4. Su influencia ha sido tan vasta y profunda que Paul Cartledge bromea con que habría que sustituir el tradicional B.C. (before Christ) por B.G. (before Grote)5. 2. P. Vidal-Naquet, “La destrucción de los ilotas de Esparta”, en Id., Los asesinos de la memoria, México, 1994 (1987), 136-139. 3. F. Ollier, Le mirage spartiate. Étude sur l’ idéalisation de Sparta dans l’antiquité grecque, I-II, París, 1933-43. 4. En general sobre Grote: A. Momigliano, “Georges Grote and the Study of Greek History”, en Id., Contributo alla storia degli studi classici, Roma, 1955, 213-231; E.F. Dow, “George Grote, Historian of Greece”, Classical Journal, 51, 1956, 211-219; F.M. Turner, The Greek Heritage in Victorian Britain, Londres-New Haven, 1981, passim; D. Plácido, “Nacionalismo, imperialismo y democracia: la Historia de Grecia de George Grote”, Revista de Occidente, 152, 1994, 25-36; J.T. Roberts, Athens on Trial. The Antidemocratic Tradition in Western Thought, Princeton, 1994, 238-252; W.M. Calder III y S. Trzaskoma (Eds.), George Grote Reconsidered. A 200th Birthday Celebration with a First Edition of his Essay “Of the Athenian Government”, Hildesheim, 1996; D. Demetriou, George Grote on Plato and Athenian Democracy: A Study in Classical Reception, Frankfurt, 1999; Id. (Ed.), Brill´s Companion to George Grote and the Classical Tradition, Brill´s Companions to Classical Reception 1, Leiden, 2014. 5. En la introducción (p. xi) a la edición «condensada» de la History of Greece en la editorial Routledge (2001). George Grote y los hilotas
223 RevHisto - Anejos Es también en buena medida el responsable del criticismo hacia Esparta que imperó en el resto del siglo XIX6. En efecto, la monumental A history of Greece, from the earliest period to the close of the generation contemporary with Alexander the Great, en doce volúmenes (London, 1846-1856, con traducciones al alemán, francés e italiano)7, del banquero, parlamentario liberal y radical filosófico, sublimó el régimen democrático ateniense, incluso el más demótico o «demagógico», el encarnado por Pericles y Cleón –lejos de la «moderación» soloniana–, al tiempo que ensombrecía los logros de los lacedemonios y criticaba la legislación y el deshumanizado sistema educacional impuesto por Licurgo. Como escribió el autor de una reseña, «no se puede amar al mismo tiempo a Atenas y a Esparta», así que Grote hubo de cercenar la muy longeva y arraigada idealización de Esparta en el pensamiento occidental (o por lo menos abrir un largo paréntesis, pues resurgirá con renovado brío durante el nacionalsocialismo)8. Largamente difundido, además de bendecido por un crítico de la estatura intelectual de John Stuart Mill, el trabajo de Grote, a quien se conocería en adelante como «el historiador de Grecia», fijó el canon en la historiografía de la Antigüedad griega de la Inglaterra victoriana, por más que el cuadro de la Atenas democrática e imperial del siglo V a.C. que pintaba recordara en gran medida al parlamentario y naval imperio británico del XIX. Ahora bien, ni en el concepto ni en el método historiográfico de Grote tienen relevancia los hilotas, salvo en contados acontecimientos como el mencionado, que golpeó la sensibilidad del historiador victoriano por el ejercicio de fría y calculada crueldad de los espartiatas, pero también porque demostraba en Esparta «la ausencia no solo de debate público, sino de curiosidad pública»9; de no ser por la autoridad de Tucídides como fuente, Grote hubiera vacilado en creerlo: For this dark and blood deed Thucydides is our witness, and Thucydides describing a contemporary matter into which he had inquired10. Pero no solo lo cree, sino que lo juzga y lo eleva, como Vidal-Naquet, a la categoría de 6. P. Cartledge, “Grote´s Sparta / Sparta´s Grote”, en Demetriou, Brill’s Companion... op. cit., 255- 272 selecciona y comenta tres temas/pasajes como ejemplos de la representación «salvajemente negativa en su mayor parte» que de las instituciones y acciones espartanas hizo Grote en su obra. 7. Cito según la nueva edición de 1869-70, también en 12 vols. (Londres, Murray). 8. Demetriou, George Grote... op. cit., 119. 9. Vol. II, 376-377. 10. Vol. II, 377. En realidad, Tucídides no es la única fuente: Diod. Sic. 12.67.4, basado en Éforo, cuenta lo mismo, con la diferencia de que en su relato los hilotas son asesinados en sus casas. La mayoría de historiadores modernos, como Grote, tiende a aceptar la veracidad del episodio, aunque algunos lo han puesto en duda (R.J.A. Talbert, “The Role of the Helots in the Class Struggle at Sparta”, Historia, 38, 1989, 222-240; M. Whitby, “Two Shadows: Images of Spartans and Helots”, en A. Powell y S. Hodkinson (Eds.), The Shadow of Sparta, Londres, 1994, 87-126) y según otros habría sido amplificado (A. César Fornis
224 RevHisto - Anejos genocidio: «Tal estratagema, tan pérfida en la planificación, tan asesina en el propósito y tan completa en la ejecución, permanece sin paralelo en la historia griega –podemos casi decir, sin paralelo en cualquier historia»11. Muy significativamente una reciente historia mundial del genocidio y del exterminio publicada por la Universidad de Yale arranca precisamente de Esparta, presente ya desde el subtítulo: from Sparta to Darfur12. Este episodio por sí mismo, sin ninguna otra evidencia dice Grote, expresa «cuán poco los hábitos de una asamblea pública se hubieran adaptado al temperamento o al funcionamiento de gobierno de los espartanos»13. De esta forma, sin necesidad de hacer un estudio socioeconómico del hilotismo –hubiera sido insólito para su época–, Grote afronta el tema desde un punto de vista exclusivamente político, para arrojar sombras sobre el «carácter inhumano del gobierno lacedemonio», tan alejado de la democracia ateniense que él admiraba14. Por lo general las alusiones a los hilotas que salpican la Historia de Grote son parcas, se limitan meramente a consignar su participación –en ocasiones antes o después de ser liberados (brasideos y neodamodes)– en las campañas del imperio lacedemonio de finales del siglo V y principios del IV15, su mención preventiva en la tregua que precedió a la paz de Nicias16, o bien los daños, fundamentalmente militares, que causaban su establecimiento en Naupacto y Pilos/Corifasio por los atenienses17 o sus revueltas contra la clase dirigente espartiata, como la masiva que siguió al gran seísmo del año 464, de la que ignora la amenaza que supuso para la supervivencia del orden establecido18. También pasa de puntillas, aceptando sin tapujos una vez más el testimonio de Tucídi- Paradiso, “The Logic of Terror: Thucydides, Spartan Duplicity and an Improbable Massacre”, en T.J. Figueira (Ed.), Spartan Society, Swansea, 2004, 179-198). 11. Vol. VI, 146-147. 12. B. Kiernan, Blood and Soil. A World History of Genocide and Extermination from Sparta to Darfur, New Haven-Londres, 2007. En cinco páginas (45-49), Esparta es caracterizada como una precursora del genocidio y como «un estado secretista, militarista y expansionista que practicó frecuentes expulsiones de extranjeros y que demostró capacidad para el asesinato en masa» (p. 45). 13. Vol. II, 377. 14. En unas notas escritas en su juventud, deudoras del concepto de «simpatía» de Adam Smith, Grote deja ya claro que para él el grado de civilización alcanzado es directamente proporcional a la administración de sufrimiento sobre otros seres humanos y, en este sentido, él entiende que la vida política democrática en Atenas estaba libre de esa violencia; cf. Demetriou, George Grote... op. cit., 18- 19 con n. 56. 15. Fundamentalmente a lo largo de los vols. VI, VII y IX. 16. Vol. VI, 212, 277. 17. Vol. V, 189, 444 (Naupacto); VI, 92-98, 131, 145-146 (Pilos/Corifasio). 18. Vol. V, 171-172, 189. George Grote y los hilotas
231 RevHisto - Anejos formó y ejercitó de una forma peculiar»49. En este marco conceptual los hilotas son vistos como «una raza inferior a la que le estaba vedado mancillar o profanar todo lo concerniente al universo de la casta gobernante»50. Con todo, Thirlwall coincide con Grote en que, pese a que por naturaleza los dorios no rezuman precisamente humanidad, su trato a los hilotas no se caracteriza por una especial crueldad; destaca por ejemplo que no se les arrancaba de sus casas, como sí le sucedía al campesinado pobre del Ática51, e incluso despliega escepticismo hacia las informaciones plutarqueas acerca de la krypteía, como hace Grote (vid. infra), o de la humillación a la que eran sometidos en los syssítia52. Donde no alberga dudas, también al igual que Grote y por las mismas razones, es en el relato tucidídeo de la masacre de los dos mil hilotas con el que abríamos este trabajo. Y un punto más de consenso entre ambos historiadores lo encontramos en el origen del hilotismo, pues Thirlwall reconoce que «estamos abandonados a la guía insegura de las conjeturas etimológicas»53. Como acabamos de mencionar, la mente analítica de Grote le lleva a cuestionar la krypteía tal y como es descrita por Plutarco (Lyk. 28.2-7), pero sin llegar a negar su existencia, avalada por la «autoridad» de Platón (Lg. 633B-C). A su entender consistía en un «sistema policial o de espionaje» integrado por jóvenes espartiatas que vivían en la clandestinidad vigilando las aldeas hilotas y las ciudades periecas para asesinar potenciales elementos subversivos; niega en consecuencia la proclamación de guerra a los hilotas hecha por los éforos antes de proceder a la matanza, «que llevaría la desesperación antes que la tranquilidad a los hilotas», y cree que Plutarco coloreó su relato (el de Queronea invoca como fuente a Aristóteles, pero Grote lo pone en duda arguyendo que éste no lo dice en su Política cuando disecciona el ordenamiento constitucional espartano)54. No obstante, como ha señalado Cartledge, existen dos argumentos poderosos en favor de la credibilidad: la proclamación de los éforos propiciaría la necesaria sanción de los dioses al asesinato, evitando el míasma, y, por otro lado, la regularidad de la criptia debía de convertirla en una práctica desgraciadamente «familiar» para las potenciales víctimas55. En cualquier caso, Grote se muestra muy atinado al afirmar que los hilotas –él añade a los periecos– no supusieron una amenaza real hasta que la endémica oliganthropía, acelerada por el proceso de concentración de tierras en unos pocos ciudadanos y el em- 49. Vol. I, 337. 50. Vol. I, 310. 51. Vol. I, 310. 52. Vol. I, 311-312. 53. Vol. I, 309-310. 54. Vol. II, 378-379. 55. Cartledge, “Grote’s Sparta...”, op. cit., 263. César Fornis
232 RevHisto - Anejos pobrecimiento y consecuente pérdida de la ciudadanía de otros muchos, hizo estragos en el cuerpo cívico56. De hecho, la investigación actual tiende a ver en la criptia una dura prueba ritual e iniciática de orígenes remotos que, por el desarrollo de circunstancias políticas concretas como la necesidad de controlar numérica e ideológicamente a la masa de población hilota, habría sido «reinstitucionalizada» en época clásica57. De otra parte, Grote propende, bien que escuetamente, a destacar la promoción social de los hilotas: aquellos que son manumitidos pasaban a «una clase aparte, conocida en la época de la guerra del Peloponeso como neodamodes», y dado que se habían distinguido por su valentía se procuraba que sirvieran en el exterior, ya sea en las filas del ejército, ya como colonos58. Grote no explora la naturaleza de la dependencia de estos neodamodes, ni su situación socioeconómica, tan solo es consciente de la necesidad de mantenerlos alejados de Esparta por el potencial peligro que suponían. De la misma forma, asume de manera natural, sin ulterior explicación, que 700 hilotas sean armados como hoplitas para acompañar a Brasidas en su expedición a la Calcídica tracia59 e incluso celebra «la marcada superioridad del carácter griego», pese a ser hilotas, en su choque contra ilirios y macedonios60; llega a afirmar, un tanto sorprendentemente y sin cita de fuente alguna, que los hilotas podían alcanzar el puesto de harmosta, una especie de gobernador militar en los territorios ocupados durante el segundo imperio espartano61. Ello se debe a que el historiador británico concede a los hilotas una mayor valentía y coraje que a los esclavos, lo que les hacía aptos para el servicio militar e incluso, por inverosímil que parezca, ejercer el man- 56. Vol. II, 360. 57. M.I. Finley, “Esparta”, en Id., Uso y abuso de la historia, Barcelona, 1977 (1975), 255; L. Thommen, Lakedaimonion Politeia. Die Entstehung der spartanischen Verfassung, Historia Suppl. 103, Stuttgart, 1996, 128-129; M.A. Flower, “The Invention of Tradition in Classical and Hellenistic Sparta”, en Powell y Hodkinson, Sparta: Beyond... op. cit., 206-207. El momento de esa «reinstitucionalización» sería la derrota en Leuctra y la consiguiente pérdida de Mesenia en opinión de J. Christien, “Les temps d´une vie. Sparte, une société à classe d´âge”, Mètis, 12, 1997, 71-72, S. Link, “Zur Entstehungsgeschichte der Spartanischen krypteia”, Klio, 88, 2006, 34-43, N. Birgalias, “La cohesion sociale à Sparte au IVe siècle”, en J. Christien y B. Legras (Eds.), Sparte hellénistique – IVe-IIIe siècles avant notre ère, Dialogues d’ Histoire Ancienne, Suppl. 11, Besançon, 2014, 17 y J.-C. Couvenhes, «Les kryptoi spartiates...», op. cit., 66-68; sin embargo, P. Cartledge, “A Spartan Education”, en Apodosis: Essays Presented to Dr. W.W. Cruickshank, Londres, 1992, 18 no ve motivos que descarten que la criptia fuese, desde su mismo nacimiento a mediados del siglo VII, un medio de conjurar, o al menos reducir, el peligro hilota. 58. Vol. II, 379; cf. vol. VI, 292; IX, 79. 59. Vol. VI, 148, 175. 60. Vol. III, 421. 61. Vol. IX, 21. George Grote y los hilotas
233 RevHisto - Anejos do62. Efectivamente, lo que en Grote solo se atisba pero no se desarrolla, al vincular el destino de los neodamódeis con el de los hypomeíones o «inferiores», es que una Esparta incapaz de que su reducido y exclusivista cuerpo cívico soportara el peso de las necesidades imperiales multiplicó categorías y subcategorías sociales (neodamódeis, hypomeíones, desposionaûtai, trésantes, móthakes, nóthoi, tróphimoi, aphétai, adéspotoi, eryktêres) que únicamente tenían en común su marginación política y económica con respecto a los hómoioi y el aprovechamiento militar del que eran objeto, para acabar convirtiéndose en carne de mercenariado63. Es más, a Grote se le escapa el que presumiblemente fue el primer caso de liberación de hilotas en nuestras fuentes, el representado por los epeúnactoi (literalmente «sustitutos de lecho»). Según Teopompo (FGrH 115F171 apud Ath. 271C-D), las elevadas pérdidas humanas durante la guerra contra los mesenios –no especifica cuál– forzaron a los espartanos a conceder la libertad y la ciudadanía a un cierto número de hilotas mediante un extraño rito por el cual éstos ocupaban los lechos de campaña de los espartiatas caídos en combate, de donde tomarían el nombre64. Que la integración en la comunidad cívica no fue completa lo testimonia, además de una designación infamante, la tradición recogida por Diodoro (8.21), en la que estos epeunactos se ven involucrados en la revuelta social que siguió a la primera guerra mesenia, la protagonizada por Falanto y los partheníai (hijos bastardos nacidos mientras los espartiatas combatían en Mesenia), cuya salida forzada de Esparta desembocará en la fundación de Taras. Sin embargo, Grote sigue a Antíoco de Siracusa (FGrH 555F13 apud Str. 6.3.2) en pensar que los epeunactos serían lacedemonios «degradados al rango y servidumbre de hilotas» por haber incumplido el juramento de no regresar a Esparta hasta que Mesenia estuviera sometida por completo y, en consecuencia, los partenias constituirían su progenie65; Estrabón, que aúna el relato de Antíoco con el de Éforo de Cime (FGrH 70F216), prefiere, como Grote, dignificar la historia de la fundación de Tarento eliminando el elemento hilota de la misma. Como conclusión, podemos decir que el papel jugado por los hilotas en la History of Greece de George Grote fue deudor del plan general de la obra, cuya finalidad 62. Vol. II, 376. 63. Sobre la progresiva incorporación al ejército lacedemonio de estos grupos dependientes, véase F. Ruzé, “Les inférieurs libres à Sparte: exclusion ou integration?”, en Mélanges Pierre Lévêque, París, 1993, VII, 299-301 y P. Carlier, “Les Inférieurs et la politique extérieure de Sparte”, en Mélanges P. Lévêque, VIII, París, 1994, 25-41. 64. Cf. A. Paradiso, “Gli epeunatti spartani”, Index, 12, 1983-84, 355-365, que postula que estos hilotas manumitidos desposarían también a las viudas de los espartiatas fallecidos. 65. Vol. III, 383-384. César Fornis
234 RevHisto - Anejos principal era contrarrestar la poderosa influencia de las primeras historias «académicas» de la Grecia antigua, la de John Gillies (1786) y, sobre todo, la de William Mitford (1784-1810); con las revoluciones americana y francesa bien recientes para establecer convenientes analogías con Atenas, ambas coincidían en su aversión hacia los excesos de una democracia convertida en oclocracia, en el poder de la turba, en virtud del desorden e inestabilidad que propician los caprichos de una muchedumbre voluble e ignorante, acéfala, mientras aprobaban el orden, la estabilidad, el patriotismo y las instituciones de Esparta, mostrando condescendencia hacia un hilotismo sin el cual se tornaba imposible cumplir el ideal licurgueo, que traducido en palabras de Mitford era que «cada lacedemonio fuera, en el más estricto sentido del término moderno, un caballero, sin negocios»66. Grote tampoco acomete un análisis del hilotismo, se limita a sacarlo de su «invisibilidad» cuando es preciso poner el foco sobre las oscuras entrañas, la crueldad, la esterilidad cultural y la militarización que, desde su punto de vista, presidían el kósmos espartano. Como tantos otros, el ilustre historiador victoriano se benefició de la precaria y sesgada información antigua en torno a los hilotas, que todavía hoy alienta el debate ideológico e historiográfico sobre su condición y hace bueno el reciente aserto de Nino Luraghi y Sue Alcock: «La última palabra sobre los hilotas nunca se pronunciará y está en la naturaleza de la evidencia que cualquier cosa que se diga sobre ellos ha de ser conjetural, provisional y verdaderamente controvertida»67. 66. Citado por Turner, The Greek... op. cit., 196-197. Mitford tenía el convencimiento de que ni la libertad ni la propiedad quedaban garantizadas por ley bajo los regímenes democráticos (de ahí su extraña laudatio de los Treinta Tiranos en Atenas o del «despotismo ilustrado» de Filipo II). Cf. Demetriou, George Grote... op. cit., 33-46, que se refiere a estas obras como «vehículos para manifiestos políticos inspirados en el pánico hacia la ideas y objetivos revolucionarios» que amenazaban el statu quo alcanzado con la Gloriosa en 1688 (la cita es de la p. 33); A. Ataç, “Imperial Lessons from Athens and Sparta: Eighteenth-Century British Histories of Ancient Greece”, History of Political Thought, 27, 2006, 642-660; G. Ceserani, “Modern Histories of ancient Greece: Genealogies, contexts and eighteenth-century narrative historiography”, en A. Lianeri (Ed.), The Western Time of Ancient History. Historiographical encounters with the Greek and Roman Pasts, Cambridge, 2011, 138-156. 67. En la introducción al volumen sobre el hilotismo que ambos coeditan (Luraghi y Alcock, Helots... op. cit., s.p). George Grote y los hilotas