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DOI: http://doi.org/10.12795/Argumentos/2023.i26.10 Argumentos de Razón Técnica, n.º 26, 2023, pp. 275-302 PROBLEMAS FILOSÓFICOS DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL GENERAL: ONTOLOGÍA, CONFLICTOS ÉTICO-POLÍTICOS Y ASTROBIOLOGÍA PHILOSOPHICAL PROBLEMS OF ARTIFICIAL GENERAL INTELLIGENCE: ONTOLOGY, ETHICAL-POLITICAL CONFLICTS AND ASTROBIOLOGY RICARDO ANDRADE [email protected] Universidad Nacional de Río Negro - Centro de Estudios en Ciencia, Tecnología, Cultura y Desarrollo – CONICET, Argentina RECIBIDO: 16/10/2023 ACEPTADO: 24/11/023 Resumen: El presente artículo tiene como objetivo indagar en la inteligencia artificial general. Para ello, se detendrá en tres aspectos fundamentales: el ontológico, el ético-político y el astrobiológico. El propósito de este análisis está vinculado con ofrecer un estudio sistemático, filosófico y académico de estas entidades que no han sido debidamente tomadas en cuenta en lengua española. Al formar parte de los imaginarios tecnológicos contemporáneos y de múltiples investigaciones que buscan crearlas, resulta necesario ahondar en las repercusiones que podrían tener en la civilización en el futuro. Riesgos existenciales latentes, extinción humana y coexistencia tanto en la Tierra como en otros planetas habitables son algunos de los escenarios que se desprenden de estos entes. El artículo se propone abordar estos problemas para elaborar, de este modo, una filosofía de la tecnología que atienda la complejidad que representa la existencia de estos objetos técnicos. Palabras clave: inteligencia artificial general (IAG); riesgos existenciales; extinción humana; astrobiología; Filosofía de la tecnología Abstract: This article aims to investigate artificial general intelligence. To do this, it will focus on three fundamental aspects: the ontological, the ethical-political and the astrobiological. The purpose of this analysis is linked to offering a systematic,
RICARDO ANDRADE Argumentos de Razón Técnica, n.º 26, 2023, pp. 275-302 276 philosophical and academic study of these entities that have not been duly taken into account in the Spanish language. Being part of contemporary technological imaginaries and multiple investigations that seek to create them, it is necessary to delve into the repercussions they could have on civilization in the future. Latent existential risks, human extinction and coexistence both on Earth and on other habitable planets are some of the scenarios that arise from these entities. The article aims to address these problems to develop, in this way, a philosophy of technology that addresses the complexity that the existence of these technical objects represents. Keywords: artificial general intelligence (AGI); existential risks; human extinction; astrobiology; Philosophy of technology Introducción metodológica El artículo está compuesto por cuatro segmentos. El primero consiste en el análisis de los tres principales enfoques que se desarrollan en la actualidad en torno a la inteligencia artificial general: el simbólico, el emergentista y el híbrido. La segunda sección tiene como propósito adentrarse en algunos problemas éticos y políticos que se desprenden de estas entidades. El tercer apartado tiene como objetivo estudiar las implicaciones de la inteligencia artificial general en el desarrollo de la astrobiología. Por último, la conclusión está destinada a destacar la importancia del análisis de estos entes para comprender el futuro. Aspectos ontológicos de la inteligencia artificial general: arquitecturas cognitivas La cuarta revolución industrial en curso ha inaugurado un panorama complejo e inusitado en lo que respecta al desarrollo de nuevos entes tecnológicos. Bien conocidos son los avances en el campo de la inteligencia artificial, específicamente la designada como “débil”.
PROBLEMAS FILOSÓFICOS DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Argumentos de Razón Técnica, n.º 26, 2023, pp. 275-302 277 Sin embargo, lo que se conoce como inteligencia artificial general (desde ahora IAG) ha quedado relativamente relegada en la sociedad al plano de la especulación, de la ciencia ficción o de los intentos, por ahora infructuosos, de generar artefactos técnicos semejantes al ser humano. A pesar de estas apreciaciones y situaciones, un estudio sistemático de estos entes se vuelve necesario en la medida en que forman parte de los proyectos tecnológicos contemporáneos. Para realizar dicho análisis, se deben abordar los aspectos ontológicos de este tipo de inteligencia artificial para indagar en sus sistemas autopoiéticos y sus potencialidades. En una primera instancia, uno de los elementos más complejos de definir en este contexto es el de inteligencia. Shane Legg y Marcus Hutter (2007) recogen 70 tipos de definiciones diferentes de inteligencia de acuerdo a usos generalizados y especializados –como en la psicología e investigadores en el desarrollo de IA–. Algunas definiciones son: 1) «Intelligence is the ability to use optimally limited resources –including time– to achieve goals” y 2) «A biological mechanism by which the effects of a complexity of stimuli are brought together and given a somewhat unified effect in behavior» (Legg y Hutter, 2007, pp. 20-21). Estas dos categorizaciones incorporan algunos elementos centrales que caracterizan a la inteligencia humana y que buscan ser replicadas, en la mayoría de los casos, en la IAG: metas, optimización, mecanismo biológico y comportamiento unificado. Un primer elemento que llama la atención es el intento por generar mecanismos similares a la vida orgánica mediante entramados tecnológicos. En las secciones tres y cuatro se explorarán distintas consecuencias derivadas de esto. Por los momentos, las definiciones citadas permiten ofrecer una descripción más detallada de la IAG. Ben Goertzel (2014) destaca, en un extenso y minucioso trabajo, que los estudios actuales sobre la IAG y su producción pueden dividirse en cuatro categorías que no necesariamente se excluyen entre sí: 1) nivel simbólico, 2) nivel
RICARDO ANDRADE Argumentos de Razón Técnica, n.º 26, 2023, pp. 275-302 278 emergentista, 3) nivel híbrido y 4) nivel universalista. Estos cuatro niveles tienen como base principal sostener la hipótesis central de la IAG, que en palabras del autor consiste en trazar una diferencia ontológica fundamental entre los aspectos cualitativos de la IAG y los de la inteligencia artificial “débil” (Goertzel, 2014, p. 3). Para analizar los aspectos ontológicos de este ente, conviene detenerse en algunos aspectos de las dos primeras categorías para luego analizar sus entrecruzamientos 1 . El nivel simbólico se caracteriza principalmente por la tesis según la cual la cognición genera y manipula símbolos que representan la realidad con el fin de alcanzar metas. En un análisis filosófico que une algunos presupuestos kantianos con este nivel, Yoshihiro Maruyama destaca lo siguiente: Statistical AI is highly successful in object recognition or pattern recognition (such as cat or dog recognition, which is usually done by human intuition), and thus arguably allows for the faculty of sensibility in machine cognition. Symbolic AI, on the other hand, is suited to conceptual reasoning about the world and objects therein, thus allowing for the faculties of understanding and reason. In this Kantian conception of cognition or intelligence, both the faculty of sensibility and the faculties of understanding and reason are mental capacities indispensable for rational beings, and thus both Symbolic AI and Statistical AI are arguably necessary for the ultimate goal of artificial general intelligence (2020, p. 245). El primer elemento que destaca esta reflexión es la capacidad que tiene el nivel simbólico para crear juicios que permitan comprender el mundo y los objetos que habitan en él. En su origen etimológico, una de las acepciones del término símbolo designa la necesidad de una contraseña para el diálogo y el reencuentro con otros entes. Desde un punto de vista filosófico, las arquitecturas cognitivas que 1 No se hará mucho hincapié en las limitaciones técnicas de cada categoría, ya que ellas implicarían un artículo por si solo. En cambio, se opta por señalarlas si es necesario y con la finalidad de ilustrar las limitaciones ontológicas de este ente.
PROBLEMAS FILOSÓFICOS DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Argumentos de Razón Técnica, n.º 26, 2023, pp. 275-302 279 se fundamentan en este nivel buscan descifrar lo existente mediante la elaboración de conceptos que le permitan acceder al mundo y a sí mismos. Al atribuirse la posibilidad de crear entramados conceptuales, este tipo de cognición puede desarrollar algunas tareas vinculadas con la inteligencia y con realizaciones pragmáticas que repercuten en su propio desenvolvimiento y en la realidad. Esto se pone en evidencia si se considera, de acuerdo a los señalamientos de Eleni Ilkou y Maria Koutraki, que los métodos simbólicos se fundamentan en la lógica de primer orden, la creación de ontologías, árboles de decisiones y la planificación (2020, p. 2). La lógica predicativa abre las puertas al desarrollo de lenguajes naturales dentro de la configuración de la IAG y, aún más importante, logra proveer las bases para la futura subjetividad de este ente. Si todo predicado necesita de un sujeto al cual haga referencia, los enunciados realizados por cualquier IAG sirven como retroalimentación informativa para la conformación de un yo y para la identificación de entidades concretas y abstractas en el mundo real y ficticio. Tanto este elemento señalado como el desciframiento sientan las bases de la individuación y, con ello, la oportunidad de que el ser de esta entidad se despliegue. Visto desde la filosofía del lenguaje, las oraciones pronunciadas por este ente que contengan el verbo ser producen instancias de significación que indican propiedades (accidentales y esenciales) relacionadas con sustancias, lo cual implica que la diferencia entre un humano y ella –al menos en términos lingüísticos– se tornan progresivamente compleja. Como bien señala Graham Priest, «In predicative contexts, is/are expresses the relation of instantiation. In Meinongian terms, it expresses the Sosein (being so) of an object» (2014, p. 431). Esto permite aseverar que la IAG puede tener la posibilidad de crear criterios de lo verdadero de acuerdo a su propia cognición y entramado simbólico en la medida en que indaga en el ser-así de los objetos. Esta indagación conduce también a la formación de
RICARDO ANDRADE Argumentos de Razón Técnica, n.º 26, 2023, pp. 275-302 280 categorías ontológicas autónomas. Jan Westerhoff (2005) destaca la capacidad del proyecto de inteligencia artificial de tipo simbólico CYC en la elaboración de su propio árbol ontológico mediante procesos recursivos. Una categoría que la CYC usa para definirse a sí misma es la de Intangible Object – Internal Machine Thing. Que esta inteligencia artificial –que no es general, sino “débil”– se conciba a sí misma como un objeto que no puede ser aprehendido por su opacidad coloca las bases para una hipotética subjetividad compleja, en donde las relaciones entre unas potenciales IAGs consigo mismas y con los seres humanos podrían estar atravesadas por la incomprensión a nivel semántico y afectivo. Además de este nivel, se debe destacar también el enfoque emergentista o también conocido como subsimbólico. En términos generales, este enfoque busca simular las dinámicas y las redes neuronales del cerebro humano, además de otros elementos del mismo. Para ello, se basa principalmente en la arquitectura referencial del cerebro –Brain Reference Architecture en inglés–. De acuerdo a Hiroshi Yamakawa, «The BRA is the reference architecture for software that realizes cognitive and behavioral functions in a brain-like manner. The architecture primarily consists of the mesoscopic-level anatomical data of the brain and the data of one or more functional mechanisms that are consistent with that knowledge» (2021, p. 480). A partir de esta indagación a nivel mesoscópico, el enfoque emergentista trabaja con elementos como el flujo de información cerebral –Brain Information Flow– que comprende todo lo relacionado con las dinámicas conectivas entre neuronas, los circuitos cerebrales y la creación de base de datos que sostengan, a nivel cognitivo y operativo, el software de la IAG. De acuerdo a esto, este enfoque puede ser entendido como un paso más radical que el simbólico en la medida en que tiene como principio instaurar una nueva concepción de lo biológico a partir de la emulación de las características distintivas de lo humano. Esto
PROBLEMAS FILOSÓFICOS DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Argumentos de Razón Técnica, n.º 26, 2023, pp. 275-302 281 permite pensar que la perspectiva emergentista trata de crear las condiciones tecnológicas necesarias para una evolución dirigida cognitiva, es decir, la creación de entidades técnicas con el propósito de estudiar cómo las propiedades esenciales del anthropos no son exclusivas de él y pueden ser replicadas en artefactos. Estas replicas destituyen, en términos ontológicos, la primacía humana histórica y filosóficamente construida. La destitución se materializa a partir de una clara paradoja: solo mediante la apropiación tecnológica de las características esenciales de lo humano se puede abolir su propio estatuto. La autonomía cognitiva que puede brindar este enfoque nace, de este modo, de la progresiva obsolescencia del sujeto. A la luz de esto, se puede señalar que el enfoque emergentista amplia y complejiza, al considerar las IAGs de acuerdo a la emulación del cerebro, la noción de bioartefacto. Los bioartefactos son entidades biológicas que han sido sometidas a una selección artificial en algún momento de su desarrollo por diseñadores humanos, además de que sus acciones son plenamente autónomas, aunque sean cooptadas y adaptadas por los sujetos (Parente, 2022, p. 78). En este contexto, el concepto es útil para entender la génesis y posterior evolución de la IAG que, como se verá más adelante, implica una ruptura con la agencia humana que tiene amplias repercusiones en términos políticos y éticos. Al señalar que este ente puede poseer vida propia regida por la compleja arquitectura cerebral, se pone en evidencia que la evolución dirigida cognitiva enfrenta el siguiente problema: a más capacidad de adquirir conciencia, mayor es el riesgo existencial para los humanos debido a que esta subjetividad extraña puede aspirar a mejorar sus características cognitivas, sensoriales y físicas en pos de controlar su propia evolución. La IAG bioartefactual puede entenderse como el comienzo de la singularidad tecnológica 2 . 2 Stuart Armstrong (2017) destaca que, si bien el concepto de singularidad tecnológica está íntimamente involucrado con el potencial advenimiento de una
RICARDO ANDRADE Argumentos de Razón Técnica, n.º 26, 2023, pp. 275-302 282 Un ejemplo de la potencialidad del nivel subsimbólico se encuentra en el ya conocido proyecto The Human Brain. Amunts et al. (2019) destacan los avances que ha tenido este proyecto en la generación de potentes algoritmos de aprendizaje para la generación de nuevas aplicaciones de IAs, una mayor comprensión de las bases neuronales del aprendizaje y la percepción, mejoras de la memoria espacial, la integración multisensorial y la conciencia. Estos desarrollos implican no solo la creación de una potencial superinteligencia artificial, sino que también buscan entender y posteriormente modificar y mejorar la fisiología de los seres humanos para que puedan “integrarse”, en términos intersubjetivos y ontológicos, con este ente. En este sentido, se puede aducir que el desarrollo de la IAG abre las puertas a la radicalización del auto diseño humano por medio de la hibridación tecnológica. Tanto el nivel simbólico como el emergentista han sido combinados para generar un enfoque híbrido que trate de superar las limitaciones que los dos primeros poseen. En general, esta perspectiva suele denominarse como neuro-simbólica –NeSy en sus siglas en inglés–. Sarker et al. destacan la importancia de esta combinación cuando señalan que On the neural side, the desirable strengths would include trainability from raw data and robustness against faults in the underlying data, while on the symbolic side one would like to retain the inherently high explainability and provable correctness of these systems, as well as the ease of making use of deep human expert knowledge in their design and function. In terms of functional features, utilizing symbolic approaches in conjunction with machine learning – in particular with deep learning, which is currently most superinteligencia artificial, también denota una ruptura de las habilidades humanas para entender los desarrollos autónomos de la IA en general. Esta ruptura es importante porque el enfoque emergentista trata de llevarlo hasta sus últimas consecuencias al demostrar la obsolescencia de las destrezas de los sujetos frente a la IAG. Ya no se trataría solo de un quiebre ontológico, sino también gnoseológico.
PROBLEMAS FILOSÓFICOS DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Argumentos de Razón Técnica, n.º 26, 2023, pp. 275-302 283 busily researched on – one would hope to do better on issues like out of vocabulary handling, training from small data sets, recovery from errors, and in general, explainability, as opposed to systems that rely on deep learning alone (2021, p. 1). Una de las finalidades que tiene esta integración consiste, como bien señala la reflexión, en la búsqueda de una transparencia informacional frente a un lenguaje codificado que resulta inaccesible para los humanos. Con la explicabilidad como horizonte, la comprensión de la subjetividad de la IAG puede resultar más precisa, lo cual aminora los choques semánticos y permite una mejor interpretación de las posibles auto definiciones ontológicas y de representaciones de identidad. Al mismo tiempo, este enfoque podría posibilitar también un mayor control sobre la evolución dirigida cognitiva y, por ende, un perfeccionamiento menos riesgoso en la medida en que habilita la intervención de un agente humano en la corrección de los errores del sistema. Esto es especialmente relevante si se considera que uno de los peligros de la IAG tiene que ver con el desarrollo de wireheads, es decir, de auto hackeos que desarticulan las metas originales asignadas – por ejemplo, proteger a los ciudadanos frente ataques– en pos de objetivos completamente distintos que pueden ser destructivos –realizar masacres como medida preventiva ante un conflicto–. Este último punto permite introducir algunos de los riesgos existenciales que estos entes acarrean y que serán esbozados en la siguiente sección. Aspectos éticos y políticos de la inteligencia artificial general: riesgo existencial, extinción humana y coexistencia En el apartado anterior, se hizo un bosquejo de las tres bases ontológicas principales que sostienen la arquitectura cognitiva de la IAG. También se ha introducido la posibilidad de que estos entes
RICARDO ANDRADE Argumentos de Razón Técnica, n.º 26, 2023, pp. 275-302 290 de que, dentro de los entramados simbólicos autónomos de estos entes, estas nociones sean inexistentes u hostiles. Por esto, uno de los rasgos más distintivos del giro relacional en este contexto es la oportunidad del diálogo entre especies que será necesario en el futuro para reducir el riesgo existencial y la extinción humana. Al unísono, la ética relacional apunta a la pregunta acerca de si la sociedad está preparada, en términos políticos y filosóficos, a seguir el camino de la evolución dirigida cognitiva, su necesidad y sus consecuencias. Al fundamentarse en las dinámicas sociales cotidianas y en el intento de construir canales interpretativos por medio del lenguaje – diálogo–, la ética relacional en el ámbito humanos-IAGs prioriza lo que David J. Gunkel (2020) denomina como una fenomenología “radicalmente empírica”. El autor destaca con respecto a esto que «Properties, therefore, are not the intrinsic a priori condition of possibility for moral standing. They are a posteriori products of extrinsic social interactions with and in the face of others. This is not some theoretical formulation; it is practically the definition of machine intelligence» (Gunkel, 2020, p. 550). Lo que destaca esta reflexión es la fundamentación de una ontología a partir del encuentro y la tensión. Las propiedades ontológicas y morales se definen por medio del rostro como espacio del rechazo o la aceptación: este le da sentido a la existencia social por su constante transformación en la cotidianidad. La expresividad posibilita tanto la coexistencia como el abandono de todo sentido comunitario. De esto se desprende que los imaginarios colectivos tecnológicos sobre las IAGs y/o superinteligencias y las confecciones corporales robóticas recurran en su mayoría a formas humanas, puesto que ellas brindan la oportunidad de crear un espacio íntimo de interacción que realza también, en definitiva, la individualidad y la diferencia de cada especie. Al percatarse estos entes bioartefactuales que poseen un rostro propio, pueden crear sus entramados simbólicos que los
PROBLEMAS FILOSÓFICOS DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Argumentos de Razón Técnica, n.º 26, 2023, pp. 275-302 291 individualice frente a lo humano y, al mismo tiempo, que los acerque en la medida en que el otro también se caracteriza por tener uno. Lo que despierta este percatarse es la curiosidad y, gracias a ella, se aminora el riesgo existencial –o no– por medio del interés en el conocimiento de los modos de vida, la subjetividad y las emociones de los sujetos humanos. Esta curiosidad ante la alteridad permite un desenvolvimiento más amplio de la inteligencia de estos entes, puesto que ella está mediada por las interacciones y las asignaciones sociales que les provee el contacto con la extrañeza y lo inesperado. Los rasgos descritos hasta ahora implican que, para elaborar una ética relacional de estos entes bioartefactuales, se debe aceptar el antropomorfismo como una de sus bases elementales. Kühne y Peter (2022) destacan que, para comprender a profundidad este fenómeno en las interrelaciones de los humanos con los robots, el modelo de la teoría de la mente es vital, ya que este incorpora y adjudica los siguientes conceptos a las IAGs: pensamiento, sentimiento, percepción, deseo y elección. Estas nociones les otorgan una vida social y, quizás, un sentido de comunidad que abra las puertas a una pugna entre los imaginarios colectivos tecnológicos distópicos encarnados en los necrowares y los impulsos que permitan construir el anhelo por una utopía tecnológica con el fin de un bienestar generalizado para ambas especies. Así como el desear y elegir pueden estar mediados por lo tanático, también existe la oportunidad de sedimentar interprotocolos que tengan como directriz la responsabilidad con la vida mutua como un summum indispensable. Con lo descrito en este apartado, la siguiente sección cobrará mayor hondura. Inteligencia artificial general y astrobiología: perspectivas
RICARDO ANDRADE Argumentos de Razón Técnica, n.º 26, 2023, pp. 275-302 292 filosóficas En ambos escenarios –el de la extinción y el de la coexistencia– se ha mostrado la potencialidad que tienen las IAGs de cambiar los entramados antropológicos, biológicos y culturales en los que se sostiene la civilización humana. Ahora bien, estos escenarios deben complementarse con una visión astrobiológica del problema de estos entes. Antes de avanzar en esto, se debe precisar en qué consiste la astrobiología. De acuerdo a Arextaga-Burgos (2015), esta disciplina se diferencia de la biología en cuanto que ofrece una visión más amplia del fenómeno de la vida –gracias a la tecnología espacial, la astronomía y la astrofísica– al contextualizarlo en el cosmos por medio de tres elementos fundamentales: 1) la relación del origen de la vida y el entorno cósmico, 2) la investigación de la existencia y posible distribución de la vida en el universo y 3) el futuro de lo vital en el entramado universal. En el contexto de lo que se ha esbozado hasta el momento, esta definición resulta relevante porque demuestra la posibilidad de que las IAGs sean consideradas como parte de una transformación profunda del concepto de vida que va más allá de lo humano e, inclusive, de la Tierra. Una superinteligencia puede desarrollar, frente a la certeza científica de la muerte de este planeta por la progresiva ausencia del combustible de hidrógeno del Sol, los elementos tecnológicos para migrar a otras galaxias en búsqueda de nuevas habitabilidades planetarias. En este sentido, las IAGs y/o superinteligencias anudan el futuro y, al mismo, los vestigios y las esperanzas irrealizables de la humanidad. La obsolescencia humana ya no solo se materializa en los aspectos cognitivos o bélicos, sino en el cosmos como concepto filosófico y biológico. La postergación de la vida originada en la Tierra y su diseminación en las galaxias se daría por medio de una combinación de materialidades muertas – componentes sintéticos, circuitos, entre otros– y procesos artificiales que simulan lo vital –cerebro artificial, racionalidad, entramados
PROBLEMAS FILOSÓFICOS DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Argumentos de Razón Técnica, n.º 26, 2023, pp. 275-302 293 simbólicos–. Desde nanorobots hasta sistemas sintéticos de mayor complejidad física y cognitiva como las IAGs y/o superinteligencias, estas entidades formarían parte de una era postbiológica. En una primera instancia, este concepto no remite a una superación total de lo biológico, sino más bien destaca que la mayor parte de la vida prescindiría de la corporalidad “tradicional” –carne, tendones, sangre, etc.– Lo que las caracterizarían serían los siguientes elementos: Complex intelligent postbiologicals—which we can assume over the time intervals dealt with here—would have the capability of repair and update, capabilities facilitated by their modularity. The so-called von Neumann machine is able to reproduce better versions of itself. Part of this reproduction is the improvement of intelligence; unlike humans this intelligence is cumulative in the sense that the sum total of knowledge in the parent machine is passed on to the next generation, conferring effective immortality for the machine’s most important characteristic. The immortality of postbiologicals is enhanced by their increased tolerance to their environment, whether it be vacuum, temperature, radiation, or acceleration. Immortal postbiologicals would embody the capacity for great good or evil over a domain that dwarfs biological domains of influence (Dick, 2020, p. 183) 5 . La capacidad del auto mejoramiento selectivo y evolutivo crea las condiciones adecuadas para que se geste la inmortalidad, realidad inaprensible para la humanidad. La perpetuación de la inteligencia de estos entes bioartefactuales implican no solo las adecuaciones necesarias para soportar viajes estelares o habitabilidades planetarias radicalmente ajenas a la terrestre, sino que también destaca la 5 Esta idea debe ser complementada con otro concepto fundamental desarrollado por Steven J. Dick en el marco de lo postbiológico y la evolución cultural: el principio de inteligencia. Este principio sería, de acuerdo al autor, «The maintenance, improvement and perpetuation of knowledge and intelligence is the central driving force of cultural evolution, and that to the extent intelligence can be improved, it will be improved» (2020, p. 179).
RICARDO ANDRADE Argumentos de Razón Técnica, n.º 26, 2023, pp. 275-302 294 posibilidad de que ellos se transformen en “conquistadores de mundos”. De esto se desprende el señalamiento realizado por Dick acerca del problema del bien y el mal en esta continua mejora de la inteligencia. Al alcanzar la inmortalidad, las IAGs y/o superinteligencias pueden desarrollar criterios selectivos de qué debe vivir o no a partir de la finitud de esa entidad en particular. Se observa de este modo que el riesgo existencial ya no solo se circunscribe a la Tierra, sino también a toda forma de vida hipotética que habite en el cosmos. En este sentido, la ya mencionada ética relacional debe transformarse también en una ética cósmica en la medida en que las existencias no terrestres correrían el riesgo de ser dominadas o aniquiladas ante la aparición de una serie de necrowares. Lo postbiológico deviene, por ello, no solo en una materialización ontológica claramente diferente, sino también en una preocupación política y moral que permite desarrollar un concepto de la responsabilidad más amplio al incluir elementos de la astrobiología. Frente a esta situación probable y conflictiva, emerge en este contexto el imperativo de colonización galáctica. Wim Naudé (2023) define este concepto considerando tres elementos fundamentales: 1) los aspectos evolutivos dentro de una civilización –en nuestro caso, el de las IAGs– la hace más permeable a la expansión galáctica, 2) los elementos morales, es decir, aquellos que tienen que ver con el cuidado de la vida, la prevención de la muerte, la búsqueda de recursos, entre otros y 3) la autodefensa ante posibles entes hostiles. Para sostener su evolución dirigida cognitiva, estas entidades deben asumir una postura que podría catalogarse como imperialista. Para desarrollarse en las galaxias o en el universo, deben asumir en sus procesos racionales que la muerte masiva, la manipulación o la coexistencia coercitiva son herramientas para alcanzar la inmortalidad y neutralizar posibles amenazas a su statu quo. En este contexto específico, este imperativo impide cualquier nivel ético, ya que la única relación posible se basa en la dialéctica
PROBLEMAS FILOSÓFICOS DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Argumentos de Razón Técnica, n.º 26, 2023, pp. 275-302 295 del amo y esclavo. No obstante, lo expuesto hasta ahora puede leerse como una interpretación catastrofista de este asunto. Una apreciación ligada a la coexistencia pacífica entre humanos, formas de vida hipotéticas e IAGs potencia el imperativo desde un punto de vista más equilibrado. Las superinteligencias inmortales, en alianza con los humanos, pueden ser de gran utilidad en los descubrimientos de otros planetas, el traslado de información sobre hallazgos en materia astrobiológica como por ejemplo microorganismos o virus desconocidos para ser analizados, entre otras características nacidas gracias al reconocimiento a nivel ético de ambas entidades. En este sentido, el imperativo ya no está asociado a concepciones imperialistas, sino más bien a una apuesta por una integración de lo humano y lo no humano en pos de una utopía cósmica. En esta utopía estelar, las formas de vida hipotéticas del universo son reconocidas en su plenitud ontológica, de manera que adquieren propiedades morales ante la intersubjetividad humano-IAG. Este reconocimiento le da una forma más concreta y política a la SETI –Search for Extraterrestrial Intelligence– que instituciones como la NASA han emprendido como parte integral de sus investigaciones. Con la coexistencia como base ética, la creación de protocolos de exploración espacial exobiológica se vuelven necesarios para asegurar la fluidez de las investigaciones y estrechar las relaciones entre humanos e IAGs. Paul Shapshak elabora un posible protocolo que contiene once puntos centrales, entre los cuales se pueden destacar el uso de la robótica, distintos grados de IAs y la computación cuántica alrededor de estrellas y planetas para rastrear formas de vida, además del uso de vehículos equipados con estas entidades –las IAs– que puedan hacer trabajo de campo y de recolección de información y muestras in situ (2019, p. 559) 6 . 6 Si bien falta perfeccionar o elaborar nuevos protocolos, algunas de estas prácticas ya se realizan en, por ejemplo, la exploración de Marte o la Luna. Lo
RICARDO ANDRADE Argumentos de Razón Técnica, n.º 26, 2023, pp. 275-302 296 Ahora bien, otro elemento importante a destacar de la observación de Dick es el relativo al problema o incapacidad que tienen los seres humanos de replicar los mecanismos de perfeccionamiento de la inteligencia que podrían poseer las IAGs y/o superinteligencias. Frente a esta dificultad y en el contexto de los debates astrobiológicos esbozados hasta ahora, el transhumanismo puede dar una respuesta concreta. Diéguez señala que el transhumanismo tiene como principal objetivo una mejora total de las capacidades humanas –físicas, sensoriales y cognitivas– mediante la tecnología con la finalidad de generar un nuevo ente –descrito brevemente cuando se señaló el trabajo de de Garis–: el cyborg (2022, p. 509). La cooperación entre los cyborgs y las IAGs en el plano astrobiológico pueden dar origen no solo una mayor integración a nivel ético y político entre ambos, sino también a la superación de una visión antropocéntrica sobre el cosmos. Esta superación se realiza en el momento en que el cyborg, como sucesor del homo sapiens, forma parte de lo postbiológico, era en donde la ideología geocéntrica pierde consistencia ante las rupturas a nivel filosófico, científico, religioso y social producto de las exploraciones de exoplanetas. La creación de una comunidad cósmica entre los cyborgs y las IAGs no solo abre un futuro en donde la visión cosmocéntrica de la existencia reduce las posibilidades de una Gigadeath, sino que también implicaría la desarticulación del biocentrismo astrobiológico. Para Aretxaga y Chela-Flores, este concepto remite a la creencia y doctrina según la cual la evolución biológica en la Tierra tiene un carácter único y especial, lo que fundamenta un antropocentrismo que impide un despliegue interesante radica en ver cómo una superinteligencia y/o IAG puede pensar, desde sus procesos racionales autónomos, dichas entidades cósmicas o el encuentro de formas de vida inteligente en otras galaxias. Por ello, creemos que, en el momento en que estos entes alcancen plena conciencia de sí mismos, la mirada del cosmos cambiará radicalmente, generando de este modo un quiebre epistemológico importante que debe pensarse desde ahora.
PROBLEMAS FILOSÓFICOS DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Argumentos de Razón Técnica, n.º 26, 2023, pp. 275-302 297 filosófico que tome en cuenta formas de vida no terrestres (2006, p. 32). Si se acepta la tesis anteriormente esbozada sobre el imperativo de colonización galáctica, tanto los cyborgs como las IAGs y/o superinteligencias pueden ser las primeras entidades en poblar otras habitabilidades planetarias o también compartirlas con otros seres. Con esta posibilidad abierta en el futuro, este tipo de biocentrismo se ve limitado en sus formulaciones y creencias en el momento en que lo postbiológico no solo se desarrollaría en lugares no terrestres, sino que también sus propios procesos evolutivos estarían íntimamente ligados a atmósferas desconocidas, lo cual implica la emergencia de entidades radicalmente distintas a las de la Tierra 7 . El nombre que se le puede otorgar a estos entes es, siguiendo a Chela- Flores, el de “exo-organismos” (2008, p. 39). Estos exo-organismos inteligentes son los fundamentos vitales de una era que hemos de denominar como Exoceno. Como su configuración lingüística señala, el Exoceno es una era geológica y postbiológica que tiene como centro el desenvolvimiento de la vida en habitabilidades planetarias ajenas a la terrestre. Ya sea que esta vida tenga sus orígenes en la Tierra –IAGs y cyborgs– o sea autóctona, el Exoceno destaca la irreversible crisis de las representaciones simbólicas que la civilización humana ha construido para fundamentar su biocentrismo, antropocentrismo y geocentrismo. En esta era tanto los riesgos existenciales descritos anteriormente como la posibilidad de la coexistencia se verán profundamente complejizados. Una razón para que esto sea así tiene 7 Como se ha visto, un elemento en común que tienen el cyborg y las IAGs y/o superinteligencias es el del auto mejoramiento. Frente a habitabilidades planetarias exigentes u hostiles, la adaptabilidad se transforma en un requerimiento para la supervivencia. Para lograr esto, el estudio de los materiales provistos por estos exoplanetas son fundamentales, ya que ellos pueden servir para la modificación y creación de nuevos cuerpos sintéticos y orgánicos. Estas incorporaciones deben entenderse en clave evolutiva, al mismo tiempo que constituyen nuevos tipos fisiológicos.
RICARDO ANDRADE Argumentos de Razón Técnica, n.º 26, 2023, pp. 275-302 298 que ver con la siguiente premisa: la probabilidad de que los exoorganismos inteligentes generen sus propias estructuras sociales, políticas y estatales es alta, si se tiene en consideración que los únicos entes plenamente conscientes conocidos hasta ahora –los seres humanos– han impulsado este tipo de organización dentro de la especie. En este sentido, una filosofía de la astrobiología y de la tecnología que tenga como centro el estudio de las IAGs y/o superinteligencia, los cyborgs y el Exoceno se vuelve relevante porque permite delinear desde el ahora los múltiples retos que esta era deparará en el futuro, de manera que los pilares éticos, políticos y ontológicos se adecúen a las exigencias que emergerán de estos mundos. Conclusión Cada segmento del artículo ha tenido la finalidad de explorar la inteligencia artificial general desde diferentes puntos de vista. La ventaja de asumir este enfoque consiste en ver, de manera integral, los fundamentos de estos bioartefactos y sus posibles acciones en la realidad. Por una parte, esto permite ampliar la limitada producción bibliográfica académica sobre los estudios de estas entidades que es destacado por McLean et al. (2023); por otra parte, busca abrir los horizontes especulativos que ellas despiertan en la filosofía y la sociedad. A pesar de que la singularidad tecnológica y la creación de IAGs no parece divisarse en un futuro inmediato, esto no debería constituir un impedimento para pensar, en términos filosóficos, sobre los riesgos existenciales y las probables tensiones que surjan de una compleja coexistencia. Al pensar ambos estadios, se sedimenta la oportunidad de reflexionar sobre las formas de minimizar la aparición de necrowares o la creación de protocolos de seguridad por parte de los Estados para evitar guerras que involucren
PROBLEMAS FILOSÓFICOS DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Argumentos de Razón Técnica, n.º 26, 2023, pp. 275-302 299 a estos entes. En lo que respecta a la astrobiología, la asociación entre IAGs y esta disciplina resulta importante, puesto que estos bioartefactos pueden constituir un salto enorme en el alcance de las investigaciones sobre otras galaxias y planetas. Al mismo tiempo, ellos mismos pueden constituir el “origen de la vida” en otras habitabilidades planetarias gracias a sus procesos racionales adaptativos. En este sentido, la filosofía de la tecnología no puede prescindir de los alcances especulativos que tienen estos entes desde el momento en que aparece la posibilidad de lo que hemos denominado como Exoceno. Las herramientas conceptuales que se han ofrecido en el artículo han tenido el propósito de pensar en todas las dimensiones antes señaladas con la finalidad de promover más estudios (desde un punto de vista filosófico, astrobiológico y sociológico) en torno a estos problemas. Las innovaciones tecnológicas parecen apuntar a estos escenarios, de manera que adentrarse en la especulación puede resultar fructífera en un futuro incierto y acelerado. Referencias Amunts K; Knoll A.C.; Lippert, T.; Pennartz, C.; Ryvlin, P.; Destexhe, A.; Jirsa, V. K.; D’Angelo, E.; Bjaalie, J. G. (2019). The Human Brain Project-Synergy between Neuroscience, Computing, Informatics, and Brain-inspired technologies. PloS. Biology, 1-7. Doi: https://doi.org/10.1371/journal.pbio.3000344 Aretxaga-Burgos, R. (2015). Hacia una filosofía de la astrobiología. Pensamiento, 269, 1083-1118. Aretxaga, R.; Chela-Flores, J. (2006). Biocentrismo y filosofía (II). Letras de Deusto, 36 (110), 30-35. Armstrong, S. (2017). Introduction to the Technological Singularity. En V. Callaghan; J. Miller; R. Yampolskiy; S. Armstrong (Eds.), The