Noticia histórico-descriptiva de la bandera de la Hermandad de Nuestra Señora de los Reyes y San Mateo (Vulgo de los Sastres)
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2 mo modo se ostentaban avalorando las diversas prendas del traje en la mujer yen el hombre, hasta aquellas que en su especial uso habían de quedar ocultas álas miradas de todos. Refinamiento tal yexigencias tales facilitaron, como es natural, su auge, que hizo obtener también álos que lo practicaban la mayor perfección yextraordinaria bondad. Con el transcurso de los siglos ycon las exigencias de la moda han desaparecido las suntuosas telas tejidas ybordadas que se dedicaron áusos profanos; de aquellas camisas bordadas de oro citadas en los inventarios particulares de las casas opulentas, lo mismo que las almohadas ycojines, las colgaduras de los lechos, los briales yaljubas, los tapetes ycortinas, las gualdrapas de los caballos, recamadas de heráldicos escudos yempresas, los blasonados jubones, las vistosas sobrevestas, hasta los birretes, guantes ycalzados ostentaron mil primores, de los que apenas nos queda más que el recuerdo, salvándose solamente algunos de los dedicados al culto divino. Ianta fué la copia de producciones de aquella hermosa industria artística, que todavía, apesar del transcurso de los tiempos, de los saqueos llevados ácabo en nombre de la libertad, de las ventas efectuadas por aquellos mismos cuyo deber era conservarlos, yde la incontinente avaricia de los aficionados ymercaderes de alta ybaja estofa, apenas podrá citarse alguna que otra iglesia, capilla ósantuario en esta ciudad donde no se conserven interesantes ejemplares de aquéllas, lo cual prueba hasta qué punto floreció en Sevilla, dadas las múltiples aplicaciones que tuvo. Príncipes ymagnates, damas ycaballeros, ycuantos vivían en las altas esferas sociales, no se contentaban ciertamente con rivalizar en opulencia entre sus personas, sino que habían de llevarla hasta aquellos servidores que
3 dependían de sus casas. En medio de esta atmósfera cada vez más densa, ámedida que se iban acercando los gloriosos días de nuestro engrandecimiento territorial, cuando nos hallábamos próximos államarnos la primera nación del mundo, era el lujo uno de los caracteres de nuestro esplendor social, de nuestro poderío yde nuestra grandeza. El glorioso prestigio que rodeaba álos Reyes debeladores de Granada, cuyos dominios se aumentaron no menos que con el descubrimiento del Nuevo Mundo, que como inagotable raudal vertía sus tesoros sin cuento en el suelo de España; el esplendor de nuestras armas victoriosas yla aureola que rodeaba áaquellos caudillos que asombraron la Europa de los siglos XV y XVI, motivos bastantes fueron para que todos ycada uno de por sí se enorgulleciesen con el nombre de españoles; ycomo consecuencia de este desvanecimiento, hijo de la soberbia, aumentóse el fausto en el individuo, en la familia, en la sociedad, hasta el punto de merecer severos correctivos impuestos por los monarcas, que, ádecir verdad, no siempre tuvieron el valor suficiente para ser los primeros en dar el ejemplo. Desobedecíanse, pues, los mandatos reales, ysus pragmáticas ycartas no eran acatadas porque no podían serlo: el lujo se imponía, pareciendo que cada cual deseaba dar muestras de poder por medio de la riqueza, como parte integrante que era déla nación más grande, temida ypoderosa de la tierra. Otras causas también habían contribuido ádespertar el amor del lujo entre los españoles, si no olvidamos la influencia de las costumbres musulmanas; de tal manera penetraron en las de nuestro pueblo, que los mismos monarcas que tan encarnizadamente la combatían, no obstante hallarse separados por la diversidad de las creencias religiosas, aceptaban de buen grado los usos mahometanos hasta el punto de vestir ála morisca, aserto que podíamos comprobar con innumerables citas. El Rey
4 Santo, conquistador de Sevilla, fue amortajado con una riquísima tela tejida de jaqueles de oro yseda roja, de cuya procedencia no puede dudarse, pues bien alto lo demuestran, no sólo el carácter yestilo de los leones, sino los pormenores que se observan en los castillos, y, sobre todo, la orla de ataurique ajacarado formando bellísima composición que adornó sus fimbrias. Si los capellanes de la Real de San Fernando de esta ciudad no apreciaron las vestiduras que conservaba el venerando cuerpo, al ser trasladado ála nueva urna en 1729 (Nota 1)donde hoy yace, no faltó sujeto curioso que enviase al Monarca uno de los jirones de aquella túnica, que quedaron después del reconocimiento de 1668, el cual, por fortuna nuestra, ha sido encontrado há poco tiempo en el relicario de la capilla del Real Palacio de Madrid, ostentándose hoy álas miradas de los entendidos convenientemente expuesto en la Real Armería por la diligencia yexquisito celo de nuestro ilustrado amigo el Sr. Conde de Valencia deD. Juan. Si la tradición constante no es infiel, igual procedencia debió tener la espada del mismo Rey, pues si bien en ella se advierten á primera vista las restauraciones éinfinitas composturas de que ha sido víctima, todavía en la parte central del arriaz se ve una laminita de plata repujada muy delicadamente con adornos de lacería. Objeto debió ser éste de excesivo valor, ájuzgar por la lujosísima vaina en que se encerraba (II), de la que sólo queda la memoria. Mas si queremos formar exacto concepto del grado de esplendor ylujo que avaloraron los productos artístico-industriales en el reinado de Alonso X, fácilmente hemos de lograrlo con sólo hojear el famoso códice de los Cantares et loores de Sancta María, ylos no menos celebrados del Juego del Axedrez, de las Piedras óLapidario llamado de Abo Lays yde las Tablas. Palpita en todos ellos la sociedad española de aquel si-
5 glo; refléjase ámaravilla en sus interesantísimas representaciones gráficas, debidas ánotables iluminadores, el carácter especial de nuestro pueblo, merced ála fusión délos elementos ciistiano ysarraceno, que en amigable consorcio unidos, no obstante sus esenciales diferencias, llegan áproducir el más curioso conjunto de cultura y adelanto. Si acudimos átan puras fuentes veremos colmadas nuestras exigencias; desde la vida fastuosa del Príncipe ydel magnate, hasta la humilde del plebeyo, todas las clases sociales vense representadas en estos inapreciables monumentos, yla dama yel guerrero, el sacerdote, el juglar yel artífice, todos ellos pasan ánuestra vista tales como fueron; ysus costumbres, usos, aficiones, trajes, mobiliario ymilitares arreos, ycuantos datos pueden servir para llegar al conocimiento exacto de aquella sociedad, se nos ofrecen en animados cuadros, tan sentidos yespontáneos como verdaderos. El inusitado lujo que áprimera vista se advierte en cada una de las escenas yasuntos que ilustran estos magníficos códices no era más que el exacto reflejo de la opulencia musulmana, la cual, de tal manera adquirió carta de naturaleza entre nosotros, que ya hemos visto al Monarca Santo amortajado con telas moriscas, de igual modo que lo fue su hijo el infante D. Felipe; generalizándose el empleo de aquéllas de tal modo, que hasta para frontales de altares hubieron de usarlas, adornándolas de caracteres arábigos (III) que encomiaban al falso Profetano exceptuándose tampoco el Monarca Sabio de emplear trajes, muebles yarmas fabricados por los mudejares, máxime teniendo en cuenta su tolerancia yel trato íntimo que sostuvo para con ellos; de esta protección tan al- to grado de cultura alcanzaron sus dominios yen especial Sevilla, donde con tanta frecuencia moraba. En esta ciudad fueron escritos la mayor parte de los códices áque nos venimos refiriendo, como estiman
6 doctos críticos, ysiendo seguro que los artistas iluminadores no inventaban, sino reproducían escrupulosamente los mil cuadros de la sociedad en que vivían, ¿qué interés no han de tener entonces para nosotros aquellas animadas escenas de una época tan interesante bajo todos conceptos? Ysi aun todavía tan elocuentes monumentos no fuesen bastantes para formar exacto juicio de las costumbres suntuarias del reinado de este Monarca, pasemos la vista por el Ordenamiento de Sevilla, fecho á27 de Febrero de 1256, cuya redacción es tan interesante, que bien apesar nuestro dejamos de insertarlo (IV). No decayó el lujoso mudejarismo (permítasenos la frase) de la época de Alfonso Xen los reinados sucesivos, siendo entre todos ellos uno de los más espléndidos el de D. Pedro I, bastando para acreditarlo de fastuoso el palacio que hubo de edificar para su morada dentro del vasto recinto del alcázar sarraceno ytal vez aprovechando alguna parte de las antiguas fábricas musulmanas. Nada hubo de escasear para la realización de su proyecto; artífices de Toledo yde Granada, unidos álos sevillanos, construyeron los alcázares, palacios eportadas que concibió su alto ypoderoso dueño, vertiendo todos los caudales de sus inteligencias yemulando en la riqueza yprimor de los mil ornatos que en las yeserías, alicatados, techumbres ymármoles fueron necesarios. Claras muestras déla opulencia del infortunado Monarca nos ministra su testamento, donde se especifican las innumerables joyas que componían su tesoro: custodiábanse en él las coronas del vencedor del Salado yde la Reina de Aragón, adornada la primera con camafeos yun águila la segunda; los alhaytes, histórico uno de ellos por ostentar el famoso balax que fué del Rey Bermejo yhoy enriquece la corona de Inglaterra (V); los alcorcíes, aljófares yesmeraldas innumerables; la galera de plata yla nao de oro t
7 yaljófar que el mismo Monarca mandó hacer en Sevilla; las copas de oro, las guirnaldas, las diez espadas guarnecidas de plata ylas cuatro ginetas de oro, una con piedras yaljófar fabricada en Sevilla, yotras mil ymil riquísimas prendas, que todas juntas componían un inestimable caudal, del que formaban parte los paños doro ede seda etapetes eotra ropa del uso del Rey, ciertamente numerosos por cuanto mandó hacer ocho partes de ellos, que habían de repartirse entre las infantas D.aBeatriz, D.aConstanza, D.aIsabel yel príncipe D. Juan. De gran valor debieron ser las citadas telas cuando D. Pedro las consideraba dignas de ser heredadas, mencionándolas especialmente en su testamento; bien pudo entonces haberse dicho de ellas lo que el desleal canciller Pedro López de Ayala consigna en su Rimado de Palacio refiriéndose álas vestiduras que poseyó, todas ricamente brosladas,con cuyo valor se hubiese vestido á mil pobres. «Cuando salió del reino—dice un docto escritor—en 1366 por el levantamiento de D. Enrique, havia encargado la conducción de su tesoro por mar asu Almirante Martin Yañez: yhaviendo sido apresada la galera en que este lo llevaba, se encontró en oro solamente 36 quintales, sin incluir las piedras yjoyas (VI) ni la gran cantidad de estas que llevó consigo el mismo D. Pedro, tan grande, que tuvo bastante para concluir un tratado de alianza con el Principe de Gales, ypara conducir muchas tropas, con las que volvio aentrar en posesión de sus estados. No obstante esta presa tan considerable, quando murió en 1369, que fue tres años después, dejo en su erario treinta millones en piedras preciosas, aljófar, ybaxilla de oro yplata, treinta en novenes ycornados; yotros treinta en deudas de sus arrendadores (VII) que en todo son ciento ysesenta millones.
8 Aunque áeste rey se le nota el haver sido algo codicioso, no es dudable que la mayor parte de su tesoro fué producto Tínicamente de los justos derechos que el Reyno le pagaba. Si se atiende aque solo el de la alcavala le rindió áD. Enrique en 1366 diez ynueve millones (1) podra calcularse en algún modoaquanto subirían las demas contribuciones de diezmos yyantares, martiniegas, portazgos, peajes, fonsadera, almoxarifazgos yotros que percibía la Real Hacienda. Todo esto manifiesta la gran cantidad de oro yplata que circulaba por el Reyno, la multitud de compras yventas que se hacían yla gran extensión del comercio, industria, yriqueza de los particulares» (VIII). Curiosas éinteresantes son para la historia de nuestras industrias artísticas muchas de las disposiciones contenidas en el famoso Ordenamiento de los Menestrales expedido en las Cortes de Valladolid el año de 1351, ysobre ellas llamamos la atención de los aficionados áeste linaje de investigaciones. No hemos de pasar inadvertidos en esta ligerísima reseña ante el espléndido cuadro que nos ofrece la corte del galante ybrioso monarca D. Juan II, en que, dadas las caballerescas yopulentas costumbres que la distinguieron, fácilmente habrá de comprenderse la parte que tocaría átodo aquello que con el lujo yostentación se relacionaba. Brillaban las artes ylas letras, dominando la inteligencia ála fuerza; las fiestas ysaraos habían sustituido al militar aparato, yel mismo Monarca era más dado álas justas literarias yde armas que al estruendo de los combates. Igual ejemplo seguían los próceres que lo rodeaban, yhasta los prelados continuos del palacio, que vivían magníficamente, cuidando más del atavío de sus personas y % (1) Capítulo 19. Sempere. Historia del lujo.
9 del esplendor de sus casas que de procurar el engrandecimiento del Estado; yasí no es extraño que el Monarca repugnase acceder ála petición que le hicieron las Cortes de Palenzuela en 1452 para que renovase las leyes suntuarias de D. Alonso XI, expresándose en los términos siguientes, que no resistimos al deseo de trasladar aquí: «A lo que me pedistes por merced, quel Rey don Alonso, de gloriosa memoria, mi trasabuelo, edespués los otros Reyes mis antecesores, que después del vinieron, veyendo, econsiderando las muy grandes costas superfluas, edañosas que alos dichos mis Reynos se seguian, asi aornes, como amujeres, por los grandes atavios de paños, eforraduras, eoro, eplata, ealjófar eotras guarniciones de grand valor que sobre si trahian, enon seyendo aellos conveniente, segunt sus estados, efaciendas, ordenaron sobrello, ciertas leyes, ereglas, que los de los mis Reynos tuviesen, eguardasen, poniendo regla a cada uno segunt su condición, eestado; las quales leyes, ereglas por aquellos tiempos pudieron ser convinientes,' eprovechosas, eaun por ventura agora. Pero considerando los mudimientos que eran fechos en todas las cosas, elas novedades que eran venidas, con razón vos parecia, que viniesen nuevos remedios; ecomo parescia claramente ser al presente en los mis Reynos aquella mesma disolución, eaun mucho mas en traher superflua, edesordenadamente las gentes ropas de seda, ede oro, ede lana, eforraduras de martas, ede otras peñas, eotras muchas guarniciones de oro, ede plata ede aljófar, ede muy grand valor, eque no tan solamente aquellos, eaquellas que razonablemente lo podian, edebian traher, por ser de grandes linages, eestados, efaciendas, mas aun las mujeres de los menestrales, eoficiales querían traher, e trahian sobre si ropas, eguarniciones, que pertenecían, e eran bastantes para dueñas generosas, ede grand estado, ehacienda, atanto, que no se conocían las unas entre
IO las otras, eque acaescia muchas veces amuchos, eamuchas, asi de grant estado, como de menor, que por cobro de los dichos trajes, eaparatos, que avian de vender lo que tenían, ola mayor parte dello, para lo cumplir, evenían después por ello amuy gran pobreza, eaun otros, e otras que razonablemente lo debieran traher, por ser de buenos linages, serian avergonzados, por no tener haciendas para lo traher, según que los otros trahian, eaellos pertenecía de traher, de lo qual se seguían tantos inconvenientes, edapnos en los mis Reynos, que serian luengos de decir. Por ende que me suplicavades, que me pluguiera con mucha diligencia acatar, emandar ver lo sobredicho eproveer en ello como cumpliere ami servicio eal bien de mis Reynos. Alo qual vos respondo, que yo lo mandare ver, eproveer sobrello, según cumpla ami servicio, eapro, ebien común de los dichos mis Reynos, y Señoríos» (IX). No de otro modo pudo expresarse el ostentoso Monarca, de cuyo propio lujo ydel de su corte nos da exacta razón la interesantísima pintura mural de la batalla de la Higueruela, existente en el Monasterio Escurialense: yno se arguya que dicha pintura por haber sido ejecutada en los tiempos de Felipe II no merece crédito, porque es copia de otra bastante más antigua que se halló en una torre del Alcázar de Segovia. Los Reyes Católicos trataron con empeño de poner coto álos males que de estos abusos se seguían por sus Cartas yPragmáticas, en Segovia á2de Diciembre de Í494, 29 de Diciembre de 1495; Granada á30 de Octubre (je 1499; Sevilla 28 de Enero de 1500 y6de Junio del mismo año; yGranada 30 de Septiembre del siguiente, con otras más que omitimos en gracia de la brevedad. \sin embargo yapesar de tales disposiciones el lujo en los vestidos no hubo de decaer mucho, ostentándose figurado, cuando no podía ser real yverdadero. Hablen t
1 1 por nosotros los bultos sepulcrales de D. Juan II ysu mujer, con la estatua orante del infante D. Alonso, cuyos tres simulacros son la más preciada joya de la insigne Cartuja de Miradores. Imposible llevar ámayor extremo la riqueza en el vestido. Desde la florida ydelicadísima corona que ciñe las sienes del padre de Isabel I, hasta el calzado, confúndese la vista ante el extraordinario derroche de collares, joyas, perlas ybordados, constituyendo una obra magnífica, en que el artista consiguió maravillosamente copiar con singular fidelidad innumerables pormenores de un suntuosísimo traje, haciendo extensivo su pulcro trabajo álas otras estatuas mencionadas. Por lo que hace álos bordadores, medrados debieron quedar, especialmente por lo dispuesto en una de las citadas Pragmáticas, la de 1494, en que no tan sólo se prohibía la introducción en el Reino de telas bordadas de oro óplata, sino que se imponían álos que las bordasen las penas siguientes: por la primera vez la pérdida de aquéllas, ypor la tercera, además de perderlas se les tomaría la mitad de sus bienes, siendo después desterrados del lugar donde viviesen en cinco leguas ála redonda, por un año. Exceptuábanse solamente los ornamentos, paños ydemás cosas necesarias para el culto divino. Ápropósito de lo ordenado en esta Pragmática consigna el Sr. Sempere las siguientes juiciosas reflexiones: fSi la Pragmática se hubiera limitado solamente áprohibir la introducción yuso de los bordados ytelas de oro, hubiera sido muy útil; porque viniendo aquéllas de los extranjeros, se les quitaba por este medio mucho consumo de su industria yse evitaba la extracción del dinero que la representaba. Mas prohibir álos bordadores, guarnicioneros yplateros españoles el bordar ydorar sobre cobre, hierro ylatón, era reducir una gran parte de artesanos titiles áno tener que trabajar, daño incomparablemente mayorque el mismoluxo que se intentaba remediar. »
i8 1440. Id. 1442. Id. 145o. 1434. íyseis pañizuelos labrados para la Catedral <por mano ereparó dos capas blancas dque se \pusieron cenefas. 1Pedro González (bordador). Pagáronsele '130 mrs. «por vna cinta grande rica de texi- (lio blanca para el Preste.» Arch. Cat. 1Fernán Ruiz (id.) Hijo de Juan Martínez de Quintos. Hállasele nombrado en el Padrón de las Contías del barrio del Salvador en 1442 entre los francos por la Casa de la Moneda. Padrones. Siglo XV. Arch. Mun. En 1454 se le libraron 6,000 mrs. en cuenta de las obras Í que hacía para la Catedral. Libro de Fábrica. En este mismo Libro se cita áun hijo suyo llamado Juan, también bordador, que dejamos mencionado en 1435. En 1460 vivía casa propia del Cabildo Eclesiástico en la Aduanilla. Libro de Casas, Censos yHeredades de la Santa Iglesia. Su Arch. 1Gonzalo Ruiz (id.) Vecino de calle Francos, jConsta su nombre en el «Cuaderno del Pedidode la Moneda,» correspondiente ála colla- /ción de Santa María, en el año citado. Libro Mayordomazgo, 1493. Arch. Mun. ¡ Beatriz Torres (brosladora). Por escritura ante Juan García recibió en arrendamiento una casa de Isabel González de Espindola en la collación de San Juan déla Palma en i.° de Diciembre del año citado. Arch. de Protocolos. ¡Martin CARo(broslador). Hizo unas rosas de |oro yseda, que puso en la frontalera azul del altar mayor de la Catedral en 1454: «pagaron- 1sele en dho año vna ganefa para la capilla de Sn Clemente para poner en la casulla blanca
*9 íque se hizo en logar de la que llevó vestida 1454. Iel Señor Cardenal (Cervantes) que Dios hafya cuando lo enterraron.» 1Juana Ruiz (brosladora). Reparó las cenefas 1467. <de las capas coloradas yotras obras. Libro \de Fábrica. Arch. Mun. S Juan Álvarez el mozo (broslador). Consta en el Padrón del barrio de Triana de dicho año. Arch. Municipal. Id. Bernal Rodríguez. Id. id. id. 1Antonio Gil (id.) Su mujer Isabel Sán- \chez hizo testamento en Sevilla á29 de 1486. Agosto de 1486 ydejó una manda de 5ma- iravedises ála obra de la iglesia de San Vi- [cente. Arch. de Protocol. ¡ Nicolás Martínez (id.) Fiador de unas casas que dejó en su testamento Francisco Fernández en dicho año. Id. id. iJuan Rodríguez (id.) Reparó una casulla de I4QÓ. 'la Catedral. Libro de Fábrica. Arch. de la (Catedral. iIsabel Fernández. En el Libro de Fábrica de Ila Catedral del año 1496 se le llama maestra ]de los ornamentos, cuyos diseños debió tam- Id. \bién de hacer, pues del mismo Libro consta Ique era iluminadora, trabajando en este arte [juntamente con Juan de Castro yAlfonso de 'Valdés. Rodrigo de Sosa (broslador). Trabajaba en 1497. !^os ornamentos de la Catedral yvivía en caflie Placentines en el de 1502. 'Isabel de Valdés. Llámasele maestra de los Id. jornamentos en el IAbro de Fábrica de 1487. .Tuvo de salario anual 2,200 maravedises.
20 «i M99- 15ia. Id. 151 1 -64. Elvira de Morales. En miércoles i.° de ( Enero de 1499 mandáronla asentar por maestra de las obras de la Iglesia, «con dos cahíces de pan con tanto que la Iglesia dé seda elo que oviese menester paralas obras. >En el Libro de Fábrica de la Catedral de 1504 llámasele costurera de las cosas de la Iglesia, yen el de 1511 maestra de las vestimentas. 'Juan Ruiz (broslador). En las quitaciones ó isalarios de los oficiales de la Fábrica de la 1Catedral en 1510, yen el Libro de dicha Fá- ( brica, consta que fué éste el primer año en que se le pagaron 1,000 maravedises. Vivió en la calle de las Sierpes. ¿Fernando? de Vallejo (broslador). Vecino ide San Lorenzo. Fiador de la casa que arrendó ;en la Borceguinería Fernando de Valladolid ( en dicho año, propia del Cabildo Eclesiástico. Libro ILde Casas, Censos, etc., del Cabildo eclesiástico. IGabriel de Carvajal. Fué uno de los que imás trabajaron en los ornamentos de la Ca- Í tedral durante el siglo XVI. Comienza ácitársele en el Libro de Fábrica de 1511 ydebió morir en el de 1564, pues en el Libro de Fábrica de dicho año se pagaron áGabriel de Morejón y'á los herederos de Carvajal 4,5°° maravedises por lo bordado de la capa rica de carmesí de las oes redondas con flores de oro dentro (1). (i) Por auto capitular de viernes 24 de Noviembre de 1504 se mandaron librar al Mayordomo de la Fábrica 3,000 maravedises, «que los di ámaestre Gabriel bordador por una ganefa que hizo para \na casulla para el altar mayor.» ¿Será el mismo citado en el texto?
s *151 3 . 151 5 . I520. Id. I522. Id. 21 IJuan de Sazedo óSalcedo. Por auto capiitular de 2de Diciembre se le libraron 30 ( ducados de oro «para en cuenta de la casulla rica quel haze para la capilla del antigua.» ( En 1521 fué fiador de las casas que tomaron en arrendamiento Juan de Castro Joyero é Inés Fernández, su mujer, en calle Francos, ipropias del Cabildo Eclesiástico. Libro III de Casas, Ce/isos, etc., de la Santa Iglesia. 1Juan Sánchez de Sauzedo. Vivía en calle Gé- \nova, casa propia del Cabildo Eclesiástico, en jdicho año. Padre del anterior. Libro II de Casas, Censos, etc., de la Santa Iglesia. íAntón Martín (broslador]. Se le dieron \9,800 maravedises de la palia negra que hizo para esta Santa Iglesia. Lib. de Fáb. [Francisco Sánchez, marido de Luisa Ordó- 1ñez, arrendó casa propia del Cabildo Ecle- ] siástico en dicho año en la calle de las Sier- (pes. Libro II de Casas, Censos, etc., del Cabildo Eclesiástico. Cristóbal Dolarte (broslador). Vecino en la collación del Salvador, fiador de la casa Ique arrendó en Gradas Pedro Fernández en |dicho año, propia del Cabildo eclesiástico. Libro II de Casas, Censos, etc., del Cabildo Eclesiástico. Gutierre de ¿Sisteña? (broslador). Vivió en calle de las Sierpes, fiador en dicho año de la casa que arrendó en calle Escobas Martín Fernández, propia del Cabildo eclesiástico. Id. id.
22 *4 i524- i525. i526. 1527. Id. Id. Id. Id. Id. Id. /Gutierre de Sant Sebastián. Fué fiador de \la casa que tomó en arrendamiento Sebasitián de Quesada, puñalero, propia del Cabilfdo Eclesiástico, en calle de las Sierpes. Id. id. 'Fernán Gómez. Marido de Inés López, vivió Icasa propia del Cabildo Eclesiástico en la coj Ilación de la Magdalena en dicho año. Libro fII de Casas, Censos, etc., de la Santa Iglesia. !Cristóbal de Padilla. Vivió con su mujer <en calle Arqueros, casa propia del Cabildo Eclesiástico, en dicho año. Id. id. ( Gaspar de Luxán. Consta su nombre en la Relación de los maravedises dados cpagados a los bordadores que trabajaban en la Catedral /en 1527. 'I uvieron sepultura él ysu mujer «en la nave de la capilla de los reyes vieja ques Ien la nave de S. Niculas junto al Sagrario,» fpor donación del Cabildo, á20 de Diciem- Ibre de 1549. (Cornieles de Monte. Consta su nombre en j la Relación de los maravedises dados epagados alos bordadores de la Santa Iglesia. ^ Cristóbal de Olarte. Consta su nombre j en la Relación de los maravedises dados epa~ \gados alos bordadores de esta Santa Iglesia, iFrancisco Ortiz. Figura su nombre en la (misma Relación. Gaspar de Padilla. Id. id. id. | Francisco Moreno. Consta su nombre en la ^Relación citada. En 1536 vivía una casa del <Alcázar viejo yen el de 38 labraba en el or- Inamento blanco de las flores de lis. Archivos íde la Catedral ydel Alcázar, ij Juan de Puelles. Consta su nombre en la (Relación citada de los bordadores.
iD‘2g. 1533. 1538. Id. Id. Id. Id. 1539. 1541. Id. 23 |Lázaro Díaz. Hizo una cenefa de capa para Ila Catedral. Leonor Fernández, viuda de Rute, compuiso en 1533 unos ornamentos magníficos, re- )galados por el Cardenal Cervantes. Por auto <capitular de 1554 se mandó darle 6ducados !más, «atento al trabajo que tiene en bordar, ilavar yremendar.» íCosme de Carvajal. Trabajaba en la Cate- | dral en el ornamento blanco de las flores de (lis, que se mandó rehacer. iJuan Fernández. Trabajaba en el ornamenjto blanco de las flores de lis, que se mandó rehacer. Í Inés de Salinas. Trabajó en el ornamento blanco de las flores de lis, que se mandó rehacer. ISantisteban. En el Libro de Fábrica de la I Catedral, año 1538, leemos: «a la mujer de Santisteban.... por la obra que hace en el ornamento blanco de las flores de lis que se mandó rehacer.» jDiego de Monte. Trabajó en el ornamento (blanco de las flores de lis de la Catedral. I Francisco Moreno (broslador). Pagáronse- 1le 9,250 mrs. ácumplimiento de 13,000 J por un faldón que hizo para el vestimento rico blanco. ¡ Juana de San Jerónimo, doncella, vendió en 14,000 mrs. una cenefa de capa de Racionero. íBartolomé de Segura. Pagúronsele 21,000 -mrs. por una cenefa de capa de Canónigo (para la Catedral.
24 ¡Antón de Celada. Recibió 1,250 mrs. por el irepaso de una cenefa de ornamento de la ]Catedral en 1541. Trabajó muchos años en I5-41—5Q.\los bordados de la Santa Iglesia: en 1559 pa- Igáronsele 23,304 mrs. ácumplimiento de f36,804 por 604 estrellas que hizo bordadas de oro en la capa blanca del Sr. Deán. Id. 1542. Id. 1543. 1544. 1547. 1548. Francisco de la Peña, Comenzó átrabajar en los ornamentos de la Catedral en 1541: pagáronsele 30,000 mrs. en 1555 ácumplimiento de una palia bordada de oro con un Ecce-Homo, que se igualó en 1,000 ducados. En 1559 hizo una cenefa con su capillo de la Historia de la degollación de San Juan para capa de Dignidad. Pedro Ruiz de Figueroa. Vendió ála Catedral una cenefa de capa de Dignidad en 60,000 mrs. ^ Jorge Ruiz ¿hermano del anterior? Recibió ]mrs. poruña cenefa de follaje, nueva, de capa de medio Racionero. íAndrés García. Hizo en unión de Cosme de JCarvajal una cenefa de capa de Dignidad, por la que se les pagaron 69,000 mrs. /Lorenzo de Castellanos. Pagáronsele \52,000 mrs. por una cenefa de capa de Dig- \nidad que bordó para la Catedral: seguía tra- /bajando en los ornamentos de la Santa lglesia en 1560. Pedro de las Cuevas. Pagáronsele 13,000 mrs. por una cenefa de capa de Racionero, íPedro de Bonilla. Vendió una cenefa para íornamentos de la Catedral en 15,500 mrs.
1548. Id. 1555. Id. 1557. Id. 1558. 1558-71. 25 S Luis de Vargas. Pagáronsele 40,095 maravedises ácuenta de 74,000 por una frontalera del vtemo de terciopelo azul para la Cuaresma. Ocaña. «Por 4dias que trabajo de la semana \del lunes 14 de Mayo en bordar cosas de or- I namentos del altar mayor dentro en la Iglesia á90 mrs. cada dia 360.» Lib. de Fáb. 1Juan Cortés. Trabajó en varios ornamentos )de esta Santa Iglesia ybordó parte de las j andas de la Virgen de los Reyes para las pro- (cesiones. Ibid. (Mateo de León. Recibió 12,250 mrs. ácum- |plimiento de 39,000 por una cenefa de capa \de Canónigo. Ibid. Pedro de Flandes. Diéronsele 7,500 mrs. en cuenta de un velo de cruz que se le compró.Ibid. Leonis Núñez. Vecino de Sevilla ála collación de la Magdalena, uno de los testigos que deponen en la información que hizo sobre propiedad de las aguas del Baño de San Juan de la Palma D.aConstanza Sarmiento en 1557, en cuya fecha tenía 51 años, poco más ómenos. Archivo del Alcázar. Aguas de 'particulares. íMari Sánchez. Pagáronsele 75,000 mrs. por (una cenefa de capa de Dignidad. Lib. de Fáb. GabrieldeMorejón. Pagáronsele 20 ducados por el arreglo de una tira de cenefa de capa en 1558. Trabajó muchos años en los ornamentos que se hacían para la Catedral. En (1571 se le dieron 69,375 nirs. poruña cenefa de imaginería de capa de Dignidad óCanónigo yen el capillo el martirio de San Sebastián yen la traveta San Roque yen el pecto- ,ral el Cristo Nuestro Señor con la cruz. Ibid^ 4
26 •t i55 q. Id. Id. i56o. Id. Id. i562. i563. 1566. 1670. ,Juan de Obregón. Recibió 300 ducados por j dos cenefas ricas, una capa de Preste yotra 'de Canónigo que se le compraron. Ibid. Francisco de Trujillo. Se le dieron 95 ducados por una cenefa rica de casulla. Ibid. I Soror Catalina de Sena. Religiosa del convento de Madre de Dios en esta ciudad: diéronsele 12,000 mrs. en cuenta de tres touallas para portapaces; fueron de holanda, labradas de sedas yoro de colores. Ibid. íAntonio de Ciprés. Recibió 6,800 marave- \dises por 25 rostros de ángeles de seda para los faldones del terno blanco. Ibid. iFrancisco Hernández. Pagáronsele 629 raa- !ravedises por bordar de oro yseda los faldofnes del terno blanco de la Catedral. Ibid. (Diego López de Cariga. Trabajaba en los iornamentos de la Catedral. Ibid. ( Antonio Ferrer. Recibió con su compañero francisco de Trujillo 76 ducados poruña cenefa de capa de Racionero entero con su 1capillo ypectoral. Ibid. I Juan Bautista. Fiador de la casa que arrendaron en San AndrésJuan Bautista de la Plaza yAndrea de Quintana, propia del Cabildo Eclesiástico: era yerno de aquél. Libro IVde Casas, Censos, etc., de la Santa Iglesia. íLuis de Ventura. Se le dieron 4ducados jpor una hijuela bordada de seda yoro para (la Catedral. Lib. de Fdb. íPedro Cantero. Por libramiento de 29 de jNoviembre pagáronsele 30 ducados por el re- (paro de una cenefa de capa de Canónigo. Ibid.
27 ! Simón Trujillo. Pagáronsele 8reales por tasar una cenefa rica que dió hecha para la Catedral Gaspar de Celada en 1571. Jbid. I Juan de Trujillo. Vecino en calle Carpinteros, según consta del Padrón de la motieda forera deleitado año. Tenía en el dicho los obreros siguientes: Francisco deHoyos, Francisco Juárez, Francisco de Aguilar yJaques de la Fuente, que creemos pueden considerarse \como artífices bordadores. Arch. Mun. /Santoyo.... Vecino de Santiago el Viejo, se- )gún consta del Padrón de la cobranza de la )moneda forera de dicha collación en el cita- ’do año. Ibid. Id. 1573. 1574. /Madera.... Consta en el Padrón citado arriba )correspondiente ála collación de Santa Ca- 1talina, que mandó hacer la ciudad en dicho [año. Arch. Mun. 1Francisco Meaza. Pagáronsele 65,625 maravedises por una cenefa con su capillo y (traveta de capa de Canónigo. Lib. de Fdb. /Antonio de Arze. En 23 de Enero de 1574 Ise le libraron 5,145 mrs. por ciertas telas rij cas que compró la Fábrica de la Catedral, fLibro de Cargo yData de dicho año. ¡ Sebastián de Cicilia. Por libramiento de 14 de Julio se le pagaron 9ducados por una cenefa de capa de media ración. Lib. de Fdb. I Martín de Rosales. Recibió 100 ducados en cuenta de lo bordado en el terno nuevo que hacía en 1578. En el de 1587 se le pagaron 11,220 mrs. por reparos que hizo de ciertos bordados. Ibid.
34 cantidades libradas ápintores por hacer los patrones y diseños para los bordados. De tantos soberbios ornamentos como la enriquecieron, sólo nos restan en bastante número los ejecutados á fines del siglo XVI: los anteriores han ido desapareciendo, quemándose muchos de ellos por viejos para aprovechar el oro yla plata que contenían, según consta de los Libros de Actas Capitulares yde Fábrica. (XIII). 1al vez como resultado de la decadencia que comenzaba áiniciarse en los bordados sevillanos, recurrió la Santa Iglesia áencargar obras de este ge'nero áItalia, y así vemos que en el año de 1656 se hizo venir «una 5a- nefa de capa con su capilla bordada de oro de milan con tres santos en cada cayda que se trujo de milan para muestra ypor no auer salido aproposito mandó el cauildo se echase en vna capa blanca de lana, etc.» (1). Con gran esmero trataron los antiguos Cabildos eclesiásticos de conservar sus magníficos bordados, invirtiendo considerables sumas en una soberbia estantería con adornos de esculturas yfollajes al estilo plateresco, entonces en boga, que comenzó áejecutar el entallador Guillen en 1548, ycuyos cajones tallaba Diego de Velasco en 1582 (XIV): obra magnífica, cuyo relevante mérito no fué bastante ácontener el espíritu destructor del Mayordomo Campos, que la arrojó al fuego con gran detrimento para los intereses de la Iglesia ypara los del arte. (1) Libro de Fábrica de dicho año.
35 III iremos ahora breves palabras acerca de los más principales métodos de bordados que se usaron por los maestros sevillanos. Recamábanse los tisúes, rasos yterciopelos, ejecutando primorosísimas labores sobre ellos, cuyos diseños eran facilitados por artistas, óproducto de la inventiva de los mismos artífices, que con sin igual primor usaban de la aguja. Es ésta la manera más antigua, empleándose en ella los hilos ycordoncillos sutiles de oro: los primeros para rellenar, ylos segundos para ir formando los contornos. Las sedas se usaban en los rostros ymanos cuando el bordado era de imaginería, ytambién en los trajes de las figuras, siendo de esto notabilísimo ejemplar la imagen del Santo Rey conquistador de Sevilla, que adorna por ambas haces el Pendón de esta ciudad conservado en el Archivo Municipal, cuya Noticia no há mucho que dimos ála estampa. «La aguja,—según leemos en un erudito autor contemporáneo,—cual verdadero pincel, pasando sobre la tela del fondo, dejaba la huella del hilo águisa de color, imprimiendo un tono pastoso brillante sin reflejos yvivo sin dureza.» De los primeros años del siglo XVI son muy frecuentes telas bordadas por otro procedimiento menos peno-
36 so yde gran vista yefecto, que consistía en dibujar sobre raso de colores ótisúes de plata ti oro los adornos que habían de servir; después se recortaban yaplicaban sobre la del fondo, generalmente terciopelos, contorneándolas con menudo cordoncillo de oro óseda amarilla. Para quitar la dureza álos trozos de raso recortados servíanse de la pintura, imitando las sombras con el pincel y produciendo un conjunto suave, delicado yharmónico. Con este método se obtenían los mejores resultados, yes lástima que hoy no se trate de emplear, por las grandes ventajas que ofrece. Bordábase en aquellos tiempos sobre fondo formado de hilos de oro, invención española, cuyo origen, si hemos de creer al Padre Sigüenza, tuvo lugar en Ciudad- Rodrigo, yésta es otra manera de bordados. Un notable ejemplar en bordado de alto relieve posee la iglesia parroquial de Santiago de esta ciudad en la capa pluvial que el vulgo asegura fué la que sirvió al César Carlos V para su coronación en Aquisgrán, según unos, yotros dicen la llevó en el acto de sus bodas con la emperatriz Isabel, que tuvieron lugar en este Real Alcázar: es un verdadero prodigio como ejecución, llegando áproducir tanto bulto, que más parece obra de entallador que de aguja. Los doseletes que cobijan los santos, que adornan la hermosa guardilla de la beca, se hallan bordados completamente al aire, como si estuviesen esculpidos; y en cuanto áaquéllos, nada hemos visto que les sobrepuje en mérito. Estimamos esta alhaja, por desgracia muy maltratada, procedente de Flandes. También hemos visto, yse conservan en esta ciudad, algunos ornamentos bordados sobre raso, bien áfines del siglo XVII ódurante el XVIII, cuya composición generalmente es de tallos yflores hechos con sedas de colores rebajados, imitando las naturales con éxtrema perfección. Iodos los contornos van dibujados con cordoncillo ó
37 hilos de oro, como algunos de los tallos, produciendo un admirable efecto. Así los hay en nuestra Catedral ydebemos citar entre los de este género una casulla de raso blanco de la iglesia de los Venerables. Apesar del gran costo que suponen los diversos géneros de bordados que acabamos de mencionar, en que se unieron ámaravilla la riqueza intrínseca yel valor artístico, todavía no quedaban satisfechas las exigencias del lujo yhubieron de llevarlas hasta un extremo en verdad inverosímil. En el Libro de Cargo yData de la Fábrica de la Catedral, correspondiente al año de 1548, consta que en dicha fecha reparábanse la capa ycasulla que dejó ála Santa Iglesia el Arzobispo insigne D. Diego Deza, cuyos ornamentos debieron ser magníficos ájuzgar por el número de marcos de plata ycantidad de oro yseda invertidos en dicha restauración. Intervino en ella como platero trancisco de Castro, que hizo infinidad de piezas de aquel metal, como troncos yhojas, basas ycapiteles, todo labrado, yalgunas cosas fueron esmaltadas, yla parte de bordados la tuvo ásu cargo Ocaña. Basta registrar las cuentas del gasto que se hizo en esta obra para convencernos de que tales vestuarios serían de lo más suntuoso yrico que ála sazón se conocía, ypor aquéllas vemos el empleo de la plata, probablemente adaptada ála tela en sutiles láminas del dicho metal, ycombinadas con la obra de aguja ytejido; pero como si esto aún no bastase, enriqueciéronse las telas derrochando, ámás de las sedas, el oro hilado yla plata labrada, un tesoro de aljófares, piedras preciosas yesmaltes, con que produjeron los más deslumbrantes efectos. Como muestra, pues, de una obra de este género vamos átranscribir íntegra la descripción que el erudito Canónigo D. Juan de Loaysa ha transmitido de una mitra perteneciente al opulento Cardenal D. Diego Hurtado de Mendoza, por considerar que no sería fácil hallar noticia de una prenda más rica.
3« Dice así: «Joyeles, piedras yperlas que tenia la mitra que dió a la Iglesia el Sr. Arzobispo Cardenal D. Diego Hurtado de Mendoza. Deshizose para la Custodia de oro: sacóse esta Memoria del fol. 143 del Libro viejo.... En la parte de los trascoles tenia esta mitra 9joyeles de oro los 8dellos cada uno con 4perlas orientales yel del cuerno alto con tres perlas.—En este mismo lado oparte de los trascoles en el campo 2joyeles grandes de oro cada vno con vna esmeralda larga ycon 4perlas orientales asentado cada vno sobre follajes de oro. Item encima destos en el mismo campo otros 2joye- les pequeños de oro esmaltados de blanco, cada vno con vn balax y2perlas orientales. Tiene mas encima de los dhos 2joyeles pequeños en el mismo campo otros 2joyeles mas pequeños de oro, cada vno con vna esmeralda ysin perlas. Item tiene en la cortapisa de la misma haz de los trascoles tres joyeles vno enmedio con vna esmeralda larga yálos lados de cada cabo vn joyel que son 2yen cada vno vn zafiro vno mayor que el otro sin perlas. Item tiene la guarnición de enmedio que sube de la media cortapisa por el cuerpo de esta misma haz el primero joyel vn balax grande ylargo yencima deste otro joyel con una esmeralda larga de lomo yluego otro joyel encima deste con vn balax quadrado yluego encima deste otro joyel mas pequeño con una esmeralda de lomo. Item tiene en el cuerno desta h'az encima vn zafiro y tiene por cerco deste campo desde abaxo hasta arriba y en los lados del yen medio vna cercadura de oro esmaltada de verde yen la misma cortapisa tiene el cerco por parte de fuera en aquesta misma haz vna cresta de oro almenada yentre el cerco yla cresta dos hilos de aljófar de cuenta. Item tiene en la otra parte de la haz delantera otros 9.
39 joyeles de oro; los 8con cada 4perlas orientales yel más alto con 3de estas mismas perlas. Item tiene la dha mitra en esta haz delantera dos joyeles grandes de oro, vno de cada cabo, sobre follajes de oro cada vna esmeralda larga de lomo ambas iguales y cada vna con 4perlas orientales. Item en el mismo cuerpo encima de los dhos 2joye- les grandes, tiene otros dos joyeles pequeños cada vno con vn gafiro mediano ycon cada 2perlas orientales. Item encima de los dos joyeles pequeños tiene en esta mesma haz otros 2joyeles mas pequeños de oro con esmalte blanco, cada vno con vn balax sin perlas.—Tiene la cortapisa desta haz delantera enmedio vn joyel de oro esmaltado con vna esmeralda larga de lomo: yalos lados otros 2joyeles con 2gafiros guarnecidos en oro sin perlas. liene en la guarnición de enmedio que sube hasta el cuerno vn joyel de oro con vn gafiro mas cumplido que ancho en tabla. Item tiene encima otro joyel de oro con vna esmeralda cumplida de lomo con vn pelo.—Tiene encima otro joyel de oro mas pequeño con un gafiro. Item mas arrriba otro joyel de oro con vna esmeralda yencima del cuerno vn gafiro. —Tiene por cerco todo el campo de las zanefas vna guarnición de oro esmaltada de verde de cada cabo dentro yde fuera como en la otra parte. Item por partes de fuera por cima vna cresta de oro ydos hilos de aljófar de cuenta que cercan los lados por ambos cabos. Item álos lados vna guarnición de oro debaxo de la cresta de oro con vn alfiler de oro yla guarnición toda esmaltada de rosicler blanco yverde. Item cerca toda la boca de la mitra vn hilo de aljófar de cuenta mas grueso que lo otro yfaltanle algunos granos en la delantera yen los trascoles.
40 Esta mitra esta metida en vna caxa como Portacartas cubierta de cuero negro con las armas del dho Sr. Cardenal.» Ála página 77 de esta copia manuscrita de Loaysa se lee lo siguiente.... «No se que pueda aver ni hacerse cosa mas preciosa ni rica, que solo se puede leer por ver la grandeza ymagnificencia de este cavallero ypuede ser modelo de Mitras aunque sean para el mesmo Pontífice porque la maquina de perlas orientales, aljófar Piedras ri- -quisimas ymuy grandes de todo genero, esmaltes infinitos ysobre todo lo bien distribuido de ella manifiestan la grandeza de su dueño yel buen gusto yelección del artífice que la hizo yque debe quedar escrita para memoria perpetua de tan rica ycostosa alaja.» Al margen se leen subrayadas estas frases: «la qual se deshizo por mandado del Cabildo ylas piedras yperlas sirven para la custodia de oro.» «Esta mitra se aprecio por dos plateros lapidarios en la forma que estaba el año 1569 (XVI) yvno la aprecio en 2,392 ducados yotro en 2,712 que ella abuena cuenta se hizo el año 1500 porque en el de 1503 murió el Sr. Cardenal ysi 60 años después valió toda aquella cantidad aora que es mas de 150 años mas ni se hallara quien la hiciera como ella ni hubiera dinero para hacerla.» Con efecto, presea tan extraordinaria ha desaparecido ytambién los joyeles, piedras yesmaltes que la avaloraban, los cuales no llegaron áemplearse en ninguna custodia, destruyéndose ignorantemente lo que tanto valía, sin ventaja alguna para la Santa Iglesia, que hoy con razón justísima se enorgullecería de poseerla (XVI). Igual suerte cupo áotra mitra regalada por el Arzobispo Cardenal D. Juan de Cervantes, que también merece ser descrita, valiéndonos para este efecto del mismo manuscrito de D. Juan de Loaysa: «Una mitra rica que se hizo en tiempo del Sr. Carde-
41- nal D. Juan de Cervantes toda cubierta de aljófar: tiene en la parte de adelante la Salutación yel ángel tiene el bordo de la ropa de argentería de plata dorada yen el pecho yen la frente engastadas 2piedras no finas: tiene la diadema de plata dorada yen la mano vn rotulo con vn letrero que dice Ave Alaria gratia plena: la imagen tiene bordada la ropa como el ángel y2piedras yla diadema como el ángel.—Tiene vna palomita de plata dorada que sale de vna nubecica de plata esmaltada: tiene ante si vn libro con vn atrilejo de argenteria yen medio de esta Salutación esta vna jarra de argenteria yaljófar con tres ramos de lirios dorados ypor flores tiene vnos granitos de aljófar: tiene en esta delantera en la cabeza ypie 5 joyeles cada vno con 5piedras no finas engastadas. En la parte de atras desta mitra hay dos imágenes de Ntra Sra ySanta Isabel con dos titulos de plata en las manos con letreros ylos ruedos de los mantos con argenteria como en la Salutación ysus diademas de plata doradas: la vna imagen tiene dos piedras engastadas yla otra vna: tienen 4joyeles cada vno con 5piedras engastadas no finas tiene en la punta otro topacio como adelante: alrededor, por medio ypor los lados tiene engastadas 42 piedras no finas. Tiene dos trascoles hechos de aljófar asidos ala mitra con vnos goznes de plata dorados cada vno con 1 2 piedras no finas engastadas ysus escudetes 2del Sr. Cardenal: cuelgan de cada 3amanera de campanillas doradas, cada vna con su cadenita de plata dorada asidas en vna plancha de plata dorada.—Al margen se lee: «consumida por vieja. >—Esta mitra estaba muy vieja ypor auto de 9de Abril de 1585 se deshizo ylo mas de ella sirvió para parte de pago ahernando de vallesteros platero de la lglia por la hechura de los tres vasos que hizo para el santo crisma yoleo. Iten vna mitra bordada de oro yseda ytiene en la 6
42 haz la figura de ntro Redemptor crucificado con las imagines de ntra Señora yS. loan yla magdalena yen la ganefa baja tiene quatro medallas yalas espaldas tiene la historia del descendimiento de la cruz con otras tantas medallas como por la delantera yen los trascoles tiene cada tres apostóles con cada quatro chocallos de plata dorados es toda bordada de oro yseda ytiene en muchas partes aljófar sembrado aforrada en raso carmesí la qual dio el Rmo Señor D. Sebastian de obregon obispo de Marruecos el año de 1557 etc.» Inventario de alhajas sin título, siglo XVI. En el inventario áque nos venimos refiriendo, hecho por Loaysa, hay otras muchas curiosas noticias referentes álos antiguos ornamentos de la Catedral, de los cuales, en su mayor parte, sólo nos queda la memoria, pues ya hemos visto lo que se hacía con ellos cuando eran viejos. Acerca de los que se conservan en las demás iglesias de esta ciudad los hemos visto notables, pero los más antiguos se remontan ála segunda mitad del siglo XVI; alguno que otro podrá encontrarse anterior, pero es una rareza. Son aquéllos los más abundantes: bordados sobre terciopelos rojo ónegro con adornos de hojas ytallos al estilo plateresco, los hay también con recortes de raso contorneados con cordoncillos de seda amarilla óde oro. Pasados aquellos tiempos en que el buen gusto se reflejaba en todas las manifestaciones artísticas éindustriales, ypasados los días decadentes, que empiezan en el reinado de Felipe IV, detengámonos, siquiera sea brevemente, en los bordados sevillanos contemporáneos. La magnificencia con que Sevilla celebra su Semana Santa, el esplendor yriqueza invertida por las hermandades en las imágenes que se ostentan durante aquellos días, conducidas en los famosos pasos, son las causas que al presente sostienen las tradiciones de los antiguos artífices bordadores sevillanos, si bien se encomiendan hoy
43 estos trabajos ámanos femeninas, que ejecutan notablemente todo lo concerniente áeste ramo, exceptuando la parte propiamente de imaginería, que es la representación de figuras matizadas con sedas de colores, cuya tradición se ha perdido. Hay gran maestría en manejar el hilo de oro, combinándolo de infinidad de modos, con los cuales producen vistosos efectos ynotables cambiantes cuando son heridos por la luz. Si estas excelentes aptitudes se aprovechasen; si ála ejecución primorosísima se uniera el sentimiento artístico, Sevilla podría enorgullecerse de ser el centro más importante de España en la producción de bordados; por desgracia no ocurre así, ytodo el mérito relevante de las bordadoras se malogra al examinar las riquísimas obras que salen de sus manos. El capricho de las personas que dirigen los asuntos de las hermandades es el que impera: dejándose llevar de sus buenos deseos, aconsejados por personas imperitas, ópor lo menos que carecen de gusto delicado, prefieren las invenciones originales de aquéllas álos diseños tomados de las más puras yhermosas fuentes; desdeñan, pues, los antiguos modelos, que ni aun siquiera conocen, por alcanzar una originalidad que los lleva directamente álos mayores extravíos artísticos. Apénase el espíritu al considerar la riqueza incomparable de los trajes con que se visten las imágenes, el trabajo en ellos invertido, la inteligencia y primor de las bordadoras, yel conjunto pesado yde pésimo gusto que por lo general ofrecen; notándose áprimera vista que el mayor empeño consiste en deslumbrar por el valor intrínseco, como ocurrió en aquellos días de la decadencia romana yen el imperio bizantino, cuando se enriquecían las obras escultóricas con metales preciosos yjoyas, sin parar mientes en la deformidad artística que por tal medio procuraban embellecer. Análogo efecto nos causan los suntuosos mantos con que se adornan las imágenes de la Virgen: inverosímiles
.5o Corporación, el Apóstol San Mateo, que data del año 1814, facultándose, en Cabildo de 6de Noviembre de dicho año, álos Alcaldes de la Hermandad para que pudiesen vender el retablo que tenía la Capilla antes de la invasión francesa, «atendiendo ala deuda que hay que pagar al maestro que esta haciendo el retablo nuevo.» Acerca de la efigie de la Virgen, dice Zúñiga hablando de las imágenes de Nuestra Señora que dió San bernando ádiversas Corporaciones ytemplos: «la tercera, en el Convento de San Francisco en poder de una Cofradía que estuuo antes en vn hospital en la Alfalfa, intitulado S. Mateo. Afirmase que siendo esta Cofradía de los Menestrales, oficiales Mecánicos de Seuilla, dedicada al Euangelista San Mateo mereció que en ella se alistase San Fernando yla enriqueciera con esta imagen,» etc. (XXV). Hemos tenido ocasión de examinarla, desprovista de las telas con que la revisten, ysus caracteres artístico-ar- queológicos convienen con la fecha que la tradición le asigna. Es de madera yestá en blanco; los paños tallados que imitan el ropaje son al estilo ojival primario, muy sobrios yelegantes. Estimamos posterior la cabeza, así como la figura del Niño Jesús que tiene sobre sus rodillas. Dando crédito áZúñiga, esta imagen ytambién la bandera fueron donadas, no ála Hermandad de los Sastres, sino áotra de Menestrales oficiales Mecánicos, áquienes sucedieron aquéllos. En los pocos papeles que componen hoy el archivo nada hemos hallado que nos dé luz acerca de este particular. Veamos ahora lo que dicen los escritores sevillanos acerca del privilegio que tenía la Hermandad de dar la guardia al cuerpo de San Fernando en la Real Capilla los días que aquél descubríase al pueblo. Comenzando por el analista, al tratar de la traslación de los Cuerpos Reales ála Capilla nueva de los Reyes dice:
5i «Comentaron los 24 yentre ellos atitulo de Guarda de los Cuerpos Rs. se dio lugar alos oficiales sastres, cofrades de la Cofradía de San Mateo, que por la uenerable mención de auerlo sido de ella San Fernando, mantienen la preeminencia de representar la guardia en tales funciones yllegaua su numero adocientos en traje militar de gala con alabardas.» Otro erudito ymoderno historiador se expresa en los siguientes términos: «La antigua Hermandad de San Mateo, compuesta de los sastres, dice un erudito escritor sevillano, permanecía en el siglo XVIII sita en el convento de San Francisco: con ocasión de la llegada áSevilla de los Reyes en 1729 hizo la guardia al cuerpo de San Fernando, cuando la traslación ála nueva urna. Este privilegio según el P. Rivaneyra tomó origen por haberse encontrado en una ocasión San Fernando ysu mujer D.aJuana la procesión de dicha Hermandad en la calle, ála cual fueron acompañando. Ortiz de Zúñiga al año 1579 recuerda también la asistencia que la cofradía hacia álos cuerpos Reales, yArgote de Molina en su Aparato ála Historia de Sevilla, trae una escritura yotros documentos que la apoyan. En efecto cuando la traslación del cuerpo del Santo Rey ydemás personas reales ála nueva capilla le hicieron la guardia dentro de la Iglesia según lo solicitaron habiendo acreditado la costumbre, mas ahora, sin perjuicio de ella le fué contestado por el papel siguiente: Sr. Juan de Cruces diputado de la hermandad del apóstol San Mateo =E1Rey ha venido en declarar que la novedad de no ocupar en la procesión del sabado próximo la hermandad del apóstol San Mateo ygremio de maestros de sastre el lugar que en ella le competía según la práctica observada en las anteriores procesiones no debe perjudicar jamas ála misma hermandad el derecho yla posesión que tiene de ocupar en las procesiones de adelante el mismo lugar ypuesto que hasta ahora ha ocupado en las antecedentes. Ylo participa á
52 Vmd de orden de S. M. para que lo ponga en noticia de la mencionada hermandad. Dios guarde aVmd muchos años. Sevilla 12 de Mayo de i729=El Marques de la Paz =Cuya copia autorizada por escribano público presentó la Hermandad al Cabildo Eclesiástico.» (XXVI). Acerca del privilegio que se desprende del anterior documento, que tenía la Hermandad, dice Espinosa y Cárzel en sus Notas puestas álos Anales de Zúñiga: «Estaba sin uso este privilegio: hace algunos años que los in- -dividuos de esta Hermandad reclamaron para que se les continuase en goce de el, lo que se concedió: después se ha suspendido ignoro los motivos.» En otro lugar añade: «....en 1786 consiguieron la aprobación de la regla en que se incluía el privilegio de hacer su guardia al cuerpo de San Fernando el dia de San Clemente con muy decentes uniformes galoneados de plata ybandas encarnadas en que campeaban bordadas las armas reales. Poco disfrutaron esta gracia pues el Juez conservador de la Capilla que lo era D. Francisco de Bruna ministro decano de la Real Audiencia pareciéndole excesivo este privilegio lo suspendió al año siguiente yal fin quedó sin uso por haberse introducido la tropa de la guarnición en este servicio.» (XXVII). Matute en otro de sus M. SS. amplía las anteriores noticias de esta manera: «Hay tradición que la cofradía de San Mateo que los maestros sastres tienen en Sevilla, situada en una capilla del. convento de San Francisco, la fundó el Rey San íernando, quien la donó un estandarte que traía en la conquista de esta ciudad yuna imagen de Nuestra Señora que apellidan de los Reyes, alhajas que saca en la procesión del Corpus yconserva con respeto y veneración.» (XXVIII). Acerca del traje usado por los sastres en la ceremonia de la guardia al Santo Rey, el dato más antiguo es el facilitado por Zúñiga harto conciso por cierto; pero hemos
53 podido averiguar cuál era el empleado áfines del siglo XVIII, según aparece de una Provisión real que se expidió en San Ildefonso á18 de Septiembre de 1787 estableciendo la forma con que debían asistir los cofrades á dicha ceremonia, en la cual constalo siguiente: «Que con efecto pasó dho escribano ala Real Capilla yhalló en ella acuatro individuos de dha cofradia haciendo la guardia con espadín desembaynado yechado sobre el hombro izquierdo, todos vestidos uniformemente con casaca de militar de Paño azul Boton de metal plateado yen la cartera vna guarnición al canto de Galón de Plata como de vn dedo de ancho yen labor vna buelta del mismo galón la Chupa de grana encarnada óde Paño guarnecida toda al canto que parecía al, Petivniforme de Alabarderos yencima de la casaca vna cinta de faja color de puzó con dos borlas con vna tarjeta pequeña de sobrepuesto de seda bordada con las armas reales de Castilla yLeón yCorona.» El uso de estos trajes (lió lugar álitigios entre los Capellanes Reales ylos cofrades, en que intervino el Monarca yel Subdelegado regio, señor Bruna. Entre los papeles de la Hermandad hay un borrador del memorial dirigido áS. M. en 1787 en que se quejan aquéllos de los impedimentos que los Capellanes les ponían para que diesen la guardia al Santo Rey, como de los nuevos uniformes que les había mandado usar el Sr. Bruna, compuestos de casacas negras, chupas de color ylos cabos correspondientes, añadiendo áeste propósito, que «sin embargo de estar ya costeados los azules (vestidos) que dispuso la Capilla ylos negros que últimamente mandó el cavallero Subdelegado están conformes en costear los que de nuevo se le manden.» Quebrantados, como se ha visto, los antiguos privilegios de la Hermandad, decaído el fervor que en otros tiempos animaba ásus cofrades, ycada vez en mayor pobreza, llegó el día en que de hecho quedó disuelta y
54 sin culto sus imágenes. Una devota anciana trató de re¿ constituirla, ypor los años de 1876 interesó al Sr. Montero, actual Consiliario de la Hermandad, quien después de muchas indagaciones para averiguar el paradero de algunos objetos, tuvo la satisfacción de encontrar los más importantes, contándose entre ellos las dos banderas, la antigua yla moderna. Obtenida luégo la indispensable autorización del poder eclesiástico quedó nuevamente establecida la Corporación en 6de Septiembre de 1877. Ála diligencia, pues, del citado Sr. Montero débese que la antigua bandera, objeto de este trabajo, se haya salvado: debérnosle, pues, gratitud por su celo éinterés, yen tal concepto gustosos consignamos en este lugar el resultado de sus gestiones.
55 Elcupados durante los últimos días del mes de j Mayo de 1886 en examinar la iglesia parroquial de San Ildefonso ylas antigüedades yobjetos artísticos que en ella se contienen, ydespués de tomados los apuntes que juzgamos necesarios, destinados ánuestra obra Sevilla Monumental yArtística, preguntamos ásu digno párroco el señor dorr Joaquín Fernandez Venegas si existía aún la enseña que según los historiadores sevillanos había donado ála Hermandad de los Sastres el Santo Rey conquistador de Sevilla. No pudo en el momento darnos razón de ella el mencionado Sr. Cura, pero al siguiente día, previo aviso que recibimos, se nos mostró un revuelto yconfuso montón de harapos que dijeron era la bandera. Desenvuelto con el mayor cuidado, ytemiendo ácada paso se nos quedase entre las manos, logramos extenderla, quedando en extremo sorprendidos ante aquella hermosa producción de los bordadores imagineros del siglo XVI. En el acto, yuna vez dispuesta en lugar conveniente, dedicamos unas cuantas horas ácopiarla por medio de la acuarela, supliendo ánuestra deficiencia artística el cariño é mterés con que la reproducíamos, pues desde luego no dudamos un momento en la conveniencia de dar ácono-
56 cer tan importante objeto, llamado ádestruirse en plaza no lejano teniendo en cuenta el mal estado en que se halla. Dicha copia, enviada álos Sres. Sinsel Dorn yC. a, de Leipzig, ha servido para que ellos ásu vez la hayan reproducido en la adjunta lámina, que bien conocemos deja que desear álos aficionados. Desenvuelta la tela por completo ofrece la figura de un rectángulo; es, por tanto, una verdadera bandera (bañera), dada la forma que éstas deben tener, según testifican Mosén Diego de Valera, Fernán Mexía ycuantos autores han tratado de las diversas formas ytamaños de las enseñas militares españolas. Mide de largo 2metros 33 yde alto 1*97. En el centro, sentado en un trono de estilo plateresco, sencillo de ornatos, hállase la imagen del Emperador Carlos V, cuyo rostro está magistralmente bordado de sedas, ydetrás de él vese el espaldar de la silla cubierto por un paño repostero de raso verde con cenefa de tallos serpeantes labrados con cordoncillo de oro. Tiene el César corona imperial del mismo cordoncillo, que resalta sobre fondo azul, asentada sobre una gorra, cuya tela ha desaparecido, no quedando más que el aparejo de lienzo crudo teñido de azul obscuro, sobre el cual aun quedan adornos que imitan joyeles; el cuello es escarolado, el jubón de raso carmesí escotado muy bajo con vueltas de raso color de castaña adornado con labores de hilillo de oro, de cuya misma materia es el collar del Toisón que ostenta sobre el pecho. Manto amarillo de raso con grandes vueltas ycuello qué recuerdan los de los tabardos, de color azul, cae desde su hombro derecho, llega al suelo plegando elegantemente, sube por las rodillas hasta caer sobre la izquierda. Sus fimbrias están adornadas con la mayor sencillez, de labor de estilo plateresco formada por cordoncillo de oro; en la diestra mano sostiene gran cetro de raso amarillo yen la siniestra el globo símbolo del imperio. En esta misma rodilla se ven restos
57 de la calza de raso rojo ylos extremos de la falda del jubón del mismo color. El calzado es ála romana yestá casi perdido, conservando solamente los lincamientos de los adornos, de los cuales puede colegirse que fue el coturno. Por el lado derecho de la imagen sobresale el brazo del trono, de elegante dibujo plateresco. La manga del sayo de este mismo lado fue azul con cordoncillos de oro, que van enrollándose alrededor del antebrazo, yen los centros adornitos que imitan piedras preciosas. En cada uno de los ángulos de la bandera hay un escudo circundado por guirnaldas compuestas de hojas de raso verde contorneadas de cordoncillo de seda amarilla ypomas de raso del mismo color. Ocupa el superior de la derecha -la Cruz de Borgoña con un eslabón azul del Toisón, del cual pende el vellocino: encima del aspa una corona imperial. El escudo inferior de este mismo lado ostenta las columnas de Hércules sobre pedestales yla cinta ó filacteria en que estaría escrito el lema Plus Vltra, yencima gran corona imperial que rompe la guirnalda. Hacen juego con estos escudos otros dos colocados análogamente con las armas plenas de España, las águilas austríacas yel collar del Toisón, que ánuestro juicio hubieron de estar colocadas en sentido inverso ácomo se ven hoy: creemos, pues, que bajo el escudo de Borgoña estaría uno de los de las armas plenas, ybajo el superior de aquéllas el de las columnas de Hércules. De la tela que sirvió de fondo primitivo sólo quedan jirones, ájuzgar por unos de raso carmesí ácuadros tornasolados en el mismo color, que producen un juego de jaqueles obscuros yclaros cuando los hiere la luz. Ahora, en cuanto al procedimiento diremos que, excepto el rostro, los obscuros de los paños yalgunas de las empresas de los escudos, que están bordados en sedas de colores, todo lo demás es de telas recortadas ysobrepuestas, contorneadas con cordoncillos de oro óseda. 8
58 Encuéntrase en pésimo estado de conservación, yespecialmente aquellas partes cuyos fondos fueron de raso blanco han desaparecido, quedando sólo el lienzo sobre que estuvieron sujetas. El detenimiento con que examinamos esta joya nos indujo apensar que la enseña debería haber tenido bordadas sus dos haces ócaras, repitiéndose, por tanto, la imagen del Emperador en la otra, que se hallaba oculta .por estar cosida álos jirones del primitivo fondo. Poco se perdía, pues, descosiendo la figura que teníamos ála vista por su contorno, yasí nos decidimos áhacerlo: cuando tuvimos ya separada la mitad de aquélla la volvimos, ycuál no sería nuestra sorpresa al hallar adaptada por la espalda otra imagen; proseguimos la tarea, yuna vez terminada quedó de manifiesto, viéndose sentada en un trono exactamente igual al del César, yadornado con su repostero verde, otra figura de un monarca que adornaba su cabeza con turbante azul, del que sobresalen los florones de una corona real abierta. Tuvo manto amarillo, que está sumamente destrozado; en la mano derecha sostiene, apoyado en la rodilla, un escudo sin corona con los cuarteles de las armas de Castilla yLeón, y en la izquierda una espada cuyo arriaz ócruceta es recto, pero encorvado en el extremo que está ála vista; la empuñadura, formada por adornos de hilo de oro en espiral ypomo circular bordado de lo mismo. Tuvo también coturno, yposa sus pies sobre un pavimento compuesto de losetas con flores cuadrifolias. La cabeza de la figura está casi perdida, ylo que mejor conserva es la barba, abierta en el centro ypuntiaguda por los lados. Ambas imágenes miden de alto un metro 27 centímetros, inclusas las coronas. Muy importante es el hallazgo de la del César, particularidad que no menciona, que sepamos, ningún historiador sevillano; pero aun lo es más
59 la del Rey Fernando III, áquien creemos que representa la del anverso, por varias consideraciones. Es la primera la de ostentar el Monarca Santo un recuerdo inequívoco del traje musulmán en el turbante, yla segunda, que esto mismo nos indica haber sido copiada dicha figura de otra antigua en que estaría el Rey tal vez vestido por completo ála morisca, suponiendo tal circunstancia que la Cofradía de los Menestrales oficiales mecánicos de que habla Zúñiga debió transmitir ála de los Sastres una enseña de indudable origen mudejar. Ahora bien; ¿pudo aquélla remontarse álos tiempos mismos de San Fernando? No lo dudamos, fundándonos para creerlo así en la tradición yen los caracteres que ostenta la imagen de la Virgen de los Reyes que posee la Hermandad. Estropeada la primitiva enseña con el transcurso de los siglos pensó la Corporación que no se perdiese su memoria, reproduciéndola con la fidelidad que lo permitían las corrientes de la época del Emperador; respetaron, pues, del traje de San Fernando la prenda que más caracterizaba sus vestidos moriscos, cubriéndole la cabeza con el turbante, yel resto del traje, óno quisieron copiarlo servilmente, porque áello se oponían, como antes dijimos, los gustos dominantes, óporque el modelo estuviese ya perdido y dificultase su reproducción. De otro modo no hallamos razón satisfactoria para explicarnos que en los días de Carlos Vpensase un artista en representar al Rey don Fernando con aquel tocado tan característico del pueblo musulmán, cuando las modas flamencas éitalianas eran las que imperaban; habiéndose desterrado casi por completo en los vestidos de las altas clases sociales Jas influencias mahometanas, que perpetuaron los mudejares hasta los tiempos mismos de los Reyes Católicos. No hemos vacilado en considerar que la figura que hallamos oculta bajo la del César es la de San Fernando, si tenemos en cuenta, como antes dijimos, las tradiciones
66 ediversas piedras granates.» D. Joaquín Josef Rodríguez de Quesada. Fundación de la Capilla Real.—M. S.—Bib. Colomb. En la crónica manuscrita del rey D. Juan II, por Alvar García de Santa María (Bib. Colomb;), al narrar la ceremonia de entrega de la espada del Conquistador de Sevilla al infante D. Fernando el de Antequera, dícesc que «la vaina de la espada estaua en pedagos con muchas piedras preciosas.» (IU) Véanse las miniaturas que ilustran las Cantigas 56 y125. El userde inscripciones tejidas en las telas que empleáronlos musulmanes en sus trajes, según un docto escritor, data de muy antiguo; entre ellos Ebn-Adharí, en sus historias de AI-Andalus (traducción de Fernández yGonzález), hablando de Ibrahím ben Uagiaj, dice: «tenia en su territorio de Ixbilia un cadi que procedia con justicia y era severo con la gente sospechosa.... ytenia en Ixbilia vestidos preciosos en que había bordado según las letras de su nombre ála usanza del sultán de aquel tiempo.» En el Libro de Fábrica de la Catedral del año 1586 se cita «una planeta de seda labrada como ála morisca,vieja.» (IV) Tales leyes no debieron cumplirse ni ser bastantes ácorregir los abusos, como lo demuestran las disposiciones encaminadas al mismo fin, que dictaron las Cortes de Valladolid en 1258. Siguieron este mismo ejemplo los reyes sucesores de D. Alonso, siendo de notar lo establecido en las de Alcalá de 1348, por D. Alonso XI, )los Ordenamientos de Ioledo ySevilla por el mismo monarca-Historia del Luxo yde las leyes suntuarias de España por D. Juan Sempere yGuarinos. Madrid. Imp. Real, 1788. Tomo I, páginas 87 ysiguientes. (\) Madrazo. Recuerdos yBellezas de España. Tomo de Sevilla, pág. 481, nota 1. a (VI) Crónica, año 1366, cap. 14. (VII) Historia del Luxo. (VIII) Ibid. (IX; Ibid. (X) Arch. Mun. Tumbo III. fol. 13. (X bis.) Nota facilitada por nuestro docto amigo el Sr. D. Fernando Belmonte. Arch. Gral. de Indias. (XI) No conocemos nómina ócatálogo publicado de bordadores sevillanos, yen tal virtud estimamos haber hecho un servicio á
67 los aficionados dando áluz los nombres que van en el texto, con los cuales, hasta cierto punto, habremos contribuido állenar un vacío cuando llegue el momento en que se escriba la grandiosa Historia de las Artes industriales de España. (XII) «Lunes 29 de Marzo de 15 14 mandaron dar vna ganefa rica de capa para que la llene por demuestra aJa feria de Medina del Campo ode Valladolid el Rdo. Señor Dean.... porque por ella ha de igualar otras ganefas para esta Sta. Iglia. »Autos Capitulares. (XIII) «En 28 de Enero 1559.... 22032 mrs que recibió (el Mayordomo) por 8marcos y3ongas yvn real de plata arazón de .2626 mrs cada marco porque tenia oro la plata. La qual se saco de canelas ycosas viejas de oro yplata que por estar muy viejo yno poder servir por auto capitular del Cab.° que pasó ante el Sr. Racionero hieronimo pinello en 5del presente mes de henero se mando fundir yla razón por extenso de lo que se quemó yfundió esta asentado ala larga en el Lib. Registro de fabrica de Ant.° Ramos Clérigo notario de la dha fabrica.» «1564. Se le cargan al mismo 21576 mrs. por 9marcos de plata que sacaron de ornamentos del Sagrario que fundió femando de Ballesteros platero de la fabrica.» Podríamos citar otros testimonios como los anteriores, que omitimos en gracia de la brevedad. * (XIV) «Lunes 20 de Julio de 1517 mandaron al Mayordomo de la Fab.aque mande fazer vnos almarios para los ornamentos nueuos que agora están fechos de bordadura para esta Sta. Iglia. por el orden que para ello dara el Sr. Arcediano de Seuilla.» Libro de Autos Capitulares. (XV) Rosell. Monografía sobre la colcha mudejar del Museo 'Arq. Nacional. Mus. Esp. de Antigüedades. Tomo VII, fol. 368. (XVI) Este dato de Loaysa no parece estar conforme con el auto de miércoles 5de Enero de 1560, según el cual se dispuso vender las piedras yperlas de la mitra del Cardenal Mendoza porque estaba ya muy vieja yporque ya faltaban algunas guarniciones. (XVII) De otros magníficos ornamentos donados por el señor Mendoza da cuenta el auto capitular del martes 9de Enero de 1485* (XVII bis) Compendio de las obligaciones yexcelencias de V. O. T. por el R. P. Fr. Juan Lasso de la Vega (¿1726?), páginas 302-305.
68 (XVIII) Original en el archivo de los Sres. Marqueses de la Morilla, quienes galantemente nos lo han facilitado, por lo cual consignamos aquí el testimonio de nuestro agradecimiento. (XVI II bis) *Mas abajo, ya en el último arco óbóveda de la Iglesia, había otra capilla igual álas dos anteriores, con Su gran re- ja, yen ella residía yera propia de la Hermandad de San Mateo, del gremio de Sastres, Hermandad tan antigua que ninguna otra puede competirle, pues la fundó el mismo San Fernando, donándole una de las imágenes de Nuestra Señora de los Reyes yuno de los pendones con que entraron sus tropas en la ciudad. Esta respetable imagen era la que presidía en el altar de esta capilla, yásus lados San Fernando ySan Hermenegildo, hermosas estatuas de Juan Martínez Montañés.» Véase la nota XXIV. (XIX) Original entre los pocos papeles que forman actualmente el Archivo de la Hermandad. (XX) Libro de Cabildos. (XXI) Ibid. (RR-II) Ibid. Aesta tabla se refería el I‘. Daniel Papebrochio en sus palabras Circa MCCXXHII Pingitur Tabula, etc., que dejamos citadas en el texto ála página 46. Véase Colección de los Bolandos. Actas de la vida de San Fernando. Tomo Idel mes de Mayo. (XXIII) Ibid. (XXIV) Según D. Félix González de León en su Noticia Artística de los edificios de Sevilla. Las efigies de San femando ySan Hermenegildo no tienen mérito artístico alguno, en nuestro concepto; la del primero es acabada muestra del mal gusto de la época en que fue ejecutada, pues no contento su autor con todos los anacrónicos atavíos con que enriqueció el traje, ocurriósele aumentar el efecto de la riqueza, sembrando el manto ylos gregüescos especialmente, con circulitos de espejos ycristales tallados, que resaltan entre los adornos dorados. No conocemos otro ejemplar semejante entre las esculturas sevillanas. Por lo que hace ála espada que el Santo empuña, bien merece, siquiera sea, breves palabras: La hoja, que consideramos del siglo XVI, mide de largo, apesar de lo muy mutilada que se halla, 74 centímetros, yde ancho por el recazo 44 milímetros; medida por bajo de la escotadura que tiene en este mis-
6() mo sitio. Lleva en el centro una canal que llega hasta la punta, y .dos más, sólo unidas áésta en el tercio de su arranque, ósea inmediato al arriaz. En el recazo ostenta dentro de un pequeño escudete una marca que desconocemos, compuesta por una Tinvertida sobre una S; en la canal del centro, yaunque muy borrosas, dos como medias lunas con dos puntos cuadrangulares en cada uno de los extremos respectivamente. (XXV) Anales, 1252-28. (XXVI) Matute. Cont. álos Anales de Zúñiga. M. S., biblioteca Colombina. (XXVII) Ibid. (XXVIII) En un cuaderno manuscrito en 4.0que conserva la Hermandad entre sus papeles, en cuya cubierta de pergamino se lee «Inventario de Pleitos yPapeles,» se cita «un libro con su pergamino m. s. de los tres Testimonios de la Ciudad, Cab.° de la Iglesia yCapilla Real, de la función ysalida délos maestros Sastres con el glorioso San Fernando en su beatificación,» documento que no hemos hallado. (XXIX; Libro de Actas capitulares de la Hermandad. (XXX) Ibid. (XXXI) Archivo de la Hermandad. (XXXII) Ibid. (XXXIII) Creemos que estos dos estandartes serían el Simpecado yla bandera moderna. (XXXIV) Libro de Actas de la Hermandad.
7> ‘POSTSCRIPTUM Seis años han transcurrido desde que tomamos nuestros primeros apuntes de la Bandera hasta el día de hoy (i), en cuyo lapso de tiempo hemos procurado oficiosamente interesar ála Hermandad para que custodiase yconservara con el respeto debido esta importante enseña. Nada ha hecho la Corporación, según nos aseguran, por falta de recursos, pero podemos afirmar que personas ajenas áella costearon un estante con aquel objeto, pero ácondición de levantar acta en que constase que la Hermandad tendría en su poder una llave del citado mueble yotra el Sr. Cura que por tiempo fuere en la iglesia parroquial de San Ildefonso, garantizando así para lo futuro la custodia de la Bandera yponiéndola á salvo de pérdida óventa que pudiese ocurrir algún día. Después de construido el estante, yápunto, ya todo, el Consiliario primero, el Mayordomo ySecretario de la Hermandad, que hasta entonces habían manifestado álos donantes su complacencia yaccedido ála condición de que el mueble tuviese las dos llaves referidas, variaron de propósito, negándose áque se (i) Para evitar torcidas ómaliciosas interpretaciones debemos hacer constar que la noticia de la Bandera que publica la Guia, de Sevilla del Sr. Gómez Zarzuela (q. e. p. d.) fué facilitada á dicho señor por nosotros en 1886, apareciendo por vez primera en el volumen de dicha obra correspondiente á1887.
72 levantase acta yque al Sr. Cura se entregara una de aquéllas; en vista de lo cual los dueños del armario han dispuesto de él, donándolo áun instituto de caridad, con el disgusto de ver así recompensados sus buenos propósitos por los mismos que, ignorantes del interés artísticoarqueológico de aquellos harapos,velaban por su conservación, como acredita el deplorable estado en que se encontraba la mencionada enseña en 1886, bien diferente de como la vemos hoy, reforzado ya con damasco de seda su fondo ysentados de nuevo los escudos, por e! interés de una persona extraña ála Hermandad. " Después de estas vicisitudes, de esperar es que la Corporación, tan celosa de sus derechos, que no ha querido aceptar los medios que se le proponían para asegurarla vida de la Bandera, estimando que aquéllos eran menoscabados, yque con tan singular esmero ha venido cuidando de ella, dispondrá, áno dudarlo, la construcción de otro estante, donde exponga ála vista de los curiosos su histórica enseña, ya que hoy puede también reverenciar la imagen del Santo Conquistador de Sevilla, en vez de la del Emperador Carlos V, como hasta aquí lo venía haciendo. Si así sucede no le escasearemos nuestros aplausos; pero de lo contrario, entendemos que la Autoridad eclesiástica está obligada áprocurar que tan veneranda memoria no sufra los daños que proceden de la falta de cuidado óesmero en su conservación.
73 NOTA IMPORTANTE Ala Nómina de los maestros bordadores que dejamos inserta en este trabajo, hay que aumentar los nombres de D.aAntonia Janín yMonscrrat yde su hermana D.aMercedes, quienes juntamente con l). aAntonia Jiménez Izonierdo bordaron en unión de siete oficialas los magníficos ornamentos costeados por la testamentaría del Canónigo Sr. IX José Soler, bordados en oro ysedas de colores, sobre fondo de tisú de plata, al estilo plateresco, con arreglo álos diseños del ilustrado arqueólogo yhábil artista el Sr. I). Narciso Sentenaeh, nuestro querido amigo. La casulla, cuatro dalmáticas con sus juegos de manípulos, estolas, etc., dos capas pluviales, una más sencilla, tornavoz, frontal, ciedeneias ypaño de atril fueron entregados áesta Santa Iglesia el año de 1SS6. Tuvo de costo lo enumerado unos 10,000 duros próximamente. Si en todas las obras de bordados que se ejecutan en nuestros días se hubiesen tenido presentes los requisitos que en ésta, podríamos decir que presenciábamos un verdadero florecimiento de tan hermosa industria artística. En los ornamentos áque nos referimos úñense el buen gusto de la composición del dibujo ála bondad del procedimiento, fácil aquél de conseguir siempre, si en vez de aspirar ápeligrosas invenciones se reproducen los buenos modelos antiguos que aun nos quedan.
74 ERRATAS MÁS PRINCIPALES Página. Dice. 5 16 35 40 44 algunos de los dedicados era conservarlos que tan encarnizadamente la combatían aserto que podíamos sostuvo para con ellos lo que vendió la tercia parte algunas de las dedicadas era conservarlas que tan encarnizadamente combatían ti nuestros invasores aserto que podríamos sostuvo con ellos lo que rendio la tercia parte Al final del párrafo primero debe ir la nota XV. En el párrafo cuarto, nota XVI, debe ser la XVII. (XVIII bis) se ha puesto de más.
75 * FUI? IMPRESO EL PRESENTE FOLLETO EN LA MUY NOBLE CIUDAD DE SEVILLA, EN CASA DE Girones yOrdeña, L{u;ar de i.a Cera 3, el año del Nacimiento deNtro. Sr. Jesucristo de MIL OCHOCIENTOS NOVENTA YUN AÑOS, Á20 DIAS DEL mes de Octubre.
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