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Inversión exterior, concentración de la producción y desigualdades crecientes

Martínez de Azagra, Luis; Wehbe Herrera, Carmen D.

Abstract

Las inversiones extranjeras directas (IED), aunque ligeramente estancadas en la década de los 80, siguen creciendo con rapidez desde los años 90, siendo las empresas transnacionales el principal motor de esa expansión. De esta forma se amplia el campo de la producción transnacionalizada en la economía mundial. Pero la distribución geográfica de los flujos de I.E.D. es muy desigual, siendo sólo 30 países los receptores del 90 por 100 del total acumulado. Esta concentración de la IED tiene su correlato en la concentración de la producción transnacionalizada, también crecientemente concentrada. De ahí que la denominada "globalización", como tendencia a la conversión, por la competencia, de diferentes subsistemas territorializados de valoración en un único sistema que monopolice globalmente la valoración, provoque desigualdades y distanciamientos crecientes en el seno de la comunidad internacional.

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1 V REUNION DE ECONOMIA MUNDIAL SEVILLA 2003 "Inversión exterior, concentración de la producción y desigualdades crecientes" Luis Martínez de Azagra Universidad de La Laguna [email protected] Carmen D. Wehbe Herrera Universidad de La Laguna [email protected] Las inversiones extranjeras directas (IED), aunque ligeramente estancadas en la década de los 80, siguen creciendo con rapidez desde los años 90, siendo las empresas transnacionales el principal motor de esa expansión. De esta forma se amplia el campo de la producción transnacionalizada en la economía mundial. Pero la distribución geográfica de los flujos de I.E.D. es muy desigual, siendo sólo 30 países los receptores del 90 por 100 del total acumulado. Esta concentración de la IED tiene su correlato en la concentración de la producción transnacionalizada, también crecientemente concentrada. De ahí que la denominada "globalización", como tendencia a la conversión, por la competencia, de diferentes subsistemas territorializados de valoración en un único sistema que monopolice globalmente la valoración, provoque desigualdades y distanciamientos crecientes en el seno de la comunidad internacional. 2 I.- INTRODUCION El proceso de globalización neoliberal viene acompañado por el auge de las transacciones transfronterizas de toda índole. Movimientos trasfronterizos legales e ilegales que son azuzados por la implementación de políticas económicas que tiene como objetivo arropar y proteger el denominado Consenso de Washington, ideario asumido e impuesto por y desde los centros de decisión político-económica del sistema desde hace ya más de una década. Efectivamente, con la caída del Bloque del Este se abre una etapa de euforia, de frenesí para los voceros de un remozado ideario neoliberal que, bajo el paraguas de la “victoria” del sistema de economía de mercado, nos envuelven en una fiesta en la que la orquesta nos ameniza con sinfonías de crecimiento y desarrollo para el conjunto del planeta y donde se profetiza “el fin de la historia”, “el fin del conflicto social” y “el fin del estado nación”. Diez años después, estamos algo hartos de seguir oyendo los mismos cantos de sirena, diez años después seguimos esperando el paraíso prometido, seguimos esperando un mundo sin guerras, seguimos esperando un mundo de crecimiento generalizado y desarrollo para todos… diez años después lo que podemos constatar es “el fin de la fiesta”. Un fin de fiesta donde, además, la resaca amenaza con ser tremenda. En el momento actual tenemos la perspectiva suficiente como para afirmar que bajo el sistema en el que estamos la concentración y centralización -consustanciales a su propia naturalezase manifiestan sin ningún tipo de pudor, abiertamente... legitimadas por el discurso neoliberal y las actuaciones de los gobiernos, en intima imbricación con los centros de decisión empresarial más impuestos. La razón del máximo negocio amenaza con instaurarse, ya plenamente, bajo la complicidad en unos casos, y sometimiento en otros, de las clases dirigentes, al tiempo que se consolida una oligarquía transnacional. Así en los discursos al uso se manifiesta la necesidad de que los países se incardinen al proceso de globalización, que se integren a un nuevo escenario económico internacional, ahora cada vez más global, bajo la batuta del discurso neoliberal. Al tiempo se argumenta que en este nuevo escenario se abren oportunidades para salir del subdesarrollo y, en un entorno de crecimiento, lograr elevar los niveles de ingreso de los más rezagados. Pero ¿cuál es la formula magistral para conseguir este fin? ¿cuáles son las artes e ingredientes que los alquimistas de fin de siglo nos proponen?. Sorpresivamente no hay nuevas recetas, son más de lo mismo, pero ahora sin alternativa, un discurso monocolor aderezado por avances importantes en lo tecnológico y cambios sustanciales en la organización de la producción. 3 Ciertamente el proceso de internacionalización productiva y la creciente interdependencia está en el la base y es el substrato que da forma al denominado proceso de globalización neoliberal. Efectivamente, analizando los discursos al uso nos encontramos con que la formula propuesta tiene poco de novedosa. Al contrario, sus ingredientes son sobradamente conocidos: así se receta a los países “no desarrollados” que abran sus economías, que privaticen sus activos, que se encomienden sin temores ni reservas a la liberalización comercial y financiera. Todo ello acompañado por la implementación de políticas macroeconómicas "sanas" (baja inflación, reducción del déficit público, cuentas externas equilibradas, contención de costos laborales) y se anima a la acción del Estado, para implantar el "remozado credo neoliberal". Esta es la vía para que se desencadenen las sinergias, en un marco de creciente competencia, que activen capacidades en el país y que lo lleven a la senda del crecimiento económico y finalmente al desarrollo. Capacidades que se han de orientar fundamentalmente hacia las exportaciones y donde la insuficiencia de recursos nacionales, de ahorro nacional, será superada por la entrada de flujos de capital privado que transitan libremente buscando la máxima rentabilidad. Entre ellos la Inversión Extranjera Directa, a la que se le asigna un papel estelar y altamente beneficioso para el país receptor. Así, lograr captar, por parte de los países en desarrollo, algunos de estos flujos en transito se ha convertido en uno de los objetivos centrales en las agendas de buena parte de la clase dirigente de estos países. En este trabajo nos vamos a centrar en el estudio del comportamiento de la Inversión Extranjera Directa, tanto las entradas de IED, que nos pueden dar una orientación de cuales son los países receptores y como se integran en la economía internacional, como las salidas de IED, que nos muestra qué países controlan la distribución mundial de estas inversiones. Analizando la estructura geográfica de las corrientes y los montos acumulados de IED podemos detectar el grado de asimetría de estos flujos, al tiempo que, indirectamente, se podrá detectar en que grado los países en desarrollo han participado de ellos. II.- LA IED EN LOS ULTIMOS TREINTA AÑOS II.1- LA INVERSIÓN EXTRANJERA EN LOS AÑOS 70 Y 80. Al analizar tanto los flujos como los stocks de IED entre los años 1970 y 2001 podemos observar una alteración en la tendencia del comportamiento de los mismos en los últimos años de este período en cuestión, dándose una aumento tanto en las cifras absolutas como en los ritmos de 4 crecimiento de los mismos, si bien en el año 2001 se da una contracción de los mismos. En este apartado nos centraremos en la evolución de la IED en la década de los 70 y los 801. El ritmo de crecimiento de los flujos de entrada de IED en la década de los 70 de situó en torno al 17 por 100 de media anual para el período, con un monto medio de unos 36.000 millones de dólares en la segunda mitad de la década. El porcentaje de participación medio, atendiendo a las regiones principales y su nivel de desarrollo, arroja una composición dispar. Los países desarrollados acaparan el 77 por 100 del total de flujos de entradas de IED mientras que los países menos desarrollados registran un deterioro en su participación relativa a medida que avanzamos en la década, pasando de una participación algo superior al 24 por 100 en los cinco primeros años a situarse en torno al 22 por 100 en el periodo 1976-1980. Dentro de este grupo cabe destacar el aumento relativo de los flujos de entrada de IED hacia los países menos adelantados, aumentando éstos su exigua participación en el total, pasando de representar un 2,42 por 100, en los primeros cinco años, a un 6,68 como media en los cinco últimos, circunstancia que no se volverá a repetir en los veinte años siguientes en los que el estancamiento primero y el deterioro después ha sido la tendencia que ha marcado lo evolución de los flujos de entrada de IED hacia estos países. Por regiones, dentro de los países desarrollados, Europa occidental tiene la hegemonía en estos primeros años siendo el destino principal de más del 55 por 100 de los flujos de entradas de IED que se dirigen a los países desarrollados, concentrándose éstos mayoritariamente en los países pertenecientes a la hoy actual Unión Europea. Por su parte, América del Norte recibió más del 35 por 100 de los mismos y en los últimos cinco años del período esta región rozó el 40 por 100. En lo referente a los países menos desarrollados la evolución regional refleja un importante deterioro en Africa, en donde su porcentaje de participación medio respecto al total medio de flujos de entrada de los países en desarrollo pasó de representar casi un 23 por 100 en los cinco primeros años a situarse en un 11,6 por 100 en los cinco siguientes. Así mismo, se detecta una caída en el peso de Africa del Norte como destino de las IED desplazándose éstas hacia el Africa Subsahariana. La región de América de Latina y el Caribe mantiene su porcentaje de participación en el total de flujos cuyo destino son los países menos desarrollados en torno al 59 por 100 si bien se da un cambio en la orientación de éstos dentro del área. Así, en el periodo 1970-1975 América Central y el Caribe recibían, como media, más del 64 por 100 del total de las IED que se dirigían a la región mientras que América del Sur se situaba en torno al 36 por 100, sin embargo, en el período 1 Base de datos de IED de la UNCTAD. 5 1975-1980, América del Sur es el destino favorito de los inversores pasando a situarse por encima del 58 por 100 de participación media en los flujos de entradas. Por último, la región de Asia y el Pacifico recibió en los primeros cinco años algo más del 18 por 100 de los flujos de IED que tenían por destino los países en desarrollo repartiéndose entre el Asia Oeste y la zona de Sur de Asia, Este y Sudeste. En la segunda mitad de la década ya comienza a despuntar un fenómeno que se desencadenará de forma generalizada en la década siguiente: un aumento importante de Asia en cuanto a su relevancia como punto de destino de la IED. Efectivamente, en el período 1975-1980 la participación de esta zona sube más de 10 puntos. A lo largo de la década de los 80 la evolución es más dispar tanto desde el punto de vista general como regional. Los cinco primeros años están marcados por una ralentización en los ritmos de crecimiento de los flujos de entrada de la IED, situándose la media para ese periodo en torno a los 59.500 millones de dólares. En estos primeros años cae la participación relativa de los países desarrollados en el total, situándose en torno al 66 por 100, si bien en el año 1982 no llego al 60 por 100. Los que más sufren este deterioro dentro del área son los países de Europa occidental que ven caer su porcentaje de participación a un 39 por 100 mientras que América del Norte se ve revitalizada pasando a representar cerca del 53 por 100 de los flujos de entrada que se dirigen hacia los países desarrollados. Por su parte los países en desarrollo ven mejorar su participación relativa, situándose ésta en un 34 por 100. La región que más beneficiada salió de este aumento fue Asia que casi duplico su participación relativa en el conjunto de países en desarrollo respecto a la década anterior, situándose en torno al 55 por 100. Por su parte. América Latina y el Caribe, inmersa en crisis importantes, ve caer su participación en más de 20 puntos respecto a los años 70 y Africa sigue perdiendo cuotas de participación en los flujos de entrada de IED. Sin embargo, esta mejora relativa de la participación de los países en desarrollo era la antesala del desastre. Efectivamente en la segunda mitad de los años ochenta ésta cae al 17,6 por 100, mientras que los países desarrollados ven reforzada su posición como destino de los flujos de IED. En cuanto al total mundial, los niveles de crecimiento de ésta son algo más alegres que a inicios de los 80, situándose, en términos absolutos y como media para el período 1986-1990, en torno a lo 157.000 millones de dólares. Europa occidental se recupera algo en su posición relativa pero todavía esta más de 10 puntos porcentuales por debajo de la situación que tenía en la década anterior. Por su parte América del Norte sufre un pequeño deterioro pero mantiene su participación 6 cercana al 50 por 100. En los países menos desarrollados se sigue deteriorando el porcentaje de participación de la región de América Latina y el Caribe en los flujos de IED que tienen como destino los países en desarrollo, mientras que Asia se sitúa casi en un 60 por 100. En este período toma forma la polarización de los flujos hacia una determinada zona dentro de esta región. Asia Oeste se abandona y se concentran los flujos hacia la zona del Sur de Asia, Este y Sudeste, acaparando este área más del 90 por 100 de todos los recursos ingresados en la región, situación que se va a mantener hasta la actualidad. Con todo en estos veinte años, salvo el deterioro que se da en los primeros cinco años de la década de los ochenta, los países desarrollados han mantenido su hegemonía como receptores principales de los flujos de IED. Al tiempo, dentro de las zonas la evolución es dispar, Europa occidental pierde su protagonismo pasando América del Norte a ocupar el primer lugar como receptor de flujos de entrada, en el grupo de países desarrollados. En el mismo sentido observamos que, entre los países en desarrollo, la evolución es aún más heterogénea y de mayor calado. La región de América Latina y el Caribe pierden centralidad en cuanto a punto de destino de los flujos de IED, siendo remplazada por Asia y en esta zona se polariza la inversión hacia un reducido número de países, quedando el resto al margen de los mismos. En lo referente a los flujos de salida se observa un mayor grado de concentración, quien controla los destinos y la cuantía de los flujos de IED son los agentes de los países desarrollados. Pero a medida que avanzamos en la década de los ochenta y se incrementa el grado de internacionalización productiva aparecen algunos países en desarrollo como plataformas adecuadas para extender las redes y cadenas de valoración transnacional en el escenario internacional, que siguen concentradas mayoritariamente en los países de cabecera. En la década de los 70 los países desarrollados controlan casi el 99 por 100 del total de flujos de salida de IED en el mundo, cuya media anual pasó de 20.500 millones de dólares en los primeros cinco años a 42.600 en la segunda mitad de la década, con un crecimiento medio cercano al 17 por 100. Dentro de este grupo América del Norte acapara más de la mitad de los flujos de salidas de IED del grupo, mientras que Europa occidental tiene una porcentaje de participación de un 44 por 100 como media, donde los países de la Unión Europea concentran más del 99 por 100. En cuanto a los países en desarrollo, su participación en esta década en los flujos de salida de IED a nivel mundial es muy pequeña, algo más del 1,5 por 100, aunque en términos absolutos la 7 cifra media de la segunda mitad de la década de los 70 es una seis veces superior a la registrada en el periodo 1970-1975. Por regiones, la participación media entre 1970 y 1975 en los flujos de salida de IED desde los países en desarrollo se sitúa en torno a un 52 por 100 para América Latina y el Caribe, siendo el origen principal América del Sur con cerca de un 55 por 100. El segundo puesto lo ocupa el continente Africano, del que proceden más del 43 por 100 de los flujos de salida de este grupo, concentrándose en el área del Africa Subsahariana más del 75 por 100 de los mismos. Por último, la región de Asia y Pacífico representa tan solo un 4,51 de los flujos de salida del grupo de países menos desarrollados, circunstancia que cambiará en el período 1976-1980, donde su porcentaje de participación se eleva a más del 25 por 100, concentrándose la procedencia de estos flujos en el Oeste de Asia. El aumento de la participación de esta región, en la segunda mitad de la década de los 70, se realiza a costa de Africa y en menor medida de América Latina y el Caribe que ven caer su porcentaje de participación medio respecto al período anterior, respectivamente, en 13 y 8 puntos. En la década de los 80 la evolución es dispar. Efectivamente, en para el período 1981-1985 se registra un relativo estancamiento en los flujos de salida de IED situándose el monto medio de los mismos en torno a los 46.800 millones de dólares ralentizándose a la mitad el ritmo de crecimiento que estos habían registrado en la década anterior. Por grupos, los países desarrollados ven disminuir levemente su participación media, que baja 5 puntos porcentuales respecto a la media de los cinco primeros años de la década pasada situándose en el 94 por 100. Además, Europa occidental pasa a ser el origen principal de los flujos de IED de este grupo junto a otros países desarrollados. Estos últimos duplican su porcentaje de participación respecto a la década anterior del lo cual es responsable, en gran parte, Japón. En cuanto a la participación de América del Norte, en los flujos de salida de IED en el grupo de países desarrollados, ésta cae en más de un 50 por 100 pasando a situarse en torno al 29 por 100. La pauta que siguen los flujos de salidas de IED en el grupo de países en desarrollo viene marcada por un aumento en su participación en el total de flujos situándose ésta, para los cinco primeros años de la década, en casi un 6 por 100. Si bien, dentro de este grupo, el flujo de salidas de IED en términos absolutos y por término medio aumentó en todas las regiones, la evolución. en cuanto a participación relativa de las mismas, en el total del grupo registró cambios que profundizan en las tendencias que se venían manifestando desde finales de la década pasada. Efectivamente, 8 Africa reduce su porcentaje medio de participación situándose en un 18 por 100, en igual dirección se mueve la participación relativa de la región de América Latina y el Caribe que pasa a situarse en torno al 26 por 100. Sin embargo, la zona de Asia más que duplica su porcentaje de participación en el total de flujos de salida de IED desde el grupo de países en desarrollo acaparando la región del Sur, Este y Sudeste de Asia más del 97 por 100 de estos flujos2. En la segunda mitad de la década de los ochenta el comportamiento de los flujos de salida de IED a nivel mundial registran un mayor dinamismo y se sitúan como media para este período cerca de los 178.000 millones de dólares. Los porcentajes de participación a nivel de grupos de países registra pocos cambios, manteniéndose los porcentajes medios de participación en cifra similares a las de la primera parte de los ochenta, si bien los países menos adelantados, cuya participación media en los cinco primeros años de la década de los 80 se situaba en torno al 3 por 100, ven como cae ésta por debajo del 1 por100 en la segunda mitad de la década. Desde el punto de vista de las regiones pertenecientes a cada grupo se observa como América del Norte sigue perdiendo peso en cuanto a participación relativa en el total del grupo pasando a situarse en el 21 por 100 mientras que el grupo de otros países desarrollados pasa a representar el 22 por 100 de los flujos de salidas medios en la segunda mitad de los 80 con un avance importante de Australia y sobre todo de Japón que se sitúa entre los tres primeros países en cuanto a volumen de flujos y participación total. En este sentido cabe señalar que es lugar común en la evolución de los flujos de salida de IED el hecho de que un reducido grupo de países, todos ellos desarrollados, acumulen más del 50 por 100 del total de flujos registrados a nivel mundial. Así, en la primera mitad de la década de los 70 los flujos de salida de IED de los Estados Unidos representaban más del 50 por 100 de los flujos totales, en la segunda mitad de esa década pasa a compartir con el Reino Unido ese porcentaje y en la década de los ochenta se incorpora Japón. En la década de los noventa Estados Unidos es el líder indiscutible y el 50 por 100 del total de flujos de salida de IED sigue concentrándose mayoritariamente en torno a tres países pero ahora se abre el espectro de países desarrollados incorporándose Francia, Alemania y Bélgica y Luxemburgo a los ya habituales en estos primeros puestos, sin embargo, cabe destacar la retirada de Japón en la década de los 90 de los puestos de cabecera en cuanto a flujos de salida de IED. 2 En este período Hong-Kong y en menos medida Singapur y la República de Corea acaparan más del 60 por 100 de los flujos de salidas de IED del área. 9 En lo referente a los stocks de entradas y salidas de IED su evolución no hace sino reflejar la evolución de los flujos reflejando en mayor medida, dada su mayor estabilidad, el carácter profundamente asimétrico de la IED. A finales de la década de los 80 la participación del grupo de países desarrollados en el stock de entradas de IED se situaba en trono a un 72 por 100, más de 10 puntos por encima de la registrada en 1980. Por regiones la participación de Europa occidental en el stock de entradas de IED de los países desarrollados era del 52 por 100, 8 puntos inferior a la registrada en 1980. América del Norte registra un porcentaje de participación respecto al total del grupo del 40 por 100 en 1989 mientras que 10 años antes este porcentaje era de un 35 por 100. El resto de países desarrollados registra una leve subida en sus porcentajes pasando de un 5 a un 7 por 100. Por su parte los países en desarrollo ven disminuir su peso en el total de stocks de entrada de IED, situándose por debajo del 28 por 100, más de 10 puntos por debajo de la registrada en el año 1980. Por regiones la participación de Africa registra un deterioro continua a lo largo de toda la década, situándose éste en 1989 en torno al 10 por 100. Por su parte, la región de América Latina y Caribe registra una leve mejoría en los stock de entrada del grupo pasando del 20 por 100 en 1980 a algo más del 24 por 100 en 1989. Por último la región de Asia y el Pacifico, y en concreto el sur de Asia, Este y Sudeste acumula más del 65 por 100 de los stocks de entrada de IED de los países en desarrollo. En lo referente a los stocks de salidas de IED el grupo de países desarrollados y en desarrollo mantienen prácticamente intacto su porcentaje de participación en el total a lo largo de la década de los ochenta situándose el del primero en torno al 95 por 100 y el del segundo en un 5 por 100. Por regiones y dentro de cada grupo Europa occidental registra un aumento a lo largo de la década con casi un 52 por 100 de participación relativa en el stock de salidas del grupo, cuatro puntos superior al que registraba en 1980. Por su parte, América del Norte ve caer su porcentaje de participación en el grupo mientras que Japón casi la triplica. Efectivamente el porcentaje de participación de América del Norte en cuanto a los stock de salidas de IED de los países desarrollados en 1989 se sitúa en torno a un 34 por 100 más de 10 puntos inferior al registrado en 1980 y Japón pasa de un 4 por 100 en ese mismo año a más del 11 por 100 en 1989. 16 desarrollo registran un stock de entrada superior a los 55.000 millones, estos son: Hong-Kong, China, Brasil, Méjico, Singapur, Argentina, Bermuda e Indonesia. En lo referente a los stock de salidas de IED, el grupo de países que acumula el 90 por 100 del total de stocks es de 21, de los cuales todos son desarrollados salvo Hong-Kong. Dentro de los países menos desarrollados los que registraron un stock de salida, para el año 2001, superior a los 40.000 millones de dólares, además de Hong- Kong, fueron Singapur, Taiwan y la República de Corea. Combinando estos resultados con los de flujos de IED es posible seleccionar los países en desarrollo relevantes en el plano de la IED. Los que hemos seleccionado son: Argentina, Brasil, Méjico, Hong-Kong, Indonesia, República de Corea, Singapur y Taiwan. Dejamos fuera a China y Bermudas, la primera por los efectos distorsionantes que ésta tiene sobre el análisis, derivado de su magnitud, y la segunda porque es un centro financiero off-shore. III.- LA INVERSION EXTRANJERA DIRECTA Y LA CONCENTRACION DE LA PRODUCCIÓN La concentración de la inversión exterior tiene su correlato en la concentración de la producción y también en esto reviste especial importancia la producción transnacionalizada. De acuerdo con las series del PIB a precios corrientes para todos los países que elabora y publica el Banco Mundial, tomando en consideración los países desarrollados (según se especifica en la nota nº 3) y los ocho países en desarrollo relacionados en el análisis del epígrafe anterior, si en 1960 el PIB de todos ellos constituía el 82,7 por 100 del PIB mundial, en 1999 ya se sitúa en el 86,3 por 100. Si a esto añadimos la mínima, pero en cierto sentido relevante, participación de los cinco países de Europa Central y del Este que se incluyen en la OCDE (Véase nota 3) la parte del PIB mundial que le corresponde a todos ellos, desarrollados, ocho en desarrollo y cinco en transición, es del 88,3 por 100. Lo cual toma su real significado cuando advertimos que a esos países le corresponde poco más del 25 por 100 de la población mundial. Se puede discutir el que hayamos tomado el PIB a precios corrientes y expresado en dólares americanos como indicador, desconociendo el uso cada vez más frecuente del PIB expresado en términos de paridad de poder adquisitivo. Entendemos que es imposible homogeneizar los datos de producción y por ello es necesario trabajar con el producto. Otra dificultad surge cuando queremos agregar a escala mundial, pues hemos de considerar diferentes desarrollos de las 17 fuerzas productivas en múltiples subsistemas territorializados de valoración. Por ello es necesario trabajar con indicadores. El indicador fundamentado en la paridad de poder adquisitivo (PPA), donde el término poder se utiliza de forma tan falaz e interesada como el término "soberanía" en la Teoría del consumidor, pretende analizar las equivalencias de la capacidad de compra evitando las distorsiones producidas por las diferentes monedas, sus tipos de cambio y los precios en uno y otro lugar. Se atiende así a las dificultades derivadas de la existencia de múltiples subsistemas territorializados de valoración. Ahora bien, no podemos olvidar las dificultades derivadas del distinto desarrollo de las fuerzas productivas. Esas diferencias, que tienen su correlato en el desarrollo desigual, dan lugar a que la capacidad de compra se implemente sobre conjuntos de producciones (las denominadas cestas de la compra) que en absoluto se corresponden entre unos y otros lugares. Además al centrarse en la capacidad de compra de los consumidores individualmente considerados, los indicadores en términos de PPA no toman en cuanta las producciones destinadas a desarrollar y aumentar el equipamiento colectivo de las distintas sociedades-estado en las que los ciudadanos aparecen como, o quedan reducidos a, consumidores individuales. Esto último es mucho más relevante en el caso de aquellas producciones que por tener su destino en el equipamiento militar avanzado o en los sectores altamente estratégicos, de otra parte altamente imbricados, ni siquiera son producciones para el mercado y por tanto en absoluto relacionadas con lo que sea la capacidad de compra de los consumidores individuales. Por ultimo, esas producciones si se relacionan e inciden en lo que sea el Poder y su participación en el proceso valorador de la producción. Como además entendemos que en el sistema socioeconómico imperante se impone la producción de valor, consideramos que son mucho más significativos los indicadores fundamentados en el producto, siendo este producción valorada. Como ese producto se genera en diferentes subsistemas territorializados de valoración, habrá que homogeneizar productos expresados en diferentes monedas y entendemos que “en un sistema económico que relaciona a distintas monedas, estas también están jerarquizadas y por lo tanto la moneda que fija y distribuye toda la jerarquía de valores es básicamente la principal”5. Todo ello son razones por las que, para lo que en este trabajo 5 [Véase GALVAN, F y MARTINEZ DE AZAGRA, L: “ Evolución y crisis global del sistema.” Ed. Hacer, Barcelona, 1987, Pág. 82] 18 se pretende, tomamos como indicador el PIB a precios corrientes expresados en dólares americanos como indicador. Fijándonos de nuevo en el PIB, la participación de los ocho países seleccionados por su importancia en los flujos de IED pasa del 3 por 100, en 1960, al 8 por 100 en 1980. Parece que en ellos es cierta la afirmación de que la década de los 80 fue una década perdida para los países en desarrollo ya que, en 1990, esa participación baja al 7,7 por 100., quedando finalmente cerca del 9 por 100 en 1999. En paralelo se mueven las participaciones de los que llamamos resto del mundo; entre 1960 y 1985 su participación en el PIB mundial se mantiene en torno al 17 por 100 , y luego, ya en la década de los 90, esa participación cae hasta situarse algo por debajo del 12 por 100. Cierto que la nueva valoración de la producción de los países en transición explica dos puntos de esa caída. Pero los otros 3, siempre en el período que va desde finales de los 80 a 1999, se reparten entre los países que concentran los flujos de IED, 2 puntos para los desarrollados y 1 para los “ocho en desarrollo”. También es significativo el que durante el período comprendido entre 1960 y 1990, en el cual la participación de los países en desarrollo en el PIB mundial aumenta primero (1960-1980) y se estanca luego, se corresponde con un período en el que el flujo de Ayuda Oficial al Desarrollo supera al de las entradas de IED. A partir de 1992, cuando aumenta considerablemente la IED y se contrae la AOD, sólo los ocho países que consideramos significativos respecto a los flujos de IED aumentan en algo su participación en el PIB mundial. El trabajo aquí realizado no nos permite sacar más conclusiones acerca de la preeminencia o no de la AOD sobre la IED como instrumento capaz de impulsar el desarrollo. Pero lo expuesto antes nos lleva a pensar cuales serian los resultados si, de haberse cumplido la pauta de donar el 0,7 por 100 del PIB para ayuda al desarrollo, los flujos de AOD se hubieran equiparado o superado a los de IED. IV.- LA PERSISTENCIA Y AUMENTO DE LA DESIGUALDAD. 19 Una de las consecuencias de las dinámicas descritas es una creciente desigualdad en la distribución del ingreso6. Esta desigualdad no es algo nuevo, sólo que el proceso de globalización, y la forma en que éste se administra, la profundiza aún más. Si a comienzos del S XIX el cociente del producto por habitante entre las regiones más y menos desarrolladas del mundo se situó en torno a 3, a finales de la década de los 90 ese cociente se situaba cerca de 207 . Atendiendo a las diferencias en el producto por habitante entre los países de todo el mundo, se observa que, salvo la excepción de los países desarrollados, se da un aumento de las desigualdades entre países; en todo caso es necesario puntualizar que si bien en el caso de los países desarrollados, se detecta una convergencia en los niveles de producto por habitante hasta el año 1990, en esa década se detiene el proceso.8 Según estudios recientes en la última década las disparidades de ingreso han aumentado, profundizándose en la desigualdad a nivel global 9. En este sentido el último informe del PNUD destaca que10 : - El ingreso del 1 por 100 más rico de la población mundial equivale al del 57 por 100 más pobre. - El 10 por 100 más rico de la población de los Estados Unidos tiene tantos ingresos como el 43 por 100 más pobre de la población mundial, es decir los ingresos de los 25 millones de estadounidenses más ricos equivale a los ingresos de casi 2.000 millones de personas. 6 En 1995 la población más pobre, que suponía el 20 % de la población mundial, sólo disponía del 1,1 por 100 del ingreso mundial. Esa misma población disponía del 1,4 por 100 en 1991 y del 2,3 por 100 en 1960. La relación entre la participación que le corresponde al ingreso del 20 por 100 superior con la que corresponde al 20 por 100 más pobre aumentó de 30 a 1 en 1960 a 61 a 1 en 1991 y aun 78 a 1 en 1994. [Véase PNUD:" Informe sobre Desarrollo Humano 1997", Naciones Unidas, Nueva York, 1997, pág. 10] 7 [Véase MADDISON, a: "Monitoring the World Economy 1820-1992". OECD. París , 1995] 8 [Véase MADDISON, A: “ The World Economy. A Millennial Perspective”, OCDE, París, 2001.] 9 [Véase BOURGINON, F. y MORRISON, CH. : “Inequality among World Citizens: 1820 –1992" [http://www.delta.ens.fr/XIX/paper_WD19.pdf ]. Mayo de 2002] Estos autores señalan que entre 1970 y el decenio de 1990 el mundo ha sido más desigual que en cualquier momento anterior a 1950. [Véase SCHULTZ, T.P.: “Inequality in the Distribution of Perso-nal Income in the World: How It Is Changing and Why". Journal of Population Economics 11 (3): 307 –44. 1998] [Véase MILANOVIC, B.: ”Income Inequality and Poverty during the Transition from Planned to Market Economy. Banco Mundial. Washington, D.C., 1998] [Véase MILANOVIC, B.: ” True World Income Distribution, 1988 and 1993:First Calculation Based on Household Surveys Alone ». Policy Research Working Paper 2244. Banco Mundial, Washington, D.C 2001]. Según este autor entre 1988 y 1993 la desigualdad global aumentó en torno a un 5 por 100. [Véase MADDISON, A: “ The World Economy. A Millennial Perspective”, ... ob. cit].] Estos autores toman entre sus indicadores la PPA. Como hemos señalado este indicador tiene importantes limitaciones. En todo caso como señala el PNUD la utilización de la PPA atempera las desigualdades 20 - La relación entre los ingresos del 5 por 100 más rico del mundo y los del 5 por 100 más pobre es de 114 a 1 . En el momento actual la tendencia descrita lejos de haberse atemperado es muy probable que se haya acentuado, aumentando la brecha de la desigualdad. La concatenación de crisis de los últimos años unido a la ralentización en los ritmos de crecimiento, en especial de los países menos adelantados, la retirada del Estado en su papel redistributivo y la disminución de la AOD son factores que refuerzan ese deterioro. Dado que la inmensa mayoría de los países en desarrollo y dentro de estos los menos adelantados han quedado al margen de las corrientes de IED, la caída que a partir de la segunda mitad de la década de los 90 se da en las corrientes de AOD agrava aun más la situación en la que estos se encuentran11. Si comparamos los ingresos combinados de los 582 millones de habitantes de los países menos adelantados con la riqueza de los 200 multimillonarios más ricos del mundo, tenemos un progreso en la riqueza combinada de estos últimos que aumentó de 1.042.000 millones de dólares en 1997 a 1.135.000 millones en 1999 frente a unos ingresos para el conjunto de población de los países menos adelantados de 146.000 millones de dólares12. El reflejo de la concentración no es otro que un deterioro creciente en las condiciones de vida para la inmensa mayoría de la población del planeta, concentración propiciada y azuzada por políticas de corte neoliberal que obvian las razones últimas de este desatino y que dejan de lado el hecho de que en la última década, en la que han reinado sus designios, la situación lejos de mejorar ha empeorado13. Efectivamente, a finales de la década de los 90, al 71 por 100 de la población le correspondía el 11 por 100 del producto mundial mientras que en 1960 al 63 por 100 de la población le correspondía el 17 por 100 del producto mundial. En definitiva, el mundo es un lugar cada vez más desigual en el que la brecha riqueza-pobreza lejos de cerrase es cada vez mayor. 10 [Véase PNUD: “Informe sobre el Desarrollo Humano 2002”, Naciones Unidas, Nueva York, 2002, pág. 19] 11 El monto de la AOD como proporción del PIB de los países pertenecientes al CAD ha registrado una tendencia decreciente en los últimos años situándose en los porcentajes más bajos de los registrados a lo largo de su historia. En 1960 este porcentaje se situaba en el 0,51 por 100 en el año 2001 éste se situó en el 0,22 por 100. 12 [Véase PNUD: “Informe sobre el Desarrollo Humano 2000”. Naciones Unidas, Nueva York, 2000, pág. 82] 13 En este sentido la rápida y amplia liberalización del comercio, los flujos de capital y la inversión extranjera directa así como la disminución de la intervención estatal no conducirán sino a una creciente desigualdad en materia de desarrollo. En este sentido [Véase BAIROCH, P. y KOZUL-WRIGHT, R.: “ Globalization Myths: ”Some Historical Reflections on Integration, Industrialisation and Growth in the World Economy”. UNCTAD.”] 21 V.- CONCLUSIÓN Si el considerable aumento de los flujos de inversión exterior que se produjo en la década de los 90 tiene relación con el denominado proceso de globalización; en la forma en que se administra, y entendemos esto como la tendencia a la conversión, por la competencia, de diferentes subsistemas territorializados de valoración en un único sistema que monopolice globalmente la valoración, podemos concluir que este proceso provoca concentración, con desigualdades y distanciamientos crecientes en el seno de la comunidad internacional. 22 CUADRO Nº 1 PARTICIPACION RELATIVA EN EL PIB A PRECIOS DE MERCADO 1970-1999 (en porcentajes) 1960 1965 1975 1980 1985 1990 1995 1996 1997 1998 1999 TOTAL MUNDO 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 Países desarrollados 79.62 80.22 75.78 73.80 75.52 75.71 77.54 75.99 74.73 76.33 77.52 Países en desarrollo 3.08 4.63 7.08 8.02 7.25 7.67 8.53 9.10 9.55 8.45 8.81 Países desarrollados + 8 en dllo.(a) 82.70 84.85 82.86 81.81 82.78 83.37 86.06 85.09 84.28 84.78 86.33 5 países en Transición(b) 0.22 0.54 0.57 3.68 2.03 2.35 2.41 1.96 2.03 Todos los anteriores 82.70 84.85 83.08 82.36 83.34 87.05 88.10 87.43 86.69 86.74 88.36 Resto del Mundo 17.30 15.15 16.92 17.64 16.66 12.95 11.90 12.57 13.31 13.26 11.64 FUENTE: Elaboración Propia con datos del Banco Mundial 24 CUADRO Nº 2 PARTICIPACION RELATIVA EN LA POBLACION MUNDIAL (en porcentajes) 1960 1970 1980 1990 1999 TOTAL MUNDO 100 100 100 100 100 P. desarrollados 21.41 19.48 17.48 15.62 14.48 8 P.en desarrollo (a) 8.98 9.52 9.96 10.06 10.13 P. desarrollados + 8 P. en desarrollo 30.39 29.00 27.43 25.68 24.62 5 Países en transición (b) 6.15 5.49 4.88 4.37 3.82 Todos los anteriores 36.55 34.49 32.32 30.05 28.43 Resto del Mundo 63.45 65.51 67.68 69.95 71.57 FUENTE: Elaboración Propia con datos del Banco Mundial. (a) 8 Países seleccionados: Argentina, Brasil, Méjico, Hong-Kong, Indonesia, República de Corea, Singapur y Taiwan (b) Los 5 países en transición que forman parte de la OCDE o han presentado su candidatura. 25 CUADRO Nº 3 PARTICIPACION RELATIVA DE GRUPOS DE PAISES SELECCIONADOS EN EL TOTAL DE FLUJOS DE ENTRADA DE IED. (en porcentajes) 1970 1975 1980 1985 1990 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 TOTAL MUNDO 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00 % S/Total de P. desarroll. 75.30 63.85 84.68 74.13 81.16 61.51 56.95 56.05 69.73 76.98 82.27 68.44 % S/Total de P. en desarrollo 24.70 36.15 15.25 25.82 18.53 34.05 39.54 39.96 27.02 20.69 15.95 27.86 % S/Total de 8 Países en Desarrollo 9.20 11.68 12.80 13.27 10.72 23.63 25.20 24.75 16.97 13.92 11.82 18.05 % S/Total de P.desarroll. + 8 P. en dllo. 84.50 75.53 97.48 87.40 91.88 85.14 82.15 80.79 86.70 90.90 94.10 86.49 % S/Total P. en transición 0.06 0.05 0.32 4.44 3.51 4.00 3.26 2.33 1.78 3.70 % S/Total de 5 Países en Transición. 0.02 0.03 0.23 3.85 2.79 2.77 2.14 1.73 1.25 2.54 FUENTE: Elaboración Propia con datos de la UNCTAD 32 FUENTE: Elaboración Propia con datos de la UNCTAD GRAFICO Nº 4 STOCKS DE SALIDAS DE IED. 1980-2001 0 1,000,000 2,000,000 3,000,000 4,000,000 5,000,000 6,000,000 7,000,000 1980 1981 1982 1983 1984 1985 1986 1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 (en millones de dólares) TOTAL MUNDO P. DESARROLLADOS Y 8 P. EN DLOO SELECCIONADOS RESTO DEL MUNDO 33 FUENTE : Elaboración Propia con datos de la UNCTAD, el Banco Mundial y la OCDE (*) Proyección de la AOD que los P. en desarrollo hubiesen recibido de haber cumplido los países pertenecientes al CAD con el objetivo del 0.7% del PIB. GRAFICO Nº 5 EVOLUCION DE LA AOD Y DE LA IED HACIA LOS P. EN DESARROLLO. Y PROYECCION DE LA AOD ATENDIENDO AL OBJETIVO DEL 0,7 % DEL PIB(*). 0 50,000 100,000 150,000 200,000 250,000 1970 1971 1972 1973 1974 1975 1976 1977 1978 1979 1980 1981 1982 1983 1984 1985 1986 1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 millones de dólares AOD RECIBIDA POR P. EN DLLO FLUJOS DE ENTRADAS IED HACIA P. EN DLLO PROYECCION AOD