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Nuevos apuntes para el estudio y la organización en España de las instituciones de beneficencia y de previsión

España. Ministerio de la Gobernacion . Dirección General de Administracion

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Py e A Mo : OA le ALAS E Y EA A PS O a AS za A A E A EA AA A OS di A RIA E e de a “a > Ebo z pS cr a. q - TS DUora> a ee ] . RA AS A NS A RA a o EBaÍ IAS > >. - 5 - qe Po ' o 0 IAE CO. “NI NUEVOS HPUNTES para el 4 estudio y la organización en España de las Instituciones de Beneficencia y de Previsión. :616 APENDICES DE LA GACETA MINISTERIO DE.LA GOBERNACIÓN NUEVOS APUNTES ESTUDIO Y LA ORGANIZACIÓN EN ESPANNK DE LAS INSFIFUCINES DE. BENEFICENCIA Y DE. PROVISIÓN TRABAJOS DE LA DIRECCIÓN GENERAL DE ADMINISTRACIÓN — O LP A us € E L A r 6 pa Y ES NA LE LLE A > HER E 4 yd 3, a , / ¿ / UN MADRID SUCESORES DE RIVADENEYRA (S. A) IMPRESORES DE LA REAL CASA 1912 — 1915 — 1918 Ósta obra comprende cuantos trabajos, acerca del des . envoloímiento de la Denelicencia Oficial y de la ¿Par ticular de España, han sido realizados en la Dirección dieneral de 4ddministración. aesde que publicó la Memoria del año 1909, hasta el.31 de Diciembre del año 19/18. ¿dr a. 5 eS "pa pa 4 0 32 MINISTERIO DE LA GOBERNACIÓN REAL ORDEN ÍLMO. SEÑOR: Terminados los presentes trabajos complementarios relativos á la Beneficencia Pública y Particular y los cuadros estadísticos que se acom- pañan, con cifras en los totales senerales, tan importantes y de tanto mayor interés cuanto alcanzan hasta el 31 de Diciembre del año de 1918, Su Majestad el Rey (q. D. e 2.) ha tenido á bien otorgar su aprobación á los citados trabajos y eii autorizando á esa Dirección general de Administración para que proceda á publicarlos, en la forma que vi- nieron siendo incorporados á esta obra, ya antes impresa en cumpli- miento de Reales órdenes de este Ministerio, é incluídos, por consi- guiente, en cada uno de los ej jemplares de la misma, para que se distri- buyan con ella, según la relación aprobada al efecto, y que se den las gracias en su Real nombre al Jefe de N egociado de este Departamento, D. Enrique Sandino y Agudo que les ha dirigido y ejecutado, haciéndolo constar en su expediente personal. Dios guarde á V. L muchos años. Madrid, 27 de Septiembre de 1919 BURGOS Sr. Director general de Administración. MINISTERIO DE LA GOBERNACIÓN DIRECCIÓN GENERAL DE ADMINISTRACIÓN =0=3 EXCMO. SR.: Desde tiempo inmemorial ha venido sintiéndose la necesidad de una esta- dística completa que nos permitiese conocer el estado y sucesivo desarrollo de la Beneficencia en España, y respondiendo á este anhelo se ha publicado por esta Dirección general una Memoria, el año 1909, comprensiva de cuantos ele- mentos estadísticos administrativos y de carácter legal fué posible encontrar en aquel entonces. Tan laudable esfuerzo impuso como obligado deber la prosecución de aque- llos trabajos para corregirlos de los naturales errores de que adolecían y per- feccionarlos con nuevos datos estadísticos. Y en cumplimiento de tal deber, mis ilustres predecesores, con la idoneidad que distinguió la gestión de todos ellos, marcaron las huellas de su celo, bajo las sabias inspiraciones de los señores Ministros de este Departamento, bien iniciando la ejecución de estos trabajos, que se verificaron y mandaron imprimir en 1912, y bien mediante la realiza- ción de varios otros, á los cuales sumáronse algunos estadísticos, que después han sido continuados hasta 31 de Diciembre pasado por el Servicio de Inspec- ción Técnica y que tengo el honor de someter á la superior aprobación de V. E, para su publicación, unidos a los que comenzaron á ser Impresos en 1912, á fin de que pueda apreciarse con exactitud, por el relieve y diferen- cia de los datos que en unos y otros se consignan toda la eficaz actuación del Protectorado del Gobierno “en la Beneficencia particular durante esos años. | Del alto criterio de V. E. espero, para la publicidad de estos trabajos, la ¿ autorización necesaria. Abrigo la confianza de obtenerla, por no ocultárseme la atención que V. E. dedica y desea se le consagre á estas cuestiones de tanto interés público, y más aún en los corrientes días en que tan solícitamente se buscan soluciones á los problemas económico-sociales que se hallan en íntimo enlace con el de la vida y desenvolvimiento de las instituciones de Previsión y de Beneficencia, / Al formular esta propuesta eran mis propósitos hacer la presentación de tan extenso y admirable libro, revelador de que, por fortuna, aún hay espíritus abnegados y con tenacidad suficiente para acometer y realizar obras de tanta magnitud; pero en la imposibilidad de exponer en la forma sintética, obligada en estos casos, toda la extraordinaria importancia de los datos acumulados y las múltiples enseñanzas que ellos me sugieren, desisto de mi intento, conere- tándome á encomiar los métodos preventivos de asistencia social; 4 que se hacé ligera referencia, por medio de los cuales se aminoran, y en no pocas ocasio- nes se ahuyentan y evitan totalmente los males que más tarde reclaman los auxilios benéficos, como son todas aquellas medidas que tienden á asegurar el sustento de los obreros en épocas de paro forzoso, ó cuando por accidentes del trabajo Ó por su ancianidad, se ven imposibilitados de procurárselo; las que se encaminan á proteger á la infancia, á higienizar las viviendas, á combatir las enfermedades evitables, y, en una palabra, cuantas se proponen impedir la in- digencia y la degeneración de la raza, que son realmente las únicas causas ge- neradoras de la población benéfica. Dicho esto, réstame sólo significar la conveniencia de prestar una atención más intensa y constante al funcionamiento de los Establecimientos benéficos, tanto públicos como particulares, para lograr en ellos no sólo una escrupulo- sísima administración, sino además, y principalmente, un esmerado cuidado con los que tienen la desgracia de estar allí acogidos, procurando la debida separación por edades, un mejor régimen de internado en los asilos, y el qus la asistencia que se les dispense no sea uniforme, sino que guarde la debida proporcionalidad con el desvalimiento ó enfermedad que les aqueje. Y por al conocer la importancia extraordinaria de esta labor, á ella me propongo dedi- car todos mis afanes. : : | Y termino abogando con extraordinario interés por que se establezca un contacto, una relación más estrecha por parte de este Centro directivo c9n aquellos organismos, instituciones ó asistencias que actúan con independencia de los Establecimientos que funcionan sometidos á la dirección, inspección y protectorado del Gobierno, para que puedan auxiliarse recíprocamente, ya que todos tienen idéntica finalidad. í No quiero concluir sin dar público testimonio de mi reconocimiénto como Director general de Administración al competentísimo funcionario que presta sus servicios en la misma, Jefe de Negociado D. Enrique Sandino y Agudo, que es quien no sólo ha dirigido, sino también ejecutado, casi exclusivamente, esta voluminosa obra con el modesto título de Nuevos Apuntes para el estudio y la or- ganización en España de las Instituciones de Beneficencia y de Previsión, y, alpropio tiempo, me permito proponer á V. E. se digne declarar la satisfacción con que se ha visto su meritoria labor y se le den las gracias por la misma, haciéndolo así constar en el expediente personal del interesado. EL DIRECTOR GENERAL, | Hosd Estévez Rarrera. Madrid, 23 de Septiembre de 1919. Haomo. Sr. Mmistro de la Gobernación. A O E A A A - $4 pa o A A A es A ML INTRODUCCION Reconociéndose la imposibilidad" de'que la acción benéfica nacional respondiera á su elevado fin sin una completa Estadística de Beneficencia y sin que se implantasen reformas que hiciesen efectiva la misión que al Protectorado encomiendan las leyes, se dictó la Real orden de 24 de Marzo de 1908, verdadero punto de partida en la realización de los trabajos que tuvieron por noble ejecutoria la obra que, al acabar del año 1909, publicó la Dirección ceneral de Administración con el título Apuntes para el estudio y la organización en España de las Instituciones de Beneficencia y de Previsión. | Fué aquella una ardua empresa, reorganizadora, en la que quedó reflejada tanto la vigorosa personali- dad del entonces Ministro, Excmo. Sr. D. Juan de la Cierva, como la del Director general de Administración, en esa fecha, ilustrísimo Sr. D. Antonio Marín de la Bárcena; quienes entre los timbres que hacen relevante su nombre, merecidamente pueden ostentar el de haber prestado, con la publicación de tan notable obra, un buen servicio al país. Mas, con ser ésta de suma importancia, convínose en que, sin duda alguna, se perdería mucho de cuanto de la misma debía esperarse si con voluntad firme, no se perseveraba en ella, aprovechando sus enseñanzas y acrecentándolas con las que luego se pudieran deducir. Y con tal acertado convencimiento fué suscrita la Real orden de 2 de Noviembre de 1908, y después se han venido consignando anualmente, desde el año de 1910, en los Presupuestos generales del Estado, cantidades varias con destino á investiga- ciones é impresión de la Estadística y formación del Índice de la Beneficencia. : Era forzoso, pues, no desvirtuar con una pasividad estéril el poderoso impulso que á tan brillante resul- tado había conducido. Demandábalo también, con esas y otras razones, la de que, por ser inagotable la mate- ria, según oportuna advertencia del Sr. Marín de la Bárcena: «surge á cada paso la precisión de recabar nuevos datos para examinar las fases que va presentando el problema y que extienden constantemente el campo de acción». > Y, atenióndose en ello á los imperativos de la realidad, el Director general de Administración, ilustrí- simo Sr. D. Luis Belaunde y Costa, al posesionarse por primera vez del cargo, en Noviembre de 1910, no sólo procuró que se continuasen los nuevos cuadros estadísticos empezados aquel año, sino que cuando principió el de 1911, hubo de organizar la confección de estadísticas 6 informaciones de los servicios de la Beneficencia Pública, adoptando, conforme á los autorizados mandatos y alentadores consejos de los señores Ministros de este Departamento, la determinación de que sobre las valiosísimas referencias de la obra publicada en 1909, con las modificaciones nacidas de la tarea investigadora efectuada, se proce- diese á ordenar todos los antecedentes que fuera factible lograr respecto á la Beneficencia General, Provin- cial y Municipal, demostrativos de su origen, NciBpudes y actual funcionamiento. E igualmente, se sirvió disponer que con tales antecedentes y los obtenidos acerca de la Beneficencia Particular, se formase un Mdice general de Instituciones y Otros auxiliares de localidades y fundadores, para que juntos se dieran á la imprenta, si así se autorizaba, COn las informaciones y Guadros estadísticos antes indicados, y con otros de las Cajas de Ahorros y Montes de Piedad de España, seguidos de un Apéndice legislativo. El Excmo. Sr. D. Antonio Barroso, que era Ministro de la Gobernación y que por modo especial y.con plausible entusiasmo había fijado la extensión de dichos trabajos, así como los medios de ejecutarlos, los xxaminó detenidamente y les concedió y otorgó su aprobación, firmando una Real orden en 22 de Diciembre de 1912, para que se imprimieran y publicasen. AS A 1 XI Además, las luminosas iniciativas de los señores Ministros que han figurado al frente de este Ministerio, y el leal deseo en secundarles de los Directores generales de Administración, facilitaron y activaron la incorporación de estadísticas complementarias, é hicieron posible que fueran redactadas distintas informaciones de los Sanatorios antituberculosos, del Hospital Hidrológico de Carlos 1H y de las Insti- tuciones benéficas de los extranjeros en España y de los españoles en el extranjero, al propio tiempo que la adición de unas Tablas numéricas, por conceptos, de las Instituciones de Beneficencia. Y, por último, los datos suministrados por las fundaciones recientemente clasificadas, han consentido al Servicio de Inspección Técnica de Beneficencia la prolongación impresa y publicable de la Estadística, hasta el 31 de Diciembre del año 1918. . ] Toda esa labor, tanto la que se aprobó en 1912, como la siguiente, ha sido reunida en tres partes agre- gándole al final el Apéndice legislativo anteriormente citado, RA RT PREM EES . A ORGANIZACIÓN Y ESTADO DE LOS SERVICIOS S DE LA BENEFICENCIA -+ En esta primera parte han sido agrupadas varias informaciones por secciones distintas, y por este orden: 1.”, La Beneficencia General de España y su actual desenvolvimiento. 2.”, La Beneficencia Provincial, Mu- nicipal y Particular de España: Elementos y recursos económicos de que disponen y necesidades que satis- face cada una en su respectiva esfera de acción. 3., Los Sanatorios antituberculosos españoles y para niños escrofulosos y raquíticos. 4.9, El Hospital Hidrológico de Carlos III. 5.”, Las Instituciones benéficas de los extranjeros en España y de los españoles en el extranjero, ADVERTENCIA PRELIMINAR Al ser trazado el plan de esta obra, se acomodó al pensamiento de que revistiese un carácter de vasta integración, y de que en ella, á la vez que se ofreciera una idea general comprensiva dela Beneficencia de España, se tributase un homenaje á todo lo que se debe á la caridad española. - .Habíase de recoger lo ya hecho en 1309, no para reconstruirlo, sino para continuarlo por la senda de nue- vas investigaciones, que impidieran que aquel brioso empeño quedase encerrado en un círculo sin progreso. - Y, en el intento de realizar tales propósitos, se creyó que las informaciones que en esta parte de la obra se incluyen serían acogidas como útiles y necesarias, en lo que toca á algunas muy importantes Institucio- nes, y para el examen del desenvolvimiento de la Beneficencia Pública, y en forma compendiosa de la Par- ticular, por lo que concierne al total de sus capitales y rentas y á la clasificación en que por sus distintos fines y situación ha sido enunciada. - Muchas de esas informaciones comienzan con menciones históricas que, aunque sin desenterrar, por la propia índole de las mismas, todas las raíces do la organización benéfica oficial, dejan que se vea resplan- decer, al través de unas y de otras, la originaria naturaleza de sus elementos más resistentes. Estas men- ciones son ligerísimas en muchos lugares, cuando no suprimidas, por exigir la busca de noticias detenerse demasiado y estar esto vedado por razones de ocasión y tiempo. Así y todo, no querrá negarse que representan un valor cotizable para quienes se sientan compelidos á un aprendizaje histórico más profundo, con la aspiración de hallar sólidos cimientos para reformas que redunden en una mayor prosperidad de dicha organización benéfica. Á ellas se trasladaron cuantos datos evidencian el estado actual de los servicios, para lo cual se xn redactó un apunte descriptivo del edificio ó de los edificios en que está instalado cada establecimiento, señalando las condiciones higiénicas ó antihigiénicas de los locales, su distribución interior, el número de sus salas ó departamentos, la cubicación de aire de unas y otros, los recursos clínicos y terapéuticos de que están dotados, con expresión de las mejoras introducidas, bien por nuevas construcciones ó por res- tauración ó variaciones de las que ya existían. Asimismo se juzgó pertinente divulgar cuanto se rela- - ciona con el Gobierno superior é interior de aquéllos; número de plazas, admisión de solicitantes y los preceptos que más caracterizan su régimen, indicando las fechas de los Reglamentos y demás disposiciones que les son aplicables. Y también enumerar el personal de cada Instituto; consignar las cantidades desti.- nadas anualmente para sostenerlos; los bienes y valores an respectivamente poseen y el movimiento de asistencias. De los materiales acumulados con este objeto, algunos se encontraron en legajos de las secciones de Beneficencia de este Centro. Otros se pidieron, según los casos, á los Gobernadores civiles, á las Juntas provinciales de Beneficencia, ó á los administradores ó patronos de los establecimientos. Mas, no en pequeño número, resultaron con exceso defectuosos. Pues, si bien algunas de las Memorias remitidas eran deta- lladas, otras, además de que llegaron tardíamente, se reducían á reproducir las ya enviadas en 1909, Surgió, por tanto, la necesidad de luchar con el obstáculo del dato que estaba fuera del camino, y con el estorbo, quizá principal, de las narraciones erróneas ó fragmentarias que se recibían. Esto retrasó mucho, opo- niéndose ála celeridad codiciada. Porque, así como se requería una sujeción estricta á los antecedentes aporta- dos en las Memorias, se imponían también rectificaciones y ampliaciones, cuyas escondidas fuentes sólo podían descubrirse en la penumbra de los archivos, y acaso en folios ya apolillados de estar en tan grande olvido. Claro es que, por el apremio de los días, no siempre se trabajó con éxito, lo que ha motivado muchas é involuntarias omisiones. Además se notará, con imparcialidad, que todo se ha hecho sin entrar en correrías por reconditeces de ningún género, que habrían sido impropias de un libro como éste, rigurosamente admi- nistrativo. Lo que es fácil tenerlo por confirmado, puesto que las menciones históricas y extensas descrip- ciones se limitan á aquellas Instituciones y servicios considerados como los más fuertes y firmes puntales de la Beneficencia Pública. ; ) - En algunas menciones es verdad que hay rasgos confusos y hasta obscuridades de redacción. Pero se ha preferido que así sea, antes que incurrir en el atrevimiento de rehacer línea por línea esta, aquella y la otra Memoria, y antes que adulterar el texto de los documentos y de las hojas impresas que se han copiado. No obstante, los descuidos en tal concepto, y no se diga en cualesquiera otros, sólo se confía que sean dis- pensados por benevolencia; y esto, si no se rechaza como frágil excusa, el haber tenido subordinada la vista al fondo de la obra. LA BENEFICENCIA GENERAL DE ESPAÑA SU ACTUAL DESENVOLVIMIENTO . Indudablemente las informaciones relativas á estos Establecimientos podrían ser más completas. EcIO de la calidad de los antecedentes allegados era absurdo aguardar una mayor perfección. Entre ellas, á la del Hospital del Rey, de Toledo, hay que unirle como noticia acerca de su título y Ori- gen, la de: que el primitivo Hospital debió de ser erigido á fines del siglo XI (época de la Conquista de To- ledo por el rey Alfonso VI de Castilla), ó principios del siglo XIT, y que de los tiempos del citado Rey data la fundación de la Hermandad del Corpus Christi, Nuestra Señóra de la Paz y Señor San Ildefonso (formada por los caballeros, escuderos, hijosdalgo, ricoshombres y honradas dueñas (y que se extinguió el año de 1836), la cual, con sus recursos propios y muchas limosnas de los vecinos de la ciudad, fundó y dotó este Hospital, que si se titula del Rey, y si se han puesto en él las armas reales y traídolas por insig- nias, sólo se ha hecho en razón, no de patronazgo, sino por darle excelencia y ser como eran cofra- des los Reyes de la dicha Cofradía ó Hermandad, y haberla concedido privilegios y donaciones. (Todo ello se colige de los documentos presentados para probanza del derecho de la Hermandad, en pleito sobre la posesión inmemorial, en que venía, de nombrar Rector y los demás empleados del Hospital, y en el que obtuvo fallo favorable el año de 1612, que reconoció á la Hermandad ese derecho y anuló el nombramiento de Rector, que, por sí, había tenido á bien hacer el rey Don Felipe II) Y valgan, tanto unas como otras indicaciones, por lo que valieren. TT XIV Trátase aquí de los institutos benéficos que se sustentan con bienes y valores del Estado y hoy son así clasificados en la forma prevenida por las leyes. Tienen este carácter todos aquellos que se destinan á satisfacer necesidades permanentes ó que reclaman una atención especial. Á esta clase pertenecen los Establecimientos de locos, sordomudos, ciegos, impedi- A : dos y decrépitos. | Como tales establecimientos de Beneficencia General funcionan: 1.”, El Hospital de la Princesa. 2.”, El : Instituto Oftálmico. 3.”, El Hospital-Manicomio, de Leganés. 4.”, El Manicomio denominado Granja de Nues- h tra Señora del Pilar, en Zaragoza. 5.”, El Asilo de Inválidos del Trabajo. 6.”, El Colegio de Ciegos de Santa E Catalina de los Donados. 7.”, El Colegio de Huérfanas de la Unión. 8.”, El Hospital de Jesús Nazareno, para ' enfermas crónicas incurables. 9.”, El Hospital de Nuestra Señora del Carmen, para enfermos crónicos incu- rables. 10, El Hospital del Rey, con destino á albergar decrépitos, inválidos y ciegos de ambos sexos. 11, El , Hospital hidrológico de Carlos III, en Trillo (Guadalajara), del que se hace información aislada, en la | página 423 de esta parte de la obra, por haber sido clasificado con el carácter de general, en fecha muy ' posterior á la de la impresión de las informaciones que comprendían los establecimientos antes enumerados. : - Estos establecimientos, como es harto sabido, se hallan bajo la dirección y administración inmediata de ' la Junta de Señoras, creada por Real decreto de 27 de Abril de 1875 y —4 excepción del Asilo de Invá- lidos del Trabajo, del augusto Patronato (y de real nombramiento su Junta propia) de S. M. la Reina D.* María Cristina—, presidida por S. A. R. la infanta D.* Isabel; Juntas ilustres, dignas de todos los elogios como justo rendimiento á sus meritísimos desvelos, y con las cuales colabora celosamente el distinguido y : renombrado Cuerpo facultativo de la Beneficencia General. E Corresponde su gobierno al Ministro de la Gobernación, y la tutela y alta inspección, como Autoridad 3% delegada, al Director general de Administración. E CÓMO CUMPLEN ESTOS ESTABLECIMIENTOS EL FIN Á QUE ESTÁN DESTINADOS 8 Bastará una lectura de esas informaciones para adquirir la persuasión de que el Hospital de la Prin- cesa y el Instituto Oftálmico, tanto por la capacidad de sus edificios como por sus recursos médicos y Operatorios són comparables con los de fama de otros países. La diversidad de sus pabellones y departa- mentos, lo espacioso de sus galerías, patios y salas, la aireación, ventilación y luz de éstas y la división, por especialidades, de todos los servicios, permite afirmar que los mismos se realizan de modo muy satisfac- torio. Y que más cumplidamente aún se realizarán por el Hospital de la Princesa el día que sea un hecho su ampliación. i También podrá advertirse que el Colegio de Huérfanas de La Unión, el de Ciegos de Santa Catalina y el Asilo de.Inválidos del Trabajo están bien instalados, y que en ellos así los asilados como las colegialas y colegiales son perfectamente atendidos. : En lo que respecta al manicomio denominado Granja de Nuestra Señora del Pilar, en Zaragoza, se reco- nocerá que ha venido á despejar la situación que hacía, no difícil, sino imposible de momento al Estado la asistencia de mayor número de alienados de los que ya tenía recluídos en el Manicomio de Leganés. Pues en el de Zaragoza no sólo se cuenta con ocho pabellones de construcción moderna capaces para 400 plazas, sino que además es fácil de aumentar la parte edificada con más pabellones. Por lo que hace relación á los Hospitales de Incurables, aunque sean calificados de malos sus emplaza- mientos, no se dudará de que es costeado en ellos un número importante de plazas y podrá comprobarse que se atienden sin omitir cuidado alguno. Finalmente, serán conocidas las númerosas é incesantes reformas verificadas en el Manicomio de Leganés, para que pueda satisfacer las exigencias que la moderna ciencia frenopática impone en el debido trata- miento de esos enfermos. LA ACCIÓN BENÉFICA DEL ESTADO NO SE LIMITA AL SOSTENIMIENTO DE LOS ESTABLECIMIENTOS | DE BENEFICENCIA GENERAL ) OS porque ellos son los que en el aspecto jurí- dico, onómico y administrativo, lesificá Mal caráVliar PX NAÑO, Sdh orientación del desenvolvi- miento de los servicios benéficos e: diestro país, podrá ienorar que la actividad Estado en esto sentido tiene otras múltiples manifestaciones. Por una hermosa y generosa iniciativa, en efecto, de la Sociedad Española de Higiene, donde, á pro- puesta del ilustre Dr. Tolosa Latour, se discutieron las ideas que inspiraron el proyecto, nació la ley de 12 de Agosto de 1904 para la Protección de la Infancia—la más perfecta y progresiva de Europa, —que creó el Consejo superior y las Juntas provinciales y locales, en cuyas fecundas abnegaciones se ha encontrado re- medio para tantas y tantas miserias de la infancia desvalida. El mismo año de 1904, el Ministerio de la Gobernación encomendó el estudio de un proyecto de Instituto Nacional de Previsión al Instituto de Reformas Sociales, el cual, queriendo que su propuesta estuviera asis. tida por la experiencia de las instituciones de ahorro, arraigadas en España, promovió la celebración de la Conferencia sobre Previsión popular, que se reunió en Madrid en Octubre del expresado año bajo la presi- dencia del Sr. D. Gumersindo de Azcárate. Y partiendo el Instituto de Reformas Sociales de las conclusiones de la citada Conferencia, redactó el proyecto que, presentado á las Cortes por el Sr. Dávila y reproducido en 1908 por el Sr. La Cierva, fué la base del actual Instituto Nacional de Previsión; el que, según se declara en Real orden del Ministerio de Hacienda de 12 de Abril de 1912, es una entidad benéfica de carácter oficial que puede comprenderse entre las que tienen la denominación de «Establecimientos de Beneficencia general». La importancia de este Instituto está juzgada al saber que ha sido creado para fomentar, establecer y difundir las pensiones obreras de retiro en España, y atender así á la necesidad que todos los Estados van reconociendo de evitar que los obreros queden entregados á la indigencia ó á los socorros de la Benefi- cencia pública en los últimos años de su vida, ó cuando ya son incapaces ó poco aptos para el trabajo. Y más aún quiso el legislador: quiso que el Instituto fuese un órgano promotor y de asesoría del régimen de pensiones de retiro; y á sus funciones de asesoría social responden los dictámenes que viene dando sobre constitución y funcionamiento de numerosas instituciones de este objeto, ' Con grande orgullo puede evocarse, por otra parte, el Real Patronato para la Represión de la trata de blancas, creado por Real decreto de 11 de Julio de 1902, y puesto bajo la protección de S. M. la Reina Madre y la Presidencia efectiva de $. A, R. la infanta D.* Isabel. Nobles anhelos de S. A. R. la infanta D.* Paz de Borbón contribuyeron poderosamente á que alii vida este Real Patronato, con el que ha quedado asociado el nombre de nuestra Nación al de aquellas otras que en Europa infundieron aliento á esta empresa en defensa de las esclavas blancas. Cruzada humanitaria que tiene por lema «secundar la acción del Estado y estimular el interés social en favor de esta obra reden- tora y cristiana», para impedir que la mujer, no digamos las niñas, continúe al arbitrio de un vil comercio sin entrañas que ofende por igual todos los respetos y todos los sentimientos. Apostolado español del bien, que mereció universal aplauso en el Congreso de París de 1906, y quese ha mostrado con toda su grandeza en el IV Congreso Internacional para la represión de la trata de blancas; celebrado en Madrid en Octubre de 1910, que fué un éxito de España, al que prestaron su cooperación con entusiasmo nuestro Episcopado, las nuevas instituciones sociales, los Centros docentes, las Sociedades de cultura popular y las Asociaciones benéficas. No puede dejarse tampoco de mencionar el Patronato Nacional de Sordomudos, Ciegos y Anorma- les, que se creó por Real decreto de 22 de Enero de 1910, pues si bien su misión, como la del Colegio Nacio- nal de Ciegos y Sordomudos, parece ser sólo pedagógica, médica y social, no lo es menos benéfica, toda vez que tiene por objeto la protección de quienes sin estos auxilios jamás podrían valerse por sí mismos para realizar los fines primordiales de la vida. Del mismo modo, al par que sanitario, tienen un carácter altamente benéfico la Comisión permanente contra la tuberculosis, creada por Real decreto de 6 de Febrero de 1906; los Sanatorios antituberculosos na- cionales, y los Reales Patronatos de dispensarios é instituciones antituberculosas de España, cuya Junta Central preside 5. M. la Reina D.* Victoria Eugenia y cuyo Patronato, en esta Corte, es ejercido por $. M. la Reina D.* María Cristina. Además, por Real decreto de 10 de Mayo de 1907, se creó una Escuela de reforma y asilo de corrección paternal de jóvenes, denominada del Príncipe de Asturias, y se determinó que fuese incluída en los Presu- puestos del Estado la cantidad de 1.000.000 de pesetas, distribuída en varias anualidades, para su cons- trucción. Esto sin relacionar las subvenciones que se destinan por el Estado á varios able anids benéficos. XIV Trátase aquí de los institutos benéficos que se sustentan con bienes y valores del Estado y hoy son así clasificados en la forma prevenida por las leyes. Tienen este carácter todos aquellos que se destinan á satisfacer necesidades permanentes ó que reclaman una atención especial. Á esta clase pertenecen los Establecimientos de locos, sordomudos, ciegos, impedi- dos y decrépitos. Como tales establecimientos de Beneficencia General funcionan: 1.%, El Hospital de la Princesa. 2.*, El Instituto Oftálmico. 3.”, El Hospital-Manicomio, de Leganés. 4.”, El Manicomio denominado Granja de Nues- tra Señora del Pilar, en Zaragoza. 5.” El Asilo de Inválidos del Trabajo. 6.”, El Colegio de Ciegos de Santa Catalina de los Donados. 71.7, El Colegio de Huérfanas de la Unión. 8.”, El Hospital de Jesús Nazareno; para enfermas crónicas incurables. J.”, El Hospital de Nuestra Señora del Carmen, para enfermos crónicos incu- rables. 10, El Hospital del Rey, con destino á albergar decrépitos, inválidos y ciegos de ambos sexos. 11, El Hospital hidrológico de Carlos IL, en Trillo (Guadalajara), del que se hace información aislada, en la página 423 de esta parte de la Obra, por haber sido clasificado con el carácter de general, en fecha muy posterior á la de la impresión de las informaciones que comprendían los establecimientos antes enumerados. Estos establecimientos, como es harto sabido, se hallan bajo la dirección y administración inmediata de la Junta de Señoras, creada por Real decreto de 27 de Abril de 1875 y —á excepción del Asilo de Invá- lidos del Trabajo, del augusto Patronato (y de real nombramiento su J unta propia) de S. M. la Reina D.” María Cristina—, presidida por S. A.R. la infanta D.* Isabel; Juntas ilustres, dignas de todos los elogios como justo rendimiento á sus meritísimos desvelos, y con las cuales colabora celosamente el distinguido y renombrado Cuerpo facultativo de la Beneficencia General. Corresponde su gobierno al Ministro de la Gobernación, y la tutela y alta inspección, como Autoridad delegada, al Director general de Administración. CÓMO CUMPLEN ESTOS ESTABLECIMIENTOS EL FIN Á QUE ESTÁN DESTINADOS Bastará una lectura de esas informaciones para adquirir la persuasión de que el Hospital de la Prin- cesa y el Instituto Oftálmico, tanto por la capacidad de sus edificios como por sus recursos médicos y Operatorios son comparables con los de fama de otros países. La diversidad de sus pabellones y departa- mentos, lo espacioso de sus galerías, patios y salas, la aireación, ventilación y luz de éstas y la división, por especialidades, de todos los servicios, permite afirmar que los mismos se realizan de modo muy satisfac- torio. Y que más cumplidamente aún se realizarán por el Hospital de la Princesa el día que sea un hecho su ampliación. También podrá advertirse que el Colegio de Huérfanas de La Unión, el de Ciegos de Santa Catalina y el Asilo de. Inválidos del Trabajo están bien instalados, y que en ellos así los asilados como las colegialas y colegiales son perfectamente atendidos. En lo que respecta al manicomio denominado Granja de Nuestra Señora del Pilar, en Zaragoza, se reco- nocerá que ha venido á despejar la situación que hacía, no difícil, sino imposible de momento al Estado la asistencia de mayor número de alienados de los que ya tenía recluídos en el Manicomio de Leganés. Pues en el de Zaragoza no sólo se cuenta con ocho pabellones de construcción moderna capaces para 400 plazas, sino que además es fácil de aumentar la parte edificada con más pabellones. Por lo que hace relación á los Hospitales de Incurables, aunque sean calificados de malos sus emplaza- mientos, no se dudará de que es costeado en ellos un número importante de plazas y podrá comprobarse - que se atienden sin omitir cuidado alguno. Finalmente, serán conocidas las numerosas é incesantes reformas verificadas en el Manicomio de Leganés, para que pueda satisfacer las exigencias que la moderna ciencia frenopática impone en el debido trata- miento de esos enfermos. LA ACCIÓN BENÉFICA DEL ESTADO NO SE LIMITA AL SOSTENIMIENTO DE LOS ESTABLECIMIENTOS | DE BENEFICENCIA GENERAL --Ha sido necesario circunscribirse á dichos Establecimientos, porque ellos son los que en el aspecto jurí- dico, económico y administrativo, clasificánse con tal carácter. Pero nadie, con Orientación del desenvolvi- miento de los servicios benéficos en nuestro país, podrá ignorar que la actividad del Estado en este sentido tiene otras múltiples manifestaciones... . a » 1 | $ : ¡ . Por una hermosa y generosa iniciativa, en efecto, de la Sociedad Española de Higiene, donde, á pro- puesta del ilustre Dr. Tolosa Latour, se discutieron las ideas que inspiraron el proyecto, nació la ley de 12 de Agosto de 1904 para la Protección de la Infancia—la más perfecta y progresiva de Europa,—que creó el Consejo superior y las Juntas provinciales y locales, en cuyas fecundas abnegaciones se ha encontrado re- medio para tantas y tantas miserias de la infancia desvalida. El mismo año de 1904, el Ministerio de la Gobernación encomendó el estudio de un proyecto de Instituto Nacional de Previsión al Instituto de Reformas Sociales, el cual, queriendo que su propuesta estuviera asis. tida por la experiencia de las instituciones de ahorro, arraigadas en España, promovió la celebración de la Conferencia sobre Previsión popular, que se reunió en Madrid en Octubre del expresado año bajo la presi- dencia del Sr. D. Gumersindo de Azcárate. Y partiendo el Instituto de Reformas Sociales de las conclusiones de la citada Conferencia, redactó el proyecto que, presentado á las Cortes por el Sr. Dávila y reproducido en 1908 por el Sr. La Cierva, fué la base del actual Instituto Nacional de Previsión; el que, según se declara en Real orden del Ministerio de Hacienda de 12 de Abril de 1912, es una entidad benéfica de carácter oficial que puede comprenderse entre las que tienen la denominación de «Establecimientos de Beneficencia general», La importancia de este Instituto está juzgada al saber que ha sido creado para fomentar, establecer y difundir las pensiones obreras de retiro en España, y atender así á la necesidad que todos los Estados van reconociendo de evitar que los obreros queden entregados á la indigencia ó á los socorros de la Benefi- cencia pública en los últimos años de su vida, ó cuando ya son incapaces ó poco aptos para el trabajo. Y más aún quiso el legislador: quiso que el Instituto fuese un órgano promotor y de asesoría del régimen de pensiones de retiro; y á sus funciones de asesoría social responden los dictámenes que viene dando sobre constitución y funcionamiento de numerosas instituciones de este objeto. ' Con grande orgullo puede evocarse, por otra parte, el Real Patronato para la Represión de la trata de blancas, creado por Real decreto de 11 de Julio de 1902, y puesto bajo la protección de S. M. la Reina Madre y la Presidencia efectiva de $. A. R. la infanta D.*” Isabel. Nobles anhelos de $. A. R. la infanta D.* Paz de Borbón contribuyeron poderosamente á que efi vida este Real Patronato, con el que ha quedado asociado el nombre de nuestra Nación al de aquellas otras que en Europa infundieron aliento á esta empresa en defensa de las esclavas blancas. Cruzada humanitaria que tiene por lema «secundar la acción del Estado y estimular el interés social en favor de esta obra reden-. tora y cristiana», para impedir que la mujer, no digamos las niñas, continúe al arbitrio de un vil comercio sin entrañas que ofende por igual todos los respetos y todos los sentimientos. Apostolado español del bien, que mereció universal aplauso en el Congreso de París de 1906, y quese ha mostrado con toda su grandeza en el IV Congreso Internacional para la represión de la trata de blancas; celebrado en Madrid en Octubre de 1910, que fué un éxito de España, al que prestaron su cooperación con entusiasmo nuestro Episcopado, las nuevas instituciones sociales, los Centros docentes, las Sociedades de cultura popular y las Asociaciones benéficas. No puede dejarse tampoco de mencionar el Patronato Nacional de Sordomudos, eo y Anorma- les, que se creó por Real decreto de 22 de Enero de 1910, pues si bien su misión, como la del Colegio Nacio- nal de Ciegos y Sordomudos, parece ser sólo pedagógica, médica y social, no lo es menos benéfica, toda vez que tiene por objeto la protección de quienes sin estos auxilios jamás podrían valerse por sí mismos para realizar los fines primordiales de la vida. Del mismo modo, al par que sanitario, tienen un carácter altamente benéfico la Omisión permanente contra la tuberculosis, creada por Real decreto de 6 de Febrero de 1906; los Sanatorios antituberculosos na- cionales, y los Reales Patronatos de dispensarios é instituciones antituberculosas de España, cuya Junta Central preside S. M. la Reina D.* Victoria Eugenia y cuyo Patronato, en esta Corte, es ejercido por $. M. la Reina D.* María Cristina. Además, por Real decreto de 10 de Mayo de 1907, se creó una Escuela de reforma y asilo de corrección paternal de jóvenes, denominada del Príncipe de Asturias, y se determinó que fuese incluída en los Presu- puestos del Estado la cantidad de 1.000.000 de pesetas, distribuída en varias anualidades, para su cons- trucción. Esto sin relacionar las subvenciones que se destinan por el Estado á varios Eubloiaontos benéficos. A EDITA e Es A ER ESA XIV Trátase aquí de los institutos benéficos que se sustentan con bienes y valores del Estado y hoy son así clasificados en la forma prevenida por las leyes. ¿ Tienen este carácter todos aquellos que se destinan á satisfacer necesidades permanentes ó que reclaman una atención especial. Á esta clase pertenecen los Establecimientos de locos, sordomudos, ciegos, impedi- dos y decrópitos. Como tales establecimientos de PonñeScia General funcionan: 1.%, El Hospital de la Princesa. 2.”, El Instituto Oftálmico. 3.”, El Hospital-Manicomio, de Leganés. 4.”, El Minioo Rió denominado Granja de Núds tra Señora del Pilar, en Zaragoza. 5.”, El Asilo de Inválidos del Trabajo. 6.”, El Colegio de Ciegos de Santa Catalina de los Donados. 7.*, El Colegio de Huérfanas de la Unión. 8.”, El Hospital de Jesús Nazareno, para enfermas crónicas incurables. 9.”, El Hospital de Nuestra Señora del Carmen, para enfermos crónicos incu- rables. 10, El Hospital del Rey, con destino á albergar decrépitos, inválidos y ciegos de ambos sexos. 11, El Hospital hidrológico de Carlos HI, en Trillo (Guadalajara), del que se hace información aislada, en la página 423 de esta parte de la obra, por haber sido clasificado con el carácter de general, en fecha muy posterior á la de la impresión de las informaciones que comprendían los establecimientos antes enumerados. Estos establecimientos, como es harto sabido, se hallan bajo la dirección y administración inmediata de la Junta de Señoras, creada por Real decreto de 27 de Abril de 1875 y —á excepción del Asilo de Invá- lidos del Trabajo, del augusto Patronato (y de real nombramiento su Junta propia) de 5. M. la Reina D.* María Cristina—, presidida por S. A. R. la infanta D.* Isabel; Juntas ilustres, dignas de todos los elogios como justo rendimiento á sus meritísimos desvelos, y con las cuales colabora celosamente el distinguido y renombrado Cuerpo facultativo de la Beneficencia General. Corresponde su gobierno al Ministro de la Gobernación, y la tutela y alta inspección, como Autoridad delegada, al Director general de Administración. CÓMO CUMPLEN ESTOS ESTABLECIMIENTOS EL FIN Á QUE ESTÁN DESTINADOS Bastará una lectura de esas informaciones para adquirir la persuasión de que el Hospital de la Prin- cesa y el Instituto Oftálmico, tanto por la capacidad de sus edificios como por sus recursos médicos y Operatorios son comparables con los de fama de otros países. La diversidad de sus pabellones y departa- mentos, lo espacioso de sus galerías, patios y salas, la aireación, ventilación y luz de éstas y la división, por especialidades, de todos los servicios, permite afirmar que los mismos se realizan de modo muy satisfac- torio. Y que más cumplidamente aún se realizarán por el Hospital de la Princesa el día que sea un hecho su ampliación. También podrá advertirse que el Colegio de Huérfanas de La Unión, el de Ciegos de Santa Catalina y el Asilo de. Inválidos del Trabajo están bien instalados, y que en ellos así los asilados como las colegialas y colegiales son perfectamente atendidos. En lo que respecta al manicomio denominado Granja de Nuestra Señora del Pilar, en Zaragoza, se reco- nocerá que ha venido á despejar la situación que hacía, no difícil, sino imposible de momento al Estado la asistencia de mayor número de alienados de los que ya tenía recluídos en el Manicomio de Leganés. Pues en el de Zaragoza no sólo se cuenta con ocho pabellones de construcción moderna capaces para 400 plazas, sino que además es fácil de aumentar la parte edificada con más pabellones. Por lo que hace relación á los Hospitales de Incurables, aunque sean calificados de malos sus emplaza- mientos, no se dudará de que es costeado en ellos un número importante de plazas y podrá comprobarse - que se atienden sin omitir cuidado alguno. Finalmente, serán conocidas las númerosas 6 incesantes reformas verificadas en el Manicomio de Leganés, para que pueda satisfacer las exigencias que la moderna ciencia frenopática impone en el debido trata- miento de esos enfermos. LA AODIÓN BENÉFICA DEL ESTADO NO SE LIMITA AL SOSTENIMIENTO DE LOS ESTABLECIMIENTOS DE BENEFICENCIA GENERAL Ha sido necesario circunscribirse á dichos Establecimientos, porque ellos son los que en el aspecto jurí- dico, económico y administrativo, clasificánse con tal carácter. Pero nadie, con orientación del desenvolvi- miento de los servicios benéficos en: nuestro país, podrá ignorar que la actividad del Estado en este sentido tiene otras múltiples manifestaciones... PELAS y io e tU XV Por una hermosa y generosa iniciativa, en efecto, de la Sociedad Española de Higiene, donde, á pro- puesta del ilustre Dr. Tolosa Latour, se discutieron las ideas que inspiraron el proyecto, nació la ley de 12 de Agosto de 1904 para la Protección de la Infancia—la más perfecta y progresiva de Europa, —que creó el Consejo superior y las Juntas provinciales y locales, en cuyas fecundas abnegaciones se ha encontrado re- medio para tantas y tantas miserias de la infancia desvalida. El mismo año de 1904, el Ministerio de la Gobernación encomendó el estudio de un proyecto de Instituto Nacional de Previsión al Instituto de Reformas Sociales, el cual, queriendo que su propuesta estuviera asis- tida por la experiencia de las instituciones de ahorro, arraigadas en España, promovió la celebración de la Conferencia sobre Provisión popular, que se reunió en Madrid en Octubre del expresado año bajo la presi- “dencia del Sr. D. Gumersindo de Azcárate. Y partiendo el Instituto de Reformas Sociales de las conclusiones de la citada Conferencia, redactó el proyecto que, presentado á las Cortes por el Sr. Dávila y reproducido en 1908 por el Sr. La Cierva, fué la base del actual Instituto Nacional de Previsión; el que, según se declara en Real orden del Ministerio de Hacienda de 12 de Abril de 1912, es una entidad benéfica de carácter oficial que puede comprenderse entre las que tienen la denominación de «Establecimientos de Beneficencia general». : La importancia de este Instituto está juzgada al saber que ha sido creado para fomentar, establecer y difundir las pensiones obreras de retiro en España, y atender así á la necesidad que todos los Estados van reconociendo de evitar que los obreros queden entregados á la indigencia 6 á los socorros de la Benefi- cencia pública en los últimos años de su vida, ó cuando ya son incapaces ó poco aptos para el trabajo. Y más aún quiso el legislador: quiso que el Instituto fuese un órgano promotor y de asesoría del régimen de pensiones de retiro; y á sus funciones de asesoría social responden los dictámenes que viene dando sobre constitución y funcionamiento de numerosas instituciones de este objeto, ' Con grande orgullo puede evocarse, por otra parte, el Real Patronato para la Represión de la trata de blancas, creado por Real decreto de 11 de Julio de 1902, y puesto bajo la protección de $. M. la Reina Madre y la Presidencia efectiva de $. A. R. la infanta D.* Isabel. Nobles anhelos de S. A. R. la infanta D.* Paz de Borbón contribuyeron poderosamente á que adquiriese vida este Real Patronato, con el que ha quedado asociado el nombre de nuestra Nación al de aquellas otras que en Europa infundieron aliento á esta empresa en defensa de las esclavas blancas. Cruzada humanitaria que tiene por lema «secundar la acción del Estado y estimular el interés social en favor de esta obra reden- tora y cristiana», para impedir que la mujer, no digamos las niñas, continúe al arbitrio de un vil comercio sin entrañas que ofende por igual todos los respetos y todos los sentimientos. Apostolado español del bien, que mereció universal aplauso en el Congreso de París de 1906, y que se ha mostrado con toda su grandeza en el IV Congreso Internacional para la represión de la trata de blancas, celebrado en Madrid en Octubre de 1910, que fué un éxito de España, al que prestaron su cooperación con entusiasmo nuestro Episcopado, las nuevas instituciones sociales, los Centros docentes, las Sociedades de cultura popular y las Asociaciones benéficas. No puede dejarse tampoco de mencionar el Patronato Nacional de Sordomudos, Ciegos y Anorma- les, que se creó por Real decreto de 22 de Enero de 1910, pues si bien su misión, como la del Colegio Nacio- nal de Ciegos y Sordomudos, parece ser sólo pedagógica, médica y social, no lo es menos benéfica, toda vez que tiene por objeto la protección de quienes sin estos auxilios jamás podrían valerse por sí mismos para realizar los fines primordiales de la vida. ; Del mismo modo, al par que sanitario, tienen un carácter altamente benéfico la Comisión permanente contra la tuberculosis, creada por Real decreto de 6 de Febrero de 1906; los Sanatorios antituberculosos na- cionales, y los Reales Patronatos de dispensarios é instituciones antituberculosas de España, cuya Junta Central preside S. M. la Reina D.* Victoria Eugenia y cuyo Patronato, en esta Corte, es ejercido por $. M. la Reina D.* María Cristina. Además, por Real decreto de 10 de Mayo de 1907, se creó una Escuela de reforma y asilo de corrección paternal de jóvenes, denominada del Príncipe de Asturias, y se determinó que fuese incluída en los Presu- puestos del Estado la cantidad de 1.000.000 de pesetas, distribuída en varias anualidades, para su cons- trucción. : Esto sin relacionar las subvenciones que se destinan por el Estado á varios establecimientos benéficos. XVI LA BENEFICENCIA PROVINCIAL, MUNICIPAL Y PARTICULAR DE ESPAÑA ELEMENTOS Y RECURSOS ECONÓMICOS DE QUE DISPONEN Y NECESIDADES QUE “SATISFACE CADA UNA EN SU RESPECTIVA ESFERA DE ACCIÓN agrupando en cada una las tres clases de distintos recursos benéficos de que tos de ingresos y gastos de ando toda la Provincial a idea de unidad al En esta sección se ha seguido el orden alfabético de provincias, Beneficencia con el objeto de que sean examinados conjuntamente los respectivamente disponen, por lo que se consignan también los presupues Beneficencia provinciales y municipales. Pudo ser separada una clase de otra, coloc aparte de la Municipal, y ésta, á su vez, aparte de la Particular. Pero esto habría roto 1 valorar los elementos con que, para la realización de los fines de Beneficencia, cada provincia está dotada. Las indicaciones que se incluyen sobre extranjeros asistidos ponen de manifiesto el régimen gratuito á merced del cual, en nuestro país, son practicadas esas asistencias. A poco de impresos estos trabajos, tan tenido sustitución tres ó cuatro es vos. Tal ha ocurrido en Bilbao, en San Sebastián y en alguna otra capital de provincia. tablecimientos por otros nue- LA BENEFICENCIA PROVINCIAL Esas informaciones comprenden todos los establecimientos que se sostienen y son atendidos tanto con ticulares, que fueron á la bienes de la Provincia, como con bienes y rentas procedentes de fundaciones par misma legalmente agregadas con ese fin. Tienen este carácter aquellos cuyo objeto es el alivio de 1 nes; la admisión de menesterosos incapaces de un trabajo personal qu sistencia, y el amparo y la educación, hasta que puedan vivir por sí propio ción de su familia. _Á esta clase pertenecen: 1.”, Las Casas de Maternidad. 2.”, Las Casas de Expósitos, con sus Hijuelas y Receptorías. 3.”, Las Casas de Huérfanos y Desamparados. 4.%, Los Hospicios ó Casas de Misericordia y sus Hijuelas. 5.”, Los Hospitales provinciales: el de cada capital y los subalternos de distrito. 6.2, Los Manicomios creados ó sostenidos por a humanidad doliente en enfermedades comu- e sea suficiente para proveer á su sub- s, de los que carecen de la protec- las provincias que han acudido á esta necesidad, no tanto por ser carga de las mismas el pago de las estan- cias de sus alienados, sino por haber impedido la constante penuria del Tesoro que todos estos estableci- mientos corran á cargo del Estado, conforme á su clasificación, como de Beneficencia general. | Su régimen económico-administrativo corresponde á las Diputaciones provinciales, por pertenecer á ellas la administración de los intereses peculiares de las respectivas provincias y su fomento, entre los cuales se encuentran los establecimientos de Beneficencia; debiendo contener los presupuestos de aquéllas las partidas necesarias, según los recursos de la provincia, para el personal y material de tales estableci- mientos. De ellos, así como de los de carácter general, municipal y particular, ridad; esas santas mujeres que, en su vocación por el bien, no hallan obstáculo que no venzan fácilmente, ni sacrificio al que no se presten con valentía y solicitud; que compadecidas del infortunio ajeno hacen la cons- son el alma las Hermanas de la Ca- tante ofrenda de su fervor religioso y de su intensidad afectiva, en el alivio de los dolores humanos, aun en enfermedades tan espantosas como la lepra, que causan un invencible horror. ENSEÑANZAS QUE OFRECEN ESAS INFORMACIONES Son muy varias, según cada particularidad que se examine. No parece equivocado suponer que será advertido inmediatamente en ellas que la Beneficencia provin- cial tiene muy importantes establecimientos con todos los modernos adelantos, y otros que, á pesar de ON E e xXvu u instalación en edificios antiguos, pueden considerarse por sus reformas como modelos en su género. Que también los hay que siendo excelentes como los mejores, resultan insuficientes por la excesiva población de acogidos que se ven obligados á albergar. Y que muchos. son buenos, áunque adolezcan de algunas deficiencias, entre otras, las relativas á su emplazamiento, y aun estando establecidos en viejos conventos ó con sus servicios confundidos, si bien sería más ventajoso tenerlos emplazados en las afueras de las poblaciones, que ocupasen locales adecuados y que no estuvieran confundidos unos con otros, por cuanto si no hay necesidad de que cada establecimiento ocupe un edificio separado, y tampoco se prohibe que estén reunidos, en todo ó en parte en uno solo, dos ó más de diversa clase, sin embargo—como ya se dispuso—se procurará desde luego, y en cuanto sea posible, que las atenciones que tengan analogía se agrupen, así como se separen las contrarias. Respecto de los establecimientos sin buenas condiciones $e ha de observar que esto proviene á veces de los recursos disponibles. E En otro aspecto, se encontrará que algunas Maternidades están instaladas en las salas de los Hospitales provinciales y en otras Casas de Beneficencia, también provinciales, contra lo conveniente de que funcio- naran unidas á las Casas de Expósitos, aun cuando con independencia. > Podrá afirmarse, en cuanto á las Casas de Expósitos, que, desde luego, varias pueden ser comparadas con algunas que gozan de renombre en el extranjero. Pero que no pocas permanecen situadas en el interior de las poblaciones, teniendo sus servicios agregados á los de otros establecimientos benéficos. Y que si bien en todas se prodigan cuidados á estos acogidos, por ser diferente el resultado de tales cuidados en unas provincias con relación á otras, esto tendrá, en lo posible, su corrección. Igualmente, esas informaciones permitirán apreciar que aquellas casas de Huérfanos y Desamparados, y las de Misericordia, que estaban sujetas á una reglamentación anticuada, la van modificando acertadamente, proporcionándose además instalaciones amplias y creando para su uso Escuelas bien regidas y enseñanzas . útiles de oficios en talleres bien montados. Y se comprobará que distintas Casas de esta índole son magnífi- cas y funcionan admirablemente. | | So Con referencia a los Hospitales provinciales, no se rehuirá admitir que muchos son acreedores á alabanzas por su organización y que en algunas provincias se ha iniciado un grande interés por darles buen emplazamiento, y que también se ha adelantado en la edificación de pabellones para enferme- dades contagiosas. De otros, en cambio, por fortuna reducidos en su número, tendrá que decirse que están de deplorable manera instalados y mal abastecidos de aguas, siendo sus departamentos y depósitos de observación de dementes, inaceptables; por más que todo eso se va ya subsanando. : De los Manicomios provinciales será fundado asegurar que los hay muy buenos y si no todos se hallan organizados perfectamente en todas las provincias, están atendidos los gastos de estos servicios, y que el ré- gimen de los mismos ha mejorado mucho. Y no se desconocerá que hay establecimientos con apropiados pa- bellones para un tratamiento científico de los alienados, aunque puedan señalarse las faltas que en otros ha- brán de ser corregidas. | nl : += Esas informaciones, en suma, han facilitado la confección de un índice del desenvolvimiento de todos los servicios provinciales, el cual se publica á continuación, á manera de resumen de los distintos conceptos que del estado de dichos servicios ha podido formarse. DESENVOLVIMIENTO DE ESTOS SERVICIOS EN CADA PROVINCIA ALAVA. Son atendidos estos servicios puede decirse que con esplendidez y están muy bien organizados.— ALBACETE. Carece, en general, de buenos locales. —ALICANTE. Se les atiende, aunque están confundidos.—AL- mería. Están unidos en un mismo edificio tres de sus establecimientos, mas no se deja de atenderlos.—ÁVILA. No teniendo Asilo de Ancianos, la Diputación costea el sostenimiento de 24 de éstos en la Casa de Misericor- dia de Santa Teresa de Jesús (Asociación de Beneficencia particular). —BADAJOZ. Aparecen cubiertos, pero con una elevada mortalidad de expósitos.—BALEARES. "Todos sus servicios están perfectamente dotados y atendidos.—BARCELONA. Tienen un gran desenvolvimiento y se ofrecen excelentemente organizados, consig- nándose cantidades muy importantes para sus atenciones. —BURGOS. Se hallan confundidos, y alguno es de- ficiente.—CÁCEREs. Cuida de todos; pero, especialmente, de su Hospital. —CÁbIZ. Los atiende con exactitud. Canarias. No es nada floreciente su estado, hallándose confundidos pora escasez de recursos. Alguno de sus establecimientos no funciona bien, y, en general, arrastran una vida difícil. —CASTELLÓN. Parecían estar muy descuidados, pero no de ahora, que la Diputación se interesa en su mejor. funcionamiento.—CIUDAD a f h ¡ f ( | , XVUI ReaL. Les consagra atención preferente, mas es elevada la cifra de mortalidad de expósitos.—CÓRDOBA. Es- tán bien dotados, aun cuando sus establecimientos no son todos buenos, especialmente la Casa de Expósitos, en la cual la cifra de mortalidad de los mismos es muy elevada.—CoruÑa. Hace varios años había desor- ganización en los servicios. Por este motivo, en 1909, el Gobernador, D. Felipe Crespo de Lara, mandó instruir expediente para depurar responsabilidades. Y, por ese mismo motivo, la Dirección general de Administración, en el año de 1911, dirigió varias órdenes al Gobernador civil de la provincia, cncaminadas á la corrección de las deficiencias que fueren advertidas.—CuUENCA. Son escasos sus recursos, por lo que los servicios encuéntranse confundidos en el establecimiento que posee.—GERONA. Tienen la dotación nece- saria, pero los locales no son todos capaces para la población de acogidos que albergan.—GRANADA. Alean- zan un buen desenvolvimiento, aunque tres de sus establecimientos están unidos en un solo edificio, el cual, como los demás, ha exigido reformas, —GUADALAJARA. Se llevan con exactitud y cuidados. —GuUIPÚZCOA. Á ellos atiende con gran esmero.—HUELvVA. Están cubiertas estas necesidades, y es de esperar que hayan sido subsanadas las deficiencias que venía ofreciendo su Hospital. —Hursca. Consigna cantidados suficientes, y se- rían mejor aún de lo quesonsi no tuviese algunos servicios confundidos. —JAÉN. Son llevados con exactitud, pero la cifra de mortalidad de expósitos es elevada.—LEÓN. No es de las provincias en que están más aten- didos, por más que en el Hospicio se registra una importante y buena asistencia de asilados.—LÉrIDA. Se les atiende debidamente.—LOGROÑO. Están cubiertos á satisfacción, pero el funcionamiento de la Casa de, Beneficencia y de la Casa de Expósitos no es bueno, debido á que se hallan unidos y á ser muchos los me- nesterosos que tienen que albergar.—LuGo. Es reducido el desenvolvimiento de los servicios y tiene una ele- vada mortalidad de expósitos.—MaADRID. La Diputación consigna en sus presupuestos muy importantes can- tidades para que todos los servicios estén atendidos y cuidadosamente satisfechas todas las necesidades de los establecimientos. Y mejorarán los hospitalarios cuando sea creado un Hospital de epidemias. Es elevada la mortalidad de expósitos. —MÁLAGA. Están bien dotados, aunque la cifra de mortalidad de expósitos es ele- vada.—MURCIA. Las consignaciones para estos gastos evidencian la atención preferente que se presta á tales servicios; pero en los cuatro establecimientos que sostiene la Corporación provincial se dejan sentir en algu- nas ocasiones las escaseces de los recursos de aquélla. De la Casa de Expósitos se ha hecho cargo nueva- mente la Fundación Belluga.—NAVARRA, Atiende con solícito esmero todos los que tiene á su cargo.—ORENSE. Cuenta con escasos medios; no obstante, ha sabido considerar necesaria la construcción de un nuevo Hospi- tal. —OvieDO. Demuestra esta Diputación gran interés por los servicios benéficos. —PALENCIA. Están atendi- dos con los limitados recursos de que disponen, debido á lo cual se encuentran confundidos. —PONTEVEDRA. Sostiene un establecimiento, en el que están unidos la Casa-Hospicio y la Inclusa.—SALAMANCA. Hállanse con- fundidos, pero están cuidados. Carece de Hospital provincial, por más que en fecha ya lejana haya ostentado á veces este carácter el Hospital de la Santísima Trinidad, después benéfico-particular.—SANTANDER. Fuera de desear que todos los establecimientos á su cargo llegaran á una mayor perfección; pero esto depende de los recursos con que cuenta, a veces ingresados por los Ayuntamientos con demoras. —SEGOVIA. Todos están ins- talados y atendidos en un mismo edificio.—SEvILLA. Están muy bien dotados y tienen una excelente organi- zación, si se excluye su Casa de Expósitos, que era detestable, y en la cual la mortalidad de los mismos llegó a adquirir caracteres de gravedad.—SoRIaA. Se hallan perfectamente organizados, aunque están establecidos en antiguos conventos, y se encuentran unidos el Hospicio y la Casa de Expósitos.-—TARRAGONA. En esta provincia no es bueno el estado de los servicios, á lo cual no deja de contribuir la dificultad con que algu- nos pueblos ingresan lo que les corresponde por contingente provincial.—TERUEL. Tiene al corriente el pago de todas sus atenciones, mas se encuentran confundidos los servicios.—ToLEDO. Son cantidades importantes las que consigna para estos gastos; pero su Hospital tiene mal emplazamiento y está constituído por un con- glomerado de casas ruinosas, y, por tanto, sin condiciones.—VALENCIA. Puede figurar entre las provincias que más se interesan por estos servicios, pues si algún establecimiento es insuficiente, débese al crecimiento de habitantes de la capital, y si cualquier otro es antiguo, ya se ha estudiado la manera de sustituirlo por uno nuevo. —VALLADOLID. Es una de las provincias que más se preocupan de las necesidades de esta clase. Sin embargo, tiene unidas al Hospicio la Inclusa y la Casá de Maternidad.—Vizcaya. Son atendidos cuidadosa- mente. —ZAMORA. Las cantidades que se consignan cubren los gastos. En la Memoria remitida por el Gober- nador se indica que podían y debían suprimirse dos establecimientos de esta provincia, ó sean los Hospitales de los distritos de Benavente y Toro, convirtiendo el de Benavente en Casa de Misericordia, de la cual se carece, y el de Toro en Manicomio, que tampoco existe ninguno.—ZARAGOZA. Podrán consignarse en algu- nas otras provincias mayores cantidades para estos servicios y haber establecimientos con más modernos adelantos, pero no podrá citarse ninguna que supere los esfuerzos de ósta en bien de la humanidad doliente. ms ” LA BENEFICENCIA MUNICIPAL Se extienden sus informaciones á todos los establecimientos y servicios, cuyo sostenimiento es atendido tanto con bienes y valores de los Municipios como con bienes y rentas procedentes de fundaciones particu- lares que con ese fin fueron á aquéllos legalmente agregados. Tienen este carácter los destinados á socorrer enfermedades accidentales, á conducir á los establecimien- tos generales ó provinciales á los pobres de su respectiva pertenencia y á proporcionar á los menesterosos, en el hogar doméstico, los alivios que reclamen sus dolencias ó una pobreza inculpable, Á esta clase pertenecen: 1.2 Las Casas de Refugio y de hospitalidad pasajera. 2.2 La Beneficencia domiciliaria, que es la más importante obligación de los Ayuntamientos respecto á la Beneficencia. En esas informaciones se verá que varias municipalidades han dado un muy notable y espléndido des- envolvimiento á su organización benéfica y que tienen establecidos Consultorios públicos, Dispensarios, Casas de socorro, Farmacias municipales, La Gota de Leche, Casas-Hospicios y de Misericordia, Casas de Maternidad, Hospitales (que en determinadas poblaciones suplen la falta ó la insuficiencia de los provin- ciales), Enfermerías municipales, Asilos para pobres y para la infancia, Hospitales-Asilos, Colegios-Asilos, Asilos de Mendicidad, Asilos y Albergues para pobres transeuntes y Asilos nocturnos. Algunos de sus datos parecen demostrar, sin embargo, el abandono en la actuación benéfica de ciertos Municipios, pero ésta no se juzgará sin recordar el difícil estado de las Haciendas locales; pues de ese difícil estado depende directamente (no se dirá exclusivamente) que muchos de esos Municipios no con- sigan llenar de modo satisfactorio todos los deberes que les impone el ejercicio de esa función tutelar. Al conocerse, por consiguiente, que es muy crecido el número de localidades que carecen de estableci- mientos de esta clase, ó que tienen mal organizados sus servicios, no se atribuya esto siempre á descuido en el cumplimiento de sagradas obligaciones, sino á la pobreza en repetidos casos, de los recursos que los Municipios de esas localidades pueden dedicar al sostenimiento de aquéllos, Buscando remedio á estos y otros males el Ministro de la Gobernación Excmo. Sr. D. Joaquín Ruiz Ji- ménez redactó un proyecto de ley de Asistencia pública, cuya presentación á las Cortes fué hecha, autorizada por Real decreto de 29 de Mayo de 1916. Y á tal fin se afirmó en el proyecto la obligación subsidiaria del Estado para suplir las deficiencias de los Municipios; se indicaron los medios prácticos que serían utilizados - en la organización de la Asistencia pública; se estableció el domicilio de socorros y se hizo una clasificación de los necesitados, disponiendo el sostenimiento de Hospitales y Asilos en todos “los Municipios, y que en las capitales de provincia, excepción hecha de Madrid, donde ya existen, y poblaciones mayores de 10.000 habitantes, se constituyesen, bajo la tutela de sus Ayuntamientos, Oficinas de colocación, Fondbs de paro y Mutualidades contra el paro. Cuál sea en tada Municipio la actual organización de estos servicios se detalla en el lugar correspon: diente á cada provincia, en esta sección de la primera parte de la obra. Con el objeto, sin embargo, de que pueda indagarse rápidamente cómo se encuentran atendidas en algunos de ellos estas necesidades, y ya que no se disponga de un mayor espacio para formular todos los juicios que se deducen de estas informaciones, se incorpora, como se hizo al tratar de los servicios provinciales, un resumen general, en el que se agrupan, por sus fines y objetos benéficos, los establecimientos municipales. GRUPOS, POR SU DISTINTO FIN Y OBJETO, DE LOS ESTABLECIMIENTOS BENÉFICOS QUE SOSTIENEN LOS MUNICIPIOS DE LAS CAPITALES Tienen Hospitales municipales: Vitoria, Barcelona (uno de infecciosos), Burgos, Coruña, San Sebastián, Lérida, Lugo, Pontevedra, Santander (pabellón de infecciosos) y Segovia. Casas de socorro municipales, las hay en las capitales que siguen: Alicante, Almería, Palma (Baleares), Ciudad Real, Córdoba, Coruña, Granada, San Sebastián (tres), Huelva, Jaén, Madrid (16, incluídas las sucur- sales), Málaga (tres), Oviedo, Palencia, Salamanca, Santander, Segovia, Sevilla (cinco), Soria, Teruel, Valen- cia (cuatro), Valladolid, Bilbao (dos) y Zaragoza. :) XX Además de las consultas gratuitas establecidas en varias de las Casas de Socorro citadas, sostienen otros Consultorios públicos municipales: Barcelona, Madrid, Tarragona, Valencia, Valladolid, Zamora y Bilbao. Costean Dispensarios municipales: Alicante (uno antituberculoso), Barcelona (13 y uno de embarazadas pobres) y Castellón. Con carácter municipal funciona la Institución la Gota de Leche: en Vitoria, Logroño, Madrid, Salamanca | y Valladolid. Además en Barcelona hay una Casa municipal de lactancia. S Cuentan con Casas-Hospicios, de Refugio y Misericordia municipales: Vitoria, Barcelona, Burgos, San . Sebastián, Lugo, Pamplona y Zaragoza. Cádiz y Coruña sostienen Casas de Maternidad municipales. Asilos para pobres son costeados por los Municipios de: Barcelona, Cádiz (uno para la infancia), Cór- a doba, Lérida, Logroño, Santander y Valencia (uno de lactancia). ] En Madrid hay un Colegio-Asilo municipal y en Bilbao otro. Sostiener Asilos municipales de Mendicidad: Coruña, León y Sevilla. Asilos nocturnos municipales: Barcelona (tres), Madrid, Valencia y Bilbao. Albergues municipales para transeuntes: Cuenca, Lérida y Sevilla. GRUPOS. POR SU DISTINTO FIN Y OBJETO, DE LOS ESTABLECIMIENTOS BENÉFICOS QUE SOSTIENEN Ó SUBVENCIONAN LOS DEMÁS MUNICIPIOS DE CADA PROVINCIA Ab -Sostienen ó subvencionan Hospitales los Municipios de: Amurrio, Antoñana, Apellaniz, Arraya, Bernedo, 18 Elciego, Labastida, Laguardia, Lanciego, Lapuebla de Labarca, Nanclares, Orbiso, Salvatierra y Villamañe, q de la provincia de Álava.—Almansa, de Albacete.-—Alcoy, Benisa, Callosa de Segura, Catral, Elche, Jávea, Í ¿0 Ondara, Orihuela, Pedreguer, Pego, Sax y Villena, de Alicante.—Cuevas de Vera y Vera, de Almería E ARE a burquerque, Almendralejo, Azuaga, Fuente de Cantos, Fuente del Maestre, Los Santos, Llerena y Montijo, s.—Arenys de Mar y Sitges, de Barcelona.—Va- MS lencia de Alcántara, de Cáceres.—Alcalá de los Gazules, Jerez de la Frontera, La Línea de la Concepción, Mos Olvera, Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda y Villamartín, de Cádiz.—Santa Cruz de la Palma, Icod 1 > y Arrecife, de Canarias. —Almazora, Burriana, Morella, Segorbe, Villarreal y Vinaroz, de Castellón.—Alma- | ¡EN dén, de Ciudad Real.—Puente Genil, de Córdoba.—Muros y Ortigueira, de Coruña.—Bañolas, Camprodón, o Cassá de la Selva, Olot, Palafrugell, Ribas, Ripoll, San Feliú de Guixols y Santa Coloma de Farnés, de Ge- 3 | o rona.—Alhama, Almuñécar, Illora, Montefrío y Motril, de Granada.—Jadraque y Molina de Aragón, de Gua- $ dalajara. —Arechavaleta, Elgueta y Hernani, de Guipúzcoa. —Albelda, Alcolea de Cinca, Almudévar, Alque- o ó zar, Arén, Benabarre, Fraga, Graus, Monzón y Tamarite, de Huesca.—Alcalá la Real, Alcaudete, Andújar, "A Baeza, Bailén, Beas de Segura, Cabra del Santo Cristo, Cazorla, Iruela, Jódar, Linares, Martos, Porcuna, 3 hs ed Quesada, Valdepeñas, Villacarrillo y Villanueva del Arzobispo, de Jaén.—Bustillo de Cea, de León.—Ager, A A Bn x Agramunt, Balaguer, Borjas Blancas, Guisona, Seo de Urgel, Tárrega y Torregrosa, de Lérida.—Arnedo, A AS Calahorra, Foncea, Fuenmayor y San Asensio, de Logroño.—Mondoñedo, Monforte, Ribadeo, Sarria y Vi- A vero, de Lugo.—Arganda, Colmenar de Oreja, Chinchón, Navalcarnero, Torrelaguna y Villarejo de Salva- * nés, de Madrid.—Alora, Antequera, Archidona, Estepona y Vélez Málaga, de Málaga.—Águilas y Cehegín, de Murcia.—Arguedas, Cascante, Estella, Los Arcos, Puente la Reina, Tafalla y Tudela, de Navarra.—Verín, 8 de Orense.—Gijón, Llanes y Villaviciosa, de Oviedo.—Astudillo, Becerril de Campos, Fuentes de Nava, Piña E de Campos y Saldaña, de Palencia.—Vigo y Bayona, de Pontevedra.—Peñaranda de Bracamonte, de Sala- Ñ manca.—Castro-Urdiales, de Santander.—San Ildefonso y Sepúlveda, de Segovia.—Cazalla de la Sierra, p Constantina, Morón de la Frontera, Alcalá de Guadaira, Carmona, Écija y Utrera, de Sevilla.—Almazán, de E: Soria.—Reus, Valls y Tortosa, de Tarragona.—Alcañiz y Montalbán, de Teruel.—Albaida, Algemesí, Carca- gente, Cullera, Chelva, Játiva, Oliva, Ollería, Onteniente, Puebla Larga, Sagunto, Sueca y Villar del Arzo- bispo, de Valencia.—Berriz, Carranza, Gorliz, Múgica, Ochandiano, Orduña, San Salvador del Valle, Triano y Yurreta, de Vizcaya.—Carbajales de Alba, Corrales, Fuentelapeña, Fuentesaúco, Morales de Toro y Villal- pando, de Zamora.—Aguarón, Alagón, Almonacid de la Sierra, Ariza, Belchite, Brea, Calatayud, Calatorao, ESO de los Caballeros, Farlete, Quinto, Ricla, Sos, Tarazona, Tauste, Uncastillo y Zuera, de Zaragoza. de . Existen Hospitales-Asilos municipales: en Llodio, de Álava.—Alcaraz y Hellín, de Albacete.—Alcázar de e Mo Ces San J uan y Campo de Criptana, de Ciudad Real.—Eibar, Elgoibar, Mondragón, Oñate, Tolosa y Villafranca, a e A A nn A o o XXI de Guipúzcoa.—Liria, de Valencia. —Busturia, Durango, Guecho, Ondárroa, Santurce y Sestao, de Vizcaya. Hay Enfermerías municipales: en Villaviciosa de Odón. de Madrid, y en Jumilla, de .Murcia. Atienden al sostenimiento de Casas de Socorro, los Mu nicipios de: Chipiona y Jerez de la Frontera, de Cádiz.—Nerva, Trigueros y Zalamea la Real, de Huelva.—Linares, de Jaén.—Gijón, de Oviedo.—Vigo, de Pontevedra. "Tienen Casas-Hospicios, de Beneficencia, de Caridad y Misericordia, municipales: Orihuela, de Alicante. Felanitx, Mahón, Sinéu y Sóller, de Baleares.—Mataró, de Barcelona.—Almagro y Herencia, de Ciudad Real.—Ferrol, Noya y Santiago, de Coruña.—Andoaín, Azcoitia, Deva, Motrico, Urnieta, Usurbil, Y ergara, Villabona, Zarauz, Zumárraga y Zumaya, de Guipúzcoa. — Tormantos, de Logroño.—Elizondo, de Navarra. Osorno, de Palencia.—Reus y Valls, de Tarragona. —Játiva, Mogente y Onteniente, de Valencia.—Elorrio y Plencia, de Vizcaya.—Villavendimio, de Zamora. Cuentan con Asilos municipales para pobres: Artá, de Baleares. —Daimiel Oyarzun, Rentería y Tolosa, de Guipúzcoa. —Antequera, de Málaga.—Cartagena, de Murcia.—Vigo, de Pontevedra.—Tortosa, de Tarragona.—Cheste y Gandía, de V alencia.—Abadiano, Ceberio y Galdames, de y Tomelloso, de Ciudad Real. Vizcaya. ; Asilos municipales de pobres transeuntes, hay: en Acered, Aguilón, Aranda, Azuara, Biel, Clarés, El Burgo, Fabara, Fuentes de Ebro, La Zaida, Lécera, Longares, Morata de Jalón, Navardún, Paniza, Tierga, Torralba de los Frailes, Torrecilla de Valmadrid y Torrijos, de Zaragoza. El Municipio de Jerez de la Frontera (Cádiz) sufraga los gastos de un Asilo nocturno. LA BENEFICENCIA PARTICULAR as del desenvolvimiento de la Las breves anotaciones que constan en cada provincia como demostrativ ibieron en el año de 1912, Beneficencia que ostenta esta denominación de Particular eran, cuando se escr reveladoras de una buena parte del altísimo tesoro de piedad que se debe al sentimiento caritativo de los españoles. ' Sabido es que se consideran como Instituciones de esta clase los establecimientos Ó Asociaciones per- manentes destinados á la satisfacción gratuita de necesidades intelectuales ó físicas, como Escuelas, Cole- gios, Hospitales, Casas de Maternidad, Hospicios, Asilos, Manicomios, Pósitos, Montes de Piedad, Cajas de Ahorros y otros análogos, y las fundaciones sin aquel carácter de permanencia, aunque con destino seme- jante, conocidas comúnmente con los nombres de Patronatos, Memorias, Legados, Obras y Causas Pías. Pero exigiéndose como condiciones indispensables para que puedan ser clasificadas como tales que hayan sido creadas y dotadas con bienes particulares, y que su patronazgo y administración fueran ó estén regla- mentados por los respectivos fundadores, ó en nombre de éstos, y confiados en igual forma á Corporacio- nes, Autoridades ó personas determinadas. Asimismo, no es ignorado que las facultades necesarias para que sea cumplida la voluntad de los fundadores de estas Instituciones, corresponden al Protectorado del Gobierno en la Beneficencia particular, el cual es ejercido por el Ministro de la Gobernación y por el Director general de Administración, y repre- sentado por los Gobernadores civiles. Y que para los servicios centrales funcionan en este Ministerio la lla- mada Sección de Beneficencia particular, la Asesoría jurídica, á cargo de Abogados del Estado, y el Servicio de Inspección Técnica de Beneficencia; al tiempo que como organismos auxiliares propios existen, además de la Junta Superior de Beneficencia, las Juntas provinciales y municipales, con la cooperación de los Abo- gados de Beneficencia. ; Dichas Instituciones de Beneficencia particular, en resúmenes tan concisos mencionadas por la especial naturaleza de esta obra, son un blasón honrosísimo de nuestra patria. Si hubiera sido posible sustraerlas á la sequedad y aridez de las cifras y de los índices, y de las rotulaciones estadísticas, no poco orgullo experi: meontaría por ello la Administración. Porque esas páginas habían de resultar ennoblecidas con el testimo:1io del fecundo y gigantesco esfuerzo que incesantemente realiza nuestra Caridad privada. : Cierto que algunas de esas Instituciones que tuvieron un sun hoy, por el peso de los siglos, reliquias lastimosas; per mejores días, aun tienden al menesteroso sus manos conso tra una existencia desgarrada por menoscabo de sus capitales. Cierto, tam de algunos malos patronos han sido ruinosas para otras. Mas ¿acaso n tuoso pasado, podrá decirse que sólo son o no es menos cierto que, con el mismo anhelo de sus ladoras. Indudable, que un grupo de ellas arras- bién, que la codicia y la incuria o son ciertos y certísimos, los XXII abundantes é inestimables frutos de los varios millares de Instituciones —aún excluídas esas antes seña- | ladas,—que'una caridad inextinguible ha sembrado y siembra ansiosamente por toda España, desde la más | rica y populosa ciudad á la más pobre aldea? Con la diversidad de sus fines propios, tan varios y diferentes en gran número, llegan á todas las regio- nes de la miseria. Y obedeciendo, como obedece esta misma diversidad, á consideraciones del sentimiento, | nO Son ni pueden ser influídas en la práctica por los mismos principios que rigen la Beneficencia oficial. Por | esto, el Protectorado del Gobierno, al cumplir con ellas su misión, se limita á amparar sus fuerzas latentes, | con lo cual contribuye no sólo á la consecución de su objeto, sino á su progreso. El hecho de no tener fronteras y el de no tener restringido sus dominios, no es dudoso que han favo- recido siempre su expansión beneficiosa. Y por estimar que en nada modifican, esos hechos, se sustentan como legítimas las aspiraciones que procuran una confluencia entre la acción social, la previsora y la bené- fica, y tan legítima como ésas, la encaminada á lograr una alianza ó concentración entre la Beneficencia hl Pública y la Particular, que haga más enérgica y eficaz la actuación de ambas. ¡ También, aungue en muy distinto sentido, pero esto con el aplauso, ya de antiguo otorgado hasta por 5 quienes lo regatean á la concentración aludida, se sostiene, y hay que afirmarlo así, que debe ser fomen- tada toda iniciativa en estas Instituciones, que pretenda unificar y coordinar sus actividades en las respec- | tivas localidades en que radiquen, con una organización (como la existente con éxito en otros países), en 1 la que, conservando cada una su independencia é individualidad, se eslabonen sus Voluntades para la 'l - realización del fin benéfico: siempre con un respeto absoluto para la libertad de hacer el bien, mas no para la libertad de distribuir socorros arbitrarios, caprichosos, sin información alguna, posponiendo los verdaderos indigentes y los desvalidos á los profesionales de la impostura; mendigos disfrazados, como ellos explotadores de la piedad, que convertidos en parásitos de estas Instituciones embarazan su 5 acción. A Mas con ser exacto que esa coordinación equivaldría á un cerco material y espiritual que estrecharía al Ñ pauperismo, alcanzando que éste decreciese, por un máximo rendimiento de los recursos económicos y mo- » rales de tales Instituciones; esto, en nada contradice la aseveración contenida en los precedentes renglones, Al cuando se habla del fecundo y gigantesco esfuerzo que incesantemente realiza nuestra Caridad privada, y LOS SANATORIOS ANTITUBERCULOSOS DE ESPAÑA Y PARA NIÑOS ESCROFULOSOS Y RAQUÍTICOS Además de un elemento científico capital, siendo los Sanatorios en la lucha contra el escrofulismo y la tuberculosis, instituciones caritativas, de un elevado fin humanitario, no podía dejarse de registrar el grato acontecimiento de haberse pasado ya, en este orden, del período de preparación, á realidades que nos hacen honor. E. . Todas las clases sociales, en efecto, están interesadas en la gran Obra antituberculosa, y con las recauda- ciones de las Fiestas de la Flor, se han creado varios Sanatorios, cuyos beneficios no necesitan ser ponderados. Muy pronto en España estas Instituciones tendrán, si no el desenvolvimiento que se anhela, al menos uno bastante grande, porque el Estado, así como llevó su esfuerzo á la creación de los Sanatorios Marítimos Na- cionales que sostiene, seguramente en cuanto disponga de recursos, ha de intensificar su aceión, contribu- yendo á la instalación de otros. Y Á la vez, la propaganda infatigable del Real Patronato Central de dispensarios 6 instituciones antitubercu- losas de España y el ardoroso celo del Comité permanente contra la tuberculosis, han de hacer mucho por AN su parte, para que sean creados nuevos establecimientos de esta clase. Y la caridad particular, como siempre lo evidenció, no ha de quedarse atrás en fin tan noble. Sa o e NN A AAA AAA A A O xxIrn - EL HOSPITAL HIDROLÓGICO DE CARLOS lll maciones de los Establecimientos de Beneficencia general, ninguna razón había Redactadas extensás infor ológico de Trillo, al ser clasificado éste como esta- que justificase la omisión de la referente al Hospital Hidr blecimiento de ese mismo carácter. LAS INSTITUCIONES BENÉFICAS DE LOS EXTRANJEROS EN ESPAÑA Y DE LOS ESPAÑOLES EN EL EXTRANJERO ios países para investigar En los Congresos y Conferencias de carácter internacional, celebrados en var ción constante analizar las mejores soluciones al problema de la asistencia á los extranjeros, ha sido ocupa cómo están cubiertos los riesgos sociales (enfermedades, invalidez, ancianidad y paro forzoso), de los extran- jeros, en cada país. Y si mucha importancia se ha concedido en este concepto á la respectiva legislación de los Estados, no es poca la atención que se ha venido consagrando á cuanto afecta al desarrollo de las Instituciones creadas en los diferentes países por quienes en ellos tienen la condición de extranjeros. Pues de la existencia 6 ausencia de estas Instituciones, derívase la posición de desvalimiento, ó por el contrario de amparo y pro- tección, del que se encuentra en tierras extrañas, en que no es asimilado al nacional, cuando se ve caído en la indigencia. Revestía, por consiguiente, interés que fue España, como las de los españoles en el extranjero; y que servirá para adquirir una idea acerca de las mismas. “an conocidas las instituciones benéficas de los extranjeros en en armonía con ese interés, hase formado una sección PARTE SEGUNDA ÍNDICES DE LA BENEFICENCIA Con un Índice general de Instituciones, otros de Adiciones y Rectificaciones, de Localidades y de Fun- dadores, y unas Tablas numéricas. ADVERTENCIA PRELIMINAR Entre los admirables trabajos realizados en este Centro, durante los años de 1908 y 1909, sobresalieron los del Índice especial de regularización de la Beneficencia particular. En la Memoria, nunca bastante elogiada, que se publicó el último de dichos años, expr ya nombrado Sr. Marín de la Bárcena, que el convencimiento de que, el Protectorado se mantendría ejercitando sus facultades tan sólo á instancia de parte, invertida la gestión, recibiendo impulso en vez de imprimir todas las necesidades satisfechas, previstas todas las atenciones y puntualizadas aquellas que en pr esaba su autor, el á pesar de las reformas implantadas, lo, y alejado de la posibilidad de conocer constantemente si están imer lugar a ie XXIV le importan y que, prescindiendo del interés particular de las fundaciones ó del provincial en cuanto al con- junto de ellas, requieren determinaciones de carácter general, ya para ulteriores fines, ya para el cumpli- miento de las adoptadas, fué lo que motivó la formación de este Índice especial. «La multitud de patronatos desconocidos (se decía en aquella Memoria) abandonados, servidos interina mente por las Juntas, en vías de regularización, en litigio, afectados, en fin, de las varias contingencias que ocasiona su institución; las incidencias de los capitales constituídos por inscripciones de la Deuda, valóres mercantiles, créditos, fincas urbanas y rústicas, censos y otros derechos reales; la aplicación de los productos respectivos que implican las gestiones necesarias para convertir en títulos intransferibles ó al portador capi- tales ó intereses que hayan de destinarse á aumen ar el fundacional ó á satisfacer necesidades indispensables para el funcionamiento de la: Obra pía, y el cuidado anejo de que en las operaciones encomendadas á los Patronatos no puedan sufrir desmembración los bienes por indebida aplicación de ellos, ó por el abono de honorarios ó derechos devengados en sus respectivos expedientes; la transformación del capital consistente en inmuebles para dar cumplimiento á repetidas y previsoras disposiciones que ordenaron su venta y la inversión de los productos en láminas intransferibles, requieren constante y solícita atención, y lo propio acontece respecto á censos y derechos reales, que forman en general enredada madeja é improductiva fuente - de ingresos, y en cuanto á la consiguiente derivación de expedientes para tasación de bienes, subastas, ete. Y, por último, la materia de cuentas, base primordial para el funcionamiento de la Beneficencia, que su- pone no interrumpida labor de confrontación y revisión de las Instituciones que cumplen ó no periódica- mente este deber, á fin de obligar con frecuencia á quienes se nieguen, y el anotar é inspeccionar las que sólo están obligadas á justificar el cumplimiento de cargas fundacionales y cómo lo efectúan, exige conoci- miento exacto de las que están en cada caso, de la satisfacción que dieron á sus deberes, y de las fechas en que lo efectuaron. >» Para todo esto y para otras gestiones igualmente necesarias, no bastan inteligencia, memoria ni voluntad firmes, ni pueden snplirlas sino una legión de empleados que constantemente mantuvieran abiertos y en mo- vimiento los expedientes para su continua revisión, si posible fuera dedicarlos á esta tarea y encontrarlos en gran número con condiciones de aptitud para llenar su cometido, pues de no ser así, la colección de legajos ordenados y clasificados constituyendo un verdadero archivo no habla ni estimula, ni excita, ni despierta ideas ni el cumplimiento de deberes, y representa tan sólo un depósito de antecedentes, á los que se acude cada vez que las necesidades lo demandan. >»¿Y cuándo tiene conciencia de esta necesidad el Protectorado y de sus peculiares deberes? »ll conocimiento exacto en todo momento de las necesidades de cada fundación en los variados elementos que la integran y de los medios para atenderlas con la prontitud y eficacia que esta obra requiere, no puede en manera alguna obtenerse sino simplificando el despacho de expedienies y ordenándolos y resumiéndolos de tal suerte que puedan ser examinados ó revisados á centenares cada día, y ello constituirá la conciencia del Protectorado que hoy sólo se despierta, por regla general, á instancia de parte; porque acontece, y la práctica asílo ha demostrado al Director general, que la mejor voluntad, estimulada ó constreñida por exci- taciones, cuestiones ó accidentes que hacen fijar la atención sobre determinados expedientes, no basta en todos los casos para perseverar en el camino ó tarea vigorosamente emprendido, porque otras excitaciones 6 estímulos análogos ensanchan constantemente el campo de la atención, ésta proporcionalmente se debilita, y los múltiples, varios y complejos incidentes extraños á la Beneficencia que embargan el tiempo y la acti- vidad en cargos de esta naturaleza, lo mismo en quien dirige que en sus auxiliares, imposibilitan en absoluto - €l'que de una manera metódica, constante, pueda llevarse á cabo la labor que envuelven aquellas cuestio- nes indicadas. | > Y como era materia tan importante, tan vital para el ejercicio del Protectorado, una vez persdatido de ello, preocupado hondamente con la resolución, fueron reunidos los expedientes que obraban en el Minis- terio, y completada la organización del Archivo, se éxamjnaron uno por uno más de 13.000 levajos y expe- dientes, reduciendo cada uno de éstos á una ficha ó tarjeta fácilmente revisable y que comprende los princi- pales conceptos que reclaman atención y dan á conocer el estado de la fundación en sus líneas generales y se agrupan aparte, pero con relación á dicha tarj eta matriz, cada uno de los conceptos que exigen revisión frecuente ó periódica inspección, á fin de tener á la mano y al momento todos los expedientes de las fun- daciones de Beneficencia, para saber, con el solo examen de la ficha, las necesidades esenciales y aun acci- dentales que las aquejan. >La tarjeta ó ficha matriz y las ocho auxiliares van ordenadas alfabéticamente por provincias, pueblos y nombres de los fundadores. A E id E e td XXV »Las matrices contienen el objeto de la fundación, nombre de los Patronos, capital fundacional y en qué consiste, clasificación de la Institución, estado de sus cuentas, j ustificación de las cargas fundacionales, bie- nes y láminas pendientes de investigación ó emisión, si funcionan ó no normalmente, si están pendientes de regularización, número del expediente respectivo, y las indicaciones convenientes para saber á simple vista la procedencia de los datos reunidos, cuando no sea necesario el expediente. : >La tarjeta matriz, que tiene carácter permanente, cuenta con las mencionadas auxiliares en número igual á los conceptos que expresa, según lo exijan todos ó alguno de ellos, con el propósito de utilizarlas mientras se remedia ó atiende la necesidad que las motiva. , Así, pues, la fundación que actúa normalmente, y que no ha menester determinación alguna, en los mo- mentos presentes se reduce á lo que exprese la tarjeta matriz; y en aquellas otras que la necesitan, se anotan los datos precisos para resolver separadamente cada una de las cuestiones á que se refieran aquellos con- ceptos. La última cuenta rendida por una fundación, v. gr., leva la fecha de 1905, que se anota en la matriz; y como es necesario cuidar de que cumpla esa obligación, se saca la tarjeta auxiliar, limitada exclusivamente al concepto de cuentas, y en ella se reproduce la fecha de la rendida y se consignan las observaciones perti- nentes al caso, si á ello hubiere lugar; y siguiendo igual sistema respecto á todas las fundaciones que estén en análogo caso, resulta formado un índice especial para esta materia que en breves momentos da á conocer cuántas son en cada provincia y en qué pueblos las fundaciones á que es necesario reclamarlas, y ello puede hacerse en brevísimos días respecto á todas las de España que retrasan ú omiten esa obligación, aunque fue- ran muchas, acudiendo á la Junta de Patronos y al Gobernador civil; y recibida la contestación, si ella no ultima el servicio, se anota en la ficha; y si la cuenta se rinde y aprueba, desaparece la auxiliar, y la anota- ción hecha en la matriz 1905, según el ejemplo propuesto, se rectifica consignando 1909, lo que significa que en el año actual no ha menester providencia en este concepto ó materia la respectiva fundación. La tarjeta auxiliar lleva en la cabeza la inscripción de meses y días, y un pequeño registro metálico movible colocado sobre la fecha en que se realiza el servicio puede bastar como noticia de ello, á fin de advertirlo 4 primera vista, así como la necesidad de recordarlo ó reiterarlo, - »El mismo sistema se ha seguido respecto á los demás conceptos de cada fundación, agrupando las inci- dencias por capitales, de tal modo, que permita examinar y resolver cuanto se refiera á conversiones de títu- los de la Deuda, inversión en estos valores de otros bienes, venta de los inmuebles que no sean precisos'á las Instituciones, y lo propio en todo lo que demande cada uno de los repetidos conceptos. »Para facilitar aún más los trabajos, se indica por medio de registros metálicos en las tar todo aquello que conduce á saber con una ojeada la situación especial en que se encuentra la fundación, y colocado un pequeño registro de metal sin color á la izquierda de la papeleta significa que ésta contiene una fundación inactiva, que no tiene bienes ó ellos son menores de 125 pesetas, y duplicándolo en el propio lugar muestra que no pasa de tantas pesetas, y otro registro de mayor tamaño y en el cual puede anotarse canti” dades, expresa que se trata también de fundación inactiva cuyos bienes exceden de tantas pesetas, anotadas en forma perceptible á primera vista; y con igual ó parecido sistema, á voluntad de quien dirija el índice, y según las cuestiones que parezca conveniente examinar en cada período por el concepto que se tenga Ó se forme de su importancia, puede apuntarse fácilmente todo lo que precisa resolver. »Do igual modo, por el propio procedimiento, y merced á registros del color de las fichas auxiliares, se indica ó se puede indicar en las matrices que las respectivas obras pías tienen incidencias pendientes que exigieron la saca de aquéllas, como en el caso antes mencionado de las cuentas, avisando, por consiguiente, jetas matrices dicha señal que la fundación tiene pendiente el arreglo de sus cuentas, la justificación del cumplimiento de cargas, etc., etc., y se hace desaparecer cuando se regulariza el respectivo concepto. »El índice se completa ó rectifica, adicionando á él la tarjeta matriz, cuando se tenga conocimiento de la constitución de una obra pía, bien porque reclamen los Patronos su clasificación en sentido de benéficas, 'Ó porque el Notario, Registrador de la Propiedad, Liquidador de derechos reales ó los particulares den cuenta de su existencia, incorporándose entonces á la provincia y pueblo respectivo; y de modo análogo toda fun- dación que se declara extinguida y causa baja determinará la exclusión de la tarjeta respectiva, inutilizán- dola ó conservándola en lugar aparte, y anotando constantemente en las matrices las incidencias que lo arse siempre al día el estado de cuantas fundaciones integren la Beneficencia en requieran, puede llev España. »Gon este sencillo procedimiento se tienen á mano todos los expedientes y sus incidencias clasificadas y ¡gir al índice una ojeada para saber si actúa bien ó mal rá el ideal que de las tarjetas matrices metodizadas, y basta abrir las cajas respectivas y dir la fundación y cuáles son las cuestiones que á cada una afectan, y se e ES a e er a XXVI desaparezca el bosquecillo de registros metálicos que hoy, desgraciadamente, se forma, y que las cajas de las papeletas auxiliares se aligeren ó queden vacías; y mientras esto no acontezca, como la vista diaria del estado de las fundaciones patentiza la imperfección de su funcionamiento é indica los trabajos á realizar, ello será el estímulo y acicate de quien dirija el servicio y la voz de la conciencia del Protectorado. >»Este no puede tener así excusa para vigilar, inspeccionar, dirigir y regularizar el estado de las funda- ciones, y cuando se trate de alguna de gran importancia por sus bienes, por los fines que realiza ó por las circunstancias extraordinarias que atraviese y exijan especial atención, con agregar á la tarjeta algún regis- tro especial tendrá previsto y evitado el estrago que otros quehaceres ú ocupaciones causen en la atención y en la memoria. : > Y vendrá, por último, la noticia y la referencia de las notas mencionadas con las relativas á títulos 6 lá- minas desaparecidas y las que pendan de emisión en la Dirección de la Deuda, y para ello están recogidos también los antecedentes necesarios, que permiten regularizar tan importante servicio en pro de las Institu- ciones benéficas.» Como se ve claramente, ese Índice es un Índice especial, directivo. Las causas que han motivado el que se forme, los datos que en el mismo constan, los fines que se han perseguido, su mecanismo y funciona- miento, demuestran hasta la saciedad que fué creado para normalizar los servicios. Esas fichas son «la voz de la conciencia del Protectorado», según expresión exacta de su ilustre ordena- dor. La voz que dice dónde hay un abandono peligroso para las fundaciones; la voz que llama á la defensa pronta de los bienes en litigio; que da el alerta cuando algún Patrono descuida sus deberes patronales; que acusa las negligencias de este ó aquel organismo; que despierta las energías adormecidas; que muestra el cauce por donde debe ir la acción administrativa; que imprime vigor á los servicios de vigilancia y de inspección. Voz imposible de desoir sin cerrar á ella los oídos del celo y de la atención diligente, porque en las cajas de ese Índice está viva constantemente, levantando su clamor. , Significó, pues, un gran acierto su organización. Él ha podido ser y es el carril por el cual marchan los estímulos del Protectorado. Y, por entenderse así, vienen incorporándosele cuantos antecedentes se refieren á las fundaciones ulteriormente clasificadas, tanto de las antiguas comprendidas ya en el mismo y de las de esa clase que en él no aparecían, como de las recientemente instituídas. Los Índices de Beneficencia que en la segunda parte de esta obra ahora se publican tienen finalidad muy distinta de la del Índice regularizador, reconocido como fundamental en la actuación del Protectorado. Estos otros no han de hacer sentir su influencia en la vida interna de las fundaciones. En la función administrativa, encaminada á servir el interés público, sin duda aquel debe ocupar lugar preeminente, por cuanto de su activa utilización dependerá á veces el cumplimiento de las cargas benéficas establecidas por los fundadores. Pero esto no podrá jamás ser opuesto á la gestión que avance al encuentro de ese interés público para mejor servirlo y atenderlo. Decididamente, el interés público está, en que subsistan y se perpetúen las fundaciones, pero también está en que su existencia no le sea desconocida, si ha de poder dirigirse á ellas en demanda de los auxilios que ofrecen al cuerpo social. Muy útil es que todas las fundaciones se regularicen; mas si al tiempo de regulari- zarlas siguiesen siendo ignoradas por el país, la actuación del Protectorado resultaría incompleta. En este respecto, la implantación de cuantos servicios tiendan á satisfacer dicho público interés corres- ponde á la Administración, y en ésta al Protectorado del Gobierno en la Beneficencia particular; pues como al mismo le incumbe procurar por todos los medios que sea cumplida la voluntad de los fundadores, nece- sariamente todo lo que á ello contribuya es de su competencia, Y más aún se comprenderá así, teniendo en cuenta que el contribuir á ese fin no se contiene únicamente en los trámites del expedienteo, aunque éste sea inevitable y forzoso para el régimen legal de las fundaciones; supuesto que lo contrario sería deprimir la elevada misión del Protectorado, la cual ha de desenvolverse fuera de la órbita simplemente burocrática si se quiere que la tutela que ejerce sea beneficiosa, en igual grado que á las propias fundacio- nes, á las conveniencias legítimas y generales de la sociedad. : XXVII “* Con tal criterio no se vaciló en formar los Índices de Beneficencia y las Tablas numéricas que se inclu- yen. Al tratar de cada uno de esos trabajos se explicarán las razones que, en consonancia con todo lo 'antés expuesto, han justificado su publicación. . ÍNDICE GENERAL DE LAS INSTITUCIONES DE BENEFICENCIA EN ESPAÑA En muchas capitales de España y en algunas de sus otras grandes poblaciones son más frecuentes de lo que generalmente se creen, casos semejantes al citado por más de un escritor, ocurrido á Taine, de haber éste pasado en vano muchos días, buscando una institución que protegiese á una mujer impedida, por la que se interesaba. - La mayoría, en efecto, de los habitantes ó vecinos de cada localidad sólo tiene una idea vaga de las Ins- tituciones benéficas que en la misma radican; y «bastantes, cuyos nombres están en todas las bocas, son en gran número desconocidas, hasta de aquellos que podrían socorrerlas». El grave daño que esto representa, sería disparatado pensar que se sustraiga á los ojos de nadie. Lo habréis tocado en innumerables ocasiones: Al acercarse á vuestra puerta un pobre incurable que, por no haber con- seguido refugio en los establecimientos oficiales, quería“suplicaros que le dijeseis dónde podría cobijarse. Oyendo á la madre que rogaba le mostrasen un Hospital para su hijo epiléptico. Cuando deseasteis hallarle un sitio de honesto amparo á la huérfana que se le cerró la entrada en los Asilos públicos, por estar cubiertas todas las plazas. Ante el abandono de la parturiente sin recursos y sin envolturas siquiera para el recién nacido. En el instante de escuchar á aquél expósito estudioso, que aspiraba noblemente á seguir una ca- rrora, y preguntaba qué Institución benéfica podría otorgarle ese auxilio. Cuantas veces quisisteis indicar á un desvalido convaleciente una Casa de Caridad en que convaleciera. El día en que os suplicó un honrado trabajador que le indicaseis qué Institución le prestaría instrumentos para su trabajo. Al ver la viuda enferma que os pedía que le dieseis el nombre de una institución que aliviase su desgracia. Y, en cien y cien casos más, cuando esos dolientes necesitados os decían que irían á buscar alguna de esas Instituciones donde existiese. Pues vosotros experimentaríais entonces un movimiento de amarga contrariedad al no poderles guiar tal vez á ninguna de esas Instituciones, ignorando como ellos en dónde encontrarían el bien de caridad que imploraban. Para las gentes que se imaginan disponer de las más felices soluciónes en todo, tal estado de cosas no constituye preocupación. Á la postre, es posible que con enviar al menesteroso de aquí para allí, de ceca en meca, en triste peregrinación y en terrible éxodo, eso les baste para sentirse satisfechas. Las Autoridades, las Corporaciones y muchos espíritus esclarecidos de los más importantes países de nl ropa y de América, han pensado y sentido de otra manera. Y á esto se debe que, no sólo en las grandes ca- pitales, sino también en otras numerosas poblaciones, del extranjero; unas veces por la Autoridad local; otras, por las Asociaciones ó Federaciones de obras filantrópicas; otras, por eminentes sociólogos, hayan sido publicados interesantes Índices, perfectos Repertorios y extensos Catálogos de las Instituciones de Be- neficencia. Que ha sido algo parecido á lo que aquí en España han hecho: D. Ramón Albó Martí (La caridad, - su acción y organización en Barcelona, 1901, en 8.*); D. Segundo Berasátegui y Montes (Historia y situación actual de la Beneficencia de San Sebastián, 1894, en 8.%); D. Francisco Collantes de Terán (Los estableci- mientos de caridad de Sevilla, 1886, en 8,”); D. Juan Falero (Madrid: Sus instituciones de Beneficencia): don Leonardo Galdiano y Croy (Breve Tratado de los Hospitales y Casas de Recogimiento de esta Corte, que an- dan y se gobiernan por la protección del Consejo, 1677); D. M. González Sugrañes (Mendicidad y Beneficencia en Barcelona, 1903, en 4.*); el R. P. Manuel Luna (La Caridad en Madrid, ó sea, Guía de pobres y de hienhe- chores en el conocimiento de las Instituciones de Caridad y de Beneficencia existentes en Madrid, 1907, en 8. menor); D. Ramón de la Sagra (Establecimientos de Beneficencia de la villa de Madrid, publicada en francés), y D. Eduardo Vincenti y Reguera (La Caridad en Madrid, Guía de los Establecimientos benéficos oficiales y privados, Recopilación que para conocimiento general de todas las clases sociales publica D. E. V., Alcalde de Madrid, 1906, en 4.” menor.) Esto sin olvidar el libro «Madrid, caritativo y benéfico, noticia de las obras de Caridad y Beneficencia existentes en Madrid y sus cercanías. Guía indispensable de pobres y bien- hechores.—Madrid: Imprenta de Gregorio Juste, 1875, en 8,”», ni tampoco uno publicado sobre las Institu- ciones de Zaragoza, y alguno que otro de más de una población de menor entidad. -podía responder suficientemente XX vr Y en los trabajos españoles ya antiguos, como en los más modernos, en todos ha presidido la misma idea 6 idóntico propósito que en los del extranjero, ó sea, facilitar el acceso del indigente á las instituciones creadas para favorecerlo, orientándole hacia quienes pueden ser sus protectores y concederles caritativo acogimiento en su aflictiva ó difícil situación. Y pensando también en los bienhechores, «á fin de que cada uno, en la hora que tenga para hacer el bien, disponga de un consejero y un guía», y «con el objeto además de que en el momento mismo en que el corazón siente el impulso de la caridad, encuentre fácil su reali- zación». : Con todo esto, los trabajos verificados en España, y los á quo antes se aludió, del extranjero, no se ex- tendían más que á determinadas capitales ó ciudades. Y en lo que á España más concretamente se refiere, aun estimándolos como muy meritorios, so reducían á ser, salvo algunas excepciones, reseñas históricas, cuando no meros indicadores, de las Instituciones que contaban con establecimientos para el cumplimiento de su respectivo destino benéfico. De esos indicadores aislados, de esta y la otra localidad, venían gica. Pero en aquella nación, tan amante de propagar y fomentar sus maravillosas Instituciones de asisten- cia social, llegó á comprenderse que se debía acometer resueltamente la ejecución de una obra que con- tuviera, con una nomenclatura completa, toda la geografía benéfica del país. Y de ello nació el publicar ese curiosísimo volumen, que lleva por título: BELGIQUE CHARITABLE. haciéndose algunos muy buenos en Bél- EL PROTECTORADO TENÍA QUE PUBLICAR ESTE ÍNDICE GENERAL aun no había gorminado en España ninguna iniciativa análoga. Y así anza de que alguna vez el esfuerzo particular, oso campo de nuestra caridad un Años después de impresa esa obra, fuó transcurriendo el tiempo, aunque sin perderse la esper quizá estimulado por el ejemplo belga, procuraría cosechar en el anchur igual fruto. Entretanto, el Protectorado de de que su actuación había de aparecer cercenada y como mutilad de las Instituciones benéficas. Y de ahí la penosa labor realizada hasta lo tica, en 1909. Pero una Estadística, aun con sus br 1 Gobierno en la Beneficencia particular se persuadía con la mayor firmeza a mientras no se difundiese el conocimiento grar la publicación de la Estadís- eves enunciados y con sus cuadros de capitales y rentas, siendo muy importante para la Administración, para el legislador y para los proyectos sociales de los Gobiernos, no á4 la necesidad tan hondamente sentida de que el objeto de todas las Ins- tituciones fuera divulgado, no con la divulgación lacónica que reclama un encasillado estadístico, sino con todos los datos necesarios para que sean conocidos: el título respectivo de cada Institución; sus fundadores; sus fines propios y especiales debidamente especificados; las condiciones impuestas para el disfrute de sus beneficios; la naturaleza, cuantía y extensión de éstos; la fecha de su concesión, caso de que estuvieso fijada; los Reglamentos que las rigen, los nombres y cargos de sus patronos, y donde sus Juntas de gobierno (cuando no se tratase de establecimientos) se encontraban domiciliadas. : Había un llamamiento del interés público que sólo tenía una contestación: la formación de ese Índice; y abstenida y evidentemente ausente, como lo estaba la iniciativa privada, no quedaba otro recurso, sino que el Protectorado llegase adonde aquélla no había llegado. No por ninguna aventura del capricho, abrazado á la artificiosa suposición de una necesidad ficticia, sino por una exigencia conminatoria de la realidad, á la cual no se podía volver la espalda. Porque así como fué respetable el fuero de la Administración para confec- cionar una Estadística y para formar un Índice regularizador, en ficheros, con destino á los trabajos admi- nistrativos, también tenía que serlo el deber en que se halla el Protectorado de servir y atender el inte- rés público, haciéndole una demostración general, dotallada y completa (en la medida inmediatamente po- sible) de los servicios que el Estado, la Provincia, el Municipio y la Caridad privada, han creado y tienen establecidos para socorrer en su indigencia á las clases pobres. 3 $ TER O E A A —— XXIX LOS MATERIALES DEL ÍNDICE.—DEFICIENCIAS DEL MISMO Estimada como indiscutible la necesidad de formar tal Índice, había que afrontar ese trabajo. Y al em- prenderlo, no cabía sino aceptar los medios más prácticos para su ejecución. De un lado, se reconoció la conveniencia de consultar expediente por expediente de las Instituciones, tanto los que existen en los Negociados de Derecho y de Contabilidad, en la Sección de Beneficencia par- ticular, de este Centro, como los que se custodian en el Archivo general de la Beneficencia de España. Se sabía que esos expedientes arrojarían mucha luz en la formación de un buen Índice. Pero para efectuar estas tareas con presteza se necesitaba cierto número de funcionarios, y no sólo competentes, sino muy com- penetrados con estos asuntos. Y el problema estribaba en que, por la distribución del personal, sólo podía contarse en aquel entonces, exceptuando algún Oficial, con los temporeros asignados á este servicio. Por lo cual, y deplorándolo como muy sensible, hízose preciso desistir de aprovechar ese procedimiento. Otro, acaso de menor lentitud, se creyó que sería el de pedir á las Juntas provinciales de Beneficencia la remisión de los antecedentes que habían de incluirse en el Índice; mas para esto, las Juntas provinciales tendrían que comunicarse con los Patronatos, y entre comunicaciones, acuses de recibo, reiteraciones y largas esperas, se habría perdido un excesivo tiempo, sobre el que luego se invirtiera en ineludibles com- probaciones, de tan tardío resultado como las otras de que se habló en un principio. Todo eso, que después de la creación del Servicio de Inspección Técnica de Beneficencia hay motivos fundados para creer que po- drá llegar a hacerse con la mayor perfección, en la época en que se ejecutaron los trabajos hubiera sido : una tentativa valerosa, pero de muy largo término el realizarlo. ' Ante las dificultades surgidas, se pensó demorar la formación del Índice; pero, al fin, se desechó esa idea, porque, cualquier demora se prestaba á la interpretación errónea de que el Protectorado prescindía de servir y atender dicho interés. | No se concedía, pues, ni era permitido concederla, libertad para la inacción. Un paso, aunque fuera un solo paso, de acatamiento á ese interés había que darlo. Y el paso se dió, como se podía dar, limitándolo á levantar la armadura para el Índice con los materiales disponibles. * Estos materiales disponibles tenían que ser los que, al tiempo de irse tramitando por el Protectorado los expedientes de regularización y clasificación, se obtenían de los documentos sometidos á examen. Tales ex- pedientes eran numerosos, porque la acción del Protectorado desde el año de 1909 se desenvolvía en forma muy intensa. Y no ya sólo para la clasificación de fundaciones, sino con ocasión de múltiples y variadísimas incidencias de aquéllas, se actuaba incesantemente en el estudio de distintos aspectos de su vida, que iban su- ministrando copiosos é interesantes elementos nuevos, utilizables en la formación del Índice. En esas investigaciones se trabajó obscura y silenciosamente, pero con la tenacidad necesaria. Como resultado de las mismas, se fueron acumulando datos que hasta entonces no habían sido dados á cono- cer. Pero de ellos, si bien muchos denunciaban la existencia de Instituciones que habían venido per- maneciendo ignoradas por el Protectorado, otros, en cambio, eran aislados, sueltos, á veces consistentes en una fecha, en la determinación de un objeto fundacional, en la rectificación de fines atribuídos á un esta- blecimiento ó en el nombre de sus fundadores; y estos últimos datos, no pudiendo subsistir por sí, forzoso era que descansasen sobre los consignados en la Estadística de 1909; pues sin estar unidos unos á OS los viejos y los nuevos, quedarían dispersos con perjuicio de su eficacia. Además, aconsejaba esta unión el hecho indubitable de que, habiéndose reputado como buenos esos datos desparramados en la Estadística, no habían de convertirse en malos metodizados y adicionados en el Ín- dice; con tanto mayor fundamento, si se tiene á bien observar, que con esos materiales no se ha querido llegar á otra finalidad que la de componer y ajustar la armazón de aquél; que era hasta adonde de momento hacíase posible extender el esfuerzo que se realizaba, y que, por las razones antedichas, tenía que ser muy modesto, y á la manera de iniciación de un camino que conduzca á la satisfacción del in- terés público que se impone atender. La consideración de que aun enlazados los antecedentes anteriormente conocidos y los que más recien- temente se obtuvieron no aminoraba la pobreza de los materiales, se estimó improcedente alegarla para que quedaran sin publicarse, sin duda porque otra cosa habría sido tan inexplicable (sin que esto signifique XXX comparación alguna con la trascendental obra que luego se menciona), como que en el año de 1909, después de los dos años de afanes á que estuvo entregada una legión de funcionarios, se hubiese suspen- dido la publicación de aquella Estadística, hasta dotarla de mayores perfecciones. Pues esa suspensión en 1909 habría causado á la Administración pública un daño incalculable en cuanto afecta á todo lo que se relaciona con la reorganización de los servicios. Y esto mismo, en categoría más inferior, obligaba con parecida razón á la publicidad de los datos en tal Índice reunidos. ( Á pesar de la atención cuidadosa que se puso en esta empresa, claro es que se encontrarán erandes la- gunas en aquellas Instituciones cuyos expedientes no figuraban entre los que estaban siendo tramitados. Así, por ejemplo, se verán Instituciones que, apareciendo clasificadas, se dice de las mismas que es descono- cido su capital y su objeto; lo cual, como á simple vista parecerá contradictorio, conviene que se sepa que es debido á que muchas de esas notas procedían de la Estadística del año 1909; y si allí constaban esas Ins- tituciones con su fecha de clasificación (que es la fecha en varias, no de tal clasificación, sino la fecha res- pectiva en que fué conferido interinamente su patronazgo á las Juntas provinciales), al no poder revisarse todos los expedientes quizá habría sido ir más allá de lo prudente el suprimir esos datos. Los demás errores, que, siendo evitables, se escaparon á la diligencia con que se quisieron evitar, fácilmente los subsanará todo lector de buena voluntad. De esas deficiencias nadie debe sentir rubor, y menos que nadie la ilustre personalidad que, en el año de 1911, desde el cargo de Director general de Administración, inició é impulsó estos trabajos; pues tuvo que simultanearlos con otros de su cometido y con el de los ya citados de esta obra, y el de los demás índices y una gran parte de la estadística y apéndice legislativo contenidos en ella. ESTRUCTURA DE ESE ÍNDICE.—SU UTILIDAD Como en el lugar correspondiente se indica, comprende por provincias y por orden numérico correla- tivo los Establecimientos de Beneficencia general, provincial y municipal; las fundaciones propiamente dichas de carácter particular y cuantas otras Instituciones auxilian la acción benéfica nacional realizando aleún fin de caridad. En las capitales las Instituciones benéficas han sido clasificadas por Sus respectivos fines: de protección á la maternidad, infancia, adultos; de preservación, reforma y rehabilitación; de ciegos y sordomudos; de asistencia á enfermos; de protección á ancianos; económico-sociales; para premiar la virtud, el trabajo y la abnegación; de socorros generales; de índole religiosa; de objeto desconocido é Instituciones varias. Las Instituciones que en cada provincia radican fuera de la capital van incluídas por orden alfabético de localidades. Para su formación se hizo un examen de las Instituciones que tienen fines diferentes, descomponiendo éstos en tantos conceptos cuantos son los fines que cada una se propone cumplir. En las de protección á adultos, se ha dado á la palabra adulto su sentido más amplio, con objeto de evi- tar otras clasificaciones confusas. Entre ellas han podido incluírse las dotes, sin embargo de concederse muchas de éstas sin limitación de edad. | Se han puesto en el mismo las Instituciones benéfico-docentes, porque al realizarse esos trabajos todavía no funcionaba el Protectorado del Ministerio de Instrucción Pública. Cuando se haga un índice nuevo sorá ocasión de desglosarlas ó disgregarlas, y, si se quiere mejor, de desgajarlas. e Enel concepto de Instituciones de socorros generales se han agrupado las que tienen por objeto el auxilio á la indigencia en forma de limosnas ó distribución de socorros, ó mediante el sostenimiento de albergues, asilos de mendicidad y refugios, que ordinariamente no están subordinados á otro fin que al de ayudar al pobre en su pobreza, sin más distinción, que el hecho mismo de su desvalimiento, ya se trate de ancianos ó jóvenes, de varones ó hembras, etc., etc. , “Los demás grupos en que han sido clasificadas las Instituciones no requieren explicación alguna, porque sus denominaciones aclaran su respectivo objeto, XXXI En todos los Establecimientos generales, provinciales y municipales que figuran en él, se hace la referen- cia de la página que en la parte primera de esta obra contiene extensas informaciones acerca de ellos. Aun cuando no corresponde á un índice de esa clase hacer mención ninguna relativa á los capitales de las Instituciones, lo cual tiene su sitio adecuado en la estadística, se han hecho en general, para que en aquellas que se expresa que son desconocidos los capitales que poseen se tenga un indicio de su falta de regularización. | No obstante sus defectos, será de grande utilidad, por incluirse en el mismo antecedentes ó noticias de 11.146 Instituciones, y no existir actualmente ningún Centro general de informaciones benéficas, ni estar atribuídos á las Juntas provinciales de Beneficencia esos servicios, como de su competencia, en sus funcio- nes de organismos auxiliares del Protectorado. Ese índice condensa, en cierto modo, la expresión del más delicado sentimiento nacional; que en él se manifiesta toda nuestra actuación benéfica. ÍNDICES DE ADICIONES Y RECTIFICACIONES, DE LOCALIDADES Y DE FUNDADORES Después de impreso el Índice general de Instituciones se trabajó sin tregua para completarlo. Esto-exi- gió una revisión detenida. Porque el objeto era agregar á cada una de las Instituciones todos los datos que fueran surgiendo. Y para ello se hizo necesario ir formando una especie de nuevo Índice, cuyas pa- peletas llegaron á ser muchas. Lo cual implicó tener que proceder á la clasificación de las semejantes en las respectivas provincias. Así, pues, una vez hechas las comprobaciones precisas, hubo que agrupar las rectificaciones por conceptos, bien se refiriesen al objeto de las fundaciones, 4 la fecha de su creación, al nombre ó cargo de sus Patronos, al nombre también de sus fundadores, á su denominación, á su situación de clasificada ó no como benéfico-particulares, á- sus capitales, á las localidades en que radican y á las que constituían una misma. Pero esas rectificaciones todavía no era lo bastante. Había que adicionar las Institu- ciones de cuya existencia se tuvo conocimiento con posterioridad á la formación del Índice general. Y e ellas se ordenó una serie de adiciones, con numeración correlativa á la de ese Índice, á fin de que sirviese para señalar el aumento que tales adiciones alcanzaban, y que ascendió á un total de 541 Instituciones que no figuraban antes en el mencionado Índice general. Auxiliar del Índice general de Instituciones es el de las localidades en que aquéllas radican. Las ventajas que éste proporciona para el manejo del general son tan evidentes, que casi se puede renunciar á explicarlas. Pero aun sin entrar en extensos detalles, no estará demás fijar la atención acerca de la importancia que en ese Índice de localidades tienen los guarismos que, situados á la izquierda de ellas, indican el total de Ins- tituciones creadas en cada localidad; en consideración á que ese dato puede revestir grande interés al es- tudiarse una mejora de servicios. Eso aparte, dicho Índice allana dificultades que se suscitaban en la Estadística de 1909, originadas en tener que averiguar, primero, la provincia á que pertenecía una deter- minada localidad, para luego buscar en esa provincia la Institución que se deseaba conocer; y esto, en pro- vincias con varios centenares de Instituciones, ó que aun con pocas de éstas se encontraban los nombres de sus localidades sin alfabetizar, no solamente representaba una pérdida de tiempo, sino que, en ocasio- nes, hacía difícil hallar, sin examinar las hojas estadísticas dos y tres veces, la noticia que se interesaba. Todo eso ha quedado salvado con el Índice de localidades, pues como á la derecha del nombre de cada una está el número que le corresponde en el Índice general, inmediatamente pueden ser vistos los antece- dentes que allí constan. En su ordenación alfabética se conformó con la del Índice del Nomenclátor de las ciudades, villas, lugares, aldeas y demás entidades de población de España, publicado por la Dirección del Instituto Geográfico y Estadístico. : Siguen al Índice auxiliar de localidades dos Índices auxiliares de fundadores. Primero, uno especial, por los títulos que ostentan y la clase social á que pertenecen, y por su carácter oficial y representación jerárquica, individual ó colectiva, con el objeto de que puedan ser conocidas la extensión y la forma en que mi PARIO AMIA DE DR ADA RIA IAEA CARO TAR XXXI cada elemento orgánico ó representativo de la sociedad ha contribuído á la realización del fin benéfico. Desde luego, este Índice especial habría alcanzado mucha mayor amplitud si, una ásuna, se hubieran podido exa: minar las escrituras fundacionales, pues en ellas se expresan generalmente los títulos y calidad social de los fundadores. Pero para eso había que remover todos los Archivos de Beneficencia y aplazar más y más la ter- minación del trabajo. Por tanto, su formación fué hecha con los datos antes llevados al Índice general de Instituciones, en su mayoría procedentes de la Estadística de 1909. Varios, entre éstos, ha habido que consig- narlos como en dicha estadística aparecían, reconociendo la condición ó cualidad de fundadores, en quienes realmente no existe, como en Patronatos, enCasas-Hospicio ó Asilos, que han instituído para su uso Sana- torios; en Hospitales, que han creado Consultorios; en Comunidades y en parroquiales, como, por ej emplo, la de San Nicolás de la Ajerquia (la ciudad baja (Ajerquia), Compuesta de arrabales, en la antigua capital cor- dobesa), que, por designarse en la Estadística de 1909 como tal fundador, ha sido comprendida con ese carác- ter, porque, de eliminarla, acaso al buscar por ese nombre el fundador de la Institución hubiera motivado algún error, y más si le pertenecieron bienes por los cuales hayan de serle emitidas inscripciones (aunque fundada por esa parroquial ó en esa parroquial de la Ajerquia) con el nombre de su titular San Nicolás, Y asimismo se formó otro segundo Índice auxiliar de fundadores, por orden alfabético de apellidos, y en el que no debe extrañarse que algunos no coincidan con los de la estadística vieja, ni en ciertos casos con los del Índice general de instituciones, porque han sido corregidos á medida que se iban examinando los expedientes. Además, á este Índice por apellidos se han incorporado los de los fundadores comprendidos en el Índice de adiciones y rectificaciones, ya que en el de localidades no pudo hacerse con respecto á éstas, porque eso habría obligado allí á repeticiones que debían evitarse. Es de advertir igualmente que en este último Índice por apellidos figuran los fundadores de las Instituciones numeradas en el Índice general, y no como do otras que éstos han fundado, porque muchas fueron refundidas hace ya una porción de años. Los númaros colocados en aquéllos facilitan la indagación en el Índice general, de las Instituciones respec- tivamente creadas por cada uno. | | TABLAS NUMERICAS DE LAS INSTITUCIONES DE BENEFICENCIA REGISTRADAS EN EL ÍNDICE GENERAL POR CONCEPTOS Y SEGÚN SUS DISTINTOS FINES La estructura del Índice general de Instituciones hizo posible, como se ha demostrado, la formación de los índices auxiliares de localidades y de fundadores. Pero esto no resolvía más que á medias las dificultades que se habían querido vencer. Una de las cosas por las que se porfiaba con más solicitud era la de acertar con un modo ó manera, de que en el instante mismo de inquirirse el conocimiento de Instituciones de determinada clase, pudiera ese interés ser satisfecho. Y si en los materiales del Índice general de Instituciones no se le hallaba, resultaría probado que su utilidad no se patentizaba tal como era de desear. Ya en el Índice general, con la separación de las Instituciones que en cada provincia radican en la capi- tal y en sus demás localidades, se había quitado de delante el obstáculo que significaba el que estuvie- ran confundidas unas con otras. Esta separación no existía en las provincias bien alfabetizadas de la Estadística de 1909, y menos todavía en las que estaban sin alfabetizar. Mas, aun con esa separación, si las Instituciones no hubieran sido dispuestas, por conceptos, en las capitales, habría subsistido un entorpeci- miento al buscarlas. Y, á este fin, se acudió con las clasificaciones por grupos, en Instituciones protectoras de la maternidad, infancia, adultos, etc., etc. Los índices auxiliares de localidades y fundadores, apoyados en la numeración correlativa del Índice ge- neral, se habían formado para que actuasen de acompañantes, según antes se manifestó. Quien sabía ó creía J e o a Esa dd $ .s, ».0.0:0111 saber que una Institución estaba domiciliada en ésta 6 aquella localidad, tenía para encontrarla en la Esta- dística antigua, que practicar varias pesquisas, que el Índice de localidades vino á simplificar y reducir á una sola. Quien conocía el nombre de un fundador, que suponía había creado una Institución que podía favore- cerle, si no sabía más que eso, tropezaba en el escollo de investigaciones prolijas para informarse de la exac- titua de sus noticias; y la verdad Ó el error que en esas noticias hubiere, podría ya, en el acto, aclararse con el Índice auxiliar de fundadores. La dificultad que aun no había quedado vencida era quizá la mayor, y si no la mayor, la que envolvía un beneficio más general, en el sentido de que es el más comúnmente reclamado. Pues por cada diez veces que se o el fin de una Institución que radica en una localidad conocida, ó cuyo requieren antecedentes sobr el interés público se siente empujado á la ave- fundador se señala, se cuentan á cientos las ocasiones en que riguación de las Instituciones que existen para satisfacer una especial clase de necesidades de los indigentes. Y no estaba atendido ese interés; porque si bien en los cuadros que tan perfectamente sintetiza- ban en la Estadística de 1909 todo el desenvolvimiento de las Instituciones benéficas de España se hacía éste constar en cifras, y encajadas en las provincias respectivas las de cada objeto, esas cifras indicaban que en la provincia A ó B había una Institución de tal ó de la otra índole, pero nada más. Luego, era necesario des- cubrir en esa provincia cuál fuera la Institución. Y si esto sucedía tratándose de una Institución, ya puede su- ponerse lo que representaría el intentar averiguar todas las de una misma naturaleza. ) ¿Y en los materiales del Índice genera', se ofrecía el medio de vencer esa dificultad? Manifiestamente, sí. Porque mediante un sencillo revisar de las Instituciones en aquél registradas, todas podían agruparse por conceptos y, según sus fines, no en cuadros cifrados, sino en Tablas numéricas, que contuviesen todas las menciones exigibles, por orden de provincias, y con la indicación en cada número del lugar que en el Índice general ocupaban las Instituciones numeradas. Y á estas Tablas se llevaron numéricamente cuantas se tiene por entendido haber dado satisfacción á ese reiterado interés público. Si se observa en ellas que de ciertas Instituciones se numeran pocas, no hay que dejar de ver que sólo podían ser incluídas las de dicho Ín- dice, aunque con el carácter ó el aspecto de benéficas existan otras, sobre las cuales todavía no ha ejercido su acción el Protectorado, si es que no la ejercerá nunca por ser de todo, menos benéficas. Instituciones figuran en el Índice general; con lo cual PARTE TERCERA ESTADÍSTICA DE LA BENEFICENCIA Bajo el concepto general de Estadística de la Beneficencia en España, han sido reunidos en esta tercera parto de la obra varios cuadros ó estados relativos á la Beneficencia pública y la particular, constituyendo con los mismos secciones diferentes á las cuales se les han dado las siguientes denominaciones: 1.*, Beneficen- cia General; 2.*, Beneficencia Provincial y Municipal; 3.”, Beneficencia Particular; 4.*, Cuadros demostrativos del actual funcionamiento de los servicios; 5.*, Gastos de la Beneficencia General. Ingresos y gastos de la Provincial y Municipal. Cuadros proporcionales comparativos y de capitales transmitidos para Instituciones de Beneficencia é instrucción; 6.*, Estadística especial de los Montes de Piedad y Cajas de Ahorros de Es- paña; 7.*, Resúmenes estadísticos de las fundaciones clasificadas de Beneficencia particular desde el 31 de Diciembre de 1912 al 31 de Diciembre de 1915 y cuadros complementarios; 8.”, Trabajos de estadística reali- zados por el Servicio de Inspección Técnica de Beneficencia; 9.*, Últimas adiciones estadísticas realizadas por el Servicio de Inspección Técnica de Beneficencia; 10.*, Suplemento estadístico hasta el 31 de Diciem- bre de 1918, por el Servicio de Inspección Técnica de Beneficencia. 3 .- XXXIV ADVERTENCIA PRELIMINAR Dejaría de cumplirse un deber elemental de justicia si en este lugar, antes que nada, no se rindiese un merecido tributo de profunda consideración á los Excmos. Sres. D. Juan dela Cierva y Peñafiel y D. Anto- nio Marín de la Bárcena, que durante su permanencia en el cargo, respectivamente, de Ministro de la Gobernación y de Director general de Administración, no sólo mejoraron los servicios, sino que además fueron los autores, en el año de 1909, de la primera Estadística general de la Beneficencia en España; pues por ellos fué ésta dirigida y publicada. | Atribuyéndole á la Estadística toda la importancia que realmente tiene, pusieron las mayores energías de su actividad incansable en la ejecución de esos trabajos, sin los cuales muy difícilmente se habrían "podido siquiera iniciar los que integran esta obra. Sean á la vez esas palabras, con las demás que en otras páginas de este libro se le dedican, un testimo- nio público del aplauso á que se ha hecho acreedora esa labor, unánimementé reconocida y proclamada como una prueba brillantísima de cuanto entonces se supo hacer, y alentadora de cuanto de eficaz, en empresa de tanta trascendencia, podría aún realizarse. | Esos cuadros estadísticos se refieren á diferentes años, y por ello no forman un conjunto de homogenei- dad. Varios se concretan á los años de 1910 y 1911. Y otros se extienden á los sucesivos, según la fecha en que fueron confeccionados. Lo mejor se creerá que hubiera sido refundirlos, pero esto no podía hacerse, porque cada grupo de ellos se realizaron para publicarlos en distinto tiempo. Un avance, para que todos contuvieran los datos del último año, habría hecho interminable esta obra. De todas suertes, unos con otros van señalando el estado, progreso y desenvolvimiento de los servicios. Y serán útiles como antecedentes indispensables para la refundición general de la Estadística, ya que esta tarea no pudo emprenderse á la par que las otras; en primer término, por su extensión, y en segundo, porque al comenzarse los trabajos no hacía dos años que se había publicado la anterior, y con los materiales nuevos sólo era lo adaptable ir for- mando apéndices estadísticos, hasta que por el número de éstos se hiciera necesaria esa refundición. Aun así, convieno no olvidar que los relacionados con las fundaciones de Beneficencia particular, alcanzan hasta el 31 de Diciembre del año 1918. : ESTADÍSTICA DE LA BENEFICENCIA GENERAL Movimiento de enfermería, asilados y colegiales en los Establecimientos de la Beneficencia general durante los tres años de 1909 á 1911.—En el Hospital de la Princesa el número de ingresos y de altas ha ido en esos tres años en escala descendente, y con relación á los cinco años anteriores de 1904 á 1908, en escala alterna- tiva, por más que en ninguno de éstos hubo un ingreso tan elevado como en el año de 1909, en que ascen- dieron á 2.891 los enfermos ingresados. En el Instituto Oftálmico ha ido á la inversa; de 583 que ingresaron en el año de 1905 ha subido la curva hasta 777 en el año 1910, si bien en el año de 1911 descendió á 719. Los ingresos en Leganés llegaron á un mínimo de 23 el año de 1911, inferior al de los siete años anteriores; en cambio el de altas fué de un 15 el año de 1909, muy por bajo de las pertenecientes á los cinco años que le precedieron y á los dos siguientes, aunque la escala de altas desde 1909 á 1911 ha sido ascendente. En los Asilos los ingresos fueron superiores á las bajas, menos en el de Inválidos del Trabajo, que se nivelaron. Lo mismo puede decirse de los Colegios, en los cuales casi se niyelaron también. Clasificación por edades de los acogidos en los Establecimientos de la Beneficencia general el día 31 de Diciembre de 1911.—La mayor enfermería correspondió en el Hospital de la Princesa á enfermos de veinte á treinta años de edad. En el Oftálmico, de cuarenta á setenta años, y en Leganés de los cuarenta á cin- cuenta. La escala es casi única en los Asilos y en las edades más avanzadas. Los acogidos en los Colegios són menores de veinticinco años. Clasificación por provincias de la naturaleza del personal de acogidos en los Establecimientos de la Bene- ficencia general el día 31 de Diciembre de 1911.—Siendo cierto que estos establecimientos se nutren con per- sonal de todas las provincias de España, no lo es menos que en todos el mayor número de acogidos es de k cue E. de A ASAS E NIE E IE ET AQ IS IED XXXV EN naturales de la provincia de Madrid, excepto en el Hospital del Rey, de Toledo, donde de 100 acogidos 31 son naturales de aquella provincia. Resumen numérico del personal, gastos por todos conceptos y estancias causadas en los Establecimientos de la Beneficencia general durante el año de 1911 y coste medio de cada estancia.—En este resumen resalta, por sus cifras, el total de gastos del Hospital de la Princesa, que ascendió el año de 1911 á 324.864,26 pesetas, con un total de 105.302 estancias de los acogidos y un coste de cada estancia diaria de 2,345, sin contar el recargo de la estancia del personal, que la eleva á 3,085; y si esos datos son comparados con los del año 1908, publicados en la anterior Estadística, se comprobará que en 1911 hubo un descenso de 4.632 es- tancias y una reducción en los gastos de 5.721,68 pesetas, no obstante haber aumentado el coste de la estan- cia diaria de 2,321 á 2,345, y con el recargo de la estancia del personal, de 3,008 á 3,085. En el Colegio de la Unión también fueron inferiores sus gastos el año de 1911 á los consignados en 1908. Aparte de esos dos es- tablecimientos, en todos los demás aumentaron sus gastos, correspondiendo el menor al Colegio de Ciegos de Santa Catalina. En cuanto al coste de estancia diaria, la más cara, por la índole especial de ese servicio, es la del Instituto Oftálmico, que importó el año de 1911 cada una 2,861, sin recargo, y 3,400 con él; y la más reducida, la del Colegio de la Unión, donde sólo fué de 1,47 y 1,72, respectivamente. ESTADÍSTICA DE LA BENEFICENCIA PROVINCIAL Y MUNICIPAL Hospitales, Casas de convalecientes, Hospicios, Casas de Misericordia, de Maternidad y de Expósitos, La- zarinos, Manicomios y otro Establecimientos benéficos de indole provincial ó municipal y Personal de toda clase afecto á los mismos.—Los datos consignados en estos cuadros difieren algo de los publicados en la Es- tadística de 1909, entre otras razones, por la inclusión de tres- establecimientos que tienen el carácter de provinciales y por haber sido excluídos de los municipales varios de índole benéfico-particular. Los provinciales son en número de 183 y de 363 los municipales con 66.014 camas y un número anual de estancias de 18.317.531, siendo el promedio del coste de cada una de 1,43 pesetas. El importe de los bienes propios de estos establecimientos alcanza la suma de pesetas 119.722.809,37, y figuran como producto de los mismos 3.957.520,11; en concepto de subvenciones ó consignaciones en los presupuestos provinciales y municipales, 20.213.794,98; donativos ó limosnas, por pesetas 684.336,08, y un gasto total por año de 26.202.418,95 pesetas. Debe repetirse aquí lo que se decía en la Estadística de 1909, ó sea, que dichas cantidades, por lo que toca á las consignaciones mencionadas, son parte no más de las que destinan anualmente á Beneficencia” Diputaciones y Ayuntamientos, ó lo que es lo mismo, que de 27.622.484,06 pesetas de gastos que figuraban en los presupuestos provinciales, y 18.078.520,16 en los municipales (ambos presupuestos correspondientes al año de 1919), en total 45.701.004,22, invierten esas Corporaciones en los establecimientos indicados 20,213.794,98, que corresponden á más de una peseta por habitante. : El personal facultativo de Médicos, Farmacéuticos y Comadronas, lo constituyen en los referidos esta- blecimientos 1.210 de los primeros y 38 de éstas, y el subalterno, comprendiendo practicantes, enfermeros, criados, etc., 2,260 varones y 1.732 hembras. En su mayoría están á cargo estos establecimientos de Comunidades religiosas, las cuales prestan servi- cio gratuito en 108 establecimientos y remunerado en 283, pero muy modestamente, ó sea, dándole la ali- mentación y el vestido; una peseta diaria para la primera atención y para vestir 10 pesotas mensuales, y en algunas localidades esta remuneración es aún más modesta. El total de religiosos que figuran en estos estados es de 27 varones y 1.240 hembras con votos perpetuos y 14 varones y 2.594 hembras con votos temporales. | Cuadro de asistencias en el año de 1911.— Ha sido formado con los datos de las Memorias remitidas á este Centro y sobre los cuales se redactaron las informaciones relativas á esta clate de establecimientos, que tienen su lugar propio en la parte primera de esta obra. Los datos referentes 4 la asistencia de enfermos en los Hospitales se completaron con algunos de los consignados durante el año de 1911, en los Boletines men- suales de Estadística Demográfico-Sanitaria, publicados por las Inspecciones generales de Sanidad. No será preciso advertir que el número de 7.830 asistencias á embarazadas, que consta en ese cuadro, se concreta exclusivamente á las ingresadas on la Casas de Maternidad y en las Salas de Maternidad de los Hos- piteles, puesto que así se expresa de un modo claro. Y no cabe confusión alguna, sabiéndose, confo no puede XXXVI menos de saberse, que los Médicos y Comadronas municipales asisten en sus domicilios á miles y miles de embarazadas pobres. El total de 35.409 expósitos comprende, como es natural, únicamente á los que en el año de 1911 eran asistidos ó estaban acogidos en las Casas provinciales destinadas á este objeto 6 se hallaban bajo la protec- ción de las mismas. La cifra de 10.417 huérfanos y desamparados existentes en estos establecimientos evidencia que esta necesidad no está suficientemente atendida. Más reducido aún es el total de 7.096 ancianos é impedidos acogidos en las Casas de Misericordia pro- vinciales y en Asilos municipales. Los institutos creados con ese objeto por las Hermanitas de los Pobres son los que han logrado que esta atención esté más cuidada. Y muy en breve lo estará más todavía con la implantación de los retiros obreros, que alejará muchos ancianos 6 impedidos de estos establecimientos. Los enfermos asistidos en los Hospitales de esta clase ascienden á 117.542, lo cual, aunque no demuestro que estos servicios estén perfectamente organizados, manifiesta el interés que se les dedica. | Los lazarinos hospitalizados el año de 1911 resultaban ser en total 352, y se consignó el dato de que ese total con el de los que recibían asistencia particular y en la Leprosería del Valle de Fontilles, no excedía de 530. Posteriormente, por Real orden de 25 de Febrero de 1914 se organizó esta estadística con carácter permanente en la Inspección general de Sanidad, y los antecedentes obtenidos en 1.” de Octubre del citado año de 1914 dieron una cifra de 873 enfermos de ¡epra, como estadística provisional. En la definitiva de 31 de Diciembre de aquel año se consignó un total de 898. Y estos nuevos datos, por su gravedad, justificaron la publicación por la Inspección general de Sanidad del notable trabajo titulado La lucha contra lu lepra en España, y la continuación de las informaciones oficiales, por el ilustre leprólogo Dr. D. Enrique García del Mazo publicada el año de 1917. Á la vez que justificaron también que fuese votada por las Cortes la canti- dad de 100.000 pesetas para la campaña antileprosa. El número de dementes recluídos en los Manicomios, á cuyo sostenimiento atienden las Diputaciones provinciales, asciende á 9.070. Los demás recluídos en estos establecimientos, que pagan sus estancias, no podían incluírse en esa estadística, demostrativa sólo de cómo son cumplidas las atenciones benéficas por las Diputaciones y Municipios. En cuanto á los ciegos y sordomudos, el total de 512 acogidos patentiza una deficiencia, á la que se está procurando encontrar remedio. Por último, el total de 61.368 acogidos en los Asilos de Mendicidad, Albergues nocturnos y Casas de Ca- ridad para transeuntes, es un dato que al tiempo que descubre la medida en que se atienden esas necesida- des municipales, invita á la adopción de resoluciones que combatan, en lo posible, las causas del mal, que pone al descubierto. En los totales generales es de observar que de los 249.596 acogidos ó asistidos en los establecimientos provinciales y municipales, ó con cargo á los mismos, el mayor número de 137.005 corresponde á varones y 112.591 á hembras. Cuadro de asistencias en el año de 1911.—Casas de Socorro.—Servicios profilácticos realizados.—Este cuadro se formó, como el anterior, con los datos que venían consignados en las Memorias enviadas á este Centro y se completaron con los reunidos en los Boletines mensuales de Estadística sanitaria. En muchas Casas de Socorro, los servicios son incompletos, pues sólo en algunas se suministran medica- mentos y se prestan otros auxilios de alimento y de prendas de ropa. Sin embargo, el total de asistencia en estos Centros ascendió el año de 1911 á 1.040.450, que es una cifra importante. La práctica de la vacunación y revacunación no parece aceptada como fuera de desear. BUS el total de 83.343 vacunaciones y de 21.154 revacunaciones, son muy reducidos. Pero ya están utilizándose medios para que sea un hecho la vacunación obligatoria. . Los servicios de desinfección se hallan bien organizados en algunas localidades, pero muy poco extendi- dos. La cifra total de 533.624 desinfecciones, expresa por lo exigua más que cuanto aquí se pudiera decir. . b ESTADÍSTICA DE LA BENEFICENCIA PARTICULAR Cuadros estadísticos de las fundaciones clasificadas de Beneficencia particular desde el 30 de Septiembre de 1909 al 31 de Diciembre de 1911.—Su estructura es semejante á la adoptada en la Estadística de 1909, pero con determinadas variaciones. A E RBA + A, XXXVI Para advertirlas bastará echar una ojeada á aquella Estadística y á esos cuadros, por ser manifiestas Sus diferencias, según lo demuestran: la colocación que ahora se dió al nombre de las localidades; el orden numérico correlativo establecido; el relieve que en ellos tiene el objeto de las fundaciones; el encaje en Ca- sillas inmediatas de las fechas distintas en que fué instituída y clasificada cada fundación; las llaves que comprenden cuantas Instituciones radican en una misma localidad, con la totalización de los capitales y rentas de las mismas, y el aumento en el encasillado de los capitales, del concepto «En otros bienes y va- lores», constituyendo con su importe un sumando más. Sea cual fuere el juicio que merezcan tales modificaciones, es oportuno hacer constar que se presentan, no como definitivas para la Estadística general que en lo sucesivo haya de formarse, sino sólo como ele- mento de examen para una mejora en la confección de la misma, si algunas de esas modificaciones llegaran á considerarse útiles. En su disposición se estimó que la primera mención debía corresponder al nombre de la localidad en que radica cada fundación ó grupo de fundaciones, partiendo de que los fundadores todos habían de pasar además á un índice auxiliar de la estadística, idéntico al que se hizo, como auxiliar del Índice general de Instituciones, con su número respectivo en cada caso y para cada fundación; lo cual sería en vano pre- tender verificarlo tan exactamente con las localidades, por cuanto que en una cualquiera de ellas radican á veces numerosas fundaciones, y solamente podría efectuarse en forma igual á la del índice auxiliar de localidades, que figura en la segunda parte de esta obra, ó apelando á repeticiones inadmisibles. Pudiera creerse, sin embargo, que aun reconociendo la conveniencia de ese índice auxiliar de fundadores, sería to- davía más acertado colocar los nombres de los fundadores en el mismo lugar que aparecían en la Estadística de 1909. Pero tal colocación se prestaría á uno de dos males: el de su inutilidad Ó el de su insuficiencia. Pues si se escogía el auxiliar con su número preciso, que instantáneamente consentiría encontrar la funda- ción en la estadística, para nada habría de servir esa lista de fundadores conforme al plan antiguo, y si se elegía éste y se desechaba el auxiliar, cuando exclusivamente se tuviera noticia de una fundación por el nombre del fundador, sucedería lo que viene ocurriendo, que para encontrarla hay que recorrer toda la Estadística. Como, no obstante lo expuesto, tal vez algún día se considere preferiblo esto último, ante la apreciación de que no es propio de una Estadística un índice auxiliar de esa clase; entonces lo más prác- tico sería trasladar los nombres de las localidades al sitio que ocupaban anteriormente, pero no como antes, sino con las llaves que tienen. Y esto de conservar las llaves tendríase por ventajoso, aunque no fuera más que para que el nombre de las localidades se destacase con la mayor claridad. Bien entendido, que no es ese el único motivo para aconsejar conservarlas, conforme se verá más adelante. Lleva la segunda casilla la siguiente denominación: «Objeto-Fundador-Patrono.» Un antecedente llama al otro, y los tres juntos, en un mismo lugar, parece que se completan mejor que separados y que hacen más visible su enlace. Se dió preferencia al objeto, porque lo esencial en una fundación es saber el fin benéfico que realiza. Además, se colocaron en esa forma á la expectativa de un posible plan del Protectorado. Éste, aunque persuadido de la necesidad de persistir en el perfeccionamiento de un Índice general de Institucio- nes, obligado á la vez á la continuación de la Estadística, pudiera carecer de todos los medios necesarios de personal y de recursos materiales para proseguir tanto una como otra labor. Y en el deseo de hacer com- patible una con otra, quizá no tuviera nada de extraño que prescindiera transitoriamente de los dictados do la técnica, convirtiendo las dos en una sola, y se resolviese por tal modo á su consecución, invocándose como fundamento de su posibilidad que, tanto la Estadística de 1904 en esa parte de la >bra, como esos cua- dros de ahora tienen más que nada el carácter de inventarios generales de la Beneficencia, á los cuales, por agregarlo nuevas menciones, no cabría decir que iban á resultar desnaturalizados, ni que iban á dejar de ser lo que son, unos inventarios benéficos. Pues bien; para el caso de que tal plan se intentase realizar, á esa casilla segunda podrían incorporarse cuantos datos se considerasen de interés público relativos al domicilio, condiciones para el disfrute de los beneficios de cada fundación, etc., etc. Y no es que se admita tan detestable procedimiento como bueno. No. Es que entre que se abandonara el propósito de perfeccionar el Índice general de instituciones y que en parte sea éste continuado, aunque fuere resquebrajando un poco el rigor de los encasillados estadísticos, se opta- ría por esto, no libremente, sino bajo la presión de las circunstancias, si bien manteniendo en absoluto la diversidad tan evidente que existe Ó debe existir entre una Estadística y un Índice general de Institu- ciones, a "AM XXXVII La fecha en que cada fundación se instituyó y aquella otra en que fué clasificada, aparecían en la Esta- dística de 1909 distanciadas unas de otras, interpuestos entre ellas el nombre de la localidad en que radicaba la fundación y los nombres de sus patronos. Y en los nuevos cuadros se puso una fecha inmediata á la otra. ¿Es este un detalle de confección sin importancia? No se cree así, por cuanto esas fechas juntas son signifi- cativas repetidamente, aunque sea muy sensible decirlo, de cómo los patronos de numerosas fundaciones han sustraído éstas al sometimiento del Protectorado durante muchos años, sin que el Protectorado por su parte hiciera otra cosa—como dijo muy bien el Sr. Marín de la Bárcena en su Memoria,—que «ejercitar sus facul- tades, tan sólo á instancia de parte, invertida la gestión, recibiendo impulso en vez de imprimirlo...» Esas fechas separadas no dicen todo lo que deben decir. Inmediatas una y otra, aclararán á toda mirada perspi- caz el por qué se disiparon y Obscurecieron muchos bienes de la Beneficencia, y el por qué del funciona- miento irregular de algunas fundaciones, al propio tiempo que pondrán, en más de una ocasión, de mani- fiesto el celo y la elevada moral de aquellos otros patronos que, sin sentirse vigilados, supieron defender y acrecentar las fundaciones que representaban. Las llaves que al lado del nombre de cada localidad encierran las fundaciones que en ella radican, tienen por objeto agrupar las de localidades distintas, no ya para que se aprecie en un momento si son mu- chas ó pocas sus fundaciones, aunque esto, según se indicó antes, habrá de tenerse por ventajoso, sino con el fin principalísimo de totalizar los capitales y rentas de las que radican en cada localidad. En la Estadís- tica de 1909 sólo al final de cada provincia se totalizaban esos capitales y rentas, y tales datos eran bastantes para conocer en líneas generales la distribución y situación geográfica de la riqueza benéfica del país, pero no señalaban en cada territorio provincial el distinto grado de prosperidad de sus localidades en el orden benéfico, haciéndose imposible todo estudio comparativo entre las más favorecidas y las que sólo disponen de alguna Institución pobre de las que necesitan, y más aún, entre todas esas y las que se hallan completa- mente olvidadas. Y pudiendo ser todo eso del mayor interés para el Protectorado, como base de sus previ- siones, y más especialmente en cuanto á la inversión de cantidades procedentes de fundaciones caducadas ó inactivas, se impuso, por la razón de su conveniencia, el fijar los totales de los capitales y rentas contenidos dentro de las llaves de cada localidad nombrada. El rayado que separa las fechas y cifras de las fundaciones que pertenecen á distintas localidades, facili- tará la vista de aquéllas al examinarlas. El nuevo concepto «En otros bienes y valores», se incluyó en to- das las provincias, porque ningún motivo justificaba omitirlo, aunque lo contrario se hubiera hecho en la Estadística de 1909. La observación de que una fundación clasificada se encuentra incluída en la Memoria del referido año de 1909, consiente averiguar las que se publican por primera vez. He ahí explicadas las modificaciones que, respecto de la Estadística antigua, han sido introducidas. Nin- guna se realizó por el afán exclusivo de innovar. Sólo se estuvo impulsado por una idea: la de ofrecer esas modificaciones, por si alguna se estima como aceptable y fundada al confeccionarse una Estadística general. Y no hay más que decir por ahora con referencia á estos cuadros, sino que en los mismos constan los an- tecedentes completos de 156 fundaciones clasificadas. Todo lo demás que con esas fundaciones se relaciona se irá exponiendo oportunamente. : Cuadros adicionales.—Estadística de las fundaciones de Beneficencia particular, clasificadas en el año de 1912.—Se confeccionaron con arreglo á los modelos de la Estadística de 1909, que, á su vez, los copió de los confeccionados el año de 1905, según las instrucciones contenidas en la Real orden de 13 de Agosto de 1904, interesando la remisión de datos que fueron enviados en gran número, y que (unidos á los que ya se habían comenzado á reclamar por Circular de 29 de Abril de 1872, y á los que se ordenaron desde el año de 1883 en adelante, que eran muchos comprendidos los recabados en Circular de 28 de Mayo de 1901), constitu- yeron la amplia base de la Estadística de 1909; la cual, en cuanto al hecho de su publicación, puede consi- derarse como la primera de su clase en España. Pues hasta entonces, sólo había sido ligeramente esbozada en el libro: Datos Estadísticos de Beneficencia y Sanidad, correspondientes al año de 1859 (Madrid. En la Imprenta Nacional, 1860, cuarto mayor con 103 páginas de texto), que salió á luz con un informe, muy inte- resante por cierto, del Director general, á la sazón D. Tomás Rodríguez Rubí. Y, á decir verdad, no otro carácter, también, que el de ligero esbozo, aunque llegaron á ocupar impresos 79 páginas, habían tenido los datos sobre Beneficencia particular, publicados el 26 de Julio de 1883 en el Apéndice decimosexto al número 162 del Diario de las Sesiones de Cortes —Senado—, remitidos por el Ministerio de la Goberna- ción y mandados imprimir á instancia del Excmo. Sr. Senador D. Manuel María José de Galdo. Esos modelos se reproducen á continuación de los nuevos cuadros para que sean advertidas, sin esfuerzo alguno, sus diferencias, que son favorables á la Estadística de 1909, en cuanto á su sencillez, que es lo prin- EI A E ETA e E a a LEO E ES > A se E O a AE a Ps Ñ XXXIX cipal, en cuadros de esta índole, aunque no lo único al desear que en la estructura de éstos, tenga cada dato su debido relieve, bien junto á los que pueden hacer sobresalir su importancia, ó bien separado ó aislado de aquellos otros entorpecedores de su mejor y más rápido conocimiento. En ellos se mencionan las 93 fundaciones clasificadas en el año de 1912. Cuadros de los capitales y rentas de las fundaciones de Beneficencia particular, clasificadas desde el 30 de Septiembre de 1909 al 31 de Diciembre de 1911, y durante el año de 1912, en total y sin deducir los capitales y rentas de las mismas consignados en la Estadística de 1909.—Son complementarios de los anteriores, toda vez que totalizan por provincias los capitales y rentas consignados en aquéllos. Sus cifras representan ínte- gramente los capitales y las rentas, tanto de las fundaciones no incluídas en la Estadística antigua, como de las incluídas, sin deducir de éstas las cantidades que figuraban anteriormente, porque estos cuadros no tenían ese objeto, sino el de fijar la cuantía de los caudales pertenecientes á las fundaciones que, durante esos años, habían sido regularizadas ó clasificadas. De las fundaciones no incluídas en la Estadística de 1909, unas son de reciente creación y otras se hallaban obscurecidas y fuera de la acción del Protectorado. Cuadros explicativos de los aumentos en capitales y rentas de las fundaciones de Beneficencia particular hasta el 31 de Diciembre de 1911.—Fueron formados del modo siguiente: En las fundaciones clasificadas desde el 30 de Septiembre de 1909, incluídas en la Estadística anterior, se dedujeron de sus capitales y rentas las cantidades que en aquélla aparecían, y se consignaron de nuevo sus capitales, según los conceptos en que figuraban en las respectivas relaciones de los bienes y valores de cada fundación, todo lo cual determinó di- ferencias en más ó en menos, en relación con los totales de aquella Estadística, al propio tiempo que impuso un cambio de casillas á los conceptos de esos bienes, efecto de su transformación, por la sucesiva venta de sus fincas, seguida de una adquisición de títulos, ó por la conversión de éstos en inscripciones intransferi- bles, etc., etc. Además, se agregaron los caudales y rentas de las 71 fundaciones, con bienes conocidos de las 91 que como nuevas habían sido clasificadas igualmente desde el 30 de Septiembre de 1909; y el importe de las inscripciones emitidas á favor de las fundaciones y de otros valores pertenecientes á las mismas, que constaban en las Adiciones á la Estadística de aquel año. Y mediante las sumas ó restas que en cada caso fué necesario verificar con esas cantidades, se obtuvo el total de los capitales y rentas de cada provincia en 31 de Diciembre de 1911. Clasificación de los bienes y rentas pertenecientes á las fundaciones de Beneficencia particular.—Esos datos se refieren al 31 de Diciembre del año 1911. Y, en cuanto á los mismos, sólo importa manifestar que en el total de 9.599 fundaciones están incluídas, además de las que fueron regularizadas y clasificadas á partir del año 1909, todas aquellas otras de las cuales hasta el 31 de Diciembre de 1911 se obtuvieron antecedentes. En la estadística de 1909 se consignaba un total de capitales de 400.652.870,36 pesetas y UN total de rentas de - 10.405.872,18 pesetas. Y en el cuadro de que ahora se hace mención el total de capitales asciende á pesetas 461.138.852,94, y el total de rentas, á 12.077.794,88 pesetas. Capitales y rentas pertenecientes á las fundaciones de Beneficencia particular, clasificadas por concep- tos.—Para ese nuevo cuadro se confeccionaron otros por provincias, en los cuales se colocaron las cifras de los capitales y rentas de cada fundación, según su respectivo objeto benéfico. Mas fueron tan numerosos (ue, á pesar do su importancia, se tuvo que desistir de publicarlos, porque Sus páginas impresas habrían aumentado excesivamente el volumen de esta obra. Con ellos se formó ese resumen general en el que se comprenden, provincia por provincia, todos los capitales y rentas pertenecientes á las fundaciones de Espa- ña, clasificadas por sus conceptos: de índole religiosa, en favor de los pobres, para enfermos, económico- sociales, de carácter instructivo, para dotes y pensiones, de varios fines y cuyo objeto no consta. Y aquí es ocasión de reiterar toda clase de homenajes á la Estadística de 1909, pues ella ha sido el más estimable auxi- liar en este nuevo trabajo. Cuadro demostrativo de quiénes tienen encomendado 6 conferido el p No es indiferente saber en qué manos está la administración de los cau se halla atribuída la representación de las fundaciones. Ese cuadro insinúa que es por demás elevado el número de fundaciones, atronazgo activo de las fundaciones.— dales de la Beneficencia y á quiénes cuyo patronazgo se ejerce por las Corporaciones oficiales. Las Juntas provinciales de Beneficencia se ve que tienen conferido el patronazgo de 2.001 fundaciones. Y ese patronazgo, que sólo debe ser confiado interinamente á las Juntas, como en algunas de ellas, tal vez por la defectuosa organización de sus Secretarías, se ha hecho muy poco para regu- larizar esas fundaciones, resulta ejercido á perpetuidad, con quebraní Pues no hay duda de que la Beneficencia sufre un daño, desde el instante en que, encomendadas las funcio- nes de patronazgo á una Junta, ésta no facilita con su gestión celosa la regularización de la fundación que o de los intereses de la Beneficencia. Ea 4 XL representa, practicando las investigaciones necesarias para que sus cargas sean conocidas y sus capitales no permanezcan estériles y menoscabándose años tras años, sin fruto benéfico alguno, con las mermas de un 10 por 100 de administración. Las 2.766 fundaciones, cuyos patronos no constan, son en su mayor número de las inactivas. Fundaciones instituídas y fundaciones clasificadas desde el año 1901 al 1911.—En conjunto, el total del primer cuadro desvanece el error de quienes, sin fundamento alguno, se han permitido afirmar que en estos tiempos la caridad privada destinaba ya con escasez sus recursos á la creación de fundaciones. No sólo se están creando incesantemente, sino que además algunas son dotadas con cuantiosos bienes, consistentes en varios millones de pesetas, que superan en mucho á las que se instituyeron con grandes capitales en lo antiguo. a De la actividad desplegada por el Protectorado en la clasificación de fundaciones durante los primeros once años del presente siglo, da idea el cuadro segundo de los dos á que se hace referencia. Dicho lo cual se omite todo género de comparaciones ahora, con los totales de las fundaciones en años posteriores clasifica- das, que tenga el propósito de negar la eficacia de la actuación anterior. Porque las circunstancias entonces eran muy distintas, y todo lo que recientemente se apresuró por los Patronos el sometimiento al Protecto- rado de las fundaciones que representaban, para eludir el pago del impuesto de personas jurídicas, estaba convertido años atrás en repulsas y en ocultaciones que dificultaban la tramitación de esos expedientes. Capitales y rentas de las fundaciones, clasificadas en activas é inactivas.—Muéstrase una alteración bastante apreciable con respecto á los capitales y rentas de las fundaciones activas, que, como se sabe, son las que cumplen sus cargas benéficas. De 339.104.572,37 pesetas de capital y 10.027.039,73 de renta, con que figuraban en la estadística de 1909, se elevan en ese nuevo cuadro á 454.643.248,47 pesetas, por capitales, y á 11.714.385,52, por rentas. Las inactivas, en cambio, han experimentado en sus capitales y rentas una alte- ración apenas visible, > Cuadro demostrativo, por conceptos, del número de fundaciones de Beneficencia particular (en 381 de Di- ciembre de 1911), clasificadas en activas é inactivas.—Por no carecer de importancia, es de apuntar la variación que ofrece, en cada uno de sus totales, en relación con el de la misma clase, publicado en la Esta- dística de 1909. La causa principal de esas diferencias se encuentra en la incorporación del nuevo concepto, en que se comprenden las fundaciones «De varios fines». No estará de sobra, sin embargo, alguna mayor explicación. Por ejemplo, el número de fundaciones «Cuyo objeto no consta», subió de 1.514, según la esta- dística de 1909, á la cifra de 1.576, por habérsele agregado toda fundación de la cual se llegó á obtener algún antecedente con posterioridad al año de 1909. El total de las activas descendió, porque 141 de las incluídas como tales en aquella estadística no funcionaban ni cumplían sus cargas benéficas. De no haber ocurrido así, al sumarse á las 4.476 que allí se consienaban las 91 fundaciones clasificadas como nuevas desde el 30 de Septiembre de 1909 al 31 de Diciembre de 1911, ese total se habría elevado á 4.567. Por el contra- rio, varias que se consideraban inactivas, luego, ya se tenían antecedentes de que se hallaban funcionando, TAO A A je Dn a a E CUADROS DEMOSTRATIVOS DEL ACTUAL FUNCIONAMIENTO DE LOS SERVICIOS EN LA BENEFICENCIA PARTICULAR . Beneficencia particular.—Negociado de Derecho.—Estado comparativo de los servicios realizados en los últimos seis años (1908-1911), que demuestra que las reformas en el régimen de la Beneficencia particular, implantadas por este Ministerio en 1908 y 1909 han sido favorables ú la iniciación de nuevos expedientes fundacionales y han dado un ventajoso impulso á los trabajos de esta Sección.—La reorganización de estos servicios en los años 1908 y 1909, ha influído de manera extraordinaria en la mayor amplitud y eficacia de la acción del Protectorado. El total de 255 expedientes tramitados en el año 1906 y el total de 404 que se tramitaron el año de 1909 en el período más intensivo de las reformas, y el total de 410 tramitados el año 1911, son suficientemente expresivos para que necesiten más extenso comentario. De 70 expedientes, cuyo primer asiento en el Registro de la Sección corresponde al año de 1907, subieron éstos á 167 en ol año de 1909 y á 157 en el año de 1911. Y de 222 Reales órdenes recaídas en expedientes el año de 1906, se elevaron en su número el año de 1999 á 352, y el año de 1911, 4 350. Como complemento de todo ello, justo es decir que la Sección de Beneficencia particular, á la cual estuvieron y están encomendados esos servicios, tanto en esos años como en los sucesivos, ha contribuído con la actividad é inteligencia de sus Jefes y del personal de sus Negociados, á la provechosa actuación, que tuvo Su origen en las indicadas reformas. Juntas provinciales de Beneficencia.—Nombres y apellidos de los Secretarios, dotación de éstos, sesiones celebradas por las Juntas y asuntos despachados por las mismas durante los años 1910 y 1911.—Los datos comprendidos en ese cuadro son muy significativos y requieren especial atención. Concediéndole primacía á4 las Juntas provinciales de Beneficencia en estas consideraciones, al tiempo de reconocer que algunas de ollas se distinguen por su competencia y perseverante asiduidad, no puede decirse otro tanto de las demás. Si se creyese excesiva tal afirmación, examínese ese cuadro, donde se podrá ver que once Juntas provin- ciales estuvieron los dos años de 1910 y 1911 sin celebrar sesión alguna. Y en esos mismos dos años una Junta celebró una sesión, otra dos sesiones, otra tres, otra cinco, tres seis sesiones y una siete. Las otras se reunieron con más frecuencia, llegando al mayor número la Junta provincial de Beneficencia de Madrid, que celebró 78 sesiones el año do 1910 y 88 el año do 1911. En el total de asuntos despachados por las referidas Juntas en los dos años de 1910 y 1911, la Junta de Sevilla resulta que despachó 898 asuntos; la de Madrid, 834; la de Cádiz, 522; la de Santander, 334, y la de Teruel, 333. En las restantes disminuye notablemente el número, hasta bajar á seis los asuntos que despachó una Junta, á cuatro los que otra, á tres los que otra, á dos los que despacharon cuatro Juntas y á uno los des- pachados por cinco. Y dos de estas Corporaciones auxiliares del Protectorado no despacharon ningún asunto. Sin duda influye en todo esto la falta de un Cuerpo bien organizado de Secretarios-Administradores de las Juntas, capaz no sólo de secundar las iniciativas de éstas, sino de respon tud, y por tanto, con menos negligencias que hasta ahora (en alto toda excepción honrosa) al cumplimiento inmediato de los servicios que por el Protectorado se le encomienden. Para convencerse de la necesidad de esa organización, no hay más que mirar las cifras de dotación de muchos de los Secretarios. Además, esa organización se impone para que no se prolongue la indiferencia de algunos Secretarios-Administradores respecto á la regularización de las fundaciones que radican en las provincias donde están nombrados. : der con una inexcusable solici- is E E AA TOA in , A E e XLIH Quizá pudiera aplicarse á este objeto parte de los capitales ó rentas de las fundaciones inactivas, de con- formidad con lo propuesto en la páginas LVI de su Memoria por el Sr. Martín de la Bárcena, quien en esto, como en cuanto hizo allí tema de estudio, acertó prudentemente, sabiendo alejar la vista de toda solución que pudiera perjudicar en lo más mínimo al patrimonio de las fundaciones activas, ya tan perjudicadas con el 10 por 100 que Juntas y patronos (y éstos algunas veces más) percibían anualmente de las mismas en con- cepto de premio de patronazgo y de administración, y que se extendía á todos los casos en que los fundado- res no fijaron ninguno, á menos que por bajo del 10 por 100 hubieren fijado algun otro. Estado de los ingresos y gastos anuales de las Juntas provinciales de Beneficencia, según los presupuestos para 1912, sometidos á la aprobación de este Ministerio.—El total de ingresos que se calculaba para el año de 1912, era de 192.444,09 pesetas, comprendiendo 102.996,27 por el 10 por 100 de administración; 33.865,48 por el de 1 por 100 de revisión de cuentas, y por rentas, multas, subvenciones y varios conceptos, las demás cantidades. Los gastos ascendían á 198.354,51 pesetas, con aplicación de 144.525,65 para personal, 23.526,09 para material y 30.302,77 bajo la denominación de varios.. Relación de los expedientes remitidos al Tribunal Supremo desde 1.” de Octubre de 1909 hasta el 31 de Diciembre de 1911, por haberse promovido en los mismos recurso contencioso-administrativo ante la Sala 3. de dicho Tribunal. Los datos que constan en esa relación, son demostrativos de la justicia en que la Admi- nistración pública fundamenta sus resoluciones y del acierto con que son dictadas. En efecto: de doce recursos promovidos, en siete ha sido absuelta la Administración general del Estado, declarándose las Reales órdenes recurridas firmes y subsistentes; en uno solo fué anulada la Real orden recurrida; en otro, el Tribunal se declaró incompetente, y de tres, fueron devueltos los expedientes sin haber recaído ón ellos sentencia por desistimiento del recurrente. , AO Relación de los expedientes remitidos á informe del Consejo de Estado desde 1.” de Octubre de 1909 al 31 de Diciembre de 1911.—En este lugar pueden darse por reproducidas las palabras escritas respecto de lá Relación anterior. Pues de 20 expedientes remitidos á informe del Consejo de Estado, 17 fueron resueltos de acuerdo con el dictamen de aquel alto Cuerpo, que aceptó la resolución propuesta por este Ministerio. Estado comparativo de las cuentas despachadas en los años de 1906 á 1911, inclusive, corrientes y ante- riores.—De 1.351 fundaciones que rindieron sus cuentas al Protectorado en el año de 1906, subió esa cifra á 2.869 en el año de 1909, y en el año de 1911 las rindieron 2.393 fundaciones, si bien deducidas de estas últimas 48 cuentas de la fundación «Capilla de San Andrés» y sus 23 agregadas de los años 1909 y 1910, quedan reducidas á 2.345. En la actualidad este número ha aumentado con la clasificación de numerosas fundaciones que han sido obligadas á rendir cuentas. ) EAN Sobre materia tan vital como esta de las Cuentas, y como consecuencia de la Contabilidad, tal vez haya precisión de estudiar un nuevo régimen, por no ser el existente del todo satisfactorio. LA JUNTA SUPERIOR DB BENEFICENCIA En cuantos asuntos intervino desde su creación por Real decreto de 25 de Octubre de 1908, acreditó tal profundo conocimiento de las necesidades sociales y benéficas, como era de esperar de la respetable autoridad de sus Vocales. Sus informes y asesoramientos defendieron los derechos y la vida de las fun- daciones, con clarividencia tan grande en los juicios, que bien puede decirse que todos estuvieron ins- pirados sabiamente. | Como una prueba práctica del concurso prestado por la Junta Superior de Beneficencia, se publican en esta parte tercera de la obra en la sección correspondiente á los «Cuadros demostrativos del actual fun- cionamiento de los servicios», tres cuadros bajo el siguiente epígrafe general: | Relación de los expedientes remitidos á informe de la Junta Superior de Beneficencia, desde la fecha de su creación al 31 de Diciembre de 1911.—En el primer cuadro aparecen mencionados once expedientes, re- sueltos de acuerdo con el dictamen de la J unta, que aceptó la resolución propuesta por este Ministerio. El segundo relaciona siete expedientes, resueltos de acuerdo con lo informado por la Junta, que se separó de la resolución propuesta por este Ministerio. Y el tercero comprende diez y seis expedientes, resueltos de acuerdo con el dictamen de la Junta, sin propuesta de este Ministerio, | LA ASESORIA JURÍDICA Por cuanto ha contribuído también al mejor funcionamiento de los servicios, debe consignarse aquí la importancia alcanzada por dicha Asesoría desde que se creó en este Ministerio el año de 1908, á cargo del Cuerpo de Abogados del Estado, con plazas ya dotadas en el Presupuesto del año 1909. Su intervención ha sido constante en cuantas cuestiones afectan á las instituciones benéficas, auxiliando al Protectorado en la resolución de los problemas jurídicos, surgidos con motivo de la regularización de las fundaciones. Esta Asesoría secundó inteligentemente á la Dirección general de Administración, tanto informando en los expedientes sometidos á su dictamen, como con sus propuestas en variadas incidencias judiciales é im- portantes litigios. GASTOS DE LA BENEFICENCIA GENERAL INGRESOS Y GASTOS DE LA PROVINCIAL Y MUNICIPAL CUADROS PROPORCIONALES, COMPARATIVOS Y DE CAPITALES TRANSMITIDOS PARA INSTITUCIONES DE BENEFICENCIA É INSTRUCCIÓN Gastos de Beneficencia general, deducidos de la ley de Presupuestos.—La cantidad total que en los presu- puestos generales del Estado se dedica á Beneficencia, asciende á 2.647.893 pesetas, de las cuales 1.360.580 satisface el Ministerio de Hacienda, en compensación de las rifas suprimidas á diversos establecimientos de índole particular. Además, para auxiliar á las Sociedades dedicadas á la Beneficencia domiciliaria se consignan 65.877 pe- setas, y para el Colegio de Irlandeses de Salamanca, 5.000 pesetas. Los establecimientos generales invierten en su sostenimiento 713.188 pesetas, que con el gasto de lá Junta Superior y el del Cuerpo facultativo y personal central, así como del demás personal y la partida de servi- cios y obras, forman el resto del presupuesto; advirtiéndose que la de 337.000 pesetas con esta última apli- cación se destinó en su mayor parte á la construcción de la Escuela de Reforma titulada del Príncipe de Asturias, Estado de la ¿inversión de las 50.000 pesetas consignadas én el capítulo 9.”, artículo 4.” de la Sección 6.* de los presupuestos del Estado en los años que se indican.—De los datos de este cuadro resulta que el año de 1909 se invirtieron en obras, en los respectivos edificios en que están instalados los establecimientos de Beneficencia general, 47.791,35 pesetas. Esa cantidad, en el año de 1910, fué de 46.995,31. Y en el año de 1911 ascendió á 48.208,94 pesetas. Ingresos de la Beneficencia provincial y municipal según los presupuestos de 1912.—Como en la estadís- tica de 1909, no existen datos de los presupuestos de las Vascongadas y Navarra. : Los presupuestos provinciales que figuran con mayores ingresos son los de Barcelona, con 1.252.062,02 pesetas; Madrid, con 889.148,18; Sevilla, con 803.152,05, y Valencia, con 785.490. Las de menores ingresos son: Tarragona, con 1.780 pesetas; Lugo, con 596,44, y Pontevedra, con 547,50. En cuanto á los presupuestos municipales, aparecen con las cantidades más elevadas: Madrid, 149.944,52 pesetas; Pontevedra, 148.491,77; Tarragonú, 144.848,07, y Coruña, 139.460,06. Entre las provincias cuyos in- gresos de la Beneficencia en los presupuestos AS son menores, se encuentran: Soria, 890,11 pe- setas; Segovia, 555, y Ávila, 257,93. Sumando los ingresos por ambos conceptos se verá que solamente en Barcelona y en Madrid pasan de un millón. Comparados los totales de ingresos con el censo de población de cada provincia, resulta que donde los ingresos son proporcionalmente mayores es: en Valladolid, 2,01 por habitante; Madrid, 1,30, y Barcelona, 1,24; y menores: en Almería, 0,04; en Badajoz, 0,06, y en Ávila y Teruel, 0,07. Los ingresos de los presupuestos provinciales alcanzan en conjunto la cifra de 6.349.956,37 pesetas, y los municipales, la de 1.756.683,40, formando los dos un total de 8.106.639,77 pesetas, que si se reparte entre la masa de población da un 0,46 por año y habitante. Gastos de la Beneficencia provincial y municipal según los presupuestos de 1912.—El examen de los pre- supuestos de gastos de todas las provincias, con excepción de las Vascongadas y Navarra, evidencia que las cifras más importantes pertenecen: á Madrid, 3.393.340,57 pesetas; Barcelona, 2.476.496,17; Sevilla, ve XLIV: 1.717.951,51; Valencia, 1.498.099,29; Zaragoza, 1.381.075,26, y Cádiz, 1.005.519,79, y las cantidades menores: á. Lugo, 156.089,28, y Cuenca, 165.125,40. : 53% : En los gastos de los presupuestos municipales. ocupa el primer lugar Barcelona con 2.148.357,09 pesetas; le siguen en importancia: Madrid, con 1.975.980; Valencia, con 977.049,96, y Sevilla, con 942,494,12. Con las cantidades menores en gastos resultan: Orense, 42.501 pesetas, y Soria, 30.403,82. Las provincias de Albacete, Badajoz, Cáceres, Cuenca, Jaén, Murcia y Tarragona, tienen gastos de Bene- ficencia en los presupuestos municipales mayores que los provinciales. ? El total por provincias de estos dos presupuestos demuestra que en la de Madrid se destinan á Benefi- cencia 5.369.320,57 pesetas; en Barcelona, 4.624.853,26; en Sevilla, 2.660.445,63; en Valencia, 2.475.149,25, y más de un millón en Badajoz, Cádiz, Córdoba, Coruña, Granada, Jaén, Málaga, Murcia, Oviedo, Valladolid y Zaragoza. Las provincias donde en total son menores los gastos: Orense, 241.828,03; Soria, 263.665,50, y. Lugo, 278.838,41. Suman dichos gastos en los presupuestos provinciales, 27.622.484,06 pesetas, y en los municipales, 18.078.520,16; en total, la cantidad de 45.701.004,22 pesetas al año. Tanto por ciento destinado en los presupuestos provinciales de 1912 á las atenciones de Beneficencia.— Zaragoza ocupa el primer lugar en esta clasificación, pues la parte proporcional que destina en los presu- puestos provinciales á Beneficencia asciende un 71,97 por 100. Siguen: Baleares, con un 66,92; Madrid, con. un 64,02; León, con un 62,67, y Sevilla, con un 60,19. Se aproximan al 60 por 100, Cádiz y Gerona. Invierten más del 50 por 100: Soria, 55,56; Toledo, 54,12; Valladolid, 53,91; Murcia, 53,72; Badajoz, 52,80; Canarias, 52,60; Huesca, 52,33; Santander, 52,17; Zamora, 51,92, y Guadalajara, 50,37. ' - Destinan á Beneficencia más del 40 por 100 y menos del 50: Lérida, Teruel, Cáceres, Valencia, Huelva, Málaga, Almería, Salamanca, Granada, Jaén, Burgos, Córdoba y Ciudad Real. Y menos del 40 y más del 30 por 100: Palencia, Castellón, Albacete, Tarragona, Logroño; Cuenca, Segovia, Coruña, Pontevedra y Alicante. | AS Barcelona consagra un 29,79 por 100; Oviedo, un 97,79; Orense, un 25,12; Ávila, un 23,12, y Lugo, un 21,24. / El promedio de todas las provincias es de un 44,97 por 100. Tanto por ciento destinado en los presupuestos municipales de 1912 ú las atenciones de Beneficen- cia.—Ocupan los lugares primeros: Cáceres, dedicando un 11,64 por 100; Badajoz, un 10,67, y Logroño, un 9,29. - ¿Emplean más de un 8 por 100, sin llegar al 9: Salamanca, con 8,60; Jaón, con 8,39; Tarragona, con 8,35; Almería, con 8,33; Coruña, con 8,05, y Cádiz, con 8,02. Eos Aparecen invirtiendo más del 7 y menos del 8 por 100: Murcia, León, Sevilla, Pontevedra y Huelva. Y menos del 7 y más del 6 por 100: Granada, Valencia, Madrid, Lugo, Cuenca, Alicante y Albacete. Diez provincias atienden á esta necesidad con un 5 á un 6 por 100, y cinco provincias con un 4 á un 5. Canarias, 3,84; Santander, 3,69; Zaragoza, 3,54; Gerona, 2,94; Zamora, 2,79; Segovia, 2,76; Orense, 1,85; Soria, 1,81, y Huesca, 1,40. AN Por término medio se dedica en España á Beneficencia un 5,88 por 100 de los presupuestos' municipales de gastos. ia AÑ i Bienes de la Beneficencia particular, en relación con los habitantes de cada provincia.—Acerca de ese cuadro y de los que inmediatamente le siguen hay que hacer la advertencia de que sus datos se refieren á los totales obtenidos en la estadística del año 1911-1912. de | | | 3 Según las cifras que en él constan en cuanto al total' por provincias de la masa de capitales de las funda- ciones, en relación con el número de habitantes, resulta que la proporción mayor corresponde á Madrid, con: 169,98 pesetas de capital benéfico por habitante, Á continuación van Zamora, con 72,90; Cádiz, con 52,27; Toledo, con 50,57; Coruña, con 46,39; Salamanca, con 39,52; Sevilla, con 38,90; Santander, con 32,27, y Bur- gos, con 31,82. A - “En diez provincias corresponde de 20 á 30 pesetas de capital por habitante; en doce, de 10 á 20 pesetas, y. en diez y seis, de 1 á 10 pesetas. ia A : E E La menor proporción se halla en la provincia de Lugo, donde sólo es de 0,88 por habitante, y en Ciudad Real, que apenas llega 40,97. e E | | ás EN | : Proporción en que se hallan los bienes de las fundaciones. de Beneficencia particular con el número de éstas en cada provincia.—El término medio mayor pertenece á Coruña, con un capital de 422,130,20. pe+ XLV setas por fundación y 18.520,15 de renta, y el menor, á Castellón de la Plana, cuyas fundaciones sólo repre- sentan un capital de 2.442,84 pesetas y una renta de 53,65. El promedio general es de 48.040,31 pesetas de capital por fundación y de 1.258,44 pesetas de renta. Comparación de los gastos que realizan la Beneficencia provincial, la municipal y las fundaciones par- ticulares, en relación con el número de habitantes.—Los gastos provinciales para 1912, exceptuando las Vas- congadas y Navarra, importaron 27.622.484,06 pesetas; los municipales, 18.078.520,16, y las rentas de las fun- daciones particulares, 12.077.794,88, que suman un total de 57.778.799,10. Relacionadas esas cifras con el número de habitantes, resulta que los presupuestos provinciales dedican 1,56 por habitante; los municipales, 1,02, y las fundaciones particulares, 0,68, que dan un total por habitante de 3,26. Capitales transmitidos para instituciones de Beneficencia é instrucción, de indole particular, en cada pro- vincia, excepto las Vascongadas y Navarra, durante los años 1909, 1910 y 1911.—En Avila no fué transmi- tido caudal alguno por este concepto el año de 1909; en Cuenca, ni el año 1909 ni el 1911; en Soria, ninguno de los tres años. Tampoco en Zamora, los años de 1909 y 1910; ni en Almería, Guadalajara, Huelva y Orense el año de 1911; ni en Palencia, el año de 1910 y 1911. El total de los capitales transmitidos en los tres años es de 34.512,737,79 pesetas. Capitales transmitidos para instituciones de Beneficencia é instrucción, de indole oficial, en cada provin- cia, excepto las Vascongadas y Navarra, durante los años 1909, 1910 y 1911.—Hay varias provincias, en nú- mero de cinco, en las cuales no se transmitió caudal alguno por este concepto durante todo ese período de tiempo. En otras sólo algún año hubo transmisiones. El total de los capitales transmitidos en los tres años es de 6.257.121,80 pesetas. ESTADÍSTICA ESPECIAL DE LOS MONTES DE PIEDAD Y CAJAS DE AHORROS DE ESPAÑA d Se ha dicho que la Beneficencia y la Previsión coinciden en tener por campo de acción al pobre; pero que, mientras la Beneficencia lo acoge ya desvalido, la Previsión quiere evitarlo el desvalimiento. Mas aun siendo eso cierto, no parece necesario demostrar que las instituciones denominadas Montes de Piedad y Ca- jas de Ahorros revisten á la vez el doble carácter de previsoras y de benéficas. : Una estadística especial que á tales instituciones se refiriera se estimó que había de ser de una grande importancia y utilidad. Allá por el año de 1904 el Instituto de Reformas'Sociales había realizado interesantes trabajos, sobre los cuales hizo una notable estadística de las Instituciones de Ahorro, Cooperación y Previsión en 1.” de Noviembre de aquel año, que fué impresa en 1908, formada su primera parte en orden de relación | por provincias, con cinco casillas: nombre de la Sociedad ó Institución, fecha de su fundación, objeto, ¿sy lugar en que radica y número de socios; dando en su parte segunda, en conceptos deductivos, el número de : Sociedades, absoluto y relativo, por 1.000 habitantes, y el número de socios, también absoluto y relativo, por 1.000 habitantes, y terminando con una parte tercera, dedicada á gráficos. Pero á la estadística que el Protectorado del Gobierno en la Beneficencia confeccionase no podía dársele la extensión de la del Instituto de Reformas Sociales, pues se tenía que contraer á las clasificadas como benéficas, ó que fuera posible considerarlas á tal efecto comprendidas entre aquéllas. Concretándola más aún, y estrictamente á los Montes de Piedad y Cajas de Ahorros, Socorros y Pensiones, esto permitiría par- ticularizar la acción y singularizar más los datos. Y así se verificó. Al Protectorado le interesaba mucho formar esa estadística en cumplimiento de sus deberes de alto pa- tronato sobre las clases modestas y desheredadas de la sociedad, y para que sea sabido cómo es utilizada la fuerza colectiva del ahorro, y conocidas sus inversiones, cómo están situadas las responsabilidades de esos Institutos, y cómo son defendidos los capitales de los imponentes de pérdidas irremediables y de desastrosas xs insolvencias. XLVI Además, para estas Instituciones es vitalísima la publicidad de cuanto afecta á su funcionamiento, porque en el examen de los datos á ellas referentes, el interés público puede cimentar su confianza. Y por eso mismo dichos establecimientos distribuyen impresos profusamente sus balances y Memorias todos los años, con el total desarrollo de sus operaciones. Ahora bien, una estadística que abarcase las operaciones y la situación económica de todas, no se había hecho en España. Y hoy más que nunca se imponía, por cuanto el Instituto Nacional de Previsión, en la realización de su magna obra de mutualidad, se halla difundido por todo el país, con la colaboración de las Cajas de Ahorros, las cuales pueden ejercer voluntariamente función de sucursales en las provincias. CLASIFICACIÓN DE LAS OPERACIONES VERIFICADAS POR LOS MONTES DE PIEDAD DE ESPAÑA EN EL AÑO DE 1911 Figuran en esos cuadros 84 establecimientos de esta clase. El total de sus operaciones de préstamo en el año de 1911 fué de 1.589.784 por valor de 62.189.569,81 pesetas. Las partidas por préstamos sobre ropas ascienden á 1.179.745 por la cantidad de 9.112.367,66 pesetas, á un interés general de 6 por 100, aunque es de notar que en algunos establecimientos este interés se eleva al 8 y hasta el 10. Sobre alhajas constan 318.154 partidas por 22.633.121,44 pesetas, con un interés de 6, 8 y 10 por 100. So- " bre valores públicos, 1.425 partidas por 9.263.109,68 pesetas, con un interés general de 5 por 100, que no pasa del 6. Sobre efectos comerciales, ninguno. Hipotecarios, por valor de 6.345.031,99 pesetas, á un interés de 5, sin pasar del 6. Con garantía personal, 15.439.696,63 pesetas, con un interés de 5 y de 6, que en algu- nos casos llega al 8. Á labradores, 3.506.292,69 pesetas, con un interés de 4, 5, 6, 7 y 8. Á Corporaciones, 133.573 pesetas, con un interés do 4, 5, 6 y 8. : Capital prestado en el año de 1911, 61.059.129,81 pesetas. Partidas existentes en 31 de Diciembre de 1911, 705.867 por valor de 46.576.263,79 pesetas. Donativos para devolución gratuita de partidas recibidos de particulares, 35.944,53 pesetas; concedidos por los establecimientos, 38.652,30 pesetas. Capital propio, pesetas 12.136.855,22 pesetas. Capital total invertido, 22.533.303,58 pesetas. Algunos establecimientos de los incluídos no remitieron datos. Varios otros que no se incluyen, pero que se titulan Montes benéficos, debieran ser objeto de una pro- : hibición especial que les impidiese usar ese título en la explotación de sus negocios comerciales, del todo b; ajenos á la Beneficencia. e: SITUACIÓN DE LAS CAJAS DE AHORROS DE ESPAÑA EN EL AÑO DE 1912 qe En esos cuadros se hace mención de 113 establecimientos, pero en la casilla de observaciones se citan muchos más que ro remitieron datos ó que los que enviaron eran incompletos y de fecha posterior. Cuentas que existían en dichos establecimientos el 1. de Enero de 1911, en total, 402,135. Capital im- Eos puesto hasta 1.? de Enero de 1912, en total, 384.586:591 pesetas. Las nuevas imposiciones en el año de 1911 KE ascendieron á 80.450. El capital impuesto en el año de 1911 se elevó á 83.503.065 pesetas. El interés anual ho fijado es, en general, de un 3 por 100, pero en algunos establecimientos es menor, y en otros sube á un 5 y 5 un 6,70. pat MERO Reintegros abonados á cuenta, en número de 177.004 por valor de 47.205.863,71 pesetas; por saldo, en hi ; número de 56.599 por valor de 25.887.536,11 pesetas. Total de intereses abonados en 1911, la cantidad de De 5.909.723,24 pesetas. Eo Libretas escolares, en número de 7.085 por valor de 215.854,37 pesetas. 0 | Número y clase de imponentes existentes en 31 de Diciembre de 1911: Menores, varones, 38.875; hem- Mi bras, 21.899; escolares, 4.302. Mayores: varones, 169.820; hembras, 68.697; escolares, 884, A MS Total de libretas 6 imponentes que existen, 440.888, Total impuesto en todas las cuentas pendientes, pe- 3 | | | setas 215.929.025,80. Total de sus capitales invertidos en la actualidad, 243.207,53 pesetas. de No se pierda de vista al examinar tales datos, que esta estadística no es más que un ensayo, como puede 1% fácilmente deducirse por los muchos establecimientos de los cuales no se obtuvieron antecedentes. ES | De todos modos, y á pesar de estar incompletos, son cuadros que nunca se publicaron otros semejantes, EE en que constasen los detalles y las cifras de tan varios é importantes conceptos. RESÚMENES ESTADÍSTICOS DE LAS FUNDACIONES CLASIFICADAS DE BENEFICENCIA PARTICULAR desde el 31 de Diciembre de 1912 al 31 de Diciembre de 1915 y cuadros complementarios. Resumen estadístico, por conceptos, según sus fines, del número de fundaciones clasificadas de Beneficen- cia particular, desde el 3l de Diciembre de 1912 al 31 ds Diciembre de 1915.—Las fundaciones clasificadas en esos tres años ascienden á 383. Corresponde el mayor número á las creadas en favor de los pobres, que se elevan á 124. Aparte las de varios fines, que suman 113, ascienden á 55 las que tienen por objeto dotes y pensiones y las instituídas para enfermos, á 53. Con carácter económico-social aparecen clasificadas, 20; de carácter instructivo, 14, y de índole religiosa, 4. Cuadro resumen explicativo de los aumentos en capitales y rentas de las fundaciones de Beneficencia particular desde el 31 de Diciembre de 1911 al 31 de Diciembre de 1915.—En el mismo se señalan las causas de tales aumentos y la procedencia de las nuevas cantidades incorporadas en las respectivas casillas de los capitales y rentas de las fundaciones. : Clasificación de los bienes y rentas de las fundaciones de Beneficencia particular en 381 de Diciembre de 1915,—El número de 11.158 fundaciones que consta en ese cuadro se halla en relación con el de institu- ciones de carácter particular incluídas en el Índice general y de Adiciones, que se publican en la parte se- gunda de esta obra. Sobresalen por su importancia entre los bienes las inscripciones de la Deuda del Estado en cantidad de 193.531.915,07 pesetas, y que, como se sabe, están considerados como el prototipo de aquellos con que la Beneficencia debe estar dotada. Correspóndele seguir en importancia los títulos de la propia Deuda del Estado por la enorme cifra de 114.735.814,62 pesetas, cuya transformación en inscripciones intransferibles está haciéndose ya en gran parte, prescindiéndose de las excusas y pretextos de los patronos para no realizarla, Pues si bien en deter- minados casos es necesaria la conservación de algunos bienes en títulos, en los demás puede ser peligroso para los intereses fundacionales. Las acciones del Banco de España aparecen en su valor efectivo, al formarse ese cuadro, por la cantidad de 47.040.375 pesetas, de sólida garantía, y que merecen la mayor estimación, pero debiéndose convertir en inalienables á nombre de las fundaciones á las cuales pertenecen. Las fincas urbanas figuran por la cantidad de 45.959.768,86 pesetas; y tanto esas fincas como las rústicas, cuyo importe asciende á 17.267.529,32 pesetas, siempre que sin perjuicio para las fundaciones pueda ha- cerse, deben ser enajenadas y convertido su valor en inscripciones que constituyan el capital permanente de cada fundación, con lo cual estarán mejor defendidos esos capitales, y se evitarán más de una vez lucros ocultos en los arrendamientos, de seguro daño para las fundaciones. En censos se consigna un capital de 20.729.633,78 pesetas, cuya redención ventajosa viene siendo objeto de la más especial atención por el Protectorado. También se incluye un capital en créditos, que asciende á 17.483.187,40 pesetas. lo que exige que por el Protectorado se imponga á los patronos la realización, si es posible, de esos créditos, para que no prescriban y se pierdan, como ya ocurrió con otros. | En bienes indeterminados (entre los cuales se comprenden joyas, objetos artísticos, toda clase de valores distintos de los enumerados, y otros procedentes de limosnas y donativos, etc., etc.) figura la cantidad de 67.806.047,16 pesetas. Los totales absolutos de los capitales de toda especie estaban representados en 31 de Diciembre de 1915 por 524.554.271,76 pesetas, y los de las rentas por 15.848.402,34 pesetas. No hay, proporción entre los totales de las rentas y los capitales, porque en muchas casillas no se con- signan las rentas, por no ser conocidas exactamente en algunas fundaciones de reciente clasificación, y por oscilar los intereses de los valores en otras. XLVHnI Cuadro demostrativo, por conceptos, del número de fundaciones de Beneficencia particular (en 31 de Di- ciembre de 1915), clasificadas en activas é inactivas.—Su interés podrá apreciarse comparándolo con el que se refiere á la fecha de 31 de Diciembre del año de 1911. En aquél sólo se clasificaban 9.599 fundaciones, y en éste se clasifican 11.158, que han alterado las cifras totales que corresponden á los distintos conceptos. Cuadro proporcional de los bienes de las fundaciones de Beneficencia particular, con el total de éstas en cada provincia, relacionado el tanto de las rentas por habitante.—Á dichas 11.158 fundaciones, y como perteneciente á las mismas, capitales por valor de 524.554.271,76 pesetas, corresponde por término medio (promedio general) como capital á cada fundación 47.011,49 pesetas. Y de sus rentas, que alcanzan á 15.848,402,34 pesetas, se obtiene como promedio para cada fundación 1.420,36 pesetas y un promedio de rentas por habitante de 0,86 pesetas. Cuadro complementario comparativo de los capitales y rentas de las fundaciones de Beneficencia particu- lar, publicados, respectivamente, en las Estadísticas de los años 1909, 1911 y 1915.—Estableciéndose como punto de partida para la comparación del acrecentamiento de los caudales de la Beneficencia, las cifras y totales consignados en la estadística del año 1909, se precisan los totales de los aumentos y diferencias por capitales y rentas que determinaron los nuevos que se hicieron figurar en la estadística de 1911 en cada casilla y según la clase de bienes, y que ofrecen una visible é importante diferencia en más por capitales representada en la cantidad de 60.486.482,58 pesetas y por 1.671.922,70 en rentas. Y en la misma forma, me- diante las sumas de los totales que constaban en la estadística de 1911, con los resultantes del valor que corresponde á los bienes posteriormente acumulados, se marcan las cifras trasladadas á la estadística del año 1915, con otro aumento sobre el anterior de 63.415.418,82 pesetas por capitales y 3.770.607,46 por rentas. Cuadro complementario comparativo de los totales de fundaciones activas é inactivas, publicados, respec- tivamente, en las estadísticas de los:años 1909, 1911 y 1915.—Presenta la particularidad de que en la com- paración de la estadística de cada año aparece aumentado el número de las fundaciones inactivas. Esto se explicó ya oportunamente al tratar de la formación de la estadística del año 1911. Por lo que se refiere á la del año 1915, será suficiente indicar que ese total se ha elevado, porque entre las mismas quedaron ¡ncluídas muchas de las cuales se logró obtener algún dato, aunque nada más se sabe de su existencia pero que era conveniente consignarlo, para el caso de posibles investigaciones. Cuadro complementario demostrativo de las fundaciones que por Reales órdenes de este: Ministerio han sido clasificadas de Beneficencia particular desde el 1.” de Enero de 1910 á 81 de Diciembre de 1915.—El total de 623 fundaciones clasificadas durante esos seis años, es demostrativo del vigoroso impulso con que ha venido actuando el Protectorado en la regularización de las fundaciones investigadas, y respecto de aquellas otras cuyo sometimiento fué solicitado y se consideró beneficioso activar. Es de observar que como nuevas ó no incluídas en la estadística antigua, se incluyen 303 fundaciones, lo cual corrobora más y más cuanto se lleva dicho de la intensa actuación del Protectorado. Cuadro complementario de los capitales transmitidos para instituciones de B de indole oficial y particular en cada provincia, excepto las Vascongadas y Navarra.—Comprende los capi- tales transmitidos'en los años 1912, 1913, 1914 y 1915. En ese período de tiempo resulta que se transmi- tieron á la Beneficencia oficial caudales por un total de 8.552.557,85 pesetas, y á la Beneficencia particular, 47.237.173,75 pesetas. eneficencia é instrucción, LOS ÚLTIMOS TRABAJOS DE ESTADÍSTICA Y EL SERVICIO DE INSPECCIÓN TÉCNICA DE BENEFICENCIA Ed No se puede hablar de tales trabajos sin hacer, aunque sea una breve referencia, á ese Servicio espe- cial, que en la actualidad tiene encomendada, como una de sus funciones propias, la confección de la Es- tadística. : : > En esta referencia, imposible es no recordar que las primeras iniciativas para la creación de ese Ser- vicio de Inspección correspondieron exclusivamente en el año de 1913 al Ministro en aquel tiempo de este XLIX : Departamento Excmo..Sr. D. Santiago Alba, y. al Director Bn de Administración, por los mismos pa Tlmo. Sr. D. Joaquín Chapaprieta. El Protectorado, no cabe duda de que Pbhcaba entonces, á la manera que siempre, y como inherente 4 lo más característico de su esencia, la suprema inspección de las Instituciones benéficas; con los con- siguientes derechos de investigación, visita, examen de títulos fundacionales y de propiedad, y autorización de los más importantes actos económicos, incluída la aprobación de presupuestos y cuentas, y con las facul- tades de suspender, destituir y substituir á los patronos fundacionales, de crear, suprimir, agregar y segre- gar fundaciones, de clasificarlas, completarlas y modificarlas en armonía con las nuevas necesidades socia- les y de aplicar los fondos sobrantes, insuficientes y de objeto caducado. Sin embargo; opinando dichos Sres. Ministro y Director general de que cuanto tienda á hacer más eficaz toda esa acción administrativa, ha de ser favorable á los intereses de la Beneficencia, pronunciaron sus decisiones en el sentido de que, aun cuando provisionalmente, -y mientras tanto se verificaba sobre bases fijas, se estableciera un servicio especial, cuya función inspectora estuviese organizada de modo tal, que por sí misma, valiéndose de los funcionarios de la Administración en todos los órdenes, y buscando y agra- .deciendo la cooperación social, descubra las cláusulas fundacionales que tengan fines benéficos, vigile é im- ponga su cumplimiento, investigue sus bienes, acuda á los Tribunales de justicia en demanda de sus dere- chos, y asegure, en suma, el buen desenvolvimiento de las Instituciones benéficas, constituyendo un verda- dero amparador de los derechos de los pobres. Un afianzamiento mayor en ese propósito representó la Real orden de 13 de Octubre de 1916 á pro- puesta del Director general de Administración, Ilmo. Sr. D. José Morote, por la que se dió carácter técnico y permanente al Servicio de Inspección y Estadística de Beneficencia, con funciones esencialmente activas, cuales son: vigilar el cumplimiento de la voluntad de los fundadores de instituciones benéficas, tanto por parte de los organismos auxiliares del Protectorado como por las Juntas de patronos, administradores y demás representantes legítimos de las fundaciones; cuidar de que se observen las disposiciones dictadas; ¿entender en cuanto se relaciona, tanto con la investigación de las fundaciones benéficas como en lo que se refiere á los bienes de este carácter, evitando que éstos sean detentados, y que unas y otros se sustraigan á la acción del Protectorado; realizar por medio de sus funcionarios las visitas de inspección que se acuer- den; conocer de las reclamaciones extrajudic¡ales de créditos que corresponden á las fundaciones; adicionar, rectificar y refundir el Índice y Estadística de la Beneficencia de España, proponer medidas de carácter general y preparar los estudios y trabajos que puedan ser útiles y necesarios para la reforma de la legisla- ción vigente en materia de Beneficencia. : Tanto al organizarse provisionalmente ese servicio en 1913 como al reorganizarlo con carácter permanen- te en 1916, fueron utilizados en lo que al personal afecta, distintos elementos de entre los de acreditada competencia. Se nombró, en el año de 1913, Jefe del Servicio al Abogado del Estado D. Ildefonso Díez Gómez, que tenía á su cargo la jefatura de la Asesoría jurídica de este Ministerio, y para Subjefe, posterior- mente, al también Abogado del Estado D. Francisco Cárdenas, en cuyo puesto le ha sucedido el Abogado , de dicho Cuerpo D. Andrés Amado; recayendo tales designaciones en esos funcionarios, por su especializa- ción adquirida en el despacho de expedientes sobre la materia. Como Oficiales técnicos de la Inspección des- tináronse varios que lo son de este Departamento ministerial, y de los cuales se hallan nombrados D. Joaquín Castaño Mendoza, D. Plácido López y Fernández, D. José Hernández Reigón, D. Alberto Ortega Pérez y D. Alfredo Espantaleón Molina; todos de reconocida aptitud, y algunos de ellos muy especializados en estos asuntos. En concepto de Auxiliares vienen actuando celosamente dos Oficiales, y además, con asiduidad, tres temporeros, que por la nueva ley general de empleados figuran hoy, como los restantes de su clase, en la escala auxiliar. DESENVOLVIMIENTO GENERAL DE LA FUNCIÓN INSPECTORA z Con independencia de los numerosos é importantes expedientes que son tramitados por la Sección de Beneficencia particular; cuéntanse á centenares las fundaciones cuya documentación ha completado el Ser- vicio especial de Inspección, facilitando la clasificación de las mismas. No pocas han sido igualmente las fundaciones cuyos bienes y valores se han investigado, poniéndolos en poder de sus legítimos representan- tes, saneando su situación y mejorando la forma y cuantía de sus arrendamientos. También fueron muchas las fundaciones que tenían deudores por considerables cantidades, contra los cuales se iniciaron procedi- mientos administrativos ó judiciales, logrando con la mayoría de ellos regularizar el cobro de las rentas..Ade- L nl ¿más algunos legados y fundaciones recientemente hechos se investigaron sobre las noticias suministradas por Notarios y Registradores, las cuales se han comprobado mediante los testamentos y se regularizaron cuando revestían carácter permanente. Finalmente, en un crecido número de expedientes de cuentas de las fundaciones, ha formulado reparos por consecuencia de los que se han decretado reintegros de distintas cantidades por valor de muchos miles de pesetas. OBSERVACIONES DEDUCIDAS EN SU ACTUACIÓN El detenido examen de los presupuestos y cuentas de las fundaciones benóficas hizo observar, por lo que al capital afecta, la resistencia en muchas ocasiones á convertir los valores públicos al portador en inscrip- - Siones intransteribles como está dispuesto en la legislación vigente. | Son repetidísimos los casos de cuentas de una misma fundación aprobadas en distintos años COD la advertencia de que se haga la conversión aludida, y es lo cierto que aún no se ha podido conseguir en MA muchos de ellos, siendo necesario, para lograrlo, adoptar medidas de rigor ante el desdén manifiesto á po q | órdenes del Protectorado; órdenes que obedecen, no sólo al propósito de que la ley se cumpla, sino también AN á evitar el que puedan desaparecer, como con frecuencia ha ocurrido, parte de los bienes que integran el El patrimonio de la Beneficencia particular; sin que haya sido dable, en la casi totalidad de esos casos, remedial el daño, por desaparición ó insolvencia de los responsables. Á corregir tal infracción se encaminaron las medidas adoptadas, ordenando la inmediata conversión de valores en aquellos en que tal operación no suponga merma alguna de bienes, ó mandando, mientras las circunstancias obliguen á ello, que se constituyan los valores al portador en depósito intransferible á nom- bre de las respectivas fundaciones y no al de los patronos administradores. Completa esas medidas Pal a el aseguramiento de los bienes la Real orden de 17 de Julio de 1916, disponiendo con carácter general El los depósitos de valores ó bienes muebles de cualquier clase que sean, constituídos en la Caja de Depósitos, en las oficinas del Banco de España ó en cualquiera otro Establecimiento de crédito, ya estén impuestos á nombre de una fundación, ya al de sus patronos ó representantes como de la propiedad de aquéllas, no se pueden retirar sino con la autorización de este Centro directivo. Otro punto interesante, relativo al capital de las fundaciones, es el d fundaciones antiguas, representaban la mayor parte de sus dotaciones. vando el caso frecuentísimo de no percibir las Instituciones benéficas el canon correspondiente, y, como elo produce grave daño, se publicó la Circular de 18 de Febrero de 1909, dando detalladas instrucciones á las Juntas provinciales de Beneficencia para obtener el reconocimiento de los cens ses, así como para procurar la redención en las condiciones más ve ración al ineludible deber de velar por la integridad de los bienes resistencia de los particulares al pago de las cargas, conducentes al fin que se perseguía. Y, aun lamentándolo en extremo, hay que confesar que aquella disposición no produjo los efectos apole- cidos; que ni los órganos auxiliares del Protectorado ni los Patronos de las fundaciones respondieron, 1d regla general, á la cooperación q ue de ellos se esperaba, continuando la acción perezosa ya advertida por el Sr. Marín de la Bárcena, y por ello han se ; guido figurando en las cuentas infinidad de débitos P réditos de censos, y lo que es peor, se ha llegado hasta el extremo de que tales capitales se pierdan pon no cuidarse de trasladarlos á los libros del moderno Registro de la Propiedad dentro de los doS ana que estableció la nueva ley Hipotecaria, por cuya deplorable omisión han quedado las fincas libres de todo gravamen, difícil, si no imposible en la mayoría de las veces de reconstituir obligando al Protectorado, ps doloroso que esto sea, á tomar cuantas medidas enérgicas se precisen en defensa de los intereses de 105 2 cesitados, que sólo la acción pública puede amparar. Tampoco es raro el que bienes inmuebles n daciones por falta de títulos, y entonces se ha ord e los censos, que, especialmente €2 Desde el año de 1909 se venía obser os y el cobro de sus intere- ntajosas posibles, y reclamando su a de las fundaciones, venciendo la natura y esperando que realizaran cuantas gestiones fuese? LI Es igualmente uno de los puntos que exigen más cuidadosa atención por parte de este Centro al exami- nar las cuentas anuales que rinden los representantes de las fundaciones benéficas, no exceptuadas por la Instrucción, el referente á aquellas que finalizan el ejercicio con sobrantes de importancia en relación con las rentas que perciben y con las cargas que deben levantar. Si en otros órdenes la existencia de un superávit cuantioso es la muestra más relevante de una gestión “acertada, en materias de Beneficencia esa regla tiene muy numerosas excepciones, hasta el punto de que, aparte fundaciones determinadas, que por su objeto ó por sus cláusulas fundacionales tienen su fin limitado por fronteras que no pueden traspasar, ó en aquellas otras en que tales sobrantes responden á laudables medidas de previsión ó á la necesidad de afrontar gastos extraordinarios, el hecho de aparecer esos sobran- tes suele ser indicio, por lo menos, de un vicioso funcionamiento. Ejemplos hay de hospitales á los que se dice que no acude un enfermo, de limosnas que no se aplican, sin duda por falta de pobres, y de dotes que no se entregan por no haber quien las solicite; y como, desgraciadamente, el cuadro que nos ofrece la vida es bien distinto, cuando aquellas afirmaciones se sientan en una cuenta ó se deducen de sus partidas, bien puede presumirse que allí hay alguna irregularidad. Pero como además es siempre beneficioso para las fundaciones aumentar su capital permanente, aunque sólo sea en consideración á que el valor del dinero decrece con el tiempo, la Dirección general de Adminis- tración ha puesto especial cuidado, con vista de las circunstancias de cada fundación, en ordenar, cuando lo ha creído conveniente, la inversión del total ó de parte de los sobrantes en inscripciones intransferibles, habiendo logrado en este respecto muy apreciables resultados. En esta conducta seguramente perseverará, porque lo conseguido hasta el presente es prenda de lo que en el porvenir ha de alcanzarse. Enlazada íntimamente con la cuestión de los sobrantes, se presenta otra de mucho interés en la casi totalidad de las numerosísimas fundaciones instituídas en nuestra Patria, con el fin de dotar doncellas para contraer matrimonio ó entrar en religión. Enseña la práctica que los fundadores, al crear semejantes obras pías, se han preocupado y preocupan de las condiciones que han de reunir las favorecidas, limitadas casi siempre á señalar el punto de naturaleza, y á exigir que sean de buena fama y costumbres, á determinar las personas que han de ejercer el patronazgo y á expresar la cuantía de las dotes, pero hacen caso omiso de una materia importantísima, cual es la de la caducidad de tales concesiones. Y así ocurre que, otorgada una dote, es muy frecuente que transcurran años y años sin que la interesada contraiga matrimonio ó entre en religión, y ello compromete una cantidad, adscribiéndola á determinada persona, con daño probable de otra que estuviera en condiciones de disfrutar de momento dicho beneficio; y después, como esa dote puede ser exigida el día en que se realice el hecho que constituye la condición, de la que depende la efectividad del derecho declarado, los Administradores de las fundaciones van conservando esas cantidades en metálico como sobrantes, que, como realmente no se sabe si tienen ese carácter, no puede ordenarse su inversión en inscripciones intransferibles, pero que van aumentando de ejercicio en ejercicio, llegándose á formar exisi- tencias en metálico verdaderamente cuantiosas, en comparación con el capital permanente de las Institu- ciones. : Los perjuicios que la inmovilización improductiva de esas sumas ocasiona y los peligros que ofrece, no hay necesidad de exponerlos; basta conocer el hecho para que la más elemental prudencia aconseje buscar el remedio, que es tan sencillo de conocer como fácil de aplicar, puesto que ha de ser suficiente con que el Protectorado, ejerciendo aquella facultad que la legislación vigente le otorga de suplir las evidentes omi- siones de los fundadores, dicte una disposición de carácter general declarando que toda dote concedida ca- ducará si la interesada, dentro de determinado plazo, no justifica haber contraído matrimonio ó entrado en religión, dejando en todo instante á salvo lo que expresamente se ordenase en el título fundacional, según norma fundamental, en cuanto con la Beneficencia particular se relaciona. Cuestión también que merece detenido estudio es la de los gastos de administración. Ha sido y sigue siendo actualmente criterio de la mayor parte de los representantes de las fundaciones estimar, fundándose en lo que incidentalmente se dice en un artículo de la Instrucción, que tienen derecho, siempre, á detraer, como premio de administración una décima de los ingresos anuales, considerando ese tanto por ciento como una coparticipación en las rentas fundacionales, por lo que consignan en los presupuestos y cuentas como, primera partida ese 10 por 100, sin dejar de incluir también todos aquellos gastos que son consecuencia de la administración de las fundaciones. Con este criterio se ha llegado, en alguna ocasión, á satisfacer por tal concepto cantidades que han excedido del 20 por 100 de los ingresos. | Para establecer el verdadero carácter del patronazgo en este punto concreto, hubo necesidad de dictar la Real orden, de general aplicación, de 10 de Septiembre de 1914, por la que se declaró que el cargo de A ESE “LI patrono, ya sea por designación de los fundadores ó por nombramiento del Protectorado, en substitución de aquéllos, es' siempre de confianza y honorífico, sin que «nunca pueda atribuírsele la condición de copar- tícipe en la propiedad ó posesión de los bienes fundacionales, y que cualesquiera detracciones autoriza- das por la legislación vigente se han de entender para gastos de administración, sujetas á la resolución del Protectorado, que puede disminuirlas ó señalar la cuantía para cada caso y reglamentar su inversión. No obstante, después de esta disposición se ha continuado incluyendo en los presupuestos y cuentas la décima de administración, sin justificar en forma esa inversión, motivando tal conducta diferentes reparos y la prevención terminante de no aceptarse para lo sucesivo tales partidas, sin que estén en las cuentas debida- “mente Acreditadas. Resta ya solamente, para resolver esta cuestión, realizar lo que aquella disposición iniciaba, esto es, dictar reglas que limiten tal gasto á una proporción adecuada, salvando siempre, lo ordenado por los fundadores, según la índole de las Instituciones y la clase de bienes que constituyen su dotación, pues no es justo un premio de administración, consistente en el mismo tanto por ciento, en las fundaciones en que se trate do cobrar intereses de valores públicos para aplicarlos al pago de una ó más dotes, por ejemplo, y en aquellas otras que, como los hospitales ó asilos que poseen bienes inmuebles, requieren una administración más complicada, que exige una actuación constante y absorbe toda ó la mayor parte de la actividad delos administradores. Aun así, habrá de ser resuelta mediante un previo y detenido estudio que aleje toda proba- bilidad de error, para evitar perjuicios á los representantes de las fundaciones y procurar al propio tiempo que llegue á los favorecidos por las Instituciones benéficas la mayor suma posible de las rentas. VISITAS Y EXPEDIENTES DE INSPECCIÓN Fundación del Marqués de Amboage.—Su situación era tan irregular que había motivado escandalosos procesos. Intervino el Servicio de Inspección en 1913, se giró una visita á la fundación, se comprobaron las irregularidades que venían denunciándose, se destituyó á la Junta de Patronato, y se siguió un expediente en el que se declaró responsable de pesetas 33.385,59. En las cuentas, las más graves de 1907 á 1909, se han rechazado partidas por valor de 256.284,44 pesetas, y se ha conseguido regularizar perfectamente esta tunda- ción, una de las más importantes de España. Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Gijón.—Por el Servicio de Inspección se hizo la denuncia de su situación anormal; girada visita, se destituyó al Consejo de administración, se declaró la responsabilidad; se han garantizado en lo posible los intereses de los imponentes y se han seguido acciones para conseguir el reintegro hasta un total de 317.000 pesetas; que ha sido ya completamente realizado. Fundación de Mosén Rubí, en Ávila.—En una visita de Inspección se comprobaron graves irregularidades que determinaron se ordenase el reintegro de más de 50.000 pesetas, dando origen el expediente á una dispo- sición de carácter general sobre los derechos de los Patronos en relación con las rentas que administran. Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Logroño.—Por iniciativa del Servicio de Inspección, que tuvo noti- cia oficiosa del Estado de la fundación, se formó un expediente en el que se descubrió que los fondos de la Caja estaban desfalcados en más de un millón de pesetas. Gracias á la actividad del Protectorado, secundada por la buena disposición del Ayuntamiento de Logroño, se logró en medio año resolver el conflicto total- mente, habiendo sido pagado hasta el último céntimo á los imponentes. Hospital de Linares.—Comprobadas serias anormalidades en la construcción del hospital, se instruyó un expediente de inspección que ha sido causa de que se sigan procedimientos judiciales para la depuración - de la responsabilidad en que puedan haber incurrido las personas que manejaron los fondos de la fundación -Ó realizaron las obras tachadas luego. Álava.—Llodio.—Obra Pía de dotes fundada por el Marqués de Urquijo.—Fué descubierto por el Servicio de Inspección un desfalco que dió lugar á un expediente en el que.se declaró la responsabilidad del Patro- nato por 27.000 pesetas, que están reintegrándose periódicamente. Recientemente se han verificado visitas por el Servicio especial de Inspección al Monte de Piedad de Se- “villa y para examinar el régimen y funcionamiento de las Administraciones de las Juntas provinciales de Beneficencia de Segovia, Sevilla, Cádiz y Toledo. También se ha logrado que sean entregadas más de 125.000 pesetas para una Institución que según ins- “trucciones reservadas de un testador resultó ser benéfica. * A 0 % LM ÍNDICE Y ESTADÍSTICA El Índice regularizador, en ficheros, organizado el año de 1909, se halla 4 cargo del Servicio de Inspec- ción Técnica y se mantiene al día llevando á él todas las disposiciones que crean, modifican ó extinguen la situación jurídica de cada una de las fundaciones sometidas al Protectorado. En la Estadística, desde que se creó provisionalmente dicho Servicio de Inspección el año 1918, no se ha cesado de atender á la continuación de la misma, según puede verse en las secciones correspondientes de esta parte de la obra, denominada una con el epígrafe: «Trabajos de Estadística realizados por el Servicio de Inspección Técnica de Beneficencia», y la otra con el de: «Últimas adiciones estadísticas realizadas por el Ser- vicio de Inspección Técnica de Beneficencia» más un Suplemento estadístico hasta el 31 de Diciembre de 1918. Estadística de las fundaciones de Beneficencia particular, clasificadas desde el 1.2 de Enero de 1913 al 831 de Diciembre de 1916.—En la primera de las secciones acabadas de nombrar, se comprenden todas esas fundaciones, en cuadros ajustados á los modelos que se copiaron el año de 1909, y que fueron repro- ducidos en la estadística del año 1912, pero con una mejora: la de colocar en estos apéndices estadísticos el total general de los capitales y rentas de las fundaciones, clasificadas en cada provincia. Se incluyen en esos cuadros antecedentes de 471 fundaciones, por el siguiente orden: Álava, 14; Albacete, 4; Alicante, 6 Almería, 2; Ávila, 1; Badajoz, 6; Baleares, 2; Barcelona, 30; Burgos, 5; Cáceres, 4; Cádiz, 59; Canarias, Castellón, 1; Ciudad Real, 2; Córdoba, 47; Coruña, 7; Cuenca, 2; Gerona, 6; Granada, 4; Guadalajara, Guipúzcoa, 16; Huelva, 4; Jaén, 11; León, 1; Lérida, 3; Logroño, 16; Madrid, 81; Málaga, 9; Murcia, Navarra, 16; Orense, 3; Oviedo, 4; Palencia, 1; Pontevedra, 2; Salamanca, 6; Santander, 13; Segovia, Sevilla, 9; Soria, 3; Tarragona, 7; Teruel, 1; Toledo, 7; Valencia, 10; Valladolid, 6; Vizcaya, 11, Zamora, y Zaragoza, 6. j Con los totales de los capitales y rentas de esas fundaciones, sin deducir los consignados en la Estadística de 1909, se ha formado un cuadro aparte, en el que ascienden los capitales de las incluídas en la antigua estadística á 34.507.952,18 pesetas, y el de las rentas, á 1.118,127,42. Las nuevas ó no incluídas en esa esta- dística aparecen con un total, por capitales, de 47.243,180,22 pesetas, y con 1.508.365,75 por rentas. Estadística de las fundaciones de Beneficencia particular, clasificadas desde el 1.” de Enero de 1917 al 31 de Agosto de 19158.—La confección de esos cuadros es idéntica á la de los anteriores; pero habiéndose pro- curado que en las localidades que han sido clasificadas fundaciones varias en los dos años últimos se guarde el orden de fecha de las clasificaciones. El total de fundaciones clasificadas durante ese período de tiempo se eleva á 168. Agrupando las provincias en que se han hecho clasificaciones en igual número, y siguiendo una escala descendente, resulta que, como pertenecientes á la provincia de Sevilla, fueron clasificadas 51 fundaciones: de Madrid, 36; de Navarra, 19; de Burgos y Oviedo, 5; total, 10; de Badajoz, Barcelona, Guadalajara y Toledo, 4; total, 16; de Córdoba, Coruña, Gerona y Santander, 3; total, 12; de Álava, Granada, Guipúzcoa, Logroño y Segovia, 2; total, 10; de Albacete, Almería, Avila, Castellón, Ciudad Real, Jaén, Lérida, Soria, Tarragona, Valencia, Valladolid, Vizcaya, Zamora y Zaragoza, 1; total, 14. Como antes se hizo, con los totales de los capitales y rentas de esas fundaciones se formó un cuadro aparte. En éste, los capitales de las fundaciones indicadas en la estadística antigua suman 10.115.5878,59 pesetas, y las rentas, 264.022,96. Los capitales de las nuevas ó no incluídas suben á 12.599.756,92 pesetas, y las rentas, en cambio, sólo figuran con un valor de 61.390,30. Suplemento estadístico hasta el 31 de Diciembre de 1918, por el Servicio de Inspección Técnica de Benefi- cencia.—Con las 28 fundaciones clasificadas en los últimos cuatro meses del año 1918, y de las cuales 17 aparecían ya incluídas en la Estadística de 1909. El total de los capitales de ellas asciende á 1.194.269,72 pesetas, y el de las rentas á 34.001,50 pesetas. Como es tan reducido este suplemento, no ha habido necesi- dad de formar un cuadro aparte con los totales de los capitales y rentas que corresponden, respectivamente, ' á las fundaciones antiguas y á las nuevas. gs sn” A Disposiciones de carácter general, acordadas á propuesta del Servicio de Inspección. Sobre la presentación de presupuestos de todas las fundaciones. Sobre la situación de los valores de las mismas para poner en seguro y con garantía bastante los cuan- tiosos valores que tienen en forma endosable ó enajenable. Sobre las garantías y requisitos para devolución de depósitos. Sobre las gestiones que debieren realizar los Patronatos, á fin de evitar la caducidad de sus créditos. ” APÉNDICE LEGISLATIVO El incorporar ese Apéndice ha sido con el objeto de que sea apreciado el estado constantemente progre- sivo de nuestra legislación en esta materia. El conocimiento del distinto régimen que algunas de las nuevas disposiciones establecen ha de ser de gran valor é interés para quienes estudian estos problemas ó se ocupan de ellos. Cuanto sea aumentar la publicidad de disposiciones de esa índole se considera beneficioso, porque atesti- guan cómo desempeña su función el Protectorado, cómo vigila las Instituciones y cómo busca medios legítimos para su defensa. Entre los nuevos estudios jurídico-sociales, pocos hay que estén seguidos más de cerca, en busca de soluciones que se armonicen con la dirección moderna del espíritu humano. Las transformaciones, las modi- ficaciones, los cambios de orientación impuestos en la esfera de la Beneficencia son, pues, de la mayor impor- tancia en ese sentido. Además, en ellos se refleja la cultura del Estado, por su íntima relación con la orga- nización administrativa de tales servicios. En ese Apéndice figuran no sólo las disposiciones dictadas por el Protectorado del Gobierno en la Beneficencia particular, sino también algunas otras que, aunque de diferente origen, afectan igualmente á las Instituciones benéficas. : Se ha colocado un resumen indicador á la cabeza de cada una, para que más fácilmente puedan ser encontradas al querer hacerse su examen. ARCHIVO ESPECIAL DE ESTADISTICA Con los materiales que se conservan de los trabajos estadísticos antiguos y de las estadísticas de 1905 y de 1909, así como con los que se reunieron en 1912, y los reclamados posteriormente, se ha formado un archivo especial que en la actualidad consta de 139 legajos. Son muchos los datos que en él pueden ha- llarse para la publicación do un nuevo Índice general de Instituciones y para la refundición general de la Estadística. Hay archivados, por orden alfabético de provincias, 49 legajos, en cada uno de los cuales se contienen, respectivamente, las Memorias remitidas por las Juntas provinciales de Beneficencia en los años 1909 al 1914.—Dos legajos con antecedentes para una nueva estadística, remitidos por dichas Juntas en los años 1913 y 1914.—Un índice por años de la última cuenta rendida por cada fundación.—Asuntos varios re- lativos al año de 1915.—Estadística de las fundaciones clasificadas en los años 1913 y 1914.—Apuntes de instituciones para un nuevo Índice.—Estadística: temporeros y demás personal.—Presupuestos de las Juntas provinciales reclamados y remitidos en 1912.—Datos y antecedentes estadísticos relativos á los trabajos de 1912.-—Cuadros de capitales y rentas de las fundaciones, reunidos para los trabajos de 1912.—Materiales y notas complementarias del índice de fundadores, mandado publicar en 1912.—Cuatro legajos con Me- morias y estados de los Montes de Piedad y Cajas de Ahorros, reunidos para los trabajos de 1912.—Benefi- cencia general: originales de imprenta y documentos relativos á la misma en 1912.—Dos legajos con los originales ya impresos de las informaciones de Beneficencia provincial, municipal y particular que son parte de los trabajos de 1912.—Originales ya impresos del índice de fundadores y del de localidades en 1912.—Originales ya impresos de los cuadros estadísticos y de las Tablas numéricas en 1912 y 1914. Datos reclamados á las Juntas provinciales por la Circular de 17 de Enero de 1912 y Orden telegráfica de 27 de Febrero del mismo año.—Investigación antigua.—Circular recordatoria del artículo 115 de la Ins- trucción de 14 de Marzo de 1899.—Documentos relacionados con el Real decreto de 16 de Marzo de 1908,— Incidencias de la estadística anteriores á la publicación en la Gaceta, año de 1908.—Soorotarios de las Juntas provinciales. —Estadística: rectificaciones, años 1908 y 1909.—Relaciones remitidas por la Dirección de la Deuda, año 1909.—Orden de la Dirección general de Administración para que se conviertan los sobrantes en títulos de la Deuda; antecedentes relacionados con el asunto.—Instancias á la Dirección general de la Deuda. Reales Sociedades Económicas de Amigos del País y Sociedades mutuas.—Litigios, archivos y otros asuntos. — Estadística: Roales órdenes y Órdenes de la Dirección.—Estadística: movimiento de asilados en los estableci- mientos de Boneficencia.—Estadística de los capitales y rentas de las fundaciones clasificadas por siglos: 1912. LV Antecedentes y datos de los estados de patronos y fundadores: 1912.—Presupuestos y cuentas: cumplimiento de lo dispuesto en el apartado 20 del artículo 14 y del 115 de la Instrucción y del artículo 4.9 del Real decreto de 25 de Octubre de 1908.—Cuadros estadísticos de los servicios de las Juntas provinciales de Beneficencia, año de 1912.—Dos legajos con materiales del índice de fundadores.—Materiales varios del índice general de Instituciones y fundadores, año de 1912.—Nueve legajos con materiales del índice general de Instituciones, año de 1912.—Materiales de rectificaciones y adiciones, 1912.—Cinco legajos con materiales del índice de lo- calidades.—Materiales de la estadística del año 1909.—Índices de los archivos de las Juntas provinciales, año de 1909.—Documentos relacionados con la reorganización de los servicios, año de 1909.—Materiales de la estadística de Beneficencia particular del año 1912,— Cuadros de los capitales y rentas de las fundaciones por conceptos, año de 1912,.—Rectificaciones de la estadística del año 1909.—Datos estadísticos de los años 1905 á 1908.—Estadística antigua, años de 1886 á 1902.—Estadística antigua, años de 1883 á 1886.—Instituciones benéficas de los españoles en el extranjero y de los extranjeros en España.—Datos estadísticos de la mortali- dad de expósitos, año de 1912.—Varios antecedentes y documentos: 1.”, Real orden al Gobernador del Banco interesando relación de Acciones á nombre de la Beneficencia, año de 1914; 2.*, Inversión de los tres quintos del Indulto cuadragesimal; 3., Fundaciones de la relación del Banco incluídas en los tarjetones del índice regularizador, año de 1914; 4,”, Remisión de datos al Instituto Geográfico para el Anuario Estadístico de España; 5.”, Orden circular de 30 de Septiembre de 1909; 6.”, Circular relativa al impuesto de 0,25, año - de 1911; 7.”, Relación de fundaciones exentas del impuesto de 0,25; 8.”, Estadística obtenida en los archivos diocesanos, año de 1910, y 9.”, Sobre reclamación de relación de fundaciones que tienen inscripciones pen- dientes de emisión y cobro, y otros.—Materiales viejos de estadística.—Documentos y antecedentes para la publicación de la obra de estadística de 1909 y de la obra posterior de 1912.—Materiales del apéndice legis- lativo.—Memorias y estadísticas extranjeras.—Datos antiguos de los Montes de Piedad y Cajas de Ahorros. — Documentos y antecedentes relativos á la visita extraordinaria de inspección girada al Manicomio de Ciem- pozuelos, año de 1912.—Conferencia internacional de asistencia pública:á los extranjeros, celebrada en París; antecedentes remitidos para el estudio de estas cuestiones por el Ministerio de Estado, año de 1912.— La asistencia á extranjeros en España: comunicaciones y telegramas, año de 1912.—Resúmenes estadísticos hasta el 31*de Diciembre de 1915.—Cuadros estadísticos de las fundaciones clasificadas desde el 1.” de Enero de 1913 al 31 de Diciembre de 1916.—Estadística de las fundaciones que se clasificaron desde el 1.* de Enero de 1917 al 31 de Agosto del año 1918.—Suplemento estadístico hasta el 31 de Diciembre de 1918. * + * No se oculta que estos Nuevos Apuntes para el estudio y la organización en España de las Instituciones de Beneficencia y de Previsión son muy deficientes, y que es mucho el camino que se ha dejado por recorrer. Pero tal fin de la jornada ya se tenía previsto desde el día de su comienzo, convencidos con el autor de la Memoria de 1909, de que toda la labor que en el campo de la Beneficencia se halla aún sin emprender exige una investigación profunda y tenaz de años. Como al principio quedó indicado, los trabajos que comprende esta obra se deben todos á iniciativas de varios señores Ministros de este Departamento y do la Dirección general de Administración. La ejecución de los mismos, fué llevada á cabo con el personal temporero nombrado al efecto. AE E INN yo ORGANIZACIÓN Yi ESTADO DE LOS SERVICIOS DE LA BEN DE LC INS EN ESPANA LOS SANATORIOS ANTITUBERCULOSOS ESPAÑOLES EL HOSPITAL HIDROLÓGICO DE CARLOS Il - INSTITUCIONES BENÉFICAS DESEOS 0 EXTRANJEROS EN ESPAÑA Y DESEOS ESPAÑOLES EN EL EXTRANTERO | SU ACTUAL DESENVOLVIMIENTO Breve noticia histórica acerca del origen y vicisitudes de los Establecimientos de E Beneficencia actualmente sostenidos por el Estado. Descripción general de los Y mismos.—Principales reformas y mejoras en ellos realizadas.—Diversa asistencia pe á que están destinados.—Su gobierno superior é interior.—Número de plazas.— | De la admisión de solicitantes en cada establecimiento según su respectivo fin O benéfico.—Preceptos más importantes relativos á su funcionamiento y régimen.— E Personal.—Cantidades consignadas anualmente para su sostenimiento en los Pre- e supuestos generales del Estado. — Bienes y valores que poseen. Reglamentos y demás disposiciones vigentes que les son aplicables. yb ho y y E A E > a NO he y e A ne e A O A BENEFICENCIA GENERAL HOSPITAL DE LA PRINCESA Se halla emplazado en el Noroeste de Madrid (calle de Alberto Aguilera, núm. 1) y forma uno de los cuadrantes de la plaza de San Bernardo, extendiéndose por la calle del mismo nombre. Su fundación data del año 1852, en que empezóse á construir por encargo de S. M. la Reina D.* Isabel II, para conmemorar el natalicio de la Princesa de Asturias, hoy Infanta Real, D.* María Isabel Francisca. Los caritativos sentimientos manifestados en tal sentido por $. M. la Reina tienen su expresión en la siguiente carta autógrafa, que á ese propósito se dignó dirigir al entonces Presidente del Consejo de Ministros, y que dice así: «Bravo Murillo: Prosternada ante la Divina Providencia por su señalada protección y favores infinitos, mi cora- zón se halla conmovido ante las demostraciones de amor y lealtad que recibo á cada instante de mis súbditos. Estas demostraciones, sin embargo, pudieran concentrarse en un objeto que simbolizara de un modo permanente el carác- ter religioso y benéfico de los españoles. Con este fin deseo que el Gobierno tome la iniciativa para abrir una sus- cripción voluntaria cuyo producto se destine á edificar uno ó más Hospitales en conmemoración del nacimiento de Mi amada hija, y de mi presentación á Mi pueblo después de las bondades que Dios me ha dispensado en estos días.— IsAaBEL.—Febrero 11 de 1852.» Conocida por el Consejo de Ministros la interesante carta de S, M., llevóse en el mismo día á la firma regia un proyecto de Decreto que fué rubricado por la Real mano, y en el que se disponía, que se procediese desde luego á edificar, en el punto que se juzgase más conveniente de Madrid ó sus afueras, un hospital que llevaría la denomi- nación de Hospital de la Princesa; que se abriese una suscripción general módica á fin de que pudiesen contribuir á tan piadosa fundación las personas de todas clases, cualesquiera que fueran sus recursos y circunstancias; que para que, lo más pronto posible, tuviese efecto el plan de reemplazar el Hospital General existente con cuatro situados en diferentes puntos de la población, el Gobierno debería proponer los medios especiales que juzgara más condu- centes al logro de este objeto; que se aplicara desde luego á la creación de los tres hospitales que habían de cons- truirse, además del de la Princesa, el sobrante, si lo hubiere, de la suscripción mencionada; que terminada que fuese la suscripción, y en el caso de que su importe no cubriera el coste total de la obra, se satisfaría la diferencia por S. M. la Reina; y si, por el contrario, la suscripción general excediese, se aplicaría la particular de S. M. á la creación de uno de los tres hospitales; y que se nombrase una Comisión especial que entendiese en la suscripción, y otra, más adelante, que conocería de todo lo relativo á la construcción de los cuatro indicados establecimientos. Y tan solícita mente el Gobierno desea que el pensamiento de S. M. tenga una inmediata realización, que en la misma fecha, 11 de Febrero de 1852, en que se firma el citado Real decreto, son publicadas dos importantes Reales órdenes, en una de las cuales se dictan las reglas relativas á la forma en que debía verificarse la suscripción, y se nombra en la otra la Comisión que, presidida por el Arzobispo de Toledo, había de recibir y custodiar hasta su inversión los fondos pro- cedentes de aquélla. Igual solicitud adviértese en todas las Corporaciones y entidades y en todas las clases sociales por secundar las ini- ciativas de S. M. Don Juan Alvarez y Mendizábal, que en los cuatro primeros meses de 1843 que ejerció el cargo de primer Alcalde Constitucional de Madrid, había concebido como reforma necesaria de la población la construcción de cuatro hospi- tales, al conocer el feliz y patriótico pensamiento de S. M. la Reina, se apresura á enviar al Presidente del Consejo de Ministros un plan de la forma y medios de realizarse la construcción de los cuatro hospitales de la Corte. Varios arquitectos, entre ellos D. Juan Bautista Peyronet y D. Manuel Seo y Rodríguez, se ofrecen á trazar los planos sin retribución de ningún género, y algún otro, como D. Francisco Cabezuelo, hace la presentación de dichos planos con la demostración y cálculo para la situación y construcción del Hospital de la Princesa, Distintas personalidades entregan importantes donativos en fincas y terrenos para la edificación de este hospital. Y, en las provincias todas - A AA E LA o 4 cr ¡08 — Pa “a ] - y a comiénzase con los mejores auspicios la recaudación de las suscripciones que habían de destinarse á este benéfico objeto. Y Es tan grande el interés por que en la ejecución de esta obra se obtenga el mayor éxito, que á tal fin no se omite 3 gestión alguna. Y con tan plausibles propósitos se piden á nuestro Cónsul en Burdeos noticias é informe histórico, arquitectural y financiero, sobre la construcción del nuevo Hospital de San Andrés, que por hallarse dotado de todos los servicios que entonces exigía la ciencia, podía servir de modelo en la elección del proyecto que hubiera de adop- tarse para el Hospital de la Princesa. 8 Examinado el informe obtenido acerca del Hospital de San Andrés y calculados aproximadamente los recursos que podrían recaudarse, como fruto de la suscripción iniciada, se encomendó á la Real Academia de Nobles Artes de San Fernando la formación de los planos para el nuevo hospital, y esta ilustre Corporación, presentó al Gobierno dos proyectos, que la misma había aprobado por unanimidad, y que por encargo de ella formó su individuo de número D. Aníbal Alvarez, ambos ejecutados, aunque de muy distintas extensión y condiciones, con arreglo al sistema de 4 pabellones aislados, observado en el Hospital de Burdeos, que había sido designado como tipo. De estos dos proyectos, adoptóse por el Gobierno el menos costoso, cuyo presupuesto facultativo ascendía á - E | 3.490.792 reales; y por Real orden de 12 de Octubre de 1852 se mandó proceder á la realización de las obras, que al fin, 4 y bajo la dirección de D. Aníbal Alvarez, fueron solemnemente inauguradas, con la colocación de la primera piedra en 16 de Enero de 1858, asistiendo al acto S. M. la Reina, acompañada de su augustoso esposo y de la Real familia. "A Muy luego de comenzadas dichas obras, la Junta que, bajo la presidencia del Duque de Riánsares, había sido | creada en 29 de Junio de 1852 para que entendiese en todo lo concerniente á la ejecución de las mismas, hubo de persuadirse de que era forzoso, dentro del plano trazado, dilatar la esfera de aquéllas con algunas importantes mejo- ras, muy especialmente en lo referente á la solidez de la construcción. Esto exigió mayores gastos de los presupuestados, lo cual no dejó de constituir una seria dificultad en la prosecu- cución de los trabajos, por haber llegado casi á agotarse en el mes de Marzo de 1854 los caudales procedentes de la suscripción nacional, aunque éstos habían ascendido á más de 4.000.000 de reales. Pero gracias al celo y entusiasmo A : de la Junta de obras, y merced á la inteligencia y acierto del benemérito arquitecto D. Aníbal Álvarez, que, como bo AE E antes se indicó, tenía á su cargo la dirección facultativa, pudo ser dominada esa difícil situación, que al cabo fué 7% vencida con la ayuda de algunas Corporaciones y particulares, y con el auxilio de las Cortes, que votaron, á este objeto, la consignación de 1.000.000 de reales en los presupuestos del año 1855, y que, con el donativo de 63.000 rea- AOS les hecho por S. M. la Reina, en cumplimiento de sus ofertas, permitieron que tan importante establecimiento cd EA benéfico pudiese abrir definitivamente sus puertas á las clases pobres en 4 de Marzo de 1857, y que en 25 de Abril ON del mismo año se celebrase su inauguración solemne, bajo la denominación de Hospital de la Princesa (que sólo se 0... cambió por la de Hospital Nacional en tiempos de la República), y en la cual solemnidad $. M. la Reina, dando nueva EA $e prueba de su munificencia, entregó 20.000 reales, para que fuesen distribuídos como socorro á las familias de los 168 enfermos que en aquella fecha ya se hallaban acogidos en el nuevo hospital. Su clasificación como de Beneficencia general verificóse por Real orden de 30 de Diciembre de 1856. : DAR En cuanto á la creación de los otros tres hospitales á que hizo referencia el Real decreto de 11 de Febrero ep 2 de 1852, es oportuno hacer constar que, á pesar de que el Gobierno nombró una Comisión, que estudió los puntos Ñ ARES más convenientes donde establecerlos, y de que además, y á este fin, se obtuvieron de la Facultad de Medicina los O: informes científicos necesarios relativos á la especial asistencia á que cada uno debía destinarse, no pudieron ser a” 22 aquéllos construídos por no haber quedado sobrante alguno de la suscripción nacional para el Hospital de la Prin- PA cesa y por no disponerse de otros recursos aplicables á este objeto. o TON - mi TE AS E == 44 EE ye + A IA y a: E] Meda BA ES | e JA Descripción general del mismo. á ET La forma del edificio es completamente regular, y consta de dos cuerpos de fachada, anterior y posterior, y de ocho pabellones laterales dedicados á enfermerías. Las dos fachadas indicadas las ocupan las dependencias del esta- A , blecimiento, la capilla, gabinete de radiografía y la farmacia. A a: de Los ocho pabellones que constituyen las enfermerías, separados por patios, corresponden en su pórtico de A E entrada con amplias galerías cerradas de cristales, que forman un rectángulo central, convertido en patio jardín. , O Cada pabellón tiene planta baja y principal, capaces cada una para 20 camas de número; pero como una de las | 0 salas se utiliza para aislamiento de enfermos que lo necesitan, es el cupo del Hospital solo de 300 camas. Toda la planta baja de los pabellones está destinada á enfermos de Cirugía, correspondiendo el ala derecha á hom- , d: | bres y el ala izquierda á mujeres; igual división se hace en la planta principal, dedicada á Medicina. Las salas del E. O 5 fondo de esta planta principal están destinadas á enfermos pensionistas, de Medicina y Cirugía, indistintamente. | E , q Y - Además, cuenta este benéfico Establecimiento con dos salas de operaciones, una de ellas, como se dirá después, 3 o E. E recientemente inaugurada. É independiente del Hospital propiamente dicho, tiene pabellones aislados para los servi= A cios de lavadero mecánico, consultas públicas, estufa de desinfección y depósito de cadáveres. Mejoras en el material y en el régimen de los servicios é importante reforma que ha sido objeto de estudio. Numerosas son las mejoras que casi incesantemente han venido siendo introducidas en este Hospital, con el fin exclusivo de ir concentrando en él todos los servicios y recursos clínicos que son indispensables en un estableci- miento de su clase, si ha de responder constantemente, como es debido, á las exigencias de la higiene y de todos los adelantos científicos. He aquí algunas de las más importantes: En 1875 se crea en él una clínica oftalmológica; por Real orden de 28 de Febrero de 1878 se aprueba el reglamento para la organización de la enseñanza clínica en el mismo, que había sido autorizada en 1873, y se dió hasta 1876, en que las obras que se ejecutaban en el establecimiento hicieron necesaria la suspensión de aquélla, y en Julio del mismo año se establece la consulta pública de pobres. Dos años después, ó sea en 1880, por iniciativa de S. M. el Rey D. Alfonso XII, se restaura y amplía este Hospital, y por Real decreto de igual fecha se da también mayor amplitud á sus finos, entre los cuales es comprendido el tratamiento de enfermedades subagudas y especiales, quedando divi- dido en dos secciones, una de Medicina y otra de Cirugía. En 24 de Diciembre de 1884, por Real decreto, se aprueba un reglamento para el régimen de los servicios. En 1889 se adquieren nuevos aparatos para completar la instalación hidroterápica. El año 1901, en la adquisición de nuevo instrumental quirúrgico son inyertidas 50.000 pesetas, proce- dentes del donativo hecho á este Hospital por la Sra. D.* Carmen Ibiricu, viuda de Morillo. En 1905 es construída una galería de cristal en el piso segundo del patio central, á expensas de la Superiora del establecimiento. En 1906 se instala un gabinete de Radiografía y Radioscopia. Y por acuerdo de la Dirección general de Administración de 17 de Noviembre de dicho año 1906 es adquirida, con cargo á los fondos sobrantes del Hospital, una máquina de vapor con caldera y calentador de agua para suministrar la fuerza al lavadero mecánico, y se ordena la reparación de la máquina del lavadero y del hidro-extractor, invirtiéndose en el coste de todo ello 10.000 pesetas. Mas con ser todas estas mejoras del mayor interés, ninguna de ellas aventaja, en cuanto á la extensión é impor- tancia de sus beneficios en favor de las clases pobres, á las que llevaría consigo la realización de la reforma que el Excmo. Sr. D. Juan de la Cierva, siendo Ministro de este Departamento, inició por medio de la Real orden de 12 de Julio de 1909, y en la que se disponía que por el Arquitecto de este Ministerio se formase el proyecto para la amplia- ción del edificio del Hospital, abarcando en su plano perimetral las fincas contiguas, comprendidas entre las calles de Alberto Aguilera y del Conde Duque y la Ronda Vieja del Conde Duque, á la vez que se dictaban otras medidas encaminadas á facilitar la ejecución de las obras que tal ampliación había de exigir. Y dicha reforma, que ha sido objeto de atento estudio, se impone con carácter urgente: Construcción é instalación de una nueva sala de operaciones. En 18 de Junio último fué inaugurada, con asistencia de S. M. el Rey, de S. M. la Reina y toda la Real familia, no faltando la Infanta Isabel, presidenta de la Junta de Patronos del Hospital que lleva su nombre, una nueva sala de operaciones, con destino á la cual se ha edificado un pabellón con planta de sótano y planta baja, en la que se han construído: la sala de operaciones propiamente dicha, iluminada cenitalmente por un lucernario de hierro y cristal; un vestíbulo de ingreso, cuartos de aseo y de esterilización, ropero y una habitación para el enfermo que ha de ser operado, comunicándose todos estos departamentos por medio de una galería. Dicho pabellón reúne todas las condiciones exigibles al fin que está destinado. Tiene los pavimentos de cemento portland en el sótano, de mármol comprimido en la sala de operaciones, y de baldosín hidráulico en las demás depen- dencias. Cuenta con instalaciones modernísimas de material operatorio. Dispone de un depósito de agua, con presión bastante para el servicio de la sala, y en el cuarto de aseo, de un lavabo y un retrete, con las correspondientes tube- rías de alimentación y desagúe. Además, se ha hecho en él la instalación de un servicio de gas para la esterilización de instrumentos. Y para la conveniente evacuación de las aguas pluviales y de las residuales do la sala y sus depen- dencias se ha construído una tajea de conducción á la alcantarilla general. Las obras de construcción han sido costeadas con parte del resto de un legado hecho por la señora D.* Manuela de Torregrosa y Sáez en favor del establecimiento; y á la instalación completa de la sala de operaciones se ha atendido con la cantidad de 35.000 pesetas, consignadas en la ley de Presupuestos para la adquisición de aparatos con des- tino á la misma, transporte y colocación de éstos, su montaje, instrumental quirúrgico y demás gastos necesarios para su funcionamiento. j e J O ate 4 ES AS facultativo designa. pobreza con certificado del Alcalde de barrio ó de la Casa de Socorro del distrito correspondiente, ó siendo foras- Destino del establecimiento. Este Hospital, de conformidad con lo establecido en su Reglamento, admite enfermos de ambos sexos que padez- can enfermedades agudas de Medicina, no contagiosas, y aquellas enfermedades crónicas que tengan probabilidades de alivio, exceptuándose, como es consiguiente, todas las enfermedades incurables, y en especial las del sistema ner- vioso. En su sección de Cirugía admite los enfermos que hayan sufrido traumatismo en la vía pública y todos los que tengan que sufrir operaciones ó tratamientos especiales, Además del servicio de las enfermerías hay un servicio de policlínica en el consultorio público, no solamente en las enfermedades de Medicina y Cirugía general, sino en todas las especialidades. Estas consultas están dirigidas por todos los Profesores del Cuerpo de la Beneficencia general, á los que auxilian los Profesores agregados que el Jefe De la población acogida, admisión y salida de enfermos. He aquí las disposiciones que á ese respecto establece el Reglamento de este Hospital: Art. 56. La población acogida ascenderá al número que consientan Jas condiciones del establecimiento; pero siempre se podrá ampliar aquél cuando, por considerarse conveniente, á juicio del Gobierno, se aumente la consig- nación para su sostenimiento en el presupuesto siguiente. Art. 57. Para ser admitido en el establecimiento bajo el concepto de pobre, bastará acreditar la cualidad de tero, con la cédula personal y certificación del Alcalde. Bo Art. 58. Queda autorizada la Administración local del establecimiento para averiguar la falta de veracidad de los que, considerados pobres sin serlo, irrogan con su permanencia en el establecimiento perjuicio al patrimonio de los pobres. Acreditado que fuera el hecho, cuidará de que se reintegre al establecimiento el pago de las estancias que se hubieren causado. Art. 59. Aun cuando hubiere certeza de que la persona admitida como pobre no lo fuera, ningún empleado del establecimiento podrá dirigirle por este hecho cargo ni reconvención, ni menos ordenar la salida antes de hallarse completamente restablecido y conste el alta, dispuesta por los Médicos. Art..60. Para los enfermos pensionistas se destinarán salas independientes y departamentos separados para ambos sexos, y el pago de las estancias lo satisfarán por semanas adelantadas, á razón de 3,50 pesetas diarias. Art. 61. Para ser admitido en calidad de pensionista, basta que un pariente Ó allegado del enfermo lo solicite del Administrador del Hospital, siempre que la dolencia sea de las de admisión en el establecimiento. Art. 62. Ningún enfermo admitido con legítimo derecho podrá ser obligado á dejar el establecimiento sino cuando hubiese logrado la curación, así como tampoco podrá ser retenido aquel que hubiese expresado decidida voluntad por dejar el Hospital. Art. 63. Probada por declaración ó por escrito de los Médicos la permanencia indebida de un enfermo en el esta- blecimiento, bien sea por efecto del paso de la dolencia al estado crónico, bien por haberse complicado ó degenerado en las de carácter infeccioso ó contagioso, la Junta, en el primer caso, consultará inmediatamente á la Superioridad sobre la traslación del enfermo, si es posible, á otro Asilo de la Nación, y si pensionista, sobre la vuelta del enfermo al seno de su familia, y en el caso segundo dispondrá la salida del enfermo á otro establecimiento, sin perjuicio de comunicarlo inmediatamente á la Dirección. Alimentación y régimen de los enfermos. La alimentación de los enfermos la fijarán los Profesores en cada visita, y sus prescripciones serán cumplidas. La ración completa la constituye: cuatro hectogramos 60 gramos de pan, dos hectogramos de carne sin hueso, 42 gramos de garbanzos, 28 gramos de tocino. La media ración: dos hectogramos 30 gramos de pan, un hectogramo 15 gramos de carne sin hueso, 28 gramos de tocino, 28 gramos de garbanzos. 7 El cuarto de ración: sopa, una al desayuno y otra al medio día; chocolate con un hectogramo de pan, un hecto- 43 gramo 15 gramos de pan, 56 gramos de carne. a El desayuno, en general, consistirá en caldo, sopa, leche ó chocolate con un hectogramo 15 gramos de pan. y La dieta será absoluta ó no. La primera consistirá en la abstención de todo alimento. La segunda será animal vegetal ó láctea. : : . y A La dieta animal se compondrá de caldo preparado para 12 tazas y cada una de éstas de 20 centílitros, con ga- llina, 56 gramos; carne de vaca, 40 gramos, y garbanzos 15 gramos. También podrán proponerse los caldos con ternera y col cuaudo lo prescriban los Profesores. Se empleará en- tonces en la preparación: para un litro de caldo 120 gramos de ternera, escarola, lechuga ó acelga, 20 gramos. La dieta vegetal se compondrá de substancia de arroz, garbanzos, legumbres y caldos de aceite. La dieta láctea la constituirá litro y medio de leche. Queda prohibida la administración de otras raciones y especies de dieta que las consignadas anteriormente, bajo la responsabilidad del Jefe facultativo y del Administrador, como asimismo los platos extraordinarios, excepción de la ración de gallina, consistente en la cuarta parte de esta ave. Los Profesores podrán también prescribir vino á los enfermos, expresando la cantidad; pero se limitarán al uso del tinto y blanco de Valdepeñas, y, por excepción, al vino de Jerez y la cerveza. Personal del establecimiento. El personal facultativo es el siguiente: siete Profesores para el servicio de salas, uno para el Laboratorio, cuatro para la guardia permanente y 30 agregados en concepto de auxiliares de estos últimos; un Farmacéutico y 24 alum- nos de la Facultad de Medicina, que prestan el servicio de practicantes. La administración corre á cargo de una Junta de Patronos, representada por un Administrador-depositario funcionario del Ministerio de la Gobernación, de quien depende el establecimiento. El régimen y dirección espiritual están encomendados á tres capellanes, que turnan en guardia permanente. El personal auxiliar y de servicios está compuesto por 36 Hijas de la Caridad, un escribiente, un portero, un ordenanza, un celador de mozos, 25 mozos enfermeros, 14 enfermeras, un cocinero, dos acólitos, un maquinista y un sereno-guarda nocturno del solar. Este Hospital no posee más valores propios que una inscripción intransferible de 65.625 pesetas de la Deuda perpetua al 4 por 100. La cantidad consignada para su sostenimiento en el presupuesto del Estado en el año 1912 (por regir por autori- zación el de 1911), es de 200,188 pesetas. Se rige por los preceptos de la Instrucción de 1885 y por su Reglamento, aprobado por Real decreto de 26 de Octubre de 1904. INSTITUTO OFTÁLMICO 4 1 El edificio que ocupa el Instituto Oftálmico se halla emplazado en Madrid, manzana 186 del Ensanche, con fachada 8 á las calles de Zurbano y General Arrando, teniendo la entrada principal por esta última. Está completamente ais- lado de toda otra edificación, lo que le permite tener luces y ventilación directa á los cuatro vientos. El actual Instituto Oftálmico se inauguró el día 10 de Julio de 1903, habiéndose trasladado á él previamente todo el personal y efectos que constituían una Clínica Oftalmológica que venía prestando asistencia á los enfermos de los ojos desde el año 1872, en que fué fundada con el nombre de Asilo de Amadeo, y que el Estado costeaba ó subvencio- naba anualmente. Descripción general del mismo. | 3 Consta el edificio, cuya superficie construída es de 1.775,25 metros, de planta de sótanos con relación á las vías A A - públicas que le rodean; piso bajo, próximamente á la rasante de la calle; piso principal y planta de armadura, cuyos E l 4 y pabellones laterales salientes están cubiertos á la inglesa. E Ml pe, IAN La planta de sótanos tiene 3,78 metros de altura en la mayor parte de su superficie, y en ella están instalados los 3 AO servicios siguientes: cocina, fregadero, despensa, pieza de baños y duchas, almacenes, plancheros, lavadero de ropas E Da de infecciosos, lavadero general, una estufa de desinfección y una máquina ó generador de vapor para la calefacción e e + del edificio. También hay un depósito para agua y aparato elevador y un grupo de retretes. Existen dos patios inte- r Je riores para luz y ventilación, y dos escaleras, una principal y otra de servicio. j A La planta baja, de 5,20 metros de altura, consta de salas de espera, salas de consulta, sala de refracción, cámara el oftalmoscópica, laboratorio, sala de operaciones asépticas, despachos del Director y Profesores, biblioteca, farmacia AN depósito de ropas, dependencias de Hermanas de la Caridad, Administración y Comisaría. Hay dos enfermerías, con — E H + 20 camas, para enfermos contagiosos; dos comedores, cuatro grupos de retretes y demás servicios accesorios. 3 > La planta principal, de 4,70 metros de altura, tiene las siguientes dependencias: una sala de operaciones asépticas ! : A ocho enfermerías generales, con 80 camas; dos comedores; dos cuartos lavabos; dos salas de cura; capilla; salón de - 3 2 Juntas; dos habitaciones para enfermos distinguidos, con cuatro camas, y cuatro grupos de retretes, y habitaciones | ¿A de enfermeros. h 0: Todo el edificio ha sido construído de nueva planta y para el objeto á que está destinado, y fué adquirido por Bs Xo 6 Estado por donación hecha por la testamentaría de D. Francisco de las Herrerías y del Arco, ilustre filántropo que EN 2 legó gran parte de su fortuna á los establecimientos de Beneficencia de esta Corte; debiéndose á su testamentario; 0 D. Juan Nicolás de Acha y Cerrajería, la feliz iniciativa de esta construcción para dedicarla á la especialidad de en- * ¿E fermedades de los ojos, con cuya condición fué cedida al Estado para Su sostenimiento. 1 z Edo Del gobierno de este Instituto. Y Compete al Ministro de la Gobernación. La alta inspección la desempeña, por delegación del Ministro, el Director , y: | í general de Administración. Su régimen está confiado á una Junta de patronos, que la forman las señoras que desig- a AN na la Serma. Sra. Infanta D* María Isabel, en calidad de Presidenta, como en los restantes establecimientos de “a ' A Beneficencia general, no pudiendo ser las mismas señoras que constituyan el Patronato del Hospital de la Princesa. DE. É e ” rá Pe $4 VA . : AA ' A A E . 54 CIA Destinos del establecimiento. y Pe “ ” $8 Y | El Instituto Oftálmico admite los enfermos de ambos sexos que padezcan enfermedades de los ojos, excepto ñ ps 0 aquellas que por su cronicidad tengan pocas probabilidades de alivio ó las que sean completamente incurables. E $ TS e: Sin perjuicio de los fines benéficos peculiares del Instituto, sirve éste también para que los Profesores del mismo E 39 den on él la enseñanza oficial y libre, teórica y práctica de la Oftalmología, siempre que estén autorizados por la ño ES en ES | Facultad de Medicina ó por las autoridades académicas correspondientes. | ES e Además del servicio de las enfermerías, hay un servicio de consultas públicas á cargo de los Profesores del Insti- tuto, á los que auxilian los Profesores agregados que el Jefe facultativo designa. De la población acogida, admisión y salida de enfermos. La población acogida asciende al número que consienta las condiciones del establecimiento" (actualmente hay 104 camas para enfermos pobres y cuatro para pensionistas), y el ingreso de los enfermos es por orden del Director facultativo ó de cualquiera de los Profesores del mismo, en que se manifieste está justificado por la naturaleza de la afección ocular que padezca. Para ser admitido en el establecimiento bajo el concepto de pobre, bastará acreditar la cualidad de pobreza con certificado del Alcalde de barrio ó de la Casa de Socorro del distrito correspondiente, ó, siendo forastero, con la cédula personal y certificación del Alcalde. Para los enfermos pensionistas hay salas independientes, y departamentos separados para ambos sexos, y el pago de las estancias lo satisfarán por semanas adelantadas, á razón de cinco pesetas diarias. Para ser admitido en calidad de pensionista, basta que el enfermo ó un pariente allegado lo solicite del Adminis- trador del Instituto, siempre que la dolencia sea de las de admisión en el establecimiento. Los enfermos se sujetarán en todo al régimen del establecimiento, bajo pena de.expulsión de éste, dando cuenta á la Superioridad si fuese preciso. Ningún enfermo admitido con legítimo derecho podrá ser obligado á dejar el establecimiento, á no ser que la operación no deba practicarse por el momento, ó bien que la afección haya pasado al estado crónico ó se haya hecho completamente incurable. Alimentación y régimen de los enfermos. La alimentación de los enfermos la fijan los Profesores encargados de su asistencia, y sus prescripciones han de ser cumplidas. f La dieta líquida será láctea, de caldo ó mixta. 1. La dieta láctea consistirá en dos litros de leche, á los cuales se podrá añadir, si el Profesor lo ordena 30 gramos de azúcar y un hectogramo 15 gramos de pan. Para la de caldo se preparará éste para 12 tazas, y cada una de éstas de 20 centilitros, con gallina, 56 gramos, carne de vaca, 40 gramos, y garbanzos, 15 gramos. También podrán prepararse los caldos con ternera y col cuando lo prescriban los Profesores. Se empleará entonces en la preparación, para un RO de caldo, 120 gramos de ternera escarola, lechuga ó acelga, 20 gramos. La mixta consistirá en alternar la leche con el caldo, según prescripción médica. 2. La dieta semilíquida consistirá en un litro de leche con un par de huevos blandos ó dos sopicaldos. 3. La dieta sólida ó ración ordinaria consistirá en cuatro hectogramos 60 gramos de pan, dos hectogramos de carne sin hueso ó tres hectogramos de merluza, 42 gramos de garbanzos ó 30 de judías, guisantes ó lentejas; y 30 gramos de tocino ó 20 de manteca. 4. La media dieta sólida ó media ración ordinaria la constituye dos hectogramos 30 gramos de pan, un hecto- gramo 15 gramos de carne sin hueso ó dos hectogramos de merluza, 18 gramos de tocino ó 10 de manteca, y 28 gra- mos de garbanzos ó 20 de judías, guisantes ó lentejas. El desayuno consistirá, para los que estén sometidos á ración ordinaria, en caldo, sopa, leche ó chocolate, con un hectogramo 15 gramos de pan. Personal del establecimiento. El personal que presta servicio en el Instituto Oftálmico es el siguiente: un Director facultativo, cinco Profesores de número, cinco agregados y un Practicante; un Administrador Jefe local con un auxiliar, un Capellán, 11 Herma- nas de la Caridad, tres enfermeros y tres enfermeras, cuatro layanderas, un maquinista fogonero y un portero. * * * Este establecimiento no posee bienes propios de ninguna clase, y la consignación que para su sostenimiento anual se hace en los Presupuestos generales del Estado es de 50.000 pesetas. Se rige por la Instrucción de 27 de Enero de 1885, para el régimen y gobierno de los establecimientos de Benefi- cencia general, y por el Reglamento del Instituto Oftálmico y del Cuerpo de Médicos Oftálmólogos de la Beneficen- cia general, aprobado por Real orden de 22 de Diciembre de 1904, dy eN 1 mi 4 BN 4 Uy A e A a pd A - AA 7 2 a e $ gl NA ASES o SL VELA - HOSPITALES DE DEMENTES Los establecimientos de Beneficencia general que actualmente se hallan sostenidos por el Estado con deguDg á la asistencia de enfermos de esta clase, son dos: el Manicomio de Santa Isabel, á muy corta distancia de la Capital de la Monarquía, y el denominado Granja de Nuestra Señora del Pilar, en Zaragoza. = MANICOMIO DE SANTA ISABEL Se halla situado en la villa de Leganés. HS Los antecedentes relativos á su creación y á algunas de las varias vicisitudes que ha sufrido este establecimiento han sido ya dados á conocer en la importante Memoria histórica del Hospital de dementes de Santa Isabel, redactada y publicada el año 1893 por su Administrador-depositario, D. Eduardo Viota y Soliva. : : En dicha Memoria, entre otros numerosos é interesantes datos, se consigna, respecto al origen de este Manicomio, que al organizarse la Beneficencia por la ley de 20 de Junio de 1849 y constituirse la Junta general del Reino y las provinciales y municipales, hízose cargo aquélla del Hospital General de Madrid, en uno de cuyos departamentos encontró un número importante de enfermos que padecían afecciones nerviosas y mentales y que se hallaban os lados en condiciones muy desfavorables para su tratamiento y curación. El Doctor D.J 086 Rodríguez Villargoitia, á cuyo cargo estaban aquéllos, excitó entonces la acción oficial, á fin de que, destinando á Manicomio alguno de los edificios del Estado dentro del radio de la provincia de Madrid ó levantándolo de ¡nueva planta s0 llevase á ejecús ción lo dispuesto de que el Hospital de dementes debe ser siempre un edificio separado de cualquier otro establecía miento de Beneficencia. Y con tanta urgencia se consideró necesario acudir á esta necesidad, que e punta provincial de Beneficencia, presidida á la sazón por D. Alejandro de Castro, hubo de unir con ese fin su acción á la de la Junta general, y se nombró una Comisión para que, reconociendo edificios y lugares, presentase SONS cIOS y presupuestos y asesorase en todo lo conveniente al objeto de establecer siquiera fuese un pequeño Manicomio para 50 6 60 aco- gidos, que era por término medio el número de los dementes que solía albergar gl Hospital General. Syd De la investigación que se hizo en algunos pueblos de las corcanías de Madrid, pareció á esa Comisión ser el lugar mejor para este objeto--por sus condiciones de salubridad, su situación topográfica, Sus aires frescos y puros, templados por la proximidad de arboledas y huertas, su benigna tomperatura y la facilidad y presteza de la comuni- cación con la capital —el pueblo de Leganés, á 12 kilómetros de distancia de ésta. Y eligió en dicha localidad, como más adecuado, el edificio perteneciente á la Casa ducal de Medinaceli, formado por dos casas fronteras, (aunque separadas por una vía pública, la calle de Velasco) de las cuales la principal, de un solo cuerpo, contaba con un gran vestíbulo y galerías, espaciosas habitaciones, patios extensos, jardín y huerta, y la otra, inmediata y dependiente de la anterior, que era la de sus oficinas y servidores, tenía bastante amplitud y la embellecían estufas, huertas y jardines. Vendidas por la Casa ducal esas propiedades á un vecino de aquella villa, de él las adquirió la Junta provincial, en 12 de Noviembre de 1850, por la cantidad de 85.000 pesetas. Mas requiriendo su habilitación para el destino á que habían de dedicarse algunas obras que sé juzgaron indispensables, procedióse á la realización de éstas, que duraron todo el año 1851 y los primeros meses del año 1852, quedando el palacio, conforme al plan de ejecución de dichas Obras, destinado á departamento de hombres, oficinas, habitación del Rector eclesiástico y de las primeras ocho Hijas de la Caridad que prestaron sus servicios en el Manicomio, cocina, despensa, almacenes y una pequeña capilla. Y en el mes de Abril del citado año de 1852 se hizo al fin la traslación de los enfermos que había en el Hospital general y que debían ser recluídos en este Manicomio. No obstante; el estar casi terminadas todas las instalaciones con anterioridad á esa fecha, permitió su inauguración en los últimos días de Diciembre de 1851, el cual acto fué presidido por el Gobernador de la provincia, D, Melchor RIN q * ae Y PS fa Ordóñez, con la concurrencia al mismo de todos los Vocales de la Junta provincial de Beneficencia y del Alcalde- corregidor de Madrid, que desempeñaba las funciones de Interventor; dándosele á la pequeña capilla particular, así como á todo el nuevo Hospital, la advocación de Santa Isabel, en honor y conmemoración del nombre augusto de la reina D.* Isabel II. Mejoras en el establecimiento y nuevas construcciones. Costosas reparaciones han venido haciéndose en este manicomio desde la fecha de su creación, y varias edifica- ciones parciales y sucesivas han sido construídas en el transcurso de los últimos años, dentro del perímetro del mis- mo, algunas de las cuales merecen ser mencionadas, aunque al tratar de ellas sea preciso reconocer que los constan- tes. y onerosos esfuerzos realizados en su ejecución, no han sido suficientes á satisfacer las necesidades que se exige sean atendidas en un establecimiento de esta clase. Entre esas mejoras deben citarse las que fueron proyectadas bajo la inspección inmediata de la Junta auxiliar de - señoras, que no sólo se dirigieron á acabar de regularizar el edificio por la calle del Sol, sino á construir por ese lado, que se halla al Este del establecimiento, celdas y galerías amplias del departamento de mujeres, á cuyo des- ahogo y salubridad había que atender. El Ayuntamiento de Leganés, por acuerdo tomado el 18 de Mayo de 1879, cedió al Manicomio terrenos de su pertenencia para completar la cuerda del edificio, y tal cesión facilitó la realiza- ción del plan proyectado. Con motivo de estas obras se proyectaron otras en 1880, en cuya ejecución se invirtieron cerca de seis años. En- tonces se edificó la parte nueva de la planta baja y principal, y sobre los muros del palacio, que no tenía más que planta baja, se levantó otro piso, siguiéndose para la fachada las líneas ó trazado exterior de la parte vieja. Además, se construyó una galería y un cuarto de aseo, y fué reparado el balneario de mujeres. En 1888, las desventajosas condiciones de distribución, de higiene y de seguridad en que se encontraba instalado el departamento destinado á mujeres, en la sección de tranquilas, exigieron la ejecución de obras, como base de las quales se consideró ineludible la demolición de varias de las construcciones antiguas, y en su lugar llevóse á efecto la edificación de galerías, comedores y otras dependencias, y de un salón de recreo en el extremo de la galería corres- pondiente á la sección de agitadas, completándose los servicios con la construcción de los retretes necesarios y de dos patios jardines para esparcimiento de los asilados. En 1889 se verificaron obras que tuvieron por objeto la terminación del departamento de celdas para asiladas tranquilas, la construcción del de señoras pensionistas y la de una galería de paso, desde las habitaciones de la Comu- nidad á los sótanos del departamento de hombres, en uno de los cuales se instaló la cocina, estableciéndose á la vez comunicación con otro que se dedicó á dependencia general. Como consecuencia de esas obras, los departamentos de mujeres constituyeron, con sus patios correspondientes, el lavadero, la cocina y departamento para baños, dependencias éstas comunes á toda la casa, casi la mitad del edifi- cio. En la otra mitad se prolongó por la calle la fachada en cuarenta y dos metros lo que fué palacio. Y adosado á esa edificación y haciendo ángulo recto para cuadrar el edificio por esa parte, se levantó posteriormente un pabellón de planta baja y principal, con cinco habitaciones en aquélla y un solo salón en ésta. En 1891 se hicieron otras para establecer comunicación interior entre todos los departamentos; el 92, el depósito de aguas potables y el nuevo balneario y gabinete hidroterápico, con pilas de mármol, situada cada una en cuartos separados y dotadas de grifos para agua fría y caliente; instalaciones para duchas de diferentes clases y tinas de cine transportables, para cuando se necesita hacer uso de ellas en las habitaciones de los enfermos. En 1895 se construyó un kiosco para la bomba de los depósitos de aguas del departamento de mujeres, y se hicie- ron otras pequeñas Obras para el cerramiento del estanque de la huerta del expresado departamento. En el año de 1900 se edificó un pabellón de tres pisos para procesados, relativamente independiente del resto de la Casa. En 1904 fué construído un salón para señoras pensionistas, derribando al efecto varios cuartos inhabitables y pa- sillos, haciendo del lugar de peor aspecto de la casa, una estancia amplia y de buena luz. En el mismo año de 1904 se demolió, por ruinoso, el depósito de cadáveres, construyéndose en uno de los ángulos de la huerta y lindando con el campo, otro depósito, sala de autopsias y un cuarto para velar á los que fallecen, hasta la hora de su ente- rramiento. En el año 1908, á expensas de la señora Superiora, edificose una hermosa capilla, cuyo coste excedió de 30.000 pesetas y que sustituye á la pequeñita que existía en el palacio. Por último, en el año 1911 se verificó la construcción de un amplio comedor para señoras pensionistas de segunda clase, por no reunir condiciones el que antes había. Y, recientemente, se ha instalado un gabinete electroterápico, donde reciben tratamiento los enfermos que lo necesitan, con aparatos para diferentes aplicaciones y los accesorios precisos para el funcionamiento de los mismos. ESA Descripción general del edificio. El Manicomio de Leganés lo constituyen dos cuerpos de edificio separados en toda su extensión, desde la puerta principal hasta la accesoria de Isabel la Católica, por una vía recta de 10 metros de ancho, que fué, antes de adquí= rirla el Estado, la calle de Velasco de la villa, y que se obstruyó en su tercio medio al edificarse en 1908 la capilla de la casa. En el cuerpo de la izquierda se hallan los departamentos de los enfermos. . Departamentos para mujeres. Los departamentos para mujeres son dos; uno para pensionistas y otro para mujeres pobres. Aquél Hene planat baja y principal; en la planta baja existen 20 habitaciones y hay en ellas 38 camas a destinan á pen- ' sionistas de segunda clase, y en la principal, para albergue de las de primera, existen 22 habitaciones con 24 camas. Todas las habitaciones de este departamento están estucadas, son amplias, tienen una gran yentena ana calle, y las puertas de entrada, por una espaciosa galería de cristales que recibe la luz del patio destinado á esta clase de enfermos. eN En ese departamento hay además roperos, dos comedores, dos costureros, dos recibidores para visitas y un dor- mitorio para varias de las Hermanas encargadas de la casa. ade En comunicación con ese departamento existe otro de planta baja que es el destinado á mujeres pobres; lo for- man 16 habitaciones con 36 camas. Esas habitaciones comunican sus puertas y ventanas con una galería de ladrillo poco ancha, y sólo reciben la luz del patio que corresponde á estas enfermas. Cuenta con comedor, costurero, ropero y retretes. : , En la parte del Maniconio que se describe, existen la cocina general de la casa, el lavadero, la vaquería y US dependencias de servicios subalternos. En la sala de entrada se hallan instalados los despachos de la Administración y del Jefe facultativo y el Archivo. Departamentos para hombres. Se entra en ellos por un gran portal que tiene dos escalinatas. Por la de la izquierda se pasa á la parte dedicada á la Comunidad. | hast ; j ms Por la de la derecha, al departamento de distinguidos. En el salón destinado para ellos, existen siete habitacio- nes con ocho camas. Esas habitaciones, colocadas á izquierda y derecha, tienen sus puertas de entrada por el salón citado y reciben luz de la calle unas, y otras de un jardín de la casa. El amplio comedor para esos enfermos tiene su entrada por ese mismo salón y se halla bien iluminado por medio de grandes huecos, con sus rejas correspon- dientes. | | OS peda Á continuación de ese salón hay un pasillo estrecho, y con él comunican también diez habitaciónes amplias, que reciben buena luz; con 19 camas. En la parte baja que se describe está el ropero de esos asilados ) ne ACTO NES de aseo de los mismos, retretes, habitaciones para visitas y la antigua capilla habilitada para gabinete de aplicaciones eléctroterápicas. 1 En la parte principal hay cinco salones con 36 camas para pobres, y en ellos podrían colocarse con toda holgura otras 36 camas. Esos salones tienen mucha luz y ventilación, pues sus ventanas comunican con la calle y con el campo; y forman, con la parte reservada para dormitorio de las hermanas y un gran ropero, toda la planta principal de ese lado del edificio. e El departamento de distinguidos cuenta con un gran patio de esparcimiento que se comunica con la hermosa huerta del Manicomio. Al final del gran portal que sirve de entrada á los departamentos para hombres hay un (0 pasillo y á su terminación, á la izquierda, una escalera que da acceso á los salones dormitorios para pobres de que antes se hizo mención; y por la derecha del repetido pasillo, en la planta baja, se entra en el comedor de pobres, ; que es un amplio salón con grandes ventanas á la huerta. Para sucios hay un comedor aparte que recibe luz como el anterior y además por el patio destinado á estos enfermos. A Departamento para procesados. En comunicación con el comedor de sucios, por un lado, y por otro con el patio que anteriormente se señaló, se encuentra el departamento para procesados, edificado en 1900. Consta de planta baja, principal y segundo. El edificio tiene la forma de un'ángulo agudo, cuyas líneas están orientadas al Norte y Oeste y, desde el vértice de ese ángulo donde en todos los pisos hay una habitación, se dominan, por las ventanas de éstas, los dos amplios pasillos en que están las celdas, haciendo posible el vigilar las puertas colocadas á ambos lados. Cada piso tiene una salida distinta á a planta baja hay siete celdas y un saloncito con 20 celdas con 25 camas. Hay retretes en todos los bien aireado y tiene luz por todas partes la escalera y pueden, por tanto, incomunicarse uno con otro. En 1 16 camas; en el principal, 21 celdas con 27 camas, y en el segundo, pisos, y en la planta baja un gran salón para estancia. El departamento está y un patio. * * * é igualmente en el de mujeres, hay destinadas habitaciones suficientemente se- donde son instalados los asilados que padecen alguna a de las salas de su habitual residencia. En el departamento de hombres, paradas de las de estancias para el servicio de enfermerías, enfermedad que por su índole especial exige sean aislados de los demás y fuer En el de procesados existe también un saloncito destinado á igual objeto. Cuenta además este Manicomio con una botica perfectamente surtida de toda clase de medicamentos, específicos y demás elementos facultativos necesarios para la asistencia. Objeto, clase y gobierno del establecimiento. El Manicomio de Santa Isabel, de Leganés, es un establecimiento general de Beneficencia, y en tal concepto de- pende del Ministerio de la Gobernación y de la Dirección general de Administración, y fué declarado de beneficen- cia general por Real orden de 1.? de Noviembre de 1852. Su régimen está confiado á una Junta de Patronos, con las facultades que á éstos les otorgan las Instrucciones vigentes. El destino de esta Casa es el cuidado y tratamiento médico-moral de los enajenados; á cuyo efecto, está dividida en cuarteles diferentes para los dos sexos y para la infancia y la edad madura, y cada uno de estos cuarteles, subdi- vidido en departamentos independientes, dedicados á observación, á enfermos sujetos á los Tribunales de justicia, á pobres, á pensionistas, alienados pacíficos, á turbulentos, á furiosos, á epilépticos y á convalecientes. De la población acogida. La población acogida es de pobres, pero hay también pensionistas. Los pobres nada pagan. La Nación provee á su asistencia y necesidades. Los pensionistas son de dos clases, y pagan sus estancias satisfaciendo á la Administración del establecimiento, en tal concepto, tres pesetas cincuenta céntimos diarios, ó dos pesetas diarias, según sean aquéllos de primera ó se- gunda clase, y unos y otros tres pesetas cincuenta céntimos al mes, por el cuidado, planchado y lavado de su ropa, cuando si familia ó legítimo representante no quiera ocuparse de ello por su propia cuenta. 18 ll de plazas de pobres es 180; de medio pensionistas (segunda clase), 40; de pensionistas (de primera , 30, Admisión de los alienados. El ingreso y hospitalidad á los dementes, en este Manicomio, lo ordena el Director general de Administración. Esta hospitalidad se concederá en dos términos: 1.2 De observación. 2, De reclusión definitiva. Según lo establecido en el Real decreto de 19 de Mayo de 1885, sobre declaración de dementes y admisión de éstos en los Manicomios, para que un presunto alienado pueda ser admitido en observación, será preciso que lo so- licite el pariente más inmediato del enfermo, justificando la necesidad ó conveniencia de la reclusión por medio de un certificado expedido por dos Doctores ó Licenciados en Medicina, visado por el Subdelegado de esta Facultad en el distrito é informado por el Alcalde. El ingreso en observación de dementes en la forma establecida, no podrá tener efecto sino en casos de verdadera De A E s> > y o j e 3 4! AA . e 1 ed . vi h ES ¡ <Añs SY Ñ ' ñ fi É e] ee A AE : > Ni 4 e 4 i ¿ ey ] E Pe ME ls 4 5 e . 4 o DL Y ER y AN e. , 2 A e ip si . . ] d j el ] E aa ; LIA q 2 ; eE Y. ¿o 7 y q é H » j ( 1 » ne SN y 0 a + A E a — Mi É Ñ Se ps: ) PO e 2 $ AE A 1 Y 215 A : A Y ad Ed: 7% An a El . TOA A Me, a, me y > - ES e: IN i A + k UR ¿3 4 E UE y notoria urgencia, declarados así en los informes del Alcalde y Subdelegado de Medicina. Mientras el presunto de- mente pueda permanecer en su casa sin peligro para los individuos de la familia, sin causar molestias excesivas á personas que vivan en las habitaciones contiguas, ó sin perjuicio evidente para la salud del mismo paciente, no podrá ser recluído, á menos que lo acuerde el Juzgado de primera instancia respectivo, previa la instrucción del oportuno expediente. La observación, sin más requisitos que los ya expresados, sólo podrá ser consentida una vez; y si en cualquier tiempo la persona que haya estado sujeta á ella presentase de nuevo síntomas de demencia, será indispensable, para volverla á someter á observación, instruir el oportuno expediente judicial. Para la admisión definitiva de un demente será preciso expediente, instruído ante el Juez de primera instancia, en el cual se justifique la enfermedad y la necesidad ó conveniencia de la reclusión del alienado. Las peticiones, tanto de observación como de ingreso definitivo, deberán hacerse por el pariente más inmediato del demente ó de oficio si se trata de una persona que carezca de familia, se halle lejos ó separado de ésta. Los pobres acreditarán esta cualidad con certificado expedido por el Secretario del Ayuntamiento, referido á los datos que arrojen los amillaramientos de la riqueza. Completo el expediente, la Dirección general de Administración concede al interesado turno de ingreso, y la Administración del establecimiento cuida de avisar cuando le corresponda entrar, si al hacerse la concesión no hubiere vacante. Una vez cubierto el número total de plazas, no será obstáculo esta circunstancia para cursar las solicitudes pidiendo ingreso en el Manicomio de Santa Isabel. Los expedientes incoados con este objeto se resolverán, fijándose para los casos de admisión un turno rigoroso por edad, á cuyo fin se formarán por el Administrador tres listas de las órdenes de admisión; una de pobres, otra de pensionistas (primera clase) y otra de medio pensionistas (segunda clase), numeradas correlativamente. | De la alimentación de los acogidos. El desayuno de los pobres es de sopa, salvas las excepciones que acuerda el Jefe facultativo. El de los pensionistas es chocolate, hecho con una pastilla de 28 gramos, ó café con leche y tostada con manteca ó sin ella, según prescriba el Médico. La comida de los pobres consiste en cocido con garbanzos, carne, tocino y patatas Ó verdura. La de los pensio- nistas de primera clase, en igual cocido, dos principios y dos postres, y la de los de segunda, en igual cocido, un. principio y un postre. La cena para los pobres consiste en guisado de carne con patatas ó legumbres, y la de los pensionistas, en el mismo guisado, otro plato fuerte, un postre y ensalada. La ración general de cada enfermo se fija en cinco hectogramos de pan, dos y medio hectogramos de carne, 20 gramos de tocino y dos hectogramos de legumbres, garbanzos, judías secas ó arroz, repartidas según las circuns- tancias lo aconsejen. Las raciones de principios en los pensionistas y.las de verduras y ensaladas en los pobres no están sujetas á can- tidad determinada. El vino en las comidas, tanto de los pobres como de los pensionistas, es de prescripción facultativa, limitándose al uso del tinto de Valdepeñas, y no excediendo de la cantidad de 25 centilitros en cada comida, Personal del establecimiento. Lo componen: un Médico-Jefe facultativo, dos Médicos agregados y un Practicante; un Administrador-depositario, Jefe local del establecimiento, como delegado de la Administración Central y de la Junta de Patronos, encargada del régimen y administración del Manicomio, y un escribiente; un Capellán y 16 Hermanas de la Caridad, un cela- dor, un hortelano-jardinero, un mozo-maquinista para el balneario, un ordenanza, un portero, dos guardas exterio- res, un vaquero, un barbero, un cochero-carretero, un acólito, dos enfermeros de sucios y agitados, 10 enfermeros y ocho enfermeras lavanderas. Este establecimiento carece de bienes propios. Para su sostenimiento consigna el Estado en sus presupuestos generales 70.000 pesetas, con cuya cantidad se atiende á la estancia de los asilados pobres. Los pensionistas, como se ha indicado, pagan sus estancias, habiéndose recaudado en el año 1911 por pensiones satisfechas de esos enfermos la cantidad de 65,153 pesetas. AE ll ad A Se rige por su Reglamento orgánico de 12 de Mayo de 1885; por el Real decreto de 19 de Mayo del mismo afio por la Real orden de 28 de Enero de 1887; Real decreto de 30 de Abril de 1895; Real orden de 1.” de Junio de 1908, é Instrucción de 27 de Enero de 1885 para la organización, régimen, gobierno y administración superior de los esta- blecimientos de la Beneficencia general. GRANJA DE NUESTRA SEÑORA DEL PILAR, EN ZARAGOZA Data la fundación del antiguo Manicomio en que tuvo origen la asistencia que en ella se presta (aneja en un principio á la del Hospital de Nuestra Señora de Gracia), del año 1425, y fué debida al rey D. Alonso Y de Aragón, el Magnánimo, que con ella quiso dotar á Zaragoza de un establecimiento benéfico que abriera sus puertas á todos los enfermos que ante el mismo se presentaran, «no sólo de enfermedades comunes, sino de las contagiosas también, así como á los dementes, á los expósitos, hasta la edad de cinco años, y á las mujeres desgraciadas que querían ocultar su ilegítima maternidad». Este establecimiento, respecto de cuya importancia baste advertir que en la historia de la Patología mental debe figurar como el primero en que comenzó á considerarse al loco como enfermo, asilándole junto á los enfermos mismos, adquirió bien pronto tan grande fama por los métodos curativos empleados con los dementes, que á él eran conducidos los necesitados de esa asistencia desde distintas regiones de la Península, llegando á merecer por ello precisamente este hospital una marcada predilección de los Reyes, como lo demuestra, entre varios de los privile- egios que le fueron concedidos por los Monarcas, el decreto dado por D. Fernando en 1501, autorizando á la Cofradía del Hospital de Nuestra Señora de Gracia «para colocar un colector de limosnas en todos los lugares, pueblos y ciu- dades del reino, en atención áú que los pobres locos y fatuos que hay en él no son solamente de Aragón, si que también de Valencia y Cataluña». En el transcurso de los años la nombradía de este manicomio fué cada vez en aumento, hasta el punto que á él vinieron, deseando conocer y estudiar su régimen, eminentes profesores extranjeros, alguno tan afamado como el ilustre Felipe Pinel, que le consagró despues grandes elogios, en una de sus más importantes obras. El 4 de Agosto de 1808, en el primero de los dos memorables Sitios de aquella ciudad, quedó totalmente des- truído el hospital, haciéndose necesario el traslado de los asilados al de la Misericordia y á la Casa de Convalecencia; y cuando hubo terminado la guerra, se acordó la instalación del antiguo de Nuestra Señora de Gracia en la Casa últi- mamente mencionada, hoy Hospital Provincial, siendo los locos recluídos en ella, hasta que en 1830 fué construído, como anejo al establecimiento, un edificio que, aunque con carácter provisional, se destinó á departamento de OA ante la necesidad de establecer á los alienados con régimen propio y en un todo aislados de los demás enfermos. , ze Más co cuando, por virtud del decreto de 1868 y de lo dispuesto en las leyes de Beneficencia, se encargó la xecma. Di ación Provinci: Pin v? DE : : z dl ce ¡ción Provincial de dirigir y administrar el expresado manicomio, hubo de persuadirse de que en el ificio antig E PTE NA ; Ñ A CRE E NS de irremediables deficiencias, no podían ser atendidos debidamente esos servicios, y acordó, n de e Marzo de 1873, 1: S .2 z ; . : e E , , la construcción de uno, que no sólo estuviese separ pit n de la población. , 4 parado del hospital, sino tambié - Cedidos por el Sr le » p « D, Manuel Dronda los terrenos necesarios para la edificación del nuevo manicomio, la Corpo- ración provincial n 6 e AE A ' OTÓSOS E Elan SnDO a Comisión especial y técnica que fuera al extranjero con objeto de estudiar los pro- 5 y adelantos en los manicomios-modelos de Francia é Inglaterra. A 4 OS me > ( 3 , é Í 1110C0OMIOS de E au, Burd OS, París Londres, l re ( z 'g "es ¿ , 31 . Memoria, ateniéndose á l; a Ex : Le 8 Td i la cual, la Excma. Diputación planteó la obra magna del que se anhelaba construir, inaugu- ándose el día 25 de Enero de 1878 las A ¿ , as Obras, que habían de ajustarse : ; : . . 12 o , C Sstarse al Dr ect TAZ . . ¿ E pl bio Lidón. ] proyecto trazado por el arquitecto D. Kuse ichas obras ejecutárons y ¡ Dichas o : ejecutáronse con gran lentitud, hasta el hallan concluídas todas las que form Granja de Nuestra Señora del Pilar año 1885 en que se paralizaron. Reanudadas en 1904, ya se aban parte del plan que se proyectó. Y el nuevo manicomio, denominado , al fin terminado, es, por su excelente ició ÁS A e es ds O ; S xCe posición topográfica, su abundante dota- ¡PR de agua, sus extensos jardines y huerta, de los"mejores de España Bis E mm ci ad e si Pa jo Mal a la arc ci a cad ti il AG . £ ss 0 ESA e y E Ye ir Su cesión al Estado. Recientemente, en 29 de Noviembre de 1911, la Comisión Provincial de Zaragoza, en nombre de aquella EXx06> lentísima Diputación, elevó á este Ministerio dos instancias, solicitando en la primera que el Estado admitiese la cesión que le hacía dicha entidad provincial del Manicomio de Nuestra Señora del Pilar, con la sola y única condi- ción de que se costeasen las estancias de los dementes pobres de aquella provincia con cargo á los ed gene- rales, desde el día en que la cesión se realizase; y formulando en la segunda el ofrecimiento de un edificio grande, con jardines y huerta, que se denomina Torre Ramona y en el que podría instalarse un departamento del Manicomio para enfermos pensionistas. ; ' En vista de esas solicitudes, se ordenó que el Jefe Facultativo del Manicomio de Leganés y el Arquitecto de este Ministerio, dirigieran una visita de inspección al Maniconio de Zaragoza, para que emitiesen dictamen a06rca de las | condiciones del establecimiento, por ser ese dictamen elemento de juicio, imprescindible, en la resolución que hubiera de adoptarse. , , Aceptada dicha cesión por Real orden de 30 de Abril de 1912, respetando la preferencia que para 5 ES Na y cuidado en el Establecimiento han de tener los alienados naturales de la provincia, y habiéndose cumplido última- mente la condición bajo la cual se admitió, toda vez que en la ley de Presupuestos para 1913 se han consignado 108 créditos necesarios para sostener la institución de que se trata, hízose indispensable establecer las reglas gus habían de observarse, tanto para que el Estado se posesione del mencionado Manicomio, como en lo referente á su nuevo funcionamiento. E A esos efectos dictóse el Real decreto de 30 de Diciembre de 1912, en el que, al propio tiempo que ha sido clasifi- cado de Beneficencia general el expresado establecimiento, se han fijado los preceptos que deben servir de norma para su entrega, y para el gobierno y régimen de sus servicios. Descripción general del Manicomio. Se halla situado á dos kilómetros de la población, y emplazado entre la carretera de Madrid y el ferrocarril de Cariñena, ocupando un área de 174.000 metros cuadrados, aproximadamente. En el recinto cerrado, y á su vez aislados convenientemente, se han distribuído 108 diferentes departamontos que á continuación se expresan: El de mujeres, con tres pabellones, los servicios de cocina y de Ay pacrO: y la vivienda de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, encargadas de esta Sección; el departamento de hombres, con cinco pabellones y un anejo para asilados sucios, el depósito de cadáveres, balneario y Casa de los Hermanos de San Juan de Dios, que atienden á este departamento, y, por último, una extensa huerta, en la que se encuentran la casa del hortelano y la del Médico-director. Además posee dentro del cerramiento un pequeño olivar. Departamento de mujeres. —La construcción de estos tres pabellones es de dos plantas en uno y de LOS en los otros dos, destinándose el llamado de Nuestra Señora del Pilar á enfermas tranquilas; el de Pinel, á Pensionistas, y el de Esquirol, á agitadas. La distribución es análoga en todos ellos, y consiste en un vestíbulo, sala de estancia, come- dor, celdas de aislamiento y lavabos en planta baja y dos dormitorios, retretes y cuartos de baño y de vigilancia en las plantas inferiores. Y como las dimensiones de cada dormitorio son 14 metros de longitud por 7 de ancho, resulta una superficie de 98 metros cuadrados, con lo que pueden instalarse 14 camas en cada uno, correspondiendo á cada enferma siete metros superficiales y un cubo de aire de 31 metros, dada la altura de los dormitorios, y con una sufi- ciente capacidad para 112 enfermas en estos tres pabellones, de las que pertenecen 56 al de agitadas y 28 á cada Uno de los otros dos, teniendo en cuenta que en el denominado de Nuestra Señora del Pilar se destina á roperos la planta segunda por necesidades del servicio. - El pabellón de lavadero está bien dispuesto con pilas, dos calderas para la colada, tinas y tendederos; con agua abundante procedente del Canal de Aragón para este servicio y todos los del Establecimiento: siendo ilimitada la dotación de esta y de 5.000 metros cúbicos la capacidad de los depósitos. ; El pabellón de cocina comprende el local de ella con fogón de hierro, termo-sifón, fregaderos, despensa y alma- cenes de víveres. La vivienda de las Hermanas de la Caridad está distribuída en dos plantas. Departamento de hombres.—Con análoga disposición y estructura que los ya descritos, pero con ampliación de galerías y celdas de aislamiento, y con cerca de cerramiento en cada pabellón, se destinan los cinco de este depar- tamento á enfermería de distinguidos, tranquilos y agitados, siendo de dos plantas el de enfermería y de tres los - demás, y con capacidad en total para 248 camas, correspondiendo á cada enfermo en los dormitorios una superficie y un cubo de aire iguales á los ya expresados para los dormitorios de mujeres. El pabellón de sucios es sólo de planta baja y se distribuye en un dormitorio y una sala de estancia, ambos locales insuficientes para los 28 enfermos que en él se alojan. , El balneario está limitado á tres pilas de baño, cuatro para pediluvios y una sola ducha. E (y PR Las condiciones de construcción de los pabellones son buenas, especialmente en los de más reciente edificación; siendo posible la ampliación de la parte edificada con más pabellones si se creyera necesaria, para alojar mayor dE mero de alienados del que puede albergarse en los departamentos actuales, que sólo tienen capacidad para las 416 plazas, en su totalidad ocupadas hoy, según se indica en los tres primeros conceptos del siguiente estado explicativo. Asilados en el manicomio provincial de Zaragoza. Varones. ....... 2/0 Término medio de dementes COMUNES. +... +... ..»...... | 416 | Hembras...... . 140 | , $ Varones........ 192 De éstos hay que pertenecen á la provinCla+.......o..... Hembras....... 10 | VaronetS...o...» 3 De otras provinciaS........oooo.oooooooosoomorsromoo».os | Hembras....... 28 Dementes sujetos á los Tribunales de Justicia. VaronBs ia ies al PrOGORAdOS RIE SU Oia ala de OR al Hembras......» 4 Alienados pensionistas. ER, ñ | Varones........ 20 Pensionistas de primera Clase.......t.....ooomooooooo.m.. O Hembras....... 8 . E Varones........ 22 Medio pensionistas.......o.oo.o.o.o.oo o... RR LA 33 Hembras ....... 11 Clasificación de los Dementes. . Varones........ 389 Número de enfermos comunes epilépticos.............. 58 Hembras....... 20 y a Varones........ 30 Id. íd. íd. SUI O AE 43 | Hembras....... 13 A 4 : Varones........ 2 Id. íd, pensionistas epilépticos........... 2 Hembras ....... 0 É : | Varones toas. e a] Id. íd. íd. SUCIOS Eo de ica | 4 | Hembras... ... 2 Todos los restantes están clasificados como enfermos de régimen común. Del Gobierno de este Establecimiento. Compete al Ministro de la Gobernación el gobierno superior del Establecimiento. La alta inspección la desempe- ñará, por delegación del Ministro, el Director general de Administración. Bajo la presidencia de $. A. R. la Serenísima Infanta D.* Isabel de Borbón y á su propuesta, se cons ragoza una Junta de damas que tendrá su Vicepresidenta y que actuará en la misma forma que determina el Regla- mento que rige en el Manicomio de Santa Isabel, de Leganés, é Instrucción general de Beneficencia. 2 tituirá en Za- VII DE E RNA A es IA DATE e , ra E a = EPT ES IA ns A E . ia 0 S "8 AS pa Po a Me: i > Admisión de los alienados. La tramitación y resolución de los expedientes de admisión de alienados, altas y bajas en el Establecimiento, así como los ingresos definitivos acordados por la Autoridad judicial, corresponderán al Gobernador civil de Zaragoza, con sujeción á lo establecido en las disposiciones que regulan estos servicios en el Manicomio de Santa Isabel de Leganés, y á los que en lo sucesivo se dictaren sobre la materia, dando cuenta para su aprobación definitiva á la Di- rección general de administración. ! Se considerarán naturales de la provincia de Zaragoza, y, por consiguiente, con preferente derecho ¡qomo pobres al ingreso en el Establecimiento, según las condiciones de la cesión, los que reúnan los requisitos a $ 1. Ser natural de un pueblo de la provincia, justificándolo con la correspondiente partida del Registro civil. 2.2 Carecer de recursos y no pagar contribución por ningún concepto, extremos que se acreditarán con certifica- ciones de la Sección de Estadística del Ayuntamiento respectivo y de la Oficina de Hacienda correspondiente de la Delegación del Ramo en la provincia. 3. Llevar el tiempo de vecindad legal en la provincia de Zaragoza, acreditándolo con certificación del Alcalde correspondiente. 3% También podrán tener ingreso en este Establecimiento los alienados pensionistas, cuya Or legal lo solicite, en las condiciones y con sujeción á las reglas que rigen para el Manicomio de Leganés. Personal del Establecimiento. El cargo de Administrador-depositario será desempeñado por un funcionario perteneciente al escalatóniel Ministerio de la Gobernación, quien deberá prestar, antes de tomar posesión del cargo, una a dozaba parte de la consignación anual que figure en los presupuestos generales del Estado para el sostenimiento del Manicomio, cuya fianza deberá constituirse en igual forma que para los Administradores-depositarios de los demás Establecimientos de la Beneficencia general. | El Cuerpo Médico y todo el personal de servicios se fijará por el Ministerio de la Gobernación, y sus haberes serán una de las obligaciones á que deberá responder el crédito señalado para el sostenimiento del Manicomio, en tanto que una ley de presupuestos detalle y dote las plantillas. * ES Se atenderá á su sostenimiento con los créditos consignados (150.000 pesetas) al efecto en ou capítulo 6.%, ar- tículo 2.”, de la ley de Presupuestos para 1913. Bien entendido que, como consecuencia de los términos en que se ha verificado la cesión, el Estado se obliga al sostenimiento y cuidado de los dementes pobróstda la NON Pula de Zaragoza, tanto de los que existan en el Establecimiento al realizarse la entrega y toma de posesión del mismo, como de los que ingresen en lo sucesivo, con arreglo á las disposiciones legales. Y que esto no obstante, el Estado se reserva la facultad, de acuerdo con la Diputación provincial, de practicar en un plazo de seis meses la revisión de Ñ pUdS los expedientes de los que figuren actualmente como acogidos pobres. - -———Leserán aplicadas, además del Real decreto de 30 de Diciembre de 1912, todas las leyes y disposiciones que están actualmente en Eon para la Beneficencia del Estado y las que se dicten en lo sucesivo. 1 A A Sd a COLONIA BENEFICA DE VISTA-ALEGRE Los establecimientos de Beneficencia general de Inválidos para el trabajo, Colegio de Santa Catalina y Huérfa- nas de la Unión forman en la posesión de Vista-Alegre (Carabanchel bajo) una especie de colonia benéfica que, según ya se hacía constar en la Memoria publicada por esta Dirección general en 1909, reúne excelentes condicio- nes por hallarse fuera de Madrid y muy cercana á esta población, y por el hermoso parque en que está situada, extenso, abundante en lozana vegetación, bien dotado de agua, y de cómodo y fácil acceso. ASILO DE INVÁLIDOS DEL TRABAJO Fué creado por Real decreto de 11 de Enero de 1887. «Suldados de la industria—decía el preámbuwlo de aquella soberana disposición, —los inválidos del trabajo deben ser, como los que caen en los campos de batalla, objeto de piadosa solicitud». Para el establecimiento del mencionado Asilo, eedióse por el Estado el edificio llamado Palacio Nuevo, sito en la posesión de Vista-Alegre, con el terreno suficiente para jardines de los Inválidos. Y con destino á su instalación se dispuso en el expresado Real decreto, que se emplearan las 500.000 pesetas procedentes de capitales é intereses de fundaciones caducadas, de valores pertenecientes á los establecimientos generales de Beneficencia y de cantida- des que existían en la Caja general de Depósitos que estaban afectas al reintegro á la Hacienda del anticipo de 2.500.000 pesetas, que había de satisfacer por la adquisición de Vista-Alegre, agregándose que dichas 500.000 pesetas habían de destinarse á la habilitación del local y á la adquisición del mobiliario correspondiente. La inauguración verificóse el año 1889, confiándose provisionalmente su gobierno á una Junta de patronos, com- puesta de personas meritísimas conocedoras, á no dudar, de las condiciones y necesidades de las clases obreras, y que desempeñaron su cometido con loable solicitud. Mas habiendo llegado .el momento de la organización definitiva del Asilo, bajo el augusto Patronato de S. M. la Reina Doña María Cristina, que se había interesado muy vivamente en esta benéfica fundación; y estando acreditado por la experiencia que la dirección, administración y gobierno de los establecimientos de esta cláse alcanza el mayor grado de perfección cuando se confían al cuidado de Juntas de Señoras, se dictó el Real decreto de 22 de No- viembre de 1891, disponiendo que en lo sucesivo sería administrado por una Junta de Señoras nombradas por- S. M., de entre las que forman parte de la Real Asociación de Beneficencia Domiciliaria de Madrid. Descripción general del establecimiento. Constituye este Asilo un solo edificio, que fué construído para palacio de fiestas por el Excmo. señor Marqués de Salamanca, de cuyos herederos adquirió la posesión el Estado, para destinarla á establecimiento de Bene- ficencia. Consta de planta principal y sótano. En la planta principal se encuentran lado los dormitorios de los asilados, que son ocho, con las denomina- ciones y el número de camas que á continuación se expresan: San Pablo, con 10 camas; San Pedro, con 11; San Car- los, con 10; Santa Cristina, con 12; Santa Isabel, con nueve; San Ildefonso, con 10; San José, con 10, y San Vicente, con nueve; teniendo para su servicio cada uno de estos dormitorios, sus respectivas mesillas de noche, sillas, toalle- ros, lavabos y menaje de aseo. También se halla en este piso, ocupando uno de los más amplios y hermosos salones del mismo, el comedor, que cuenta con 20 ventanas á gran altura, y cuya instalación la componen tres largas mesas de mármol, una mesa repat- tidor, varios bancos, cuatro grandes aparadores para la vajilla y cristalería, seis aparatos de luz y dos chimeneas de O Y EE mármol. En el antecomedor, que también es amplio, hay colocado un ascensor para el mejor servicio con las dependencias establecidas en el sótano. A : Otros varios salones de la planta principal, incluso el magnífico salón árabe con que fué enriquecido este suntuo3o palacio, están destinados exclusivamente á aumentar las comodidades de los asilados, y en beneficio de su instrucción y esparcimiento. ; En uno de ellos se halla instalada la Biblioteca, en la cual hay fijadas varias horas diari as para que durante ess tiempo, sin que sea obligatoria la asistencia, puedan leer los asilados y reunirse los que A pa tl les lea en alta voz el asilado que tenga gusto en prestar este servicio á sus compañeros, y muy particularmente 4 los deptos á los que hayan tenido la desgracia de no haber aprendido á leer. Otro extenso salón, con pavimento de mármol, ha sido habilitado para recreo de los acogidos. Y otro perfectamente decorado, en uno de cuyos frentes hay un coa de S. M. la Reina Doña María Cristina, á cuyas iniciativas, como ya se indicó, débese grandemente la creación do este establecimiento, se destina á salón de visitas. , 7 a Además, en este piso, se encuentra establecida, con su correspondiente botiquín, la enfermería del Asilo, donde son asistidos cuidadosamente los asilados que padecen enfermedades comunes, pues 108 que sufren alguna enferme- dad epidémica ó infecciosa son trasladados al Hospital especial que hubiere establecido para esa clase de enferme- dades, ó, en su defecto, al Provincial de esta Corte. Las restantes salas y dependencia de dicha planta principal están destinadas á despacho de la Superiora; recibi- dor, habitaciones de las Hermanas de la Caridad, enfermería para las mismas, con dos camas, dormitorio de criadas y guardarropas. s En el sótano, que cuenta con tres patios, se hallan la iglesia, la cocina, un cuarto de baño con .nueye pilas, A aparatos para duchas y 20 jofainas, una habitación para los atacados de enfermedad contagiosa y otras dependencias de servicio. Del destino del Asilo. En la Instrucción general y Reglamento dictados por este Ministerio en 12 de Enero as 1092; puÑa el régimen y gobierno de este Asilo, se establece que será destinado á albergar los obreros A E vas OS de edad, que por un accidente desgraciado hayan quedado absolutamente inválidos para el ad El orden de preferencia para el ingreso en este Asilo es el que determinan las ies sá: y 1.* Los que resulten impedidos para el trabajo por accidentes ocurridos en ocasión e pres ar Aa para salvar personas en incendios, naufragios, inundaciones, hundimientos de minas 6 gutiicios e Ro, Eo 2.” Los impedidos para el trabajo por accidente en el ejercicio del arte ú oficio á ape estuvieran dedicados, sin que por parte del interesado se hubiere omitido cuidado ó prevención alguna para O 3.* Los que hayan quedado inútiles para el trabajo por cualquier accidente del mismo, aun cuando por parte del interesado se hubiere procedido con imprevisión ó descuido. 7 ; EN Dentro de cada clase se observarán grados de preferencia, conforme á la mayor ó menor imposibilidad del recu- rrente para todo género de trabajo. | De los asilados, número y condiciones. El número de asilados será el que consientan la capacidad del edificio destinado al Asilo en la citada posesión y la suma que se consigne en el presupuesto general del Estado, siendo actualmente 80 el número de plazas ó camas. La provisión de las vacantes en el Asilo de Inválidos del Trabajo ha de hacerse por concurso, anunciándose en la Gaceta de Madrid y en los Boletines Oficiales de las provincias, concediéndose en cada uno de ellos la admisión de 10 asilados, los cuales, por turno riguroso de orden en la concesión, serán llamados é ingresarán en el estableci- miento cada vez que ocurra vacante ó, por aumento de crédito, se creen plazas nuevas en el mismo. Toda solicitud de ingreso se hará á la Dirección general de Administración en papel de oficio, acompañada de la partida de bautismo del interesado, certificación de pobreza expedida por el Alcalde y certificación facultativa, acre- ditando el estado de imposibilidad absoluta para el trabajo debida á accidentes de los expresados con anterioridad. Estas solicitudes pasarán á la Junta de Señoras, la cual, después de oir el dictamen del Médico del Asilo, infor- mará lo que estime en justicia. El turno concedido se llevará por la Junta de Señoras en un Registro especial, y la lista de los que figuran en turno se expondrá en la portería de la posesión. Cuando llamado un solicitante por haberle correspondido ingreso para ocupar vacante, no compareciese en el término de treinta días, contados desde la notificación administrativa que se le haya dirigido, se le dará de baja, dando cuenta de la causa á la Dirección general, y expresándose así en la lista expuesta en la portería. Cuando no fuese posible conocer el domicilio del interesado en la fecha en que le corresponda ingresar en el Asilo, se hará la notificación por medio de cédula en el Boletín de la provincia. AA 0 PO pos Al ingresar en el Asilo el último de los diez á quienes anteriormente se hubiera concedido la admisión, se anun- ciará por los medios indicados nuevo concurso para la designación de otros diez asilados. No podrán ser admitidos en el Asilo de Inválidos del Trabajo: Los que padezcan enfermedades contagiosas. Los enajenados, los idiotas, imbéciles, epilépticos y tuberculosos; los que padezcan úlceras con supuracionesincoer- cibles, cánceres externos, y aquellos que para su curación necesiten una operación quirúrgica. . > Del régimen y alimentación. La Junta de Señoras, oyendo al Visitador de Beneficencia y Sanidad, dispondrá todos los meses las horas en que habrán de distribuirse las comidas á los acogidos. ) Éstas serán tres: desayuno, comida y cena. Desayuno.—Chocolate ó sopa; chocolate, 28 gramos; pan para sopa, 200 gramos. qe: Comida.—Sopa de pan ó pasta; pan para sopa, 100 gramos; pasta, 57 gramos; carne sin hueso, 172 gramos; tocino, E 28 gramos; garbanzos, 145 gramos; verdura ó patatas, 115 gramos; pan, 200 gramos; vino, 0,126 litros. 4 Cena.—Sopa ó caldo; pan para sopa, 57 gramos; guisado de carne sin hueso, 172 gramos, y 115 gramos de patatas; ensalada cocida ó cruda, 115 gramos; vino, 0,126 litros. Personal del establecimiento. Consta, salvas las alteraciones que puedan hacerse en el presupuesto: de un Administrador-depositario y un Auxi- liar, que lo son de los tres establecimientos que radican en la posesión de Vista-Alegre. EN: Un Jefe facultativo y otro Médico auxiliar, que lo son también de los tres establecimientos. , Once Hijas de la Caridad. ; Un Practicante-barbero. Cuatro mozos. a Una cocinera. Cuatro lavanderas. Todo el personal reside constantemente en la Posesión. Este Asilo posee como bienes propios tres láminas de 75.000, 72.000 y 6.500 pesetas nominales. a La cantidad consignada para su sostenimiento en el Presupuesto del Estado en el año 1912 (por regir por autori- h> Ñ zación el de 1911) es de 40.000 pesetas. Se rige por la Instrucción y Reglamento á que anteriormente nos referimos para el régimen y gobierno de este Asilo, dictados por este Ministerio en 12 de Enero de 1892. COLEGIO DE CIEGOS DE SANTA CATALINA 0 DE LOS DONADOS 8 Fué fundado por Pedro Fernández de Lorca, —Secretario y Tesorero de los Reyes D. Juan II y D. Enrique IV, — 3 que lo instituyó en 1460, disponiendo que las casas suyas que habitaba en la villa de Madrid, sitas en la collación de San Nicolás, fuesen para Hospital, donde se acogiesen hasta el número de 20 pobres: 10 mujeres y 10 hombres honrados, á quienes la demasiada edad hubiese quitado las fuerzas para ganar el sustento; y, los cuales al ingresar Ñ: en el hospital vestían unas becas Ó caperuzas de paño pardo, y llamábanles los Donados. Ro” El año 1761 reedificóse este Hospital. Y habiéndose desvirtuado su verdadero objeto, fué destinado en el año 1856 á Colegio para ciegos. Posteriormente, y en el año 1889, reinando D. Alfonso XIII, bajo la Regencia de su madre D.* María Cristina, fué trasladado á la posesión de Vista-Alegre. E y , Descripción del establecimiento. Ocupa un edificio con tres pisos: primero, principal y segundo. En el primero se han reconcentrado las dependencias y servicios siguientes: Un cuarto lavabo con 40 jofainas de mármol, teniendo cada una entrada y salida de agua independiente; toallero corrido y dos mesas con cajones, que tienen su menaje de aseo; una clase literaria, con 20 mesas individuales un piano y vitrinas para guardar los papeles é instrumentos de música; un recibidor; un comedor para los alumnos, con seis mesas de mármol); dos habitaciones para las Hermanas de la Caridad, una para costura y Otra para comedor. Y una despensa, la cocina, un cuarto de cos- tura y retrete con agua corriente. ñ : Id El piso principal consta de una sala, que sirve de capilla; cuatro habitaciones destinadas á clase de música y estu- dio, con cinco pianos, y otros instrumentos musicales para la enseñanza; UN salón ropero; un dormitorio para las Her- manas, con cinco camas. Y un retrete inodoro. : ¿ En los salones del piso tercero están instalados los dormitorios de los acogidos, que son tres cun ocho, doce y - veintidós camas cada uno, y con otras tantas mesillas de noche y sillas correspondientes. Se también en el mismo piso se halla habilitada una habitación con dos camas, para la asistencia médica de los acogidos. Destino de este Colegio» El Colegio de Ciegos de Santa Catalina tiene por objeto educar é instruir á jóvenes ciegos, en la O ñanza especial y en la enseñanza de música, atender á su manutención, asistencia y E9nnos y OS O mente á los alumnos ciegos que tuviesen aptitud bastante para ejercer y comunicar la instrucción á sus compañeros de desgracia. añ La enseñanza literaria especial comprende: lectura y escritura por todos los métodos y procedimientos para los ciegos; urbanidad, religión, higiene, gramática, aritmética teórica y práctica por los INDIOS OS á 108 Di gos, Geometría elemental, Historia Sagrada, Geografía 6 Historia universal y se España. la enseñanza literaria especialy la de música se divide en dos períodos: elemental y superior; cada período de enseñanza comprende cua- tro años. ; Las plazas de alumnos en el Colegio de Santa Catalina son 40, y serán provistas On los jóvenes ciegos que lo soli- citasen y reunieren las condiciones siguientes: Ser completamente ciego ó semiciego, con imposibilidad Haber cumplido ocho años y no pasar de catorce. Justificar la falta de recursos para atender á su educación y enseñanza. Estar en el perfecto uso de sus facultades intelectuales, no padecer enfe dio, estar vacunado y no sufrir enfermedad contagiosa ó repugnante. Tener persona encargada para cuanto interese al alumno. Los que aspiren á plazas de alumnos presentarán en la Dirección genera pañada de los documentos que acrediten los requisitos que quedan expresados. : El tiempo de permanencia de los alumnos en el Colegio sorá de ocho años; terminado este tiempo, ó habiendo cumplido veinte años de edad, los alumnos no podrán permanecer en el Colegio. ; La admisión de alumnos tendrá lugar en primeros de Octubre de cada año, por el orden de concesión en los res- pectivos expedientes de ingreso. El alumno que obtuviese, durante los ocho años que permaneciese en el Colegio, notas favorables de aplicación y conducta, recibirá, á su salida del Colegio, en concepto de premio extraordinario, el instrumento portátil de mú- sica que hubiere ejercitado en el Colegio, y un premio pecuniario, si hubiere consignación en el presupuesto. Los alumnos podrán en todo tiempo solicitar licencia por motivo de salud; y si el alumno permaneciere más de tres meses fuera del Colegio, será dado de baja. Los alumnos ó sus encargados pueden renunciar la plaza que disfru- tan si así les conviniese. > El alumno que al fin del primer año de estudios no diese pruebas de capacidad Ó no manifestase aplicación Ó aprovechamiento, será objeto de especial atención en el segundo curso, y si al finalizar éste no hubiese mejorado en capacidad ó aplicación, será propuesto para su separación del Colegio. de instruirse por los métodos comunes en los que ven. rmedad que le imposibilite para el estu- 1 de Administración una solicitud acom- [Document text truncated for crawler view.]