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La muerte de Hector en dos actos : comedia nueva representada por la compañia del señor Luis Navarro año 1798

Rodríguez de Arellano, Vicente (1750-1815); Cruzado, Antonio

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COMEDIA NUEVA LA MUERTE DE HECTOR EN DOS ACTOS, // Representada por la Compañía del Señor Luis Navarro, el día 12 de Noviembre 17980 . S i Per gama dextm def mdi possent , etiam hac defensa fuissent . Virgil, lib. 2. iEneid. PER SONAS. ACTORES. ^ ect m o r > hl J° de Pnamo.*. . Sr. Manuel García Parra. é% ul . l e ’.' 'y. í ' Sr. R^el Ramos. Pans hijo de Priamo.1 Sr. Bernardo Gil. Corebo Yerno de Priamo. i Sr. Manuel Buc. U J uet -- I . I Sr. Braulio Hidalgo. Ayas Telamón . T S ri Pasqual Mas. Priamo Barba , Padre de Héctor y - . .^ Sr. Antonio Pinto» Anaromaca , Esposa de Héctor-<§> Sra. Rita Luna. tíelem , Robada por Párls,.$ Sra. Josefa Virg. írz>*r: d r .Sr. Joaquín de Luna. Astian r a A r- Ll< ? pnte . W Sr. /osef- Cortés. de ^ctor y Andrómaca. Soldado^ d£l Templ ° de inerva. Sobado |^:: y S old ^s Griegos, Escena se figura en Troya, y Acampamento délos Griegos . acto primero. haber un *• CU ^° ^ on ^° termina en una alta Gradería , sobre la qual debe a sin estatua } por las gradas y suelo habrá varias Piras disper-' A san 2 sadas , una jriuer ¡>e uc xsl y en medio de ellas se presentan Ulises y Telamón ; aquel llevará pequeña estatua de Minerva , y mientras baxan , sonarán dentro voces diciendo lo siguiente, C l/tto.r.V—'ercad el Templo todo. Otros. No se huyan. Todos. Traición , traición ; al arma, muera Grecia. Telam. Ya la acción conseguida sabio Ulises, el detenernos peligroso fuera. Ulis. Sígueme Telamón , que por la mina volveremos seguros sin que puedan ni aun indicios hallar de nuestra fuga. Temblad Troyanos de la furia Griega, que os quita Ulises el mayor amparo ayudando el valor con la cautela. Vánse , y por- un lado sale Tanto Sacerdote acompañado de Sacerdotisas y guardas del Templo. Pant. Llegad guardas del Templo. .. Mas qué miro? las piras dispersadas en la tierra, y el sacro Altar del Numen despojado? ó traición sin igual! ó suerte adversa! ya pereció de Troya la esperanza, faltóle en Palas su mayor defensa. Salen Hedor y Corebo y Soldados, Hect. ¿Qué tristes voces venerable Panto, de confusión y horror el ayre llenan, é interrumpiendo él el público reposo por la Ciudad esparcen las ideas del miedo y la traición? Pant. Vuelve los ojos á la ára profanada ; mira en ella de sacrilega mano los efectos: Del albor matutino á la primera brillantez me acercaba á los altares, á implorar dé los Dioses la clemencia, quando un rumor confuso me detiene, la vista aplico y tiemblo al ver que llegan al altar respetable dos Guerreros Griegos , según el trage , y con violencia arrebatan la Estatua prodigiosa de Troya tutelár , pues dixo de ella el infalible oráculo de Apolo, que en quanto en la Ciudad permaneciera, no podría jamás ser conquistada: mira si son bien justas mis querellas. Hect. Pero por dónde entraron? Pant. Eso ignoro; bien que pudo lograr mi diligencia, que las guardas el templo rodeasen: y así Héctor generoso, al punto ordena, que i 3 " Comedia ntievd en 'dos'Actos, que todo lo exáminen los soldados, pues perdida la estatua será fuerza que cayga la Ciudad. Hect. Débil anciano, calla , suspende la cobarde lengua, no tu credulidad supersticiosa quiera esparcir temores , donde reynan como en su mas seguro y propio centro la constancia , el valor y fortaleza. Lexos de mirar Palas compasiva la suerte de los Teucros, se interesa en su ruina muerte y exterminio: aún no ha olvidado , no, la preferencia que sobre Juno, y ella le dió Páris á la madre de amor por su belleza: si aquel pomo fatal que la discordia artificiosa presentó en la mesa de las celestes tres competidoras, porque á la mas hermosa se le diera, hubiera sido suyo, no faltára ahora de su altar , ni consintiera que los Griegos traidores la robáran-j pero su ceño y su vigor no altera» mi denodado espíritu valiente: todavía de Troya en la defensa Héctor vive , y conduce los soldados al templo de la gloria , por las sendas del honor ; no con viles artificios indignos de los pechos que profesan verdadero valor como los nuestros: cobardes asechanzas y cautelas use el tímido Griego y el Troyano en campo abierto la valiente diestra. Cvreb. Mas , Señor, los oráculos , las voces de los dioses que clara manifiestan su voluntad , los sacerdotes.... Hect. Callaj muy bien conozco yo los que fomentan ‘oda esta confusión ; ea fin, si Palas S altar faltado , porque tenga este A j rem PͰ que en Troya es el primero ? Nu ™ en adorable. Panto, liega _, e Í u ? Sacerdotisas con el coro j a j a ci ° rea l, donde se ostenta Júpiter la estatua , obra divina e grande Euritnedonte, y ella sea con ímnos y canciones conducida a as sagradas aras que desiertas están de Numen. JW. Voy á obedecerte. eet. Acompañadle todos porque pueda A 2 ' ser 4 La muerte ae tiector. ser mas solemne el culto, y entonando en gloria y en honor de la suprema deidad de Jóve cánticos sagrados, júbilo todo , y regocijo sea. Vánse todos menos Héctor y Corebo . Cor. ¿ Es posible , Señor , que así despreciéis acasos que parecen providencias con que los altos Dioses la ruina de la mísera Troya manifiestan ? Hect. Corebo , dulce hermano mas que amigo, ¿no viste con qué fria indiferencia escuché la sacrilega osadía de los Griegos ? no quise buscar señas del lugar por dó entraron , ni el examen del templo permití ; pues no son estas resultas de un orgullo temerario; justos efectos son de la prudencia que en tal caso es precisa; los soldados que aquí me circundaban ¿qué sintieran, si viesen que tan lúgubres presagios el valor desmayaban y firmeza de mi arrogante espíritu invencible? El guerrero camina á Ja pelea revestido de aquellos sentimientos que el Xefe que le rige manifiesta; si ve seguridad y confianza en quien le manda , riesgos atropella, vence peligros, facilita todo; el horror de la parca que presentan las enemigas huestes no le turba, y con pecho magnánimo se entrega al riesgo y á la muerte ; mas si nota debilidad én el que le gobierna, todo le asusta , todo Je estremece, el honor y la ley de la obediencia, que el alma toda son de la milicia de su turbado pecho se destierran, y ántes de acometer ya está vencido; que consigue mas lauros en la guerra un león generoso acaudillando exércitos de tímidas ovejas, que una débil oveja conduciendo fuertes leones á la lid sangrienta. Cor. Luego en tu corazón impresión hizo el agüero fatal? Luego tú tiemblas del destino de Troya y de la casa de Dárdano el fin trágico rezelas? Hect. De Casandra mi hermana , y ya tu esposa, las fatídicas voces mas me llenan de uo Media nueva en dos ¿icios. de terror , que el oráculo de Apolo y el robo de la estatua de Minerva: siempre cumplió el destino sus presagios, siempre-sus predicciones fueron ciertas, y consultada en el terrible caso. suspira , llora . gime, se lamenta, y poseída de un furor divino, por las doradas salas de la regia habitación discurre enfurecida, sin que articule voz que no profiera venganza , destrucción, iras , estragos, desolación , desdicha y muerte horrenda. Cor. Quarido pensaba al fin de tanto tiempo que los Griegos del sitio desistieran, cansados de trabajos y derrotas con mas vigor parece le renuevan. Hect. Ese temor de todos mis temores es el mayor : continuas diferencias dividieron los Príncipes aliados, mas los han reunido la eloqüencia y actividad de Néstor y de Ulises: de los hijos de Atreo á las inmensas tropas , se han agregado nuevamente los guerreros Abantes de la Eubea, mandados de Elfenor } los de Cleone, Eyonas , Epidauro y de Trezena, que al valiente Diómedes y á Estenelo obedecen 5 los de Helos, Amfigena, ' de Salamina , Pilos y Larisa. . , . En fin, Príncipe no hay en toda Grecia, que en el sitio no se halle , y entre todos de Telamón el hijo,; cuyas fuerzas parecen sobre humanas , y el valiente y fuerte Aquiles que el furor renueva \ para vengar la muerte que en el campo ‘ di á su amigó Patroclo 5 pero vengan, rompa sus consistentes ligamentos, abra sus senos cóncavos la tierra, y enemigos exércitos aborte, que mientras rija mi esforzada diestra ^ ura lanza y i a fulmínea espada, nque mil veces mas y otras mil fueran, no podran conturbarme , ni habrá Griego que d° min e de Troya ]aJ a)menas _ • o también de tu exemplo estimulado, auros sabré añadir á mi diadema, o exálar el suspiro postrimero entre ruynas Troyanas. Hect. No lo aciertas: S1 esta escrit <> en el libro de los hados, ó La Muerte de Héctor. que las murallas patrias se defiendan, yo soy bastante á hacerlo ; mas si el hado nuestra desdicha y perdición decreta, es preciso que quede algún renuevo de la casa de Dárdano, que pueda reedificar á Troya ; para esto con un cúmulo inmenso de riquezas ya Polidoro; mi menor hermano, en Tracia está : Polimnestor que reyna en tan fértil país , le ha recibido en su Palacio; mas si las estrellas en su furor esta esperanza cortan, tú , mi Corebo', con Casandra bella en tus estados .. . Música dentro. pero ya los ecos de voces é instrumentos manifiestan, que la solemne pompa con la estatua del sempiterno Jove aquí se acerca. Al compás de la música salen Panto que traerá la estatua de Jove , Sacerdotisas y Soldados , y mien~ tras cantan lo siguiente sube al ara y coloca el Idolo, y si no bastare la pequeña canción para ello , vuelven á repetirla. Cañe. Dios de los Dioses, Numen sagrado, de quien el hado pendiente está. Grato recibe nuestros extremos, y en tí encontremos felicidad. • Pant. Ya Señor en el ara lolocado tienes el grande Jove que gobierna los tiempos y la suene; su hija es Palas, no será admiración que le suceda Júpiter en los cultos religiosos que le rendía nuestra fe sincéra. Hect. Gran Padre de los Dioses y los hombres, si desde la alta celestial esfera te dignas admitir las nuevas aras, yo te prometo que jamás en ella» faltarán sacrificios, livaciones ni suaVes aromas , solas pruebas * que pueden dar los míseros humano» de su cordial afecto y reverencia ácia los altos Dioses , y si en pago merece mi piedad.. . . Dent. Arma , arma , guerra. Hect, ¿Qué podrá ser? sa sale un Soldado. Señor, acude presto, que de los Griegos multitud inmensa á las puertas Esceas caminando en ordenanza militar se acerca, y aunque el paso valientes les disputen Ilionéo , Agenor , Niso y Eneas, el número podrá- H ect. Calla cobarde: ¿qué número hacer puede resistencia á tan esclarecidos Campeones ? Mas pues se obstina la orgullosa Grecia, y tras de tantos lauros y victorias del rigor de mis armas no escarmienta, injuria de mi espíritu arrogante sería no salir á darles muestras que Troya mucho mas que en sus murallas de mi valor confia en la' experiencia: Licios , Locrenses, Daulios , Epirotas, Rodios , Cretenses, Jonios, Eginetas, y en fin , los Griegos todos , que á mi vista desaparecen como al viento niebla, vean que en las murallas de la patria el estandarte de la muerte ondea; fue camina en mi brazo la victoria; que del Cielo la colera en mi diestra contra ^ellos desciende , y que los campos que bañan las corrientes lisongeras del Simois , el Xanto y Escamandro serán verde padrón , que á la postrera edad de las edades de su estrago y mi venganza acuerden la tragedia; que en vano con la inútil muchedumbre de que hacen presunción , en vano piensan contrastar los impulsos generosos de las almas gloriosas que en defensa I u U k° nor 5 de su patria y de su fama, e ilorror de la muerte menosprecian, vínse tod. p, Hermoso gabinete : París y Elena. a [' ^ ÜS ible es, dulce esposa de mi vida, «ermosa sin segunda , amada Elena, que siempre he de mirar en tu semblante £ ñorroro sa impresión de la tristeza? Lsos suaves, brilladores ojos, e mi dichoso amor causa primera, 2 rempre han de estar en lágrimas bañados? u candido seno no penetran . a P az los efectos alhagüeños, ignoro los motivos: ¿mis finezas, 1 ternura y mi amor se han entibiado? ¿No ¿TSTo. te obedecen todos, y respetan en la fuerte Metrópoli de Frigia, como á mi esposa , como hija bella de Priamo , mi padre? Tus deseos jamas han encontrado resistencia para su execucion. ¿Pues por qué causa esos extremos de dolor no templas? ¿por qué el amante pecho me traspasas? ¿Qué te falta, mi bien? Elen. La muerte fiera, de una vida de infamia é ignominia, atroz , pero precisa consecuencia. Par. ¿La muerte quieres? Elen. Sí. Par. ¿Tanto te cansan de mi rendido corazón las tiernas, las amorosas ansias? ¿Qué se hicieron aquellas dulces , plácidas finezas, que un tiempo gloria tuya las llamabas ? Elen. Pasaron á ser causa de mis penas: confirmaron los hados rigurosos mis temidas desgracias: oh! ¡Perezca el dia en que nací! ¡De eterna noche las pavorosas sombras le obscurezcan, y confunda vapor caliginoso de su aurora las luces alhagüeñas! ¡ Pluguiera á Dios ,que el dia en que de Esparta me sacaste robada, tu ligera, tu voladora, tu perjura nave, del irritado viento, á la violencia, rota y despedazada , en los abismos del proceloso mar me confundiera! De la tranquilidad el bien precioso, ¿cómo es posible que en mi pecho pueda residir un instante? Luto, llanto, ruina, desolación, muerte, rodean esta infeliz Ciudad, de cuyas gentes es común maldición la triste Elena: Griega de patria , de horroroso estrago, de viudez,y orfandad cubro la Grecia* Troyana por amor , lleno la Frigia de los tremendos males de la guerra, y oprobio soy de todo el universo: ¡Mal haya , amen , mil veces ia belleza que en ti encendió de amor el vivo fuego! Y mal haya mil veces la demencia de una pasión tan criminal, que pudo hacerme abandonar con ligereza, esposo, patria, estado, y en fin, quanto debía conservar, que así no fuera Comedia nueva en dos Acto?. despreció de los hombres y los Dioses, y odio de la común naturalez ! Pár. No.tanto te apasiones, vida mia, y des al viento lágrimas y quejas, que tan desesperados sentimientos, en descrédito son de tu belleza: la guerra ha desolado estos países, mas de la santa paz , nos lisongea una dulce esperanza : nueve giros ha delineado el'Sol en su carrera, discurriendo del Aries á los peces, sin que los Griegos pérfidos se puedan vanagioriar de haber realizado sus presumidos triunfos : las almenas de Troya son escollo de su suerte; y ya desengañados , será fuerza, ó que sus esperanzas abandonen, ó que con su exterminio se disuelvan; entonces gozaremos paz suave; nuestros dias serán una cadena de placeres jamas interrumpidos; se olvidarán los males de la guerra, y por sus prendas , méritos y gracias, el Idolo de. Frigia será Elena. Píen. Mejor que tú conozco yo los Griegosfc no dexarán la comenzada empresa, hasta triunfar ó hasta morir ; los lastros de los Troyanos su furor aumentan: quanto peso mayor la palma oprime, tanto vuelve á erigirse mas violenta; así los Griegos , quanto mas vencidos se reaniman mas y mas se esfuerzan; según la multitud de sus soldados sus provincias parece que desiertas han dexado , y el mar desaparece a . * a . v * s ta > cubierto de la inmensa r - - ~ ‘ ~^j3rm u e i u u* ±uuw. dobla mis ansias el presagio nuevo, y el sobresalto fatigante entrega en los brazos del sueño mis sentidos, y veo entre fantásticas ideas, un cándido inocente corderillo,. que de los pechos de su madre tierna, una fiera voraz arrebatada, y luego se escondia entre las selvas: despierto atribulada, vuelve el sueño á ocuparme de nuevo, y me presenta un león generoso y coronado, que de Troya salia por las puertas, y, apenas en el campo se internaba, quando saliendo de horrorosa cueva un dragón velocísimo le asalta, y á pesar de su mucha resistencia, en menudos fragmentos le divide, y de su sangre bebe : á tan horrenda imagen despertando dexo el lechos busco á Casandra , le hago manifiestas mis dudas y temores, la pregunto qué significa todo } pero ella^ me mira con adusto torvo ceño, se arranca los cabellos, y en querellas, y lastimosos ayes prorrumpiendo, huye de mí al momento: considera si son mis sentimientos bien fundados, quando tantos presagios me atormentan. Cor . Y lo falaz dé un sueño así te aflige y tanto de tí misma te enagena? pero Héctor se aproxima, entre sus brazos hallarás mas descanso que en mi lengua. Vase , y por el opuesto lado sale Héctor. And. ¡O lumbre de mis ojos! Hect. ¡O bien mioJ mitad del alma mia, única prenda de mi consuelo en tiempo tan penoso. 'And. Como tal me juzgaras, no estuvieras tanto tiempo apartado de mis ojos. Hect. Las duras precisiones de la guerra suspenden el amor ; pero si es dado á mi espíritu altivo , ántes que vuelva ¿ ilustrar el oriente nuevo dia, he de hacer que los Griegos arrepientan de haber pisado las Troyanas playas. And. Según eso salir al campo intentas? Hect. Y vencer ó morir. And. Desventurada! ah! no será que salgas si es que reyna en tu pecho el amor ácia una esposa de mil presagios espantosos llena! , 0 Comedia nueva en do? Actos. Hect, Todo el valor lo vence. And. Ko la suerte; no siempre la fortuna lisangera acompaña al valor, tú al campo sales # y mis penas crueles acrecientas, que nunca mas temí su desventura: tristes pensamientos se apoderan de mi angustiado pecho, mil .temores que nunca he conocido me atormentan, y me parece que una mano helada, el amoroso corazón me aprieta, y del seno le arranca. Hect. No te aflijas por mi con tanto extremo; considera que nadie puede huir de su destino; ni hay quien precipitarme al Orco pueda antes de tiempo. And. Esposo desdichado, y de duras entrañas! á la fiera, á la horrorosa muerte te conduce esa ferocidad que manifiestas: no salgas no, mi bien , venza el presagio esta vez , no el valor, sí la prudencia; no por eso serás menos valiente. Hect. ¿Por una débil femenil fl aque pondna mi opinión en opiniones, siendo un escrúpulo amante de ella? no o esperes de mí. And. ¿Así procedes ronce a mis ruegos, marmol á mis quexas? Tn no tienes piedad de tu hijo Infante, ni de tu esposa desdichada y tierna, que pronto será viuda, si se cumple el influxo fatal de las estrellas: ¿qué recurso , qué abrigo , qué consuelo sera el mió después que yo te pierda? sanguinario , el horroroso Aquiles, será luü mu f rte as P ira > Y que la temas Que J J * Sino te has olvidado á Edon d m - r Uy ! nd ° la famoSa Tebas > hizo aue 1 pa ? r e > y á sus siete hijos, al Orco f Un I í lsmo dia descendieran que mTo f n e , bt r 5 Sol ° falta en lugar de^ d c ° m P lete en ú > ^ ue quedas mi tierno cor a , „ or ’ pot ,uien alienta ten coni „ , . Z ? a atribulado, de 't eaS°o n ¿L raí ’ d e Troya tenla ' ydetVctstT, dre ’ d e t uhi '°> a toda qu e te mega c If con JLa Muerte de Héctor. con ansiedad que no salgas al campo* si respetos'tan justos no sujetan la altivez de tu pecho , á los peñascos, tu corazón excede en la dureza. Hect. ¡O amada esposa mia! ciertamente todos esos cuidados me consternan, mas temo de los Teucros y Troyanos las duras reprehensiones, si me vieran como cobarde , léjos del combate, quando siempre me han visto á la cabeza del exército todo , con mi exemplo inspirando constancia y fortaleza. And. Eso es ya obstinación. Hect. Es honor mío* And. Estás preocupado. Hect. Amor te ciega. And. No ternes los agüeros? Hect. Son falaces. And. No te obligan mis ruegos? Hect. Son flaquezas hijas de mi pasión. And. Empedernido, sigue tu pertinacia * al campo vuela, mas piensa que caminas á la muerte, teme los vaticinios que desprecias, y déxame infeliz , desamparada, que quando Troya caiga , entre cadena* seré con las Troyanas conducida á las Griegas Provincias , y cubierta de confusión , infamia é ignominia á viles exercicios y tareas me veré condenada y confundida con las esclavas , sin que de Princesa ©tra cosa me quede , que un recuerdo, una amarga memoria, que mis penas mucho mas acreciente , quando alguno que bañada en mis lágrimas me vea en mi desprecio diga : esta fue esposa del valeroso Héctor, cuyá fuerza fué la mayor de quantos combatían defendiendo de Troya las almenas* y entonces el recuerdo doloroso, rompiendo mis entrañas , á la horrenda, á la fúnebre estancia de las sombras, llegará á conducirme , sin que tenga quien me cierre los ojos moribundos, ni mi cadáver queme, porque pueda mi espíritu pasar al hondo lago* é insepultos mis miembros, pasto y presa «eran de hambrientos y voraces buytres, C empata nueva en das Actos, que en menudos fragmentos me conviertan, por.un esposo bárbaro, inflexible, sin amor , sin cariño y sin clemencia. Pase , y la Dama , que tiene el niño de la mano, quie¬ re seguirla, y Hsctor la detiene. Hect. Detente , que la vista de Astianacte podría ahora duplicar su pena. Quando mas de mi esfuerzo necesito, todos , todos parece que se empeñan en abatir mi espíritu arrogante, mas de Peleo el hijo , si me viera estrechado en los muros de la patria diría , y justamente, que á las griegas huestes el presentarme «ehusaba, porque sabía que él estaba en ellas: ¿y yo que tanto tiempo he trabajado para adquirir renombre y fama eterna, dexana de mí tan mal exemplo? Una y mil veces en el campo muera., antes que de mi gloria el claro btillo con el borron mas leve se obscurezca: hijo del alma mía.... Va a coger el niño , y éste se retira un poco como asuf~ mas qué es esto? (tade, te retiras de un padre? Mas tú tiemblas, sin duda de las almas refulgentes; y del penacho que en el yelmo ondea, Dexa el no temas , nó , mi bien , amores mios, yelmo, y de Troya , esperanza lisongera, tú serás heredero de mis lauros, y mi gloriosa vida será escuela y espejo en que consultes tus acciones: no hallarás una mia, que á la régia, á la Dardania estirpe generosa, procedente de Jove , no convenga: Le coge en ¡o númen de los númenes eternos, los brazos, haz que esta dulce, regalada prenda de mi amor, mis exemplos imitando* celebre a ser entre los Teucros venga: que en el valor me imite , que algún día consiga de la Frigia la diídema, ' y que digan, al verle en otro tiempo retornar victorioso de la guerra, V rnm° fuerte es éste que su padre; y caiga^Tro** Cl , destino < l ue y° muera > y caiga Troya , de valor armado, pintu , constancia y fortaleza, Ca 20 Za Muerte de Héctor * vengue á su fuerte padre, destrozando . sangre y fuego la ominosa Grecia, tanto , que de su extrago , ni aún memoria en los futuros tiempos permanezca. ACTO SEGUNDO. Tienda magnífica , y en ella Telamón , Ulisef Aquí lee, y Séquito. Telam . Templa el furor Aquiles , no obscurezca tu nobleza de cólera un exceso. JJlis. El vencerse á sí mismo , siempre ha sido la victoria mayor de un fuerte pecho. AquiL Dexadme por piedad *! qué fácilmente quien sano está , aconseja al triste enfermo! Quando yo mis injurias olvidando, al sanguinoso campo me presento, quando sabe que en mí consiste el triunfo ese cobarde vil hijo de Arteo, ¿lejos de agradecerme la fineza, me trata con infame menosprecio? %0 Agamenón cobarde, y orgulloso! en el campo marcial temido ciervo, y solo valeroso en los combites: %ingun¡ Troyano á su rigor ha muerto, ni ha tenido valor para ponerse, como todos los Príncipes lo han hecho, á mandar en un dia de combate, y yo indolente sufro sus desprecios: mas yo juro á los Dioses... Vlis. Grande Aquiles, amado de los númenes supremos, obra á tu gusto en todo , mas no empeñes la sacra religión del juramento, hecho en tiempos de iras y de enojos, que á caso á quebrantarle estás expuesto: mirando estás con ojos indignados al alto Agamenón , y sus preceptos, sus palabras y acciones, con el trage de enojo y de furor estás vistiendo, y en tu oprobio las juzgas, quando acaso en él no caben tales sentimientos. AquiL ¿Pues qué, Ulises , tan pronto has olvidada, que orgulloso sin límites , violento, altivo y prepotente , á Briseida me robó de mi tienda? ¿Qué derecho le han dado sobre mí los altos Dioses? ^omeaia nueva en acs fictos. Si corona sus sienes , laurel regio, y humildes le obedecen los Angibos, también á mí , como á su Rey y dueño Helades y Larisa se me postran: si por común y general convenio los convinados Príncipes de Grecia el mando del exército le dieron, fué porque contra él y Menelao* el agravio de Páris fué directo; pero á mí ¿qué Troyano me ha ofendido » Luego debiera estar agradeciendo, que la famá y las vidas expongamos, y no abusar del mando y del imperio, y ménos contra mí quando no ignora que mi destino trágico y funesto es morir sobre Troya, si de Apolo el oráculo es cierto , que por eso en trage femmil mis tiernos padres en la Isla de Escito me escondieron, donde porque cayese'la gran Troya fui de sus artificios descubierto: yo pues que en esta guerra , por vengarle a la muerte camino sin remedio inucho mas respetado ser debiera, V en caíiTd 16 4 ? u i e " en di S nidad y Reynos y en calidad igualo, y en las armas incomparaMemente le prefiero. VI,s. No vuelvas á excitar las divisiones, recuerda en tu memoria los preceptos que te intimó tu Padre en aquel dia que al camf-6 te envió , que fueron estos: Hijo tmo, te dixo, la gran Juno y la sabia Minerva protegiendo tu casa te darán vigor y fuerza* inas refrena en tu pecho el ardimiento, á t„ I rV K a SIempre dul « mansedumbre 1 debe ' y Obligación atento, v ohed Ue Csta suerte mas te honren estnc f ezcan ren d i d os los Aqueos: v toL Uer ° n , man d atos de tu padre en tiem *** 0 Vld ° ^ puesto; y quando rm?e q U e a P rovecharIos Puedes, los I te m u eva este respeto, á tu val & dePatrocl ° desdichado Jíftíil. Calla r TT V ¡ enganza CStán P idiendo ' Un doloroso 15 ^ ,qUe el aln } a tlas P asa trágico recuerdo. ¿Pues La muerte de Hcctcr. ¿pues sí no os por vengar al dulce amigo hubiera yo jamás al campo vuelto ? i Ay amado Patrocloí Él sin ventura muy léjos de la patria yace muerto! ¡ Quántas veces le dixe, quántas veces que siempre huyese al batallar con Héctor» ¡Oh Dios! vanas fueron mis palabras el dia en que al gran héroe Menecio llégue á decir que á Oponto volvería su hijo desventurado del asedio de la excelsa Ilion , después que hubiera adquirido su parte en el trofeo: pero el hado cruel é inexorable de nuestro amor los vínculos rompiendo, ha decretado que ambos aquí en Troya la purpuréa sangre derramemos: ¡ Amigo desdichado! Acaso él triste me llamaba en sus últimos momentos, y él espiraba mientras yo indolente me olvidaba en las naves de su riesgo: mas yo le vengaré terriblemente, sí, su venganza juro; y como fiero león valiente de encrespadas greñas, á quien el cazador en el desierto los tiernos cachorrillos ha robado, quando á su gruta lóbrega volviendo no los encuentra , ruge furibundo, y por los valles corre y los oteros indagando las huellas de los hombres sin descansar un punto ni un momento hasta saciar su cólera y venganza: así yo , dulce amigo , te prometo no desnudarme las fulgentes armas ni gozar un instante de sosiego, hasta después que logre en la campaña darle la muerte al formidable Héctor, arrastrar su cadáver sanguinoso en torno á su sepulcro , y sea luego hecho pedazos en el verde campo de las voraces fieras alimento; y te haré los honores funerales, imólando en tu Pira quantos Teucroa se ofrezcan á mis iras ; de manera, que en la edad venidera de los tiempos: la muerte de Patroclo, y su venganza la fama la celebre como exemplo. Comedia nuera tn ¿ios Actos. Vistísimo campo de los Griegos , con todo el adorno correspondiente , y figurando toda la pos Ule lontananza : noche. Salen Héctor , Córelo y Soldados. Uect. Ya la confusa , la terrible noche, el tenebroso manto descogiendo, confunde los colores de las cqsas é intima ai orbe general silencio: en el caliente y abrigado nido duermen las aves , y el común sosiego solo interrumpe el lamentable canto de los páxaros tristes agoreros; batiendo en los peñascos de la <*>sta el espumoso mar suena á lo lejos, y obscurece los rayos de la luna de pardas nuves el tupido velo; el perezoso numen de las sombras iguala los mortales con su cetro, que el infeliz, el grande y poderoso iguales son en quanto dura el sueño: ya pues que en confianza de la noche nos vamos acercando al campo Griego, en la espesura de ese bosque umbroso con las tropas espérame Corebo, Corel. ¿Pues qué intentas? Hect. Llegarme de mas cerca al enemigo campo , por si puedo encontrar ocasión de una sorpresa que pueda asegurar el vencimiento., Corel. ¿Y es cordura que así solo te expongas? Hect. Las grandes cosas , los mayores hechos en la milicia suelen conseguirse, porque no se presume que á emprenderlo» pueda arrojarse nadie, y las hazañas ijas son de un honroso atrevimiento: ¿quien podrá presumir que confiado en su valor el formidable Héctor, *n mas auxilio que su fuerte brazo, Corete'** ex á m inar el campo Griego? t0< ?° no es prudencia aventurarse no todo seha'de ' / ' Hecu No Corebo > fnn . na dar a Ja cordura, con la suerte ’ aloiin . es P r e ciso que contemos un lan r. 1 0n de los sucesos: ance ble * pensado y dirigido 2 3 á 2 4 La Muerte de Hedor, á la luz del mas claro entendimiento, si la suerte fatal lo desvanece desacredita , y con Opuesto extremo si. la fortuna plácida y risueña protege un temerario pensamiento de aplausos mil corona al que le logra, tal es del hombre el ambicioso genio, que por la dicha y no por la prudencia regula las acciones de mas pesoXWvCon todo.,.. Hect. Basta ya , y el bosque sea vuestro asiló eitttehtlató que yo vuelvo. Corel;. Ley es obedecerte : el Cielo santo ayude favorable tus intentos. Várese j y Héctor se va internando. Hect. Poco á poco á las huestes enemigas acercándome iré: ¡sagrados Cielos! y tú Jove, deidad de las deidades, origen claro del linage nuestro, dirige pió mis dudosas plantas, protege á Troya, ayuda mis deseos y haz que á los patrios elevados muros ornado vuelva del laurel eterno: nada se escucha , nada se percibe en los brazos benéficos del sueño descansan todos.... Suena un instrumento. pero mis oídos penetra dulce músico instrumento, que entre el horror de las opácas sombra* hace mas agradable sus acentos. Canta Sofd. Abrasa á Páris amor, roba- a Elena , el Griego se arma, que agravios de honor conducen á rigurosas venganzas. Hect. Dice bien , que el honor es delicado, es como claro cristalino espejo, que la mas leve sombra le obscurece, y quita su explendor: !Oh hijos de Arreo! Justamente intentárais la venganza, sino fuera un político pretexto el honor ultrajado que sirviera vuestra ambición con especioso velo. Canta. Sold. Héctor á Troya defiende/ porque Aquiles no la asalta, que á no ser-así, cenizas serian ya sus murallas. Hect. Nó cobarde soldado, no'defienden á Comedia nueva en dos Actos. á la Patria los muros tan excelsos, que á las primeras luces de la aurora, ya retratan sus cándidos reflexos! mi altivo corazón, mi suerte diestra, y la de los magnánimos guerreros, que produce la Frigia generosa, defensa solo son del patrio suelo! y si yo dispusiera, las murallas * á polvo reduxera mi ardimiento, para que nunca imaginar pudiese ningún cobarde , afeminado Griego, que solo en confianza de los muros á Troya defendia el valor nuestro. Canta. Sold. Pocos momentos le restan, á la Ciudad desdichada, que ya el hijo de Peleo, de Héctor la vida amenaza. Hect. Amenaze mi vida, nada importa; si del hado cruel, fatal decreto, me destina á ser víctima cruenta de las iras del hijo de Peleo, no le sabré jamás volver la espalda, antes bien frente á frente , cuerpo á cuerpo con varonil esfuerzo denodado le sabré disputar el vencimiento, y morir si es forzoso, como noble, como Príncipe, en fin, como guerrero digno del inmortal, Ínclito nombre, que la fama me ha dado por mis hechos; podrá ser en la lid mas venturoso; pero no mas valiente , nó , y tú necio hombre vil /porque nunca mas publiqué ta mi agravio y deshonra::: echando mano í la esp. Aparece la sombra de Licaonte. mas, ¿qué es esto? sombra fatal, que desde el hondo abismo, t&Z*? "**«">**>"» Somb T a ¡ ¡ leclrantar m e , di, quién eres. Somb. Tro erman ° ^icaonte. Hect. Santos cielos! vpl-. °f a cae : tu muerte se avecina: MunfeAquilI/H de 105 G ' Íeg0S; romperá 1 ’ Su lauza P e n e tra n t e *1 prolongar » í? d fia> ^ remedÍ0! vuelve á los • d a sollc,tas > no huirás tnV r i ° S miUOS ’ 11135 P° r eso hx de rpa, aestiao ; de estos campos Sxr tu sangre el verde suelo: D 2 * ti-» 3 * La muerte de Héctor . y logra con extremos inocentes lo que alcanzar no pueden mis afectos. Priam. Alzad tiernos pedazos de mi vida: Andrómaca , si pende tu sosiego de que al campo no salga , ya me rindo á la amorosa fuerza de tus ruegos, Sale Elena. pero Elena querida , di, ¿qué traes? And. ¡Quinto el mirarla irrita mi despecho 1 Confundirte quisiera con los ojos en lo profundó del tartáreo seno. Elen. Desde la excelsa torre que domina el esteridido campo , y mar inmenso, contemplaba el combate sanguinoso, quando vi que venia un caballero en ligereza, superando al ay re, á laspuertas ESceas dirigiendo su apresurado cursó; yá llegaba quando yo conoci que era Corebo, y he venido á traerte la noticia. And. Venir solo produce mil recelos en mi turbado corazón. Priam. No hija¿ no receles un trágico suceso; el ánimo dilata; si otro fuera quien del conflicto bélico saliendo viniese á Troya , en recelar mil males, yo el primero seria; mas Corebo ántes que abandonar tu dulce esposo mil vidas perdería ; pero presto, pues ya tardar, no puede , de sus labios sabremos la verdad. And. Presentimientos, dexadrae por piedad un solo instante. Elen. Yo vi tiendas y naves de los Griego* entre voraces llamas consumirse, y en desorden confuso... mas Corebo. Sale Coreb. Dame Señor tus plantas. Priam. Hijo mió, hijo de amor, pues no te diferencio de mi amada Casandra en el cariño, ¿qué novedad te trae? mas contemplo que á no ser algún bien , no se mostrar ¿ tu semplante tan placido y risueño Coreb. Muy bien sabéis, Señor, que protegidos de las sombras, salimos con secreto á sorprender el enemigo campo; lo exáminó por sí el valiente Héctor, y viendo la ocasión muy oportuna, Comedia nueva en dos Actos. en dos partes la tropa dividiendo acometió á los Grieos valeroso; y llevándolo todo á sangre y fuego ■ ’ antes que en sí volvieran , ya.sus tiendas y susbaxeles eran un incendio abrasador, que en-pálidas cenizas inundaban W tierra , y mar á un tiempo: sus alas tenebrosas desplegando la inerrable muerte iba cubriendo de horror los Griegos, y su sangre á mares regaba el verde matizado suelo, quando viendo tan próspera lá suerte, Héctor providenció con mucho acierto, que viniese á traeros la noticia porque no os fatigase el desconsuelo. Friam. Llega, ven á mis brazos amorosos, demostración y paga delcontento que en mi afligido espíritu derramas; si el comenzado triunfo el alto cielo se digna completar , en breve Troya se verá libertada del asedio ierá’rlílk'' 0 ? SCl fecunda con sus rayos y temTb,,. ", 61 "r b r e de los Teneros íNo te ,1 0rgU i'° de Gr «^ = por m„ 8 “ Andróntacaí Andr. No puedo: Ti plTcer VI Cl , COrazo " atribulado y ?an % h mU ' °’ noio encuentro u ^° SaS & ratas apariencias con tenebrosas dudas desvanezco. No" 1 3 de r° nfianza es infundada, , Andr. No puedo mas conmigo. Jrnam. Vamos presto, vamos á las murallas, porque al vernos se animen los Ínclitos soldados: Q venerable Jove sempiterno desde el edesíe '°y 5**$' Y deStin ° unta J , > y elevado asiento, ácia la ‘"ilustre T b ° ndad . diríxe victiman ° St i re Tr °y a : si en tu rey no yo dun] , y ^ ol °caustos no han faltado, y Ato *°l libf " l d * e en el U* as P i n S ue se alimenta quanta Pn j °® broso » c 3 u a n t o incienso §Otlia suave Arabi-? rria entre sus u /iraDia cria todo será n kí SqUeS fértiles y espesos ^ el laum aCÍOn en tus aItares sobre el * e com P Ieta - : Triunfe Héctor campo troyano enva el ave V 33 qu- La Muerte de Héctor. que el rayo te ministra y extendiendo sus raudas alas todo lo circunde, porque señal tan cierta de tu afecto duplique su valor y se coronen de inmarcesible gloria los guerreros que la casa de Dárdano defienden contra el Ímpetu altivo de los Griegos, vanse todos ménos Andrómaca. Andr. Será verdad ? ¿se aplacarán los Dioses? ¿mentirán los oráculos y agüeros? ¿habrán sido mis sueños ilusiones? ¿podré yo ser feliz ? fuílo algún tiempo; pero pasó como la sombra pasa, como la niebla que deshace el viento, como la flor que con el dia muere; como fortuna mia , que asi expreso su corta duración, ay ! tarde ó nunca ver mi destino favorable espero; que á quien fortuna vuelve las espaldas volverle á ver el rostro es un portento ó dingalo por mí... mas yo lo diga que soy de penas desdichado exemplo. vase. Vista de Troya con muros practicables : algún sol¬ dado en ellos ; los bastidores representan la des¬ trucción del campo : salen algunos troyanos huyendo y después Héctor herido. Hest. Ahora huis ? en vuestra aleve sangre he de teñir los filos del azero; que en el marcial teatro de la gloria quien de su honor se olvida aunque los riesgos se acumulen, indigno es de la vida: ¿con que tan tolo ostentación de esluerzo hacéis con los que yacen sepultados con los brazos estúpidos del sueño? ¿con el inerme solo sois valientes? ¿Qué importa que sus huestes reuniendo Agamenón , Ulises, Menelao y el hijo valeroso de Peleo nos combatan audaces ? ¿sois vosotros Jos que en continuos bélicos encuentros tantas veces vencisteis estos mismos de los que vais sin pundonor huyendo? mirad vuestros gloriosos Capitanes como pelean con heroico aliento y perecen honrrandose en su muerte; miradme á mi también pues aunque vieKO tanto vital humor por mis heridas. Corñ'ádta JSuf'üd en aos actos. del peligro fatal huir no pienso, ¿qué es huir ¿qué es huir? los patrios lares solo han de defenderse combatiendo, combatiendo con animo invencible hasta dar el aliento postlimero y muriendo con honra , sí con honra: cobarde multitud, infames pechos, la maldición eterna de las gentes en los anales del futuro tiempo os cubrirá de infamia, é ignominia coronando de gloria el nombre de Héctor, Sale Ulises con algunos. Rinde la espada ó muere Hect. Me conoces? Ulis. Puedo ignorarlo yo? Hect. Pues de mi azero, sabréis ahora que hombres de mi fama no se pueden rendir sin haber muerto. Entrase retirándolos : Priamo , Andrómaca , Elenñ y Corebo se presentan en la muralla-, y vuel¬ ven á salir algunos t royanos huyendo. Priam. O espectáculo triste! O Dioses santos adonde vais soldados ¿pues qué es esto? ¿a vuestro General, á vuestro Gefe desamparáis en tan cruel momento? jque es de mi hijo viles? ¿cómo, cómo i c uo veis * ¿ cn ten urgente'riesgo le abandonéis? pues viven mis enojos . a Cludad no eutreis; y de los Griegos vencedores sereis víctimas todos: 8 toda la suerte se cambió Corebo A £S Z' V !r Z ’ ale A H T r ca ^ nio ’ i*m»* perseguido ie Aqueles ,y demás Griegos. ’o, F j Áo U , S tSt?,S mirando °jos cansados? Andr. O dolor de dolores! Cae desmayada en i razo f de Corebo y Elena. «tc/JSantos Cielos! J vlflL ^jtr ° cl ° muerte por mi mano. J Jo querido! Númenes eternos! Wpiet C fer l ^ razos de los soldados. Cor Elena tÚ de mí > tri ' jnfa Ú los hados. W «M! Uece. Triste momento! .. í htiode I -- E tposa sin ventura... Se**'»'? conmigo e ,ViJ ° Dloses ! patria desai ohada piras .. mueres quaudo muero. $> ■ > . Jua 'muerte de Hedor, Aqtttl. Asi será que yo de mis enojos el ímpetu furioso prosiguiendo, no podré sosegar hasta que mire caer embuelta en humo, en polvo y fueg# esa ciudad soberbia., que orgullosa eternidades competía al tiempo. Todos. Por que sea en los fastos de la historia inmortal la venganza de los Griegos. FIN Año de 1798. En la Imprenta de Cruzado , calle del Prado, . n - ■ donde se hallará: y en la Librería de Cerro ci ‘ lie de Cedazeros, y en su puesto calle de Alcabj y en la de Segovia calle de la Cruz frente ^ Coliseo.