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1 Estudio del Concepto Japonés Kokoro a partir de su Semántica Study of the Japanese Concept Kokoro from its Semantics 意味論からの日本語の概念「こころ」の研究 UNIVERSIDAD DE SEVILLA FACULTAD DE FILOSOFÍA. GRADO EN ESTUDIOS DE ASIA ORIENTAL CURSO 2021/2022 Realizado por: Antonio Segura Iniesta Tutorizado por: Vicente Haya Segovia
2 Resumen La palabra kokoro se traduce habitualmente en la literatura como una combinación del corazón y la mente. Sin embargo, estos dos términos muestran una dicotomía filosófica entre sentimiento y razón que en Japón no se dio hasta tiempos recientes, pues el kokoro, en la crítica poética tradicional, unifica ambos componentes y se añade uno de potencialidad creativa en las artes. Esto se hace considerando la subjetividad interna de los seres humanos y su estado mental, la relación con los objetos y seres del mundo también dotados de kokoro y la expresión externa de estos elementos mediante la palabra poética, capaz de influir en el mundo humano y divino, como considera el sintoísmo y budismo en Japón. Estableciéndose así como un concepto clave para la cultura japonesa y sirviendo de articulador de un amplio abanico de otros términos de diferentes léxicos con los que guarda relación semántica como son: kimo, mune, hara, omoi, jō, mushin, amari no kokoro, sugata y yūgen. Y, a la vez, kokoro es parte de frases hechas y expresiones del japonés que lo consideran desde múltiples perspectivas como una entidad activa, un locus de la mente, un criterio moral, etc. Palabras clave: kokoro, corazón, mente, estética, Japón, fraseología. Abstract The word kokoro is usually translated in literature as a combination of heart and mind. However, these two terms show a philosophical dichotomy between feeling and reason that did not occur in Japan until recent times, since the kokoro, in traditional poetic criticism, unifies both components and adds one of creative potential in the arts. This is done by considering the internal subjectivity of human beings and their mental state, the relationship with the objects and beings of the world also endowed with kokoro, and the external expression of these elements through the poetic word, capable of influencing the human and divine world, as considered by Shintoism and Buddhism in Japan. Thus, establishing itself as a key concept for Japanese culture and serving as an articulator for a wide range of other terms from different lexicons with which it is semantically related, such as: kimo, mune, hara, omoi, jō, mushin, amari no kokoro, sugata and yūgen. And, at the same time, kokoro is part of Japanese set phrases and expressions that consider it from multiple perspectives as an active entity, a locus of mind, a moral criterion, etc. Keywords: kokoro, heart, mind, aesthetics, Japan, phraseology.
3 Índice de Contenido: Resumen .......................................................................................................................................... 2 Abstract ............................................................................................................................................ 2 Objetivos .......................................................................................................................................... 4 Metodología ..................................................................................................................................... 5 Introducción. Hacia una Traducción Comprensiva de la Palabra Kokoro ...................................... 6 Confrontando la Dicotomía “Corazón/Mente” de la Filosofía Occidental...................................... 9 Considerando los Elementos Semánticos del Kokoro ................................................................... 11 Kokoro de las Personas. Ningen no Kokoro / Makoto no Kokoro. .......................................................... 13 Kokoro de las Cosas. Mono no Kokoro. .................................................................................................. 16 Kokoro de las Palabras. Koto no Kokoro. ............................................................................................... 19 Relaciones Conceptuales de Kokoro con otras Nociones Japonesas ............................................. 23 Léxico del Cuerpo y los Órganos Internos: Kimo (肝), Mune (胸) y Hara (腹) ..................................... 23 Léxico de los Espacios Mentales: Omoi (思い), Jō (情) y Mushin (無心) ............................................. 27 Léxico de Categorías Estéticas: Amari no kokoro (余りの心), Sugata (姿) y Yūgen (幽玄) ................. 31 Presencia del Lexema Kokoro en Expresiones Lingüísticas del Japonés ...................................... 34 En Sustantivos ......................................................................................................................................... 35 En Adjetivos y Adverbios ....................................................................................................................... 38 En Construcciones Verbales Idiomáticas o Kan’yōku (慣用句) ............................................................. 41 En Construcciones Paremiológicas o Kotowaza (ことわざ) .................................................................. 48 Conclusiones .................................................................................................................................. 52 Referencias .................................................................................................................................... 54
4 Objetivos El presente trabajo tiene como objetivo describir y poner en consideración la palabra nativa de la lengua japonesa conocida como kokoro (こころ, en el silabario japonés hiragana, o 心, según su carácter de origen chino o kanji) a través de un análisis de corte filosóficoestético y lingüístico, con un carácter hermenéutico de fondo, que permita comprender el término mismo así como el entramado de connotaciones y significados que lo rodean. Se busca con ello una revisión y matización de la traducción común de kokoro bajo las categorías de “corazón” o “mente”, aceptadas a priori por la tradición filosófica occidental, evaluando si la carga semántica de estos conceptos del castellano puede ser o no equiparable o por lo menos próxima al significado original que se puede extraer observando la tradición cultural japonesa del uso del concepto kokoro. Lo cual lleva al mismo tiempo a considerar de fondo la realidad cultural de Japón y su sensibilidad vista en las estructuras del lenguaje y el lenguaje mismo, que es un reflejo de una forma particular de entender cómo sienten los seres del mundo y cómo entrelazan estos sentimientos mediante las palabras. A fin de no considerar el kokoro como un elemento aislado, se ha hecho hincapié en este trabajo en tejer en torno a este concepto articulador una red de relaciones semánticas que lo esclarecen y permiten entenderlo como un fenómeno amplio de la cosmovisión japonesa. Un fenómeno que tiene su hogar en el lenguaje diario de los japoneses y cuya prevalencia en el tiempo puede ser rastreada a través de diferentes estructuras idiomáticas, modismos y proverbios de uso común. Es también clave analizar la evolución del kokoro a través de la literatura japonesa, particularmente en la poesía, pero por las limitaciones en la extensión del trabajo se ha preferido limitar este aspecto, dejándolo abierto a investigaciones futuras sobre este asunto.
5 Metodología Para la realización de este propósito, en primer lugar, se ha llevado a cabo un proceso de investigación y selección de fuentes bibliográficas secundarias que tratan en particular los dos focos de análisis de este trabajo: Por un lado, sobre el uso lingüístico del lexema kokoro y su contenido semántico, se ha tomado en cuenta principalmente los estudios filológicos recientes de Berendt, E. A. y Tanita, K. (2011), Ikegami, Y. (2008) u Occhi, D. J. (2008). Además, se ha consultado y evaluado las traducciones que se le ha dado al término concreto de kokoro y sus expresiones derivadas en diccionarios físicos de lengua japonesa como el prestigioso Nihon Kokugo Daijiten (日本国 語大辞典) (2009) de la editorial Shōgakukan y diccionarios online como los de las páginas web de Kotobank o Weblio. Así como otros diccionarios específicos como el Kotowaza Jiten para rastrear los proverbios y modismos, y diccionarios bilingües online como Jisho.org (japonés-inglés) o el Diccionario “Rui” en Línea de Barberán, F. (japonés-castellano) (http://www.nichiza.com/rui/rui.php), Y por otro lado, se han consultado fuentes que comprenden aspectos más filosóficos y estéticos de kokoro, que han sido tratados por poetas y críticos literarios japoneses clásicos como son: Ki no Tsurayuki (872-945), Fujiwara no Kintō (966-1041), Fujiwara no Shunzei (1114-1204) o Fujiwara no Teika (1162-1241). También se han tenido en cuenta a autores posteriores japoneses, como Motoori Norinaga (1730-1801), y occidentales, teniendo con particular interés estudios del filósofo estadounidense Thomas P. Kasulis (1948-). Con estas referencias, se ha ideado una estructura tripartita: aparte de los dos primeros puntos que sirven a modo de introducción al estudio, la primera parte pretende demostrar los conceptos filosóficos y estéticos fundamentales que articulan la idea principal de lo que en Japón se ha venido considerando como kokoro a través de una triple subestructura basada en la que haría Kasulis (2008) en su artículo: Cultivating the Mindful Heart: What We May Learn from the Japanese Philosophy of Kokoro. En una segunda parte se presta atención a ciertos elementos filológicos de kokoro que se muestran a través de su relación con otros conceptos con los que guarda enorme relación, acompañándolo de nociones filosóficoestéticas como omoi mushin, o yūgen que permiten extender su significado. Para finalizar, en un contenido estrictamente lingüístico, se han elaborado varias tablas con una selección de sustantivos, adjetivos, adverbios y verbos del japonés moderno que utilizan el lexema kokoro.
6 Introducción. Hacia una Traducción Comprensiva de la Palabra Kokoro La conocida obra del novelista japonés Natsume Sōseki (1867-1916), publicada de manera seriada por primera vez bajo el nombre de Kokoro (こころ en hiragana) en el año 1914, sería traída al castellano por el traductor Carlos Rubio bajo el sello editorial Gredos en 2003. En la introducción a esta traducción, Rubio (2009) se encontraría con la problemática de si traducir o no este título con una expresión equivalente al castellano. Indicaría cómo se encontró con la posibilidad de titular la obra como Sentimientos, aunque añadió que “ni este término ni «Corazón», ni siquiera «Corazón humano», nos casaban bien con la viril ausencia de sentimentalismo de la obra ni con su desarrollo general.” (p. 42). Mirando a otras traducciones en otros idiomas, Rubio (2009) menciona como la obra se tituló en francés Le Pauvre Coeur des Hommes (lit. “El pobre corazón de los hombres”, en la edición de Gallimard, 1957) que, desde su consideración, “acierta en capturar el ambiente de contenida emoción que impregna toda la obra, pero se añade un matiz de composición ajeno tal vez al concepto original” (p. 42).Y también al inglés directamente como The Heart (Keene, 1998, citado en Mora, 2020) o al italiano como Il Coure della Cose (en la traducción de Nicoletta Spadavecchia y Neri Pozza, 2001) o Anima e Coure (en la traducción de Antonio Vacca, 2013). En la historia de esta novela, en las relaciones entre un joven estudiante y su mentor, nombrado como Sensei, vemos un constante fluir de sentimientos de diferentes tipos, desde amor hasta culpabilidad, una emoción continua (Rubio, 2009). Todo eso se intenta expresar bajo ese título de Kokoro y su problemática traducción es un asunto importante, ya que no solo estaremos presentando a los lectores una obra narrativa de gran importancia para la literatura japonesa, sino que también estamos tratando con una palabra clave de una lengua que también refleja “los valores fundamentales de la cultura a la que pertenece (…)” (Wierzbicka, 1991, p. 333). El hacerlo mediante una traducción directa resulta a veces insatisfactorio y prácticamente imposible. Esto se debe a que, con ello, al final “tenemos que utilizar palabras connotadas en nuestra propia lengua para hacer entender las ajenas” (Mora, 2020) y, a veces, al “aplicar ciertas palabras del japonés al concepto occidental (…), nos encontramos con una serie de ‘posibles problemas causados’” (Wierzbicka, 1996, citado en Mora, 2020) que no existen en la lengua original.
7 Si bien es cierto que, como afirma Wierzbicka (1991), “todo idioma es un sistema autónomo y, en cierto sentido, ninguna palabra o construcción de un idioma puede tener equivalentes absolutos en otro” (p.336), sí es posible comprender los matices de una palabra, no accesibles a priori en la traducción, a través de su léxico y cómo se relaciona y corresponde con los significados de otras palabras (Mora, 2020). Como señala Wierzbicka (1991), esto se debe fundamentalmente a lo siguiente: Dentro de un lenguaje particular, cada elemento pertenece a una red única de elementos y ocupa un lugar particular en una red única de relaciones. Cuando comparamos dos o más idiomas, no podemos esperar encontrar redes similares de relaciones. No obstante, podemos esperar encontrar ciertas correspondencias. (p. 336) Cuando tenemos en cuenta estos elementos, es posible “hacer llegar otra cultura desde sus propios términos, matizando las características intrínsecas a este, familiarizando a la persona con los contextos en los que son utilizados” (Mora, 2020). Si no logramos una mayor precisión de los términos y conceptos que utilizamos podemos caer constantemente en el etnocentrismo, desde donde “no (se) puede lograr una verdadera comprensión de los artefactos conceptuales de una cultura extranjera” (Wierzbicka, 1991, p. 334). Teniendo esto en mente, para este trabajo se ha preferido no dar una traducción única, y se ha hecho referencia siempre al kokoro desde el propio término japonés kokoro. Y ahora, para empezar a analizarlo más profundamente, es necesario tener en cuenta como este concepto “desde el punto de vista de la semántica, (…) abarca el elemento pensante, espiritual y emocional de una persona (japonesa) y es una palabra clave para referirse a su mundo interior” (Nakaya, 2019, p. 3). Y al considerarlo como base tanto del sentimiento como el pensamiento, “a un mismo tiempo entendimiento pero en sentido afectivo” (Delgado, 2015, p. 7), Kasulis (2004) propone su traducción al inglés como heart and mind (en castellano, “corazón y mente”). Lo cual no es de extrañar cuando se encuentra su vinculación con conceptos del griego antiguo como psyche, del latín como anima y del alemán como Geist. Sin embargo, hay un problema ineludible con esta traducción y es la propia conjunción “y”, ya que como el mismo Kasulis (2008) afirma:
8 Podría llevar a pensar que kokoro es la función combinada de dos facultades separadas, una afectiva y otra intelectual, pero no es así. Traducir kokoro como “corazón y mente” es como traducir la palabra japonesa para “agua” (mizu) como “hidrógeno con la mitad de oxígeno”. No es que la traducción sea exactamente inexacta, sino que pierde el punto, al menos en cualquier contexto ordinario. (p. 3) En esto también encontramos una problemática importante que viene dada por la “diferenciación tajante que se realiza en Occidente de los antagónicos «razón-sentimiento»” (Mora, 2020). Y aunque bien es cierto que se puede decir que, por influencia de Occidente, hoy en día entre los hablantes de japonés, se puede observar cómo hay una diferenciación conceptual entre las actividades intelectuales del cerebro 1 frente a las actividades emocionales del corazón (Ikegami, 2008), kokoro, en su evolución como concepto y aún hoy en ciertas expresiones estéticas, sigue manteniendo una cierta inseparabilidad entre los elementos del “pensamiento” como es la mente y los elementos de los “sentimientos” como son el cuerpo en general y el corazón en particular, conformando “una diversidad dentro de una unidad, o una unidad de diversidades” (Swanson, 2005, p. 22). Esto hace que, para tratar de forma más precisa los aspectos semánticos de kokoro y evitar caer en ninguna perspectiva etnocéntrica, sea necesario reconsiderar y revisar en primera instancia a lo que nos referimos en Occidente cuando hablamos de cuerpo, corazón o de mente, con toda la carga semántica que ponen en juego estos conceptos. 1 De hecho en el ámbito de la psicología, el término kokoro se utiliza en el discurso académico como equivalente de mente (Maeno, 2010, citado en Nakaya, 2019). De hecho, el propio término en japonés, 心 理学 (shinrigaku), para referirse a psicología, incluye el kanji de kokoro y significa literalmente “estudio de la lógica del kokoro”.
9 Confrontando la Dicotomía “Corazón/Mente” de la Filosofía Occidental En la antropología de la Grecia de Época Clásica se pueden rastrear los conceptos de sôma (σῶμα) y nous (νοῦς) que presentan una primera dicotomía entre el cuerpo y la mente respectivamente en el contexto del pensamiento humano, y al que se le pueden unir los conceptos de pneuma (πνεῦμα) para referirse al espíritu o psique (ψυχή), vinculado a la noción de alma (Berendt y Tanita, 2011, p. 67). Dentro del sôma nos interesa particularmente la idea de kardia, de cuya raíz encontraríamos palabras en castellano vinculadas al corazón como “cardiología” o “cardiograma”, y es que originalmente esta se consideraba como la base de las emociones y la voluntad, incluso, en menor medida, como centro de la moralidad, ya que, como llama la atención Berendt y Tanita (2011): “En el contexto de enfrentar la muerte y el más allá, es el «corazón» el que se juzga o pesa metafóricamente en cuanto a qué recompensa puede obtener una persona al final de las cosas”, (p. 67) como así se ve por ejemplo en el relato mitológico egipcio del Libro de los Muertos con el juicio de Osiris, donde se buscaba que el corazón y el cerebro estuvieran equilibrados en una balanza para evitar el castigo eterno. El elemento de pneuma o alma también adquirió esta misma connotación, y fue “con el tiempo que kardia se identifica más con las funciones corporales soma y nous la mente con la psique o lo que hoy llamaríamos «psicológico»”. (Berendt y Tanita, 2011, p. 67) Pero aun así, se ve como las categorías clásicas de la antropología no consideran el tema de las emociones, sino que se centran en los contextos personales de la vida, y nociones como la psique se ocupan más bien del comportamiento públicamente observable de la persona individual. Con el inicio de la filosofía en Grecia y la reivindicación de la razón como base del pensamiento, surge un elemento logos como locus o depositario del nous que puede definirse como “la constelación de pensamientos y suposiciones que conforman la conciencia de la persona y actúan como agente de discernimiento racional y comunicación”. (Clark-Soles, 1998, citado en Berendt y Tanita, 2011) Una conciencia en la que no parece tener cabida el elemento sensible y que, con la formulación platónica, quedaría más bien relegada a un conocimiento de segundo nivel, un mero reflejo del mundo de las ideas. Esto se vio reforzado a través del lema cartesiano cogito, ergo, sum y la duda sistemática de que las emociones o las “pasiones” pueden ser un principio fiable para aproximarse a la comprensión del mundo, y “en lugar de eso hay que analizarlas con la racionalidad del
16 Kokoro de las Cosas. Mono no Kokoro. La idea principal de que los kami están dotados de kokoro realmente se trata de un tipo de sensibilidad mutua cuyas raíces se pueden trazar históricamente en una forma de animismo, donde se veía “la realidad como un campo de intersensibilidades e interacciones. En esa perspectiva antigua, el mundo nos estaba sintiendo y respondiendo tanto como nosotros respondíamos al mundo”. (Kasulis, 2008) En este sentido, se trata de un animismo que, desde la perspectiva de una filosofía moderna, tiene una fuerte vena de fenomenología experiencial. Ahora bien, la comprensión del kokoro no puede realizarse únicamente desde el lado de aquel que experimenta, solo a partir de un individuo dotado de kokoro, sino que de acuerdo con Motoori Norinaga (citado en Kasulis, 2008), debemos tener presente, desde esta propia consideración animista/sintoísta, que “no solo los humanos sino también una entidad como una montaña, un árbol o incluso una palabra pueden tener o expresar kokoro”. (p. 4) Siendo lo que se entiende como mono no kokoro, a nivel de las cosas y también como koto no kokoro, a nivel de las palabras. En la lengua japonesa podemos rastrear diversas expresiones que se dan cuando la persona “proyecta metafóricamente kokoro en un mundo no humano” (Nakaya, 2019, p. 3) con el sentido principal de describir el “aspecto vital de algo”, que es su propio kokoro, o también una cierta “intimidad de significado –como cuando decimos en castellano «el meollo»” (Hearn, 1986, citado en Delgado, 2015). Así, en el análisis de Ikegami (2008), vemos las siguientes connotaciones para este significado: 1. Un aspecto de alguna entidad que debe ser apreciado. 2. Un aspecto esencial o el principio fundamental de algo 3. Un punto no inmediatamente aparente para ser apreciado 4. El significado transmitido por el lenguaje. 5. El significado de un poema para ser apreciado. 6. La razón que respalda una afirmación o la motivación que conduce a una acción. En el sentido (1), (2), (3) y (5), podemos ver expresiones como uta no kokoro (歌の心, lit. “kokoro de un poema”) y bunshō no kokoro (文章の心, lit. “kokoro de una composición escrita”), aplicados comúnmente en la crítica y en el análisis literario. O también en cha no kokoro (茶の心, lit. “kokoro del té”), en el contexto de la enseñanza de la tradicional
17 ceremonia del té. (Ikegami, 2008, p. 173) Con un significado cercano, aunque ahora raro, kokoro también podía designar el centro de algo, equiparándolo a su posición en el cuerpo humano a los objetos. Por ejemplo, está la expresión ike no kokoro (池の心, lit. “kokoro del estanque”, aunque es un significado ya obsoleto. (Ikegami, 2008, p. 173) A nivel de pensamiento, se debe tener en cuenta, que por su interpretación sintoísta/animista, en Japón esta idea de que las cosas tienen kokoro igualmente no supone ningún tipo de contradicción interna. Como apunta Swanson (2005) al analizar la utilidad de la idea de kokoro en el ámbito de las ciencias: (…) al comunicarse en japonés no es difícil aceptar la idea de que un robot o una computadora tiene kokoro, mientras que argumentar en inglés que un robot o una computadora tiene “corazón” o “mente” es mucho más complicado. Es fácil aceptar, por ejemplo, que el perro-robot Aibo de Sony o el robot humanoide Asimo de Honda tienen kokoro: responden a estímulos externos, se mueven y hablan por su propia “voluntad”, actúan de maneras que provocan sentimientos de afecto en los humanos (…). (p. 22) Pero aun así, como hemos visto, no debemos pensar que kokoro sea una facultad u órgano fijo que se relacione con sus objetos, siendo aquí donde la traducción de Kasulis (2008) de kokoro como “corazón consciente” flaquea. Sino que “es más un modo de relacionarse que una cosa que relaciona. (…) Cuando dices que algo tiene kokoro, estás diciendo tanto sobre tu propia respuesta al objeto como sobre lo que el objeto es en sí mismo.” (Swanson, 2005, p. 23) Con esto en mente, se puede comprender entonces la formulación estética fundamental para la cultura japonesa: el mono no aware (物のあわれ), otro concepto igualmente difícil de traducir de forma precisa sin analizar su semántica. Norinaga (2006, en la edición de J. W. Heisig de La filosofía japonesa en sus textos) la describe a partir de lo siguiente: En primera instancia, mono no aware supone un reconocimiento de que “todas las criaturas con vida que hay en el mundo poseen un kokoro que siente”, reconociendo en ellas una capacidad incluso para “cantar o recitar poesía” (p. 1189). Ahora bien, sólo es el ser humano, transcendiendo su propia individualidad y a través del makoto no kokoro, que puede alcanzar un mayor nivel de profundidad en las cosas. Señala como “los seres humanos están
18 más expuestos a las hazañas y las acciones que los animales. Tienen que afrontar tantas cosas en la vida que sus pensamientos son mucho más variados”. (Motoori, 2006, p. 1189) Luego, mono no aware, a través de esta observación, significa también la capacidad de conmoverse cada vez que se realiza una acción, ante la que no es posible quedarse indiferente. Entendiendo también esta propia conmoción como “la capacidad de tener una variedad de sentimientos” (Motoori, 2006, p. 1189), transcendiendo cualquier sentimiento específico. Posibilitando así discenir la naturaleza de la felicidad o la tristeza mientras uno experimenta el mundo, conociendo el sentimiento de la cosa a través del conocimiento de mi propio sentimiento. En relación con la creación estética japonesa, es precisamente porque conoce (o al menos quiere conocer) mono no aware por lo que el artista realiza su obra, o, más bien, deja que su obra se realice. Del reconocimiento de los sentimientos de las cosas y de su fluir con ellas surge una poesía o una canción. (Motoori, 2006) En palabras de Haya (2013) cuando describe el papel del mono no aware en la poética japonesa del haiku: “lo que despierta nuestro aware es algo que nos impacta hondamente porque está ahí, porque ha llegado a ser y su existencia ha reclamado nuestra atención” (p. 13). Añadiendo a esta idea de la conmoción provocada por el mono no aware una fuerte noción de responsabilidad frente al mundo y una necesidad de expresar lo sentido, pues “si lo que siente un ser humano en la Naturaleza es real, no tienes excusa si no lo haces”. (p. 14). A modo de síntesis de este punto y para buscar que quede clara esta formulación, se reproduce aquí el ejemplo práctico que señala Kasulis (2004): Entonces, aplicando la teoría de Norinaga, ¿qué sucede cuando un poeta escribe un poema japonés clásico sobre, digamos, la niebla en las montañas? Si la capacidad de respuesta del poeta es genuina, es decir, si hay makoto no kokoro, el kokoro del poeta resuena con el kokoro de la niebla de la montaña real y el kokoro de las palabras japonesas. A través de la interpenetración y la sensibilidad común de estos kokoro, se produce el poema. Desde esta perspectiva, el poeta en solitario no escribe un poema sobre la niebla de la montaña. Más precisamente, la niebla de la montaña, las palabras japonesas y el poeta escriben el poema juntos. (p. 37)
19 Kokoro de las Palabras. Koto no Kokoro. Esta relación entre la poesía japonesa no es casual, ya que, como considera Sherlock (1984): “La poesía en Japón fue preeminentemente el Camino del kokoro. Desde la forma aristocrática waka, hasta el renga y el haikai o haiku, el poema siempre fue considerado el vehículo más puro de expresión del kokoro”. (p. 5) Este particular sentido semántico de kokoro como concepción poética tiene su fundamento en el prefacio en kana, o escritura japonesa, de Ki no Tsurayuki (872-945) para el Kokin Wakashū (古今和歌集) o Kokinshū, para abreviar, la influyente antología de poemas waka o poemas nativos contraponiéndose a los de influencia china, escritos por y para la corte de la era Heian (794-1185). Este prefacio sentaría las bases de una crítica literaria donde la idea de kokoro se constituye como un “estándar central por el cual se podía evaluar waka y caracterizar nuevos estilos”. (Sherlock, 1984, pp. 15-16) Así como sería también la noción de kotoba cuyo significado y relación con el kokoro se puede también observar en el comienzo de este prefacio, el cual reproducimos aquí en su idioma original, en el japonés de la época (extraído de la página web japonesa http://www.meijigakuin.ac.jp/), junto a la traducción al castellano de Duthie (2005): やまと歌は、人の心を種として、よろづの言の葉とぞなれりける。世の中にあ る人、事業 ことわざ 、繁きものなれば、心に思ふことを、見るもの聞くものにつけて、 言ひ出せるなり。花 はな に鳴 な く 鴬 うぐひす、水にすむ 蛙 かはづの声 こゑを聞けば、生 いきとし生ける もの、いずれか歌をよまざりける。 力 ちからをも入 いれずして天地 あめつちを動 うごかし、目に見 えぬ鬼神 おにがみをもあはれと思はせ、 男女 をとこをむなの中をやはらげ、猛 たけきもののふの心をも 慰 なぐさむるは歌なり。 Los poemas de Yamato 4 , teniendo por semillas los corazones de la gente, han ido convirtiéndose en miríadas de hojas de palabras. Las personas de este mundo, siendo sus actos y sus asuntos numerosos, aquello que sienten lo ajustan a lo que ven y lo que oyen, y así lo expresan. Ya que oímos la voz del ruiseñor cantando entre las flores, de 4 nombre antiguo de Japón. se refería a la zona que comprende la prefectura de Nara, donde se situaba la capital en el siglo VII.
20 la rana que vive en el agua, entre todos los seres vivientes, ¿acaso hay alguno que no componga poemas? Aquello que sin esfuerzo moviliza el cielo y la tierra, conmueve a espíritus y dioses invisibles, suaviza las relaciones entre hombres y mujeres, y consuela los corazones de valientes guerreros, es la poesía. (p. 153) El kokoro que aquí propone Tsurayuki se ajusta a la propia idea de mono no aware de Norinaga, no solo por esa capacidad de los seres naturales de componer poesía, sino también por esa relación interdependiente de lo humano con lo natural evocada en el sentimiento y la emoción vinculada también al pensamiento. Ahora bien, se debe considerar en esto, como apunta Marra (2016), que estos “sentimientos pensados” o “pensamientos sentidos” “no encuentran articulación verbal a no ser que sean «confiados a lo que una persona ve y a lo que una persona oye» (…), solamente las metáforas pueden dotar al ser interior de una salida al mundo”. (p. 1180) De manera que aquí, kokoro se “postula estructuralmente como el fundamento no solo de la creación poética, sino de todas las actividades o experiencias psicológicas y cognitivas del sujeto”. (Izutsu, 1981, p. 7) Siendo aquí donde surge la noción de las palabras y sus metáforas o kotoba, que salen al mundo dotadas de kokoro, de koto no kokoro. Cuando se le añade ese componente de kokoro que hemos visto tienen las personas como potencial latente, junto al aware de las cosas como compromiso, como consideraba Haya (2013), el “ser tocado por las cosas que suceden, que están ahí”, al kokoro que se externaliza mediante las palabras kotoba vemos cómo surge así el significado o, en japonés imi (意味), siendo este lo que permite que exista una capacidad de respuesta. En palabras de Kasulis (2008): “quizás la mejor manera de pensar en esto es que kokoro es un campo de respuesta mutua entre persona, mundo y palabra”. (p. 12). Y es que también, si atendemos a la etimología del kanji 意, usado en la palabra imi (意味), nos damos cuenta no solo que este mismo kanji también tiene la lectura kokoro, sino que tiene los componentes tanto del kanji común de kokoro (心) y de la palabra “sonido”, oto (音). Pudiendo pensar así que un japonés ve el idea de significado desde la perspectiva de un sonido que resuena del kokoro y hacia el propio kokoro. El kokoro, entendido en este contexto vinculado al kotoba, también está cargado de un profundo sentimiento religioso. Como señala Sherlock (1984): “la génesis literaria del kokoro como expresión cargada de espiritualidad se puede encontrar en los norito, o encantamientos
21 a las deidades que se recitaban en las primeras celebraciones sintoístas.” (p. 10). La poesía waka, al considerarse, según las creencias sintoístas, una manifestación de los kami, cuenta con un carácter sagrado, de tal manera que el sonido de las palabras antiguas cuenta con un espíritu que tiene la capacidad para transformar a quien las oye. De ahí la expresión del Kokin Wakashū de que la poesía waka es “aquello que sin esfuerzo moviliza el cielo y la tierra, conmueve a espíritus y dioses invisibles, suaviza las relaciones entre hombres y mujeres, y consuela los corazones de valientes guerreros” (Duthie, 2005). Este “espíritu” es lo que en Japón se conoce como kotodama (言霊). En el contexto poético, cuando se combina a través de las palabras el cuerpo en general y la inevitabilidad del momento con el kokoro en particular, surge espontáneamente un espíritu que produce acontecimientos inesperados y maravillosos que no serían posibles con la actuación individual de cada elemento (como en un poema que tiene como objeto satisfacer un deseo individual), sólo mediante la combinación de estos en una relación desinteresada. En palabras de Fujitani (2016): para hacer fuego se necesita combinar la piedra con el metal de manera que en el proceso el fuego nazca por sí mismo. No obstante, las cosas no se queman a causa de la piedra o por culpa del metal. Es precisamente debido a lo ocurrido entre estos dos elementos que acontecen los hechos maravillosos de quemar o de iluminar la oscuridad (p. 1194). De la misma manera, se puede decir que el espíritu de las palabras o kotodama no depende sólo de las palabras o de quien los escucha, sino de la unión de ambos elementos mediante el kokoro en una relación similar al fenómeno del aware. Sin palabras o sin nadie que las escuche, este no se manifiesta. (Fujitani, 2016) No se debe olvidar que esta particular fuerza de la palabra impregnada de kokoro lo lleva a adquirir una dimensión que, a veces, va más allá del ámbito de la crítica literaria o la teoría religiosa, extendiendo su significado a la política, por ejemplo. Gran parte de las cuestiones estéticas y de pensamiento que hemos mencionado, como las formulaciones de Motoori Norinaga, han sido usadas ampliamente por la política nacionalista japonesa, Kasulis (2005) escribe que: “los escritores del movimiento ideológico contemporáneo llamado nihonjinron (“teorías de lo japonés”) a menudo enfatizan la singularidad étnica del kokoro más allá de lo que justificaría cualquier lectura objetiva de los datos históricos”. (p. 6)
22 A nivel popular, la propia noción de kokoro se constituye axiológicamente como un valor esencial para la cultura japonesa, prácticamente como un criterio ético. De ahí que existan expresiones positivas como kokoro ga aru (心がある, lit. tener kokoro, en el sentido de ser compasivo, atento o tener una sensibilidad particular), frente a negativas como kokoro ga nai (心がない, lit. no tener kokoro, en el sentido de ser cruel o no tener sensibilidad). Además de expresiones fijas usadas ampliamente como Nippon/Nihon no kokoro (日本の心), wa no kokoro/wagokoro (和心) o Nihonjin no kokoro (日本人の心), todas ellas para referirse al kokoro japonés, que vienen a resaltar el kokoro como esencia cultural tradicional, presente en todos los japoneses. (Nakaya, 2019) Esto lleva a que este concepto sea utilizado por la ideología nacionalista, siendo ejemplo de esto el partido político japonés conservador de extrema derecha que surgió en 2015 llamado Nippon no kokoro o taisetsu ni suru tō (日本のこころを大切にする党, lit. “El Partido que Valora el Kokoro de Japón”) liderado por Shintarō Ishihara y en cuyo programa político señala como “luchará por su propia constitución (japonesa) que respetará la individualidad del país con una rica cultura e historia, así como el kokoro de su gente; una constitución redactada por los japoneses”. (Nakaya, 2019, p. 10) Además de esto, “el lexema kokoro aparece en canciones y libros de texto japoneses como parte de un modelo cultural cognitivo implícito para la sociedad japonesa ideal” (Occhi, 2008, citado en Nakaya, 2019, p. 11). De hecho, existe una serie de libros educativos titulados como Kokoro no nōto que son ejemplo de un tipo de “nacionalismo bondadoso” y que lleva a Takahashi (2003, citado en Nakaya, 2019) a acuñar el término “kokorogía” (kokorology) o “kokoroísmo” (kokoroshugi) para referirse a “la estrategia del estado que tiene como objetivo implementar la política de mejora del nacionalismo a través de expresiones agradables, como kokoro, en los libros de texto”. (p. 11)
23 Relaciones Conceptuales de Kokoro con otras Nociones Japonesas Habiendo analizado más o menos holísticamente estos tres componentes que forman el significado de la palabra kokoro desde la consideración de Kasulis (2004) (a saber: makoto no kokoro, mono no kokoro y koto no kokoro), vemos como no se puede comprender realmente el kokoro sin abordar otros conceptos de gran importancia para la cultura japonesa, como son las nociones de makoto, de mono no aware o de kotodama. Por ello, ya hemos visto una serie de relaciones conceptuales que conforman la idea amplia de kokoro como nexo. No obstante, cabe ampliar el rango de significados dentro de la polisemia de kokoro a otros léxicos o incidiendo de manera más profunda en aquellos ya tratados. Por ello, nos serviremos aquí de tres palabras de grupos léxicos diferentes para ampliar nuestro conocimiento sobre kokoro: en primer lugar, atendiendo a ese significado original de kokoro como órgano vital, se ha buscado analizar su relación con otros órganos del cuerpo humano en japonés cuyas funciones a veces se aproximan a las que tendría el kokoro como así se ve en ciertas expresiones lingüísticas. Luego se ha llamado la atención sobre la consciencia y evolución de kokoro como “estado de la mente”, a partir del cual surgen conceptos novedosos a través del budismo que actúan en conjunto con la vertiente sintoísta que ya hemos considerado. Finalmente, se han formulado algunos de los conceptos que derivan del uso de kokoro en la crítica literaria de Heian bajo tres autores del clan Fujiwara: Fujiwara no Kintō (966-1041), Fujiwara no Shunzei (1114-1204) y Fujiwara no Teika (1162- 1241). Léxico del Cuerpo y los Órganos Internos: Kimo (肝), Mune (胸) y Hara (腹) En japonés podemos encontrar multitud de expresiones idiomáticas que se refieren al cuerpo humano, lo que se conoce bajo la palabra karada-kotoba (体言葉) o, formalmente, shintai-goi (身体語彙). Sin embargo, como considera Ikegami (2008), podemos encontrar más frases que se refieren a la parte externa del cuerpo (manos, pies, cabeza, boca, etc.) que palabras que se refieren a los órganos internos del cuerpo. Este autor intenta explicar este hecho a través de la teoría de que la escasez de palabras para los órganos internos se correlaciona con la orientación predominantemente agrícola de la cultura frente a una nómada en las primeras etapas de desarrollo de la civilización japonesa, siendo que “las personas con cultura nómada tendrán muchas más oportunidades de observar y tratar los órganos internos de los animales que las personas agrícolas”. (Miyaji, 1979, citado en Ikegami, 2008, p. 185)
24 Pese a esto, podemos ver como a Japón se importaría la concepción de la medicina tradicional china de “cinco órganos internos” principales que componen el cuerpo: corazón, pulmón, hígado, bazo, riñón (Ikegami, 2008, p. 170). Reivindicando así la presencia fundamental del kokoro y también del hígado, llamado en japonés kimo, así como de los lugares o loci donde se localizan los órganos vitales como entidades, siendo estos mune (胸, traducido como “pecho” o “busto”) y hara (腹, traducido como “vientre”, “estómago”). Siento también elementos del cuerpo que son también lugar de la emoción y el pensamiento (Berendt y Tanita, 2011, p. 72) como así veremos. Kokoro y kimo se tratan de dos conceptos próximos, ambos son de origen nativo o wago. Originalmente, kimo se refería a los órganos internos del cuerpo en general, aunque más tarde pasó a identificarse con el hígado en concreto. Como kokoro vemos que también se usaba para referirse a estados mentales/emocionales (Ikegami, 2008, p. 170). Y de la misma forma que el sentido de kokoro como órgano del cuerpo humano sería suplantado por el término chino shinzō como ya hemos visto, también sucedería con kimo, dando lugar a la palabra kanzō (肝臓). Ahora bien, el uso de kimo se ha reducido a un atributo específico, el valor del “coraje'/'valentía”, lo que da a pensar que “el hígado llegó a concebirse específicamente como el asiento del coraje/valentía”. (Ikegami, 2008, p. 170). Y de este, solo podemos encontrar unas pocas expresiones idiomáticas como son: kimo o tsubusu (肝をつぶす, lit., “aplastar el hígado”), que significa “estar excesivamente perturbado”, “estar muy alarmado”; kimo o hiyasu (肝を冷やす, lit. “enfriar el hígado”), que significa “estar asustado”; kimo ga chiisai (肝が小さい, lit. “tener un hígado pequeño”) que significa “cobarde/con hígado de gallina”. (pp. 170-171) Por otro lado, tanto mune como hara, se refieren a las partes del cuerpo en las que se alojan el shinzō y kanzō, por lo que, como indica Ikegami (2008), “es un caso común de transferencia metonímica desde la ubicación a la entidad asociada con la ubicación (o algo más específicamente, desde el contenedor a lo que contiene)”. (p. 172) En el caso del significado de mune, Occhi (2008) identifica tres categorías fundamentales: “1) el pecho, el tórax; (…) 2) los senos de una mujer; 3) el corazón” (p. 197). Encontrando que gran parte de las expresiones en las que se hace referencia a mune se forman desde este
25 tercer sentido, a partir del cual equivale al kokoro, siendo un término intercambiable con este, como en las siguientes que señala Ikegami (2008): - kokoro/mune ga odoru (心/胸が躍る, lit. “el kokoro/pecho rebota”): sentirse optimista. - kokoro/mune ni ukabu (心/胸に浮かぶ, lit. “flotar en el kokoro/pecho”): venir a la mente. - kokoro/mune o sadameru (心/胸を定める, lit. ”establecer el kokoro/pecho”): decidirse. - kokoro/mune ga hiroi (心/胸が広い, lit. “el kokoro/pecho es ancho”, ser tolerante”. (p. 172) En estos casos, como apunta Berendt y Tanita (2011), tanto mune como kokoro se conciben como entidades que “pueden moverse, romperse, hundirse, rebotar, bailar, etc.” (p.72). También así lo indica Ikegami (2008) cuando hace esta distinción entre mune y kokoro: En kokoro ga odoru (…), el corazón, como entidad, puede concebirse como ‘generador’ (es decir, algo que genera sentimientos felices) o ‘agente’ en un sentido un tanto metafórico. En mune ga odoru (literalmente, ‘el pecho de uno rebota’) (…), mune se concibe como un 'lugar' más que como una 'entidad' (por no decir, un ‘generador’ o un ‘agente’), lo que da como resultado la interpretación de que el 'rebote' tiene lugar en el pecho, en lugar de ser generado por él. (p. 176) Por su lado, las expresiones de hara se refieren, según Berendt y Tanita (2011), “al abdomen o parte inferior del torso, incluyendo el vientre, tripa, intestinos y estómago” (72-73) y son en cambio más abundantes en el idioma japonés, así como en su pensamiento. Ahora bien, como llama la atención Ikegami (2008), “a diferencia de mune ('pecho’), hara ('vientre') se usa como locus de una gama mucho más restringida de emociones”. Pese al hecho de que “hay algunas frases en las que hara es intercambiable con kimo: p. 'kimo/hara o sueru' (lit., 'establecer el hígado/el vientre', que significa 'estar firmemente determinado')”. (p. 172) De la misma forma, cuando se hace una metonimia entre el hara y la persona, “se considera que las relaciones de uno con los demás, las actitudes/reacciones hacia cosas y eventos externos, así como las emociones/estado mental controlan el hara y viceversa”. (Berendt y Tanita, 2011, p. 73) .
32 vocabulario poético” (Falero, 2014, p. 42) se considera también el concepto de kokoro de la siguiente forma: Por lo general, un poema debe calificarse como excelente si se compone de kokoro, si se pone en orden su forma y si tiene un nivel de elegancia de gran interés. (…) Si es difícil dotarlo tanto de kokoro como de forma, es preferible priorizar al kokoro. Si no es posible profundizar en el kokoro hasta el final, es preferible poner atención en la forma. (Satsuki, 2021) Esta “forma” que se considera aquí se expresa mediante el término japonés sugata (姿), el cual, desde la formulación de Fujiwara no Shunzei (1114-1204), se trata de un resultado de la fórmula: “palabra (kotoba) antigua, sentimiento (kokoro) nuevo”, significando “un sentimiento poético no expresado en la palabra”. (Falero, 2014, p. 46) Sugata también se consideraba como un “estado exteriorizado de waka”, mientras que “kokoro (mente) y kotoba (palabra), se incorporan funcionalmente al todo orgánico de la propia conciencia creativa de waka” (Izutsu, 1981, p. 7). En este sentido externo también se vincula con el concepto shirabe (flujo tonal) referido al “desarrollo lineal sucesivo de una oración poética como unidad sintáctica y tonal”. (Izutsu, 1981, p. 6) Estas consideraciones estéticas de kokoro encontrarían su apogeo durante el periodo literario conocido como Shinkokin, en la transición entre la literatura de la era Heian a la de la era Kamakura, la cual sería también la última etapa de desarrollo histórico de la poesía japonesa waka. (Izutsu, 1981, p. 8). En este contexto también se produciría una crisis cultural relacionada con la idea budista de mappō, una era de decadencia donde ya no era posible encontrar la Iluminación en este mundo. Esto llevó a, como describe Sherlock (1984), “un intento deliberado y filosófico de equiparar la tradición poética con la práctica budista para crear una nueva síntesis que fuera capaz de resistir la destrucción cultural de la época” (p. 11). Lo cual derivó en la expresión del concepto de yūgen (幽玄) que dotó de una nueva dimensión al kokoro. El poeta Fujiwara no Teika (1162-1241), hijo de Shunzei, establecería, como así indica Izutsu (1981), que: el kokoro en sentido estricto ya no es un mero presupuesto estructural como lo era en el pensamiento de Tsurayuki; es ahora una subjetividad viva y genuina, un estado de equilibrio subjetivo que trasciende la transitoriedad de la esfera psicológica de la
33 conmoción fenoménica, y que no puede ser objeto de actividad cognitiva de ningún tipo, ni de ninguna actividad basada en la articulación lingüístico-psicológica. (p. 8) Esta condición de lo “inefable”, como una especie de misterio de kokoro es la que se vincula con la noción de yūgen, que se puede entender como “la elegancia de la mirada profunda, influenciada por la concepción budista sobra la ‘profundidad interior’ de las cosas”. (Falero, 2014, p. 46) Puede ser entendido como aquello que está oculto y que solo se puede intuir mediante la práctica meditativa, es decir, mediante un entrenamiento cognitivo. Las principales formulaciones del yūgen se tratan especialmente desde las teorías estéticas del teatro Nō de Zeami Motokiyo (1363-1443). En esta forma de teatro japonés, de grandísimo impacto cultural, el papel del kokoro adquiere una importancia similar a la que ha tenido en la poesía, siendo esencial en la realización de este arte. Como considera Pilgrim (1969): “esto se puede ver tanto implícitamente en la naturaleza del efecto previsto como explícitamente en la advertencia de Zeami tanto al compositor como al actor de buscar abrir el kokoro de la audiencia.” (p. 394). Y, teniendo presente como el kokoro es la base de yūgen, se ve como yūgen se corresponde con un efecto de elegancia particular que se crea mediante el kokoro del cual está dotado el actor, vinculándose así con el ideal de Zeami (2016) de tener hana (lit. “flor”, entendida como una manifestación de belleza), pues en la percepción visual y espontánea del nacimiento y marchitar de una flor no existe una intención fija, pero aun así nos despierta un cierto interés, por su capacidad aware de conmover tanto el alma humana como a los espíritus. En una suerte también de estado mental de auto-iluminación budista, el yūgen tiene “un sentido de la profundidad de la mirada en su penetración del objeto, que da como resultado la unidad entre sujeto y objeto” (Falero, 2014, p. 46). Estado mental muy similar a la noción de mushin que ya comentamos. Zeami considera de manera ideal que, en el arte con mushin, “aunque el actor en general puede ser consciente de que posee tal estilo o potencial, en su actuación no es consciente de realizar (este estilo) en este punto o en aquel” (Pilgrim, 1969, p. 399), de tal forma que el actor debe abandonar su individualismo mientras actúa. Esto se puede ver claramente en esta alegoría que realiza Zeami, como se describe en Pilgrim (1969): Al igual que con los títeres, el hombre no se mueve por sí mismo, sino que está gobernado por el kokoro invisible que mantiene unidas las formas y técnicas artificiales del arte. Este es el kokoro que nunca debe olvidarse, ya sea en el escenario o a lo largo de la vida. Es el kokoro perfecto que une todos los poderes. (p. 401)
34 Presencia del Lexema Kokoro en Expresiones Lingüísticas del Japonés Una vez hemos considerado de manera extensa los diferentes elementos y conceptos de la cultura japonesa que impregnan el significado de kokoro, se ha querido dedicar este apartado a constituir una semántica particular a partir de las estructuras del lenguaje vivo en Japón. Esto es de gran relevancia para este trabajo ya que, kokoro “debido a sus connotaciones positivas predominantes y tono positivo, se usa a menudo (...) en varios eslóganes, clichés, proverbios, anuncios y letras de canciones, así como en nombres de pila”, (Nayaka, 2019, p. 3) así “como componente de numerosas frases y proverbios”, concretamente según Sagara (1995, citado en Nayaka, 2019), en “más de quinientas unidades fraseológicas”. (p. 3) Pese a esto, para este trabajo, se ha hecho una selección propia, atendiendo a su relevancia, de 37 sustantivos, 28 adjetivos y adverbios, 66 construcciones verbales idiomáticas o kan’yōku (慣用句)) que contienen de una manera u otra el lexema kokoro entre las que aparecen en Diccionario “Rui” en línea (http://www.nichiza.com/rui/rui.php) de Barberán, F. (n.d.) y 25 proverbios japoneses o kotowaza (ことわざ) que se recogen en el Kotowaza Jiten (kotowaza.jitenon.jp/). Estas listas de expresiones contienen el objetivo principal que señala Berendt y Tanita (2011) de “resaltar rápidamente aspectos de las relaciones y personalidades humanas: sus actitudes, condiciones para una comunicación exitosa, comportamiento socialmente preferido”, pudiendo así “arrojar luz sobre cómo las personas en sus respectivas culturas lingüísticas enmarcan conceptos intelectuales sobre modos de comportamiento racionales y emotivos y revelan una posible cultura de comunicación”. (p. 66)
35 En Sustantivos Sustantivo Traducción de Diccionario Traducción Literal 心当たり idea de/recuerdo de/conocimientos de/nociones de golpe de kokoro kokoro atari 心意気 entusiasmo/fogosidad/vehemencia/ardor/pasión energía de kokoro kokoro iki 心意地 temperamento fogoso/carácter fuerte/vehemencia temperamento de kokoro kokoro iji 心移り cambio de idea/cambio de parecer cambio de kokoro kokoro utsuri 心得 conocimiento/saber/conocimientos/reglas/normas beneficio de kokoro kokoro e 心得顔 pinta de enteradillo/aires de entendido cara de conocimiento kokoro egao 心得違い lapsus/desliz/metedura de pata/equivocación equivocar el conocimiento kokoro echigai 心惜し fastidio/lamento/disgusto/desencanto desperdicio de kokoro kokoro oshi 心落ち decepción/desencanto/desilusión/chasco/disgusto caída de kokoro kokoro ochi 心覚え recuerdo/marca o señal para no olvidarse de algo recuerdo de kokoro kokoro oboe Datos obtenidos de: Diccionario “Rui” en línea (http://www.nichiza.com/rui/rui.php)
36 心替え cambio de parecer/cambio de intención cambio de kokoro kokoro-gae 心構え mentalización/preparación mental/concienciación/actitud mental/disposición de ánimo/decisión/firmeza/determinación/resolución postura de kokoro kokoro-gamae 心肝 espíritu/alma/idea/pensamiento/reflexión kokoro y kimo5 kokoro-gimo 心配り atenciones/deferencias/cumplidos/detalles/solicitud para con los demás reparto de kokoro kokoro kubari 心癖 predisposición/inclinación natural hábito de kokoro kokoro-guse 心騒ぎ inquietud debida a un mal presentimiento/agitación interior debida a un mal presagio alboroto de kokoro kokoro sawagi 心丈夫 tranquilidad/despreocupación/confianza/seguridad interior fuerza del kokoro kokoro jōbu 心魂 espíritu/ánimo/energía/fuerza interior/brío/audacia/valor/agallas/redaños alma, espíritu de kokoro kokoro-dama 心遣い consideración/solicitud/deferencia/cuidados/atencion es uso de kokoro kokoro-zukai 心尽くし consideración/amabilidad/detalle todo tipo de kokoro kokoro-zukushi 心付け aviso/advertencia/atención/consejo/propina añadido de kokoro kokoro-zuke 5 Véase el apartado de: Relaciones Conceptuales de Kokoro con otras Nociones Japonesas. Léxico del Cuerpo y los Órganos Internos: Kimo, Mune y Hara
37 心慰め consuelo/confortamiento/ánimo consuelo de kokoro kokoro nagusame 心根 carácter verdadero/naturaleza innata/carácter innato/temperamento real/esencia personal raíz de kokoro kokoro ne 心の至り sensatez/prudencia/reflexión/consideración extremo del kokoro kokoro no itari 心の鬼 sospecha infundada y obsesiva sobre cualquier cosa/remordimiento de conciencia/tener la cabeza llena de duendes demonio del kokoro kokoro no oni 心の糧 alimento para el espíritu/la gasolina que hace funcionar al espíritu alimento del kokoro kokoro no kate 心残り resquemor/pesadumbre/reconcomio/pesar/aflicción restos del kokoro kokoro nokori 心の杉 honradez/rectitud sugi6 del kokoro kokoro no sugi 心の空 distracción/embeleso vacío del kokoro kokoro no sora 心の丈 todo lo que uno lleva dentro/la totalidad de sus secretos y pensamientos más íntimos longitud del kokoro kokoro no take 心の花 sentido del buen gusto/capacidad para captar la elegancia y el refinamiento flor del kokoro kokoro no hana 心の刃 mala intención/intención de dañar filo del kokoro kokoro no yaiba 6 Un tipo de cedro japonés
38 心持 ánimo/disposición/actitud mental/una pizca/un pelín/un poquito tener kokoro kokoro mochi 心惑い ofuscación/turbación desilusión del kokoro kokoro madoi 心乱れ ofuscación desorden del kokoro kokoro midare 心向け intención/propósito orientado al kokoro kokoro muke 心添え advertencia/aviso acompañamiento del kokoro kokoro-zoe En Adjetivos y Adverbios Adjetivos Traducción de Diccionario Traducción Literal 心有る sensato/prudente/comprensivo/condescendiente tener kokoro kokoro aru 心一杯 con todo el alma/con todas sus fuerzas kokoro completo kokoro ippai 心美し adorable/gentil/encantador kokoro bueno kokoro utsukushi 心置きなく con franqueza/sin cortarse/sin reservas/sin miramientos/sin ceremonias sin poner kokoro kokoro okinaku 心から de corazón/sinceramente/de veras desde el kokoro kokoro kara Datos obtenidos de: Diccionario “Rui” en línea (http://www.nichiza.com/rui/rui.php)
39 心掛けが良い cauteloso/prudente/sensato/precavido tener buena previsión kokorogake ga yoi 心掛けが悪い imprudente/insensato/falto de precaución o de cautela tener mala previsión kokorogake ga warui 心が狭い intransigente/intolerante/inflexible /incomprensivo/mezquino kokoro estrecho kokoro ga semai 心が広い generoso/bondadoso/tolerante/comprensivo/ condescendiente/flexible/transigente/indulgente kokoro amplio kokoro ga hiroi 心苦しい apenado/penoso/doloroso/dolorido /pesaroso/lastimoso/afligido/desazonado kokoro doloroso kokoro-gurushii 心々 cada uno como quiere/cada cual a su manera/por libre/cada cual con su opinión y forma de pensar kokoro y kokoro kokoro-gokoro 心静か relajado/tranquilo/sosegado/sereno kokoro sereno kokoro shizuka 心して con atención/con cuidado hacer kokoro kokoro shite 心強い tranquilo/tranquilizado/reconfortado /seguro/animado/alentador kokoro fuerte kokoro-zuyoi 心と en mi opinión/a mi parecer y kokoro kokoro to 心無い insensato/burro/bestia/bárbaro/vándalo/ desalmado/inclemente/despiadado sin kokoro kokoro nai
40 心ならずも a disgusto/contra su voluntad/sin desearlo/a regañadientes/de mala gana aún sin kokoro kokoro narazumo 心の中で para sus adentros/en su interior/interiormente/mentalmente del interior kokoro kokoro no naka de 心許無い inestable/inseguro/vacilante/tembloroso /inquietante/incierto/preocupante sin permitir el kokoro kokoro motonai 心の(奥/底)から de todo corazón/de veras/sinceramente desde el fondo del kokoro kokoro no oku/soko kara 心の(奥/底)で en lo más profundo de su ser/en lo más profundo del corazón/en lo más hondo de uno mismo en el fondo del kokoro kokoro no oku/soko de 心忙しい impaciente/exasperado/desesperado/intranquilo kokoro ocupado kokoro-zewashii 心細い inseguro/perdido/desatendido/desamparado/solitario kokoro delgado kokoro-bosoi 心安い sencillo/simple/desenvuelto/campechano/desenfadado/ libre/natural/familiar/íntimo/de confianza kokoro barato kokoro yasui 心安立てに en confianza/sin protocolos/sin reservas con el kokoro sencillo alzado kokoro yasudate ni 心行くまで hasta saciarse/hasta quedar satisfecho hasta ir al kokoro kokoro yuku made
41 心より de todo corazón/sinceramente/cordialmente de parte del kokoro kokoro yori 心弱い apocado/pusilánime/timorato/indeciso/asustadizo kokoro débil kokoro yowai En Construcciones Verbales Idiomáticas o Kan’yōku (慣用句) Construcción Verbal Traducción de Diccionario Traducción Literal 心が動く conmoverse/emocionarse/inclinarse por/decantarse por/animarse a hacer algo el kokoro se mueve kokoro ga ugoku 心が折れる perder la motivación/descorazonarse el kokoro se rompe kokoro ga oreru 心が通う compenetrarse/congeniar /comunicarse bien/haber buenas vibraciones entre/entenderse bien el kokoro va a menudo, frecuenta kokoro ga kayou 心が籠もる estar hecho con todo cariño / estar hecho con el corazón el kokoro se recluye, se encierra kokoro ga komoru 心が挫ける descorazonarse/desanimarse/desalentarse/venirse abajo/ perder entusiasmo/retraerse/amedrentarse/desmoralizarse el kokoro se rompe, se retuerce kokoro ga kujikeru 心が和む sentirse relajado / apaciguarse / relajarse el kokoro se relaja, se calma kokoro ga nagomu 心が騒ぐ sentirse muy inquieto / palpitar de inquietud o preocupación / tener un nudo en el estómago el kokoro alborota, hace ruido, grita kokoro ga sawagu Datos obtenidos del Diccionario “Rui” en línea: http://www.nichiza.com/rui/rui.php
48 En Construcciones Paremiológicas o Kotowaza (ことわざ) Proverbio Significado Traducción Literal 諦めは心の養生 Es mejor para la mente rendirse definitivamente que pensar constantemente en fracasar. Renunciar es cuidar del kokoro Akirame wa kokoro no yōjō 明日ありと思う心の仇桜 La realidad es efímera y de la noche a la mañana todo puede desaparecer. El kokoro que piensas que seguirá mañana de las flores de cerezo que decaen Asuari to omou kokoro no adazakura Equivalente: 朝に紅顔ありて夕べに白骨となる 頭剃るより心を剃れ El espíritu es más importante que la forma. Antes de tomar una decisión importante aprende a ver en tu interior. Antes que afeitarte la cabeza, afeita tu kokoro Atama soru yori kokoro o sore Equivalente: 衣ばかりで和尚はできぬ 魚心あれば水心 Si aprecias a alguien será más fácil que ese alguien también te aprecie a ti. Si tienes kokoro de pez, tienes kokoro de agua Uogokoro areba mizu kokoro Equivalentes: 網心あれば魚心/君心あれば民心あり/誘う水あればいなんぞと思う 男心と秋の空/ 女心と秋の空 El carácter del hombre o de la mujer y su interior es voluble, está sometido a cambios constantes. Kokoro de hombre/mujer y el cielo de otoño Otokogokoro to aki no sora/ Onnagokoro to aki no sora Equivalentes: 女の心は猫の目/測り難きは人心/分からぬは夏の日和と人心 Datos obtenidos del Kotawaza Jiten: kotowaza.jitenon.jp/
49 親思う心にまさる親心 El amor natural es el que va de los padres a los hijos y no de los hijos a los padres. El afecto paterno sobrepasa al kokoro que sienten los padres Oyaomou kokoro ni masaru oya gokoro 親の心、子知らず El niño es egoísta porque los padres no entienden cómo se siente. El kokoro de los padres no conoce a sus hijos Oya no kokoro, koshirazu Equivalente: 子の心、親知らず 顔で笑って心で泣く Reprimir los sentimientos de dolor y llanto para mostrar una sonrisa en el rostro. Sonreír de cara, llorar de kokoro Kao de waratte kokoro de naku 気は心 Cuando se da un regalo, lo importante es que sea sincero, aunque sea pequeño. En castellano: “La intención es lo que cuenta” El ki8 es el kokoro Ki wa kokoro Equivalentes: 志は木の葉に包む/塵を結んでも志 口は口、心は心 Lo que se dice no coincide con lo que se piensa en el corazón. Equivale al refrán español: “Del dicho al hecho va un trecho”. La boca es la boca, el kokoro es el kokoro Kuchi wa kuchi, kokoro wa kokoro 草木にも心を置く Hay que prestar atención hasta a las cosas más triviales o insignificantes. Pon tu kokoro incluso en los árboles y la hierba Kusaki ni mo kokoro o oku 8 El concepto de ki se refiere al flujo de energía vital que, según la cosmovisión china, recorre todos los seres del universo.
50 犬馬の心 Tener un corazón leal y servir de forma correcta a tus superiores. Kokoro de perro y caballo Kenba no kokoro 心焉に在らざれば視れど も見えず Si tu mente está atrapada en otra cosa y no puedes concentrarte, aunque algo importante esté justo enfrente de ti, no vas a ser capaz de verlo. Si el kokoro está aquí estás mirando sin ver Kokoro koko ni arazareba miredomo miezu 心に穴が空いたよう Expresa el sentimiento de pérdida o vacío que se tiene cuando algo importante se ha ido Como si se hubiera abierto un agujero en el kokoro Kokoro ni ana ga aita yō Equivalente: 胸に穴が空いたよう 心の鬼が身を責める Sentir remordimientos de conciencia y sufrir por ello. Los demonios del kokoro torturan al cuerpo Kokoro no oni ga mi o semeru 心の欲する所に従えども 矩を踰えず Aunque actúes como deseas, nunca te salgas de lo que dicta la moralidad9. Sin transgredir la justicia, seguir lo que desea el kokoro. Kokoro no hossuru tokoro ni shitagaedomo nori o koezu 心は二つ、身は一つ No puedes hacer todo lo que quieres al mismo tiempo. Equivale al refrán español: “No se puede estar al mismo tiempo en misa y repicando”. Dos kokoro, un cuerpo. Kokoro wa futatsu, mi wa hitotsu 心を以て心に伝う Poder entenderse sin necesidad de usas palabras, casi de manera telepática. Discurrir por el kokoro por medio del kokoro Kokoro o mote kokoro ni tsutau 9 Este proverbio está sacado de la traducción japonesa de las Analectas de Confucio.
51 Equivalente : 以心伝心 言葉は心の使い Lo que se piensa en el corazón se manifiesta espontáneamente en las palabras. La palabra es el uso del kokoro Kotoba wa kokoro no tsukai 里心が付く Sentir nostalgia por la casa donde uno nació y por sus padres. El kokoro de la casa natal acompaña Satogokoro ga tsuku 這えば立て、立てば歩め の親心 Cualquier padre espera con ansias el crecimiento de su hijo e insiste en que avance en su proceso de aprendizaje con la mayor rapidez. El kokoro de los padres de andar si te pones de pie, de ponerte de pie si gateas Haeba tate, tateba ayume no oyagokoro 人の心は九分十分 Todos los pensamientos humanos son muy similares, no hay gran diferencia entre ellos. El kokoro de las personas es nueve de cada diez. Hito no kokoro wa kubujuubu 人は見目よりただ心 Es más importante que las personas sean buenas por naturaleza que hermosas en apariencia. Las personas son más kokoro que apariencia. Hito wa mime yoti tada kokoro Equivalente: 器量より気前 丸くとも一角あれや人心 Es bueno tener una personalidad apacible y mansa, pero a veces es mejor tener un lado agresivo que te haga persistir en tus ideales. El kokoro de las personas tiene una esquina y aún es redondo. Maruku to mo hitokado areya hitogokoro 目は心の鏡 Hay relación entre la mirada de una persona y su corazón, por lo que es posible ver su interior a través de ellos. Es castellano: “Los ojos son el espejo del alma”. Los ojos son el espejo del kokoro Me wa kokoro no kagami Equivalentes:目が物を言う/目は口ほどに物を言う/目は心の窓/目は人の眼
52 Conclusiones Así, como hemos tratado, la traducción directa de un término clave para una cultura se plantea como limitante e insuficiente, mucho más si te trata de una palabra como kokoro, dotada de una profundidad de significado a veces inasible en una simple traducción o siquiera en una nota a pie de página. Diversas expresiones en las que uno puede tener o no kokoro, como este puede bailar, flotar, romperse, ser dañado, etc., y las complejas relaciones que tiene este concepto con otros elementos claves de la cultura japonesa que completan su significado son testigo de esto. Esta dificultad lo lleva a ser simplificado bajo la denominación de “corazón y mente”, como si se trataran de dos elementos separados, aun cuando el kokoro reúne ambos en sí mismo, topándose también con los “problemas creados” y contradicciones herencia de la filosofía occidental. Contradicciones como las de “pensar con el corazón” o “sentir con la mente” de las que el kokoro, como lo formularía Motoori Norinaga, puede escapar a través una perspectiva altamente naturalista que comprende la existencia de unos seres humanos con el potencial de apreciar el mundo, conmocionarse ante él y escribir poesía. A través de un makoto no kokoro como sinceridad plena ante lo sagrado de la naturaleza, posibilitando una comunión con ella y con el kokoro no limitado a un estado de la mente particular, sino que late en toda criatura del mundo como mono no kokoro. a través de la conexión del mono no aware. Siendo de ahí donde nace también la palabra, koto no kokoro y el propio significado. Palabra que al pronunciarse es capaz de alterar nuestra propia realidad por su propio poder o kotodama. En este sentido, se puede decir que la noción de kokoro no solo es clave como criterio estético a la hora de componer poesía o actuar en el teatro Nō, sino que se corresponde también con una completa forma de vivir y coexistir en el mundo, como así lo ven los japoneses, para los cuales estas artes siguen siendo un camino de cultivo y reflexión de la realidad. Pudiendo llegar a pensar a partir de esto que la ausencia de kokoro, en todo su sentido amplio y como criterio moral, es un síntoma altamente negativo de no estar viviendo correctamente o, al menos, de la mejor manera posible a los ojos de un japonés. Lo cual no solo se corresponde a cómo un solo individuo actúa en soledad, sino que tiene su impacto e influencia en la propia sociedad como colectivo.
53 Dada la amplísima dimensión de significado de la palabra de kokoro, capaz de indagar en cuestiones fundamentales del pensamiento, este trabajo quizás pueda dar pie en su sentido filosófico a otros que indaguen más profundamente en esta cosmovisión particular japonesa, pudiendo quizás extenderla a concepciones más globales, pudiendo encontrar un camino de investigación en el campo de la ética en la inteligencia artificial o IA. Y, por otro lado, al contemplar el kokoro en su sentido lingüístico, permite seguir indagando en cómo dicha cosmovisión se ve representada en las diferentes expresiones y construcciones lingüísticas japonesas. Se han listado aquí también una gran cantidad de expresiones idiomáticas y proverbios sin incidir mucho en su explicación cultural, por lo que cabría también en este aspecto un trabajo de ampliación que no se ha podido realizar aquí por las propias limitaciones de contenido de un Trabajo de Fin de Grado.
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