Las élites y el poder
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ELITES HISPANIQUES TEXTES RÉUNIS PAR Milagros NAVARRO CABALLERO & Ségolène DEMOUGIN AUSONIUS Etudes
ÉLITES HISPANIQUES Séminaire Bordeaux, décembre 1998 L} histoire des élites hispaniques dans l'Empire romain est marquée par la double forme de leur recrutement. Rome, confrontée à des structures sociales préexistantes, dominées par une élite indigène, imposa petit à petit son propre modèle social. L'attirance fut progressive, mais irrésistible. Les contributions réunies dans ce volume apportent un éclairage nouveau sur la définition et la constitution de ces élites, identifiées par la possession de patrimoines économiques, sociaux, culturels et symboliques, dont elles veulent assurer la pérennité. Ainsi apparut une aristocratie proprement hispanique, assumant pleinement son rôle dans les structures sociales romaines : non seulement, ses plus brillants éléments participèrent à l'exercice du pouvoir, mais plus encore ils finirent par obtenir le trône. Cette réussite scelle le destin des élites hispaniques. La historia de las elites hispánicas en el Imperio romano está caracterizada por un doble proceso de creación. Roma, enfrentada a las estructuras sociales preexistentes, dominadas por una aristocracia indígena, impuso deforma paulatina su propio modelo social. La atracción fue progresiva pero irresistible. Los artículos reunidos en este volumen aportan una nueva visión sobre la definición y la formación de estas elites, identificadas por la posesión de patrimonios económicos, sociales, culturales y simbólicos, de los que quieren asegurar la perennidad. Así surgió una aristocracia propiamente hispánica, asumiendo plenamente su papel en las estructuras sociales romanas: no solamente sus más brillantes elementos participaron en el ejercicio del poder, sino que terminaron alcanzando el trono. Este destino consagra el éxito de las elites hispánicas. rhe history of the elites from the Spanish provinces in the Roman Empire is remarkable for the double process that was involved in their formation. Rome was faced with pre-existing social structures, dominated by an indigenous elite, but managed to impose step by step its own social model. The attraction towards this model was gradual, but in the end irresistible. The papers contained in this volume throw new light on the definition and social makeup of these elites, whose defining feature was the possession of an economic, social, cultural and symbolic inheritance, which the elites wished to preserve for all time. In this way a truly Hispanic aristocracy developed, that played a full role in Roman society. Not only did its most illustrious members exercise power, but some even went so far as to became Roman emperors. This success at the very centre of power is a hallmark of the elites of the Iberian peninsula under Roman rule. ISBN B-BJ.DGB3-53-Q ISSN : 1283-2200 ISBN : 2-910023-23-0 301,75 FF €4 6 9
AUSONIUS — PUBLICATIONS ----------------Études 6 ---------------- ÉLITES HISPANIQUES Textes réunis par Milagros Navarro Caballero et Ségolène Demougin avec la collaboration de Françoise Des Boscs-Plateaux Diffusion De Boccard 11 rue de Médicis F - 75006 PARIS — Bordeaux 2001 —
AUSONIUS Maison de l'Archéologie Université Michel de Montaigne - Bordeaux III F - 33607 Pessac Cedex Directeur des Publications : Alain BRESSON Secrétaire des Publications : Stéphanie Vincent Graphisme de Couverture : Stéphanie Vincent ©AUSONIUS 2001 ISSN : 1283-2200 ISBN : 2-910023-23-0 Imprime : Gráficas Calima, S. A. Avda. Candina. s/n E - 39011 Santander - Cantabria
SOMMAIRE Alain Tranoy, INTRODUCTION............................................................................................. 9 L’originalité des élites hispaniques Géza AlfOldy, Présentation............................................................................................. 11 José Luis Ramírez SÁDABA, El nacimiento de las elites de Augusta Em érita .......... 13 Sylvie Dardaine, La naissance des élites hispano-romaines en B étique .................. 23 Patrick Le ROUX, La “crise” des élites hispaniques (we-ive siècles).......................... 45 Les fondements économiques de la puissance des élites hispaniques Jonathan EDMONDSON, P résentation................................................................................ 63 Antonio CABALLOS RUFINO, Los recursos económicos de los notables de la Bética 69 Robert ÉTIENNE et Françoise MAYET, Les élites marchandes de la péninsule Ibérique.......................................................................................... 89 La transmission des modèles romains Pierre GROS, Présentation................................................................................................... 101 María Luisa Cancela Ramírez de Arellano, Los monumentos funerarios de las elites locales hispanas................................................................................. 105 Trinidad NOGALES Basarrate, Autorrepresentación de las elites provinciales : el ejemplo de A ugusta Em érita............................................................................... 121 Armin U. Stylow, Las estatuas honoríficas como medio de autorrepresentación de las elites locales de H ispania............................................................................ 141 Enrique MELCHOR GIL, Consideraciones sobre la munificencia cívica en la Bética rom ana................................................................................................. 157 Pierre SlLLlÈRES, La maison aristocratique à l ’époque républicaine, principalem ent dans la vallée de l ’E b re .............................................................. 173
ÉLITES HISPANIQUES Les élites et le pouvoir Antonio Caballos Rufino, Présentation................................................................... 187 Milagros NAVARRO CABALLERO, Les femmes de l’élite hispano-romaine, entre la famille et la vie publique....................................................................... 191 Françoise DES BOSCS-PLATEAUX, Les sénateurs hispaniques et le pouvoir d ’Auguste à Trajan......................................................................... 203 Sabine Lefebvre, Q. (Lucceius Albinus), flamen prouinciae Lusitaniae? L’origine sociale des famines provinciaux de Lusitanie ................................. 217 Antonio Ferreruela Gonzalvo et José Antonio Mînguez Morales, Un nuevo descubrimiento epigrâfico romanorrepublicano en el Valle del Ebro.............................................................................................. 241 Ségolène Demougin, Conclusions................................................................................. 251 Abréviations...................................................................................................................... 259 Bibliographie...................................................................................................................... 261 Index des sources............................................................................................................ 277 Index des personnes....................................................................................................... 291
LAS ELITES Y EL PODER Antonio Caballos Rufino * Una de nuestras tareas básicas como historiadores es la de descubrir los comportamientos colectivos y las formas de organización y gestión de la sociedad. Por ello también la de identificar, no únicamente los esquemas políticos normativos, sino también las fórmulas concretas por las que se manifiesta el poder y las líneas básicas de su desarrollo a lo largo del tiempo. A este respecto la antigua Roma se nos muestra como un indispensable laboratorio de análisis. Cuando se nos habla de Roma, y más concretamente del Imperio romano, surge reiteradamente un término asociado, y éste es el de poder. Imperio significa y simboliza poder. Debemos referirnos al poder y a las elites, que es casi decir lo mismo, máxime en Roma, donde no únicamente el poder pertenece a la aristocracia, sino donde los modelos de comportamiento y las pautas ideológicas de referencia también son generadas por aquéllas. No en vano contaban las elites romanas con dos instrumentos preciosos a su favor : el monopolio en la composición del Senado y el control absoluto de las mores maiorum, los referentes ideológicos que condicionaban el comportamiento social. El sistema de dominio romano aprovechó idóneamente tanto el control sobre el poder, como las virtualidades del clientelismo y el sistema social estatutario, además de la herramienta de gestión burocrática y centralizada del Estado. La respuesta que Roma dio a la situación de crisis que caracterizó los últimos tiempos de la República fue la de la paulatina sustitución del diálogo entre la sociedad y las instituciones de ella directamente emanadas en el viejo marco de la polis, que se estaba quedando estrecho, por el mantenido entre el poder político y los súbditos de un Imperio Universal. Ello supuso en esencia, como ya ha sido bien argumentado por otros: 1 La consagración de un poder individualizado con los rasgos propios del poder carismàtico - de acuerdo con la terminología weberiana -, que se funda en el dominio de las herramientas de control ideológico. 2 El apoyo de unos estamentos políticamente dóciles por los beneficios sociales y económicos de ello derivados, los orclines, del que se nutren los gestores del Estado, auxiliados por una compleja burocracia. Los esquemas de comprensión de la funcionalidad de las elites, en línea con las teorías de Pareto, permitieron a Géza Alfóldy como pionero una idónea, ilustradora y operativa aplicación al caso de la sociedad romana. 3 El triunfo de unos objetivos conservadores, expresados en los correspondientes marcos de referencia ideológicos, que apelaban a la necesidad del mantenimiento de la tradición como artificio para la supervivencia de un esquema social de carácter fuertemente piramidal. Para lograr estos objetivos - y aquí no dejan de ser operativos las explicaciones * Universidad de Sevilla. España.
188 ÉLITES HISPANIQUES contractuales del Levicitún - el cuerpo social debió asumir las nociones de prosperidad, estabilidad y orden como valores supremos, detrás de los que debe colocarse el poder político como sustentador de la cohesión social. Según esquemas de comprensión que remontan al clásico planteamiento de Maquiavelo, habrían de ser competencias del Estado el monopolio legal de la coacción y la organización del consentimiento social. Simplificadamente quedémonos aquí con estas tres formas de ejercicio y manifestación del poder en su acepción pública, política: a. El ejercicio de la fuerza, que obliga al sometimiento. b. La maquinaria de la ley, que impone el respeto a la norma. c. La presión de la ideología, que lleva a la aceptación del sistema, bien por la vía del convencimiento, bien por la de la resignación. El análisis del poder en esta triple acepción resulta así uno de los objetivos clásicos de la ciencia política, que, como disciplina científica, se encarga de elaborar el instrumento teórico que permite analizar el poder entendido como comportamiento político. Pero no estaríamos cumpliendo con nuestra función como historiadores si nos contentásemos con el análisis del poder en este sentido político, limitándonos sólo al estudio de las fórmulas de gobierno, sus recursos y su capacidad de gestión y coacción. El poder es plural, multiforme y capaz de mil disfraces ; y su análisis desde una óptica racionalista generó la argumentación que llevó en el siglo xvn a aquel primer fundamentado!' del liberalismo que fue Thomas Hobbes, a partir del contraste entre la igualdad ideal que se proclama como principio teórico y la desigualdad de la evidencia, que homo hominis lupus, que el hombre es un lobo para el hombre y que la vida social incorpora entre sus componentes ineludibles el sometimiento. Sometimiento en último extremo al Estado, que, de nuevo, ideológicamente se justifica así por la función que aquél debe cumplir de mantener la cohesión social. Evidentemente que ha sido mucho lo que debemos a la ciencia política en la comprensión de los elementos genéricos del poder. En nuestro ámbito, además de proporcionarnos un amplio aparato conceptual, nos ha permitido ampliar nuestro conocimiento del sistema imperial como fórmula de poder y aparato de integración, sus instrumentos y la compleja maquinaria de gestión y control del Estado. Pero no podemos limitarnos al estudio del complejo normativo-institucional, sino que son asimismo tareas ineludibles nuestras el análisis del conjunto de aparatos coercitivos e ideológicos que se desarrollaron en el propio seno de la sociedad romana y cumplieron la tarea de mantener el orden y reducir las tensiones sociales, así como la de organizar el consentimiento de los gobernados para el mantenimiento del equilibrio social. Y esto a todos los niveles, en todos los ámbitos de la vida y en todos los rincones del Imperio. Entonces, como ahora, todos, además de sometidos a la presión del poder, eran, o podían ser. en diferente medida, su instrumento. El poder es multiforme y polisémico. Como resultado son múltiples los vocablos con que es descrito en Roma. Si, evidentemente, destaca ante todo el término imperium , como su máximo exponente, también potentici, pollentia, potestas, facultas, uirtus, opes, arbitrium , copia, licentia, auctoritas, diño, uis. e incluso momeutum, son diferentes formas en que el poder se manifiesta y representa.
LAS ELITES Y EL PODER 189 El poder en su sentido genérico y absoluto, como facultad de obrar, y en su acepción social, como oportunidad que tiene un individuo en concreto, o un colectivo organizado, para realizar su propia voluntad en una acción común, aún contra resistencias externas ; pol lo tanto el campo que engloba a los dos términos concomitantes, pero no idénticos, de “poder” y “autoridad”, resulta un ámbito amplísimo de indagación y de renovación de nuestro conocimiento. El Imperio permite a este respecto dos vías complementarias de análisis. Una vertical, por la peculiar estructura social romana y sus jerarquías sancionadas jurídicamente, conformando diferentes estratos de vertebración a partir de la puesta en ejercicio de múltiples criterios estatutarios, de carácter ideológico, político, jurídico, económico, familiar, e incluso de sexo. Otra horizontal, por el mantenimiento de peculiaridades regionales y un amplio margen de autonomía como resultado de la composición poliétnica y policultural del Estado, y eso a pesar de las evidentes tendencias a la homogeneización cultural y organizativa. Aquí es donde se cumple uno de las funciones fundamentales de las elites, personalización de unas pautas ideológicas comunes, que, fruto de una eficaz propaganda, sirvieron de modelo de comportamiento que las convirtió en uno de los principales instrumentos de unificación y fermento de integración a todo lo largo y ancho del Imperio. Comparsas del poder con mayúscula, copartícipes e instrumentos del poder con minúscula, las elites coinciden en que el mantenimiento de su función política y el exclusivismo de sus privilegios sociales pasan inexcusablemente por la preservación del sistema imperial, y esto a pesar de los evidentes - aunque a veces no suficientemente valorados - cambios, resultado de una dinámica histórica compleja. No hay que olvidar así los múltiples ámbitos en que se manifiesta el ejercicio del poder y éste entendido en sus muchas y muy diversas acepciones. Evidentemente en Roma, como cabeza y quintaesencia del Imperio, en las provincias, donde magistrados y funcionarios personifican al Estado, también al frente de los ejércitos, pero asimismo en las comunidades urbanas provinciales, donde al ejercicio del poder ejecutivo, se suman el poder político, la capacidad económica y las devociones que ésta genera, la influencia social, el prestigio moral, el papel ante clientelas y familias, el apoyo del círculo de amigos, entre un largo etcétera de expresión de parcelas de poder.