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Reseña de Di Riccio, Agnes, Ferrarin, Alfredo, Frilli, Guido y Manca, Danillo, La Psicologia di Hegel. Un commentario, Napoli: Istituto Italiano per gli Studi Filosofici Press, 2023, 357 pp., ISBN: 978-88-7723-175-8

Ortigosa Peña, Andrés

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165 Studia Hegeliana vol. X (2024) STUDIA HEGELIANA Revista de la Sociedad Española de Estudios sobre Hegel Journal of the Spanish Society for Hegelian Studies Nº 10 2024 pp.: 165-169 ISSN: 2444-0809 ISSN-e 2792-176X RESEÑAS Reseña de Di Riccio, Agnes, Ferrarin, Alfredo, Frilli, Guido y Manca, Danillo, La Psicologia di Hegel. Un commentario, Napoli: Istituto Italiano per gli Studi Filosofici Press, 2023, 357 pp., ISBN: 978-88- 7723-175-8. Andrés Ortigosa Peña Universidad de Sevilla El presente libro es una obra que muestra a la Academia el valor de una nueva colaboración entre investigadores cuando se centran sobre un tema específico. La filosofía del espíritu subjetivo de Hegel está compuesta por la Antropología, la Fenomenología y la Psicología. Como tal, esto es el recorrido de un individuo hasta desarrollar sus capacidades más elevadas. Esta obra aborda la Psicología de Hegel, que en su Enciclopedia de las ciencias filosóficas en compendio abarca los §§440-482. Esto es el momento más elevado de la filosofía del espíritu subjetivo. Todo investigador que se ocupe de la Psicología de Hegel, así como del espíritu subjetivo, encontrará en este libro una guía detallada con comentarios minuciosos y con fuentes sobre las que investigar. Esto se debe a la composición del libro. Primero hay cuatro capítulos introductorios y luego ocho capítulos que van comentando parágrafo a parágrafo la Psicología de Hegel. El comienzo de la primera parte de este libro, esos cuatro capítulos introductorios, son un material atractivo para cualquier investigador. Primero Danilo Manca establece el sentido de hacer un nuevo comentario a la Psicología de Hegel. Este comentario no pretende hacerse desde una perspectiva monolítica, sino que asume que «la interpretación de algunas cuestiones en Hegel no es unívoca» (p. 17). De ahí que haya diferencias entre los comentarios que analizan cada parágrafo en la segunda parte. Pero también surge ahí la riqueza de este libro, permitiendo al lector acceso a múltiples perspectivas. Tras la presentación de Manca encontramos un trabajo francamente erudito a cargo de Guido Frilli sobre las fuentes que tenemos sobre la Psicología de Hegel. Para ello primero compara las ediciones de la primera edición de la 166 STUDIA HEGELIANA Studia Hegeliana vol. X (2024) Enciclopedia (1817) y la tercera (1830) (pp. 30-31) para luego poner en valor los añadidos de Boumann y Petry, así como las lecciones recogidas por los alumnos de Hegel (pp. 30-33). Termina señalando brevemente la importancia que le dio Nicolin al fragmento de la filosofía del espíritu subjetivo (p. 33). El tercer capítulo corre a cargo de Agnese di Riccio, Es un capítulo interesante en el que se atiente a la Psicología según los hegelianos más próximos a Hegel (Michelet, Erdmann, Rosenkranz, etc.) y cómo esta fue recibida (pp. 36-40). Luego muestra el interés renovado en la Psicología a partir de 1970 por parte de autores como Hartmann o Findlay, entre otros (40-46) y culmina señalando el valor de la Psicología en la actualidad, a partir de 1995 (pp. 46-52). Como tal, es un recorrido que permite al lector situarse en la historia de la Psicología de Hegel que no omite ninguno de los grandes títulos de los estudiosos sobre el tema. El último capítulo de esta primera parte está redactado por Alfredo Ferrarin. Él muestra al lector el sentido que tiene la Psicología de Hegel respecto a su proyecto enciclopédico. Al ser un proyecto incompleto (pp. 53-55) la dificultad sobre cómo leer la Psicología aumenta, aunque el autor señala algunas ideas al respecto (pp. 55-59). No obstante, lo más jugoso de este capítulo aparece en su tercer apartado, en el que Ferrarin expone qué es el concepto de espíritu en la filosofía de Hegel. Para él no basta con contraponerlo a la naturaleza, ni tampoco con señalar que hay diferentes temas en la filosofía del espíritu, sino que cuando nos dirigimos al espíritu subjetivo el sentido viene dado por la Psicología, la cual muestra el «despertar interno de un sujeto originario que se realiza siempre de manera más concreta y libre» (p. 60). Por eso, como afirma claramente, «si el espíritu es la unidad originaria que asume diversas formas, puede serlo en la medida en que esencialmente es actividad y desarrollo de sí mismo» (p. 60). Este mismo desarrollo del espíritu es lo que le empuja a su trascendencia, pues al final el progreso constitutivo del espíritu es «actividad referida negativamente a sí misma, vida, unidad y sustancialidad, desarrollo, regreso a sí mismo e idealidad, libertad, automanifestación» (p’. 65-66). Así pues, como prosigue comentando Ferrarin, la organización del espíritu subjetivo viene dada con una diferencia fuerte con Jena, en la que ahora la Fenomenología asume un papel diferente al de la Fenomenología del espíritu al imbricarse en el sistema de Hegel, pues la Fenomenología «ya no es la ciencia de la experiencia de la conciencia» (p. 71). Más bien, la Fenomenología es ahora una forma de mediación, pues es la relación consigo mismo y con la alteridad. Ahora bien, la Psicología de Hegel difiere ampliamente de lo que era conocido como Psicología en su tiempo (p. 76), pues el objetivo final es que el espíritu sienta al mundo como su casa propia y, para ello, alcanza su libertad como individuo en el mundo (p. 77). 167 Reseñas Studia Hegeliana vol. X (2024) Tras esto comienza la parte analítica del libro. Primero Ferrarin analiza el comienzo de la Psicología de Hegel en los §§440-445. Esto es un comentario a cómo Hegel estructuró su Psicología. Aunque sea un comentario general, pues es necesario presentar así una introducción que trata sobre las divisiones de la Psicología, sí que llama la atención que para Hegel, por ejemplo, la voluntad y la inteligencia no están separadas, sino que actúan en conjunto en el ser humano (p. 102). También la definición sobre qué es una facultad. Para Hegel una facultad (Kraft) siempre debe ser pensada como identidad entre lo interno y lo externo (pp. 102-103). Esto permite que en Hegel el espíritu no sea una «colección osificada y mecánica» de facultades (p. 103), sino una progresión que está en continua actividad gracias a las facultades. El capítulo siguiente lo redacta Guglielmo Califano, quien comenta la intuición (§§446-450). Tras comentar extensamente la labor del sentimiento en la intuición, Califano llega a la atención y el recuerdo. Pero lo fundamental de este capítulo es que al final, Califano defiende que Hegel «excluye todo dualismo entre el sentido y la razón y argumenta que la capacidad de identificarse de los vínculos estructurales indispensables para dar forma a un objeto en sí mismo subsistente, susceptible de estudio y elaboración, implican necesariamente la participación de una sensibilidad intrínsecamente racional que se estructura y deposita en el sentimiento» (p, 132). Tras ello aborda propiamente la intuición y su relación con la representación con claridad y sutileza, aunque lamentablemente por extensión no pueda comentarse mucho aquí. El séptimo capítulo, de Lorenzo Sala, trata sobre la relación entre imaginar, representar y recordar (§§451-454). Estas facultades, en sintonía con lo propuesto por Califano, actúan conjuntamente pues para que haya contenido tiene que haber intuición, pero esta es revestida por la inteligencia. Así, gracias a la inteligencia, el contenido de la intuición permite la imaginación, le evoca, y de ahí que luego pueda surgir la representación. El siguiente lo redacta Agnese di Riccio, que es sobre la imaginación y la fantasía en Hegel, aquello que puede «hacer» la inteligencia (§§455-457). La imaginación como tal funciona con el contenido que ya ha tenido previamente gracias a la conciencia, lo que le permite conjugarlo en nuevas formas, por lo que la imaginación es una facultad asociativa. Frente a ello, la inteligencia separa (p. 188). Pero separa para luego reunificar, pues la inteligencia tiene que conseguir llegar al universal. El capítulo que sigue, sobre el signo, el lenguaje y la memoria (§§458- 464), lo redacta Danilo Manca. El signo es algo privilegia por el espíritu, pues es aquello que surge desde la interioridad del ser humano, pero se hace externo. De hecho, se le reconoce en la exterioridad. Por eso el signo es «una representación del espíritu (el significado)» (pp. 211-212). De ahí que el signo permita 168 STUDIA HEGELIANA Studia Hegeliana vol. X (2024) cierta ambigüedad, como el propio espíritu, dando lugar al símbolo. Todo esto se materializa más claramente en la lengua. La lengua es obviamente un sistema articulado de signos sonoros y gráficos, pero que solamente puede ser producido por la inteligencia, y en la cual se manifiesta la representación de un elemento exterior. Esto permite explicar desde la inmanencia del espíritu el surgimiento de las lenguas y su posterior codificación en la escritura jeroglífica y alfabética (pp. 221-231). El lenguaje, así visto es por una parte la superación de la esfera de la mera representación, pero por la otra es también la máxima expresión de la representación, de ahí que Manca señale que el lenguaje en Hegel es «ambivalente» (p. 231). Ahora bien, el lenguaje tiene entonces un alto componente figurativo, el cual consigue su superación con el nombre. De ahí que «el nombre es la cosa precisamente por él es el significado exteriorizado completamente. La esfera del lenguaje es la segunda naturaleza de la inteligencia» (p. 235). Es ahí donde entra la labor de la memoria, la cual permite el correlato entre nombre y cosa. Esto es una de las formas en que se muestra entonces la superación de la dicotomía entre la interioridad y la exterioridad. Posteriormente, Federico Orsini escribe su capítulo acerca de los §§465-468. Aquí se diferencia entre el pensar objetivo y el pensar subjetivo. Es clave en ello la inteligencia pensante. Esta es, según su forma la razón que es identidad entre subjetividad y objetividad, pero según su contenido es plenamente el pensamiento (p. 267). Según Orsini, «la progresión de la función de pensamiento inteligente corresponde a la articulación de la lógica formal o subjetiva reconstruida especulativamente en la lógica del concepto» (p. 268). Esta vinculación entre la Lógica y la Psicología es de lo más sugerente, la cual Orsini analiza con detalle (pp. 268-278), aunque aquí no debamos detenernos. Tras comentar que el pensamiento recorre todo el sistema filosófico de Hegel según el propio Hegel —basándose en el Zusatz—, Orsini aborda el espíritu práctico, el cual es el que permite que el espíritu se dirija al mundo transformándolo y aprehendiéndolo. El final del capítulo de Orsini sirve para engarzar con el siguiente capítulo, a cargo de Guido Frilli, donde aborda con detalle este espíritu práctico, o voluntad (§§469-480). El espíritu práctico es la forma subjetiva del querer. En tanto que la voluntad permite el acceso al mundo del espíritu, esto modifica el mundo, produciendo una identidad entre la subjetividad y la objetividad. Frilli comenzará comparando la voluntad de la Psicología con la voluntad efectiva de la Filosofía del Derecho. Tras ello, se ocupa del sentimiento práctico (pp. 301-309), luego del impulso, las inclinaciones, y el arbitrio (pp. 309-317). Este último es especialmente relevante, pues Hegel se situará en la cuerda opuesta del servo arbitrio, pues Hegel diferenció entre el mero arbitrio y la voluntad racional del espíritu libre (p. 317). Frilli prosigue abordando la felicidad. Este tema es sorprendente pues la felicidad no es un universal de la razón, sino de 169 Reseñas Studia Hegeliana vol. X (2024) la representación (p. 319). Esto permite a Frilli pasar a la felicidad y la voluntad libre, la cual ocurre cuando la voluntad supera su unilateralidad, y es ahora la forma que produce su propio contenido. De ahí que sea la «autodeterminación infinita del espíritu libre» (p. 322). El último capítulo está redactado por Kervégan, habiendo realizado la traducción al italiano Frilli. Este analiza el espíritu libre (§§481-482). El espíritu libre es la unidad del espíritu teorético y del espíritu práctico como muestra Hegel especialmente en su Filosofía del Derecho, como Kervégan expone (pp. 328-331). Tras esto, el autor muestra el límite que marca el §482 entre el espíritu subjetivo y el espíritu objetivo. En general, queda bien plasmado cuando señala que «la libertad, que el espíritu subjetivo tiene por objeto (Gegenstand) cuando se quiere y se piensa a sí misma en su autonomía, deviene en objeto (Objekt)» (p. 333). Esto es, que debido a que la voluntad en la Psicología es finita, en realidad tiene un anhelo infinito de ser totalmente libre, de constituirse del todo como espíritu libre. Esta voluntad de libertad es la clave, pues «sin la voluntad de libertad no se puede saber, ni practicar la libertad» (p. 340). En general, este libro le interesa a cualquier persona que quiera profundizar sobre el espíritu subjetivo de Hegel y que desee prestar especial atención a la Psicología. El material es valioso, pues funciona como una guía por la cual uno puede acceder más fácilmente al proyecto hegeliano de la Psicología.