scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

El toro de lidia, o el feedback con sentimiento

Gómez Moner, Eleuterio

Full text

Revista de Estudios Taurinos Nº 5, Sevilla, 1997, págs. 79-91. EL TORO DE LIDIA, O EL FEEDBACK CON SENTIMIENT01 Eleuterio Gómez Moner Universidad de Valencia n el presente artículo se expone cómo la sociedad fija mecanismos de aprendizaje social y modelización de la realidad y las relaciones. Enumero los · elementos del sistema conceptual en el plano de intercambios de materia y energía, basado en el metamodelo de Eric Swartz, describo las relaciones y mecanismos observados entre los elementos en el plano de información. Se aplica el modelo a un caso concreto, la corrida de toros tal como se realiza en el occidente europeo. Conseguimos finalmente una visión del todo del fenómeno. Toda sociedad, comunidad o colectivo se enfrenta a problemas, algunos de los cuales afectan a su propia supervivencia, otros de menor importancia afectan a su trayectoria. En todo caso la sociedad precisa resolverlos ya sea para sobrevivir o para alcanzar sus objetivos. Pero la sociedad, como Sistema Viviente, es un sistema dinámico y complejo. 1 Este artículo es la versión en castellano de la ponencia presentada en el Third European Congress on Systems Science, celebrado en Roma del 1al4 de octubre de 1996. 80 Eleuterio Gómez Moner Esto supone, en tanto que complejo, que está formado por numerosos subsistemas que también tienen sus problemas de los mismos tipos y además, en tanto que dinámicos, que la composición y articulación de estos subsistemas cambia con el tiempo. Una vez resueltos los problemas, la sociedad precisa conservar la tipología de dichos problemas, las soluciones aplicadas, también el proceso por medio del cual se ha llegado a la solución óptima en cada momento, los elementos que han intervenido en cada momento y aquellos procesos que se han descartado. La forma en que se conservan son los modelos y la forma en que se expresan son los patrones. El proceso de incorporar, mantener o descartar modelos, validar su vigencia, darlos a conocer a los nuevos miembros de la sociedad, recordarlos a los que permanecen y marcar las pautas para solucionar nuevos problemas o anteriores, es lo que defino como proceso social de aprendizaje. Cualquier colectivo tiene problemas y para solucionarlos realiza unas prácticas, es decir, utiliza objetos, personas, técnicas, teorías y conceptos abstractos. Como es obvio el sistema no puede, cada vez que se le presenta un mismo problema, reinventar la solución: El sistema recuerda la solución exacta que le aplicó a cada problema que se le ha planteado en cada momento. Mantiene en el subsistema crítico memoria -en términos de Miller-, por más que, por su dinamismo, hayan cambiado sus miembros, o haya ganado complejidad, qué objetos utilizó, qué función realizó cada elemento o persona, qué técnicas y teorías se aplicaron y, lo que es más. importante, qué valores, qué conceptos abstractos, qué actitudes conformaban la mentalidad de las personas y la configuración de los objetos y cómo se organizó el pro- El toro de lidia, o el Feedback con sentimiento 81' pio colectivo. Es evidente que la memoria colectiva, pues de ello se trata, conserva los objetos en museos por lo que, con el paso de generaciones, los nuevos elementos que se incor - poran tienen acceso a la información. Mantiene las técnicas y las teorías en libros y estos conocimientos se transmiten a través del proceso educativo en sus distintas etapas y niveles. Conceptos abstractos del tipo «virilidad», «fecundidad», «nobleza», «valor», «fiereza», «pasión», «sacrificio», <<acometividad», «tesón», actitudes en suma, son las ideas fuerza, las ideas motor, que hacen posible la correcta utilización de los objetos y la oportuna aplicación de las teorías. Son conceptos que, en el fondo, hacen posible la resolución del pro - blem a. Estos conceptos, en la medida en que no son cosas físicas, no pueden guardarse como tales, es necesario que la comunidad proyecte sobre un objeto concreto estas ideas de forma que éste represente constantemente_ el concepto pro - yectado. Las deidades, los tótems, los ídolos, iconos en fin, panteón teológico que toda sociedad tiene y mantiene, forman parte del subsistema memoria. Como vemos la sociedad recuerda, memoriza los elementos, pero también precisa memorizar cómo se relacionaron estos elementos para resol - ver el problema, es decir cómo se organizó determinado colectivo en determinado momento. El rito, los distintos ritos cumplen esta función. Pero no sólo ésta, también cumplen una función didáctica. Cumplen la función de formar, de educar a los elementos que configuran la sociedad, ya sean indi - viduos o colectivos, enseñarles cómo deben actuar para resolver sus problemas cotidianos, qué relaciones deben establecer para su actuación normal. No acaba aquí la función del rito. La sociedad, como sistema que gana complejidad y que 82 Eleuterio Gómez Moner se está reconfigurando constantemente, precisa de un banco de pruebas, de un modelo teórico, sobre el cual, por una parte comprobar si los valores que en su día fueron necesarios p_ara solucionar un problema siguen siéndolo en una nueva situación y, por otra, sobre todo para verificar y validar las novedades que surgen en su seno. Constantemente aparecen nuevos valores sociales, nuevos conceptos abstractos, nuevas teorías, nuevas formas de organización social que, antes de aplicarse en la realidad, deben ser probadas sobre un modelo que reproduzca toda la realidad en su complejidad, deben ser implantadas a escala, antes de incorporarse al panteón teológico vigente y, por tanto, a la memoria colectiva. Ésta es la función principal del rito, modelizar la realidad. Hasta ahora tenemos una serie de elementos: problemas, soluciones, prácticas, memoria colectiva, conceptos, iconos que los detentan, ritos, nuevos conceptos que se incorporan y objetos y personas que se configuran de acuerdo con los valores sociales. Veamos ahora cómo se relacionan los unos con los otros (Ver figura con diagrama). Los problemas afectan a la comunidad, ésta aplica soluciones en forma de prácticas, entendiendo como prácticas la ejecución de acciones en el plano de la realidad con instrumentos, utilizados por personas o colectivos, que se relacionan de una forma específica, siguiendo un patrón. Los elementos que intervienen en la solución tienen implícitos en sí mismos una serie de valores, una serie de conceptos ya descritos. La solución queda archivada en la memoria colectiva, los objetos físicos en sus lugares y las actitudes y conceptos abstractos, se fijan en objetos que, por la proyección que hace la sociedad de sus valores, se convierten en iconos con un simbolismo que trasciende su propia entidad El toro de lidia, o el Feedback con sentimiento 83 ELEMENTOS SOCIALES Diagrama de configuración de las relaciones entre los objetos, las personas y los valores sociales en el curso del ritual taurino. 84 Eleuterio Gómez Moner física. Este proceso de fijación se realiza también a través de ritos de forma que todos los elementos del sistema conozcan su presencia, ahora bien son rituales excepcionales, sin repetición periódica, por lo que no asumen la función didáctica ni de modelización apuntadas. Los valores y actitudes se muestran a la sociedad periódicamente para que sean asimilados por los nuevos elementos que se incorporan al sistema y recordados a los que permanecen en él a través de la representación. La sociedad conoce nuevas actitudes, crea nuevos conceptos e incorpora a la representación del rito objetos, relaciones espaciales y funcionales'. El rito se representa inicialmente con estas nuevas aportaciones. Si el nuevo elemento optimiza el modelo, o así lo entiende quien lo contempla, este nuevo concepto volverá a formar parte de la representación y con el tiem- ' po desalojará a un icono de su significado asumiendo él la imagen o bien la sociedad incorporará un nuevo icono a su panteón. Si por el contrario se considera que el modelo no es optimizado el concepto se desterrará del colectivo, junto a las personas y objetos que estén configurados conforme a él. Describir el mecanismo del ritual por medio del cual se producen estos procesos aunque está suficiente estudiado, si bien no modelizado, formaría parte de un espacio mayor que el presente, baste un pequeño esbozo. El rito tiene como objetivo que la comunidad reciba el concepto contenido por el icono. El iniciado, representando al resto de la comunidad, absorbe la esencia del totem y sirve de correa transmisora al resto del colectivo, que la recibe en forma de emociones. Para conseguirlo el oficiante invade el espacio escénico privativo del icono hast_a llegar a ocupar deidad y oficiante un mismo espacio, siendo sólo uno, por medio de instrumentos y técnicas, El toro de lidia, o el Feedback con sentimiento 85 manteniendo una relación específica con iniciados de orden inferior. Estos oficiantes, de acuerdo a su grado de iniciación, se. sitúan en mayor o menor proximidad al espacio del icono. El icono es destruido simbólicamente o de hechó y fagotizado por el oficiante, los auxiliares y la comunidad finalmente. Si se cumple el objetivo la comunidad se manifiesta con gestos de fraternidad y alegría, caso contrario con tensiones internas que pueden llegar a la agresión física entre sus componentes. En el occidente europeo, esto es, en el Sur de Francia, España y Portugal el rito por antonomasia es la Corrida de Toros. La lidia del toro se plantea como un problema que afecta la supervivencia del colectivo y como modelo a la supervivencia del torero. El colectivo, para su supervivencia, necesita abastecerse de proteínas, vitaminas, energía. De no conseguirlo, matando animales para su consumo, la comunidad perecerá por inanición. El torero, representante de la comunidad, si no consigue matar el toro perecerá o cuanto menos sufrirá graves heridas. · Para matar el toro el diestro no puede actuar a su libre albedrío. La sociedad para conseguir alimentar a todos sus elementos se organiza de una forma específíca y el matador, junto a sus auxiliares, debe organizarse, exactamente igual, para realizar el trabajo encomendado. De esta forma, hasta el siglo XVIII la composición de las cuadrillas, estuvo encabezada por un noble a caballo y multitud de peones, estos últimos, todos a un mismo nivel, dispuestos espacialmente por estamentos que realizan tareas indistintamente. A partir de 1750 la lidia la encabeza una persona de a pié, con capacidad para liderar a un grupo por sus conocimientos y experiencia, que distribuye el trabajo a individuos que están 86 Eleuterio Gómez Moner especializados en tareas específicas. Corno vemos la transición de modelos de producción, es decir las prácticas sociales para resolver un problema, se reproducen en la representación del rito de forma isomorfa a la sociedad. Todos los elementos que participan en la lidia toro, torero, cuadrilla, espada, banderillas, gestos, ropa, posiciones determinadas en el espacio escénico, formas de intercambiarse objetos, asumen en el plano conceptual unos valores específicos. El torero según las características del toro y su propia personalidad, ha adoptado una actitud que se plasma, en el momento de invadir el territorio del animal, en unos movimientos concretos, en una técnica precisa. Esta relación, características del toro y de la personalidad del torero, que puede ser de inmovilidad, pasión, aguante, pasos hacia adelante o atrás, convierten al puro y simple individuo en paradigma del concepto, en icono del mismo. Tal es el caso de Joselito con la grandeza, Domigo Ortega con el dominio, Manolete con el estoicismo, o el Viti con el señorío, o Ponce con la pureza. Si tomamos como ejemplo la protección o no protección élel caballo, elemento fundamental en la lidia, constatamos que se corresponde a la mayor o menor protección de los medios de producción. Hasta 1750 el caballo, símbolo de los medios de producción en manos de la nobleza, es protegido de la acometida del toro por los subalternos. Hasta principios del XX, aparece desprotegido y es agredido o muerto por el toro, símbolo de la esencia del pueblo. Con el definitivo asentamiento de la burguesía y la apropiación de los medios de prod4cción por su parte, el caballo, su icono, debe ser protegido del toro-pueblo y se le reviste de una coraza moderna. El caballo en sus distintos estados pasa de ser un simple animal para convertirse en el El toro de lidia, o el Feedback con sentimiento 87 símbolo de las herramientas. Los gestos con que se intercambian objetos en la representación son paradigmas del respeto y la ubicación de cada cual. Todos estos conceptos, sutilmente asentados en sus respectivos tótems, se escenifican periódicamente ante el colectivo. El espectador recibe sensorialmente las relaciones de los objetos, pero al tratarse de una situación límite de supervivencia, no olvidemos que el toro puede matar al torero sin paliativos, también recibe impulsos emocionales. Son estas emociones las que fijan en su interior, de forma no · racionalizada, los conceptos implícitos en los elementos. Así los interioriza y se constituyen en patrón de comportamiento para enfrentarse a su cotidianidad. El colectivo y los individu os asimilan, es decir aprenden, modelos de comportamiento que cristalizan en patrones de conducta cuando se aplican a la solución de un problema sea al nivel que sea. El devenir del sistema genera emergencias, es decir que l as relaciones de distintos subsistemas entre sí y con el sistema en su conjunto dan lugar a la aparición de elementos nuevos en la totalidad. Pero estos .elementos, en ocasiones conceptuales, deben mostrar su validez. El mecanismo para validarlos, como se ha dicho, es el propio ritual. No debemos perder de vista en ningún momento que el toro de lidia no es un elemento en estado natural. Es el resultado de una selección cuidadísima de progenitores. Es un elemento artificial creado por el ganadero y que debe responder en su comportamiento a unos parámetros. El conjunto de estos parámetros visibles en el comportamiento y tipo del toro es lo que denominamos bravura. Éste no es un término de significación constante, todo lo contrario. En el término bravura podemos