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TRABAJO DE FIN DE GRADO GRADO EN BIOLOGÍA Curso 2021-2022 CAMBIO GLOBAL Y POLINIZACIÓN Esperanza Morales Menacho Tutor: Juan Jáuregui Arana Departamento de Biología Vegetal y Ecología Facultad de Biología Universidad de Sevilla JUNIO 2022
ÍNDICE 1. RESUMEN………………………………………………………………………………….1 2. INTRODUCCIÓN Y OBJETIVOS………………………………………………………...1 3. METODOLOGÍA………………………………………………………………………..…3 4. EL CAMBIO GLOBAL Y CLIMÁTICO…………………………………………………..4 5. LA POLINIZACIÓN……………………………………………………………………….7 5.1. Tipos de polinizadores………………………………………………………….…..8 5.2. Polinizador estrella………………………………………………………………..12 6. ECONOMÍA Y AGRICULTURA………………………………………………………...15 7. IMPACTO DEL CAMBIO CLIMÁTICO SOBRE LA POLINIZACIÓN………………..18 7.1. Cambios en la fenología de la floración y actividad de los polinizadores…….…..19 7.2. Desplazamiento en las áreas de distribución de las especies……………………...19 7.3. El uso de plaguicidas………………………………………………………..….…20 8. RESULTADOS DE LA ENCUESTA: El conocimiento por parte de la población…….…20 9. SOLUCIONES Y ALTERNATIVAS……………………………………………….….….23 9.1. En la actualidad, ¿qué pautas debemos tener en cuenta?........................................24 9.2. Además de lo anterior… ¿Qué podemos hacer?.....................................................24 10. CONCLUSIÓN………………………………………………………………………….26 11. BIBLIOGRAFÍAS……………………………………………………………………….27 12. AGRADECIMIENTOS………………………………………………………………….30
1. RESUMEN El cambio global supone una grave amenaza para la conservación de los individuos polinizadores. El calentamiento global, la destrucción y fragmentación de hábitats, y la disminución de la biodiversidad, son solo algunas de las consecuencias que ya estamos experimentando. Además, economía y agricultura también se están viendo afectadas por el cambio. Es por ello, que se habla de “la crisis global de la polinización”, un fenómeno que se encuentra en auge en la actualidad, y que está mermando los servicios ecosistémicos que nos brindan los animales polinizadores. Observamos como el desconocimiento de la población en cuanto al ámbito ecológico, concretamente cambio global y polinización, es una barrera, por lo cual es importante concienciar y sensibilizar a la sociedad del verdadero problema y del futuro que nos espera. 2. INTRODUCCIÓN Y OBJETIVOS El cambio global es una realidad que hoy día está teniendo un efecto cada vez más evidente en nuestro planeta. En las últimas décadas, ha incrementado el interés por llegar a conocer cómo el uso que realizan los humanos de la naturaleza influye en el equilibrio y funcionamiento de los ecosistemas, afectando además al bienestar de las personas (Nates-Parra, 2016). El calentamiento global ocasionado por los cambios de temperatura y precipitaciones, entre otros, son consecuencia del actual desajuste existente en la naturaleza. Además, los gases de efecto invernadero son generados debido a diversos factores como son la industrialización, la deforestación de bosques, los cambios en el uso y sobreexplotación del suelo, la contaminación de las aguas y el uso indiscriminado de los recursos (Jáuregui, 2015). Los diferentes ecosistemas presentes en el mundo, ya están experimentando las graves consecuencias del cambio global, como son el calentamiento climático, y la destrucción y fragmentación de hábitats naturales (Rosado, 2002). Es importante mencionar, que la salud de los seres humanos y la vida silvestre, no son las únicas influenciadas por este fenómeno, ya que afectan a la biodiversidad y las interacciones ecológicas que forman el equilibrio del medio ambiente, erosionando los procesos ecológicos (Montoya, 2019). Podemos observar una tendencia creciente en cuanto a la frecuencia e intensidad de los eventos meteorológicos extremos en los últimos cincuenta años, como son las altas temperaturas, olas de calor y variaciones en cuanto a las precipitaciones, suponiendo un desastre para la humanidad (IPCC, 2013). En la actualidad, los modelos de cambio climático nos muestran un panorama alentador para las próximas décadas, principalmente en el mediterráneo y en el sur peninsular, ya que se prevé un acusado aumento de la temperatura, 1
desajustes estacionales y disminución de las precipitaciones (López i Gelats et al., 2016). Podemos afirmar que el cambio climático tiene efectos ambientales, socioeconómicos y territoriales de primer orden (Olcina, 2020), suponiendo nuevos desafíos para la biología de la conservación, la adaptación e incorporación de respuestas (Arribas et al., 2012). En los últimos años, se ha oído hablar cada vez más de la crisis de los polinizadores, vemos como están mermando los servicios de los ecosistemas aportados por estos individuos, por ello, se han formado campañas para proteger a las abejas. Nuestro país, a pesar de poseer una alta diversidad de polinizadores, muestra gran desinformación para el público general, no solo en cuanto a la taxonomía, sino también en cuanto al conocimiento sobre la biología de las diversas especies presentes y amenazadas en el territorio (Bartomeus & Bosch, 2018). La polinización es un servicio ecosistémico que forma una importante interacción ecológica, y que hoy en día se encuentra amenazada por los impactos derivados del cambio global (Bartomeus & Bosch, 2018). En consecuencia, existe un riesgo en el ámbito de la producción de cultivos, los beneficios obtenidos por los polinizadores y la biodiversidad de estos individuos (Moreno-Villamil et al., 2018). Otras causas de gran interés en las que debemos hacer hincapié son la intensificación agrícola y las invasiones biológicas, ya que pueden desplazar a los individuos propios de la zona (Montero-Castaño et al., 2018). Como vemos, el cambio climático puede afectar de manera individual a los diferentes organismos, y así mismo, afectar en las relaciones entre organismos, donde debemos destacar la asociación planta-polinizador (Moreno-Villamil et al., 2018). En el mundo, se ha calculado que una tercera parte de los cultivos agrícolas destinados a la alimentación, son dependientes del proceso de polinización. Por lo que se fundamenta que la polinización es un proceso esencial para los ecosistemas naturales a escala global, donde, teniendo en cuenta la polinización biótica, las abejas son los insectos polinizadores por excelencia (Cabrera & Medina, 2018). Apis mellifera, la abeja doméstica, se encuentra distribuida en todos los continentes excepto en la Antártida (Moreno-Villamil et al., 2018), y ha alcanzado un papel muy importante, en cuanto agricultura, cultivos y la sostenibilidad de la economía (López i Gelats et al., 2016). Los ciclos de los polinizadores, sobre todo de las abejas, están sufriendo alteraciones, siendo más frecuentes síndromes como el “síndrome de desacoplamiento de las colmenas”, y esto no solo afecta al propio insecto, sino que desencadena desestabilidad sobre las plantas, los cultivos y la humanidad (Nates-Parra, 2016). Actualmente, los estudios sobre este tema están aumentando, y gracias a ello y a la divulgación, la sociedad está comenzando a ser más consciente de este verdadero problema. Son muchas las asociaciones y organizaciones que están estableciendo proyectos de 2
monitoreo, análisis y conservación, junto con normativas, que son de gran ayuda a la hora de buscar nuevas soluciones o métodos de adaptación (Bartomeus & Bosch, 2018). Hoy en día, debido a la importancia tan relevante del ámbito del cambio global y la polinización, en el presente Trabajo de Fin de Grado, planteamos los siguientes objetivos: ➣Hacer una recopilación bibliográfica para obtener datos sobre la relación cambio global y polinización, generando, con el fin de divulgar, conocimiento científico sobre conservación de los ecosistemas y la sostenibilidad de estos. ➣Analizar cómo el cambio global impacta sobre la polinización y los polinizadores, además de tratar la importancia de estos individuos como servicios ecosistémicos. ➣Poner de manifiesto el conocimiento de la sociedad sobre la importancia de los polinizadores, no solo como servicios ecosistémicos esenciales en el equilibrio del medio y la biodiversidad, sino abarcando también el sector agricultura y economía. ➣Avanzar en la propuesta de acciones que contribuyan a revertir o reducir los impactos por los cuales podrían desaparecer los polinizadores, debido principalmente al cambio global. 3. METODOLOGÍA En primer lugar, debemos tener en cuenta la importancia que tiene establecer una buena fuente de la cual obtener la información. Para la elaboración de nuestra lista bibliográfica investigamos en los buscadores Science Direct, Google Scholar, Scopus y JSTOR Home, donde obtuvimos gran número de artículos relacionados con el tema. En la primera búsqueda, los términos usados fueron “Global change and pollination”, “Pollinators”, “Cambio global impactos” y “Polinizadores y amenazas”. Además, para una mayor precisión en cuanto a la selección de los artículos, di prioridad a aquellos cuya fecha de publicación eran más recientes, acotando en la primera búsqueda “desde 2018 hasta hoy”. Es importante mencionar que tuve presente y consulté las bibliografías citadas en los artículos científicos descargados durante la primera selección. Por otro lado, elaboré una encuesta sobre nuestro tema “Cambio global y polinización”, la cual fue lanzada de manera online, por las redes sociales Instagram, Twitter y Whatsapp, para tener mayor difusión y así conocer el grado de conocimiento que tiene la sociedad respecto al tema. El enlace que usamos para encuesta fue el siguiente: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSf5Rl9IRrSeSic9vihWiFhhLZGie4-d054dH-cnL XVNmQHkag/viewform?usp=sf_link 3
Era un cuestionario totalmente anónimo y esto les daba total libertad a la hora de responder las preguntas. A través de Google Drive, podemos obtener los datos estadísticos de las respuestas recibidas, siendo posible comparar y ver de forma gráfica el conocimiento de la media poblacional. La encuesta estuvo activa desde el 9 de febrero del 2022, hasta el día 23 de mayo del 2022, obteniendo una participación de 398 personas, y estos datos nos serán de gran ayuda a la hora de elaborar posibles soluciones e incluso la conclusión. 4. EL CAMBIO GLOBAL Y CLIMÁTICO En los últimos años, los seres humanos han modificado, y por consiguiente, transformado los ecosistemas y sistemas naturales, induciendo por tanto profundos impactos negativos sobre las comunidades afectadas (Rosado, 2002). El cambio global hace referencia al conjunto de cambios biofísicos y socioeconómicos a nivel mundial, provocados en primer lugar por el ser humano o derivado de ello, que alteran el funcionamiento del ecosistema. Siendo una amenaza para la biodiversidad, las sociedades humanas y la economía mundial (Rodríguez-Echeverría, 2021). Entre los factores más importantes dados a causa del cambio climático, encontramos las modificaciones del uso del suelo, la sobreexplotación de recursos naturales, los efectos de especies invasoras, la pérdida de hábitats y el incremento de la población humana entre otros (Williams, 2015). Cabe destacar, que el actual contexto de cambio climático afecta no únicamente a la fenología y distribución de las especies pertenecientes al ecosistema, sino también a las características de sus ciclos de vida, alterando los procesos biológicos en su conjunto (Obeso & Laiolo, 2021). En el horizonte de 2030, las principales tendencias climáticas que se prevén en las regiones de la cuenca mediterránea se encuentran en el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático de 2008, elaborado por la Dirección General de la Oficina Española de Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. Tratan sobre el incremento probable de la temperatura de aproximadamente 1ºC, y la disminución de las precipitaciones hasta en un 50% (López i Gelats et al., 2016). Debemos tener en cuenta estas previsiones, ya que son el resultado del efecto invernadero, causado principalmente por el incremento de ciertos gases en la atmósfera, entre los que podemos destacar el dióxido de carbono (CO₂), el metano (CH₄) y el óxido nitroso (N₂O). En el peor de los casos, el cambio climático está favoreciendo a la extinción local de especies, cambiando la tasa de invasiones y reduciendo la posibilidad de recuperación y reintroducción de las especies en las comunidades (Maglianesi, 2016; Kolanowska et al., 2021), alterando los puntos calientes de biodiversidad (Minachilis et al., 2021). 4
Durante el estudio realizado por López i Gelats et al., en 2016, centrándose sobre todo en la región de Andalucía, y los datos recogidos por AEMET, examinaron diferentes parámetros. Analizaron las variaciones en temperaturas máximas en distintas épocas del año y la duración de los días de calor, variaciones en temperaturas mínimas y la duración de los días de helada, y las variaciones en las precipitaciones. Se prevé una clara tendencia hacia el incremento de la temperatura máxima anual, de entre 2 a 5 ºC para el año 2100, y esto se repite en las cuatro estaciones, con especial intensidad en verano y otoño. Por otro lado, se observa un aumento entre el 20 y el 50% en cuanto al número de días cálidos, donde la temperatura máxima superará el percentil 90 en referencia al periodo que estamos comparando. De igual modo ocurre con las olas de calor, ya que aumentarán entre el 10 y el 20%, estableciéndose cinco días consecutivos. En efecto, las aguas superficiales del mar Mediterráneo, han experimentado un calentamiento en toda la cuenca, donde el sector occidental muestra un aumento de 1,2ºC entre 1980 y 2019, figura 1, dato publicado por el CEAM en su página web en 2020. Esto nos indica que el calor acumulado en la cuenca marina es superior al experimentado en el aire, y por lo tanto el mar Mediterráneo es más cálido que hace cuatro décadas (Olcina, 2020). Figura 1. Incremento de la temperatura media del agua del Mediterráneo occidental desde 1982 hasta 2019. Recuperado del CEAM (Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo, www.ceam.es). 5
En cuanto a las temperaturas mínimas se espera un incremento anual para el 2100, en 2-4ºC, siendo de nuevo ligeramente superior en verano y pudiendo llegar a alcanzar un incremento de 5ºC. El número de noches cálidas se verá aumentado entre un 20 y un 50%. También debemos hacer mención a las diferencias en las precipitaciones. En Andalucía se espera un descenso de estas para el 2100, entre un 15 y un 20%, aunque en verano no se esperan alteraciones significativas. Por último, los periodos secos aumentarán en un 5%, por lo cual, los días sin lluvia disminuirán en el mismo porcentaje (López i Gelats et al., 2016). Las emisiones de gases de efecto invernadero están aumentando cada vez más, y no estamos haciendo nada para detenerlo, y de igual modo ocurre con el descenso de la riqueza de especies (López-Orozco et al., 2021). Podemos afirmar que la economía también está sufriendo las consecuencias del cambio global, y puede observarse de forma evidente al tener en cuenta las variaciones en la productividad de los alimentos y productos ecosistémicos, los cuales son la base de la cadena agroalimentaria (Medina, 2015). Nos encontramos en un escenario en el cual nos exponemos a la importante pérdida socioeconómica de la actividad agrícola (Olcina, 2009). En la actualidad, se conocen las invasiones biológicas como un componente esencial del cambio global, ya que en algunas áreas constituye la segunda mayor amenaza para la biodiversidad local y el funcionamiento de los sistemas, por detrás de la fragmentación y pérdida del hábitat (Agüero et al., 2018). Las invasiones biológicas consisten en la introducción de especies que son capaces de establecerse, reproducirse y dispersarse exitosamente, fuera de su área de distribución natural. Esto les hace ser especies invasoras, y es debido a la actividad humana, de forma directa o indirecta por accidente, que se haya agravado en los últimos 200 años este fenómeno (Montero-Castaño et al., 2018). La presencia de estos individuos en las áreas locales pueden afectar al ecosistema y a los servicios ecosistémicos existentes, produciendo impactos como los que mencionó Montero-Castaño en 2018: (a) Cambios en la cantidad o calidad del hábitat, además de los cambios en la disponibilidad de recursos, (b) la depredación o el aumento de esta, (c) transmisión de patógenos e (d) introgresión genética. Es por ello, que los cambios que se están dando sobre todo en las variables meteorológicas, y que se prevén para el final del siglo XXI, datos recogidos por El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) en 2013, tomarán la necesidad de proponer herramientas en cuanto a la gestión, que ayuden a la conservación de los diversos ecosistemas (Munar et al., 2021). 6
5. LA POLINIZACIÓN Desde los antiguos asirios (800 dc), ya se sabía que era necesario que el polen pasara desde los órganos masculinos a los femeninos para que se dé el desarrollo del fruto. La mayoría de las plantas presentan reproducción asexual, generando de este modo clones de si mismas, pero cabe destacar, que el intercambio genético adquirido por medio de la poliniazación cruzada resulta vital tanto para la salud, como para la evolución de la especie a largo plazo (Rosado, 2002). La polinización es el mecanismo por el cual el polen es transportado desde las anteras, parte masculina de la flor, hasta el estigma, parte femenina, de esa misma flor (si se trata de autopolinización) o de otra flor de esa misma especie (si se trata de polinización cruzada) (González-Martínez, 2017; Peña et.al., 2020). La autopolinización o autofecundación no es interesante desde el punto de vista evolutivo, por lo cual, las plantas presentan diferentes estrategias para evitarla (Pantoja et al., 2014). Existen casos de autoincompatibilidad donde la superficie del estigma no reconoce las señales químicas del polen perteneciente al mismo individuo, por lo que va a impedir la formación del tubo polínico (Rosado, 2002). Los vectores encargados de transportar el polen de las diferentes flores pueden ser tanto abióticos como bióticos. En primer lugar, en cuanto a los vectores abióticos, encontramos el agua y el viento (Pantoja et al., 2014). La polinización por el viento se da en plantas denominadas como anemófilas, como las ortigas, robles o abedules (Nates-Parra, 2016). Los granos de polen se producen en grandes cantidades en estos tipos de plantas, y suelen ser pequeños y secos para que sea más fácil su dispersión por el viento. Existen adaptaciones a estos tipos de mecanismos, donde las plantas han desarrollado estigmas plumosos que les permiten atrapar el polen transportado por el aire (Restrepo et. al., 2020). La polinización por el agua es menos frecuente, aunque se encuentra bien desarrollada en plantas dulceacuícolas como las lentejas de agua, y en plantas de aguas salobres como las del género Zostera. Los granos de polen son liberados y transportados pasivamente en masa. En segundo lugar, reconocemos como vectores bióticos a los animales y lo denominamos polinización biótica (Pantoja et al., 2014). Los animales juegan un papel muy importante en la reproducción de las plantas, sobre todo los insectos, el grupo más numeroso, ya que ayudan en el proceso de polinización de muchas especies vegetales diferentes (Nates-Parra, 2016). Por otro lado, encontramos algunos reptiles, aves e incluso mamíferos, que también llevan a cabo esta función (Restrepo et. al., 2020). Los polinizadores y las plantas establecen una relación de mutualismo, una red de conexiones muy heterogénea, y llevan millones de años evolucionando de manera conjunta en la naturaleza (Nates-Parra, 7
➣Agentes perjudiciales, ¿cómo afectan las especies introducidas? Las abejas, y los polinizadores en general, están expuestos a numerosos agentes perjudiciales. En primer lugar, encontramos las especies invasoras, ya que pueden modificar el área de distribución de las especies autóctonas, y que además desencadenan otros problemas como los que son la depredación o la transmisión de patógenos por ejemplo (Agüero et al., 2018). La depredación por animales invasores es uno de los principales problemas, ya que puede afectar a los polinizadores, de forma directa, depredándolos, o de forma indirecta, depredando a otros animales que interactúan con los polinizadores en la red ecosistémica (Meléndez et al., 2020). Los polinizadores han coevolucionado junto con los depredadores autóctonos, por lo cual son capaces de defenderse de forma eficaz, pero ante depredadores invasores no poseen mecanismos tan óptimos. Vespa velutina, la avispa asiática, es uno de los depredadores generalistas que ha invadido el área de distribución de la abeja, y que además el 70% de sus presas es la especie Apis mellifera (Montero-Castaño et al., 2018). Los animales invasores, cuando se establecen en un nuevo lugar, pueden llevar consigo patógenos que pueden infectar nuevos huéspedes. Los polinizadores propios de la zona no tienen los mecanismos defensivos apropiados y son más susceptibles al daño (Montero-Castaño et al., 2018). En algunas ocasiones puede darse la introducción de variantes o de nuevas enfermedades, lo cual supone una problemática muy grave, no solo para el ecosistema, sino para la sociedad (Sosenski & Domínguez, 2018). ➣Síndrome de Despoblamiento de las Colmenas. El síndrome de despoblamiento o desaparición de las colmenas consiste en la desaparición de las abejas, inicialmente inexplicable, en un periodo corto en el tiempo, normalmente en colmenas pertenecientes al hemisferio norte. Este fenómeno se da en primavera, tras el descanso invernal y se va a dar la ausencia de gran parte de la población obrera de abejas, aunque presenten cantidades normales de alimento, crías, reservas de miel y de polen. Además, se observa la ausencia de abejas muertas dentro de la colmena y en sus alrededores, quedando finalmente la reina con pocas obreras jóvenes o crías (Rosado, 2002). Varios de estos sucesos hoy en día siguen sin tener una explicación coherente de las causas que lo desencadenan. Fue en 2004 cuando se dió por primera vez el síndrome de despoblamiento de las colmenas en Europa, en 2005 se dió en Estados Unidos, pero fue en 14
2007 cuando se observó una mortalidad de más del 30% de las colmenas que hizo que este fenómeno tomará mayor importancia (Nates-Parra, 2016). Aún no está clara cuál es la mejor estrategia para hacer frente a este síndrome, ya que no se conoce la causa específica de este, pero son múltiples los agentes que lo agravan, y encontramos por ejemplo los insecticidas, los patógenos, virus, intoxicaciones, déficit en la nutrición o fragmentación del hábitat (López i Gelats et al., 2016). 6. ECONOMÍA Y AGRICULTURA Los insectos desempeñan un papel indispensable tanto en los agroecosistemas como polinizadores, como en la producción global de alimentos (Miñarro et al., 2018), siendo el polinizador por excelencia la abeja, ya que posee total importancia económica y ecológica en los sistemas (Medina, 2015). La economía mundial se está viendo afectada por el cambio global, ya que una elevada parte de los alimentos que se consumen y comercializan hoy en día, dependen de forma directa e indirecta de la polinización por abejas (Maglianesi, 2016). Además, los organismos polinizadores sustentan el 10% de la producción económica global de alimentos (Lázaro et al., 2019). El 75% de las variedades de productos agrícolas para el consumo humano, depende de los animales polinizadores (Miñarro et al., 2018), adquiriendo un rol muy importante sobre todo en los ecosistemas tropicales (Sosenski & Domínguez, 2018). La mayoría de las frutas y semillas, cuya riqueza nutricional es mayor, son dependientes de estos animales (Medina, 2015), y motivados por un cambio en el mercado, estos productos tienen mayor proporción en la producción de alimentos de origen vegetal (Ocampo, 2019), siendo indispensables en nuestra alimentación (Lázaro et al., 2019). Alimentos como la manzana, el melón, la sandía, las almendras o el cacao (Miñarro et al., 2018), además de la alta riqueza nutricional de estos productos, poseen antioxidantes, minerales y vitaminas. El 98% de la vitamina C, 71% de la A, e incluso el 58% del calcio de nuestra dieta es obtenido por cultivos polinizados por animales (Miñarro et al., 2018). En cuanto al comercio podemos destacar que los principales países exportadores de miel natural a nivel global son China y Argentina (Magaña et al., 2017). En nuestro país existen unas 1,5 millones de colmenas, donde el 80% son de tipo Layens, es decir, colmenas para la trashumancia que se mueven según la floración de la vegetación (Moreno-Saugar, 2018). En España, desde 2007 hasta 2019, se importaron 22,3 toneladas de miel, de media anualmente. Por lo cual, se obtuvo un balance de autoabastecimiento del 95,3% (Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, 2020; Pérez, 2021). Debemos recalcar el papel tan importante que tiene España dentro de la Unión Europea, siendo sin duda el país con más 15
colmenas y que más miel produce, sin olvidar la posición que ocupa en el ranking, figura 2, como exportador clave a nivel mundial (Campos et al., 2018). Figura 2. Campos et al. (2018). Principales países exportadores de miel, en miles de toneladas. Apis mellifera destaca sobre todo en el sector de la ganadería, concretamente en la apicultura, donde obtenemos productos como miel, jalea real, cera, polen, propóleo e incluso veneno (Blanco, 2020). Cabe mencionar que la abeja doméstica no es la única que produce miel, ya que también lo hacen las abejas sin aguijón, la Tribu Meliponini, las cuales habitan en áreas tropicales y subtropicales de Latinoamérica, Australia y África (Nates Parra, 2016). La práctica tradicional de tratar con esta tribu de abejas, en concreto, se denomina meliponicultura, y la realizaban mayas e incas hace miles de años, con el fin de usar las mieles obtenidas como productos medicinales o endulzantes (González-Acereto, 2012; Blanco, 2020). También existen grupos de avispas eusociales capaces de producir miel, las cuales se encuentran ampliamente distribuidas por el planeta, y cuya técnica de explotación y crianza se conoce con el nombre de vespicultura (Blanco, 2020). Hoy en día los abejorros son utilizados para polinizar de manera comercial, debido a su eficacia y adaptabilidad a gran variedad de cultivos, tanto al aire libre como en invernaderos. Los abejorros soportan temperaturas más bajas que las abejas, y pueden recolectar más polen al ser más grandes y pilosos, aunque el inconveniente de estos individuos es que al ser generalistas, pueden desplazar a especies nativas al competir por los 16
recursos. Dentro de las especies comerciales de abejorros destacamos: Bombus terrestris, Bombus impatiens,Bombus ignitus,Bombus occidentalis yBombus lucorum (Blanco, 2020). Refiriéndonos a la agricultura, definimos agricultura intensiva como extensos campos de cultivo de una o pocas variedades de plantas, donde se da la simplificación del agroecosistema mediante el empleo de maquinaria y alto insumo para el aumento de la productividad, además de eliminar la competencia y la predación (Reyes-Palomino & Cano, 2022). Debido a ello, como consecuencia se dan impactos perjudiciales para los individuos polinizadores (Arizmendi, 2009). En estos sistemas se disminuye la biodiversidad ya que se reduce y fragmenta el hábitat, se elimina fuentes de alimento y además existe un alto consumo de agroquímicos (Miñarro et al., 2018). Es por eso que la ausencia de diversidad en la agricultura intensiva proporciona a los insectos una dieta deficiente, volviéndose más vulnerables a parásitos y plaguicidas (Ocampo, 2019). Por otro lado, la agricultura ecológica produce alimentos en ausencia de pesticidas y fertilizantes sintéticos, mediante la conservación de la biodiversidad y la fertilización orgánica del suelo, reduciendo los efectos perjudiciales asociados a la producción agrícola intensiva (Miñarro et al., 2018). Esta práctica trae consigo un aumento de la heterogeneidad espacial y temporal, favoreciendo la diversidad de los recursos, contrarrestando la pérdida y fragmentación de hábitats (Miñarro et al., 2018). Se ha llegado a estimar el papel de los polinizadores en la producción agrícola como 190.000 millones de dólares anuales en todo el mundo (Maglianesi, 2016). En 2011 se alcanzaron unos beneficios económicos de 2.400 millones de euros en España, gracias a los servicios aportados por los polinizadores (Lázaro et al., 2019). Por tanto, según estos datos, por cada euro que nos proporciona un cultivo de manzana, 92 céntimos proceden de los servicios de polinización por insectos. En el cultivo de arándanos, entre 80 y 98,9 céntimos, en kiwis 78,5 céntimos, incluso en fresas 49,6 céntimos (Miñarro et al., 2018). La intervención de los individuos en la polinización de cultivos supone el 35% de la producción agrícola global (Medina, 2015; Cabrera & Medina, 2018). El término bioeconomía consiste en que la industria agrícola produzca, procese o use los recursos biológicos del sistema, ya sean plantas, animales o microorganismos (Medina, 2015). Dentro de este ámbito encontramos industrias como la agricultura, pesca, apicultura, textil y farmacéutica, entre otras (Rosado, 2002), permitiendo un uso más óptimo y eficiente de los recursos biológicos disponibles en base a los avances científicos (Miñarro et al., 2018). Debemos hacer hincapié en la transición hacia un aprovechamiento sostenible y renovable de los recursos, generando el menor impacto posible al medio ambiente (Medina, 2015). 17
Las abejas pueden considerarse como indicadores bioeconómicos, ya que podemos considerar la variabilidad en la producción de miel de un año a otro, debido a los cambios en las condiciones ambientales y climáticas (Medina, 2015). Gracias a los modelos bioeconómicos se puede estimar la producción de la colmena, además de deducir las consecuencias económicas y agrícolas esperadas (Medina, 2015; Miñarro et al., 2018). En cuanto a la producción de miel, se encuentra muy relacionada con la temperatura, precipitaciones, trabajo aplicado y el uso de las tierras para la proliferación de la fuente de néctar (Obeso & Herrera, 2018), lo cual nos indica la alta sensibilidad de estos individuos a los efectos del cambio climático (Medina, 2015). España es un país con gran diversidad de polinizadores silvestres, aunque la conservación de estos depende del futuro de nuestros cultivos, y en definitiva, de nuestra alimentación (Lázaro et al., 2019). 7. IMPACTO DEL CAMBIO CLIMÁTICO SOBRE LA POLINIZACIÓN Hablamos cada vez más de la crisis de los polinizadores y existen ya numerosas campañas para salvar a las abejas, aunque estas manifestaciones no han estado siempre respaldadas por investigaciones científicas. Hemos evolucionado en cuanto a este ámbito, ya que ha habido un importante incremento en cuanto a los experimentos relacionados con el cambio global y la polinización (Bartomeus & Bosch, 2018). En base a las evidencias, el número de polinizadores, sobre todo insectos, está disminuyendo, y por consiguiente la riqueza de especies también (López i Gelats et al., 2016). Las interacciones planta-polinizador garantizan la reproducción de las plantas (Minachilis et al., 2021), y ayudan al mantenimiento de la biodiversidad, factor que se está viendo amenazado debido a los cambios ambientales que estamos sufriendo (Chacoff & Morales, 2007). Hoy en día, el cambio global y climático suponen una amenaza para la biodiversidad, la sociedad y la economía global del planeta, y estas modificaciones de forma directa o indirecta son debidas a la acción humana (Maglianesi, 2016). Es preocupante la disminución de los individuos polinizadores (Obeso & Herrera, 2018), ya que se estarían perdiendo todos los servicios ecosistémicos que aportan al sistema (Minachilis et al., 2021). Estos cambios podrían influir directamente sobre la disponibilidad de alimentos, así como en la distribución de las diferentes especies y en las interacciones con otros individuos del ecosistema (Gonzalez et al., 2021), además de afectar a la duración de los ciclos de vida (Sosenski & Domínguez, 2018). 18
Los principales impactos que pueden afectar a los polinizadores son (Obeso & Herrera, 2018): ➣ Los cambios en la fenología de la floración y actividad de los polinizadores. ➣ El desplazamiento en las áreas de distribución de las especies. ➣ El uso de plaguicidas. 7.1. Cambios en la fenología de la floración y actividad de los polinizadores. Las relaciones mutualistas planta-polinizador son muy vulnerables ante los cambios ambientales. Si no se da una respuesta similar de los diferentes individuos ante los cambios, se daría el desacople de actividades (Medina, 2015). El desacople fenológico es el adelanto en la actividad de los individuos que interactúan, haciendo que estas especies ya no co-ocurran temporalmente (Kolanowska, 2021). Algunas especies de insectos emergen de forma anticipada a como lo hacían hace años, debido a que las plantas florecen en épocas diferentes por las alteraciones en la fenología de floración (Keeler et al., 2021). Existen especies de abejas las cuales su periodo de actividad ha avanzado unas dos semanas en comparación con hace 50 años (Bartomeus & Bosch, 2018). El aumento en la temperatura también está afectando a la distribución geográfica de los individuos, Himenópteros, Coleópteros e incluso Lepidópteros, sobre todo en los ecosistemas montañosos (Maglianesi, 2016). Algunos polinizadores se están desplazando a altitudes mayores, y en este caso se da un desacople espacial debido a que las plantas y los polinizadores ya no co-ocurren en la misma zona. Esta serie de fenómenos puede afectar a la supervivencia de las diferentes especies (Kolanowska et al., 2021), ya que observamos la reducción en las poblaciones de plantas y animales (Maglianesi, 2016). 7.2. Desplazamiento en las áreas de distribución de las especies. Podemos distinguir diferentes especies por sus rangos climáticos, ya que un aumento o disminución de temperatura podría provocar tanto extinciones como colonizaciones. Ante un desajuste climático, donde se dan nuevas condiciones ambientales, las especies generalistas responden más rápido a estos cambios. Por lo cual, se pueden observar desplazamientos hacia zonas de mayor o menor altitud dependiendo de la variación ambiental dada. Cuando se da lugar un aumento de temperatura por ejemplo, observamos una disminución de individuos en las menores latitudes, y un aumento de individuos en las mayores latitudes (Obeso & Herrera, 2018). 19
7.3. El uso de plaguicidas. Los plaguicidas o pesticidas son sustancias usadas con el fin de prevenir y controlar las plagas presentes en los cultivos vegetales, por lo cual son usados por los agricultores a pequeña o a gran escala (Jáuregui, 2015). A pesar de ser una herramienta más o menos eficaz para combatir las plagas, su falta de especificidad y el uso excesivo de estos agentes, ocasionan efectos perjudiciales sobre el ecosistema y sobre los individuos que habitan en él. Aunque no sean los organismos diana, la toxicidad de estos químicos afecta notoriamente a los insectos polinizadores (Miñarro et al., 2018). En Europa, en torno al 70% del polen que es recolectado por las abejas está contaminado por sustancias tóxicas, como las que son fungicidas, herbicidas, acaricidas e insecticidas, alterando la supervivencia de estos polinizadores (Jáuregui, 2015). Del mismo modo que su supervivencia se ve mermada, aumenta el riesgo a padecer infecciones por parte de patógenos, como la Varroa (Lázaro et al., 2019). Afirmamos que el uso de plaguicidas está directamente relacionado con la pérdida de diversidad y abundancia de los polinizadores (Lázaro et al., 2019). Mencionar que el uso de plaguicidas no es un efecto del cambio climático, pero se confirma que agrava los demás efectos, multiplicando sus consecuencias negativas. 8. RESULTADOS DE LA ENCUESTA: El conocimiento por parte de la población El formulario de Google tuvo la participación de 398 personas, de las cuales el 56,8% eran mujeres, frente a un 43,2% hombres. Sabemos que el 63,8% comprende una edad entre 18 y 25 años, y está seguido del 12,1% con edad entre 45 y 55 años, siendo los grupos más numerosos. A partir de las siguientes preguntas veremos los conocimientos que tiene la población respecto al ámbito que nos interesa. Podemos ver en la figura 3, como casi un 50% de los entrevistados, tienen un conocimiento neutro respecto al cambio global y climático. Figura 3.Representación gráfica de la pregunta 4 de la encuesta, donde se muestra cómo los usuarios describirían su conocimiento respecto al cambio global y climático. 20
Por otro lado, un 53,5% piensa que el cambio climático únicamente tiene efectos sobre el clima, seguido de un 27,4% que piensa que afecta a la biodiversidad, y siendo del 2%, el porcentaje más bajo, que piensa que afecta a la economía. En la pregunta 6, “Hacia 2030, en la cuenca mediterránea, se espera el:” encontramos gran variedad de respuestas, obteniendo un 32,2% la opción “Aumento de las temperaturas en 2ºC y disminución de las precipitaciones en un 30%”. Respecto a la pregunta 7, un 15,4% de los usuarios respondieron que no están de acuerdo con esta afirmación, tal y como podemos observar en la figura 4. Figura 4. Representación gráfica de la pregunta 7 de la encuesta, donde observamos la opinión de la población respecto a la afirmación expuesta. Cabe mencionar que 359 personas, el 90,2%, reconocen a la abeja Apis mellifera como el polinizador por excelencia en España. Sin embargo, de la figura 5, únicamente el 10,8% reconocen que todos los individuos son polinizadores. Figura 5. Imagen ilustrativa y representación gráfica de la pregunta 9 de la encuesta, donde observamos la opinión de la población respecto a la pregunta. 21
Por último, refiriéndonos a los cultivos, tenemos la pregunta 10 y 11, donde en la figura 6 obtuvimos gran variedad de respuestas, lo que nos indica que la sociedad no es consciente de la relación polinización-cultivo. Esto se confirma en la figura 7, donde el 50,3% piensa que la ausencia de los polinizadores reduciría la producción de los cultivos únicamente en un 50%. Figura 6. Representación gráfica de la pregunta 10 de la encuesta, donde observamos la opinión de la población respecto al cultivo. Figura 7. Representación gráfica de la pregunta 11 de la encuesta, donde observamos la opinión de la población respecto al cultivo. En base a los resultados obtenidos, nos hace pensar que el conocimiento de la población no es lo suficientemente bueno, por lo que sería bastante conveniente concienciar a la humanidad respecto a la problemática que supone el cambio climático y global hoy en día. Este problema no solo afecta a la polinización en concreto, sino que tanto la sociedad humana como la economía se están viendo afectadas por ello. Este dato coincide con el de Armesto A. 22
en 2021, donde menciona que la sociedad no es consciente de que el cambio climático es un fenómeno complejo, además de no estar informados bajo fundamentos científicos. La población cree todo aquello que proviene de los medios de comunicación o se guían por aquello que menciona su partido político sin corroborar lo que realmente está pasando en el ecosistema (Armesto, 2021). Los temas ambientales tienen poca importancia dentro de la sociedad española, ya que debido a la desinformación, no se encuentran entre nuestras prioridades (Baigorri & Caballero, 2018). Somos nosotros mismos los responsables de formarnos para poder entender las graves consecuencias y los efectos del cambio global, que podrían darse debido a la falta de concienciación ciudadana (Moreno-Cano et al., 2015). Gracias a los datos obtenidos podremos desarrollar las posibles soluciones a la problemática, además de fundamentar la conclusión del trabajo. 9. SOLUCIONES Y ALTERNATIVAS Es de gran importancia el desarrollo y la aplicación de marcos legales para la protección de la fauna y flora autóctona más sensible (Lázaro et al., 2019), además de para regular la comercialización de las especies polinizadoras (Montero-Castaño et al., 2018). En el año 2000, se estableció la Iniciativa Europea de Polinizadores (Moreno-Villamil et al., 2018), en la cual se proponen una serie de pautas a seguir en el ámbito ecológico de la polinización que son la evaluación, el manejo adaptativo, construcción de alianzas e incorporación a planes nacionales de conservación (Moreno-Villamil et al., 2018). A pesar de ello, sigue siendo necesario fortalecer las redes de investigación y divulgación científica (Iriso et al., 2017), sobre todo los estudios enfocados a la abundancia y diversidad de los polinizadores nativos, para conocer tanto la fenología estacional de estos individuos, como la fenología floral de la comunidad vegetal (Sosenski & Domínguez, 2018). El análisis de los estudios publicados anteriormente, nos hace entender el deterioro ambiental, la baja disponibilidad de recursos florales y las alteraciones en la sincronización planta-polinizador debido al cambio global (Sosenski & Domínguez, 2018). El cambio climático podría alterar la fisiología de gran variedad de especies, por lo que sería necesario la búsqueda de nuevas técnicas agronómicas (Munar et al., 2021), que mencionaremos a continuación. 23
Sosenski, P., & Domínguez, C. A. (2018). El valor de la polinización y los riesgos que enfrenta como servicio ecosistémico. Revista Mexicana de Biodiversidad,89(3). Stefanescu, C., Asís, J. D., Baños-Picón, L., Cerdà, X., Marcos García, M. A., Micó, E., Ricarte, A., & Tormos, J. (2018). Diversity of insect pollinators in the Iberian Peninsula. Ecosistemas,27(2), 9–22. Vázquez, B. (2020). El cambio climático en la agenda de seguridad de la Unión Europea. Relaciones Internacionales, 29(58), 093. Verde Carbajal, V. B., & Villar Albán, E. J. (2021). Turismo rural en base a la apicultura en las provincias de Huaral y Huaura, región Lima. Universidad César Vallejo: Facultad de ciencias empresariales. Williams, T. (2015). Ecosistemas, plagas y vectores en un mundo más extremo, 31-31. Woodley, S., MacKinnon, K., McCanny, S., Pither, R., Prior, K., Salafsky, N., & Lindenmayer, D. (2019). Gestión y manejo de áreas protegidas para la diversidad biológica y las funciones del ecosistema. Gobernanza y Gestión de Áreas Protegidas. 12. AGRADECIMIENTOS Deseo transmitir mis más sinceros agradecimientos a todas aquellas personas que han formado parte de mi etapa universitaria, profesores y compañeros. En primer lugar y en especial, a mi tutor Juan Jáuregui Arana, por su ayuda, guía e implicación en este Trabajo de Fin de Grado, aconsejándome en todo momento y animándome durante la elaboración de este trabajo. A mis padres y a mi hermana, por estar siempre a mi lado confiando en mí cuando ni yo lo hacía, dándolo todo para que nunca me faltase nada. A mis amigos, por aguantarme y animarme en mis peores momentos, haciendo más fácil la rutina del día a día. Por acompañándome durante estos largos cuatro años, y por ser unos pilares fundamentales en mi vida hoy. Por último, a mi perrita Kitty, se que desde arriba está muy orgullosa de mí, va por ti. Muchas gracias. 30