El diégema en Moralia de Plutarco: el relato de Arión
Abstract
Mediante el análisis del relato de Arión en los Moralia de Plutarco como diégema, progýmnasma de la narración, se exploran aproximaciones alternativas para concebir la técnica compositiva plutarquea más allá de la influencia platónica, tradicionalmente reconocida, pero no siempre válida para explicar la selección temática y su disposición.
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81 BIBLID [1699-3225 (2017) 21, 81-123] EXEMPLARIA CLASSICA Journal of Classical Philology 21, 2017, pp. 81-123 ISSN 1699-3225 EL DIÉGEMA EN MORALIA DE PLUTARCO: EL RELATO DE ARIÓN (SEPT. SAP. CONV. 160D-162B) SANDRA R. PIEDRABUENA Universidad de Sevilla spiedrab[email protected]s SUMMARY By analyzing the story about Arion in Plutarch’s Moralia as a diegema -a progymnasmaSRREVVEXMSREHMǬIVIRXET- proach to the understanding of the compositional techniques in Plutarch’s work can be developed beyond the traditionally EGORS[PIHKIH TPEXSRMG MRñYIRGI [LMGL cannot always account for the thematic selection and its arrangement. KEY WORDS Plutarch; progymnasmata; Moralia. Fecha de recepción: 04/11/2015 *IGLEHIEGITXEGMÔR]ZIVWMÔRðREP RESUMEN Mediante el análisis del relato de Arión en los Moralia de Plutarco como diégema, progýmnasma de la narración, se exploran aproximaciones alternativas para concebir la técnica compositiva plutarquea más allá HIPEMRñYIRGMETPEXÔRMGEXVEHMGMSREPQIR- te reconocida, pero no siempre válida para explicar la selección temática y su disposición. PALABRAS CLAVE Plutarco; progymnásmata; Moralia. 1. INTRODUCCIÓN: LOS PROGYMNÁSMATA Y EL DIÉGEMA1. Los progymnásmata consisten en una serie de ejercicios de composición previos al nivel de instrucción retórica propiamente dicha, culminación de la enkýklios paideía2. Son válidos para practicar la composición tanto de TEVXIWHIPHMWGYVWSGSQSHIPHMWGYVWSGSQTPIXSŋèů҅҂Ҏ҆ҍIRGYEPUYMIVEHI 1 El presente trabajo deriva del TFM presentado en la Universidad de Salamanca en 2015 bajo la dirección de J. A. Fernández Delgado, a quien agradezco su guía, así como la copia que me proporcionó de su trabajo “Literacy, orality and paideia in Plutarch’s work: The Banquet of the Seven Sages” en C. Ruiz Montero, ed., Orality and Greek literature in the Imperial Period (International Conference, Cartagena, May 2014), Cambridge [en prensa]. 2 I. e. el ciclo educativo (cf. T. Morgan, Literate Education in the Hellenistic and Roman World, Cambridge 1998, 190). Quintiliano (Inst. 1.10.1) traduce ‘orbis doctrinae’.
SANDRA R. PIEDRABUENA ExClass 21, 2017, 81-123 ISSN 1699-3225 82 sus tres géneros. Su impartición suele emplazarse a medio camino entre la enseñanza media y la superior3. Describiremos someramente algunos de los aspectos más llamativos de la metodología4, deteniéndonos en la teoría del diégema. Se conservan cuatro manuales más o menos íntegros con el título Progymnásmata: el de Elio Teón, el de Ps.-Hermógenes de Tarso (segunda mitad del siglo II d. C.), el de Aftonio, discípulo de Libanio en Antioquía (segunda mitad del siglo IV) y el de Nicolás de Mira (aprox. 410-491)5. Tomaremos como punto de referencia el manual de Teón, por ser el más completo, original6 y porque posiblemente es coetáneo de Plutarco7. El diégema es un tipo de progýmnasma consistente en una unidad I\TSWMXMZE ҈ůҀҋҍ Ē҇҅҂ҏ҆҇ůҍ HI LIGLSW SGYVVMHSW S GSQS WM LYFMIWIR ocurrido8 9R VIPEXS GSQTPIXS WI HIðRI IR JYRGMÔR HI IWTIGMðGEV WIMW IPIQIRXSW Ҏҏҋ҆Ғ҂džѾ 8LIS TIVWSRE èҌůҎҔèҋ҉ EGGMÔR èҌŧҀѾPYKEVҏůèҋҍXMIQTSҒҌů҉ҋҍQERIVEҏҌůèҋҍ]GEYWEѾĮҏÎѾ 2MGSPÂWMRHMGEYREWÊTXMQEGEXIKSVÎEŏ҈҄UYITSHVÎEXVEHYGMVWIXERXS por materia como por instrumento, a la luz de los ejemplos proporcionados. )WXSWҎҏҋ҆Ғ҂džѾVIWTSRHIREPEWHIRSQMREHEWè҂Ҍ҆ҎҏҞҎ҂҆ҍpGMVGYRWXERGMEWq de la disciplina retórica más avanzada9. En la redacción de un diégema, ha HIEWTMVEVWIEEYREVXVIWZMVXYHIW8LISGPEVMHEHҎѾґҠ҉҂҆Ѿ GSRGMWMÔRҎҐ҉ҏҋҡѾ]GVIHMFMPMHEHè҆҅Ѿ҉ҥҏ҄ҍ0EWvirtutes narrationis 3 Mª D. Reche, Teón, Hermógenes y Aftonio: ejercicios de retórica, Madrid 1991, 12 y G.A. Kennedy, Progymnasmata, Greek Textbooks of Prose Composition and Rhetoric, Leiden-Boston 2003, x. 4 Cf. R. J. Penella (“The Progymnasmata in Imperial Greek education”, CW 105, 2011, 77– 90), J. A. Fernández Delgado (“El arte de la retórica en Plutarco”, en G. Santana, ed., Plutarco y las artes, Madrid 2013, 13-44) y F. Pordomingo Pardo (“Los papiros escolares y Plutarco”, M. Jufresa et al., eds., Plutarc a la seva època: paideia i societat, Barcelona 2005, 121), entre otros, para una presentación global o una síntesis de cada ejercicio. Para un resumen esquemático del contenido de cada ejercicio según el autor, cf. Reche, Teón, Hermógenes y Aftonio, 40-6 (Teón); 169-74 (Ps.-Hermógenes); 212-4 (Aftonio). 5 En adelante seguiremos la numeración de Rabe para Hermógenes y Aftonio, la de Felten para Nicolás y la de Spengel para Teón, salvo cuando se indique lo contrario con P, que remite a la edición de Patillon. 6 Reche, Teón, Hermógenes y Aftonio, )PTVSTMSKVEQÂXMGS8LISGSRðIWE añadir progymnásmata nuevos. Cf. M. Patillon (A. Théon: Progymnasmata, Paris 1997, xxx) para una discusión acerca de los posibles ejercicios incorporados. 7 Para la problemática identidad y cronología del autor, que consideramos irresoluble, cf. Patillon, A. Théon: Progymnasmata, vii-xvi, Reche, Teón, Hermógenes y Aftonio, 35-7 y la hipótesis de M. Heath, “Theon and the history of the progymnasmata”, GRBS 43, 2002-2003, 129-60, que propone retrasar su datación al menos al siglo IV (cf. infra n. 41). 8 Theo. 78.16, en el comienzo del capítulo destinado al diégema (78.16-96.14) al que remitiremos en adelante para la síntesis de los aspectos teóricos fundamentales sobre el progýmnasma5YM^ÂTEVXEHIPEHNIXMZSĒ҇҅҂ҏ҆҇ůҍPEHIðRMGMÔRGSQSexpositio que ofrece Cicerón (Inv. 1.27). Así, Patillon (A. Théon: ProgymnasmataRVIQSRXEIWXEHIðRMGMÔRE la teoría retórica propiamente dicha y ofrece paralelos como Rh. Al. 1438a3-b29 y Rh et. Her. 1.4, incluyendo el ciceroniano. 9 Patillon, A. Théon: Progymnasmata, xlvii, ss.
EL DIÉGEMA EN MORALIA DE PLUTARCO: EL RELATO DE ARIÓN ExClass 21, 2017, 81-123 ISSN 1699-3225 83 son un aspecto tomado de la preceptiva tradicional para la narración como parte del discurso judicial ҁ҆ūҀ҄Ҏ҆ҍ10. Sin embargo, Teón aplica IWXSWGVMXIVMSWEGYIWXMSRIWHIIWXMPS҈ҟҊ҆ҍIRIPÂQFMXSHIPETEPEFVE] no solo con respecto al argumento11. A continuación propone una serie de ejercicios para practicar a partir del diégema, algunos de ellos comunes al mýthos y a la chreía (Theo. 85.29; 92.23). Puede ejercitarse la presentación ĂèѾҀҀҟ҈҈҂ҏѾ҆12PEñI\MÔR҇҈ҡ҉҂ҏѾ҆IPIRPEGIHIZEVMSWdiegémata entre sí ҎҐè҈ҟ҇҂ҏѾ҆PEVIHYGGMÔRҎҐҎҏҟ҈҈҂ҏѾ҆]PEEQTPMEGMÔRĒè҂҇ҏ҂ҡ҉҂ҏѾ҆ así como la epiphónesis Ēè҆ґҔ҉҂dž҉13. Asimismo, se contemplan las diversas TSWMFMPMHEHIW HI HMWTSWMGMÔR HI PSW EGSRXIGMQMIRXSW ҏŪ҉ Ă҉ѾҎҏҌҋґŪ҉ ҏƸҍ ҏҞҊ҂Ҕҍ 3XVS EWTIGXS GSRWMHIVEHS TSV 8IÔR GSRWMWXI IR YREIRYQIVEGMÔRHIPSWQSHSWHIIRYRGMEGMÔRĒ҇ґҟҌ҂҆҉ҏŦèҌҞҀѾҏѾ14. Finalmente (Theo. 93.5-96.14), se explican los procedimientos de refutación Ă҉ѾҎ҇҂Ґū]PEGSRðVQEGMÔR ҇ѾҏѾҎ҇҂ҐūUYIZIVWERJYRHEQIRXEPQIRXI sobre las cualidades de las distintas peristáseis. El resto de los manuales sintetiza la teoría teoniana. Se añaden algunas TVIGMWMSRIWEXIRHMIRHSWSFVIXSHSEPEHIðRMGMÔR]XMTSPSKÎEHIPdiégema. Diégesis y diégema son términos que se confunden en Teón15. En el resto de QERYEPIWWIIWTIGMðGEPEHMWXMRGMÔRIRZMVXYHHIPTEVEPIPSSRɏHVLV y SRɏHPD16. 10 Para la diégesis como parte de un discurso forense, Cicerón (Inv. 1.28) considera lo que denomina tres res: brevis, aperta, probabilis. Más adelante (1.31), señala otras cualidades aplicables a distintos aspectos: brevitatem, absolutionem, paucitatem. Observamos paralelos en Rh. AlE]EETPMGEHSEPEҁ҄҈ųҎ҆ҍIUYMZEPIRXIEdiégesis). 11 Theo. 81.8 ss.; cf. Patillon, A. Théon: Progymnasmata, xlviii; 141 n. 217. 120EHIRSQMREGMÔRXISRMEREĂèѾҀҀ҂҈ŭѾ EZIGIWWIMHIRXMðGEGSRPETEVÂJVEWMW4EXMPPSRA. Théon: Progymnasmata, cv). 13 Según Teón (91.13-92.22), el único tratadista que la considera en su manual, consiste en MREYKYVEVSGSRGPYMVPEI\TSWMGMÔRHIGMIVXSGSRXIRMHSGSRYREQÂ\MQEҀ҉ų҄7ITYIHI VIPEGMSREVXEQFMÊRGSRPEQSVEPINEHIPEJÂFYPEĒèŭ҈ҋҀҋҍ, cf. Theo. 75.20-28), así como con la chreía (Theo. 103.3-20). Quintiliano habla de adclamatio (Inst. 8.5.11), aproximándose etimológicamente al sentido del término (‘expresión a propósito de’). Junto con Ps.-Hermógenes (Inv. 196-9) ]YRXVEXEHSERÔRMQSFEWEHSIRIWXIÛPXMQS7TIRKIPGPEWMðGEPEepiphónesisHIRXVSHIPEWðKYVEWSVREQIRXEPIWHIIWXMPS4EXMPPSRA. Théon: Progymnasmata, lxiv-ss.), en consonancia con la teoría de Demetrio (Eloc. 106) a propósito del estilo grande ҂ҀѾ҈ҋèҌũè҂҆Ѿ)RZMWXEHIPSWINIQTPSWTVSTSVGMSREHSWTSV8IÔR]TSVIPVIWXSHIEYXSVIWWI puede entender que la epiphónesis consiste esencialmente en un texto relativamente breve que marca una ligera ruptura con el texto al que se añade (Patillon, A. Théon: Progymnasmata, lxvii): una especie de afterthought, situado a un nivel extradiegético, de ahí que pueda implicar cambios en el modo de la enunciación, y oscile entre lo genérico y lo particular. 14 Theo. 87.14-91.12, cf. Patillon, A. Théon: Progymnasmata, lx-lxiv. 15 e. g. Theo. 60.3, 5, 6, 10, 11; 78.12, 14, 16, 22; 79.29; 83.15; 84.1, 28 (cf. A.M. Milazzo, “Il mito di Arione nei «Progymnasmata» greci tardoantichi”, Atti del 23 incontro di studiosi GHOO´DQWLFKLWjFULVWLDQDVX&ULVWLDQHVLPRODWLQRHFXOWXUDJUHFD½QRDOVHF,9, Roma 1993, 92 n. 28). 16 El conjunto de la Ilíada responde a una poíesis y el episodio de la cólera de Aquiles a un poíema (Ps.-Hermog. 4; Aphth. 2). Así, el diégema contiene un solo acontecimiento y la diégesis una combinación de varios (Nicol. 12).
SANDRA R. PIEDRABUENA ExClass 21, 2017, 81-123 ISSN 1699-3225 84 2MGSPÂWEÒEHIEIWXEGPEWMðGEGMÔRWIKÛRÊPQE]SVMXEVMESXVEWHSWTSWMFPIW diferenciaciones. Una incide en el grado de realidad de los hechos: diégesis reporta hechos ocurridos y diégemaLIGLSWðGXMGMSW0ESXVEPMQMXEIPIQTPIS de diégesisEPÂQFMXSHIPHMWGYVWSJSVIRWIIRFIRIðGMSHIPUYITVSRYRGMEIP discurso; mientras que los diégemata serían narraciones de acontecimientos pasados más o menos históricos. En efecto, diégesis se especializa para designar la narración como parte del discurso17. La doctrina de las tres virtudes se mantiene con ligeros cambios18)RGYERXSEPEGPEWMðGEGMÔRHIdiegémata, la teoría teoniana parece distinguir entre los míticos y los históricos19. Este aspecto es al que más contribuyen y sobre el que más divergen el resto de XVEXEHMWXEW4W,IVQÔKIRIWHMWXMRKYIGYEXVSXMTSWQÎXMGSWҐ҅҆҇ŧ LMWXÔVMGSWįҎҏҋҌ҆҇ŧðGXMGMSWè҈ѾҎѾҏ҆҇ŧSHVEQÂXMGSWҁҌѾѾҏ҆҇ŧ] TSPÎXMGSWSTVMZEHSWèҋ҈҆ҏ҆҇ŦĠĮҁ҆Ҕҏ҆҇ŧXEQFMÊRHIRSQMREHSWҁ҆҇Ѿ҉҆҇ŧ WIKÛR2MGSPÂW0EGPEWMðGEGMÔRHI%JXSRMSIWXVMTEVXMXERSGSRXIQTPERHS los míticos202MGSPÂWMRGSVTSVEYREGPEWMðGEGMÔRTEVXMGYPEVHIGSVXITPEXÔRMGS (Pl. R. 3.393a). Así, distingue entre diegémataHIWGVMTXMZSWĂґ҄Ҁ҄Ѿҏ҆҇Ҟ HVEQÂXMGSWҁҌѾѾҏ҆҇ҞSQM\XSW҆҇ҏҞ Tratándose de manuales escolares, cuya tarea responde más bien a la compilación, síntesis y transmisión del legado anterior, sorprende apreciar sus aportaciones al campo de la teoría retórica21. En lo que respecta a la teoría del diégemaWITVIðKYVEREPKYRSWGSRGITXSWUYILERWMHSVIGSRSGMHSWGSQS determinantes para el desarrollo de la narrativa como género22, y a partir de los que se han desarrollado los estudios narratológicos ulteriores. Lo evidencia el LIGLSHIEGYÒEVXÊVQMRSWIWTIGÎðGSWTEVEHMWXMRKYMVIRXVIHMJIVIRXIWKÊRIVSW 17 Kennedy, Progymnasmata, 4. Patillon (A. Théon: Progymnasmata, passim) traduce ҁ҆ūҀ҄ѾGSQSpVÊGMXq]ҁ҆ūҀ҄Ҏ҆ҍ como ‘narration’. Reche (Teón, Hermógenes y Aftonio) distingue entre ‘relato’ y ‘narración’ respectivamente. El término diégesis también se ha relacio- REHSGSRĖ҇ґҌѾҎ҆ҍ]ҁ҆ѾҏҐèųҎ҆ҍIRXVISXVSWWYWXERXMZSWIRzҎ҆ҍVIJIVIRXIWEPEGHVFULSWL˧(L. 1MKYÊPI^'EZIVSt0EXISVÎEHIPEĖ҇ґҌѾҎ҆ҍIR4PYXEVGSuIR1.YJVIWEet al., eds., Plutarc a la seva època: paideia i societat, Barcelona 2005, 381 n. 13). 18%JXSRMSEÒEHIYRGYEVXSTEVÂQIXVSUYIHIRSQMREpLIPIRMWQSqĿҏǢ҉ľ҉ҋҞҏҔ҉ ē҈҈҄҉҆ҎҥҍVIPEGMSREHSGSRPEtTYVI^EuIRIPIQTPISHIPEPIRKYE)RWYPYKEV2MGSPÂW GSRXIQTPEGSQSGYEVXEZMVXYHIPIRGERXSğҁҋ҉Ҡ]KVERHI^E҂ҀѾ҈ҋèҌҟè҂҆Ѿ 19 Teón RSWIHIXMIRIIRIWTIGMðGEVRMRKYREGPEWMðGEGMÔREPELSVEHIHIðRMV]I\TPMGEVIP diégema (78-79), sino que la sobreentiende en la introducción (66.16 ss.), dando directamente ejemplos de los distintos tipos. 20 La fusión entre el tipo mítico y el histórico se podría relacionar con lo que transmite Teón en su capítulo sobre la lectura en voz alta (135.24P, cf. Kennedy, Progymnasmata, 68). El gramático contempla el relato de héroes y de dioses, que se correspondería con los diegémata míticos, como uno de los cinco géneros históricos junto con la genealogía o biografía, entre otros (cf. Patillon, A. Théon: Progymnasmata, 164 n. 512). Hermógenes (Id. 330.18 ss.) no TEVIGIIWXEFPIGIVYREXMTSPSKÎEXENERXIWMRSKVEHYEPIRPSUYIEPGSQTSRIRXIQÎXMGSWIVIðIVI 21 Patillon, A. Théon: Progymnasmata, xix. 22 Así e. g. K. Barwick, “Die Gliederung der Narratio in der rhetorischen Theorie und ihre Bedeutung für die Geschichte des antiken Romans”, Hermes 63, 1928, 276: “Die Urzelle, aus HIVWMGLHIV0MIFIWVSQERIRX[MGOIPXLEXHEWҁҌѾѾҏ҆҇Ů҉ҁ҆ūҀ҄Ѿ der Progymnasmen”.
EL DIÉGEMA EN MORALIA DE PLUTARCO: EL RELATO DE ARIÓN ExClass 21, 2017, 81-123 ISSN 1699-3225 85 HIðGGMÔRdiégema, chreía), así como el de especular teóricamente incluso sobre un género popular como la fábula. En este sentido, conviene advertir que Teón y el resto de tratadistas, comenzando por establecer paralelos en función del par poíema-poíesis, teorizan por vez primera sobre el relato (diégema) en cuanto estructura narrativa independiente, no vinculada necesariamente al discurso forense (diégesis). El hecho de animar al empleo IRIPVIPEXSHIPSUYI8IÔRHIRSQMREGSQSĂ҉ѾҎҏҌҋґҠMIGSQMIR^SWin medias res etc.)23, así como a la inclusión de digresiones de forma moderada revela la considerable y excepcional perspectiva literaria de la teoría teoniana del diégema24. Si solo se concibiera el diégema como ejercicio preparatorio para la diégesis forense, se habría indicado todo lo contrario25. De igual modo, PEGPEWMðGEGMÔRHIPdiégema se aborda desde un punto de vista más literario que desde la práctica fundamentalmente forense que sigue Cicerón26. Esta perspectiva es quizá un aspecto relativamente excepcional de Teón, tanto de cara a sus predecesores como a sus continuadores27. 6ITVIWIRXEPESFVEHI4PYXEVGSҏŦĂèŮҏũҒ҉҄ҍHIPEXVEHMGMÔRIWGSPEV# Trataremos en adelante de plantear la cuestión del alcance de esta teoría IRPEXÊGRMGEGSQTSWMXMZEHI4PYXEVGҋTEVEZEPSVEVYPXIVMSVQIRXITSWMFPIW implicaciones. 2. ESTADO DE LA CUESTIÓN Y MÉTODO Son varios los mecanismos para demostrar las corrientes y autores que INIVGIRMRñYIRGMEWSFVIPESFVEHI4PYXEVGS9RINIQTPSGSRWMHIVEFPIQIRXI 238LISWW0EĂ҉ѾҎҏҌҋґҠ teoniana se corresponde, en términos genettianos, con la anacronía. Así, G. Genette (Figures4EVMW---HIðRIPEWEREGVSRÎEWREVVEXMZEW como “formes de discordance entre l’ordre de l’histoire et celui du récit”. Para una mayor elucidación del término cf. Genette (Figures, III, 78 ss.). Se documenta la práctica de este recurso en los papiros escolares, según se atestigua en un ejercicio de diégema hallado en el siglo III, cf. Morgan, Literate Education, 205-6. 24 “Cet exercise sur l’ordre de parties n’a pas comme tel d’application proprement rhétorique. Ainsi que le dit Quintilian (Inst. 2.4.15), il vise à développer chez l’enfant la faculté d’élocution et la mémoire et n’a pas plus de raison d’être une fois ce but atteint. Ce serait cependant trahir la pensée de Théon que de ne pas remarquer l’interêt littéraire du procédé” (Patillon, A. Théon: Progymnasmata, 145 n. 255). 25 Cf. Rh. Al. 1838a28, Rhet. Her. 1.9.15, así como Cic. Inv. 1.28; 33, que se opone tajantemente a ambas prácticas. 260EGPEWMðGEGMÔRHI'MGIVÔRInv. 1.27 ss.), entre otras (cf. Barwick “Die Gliederung“, 263), toma como punto de partida el marco de la teoría retórica del discurso forense o deliberativo. Es decir, que deberíamos entender la narratio ciceroniana como diégesis y no como diégema. En la teoría progimnasmática no se parte de las narraciones de tipo judicial o deliberativo, sino que IWXEWUYIHERWYGMRXEQIRXIEKVYTEHEWIRIPWYFXMTSèҋ҈҆ҏ҆҇ŧ XEQFMÊRHIRSQMREHSĮҁ҆Ҕҏ҆҇ŧ Sҁ҆҇Ѿ҉҆҇ŧ 27 Exceptuando el manual de Teón, los manuales de progymnásmata pierden en gran medida su doble funcionalidad literaria y retórica, hasta el punto de que en el prólogo del comentario a propósito de Aftonio, Juan de Sardes los considera exclusivamente como preparatorios para la práctica forense (Kennedy, Progymnasmata, 175-7= 1-4R).
SANDRA R. PIEDRABUENA ExClass 21, 2017, 81-123 ISSN 1699-3225 86 GSQTVSFEHSGSRWMWXIIRIP MRñYNSTPEXÔRMGSIRWYXÊGRMGEGSQTSWMXMZE ] pensamiento. En primer lugar, se cuenta con alusiones que lo corroboran expresamente (e. g. Plu. Sol. 26.1; 32.1). No siempre cabe esperar referencias explícitas de forma sistemática, pero esto no supone un problema para GSQTVSFEV WYW VIJIVIRXIW %WÎ WI GSRXMRÛE VIGSRSGMIRHS PE MRñYIRGME platónica en el mito narrado por Sila el cartaginés (Fac. lun. 940F-945D), que evoca el mito del Timeo (Pl. Ti. 24e-25d) en el que se ilustra la teoría de la tripartición del alma con interesantes reformulaciones al respecto28, así como el mitema platónico de la Atlántida (Cri. 108e-109c; 113c). El fuerte MRñYNSHIPETWMGSPSKÎETPEXÔRMGEGSQSFEWITEVEPEHSGXVMRETPYXEVUYIEHIP alma, entre otros aspectos, reaparece en el mito de Tespesio (Ser. num. vind. 563C-568A) y en el de Timarco (Gen. Socr. 589F-592F), que incorpora conceptos e imaginería presentes en algunos diálogos platónicos29. Quedan con IPPSMPYWXVEHSWEPKYRSWQIHMSWZÂPMHSWTEVEGSRðVQEVPETVIWIRGMETPEXÔRMGE en Plutarco. En el polo opuesto nos hallamos al abordar la tarea de intentar XVE^EVPEMRñYIRGMEHIPEIWGYIPEIRWYSFVE7SRZEVMEWPEWHMðGYPXEHIW4SV HIJIGXSFYWGEQSWYRMRñYNSERÔRMQS30. Se anula, por tanto, la posibilidad de encontrar alusiones explícitas de cualquier tipo31. Es más, podría intuirse una especie de reticencia por parte de Plutarco a la hora de reconocer esta MRñYIRGME%WÎHIPEQIVEGSQTEVEGMÔRWIGSQTVYIFEUYIPEHIðRMGMÔRHI mýthos que explicita el queronense es idéntica a la de Teón. Sin embargo, la única fuente que reconoce Plutarco es Platón (Phaed. 61b), pese a distar más32. 28 Cf. W. Hamilton, “The Myth in Plutarch’s De Facie (940F-945D)”, CQ 28.1, 1934, 26. 29 Junto a pasajes del mencionado Timeo, también se señalan otros procedentes de la República (10.614–10.621), así como la alegoría del carro en Fedro (246a–254e) y pasajes del Fedón (W. Hamilton, “The Myth in Plutarch’s De Genio (589F-592E)”, CQ 28.3, 1934, 175). Remito a PSWHSWXVEFENSWHIIWXIEYXSVTEVEYREQE]SVTVIGMWMÔRWSFVIPEMRñYIRGMETPEXÔRMGEIRPSWQMXSW relatados en Gen. Socr. y en Fac. Lun. Acerca del mito de Tespesio, cf. M. Taufer, Il mito di Tespesio nel De Sera Numinis vindicta, Nápoles 2010. 30 Un fenómeno análogo se observa en la relación entre Plutarco y su profesión, fuertemente vinculada a la enseñanza: “L’activité d’auteur de Plutarque durant cette époque est tout entière encadrée par une activité d’enseignemet qui n’est jamais precisée, [...] comme si ces deux activi- XÊWWIWYTTSWWEMIRX?APqYRIÁPqEYXVI?ATEVYRQSYZIQIRXUYMRqETEWFIWSMRHIHÊðRMXMSRu. Sirinelli, Plutarque de Chéronée: un philosophe dans le siècle, París 2000, 125). 31 Ni siquiera los autores de Progymnásmata se mencionan entre sí (Reche, Teón, Hermógenes y Aftonio, 27), pese a basarse y refutarse unos a otros. No encontramos ninguna alusión a los progymnásmata en la abundante obra de Plutarco que se nos conserva, de la que una parte RSTIUYIÒEWIHIWXMREIWTIGÎðGEQIRXIEPEGYIWXMÔRIHYGEXMZEGJinfra n. 209). 32 Plu. Glor. Ath. %&҇ѾŬç҈ҞҏҔ҉҂IJҌ҄҇҂҉ĿҁŨǕ҅ҋҍ҂Ĵ҉Ѿ҆ѿҋҦ҈҂ҏѾ҆҈ҥҀҋҍғ҂ҐҁŪҍ Ēҋ҆҇ŲҍĂ҈҄҅҆҉ǣGJ8LIS 1Ǖ҅ҥҍĒҎҏ҆҈ҥҀҋҍғ҂ҐҁŪҍ҂Į҇ҋ҉ҡ҃Ҕ҉Ă҈Ҡ҅҂҆Ѿ҉%WMQMWQS en Soll. Anim(WIEPYHIEPEJÂFYPEETPMGERHSPEXIVQMRSPSKÎE]PEGPEWMðGEGMÔRTSVVIKMS- nes que encontramos en los manuales de progymnásmata (cf. Theo. 73.1 ss.). Hemos hallado QÂWINIQTPSWIRPSWUYIPEVIXÔVMGEIWGSPEVWIERXITSRIEPEMRñYIRGMETPEXÔRMGEIR4PYXEVGS Entre ellos, Amatorius no se aproxima tanto al Banquete platónico en cuanto a su estructura como a la del progýmnasma correspondiente a la thésis. Puede incluso concretarse que su
EL DIÉGEMA EN MORALIA DE PLUTARCO: EL RELATO DE ARIÓN ExClass 21, 2017, 81-123 ISSN 1699-3225 87 En cualquier caso, no conviene perder de vista un problema de alcance más general, relacionado con el origen y estandarización de esta metodología. Es cierto que se puede remontar bien atrás la presencia de ejercicios semejables a los progymnásmata33; que conservamos el manual de Teón, quizá contemporáneo de nuestro autor. Sin embargo, no deberíamos concebir en un principio la didáctica progimnasmática sistematizada de manera tan rigurosa como la conocemos a partir de los manuales conservados. Esta uniformidad es más bien fruto de una estandarización lograda a lo largo de los siglos y responde a una tendencia a la homogeneización propia de los tratados de tipo didáctico, que suelen subsumirse unos a otros. No se ha de obviar por ello una compleja situación inicial34. Así, el propio manual de Teón presenta una cercanía con los restantes manuales solo aparente. El texto cuenta con bastantes problemas de transmisión y, de hecho, fue trastocado para equipararlo al resto35, como se demuestra a partir de la versión armenia, que ha permitido enmendar y ampliar algunos puntos. Por otra parte, los manuales de progymnásmata se articulan en función de una metodología basada en recopilar sintéticamente legado anterior tanto en la teoría como en la práctica. Las tradicionales fábulas, gnomaí, chreíaiREVVEGMSRIWQÎXMGEWSðGXMGMEWIXGUYIGSRWXMXY]IR los progymnásmata no son patrimonio de manual escolar, sino formas planteamiento responde al de la thésis compleja ҎҐ҉҂҃҂ҐҀҟ҉҄JVIRXIEPHIPEWMQTPIăè҈ū postuladas ambas por Teón (128.5-9). Como ejemplo de thésis práctica de tipo simple el gra- QÂXMGSTVSTSRIt7MYRSHIFIGEWEVWIu҂ĮҀѾ҄ҏũҋ҉)PINIQTPSGSVVIWTSRHMIRXIEPEthésis GSQTPINEWIVÎEt7MYRVI]HIFIGEWEVWIu҂ĮѿѾҎ҆҈҂džҀѾ҄ҏҟҋ҉)RERÂPSKSWIRXMHSAmatorius aborda la cuestión del amor conyugal, que podría a su vez formularse en la pregunta: “si un joven efebo debe casarse y si debe hacerlo con una viuda de mayor edad”. M.A. Bellu (“Las chreiai ҇ѾҏŦҒѾҌ҆҂҉ҏ҆Ҏҥ҉uZISXVEIZMHIRGMEHIIWXEGSRñYIRGMEIRIPLIGLSHIUYI4PYXEVGS componga un tratado como Coniug. praec. 33 Patillon (A. Théon: ProgymnasmataM\EðVQEUYIPEIRWIÒER^EHIINIVGMGMSWTVIPMQMREVIWHIVIXÔVMGEIVEYRETVÂGXMGEIWXEFPIGMHEEðREPIWHIPWMKPS-H'VIQMXMIRHSE5YMRXMPMERS (Inst. 2.4.1; 2.10.1), que distingue estos ejercicios de la enseñanza del arte de la retórica propiamente dicha. 34 Suet. Gram. 25.8-9: “Sed ratio docendi nec una omnibus nec singulis eadem semper fuit”. En su introducción, Teón (1.15) reconoce que las aportaciones que pretende formular no se deben a la ausencia de otros tratados disponibles del mismo tipo. Así, A. Stramaglia (“Fra «consumo» e «impegno»: usi didattici della narrativa nel mondo antico” en O. Pecere et al., eds., La letteratura di consumo nel mondo greco-latino, Cassino 1996, 101): “Quanto alla scuola, i copiosi ritrovamenti papirologici, uniti a un rinnovato esame delle fonti antiche, hanno delineato un quadro decisamente meno rigido e cristallizato di quello tradizionale. È emerso infatti con piena chiarezza che, a fronte del persistere di uno schema ideale tripartito dell’educazione (insegnamento elementale, grammaticale, retorico) la scuola antica fu nei fatti una realità social- QIRXIWIKQIRXEXEKISKVEðGEQIRXIGSRHM^MSREXEIWXSVMGEQIRXIñIWWMFPIu%WMQMWQS6IGLI (Teón, Hermógenes y Aftonio, 17) indica otros autores de Progymnásmata, así como Heath (“Theon”, 129-41), que concreta además una serie de variaciones en los currículos, ampliando la visión y disminuyendo la rigidez con la que convendría concebir la metodología. 35 Reche, Teón, Hermógenes y Aftonio9REWTIGXSRSMRWMKRMðGERXI4IRIPPE “The Progymnasmata”, 82-3) como el orden en que se suceden los ejercicios iniciales, originalmente mýthos-chreía/gnóme-diégema, se alteró por este motivo.
SANDRA R. PIEDRABUENA ExClass 21, 2017, 81-123 ISSN 1699-3225 88 tradicionales de composición36. Por tanto, los manuales apenas son originales QÂWUYIIRIPIPIRGS]WIGYIRGMEGMÔRHIYREWIVMIðNEHIINIVGMGMSW37. Que el texto de Plutarco sea satisfactoriamente analizable a la luz del repertorio estándar de progymnásmataWSPSTIVQMXIEðVQEVUYIPSWQERYEPIWLERHEHSGSRYRE XMTSPSKÎEVIRXEFPITEVEGPEWMðGEVPSWXI\XSWXERXSPSWHIPEERXMKÝIHEHGSQS PSWGSIXÂRISW)RXSHSGEWSIWXEZMVXYHHMðGYPXEPETSWMFMPMHEHHIHIQSWXVEVPE I\MWXIRGMEHIYRZÎRGYPSIWTIGÎðGSIRXVI4PYXEVGS]PSWprogymnásmata. Si en tantos aspectos el peso de la tradición es notable en un autor enciclopedista GSQS4PYXEVGSTSHVÎEGSRWMHIVEVWIUYIWYWGSRñYIRGMEWGSRPSWQERYEPIW remiten simplemente a la fuente común correspondiente, sin necesidad de TSWXYPEVYREMRñYIRGMEHMVIGXE7YWGSRñYIRGMEW]HMZIVKIRGMEWGSRPEXISVÎE progimnasmática podrían llevarnos a pensar que Plutarco, pensador original, pero escritor con la mirada puesta en el pasado38 se situaría a medio camino entre sus modelos clásicos y los referentes escolares que vertebrarán los contenidos y técnica compositiva de los autores de la Segunda Sofística39. )R ZMWXE HI IWXEW TYRXYEPM^EGMSRIW TEVE GSVVSFSVEV PE MRñYIRGME HI PE didáctica progimnasmática en los motivos y técnica compositiva de Plutarco RSFEWXEGSRPMQMXEVWIEMHIRXMðGEV]TEVGIPEVIRPESFVEHIPUYIVSRIRWIPSW 36 La écphrasis es tan antigua como Homero (Il. 18.478-608). La primera fábula se documenta ya en Hesíodo (OpWW)PPIRKYENIKRÔQMGSTPEKEHSHIWIRXIRGMEWðKYVEGSQS IPIQIRXSIWXVYGXYVEPIRPEWSHEWHI4ÎRHEVS=E%VMWXÔXIPIWTVIðKYVEEPKYREWYRMHEHIWUYI PYIKSTEWEVÎEREMRXIKVEVWIIRIPVITIVXSVMSGSQSPEJÂFYPEǕ҅ҋҍPEҀ҉ҔūSPE҅ũҎ҆ҍ/IR- nedy, Progymnasmata, xi). Muchos de los tópoi y mecanismos para la aúxesis o para la GSRðVQEGMÔR]VIJYXEGMÔRIWXÂR]EGSRXIQTPEHSWIRRh. Al. De hecho, la organización de una argumentación en función de tópoi es de raíz aristotélica, cf. A. Tovar Llorente, Aristóteles: Retórica, Madrid 1990, xviii. 37 Penella, “The Progymnasmata”, 78. 38 Cf. A. Zadorojnyi (“Safe drugs for the good boys: Platonism and pedagogy in Plutarch’s De audiendis poetis”, en Ph.A. Stadter et al., eds., Sage and Emperor: Plutarch, Greek Intellectuals, and Roman Power in the Time of Trajan, Lovaina 2002, 306) a propósito de Aud. poet., uno de los tratados pedagógicos plutarqueos: “The essay [scil. Aud. poet.] does appear rather conservative”. 39 Para las limitaciones de índole cronológica, espacial, pero sobre todo ideológica a la hora de considerar a Plutarco como perteneciente al movimiento conocido como Segunda Sofística, cf. T. A. Schmitz (“Plutarch and the Second Sophistic”, en M. Beck, ed., Blackwell companion to Plutarch'LMGLIWXIV]*1IWXVIt4PYXEVGSGSRXVEIPWSðWXEuIR%4ÊVI^ Jiménez et al., eds., Plutarco, Platón y Aristóteles, Madrid 1999, 283). Para una postura, por el contrario, más segura sobre la vinculación de Plutarco con la Segunda Sofística, cf. e. g. M. A. Bellu (“La chreia en el De tuenda sanitate praecepta de Plutarco”, en M. Jufresa et al., eds, Plutarc a la seva època: paideia i societat, Barcelona 2005, 210; “Las chreiai҇ѾҏŦ ҒѾҌ҆҂҉ҏ҆Ҏҥ҉HIPConiugalia praecepta (Mor. 138A-146A) o de la enseñanza plutarquea a través de la risa”, en J. A. Fernández Delgado et al., eds., Escuela y Literatura en Grecia Antigua, Cassino 2007, 364 n. 12) o J. A. Fernández Delgado (“El estilo de Plutarco en la historia de la prosa griega”, EC 102, 1992, 36; 63), que tiene en cuenta sobre todo la importancia de la retórica en su estilo y contenido. Por nuestra parte, parece prudente considerar que Plutarco TIVXIRIGIEPEÊTSGEHIPSWIWGVMXSVIWHIPE7IKYRHE7SJÎWXMGEWMRMHIRXMðGEVWIGSRIPPSW1IWXVI t4PYXEVGSGSRXVEIPWSðWXEuWMXYEGMÔRUYIGSRHMGMSREVÂWYWMRKYPEVMHEH
EL DIÉGEMA EN MORALIA DE PLUTARCO: EL RELATO DE ARIÓN ExClass 21, 2017, 81-123 ISSN 1699-3225 89 distintos progymnásmataIWXEFPIGMIRHSYREPÎRIEHIMRñYIRGMEHMVIGXE] unidireccional desde los manuales a la obra de Plutarco40. Ni siquiera hay total certeza de que el gramático fuese más o menos contemporáneo de Plutarco414SVXERXSGSRZMIRIXVEXEVHIGSRGVIXEVTEVEPIPSWQÂWIWTIGÎðGSW MHIRXMðGERHS VEWKSW TEVXMGYPEVIW HI PE XISVÎE TVSKMQREWQÂXMGE TVIWIRXIW a su vez en nuestro autor, pese a resultar particularmente complejo por la aludida falta de originalidad de los progymnásmata en forma y contenido. Contamos apenas con la terminología y preceptos teóricos de los tratados, así como con los motivos literarios de los distintos ejercicios desarrollados en colecciones de modelos, como la atribuida a Libanio. En función de uno y otro aspecto iniciaremos el análisis, partiendo del diégema. 3. EL DIÉGEMA EN EL CORPUS PLUTARCHEUM: CONCEPTO Y MODELOS. Es posible concretar la presencia de algunos aspectos de teoría del diégemaIR4PYXEVGSQIHMERXIGSRñYIRGMEWI\TPÎGMXEWPSWIWGEWSWINIQTPSW que en el manual de Teón ilustran las pautas para componer diegémata están presentes en los mismos términos que en la obra del queronense. Para una correcta redacción de diegémata de acuerdo con la primera virtud, la ‘claridad’ ҎѾґҠ҉҂҆Ѿ8IÔRVIGSQMIRHEIZMXEVIPYWSHITEPEFVEW TSÊXMGEW GSQS Ă҅҂Ҍŭ҃҂҆҉42 ŧҌ҉ѾҎ҅Ѿ҆ S ҇ҌūҀҐҋ҉ )R GSRWSRERGME GSR la prescripción de Teón, Plutarco o bien evita el empleo de tales términos 40'J%:MGIRXI7ÂRGLI^t-RñYIRGMEHIPSWprogymnasmata en la composición de los symposia de Plutarco: el caso de El Banquete de los Siete Sabios”, en J. Ribeiro-Ferreira et al., eds., Symposion and Philanthropia in Plutarch, Coimbra 2009, 75-87), J. A. Fernández Delgado (“El arte de la retórica en Plutarco”, en G. Santana, ed., Plutarco y las artes, Madrid 2013, 13-44) y R. González Equihua (“El Banquete de los Siete Sabios como tour de force escolar”, en J. Ribeiro-Ferreira et al., eds., Symposion and Philanthropia in Plutarch, Coimbra 2009, 471-81). Para llevar a cabo su análisis, este último autor parte de imaginar que Teón instruyera a Plutarco en sus primeros pasos como literato (González Equihua, “El Banquete”, 472-3). 41 Heath (“Theon”, 141 ss.) plantea la hipótesis de que Teón pertenecería en realidad al siglo -:S:%YRUYIRSTEVIGITSWMFPIEðVQEVMRHYHEFPIQIRXIPEHEXEGMÔRUYIIPEYXSVTVSTSRITEVE 8IÔRWYEVXÎGYPSHIQYIWXVEPEHMðGYPXEHHIMHIRXMðGEVYRÎZSGEQIRXIE8IÔRGSRYRKVEQÂXMGS contemporáneo o ligeramente anterior a Plutarco, dado que las noticias con las que se cuentan WSRMRWYðGMIRXIW]TSGSTVSFEXSVMEW En efecto, Aelius como gentilicio, una vez adquirida la ciudadanía romana, sería indicativo de una datación baja, durante el imperio de Adriano (117-38 d.C.). Sin embargo, se observa entre los estudiosos una reticencia a aceptar esta datación, dado UYISFPMKEETIRWEVIRYREJIGLEQÂWXEVHÎETEVEWYQERYEP7ITVIðIVITSWXYPEVYREHEXEGMÔR alta que lo vincule a la prefectura de Aelius Gallus en Egipto, a principios de época imperial. Por otra parte, existe una corriente de transmisión del manual representada por la versión armenia y por el comentario de Juan de Sardes (218.3), que lo atribuye a un cierto Teón Platónico. Asimismo se ha conjeturado un Teón Stoicus a partir del testimonio de Quintiliano (Inst. 9.3.76), aunque la base textual de la conjetura es incierta. 42 Seguimos la edición de Camerarius que acepta Kennedy (Progymnasmata, 30 n. 111). Patillon lee “ĂѣѝћѼў҂҆҉u:ÊEWIIPETEVEXSGVÎXMGSHIPTEWENIGSVVIWTSRHMIRXIMI8LIS! Patillon, A. Théon: Progymnasmata, 42).
SANDRA R. PIEDRABUENA ExClass 21, 2017, 81-123 ISSN 1699-3225 96 5YM^ÂIPXVÂRWMXSEYREIWXVYGXYVEQÂWTSTYPEVWINYWXMðUYITSVWYHMJYWMÔR escolar. Como mýthos sus posibilidades de divulgación serían mayores, dado que el ejercicio se sitúa en uno de los niveles más básicos dentro del elenco de progymnásmata76. Sin olvidar los condicionantes motivados por el género e intereses de cada autor, la trayectoria literaria del motivo de salvación en EPXEQEVTSVHIPðRIWEHQMXMVÎEWMRXIXM^EVWIIRPSWWMKYMIRXIWXÊVQMRSW)R principio, se incide en la presentación de relatos de salvación en los que la divinidad tiene un papel relevante77, pasando al protagonismo de Arión y el poder de su música o a la carga etiológica del relato, explicativo del monumento en Ténaro. Finalmente, la intervención del delfín se convertirá en el elemento que propiciará la inserción de la narración de Arión en secuencias variables de relatos en los que se desarrolla la interacción entre seres LYQERSW]HIPðRIW)WXEWWIGYIRGMEWWIIRGYIRXVERMRXIKVEHEWIRcompendia de carácter enciclopédico78. Plutarco no recurre a citas poéticas evocadoras del poder de la música de Arión, como Eliano (Ael. NA. 12.45), que transmite un epigrama y un himno espurios atribuidos al propio citaredo. Tampoco amplía esta dimensión a la prosa como mero artilugio retórico propio de los oradores, al servicio del encomio o vituperio, según vimos en Dion Crisóstomo y en su discípulo Favorino. No resulta de su interés plantear el relato como fábula, ni la comicidad que pueda entrañar, como Luciano y Apuleyo79. Podría más bien considerarse en la línea del tratado naturalista de Plinio o los mirabilia de Eliano80. Con todo, la elaboración literaria no se abandona, de manera que se mantiene un equilibrio entre la aplicación de mecanismos retóricos y IPGEPEHSðPSWÔðGSQÂWKIRYMREQIRXITPYXEVUYIS81. En consecuencia con el 76 Se explica con ello el grado creciente de estandarización que experimenta el relato de Arión, incurriendo quizá en una merma de la originalidad, como se ha concluido al cotejar los distintos testimonios, cf. Perutelli, “Tante voci”, 51, Stebbins, The Dolphins, 76-7 y Milazzo, “Il mito di Arione”, 88. Cf. Kennedy (Progymnasmata, xiii) para las listas de ejercicios secuenciados según cada autor. 77 Así, con anterioridad a Herodoto, Plutarco nos transmite un fragmento de Arquíloco sobre la salvación de Cérano (Soll. anim. 985A= fr. 117 Diehl). Se explicita la mención de Posi- HÔRGSQSHMZMRMHEHMQTPMGEHEIRPEWEPZEGMÔR]WIMRðIVIETEVXMVHI4PYXEVGSPEMRXIVZIRGMÔR del delfín. 78 Bien de corte naturalista (Plin. natSTEVEHS\SKVÂðGS%IPNA 6.15). Quizá en ellas se inspirara Ovidio al integrar un catálogo de proezas de animales en su alusión a la salvación de Arión (Fast. 2.85-90). Antes de compendiarse en este tipo de secuencias encontramos testimonios del relato de Arión en otros autores enciclopedistas que probablemente deriven la información directamente de Heródoto (i. e. Paus. 3.25.7 o Str. 13.618). 79 Cf. Quint. Ins. 6.3.39-41. Se presenta aquí el relato latinizado basado en la salvación de %VMÔRHIWTVSZMWXSHIXSHSEPGERGIðPSWÔðGS7IEHYGIGSQSQIGERMWQSTEVEGSRXVMFYMVEPE IPSGYIRGME]IðGEGMEIRYRHMWGYVWSIRYRGETÎXYPSWSFVIPEGLMWTE]LYQSVXMXYPEHSTSVPSW copistas medievales como De risu (cf. Bellu, “Las chreiai҇ѾҏŦҒѾҌ҆҂҉ҏ҆Ҏҥ҉u 80 La alusión al relato de Arión de Plutarco (Soll. anim. 984A-985C) se inserta en una secuencia similar a las que encontramos en Eliano y Plinio, aunque Aristóteles (id. 965D; 973AB) es la única fuente expresamente reconocida para este tratado. 81 Se ha reconocido la singularidad de Plutarco frente a estos autores (H.F. Cherniss,
EL DIÉGEMA EN MORALIA DE PLUTARCO: EL RELATO DE ARIÓN ExClass 21, 2017, 81-123 ISSN 1699-3225 97 método que nos proponíamos, que el de Arión sea la mejor y más ampliamente HSGYQIRXEHEHIIRXVIPEWZEVMERXIWHIVIPEXSWHIHIPðRIWRSLEHIWIVGVMXIVMS WYðGMIRXITEVEIZMHIRGMEVPEXVERWQMWMÔR]TVIWIRGMEHIPVIPEXSHI%VMÔRGSQS progýmnasma en el Convivium, concretamente como diégema. Con todo, su frecuencia en distintos autores de la Segunda Sofística parece evidenciar al menos su carácter repertorial y resulta un indicio de considerable importancia. Por ello, trataremos de concretar otros rasgos ilustrativos de la aplicación por TEVXIHI4PYXEVGSHIEWTIGXSWIWTIGÎðGSWHIPETVIGITXMZETVSKMQREWQÂXMGE correspondiente al diégema, RSWSPSIRPEGSRðKYVEGMÔRHIPVIPEXSHI%VMÔR en particular sino incluso en el planteamiento del Convivium en general. 4.2 El diégema de Arión en Moralia de Plutarco 4.2.1 Soll. anim. (984A-5C) Parece difícil determinar el alcance del relato de Arión, elaborado con todos sus elementos en Sept. sap. conv., sin considerar la alusión al respecto que aparece en un pasaje de Soll. anim. (984A-5C), pese a que viene siendo la aproximación habitual82. La fecha de composición de Sept. sap. conv. se aproximaría a la de Soll. anim., según se acepta en la actualidad, perteneciendo ambas a un periodo de juventud próximo a la madurez literaria83. La falta de correspondencia entre los títulos griego y latino (ǝ˫˞˨˚ ˫˄˥ ˟˃˰˥ ˭˨˧˥ˢǚ˫˞˨˚˫Ɉˮ˞˨˪˚˽˚Ȃ˫ɈǸ˥ˬ˝˨˚o De sollertia animalium) es ya WÎRXSQEHIPEWHMðGYPXEHIWHIGSQTVIRWMÔRUYILEZIRMHSWYWGMXERHSIWXI tratado. El título latino da mejor cuenta de la primera parte: un diálogo entre Autóbulo, padre de Plutarco, y Sóclaro; mientras que el título griego responde a la segunda parte, protagonizada por el enfrentamiento dialéctico entre Aristótimo y Fédimo, alumnos de Plutarco, defendiendo la supremacía en inteligencia de los animales terrestres o acuáticos respectivamente. En Plutarch’s Moralia in XV volumes, Londres 1957, XII, 312 y F.J. Tovar Paz, “Aproximación al contenido de De Sollertia Animalium de Plutarco”, AEF 14, 1991, 492). 82 E. g. J. Defradas et al., Plutarque: Œuvres Morales, París 1985. L. van der Stockt (“Plutarch and the dolphins: love is all you need”, en J. Boulogne, ed., Le Grecs de l’Antiquité et les animaux: le cas remarquable de Plutarque, Lille 2005, 13-21) es el primero que lleva a cabo un estudio considerando ambos opúsculos pero sin tener en cuenta los testimonios de otros EYXSVIWRMPEMRñYIRGMEIWGSPEV7YWETVIGMEGMSRIWWIEPINERHIPEWUYITVIXIRHIQSWNYWXMðGEVIRIP presente trabajo, cf. van der Stockt, “Plutarch”, 18: “If De Sollertia animalium was anti-Stoic and rhetoric, the Convivium is more philosophic and Platonic”. 83 Para Soll. anim. se proponía tradicionalmente el 70 como terminus p. q. (Cherniss, Plutarch’s Moralia, 314-5). Actualmente se considera probablemente de su madurez (V. Ramón Palerm et al., Plutarco: Moralia, Madrid 2002, IX, 255). Otros autores precisan algo más, situándolo en la década de los 80 del siglo I d. C., con el año 81 como terminus p. q. (C. P. Jones, “Towards a chronology of Plutarch’s Works”, JRS 56, 1966, 71; Tovar Paz, “Aproximación”, &SYǬEVXMKYIPlutarque, xx-xxi). Tampoco puede determinarse con exactitud la datación del Convivium. Se sostiene que se aproximaba asimismo a su madurez literaria, ya cumplidos los treinta años (J. García López, Plutarco: Moralia, Madrid 1986, II, 216; K. Ziegler, “Plutarchos von Chaironeia”, 1950, RE 21.1, col. 885).
SANDRA R. PIEDRABUENA ExClass 21, 2017, 81-123 ISSN 1699-3225 98 PETVMQIVETEVXIWIEðER^EIPTVIWYTYIWXSHIUYIPSWERMQEPIWRSWSRWSPS instinto, sino que están dotados de inteligencia (e. g. Soll. anim. 960F, ss.; 962D, ss.); en la segunda se proporcionan ejemplos en forma agonística. Con este opúsculo no se persigue conceder la preeminencia a ninguna de las dos posturas, sino refutar la tesis estoica que postula el irracionalismo animal. Se había considerado que la estructura peculiar del tratado contaba con cierto desequilibrio formal y temático841ÂWEPPÂHIVIGSRSGIVWYTIVðGMEPQIRXIPE ambientación escolar del agón85, quizá su estructura pueda comprenderse mejor a partir de la teoría progimnasmática. Así, la segunda parte se corresponde con el progýmnasma de la sýnkrisis o comparación86. En la formulación teórica de la sýnkrisis progimnasmática se explicita el requisito de contar con un tertium comparationis FMIRHIðRMHS]GSQTEVXMHSIR un grado equivalente por los elementos a comparar87. En función de esta condición, Plutarco prologa el agón de la segunda parte con el diálogo entre Autóbulo y Sóclaro: solo se puede proceder a la comparación una vez establecido el presupuesto necesario de que tanto los animales terrestres como los acuáticos cuentan con una inteligencia equiparable88. En el proemio (Soll. anim. 959BC) se alude a lo que seguramente corresponda a un ejercicio escolar: ˫ɐ ˫ʚ˩ ˣˬ˥ˠ˜˞˪˽˚˩ Ǵ˜ˣǚˢ˧˥, que tuvo lugar la víspera del presente agón. Se piensa que Plutarco está aludiendo a otra obra suya, hoy perdida, correspondiente a la nº 216 del Catálogo de Lamprias: ǝ˞˨Ɏˣˬ˥ˠ˜˞˫ˢˣʚ˩89. En 84 Tovar Paz, “Aproximación”, 493. Años más tarde el autor propone una estructura tripartita: “lo que existe es una elaborada gradación, donde el respeto a los animales se aborda con GVMXIVMSWðPSWÔðGSWzIRIPHMÂPSKSHI%YXÔFYPS]%VMWXÔXMQSGVMXIVMSWGMIRXÎðGSWen el monólogo de Aristótimo, y criterios religiosos –en el monólogo de Fédimo. Es más, sería la su- TIVEGMÔRHIPSWGVMXIVMSWðPSWÔðGSWTSVTEVXIHIPSWIQTÎVMGSW]HIÊWXSWTSVPSWÊXMGSVIPMKMSWSW la que impone el tratamiento del autor” (F. J. Tovar Paz, “El motivo de la caza en De Sollertia animalium de Plutarco”, en J. A. Fernández Delgado et al., eds., Estudios sobre Plutarco: Aspectos Formales, Salamanca 1996, 213). 85 Para una síntesis del estado de la cuestión, cf. Tovar Paz, “Aproximación”, 492 n. 6 y &SYǬEVXMKYIPlutarque, xviii, ss.). 86 Se considera el progýmnasma mejor representado en la obra de Plutarco (Pordomingo Pardo, “Los papiros”, 129). 878IÔRINIQTPMðGEEðVQERHSUYIWIVÎEVMHÎGYPSGSQTEVEVE%UYMPIWGSR8IV- sites en función de su valentía. 88 Este requisito progimnasmático parece evidenciarse cuando Autóbulo plantea la imposibilidad de establecer una sýnkrisis entre plantas en función de cualidades de las que carecen, una de ellas es precisamente la valentía (Soll. anim. 962F-963A), cf. supra n. 87. Por otra parte, la acumulación de relatos secuenciados no habría de ser exclusivamente atribuible al género TEVEHS\SKVÂðGS)RYREsýnkrisis se puede establecer la superioridad de uno de los términos mediante la comparación del máximo exponente de cada uno: e. g. Ciro y Tomiris, como representantes más valientes del género masculino y femenino (Theo. 114.26 ss.). Sin embargo, otra posibilidad responde a un criterio acumulativo, no compararando los miembros más eminentes, sino proporcionando el máximo número posible de exponentes (Theo. 114.32 ss.). 89 Cherniss, Plutarch’s Moralia, 319, traduce en consecuencia: “Praise of Hunting which was read aloud to us yesterday”.
EL DIÉGEMA EN MORALIA DE PLUTARCO: EL RELATO DE ARIÓN ExClass 21, 2017, 81-123 ISSN 1699-3225 99 GMIVXEQIHMHEPEHMðGYPXEHGSRWMWXIIRHIXIVQMREVWMIPVIJIVIRXIHIĒ҇҂dž҉ҋҍ en la intervención siguiente es animado, remitiendo al autor del discurso; SMRERMQEHSVIQMXMIRHSEPTVSTMSHMWGYVWSĿ҈ůҀҋҍ90. Sin embargo, no se LEFPEIRIPXI\XSHIĿ҈ůҀҋҍWMRSHIPRIYXVS˫ɐ [...] Ǵ˜ˣǚˢ˧˥. Es posible, por XERXSTIRWEVUYIWIVIðIVIEPWYTYIWXSEYXSVHIYRINIVGMGMSTVSKMQREWQÂXMGS practicado en el ámbito escolar en el que se desarrolla la obra al completo, aunque sin tener necesariamente por ello que remitir al queronense91. Más allá de que se corresponda con el título de otro tratado de Plutarco o de que se aludiera a un discurso pronunciado por uno de sus estudiantes, observamos que al enkómion de la víspera sucede la sýkrisis o comparatio entre los animales terrestres y acuáticos, en función de la cualidad común consistente en la inteligencia. Este ejercicio subsume a aquel, en tanto que una sýnkrisis puede entenderse como la unión de dos enkómia en oposición92. La sucesión enkómion-sýnkrisis se corresponde con la que encontramos en la totalidad de los manuales progimnasmáticos conservados93. Del ejercicio se nos dice que fue leído ayer (ǴˮˡɊ˩ Ǥ˥˞˜˥˰˪ǚ˻˥˧˥). Teniendo en cuenta las nociones de la tratadística progimnasmática, muy probablemente implícitas en este pasaje, no es necesario pensar que se leyó porque su autor estaba ausente94. Se alude más bien a la anágnosis o lectura en voz alta a la que corresponde la akróasis o audición de lo leído95. La alusión al diégema de Arión se inserta en una secuencia de relatos GY]S IPIQIRXS GSQÛR GSRWMWXI IR PE VIPEGMÔR IRXVI HIPðRIW ] LYQERSW )WXI GVMXIVMS HI GEVÂGXIV EGYQYPEXMZS TEVIGI WIV IP ÛRMGҋ UYI QSXMZE E Plinio y Eliano. Sin embargo, en Plutarco la selección y sucesión de relatos 90.&SYǬEVXMKYIPlutarque: Œuvres morales, París 2012, XIV. I (Traité 63), xxi, ss. 91 Tovar Paz (“Aproximación”, 497) tampoco cree necesario pensar en ninguna alusión extradiegética. En un estudio posterior indica que el tema de la caza aparece en dos lugares destacados: en el proemio (959BC), como señalábamos, y en el tránsito de la primera a la segunda parte (965B). Lo considera un recurso dramático y estructural hasta el punto de que Soll. anim. estaría formulado en respuesta a la existencia retórica de un encomio previo sobre la caza, no de Plutarco sino ajeno, sin necesidad de presuponer un diálogo perdido, ni tampoco una evidencia de que Soll. anim. se nos haya conservado de manera incompleta (Tovar Paz, “El motivo de la caza”, 217). 92 Teón (113.4 ss.) considera que enkómion y sýnkrisis siguen un esquema análogo, cf. Patillon, A. Théon: Progymnasmata, 79 n. 390. 93 En los manuales de Teón, Hermógenes y Nicolás de Mira ocupan el puesto 7º y 8º del repertorio de ejercicios respectivamente; en Aftonio, el 8º y el 10º, ya que el gramático trata por separado el progýmnasmaғůҀҋҍSMRZIGXMZE/IRRIH]Progymnasmata, xiii). 94&SYǬEVXMKYIPlutarque, xxii. 95 Cf. Theo. 134.10 P, ss.; 137.22 P, ss., respectivamente. La práctica de este ejercicio parece VITVIWIRXEVYREGSRñYIRGMEWMKRMðGEXMZEIRXVIIPKVEQÂXMGS]4PYXEVGSGJ/IRRIH]Progymnasmata, 69: “There is no discussion of this subject [scil. acróasis] in other rhetorical texts, but Plutarch’s essay [scil. Aud. Poet.] has a number of similarities to what Theon recommends”. Patillon (A. Théon: ProgymnasmataRWWIWTIGMðGEEPKYRSWTEWENIWUYIPE corroboran: Aud. 37C; 38F; 39E; 40AB; 41A; 44D.
SANDRA R. PIEDRABUENA ExClass 21, 2017, 81-123 ISSN 1699-3225 100 busca generar una secuencia armonizada temáticamente. Así, la progresión de historias se orienta en función de demostrar que son aplicables a los HIPðRIWXVIWEXVMFYXSWGSRWMHIVEHSWEPGSQMIR^SHIPTEWENITEVEIWXEFPIGIV comparaciones (Soll. anim. 982F) y estrechamente relacionados entre sí (Soll. anim. &'ҏŮ҅҂ҋґ҆҈ũҎҏѾҏҋ҉]ҏŮґ҆҈ůҋҐҎҋ҉IPXIVGIVSHIIPPSW experimenta una evolución: primero se alude al amor entre parientes de la QMWQEIWTIGMIҏŮґŭ҈Ѿ҉ҁҌҋ҉ҏŮґ҆҈ůҏ҂҇҉ҋ҉*)WMRIQFEVKSIRPE WIGYIRGMEHMIKIQÂXMGETVSXEKSRM^EHETSVPSWHIPðRIWWILEFPE]EHIEQSVEP WIVLYQERSҏŮґ҆҈ŧ҉҅ҌҔèҋ҉Ib 96. Más o menos asociados a estos atributos, se suceden ocho diegémata agrupados en pares, bien de manera meramente EPYWMZEFMIRHIWEVVSPPEHE4VMQIVSWIHEGYIRXEHIҏŮ҅҂ҋґ҆҈ũҎҏѾҏҋ҉VIPEXS de la fundación del templo de Apolo en Cirra o Crisa97 y relato de Sóteles y Dioniso, Soll. anim. %&%GSRXMRYEGMÔRHIWYґ҆҈ҋҋҐҎҡѾGSRGVIXEHE mediante su compasión por los poetas en vida y muerte (relato de Arión y relato de Hesíodo98). Finalmente, de su altruismo para con los vivos y QYIVXSWVIPEXSHIªREPS]VIPEXSHI.EWS, Soll. anim. 984EF)Ib. Una vez MPYWXVEHSWGEHEYRSHIIWXSWEWTIGXSWTEVENYWXMðGEVIPGMIVVIHIPEWIGYIRGME se progresa hacia el mito y en este punto se abandona para evitar caer en ҏŮĂè҆ҎҏůҏѾҏҋ҉VIPEXSHI'ÊVERS]VIPEXSHI8IPÊQEGSIc)99. Analizada esta secuencia y su contexto, es posible observar una similitud desde el punto de vista estructural y conceptual entre Soll. anim. y Sept. sap. conv. En ambos casos, los diegémataSGYTERYRETSWMGMÔRðREP'SQSEGXSHIGPEYWYVEEPEW PMFEGMSRIWHIPWMQTSWMSGSVVIWTSRHIIPEGXSðREPHIZSXEGMÔRTEVEVIWSPZIVPE disyuntiva planteada acerca de la inteligencia animal. Es más, la secuencia en Soll. anim. (984A-5C) se encuentra de forma análoga en Sept. sap. conv. (160E-3C), no solo de forma repetida100, sino complementaria101. Si en 96 El superíndice en números romanos remite a un apéndice de textos con traducción propia MRGSVTSVEHSEPðREPTEVEMPYWXVEVHIPEQERIVEQÂWHMVIGXETSWMFPIIPERÂPMWMWTVSTYIWXS 97 I. e. la zona portuaria de Delfos en Focea. Cf. ApéndiceIa. Para los relatos de $SROR'HO½- nios, sus fuentes y variantes, cf. Stebbins, The Dolphins, 77-8. 98 Soll. anim. 984BE, cf. ApéndiceIb. Se amplía aquí la exposición del relato de Hesíodo en Soll. anim. 969EF, arguyendo que el diégema quedó entonces incompleto y oscuro, es decir, aplicando tópoi de la anaskeuéHMIKIQÂXMGEĖҁ҂҆ҁŨҏŮ҉҇Ҧ҉ѾĮҏ҆ѾҎҞ҂҉ҋ҉ŪèѾҌѾ҈҆è҂dž҉ ҏҋŰҍҁ҂҈ґdž҉ѾҍѺҏҐґ҈Ů҉ҀŦҌĤ҉ҏŮҠ҉ҐѾҏҋǕ҇Ґ҉ҥҍ( 99 Soll. anim. 984F-985A, 985B. En este punto Plutarco recurre a citar a Arquíloco (fr. 117 Diehl) y Estesícoro (fr. 225 Campbell) respectivamente. Quizá con la intención, por un lado, de proporcionar citas de autoridad; y por otro, de evitar pronunciarse directamente al respecto. Por otra parte, esta estructuración responde, en cierta medida, a un doble principio compositivo propio del género de la paradoxografía. Se trata de la combinación del principio de analogía y HIPTVMRGMTMSHINIVEVUYÎE4SVYRPEHSWIEKVYTERPSW҅ѾűѾҏѾIRVE^ÔRHIWYWMQMPMXYHTSV SXVSWIGPEWMðGERIRYREIWGEPEIRUYIWIWYGIHIRVIPEXSWGEHEZI^QÂWI\XVESVHMREVMSW87MPZE 7ÂRGLI^t6MFIXIWTEVEHS\SKVÂðGSWIR(IWSPPIVXMEERMQEPMYQHI4PYXEVGSuIR.+1SRXIW Cala et al., eds., Plutarco, Dioniso y el vino, Cádiz 1998, 478 n. 33). 100&SYǬEVXMKYIPlutarque, 134 n. 436, ss. 101 El empleo intercambiable de secuencias diegemáticas puede revelar un uso escolar equi-
EL DIÉGEMA EN MORALIA DE PLUTARCO: EL RELATO DE ARIÓN ExClass 21, 2017, 81-123 ISSN 1699-3225 101 el Convivium el diégema de Arión cuenta con una elaboración plena, en este opúsculo se da por sabidoIb, y se desarrollan más extensamente los relatos narrados de forma más resumida en el simposio, con la diferencia no poco WMKRMðGEXMZEHIUYIEWYZI^IRIPConvivium se silencian los diegémata tradicionales relacionados con la divinidad o la mitología popular102. Esta manera de secuenciar diegémata responde a un ejercicio complementario contemplado en el tratado de Teón (92.23), consistente en el enlace de relatos GSR SXVEW YRMHEHIW ҁ҆ҠҀ҄Ҏ҆҉ ҁŨ ҁ҆҄ҀҠҎ҂҆ ҎҐè҈ҟ҇҂҆҉ )R RMRKÛR GEWS la retórica que se desprende de Soll. anim. mantiene “ausente a Plutarco GSQSðPÔWSJSu103. El debate que Plutarco plantea en Soll. anim. y sugiere en el ConviviumIWGIRXVEPIRWYðPSWSJÎE]IWXÂTVIWIRXIIRZEVMSWXVEXEHSW dentro de Moralia104. Uno de los propósitos de Hesíodo en Trabajos y Días GSRWMWXÎEIRHIðRMVPETSWMGMÔRHIPLSQFVIIRIPQYRHSHMJIVÎEHIPSWHMSWIW por su necesidad de supervivencia mediante el trabajo y de los animales por su sentido de la justicia. Así, la justicia estaba al margen del reino animal105. Problematizar este axioma podría ser una de las principales aportaciones de este tratado (964A-C)II. El propio Plutarco lo reconoce como la esencia de la cuestión106. No en vano recurre a la voz de su padre107 como interlocutor del diálogo inicial108. parable al de la chreía. Así, Plutarco hace uso reiteradamente de las mismas chreíai y series de chreíai adaptándolas en función de sus intereses (cf. Bellu, “La chreia en el De tuenda sanitate praecepta”, 214-5). 102 I. e. la fundación del templo de Apolo en Cirra o CrisaIa, el relato de Sóteles y Dioniso (Soll. anim. 984AB) y los relatos mitológicos de Cérano (Soll. anim. 984F-985A) y Telémaco (Soll. anim. 985B)Ibc. 103 “Plutarch the philosopher is absent from this discourse” (van Stockt, “Plutarch”, 17). Frente a ello, cf. Ramón Palerm (Plutarco, 255-6; 258). 104)RSTÛWGYPSWÊXMGSHMHÂGXMGSWIRGSRXVEQSWIPTVSFPIQEHIPEHIðRMGMÔRHIPELYQERMHEH con respecto al reino animal abordando aspectos relacionados, a través de referencias a la doctrina de la abstención del consumo de carne o sarcophagía: e. g. Quaest. conv. (727B-730F), Tuend. san. (131E-132A) o Bruta anim.&(EWÎGSQSIRIPXVEXEHSIWTIGÎðGSEPVIWTIGXS Es. carn. Plutarco y Séneca postularán un nuevo planteamiento para el vegetarianismo que IRGSRXVEVÂGSRXMRYMHEHIRIPWMKPS---HIQERSHI4SVðVMS%IWXIVIWTIGXSGJ,06MGGLM t1SHSWHIWIVZIKIXEVMERSIRPEXIQTVERE6SQEMQTIVMEP7ÊRIGE]4PYXEVGSZMHEWTEVEPIPEW#u en <https://www.academia.edu/8743880/>. Parece tratarse de un asunto que generaba controversia: gracias a la tradición armenia se conserva De animalibus, un tratado de Filón de Alejandría en términos análogos a los de Plutarco, pero en defensa de la tesis contraria. 105 Cuestión ilustrada a partir de la célebre fábula del gavilán y el ruiseñor (Hes. Op. 202-14), que Plutarco cita expresamente. Este mýthos era de uso escolar, cf. Teón (74.18), que lo escoge para ilustrar el mecanismo de comienzo in medias res. 106 Soll. anim'8ѾǕҏѾҟ҉Ŝґҡ҈҂pҏĂèŮ҇ѾҌҁҡѾҍqҏǢ҉Ă҉ҁҌǢ҉ĒҊ҂ҡҌ҄҇Ѿҍ 107 Cherniss, Plutarch’s Moralia, 7SFVIPEMHIRXMðGEGMÔRHIPEZS^HI4PYXEVGSGSRPE TEXIVREGJ7MPZE7ÂRGLI^t6MFIXIWTEVEHS\SKVÂðGSWuR 1084SVSXVETEVXIGEPMðGEVE%VMÔRHI҅҂ҋґ҆҈ūҍ (Sept. sap. conv)ŗҍ҅҂ҋґ҆҈ŪҍĂ҉ŪҌ no supone una atribución por parte de Plutarco de especial relevancia para la comprensión HIPZIVHEHIVSWMKRMðGEHSHIPVIPEXSGSQSETYRXEZERHIV7XSGOXt4PYXEVGLuGJ*EZSVMR (Corinth. 1 ss=Ps.-D. Chr. Or. WW҅҂ҋґ҆҈ŪҍŨ҉ҀŦҌҋŏҏҔҍĤ҉śҎҏ҂Ă҉Ѿè҈ҟҔ҉Ē҉ҏѾǕ҅Ѿ
SANDRA R. PIEDRABUENA ExClass 21, 2017, 81-123 ISSN 1699-3225 102 4.2.2. Sept. sap. conv. (160D-2B) Nos plantearemos el alcance de la metodología progimnasmática del diégemaGSQSYRMHEHEVKYQIRXEXMZEEPWIVZMGMSHIGSHMðGEVPEWRSGMSRIW apuntadas. En efecto, a la luz de esta teoría es posible ofrecer un análisis alternativo para el relato de Arión en Sept. sap. conv. (160D-2B) y con ello contribuir a una reinterpretación actualizada de la estructura y contenido del diálogo al completo. Desde el siglo XVIII, la autoría de El Banquete de los Siete Sabios viene siendo cuestionada por diversos autores109, hasta el punto de concluir que se trataba de una composición escolar de YR WSðWXE GSRXIQTSVÂRIS110. Los principales argumentos propuestos eran los anacronismos internos, la presencia de mujeres en el banquete111, como Melisa, esposa y consejera de Periandro, de la que Heródoto nos habla en el libro V; la relativa escasez de citas112 y la lengua y el estilo, unida a la falta de unidad temática. A esto se unía el argumento que parece de mayor peso: autores tardoantiguos que suelen citar a Plutarco, como ya Ateneo y más tarde Proclo o Estobeo, mencionan contenidos también presentes en esta obra sin mencionar la fuente113. Sin embargo, desde los umbrales del siglo XX se viene defendiendo la paternidad de la obra, reivindicando que se puede explicar su estructura y contenido, por un lado, a partir del modelo de diálogo platónico con mito ðREP114; y por otro, a partir de la importancia de Apolo y la propaganda ҂ҏŦҒҌ҄ҞҏҔ҉҂ҀҞ҈Ҕ҉0SZIVHEHIVEQIRXII\GITGMSREPIWUYIPSTVIHMUYIRSHIPSWLYQERSWWMRSHIPSWHIPðRIWĂ҈҈ŦƩ҈҈ҋ҉Ėҋ҆҇҂ҏŮґ҆҈Ҟ҉҅ҌҔèҋ҉ѾŊҏҋǕ҅҂ҋґ҆҈Ũҍ҂Ĵ҉Ѿ҆Ib. 109 Cf. Defradas, Plutarque, I, 209. 110%PHIWGSRWMHIVEVPEMRñYIRGMEHIPEXÊGRMGEGSQTSWMXMZEprogimnasmática en Plutarco, como prentendemos mostrar aquí, la crítica textual decimonónica destinaba largas disertaciones a considerar espurios ciertos pasajes y opúculos presentes en el corpus Plutarcheum, en función de considerarlos escolares. Esto puede verse a lo largo de las Animadversiones de D. Wyttenbach, Animadversiones in Plutarchi Opera Moralia, Leipzig 1820-34, I-III. 111 Sobre todo si se piensa en las Quaest. conv., en las que no intervienen personajes femeninos (D. Ferreira Leâo, “Plutarco e a tradiçâo dos Sete Sábios”, en M. Jufresa et al., eds., Plutarc a la seva època: paideia i societat, Barcelona 2005, 348 n. 18). 112 La escasez de citas es comprensible, teniendo en cuenta que el Convivium está protagonizado por los Siete Sabios y que, por tanto, una de las principales funciones de la cita erudita está cubierta, a saber, la necesidad de proporcionar argumentos de autoridad. De hecho, desde el punto de vista de la teoría progimnasmática, Septem puede interpretarse en gran medida como una sucesión de chreíai de distinto tipo, tanto de hechos como, sobre todo, de sentencias célebres atribuidas a los Siete Sabios. Por otra parte, las citas se reducen en el Convivium pre- GMWEQIRXIIREVEWHIPEGVIHMFMPMHEHLMWXÔVMGE%WÎTEVEHEVGYIRXEHIPEґ҆҈ҋҋҐҎҡѾ del delfín, se recurre a una cita de Píndaro (fr. 125 Bowra) en Soll. anim&'GJ&SYǬEVXMKYIPlutarque, 131 n. 424). El mismo aspecto se trata en Sept. sap. conv. (162F) eliminando la cita, ya que sería imposible para un encuentro que supuestamente transcurre en torno al s. VI a. C. (van der Stockt, “Plutarch”, 20). 113 Defradas, Plutarque, 212. 114 Defradas, Plutarque, 178: “Elle s’inspire sans conteste de la composition de grands dialogues platoniciens. Elle n’a ni l’aisance ni le charme, mais du moins essaie-t-elle d’en retrouver le
EL DIÉGEMA EN MORALIA DE PLUTARCO: EL RELATO DE ARIÓN ExClass 21, 2017, 81-123 ISSN 1699-3225 103 HÊPðGEUYIWYTYIWXEQIRXITVIXIRHIXVERWQMXMV4PYXEVGS115. Así, se ha intentado explicar el relato de Arión a la manera de otras estructuras narrativas presentes en Moralia, como los mitos de Timarco (Gen. Socr. 589F-92F), de Tespesio (Ser. num. vind. 563C-8A) y del narrado por Sila (Fac. lun. 940F-5D). Sin embargo, a diferencia del relato de Arión, para estos tres casos MRHMGÂFEQSWUYIWIGSRGVIXEFERTEVEPIPSWTPEXÔRMGSWIWTIGÎðGSWEXSHSWPSW niveles, tanto estructurales como conceptuales y lingüísticos116. Añadimos que los tres opúsculos oscilan en torno a un tema central, apuntado ya desde su título. Quizá por ello se persiste en intentar de diversas maneras establecer una unidad temática para el Convivium mediante abstracciones o generalizaciones que continúan sin gozar de consenso y sin abarcar sus contenidos117, ya que este opúsculo se caracteriza precisamente por su variedad de estructuras y èҋ҆҇҆҈ŭѾ2SWSPSGEVIGIQSWHIXIQEGIRXVEPWMRSUYIE diferencia de los diálogos mencionados, el relato de Arión no es un mito de creación propia, sino una reelaboración de un relato a partir de Heródoto, autor muy presente en el programa escolar. Ya en el logógrafo el relato se introduce como un excursus fácilmente escindible, dado que se inserta de manera digresiva al tratar de las relaciones entre Trasíbulo y Aliates118. La posibilidad de tratamiento como estructura independiente será un factor mouvement [...]. Tout le plan du Banquet répond au schème suivi par Platon [...] mais ce n’est pas la forme seule qui s’inspire de Platon. Le corps instrument de l’âme, l’âme instrument du Dieu, l’épanouissement en Dieu de l’âme liberée du corps, n’est-ce pas l’expression même de la TIRWÊIHI4LÊHSR#u)PEYXSVWIEZIRXYVEEJSVQYPEVWYMRXIVTVIXEGMÔRWMRGSRWMHIVEVRMRKÛR otro testimonio más allá de Moralia y del referente platónico, es decir, ni el conjunto de las distintas versiones del relato de Arión, ni tampoco la secuencia correspondiente en Soll. anim. 115 J. Defradas, Les themes de la propagande delphique, París 1954. I, 3; I, 4 §2; III, 1; III, 3; Plutarque, 341 n. 1. 116 Hamilton (“The Myth in Plutarch’s De Facie (940F-945D)”, CQ 28.1, 1934, 24-30 y “The Myth in Plutarch’s De Genio (589F-592E)”, CQ 28.3, 1934, 175-82); Gallo (“Funzione”, 205-23). 117 Van der Stockt, “Plutarch”, 17: “The theme of the dialogue is revealed through a progres- WMZIHMWGYWWMSRXLEXIRHWMRVIñIGXMSRWEFSYXKSSHKSZIVRQIRXSRXLVIIPIZIPWXLIKSZIVRQIRX of the state, of the household, of the cosmos” y Defradas (Plutarque, 142): “L’histoire d’ Arion montre la croyance de Plutarque en l’activité divine dans le monde”. El supuesto énfasis en el factor divino que simbolizaría este relato según Defradas no goza de tal relevancia, tanto si se constata la aproximación a esta forma de relato según el propio Plutarco en Moralia como si se consideran los testimonios, tanto en verso como en prosa, y en cualquiera de los géneros para los que se ha adaptado. 118 Comentaristas de este pasaje en Heródoto han incidido en la débil integración del relato (D. Asheri et al., ed., A Commentary on Herodotus: books I-IV, Oxford 2007, 69 y resumidos en J. T. Hooker, “Arion and the dolphin”, GR 36.2, 1989, 146. V. Gray (“Herodotus’ Literary and Historical Method: Arion’s Story (1.23-24)”, AJPh 122.1, 2001, 17-8) considera que se da una sucesión de historias de salvación divina, intentando vincular el relato de Arión con el epi- WSHMSERXIVMSVWSFVIIPEWIHMSHI%PMEXIWGSRPEðKYVEHI4IVMERHVSGSQSTYIRXI7MRIQFEVKS ,IVÔHSXSQYIWXVEIWGITXMGMWQSEPELSVEHIVIPEXEVPEWEPZEGMÔRHIPGMXEVIHS҈ũҀҋҐҎ҆) y en ningún caso explicita mediación divina alguna.
SANDRA R. PIEDRABUENA ExClass 21, 2017, 81-123 ISSN 1699-3225 104 relevante que facilitará su ulterior inclusión en las compilaciones escolares119. Considerando estas cuestiones, plantearemos la posibilidad de defender una solución de compromiso: explicar la estructura y contenido del relato en Plutarco sin renunciar a modelos escolares, especialmente relacionados con la teoría progimnasmática concerniente al diégema según queda formulada por Teón, y sin que resulte por ello un producto menos representativo de su pensamiento120. 0EPI]IRHEHIPFERUYIXIHIPSWWEFMSWGMVGYPEFEWMRðNEGMÔRPMXIVEVMEHIðRMHE Una obra simposíaca tal como Sept. sap. conv. carece de paralelo más allá de Plutarco121. Sin embargo, pueden postularse con certeza colecciones de anécdotas o sentencias de las que se podría haber servido el queronense y los EYXSVIWXEVHSERXMKYSWUYIEGEFEQSWHIQIRGMSREVNYWXMðGÂRHSWIEWÎUYIRS citasen al queronense como fuente. Por otra parte, a partir de la concepción escolar se puede dar cuenta de la presencia de mujeres en el banquete, así como del anacronismo supuestamente inesperado en Plutarco: en el primer caso, sabemos de un tratado escolar de Plutarco no conservado, con el título Por qué también hay que educar a las mujeres (Ȫ˫ˢˣ˚ɏ˜ˬ˥˚ʨˣ˚Ǟ˚ˢ˝˞ˬ˫ɋ˧˥); en el segundo, es ilustrativo recurrir a Vida de Solón, que por otra parte evoca referencias internas al Simposio122. Así, Plutarco está dispuesto a reconocer y asumir objeciones relacionadas con un posible anacronismo, siempre que el relato implique algún valor didáctico-moralizante. Por este motivo incluye el encuentro entre Solón y Creso en esta Vita (Sol. 27.1-27.2; 28.6.5). Al igual que el relato de Arión (Hdt. 1.23-4), la fuente se encuentra en el lógos lidio de Heródoto (1.28-34)123. 119 Cf. Milazzo, “Il mito di Arione”, 86. 120 Se ha comprobado la validez de otro progýmnasma, la chreía, como medio de expresión HIPMHIEVMSÊXMGSðPSWÔðGSTPYXEVUYIS&IPPYt0EWchreiai҇ѾҏŦҒѾҌ҆҂҉ҏ҆Ҏҥ҉u 121 Pese a los intentos (Adrados, “Géneros helenísticos”, 135), pensamos que la constatación de otras creaciones literarias previas cuyo tema fuese el Banquete de los Siete Sabios no puede superar la conjetura. Hermipo, por ejemplo, compondría una obra titulada Sobre los siete sabios. Sin embargo, estaría probablemente constituida por biografías de cada uno de ellos (D. L. 1.42, cf. J. Vela Tejada, “El Banquete de los Siete Sabios y la Vida de Solón de Plutarco: mito político y contexto literario”, en A.G. Nikolaidis, ed., The Unity of Plutarch’s Work, Berlín-Nueva York 2008, 506 n. 21). Sin negar ni aceptar la hipótesis de Adrados, Ferreira Leâo (“Plutarco”, 346) postula amplio margen de innovación por parte de Plutarco dentro de una tradición de obras análogas. 122 E. g. Sol. 4.1-4.2. En Sept. sap. conv. 155E hallamos la misma anécdota que en Sol. 4.3 GSRPMKIVEWZEVMERXIWJÂGMPQIRXINYWXMðGEFPIW1ÂWEHIPERXISol. 18.7), Solón responde acerca HIPIWXEHSHIKSFMIVRSQÂWTVÔWTIVSĒҌҔҏ҄҅҂ŬҍҀŦҌŗҍĖҋ҆҇҂҉ģҏ҆ҍҋĮ҇҂džҏѾ҆҇Ҟ҈҈҆ҎҏѾҏǢ҉ èҥ҈҂Ҕ҉Ē҇҂ҡ҉҄҉҂Ĵè҂҉Ē҉ƋҏǢ҉Ăҁ҆҇ҋҐҟ҉Ҕ҉ҋŊҒĥҏҏҋ҉ҋįŪĂҁ҆҇ҋҦ҂҉ҋ҆èҌҋѿҞ҈҈ҋ҉ҏѾ҆ ҇ѾŬ҇ҋ҈Ҟ҃ҋҐҎ҆ҏҋŰҍĂҁ҆҇ҋǕ҉ҏѾҍ5YM^ÂGSRĒҌҔҏ҄҅҂ŬҍҀŦҌŗҍĖҋ҆҇҂҉4PYXEVGSVIQMXEESept. sap. conv()IRIPUYIIPPIKMWPEHSVSJVIGIYREVIWTYIWXEEPETVIKYRXEHI1RIWÎðPSGEWM literalmente idéntica, aunque ausente en el aparato de loci similes (W. R. Patz et al., Plutarchi Moralia, Leipzig 19932, I, s. u:IPE8INEHEt)P&ERUYIXIuETYRXEQÂWGSRñYIRGMEWIR YRIWXYHMSIWTIGÎðGSWSFVIPEVIPEGMÔRIRXVISol. y el Sept. sap. conv. 123 Se vuelve a mencionar el encuentro entre Solón y Creso en el Convivium (Sept. sap.
EL DIÉGEMA EN MORALIA DE PLUTARCO: EL RELATO DE ARIÓN ExClass 21, 2017, 81-123 ISSN 1699-3225 105 La secuencia previa en la que se integra el diégema de Arión es la siguiente: Gorgo, hermano de Periandro, irrumpe en escena interrumpiendo un discurso de Solón acerca de la nutrición y de la relativa necesidad de ella para el ser humano. Ha llegado desde Ténaro con Arión, al que ha visto con sus propios ojos llegar a la costa a lomos de un delfín durante un festival consagrado no a Apolo sino a Posidón. Al relato de Arión se unen otros dos: el del rescate del cadáver de Hesíodo, injustamente asesinado y fruto de la compasión de PSWHIPðRIW]IPHIªREPSUYIWIEVVSNEEPQEVTEVEWEPZEVEWYEQEHEHIYR WEGVMðGMSWMIRHSXVERWTSVXEHSEXMIVVEðVQITSVHIPðRIWUYIPSGSRHYGIREP santuario, no de Apolo sino de Posidón, al que consagra en agradecimiento una roca marina inmortalizada con su nombre124. Así, la composición del Convivium no se organiza en función de la unidad temática: el relato de Arión marca un cambio en las unidades discursivas vertebrando y condicionando la selección de contenidos que suceden. Una vez culminada la secuencia, Anacarsis introduce un nuevo discurso monológico acerca del alma como instrumento de la divinidad. Persistiendo en tomar como referente el modelo de diálogo platónico, cuyo mito complementa o completa el tema principal, WIWSWXIRÎEUYIIPGSRNYRXSHILMWXSVMEWHIHIPðRIWHIFÎEHIMRXIVTVIXEVWIEPE luz del discurso posterior que ofrece Anacarsis125. Si se insiste en establecer un vínculo con alguno de los discursos monologados, se relaciona más bien con el de Solón, que le antecede y que es mucho más largo126. Formalmente, conv. 155B). Anacarsis le recuerda a Esopo este episodio en respuesta a una burla. En la correspondiente biografía, Plutarco indica precisamente que Esopo se encontraba en la corte del rey lidio a la llegada de Solón (Sol. 28). Por cierto, Esopo es el autor más leído en la escuela después de Homero, Menandro y Eurípides (Pordomingo Pardo, “Los papiros”, 126). No falta en el Convivium, pese a no ser uno de los Siete Sabios. 124 Según Stebbins (The DolphinsWIMHIRXMðGEGSRçҋҎ҂҆ҁǢ҉1҂Ҏҋèů҉ҏ҆ҋҍ4SHVÎE conjeturarse que el antropónimo del protagonista está condicionado por una invocación que recibe Posidón, cf. Pi. PĖ҉҅qăҀ҉Ů҉çҋҎ҂҆ҁҞҔ҉ҋҍėҎҎѾ҉ҏqĒ҉҉Ѿ҈ҡҋҐҏҟ҂҉ҋҍ4PYXEVGS presenta el único testimonio de este relato (Stebbins, The Dolphins, 66). En Soll. an. (984D) el queronense lo atribuye a Mírsilo de Lesbos, autor de Lesbiaka, de la primera mitad del s. III E'&SYǬEVXMKYIPlutarque, 133 n. 432). 125 Defradas (Plutarque, 343 n. 2): “L’interpretation du mythe est donnée par Anacharsis dans le paragraph suivant”. Se trata de la interpretación más extendida (e. g. van der Stockt, “Plutarch”, 19). 126%WMQMWQSVIWYPXEUYM^ÂQÂWGSRZIRMIRXIWMXYEVIPTMZSXIHIPHMÂPSKSIRPEðKYVEHI Solón, ya que es el sabio dominante del banquete, el que lo clausura con libaciones, llegando incluso a asumir las funciones de simposiarca correspondientes a Periandro, y al que Plutarco le dedicará una Vita. Al contrario, Anacarsis, bárbaro escita con reminiscencias cínicas (Ferreira Leâo, “Plutarco”, 348 n. 16), es además un añadido como alternativa a Periandro que ni siquiera ðKYVEIRPEPMWXEHI4PEXÔRPrt. 343a), ya que este escoge a Misón para sustituir al cipsélida. Sin considerar esto, Defradas piensa que relacionar el relato de Arión como culminación de la intervención previa de Solón, en la que se trata de la debilidad que supone comer carne, es “bien mince au point où le Banquet est arrivé” (Defradas, Plutarque, 177-8). Su interpretación se inspira en unas notas que escribió Racine en 1656 y que le llevan a apuntar apreciaciones del tipo: “Nous avons [...] l’explication du mythe et le sens profond du Banquet. L’histoire d’Arion
SANDRA R. PIEDRABUENA ExClass 21, 2017, 81-123 ISSN 1699-3225 112 ðIPIWTSWEKÂPEXEWIGYIRXEEUYÎYRVIPEXSHISXVERSFPIIWTSWEKÂPEXEPPEQEHE Empona163. Su marido Sabino, un cabecilla de una insurrección frustrada contra Vespasiano, se hace pasar por muerto para ocultarse del emperador. La lealtad HI)QTSREUYIHEHIQSWXVEHE]EUYIPSEGSQTEÒELEWXEIPðREPPPIKERHS incluso a ocultar un embarazo de gemelos164. Uno de ellos murió en Egipto. En este punto del relato, se equiparan los niveles diegemáticos165 para evitar WYKIVMVҏŮĂè҆ҎҏҥҏѾҏҋ҉8ERXSIRYRSGSQSIRSXVSVIPEXSGSQTVSFEQSW PEMRWMWXIRGMEIRIPVIUYMWMXSHIPEè҆҅Ѿ҉ůҏ҄ҍIRGSRWSRERGMEGSRPEXISVÎE de las tres virtudes de redacción aplicada al diégema. En esta línea, se ha GSRWMHIVEHS PE I\TVIWMÔR èҋҌҌҔҏҟҌҔ ҏҋǕ è҆҅Ѿ҉ҋǕ WIPPS HI PE WIGYIRGME diegemática correspondiente en Soll. anim.Ic, como un artilugio retórico, EYRWMRPPIKEVEEHZIVXMVPEMRñYIRGMETVSKMQREWQÂXMGEHIPQIGERMWQS166. Incluso el Convivium en general cuenta con una composición anular167 en función de esta virtus, la cual dota de un sentido programático metaliterario a la introducción, cargada de tópoi y conceptos progimnasmáticos168, entre IPPSWPEWJSVQEWҁ҆҄ҀҋҦ҂҉ҋҍ]ҁ҆҄ҀҠҎҋѾ҆GSQSZIVFSWMRXVSHYGXSVIWHIPE narración169. Soll. anim. se inaugura con un pasaje en el que volvemos a hallar terminología progimnasmática (Soll. anim. 959BC), en la línea de la mención al progýmnasma del enkómionUYINYWXMðGÂFEQSWTVIZMEQIRXI3FWIVZEQSW nuevamente un proemio con presencia de términos progimnasmáticos en Amat. 749A, un opúsculo caracterizado por la inclusión de diegémata (e. g. Amat. 767E-8D). Así, los proemios de Sept. sap. conv., Soll. anim. y Amat.170 se plantean programáticamente en términos progimnasmáticos. 163 Amat. 771B, Tac. (Hist. 4.67) llama a la esposa Epponina y D. C. (65.3; 65.16) Peponilla. 164 Amat&ҏŮҁŨèҞ҉ҏҔ҉Ăè҆ҎҏҥҏѾҏҋ҉Ė҈Ѿ҅҂҇ҐҋǕҎѾ҈ҋҐҋҟ҉҄҂ҏŦҏǢ҉ҀҐ҉Ѿ҆҇Ǣ҉ 165 Amat &' Ŀ ҁq ėҏ҂Ҍҋҍ ĆҌҏ҆ ҇ѾŬ èҌǡ҄҉ ҀҟҀҋ҉҂҉ Ē҉ í҂҈ґҋdžҍ èѾҌq ğdž҉ ł҉ҋѾ æѾѿdž҉ҋҍ 166 Van der Stockt, “Plutarch”, 16. 167'SQSGSQMIR^SEFWSPYXS&'ĬèҋҐèҌҋңŲ҉ĿҒҌҥ҉ҋҍŜ2ҡ҇ѾҌҒ҂èҋ҈ŰҎ҇ҥҏҋҍ ĒèҞҊ҂҆ҏҋdžҍèҌҞҀѾҎ҆҇ѾŬèƩҎѾ҉ĂҎҞґ҂҆Ѿ҉҂Į҉Ǖ҉ĒèŬèҌҋҎґҞҏҋ҆ҍҋŏҏҔ҇ѾŬ҉҂ѾҌҋdžҍ҈ҥҀҋ҆ ғ҂Ґҁ҂džҍҎҐ҉ҏ҂҅ҟ҉ҏ҂ҍĖҒҋҐҎ҆èҡҎҏ҆҉Ѻ?AҋŎҏ҂ҏҋŰҍ҈ҥҀҋҐҍľҌ҅ǢҍĂè҂҉҄ҥ҉҂ҐҎ҂҉ŃҎҏ҆ҍ Ĥ҉ŋdž҉Ŀҁ҆҄ҀҋҦ҂҉ҋҍ?AĂ҈҈qĒè҂ŬҎҒҋ҈Ҡҏ҂èҞҌ҂Ҏҏ҆èҋ҈҈Ū҇ѾŬҏŮҀƸҌѾҍҋŊ҇ĂҊ҆ҥè҆Ҏҏҋ҉ ĒҀҀҐҠҎѾҎ҅Ѿ҆ҏŪ҉Ă҉Ѿѿҋ҈Ū҉ҏҋǕ҈ҥҀҋҐèҌҋ҅ҐҋҐҟ҉ҋ҆ҍŋdž҉ĂèqĂҌҒƸҍćèѾ҉ҏѾҁ҆҄ҀҠҎҋѾ҆ =GSQSðREP(Œèҋ҈ѾѿŲ҉ҁqĿæҥ҈Ҕ҉tҋŊ҇ҋǕ҉uĖґ҄t҇ѾŬҏǣҎҋґҔҏҞҏǠè҆Ҏҏ҂Ґҏҟҋ҉ ŅҠҌǠ҉ŰҊҁqĢҁ҄ҏ҂҈ҟ҅҂҆ѺĂҀѾ҅Ů҉҇ѾŬ҉Ґ҇ҏŬè҆҅ҟҎ҅Ѿ҆?Au8ҋǕҏqĖҎҒ҂҉Ŝ2ҡ҇ѾҌҒ҂èҟҌѾҍ ğҏҥҏ҂ҎҐ҉ҋҐҎҡѾ 168'SRGVIXERHSEPKÛRINIQTPSĂè҂҉҄ҥ҉҂ҐҎ҂҉ (Sept. sap. conv. 146BC) evocaría un Ăèҋ҉҄ů҉҂ҐѾYRMHEHHIWGVMXEIRIPGETÎXYPSHIPEchreía (Theo. 96.22 ss.). Cf. supra n. 167. 169 Sept. sap. conv. 146BC, cf. supra n. 167. Después de la introducción, en el momento en que reaparece la voz de narrador diegético, es decir Diocles, se recurre de nuevo precisamente al ZIVFSGSVVIWTSRHMIRXIEPWYWXERXMZSҁ҆ūҀ҄ѾŗҍҋŐ҉ĒҀҟ҉ҋ҉ҏҋҏҥҏ҂҇ĂҀŲ҉Ǖ҉ҁ҆҄ҀҠҎҋѾ҆ҏŦҍ ĒҌҔҏҠҎ҂҆ҍ҇ѾŬҏŦҍĂèҋ҇ҌҡҎ҂҆ҍSept. sap. conv. 153C). 170 7MVZE GSQS INIQTPS ҏůèҔ҉ (Amat. 749A), referido a ‘lugares de argumentación’; ŗҌū҅҄ҎѾ҉UYIVIQMXIEĂґҋҌūHIRYIZSIRIPWIRXMHSTVSKMQREWQÂXMGSHIpTYRXSWHI partida de argumentación’ (e. g. Theo. 93.24). En esta línea, cf. Plu. Soll. anim&'èҐ҇҉Ŧ ҇ѾŬè҆҅Ѿ҉ŦҏǢ҉Ēè҆Ғ҂҆Ҍ҄ҞҏҔ҉ĒèҞҀҔ҉Ŀ҈ҥҀҋҍ]8LISWWҏŦĒè҆Ғ҂҆ҌҠѾҏѾĒ҇ҏҥèҔ҉
EL DIÉGEMA EN MORALIA DE PLUTARCO: EL RELATO DE ARIÓN ExClass 21, 2017, 81-123 ISSN 1699-3225 113 Para culminar con el análisis del diégema que nos atañe en cuanto a la aplicación de la virtus TVMRGMTEPGSRWMWXIRXIIRPEè҆҅Ѿ҉ůҏ҄ҍGVIHMFMPMHEH observamos que Gorgo introduce el relato de Arión en un tono vacilante: WIQIRSWTVIGMEEWÎQMWQSHIWGSRðERHSHIPEGVIHMFMPMHEHUYIWYWTEPEFVEW puedan otorgar1717IXVEXETVIGMWEQIRXIHIYREVXMðGMSVIXÔVMGSTEVEGSRWIKYMV desarrollar esta virtus narrationis172. Tras la intervención de Gorgo, se desarrolla una secuencia de diegémata en la que se silencian relatos. No TEVIGI IWXS GSRXVMFYMV E YR ðREP EFVYTXS HI XMTS TPEXÔRMGS 7I VIGLE^ER deliberadamente en consonancia con el concepto y exigencias de credibilidad para la inclusión de relatos que Plutarco parece plantearse. Así, cuando culmina el relato de Arión, Esopo se indigna porque los comensales creen la historia, al tiempo que critican sus propias fábulas. Acto seguido, Diocles propone relatar la historia de Ino y Melicertes (Sept. sap. conv. 162C), venerados como Leucotea y Palemón mediante una apoteosis. Para evitar precisamente la intrusión de relatos mitológicos y sobre intervención divina en la conversación, Solón desvía astutamente el tema173. Por ello, es preferible EHQMXMVUYIIPWMPIRGMSUYIHENYWXMðGEHSTSVPSWTVSTMSWTIVWSRENIWIRIWXSW XÊVQMRSW]EGITXEVIPXI\XSWMRSXSVKEVPIWMKRMðGEGMÔRTPEXÔRMGESMRGPYWS recurrir a conjeturar una laguna174. Asimismo, con este silencio se consigue una secuencia mejor engarzada temáticamente: al diégema de Arión, poeta en vida, sucede un diégema sobre el destino del cadáver del poeta Hesíodo, en una nueva aplicación del ejercicio complementario consistente en enlazar ҎҐè҈ũ҇҂҆҉VIPEXSW ҏǢ҉ҁ҂ 171)ľ҇҉ǢҁqĂ҇ҋҦҎѾҍѳѾ҈ҟҔèҋҏq҂Įèҥ҉ҏҋҍŃҏ҆ҁ҂džҏŦŨ҉҂Į҇ҥҏѾ҈ҟҀ҂҆҉ҏŦҁq ĂҠҒѾ҉ѾҎ҆ҔèƩ҉ 172 Es posible constatar la interpretación que proponemos a partir de un escolio a Teón, a TVSTÔWMXSHIPEè҆҅Ѿ҉ůҏ҄ҍGJSchol. ad. Theo.èҋ҆҂džҁŨè҆҅Ѿ҉ҥҏ҄ҏѾ҇ѾŬҏŮè҂ҌŬēѾҐҏҋǕ Ũ҉҇Ѿ҇ҥ҉ҏ҆҂Įè҂dž҉҆҇ҌŮ҉è҂ҌŬҁŨҏҋǕĂ҉ҏ҆ҁҡ҇ҋҐĂҀѾ҅Ů҉Ŀҋ҈ҋҀҋҦ҂҉ҋ҉ѺҎҐ҉҂ҌҀ҂džҁŨèҌŮҍ è҂҆҅Ų҇ѾŬ҈ҟҊ҆ҍĂ҉҂è҆ҏҠҁ҂Ґҏҋҍ҇ѾŬҏŮѾŊҏҋҎҒҟҁ҆ҋ҉ĒґѾҡ҉ҋҐҎѾ7IGSVVIWTSRHIGSRIPIWGSPMS nº XI de la edición de Patillon (A. Théon: Progymnasmata, 119). 173Ċ҈҈ŦҏѾǕҏѾҟ҉Ŝí҆ҥ҇҈҂҆ҍĒҀҀŰҍ҅҂Ǣ҉ĖҎҏҔ҇ѾŬŋèŨҌğƩҍSept. sap. conv. 162BC). Solón expresa esta declaración a propósito de la propuesta de Diocles acerca de narrar el relato de Ino y Melicertes. En ningún caso a propósito del relato de Arión narrado previamente, como apunta Van der Stockt, “Plutarch”, 19. 174 Defradas, Plutarque, 342 n. 1: “On voit combien notre texte est peu satisfaissant. Pour faire équilibre à la réponse de Solon et à son récit de la mort d’Hésiode, il faut supposer que Diócles faisait ici un récit plus détaillé”. Plutarco relata la historia de Ino y Melicertes en dos ocasiones en Moralia (Quaest. conv. 5.3.675D y Quaest. Rom. 267D) sin mencionar en ningún GEWSPEMRXIVZIRGMÔRHIPSWHIPðRIW]GEPMðGÂRHSPSHIҐ҅Ǣҁ҂ҍ(9REWMXYEGMÔRWIQINEFPI WITVSHYGILEGMEIPðREPHIPConvivium (Sept. sap. conv. 164B-D), cuando las fábulas de Esopo WSRHIWIWXMQEHEW]IPJEFYPMWXELEHIVIGYVVMVHIðRMXMZEQIRXIEPEEYXSVMHEHHI,SQIVSTEVEWE- tisfacer las dudas de Quersias a propósito de las gnomaíҏŮ҄ҁŨ҉ĆҀѾ҉Ҁ҉Ǣ҅҆ҎѾҐҏҥ҉]ĒҀҀҦѾ èҞҌѾҁqĆҏѾUYIGPEYWYVERIPWMQTSWMS
SANDRA R. PIEDRABUENA ExClass 21, 2017, 81-123 ISSN 1699-3225 114 Una muestra quizá más evidente de la aplicación de este mecanismo puede apreciarse si se analiza la manera en la que el diégema de Arión se integra en el Convivium. Las fuentes que testimonian el encuentro de los Siete Sabios ZEVÎERXERXSIRPEMHIRXMðGEGMÔRHIGEHEYRSGSQSIRIPPYKEVHIVIYRMÔR (D. L. 1.30-42). Frente a Delfos o Corinto, según las versiones de Plutarco (Sol. 4.1-4.2; Sept. sap. conv(ªJSVSQIRGMSRE7EVHIW%VUYIXMQSHI Siracusa coincide con Plutarco en establecer Corinto como ubicación (D. L. 1.34), con la diferencia de que el banquete se celebra en la corte de Cípselo, padre de Periandro. Plutarco presenta el único testimonio en el que se retrasa el simposio una generación. Se ha reconocido que se trata de una innovación particular175. Se piensa que de esa manera se consigue eliminar a Periandro de la lista de sabios, ya que, por mucho que se relacionara con ellos, como Pisístrato con Solón, acabó siendo un tirano. No obstante, este no ha de ser el único móvil que provoque la variante, ya que Plutarco no es el único que realiza esta sustitución. Ya Platón lo sustituye sin más176. Descender cronológicamente de 'ÎTWIPSE4IVMERHVSPITIVQMXIMRXIKVEV]IRPE^EVҎҐè҈ũ҇҂҆҉IPdiégema de Arión en el transcurso del banquete. Antes del inicio del simposio, Plutarco se preocupó por explicitar que se produjo un desplazamiento desde Corinto a la zona portuaria del Lequeo (146D). De esta manera, la ausencia de Arión en el WMQTSWMSUYIHENYWXMðGEHE]EUYILEFVÎETIVQERIGMHSIR'SVMRXSQMIRXVEW Gorgo acude a la sala de banquete del Lequeo para informar a Periandro de lo ocurrido177. Por último, se aplica un mecanismo propio de la teoría del diégema para enmarcar la secuencia de relatos. Se trata de la epiphónesis. Teón es el único tratadista que la incorpora y desarrolla en sus Progymnásmata aplicada a PEGSRðKYVEGMÔRHIIWXVYGXYVEWREVVEXMZEWIRXVIIPPEWHIPHMÊKIQE8LIS 91.13; 92.17178). La secuencia iniciada por el diégema de Arión se encuentra doblemente enmarcada gracias a este mecanismo y en función de la virtus GSVVIWTSRHMIRXIEPEè҆҅Ѿ҉ůҏ҄ҍ179. Para clausurar la obra al completo (Sept. 175 Adrados, “Géneros helenísticos”, 136. 176 Pl. Prt. 343a. En D. ap. Delph. 385D Plutarco reduce el elenco a cinco sabios, eliminando a Cleóbulo, autócrata de Lindos. Ya en el Convivium desempeña un papel bastante secundario ]WYTVIWIRGMEWINYWXMðGEUYM^ÂTSVLEGIVTEVINEGSRWYLMNE'PISFYPMREWEFIHSVEHIIRMKQEW] representante de la sabiduría popular junto con Esopo (Ferreira Leâo, “Plutarco”, 349). 177 Quizá con ello Plutarco evite complicar la trama, ya bien nutrida de personajes (un total de diecinueve), y mantenga una estructura íntegramente narrativa, a diferencia de Eliano (NA 12.45), que incluye composiciones en verso que creía atribuíbles al citaredo. En este sentido, puede que la composición de Plutaro presente un caso semejable al modelo de diégema de la colección de Libanio Sobre Simónides (nº 13), en el que el protagonista escribe un epigrama a raíz de lo narrado, cuya inclusión en el relato se omite. El epigrama en cuestión se ha conservado en la Antología Palatina (AP 7.77). 178 Cf. supra n. 13. 179 Como epiphonémataMRMGMEPIWtľ҇҉ǢҁqĂ҇ҋҦҎѾҍѳѾ҈ҟҔèҋҏq҂Įèҥ҉ҏҋҍŃҏ҆ҁ҂džҏŦ Ũ҉҂Į҇ҥҏѾ҈ҟҀ҂҆҉ҏŦҁqĂҠҒѾ҉ѾҎ҆ҔèƩ҉uŒèҋ҈ѾѿŲ҉ҋŐ҉Ŀ&ҡѾҍtĂ҈҈Ŧ҇ѾŬҏҋǕҏquĖґ҄ tѳѾ҈ҟҔҏŮҎҋґҥ҉ĒҎҏ҆҉Ńҏ҆ҁ҂džҏҋdžҍŨ҉ĒҒ҅Ҍҋdžҍ҇ѾŬè҂ҌŬҏǢ҉è҆ҎҏǢ҉Ăè҆Ҏҏ҂dž҉ҏҋdžҍҁŨ
EL DIÉGEMA EN MORALIA DE PLUTARCO: EL RELATO DE ARIÓN ExClass 21, 2017, 81-123 ISSN 1699-3225 115 sap. conv. 164B-D), Quersias recurre nuevamente a incorporar JQɑPDˢ: a ҄ҁŨ҉ĆҀѾ҉UYIðKYVEFEGSQSepihónesis del diégema de Arión, se suman Ҁ҉Ǣ҅҆ҎѾҐҏҥ҉]ĒҀҀҦѾèҞҌѾҁqĆҏѾ)WXEÛPXMQEGMIVVEIPFERUYIXI]QÂWUYI vinculada con el monólogo de Anacarsis, contribuye a expresar una sabiduría TVÂGXMGEEGSVHIGSRIPEQFMIRXIHIèŭҎҏ҆ҍGSRZMZEP%WÎPEWQÂ\MQEWRSWSPS IWXEVÎERQSXMZEHEWTSVPEWYTYIWXETVSTEKERHEHÊPðGEWMRSXEQFMÊRTSVPEW exigencias de la composición retórica. No se trata de un ejemplo aislado180. En Soll. anim. se aplica el mismo artilugio de encuadre, incorporando a modo de epiphónesis dos citas de Eurípides (959B= Hipp. 218; 959CD= fr. 27 Nauck) y otra de Sófocles181, al GSQMIR^S]EPðREPVIWTIGXMZEQIRXI)RIWXEPÎRIEYREGMXEHI4ÎRHEVSJV 228 Snell-Maehler), de la que Plutarco es el único transmisor182, inaugura la intervención de Fédimo (Soll. anim. 975CD), contrincante de Aristótimo en el agón dialéctico de la segunda parte183. Más allá de secuencias estrictamente diegemáticas, comprobamos que la epiphónesis forma parte de la técnica compositiva de Plutarco y que resulta un mecanismo de gran efectividad184. Sirva como ejemplo la remodelación del material aristotélico que el queronense lleva a cabo en función de sus propios intereses. Así, Plutarco trata de demostrar que los animales no solo son capaces de imitar y aprender sino incluso de enseñar, mencionando a Aristóteles en un pasaje de Soll. anim. (973AB). Plutarco marca el inicio de este nuevo razonamiento inaugurándolo con una QÂ\MQEҏҋǕѾ҅҂dž҉ҏŮҁ҆ҁҞҊѾ҆҈ҋҀ҆҇ҧҏ҂Ҍҋ҉EPYHMIRHSEWYè҆҅Ѿ҉ůҏ҄ҍ Ģҁ҄è҂҆Ҏҏҟҋ҉ĊҌ҆Ҏҏҋҏҟ҈҂҆҈ҟҀҋ҉ҏ҆TIVSUYIIWXÂEYWIRXIIRIPIWXEKMVMXE185. ґҡ҈ҋ҆ҍ҇ѾŬҏŦĆè҆ҎҏѾè҆Ҏҏ҂Ҧ҂҆҉()u'SQSGMIVVIt/Ѿ҅ҥ҈ҋҐҁqu҂Ĵè҂҉t҂IJҏ҆ҍ҂Įҁ҂ҡ҄ ҁ҆ѾґҋҌŦ҉ĂҁҐ҉ҞҏҋҐ҇ѾŬĂҎҐ҉Ҡ҅ҋҐҍ҇ѾŬèѾҌѾ҈ҥҀҋҐ҇ѾŬèѾҌѾҁҥҊҋҐҞ҈҆ҎҏqĆ҉Ŝ<ҡ҈Ҕ҉ ҇ѾŬҠҏ҂è҆Ҏҏ҂ҦҔ҉ŗҍĖҏҐҒ҂ҠҏqĂè҆ҎҏǢ҉ҏŮp҄ҁŨ҉ĆҀѾ҉qŗҍҎŰèҌҋҎҟҏѾҊѾҍҁ҆ѾґҐ҈Ҟҏҏҋ҆ (163D)”. 180 E. g. Garr. 507B. Se trata de un pasaje que discurre acerca de la capacidad e importancia de guardar secretos. Hallamos una secuencia diegemática que culmina en Garr. 508C: al diégema del senador Papirius Praetextatus y su esposa (cf. Gel. 1.23) sucede un diégema sobre Fabius Maximus (cf. Tac. Ann. 1.5). Se cierra el ciclo con una chreía que reproduce las palabras del poeta cómico Filípides a Lisímaco. La secuencia se inaugura mediante un epiphónema correspondiente a unos versos de Eurípides (fr. 411 Nauck= Ino vv. 24). 181 Soll. anim.'!JV6EHX'J&SYǬEVXMKYIPlutarque, 65 n. 446) para los problemas textuales de la cita. 182&SYǬEVXMKYIPlutarque, 105 n. 260. 183 Acto seguido (Soll. anim. 975D) se insiste programáticamente en la ‘credibilidad’ (el texto está recogido en la n. 156). El mismo epiphónema se emplea en An. sen. resp. (783B) en inicio absoluto y asociado de nuevo explícitamente a esta virtus narrationisĘèѾ҆҉ҟҏ҄ҍŘ҉ ç҆҉ҁҞҌҋҐèҋ҈҈Ҟ҇҆ҍĖҒ҂҆ҍҁ҆ŦҎҏҥѾҏҋҍŗҍ҂ĮҌ҄ҟ҉ҋ҉҂Ő҇ѾŬè҆҅Ѿ҉ǢҍŋèѾŊҏҋǕ 184 Bellu (“La chreia en el De tuenda sanitate praecepta”, 212) ha mostrado el uso de la epiphónesis como elemento estructurador aplicada a la chreía analizando ejemplos concretos en Tuend. san. 185 Arist. HA 536b14-20. Si nos remontamos al principio de la sección (Arist. HA 536b9), comprobamos que Aristóteles no tiene expresamente la intención de ilustrar la capacidad de enseñar de los animales, sino la de describir e indagar sobre distintos tipos de sonidos que
SANDRA R. PIEDRABUENA ExClass 21, 2017, 81-123 ISSN 1699-3225 116 Un análisis estructural de la sección inaugurada por el monólogo de Anacarsis a la luz de la teoría progimnasmática aporta nuevos argumentos en favor de considerarla como unidad independiente, según proponíamos, ya que presenta de manera comprimida un nuevo conjunto de elementos análogos a la secuencia en la que se integra el relato de Arión. Así, cuenta con su propio diégema, introducido por el poeta Quersias (163F-4A). Nuevamente se mantiene al personaje de Periandro como pivote. La fuente vuelve a ser un relato etiológico transmitido por Heródoto186. Al igual que el relato de Arión, el relato de Cípselo en la fuente original se escinde fácilmente de su contexto, hasta el punto de considerarse excesivamente digresivo, incluso innecesario para lo que Heródoto pretende transmitir187. Al igual que se silenciaba el diégema de Ino y Melicertes en la secuencia diegemática TVIZMEIREVEWHIPEGVIHMFMPMHEHè҆҅Ѿ҉ůҏ҄ҍIRGSRXVEQSWEUYÎYRWIKYRHS momento en el que se vuelve a rechazar el tema de la divinidad, relacionado concretamente con Apolo y con Delfos. Así, una vez que el poeta Quersias ha narrado el relato de la salvación de Cípselo, Pítaco interroga sin éxito a Periandro acerca de la simbología de las ranas y la palmera en una ofrenda consagrada por su padre188. La sección cuenta a su vez con su correspondiente epiphónesis, ya que la gnóme de Tales que el sabio escita menciona para inaugurar su intervención189 no se corresponde con las anteriores, sino con producen. Para un comentario a propósito de este pasaje cf. Silva Sánchez, “Ribetes paradoxo- KVÂðGSWu 186 Hdt. 5.92.3. Por cuestiones dinásticas, Cípselo, padre de Periandro iba a ser asesinado aún FIFÊ7YQEHVI0EFHEGSRWMKYIWEPZEVPSEPMRXVSHYGMVPSIRYRE҇Ґғũ҈҄IWXSIWYREZEWMNEGMVGY- lar (para otros quizá una colmena), de la que habría recibido el nombre. Estudios arqueológicos VIPEXMZEQIRXIVIGMIRXIWLERGSRXVMFYMHSEGSRðVQEVUYIGSRQE]SVTVSFEFMPMHEHIPRSQFVI HI'ÎTWIPSTVSGIHEHI҇Ҧғ҂҈ҋҍRSQFVITEVEPEKSPSRHVMREGJ®OXMRSW%PO]SR/SV]HEPPSW cf. J. B. Carter, “The Chests of Periander”, AJA 93. 3, 1989, 361. Se considera, por tanto, que el relato de Heródoto sería resultado de una invención etiológica a posteriori, a partir no de una ҇Ґғũ҈҄WMRSHIYRE҈ŧҌ҉ѾҊHIHMGEHEIRIPXIQTPSHI3PMQTMEGSRYREVÊTPMGEIRIPHI(IPJSWE NY^KEVTSVYREWIVMIHIVIWXSWHISVMKIRGSVMRXMSLEPPEHSWIRIWXSWPYKEVIWIMHIRXMðGEFPIWGSRPE descripción correspondiente proporcionada por Pausanias (5.17.5; 19.1-10). 187 How&Wells, A Commentary, 51: “Of the stories told, that of Cypselus’ childhood is not in point, since it does not illustrate the evils of tyranny [...]. Even in his set of speeches he does RSXGIEWIXSFIEWXSV]XIPPIVYWMRKXLIREVVEXMZIWX]PI҈ũҊ҆ҍ҂ĮҌҋũ҉҄WYMXEFPIXSXLIQEXXIVu 188 Sept. sap. conv. 164A. La ofrenda por la que Pítaco pregunta a Periandro se corresponde con una tercera dedicación (Carter, “The Chests of Periander”, 373; K. W. Arafat, “Treasure, Treasuries and Value in Pausanias”, CQ 59.2, 2009, 583), que no debe confundirse con las supuestamente motivadas por el episodio etiológico del nombre de Cípselo transmitida por Heródoto (5.92.3) que relata Quersias previamente. Al igual que a propósito del diégema de Ino y Melicertes, este silencio se explica en otro lugar de Moralia (Pith. or. 399E ss.). En Soll. anim. (983E) se vuelve a silenciar un contenido enigmático semejante, en relación a una ofrenda (cf. &SYǬEVXMKYIPlutarque, 60 n. 409) de la que nuevamente hallamos una críptica alusión al respecto en Thes. 21.2. (cf. Ramón Palerm, Plutarco, 329 n. 148). 189 Sept. sap. conv. ( ҏҋǕ ѳѾ҈ҟҔ ҇Ѿ҈Ǣҍ ŋèҋ҈ѾѿҞ҉ҋ҉ҏҋҍ Ē҉ èƩҎ҆҉ ҂Ĵ҉Ѿ҆ ҏҋdžҍ ҇ҐҌ҆ҔҏҞҏҋ҆ҍҟҌ҂Ҏ҆ҏҋǕ҇ҥҎҋҐ҇ѾŬ҂ҀҡҎҏҋ҆ҍғҐҒҠ҉
EL DIÉGEMA EN MORALIA DE PLUTARCO: EL RELATO DE ARIÓN ExClass 21, 2017, 81-123 ISSN 1699-3225 117 otra distinta, que además se documenta de manera independiente en otras fuentes190. Por otra parte, parece complicado hacer extensiva al discurso de %REGEVWMWPEETPMGEGMÔRHI҄ҁŨ҉ĆҀѾ҉PEgnóme que, pensamos, funciona como epiphónesis del diégema de Arión191. 5 CONCLUSIONES 7MRXIXM^ERHSIRPSTSWMFPIPSJYRHEQIRXEPGVIIQSWLEFIVMHIRXMðGEHSIP manejo de los siguientes procedimientos compositivos correspondientes a la teoría progimnasmática del diégema en el relato de Arión reelaborado por Plutarco, habiendo tratado asimismo de establecer paralelos e indicar procedimientos análogos en Moralia: 1. Peristáseisŏ҈҄ѾĮҏŭѾҒҌů҉ҋҍTT %REGVSRÎEĂ҉ѾҎҏҌҋґūT 3. Virtutes narrationisè҆҅Ѿ҉ůҏ҄ҍTT )RPEGIҎҐè҈ũ҇҂҆҉TT 5. Epiphónesis, pp. 22-23. Pasemos a concretar algo más, retomando las consideraciones a partir del análisis del concepto de diégema así como del cotejo de las colecciones de modelos de diegémata con el corpus Plutarcheum (cf. supra III). El diégema de Arión es el único modelo presente en la colección de Libanio que cuenta con desarrollo pleno en Moralia. Asimismo, en las secuencias diegemáticas analizadas vemos silenciados u omitidos los deliberadamente relatos populares o de la mitología tradicional192. La combinación de estos factores, unida a las puntualizaciones previamente aducidas a raíz del WMKRMðGEHSHIPGSRGITXSdiégema en Plutarco (cf. p. 6, ss.), no desprovisto 190 Arist. De an.Et҇ѾŬĒ҉ҏǣŃ҈ǠҁҠҏ҆҉҂ҍѾŊҏŪ҉҂džҒ҅ѾҡґѾҎ҆҉Ń҅҂҉IJҎҔҍ҇ѾŬ ѳѾ҈ƸҍƔҠ҅҄èҞ҉ҏѾè҈ҠҌ҄҅҂Ǣ҉҂Ĵ҉Ѿ҆uGJ4PEXLg. 899b. 191 Sept. sap. conv(9RIWXYHMSIWTIGÎðGSEGIVGEHIPEXVE]IGXSVMEHIPEQÂ\MQE҄ҁŨ҉ ĆҀѾ҉EPSPEVKSHIPEPMXIVEXYVEKVMIKELEMHIRXMðGEHSGSQSHIJIRHIQSWEUYÎPEMRXIVTVIXEGMÔR de esta sentencia por parte de Plutarco en términos de credibilidad, cf. G. Wilkins, “ǒˠ˝Ɋ˥ Ǩ˜˚˥in Greek and Latin literature”, CPh 21, 1926, 147. Aceptándose el análisis estructural propuesto, tanto en la intervención de Solón como en la de Anacarsis se aprecia una sucesión semejante: epiphónesis-diégema-silencio narrativo-epiphónesis, encabezada por el monólogo de uno y otro sabio. 192 I. e. el mito de Ino y Melicertes (Sept. sap. conv. 162BC) y la interpretación de la ofrenda de Cípselo (Sept. sap. conv. 164B). Las omisiones con respecto a Soll. anim. son: el episodio legendario de la fundación del santuario en Delfos y el de Sóteles y Dioniso (Soll. anim. 984AB), los relatos míticos de Telémaco, Odiseo y el delfín; así como el de Cérano (Soll. anim. 984F- 985A, 985BC). Del mismo modo, Quersias (Sept. sap. conv. 164C) será objeto de burla por creer en el mito según el cual Hera había adelantado el nacimiento de Euristeo aprovechando que Zeus había dado garantía de conceder privilegios al primero de los hijos de Perseo en nacer. La promesa, de la que Zeus no pudo retractarse, causó la servidumbre de Heracles. Por ello Zeus expulsará a Ate del Olimpo (Hom. Il. 19.91-131).
SANDRA R. PIEDRABUENA ExClass 21, 2017, 81-123 ISSN 1699-3225 118 de connotaciones despectivas más o menos explícitas, puede ser síntoma representativo de la didaxis particular del queronense. Parece mostrarse reacio al modelo de diégema mítico193, fundamentalmente amoroso y de acusada GEVKEIXMSPÔKMGEGSRQIXEQSVJSWMWSGEXEWXIVMWQSðREP194, que vertebrará la colección de modelos de diegémata atribuida a Libanio195, así como de otras compilaciones196. Plutarco se posicionará al margen de esta tendencia, pero aproximándose a su vez a la preceptiva teoniana (95.3-4, 8; 96), con la que comparte, asimismo, la preferencia por la exegética racionalista197. 4PYXEVGSHIWGYIPPEEWMQMWQSGSRVIWTIGXSEPEZIVXMIRXITEVEHS\SKVÂðGE que incorpora el relato de Arión198. Es más, el queronense relega el deseo 193 Los diegémata silenciados por Plutarco coinciden con los que Bowra (“Arion”, 131-2) MHIRXMðGEGSQSQÎXMGSWHIRXVSHIPGSRNYRXSHIVIPEXSWHIHIPðRIWSTSRMÊRHSPSWEPHI%VMÔRIP que precisamente desarrolla el queronense. Así, a propósito del himno a Posidón supuestamente atribuido a Arión (Ael. NA 12.45) comenta: “Our poem is unusual in not drawing its subject from the world of myth”. 194 Plutarco se situaría en claro contraste con Higino (Fab. 194), que mantiene cierta proximidad con Ovidio (Fast. 2.118). Astr. 2.17 ss., quizá posterior a Hyg. Fab. 194 (Perutelli, “Tante voci”, 20 n. 22), cuenta, por su parte, con un catasterismo propiciado por la ayuda que ofrecen PSWHIPðRIWE2ITXYRSTEVEGSRWIKYMVHIWTSWEVE%RJÎXVMXI8EQFMÊRWILEFPEEGSRXMRYEGMÔR HIYRTSWMFPIGEXEWXIVMWQSHIYRSHIPSWTMVEXEWQIXEQSVJSWIEHSWIRHIPðRIWIRIPITMWSHMSHI Dioniso en el mar (cf. Lucian., DMar. 5[8]). 195 J. Ureña Bracero, “Algunas consideraciones sobre la autoría de los «progymnasmata» atribuidos a Libanio”, en J. A. Fernández Delgado et al., eds., Escuela y Literatura en Grecia Antigua, Cassino 2007, 669 n. 70. 1967ILEVIGSRSGMHSPEEGIRXYEHEXIRHIRGMEEPVIPEXSQMXSPÔKMGSTEVEGSRðKYVEVQSHIPSW escolares de diegémata en las versiones tardoantiguas (cf. Milazzo, “Il mito di Arione”, 99). 197 E. g. la racionalización del mito de Alcestis (Amat. 761D-F), la explicación racional del mito etiológico de Ino y Melicertes (Quaes. conv. 5.3.675D), junto a su correspondiente silencio en Sept. sap. conv. (162BC); así como el silencio del relato mítico de Pasífae (Thes. 19.5.2). Para los prodecimientos de racionalización plutarqueos tomando como punto de partida Vida de Teseo cf. C. B. R. Pelling, “«Making myth look like history»: Plutarch’s Theseus-Romulus”, en Plutarch and History, Londres 2002, 174 ss.); cf. P. A. Stadter, An analysis of the Mulierum Virtutes, Plutarch’s historical methods, Cambridge-Massachussets 1965 en su análisis de Mul. Virt. Se observa una tendencia análoga en Teón (96.11), cf. Patillon (A. Théon: Progymnasmata, 60 n. 295). No es la única aproximación que se da entre los autores. Así, Diodoro Sículo (4.8.55) aduce la tesis contraria a la necesidad de refutar los mitos mediante racionalización, a propósito de episodios legendarios protagonizados por Heracles. Precisamente por creer en uno de ellos, era Quersias objeto de burla en el Convivium (cf. supra n. 192). 198 Con limitaciones puede aceptarse la siguiente apreciación: “La zoologie de l’IA [scil. L’intelligence des animauxA VIPÉZI HY KIRVI TEVEHS\SKVETLMUYI 0I XI\XI WqEYXSHÊðRMX IRUYIPUYIWSVXITEVPpEFSRHERGIHIWSGGYVVIRGIWHYZIVFI҅ѾҐŧ҃҂҆҉JSMW?A3RRSXI GITIRHERXYRIHMǬÊVIRGIEZIGPIKIRVITYVIQIRXTEVEHS\SKVETLMUYI'IPYMGMRIGLIVGLITEW à instruire, mais à étonner. Les discours de l’IA ne chercherent pas davantage à instruire, mais PqÊXSRRIQIRXRqIWXTEWPEðRGqIWXYRQS]IRPIWGSQTSVXIQIRXWHÊGVMXWSRXÊXSRRERXWWqMPWWSRX QMWIRYZVITEVHIWËXVIWHÊRYÊWHIVEMWSRMPWTVSYZIRXHSRGUYqMPWIRWSRXHSYÊWu&SYǬEV- tigue, Plutarque\MMM%WMQMWQSGJ7MPZE7ÂRGLI^t6MFIXIWTEVEHS\SKVÂðGSWu7ILE VIGSRSGMHSYRVIKMWXVSTEVEHS\SKVÂðGS]LYQSVÎWXMGSQÂWFMIRIRBruta anim.&SYǬEVXMKYI Plutarque, xxvi).
EL DIÉGEMA EN MORALIA DE PLUTARCO: EL RELATO DE ARIÓN ExClass 21, 2017, 81-123 ISSN 1699-3225 119 de asombrar al público a la intervención de Aristótimo (965E-75C)199. Finalmente, puede aducirse un pasaje de Soll. anim. (972F) como indicio para considerar que Plutarco estaba en cierta medida al tanto de la teoría progimnasmática del diégema representada paradigmáticamente por el relato de Arión, que nuestro autor reformula posicionándose singularmente frente a la tendencia más extendida. En este pasaje encontramos diegémata WMPIRGMEHSWUYIWSRHIWGVMXSWGSQSè҂Ҍ҆ѿҥ҄ҏҋ҆ҀҞҌ҂ĮҎ҆҇ѾŬèҋ҈҈Ǣ҉ҋĴѾ҆ ҁ҆҄Ҁ҄ҞҏҔ҉ҁ҆Ѿ҇ҋҌ҂džҍŋƩҍ҂Ĵ҉Ѿ҆200GEPMðGERHSEIWXSWdiegémata con el QMWQSEHNIXMZSGSRIPUYIWIGEPMðGEIPVIPEXSHI%VMÔRIRSXVSTEWENIHIP STÛWGYPSŝ҉ҏŦŨ҉ĊҌҡҋ҉ҋҍҋŊҁ҂ŬҍĂҀ҉ҋ҂džè҂Ҍ҆ѿҥ҄ҏѾҀҞҌĒҎҏ҆҉Ib. Las aproximaciones al estudio del relato de Arión como motivo literario en la literatura de época imperial, incluso las recientes201, prescinden de la MRñYIRGMEIWGSPEVIRWYERÂPMWMW7ITIVWMWXIIREREPM^EVPEWJYIRXIWEMWPEHEWEYR MRXIRXERHSIWXEFPIGIVVIPEGMSRIWHIHITIRHIRGMEIRXVIYREW]SXVEW7IEðVQE por ejemplo, que Gelio (16.19) se inspira en la versión poética de Ovidio. Para MPYWXVEVPSWIEHYGIPEGSRñYIRGMESFWIVZEHEIRXVItpium facinus contigit” del primero y “pia facta” (Ov. Fast. TEWENIW GEPMðGEHSW MRGPYWS de “epifonesi”2027MRIQFEVKSRSWIXVEXEHIYREGSRñYIRGMEÛRMGEIRXVI ambos autores203. Quizá se trate de una variación de carácter moralizante, HMJYRHMHEEXVEZÊWHIPEIRWIÒER^EIWGSPEVETEVXMVHIPEWÊTXMGSĒ҉ҏǣѿҡǠ ҅ǢѾҟҀ҆Ҏҏҋ҉èѾҌѾҎҏƸ҉Ѿ҆204. Por otra parte, se reconoce que la de Arión es, con diferencia, la más frecuente en el ámbito grecolatino de entre todas PEWLMWXSVMEWHIHIPðRIW205. Sin embargo, sin considerar los testimonios de la tratadística escolar, ni siquiera se plantea ni resuelve la cuestión básica que explique su amplia difusión. 199)K)**GJ7MPZE7ÂRGLI^t6MFIXIWTEVEHS\SKVÂðGSWut8EPZI^ TYIHEHIHYGMVWI?AUYIIPTEVEHS\SKVÂðGSTVMRGMTMSHINIVEVUYÎELEFVÎEWMHSIQTPIEHSTSV Plutarco, siquiera implícitamente, como un elemento estructurador del monólogo de Aristótimo, que sirviera además para singularizarlo y contrastarlo con el monólogo de su oponente Fédimo”. 200 Frente a Plutarco, Eliano y Plinio no son reacios a incorporar estos relatos, que en este GEWSXVEXERWSFVIITMWSHMSWHI^SSðPME7IKÛR)PMERSNA 1.6; 5.29; HV 9.39), un animal (bien un carnero, un perro o un ganso) se enamora de Glauce. Plinio (Nat. 10.51) nos habla del amor de un carnero por Glauce, así como del enamoramiento del ganso. 201 E. g. Defradas, Plutarque, Van der Stockt, “Plutarch” y Perutelli, “Tante voci”. Este último no incluye ni considera entre las fuentes analizadas en el apéndice de su artículo (cf. supra n. 64) ninguno de los testimonios procedentes de los manuales y colecciones de modelos escolares. 202 Perutelli, “Tante voci”, 46. 203 Cf. Plu. Sept. sap. conv%ł҉ҏҔҍҋŐ҉Ēҋ҆҇ҟ҉Ѿ҆҅҂ҡƧҏҦҒƶҏŮèҌƩҀѾ 204 Hdt. 1.23.1. Favorino (Corinth. 1 ss. =Dio Chr. Or. 37.1 ss.), manteniendo una mayor de- TIRHIRGMEGSRVIWTIGXSEPEZIVWMÔRHI,IVÔHSXSWIHMWXERGMEQIRSW҇ѾŬ҂ҏŦҏѾǕҏѾĒ҇è҂Ҏҥ҉ҏѾ ѾŊҏŮ҉҇ѾҏŦҏҦҒ҄҉ҏ҆҉Ŧ 205 Stebbins, The Dolphins, 66-7; Schamp, “Sous le signe”, 97.
SANDRA R. PIEDRABUENA ExClass 21, 2017, 81-123 ISSN 1699-3225 120 Plutarco se sitúa entre las primeras fuentes del ámbito grecolatino, del griego en particular, que reelaboran literariamente este relato206. No puede tenerse en cuenta el discurso que contiene el relato de Arión en el corpus de Dion Crisóstomo, dado que es claramente espurio207. Tampoco el testimonio de Higino puede considerarse necesariamente anterior. La datación del autor, cuyo nombre estaba muy extendido, así como la de su obra, es incierta. Estamos ante un corpusHIGSRðKYVEGMÔRGSQTPINEPEWJÂFYPEWUYIPSMRXIKVER son fruto de una compilación abierta y susceptible de inserciones posteriores, datables en un margen que oscilaría entre el siglo I a.C./d.C. y el III d. C.208 Por otra parte, hay dudas sobre si atribuir a un mismo autor las dos obras (i. e. Astronomica y las fábulas). Considerando esto, podría replantearse el papel más o menos relevante de Plutarco, no ya en cuanto a la asunción sino en cuanto EPEðNEGMÔRHIPVITIVXSVMSHIGSRXIRMHSWIWGSPEVIWUYIKS^EVÂHIQÂWSQIRSW continuidad literaria209, más allá de que se ajusten o no a sus planteamientos ÊXMGSðPSWÔðGSW Hemos tratado de complementar las interpretaciones disponibles de Sept. sap. conv. a la luz de la teoría progimnasmática, partiendo de un posible análisis del relato de Arión. No parece tratarse de un relato al servicio de un tema principal propio del simposio de tipo platónico con incorporación de un QMXSðREP210, ni del empleo independiente de un motivo presente en Heródoto y ajeno a la retórica escolar. El relato de Arión y sus expansiones tampoco son una aglomeración retórica arbitraria211. Más bien nos encontramos ante una secuencia de diegémata en su máximo desarrollo. Con mecanismos de la escuela de su tiempo, en consonancia asimismo con el estilo acumulativo 206 Anteriores a la reelaboración del queronense solo encontramos menciones más o menos escuetas como las de Pausanias (3.27.5), Estrabón (13.618) y Plinio (Nat. 9.28). Sin embargo, IWQÂWFMIRIPGEVÂGXIVIRGMGPSTÊHMGSHIWYWGSQTSWMGMSRIWPSUYINYWXMðGEPEGSQTMPEGMÔRHI contenidos relacionados con los registrados por Heródoto. 207 Se atribuye a Favorino (85-143 d.C.), discípulo suyo de al menos una generación posterior a Plutarco (G. Del Cerro Calderón, Dión de Prusa: Discursos, Madrid 1997, III, 41 y Perutelli, “Tante voci”, 30). En Stebbins, The DolphinsðKYVEEÛRGSQSTIVXIRIGMIRXIEPcorpus de Dion de Prusa (Or. 37.1-4), i. e. Favorin. Corinth. 1 ss. 208 Cf. R.S. Smith, M. Trzaskoma, Apollodorus’ Library and Hyginus’ Fabulae: Two Handbooks of Greek Mythology, Indianapolis 2007, xii, ss. 209 Pese a que Plutarco se presenta a sí mismo como biógrafo (Plu. Alex. 1.2), la educación ocupa un lugar privilegiado en la temática de Moralia (e. g. Eyben, “Children in Plutarch”, 104) e incluso de Vidas (e. g. A. Pérez Jiménez, “The paradigmatic education of the ruler”, en P. A. Stadter et al., eds., Sage and Emperor: Plutarch, Greek Intellectuals, and Roman Power in the Time of Trajan, Lovaina 2002, 109), hasta el punto de que los escritos pedagó- KMGSWGSRWXMXY]IRYREGEXIKSVÎEEPELSVEHIGPEWMðGEVPSWSTÛWGYPSW>MIKPIVt4PYXEVGLSWu, col. 805-17). 210 E. g. van der Stockt, “Plutarch”, 18. 211 Cf. Babbitt, Plutarch’s Moralia, 347: “At the end, for good measure, he added an elaboration of the familiar story of Arion’s rescue by dolphins, already well known from the account of Herodotus (1.24) and of other writers; and this is capped by a few more dolphins”.
EL DIÉGEMA EN MORALIA DE PLUTARCO: EL RELATO DE ARIÓN ExClass 21, 2017, 81-123 ISSN 1699-3225 121 propio del género simposíaco, Plutarco consigue reconciliar la vinculación tradicional entre paideía y simposio, que venía paulatinamente degradándose212. Así, partiendo del relato de Arión y de la secuencia de diegémata en que se integra, Plutarco logra disponer de una unidad argumentativa autónoma y equivalente a otro tipo de unidades discursivas. Se encuentra formulada y enmarcada en función de mecanismos propios de la teoría del diégema, al servicio de plantear el problema del género humano y su conducta en relación al reino animal. Para llegar a estas conclusiones, hemos analizado tanto cuestiones intrínsecas de estructura y motivos, como su contextualización dentro de Moralia. Pueden, por tanto, quedar a disposición del análisis de la obra de nuestro autor este y, por extensión, otros modelos de composición escolar, más allá de los platónicos que tradicional y mecánicamente se reconocen213, pero que no siempre resultan satisfactorios para dar cuenta de una nueva forma de seleccionar y estructurar el contenido que parece estar en vigor en época de Plutarco. APÉNDICE: TEXTOS Y TRADUCCIÓN [Ia] Plu. Soll. anim. 984A/ѾŬŪ҉ĊҌҏҟ҆ҁҥҍҀ҂í҆҇ҏҦ҉҉҄ҍ í҂҈ґ҆҉ҡҋҐ ҏq Ċèҥ҈҈Ҕ҉ҋҍ į҂ҌŦ ҇ѾŬ ѿҔҋŬ èѾҌŦ èҋ҈҈ҋdžҍ ҂ĮҎ҆҉ę҈҈Ҡ҉Ҕ҉ѺŁ҉ҁqѾŊҏŮҍēѾҐҏǣҏҥèҋ҉ĒҊѾҡҌ҂ҏҋ҉Ŀ҅҂Ůҍ è҂èҋҡ҄ҏѾ҆/Ҍ҄ҏǢ҉ĂèҋҀҥ҉ҋҐҍgĂèҋ҆҇ҋǕ҉ҏѾҍğҀ҂ҥ҉҆ҁ҂҈ґdž҉҆ ҒҌ҄ҎѾҟ҉ҋҐҍѺҋŊҀŦҌĿ҅҂ŮҍèҌҋ҂҉ҠҒ҂ҏҋҏҋǕҎҏҥ҈ҋҐ҂ҏѾѿѾ҈Ų҉ ҏŮ҂ĴҁҋҍŗҍҋįҐ҅ҋҀҌҞґҋ҆҈ҟҀҋҐҎ҆҉Ă҈҈Ŧҁ҂҈ґdž҉ѾèҟғѾҍ ҏҋdžҍĂ҉ҁҌҞҎ҆҉Į҅Ҧ҉ҋ҉ҏѾҏŮ҉è҈ҋǕ҉҇ѾҏҠҀѾҀ҂҉҂Įҍ/ҡҌҌѾ҉?A =IRLSRSVHI¢VXIQMW(MGXMRE]HI%TSPS(IPðRMSLE]XIQTPSW y altares en muchos lugares de Grecia. El lugar que el propio dios ha LIGLS I\GITGMSREP TEVE WÎ QMWQS gIW GSPSRME HI PSW HIWGIRHMIRXIW de cretenses, que se sirvieron de un delfín como guía. Pues el dios no nadaba al frente de la expedición cambiándose de forma, como los QMXÔKVEJSW EðVQERWMRS UYI IRZMERHS YR HIPJÎR UYI HMVMKÎE E PSW hombres, condujo la navegación hasta Cirra [...]. 212 Vetta, “Il simposio”, 195; 218. 213)K*IVVIMVE0IÃSt4PYXEVGSuEYRUYIGSRGPY]IWYEVXÎGYPSHIðRMIRHSIPConvivium como “un vehículo privilegiado de paideia” (Ferreira Leâo, “Plutarco”, 350). Incluso Soll. animWILEGEPMðGEHSGSQStHMÂPSKSHIGEVÂGXIVTPEXSRM^ERXIu7MPZE7ÂRGLI^t6MFIXIW TEVEHS\SKVÂðGSWu