Ciencia, idealización y predicción. Los tipos ideales en Max Weber y los conceptos ideales en ciencias de la naturaleza
Abstract
El objetivo de este ensayo es exponer una comparativa acerca del carácter predictivo de los conceptos ideales en las ciencias de la naturaleza, por una parte, y su rol en los tipos-ideales weberianos, por otra. Se argumentará a favor de la capacidad predictiva de los primeros, y en contra de la de los segundos. Se presentará también un análisis conceptual del debate histórico Erklären- Verstehen, al que pueden retrotraerse las tensiones vistas entre ambas propuestas. Por último, se expondrá una tipología de la noción de predicción que pueda aportar luz a una redefinición de la predicción en los tipos ideales.
Full text
THÉMATA. Revista de Filosofía Nº 58, julio-diciembre (2018) pp.: 87-106. ISSN: 0212-8365 e-ISSN: 2253-900X doi: 10.12795/themata.2018.i58.5 CIENCIA, IDEALIZACIÓN Y PREDICCIÓN. LOS TIPOS IDEALES EN MAX WEBER Y LOS CONCEPTOS IDEALES EN CIENCIAS DE LA NATURALEZA1 SCIENCE, IDEALIZATION AND PREDICTION. MAX WEBER’S IDEAL-TYPES AND IDEAL CONCEPTS IN NATURAL SCIENCES. Mariano Sanjuán2 Universidad Autónoma de Madrid Recibido: 17-02-2018 Aceptado: 29-05-2018 Resumen: El objetivo de este ensayo es exponer una comparativa acerca del carácter predictivo de los conceptos ideales en las ciencias de la naturaleza, por una parte, y su rol en los tipos-ideales weberianos, por otra. Se argumentará a favor de la capacidad predictiva de los primeros, y en contra de la de los segundos. Se presentará también un análisis conceptual del debate histórico Erklären-Verstehen, al que pueden retrotraerse las tensiones vistas entre ambas propuestas. Por último, se expondrá una tipología de la noción de predicción que pueda aportar luz a una redefinición de la predicción en los tipos ideales. Palabras clave: Idealización; Predicción; Weber; Ciencia; Metodología Abstract: In this essay, I develop a comparative analysis of the role of prediction in ideal concepts within Natural Sciences, and its function in Weber’s idealtypes. I will argue for the predictive capacity of the former and against of the latter. A conceptual analysis of the historical debate Erklären-Verstehen will be also presented. I will defend that our issue can adequately be traced back to that discussion. Finally, a typology of the notion of prediction will be exposed to open the way towards a redefinition of the predictive capacity of ideal-types. Key-words: Idealization; Prediction; Weber; Science; Methodology 1. Agradezco los comentarios del profesor W. J. González y de dos revisores anónimos de la revista Thémata a versiones previas del presente artículo. 2. Profesor Ayudante de Lógica y Filosofía de la Ciencia de la Universidad Autónoma de Madrid Contacto: [email protected]
Mariano Sanjuán Thémata. Revista de Filosofía Nº58 (2018) pp.: 13-34. 88 1. Caracterización teórico-metodológica del concepto de idealización Las idealizaciones son un elemento nuclear en toda teoría científica, que no por ello está ausente de controversia. Su existencia ha recibido atención rigurosa en filosofía de la ciencia. Siguiendo a C. Liu3, la noción de idealización refiere a teorizaciones que incluyen condiciones ideales – físicamente plausibles, que no son el caso– y enunciados ideales –que son verdaderos syss el anterior elemento fuese el caso. Y según N. Cartwright4, en una idealización partimos de una realidad concreta a la que sometemos a los reajustes oportunos, de tal manera que se neutralicen las perturbaciones o inconvenientes que dificultan su conocimiento. L. Nowak5, por su parte, ha distinguido cinco paradigmas distintos del concepto de idealización. Estos difieren, fundamentalmente, en el estatus de las idealizaciones, que van desde enunciados deliberadamente falsos a modelos aproximadamente fieles al mundo real. Con todo, estos enfoques mantienen un denominador común: toda conceptualización contiene cierto grado de idealización. En otras palabras: una idealización es un constituyente interno a la metodología de toda teoría científica y un recurso instrumental mediador entre la realidad de índole natural y/o social y nuestras operaciones sobre la misma. La presencia de idealizaciones en la ciencia atiende esencialmente a dos objetivos: primero, proporcionar una explicación que integre los fenómenos estudiados en un sistema coherente y fundamentado; y segundo, abrir la puerta a juicios de carácter predictivo sobre el devenir de la parcela de la realidad considerada. Este trabajo pretende comparar dos sentidos concretos del concepto de idealización: los conceptos ideales en ciencias de la naturaleza –CI, de aquí en adelante– y los tipos-ideales en la propuesta metodológica de Max Weber –TI, de aquí en adelante6. Las posiciones al respecto han argüido fundamentalmente en torno a dos cuestiones. La primera se relaciona con la capacidad de instanciación 3. Liu, C.: “Approximation, Idealization, and Laws of Nature” en Synthese 118, 1999, pp. 229-256. 4. Cartwright, N.: Nature’s Capacities and their Measurement. Oxford: Oxford, 1989, especialmente pp. 183 y ss. 5. Nowak, L.: “The idealizational approach to science: a new survey” en Brezinski, J. y Nowak, L. (eds.). Idealization III: Approximation and Truth. Poznan Studies in the Philosophy of the Sciences and the Humanities. Ámsterdam/Atlanta: Rodopi, 1992, pp. 9-63. 6. Esta relación ha sido ya objeto de diversas reflexiones. Algunas de las más relevantes han sido: Hempel, C.G.: La explicación científica. Estudios sobre la Filosofía de la ciencia. Buenos Aires: Paidós, 1965/1978); Papineau, D.: “Ideal Types and Empirical Theories” en The British Journal for the Philosophy of Science 27 no. 2, 1976, pp. 137-146; Ramsey, J. L.: “Ideal Reaction Types and the Reactions of Real Alloys” en Proceedings of the Biennial Meeting of
Thémata. Revista de Filosofía Nº58 (2018) pp.: 13-34. Ciencia, idealización y predicción 89 de los TI, es decir, de encontrar manifestaciones reales de las entidades que recaen bajo los conceptos-límite que construyen. De ser posible, como afirman C. Hempel o Jeffry L. Ramsey, la segunda cuestión es un corolario de la primera: se trata de la asimilabilidad de los TI a los CI. Autores como Ibarra y Mormann7 o G. Camardi8 son partidarios de esta posibilidad. Esta perspectiva, paradójicamente, se antoja contraria a las intenciones de Max Weber, defensor del dualismo metodológico. De Donato, por su parte, admite esta posición con mayor recelo, especificando dos sentidos del concep- to de TI, tratando de lidiar con el problema de la contrastación empírica de los CI –la cual defiende– y asumiendo, por otra parte, que estos no son instanciables. Esta doble concepción de los tipos ideales fue anteriormente establecida por J. W. N. Watkins, quien distingue entre los “TI holísticos” y los “TI individualísticos”. De acuerdo con esta concepción, “los tipos ideales holísticos pretendían brindar una perspectiva a vista de pájaro de los rasgos generales de una situación social completa, mientras que los tipos ideales individualísticos son construidos inspeccionando la situación de individuales reales, y abstrayendo a partir de ellos”9. En mi caracterización considero que ambos sentidos no son mutuamente excluyentes y, por tan- to, ignoro deliberadamente la distinción; a lo sumo, es asumible aceptar que cada uno de ellos describe ciertas propiedades de los TI sin contradecir las del opuesto. Los objetivos de la perspectiva aquí propuesta son diferentes a los de trabajos anteriores en un doble sentido. Primero, porque considero que el debate filosófico entre los CI y los TI es un correlato de una fuente de disidencia mayor que, históricamente, se ha conocido como la problemática metodológica Erklären-Verstehen, entre la explicación que proporcionan las ciencias de la naturaleza y la comprensión aportada por las tradicionalmente denominadas “ciencias del espíritu”. Y segundo, porque mi foco de atención se establece sobre un asunto que considero fundamental para una intelección completa del estudio comparativo: el carácter predictivo de uno y otro tipo de idealización. Mi objetivo será indicar que una tipología the Philosophy of Science Association 1, 1994, pp. 149-159; De Donato, X.: “El carácter de los tipos ideales weberianos y su relación con las ciencias naturales” en Diánoia 52 no. 59, 2007, pp. 151-177. 7. Ibarra, A. y Mormann, T.: “Datos, fenómenos y constructos teóricos: un enfoque representacional” en Theoria 13 no. 1, 1998, pp. 61-87. 8. Camardi, G.: “Ideal Types and Scientific Theories” en F. Coniglione et. al. (eds.). Idealization XI: Historical Studies on Abstraction and Idealization. Ámsterdam: Rodopi, 2004, pp. 273-285. 9. Watkins, J. W. N.: “Ideal Types and Historical Explanation” en The British Journal for the Philosophy of Science 3 no. 9, 1952, p. 24.
Mariano Sanjuán Thémata. Revista de Filosofía Nº58 (2018) pp.: 13-34. 90 adecuada del concepto de predicción puede vincularse satisfactoriamente con la noción de TI. 2. Los conceptos ideales en ciencias de la naturaleza Una caracterización ampliamente compartida en filosofía de la ciencia divide en tres los tipos de conceptos manejados en ciencia básica desde una perspectiva axiomática: clasificatorios, comparativos y métricos10. La idea de CI, sin embargo, no se ajusta apropiadamente a ninguno de ellos. Es preferible, a mi juicio, entender que los CI podrían constituir una cuarta categoría. Los CI que se manejan en este ensayo son del siguiente tipo: péndulo simple, cuerpo rígido, gas ideal, vacío perfecto, etc. Todos ellos se caracterizan por mantener una serie de concesiones heurísticas por las que determinados aspectos de la parcela de la realidad que el concepto tiene por extensión permanecen estables. Por ejemplo: el concepto de “cuerpo rígido” establece que las posiciones relativas de las partículas de un sistema físico determinado no varían ante la influencia de fuerzas externas. Este enunciado describe un estado de las cosas irrealizable per se en el mundo natural. No es posible encontrar en la naturaleza un objeto cuyas partículas satisfagan completamente dicha propiedad11. El concepto simplifica las condiciones reales que sí se dan en el mundo natural, permitiendo elaborar cálculos al otorgar valores matemáticos a los elementos descritos en el CI. Ernest Nagel comparte esta intuición cuando afirma que los CI establecen “casos límite” de los términos teóricos que lo conforman12. No encontraremos tal cosa como un cuerpo rígido natural, pero su conceptualización ayuda al desarrollo de la cinemática en mecánica clásica. Por tanto, los CI describen situaciones modélicas, en las 10. La distinción fue propuesta por Stegmüller, W.: Teoría y experiencia. Barcelona: Ariel, 1970/1979. 11. Desde el primer momento asumo que los CI son, en un sentido débil que será precisado, instanciables. Esta afirmación no es aproblemática, y, de hecho, en la medida en que estos conceptos deliberadamente idealizan ciertos aspectos de la realidad, algunos autores han defendido que se trata de generalizaciones no instanciables (Cfr. Papineau, D.: op. cit., pp. 137-139; De Donato: op. cit., p. 166). Por instanciación de un CI entiendo la correspondencia empírica aproximativa del concepto con los casos que tiene por extensión. 12. Cfr. Nagel, E.: “Assumptions in Economic Theory” en The American Economic Review 53, no. 2, 1963, pp. 214-216. Para Nagel, los términos teóricos –de los cuales están compuestos los CI– no tienen referencia observacional; son los enunciados observacionales los que, a través de las reglas de correspondencia, se encargan de dotarles de significado empírico. Aun así, Nagel reivindica la pertinencia de los CI. Su carácter idealizado –es decir, la ausencia de referencia– no condiciona su legitimidad siempre y cuando los CI vengan confirmados por los enunciados observacionales.
Thémata. Revista de Filosofía Nº58 (2018) pp.: 13-34. Ciencia, idealización y predicción 91 que se omiten ciertos determinantes considerados perturbaciones y/o se introducen condiciones –cláusulas ceteris paribus– con el fin de explicar y predecir el comportamiento de los fenómenos de la naturaleza. Un concepto que ayuda a comprender el funcionamiento metodológico de los CI es la noción kuhniana de “ejemplar”13. Los ejemplares son problemas resueltos por una teoría que actúan como modelo del comportamiento de una determinada parcela de la realidad. Constituyen, por tanto, una explicación. Lo que me interesa, sin embargo, es cómo la asimilación de los CI condiciona la mirada del científico de manera análoga a cómo lo hacen los ejemplares. Para Kuhn, la resolución de problemas —y, por ende, la obtención de conocimiento— es un ejercicio de aprendizaje y aplicación de los ejemplares. A lo largo de su educación, los miembros de una comunidad científica adquieren la habilidad de establecer relaciones de semejanza entre uno o más ejemplares disponibles en la teoría y problemas empíricos que presenta la naturaleza. Una teoría comienza con un ejemplar y se expande a partir de él. Algo similar sucede en la aplicación de un CI. Por ejemplo, un individuo aprende durante su formación qué es un cuerpo rígido y trata de entrever en la naturaleza objetos y comportamientos similares. Esta habilidad de categorizar lo convierte en un taxonomista14. A partir de ahí, la complejidad es una cuestión de grado; de aplicar el ejemplar en situaciones en las que la analogía no es evidente. Pero un CI no solo participa en las explicaciones de una teoría: uno de los rasgos esenciales de los CI es su capacidad predictiva. Los CI estipulan un modo concreto de comportamiento de ciertas entidades, de manera que, de cumplirse determinadas variables y dados unos valores matemáticos determinados, seremos capaces de predecir situaciones futuras con un buen grado de precisión. A la vista de lo expuesto, la capacidad predictiva es una condición necesaria para la viabilidad del CI, pues es precisamente lo que garantiza su conexión con los fenómenos empíricos que caen bajo su dominio. De Donato, para justificar el estatus ontológico realista de los CI, establece la noción de aproximación: lo interesante de los conceptos ideales es que estamos legitimados a aplicarlos a situaciones reales que satisfagan aproximadamente las condiciones involucradas en su caracterización. […] Si, después de muchas observaciones y experimentos, ob- 13. Para una descripción detallada del concepto de ejemplar, véase Kuhn, T. S.: “Epílogo: 1969” en La estructura de las revoluciones científicas. Madrid: Fondo de Cultura Económica, 1962/2007, pp. 301-353 y Kuhn, T. S.: Segundos pensamientos sobre paradigmas. Madrid: Tecnos, 1974/1978, especialmente pp. 16-17. 14. En rigor, es la aplicación de un léxico –y no tanto de un ejemplar– lo que convierte al científico en un taxonomista, en el sentido de aplicar las categorías no trascendentales de una estructura léxica sobre los problemas que se estipulan como relevantes –es decir, los problemas no resueltos.
Mariano Sanjuán Thémata. Revista de Filosofía Nº58 (2018) pp.: 13-34. 92 tenemos como resultado que de tales generalizaciones no se puede decir que sean ni siquiera aproximadamente satisfechas, podemos rechazarlas15. La satisfacción de los CI en ciencia básica es aproximativa y se establece a partir de cálculos predictivos. Si, por ejemplo, la consideración de cuerpos rígidos nos permite establecer cálculos predictivos sobre la aceleración de ciertos objetos en mecánica clásica, parece que estamos legitimados a afirmar que el CI “cuerpo rígido” posee instancias aproximadas; o cuando menos, que su vínculo con la experiencia está asegurado pese a su carácter ideal. Por tanto, la capacidad predictiva de un CI es el elemento clave a la hora de establecer su grado de aproximación con el mundo. Tras numerosas predicciones satisfactorias, estamos en situación de afirmar que el CI es empíricamente adecuado. 3. Los tipos ideales en la metodología de Max Weber La noción de TI es introducida por primera vez por Max Weber en 1904. La meta de su elucidación acerca del carácter de los TI es proporcionar a la metodología de las ciencias sociales un valor específico y genuino, distintivo del resto de disciplinas, sin renunciar a la pretensión de objetividad. Para Weber, las ciencias sociales son capaces de proporcionar un tipo de conocimiento objetivo, a partir de una metodología particular restringida al estudio de los denominados fenómenos sociales de los procesos de la cultura16. El elemento central de dicha metodología no es otro que los TI. Respecto a ellos, Weber afirma lo siguiente: Se los obtiene mediante el realce unilateral de uno o varios puntos de vista y la reunión de una multitud de fenómenos singulares […] en un cuadro conceptual en sí unitario. Este, en su pureza conceptual, es inhallable empíricamente en la realidad: es una utopía que plantea a la labor historiográfica la tarea de comprobar, en cada caso singular, en qué medida la realidad se acerca o se aleja de ese cuadro ideal. […] El tipo ideal tiene el significado de un concepto límite puramente ideal, respecto del cual la realidad es medida y comparada a fin de esclarecer determinados elementos significativos de su contenido empírico17. Ante todo, Los TI son construcciones teóricas, abstracciones conceptuales de carácter funcional, cuyo propósito es servir de vara de medir de la realidad. Weber utiliza el concepto de “utopía” en un sentido etimológico: los TI son u-tópicos, porque no tienen instancias en el mundo real. La identidad de los TI no viene dada por establecer concesiones en forma de 15. De Donato: op. cit., p. 168. 16. Cfr. Weber, M.: “La objetividad cognoscitiva de la ciencia social y de la política social” en Ensayos sobre metodología sociológica. Buenos Aires: Amorrortu, 1904/2001, pp. 52 y ss. 17. Ibídem, pp. 79-82.
Thémata. Revista de Filosofía Nº58 (2018) pp.: 13-34. Ciencia, idealización y predicción 93 cláusulas ceteris paribus, ni de simplificar el comportamiento del mundo natural: en los TI no hay ningún elemento que se comprometa con el estado real de las entidades que describe. Son, más bien, un recurso obtenido por abstracción de procesos singulares que permite evaluar situaciones de la historia social. Constituyen, siguiendo a Watkins, una “representación a priori del mundo”18. J. L. Ramsey aporta una distinción fundamental, tomada de N. Cartwright19, cuando afirma que “los tipos ideales son abstracciones más que idealizaciones”20. J. Drysdale también se muestra partidario de dicha terminología21. Siguiendo esta conceptualización, una abstracción selecciona una serie de variables concretas y finitas de un fenómeno determinado y elabora su análisis a partir de ese conjunto restringido de propiedades, mientras que las idealizaciones no acotan un determinado número de variables, sino que las estudia todas a la vez –es decir, no son selectivas–, pero modifica el valor de una o varias de ellas. Esta idea está en sintonía con la de L. Nowak, quien señala que “grosso modo, una abstracción consiste en pasar de las propiedades AB a A, mientras que una idealización consiste en pasar de AB a A-B”22. En otras palabras, una abstracción recorta las características de un sistema sin manipularlas, mientras que una idealización recoge todas las propiedades existentes deformando al menos una de ellas. Dadas estas definiciones, lo conveniente parece afirmar que los CI son idealizaciones, mientras que los TI son abstracciones23. En este punto, estimo oportuno concretar un doble principio de no contradicción lógica, necesario para la 18. Watkins, J. W. N.: op. cit., p. 26. Watkins considera los TI entidades a priori, en la medida en que preceden al estudio de la realidad social, y no en función de su analiticidad. Los TI son expresiones sintéticas, a partir de las que se efectúa la investigación. 19. Cartwright, N.: op. cit., pp. 187 y ss. 20. Ramsey, J. L.: op. cit., p. 152. 21. Drysdale, J.: “How are Social-Scientific Concepts Formed? A Reconstruction of Max Weber’s Theory of Concept Formation” en Sociological Theory 14 no. 1, 1996, pp. 71-88, especialmente pp. 81-82. 22. Nowak, L.: op. cit., p. 8. 23. Del hecho de que los TI constituyen abstracciones podemos deducir que de un mismo hecho social podemos extraer varios TI. Expresado de forma alternativa: para dar cuenta de un fenómeno dado, el científico social dispone de tantos TI como mundos posibles sea capaz de construir mentalmente. Esta idea ha sido destacada en Freund, J.: Sociología de Max Weber. Barcelona: Ediciones Península, 1966/1986, pp. 62 y ss. y más recientemente en Sánchez de Puerta, F. J.: “Los tipos ideales en la práctica: significado, construcciones, aplicaciones” en Empiria. Revista de Metodología de Ciencias Sociales 11, 2006, p. 18.
Mariano Sanjuán Thémata. Revista de Filosofía Nº58 (2018) pp.: 13-34. 94 constitución de un concepto típico ideal por abstracción desde los fenómenos sociales e históricos particulares. En primer lugar, el TI debe ser coherente respecto al fenómeno estudiado: el TI “socialismo”, construido expresamente para la comprensión del fenómeno “La Revolución Rusa de 1917”, no puede subsumir expresiones del estilo “La Revolución Rusa sucedió en el periodo medieval”, o “Napoleón derrocó al último zar”. Esta primera cláusula garantiza el vínculo empírico con el mundo. En segundo lugar, el TI deber ser coherente respecto al conjunto de conceptos típico ideales que participan en la investigación: si el TI “socialismo” describe ciertas relaciones económicas, políticas y de poder desde una perspectiva determinada, el dominio de aplicación del TI “imperialismo” no puede ser coincidente. Esta doble condición es probablemente el único elemento restrictivo en la formulación de los TI. Por lo que respecta a su funcionamiento, en cuanto constructos mentales, los TI son contrafácticos. Un TI describe un mundo posible en el que se reconstruyen los sucesos reales dadas unas causas determinadas. El estudio de caso de mayor renombre de Max Weber responde a esta descripción24. Para comprender el exponencial desarrollo económico de ciertos países del norte de Europa durante los siglos XVI y XVII, Weber estipula una serie de TI como “espíritu del capitalismo” o “ascetismo calvinista”, creando un mundo posible en que la conexión causal de estos y otros TI da cuenta de dicho desarrollo. A partir de la comparación contrafáctica de la imagen causal construida con los sucesos históricos, el científico social está en posición de comprender el fenómeno referido. Es por ello que esta metodología recibe el nombre de “sociología comprensiva”25. Desde esta perspectiva, la metodología típico ideal es efectiva para comprender sucesos acaecidos en el pasado. Ahora bien: los TI no pueden emitir juicios justificados sobre los sucesos futuros. Un TI es un instrumento cuya función es comprender un fenómeno histórico, no explicar el comportamiento posible de conjuntos de fenómenos relacionados con el TI. En otras palabras: los TI, al contrario que los CI, no tienen capacidad predictiva. Se pueden aportar al menos tres razones al respecto. La primera de ellas ha sido indicada por Papineau26. Su argumentación parte de la 24. Cfr. Weber, M.: La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Barcelona: Península, 1905/1969. 25. Weber, M.: “Sobre algunas categorías de la sociología comprensiva” Ensayos sobre metodología sociológica. Buenos Aires: Amorrortu, 1913/2001, p. 175. 26. Papineau, D.: op. cit., pp. 137-138.
Thémata. Revista de Filosofía Nº58 (2018) pp.: 13-34. Ciencia, idealización y predicción 95 asunción de que un TI no tiene instancias27 para evaluar, a continuación, dos situaciones posibles: aquella en que el TI aparece en el antecedente de una generalización, y otra en que se sitúa en el consecuente. Siguiendo los principios básicos de la lógica, cuando el TI se sitúa en el antecedente, la inferencia, sea esta una predicción, está empíricamente injustificada. No es factible derivar un estado futuro de las cosas de un constructo estrictamente mental. Por otra parte, aquellas generalizaciones que contienen un TI en su consecuente predicen situaciones futuras literalmente irrealizables. La segunda de las razones es metodológica y tiene que ver con la clase de fenómenos que aspiran a explicar cada uno. Viene señalada por el propio Weber en el siguiente fragmento: la significación de la configuración de un fenómeno cultural, y su fundamento, no pueden ser obtenidos, fundados y vueltos inteligibles a partir de un sistema de conceptos legales (leyes), por perfecto que fuere. […] Lo significativo no coincide, naturalmente, en cuanto tal, con ninguna ley, y por cierto, tanto menos cuanto más general sea aquella28. Para Weber, las ciencias de la naturaleza buscan subsumir en generalizaciones legaliformes conjuntos de situaciones –eventos-tipo, según De Donato29– de características similares, en la forma de una predicción. El modelo de caída de graves de Galileo, por ejemplo, establece que para todo cuerpo en caída en condiciones de perfecto vacío, independientemente de su masa, su aceleración será constante. Esta ley, que utiliza uno o varios CI, predice el comportamiento esperable de un conjunto de situaciones similares. Por contrapartida, la metodología weberiana en ciencias sociales sigue una dirección inversa. No se buscan enunciados generales de gran amplitud, como el modelo galileano, sino que cada fenómeno particular es comprendido a partir del uso de uno o varios TI30. Weber no estaba interesado en encontrar leyes explicativas del surgimiento de toda revolución, pero sí en estudiar las causas concretas de cada revolución particular. Este hecho supone un impedimento de cara a la predicción: si cada fenómeno 27. La noción que maneja Papineau es la de “ideal type concept”, que subsume las dos que se manejan en este artículo (CI y TI). Estoy de acuerdo en que los TI, como construcciones mentales, no tienen instancias. Su extensión es el conjunto vacío. No obstante, y como se ha mencionado en un pasaje anterior, considero que los CI sí las tienen, pues su extensión no coincide con el conjunto vacío, sino con un conjunto de sistemas y/o entidades del mundo real. 28. Weber, M.: “La objetividad” cit., pp. 65-66. 29. De Donato: op. cit., p. 155. 30. Esta contraposición ha sido también mostrada por Nowak. Cfr. Nowak, L.: The structure of idealization. Towards a systematic interpretation of the marxian idea of science. Dordrecht: Springer, 1980, pp. 42 y ss.
Mariano Sanjuán Thémata. Revista de Filosofía Nº58 (2018) pp.: 13-34. 102 mentalmente de tres elementos: el conocimiento de las variables, el estatus del fenómeno analizado y el alcance temporal de la predicción. Una previsión se establece cuando las variables en juego están bajo control en un periodo de tiempo determinado y conocido. La probabilidad de acierto en las previsiones es máxima, porque las variables se conocen, el objeto de estudio es estable y el alcance temporal no es grande. Una predicción –dentro de esta nomenclatura– se da en aquellas situaciones en que las variables que son conocidas en el presente pasan a ser desconocidas en un margen temporal establecido. Fernández Valbuena asegura que una predicción así entendida se basa en una previsión, pues partimos de un valor inicial de las variables conocido44. La probabilidad de acierto se reduce en estos casos, pues entran en juego variables desconocidas, sin que signifique por ello una considerable pérdida de capacidad predictiva, ya que el objeto de estudio sigue siendo relativamente estable y el margen de tiempo es conocido. El último eslabón es el pronóstico. Un pronóstico es un enunciado sobre el futuro en el que se admite determinado grado de error. Su carácter predictivo es débil dado que existen variables desconocidas, el objeto de estudio puede no ser estable, y el margen temporal puede ser elevado45. Un planteamiento, por otra parte, es un cálculo teleológico de acción dependiente de nuestras previsiones, predicciones y/o pronósticos46. Los CI forman parte de las previsiones. En las situaciones en que aparecen se nos informa de forma detallada sobre las variables en juego, lo que proporciona un control absoluto sobre las situaciones futuras. Un ejemplo de previsión en este sentido es la caída de graves en el modelo galileano. Los TI, recordemos, seleccionan las características del fenómeno que considera oportuno y desestima otras. Teniendo en cuenta que, además, su objeto de estudio son fenómenos de corte histórico, en los que las variables participantes son potencialmente innumerables, es posible afirmar con rotundidad que los TI fracasan en este aspecto. En la medida en que los CI satisfacen la noción más intensa de predicción, la previsión, obviaré el resto. Mi interés es considerar si los TI son capaces de satisfacer alguna noción de predicción menos restrictiva. Las ciencias de la naturaleza frecuentemente presentan previsiones de carácter fuerte, mientras que las ciencias sociales son más débiles 44. Cfr. Fernández Valbuena, S.: op. cit., pp. 388-389. 45. González admite que este tipo de predicción puede considerarse como cualitativa, frente a las predicciones y previsiones, que constituyen predicciones cuantitativas. Esto es importante para las ciencias sociales, donde muchas veces importa más la tendencia esperable que los detalles concretos de la tendencia. Véase González, W. J.: La predicción científica cit., p. 262. 46. Cfr. Ibídem, p. 262.
Thémata. Revista de Filosofía Nº58 (2018) pp.: 13-34. Ciencia, idealización y predicción 103 en este aspecto. El asunto central es cómo unas y otras manejan las infinitas variables que afectan a la explicación, sea esta o no predictiva. Las primeras hacen uso de los CI, modificando deliberadamente las variables oportunas de su objeto de estudio –generalmente, otorgándoles un valor igual a 0. Por contraposición, los TI recortan las variables del fenómeno analizado, abandonando muchas de ellas sin consideración. Consecuentemente, a la vista de la amalgama de variables desatendidas, predecir el estado futuro de dichos fenómenos es inviable. Pero, al mismo tiempo, el proceso abstractivo no es aleatorio: el científico social recoge las características del objeto de estudio que considera más relevantes. ¿No debería ser esto indicativo del posible devenir del fenómeno? En rigor, un fenómeno de corte social es comprendido a partir de las relaciones que se establecen entre conjuntos de TI. Por ello, en caso de identificar sistemas de relaciones semejantes, en un tiempo presente, entre aquellos TI –o aproximados– que explicaron un fenómeno determinado en el pasado, ¿no estaríamos autorizados a pronosticar una futura tendencia similar? Por descontado que, sin un dominio total de las variables y propiedades de aquello estudiado, las previsiones se antojan inconcebibles. Pero si, de acuerdo con Max Weber, un TI selecciona, de todas las variables, las que objetivamente describen el fenómeno con mayor precisión, establecer pronósticos a partir de ellos puede resultar eficaz. Quizá, desde esta perspectiva, un TI pueda otorgar información justificada sobre posibles tendencias. Volvamos a la tesis sostenida por Weber en La ética protestante... La ética calvinista proporcionó un sustrato óptimo a la expansión económica capitalista de un grupo de países norte-europeos. Con “ética calvinista” y “capitalismo”, en tanto TI, Weber describe una suerte de fenómenos que incluyen enunciados del tipo “deificación del trabajo y la vida laboriosa”, “acumulación de bienes y dinero” o “condena del despilfarro”. Estas actitudes son variables o propiedades de los TI, cuya conexión causal ofrece un modelo comprensivo sobre el fenómeno descrito. Imaginemos ahora que, en un conjunto de países subdesarrollados actuales, comienzan a proliferar creencias religiosas semejantes a las calvinistas y se produce una inesperada y progresiva acumulación de capital. Afirmar que los TI weberianos nos permiten predecir el futuro de dichos países es demasiado, pues ni a) dominamos todas las variables, ni b) el fenómeno analizado es estable, ni c) el alcance temporal de la predicción es lo suficientemente corto. Aun así, mantengo que sí es legítimo formular un pronóstico tal y como ha sido definido a partir de la metodología típico-ideal. La experiencia sobre fenómenos pasados puede indicarnos las tendencias a seguir de fenómenos presentes que muestran variables parecidas a las recogidas por los TI pasados. Lo que se defiende con todo
Mariano Sanjuán Thémata. Revista de Filosofía Nº58 (2018) pp.: 13-34. 104 esto es que la capacidad predictiva de los TI es, cuando menos, limitada. Ahora bien: desglosando la noción de predicción y diferenciando grados de precisión según el manejo de variables, el objeto de estudio, y el desfase temporal con que se establece la predicción, parece ciertamente apropiado hablar de la capacidad de los TI de establecer pronósticos. Referencias Camardi, G.: “Ideal Types and Scientific Theories” en F. Coniglione et. al. (eds.). Idealization XI: Historical Studies on Abstraction and Idealization. Ámsterdam: Rodopi, 2004, pp. 273-285. Cartwright, N.: Nature’s Capacities and their Measurement. Oxford: Oxford, 1989. Comte, A.: Discurso sobre el espíritu positivo. Buenos Aires: Aguilar, 1844/1982. De Donato, X.: “El carácter de los tipos ideales weberianos y su relación con las ciencias naturales” en Diánoia 52 no. 59, 2007, pp. 151-177. Dilthey, W.: Introducción a las ciencias del espíritu, en las que se trata de fundamentar el estudio de la sociedad y de la historia. México: Fondo de cultura económica, 1883/1949. Drysdale, J.: “How are Social-Scientific Concepts Formed? A Reconstruction of Max Weber’s Theory of Concept Formation” en Sociological Theory 14 no. 1, 1996, pp. 71-88. Fernández Valbuena, S.: “Predicción y economía” en González, W. J. (ed.).: Aspectos metodológicos de la investigación científica. Murcia: Publicaciones Universidad de Murcia, 1990, pp. 385-405. Freund, J.: Sociología de Max Weber. Barcelona: Ediciones Península, 1966/1986. González, W. J.: “From Erklären-Verstehen to Prediction- Understanding: The Methodological Framework in Economics” en Sintonen, M., Ylikoski, P. y Miller, K. (eds.).: Realism in Action: Essays in the Philosophy of Social Sciences. Dordrecht: Kluwer, 2003, pp. 33-50. González, W. J.: La predicción científica. Concepciones filosófico-me- todológicas desde H. Reichenbach a N. Rescher. Barcelona: Montesinos, 2010. González, W. J.: Philosophico-Methodological Analysis of Prediction and its Role in Economics. Dordrecht: Springer, 2015. González, W. J.: “From the Characterization of ‘European Philosophy of Science’ to the Case of the Philosophy of the Social Sciences” en International Studies in the Philosophy of Science 29 no. 2, 2015, pp. 167-188. Hempel, C. G. La explicación científica. Estudios sobre la Filosofía de la ciencia. Buenos Aires: Paidós, 1965/1978.
Thémata. Revista de Filosofía Nº58 (2018) pp.: 13-34. Ciencia, idealización y predicción 105 Ibarra, A. y Mormann, T.: “Datos, fenómenos y constructos teóricos: un enfoque representacional” en Theoria 13 no. 1, 1998, pp. 61-87. Nagel, E.: “Assumptions in Economic Theory” en The American Economic Review 53, no. 2, 1963, pp. 211-219. Nowak, L.: The structure of idealization. Towards a systematic interpretation of the marxian idea of science. Dordrecht: Springer, 1980. Nowak, L.: “The idealizational approach to science: a new survey” en Brezinski, J. y Nowak, L. (eds.). Idealization III: Approximation and Truth. Poznan Studies in the Philosophy of the Sciences and the Humanities. Ámsterdam/Atlanta: Rodopi, 1992, pp. 9-63. Papineau, D.: “Ideal Types and Empirical Theories” en The British Journal for the Philosophy of Science 27 no. 2, 1976, pp. 137-146. Kuhn, T. S.: “Epílogo: 1969” en La estructura de las revoluciones científicas. Madrid: Fondo de Cultura Económica, 1962/2007, pp. 301-353. Kuhn, T. S.: Segundos pensamientos sobre paradigmas. Madrid: Tecnos, 1974/1978. Liu, C.: “Approximation, Idealization, and Laws of Nature” en Synthese 118, 1999, pp. 229-256. Ramsey, J. L.: “Ideal Reaction Types and the Reactions of Real Alloys” en Proceedings of the Biennial Meeting of the Philosophy of Science Association 1, 1994, pp. 149-159. Rescher, N.: Predicting the future. Nueva York: State University of New York Press, 1998. Sánchez de Puerta, F. J.: “Los tipos ideales en la práctica: significado, construcciones, aplicaciones” en Empiria. Revista de Metodología de Ciencias Sociales 11, 2006, pp. 11-32. Stegmüller, W.: Teoría y experiencia. Barcelona: Ariel, 1970/1979. Watkins, J. W. N.: “Ideal Types and Historical Explanation” en The British Journal for the Philosophy of Science 3 no. 9, 1952, pp. 22-43. Weber, M.: “La objetividad cognoscitiva de la ciencia social y de la política social” en Ensayos sobre metodología sociológica. Buenos Aires: Amorrortu, 1904/2001, pp. 39-101. Weber, M.: La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Barcelona: Península, 1905/1969. Weber, M.: “Sobre algunas categorías de la sociología comprensiva” Ensayos sobre metodología sociológica. Buenos Aires: Amorrortu, 1913/2001, pp. 175-221. Weber, M.: “El sentido de la neutralidad valorativa de las ciencias sociológicas y económicas” en Ensayos sobre metodología sociológica. Buenos Aires: Amorrortu, 1917/2001, pp. 222-269.