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Lengua, cultura y estereotipos nacionales: juegos de palabra desde la antropología

Jiménez Núñez, Alfredo

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LENGUA, CULTURA Y ESTEREOTIPOS NACIONALES: JUEGOS DE PALABRA DESDE LA ANTROPOLOGÍA Por ALFREDO JIMÉNEZ NÚÑEZ El Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) define la voz "lengua" como "órgano muscular situado en la cavidad de la boca de los vertebrados y que sirve para gustar, para deglutir y para articular los sonidos de la voz". En su segunda acepción, "l engua" es "conjunto de palabras y modos de hablar de un pueblo o na ción". Y la voz "leng uaje" se define así: "conjunto de sonidos articulados con que el hombre manifiesta lo que piensa o siente". También como "idioma hablado por un pueblo o nación o por una parte de ella". 1 Leng ua y lenguaje en su acepción número dos son coincidentes pues se puede decir, por ejemplo, " la lengua española" o "el lenguaje de los españoles". En su primera acepción, lengua y lenguaje también coinciden al referirse a la facultad de los seres humanos para comunicarse por medio de sonidos articulados que tienen significados convencionales o arbitrarios. En efecto, el ser humano es el único entre todos los animales que posee dicha facult ad gracias a su sistema fonológico y a un cerebro con capacidad para dotar a los sonidos de significados incluso simbólicos. En definitiva, lengua y lenl. En el idioma inglés rongue significa el órgano propio de los vertebrados y "the faculty or power of speech". Asimismo, significa "the language of a particular people, region, or nation". Langua ge se define a su vez como "the body of words an d systems for their use common to a people who are of the same community or nation, the same geographical area, or the same cultural tradition" (Webster). El francés tiene estas 1nismas palabra s: tongue y /a11g11e. 76 ALFREDO JIMÉNEZ NÚÑEZ guaje son biología y también cultura, y de la misma manera que son muchas las culturas también son muchas, incontables, las lenguas o los lenguajes que se han hablado o se hablan en el mundo. La variedad y la universalidad de este atributo se puso en evidencia con más fuerza que nunca ante el descubrimiento de América. De golpe, los españoles conocieron la existencia de una multitud de lenguas que había que estudiar ante la necesidad de comunicarse con gentes a las que convertir a la fe cristiana e incorporar a la corona de Castilla. En esta doble tarea, la contribución de los misioneros fue muy efectiva en lo político y especialmente valiosa en lo científico.2 En la segunda mitad del siglo XIX, una nueva disciplina centró su atención en el estudio de sociedades que se consideraban "p rimitivas" porque su escasa evolución cultural las había mantenido en niveles muy elementales de organización social y económica, propios de otros tiempos. La antropología cultural o social fue desde su nacimiento -y por mucho tiempo lo fue de manera exclusivala ciencia que estudia a los otros. Es decir, a los indígenas de potencias europeas en sus colonias de Africa y Oceanía. Igualmente, México, Guatemal a, Perú y otras naciones americanas fueron campo de investigación para lo los antropólogos de los Estados Unidos que, además, contaban en su propio país con una variada aunque escasa población india. 3 Los antropólogos -como los misionerostambién tuvieron que enfrentarse a la doble tarea de aprender tanto la lengua como la cultura de los grupos objeto de estudio; tratar de entender la cultura a través de la lengua y viceversa. De esta necesidad surgió la etnolingiifstica como una rama de Ja antropología cultu- 2. Un caso extraordinario por su dimensión. pero no único elll re los religiosos españoles, lo protagoniz6 fray B cm ardino de Sahagún (1500-1590). Este franciscano dedicó sesenta años de su larga vida al estudio de los aztecas. especialmente sus creencias y prácticas religiosas. Observó lo que veía y utilizó a los ancianos como informantes que le hablaban en náhuatl. En esta lengua escribió la primera versi6n de su Historia ge11era l de las cosas de Nue1•a Espwia. Con justicia se considera a fray Bemardino el padre de la antropología al adelantarse en siglos a los métodos de campo de esta ciencín. 3. Un br eve tratado de esta disciplina en Jiménez Núiicz. Antropolo¡:ia cultural. INCIE. Ministerio de Educación y Ciencia. Madrid. 1979. LENGUA, CULTURA Y ESTEREOTIPOS NACIONALES 77 ral, y se amplió extraordinariamente el laboratorio para el estudio y la comparación de la más humana de las capacidades de nuestra especie.~ La experiencia de campo de los antropólogos contribuyó a derribar o debilitar algunos prejuicios como la calificación de las razas en superiores e inferiores o la consideración de que la cultura de los llamados primitivos era simple a Ja vista de su simple tecnología, su pobre economía, su débil organización sociopolítica. Se ignoraba, lamentablemente, Ja complejidad de otros aspectos más eminentemente humanos como su lengua, su sistema de parentesco o sus creencias religiosas. En el caso de América, el profundo etnocentrismo de la s potencias coloniza do - ras de ayer y de hoy ha llevado en la práctica a meter en un mismo saco a todas las culturas indígena del Nuevo Mundo bajo la consideración de que al tiempo del Des cu brimiento, los indios estaban todavía en Ja Edad de Piedra. Esta simplificación era especialmente injusta en el caso de los civilizados mayas, aztecas e incas a pe sar de que nunca aplicaron el principio de Ja rueda, no habían conocido una Edad del Bronce o del Hierro, sólo habían desarrollado una escritura jeroglífica o no habían conocido Ja escritura en absoluto como fue el caso de los inca s. Si limitamos la cuestión de las diferencias culturales a la lengua, digamos para empezar que no hay base científica para afirmar que hay lenguas superiores e inferiores, simples y complejas. Ni siquiera puede minusvalorarse una lengua en términos absolutos en cuanto a su vocabulario. No hay lenguas pobres en palabras pues cada lengua contiene todas las palabras que sus hablantes necesitan para expresarse y relacionarse en sociedad. Valgan algunos ejemplos: La lengua de los esquimales tiene muchos términos para designar la nieve --e lemento esencial en su existe nciamien- tras que los aztecas tenían un mismo término para los conceptos de nieve, hielo y frío. Las lenguas europeas, por su parte, tienen que recurrir a diversos adjetivos para distinguir la clase y calidad 4. Esta realidad académica se advierte en las universidades de l os Estados Unidos donde los dcpa11amcntos de filología o de lingüística están, naturalmente, en las facultades o divisiones de huma ni dades pero también hay lingüistas en los departamentos de antropología, donde se estudian las lenguas antiguas y ac tu ales de pueblos o culturas no occi de111ales. 78 ALFREDO JIMÉNEZ NÚÑEZ de nieve que exige el deporte del esquí. La población de una ciudad cálida como Sevilla confunde habitualmente "hielo" y "nie - ve". Antes de disponer de frigoríficos, los sevillanos espe raban cada día al carro de la nieve para reponer el hielo de la nevera. Los indios de la selva brasileña poseen varias palabras para referirse a los papagayos ya que necesitan distinguirlos porque cada uno tiene un valor diferente según su plumaje. El español y otros idiomas europeos poseen muchos términos para referirse a vehículos o medios de transporte: carro, carreta, carruaje, carricoc he , carromato, coche, automóvil; pero nuestra lengua no tiene un término general para designar a todos los vehículos de rueda. -LA HIPÓTESIS SAPIR-WHORF De más calado científico, y materia más discutible que todo lo anterior, es la relación o interdependencia entre lengua y pensamiento, entre lengua y cultura, entendiendo por cultura las pautas de conducta aprendidas en el seno de la propia sociedad; es decir, comportamientos no genéticos o heredados biológicamente. El antropólogo norteamericano Edward Sapir (1884-1939) se interesó en la s primeras décadas del siglo pasado por esta relación entre la lengua y la cosmovisión o particular percepción de la realidad que tienen los miembros de una determinada sociedad. Los interrogantes que presentaba este planteamiento eran, entre otros, los siguientes: ¿es la lengua la que da forma a la cultura o viceversa? ¿Qué influencia ejerce la lengua sobre el pensamiento y la percepción de la realidad? ¿Qué relación existe entre las pautas lingüísticas y las pautas culturales ?5 Eran viejas preguntas que recobraron interés hace un siglo ante las enormes diferencias que los antropólogos norteamericanos observaron en la estructura de las lenguas indígenas de aquel continente. Sapir afirmaba que la lengua y nuestro modo de pensar están inextricablemente imbricados y son, en cierto modo, una misma cosa. Benjamín L. Whorf (1897-1941), ingeniero químico especializado en prevención de incendios, siguió esta línea de investí- 5. Estas preguntas ya se las habían planteado estudiosos alemanes como Johann Gottfried von Herder o Wilhelm von Humboldt y sus seguidores. LENGUA, CULTIJRA Y ESTEREOTIPOS NACIONALES 79 gación, que conocemos como la hipótesis Sapir-Whorf. Estos autores venían a decir que la estructura de una lengua tiende a condicionar la forma en que piensa el hablante de esa lengua. Admitían que cada lengua es adecuada a las necesidades de sus hablantes por cuanto pueden comunicarse entre sí la s ideas y los sentimientos que son parte de su univer so cultural. Pero, al mismo tiempo, la estructura de cada lengua moldea sutilmente el modo en que la gente concibe el mundo en qu~ vive. Abundando en los principios de la hipóte sis Sapir-Wharf, opinan sus defensores que los sistemas de ideas de un pueblo son las pantallas a través de las cuales se percibe la realidad. La cultura en general y la lengua en particular moldean las múltiples lentes a través de las cuales los seres humanos observan el mundo. En resumen, lenguas diferentes llevan a sus hablantes a pensar de manera diferente. 6 -SOBRE PALABRAS Y PERCEPCIONES Dejo a un lado la hipótesis Sapir-Whorf -que todavía suscita algún interés y debate entre especialistaspara abordar otros aspectos menos científicos pero quizá má s divertidos so bre las relaciones entre lengua y cultura. Pretendo ilustrar con unos cuantos ejemplos la fuerza de las palabras y de lo s estereotipos a la hora de percibir desde fuera las actitudes, la conducta, tal vez el carácter de un pueblo o nación. Un juego con las palabras o un juego de palabras ya que no quiero atribuir a este ensayo mayor valor científico. La principal referencia serán Francia y lo s franceses, Inglaterra y los ingleses. Detrás de cada término va su definición 6. Benjamin Whorf prestó especial atención a la peculiar percepción que los indios hopis de Nuevo México y Arizona tenían del tiempo como dimensión. En contraste con nuestra clara división en pasado, presente y futuro, y sus correspondie nt es tiempos verbales, la lengua de los hopis no hace tal distinción de manera explícita. Sin embargo, el indio hopi disting ue entre hechos que existen o han existido (para los que nosotros usamos el pasado o el presente) y aquellos otros que todavía no han existido y nosotros situamos en el futuro junto con los hechos imaginarios o hipotéticos. Whorf afirmaba que esta diferencia proporciona a los anglohablantes y a los indios hopis monolingües percepciones diferentes del tiempo y de la realidad. De este modo, la lengua provoca diferencias en el pensamient o. 80 ALFREDO JIMÉNEZ NÚÑEZ tomada de un diccionario en una lengua distinta, y según mi traducción en su caso. A pie de página aparece la definición en el idioma original y en algún otro.7 Muchos de los términos o algunas de s us acepciones no figuran en el Diccionario de la Real Academia Española, siempre tan conservador; aunque pueden en - contrar se en el Diccionario de uso del es pañol de María Moliner, en el Diccionario panhispánico de dudas (2005) o, simplemente, en nuestra habla ordinaria.8 El diccionario inglés, más abierto y libre de las restricciones de una academia oficial, servirá para certificar que el fenómeno no es cosa sólo de dos lenguas o dos nacionalidades sino de más de dos o de mucha s. Se trata, en definitiva, de resaltar cómo a través de la palabra construimos y manifestamos la imagen que tenemos de aquellos que pertenecen a otra cultura. En este sentido, nuestras percepciones, por erróneas o superficiales que sean, tienen más efectividad que cualquiera de las interpretaciones que nos ofrecen las ciencias sociales. Parafraseando a Sapir, las gentes no son como son sino como nosotros decimos que son. * * * Nuestra vecindad con Francia y unas relaciones centenarias, tanto amistosas como bélicas, han hecho que el mayor número de préstamos lingüísticos nos hayan venido del francés a través de Francia. Un tercer factor ha sido el papel dominante de la cultura francesa en Europa durante siglos, papel que también han tenido o tienen otras naciones, pero sin el glamour o el chic que posee lo francés fuera de Francia. En dos aspectos resulta especialmente notable la presencia de la lengua francesa, que a los efectos de este ensayo equivale a decir su cultura: la mujer y la cocina. En otras palabras, el sexo y los placeres de la mesa. 7. He uti li za do una y otra vez el Webst er 's E11cyclopedic UnabridJ?ed Di ctionary of the Engli sh la11}(11age. Ocasionalmente he recurrido a los siguient es : Collins Diccio11ario español inglés, ingles espmiol: The 11ew sl10r1 er Ox for d English dictionary: y Le Nouvau Petit Roberl de la /w1xw· .frwrraise en su edici ón de 2009. 8. Paru el espa1iol he • r~cur rid o ta mhién a Joan Corominas, Br e ve diccionario etimol ógico de la le111111a rnst,./lww: Julio Ca.~~rcs. Di cc io11orio ideolcígico de la lengua espwiola. LENGUA. CULTURA Y ESTEREOTIPOS NACIONALES 81 Veamos algunos ejemplos respecto de la mujer que son, además, un reflejo de machismo pues la mujer está presente en cuanto objeto percibido por el hombre. Como se verá, lo significativo de estos términos es su connotación claramente erótica o sensual. Sirva de entrada una frase cuya aplicación ha desbordado lo puramente femenino: cherchez la femme: buscar la mujer, con el significado de que hay una mujer por medio, de que se trata de una cuestión de faldas.9 Affair es "relación amorosa irregular, aventura amorosa o lío", según el Diccionario panhispánico de dudas. El diccionario inglés define affa ir como relación romántica o amorosa de breve duración, especialmente cuando es ilícita. 10 Ménage a trois es un arreglo entre un matrimonio y el amante o la amante de uno de ellos al tiempo que los tres comparten una misma vivienda. 11 A las escabrosas relaciones entre géneros pertenece también la despreciable figura del gigoló, hombre que vive de las gananci as o regalos de una mujer, especialmente un joven mantenido por una mujer de más edad a cambio de sus atenciones sexuales y de su compañía.12 Un paso más en este submundo de pasiones y amoríos y nos enco nt ramos con la madam o madama como la mujer al frente de un burdel. 13 Relacionados con el vestido íntimo de la mujer, la lengua francesa nos ha brindado déshabillé. 14 María Moliner lo traduce por "salto de cama"; Julio Casares defi ne esta prenda como "bata ligera que usan las mujeres en casa". Es evidente que los térmi- 9. Websrer: "Look for the woman". !O. Webster: "A romantic or amorous relationship of b ri ef duration, especially an illicit one". 11. Webster: "A domestic arrangemcnl invol vi ng a married couple and th e lover of onc of them. in which ali thrce occupy !he same household". Oxford: "an arrangement or relationship in which three pcople live togethcr, usually consist ing on a husband, and wife. and the lover of one of these". Más breve y directa es Moliner: "Práctica sexual en que participan tres personas". 12. Webster: "A man living off the earnings or gif ts of a woman in return for his sexual anentions and companionship". Petit Robert: "Aman! d'une gigolctte pl us iígée q ui l'entretient". Mo liner: "Amante joven de una mujer de más edad que le mantiene o paga por estar con él". 13. Wehsrn: "T he woman in charge of a brothcl". Molincr: "Mujer que regenta un prnstíhulo". 1-1 . Wt'h. ,ta : ·The srnte of being dressed in a careless. disheveled. or disorderly style or nwnner". 82 ALFREDO JIMÉNEZ NÚÑEZ nos españoles no inspiran la visión in si nuante de una mujer en déshabillé, tan utilizada en el cine desde los tiempos del mudo. Mayor carga lasciva y de perversión poseen el término voyeur y la práctica del voyeurismo entendido como placer s exual que se consigue mirando objetos o actos sexuales, especialmente cuando se hace de manera secreta.15 El icono univer sa l de esta práctica es la imagen de un hombre maduro, tal vez un viejo verde, que mira a través del ojo de una cerradura. Pertenece también a la intimidad y casi escatología del dormitorio y del cuarto de baño el término bidet, especie de baño bajo y pequeño, usado especialmente en Francia, para lavarse l as partes privadas. 16 Los norteamericanos, particularmente los turista s, se sorprenden al descubrir en los hoteles europeos el bidé o se escandalizan por la existencia en una casa honorable de un artilugio que sin querer asocian con un prostíbulo. Como última muestra de este apartado, mencionemos el beso francés o French kiss, definido en inglés como un be so con la boca abierta en el cual la lengua de una persona manipula en la boca de la otra. 17 Este beso, sin nombre propio en español, que · yo sepa, está muy de moda en el cine y la televisión, y ha convertido en inocentes aquellos besos de mujer fatal, ninguna más peligrosa para la moral de la época que la divina Garbo. Eran besos en los labios que la censura acortaba o cortaba sin más y que en los cines de colegio tapaba la mano de un cura o fraile di1ig ente situado en la cabina de proyección. Pero es justo admitir que no hay nada más internacional en la cultura francesa que su cocina. Los personajes del restaurant son el chef, amo y señor en su territorio; y el maitre, individuo engolado que no s tiende la carta mientras describe y hace elogios 15. Webster. ''Voyer, a person engaged in voyeurism". "Voyeurism, the practice of obtaining sexual gratification by looking at sexual objects or acts, especia ll y secretively". Pet it Robert: "Spectateur attiré par u ne curiosite plus ou moins malsai ne ; personne qui cherche a as ister por sa satisfaction et sans étre vue a une scene fntime ou erotique". Moliner: "Persona a quien le gusta mirar a otras en situaciones eróticas para excitarse sexualmente ". 1 6. Webster: "A low, basinlike bath, used especially in France, for bathing one's priavate parts". 17. Webster: "An open-mouthed ki ss in which the tongue of one partner is manipulated in the mouth of 1 he other". También llamado "so ul kiss". LENGUA, CULTIJRA Y ES1EREOTIPOS NACIONALES 83 de los distintos pl a tos. Por lo que se refiere a vinos, el experto es el connoisseur, presto a discutir o intercambiar opiniones con el sommelier.18 De los vinos o licores lo que importa no es el aroma sino el bouquet, que siempre suena mejor. Una buena comida comienza con una copa de champán sin que los franceses acaben de entender cómo este vino espumoso lo toman lo s españoles a los postres. El personaje privilegiado de toda esta comedia del arte de la buena mesa es el gourmet, 19 que si además sa be gozar de otros placeres mundanos recibe el título de bon vivant o persona que vive con lujo y disfruta con la buena comida y la buena bebida.20 Entre los instrumentos de la cocina francesa está lafondue, aunque nacida en la Suiza francesa. De los alimentos naturales hay que mencionar el champiñón y la trufa (truffle); y de los alimentos preparados, foie, foie gras, soufflé. La modesta omelet o tortilla francesa está siendo cada día más derrotada en los escenarios internacionales por la muy española tortilla de patatas. Poulet o pu/arda se emplean en los restaurantes elegantes para no hablar en la carta del vulgar pollo. De los quesos franceses lo más significati vo es su variedad y el buen gusto de tomarlos como postre con un buen vino tinto. Se lamentaba el general De Gaulle en momentos difíciles de su presidencia que era imposible gobernar un país con doscientas variedades de queso. Pero como ocurre con los vinos, los distintos términos para referirse al queso son denominaciones de origen más que contribuciones culturales específicas. Son también numerosos los términos referidos a alimentos que aparecen en los diccionarios ingleses precedidos del adjetivo French. 21 Aunque también figura French disease o mal francés para referir se a la sífilis, un dardo infectado que las naciones europeas se han lanzado entre sí a lo largo de los siglos. 22 Otro ejemplo de la exquisitez francesa es la boutique o tienda 18 . Ejemplo de connoiseur en Webster: "a connoiseur of French cuisine". 19. Webster: "A connoiseur in the delicacies of the table". 20. Webster: "A person who liv es luxurously and enjoys good food and drink". 21. Webste r: French bread, French dressing (salud dressing prepared from oil, vinegar. and seasonings). French fried potatoes, French ice cream, French pancake, French pastl)'. 22 Oxford: "French disease (now rare) syphilis". 90 ALFREDO TIMÉNEZ NÚÑEZ necesidad de dar nombre a algo nuevo o desconocido; también cuentan el esnobismo y la presunción. Una función muy frecuente es el empleo de un eufemismo con la intención pudorosa de ocultar o disimular ciertos actos o cosas. Retrete tuvo en los siglos de oro una utilización muy noble de la que se aprovechaban, por ejemplo, los mí sticos para sus retiros. De niño, yo oía el témúno "excusado" para referirse a aquello que no se debía nombrar. Muy pronto, la palabra más común fue water o W. C., del inglés water closet. Pero hace tiempo que water ya no suena bien, y en muchos establecimientos públicos huele aún peor. Hoy preguntamos o nos excusamos aludiendo al "baño" o al "servicio", aunque por agotamiento del término y por esnobismo pronto empezaremos a decir toilet, como en lo s Estados Unidos. El pragmatismo de los norteamericanos se trasluce en un término también corriente como rest room (literahnente, habitación para descanso), valoración en la que los norteamericanos tienen toda la razón. Otro eufemismo es catering para no decir servicio de comidas, que suena a comedor de empresa o de caridad.33 * * * Cultura y sociedad -como cultura y lenguacaminan de la mano, aunque a veces más bien a bofetadas. Y el idioma, con la lengua fuera ante la celeridad de los cambios, se afana más que nunca por cumplir con su eterna obligación. Términos o significados tan novedosos como polémicos salen al paso de nuevas situaciones o nuevas percepciones de lo que hasta hace poco se tenía como correcto y excluyente de otras significacione s. La voz matrimonio no sólo amplía su contenido sino que se sustituye más y más por pareja, un eufemismo (o comodín) que encubre otras variaciones sobre el mismo tema. Así, "vivi r en pareja" evita la referencia a cualquier forma concreta de matrimonio o de unión sentimental, cuando en puridad queremos decir "vivir emparejados'', evitando de manera consciente o inconsciente, el término apareados por su fuerte connotación zoológica. Compañero 33. Diccionario panhispánico de dudas: "s ervicio de suministro de conúdas y bebidas a aviones, trenes, colegios, etc.". LENGUA, CULTURA Y ESTEREOTIPOS NACIONALES 91 o compañera sentimental ha adquirido un significado muy específico. Al tiempo, ha caído en desuso el querido o querida, forma muy antigua y concreta de relación entre un hombre y una mujer. ¿Existían ya o están surgiendo en otros idiomas estas expresiones que se han puesto en circulación en España tan de repente como los fenómenos sociales a los se refieren? ¿Estamos inventando o, como siempre, imitando? Si fuera lo prim ero , estas innovaciones recientes convertirían al español en prestamista de voces nuevas de igual manera que el francés y el inglés lo han sido para nosotros durante siglos. Los cambios en la estructura familiar y el ingreso masivo de la madre joven en el mercado de trabajo están imponiendo en España la figura de la baby sitter o "persona que trabaja cuidando niños pequeños mientras lo s padres están fuera'', si bien nuestras autoridades recomiendan sin éxito la tradicional "niñera".34 A mí me encanta la ingeniosa ve rsión española de canguro, función que mis nietas mayores ya ejercen con sus primos pequeños o con niños de familias amigas mediante pago. -ESTEREOTIPOS Pr ác tica universal es la utilización de la palabra en forma de estereotipos que se aplican a un determinado sector social en razón (o sinrazó n) de raza, género, edad, religión u otras variables; o se predican de un grupo, pueblo o nación; o se refieren a ciertos hechos o fenómenos o a una determinada época, como ya se ha comentado. El estereotipo es una imagen o percepción simple y ampliamente compartida que trata de explicar o justificar algo muy complejo. El estereotipo, en su brevedad, contiene por lo general una fuerte carga peyorativa pues generalmente va asociado con prejuicios. En la base de los estereotipos hay mucho de et nocentrismo y no poco de desprecio u odio. En algunos casos hay algo de admiración, aunque sea para autoflagelarnos como pueblo; o algo de envidia sana o insana, sentimientos todos ellos muy hispanos. El estereotipo tiene siempre a sus espaldas un largo recorrido y actúa desde la percepción a la palabra y desde la palabra a la percepción, 34. Véase el Diccionario pa11hispá11icn de dudas. 92 ALFREDO JlMÉNEZ NÚÑEZ reforzándose mutuamente en su trayectoria hi stórica. En síntesis, el estereotipo forma y conforma nuestra visión de la realidad y, a su vez, es un producto de la cultura expresado por medio de la lengua. La gran mayoría de las palabras y frases procedentes del francés o del inglés que hemos glosado en este en sayo son ver balizaciones de la imagen que nosotros y otros pueblos tenemos de sus respectivos hablantes. Son, en definitiva, estereotipos. ¿Es científico, o al menos razonable, deducir de unas cuantas palabras francesas que los franceses están especialmente dotados o inclinados a los placeres que se alcanzan por la vía de los cinco sentidos clásico s: ver, oír, oler, gustar y tocar? ¿Es el hombre francés más enamorado o más promiscuo o más lujurioso que otros europeos como podrían indicar tantas palabras que han pasado del francés a otros idiomas si n traducción o apenas modificación? ¿Son los franceses especialmente aptos para la buena mesa, el sexo o la alta costur a? ¿ Exi ste alguna relación significativa entre la conducta del ge ntleman británico (y su devoción por el fair play) y el hecho de que los ingleses han sido los inventores de todos los deportes modernos? ¿Muestra la pobreza del vocabulario inglés referido a la cocina y a la buena mesa una innata incapacidad de los ingleses para estos menesteres? ¿Hay alguna relación causa-efecto, y en qué sentido, ante el hecho de que el vocab ul ario comerci al , mercantil o financiero de l as lengu as euro pea s sea de origen inglés en abrumadora mayoría? ¿Tiene algo que ver esta supremacía léxica con el carácter pragmático, materialista que el vulgo atribuye a ingleses y norteamericanos? ¿Qué relación guardan ciertas palabras con ciertas actitudes y comportamientos de nuestros vecinos galos que nos suenan tan franceses como la Mar se llesa? ¿Son tan refinados los franceses en su trato con los demás como lo son en el comer, el beber y el vestir? O, por el contrario, ¿son la boutade y "el despedirse a la francesa" rasgos propios de una personalidad colectiva? ¿Son los franceses especialmente chovinis ta s, dignos inventores del chovinisnw, y fanáticos de su grandeur? 35 ¿Qué es primero, la palabra o el hecho, la imagen o la realidad? Más allá de las teorías científicas so br e la mutua influencia o 35. Petit Robert: "C hauvinisme, caractére de ce qui est chauvin; nationalisme, patriotism agressif et exclu si f'. W eb ster: "C hauvinism, excessive devotion to any cause. espccially zealous and belligerent patriotism or blind ent hu siasm for military gl ory"". LENGUA. CULTURA Y ESTEREOTIPOS NACIONALES 93 dependencia entre lengua y cultura, es evidente para cualquier observador la ftmción que la lengua ejerce sobre nuestras percepciones y sobre nuestras relaciones con quienes son extraños a nuestra cultura o nacionalidad. La esencia de la hipótesis Sapir-Whorf era la interdependencia entre lengua y cultura. Sin ánimo de aceptar, matizar o rechazar tal hipótesis, he querido simplemente jugar con unas cuantas palabras o frases pertenecientes o adscritas a una lengua o nacionalidad que han pasado a ser de uso común en otras lenguas o nacionalidades, siempre con una especial connotación. Si nos aplicamos el cuento, ¿es sensato decir que las pocas palabras espafi.olas aceptadas por otros idiomas europeos moldean más que mil tratados la imagen colectiva que otras naciones tienen de nosotros? Entre tales palabras destacan siesta (gusto tan criticado como envidiado); fiesta y mañana, con las que se si ntetiza negativamente una peculiar actitud ante la vida. En los libros de historia y en el habla de la calle frases como Spanish Armada o Spanish lnquisition sirven para mantener frescas las heridas abiertas por la Leyenda Negra. Guerrilla no deja de tener vigencia en época ya post-atónúca, quizá porque la barbarie de la guerra progresa tanto hacia delante como hacia atrás en cuanto a estrategias y técnica-;. La pareja del toreador y Carmen compone el más universal emblema o el más nefasto sambenito que debemos, precisamente, a los románticos franceses. Los amoríos y la pasión a la española se resumen para los extranjeros en la figura del donjuan (sin que falte la connotación de una dudosa virilidad) y del macho ibérico, cuyo machisnw han heredado los mexicanos según se ven desde el otro lado del Río Grande. También el pueblo italiano es percibido internacionalmente a través de algunos estereotipos expresados en su propia lengua italiana. Aunque el genio germánico se reputa como supremo en el arte de la música -des de luego en la música recia de un Beethoven o un Wagner, en la gran sinfonía y la gran ópera-, el italiano se ha impuesto en el vocabulario del bel canto, la ópera ligera, la opera buffa. ¿Es ello una muestra de esafinezza propia del supuesto carácter italiano? Puede que sí, aunque la imagen universal del pueblo italiano está también asociada a la brutalidad de la mafia, la camorra, la cosa nostra, al capo o al padrino, la vendetta, la omertá. Equivalentes del sambenito que sufrimos 94 ALFREDO JIMÉNEZ NÚÑEZ los españoles con el despectivo "mañana, mañana ... " -que puso en curso nuestro Larra con su "Vuelva usted mañana"-son la do/ce vita y el dolce far niente de los italianos. -¿LENGUAS MEJORES Y PEORES? Un último apunte comparativo no ya entre hablantes sino entre lenguas como sistemas de comunicación. ¿Hay realm en te lenguas mejores o más aptas que otras en el cumplimiento de su función? Una vez más, no me interesa tanto la verdad científica, si la hay, sino la opinión popular. Sirvan unos interrogantes, por supuesto discutibles, para exponer la cuestión con toda crudeza. ¿Es cierto que la pobreza histórica de los españoles en el campo de la filosofía está relacionada o condicionada por la dificultad de la lengua española para verbalizar el pensamiento filosófico? Si así fuera, qué fue primero o dónde está la causa, ¿en la mente de los españoles o en la estructura de su lengua? ¿Sucede algo similar en el campo de las ciencias físiconaturales? ¿Es tan escasa la contribución de España a las matemáticas, al pensamien- to abstracto, a los descubrimientos científicos o de laboratorio porque la particular estructura de la lengua española impide o dificulta la percepción de ciertas realidades o fenómenos naturales? Termino con una anécdota atribuida a Carlos V, el más políglota de los monarcas españoles. Si no es verdad, la anécdota reflejaría al menos la percepción que los pueblos tienen de las di stintas lengua s. Dicen que una vez dijo el emperador: "Uso el español para hablar con mi madre, el italiano para hablar con el Papa, el inglés para hablar con mi tía Catalina de Aragón, el flamenco para hablar con mis amigos, el alemán para mandar a paseo a mis enemigos, y el francés para hablar conmigo mismo". También se le atribuye a Car lo s V esta otra versión: "Uso el francés para hablar con la s mujeres, el español para hablar con Dios, el italiano para hablar con lo s ángeles, el inglés para hablar con los pájaros, y el alemán para ha - blar con los caballos que me han enviado de allf'. Y yo me pregunto, para terminar: ¿Fue esto una boutade o una finezza del emperador? ¡Chi lo sal